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AP UNTES – ESCATOLOGI A

UD 1 – LOS HORIZONTES DE LA ESPERANZA CRISTIANA

TEMA 1 – LA ESCATOLOGÍA DE AYER A HOY

Evolución de la escatología:
• De los novísimos (las postrimerías) a los éschata (realidades finales).
• De los éschata al éschaton – meta (como dimensión global unificadora)
• Del éschaton al éschatos, que se concreta en Cristo resucitado.
Del éschaton al éschatos
• Cristo resucitado es el éschatos, el contenido de nuestra esperanza.
La tensión entre el “ya” y el “todavía no”
• Escatologistas: subrayan el “todavía no” de su plenitud.
• Encarnacionistas: “Ya” de la salvación, de un reino y de una esperanza
El lenguaje de la escatología
• Lenguaje simbólico: La escatología solo puede hablar del futuro
partiendo del presente y de lo desconocido desde lo que no es conocido.
• La imagen: El lenguaje más afín a la esperanza.
• Analogía: Semejanza en la diversidad.

UD 2 – LA ESPERANZA ESCATOLÓGICA EN LA BIBLIA Y EN LA TRADICIÓN

La revelación nos presenta una escatología progresiva en la que es posible


reconstruir las etapas de un camino con la convicción en el que la esperanza es
el mismo Dios, convicción que en el NT reviste carácter cristológico.

TEMA 1 – LA ESCATOLOGÍA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

• El AT no enseña casi nada de la vida eterna, pero es todo él escatológico


(E.Brunner). El camino bíblico de la esperanza está marcado por etapas.
Desde la promesa de la tierra, hasta la última en la que se vislumbra un
destino humano más allá de la muerte. Domina una fe constante en la
fidelidad de Dios a sus promesas.
• La historia de Israel es una tensión entre promesa y cumplimiento en
unas etapas, su hilo conductor: promesa de bendición hecha a Abraham:
o La experiencia del nomadismo: Tierra que mana leche y miel
o La experiencia de la monarquía: Modelo Iglesia / Reino
o La división de los dos reinos: Un futuro “dia de Yahvé”
o El periodo preexílico: Fidelidad de Dios a su pueblo “resto santo”
o El periodo exílico: Nuevo reino confiado al “Siervo de Yahvé”
o La vuelta del destierro: Nuevo templo
o El paso a la apocalíptica. Daniel. Intervención definitiva de Dios
o El judaísmo primitivo
o Una esperanza más allá de la muerte: el escheol, subterráneo
o La crisis de la esperanza terrena. Job. Porque prosperan impíos

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El ambiente en los cuales maduró la esperanza de Israel
• Espiritual, Salmos y oración: Esperanza en permanecer junto a Dios
• Profético: El futuro adivinado según la lógica alianza.
• Mesiánico: Desarrolla el profético concretando sus perspectivas
• Apocalíptico: Prolongación del profético y mesiánico, parece expresar la
insatisfacción por la perspectiva histórica
• Sapiencial: Macabeos y Sabiduría. Reacciona también frente a la
decepción de la historia, pero conserva la confianza en Dios y su justicia.

