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Canclini, G. N. (2001).

Culturas Híbridas: Estrategias para entrar y salir de la


modernidad (Primera ed.). Buenos Aires: Editorial Paidós.
Por Sebastián Córdova Cabrera

El autor refiere el concepto de Hibridación al proceso cultural de intercambio, asimilación,


imposición, cambio, etc. Que viven las sociedades en cuanto a su relación con aquella expresión de
identidad originaria que no es más que una forzada justificación de prácticas que o determinan la
real relación de un pueblo con su producto cultural, con sus mecanismos sociales ni con su
entendimiento de ellos mismos como constructo identitario.
Lo que se postula en este texto es la heterogeneidad de relaciones complejas que se representan en
cuanto a las relaciones culturales entre los sujetos, que a su vez se constituyen en un constante
cambio a partir de la manera en que los procesos culturales van accediendo a, y a su vez dejando
atrás mecanismos de reconocimiento, y como a su vez afecta este proceso a la identidad.
Es así como el autor le quita el carácter valórico que adquiere el folklor y las representaciones
identitarios clásicas, optando por un carácter de estas representaciones mucho más espontaneo y
acorde a la volatilidad de las relaciones humanas de interpelación en un contexto de globalización e
intercambio cultural en donde los procesos culturales se ven afectados, no sólo por una
determinante influencia de la cultura de occidente, en tanto que primer mundo, entregada por su
posición económica hegemónica que facilita la influencia de su cultura respecto de otras, sino que
en el mismo intercambio entre comunidades, pueblos y naciones. Comprendiendo la naturaleza
identitaria de un país no como si fuera una relación determinada hace mucho tiempo atrás bajo una
serie de prácticas inmutables sino que una conjugación de variados factores que afecta la relación
que tienen los sujetos entre y su forma de comprenderse bajo un entorno social, a lo que a su vez se
conecta con la forma que tienen los sujetos de construir constantemente su identidad,
comprendiendo este proceso como una heterogeneidad que muta constante e inevitablemente a
través del tiempo, y que no es posible asir ni detener por las particularidades de relaciones,
especialmente en Latinoamérica, en donde el nivel de diversidad da como para suponer un nivel de
intercambio y de múltiples expresiones que no pueden encasillarse en lo folklórico simplemente.
Ahora bien, con respecto a lo anterior no quiere decir que esto no conlleve una serie de dificultades
y complejidades procedimentales; “Otra de las objeciones formuladas al concepto de hibridación
es que puede sugerir fácil integración y fusión de culturas, sin dar suficiente peso a las
contradicciones y a lo que no se deja hibridar.” (Pág. 18) El autor de esta forma no define la
hibridación como un proceso sin contratiempo o emergencia, por el contrario es un proceso en
donde las contradicciones debes ser necesariamente llamadas a colación en relación a la naturaleza
conflictiva de las relaciones entre sujetos cuyo carácter no es el de una página en blanco sino que de
una naturaleza de relaciones ya de por si compleja y que por cierto se resistirá al paso del tiempo.
Finalmente el texto lleva a una reflexión respecto de lo que es la posmodernidad, en cuanto a una
manera de comprender las relaciones culturales fuera de los márgenes de homogenización que se
comprenden a partir del proyecto de modernidad: “En esta línea, concebimos la posmodernidad co
como una etapa o tendencia que reemplazaría el mundo moderno, sino como una manera de
problematizar los vínculos equívocos que este armó con las tradiciones que quiso excluir o superar
para constituirse. La relativización posmoderna de todo fundamentalismo o evolucionismo facilita
revisar la separación entre lo culto, lo popular y lo masivo sobre la que aún simula asentarse la
modernidad, elaborar un pensamiento más abierto para abarcar las interacciones e integraciones
entre los niveles, géneros y formas de la sensibilidad colectiva.” (Pág. 44) De esta forma se da una
reflexión respecto de la naturaleza del avance de la sociedad no como un proceso direccionado
hacia un lugar, un desarrollo, sino que se debe comprender como un proceso múltiple que no
necesariamente se contiene en una sola dirección continua. Esta sufre sobresaltos y reconstituciones
continuamente en un margen totalmente heterogéneo de acción que lleva a las distintas tradiciones y
procesos de hibridación por diversos caminos que eventualmente se intersectan, eventualmente se
rechazan y eventualmente ni siquiera llegan a toparse.