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TEMA 3

LA NOVELA REALISTA. BENITO PÉREZ GALDÓS

REALISMO y NATURALISMO

El Realismo es una tendencia artística que persigue reflejar los problemas del
individuo en su entorno, en su medio social. Pretende reaccionar contra los excesos
románticos, por lo que sustituyó el idealismo por el racionalismo y la imaginación por la
observación, pues pretendía reflejar la vida cotidiana y social tal y como es. Si el romántico
busca la inspiración en el mundo interior, el realista muestra la realidad exterior de forma
objetiva y despersonalizada. Coincide con la consolidación en el poder de la burguesía, que,
una vez alcanzado, abandona los ideales revolucionarios y se vuelve conservadora.

En el realismo se produce el esplendor de la narrativa: la novela y, en menor medida,


el cuento, pues la literatura pretende reflejar la nueva sociedad burguesa; los otros géneros
quedan relegados a un segundo plano.

He aquí sintetizados los rasgos esenciales de la novela realista, tanto en su temática


como en sus preferencias estilísticas:

o Observación objetiva. El objeto de la narrativa realista, tras la observación y análisis


de la realidad, es la descripción y presentación de la vida real, estudiada desde todos los
ángulos posibles. Conseguir la verosimilitud, producir esa impresión de realidad es el
objetivo del novelista.

o Ambientación contemporánea. El escritor refleja el momento en el que vive, no huye


hacia otras épocas. Ante él desfilan todas las clases sociales, con predominio de los
ambientes burgueses. Los espacios (ciudades, calles, casas ... ) son concretos y
reconocibles. Los problemas de la nueva sociedad burguesa son los temas centrales: el
militarismo, las guerras carlistas, el latifundismo, la industrialización, las desigualdades
sociales, la pobreza... fueron telón de fondo de muchas novelas o se abordaron
directamente.

o Análisis psicológico de los personajes. La descripción del carácter de los personajes


lleva a un estudio minucioso de los ambientes familiares, de la educación y de los
acontecimientos pasados, como explicación de una determinada conducta o
comportamiento. En general, dominan los personajes de clase burguesa, pero, a medida
que llega el final del siglo, los personajes proletarios y marginales van ocupando un
lugar más importante. Es frecuente, especialmente en Galdós, que un mismo personaje
aparezca en diferentes novelas

o Narrador omnisciente. Controla hasta el último detalle lo que va a contar, conoce hasta
el fondo a sus personajes, organiza el tiempo y los hechos a su antojo, cambia la
perspectiva según su voluntad e interviene frecuentemente en el relato emitiendo juicios
o avanzando hechos que sucederán más tarde (prolepsis).

o Didactismo. A veces el narrador pretende aleccionar moral o socialmente al lector, lo


que se aprecia en las novelas de tesis en las que trata de demostrara una idea a la que
subordina el argumento, los personajes y el ambiente de la obra. Ello repercute en el
maniqueísmo de los personajes, fácilmente reducibles a buenos y malos, y también en
la verosimilitud, ya que, a veces, la realidad representada ha sido forzada para ajustarse
a las ideas previas del escritor.

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o Estructura lineal. Los hechos transcurren de forma lineal, aunque, a veces, se intercales
episodios pasados que interrumpen solo provisionalmente el hilo narrativo.

o Aproximación del lenguaje al uso coloquial. Se persigue un lenguaje natural, sobrio y


alejado de efusiones y exageraciones. Sin embargo, hay que distinguir entre el lenguaje
del narrador, que suele mantener un nivel culto, y el lenguaje de los diálogos, en que
se pone especial cuidado en la reproducción del habla real de los personajes, acorde con
su condición social o con sus características intelectuales y psicológicas. Mediante el
uso del diálogo se consigue bien entrar en contacto directo con los personajes, bien
evitar la monotonía de la narración. Se utiliza también la descripción minuciosa de
ambientes y personajes, para recrear con la mayor fidelidad el entorno y los procesos
psicológicos de los personajes.

o El periódico, canal de difusión. Muchas obras realistas se publicaron por entregas en


los periódicos, lo que, en ocasiones, afecta a la estructura novelística, que trata de
mantener el interés dejando en suspenso la historia al final de cada entrega. Este modo
de publicación alcanzó gran popularidad y dio lugar a un subgénero característico por la
truculencia de sus argumentos, por los personajes estereotipados, por las situaciones
inverosímiles y por el ritmo narrativo supeditado a su aparición periódica.

