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AUTONOMIA DEL DERECHO TRIBUTARIO

Materiales preparados para el curso Derecho Tributario I.


Copyright 2.000 Francisco Villalobos. Prohibida su reproducción.

Autonomía epistemológica del derecho.

El primer plano de autonomía del derecho se da respecto de otras normativas,


como la religiosa, la moral o la política. El segundo plano, se da respecto de su
capacidad de crear esquemas o prototipos de fragmentos de la realidad, o
realidades potenciales, distintos de las creaciones del mundo de la ciencia. En
esta “ capacidad creativa” se ve el segundo plano de autonomía del derecho.
En tal orden de ideas, expresa el Profesor Rivero Sánchez: ( Quo Vadis
Derecho del Consumidor ) “ En otras palabras, las construcciones de la realidad
de la comunicación social “difusa”, son sustituidas por construcciones de la
realidad del discurso jurídico especializado. Estas últimas, en un primer
momento, tienden a perder contacto con las primeras. En un segundo momento,
dada la vocación normativa del derecho, se imponen las construcciones
jurídicas a las construcciones de realidad de la vida cotidiana o de las restantes
sistemas ( psíquicos o sociales ), o modifican su significado”

Así, el constructivismo define que existe una autonomía epistemológica, cuando


se accesa la realidad, mediante diversos vehículos que la interpretan y que
constituyen cada una un discurso científico. Es por eso precisamente que el
derecho goza de autonomía epistemológica.

Sin embargo, y muy a pesar de tal autonomía, el derecho “ sufre” a falta de


mejor vocablo que nos auxilie en este momento, de un antagonismo y un
cuestionamiento de los otros discursos, que coexisten y conviven con él. “Ello
sucede -nos sigue diciendo el Profesor Rivero Sánchez- debido a que el
discurso jurídico, por más especializado que sea, en el fondo, sigue siendo
comunicación social, utiliza el lenguaje como medio de comunicación y resulta
influenciado por ( e influencia a su vez ), la lógica del lenguaje. Además, las
comunicaciones jurídicas son a la vez parte de las comunicaciones que integran
el macrosistema social. Ello tiene como consecuencia el que las construcciones
jurídicas concurran, en ese macrosistema, con las producidas por otros
discursos”.

Pero también, los demás discursos, son cuestionados y sometidos a un test de


relevancia jurídica, expresión acuñada por el Profesor Teubner. Y en tal
dinámica de cuestionamiento mutuo, el derecho se ve constreñido a no ser del
todo autónomo oscilando constantemente entre posiciones de autonomía y
heteronomía cognocitiva.

Uno universo iure

El derecho no está constituido por parcelas independientes sino que representa


una plenitud formada por partes que se interconectan entre sí.

Desde un punto de vista Kelseniano, el fundamento de todo desarrollo jurídico


encuentra una base común de corte constitucional que a su vez no es más que
una especie de contenedor axiológico que pretende informar el resto del
desarrollo jurídico de un conglomerado social en el tiempo y el espacio.

Sobre el tema en general, de la autonomía de las ramas del derecho,


encontramos interesantes referencias doctrinales:

Ray ( Derecho de la Navegación ): “La autonomía en el derecho no existe en


sentido estricto, porque las sistematizaciones son relativas, con fines
determinados, y dependen del fin científico, legislativo, jurisdiccional o didáctico
a que se refieren. No se puede hablar de autonomía en abstracto, porque es un
concepto doblemente relativo; porque siempre debe predicarse respecto a un fin
determinado y relacionarse al sector en cuestión con el ordenamiento jurídico
del cual forma parte. El tema de las autonomías se vincula a la sistemática
jurídica, a la interpretación de lo ordenamiento y no son científicamente
aceptables las independencias por sectores en la ciencia del derecho ni las de
su objeto. Es un error considerar las ramas calificadas de autónomas como
especie de compartimentos estancos dentro de la unidad del orden jurídico,
cuya totalidad como sistema rige el caso…”

Villegas (Curso de Finanzas, Derecho Financiero y Tributario): “ Contrariamente


a lo que antes pensábamos, estamos ahora persuadidos de que no existe
autonomía científica de rama alguna particular de un derecho nacional y de que
la admisión de esta posibilidad implica la negación de la premisa de la cual
partimos, esto es, de la unidad del derecho…”