Tema 2 – LA ESCATOLOGÍA EN EL NUEVO TESTAMENTO

• El NT ve en Jesús el anunciador y el iniciador del Reino de Dios en el


mundo; y en Jesús resucitado la realización personal del éschaton y la
anticipación de la condición definitiva a la que Dios nos llama.
• Las expectativas de la esperanza del pueblo de Israel son llevadas a su
cumplimiento en la predicación del Reino de Dios que Jesús lleva a cabo.
• La escatología predicada por Jesús y su significado para la fe cristiana:
o Escatología consecuente (afirmación del “todavía no”): Cristo
predicó la llegada del Reino, sin efectuar él mismo su realización.
o Escatología realizada (“ya”): Jesús con su venida inauguró real y
totalmente el Reino de Dios en la historia. (Dodd)
o Escatología existencial: El éschaton no es un dato cronológico sino
existencial. Dios invita a realizarse en la fe (Bultman).
o Escatología incipiente: Con la venida de Cristo. (Cullman)
o Escatología final: Tendrá lugar con la Parusía (Cullman)
• La dialéctica entre el “ya” y el “todavía no”, se explicita sobre todo en
Juan, quien parece acentuar el “ya” y en Pablo, que evidencia la
tensión del “ya” hacia el “todavía no”.
• Visión paulina. Cristo el punto de convergencia entre pasado y futuro.
o Por el bautismo y la eucaristía somos insertados en la muerte y
resurrección del Señor, pero vivimos en el régimen de la fe y de la
esperanza a la espera de la perfección de la visión.
o También tensión en la resurrección que, por una parte la relaciona
con la de Cristo y por otra con su parusía:
 “Ya”: En el bautismo morimos y resucitamos con Cristo
 “Todavía no”: Resucitaremos al final.
• Visión joánica. Da preferencia al presente, la escatología ya realizada
o Sin negar la esperanza futura, el interés se desplaza al don
presente de la salvación: La resurrección final y el último juicio, no
tienen ya gran relieve. En el Verbo encarnado se nos ha dado ya
la plenitud de vida.
• Los grandes temas de la escatología neotestamentaria:
o La realeza de Dios: Unido en el presente y en el futuro a Jesús.
o El fin de los tiempos: Instauración definitiva del Reino precedida
de tribulaciones, descritas en lenguaje apocalíptico. Vigilancia
o La parusía: Venida final de Cristo culminando la realeza de Dios.
o La resurrección de los muertos: La muerte no fue el fin de la
misión de Jesús. Dios lo resucitó y está vivo en su Iglesia.

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Tema 3 – LA ESCATOLOGÍA EN LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA

• La tensión entre el “ya” y el “todavía no” se mantiene en la misma línea


de equilibrio de Pablo y de Juan. Desde la segunda generación cristiana,
el retraso de la parusía planteará problemas.
• En la Edad Media, con el fin del milenio, la escatología fue apocalíptica.
• En la Edad Moderna entra en crisis el horizonte escatológico. La
esperanza hace referencia a un futuro construido por la mano del
hombre y no al futuro que Dios promete.
• La crisis contemporánea que siguió a las dos guerras, al hundimiento de
los mitos ilustrados del progreso y los fracasados intentos
revolucionarios, ha terminado despertando el interés por la escatología:
• En el campo protestante, Moltman y su teología de la esperanza. El
tiempo cristiano por excelencia es el futuro y la esperanza se apoya en
Cristo resucitado, anticipador de la nueva condición del hombre.
• En el católico: escatología como fermento de la práctica: Hay un
distanciamiento de la esperanza cristiana de las esperanzas del hombre
moderno. Renovación cristocéntrica de la escatología.
• Dimensión cristocéntrica: Cristo resucitado es el éschatos realizado y la
referencia de toda tensión escatológica del hombre y el mundo.
• Dimensión antropocéntrica: Laas imágenes del paraíso como banquete o
jardín no llevan al creyente a soñar con un lugar, sino a esperar en Dios
como satisfacción de nuestras aspiraciones. El temor del creyente no es
el infierno, sino la ausencia de Dios (tal es justamente el infierno).
• Dimensión histórica cósmica: Escatología interesada por el curso de la
historia, que ve el futuro como estímulo del presente, como impulso a
comprometerse y no como tendencia a huir del mundo.
• Últimas intervenciones del Magisterio: Tratada fundamentalmente el el
Cap. VII de Lumen Gentium. Índole escatológica de la Iglesia
peregrinante y su unión con la iglesia celestial, manifestando el carácter
escatológico de nuestra vocación ya en la tierra y la comunión de la
iglesia celestial con la que peregrina. Congregación para la fe:
Subsistencia después de la muerte de un elemento espiritual, dotado de
conciencia y voluntad, de manera que subsiste el yo humano, el alma.

