Está en la página 1de 799

Título original: The Dictionary ofAnthroplogy

Diseño de la cubierta: Joaquin Monclús

Traducción: Carlos Sánchez-Rodrigo

© Thomas Barfield, 1997


Blackwell Publishers, Ltd., UK

© Edicions Bellaterra 2000, S.L., 2001

Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las
sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o
procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares
de ella mediante alquiler o préstamo públicos.

Impreso en España
Printed in Spain

ISBN: 84-7290-170-X
Depósito Legal: B. 35.596-2001

Impreso en Hurope, S.L., Lima, 3 bis. 08030 Barcelona.


ÍNDICE

Prefacio 9

Cómo usar el Diccionario 13

Lista de colaboradores 15

Voces A-Z del Diccionario 21

Bibliografía 673
PREFACIO

Durante el siglo pasado la antropología dejó de ser una oscura disciplina relacionada
sobre todo con el estudio de culturas exóticas para convertirse en una ciencia social
contrastada que ha contribuido en gran manera a la comprensión de nuestro entorno.
La antropología dio inicio al estudio transcultural del parentesco y la organización so-
cial, introdujo el concepto de relativismo cultural en el lenguaje corriente y promovió
el uso de la observación participante como herramienta de investigación. Asimismo,
la perspectiva holística y transcultural ha encontrado un tesoro escondido de datos y
teorías que han suscitado la atención tanto de los investigadores como de los lectores
en general. ¿Cómo iba a ser de otro modo? Su objeto son los seres humanos, un tema
siempre fascinante para investigadores y lectores, que al fin y al cabo también lo son.
A pesar de todo el interés público por la antropología, se echa de menos en la espe-
cialidad un texto de consulta breve y accesible que aporte, de un modo claro y conci-
so, explicaciones sobre las cuestiones importantes, los conceptos más significativos, las
metodologías y las teorías de la antropología, junto con una guía de la principal bi-
bliografía sobre estos temas. Hay, claro está, una buena cantidad de libros de texto
(con debilidad por generalizaciones que se repiten fácilmente) y una amplia biblio-
grafía de publicaciones especializadas (destinadas a unos cuantos especialistas del
mismo signo), pero entre lo uno y lo otro apenas si hay nada. El Diccionario de antro-
pología aspira a cubrir ese hueco.
La necesidad de una obra como ésta es clara. A medida que la antropología se ha
desarrollado y especializado, se ha hecho paulatinamente más difícil evaluar el esta-
do de la especialidad. Esto se debe en parte a que el número de antropólogos profesio-
nales ha aumentado tanto, y son tan variados los temas investigados, que no es posible
mantenerse al corriente de todos ellos, ni tan siquiera de los trabajos que se llevan a
cabo en la especialidad. No obstante, a pesar de este crecimiento, los antropólogos to-
davía se consideran a sí mismos como miembros de una comunidad de relaciones in-
terpersonales directas en cuyo seno las tradiciones se transmiten mejor de forma oral:
si necesitamos saber algo, preguntémosle a alguien. En realidad, para muchas gene-
raciones la antropología no ha sido esa clase de comunidad, y por mucho que lo desee-
mos no lo será de nuevo.
Un problema más profundo, común también a otras ciencias sociales, lo constituye
la tendencia cada vez mayor en los especialistas de escribir únicamente para alguien
igual que ellos, valiéndose a menudo de teorías impregnadas de jerga. Las discusiones
en el seno de la especialidad toman a menudo un cariz abstruso e irrelevante, incluso
cuando se centran en cuestiones de gran interés e importancia. Esto no siempre fue
así. A comienzos del siglo X X , los antropólogos sintieron la obligación de escribir no só-
lo para otros especialistas, sino también para un público cultivado. Los libros de Mar-
garet Mead y de Bronislaw Malinowski se hicieron famosos mucho más allá de los lí-
mites de la antropología académica porque, además de describir los comportamientos
de otras culturas, se ocupaban de cuestiones que preocupaban ampliamente en su pro-
pia cultura.
Hoy día, con las discusiones públicas sobre cuestiones tales como el «choque de ci-
vilizaciones», el multiculturalismo, el género, la etnicidad, la estructura de la familia,
las reivindicaciones religiosas y los problemas relacionados con el cambio económico,
10 PREFACIO

la antropología debería ocupar un primer plano. Sin embargo, al igual que «el perro
que no ladraba» de Sherlock Holmes, la antropología es una voz extrañamente ausen-
te de las discusiones sobre cómo enfocar mejor el conocimiento. Una disciplina que, en
vez de preguntarse por qué se la ignora, debiera haber refunfuñado (y quizá morder)
frente a quienes sostienen ideas y teorías basadas en nociones etnocéntricas y en cons-
trucciones estrechas del potencial humano. Mientras que algunos antropólogos dan
por sentado que los lectores corrientes no pueden apreciar sus ideas porque éstas son
demasiado ricas y pormenorizadas o sofisticadas desde un punto de vista teórico, una
respuesta más sencilla sugiere que los antropólogos no han puesto realmente todo su
empeño en explicar lo que hacen y por qué es importante. Un objetivo de este Diccio-
nario es facilitar un primer acceso inteligente al mundo de la antropología. Si la espe-
cialidad es ahora demasiado amplia y conflictiva para que una única voz la represen-
te, tal vez la variedad de entradas recogidas (obra de más de 125 antropólogos) apor-
tará ejemplos de cuánto ofrece la disciplina a quienes sepan orientarse.

Estructura del diccionario


El uso del término «antropología» varía según la tradición nacional. En Gran Breta-
ña significa normalmente antropología social, mientras que en los Estados Unidos in-
cluye también la antropología cultural, la arqueología, la antropología biológica y la
lingüística. Su uso en el continente europeo difiere más incluso. Hemos dividido las
diferencias: este Diccionario se centra ante todo en los temas de la antropología social
y cultural, pero además recoge temas conexos de arqueología, antropología biológica
y lingüística. No obstante, el volumen no puede cubrir en detalle todos los aspectos de
la especialidad. Se trata, claro está, del primer y principal diccionario de la disciplina
antropológica —conceptos, teorías y enfoques— y de una guía de la misma, y no de una
enciclopedia al igual que algunos recientes ejemplos significativos.
Por esta razón las entradas descriptivas acerca de culturas específicas están ausen-
tes per se. Dicho esto, y por medio de los abundantes ejemplos aportados en las entra-
das, todo el que lea este Diccionario no podrá dejar de descubrir un amplio consenso
sobre la diversidad y en algunos casos la unidad de la naturaleza humana y sus mani-
festaciones en la cultura y la sociedad.
El núcleo de interés está en la contribución de la antropología a la ciencia social y
no únicamente en las preocupaciones inmediatas de la disciplina. En los más de 500
epígrafes se incluyen breves definiciones de términos que los antropólogos utilizan
habitualmente, entradas temáticas sobre conceptos antropológicos importantes y en-
foques teóricos, y entradas generales sobre algunas de las especialidades más extendi-
das de la disciplina. Hay además un pequeño número de biografías de antropólogos
ilustres que han de servir para ampliar las entradas temáticas. Hemos dado prioridad
a las entradas sobre antropólogos fallecidos que no pueden expresarse más por sí mis-
mos, si bien hemos recogido también a algunos académicos en activo a quienes se cita
muy a menudo.
Rogamos a nuestros colaboradores que aportasen materiales de extensión equili-
brada de los temas que se les habían asignado, pero no hemos privilegiado ningún en-
foque teórico particular ni hemos pretendido reunir a espíritus afines. En realidad, al-
gunos colaboradores estaban en desacuerdo con otros, a menudo profundamente, so-
bre temas específicos. En estos casos, mi tarea como responsable de la edición no fue
esconder tales desacuerdos sino asegurarme de su exposición equilibrada, cuando no
PREFACIO 11

en una única entrada, sí al menos mediante referencias cruzadas en otras entradas o


aportando referencias de publicaciones que expresen un punto de vista diferente. Por
esta razón, hemos asignado un espacio generoso a las referencias bibliográficas, de
modo que aquellos lectores que deseen profundizar dispongan de las herramientas pa-
ra hacerlo. La bibliografía general contiene casi 3.000 referencias diferentes (inclu-
yendo los subtítulos, puesto que muchos títulos son imprecisos) e información sobre
las fechas originales y los lugares de publicación de las obras traducidas.
El Diccionario no intenta, al modo de la Académie française, establecer o asentar
los límites de un vocabulario canónico. Sin embargo, los elementos de un lenguaje co-
mún forman la base de una comprensión colectiva que resulta vital en cualquier tipo
de empresa científica o intelectual. La labor que aquí se lleva a cabo explicando el len-
guaje y los conceptos de antropología tal como se utilizan corrientemente —sin ocultar
aquellas áreas donde existe una discrepancia sobre su significado— no es en modo al-
guno una aventura poco ambiciosa en una materia caracterizada a lo largo de su his-
toria tanto por la discordia como por el acuerdo. Con su éxito, espero que esta obra
preste un valioso servicio, no sólo a los estudiantes de antropología, sino también a
aquellos estudiantes y académicos de las disciplinas colindantes (de los que al parecer
hay un número prometedor), que aspiran a saber con mayor claridad de qué estamos
hablando, qué clase de comprensión estamos persiguiendo y qué podemos ofrecerles
que sea útil.

THOMAS BARFIELD
CÓMO USAR EL DICCIONARIO

El Diccionario contiene más de quinientas entradas individuales listadas por orden al-
fabético según las palabras de encabezamiento. Las V E R S A L I T A S dentro del indican re-
ferencias a entradas o palabras relacionadas. Tales indicaciones aparecen sólo una vez
por cada entrada, a veces en forma algo distinta de la voz principal (por ejemplo, « S O -
C I O B I O L Ó G I C O » en lugar de « S O C I O B I O L O G Í A » ) , para evitar círculos viciosos lingüísticos.

Al final de cada voz principal, en «véase también» aparecen otras referencias útiles no
citadas en el texto.
Las referencias bibliográficas aparecen en formato autor-fecha en el texto (por
ejemplo, Malinowski, 1922). Cuando dos o más autores comparten un mismo apelli-
do, se incluyen suficientes nombres propios para diferenciarlos. Muchas voces inclu-
yen una sección de «otras lecturas» con sugerencias no mencionadas en el texto. La bi-
bliografía general integrada al final del Diccionario contiene la referencia completa
de las obras citadas. La bibliografía menciona sistemáticamente la primera fecha de
publicación (y, para las obras traducidas, la fecha de su primera edición en inglés), sal-
vo cuando se trata de ediciones revisadas. En el caso de las obras traducidas también
hemos incluido título, lugar y fecha de publicación en su idioma original. De este mo-
do se preservan tanto la coherencia entre las voces como un sentido cronológico del
desarrollo de la disciplina, aunque también haya disponibles reediciones o ediciones
de bolsillo más recientes. Muchas antologías vuelven a incluir viejos artículos y resul-
tan más fáciles de encontrar que las viejas revistas donde se publicaron los originales.
Por ello, siempre que nos ha sido posible hemos incorporado el nombre completo del
autor, con el fin de facilitar el acceso a bases informatizadas de datos susceptibles de
incluir estas nuevas ediciones.
Los autores han firmado sus voces con iniciales, cuya lista, con sus nombres y sus
respectivas afiliaciones institucionales, aparece en las páginas 15-19.
COLABORADORES

James M. Acheson (JA) Luigi Burzio (LB)


University of Maine Johns Hopkins University

Nicholas J. Allen (NA) Michael Carrithers (MC)


Oxford University Durham University

Herbert Applebaum (HA) Tammy Castleforte (TC)


Hartz Mountain Industries East-West Center, Hawaii

W i l l i a m Arens (WA) Steven Caton (SC)


State University of New York, Stoney New School for Social Research
Brook
E. M. Chilver (EC)
Robert Aunger (RA) Queen Elizabeth House, Oxford
Northwestern University
Bernard Comrie (BC)
W i l l i a m Badecker (WBad) University of Southern California
Johns Hopkins University
Lewis A. Coser (LC)
William Balee (WBal) Cambridge, MA
Tulane University
Martin Daly (MD)
Thomas Barfield (TB) McMaster University
Boston University
John Davis (D)
R. H. Barnes (RB) Oxford University
Oxford University
Robbie E. Davis-Floyd (RDF)
W i l l i a m Beeman (WBe) University of Texas, Austin
Brown University
Michael R. Dove (MRD)
Christopher Boehm (CBo) East-West Center, Hawaii
University of Southern California
Malcolm M. Dow (MMD)
Candice Bradley (CBo) Northwestern University
Lawrence University
Paul Dresch (PD)
Oxford University
Peter J. Brown (PB)
Emory University
Robert C. Dunnell (RD)
University of Washington
Andrew S. Buckser (AB)
Purdue University
Timothy Earle (TE)
Northwestern University
16 COLABORADORES

Elizabeth Edwards (EE) Shahla Haeri (SH)


Oxford University Boston University

T. M. S. Evens (TMSE) Thomas D. Hall (TH)


University of North Carolina, Chapel DePauw University
Hill
W. Penn Handwerker (WPH)
Burt Feintuch (BF) University of Connecticut
University of New Hamsphire
Faye Harrison (FH)
R. Brian Ferguson (BBF) University of Tennessee
Rutgers University-Newark
Elvin Hatch (EH)
Michael M. J. Fischer (MF) University of California, Santa Barbara
Massachusetts Institute of Technology
Dwight B. Heath (DH)
James Flanagan (JF) Brown University
University of Southern Mississippi
Allan Hoben (AH)
Boston University
Thomas F. Glick (TG)
Boston University
Michael Horowitz (MH)
State University of New York,
Anne Grodzins Gold (AGG)
Binghamton
Syracuse University
Jun Hu (JH)
Jack Goody (JG)
Emory University
Cambridge University
Robert Hunt (RHun)
Alma Gottlieb (AG) Brandeis University
University of Illinois, Urbana
Ronald Hutton (BHut)
Derek Gregory (DG) University of Bristol
University of British Columbia
James Ito-Adler (JIA)
Ellen Gruenbaum (EG) Florida International University
California State University, San Bernar-
dino Jean Jackson (JJa)
Massachusetts Institute of Technology
Matthew C. Gutmann (MG)
Brown University W i l l i a m Jankowiak ( W J )
University of Nevada, Las Vegas
Jane I. Guyer (JIG)
Northwestern University James Jones (JJo)
Harvard University
Niloofar Haeri (NH)
Johns Hopkins University Glenn Jordan (GJ)
University of Glemorgan
COLABORADORES 17

Bruce Kapferer (BK) Charles Lindholm (CL)


James Cook University Boston University

David Kaplan (DK) Tanya Luhrmann (TL)


Brandeis University University of California, San Diego

Michael Kearney (MK) Carol MacCormack (CM)


University of California, Riverside Bryn Mawr College

Charles Keyes (CK) Thomas McDade (TMc)


University of Washington Emory University

Arthur Kleinman (AK) T. MacDonald (TMac)


Harvard Medical School Harvard University

Igor Kopytoff (IK) Carla Makhlouf Obermeyer (CMO)


University of Pennsylvania Harvard University

Shepard Krech III (SK)


Joseph A. Marcus (JAM)
Brown University
Harvard University

Henrika Kuklick (HK)


David Maybury-Lewis (DML)
University of Pennsylvania
Harvard University

Krishan Kumar (KK)


Sally Engle Merry (SEM)
University of Virginia
Wellesley College
Greg Laden (GL)
Ellen Messer (EM)
Harvard University
Brown University
J. Stephen Lasing (JSL)
University of Michigan Peter Metcalf (PM)
University of Virginia
Denise Lawrence (DL)
California State Polytechnic University John Middleton ( J M )
Yale University
Richard Lee (RiL)
University of Toronto Margaret Mills ( M M )
University of Pennsylvania
Robert A. Le Vine (RAL)
Harvard University Emilio F. Morán (EFM)
University of Arizona
Robert Levy (RoL)
Duke University and University of Stephen O. Murray (SM)
North Carolina San Francisco, CA

Marilyn M. Li ( M L ) Laura Nader (LN)


East-West Center, Hawaii University of California, Berkeley
18 COLABORADORES

Frederick J. Newmeyer (FN) Candelario Saenz (CS)


University of Washington Wellesley College

Charles Nuckolls (CN) Fereydoun Safizadeh (FS)


Emory University Boston University

Steven M. Parish (SP) Stephen K. Sanderson (SS)


University of California, San Diego Indiana University of Pennsylvania

David Parkin (DP) Alice Schlegel (ASc)


SOAS, University of London University of Arizona

Robert Parkin (RP) David Schneider (DS)


Oxford University University of California, San Diego

Eugenia Shanklin (ES)


Diane B. Paul (DBP)
Trenton State College
University of Massachusetts, Boston

Warren Shapiro ( W S )
David W. Plath (DWP)
Rutgers University
University of Illinois

Parker Shipton (PS)


Elizabeth Povinelli (EP)
Boston University
University of Chicago
Anna Simons (ASi)
Colin Quigley (CQ)
University of California, Los Angeles
University of California, Los Angeles
Raymond T. Smith (RS)
S. P. Reyna (SPR) University of Chicago
University of New Hamsphire
Marc Sommers (MS)
Michael R h u m ( M R ) Boston University
Chicago, IL
Leslie E. Sponsel (LS)
Suzanne Romaine (SR) University of Hawaii
Oxford University
Ian Stevenson (ISt)
William Roseberry ( W B ) University of Virginia
New School for Social Research
Marcelo Suárez-Orozco (MSO)
Abraham Rosman (AR) Harvard University
Columbia University
Ida Susser (ISu)
Paula G. Rubel (PB) Hunter College, City University of New
Columbia University York

Carl Buck (CR) Marlene Sway (MSw)


Boston University Los Angeles, CA
COLABORADORES 19

John Terrell (JT) Geoffrey M. White (GMW)


Field Museum of Natural History, University of Hawaii
Chicago
Gordon R. Willey (GRW)
Kendra Hartfield Timajchy (KHT) Harvard University
Emory University
John van Willigen ( J v W )
Thomas B. Trautmann (TT) University of Kentucky
University of Michigan
Margo Wilson ( M W i )
Joel Wallman ( J W ) McMaster University
Harry Frank Guggenheim Foundation,
New York City Peter Wyatt Wood ( P W )
Boston University
D. Michael Warren (DW)
Iowa State University Walter P. Zenner (WZ)
State University of New York, Albany
Christopher Waterman (CW)
University of California, Los Angeles Arnold M. Zwicky (AZ)
Ohio State University
Michael Watts (MWa)
University of California, Berkeley
abogacía Cultural Véase DERECHOS

HUMANOS.

actos verbales Se dice de aquellas


formas de comportamiento verbal que
surten efectos sociales. El término deriva
del filósofo de la lengua John Austin y su
obra How to do things with words (1962).
Austin se sintió intrigado por formas del
L E N G U A J E que quedan al margen de cri-

terios de veracidad o falsedad porque su


emisión es un acto reconocible e infalsea-
ble. Un ejemplo común es el del sacerdo-
te que al decir «Os declaro marido y mu-
jer» casa a dos personas. Estos actos ver-
bales satisfacen pruebas de «felicidad»
más que de verdad. El pronunciamiento
del ministro de la ceremonia no es feliz
(es decir, no funciona correctamente) si la
pareja no pretende casarse, si uno de sus
componentes ya está casado, o si el minis-
tro no está ordenado como tal. Las pro-
mesas, juramentos y asertos son otros tan-
tos ejemplos de acto verbal. La obra de
Austin en el ámbito de la teoría de los ac-
tos verbales fue elaborada por John Sear-
le (1969) e incorporada al esquema de
Dell Hyrnes (1974) sobre «etnografía de
la comunicación». Recientemente ha pa-
sado a ser componente crucial del flore-
ciente campo de la teoría de la represen-
tación. WBe
Véase también C O M U N I C A C I Ó N , S O C I O L I N -
GÜÍSTICA.

aculturación Es el proceso de cam-


bio cultural que se desencadena a raíz
del encuentro o contacto entre dos siste-
mas culturales autónomos, y que produ-
ce un aumento de las semejanzas entre
ambos. Siempre implica un proceso
complejo de interacción con procesos so-
ciales concomitantes, cuyos parámetros
se expusieron con rigor en dos importan-
tes memoranda realizados por encargo
del Consejo de Investigación en Ciencias
22 ADAPTACIÓN

Sociales (Redfield et al., 1936; Broom et adaptación Hace referencia a (1)


al., 1954). En este tipo de conjunción de cambios en frecuencias de genes que
culturas, la cultura donante puede no confieren ventaja reproductiva a una po-
presentar la totalidad de sus elementos blación en un medio determinado; y (2)
culturales, y el propio sistema de valores cambios fisiológicos y socioculturales
de la cultura receptora actúa a veces cri- que mejoran la salud y el bienestar indi-
bando o modificando algunos de esos viduales. El concepto de adaptación es
elementos. La aculturación también primordial en la A N T R O P O L O G Í A E C O L Ó -
puede producirse de forma muy estruc- G I C A , aunque algunos estudiosos prefie-
turada socialmente, como en el caso de ren centrarse en la adaptación evolutiva
conquista u otras situaciones de desi- y genética (un lento proceso demográfi-
gualdad social o política, que canalizan co que incluye procesos aleatorios de se-
el flujo de elementos culturales. La acul-
lección natural) mientras otros prefieren
turación subsume otros muchos proce-
privilegiar los procesos históricos y de
sos, entre ellos la D I F U S I Ó N , l a A D A P T A -
comportamiento. Todos coinciden en
C I Ó N reactiva, diversos tipos de reorgani-
que los organismos individuales, inclui-
zación social y cultural tras el contacto, y
dos los seres humanos, responden al me-
la «desculturación» o desintegración
dio en que viven.
cultural. Entre la gama de ajustes resul-
tantes cabe incluir la conservación de Los individuos pueden responder a los
una considerable autonomía cultural cambios de su medio mediante ajustes
(«pluralismo estabilizado») o, lo que es morfológicos y funcionales. Estos ajustes
más habitual, la asimilación del grupo son de tres tipos: regulativos, aclimatati-
más débil por el más fuerte, y (aunque vos y evolutivos. Los ajustes regulativos,
raras veces) la fusión cultural, por la que que incluyen una parte importante del
dos culturas intercambian suficientes comportamiento, se producen rápida-
elementos para producir una cultura dis- mente y reflejan la flexibilidad fisiológi-
tinta. ca y de comportamiento de nuestra espe-
cie. Las prácticas culturales relativas al
Dado que la aculturación implica la in-
vestido y a la vivienda suelen reflejar,
teracción de dos o más grupos diferentes,
aunque no siempre, un esfuerzo por al-
la interacción social entre ellos condicio-
canzar un nivel aceptable de protección
na profundamente el resultado final. La
frente a los elementos (por ejemplo,
presión social extrema presente en un
adaptación). Las respuestas aclimatati-
proceso de conquista, por ejemplo, puede
vas tardan más en operar que las regula-
acabar neutralizando los mecanismos
que habrían permitido al grupo conquis- tivas porque requieren un cambio en la
tado preservar su cultura. También pue- estructura del organismo, como por
de ocurrir que un alto grado de cerrazón ejemplo el aumento muscular para abor-
permita preservar una cultura política- dar tareas físicamente duras o, en regio-
mente débil a pesar de unas condiciones nes de montaña, un volumen mayor de
en apariencia desfavorables. Además, un sangre para llevar más oxígeno a las cé-
acercamiento cultural (aculturación) lulas del cuerpo. Las respuestas evoluti-
puede no ir acompañado de acercamien- vas o de comportamiento, al contrario
to social simétrico (asimilación) si, por la que las otras dos, no son reversibles y se
razón que sea, un grupo se niega a vali- producen durante el crecimiento y desa-
dar la aculturación del otro. TG rrollo de un individuo en respuesta a la
severidad de las condiciones medioam-
ADIVINACIÓN 23

bientales existentes. Un niño que crece a miento, fisiológicos, evolutivos y genéti-


gran altitud desarrollará unos pulmones cos innovadores, y sus interacciones son
más voluminosos y una capacidad toráci- complejas y sumamente impredecibles.
ca mayor para enfrentarse más eficaz- Esta dimensión interactiva de la adapta-
mente a una mayor carencia de oxígeno ción ha conocido un avance en los últi-
(Moran, 1979). mos años gracias a la especialidad de la
Las explicaciones en antropología han «ecología histórica». Este enfoque (véase
fluctuado en el tiempo según el rol otor- Crumley, 1994) parte de la premisa de
gado al concepto de adaptación. Algunas que el comportamiento humano es con-
parecían implicar una incapacidad hu- tingente y decididamente capaz de supe-
mana para superar condiciones medio- rar las «limitaciones medioambienta-
ambientales adversas (Glacken, 1967), les». Así, una población confrontada a
pero la teoría de la evolución y la genéti- suelos pobres podría mejorar su situa-
ca modernas han puesto en tela de juicio ción económica mediante cambios en la
estas ideas simplistas de determinismo distribución de la fuerza de trabajo, en la
medioambiental (R. Foley, 1987). Se capacidad tecnológica y en los objetivos
pueden conocer las funciones y las for- políticos. Se empieza a reconocer que los
mas del organismo mediante un análisis humanos no sólo se adaptan, o se ajus-
minucioso de los complejos procesos de tan, a lo que el medio les depara, sino
interacción entre los individuos y el pai- que se esfuerzan por cambiar el impacto
saje. En la teoría de la evolución la in- del medio físico sobre ellos. Y esto no es
fluencia del medio ambiente sobre el ge- una capacidad reciente que haya surgido
notipo es indirecta. Los cambios adapta- con el avance tecnológico contemporá-
tivos de cualquier organismo, incluida neo; ha estado ahí desde el comienzo de
nuestra especie, están mediatizados por nuestra especie y puede observarse en
el material genético hereditario transfe- diversas técnicas agrícolas, como la cons-
rido de una generación a otra. La adap- trucción de terrazas, el alomado y el uso
tación biológica casi nunca es perfecta, y del estiércol como abono (Moran, 1990).
ello es así porque entran muchos facto-
EFM
res, como por ejemplo las mutaciones y
Véase también AGRICULTURA, ANTROPO-
los flujos genéticos, la oportunidad evo-
LOGÍA ECOLÓGICA, SOCIOBIOLOGÍA.
lutiva, los límites físicos, los problemas
Lecturas recomendadas Netting, 1986;
de distribución y la naturaleza cambian-
Rappaport, 1967; Eric Smith y Winter-
te del medio (Ricklefs, 1973). Por muy
halder, 1992; B. Turner et al, 1990.
bien adaptada que esté una población,
siempre se producen nuevas mutaciones
aleatorias (y diversidad de comporta-
adivinación Es el proceso en el cual
se utilizan medios R I T U A L E S para revelar
miento), que se introducen y difunden
cosas ocultas a la percepción ordinaria,
de manera regular en una población,
como la información sobre aconteci-
hasta producir el cambio.
mientos futuros, las causas de una enfer-
La adaptación es esencialmente un com-
medad, la identidad de los hechiceras...
promiso. Los resultados casi nunca cons-
en realidad, cualquier cosa que no pueda
tituyen la solución «óptima», pero repre-
averiguarse mediante métodos profanos
sentan el azar, la competición y la opor-
de investigación. La adivinación se prac-
tunidad. Porque el medio está siempre
tica en todas las sociedades y adopta una
en perpetuo cambio, las poblaciones in-
amplísima variedad de formas, como el
corporan sin cesar rasgos de comporta-
ORÁCULO y el A U G U R I O .
24 ADIVINACIÓN

El propósito de la adivinación varía se- hechicero y exigirle que cese en sus acti-
gún las preocupaciones e intereses de ca- vidades (Mendonsa, 1989). Y allí donde
da cultura. En muchas culturas africa- los enconados conflictos interpersonales
nas, por ejemplo, donde la H E C H I C E R Í A es han envenenado la vida del grupo, el re-
un factor importante en las relaciones medio puede consistir en dirimir y solu-
sociales, la adivinación se utiliza sobre cionar esos conflictos públicamente (V.
todo para identificar y prevenir la activi- Turner, 1961).
dad de los hechiceros o hechiceras (Mair, Muchas ceremonias de adivinación se
1969, pp. 76-101). Un azande que ha es- basan en el A U G U R I O , en la interpretación
tado enfermo o ha sufrido una desgracia de hechos aleatorios y fortuitos. Una ce-
puede elegir entre una serie de oráculos remonia produce fenómenos que escapan
para intentar saber quién lo ha hechiza- al control humano: una serie de azares
do; pero también puede celebrar una ce- concatenados, por ejemplo, o una deter-
remonia para que un especialista forá- minada pauta en la distribución de las
neo adivine públicamente quién es el cartas, o la disposición de las entrañas de
culpable (Evans-Pritchard, 1937). En so- un animal. Puesto que el control humano
ciedades cazadoras, la adivinación puede es imposible, toda pauta puede atribuirse
utilizarse para saber dónde hay caza y a agentes sobrenaturales. En Dinamarca,
cómo superar una mala temporada de cuando un pentecostalista busca orienta-
caza. En el suroeste americano, donde el ción, introduce la mano en un recipiente
acceso al agua es vital y difícil para los lleno de tiras de papel, cada una conte-
granjeros, adivinar la ubicación de los niendo un verso bíblico impreso. Dado
recursos de agua mediante la vara adivi- que las tiras son todas iguales, la elección
natoria se ha convertido en una activi- de una determinada tira se considera
dad particularmente elaborada. En casi obra de Dios, y el verso impreso en ella
todas las sociedades se utiliza la adivina- un mensaje divino. Al producir un hecho
ción privada para descubrir detalles so- fortuito, la adivinación interpretativa
bre el futuro personal: las chicas ameri- abre un espacio para que las señales so-
canas, por ejemplo, cuentan con una se- brenaturales se manifiesten.
rie de procedimientos para descubrir con Tales señales o signos son visibles para
quién se casarán y cuántos hijos tendrán. todos los presentes; pero en muchos casos
Cuando la adivinación indaga sobre el pueden ser interpretados sólo por espe-
origen o la causa de una desgracia, suele cialistas rituales o adivinos. Los adivinos
proporcionar al mismo tiempo el reme- poseen una formación especial en cuanto
dio. Este remedio implica muchas veces a su capacidad de adivinación, adquirida
la reparación de la negligencia ritual por lo general gracias a un prolongado
que causó el problema. Los sisala de aprendizaje. Pero el hecho más impor-
Ghana, por ejemplo, suelen consultar a tante es que los adivinos suelen poseer un
un adivino o adivina cuando están enfer- don especial, una capacidad sobrenatural
mos. El adivino casi siempre descubre que les permite ver lo que otros no pue-
que han omitido algún deber ritual, y den ver. En muchos casos poseen una ca-
que los ofendidos ancestros inflingen ese pacidad especial para ser poseídos por los
mal como castigo. Mediante un determi- espíritus que dirigen sus acciones. Un
nado sacrificio, el paciente puede apaci- adivino ndembu, por ejemplo, aparece
guar a los dioses y evitar males mayores. poseído por una sombra durante una ce-
Si la responsabilidad recae en la hechi- remonia de adivinación; y es la sombra
cería, pueden pedirse explicaciones al que habla a través de la persona poseída
ADOLESCENCIA 25

la que de hecho identifica las causas de la adolescencia Es una etapa de la vi-


indisposición o de la enfermedad. En da entre la infancia y la vida adulta re-
otros casos, como en la vara para detectar conocida en muchas, aunque no todas,
agua, o en el C H A M A N I S M O , el adivino las culturas humanas (Schlegel y Barry,
aparece investido de un poder especial. 1991). En tanto que transición biológi-
Los primeros antropólogos, como F R A - ca, la adolescencia está marcada por el
Z E R y T Y L O R , estudiaron principalmente
paso por la pubertad, asociada a un re-
las dimensiones intelectuales de la adivi- pentino crecimiento, al desarrollo de ca-
nación: por qué esas ceremonias, en apa- racterísticas sexuales secundarias y, más
riencia tan fraudulentas para el ojo cien- crucial aún, al desarrollo de la capaci-
tífico, les parecían reales a los primitivos. dad reproductiva. En tanto que etapa so-
Otros autores más tardíos se interesaron, cial, la adolescencia reclama la reincor-
en cambio, por las funciones sociales y
poración social de individuos en proceso
simbólicas de la adivinación. Victor
de maduración biológica a la vida cultu-
T U R N E R (1968), por ejemplo, constataba
ral de su comunidad en otros términos.
que, entre los ndemby, la adivinación
En algunas culturas el inicio de la ado-
mediante hechicería servía para revelar
lescencia tiene lugar antes que los cam-
y curar tensiones y divisiones sociales. A
bios biológicos mediante ritos asociados
la hora de valorar los candidatos acusa-
al ciclo vital (life-cycle rites) o mediante
dos de hechicería, un adivino miraba
el matrimonio infantil, pero en todas las
primero a cuantos guardaban rencor o
culturas la pubertad tiene importantes
animosidad hacia la víctima. Al sacar a
repercusiones sociales. Un tema recu-
la luz públicamente esta hostilidad y
rrente en antropología ha sido distin-
prescribir remedios, el adivino ofrecía
una oportunidad para la expresión y la guir en la adolescencia lo que está deter-
resolución de los conflictos locales. Tam- minado por la cultura de lo que está de-
bién entre los sisala la adivinación sirve terminado por la biología (M. Mead,
para exponer a la luz las transgresiones 1928).
sociales y fuerza a los transgresores a re- La transformación del estatus social aso-
conocer y a reparar su delito. Al ofrecer ciada a la transformación del cuerpo en
una causa socialmente relevante de la la pubertad puede conllevar una reorga-
enfermedad o de la desgracia, la adivi- nización radical del autoconocimiento y
nación las convierte en instrumentos del comportamiento social de un indivi-
para diagnosticar y tratar los problemas duo. En algunas sociedades esta ruptura
sociales. Omar Khayan Moore (1957)
es drástica y espectacular, y viene marca-
sugería, a su vez, que la adivinación re-
da por cambios en la indumentaria y en
lativa a la caza también es eficaz desde
el porte, y por la asunción de nuevos de-
el punto de vista práctico; desde el mo-
rechos y responsabilidades. En otras, los
mento en que permite que los procesos
cambios son más graduales, y se aprecia
fortuitos determinen el curso de acción
una mayor continuidad entre la infancia
del grupo, la adivinación puede ofrecer
y la adolescencia (y entre la adolescencia
una salida a pautas improductivas o blo-
y la vida adulta). La experiencia, los ro-
queadas. AB
les sociales y la socialización de los ado-
Véase también R E L I G I Ó N , R I T U A L , S A C R I F I -
lescentes puede diferir según el género,
CIO, ANTROPOLOGÍA SIMBÓLICA.
de manera que los varones se organizan
Lecturas recomendadas Frazer, 1890;
Grindal, 1983; Malinowski, 1948. más frecuentemente en grupos de pares,
o de edad, relativamente separados del
26 ADOPCIÓN

ámbito doméstico, y las mujeres apare- Por ejemplo, hubo un intento por definir
cen más plenamente integradas en las lingüísticamente la adopción en térmi-
unidades domésticas. Los intereses se- nos de utilidad y sin sesgos culturales, al
xuales y la cuestión de los futuros roles menos en las sociedades de Oceanía, y se
son dominantes en la adolescencia, y los describía la adopción como aquel proce-
grupos de edad suelen asumir un rol aún dimiento habitual y opcional encamina-
más importante que antes. El intervalo do a tomar como propio un niño nacido
socialmente definido entre la infancia y de otros padres (Carroll, 1970, p. 3). Pero
la vida adulta puede ser o relativamente Carroll mismo tuvo dificultades a la ho-
breve (de dos a cuatro años), como en las ra de depurar esa definición para hacer-
sociedades donde el matrimonio, la ma- la aplicable a todos o a la mayoría de ca-
ternidad y una mayor responsabilidad se sos etnográficos, porque la definición
asumen justo después de la pubertad y presupone, incorrectamente, que las de-
la menarquía, o relativamente prolon- finiciones de «niño» o «padres» son uni-
gado, como en las sociedades industria- formes en todas las culturas.
les (Schlegel y Barry, 1991). Mientras que La adopción en Oceanía es una mera
la biología de la adolescencia puede ser transacción entre parientes próximos, y
una constante, los cambios en las condi- la adopción de extraños es muy poco fre-
cuente, si bien en el siglo X I X las familias
ciones históricas de la vida cultural pue-
maoríes nativas de Nueva Zelanda adop-
den provocar cambios en la organización
taron a niños europeos (Else, 1991, p.
social de la adolescencia que redefinen el
179). En muy contadas ocasiones impli-
significado de la adolescencia y la forma
ca procedimientos legales formales, sal-
de experimentarla (Burbank, 1988) SP
vo en lugares como Hawai y Nueva Ze-
Lecturas recomendadas Condón 1987;
landa, donde puede haber presiones gu-
S.S. Davis y Davis, 1989; Moffatt 1989;
bernamentales y sociales para adecuarse
Schlegel, 1995.
a las convenciones occidentales. En Ocea-
nía, dar un niño a otros en adopción se
adopción «En casi todas las socieda-
considera, por lo general, un acto de ge-
des existen protectores y benefactores de
nerosidad y de amor, y es mucho más
los más jóvenes además, o en lugar de,
frecuente que, por ejemplo, en Estados
los padres. La llamada paternidad jurí-
Unidos, donde se estima que sólo un 2%
dica, que incluye diversas formas de
de los niños son adoptados. Los nortea-
adopción . . . no es un hecho infrecuen-
mericanos que dan un niño a otras per-
te» (E. Parsons, 1906, p. 112). La prime-
sonas suelen quedar estigmatizados. A
ra observación es cierta; la segunda, al
partir de esta comparación entre cultu-
destacar la paternidad como relación le-
ras Carroll (1970, p. 7) concluía:
gal, es menos cierta y menos universal.
Las sociedades occidentales establecen Las características de los adoptantes y de
convencionalmente una clara distinción quienes dan en adopción, las motivacio-
legal entre el cuidado de niños ajenos nes de quienes adoptan y las de los padres
(dar cuidados parentales a otros) y la biológicos, la forma social del proceso de
adopción (el acto legal de asumir la res- adopción y el significado cultural del acto
ponsabilidad parental de un menor naci- son muy diferentes en Oceanía oriental y
do de otros padres «como si» el niño fue- en Estados Unidos
ra propio). Pero en muchas sociedades A pesar de estas dificultades terminoló-
esta distinción legalista tiene poco o nin- gicas y taxonímicas, el estudio de las res-
gún sentido (J. Goody, 1976, pp. 66-85). ponsabilidades, compartidas o no, relati-
AGRESIÓN, AGRESIVIDAD 27

vas al bienestar infantil por parte de in- explorar no sólo la naturaleza del P A R E N -
dividuos distintos de los padres biológi- TESCO en distintas sociedades, sino tam-
cos puede arrojar luz sobre otros factores bién los significados y las implicaciones
de la vida. Actualmente, en Estados Uni- de conceptos tales como identidad, F A M I -
dos, quienes se hallan directamente im- LIA, RAZA, GRUPO ÉTNICO y NACIONALISMO
plicados en un proceso de adopción —in- (Terrell y Modell, 1994). JT
cluidos asistentes sociales, agencias pri- Lecturas recomendadas J. Bates, 1993;
vadas y servicios sociales públicos- Brady, 1976; R. Levy, 1973; M. Marshall,
suelen referirse a ella metafóricamente 1977; Modell, 1994.
como el «triángulo adoptivo» o la «tría-
da», es decir, los adoptados, los padres afines Son consanguíneos/as de un es-
adoptivos y los padres biológicos. Casi to- poso o esposa. En el sistema de parentes-
do el esfuerzo está dirigido a mejorar la co angloamericano moderno los afines se
calidad del ajuste psicológico individual conocen como in-laws o familia política.
a la realidad de la adopción y también a En un sistema de linaje con intercambio
saber si los «lazos» entre los individuos matrimonial regular, puede existir una
de la tríada creada por el nacimiento y la relación de afinidad entre dos linajes, de
adopción tienen que ser socialmente re- forma que todos los miembros consan-
conocidos y notorios (J. Strauss, 1994). guíneos del linaje de uno de los esposos
Se presta mucha atención a los «dere- pueden considerarse afines. Estas rela-
chos» de los individuos implicados. ciones de afinidad suelen tener un carác-
Esta forma de entender la familia y la ter sistemático y duradero, y constituyen
adopción contrasta con la de los maoríes la base de las relaciones actuales entre
neozelandeses, donde no existe el senti- grupos de parentesco o clases matrimo-
do de propiedad sobre los niños (Else, niales. MR
1991). Los niños maoríes conocen mu- Véase también C O N S A N G U I N I D A D
chos hogares pero sólo una whanau (fa- Lecturas recomendadas Dumont,
m i l i a ) . Y por lo general los niños «adop- 1983.
tados» conocen tanto a sus padres bioló-
gicos como a sus padres adoptivos. Los
términos para designar a quienes adop- agnados Son parientes patrilaterales,
tan y a quienes dan en adopción son muy es decir, personas emparentadas con un
cariñosos y positivos, y la relación entre individuo por línea paterna. MR
ambas partes es una relación abierta, Véase también C O G N A D O S , E N A D O S .
«puesto que es necesario transmitir co-
nocimientos sobre los lazos de parentes- agresión, agresividad La agresión
co, las líneas de descendencia y los nexos humana es el comportamiento conscien-
con la tierra» (Else, 1991, p. 177). temente destinado a dañar a otros, si bien
Este ejemplo demuestra que la adopción, algunos investigadores consideran el
en tanto que categoría de significado, y la comportamiento autolesivo como esen-
adopción como práctica social, es proble- cialmente similar. Pero así como inflingir
mática. La adopción desmiente lo que un daño físico (dolor y lesiones) está cla-
David Schneider llama vías «biologistas» ramente incluido en el concepto, algunos
de marcar y definir el carácter, la natura- estudiosos afirman que habría que in-
leza y el comportamiento humanos (D. cluir también la conducta destinada a in-
Schneider, 1984, p. 175). Pero el estudio flingir S U F R I M I E N T O psicológico, que es el
de la adopción puede ser una forma de objetivo que persiguen tanto la murmu-
ración o la difamación como el O S T R A C I S -
28 AGRESIÓN, AGRESIVIDAD

M O . Por lo demás, aún se debate si el la agresividad en una determinada per-


comportamiento agresivo puede definir- sona? ¿Cómo se explican las diferencias
se sin referencia a prácticas de eficacia individuales en cuanto a niveles de agre-
dudosa, aunque conlleven una intención sividad entre las personas? ¿Qué explica
malévola, como la B R U J E R Í A . La literatu- las diferencias culturales entre los dis-
ra psicológica sobre la agresión suele uti- tintos niveles de agresión?
lizar una distinción conceptual entre
agresión instrumental (realizada como Variabilidad situacional
un medio para lograr un fin) y la agre- Casi todo el trabajo teórico sobre los fac-
sión hostil (daño inflingido como fin en tores situacionales determinantes de la
sí mismo). Es evidente que todo ejemplo agresión se centra más en la agresión
concreto de comportamiento agresivo hostil que en la instrumental. Salvo
puede incorporar grados de ambos. Freud y Lorenz, que entienden la agre-
La cuestión de si los humanos son agre- sión como un impulso insistente que re-
sivos «por naturaleza» es secular entre quiere satisfacción periódica, la teoría
intelectuales y legos. Como todo com- moderna más influyente sobre la agre-
portamiento observable en una especie sión humana es la venerable hipótesis de
ya tiene que estar presente, en potencia, la «frustración-agresión», donde la agre-
en su dotación genética, la conclusión no sión hostil se da cuando los objetivos de
puede ser sino afirmativa. Sin embargo, una persona aparecen bloqueados. Esta
esta afirmación dista mucho de la idea, temeraria hipótesis ha conocido diversas
más genérica, que postula que los huma- revisiones desde que apareció en los años
nos tienen una propensión congénita a cuarenta. Una de las más precisas susti-
ser agresivos. Esta última concepción de tuía la frustración como factor causal
la agresividad humana, que fue central por «malestar» o estado desagradable,
en la literatura semipopular de los años tanto emocional como físico. Los defen-
sesenta y setenta sobre la naturaleza hu- sores de este modelo citan evidencias
mana y que Pilbeam (1983) etiquetó co- que van desde la cólera que siente aquel
mo «antropoides al desnudo», está clara- que tropieza contra todos los que se ha-
mente asociada al etólogo Honrad Lo- llan cerca, hasta un estudio que incluye
renz. La caracterización que hizo Lorenz una marcada correlación entre la tempe-
de la agresividad como un impulso gené- ratura diaria y los índices de crímenes
ticamente ordenado que se desencadena violentos en Houston (Berkowitz, 1989).
por estímulos externos ha sido rechazada El nivel de excitación del sistema nervio-
por los actuales estudiosos de la agresivi- so autónomo desempeña un rol en el
dad humana y también por los etólogos, comportamiento agresivo. Puesto que la
que la han considerado como un ejemplo calidad de la excitación autónoma no va-
de cómo no habría que concebir la agre- ría, independientemente de la emoción
sión en ninguna especie. Los diversos es- que la induce, la excitación preexistente
fuerzos por explicar los conflictos violen- provocada por cualquier otra causa puede
tos entre grupos humanos en términos incrementar la excitación emocional pro-
de proclividad agresiva del individuo son ducida por una situación corriente e in-
sumamente obstinados. tensificar el comportamiento resultante.
En lugar de tratar de solucionar esta Así, el trabajo experimental ha demos-
cuestión, resulta más útil abordar la va- trado que cuando alguien responde a una
riabilidad en las especies mismas. ¿Qué situación de manera agresiva, sus res-
determina la variabilidad situacional de puestas serán más intensas si ha llegado a
AGRESIÓN, AGRESIVIDAD 29

la situación con un residuo de excitación más poderoso que explicaría las diferen-
autónoma causada por el miedo, la ira, la cias individuales en materia de agresivi-
excitación sexual o la mera fuerza o el dad a lo largo de todo el ciclo vital es el
ejercicio físico (Zillmann, 1983). sexo. La agresividad es una de las dife-
rencias más sólidas que la investigación
Diferencias individuales etnográfica ha descubierto entre hom-
Aun sin ser causa de la agresividad, el bres y mujeres: los varones evidencian
mejor predictor de los niveles de agresi- una agresividad mayor en todas las eta-
vidad de un adulto es su nivel de agresivi- pas de la vida, pero sobre todo en la pu-
dad en la infancia (véase S O C I A L I Z A C I Ó N ) . bertad y las fases posteriores. Es muy po-
La agresividad, al menos en las pobla- sible que esta diferencia no se deba tan-
ciones norteamericana y europea, donde to a la consecuencia física más o menos
se ha estudiado longitudinalmente, es directa de poseer el genotipo XY o XX
un rasgo notablemente estable, y las di- (el sexo), como a lo que la cultura hace
ferencias, persistentes, aparecen a edad de ellos (el género). La gran diversidad y
temprana. Diversos aspectos del medio o distinta magnitud que presentan las di-
del hogar infantiles, sobre todo los que ferencias hombre/mujer en las distintas
tienen que ver con la disciplina parental, culturas en materia de agresividad de-
están bien correlacionados con niveles muestra el poder de la inflexión, e inclu-
de agresividad en la adolescencia y en la so determinación cultural de esta dife-
edad adulta. La disciplina férrea y errá- rencia (véase G É N E R O ) .
tica es un «factor de riesgo» para la agre-
sividad problemática, pero también lo es Variación cultural
una disciplina laxa (Loeber y Stoutha-
La gama de aceptabilidad de la V I O L E N -
mer-Loeber, 1987).
C I A varía según las culturas: desde cultu-
Los escasos nexos observados, y convin- ras donde cualquier expresión de agre-
centes, entre agresividad y característi- sión es aberrante, hasta aquellas en que
cas biológicas pertenecen a la agresivi- la belicosidad es no sólo aceptable sino
dad patológica más que a la agresividad que está positivamente prescrita. A esta
que se detecta en una serie de comporta- dimensión cabría añadir una segunda,
mientos normales. (Y es importante ob- independiente, que se refiere a la pro-
servar que, en cualquier sociedad, la porción de agresión que se dirige contra
gran mayoría de actos agresivos, tanto otros dentro de una determinada comu-
en sus formas más benignas como en las nidad por oposición a la agresión que
más violentas, están protagonizados por tiene como objeto a quienes están fuera
gente « n o r m a l » y no por personas con de ella. Pero el nivel de agresión dentro
psicopatías.) El descubrimiento más sóli- del grupo no ofrece indicaciones claras
do en este sentido es el que ha demostra- acerca de la envergadura de la hostilidad
do que las personas a las que se les ha entre grupos distintos: la mayoría de
diagnosticado una propensión a la agre- combinaciones posibles pueden encon-
sión impulsiva presentan con mayor fre- trarse en el registro etnográfico.
cuencia un déficit de serotonina neuro- El trabajo teórico dedicado al conflicto
transmisora. Pero no está claro que el re- violento entre grupos apunta claramen-
sultado de este déficit tenga que ser la te a la organización social y a la dinámi-
agresividad concreta y no un menor au- ca política como elementos explicativos,
tocontrol en general (Insel et al., 1990). mientras que el tratamiento de la agre-
Podría decirse que el factor biológico sión dentro del grupo suele apuntar a la
30 AGRICULTURA

socialización infantil. La generalización ra aparece muchas veces combinada con


más fiable que cabría deducir de la lite- otros modos de subsistencia, como la re-
ratura especializada en este último ám- colección (véase R E C O L E C T O R E S ) , la P E S -
bito es que, mientras que una relación C A , el C O M E R C I O o la producción artesa-

parental afectuosa y moderadamente in- nal, especialmente como parte de un ci-


dulgente no garantiza adultos amables y clo estacional que incluye períodos de
bondadosos, es prácticamente seguro que descanso, migración y cambios de rol.
una socialización dura en la infancia los Estas relaciones complejas suelen subes-
hace imposibles. Los niños recurren um- timarse porque los agricultores sobredi-
versalmente a la agresión, entre otros mensionan muchas veces su dependen-
comportamientos posibles, para lograr cia de la agricultura y subestiman el in-
cosas que desean o para canalizar su re- tercambio con otras gentes.
sentimiento. Pero en las culturas que se Las tipologías de la agricultura (Ruthen-
distinguen por sus bajos niveles de agre- berg, 1980) suelen basarse, por lo gene-
sión cotidiana, este comportamiento se ral, en el tipo de plantas cultivadas y su
reduce progresivamente a favor de mo- uso, en los recursos de agua, en el grado
dos prosociales mediante el ejemplo y la de mecanización (especialmente para la
educación parental, y no mediante la re- preparación de la tierra), en los regíme-
nes de barbecho o rotación (si los hay), en
presión punitiva. En este tipo de cultu-
las formas de organización del trabajo, en
ras los adultos evidencian un temor posi-
el volumen del capital invertido y en el
tivo frente al potencial destructivo de la
grado de centralización de la autoridad,
agresión, y esta aversión se inculca a
entre otros factores. La mayoría de es-
edades muy tempranas. JW
quemas distinguen entre l a H O R T I C U L T U -
Véase también E T O L O G Í A , V E N G A N Z A , S O -
R A , incluida la agricultura de roza, y la
CIOBIOLOGÍA, G U E R R A .
agricultura sedentaria; entre agricultura
Lecturas recomendadas P. Brown y
de regadío o de aluvión y la de secano;
Schuster, 1986; Groebel y Hinde, 1989;
entre cultivos destinados al intercambio
Montagu, 1978.
y cultivos destinados al alimento; y entre
agricultura pura y el agropastoreo o la
agricultura Es el cultivo y la cosecha agrosilvicultura. En realidad estos tipos
deliberados de plantas, pero el término se entremezclan y se confunden en innu-
suele hacerse extensivo también a la cría merables combinaciones. Allí donde el
de animales. Como modo de subsistencia suelo es pobre en nutrientes, las plantas
de más de diez mil años de antigüedad, pueden alimentarse de otras materias ve-
la agricultura se practica en cada rincón getales en descomposición (una pauta co-
del mundo donde puedan crecer las mún en las selvas tropicales y en sistemas
plantas, incluso en el interior de las ciu- de abono verde) o de nutrientes conteni-
dades. Quienes practican la agricultura dos en el agua (como ocurre en muchas
reciben el nombre de «granjeros», «cul- zonas de irrigación).
tivadores» o «agricultores», términos to-
dos ellos relativamente intercambiables, La agricultura siempre implica, técnica
mientras que aquellos que están bajo el y culturalmente, algo más que el mero
control de un sistema de estado que ex- cultivo y cosecha de plantas. Puede in-
trae plusvalía o rentas suelen recibir el cluir tareas tan diversas como la fabrica-
nombre de « C A M P E S I N O S » , un término ción y reparación de útiles de labranza,
con diversas connotaciones a veces polí- parcelación de cultivos, control de creci-
ticamente contradictorias. La agricultu- das fluviales y plagas, coordinación ri-
AGRICULTURA 31

tual y gestión de inversiones. Cuanto lizada o jerárquica; en cambio, el control


más compleja es la tecnología, tanto ma- de las inundaciones o de las crecidas flu-
yor es la D I V I S I Ó N D E L T R A B A J O . La tierra, viales en áreas propensas sí lo requiere.
la fuerza de trabajo, el capital y otros fac- Las normas y prácticas relativas a la pro-
tores de producción agrícola reciben di- piedad de la tierra y a los derechos sobre
versas definiciones y clasificaciones cul- el agua suelen variar y cambiar en fun-
turales; en muchas lenguas estos térmi- ción de la densidad demográfica y de la
nos, y otros como « g r a n j a » , no tienen lucha por esos recursos (Grigg, 1980).
una traducción clara. Los sistemas de P A R E N T E S C O tienden a
La unidad social de la producción agrí- coincidir, grosso modo, tanto geográfica
cola suele coincidir, aunque no siempre, como históricamente, con determinados
con la familia o la U N I D A D D O M É S T I C A ecosistemas, estrategias de subsistencia
(Netting, 1993). En este caso, la capaci- y densidades de ocupación, si bien las
dad de producción agrícola puede variar causas y las generalidades implicadas
de forma ostensible según en qué fase se en cada caso son todavía tema de debate
halle el C I C L O D E D E S A R R O L L O de la fami- (Forde, 1934; Steward, 1955; L.A. Whi-
lia (Chayanov, 1966; J. Goody y Fortes, te, 1959a). Las reglas y las prácticas del
1958). También varía según los ciclos vi- pago relativo al matrimonio, como la
tales de los individuos y de la comuni- DOTE y el PAGO P O R LA N O V I A , que a ve-

dad. Casi todos los agricultores aprenden ces se interpretan como compensaciones
a trabajar la tierra (y el pastoreo, si se a cambio de fuerza de trabajo, tienden,
tercia) a través de parientes y vecinos, también a grandes rasgos, a coincidir
practicando-jugando en la infancia, ayu- con determinados tipos de regímenes
dando a sus mayores y absorbiendo la agrícolas o de pastoreo (Boserup, 1970;
historia oral (J. Whiting y Child, 1953). J. Goody y Tambiah, 1973; J. Goody,
En todas partes, la gente del campo divi- 1976).
de el trabajo y los roles a él asociados se-
Los humanos perciben su agricultura en
gún el sexo, en mayor medida de lo que
términos simbólicos y religiosos que es-
la mera supervivencia requeriría. Pero
tructuran las creencias sobre las causas y
aun allí donde aparecen separadas, las
efectos últimos (Rappaport, 1979), in-
tareas de hombres y mujeres suelen ser
cluidas las metáforas que asocian la agri-
altamente interdependientes; desbrozar
cultura a otros procesos del cuerpo, de la
y rozar los campos suele ser tarea mascu-
sociedad o del cosmos (Croll y Parkin,
lina en todo el mundo; plantar, desyer-
1992). Estas concepciones pueden afian-
bar y cosechar es tarea masculina o fe-
zar o justificar los derechos y obligacio-
menina, indistintamente, juntos o por
nes de las personas respecto de los recur-
separado; procesar alimentos tiende a ser
sos productivos. Pero las gentes del cam-
tarea de mujeres; y el comercio o inter-
po desafían cualquier generalización
cambio a gran escala suele estar en ma-
simple acerca de sus conocimientos y
nos masculinas en prácticamente todo el
creencias, y reconocen, de múltiples ma-
mundo (C. Ember, 1983).
neras, la tierra y la agricultura como sa-
Desde la horticultura en poblaciones ru-
gradas, profanas, ambas cosas o ninguna.
rales dispersas hasta el riego en pobla-
La mayoría de sociedades agrarias, in-
ciones más concentradas, el cambio tec-
cluidas las que desvinculan la agricultu-
nológico conlleva también ajustes socia-
ra de la religión, festejan el crecimiento
les y políticos. L a agricultura de R I E G O
de los cultivos o la cosecha mediante ri-
no siempre requiere una política centra-
tuales o ceremonias (Lanternari, 1976).
32 AGROCULTIVO

La investigación antropológica ha cues- Antropólogos como Paul Richards (1985)


tionado ciertos enfoques agroeconómicos también han estudiado formas indígenas
convencionales que definen la racionali- de experimentación e innovación tecno-
dad como mera maximización de rendi- lógicas, matizando la hipótesis de que la
mientos y ganancias. Por lo general, los ciencia o el progreso se difunden a partir
pequeños agricultores tienden a reducir de unos pocos centros. La etnografía más
sus riesgos mediante la diversificación «indigenista» ha identificado a menudo
de cultivos, la siembra de variedades re- elementos sutiles de racionalidad en
sistentes a la sequía y la distribución de prácticas tales como la agricultura de ro-
los campos de cultivos en función del za, las siembras simultáneas o la siembra
suelo (por ejemplo, a lo largo de una ca- dispersa, prácticas menospreciadas por
dena desde el fondo del valle hasta la ci- muchos científicos euroamericanos; y en
ma de la colina). Y tratan de suavizar los los años setenta, este tipo de estudios in-
altibajos en la demanda de mano de obra fluyeron considerablemente en una « i n -
sembrando simultáneamente dos cose- vestigación de los sistemas de agricultu-
chas, o mezclando variedades de semillas r a » más progresiva en agronomía, en
de crecimiento rápido y lento, etc. A los economía y en otras disciplinas (Rut-
agricultores más pobres que necesiten re- henberg, 1980). Desde un punto de vista
partir las inversiones de capital a lo largo más crítico, algunos antropólogos han
del año puede convenirles pedir un prés- identificado en la economía y en la tec-
tamo a un interés alto, o vender a bajo nología agrícolas las raíces de la forma-
precio tras la cosecha y comprar caro an- ción, la dependencia y el conflicto de las
tes de la siguiente. El agricultor también clases rurales (E. Wolf, 1966; J.C. Scott,
practica el intercambio recíproco y re- 1976; Shanin, 1990). A veces desatendi-
distributivo de inputs y outputs agrarios das en los círculos políticos, o solicitadas
con fines sociales, políticos, simbólicos, demasiado tarde, las recomendaciones
religiosos o estéticos, o por razones agro- antropológicas han influido en muchas
nómicas o económicas. En determinados intervenciones prácticas realizadas en
lugares y épocas, las sanciones mágico- nombre del desarrollo económico, e in-
religiosas, como las acusaciones de B R U - cluso han conseguido adecuarlas al con-
J E R Í A , inhiben la innovación agrícola o el texto. PS
enriquecimiento ostentoso (Favret-Saa- Véase también P R O D U C C I Ó N A L I M E N T A R I A ,
da, 1980; Malinowski, 1935). El control SISTEMAS ALIMENTARIOS, REVOLUCIÓN VER-

político-ritual de los cultivos y cosechas DE, H A M B R E , PASTORES NÓMADAS.

puede realizarse con fines agronómicos, Lecturas recomendadas Bennett, 1976;


por ejemplo, sincronizando las actividades Culture and Agriculture (publicación pe-
para prevenir la propagación de plagas riódica); Netting, 1986; Shipton, 1990;
de un campo a otro durante un período Vayda, 1969b.
prolongado (Lansing, 1991). Estos des-
cubrimientos han llevado a revisar las
teorías relativas a la racionalidad, la ma- agrocultivo Véase AGRICULTURA.

ximización de beneficios, la aversión al


riesgo, la reacción de los precios, la efi- agua Véase RIEGO.

cacia técnica y la modernización. La ra-


cionalidad de los agricultores puede ser albedrío humano Es la capacidad
enormemente sutil y compleja; y no es de los seres humanos para influir en sus
su única manera de pensar. propias vidas y en la de los demás y de-
ALCOHOL 33

sempeñar un rol en la formación de las parecen romper con las distinciones su-
realidades sociales en las que participan. jeto/objeto o y o / e l otro, y destacar mu-
No es tanto una fuerza de acción indivi- cho más las distintas interpretaciones y
dual como una dimensión de las institu- prácticas socialmente creadas por los in-
ciones y relaciones que crean los seres dividuos. BK
humanos, tales como la C L A S E social, las Lecturas recomendadas Goffman,
ideologías hegemónicas y las burocracias 1956.
que impiden el ejercicio de ese albedrío.
Los antropólogos que analizan el albe- alcohol Es el nombre genérico de to-
drío tienden a rechazar en exceso los da una serie de compuestos químicos,
modelos estructurales y sistémicos abs- aunque el más importante para la hu-
tractos de acción cultural y social que manidad es el alcohol etílico (o etanol,
dejan poco o ningún espacio al modo en C H OH), el componente activo de mu-
2 5

que los seres humanos crean y participan chas bebidas populares que, en formas
en las realidades que construyen. Diver- muy diversas, se han utilizado a lo largo
sos enfoques basados en el albedrío se de la historia. Es psicoactivo, lo cual sig-
basan en dicotomías sujeto/objeto y des- nifica que puede afectar tanto al estado
tacan la primacía de las orientaciones y de ánimo como al comportamiento,
estrategias subjetivistas. Estas incluyen: cambiando la naturaleza y la función de
1. El A N Á L I S I S T R A N S A C C I O N A L , que redu- las conexiones neuronales del cerebro.
ce los procesos culturales y sociales a Producto natural de la fermentación, es
principios de interacción individual el factor común que comparten las cer-
(Barth, 1966; Kapferer, 1976a). vezas, los distintos aguardientes, los vi-
2. Los enfoques social-construccionistas nos y los licores destilados, por lo gene-
y diversos enfoques simbólicos, muy in- ral mediante una preparación elaborada
fluidos por la F E N O M E N O L O G Í A (Husserl, y diferentes aditivos. Las bebidas fer-
1964; Schutz, 1967), que describen las mentadas no suelen superar el 12% de
concepciones y los actuales procesos de alcohol y pueden elaborarse a partir de
creación social como objetivaciones de la casi cualquier fruta, baya, tubérculo o
experiencia subjetiva. cereal; los licores destilados tienen asi-
mismo muchas bases, pero pueden supe-
3. Las escuelas psicoanalíticas de antro-
rar el 50% de alcohol.
pología, también llamadas « C U L T U R A Y
En muchas culturas las bebidas fermen-
P E R S O N A L I D A D » , como la obra de Victor
tadas se utilizan como nutrientes básicos
Turner, en cuya A N T R O P O L O G Í A S I M B Ó L I -
de la dieta alimenticia; otras las consu-
CA combinaba enfoques psicoanalíticos y
men de manera episódica como elemen-
perspectivas fenomenológicas/existen-
tos adicionales de sociabilidad, de relaja-
ciales, en oposición al E S T R U C T U R A L I S M O .
ción, en pago de tareas comunales, o para
Otros enfoques sobre el albedrío adoptan
realizar ofrendas a los seres supranatura-
una posición menos subjetivista y consi-
les o espíritus ancestrales, etc. En Oriente
deran que los individuos actúan dentro
Próximo aparecen desde la prehistoria
de estructuras y procesos históricamente
restos arqueológicos de vino y de cerveza.
formados, aunque con sus acciones lo-
Pero parece que la destilación ha sido mo-
gren nuevas conjunciones y direcciones
nopolio de alquimistas hasta aproximada-
en la formación de la vida social. Tanto
mente el año 1200 de nuestra era. En for-
Sahlins (1985) como Bourdieu (1977,
ma moderada, la bebida puede ser salu-
1990) presentan variantes de este enfo-
dable, pero debido a que las reacciones
que. Trabajos recientes en antropología
34 ALFABETISMO

del comportamiento y fisiológicas están altruismo Se refiere a una acción rea-


relacionadas con la dosis y el grado, to- lizada en beneficio de otros que incluye
mada en exceso puede ser perjudicial. Co- algún tipo de coste o sacrificio para la
mo ocurre con otras sustancias alterado- persona altruista. Otras definiciones tam-
ras del cerebro, las actitudes van desde la bién destacan la intención benévola o ca-
veneración como un sacramento hasta el ritativa como noción principal, mientras
rechazo como algo abominable. En los re- que otras distinguen entre altruismo co-
latos históricos y etnográficos el alcohol mo descripción de un acto único y altruis-
suele aparecer estrechamente vinculado a mo como una actitud moral sostenida que
la economía, a la religión, a la organiza- inspira una toma de decisiones sujeta a
ción social y a otros aspectos de la cultura; principios.
estos relatos y descripciones constituyen Un importante cuerpo de investigación
también estudios de caso o experimentos experimental en psicología social ha es-
naturales muy valiosos que mitigan el et- tudiado los determinantes de la acción
nocentrismo que impregna gran parte de altruista en situaciones escenificadas
la literatura psicológica y sociológica (D. que presentan oportunidades para las in-
Heath, 1987). Las principales contribu- tervenciones de ayuda (D. Krebs, 1987).
ciones de la antropología en este campo Las probabilidades de ayuda y el tipo de
han sido la perspectiva sociocultural —al intervenciones posibles dependen de di-
mostrar en qué medida las actitudes y los versas características transitorias y esta-
valores inciden en la bebida y en sus con- bles, de los atributos de la parte necesita-
secuencias más allá de los aspectos pura- da, y de las características relativas de las
mente fisiológicos y farmacológicos— y la personas implicadas. Pero esta investiga-
demostración de que el alcohol desempe- ción se ha limitado a estudiar las inte-
ña diversos roles, incluso en comunidades racciones con extraños, mientras que la
donde no hay alcoholismo. DH mayoría de comportamientos de coope-
Véase también D R O G A S . ración y de ayuda en el mundo real tiene
Lecturas recomendadas D. Heath, lugar entre familiares, amigos y conoci-
1995; D. Heath y Cooper, 1981. dos (Hames, 1979; Essock-Vitale y Mc-
Guire, 1985; D. Schneider y Cottrell,
alfabetismo Véase SISTEMAS DE ES-
1975). El hecho de que los actos altruis-
CRITURA.
tas hacia personas extrañas (rescates he-
roicos, labor de caridad y otras acciones
alianza Véase SISTEMAS DE ALIANZA,
filantrópicas) se consideren con frecuen-
TEORÍA DE LA ALIANZA.
cia merecedores de reconocimiento y ho-
nores especiales es en sí mismo una se-
alianza asimétrica Véase SISTEMAS
ñal de su excepcionalidad. En cambio, el
DE ALIANZA.
flujo unidireccional, durante toda la vi-
da, de padres a hijos es algo que se da por
alianza de sangre Véase PACTOS DE
supuesto y raras veces se glorifica.
SANGRE.
El «problema central» de la S O C I O B I O L O -
G Í A es saber por qué existen inclinacio-
alimento Véase PRODUCCIÓN ALIMEN-
nes y acciones altruistas. Porque de he-
TARIA, TABÚ ALIMENTARIO, SISTEMAS ALI-
cho la teoría de la evolución por selec-
MENTARIOS.
ción natural de Darwin es una teoría de
la ascendencia competitiva de rasgos que
alma Véase ESPÍRITU.
ALTRUISMO 35

permiten a los individuos acumular y re- ton, 1964). Pero según esta teoría de la
tener una parte desproporcionada de re- «selección de parientes», el altruismo a
cursos reproductivos. Parece, pues, que, nivel del organismo podría representar
en términos generales, las tendencias y «egoísmo» a nivel de los genes. Un ejem-
los tipos egoístas se reproducirían más y plo clásico es el estudio de Sherman
mejor que las alternativas altruistas, lo (1977) de las «llamadas de alerta» de las
que llevaría a estas últimas a la extin- ardillas: cuando detecta un depredador,
ción. Pero en la realidad, muchos anima- una ardilla puede o no emitir llamadas,
les, como la especie humana, exhiben y la probabilidad de que una determina-
comportamientos que benefician a otros da ardilla emita la llamada aumenta
y que no pueden descartarse sin más co- cuanto más cercana es su relación genea-
mo meramente accidentales. Por ejem- lógica con los vecinos potencialmente
plo, muchos animales, cuando identifi- beneficiarios. Así, la llamada de alerta s_e
can un depredador potencialmente peli- despliega de manera facultativa exacta-
groso en los alrededores, avisan a sus mente como cabe esperar en el supuesto
vecinos emitiendo una «llamada de aler- de que su función sea nepótica.
ta» sólo comprensible en un determina- Una falacia muy corriente (S. Wash-
do contexto. Y muchos otros, como las
burn, 1978) consiste en suponer que esta
abejas obreras, con el servicio no repro-
discriminación nepótica puede verse fa-
ductivo que llevan a cabo, ayudan a otros
vorecida por la selección sólo si los pa-
miembros a reproducirse. Es evidente
rientes y los no parientes del altruista
que no cabe atribuir «intención» alguna
son genéticamente diferentes en factores
a estos casos. Desde el punto de vista de
relevantes. Y es una falacia porque el te-
la motivación, estos actos no son necesa-
ma tiene que ver con la estabilidad evo-
riamente análogos al prototipo de al-
lutiva, no con la semejanza genética. Un
truismo humano, pero ciertamente se
«alelo nepótico» inicialmente raro po-
realizan «con la finalidad de» beneficiar
dría invadir una población de altruistas
a otros, en el sentido de que están orga-
indiscriminados, pero un gen no puede
nizados desde el punto de vista adaptati-
invadir una población de nepóticos para
vo para producir ese objetivo (Cronin,
favorecer el altruismo indiscriminado
1991).
(Dawkins, 1979). Así, los alelos que en-
Se han propuesto dos grandes soluciones gendren fenotipos nepóticos deberían ir
al problema de cómo pudo evolucionar siempre a la fijación (should routinely go
el altruismo: el nepotismo y la reciproci- to fixation) y quedarse ahí.
dad. Cada una de ellas es aplicable a de- 2. Una segunda base para la evolución
terminados casos. del altruismo es la reciprocidad (yo te
1. Cabría concebir gran parte del al- rasco la espalda y tú me la rascas a m í ) .
truismo aparente como un «nepotismo»: Trivers (1971) observó que el beneficio
los animales discriminan a la hora de recibido por el receptor de un acto al-
beneficiar a otros, y los beneficiarios truista suele ser mayor que el coste en
suelen ser parientes o familiares. Dado que ha incurrido el donante. Así, si en
que los parientes son, en mucha mayor una futura interacción los roles se invir-
proporción, quienes más posibilidades tieran, ambas partes saldrían ganando si
tienen de compartir la base hereditaria iniciaran una relación de ayuda mutua.
inherente a todo acto raro o novel de al- Los murciélagos-vampiro, por ejemplo,
truismo, la tendencia altruista puede ser regurgitan sangre para ayudar a aque-
objeto de selección natural (W. Hamil- llos de su especie que agonizan porque
36 ALUCINÓGENOS

no han logrado encontrar alimentos con ambilocal Véase RESIDENCIA AMBILO-


sangre, y lo hacen selectivamente en fa- CAL.
vor de «compañeros/as de intercambio»
concretos y conocidos que han prestado amor romántico En la cultura po
el servicio complementario (Wilkinson, pular occidental se describe como una
1984). Un obstáculo a la evolución de es- atracción misteriosa hacia la persona
te tipo de reciprocidad es la tentación, adorada, sin la cual la vida carece de
siempre presente, de no cumplir: aceptar sentido y no es digna de vivirse, mien-
beneficios pero negarse luego a darlos. tras que la proximidad con aquella es en
Parece, pues, que el altruismo recíproco sí un valor último. A diferencia del amor
sólo se da cuando las relaciones sociales del cortejador medieval (Boase, 1977),
individualizadas son firmes y duraderas que subrayaba la inferioridad de la per-
y no hay un gran desequilibrio entre las sona amante y la castidad de la persona
partes que intercambian por lo que se amada, el amor romántico en el Occi-
refiere a la frecuencia de situaciones de dente moderno se concibe igualitario y
necesitar o de poder ofrecer ayuda. sexual. No puede incluir, por tanto, el
Los teóricos del juego han recreado el al- amor de una madre por su hijo, ni el
truismo recíproco según el modelo del amor de Dios, ni puede extenderse a un
Dilema del Prisionero, donde dos juga- objeto o a una causa.
dores sienten la tentación de incumplir
El amor romántico ha de entenderse
en cada jugada, pero obtendrán los me-
más bien como característico de la A D O -
jores resultados si son capaces de mante-
L E S C E N C I A y precursor del M A T R I M O N I O .
ner la cooperación. Una estrategia domi-
Debe surgir de manera espontánea, y la
nante en tales circunstancias es la del
intrusión de planes previos es un pecado
«toma y daca»: cooperar siempre que el
casi tan grande como el egoísmo. En el
otro jugador haga lo mismo, pero penali-
amor, la atracción entre los amantes se
zar cada incumplimiento con exacta-
considera superior a todas las restriccio-
mente la misma medida, ni más ni me-
nes sociales, de modo que los amantes
nos (Axelrod y Hamilton, 1981). La se-
salvan con su pasión las fronteras de
mejanza de esta estrategia simple con el
edad, clase y raza (aunque, de hecho, la
ethos del «ojo por ojo» que se observa en
mayoría de los amantes suelen ser más
los equilibrios de poder y también con la
parejos que diferentes).
enemistad basada en la V E N G A N Z A pro-
Cuando surge el amor entre dos se supo-
porcional presente en las sociedades sin
ne que la pareja ha accedido a ese estado
estado sugiere que el modelo podría in-
de felicidad ensalzado y buscado en to-
corporar algunas de las consideraciones
das las culturas occidentales. De hecho,
que configuraron la psicología de la coo-
no es exagerado decir que es en el ena-
peración y de la competición en la evolu-
moramiento, más que en la participa-
ción humana (Daly y Wilson, 1988b).
ción en la R E L I G I Ó N , donde la mayoría de
MD y MWi
las personas del mundo occidental expe-
Lecturas recomendadas R. Alexander,
rimentan la noción de trascendencia.
1987; Axelrod, 1984; Bernstein et al.,
Sin embargo, el amor romántico ha sido
1994; Stacey y Koenig, 1990.
poco estudiado antropológica o transcul-
turalmente y son muchos los que se ad-
alucinógenos Véase DROGAS.
hieren al fallo despectivo final de Linton
en el sentido de que el amor romántico
ambilineal Véase DESCENDENCIA.
AMOR ROMÀNTICO 37

era un mero producto de la autoensoña- amor romántico se describe explícitamen-


ción inducida por los medios de comuni- te como asexual, como, refleja la unión
cación norteamericanos (R. Linton, 1936, del amante medieval con su señora ama-
p. 95). Sirva como excepción el artículo da, o en el contraste Victoriano entre
de W. Goode (1959) que situaba a las cul- amor puro virginal y sexualidad ilícita.
turas en un continuum conforme a sus Por último, un tipo de amor romántico
actitudes ante las relaciones románticas floreció ciertamente en la antigua Gre-
y los medios con que se controla y cana- cia, pero entre hombres.
liza el deseo. Más adelante, Coppinger y Otro enfoque, más interpretativo, es el
Rosenblatt (1968), entre otros, trataron adoptado por aquellos que, como el filó-
de establecer con resultado ambiguo las sofo Robert Solomon (1981), entienden
correlaciones estadísticas transculturales el amor como acto de la imaginación que
entre el matrimonio por amor y los mo- refleja valores individualistas y de auto-
delos de residencia. actualización característicos de la socie-
Más influyentes han sido los trabajos de dad occidental. El amor se ve aquí como
Stone (1977b) y otros historiadores por ejemplo de lo que Michelle Rosaldo lla-
correlacionar la aparición del amor ro- mó «cognición corporeizada» o sistema
mántico en Occidente con la atomiza- simbólico específico de las culturas ex-
ción asociada con el auge del capitalismo. perimentado en el propio cuerpo (1984,
MacFarlane (1986), a su vez, argumentó p. 138).
que la cultura del amor romántico en In- Lindholm (1988) adoptó un enfoque
glaterra había precedido y contribuido al más comparativista al señalar que el
ascenso del capitalismo, y no al revés. amor romántico se comprende mejor co-
Endelman (1989), desde una perspecti- mo forma de idealización intensa de otra
va psicológica, afirmó que el amor ro- persona en particular (el G É N E R O es aquí
mántico no puede existir en las sociedades un factor secundario), más o menos
«primitivas» dada la supuesta ausencia equivalente a otras formas de idealiza-
de intensa vinculación entre madre e ción, como en el caso del CARISMA, en el
hijo. Por el contrario, Jankowiak y Fis- que se encuentran expresiones similares
cher (1992) destacaron el carácter uni- de éxtasis altruista asociado con desespe-
versal en todas las culturas del «enamo- ración suicida. Como el carisma, el amor
ramiento», citando la poesía amorosa y romántico está limitado en el tiempo, y
el interés por la atracción sexual mani- tiende hacia la racionalización. En esta
fiestos en varias culturas premodernas. definición, el deseo sexual, la igualdad
Aquí el amor romántico se ve como idea- entre amantes, la transformación del
lización sexual y se relaciona con un im- amor en matrimonio y la asociación en-
pulso biológico universal que impulsa a tre amor y adolescencia se consideran
los amantes (en especial hombres) a un factores secundarios.
mayor compromiso con sus parejas y
El amor romántico es, pues, uno de los es-
prole.
tados emocionales humanos más comple-
El enfoque biológico es muy atractivo, jos e intensos. El saber antropológico so-
pero debe observarse asimismo que, en bre esta poderosa experiencia se encuen-
términos transculturales, el encanta- tra en la infancia. Siguiendo la línea
miento romántico se opone con frecuen- entre poesía y ciencia, la antropología ne-
cia al matrimonio y a la procreación, re- cesita considerar tanto la realidad subjeti-
lación política ésta más que emocional. va de los estados románticos, manifiestos
Además, en muchas otras culturas, el en el discurso y en el comportamiento,
38 ANÁLISIS COMPONENCIAL

como la ambigua relación entre el amor dres-hijos y fraternales (madre, padre,


personal y la obligación cultural. CL hermano, hermana), un hablante nativo
Otras lecturas L. Abu-Lughod, 1990; se referiría apropiadamente a las herma-
Alberoni, 1983; Haylin y Person, 1988; nas de su madre y a las de su padre como
Mukhopadhyay, 1979; Pope, 1980; I. Sin- «tías», distinguiéndolas de los hermanos
ger, 1984-1987. de sus progenitores, que serían sus «tíos».
Las hijas de hermanos y hermanas, res-
análisis componencial Es una téc- pectivamente, serían sus «sobrinas» y los
nica analítica derivada de la L I N G Ü Í S T I - hijos de los mismos serían sus «sobrinos».
C A , usada por los antropólogos en el aná- Un posible conjunto de variables subya-
lisis S E M Á N T I C O de un conjunto de voces centes que explicarían estos términos de
relacionadas (lexicón) usadas en una parentesco del vocabulario podría incluir
cultura dada para referirse a artículos en la generación (+1, —1) y sexo del parien-
campos de interés especificados. Trata de te (no el hablante) (M, F). Los cuatro tér-
explicar cómo aplican los hablantes nati- minos podrían definirse entonces con las
vos los términos de su lexicón particular a siguientes combinaciones de los dos com-
objetos o artículos individuales. Este pro- ponentes: tía (+1, F), tío (+1, M ) , sobri-
ceso incluye el discriminar correctamen- no ( - 1 , M) y sobrina ( - 1 , F).
te aquellos artículos que los hablantes na- El análisis antropológico componencial
tivos perciben como lo bastante similares fue instaurado por el trabajo simultáneo,
para ser categorizados conjuntamente ba- pero independiente, de Ward H. Goode-
jo un epígrafe común, y aquellos otros nough (1956) y Floyd G. Lounsbury
que son tan diferentes que requieren tér- (1956). Muy discutido en la década de
minos distintos. 1960 (Goodenough, 1964, 1967, 1970;
Scheffler y Lounsbury, 1971; Hammel,
En lingüística se usa el análisis compo-
1965), sufrió encendidas críticas porque
nencial para numerosas tareas, incluida
a menudo había numerosas vías para lle-
la definición de los F O N E M A S de una len-
gar a resultados similares (Burling 1964;
gua dada. El proceso pertinente requiere
Spradley, 1972a). El análisis componen-
la identificación de un conjunto fijo de
cial fue asimismo instrumental en la
componentes básicos (rasgos, atributos,
emergencia de la llamada N U E V A E T N O -
dimensiones, variables) cuya combina-
G R A F Í A y en el campo más extenso de la
ción diferencia cada fonema de otro en
E T N O C I E N C I A , y puso los cimientos de la re-
al menos una dimensión. En el caso más
ciente investigación en A N T R O P O L O G Í A
sencillo, con variables consistentes en só-
C O G N I T I V A (DAndrade, 1995).
lo dos valores, dos variables producirían
Otras lecturas Spradley, 1980; Sprad-
cuatro términos distintos; tres aportarían
ley y McCurdy, 1972.
ocho términos; cuatro, dieciséis térmi-
nos; cinco, treinta y dos, y así sucesiva-
mente. análisis textual Véase ANTROPOLO-

