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CULTURAL

CIENCIAS, ARTES Y LETRAS Año XXIV● N° 1235 ● Montevideo, viernes 23 de agosto de 2013

Perdidos en Venecia

El mundo desde una góndola


Cees Nooteboom

M
E COMPRÉ un mapa casi
inabarcable de la laguna
veneciana en un intento
por llevar a la ciudad a
sus correctas proporciones. Este es un
ejercicio peculiar. Yo sé que mañana
llegaré hasta allí desde el cielo, pero en
este momento me acerco a la ciudad,
que he visitado antes tantas veces, a
través del agua. En el mapa, la relación
proporcional entre agua y tierra es
como de mil a uno. La ciudad se ha
convertido en un poblado dentro del
azul infinito, un pequeño puño apreta-
do en la hoja desplegada, que lo hace
parecer como si, en un momento de fu-
ria, todo ese vacío diera a luz la ciudad
que la iba a gobernar. La escritora me-
xicana Valeria Luiselli vio ese puño
como una rótula quebrada, y cuando
miro de cerca, veo que está en lo cier-
to. Desde la altura del Google Earth
queda más claro aún: el Canal Grande
es la fractura en la rodilla, y el desmo-
ronado, destrozado laberinto alrededor

Simone Sassen
de la fractura es el hueso de la ciudad
donde mañana volveré a extraviarme,
al igual que todos los extranjeros que
allí siguen el mal camino. Es la única
forma de conocerla.
Tuve muchas direcciones en la ciu-
dad, a veces en viejos hoteles, casi cia la parte trasera de una casa que pare- de frutas y vegetales pasaba de largo to- mundo ha venido de visita. Si hay un
siempre en callejones oscuros, estre- cía deshabitada, y aún así en un desven- dos los días a la misma hora. Proust o un Thomas Mann, un Brodsky
chos, sectores de un palacio que nunca cijado tendedero colgaban inmóviles, en Ahora no es invierno, aunque sea se- o un Hippolyte Taine entre ellos, pasan
se parece a un palacio, escaleras en rui- el frío helado, un par de bragas. Y a ve- tiembre, y cualquier sueño de una ciu- desapercibidos. Es el avance de los ejér-
nas, pequeños dormitorios con algo que ces lograba ver el agua de algún canal dad vacía se evapora al llegar: Venecia citos a esta altura del año, el ejército
se asemeja a una ventana, que daba ha- lateral desconocido, donde un bote lleno pertenece a todo el mundo, y todo el chino, el ejército japonés, el ejército

E N E S T E N Ú M E R O

Héctor Abad Faciolince 12 I Gabriel Weiss 10 I Rubem Fonseca 10 I Philippe Bourgois 8


Antonio Muñoz Molina 6 I Chang Rae Lee 11 I Emmanuel Carrère 9 I Corriente del Golfo 5
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ruso. Cualquiera que desee encontrar su quina de la Procuratie Nuove, están pa-
propia Venecia deberá ser obstinado y rados detrás de mí: los gondoleros.
determinado, ponerse una armadura in- Grandes discusiones sobre el partido de
visible y recordar humildemente que ayer en su impenetrable dialecto vene-
para todos los que te rodean eres solo ciano. En el agua hace frío, y el capu-
otra persona más que intenta meterse chino caliente ayuda. Sus estilizados y
entre sus pies empujándolos en forma negros barcos-pájaro están ahí arriba
molesta en el sector central de cubierta alineados, con la cabeza de sus pájaros
del vaporetto, donde no hay nada de (son cabezas de pájaro —miren bien)
dónde agarrarse. apuntando hacia la isla donde me estoy
Pero no hemos llegado aún a este quedando. ¿Por qué nunca quise hacerlo
punto. No había llegado cuando logré antes? ¿Porque es el cliché veneciano
combinar tres de los cuatro elementos supremo?
en mi travesía: viajé a través del aire y Eso sería infantil. ¿Era por las caras
caminé sobre la tierra hacia el agua ti- de la gente en las góndolas? ¿Qué hay
tilante, junto a la cual me encuentro con esas caras? ¿La insoportable felici-
ahora, en un muelle, esperando un taxi. dad de haberlo conseguido al fin, la ini-
No me animo a incluir el cuarto ele- ciación veneciana más absoluta, lo que
mento, el fuego, aunque la luz del sol significa que pertenecerás por siempre
esté allá, abrasando las aguas en movi- al lugar? ¿En la góndola, junto a Tho-
miento. Hay, después de todo, límites mas Mann, Marcel Proust, Paul Mo-
en el arte de la descripción de días rand, Henry James, Ezra Pound, y Louis
como éste, límites que se vinculan con Una hora más tarde, luego de llevar Fundación se instaló en la isla, y allí es Couperus? “Ich bin auch ein Berliner?”
la paciencia del lector novato. Antes de la valija a mi celda monástica, ingreso a donde estaré los próximos días, pero los (*) ¿Algo en torno a esas líneas? Si
partir, adquirí un libro escrito por la enorme iglesia. Es uno de esos espa- monjes también retornaron a su encogi- nuestros vecinos en Kansas, Bielefeld,
Hippolyte Taine en 1858, y los pasajes cios donde uno instintivamente busca do monasterio. Ahora ellos ocupan sólo Wakayama, Novosibirsk, Barneveld,
que señalé eran sobre el burbujeo ra- refugio junto a los muros: el vacío en el cuatro recintos del coro. Me ubiqué en donde sea, pudieran vernos ahora —¿es
diante del agua en movimiento. Tam- medio es peligroso. No sé si la gente la creciente oscuridad para poder verlos esa la expresión? Es como si, allí abajo
bién eso es una lección de humildad, puede rezar en este lugar. No hay aquí durante sus vísperas. Sus voces, un en el agua, se envolvieran con la ciudad
porque en su descripción el agua bur- rastros de la intimidad de las iglesias ro- zumbido gregoriano, ahogado en las di- entera en torno a ellos como si fuera
bujea de verdad. Ahora que me en- mánicas: esto es una estación espacial mensiones del edificio. El contraste en- una capa, todavía en la vacilación de la
cuentro aquí parado, me doy cuenta de dirigida a Marte. Un Dios diferente rei- tre la gloria clásica y los susurrados re- meta recién alcanzada, con el ondulan-
lo difícil que es hacer aquello que el si- na en esta casa que Palladio diseñó para zos indefensos no carecen de pathos; la te, acuoso susurro todo alrededor en los
glo diecinueve todavía hace con impu- él, uno clásico, marcial. Incluso las atmósfera es de despedida final, y a me- tranquilos canales, y un hombre invisi-
nidad: describir, al detalle, nuestras grandes extensiones de Tintorettos que dida que salgo en puntas de pie de la ble detrás de ti, el barquero con sus mo-
propias impresiones de lo que se ve. apenas se ven en la semipenumbra han estación espacial, escucho detrás el eco vimientos rítmicos, poderosos. La ma-
El taxi pone un alto en mis reflexio- sido subsumidos por la red matemática desvaneciente de una era que se fue yoría de las personas no encuentran la
nes. Corta al medio el agua de la amplia de líneas implacables. Yo sé que debería para bien. Afuera, veo las luces de la expresión facial correcta, aunque ponen
laguna, vuela más allá del eje geométri- haber magníficos espacios flamencos en plaza y los botes sobre el agua que via- su mejor empeño. Esto sólo ocurre por-
co a través de las amarras de lo que de- el coro detrás del enorme y poderoso al- jan de la Riva degli Schiavoni a Giu- que ellos saben que no van a ninguna
bería ser el Canal di Tessera y se preci- tar, pero cuando comienzo a caminar en decca. He llegado. parte y que pronto estarán de vuelta en
pita en la ciudad. Veo las siluetas de to- esa dirección, me detiene el sonido de el lugar de partida. Entonces ¿qué tipo
rres familiares, y por un momento me voces, el suave pero gimoteante mur- II.Arroró, arroró. Arroró mi niño, arro- de expresión deberías poner cuando la
siento volviendo a casa. Pasamos rápido mullo de los ancianos. ró, arroró. Al final me armé de coraje. gente en el vaporetto, gente que de he-
Murano y San Michele, isla de los Este fue una vez un monasterio be- Esta es mi décima visita a Venecia y mi cho tiene un destino, te mira?
muertos, y nos deslizamos junto al Arse- nedictino. Más tarde, luego de sacar a primera vez en góndola. Mientras tomo Mi experiencia previa alcanzaba al
nale, desacelerando mientras pasamos los monjes, cayó en declive. Ahora una café temprano en la mañana en la es- traghetto, que también es una góndola,
los ladrillos del muro del elevado mue- pero sólo desde un lado al otro del Ca-
lle, y entonces vamos en diagonal a tra- nal Grande. Un abordaje tembloroso, la
vés del Canal de San Marco hacia la pe- mano firme del barquero tomando tu
queña isla de San Giorgio Maggiore, brazo, luego tratando de estar firme para
donde me quedaré esta vez. No es para no perder el equilibrio, o sentándose en
mí que las gigantescas campanas de la el estrecho tablón sin perder la compos-
iglesia de San Giorgio comienzan de tura. Equilibrio y compostura, de eso se
pronto a doblar: son las seis de la tarde, trata. No, nunca lo había hecho antes.
hora del Ángelus. Ahora puedo escuchar El año pasado, cuando nevó en Ve-
las campanas de San Marco y del Re- necia y estábamos en un pequeño apar-
dentore también sonando sobre el agua. tamento cerca de Campo San Samuele,
Entre dos fuegos de sonido, me paro en en un callejón detrás de lo que alguna
la gran plaza abierta frente a la iglesia y vez fue un grand palazzo (un lugar os-
observo cómo un hombre de rodillas uti- curo, escondido detrás de rejas, con un
liza un peine de alambre, demasiado pe- perro que ladraba cada vez que llegába-
queño, para quitar las algas que crecen mos, y casi sin vista del agua), vi japo-
en los escalones justo debajo del nivel neses embarcados pasando temprano en
del agua. Avanza centímetro a centíme- la mañana, acurrucados debajo de para-
tro, en una tarea de Sísifo que parece guas, con nieve en sus sombreros y bu-
más íntimamente vinculada a la eterni- fandas, irradiando alegría. El gondolero
dad que al mundo al cual llegué hoy. le cantaba al sol mientras se limpiaba la