Linares (Anales de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de


Buenos Aires, N0. 21) : “ Nadie puede discutir que, en la ciencias jurídica y en
su objeto, cabe hacer ciertas diferenciaciones en ramas o especialidades, para
la enseñanza, la competencia judicial o ciertos procesos especiales. Pero de lo
que cabe dudar es si por se r admisibles estas diferenciaciones debe verse en
ciertas ramas de las ciencias del derecho independencia o autonomía. Mi tesis
es que de ninguna manera es científicamente aceptable la admisión de estas
independencias zonales de la ciencia del derecho que, en rigor, es una, y esas
ramas son simplemente disciplinas especiales de ellas”

La autonomía de las ramas del derecho.


Por razones conceptuales es menester que reconozcamos que solo existe
autonomía relativa de las ramas del derecho. Decimos en tal orden de ideas, al
amparo de las palabras que en 1956 el tributarista argentino Horacio García
dijera en un discurso en el marco de las Primeras Jornadas Latinoamericanas
de Derecho Tributario, que se declara la autonomía del derecho tributario
condicionada al mantenimiento y respeto de la unidad del derecho, sin la cual
no puede concebirse el orden jurídico. Si bien volveremos sobre esto más tarde,
es importante que desde ahora, delimitemos nuestro marco conceptual.

Se ha reconocido en general en la doctrina que 3 son los supuestos de la


autonomía científica de una rama del derecho:

A) La autonomía respecto de los fines que persigue un derecho respecto de lo


que persiguen los otros.
B) La autonomía conceptual, que se refiere a métodos y principios de
interpretación, y aplicación de sus propios conceptos.
C) La autonomía estructural, que se refiere a las instituciones del derecho en
cuestión, cuando su contenido, es distinto al de otros derechos y además,
que tales instituciones sean uniformes entre sí, esto es , que respondan a los
mismos principios.

Derecho financiero, ¿Derecho autónomo?

Se debe necesariamente partir del derecho financiero para poder adentrarse en


el campo del derecho tributario, pues en principio e históricamente, se ha
reconocido el carácter general del derecho financiero, y el particular del derecho
tributario. Aunque claro, dicho como está, el necesario sometimiento de
cualquier rama del derecho al principio uno universo iure, hace que tal relación
generalidad – especialidad, parezca menos contundente y menos importante.
El derecho financiero, no es el resultado de unir varias ramas o sectores del
derecho administrativo que de alguna forma se relacionen en torno al tema de
cuestiones financieras del Estado, sino, resulta ser más bien el punto de partida
y de alguna forma, criterio informador de todas las disciplinas que se relacionen
con las actividades desplegadas por los entes públicos y que tengan que ver
con el tema de la generación de ingresos, sea por tributos, por créditos o por el
resultado de actividades estatales de corte privado, y la ordenación de gastos
y pagos.

En este sentido doctrinal, encontramos al profesor Sáinz de Bujanda (Sistema


de Derecho Financiero I ): “.... el Derecho político se ocupa de ordenar el
aparato estatal, al que puede denominarse Gobierno – comprendidos en este
vocablo, en sentido amplio, no solo el Ejecutivo, sino también las Cámaras
legislativas, - y cuya primordial misión consiste en dar estructura al poder
público y en señalar los fines de la vida comunitaria; ... el derecho administrativo
tiene por primordial objeto, la regulación de las funciones directamente dirigidas
a la consecución de los fines previamente elegidos y que el Derecho financiero
se ocupa, en fin, de organizar los recursos que hacen posible el efectivo
despliegue de las antedichas funciones...

Resulta ser entonces el derecho financiero conforme al autor referido, la “


Rama del derecho público interno que organiza los recursos constitutivos de la
Hacienda del Estado y de las restantes entidades públicas, territoriales e
institucionales y que regula los procedimientos de percepción de los ingresos y
de ordenación de los gastos y pagos que tales sujetos destinan al cumplimiento
de sus fines.”