U.D. 3 – LA ESPERANZA QUE FERMENTA LA HISTORIA

Reflexiones sobre el influjo que el éschaton debe ejercer en la vida de la


Iglesia, en el compromiso de los creyentes y en la valoración de la historia y de
las esperanzas terrestres.

Tema 1 – CRISTO, ESPERANZA DE LA IGLESIA PARA EL MUNDO

• Un camino a recorrer: La falta de experiencia itinerante supone quedarse


estancado. La clave del recorrido la ofrece el misterio pascual, que indica
la situación del paso de este mundo al Padre y la meta ya alcanzada,
anticipada para nosotros en Cristo resucitado.

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• Pero no de cualquier modo: Nuestra fe no nos invita a la fuga del
mundo, sino al gozoso compromiso en el mundo, que no nos hace
extraños a las esperanzas y auténticas conquistas de los hombres.
• Con el espíritu de las bienaventuranzas: Frente a la lógica del egoísmo,
Cristo propone la lógica del Reino. Dichosos son…
• Esperanza que da sentido a la historia: Nuestra meta trasciende a la
historia pero es inmanente a ella.
o Cristo, punto omega de la evolución: El futuro del hombre y del
mundo está ya trazado en Cristo resucitado.
• Escatologismo: Irrelevancia de la realizaciones humanas para la
edificación del Reino.
• Encarnacionismo: Las realizaciones humanas participan en la formación
del Reino de los cielos y se establece una relación entre el obrar actual
humano y el mundo futuro.
• La Iglesia anticipa el reino en medio del mundo, es sacramento y
primicia del reino (LG 5), por tanto, el mundo hay que verlo como el
espacio donde el reino se hace realidad histórica.
• La noción de mundo entraña dos referencias opuestas: creación,
elemento positivo y pecado, elemento negativo.
• La Lumen Gentium, acento en la meta trascendente: Su óptica ordenada
a la trascendencia. La atención dirigida más a la meta que al camino.
• La Gaudium et spes y el acento en el camino: Quedará no sólo el amor,
sino también lo que es fruto del mismo.

U.D. 4 – ESCATOLOGÍA COLECTIVA - ok

Se abordan aquí los acontecimientos de alcance universal y cósmico que,


según la Escritura, marcarán el final del acontecer histórico y el principio de una
condición ultraterrena, donde el proyecto de Dios sobre la creación y la historia
se verá realizado definitivamente.
El eje de tales acontecimientos lo representa la parusía, venida de Cristo en
la gloria, que desvelará y realizará este proyecto divino. Fin del mundo, juicio
universal y resurrección de los muertos son los aspectos importantes.

Tema 1 – HORIZONTE CRISTOLÓGICO DE LA EXISTENCIA HUMANA Y


DEL COSMOS

Una esperanza para toda la creación


• La esperanza cristiana no se refiere sólo al “alma inmortal”, sino a todo
el hombre, alma y cuerpo con su mundo. También la materia tiene un
destino eterno, al menos en nuestros cuerpos resucitados.
• Toda la teología actual reconoce algún vínculo de unión entre el mundo
actual y el futuro, aunque difieren a la hora de interpretarlo:
o Influencia indirecta: Lo que cuenta delante de Dios son las
virtudes y la buena intención, no las realizaciones humanas.
o Influencia directa: Lo que hace el hombre para la construcción de
un mundo mejor, prescindiendo incluso de sus intenciones,

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contribuye objetivamente a la realización del proyecto de Dios y
constituye una anticipación del mundo futuro.
o Continuidad y novedad según la Biblia: Las dos posiciones
anteriores subrayan uno de los dos aspectos (continuidad,
ruptura) que la revelación bíblica asocia intencionadamente:
 Indirecta: Ap. 21, 1-2: Y vi un cielo nuevo y una tierra
nueva. La nueva Jerusalén 2Pe 3,13: Esperamos unos
cielos nuevos y una tierra nueva, en que habite la justicia
 Directa: Rm 8, 19-22. La creación vivie en la esperanza de
ser también ella liberada de la servidumbre de la
corrupción y participar así en la gloriosa libertad.
• La revelación no frece elementos para responder a curiosidades sobre la
suerte eterna de los animales y de la naturaleza inanimada.