En antropología, el campo paradigmáti- GÍA L I T E R A R I A , MÉTODOS CUALITATIVOS.

co de análisis componencial es el P A R E N -
T E S C O . Por ejemplo, consideremos los análisis transaccional Modelo de
cuatro términos de referencia para pa- INTERCAMBIO SOCIAL asociado principal-
rientes C O N S A N G U Í N E O S en el mundo occi- mente con la obra de Fredrik Barth Mo-
dental: tía, tío, sobrina y sobrino. Supo- dels of social organization (1966). Cen-
niendo que la definición del parentesco trándose en las transacciones entre indi-
consanguíneo se basa en los vínculos pa- viduos, a diferencia de las que tienen
ANALOGÍA ETNOGRÁFICA 39

lugar entre grupos, trató de explicar có- do en desuso como modelo específico, sus
mo generan y mantienen los sistemas componentes básicos han sido incorpora-
normativos sus propios actores mediante dos en tantas teorías antropológicas pos-
elecciones estratégicas que maximicen teriores que su impacto sigue siendo no-
sus intereses. El modelo era particular- table. TB
mente atractivo para los antropólogos Otras lecturas E Bailey, 1969; Barth,
insatisfechos con las nociones de inter- 1981.
cambio previamente en uso en el F U N -
CIONALISMO y en el ESTRUCTURALISMO. El analogía etnográfica La analogía
primero ya había sido criticado por su representa una forma de argumentación
incapacidad de atender al C A M B I O S O C I A L , en virtud de la cual si dos objetos o suce-
en tanto que el enfoque del segundo ex- sos se parecen en algunos rasgos se en-
clusivamente en los grupos y valores tiende que es probable que también lo
normativos para caracterizar a sistemas hagan en otros. Los argumentos analógi-
como el de I N T E R C A M B I O M A T R I M O N I A L cos son ampliativos; es decir, la conclu-
implicaba que los individuos eran cauti- sión contiene más información que las
vos de estructuras sociales fijas. premisas. En consecuencia, las conclu-
El análisis transaccional atrajo el interés siones no derivan necesariamente de las
y generó debate (Kapferer, 1976a). Ad- premisas, y los argumentos analógicos
quirió amplia aceptación la idea de que tienen carácter de sugerencia, no demos-
«las reglas del juego» establecían los pa- trativo. En la analogía etnográfica, las si-
rámetros de las elecciones estratégicas militudes entre un objeto o suceso etno-
de los actores individuales, y que estas gráfico y otro arqueológico crean los
opciones tenían impacto en el sistema análogos; la función etnográfica u otra
global. Sin embargo, muchos críticos característica arqueológicamente inob-
achacaron al modelo el exceso de predi- servable se toman por características del
camento que concedía a las acciones in- objeto o suceso arqueológico.
dividuales voluntarias. Las acciones po- La analogía etnográfica importa poco en
dían ser obligadas, y la historia perti- la arqueología científica, pero es piedra
nente, como el efecto acumulativo de angular de todo trabajo reconstructivo,
actividades pretéritas, a menudo restrin- medio principal de recomposición de los
gía notablemente la capacidad de elec- registros arqueológicos. En el pasado, los
ción (Assad, 1972). Un problema prácti- argumentos analógicos eran más bien
co obedecía a que cuanto mayor fuera el tentativos; a finales de la década de 1950
número de individuos estudiados tanto empezó a reconocerse su valor. Los in-
más difícil era el seguimiento de sus de- tentos iniciales por mejorarlos se centra-
cisiones individuales y del posible resul- ron en la construcción de análogos (R.
tado consiguiente. De hecho, como ha si- Asher, 1961), limitados éstos a casos don-
do recientemente reconocido en la T E O - de se suponía la continuidad entre los
R Í A D E S I S T E M A S , el resultado de estas
prehistóricos y los históricos o donde los
interacciones puede ser en gran media casos en cuestión eran tomados de cultu-
impredecible: en cualquier sistema ras con estadio de desarrollo y marco
adaptativo complejo pueden surgir de las ecológico similares. Más tarde se argu-
actividades de los agentes pautas de or- mentaría que la «probabilidad» (en rea-
denamiento espontáneas generadoras de lidad «plausibilidad», dado que no hay
resultados nuevos o inesperados. forma de calcular la probabilidad) de
Aunque el análisis transaccional ha caí- que las propiedades inferidas fueran cier-
40 ANCESTROS O ANTEPASADOS

tas se potenciaba si se relacionaban fun- invertirse; la interpretación de los sue-


cionalmente con semejanzas iniciales. ños pudo perfectamente derivar de una
También se argüyó que las analogías de- noción preexistente de mundos espiri-
bían ser «ensayadas» (L. Binford, 1967a). tuales. Además, en casi todos sus ejem-
Pero los argumentos analógicos no pue- plos, el «culto» de los antepasados apare-
den ser ensayados. Los reconstruccionis- ce asociado a rituales dedicados a deida-
tas admiten hoy, en general, la naturale- des «más altas».
za insatisfactoria de la analogía etnográ- Sin embargo, sigue siendo cierto que los
fica, pero persisten en su uso porque no ancestros figuran de forma destacada en
parece haber dentro del reconstruccio- muchas tradiciones religiosas, sobre todo
nismo ninguna otra alternativa metodo- fuera del puñado de religiones de voca-
lógica (Wylie, 1985). RD ción universal. Es razonable, por tanto,
Véase también A R Q U E O L O G Í A , M É T O D O hablar en general de culto a los antepa-
COMPARATIVO. sados, o de «veneración» de los ancestros
Otras lecturas Dunnell, 1978; R. pero a condición de no olvidar que com-
Gould y Watson, 1982. prenden fenómenos muy diversos, sin
una esencia unificadora. Por ejemplo, el
ancestros, o antepasados Son per- culto al Señor Espíritu (el último cabeza
sonas (y a veces criaturas puramente mi- de familia muerto) de las islas Manus,
tológicas) de las que desciende un indi- descrito por Reo Fortune (1935), tiene
viduo o un linaje según un sistema de poco en común con los rituales formales
pensar la D E S C E N D E N C I A . Más estricta- de los linajes chinos de Taiwan descritos
mente, los ancestros son aquellos proge- por Emily Ahern (1973). PM
nitores socialmente importantes cuya Véase también R E L I G I Ó N , T O T E M I S M O .
memoria, como individuos o grupo, ha
sido preservada por los individuos, por ancianos Se dice de los que por edad
un grupo de parentesco o por una comu- o superior rango detentan puestos seña-
nidad. MR lados en una tribu, comunidad u otra or-
ganización. La edad es una característica
ancestros, culto a los Se refiere a física fácil de reconocer, y todas las socie-
la celebración de importantes rituales dades atienden a ella para distinguir y
centrados en los antepasados o ancestros. clasificar a sus miembros. El E N V E J E C I -
La expresión es actualmente objeto de M I E N T O no implica automáticamente
debate debido a su carga ideológica deci- más sabiduría, logros o experiencia, pero
monónica. Según el esquema de Herbert la edad se acepta como indicador prácti-
S P E N C E R (1876) y de Edward Burnett co de esas cualidades personales difíciles
T Y L O R (1871), este culto representa pre- de medir. De ahí que los ancianos reci-
suntamente una E S T A D I O E V O L U T I V O pri- ban generalmente respeto y deferencia y
mitivo de las ideas humanas. Estos auto- que muchas sociedades cuenten entre
res dedujeron que los pueblos primitivos sus costumbres con ceremonias en su ho-
tuvieron primero que haber experimen- nor. Los estados modernos transforman
tado el sueño, para de ahí llegar luego a a menudo estas prácticas antiguas en
una noción de alma (véase E S P Í R I T U ) . eventos como banquetes, oficialmente
La persistencia del alma o del espíritu sufragados, para sus mayores.
tras la muerte habría hecho más tarde En las sociedades estructuradas por con-
necesaria la propiciación de los antepa- juntos de edad (véase S I S T E M A S D E E D A D ) ,
sados. Pero la lógica puede fácilmente los ancianos ocupan un estadio avanzado
ANIMALES 41

—pero no siempre el último— en la se- nesota o los «Leones» de Camerún y las


cuencia del CICLO DE VIDA, con reglas ex- «Águilas» de Nkogsamba), los animales
plícitas de incorporación, salida y pro- aparecen desempeñando diversos roles:
moción. En algunas comunidades e ins- como parte de la naturaleza que incluye
tituciones (congregaciones religiosas en a los humanos (las religiones de los in-
particular) «anciano» es un cargo con dios nativos de América); como parte de
derechos y deberes bien delineados para la naturaleza que excluye a los humanos
asesorar a los líderes, legislar e incluso o los sitúa aparte (en el Génesis del An-
regir directamente. La edad es un crite- tiguo Testamento); como representantes
rio necesario para el cargo, pero rara- de la naturaleza que refleja, traiciona,
mente suficiente: también se tiene en engaña o alecciona a los humanos (los
cuenta la capacidad. cuentos populares africanos); como vícti-
A menudo se oye que el papel tradicio- mas inocentes de una naturaleza huma-
nal de los ancianos —reserva de los cono- na que destruye sus hábitats y menospre-
cimientos de la comunidad— ha perdido cia sus necesidades (movimientos ecolo-
vigencia en las SOCIEDADES INDUSTRIALES gistas). Pero una generalización parece
en razón de los imparables progresos tec- inevitable: los humanos comparten su des-
nológicos. Ello supone que lo más nuevo tino con los animales. Así, en las socieda-
es siempre mejor, pero los ancianos sa- des occidentales actuales, algunos pro-
pientes pueden ser un recurso humano pietarios de animales de compañía com-
renovable de gran valor, que si se despre- pran abrigos de pieles para sus perros
cia es con riesgo de la propia sociedad. mientras otros presionan a favor de los
DWP derechos de los animales; los entusiastas
Otras lecturas Kertzer y Keith, 1984; de la acupuntura buscan a veces veteri-
Sokolowski, 1990. narios que practiquen la acupuntura y
los vegetarianos imponen a veces dietas
animales Existe considerable eviden- vegetarianas a sus animales de compañía
cia de que los humanos han pensado mu- carnívoros.
cho y concienzudamente, y con frecuen- En antropología, las primeras cuestiones
cia también de forma antropomórfica, relativas a la interacción entre animales
en los animales: desde el primitivo culto y humanos tuvieron que ver con el cómo
al oso de las cavernas entre los neander- y el por qué de la domesticación de los
tales y las pinturas rupestres del paleolí- animales (Childe, 1936; Sauer, 1952) y
tico superior de hace 125.000-10.000 con su clasificación (Durkheim y Mauss,
años; pasando por emblemas religiosos 1963). El estudio de Darwin (1868) de
como el León de Judá y el Cordero de los mecanismos de selección (artificial)
Dios; hasta la literatura, tanto clásica humana de los animales y plantas do-
(las Fábulas de Esopo), como popular mesticados y de sus características puede
(Br'er Rabbit) y moderna (Rebelión en la considerarse un estudio filosófico pre-
granja, de Orwell), y el cine épico pos- cursor de las primeras especulaciones so-
moderno (como El rey león, de Disney). bre los mecanismos y motivos de la do-
Además de las frecuentes lidias entre la mesticación como un acontecimiento
fuerza animal y la fuerza del hombre singular, o incluso único; pero las actua-
(como las corridas de toros, o los rodeos) les teorías se basan en descubrimientos
o el uso de animales totémicos para re- arqueológicos recientes que sugieren
presentar grupos humanos (los Chicago que los animales fueron domesticados en
«Bulls» contra los «Lobos grises» de Min- varios lugares y en distintas épocas, tal
42 ANIMISMO

vez por razones muy diversas (Hesse, los animales parece estar aún en em-
1982). brión, ya que sus principales premisas fi-
En las últimas décadas, los estudios an- losóficas son un continuo motivo de deba-
tropológicos de animales han evoluciona- te y la rica información disponible es sus-
do en dos grandes direcciones: la primera ceptible de múltiples interpretaciones.
considera los animales como ítems o apo- Uno de sus puntos centrales se refiere a la
yos funcionales según una perspectiva parte que desempeñan los animales en la
sistémica/ecológica (véase COMPLEJO PE- metáfora y en las clasificaciones simbóli-
CUARIO, PASTORES NÓMADAS), y la segunda cas: cómo se clasifican los animales en las
percibe los animales como ítems o sím- taxonomías indígenas (Ellen y Reason,
bolos plenos de significado según una 1979; M. Douglas, 1966; ETNOZOOLOGÍA);
perspectiva estructuralista o simbólica cómo son percibidos y analizados (Levi-
(Shanklin, 1985). Las nuevas tecnologías, Strauss, 1963b; Bulmer, 1963); y cómo se
combinadas con los esfuerzos interdisci- utilizan como metáfora por conveniencia
plinarios, han permitido explorar de múl- social humana (Leach, 1964). Cuando
tiples maneras la primera perspectiva. Mary Douglas (1963, 1990b) publicó su
Uno de los primeros investigadores fue explicación del carácter sagrado que los
Marvin HARRIS (1966), que no sólo cues- lele otorgan al pangolín (oso hormigue-
tionó las abstracciones filosóficas que ro), se inició un acalorado debate sobre
pretendían dar razón de las vacas «sagra- los predicados filosóficos de los esquemas
das» de la India, sino que demostró la ra- taxonómicos indígenas. Este debate ha
cionalidad ecosistémica subyacente a la
permitido mejorar la comprensión de las
prohibición de matarlas, al permitir un
relaciones entre los humanos y los ani-
uso extensivo y el reciclaje de los produc-
males a determinados niveles, y ha servi-
tos derivados de esos animales. R.A. Rap-
do asimismo para estimular la investiga-
paport (1976) llevó a cabo un análisis pa-
ción en diversas partes del mundo y pro-
recido de los diversos usos del cerdo en
porcionar datos sobre la enorme variedad
Nueva Guinea, interconectando estudios
de animales que existen poco y mal cono-
calóricos con funciones rituales. Autores
cidos, sobre clasificadores obscuros, y so-
posteriores exploraron otras direcciones,
bre principios esotéricos de clasificación.
algunos en la línea de los esfuerzos de
Hay una gran necesidad de integrar las
Fredrik Barth (1961, 1969a), quien utili-
distintas perspectivas desarrolladas por
zó las perspectivas ecológicas para anali-
zar el rol de los animales en la identifica- ambos campos en materia de animales
ción étnica (J. Burton, 1981; Galaty, 1982; en nuevos estudios, y también es necesa-
Leeds y Vayda, 1965). Una nueva y pro- rio integrar las distintas dimensiones
metedora corriente de investigación es la dentro de un enfoque no determinista.
medicina «etnoveterinaria», que cuenta Parafraseando otro debate antropológico
con la colaboración de veterinarios y an- igualmente revelador (Tambiah, 1969)
tropólogos interesados en catalogar en- en relación a este tema: los animales son
fermedades, en la «etnoetiología» y en buenos para pensar y buenos para comer.
los remedios populares. Otra corriente se ES
dedica al estudio de los efectos fisiológi- Véase también CLASIFICACIÓN.
cos y psicológicos de los animales de Lecturas recomendadas Ingold, 1988a;
compañía en los humanos. E. Lawrence, 1982.
En cambio, el estudio del significado y la
importancia metafórica que se asignan a animismo es, en términos generales,
aquella doctrina que cree que un princi-
ANTROPOLOGÍA, CULTURAL Y SOCIAL 43

pio vital o algún tipo de alma produce el Véase también RELIGIÓN.


fenómeno de cuerpos vivientes organiza- Lecturas recomendadas Endicott,
dos pero que existe separado de esos 1979; Fardon, 1990; J. Fernández, 1982;
cuerpos. TYLOR (1871) definió el animis- Karim, 1981.
mo como la creencia en seres espiritua-
les y base de todas las religiones. El POLI- antepasados Véase ANCESTROS.
TEÍSMO caracterizó la multiplicidad de
tales espíritus y precedió a la progresión anticoncepción Véase REPRODUC-
desde la creencia en muchos espíritus a CIÓN.
la idea de un gran Dios o MONOTEÍSMO.
Los animistas creen que un espíritu hu- antropología, cultural y social
mano puede abandonar su cuerpo, una La antropología cultural y la antropolo-
idea que se originó entre los primeros hu- gía social son tradiciones intelectuales
manos a través, entre otras, de la expe- claramente diferenciables entre sí e in-
riencia de los sueños donde aparecerían cluso separadas. El uso de los términos
imágenes personificadas desconectadas «cultural» y «social» para trazar la línea
de toda materia. Tylor asoció este concep- de demarcación entre ambas se popula-
to o ESPÍRITU al de alma. Para él su pre- rizó en los años treinta, pero la divergen-
sencia casi universal en el vocabulario de cia ya había aparecido mucho antes, es-
lenguas de todo el mundo evidenciaba la pecialmente a partir de las diferencias
creencia en la separabilidad entre espíri- que se establecieron entre los estudios pro-
tus y cosas materiales. Conceptos tales co- piciados por Franz BOAS (1858-1942) en
mo sombra, viento, aliento y vida se pre- Estados Unidos desde la década de 1890 y
suponen mutuamente y pueden estar la nueva dirección por la que empezaba a
contenidos en parecidas o idénticas pala- discurrir la antropología en Inglaterra
bras vernáculas, como ocurre entre mu- aproximadamente por la misma época a
chos pueblos de África de habla bantú instancias de R.R. Marrett (1866-1943),
(Mbiti, 1990). Tylor también atribuyó a C.G. Seligman (1873-1940), W.H.R. Rl-
la religión primitiva la creencia de que VERS (1864-1922) y Alfred Haddon (1855-
los ANIMALES, las plantas y los objetos ina- 1940).
nimados poseen asimismo espíritu o in-
cluso alma. Algo que no habría que con- Actualmente estos dos términos no de-
fundir con la noción de fetichismo, que notan una división de enfoque precisa, lo
atribuye a los objetos poderes mágicos que ha llevado a algunos antropólogos a
que los humanos pueden invocar, y que ignorar tal distinción (por ejemplo, R.
según algunos de los primeros estudiosos Barrett, 1984, p. 2). Pero para muchos
habría sido una de las primeras formas de otros la diferencia sigue siendo impor-
religión. La idea de Tylor de que el ani- tante, aunque solo sea para delimitar es-
mismo habría sido la base primera de la tilos etnográficos distintos. La rúbrica
religión fue cuestionada por Marrett «antropología cultural» suele aplicarse,
(1909), quien afirmó que ese origen había por lo general, a trabajos etnográficos de
que buscarlo en una fuerza sobrenatural talante holístico, ocupados en estudiar
impersonal, como el MANÁ de Polinesia o las formas en que la cultura afecta a la
el orenda de los iroqueses, desligados am- experiencia individual, o en ofrecer una
bos de personas concretas o de fenómenos visión global del conocimiento, de las
naturales, aunque pueden estar asociados costumbres y de las instituciones de un
a ellos ( B . Morris, 1987, pp. 93-107). DP pueblo. «Antropología social» es el tér-
mino que se aplica a los trabajos etno-
44 ANTROPOLOGÍA, C U L T U R A L Y SOCIAL

gráficos que pretenden aislar un sistema alimentaba tanto de geógrafos históricos


concreto de relaciones sociales —como los como Karl Ritter ( 1 7 7 9 - 1 8 5 9 ) y Adolf
que se ocupan de la vida doméstica, de la Bastian ( 1 8 2 6 - 1 9 0 5 ) como de las contri-
economía, de las leyes, de la política o de buciones de Morgan, Henry Schoolcraft
la religión— , otorgan prioridad analítica ( 1 7 9 3 - 1 8 6 4 ) y de los trabajos de campo
a las bases organizativas de la vida social asociados al Bureau of American Ethno-
y abordan los fenómenos sociales como logy bajo la dirección de John Wesley
algo secundario en relación con los te- Powell ( 1 8 3 4 - 1 9 0 2 ) .
mas principales de la investigación cien-
tífico-social. Nomenclatura
Sir James George FRAZER ( 1 8 5 4 - 1 9 4 1 )
Influencias nacionales e fue el primero en ser nombrado profesor
internacionales honorario de antropología social en 1 9 0 7
La antropología cultural sigue siendo la (en la Universidad de Liverpool), y en su
tradición dominante en Estados Unidos; discurso inaugural de 1 9 0 8 definió esta
y la antropología social domina en Gran disciplina como la rama de la sociología
Bretaña y en la Commonwealth. Pero que trata de los pueblos primitivos. Defi-
ambas tradiciones no coinciden exacta- niciones muy semejantes siguen ganando
mente con esa división. El antropólogo adeptos, pero desde los años veinte la an-
británico Edward T Y L O R ( 1 8 3 2 - 1 9 1 7 ) es tropología social ya aparecía más vincula-
claramente un precursor de la antropo- da a las contribuciones de A.R. RADCLIF-
logía cultural, y el antropólogo nortea- FE--BROWN ( 1 8 8 1 - 1 9 5 5 ) que a las de Fra-
mericano Lewis Henry M O R G A N ( 1 8 1 8 - zer. En 1 9 2 3 , Radcliffe-Brown distinguía
1 8 8 1 ) se ha convertido en una figura la etnología, «el intento de reconstruir la
central de la antropología social británi- historia de la cultura», de la antropología
ca. Otros antropólogos —Bronislaw M A L I - social, entendida como «el estudio que in-
N O W S K I ( 1 8 8 4 - 1 9 4 2 ) , por ejemplo- desa- tenta formular las leyes generales que
fían cualquier tipo de categorización. subyacen bajo los fenómenos de cultura»
Además, la genealogía de estas tradicio- ( 1 9 5 8 , pp. 8, 2 5 ) . Para ilustrar su idea de
nes refleja sólo en parte su carácter na- la etnología citaba la obra de BOAS y las
cional. La antropología social surgió de de sus discípulos. La importancia que
la mano de teóricos británicos del siglo otorgaba Radcliffe-Brown a la tipología y
X I X como Henry Sumner MAINE ( 1 8 2 2 -
a la abstracción rigurosa también se in-
8 8 ) , William Robertson S M I T H ( 1 8 4 6 -
corporó a la noción de «antropología so-
9 4 ) y J.F. McLennan ( 1 8 2 7 - 8 1 ) , pero
cial», aunque no a la práctica de todos los
también de figuras tan importantes co-
antropólogos sociales.
mo J.J. Bachofen ( 1 8 1 5 - 8 7 ) , que era sui-
«Antropología cultural» es un término
zo, de Carl Starcke ( 1 8 5 8 - 1 9 2 6 ) , que era
más difuso. El propio Boas nunca califi-
danés, Edward Westermarck ( 1 8 6 2 -
có sus estudios con este epígrafe, sino
1 9 3 9 ) , que era finlandés, Arnold van
simplemente como «antropología». Pero
G E N N E P ( 1 8 7 3 - 1 9 5 7 ) , holandés, y sobre
algunos de sus discípulos echaron en fal-
todo de Émile D U R K H E I M ( 1 8 5 8 - 1 9 1 7 ) y
ta un término capaz de diferenciar el es-
de otros etnólogos franceses pertenecien-
tudio de la cultura per se de la antropolo-
tes al círculo del Année sociologique, que
gía física y, en menor medida, de la AR-
incluía a Marcel MAUSS ( 1 8 7 2 - 1 9 5 0 ) y a
Robert H E R T Z ( 1 8 8 2 - 1 9 1 5 ) . La antropo- QUEOLOGÍA y de la LINGÜÍSTICA. A estos
logía cultural de principios de siglo se estudiosos, entre ellos Clark Wissler
( 1 8 7 0 - 1 9 4 7 ) , Alfred K R O E B E R ( 1 8 7 6 -
ANTROPOLOGÍA, C U L T U R A L Y SOCIAL 45

1960), Robert LOWIE (1883-1957), Paul Divergencias y críticas


Radin (1883-1959) y Edward S A P I R La relación entre antropología social y
(1884-1939), les unía su interés por prio- antropología cultural presenta algunas
rizar la « C U L T U R A » , pero hasta finales de asimetrías interesantes. De acuerdo con
los años treinta no hubo acuerdo para Radcliffe-Brown, y en términos genera-
unificar la nomenclatura. Sapir (1916) les, los antropólogos sociales han carac-
fue uno de los primeros en mencionar la terizado la antropología cultural como
«antropología cultural» en su sentido ac- un campo diferente de investigación,
tual. Pero el témino no cuajó de inme- mientras que los antropólogos culturales
diato. En su manual de 1929, Introduc- han considerado la antropología social
ción a la antropología social, Wissler, por como una especialización dentro de la
ejemplo, definía su disciplina como «an- antropología cultural. Los antropólogos
tropología social» porque: sociales han tendido a marginar algunas
Nuestro principal centro de interés será la de las principales preocupaciones de los
vida social del hombre y no su anatomía, antropólogos culturales, como los estu-
su fisiología o su psicología. A veces nos dios de C U L T U R A Y P E R S O N A L I D A D , por
referimos a esta vida social como civiliza- considerar que están basadas en premi-
ción, pero en antropología social es prefe- sas falsas. Por su parte, los antropólogos
rible el término «cultura»; y la cultura, culturales han descrito a los antropólo-
utilizada en este sentido técnico, incluye gos sociales como quisquillosos adeptos
todas las actividades colectivas, o los hábi- de una doctrina excesivamente estrecha.
tos convencionalizados, de una tribu o de La manifestación más explícita de este
una comunidad (pp. 11-12). escepticismo mutuo fue el debate que se
El manual de Paul Radin (1932), Antro- entabló en 1951 en The American Anthro-
pología social, insitía en esta misma lí- pologist entre George Peter Murdock
nea. Parece que el término «antropolo- (1897-1985) y Raymond F I R T H (1901-).
gía cultural» empezó a ganar terreno Según Murdock, los antropólogos socia-
primero gracias al título de la obra de les «fraccionan sus descripciones y sus
Lowie Una introducción a la antropolo- análisis de los sistemas sociales» y de-
gía cultural (1934), donde declaraba: «El nunciaba que los británicos se centraban
objetivo general de los estudios antropo- «exclusivamente en el parentesco y en
lógicos es comprender la totalidad de la temas directamente relacionados, como
cultura en todos los períodos y edades, y el matrimonio, la propiedad y el gobier-
ver el fragmento más humilde en rela- no», ignorando «aspectos tan importan-
ción con la totalidad» (pp. 384-385). Pe- tes de la cultura como la tecnología, el
ro Lowie seguiría mostrándose bastante folklore, el arte, la educación de la in-
circunspecto respecto al término, y en fancia e incluso el lenguaje» (1951, pp.
1936 reconocía que la disciplina « h a re- 466-467). Afirmaba también que los an-
cibido muchas etiquetas, como "historia tropólogos británicos, en sus estudios de
cultural", "etnografía", "etnología" o campo, operaban desde una base etno-
"antropología cultural"» (1960, p. 391). gráfica limitada, raramente fuera del
En cualquier caso, a finales de los años Africa subsahariana, como rara era, asi-
treinta, los antropólogos norteamerica- mismo, la contrastación de sus generali-
nos dedicados al estudio de la cultura y zaciones con un registro etnográfico más
fuertemente influidos por las enseñanzas amplio. Finalmente, Murdock reprocha-
de Boas ya se referían a sí mismos como ba a la antropología social su ignorancia
antropólogos culturales. de la historia y de la psicología.
46 ANTROPOLOGÍA, C U L T U R A L Y SOCIAL

La respuesta de Firth fue relativamente lenguas nativas y durante períodos largos,


matizada. Se mostró de acuerdo con como tenemos en Inglaterra, también fa-
Murdock en que la esfera de acción de la vorecen los estudios de costumbres o de
antropología social británica apenas se cultura en detrimento de las relaciones
diferenciaba de la sociología teórica, pe- sociales.
ro añadía que las muestras de sorpresa En realidad, la etnografía de salvamento
de Murdock sobre el tema —después de que realizaron algunos antropólogos cul-
que durante treinta años Malinowski, turales como Lowie sí prestó considera-
Radcliffe-Brown, Max G L U C K M A N (1911- ble atención a la estructura social, pero
1975) y E . E . E V A N S - P R I T C H A R D (1902- esos análisis no alcanzaron los niveles de
1973) hubieran estado afirmando lo sofisticación de antropólogos sociales
mismo— representaban o bien «ignoran- británicos como Meyer FORTES (1906-
cia de juicio o espanto mágico». Según 83) y Audrey R I C H A R D S (1899-1984).
Firth, el estudio de la cultura y el análi- Desde los años sesenta la antropología
sis de la estructura son complementa- cultural ha incorporado algunos análisis
rios, y los antropólogos sociales británi- de parentesco y de orden político reali-
cos han demostrado capacidad suficiente zados por la antropología social pero ha
para realizar ambas cosas. Firth dijo que tendido a rechazar, con contundencia, la
él y sus colegas de Gran Bretaña enten- totalidad del proyecto de la antropología
dían su propio trabajo como parte de una social con el argumento de que estaba
ciencia internacional que incluía las úti- basado en modelos estadísticos estructu-
les contribuciones «del mejor trabajo ral-funcionalistas, en falsas premisas so-
norteamericano», y que aquellos antro- bre la naturaleza del parentesco y en no-
pólogos británicos que afirmaban que la ciones ilusorias en materia de integra-
antropología cultural era incapaz de lo- ción social. George Stocking (1984, p.
grar un nivel adecuado de abstracción 181) tildó esta actitud hacia la antropo-
eran «innecesariamente excluyentes». logía social de Radcliffe-Brown y de Ma-
Por otro lado, las «ventajas heurísticas» linowski de abismo histórico:
que la antropología cultural podía obte- Es cierto que hoy, para muchos (especial-
ner de lo que Clyde Kluckhohn llamó el mente, tal vez, en Estados Unidos), el pro-
«impresionismo controlado y holístico» blema real de la comprensión histórica
dependían de «las percepciones persona- parece radicar en cómo tantos antropólo-
les del propio estudioso, a menudo con la gos inteligentes han estado tanto tiempo
ayuda de una formación anterior en otra infectados por un enfoque tan estéril y / o
disciplina» (Firth, 1951a, pp. 477, 480, derivativo.
483, 484). Las declaraciones de los portavoces de
La explicación que ofreció Evans-Prit- una de las tradiciones acusando a la otra
chard (1964, p. 17) de por qué en la an- de estar moribunda, obsoleta o senil
tropología norteamericana dominaba el muestran claramente que la distinción
interés por la cultura y no por la socie- entre ambas tradiciones todavía importa.
dad fue más ofensiva:
Las fragmentadas y desintegradas socie- Temas que perduran
dades indias en que se han centrado sus Tal vez la cuestión más importante para
investigaciones se prestan más fácilmente los estudiosos de la antropología es saber
a estudios de cultura que de estructura so- si esta distinción es una mera cuestión de
cial [ y ] la ausencia de una tradición de estilo o de tradición cultural (coloreada
trabajo intensivo de campo en materia de de identidad nacional) o si por el contra-
ANTROPOLOGÍA, C U L T U R A L Y SOCIAL 47

rio apunta a una divergencia sustancial y adyuven a la creación del orden social.
filosófica más profunda. El argumento a La antropología cultural, que tiene raí-
favor de esta última interpretración es el ces en la filosofía historicista alemana y
siguiente. La antropología cultural, en la en el pragmatismo norteamericano, ha
tradición de Boas, pretende aprehender querido explorar la variedad de la expe-
la totalidad de la vida cultural humana. riencia humana y relacionarla compara-
La antropología social aborda las bases tivamente con una serie de marcos histó-
organizativas de las sociedades humanas. ricos, psicológicos, ecológicos y otros. La
En la práctica, algunos antropólogos cul- antropología cultural, en su sentido más
turales también dan prioridad analítica a amplio, es una continuación del impulso
la estructura social, y algunos antropólo- intelectual que encarnaron, desde el Re-
gos sociales, cuando analizan los sistemas nacimiento, los viajeros observadores y
sociales, aprehenden una gran parte de la los narradores de historias naturales y
vida cultural. Sea como fuere, uno de los que han querido describir el mundo tal
enfoques es básicamente sintético, y el como parece ser. Boas prefirió desarro-
otro analítico e inductivo. llar hipótesis razonables a proponer teo-
El hecho de que la antropología social rías sistemáticas. Y dado su escepticismo
hunda sus raíces en una determinada ante la capacidad del observador para
tradición de investigación social ha con- determinar con certeza qué hechos podían
tribuido a dar forma a sus principales tener relevancia científica, lanzó sus re-
cuestiones. En la explicación que ofre- des lo más ampliamente posible. Su pre-
cen tanto Radcliffe-Brown (1958, pp. 147- misa de que la observación es anterior a
152) como Evans-Pritchard (1962, pp. la teoría ha perdido atractivo en las últi-
21-25) de los orígenes intelectuales de la mas décadas, incluso entre los herederos
disciplina, las figuras clave no son ni de la «antropología cultural», pero gran
Hobbes ni Locke, que especularon sobre parte del vigor de esta tradición se debe
las condiciones fundamentales de la so- a ese supuesto, lo que ha llevado a com-
ciedad, sino Montesquieu (1689-1755) y binar la atención al detalle etnográfico
los pensadores de la Ilustración escoce- con la exploración abierta de ideas nove-
sa, como Adam Ferguson (1723-1816) y les. Muchos antropólogos culturales pos-
Adam Smith (1723-1790), quienes, a teriores a Boas adoptaron programas teó-
partir del análisis de casos concretos, se ricos no «boasianos», a excepción de la
propusieron deducir principios genera- premisa según la cual la tarea consiste
les en materia de interrelaciones estruc- de alguna manera en comprender la cul-
turales de la sociedad. La antropología tura, y que la teoría debe contrastarse en
social bebió también de otras muchas función de ese criterio.
fuentes intelectuales, pero es su nexo La antropología social, desde el momento
con la filosofía moral y con la economía en que aborda un conjunto amplio, aun-
política del siglo X V I I I el que mejor ex- que conceptualmente unificado, de cues-
plica sus preocupaciones intelectuales tiones y métodos, posee un carácter acu-
distintivas: el esfuerzo por conocer la mulativo. En tanto que ciencia de la socie-
naturaleza de las unidades sociales a to- dad, parte del punto de vista de que todas
das las escalas, incluida la S O C I E D A D mis- las sociedades humanas poseen profundos
ma, y las instituciones que hacen que las elementos comunes y de que cabe enten-
unidades sociales se diferencien interna- der las diferencias societales en función de
mente, se mantengan a sí mismas en el principios universales. En cambio, la an-
tiempo, se reproduzcan y, en general, co- tropología cultural parte del postulado re-
48 ANTROPOLOGÍA, C U L T U R A L Y SOCIAL

lativista según el cual cada cultura debe son el enfoque marxista y otros enfoques
entenderse de manera sui generis. Una de basados en el materialismo histórico, la
las consecuencias de esta diferencia es la teoría feminista, la semiótica, el histori-
dificultad de los antropólogos culturales cismo radical y los movimientos asocia-
para aprovechar y construir a partir del dos en favor de la etnografía reflexiva y
trabajo de otros antropólogos culturales, si posmoderna. En algunos casos estas co-
no es emulando sus técnicas. Pero el eclec- rrientes se han fundido con las viejas
ticismo de la antropología cultural le ha tradiciones, pero en otros han surgido en
comportado una ventaja, al permitirle forma de reformulaciones de la episte-
aprovechar los resultados de otras discipli- mología y de los objetivos de la antropo-
nas y plantear cuestiones importantes (so- logía en su totalidad. La tradición de la
bre todo en psicología), algo que a la an- antropología cultural ha mostrado una
tropología social le ha resultado difícil. mayor sensibilidad ante este desafío, e
Intentar explicar la existencia del orden incluso el término «antropología cultu-
social e intentar capturar la diversidad r a l » ha sido parcialmente asumido por
de la experiencia humana son objetivos numerosos defensores de un enfoque que
filosóficamente distintos pero no opues- es claramente anticientífico. La revista
tos. Entre las obras antropológicas con- Cultural Anthropology (fundada en
temporáneas que buscan hacer de puen- 1986), por ejemplo, sólo tiene un nexo
te entre ambas tradiciones cabe mencio- remoto con la tradición de la investiga-
nar Constructing inequality de Raymond ción científica fundada por Boas.
Kelly, quien se propone «describir y ana- A pesar de estas notas críticas, la antro-
lizar todas las desigualdades sociales» pología social y la antropología cultural
del sistema social de los papúa de Nueva siguen siendo orientaciones reconocible-
Guinea (1993, p. 4). mente diferentes para estudiar los fenó-
La distinción entre antropología social y menos humanos, y la mayoría de mono-
antropología cultural sigue presente en grafías antropológicas sigue situándose
la antropología contemporánea, si bien en una u otra tradición. En la medida en
ha perdido parte de la fuerza y mucha de que los análisis comparativos de sistemas
la claridad que tuvo a mediados de siglo. sociales y la exploración de culturas con-
El declive podría deberse en parte a la in- cretas sigan atrayendo la atención disci-
fluencia de L É V I - S T R A U S S (1908-), quien plinar de individuos comprometidos con
en 1949 declaraba que la antropología so- determinados niveles de objetividad, es
cial y la antropología cultural eran parte probable que la antropología social y la
de la etnología y virtualmente indiferen- antropología cultural continúen siendo
ciables (1963a, p. 2; véase E T N O G R A F Í A Y componentes importantes y comple-
ETNOLOGÍA). Edmund L E A C H (1910- mentarios de las ciencias sociales. PW
1989) observó que la influencia del es- Lecturas recomendadas S. Barrett,
tructuralismo francés en la antropología 1984; Boas, 1931, 1938; Darnell, 1974; M.
británica y norteamericana no reducía Douglas, 1980; R. Firth, 1968; Fortes,
«la vastedad del océano Atlántico» (1982, 1969; Hays, 1958; Hinsley, 1994; Kuklick,
p. 34). Pero sí figuraba entre las compli- 1991; A. Kuper, 1977, 1983; I. Lewis,
caciones que acabarían desplazando a 1976; Lienhardt, 1964; Mair, 1965; Man-
Boas y a Radcliffe-Brown como puntos delbaum, 1968; M. Mead y Bunzel, 1960;
de referencia en el ámbito antropológico. Penniman, 1935; Stocking, 1968, 1984,
Otras complicaciones adicionales que 1987; Trautmann, 1987; Voget, 1973.
aparecen a partir de mediados de siglo
ANTROPOLOGÍA APLICADA 49

antropología aplicada es el uso financiada porque sus patrocinadores


de la antropología en materia de investi- creían en sus potenciales beneficios
gación y formación más allá del ámbito prácticos. Sólo más tarde surgieron y se
académico habitual que tiene como fin financiaron proyectos más exclusiva-
mente académicos. Por ejemplo, al pare-
resolver problemas prácticos, ya sea su-
cer los primeros departamentos de an-
ministrando información, proponiendo
tropología de Gran Bretaña sirvieron de
planes de acción o involucrándose en la
centros para programas de formación en
acción directa. El proceso adopta diversas
antropología aplicada destinados a los
formas pero éstas dependen siempre del
administradores coloniales. De hecho, el
problema práctico concreto a resolver,
término «antropología aplicada» apare-
del conocimiento académico disponible y
ció por primera vez en un artículo de
del rol que se espera que desempeñe el
1906 que describía un programa de for-
antropólogo. Desde mediados de los años
mación de administradores en la Univer-
setenta el término «antropólogo prácti-
sidad de Cambridge. En Estados Unidos,
co» (practicing) ha ido sustituyendo gra-
el Bureau of American Ethnology se creó
dualmente al de «antropólogo aplicado»
en el siglo XIX por razones de política na-
para designar a quienes realizan trabajo
cional. Sus voluminosas investigaciones
de campo. Los antropólogos prácticos que
sobre los nativos americanos superaban,
aplican sus conocimientos a ámbitos de- con creces, cualquier programa universi-
terminados (como la salud, el desarrollo tario de la época. Esta tendencia sigue
o la educación) también se autodefinen presente en la actualidad. Muchas de las
de manera cada vez más especializada obras fundacionales en materia de AN-
(por ejemplo, como «antropólogos médi- TROPOLOGÍA LEGAL, ANTROPOLOGÍA MÉDI-
cos», «antropólogos del desarrollo» o CA, ANTROPOLOGÍA URBANA, DIETA y DEMO-
«antropólogos de la educación»). GRAFÍA se escribieron atendiendo a razo-
En los últimos veinticinco años el núme- nes prácticas y de aplicabilidad. A muchos
ro de antropólogos prácticos ha crecido de los antropólogos hoy considerados fun-
considerablemente. Esta tendencia ha dadores de nuevos campos de investiga-
quedado velada por el hecho de que los ción dentro de la antropología académica
antropólogos con mucha frecuencia pose- se les acusó en la época en que realizaron
en títulos y desempeñan roles importan- esas investigaciones de no estar haciendo
tes que no dejan traslucir explícitamente «verdadera» antropología.
su formación académica. Entre estos ro- La antropología aplicada entra dentro de
les cabe incluir, en general, el de investi- dos categorías generales: la investigación
gador de intervenciones, evaluador, ase- aplicada y la intervención aplicada.
sor de impacto, planificador, analista in- Gran parte de la primera responde a ra-
vestigador, promotor, preparador, agente zones de política social, esto es, pretende
de cultura, diseñador de programas, ad- influir en el desarrollo de las políticas
ministrador y terapeuta, entre otros mu- activas, ya sean concretas o de tipo gene-
chos, y la gama aumenta día a día. ral, determinar el impacto de esas políti-
Mucha gente cree que la antropología cas activas o de las decisiones que las ins-
académica surgió primero, y que luego piran, y evaluar lo que se ha hecho como
se aplicó. En realidad, en muchos ámbi- resultado de un determinado plan de ac-
tos la relación fue la inversa: la antropo- ción. Suele llevarse a cabo bajo las rúbri-
logía aplicada constituyó muchas veces cas de «evaluación de impacto social»,
el punto de partida de la investigación, «valoración de recursos culturales», o
50 ANTROPOLOGÍA APLICADA

«análisis del desarrollo tecnológico». Las áreas de mayor concentración de ese es-
prácticas de intervención se centran casi fuerzo son, entre otras, l a AGRICULTURA,
siempre en comunidades, no en indivi- la EDUCACIÓN, la salud y los recursos na-
duos. Pretenden (1) identificar la per- turales; y también el ENVEJECIMIENTO, el
cepción de las necesidades por parte de medio ambiente, el GÉNERO, la vivienda,
la comunidad como una parte importan- los DERECHOS HUMANOS, el reasenta-
te del proceso de diseño de programas; y miento de REFUGIADOS, y el abuso de
(2) fomentar el desarrollo de organiza- DROGAS y ALCOHOL. Los antropólogos
ciones autorizadas en las comunidades. aplicados han sido históricamente pione-
Este tipo de intervenciones aplicadas in- ros en numerosas áreas de investigación,
cluyen la antropología de la acción, la como la vida urbana, la población, las le-
antropología de la investigación y del yes y la nutrición. Parece que la subdis-
desarrollo, la antropología de la advo- ciplina de la antropología médica en su
cacy, l a agencia cultural, el estudio de totalidad surgió del trabajo aplicado en
acciones participativas y el marketing salud internacional.
social. Aunque algunos antropólogos han La antropología aplicada es mucho más
dirigido programas de acción, se trata to- transfronteriza que la investigación aca-
davía de un hecho excepcional. démica. Los antropólogos de este campo
La antropología aplicada utiliza mucho tienen que conocer el ámbito de aplica-
más los MÉTODOS CUANTITATIVOS, espe-
ción en el cual trabajan, así como la le-
cialmente los análisis formales y estadís- gislación más relevante en la materia,
ticos, que el resto de antropólogos en ge- las organizaciones comunitarias o profe-
neral, una práctica que viene recomen- sionales más importantes, y los líderes
dada en las «Directrices para la de opinión. Aunque es cierto que los an-
formación de antropólogos aplicados y tropólogos «aplican la antropología», pa-
prácticos» de 1994 (avaladas tanto por la ra ser eficaces tienen que incorporar da-
Sociedad en favor de la Antropología tos o métodos de disciplinas afines, como
Aplicada como por la Asociación Nacio- la agronomía, los estudios medioam-
nal para la Práctica de la Antropología). bientales, la salud pública y la educa-
De ahí que los antropólogos aplicados ción. Por eso los manuales de formación
hayan contribuido notablemente al de- en este campo suelen recomendar el con-
sarrollo de técnicas de medición de la tacto con otras disciplinas afines. Y dado
maximización de la participación y de la que la propia experiencia de trabajo im-
efectividad del tiempo (time-effective), plica habitualmente tener que trabajar
como por ejemplo procedimientos de en escenarios multidisciplinarios con
evaluación rápida, estudios de reconoci- profesionales de otros campos científi-
miento rápido y análisis de la acción par- cos, y también con los miembros de la
ticipativa (Van Willigen y Finan, 1990). comunidad anfitriona, los antropólogos
Aunque los orígenes de estas prácticas suelen trabajar estrechamente con mu-
tan interesantes son oscuros, la contribu- chos no antropólogos. Lo cual explica, en
ción de los antropólogos en estas áreas es parte, por qué las prácticas (interships)
muy importante. son tan importantes: son una experien-
cia difícil de adquirir en los departa-
Los antropólogos han aplicado sus cono-
mentos de antropología académica.
cimientos y capacidades a una serie de
Los antropólogos que se dedican profe-
ámbitos tan amplia que resulta difícil
sionalmente a aplicar sus conocimientos
dar con un área de interés práctico don-
tienen necesidades organizativas dife-
de no hayan desplegado su actividad. Las
ANTROPOLOGÍA BIOLÓGICA 51

rentes de los antropólogos académicos. blicarse sobre todo como literatura « a m -


La manifestación más interesante de es- bulante» o «sumergida», en forma de in-
tas diferencias es la creación de organi- formes técnicos de distribución limitada.
zaciones locales de especialistas (OLEs) Muchos de los artículos que sí logran pu-
como alternativa a las asociaciones na- blicar se encuentran en revistas no espe-
cionales e internacionales de antropólo- cializadas que se ocupan de su ámbito es-
gos que operan según los modelos de la pecífico de aplicación. Entre las revistas
sociedad erudita. Las OLEs son espacios que publican artículos desde una pers-
para crear redes de información sobre pectiva aplicada están Practicing anth-
puestos de trabajo y eventuales contra- ropology, el boletín de la Asociación Na-
tos, son fuentes de información sobre las cional para la Práctica de la Antropolo-
últimas aportaciones en la disciplina, y gía (ANPA) y High Plains Applied
son también canales de información so- Anthropologist. Estas revistas han mejo-
bre el propio trabajo. Desde el punto de rado mucho la gama de materiales escri-
vista organizativo, estos grupos son algo tos dedicados a la formación y al desa-
inestables, pero algunos funcionan desde rrollo de buenas prácticas. JvW
finales de los años setenta. Las organiza- Lecturas recomendadas E. Chambers,
ciones nacionales de antropología aplica- 1985; Van Willigen, 1991, 1993.
da fomentan muchas veces las relaciones
con las OLEs para no desvincularse de
antropología biológica Es el es-
las autenticidades que representan. Uno
tudio de la especie humana y de sus afi-
de los aspectos de esas relaciones es ofre-
nes existentes o extintas en el marco de
cer más talleres de formación especiali-
la evolución. Incorpora o se superpone a
zada en sus reuniones nacionales. Las or-
campos como la paleontología humana,
ganizaciones nacionales/internacionales
la DEMOGRAFÍA, la ECOLOGÍA, la ECOLOGÍA
más importantes en este ámbito son la
de la reproducción, la FORÉNSICA y la PA-
Sociedad en favor de la Antropología
LEOPATOLOGÍA, la PRIMATOLOGÍA, la SO-
Aplicada y la Asociación Nacional para
CIOBIOLOGÍA, Psicología evolucionaría y
la Práctica de la Antropología. Estas or-
el estudio de la variación física o genéti-
ganizaciones se han convertido en cana-
ca y de la ADAPTACIÓN. Las distinciones
les de comunicación profesional en for-
entre estos subcampos las ha producido
ma de conferencias, revistas y boletines
el desarrollo histórico y residen mayori-
informativos, páginas web y servidores
tariamente en el enfoque taxonómico, el
de listas (list servers). En Estados Unidos
marco temporal o el interés en un siste-
al menos, los antropólogos aplicados
ma fisiológico o comportamental parti-
constituyen la vanguardia a la hora de
cular.
proponer estándares en materia de prác-
ticas éticas. El primer manifiesto ético
elaborado por antropólogos ha sido pro- Teoría evolutiva
piciado por la Sociedad en favor de la Puede que el desarrollo más importante
Antropología Aplicada como respuesta a y de gran alcance haya sido la introduc-
la reacción negativa de una determinada ción de una teoría evolutiva más madura,
comunidad frente a un proyecto de in- derivada de las ciencias biológicas, como
vestigación. principio rector y a la vez sustrato meto-
dológico (Dawkins, 1986). La teoría evo-
Los antropólogos aplicados tienden a pu- lutiva es un poderoso generador de nuevas
blicar menos en las revistas especializa- ideas, pero sirve igualmente para limitar
das de renombre. Sus textos suelen pu- la interpretación de las observaciones físi-
52 ANTROPOLOGÍA BIOLÓGICA

cas y comportamentales. Por ejemplo, los chas cuestiones claves de la primatología


antropólogos físicos de antaño aceptaban abordan la relación causal entre el com-
la distinción entre RAZAS basada en ma- portamiento individual, la estructura del
nifiestas diferencias físicas como rasgo grupo y estas adaptaciones físicas y com-
humano evidente y recogían innumera- portamentales en un contexto ecológico.
bles medidas en apoyo de teorías especu- El término «primatología» comprende
lativas. Contrariamente, la teoría evoluti- asimismo el estudio con primates de as-
va moderna no ha descubierto líneas cla- pectos como la cognición, el lenguaje, la
ras entre las razas humanas, fuera de anatomía, los sistemas fisiológicos, la
algunas «tendencias» de variación geo- conservación y la ontogenia (desarrollo).
gráfica, y, en cambio, puede demostrar la Todos los animales reparten su energía
ausencia de significación evolutiva de ta- de crecimiento y reproducción en esta-
les diferencias. Los bioantropólogos mo- dios ontogénicos y dividen sus esfuerzos
dernos atienden a la variación en el pla- entre diferentes categorías de comporta-
no de los genes individuales y de la ex- miento (nomadeo, apareamiento, etc.).
presión parcial y modificada de esta Las estrategias de vida y de distribución
variación en los individuos, diferencias del tiempo y la energía está sujetas a la
las más de las veces invisibles (Cavalli- selección natural y optimizan el éxito re-
Sforza etal, 1994). productor. Sin embargo, dado que cada
especie es virtualmente única con res-
Primatología pecto a su herencia genética y su ecolo-
Este campo se solapa en no poca medida gía, el proceso creativo de la selección
con la antropología biológica. Aunque la natural genera inevitablemente resulta-
mayoría de los mamíferos carecen de sis- dos igualmente únicos. De ahí que los
temas sociales complejos, los primates en bioantropólogos infieran modelos gene-
general, incluidos los humanos, sí los rales a niveles taxonómicos amplios para
tienen. La opinión emergente entre los poder comprender la fisiología y el com-
primatólogos es que los primates se be- portamiento, dado el caso, a escala más
nefician de la vida en grupo por la pro- fina, como la especie o el sexo. Machos y
tección que les proporciona frente a los hembras se inclinan por un número l i -
predadores y al posible INFANTICIDIO, pe- mitado de estrategias competitivas, re-
ro a costa de una mayor competición por productivas y alimentarias. Aunque la
los recursos disponibles (Hausfater y distribución y la calidad de la comida,
Hrdy, 1984). Esta competición, junto con los hábitos de los predadores y competi-
el comportamiento estratégico asociado dores interespecies modulan también el
con el apareamiento, configura con gran repertorio de comportamientos, las espe-
probabilidad el comportamiento social cies individuales pueden divergir del
de los primates (Fleagle, 1988). Su habi- modelo esperado en aspectos notables.
tat geográfico se confina típicamente a Por ejemplo, si los primates sociales ma-
las regiones tropicales y subtropicales, se chos dedican algún esfuerzo (indirecta-
reproducen lentamente y muestran una mente) al cuidado y protección de las
gran variedad de adaptaciones locomo- crías, los machos humanos contribuyen
toras y dietéticas. La flexibilidad física,
de manera importante a la alimentación
dietética y social de las diferentes espe-
de éstas (Kinzey, 1987). Si no se conocie-
cies de primates parecen variar en fun-
ra cómo varían las estrategias de com-
ción de factores filogenéticos y ecológi-
portamiento en el seno de los grupos ta-
cos (R. Martin y Martin, 1990). Así, mu-
xonómicos y funcionales más amplios, la
ANTROPOLOGÍA BIOLÓGICA 53

paternidad humana (aun con sus dife- tamaño del cerebro aumentaron en aso-
rencias entre culturas) no se reconocería ciación con la postura erecta y la loco-
como rasgo insólito que es. moción, que dejaron libres las manos pa-
Los humanos son únicos por su grado de ra la manipulación de herramientas, pe-
inteligencia, pero pocos investigadores se a que esta afirmación es negada por la
concuerdan en qué es la inteligencia, pa- evidencia. También ha sido propuesta,
ra qué sirve, cómo se desarrolla o cómo pero no fundamentada, la idea de que el
surgió en el curso de la evolución. De ahí cerebro humano corresponde al de un
que gran parte de la investigación pri- primate con la adición de estructuras
matológica haya tratado de definir el nuevas. La reorganización de las cone-
concepto de «inteligencia» y de perfilar xiones entre las estructuras cerebrales
los rasgos cognitivos que el hombre com- para hacer posible el lenguaje u otras fa-
parte con otros primates, y cuáles son cultades cognitivas únicas en los huma-
privativos de la especie humana. Un mé- nos ha sido dada por supuesta y postula-
todo importante consiste en el estudio de da, pero no probada. Grandes cambios
la función del cerebro y en su evolución en el tamaño relativo de diferentes es-
atendiendo a las diferencias entre tama- tructuras cerebrales constituyen proba-
ños absoluto y relativo, extensión y dis- blemente un factor de importancia ma-
tribución relativas de las estructuras ce- yor en la diferencia de los cerebros hu-
rebrales, conectividad y organización de mano y primate respectivamente. Y esto,
éstas y evaluación y caracterización de junto con la incorporación de estructuras
las facultades cognitivas. Los primates y circuitos existentes para funciones no-
(en particular los humanos) poseen un vedosas, da razón probablemente de las
cerebro relativamente grande en compa- facultades de lenguaje y otros rasgos
ración con la masa del cuerpo y presen- cognitivos presentes en los humanos
tan diferencias importantes en sus carac- (Deacon, 1997).
terísticas corticales. Entre los principales La antropología biológica ha llegado
grupos de primates, como los prosimios, esencialmente a la conclusión de que el
monos de los Mundos Viejo y Nuevo y si- LENGUAJE es bastante uniforme en su ex-
mios, hay diferencias fundamentales. presión y función (GRAMÁTICA profunda
Las estructuras cerebrales asociadas con universal) en todas las sociedades y cul-
la memoria, la planificación y la secuen- turas (véase LINGUÌSTICA HISTÓRICA). Sin
ciación de eventos son más grandes y al embargo, no hay acuerdo acerca de la on-
parecer más importantes en los primates togenia del lenguaje ni sobre qué fuerzas
antropoides, humanos incluidos, que en selectivas configuraron probablemente la
el mamífero medio. En los humanos, al- evolución del lenguaje. Las ideas de
gunas de estas estructuras se usan para Chomsky sobre la emergencia súbita de
el lenguaje. Así, aunque la singularidad novo del lenguaje contrastan con la opi-
del lenguaje humano no puede negarse, nión de que este fue modulado por selec-
puede que implique facultades, o al me- ción natural y, así, a través de estadios de
nos estructuras cerebrales, muy extendi- función y particularidades ontogénicas
das entre los primates. diversos. Otro contraste aparece con quie-
Las teorías acerca de la evolución y la nes entienden que el lenguaje es un siste-
función del cerebro abundan y a menudo ma adaptativo complejo al que subyace
se mantienen pese al escaso apoyo que una estructura genética compleja, y aque-
les presta la evidencia actual. Todavía se llos que proponen que la operación y fun-
afirma a menudo que la inteligencia y el cionalidad del lenguaje se desarrollan a
54 ANTROPOLOGÍA BIOLÓGICA

partir de estructuras genéticas inespecífi- espectaculares, pero aún importantes en


cas subyacentes modeladas luego en gran el comportamiento de Homo sapiens, de-
medida por la adaptación ontogénica del rivados del desarrollo de la horticultura
cerebro al cuerpo donde prospera y, por y la ganadería, la invención de las tecno-
tanto, fruto del medio físico y sociocultu- logías de la cerámica y del metal, los
ral donde el cuerpo se encuentra (Pinker, asentamientos primitivos y urbanos, la
1994). emigración y la urbanización.
Los temas y controversias en torno a la
Paleoantropología paleontología humana se dividen en dos
La paleoantropología, incluso el uso de categorías. Una hace referencia al mode-
la genética molecular para generar es- lo de evolución a gran escala en un tiem-
quemas filogenéticos, integra conoci- po dado, incluso cuántas especies apare-
mientos de un amplio margen de saberes cen representadas en los registros fósiles
—paleontológicos, paleoclimatológicos, y qué relaciones guardan entre sí. La otra
arqueológicos, de las ciencias explican intenta una reconstrucción funcional o
las nuevas técnicas de datación de los ecológica de los taxones, como la natura-
restos hallados—, a fin de establecer la leza de la locomoción de los australopite-
dieta y el clima, etc. Las vertientes clave cos o las diferencias entre los comporta-
de este campo incluyen: mientos nómadas del hombre de nean-
— El origen de los primates y la relación derthal y los humanos modernos.
filogenética entre sus clases principales. En la disputa sobre qué fósil es el más
— La divergencia, diversificación y con- viejo y qué especie de homínido puede
vergencia de las adaptaciones de los pri- reclamar ascendencia sobre los demás es
mates entre los grupos principales (espe- fácil perder de vista algunas de las más
cialmente especímenes del Viejo Mundo importantes realizaciones desde media-
frente a los del Nuevo Mundo). dos de la década de 1970 (Brace, 1995).
— La filogenia, la ecología y el compor- Por ejemplo, dados los avances en la ge-
tamiento de los hominoides miocénicos nética molecular y la consiguiente rein-
(término que hace referencia a los si- terpretación de los registros fósiles, el
mios en general). marco temporal de la evolución humana
— Los modelos de especiación y extin- se ha acortado considerablemente. Con
ción y la ecología comportamental de los raras (pero no insignificantes) discre-
australopitecos y otros simios bípedos es- pancias, la edad de la división entre
trechamente relacionados. chimpancés y humanos ha sido situada
— Las cambiantes adaptaciones de los en algún momento de hace cinco o seis
homínidos del pleistoceno temprano y millones de años, revisión a la baja de
medio, en especial las primeras especies más de la mitad del tiempo previamente
Homo y Homo erectus, incluidos los cam- estimado. La búsqueda del «último an-
bios comportamentales inferidos de la cestro común» (término que ha reem-
cultura material y la extensión geográfi- plazado al muy denostado «eslabón per-
ca de los homínidos por una gran diver- dido») de los humanos y los chimpancés
sidad de hábitats. se basa ahora en el crecientemente rico
— La evolución de los humanos moder- registro fósil del marco temporal más
nos, que incluye una notable pérdida de ajustado del mioceno tardío, el plio-pleis-
robustez (masa muscular y grosor óseo) en toceno y el pleistoceno inferior, marco
relación con los homínidos precursores. de una profusión de formas homínidas.
— Los cambios, morfológicamente nada Incluso los «generalizadores» modestos
ANTROPOLOGÍA BIOLÓGICA 55

(que tratan de incluir el mayor número reciente como de 100.000-200.000 años.


posible de variaciones dentro de un gru- Por tanto, los principales modelos de
po o especie) deben admitir la existencia cambio en virtualmente toda la evolu-
simultánea de varias especies de homíni- ción de los homínidos no guardan rela-
dos en el este, sur y centro de África. Es- ción con un tamaño espectacular (y one-
ta distribución radial de los homínidos rosamente) grande del cerebro.
se asocia con dos importantes adquisicio- El origen del Homo sapiens fisiológica-
nes adaptativas: el comienzo del bipedis- mente moderno sigue siendo centro de
mo (aunque no necesariamente como la debate, quizás vergonzoso, en la paleoan-
humana en forma y función) y el agran- tropología actual. Una teoría postula que
damiento de los dientes con el engrosa- los humanos modernos emergieron en
miento asociado de la capa de esmalte, una área geográfica limitada de África y
que sugieren una desviación dietética se extendieron para colonizar el resto del
importante frente al último ancestro co- mundo. Un modelo alternativo propone
mún, presunto pero todavía por descu- que Homo sapiens apareció simultánea-
brir. De esta exhuberante distribución mente en muchas regiones del Viejo
de formas homínidas surgió, por razones Mundo. Pocos debates antropológicos
que se desconocen, una especie única o han inspirado tanta incomprensión pú-
un conjunto de especies genéricamente blica de un tema evolutivo ni creado tan-
tas y tan falsas analogías. Aunque varios
relacionadas llamadas Homo erectus.
modelos genéticos basados en el ADN
mitocondrial, y modelos similares en el
Evolución humana
ADN nuclear, sugieren que la humani-
El gran tamaño del cerebro humano se
dad entera desciende de una o unas po-
considera generalmente una de nuestras
cas poblaciones existentes hará unos
más importantes adaptaciones, aun
200.000 años, no hay pruebas científicas
cuando hay muy poca concordancia so-
de que una sola hembra humana
bre para qué se usa en realidad. El con-
(«Eva») representara la contribución de
senso acerca del momento y modo de au-
su género a la población reproductora de
mento de tamaño del cerebro en el lina-
nuestra especie (tampoco hubo un
je Homo indica que probablemente hubo
«Adán» con cromosoma Y ) . Más impor-
dos o tres modificaciones (separadas por
tante aún, la existencia de semejante
intervalos de estasis o de cambio muy
cuello de botella demográfico no está ne-
gradual) hacia un órgano algo más gran-
cesariamente conectada con los cambios
de. El tamaño del cerebro del homínido
que diferencian a los humanos premo-
temprano (relativo a la masa corporal)
dernos (Homo sapiens arcaico) de los hu-
no impresionaba en términos primatoló-
manos anatómicamente modernos, ya
gicos. El relativamente moderno cerebro
que este cuello de botella podía haberse
humano se alcanzó aproximadamente
producido antes, durante o después de
hace tan sólo medio millón de años o
estos eventos evolutivos. La importancia
menos, algo así como un 10 por ciento de
esencial de este modelo cuello de botella
la historia total de nuestro linaje desde
reside en que la gran mayoría de los fósi-
la escisión de los otros grandes monos
les premodernos hallados en el Viejo
africanos. Y si la regla general de rela-
Mundo no pueden ser ancestros genéti-
ciones cerebro-masa corporal rige para
cos de ningún humano viviente. La evi-
con los humanos modernos gráciles (y
dencia molecular (ADN) y fósil sugiere
cabe que no sea así), el tamaño del cere-
que África es el solar de una reducida
bro en medida moderna puede ser tan
56 ANTROPOLOGÍA BIOLÓGICA

población así. Contrariamente, la hipó- nos en particular. En la década de 1970,


tesis multirregional basada en gran me- los "antropólogos y otros teóricos evoluti-
dida en las presuntas similitudes entre vos empezaron a emplear estos construc-
los fósiles arcaicos y los restos óseos más tos teóricos como propiedad integral o
tardíos y humanos vivientes sugiere una teoría de la selección de afinidades, teo-
evolución simultánea a lo largo y ancho ría de A L T R U I S M O recíproco y teoría de
de una extensa zona geográfica, inclui- los conflictos intergeneracionales en el
das Asia y Europa, además de África estudio de las poblaciones humanas y de
(Cavalli-Sforza et al, 1995). primates no humanos. Un principio rec-
Una vez que entra en escena el humano tor en la biología comportamental hu-
moderno (esqueléticamente), la investi- mana es que los humanos están sujetos a
gación bioantropológica centra su enfo- los mismos fundamentos biológicos de
que en los modelos evolutivos generales, los primates, los mamíferos y los anima-
pero no pierde por ello significación. les en general. Toda excepción humana
¿Qué procesos intervinieron en la propa- ha de ser demostrada; no puede darse
gación histórica de los humanos por todo por supuesta. De manera similar, las hi-
el globo (recordando aquí que los prima- pótesis evolutivas (neodarwinianas) acer-
tes siguen generalmente confinados en ca del comportamiento humano han de
sus hábitats tropicales y subtropicales)? ser verificadas con el mismo rigor analí-
De las muchas innovaciones (por ejem- tico que cualquier otra hipótesis científi-
plo, horticultura, ganadería, metalur- ca. En esta línea, varios estudios de datos
gia), cambios demográficos (descenso in- de sociedades humanas han demostrado
ferido en el espaciamiento de las gesta- que proporciones sustanciales de varia-
ciones, cambios en la morbididad y la ción observada en el éxito reproductor,
longevidad, desplazamientos de densi- S I S T E M A S D E M A T R I M O N I O , reglas de he-

dad poblacional) y otros cambios com- rencia, sistemas de P A R E N T E S C O , manipu-


portamentales (diferentes sistemas de lación del cociente de sexos y modelos de
parentesco, comercio e intercambio, or- V I O L E N C I A u H O M I C I D I O pueden explicar-

ganizaciones grupales, etc.) cuáles pue- se usando principios evolutivos.


den haber sido fuerzas primeras con in-
cidencia en las demás? ¿Qué impulsó es- Medicina y psicología evolutivas
tos cambios? ¿Y por qué tuvieron lugar Dos subcampos muy recientes de la an-
en un momento dado y no antes o des- tropología biológica han recibido consi-
pués? La antropología biológica aborda derable atención en las publicaciones
muchas de estas cuestiones recurriendo a científicas y los medios públicos, la me-
datos arqueológicos y al estudio isotópico dicina evolutiva (o darwiniana) y la psi-
de huesos y otros restos. cología evolutiva. La primera examina
las discordancias entre un legado evolu-
Biología comportamental humana tivo humano reconstruido (nomadeo re-
Representa uno de los aspectos de desa- colector) y la vida industrializada o ur-
rrollo más reciente y peor comprendidos banizada, y enfermedades resultantes de
de la antropología biológica. La voz «so- la mente y del cuerpo (Eaton et al.,
ciobiología» fue acuñada por el biólogo 1988). La segunda postula la existencia
E.O. Wilson (1975) para designar los de módulos cognitivos diseñados por la
puntales genéticos y biológicos varios selección natural para resolver determi-
del comportamiento social de los anima- nadas clases de problemas comunes a un
les en general y de las hormigas y huma- contexto evolutivo, como el de recolecto-
ANTROPOLOGÍA COGNITIVA 57

res que viven alejados de la tierra en so- en términos etnocientíficos tradicionales


ciedades a pequeña escala (J. Barkow et como conjunción de tres características
al., 1992). Ambos campos aplican la teo- distintivas: varón, adulto y célibe. Los
ría evolutiva para dar respuesta a cues- hombres se caracterizan según reúnan o
tiones relativas al comportamiento o fi- no estos rasgos; no hay término medio.
siología de los humanos de modo nove- Sin embargo, ello no constituye una clasi-
doso, ampliando al mismo tiempo la ficación en la vida real, dado que popes y
esfera de la antropología biológica, es de sacerdortes no se consideran normalmen-
esperar que con éxito, hacia nuevos hori- te solteros. Es más probable que aplique-
zontes. GL mos categorías como «soltero» asimilan-
Otras lecturas Aiello y Dean, 1990; do los casos potenciales a prototipos que
Betzig et al., 1988; Cheney y Seyfarth, constituyen representaciones estereotípi-
1990; Devor, 1992; R. Foley, 1987; Goo- cas de conceptos que usamos como patrón
dall, 1986; Isaac, 1989; S. Jones et al., de referencia (Rosch y Lloyd, 1978). Da-
1992; Keller y Lloyd, 1992; Konner, do que el soltero prototípico es promiscuo,
1982; Lewin, 1993; Savage-Rumbaugh y poco hogareño y a la vez potencialmente
Lewin, 1994; Smuts, 1987; Tanner, 1990; casadero, la aplicación de la categoría a
Tattersall, 1995; Trinkaus y Shipman, popes y sacerdotes resultaría chocante.
1993; K. Weiss, 1993. La investigación ha revelado que mu-
chas categorías se organizan en torno a
antropología cognitiva Es el es- prototipos, desde los términos de paren-
tudio de la relación entre la mente y la tesco al mobiliario (Lakoff, 1987; Lakoff
sociedad. Tradicionalmente, la antropo- y Johnson, 1980). La mayor parte de este
logía cognitiva estudia el conocimiento trabajo ha corrido a cargo de lingüistas,
cultural en términos de su organización mientras que los antropólogos cognitivos
y aplicación a la vida diaria, en activida- se han centrado en una estructura de co-
des como las de clasificación e inferen- nocimiento próxima, el «esquema», voz
cia. A principios de su desarrollo, en el tomada de los trabajos precursores de
decenio de 1950, se entendía como sinó- F.C. Bartlett (1932) en psicología social.
nimo de ETNOCIENCIA o etnosemántica. Las diferencias existentes entre prototi-
Los estudios centrados en la estructura po y esquema residen en que mientras
de categorías conceptuales en los siste- ambos son estereotípicos, el prototipo
mas de CLASIFICACIÓN populares y en los consiste en un conjunto especificado de
significados codificados en estos sistemas expectativas, en tanto que el esquema es
en áreas como el PARENTESCO, la ETNOBO- un marco organizado de relaciones que
TÁNICA y la clasificación de colores. La deben ser cumplimentadas con detalles
unidad central de análisis era la catego- concretos. Los esquemas son estructuras
ría conceptual compartida, un conjunto de conocimiento muy generalizadas y
unitario de rasgos característicos. culturalmente específicas que ayudan a
Estudios más recientes sobre los sistemas generar inferencias apropiadas. Llenan
de clasificación se han concentrado en la
las lagunas aportando información que
realidad psicológica de las categorías con-
suele considerarse garantizada, capaci-
ceptuales. Si éstas son sólo agrupaciones
tando así a los individuos para identifi-
de rasgos, los miembros de una categoría
car acciones, sucesos y consecuencias ba-
no debieran variar en cuanto a su impor-
sándose solamente en un caudal de in-
tancia psicológica. Pero no es así. Consi-
formación a lo sumo parcial.
deremos la categoría «soltero», definida
Consideremos las dos frases siguientes:
58 ANTROPOLOGÍA COGNITIVA

