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ARBITRAJE Y CONCILIACION INTERNACIONAL

Tanto en Roma como en Grecia, el arbitraje se conoció a partir de su actor principal: el que
sugería o esbozaba la solución a un conflicto, llamado aritratus o artitror. Marcando de esa
manera su característica esencial: un mecanismo privado de arreglo de diferencias a cargo
de una persona con profundo contenido ético. Pero que tenía una limitación: no poder
exigir un cumplimiento de sus decisiones.
El derecho romano, en un principio, no reconocía, la fuerza ejecutoria de las decisiones
arbitrales; sin embargo, los contratantes privados podían solucionar sus conflictos
mediante un doble compromiso o comprimissum a través del cual, mutuamente acordaban
aplicar el arbitraje a los contratos y pagar una multa en caso de que la decisión arbitral no
fuese acatada por ellos. En la práctica. Dicho compromissum, aunque llamado sentencia, no
poseía carga coactiva, siendo en consecuencia insuficiente ineficaz para el propósito para
lo cual había sido seleccionado, ya que no constituía cosa juzgada (Tabares. 1993, p3.13).
Así, esta institución jurídica tuvo una idea sosegada en el ámbito civil y comercial
moviéndose entre la condición personal de arbitror y las dificultades de hacer eficaz las
resoluciones, en tanto las relaciones de los individuos y los diferentes actos de comercio se
hizo cada vez as intensa a través de los más variados modelos contractuales la mas
complejas operaciones del mercado y las exigencias de los distintos grupos sociales.
Cando las operaciones comerciales internaciones transcurren pacíficamente, no hay
necesidad de acudir a un juez ni a un arbitro para resolver cualquier controversia.
Probablemente si se tuviera la certeza de que todo se lograra de acuerdo con la intensión
de los contratantes, tampoco sería necesario articular o proveer mecanismos que resuelvan
las posibles contingencias o desavenencias. Pero el mundo real nos indica que aun cuando
se elabore con recisión y detalle un contrato de compraventa, uno de construcción pesada,
uno de agencia o uno de gerenciamiento, es posible que se presenten desavenencias sea
porque durante la vida del contrato aparecen soluciones no previstas o porque los
funcionarios que lo negociaron lo suscribieron han desaparecido o asumido nuevos roles.
Ahí es cuando se hace necesario contar con un mecanismo rápido que restablezca los
términos y condiciones contractuales al estado inicial en que las partes lo proyectaron.
Estos mecanismos son el arbitraje, la conciliación y la mediación internacional. Esta última
es más usada en cuestiones políticas e interinstitucionales.
Se ha propuesto una serie de reglas y procedimientos tanto para el arbitraje como para la
conciliación comercial internacional. Los principales procedimientos son los elaborados por
la Comisión de las acciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDM o
UNCITRAL) y por la Cámara de Comercio Internacional de Paris.
Pero existen, además otros centros de arbitraje especializado o como son el Convenio MIGA
(Multilateral Investment Guaranty Agency) para las inversiones, que también prevé un
medio de conciliacion; Overseas Private Investm Coorporation (OPIC) para solución de
controversias en el ámbito de navieros, y las Cortes de Arbitraje de Suiza. Así mismo, se
pueden mencionarse el International Center of the Settlement of Investment of Dispustes
(ICSID) DEL Banco Mundial, igualmente llamado Centro internacional de Arreglo de
Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), que mediante tratado suscrito por sus Estados
miembros aprobó a onvention on the Settemt of Investment Disputes Between States and
Nationals of other states, que administra las disputas de inversiones extranjeras y denuncias
contra los estados parte de particulares; y el Overseas Economc Cooperation Found, de la
agencia de Cooperación Económica del Japon y su similar de Alemania, la Kreditanstalt fürd
Wiederaufbau, que regulan las posibles controversias en los programas de asistencias dy
cooperación internacional.
El arbitraje comercial internacional y la conciliación se han encontrado con la dificultad
explicable de desarrollarse a través de sistemas jurídicos distintos, así como diferentes
percepciones sobre la ley aplicable y las contingencias del Derecho Internacional Privado
respecto de la eficiencia de la norma extranjera. Por ello, su divulgación y armonización
internacional empezó dentro de un mismo sistema jurídico en el que convivían diferentes
regímenes u ordenamientos legales, que obviamente, se desenvolvían en soberanías
diferentes.
Por eso, las armonizaciones se hicieron en primer lugar dentro de cada sistema; ello explica
la Convención Interamericana sobre Arbitraje Comercial Internacional, que fue diseñada
para los países latinoamericanos, herederos del sistema romano germánico, y que se refiere
principalmente a la ejecución de laudos extranjeros, a fin de no interferir con la acción de
los jueces y árbitros que expresan la acción soberana de cada Estado.