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nieve de sus ojos. O sole mio. No pude ras. En una foto aérea tomada a gran al-
más que admirarlo. El bote pasó despa- titud, la laguna parece un organismo
cio y yo sabía que nunca iban a olvidar vivo, con las vías de agua como vasos
este paseo. Tuve el deseo de conocer la sanguíneos, los ríos redirigidos hacia el
palabra japonesa que significa “nunca”. norte y hacia el sur como arterias, y las
Si tú nunca estuviste en una góndola, zonas industriales de Mestre y Porto
nunca estuviste en Venecia. Todos to- Marghera como grandes tumores, mien-
man fotos de todos: la prueba. Compras tras la propia Venecia es la joya que ha
las vacaciones en Japón, completo con sido descuidadamente descartada y per-
travesía en góndola. ¿Pero esa era una dida. Los pantanos circundantes tienen
razón para que yo no lo hiciera? ¿Chi- el aire del traje real de un rey que se
nos empapados bajo la lluvia, norte- sienta en el tambaleante trono de piedra
americanos con una botella de pro- arenisca de Istria, esa heroica variedad
secco? He buscado una respuesta racio- de piedras que puede soportar la voraci-
nal a mi estupidez: una góndola no es dad del agua de mar, como los pinos,
más que un medio de transporte, que que también provienen de Istria y, como
abordas cuando decides ir a un lugar, en Ámsterdam, se clavan profundamen-
como en los viejos tiempos antes de los te en la arena y la arcilla para soportar
vaporettos. Seguro que estar un rato a la el peso de las casas y los palacios. Cual-
deriva no es la intención, y eso que no quiera que logre comprender todo esto
tengo problemas para andar a pie sin puede seguir y conquistar el mundo.
destino fijo por la ciudad. Una góndola
más oscura que lo habitual, llevando un IV. TRES MINIATURAS.
ataúd cubierto por un paño bordado en
oro, en su camino a San Michele, la isla Tiepolo en el Palacio Ducal. Tres esta-
de los muertos —eso sí es real, el trans- tuas contra el azul del cielo. El tridente
porte en esencia. Todo lo demás es tu- te dice a qué Dios se invoca. Pero no
rismo, afectación, teatro, algo pensado está sosteniendo ese emblema que es su
para otros. peculiar arma. Está medio recostado so-
¿Y ahora? Ahora nosotros somos las bre su espalda y por detrás de la joven
otras personas y nos sentamos en una mujer de cabello negro con un manto
góndola, esa subida temblorosa, uups, verde oscuro que tiene la cabeza tan
demasiado pesado, el bote se inclina, cerca de la de él. La persona que sostie-
pero la mano experta asiste a los cuer- ne su arma no se puede ver. Es el retrato
pos torpes, los acomoda de manera có- más humano de él que conozco. Él es
moda, para que el viaje pueda comenzar grande y fuerte, está medio desnudo,
y el mundo se transforma de manera Tiepolo con pelo largo negro, la barba gris y sal-
instantánea. Todo ocurre ahora encima vaje, su ojo derecho enamoradizo (el
de ti, y no ves caras en los muelles, sí otro no se ve pero uno es suficiente), su
zapatos, y mientras los edificios desapa- piazza, pensando que puedo ver la nieve tos que viene del Lethe, el río del olvi- piel joven es marrón y radiante, con al-
recen descubres todo tipo de cosas de desapareciendo en gotas, pero como en do. Ayer me detuve y observé mientras gunos pelos en el pecho, y sus manos de
las que nunca te habías percatado. Un el “Awater” de Nijhoff la realidad es di- dragaban con una de esas garras que ca- trabajador son más oscuras, como es el
suave balanceo se instala sobre la ciu- ferente: lo que veo no es lo que estoy van en las profundidades y luego derra- caso de los granjeros o los pescadores.
dad, y ves las paredes como piel viva, viendo. Es como si existiera un manan- ma lodo negro como brea, junto con un Con ellas sostiene el cuerno de la abun-
lastimaduras, heridas, cicatrices, cura- tial entre medio de los ladrillos de la surtido de objetos del reino de los muer- dancia mientras lo derrama delante de la
ción, antigüedad, historia, algas negras, plaza, y puedo ver el agua manando en tos, que tomaron el mismo color del mujer con corona. Monedas, un trozo
algas verdes, el misterioso lado oculto forma gradual en algunos lugares, como agua como en luto, una ciudad paralela de coral rojo brillante, collares de per-
de los puentes, mármol y albañilería, si la ciudad misma fuera porosa. No es- que yace debajo, esperando su hora. las, y todo pintado de manera tan her-
otros botes, la vida sobre las olas de una cuché sirenas que advirtieran de una Cuando el agua se retira, los tablones mosa que imaginas que puedes ver los
ciudad de piedra y agua. De forma tran- inundación grave, así que esto no debe permanecen como un recuerdo de que retratos en las monedas, las figuras en el
quila, el gondolero nos trasmite los ser serio, y aún así no puedo dejar de todo puede cambiar, de que la luna llena oro y plata reluciente, la acumulación
nombres de las iglesias y los edificios mirar. Debería haber tierra debajo de de las pinturas románticas a veces, en que pasa de su temible rodilla hacia el
como un sacerdote anciano recitando esos ladrillos, no agua. Una ciudad no un gesto de mal humor, se hace cargo manto con brocado de oro. No hay nin-
una letanía a la que no tienes por qué es un barco. ¿O lo es? Estoy parado so- de las aguas. Eso porque, desde la últi- guna duda sobre esto. Él no trae un tri-
escuchar. Hago algunos intentos por bre piedra. No soy Jesús. ¿Pero es pie- ma era glacial, en esta laguna hay diez buto obligatorio. Es una ofrenda de
ubicarme en el mapa pero pronto pierdo dra realmente? A la distancia, puedo ver veces más agua que tierra, y la gente so- amor y la mujer a quien él se brinda es
la pista. A veces, cuando tomamos una gente cargando unos extraños tablones. brevive lo mejor que puede en este Venecia. Con una mano larga, liviana,
curva cerrada, lanza un sonoro “¡Oee!” No se me ocurre palabra para describir- campo de batalla entre los ríos y el que emerge desde el armiño, ella lo se-
como si nos encontráramos en peligro los, esos objetos de madera elongados océano. La idea de Holanda y el mar ñala, con una expresión de alguna for-
mortal, pero hace rato que me he rendi- con cuatro patas metálicas, que te per- obviamente no está lejos. Los ramales ma entre maravillada y atemorizada
do y, como un bebé en el útero, escucho miten continuar tu trayecto caminando del delta del Río Po acarrean arena des- quizá. Las connotaciones sexuales son
el murmullo del líquido amniótico y sobre la superficie del agua, en lugar de de las montañas y el interior, y las co- innegables. Ella es hermosa, y la mano
tengo deseos de no nacer jamás. vadear. El agua puede subir hasta medio rrientes del mar contragolpean, forman- izquierda que sostiene levemente el ce-
metro, y cuando eso ocurre, los tablones do bancos de arena que tratan de ence- tro se apoya en la cabeza de un perro gi-
III. Un recuerdo. Un día de invierno. son utilizados para armar senderos es- rrar la laguna, entonces los afluentes del gantesco con unas fauces monstruosas
Nevó en la piazza San Marco, pero se trechos, donde los peatones pugnan por río deben ser desviados para que el área y, apoyándose hacia atrás con todas sus
derritió pronto. Estoy parado bajo una pasarse unos a otros. El lodo del fondo no quede colmada y llevar así agua fres- galas, ocupa casi dos tercios de la pintu-
de las arcadas, mirando hacia la húmeda de la laguna es negro, agua de los muer- ca hacia el mar a través de tres abertu- ra, de tal forma que él parece una ola