Juan se fue de guateque. Al día siguiente declaraciones etnográficas o psicológicas


amaneció con dolor de cabeza. Muchos generales sobre si algunas estructuras de
lectores supondrán que la cefalalgia de conocimiento son universales y (de serlo)
Juan guarda relación con la fiesta, oca- en qué medida dependen de procesos cog-
sión en la que se suele beber y fumar nitivos universales. Para dar con la res-
mucho, con el malestar matinal consi- puesta es preciso recurrir a los teóricos
guiente. Obsérvese, no obstante, que que estudian la inteligencia artificial y la
nuestra explicación causal va mucho psicología cognitiva, quienes han pro-
más allá de la información disponible. puesto tres modelos básicos: proceso de la
Al fin y al cabo, Juan puede haber sido información, desarrollo cognitivo, y per-
atropellado por un autobús de regreso a cepción y experiencia, respectivamente.
su casa o sufrir una intoxicación alimen- 1. Los modelos de proceso de la infor-
taria. La explicación elegida no es sino mación tratan de aplicar importantes
una inferencia basada en nuestro conoci- principios generales acerca de la arqui-
miento culturalmente organizado en re- tectura de los sistemas de inteligencia
lación con las andanzas habituales de la artificial y sus implicaciones en el estu-
gente que acude a fiestas. La trama de dio de la cognición humana. Los mode-
este conocimiento es casi un guión; pare- los informáticos proporcionan los me-
cemos conocer el desenlace. Así, por te- dios necesarios para evaluar la plausibi-
ner acceso a esta trama de origen cultu- lidad de las propuestas particulares.
ral podemos extraer sentido de las ambi- Ocasionalmente, estos modelos han de-
guas frases iniciales. mostrado estar suficientemente bien for-
Los antropólogos cognitivos han obser- mulados para tomarse como sujetos jun-
vado que gran parte del conocimiento to con humanos en ensayos experimen-
social corrientemente aplicado se da en tales. Actualmente es notable el interés
tales planteamientos esquemáticos, tam- vertido en el proceso de distribución pa-
bién conocidos como modelos cognitivos, ralela (PDP) y en el conexionismo o idea
guiones o escenarios de eventos diversos. de que las cosas que ocurren regular-
Notables estudios antropológicos han ex- mente juntas en la experiencia del indi-
plorado el perfectamente organizado es- viduo resultan estrechamente asociadas
cenario para entrar, o salir de una casa en la mente de éste (Bechtel y Abraham-
entre los yakan de las Filipinas (Frake, sen, 1991).
1980), las directrices para la adjudica- 2. Los modelos de desarrollo cognitivo
ción de arriendos de tierra en las islas comparan culturas para hallar rasgos de
Trobriand (Hutchins, 1987), el escenario desarrollo y temas comunes. La mayor
común de eventos que rige la estructura parte de esta literatura se ha centrado en
de los proverbios norteamericanos (G. los sistemas religiosos y en las prácticas
White, 1987) y cómo los escenarios emo- rituales. E. Thomas Lawson y Robert
cionales estereotípicos influyen en los McCauley (1990) tomaron la noción de
juicios sociales y las decisiones políticas «competencia» de Chomsky para afir-
de los pueblos de las islas del Pacífico mar que los participantes en sistemas re-
(Lutz, 1988). ligiosos poseen el saber necesario para
Aunque la evidencia de que las estructu- generar intuiciones concretas acerca de
ras de conocimiento cultural están fuerte- la «gramaticalidad» de los fenómenos
mente esquematizadas es importante, los religiosos. Estas intuiciones son la base
estudios realizados por los antropólogos de los principios universales del ritual
cognitivos suelen evitar la formulación de religioso, específicamente en lo que se
ANTROPOLOGÍA COGNITIVA 59

refiere a la centralidad relativa de accio- jo» conceptualizan metafóricamente es-


nes rituales específicas. Además, Boyer tados de ánimo, valores relativos y expe-
(1994) observó que las intuiciones acerca riencias emocionales. Otros trabajos se
de los fenómenos religiosos surgen a par- han centrado en las interconexiones entre
tir de principios universales que actúan la experiencia perceptual y las categorías
como teorías tácitas que no son en sí cognitivas en las expresiones deísticas
mismas intuitivas y pueden requerir un mayas (W. Hanks, 1990), en los adverbios
«acto de fe». Por ejemplo, el supuesto fonológicamente simbólicos quechuas (J.
ontológico más extendido acerca de los Nuckolls, 1996) y en las partículas clasi-
sistemas religiosos postula la existencia ficatorias de los kilivila (Senft, 1996).
de agentes como los ESPÍRITUS, cuyas Actualmente, la antropología cognitiva
propiedades físicas son contraintuitivas. está influida por los recientes trabajos en
Boyer expuso la hipótesis de que dado las ciencias cognitivas y la lingüística y
que los supuestos contraintuitivos son asediada por problemas de larga estirpe
centro de inversión más cognitiva y más filosófica. Destaca entre estos problemas
efectos emocionales que las representa- la motivación. Dado que las gentes tie-
ciones de otros tipos, la probabilidad de nen los modelos que los antropólogos
que sobrevivan a los ciclos de transmi- cognitivos les asignan, ¿qué los hace vin-
sión son mayores. culantes? Roy D'Andrade (1995) y Clau-
3. Los modelos de percepción y empíri- dia Strauss (1992) han abordado esta
cos consideran que los procesos percepti- cuestión redefiniendo las estructuras de
vos y las experiencias compartidos en un conocimiento como sistemas con fines
ámbito dado configuran transcultural- claros. El problema de este planteamien-
mente formas cognitivas, opinión me- to reside en que tiende a hacernos pen-
diada por los estudios sobre la percep- sar en términos de objetivos discretos y
ción humana. Sumamente notable en es- aislables accesibles a la consciencia. Ed-
ta categoría es el trabajo de Lakoff win Hutchins (1987) y Drew Westen
(1987) y M. Johnson (1987), quienes (1992) han intentado incorporar al efec-
postularon un «realismo experimental» to el psicoanálisis freudiano con miras a
que no es presa de la trampa conceptual proporcionar a la antropología cognitiva
del subjetivismo y el objetivismo. Lakoff una teoría de profunda motivación. La-
y Johnson empezaron con la premisa de mentablemente, la antigua división de
que los movimientos de nuestro cuerpo y este campo en el estudio del conocimien-
su ubicación espacial generan estructu- to (cognición) y el de la motivación (psi-
ras de conocimiento y modelos de razo- coanálisis) hace difícil la síntesis de am-
namiento que se manifiestan en el uso bos.
lingüístico. Un componente central de Aunque el campo reconoce las teorías de
su argumentación es la metáfora. Nues- explicación de la psicología cognitiva
tros pensamientos, obras y hasta nues- empírica, tiende a evitar asumirlas del
tras acciones son afectados por redes de todo por temor a incurrir en el reduccio-
metáforas sistemáticamente estructura- nismo. Algunos han criticado este psico-
das que reflejan clases básicas de expe- logismo razonando que extraña la in-
riencia psicológica. La diferencia entre fluencia configuradora de la política en
lo alto y lo bajo, por ejemplo, es un as- el contenido de la mente (Lutz, 1992).
pecto esencial de la experiencia humana Otros disienten y abogan por una mayor
y así se pone de manifiesto en expresio- atención al trabajo experimental en la
nes del habla común donde «alto» y «ba- psicología cognitiva desarrollista (Law-
60 ANTROPOLOGÍA CRÍTICA

son y McCauley, 1990). La naturaleza de criticada en los términos de la BRUJERÍA


la cognición suscita creciente interés. azande (Evans-Pritchard, 1937), desen-
¿Debemos seguir considerándola sinóni- cadenándose así un encendido debate
ma de la razón y definir la antropología acerca de la naturaleza de la racionali-
de la cognición como campo principal- dad y la protección que brindaban am-
mente dedicado al estudio del conoci- bos sistemas frente a la falsificación. El
miento? Estas materias hacen difícil análisis de CLASE y los conflictos inhe-
imaginarse una antropología estricta- rentes se formuló atendiendo a los proce-
mente «cognitiva», y en el futuro au- sos hegemónicos culturales de los mitos
mentarán probablemente las mociones reconocidos, condensación simbólica,
en pro de su asociación (o incorporación procesos rituales, formas de organización
directa) a otras disciplinas, como las en pequeña y gran escala, diferenciación
ciencias psicológica y cognitiva. CN simbólica de grupos de intereses y de
clase y autorrepresentación frente a ín-
antropología crítica Incluye; (1) dices objetivos de rango social, entre
las perspectivas epistemológicas y cultu- otros (W. Lloyd Warner, 1941-1959;
rales críticas surgidas de la investigación Gusfield, 1963; R. Grimes, 1976; Fis-
transcultural, que ocasionalmente apli- cher, 1980a). Numerosos estudios de co-
can los antropólogos como práctica ex- munidades contribuyeron al conoci-
tensiva a sus propias sociedades; (2) se miento de la forma urbana, sucesión ét-
dice del trabajo antropológico inspirado nica, familias matrifocales ampliadas,
por la tradición marxista general de teo- mecanismos de ayuda mutua y dinámica
ría social; (3) se refiere también a la obra de la formación de las sectas religiosas.
que a partir de la década de 1960 se ins- Recientemente, los renovados esfuerzos
piró en la «teoría crítica» de la ESCUELA por proseguir el trabajo etnográfico por-
DE FRANKFURT. menorizado en las sociedades del primer
1. Las descripciones etnográficas de so- mundo (Ginsberg, 1989; Marcus, 1992;
ciedades ajenas han sido piedra de toque Martin, 1994; M. Strathern, 1992; Tra-
de los antropólogos desde la «revolución week, 1988) no se funden meramente
malinowskiana» de la década de 1920, con la SOCIOLOGÍA, sino que conservan
tanto como medio de arrojar nueva luz las perspectivas culturales, transcultura-
sobre la propia sociedad como sobre les y transnacionales de la crítica antro-
otros modos de vida, y para poner en te- pológica, al igual que la signatura de la
la de juicio muchos supuestos culturales investigación metodológica funcionalis-
tradicionalmente anquilosados, sirvien- ta en las interconexiones de lugares so-
do así como crítica de las sociedades bur- cial y culturalmente diferenciados (véa-
guesas, liberales, y de masas, fruto del se FUNCIONALISMO, POSMODERNO).
capitalismo industrial. Los antropólogos 2. La tradición de la antropología mar-
intervinieron en los debates públicos xista o de inspiración materialista en Es-
acerca de la familia (M. Mead, 1928, tados Unidos, representada por figuras
1930; Malinowski, 1926, 1962), crimen y como Stanley Diamond, Eric Wolf, Sid-
castigo (Malinowski, 1927), política de ney Mintz y Marshall Sahlins en su obra
inmigración (Boas, 1928) y reforma edu- temprana (1960, 1968b, 1972), tenía raí-
cacional (Redfield, 1947), basándose en ces más hondas en el estudio de la ecolo-
sus propios conocimientos de sociología gía cultural de Julián STEWARD y Leslie
comparada y modos alternativos de or- W H I T E (véase ANTROPOLOGÍA ECOLÓGI-
ganización de la sociedad. La ciencia fue
CA). Sin embargo, en el período inmedia-
ANTROPOLOGÍA CRÍTICA 61

tamente posterior a la segunda guerra ciedad de la información. La cultura po-


mundial, la antropología crítica confron- pular empezó a verse crecientemente co-
tó crecientemente cuestiones de cultura mo arma de dos filos en razón de su pro-
con poder y economía política, viéndose pia ambivalencia: rica en manifestacio-
como alternativa a las tendencias hacia nes espontáneas, de una parte, y en
la elisión de las fuerzas históricas del CA- acerbas críticas del orden imperante, de
PITALISMO y el COLONIALISMO para hacer la otra. El punk-rock británico de los pri-
la antropología parte del proyecto hege- meros tiempos fue tema paradigmático
mónico de MODERNIZACIÓN y DESARRO- del trabajo etnográfico de los estudios
LLO del tercer mundo durante los dece- culturales de Birmingham (Frith, 1983;
nios de 1950 y 1960. Las publicaciones Hebdige, 1979; P. Willis, 1977) y así, fá-
Critique of Anthropology y Dialectical cilmente cooptado por las estructuras
Anthropology se asociaron a esta iniciati- consumistas del mercado y de la econo-
va, al igual que el Departamento de An- mía cultural. Este revitalizado sentido
tropología de la Universidad de Colum- cultural crítico de finales de los ochenta
bia. En comparación con la elaboración y los noventa se había reforzado con las
intelectual marxista en Inglaterra y aportaciones del pensamiento francés
Francia, gran parte de este movimiento posterior a la guerra de Argelia y a la
era teóricamente inconsistente, al refle- crisis de 1968 (véase POSMODERNO).
jar la política de la guerra fría y la ani- En la antropología, la escuela de Frank-
madversión ideológica contra una teoría furt sirvió como telón de fondo común
marxista excesivamente explícita en Es- del escenario recorrido al tiempo por an-
tados Unidos. Por consiguiente, muchas tropólogos, historiadores coaliados y au-
de sus manifestaciones se englobaron ba- tores de estudios culturales que operaban
jo la etiqueta genérica de MATERIALISMO en sociedades con manifiesta división de
CULTURAL, y progresaron hacia estudios clases, dominadas por el mercado y frac-
de carácter más ecológico que político- turadas por brotes revolucionarios (M.
económico. No obstante, estas orientacio- Fischer, 1980a, 1980b; Taussig, 1980,
nes abrieron camino a la antropología pa- 1987) al igual que en Norteamérica (Lip-
ra incorporar las abundantes investigacio- sitz, 1988, 1990; Fritz, 1983). Walter
nes en torno a la teoría del subdesarrollo Benjamin (1994) fue redescubierto como
(véase TEORÍA DEL SISTEMA MUNDIAL), el crítico elaborador e ideólogo de la facción
MARXISMO ESTRUCTURAL, la historiogra- de la cultura moderna que se opuso y re-
fía marxista británica y los estudios cul- sistió a la asimilación por los modos de
turales (E. Thompson, 1963; Aston y producción e intercambio imperantes. Él
Philpin, 1985; R. Williams, 1958, 1975). ofreció el contrapunto optimista al pesi-
3. En la década de 1960, el movimiento mismo de Adorno por (la ausencia de) un
estudiantil redescubrió la teoría crítica potencial tecnológico moderno incapaz
de la escuela de Frankfurt como impor- de acoger la expresión de los diferentes
tante fuente inspiradora de censuras a la grupos sociales y la propagación libre de
sociedad, a la política de masas y al con- sus subculturas y perspectivas. Las cues-
trol ejercido por las sociedades burguesas tiones a la Frankfurt se vieron suple-
mediante difusos mecanismos culturales mentadas por el marxismo estructural
hegemónicos, fácilmente trasladables a de Althusser, inquisidor de la estructura-
Norteamérica y a su estado de seguridad ción de los procesos ideológicos, y por los
nacional, con su consumismo y con el al- planteamientos gramscianos relativos a
cance de su globalmente hegemónica so- la formación de las estructuras cultura-
62 ANTROPOLOGÍA CULTURAL

les hegemónicas. A mediados de la década Smith y Winterhalder, 1992) en la an-


de 1980, todas estas cuestiones se vieron tropología biológica; ecología cultural y
igualmente amplificadas por las formu- de sistemas (Ellen, 1982; Hardesty, 1977;
laciones del llamado grupo posmoderno Netting, 1986) en antropología cultural;
de escritores franceses (Foucault, Derri- y etnoecología en lingüística (Berlín,
da, Lacan, Baudrillard). En primer pla- 1992). Bástenos revisar aquí brevemente
no se discutía de qué modo el chip de si- los logros más importantes de los antro-
licio o la revolución informática de 1979 pólogos culturales en el conocimiento de
estaba cambiando la naturaleza de la co- la ecología humana y la ADAPTACIÓN des-
municación, y de ahí las posibilidades de de los trabajos precursores sobre ecología
reorganización social, ejerciéndose espe- cultural de Julian STEWARD y otros en la
cial énfasis y presión en pro de una ma- primera mitad del siglo XX.
yor flexibilidad de las formas culturales, Aunque se observan continuidades a raíz
incluidos un mayor control disciplinario, del trabajo de Steward (1955) y su co-
difuso pero a la vez extensivo (Martin, horte y predecesores, muchos de los si-
1994), un cambio de formas en la esfera guientes antropólogos ecológicamente
pública (las nuevas publicaciones de ins- orientados han desarrollado nuevos en-
piración antropológica Late Editions y foques en respuesta a las deficiencias ob-
Public Culture) y la modificación de ne- servadas en la obra anterior (Sponsel,
xos entre el capital especulativo, el go- 1987). Entre éstos se encuentran An-
bierno y la producción de nuevos saberes drew Vayda y Roy Rappaport (1968),
(Rabinow, 1996). MF quienes desarrollaron una aproximación
que les permitiera investigar el juego
antropología cultural Véase AN- mutuo entre cultura y ecología a medida
TROPOLOGÍA, CULTURAL Y SOCIAL. que las poblaciones humanas se adaptan
a su(s) ecosistema(s). Aplicaron sistemá-
antropología de la advocacy ticamente conceptos biológicos a la eco-
Véase ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA, DERE- logía humana, incluida la población co-
CHOS HUMANOS. mo unidad de análisis, ecosistemas como
contexto y adaptación como proceso di-
antropología dialógica Véase VOZ. námico de interacción entre población y
ecosistema. Primero se centraron en un
antropología ecológica Aunque análisis de aferencias y eferencias ener-
las ciencias del medio ambiente, inclui- géticas en la tecnología y organización
do el conservacionismo, datan de mu- social del trabajo para recoger y producir
chos siglos atrás (Glacken, 1967), han alimentos. Todas estas consideraciones
cristalizado principalmente a partir de la se insertaron en el marco biológico de
década de 1960, y su aplicación en antro- factores limitantes y de la llamada CAPA-
pología ha formado parte de este proceso CIDAD PORTADORA. Componentes de l a
histórico. Cada subcampo de la antropo- cultura como l a RELIGIÓN y l a GUERRA
logía ha desarrollado su propio enfoque fueron considerados mecanismos regula-
de la ecología humana: paleoecología en dores que contribuían a mantener un
arqueología (Butzer, 1982); ecología de equilibrio entre la población y sus recur-
los primates (Richard, 1985); adaptabili- sos. Este marco teórico fue elegantemen-
dad humana o más estrictamente, antro- te usado por Rappaport (1967) en su tra-
pología fisiológica (Frisancho, 1993); y bajo de campo sobre los tsembaga de
ecología comportamental humana (Eric Nueva Guinea. Consideró su RITUAL y
ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA 63

sus acciones guerreras como regulación la gente dice y lo que hace, los antropó-
del delicado equilibrio entre las pobla- logos lingüísticos de orientación ecológi-
ciones humana y porcina para reducir la ca han puesto el acento en el estudio del
competición entre ambas especies. (Hu- pensamiento nativo acerca de los fenó-
manos y cerdos son sorprendentemente menos ambientales. Gran parte de este
próximos en fisiología, tamaño corporal trabajo se ha concentrado en la construc-
y dieta omnívora.) Esta «biologización» ción de C L A S I F I C A C I O N E S jerárquicas de
del enfoque ecológico en la antropología términos nativos referidos a campos am-
cultural llevó a la denominación de «an- bientales particulares, como tipos de
tropología ecológica» en sustitución de suelo para la agricultura o plantas silves-
la stewardiana «ecología cultural», aun- tres usadas con fines medicinales. Ideal-
que las dos se usan a menudo como sinó- mente, la etnoecología comprende el co-
nimos (Bennett, 1976, 1993). nocimiento del medio local, las creen-
Marvin HARRIS (1979) intentó progresar cias, los valores y las actitudes, y vincula
en esta explicación ecológica, así como en las nociones ambientales con acciones
la descripción de culturas, desarrollando adaptativas acertadas o no y consecuen-
una estrategia de investigación científica cias respectivas. En la práctica, la etno-
más explícita y sistemática a la que dio el ecología se ha reducido a menudo a ta-
nombre de «MATERIALISMO CULTURAL». xonomía nativa de algún ambiente o a
En esta estrategia asignó prioridad de es- un mero inventario descriptivo de los
tudio y primacía causal a la infraestructu- nombres y usos de un subconjunto de es-
ra sobre la estructura y la superestructura pecies animales o vegetales (Berlin, 1992).
porque es del todo fundamental para la Sin embargo, algunos etnoecólogos, co-
supervivencia y adaptación humanas. Ha- mo Harold Conklin (1957, 1980) han ido
rris y sus discípulos han aplicado esta es- mucho más lejos y han publicado datos
trategia a la explicación de muchas cos- insólitamente detallados, como pone de
tumbres e instituciones tan peculiares co- manifiesto la investigación de Conklin
mo desconcertantes. El caso clásico es el integradora de la etnoecología y la eco-
de la vaca sagrada de la India. Harris logía cultural de los agroecosistemas de
(1985) afirmó que la vaca es sagrada no los hanunoo y los ifugao de las Filipinas.
sólo en razón de las creencias religiosas Recientemente, algunos antropólogos
hindúes y otras, sino, en última instancia, han empezado a superar algunas de las
porque es indispensable para la economía limitaciones de estos enfoques añadien-
agrícola en el medio indio, en especial pa- do una dimensión diacrónica al examen
ra la labranza, el abono (excrementos), el de cómo la cultura y el ambiente se in-
combustible (excrementos secos) y la le- fluyen y cambian mutuamente con el
che (en vez de carne). tiempo, método que se ha dado en llamar
El trabajo de Rappaport, Harris y otros «ecología histórica» (Crumley, 1994).
en torno a líneas similares ha sido criti- Particularmente notable es el trabajo de
cado en algunos aspectos, sobre todo por W i l l i a m Balée (1994) sobre los ka'apor
confundir orígenes y funciones (Moran, de la Amazonia brasileña, quienes reco-
1990) y por suponer que casi todo lo que nocen 768 especies de plantas desde el
persiste es fruto de la adaptación (Ed- estadio semillar al adulto reproductivo,
gerton, 1992). el repertorio etnobotánico más extenso
jamás recogido en cualquier pueblo de la
Mientras que Harris se concentra en el Amazonia. Además, Balée ha aplicado la
comportamiento observable porque le ecología histórica para integrar aspectos
impresiona la discrepancia entre lo que
64 ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA

de etnoecología, ecología cultural, ecolo- La explotación y destrucción de las socie-


gía biológica, ecología política y ecología dades indígenas en FRONTERAS como la
regional en un marco de trabajo proce- Amazonia por ESTADOS y sus delegados
sual. En este contexto ha analizado la res- vincula ecocidio con ETNOCIDIO y aun GE-
puesta de los ka'apor a las limitaciones y NOCIDIO. Un caso específico queda paten-
oportunidades adaptativas tanto en su te en los millares de buscadores ilegales
medio natural como social, incluyendo de oro que han causado verdaderas masa-
asimismo a otras sociedades indígenas, a cres, epidemias devastadoras, envenena-
los afroamericanos y a los emigrantes eu- miento por mercurio y otros problemas
ropeos, cada uno de ellos con su particular de extrema gravedad tras su invasión del
impacto en su medio natural. territorio de la nación yanomami en Bra-
El enfoque antropológico de las interac- sil y Venezuela desde mediados de la dé-
ciones humano-medio ambiente descri- cada de 1980 (Sponsel, 1994; Tierney,
tas anteriormente se ha limitado en gran 1995). En consecuencia se ha creado una
medida a la investigación básica, pres- palestra de interés mutuo para la antro-
tándose muy poca atención a aspectos de pología ecológica y la defensa, que da asi-
aplicación, y no digamos a la acción y el mismo cabida a los derechos humanos
trabajo constructivos. Sin embargo, más (M. Miller, 1993; Sponsel, 1995).
allá de estos síntomas de crisis medioam- Una de las contribuciones prácticas de la
biental, como la depleción de recursos, la antropología ecológica ha sido demos-
contaminación, la extinción de especies, trar la eco-lógica o razones ambientales
la desforestación tropical, etc., es cada de aspectos de la cultura de las socieda-
vez mayor el reconocimiento de que es- des indígenas que los ajenos a éstas han
tos fenómenos se relacionan a menudo valorado indefectiblemente de forma
con formas varias de VIOLENCIA, incluida negativa en razón de su propio ETNOCEN-
la violación de los DERECHOS HUMANOS TRISMO y RACISMO (Bodley, 1994). Por
(Homer-Dixon et al., 1993; B. Johnston, ejemplo, las prácticas tradicionales de
1994). Así, la ecología radical, conglo- ARRASAMIENTO (tala y quema) son soste-
merado de diversos enfoques ecológicos nibles en tanto la densidad poblacional
más allá de los criterios meramente an- sea baja, tengan carácter de subsistencia
tropológicos, empieza a influir en los es- y se disponga de suficiente bosque para
pecialistas, junto con la obra práctica y barbecho, nuevos HUERTOS y terreno pa-
advocatoria de la propia profesión (R. ra la caza. Así, aunque habitada por so-
Wright, 1988). Carolyn Merchant (1992, ciedades indígenas desde hace milenios,
p. 1) nos da la descripción más concisa de la Amazonia no se vio nunca amenazada
ecología radical: de desforestación hasta la llegada del DE-
La ecología radical se enfrenta a la ilusión SARROLLO económico de estilo occidental
de que las gentes son libres de explotar la de los últimos decenios. Además, el arra-
Naturaleza y moverse en la sociedad a ex- samiento tradicional puede potenciar de
pensas de otros con una renovada cons- hecho la biodiversidad creando un mo-
ciencia de nuestras responsabilidades saico de comunidades bióticas en dife-
frente a la propia Naturaleza y al prójimo. rentes estadios de sucesión o desarrollo
Busca una nueva ética del cuidado de la (Sponsel, 1992). Los ambientalistas, con-
Naturaleza y de las gentes, a las que facul- servacionistas y otros reconocen de ma-
ta para efectuar cambios en el mundo en nera creciente la importancia de las co-
consonancia con una visión social y una munidades locales y su conocimiento,
ética nuevas. cultura y valores para la gestión sosteni-
ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA 65

ble de los recursos y la conservación de ral (los humanos son animales espiritua-
la biodiversidad (Klee, 1980; Sponsel et les), aborda cuestiones elementales como
al, 1996). el lugar de la humanidad en la naturale-
Otro componente de la ecología radical za, proporciona valores morales como la
es el ecofeminismo, que analiza la domi- reverencia por la vida, y puede ser una
nación masculina de las mujeres vincu- poderosa fuerza que motive a los creyen-
lada a la de la humanidad sobre la natu- tes emocional e intelectualmente (Roc-
raleza. En consecuencia, el ecofeminis- kefeller y Elder, 1992). Así, la World
mo sostiene que para crear una sociedad Wildlife Fund patrocinó una conferencia
más sostenible hay que cambiar las rela- de líderes de las llamadas grandes reli-
ciones hombre-mujer y humano-am- giones (budismo, cristianismo, hinduís-
biente. El papel de las mujeres es crasa- mo, islam y judaismo) para extraer de
mente despreciado en la antropología sus doctrinas los ingredientes relevantes
ecológica en igual medida que en el de- para construir una ética ambiental soste-
sarrollo medioambiental (Rodda, 1991; nible para la comunidad de sus seguido-
Shiva, 1989). res. Sin embargo, la discrepancia entre
Por último, la ecoteología, o ecología es- ideales religiosos y comportamientos rea-
piritual, ha emergido como campo trans- les sigue siendo el mayor obstáculo para
disciplinario en años recientes, aunque el uso de la religión en la promoción de
ya vagamente preanunciada por varios una sociedad más sostenible.
estudios casuísticos etnográficos cierta- La antropología ecológica contemporá-
mente soberbios, como el trabajo sobre nea tiene la oportunidad de brindar una
Nueva Guinea (Rappaport, 1979), la or- gran ayuda a las ciencias medioambien-
ganización del riego por los sacerdotes tales y a su aplicación en todo el mundo.
del templo en Bali (Lansing, 1991) y el Pero, dado que la mayoría de los antro-
uso del bosque por los norteamericanos pólogos han escrito primariamente para
nativos en el subártico (R. Nelson, 1983) sus colegas, poca ha sido la influencia
y Amazonia (Reichel-Dolmatoff, 1971). que han tenido en el público o en los or-
Ha surgido del reconocimiento de que la ganismos estatales (Milton, 1993). El re-
causa más profunda y última del rompi- to que los antropólogos culturales debe-
miento ambiental y social es la visión oc- rán asumir en el futuro no es otro que
cidental del mundo y los valores y actitu- llegar a una audiencia ajena a su clase y
des asociados, comprendidos el materia-
lograr que las comunidades que albergan
lismo y el consumismo, que reflejados en
sus trabajos de campo sean colaboradores
el comportamiento tienen consecuencias
activos en todas las fases de su investiga-
maladaptativas (Tucker y Grim, 1994).
ción (Sponsel, 1995). LS
Esta visión mundial ya no se limita al
Véase también ETNOBOTÁNICA, ETNOCIEN-
Occidente geográfico; empezando con el
CIA, ETNOZOOLOGÍA, ANTROPOLOGÍA FEMI-
COLONIALISMO, es un síndrome que se ha
NISTA, PESCA, PRODUCCIÓN ALIMENTARIA,
propagado por todo el planeta junto con
RECOLECTORES, FUNCIONALISMO, GÉNERO,
la industrialización, la MODERNIZACIÓN y
CAZA, PASTORES NÓMADAS, TEORÍA DE SIS-
otras fuerzas globalizadoras precipitado-
TEMAS.
ras de un desequilibrio ecológico y social
(Bennett, 1976; Dobson, 1991). Otras lecturas J. Anderson, 1973; Bates
La RELIGIÓN se considera un componente y Plog, 1991; B. Campbell, 1985; Crosby,
más para afrontar la crisis medioambien- 1972, 1986; Dobson, 1991; J. Hugues,
tal, dado que es un universal transcultu- 1983; McNeely y Pitt, 1985; Merchant,
1994; Moran, 1979; Oldfield y Alcorn,
66 ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA

1991; Orlove, 1980; Shiva, 1991; D. varias adiciones al poder muscular hu-
Spring y Spring, 1974. mano, como trampas, lanzas, arcos y fle-
chas, lanzavenablos y veneno. Se hace
antropología económica Se cen- uso extensivo del hueso, la piedra, las fi-
tra en dos aspectos de la economía: (1) bras vegetales y la madera para cons-
suministro, que es la producción y distri- truir herramientas y objetos. Dos son las
bución de bienes y servicios necesarios y opiniones más extendidas acerca de la
opcionales; y (2) la estrategia de econo- productividad de la recolección. La de la
mizar, descrita a menudo en términos SOCIEDAD AFLUENTE ORIGINAL sostiene
del DEBATE FORMALISTA-SUSTANTIVISTA. que las economías de la edad de piedra
Los antropólogos anteriores habían dedi- producen sustancialmente menos que su
cado casi todo su tiempo al estudio del potencial, aunque su tecnología es más
aprovisionamiento; en la segunda mitad que adecuada para subvenir a las necesi-
del siglo XX, no obstante, ha sido el se- dades alimentarias de la población. Sus
gundo aspecto el que ha concitado la seguidores observan que los recolectores
atención mayoritaria. comen razonablemente bien (en térmi-
nos de calorías), trabajan poco, disponen
Producción de considerable tiempo de ocio y tienen
pocas necesidades económicas: de ahí la
Hace referencia a los procesos de adquisi-
afluencia. Los críticos arguyen que las
ción de recursos y su consiguiente trans-
medidas empíricas del esfuerzo inheren-
formación en objetos y acciones útiles. Es-
te al trabajo son excesivamente escasas y
tos objetos comprenden alimentos, cobijo
breves para constituir una muestra re-
y manufacturados, al igual que piezas
presentativa, y subrayan que la defini-
simbólicas, desde los postes totémicos a las
ción de TRABAIO es crucial para el análi-
pirámides. Antes de 1940 se esperaba que
sis de la productividad. Si se cuentan la
los antropólogos redactaran un capítulo
fabricación de herramientas y la prepa-
sobre CULTURA MATERIAL que al menos
ración de la comida, las horas de trabajo
nos proporcionara un inventario parcial
aumentan considerablemente. Aunque
de los objetos propios de la cultura.
la evidencia a favor es poca y la contraria
Los sistemas de PRODUCCIÓN ALIMENTA-
sustancialmente superior, la mayoría de
RIA se clasifican con frecuencia en varias los antropólogos (y otros) han aceptado
categorías: caza y recolección, horticul- la posición de afluencia original.
tura, agricultura e industria. La dimen- Aunque todas las economías siguen
sión subyacente a esta escala es proba- practicando la recolección (caza de ani-
blemente la aferencia y eferencia ener- males salvajes, pesca, cosecha de plantas
gética respectivas: ambas son bajas en el no domesticadas), las economías especia-
extremo recolector y altas en el indus- lizadas en la recolección-merodeo han
trial (Leslie White, 1943). Dado el ma- desaparecido en su mayoría a medida
yor conocimiento antropológico de las que la tecnología y los productos alimen-
sociedades de pequeña escala, la presen- tarios de la industria se han difundido
tada es más precisa y válida en el extre- por doquier. Los esquimales siguen ca-
mo ergopénico. zando y comiendo focas, pero la herra-
Los RECOLECTORES merodeadores o nó- mienta es el rifle y la carne de foca se co-
madas no utilizan especies domesticadas, me generalmente con acompañamiento
y el perro es el único animal de ayuda de verduras adquiridas en el colmado de
para la producción. Y aunque la tecnolo- la esquina. La HORTICULTURA, cultivo de
gía en juego se considera simple, incluye
ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA 67

centenares de especies de plantas domes- madera y productos alimentarios como


ticadas junto con algunos animales la cerveza, el vino, el aceite de oliva y la
igualmente domesticados, está hoy mu- pasta de pescado. No ha sido mucha la
cho más extendida que el nomadeo de investigación dedicada al aspecto del su-
recolección. Las economías que depen- ministro de materias primas, la tecnolo-
den de la horticultura, presentes sobre gía, la energía, la organización de la pro-
todo en los trópicos, muestran densida- ducción o la productividad de estas indus-
des poblacionales más altas que los pue- trias artesanales. Una notable excepción
blos recolectores. Cabe la obtención de la ofrece el magnífico trabajo de Scott
excedentes como una de las característi- Cook (1982) sobre los picapedreros de
cas del modo doméstico de producción Oaxaca, México, que fabrican las muelas
(véase CHAYANOV, PENDIENTE DE), pero no que luego aplican a la preparación de la
se realiza. Nuestro conocimiento de la comida. De manera similar, aunque los
productividad de la horticultura en todo antropólogos estudian ahora numerosos
caso incluye el empleo de herramientas aspectos de la SOCIEDAD INDUSTRIAL, has-
de acero. Antes de contar con el metal, ta el presente ha sido poca la atención
estas sociedades dependían de las herra- dedicada a la economía de la produc-
mientas de piedra para cortar leña, acer- ción industrial.
ca de lo cual carecemos de datos de pro- Todas estas economías se sirven de la
ductividad. De ahí que la posibilidad de tecnología y de la división del trabajo.
medir la capacidad de la tecnología de la La primera se define a veces estricta-
edad de piedra es bastante restringida. mente basándose en las herramientas en
Hay muchos estudios sobre la AGRICUL- juego, pero en sentido más amplio com-
TURA, que en su mayoría la han entendi- prende también procesos y saber. Por
do como CAMPESINADO. La agricultura se ejemplo, los recolectores disponen de
concentra típicamente en el cultivo de una tecnología simple y más bien de po-
un pequeño número de especies domes- cas herramientas, y comparados con la
ticadas y depende de una, o de unas po- economía industrial, es relativamente
cas, para satisfacer las necesidades caló- escasa la energía que obtienen. Pero esta
ricas. Los sistemas agrícolas se caracteri- visión materialista pasa por alto el vasto
zan a menudo de manera sumaria en conocimiento del comportamiento de los
función de estos cultivos clave, en parti- animales y las características de las plan-
cular, arroz, trigo y maíz. Concurre igual- tas, y probablemente el saber meteoroló-
mente el uso sistemático y extensivo de gico, que el recolector medio debe poseer.
animales domesticados, para la tracción, Nuestro conocimiento de sus habilidades
la leche, el estiércol y la carne. Todos los se encuentra aún en la infancia porque
campesinos estudiados por los antropólo- nos hemos concentrado solamente en las
gos dominan al menos la tecnología del herramientas. De hecho, dado que los
hierro. Los sistemas agrícolas producen humanos han sido recolectores durante
considerables excedentes, de modo que mucho más tiempo que otras cosas, no
en la familia campesina, la producción puede haber duda de que esas sociedades
es mayor que el consumo. a pequeña escala habían desarrollado un
Cualquier economía que cuenta con un considerable caudal de saber y destreza.
sector campesino tiene asimismo mu- La DIVISIÓN DEL TRABAJO hace referencia
chos otros sectores de producción, inclui- al número de especialistas activos en una
dos los artesanos especializados en la economía dada. Las economías de reco-
piel, la cerámica, el metal, el vidrio, la lección y horticulturas presentan una di-
68 ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA

visión del trabajo basada en G É N E R O y queñas participan en estas redes de in-


S I S T E M A S D E E D A D . Toda persona de una tercambio. En las sociedades de escala
categoría dada se considera intercambia- mayor se encuentran lugares específicos
ble y el número de categorías es pequeño. de transacción, zocos o mercados, donde
Con la invención de las ciudades aumen- tiene lugar una sustancial medida de in-
tó rápidamente la división del trabajo, al tercambios asociados con un alto grado
igual que el número de productos y pro- de división del trabajo y un gran número
cesos. Presumiblemente, la naturaleza del de bienes y servicios. Una cuestión prin-
empleo a tiempo total de una especiali- cipal al respecto es cómo se distribuyen
dad está positivamente relacionada con el estos bienes per capita. Las SOCIEDADES
aumento del saber y la productividad. Al IGUALITARIAS, en su mayoría de recolecto-
propio tiempo cambia la tecnología. res y horticultores, trabajan duramente
para lograr un acceso aproximadamente
Distribución igual per capita a los recursos y perte-
Hace referencia a cómo se transfieren nencias materiales. Las sociedades mu-
los bienes (y servicios) de una persona a cho más grandes y estratificadas, en
otra. La mayor parte de la investigación cambio, se definen por el acceso desigual
en antropología económica de los últi- per capita a los recursos, posesión desi-
mos cincuenta años se ha dedicado a la gual de bienes, y sistemas de producción
distribución más que a la producción. basados en la agricultura o la industria
(véase ESTRATIFICACIÓN).
Muy pronto se descubrió que las socieda-
des «primitivas» carecían de D I N E R O , o al
menos la clase que conocemos, y cómo Temas
podían las sociedades distribuir sus bie- La transferencia de bienes de una perso-
nes sin dinero era una cuestión clave, lo na a otra implica derechos de PROPIEDAD,
cual entraña cuestiones relativas al valor lo cual sigue siendo uno de los aspectos
y a la propiedad. menos conocidos de cada sociedad y cada
El trabajo del historiador económico Karl economía. La transferencia de un bien
Polanyi dominó la escena durante trein- de una persona a otra parecería requerir
ta años (K. Polanyi et al., 1957). Propuso bien el concepto de propiedad, bien el de
que todas las economías se constituían fuerza. Sin embargo, la mayor parte de
conforme a uno de los tres principios bá- la atención antropológica se ha centrado
sicos de la distribución: R E C I P R O C I D A D , en los aspectos de la transferencia más
R E D I S T R I B U C I Ó N y M E R C A D O , aunque los que en los de la propiedad. La produc-
otros dos seguían a menudo vigentes en ción también puede ser instrumental en
papeles subordinados. Más recientemen- la creación de derechos de propiedad en
te, el esquema dominante, basado en el sentido de que hay recursos naturales
gran medida en las obras de M A U S S y (tierra, caza, arcilleras, etc.), herramien-
Marx, ha llevado a primer plano el con- tas, procesos y conocimientos que en las
cepto de R E G U L O . Reciprocidad y redistri- economías de gran escala pueden ser ob-
bución, y regalo, son formas de distribu- jeto de disposiciones que regulan su pro-
ción que no requieren del dinero. piedad.
Todas las sociedades humanas poseen L a ESTRUCTURA SOCIAL es un concomi-
instituciones de intercambio mediante tante principal de la organización econó-
las cuales se transfieren bienes y servi- mica. Mediante el proceso de división
cios de un grupo local a otro (véase C O - del trabajo las sociedades crean unidades
M E R C I O ) . Incluso las sociedades más pe- de producción diferenciadas, incluidas
ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA 69

las cuadrillas de trabajo, las unidades fa- producen y mantienen poblaciones cró-
miliares, los galpones de obreros, las nicas que persisten muy por debajo de la
plantaciones, las compañías y las comu- capacidad portadora (véase SOCIEDAD
nidades. También hay unidades de con- AFLUENTE ORIGINAL).
sumo (individuos, familias, estirpes y co- La DIFUSIÓN de los rasgos culturales ha
munidades). La propiedad pertenece a suscitado indefectiblemente el interés de
una unidad jurídica, que puede ser el in- los antropólogos. Cabe presumir que se
dividuo, la familia, la estirpe, un pueblo ha producido una difusión no coercitiva
o una ciudad. Por tanto, el estudio de la de rasgos por áreas muy vastas (de escala
economía de una sociedad requiere una al menos continental) durante milenios.
clara descripción de algunas facetas de El cobre, la obsidiana y las gemas se en-
su estructura social. cuentran siempre a miles de kilómetros
La población tiene una curiosa historia de su origen en tiempos muy remotos.
en la antropología económica. Los antro- Alguna especie de mecanismo de inter-
pólogos han sabido desde hace mucho cambio ha de explicarlo. Aunque la dise-
tiempo que algunas características eco- minación de objetos materiales es fácil
nómicas se asocian con pequeñas pobla- de documentar, las ideas, herramientas y
ciones con escasa densidad, mientras que conocimiento de procesos han de poder
otras lo hacen con grandes poblaciones y serlo de igual modo. Este modelo de di-
densidad demográfica alta. Hay una fusión basado en un mimetismo no coer-
marcada correlación entre el tamaño de citivo ha sido reemplazado recientemente
la población y la forma básica de produc- por el impacto del cambio forzado im-
ción y distribución de recursos. Una tec- puesto por el CAPITALISMO, el COLONIA-
nología con haberes como animales y LISMO y el sistema mundial (véase TEO-
plantas domesticados, el riego y la rueda RÍA DEL SISTEMA MUNDIAL) derivado, que
permite la emergencia de niveles de po- ha dado al traste con las pequeñas socie-
blación mucho más elevados que en su dades, al menos desde el comienzo de la
ausencia. Y algunos rasgos de la estruc- expansión europea en 1400. El resultado
tura política aparecen asimismo correla- es que la difusión se considera ahora fru-
cionados con el tamaño poblacional de la to del impacto de las sociedades podero-
sociedad: los cargos políticos no se dan sas sobre las que no lo son tanto, aunque
en ausencia de acceso desigual a los re- algunos estudiosos han objetado que un
cursos, que a su vez no ocurre normal- modelo de penetración-subyugación del
mente en ausencia de una agricultura in- proceso es demasiado simplista y que las
tensiva. gentes de las sociedades de menor escala
Ello ha llevado a encendidos debates siguen ejerciendo sus facultades selecti-
acerca de si la tecnología, la organiza- vas y de creatividad incluso frente a
ción social o la población es la fuerza im- fuerzas poderosas. RHun
pulsora del sistema. Así ha sido entendi- Otras lecturas Appaduarai, 1986; Bel-
do por autores como Boserup (1965), M. shaw, 1965; Bohannan, 1965; C. Gregory,
Cohen (1977) y Harris (1979), quienes 1982; Halperin, 1994; Herskovits, 1940; A.
ven el aumento de la población como un Johnson y Earle, 1987; Le Clair y Schnei-
estímulo para el cambio de tecnología, lo der, 1968; Ortiz, 1983; Plattner, 1989;
cual permite a su vez alcanzar niveles de Sahlins, 1972; Wallerstein, 1974; E. Wolf,
población más altos. Pero, si este es el ca- 1982; Research in Economic Anthropology
so, no se explica por qué algunas socieda- [larga serie de artículos periodísticos sobre
des, en particular de recolectores, sub- antropología económica].
70 ANTROPOLOGÍA FEMINISTA

antropología feminista Tiene ron en el marco de la EVOLUCIÓN de la so-


por premisa principal la idea de que el ciedad humana, en el mantenimiento y
estudio del papel de la mujer, sus creen- la negociación del PARENTESCO y de la
cias y prácticas en la sociedad son funda- FAMILIA, y en l a operación del CAPITALIS-

mentales para comprender la vida social MO global. Los antropólogos del feminis-
humana en todos sus detalles y poten- mo postulan que es sólo mediante el es-
cial. Aunque la antropología feminista tudio de hombres y mujeres en las dife-
se centra en las MUJERES y en el papel rentes clases de edad que la antropología
que desempeñan, el objetivo último es podrá considerarse realmente atenta a la
proporcionar un conocimiento más com- variedad transcultural de la experiencia
pleto de la sociedad humana. La mayo- social humana.
ría de los antropólogos feministas creen La antropología feminista y el campo
que los conocimientos adquiridos en más amplio de estudios feministas con-
contextos occidentales y no occidentales temporáneos nacieron a finales de la dé-
debieran usarse para mejorar la vida de cada de 1960 y comienzos de la de 1970,
las gentes en todo el mundo. en el curso de la que se ha dado en l l a -
Históricamente, la antropología, como mar la «segunda ola de feminismo». En
otras disciplinas académicas, ha sido an- estos años, las mujeres occidentales, eu-
drocéntrica con «una marcada orientación ropeas y norteamericanas, del movi-
masculinista de hondas raíces» (Reiter, miento feminista de liberación reclama-
1975b, p. 12). Bronislaw Malinowski, fun- ron sus derechos civiles y económicos.
Los objetivos académicos, sociales y polí-
dador del método antropológico contem-
ticos del movimiento feminista de libe-
poráneo de OBSERVACIÓN PARTICIPANTE, ti-
ración cursaron codo con codo con los
pificó una variante de este sesgo al señalar
movimientos de los llamados poder ne-
irónicamente que la «antropología es el
gro, nativo americano y de liberación
estudio del hombre abrazando a la mujer»
homosexual para ambos géneros. Todos
(Moore, 1988, p. i ) . Pero, además de una
estos grupos sociales, con representantes
minusvaloración del trabajo de la mujer y
dentro y fuera del mundo académico, ar-
su papel social en el significado global de
gumentaban que sus perspectivas socia-
la vida humana, los antropólogos tendían
les, sus experiencias y sus prácticas cul-
a presentar como perspectiva del grupo
turales eran críticas para el conocimien-
exclusivamente la masculina.
to y la justa valoración de la sociedad
Por ejemplo, cuando los antropólogos se moderna. Estos movimientos se enmar-
propusieron estudiar las creencias ritua- caron dentro de la llamada «política de
les de un grupo aborigen australiano lle- identidad» y ayudaron a la instituciona-
varon su atención a las prácticas rituales lización de los programas de estudio de
de los hombres suponiendo erróneamen- la mujer y a reforzar la presencia de las
te que eran las más importantes desde el mujeres y las minorías en diversas disci-
punto de vista sociológico. En suma, el plinas académicas.
papel del hombre no era tan sólo el más
estudiado, sino también el que se tenía Los conceptos analíticos —diferencia de
por representativo del grupo. Algunos de sexos, género y sexualidad— son críticos
los primeros trabajos de antropología fe- en los métodos y teorías utilizados en la
minista contrarrestaron este enfoque de- antropología feminista. El significado y
mostrando la importancia de las mujeres uso de estos tres términos ha cambiado
y su papel social y cultural, que estudia- en los últimos cien años y es actualmen-
te objeto de una profunda revisión. En
ANTROPOLOGÍA FEMINISTA 71

general se entiende por diferencia de se- argumentado que así como la cultura
xo la indicada por las distintas caracte- construye el género, otro tanto hace con
rísticas biológicas y anatómicas de hom- el sexo (Butler, 1990). En otras palabras,
bres y mujeres. Así, con referencia últi- todas las sociedades entienden el cuerpo
ma a las diferencias genéticas, genitales, de manera diferente y eligen qué dife-
hormonales, cerebrales o fisiológicas, el rencias anatómicas se tienen por sexual-
concepto diferencial tuvo siempre más mente diferenciales y cuáles no. Ade-
importancia que el de posible similari- más, el sexo resulta tan asequible a la
dad. Pero no siempre ha sido así, incluso manipulación y alteración cultural como
en la historia de Occidente, cuando se el género, especialmente en las naciones
pensó que hombres y mujeres compartían tecnológicamente avanzadas. Gran parte
un solo sexo (Laqueur, 1990). Además, a de esta investigación ha sido inspirada
lo largo de la historia se han conocido por el estudio de la sexualidad en cuyo
humanos «hermafroditas», cuyos órga- seno se conceptualiza.
nos sexuales presentan componentes fi- «Sexualidad» hace en general referencia
siológicos femeninos y masculinos. a cómo la sociedad y sus individuos ejer-
Suele usarse «GÉNERO» para significar cen, conciben y representan sus actos eró-
los significados y roles atribuidos dife- ticos y reproductivos (véase SEXO). Influi-
rencialmente por la sociedad al sexo. dos por la emergencia del psicoanálisis y
«Género» es lo que entiende la sociedad la psicología modernos, los antropólogos
en razón de las diferencias físicas, anató- han estudiado tanto las formas institucio-
micas y de desarrollo que reconoce. Los nalizadas como no institucionalizadas de
conceptos de comportamiento masculino la heterosexualidad y de la HOMOSEXUALI-
y femenino —el tipo de actitud, activida- DAD. Harriet Whitehead (1981, p. 80) ha
des y el habla que se esperan o permiten observado, no obstante, cierto paralelo
de «verdaderos hombres» y «verdaderas entre el androcentrismo de la antigua an-
mujeres» no son sino constructos asocia- tropología y un «solecismo antropológico
dos al género. Se trata de creencias cul- contemporáneo presente a menudo en es-
turales que organizan la práctica social, tudios ... que interpretan los estilos de la
no de hechos biológicos. Los antropólo- homosexualidad plenamente institucio-
gos del feminismo han revelado cierta- nalizados a la luz de los que no lo están».
mente que no hay roles genéricos uni- Al margen, los antropólogos han demos-
versales para hombres y mujeres, respec- trado que sexo, género y sexualidad son
tivamente. Así, hace ya más de cincuenta conceptos estrechamente relacionados en
años que Margaret MEAD (1935, pp. 16, otras culturas y a menudo utilizados con
18) señaló que: fines de control social. Por ejemplo, una
sociedad puede tratar de controlar las
Mientras que cada cultura ha institucio- prácticas sexuales de determinados gru-
nalizado de algún modo los papeles pro- pos de edad y género, pero no de otros.
pios del hombre y la mujer ... los tempe- Además, las sociedades contemplan a me-
ramentos que consideramos natos de un nudo la sexualidad de hombres y mujeres
sexo podrían ser meras variaciones del de modo muy diferente: los primeros, ac-
humano, conforme al cual los miembros tivos, viriles y productivos, y las segundas,
de uno u otro sexo o de ambos pueden ser peligrosas, contaminantes o socialmente
educados para emular, con más o menos problemáticos. Las sociedades varían asi-
éxito entre individuos. mismo considerablemente en cómo juz-
Recientemente, algunos feministas post- gan, se representan y regulan las prácti-
estructurales y teóricos del género han
72 ANTROPOLOGÍA FEMINISTA

cas sexuales de las parejas homosexuales GÜÍSTICA y de los SOCIOLINGÜISTAS han


y heterosexuales. En Occidente, las pare- estudiado qué registros lingüísticos espe-
jas homosexuales sufren discriminación ciales pueden usar las mujeres y cómo
política y económica. Pero en muchas so- difiere su expresión frente a la masculi-
ciedades el acto homosexual se acepta co- na en la sociedad en que viven. Así, los
mo práctica erótica vital, parte de cere- primeros trabajos sobre feminismo y lin-
monias religiosas o parte de los sistemas güística prestaron particular atención a
de parentesco y alianza. Influidos en cier- por qué la expresión femenina se consi-
ta medida por las obras de Michel Fou- deraba transculturalmente menos pres-
cault, los teóricos más modernos de la tigiosa que la masculina y por qué mu-
cultura y la sexualidad han empezado a chas lenguas se estructuraban con carác-
cuestionar la aplicabilidad de las nociones ter claramente sexista, por qué se se dice
occidentales de homosexualidad y hetero- genéricamente «el hombre» y no « e l hu-
sexualidad a las culturas no occidentales. mano», y se usa el masculino plural para
Desde sus albores, la antropología femi- componentes mixtos, etc. Muchos traba-
nista ha abarcado una vasta variedad de jos posteriores han abundado sobre estos
prespectivas teóricas, intereses geográfi- extremos. Tanto si el interés se centra en
cos y enfoques metodológicos y ha com- la estructura de la lengua como en su
prendido los cuatro campos clásicos de la uso, los antropóologos feministas han
antropología: sociocultural, lingüístico, tratado de revelar cómo y por qué la len-
físico y arqueológico. Por ejemplo, en el gua y el habla sitúan simbólicamente a
marco de la ANTROPOLOGÍA sociocultural, las mujeres en un plano inferior al de los
los antropólogos han estudiado las prác- hombres.
ticas y experiencias sexuales y la repre- En el marco de la antropología física, los
sentación y el significado cultural de las feministas han atendido a una gran va-
mujeres en sociedades de todo el mundo, riedad de temas, incluidos la reproduc-
sin dejar de abordar ningún subcampo. ción y su relación con la estructura so-
Los estudios sobre el parentesco, el ma- cial, la evolución de los roles por sexos
trimonio y la familia hubieron de ser re- entre los grandes primates y el estudio
visados cuando los etnógrafos empeza- del comportamiento sexual o social de
ron a comprender el papel de la mujer los primates no humanos para compren-
en la negociación de los desposorios de der la conducta humana prehistórica o
sus hijas e hijos, en la manipulación de contemporánea (Hrdy, 1981). Las opi-
los vínculos de parentesco con miras al niones de los antropólogos feministas
provecho económico y político, y como que han trabajado en el campo de la an-
agentes sexuales activos más que como tropología física difieren notablemente
objeto pasivo del deseo sexual de los entre quienes creen que las diferencias
hombres. De manera similar, el estudio biológicas entre hombres y mujeres no
antropológico de la religión, los sistemas limitan significativamente su respectiva
políticos y la economía fue revisado en capacidad social parental, para la agre-
su planteamiento teórico y etnográfica- sión y la guerra, para el trabajo y el ren-
mente enriquecido cuando la vida, la dimiento intelectual, y aquellos que in-
historia y las perspectivas femeninas fluidos por las tendencias apuntadas en
fueron tenidas en cuenta. la SOCIOBIOLOGÍA entienden que existe
Los antropólogos feministas han atendi- una diferencia esencial entre la fisiolo-
do igualmente a la relación entre género gía masculina y la femenina que hace a
y LENGUAJE. Bajo la influencia de la LIN- los individuos de uno y otro sexo más o
ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA 73

menos idóneos para determinados roles tural del género en las sociedades no oc-
sociales. cidentales y su impacto en la estructura
Por último, la antropología feminista ha social local.
influido notablemente en los métodos y Los trabajos más recientes se han centra-
teorías de la ARQUEOLOGÍA y, en conse- do en dos grandes campos: primero, la
cuencia, en nuestro conocimiento de la relación entre el concepto cultural de
evolución humana y la sociedad prehis- género y sexualidad y la distribución de
tórica y clásica. Los antropólogos femi- poder en la sociedad, y segundo, las apre-
nistas han revisado nuestras conclusio- ciaciones y cuitas que los estudios postes-
nes acerca de los registros arqueológicos tructurales, poscoloniales y posmodernos
y el papel de las mujeres en la prehisto- han sacado a la luz en el plano más ex-
ria. Un importante efecto en la arqueo- tenso de la antropología feminista, don-
logía ha sido, por ejemplo, la intuición de muchos de sus estudiosos cuestionan
femenina de que los arqueólogos proyec- ahora la utilidad de l a categoría «MUJE-
tan a menudo la noción de género en los RES» y llevan su interés al hecho no sólo
materiales arqueológicos aun cuando no de que las mujeres con diferentes orien-
aparezca en ellos (Conkey y Williams, taciones sociales, étnicas y sexuales ha-
1991). Por ejemplo, por creerse en gene- yan sido oprimidas e ignoradas por las
ral que en la mayoría de las sociedades instituciones androcéntricas patriarcales,
de cazadores-recolectores eran hombres sino también a como ellas mismas opri-
los que cazaban y mujeres las que reco- men e ignoran a mujeres de otras clases,
gían, cuando un arqueólogo hallaba una etnias y orientación sexual. EP
punta de piedra («punta de flecha») se
Véase también ESTRUCTURALISMO, CLASE,
entendía que la región había estado ha-
GRUPOS ÉTNICOS, POSMODERNO.
bitada por cazadores, a pesar de que la
Otras lecturas P. Caplan, 1987; Di Leo-
punta en sí no podía revelarnos explíci-
nardo, 1991b; S. Errington y Atkinson,
tamente quién se había servido de ella.
1990; Ortner y Whitehead, 1981; Philips
La antropología feminista se ha ilustra-
et al, 1987; Smuts, 1985; M. Strathern,
do y enriquecido con una serie de enfo-
1987; Yanagisako y Collier, 1987.
ques de otros campos: culturales, de eco-
nomía política, estructuralismo y postes-
tructuralismo. Los primeros trabajos en
antropología filosófica Rama de
la filosofía que se propone demostrar
esta disciplina giraron en torno a una
que, en razón de la indefinición predo-
amplia gama de cuestiones estructuralis-
minante de su naturaleza, el hombre es
tas y de economía política. Por ejemplo,
ese animal que en gran medida debe de-
uno de los primeros volúmenes publica-
terminarse a sí mismo. Aunque sus orí-
dos sobre la materia, Toward an anthro-
genes son difusos y sus fronteras impre-
pology of women (Reiter, 1975a) estaba
cisas, en su forma moderna arrancó en la
intensamente informado por la ANTRO-
década de 1920 y prosperó sobre todo en
POLOGÍA MARXISTA político-económica.
la filosofía alemana. Tiene vínculos con
Muchos de los autores exploraron el pa-
el existencialismo, la fenomenología y la
pel de la mujer en la familia, la produc-
«filosofía de la vida» de Dilthey (donde
ción y reproducción en su sociedad y sus
la consciencia se entiende en términos
estilos alternos de género y sexualidad.
de experiencia vivida o inmediata). En
Otras obras influyentes (Rosaldo y
su desarrollo ha bebido de las fuentes de
Lamphere, 1974; MacCormack y Stra-
destacados pensadores, como Kierkega-
thern, 1980) demostraron la lógica cul-
ard, Nietzsche, Pascal, Herder, Goethe,
74 ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA

Kant, Hegel, Feuerbach y Von Hum- dada. A la luz de esta distinción, Plessner
boldt. Y entre los estudiosos más recien- interpretó la risa y el llanto como res-
tes también relacionados con la antropo- puestas singularmente humanas en si-
logía filosófica destacan Max Scheler, tuaciones en las que la capacidad (me-
Adolf Portmann, Helmuth Plessner, Ar- diadora) del hombre para la excentrici-
nold Gehlen, F.J.J. Buytendijk, Medar dad es anulada. Como sugieren estos
Boss, Ludwig Binswanger, Erwin Strauss ejemplos, un interés prominente de la
y Michael Landmann. antropología filosófica es el estudio de la
Lo que distingue a la antropología filo- dinámica de la creatividad humana, en
sófica es su enfoque ontológico en el virtud de la cual el cuerpo y la mente
hombre como mediador de su propia na- pueden considerarse diferentes, a la vez
turaleza. Según Herder, en cuyas ideas que idénticos, entre sí.
tiene sus raíces la antropología filosófi- Está claro que la antropología filosófica se
ca, el instinto cede su lugar en el hombre opone al dualismo cartesiano. Más que en
a la libertad: el déficit de determinacio- la división absoluta entre cuerpo y mente,
nes específicas pasa a ser condición para su interés se centra en la manera en que
la emergencia de la razón, el conoci- el cuerpo del humano es implícitamente
miento y la reflexión. «Ya no una má- consciente. Como esta manera es irredu-
quina infalible en manos de la naturale- cible a la realidad positiva del mundo fí-
za [el hombre] es un objetivo en sí mis- sico, presenta, en términos de Pascal, una
mo.» En efecto, la antropología filosófica logique du coeur, por encima y más allá
postula un salto cualitativo: «En el hom- de la lógica como tal. Este enfoque tras-
bre no se añade algo simplemente al ani- cendental difiere de la metafísica filosófi-
mal ... [más bien] es él mismo el que se ca tradicional en su interés central en el
basa en un principio de organización hombre en su ser particular, existencial-
completamente diferente ... es el único mente vinculado con el mundo.
que dispone de un mundo abierto» (cita- Considerado desde la perspectiva de su
do en Landmann, 1982). capacidad de crear significado, el hom-
El problema crítico de la antropología fi- bre se presta a la interpretación más que
losófica reside entonces en cómo llevan a la explicación Por consiguiente, en
las limitaciones del hombre como criatu- consonancia con la reacción romántica al
ra a su propia trascendencia. El resulta- pensamiento de la Ilustración, la antro-
do es que un elemento destacado de la pología filosófica se inclina a cuestionar
antropología filosófica trata del carácter la ascendencia de la ciencia. Puede usar
significativo, más que simplemente físi- con provecho la investigación científica,
co, de la biología humana. Por ejemplo, pero manifiestamente rechaza la hege-
en su estudio de la bipedestación, Erwin monía del saber científico. Desde un
Strauss (1966) argumenta que la capaci- punto de vista estrictamente lógico, la
dad moral del hombre se vincula a esta relación entre mente y cuerpo presenta
postura, no causalmente, sino de forma en última instancia una aporía, una in-
inmanente. De nuevo, por ejemplo se- certidumbre existencial que requiere la
gún Plessner (1970), la posición del intervención creativa del propio mundo.
hombre en el mundo puede distinguirse En consecuencia, en la antropología filo-
como «excéntrica» porque, a diferencia sófica el hombre siempre se describe co-
de los demás animales, siempre se en- mo indeterminado, y así, insondable a la
cuentra en cierto modo fuera de su pro- postre en términos científicos.
pio centro, o sea, fuera de su naturaleza En su énfasis existencialista en el hom-
ANTROPOLOGÍA HUMANISTA 75

bre como criatura que debe forjar su pro- la década de 1970 a raíz de la fundación
pio destino, más que como objeto de la de la Sociedad de Antropología Huma-
ciencia, la antropología filosófica se in- nista. Sería erróneo creer, no obstante,
clina por hacer centro de su estudio los que con ello se hace referencia a una ver-
autoconceptos del hombre: sus diversas sión unificada de la antropología, pues en
antropologías. Por ejemplo, en su rico es- los escritos de los autoproclamados antro-
tudio psicológico de un caso de anorexia, pólogos humanistas aparece el esquema a
Binswanger (1958) señaló que la trágica gran escala que se reproduce más abajo.
vida de la paciente puede comprenderse Diferentes estudiosos se identifican con
adecuadamente sólo en términos de su diferentes aspectos del «esquema», y es
intrahistoria, relato autobiográfico de importante tener presente que los antro-
los significados que la paciente se ha au- pólogos que no se denominan humanis-
toconcedido a través de elecciones exis- tas puede identificarse también con una
tenciales que se autoconfiguran. En rela- u otra de los vertientes delineadas. Cua-
ción con el estudio de la CULTURA y la SO- lesquiera que sean las diferencias, las he-
CIEDAD, este enfoque hace causa común terogéneas líneas de lo que hoy se da en
con la antropología profesional moder- llamar «antropología humanista» se han
visto profundamente influidas por la
na, entendiendo a los seres humanos en
obra de las generaciones de antropólogos
términos de sus diferentes autoimágenes
norteamericanos anteriores, como Ed-
culturales: los humanos se configuran en
ward SAPIR y Ruth BENEDICT, por citar a
función de cómo creen ser por naturale-
dos de los más renombrados.
za (Landmann, 1974).
En parte como resultado de la gran in-
Sin embargo, dadas sus aspiraciones
fluencia ejercida por la obra Estética
científicas pese al marcado quiebro hacia
(1909) del filósofo idealista italiano Bene-
la hermenéutica, la antropología profe-
detto Croce en el pensamiento de Edward
sional moderna se ha sentido inclinada a
Sapir (1917, 1934), éste subrayó la impor-
guardar distancia con respecto a las cues-
tancia del estudio de la creatividad del ser
tiones filosóficas. En cambio, la antropo-
humano en respuesta a las fuerzas cultu-
logía filosófica se centra en la cuestión fi- rales e históricas, postulado que hallaría
losófica y básicamente no empírica de la eco en las palabras de una figura señera de
naturaleza ontológica del ser humano. la antropología humanista que proclamó
En comparación con la antropología pro- en el primer número de la revista Anthro-
fesional moderna, la filosófica puede pa- pology and Humanism Quarterly.
recer conjetural y especulativa, así como
huérfana de criterios metodológicos. En El foco principal de la antropología hu-
relación con las ambiciones holísticas de manista, como lo vemos hoy, es el ser
la primera, no obstante, hay mucho que humano individual... [y] su pugna por la
aprender del rechazo del dualismo de la libertad y creatividad dentro de los confi-
segunda. TMSE nes y oportunidades de la naturaleza, la
Otras lecturas Boss, 1965; Buytendijk, cultura y la sociedad (Fratto, 1976).
1968; Gehlen, 1980; Landmann, 1970; Como rúbrica diferente, el estudio de lo
Portmann, 1990. individual (personalidad) en la cultura
mediante el método de la BIOGRAFÍA fue
antropología humanista Deno- propugnado a través de una serie de auto-
minación que ha adquirido una relevan- biografías famosas de nativos norteame-
cia cada vez mayor en la jerga antropoló- ricanos por boasianos como Radin (1920),
Neihardt (1932) y Simmons (1942), al
gica norteamericana desde mediados de
76 ANTROPOLOGÍA HUMANISTA

igual que en otras obras menores reuni- ción en torno al concepto de característi-
das en una colección (E. Parsons, 1922). cas «panhumanas» o «humanidad bási-
De un tiempo a esta parte, esta tradición ca», a menudo derivada del pensamiento
de historias de vida ha sido desarrollada humanista del siglo XIX. Aunque Bene-
en la ANTROPOLOGÍA PSICOLÓGICA por los dict argumentó que sociedades diferentes
trabajos de Crapanzano (1977, 1980) en poseían modelos i g u a l m e n t e diferen-
Marruecos y del análisis de Mandelbaum tes de valor o «culturas», no dejó por ello
sobre Gandhi (1973). También se ha en- de insistir en que «seleccionan» estos va-
riquecido con las obras de Langness y lores del mismo caudal de experiencia
Frank (1981) sobre el individuo autobio- «universal» humana (1934a).
gráfico y con el estudio conjunto de len- Aunque es importante reconocer que el
guaje e individuo (Friedrich, 1979). interés de la antropología norteamerica-
Aunque Edward Sapir fue crucial para na por el humanismo tiene raíces histó-
establecer la LINGÜÍSTICA norteamerica- ricas, también es obvio que aparecen
na sobre terreno sólido, moderno y cien- discontinuidades y hasta conflictos en la
tífico, lamentó la compartimentación y articulación dada al tema entre los hu-
especialización en las diversas discipli- manistas de generaciones anteriores y
nas surgidas en torno al estudio científi- los actuales, cisma puntual nacido de
co de la humanidad (E. Sapir, 1929a). Su profundos cambios en el conocimiento
acento en una visión más «inclusiva» o y la representación surgidos a partir de
interdisciplinaria de la CULTURA fue la década de 1960. Han sido varias las
compartida por Ruth Benedict (1948, pp. críticas formuladas a la ciencia (véase
585, 591), quien proclamó que: Kuhn, 1962; Feyerabend, 1975; Sandra
En mi opinión, la naturaleza misma de Harding, 1991) que han socavado las
los problemas planteados y discutidos en incertidumbres científicas en una ver-
las humanidades es más próxima, capítu- dad total (o libre de contexto). La idea
lo a capítulo, a la de los presentes en la an- de que la práctica científica está englo-
tropología que la que aflora en las investi- bada en el contexto social (M. Polanyi,
gaciones realizadas en la mayoría de las 1969; Latour 1979, 1987) hace necesa-
ciencias sociales ... Mucho antes de entrar riamente parcial e incompleta la pers-
en contacto con la antropología había pectiva del observador científico (Hara-
aprendido de la crítica shakespeariana ... way, 1988).
hábitos mentales que en última instancia En general, los antropólogos son más crí-
me hicieron antropóloga. ticos frente al modo en que, en nombre
Esta observación auguraba notablemen- de la ciencia, una generación más vieja,
te la influencia que las humanidades, y incluidas las de inclinación humanística,
en especial la crítica literaria, iban a te- pudiera haber «objetivado» las vidas y
ner en el desarrollo de la antropología experiencias de los pueblos estudiados
teórica en la década de 1970, como que- (R. Rosaldo, 1989). En reacción a los ex-
da manifiesto sobre todo en el trabajo de cesos percibidos, algunos humanistas es-
Clifford GEERTZ (1973), quien reconoció
quivan de entrada la búsqueda de la cer-
su deuda con el crítico literario Kenneth
teza y la generalización a gran escala y
Burke (1966).
optan por la crítica radical de la ciencia.
Si los antropólogos boasianos como Bene- Una generación anterior habría espera-
dict fueron célebremente conocidos como do que la tradición humanista fuera
«relativistas», no es menos cierto que complementaria de la científica más que
compartieron y postularon una vaga no- antagonista. En vez de buscar certidum-
ANTROPOLOGÍA INTERPRETATIVA 77

bres a gran escala, los humanistas actua- concatenadas en el Egipto medieval. Pe-
les podrían sustituir la evocación de la ro su relevancia para la antropología de-
«experiencia vivida» y las «personas re- biera ir más allá del deseo de hacer más
ales» por la etonografía narrativa (Sto- impactantes los textos antropológicos,
ller, 1989), que, como proclaman, permi- pues cuando los antropólogos «reflexi-
te que los «otros» sean oídos gracias a la vos» como Myerhoff (1978), Scholte
colaboración de los antropólogos y sus (1978) y Rabinow (1977) introducen lo
sujetos de estudio para la construcción personal en el relato de sus trabajos de
de una ETNOGRAFÍA. campo manifiestan su propósito episte-
El énfasis en la etnografía narrativa fue mológico de revelar cómo lo que se cono-
posible en parte por la observación com- ce de otra cultura se ve profundamente
partida de que las monografías antropo- influido por las circunstancias en que es
lógicas no son sino creación literaria o conocido, lo cual incluye, por supuesto,
fictio, como señaló C. Geertz (1973) y la posición subjetiva del investigador
pormenorizó Clifford (1988). La noción (Favret-Saada, 1980).
surgió del importante análisis de textos Los antropólogos humanistas son a su
históricos como expresión en forma retó- vez objeto de las críticas más radicales
rica y poética realizado por H. White por parte de los estudiosos actuales de las
(1973), quien a su vez había estado muy humanidades. Por ejemplo, la noción de
influido por el crítico literario Kenneth que hay «valores humanistas» trascen-
Burke (1941). Así, mientras que Bene- dentales, central en cualquier versión de
dict y sus colegas, como Margaret MEAD, la antropología humanista, es duramen-
se sirvieron de imágenes poéticas como te criticada desde el ámbito feminista,
artilugio literario para comunicar de por los foucaultianos y otros. Y la llama-
manera más vivida el conocimiento da al «empirismo radical» (M. Jackson,
científico, en la práctica les faltó poco 1989; Stoller, 1989) se acerca mucho a
para declarar abiertamente que la repre- una «metafísica de la presencia» que se-
sentación del conocimietno antropológi- ría cuestionada por los desconstruccio-
co adopta la forma de una NARRATIVA o nistas (Derrida, 1976; Joan Scott, 1995).
género poético-retórico. La posición del
SC
texto antropológico se ve hoy más com-
Véase también ANTROPOLOGÍA CRÍTICA,
plicada aún por lo que C. Geertz (1983,
CULTURA Y PERSONALIDAD, ANTROPOLOGÍA
pp. 19-35) llamó el «enmascaramiento»
LITERARIA.
deliberado de géneros. Un experimento
Otras lecturas C. Geertz, 1988; E. Sa-
innovativo particular al respecto tuvo lu-
gar en la década de 1970 cuando el an- pir, 1949.
tropólogo Victor TURNER colaboró con el
director teatral Richard Schechter para
antropología interpretativa Pro-
interpretar etnografías en el escenario porciona simultáneamente una presen-
(Turner, 1982; Turner y Bruner, 1986). tación de otros mundos culturales desde
En consonancia con esta mezcolanza de su seno y reflexiona sobre sus funda-
géneros está el experimento creciente- mentos epistemológicos. Se asocia con la
mente popular de recurrir a la etnogra- Escuela de Antropología de Chicago de
fía cum memoria, como en el caso de Sto- las décadas de 1960 y 1970, en especial
ller y Olke (1987), para la ocasión apren- con la inflexión dada a la ANTROPOLOGÍA
SIMBÓLICA por Clifford GEERTZ. La an-
dices de un brujo, o de Ghosh (1992),
quien investigó el fenómeno de las vidas tropología interpretativa se posicionó
frente a los enfoques puramente com-
78 ANTROPOLOGÍA INTERPRETATIVA

portamentales, estadísticos y lingüísticos sándose en un método objetivo o en cri-


