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SENTENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

CASO: PUEBLOS KALIÑA Y LOKONO VS SURINAM

1. Pretensión:
El presente caso fue sometido a la jurisdicción de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, en virtud de
la facultad de denunciar de la Comisión de
Interamericana de Derechos Humanos, el día 28 de enero
contra el Estado de Surinam.
La Comisión pidió que se declarara la responsabilidad
internacional del Estado de Surinam por una serie de
violaciones de los derechos de los miembros de ocho
comunidades de los pueblos indígenas Kaliña y Lokono
del Río Bajo Marowijne.
Tal responsabilidad recae en las afectaciones por parte
del Estado hacia los derechos:
a) Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica
reconocido en el artículo 3 de la Convención, en
relación con los artículos 1.1. y 2 de la misma, en
perjuicio de los Pueblos Kaliña y Lokomo.
b) El Estado violó el derecho a la propiedad consagrado
en el artículo 1.1. y 2 de la misma, en perjuicio de
los Pueblos Kaliña y Lokono, al no adoptar medidas
efectivas para reconocer su derecho a la propiedad
colectiva de las tierras, territorios y recursos
naturales que tradicional y ancestralmente han
ocupado y utilizado.
c) Derecho a la propiedad consagrado en el artículo 21
de la Convención, en relación a los artículos 1.1. y
2 de la misma, en perjuicio de los Pueblos Kaliña y
Lokono, al otorgar títulos de propiedad a personas
no indígenas dentro del territorio de los
peticionantes, establecer y mantener las Reservas
Naturales Wia Wia, Galibi y Wane Kreek, otorgar una
concesión minera y autorizar actividades mineras
dentro de su territorio ancestral, sin realizar un
proceso de consentimiento informado y previo.
d) Derecho a la protección judicial consagrado en el
artículo 25 de la Convención, en relación con los
artículos 1.1. y 2 de la misma, en perjuicio de Los
Pueblos Kaliña y Lokono al no proporcionarle un
acceso efectivo a la justicia para la protección de
sus derechos fundamentales.
2. Hechos materia de controversia:
Los hechos materia de investigación versan sobre la
realidad de los Pueblos Kaliña y Lokono; asentamientos
maroons en el territorio reclamado como ancestral por
los Pueblos; los pueblos indígenas de acuerdo con el
ordenamiento jurídico de Surinam; acciones realizadas
por los pueblos indígenas para el reconocimiento de sus
derechos; establecimiento de las reservas naturales;
proyecto de parcelación urbano denominado “Tuinstand
Albina”.
Se tomará en cuenta que el Estado de Surinam reconoció
facultad jurisdiccional de la Corte el 12 de noviembre
de 1987.
a) Sobre los Pueblos Kaliña y Lokono:
A modo de resumen, se encuentra ubicado en la zona
del río Bajo Marowijne, al noreste de Surinam, siendo
frontera con la Guyana Francesa. Esta comunidad se
encuentra usando y ocupando el territorio en
controversia, en virtud de que son áreas ancestrales
de pueblos indígenas, particularmente, de los Pueblos
Kaliña.
Los pueblos Kaliña y Lokono se integran por ocho
aldeas que forman parte de este caso, de las cuales
seis son de Kaliña y dos son de Lokono. Las aldeas
de Christiaankondre, Langamankondre, Pierrekondre,
Bigiston, Erowarerte y Tapuku pertenecesn a Kaliña;
mientras que, Marijkedorp (o Wan Shi Sha) y
Alfonsdorp pertenecen a Lokono.
Según relatos orales de los ancianos los Kaliña
habitaban principalmente a lo largo de la costa y al
margen del río Marowijne, mientras que los Lokono
tendían a establecerse en el interior, teniendo una
extensión aproximadamente de 133, 945 ha. Ambas
comunidades cuentan con un registro interno que, en
el 2005, contaban con 2,026 personas; sin embargo,
el Estado indica que posee 1,673 indígenas. Además,
se dedican a las actividades de subsistencia como la
agricultura, pesca, caza y recolección de productos
no maderables del bosque como frutas.