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que avanza sobre ella. Vaya a saber que gritos de todos esos hombres en sus
sucederá después entre el dios del mar y botes y porque sus nubes son gente
su ciudad favorita. Se ve en el Palacio que se mueve sobre agua y ciudad de
Ducal, en la sala de las cuatro puertas, tal forma que sientes la necesidad de
donde los embajadores debían esperar darles nombres. Un amigo que sabe de
para una audiencia. mis obsesiones me envió un ejemplar
de El País y una página del New York
Carpaccio en el Museo Correr. Dice Times sobre esta exhibición. Así que
mucho de Ruskin el hecho de haberse parte de mí todavía está en Venecia,
referido a las dos mujeres de Carpaccio después de todo.
como las cortesanas. Mujeres livianas, El blanco y negro del papel poroso
vinculadas a las altas esferas, me infor- del diario me lleva a ver las pinturas
ma mi diccionario, en caso de que me como no se deberían ver. He sido gol-
quedara alguna duda. ¿Por qué Ruskin peado por una incurable grisura pero
pensó que estas mujeres eran una suer- todavía puedo encontrar los colores en
te de prostitutas de clase alta? Su vesti- base a memoria y nostalgia. El pintor
menta es veneciana, lujosa, con arre- se encuentra allí en su único retrato co-
glos sofisticados de cabello, y un des- nocido, flaco y algo transparente, pin-
pliegue de joyas nada excesivo, pero cel en mano, como si tuviera que de-
presente. Una de las mujeres tiene un mostrar algo, el óleo en su paleta tiene
generoso escote, pero eso no era poco algo de blanco y oscuridad, manos fe-
común. ¿Qué poseyó a Ruskin? ¿Su meninas, ojos brillantes que conserva-
propia mojigatería? Se dice que pasó ban todo lo que veían. La ciudad, la
tanto tiempo observando los desnudos ciudad, y otra vez la ciudad, una ciudad
en mármol lustrado que se agarró el líquida de agua y barcos, una ciudad de
susto de su vida cuando vio el bello pú- piedra con palacios, y de pronto todo lo
bico de su esposa en la noche de bodas. que ocurrió detrás de esos muros cerra-
Dicho esto, yo pienso que eso estaba dos, la ciudad en la ciudad, la feria de
más conectado con otros dos factores vanidades en el Ridotto, el remolino de
que están presentes en esta maravillosa lujuria y sofisticación alrededor de las
pintura. Las dos mujeres están mirando mesas de juego, un suave aroma de de-
directamente hacia adelante, ofreciendo caimiento como presagio de un final
sus perfiles al observador, ambas con la gradual. Sus pinturas han vuelto a casa,
mirada en blanco, mirando a la nada y sólo Dios sabe si sentían nostalgia de
aparentemente. Y si bien están ocu- la ciudad donde Guardi, siempre a la
rriendo muchas cosas en la pintura, pa- sombra de Canaletto, trató de venderlas
rece que nada se mueve, como si estu- en la piazza San Marcos. La gente llegó
vieran esperando, esas prolongadas es- al Correr desde todo el mundo, cuaren-
peras que a los cortesanos no les resul- ta museos e instituciones prestaron sus
tan desconocidas. obras por algunos meses, y no puedo
¿Qué vemos entonces en esta pintu- esperar más para verlos en persona. En
ra? Dos palomas, dos perros, unas patas Carpaccio el diario encanecido, observo el muelle
que podrían pertenecer a alguno de esos de Giudecca donde hace poco caminé,
perros o a un tercero que no se puede y veo la pequeña isla donde me alojé,
ver. La mujer del escote sostiene una do su pata de tres dedos hacia ella. La rías posteriores, ellas esperan a sus capturada entre luces y sombras, un
vara larga en su mano derecha, que el mujer tiene esa actitud, una mirada al hombres que fueron de cacería, pero eso distante crepúsculo donde yo podría
perro más grande muerde con sus afila- vacío que, de modo conveniente, yo ca- no resuelve el misterio de semejante ser una de esas sombras que habitan
dos dientes. Las leyes de la perspectiva lificaré de moderna. En su mano dere- quietud. La vestimenta y los objetos las obras de Guardi. La ciudad casi no
no revelan si las dos patas delanteras cha ella sostiene un pañuelo de lino o ubican la pintura en una era específica, cambió desde sus días, y el tiempo
que puedo ver abajo en la esquina iz- seda, y su codo se apoya en la alta ba- pero el vacío de la mirada y la actitud transcurrido parece haber sido anulado
quierda de la pintura, una de ellas apo- laustrada de mármol junto a un fruto de despectiva y arrogante del pequeño pe- en estas pinturas. No me encuentro
yada en una nota sin abrir que no puedo granada, símbolo de amor y fertilidad rro huelen a mi época. El perro sabe de- más allí y sin embargo estoy ahí. He
leer, forman parte del mismo perro: el (es lo que puedo recordar). No queda masiado, y nos conocemos. sido convertido en pintura y me en-
color de la piel me lleva a pensar que claro si el niño, cuya cabeza no llega to- cuentro caminando allí, en el presente
éste es el caso. En su mano izquierda, la davía a la altura de la balaustrada, está Guardi. La ciudad que dejé hace po- de 1760, cuando él me pintó, un hom-
mujer está sosteniendo la delgada pata al tanto del significado del fruto. En cas semanas se ha convertido en papel. bre en ropajes extraños sentado en los
derecha de un pequeño perro faldero, cualquier caso, toda su atención está di- Ahora que no estoy más allí, una gran escalones al frente de la iglesia por la
que a su vez está parado sobre sus patas rigida al pavo real, a quien quiere como exhibición en el Correr sobre Guardi que pasaré caminando dos siglos más
traseras y me mira de forma insolente. mascota. Junto al pavo real hay dos de se inauguró finalmente. Francesco tarde, un holandés en la más serena de
La otra mujer parece haber metido sus esos zapatos que estaban entonces tan Guardi siempre tuvo que mantenerse a las Repúblicas. ●
pies en dos grandes pantuflas verdes de moda y que, a juzgar por sus altas un costado de Canaletto a lo largo de
adornadas con oro, pero podrían ser plataformas, debían ser difíciles para su vida, mientras tenía claro que él era (*) “Soy berlinés”. Frase pronunciada
sólo ondulaciones del dobladillo de su caminar. mejor porque era capaz de darle vida a por J. F. Kennedy en Berlín, 1963.
vestido. Estos detalles son conocidos La pintura está en el Museo Correr y la ciudad, porque era capaz de liberar
para los historiadores del arte, y quizá si tienes la oportunidad de quedarte pa- a los palazzi del estancamiento en el (Este texto es el adelanto de un libro de
también saben el significado de esa es- rado frente a ella por cierto tiempo, la que aquel otro pintor los capturó para Cees Nooteboom sobre Venecia de pró-
pecie de cuervo que se encuentra en el atmósfera de quietud en torno a esas toda la eternidad, porque lograba que xima publicación en inglés. La traduc-
piso bien enfrente de la mujer, levantan- mujeres sólo crecerá. De acuerdo a teo- el agua respirara, hacía audibles los ción es de László Erdélyi)

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La corriente del Golfo

Un río en el océano
Hugo Fontana los nombres de estos individuos acos-
tumbrados a quedarse con fastuosos
cargamentos cuyo destino era por lo

E
N EL OCÉANO Atlántico hay general la Corona española, y que po-
un río incesante, sin orillas, cas veces fueron sujetos de Justicia al-
que describe un amplísimo guna. Si a la acción de estos verdade-
círculo siguiendo el sentido de ros depredadores se le suma el infortu-
las agujas del reloj: la corriente del nio de los múltiples naufragios, gran
Golfo. El río nace prácticamente en el parte de ellos ocurridos en las engaño-
mar Caribe, asciende siguiendo la cos- sas costas de la Florida o de la actual
ta este de Estados Unidos, atraviesa el Carolina del Norte, azotada por per-
Atlántico Norte rodeando el Mar de los manentes huracanes, las pérdidas fue-
Sargazos, llega hasta las costas británi- ron incalculables. A modo de ejemplo,
cas, desciende por el borde occidental Ulanski señala el naufragio en 1622
del continente europeo, se acerca a del galeón Nuestra Señora de Atocha,
África y, tras cruzar nuevamente el cuyo cargamento de 47 toneladas de
Atlántico, pero ahora de este a oeste, oro y joyas fue encontrado recién en
retoma su camino ascendente alcan- 1985 por el rescatista Mel Fisher.
zando a Brasil y los países caribeños La corriente del Golfo es el hábitat
de América del Sur. Repite su círculo por excelencia de una serie de organis-
incansablemente desde hace millones Winslow Homer, “GulfStream”, 1889 mos llamados “errantes” (la palabra
de años y si un día, como el viajero plancton proviene de un término grie-
que huye, detuviera su andar, provoca- go que significa, justamente, “lo que
ría un cataclismo de dimensiones tales gundo. Es un caudal que, según el aristotélico del primer motor (primum va errante”), que el agua arrastra en
que afectaría al mundo entero. oceanógrafo Stan Ulanski en su libro mobile) o “fuerza divina” la razón de su permanente decurso. Éstos, a su
Se desconoce cuáles fueron los pri- La corriente del Golfo, equivale a la corriente. Durante el siglo XX y vez, son el alimento primigenio de una
meros navegantes que advirtieron su quinientas veces el del río Amazonas. gracias a los avances tecnológicos se extendida cadena biológica que tiene
existencia: acaso los vikingos que an- Pero su recorrido no es lineal: los pri- llegó a una comprensión más detallada como cima algunos grandes peces, en-
tes del año 1000 se aventuraron hasta meros y pocos avezados navegantes del fenómeno, pero sólo con el apoyo tre ellos el marlín o pez espada o vela
las costas de Norteamérica. Aunque sí solían tropezarse con meandros, giros, de la ingeniería satelital se han deter- (que supo inspirar a Hemingway para
se sabe que, empezando por Cristóbal bifurcaciones e imprevistos flujos que minado singularidades que hasta poco su novela El viejo y el mar), el peto,
Colón, los capitanes de las expedicio- necesitaron años en ser desentrañados. tiempo atrás quedaban en el terreno de el dorado y el casi monárquico atún
nes españolas, portuguesas y británi- Si bien Colón descubrió la ruta más las suposiciones. rojo, una máquina aerodinámica capaz
cas de fines del siglo XV y principios adecuada de arribo a América, fue An- de desarrollar las más altas velocida-
del XVI supieron desde un principio ton de Alaminos quien, en ancas del PIRATAS Y ATÚN ROJO. La corriente del des en el mar y un depredador despia-
que aquéllos que se adueñaran de sus poderoso río, descubrió la ruta de re- Golfo es rica en especies vegetales y dado, con una longitud media de dos
secretos tendrían el éxito casi asegura- greso más rápida a Europa. animales, y también lo fue en piratas, metros y que puede pesar más de seis-
do en su obstinada marcha para colo- Alaminos era un marino que había bucaneros, filibusteros y otros bandi- cientos kilos. Convertido en la actuali-
nizar el Nuevo Continente. participado en una de las expediciones dos de inciertos apelativos y peores dad en una especie altamente valorada
El geógrafo Matthew Fontaine de Colón. También formó parte de la calañas. A medida que españoles y para la elaboración de sushi, un com-
Maury lo describió de la mejor manera tripulación de Juan Ponce de León, a británicos fueron colonizando islas y prador japonés pagó 68.500 dólares en
en 1855: “Hay un río dentro del mar quien se le atribuye el descubrimiento costas, primero en busca de oro y 1991 por un solo ejemplar.
que aun en las sequías más severas de la Florida, y poco tiempo después otros metales preciosos, luego tras los El libro de Ulanski, profesor de
nunca se seca y en las inundaciones Hernán Cortés, en su viaje en pos de la negocios de la caña de azúcar y otras geología en la Universidad James Ma-
más poderosas nunca se desborda. Sus conquista de México, lo nombró jefe plantaciones de diversa índole, y más dison de Virginia (Estados Unidos),
orillas y lechos son de agua fría, de su flota. A su retorno, se convirtió tarde llevando y trayendo cargamen- presenta, como en el caso de los que
mientras que su corriente es cálida. Su en el primer hombre “en navegar por tos de esclavos procedentes del conti- llevan la firma del paleontólogo Brian
manantial es el golfo de México y su el giro Atlántico norte en su totali- nente africano, se fue desarrollando la Fagan (La pequeña edad de hielo, El
desembocadura, el mar Ártico”. dad”. Cuando llegó a España se había fructífera industria del robo. Ésta gran calentamiento), un cuidado tra-
transformado en el protagonista de una supo convertir a más de un pirata in- bajo de corrección editorial y, si bien
FUERZA DIVINA. Provocada por una di- verdadera hazaña que cambiaría para glés en caballero de la Corona británi- la primera parte puede resultar al lego
ferencia de temperatura que supera en siempre la historia de la navegación. ca, y en acaudalados hombres de ne- algo cargada de datos técnicos, se pue-
más de 8º la de las aguas oceánicas, Desde aquel entonces, los viajes se gocios a bandidos que supieron orga- de leer con el mismo interés con que
por la diferencia en la densidad y por sucedieron sin descanso, aunque las nizarse en flotas de decenas de em- se lee un libro de aventuras y descu-
los vientos que a partir de esta causa hipótesis buscando explicar existencia barcaciones y que asolaron las aguas brimientos. ●
se desatan en su recorrido, la corriente y características de la corriente se mul- del incontenible río.
del Golfo, de textura más límpida, de tiplicaron sin cesar y sin demasiada Sir Francis Drake, Sir Henry Mor- LA CORRIENTE DEL GOLFO. La
un azul más intenso y ricamente po- fortuna. En tanto se mantuvo la hege- gan, Jean-Francois de Roverbal, Barto- increíble historia del río que cruza
blada en especies marinas, transporta monía de la Iglesia, muchos fueron lomeu Roberts —más conocido como el mar, de Stan Ulanski. Turner
56.000 metros cúbicos de agua por se- quienes buscaron en el viejo concepto “Bart el Negro”—, fueron algunos de 2012. Madrid, 301 págs.