formalistas de la sociedad humana por- terios de evaluación.
que insistió en la importancia del descu- Una respuesta a estas críticas fue conce-
brimiento activo del significado, declive bir un saber transcultural, como un saber
y progresión de los símbolos y en la ri- carácter social y que no era sino una
queza de la metáfora lingüística. El es- aproximación alcanzada con más o me-
fuerzo por describir la CULTURA como un nos éxito mediante el diálogo: una co-
sistema de significados llevó a un interés rrección mutua de saberes por cada una
paralelo en el proceso de la interpreta- de las partes en conversación, para llegar
ción y, dado el caso, a subrayar, por una a un grado de acuerdo adecuado para
parte, los discursos competidores dife- acoger cualquier interacción particular.
renciados en el seno de una cultura, los La versión geertziana de este argumento
procesos hegemónicos y contrahegemó- en pro del trabajo transcultural consistió
nicos, y por la otra, a subrayar la impor- en que la etnografía es una traducción
tancia de la etnografía en sí misma como entre lenguajes de «experiencia distan-
proceso de interpretación (M. Fischer, te» y «experiencia próxima». Esta asun-
1977). ción relativista de la distinción entre ca-
La metáfora de las culturas como textos, tegorías ÉMICAS y ÉTICAS evita y niega al
popularizada por C. Geertz (1973), sólo tiempo la necesidad de una convicción
significó inicialmente que los antropólo- de que hay redes de conocimiento um-
gos captaban en una cultura significados versalmente objetivas respecto de las
iguales que los de los actores nativos y que pudieran contrastarse diferentes de-
(en la influyente versión de Ricoeur, finiciones culturales. Lleva la atención a
1981) que las acciones sociales dejan los modos en que se establecen el signifi-
huellas que pueden ser leídas a modo de cado en los procesos comunicativos: tan-
textos. La etnografía de Geertz destaca- to aquellos que fijan significados relati-
ba aquellas ocasiones en que los actores vamente estables en el tiempo (como el
no sabían cómo crear un ritual o cuándo interés de Max WEBER en las formas le-
los significados habían de ser acordados gítimas de dominio) y aquellos que son
y establecidos de nuevo para satisfacer fundamentalmente renegociados en ca-
determinadas interacciones. La antropo- da interacción. Otros llevaron la idea de
logía interpretativa constituyó una críti- diálogo en direcciones que empírica-
ca devastadora de las esperanzas de la mente documentaban —desde las graba-
ANTROPOLOGÍA COGNITIVA de identificar ciones sociolingüísticas hasta el relato
redes objetivas de significado, demos- cultural hermenéutico— de qué modo los
trando que dichas redes eran traspasadas actores se ponen de acuerdo sobre sus co-
por las categorías culturales y los supues- nocimientos y cómo interaccionaban con
tos de los propios analistas, con el envi- foráneos culturales. En juego estaba no
ciamiento consiguiente del proyecto. De sólo la convocatoria de M a x Weber por
manera similar, aunque no de forma tan una verstehendes Soziologie, sociología
devastadora, fue criticado el ESTRUCTU- que confiere un papel central a las no-
RALISMO, tachado de ser excesivamente ciones propias de los actores, sino tam-
distante de la intencionalidad y la expe- bién el criterio del individualismo meto-
riencia de los actores sociales. A su vez, dológico, la condición de que cualquier
la antropología interpretativa fue criti- teoría sociológica sea capaz en principio
cada por percibir significado como y de explicar las acciones en términos de
donde quisiera el analista, más que ba- intención y propósito de los actores indi-
ANTROPOLOGÍA INTERPRETATIVA 79

viduales. Este criterio de aceptabilidad de la lógica cultural sin debilitar la obli-


tenía por objeto actuar como prevención gación metodológica de prestar mucha
frente al esencialismo de las caracteriza- atención a los procedimientos interpre-
ciones románticas de conciencia grupal tativos de las culturas locales (Turner,
de creencias y prácticas culturales, usa- 1967; Crapanzano, 1973; R. Levy, 1973;
das de modo tan nefasto por los nazis y M. Rosaldo, 1980; Obeyesekere, 1981,
por racistas comunes, y no contradice 1983).
necesariamente las nociones de DURK- Una tercera dirección se dio con el uso
HEIM de lo social o cultural como nivel del «diálogo» como metáfora de los com-
emergente de organización que no puede plejos intercambios entre los etnógrafos
reducirse simplemente a las intenciones y las culturas que estudian. Aunque a ve-
individuales. ces se redujo simplísticamente a modo
Mientras que los métodos de análisis confesional de escritura, como si los in-
próximo y documentales proporcionaron tercambios particulares entre antropólo-
una dirección por la que se encaminaba gos y sus interlocutores fueran el objeto
el diálogo (Tedlock, 1983), una segunda de interés, más útiles son los esfuerzos
dirección fue la de la hermenéutica de la por presentar la metáfora del diálogo en
narración cultural. La hermenéutica en un análisis de los circuitos de represen-
antropología se convirtió en una descrip- tación, dispositivos de comunicación,
ción para la íntima reflexión de los mo- tropos y estilos argumentales, así como
dos en que los nativos descifran y desco- lógica cultural estructurada de forma
difican sus propias formas culturales institucionalizada y con peso o efecto di-
complejas. En parte se consideró que así ferenciales. Por un tiempo se generó
se colmaba la insistencia de Dilthey en cierto interés en las resistencias que las
un método hermenéutico para las cien- interpretaciones locales aportan a las
cias sociales que fuera tan objetivo como fuerzas hegemónicas, pero esta simplifi-
los de uso en las ciencias naturales y en- cación dualista ha cedido crecientemen-
focado, no obstante, en los significados te ante el renovado interés en las múlti-
que permiten a los actores autocorregir y ples posiciones políticamente complejas
modificar sus acciones (Makkreel, 1975). de la interpretación que pugnan en el se-
Era también una extensión del interés no de los mismos espacios sociales de so-
malinowskiano por «el punto de vista de ciedades heterogéneas.
los nativos» y de la preocupación de la La mezcla de intereses y clases de ETNO-
antropología social británica por cómo se GRAFÍA que generó la antropología inter-
organizan los sistemas sociales para pro- pretativa —interés por el «punto de vista
teger y reproducir sus sistemas de creen- nativo» en los discursos en competencia
cias y estructuras de explicación. Como en los campos sociales, modos ritualiza-
el análisis clásico de EVANS-PRITCHARD dos en que las perspectivas hegemónicas
(1937) sobre l a BRUJERÍA azande, com- pueden reforzarse, negociación de signi-
prendía reglas de inferencia, modelos de ficados y cambios en la constitución de
asociación, lógica de las implicaciones y cultura que determina a veces dicha ne-
aparatos críticos culturalmente formula- gociación, en los procesos interpretativos
dos de jucio estético, cognitivo y moral y dialógicos tanto de la acción social co-
(R. Wagner, 1972; R. Rosaldo, 1980; mo del trabajo de campo y la narración
Feld, 1982; M. Fischer, 1980a; M. Fis- etnográficos— constituyen una transición
cher y Abedi, 1990). No menos impor- entre las discusiones en torno a las etno-
tante era el interés en la psicodinámica grafías producidas por el FUNCIONALISMO
80 ANTROPOLOGÍA LEGAL

y las que rodean la temática del POSMO- bre la ley y el orden entre los pueblos
DERNISMO. El propio Clifford Geertz prealfabetos. Así, llamó la atención sobre
(1995) es hijo rebelde de los diversos la importante conexión existente entre
funcionalismos de la antropología y la el control y las relaciones sociales, prece-
sociología parsoniana y padre-maestro- diendo así a una generación de investi-
paladín de los etnógrafos enfrentados gadores antropológicos resueltos a deter-
con lo posmoderno. Las cuestiones filo- minar de qué modo se podía establecer y
sóficas suscitadas, refinadas y elabora- mantener el orden en sociedades caren-
das, son perennes. MF tes de una autoridad central, de códigos
y de agentes de la ley. RADCLIFFE-BROWN
antropología legal Los estudios (1933, p. 202) aplicó un enfoque más
antropológicos de las leyes han sido rea- consonante con la jurisprudencia sir-
lizados en el marco histórico y transcul- viéndose de la definición de « l e y » de
tural y han contribuido al desarrollo de Roscoe Pound como «control social me-
teorías evolutivas, correlacionales y et- diante la aplicación sistemática de la
nográficas sobre el control social y cultu- fuerza de la sociedad políticamente or-
ral. Entre los intelectuales europeos del ganizada». Al definir « l e y » en términos
siglo XVIII, la idea de LEY como universal de sanciones legales organizadas, Rad-
era común. Los antropólogos del siglo cliffe-Brown llegó a la conclusión de que
XIX, aun siéndolo de sillón, empezaron a en algunas sociedades más simples la ley
no existía.
documentar las diferencias entre la ley
occidental y otras. En 1861, sir Henry En lo sucesivo, el debate más candente se
MAINE examinó materiales de Europa y centró en si todas las sociedades poseían
la India para señalar que las cambiantes ley (Pospisil, 1958). Si la ley se definía
relaciones en el seno de la ley (de posi- en términos de autoridad políticamente
ción a contrato) eran resultado de los organizada, la respuesta era obviamente
cambios que llevaron a las sociedades negativa; si la ley se definía como « m a -
basadas en el parentesco a otras territo- yoría de procesos de control social», la
rialmente organizadas. Investigadores respuesta era positiva. Pero control so-
posteriores, centrados en los modos de cial pasaba a ser entonces sinónimo de
subsistencia dominantes, argumentaron ley. En la actualidad, la mayoría de los
que las sociedades humanas podían cla- antropólogos prescinden de definir ley,
sificarse a lo largo de una secuencia pro- ya con carácter universal, ya en sentido
gresiva de sistemas legales, desde los de estricto. Recogen cada vez más datos pa-
autoayuda a los que incluían sanciones ra analizarlos conforme a las categorías
penales o compensatorias. Por ejemplo, usadas por los pueblos en estudio o a las
Hobhouse (1906) correlacionó el nivel categorías analíticas del científico social.
económico con tipos de ley, mientras que Pero prosigue el debate acerca de si la ju-
DURKHEIM (1933) asoció los modelos pu- risprudencia occidental es un sistema
nitivos con grados de integración social, popular o analítico.
donde la ley represiva de las sociedades
primitivas era progresivamente reem- Diversidad cultural
plazada por la restitutiva de las socieda- Al analizar la diversidad etnográfica, los
des modernas. antropólogos caracterizaron a menudo a
MALINOWSKI (1926) se sirvió de obser- las sociedades en razón de sus procedi-
vaciones etnográficas directas de campo mientos legales predominantes. Los in-
para cuestionar los extendidos mitos so- formes se ilustraban con términos que
ANTROPOLOGÍA LEGAL 81

englobaban a dichos procedimientos la variedad de prácticas de resolución de


idiosincrásicos: los llamados «delegados conflictos entre estrategias subsistencia-
cruzados» funcionaban como equipo ne- Íes similares. Por ejemplo, algunos gru-
gociador doble entre los yurok de Cali- pos cazadores y recolectores como los
fornia (Kroeber, 1925, pp. 20-53); los ¡kung san del desierto de Kalahari consi-
«intermediarios» mediaban contra pago deraban las disputas de modo relativa-
en los problemas entre las familias ifu- mente pacífico, mientras que otros, co-
gao del norte de Luzón (Barton, 1919); y mo los esquimales, parecen tratar la vio-
los esquimales escenificaban «duelos de lencia con violencia (Gulliver, 1979).
glosas» para presentar sus graves dispu- Los grupos agricultores como los musul-
tas ante un jurado público (Hoebel, manes shiíes del sur de Líbano, no con-
1954). templan la intervención de terceros que
El descubrimiento de semejante diversi- tercien en los problemas entre poblados,
dad llevó a los antropólogos a clasificar en tanto que otros, como los zapotecas
las sociedades en razón de diferentes di- mexicanos, han establecido tribunales
mensiones: económicas, relacionales, (Nader, 1965). Se hallaron manifiestas
procedimentales y políticas. En el terre- variantes en la gestión de las disputas
no económico se reconocían distinciones entre las sociedades agrícolas de los jale
entre las sociedades de cazadores-reco- de Nueva Guinea, que no tardan en re-
lectores, nómadas, horticultores e indus- mitir su resolución a la contienda, y en-
triales. En la esfera relacional, entre re- tre los zapotecas de México, que organi-
laciones simples y múltiples y entre las zan audiencias resolutorias (Koch, 1974;
continuas y las esporádicas. Por lo que se Nader, 1990). El, por otra parte, notable
refiere a la dimensión procedimental, trabajo de E.A. Hoebel (1954), que vin-
las distinciones se basaban en la presen- culó la complejidad legal a los modelos
cia o ausencia de una tercera parte y por de vida, se reveló de uso limitado como
el modo en que eran excluidos los com- explicación de estas diferencias.
portamientos unilaterales. En el plano El paso de los sistemas de análisis del
político, las sociedades carentes de esta- control social a los sistemas de contienda,
do se contrastaban con los estados dota- de la inducción positiva a la consideración
dos de una autoridad centralizada. Sin de la violación de la norma en función de
embargo, en estos estudios comparados los hechos comprobados, fue un resulta-
las propias unidades discretas eran pro- do previsible de la especialización y res-
blemáticas. tricción de la materia en estudio a un
marco menos vago. Mientras que Mali-
A medida que aumentaba el detalle et- nowski (1926) había formulado delibera-
nográfico, el progreso en la descripción damente un enfoque amplio para com-
dependía menos de la comparación con prender la presencia y el sentido de la ley
las nociones occidentales y más del cono- en la sociedad, Llewelyn y Hoebel cen-
cimiento de los sistemas indígenas de traron su atención en los foros públicos.
control social en su contexto específico El trabajo de éstos acerca de los indios
(Bohannan, 1957) o del entendimiento cheyenne (1941) marcó el inicio de mu-
del proceso legal como control social y chos años de concentración en el trata-
cultural ya fuera interno o externo a los miento «casuístico», con cuya ayuda Max
pueblos estudiados. Las primeras gene- GLUCKMAN (1955a) desarrolló una teoría
ralizaciones que correlacionaban los sis- relacional de la toma de decisiones que
temas económicos con los mecanismos postulaba que si uno podía determinar la
de control social fueron cuestionadas por
82 ANTROPOLOGÍA LEGAL

naturaleza de las relaciones sociales en- los propios litigantes, no sólo por el pro-
tre las partes en disputa también podría cedimiento legal oficial disponible. Se
predecir el procedimiento que sería apli- reconoce así una teoría legal de usuario
cado en el proceso de decisión. Su hipóte- (Nader, 1990) por los modelos acumula-
sis era que la naturaleza de las relaciones tivos direccionales creados por sus usua-
imponía restricciones en el proceso de re- rios. Como actores en un drama de dis-
solución. El método casuístico fue capital putas, los litigantes constituyen una uni-
en la investigación etnográfica sobre la dad interesante porque al proceso de
ley y el control social durante la década decisión de terceros se suma el concepto
de 1960 y sirvió para destacar la activi- de estrategia. La interacción entre los
dad de diferentes mecanismos en el seno usuarios y su poder relativo mutuo de-
de una misma sociedad. La vergüenza, el vienen factores clave para comprender
ridículo, las lealtades conflictivas, la pe- cómo se crea y cómo se modifica la ley.
lea, además de la negociación, la media- En este modelo, el motivo de la justicia
ción, el arbitraje y la adjudicación reci- adquiere importancia crucial al incorpo-
bieron igual consideración en los trabajos rar la perspectiva de todas las partes del
de campo (Epstein, 1974). Aspectos de caso, una invitación a servirse de la his-
estrategia indicaban las elecciones posi- toria y la comparación como auxiliares
bles a las partes litigantes. Los análisis del método etnográfico.
modulados por los modelos dominantes
fueron reemplazados por otros más flexi-
Sistemas globales y ley local
bles y contextúales. Más adelante se uni-
Aunque el interés por las sociedades par-
ría la noción de poder a los motivos estra-
ticulares puede haber sido una respuesta
tégico y de justicia.
justificada a las teorías previas de labora-
torio, la atención a dichas sociedades como
Etnografía de la ley unidades discretas provocó en su mo-
Los trabajos teóricos de Colson (1953), mento una reacción clara. Las teorías an-
Barth (1966), F. Bailery (1957) y V. T U R - tropológicas se habían hecho más estáti-
NER (1957) infundieron en un modelo cas, más correlacionales y menos intere-
parcialmente estático un proceso de mo- sadas en el cambio, incluso a pesar de que
delación. Pero incluso antes de la apari- los antropólogos estudiaban a menudo
ción de este desplazamiento hacia el pro- sociedades implicadas en un proceso de
ceso emergió una etnografía de la l e y cambio rápido engendrado por el colo-
que ampliaba el punto de vista para in- nialismo político, religioso y económico.
cluir descripciones donde los sistemas le- Enfrentados a un mundo cada vez más
gales no eran instituciones autónomas pequeño y con la continua difusión de las
independientes y aisladas de otras insti- ideas legales occidentales en las colonias,
tuciones de la sociedad. Era una llamada los antropólogos se veían forzados a ir
al estudio del proceso de litigio median- más allá del estudio de las sociedades par-
te un enfoque etnográfico de la ley (Na- ticulares y volver al examen de aquellos
dre y Todd, 1978). Se trataba de describir modelos de cambio estructural más ge-
y explicar los modelos procedimentales nerales, observados por estudiosos ante-
hallados en una sociedad y de evitar el riores como Maine y Durkheim.
caricaturizarlas usando sólo los medios El proceso y el poder son variables críti-
de litigio más sobresalientes o accesibles. cas en un mundo en el que los litigantes
El alcance del trabajo venía delimitado pueden quedar desprovistos de poder, es-
por las vías elegidas o desarrollados por pecialmente en situaciones nacionales y
ANTROPOLOGÍA LITERARIA 83

globales donde la distancia social y física der. Una dimensión introspectiva adicio-
entre los litigantes es grande y las dispu- nal y la influencia de las teorías del SIS-
tas se dan crecientemente entre extraños TEMA MUNDIAL llevaron al examen de las
de poder desigual. La ley en las socieda- fuerzas externas, de macroestructuras,
des establecidas, y en las que no se reco- que influían en las microestructuras tra-
nocen como tales y se caracterizan por la dicionales (Channock, 1985). Los antro-
desigual distribución del poder, no se pólogos han menospreciado regular-
presta fácilmente a las soluciones a pe- mente la medida en que las tradiciones
queña escala en la gestión de disputas en políticas y religiosas occidentales han es-
las comunidades de igual posición. Tal tructurado los aspectos de la ley implica-
desigualdad limita a menudo la acción dos en el control social. Hoy los investi-
casuística, y los antropólogos no tardaron gadores reconocen y examinan los com-
en darse cuenta de que el poder, como ponentes ideológicos del proceso de
concepto central en todo litigio, no podía resolución del litigio.
ser ignorado. Las condiciones de ley es-
tatal, creciente industrialización y sepa- Conclusión
ración de producción y consumo han te- El estudio de la ley como proceso de con-
nido, por tanto, efectos claros en la reso- trol ha progresado con el uso creciente
lución del litigio; cambios tan duraderos de la ley como control. Aunque ha sido
como el de las sociedades nómadas a las usada como medio de poder y movilidad,
basadas en la agricultura. para ejercer control sobre los recursos
Tanto los materiales históricos como la humanos y naturales, los antropólogos
observación contemporánea son útiles han de estudiar aún funciones de la ley
para el examen crítico de la ley como no directamente relacionadas con el con-
agente de cambio (Starr y Collier, 1989). trol. En los procesos legales hay elemen-
La investigación sobre la l e y y el poder tos que van más allá de la política de po-
del estado ilustra que la primera no es der y control, que abren vías para definir
neutra sino, más bien, políticamente ac- las relaciones sociales, que proporcionan
tiva y creada por y para los grupos en el entretenimiento y drama, que crean
poder (J. Barnes, 1961). Cuanto más nuevos derechos y remedios e institucio-
atienden los antropólogos a escenarios nes, y que definen la cultura como pro-
donde reina la ley o el control social gu- piedad. LN
bernamentales, en lugares con nación- Otras lecturas Greenhouse, 1986; Merry,
estado plenamente desarrollada, tanto 1990; S. Moore, 1986a; Rose, 1992.
más centran sus estudios en torno a la
ley con exclusión de otros sistemas de antropología literaria Deriva de
control social. Aunque los estudios etno- los estudios de crítica de textos, semióti-
gráficos tradicionales de sociedades par- ca, psicoanálisis, hermenéutica y filosofías
ticulares han dejado de representar un fenomenológicas de las décadas de 1960
modelo útil en estas circunstancias, la y 1970 propulsores de una perspectiva
perspectiva etnográfica puede aplicarse posmoderna y piedra de toque de los an-
creativamente al conocimiento dinámico tropólogos literarios paladines del POS-
de la ley en las sociedades complejas. MODERNISMO en la antropología de fina-
En la década de 1980, los etnógrafos de- les de la década de 1970 y siguientes.
sarrollaron modelos etnohistóricos de Aunque rara vez se proclamaron «escue-
ley que combinaban la historia y la etno- l a » , entre sus principales figuras están
grafía en un marco de estructuras de po- James Clifford (1982), Vincent Crapan-
84 ANTROPOLOGÍA LITERARIA

zano (1992), George Marcus y Michael tiene que ver con el hecho de que algu-
Fisher (1986), Paul Rabinow (1988) y nos de los conceptos básicos, como «sig-
Renato Rosaldo (1989), cuyo proyecto es- nificado», «constructo» y «traducción»,
tá en deuda con la obra de Victor TURNER no han sido claramente definidos, lo
(1982) y en especial con Clifford GEERTZ cual hace implausible el proceso de cons-
(1973, 1983), cuyas opiniones fueron pa- truir una interpretación de significado
ra aquellos poco menos que la Vulgata. porque la connotación de «significado» y
Una primera norma de la antropología «constructo» es imprecisa. Un segundo
literaria es que el análisis cultural debe problema, relacionado con el primero,
proceder como si «penetrara» en el «texto consiste en que los antropólogos litera-
literario», ya que la cultura de un pueblo rios han obviado cualquier consideración
es como un «conjunto de textos» (Geertz, de los problemas de validación de la in-
1973, pp. 452, 448). Así, el objetivo del trepretación (Carrithers, 1990; P. Roth,
análisis no es explicar cómo operan los 1989; Sangren, 1988; Jonathan Spencer,
eventos sociales y culturales —ya sean dis- 1989). Como señaló Geertz (1973, pp. 20,
cursos, prácticas o instituciones—, sino in- 24), ello significa que los etnógrafos es-
terpretar qué significan. En esta perspec- tarían «conjeturando significados» y que
tiva CULTURA es, en la famosa metáfora « y a produces una interpretación, ya no,
de Geertz, «red de significados» de la que ya das con el quid, ya no». El rechazo de
«penden» los humanos (1973, p. 5). Si la la validación por parte de los antropólo-
hermenéutica es la interpretación del gos literarios no es característico de to-
significado, una segunda ley de la antro- dos los estudiosos del significado. Eco
pología literaria es, por tanto, la de ser (1990), Goodenough (1965a), Habermas
hermenéutica cultural. (1971), Ricoeur (1971), Schutz (1967) y
Una tercera norma para quienes culti- Max WEBER (1949b) han tratado de en-
van tal hermenéutica es que debe practi- contrar procedimientos que permitan
carse un tipo de ETNOGRAFÍA específico, llegar a interpretaciones válidas.
que Geertz (1973, p. 10) llama «DESCRIP- Y una norma final de muchos antropólo-
CIÓN DENSA» porque implica el análisis gos literarios es el rechazo de la ciencia
de las prácticas como «si se tratara de leer por ser una metanarrativa epistemológi-
(en el sentido de "lectura como construc- ca: la historia moderna de historias de
to") un manuscrito». Una «lectura», es cómo conocen las gentes y la teoría pos-
decir, una interpretación de estas prácti- moderna se basan en la «incredulidad
cas implica una TRADUCCIÓN, o sea, el frente a las metanarrativas» (Lyotard,
traslado del universo de significados de 1984, p. 4). La crítica a la antropología
un grupo de manera inteligible a otros. literaria se basa, pues, en última instan-
De hecho, los etnógrafos construyen lec- cia, en si proporciona razones creíbles
turas de lecturas, que incluyen: (1) lo para rechazar la ciencia y si su etnogra-
que los nativos creen que quieren decir; fía es una herramienta epistemológica
(2) lo que los informantes nativos creen más rigurosa que la ciencia que se propo-
que quieren decir los nativos; (3) lo que ne reemplazar.
los etnógrafos creen que quieren decir los
informantes; y (4) lo que los etnógrafos El caso de los antropólogos literarios con-
creen que su audiencia desea saber acer- tra la ciencia se formula de una de tres
ca de lo que los nativos quieren significar. formas: a partir de sus propios argumen-
La descripción gruesa ha dado lugar a tos, de los producidos por los filósofos
dos clases de incertidumbre. La primera hermenéuticos, o de los presentados por
los filósofos relativistas de la ciencia. Al
ANTROPOLOGÍA MARXISTA 85

menos un estudio (Reyna, 1994) sugiere menudo interrelacionados temas de aná-


que el propio razonamiento anticiencia lisis: MATERIALISMO, EVOLUCIÓN social y
de los antropólogos literarios no es con- CAPITALISMO.
vincente. Por ejemplo, aunque herme-
neutas como Hans Gadamer (1975) o Ri- Materialismo
chard Rorty (1991) ocasionalmente ofre- La perspectiva materialista arranca del
cen comentarios desalentadores acerca énfasis, que además desarrolla, puesto
de ciertos aspectos de la ciencia, en gene- por Marx en el carácter central del tra-
ral no son ni especialmente conocedores bajo y los procesos y relaciones sociales
de ésta ni aun particularmente críticos al de la producción por los que la mano de
respecto, declarando típicamente que obra es movilizada, organizada y recluta-
«no hay nada malo en la ciencia» (Rorty, da (Marx y Engels, 1947). El problema
1991, p. 34). En cuanto a los relativistas central en este tipo de análisis reside en
como Paul Feyerabend (1975) y Thomas la relación entre la base material o es-
Kuhn (1962), ambos prodigan sus críti- tructura económica, definida como MO-
cas, de nuevo, no especialmente anticien- DO DE PRODUCCIÓN, y el todo social, en
tíficas porque, como dice Feyerabend, « l a especial la superestructura cultural y po-
ciencia se tiene sobre sus dos pies» (1975, lítica. Esta perspectiva se basa en un mo-
p. viii). delo de sociedad dividida en estratos, y
Las interpretaciones propuestas en au- el problema central se define en térmi-
sencia de procedimientos de validación nos de la relación (de causalidad o deter-
se construyen huérfanas de razón. Es- minación) entre ellos, de modo que uno
trictamente hablando, estas interpreta- de ellos (la base económica o modo de
ciones provienen de la conjetura, como producción) se considera superior o base
Geertz dijo que era lo propio. Son espe- y determinante del otro (la superestruc-
culaciones en torno a lo que el antropó- tura jurídica, política, ideológica o cultu-
logo dice que los informantes dicen de lo r a l ) . Cuando la relación se entiende di-
dicho por los nativos. En el lenguaje co- recta en el sentido de base determinante
loquial, rumores. De modo que las inter- de estructura o superestructura, el enfo-
pretaciones de los antropólogos literarios que pueden considerarse mecánico.
parecen representar sus impresiones del Un enfoque que trata de ser más «dialéc-
rumor de Otro. Cualquier proyecto que, tico», sugiriendo que las flechas causales
como la antropología literaria, propone pueden apuntar en los dos sentidos, de
reemplazar la ciencia con rumores no base a superestructura y de ésta a aqué-
parece gozar de mucha legitimidad. lla, no resuelve necesariamente el pro-
blema, por muy complejos que hagamos
SPR los diagramas relativos y numerosas las
Véase también FENOMENOLOGÍA, ANTRO- flechas y vías de retroinformación que
POLOGÍA SIMBÓLICA.
pretendamos diseñar. Problema central
aquí es la propia construcción estratifi-
antropología marxista La que cada, que puede sernos útil como metá-
tiene su base común en uno u otro aspec- fora y para algunos propósitos analíticos
to del trabajo de Karl Marx, filtrada y preliminares, pero que no puede consi-
modulada por la compleja historia del derarse representación apropiada de
pensamiento marxista y antropológico. ningún todo o proceso social. Un proble-
Comprende un gran número de proyec- ma relacionado es su concepción estática
tos y perspectivas antropológicas dife- de las relaciones entre niveles o estratos.
rentes, pero incluye tres importantes y a
86 ANTROPOLOGÍA MARXISTA

Si bien cabe sugerir que en los procesos ticular, o en procesos de transición de un


sociales operan relaciones de determina- modo a otro. En ambos casos, el proyecto
ción, su consideración debe efectuarse en proclamado puede ser el de ampliar el
el tiempo, y el carácter material de la su- análisis marxista a períodos y procesos
perestructura (tanto como producto y históricos no considerados por Marx. Es
fuerza a la vez históricos) tiene que ser decir, aunque éste señaló una sucesión
reconocido. de modos de producción a lo largo de la
Esto no invalida el enfoque marxista o Historia, no dedicó mucha atención al
materialista de los procesos sociales o análisis de las sociedades precapitalistas
culturales. Significa que el problema pa- ni al proceso de transición entre aqué-
ra el análisis materialista es más com- llos, como tampoco se detuvo demasiado
plejo de lo que sugeriría esta estructura en pormenorizar la constitución de las
estratificada. Su resolución requiere el sociedades poscapitalistas. Estos estudios
rechazo tanto de un holismo reinventado suelen discurrir en un nivel meramente
donde todo es igualmente importante en económico, y examinan las relaciones
las relaciones y los procesos sociales y fundamentales y los antagonismos, in-
culturales como de la estructura estrati- cluidas las relaciones de clase, en los tér-
ficada que elimina aspectos enteros del minos propios de una serie de modos de
ámbito de lo material convirtiéndolos en producción.
formas inmateriales («superestructura- Un defecto de este tipo de análisis, y de
Íes») sobre las que actúan formas y pro- los evolutivos en general, es que no al-
cesos más «básicos». Esta perspectiva canzan a distinguir entre lo que Ray-
amplía lo material para que incluya ideas, mond Williams (1977) llamó análisis
conceptos y asunciones, así como el con- «de época» y el «histórico». Si el prime-
cepto de determinación, que se hace más ro se propone describir detalladamente
social e histórico. épocas concretas de la historia humana,
el análisis histórico atiende a la comple-
Evolución social ja conjunción y relación de acción, even-
Una gran parte del trabajo antropológi- to y estructura en lugares y momentos
co marxista aplica el concepto marxiano dados. Williams observó que los dos pro-
de modo de producción a los procesos de blemas y procesos requieren conceptos,
evolución social. Dos modos de análisis métodos y referentes distintos. La sim-
han sido al respecto especialmente im- ple referencia a estructuras y relaciones
portantes: el primero se concentra en «de época» es, por tanto, inadecuada pa-
cuestiones evolutivas propiamente di- ra resolver problemas «históricos». Dado
chas; el segundo en la relación entre in- que los conceptos de modo de producción
fraestructura y superestructura en las que se concentran en los llamados «anti-
sociedades precapitalistas. guo», «feudal» o «capitalista» son por
Gran parte del debate en torno a las definición de época, su utilidad en el
cuestiones evolutivas se limita a aquellos análisis histórico es limitada, pero no
modos de producción que Marx mencio- nula. Los dos modos de análisis se opo-
nó de una forma más esquemática: pri- nen y relacionan, pues los procesos «his-
mitivos, antiguos, asiáticos (en algunas tóricos» siempre se dan dentro de un
versiones), feudales, capitalistas y socia- tiempo y una estructura «de época», y
listas, trabajo que se centra en un análi- pueden ilustrarse por su ubicación en
sis de las relaciones y la dinámica funda- épocas particulares, la transición entre
mentales de un modo de producción par- las cuales ocurre necesariamente en mo-
ANTROPOLOGÍA MARXISTA 87

mentos y lugares históricos y, por consi- turas o niveles económicos, sociales, po-
guiente, necesitan una referencia a y un líticos o religosos, también tienden a ex-
conocimiento de eventos y relaciones por pandir la noción de «lo económico» y la
lo común desatendidos en los análisis «producción» en formas muy interesan-
«de época». Los problemas conceptuales tes. Estos estudios tienden asimismo a
y metodológicos con que se enfrenta el ser más etnográficos y menos acordes
análisis evolutivo e histórico son, por con la simple imposición de etiquetas de
tanto, complejos, pero esta complejidad época.
sólo puede ser explorada si se reconoce la
distinción entre los dos modos de análi- Capitalismo
sis. Lamentablemente, la mayoría de los Un tercer campo de la antropología mar-
análisis evolutivos siguen exclusivamen- xista hace referencia a los estudios de las
te procedimientos y supuestos «de épo- propias sociedades capitalistas y a la pro-
ca». Por tanto, la etnografía —en térmi- pagación del capitalimso en relación con
nos de la oposición aquí examinada, las sociedades precapitalistas.
«historia» en sentido antropológico— pa- El examen de las sociedades capitalistas
sa a ser auxiliar de los análisis de los mo- explora un amplio margen de problemas
dos de producción de época, y la casuísti- y cuestiones etnográficas: el TRABAJO y
ca etnográfica, ejemplo icónico de los las relaciones laborales, prácticas e ideo-
modos de época particulares a los que se
logías en talleres y fábricas, relaciones
asigna.
de GÉNERO en el hogar, en las comunida-
El segundo enfoque amplía también el des y en comercios y fábricas, formación
análisis marxista a las sociedades preca- e ideologías de la comunidad, y acción
pitalistas, pero concede especial atención política, resistencia o aquiescencia. Lo
a la relación entre «infraestructura» y que todos estos estudios tienen en común
«superestructura» en situaciones preca- es que (1) están realizados en sociedades
pitalistas. Usando un análisis del tipo capitalistas; y (2) encuentran interesan-
aplicado a los modos de producción, te algún aspecto del análisis marxista del
atiende a temas antropológicos clásicos capitalismo (por ejemplo, su análisis de
como l a RELIGIÓN, el PARENTESCO y l a OR- la forma de los bienes de consumo, la
GANIZACIÓN SOCIAL (Meillasoux, 1981; circulación de éstos y el «fetichismo»
Terray, 1972). Aquí la gama de análisis que los rodea, o su análisis de la relación
y posiciones discurre ampliamente des- capital-trabajo).
de las interpretaciones directamente El estudio de la expansión histórica del
mecánicas, como las precedentes (que capitalismo en relación con las socieda-
entienden la organización social y cre- des precapitalistas es tanto histórico co-
encia religiosa como funciones simples o mo etnográfico. Puede examinar las con-
resultados determinados por procesos y secuencias del desarrollo del capitalismo
relaciones de producción), a estudios que para grupos y sociedades que no lo cono-
exploran la manera en que las relaciones cen, como las de HORTICULTORES o CAM-
de parentesco, o credo y práctica religio-
PESINOS, o sistemas de ESTADO plenos o
sos, sirven (en parte, y además de otros
civilizaciones basadas en formas tributa-
cometidos) para organizar y movilizar
rias de organización política y económi-
los propios procesos de producción. Aun-
ca. Estos estudios inciden necesariamen-
que estos estudios son susceptibles de
te en procesos de COLONIALISMO e impe-
presentaciones FUNCIONALISTAS (y con
rialismo y proceden en los planos de
frecuencia han caído en ellas) de estruc-
proceso y estructura a la vez. Desde el
88 ANTROPOLOGÍA MÉDICA

punto de vista procesal, los estudios cente al capitalismo. En respuesta a estos


atienden al problema de la transición de postulados, algunos estudiosos han des-
unas relaciones sociales no capitalistas a tacado la estructuración local y cultural
las capitalistas. Estructuralmente, exa- de las formas, relaciones y procesos del
minan complejas combinaciones de for- capitalismo. Preciso es reconocer aquí
mas, relaciones y clases capitalistas y no también un margen, desde un extremo
capitalistas en momentos particulares de que negaría cualquier poder transforma-
los propios procesos de transición, en so- dor al Occidente capitalista (reprodu-
ciedades particulares (Rey, 1973). En las ciendo así, en diferente registro, una cla-
décadas de 1970 y 1980, estos sistemas se de esencialismo de época nada distante
mixtos fueron objeto de elaboradas con- de los análisis marxistas más mecánicos)
ceptualizaciones teóricas que ponían el hasta estudios que destacan la importan-
acento en la «articulación» de los modos cia del contexto y la relación en todo
de producción no capitalistas y capitalis- examen de procesos históricos. Y si las
tas (Kahn y Llobera, 1981; E. Wolf, posiciones controvertidas entre los estu-
1982). dios de estos procesos parecen a veces de
Una área de tensión en estos estudios ha carácter ético (por ejemplo, quienes su-
sido la que acoge la compleja relación brayan el poder de las relaciones e insti-
existente entre el análisis de época y el tuciones capitalistas han sido ocasional-
histórico. Aunque los estudios de proce- mente acusados de ETNOCENTRISMO y de
sos de transición particulares o de la in- adoptar la «perspectiva del negocio»),
troducción de las formas y relaciones del las tensiones sólo pueden resolverse me-
capitalismo parecen requerir análisis diarle la clase de análisis «histórico» con-
históricos y etnográficos específicos, a templado por Williams. WR
muchos estudiosos, en especial a los de- Véase también HISTORIA Y ANTROPOLO-
dicados al análisis de la articulación de GÍA, MARXISMO ESTRUCTURAL, TEORÍA DEL
los modos de producción, les bastó aten- SISTEMA MUNDIAL.
der a los análisis de época y postular la Otras lecturas Donham, 1990; Gode-
existencia de ciertas relaciones estructu- lier, 1977.
rales entre modos de producción en cir-
cunstancias concretas o durante un de- antropología médica Estudia los
terminado período de transición. problemas de salud humanos y los siste-
Otra área de tensión es la que afecta al mas terapéuticos en sus contextos socia-
peso relativo de las relaciones y estructu- les y culturales más amplios. Los antro-
ras capitalistas, y de Occidente, dentro pólogos médicos atienden tanto a la in-
de estos procesos de transición. Varios vestigación básica de la salud y los
grupos de estudiosos destacaron el enor- sistemas de curación como a la ciencia
me poder de Occidente y del capitalismo. aplicada con miras a la mejora del cuida-
En algunos casos extremos implicaba el do terapéutico en ambientes clínicos o
supuesto de que las sociedades no capita- en programas de salud pública de pre-
listas podían considerarse plenamente vención y control de la enfermedad. Re-
integradas en la órbita de las relaciones curriendo a las ciencias biológicas y so-
capitalistas tan pronto como se hubieran ciales, así como a la clínica, los antropó-
incorporado a los circuitos de comercio logos médicos han hecho grandes
mundiales. En casos menos extremos, el aportaciones al conocimiento y mejora
proceso de transición se consideraba uni- de la salud humana y los servicios sani-
direccional e inexorablemente condu- tarios en todo el mundo. En consecuen-
ANTROPOLOGÍA MÉDICA 89

cia, el auge de esta subdisciplina en años la etiología de la enfermedad, métodos


recientes ha sido notable, como reflejan de diagnóstico y prescripción y práctica
las numerosas publicaciones y encuen- de tratamientos curativos. El desarrollo
tros de especialistas, los programas de inicial de la antropología médica derivó
formación y su influencia fuera del ám- del interés de los investigadores en las
bito puramente antropológico. diferentes creencias y prácticas al res-
La antropología médica no se caracteriza pecto apreciadas en distintos pueblos
por un solo paradigma teórico. Por ejem- (Rubel y Hass, 1996). Las primeras in-
plo, la descripción y el análisis etnográfi- vestigaciones etnomédicas se confinaron
cos de la religión y de los sistemas tera- al estudio de las sociedades no occidenta-
péuticos son tan antiguos como la propia les y culturas exóticas, y en general se
antropología, mientras que enfoques integró en el campo más amplio del es-
nuevos, como la antropología médica tudio comparativo de la RELIGIÓN. Las
crítica, son producto de las tendencias ideas acerca de la enfermedad y los ri-
intelectuales más recientes. Ello ha pro- tuales terapéuticos se analizaron como
vocado a veces intensos debates, como los ventana sobre las creencias cosmológicas
surgidos entre los antropólogos médicos y valores culturales subyacentes. A me-
clínicamente activos (interesados en ha- dida que se reconocía la íntima relación
cer que el conocimiento cultural sea de entre los conceptos de enfermedad y de
utilidad para los generalistas) y los an- organización social, la etnomedicina pa-
tropólogos médicos críticos (interesados só a centrar el interés de la investigación
en la fenomenología y la economía polí- etnográfica. Fabrega (1975, p. 969) defi-
tica de la biomedicina). Aunque el ámbi- nió este enfoque como «estudio de qué
to de actividad intelectual es muy diver- piensan los miembros de diferentes cul-
so, cabe identificar cinco enfoques bási- turas acerca de la enfermedad y cómo se
cos: biomédico, etnomédico, ecológico, organizan para recibir tratamiento mé-
crítico y aplicado. Estos enfoques com- dico, así como de la propia organización
parten tres premisas fundamentales: social de éste». Los estudios etnomédicos
típicos se centran en la CLASIFICACIÓN y
1. La enfermedad y la curación son fun-
el significado cultural de la ENFERMEDAD
damentales en la experiencia humana y
(somática y mental), los comportamien-
se comprenden mejor holísticamente en
tos de los enfermos en busca de salud y
contexto con la biología humana y la di-
las teorías, el adiestramiento y las prácti-
versidad cultural.
cas de los sanadores. Nichter (1992, p. x)
2. La enfermedad representa un aspecto describe doce áreas de trabajo etnomédi-
del entorno que sufre la influencia del co actual, incluido «el estudio del afligi-
comportamiento humano a la vez que do cuerpo como espacio en el que con-
requiere adaptaciones bioculturales. tienden ideologías distintas y se desarro-
3. Los aspectos culturales de los siste- llan las emergentes a través de prácticas
mas de salud tienen importantes conse- e instituciones médico-religiosas que
cuencias pragmáticas en la aceptabili- guían la producción de saberes».
dad, efectividad y mejora del cuidado sa- La investigación etnomédica ha tenido
nitario, en particular en las sociedades implicaciones prácticas. El concepto de
multiculturales. modelos explicativos de la enfermedad
usados en la antropología clínicamente
Enfoques etnomédicos aplicada lleva la atención a las interpre-
Todas las sociedades poseen SISTEMAS taciones individuales de la causa, curso y
MÉDICOS que proporcionan una teoría de
90 ANTROPOLOGÍA MÉDICA

tratamiento de los episodios patológios. huésped humano para producir enfer-


Los conocimientos etnomédicos (por medades infecciosas (Inhorn y Brown,
ejemplo, la teoría caliente/frío de la en- 1997). En años recientes, los estudios
fermedad en los pueblos hispánicos, o la ecológicos de la salud y la enfermedad
distinción «sangre alta»/«hipertensión» han puesto sus miras más allá de los fac-
en los afroamericanos) son importantes tores socioeconómicos locales que influ-
para entender cómo influyen las creen- yen en la frecuencia de la enfermedad
cias culturales en los comportamientos para ponerlas en las fuerzas de política
relativos a la salud (P. Brown et al., 1994). económica mayores que limitan las op-
ciones comportamentales de las pobla-
Enfoques biomédicos ciones. La ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA y la
Aunque no siempre se reconoce así, gran política examinan la influencia de los
parte de la investigación en ANTROPOLO- ambientes culturales, físicos y político-
GÍA BIOLÓGICA con recurso a la epistemo- económicos en la distribución de la mor-
logía científica convencional y centrándo- bididad y la mortalidad. Los cuadros pa-
se en la biología humana y las consecuen- tológicos descritos con métodos epide-
cias sanitarias de diferentes esfuerzos e miológicos (en lo que se refiere al
incidencias es parte de la antropología momento, el lugar y las personas) a me-
médica (F. Johnston y Low, 1984). Por nudo reflejan prácticas culturales asocia-
ejemplo, se reconoce desde hace tiempo das con la dieta, los modelos de activi-
que la ENFERMEDAD ha sido un importan- dad, la sexualidad y otros. Además, las
te agente de selección natural en la EVO- prácticas grupales culturalmente defini-
LUCIÓN genética y cultural. Los antropó- das, como la introducción de la agricul-
logos biomédicos han usado los estudios tura de RIEGO, pueden transformar el
inmunológicos para examinar el curso de equilibrio ecológico de la enfermedad a
las EPIDEMIAS. Los antropólogos biológi- favor del patógeno, como la malaria o la
cos han examinado las adaptaciones fisio- esquistosomiasis, y a su vez dañar a la sa-
lógicas humanas a una gran variedad de lud. Los análisis ecológicos en antropolo-
demandas o esfuerzos relacionados, por gía médica revelan igualmente numero-
ejemplo, con la altitud, las bajas tempera-
sos casos donde los cambios culturales
turas, privación alimentaria y las infec-
mejoran el estado sanitario en algunos
ciones. Los métodos científicos de labora-
grupos.
torio (como los análisis bioquímicos de
compuestos etnofarmacológicos) se usan
Enfoques críticos
para analizar el funcionamiento bioquí-
La antropología médica crítica (AMC)
mico y fisiológico de las prácticas etno-
comprende dos movimientos intelectua-
médicas. Este tipo de análisis desempeñó
les influyentes en este campo a lo largo
un papel importante en el descubrimien-
de las décadas de 1980 y 1990. Uno su-
to de una vacuna de la hepatitis (Blum-
brayaba los enfoques marxistas de las
berg, 1982).
fuerzas político-económicas macrosocia-
les para comprender cómo influyen en la
Enfoques ecológicos salud y en la estructura de los sistemas
El enfoque ecológico en la antropología sanitarios; el segundo es más epistemoló-
médica centra su interés en cómo las gico y cuestiona los fundamentos de la
pautas de comportamiento y culturales teoría y la práctica biomédica contempo-
humanas configuran las complejas inte- ránea. Este enfoque se ha visto influido
racciones del patógeno, medio natural y por pensadores posmodernos como Fou-
ANTROPOLOGÍA MÉDICA 91

cault, que ponen énfasis en la naturaleza bir las interacciones entre mente, cuerpo
social-construccionista de la realidad y y sociedad.
en el poder social inherente a institucio-
nes hegemónicas como la «biomedicina». Enfoques aplicados
Lo que ambos movimientos tienen en co- El interés en los aspectos aplicados de la
mún es la demanda de una nueva refle- antropología médica no ha cesado desde el
xión fundamental sobre las premisas y comienzo de la disciplina. Se consideran
objetivos de la antropología médica. dos ramas, la clínica y la relacionada con
La orientación político-económica de la la sanidad pública. La antropología médi-
AMC considera las cuestiones de la salud ca clínicamente aplicada se conoce mejor
en contexto con fuerzas políticas y econó- por el uso que hace de modelos explicati-
micas más poderosas que modulan las re- vos para explorar las diferencias concep-
laciones humanas, configuran el compor- tuales entre las percepciones respectivas
tamiento social y condicionan la expe- del médico y del paciente en lo tocante a
riencia colectiva (Merrill Singer, 1989). la enfermedad y la dolencia. Los antropó-
Los macroprocesos mundiales como el logos clínicos trabajan en escenarios bio-
CAPITALISMO se ven como fuerzas domi- médicos con los terapeutas y contribuyen
nantes que modelan la práctica clínica e al suministro de cuidados médicos, apli-
influyen en la distribución de las enfer- cándose al propio tiempo al adiestramien-
medades. La medicina se ve no sólo co- to de futuros profesionales. Sin necesidad
mo un conjunto de procedimientos y tra- de postulados teóricos, puede interpretar-
tamientos, sino también como un con- se como teoría y métodos antroplógicos en
junto particular de relaciones sociales e relación con el vasto temario de la salud,
ideología que las legitima. El reconoci- la enfermedad y la atención sanitaria. La
miento del carácter central de de las di- investigación realizada por los antropólo-
mensiones político-económicas de la en- gos médicos clínicos atiende pormenori-
fermedad y la curación, así como las desi- zadamente a opciones de atención sanita-
guales relaciones sociales entre sanadores ria, creencias sobre la enfermedad y
y paciente, son las características princi- eventos vitales como el PARTO o la meno-
pales de este enfoque. pausia; también, en sentido amplio, al es-
La segunda rama de la AMC cuestiona tudio de las influencias culturales en el
la epistemología y la universalidad de comportamiento del paciente, la distri-
los supuestos subyacentes a la teoría y la bución de la enfermedad, la experimen-
práctica de la medicina occidental, con- tación de la dolencia (por ejemplo, dolor)
vencionalmente exentos de análisis cul- e interacciones de terapeutas y pacientes
tural en la antropología médica. Este en- (por ejemplo observancia del régimen te-
foque ha dado lugar a la denominación rapéutico). Forman parte también del
«biomedicina». Antropólogos médicos campo de estudio macroaspectos como
como Lock y Scheper-Hughes (1996) los sistemas de prestación sanitaria insti-
abogan por el abandono de la noción ac- tucional y los contextos políticos y econó-
tual de cuerpo y mente como vía para micos (Chrisman y Johnson, 1996). Algu-
conocer en profundidad la planificación nos antropólogos médicos clínicos son
y el suministro de cuidados médicos en empleados por hospitales y clínicas como
las sociedades occidentales. La separa- mediadores culturales e intérpretes.
ción de cuerpo y mente en la ciencia bio- La investigación en la antropología mé-
médica es tan marcada que se requiere dica aplicada a la salud pública ha gana-
un vocabulario más preciso para descri- do relevancia en los últimos decenios
92 ANTROPOLOGÍA MUSEÍSTICA

(Coreil y Mull, 1990). Cada vez son más de toda la costa de América del Norte
los antropólogos médicos empleados en hasta la bahía de Yakutat en Alaska. Su
programas de salud internacionales, en misión consistía en recoger información
particular debido al énfases programáti- y muestras de minerales, animales y
co en la atención sanitaria primaria y las plantas: «objetos propios del ámbito de
intervenciones en terapias de nutrición y la antropología y la etnografía», que se
rehidratación oral que requieren partici- pueden ver hoy en el Museo de América
pación comunitaria. Los antropólogos de Madrid. Los viajes de exploración
han intervendio en todos los aspectos de más famosos de este período son los rea-
estos planes, incluidos la identificación y lizados por el capitán James Cook, que,
el análisis de problemas y la evaluación aun sin instrucciones específicas de ha-
de problemas sanitarios específicos. cer acopio de muestras, se preocupó de
PB, KHT y JH obtenerlas y lo hizo en gran abundancia.
Véase también ANTROPOLOGÍA CRÍTICA, Más de dos mil piezas de lo obtenido se
DIETA, DROGAS, ETNOBOTÁNICA, ETNOPSI- encuentran en diferentes museos de todo
COLOGÍA, ROL, SUFRIMIENTO, TRANCE. el mundo (Kaeppler, 1978). Algunos de
los artefactos cedidos al Museo Británico
antropología museística La ob- se presentaron en la sala Otaheti. En el
tención de artefactos procedentes de lu- viaje realizado por Vancouver en 1792 a
gares «exóticos» tiene larga tradición en la costa noroeste de América y al Pacífi-
los países occidentales. La conjunción re- co, el botanista Archibald Menzies había
nacentista de la era de las exploraciones recibido instrucciones precisas para es-
y el desarrollo de la cultura humanista tudiar las «costumbres nativas» y reco-
culminó en una explosión de curiosidad ger muestras etnográficas. El objetivo de
por los nuevos lugares descubiertos, de la iniciativa era educativo y, así, los mu-
los que se coleccionaron objetos de toda seos podrían ilustrar a sus visitantes
clase. Esta cosecha fue la base para crear acerca de las variadas aptitudes creativas
tantas Kunst und Wunderkammern («ga- de la humanidad. La colección fue cedi-
binetes de curiosidades») por parte de da al Museo Británico en 1796 (J. King,
reyes, príncipes, arzobispos y otros (Po- 1981, p. 11).
mian, 1990, p. 36). A finales del siglo Con el auge de la disciplina de la antro-
XVIII, estos gabinetes de curiosidades pri- pología en el siglo XIX, una de sus ver-
vados se convirtieron en museos. El go- tientes privilegiadas fue la de reunir ma-
bierno británico adquirió en 1753 la co- teriales y objetos etnográficos. El contex-
lección de sir Hans Sloane y estableció to colonial occidental creó el escenario
así el núcleo del que sería el célebre Mu- idóneo para hacerlo, con la exportación
seo Británico. A su vez, el museo de sir consiguiente de lo reunido a la metrópo-
Ashton Lever fue trasladado a Londres li (Clifford, 1988). Los significados cul-
en 1774, convirtiéndose en el Leverian turales de los objetos para sus creadores
Museum, y el de W i l l i a m Bullock pasó carecían de interés para los coleccionis-
de Liverpool a Londres en 1809. tas de los siglos XIX y XX, que, al margen
A medida que las actividades de explora- de la motivación impulsada desde los
ción fueron organizándose hacia finales museos, podían ser meros comerciantes,
del siglo XVIII, la recolección de curiosi- propietarios de plantaciones, misioneros
dades artificiales y naturales fue espec- o funcionarios del gobierno.
tacular. El gran viaje realizado por Ma- Los museos son los «autoproclamados
laspina de 1789 a 1794 le llevó a lo largo guardianes del material de otros y autoin-
ANTROPOLOGÍA POLÍTICA 93

vestidos intérpretes de las historias de és- mente sus cualidades estéticas, recupe-
tos» (Ames, 1992, p. 140). Las piezas ex- rándolos de la Naturaleza e insertándo-
puestas en los museos siempre han refle- los en la cultura.
jado los supuestos culturales de sus crea- Los museos como «autoproclamados
dores, comisarios y expositores. También guardianes del material de los Otros»
han articulado mensajes sobre la identi- son hoy muy discutidos. Muchos de los
dad nacional y las relaciones de la nación descendientes de quienes crearon y usa-
con esos «Otros», y su ubicación diferen- ron los objetos etnográficos expuestos en
cial en la escala evolutiva (Karp y Lavine, los museos de todo el mundo reclaman
1991). Los foráneos pasaron a ser los «pri- su repatriación cultural, desde los grie-
mitivos», nosotros los «civilizados», y la gos, que piden la devolución del friso del
ubicación de estas piezas en museos de Partenón expoliado por lord Elgin y ex-
historia natural situó a los «Otros» en la puesto en el British Museum, hasta los
Naturaleza más que en la cultura. zuñi, que reclamaron (y a la postre obtu-
Además, la mera presentación de esas vieron) al Smithsonian Museum sus dio-
piezas de colección ponía de manifiesto ses de la guerra. La repatriación cultural
la historia del imperialismo occidental y es tema candente en el mundo museísti-
defendía la rectitud del colonialismo y el
co, ya que está claro que la legislación
saqueo económico y cultural que lo ca-
actual, como la Ley de Repatriación Na-
racterizó (Pomian, 1990). Las coleccio-
tiva Americana, apoya el retorno de la
nes del siglo XIX reflejaban el poder de
propiedad cultural y amenaza así la exis-
Occidente para clasificar y definir a los
tencia del propio museo. PR y AR
«Otros» a fin de justificar el poder y el
control sobre ellos. Sin embargo, las ideas
antropología política Centrada
acerca de la identidad nacional y la rela-
en el estudio de la ley, el orden, el con-
ción entre la nación y el resto del mundo
flicto, el gobierno y el poder, sus oríge-
han cambiado con el tiempo, y así se ha
nes se encuentran en nociones y concep-
reflejado también en el modo en que los
tos de los teóricos de la evolución social
museos imparten el saber, al igual que
del siglo XIX como sir Henry MAINE
en la modalidad del mismo.
(1861), quien distinguió entre las socie-
Los artefactos de los Otros aparecen hoy
dades organizadas por posición y por
también en los museos de arte. Aunque
Picasso y Vlaminck reconocieron la cali- contrato legal, y Lewis Henry MORGAN
dad estética del arte africano y de Ocea- (1877), que, atendiendo al territorio y al
nía a principios del siglo XX, los artefac- parentesco, estableció las bases diferen-
tos rituales no fueron bien recibidos en ciales del GOBIERNO. Debe asimismo par-
los museos de arte hasta después de la se- te de sus orígenes a las discusiones acer-
gunda guerra mundial. En la exposición ca de las relaciones de orden moral y OR-
de arte primitivo del Museo de Arte Mo- GANIZACIÓN SOCIAL presentes en los
derno de Nueva York se usaron numero- escritos de Émile DURKHEIM (1933),
sas muestras etnográficas de muchas Max WEBER (1968) y Karl Marx (1887).
partes del mundo, igualando así el arte Desarrollos teóricos más recientes proce-
cronológicamente remoto en nuestra den de Michel Foucault (1977b), Pierre
historia con el espacialmente distante de Bourdieu (1977) y Anthony Giddens
los «exóticos» Otros ( W . Rubin, 1984). (1984), centrados en la estructura de PO-
Esta transformación del significado de DER en la sociedad.
los artefactos de Otros reconoce plena- Hoy la antropología política es el pro-
ducto de dos diferentes legados. El pri-
94 ANTROPOLOGÍA POLÍTICA

mero, inicialmente asociado con la an- lítica, y quizá la más infuyente, tiene su
tropología cultural en Estados Unidos, origen en la experiencia del TRABAJO DE
siguió centrado en las cuestiones compa- CAMPO antropológico y en la necesidad
radas e históricas de cómo y por qué sur- práctica asociada a la ubicación del po-
gieron los sistemas políticos. El segundo, der en las sociedades no occidentales. Es-
asociado con la antropología social britá- te fue el objetivo explícito de la obra ca-
nica, se interesaba más bien en el desa- pital en este campo, African political Sys-
rrollo de la política en diferentes socie- tems (Fortes y Evans-Pritchard, 1940b)
dades y en el papel que desempeñaban que, basada en un conjunto de descrip-
en ellas los individuos. ciones y análisis de sistemas de gobierno
La aparición del estado ha sido desde centralizado y descentralizado en África,
siempre uno de los principales intereses dividía a las sociedades en dos tipos: «es-
teóricos de los antropólogos interesados tados primitivos» que poseían institucio-
por la evolución de las formas de socie- nes de gobierno y «sociedades sin esta-
dad. Durante decenios, los antropólogos do» que carecían de ellas. Este estudio, y
estudiosos de la evolución, al i g u a l que ejemplos de trabajo de campo detallado
los arqueólogos, han clasificado a las so- sobre los sistemas políticos, como el de
ciedades en categorías tales como BAN- EVANS-PRITCHARD (1940) sobre los nuer
DAS, TRIBUS, JEFATURAS y ESTADOS para y de FORTES (1945) sobre los tallensi,
debatir seguida y comparativamente los inspiraron a toda una generación de in-
méritos respectivos de una u otra tipolo- vestigadores a concentrarse en las dife-
gía (Fried, 1967; Service, 1975). En to- rentes formas en que el poder político
dos los esquemas planteados se concede podía integrarse en las relaciones de PA-
al conflicto el papel protagonista. Sin RENTESCO, las prácticas RITUALES, los SIS-
embargo, aunque la GUERRA ha sido tra- TEMAS DE EDAD y otras instituciones para
dicionalmente estudiada como medio el mantenimiento del orden que no re-
con un fin evolutivo (Otterbein, 1970), querían de organismos gubernamenta-
sólo recientemente ha sido objeto de es- les. Este enfoque adquirió gran relieve
tudio como institución (Turney-High, entre los administradores coloniales, an-
1949; R. Ferguson, 1995; Otterbein, siosos de saber cómo gobernar y contro-
1994). Este nuevo enfoque de la VIOLEN- lar a sus nuevos «subditos», de modo que
CIA en el mundo contemporáneo ha he- el papel desempeñado por los antropólo-
cho que esta rama de la antropología po- gos en ayuda del COLONIALISMO ha sido
lítica destacara mucho más que en el pa- muy debatido en los últimos decenios
sado. Por ejemplo, aunque la VENGANZA (Asad, 1973; Kuklik, 1991). Está claro,
(como forma de conflicto contenible) fue no obstante, que los resultados de estos
una de las primeras instituciones políti- trabajos, en particular en África, abrie-
cas estudiadas, sólo recientemente han ron nuevos caminos a la antropología.
sido objeto de investigación antropológi- Uno de éstos hace referencia a la cues-
ca los incontenibles efectos (y no sólo las tión del conflicto y de su resolución, cen-
causas) de la violencia organizada en sus tro destacado del interés de la llamada
diferentes manifestaciones étnicas, polí- escuela de Manchester. Impulsada por
ticas, sectarias, religiosas y económicas los trabajos precursores de Max GLUCK-
(Nordstrom y Martin, 1992), junto con MAN y sus pupilos, animaba a los antro-
las posibles soluciones, como la media- pólogos a estudiar los mecanismos socia-
ción y la RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS. les para gestionar la tensión intersocie-
La segunda rama de la antropología po- taria y el cambio. Gluckman, formado
ANTROPOLOGÍA POLÍTICA 95

en leyes y en antropología, también con- trono-cliente, al campesinado y a las éli-


tribuyó poderosamente al desarrollo de tes. Los antropólogos políticos prosiguie-
la ANTROPOLOGÍA LEGAL, que de siempre ron el análisis de la competencia por la
ha estado estrechamente vinculada a la posición, el prestigio y el poder en muy
antropología política por compartir inte- variados entornos. A partir de 1980, los
rés en la mediación en conflictos y en las desarrollos en economía política y TEO-
cuestiones relacionadas con el manteni- RÍA DEL SISTEMA MUNDIAL introdujeron
miento del orden social. Confrontando la nuevas posibilidades de comparación pa-
agitación anticolonialista todavía nota- ra el análisis de las transformaciones po-
ble después de la segunda guerra mun- líticas y las relaciones de CLASE en térmi-
dial, los antropólogos de la escuela de nos verdaderamente globales (E. Wolf,
Manchester experimentaton nuevas me- 1982, Mintz, 1985).
todologías, incluidos los análisis situa- Además de desarrollar modelos a gran
cionales (Velsen, 1967) y de redes (J. escala para explicar los sistemas políti-
Mitchell, 1969), para explicar cómo su- cos, los antropólogos han atendido tam-
cesos y organizaciones al parecer fuera bién concretamente al conocimiento de
de la política podían de hecho presentar las estrategias usadas por los individuos
no pocos ribetes con significación políti- y las sociedades para resistirse a la pene-
ca. Otros estudiosos llegaron a la conclu- tración de fuerzas externas como el capi-
sión que la política era omnipresente y talismo, la autoridad estatal centralizada
se apreciaba en todos los aspectos de la y el mando hegemónico. Tratando de ex-
vida social, incluido el RITUAL. Víctor plicarse cómo se resisten los grupos a la
TURNER (1957), por ejemplo, describió autoridad, o cómo entran en colisión a
cómo se resolvían ritualmente las crisis veces con ésta, los antropólogos políticos
políticas locales entre los ndembu de han recurrido a enfoques tanto de arriba
Zambia, mientras que Abner Cohen abajo como de abajo arriba para obtener
(1969) destacó el papel político del ritual una visión más completa del poder. Esta
en el desarrollo de la etnicidad hausa en investigación ha ido desplazándose cre-
un poblado yorubalandés nigeriano. cientemente de las unidades estáticas
Sin embargo, la antropología política no bien definidas, como los estados territo-
se restringía a África ni a la escuela de riales o instituciones políticas formales,
Manchester. Edmund LEACH (1954) exa- a categorías como los refugiados y a pro-
minó la conexión entre ritual, identidad cesos económicos y políticos creados por
y etnicidad entre los kachin de Birmania proyectos de desarrollo y corporaciones
en términos de un sistema político osci- multinacionales.
lante que regularmente alternaba entre
formas de organización social jerarqui- Si los primeros antropólogos políticos
zadas e igualitarias (GUMSA y GUMLAO). trataban con casos individuales en su
Lo apuntado por Leach acerca del papel mayoría extraños y remotos, la investi-
que cabía al individuo en política fue de- gación actual trata de ser a la vez compa-
sarrollado por F.G. Bailey (1960) en la rada e inclusiva sirviéndose de variantes
India y por Fredrik Barth (1959a) entre no occidentales para examinar las prác-
los swat pataneses para explorar los efec- ticas occidentales de interés histórico en-
tos añadidos de las maniobras políticas. tre los antropólogos como la SUCESIÓN a
En las décadas de 1960 y 1970 se llevó el altos cargos (J. Goody, 1966). Por ejem-
centro de atención al papel de las redes plo, David Kertzer (1988) estudió com-
en torno al bigman, a las relaciones pa- parativamente los ritos políticos en Ita-
lia, Estados Unidos y la Unión Soviética,
96 ANTROPOLOGÍA PSICOLÓGICA

junto con los de los aztecas, bunyoros y logía «no podía eludir la necesidad últi-
swazis, en perfecta consonancia con los ma de poner a prueba sus análisis de los
intereses primarios de la antropología modelos llamados "social" o "cultural"
política, campo que en la actualidad se en términos de las realidades individua-
ha revitalizado considerablemente para les» y que «no podemos comprender to-
atender a cuestiones más allá de las ins- talmente la dinámica de la cultura, de la
tituciones de gobierno y a la capacidad sociedad, de la historia sin tener en
de hacer frente a nuevas cuestiones de cuenta antes o después las relaciones re-
orden, desorden y proyecciones de poder ales entre los seres humanos».
que configurarán los parámetros de la
investigación en el futuro. ASi Antropología y psicoanálisis
Otras lecturas Balandier, 1970; Lewe- Algunos de los primeros antropólogos
llen, 1992; Vincent, 1990. modernos se sintieron intrigados por
muchos aspectos de la teoría psicoanalí-
antropología psicológica Abor- tica recién desarrollada por Sigmund
da el estudio comparado de la experien- Freud que podían ser aplicados al estu-
cia, el comportamiento, los hechos y los dio de la cultura. De manera similar,
artefactos humanos desde una perspecti- Freud y la mayoría de los primeros freu-
va dual, sociocultural y psicológica, las dianos se interesaron en las relaciones
más de las veces psicodinámica. La disci- entre psique y cultura (véase, por ejem-
plina emergió a principios del siglo XIX plo, Freud y Oppenheim, 1958; Money-
como intento de comprender nuestra hu- Kyrle, 1930; Reick, 1931). En una serie
manidad común, dirigida por figuras co- de trabajos, sobre todo en su controverti-
mo Franz BOAS y sus discípulos: Edward do Totem and taboo (1918), Freud abor-
SAPIR, Ruth BENEDICT, Margaret MEAD, dó la cuestión de la naturaleza y origen
Melville HERSKOVITS. La antropología de la cultura influido por W. Robertson
psicológica abarca un arco de enfoques SMITH (1889), Atkinson (1903) y Dar-
teóricos desde el positivismo científico, win (1871), así como por la biología la-
que comprende objetividad y método marckiana (Suárez-Orozco, 1994).
científico, hasta diferentes humanismos La crítica vertida por MALINOWSKI sobre
hermenéuticos que destacan el papel de la teoría freudiana representó un punto
la subjetividad en el trabajo de campo y de encuentro clave entre el psicoanálisis y
la literatura (Suárez-Orozco, 1994). la antropología. Según Freud, el comple-
La antropología psicológica se ha pro- jo de Edipo (con el hijo prendado de la
puesto hacer del cultivo del espacio teó- madre y deseoso de librarse del padre)
rico en el que surge el individuo como era un evento psicológico central y carac-
agente activo en el campo de la cultura terística universal y específica de la natu-
su principal objetivo. Históricamente, raleza humana. Examinando este modelo
los antropólogos psicológicos han critica- psicológico a la luz de datos comparado
do aquellos enfoques de la condición hu- extraídos de escenarios no occidentales,
mana que privilegian un plano de análi- específicamente de las islas Trobriand,
sis (como el cultural) a expensas de otros Malinowski (1929) rechazó la universali-
(como el psicológico). Sapir, por ejemplo, dad del complejo de Edipo clásico. Los
rechazó el hiperdeterminismo cultural matrilineales trobriandeses definen su li-
de Alfred KROEBER (1917a) postulado en naje por vía femenina, de modo que el ni-
su modelo «superorgánico» de CULTURA. ño «pertenece» al grupo materno y here-
Sapir (1917) argumentó que la antropo- da sus bienes del hermano de la madre,
ANTROPOLOGÍA PSICOLÓGICA 97

que, además, posee la competencia disci- dad. De ahí que los estudios acerca de la
plinaria y de autoridad. En cambio, el pa- socialización fueran cruciales en la an-
dre trobriandés es generalmente la figura tropología psicológica y otras disciplinas,
benevolente e indulgente en la vida del aunque con diferente terminología, co-
niño. Así, argüyó Malinowski, en la socie- mo «control del impulso» (psicoanálisis),
dad de las Trobriand no hubo evolución «adquisición de roles» (sociología) y
alguna del complejo de Edipo tradicional. «CULTURIZACIÓN» (antropología) (LeVi-
Los muchachos trobriandeses no abriga- ne, 1982, pp. 61-68).
ron jamás fantasías hostiles hacia sus pa- Un ejemplo de esta colaboración inter-
dres ni Malinowski descubrió en su ex- disciplinaria lo ofrecen los estudios de
presión vital fantasía sexual alguna en Abram Kardiner, psiquiatra psicoanalis-
torno a la madre. Más bien señaló que los ta que trabajó con antropólogos como
muchachos trobriandeses abrigaban ani- Ralph LINTON, Cora Du Bois y Ruth
mosidad para con el hermano de la madre Bunzel en la aplicación de la teoría psi-
y fantasías sexuales respecto a sus herma- coanalítica a los ESTUDIOS TRANSCULTU-
nas. RALES en un intento de reconciliar los
Freudianos como Geza Roheim (1950) postulados básicos del psicoanálisis con
rechazaron las interpretaciones de Mali- la idea antropológica del RELATIVISMO
nowski. Ernest Jones (1925) afirmó que CULTURAL (Benedict, 1934a). Kardiner
la creencia de los isleños trobriandeses basó sus argumentos en la noción psicoa-
en la ausencia de conexión entre la act- nalítica central de que la experiencia in-
vidad sexual y la procreación era tanto fantil modela profundamente la estruc-
una negación del modelo edípico de la tura y la función de la personalidad
sexualidad paterna como ejemplo de adulta. Sin embargo, como puso cada vez
hostilidad inconsciente hacia el padre. más de manifiesto el registro etnográfi-
Condición similar, sostenían los freudia- co, las experiencias infantiles variaban
nos, a la negación de la aportación pater- considerablemente de una cultura a otra.
na en el curioso motivo de la concepción Kardiner razonó que si el modelo psicoa-
inmaculada (virginal) de los héroes po- nalítico patrón de «determinismo de la
pulares indoeuropeos (Rank, 1914). Más infancia» era correcto, las diferentes
recientemente, en un detallado reexa- prácticas de crianza infantil habrían de
men del material trobriandés de Mali- producir variaciones correspondientes
nowski, Melford Spiro (1982, 1992a) lle- en la estructura de la personalidad adul-
gó a la conclusión de que, efectivamente, ta. En The individual and his society
revela un complejo de Edipo particular- (1939), Kardiner introdujo un conjunto
mente acusado. adicional de conceptos relativos a las ex-
periencias tempranas de socialización,
Infancia y cultura funcionamiento ulterior de la personali-
Las cuestiones de SOCIALIZACIÓN, NIÑOS y dad y «sistemas proyectivos de la cultu-
CULTURA han compuesto siempre una r a » argumentando que cada cultura
área permanente de interés en antropo- cuenta con un conjunto de «instituciones
logía psicológica. Tanto el psicoanálisis primarias» que esencialmente represen-
europeo como la psicología conductista tan modos de crianza infantil. Por ejem-
norteamericana han considerado crítica plo «entre las instituciones primarias
la socialización en edad temprana para cuentan la organización familiar, la for-
comprender diversos aspectos del fun- mación intragrupal, las disciplinas bási-
cionamiento, incluso adulto, en la socie- cas, la alimentación, el destete, el cuida-
98 ANTROPOLOGÍA PSICOLÓGICA

do o descuido institucionalizados de los formaciones culturales como rituales,


niños, la educación anal y los tabúes se- que, de acuerdo con el modelo de Kardi-
xuales, incluidos fines y objetos perti- ner, «repiten» simbólicamente algunas
nentes, las técnicas de subsistencia, etc.» experiencias infantiles típicamente trau-
(Kardiner, 1959, p. 471). Estas «institu- máticas pero culturalmente normativas.
ciones primarias» moldean la estructura Un ejemplo de esta distinción puede
básica de la personalidad del grupo, que apreciarse comparando el estudio clásico
a su vez, afirmó Kardiner, configura las de Melford Spiro sobre la religión ifaluk
«instituciones secundarias» de una cul- con el de Obeyesekere sobre el ritual en
tura, comprendidos su FOLCLORE, su RE- Sri Lanka.
LIGIÓN, sus RITUALES y sus sistemas de Spiro afirmó que los rituales ifaluk
TABÚ. «agresivos» representaban «una expre-
Aunque las ideas de Kardiner fueron in- sión simbólica de la hostilidad que, aun-
fluyentes, algunos estudiosos señalaron que reprimida, generaban originalmente
algunas inconsistencias en su modelo de los padres» (1978, pp. 341-342). Siguien-
CULTURA Y PERSONALIDAD (Barnouw, do el modelo teórico de Kardiner, abordó
1985, pp. 110-127), incluida la fácil cau- estos rituales como «reinterpretación» de
salidad entre instituciones «primarias» y un trauma infantil culturalmente nor-
«secundarias». Hay cierta arbitrariedad mativo. Aunque cabe que se obtenga cier-
en el hecho de elegir una institución cul- to magisterio temporal a través del ri-
tural y asignarle un papel causal prima- tual, estas actividades también presentan
rio y más influyente que el de las demás cierto sesgo «compulsivo» (patológico).
instituciones presentes. Otras obras im- Por el contrario, Obeyesekere (1981) in-
portantes en la misma línea de estudio terpretó las actividades rituales de las ex-
son las de Beatrice y John Whiting táticas sacerdotisas de Sri Lanka como
(1975), J. Whiting y Child (1953) y Ro- dotadas de carácter transformativo en
bert A. Le Vine (1982). sentido «progresivo» porque facultaban a
las participantes a superar «fijaciones», a
Tendencias actuales curar traumas previos. Las sacerdotisas
transformaban «síntoma [patología] en
Algunos críticos POSMODERNOS han adu-
símbolo [salud]» y, mediante la manipu-
cido con pesar que algunos antropólogos
lación activa de símbolos religiosos, supe-
psicológicos producen descripciones de
raban traumas anteriores para lograr
otras culturas vistas a través de la lente
«una transformación radical de [su] ser»
psiquiátrica occidental, que reduce a la
(1990, p. 25).
esfera psicológica lo que no es sino cose-
cha normal de problemas sociales. Gana- La relación entre la antropología psico-
nath Obeyesekere, por ejemplo, ha seña- lógica y la cultural «en uso» ha sido am-
lado recientemente que los antropólogos bivalente desde el principio. Paradójica-
psicológicos han tendido a analizar «for- mente, en la década de 1990 más que
mas simbólicas en función de un modelo nunca, la antropología cultural parecía
o analogía de psicopatología» y, además, consumirse con preocupaciones que ya
han usado un «modelo de cultura patoló- figuraban en la agenda de los antropólo-
gico» (1990, p. x v i i ) . De esta forma, aña- gos psicológicos desde hacía dos genera-
de Obeyesekere, Kardiner y algunos de ciones. Así se infiere de su interés en el
sus seguidores han privilegiado el poten- estudio del «yo» y de la «personalidad»
cial «regresivo» (o patológico) más que en la cultura, de la «emoción» (o «senti-
el «progresivo» (o transformativo) de las miento»), de la «poética», de la «cons-
ANTROPOLOGÍA SIMBÓLICA 99

trucción cultural» (del género, la etnia, etnocéntricas. Ingenuas porque, influido