Finalmente, es importante mencionar que estos pueblos
tienen una relación especial, tanto material y
espiritual, con sus territorios y recursos naturales,
teniendo espíritus protectores. Cabe mencionar que,
cada uno de las ocho comunidades tiene sus propias
autoridades (capitán o jefe de aldea) quienes
mantienen la paz y el orden de la comunidad, así como
la representan ante terceros, siendo remunerados por
el Estado. Merece mencionar que, dichas comunidades
valoran sus territorios porque allí vivirán futuras
generaciones, subsistirán y, más aún, asumen un
profundo respeto al medio ambiente (seres vivos y
objetos inanimados.
b) Asentamientos maroons en territorio reclamado como
ancestral por los Pueblos Kaliña y Lokono
Los pueblos limitan en distintas zonas con
asentamientos de la tribu N´djuka maroon. El Estado
manifiesta que el terreno que se reclama está
habitado por maroons; sin embargo, los representantes
indicaron lo contrario.
Los representantes, manifiestan que, si bien es
cierto, existen varias familias de maroons que
habitan en territorios Kaliña y Lokono estos tienen
permiso de algunos capitanes de dichos territorios y
han convivido de manera pacífica con ellos, por lo
que un eventual reconocimiento de la propiedad
ancestral de la comunidad indígena no afectaría la
convivencia armoniosa entre los maroons e indígenas.
En vista que algunos territorios no fueron claramente
expresados como parte del área reclamada, la Corte
decidió excluirlos del proceso.
c) Los pueblos indígenas de acuerdo con el ordenamiento
jurídico de Surinam
Sobre este hecho, no vale realizar mayor abultamiento
toda vez que el ordenamiento jurídico de Surinam no
reconoce la posibilidad de que los pueblos indígenas
se constituyan como personas jurídicas y, en
consecuencia, carecen de capacidad para ostentar
títulos de propiedad colectivos.
Como antecedente para satisfacer esta necesidad se
encuentra el Acuerdo de Paz de Lelydorp de 1992,
comprometiéndose el Estado a crear mecanismos legales
para promover protecciones para las tierras de los
pueblos indígenas y tribales; sin embargo, el Estado
no ha adoptado ninguna medida para dar efecto a las
disposiciones emitidas. De igual manera, esta
situación fue vista en distintos casos sujetos a la
Corte como Comunidad Moiwana vs Surinam, Pueblo
Saramaka vs Surinam, sin alguna acción estatal
destinada a satisfacer dicho derecho.
Es importante mencionar que existieron reuniones
entre los tribales, indígena y el Estado para poder
reconocer los derechos de personalidad jurídica a los
primeros. En ese mismo sentido, El Estado contrató
un equipo de consultores para elaborar un proyecto
de Ley sobre autoridades tradicionales (autoridades
indígenas y maroons remuneradas) sin que se tratará
sobre el derecho a ser persona jurídica o derechos
sobre tierras, recurso y territorios comunales.
d) Acciones realizadas por los pueblos indígenas para
el reconocimiento de derechos.
Antes del 12 de noviembre de 1987, específicamente
en 1972, miembros de los Pueblos Kaliña y Lokono
presentaron peticiones a la Comisión de Independencia
sobre la clasificación de terrenos indígenas bajo el
dominio estatal era injusta.
Luego del reconocimiento de la jurisdicción de la
Corte, los Pueblos Kaliña y Lokono regresaron a sus
territorios (1992) luego de concluir la guerra
interna en Surinam (Acuerdo de Paz de Lelydorp) con
la finalidad de recuperar territorios que también
habían sido otorgados a terceros por parte del
Estado.
Producto de su lucha de recuperar su territorio, el
propietario de una casa habitación que fue destruida
por el conflicto interno denunció al Capital Lokono,
toda vez que este último y los habitantes de su
comunidad no le permitieron reconstruir su casa.
En 1998. La Suprema Corte de Justicia de Surinamn en
Paramaribo estableció que la comunidad debería
respetar el derecho de propiedad individual, en
virtud del título de propiedad emitido al
denunciante. Es importante mencionar que, previo a
la emisión de la sentencia, miembros de los pueblos
Kaliña y Lokono hicieron una vigilia a las afuera
del órgano jurisdiccional.
En ese orden, en el 2002, miembros de la comunidad
de Pierrekondre(Kaliña)denunciaron al Estado con la
intención que el juez revoque una concesión minera
de arena que había sido otorgada dentro de su
territorio; no obstante, se emitió sentencia
denegando la demanda en virtud a que los miembros de
la comunidad indígena carecían de capacidad legal
como entidad colectiva, por ello, de competencia para
dicho requerimiento.