De igual manera fue en el caso de los países socialistas agrupados en el Consejo de
Asistencia Económica Mutua (COMECOM), que por medio de la Convención de Moscú del
26 de Mayo 1972 estableció, con carácter obligatorio, el arreglo de las desavenencias a
través de las cortes de arbitraje. En tal sentido, el 28 de Febrero de 1984 el COMECOM
aprobó el Reglamento Uniforme de Procedimiento de las Cortes de Arbitraje de las Cámaras
de Comercio de sus países miembros, que en, contraste con otros reglamentos
internacionales, no están destinados al arbitraje ad hoc sino a los tribunales arbitrales
permanentes adscritos a las indicadas cámaras.
En tanto en el área comercial internacional en general, las más destacadas armonizaciones
son las normas de la CNDMI (UNCITRAL) y las correspondientes a la Cámara de Comercio
Internacional (Paris), que intentan conciliar los distintos sistemas jurídicos que existen en el
mundo y cuyas diferencias han dificultado un procedimiento uniforme.
1) ARBITRAJE COMERCIAL INTERNACIONAL
El arbitraje se ha convertido en el mecanismo de solución de controversias más utilizado y
más eficaz en los conflictos derivados de la ejecución e interpretación de los contratos de
comercio internacional, tanto que podemos decir que junto con las negociaciones, que es
frecuentada, tanto ex ante como ex post, son los dos mejores medios de entendimiento y
de solución pacifico de diferencias.
El arbitraje es, sustancialmente, una institución dotada de un conjunto de procedimientos
y de técnicas, destinada a resolver conflictos o dudas en la interpretación y de ejecución de
acuerdos o contratos comerciales, con un énfasis en la especialidad de quienes deben emitir
una solución y cuyo ámbito de acción abarca diferentes países con distintos ordenamientos
y sistemas jurídicos.
En tanto, autores como Leonel Pereznieto Castro y José Luis Siqueiros consideran que es
mas bien un método o un procedimiento. Este último afirma que el arbitraje es “[…] un
método o una técnica mediante la cual se tratan de resolver extrajudicialmente las
diferencias que puedan surgir entre dos o más partes, mediante la actuación de una o varias
personas; de igual manera Cesar Sepulveda, cuando señala […[ el arbitraje es un metido por
el cual las partes de una disputa convienen en someter sus diferencias a un tercero. O
finalmente, Humberto Briceño, cuando sentencia “El arbitraje es un proceso jurídico
tramitado, desarrollado y resuelto por particulares.
Otros en cambio participan del concepto de institución arbitral, como Ruben Santos
Belandro y Didier Opertti Badan, en la doctrina uruguaya “El arbitraje es una de las
instituciones que han acompañado al hombre desde sus orígenes como ser racional, es en
esencia un medio de dictar justicia que los pronunciamientos básicos sobre el arbitraje
reposan en la cuestión misma, metajuridica, de lo que el derecho debe ser. En este marco
general se sitúan las relaciones entre el instituto y el conflicto de leyes. En el mismo sentido
se inclina Gonzalo Garcia Caldeon Moreyra, al afirmar “El arbitraje Internacional como
institución jurídica ha desarrollado una naturaleza conceptual autónoma que requiere un
acercamiento integral ya que toma del Derecho Comercial, así como del civil.”
De donde se puede concluir que el arbitraje es una institución y un medio de dictar justicia
que utiliza un método o procedimiento específico, diferente del jurisdiccional y cuyas
técnicas permiten, a quienes se les reviste de esta potestad, llegar a una verdad justa y
diferente de los intereses o posiciones singulares de las artes. Es una institución, pues está
en la naturaleza de la misma de las cosas, en la voluntad de los sujetos de arribar a
decisiones armoniosas que posibiliten no solo una relación pacifica de sus inculcaciones
comerciales, sino que la mercantilidad fluya rápidamente entre los espacios geográficos
distintos y con culturas diferentes.
1.1 Evolución
El arbitraje se ha desarrollado dentro de los límites del derecho interno, en el marco
soberano y jurisdiccional de los Estados. Es un recién en diciembre de 1976 cuando adquiere
carta de ciudadanía al aprobarse por la CNUDMI o UNCITRAL el reglamento de Arbitraje
para el derecho mercantil internacional, merced al impulso del comercio internacional; el
poder de las empresas transnacionales que buscan un mecanismo autónomo de solución
de controversias: y las corrientes de estandarización de la producción y las practicas
comerciales que anhelan un ordenamiento común que supere las diferencias de los
distintos sistemas jurídicos que hay en el mundo.
Es asi, entonces, que este mecanismo adquiere una significativa importancia y necesidad a
fin de atender las necesidades de un intercambio cada vez más frecuente entre naciones
con diferente sistema jurídico y obviamente con soberanías distintas, ya que las reglas del
Derecho Internacional Privado no resolvían la desconfianza de los operadores, acrecentada
por la distancia geográfica y cultural. A lo que debe añadirse tal como se ha explicado en el
Capitulo II que, en definitiva, las normas del Derecho Internacional Privado someten las
controversias a la jurisdicción del país de una de las partes, manteniendo asi esa
acrecentada desconfianza de dejar toda la controversia p el asunto en manos de un juez
desconocido, probablemente con una cultura, un idioma y hasta un sistema jurídico
diferente.