El fin de los tiempos


• La promesa de Dios, siendo “ya” una realidad, sólo será plena al final de
los tiempos. El que ese final sea expuesto con el lenguaje catastrófico de
la apocalíptica (destrucción) o con el profético de la renovación (tierra
nueva y cielos nuevos) no establece diferencia sustancial.
• La fe en la venida final de Cristo expresa la convicción de que la
salvación, si bien actúa “ya” en la historia, irrumpirá de modo definitivo
desde lo alto. Cristo resucitado es la anticipación de la renovación.

La parusía de Cristo al final de los tiempos


• La parusía: Esperanza gozosa de la Iglesia que invoca la venida definitiva
de su Señor. En el NT esta “venida gloriosa” está en el centro de todos
los acontecimientos escatológicos: fin de la historia, juicio, resurrección.
• Resurrección, juicio y renovación cósmica no están separados, se han de
entender como expresiones del único acontecimiento escatológico, que
es la afirmación definitiva del señorío de Cristo. Nuestro éschaton es
Cristo; esperamos a alguien más que a algo. “marana-tha”=“Ven Señor”.
• La parusía como manifestación: Más que un acontecimiento, la parusía
sería la expresión simbólica de la dinámica escatológica de la vida
cristiana y de la Iglesia.
• La parusía como culminación: La parusía final marcará la culminación de
la parusía perenne, que verificará en la historia, en la Iglesia y en la
existencia cristiana.
• La venida definitiva: Aunque los Padres hablaron de dos o tres venidas
de Cristo (en la carne, en la Iglesia y al final de los tiempos), es más
correcto una venida articulada en el tiempo.

Los signos precursores de la parusía


• En el NT dos posiciones. Negativa a datar, exhortando a una incesante
vigilancia. Y signos premonitorios: predicación en todas las naciones,
conversión de Israel, enfriamiento de la fe, guerras y cataclismos.
o El anticristo: El NT dos interpretaciones. Pablo en 2Tes alude a
un personaje que habrá de llegar. Juan pare identificarlo con una
colectividad ya presente, todo lo que se opone al Reino de Dios.

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El juicio final: el momento de la verdad desvelada
• Estrechamente ligado a la parusía. La venida definitiva del Señor coincide
con el juicio que él realizará sobre la verdad de la creación.
• Puede interpretarse no como acto distinto a la parusía y la resurrección
de los muertos, sino como modo de subrayar los acontecimientos finales.
• El AT lo contempla como “el día de Yahvé”, entendido, bien como día de
la luz, bien como día de tinieblas y de la ira contra los malvados.
• El NT habla de un juicio ante un tribunal (salario de los jornaleros, etc.)
• Con el acontecimiento de la parusía, Cristo juzgará la historia en el
sentido de iluminar su trayectoria total, que en el presente permanece
oscura y desconocida. Descubrirá sus intenciones.
• El juicio no es una acción externa que se superpone a la historia de la
salvación, sino el desvelamiento de la dinámica interna de esta historia.

¿Quién nos juzgará?


• En algunos textos, el juez es Dios mismo; en otros es Cristo.
o Mt 19,28: Los doce apóstoles juzgarán a las doce tribus.
o 1Cor 6,2-3: Los santos juzgarán al mundo.
o S. Juan: Los mismos hombres con su conducta, con su aceptación
o rechazo de Cristo. Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo,
sino para que el mundo se salve por medio de él.
o El que cree tiene ya vida eterna y ha resucitado ya con Cristo.

Juicio universal y juicio particular


• En la tradición se habla del juicio final o universal ya desde el principio.
Sólo desde el siglo IV se empieza hablar del juicio particular.
• Las profesiones de fe de la Iglesia antigua hablan de juicio final en que
Cristo volverá para juzgar a los vivos y a los muertos.
• Para la teología queda el hecho de que el juicio particular parece
relativizar la importancia del universal. Si la suerte del individuo se
decide en el momento de la muerte ¿Qué importancia tiene el final?