En el 2003, 2004, 2005, los Capitanes de los Pueblos
presentaron peticiones formales ante el Presidente
de Surinam para que ordenara el reconocimiento de los
derechos a sus territorios ancestrales al no
regularlo normativamente; sin embargo, esas
peticiones no tuvieron respuesta.
En el año 2003, se llevaron reuniones con ministros
de Estado sobre las preocupaciones de los pueblos
Kaliña y Kolono sin llegar a acuerdos concretos.
En 2004, la Organización CLIM, en representación de
los Pueblos, se comunicaron con el Estado a fin de
que suspendan la entrega de títulos de propiedad a
terceros, dentro de la zona “Tuinstad Albina”; en el
2006, CLIM solicitó al Estado la suspensión de
cualquier actividad que afectara su territorio
ancestral. Ambas comunicaciones fueron infructuosas.
En el año 2008, los Capitanes comunicaron al Estado
su rechazo a la construcción de una casa habitación,
estación de gasolina y un centro comercial, sin
obtener respuesta.
En el 2013, los capitanes de algunas aldeas
presentaron una comunicación al Presidente
protestando la construcción de un casino, sin haberse
hecho una consulta previa. Nuevamente, no tuvo
respuesta estatal.
e) Establecimiento de las reservas naturales
Dentro del territorio en discusión se crearon tres
reservas naturales: la Reserva Wia Wia (1966), la
Reserva Galibi (1969) y la Reserva Wane Kreek (1986),
según narran los representantes.
Dichas reservas fueron establecidas en virtud a la
Ley de Protección de la Naturaleza de 1954. Asimismo,
dicho instrumento normativo dispone la prohibición
de la caza y pesca; sin embargo, en ese entonces
hasta la actualidad, la norma no contemplaba el
reconocimiento de derechos a los pueblos indígenas
relacionados con sus costumbres y tradiciones.
Respecto a las Reservas Wia Wia y Galibi se aprecia
que el Estado manifiesta que estas no perjudican a
las comunidades indígenas ya que no han sido
desplazados. En 1998, se estableció una Comisión de
Dialogo con la presencia de distintas autoridades
estatales e indígenas en la que se acordaba solo la
extracción de huevos de tortuga mas no su
comercialización. En la actualidad esta Comisión esta
desactivada porque los indígenas no participan. En
el año 2012, se prohibió las actividades pesqueras
de terceros, pero, por la poca fiscalización, aún
continúan dichas actividades afectando a los pueblos
indígenas.
La Reserva Natural de Wane Kreek se aprecia que forma
parte de los territorios ancestrales reclamados por
los pueblos Kaliña y Lokono, en ese sentido,
señalaron que el área de la Reserva es su principal
zona de caza y pesca, han tenido campamentos y
asentamientos (comunidades antiguas que consideran
sus orígenes e identidad) y, por último, la zona
presenta un valor arqueológico. Asimismo, dentro de
la norma que la creo, se estableció que los derechos
tradicionales de las comunidades dentro de la reserva
serían respetados, existiendo notas aclaratorias en
dicha norma que indican que dicha área para la
reserva era reclamada por las comunidades como suyas.
f) Proceso de consulta
Previo al establecimiento de la Reserva Wane Kreek
se realizaron diversas reuniones donde participaron
autoridades estatales y una organización denominada
KANO, quienes los indígenas no la reconocen, a pesar
de haberse llegado un acuerdo entre ambas partes. Por
el contrario, algunos capitales indican que la única
reunión que realizaron fue en el año 1986 en la que
rechazaron la creación de tal Reserva. En virtud de
lo anterior, los Pueblos desconocían si se había
constituido tal Reserva, hasta que en 1997 se
percataron de la realización de extracción minera en
la zona.
g) Actividades de minería de bauxita
En 1958, antes de la independencia de Surinam de los
Paises Bajos, el Estado otorgó una concesión (75
años) a una compañía denominada “Suralco”
(subsidiaria de “Aluminum Company of America”
(ALCOA), para actividades de dextracción de bauxita,
dentro del territorio de la Reserva Wane Kreek. Es
en 1997 que se comenzaron con las actividades de
extracción y, en el 2003, la joint-venture se hizo
cargo de la explotación minera en la Reserva Wane
Kreek.