_a edad, etc.), y del problema de la subje- por la tendencia racionalista de su época,
tividad y la reflexividad en el trabajo de Tylor se basó en el supuesto de que la
campo y en la obra escrita. He aquí, complejidad de las religiones primitivas
pues, algunos ejemplos de cómo los an- proviene simplemente de una lógica de-
tropólogos en general y los psicológicos ficiente: respuestas erróneas a cuestiones
en particular siguen profundamente sobre fenómenos reales. El programa de
preocupados por los fenómenos psicoso- Tylor se denomina a menudo «intelec-
ciales en el estudio de sus respectivas es- tualista» en sentido derogatorio, pero J.
pecialidades. MSO W. Burrow lo expresó mejor: « L a sociolo-
Véase también E M O C I O N E S , E T N O P S I C O L O - gía del error» (1966, pp. 7-9). Las inter-
GÍA. pretaciones de Tylor son etnocéntricas
Otras lecturas Воск, 1988; Bourguig- porque no vio la necesidad de explorar
non, 1979; D'Andrade y Strauss, 1992; otras culturas; por el contrario, creyó que
Devereux, 1978; De Voss, 1992; De Voss podía penetrar directamente en la mente
y Suárez-Orozco, 1990; Hallowell, 1955; del «hombre primitivo», de donde que su
Holland y Quinn, 1987; Hsu, 1961; La enfoque se denomine también «empáti-
Barre, 1980; R. Paul, 1989; T. Schwarz et co», de nuevo con sentido derogatorio.
al, 1992; Schweder, 1991; Stein, 1987; Hacia mediados de este siglo declinó el
Stigler et al, 1990; Suárez-Orozco, 1989. interés por el simbolismo ante el avance
del FUNCIONALISMO. El nuevo paradigma
antropología reflexiva Véase AN- destacaba tópicos sociológicos, como el
TROPOLOGÍA INTERPRETATIVA. parentesco y la política, a expensas de la
religión. Más aún, los antiguos estudios
antropología simbólica Toma simbólicos aparecían empeñados por su
como principios básicos las ideas de que asociación con el evolucionismo del siglo
son los significados indígenas el objeto XIX, que el funcionalismo condenaba.
de investigación y que, aun sin ser explí- Los funcionalistas británicos, como A.R.
citos, pueden descubrirse en el simbolis- RADCLIFFE-BROWN, se veían como cons-
mo del MITO y del RITUAL. Es un término tructores de una nueva ciencia de la SO-
que caracteriza tanto a un movimiento CIEDAD, y con buenas razones desconfia-
intelectual de las décadas de 1970 y 1980 ban de la manera en que Tylor y sus con-
como a un método antropológico. temporáneos se habían movido en el
La interpretación del simbolismo per se terreno de lo exótico. El interés por el
no es nueva. Probablemente es tan anti- simbolismo pervivió sólo donde el FUN-
gua como la literatura. Además, era tema CIONALISMO no logró ganar ascendencia,
crucial para la primera generación de y en particular a través de la escuela nor-
antropólogos del siglo X I X . Edward Bur- teamericana de CULTURA Y PERSONALI-
nett TYLOR (1871), por ejemplo, basó una DAD, algunos de cuyos miembros tenían
reconstrucción de los estadios de la E V O - una formación psiquiátrica. Sin embar-
L U C I Ó N mental humana en lo que por en- go, su predisposición a las teorías univer-
tonces se sabía acerca de las «religiones salizadoras de Freud obstruyó la inter-
primitivas», es decir, de cualquiera de las pretación culturalmente específica y
que quedan al margen del puñado de las tendió a perpetuar el etnocentrismo de
llamadas religiones mundiales. Con la los evolucionistas.
óptica contemporánea, no obstante, las No obstante, en una vertiente importan-
interpretaciones de Tylor son ingenuas y te, el funcionalismo abrió camino a la
100 ANTROPOLOGÍA URBANA

antropología simbólica con su insistencia te, delineado principalmente por el an-


en el holismo. Donde los antropólogos tropólogo» (1967, p. 20). Para llegar a sus
del siglo XIX habían hecho de las costum- interpretaciones Turner se movió cons-
bres populares un raro fenómeno al des- tantemente entre esas fuentes, que com-
gajarlas del contexto cultural propio, los paró y contrastó. El punto clave reside en
funcionalistas trataron de extraer senti- que una interpretación alcanzada con un
do devolviéndolas a su medio natural. caudal de datos gana valor de convicción
Eludieron el ETNOCENTRISMO por esperar cuando revela sentido en otro contexto;
que las instituciones fueran inteligibles era un proceso inductivo que genuina-
sólo como partes de sistemas sociales en- mente buscaba desvelar los significados
teros, que es lo que hace la antropología ndembu, de donde su poder y atractivo.
simbólica en lo que se refiere al ritual y Al propio tiempo, el modo operacional
a las creencias. de Turner readmite el comparativismo
Por consiguiente, no hubo ruptura radi- en (3), donde los «contextos pertinentes»
cal entre el funcionalismo y la antropo- pueden incluir ritos similares de otras
logía simbólica. Además, el interés por culturas, quizás en los antípodas. Pero no
la religión jamás fue abandonado del to- se trata de una reversión al simbolismo
do. Max GLUCKMAN describió aspectos universal, porque cualquier interpreta-
muy interesantes del ritual, aun en cali- ción importada debe ser confirmada por
dad de archifuncionalista, por ejemplo los detalles precisos de lo que ocurre en
en su estudio de los ritos reales swazi estos ritos particulares. PM
(1954). Un revisión de T.O.B. Beidelman Véase también RELIGIÓN, RITUAL.
(1966) demuestra convincentemente de
qué manera pueden diferir entre sí los antropología social Véase ANTRO-
enfoques simbólico y funcionalista. POLOGÍA, CULTURAL Y SOCIAL.
El puente entre ambos enfoques lo tendió
sobre todo Victor TURNER, discípulo de antropología urbana L a que exa-
Gluckman, que inició su estudio de los mina la organización social de la urbe
ndembu del noroeste de Zambia explo- considerando las clases de relación y mo-
rando aspectos de la ORGANIZACIÓN SO- delo de vida sociales propios de las ciu-
CIAL, que juzgó intratables en razón de la dades y comparando sus diferentes con-
inestabilidad de los poblados ndembu. textos culturales e históricos. Surgió como
Gradualmente se dio cuenta de que la subdisciplina propia de la antropología
verdadera continuidad de la vida ndem- sociocultural durante las décadas de
bu residía en sus rituales y en las ideas y 1950 y 1960. En contraste con estudios
valores que expresaban. Para llegar a previos sobre URBANISMO, la antropología
ellos creó o adaptó métodos de interpreta- urbana aplicó los conceptos y métodos de
ción óptimamente descritos en su ensayo la investigación de campo a las poblacio-
«Símbolos del ritual ndembu», publicado nes urbanas, con la ciudad como contex-
por vez primera como una colección to del estudio más que como fenómeno
(Gluckman, 1964) y más tarde como ca- objeto de éste.
pítulo de su obra más leída The forest of Este enfoque es sobre todo conspicuo en
symbols (1967). Turner enumeró tres la tendencia de los antropólogos urbanos
fuentes de información relevante: « ( 1 ) a examinar la organización social de pe-
Forma externa y características observa- queñas colectividades urbanas, analizan-
bles; (2) interpretaciones ofrecidas por es- do su vida social en términos de las más
pecialistas y legos; (3) contexto pertinen- grandes estructuras de poder institucio-
ANTROPOLOGÍA URBANA 101

nales. Algunos de estos estudios se basan tos laborales y sindicalistas en los centros
en unidades territoriales, como los ve- urbanos de los países en desarrollo (Eps-
cindarios; otros examinan tramas socia- tein, 1958). Otros analizan el crecimiento
les, redes relacionales que vinculan a desproporcionado de las ciudades punte-
personas que pueden vivir o no en proxi- ras a expensa de las regionales de resul-
midad inmediata. Las tramas sociales tas del desarrollo económico en países
urbanas son a menudo inubicables, ex- del tercer mundo.
tendiéndose desde las áreas rurales ori- Los antropólogos urbanos han estudiado
ginarias a los grandes asentamientos ét- exhaustivamente la emigración rural a
nicos de las ciudades (Boissevain, 1974; la ciudad y han puesto de manifiesto la
Gmelch y Zenner, 1995). fragilidad de la proposición de que a me-
La antropología urbana analiza también dida que los campesinos se asientan en
los problemas característicos de las gran- las ciudades va desintegrándose su orden
des ciudades, como el crimen, el desor- social y su vida cultural, argumento fun-
den social, la pobreza, la indigencia y la damental para la teoría del urbanismo
precariedad de los que carecen de techo, como modo de vida. Los estudios sobre
así como la condición de los transeúntes. los colectivos marginales surgidos de re-
Estos estudios tratan de la organización sultas de la migración masiva desde el
social y las prácticas culturales de dife- campo a la ciudad en países en vías de
rentes grupos urbanos, como las bandas desarrollo durante las décadas de 1960 y
(Suttles, 1968), los pobladores étnicos 1970 revelaron que no daba lugar a la
(H. Gans, 1962), las redes de parentesco anarquía, sino a nuevas formas de orden
(Stack, 1974), los alcohólicos vagabun- social, planificación y estructura institu-
dos (Spradley, 1970) y los criminales y cional (Peattie, 1968; Mangin, 1970; B.
prostitutas (Merry, 1981). Suelen exten- Roberts, 1978).
derse a los sistemas de regulación buro- La antropología urbana ha centrado
crática, política urbana, administración siempre su interés en la situación del ur-
asistencial, renovación urbana y condi- banita pobre. En sus controvertidos tra-
ciones económicas que configuran a las bajos, Oscar Lewis (1966) declaró que
comunidades locales. Otros temas de es- existía una CULTURA DE LA POBREZA, for-
tudio se centran en los sistemas de con- ma de vida uniforme surgida entre los
trol social formal, como la policía, los más pobres en una variedad de ambien-
tribunales y las prisiones. tes urbanos en México, Puerto Rico y
Pese a la concentración de este tipo de Nueva York. Y aunque este concepto ha
investigaciones en Estados Unidos y sido muy criticado, constituyó un impor-
Gran Bretaña, la antropología urbana es tante esfuerzo por teorizar sobre los im-
una disciplina comparativa. Los estudios pactos sociales de la existencia en las
sobre el parentesco y la vecindad en las márgenes económicas de una gran ciu-
ciudades británicas (Michael D. Young y dad industrial (Valentine, 1968). Investi-
Willmott, 1957) y norteamericanas (Lie- gaciones más recientes atienden a las co-
bow, 1967: Lamphere, 1987) encuentran munidades locales existentes en las
su paralelo en otros similares realizados grandes ciudades industriales como pro-
en la India (Lynch, 1969), Suráfrica (Phi- ducto del desarrollo creado por el capita-
lip Mayer, 1961), Japón (Bestor, 1989) y lismo tardío y al progresivo empobreci-
en muchas otras partes del mundo. A su miento de las clases más bajas. Susser
vez, algunos antropólogos exploran la (1982), por ejemplo, analizó de qué for-
naturaleza cambiante de los movimien- ma configura la cambiante economía
102 ANTROPOLOGÍA VISUAL

política de la ciudad la situación vital de bana, aunque inspirada inicialmente en


los más humildes. D. Harvey examinó a las teorías sobre el urbanismo, hoy estu-
su vez (1989b) los cambios sobrevenidos dia sobre todo la vida social del ciudada-
en la vida urbana a consecuencia de los no más que los aspectos y características
movimientos de capital y el trabajo de de la ciudad que le acoge. SEM
alcance global. Los antropólogos estu- Otras lecturas Eames y Goode, 1977;
dian las fuerzas políticas y económicas Richard Fox, 1977; Halperin, 1990;
que transforman las colectividades urba- Hannerz, 1992; Perin, 1977.
nas: renovación del hábitat, adquisición
y recuperación de viviendas deterioradas antropología visual Estudio vi-
por parte de profesionales de clase media sual y perceptivo de la cultura y de sus
y consiguiente desplazamiento de las aspectos materiales, así como de las for-
personas menos favorecidas, desinver- mas de comportamiento humano en di-
sión en las ciudades, disminución de los ferentes comunidades y entornos. Como
empleos urbanos, discriminación racial capacidad básica para el trabajo de cam-
en el mercado privado de la vivienda, po observacional, las facultades visuales
política pública de la vivienda y creación y perceptivas han formado parte de la in-
de nuevos asentamientos urbanos. Algu- vestigación antropológica desde la crea-
nos trabajos examinan el impacto del di- ción de la disciplina. Como subcampo sis-
seño arquitectónico y la planificación ur- tematizado de la antropología ha experi-
bana en la vida social en términos ya po- mentado una rápida expansión desde la
sitivos, ya negativos, en este caso en lo década de 1960 tanto en términos teóri-
que puedan tener de propiciadores del cos como prácticos, al hilo de la mayor
comportamiento criminal (J. Jacobs, disponibilidad de recursos para la ense-
1961; Merry, 1981). Mucho menos ha si- ñanza y la práctica de la investigación.
do lo publicado acerca de cómo redefine Hoy el gran progreso experimentado por
el POSMODERNISMO la vida urbana. la tecnología de las comunicaciones hace
La RAZA, el GRUPO ÉTNICO, la CLASE y el posible que los investigadores antropoló-
GÉNERO como formas de diferenciación y gicos y creadores de filmes y vídeos pre-
exclusión son fundamentales en este senten elementos de su experiencia vi-
campo, y han sido muchos los estudios sual e intelectual a una audiencia mucho
dedicados a explorar de qué modo inci- más amplia y en todo el mundo.
den las categorías de raza y etnia en los Algunos elementos básicos han centrado
modelos de migración y asentamiento, el interés de la antropología visual desde
en las oportunidades laborales, en las or- que Felix Regnault rodara sus cuatro do-
ganizaciones de voluntarios, en las insti- cumentales breves sobre una mujer wolof
tuciones comunales, en el acceso al tra- en París en 1895. Destacan entre sus pro-
bajo y al ocio, y en el mantenimiento de pósitos, la profundidad de conocimientos
la relaciones de parentesco (Philip Ma- sobre el tema, la naturaleza de la relación
yer, 1961; Mullings, 1987). El senti- con el sujeto del mismo, y las técnicas y
miento étnico, en particular, persiste en estrategias de expresión, así como el hilo
las zonas urbanas en forma de barrios de conductor, los temas, la edición, el interti-
composición étnica uniforme o de aso- tulado, el estilo narrativo, la voz narrado-
ciaciones voluntarias como las que pro- ra, el diálogo, los subtítulos, la sensibili-
mueven la rotación de créditos entre pa- dad artística y estética, y la precisión y
res y los agrupamientos funerarios veracidad de lo filmado (Hockings, 1995;
(Hannerz, 1980). Así, la antropología ur- Crawford y Simonsen, 1992).
ANTROPOLOGÍA VISUAL 103

Qué constituye un filme «etnográfico» de Cooper y Shoedsack, o Song of Ceylon


ha sido fuente de preocupación para mu- (1934) de Wright y Grierson. El uso de
chos, y el debate no ha contribuido nece- películas como parte de la investigación
sariamente a producir presentaciones etnográfica empezó con la obra precur-
más exactas o expresivas de la vida y el sora de Margaret MEAD (1942) en Bali y
comportamiento sociales. Pese a todos los Nueva Guinea. Con el advenimiento de
problemas que entraña la intervención, cámaras portátiles de menor peso, con la
la interpretación, el posicionamiento y la sincronización de sonido e imagen, el
subjetividad, con el alto nivel de interac- tratamiento en color y la tecnología del
ción propiciado por la interfaz palabra- vídeo, a partir de 1950 se ha producido
imagen, el hecho es que hoy la cinemato- una gran eclosión del interés de los ci-
grafía, el vídeo y la televisión desempe- neastas por otros pueblos, culturas y lu-
ñan un papel crucial en el conocimiento gares del mundo. En el ámbito de habla
intercultural cruzado accesible a un nú- inglesa y francesa ha destacado en este
mero creciente de personas, pues la de- sentido John Marshall, cuya labor de ca-
manda de registros de esta clase aumen- si cuarenta y cinco años sobre los !kung
ta imparablemente en todo el mundo, san de África del Sur, particularmente a
académico y no académico. través de su colaboración durante diez
Otros temas llaman hoy la atención del años con Timothy Asch, dio como resul-
interesado: nivel y grado de colabora- tado más de veinte películas descriptivas
ción, género, autoría, medios indígenas y y sumamente expresivas de determina-
poder. Así, pues, el poder, la política y la das culturas y sociedades específicas de
poética de la representación ponen de los san (Ruby, 1993). El trabajo de Jean
relieve importantes aspectos en relación Rouch en África occidental y en Europa,
con la traducción cultural, la compara- en particular su influyente Chronique.
ción y la identidad personal. El hallarse d'un été (1960) en París, con Edgar Mo-
detrás de la cámara significa poseer tec- rin, ha sido muy relevante al dar un pro-
nología, poder y saber operacional. La vocador enfoque documental a la cine-
dinámica de la distribución del poder y matografía con su novedoso cinema véri-
la colaboración en el campo y en los lu- té (Stoller, 1992). Destaquemos también
gares de producción y consumo es com- la obra de Robert Gardner, quien con su
pleja y moral y éticamente delicada. La Dead birds (1963) y hasta su Forest of
posesión de control e influencia sobre la bliss (1985), ha sido una de las figuras
distribución de medios en el mercado señeras de la cinematografía antropoló-
global actual implica un dominio que gica y transcultural (Robert S. Gardner,
permite representar y definir los térmi- 1992; Oster, 1994). La colaboración de
nos de la identidad cultural y del recono- Timothy Asch con Napoleon Changnon
cimiento transcultural (L. Taylor, 1991; dio como resultado treinta y siete intere-
Crawford y Turton, 1992; Lutkehaus, santes películas sobre la vida de los ya-
1995b). nomamo, recibiendo especial atención
su Axe fight (1975), donde trataba aspec-
Los primeras películas etnográficas se tos de la subjetividad del cineasta-inves-
destinaron a grandes audiencias popula- tigador y reflejo consiguiente de manera
res: el trabajo filmográfico de Spencer mucho más incisiva de lo acostumbrado
sobre los aborígenes australianos (1901), (Lutkehaus, 1995a; D. Marks, 1995).
por ejemplo, o In the land of the head- Con sus trabajos en África oriental, Aus-
hunters (1914) de Curtís, Nanook of the tralia, la India y Europa, David y Judith
North (1922) de Laherty, Grass (1924)
104 ANTROPOLOGÍA VISUAL

MacDougall han tratado de llevarnos les sobre la situación etnográfica. La an-


más allá del omnipresente, omnisciente tropología visual requiere una formula-
y omnipotente observador y su cámara ción teórica más sólida al respecto (Mar-
(cine observacional) para implicarnos y tínez, 1992) y, como dijo Lucien Taylor
hacernos experimentar el encuentro so- (1996, p. 72): « L a producción y recep-
cial del cineasta con sus sujetos (cine ción cinemática no es un hecho transhis-
participativo). David MacDougall nos ha tórico y transcultural. La audiencia es
recordado que no debemos confundir el un "hecho social total" ... impreso en
fragmento fílmico con las entidades ma- un contexto cultural y en un momento
yores, y que la cámara sólo plasma even- histórico, y por tanto susceptible de in-
tos, personas y fragmentos de otras cul- terpretación sociológica y psicológica».
turas y lugares. Más recientemente El campo de la antropología visual y de
(1995a, b) ha explorado la importancia la cinematografía etnográfica, con su
de la voz subjetiva en los filmes etnográ- considerable valor y su legado documen-
ficos y las posibilidades que encierra el tal acerca del mundo de la realidad, ha
discurso entre diferentes subjetividades desestimado durante mucho tiempo a
en busca de modos intersubjetivos de películas y cineastas cuyos trabajos y
contemplar la vida social y cultural (cine contenidos traspasan la línea de lo «real»
intertextual). y lo «irreal», la «ficción» y la «verdad»
A partir de 1970, los cineastas antropoló- de formas sumamente ilustrativas de la
gicos con mayor sensibilidad para con la vida social humana. Así ocurre en algu-
ontología del medio fílmico —impacto nas obras de Abbas Kiarostami, o en fil-
sensorial, complejidad de la luz, imagen, mes con narrativa ficticia dirigidos a cul-
sonido, juegos de palabras, posibilidades turas y modos de vida específicos, como
artísticas y estéticas, naturaleza ficticia algunos de Satyajit Ray, Ousmane Sem-
de la filmación, manipulación espacio- bene, Yilmaz Guney, Mira Nair y mu-
tiempo y narrativa maleable— han trata- chos otros cineastas del tercer mundo,
do de liberarse de toda noción restrictiva como también del primer mundo (Ar-
acerca de cómo producir películas a la mes, 1987; Appadurai, 1991). No hace
vez que documentos etnográficos. Algu- falta decir que incluso el filme más do-
nos de los filmes resultantes buscan un cumental es una imagen de lo real, y ha
mayor detalle y una descripción más de ser montado y creado. Y como sujeto
profunda de la vida y el comportamien- de estudio de la antropología visual, los
to sociales. Ejemplos de ello son The filmes de narrativa de ficción de una so-
path (1971) de Rundstrum, Rundstrum ciedad representan también una prácti-
y Bergum, Kwelelka — Onka's big moka ca, un producto o un artefacto cultural
(1974) de Naim, Trobriand cricket igual de expresivos que las herramien-
(1976) de Leach y Kildea, Cannibal tours tas, la arquitectura, la música o los ma-
(1987) de O'Rourke, Black harvest nuscritos religiosos (M. Fischer, 1984;
(1992) de Connolly y Anderson, e In and Traube, 1992). Con la globalización de
out of Africa (1992) de Taylor y Barbash. las tecnologías de la comunicación, los
Un campo mal explorado y poco defini- antropólogos han empezado a prestar
do en la cadena de la experiencia fílmica atención a la producción y el consumo
antropológica y cinemática es el repre- translocales y transnacionales de los me-
sentado por los espectadores, es decir, el dios televisivos, y en particular al con-
medio sensorialmente perceptivo, y adi- texto en que ese material televisivo es
cionalmente las demandas transcultura- producido por grupos con apoyo del go-
ÁREA DE C U L T U R A 105

bierno, o motivados por intereses comer- mado Kulturkreis o «círculo de cultura»:


ciales y publicitarios o, en fin, por enti- conjunto completo de características que
dades independientes, y consumidos en satisfacía todas las necesidades de una
una multitud de localidades por perso- cultura y componía un complejo que de-
nas de edad, sexo, clase y nacionalidad finía a una área geográfica dada (W.
diferentes, con el propósito de compren- Schmidt, 1939). Los teóricos del «círculo
der sus objetivos, significado e impacto. de cultura» plantearon asimismo la exis-
Esta es una vertiente en la que la antro- tencia de un pequeño número de círculos
pología visual puede aportar valiosos co- originales que evolucionaron y se difun-
nocimientos en un futuro próximo (L. dieron con el tiempo, combinando ele-
Abu-Lughod, 1993). mentos de dos escuelas de hecho enfren-
Más que cualquier otro medio o forma tadas en la tradición angloamericana.
artística, las películas y vídeos dependen Las áreas de cultura solían definirse en
de la experiencia del mundo real en for- razón de sus fuentes de subsistencia (ali-
ma y contenido, discurso y representa- mentaria), como las ocho identificadas
ción, sujeto y objeto. Si la antropología en el Nuevo Mundo por Wisller (1917), o
por un complejo de rasgos comunes, co-
ha de crear un espacio para lo visual ha-
mo el C O M P L E J O P E C U A R I O en África
brá de abstenerse de condenar las dis-
(Herskovits, 1926) o el equino de los in-
continuidades entre los medios fílmicos
dios norteamericanos de las llanuras
y escritos y de todo intento de transfor-
(Wissler, 1925). Estos estudios recogían
mar uno en otro, y hallar modos innova-
numerosos datos que luego eran estadís-
dores para aprovechar los ya altos niveles
ticamente analizados a fin de establecer
de conocimiento de lo visual y de los me-
su significación como elemento vincu-
dios de comunicación entre los estudio-
lante entre culturas (H. Driver y Kroe-
sos y las audiencias actuales. PS
ber, 1932).
Véase también F O T O G R A F Í A .
Otras l e c t u r a s Conner et al., 1986; De- Las explicaciones basadas en áreas de
vereaux y Hillman, 1995; Heider, 1976; cultura perdieron predicamento con la
Hockings y Omori, 1988; Loizos, 1993; desaparición del difusionismo y la emer-
Rollwagen, 1988, Warren, 1996. gencia del F U N C I O N A L I S M O , aunque du-
rante años a menudo se consideró que
área de cultura Es una región geo- los antropólogos norteamericanos podían
gráfica donde cierto número de socieda- revelarse como verdaderos maestros en
des comparten un conjunto común de materias como la distribución de utensi-
rasgos que a menudo se da en llamar lios culinarios, las mutilaciones genitales
«complejo de cultura». El término fue o los sombreros de copa redonda y no
usado por primera vez por los paladines cuadrada. Sus críticos argüyeron con éxi-
del D I F U S I O N I S M O , quienes afirmaron que to que la mera identificación de rasgos
áreas tales servían como fuente de inno- era un procedimiento más bien pobre
vaciones a continuación adoptadas por para abordar la C U L T U R A y que la I N V E N -
grupos vecinos. Las llamadas áreas nu- C I Ó N I N D E P E N D I E N T E era tan probable

cleares se tenían por origen putativo de que la tomase de prestado porque la


estas innovaciones, y algunos antropólo- adaptación cultural en ambientes simi-
gos sostuvieron que su edad podía infe- lares podía muy bien producir resultados
rirse en función del grado de propaga- idénticos. Esta última consideración fue
ción (Kroeber, 1939; Wissler, 1926). Una la base de la noción de «núcleo de cultu-
variante alemana de esta idea fue el lla- ra» propugnada por Julian S T E W A R D
106 ARQUEOLOGÍA

(1950, 1955) que inspiró a posteriores es- dición «humanista» como de la «cientí-
tudiosos de la ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA fica» (Trigger, 1989). En las obras arque-
a buscar explicaciones alternativas para ológicas de la Europa del siglo XVI, la
la continuidad de determinados conjun- tradición humanista dominó con clari-
tos de características culturales en vastas dad. Luego, tal como se refleja en los es-
regiones del mundo. TB critos de los anticuarios del siglo XVII,
irrumpieron las filosofías más raciona-
arqueología Definida como el estu- listas de la Ilustración, aunque sin susti-
dio de las sociedades y culturas antiguas tuir ni mucho menos la impronta huma-
de la humanidad, la arqueología forma nista. Durante un tiempo, el romanticis-
parte del campo más amplio de la antro- mo del siglo XVIII favoreció un giro en la
pología, que es el estudio de la humani- dirección contraria, mediante conceptos
dad tanto pasada como presente. Pero la como el del «noble salvaje» de Rousseau.
arqueología, en tanto que disciplina for- Luego, en la primera mitad del siglo XIX
mal, es más antigua que la antropología apareció —en el norte de Europa, en
académica y ha tenido una historia pro- Francia y en Gran Bretaña— la arqueolo-
pia que habría que considerar. gía científica que hoy conocemos, una
El nombre mismo de «arqueología», que arqueología que aceptaba plenamente la
significa textualmente « l a ciencia de lo teoría darwiniana de la evolución y el
antiguo», empezó a utilizarse en Europa reconocimiento de la presencia de hu-
para referirse a los estudios de las leyen- manos en el pleistoceno. Pero la visión
das medievales y de los monumentos y humanista, sobre todo vinculada a la lin-
obras de arte de la antigüedad clásica güística y a la historia, seguía presente
que se redescubrieron en el Renacimien- con fuerza, especialmente en la arqueo-
to. De modo que el término tendía a res- logía de las antiguas civilizaciones con
tringirse a aquellas culturas o civiliza- escritura. En la actualidad, en la arqueo-
ciones antiguas que tenían escritura. Es- logía continúan ambas tradiciones, en la
te uso ha seguido vigente en los círculos medida en que buscamos las analogías
académicos europeos, mientras se utiliza en que se basa la interpretación arqueo-
el término «prehistoria» para referirse a lógica.
aquellas culturas antiguas sin lengua es-
La analogía es el principio operativo de
crita. Así, las culturas del paleolítico, del
la arqueología. Es decir, se entiende el
mesolítico, del neolítico y de principios
pasado a través de analogías extraídas
de la edad de los metales quedaron sub-
del presente. Pueden ser situaciones re-
sumidas dentro de la «prehistoria»,
ales que se conocen por observación di-
mientras que las culturas de Egipto, de
recta y actual, o situaciones descritas en
Mesopotamia y de la Grecia y Roma clá-
documentos históricos. Las analogías
sicas, con textos escritos, se consideraron
pueden ser de dos clases: generales y es-
como pertenecientes al ámbito de la «ar-
pecíficas (Willey, 1953a, 1977). Las ana-
queología». Pero en este último caso hay
logías de tipo general son aquellas que
que decir también que el interés princi-
proceden de nuestra experiencia y cono-
pal se ha centrado más en el estudio de
cimiento general de la vida. Por ejem-
los restos materiales, los edificios, monu-
plo, un arqueólogo excava un antiguo
mentos y artefactos, que en los textos es-
campamento. El lugar se identifica como
critos (G. Daniel, 1950, 1962, 1967; Wi-
tal gracias al descubrimiento de restos
lley y Sabloff, 1993).
de hogar, fragmentos de vasijas de coci-
La arqueología participa tanto de la tra-
na ennegrecidas descubiertas cerca del
ARQUEOLOGÍA 107

hogar, restos de huesos animales en o ambos imperios; sus respectivos antece-


cerca del hogar y quizás trocitos de pie- dentes y medios son completamente di-
dra afilados que el arqueólogo reconoce ferentes; pero en esta clase de analogías
como puntas de lanza o de proyectil que específicas se parte del supuesto de que
se utilizaron para la caza mayor o como un determinado sistema político produ-
cuchillas para despellejar animales o cirá comportamientos similares en los
cortar la carne. El arqueólogo realiza es- pueblos que lo crearon y que vivieron en
tas identificaciones e hipótesis basándo- él. Mediante un estudio comparativo los
se en un conocimiento muy general del arqueólogos pueden conocer mejor am-
mundo real. bas culturas, sobre todo la que peor se
Pero la analogía general conlleva siem- conoce (la inca) a través de las fuentes
pre riesgos de interpretación, ya que el escritas contemporáneas. Pero con este
arqueólogo siempre tiene que proyectar tipo de analogía el arqueólogo debe pro-
analogías deducidas a partir de un pre- ceder con cautela. Porque aunque los dos
sente conocido y experimentado a un pa- imperios compartieron una política mi-
sado que le es ajeno. Ese pasado, o una litar expansionista y maneras formales
imagen de él, es una creación construida de incorporar territorios y pueblos veci-
a base de seleccionar y engranar ideas y nos a sus respectivas esferas políticas y
conceptos procedentes de fuentes selec- gobernar sobre ellos, es indudable que la
cionadas del presente. Por lo tanto, no es manera de funcionar fue distinta en am-
nada sorprendente que lo que un arque- bos casos.
ólogo interpreta como un bastón cere- Aún más prometedoras son las analogías
monial sea para otro un simple utensilio específicas que se realizan dentro del
utilitario para rascarse la espalda. En ge- mismo contexto histórico. Hay numero-
neral, es casi axiomático afirmar que sos ejemplos de ello en la arqueología del
cuanto más confinado y próximo se halla Nuevo Mundo, porque los descendientes
el arqueólogo a las actividades básicas de de los pueblos prehistóricos precolombi-
subsistencia, cobijo y vestido, tanto más nos están aún en escena. En la arqueolo-
«seguras» serán las analogías, o más pró- gía de los indios pueblo del suroeste de
ximas a la interpretación correcta. Y Estados Unidos, la evidencia de continui-
cuanto más se aventura el arqueólogo dad que se aprecia entre las kivas subte-
por la vía de intentar comprender la vi- rráneas o cámaras ceremoniales arqueo-
da social o mental del pueblo responsa- lógicamente conocidas y el ceremonialis-
ble de los restos en estudio, tanto más mo kiva que actualmente aún siguen
abiertas a la duda y menos seguras serán practicando las tribus del suroeste como
las interpretaciones (C. Hawkes, 1954). los hopi o los zuñí permite obtener una
Con las analogías específicas, el arqueó- visión extraordinaria de las antiguas
logo pisa tierra algo más firme al abor- prácticas religiosas nativas. Entre los mo-
dar antiguos comportamientos humanos dernos descendientes de los indios maya
culturales y sociales más complejos. Por precolombinos del altiplano de Guate-
ejemplo, un arqueólogo puede intentar mala aparecen continuidades similares
comprender determinadas funciones del en todos los ámbitos, desde la prepara-
imperio inca comparando algunos de sus ción de la comida y la construcción de vi-
rasgos —sus carreteras, sus estaciones de viendas hasta los rituales religiosos.
ruta, sus fortificaciones y almacenes— Pero aun en estos contextos históricos re-
con los del imperio romano, que se cono- lativamente «cerrados», la analogía pre-
ce mejor. No existe nexo histórico entre senta riesgos interpretativos, y es proba-
108 ARQUEOLOGÍA

ble que nunca se logre recrear una ima- nista interesado en el imperio inca po-
gen absolutamente auténtica y perfecta dría encontrar interesantes paralelos y
del pasado. Así, mientras los útiles para diferencias; y dado que en el caso roma-
moler grano, las viviendas y las aras ri- no existe documentación de la época, po-
tuales del actual altiplano guatemalteco dría entender mejor las razones que hay
pueden parecer exactamente iguales a los detrás de estos paralelos y diferencias, y
que utilizaron sus ancestros precolombi- los procesos de cambio cultural implica-
nos, las actitudes y los significados que dos. Está claro que nadie puede ser un
actualmente rodean a estos objetos pue- «arqueólogo del mundo», al menos no al
den ser muy diferentes de los del pasado. nivel de una investigación seria. La in-
En realidad, lo sorprendente sería que las vestigación de más alta calidad tiene lu-
creencias o los comportamientos no hu- gar, necesariamente, en contextos cultu-
bieran cambiando en absoluto a lo largo rales y geográficos limitados y específi-
de un período tan sumamente largo. cos. Pero paralelamente el arqueólogo
Para resumir, en la interpretación analó- también debe contar con perspectivas
gica no existen fórmulas a prueba de comparativas más amplias y plantear
error. Lo mejor que el arqueólogo puede preguntas acerca de los procesos de desa-
hacer es proceder a base de tanteo y ex- rrollo y de cambio cultural. Por ejemplo,
periencia, construyendo modelos analó- ¿qué cambios se produjeron al pasar de
gicos, contrastándolos con los datos siem- una PRODUCCIÓN ALIMENTARIA basada en
pre que le sea posible y, así, estar constan- la recolección (véase RECOLECTORES) a
temente abierto a la aparición de nuevos una de tipo agrícola? ¿Hasta qué punto y
datos. Por ejemplo, y volviendo a las de qué modo este gran cambio económi-
analogías entre los imperios inca y ro- co conllevó un aumento demográfico y
mano, los peruanistas podrían interesar- una concentración de asentamientos?
se en las posibles influencias de las con- ¿Cuáles son las circunstancias que favo-
quistas imperiales incas en las tradiciones recen avances técnicos como la alfarería
cerámicas locales de la región. Podrían y la metalurgia? ¿Cómo surgen la desi-
estudiar la evolución de la cerámica gualdad social y la complejidad política?
preincaica de una región que más tarde ¿Y cómo quedan reflejadas estas condi-
fuese incorporada al imperio inca, por ciones sociales y políticas en el registro
ejemplo, la cerámica chimu de la costa arqueológico?
septentrional del Perú. ¿Cómo respon-
dieron los alfareros chimu a la conquis- Éstas son algunas de las grandes cuestio-
ta? ¿Asimilaron las formas cerámicas y nes que interesan actualmente a una ar-
decorativas incaicas en sus manufactu- queología de orientación antropológica,
ras? Si fue así, esta cerámica inca de imi- y en las últimas tres décadas este énfasis
tación ¿se ha descubierto sobre todo en en la descripción de procesos como el ob-
contextos de élite o de clase alta? ¿Y cuál jetivo básico de la arqueología ha recibi-
fue el volumen y la difusión de la cerá- do el nombre de nueva arqueología o
mica inca importada fabricada en Cuz- «arqueología procesual». Su principal
co? ¿Quedó confinada a las guarniciones representante ha sido un americanista,
militares y a los edificios gubernamen- Lewis R. Binford (1962, 1965; Binford y
tales levantados por los incas? Binford, 1968; véase también Clarke,
Comparando las historias cerámicas de 1968; Moberg, 1970). Aunque bien pue-
la antigua Britania o de España de la de decirse que los objetivos y procederes
época prerromana y romana, el perua- de esta nueva arqueología ya habían em-
pezado a manifestarse y a confluir gra-
ARQUEOLOGÍA 109

dualmente en los años cuarenta. Incluían: en un marco sistémico de referencia es


(1) la reintroducción de la E V O L U C I Ó N la que ofrece Binford (1962) en relación
cultural en arqueología; (2) la aplicación con la cultura del cobre antiguo de la re-
de la TEORÍA DE SISTEMAS a la variabili- gión de los grandes lagos de Norteaméri-
dad cultural y a su organización sistémi- ca. Como esta cultura data del período
ca; (3) una perspectiva ecosistémica para arcaico (hacia el segundo milenio antes
abordar los vínculos entre las culturas y de nuestra era), no resultaba fácil servir-
sus medios respectivos (véase ANTROPO- se de analogías históricas o etnográficas.
LOGÍA ECOLÓGICA); (4) una valoración de Porque el rasgo más emblemático de esa
los patrones y sistemas regionales de cultura —sus útiles y objetos de cobre
asentamiento; (5) el control estadístico amartillados— no aparecía en ninguna de
de la variabilidad cultural y la atención las demás culturas posteriores de la re-
a las técnicas de muestreo susceptibles gión, caracterizadas todas ellas por útiles
de favorecer generalizaciones y esa va- de piedra solamente. Binford se pregun-
riabilidad; (6) un enfoque general «cien- tó por la eficacia de los útiles de cobre y
tífico» favorable a la explicitación de destacó la inusual cantidad de tiempo
premisas e hipótesis, a la orientación de que habría sido necesario invertir para
problemas y a las estrategias estructura- recoger las pepitas de cobre requeridas
das de investigación; (7) la verificación para fabricar los útiles. Y sugirió que los
de hipótesis (sobre todo en forma deduc- artefactos de cobre, más que estricta-
tivo-nomológica); (8) una posición filo- mente utilitarios, tuvieron que ser ante
sófica de signo positivista; y (9) el uso todo símbolos de estatus en una sociedad
del ordenador y de un conjunto de técni- igualitaria. La rareza de los objetos de
cas y procedimientos científicos nuevos cobre y el hecho de que casi siempre se
de análisis de materiales procedentes de descubrían en el ajuar funerario avala-
las ciencias naturales y físicas. En suma, ban la hipótesis. Eran símbolos de des-
las innovaciones de la nueva arqueología treza individual en la caza, en la pesca y
marcan un giro definitivo hacia la tradi- en la talla de madera, y el individuo los
ción «científica» en detrimento de la llevaba con él al «más a l l á » . Desde un
«humanista». punto de vista estrictamente tecnológi-
Como toda arqueología, la nueva arque- co, parece que en esta cultura el cobre no
ología o arqueología procesual ha proce- se valoró lo suficiente como para desa-
dido mediante razonamiento analógico; rrollar mecanismos que integraran el
pero se ha afirmado que depender exce- metal dentro de la esfera de la vida real
sivamente de determinadas analogías y usarlo en la remodelación de nuevos
históricas podría limitar la capacidad de útiles.
los arqueólogos para ver el pasado en Es evidente que gran parte del desacuer-
términos procesuales (L. Binford, 1967b, do existente en torno al valor de las ana-
1968). Un principio fundamental de la logías históricas específicas, en oposición
nueva arqueología sostiene que las ana- a las generales, se debe al distinto peso
logías comparativas de tipo general rea- que unos y otros otorgan a los objetivos
lizadas en marcos de referencia sistémi- de la arqueología. Si se favorece la re-
cos permiten al arqueólogo comprender construcción de un determinado pasado,
mejor los procesos y, quizás también, for- con interpretaciones de los rasgos arqui-
mular leyes de cambio cultural. tectónicos o de los útiles concretos descu-
Un ejemplo clásico y convincente de biertos, digamos, en unas ruinas pueblo
analogía comparativa general operando del suroeste, entonces tales interpreta-
110 ARQUEOLOGÍA

ciones sólo podrán deducirse a partir de del posprocesualismo, aunque estrecha-


analogías históricas muy específicas. En mente relacionada con la anterior, ha re-
cambio, si el objetivo es la explicación cibido el nombre de «arqueología críti-
procesual —sobre el uso de útiles y arte- ca» (Shanks y Tilley, 1987; Leone, 1982).
factos-tipo en el contexto de una cultura Se ocupa principalmente de la ideología,
concreta, como por ejemplo la cultura del que los arqueólogos críticos ven como
cobre antiguo— entonces parece preferi- una fuerza social poderosa con más de
ble un enfoque comparativo general, so- un rol epifenoménico en el desarrollo y
bre todo si no hay fuentes directas en cambio cultural. No sólo la ideología en-
que basar analogías históricas. mascara las divisiones socioeconómicas y
Aun así, ¿es suficiente la perspectiva de políticas de una SOCIEDAD, sino que tam-
la interacción técnico-ecológica obteni- bién puede ser creativa: dirige y deter-
ble mediante una analogía comparativa m i n a el CAMBIO CULTURAL, de modo que
general para explicar todo cuanto inte- ignorarla imposibilita para explicar el
resa conocer sobre las culturas del pasa- proceso en su totalidad. Los arqueólogos
do? Es esta pregunta la que ha originado críticos también han criticado el sesgo de
un movimiento de reacción frente a la GÉNERO (Gero, 1985; Wylie, 1991). Según
nueva arqueología, y que ha recibido el ellos, al ignorar a las MUJERES y generali-
nombre de «posprocesualismo». Esto no zar acerca de sociedades y culturas exclu-
significa que sus representantes crean sivamente desde una perspectiva mascu-
que la arqueología ha ido más allá de la lina, los arqueólogos están volviendo la
necesidad de comprender el proceso cul- espalda a gran parte del registro que per-
tural; creen, más bien, que los métodos mitiría una mejor comprensión proce-
de que se han servido los procesualistas sual.
para conseguirlo son demasiado limita- ¿Existe en la teoría arqueológica un te-
dos. El posprocesualismo engloba varias rreno a medio camino entre la objetivi-
líneas de razonamiento. Una de ellas es dad que busca el procesualismo de la
la perspectiva contextual o hermenéu- nueva arqueología y los intentos de in-
tica (Hodder, 1985, 1991b; Preucel, troducir puntos de vista más subjetivos
1991b), según la cual hay que « l e e r » e de los posprocesualistas? Parece a todas
interpretar los restos arqueológicos como luces necesario, aunque sea en forma de
«textos». Este punto de vista contrasta una concesión por parte de ambas co-
con el enfoque procesual, que se basa en rrientes para poder abordar el pasado de
un «pasado atemporal», obviando la his- ambas maneras. Esta dialéctica entre
toria cultural y buscando una explica- «ciencia» y «humanismo» ha estado pre-
ción procesual mediante conceptos de sente en toda la historia de la arqueolo-
utilidad, control y ADAPTACIÓN. Una gía. Cierto que gran parte del moderno
perspectiva de este tipo, dicen los pos- edificio formal de la arqueología —tipo-
procesualistas, está fuera de lugar desde logías sistemáticas, procedimientos es-
el momento en que la antropología tratigráficos y seriados, e intentos por
mundial se interesa hoy por el género, el traducir útiles materiales y otros restos
poder, la ideología, el texto, la estructura en comportamiento social humano— per-
y —sobre todo— la historia. En su opinión, tenece a la tradición científica. Al mis-
sólo a través de esta visión más amplia mo tiempo, la tradición humanista ha
podrán los arqueólogos abordar los pro- mantenido vida la idea de que la opción
cesos implicados en el cambio cultural. cultural —la opción cultural humana y
Otra línea de argumentación en el seno las ideologías en que se enmarca— ha si-
ARQUITECTURA 111

do importante a la hora de guiar nuestro y asociadas a las SOCIEDADES COMPLEJAS.


destino desde los tiempos remotos hasta Los términos «forma construida» y
hoy; y, pese a todo, no parece fácil for- «medio construido» son más inclusivos,
mular leyes globales capaces de predecir y se refieren umversalmente a cualquier
cuáles serán estas opciones. Pero la ar- estructura de protección hecha por el
queología necesita tanto de la tradición hombre, incluidas las más efímeras e in-
humanista como de la científica. sustanciales. Este uso tiene el mérito de
Porque la arqueología abarca todos los eludir el debate tipológico a la hora de
aspectos de la vida humana del pasado. asociar al término «arquitectura» con-
No se ocupa tan sólo de las relaciones en- ceptos tales como «primitiva», «tradicio-
tre los humanos y la tierra en que vivie- nal», «vernácula» y «popular». Los an-
ron; también deseamos saber qué es lo tropólogos estudian por lo general for-
que aquellas gentes pensaban sobre todo mas construidas que son las viviendas,
ello y qué les movió a hacer las cosas que pero también incluyen templos, casas de
hicieron. Con la tarea arqueológica así reunión, casas de hombres y de mujeres,
definida, el trabajo que queda por hacer refugios para animales, estructuras de
es, obviamente, enorme y complejo. almacenaje y cámaras funerarias.
Ningún arqueólogo por sí solo puede as- El estudio antropológico de las formas
pirar a dominar todo el pasado. Necesa- construidas es transversal a numerosas
riamente tendrá que seleccionar y espe- disciplinas, como la arquitectura, la AR-
cializarse; pero no podemos dejar desa- QUEOLOGÍA, el FOLCLORE y la geografía.
tendida ninguna parcela de ese pasado. En su obra más que original, el arquitec-
to Amos Rapoport (1969) niega que los
GRW
factores medioambientales sean deter-
Lecturas recomendadas Robert Adams,
minantes de las formas construidas e in-
1966; L. Binford, 1983a, b; Burger, 1988;
troduce una explicación a través de un
Gero y Conkey, 1991; Hodder, 1991a;
concepto de CULTURA. En su esquema,
Preucel, 1991a; Renfrew, 1984; Sharer y
las formas construidas son un producto
Ashmore, 1993; Sharer y Grove, 1989;
tangible que vincula una determinada
Tax, 1953b; D. Thomas, 1989; Wiley,
visión del mundo a un conjunto de valo-
1953b; Willey y Phillips, 1958; D. Wil-
res, a una imagen o esquema, a un estilo
son, 1988.
de vida y a actividades que determinan
de forma inmediata las formas físicas.
arquitectura Consiste en las dimen- Pese a que los enfoques arquitectónicos
siones materiales de la cultura que los se basan por lo general en conceptos cul-
humanos construyen con el fin de (1) turales, los antropólogos apenas han in-
proporcionar una protección para res- vestigado las formas construidas en sí
guardarse a sí mismos y sus bienes de los mismas, y más bien las han utilizado co-
elementos; (2) incluir actividades dentro mo evidencia para apoyar determinadas
de espacios físicamente acotados o defi- perspectivas teóricas. El reciente interés
nidos; y (3) expresar los significados antropológico por la arquitectura y por
simbólicos y valores colectivos de su so- la materialidad de la cultura se debe a
ciedad o cultura. los esfuerzos por resituar tanto espacial
La arquitectura es un rasgo cultural que como temporalmente la teoría social y
se define en función de estructuras rela- por indagar en las relaciones que existen
tivamente permanentes y monumenta- entre los humanos y las formas que cons-
les, financiadas a menudo por las élites, truyen (D. Lawrence y Low, 1990).
diseñadas y construidas por especialistas,
112 ARQUITECTURA

Los primeros estudios antropológicos tuyen la personificación material de ho-


consideraban las formas construidas co- mologías estructurales, de capacidades
mo parte integral de la vida social y como generativas formales y de metáforas. Se-
un elemento universal de cultura, pero gún los ESTRUCTURALISTAS, las formas ar-
en las descripciones etnográficas que quitectónicas reflejan la estructura de los
ofrecían medios o evidencia en apoyo de sistemas sociales y simbólicos, todos ellos
distintos enfoques teóricos solían men- basados en análogas estructuras mentales
cionarse como elementos pasivos. Para inconscientes organizadas en oposiciones
Louis Henry MORGAN ( 1 8 8 1 ) l a forma binarias (Hugh-Jones, 1 9 7 9 ) . Estas es-
de la vivienda constituía evidencia de tructuras mentales inconscientes tam-
una determinada organización social do- bién se reflejan en la producción de geo-
méstica, y a partir de los grandes espa- metrías formales que, durante el diseño y
cios colectivos dedujo la existencia de la construcción de la estructura, pueden
grupos de cooperación domésticos. Este tener prioridad sobre la adecuación a la
enfoque presupone un grado de corres- actividad (Glassie, 1 9 7 5 ) .
pondencia o de congruencia entre los En su capacidad nemotécnica, la arquitec-
grupos sociales y sus actividades conteni- tura no sólo contiene indicaciones sobre
das en la forma construida. El tamaño y el comportamiento (Hillier y Hanson,
la composición de las UNIDADES DOMÉSTI-
1 9 8 4 ) , sino que al mismo tiempo actúa co-
CAS se expresan directamente a través de
mo metáfora, como representación y ex-
la forma de la vivienda y, dado que el ta-
plicación del MITO y de la COSMOLOGÍA
maño y la composición de la familia
fundamentales de una cultura (Griaule,
cambia según el CICLO DE DESARROLLO,
1 9 5 4 ) . Las formas arquitectónicas son
éste presiona a los residentes para que
evocadoras porque los humanos basan el
modifiquen la estructura física. Quienes
espacio en sí mismos y al constituirse a sí
estudian el área de actividad afirman
mismos incorporan cualidades de ese es-
que la organización espacial del patrón
pacio que luego proyectan a otros campos
de comportamiento social está condicio-
de acción (J. Fernández, 1 9 8 4 ) . Los signi-
nada por la complejidad sociopolítica y
ficados espacialmente constituidos se acti-
que determina el tipo, el tamaño y la
disposición de los espacios segmentados van a través del RITUAL o pueden experi-
o divididos (Kent, 1 9 9 0 ) . Pero las formas mentarse en la vida diaria como una for-
domésticas hacen algo más que acomo- ma teatral (véase ASENTAMIENTO).
darse y regularse: también expresan je- Las formas arquitectónicas tienen un
rarquías familiares, relaciones de género profundo impacto en los comportamien-
y estatus social. Las estrategias repro- tos individuales o grupales, por ejemplo
ductivas de las unidades domésticas pue- en la percepción, en la privacidad y en el
den pasar por utilizar formas arquitectó- espacio personal. Las personas que viven
nicas domésticas para inculcar valores en «mundos rectangulares» con formas
familiares a través de la organización in- arquitectónicas tridimensionales tienen
terna del espacio y para expresar el esta- más probabilidades de tener ilusiones
tus de la familia a través de la decora- ópticas que aquellos que viven entre edi-
ción exterior (Blanton, 1 9 9 4 ) . ficaciones redondas (Segall et al., 1 9 6 6 ) .
Las formas construidas son expresiones La privacidad, definida como el control
simbólicas de principios sociales, políti- del individuo (o del grupo) sobre el acce-
cos, psicológicos e incluso cosmológicos. so a sí mismo (I. Altman y Chemers,
Casas, templos y espacios públicos consti- 1 9 8 0 ) , suele estar mediatizada por las
formas arquitectónicas. Las viviendas de
ARQUITECTURA 113

los mehinacu son endebles, y desde el dentro de un contexto espacial para gene-
momento en que permiten estar al tanto rar comportamientos individuales (a mi-
de las actividades de los vecinos, crean cronivel) que, a un nivel superior (macro-
tensiones, pero también hacen que la nivel) reproducen las condiciones estruc-
gente busque aislamiento de forma pe- turales de la sociedad. Bourdieu (1977)
riódica. El resultado es que los mehinacu también postuló el concepto de «habi-
son unos maestros manipulando infor- tas», es decir, las predisposiciones que la
mación, según el análisis dramatúrgico gente utiliza colectivamente para produ-
de Gregor (1977). Considerada por mu- cir, entre otras cosas, las condiciones ma-
chos como un universal cultural, la defi- teriales-medioambientales que, a su vez,
nición de la privacidad centrada en el in- actúan como nemotecnias que se activan
dividuo ha sido cuestionada como un a través de la acción de socializar a niños
concepto típicametne euroccidental; pe- y a adultos para que reproduzcan aquellas
ro ha sido incorporada con éxito a estu- mismas condiciones.
dios no occidentales (Pellow, 1993). Di- El análisis cultural de las formas y espa-
versos estudios proxemiológicos sobre cios arquitectónicos contemporáneos y
las relaciones espaciales personales pos- urbanos incorpora necesariamente las di-
tulan una burbuja de tamaño variable mensiones históricas, como la concepción
según la cultura para regular tanto las que tiene Foucault de la arquitectura co-
interacciones interpersonales como las mo una tecnología política que emerge
relaciones con el medio construido (E. con todo su poder en la era moderna.
Hall, 1966). Las nociones de «hacina- Foucault decía que las instituciones mo-
miento» o de «estrechez» implican hasta dernas unen conocimiento especializado
qué punto las formas construidas pueden y poder para subyugar y segregar al indi-
condicionar de manera patológica el viduo (su cuerpo) encerrándolo y seg-
comportamiento, aunque de hecho los mentándolo. Por ejemplo, la prisión pa-
niveles de tolerancia y las preferencias nóptica, mediante una sola forma arqui-
por determinados escenarios espaciales tectónica que facilita la vigilancia, regula
varían mucho entre las culturas (Pader, la circulación y aisla a los reclusos, hace
1993). posible el orden espacial jerárquico y el
Las formas arquitectónicas mantienen control del invididuo. Como tal, la arqui-
interacciones complejas con las fuerzas tectura actúa como una institución para
sociales, políticas, económicas e históricas mantener el poder de un grupo sobre
que vinculan los factores ideológicos y otro y funciona como un mecanismo pa-
simbólicos con la producción social del ra codificar las relaciones recíprocas
medio físico. La investigación sobre estos (Foucault, 1977b). El análisis de los es-
temas está en manos sobre todo de geó- quemas arquitectónicos creados por los
grafos, historiadores y sociólogos, quienes modernizadores en algunos países en vías
analizan cómo se producen las formas de desarrollo permite descubrir la visión
construidas y cómo actúan sobre el com- desfamilizadora, deshistorizadora y tota-
portamiento humano para reproducir las lizadora que tienen diseñadores y plani-
condiciones mismas que las hicieron posi- ficadores a la hora de crear nuevas for-
bles. Giddens (1984), al espacializar la te- mas urbanas (Rabinow, 1989). DL
oría social, propuso la idea de estructura- Lecturas recomendadas Blier, 1987; M.
ción para describir el proceso por el cual Cooper y Rodman, 1992; J. Duncan,
los individuos se socializan continuamen- 1981; J. Fernández, 1977; Holston, 1989;
te por medio de las actividades cotidianas A. King, 1984; Lawrence, 1989; S. Low y
114 ARRASAMIENTO

Chambers, 1989; P. Oliver, 1987; Rapo- vertido por una unidad familiar domésti-
port, 1982. ca en la propiedad ajena es correspondi-
do con igual cantidad de días de trabajo
arrasamiento En términos de agri- por parte de el primer receptor. Otra fa-
cultura se dice ya de la «alternancia de lacia es que las economías de arrasa-
cultivos», ya de la «tala y quema», como miento o tala y quema quedan margina-
procedimientos drásticos de rotación. La das del resto del mundo. En realidad, los
voz inglesa swidden para calificar a este agricultores que siguen este sistema no
tipo de agricultura deriva del antiguo in- sólo plantan cultivos de subsistencia, sino
glés swithen (del antiguo noruego svio- también otros destinados específicamen-
na), que significa quemar (Pine, 1995, te al mercado, como pimienta, café, co-
pp. 81-82). El fuego desempeña un papel cos, tabaco y caucho (Pelzer, 1978). De
central en este sistema de cultivo: la que- ello resulta que con frecuencia están más
ma de la vegetación restante crea un ni- integrados en la economía mundial que
cho temporal para cultígenos al eliminar quienes participan en formas de agricul-
la competencia entre las plantas, y lo tura más intensiva.
sostiene convirtiendo la biomasa presen- El estudio teórico de este tipo de agricul-
te en ceniza rica en nutrientes. Agotados tura se ha centrado en su sostenibilidad
éstos, se permite que el campo vuelva al ecológica y en si se basa en un «mimetis-
estado de barbecho bajo la cubierta fores- mo» de la ecología forestal natural (Bec-
tal, y los agricultores se «desplazan» a kerman, 1983; C. Geertz, 1963c); tam-
otro lugar del bosque para reiniciar el ci- bién en su capacidad de mantener (que
clo. Son los campos, más que los agricul- no de perjudicar) las condiciones de su
tores, los que son desplazados en este sis- propia reproducción; y en su vitalidad
tema; son pocos, de haberlos, los cultiva- económica y en el lugar que ocupan en
dores de arrasamiento nómadas (Padoch, los sistemas económicos «compuestos»
1982). Una vez reposado el campo (bar- complejos (Dove, 1993a); por último, en
becho), el nivel de nutrientes se ha recu- sus relaciones con las formaciones estata-
perado por lo general en medida sufi- les, y en su capacidad de prestarles apoyo
ciente para permitir nuevos cultivos, (Friedman, 1975). Más importante pue-
siempre que el período de barbecho su- de ser el hecho de que los sistemas de
pere en duración al de cultivo, una de las agricultura de arrasamiento fueron esce-
características que definen a la agricultu- nario de muchos de los estudios etnológi-
ra de arrasamiento (Conklin, 1957). cos clave que llevaron al desarrollo de los
Esta práctica ha sido tema central de enfoques etnoecológicos y ETNOCIENTÍFI-
grandes falacias, una de las cuales postu- COS (Conklin, 1954a; Frake, 1962b) y a la
la que los agricultores que practican este creación del subcampo de la ANTROPOLO-
método poseen y trabajan la tierra colec- GÍA ECOLÓGICA. MRD y ML
tivamente. De hecho, en los sistemas de Véase también AGRICULTURA.
arrasamiento, la tierra es propiedad de Otras l e c t u r a s Condominas, 1977; Do-
UNIDADES DOMÉSTICAS individuales que ve, 1985; D. Freeman, 1970; Jospeh
adquieren sus respectivos derechos sobre Spencer, 1966.
porciones determinadas cuando previa-
mente han limpiado el bosque primario
para el cultivo. La tierra es entonces cul- arte El arte, entendido como embelle-
tivada según acuerdos recíprocos de labor cimiento estético de objetos, viviendas y
compartida, de modo que el trabajo in- también del cuerpo humano, se encuen-
tra en todas las culturas, pequeñas o com-
ARTE 115

plejas. Todas poseen su propio estilo ar- tura de relaciones (1982). Demostró có-
tístico distintivo. El estilo en el arte se re- mo la máscara swaihwe de los salish y la
fiere a la consideración de los elementos máscara xwexwe de los kwakiutl se ca-
que componen el arte y a la forma de ar- racterizan ambas por unos ojos protube-
ticularse entre sí. Franz BOAS, que estu- rantes de forma cilindrica y por tener la
dió el estilo artístico de la costa norocci- lengua fuera, mientras que la máscara
dental, describió el estilo como el resulta- dzonokwa de los kwakiutl tiene unos ojos
do de la interacción entre el medio o la profundos y hundidos o rasgados y una
materia trabajada, los útiles, y los movi- boca redonda y fruncida. Lévi-Strauss
mientos culturalmente definidos que se afirmó que la máscara swaihwe salish,
emplean al usar esos útiles (1927). El es- asociada al cobre y a la adquisición de ri-
tilo es un concepto jerárquico. Puede ha- quezas, se difundió a los vecinos kwa-
blarse del estilo del artista individual, del kiutl, donde, con el nombre de xwexwe,
estilo de una ciudad como Florencia, o se asoció al abadejo rojo, por oposición al
del estilo de una sociedad determinada. cobre, el símbolo kwakiutl de riqueza. La
A nivel aún más abstracto, cabría distin- máscara dzonokwa de los kwakiutl, aun-
guir los rasgos generales que caracterizan que desde el punto de vista del estilo ar-
el estilo artístico del Renacimiento ita- tístico es lo opuesto a la máscara xwexwe,
liano o de todo un área cultural como la posee el mismo valor semántico que la
costa noroeste. swaihwe salish, es decir, donante de ri-
quezas. Estas máscaras, pues, forman una
El historiador del arte Meyer Schapiro
serie de transformaciones, cuyos signifi-
ejerció una gran influencia en la forma
cados sólo pueden determinarse cuando
que tienen los antropólogos de abordar
se analizan en relación unas con otras.
el arte de los pueblos que estudian. Para
Para LEACH, la función del arte era ilus-
Schapiro, el estilo constituía un lengua-
trar los principios morales mediante la
je, con su propia estructura interna y su
transgresión de los límites de la socie-
propia expresividad (Schapiro, 1953, p.
dad. El arte atraviesa fronteras cultura-
287). Otros antropólogos han destacado
les ambiguas y dice «lo que es mejor no
igualmente la analogía entre arte y len-
decir» en la vida real, aquello que es ta-
guaje. Forge afirmaba que las reglas pa-
bú. Leach mostró que en la « P i e t á » de
ra la combinación de elementos en el ar-
Miguel Ángel, el Cristo muerto y su Ma-
te eran equivalentes a la sintaxis del len-
dre Virgen, sobre cuyas rodillas yace, re-
guaje (1970, 1973). Demostró que el arte
presentan la misma edad, lo cual pro-
abelam, los rostros pintados de los inicia-
mueve emociones incestuosas latentes
dores de jóvenes, las máscaras tejidas
(Leach, 1973, pp. 230-232).
que decoran los ñames utilizados en las
Leach dijo también que las cosas instrín-
ceremonias, y las figuras talladas de los
secamente ambiguas son SAGRADAS, por lo
nggwalndu ancestrales son, desde el
que reciben un tratamiento estético exa-
punto de vista estilístico, lo mismo: co-
gerado (1983, p. 256). El arte kwakiutl
munican la creatividad masculina de ba-
también atraviesa fronteras prohibidas
se ritual, por oposición a la creatividad
que son tabú (Rosman y Rubel, 1990). El
femenina de base biológica.
verano y el invierno representan respecti-
LÉVI-STRAUSS utilizó un enfoque ESTRUC-
vamente un período secular y un período
TURALISTA para abordar el significado en
sagrado, y el arte que se utiliza en los ri-
el arte, donde el significado de un ele-
tuales de ambas estaciones presentan esti-
mento u objeto se revela cuando aparece
los distintos. En las fiestas del POTLATCH
como un elemento dentro de una estruc-
116 ARTE

en verano, los jefes llevan máscaras, talla- lización que realiza la costa norocciden-
das en un estilo secular, que representan tal de la relación entre humanos y ani-
la descendencia de sus mitológicos ances- males tiende un puente entre naturaleza
tros, el lobo, el cuervo, el oso, el águila, y cultura, dado que los animales pueden
etc. Esto refleja la noción de que los ANI- transformarse en humanos y los huma-
MALES y los humanos son intercambia- nos en animales, tanto en el arte como
bles. El invierno es una época sagrada, en el RITUAL y en el MITO.
porque es cuando los espíritus vienen a la Hay quien ha afirmado que el arte en las
aldea. En el ceremonial de invierno, los sociedades pequeñas es el producto de
jóvenes iniciados en las sociedades secre- una tradición comunal y que el artista es
tas cruzan los límites del mundo natural allí anónimo, al revés de lo que ocurre
para entrar en el mundo sobrenatural y en nuestra sociedad, donde se exalta la
tabú, y convertirse en peligrosos espíritus creatividad del artista individual. Esta
caníbales. El estilo artístico de las másca- idea errónea es un producto de la socie-
ras que llevan los participantes es exage- dad occidental (S. Price, 1989). Porque si
rado y retorcido, en contraste con el estilo bien los artistas de sociedades pequeñas
artístico de las máscaras que se llevan du- tenían que operar dentro de los límites
rante los rituales seculares del potlatch en
de un estilo artístico cultural, el arte que
verano. Así, el pico profundamente cur-
producían era una interpretación creati-
vado del águila en la máscara de águila
va individual.
que se utiliza en el potlatch secular se
¿De qué manera unos seres humanos co-
convierte en el pico hiperdeformado del
rrientes pueden crear objetos que la gen-
«Pico Torcido del Cielo».
te considera sobrenaturales y sagrados?
En su ensayo La mente salvaje, Lévi-
Davenport, que trabajó en las islas Solo-
Strauss explora la propensión humana a
mon orientales, afirmó que «incluso los
crear sistemas de clasificación (1966). El
procesos cognitivos de la creatividad del
arte proporciona una vía para entrar en
artista se interpretan de una manera so-
el sistema de CLASIFICACIÓN de una cul-
brenatural. Preguntad a un artista cómo
tura. BOAS descubrió que las sociedades
concibió una escultura determinada, y
de la costa noroccidental tienen una sola
categoría para todas las cosas que ven co- contestará que soñó con ella ... estimu-
mo «vivas» —mosquitos, ballenas lobos, lado por un ser divino» (1968, p. 422).
terremotos y humanos— y dijo que esto Los talladores de máscaras de la socie-
se reconocía en su arte, que representa a dad poro de los pueblos vai y gola del
todos los pertenecientes a esta categoría África occidental creen que lo sobrena-
con un rostro (1927). Las cosas vivas o tural está contenido en la producción de
animadas dentro de esta categoría se dis- una máscara, y en público niegan la par-
tinguen unas de otras en el arte gracias a ticipación de la mano humana en la pro-
un conjunto de rasgos distintivos (la for- ducción del objeto de arte. A estos talla-
ma en que se dibujan los ojos, las orejas, dores se les considera marginales, pero la
la nariz y la boca), que son las caracterís- visión del artista es esencial para la so-
ticas esenciales de los animales desde el ciedad que lo ve con suspicacia y despre-
punto de vista de los «nativos». Los seres cio (D'Azevedo, 1975, p. 144). El artista
humanos y los animales forman subcate- experimenta a su vez una gran alegría
gorías, y las orejas animales aparecen co- cuando ve que la máscara que él ha ta-
locadas encima de la cabeza y las orejas llado cobra vida durante una ceremonia.
humanas siempre al lado. La conceptua- Siente como si hubiera parido un hijo.
AR y PR
ASENTAMIENTO 117

asentamiento Es el lugar que ad- teamericanas que asignaban derechos y


quiere sentido gracias a la ocupación o privilegios diferenciales a quienes viven
apropiación humanas, y se trata de un en sus propias casas frente a los arrenda-
concepto cultural fundamental para des- tarios. Los aborígenes australianos tam-
cribir las relaciones humanas en rela- bién invisten a su entorno local de im-
ción con su entorno. portancia y significado morales, que
Como escenario físico, por asentamiento pueden ser evocativos de sentimientos
se entiende lugar geográfico, nicho ecoló- tanto históricos asociados con eventos re-
cordados como de significados transhis-
gico o de habitación habitual, concepto
tóricos atemporales creados por y para la
usado principalmente por los etnógrafos
ensoñación (Myers, 1986).
para situar las descripciones de los pue-
Cómo y cuándo invisten los individuos y
blos que estudian. Como concepto teórico,
los grupos de sentimientos y valor emo-
el lugar ha sido históricamente devaluado
cional a los espacios, y cómo evocan los
o ignorado en las ciencias sociales, en par-
lugares señalados sentimientos que expre-
ticular por la antropología social y cultu-
san un sentido de identidad, al igual que
ral, que ha tendido a definir «CULTURA»
la vinculación de las gentes con determi-
en términos de intangibles como conjun-
nados lugares son cuestiones clave en la
tos de rasgos o de mentalidades colectivas
investigación en este campo. Partiendo
sin reparar en ninguna ubicación especí-
inicialmente de estudios FENOMENOLÓGI-
fica. Los geógrafos, en cambio, han cen- COS como hiciera Bachelard (1964), estos
trado su interés en el lugar y en sus cuali- enfoques exploran de qué manera apare-
dades morales esenciales, pero a menudo cen y cambian estos significados en el
lo han confundido con la comunidad. En curso de la vida o en el tiempo histórico,
el contexto histórico de la guerra fría, por o cómo se atribuyen diferencialmente
ejemplo, ambos eran vistos como pasos dichos significados a través de rituales
preliminares necesarios para el desarrollo colectivos o comunales o del uso personal
de sociedades modernas (Agnew, 1989). (I. Altman y Low, 1992). Lugares dife-
Recientemente, los antropólogos han em- rentes, como los MERCADOS y las plazas,
pezado a resituar la teoría y a redescubrir pueden evocar comportamientos y sen-
el papel del espacio y del lugar en la so- saciones totalmente diferentes (Richard-
ciedad humana (véase ARQUITECTURA). son, 1982).
El lugar como ubicación geográfica in-
vestida de valor moral fue un concepto Desde la perspectiva de la economía polí-
socioespacial usado por Louis Wirth y la tica, el asentamiento se produce como
escuela de sociología de Chicago, quie- constructo cultural y escenario donde tie-
nes propusieron una ecología urbana de ne asiento la actividad colectiva en el
la ciudad norteamericana consistente en tiempo. Estos lugares no se encuentran
aislados sino integrados en redes relacio-
la moralidad de un orden espacial iden-
nales creadas a través de contactos histó-
tificado por la asociación secuencial o
ricos o coloniales y la persistente presión
habitual específica de agrupamientos de
de los mercados capitalistas mundiales
clase o étnicos con ubicaciones física o
(S. Low, 1993). Como bienes, los asenta-
conceptualmente vinculadas. El análisis
mientos surgen por diseño y planifica-
de Perin (1977) sobre las prácticas de
ción de especialistas y evolucionan con-
«zonificación» o planificación codificada
forme a las fuerzas del mercado (Zukin,
del uso de la tierra reveló principios de
1991). Aunque la economía global inte-
organización social en las ciudades nor-
gra actividades económicas espacialmen-
118 ASESINATO

te dispersas, sus fuerzas son las responsa- 2. Las redes: una serie o conjunto de
bles de la reorganización de las estructu- vínculos interpersonales, no necesaria-
ras sociales y espaciales de las ciudades mente finito o con un nombre, donde ca-
«globales» que actúan como centros de da miembro puede mantener vínculos
control en esta economía, como Nueva directos sólo con uno o dos miembros,
York, Londres y Tokio (Sassen, 1991). sin saber ni tener contacto con otros ni
Como representación cultural, el lugar compartir un sentimiento de comunali-
incorpora y trasciende el emplazamiento dad (M.G. Smith, 1974). Algunos ejem-
físico porque es investido de poder a tra- plos son las redes de amigos, de vecinos,
vés del discurso: las gentes usan los luga- de parientes afines, o los socios comer-
res reales para representarse, pero tam- ciales; o una red de conocidos que com-
bién algunas de sus características llegan bina algunos de estos vínculos.
a formar parte de la personalidad del in- 3. L a categoría: cualquier conjunto (fi-
dividuo (Rodman, 1992). DL nito o no) de personas con uno o más ras-
Véase también PEREGRINACIÓN. gos, intereses o fines en común; algunos
Otras l e c t u r a s J. Duncan y Ley, 1993; ejemplos serían las mujeres, los aparce-
Gupta y Ferguson, 1992; Pred, 1984; ros, los coleccionistas de sellos, los nóma-
Relph, 1976; Soja, 1989. das y los niños brahmanes.
Grupos, redes y categorías pueden apa-
asesinato Véase HOMICIDIO. recer mezclados y yuxtapuestos, y los
primeros y las terceras son a veces inter-
asimilación Véase ACULTURACIÓN, cambiables.
GRUPOS ÉTNICOS. Los antropólogos que estudian la ORGA-
NIZACIÓN SOCIAL clasifican las asociacio-
asociación Incluye l a identificación, nes según otras muchas maneras y tipos
la interacción y el reconocimiento de in- mediante el uso de criterios adicionales,
tereses comunes entre personas, cosas e como, por ejemplo, según tengan nom-
ideas; o también una organización basa- bre o no, o según sean acotables, volun-
da en tales principios. Los humanos se tarias, más o menos centralizadas, o autó-
asocian con otros humanos y también nomas, o según exista o no propiedad co-
con no humanos y con seres no vivientes munal o formalidad de procedimientos.
tales como deidades, espíritus y emble- Las asociaciones pueden tener una o
mas totémicos. Las asociaciones entre múltiples finalidades, y pueden ser estra-
humanos se solapan de forma compleja, tificadas o igualitarias. Un factor impor-
y la mayoría de la gente pertenece simul- tante es si los miembros de una asociación
táneamente a varias clases de asociación. comparten un sentido de pertenencia co-
Los conceptos de asociaciones varían mún. Para un estatus plenamente corpora-
mucho de una cultura a otra, pero los an- tivo, un grupo debería tener las siguientes
tropólogos suelen acotar tres tipos: características: identidad, supuesta per-
1. El grupo: un conjunto finito, que por lo petuidad, acotabilidad y miembros, auto-
general tiene un nombre, cuyos miembros nomía en un determinado ámbito, asun-
tienen un sentimiento de pertenencia co- tos comunes exclusivos, procedimientos
mún y suelen reconocer un líder u organi- establecidos y organización (M.G. Smith,
zador. Ejemplos de grupo son las unidades 1974, p. 94). La corporatividad también
familiares, los clanes, las iglesias, los con- puede abarcar el control sobre la pro-
sejos, las compañías, las ligas, los clubs, las piedad, la limitación de las obligaciones
federaciones y los estados-nación. personales y otros. Pero en la práctica,
ASOCIACIÓN 119

pocas asociaciones poseen todos estos es común a algunos pero no a todos los
rasgos. miembros de la clase. Los antropólogos
Las asociaciones descritas como «infor- suelen llamar a esta clase de clasifica-
males» son aquellas con estilos fluidos e ción «politética» (R. Needham, 1975), y
intermitentes de gestión, y aquellas que los biólogos, «politípica».
operan al margen del registro, de los im- Las asociaciones se conocen mejor en re-
puestos y del control gubernamentales. lación con otras asociaciones, y los antro-
En estudios de desarrollo económico y pólogos han prestado mucha atención a
político, las «asociaciones voluntarias», las estructuras y a los procesos de división
incluidos los grupos de autoayuda, sue- social en ellas: las «relaciones de las rela-
len considerarse una alternativa, o un ciones». Los grupos ganan en solidaridad
complemento, importante a las organi- por oposición a otros grupos. Los cismas
zaciones comerciales o estatales (March tansversales en el seno de la sociedad
y Taqqu, 1983). pueden, irónicamente, ayudar a cohesio-
Algunos de los principios que, de diver- nar más esa SOCIEDAD, desde el momento
sas maneras, determinan las asociacio- en que permite que personas divividas
nes en numerosas sociedades son el sexo, por un factor (por ejemplo, según el GRU-
la edad (como la age set y la age grade), PO ÉTNICO) encuentren intereses comu-
la descendencia, el parentesco (ficticio o nes a través de otro (por ejemplo, el GÉ-
real), el estatus marital, la localidad (de NERO). Por eso, ahondar en una división
origen o de residencia), el modo de vida social puede contribuiur a reducir otra.
o la ocupación, la lengua, la religión, la Diversos teóricos de la EVOLUCIÓN social
clase, la casta, la raza, el rango y la afi- y de la MODERNIZACIÓN desde sir Henry
liación política. Estos principios suelen MAINE (1861), como Lewis Henry M O R -
aparecer combinados (como ocurre en la GAN (1877), Émile DURKHEIM (1933),
Asociación de Jóvenes Cristianas); y un Ferdinand Tönnies (1957) y Talcott Par-
principio puede esconder otro (como en sons (1966), han observado la sustitu-
la hermandad musulmana Murid, que es ción gradual de asociaciones basadas en
también una organización de oradores una POSICIÓN SOCIAL adscrita (por ejem-
senegaleses wolof). Las asociaciones di- plo, grupos de descendencia) por otras
fieren en cuanto a formalidad y a dura- basadas en el contrato o la asociación
ción real o supuesta; algunos grupos, co- voluntaria (por ejemplo, las compañías,
mo muchos linajes del África oriental, las jefaturas territoriales, los estados).
nacen sólo en contextos sociales muy de- Estas últimas pueden incluso asumir al-
terminados, o con fines concretos. Entre gunas funciones de la reproducción bio-
las asociaciones políticas ad hoc o de cor- lógica humana, como demostró Roberston
ta vida cabe incluir las facciones, las ca- (1991). Pero no todos los antropólogos
marillas, las coaliciones, caucus estado- creen que los cambios que se producen
unidenses, los comités, las asambleas, los en la evolución humana desde el PAREN-
foros y las reuniones populares. TESCO a otras formas de asociación sean
Hay una forma común de CLASIFICACIÓN inevitables, irreversibles o deseables.
que identifica a un conjunto de personas, Parece que todas las sociedades presen-
cosas o ideas como «semblanzas de fami- tan una combinación de asociaciones
l i a » : cada miembro de la clase en cues- adscritas y de asociaciones pactadas, o
tión posee muchos, pero no todos, los de voluntarias e involuntarias; además,
rasgos que definen la clase como un to- muchas asociaciones combinan los prin-
do, de modo que un determinado rasgo cipios internamente. PS
120 AUGURIO