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Con Antonio Muñoz Molina

Oficio de in
/RIOL 2ODRÓGUEZ Un viaje me inspira ganas de Y el Río de la Plata, más con- es un ensayo literario sobre
(desde Barcelona) contar lo que voy viendo. En cretamente, tiene una connota- Onetti, su figura y su obra. Un
eso me siento próximo a gente ción especial porque es cuna trabajo al que le tengo cariño y
como Josep Pla o Stendhal, de una literatura muy distinta a voy haciendo poco a poco.

L
OS ÚLTIMOS días que son los grandes maestros la de cualquier otro sitio. Antes Siento un respeto muy grande
han sido intensos de contar lo que va pasando. hablábamos de Nueva York, y por Onetti, y la sensación que
para Antonio Muñoz Crear instantáneas con pala- ésta tiene en común con Mon- experimento es que lo tengo
Molina (Úbeda, Es- bras como si se tomaran fotos. tevideo o Buenos Aires que que hacer lo mejor que pueda:
paña, 1956). Hace algunas se- La escritura del transeúnte, por son ciudades de llegada. Desti- crear algo que, con toda mo-
manas su obra se vio recono- llamarla así, me gusta mucho. nos de acogida en los que se destia, no haya hecho nadie
cida con el premio Príncipe —¿La literatura es fruto del mezcla gente procedente de antes. Intentar aportar un tra-
de Asturias de las Letras, uno entorno? muchos sitios y orígenes: ju- bajo que sea una mezcla de
de los más prestigiosos galar- —Claro. La literatura es fru- díos, italianos, españoles… declaración de amor e indaga-
dones de literatura y lingüísti- to del encuentro entre una sen- Esa amalgama de culturas es ción narrativa.
ca otorgados en España. El sibilidad y un entorno. Hay es- muy potente. Por otro lado, en —En aquella misma entre-
prosista y periodista andaluz critores que son más imper- mi caso, el descubrimiento de vista contó de su encuentro
había ampliado esa obra po- meables a lo que tienen alrede- escritores como Borges u con Vargas Llosa, donde usted
cos meses antes con la publi- dor, pero a mí me gusta res- Onetti fue primordial, pues, le anticipó la idea de publicar
cación de Todo lo que era só- ponder instantáneamente a lo más que escritores a los que un ensayo sobre Onetti. Poco
lido, ensayo que, mirando ha- que me envuelve: la luz, los lu- uno admira, representan cierto después él publicó El viaje a la
cia un pasado cercano, catalo- gares, lo que pasa… Esa escri- tipo de sensibilidad. ficción, su estudio sobre el es-
ga los motivos que han lleva- tura habitualmente la vuelco en critor uruguayo. ¿Sintió que le
do a su país a una agonizante artículos que publico en mi pá- ONETTI EN LA MIRA. había robado el proyecto?
crisis que se dice económica gina web o en mis colaboracio- —Efectivamente, los escri- —No, en absoluto, porque
pero que esconde una aguda nes en la prensa. Piezas, sin tores del boom latinoamerica- el libro de Vargas Llosa es
recesión en valores. Necesita- embargo, que con el tiempo no han dejado gran impronta completamente diferente al
do de unas vacaciones, el también pueden ser material de en su obra. mío. Cuando coincidimos en
miembro de la Real Academia inspiración para un cuento o —Su irrupción me sorpren- una universidad en Estados
se ha refugiado en la casa ma- una novela. El entorno, defini- dió en un momento en que es- Unidos, empezamos a charlar
terna del Puerto de Santa Ma- tivamente, es una fuente de taba empezando a formarme, sobre algunos cuentos de
ría, luminosa localidad en el inspiración. ya no como escritor, sino como Onetti. En aquellos momentos
sur de la península y destino —Usted vive buena parte aspirante a escritor. Descubrir yo ya tenía en marcha mi libro
perfecto para la evasión. del año en Nueva York, un en- Cien años de soledad o leer y tiempo después se publicó
Cuando en una de estas jorna- torno plagado de alicientes li- por primera vez los cuentos de El viaje a la ficción. Pero in-
das de sosiego termine la re- terarios. Cortázar o de Borges con 15 ó sisto: no hay entre nosotros
lectura de La montaña mági- —No hay sitios más ricos 16 años fue toda una revolu- ningún tipo de competencia, ni
ca, de Thomas Mann, decidi- en alicientes que otros. Si uno ción, más en una época en que mucho menos considero que
rá si regresa a su apartamento se fija con detenimiento, cual- no pasaba gran cosa en la lite- me robara la idea. El suyo es
de Nueva York o si se instala quier lugar puede ser fuente de ratura europea, y la literatura una revisión más concreta y
en su piso de Madrid. inspiración. Además, es impor- española aún estaba muy mar- académica de la obra de ción, ¿es un disfrute o un pro-
tante tener en cuenta que se cada por el aislamiento y la Onetti. En mi caso es casi una ceso doloroso?
LUGARES DE INSPIRACIÓN. puede estar en Nueva York y dictadura franquista. Para mu- confesión personal. —En la creación literaria
—Soy un trotamundos rela- vivir de una manera totalmente cha gente de mi generación, —En su página web escri- hay un esfuerzo que, en algu-
tivo, porque siempre es el mis- neutra. Hay mucha gente en ciertamente, aquél fue nuestro bió que el verano es el tiempo nos casos, puede ser doloroso.
mo trote para los mismos si- Nueva York convencida de que gran descubrimiento literario. perfecto para la literatura. Primero aparece la incertidum-
tios. Aunque lo pueda parecer, vive en el centro del mundo. Además, en muchos casos eran ¿Está inmerso en la creación? bre sobre si aquello que se está
por vivir entre Madrid y Nueva En mi caso, el atractivo que le escritores que ejercían de enla- —Asocio los veranos a haciendo va a salir, y después
York, no soy muy viajero. Me encuentro a Nueva York es la ce y te acercaban a otros escri- grandes lecturas y a momentos la incertidumbre sobre si aque-
gusta estar en un par de luga- relación personal que mi mujer tores: leyendo a Borges acaba- de escritura. Es raro que en un llo que se ha hecho tiene algún
res, pero viajar mucho no me [la también escritora Elvira bas yendo a G. K. Chesterton, solo verano alguien pueda fina- valor. Finalmente, surge la in-
seduce, menos si hay que pisar Lindo] y yo hemos establecido y a través de Onetti descubrías lizar una novela, pero estos me- certidumbre sobre si aquello
un aeropuerto. En tren, he de con esa ciudad. a Faulkner. ses de estío son momentos de que ha salido, que presumible-
reconocer, la experiencia conti- —¿Qué relación ha estable- —En una entrevista conce- grandes inversiones literarias. mente tiene un valor, gustará a
núa siendo más agradable. cido con el Río de la Plata? dida a El País Cultural en Y sí, estos días ando buscando los lectores. Un oficio, el de
—El tren es un medio más Buena parte de su novela corta 2009, reveló estar trabajando una forma. Pero hasta que no escritor, marcado por la incerti-
literario. Carlota Feimberg se desarro- en una biografía sobre Onetti. se tiene un primer capítulo, un dumbre más que por ninguna
—El defecto que les en- llaba en Buenos Aires... ¿En qué estadio se encuentra comienzo indudable, no se tie- otra cosa.
cuentro es que ahora, con los —La literatura latinoameri- ese proyecto? ne nada. Yo me encuentro en —Con una trayectoria tan
trenes de alta velocidad, los cana ha sido —y todavía es— —Aún estoy trabajando en esa primera fase de rondar. consolidada, ¿aún teme que
viajes son demasiado cortos. fundamental en mi educación. él. Pero más que una biografía —Esa ronda, esa modela- sus libros no gusten?