Para la realización de estas actividades, se
construyó una carretera que permitía el acceso a la
mina y también la extracción de madera; no obstante,
se impedía el ingreso al área concesionada con fines
de caza y pesca por los indigenas.
En el año 2005, se realizó un estudio de impacto
ambiental, por una consultora privada contratada por
la BHP Billiton, con la finalidad de continuar con
la extracción; sin embargo, se determinó que había
existido un daño ambiental considerable- en otros
campos ya explotados- como consecuencia de la minería
a cielo abierto de bauxita.
Del mismo modo, estas actividades extractoras
produjeron que se ahuyentaran los animales para caza
y pesca de los indígenas que permitían la
alimentación de sus miembros, además, de la
prohibición de ingreso al área concesionada.
Finalmente, la Corte observo que durante la
diligencia in situ que en las zonas de explotación
existe una transformación radical del paisaje
h) Otras actividades de extracción de recurso naturales
Como consecuencia de la construcción de la carretera
para la extracción de bauxita se desarrollaron otras
actividades de extracción legal e ilegal de madera,
la caza furtiva, y la minería de arena, grava y
caolín.
Se permitió la tala de árboles para una comunidad de
Lokono pero –según manifestaciones de la Capitana-
personas no indígenas participarían en dicha
extracción.
i) Proyecto de parcelación urbano denominado “Tuinstad
Albina” (“Garden City Albina”)
En 1975, el Estado inició un proyecto de parcelación
urbano paralelo al río Marowijne. El Estado menciona
que ese Estado no se encontraba habitada por pueblos
indígenas; sin embargo, de diversas declaraciones de
los indígenas afectados afirmaron lo contrario.
Producto de este proyecto, terceros titulados
construyeron casas vacacionales a escasos metros de
las casas de los miembros de las comunidades
indígenas e impidiendo el acceso directo a ciertas
zonas del río Marowijne, constatando la Corte en su
visita. Es importante resaltar que dichas comunidades
y el río antes mencionado tiene una fuerte relación
espiritual, lo que reafirma su identidad cultural y
tradiciones.
En el 2008, se intentó construir un hangar de
aviones; actualmente, se está construyendo un
hotel/casino. Aunque, en el 2007 se intentó construir
una gasolinera y un centro comercial En efecto, los
indígenas se encuentran inseguridad jurídica al poder
ser expulsados de su territorio.

3. Contestación:
El día 27 de febrero de 2014, la Corte notifica al
Estado del sometimiento del Caso, en consecuencia, con
fecha 03 de octubre de 2014, el Estado presentó ante la
corte su contestación al escrito de sometimiento y de
las observaciones a los escritos de solicitudes y
argumentos de los representantes.
Sobre el derecho al reconocimiento de la personalidad
jurídica. - El Estado es consciente que los pueblos
indígenas tienen el derecho al reconocimiento de su
personalidad jurídica colectiva, según el derecho
internacional y la jurisprudencia, dentro del sistema
americano de protección de los derechos humanos.
Además, reconoce que la ley interna, de manera taxativa,
reconoce a las personas naturales, asociaciones,
ciertas compañías, entre otras, con personalidad
jurídica; sin embargo, no tienen este derecho los grupos
étnicos. A pesar de lo anterior, los integrantes de
estos grupos étnicos se les considera como titulares de
derechos y obligaciones; en consecuencia, se concluye
que la legislación interna no limita los derechos de
sus miembros como sujetos de derecho dentro de Surinam,
aunque no existan disposiciones legales de
reconocimiento de personalidad jurídica de comunidades
indígenas.
El Estado indica que se viene formulando legislación
respecto a la relación legal entre autoridades
tradicionales y el gobierno (representación de aquellos
ante este último) para temas relacionados a sus
tradiciones y situaciones de necesaria consulta previa.
Consideró también que esta práctica legislativa sería
una solución al problema del reconocimiento jurídico.
Finalmente, manifestó que a nivel legislativo existe
una duda sobre los títulos de propiedad de los pueblos
indígenas en relación a si son individuales o
colectivos.