L e c t u r a s r e c o m e n d a d a s Boissevain, lógica (D. Freeman, 1960) y la interpre-


1974; K. Cook y Whitmeyer, 1992; M. tación funcional-ecológica (Dove, 1993b).
Douglas, 1986; Vincent, 1990; S. Wright, MRD y TC
1994; Wuthnow, 1991. Véase también MAGIA, BRUJERÍA.

augurio Es l a adivinación de aconte- avunculado Es la institución en la


cimientos futuros a partir de presagios, que el hermano de la madre tiene la au-
premoniciones o incidentes casuales. Se toridad principal sobre el hijo de su her-
conoce su existencia en todos las épocas mana, que es también su principal here-
de la historia humana —desde la Grecia dero. Se encuentra por lo general en los
clásica hasta la actualidad— y en todos sistemas de DESCENDENCIA MATRILINEAL,
los rincones del mundo. El augurio suele donde el padre mantiene una relación
servirse de fenómenos naturales, como formal de afinidad y no de ascendencia
el vuelo de los pájaros entre los dayak de sobre sus hijos, es decir, que es visto más
Borneo (Metcalf, 1976; Sandin, 1980), o como el esposo de la madre que como el
la rotura de huesos animales calentados padre del niño. En tales casos es el her-
entre los naskapi de Norteamérica (Speck, mano de la madre quien ejerce el tipo de
1935; O. Moore, 1957), o la respuesta de autoridad masculina que en otros siste-
las gallinas al veneno entre los azande de mas corresponde al padre, porque es el as-
África (Evans-Pritachard, 1937). Los es- cendiente masculino más próximo al hijo.
tudios de los distintos sistemas de augu- El avunculado suele aparecer asociado a
rar varían entre la interpretación psico- la RESIDENCIA AVUNCULOCAL. MR
bandas, sociedades de Las que
se organizan en pequeña escala y con
gran movilidad y se componen básica-
mente de recolectores nómadas agrupa-
dos por parentesco (véase Recolectores).
En el esquema evolutivo cultural de Ju-
lian STEWARD (1955) mostraban un nivel
de integración social primario, diferente
del que corresponde a las TRIBUS, a los
JEFES y ESTADOS. L a organización de l a
banda se asocia estrechamente con for-
mas de subsistencia mediante la caza y
la recolección para las que la movilidad
y los pequeños agrupamientos son ópti-
mos en términos de supervivencia. En
gran parte de la teoría antropológica se
acepta que las bandas constituyen la uni-
dad social básica de la historia humana
más grande que la familiar y previa a la
invención de la agricultura.
Las bandas trashumantes recientes com-
parten algunas características: son pe-
queñas, constan de unidades de treinta o
cincuenta individuos, son nómadas, con
tres o cuatro desplazamientos por año y
basadas en la TENENCIA DE LA TIERRA. En
su mayoría, aunque no todas, se revelan
como SOCIEDADES IGUALITARIAS desde el
punto vista político, con ausencia de l i -
derazgo formal y casi todas circunscri-
ben su sentimiento religioso en torno al
CHAMANISMO. En otros dos aspectos clave,
las bandas presentan una notable varia-
ción: la igualdad de GÉNEROS es predomi-
nante en algunos grupos (bosquimanos,
pigmeos), pero está prácticamente au-
sente en otros (esquimales, aborígenes
australianos). Estas sociedades de bandas
no son particularmente pacíficas. Aun-
que las comparaciones son difíciles, las
hay con cuotas de HOMICIDIO superiores a
las de algunas ciudades interiores de
Norteamérica (Lee, 1969).
No todos los pueblos nómadas cazadores-
recolectores se organizan en bandas. Si
los recursos permiten asentamientos más
122 BENEDICT, RUTH FULTON

grandes y permanentes aparecen socie- A partir de la década de 1960, los estu-


dades más complejas, lo cual lleva en la dios de las sociedades de bandas han
literatura arqueológica a la útil distin- prestado más atención a la dimensión
ción entre cazadores-recolectores simples histórica. Elman Service (1966) fue de
y complejos (T. Price y Brown, 1985). La los primeros en argumentar que la banda
organización en bandas ha proporciona- compuesta de Steward puede ser una res-
do una copiosa fuente de teoría antropo- puesta de las gentes nómadas a la disrup-
lógica, iniciada en el siglo XIX con las ción y despoblación causadas por la colo-
conjeturas de los evolucionistas clásicos nización. Afirmó igualmente que la ban-
acerca del origen de la familia. Estudio- da patrilocal era la unidad humana
sos tan distintos como MORGAN (1877), básica. Esto les pareció problemático a
TYLOR (1871), Engels (1902) y Freud muchos, dado que la flexibilidad de esta
(1950) consideraron la horda primigenia banda «compuesta» respondía mucho
como la unidad Ur (original) de la socie- más a la variación ecológica y demográfi-
dad, agrupación que muchos considera- ca en todas las circunstancias históricas.
ron violenta, promiscua, incestuosa o las Con la rápida incorporación en lustros
tres cosas a la vez. El estudio etnográfico recientes de la mayoría de las sociedades
de las sociedades de bandas del siglo XX de bandas en unidades políticas mayores
no ha fundamentado ninguna de estas y su dominación por mercados y estados,
truculentas apreciaciones; más bien ha los aspectos históricos y la política de do-
puesto de manifiesto la prevalencia de la minación y resistencia han adquirido es-
monogamia y las relaciones de parentes- pecial relieve en la investigación actual.
co estables en el núcleo de prácticamente Algunos «revisionistas» han llegado has-
todas las bandas. Steward (1936) ofreció ta el punto de postular que las sociedades
una tipología útil dividiéndolas en patri- de bandas son en sí mismas un producto
lineales, compuestas y familiares según de la destrucción de las sociedades indí-
la naturaleza sobre todo de su hacer sub- genas por las incursiones del capital mer-
sistencial. Críticos de Steward más re- cantil (Wilmsen, 1989a). Otros, recono-
cientes se han preguntado si estos tres ti- ciendo la abundante evidencia arqueoló-
pos no son manifiestamente arbitrarios. gica e histórica de la antigüedad de las
Escribiendo acerca de la vida estacional bandas, se han concentrado en estudiar
de los esquimales, Marcel MAUSS había cómo estas sociedades han podido adap-
observado que dividían su año en una fa- tarse creativamente a vivir como minorías
se grupal superior, la vie publique y una encapsuladas al tiempo que conservaban
menor, la vie privée (Mauss y Beuchat, su identidad y modos de vida (Leacock y
1979). En opinión de Mauss, estas fases Lee, 1982) RiL
alternantes satisfacían funciones sociales Véase también EVOLUCIÓN.
de importancia crítica equilibrando a la
vez la necesidad de sociabilidad e inte- Benedict, Ruth Fulton (1887-
racción con la necesidad de una vida fa- 1948) Ruth Fulton nació en 1887 y pa-
miliar íntima. Dado que casi todas las so- só sus primeros años en Norwich, Nueva
ciedades de bandas muestran este mode- York. Cuando tenía dos años perdió a su
lo de agregación/dispersión, puede que padre, médico, y la familia se trasladó a
las bandas compuestas y familiares de Buffalo. En 1905 entró en el Vassar Co-
Steward no sean sino dos fases o momen- llege, donde estudió literatura inglesa.
tos de la misma dinámica social subya- Graduada en 1909, dedicó algunos años
cente. de su vida a servicios sociales y a la ense-
BENEDICT, RUTH FULTON 123

ñanza antes de casarse con Stanley Ros- cultura representaba una configuración
siter Benedict en 1914. Inició entonces distinta que ya subrayaba, ya suprimía,
una serie de estudios sobre autores femi- las tendencias emocionales particulares
nistas y escribió un libro sobre Mary de sus miembros. El libro, con su enfo-
Wollstonecraft. En 1919 se matriculó en que relativista y un claro mensaje anti-
la New School for Social Research, don- rracista, se convirtió en una de las obras
de estudió antropología bajo la tutela de de ciencia social más influyentes del si-
Alexander Goldenweiser y Elsie Clews glo XX. Benedict se propuso demostrar la
Parsons, antes de iniciar sus estudios de profunda influencia de la cultura en la
licenciatura en Columbia en 1921 bajo psicología del individuo y propugnó acti-
el magisterio de Franz B O A S , que com- tudes más tolerantes para con la varia-
pletó en 1923 con la redacción de una te- ción cultural y sus divergencias.
sis sobre «El concepto del espíritu guar- Más adelante, desde su puesto en la Ofi-
dián en América del Norte». cina de Información del Ministerio de
Benedict permaneció ocho años en Co- Defensa, Benedict desarrolló un gran
lumbia subsistiendo gracias a clases pri- número de métodos de estudio de la
vadas y cursos de verano. A partir de «cultura desde la distancia». Además de
1925 ocupó el cargo de editora del Jour- entrevistar a numerosos expatriados,
nal of American Folklore al tiempo que analizó la literatura, el teatro y otras crea-
realizaba trabajos varios de campo entre ciones de las culturas de estudio. Los
algunas tribus suroccidentales, en espe- resultados constituyeron etnografías su-
cial la zuni. Además cultivó la lírica y mamente realistas de sociedades total-
publicó numerosos poemas con el seudó- mente inaccesibles al trabajo antropoló-
nimo de Anne Singleton. Se divorció de gico de campo tradicional. Después de
Stanley Benedict y entabló una estrecha estudios preliminares sobre Rumania,
amistad con Edward S A P I R y Margaret los Países Bajos, Alemania y Tailandia,
M E A D . En 1931 fue nombrada profesora Benedict centró su atención en Japón. El
ayudante en Columbia y accedió a la cá- resultado fue The chrysanthemum and
tedra en 1948. Durante la segunda gue- the sword (1946), un estudio del CARÁC-
rra mundial, Benedict trabajó en la Ofi- TER NACIONAL japonés. Muchos detalles
cina de Información del Ministerio de de su trabajo han sido objeto de crítica,
Defensa, donde se encargó de redactar pero su persistente influencia en Japón
diversos estudios culturales sobre las na- como en Estados Unidos da testimonio
ciones aliadas y enemigas. Fue elegida cabal de su capacidad para obtener certe-
vicepresidenta de la Asociación Antropo- ras impresiones incluso en condiciones
lógica Americana en 1939 y presidenta de gran dificultad. Es también un ejem-
en 1946. Murió en 1948. plo excelente del uso que hace de la an-
Las investigaciones de Benedict giraron tropología como medio promotor de la
en torno a la relación entre los sistemas comprensión y la reconciliación inter-
culturales y la personalidad. Fue la pre- culturales. AB
cursora del «enfoque configuracional», Véase también CONFIGURACIONISMO, CUL-
que entendía las culturas como sistemas TURA y PERSONALIDAD, EMOCIONES, AN-
integrados que tendían a producir perso- TROPOLOGÍA HUMANISTA, NACIÓN, RAZA,
nalidades características. En Patterns of RACISMO.
Culture (1934a) analizó el desarrollo de
la personalidad entre los zuni, los do- Otras lecturas Benedict, 1935, 1940;
buan y los kwakiutl y postuló que cada Caffrey, 1989; M. Mead, 1959; Modell,
1983.
124 BERDACHE

berdache Es el nombre francés que de estructuras religiosas, o simplemente,


se da a los travestís, «hombre-mujer» o a la ostentación.
«mujer-hombre», entre los indios de En los sistemas caracterizados por la pro-
América del Norte. Los berdaches eran ducción para intercambio, por otra par-
individuos que se identificaban con el te, bienes y servicios son producidos para
GÉNERO opuesto al que les correspondía un mercado impersonal y, por tanto, son
por su sexo anatómico y adoptaban las intercambiables y en ello reside su valor.
En este sentido poseen valor de uso y de
formas de vestir, el comportamiento y el
intercambio a la vez; el primero es inhe-
modo de vida del género elegido. Por lo
rente a la naturaleza del objeto y reflejo
común se trataba de varones anatómicos.
de su utilidad o de la satisfacción que re-
Esta condición se daba en todo el Oeste y
porta su consumo directo. Al llevarlo al
Grandes Praderas de América del Norte,
mercado transferimos de hecho su utili-
pero era prácticamente desconocida en
dad a otros individuos de la sociedad a
el Este. Con frecuencia el berdache tenía cambio de la que nos reporta el bien ce-
un importante papel ritual. MR dido como contraprestación. En una eco-
Véase también HOMOSEXUALIDAD, SEXO, nomía de mercado, dijo Marx, los pro-
MUJERES. ductos adquieren la forma social de bie-
Otras l e c t u r a s Callendar y Kochems, nes de consumo, son comparables entre
1987; Roscoe, 1987. sí en cuanto a su valor respectivo y se in-
tercambian conforme a una valoración
bienes de consumo Aristóteles, en determinada por l a DIVISIÓN DEL TRABA-
su obra Política (libro I, cap. X), fue el pri- JO reinante en la sociedad en cuestión.
mero de una larga serie de pensadores en En una economía así, si un producto no
distinguir entre lo que Karl Marx (1887, puede ser intercambiado (es decir, que
parte I, cap. 1) llamaría más tarde «valor no hallamos quién lo compre) carece de
de uso» y «valor de cambio» de un bien valor de uso para la sociedad, en opinión
dado. Basándose en esta distinción, Marx de Marx, y el trabajo aplicado a su ob-
dividió las economías en las que se basan tención ha sido derrochado.
en la producción de uso o de cambio, res- Inspirados por estas clases de distinción,
pectivamente. los antropólogos han contrastado a me-
En los sistemas caracterizados por la pro- nudo «intercambio de bienes de consu-
mo» con «INTERCAMBIO DE PRESENTES».
ducción para uso, los miembros de la so-
Gregory (1982), que ha escrito exhausti-
ciedad producen para satisfacer sus pro-
vamente sobre esta materia, caracterizó
pias necesidades, las de sus familias y las
la diferencia como sigue: se entiende por
de la comunidad. El camino que lleva
intercambio de bienes el traspaso de ob-
desde la producción hasta el consumo no
jetos enajenables entre personas cuya si-
se ve interrumpido por un sistema de in-
tuación es recíprocamente independien-
tercambio, como la compraventa realiza-
te y que establece una relación cuantita-
da en el MERCADO. Los bienes y servicios
tiva entre los objetos intercambiados; el
producidos en este sistema poseen valor
intercambio de regalos, en cambio, cursa
de uso. En las sociedades agrarias preca-
con objetos no enajenables entre perso-
pitalistas, como las que conoció y descri-
nas cuya situación es recíprocamente de-
bió Aristóteles, la producción de riqueza
pendiente y que establece una relación
se destinaba a consumo de lujo, al man-
cualitativa entre las partes actuantes.
tenimiento del régimen político, a la Otros, no obstante, han sugerido que es-
construcción de monumentos públicos y
BIGMAN, BIG-MAN-BIG MAN 125

tas definiciones hacen una distinción ex- la EVOLUCIÓN social, que consideran al
cesivamente radical y que el «intercam- bigman melanesio no sólo como arqueti-
bio de regalos es mucho más próximo al po sociopolítico, sino como marcador ti-
de bienes que lo que [Gregory] parece pológico de un estadio primitivo en el
dispuesto a reconocer» (Gell, 1992b). curso de la evolución social de camino al
DK desarrollo de JEFES y SOCIEDADES COM-
Otras lecturas Humphrey y Hugh-Jo- PLEJAS (civilización).
nes, 1992b. Como marcador tipológico, bigman se
dice del jefe de un pequeño grupo cuya
bifurcación colateral En la ter- posición de influencia no es hereditaria
minología de los sistemas de parentesco, sino adquirida: «Un bigman adquiere su
distingue a los ascendientes colaterales posición por destacar en las actividades
de los lineales y entre sí. Por ejemplo, el masculinas de su cultura, sea cazando,
padre, el hermano del padre y el herma- luchando, criando cerdos, o cosechando
no de la madre serían llamados con apreciados cultivos agrícolas» (Orme,
nombres distintos en un sistema de bi- 1981, p. 140). En opinión de algunos au-
furcación colateral. MR tores, la principal diferencia entre el
Véase también BIFURCACIÓN UNILINEAL. bigman y el jefe reside en si el liderazgo
es hereditario o adquirido (A. Johnson y
bifurcación unilineal En la ter- Earle, 1987, p. 220). Algunos entienden
minología de los sistemas de parentesco, que esta diferencia representa un paso
engloba a los ascendientes de una rama crucial en la evolución social humana, si
parental con los lineales. Por ejemplo, al bien Earle (1987, p. 288) considera que
hermano del padre puede serle asignado las diferencias verdaderamente definito-
el mismo nombre que a éste, mientras rias entre las sociedades de bigmen y los
lideratos eran los contrastes en la escala
que al hermano de la madre puede cono-
de integración sociopolítica, centraliza-
cérsele por otro nombre. Ejemplos clási-
ción de la toma de decisiones y estratifi-
cos del sistema de bifurcación unilineal
cación socioeconómica.
son los SISTEMAS DE PARENTESCO OMAHA y
La popularidad del bigman como tipo so-
CROW (Murdoch, 1947). MR
ciológico se debe en gran medida a un in-
Véase también BIFURCACIÓN COLATERAL.
fluyente ensayo de Marshall Sahlins
(1963). Su caracterización de ciudadanías
bigamia Véase POLIANDRIA, POLIGI-
(entendidas como forma de gobierno) y
NIA.
economías en el Pacífico bajo los epígra-
fes bigman y «jefe» se ha hecho popular
bigman, big-man, big man De- en el discurso académico y lego sobre los
rivado de las voces del pidgin melanesio
isleños del Pacífico aun cuando —como
bikpela (del inglés big fellow) con el sig-
reconoce el propio Sahlins llanamente—
nificado de grande, famoso, muy conoci-
los antropólogos (y los habitantes de las
do y man (hombre). En Papúa Nueva
islas del Pacífico) saben que los bigmen y
Guinea, la frase ol bikpela man puede
los jefes tiene mucho en común y se ha-
hacer referencia a los adultos, jefes de
llan simultáneamente presentes en cada
poblado, hombres importantes o con in-
región (G. Marcus, 1989, p. 180).
fluencia y autoridad (Mihalic, 1971). En
Sahlins describió el mundo del bigman
antropología, bigman es hoy tanto una
melanesio no sólo como diferente del de
voz técnica como un estereotipo, sobre
los jefes polinesios sino también como
todo entre los estudiosos interesados en
126 BILATERAL

inherentemente inestable porque fija te- rencias y similaridades de los tipos de so-
chos a la autoridad política que limitan ciedad donde se encuentran estos indivi-
la intensificación de la producción eco- duos destacados en un diagrama triangu-
nómica y su utilidad para sostener una lar de modo que las combinaciones de
organización política más amplia. Al elementos abstractos que definen sus ras-
efecto señaló que estos defectos funda- gos distintivos puedan ser vistas mera-
mentales de planificación de los melane- mente como tres extremos polares idea-
sios habían sido superados en Polinesia lizados que, en su forma pura, «no corres-
(por razones que no especifica) y, por ponden a ninguna sociedad empírica
consiguiente, la vida política en Melane- existente» (Liep, 1991, p. 33, fig. 2.1). Sin
sia constituye un adelanto evolutivo res- embargo, si la caracterización tipológica
pecto de los órdenes melanesios de do- de las sociedades humanas es fundamen-
minación interpersonal en el control del talmente deficiente, como algunos sostie-
hacer humano. Sahlins consideró básica- nen, no queda claro qué se gana con esta
mente el poder en Polinesia como un argucia (Mosko, 1991). JT
instrumento más efectivo, más acertado Véase también EVOLUCIÓN, ANTROPOLOGÍA
«para promover la colaboración societa- POLÍTICA.
ria en los frentes económico, político, en Otras l e c t u r a s Godelier y Strathern,
suma, de la cultura en cuestión» (1963, 1991; D. Oliver, 1955; Ongka, 1979; A.
p. 300). O, como resumió John Liep: Strathern, 1971.
«Dicho llanamente, el concepto de Sah-
lin, definía un movimiento desde la bilateral Véase PARENTESCO BILATERAL.
anarquía hacia el estado» (1991, p. 28).
Aunque las distinciones entre los bigmen Boas, Franz (1858-1942) nació en
melanesios y los jefes de Polinesia vistas el seno de una familia de clase media
por Sahlins han sido a menudo discuti- en la ciudad westfaliana de Minden en
das (véase Terrell, 1986, pp. 195-240), 1858. Sus estudios giraron en torno a los
algunos estudiosos añaden que el recur- campos de la ciencia y las matemáticas y
so a semejantes estereotipos revela cuan en 1881 se doctoró en física por la Uni-
fácilmente las prácticas de origen local, versidad de Kiel, pasando seguidamente
los intereses y los significados del lide- a ocupar un puesto en la cátedra de geo-
razgo en diferentes sociedades (por grafía de la Universidad de Berlín. En
ejemplo, Lederman, 1990, 1991) pueden 1883-1884 dirigió una expedición a la
ser pacatamente expurgados o sacrifica- Tierra de Baffin con el propósito de de-
dos en los estudios comparativos. Otros, mostrar los efectos del medio ártico en la
en especial Maurice Godelier (1986) han cultura esquimal. Sus experiencias allí
respondido proponiendo algunos refina- imprimieron un importante giro a sus
mientos en la tipología original de Sah- intereses y ya en 1886 preparó una expe-
lins. Godelier señaló que los antropólo- dición puramente etnográfica a la Co-
gos debieran distinguir los «grandes lumbia Británica, donde estudió a los
hombres» melanesios de los bigmen se- nativos de la Costa Noroeste y se convir-
gún cómo (y por qué) efectúan los hom- tió enseguida en una personalidad capi-
bres transacciones entre sí (M. Strathern, tal en el campo de la antropología.
Boas no regresó a Alemania después de
1991). Otros proponen incluso que una
este viaje; se estableció brevemente en
forma más realista de hablar de los gran-
Nueva York, donde se casó con Marie
des hombres, bigmen y jefes o líderes re-
Krackowizer y trabajó como editor de
sultaría de ordenar previamente las dife-
BOAS, FRANZ 127

Science. Después de ejercer como profe- occidentales. Con estos materiales de du-
sor en la Clark University entre 1888 y dosa fiabilidad construyeron elaboradas
1892, Boas fue nombrado ayudante jefe teorías sobre la evolución, los tipos racia-
de antropología para la Exposición Co- les y la mente primitiva. Boas se aplicó
lumbiana Mundial de Chicago. Sus tra- con extraordinario celo a expurgar tanta
bajos hicieron de la cultura columbiana doctrina florida por vía de contrastarla
un hito en la historia de la antropología con informaciones fiables para consoli-
norteamericana y le auparon al cargo de dar un escrupuloso trabajo teórico. Que
Director del Departamento de Antropo- la antropología se convirtiera en una
logía del Field Museum, cargo que de- verdadera ciencia a principios del siglo
sempeñó hasta que en 1895 se trasladó XX se debe a Boas.
definitivamente a Nueva York para tra- La búsqueda de datos para esta nueva
bajar en el Museo Americano de Histo- ciencia fue su objetivo prioritario. Como
ria Natural y en la Universidad de Co- antropólogo físico, Boas desarrolló méto-
lumbia, cuya cátedra de antropología dos sistemáticos para medir el creci-
ocupó al fin en 1899. miento, el desarrollo y el cambio físico
Durante su permanencia en Columbia, del ser humano. Como lingüista estable-
Boas alcanzó prácticamente todas las dis- ció el registro y el análisis de las lenguas
tinciones científicas existentes, incluido indígenas como tarea central de la etno-
el nombramiento como socio de número grafía. Como antropólogo cultural llevó
de la Academia Nacional de Ciencias, la a cabo una extensiva exploración de
presidencia de la Asociación Antropoló- campo en la Costa Noroeste y envió a re-
gica Americana y la presidencia de la cién licenciados a todos los rincones de
Asociación Americana para el Progreso América y el Pacífico. Se embarcó en to-
de la Ciencia. También alcanzó gran no- dos estos proyectos con desesperada in-
toriedad por sus opiniones políticas, al- tensidad, ansioso por registrar tanto co-
gunas de las cuales fueron consideradas mo le fuere posible sobre las culturas no
poco patrióticas durante la primera gue- occidentales antes de que el COLONIALIS-
rra mundial y por las que fue censurado MO europeo la destruyera. Sus esfuerzos
por la Asociación Antropológica Ameri- generaron un caudal sin precedentes de
cana en 1917. Autor prolífico e incansa- información sistemáticamente recogida
y por primera vez asentó a la antropolo-
ble investigador de campo, publicó seis
gía sobre una sólida base empírica.
libros y más de setecientas monografías
Esta nueva información, afirmaría, ex-
y artículos. Se retiró en 1936, pero siguió
ponía las debilidades de las grandiosas
activo como antropólogo hasta su muer-
teorías acerca de RAZA, la EVOLUCIÓN y la
te en 1942. Le sobrevivieron tres hijos y
CULTURA prevalecientes en la antropolo-
dos nietos y a su muerte era considerado
gía del siglo XIX. Boas consideraba toda
el primer antropólogo mundial.
generalización inherentemente peligro-
sa; las culturas eran tan complejas, y los
Obra
procesos históricos que las habían gene-
Cuando Boas inició sus investigaciones
rado tan enrevesados, que todo esquema
etnográficas en 1883, la antropología ca-
amplio que pretendiera explicar las « l e -
recía de una sólida base de datos y de un
yes» de la cultura era simplemente im-
enfoque teórico científico. Los antropó-
posible. Las diversas historias del desa-
logos recogían relatos de viajeros, infor-
rrollo de las culturas que estudió, por
mes de misioneros y estereotipos popula-
ejemplo, desacreditaban las teorías onto-
res para informarse sobre los pueblos no
128 BRUJERÍA

génicas populares sobre la evolución cul- BENEDICT, Edward SAPIR, Melville


tural. De igual modo, las teorías de DE- HERSKOVITS, Robert LOWIE, A. Irving
TERMINISMO GEOGRÁFICO se desmorona- Hallowell, Ashley Montagu, Ruth Bun-
ban en vista de la enorme variedad de zel, Paul Radin, Leslie Spier y muchos
soluciones que sus sujetos de estudio en- otros. Boas destacó asimismo la impor-
contraban para dar respuesta a las de- tancia de la antropología en cualquier
mandas del medio. La vía que llevaba al faceta de la vida, afirmando que por su
conocimiento del ser humano no discu- conocimiento de las culturas humanas,
rría por los ampulosos campos de las los antropólogos poseían la facultad y te-
grandes teorías, sino por el estudio mo- nían el deber de criticar las culturas pro-
nográfico de problemas específicos en el pias. Sus furibundos ataques contra el
concreto escenario cultural en que se RACISMO y el NACIONALISMO gratuito alla-
producían. naron el camino de Margaret Mead y
Este enfoque implicaba una autonomía otros para hacer de la antropología una
radical de la cultura. La mayor parte de de las ciencias humanas más conspicuas
las teorías previas habían reducido la cul- y progresistas.
tura a una expresión de alguna fuerza Véase también ANTROPOLOGÍA CULTURAL
más profunda, como el carácter racial, el Y SOCIAL, PARTICULARISMO HISTÓRICO,
instinto, la pugna intelectual o un mani- HISTORIA Y ANTROPOLOGÍA.
fiesto destino evolutivo. Boas vio la cultu- Otras lecturas Boas, 1911, 1940;
ra como agente que modelaba el material Goldschmidt, 1959; Stocking, 1974.
y el mundo psicológico de sus portadores.
Aunque cualquier cultura podía explicar- brujería Acción sobrenatural gene-
se como resultado de una historia especí- ralmente utilizada para describir a per-
fica, ninguna era reducible a un antece- sonas, por lo común MUJERES, que su-
dente simple, y todas habían de enten- puestamente mantienen relaciones con
derse sólo en sus propios términos. los espíritus del mal. Abunda la creencia
de que estas brujas tienen poder para
Legado atacar la fertilidad de los humanos, sus
Boas no ha sido nunca identificado con animales domésticos o sus cultivos, que
ninguna teoría en particular ni fundó vuelan de noche y que practican actos
una «escuela boasiana» de antropología. incestuosos y de canibalismo; también,
Su legado consiste más bien en el enfo- que adoptan formas animales o hacen de
que por él propugnado, en los datos que éstos sus compañeros, y que a menudo
reunió, en los estudiantes a quienes en- no son conscientes durante el día de sus
señó. En estos aspectos, su influencia fue andanzas nocturnas. Las fantasías de
tremenda. Boas demolió efectivamente brujería suelen asociarse con sociedades
las nociones de evolución de las razas y agrarias, donde los conflictos no pueden
ontogénica como paradigmas del pensa- resolverse mediante distanciamiento
miento antropológico; estableció los mé- (como ocurre con las bandas de cazado-
todos y patrones de la investigación de res-recolectores), y las acusaciones de
campo que siguen hoy vigentes; identifi- brujería son mucho más numerosas que
có el RELATIVISMO CULTURAL como punto el contingente real de quienes se decla-
de vista rector. Sus alumnos dominaron ran sus practicantes.
la antropología norteamericana durante A veces se dice que el análisis de la bru-
más de medio siglo. Entre ellos destacan jería en África fue uno de los logros más
Alfred KROEBER, Margaret MEAD, Ruth impresionantes del funcionalismo. La
BRUJERÍA 129

mayoría de estos trabajos, incluidos los gó plausible la acusación, primero por-


de Max Marvick (1965), John Middleton que explicaba el infortunio sufrido (la
(1960), Esther Goody (1973), Audrey enfermedad) y segundo porque era co-
Richards (1932) y Mary Douglas (1963), nocida la queja del imputado contra su
se basaron en estudios etnográficos pre- víctima.
vios donde se decía que las acusaciones Aunque la comunidad centra su atención
de brujería servían para verbalizar los en los individuos implicados, los antro-
conflictos sociales inherentes a socieda- pólogos que estudian la brujería han ar-
des muy estrechas y como recurso para gumentado que el poder de las acusacio-
resolverlos. Todos los estudios sobre la nes de este género sirve para reforzar el
brujería sugieren que es en este tipo de comportamiento moral de la totalidad
sociedades estrechamente vinculadas a del grupo. Una persona que ha demos-
la tierra y complejamente interdepen- trado ser cicatera con los demás, por
dientes donde es más probable que sur- ejemplo, puede atraer la maldición so-
jan las acusaciones de brujería porque brenatural y morir, entendiendo enton-
los conflictos rara vez son simples y por ces la comunidad que ha recibido lo que
lo común son emocional e históricamen- merecía; sin embargo, hay que dar con el
te de gran densidad. Como observó John brujo o bruja al propio tiempo y darles
Demos (1982), unas condiciones de vida adecuado castigo por asesinato. Con este
en gran proximidad y donde se compar- análisis, tanto la maldición como el cas-
ten recursos son propicias tanto a gene- tigo de que se hace acreedora se conside-
rar colaboración como conflicto. ra que sancionan las normas de buen
Marwick (1965) acuñó el término « m e - comportamiento: la ignorancia de las re-
dida de tensión social» para describir su glas de la comunidad puede entrañar pe-
conclusión en el sentido de que las acu- ligro y propiciar el castigo sobrenatural,
saciones de brujería seguían las líneas de y el ventilar de forma excesivamente ex-
m á x i m a tensión social. Entre los crewa plícita las quejas contra otros (aunque
africanos matrilineales, por ejemplo, se sean legítimas) puede conllevar la con-
daban entre parientes de la misma estir- dena de la comunidad si sobreviene una
pe y en particular en torno al centro muerte inesperada. El problema de este
emocional constituido por un hombre, enfoque es que proviene de casos africa-
su hijo y el hijo de su hermana: el «nudo nos surgidos después de que las autorida-
matrilineal». En dicha sociedad, el hijo des coloniales prohibieran la muerte de
de la hermana de un hombre tiene dere- los brujos. Así, el núcleo central del pos-
cho preferencial sobre la propiedad de tulado funcionalista que señala que el
éste de modo que, si cede uno de sus coste de las creencias en la brujería es
campos a su hijo, su sobrino puede que- menor que el de un enfrentamiento di-
jarse con todo derecho de haber sido ile- recto no pudo ser demostrado de modo
galmente desposeído. Marwick escribió independiente.
sobre el caso de un hombre que habría Los historiadores han aplicado este aná-
procedido así, de suerte que a la deman- lisis funcional al estudio de la «locura
da de su sobrino respondió cediéndole persecutoria» de principios de la edad
una parte del campo del hijo y, en conse- moderna, cuando decenas de miles de
cuencia, generando gran malestar en el personas, quizá más, fueron ajusticiadas
grupo afín. Más tarde, a la muerte del en Europa acusadas de brujería, sobre
hombre por enfermedad, el sobrino fue todo en los siglos XVI y XVII. El enfoque
acusado de brujería. La comunidad juz- cuadra particularmente bien con los da-
130 BRUJO

tos ingleses y norteamericanos. En In- ce la brujería veta toda explicación uní-


glaterra, por ejemplo, donde el coste en voca de este enigma histórico.
vidas fue relativamente bajo, K. Tilo- En la actualidad, en Europa y en Norte-
mas (1971) y Macfarlane (1970) pudie- américa hay gentes que se declaran
ron explicar la ola de acusaciones como practicantes de la brujería. Aparecieron
consecuencia del cambio en las normas en primer lugar en Inglaterra hacia los
de ayuda vecinal y ascenso del indivi- primeros decenios del siglo xx, mucho
dualismo, en razón de lo cual quienes después de que las sanciones de la bruje-
rehusaban prestar ayuda a sus vecinos ría en la edad moderna temprana hubie-
indigentes pero se sentían culpables por ran desaparecido. Dicen ser brujas, se re-
ello achacaban sus futuros infortunios a únen en pequeños grupos llamados
la brujería generada por lo que, en su «aquelarres» regidos por «altas sacerdo-
maltrecha conciencia, entendían como tisas» y «altos sacerdotes» y se definen
una protesta l e g í t i m a de los pobres de- como personificadoras de una religión
satendidos. Sin embargo, lo que en el natural precristiana en la que la Tierra
contexto africano era una fantasía agra- era venerada como mujer en todo el
ria relativamente inocua, en Europa se mundo habitado (Luhrmann, 1989). Ha-
cen uso del simbolismo del incipiente
transformó en pacto demoníaco, recibió
período moderno: cuernos de bóvidos,
calificación legal y, propiciado con el ex-
calderos, gatos, combinados con la mito-
tendido cambio social, desembocó en
logía simbólica de las tradiciones celtas,
desenfrenada histeria y acusaciones múl-
nórdicas, griegas, egipcias y norteameri-
tiples.
canas nativas, y han creado una religión
Este enfoque funcionalista del desenfre-
alternativa sincrética, creativa y ritualis-
no sobrevenido no es tan útil para expli-
ta. Es frecuente que estas prácticas con-
car los brotes de persecución surgidos en
lleven un tinte político de feminismo y
otras regiones británicas o en el conti-
hondo ecologismo. TL
nente. En Escocia, por ejemplo, la muer-
te de brujos adquirió simbolismo político Véase también cultos, adivinación, ma-
bajo el reinado del llamado «rey divino», gia, hechicería.
Jacobo VI (Larner, 1981). En Europa, las Otras lecturas M. Douglas, 1970b; Mar-
tensiones religiosas derivadas de la Re- wick, 1970; Middleton y Winter, 1963.
forma parecen haber sido la fuerza domi-
nante. La duradera fascinación que ejer- brujo Véase HECHICERÍA.
cambio cultural Es a la vez un pro-
ceso en curso en todas las sociedades y un
campo de estudio de la antropología que
ha experimentado un desarrollo comple-
jo y varias transformaciones importantes.
Los evolucionistas culturales del siglo
XIX, como Edward TYLOR (1881) y Lewis
Henry MORGAN (1877), consideraban a
las culturas no occidentales relativamen-
te estáticas (véase EVOLUCIÓN). En su
opinión, las sociedades podían ser jerár-
quicamente clasificadas en una escala
única desde la salvaje a la civilizada, con
los pueblos de la base menos inteligentes
que los de la parte superior. Por consi-
guiente, y por razones meramente utili-
tarias, las instituciones de las sociedades
inferiores eran de valor relativamente
escaso, y así, los pueblos que las sustenta-
ban eran comparativamente irreflexivos,
de costumbres férreas y de cambio muy
lento. Por el contrario, los pueblos civili-
zados se tenían no sólo por más inteli-
gentes, sino por menos atenazados por
las tradiciones y más susceptibles de
cambio progresivo. Combinada con estas
nociones predominaba la idea de que
existe una pauta global de cambio cultu-
ral donde todas las sociedades avanzan
consecuentemente en la misma direc-
ción, de modo que incluso las sociedades
más salvajes irán pareciéndose más y
más con el tiempo a las occidentales de
la parte superior de la escala. El meca-
nismo subyacente a este desarrollo es el
intelecto: a medida que los salvajes ha-
cen uso de él replican las mismas institu-
ciones superiores ya inventadas por las
sociedades superiores.
Esta noción jerárquica de las sociedades
fue m u y criticada por los antropólogos
(en particular por Franz BOAS) antes de
finales del siglo XX y estaba ya plena-
mente desacreditada hacia la década de
1920, con la emergencia de una gran di-
versidad de nuevas ideas en este contex-
132 CAMBIO CULTURAL

to. Las teorías de DIFUSIÓN, en virtud de fusionismo, con su implicación de que el


la cual un proceso clave del cambio cul- cambio puede explicarse primariamente
tural es la imitación o la difusión de ras- como producto de un accidente histórico
gos culturales (como motivos ornamen- o un suceso aleatorio por contacto casual
tales, narraciones populares, etc.) entre entre culturas. Steward trató más bien
sociedades, adquirieron creciente impor- de demostrar que el cambio cultural
tancia en los primeros decenios del siglo puede explicarse en gran medida en tér-
xx entre los antropólogos norteamerica- minos de adaptación progresiva de una
nos. Inherente al concepto de difusión cultura particular a su entorno, con el
era un elemento de RELATIVISMO CULTU- resultado de que la dirección del cambio
RAL, porque la captación de rasgos ajenos es previsible: dada la base subsistencial
implicaba que las culturas o institucio- de una sociedad debiera ser posible pre-
nes de una sociedad reflejaban no el ni- decir cómo cambiará con el tiempo en
vel de inteligencia del pueblo, sino su respuesta a determinadas condiciones
posición geográfica. Hasta las culturas ambientales.
europeas eran ahora concebidas como Pronto emergió una poderosa alternati-
concatenaciones particulares de rasgos va a la ecología cultural (Frake, 1962b).
culturales difundidos en su mayor parte Los ecólogos culturales tendían a dar por
desde otros lugares, en especial del
supuesto que todos los pueblos respon-
Oriente Medio y Asia. El curso de la his-
den i g u a l en circunstancias parejas, y
toria humana (y la dirección global del
que rasgos como valores y creencias cul-
cambio cultural) dejaron de considerarse
turales apenas influyen en el cambio
tanto como cuestión de desarrollo pro-
cultural. La visión alternativa es que el
gresivo cuanto como producto de acci-
entorno es culturalmente mediatizado:
dente histórico (véase PARTICULARISMO
los pueblos no experimentan el mundo
HISTÓRICO).
directamente, sino a través de sistemas
Una clase particular de cambio cultural culturales de pensamiento, de modo que
que interesó sobremanera a los antropó- pueblos con conceptos mundiales dife-
logos norteamericanos fue la ACULTURA- rentes responderán a su entorno de mo-
CIÓN, esto es, el conjunto de cambios do igualmente diverso. Desde este punto
sobrevenidos cuando sociedades occi- de vista, los ecólogos culturales erraron
dentales y otras establecen un contacto al ignorar los sistemas culturales de pen-
prolongado, y en especial los efectos de samiento en sus análisis del cambio cul-
las sociedades dominantes en los pue- tural.
blos indígenas. En la antropología bri- En Gran Bretaña prosperó entre las dé-
tánica, en cambio, los teóricos del CAMBIO cadas de 1920 y 1950 un enfoque dife-
SOCIAL atendieron a los mismos proble- rente: el F U N C I O N A L I S M O , asociado a la
mas pero desde una perspectiva dife- vez con las ideas de R A D C L I F F E - B R O W N y
rente. de M A L I N O W S K I , y más conservador por
Otra importante aproximación al cam- suponer que las sociedades y culturas es-
bio cultural en la antropología norte- tán relativamente bien integradas y son
americana fue la que se denominó ECO- estables. Con esta perspectiva, si una so-
LOGÍA CULTURAL, por primera vez articu- ciedad experimenta un cambio, típica-
lada por Julian STEWARD (1955) y de mente es resultado de influencias exter-
gran influencia en la década de 1960 (Ser- nas. Los funcionalistas no se orientaban
vice, 1971; véase ANTROPOLOGÍA ECOLÓ- hacia el estudio del cambio; su principal
GICA). Steward fue muy crítico con el di- interés se centraba en las interrelaciones
CAMBIO SOCIAL 133

funcionales de los sistemas culturales y mo razones más importantes cabe citar


sociales, no en cómo se transformaban. el enfoque prestado por la antropología a
A principios de la década de 1970 los es- las sociedades «tradicionales» pequeñas,
tudios del cambio social tomaron otra no industriales, y la naturaleza de los pa-
vía: la mayor parte de los trabajos al res- radigmas analíticos dominantes de FUN-
pecto se ha centrado menos en el proble- CIONALISMO, funcionalismo estructural y
ma de los cambios en las culturas indíge- ESTRUCTURALISMO, con el énfasis que po-
nas —o cómo las culturas «tradicionales» nen en la coherencia de los sistemas, la
evolucionaron independientemente del integración institucional y la desaten-
mundo «civilizado»— y más en conocer- ción relativa a las fuerzas históricas.
las en términos de los desarrollos econó- Perspectivas culturales ECOLÓGICAS, EVO-
micos y políticos mundiales de mayor al- LUCIONISTAS varias y el MATERIALISMO
cance. Particularmente influyente en este CULTURAL han adquirido hoy un papel
sentido fue la TEORÍA DEL SISTEMA MUN- más relevante en las cuestiones relativas
DIAL de Immanuel Wallerstein (1974). al cambio. También con la atención cre-
Similarmente, Eric Wolf (1982) y otros ciente a las fuerzas históricas, en especial
han sostenido que los cambios en las cul- entre los seguidores de Marx y WEBER,
turas locales indígenas alrededor del mun- se ha conferido más importancia al cam-
do han de considerarse en gran medida bio social en las perspectivas POSMODER-
en relación con varios siglos de confron- NAS y opuestas al construccionismo.
tación con los dominadores europeos. En Muchos antropólogos dirían que las cir-
consecuencia, el cambio cultural en las cunstancias de la vida social y política
sociedades no occidentales se considera experimentan constantes cambios, con
como extensión de la historia de Occi- invención consiguiente de nuevos signi-
dente. ficados culturales. Max GLUCKMAN, fun-
No toda la investigación antropológica cionalista estructural influido por traba-
actual sobre el cambio cultural se inspi- jos históricos de corte sobre todo marxis-
ra en la teoría de sistemas mundiales, ta, afirmó que el cambio era la rutina y,
pero casi toda está poderosamente influi- por tanto, más fácil de entender que la
da por la idea de sociedad global, que capacidad de algunos sistemas sociales y
sustenta la importancia crítica de una culturales de mantener acuerdos institu-
gran variedad de procesos transnaciona- cionales concretos por durante períodos
les para entender el cambio cultural en de tiempo. Gluckman distinguió entre
todos los pueblos. El mundo se considera cambio repetitivo, o el que se produce
así crecientemente integrado en lo eco- dentro de un sistema, y cambios revolu-
nómico, lo político, lo social y lo cultural. cionarios, o de sistema. Con el primero,
EH la dinámica del sistema tendía a repro-
Otras lecturas Lowie, 1917. ducir la misma configuración institucio-
nal; con el segundo, el cambio venía
cambio social La mayoría de las teo- marcado por una reforma total del orden
rías sobre cultura y sociedad tratan de cultural y social. Se aprecia aquí cierta
explicar la dinámica y los efectos del similaridad con el análisis de LEACH
cambio. Sin embargo, hubo un tiempo (1954) del cambio político en las tierras
en que la noción de cambio solía consi- altas de Birmania. Ambos estudiosos se
derarse a posteriori, a menudo como ca- centraron en el papel inductor de cam-
pítulo final de una etnografía, más que bio de los conflictos internos y las con-
como tema central, como ocurre hoy. Co- tradicciones. Gluckman y otros miem-
134 CAMBIO SOCIAL

bros de la escuela de Manchester critica- les y sociales arcaicas en el cambio y la


ron otros enfoques funcionalistas que invención de las formas culturales y so-
describían el cambio en su vinculación ciales capitalistas del Hawai moderno.
con la desorganización y la descomposi- Los antropólogos entienden que las fuer-
ción social o como ADAPTACIÓN y ACULTU- zas del cambio provienen indefectible-
RACIÓN (comúnmente bajo fuerzas cultu- mente del exterior. Sahlins indicó que
rales y sociales dominantes). Estas cons- así lo creían también los antiguos ha-
trucciones de desorganización surgieron waianos, aunque puso de manifiesto otra
de la combinación unificadora de dife- perspectiva que destaca las fuerzas socia-
rentes sistemas: por ejemplo, la interpre- les y culturales internas de la comunidad
tación de formas de vida urbanas en tér- como impulsoras de importantes trans-
minos conceptuales propios de comuni- formaciones en las instituciones políticas
dades rurales relativamente aisladas y económicas.
(Malinowski, 1945, Redfield, 1955). Es- Diferentes aproximaciones desde la doc-
tos enfoques fueron a menudo unidirec- trina de l a ANTROPOLOGÍA MARXISTA (ma-
cionales y no tuvieron en cuenta la posi- terialista, estructuralista) cuentan entre
ble coexistencia de diferentes factores en las más importantes para el conocimiento
la acción social. Los funcionalistas y del cambio social, pues sus enfoques son
otros confundieron los cambios situacio- particularmente sensibles a la dinámica
nales en los estilos de acción con los his- del cambio que responde a los desarrollos
tóricos y prolongados en las formas de la industriales y tecnológicos. Sin embargo,
institución social. Además, como muchos últimamente han sido objeto de crítica
etnógrafos han demostrado, los modos por su economicismo, entendido como ex-
de ORGANIZACIÓN SOCIAL y la actividad cesivo énfasis en conceptos como MODOS
habitual no son enemigos de las circuns- DE PRODUCCIÓN, y por sus opiniones acer-
tancias económicas y tecnológicas inno- ca del avance necesario y progresivo de
vadoras y pueden conferirles especial las formas sociales y políticas. Algunos
fuerza, como Dore (1967) y C. GEERTZ antropólogos han demostrado que el ses-
(1963d) describieron para el caso de Ja- go industrial occidental de estos enfoques
pón e Indonesia, respectivamente. en particular puede reducir la aplicabili-
Cambio social y transformación social se dad de las teorías marxistas a formas cul-
usan a veces indistintamente. La noción turales y sociales surgidas en circunstan-
de transformación suele indicar una re- cias históricas del todo distintas.
organización del marco general cultural La antropología ha experimentado un de-
o estructural que, aun siendo distintos, sarrollo que, por una parte, la aleja de las
mantienen una conexión o continuidad perspectivas ampulosas y excesivamente
importantes con formas afines o previas. sistematizadas del cambio social y, por la
LÉVI-STRAUSS (1969-1981) examinó di- otra, la aparta de las teorías universales y
versos mitos amerindios y formas socia- unidireccionales que lo explican. La idea
les como variantes recíprocas transfor- de que prevalecerá la orientación occi-
madas. Estas perspectivas estructuralistas dental es en la actualidad muy discutida.
han sido ahistóricas y no han atendido, Las formas que ésta presenta también ex-
pues, a los cambios históricos. No obs- perimentan hoy cambios radicales con el
tante, Sahlins (1985) adaptó un enfoque advenimiento de nuevas tecnologías y re-
estructuralista al estudio de los cambios orientaciones en las estructuras burocrá-
históricos en Hawai para demostrar la ticas, corporativas y estatales. Se destaca,
implicación de las instituciones cultura- por tanto, la irregularidad del cambio so-
CAMPESINOS 135

cial, como el hecho de que éste toma cur- agrícola (semillas, herramientas, etc.)
sos históricos y culturales múltiples. Las como las eferencias (comida, ropa, etc.).
visiones globalizadoras subrayan el hecho Dado que esta autosuficiencia es, en ge-
de que las comunidades, al margen de su neral, imposible en la mayoría de las si-
tamaño o aislamiento, forman parte de tuaciones, los campesinos más bien pro-
cambios políticos y económicos de alcan- curan minimizar la importancia de las
ce mundial que no presentan un curso transacciones mercantiles para obtener
único ni tienen un efecto homogeneiza- los artículos y labor necesarios para la
dor. La aparición de formas nuevas y dife- producción agrícola o el consumo recu-
rentes no cesa. BK rriendo a una gran variedad de formas
Véase también MODERNIZACIÓN. de intercambio y trueque. Al efecto acti-
Otras l e c t u r a s Banton, 1966; D. Miller, van una red de parentesco y relaciones
1995. comunales más amplia, establecen pla-
nes de reciprocidad, obligaciones, alian-
campesinos Son productores agríco- zas o endeudamientos, entre otras estra-
las en pequeña escala organizados en tegias. En la medida en que deben recu-
unidades familiares dependientes del rrir al MERCADO, la orientación de los
trabajo de sus miembros en una econo- campesinos respecto de los intercambios
mía de orientación subsistencial que, no se guía por una lógica de subsistencia y
obstante, forma parte de un sistema es- perpetuación: venden para comprar, y
tatal mayor que extrae rentas de diversas compran para consumir.
formas de las comunidades que controla. Las unidades domésticas campesinas es-
La unidad básica de producción y consu- tán dispuestas a adoptar variadas estra-
mo en las comunidades campesinas es la tegias para garantizar su reproducción.
UNIDAD DOMÉSTICA, crucialmente depen- Sus miembros realizan a menudo una
diente de la aportación de trabajo de sus variedad de tareas productivas y repro-
miembros, adultos y niños, para su viabi- ductivas, además de ocuparse de las tie-
lidad y para poder participar en una gran rras y el ganado. Estas pueden incluir la
variedad de acuerdos de reciprocidad du- pesca, la silvicultura, la artesanía, ali-
rante las fases de más trabajo. Los campe- mentos para su venta en mercados, el la-
sinos tratan de evitar la ayuda remunera- vado de ropa, labores de costura, tejedu-
da de trabajadores externos, salvo en los ría u otras tareas extras que se pueden
estadios de siembra o plantación y cose-
realizar en la casa. Estas actividades «su-
cha en que complementan la aportación
plementarias» pueden adquirir mayor
de los miembros de la unidad familiar.
importancia, tanto en términos de tiem-
Característicamente, estos trabajadores
po de trabajo como de ingresos para la
contratados son tratados como miembros
unidad doméstica, que la propia agricul-
de la unidad de acogida, en particular en
tura. Además los integrantes de la uni-
el caso de que ésta cuente con sirvientes o
dad doméstica pueden buscar trabajo
niños adoptados (Chayanyov, 1966).
fuera de ella con criterios regulares o es-
Las unidades familiares campesinas tie-
tacionales. Aquellos que lo hacen pue-
nen una orientación subsistencial dirigi-
den seguir viviendo en la casa o trasla-
da a propiciar su reproducción. Se es-
darse a otra zona con carácter estacional
fuerzan por obtener la mayor parte de
o «permanente». Un exceso de trabajo
los bienes necesarios para ello sin tener
«suplementario» fuera de la casa puede
que recurrir al mercado: tanto las afe-
rencias necesarias para la producción adquirir una importancia mayor que el
que se desarrolla en la propia unidad do-
136 CAMPESINOS

méstica, especialmente en términos de portancia del trabajo dentro de ella,


ingresos, de modo que, por así decirlo, la orientación a la subsistencia o la repro-
familia ceda en alquiler a la familia. ducción e integración en mercados y sis-
Las unidades domésticas campesinas no temas más amplios. En realidad, sería
existen aisladamente sino en relación extraño encontrar alguna unidad domés-
con otras, ya sea otras unidades domésti- tica campesina que cumpla con todos es-
cas campesinas que pueden constituir tos criterios. Cada uno de ellos está en
una comunidad relativamente laxa o es- función de las relaciones sociales que es-
trecha o estamentos superiores que im- tán sometidas a complejos procesos his-
ponen exigencias a los campesinos: tra- tóricos y dinámicas de poder.
bajo, bienes, arrendamientos, impuestos, La utilidad de la definición no es de or-
etc. Una forma de describir estas relacio- den tipológico sino analítico. Cada uno
nes con estamentos superiores es afir- de los rasgos distintivos apunta hacia
mando que los campesinos siempre ha- parcelas de la vida campesina que han
cen su vida inmersos en sistemas más sido objeto de una minuciosa atención
amplios de relaciones económicas, polí- etnográfica e histórica. La importancia
ticas y sociales, que incluyen mercados, esencial de la unidad doméstica ha gene-
trabajo fuera de la propia unidad domés- rado estudios de formación de unidades
tica, gobiernos, instituciones religiosas, domésticas, de desigualdades de género
dueños de tierras y otros grupos que ex- y generacionales y dinámicas de poder
tienden en gran medida el horizonte so- dentro de las casas, así como ideologías
cial cotidiano de las aldeas campesinas. de las unidades domésticas y las fami-
Los antropólogos han subrayado conse- lias. La importancia del trabajo en las
cuentemente este carácter relacional del unidades domésticas ha servido como
modo de vida campesino. En una defini- punto de partida de los estudios sobre la
ción clásica, Alfred KROEBER (1923) cali- toma de decisiones en ellas, especial-
ficó a los campesinos como sociedades mente en relación con el ciclo de desa-
«en parte» y culturas «en parte». Robert rrollo de la unidad doméstica y el traba-
REDFIELD, en un pasaje, recalcó la impor- jo cambiante y las necesidades de consu-
tancia de la ciudad en relación con las co- mo en las casas cuando nacen los niños,
munidades campesinas, y en otro, la im- crecen, se trasladan, luchan por su he-
portancia de la «gran tradición» de las ci- rencia, etc. La orientación reproductiva
vilizaciones en relación a la «pequeña ha servido como supuesto fundamental
tradición» de los campesinos (Redfield, en los estudios que examinan a los cam-
1956). Partiendo de la alusión de Red- pesinos como un tipo humano distinto
field a las ciudades, Eric Wolf (1966) su- de otros tipos, pero también puede ser
girió que el rasgo distintivo crucial lo útil para arrojar luz sobre una variedad
constituía la importancia de los sistemas de presiones sufridas por los campesinos,
ESTATALES que podían impulsar y hacer tanto como individuos como en las uni-
cumplir un conjunto de peticiones en re- dades domésticas, cuando ellos toman
lación con el trabajo de los campesinos y parte de una serie de estrategias y entran
los ingresos de éstos, un conjunto que él en una variedad de relaciones sociales y
clasificaba como «alquiler». económicas con objeto de poder salir
En toda situación particular histórica o adelante. Y hacer hincapié en relaciones
etnográfica, los campesinos encajan más más amplias ha servido como punto de
o menos bien en los criterios clave de partida de los estudios económicos, polí-
centralidad de la unidad doméstica, im- ticos y culturales sobre los efectos de sis-
CANIBALISMO 137

temas mayores, como el feudalismo o el nes de los pueblos verdaderamente exóti-


capitalismo, en los campesinos, y tam- cos descubiertos por los europeos en el
bién acerca de los efectos del estrato curso de sus exploraciones ultramarinas
campesino en el desarrollo de sistemas a partir del siglo XV. En lo sucesivo, prác-
más amplios. WR ticamente todos los grupos encontrados
Otras l e c t u r a s Gudeman y Rivera, serían acusados de esta práctica. (Véase
1990; Redfield, 1953; Shanin, 1987; E. Sanday, 1986 para conocer un ejemplo
Wolf, 1969. contemporáneo de esta línea de pensa-
miento.) Acusados de canibalismo han si-
campo, notas de Véase NOTAS DE do los caribeños, de quienes hemos toma-
CAMPO. do la voz popular de esta práctica (Palen-
ci-Roth, 1993), también los aztecas y
campo, trabajo de Véase TRABAJO muchos otros pueblos nativos de América
DE CAMPO. del Norte y del Sur. Con el tiempo, este
sambenito se endilgó también liberal-
canción Véase MÚSICA. mente a los pueblos de África, a las dis-
persas poblaciones del Pacífico, como los
canibalismo La noción de que hay isleños hawaianos, los aborígenes austra-
pueblos que practican el canibalismo, el lianos, los maoríes neozelandeses, y más
consumo de carne humana como alimen- recientemente los pueblos de las tierras
to o con fines rituales, es común en la li- altas de Nueva Guinea, cuya existencia
teratura sobre las sociedades no occiden- se descubrió en este siglo. Es curioso que
tales. El origen de este supuesto en la cul- también los europeos hayan sido tacha-
tura occidental proviene de los principios dos de caníbales por los pueblos con que
de la historia. En el siglo V a.C, Herodo- entraron en contacto. Así, la persistente
to, padre de la historia y de la etnografía, cuestión entre los británicos acerca de si
menciona que los vecinos de los escitas, el capitán Cook había sido comido por los
gentes de los confines orientales de la ci- hawaianos después de su muerte a manos
vilización griega, eran Androphagi, lite- de éstos llevó a los nativos a la conclusión
ralmente «comedores de hombres» (1987 de que el canibalismo debía ser la prácti-
[440 a . C ] , 4.18). Los irlandeses precris- ca mortuoria aceptada entre sus visitan-
tianos, escoceses y otros fueron tachados tes (Obeyesekere, 1992).
de lo mismo para explicar las guerras de Todo ello pone de relieve una pauta reco-
conquista emprendidas en su contra. nocible y persistente: el reconocimiento
Igual acusación se ha imputado a menu- de «otros» como caníbales. Sin embargo,
do a algunas minorías europeas (Mason, la evidencia de esta costumbre suele ba-
1990). Así, los romanos acusaron de esta sarse en el desconocimiento de las cultu-
práctica a los primeros cristianos. En la ras y en relatos de segunda mano repeti-
Edad Media, a las mujeres que se creía dos hasta convertirse en dogma (Arens,
implicadas en BRUJERÍA y ritos de adora- 1979). No se sugiere con ello que no haya
ción satánica se las acusaba de comer car- existido canibalismo en otros lugares y
ne humana, y otro tanto se hizo con los tiempos, incluidos los prehistóricos (véase
judíos para justificar las olas de persecu- T. White, 1992). En ocasiones, las gentes
ción de que fueron objeto y los excesos de de una sociedad determinada recurren a
la Inquisición en Europa durante siglos. estos extremos por razones de superviven-
Esta imaginería canibalística preexisten- cia, como expresión de un comportamien-
te sirvió como pauta para las descripcio- to desviado o por obtener un presunto be-
138 CAPACIDAD PORTADORA

neficio medicinal (Gordon Grube, 1988). y la red de relaciones donde estos inter-
Sin embargo, estos raros casos son conde- cambios maximizadores y despersonali-
nados por la sociedad en general más que zados tienen lugar. Sin embargo, los teó-
condonados, de modo que es crasamente ricos con una perspectiva histórica argu-
erróneo sugerir que una sociedad dada es yen que este ruedo y esta red relacional
o ha sido «caníbal» en el sentido amplio no son universales y que durante gran
de la palabra. WA parte de la historia de la humanidad, la
vida social y económica se ha organizado
capacidad portadora Hace refe- e integrado por otras vías. El propulsor
rencia a los factores internos o externos más influyente de esta opinión en el pen-
de una población dada que limitan su samiento antropológico fue Karl Polanyi
crecimiento en consonancia con la capa- (1944), quien argumentó que el «merca-
cidad del medio para sustentarla sin in- do autorregulante» no era sino un modo
currir en una depleción irreversible de reciente de efectuar la integración eco-
los recursos naturales al tiempo que se nómica o la transferencia y distribución
impide la degradación del propio medio. de bienes. La emergencia de los merca-
LS dos dependía de la creación de lo que él
llamó bienes «de ficción»: tierra, trabajo
capital simbólico Se dice del cré y capital. Los modos de integración eco-
dito o prestigio sociales que indican y en nómica anteriores dependían de transfe-
parte constituyen el estatus (POSICIÓN SO- rencias no referidas a un patrón de valor
CIAL) de un actor social y que, en princi- coyuntural y de diferentes «principios»
pio, pueden intercambiarse por bienes, de organización: economía doméstica, re-
servicios.o reconocimiento social (Bour- ciprocidad y redistribución.
dieu, 1990). MR Aunque Polanyi no era propiamente an-
tropólogo, sus trabajos ejercieron una
capitalismo Es un modo de organi- gran influencia en varias generaciones
zación de la vida económica, un período de antropólogos y propiciaron la creación
o época en la historia humana y una cla- de un rico caudal de trabajos relaciona-
se particular de orden cultural y social. dos no con el capitalismo sino con otras
Los estudiosos del capitalismo como mo- formas anteriores de organización de la
do de organizar la vida económica tratan vida económica. Conceptos como RECI-
en general de situar su desarrollo en con- PROCIDAD y REDISTRIBUCIÓN fueron los
texto con la historia humana. Contraria- rasgos definitorios principales de los es-
mente, los teóricos que consideran el de- quemas de la evolución cultural y políti-
sarrollo del capitalismo como no proble- ca. Su obra fue asimismo el punto de par-
mático fracasan incluso en la definición tida en las décadas de 1950 y 1960 del ás-
del término. Los economistas neoclási- pero DEBATE FORMALISTA-SUSTANTIVISTA
cos, por ejemplo, simplemente suponen acerca de si la teoría económica neoclási-
que los fundamentos de su análisis (el in- ca podría aplicarse universalmente (for-
tercambio de bienes y servicios y la pro- malistas) o no (sustantivistas).
pensión de los individuos a buscar la ven- La obra de Polanyi se basó a su vez en
taja máxima al respecto) son universales. tradiciones del pensamiento económico y
No se discute que el intercambio y la ma- social más antiguas, en especial la que
ximización son rasgos característicos de surgió en Alemania a finales del siglo XIX
la práctica y las relaciones económicas y principios del XX con los trabajos de
capitalistas y que el MERCADO es el ruedo
Karl Bucher, Werner Sombart y Max
CAPITALISMO 139

Weber (1927), así como en los de otros es- «poder» venderlo. No pueden estar suje-
tudiosos no alemanes como, por citar dos tos a obligaciones y demandas sobre su
ejemplos opuestos, A.V. Chayanov (1966) persona y su labor por parte de grupos
en Rusia y Thorstein Veblen (1898) en tales como los antiguos negreros, terra-
Estados Unidos. Toda esta obra compuso, tenientes o comunidades avasalladoras
por así decir, un complejo diálogo con los que exigen prestaciones por la fuerza (en
escritos de Karl Marx, cuyos temas más suma, el trabajador remunerado no es un
ilustrativos examinaremos con más deta- esclavo, un siervo ni un vasallo). E,
lle atendiendo, de una parte, al propio igualmente importante, no deben poseer
Karl Marx, y, por la otra, a Max Weber. ni controlar los recursos productivos que
Aunque los economistas clásicos habían habrían de proporcionar un medio de
proclamado la importancia universal del subsistencia independiente: han de ven-
intercambio («propensión universal al der su trabajo para sobrevivir. La rela-
trueque y pago en especies» de Adam ción remunerativa depende de esta l i -
Smith), sus teorías económicas a partir bertad dual (de la sumisión, pero tam-
de mediados del siglo XVIII empezaron a bién del control), de modo que cuando
fundamentarse en los procesos y relacio- un individuo trabaja por un salario, ven-
nes de producción. Las explicaciones de de una forma particular de bien: su ca-
los valores de intercambio dejaron de ba- pacidad laboral.
sarse en las fluctuaciones del mercado Gran parte del análisis económico de
para hacerlo en el propio proceso de la Marx, y en especial el que dedicó a la ex-
producción, en especial en la cantidad de plotación bajo el capitalismo, empieza
tiempo de trabajo aplicado a la obtención por esta relación remunerada y es la ba-
de un bien concreto. Marx también aten- se de su distinción entre el capitalismo y
dió principalmente a la producción, pero otras formas de economía. Pero, escribió
en su ya clásico El capital (1887) abogó Marx, la naturaleza no ofrece una masa
por un necesario análisis del producto laboral, de una parte, sin control sobre
(que consideró la «célula económica» de los medios de producción o de subsisten-
la sociedad capitalista) y de la circulación cia y, de la otra, una masa de capital en
de bienes porque, en sus palabras, la so- manos de una minoría presta a servirse
ciedad capitalista no es sino una vasta se- del trabajo (o poder de adquisición del
rie de bienes materiales. El análisis de mismo). Así, el poder laboral es un bien
Marx empezó, pues, por las característi- ficticio, como iba a proclamar Polanyi
cas del producto, el problema del valor y casi un siglo más tarde, no en el sentido
la circulación de bienes antes de proceder de que se establece, sino en el de que se
al análisis de los procesos y relaciones de constituye en un proceso histórico.
la propia producción de bienes, a la que También Weber subrayó la importancia
dedicó la mayor parte de su atención. del trabajo libre como rasgo característi-
El capitalismo es un tipo particular de la co del capitalismo, pero lo vio como uno
economía de bienes materiales, en opi- más entre muchos, destacando en cambio
nión de Marx, porque las relaciones e in- la emergencia y el predominio de la con-
tercambios al respecto han impregnado tabilidad racional, e incluso la aparición
de tal modo las relaciones económicas y de un «espíritu» racional. Pero, este espí-
sociales que incluso la capacidad huma- ritu y la práctica de una contabilidad ra-
na de trabajo (fuerza laboral) se ha ma- cional dependían de la constitución de
terializado. Y para que el trabajo sea real- un complejo institucional que compren-
mente un bien, los trabajadores han de día (1) el tratamiento de todos los medios
140 CARÁCTER NACIONAL

de producción como «propiedad prescin- to ya no recaía en el máximo beneficio


dible»; (2) mercados libres; (3) una tec- posible, es decir, en el provecho inmedia-
nología racional, incluida la mecaniza- to, sino en la rentabilidad de la empresa a
ción; (4) una ley calculable; (5) una fuer- largo plazo. Esto requería que los inter-
za laboral libre; y (6) la comercialización cambios fueran repetibles y los costes (y
de la vida económica (Weber, 1930). beneficios) calculables o predecibles.
«Libertad», «prescindibilidad» y «calcu- La «liberación» de tierra, trabajo, capital,
labilidad» son términos destacados en es- y otros bienes y recursos para esta singular
te contexto, implicando que el trabajo, clase de contabilidad es resultado de una
los bienes y los recursos han sido «libera- historia social compleja, y teóricos como
dos» de demandas y obligaciones inter- Polanyi se referían a ella cuando subraya-
personales o comunales. En este sistema, ron la naturaleza «ficticia» de bienes co-
por ejemplo, la tierra ya no se considera mo la tierra y la mano de obra. Gran par-
un recurso colectivo que proporciona me- te del trabajo antropológico sobre el capi-
dios de subsistencia a todos los compo- talismo se ha concentrado en los procesos
nentes de la colectividad en virtud de su sociales y culturales, las relaciones y los
pertenencia al grupo. De manera similar, problemas asociados con el desarrollo del
los bienes dejan de ser separables en ar- capitalismo en medios que se han trans-
tículos compartidos por un grupo, una fa- formado, en los que los valores de la co-
milia o una comunidad y otros que pue- munidad y otros distan de los que pueden
den ser vendidos a extraños. Para que la registrarse en una hoja de balance o en
contabilidad racional sea efectiva, todos una cuenta de resultados. En el proceso de
estos bienes y recursos habrían de ser tra- liberar el trabajo de la tierra, y los recur-
tados como partidas en términos de be- sos de las demandas de la comunidad y de
neficio y coste cuantificables. la familia, de allanar las fronteras entre
Está claro que cuando Weber escribió so- propios y extraños, las consecuencias del
bre el «espíritu del capitalismo» no se re- desarrollo del capitalismo para estas co-
fería a la noción de empresa ni al afán de munidades son más que teóricas. WR
beneficios. Señaló al efecto que esta no- Véase también ANTROPOLOGÍA ECONÓMI-
ción y este afán han sido comunes a mu- CA, INTERCAMBIO DE PRESENTES, SOCIALIS-
chos tipos de sociedad, aunque por lo ge- MO, COMERCIO.
neral permisibles sólo en tratos con gentes Otras l e c t u r a s Dobb, 1946; D. Harvey,
ajenas a los límites sociales y culturales 1982; Marx, 1964.
propios. Si la búsqueda de ventajas y be-
neficios no era aceptable en el seno de es- carácter nacional Es un concepto
te estricto círculo de parentesco y comu- desarrollado por la escuela norteameri-
nidad, sí lo era fuera de él. En opinión de cana de CULTURA Y PERSONALIDAD para
Weber, lo que distinguía al espíritu capi- caracterizar la estructura básica de la
talista era la sumisión de esta búsqueda personalidad o el modelo psicológico de
de beneficios y la disolución de la fronte- los ciudadanos de las naciones-estado
ra entre propios y extraños. En otras pa- contemporáneas.
labras, dentro del primer círculo, las Basándose en lo que Anthony Wallace
demandas sociales sobre los bienes y re- (1961) llamó «métodos deductivos cultu-
cursos compartibles se disolvían, y el in- rales», una variedad de estudios del ca-
tercambio de unos y otros quedaba sujeto rácter nacional dedujo las estructuras de
a una única forma cuantificable de conta- personalidad de los miembros individua-
bilidad. Fuera del primer círculo, el acen- les de la sociedad de numerosos datos et-
CARISMA 141

nográficos y con el concurso de modelos carisma Introducida la voz en la jer-


psicológicos: a menudo, pero no exclusi- ga sociológica por Max WEBER, «caris-
vamente, psicoanalíticos. Este enfoque m a » era originalmente un término teo-
atribuía valores o sentidos culturales a lógico que se refería al «don de la gra-
experiencias compartidas en la infancia cia» que daba fe de la divinidad de Jesús
o la niñez. Un segundo método, que Wa- ante sus discípulos (Eisenstadt, 1968; M.
llace denominó «organizacional», trató Weber, 1968). Weber extendió el concep-
de caracterizar las personalidades de una to más allá de la doctrina cristiana para
población dada en términos estadísticos describir todas las formas de autoridad
basados en las distribuciones de frecuen- basadas en la atribución de carácter so-
cia de diversos rasgos. Dependía de estu- brehumano al dirigente por parte de sus
dios psicológicamente orientados como seguidores. Así, identificó como carismá-
HISTORIAS DE VIDA, observaciones etno- ticos a una colección de personajes, des-
gráficas, y de los resultados de pruebas de el guerrero demente al político dema-
proyectivas para definir la personalidad gogo, pasando por piratas, revivalistas de
modal de un grupo nacional. discursos incendiarios y profetas mesiá-
Los estudios del carácter nacional adqui- nicos. Todos, afirmó, eran sociológica-
rieron relieve con la implicación de Esta- mente equivalentes en el sentido de que
dos Unidos en la segunda guerra mun- su atractivo era primariamente personal,
dial y mantuvieron su importancia en la emocional y compulsivo. La noción ver-
década de 1950. El trabajo señero de nácula de carisma como capacidad de
Ruth BENEDICT (1946) sobre Japón y el atracción irracional es, por consiguiente,
análisis de Margaret MEAD (1942) sobre sociológicamente exacta.
la cultura norteamericana fueron los más Weber contrapuso explícitamente la au-
conocidos. Gran parte de este esfuerzo toridad carismática tanto al gobierno ra-
respondía a los intentos realizados du- cional-legal como a las imposiciones de
rante la guerra para estudiar las culturas la tradición. Los seguidores no obedecían
desde la distancia (Mead, 1953c). porque el hacerlo tuviera sentido, ni por-
Los estudios del carácter nacional fueron que la sumisión fuera consuetudinaria,
muy criticados debido a su uso ecléctico sino porque intuitivamente reconocían
de datos etonográficos, su tendencia a el derecho intrínseco del carismático al
producir estereotipos de poblaciones muy mando. Las palabras de Jesús: «Está es-
grandes y la dificultad de aplicar modelos crito . . . pero Yo os lo digo» expresan se-
metodológicos de comportamiento indi- gún Weber la esencia de la autoridad ca-
vidual a sociedades enteras. Su origen co- rismática (Gerth y Mills, 1946, p. 249).
mo parte del esfuerzo bélico por «conocer Por consiguiente, el carisma se denota
al enemigo» sería también estigmatizado por la ausencia de reglas fijas, el rechazo
más adelante. Aunque el paradigma de de la organización económica y burocrá-
estudio explícito fue abandonado y re- tica y la afirmación de la creatividad, el
chazado, muchos de sus temas e intereses fervor emocional, la esperanza milena-
siguen siendo centro de investigaciones rista y el idealismo revolucionario. En
antropológicas con nuevas etiquetas y rú- opinión de Weber es el origen de todo
bricas, y han florecido en disciplinas her- cambio social; sólo a través de anuncia-
manas, como la psicología social (Inkeles ciones carismáticas puede derrocarse el
y Levinson, 1996), el análisis cultural viejo orden e instaurarse uno nuevo. Pe-
(Sollers, 1986), y en menor grado, la so- ro esta fuente es asimismo efímera y
ciología (Daniel Bell, 1968). JIA
142 CARISMA

pronto se racionaliza en formas autorita- pla como una búsqueda de coherencia y


rias de rutina por acólitos deseosos de significado, y toda autoridad legítima es
mantener el nuevo orden en provecho carismática. Este enfoque «tiene senti-
propio. do» porque permite una concentración
Weber entendió la atracción carismática fructífera en el desarrollo y legitimación
como fruto de la vivida intensidad emo- de los sistemas de significado cultural-
cional de la figura carismática, siguien- mente constituidos, pero fracasa en la
do así a Nietzsche, cuyo superhombre medida en que ignora las ambigüedades
era superior precisamente por la fuerza y compulsiones empíricas del carisma en
de sus pasiones. Sin embargo, si Nietzs- su forma emocional primigenia.
che imaginó a su héroe en soledad, para Los teóricos con inclinaciones psicológi-
Weber sólo podía darse el carisma en el cas, en cambio, han concentrado su aten-
seno de relaciones. Los conceptos de con- ción en la estructura de carácter subya-
tagio emocional y de trance sonambulís- cente a la presentación apasionada del
tico que los psicólogos franceses de las yo por el propio carismático y en las ra-
reacciones colectivas Gustave Le Bon zones subyacentes de que el colectivo la
(1896) y Gabriel Tarde (1903) habían to- encuentre hipnótica (Erikson, 1970;
mado prestados del mesmerismo (Darn- Bion, 1961). Pero si la teoría sociológica
ton, 1968) fueron adoptados por Weber tiende a «normalizar» al carisma, el psi-
para explicar que la actividad carismáti- coanálisis tiende a «demonizarlo», con-
ca muy intensa inspira una excitación virtiendo a los dirigentes y a los dirigi-
recíproca en quienes son testigos de ella dos en neuróticos y psicóticos.
y, en consecuencia, excita a la vez temor Un modelo más holístico de carisma pue-
y entusiasmo. El carisma nace, pues, del de construirse a partir de la obra de los
frenesí y el carismático arquetípico es el teóricos sociales que valoran sobre todo la
CHAMÁN epileptoide (Gerth y Mills, intensificación de la emoción y la confu-
1946, p. 246). sión normalmente precursoras del estado
carismático. Éste, precipitado general-
Sin embargo, la SOCIOLOGÍA, en palabras
mente por una crisis de identidad cultu-
de Weber, sólo podía atender a significa-
ral o personal, puede conducir a que se
dos y a motivaciones razonables de la ac-
sienta atracción por un dirigente vital y
ción; el éxtasis carismático, aunque de
conspicuo cuyo aspecto sobrehumano de-
importancia tremenda por sus conse-
riva en parte de sus insólitas facultades de
cuencias, no podía ser estudiado. El enfo-
actor para poner de manifiesto estados
que debía llevarse más bien a la manera
emocionales de gran valor cultural; la ac-
en que el impulso extático original se ra-
tuación de este cabecilla refleja y amplifi-
cionalizaba en un sistema de símbolos e
ca los deseos de sus seguidores y estimula
instituciones sagradas (Greenfeld, 1985).
la fusión en el seno del movimiento caris-
Antropólogos y sociólogos han seguido el
mático que confiere poder (I. Lewis,
consejo de Weber y, en general, han he-
1986; Lindholm, 1990; Willner, 1984).
cho objeto único de estudio a la forma
El estudio del carisma ofrece, por tanto,
racionalizada del carisma institucionali-
un campo de investigación muy fértil que
zado. Clifford GEERTZ (1983, p. 123), por
vincula la cultura, la experiencia personal
ej emplo, afirmó que «carisma» se define
y la psicología del individuo con el com-
simplemente «como la sacralidad inhe-
promiso colectivo y la construcción creati-
rente al poder soberano» (véase también
va de nuevos sistemas de significado. CL
Shils, 1965). Desde este marco de refe-
Véase también BIGMAN, CULTOS.
rencia, el frenesí del chamán se contem-
CASTA, SOCIEDADES DE 143