LA RESURRECCIÓN AL FINAL DE LOS TIEMPOS

Significado salvífico y universalidad de la resurrección


• La resurrección de Cristo pone en marcha el proceso de la nuestra
• La resurrección, asociada en la Biblia a la promesa divina de salvación
• El NT, tanto en palabras de Jesús como en la enseñanza de Pablo, la
resurrección de los justos es interpretada como premio; la universal,
como condición indispensable para el juicio, puede terminar en condena
• Pablo habla de la resurrección de los justos y los Hechos de la universal
• El sentido de la resurrección es la intimidad definitiva con Jesús “De este
modo estaremos siempre con el Señor” (1Tes 4,17) Estar con el Señor es
el contenido de la salvación, en la condición terrena y en la celeste.

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¿Con qué cuerpo resucitaremos?
• El poder de la resurrección alcanza también al cuerpo, que será
transformado por el Espíritu a imagen de Cristo resucitado
• Pablo responde recurriendo a la experiencia de la corporeidad de Cristo
resucitado. Rompe con toda interpretación naturalista. La corporeidad no
existe solo en sentido adamítico, como cuerpo animado, sino también en
sentido cristológico, según el modelo de Cristo resucitado.

El problema de la identidad del cuerpo resucitado con nuestro cuerpo


actual
• Identidad material: Cuerpo resucitado, misma materia que el terreno.
• Identidad formal: La identidad del cuerpo está determinada por su
forma, el alma, y por la materia en sentido fisiológico. La identidad del
cuerpo permanece siempre, a pesar de las variaciones de sus elementos.
• Identidad personal: Imposible imaginar en qué consistirá la condición del
cuerpo resucitado. La dinámica del cosmos lleva a una meta en que
materia y espíritu estarán coordinados de un modo nuevo y definitivo.

¿Resurrección en la muerte?
• El abandono de la antropología platónica lleva a algunos teólogos a
eliminar el tiempo entre la muerte y la resurrección al final de los
tiempos, proponiendo la tesis de la resurrección en el mismo momento
de la muerte.
• El hombre es visto como unidad de cuerpo y espíritu, como nudo de
relaciones jerarquizadas con Dios, con el prójimo y con el mundo y a su
vez, como nudo de relaciones con el mundo.
• Con la muerte, todo el hombre (no sólo el alma) entra en su condición
definitiva, donde no tiene ya sentido la espera de un fin del mundo.
• En cada muerte un fragmento del cosmos vuelve a Dios. La resurrección
no será completa y definitiva hasta que sea universal al final de la
historia.

U.D. 5 – ESCATOLOGÍA INDIVIDUAL

Tema 1 – LA MUERTE Y LA VIDA MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

La muerte como problema perenne


El hombre ha vivido la muerte no como un hecho biológico, sino como un
desafío a su insuprimible necesidad de vivir plenamente. La razón y el corazón
del hombre han vacilado sin cesar, pero raramente se han detenido.
• La muerte alejada: Cultura positivista/materialista alejan la muerte al no
conseguir integrarla en su horizonte, cerrado a la trascendencia.
• La muerte revalorizada: Alejada o idealizada, la muerte sigue siendo un
acontecimiento dramático que cuestiona el sentido mismo de la vida.
o La recuperación de la filosofía: La muerte no existe por sí misma,
sino en cuanto es parte de la vida del hombre.
o La recuperación de las ciencias humanas: La muerte es también
objeto de estudios e investigaciones; de índole psicológica.

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La muerte en el pensamiento teológico actual
• La muerte no se puede aislar de la experiencia humana. Hay que vivirla
activamente como acontecimiento escatológico personal de salvación.
• La hipótesis de la opción final: En el instante de la muerte el hombre
vendría a encontrarse en una situación nueva y única de “libertad
angélica”. El alma,, en el instante de la muerte, separada de la materia
que la entorpecía lograría una claridad de conocimientos.

La vida más allá de la muerte en las religiones no cristianas


• Las distintas religiones presentan propuestas de superación de la
muerte, hablando de una vida más allá de la muerte.