Sobre el derecho a la propiedad colectiva y derechos
políticas. – El Estado sustenta su posición que en 1975
se inició un proyecto de parcelación llamado “Tuinstad
Albina” que consistía en la emisión de títulos de
propiedad individual a indígenas y no indígenas, en
virtud a que tales áreas no habían sido habitadas por
los pueblos indígenas ni antes ni en el momento de tal
parcelación. Al mismo tiempo, indica que Albina es la
capital del distrito de Marowijne y ha sido núcleo de
actividades sociales, económicas y culturales. Sin
embargo, concluye el Estado manifestando que los
pueblos indígenas nunca protestaron a ese proyecto, por
lo tanto, no pueden requerir su propiedad como suya;
además, de la existencia de tribus maroons.
Respecto a las reservas naturales, alega el Estado que
se establecieron con la finalidad de prosperar
esfuerzos de conservación de la naturaleza, en aras de
un interés superior que prevalecía sobre los derechos
de propiedad de los Pueblos Kaliña y Lokono. Agrega
que, a los Pueblos Kaliña y Lokono nunca se les
restringió el acceso ni el uso de los recursos dentro
de la reserva, sino más bien que estaban en contra de
que la administración este a cargo de los indígenas en
su totalidad, pues sería desastroso para la economía de
Surinam.
Respecto de las concesiones mineras, el Estado afirmó
que los pueblos indígenas no habitaban la zona minera
o sus alrededores ni había cercanía con ninguno de sus
aldeas. Agrega que, en la actualidad no había
actividades de exploración o explotación en el área;
sin embargo, se tenía la intención de reiniciar
actividades. Finalmente, manifiesta que estas
actividades mineras no tuvieron efectos nocivos sobre
la comunidad y las presuntas víctimas, en todo caso,
fueron compensados por los daños, además de ser
beneficiados por la carretera que dio pase a realizar
actividades de tala y transporte de madera.
Sobre el derecho a la protección judicial. – El Estado
no se refirió sobre esta violación del derecho a la
protección judicial. Sin embargo, de la visita in situ
la vocera de la Asamblea Nacional señalo que el Decreto
de Otorgamiento de Territorios Estatales reconoce en
cierta medida los derechos de los pueblos indígenas y,
en la práctica se reconoce su derecho a la propiedad
colectiva.

4. Derechos vulnerados:
a) Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica
en perjuicio de Pueblos Kaliña y Lokono. (Artículo 3
de la Convención Americana, relacionado con artículo
1.1., 2, 21 y 25)
b) Derecho a la propiedad colectiva y los derechos
políticos en perjuicio de los Pueblos Kaliña y Lokono
(Artículos 21 y 23 de la Convención Americana, en
relación con los artículos 1.1 y 2 de la misma).
c) Derecho a la protección judicial en perjuicio de los
Pueblos Kaliña y Lokono (Artículo 25 en concordancia
con el 1.1, 2 y 13 de la CADH)
5. Posición de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
5.1. Respecto al derecho de reconocimiento de
personalidad jurídica
a) La Corte analizó la misma problemática en los
siguientes casos: Comunidad Moiwana vs Surinam y
Pueblo Saramaka vs Surinam. En estos, se reconoce
el derecho individual de los miembros de la
comunidad; sin embargo, estima la Corte que dicho
reconocimiento individual no toma en cuenta el
modo en que los miembros de los pueblos indígenas
y tribales en general gozan y ejercen un derecho
en especial; es decir, el derecho a usar y gozar
colectivamente de la propiedad de conformidad con
sus tradiciones ancestrales. Agrega que, al
reconocerse este derecho a las comunidades
jurídicas se estaría asegurando el derecho a
igual protección contra toda violación de dicho
derecho.
b) Esta situación de no reconocimiento de este
derecho ha sido advertida por el Comité para la
Eliminación de la Discriminación Racial de la
ONU, el Comité de Derechos Humanos de la ONU, así
como el Relator Especial sobre los Derechos de
los Pueblos Indígenas.
c) Un hecho resaltante es que a pesar que en la
Resolución de Cumplimiento de la sentencia del
caso Pueblo Saramaka vs Surinam, no se ha hecho
efectivo las recomendaciones realizadas. En
consecuencia, la Corte decidió que el Estadio
violó dicho derecho.