Giannini, (Istituzioni di Diritto Tributario): “ ...Aquella parte del Derecho objetivo


que regula la actividad financiera del Estado constituye el derecho financiero,
que puede definirse como el conjunto de las normas que disciplina la
recaudación, la gestión y la erogación de los medios económicos necesarios
para la vida de los entes públicos”

Ferreiro Lapatza (Curso de derecho tributario. Parte especial): “... En forma


más sintética el derecho financiero puede ser definido como el conjunto de
normas que disciplinan la recaudación, la gestión y la erogación de los medios
económicos necesarios para la vida de los entes públicos.”

Los componentes del derecho financiero son, según Fernado Sáinz de


Bujanda:

Derecho tributario
Derecho del patrimonio público
Derecho de la deuda pública
Derecho presupuestario y de la contabilidad pública

Criterios en contra de la autonomía del Derecho Financiero

D’ Alessio (Premessa allo studio del diritto finanziario, en “ Revista Italiana de


Derecho Financiero” ): “ La doctrina de los ingresos no tiene nada en común
con la de la gestión y más aún, la doctrina de los ingresos tributarios es
sustancialmente diferente de la doctrina de los ingresos patrimoniales. Cada
ingreso tiene una naturaleza jurídica diferente y propia. ¿Cómo es posible
hablar de autonomía frente a estas instituciones que son heterogéneas por su
naturaleza, reguladas en leyes distintas, y que no pueden hallar su punto de
enlace en una exigencia común, que es la que sirve para caracterizar una rama
del derecho y diferenciarla de las demás?… Para que una rama del derecho
pueda considerarse autónoma, debe comprender instituciones que estén
reguladas por principios jurídicos uniformes y tales que se apliquen solamente a
aquéllas y no a otras”

Giannini: “ Es necesario sin embargo, advertir que el derecho financiero, se


distingue solamente por la unidad de la materia que sus normas regulan. Aquél
no constituye un sistema orgánico de relaciones homogéneas, sino un conjunto
de relaciones de diversa naturaleza, que tiene en común solamente su
referencia material a la múltiple actividad que el Estado desarrolla en el campo
financiero y que, siendo generalmente reguladas por normas de derecho
público, da vida también en alguna de su manifestaciones, que se refieren, por
ejemplo al ámbito del patrimonio y de la gestión de las llamadas empresas
públicas, a relaciones de derecho privado…. Justamente por la diversa
naturaleza de los temas que forman la vasta trama del derecho financiero,
parece más conforme a un exacto criterio sistemático asumir como objeto a la
imposición y recaudación de los tributos cuyas normas, efectivamente, se
presentan a ser coordinadas en un sistema científico”

La relación jurídica de crédito del derecho tributario

El desarrollo del derecho tributario como disciplina jurídica parte de la


Ordenanza Tributaria Alemana (Reichsabgabernordnung) de 1919.

La cuestión tributaria había sido tratada por el derecho público, hasta entonces,
como una situación meramente de poder. El contribuyente paga impuestos pues
el Estado está en la posición de exigirlos. Con la promulgación de este cuerpo
normativo alemán, comienza el proceso de tránsito de la relación de poder a
una relación jurídica no basada ya en una posición de ciudadano – súbdito,
sino de contribuyente – colaborador de los gastos públicos, en una relación con
elementos de disciplinas del derecho privado, como el derecho de las
obligaciones, apartir del reconocimiento de un “nuevo poder de imperio” ahora,
limitado.
Como vemos, es en torno al instituto central, razón de ser del derecho tributario,
el tributo, que gira la cuestión del nacimiento del derecho tributario como rama
autónoma del derecho.

Cuando el impuesto era simple expresión del poder de imperio del Estado, nada
podía reclamar como suyo, un pretendido derecho tributario, pues no podía
existir. Pero al darse la transición de situación de poder a una relación de
crédito, se ha llegado hoy a reconocer lo que se conoce en doctrina como la
teoría de la fattispecie dell’ imposta. Esta teoría crea entre el Estado y el
particular una relación jurídica basada en la Ley por exigencia intrínseca del
Estado de derecho.