La vida más allá de la muerte en el AT.


• También en Israel, como vecinos, practicó la fe en la supervivencia de
los muertos, aunque esa fe se viera obstaculizada por la religión oficial,
tal como entró en la Torá, en los profetas y en los libros históricos.
• Una teología de la vida: El hombre vive porque recibe el espíritu de Dios,
cuando le retira su espíritu, muere y vuelve al polvo.
• La vida confiada a la fidelidad de Dios: En Israel la experiencia de la
muerte no tiene la última palabra. La importancia atribuida a la sepultura
(scheol) con objetos hablan de una supervivencia ligada a la tumba.
• Dios es más fuerte que el scheol: La muerte no es castigo o anulación
definitiva, sino fuerza de purificación y transformación.
• Resurrección e inmortalidad. La comunión con Dios es tan fuerte que ni
la muerte puede romperla.
• La resurrección en Daniel y en 2 Macabeos: Daniel “Muchos de los que
duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida
eterna, otros para la vergüenza, para el castigo eterno”. Macabeos habla
de los hermanos que entre tormentos, profesan la fe en la resurrección.
• La inmortalidad del hombre en el libro de la Sabiduría: “Dios creó al
hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; mas
por envidia del diablo entró la muerte en el mundo y tienen que sufrirla
los que le pertenecen”. “Las almas de los justos están en manos de Dios”
• El juicio divino: Después del juicio, dos caminos, Edén y Gehena.

El “vivir con Cristo” después de la muerte en el NT


• La muerte en la óptica de la cruz: Cristo vive su muerte desde la
obediencia a la voluntad del Padre en favor de la salvación de toda la
humanidad. La muerte de Cristo se convierte en la muerte del “siervo de
Yahvé”; vence al pecado, y en la resurrección derrota a la muerte.
• La vida más allá de la muerte garantizada por la comunión con Cristo:
Vivir con Cristo “ya” en esta existencia terrena significa poder vencer a la
muerte gracias al poder de la resurrección de Cristo.

Inmortalidad y resurrección en la tradición cristiana


La idea de la inmortalidad del alma no forma parte del kerygma originario del
NT que, por el contrario, profesa decididamente la fe en la resurrección.
• En el NT: El hombre no resucita a la vida biológica, sino a la vida eterna

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• En la tradición patrística y medieval: Surge el problema del estado
intermedio ante la dificultad de conciliar la perspectiva de la resurrección
final con la de retribución postmortal.
• Las intervenciones del magisterio: Intentan mantener los dos términos
del debate: resurrección e inmortalidad, dejando para la teología la tarea
de su eventual armonización en el plano de la coherencia doctrinal.

TEMA 2 – EL PARAÍSO

El paraíso como consumación del hombre en Cristo


• La verdadera realización del hombre no puede ser más que la realización
de todas sus dimensiones humanas: personal teologal, social y cósmica,
bajo el signo de la actividad y de la plenitud de vida. Todo lo contrario
de una visión del paraíso entendido como “eterno descanso”.

El paraíso como sueño primordial e insuprimible del hombre


• La historia religiosa de la humanidad muestra la fuerza de la gran
metáfora del paraíso. Todas las religiones ven en el paraíso la necesidad
de ir más allá de la experiencia mundana, amenazada por la finitud.

El paraíso en la Biblia
• Las expectativas del AT: Nostalgia del origen y deseo de alcanzarlo.
• El NT y el paraíso como “estar con Cristo”: Pablo y Juan presentan la
realización del hombre en la intimidad perfecta con Cristo. Reino de Dios,
Visión de Dios, La vida eterna, Estar con Cristo.

El paraíso en la tradición cristiana


• El tema central, por encima de la cuestión de cuándo ocurrirá, es el de la
visión de Dios, entendida primero en el sentido bíblico más pleno, pero
luego cada vez más en sentido individualista e intelectual.
• El gran tema de la teología es desde entonces el de la visión beatífica:
en qué consiste, cuando comienza, cuando será plena, etc.