5.2. Respecto a la propiedad colectiva y derechos
políticos:
a) Manifiesta que los Pueblos Kaliña y Lokono están
protegidos por el derecho internacional de los
derechos humanos (Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos y Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales y
Declaración de Naciones Unidas sobre Pueblos
Indígenas, suscritos por el Estado) que garantiza
el derecho al territorio colectivo que
tradicionalmente ocupan y sirve para su
subsistencia física y cultural, así como,
obligación para adoptar medidas especiales
necesarias reconocer y garantizar el derecho.
b) En virtud de la iura novit curia, la Corte se
pronunció sobre la violación al artículo 23 de la
CADH, sobre derechos políticos, que no fueron
advertidos por las partes durante el
procedimiento.
c) En el estudio de la violación de este derecho se
constató cuatro controversias principales:
 La falta de reconocimiento del derecho a la
propiedad colectiva y la ausencia de
delimitación, demarcación y titulación de las
tierras ancestrales de los pueblos indígenas
Kaliña y Lokono;
 El otorgamiento de títulos de propiedad y de
otra naturaleza a personas no indígenas
dentro del territorio reclamado por los
Pueblos Kaliña y Lokono;
 Las afectaciones en el uso y goce de las áreas
de las reservas naturales dentro de los
alegados territorios tradicionales, y
 La falta de participación efectiva, a través
de un proceso de consulta frente a las
concesiones mineras dentro de una de las
reservas naturales en el territorio
ancestral.
d) Respecto al primer punto, La Corte manifiesta que
es un deber del Estado delimitar los territorios
tradicionales, previo proceso consultivo y a
través de las medidas necesarias de carácter
administrativo y legales, conforme a los
estándares internacionales en la materia. Para el
caso en particular, primero debe delimitar los
territorios corresponden a los Pueblos Kaliña y
Lokono para su posterior demarcación y titulación,
garantizando su uso y goce efectivo. Sin embargo,
el Estado debe respetar los derechos que puedan
asistir a pueblos tribales en el área, debiendo
convocar el Estado a miembros indígenas y tribales
para llegar a una convivencia pacífica y armoniosa
en el territorio en cuestión. Se menciona que el
Estado se comprometió a esta acción en el Acuerdo
de Lelydorp en 1992.
e) Respecto al segundo punto, la Corte en su
diligencia in situ, acreditó la existencia de
construcciones realizadas por terceros no
indígenas dentro del lugar que pertenece a los
Pueblos Kaliña y Lokono. Además, constato que las
construcciones han restringido a dichos pueblos el
acceso directo al río Marowijne y, por ende, el
uso y goce; a pesar que los Pueblos habían
solicitado al Estado su intervención para revertir
esas construcciones por ser parte de su
territorio. En consecuencia, según jurisprudencias
anteriores, cabe reivindicación de una propiedad
comunal siempre y cuando exista aún la relación
especial entre la comunidad indígena y dicha
propiedad; por tal razón, de lo constatado por la
Corte, los Pueblos Kaliña y Lokono tienen una
fuerte conexión con el río Marowijne por lo que
está vigente su derecho a solicitar la
reivindicación de sus tierras tradicionales,
actualmente en posesión de terceros no indígenas.
Es importante mencionar que, la Corte ha emitido
jurisprudencia en relación a conflictos sobre
derechos individuales de particulares con derechos
colectivos de las comunidades indígenas, razón por
la cual debe ponderarse según criterios de
legalidad, necesidad, proporcionalidad y lograr un
objetivo legitimo en una sociedad democrática.
Bajo esa premisa, la Corte manifiesta que eso le
corresponde pronunciarse en un tribunal de derecho
interno que dirime controversias entre
particulares, en pocas palabras, le corresponde al
Estado dicha tarea.
f) Respecto al tercer punto, la Corte no se
pronunciará sobre las creaciones de las reservas
de Wia Wia, Galibi y Wane Kreek pues sucedieron
antes del reconocimiento de su competencia por el
Estado de Surinam, pero si sobre hechos nuevos
ocurridos posteriormente o que, teniendo carácter
temporal anterior al reconocimiento, aún continúan
afectando a los pueblos indígenas hasta ahora. Es
importante mencionar que la Corte no cuenta con
pruebas certera que acredite cual es el área total
de las ares de reservas reclamadas que pueden
pertenecer al territorio tradicional; sin embargo,
constató que las reservas Galibi y Wane Kreek han
tenido vínculo con los Pueblos Kaliña y Lokono,
debido que algunas áreas eran utilizadas para el
desarrollo de sus formas de vida, caza, pesca,
recolección de medicinas tradicionales, entre
otras; por lo tanto, a los Pueblos les asiste el
derecho de solicitar al Estado la reivindicación
de esas áreas de las reservas naturales que
corresponden a su territorio.