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certidumbre
ción por cómo recibirá el lector el sueño y el despertar. Este es quiero expresar es que la crea- —Y aun así, ¿olvidamos
esa historia. Porque el escritor un fenómeno que sucede mu- ción literaria o artística nunca rápido?
debe ser honrado y, por mucho cho en música, como la famosa han estado separadas de las no- —La sensación de que todo
éxito que tenga, no puede es- historia de que Paul McCart- vedades tecnológicas. Una re- va muy deprisa no es exclusiva
cribir dos veces el mismo li- ney soñó “Yesterday”. En lite- lación que, a mi entender, es de nuestro tiempo. Es una per-
bro. A lo largo de mi trayecto- ratura también hay fases mu- muy enriquecedora. cepción que ya han tenido mu-
ria como autor he escrito libros cho más racionales, como las chas otras generaciones. Es
muy diferentes unos de otros, de corrección y edición, pero LOS PREMIOS. muy curioso leer lo que hace
pero ése es un riesgo que los ese primer impulso que te lleva —Los primeros versos del un siglo y medio decía y escri-
que nos dedicamos a esto de- a escribir es muy raro, casi poema “1936” de Luis Cernu- bía la gente respecto a innova-
bemos asumir. Por otro lado, irracional. Uno no sabe de da —“Recuérdalo tú y recuér- ciones de la época como el fe-
hay veces que quisieras hacer dónde vienen las historias, ni dalo a otros”— han sido la ins- rrocarril y el telégrafo. Hay
algo pero no alcanzas el arran- tiene control sobre ellas, pero piración de su última obra, que tener cuidado con creer
que que requiere la aventura. cuando ves que aquello que Todo lo que era sólido, un en- que la nuestra es una era com-
De hecho, mis proyectos litera- aparece de manera impremedi- sayo con la crisis económica pletamente distinta a cualquier
rios tardan mucho en materiali- tada va adquiriendo forma es de fondo... otra época.
zarse y, por momentos, me im- un momento extraordinario, un —Efectivamente, “1936” es —En esta revisión de artí-
paciento. Es inevitable. instante incomparable que un poema de Cernuda dedica- culos que ha realizado en Todo
—En el otro extremo, en el hace de escribir algo mágico. do a un veterano de aquellas lo que era sólido, ¿le ha sor-
momento en que un escritor —¿Qué influencia cree que Brigadas Internacionales que prendido algo de su propia
consigue crear el universo están teniendo las nuevas tec- combatieron en el bando repu- obra pretérita?
para una historia, es un Dios nologías en el mundo litera- blicano durante la Guerra Civil —He comprobado que
que puede hacer y deshacer a rio? Española. Me parece que ese hubo algunos hechos que sí
su antojo. —Cada medio favorece un verso resume bastante bien una percibí mientras ocurrían, y
—Eso no es verdad. Los li- tipo de escritura. Si tienes afi- de las tareas que a veces cum- otros que, tristemente, no fui
bros se escriben solos. ción, como es mi caso, por la ple la literatura: rememorar capaz de dilucidar. Por ejem-
—¿No los escribe el autor? escritura de lo inmediato, a la aquello que ha pasado, y trans- plo, en su momento no me di
—Uno no puede hacer lo literatura sobre la marcha, el mitir esas memorias a otros. cuenta de que la corrupción
que quiere con sus libros. Al hecho de tener un blog lo acen- Lo específico de la especie hu- era mucho mayor de lo que
menos no es así en el tipo de li- túa aún más. Por hacer un símil mana es el poder de transmi- parecía. Pude advertir que la
teratura que yo practico. Como musical, tener un blog puede sión oral de la experiencia. A desigualdad, no sólo en Espa-
escritor, no controlo el material ser como tocar en directo. Hay través de la lengua una genera- ña o en Estados Unidos, sino
que rubrico. Sí que intento que buscar las mejores posibi- ción puede transmitir sus cono- en muchos otros sitios, estaba
averiguar por dónde va la his- lidades que te ofrece cada me- cimientos a la siguiente. Si uno creciendo y que aquel estado
toria, pero sin forzarla, simple- dio y sumergirte en ellas. se limita a aquello que sabe su del bienestar social consegui-
mente me dejo llevar. Un escri- —Contrariamente, parece generación, o aquello que ha do después de la Gran Depre-
tor no es un Dios, de ninguna que el mundo tiende a lo breve. aprendido en el tiempo de su sión o la II Guerra Mundial
manera. Por ejemplo, la escritora Lydia vida, se perderá muchísimas está desapareciendo. Pero no
—Entonces, ¿de qué están Davis anunció recientemente cosas que no aprenderá. Esa me percaté, y me lamento por
—La inquietud e inseguri- hecho los libros? su intención de escribir micro- transmisión de conocimiento ello, de que la escala de co-
dad forman parte del ejercicio —Sin ponernos metafísicos, cuentos en Twitter. es muy importante. rrupción hubiera alcanzado
literario, un trabajo que nadie diría que de impulsos incons- —A lo largo de la historia, —¿Envejecer acentúa la unos niveles tan altos.
nos ha obligado a hacer. Por lo cientes. Es como un sueño: el escritor, al igual que el músi- voluntad, cuando no necesi- —Acaba de ser reconocido
tanto, el escritor no tiene dere- uno no controla ni lo que va a co, ha tenido que adaptarse a dad, de recordar? con el Premio Príncipe de As-
cho a quejarse. Pero la incerti- soñar ni la forma del sueño. Y ciertas demandas tecnológicas. —Cuando leo novelas de turias de las Letras. ¿Qué va-
dumbre existe: ese pensar que la invención de una historia En los años 30, en Estados escritores jóvenes, en muchos lor tiene eso para usted?
tal vez no eres capaz de escri- tiene mucho de sueño. Se pue- Unidos existían unos bailes en casos me llama la atención lo —Es una gran satisfacción,
bir otro libro, o el temor a tener den escribir libros como el que los que pagabas unos centavos obsesionados que están con claro. Pero los premios hay
una buena idea pero ser inca- aplica una fórmula matemática y podías danzar durante un mi- su propio pasado, cuando éste que verlos en su justa propor-
paz de poderla desarrollar en o el que cocina siguiendo una nuto con una chica. Conse- carece de mucha experiencia ción para no dejarse llevar por
toda su capacidad. A veces las receta al pie de la letra; pero la cuentemente, los músicos se en el tiempo. Aun así, tengo la vanidad si te los dan, y la
buenas ideas se malogran por literatura, tal y como yo la en- tenían que acostumbrar a desa- la impresión de que esto va amargura si no te los conce-
el camino. tiendo, es tratar de encontrar el rrollar sus aptitudes en esos por caracteres. Hay personas den. El primer premio urgente
estímulo subconsciente que te pocos segundos. Poniendo otro que tienen una mayor inclina- que siempre necesita un escri-
SOÑAR LITERATURA. va a marcar el camino a seguir. ejemplo, cuando yo inicié mi ción a recordar, y otras que tor es escribir un libro mejor
—¿El libro que uno sueña —¿Alguna de sus historias carrera como periodista tenía son más propensas a dejar de que el que ha escrito antes. Y
siempre es mejor que el libro es fruto de un sueño? que escribir una cantidad fija lado el pasado. No creo que el otro premio fundamental es
que se acaba escribiendo? —Muchas historias se me de palabras que debía entregar sea un tema que esté relacio- poder tener lectores. Lo de-
—Exacto. Y, finalmente, han ocurrido en noches de in- un día concreto y a una hora nado con la edad, sino con la más, si viene, se agradece, y si
también aparece cierta vacila- somnio o en el momento entre determinada. Con ello, lo que personalidad. no, te aguantas. ●

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Philippe Bourgois: marginación y narcotráfico

Ampliando el foco
!NTONIO DI #ANDIA #UTINELLA rrio son una estrategia, una inversión a
largo plazo. Es el desarrollo del capital
individual dentro de la lógica de la eco-

I
NTERESADO EN investigar nomía clandestina. Porque la búsqueda
cómo se relacionan la pobreza y la del respeto es, en definitiva, la búsque-
marginación étnicas, el joven an- da del sueño americano.
tropólogo Philippe Bourgois se
instaló en la primavera de 1985 en East VIOLENCIA FÍSICA Y SIMBÓLICA. Lo inte-
Harlem, Nueva York, junto a su esposa resante de la mirada de Bourgois es que
y su hijo recién nacido. logra situar el problema como parte de
Los datos oficiales indicaban que una interacción entre esta exclusión y
“El Barrio”, como le llaman sus habi- los habitantes de El Barrio, la cual ge-
tantes, en su mayoría provenientes de nera violencia física pero también sim-
Puerto Rico, era uno de los lugares más bólica. A partir de allí todo parece girar
pobres y excluidos de Estados Unidos, en una espiral dialéctica en la cual el
la nación industrializada más rica y po- crack es sólo un síntoma o derivado. El