En las últimas décadas del siglo XIX comenzaron a llegar a España las novedades de la
estética naturalista, impulsada por el francés Émile Zola. El Naturalismo considera
determinante la influencia de los factores biológicos y ambientales en la formación del
carácter y de la personalidad y defendía la validez de un análisis minucioso de la conducta
humana. Como consecuencia, las narraciones naturalistas mostraron a menudo temas sórdidos
y escabrosos con técnicas objetivas y detalladas en la descripción de personajes y situaciones,
ya que veían la sociedad, cuyos males denuncian, como un cuerpo enfermo. En España su
influjo fue escaso y sólo influyó de forma limitada en algunos escritores: Galdós, Clarín, la
Pardo Bazán, en cuyo ensayo La cuestión palpitante rechaza el determinismo materialista de
Zola, y Blasco lbáñez.
Al final de este siglo, la estética realista entra en crisis y surgen otros movimientos
estéticos en Europa: Impresionismo, Parnasianismo, Simbolismo, Modernismo, etc.

NOVELISTAS REALISTAS.

Los distintos puntos de vista con que se enfocan los temas marcan principalmente la
diferencia entre los escritores.

Los hay que fustigaron las nuevas costumbres y actitudes desde la ortodoxia católica:

• Pedro Antonio de Alarcón, ágil narrador, con descripciones y diálogos llenos de


gracia y viveza, en obras como El escándalo o La pródiga.

• José M' de Pereda, cuyas novelas más apreciadas por la crítica son las que tratan de
los paisajes, costumbres y tipos de su tierra cántabra. Obras como Sotileza, un canto a
la vida, llena de peligros y sacrificios de las gentes del mar o Peñas arriba, la novela
de la montaña.

Los que muestran la mentalidad burguesa conservadora:

• Juan Valera, cuya obra más famosa es la novela epistolar Pepita Jiménez, en que
refleja la lucha interior del seminarista Luis entre los sentimientos religiosos y el amor
que siente hacia Pepita, joven viuda a la que pretende su padre.

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• Emilia Pardo Bazán, cuyo naturalismo excluye el determinismo social, suavizado por
su visión religiosa y optimista de la sociedad, en obras como Los pazos de Ulloa y La
madre naturaleza, en que plantea el choque entre dos formas de vida: las costumbres
primitivas de la vida rural y las formas civilizadas de la ciudad.

• Armando Palacio Valdés, que evoluciona desde posturas cercanas al escepticismo


hasta la defensa de los valores religiosos, en La fe o La aldea perdida.

Y los partidarios del progreso, que criticaron agudamente las contradicciones más
sangrantes de su tiempo:

• Leopoldo Alas, "Clarín" fue catedrático de Derecho de la Universidad de Oviedo,


ciudad en la que, salvo esporádicas visitas a Madrid, vivirá hasta su muerte y que
aparecerá retratada, bajo el nombre de Vetusta, en su gran novela La Regenta. Narra la
historia de Ana Ozores, casada con el antiguo Regente de la Audiencia, un hombre
mucho mayor que ella. La progresiva insatisfacción emocional y física de Ana la hace
oscilar entre su confesor, el Magistral de la catedral Fermín de Pas, que se enamora de
ella, y Álvaro Mesía, un seductor experimentado al que Ana, tras muchas dudas, se
entrega. Al final, es abandonada por todos.

Fue también un gran escritor de cuentos, ¡Adiós, cordera¡, y novelas cortas, Doña
Berta, en los que destaca su espíritu crítico y su sensibilidad hacia las situaciones
humanas.

BENITO PÉREZ GALDÓS (1843-1920)

Encarna, por su extensión y calidad, lo mejor del realismo decimonónico. Nació en Las Palmas
de Gran Canaria, en el seno de una familia acomodada de clase media. A los dieciocho años se trasladó
a Madrid para estudiar Derecho, pero abandonó los estudios para dedicarse a escribir. Viajó por varios
países europeos e intervino en política como diputado. Sus ideas liberales y republicanas perjudicaron
su carrera de escritor. Así, no fue elegido miembro de la RAE hasta 1894 y se boicoteó su candidatura
al Nobel. En los últimos años, quedó ciego y sufrió dificultades económicas.