La Corte considera que se debe compatibilizar la
protección de las áreas protegidas con el adecuado
uso y goce de los territorios tradicionales de los
pueblos indígenas, por lo que una reserva no solo
es una dimensión biológica sino sociocultural,
interdisciplinario y participativo. En
consecuencia, la participación de los pueblos
indígenas juega un rol relevante en la
conservación de la naturaleza y el respeto de los
derechos de los pueblos indígenas redundara
positivamente en la conservación del medio
ambiente. (Convenio de sobre la Diversidad
Biológica de la ONU, Declaración de Río sobre el
Medio Ambiente y Desarrollo y Declaración de las
Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas)
La Corte manifestó que carece de pruebas sobre el
lugar, tiempo y modo que acrediten restricciones
a los indígenas en la Reserva Galibi. En relación
a las restricciones en la Reserva Wane Kreek, es
posible determinar ciertas restricciones, toda vez
que funcionaba la concesión minera de bauxita y
limitaban el acceso por razones de seguridad en la
zona.
La Corte manifiesta que no se configuró violación
por falta de control y manejo exclusivo de la
reserva por parte de los Pueblos Indígenas, al
existir evidencias de participación indígena.
Respecto al cuarto punto, reitera que toda
restricción impuesta a un territorio indígena por
motivo de concesiones no debe implicar una
denegación de su subsistencia, debiendo cumplir
con tres garantías o salvaguardas: 1) Asegurar la
participación efectiva de los indígenas a todo
plan de desarrollo o inversión dentro de su
territorio; 2) Garantizar el beneficio razonable
de los miembros de la comunidad con el plan que se
llevará a cabo y 3) No se emitirá concesión alguna,
previo estudio de impacto social y ambiental por
personal técnico especializado. Sin embargo, se
concluyó que el Estado de Surinam no garantizó la
participación efectiva a través de un proceso de
consulta a los Pueblos Kaliña y Lokono, tampoco se
llevó a cabo un estudio de impacto ambiental y
social ni se compartieron los beneficios del
citado proyecto minero. Del mismo modo, no ha
adoptado mecanismos para garantizar las
salvaguardar mencionadas.
5.3. Respecto del derecho a la protección judicial
a) Manifiesta la Corte que la normativa que tiene el
Estado de Surinam no contempla recursos judiciales
o administrativos que establezcan procedimientos
para la protección del derecho de propiedad
colectiva de los indígenas.
b) De igual manera considera las actuaciones y
omisiones de las autoridades estatales en los
procedimientos judiciales o peticiones no han dado
respuesta a los reclamos planteados, denotándose
una real imposibilidad que los Pueblos Kaliña y
Lokono puedan reivindicar sus territorios
ancestrales.
c) Por el iura novit curia, la Corte se pronunció
sobre la afectación al derecho de acceso a la
información, en relación a que el Estado nunca
respondió las peticiones planteadas por los
Pueblos, más aún si esta información era de
importancia para conocer la situación de ese
momento y poder adoptar medidas en el fuero
interno, dejando a estos pueblos en desventaja y
desconocimiento frente a terceros (inseguridad
jurídica)
5.4. En relación a las reparaciones. -
a) Debe realizar restituciones adoptando medidas de
reconocimiento de personalidad jurídica y
propiedad colectiva para los Pueblos Kaliña y
Lokono. Sobre las reservas de Galibi y Wane Kreek,
el Estado deberá adoptar medidas suficientes y
necesarias para que, mediante mecanismos
adecuados, se garantice el acceso, uso y
participación efectiva de los Pueblos. Sobre la
concesión minera de bauxita, la Corte manifiesta
que no es necesario la adopción de medidas
relativas a la revisión y revocación de la
concesión puesto que dejo las actividades en el
2009; sin embargo, esta culmina en el 2033, por lo
que, en este sentido, deberá adoptar medidas si es
que se desea continuar con la explotación minera.