La bienaventuranza en Cristo
• Así como la gracia no es otra cosa que la participación de la vida de
Cristo resucitado, de igual modo la gloria no es más que la consumación
y el cumplimiento definitivo de esa participación. A través de su estar
con Cristo, los bienaventurados ven a Dios tal como es, no una esencia
indeterminada, sino Padre, Hijo y Espíritu.

Paraíso y existencia terrena


• La vida eterna no sustituye ni elimina la vida histórica, sino que es su
cumplimiento. El paraíso no es solamente una meta trascendente, sino
que comienza ya donde Cristo toma forma entre los hombres, donde los
hombres viven unos para otros, donde nos comprometemos con la
justicia, la liberación del hombre y la paz.

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TEMA 3 – EL INFIERNO

Interrogantes inquietantes
• ¿Cómo puede un Dios bueno y misericordioso, tolerar que criaturas
suyas sufran indefinidamente? ¿Por qué los condenados no podrían
arrepentirse?, ¿Es el infierno una amenaza o una realidad?

El infierno: representación y realidad


• Lo que la fe cristiana quiere expresar con el tema del infierno nada tiene
que ver con las representaciones macabras de épocas pasadas.
• El rechazo a representaciones macabras sobre el infierno no puede hacer
olvidar que el infierno es un tema bíblico insuprimible, y que en el
anuncio mismo de Jesús desempeña una función significativa.
• El dogma del infierno está en paralelismo antitético con el paraíso. El
paraíso indica la realización, por gracia, de las relaciones del hombre con
Dios y con las criaturas; es el lugar del cumplimiento de la comunión. El
infierno representa el fracaso, el definitivo deterioro de estas relaciones.
• La idea misma de un juicio lleva implícita la de premio y castigo.

La doctrina bíblica
• El AT se abre con una afirmación explícita de la bondad de Dios. El NT
define a Dios como amor y le atribuye la voluntad de salvar a todos los
hombres. Pero todo esto no excluye la posibilidad de un rechazo de la
salvación por parte del hombre. La salvación no es una fatalidad, es una
oferta. De aquí el tema del infierno.
• El castigo en la Biblia: Doctrina de la retribución. Los últimos libros del
AT el castigo escatológico se sitúa después de la vida terrena. El NT
recurre a diversas imágenes para representar al infierno (Lázaro y
Epulón). En el NT el infierno se ve como imagen invertida del paraíso.

El castigo del infierno en la tradición


• Los Padres apostólicos se limitan a repetir los pasajes del NT. La doctrina
del infierno está ausente de los primeros símbolos de fe.
• En la Edad Media el concilio Lateranense afirma que los pecadores
“recibirán como el diablo una pena perpetua”.

La naturaleza del castigo


• El NT explica la condición de condenado recurriendo a la exclusión. La
perdición consiste en “estar fuera” de la Jerusalén celeste.
• A partir de la escolástica, considerando la condenación como
consecuencia del pecado, la teología tradicional distinguió una “pena de
daño”, consistente en la privatización de Dios, y una “pena de sentido”,
consistente en los castigos infligidos; pena de fuego.
• El infierno es el fracaso de una vida humana que rechaza a Dios como
plenitud.

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El sentido del dogma
• Sólo el hombre puede darse a sí mismo la muerte, lo mismo que sólo
Dios puede darle al hombre la vida.
• El premio entra en el proyecto originario de Dios y es elemento
constitutivo de la escatología revelada. En cambio, el castigo es efecto
del libre rechazo del hombre a entrar en el proyecto de Dios y constituye
un elemento extraño y asimétrico de esta escatología.
• Dios no quiere la perdición de ninguna de sus criaturas. Por eso la Iglesia
rechaza la tesis de la predestinación.
• Es el hombre el que se autoexcluye de la comunión con Dios
• La existencia del infierno nos exhorta a la vigilancia.
• La revelación nos presenta, por un lado, la esperanza de que todos los
hombres se salven, por otro, la posibilidad real de un fracaso eterno a
causa de un rechazo personal.