Los primeros esfuerzos tendentes a darle una dimensión internacional al arbitraje le
correspondieron a América Latina, cuando se suscribió el tratado de Derecho Procesal
Internacional en 1889. Posteriormente en 1975 se aprobó la Convención Interamericana
sobre Arbitraje Comercial Internacional (Convención de Panamá), que ha sido ratificada por
Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, El Salvador, Estados Unidos de America, Honduras,
Mexico, Panamá, Uruguay, Paraguay, Perú y Venezuela, lo que ubico a la región en el grupo
de países más avanzados materia de solución de controversias, pues la Convension de
Panamá incluso supera a la de Nueva York. De hecho, dicha Convención organiza y
estructura el procedimiento arbitral al señalar en su artículo 3, que a falta de acuerdo
expreso entre las partes, el arbitraje se realizará conforme a las reglas de procedimientos
de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial (CIAC), aunque no define con
precisión lo que se entiende por laudo arbitral, pero se consiagra la figura del arbitraje
comercial internacional en una acción sin precedentes en el continente, incluso si la
comparamos con la antedicha Convencion de Nueva York (1958), a pesar de que esta fue,
en algunos casos, fuente de inspiración.
La convención de Panama exige que el convenio arbitral conste por escrito o mediante
documentos que hagan indubitable dicho acuerdo, es decir intercambio de telefax
telegramas o cartas, y que además este firmado por las partes. Pero con frecuencia las
operaciones se encuentran con contratos formularios, sobre todo de compraventa, que casi
siempre contienen clausulas arbitrales, características que hace surgir dudas sobre su
obligatoriedad. Para despejarlas tendremos que acudir a las practicas y usos del comercio
internacional, asi como a los términos y referencias anteriores que las partes hayan utilizado
para operaciones similares. De esta manera, los Estados contratantes darán validez a dichos
convenios arbitrales si tienen referencias y usos anteriormente utilizados por los sujetos,
aun cuando no estén firmados pero si expresados.
Antes de que se creara la CNUDMI o el UNCITRAL, la Organización de las Naciones Undas
aprobó la CONVENCION DE Nueva York del 10 de Junio de 1958 sobre el Reconocimiento y
Ejecucion de las Sentencias Arbitrales Extranjeras, con el propósito de que los laudos
emitidos por tribunales nacionales pudieran ser ejecutados inmediatamente por la
administración de justicia de terceros Estados. Aunque es preciso aclarar, la Convencion no
habla expresamente del Arbitraje Comercial, es aplicable al arbitraje en general, pudiendo,
al moemento de su inscripción o de ratificación, ser limitada al aspecto comercial. Esta
convención es el preludio del arbitraje mercantil en los tiempos modernos.
Posteriormente la Organización de las Naciones Unidas aprobó el 15 de Diciembre de 1976,
el Reglamento de ARBITRAJE PARA EL Derecho Mercantil Internacional, el que, elaborado
para arbitrajes ad hoc, ha sido adoptado por numerosas instituciones arbitrales.
Ley Modelo de la CNUDMI sobre Arbitraje Comercial Internacional, 1985, con enmiendas
adoptadas en 2006
La Ley Modelo está formulada para ayudar a los Estados a reformar y modernizar sus leyes
sobre el procedimiento arbitral a fin de que tengan en cuenta los rasgos peculiares y las
necesidades del arbitraje comercial internacional. Regula todas las etapas del
procedimiento arbitral, desde el acuerdo de arbitraje, pasando por la composición y
competencia del tribunal arbitral y el alcance de la intervención del tribunal, hasta el
reconocimiento y la ejecución del laudo arbitral. Refleja un consenso mundial sobre los
aspectos más importantes de la práctica del arbitraje internacional aceptados por Estados
de todas las regiones y los diferentes ordenamientos jurídicos o sistemas económicos del
mundo.

El 7 de julio de 2006, la CNUDMI aprobó enmiendas del párrafo 2 del artículo 1, del artículo
7 y del párrafo 2 del artículo 35, el nuevo capítulo IV A que sustituye al artículo 17 y un
nuevo artículo 2A. La versión revisada del artículo 7 tiene por objeto modernizar el requisito
de la forma para los acuerdos arbitrales a fin de observar más estrictamente las prácticas
contractuales internacionales. El nuevo capítulo IV A establece un régimen jurídico más
amplio relativo a las medidas provisionales en apoyo del arbitraje. Desde 2006, la versión
estándar de la Ley Modelo es la versión enmendada. También se reproduce el texto original
de 1985 en vista del gran número de leyes nacionales que se han basado en esa versión
original.