Bruce Davidson
derosa del mundo. Además, apenas un narcotráfico está dentro de otro contex-
tercio de las familias recibía asistencia to, el del Barrio, y éste dentro de un Es-
pública. Pero en sus primeras recorridas tado y una economía. Todos ellos inte-
por el vecindario percibió en sus veci- ractúan entre sí, propiciando un espacio
nos un aspecto menos pauperizado del específico para establecer narrativas,
que esperaba. comportamientos, símbolos y contra-
De ese contraste inicial entre sus El nombre crack proviene del ruido mano sus percepciones e interpretacio- dicciones. Uno de ellos es la reacción
prejuicios y la realidad, proceso inelu- que hacen las piedras al romperse en el nes de todo lo que sucedía. Así conoce negativa que se genera entre los veci-
dible por el que pasan los etnógrafos, mechero, siendo el vapor emanado de a Primo, líder y narcotraficante, con el nos, quienes rechazan a quienes se vin-
emergieron las contradicciones. Cabía la pasta de cocaína lo que se fuma. El cual entabló una amistad que trascendió culan con el narcotráfico. Los trafican-
preguntarse cómo esta gente lograba proceso para producir crack es muy los cuatro años que duró su residencia tes, al sentirse doblemente excluidos
pagar el alquiler, el gas, la vestimenta. sencillo y de fácil acceso a cualquier en El Barrio. Fue en esas conversacio- por el Estado y por sus pares, recurren
Es decir, cómo lograban sobrevivir con vecino o familia con ganas de prosperar nes con Primo y su gente, de recorridas a la violencia para ganarse el respeto.
prácticamente nada. en East Harlem: se hierve clorhidrato nocturnas por centros clandestinos de La rebelión también es parte de la
Siguió recorriendo las calles, obser- de cocaína en una solución de bicarbo- venta de drogas y fumaderos, donde se supervivencia, del querer ser escucha-
vando lo que sucedía en las esquinas, nato de sodio o amoníaco, la pasta re- convirtió en uno más. Pero al “blanqui- dos desde lo más hondo. Por eso El Ba-
en los rincones oscuros. Se vinculó con sultante se endurece en forma de granos to” recién llegado también le tocó sufrir rrio de aquellos años explotaba en mi-
sus vecinos, y experimentó el lado más o piedras, quedando entonces lista para en carne propia la violencia. Por ejem- les de graffiti y rap furiosos, y el hip-
sórdido y silencioso de la violencia. En ser fumada o distribuida. plo, cuando la policía lo confundió con hop arremetía como un poderoso mani-
esas caminatas también fue testigo del En El Barrio lo que importaba era la un comprador de crack venido de afue- fiesto, a tan solo un chispazo desde la
nacimiento de una “bestia” inmensa y supervivencia. Con las cartas echadas ra, o cuando por error dejó en evidencia cadena MTV para que ardiera el fuego.
muy rentable, bautizada con un nombre hacía tiempo, los habitantes contaban el analfabetismo de Primo frente a sus Y ardió.
muy corto: crack. con pocas opciones legales para alcan- secuaces y tuvo que esconderse por Para Bourgois, esta “cultura calleje-
Esta experiencia derivó en uno de zarla. Era un contexto vivo, conflictivo, unos días por miedo a una represalia. ra” se origina en “una red compleja y
los libros más logrados de Bourgois, y contradictorio. Mientras circulaban Esta última situación fue uno de los conflictiva de creencias, símbolos, for-
En busca de respeto. Vendiendo millones de dólares al alcance de los jó- tantos indicadores que lo llevaron a mas de interacción, valores e ideolo-
crack en Harlem, publicado en inglés venes que crecían en los complejos ha- pensar que, en este contexto, el respeto gías… un conjunto espontáneo de
en 2003, pero traducido al castellano en bitacionales de East Harlem, no debería es algo que se posee, se gana y se acu- prácticas rebeldes, cuya base material
2010 —aún sin distribución en Uru- extrañar que terminaran optando por el mula, pero también se arriesga y se estaría configurada por la búsqueda de
guay—. El trabajo está centrado en la narcotráfico en lugar de tomar el tren pierde. Esta es una innovadora interpre- los medios necesarios para el comer-
cuestión del “apartheid” estadouniden- todos los días, ir a trabajar al distrito fi- tación del concepto de “capital cultural” cio, el uso y abuso de narcóticos”.
se, el de los grupos étnicos segregados, nanciero, y ganar salarios mínimos. de Bourdieu, otorgándole una nueva di- En esta investigación se intenta rom-
en este caso portorriqueños. A Bourgois le interesaba la lucha co- mensión y adaptándolo al concepto de per con los clásicos discursos que vin-
tidiana por la dignidad y la auto-susten- respeto. culan al narcotráfico con el Estado, a la
RUIDO DE PIEDRAS. En busca del respe- tación realizada a través de una econo- Para el autor, los individuos de El violencia con la represión, o al dealer
to es un libro de historias personales: mía subterránea. Pone el foco en la re- Barrio deben apelar a la violencia para con el adicto, para establecer un nuevo
“a la veintena de traficantes con quie- lación entre la opresión social estructu- subir de rango en la economía clandes- lenguaje, un nuevo camino que permita
nes entablé amistad, al igual que a sus ral y la acción individual. Da cuenta de tina. Así, los individuos acumulan cier- entender estos conflictos. Bourgois lo
familias, no les interesaba mucho ha- cómo, por medio de prácticas culturales to capital en forma de respeto, y cuanto logra ampliando el foco y escapando,
blar acerca de las drogas. Más bien, antagónicas, los individuos le dan for- más se acumula, disminuyen las posibi- por ejemplo, de la siempre tentadora
querían que yo supiera y aprendiera ma a la opresión impuesta. lidades de ser engañados, robados o trampa de la demonización de la droga.
sobre la lucha diaria que libraban por El investigador, entonces, establece asesinados. Por esa razón, ciertos com- Porque, como comprobó Bourgois al
la dignidad y para mantenerse por so- estrechos lazos con sus vecinos, trafi- portamientos, que en otro contexto pue- conocerlos cara a cara, sólo se trata de
bre la línea de pobreza”. cantes o no, para poder tener de primera den parecer autodestructivos, en El Ba- seres humanos tratando de sobrevivir. ●

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Limónov por Emmanuel Carrère

El adolescente eterno
Jorge Gutiérrez El resultado es corrosivo y quizá
injusto, algo que Carrère no oculta.
Pero igual deja claro que Limónov es

E
STE LIBRO es una biografía enemigo de Putin (como antes lo fue
del polémico y novelesco es- de Brodsky, de Evtushenko, de Sája-
critor y político ruso Eduard rov, de Solzhenitsyn y de muchos
Limónov (1943). Como escri- más) porque éste llegó adonde a él le
tor, Limónov ha escrito una treintena habría gustado llegar. Y, al mismo
de libros (muchos de ellos autobiográ- tiempo, también deja claro que esta-
ficos y crudamente sinceros), además mos ante un adolescente eterno que
de numerosos artículos de prensa. casi siempre se ha puesto en contra del
Como político, fundó en los 90 el Par- Poder y que, en consecuencia, ha sa-
tido Nacional Bolchevique, un partido boteado sus propias aspiraciones.
marginal, de ideología confusa y opo- Hacia el final del libro, en el modes-
sitor a Vladimir Putin desde que éste to y ascético apartamento de Limónov
se convirtió en presidente de Rusia en Moscú, éste le pregunta a Carrère
(postura que le valió a Limónov tres por qué quiere escribir un libro sobre
años de cárcel y varias detenciones). él. Carrère le explica que, a su juicio,
Hijo de un pequeño funcionario del Eduard Limónov ha tenido una vida apasionante y peli-
NKVD (luego KGB) y de una obrera grosa, la vida de alguien que ha partici-
que siempre tomó partido por los ad- pado en la historia. “Sí —responde Li-
versarios de su hijo para que éste no se mostrar la vida salvaje y por momen- cista al que la asesinada periodista mónov—, una vida de mierda”. ●
convirtiera en “una nenita”, Limónov tos dura de Limónov para poner orden Anna Politkóvskaia consideraba un
se propuso desde muy joven vivir he- en ella. No era fácil lograrlo cuando el héroe de la lucha por la democracia en LIMÓNOV, de Emmanuel Carrère.
roicamente y ser “alguien”, lo que biografiado es un arribista que siempre Rusia y un individuo por momentos Anagrama, 2013. Barcelona, 396
para él significaba adquirir poder y ser tomó partido por las minorías, un fas- brutal y por momentos abnegado. págs.
admirado, temido o envidiado. Nunca
lo logró, al menos en un grado que le
resultara satisfactorio.
Emmanuel Carrère (Francia 1957)
resume su vida exterior así: “fue un
gamberro en Ucrania; ídolo del un-
derground soviético; mendigo y después
ayuda de cámara de un multimillonario
de Manhattan; escritor de moda en Pa-
rís; soldado perdido en los Balcanes; y
ahora, en el inmenso desmadre del pos-
comunismo, viejo jefe carismático de un
partido de jóvenes desesperados”.
Carrère tiene una obra variada que
incluye novelas, reportajes, ensayos y
biografías. Representante de la clase
media europea culta, es un escritor sóli-
do que extrae de sus temas todo lo que
una persona inteligente, sensible y sen-
sata puede extraer. Al igual que El ad-
versario (2000), su largo reportaje so-
bre Jean-Claude Romand, quien duran-
te 20 años engañó a todo el mundo ha-
ciéndose pasar por médico investigador
y asesinó a su familia entera cuando
pensó que iba a ser descubierto, Limó-
nov es un intento de entender a alguien
muy diferente a él, alguien extremo que
lo repele y fascina al mismo tiempo. En
el fondo, todo el libro es una batalla
para superar esta ambigüedad y simpa-
tizar con el biografiado. Pero Carrère es
demasiado sensato para ganarla.
Para Carrère entender significa