Infierno y esperanza cristiana


• A pesar de la posibilidad del infierno, es mayor la esperanza en la
salvación a la que Dios convoca a toda la humanidad.
• La esperanza moviliza la resistencia para que el infierno no tenga la
última palabra, ni en este mundo, ni en el otro.
• S. Pablo advierte en su carta a los Romanos: “Porque Dios ha permitido
que todos seamos rebeldes para tener misericordia de todos”.

TEMA 4 – EL PURGATORIO

El purgatorio “purgado”
• Hoy los teólogos están lejos de asegurar sobre el purgatorio todo lo que
antaño daban por seguro predicadores y escritores piadosos. Todas las
reformas emprendidas han llevado a mantener un sobrio núcleo
dogmático, encuadrándolo en el marco general de la revelación.

El fundamento bíblico
• 2Mac 12,43-46: Ofrenda por unos soldados caídos. Habla de realizar una
colecta para que “ofreciesen un sacrificio de expiación”. Hay que
guardarse de una interpretación anacrónica.
• 1Cor 3, 10-17: “Aquel cuyo edifico resista, recibirá un premio, pero aquel
que su edificio sucumba bajo las llamas, sufrirá daño. El, sin embargo, se
salvará, pero como quien a dura penas escapa del incendio”.
• En estos textos no se puede ver una fundamentación directa y explícita
de la doctrina del purgatorio, aunque se consideran como indicios.
• Dios como fuego purificador: Un mejor arraigo habría que buscarlo en el
sentido general de la experiencia bíblica de Dios como “fuego devorador”
que cuestiona al hombre, iluminando su pequeñez y purificándolo.

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La historia del dogma
• Los primeros testimonios explícitos aparecen en el siglo III. S. Agustín
habla a menudo del “fuego purgatorio”.
• La sistematización clásica de las ideas sobre el purgatorio se elabora en
el siglo XII. En el XIII adquiere una ubicación precisa en la teología, la
predicación, la piedad popular y la espiritualidad.
• Los orientales no entablaron controversia sobre esto hasta el siglo XIII
• El Concilio de Florencia (1439-1445) hace mención expresa al purgatorio.
• Existe controversia con los protestantes. Trento lo confirma.
• La Lumen Gentium considera al purgatorio como una de las tres
condiciones eclesiales.

Retorno a lo esencial
• La purificación, siendo obra de Dios, implica también al hombre: tanto en
esta vida (que puede ser un camino de purificación) como en la vida
ultraterrena (purificación pasiva ayudada activamente por las oraciones
de la Iglesia), donde el “fuego purgatorio” hace referencia al fuego del
amor que purifica la opacidad de una vida, no transformada aun
plenamente por la fuerza del amor.
• El purgatorio no es un infierno provisional: El Vaticano II en la LG
relativos al purgatorio, utiliza dos veces el término purificari (purificarse),
no purgari (ser purificado o expiar), como se expresaban en cambio los
documentos precedentes del magisterio.
• El purgatorio como gozosa purificación del amor: El purgatorio es la
condición de la esperanza, y por lo mismo del gozo, aunque no se trata
aun de la felicidad definitiva, sino de la que posee el que está ya seguro
de encontrarse cerca de la meta.
• El problema de los sufragios: El encuentro del hombre con Dios en su
muerte no se ha de ver como un acontecimiento privado, sino como un
acontecimiento que se desarrolla en la Iglesia, en el ámbito del cuerpo
de Cristo, sostenido por la intercesión de los creyentes y de los santos.
• Purgatorio y juicio particular: El purgatorio se identifica en sustancia con
el juicio purificador que tiene lugar en el momento del tránsito a la otra
vida, juicio que es entendido como la mirada del amor liberador de
Cristo, mirada que purifica: gozosa y dolorosa al avez.
• Aquí en la tierra podemos anticipar el purgatorio: El purgatorio es el
término de un proceso de crecimiento purificador que comienza aquí.

Sinforiano Moreno García Página 12