Otras lecturas Devereux, 1955; Glass- nes (Inden, 1990; Heesterman, 1985).
man y Swatos, 1986; Kracke, 1978; Lind- De hecho, Dirks (1987) argüyó que la
holm, 1988; Zablocki, 1980. imagen brahmánica de casta era simple-
mente un fantasioso desiderátum de los
casta, sociedades de Son aquellas sacerdotes en una atmósfera colonial que
en las que grupos de personas con ocupa- favorecía la disyunción entre el poder de
la corona y la legitimidad religiosa.
ciones o características específicas se or-
Sin embargo, entre la gente ordinaria, la
denan jerárquicamente. Los rangos esta-
principal competición entre castas se da
blecidos se basan ostensiblemente en el
en un plano de organización inferior. To-
grado de contaminación implícito en el
das las varnas se dividen en multitudina-
trabajo asignado a cada casta o en otras
rios jatis o grupos locales endógamos
características del grupo. La posición del
agremiados que constituyen la variopin-
individuo en la escala de castas puede
ta fuerza laboral de la sociedad. Estos ja-
considerarse como recompensa o castigo
tis pueden opositar, y de hecho lo hacen,
en relación con su avance espiritual (véa-
a las mejores posiciones relativas de su
se PUREZA/POLUCIÓN).
colectivo y tratan de ascender de rango a
En la India, la sociedad de castas más fa-
mediante lo que Srinivas (1962) deno-
mosa (algunos dicen que la única), se en- minó célebremente la «sanscritización»:
cuentran cuatro grandes grupos o var- emulando los atributos de las castas su-
nas: los «dos vedes nacidos» sacerdotes periores. Así, una casta económicamente
brahmanes, guerreros kshatriya y mer- afortunada puede adoptar hábitos y ac-
caderes vaisiya, y los « u n a vez nacidos» ceder a ocupaciones menos contaminan-
campesinos sudra. Por debajo de éstos y tes para reclamar en consecuencia una
oficialmente excluidos del sistema de posición superior en el sistema de castas.
castas se encuentran los Intocables (los La aceptación consiguiente varía (E Bai-
harijan de Gandhi o «hijos de Dios», hoy ley 1957), pero demuestra claramente
autoproclamados Dalits u «oprimidos», que la movilidad ascendente (y descen-
que desempeñan los oficios más conta- dente) de rango en el jati era mucho más
minantes). probable antes de que los censos colonia-
Aunque los brahmanes son universal- les fijaran de forma inmutable las posi-
mente reconocidos como la casta espiri- ciones de casta en documentos escritos.
tualmente menos contaminada, el con- Las definiciones académicas de casta
senso no es absoluto en lo que se refiere tampoco son muy sólidas y definen dos
posiciones mutuamente excluyentes. La
a quién es su representante sumo y por
primera es estructural y funcional y con-
qué. Por ejemplo, los apóstatas pueden
sidera a la casta como una categoría tipo-
reclamar una santidad especial haciendo
lógica comparable en muchos aspectos a
gala de un ascetismo y una pureza extra-
las organizaciones jerárquicas comunes.
ordinarios o practicando el canibalismo
En la misma clave, Gerald Berreman es-
y la autodegradación o entregándose a la
cribió que «un sistema de castas es seme-
intoxicación y al exceso (J. Parry, 1982;
jante a una sociedad plural cuyas seccio-
Lynch, 1990).
nes discretas se jerarquizan verticalmen-
Más aún, los kshariya, que tradicional- te» (1968, p. 55). Las castas de la India
mente habían sido la clase gobernante, son, pues, análogas a las estructuras so-
establecieron patrones de valoración pa- ciales de otros lugares con diferenciación
ra sí mismos para contrarrestar así los social similar, como ocurre con la clasifi-
asertos de preeminencia de los brahma-
144 CAZA

cación racial norteamericana (Goethals, musulmanes, que constituyen aproxima-


1961;Bujra, 1971). damente el 12 por ciento de la población
La segunda escuela entiende que las cas- de la India, proclaman la igualdad de to-
tas de la India no son sino un mundo to- dos los creyentes y niegan la validez de
talmente simbólico, singular y cerrado, estas nociones de contaminación (Lind-
que no puede compararse con otros siste- holm, 1986). El problema de acomodar a
mas. La mayoría de autores de esta línea estos no creyentes en el seno de la socie-
de pensamiento convendrían con la defi- dad de castas no es meramente académi-
nición clásica de Bougle en el sentido de co, como revelan estremecedoramente
que «el espíritu de casta reúne las tres las actuales luchas sectarias. CL
tendencias siguientes: repulsión, jerar- Véase también SOCIEDADES PLURALES,
quía y especialización hereditaria» (1971, RAZA.
p. 9). Las controversias al respecto giran Otras lecturas Berreman, 1979; Betei-
en torno a cuál de estos aspectos es el pre- lle, 1965; Klass, 1980; Marglin, 1985;
dominante. Marriott, 1990.
Dumont, el más conocido teórico de la es-
cuela simbólica, basó su interpretación de Caza Proceso de captura y muerte de
casta en los atributos de jerarquía y re- animales no domésticos para la subsis-
pulsión. En su libro Homo hierarchicus tencia, el vestido y otros usos. Constituye
(1970) se centró en la rigidez de las posi- un complejo comportamental que re-
ciones de casta en uno y otro extremo del quiere de muchas habilidades, como la
espectro jerárquico (brahmanes e intoca- programación (aprendizaje de una gran
bles) y en la radical oposición en el pen- variedad de técnicas), la percepción (in-
samiento hindú entre categorías de poder terpretación de signos visuales), el ace-
y categorías de posición. LEACH, por su cho, la inmovilización, la muerte y la
parte, subrayó la prioridad de la especia- captura (W. Laughlin, 1968).
lización hereditaria; diagnosticó el siste-
ma de tal modo que «cada casta, no mera- Tipos de caza
mente la élite encumbrada, posee sus Cabe distinguir varias formas en el mé-
"privilegios" especiales» (1960a, p. 7). todo cinegético:
Algo diferente fue el enfoque de Ma- 1. Carroñería, consistente en la recolec-
rriott e Inden, quienes postularon un ción de cadáveres de animales, que no
monismo indígena basado en el supuesto siendo estrictamente caza, es considera-
de que en una sociedad de castas «todos da por algunos analistas como un paso
los seres vivos se diferencian en géneros intermedio hacia la adopción de ésta
o clases, cada una de las cuales se cree propiamente dicha, por parte de los pro-
poseedora de una sustancia definitoria» tohomínidos.
(1974, p. 983). Estas sustancias, expone
2. Caza móvil, que implica el segui-
la teoría, está constituidas por transac-
miento, persecución, acecho y lesión de
ciones varias, en particular por inter-
la presa individual con captura y muerte
cambios de comida. Marriott e Inden
consiguientes. Es probablemente el mé-
pudieron componer así ordinogramas
todo cinegético más común.
que sitúan todos los grupos diferentes de
3. Caza móvil en grupo con objeto de
la India en este paradigma.
conducir a la presa hacia un punto dado:
La dificultad de una teoría interpretativa
una sucesión de redes, un barranco ce-
reside en el puesto de un no hindú dentro
rrado o un precipicio donde pueda ser
del sistema de castas. Por ejemplo, los
capturada o muerta en gran número. Un
CAZA 145

ejemplo notable es el de los célebres sal- En la actualidad hay pueblos cazadores


tos de búfalo del Oeste norteamericano. sólo en una pocas áreas aisladas, pero
4. La caza de apostadero, en la cual caza- aún en 1500 un tercio del globo habita-
dores estacionarios esperan ocultos a que ble estaba ocupado por pueblos no agri-
la presa acuda a un bebedero batido desde cultores. Entre los nómadas contemporá-
su posición. Se combina a menudo con la neos, la aportación de la actividad cine-
caza en grupo cuando el cazador empuja a gética a la DIETA varía notablemente
la presa en dirección de los apostados. desde un mínimo del 20 por ciento entre
5. La caza con trampa u hoya de caída se los recolectores tropicales a más del 80
sirve de cebos dispuestos a lo largo del por ciento en las latitudes árticas.
trayecto recorrido por la presa con ins- La caza sigue siendo una importante
pección periódica de aquéllos. fuente de subsistencia en las sociedades
6. La PESCA representa una forma de ca- posrecolectoras (categoría que compren-
za en la que las técnicas de uso terrestre de a toda la humanidad). En algunas
se adaptan a los escenarios fluviales, la- partes del Estados Unidos rural y en Ca-
custres o marítimos. Suele considerarse nadá, en Terranova por ejemplo (P.
una categoría subsistencial distinta, pero Smith, 1990), así como en Carolina del
la pesca con venablo en particular re- Norte (S. Marks, 1991), la caza puede su-
quiere aptitudes similares a las de la ca- ministrar todavía hasta el 25 por ciento
de la provisión alimentaria de la unidad
za móvil en grupo.
doméstica. En Europa moderna, la caza
7. La caza marítima de focas, morsas y
es un importante marcador social: pres-
ballenas desde botes se parece mucho a
tigioso pasatiempo entre los muy ricos,
la terrestre móvil en cuanto a técnica,
que organizaban partidas de cazas de zo-
salvo en que el arpón debe llevar cabos
rros y batidas de ánades; y actividad sub-
que permitan el arrastre de la pieza co-
sistencial para los muy pobres, que habían
brada hasta el bote captor o la orilla. Ha
de arrostrar las incursiones «furtivas»
constituido una fuente principal de sub-
para sobrevivir. En la América del Norte
sistencia en las latitudes marítimas sep-
contemporánea no aborigen, la caza ha
tentrionales.
pasado a ser un marcador de machismo y
de solidaridad masculina entre la clase
Caza y sociedad
trabajadora tanto urbana como rural.
Durante la mayor parte de la historia de Filósofos y escritores como Robert Ardrey
la humanidad, la caza (y la recolección) (1976) y Konrad Lorenz (1966) han refle-
han constituido el modo de subsistencia xionado sobre el significado más profun-
universal de los homínidos y sus sucesores do de la caza en el proceso de la homini-
humanos. Si es posible hablar de la natu- zación, y sobre de qué manera la violen-
raleza humana, cualquiera que sea su de- cia inherente al acto de dar muerte puede
finición, se forjó en nuestro patrimonio vincularse con la propensión humana a la
común como cazadores-recolectores. Por agresión interpresonal y la guerra. Sin
ejemplo, la caza es una actividad estre- embargo, cuando pueblos cazadores como
chamente vinculada al GÉNERO, siendo el los cree, los bosquimanos y los aborígenes
masculino el que la practica en más del australianos son preguntados al respecto,
90 por ciento de los casos. Sin embargo, la responden que no consideran la caza co-
asociación de la caza con la GUERRA y la mo un acto de VIOLENCIA, sino como algo
agresividad masculina es mucho más sumamente instrumental que requiere
compleja y los argumentos que las vincu- frialdad de ánimo y una preparación cui-
lan debieran analizarse con gran cautela.
146 CAZADORES DE CABEZAS

dadosa. Presentan una actitud de reve- tancia anímica» alienable concentrada


rencia, no de hostilidad, hacia la presa. en la cabeza. La idea fue primeramente
Esto ha llevado a otros a considerar el pa- aplicada a los toraja de Sulawesi, que
pel de lo sagrado en la caza y sus vínculos asocian la posesión de cráneos con un au-
con el ritual del SACRIFICIO (W. Smith, mento de la fertilidad y de la productivi-
1889; C. Martin, 1978), tema abordado dad agrícola. Pero el concepto subyacen-
por José Ortega y Gasset en Meditaciones te no es propio de los indígenas y su na-
sobre la caza (1972). RiL turaleza cuasi filosófica es una expresión
de nuestras ideas de causalidad más que
cazadores de cabezas Se dice de de las suyas (Needham, 1983). Las expli-
aquellos pueblos que practican la decapi- caciones ecológicas han atribuido a la ca-
tación de sus enemigos, cuya cabeza con- za de cabezas la función de aliviar la
servan. Se han localizado en las Améri- densidad poblacional. Los últimos enfo-
cas, Asia y Europa, pero los motivos de la ques han destacado la práctica como VIO-
práctica y el tratamiento respectivo de LENCIA trivializada relacionada con el
las cabezas varían. En el curso de las gue- SACRIFICIO, han tratado de encontrar in-
rras interétnicas del siglo XIX en los Bal- terpretaciones culturalmente específicas
canes, los hombres exhibían las cabezas y han tenido en cuenta los persistentes
de sus enemigos en el cinto como prueba temores que despierta para explicar la
de valor (Durham, 1923). Los ilongot de importancia que sigue otorgándole el
las Filipinas dejaban las cabezas de sus mundo moderno. PM
víctimas en el campo de batalla, aducien- Véase también GUERRA.
do que así se aliviaban del «peso» de la Otras lecturas Hoskins, 1996; R. Ro-
afrenta (R. Rosaldo, 1980, pp. 140-142). saldo, 1980; Vayda, 1969a.
En Papua Nueva Guinea, los marind
anim coleccionaban cabezas para, dice la cazadores-recolectores Véase RE-
leyenda oral, reponer su inventario de COLECTORES.
nombres personales; en Borneo, en cam-
bio, la obtención de nuevas cabezas daba chamán, chamanismo La voz
lugar a importantes festivales con revita- «chamán» deriva de la palabra siberiana
lización consiguiente de la comunidad. tungusí «saman», que significa «conocer
Los jíbaros del Ecuador conservaban sólo a través del éxtasis» (Shirokogoroff,
el cuero cabelludo y los tejidos de la cara 1935). Como «técnico de lo sagrado» (por
para producir sus famosas cabezas reduci- usar la famosa frase de Mircea Eliade), el
das, mientras que los antiguos escitas de chamán es la figura carismática por an-
la región del mar Negro usaban la bóveda tonomasia, que encarna en su persona a
craneana del enemigo como vaso para li- los espíritus e inspira la admiración y ve-
baciones (Herodoto 1987 [440 a . C ] , pp. neración de la congregación. Como escri-
4-65). La práctica de los indios de Améri- bió Weston La Barre (1970, p. 108), «la
ca del Norte de hacerse con el cuero cabe- diferencia real entre un chamán y un sa-
lludo del enemigo puede verse como una cerdote es dónde se encuentra el dios,
variante de estas prácticas de decapita- dentro o fuera». Entendido en su sentido
ción (Axtell, 1981a). más amplio como corporeización de la
La variedad de creencias y prácticas re- divinidad, el chamanismo bien puede ser
lativas a la decapitación vetan las expli- la RELIGIÓN paradigmática arcaica.
caciones universales. La teoría más ge- Sin embargo, prosiguen las controversias
neralizada señala a una especie de «sus- sobre qué categoría exacta atribuir al
CHAMÁN, CHAMANISMO 147

chamán. ¿Se distingue el éxtasis del cha- precursora del don chamánico; sin em-
manismo de la posesión por un espíritu, bargo, a diferencia del loco, el chamán
como ocurre en los rituales del vudú? aprende a dominar los espíritus que lo
¿Requiere el chamanismo un viaje má- poseen y entra y sale de este estado de
gico al mundo de los espíritus? ¿Ha de disociación a voluntad (Noli, 1983). El
darse cuenta el chamán de lo que ocurre chamán es, pues, una figura curiosamen-
en el transcurso del trance? ¿Necesita el te dividida, a la vez apresada por el tran-
chamán un espíritu tutelar? En cual- ce y libre de éste; es un actor consciente
quier caso, el aspecto central del chama- y, simultáneamente, un participante ex-
nismo es la manifestación pública del tasiado. El grado de fraude implícito en
TRANCE extático. el acto sigue siendo materia de debate.
Típicamente, los chamanes no eligen su Pero aun con el uso de añagazas para in-
ocupación voluntariamente, sino que tensificar el pasmo de la audiencia, hay
más bien son «llamados» por ESPÍRITUS cierto consenso en que los «mejores»
que llevan al iniciado a ámbitos de in- chamanes acceden ciertamente a un es-
tensas y a veces terribles sensaciones de tado de consciencia alterado en el ejerci-
sufrimiento personal, poderosa emoción cio de su ministerio.
y desintegración de la propia identidad. La transformación en chamán es, pues,
La ferocidad de la fase de iniciación va- una traslación desde una fase de inicia-
ría entre individuos y culturas, pero a ción con desintegración de la identidad,
menudo se dice que los espíritus se adue- a través de una autorreconstrucción do-
ñan de los iniciados, los evisceran y los lorosa que lleva a un renacer como ofi-
fragmentan en mínimas porciones. ciante transformado capaz de controlar y
Durante el estadio de iniciación, bajo la revelar los potentes espíritus que frag-
amenaza de desintegración, los iniciados mentan a otras almas más débiles (véase
parecen presentar graves trastornos I. Lewis, 1971, con referencia a esta for-
mentales. Después el chamán puede se- mulación). Los poderes que adquiere el
guir comportándose de manera extraña; chamán gracias a este control sobre los
así, la salud mental de los chamanes ha espíritus clásticos incluyen a menudo la
sido tema candente de debate antropoló- facultad de leer mentes y ver desde la
gico (véase Winkelman, 1986, para un distancia, el poder de la visión radiográ-
análisis general). fica, y capacidades mágicas de sanación
Sea cual sea el estado mental del cha- (y producción) de enfermedades, así co-
mán, su «singularidad» es en general mo predecir el futuro y abandonar el
muy estereotipada. A menudo implica cuerpo físico propio para unirse con un
TRAVESTISMO, que gráficamente simboli- espíritu familiar en el mundo animal.
za el estado «fronterizo» del practicante, La épica batalla para alcanzar estos po-
aunque ello no implique necesariamente deres constituye la base de la sesión cha-
homosexualidad, como tampoco implica mánica, que LÉVI-STRAUSS (1963a, p. ix)
locura una expresión habitualmente abs- caracterizó como una especie de «abreac-
tracta (Czaplicka, 1914, pp. 243-255). ción» que espectacularmente recapitula
Más aún, en toda cultura con chamanis- la experiencia iniciatoria original de de-
mo, las propias gentes distinguen entre sintegración y reintegración del cha-
el estado mental auténtico del chamán y mán. Una vez efectuado el viaje mítico
la locura. En términos generales, ésta (a al mundo de los espíritus y demostrado
menudo definida culturalmente como poderes de transfiguración y trascenden-
posesión por los espíritus) se entiende cia de la muerte, el chamán regresa
148 CHAYANOV, PENDIENTE DE

triunfante dotado de poderes de sana- vista político como espiritual. CL


ción mágicos (véase Grim, 1983, para re- Véase también C A R I S M A , A D I V I N A C I Ó N , E T -
latos representativos). Todo ello ocurre NOBOTÁNICA, SISTEMAS MÉDICOS.

en un contexto colectivo enormemente Otras lecturas Balzer, 1990; Bogoras,


teatral donde « l a audiencia consiste al 1904, Devereux, 1963; Dioszegi y Hoppal,
mismo tiempo en actores y participan- 1978; Erdsman, 1967; Harner, 1980; I. Le-
tes» (Shirokogoroff, 1935, p. 33). wis, 1986; W. Park, 1938; L. Peters, 1982.
Aunque las grandes religiones de Asía y
las Américas pueden haber tenido sus raí- Chayanov, pendiente de Descri-
ces en el trance chamánico (Chang, be las variaciones en el uso de la mano
1983), no deja de ser cierto que la expre- de obra en dos sistemas agriculturales
sión pública de la posesión chamánica es diferentes, donde la mano de obra esca-
menos aceptable a medida que la socie- sea con respecto a la tierra disponible.
dad se hace más compleja e intolerante Un verdadero hito en el conocimiento
de los estados de consciencia alterados del uso de la fuerza laboral en tales siste-
potencialmente subversivos (Bourguig- mas fue la divulgación, que debemos a
non, 1968; Lindholm, 1990). En estas Sahlin (1971, 1972), de la obra del eco-
circunstancias, el chamanismo es margi- nomista ruso de principios del siglo XX
nalizado, sus oficiantes femeninas ad- A.V. Chayanov.
quieren más notoriedad (Ohnuki-Tier- Chayanov (1966) señaló que el uso de
ney, 1980) y el chamán local es a menu- mano de obra en las sociedades ricas en
do condenado por BRUJO. Por otra parte, tierra y pobres en recursos humanos va-
los sometidos indefensos pueden ver al ría de acuerdo con las demandas impues-
chamán-brujo como profeta mesiánico tas por la estructura demográfica de la
inspirador de rebelión (I. Lewis, 1971). economía productiva. Las economías con
Por tanto, el chamanismo puede tener cocientes de consumo-producción más al-
un papel crucial tanto desde el punto de tos (y más onerosos) presentarán una

Figura 1. Pendiente de Chayanov para agricultores de Borneo.


CICLO DE VIDA 149

mayor proporción de mano de obra acti- san por casamiento a su vez de los hijos y
va que aquellas con cocientes más bajos muerte de la generación mayor. Todas
(y menos onerosos). El uso de los recursos las sociedades presentan en este sentido
humanos en uno u otro tipo de economía un modelo similar de crecimiento y de-
viene determinado por el mismo factor: clive en estas líneas, cuyos hitos definito-
la intersección de las curvas de aprove- rios son a menudo ritualmente marca-
chamiento y desaprovechamiento, res- dos, y en general diferentes de una a
pectivamente, de la propia fuerza laboral. otra. Una innovación teórica importante
A mayor cociente de consumidores fren- en la antropología estructural-funcional
te a productores, mayor será el aprove- británica, en particular por vía del traba-
chamiento de producto adicional y me- jo de Jack Goodie y Meyer FORTES
nor el despilfarro de la mano de obra ex- (1958), fue distinguir entre el campo do-
tra. Gráficamente representada, esta méstico de los grupos efímeros y el cam-
relación se ha dado en llamar la «pen- po político-legal de los grupos perma-
diente de Chayanov» (véase figura 1). nentes y postular que el ciclo de desarro-
Los antropólogos han hecho uso (y abu- llo de los grupos domésticos se regía por
so) de la pendiente de Chayanov en el estructuras permanentes (véase FUNCIO-
NALISMO, ESTRUCTURALISMO). La varia-
análisis de todo tipo de sociedades, pero
su m á x i m a potencia explicativa se da en ción en el curso del desarrollo del grupo
el análisis de las comunidades contem- doméstico de una sociedad a otra se ex-
poráneas basadas en el laboreo de ARRA- plicaría por las diferencias existentes en-
tre las estructuras que respectivamente
SAMIENTO (Dove, 1984). MRDyML
las comprenden. JIG
Véase también AGRICULTURA.
Otras lecturas Durrenberg, 1984; Net-
ting, 1993. ciclo de vida Conjunto de etapas y
roles por los que debe pasar la persona
ciclo de desarrollo Se denomina en el curso normal de su biografía y mo-
cambio cíclico a los cursos regulares y do en que la cultura regula el crecimien-
repetitivos de crecimiento, declive y re- to y el cambio humanos.
activación. El concepto de ciclo de desa- En el ciclo de vida biológica cada nueva
rrollo aplica la metáfora biológica del ci- fase se señala por cambios en el organis-
clo vital a grupos más que a individuos. mo individual. El cambio corporal puede
Algunos grupos de todas las sociedades constituir un criterio de paso al estadio
se consideran constituyentes permanen- siguiente, pero el principal es c u a n pres-
tes (grupos incorporados); otros se en- to está el actor a asumir nuevos papeles
tienden como efímeros. Por definición, en el drama social. La madurez sexual
todos los fenómenos efímeros deben se- por sí misma no capacita al hombre para
guir un curso de fundación, realización y el matrimonio en muchas sociedades, si-
desaparición, y el ciclo de desarrollo po- no que también debe haber demostrado
dría aplicarse a cualquiera de estas vías su capacidad para sostener una UNIDAD
predecibles. En la práctica, la unidad efí- DOMÉSTICA. El universo cultural se cons-
mera más importante sujeta al ciclo de truye sobre la persona como actor social.
desarrollo es la del CICLO DOMÉSTICO. És- Como dijo Jules Henry (1973), el peso
tos se fundan (generalmente mediante social de las gentes se mide por su «capa-
el matrimonio), crecen con el nacimien- cidad de ser echadas de menos».
to de los niños y la incorporación de El término «ciclo de vida» se extiende
otros allegados dependientes y se disper- vagamente a otras secuencias repetitivas
150 CICLO DE VIDA

del quehacer humano. Ejemplos al res- términos usados para definir la totalidad
pecto son el ciclo de vida familiar o CI- del ciclo vital. En algunos es sólo una
CLO DE DESARROLLO, el de las modas, y moderada curva de cambio; en otros es
las teorías sobre ciclos de vida del ascen- un círculo completo que se cierra, por
so y declive de las grandes civilizaciones. tanto, en sí mismo; y en unos terceros,
Estos ciclos pueden carecer de conexión por ejemplo, incluso un eterno reciclaje
obvia con el proceso biológico, pero las de la sustancia humana en un continuo
visiones de una «economía madura» o proceso de REENCARNACIÓN. También di-
una «civilización senescente» pueden ser fieren en la definición de « v i d a » . Los
retóricamente seductoras. más reconocen a la persona como enti-
Los esquemas culturales ayudan a hacer dad social desde algún tiempo antes de
la acción social más previsible al designar nacer hasta bastante más allá de la
secuencias de roles y momentos de pro- MUERTE. En el lenguaje popular de Esta-
moción en ellos como naturales o desea- dos Unidos, la vida discurre «desde la
bles. Por ejemplo, los miembros de una cuna hasta la tumba». Sin embargo, al-
sociedad pueden juzgar fácilmente cuán- gunos fetos, cadáveres y poseedores de
do, según las reglas locales, una persona PROPIEDAD muertos constituyen entida-
ha contraído un «matrimonio tardío» o des sociales en el sistema legal estado-
sufrido una «muerte prematura». En la unidense. Puede que no sean personas
realidad, pocas personas culminarán la «plenas», pero sí dotadas de derechos par-
carrera: algunas no vivirán lo suficiente ticulares aceptados por otros o por el esta-
para cumplir todas las etapas: otras no se- do. El momento en que termina o empie-
rán promovidas en el momento oportuno za la vida puede ser un tema amargamen-
o se revelarán incapaces de satisfacer el te controvertido, como se aprecia en las
rol esperado. Pero al aportar una visión de polémicas actuales sobre el aborto y la
normalidad, estos esquemas amortiguan eutanasia.
las olas turbulentas de los individuos en Los antropólogos han hecho uso desde
progresión a través del sistema. hace mucho tiempo de esquemas de ciclo
Estos programas de tiempo limitan nues- de vida para describir sistemas culturales
tra conducta como personas, pero tam- que les permitieran fijar cronológica-
bién constituyen un recurso. Nos presio- mente los eventos humanos. Los infor-
nan a avanzar «con el tiempo». Cuando mes etnográficos incluyen rutinariamen-
los japoneses hablan del momento de ca- te un esbozo de la tabla cronológica ideal,
sarse, por ejemplo, pueden referirse y a veces de sus variantes para hombres y
chuscamente a las mujeres como «tartas mujeres, para las élites y para la gente
de Navidad» y a los hombres como «po- corriente. Sin embargo, las investigacio-
taje de Año Nuevo», sobras pasadas si no nes y análisis más profundos solían limi-
se han casado a los veinticinco y trein- tarse a dos tópicos: los RITOS DE PASO (en
taiún años respectivamente. Pero estos particular en los trabajos de Victor T U R -
programas temporales son a la vez pro- NER [ 1 9 6 9 ] y Arnold van GENNEP [ 1 9 6 0 ] )
metedores y ominosos. Sugieren que y la SOCIALIZACIÓN. Pese a sus logros, am-
aquellos que crecen y maduran correcta- bas líneas de investigación han comparti-
mente se verán recompensados con un ci- do el sesgo del proceso humano inheren-
clo completo de experiencia humana que te a la definición del ciclo de vida como
culmina en la sabiduría y se cierra con la marco de tratamiento normativo.
muerte en edad provecta. Hacia 1 9 7 0 , los antropólogos iban des-
Los esquemas culturales difieren en los prendiéndose ya de este enfoque tan es-
CIRCUNCISIÓN 151

trecho de las realidades de la vida. Des- menudo mucho después de la muerte de


de entonces se ha abierto una nuevo ob- la generación mayor. Las grandes unida-
jetivo de investigación del curso vital de des parentelares no suelen presentar
la biografía humana (Plath, 1987), y en modelos cíclicos de crecimiento y decli-
este propósito se les suman estudiosos de ve porque sus miembros se renuevan
una modalidad particular de las ciencias continuamente. Todas las sociedades
sociales y médicas (Lock, 1991). A esta muestran modelos culturales de creci-
novedosa área de interés se aplica el tér- miento y cambio del grupo doméstico
mino «estudios del curso de la vida» a fundamentados en las instituciones. To-
fin de indicar que el crecimiento, el E N - dos los individuos saben cómo debe vi-
V E J E C I M I E N T O y la salud son fenómenos virse el ciclo prescrito.
fluidos que no pueden explicarse con Las principales razones para considerar
una única secuencia lineal de estadios el modelo cíclico de crecimiento en el es-
(Hagestad, 1990). Incluso una sociedad tudio de los grupos domésticos reside en
supuestamente «simple» presenta una que los trabajos de campo describen la
serie de «cronologías» diversas que inte- gran variedad de los grupos en un mo-
raccionan de modo contingente (A. Moo- mento dado. Por consiguiente, hemos de
re, 1973; Roth, 1963). ser capaces de diferenciar entre grupos
En nuestra época, la antropología va que se encuentran en estadios distintos
abandonando su visión lineal de la onto- del ciclo de aquellos que difieren en ta-
genia humana, un proceso muy parecido maño y composición porque existen en
al que en pleno siglo XX cuestionó su vi- condiciones diferentes de posición y
sión lineal de la filogenia humana. opulencia social. JIG
DWP Véase también C I C L O D E D E S A R R O L L O , S U -
Otras lecturas Myerhoff, 1978; Myer- CESIÓN.

hoff y Simic, 1978; Plath, 1980.


ciencia Véase TECNOLOGÍA.

ciclo doméstico El grupo domésti-


co es la unidad más importante en toda circuncisión (Literalmente, «corte
sociedad donde se aplica la idea de ciclo alrededor».) Es un término que se aplica
de desarrollo. «Doméstico» deriva del la- sobre todo a la circuncisión masculina,
tín domus y hace referencia a la casa, práctica cultural y religiosa muy exten-
una unidad en cuyo seno nacen conti- dida de escisión total o parcial del prepu-
nuamente las generaciones, crecen hasta cio dejando expuesto el glande. Los mu-
la edad adulta y son reemplazadas por sulmanes y los judíos consideran gene-
sus hijos. Cuanto menor es el grupo so- ralmente la circuncisión un precepto
cial, tanto más obvio es el modelo cíclico religioso correspondientemente celebra-
vinculado al ciclo vital humano. Las fa- do tanto si se efectúa ritualmente —por
milias nucleares contienen sólo dos ge- ejemplo, la ceremonia del Brith Milah de
neraciones: se fundan por matrimonio, los judíos en el octavo día tras el naci-
crecen con el nacimiento de los hijos, miento— como si tiene lugar más adelan-
menguan con el casamiento de éstos y te, en plena infancia o a raíz de la con-
desaparecen como grupos sociales con la versión religiosa. Muchos norteamerica-
muerte de uno de los esposos. Las fami- nos y algunos europeos y africanos que
lias ampliadas siguen pautas más com- no son ni musulmanes ni judíos la practi-
plejas, donde los hijos casados permane-
can con los niños, por lo común al nacer,
cen en la unidad hasta su partida final, a
por conformidad con la tradición. Mu-
152 CIRCUNCISIÓN

chos la creen beneficiosa para la salud y miento de su supuesto origen en las anti-
la higiene, aunque las autoridades médi- guas culturas nilóticas). El clítoris, el
cas suelen oponerse a ella por entender prepucio, los labios menores y gran par-
que entraña un riesgo innecesario. te de los mayores son excindidos y la
En algunas culturas aborígenes africanas abertura practicada es seguidamente
y australianas, esta cirugía genital mas- ocluida transversalmente a la vagina
culina ha formado parte del rito de paso uniendo los tejidos de ambos lados. Cu-
a la virilidad adulta. La subincisión —cor- rada la herida, el tejido cicatricial blo-
te practicado a lo largo de la cara inferior quea la abertura salvo por un mínimo
del pene, ensanchamiento de éste, a me- orificio único conservado mediante la
nudo lesionando la uretra— ha sido prac- inserción de un pequeño objeto, un fino
ticada a veces en Australia, mientras que tallo o paja, que permite el paso de la
la superincisión —corte a lo largo de la ca- orina y el flujo menstrual. También se
ra dorsal del prepucio— ha sido común en practican algunas formas intermedias
algunas culturas de las islas del Pacífico. con excisión de menos tejido y la consi-
La circuncisión femenina es un eufemis- guiente ampliación del orificio de salida
mo muy difundido para indicar varios ti- (Abdalla, 1982).
pos de cirugía genital femenina tradicio- Las consecuencias para la salud pueden
nal. Corriente en el África occidental, sa- ser muy graves. El acto quirúrgico en sí
hariana y nororiental, también ha sido mismo puede causar intenso dolor a las
documentada en algunos pueblos del su- muchachas, hemorragia y a menudo
reste asiático y en las Américas (Toubia, conmoción, con retención de orina, in-
1993, p. 5). En América del Norte inclu- fecciones y septicemia. Si se practica la
so llegó a prescribirse a principios del si- infibulación no es raro que el tejido cica-
glo XX como forma de tratamiento con- tricial obstruya el paso de la menstrua-
tra la masturbación. En las culturas don- ción o dificulte en extremo la primera
de esta cirugía se practica de manera cópula. La infibulación dificulta igual-
general suele aplicarse bien a niñas muy mente el parto, que sólo puede llevarse a
jóvenes (por ejemplo, la edad de cinco a término mediante una nueva incisión de
siete años es la norma entre los árabes urgencia. Esta circunstancia puede oca-
sudaneses), bien en adolescentes como sionar fístulas vesicovaginales, compli-
rito de paso previo al matrimonio (como cación grave con necrosis tisular y aper-
ocurre entre los masai y los gikuyu en tura antinatura entre la vagina y otras
Kenia) (Davison, 1989). estructuras internas. Logrado el parto,
La modalidad menos lesiva de la circun- suele practicarse la reinfibulación. No
cisión femenina consiste en la ablación ha de sorprender que la costumbre sea
del prepucio clitórico, comparable a la causa de graves efectos psicológicos (El
circuncisión masculina, acompañada a Dareer, 1982).
menudo de un recorte o ablación parcial En reconocimiento de la peligrosidad de
del propio clítoris. Cuando la ablación es estas cirugías se ha acuñado el término
total se dice «clitoridectomía», y «exci- de «mutilación genital femenina».
sión» cuando a ésta se suma la ablación Las razones aducidas para justificar la
de los tejidos adyacentes del prepucio y circuncisión femenina varían de una cul-
los labios. tura a otra y no se asocian con ninguna
La forma más grave y cruenta de la cir- tradición religiosa única. En África, por
cuncisión femenina es la infibulación (o ejemplo, ha sido practicada por musul-
«circuncisión faraónica», en reconoci- manes, cristianos, judíos y seguidores de
CLASE 153

otras culturas religiosas. Aunque la ma- distinguir las grandes unidades de las
yoría de los musulmanes no la practican más pequeñas, donde los nexos genealó-
e incluso se oponen a ella por contraria a gicos se recuerdan y pueden ser definidos
los preceptos islámicos, muchos musul- (creando técnicamente un sistema de es-
manes del África nororiental creen que tirpe extensa y única), en el que los lina-
en sus formas más leves es aceptable, ba- jes de orden superior son funcionalmen-
sándose al efecto en la interpretación de te equivalentes a los clanes. MR
algunas enseñanzas atribuidas a Maho-
ma. Dado que las tradiciones del Profeta clase Las clases sociales constituyen
reciben el nombre de sunna, a estas for- divisiones de orden mayor de las SOCIE-
mas leves se las da en llamar «circunci- DADES COMPLEJAS, y sus miembros poseen
sión sunna» (Gruenbaum, 1991). diversas medidas de riqueza, poder y
Otras explicaciones culturales de la prác- prestigio, derivados de su posición res-
tica incluyen la preservación de la virgi- pectiva en la DIVISIÓN DEL TRABAJO. Aun-
nidad (reduciendo el deseo sexual y obs- que la «clase» es uno de los conceptos
taculizando la penetración), la belleza más poderosos al alcance de los estudio-
(adecuación a la estética cultural), la sos de las sociedades grandes y comple-
limpieza, la purificación (árabe tahur), jas, también es uno de los menos unifor-
la identidad sexual (eliminación de las mes en su significado y uso.
partes «masculinas») y la garantía de La voz fue acuñada en la época de las
placer sexual del hombre. transformaciones sociales asociadas al
Los esfuerzos en la educación sanitaria crecimiento del CAPITALISMO industrial;
pública para modificar o eliminar esta su significado ha sido profundamente
clase de cirugía han ganado relevancia influido por el trabajo de Karl Marx,
en años recientes (Koso-Thomas, 1987). quien formuló un modelo de desarrollo
que reflejaba los modelos emergentes de
EG
una estructura de clase simplificada a
Otras lecturas Hosken, 1993; Paige y
medida que las sociedades progresaban
Paige, 1981.
hacia un modo universal de organización
social impuesto por el capitalismo bur-
clanes Grupos de descendencia unili-
gués en expansión por todo el mundo.
neal que vinculan a una serie de colecti-
Aunque Marx escribió poco específica-
vos descendientes de un antepasado teó-
mente sobre clases, su esquema secuen-
ricamente común cuya genealogía con
cial general de las épocas caracterizadas
frecuencia no se recuerda o es puramen-
por amos y esclavos, señores y siervos,
te mitológica. Así, los miembros de un
burgueses y proletariado ha tenido gran
clan pueden compartir un nombre o an-
influencia en los antropólogos. Max We-
tepasado común con el que se suponen
ber aceptó muchas de las ideas de Marx
emparentados y, no obstante, ser incapa-
acerca de la propagación global de la MO-
ces de definir los vínculos entre los lina-
DERNIZACIÓN basada en el progreso tec-
jes componentes. Los clanes son a menu-
nológico, pero puso los cimientos de la
do exógamos y los que ocupan una región
contribución de la antropología a la in-
determinada pueden funcionar como
terpretación de clase como reconociendo
unidades políticas territoriales. Matri-
que las sociedades se «insertan» diferen-
clán es el que se organiza sobre una base
cialmente en el SISTEMA MUNDIAL (véase
de descendencia matrilineal; patriclán,
TEORÍA DEL S. M . ) emergente, y también
conforme a descendencia patrilineal. Al-
que la dimensión cultural, o ideológica,
ternativamente, el término se aplica para
154 CLASE

de las relaciones de clase es más impor- determinada por su relación con los me-
tante de lo que en general se supone, dios de producción. Unos pocos antropó-
menos fácil de comprender y que posee logos han intentado aplicar el concepto
una capacidad transformadora que com- marxiano de clase directamente a las so-
plementa, y a veces supera, la del cam- ciedades precapitalistas (Terray, 1975);
bio tecnológico. pero, en su más amplio sentido, los estu-
El enfoque aplicado al estudio de las cla- dios de la formación de clases en un sis-
ses depende de los supuestos teóricos tema mundial emergente tratan de iden-
muy generales del investigador. Los es- tificar las secuencias de desarrollo en las
tudios primariamente dedicados a cómo regiones periféricas que corresponden a
se cohesionan las sociedades y persisten los que tuvieron lugar a medida que el
así en el tiempo suelen tratar en general capitalismo prosperaba en las áreas nu-
a las clases como resultado de la distri- cleares de Europa y América del Norte
bución normal de las actividades funcio- (E. Wolf, 1982). Dos ejemplos excelentes
nales necesarias para garantizar la ope- de estudios antropológicos que interpre-
ración del sistema social. Este enfoque se tan la historia, la estructura social y la
considera óptimamente bajo el epígrafe cultura locales en términos del desarro-
de ESTRATIFICACIÓN social. Si el punto de llo de un modo de producción y de siste-
atención teórico lo constituyen más bien ma de clases únicos de alcance mundial,
los procesos de cambio, como en los es- aunque con algunas adaptaciones a las
critos de Marx, las clases emergentes se condiciones locales, son los de Gough
consideran fruto de cambios en los pro- (1981) en India y de Vincent (1982) en
cesos de producción, introduciendo así África oriental.
potenciales conflictos entre las jerarquías Un volumen creciente de trabajo antro-
políticas y de posición social estableci- pológico estudia grupos particulares en
das. Sin embargo, para que estos conflic- las sociedades industrializadas o en curso
tos se articulen políticamente hace falta de industrialización, concentrándose en
la emergencia de una conciencia de inte- las clases más bajas o trabajadoras, o en
reses comunes y destino unitario entre las características sociales y culturales
los miembros de cada clase, situación supuestamente producidas por la POBRE-
que hace aflorar una nueva dimensión ZA. Estos estudios se transforman a me-
en el estudio de las clases. nudo en descripciones de SUBCULTURAS,
Los antropólogos influidos por Marx han concebidas ya como emergencia localiza-
destacado primariamente las estructuras da de modos de producción particulares,
sociales y culturales surgidas de las rela- ya como unión o agrupación de tradicio-
ciones económicas, o MODOS DE PRODUC-
nes étnicas con adaptaciones clasistas.
CIÓN, y han identificado las clases en tér- Sin embargo, algunos antropólogos han
minos de su posición en estos procesos. sido sensibles a las diferencias de clase y
Siguiendo una secuencia evolutiva, las las correlaciones culturales en vecinda-
clases emergen a medida que los modos des raciales o étnicas (Hannerz, 1969).
de producción se hacen más complejos. Los métodos de estudio antropológico
Así, se ha prestado gran atención a los que implican un contacto continuo y de
campesinos, terratenientes y jornaleros primera mano a lo largo de un tiempo
sin tierra en las sociedades preindustria- prolongado han producido análisis deta-
les y han abundado los intentos por iden- llados que complican las teorías más abs-
tificar las principales características del tractas de la estructura de las clases y su
modo de vida, o CULTURA, de cada clase, motivación económica. En el plano local
CLASIFICACIÓN 155

es frecuente dar con facciones de clase, se, en cambio, lleva primariamente su


estratos intermedios y actores indeter- atención al modo de producción explota-
minados que no se ubican clara y fácil- dor inherente al estado colonial y la es-
mente en las categorías de clase más ge- tructura de clases resultante. Una parte
nerales, pero que se traducen en una rica integral de este modo de producción es
tesitura de acción social. Los estudios una forma de dominación ideológica
precursores de W. Lloyd Warner (1941- donde la evaluación diferencial de raza y
1959) y sus colaboradores, hoy injusta- cultura adquiere especial relieve. No
mente ignorados, intentaron un análisis obstante, estos modelos hipergeneraliza-
multifactorial de la vida social de una dos abren gradualmente paso a análisis
población norteamericana haciendo de más finos del proceso social donde la
la clase el principio interpretativo cen- dominación y el conflicto de clases ex-
tral y prestando especial atención a las perimentan una infexión por mor de
dimensiones simbólicas, y también ma- una diversidad de factores culturales e
teriales, de las relaciones entre clases. ideológicos (F. Cooper y Stoler, 1989).
Aunque algunos antropólogos pueden El trabajo de June Nash, iniciado con sus
considerar todavía las creencias, el ritual estudios de los mineros bolivianos del es-
y las prácticas consuetudinarias simila- taño (1979), ha sido notable por su cui-
res como meros epifenómenos de las re- dadoso tratamiento de la relación entre
laciones económicas y políticas, en la ac- el contenido cultural local de la ideolo-
tualidad es más corriente atribuir a la gía y la conciencia de clase en sus mani-
cultura y a la ideología un importante festaciones globales y locales.
papel en todo proceso de acción social. Se Algunos de los trabajos más creativos en
inaugura así un espacio considerable- análisis de clases se han llevado a cabo
mente más amplio para el estudio antro- bajo el epígrafe general de «estudios cul-
pológico de las clases y lo hace comple- turales», cuyo origen se encuentra en la
mentario de los estudios macrosociológi- labor desarrollada en el Centro de Estu-
cos de estructuras objetivo a gran escala dios Culturales Contemporáneos de la
(Bourdieu, 1990). Universidad de Birmigham hacia finales
La inestabilidad que a menudo sigue al del decenio de, 1960. Centrados particu-
fin del COLONIALISMO ha presentado larmente en la convergencia de la opre-
nuevos retos a los antropólogos y ha esti- sión clasista y racial en Gran Bretaña y
mulado numerosos análisis retrospecti- en los diversos modos de oponerse a ella,
vos de las sociedades coloniales como ba- las publicaciones de este centro han ejer-
se de los estudios contemporáneos. Los cido una gran influencia entre los antro-
análisis de clase han competido con fre- pólogos activos en situaciones compara-
cuencia con modelos de SOCIEDADES PLU- bles desde Estados Unidos a África del
RALES. En otras palabras, el orden jerár- Sur, Iberoamérica y el Caribe (véase La-
quico de las sociedades coloniales y pos- ve et al., 1992, para una detallada revi-
coloniales ha sido considerado por los sión de los trabajos de este grupo). RS
pluralistas como fruto de las característi- Otras lecturas Lipset, 1968; R. Smith,
cas culturales y a menudo raciales de los 1984; B. Williams, 1989; E. Wright, 1985.
diversos elementos de la población in-
corporados al estado colonial, natural- clasificación Es el ordenamiento con-
mente con los representantes del poder ceptual de las cosas. La antropología exa-
colonial en las posiciones dominantes (L. mina la comparabilidad transversal de las
Kuper y Smith, 1969). El análisis de cla- clasificaciones entre culturas. La investí-
156 CLASIFICACIÓN

gación subraya las comparaciones inter- sarrollar glosarios metalingüísticos para


culturales de campos semánticos como términos populares en campos semánti-
parentesco, color, seres vivientes, raza, en- cos con miras a facilitar su traducción
fermedad, leña combustible, cerámica, exacta. En este sentido, «tío» podía tra-
automóviles, herramientas y tiempo. ducirse con más exactitud como «varón
El interés por la clasificación nace del colateral de la primera generación as-
campo del parentesco, fundado por L.H. cendente (en relación a ego)». El análisis
MORGAN (1818-1881). Morgan (1871) componencial se centró principalmente
propuso dividir las terminologías (o clasi- en la clasificación del parentesco, pero
ficaciones) del parentesco en dos tipos: mantuvo una estrecha relación con los
clasificatorio y descriptivo. Las termino- estudios dedicados a los fundamentos de
logías clasificatorias, como los SISTEMAS las clasificaciones de la realidad en otros
DE PARENTESCO IROQUESES, fusionaron a campos (D'Andrade, 1995).
los parientes colaterales y lineales bajo Uno de estos campos consideraba los tér-
términos únicos, de modo, por ejemplo, minos para los colores básicos: voces sen-
que el término de referencia para el her- cillas estrictamente referidas a partes
mano del padre propio es «padre» y el de concretas del espectro cromático como
la hermana de la madre es «madre». Las «negro», «blanco» y «rojo», por ejemplo.
terminologías descriptivas, en cambio, no Consideradas durante largo tiempo in-
extendían el significado de los parientes conmensurables en el universo de las
lineales a otros colaterales, de modo que culturas, Berlin y Kay (1969) descubrie-
«padre» y «madre» hacen referencia úni- ron que cuanto más complejas eran éstas
camente a los progenitores propios. A.L. más básicos eran los términos usados pa-
KROEBER (1909), confundido por la dico- ra los colores en su vocabulario. También
tomía de Morgan, afirmó que todas las revelaron que los términos para estos co-
terminologías de parentesco son en reali- lores básicos eran esencialmente equiva-
dad clasificatorias porque en todas las lentes en su significado en una extensa
lenguas algunos términos de parentesco muestra de lenguas examinadas. Expu-
se refieren a más de un tipo (un individuo sieron a su vez que dichos términos apa-
genealógicamente definido). Incluso en recían codificados en igual secuencia en
las lenguas modernas «tío» denota más muchas lenguas, de modo que las que
de un tipo de parentesco: hermano del contenían el término básico «rojo» tam-
padre, hermano de la madre, o marido de bién los poseían para «negro» y «blan-
la hermana de uno y otra. Kroeber sugirió co». Si dos lenguas tenían el mismo nú-
que las terminologías de parentesco han mero de términos cromáticos, cualquiera
de ser comparadas desde la perspectiva de de ellos tenía significado equivalente en
atributos distintos, como si el sexo, la ge- ambas. Los interlocutores nativos de len-
neración, la colateralidad o la linealidad guas diversas tendían a seleccionar el
pudieran ser identificadas como definiti- mismo tipo focal (o rango limitado de
vas de la propia clasificación. más de trescientas tablillas cromáticas
Esta propuesta se considera a menudo la Munsell) para cada término de color bá-
piedra angular del ANÁLISIS COMPONEN- sico. Berlin y Kay demostraron que las
CIAL que pretende reducir los términos lenguas que poseían una voz para «rojo»,
de diferentes lenguas a determinados por ejemplo, tendían a agruparse alrede-
atributos significativos tanto para los dor de una parte muy específica de la
usuarios de aquéllos como para los ob- carta de colores Munsell para este térmi-
servadores adiestrados. Se trataba de de- no, lo cual sugería un referente focal
CLASIFICACIÓN 157

transculturalmente válido para la cuali- to tipos de roble. Por último, están los
dad «rojo». La trasladabilidad mutua de apelativos varietales, inmediatamente su-
términos de colores básicos y la secuen- bordinados a los términos específicos, co-
cia común en que son codificados parece mo «perro pastor pardinegro alemán»
reflejar un modelo universal de clasifica- (frente a otros tipos de pastor alemán), en
ción humana de los colores. sí una forma del «pastor alemán» (especí-
En un trabajo paralelo sobre la clasifica- fico), que es a su vez un «perro» (genéri-
ción de plantas y ANIMALES (etnobiolo- co), un «mamífero» (forma de vida) y un
gia), Brent Berlin y sus colegas, apoyán- « a n i m a l » (iniciador singular) en magni-
dose en la obra de Harold Conklin, halla- tud creciente de integración.
ron que había esencialmente sólo cuatro o La evidencia de que el número de clases
cinco clases (o categorías jerárquicas) en (cuatro o cinco) tiende a ser esencialmen-
diversas culturas (Berlin et al., 1973). te igual en culturas diversas sugiere otra
Aunque muchas lenguas carecen de un propiedad universal de la clasificación
término traducible para «planta» o «ani- humana, sugerencia reforzada por el ha-
mal», ambos se reconocían como campos llazgo de que el número de genéricos po-
semánticos por las palabras que aluden pulares para plantas y animales tiende a
inequívocamente y sin polisemia posible concentrarse en torno a quinientos (Ber-
a plantas o animales, tales como los tér- lin, 1992), lo cual puede indicar el límite
minos equivalentes a «pelo», «plumas», superior de la memoria en las culturas
«néctar» y «fibras». En otras palabras, analfabetas (Lévi-Strauss, 1966).
aunque el campo semántico «plantas» es En relación con la taxonomía científica,
anónimo (o no explícito) en muchas len- las clasificaciones populares pueden so-
guas, desde el punto de vista cognitivo es brediferenciar o subdiferenciar el con-
totalmente real por el vocabulario asocia- junto viviente. En un chocante caso de
do exclusivamente con él. Esta categoría sobrediferenciación, los hanundo de las
encubierta recibe el nombre de «inicia- Filipinas usan unos 1.800 nombres para
dor singular» (algo parecido a «reino» en una flora científicamente reconocida de
las ciencias biológicas). Jerárquicamente sólo unas 1.300 especies (Conklin, 1957).
alojadas por debajo de él se encuentran Las culturas estrechamente asociadas
tres o cuatro clases más, en orden descen- con la vida en exteriores tienden a mos-
dente de integración: forma de vida, ge- trar una proporción mucho mayor de
nérico común, específico y varietal (au- nombres para los seres vivos en su voca-
sente en algunas lenguas). Las formas de bulario que las lenguas asociadas con
vida son agrupamientos mayores dentro una mayor dependencia de la comodidad
del iniciador singular, como «árbol», implícita en la vida en interiores (Ber-
«hierba» y «trepadora» para las plantas, y lin, 1992). Más aún, las lenguas asocia-
«ave», «mamífero» y «pez» para los ani- das con una gran complejidad tecnológi-
males en nuestro habla común. Los gené- ca (como el inglés de Estados Unidos)
ricos se subordinan inmediatamente a las tienden a presentar más términos para
formas de vida, de modo que los nombres formas de vida (así como para iniciado-
«roble», «pino» y «abeto» son tipos de ár- res singulares) que las afiliadas a socie-
bol. Los específicos, como ocurre con los dades íntimamente dependientes de los
nombres científicos, tienden a ser binó- recursos naturales (C. Brown, 1984). Las
micos y se subordinan inmediatamente a similaridades superan, no obstante, a las
la clase o genérico común, de modo que diferencias en las clasificaciones popula-
«roble muerto» y «roble vivo» son al efec- res en lenguas diversas, así como entre
158 CLASIFICACIÓN

éstas y las científicas. Unas y otras com- raciales. Aunque el uso de términos de
parten criterios de ordenamiento y mor- raza es independiente de la unión paren-
fología pese a la diferencia en el número tai en ambos casos, brasileño y estado-
de clases, en su definición, nomenclatu- unidense, los fundamentos de tal inde-
ra, aspectos morfológicos que se conside- pendencia son totalmente diferentes. En
ran importantes («árboles» no es un ta- Estados Unidos se desarrolló un sistema
xón. en botánica, pero Anacardiaceae, de castas en el que una persona era «ne-
que comprende desde los enormes ana- gra» o «blanca» y donde el casamiento
cardos hasta la hiedra venenosa, presen- mixto era raro y a menudo ilegal. Cuan-
ta ciertos rasgos característicos en la do se dada, la prole generada era auto-
morfología de sus flores y frutos que le máticamente clasificada como « n e g r a » ,
confieren la categoría de taxón), y el ejemplo de hipodescendencia en la que
margen de términos de referencia geo- la clasificación racial de uno de los pro-
gráfica (clasificación popular) se restrin- genitores es absolutamente ignorada en
gen a las especies vivas con presencia lo- la calificación racial de la persona. En
cal, mientras que las clasificaciones cien- Brasil cabe que unos hermanos sean con
tíficas son, en principio, generalizables. frecuencia clasificados en «razas» dife-
Incluso la taxonomía científica, que data rentes, hecho del todo imposible en Es-
de Aristóteles, tiene raíces en la biología tados Unidos (Harris y Kottak, 1963).
popular (Atran, 1990). Las razas, como poblaciones reproducto-
En contraste con la expresión verbal de ras aisladas, no existen. Harris y sus co-
términos emparentados, la trasladabili- legas señalaron que la clasificación bra-
dad de los términos para los colores bási- sileña, aunque ambigua, abarca una
cos y la estructuración común de las je- multitud de fenotipos, independiente-
rarquías de los seres vivos, Marvin H A - mente de la clasificación de los progeni-
RRIS examinó las profundas diferencias tores del individuo y, por tanto, es más
intraculturales e interculturales en las exacta que la dicotomía estadounidense
clasificaciones de RAZA. Mientras que en «negro» y «blanco», basada en un siste-
Estados Unidos, por ejemplo, uno era ma de castas (Harris, 1970; Harris et al.,
históricamente «negro» o «blanco», Ha- 1993). La propia confusión en la asigna-
rris (1970) halló en Brasil un total de ción de identidad racial en Brasil, a uno
492 términos relativos al color racial en mismo o a otros, implica un caos semán-
una muestra de un centenar de infor- tico respecto del propio concepto. Cierto
mantes, quienes emplearon numerosos es que el número creciente de grupos ét-
términos para categorizar el color racial nicos diferentes en Estados Unidos y la
de 72 dibujos estándar representativos demanda de algunos de que se incluya
de diferentes fenotipos. Los términos de en el censo nacional una categoría «bi-
color racial suscitados por las tarjetas rracial» indica que la noción de una úni-
presentadas no indicaron referentes fo- ca identidad racial fija parece perder
cales (como fenotipos «blanco» o «ne- predicamento.
gro» prototípicos), a diferencia de lo ex- La aparente incomparabilidad de las cla-
puesto en los estudios de Berlin y Kay so- sificaciones raciales dentro de una pers-
bre los términos para los colores básicos. pectiva transcultural sugiere que el pro-
La clasificación racial brasileña popular puesto objetivo etnocientífico de mutua
es claramente diferente de la tradicional trasladabilidad de las clasificaciones cul-
en Estados Unidos en cuanto que admite turales es ilusorio aquí porque, como
una posibilidad más amplia de fenotipos campo semántico, «raza» no ha sido ja-
COCINA 159

más universal, a diferencia del parentes- gionalmente compartidas, reflejo de los


co, de la terminología para los colores contactos entre los hablados en una área
básicos y para los seres vivos. En contras- geográfica particular, como Mesoaméri-
te con otros campos semánticos presen- ca (L. Campbell et al, 1986). Por último,
tes en el estudio transcultural de clasifi- cabe clasificar a los lenguajes tipológica-
cación de la realidad, el que hace refe- mente en términos de características es-
rencia a- la raza, como ocurre con la tructurales compartidas, independiente-
clasificación dicotómica en Estados Uni- mente de los factores geográficos o gené-
dos, carece de validez empírica y de re- ticos, como cuando el japonés y el haurai
gularidad transcultural. «Raza» no es si- (una lengua papuana) se agrupan como
no un constructo exclusivamente popu- SOV (que presentan un orden de sujeto-
lar, mientras que los parientes, los objeto-verbo) (Comrie, 1989). BC
colores, las plantas y los animales son rea- Otras lecturas B. Grimes, 1992a, b; J.
les en todo lugar. WBal Grimes y Grimes, 1993; Ruhlen, 1987.
Véase también A N T R O P O L O G Í A C O G N I T I V A ,
SISTEMAS DE PARENTESCO DESCRIPTIVOS, cobada Ritual por el que el padre mi-
ANTROPOLOGÍA ECOLOGÍA, ETNOBOTÁNICA, metiza las arduas labores de la madre
ETNOCIENCIA. parturienta. Este «yacer» del padre pone
Otras lecturas Rosch y Lloyd, 1978; de manifiesto su nueva o renovada condi-
Tyler, 1969. ción de tal, que subraya imitando algunos
de los comportamientos del PARTO y ob-
clasificación de las lenguas La servando los T A B Ú E S pertinentes. MR
forma más tradicional y extendida de cla-
sificar los lenguajes es genética (véanse cocina En todas las sociedades huma-
los principios subyacentes en LINGÜÍSTICA nas, la preparación de comida incluye la
COMPARATIVA). La tabla 1 (p. 160) reúne aplicación de calor a productos crudos: en
las principales familias lingüísticas (in- ello consiste el hacer culinario o la cocina.
cluidas algunas aisladas, por ejemplo, las Entendida ésta como uso del fuego con es-
que cuentan con un solo miembro) con te fin, es sólo una manera de transformar
lenguajes representativos. No se incluyen los alimentos crudos, pero que adquiere
aquellos que carecen de un origen genéti- especial importancia por su asociación con
co único, como el pidgin y el criollo. La la noción de hogar (unidad de definición
clasificación es conservadora; muchos lin- en numerosos censos del pasado) como
güistas incluirían a algunas o todas las elemento central de la casa y lugar de las
modalidades de turco, mongólico, tunguí- ocupaciones domésticas de la mujer. El
sico, coreano y japonés como altaico, y re- hogar, con su fuego permanente, es el su-
conocerían otras grandes familias en las ministrador de calor, en especial en cli-
Américas, como el hokaino y el penutio. mas fríos, donde constituye asimismo el
Propuestas más radicales y polémicas foco de la vida social de la familia. Y en
agruparían a todas las familias de Papua calidad de tal genera divinización en la
en una sola (J. Greenberg, 1971) y en forma del dios de la cocina de China, los
amerindio a todas las indias norteameri- dioses del fuego de la mitología indo-
canas salvo la Na-Dene (J. Greenberg, europea, y aun los cultos más generaliza-
1987), así como a diversas lenguas de Eu- dos al hogar y a la casa que persisten en
rasia como nostrático o eurasiático.
las sociedades seculares del presente.
Los lenguajes también pueden ser clasi-
En el siglo X I X , el interés antropológico
ficados en términos de características re-
en la alimentación se centró en concep-
160 COCINA

Tabla 1. Principales familias lingüísticas y lenguas representativas

Familia lingüística Lenguas representativas


COCINA 161

Tabla 1 (continuación)

Familia lingüística Lenguas representativas

tos como « T A B Ú » , «TOTEMISMO», «SACRI- formar los alimentos como señal de la


FICIO» y «comunión», los aspectos reli- emergencia de la humanidad, el equiva-
giosos del consumo de comida. Los fun- lente culinario del papel del tabú del in-
cionalistas prosiguieron a lo largo de es- cesto respecto del sexo. Este interés llevó
tas líneas en el siglo XX y trataron de a un intento por distinguir gustemas (al
vincular estas prácticas con la estructura estilo binario según el modelo lingüísti-
de las relaciones sociales (la dimensión co), como en el contraste que observó en-
«sociológica») y con los procesos de pro- tre las cocinas inglesa y francesa (Lévi-
ducción y reproducción, como en el estu- Strauss, 1969b). La distribución de estos
dio de Audrey RICHARDS Land, Labour rasgos fue seguidamente comparada con
and diet in Northern Rhodesia (1939). la de esferas homologas a fin de poner de
Más específicamente centrados en la co- manifiesto las «actitudes inconscientes»
cina han sido los análisis estructurales de las sociedades consideradas. Más tar-
de LÉVI-STRAUSS (1963a), en los que en- de pasó de la distinción binaria al «trián-
tendió la aplicación del fuego para trans- gulo culinario» basado en el vocal h o m o -
162 COCINA

nimo de la lingüística (Lévi-Strauss, zan de comidas diferentes de las de los


1965), que prosigue en sus análisis de la grupos inferiores, donde las prácticas je-
mitología suramericana (Lévi-Strauss, rárquicas hacen referencia las clases de
1969-1981), donde el triángulo culina- alimentos en uso, la manera en que se
rio, con sus vértices crudo, cocido y po- preparan y sirven y la forma en que son
drido, se suplementa con un triángulo de tomados (la esfera entera de las «formas
recetas que comprende asado, ahumado en la mesa»).
y hervido. Otros autores (Lehrer, 1974) Las sociedades estatales compuestas de
han abundando en esta noción, pero ba- varias regiones no aparecen necesaria-
sándose en lexemas, unidades de una mente definidas por sus propias formas
lengua particular más que en gustemas de cocinar. En la mayoría de los estados
analíticos o incluso tecnemas. africanos eran pocas las diferencias exis-
Mary DOUGLAS usó una forma de análi- tentes en la dieta respectiva de los gru-
sis cultural para «descodificar una comi- pos superior e inferior. En términos ge-
da» (1971) reduciéndola a sus compo- nerales, los hogares de los jefes usaban
nentes, pero insistiendo al mismo tiempo las mismas recetas que en otros estratos,
en que debía situarse en el marco global con la posible excepción de contar con
de otras consumidas, pues «el significado más carne, más sal y más de todo antes
de una comida» se encuentra examinan- que de mayor variedad de elementos. Es-
do una serie de analogías repetidas, pa- ta situación guarda relación con el hecho
ralelamente al estudio a la manera de de que la mayoría de las unidades do-
RADCLIFFE-BROWN (1922) acerca de los mésticas dependían de la agricultura de
rituales de las islas Andamán. Del mis- azada, incluso las de los mercaderes ocu-
mo modo, la estructura simbólica debe pados en el comercio y las regiones po-
entenderse ajustada al modelo de rela- derosas y dirigentes volcadas en la ob-
ciones sociales. tención de botín, de modo que las dife-
Lo que se tiende a omitir en estos enfo- rencias económicas no eran grandes.
ques es el acento en las diferencias inter- Además, los miembros de cualquier re-
nas (por ej emplo, de CLASE) en las prác- gión tomaban a menudo sus esposas de
ticas culinarias, dado que la noción de otras, determinándose así cierta homo-
cultura implica en general la idea de ho- geneización de las prácticas culinarias
mogeneidad. Tampoco se presta sufi- entre las mujeres. En general no se for-
ciente atención a los cambios resultantes maron subculturas importantes y no
de estos conflictos internos, o a la impor- emergieron, pues, cocinas diferentes (J.
tación de nuevos cultivos, nuevas técni- Goody, 1982).
cas o nuevas recetas del exterior. Sin em- Contrástese esta situación con la de las
bargo, una reflexión sobre la situación sociedades principales de Europa y Asia,
mundial revela que estos cambios no es- donde los grupos de posición más eleva-
tán confinados sólo a las sociedades da desarrollaron estilos culinarios más
avanzadas, aunque es cierto que la in- complejos y tenían acceso a ingredientes
dustrialización de la comida ha acelera- y recetas más elaborados. Como Marc
do el proceso, por ejemplo, en la produc- Bloch (1967) ha señalado, estos grupos
ción y uso del azúcar (Mintz, 1985). tendían a desposarse en un círculo cerra-
En algunas sociedades estratificadas, di- do, endogámica más que exogámica-
ferentes modos de vida basados en el ac- mente, de ahí que desarrollaran sus pro-
ceso a recursos de varias clases significan pias subculturas. En ello se veían apoya-
que los grupos de posición superior go- dos por su riqueza mucho mayor en
COLONIALISMO 163

tierras de AGRICULTURA de arado (o in- ciones adquirieron gran importancia;


tensiva), donde la disponibilidad de ani- tanto en la Inglaterra puritana como en
males de labranza significaba que un la China comunista se impusieron severas
hombre podía producir mucho más que restricciones a los banquetes públicos.
otros, lo cual le permitía sufragarse un Un aspecto de este exceso es la constante
modo de vida «superior». Dado que el asociación de la comida con el sexo, te-
sistema predominante de DOTE fomenta- ma que ha interesado a Crawley (1902),
ba la unión de propiedad y posición, los Lévi-Strauss, Khare (1976) y a muchos
casamientos tendían a producirse en el otros autores. De China se ha dicho que
seno del grupo, entre personas que com- los vocabularios culinario y sexual se so-
partían el mismo estilo de vida. lapan, y no sólo en el plano simbólico, si-
Esta diferenciación aumentó con el ad- no también en el doméstico, ambos es-
venimiento de la escritura, que ayudó a trechamente relacionados.
grupos especializados al servicio de las
capas superiores, o aun a miembros de coesposa Mujer que comparte el ma-
éstas, a reunir y elaborar recetas en ma- rido con una o más mujeres en unión po-
nuales de cocina que seguidamente po- ligínica. MR
dían servir de modelo a quienes aspira-
ban a acceder al mismo estilo de vida. cognados Son aquellas personas re-
Este fue particularmente el caso con la lacionadas con un individuo por lazos de
llegada de la imprenta, cuando la proli- consanguinidad, sea por línea materna o
feración de ediciones abrió camino a la paterna. «Cognado» se usa a veces como
movilidad social. sinónimo de «ENADO». MR
En algunas sociedades de este tipo, el
proceso alcanzó un grado más alto que colaterales Se trata de parientes o
dio lugar no sólo a una cocina diferen- de líneas de parentesco que no descien-
ciada, sino a la alta cocina. China es al den directamente de un individuo, como
respecto muy representativa, y Michael es el caso de los hermanos o la progenie
Freeman (1977) ha discutido la emer- de los abuelos (tíos, tías, primos). MR
gencia de tal cocina en términos de la
amplia disponibilidad de ingredientes y colonialismo Establecimiento y man-
recetas, de un cuerpo de aventurados ca- tenimiento del poder, durante un plazo
tadores, el placer de cocinar y el desarro- prolongado, por parte de un poder sobe-
llo de una agricultura avanzada. Otros rano sobre un pueblo extraño y subordi-
lugares que dieron marco a una cocina nado que se mantiene ajeno al poder vi-
semejante fueron la India hindú, el gente. «Colonialismo» se asocia frecuen-
Oriente Próximo árabe y la Italia del temente con «colonización», a saber, el
Renacimiento. En medida diferente, to- asentamiento físico de gentes (colonos)
dos crearon culturas de restauración, crí- del centro imperial en la periferia colo-
tica para la emergencia de las cocinas re- nial por ejemplo, las antiguas colonias
gionales formalizadas de China. griegas, o los colonos británicos en las tie-
Tanta elaboración culinaria produjo ine- rras altas de Kenia). Rasgos característi-
vitablemente respuesta airada no sólo por cos de la situación colonial son el dominio
parte de los pobres, sino de los filósofos político y legal sobre una sociedad extra-
éticos, que ponían objeciones a semejante ña, las relaciones de dependencia econó-
derroche, exceso, diferenciación y POBRE- mica y política, la reorientación de la eco-
ZA. En determinados lugares, estas obje- nomía política colonial hacia los intereses
164 COLONIALISMO

y las necesidades económicas imperialis- cabo mediante asignaciones de tierras y


tas y la desigualdad racial y cultural ins- trabajo (el sistema de encomiendas y re-
titucionalizadas (Fanon, 1963). partimientos), con nuevas formas de ex-
El colonialismo es una variante del im- plotación económica (plantaciones y ha-
perialismo, entendido éste como rela- ciendas) y minería intensiva en mano de
ción territorial desigual entre estados obra en busca de vetas de oro y plata. Es-
basada en la subordinación y la domina- ta primera fase del colonialismo fue im-
ción, asociadas con particulares expre- pulsada en algunas de sus vertientes por
siones del capitalismo industrial como lo que Eric Wolf (1982) llamó « l a bús-
los monopolios financieros y los movi- queda del metal» y de otras formas de ri-
mientos de capital transnacionales. Co- queza (especias, marfil y esclavos), pero
mo forma de expansión territorial, el co- los orígenes de la expansión europea son
lonialismo es expresión de un desarrollo complejos, enraizados en la creciente
irregular en un sistema de capitalismo competencia mercantil, impulsos reli-
global en curso, así como de alteración giosos e ideológicos y el desarrollo políti-
de las divisiones internacionales del tra- co regional asociado con la crisis del feu-
bajo (Barrat-Brown, 1974). dalismo.
En la era moderna (desde 1870) se ha El colonialismo tuvo como marco una li-
empleado el término «colonialismo» co- mitada capacidad tecnológica (las colo-
mo descripción general del estado de so- nias se hallaban a menudo geográfica-
metimiento de sociedades no europeas mente muy distantes de la metrópoli, de
de resultas de las formas específicas de ahí que fueran relativamente autóno-
expansión, organización y dominio del mas) y el poder y los impulsos sociales de
imperialismo europeo, norteamericano y un modo particular de producción (feu-
japonés (Fieldhouse, 1981). El colonia- dalismo tardío). Aunque el primer colo-
lismo y las luchas por liberarse él han si- nialismo se considera a menudo «mer-
do fuerzas fundamentales en la configu- cantil» por su naturaleza, promovido por
ración de lo que hasta hace poco se ha los estados europeos a través de casas de
dado en llamar el «tercer mundo» y en comercio y compañías licenciatarias, su
la formación de un sistema global distin- impacto en el planeta excedió con mu-
to y moderno (S. Hall, 1996). cho la esfera del COMERCIO y de los inter-
cambios. Por ejemplo, millones de indi-
Historia viduos fueron tomados a la fuerza de
Le era del colonialismo empezó en el si- África para trabajar en régimen de ES-
glo XV con la expansión europea en Áfri- CLAVITUD en las plantaciones del Caribe
ca, Asia y el Nuevo Mundo. Inaugurada y sur de Estados Unidos, mientras que la
por España y Portugal y seguida luego minería y la ganadería aportaron al
por otros poderes europeos occidentales, Nuevo Mundo nuevos circuitos de co-
como los Países Bajos e Inglaterra, el colo- mercio internacional de bienes de gran
nialismo emergió a raíz de las conquistas consumo (Stavrianos, 1981).
y asentamientos violentos que siguieron a Como aspecto de un nuevo sistema glo-
un período de exploración extensiva. El bal emergente, el colonialismo nació en
proyecto colonialista más ambicioso fue el el sustrato de un residual feudalismo eu-
auspiciado por España en el Nuevo Mun- ropeo y duró tres siglos. Se desbarató en
do, que implicaba formas complejas de el siglo XVIII por el rápido avance del CA-
dominio y administración directa e indi- PITALISMO industrial en Inglaterra,
recta. La colonización española se llevó a Francia y Alemania, y cedió su sitio a
COLONIALISMO 165