b) Tendrá que rehabilitar el territorio, en un plazo
no mayor a 3 años, informando anualmente las
medidas adoptadas.
c) Se creará un fondo de desarrollo comunitario,
destinando el Estado la cantidad de un millón de
dólares para la inversión e implementación de
proyectos de conservación de territorios
indígenas.
d) Planteó medidas de no repetición a fin de que
hechos similares no se vuelvan a repetir y
contribuyan a la prevención; en ese sentido, la
Corte recuerda que el Estado debe adoptar todas
las medidas legales, administrativas y de otra
índole que sean necesario para hacer efectivo el
ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas
y tribales.
e) Se dictaminaron medidas de capacitación que
deberán ser implementados por los Estados como el
dictado de programas o cursos obligatorios
permanentes sobre derechos humanos de pueblos
indígenas, los cuales deben ser dirigidos a las
autoridades de la administración de justicia y los
que se relacionen con dicha temática, como parte
de la formación general y continua.
f) La medida de satisfacción impuesta es la
publicación y radiodifusión de la sentencia.
g) El acto público de reconocimiento de
responsabilidad del Estado.
h) El pago de costas y costos a las organizaciones
VIDS y KLIM de 15 mil dólares, además de 18,146.65
dólares a los representantes, en un plazo de 6
meses de notificada la sentencia.
6. Cumplimiento del Estado
La Corte aún no ha emitido una resolución sobre el
cumplimiento de la sentencia emitida el 25 de noviembre
de 2015. No obstante, es oportuno precisar que en la
resolución de cumplimiento de la sentencia del caso
Saramaka vs Surinam (2013), el Estado no había cumplido
con lo dispuesto por la Corte, en el extremo de la
determinación y demarcación de terrenos, y
relativamente en la indemnización pactada.
7. Situaciones similares de una problemática en el Perú
De la revisión en la plataforma virtual de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos no se encuentra
ningún caso sometido por la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos sobre pueblos indígenas del Perú y el
Estado Peruano.
Sin embargo, el derecho interno ha sabido accionar ante
estas situaciones:
a) Acción de amparo presentado por la Comunidad
Campesina de Jatucachi (parte del pueblo indígena
Aymara), del distrito de Laraqueri(PUNO) ante la
Corte Superior de Justicia de Puno, en contra del
Ministerio de Energía y Minas y el Instituto
Geológico Minero Metalúrgico (INGEMMET), por haber
vulnerado su derecho a la consulta previa y
territorio al otorgar 13 concesiones mineras que
sobreponían a su territorio.
Alegaba la comunidad que se había violentado lo
dispuesto en el artículo 6 del Convenio 169 de la
OIT (sobre obligación estatal para garantizar
derechos de los pueblos indígenas ante cualquier
medida estatal). Además, manifiesta que el
procedimiento de concesión minera regulado en la Ley
de Minería genera indefensión, toda vez que su
publicación en el diario El Peruano no puede ser
conocido por las comunidades y no pueden accionar
mecanismos administrativos como la “oposición
minera”.
El presente proceso se resolvió, el 14 de diciembre
de 2017, declarando fundada la demanda de amparo; en
consecuencia, nula las 13 concesiones mineras, al
mismo tiempo, ordeno se realice el procedimiento de
consulta previa a la comunidad campesina.
Este caso reafirmó una jurisprudencia importante en
la Corte Superior de Justicia de Puno, pues en el
caso de las “11 comunidades de Atuncolla” la Sala
civil resolvió reconociendo el derecho a la consulta
previa en la etapa de otorgamiento de títulos de la
concesión minera.
El TC desarrolló el derecho a la consulta previa en
su sentencia N° 022-2009-PI/TC, como consecuencia de
la demanda de inconstitucionalidad interpuesta por
Gonzalo Tuanama Tuanama y más de 5000 ciudadanos,
contra el Decreto Legislativo N° 1089 que regula el
Régimen Temporal Extraordinario de Formalización y
Titulación de Predios Rurales. Esta demanda fue
declarada infundada, toda vez que dicha norma no
vulnera el derecho a la consulta previa, pues el
reglamento de la norma cuestionada indica que el
ámbito de aplicación no se circunscribe a los
territorios de las comunidades campesinas y nativas.