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Cuentos de Rubem Fonseca

Inteligencia, sexo y violencia


De hecho, sólo el cuento que da tí- ria. Pero todos juegan su fortuna en
#ARLOS -A $OMÓNGUEZ tulo a este volumen es de naturaleza la presentación delirante de mundos
policial. Un operativo contra la banda reconocibles y cercanos, colmados
O ROMPÍ MIS grilletes, di- de una favela coloca a un inspector por el deseo y sus limitaciones, las

Y rás tal vez. También el perro, alejado de la corrupción y las prácti-


con gran esfuerzo, se arranca cas de tortura a la orilla de la ilegali-
de la atadura y huye. Pero, dad. Pero como en la mayoría de las
preso del collar, va arrastrando un historias, la trama es el soporte de iro-
buen pedazo de correa”. La cita es de nías, pasos de humor, percepciones
cadenas de una condición irredenta
que se impone sobre los propósitos
de los personajes, y muestran en su
camino un reguero de vacilaciones
disparatadas, piadosas y muy elo-
Persio, en las Satíricas, V, y es el epí- psicológicas de notable agudeza y efi- cuentes de la fragilidad humana.
grafe con que el escritor brasileño cacia narrativa. Los recursos literarios El sexo es uno de los temas cen-
Rubem Fonseca presentó los ocho forman la verdadera trama de sus re- trales y Fonseca lo aborda con una
cuentos de El collar del perro, un li- latos, le dan densidad y, finalmente, inteligencia que incluye el humor, el
bro de 1965 que acaba de ser recupe- justificación, con independencia de amor, la distancia cínica, la parodia,
rado por la editorial argentina El sus desenlaces abiertos. la gravedad, el erotismo, con fraseos
Cuenco de Plata. No sólo tienen más Hay en este libro varios cuentos sencillos, gruesos o sutiles; tiene una
de 40 años, son de una extraordinaria magistrales: “Informe de Carlos”, visión madura del sexo. Puede ser lí-
modernidad. basado en los problemas de un hom- rico sin ser meloso, puede ser llano,
Nacido en Minas Gerais en 1925, bre casado con su amante, y “Lo pero nunca simple. Es la voz del es-
Fonseca obtuvo el premio Camoes, el grande y lo pequeño”, breve historia critor la que gana la partida del rela-
más importante de la lengua portu- de un amor juvenil prohibido por las to, de modo que puede uno dejarse
guesa, también el Premio Juan Rulfo, convenciones sociales. “La fuerza llevar por las historias, no importa
y ha trascendido internacionalmente humana” se introduce en el mundo adónde lleven, con el goce de acom-
por sus excelentes novelas policiales, de los fisicoculturistas, sus ambicio- pañar su mirada sobre asuntos serios
abastecidas por el conocimiento pre- nes, sus tormentos, “Madona” acom- una amante joven, “La opción” es o triviales. El camino está colmado
ciso del crimen en Río de Janeiro que paña los devaneos sexuales de un una sátira sobre un equipo médico de gracia y de agudeza. ●
le dejaron sus años como policía y adolescente durante un fin de sema- dedicado a las operaciones de cam-
abogado. Pero es autor de una obra na en que sus padres salen de viaje, bio de sexo, y “El grabador”, un re- EL COLLAR DEL PERRO, de Ru-
muy extensa (18 libros de cuentos, 11 “Los grados” se introduce en los lato experimental de voces super- bem Fonseca. El Cuenco de Plata,
novelas, además de guiones de cine). juegos eróticos de un veterano con puestas que apenas esboza su histo- 2013. Buenos Aires, 221 págs.

Poesía Los poemas de este libro


historian el discurrir del cora-
tos podría dar cierta impresión
de monotonía a quien abordase
que el autor adjetiva o compara
con otros los elementos que
zón de un hombre. De modo la lectura “de un tirón”. enumera le permite enriquecer
EL CORAZÓN DISCURRE, de caprichoso, en apariencia arbi- Las diferencias con el mo- su significado y, de paso, dibu-
Gabriel Weiss. Yaugurú, trario, los textos enumeran vi- delo implican hallazgos. Para jar el “paisaje espiritual” no
2011. Montevideo, 64 págs. vencias y lecturas, hechos ma- empezar, porque en los prime- sólo de un hombre sino tam-
yores y menores —a menudo ros poemas se acierta al men- bién de su generación. Así, el
SEGÚN PASCAL, el corazón de una trascendencia crucial, cionar un solo elemento, ga- corazón es “un acorazado/
tiene razones que la razón no que no se explica—, glorias y nando en extensión textual a naufragando en el Mar del
entiende. Washington Benavi- miserias, heroísmos e infamias medida que se avanza en el li- Norte”, donde la precisión
des, prologando este libro, re- (el veterano de la Guerra Gran- bro. En segundo lugar, el modo geográfica remite —vía cine
trocede hasta el Canto I de La de, que carga con sus muertos en que Weiss refiere a su yo es bélico, y el libro abunda en
Ilíada donde, ofendido por y sus viudas, y el pincel de indirecto, asordinado, de una alusiones cinéfilas— al “Hood”
Agamenón, el corazón de Gurvich, a pocos versos de humildad muy uruguaya: tal o o al “Bismark”, en la Segunda
Aquiles discurre si matarlo o distancia, en el cuarto poema, son más breves y menos enfáti- cual vivencia propia, la obsti- Guerra Mundial. O también,
reprimir su furor. Las mayoría por ejemplo). cos, entre otras cosas porque, nada referencia al abuelo inmi- “una barca que se mece/ como
de las veces se piensa con el El referente obligado del aunque lo que refieren no le ha grante, judío húngaro (y ese mi alma al ritmo de la desola-
corazón, de un modo inconexo empleo poético de la enumera- ocurrido al lector, remiten a las volver seña de identidad patria ción”, y no es ésta la única vez
y contradictorio. A posteriori, ción es Walt Whitman. Los memorias de cada uno. Sin em- la raíz extranjera también es que Weiss presenta al corazón
se racionaliza —al menos en textos de Weiss recuerdan el bargo, el uso de la misma técni- uruguayísimo). y al alma como cosas distintas.
parte— ese caos. “Canto a mí mismo”, si bien ca discursiva para todos los tex- Por otra parte, la manera en En algunos casos el poeta

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trabaja por contigüidad visual, lón de fondo del horror de la una June ya adolescente tra- la psiquis. A algunos les cos-
identificando al corazón con di- guerra y la aflicción de la su- tando de eliminar a su rival. tará terminarlo por largo y
versos elementos de una misma pervivencia. Por eso el lector Las confesiones de los per- tortuoso, a otros por lo crudo
escena, a poca distancia espa- también se rinde desde el ini- sonajes sobre sus actos de los hechos: algo así como
cial entre sí, pero separados por cio frente a una novela al es- monstruosos emergen más el cáncer de estómago de la
otro tipo de lejanías. El corazón tilo mainstream que quiere tarde, presentando un fresco protagonista, éste es un libro
puede ser a la vez “la litera que ser, y lo logra, literatura clá- histórico e íntimo sobre el que duele.
lleva a un noble griego” y sica pero con idas y vueltas heroísmo, el sacrificio y el
“cada uno de los esclavos que crono-espaciales constantes. efecto de la violencia sobre E. W.
cargan la litera”. Pese a la dife- Es curioso: cuanto más se
rencia estilística, hay un fondo conoce a los personajes, más
whitmaniano en esta capacidad les pierde simpatía el lector.
de identificarse con prójimos de Lee trabaja metódicamente
las más diversas condiciones.
Por último, cabe destacar
que la asunción de la muerte no
es jubilosa, como en Whitman,
para demostrar el poder co-
rrosivo de ser testigo del ho-
rror para así construir una
novela épica sobre los costos
I NVENTARIO

sino serena y melancólica: emocionales de la guerra.