No es en realidad como en algún momento histórico se pretendió, la relación


tributaria una del derecho privado, que a su vez, negaba la autonomía que se
reconoce hoy al derecho tributario. En tal sentido conviene recordar al francés
Francois Gény (Le particularisme du droit fiscal, en “Revista Trimestral de
Derecho Civil ) quien en los años treinta escribía: “ la autonomía del derecho
tributario se funda en dos o tres perogrulladas de banalidad rudimentaria”. Gény
admitía la existencia de una técnica fiscal especial en virtud de la cual la ley
fiscal puede apartarse de la ley civil a título de excepción. Así para el francés,
de haber una laguna en la ley, debía recurrirse necesariamente al derecho civil.
En años posteriores, los defensores de la relación jurídica de crédito basada en
el derecho de las obligaciones, sostuvieron, al ser cuestionados por la múltiple
cantidad de cuestiones de derecho público que se suscitaban en torno a la
obligación tributaria, que tal era en realidad una relación jurídica compleja.

Entonces pasamos de una situación de sujeción de poder de imperio, a una


relación jurídica, centro medular del derecho tributario, pero esa relación que es
esencialmente de crédito nace directamente de la realización de un hecho
generador que está previsto en la Ley.

En este misma línea doctrinal se encuentra Jarach (Finanzas Públicas y


Derecho Tributario): “Esta relación, es la que pone al contribuyente y al Estado
en una misma situación: “ Su naturaleza es la de una relación de derecho, lo
que implica la igualdad de la posición jurídica del sujeto activo-Estado u otra
entidad a la que la ley atribuye el derecho creditorio- y del sujeto pasivo deudor
o responsable del tributo y se identifica con una obligación de dar, a pesar de
las obligaciones accesorias.

Concluimos este acápite con palabras del Doctor Adrián Torrealba: “ Se


concluye, entonces, que el centro del derecho tributario sigue siendo la relación
jurídica, donde se establece la obligación principal del pago del crédito a favor
del Ente público. Sin embargo es absolutamente fundamental el complemento
de una serie de potestades a favor de la Administración, que constituyen
situaciones jurídicas distintas a la relación de deuda. Tales situaciones,
comprenden entre otras, deberes formales, o no pecuniarios del mismo sujeto
pasivo de la relación obligacional o incluso, de otros sujetos que son ajenos a la
relación obligacional.”

Derecho tributario como derecho autónomo.

Definimos al derecho tributario como la rama del derecho que estudia las
normas materiales que establecen el tributo así como el conjunto de potestades
que tiene la administración para la aplicación de éstos.

Villegas: “ Considerado en sentido lato, el derecho tributario es la rama del


derecho que regula la potestad pública de crear y percibir tributos”
Jarach: “Conjunto de normas o principios del derecho que atañe a los tributos y
especialmente a los impuestos.

Como hemos visto, es uno de los componentes del derecho financiero pero, tal
y como lo ha establecido Jarach; “ El aspecto jurídico de la ciencia de las
finanzas comprende el estudio de otras disciplinas vinculadas con dicha ciencia,
tales como el derecho presupuestario, el derecho de la deuda pública o,
también la ciencia jurídica de la administración y de la contabilidad pública. El
Derecho Tributario forma parte de ese estudio pero no lo agota. …”

Entonces el derecho tributario goza de autonomía como rama del derecho, es


parte del derecho financiero, pero no se agota en él, se nutre de instituciones
del derecho privado y de instituciones del derecho público pero tiene sus
propios principios. Regula, como hemos dicho, al tributo, a la relación jurídica
que lo hace nacer y a todas las situaciones que se suscitan entre contribuyentes
y recaudadores.

El derecho tributario tiene fines y características propias: Básicamente todo el


elenco de situaciones que nacen de crear, gestionar y recaudar tributos, propios
evidentemente de esta rama del derecho. Autonomía teleológica.

El derecho tributario tiene autonomía conceptual: Cuenta con principios de


interpretación propios para sus propios conceptos, adaptados si del derecho
constitucional, como el de principio que prohibe la doble imposición o el
principio de tributación conforme con la capacidad contributiva. A su vez,
desarrolla otros principios como el de realidad económica, eficiencia económica,
justicia fiscal, sencillez administrativa y flexibilidad.

El derecho tributario tiene autonomía estructural: Sus instituciones son


diferentes a las del derecho financiero, que tiene conceptos e institutos de
derechos variados; y son a la vez propias, producto de la interacción del
derecho público y el derecho privado, y esas instituciones, todas encaminadas a
crear, gestionar y recaudar tributos, responden a principios propios del derecho
tributario y responden todas a los mismos principios.