Fue uno de los escritores más prolífico de la época, con unas 80 novelas, 24 obras teatrales,
Artículos y ensayos. Desde sus primeras obras aborda los grandes problemas de la sociedad española:
las libertades individuales, la educación, la libertad religiosa, el progreso, el anticlericalismo, la
miseria... que tratará desde diversas perspectivas. La clase media urbana y el pueblo constituyen el
material inagotable del que parte. En su narrativa se distinguen:
Episodios Nacionales:

Constituidos por 46 novelas agrupadas en cinco series de diez obras cada una, excepto la última.
En ellas ofrece una crónica de los conflictos que marcaron la historia de España, es la historia novelada
del s. XIX, desde la Batalla de Trafalgar en 1805, hasta el comienzo de la Restauración en 1875.
En la 1ª serie narra la guerra de la Independencia y en ella predomina el tono patriótico frente al
invasor, mientras que en la 2ª relata el reinado de Fernando VII y la lucha entre las dos Españas, entre
absolutistas y liberales, representados por dos hermanos hostiles.
A ellas pertenecen los episodios más famosos: Trafalgar, El dos de mayo, Zaragoza...
Las demás series comprenden la 1ª guerra carlista, el reinado de Isabel II, su expulsión y el comienzo
de la Restauración.
En ellas Galdós manifiesta una actitud más crítica ante la intolerancia de los españoles.
Con esta obra Galdós creó un nuevo tipo de novela histórica, distinta de la romántica por su esfuerzo en
la documentación y su propósito de objetividad.

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- Las novelas de la primera época:

Escritas en la década de los setenta, destacan las novelas de tesis: Doña Perfecta, Gloria y La familia
de León Roch, en las que critica la intolerancia y el fanatismo. Para desarrollar esta crítica, el autor
presenta el enfrentamiento entre dos mundos opuestos: el tradicional, de una religiosidad intransigente
y sectaria, y el progresista, partidario de lo liberal y moderno. Así, Doña Perfecta narra la lucha entre la
intolerante protagonista y el joven ingeniero Pepe Rey, en el ambiente provinciano de Orbajosa.

A este periodo pertenece también Marianela, dramática novela que cuenta el golpe sufrido por la Nela
cuando es abandonada por el joven ciego a quien servía de lazarillo, tras recuperar la vista y comprobar
la fealdad de la joven.
Las Novelas españolas contemporáneas:

Así denominó a las 24 novelas publicadas entre 1881 y 1889. En ellas describe la sociedad
contemporánea, y por sus páginas desfilan las distintas clases sociales, especialmente las clases medias
madrileñas. Ahora se muestra más imparcial, no divide a los personajes esquemáticamente en buenos y
malos, sino que los retrata de forma más profunda y compleja. La novela maestra de este periodo es
Fortunata y Jacinta, en la que narra la relación de Juanito Santa Cruz con su mujer Jacinta, ambos
pertenecientes a la burguesía madrileña, y con su querida, Fortunata, una joven de clase baja, que
representa los valores del pueblo llano, que chocan contra las convenciones morales de la época. Al
final, Fortunata muere, después de entregar su hijo a Jacinta, como murieron los ideales de la Gloriosa.
En esta novela alcanza su cumbre el realismo galdosiano, que no es ya un simple retrato verosímil de
caracteres y ambientes, sino que incorpora recuerdos, sueños, imaginación, locura, símbolos...
Otras novelas son Tormento, Miau y Torquemada en la hoguera.
Las novelas espirituales:
En la década de 1990, se centra en los temas espirituales y morales, sin abandonar la observación
detallada de la realidad. Novelas como Nazarin y Misericordia, en la que destaca la figura de la
protagonista, la señá Benina, quien pasa privaciones para ayudar a los demás. En ellas ensaya
originales procedimientos narrativos: novelas dialogadas, narraciones epistolares, introducción de
elementos fantásticos...

Galdós es un poderoso pintor de ambientes: escenarios, costumbres, calles y plazas, interiores de


casas burguesas o humildes, comercios, oficinas.. . y un gran pintor de almas, cuya pintura de
caracteres se basa en su admirable técnica del retrato, el uso del monólogo y en la reproducción fiel del
lenguaje de los personajes. Su estilo, no siempre comprendido y objeto de críticas, es espontáneo,
opuesto a la hinchazón romántica y de gran expresividad. En él sobresale la utilización de la ironía,
para poner de relieve su intención crítica.

El interés de su obra reside en que supo trazar un panorama de la sociedad contemporánea, en el que
refleja su visión total de la historia coetánea de España. Admirado y discutido en su tiempo, ha sufrido
altibajos en la estimación posterior. En los años 20 y 30, era moda despreciar su obra. Su fama empezó
a crecer cuando la literatura, en la década de los 50, se orienta hacia un realismo social y crítico. Hoy,
Galdós, representa una de las cimas de la novela española, siguiendo los pasos de su gran modelo,
Cervantes.