“para mi corazón la tierra será que el ser humano puede June, la huérfana coreana Filosofía Historia
leve/ la tierra será leve la tierra quedar en apnea más de lo que escapó del norte hacia el
será leve”, concluye el libro. imaginado: June Han pierde sur; Hector, el soldado ame- FILOSOFÍA Y TEOLOGÍA HISTORIA MÍNIMA DE
Weiss es profesor de Litera- a toda su familia de las for- ricano en Corea; y Sylvie, la EN EL PENSAMIENTO ESPAÑA, de Juan Pablo
tura, fue edil en Montevideo — mas más terribles. Resulta esposa de un misionero, se- DE MARTIN HEI- Fusi. Turner/Colegio de
reelecto varias veces— hasta casi insoportable seguir la rán víctimas en distintas for- DEGGER, de Philippe México, 2012. Madrid,
hace pocos años. El poeta que narración de cómo uno de mas, pero de la misma gue- Capelle-Dumont. Fondo 308 págs.
estaba debajo emerge, acaso sus hermanos cae del tren y rra. También serán los prota- de Cultura Económica,
fortalecido también por esa ex- June tiene que dejarlo desan- gonistas de un triángulo 2012. Buenos Aires, 336 CUMPLE CON LO que
periencia. El diseño gráfico del grarse al costado de la vía amoroso que da forma, a ve- págs. promete el título: un re-
volumen es otro ejemplo del para tener ella una chance de ces predecible, a la narra- cuento sintético y ágil de
buen gusto de Maca y su sello sobrevivir. ción: June es rescatada por EN LAS ÚLTIMAS DOS los complejos, fragmenta-
Yaugurú. Son de lamentar ape- El libro de Chang Rae Hector y llevada a un orfana- décadas se han comenzado rios y variados procesos
nas algunas erratas de tildes. Lee, escritor estadounidense to dirigido por Sylvie, que a publicar textos que cola- políticos y sociales que de-
nacido en Seúl en 1965, no tiene una relación prohibida boran en revalorizar los sembocaron en la forma-
J. d. M. siempre es fácil de leer: los con el soldado, que en el pre- orígenes intelectuales del ción de España, una histo-
hechos de violencia son mu- sente es un handyman. alemán Martin Heidegger ria, según el autor, que “no
chos y muy realistas. Lo peor Pero Lee no termina ahí y (1889-1976), uno de los estuvo predeterminada, y
Novela es que algunos están basados
en acontecimientos reales,
sigue enredando una trama
ya de por sí complicada. El
pensadores más influyen-
tes del siglo XX. En este
nada de lo que sucedió en
ella tuvo que ocurrir nece-
más específicamente son autor se arregla para que él y caso, el profesor e investi- saria e inevitablemente”.
RENDIDOS, de Chang Rae parte de la historia del padre June se encuentren en 1986 gador francés Capelle-Du- El enfoque es rigurosa-
Lee. Barcelona, 2012. del autor. Rendidos, finalista en Italia, para buscar al hijo mont (París, 1954), espe- mente cronológico, si-
Anagrama, 470 págs. del premio Pulitzer en 2011, perdido de ambos, Thomas. cialista en Heidegger, se guiendo una periodización
tiene tres personajes cuyas Hector no puede olvidar a ocupa de la influencia del que se inicia en la prehis-
EL COMIENZO de la novela vidas se cruzan en un orfana- Sylvie, muerta por el incen- cristianismo en la forma- toria, continúa con la His-
parece hecho para demostrar to en los años 50, con el te- dio en el orfanato que causó ción del filósofo y conduce pania romana y visigótica,
su investigación apoyado la conformación territorial
en dos premisas básicas, en la Edad Media, el desa-
que resume así: “1) el pen- rrollo imperial, y culmina

H ay que leer
samiento de Martin Hei-
degger ha sido elaborado
en la tensión permanente
entre filosofía y teología;
con la creación del estado
nacional en los siglos XIX
y XX. Los diversos perío-
dos se encuentran resumi-
Margaret Bourke-White. 2) las relaciones entre filo-
sofía y teología en el pen-
dos en una Cronología fi-
nal, junto a un útil Índice
samiento de Heidegger Onomástico. Fusi (San Se-
Momentos de la historia obedecen a un triple tópi- bastián, 1945) se formó
co”, siendo éstos los ejes junto a Raymond Carr en
PORQUE hace un recorrido general sobre la obra de la gran filosofía/teología escrituta- la Universidad de Oxford,
fotógrafa estadounidense. Bourke-White (1904-1971), incan- ria, filosofía/onto-teología, donde dirigió el Centro de
sable reportera y fotógrafa de guerra, fue el único correspon- y pensamiento del ser/es- Estudios Ibéricos, fue di-
sal extranjero presente en Moscú tras la invasión alemana de pera del dios. El volumen rector de la Biblioteca Na-
1941. Además de la fotografía de guerra, destacan sus traba- se completa con una “Cro- cional de Madrid y es cate-
jos de las primeras épocas, vinculados con el mundo del tra- nología integral de los tex- drático de la Universidad
bajo. Bourke-White fue una pionera en su campo y referente tos, cursos y seminarios de Complutense de esa mis-
de la fotografía documental. (La Fábrica) ● Martin Heidegger”. ma ciudad. ●

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T E X T O
Un martes en Montevideo
Héctor Abad Faciolince antes. Todo el tiempo aplaudía, feliz. La señora le
confesó que esa era la mejor manera de calmarlo. Y
como le dio la impresión, correcta, de que Daniel era

D
ESDE HACE muchos años quiero escribir un tipo discreto le preguntó si no sería posible que
un cuento del que ya tengo el título, “Los cada ocho días, los martes a las cinco, fuera por ellos
aplausos”. El cuento está basado en una a la casa y los acompañara al mismo bulevar y al
historia real que me contó en Montevideo mismo motel. Así lo hicieron durante años. El mu-
Daniel Corbo, el chofer de la que fuera durante mu- chacho, desde que se montaba atrás la puta de turno,
chos años Embajadora de Colombia en Uruguay, empezaba a aplaudir, dichoso con lo que sabía que
Claudia Turbay. Cuando lo escriba cambiaré los iba a pasar, y había que controlarlo para que no se
nombres reales (no es conveniente que el apellido de pasara de inmediato al puesto de atrás.
la embajadora rime con el país de su destino) y bus- Ninguna prostituta se negó nunca a hacer el traba-
caré en la ficción las simetrías que no tiene lo real. jo. Muy profesionales, subían, el muchacho aplaudía,
Pero mientras me decido a lidiar con mi esquiva fan- se metían al cuarto con la señora (viuda, angustiada de
tasía, les quiero contar la historia tal como pasó. morirse y dejar sin amparo a un hijo así). Era inteli-
Cuando conocí a Daniel Corbo, este era un señor gente y tolerante, la madre; a veces bajaba un momen-
mayor, de unos sesenta años, y en los últimos diez to a fumar con el taxista para que su hijo consumara el
había conducido el Mercedes negro de la Embajada acto en la intimidad. El final de la historia Daniel no
de Colombia. Daniel era un hombre de un aspecto lo sabe, porque empezó a trabajar en la Embajada, un
distinguido, con el pelo liso y cándido, siempre de puesto de más prestigio en el que no se lleva a los mo-
traje oscuro y de corbata. Estando al servicio de la teles muchachos discapacitados, sino a señores de más
muy hospitalaria embajadora Turbay, en las recepcio- alcurnia. Pero yo he imaginado que la señora se muere
nes, muchas personas llegaron a pensar que él era el y su hijo queda a cargo de una institución para enfer-

Renzo Vayra
marido de la diplomática. mos con problemas mentales. Allí —en vez del cal-
La historia es que antes de ser chofer de la Embaja- mante semanal que su madre le daba—, como el mu-
da, el señor Corbo había sido taxista. Y una vez, mien- chacho vivía en permanente estado de excitación, aca-
tras pasaba por un barrio tranquilo de Montevideo, un baron poniéndole una camisa de fuerza, y atiborrándo-
martes por la tarde, una señora pidió por teléfono un lo de drogas psiquiátricas. Todavía debo imaginar o
servicio, que Daniel atendió. La señora parecía más La señora, con una firmeza dulce, le indicó que se inventar muchos detalles, pero el esqueleto del cuento
cerca de los 80 que de los 70 años. De aspecto austero dirigiera al Bulevar Artigas, donde al anochecer se “Los aplausos” es el que les acabo de contar aquí. ●
y recatado, vestido sastre de paño, cerrado en el cuello, pasean y se paran, exhibiendo sus dotes, prostitutas
pelo gris anudado en una moña templada. La señora jóvenes y atractivas, con botas altas blancas y senos
tomó el taxi con su hijo, un muchacho mayor, de unos prominentes. La señora las iba mirando bien hasta
30 años, pero que se portaba como un niño, y babeaba.
No era un muchacho normal. La señora, sin explicar
por qué, había exigido que su hijo se sentara en el
que escogió una, y le pidió a Daniel que parara. Sin
bajarse del taxi, por la ventanilla, contrató con ella
un precio, sin regatear, y le explicó el servicio. La
El autor
puesto de adelante. Y no había sido fácil acomodarlo prostituta aceptó y se subió en la silla de atrás, con la
allí, pues el muchacho tenía dificultades para moverse. madre. Ella le indicó al taxista que se dirigiera a un HECTOR ABAD FACIOLINCE es uno de
Para el señor Corbo fue muy molesto que el mu- “hotel de alta rotatividad”, bastante conocido en los más prestigiosos escritores y periodistas
chacho se sentara adelante pues no se estaba quieto y Montevideo, el Bellavista. Este era una especie de colombianos de la actualidad, nacido en Me-
hacía ruidos incomprensibles con la boca, como de motel de paso, y el portero miró mal al extraño cuar- dellín en 1958. Entre los numerosos premios
zoológico. Tenía movimientos espásticos, incontrola- teto que pedía un cuarto. La madre le pidió al chofer que ha recibido, destaca el Premio Casa de
dos, le abría la guantera, emitía gruñidos guturales que los esperara un rato y se bajaron los tres: el hijo América (2000). Ha sido traductor del italia-
que al parecer eran palabras, aunque solamente su con problemas, la madre anciana y la prostituta. Su- no, y tiene publicada una extensa obra na-
madre las entendiera. Tocaba la palanca, le cogía el bieron a un cuarto y pasaron un rato allá. El señor rrativa traducida a varias lenguas. El texto
micrófono del radioteléfono. Daniel trataba de cal- Corbo esperaba y mientras tanto componía en su adjunto, con correcciones del autor, pertene-
marlo, y la señora desde atrás, también, aunque era mente lo mismo que ustedes se imaginan ahora. ce a una serie que Abad viene publicado en
difícil pues la parte delantera y la trasera del taxi de Antes de media hora habían bajado, y el mucha- El País de Madrid. ●
Daniel estaban separadas por un vidrio de seguridad. cho venía muy contento, mucho más tranquilo que

EN EL PRÓXIMO NÚMERO Yayoi Kusama ● Javier Marías ● Brad Mehldau ● Archivo Bolaño ● José Ovejero ●
EDITOR JEFE: SECRETARIA: DISEÑO: del Grupo Metro Este es un suplemento del diario EL PAIS,
Plaza Cagancha 1168,
László Erdélyi Susana Yaquinta Montevideo, Teléfonos 29020115,
29023061, int. 281 al 285.
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