una nueva forma o fase segunda, de du- — Distintas formas de estado colonial
ración mucho más breve y con raíces en (entendido como proyecto a la vez cultu-
un expansivo capitalismo de alcance ral y político: Corrigan y Sayer, 1985), y
mundial. El siglo que medió entre 1820 los intereses que representaban, como el
y la primera guerra mundial fue testigo ESTADO.
de la aparición de un orden colonial mo- — La diversidad de sociedades precolo-
derno respaldado por la total hegemonía niales sobre las que se impuso diferen-
europea del comercio mundial, las fi- cialmente la dominación europea. Dado
nanzas y las comunicaciones marítimas que colonizador y colonizado se encuen-
y por nuevas formas de autoridad políti- tran geográficamente separados, todos
ca y militar sostenida por la tecnología, los colonialismos deben enfrentarse a la
las ciencias aplicadas y la información espinosa cuestión de cómo han de ser
(el telégrafo y otros). administradas financiadas y rentabiliza-
Entre 1870 y 1918, los poderes coloniales das las colonias (Crow y Thorpe et al.,
2
sumaron en promedio 614.400 k m cada 1986).
año a sus posesiones; entre 1875 y 1915, Los estados coloniales fueron cruciales
una cuarta parte de la superficie de la para el establecimiento de las condicio-
Tierra se distribuyó o redistribuyó en nes necesarias para la obtención de in-
colonias entre media docena de estados gresos (por ejemplo, impuestos, adua-
(Hobsbawn, 1987). Gran Bretaña, Fran- nas), regímenes laborales (basados en
cia y Alemania ampliaron sus colonias formas varias de trabajo libre o servil)
en diez millones, nueve millones y dos instituidos para la manufactura de mer-
millones y medio de kilómetros cuadra- cancías; también para conjugar alianzas
dos, respectivamente; Bélgica e Italia, políticas que mantuvieran la ficción de
Estados Unidos y Japón aumentaron sus una participación local y, no obstante,
dominios en aproximadamente dos mi- aseguraran la hegemonía imperial (a
llones y medio y doscientos cincuenta menudo frágil).
mil kilómetros cuadrados, respectiva- A finales del siglo xix y principios del
mente. Esta fase de «imperialismo clási- XX, el colonialismo adoptó una gran va-
co» dejó de describirse en términos de riedad de formas. Una tipología útil em-
laissezfaire y mercantilismo, pues repre- plea las coordinadas de formas de pro-
sentó una nueva fase del desarrollo del ducción de bienes, régimen laboral y po-
capitalismo y de rivalidad interimperial. der político (Hicks, 1969). En el caso de
África fueron tres las formas más defini-
Colonialismo moderno das (Amin, 1973):
Puede clasificarse conforme al momento — Asentamientos de colonos, como en
y manera en que territorios ajenos fue- Kenia y Mozambique, donde el gobierno
ron incorporados a un sistema mundial directo por una clase de colonos se asoció
(véase TEORÍA DEL SISTEMA MUNDIAL) y con la producción de bienes de consumo
subyugados, en general mediante uso de exportables procedentes de las plantacio-
la fuerza, seguida de conquista y rapiña. nes: productos como el algodón, el té, el
Con más precisión, las variaciones en la café y el azúcar.
experiencia colonial resultan de la com- — Economías de comercio, como en Ni-
binación específica de: geria y Senegal, caracterizadas por un
— La forma de economía política capita- gobierno indirecto a través de las clases
lista en momentos específicos de la his- dirigentes locales (autoridades nativas),
toria mundial. que actuaban como burócratas colonia-
166 COLONIALISMO

les, y producción por el campesinado de que. Sin embargo, en gran parte del
bienes de consumo exportables, como mundo en desarrollo pervive una sensa-
aceite de palma y cacahuetes. ción general de que la descolonización
— Concesiones mineras en lugares como no se ha traducido en una verdadera in-
África del Sur o Zaire, donde el capital dependencia económica o política. La
transnacional dominó la economía nacio- persistencia de una producción primaria
nal y se reclutó una fuerza laboral inmi- destinada a la exportación y de élites po-
grante, a menudo a la fuerza en primera líticamente dependientes vinculadas a
instancia, desde «reservas nativas» espa- los poderes coloniales sugiere que el co-
cialmente segregadas para el trabajo en lonialismo se ha transformado en un
las minas, que impusieron una nueva con- «neocolonialismo perpetuo» (Abdel-Fa-
figuración a la economía política local. dil, 1989).
La educación occidental y la actividad
misionera, introducidas como medio pa- Perspectivas teóricas
ra adiestrar a los funcionarios de segun- Los esfuerzos por explicar los orígenes y
do orden y como brazo civilizador del es- la cronología, y el carácter y las conse-
tado colonial, tuvieron consecuencias cuencias del colonialismo moderno han
contradictorias. Los dirigentes naciona- generado una copiosa literatura. El colo-
listas, anticoloniales de primera genera- nialismo ha sido considerado una fuerza
ción, surgieron precisamente del servicio benigna de modernización económica y
civil (administrativos, maestros) y de las progreso social (la llamada mission civila-
escuelas de las misiones que continuaron trice) que garantiza la ley y el orden, l a
su educación más allá de los límites fija- propiedad privada y el contrato, infras-
dos por los maestros coloniales. En el pe- tructuras básicas e instituciones politoló-
ríodo que siguió a 1945, el aumento de gicas modernas (Bauer, 1976). También
los movimientos anticoloniales en las co- ha sido ubicado en diferentes tradiciones
lonias y las crisis económicas en un siste- del marxismo y neomarxismo como ins-
ma imperialista en declive contribuye- trumento de destrucción masiva, depen-
ron a un rápido proceso de descoloniza- dencia y explotación sistemática genera-
ción. Los poderes imperiales tacharon al dor de economías «distorsionadas» (véase
TEORÍA DE LA DEPENDENCIA) , desorienta-
sistema colonial de caro y crecientemen-
te ingobernable. El colonialismo se desa- ción psicosociológica, pobreza masiva y
creditó política e ideológicamente ante dependencia neocolonial (Rodney, 1972;
Baran, 1957; A. Frank, 1967). Algunas lí-
los emergentes movimientos nacionalis-
neas de pensamiento marxista han postu-
tas, a menudo activamente apoyados por
lado que el capitalismo colonial fue «pro-
el bloque socialista (véase NACIÓN).
gresista», actuando como poderoso, motor
La independencia del gobierno colonial
del cambio social (B. Warren, 1980); otros
llegó rápidamente en el período de pos-
trabajos marxistas han argumentado que
guerra, a pesar de que los colectivos de
el colonialismo no fue suficientemente
colonos blancos fueron especialmente
progresista, provocando la célebre obser-
resistentes a toda noción de poder indí-
vación de Kay (1975) de que lo que el ter-
gena. La independencia sólo se logró en
cer mundo necesitaba era más explota-
estos casos mediante la insurrección or-
ción, no menos. Otros estudios igual de
ganizada, como ocurrió con los mau man
controvertidos han postulado un MODO DE
de Kenia, o a través de una prolongada PRODUCCIÓN claramente colonial (Alavi,
guerra de liberación por guerrilleros in- 1975). Con todo, lo que queda claro es que
dómitos, como en el caso de Mozambi-
COLONIALISMO 167

el cambio de las «esferas de influencia» yectos coloniales donde se ha producido


informales al régimen colonial formal en la mayor parte del trabajo antropológico
el siglo XIX hincó sus raíces en una nueva reciente.
fase de transformación capitalista (llama- Han sido varios los hilos conductores de
da a veces la «segunda» revolución indus- esta nueva lectura antropológica del co-
trial) en la que la rivalidad capitalista y el lonialismo. Uno de ellos ha llevado a la
crecimiento de los fondos transnacionales recuperación de las voces perdidas —los
de capital industrial y financiero impul- silencios y ausencias en los registros im-
saron la búsqueda de materias primas, periales— acerca de las luchas y resisten-
nuevos mercados y nuevas oportunidades cias de grupos subalternos como el cam-
para la inversión. pesinado, los trabajadores menos cualifi-
Aunque la investigación antropológica cados y las prostitutas; otro ha permitido
ha aportado poco o nada en general a las reconocer que el examen de esta subor-
grandes teorías del colonialismo, efecti- dinación arroja una nueva luz sobre la
vamente se ha centrado en las represen- hegemonía colonial para centrarse en las
taciones culturales particulares de los «tensiones del imperio» (F. Cooper y
«otros», no europeos, y en las ideologías Stoler, 1989) —las contradicciones, el de-
y prácticas (misionarios, viajeros, cientí- sorden y la insuficiencia del gobierno
ficos) asociadas con los aparatos colonia- colonial— y en la dialéctica de la cons-
les que eran parte de las prácticas y ex- ciencia de unos y otros al respecto. En es-
periencias de los diversos colonialismos te trabajo se reconfigurado el colonialis-
locales (Taussing, 1987; Jean Comaroff y mo como proceso monolítico para susti-
Comaroff, 1992). tuirlo por una sensibilidad hacia las
culturas locales como palestra de comba-
Antropología y colonialismo te en el seno de sistemas globales históri-
La experiencia colonial implicó comple- camente específicos. Y por último, y con
jas y simultáneas pautas de resistencia y fines más ambiciosos, este nuevo concep-
adaptación al gobierno colonial, y es en to del colonialismo como objeto de es-
este terreno —el universo de la conscien- crutinio antropológico lo contempla co-
cia y la cultura de colonizador y coloni- mo proceso global transnacional y trans-
zado— donde los antropólogos han pres- cultural que echa por tierra las grandes
tado una importante contribución (Sto- narrativas imperiales eurocéntricas cen-
ler, 1995; B. Cohn, 1987; Alonso, 1995; tradas en las naciones coloniales (Said,
Swedenburg, 1995). 1978). Desde esta perspectiva «poscolo-
La antropología es inseparable de la his- nial», los subyugados Otros no eran sim-
toria y prácticas del colonialismo en un plemente actores de segunda fila en una
doble sentido: de una parte, los antropó- gran epopeya de dominación europea, si-
logos fueron con frecuencia empleados no que constituyen lo que Stuart Hall
por el estado colonial, y de la otra, la (1996) llamó «la cara exterior de la mo-
ciencia de la RAZA era parte integral de dernidad capitalista occidental» (véase
las formas en que los poderes coloniales POSCOLONIALISMO).
se representaban a sí mismos y a los Los antropólogos han contribuido a la
otros, no europeos, en el proyecto moder- tarea de reescribir la historia de Occi-
nista de los siglos XIX y XX (véase tam- dente, de ubicar en su verdadero lugar
bién DESARROLLO, MODERNIZACIÓN). Ha múltiples historias y contingencias cro-
sido en torno a las tensiones y contradic- nológicas y de recuperar las historias lo-
ciones surgidas en el seno de varios pro- cales extrañadas y relegadas cuya raíz se
168 COMERCIO

encuentra en las interrelaciones globa- té. Cuando una de las partes en el inter-
les-locales (Escobar, 1994; N. Thomas, cambio posee una vasta superioridad en
1994; Gilsenan, 1996; Stoler, 1995; armamento y puede imponer arbitraria-
R. Young, 1995). MWa mente las condiciones de transacción es
Otras lecturas Brewer, 1980; Ethering- muy difícil establecer la distinción entre
ton, 1984; I. Wallenstein, 1974. comercio y tributo.
Otro modo de adquirir bienes desde la
comercio Intercambio bidireccional distancia se ha dado en llamar comercio
en el que las transacciones suelen produ- «en sucesión», muy referenciado en el
cirse a menudo en un momento dado. El registro etnográfico. En este caso, los ob-
comercio comprende dos tipos de inter- jetos son transferidos de un grupo local a
cambio: (1) el mediado por alguna espe- otro vecino. Es frecuente que otra clase
cie de DINERO, donde la compra y la ven- de objetos siga el curso contrario, y que
ta son factores clave; y (2) el TRUEQUE, ambas se integren en la misma transac-
donde dos bienes o servicios se intercam- ción. Por ejemplo, las conchas de nácar y
bian por otros dos sin intervención de di- las hachas de piedra verde eran objeto
nero. Es cuestionable si debiera incluirse de intercambio a lo largo de un eje nor-
bajo la rúbrica «comercio» el INTERCAM- te-sur en lo que hoy se conoce como Pa-
BIO DE PRESENTES. Aunque frecuente en púa Nueva Guinea. (Las conchas de ná-
los escritos antropológicos, el comercio car tenían su origen en la costa meridio-
no constituye un concepto técnico bien nal y las hachas en la septentrional.)
definido. Algunos de los objetos eran almacenados
Las formas de comercio particularmente en un lugar intermedio, y otros despa-
interesantes para los antropólogos son chados. El valor relativo de cada uno
las que ser califican como de «de larga (comparado con el otro) se establecía en
distancia» y «en sucesión», porque con función de la distancia de su lugar de
frecuencia implican a muchas socieda- origen.
des distintas con valores culturales dife- Las pequeñas SOCIEDADES IGUALITARIAS
rentes. El comercio de larga distancia mantienen sistemas de intercambio re-
desplaza objetos a lugares muy alejados gular que propician la expedición de ob-
de su origen (cobre, bronce, obsidiana, jetos a puntos de destino muy lejanos.
gemas, hachas de piedra, nácar, etc.). En Los intercambios pueden producirse en
algunos casos se emprenden expedicio- el curso de encuentros esporádicos o en
nes a los lugares de origen de los recur- momentos diádicamente convenidos. Es-
sos, se adquieren las materias primas (y tos intercambios se denominan a veces
puede que se fabrique el objeto) y se re- de «comercio» y otras de «intercambio
gresa al punto de partida. Esto no consti- de regalos». Los criterios para diferen-
tuye comercio porque no hay intercam- ciar ambos conceptos no están claros. Por
bio. Más comunes son las expediciones ejemplo, una parte importante de las ex-
mercantiles que llevan a los individuos pediciones kula en las islas Trobriand
al lugar de origen de recursos que se «co- del Pacífico obedecía al comercio orga-
mercializan» mediante intercambio. La nizado entre visitantes y anfitriones, to-
evidencia arqueológica de este tipo de talmente al margen del suministro de
actividades es abundante en el antiguo valores kula.
Oriente Próximo, así como la evidencia Las sociedades de más entidad, en parti-
histórica de los últimos siglos sobre el cular las ESTRATIFICADAS, gozan de mu-
comercio ultramarino de especias, seda y chas más oportunidades para implicarse
COMPLEJO PECUARIO 169

en el comercio organizado. En las socie- modificación de la política fiscal. De


dades políticamente centralizadas pue- donde que la incertidumbre inherente a
den establecerse puntos concretos o estas condiciones propicie la concentra-
«puertos de comercio», ciudades, asenta- ción del comercio en bienes de lujo y al-
mientos o imperios mercantiles especia- to valor y, en comparación con éste, de
les sin más fin que el de acoger toda escaso peso.
suerte de transacciones con forasteros, a El comercio tienen el efecto de hacer
menudo ubicados en zonas fronterizas. disponibles objetos (y puede que servi-
Puede haber comercio interior, facilita- cios) extraños. Prácticamente todas las
do por la organización centralizada de sociedades humanas han comerciado. Y
las leyes, los jueces y el dinero que re- entre los efectos del comercio destaca el
fuerzan la reglamentación local de los incrementar el surtido de bienes y recur-
contratos, los sistemas locales de medida, sos a disposición de una localidad dada,
y a menudo también un lenguaje comer- que presumiblemente aumentan la ca-
cial local que permita la creación de un pacidad de los locales para gestionar su
conjunto uniforme de leyes. Los inter- entorno. Adicionalmente puede entra-
cambios entre sociedades urbanas son ñar la ventaja social de mantener una
menos uniformes y suelen denominarse interacción pacífica y fructífera entre so-
«tributo» o «trueque». ciedades vecinas. En el plano individual,
Por último, los individuos o las corpora- un socio de comercio puede significar el
ciones pueden comerciar allende las refugio necesario en caso de trastorno o
fronteras. Aunque de importancia extre- subversión del orden. RHun
ma, ha sido poca la atención dedicada Véase también CAPITALISMO, COLONIALIS-
sistemáticamente al estudio de los roles MO, MINORÍAS MEDIADAS, TEORÍA DEL SIS-
sociales y ocupacionales del comerciante TEMA MUNDIAL.
a grandes distancias y del que atraviesa Otras lecturas Curtin, 1984; Earle y
las fronteras políticas. La capacidad re- Ericson, 1977; Plattner, 1989; K. Polany
querida de estos individuos es enorme: etal, 1957.
los sistemas de medida son raramente
iguales en lugares diferentes, de modo compadrazgo Forma ritual de pa-
que esta clase de comerciante ha de po- rentesco derivada del padrinazgo católico
seer el dominio de varios; también varía romano común en España, Iberoamérica
la moneda, cuyo valor fluctúa en el tiem- y las Filipinas (Hart, 1977). La relación
po, como cambian las costumbres y las padrino-ahijado crea vínculos perma-
leyes contractuales de un lugar a otro. El nentes de obligación mutua y afecto en-
mercader de éxito ha de aprender todos tre las partes y entre los padrinos y los
estos sistemas y operar fácilmente con padres naturales de sus ahijados. MR
ellos. Además, la seguridad del comer-
ciante y de sus pertenencias depende del complejo pecuario Término acu-
poderío militar que le respalda, de la si- ñado por Melville HERSKOVITS (1926)
tuación de paz y justicia de los lugares para describir un conjunto de creencias
en los que desempeña su oficio, y aun de entre las sociedades pastorales del este y
la solidez de su propia red comercial. Y sur de África en las que el prestigio aso-
todos estos factores varían de una época ciado con la propiedad de ganado pare-
a otra y en lugares distintos y pueden ser cía superar hasta extremos irracionales
objeto de cambios súbitos por razones co- el valor económico real. Este complejo se
mo la guerra, una crisis económica o la caracteriza por tres aspectos:
170 COMUNICACIÓN

— La posesión de ganado se valoraba co- ya vida transcurre en un ámbito social.


mo riqueza en lo social más que en lo eco- Los antropólogos han hecho uso desde
nómico y era objeto de intercambios es- hace tiempo de la complejidad de las fa-
trictamente en contexto con las relacio- cultades y prácticas de comunicación co-
nes sociales, como el matrimonio, donde mo medida de las diferencias entre los
constituía la parte sustancial del pago de seres humanos y otras formas de vida.
la novia (véase P A G O P O R L A N O V I A ) . Mientras que muchos animales poseen
— Las reses no eran sacrificadas para ob- alguna forma de intercambio de infor-
tener carne, salvo en especiales ocasiones mación en su repertorio comportamen-
ceremoniales. tal primario, desde hace mucho tiempo
— Los ganaderos estaban estrecha, si no se considera que sólo los humanos son
emocionalmente, unidos a su ganado. capaces de la forma compleja de comu-
Herskovits entendía por «complejo» un nicación que llamamos L E N G U A J E . La ex-
conjunto de rasgos, no una fijación u ob- clusividad de esta facultad humana ha
sesión mentales, pero el término adqui- sido puesta en tela de juicio a raíz de los
rió pronto este significado psicológico. experimentos de comunicación llevados
La irracionalidad de estos rasgos fue re- a cabo en años recientes con otras espe-
chazada por estudiosos más modernos, cies animales, en particular chimpancés
que hallaron que la cría de ganado cons- y otros grandes monos. Sin embargo, es
tituía la estructura económica de un sis- razonable sostener que ninguna otra es-
tema cultural de creencias centrado en pecie animal ha desarrollado la comuni-
el ganado más que el sentido inverso. cación hasta el nivel de complejidad pro-
Entendieron que valorar el ganado era pio de la vida humana.
una muestra de sensatez donde la agri-
cultura era insuficiente (Porter, 1965; H. Modelos de comunicación teóricos
Schneider, 1979) y que el comercio esta- Aunque el estudio de la L I N G Ü Í S T I C A en
ba más extendido de lo que Herskovits alguna de sus formas data de la inven-
creía (Galaty y Bonte, 1991). Además, el ción de los S I S T E M A S D E E S C R I T U R A , los
«sacrificio ritual» demostró ser una modelos teóricos de la comunicación co-
fuente sorprendentemente regular de mo proceso general, considerado el len-
obtención de alimento (H. Schneider, guaje sólo como aspecto particular, son
1957). Hoy el debate ha pasado del relativamente recientes. El semiólogo y
«complejo pecuario» a la «complejidad lingüista Ferdinand de Saussure y el fi-
pecuaria» a medida que los antropólogos lósofo pragmático Charles Peirce pro-
han tratado de desentrañar las múltiples porcionaron la base de muchos trabajos
relaciones que confieren al ganado un posteriores sobre la estructura general
papel clave simbólico, económico, reli- de la comunicación gracias a su desarro-
gioso y social al mismo tiempo. TB llo de teorías acerca de la función de los
Véase también P A S T O R E S N Ó M A D A S . signos.
El antropólogo Edward SAPIR formuló
comunicación Es el comporta- una de las primeras propuestas generales
miento que se traduce en la transferen- para un enfoque comportamental de la
cia de información entre organismos con comunicación diciendo que «todo mode-
miras a modificar el comportamiento de lo cultural y todo acto de comportamien-
todos los participantes en el proceso. La to social implican comunicación, ya ex-
comunicación es básica en todas las for- plícita ya implícita» (1931, p. 78). Sostu-
mas de vida y esencial para los seres cu- vo igualmente que la comunicación de
COMUNICACIÓN 171

fundamentalmente de naturaleza sim- será el contenido informativo, y a mayor


bólica y, por consiguiente, dependiente probabilidad, menor información y tan-
de la naturaleza de las relaciones y el en- to más próximo será el suceso a la entro-
tendimiento entre los interlocutores. pía. La existencia de un sistema discreto
El lingüista alemán Karl Bühler desa- con parámetros de evaluación entre cu-
rrolló una teoría de campo sobre el len- yos límites puede ser calculada la proba-
guaje en su Sprachtheorie (1934) que bilidad de un suceso es esencial a esta
resultó ser un formidable modelo para definición; de otro modo, un suceso ines-
matemáticos, lingüistas y sociólogos perado será visto como de naturaleza
(Bühler, 1990). En síntesis consideró al aleatoria y, así, con escaso contenido in-
lenguaje compuesto por cuatro elemen- formativo.
tos —hablante, oyente, signo y objeto— y Roman Jakobson (1960), apoyándose en
tres funciones: la expresiva (de coordina- el trabajo de Bühler, desarrolló un mo-
ción del signo con el hablante), vocativa delo de comunicación similar al de
(de coordinación del signo con el oyente) Shannon y Weaver, modelo que se pre-
y referencial (que correlaciona signo y senta en la figura 1. En este diagrama,
objeto). cada uno de los que Jakobson llamó «fac-
Claude Shannon y Warren Weaver, de tores constitutivos ... en cualquier acto
Bell Telephone Laboratories, colabora- de comunicación verbal» es emparejado
ron en 1948 en el desarrollo de un mode- con una «función» diferente del lengua-
lo matemático de comunicación que, je (en cursiva). Según Jakobson, en cada
aunque influyente, eliminaba toda refe- comunicación verbal predominará uno o
rencia a factores sociales y culturales del más de estas funciones. Su particular in-
proceso comunicativo. La formulación terés en este aserto era explicar la fun-
de Shannon y Weaver (1971) contenía ción poética del lenguaje, que él identifi-
seis elementos: origen, codificador, men- ca como la función del lenguaje que ope-
saje, canal, descodificador y receptor. Es- ra para intensificar el mensaje.
tos elementos generales podían conce-
birse de muchas maneras, pero la formu- Comunicación animal y
lación más corriente reconocería al comunicación humana
hablante como origen, la mente y el sis- Los antropólogos han identificado desde
tema vocal como codificador, un sistema hace mucho tiempo la comunicación lin-
de claves como el lenguaje o el gesto co- güística como uno de los principales ele-
mo mensaje, las ondas sonoras en el aire mentos —si no el principal elemento—
o las señales electrónicas como canal, el que distingue a los humanos de otras
sistema auditivo y el cerebro como des- formas animales. En las décadas de 1950
codificador y el oyente como receptor. y 1960 algunos autores empezaron a ex-
Shannon y Weaver incluían también en plorar la continuidad de los sistemas de
su modelo el concepto de «ruido» sisté- comunicación humano y animal. La ma-
mico, cuya descripción matemática se yor parte del trabajo en este período ini-
conoció más tarde como «entropía» y fue cial fue conjetural y programático, pero
objeto de estudio por derecho propio. En eficaz a la hora de establecer nuevos pro-
esta formulación, la información se con- gramas de investigación.
sidera opuesta a la entropía; conceptos, Charles D. Hocken (1960) clasificó trece
ambos, que se describen en términos de «características estructurales» en las co-
probabilidad. Cuanto menos probable municaciones animales, algunas de la
sea un suceso en un sistema dado, mayor cuales identificó como privativas de los
172 COMUNICACIÓN

Figura 1. Elementos de diseño de la comunicación (según Jakobson, 1960).

seres humanos. Se encuentran resumi- psicólogos Alien y Beatrice Gardner, de


das en la tabla 1. De estas trece caracte- la Universidad de Nevada en Reno. La
rísticas, las últimas cuatro —desplaza- comunidad científica recurrió a la lista
miento, productividad, transmisión tra- de pautas variables descritas por Hockett
dicional y dualidad de modulación- para determinar cuan «humanas» eran
fueron consideradas por investigadores las comunicaciones de Washoe. Los lin-
posteriores capacidades exclusivamente güistas añadieron, a su vez, otras pruebas
humanas, y, por ello fueron consideradas tendentes a evaluar la capacidad sintác-
prueba de la presencia de capacidades tica de Washoe, a lo cual los Gardners
lingüísticas en otras especies animales. objetaron señalando que su experimento
El trabajo de Bühler y la sugestiva am- había sido meramente diseñado para po-
pliación de Jakobson al respecto consti- ner a prueba su hipótesis relativa a la co-
tuyeron asimismo la base del estudio de municación interespecies, no para medir
las comunicaciones animales. El semió- la capacidad de Washoe para expresarse
logo Thomas Sebeok (1965) usó su mo- en lenguaje humano (R. Alien Gardner
delo, pero lo amplió señalando que los y Gardner, 1969), pero fue en vano. Sus
canales visuales y táctiles son tan impor- investigaciones adquirieron aspectos
tantes como los auditivos en el espectro plurales con los investigadores que em-
total del comportamiento comunicativo pezaron a adiestrar y probar a una serie
de los animales; así, los términos «ori- de primates no humanos sirviéndose de
gen» y «destino» son más comprehensi- modelos diseñados para verificar o re-
vos que «hablante» y «oyente». chazar sus facultades lingüísticas más
Tanto los trabajos de Hockett como los que su capacidad de comunicación. Los
de Sebeok han sido usados para evaluar más aptos mostraron unos comporta-
la capacidad lingüística de los chimpan- mientos de comunicación extraordina-
cés y de otros grandes simios desde la dé- riamente complejos. Los detractores de
cada de 1960. El primero de los, así l l a - estos enfoques argüyeron que los com-
mados, chimpancés lingüísticos, de portamientos son producto de mecanis-
nombre Washoe, fue adiestrado en el mos de estímulo-respuesta y que su ca-
Lenguaje de Signos Americano por los rácter comunicativo es sólo aparente. Es-
COMUNICACIÓN 173

Tabla 1. Trece rasgos estructurales de la comunicación animal (según Hocken, 1960)

Rasgo Características

1. Canal auditivo vocal La información es vocalmente codificada y decodificada


auditivamente.
2. Emisión espacial La información se transmite por ondas de sonido creadas en
y recepción direccional el espacio, pero es recibida por el aparato auditivo capaz
de detectar la dirección de la fuente del sonido.
3. Extinción rápida La información declina rápidamente y permite
(transitoriedad) la transmisión de una nueva en orden secuencial.
4. Intercambiabilidad La información codificada vocalmente se percibe como
equivalente a la recibida auditivamente. En consecuencia,
lo oído puede ser imitado o repetido por el oyente.
5. Retroefecto total La información vocalmente producida por el originador
de la comunicación es asimismo oída por éste,
proporcionando así un efecto retractivo y de control.
6. Especialización Se usan diferentes modelos de sonido para diferentes fines
de comunicación. En los humanos, se usan primariamente,
si no exclusivamente, los sonidos del habla.
7. Semanticidad Los signos pueden ser comprendidos como representación
de los objetos de referencia.
8. Arbitrariedad No es imprescindible la similaridad intrínseca o conexión
entre los signos y las cosas de las que sirven como referencia.
9. Segmentabilidad El continuo sónico es procesado cognitivamente en
elementos discretos significativos.
10. Desplazamiento Es posible la comunicación acerca de un objeto fuera de
la presencia física de los comunicadores o imaginario
o de naturaleza meramente conjetural.
11. Productividad Los comunicadores pueden crear libremente comunicaciones
nuevas y originales sin tener de ellas experiencia previa.
12. Transmisión tradicional Las estructuras de comunicación e información vehiculadas
por la primera se transmiten y adquieren como resultado
de comportamiento social más que de capacidad genética.
13. Dualidad de modulación Las unidades de comunicación significativa se diferencian
entre sí por contrastes, combinándose a la vez según
modelos distintivos.

tos experimentos, aunque no fueron con- lucionado a partir de sistemas gestuales


cluyentes, han servido para poner en te- y señales verbales. El lingüista Philip
la de juicio la noción fundamental de L i e b e r m a n sugirió que la verdadera co-
que la comunicación lingüística repre- municación lingüística verbal sólo llegó
senta la frontera absoluta entre huma- con el desarrollo de una forma dada del
nos y animales. tracto vocal humano de resultas de la bi-
pedestación que conllevó la capacidad de
Evolución de la comunicación producir una gran variedad de vocales.
Los antropólogos han conjeturado que la Seguidamente postuló que el hombre de
comunicación humana puede haber evo- neandertal carecía de capacidad lingüís-
174 COMUNICACIÓN

tica plena, lo cual puede haber contri- Comunicación, poiesis (creación) y


buido a su extinción. La teoría de Lie- estructuras del discurso
berman ha sido cuestionada por otros in- En años recientes, los antropólogos han
vestigadores con el argumento de que los llevado su atención a modelos de comuni-
hallazgos fósiles no permiten reconstruir cación que tienen en cuenta la creativi-
el tracto vocal, compuesto de tejidos dad humana y la indeterminación inhe-
blandos (Lieberman, 1991). rente en todas las operaciones de comuni-
En cualquier caso, gestos, gritos, tonos cación. Friedrich (1986) señaló que la
vocales y otros elementos no verbales si- POESÍA es un aspecto natural de la comu-
guen desempeñando un papel crucial en nicación humana siempre abierto a inter-
la comunicación humana. Edward Hall pretaciones múltiples. De igual modo, los
(1959) ha señalado la importancia de la estudios de las estructuras metafóricas de
distancia interpersonal en la comunica- la comunicación (J. Fernández, 1986, La-
ción, objeto de estudio al que dio el koff y Johnson, 1980) demuestran que los
nombre de «proxémica». humanos tratan de salvar las imprecisio-
nes recurriendo a las imágenes.
Etnografía de la comunicación El estudio del DISCURSO efectivo se ha
La antropología ha tratado de documen- convertido crecientemente en el modo
tar la complejidad de las prácticas comu- preferido de análisis de la comunicación
nicativas entre culturas. Un proyecto de humana. El enfoque parte de la base de
investigación inspirado por el modelo que el proceso de comunicación es coope-
Bühler-Johnson ha sido el llamado inicial- rativo e implica cierta coordinación y ne-
mente «etnografía del habla» y luego «et- gociación comportamental entre dos o
nografía de la comunicación» por Dell más interlocutores. Esta aproximación al
Hymes y sus alumnos de la Universidad tema no considera a las comunicaciones
de Pennsylvania. Hymes desarrolló la lis- como un conjunto de transmisiones de un
ta original de elementos constituyentes y mensaje aislado de una persona a otra, si-
funciones de Jakobson en distintas publi- no más bien como un proceso emergente
caciones (1962, 1974), la más elaborada de que cambia continuamente de forma y
las cuales acuñó el mnemónico speaking propósito a medida que progresa (véase
(hablar) que se presenta en la figura 2. Sherzer, 1987). Esta postura llevará pro-

Figura 2. Elementos de la comunicación (según Hymes, 1974).


COMUNICACIÓN NO VERBAL 175

bablemente a modelos de análisis más ar las cejas pueden haber sido posturas
complejos en el futuro. WBe hostiles para los homínidos prehistóricos.
Véase también COMUNICACIÓN NO VERBAL, La expresión facial es una de las fuentes
PRAGMÁTICA, ANTROPOLOGÍA SIMBÓLICA. de información afectiva más importantes
para los seres humanos actuales.
comunicación no verbal La ma- Los movimientos de las manos o de otras
yor parte de la COMUNICACIÓN humana es partes del cuerpo de maneras claramen-
de naturaleza verbal. Sin embargo, los te interpretables son igualmente formas
antropólogos han sabido desde hace importantes de comunicación no verbal
tiempo que gran parte de la comunica- que se conocen genéricamente como
ción se produce por medio de mecanis- GESTOS. Birdwhistell llamó «cinesis» al
mos comportamentales no verbales: des- estudio de los movimientos del cuerpo.
de el gesto y el «lenguaje del cuerpo» al Muchos gestos «destacan» por su signifi-
uso del espacio interpersonal, pasando cado para los miembros de una sociedad
por el empleo de signos y símbolos y de dada. Los gestos de insulto, invitación,
estructuras temporales. requisitorios o despectivos parecen ser
Se ha visto que el comportamiento no universales en la sociedad humana.
verbal guarda muchas relaciones se- Edward T. Hall fue el precursor en el es-
cuenciales y funcionales con el verbal. tudio de la distancia intercorporal ( p r o -
Puede «repetir, aumentar, ilustrar, acen- xémica) y del uso del tiempo (cronómica)
tuar o contradecir las palabras; puede como formas de comunicación no verbal.
anticiparse al comportamiento verbal, Según Hall (1959, 1966) hay importan-
coincidir con él o sustituirlo, como tam- tes diferencias culturales en cuanto a la
bién seguirlo a modo de corolario; pero distancia guardada entre cuerpos en ra-
también puede serle totalmente ajeno» zón de diferentes fines sociales. En la so-
(Ekman y Friesen, 1981, p. 61). En todas ciedad norteamericana, por ejemplo, la
estas situaciones, los humanos han conversación social normal tiene lugar a
aprendido a interpretar las señales no una distancia media de medio metro en-
verbales de modo convencional. Sin em- tre interlocutores; en la sociedad egipcia
bargo, igual que las palabras deben ser puede ser de tan sólo un palmo. Las per-
tomadas en su contexto para su intrepre- sonas no familiarizadas con esta particu-
tación correcta, también el comporta- laridad pueden sentirse incómodas en un
miento no verbal debe ser interpretado acto social de esta naturaleza. Hall seña-
en el contexto total de una comunicación la igualmente que los diferentes concep-
dada (Birdwhistell, 1952, 1970). tos de TIEMPO son de carácter comunica-
Puede que la forma de comunicación no tivo. Caben aquí tanto la programación de
verbal más importante sea la expresión las rutinas diarias como la comida, la con-
facial. Los seres humanos son capaces de certación de citas y las ideas sobre la pun-
interpretar un número excepcionalmen- tualidad. En algunas sociedades, la falta
te grande de variaciones en la configura- de puntualidad es insultante; en otras, el
ción facial. Esta forma de comporta- uso rígido del tiempo incomoda.
miento no verbal es probablemente una Ekman y Friesen (1981) han desarrollado
de las formas de comunicación más anti- una tipología de comportamiento no ver-
guas en términos evolutivos. Basándose bal al hilo de los trabajos de Efron (1941),
en los estudios realizados sobre grupos de y han establecido las categorías siguientes:
primates actuales, movimientos faciales 1. Emblemas: actos no verbales que tie-
tan corrientes como la sonrisa o el arque- nen una traducción directa de dicciona-
176 CONCUBINATO

rio bien conocida por los miembros de única, unida por relaciones internas muy
una cultura dada. elaboradas, determinantes de múltiples
2. Ilustradores: movimientos del cuerpo niveles de significación.
que acompañan al discurso y puede bien Estos niveles de significación podrían ser
reforzar las palabras que contiene o mos- interpretados por el antropólogo como
trar una postura contradictoria, irónica o causa de un retrato regular y convincen-
de actitud concreta frente al mensaje te de la configuración y de la gente en su
verbal. seno. El mero conocimiento de sólo algu-
3. Muestras de afecto: primariamente nos aspectos de la configuración permi-
expresiones faciales que vehiculan esta- tiría predecir otros. La CULTURA podría
dos o actitudes emocionales. conocerse en igual medida que la perso-
4. Reguladores: actos que mantienen y na, y cada cultura sería apreciada por ra-
regulan la naturaleza vaiveniente del zones propias como estética y armoniosa
hablar y el oír, en general presentes du- o discordante y neurótica.
rante la interacción cara a cara. El configuracionismo reflejó claramente
5. Adaptadores: movimientos corporales la formación de Benedict bajo la égida
realizados a menudo inconscientemente de Franz B O A S en la tradición alemana
que hacen que las personas se sientan de la etnografía estética heredada de
Herder. Pero también influyó en él el
más cómodas en su interacción social,
holismo de la psicología de la Gestalt (W.
para mitigar la tensión o para acomodar-
Köhler, 1929), la humanística de Harry
se a la presencia de otros. Las dimensio-
Stack Sullivan (1964) y la filosofía ro-
nes proxémicas y cronómicas del eran-
mántica de Wilhelm Dilthey (1961).
portamietno verbal de Hall pertenecen a
El enfoque configuracionista de Bene-
esta categoría. WBe
dict fracasó en cuestiones relativas al su-
Véase también D A N Z A , L E N G U A J E .
puesto subyacente de coherencia; tampo-
Otras lecturas Kendon, 1977, 1981;
co quedaba claro exactamente qué aspec-
Key, 1975.
tos de la cultura eran esenciales y cuáles
puramente secundarios o efímeros. Be-
concubinato Estado de la esposa me- nedict se sirvió asimismo de modelos li-
nor; es decir, esposa de condición jurídica terario-psicoanalíticos para proporcionar
inferior a la de la esposa mayor u oficial. un esqueleto a sus configuraciones, mo-
Las sociedades poligínicas reconocen a delos que muchos antropólogos juzgaron
menudo dos o tres rangos de esposa, con inadecuados.
derechos y deberes diferentes respecto del
esposo y los restantes miembros de la fa- Sin embargo, el configuracionismo sigue
milia, al igual que ocurre con su proge- gozando de gran predicamento en la
nie. El término se aplica igualmente para imaginación antropológica. Por ejemplo,
referirse a la mujer que cohabita con un Clifford GEERTZ (1973), como Benedict,
hombre que no es su esposo. MR destacó la unicidad y la armonía interna
de cada sistema cultural, aunque repu-
configuracionismo Ruth BENEDICT dió la armazón psicológica que era esen-
hizo famosa la noción de configuracio- cial para la obra de Benedict. Al margen
nismo en su libro Patterns qf culture de la antropología, el teórico cultural
(1934a), donde retrató a las culturas en Norbert Elias (1978) ha cosechado gran
sentido análogo a las personalidades hu- éxito con un enfoque declarado configu-
manas. Así, cada cultura es entendida racionista que combina la complicada
como una entidad coherente, compleja y elaboración psicológica con el estudio de
CORTEJO 177

los procesos históricos de larga tradición GÍA, ORGANIZACIÓN SOCIAL e VISIÓN D E L


en la cultura europea. CL MUNDO, (Miner, 1952). Así, Mérida era
Otras lecturas Benedict, 1946; C. Geertz, una ciudad moderna poblada de numero-
1983; M. Mead, 1935. sos individuos que participaban en los
asuntos nacionales e internacionales, que
conflictos Véase RESOLUCIÓN DE CON- eran relativamente libres para tomar de-
FLICTOS. cisiones sociales y económicas y con una
visión moderna del mundo. Contraria-
consanguinidad Es la que atribuye mente, los «indios» de la otra población
relaciones en pura dependencia de una vivían del merodeo (véase RECOLECTO-
estricta descendencia biológica. Son con- RES) y de la agricultura de tala y quema.
sanguíneas, pues, las personas vincula- Su visión del mundo era precientífica y, a
das por filiación, por descendencia de un diferencia de la libertad individual y mo-
antecesor común o por ambas cosas a la dernidad de los urbanos, se mostraban fé-
vez, a diferencia de los A F I N E S , relaciona- rreamente incorporados a relaciones so-
dos por matrimonio. ciales de la familia y la sociedad que cer-
cenaban su libre albedrío. Entre estos dos
consumo conspicuo Es el des- casos extremos Redfield identificó otras
pliegue público de bienes de gran precio dos comunidades: una «población» rural
y uso de servicios costosos como alarde comercial con estrechas relaciones con la
de posición. En definición estricta, este ciudad, y la comunidad campesina de
fenómeno es especifico de las sociedades Chan Kom, que presentaba una mezcla
capitalistas donde las posesiones definen de rasgos «tradicionales» y «modernos»,
a la persona, y asi fue acuñado por Ve- aunque más próxima al concepto de pue-
blen (1899) para describir el comporta- blo. Redfield consideró el cambio históri-
miento de los ricos de Estados Unidos a co fruto de la D I F U S I Ó N de la tecnología
finales del siglo X I X . El término puede moderna, las formas sociales y las ideas
extenderse a otras sociedades donde el desde la ciudad al campo, es decir, desde
despliegue suntuoso de bienes cuya opu- un extremo a otro del continuum en un
lencia en número o calidad superan a su proceso gradual de MODERNIZACIÓN. MK
utilidad sirve de marca o reclamo de po-
sición. MR control de natalidad Véase EUGE-

Véase también P O T L A C H . NESIA, REPRODUCCIÓN.

continuum agrourbano Modelo control social Véase GOBIERNO, LEY,


desarrollado por Robert REDFIELD (1897- ORGANIZACIÓN SOCIAL.
1958) para clasificar diferentes tipos de
comunidad y proceso histórico, que ilus- corroboree Festival de danza noc-
tró con ejemplos de la península del Yu- turno de los aborígenes australianos.
catán en México (Redfield, 1941). En un
extremo de este continuum se encontraba cortejo Se dice del proceso por el que
la «moderna» ciudad de Mérida y en el un individuo establece una relación
otro una pequeña población indígena amorosa o que precede al desposorio. La
«tradicional». Estas dos comunidades re- voz tiene su origen en las prácticas rei-
presentaban los tipos de desarrollo máxi- nantes al respecto en las cortes de la Eu-
mo y mínimo, respectivamente. Compa- ropa occidental del medioevo. En sus
rándolos, Redfield examinó su T E C N O L O - versiones europea y norteamericana, de-
178 CORTEJO

nota ya un grado variable de compromi- posición social del hombre o en conocer


so en la interacción social premarital de su carácter. Más que el atractivo físico,
hombres y mujeres (Le Vay, 1993). «El parece ser éste el criterio principal de se-
proceso del cortejo puede entrañar no lección femenina del compañero y de
poco tiempo, energía y riesgo» (Frayser, formación de sus fantasías románticas.
1985, p. 24). Además de atraer a la otra Dado que lleva mucho más tiempo el
persona con ayuda de un elaborado des- evaluar el carácter que la belleza física,
pliegue de comportamientos o artefactos las mujeres pueden ser más lentas a la
del éxito, los pretendientes han de hacer hora de implicarse románticamente o de
frente en ocasiones a la agresividad de comprometerse formalmente (Janko-
sus competidores. wiak etal, 1992).
El estilo del cortejo y la expresión román- Si se valora el aspecto físico y la posición
tica presentan diferencias claras según el social, la presencia de éstos genera al
género, que obedecen tanto a tradiciones propio tiempo aprehensión y ansiedad.
culturales como a factores biopsicológi- El poder de la experiencia amorosa como
cos. La psicología evolutiva señala que el nubladora del juicio es un temor genera-
desarrollo de diferentes estrategias amo- lizado en todas las culturas. Puede crear
rosas no es siempre reconocible o fácil- desequilibrios que lleven a hombres y
mente comprendido. Hombres y mujeres mujeres a pensar que han sido seducidos
se sienten mutuamente atraídos por cua- de manera impropia o embrujados por la
lidades diferentes del amante o compañe- otra parte. En culturas de todo el mundo
ro potencial, que hacen que el hombre se son innumerables las narraciones plaga-
enamore con más rapidez y que la mujer, das de advertencias a hombres y mujeres
en cambio, lo haga con más cautela y del peligro que entraña el implicarse en
ponderación (Symons, 1979). un amor excesivo. Su manifestación más
En esta perspectiva, muchos de los carac- clara y vivida reside en la práctica uni-
terísticos «actos de amor» escenificados versalidad de todos los relatos que instan
durante el cortejo tienen por objeto po- a hombres y mujeres a ser particular-
tenciar respectivamente el atractivo mas- mente cautos frente a lo más deseable
culino y femenino (Daly y Wilson, 1978). del género opuesto: para los hombres, la
La mujer pondera la ambición, la labo- fascinación de la belleza física; para las
riosidad, la posición y la generosidad del mujeres, el poder de la posición social.
hombre; éste aquilata las muestras de Es cuando el cortejo es más intenso y fo-
presunta fertilidad: juventud, salud, ex- calizado cuando amor y sexo, aun siendo
clusividad sexual, capacidad de reproduc- EMOCIONES distintas, se imbrican íntima
ción e inversión parental (Buss, 1994). e inextricablemente. La cuestión crítica
Las diferencias de actitud masculina y debe ser entonces si estas emociones ge-
femenina pueden explicar en parte el fe- melas han de ser institucionalizadas
nómeno de la atracción instantánea o dentro o fuera del MATRIMONIO, o dejadas
«amor a primera vista». Si la idealiza- al criterio individual para que éste rein-
ción erótica y romántica en los hombres vente su formalización con cada genera-
se basa en imágenes de atractivo físico, ción. En cada emparejamiento no es el
también habría de explicar la capacidad aspecto singular, pues, del AMOR ROMÁN-
masculina de cambiar rápidamente en- TICO, la monogamia o la elección indivi-
tre la fantasía sexual y el profundo afec- dual, sino la combinación de los tres en
to romántico. Habitualmente, las muje- la institución del matrimonio lo históri-
res muestran más interés en evaluar la camente significativo.
COSMOLOGÍA 179

Los antropólogos culturales destacan el rutinarias y en los pensamientos de to-


impacto estructural de la transformación dos los humanos.
de la FAMILIA desde mera unidad de pro- Las nociones cosmológicas relativas a las
ducción a unidad de consumo que, en tér- fuerzas creativas y degenerativas que
minos geográficos, redujo los vínculos de afectan a la existencia humana en el
parentesco a la vez que proporcionaba a universo son críticas para comprender
los jóvenes los recursos económicos y cómo se orienta el humano en su entor-
emocionales para resistirse a las deman- no inmediato. Las gentes crean y atribu-
das parentales de autosacrificio. El rápido yen significados a todo lo que incide en
cambio social contribuyó también a la se- su existencia social y en su medio físico.
paración generacional en términos de va- Por ejemplo, los aborígenes australianos
lores culturales, lo cual impulsó a optar revisten a todos los aspectos del medio
por una mayor libertad del adolescente en que se desenvuelven, rituales y rela-
(Goode, 1959). En esta situación es el ciones sociales de significados que se en-
amor la base del desacuerdo intergenera- cuentran insertos en las prácticas mito-
cional y cauce de desafío por el que los lógicas y rituales asociadas con seres pri-
amantes esquivan las disposiciones de sus mordiales oníricos. Estas cosmologías
mayores y eligen por sí mismos a sus con- aborígenes articulan una particular vi-
sortes. Una vez redefinido el matrimonio sión espaciotemporal que considera a los
como unión amorosa establecida por elec- seres humanos íntimamente vinculados
ción personal, su ingreso en la «cultura con procesos cósmicos a los que deben su
visible u oficial» fue inmediata. En esta existencia y en cuya generación desem-
circunstancias, el amor ya no había de ser peñan igualmente un papel clave.
redescubierto en cada generación. En el Mary DOUGLAS, siguiendo los pasos de
mundo occidental, el amor romántico se DURKHEIM, se ha centrado en las cone-
convirtió gradualmente y con intensidad xiones entre tipos de cosmología y orga-
variable en el lenguaje del civismo y la nización de grupos sociales y políticos.
distinción social (Jankowiak, 1995). WJ Así, sugiere que es probable que las socie-
Véase también SEXO. dades con fuertes nociones de autoridad
Otras lecturas H. Fischer, 1992; Janko- política y límites drásticamente defini-
wiak y Fischer, 1992; Mellen, 1981. dos entre grupos sociales posean cosmo-
logías que entrañen poderosos conceptos
cosmología Comprende tanto los de fuerzas del MAL destructivas. Las creen-
conceptos generales del lugar del ser hu- cias y prácticas de BRUJERÍA abundan so-
mano en el plan general de la existencia bre todo en sociedades con un alto grado
como las fuerzas constituyentes y gene- de ESTRATIFICACIÓN, mientras que es la
radoras de este plan. Estas fuerzas rigen MAGIA la que caracteriza más bien a las
asimismo el ordenamiento de los seres SOCIEDADES IGUALITARIAS (M. Doüglas,
supramundanos y los procesos cósmicos 1966, 1970a).
globales que representan, con conse- Los críticos arguyen que la correlación
cuencias para la experiencia humana. entre cosmología y tipos de sociedad son
Las cosmologías suelen explorarse en difíciles de establecer. En Asia, por ejem-
contexto con las creencias religiosas y las plo, muchas clases diferentes de sociedad
prácticas rituales, pero afectan asimismo comparten las mismas orientaciones so-
a las realidades industrial, científica y ciológicas. Al tiempo afirman que las
tecnológicamente determinadas y se en- cosmologías no son sólo representaciones
cuentran implicadas en las actividades de un ordenamiento mundial, sino prác-
180 COSMOLOGÍA

ticas tan íntimamente entrañadas que la de los swazi había señalado que su vio-
afectan a la dinámica de la formación lenta temática desempeñaba un papel
social, con implicaciones en la estructura funcional en el mantenimiento del or-
de las prácticas sociales. El análisis de den político. Sin embargo, Beidemann
Bourdieu (1977) de las prácticas de las rechazó este enfoque por superficial, de-
cabilas norteafricanas es en este sentido mostrando que estos conflictos se inte-
señero y demuestra el papel de los su- graban en concepciones cosmológicas es-
puestos cosmológicos en la creación y re- pecíficamente swazi subyacentes a la
producción del ordenamiento del espa- monarquía, donde fuerzas caóticas y de-
cio social (la vivienda cabileña) y la es- moníacas desempeñaban un papel vital
tructura temporal del ciclo agrícola (el en el seno de un poder ordenancista fun-
calendario cabileño). damentalmente ambiguo. Muy reciente-
El estudio antropológico actual se centra mente, un debate entre Obeyesekere
en las cosmologías como forma impor- (1992) y Sahlins (1995) en torno a las
tante de conocimiento de sí mismas o co- circunstancias que rodearon la muerte
mo medio para conocer la dinámica de del capitán Cook en Hawai se basó en la
las formaciones sociales y políticas más interpretación de la dinámica cosmoló-
allá de las normas del sentido común, en gica en el seno de un proceso social. Obe-
general el racionalismo occidental. yesekere rechazó la opinión de Sahlins
Griaule (1965) y Leenhardt (1979) des- en el sentido de que Cook fue tenido por
tacan entre los precursores de la explo- un dios por los hawaianos. Pero Sahlins
ración de las cosmologías como sistemas contestó diciendo que el argumento de
de conocimiento, aunque la monumen- Obeyesekere tenía sus raíces en una no-
tal obra de LÉVI-STRAUSS en Mythologi- ción racionalista occidental tanto de las
ques (1969-81) sigue siendo el trabajo deidades como de los procesos políticos,
capital al respecto. Lévy-Strauss desbro- concepto que negaba el papel de las no-
zó el camino del valioso análisis sistemá- ciones cosmológicas hawaianas en su
tico de los MITOS para comprender el sa- particular interpretación de los sucesos
ber de las gentes en sus propios térmi- históricos. El pensamiento y la práctica
nos. Aunque se le critica por reducir el hawaianos implicaban una continuidad
pensamiento cosmológico inserto en mi- entre las divinidades y los seres huma-
tos a un binarismo occidental y a la lógi- nos. Además, la cosmología de la monar-
ca trascendental kantiana, fue él, y a quía hawaiana tenía el potencial de in-
mucha distancia de la mayoría de los an- terpretar la presencia de Cook de una
tropólogos, quien liberó otros modos del manera sumamente ominosa para las je-
pensamiento cosmológico de la tiranía rarquías hawaianas.
de los conceptos occidentales y los elevó El estudio de la cosmología ha reforzado
a la palestra del debate con el saber filo- la autocrítica antropológica acerca de sus
sófico y metafísico occidental, que, natu- sesgos culturales propios, incluso una de-
ralmente, entrañaba orientaciones cos- pendencia excesiva de dicotomías tan fa-
mológicas distintas. miliares como sagrado/profano, natura-
Los enfoques que consideran la cosmolo- l e z a / cultura, orden/desorden, bien/mal,
gía imbricada en el pensamiento y la material/inmaterial. La comparación
práctica pusieron en tela de juicio la opi- con las cosmologías hindú y budista (y de
nión de que era un mero reflejo de pro- muchas otras sociedades) que no expre-
cesos sociales. Por ejemplo, el análisis de san estas alternativas antónimas u oposi-
Gluckman (1965b) del ritual real incwa- ciones radicales revelan los fundamentos
CULTOS 181

cosmológicos judeocristianos, así como la ciones en las limitaciones, como en el de-


base histórica-cultural de los conceptos sarrollo, del saber. BK
antropológicos. Diversos autores (Blu-
menberg, 1987; Dumont, 1986b) han de- cualitativos Véase MÉTODOS CUALITA-
mostrado notables continuidades entre TIVOS.
muchos de los conceptos dominantes y
los paradigmas de la ciencia social (in- cuantitativos Véase MÉTODOS CUAN-
cluida la antropología) y los discursos fi- TITATIVOS.
losóficos-teológicos-científicos dimanan-
tes de las tradiciones judeo-cristianas. cuerpo Véase ADOLESCENCIA, ORNA-
Sahlins (1996) sostuvo que el funciona- MENTACIÓN CORPORAL, MUERTE, PURE-
lismo estructural británico es una trans- ZA/POLUCIÓN, REENCARNACIÓN, ESPÍRITU.
formación específica del pensamiento oc-
cidental como desarrollo dentro de la teo- culto a los ancestros o antepa-
ría adánica del Génesis que describe a la sados Véase ANCESTRO.
humanidad como imperfecta y origen
del sufrimiento (véase ESTRUCTURALISMO, cultos Grupos que siguen una reli-
FUNCIONALISMO). Así, el funcionalismo gión heterodoxa o se centran en una sola
estructural desarrollado a partir de la persona o principio, a menudo asociados
obra de Durkheim y MAUSS sublima las con conceptos de curación o salvación.
ideas de un humano egotista generador Sin embargo, lo primero que procede se-
de sufrimiento desde la satisfacción de ñalar acerca del término es que su defi-
deseos individuales en el concepto de nición sociológica ha sido objeto de no
«SOCIEDAD» como entidad supraorgánica. pocos debates. Aunque en la concepción
En los debates acerca del desarrollo del popular la voz «culto» evoca con fre-
mundo moderno es frecuente el aserto de cuencia imágenes de alocados personajes
que la emergencia de la actitud científica mesiánicos, el debate académico en la l i -
ha roto algunas barreras cosmológicas teratura dedicada a «cultos y sectas» sue-
para el conocimiento de la naturaleza de le centrarse en la estructura organizativa
las realidades existenciales. Los seres hu- y la distancia diferenciales entre el gru-
manos dejaban de ser el centro del esque- po y la religión reinante. Una de las de-
ma general de las cosas y su existencia finiciones clásicas (G. Nelson, 1969) su-
quedaba huérfana de significado y de braya la crasa simplicidad de la organi-
motivación por razones necesariamente zación: ninguna burocracia, ningún
ministerio, sólo el líder y un conjunto de
de orden divino. Sin embargo, esta visión
fervorosos seguidores. Sin embargo, mu-
supone que la ciencia moderna no es en
chos grupos con etiqueta de cultos son
sí un tipo de cosmología e ignora igual-
evidentemente mucho más complejos de
mente los nuevos saberes acerca del uni-
lo que sugiere esta definición (David
verso y las formas de existencia en su se-
Bromley y Shupe, 1981).
no, que son germinales en numerosas
La interpretación sociológica de culto se
cosmologías, incluidas aquellas que a pri-
funda en argumentos de «privación rela-
mera vista parecen anticientíficas. Más
tiva» que explica la captación en cultos,
aún, el modo en que los seres humanos
sectas y otros grupos marginales como
aprehenden sus realidades responde irre-
consecuencia de relativas privaciones
ductiblemente a conceptos humanos. El
económicas, sociales, psicológicas y otras
estudio antropológico de la cosmología se
(Beckford, 1975). Con todo, la minusva-
concentra en este hecho y en sus implica-
182 CULTOS

lía económica parece insuficiente para ritualidad indígena, sus características


dar razón de algunas de las característi- más notorias son la intensidad emocio-
cas de estos grupos, como también las te- nal y la creatividad simbólica. Fernán-
orías que simplemente atribuyen el fenó- dez desarrolló un elaborado aparato teó-
meno a un trastorno de la personalidad rico en torno al papel y la naturaleza de
(J. Lofland, 1969). Discusiones más re- la metáfora que engloba tanto la intensi-
cientes sobre religiones marginales (Bar- dad emocional del «iniciado» como la
ker, 1984; Beckford, 1975) han destacado cualidad eternamente creativa de aqué-
la combinación de la resolución de pro- lla. Similarmente, en un estudio sobre la
blemas sin incurrir en riesgos, el desarro- religión «neopagana» no tradicional en
llo de amistades en el seno del grupo y la Estados Unidos e Inglaterra, Luhrmann
satisfacción creativa como factor que (1989) señaló que la vinculación creativa
mueve a las gentes a comprometerse ac- de los participantes con el simbolismo
tivamente en estos movimientos. Al estaba profundamente conectada con la
tiempo que progresa la discusión al res- intensidad emocional de las vivencias
pecto y ha ido multiplicándose la varie- producidas por las prácticas. No sólo ha-
dad de cultos y sectas en todo el mundo y, bían optado por unirse a estos grupos
en particular, en Estados Unidos, estos ocultos, sino que los enriquecieron con
nuevos grupos —formados en torno a un su propia simbología, en parte reflejo de
autoproclamado profeta o a una visión su idiosincrasia.
utópica de un mundo precristiano y
El estudio de Harriet Whitehead (1987)
preindustrial— se designan con frecuen-
en torno al movimiento de la cienciolo-
cia como «religiones nuevas».
gía constituye un ejemplo particular-
Los antropólogos, generalmente indife-
mente interesante de culto centrado en
rentes respecto del uso de la terminolo-
la curación. Buscando comprender lo
gía, raramente usan «culto» para descri-
que a menudo se denomina vagamente
bir a los grupos religiosos que han estu-
como «eficacia simbólica» (el proceso
diado, aun cuando este término podría
psicológico por el que la mera acción
serles fácilmente aplicado en virtud de
simbólica tiene cierto impacto terapéuti-
su definición. Realmente, la entrada de
co en el individuo), Whitehead postuló
la mayoría de etnografías que en sentido
que el mecanismo transformativo de las
lato podría referirse a los cultos —como el
terapias rituales implicaba una «renun-
estudio de Tsing (1993) sobre los dayaks
cia» cognitivo-afectiva de las orientacio-
indonesios o la biografía de una sacerdo-
nes psicológicas previas y una reformu-
tisa vudú de Karen Brown (1991)— suele
lación en lenguaje simbólico ritualista.
tener poco que ver con la formación so-
(Sus temores legales sobre la publicación
ciológica de estos grupos. En cambio, los
del material reunido indican por qué la
antropólogos que escriben acerca de reli-
investigación de las religiones norteame-
giones heterodoxas centradas en una
ricanas no convencionales puede verse
persona o principio suelen ocuparse más
plagada de dificultades.)
bien de dos características comunes: crea-
Naturalmente, este proceso no es privati-
tividad simbólica y curación.
vo de la Cienciología; de hecho se da en la
La obra de James Fernández (1982) so-
mayoría de los rituales curativos de todo
bre una religión cameruniana sincrética,
el mundo (incluso en prácticas como el
bwiti, ofrece un importante ejemplo de
psicoanálisis). De hecho, casi todos los
creatividad simbólica. Forjada la creen-
trabajos antropológicos dedicados a este
cia a partir del cristianismo y de la espi-
campo de la curación adoptan alguna ver-
CULTURA 183

sión de la obra de Jerome Frank (1961) que fue la maltrecha sociedad iroquesa
en torno a la psicoterapia y análogos: la la que movió a su pueblo a seguir sus
cura es tanto más efectiva cuanto más in- dictados. Theodore Schwartz (1976a) re-
tensa es la fe del paciente en la ayuda que futó esta perspectiva aduciendo que en
le suministra el ritual y mayor su motiva- su estudio de los cultos cargo melanesios
ción por verlo asi; también cuando orga- no se apreciaba ninguna tensión especial
niza su dolor en una narrativa que le im- entre sus participantes. TL
plica emocionalmente; y cuando el sana-
dor, validado por la sociedad, interviene cultos cargo Son MOVIMIENTOS MI-
en la narrativa para hacerla más dúctil y, LENARISTAS cuyo sentido religioso se ci-
así, más útil para sus pacientes. fra en la adquisición de bienes materia-
Por otro lado, puede que sea verdad que les («cargo/cargamento») por medios ri-
para la mayoría de los antropólogos la tuales. Melanesia es el locus classicus de
voz «culto» evoca el concepto de CULTOS estos cultos, que se iniciaron en el último
CARGO, movimientos religiosos al pare- cuarto del siglo XIX al hilo de la domina-
cer en respuesta a la invasión o el con- ción por las potencias europeas. Las creen-
tacto occidentales. Estos movimientos se cias giraban en torno al reciente e m p o -
interpretan a veces como un intento de
brecimiento relativo de los indígenas y
reorganizarse socialmente para respon-
ofrecían medios rituales para obtener bie-
der al hecho de la manera más efectiva
nes occidentales, combinadas a menudo
posible. La voz «cargo» se explica porque
con una creencia en el retorno de los AN-
el movimiento religioso se centra a veces
CESTROS y el fin próximo del dominio y
en bienes materiales —herramientas, ar-
el antagonismo raciales, ya fuera por la
mas, mercancías— exóticos para los indí-
desaparición de las diferencias raciales o
genas. Términos más genéricos para este
de los europeos. MR
fenómeno son «culto de crisis» y «culto
Otras lecturas Worsley, 1968.
de revitalización», y uno de los ejemplos
clásicos es el descrito por Anthony Wa-
llace (1970) referido al pueblo iroqués. A
cultura E.B. TYLOR (1871) fue el pri-
mero en usar esta voz en sentido antropo-
finales del siglo XVIII, los iroqueses del
lógico, que memorablemente definió co-
estado de Nueva York habían sido derro-
mo ese «todo complejo que integra saber,
tados —se habían aliado con el bando
creencia, arte, moral, ley, costumbre y
perdedor en la revolución americana—,
cualquier otra capacidad y hábito adqui-
habían perdido la mayor parte de sus tie-
ridos por el humano como miembro de la
rras y se enfrentaban al desastre social y
sociedad». La formulación de Tylor sirve
económico. Un jefe séneca llamado Lago
aún hoy para acoger los diferentes enfo-
Hermoso tuvo una visión en la que se
ques de los antropólogos. En primer lu-
instaba a su pueblo a abandonar sus ma-
gar, la cultura comprende aquellos rasgos
las costumbres, el alcohol, las querellas
humanos aprendidos o que pueden
constantes y la brujería. Acto seguido le
aprenderse y que, en consecuencia, se
fue revelada la nueva estructura social
transmiten social y mentalmente más
iroquesa ideal. Aceptadas estas directri-
que biológicamente. En segundo lugar,
ces religiosas, el pueblo iroqués adoptó
cultura es en cierto sentido un «todo com-
un modo de vida radicalmente diferente.
plejo». Aunque muy discutida, la idea
Wallace sostiene que el profeta había ex-
fundamental de que todas esas «capacida-
perimentado estas visiones como conse-
des y hábitos» pueden y deben conside-
cuencia de su propia crisis personal y
rarse conjuntamente es muy poderosa.
184 CULTURA

Significa que extensas áreas de la vida MEAD y Ruth BENEDICT, quienes añadie-
humana, desde las técnicas de producción ron que si bien los seres humanos por
alimentaria hasta las teorías de la vida en doquier poseían en gran medida el mis-
el más allá, poseen una coherencia y una mo legado biológico, la naturaleza hu-
lógica propias que pueden descubrirse mana era tan plástica que podía susten-
progresando en una sola disciplina. tar un verdadero caleidoscopio de valo-
Fue Franz BOAS el paladín del concepto res, instituciones y comportamientos
de cultura, y con él la disciplina de la an- varios en diferentes culturas. Margaret
tropología, para enfrentarse a las elabo- Mead, por ejemplo, dedicó gran parte de
radas e influyentes teorías de finales del su carrera científica a trabajos de campo
siglo X I X que atribuían la mayoría de las que pusieron de manifiesto cómo deter-
diferencias entre humanos a la RAZA, o minadas cuestiones que parecían expli-
sea, a la herencia biológica. Ancladas en carse fácilmente por la biología humana
la nueva ciencia de la biología por ideas —la experiencia de la ADOLESCENCIA, los
evolutivas, sugerían que algunas razas, modelos de SOCIALIZACIÓN, el rol de los
comparadas con los europeos del norte, GÉNEROS en la sociedad— varían tanto
eran más primitivas y, por tanto, más que ninguna explicación científica natu-
próximas a los animales en forma corpo- ral única puede dar razón de ellos. Y
ral, capacidad mental y desarrollo moral. Kroeber abogó por la noción de que la
Boas (1911) rompió la aparente intacha- cultura es «supraorgánica» y poseedora
bilidad de esta teoría demostrando que de un carácter único en sí misma que
la forma del cuerpo no guardaba ningu- trasciende todo cuanto pueda sobrevenir
na relación con el lenguaje ni con nin- en el curso de la evolución biológica.
guna de las cuestiones que asociamos Otros boasianos se dedicaron a explorar
con el concepto de cultura. Además, ne- la noción de cultura en el campo de la
gó el supuesto de que otras «razas» eran antropología. Benedict (1954a) afirmó
menos morales o menos inteligentes que que una cultura no era simplemente un
los europeos septentrionales. Mientras «cajón de sastre sin ton ni son» ni una
que Tylor había hablado de «cultura» en cuestión de «pegotes y añadidos» como
singular, asumiendo que todas las socie- su contemporáneo de más edad Robert
dades poseían una versión más o menos LOWIE suponía. Entendió más bien que
elaborada del mismo legado, Boas usó el cada cultura «desechaba elementos in-
plural «culturas», que eran diferentes y congruentes, modificaba otros en benefi-
no podían medirse con un presunto pa- cio propio e inventaba unos terceros con-
trón único de progreso. A su vez, sostuvo sonantes con su gusto» (p. 54). El resul-
que las formas y complejos modelos de tado era un modo de vida compuesto en
vida humana eran tan diversos cuando torno a unos pocos principios estéticos e
se sometían a meticuloso TRABAJO DE intelectuales que producían una Wel-
CAMPO, que no podían provenir de un tanschauung, una singular VISIÓN DEL
proceso uniforme de E V O L U C I Ó N cultural MUNDO. Estos argumentos contribuyeron
o social ni de causas biológicas o geográ- a consolidar una aspiración aún muy vi-
ficas, sino que eran fruto de complejas va y poderosa: la tarea del antropólogo
causas históricas locales que escapaban a no consiste sólo en registrar una miríada
toda simplificación. de detalles acerca de un pueblo dado, si-
no en demostrar una unidad más pro-
Estas ideas fueron ulteriormente elabo- funda que integra los rasgos peculiares
radas por sus discípulos, entre ellos Ed- de una cultura, todo lo cual destilaba su
ward SAPIR, Alfred KROEBER, Margaret
CULTURA 185

aspiración y la de otros por establecer un miento de la cultura como conjunto de


clima de tolerancia e información y res- símbolos destacaba puramente los fenó-
peto mutuos entre las sociedades. menos mentales, más incluso de lo que
Es díficil darse cuenta hoy de cuán im- hiciera Benedict, y excluía la dimensión
portantes fueron las ideas de Boas y de práctica y material. Y donde la noción de
sus discípulos. Al final de la segunda sistema simbólico ha sido aplicada con
guerra mundial, la antropología cultural extremo rigor más que vagamente, como
estadounidense conoció una gran expan- en la ANTROPOLOGÍA COGNITIVA, la inves-
sión, de tal modo que hoy es, quizás jun- tigación se ha concentrado solamente en
to con la francesa, la más influyente en pequeños campos, como el de la CLASIFI-
todo el mundo. Fueron Boas y sus discí- CACIÓN animal en diferentes pueblos, y
pulos quienes fijaron la agenda de esta hasta en un único concepto, como el del
expansión promulgando una fe y propo- matrimonio en Norteamérica, de modo
niendo un proyecto. La fe residía en la que el «todo complejo» ha dejado de
fuerza de la cultura, que distinguía a los existir en absoluto.
seres humanos de los animales y creaba Una alternativa frente a este enfoque de
una lógica cultural y mental autónoma. la cultura como símbolo ha sido tomar
Leslie WHITE ( 1 9 5 9 C ) afirmó que, en al- como objeto de estudio aquellas dimen-
gún comienzo hipotético, «entre el hu- siones materiales infravaloradas por los
mano y la Naturaleza pendía el velo de antropólogos simbolistas, como la pro-
la cultura, y que el primero no podía ver ducción de comida, la artesanía y las re-
nada sino a través de este medio ... los laciones con el medio físico. La ANTROPO-
significados y valores existentes más allá LOGÍA ECOLÓGICA en particular ha tratado
de los sentidos». A lo largo del medio si- de proporcionar una nueva lógica para
glo siguiente, los incesantes esfuerzos de apuntalar por su base las formas cultura-
los biólogos por incluir la totalidad del les. El ejemplo más famoso (y menos
comportamiento humano en sus esque- convincente) de este MATERIALISMO CUL-
mas no haría más que reafirmar a los TURAL es el intento de Marvin Harris
antropólogos en este credo. ( 1 9 6 6 ) por explicar el culto al ganado en
Los antropólogos contemporáneos se la India aduciendo al efecto la utilidad
han aproximado a la cultura de diversas del excremento vacuno para los agricul-
maneras todas diseñadas para aprehen- tores. Un ejemplo más plausible es el que
der el concepto de forma más completa y ofrece Roy Rappaport ( 1 9 6 7 ) , quien labo-
convincente, que va más allá de la afir- riosamente trata de explicar la religión
mación defensiva de que la cultura no es de un pueblo de Papúa Nueva Guinea en
única sino inimaginablemente diversa y razón de su ecología y sus modos de sub-
que hace a las gentes diferentes de los sistencia. En este caso, la integración de
animales. la cultura es causal: las condiciones de vi-
da y las relaciones de producción origina-
Una opción ha sido tratar la cultura co-
ron (en algún sentido) las otras dimen-
mo sistema de símbolos que comprenden
siones de la cultura, la vida religiosa y la
el lenguaje, el arte, la religión, la moral y
visión del mundo. Pero estas explicacio-
(por principio) todo cuanto se revela or-
nes son característicamente endebles
ganizado en la vida social humana. Ello
cuando se aplican a la religión y materias
tiene el efecto de conferir a la cultura al-
afines, de modo que apenas cuentan co-
go del orden y la concreción que se obser-
mo imágenes de la cultura como un todo.
van y pueden estudiarse sistemáticamen-
Una tercera escuela de antropólogos
te en el LENGUAJE. Sin embargo, el trata-
186 CULTURA

aceptó fervorosamente la visión de Be- (1982) ha demostrado que la idea de cul-


nedict de la cultura como opción estéti- tura ha llevado a menudo a los antropó-
ca, y así empezó a considerar a la antro- logos a una serie de ilusiones: que las
pología como «traducción de la cultura», culturas son homogéneas, que el mundo
como la llamó EVANS-PRITCHARD (1956). se divide en sociedades atomistas o «pue-
Al respecto escribió Clifford GEERTZ blos» o que las sociedades objeto de estu-
(1973, p. 5): «El humano es una animal dio antropológico son tradicionales e in-
preso en redes de significados que él mutables. Sin embargo, las sociedades
mismo ha tejido ... redes que entiendo son difícilmente autónomas; existen en
como cultura, cuyo análisis es ... no una el seno de relaciones de comercio, de de-
ciencia experimental en busca de una pendencia mutua y (sobre todo) en rela-
ley que la explique, sino una labor de in- ciones de dominio y sumisión con otras.
terpretación en busca de significado». Hoy más de la mitad de la población
La consecuencia inmediata fue no sólo el mundial es multilingüe, y estos cambios
situar a la cultura firmemente más allá y mixturas globales no son recientes (o
de los límites de la ciencia natural, sino a posmodernos), sino que datan directa-
la antropología codo con codo con disci- mente del tiempo de los grandes explo-
plinas interpretativas como la crítica l i - radores europeos y de mucho antes.
teraria, que tratan sobre todo de hacer Lo irónico es que la noción de cultura
claro lo oscuro e inteligible lo que no lo nació en parte como respuesta al en-
es. Con todo, el sentido de unidad cultu- cuentro de sociedades a escala mundial,
ral no destaca en este propósito, como y en el plano humano, como reacción en
tampoco en la crítica literaria, por ejem- gran medida con miras a acuñar un sóli-
plo, y Geertz sólo pudo hallar tanta inte- do conocimiento que diera cabida a la to-
gración en la cultura como en «un pulpo, lerancia y mutua comprensión entre los
criatura más bien pobremente integra- pueblos. Ahora bien, sólo una noción
da; lo que se considera cerebro lo man- modificada de cultura puede alcanzar es-
tiene unido, más o menos, en un todo po- te objetivo: la que pone en tela de juicio
co agraciado» (1984a, p. 19). la idea de que aquélla es fija, delimitada
Si la antropología fuera filosofía, el fra- e inmutable. Los grupos humanos, co-
caso en establecer satisfactoriamente una moquiera que se definan, son cambian-
visión general y robusta de la integración tes y difusos, y las gentes pertenecen a
de la cultura podría resultar deprimente. toda suerte de categorías en competencia
Pero el mayor peso del esfuerzo antropo- que a menudo implican poder y subyu-
lógico ha recaído en la ETNOGRAFÍA, en la gación. Las gentes trabajan activamente
que los antropólogos demuestran rutina- sobre lo que han recibido a fin de res-
riamente estrechas conexiones y temas ponder a las circunstancias de su presen-
subyacentes que abarcan diferentes esfe- te, y al hacerlo así alteran su herencia
ras de la vida en una cultura u otra, como cultural. Por último, al reconocer que la
la jerarquía en el sur de Asia. El juicio naturaleza social de la especie humana
que ello impone es que la noción de cul- trasciende los límites supuestos por la
tura es, en la práctica diaria si no en la idea de cultura, también hemos de reco-
teoría, un éxito resonante y heroico. nocer que los niños incorporan algo bio-
Pese a la importancia de la cultura para lógico e innato al mundo: la capacidad
su disciplina, los antropólogos no pueden innata de relacionarse socialmente. Esta
centrarse exclusivamente en ella, ni en capacidad es activada por los actos de
la teoría ni en la práctica. Eric Wolf quienes les rodean y seguidamente for-
CULTURA DE LA POBREZA 187

ma el entramado en el que en el curso bierno de Estados Unidos han sido dura-


del desarrollo pueden adquirirse las «ca- mente criticadas en la literatura antro-
pacidades y hábitos» de la cultura. MC pológica (Leacock, 1971), donde al res-
Véase también ANTROPOLOGÍA CULTURAL pecto destacan cuatro puntos principales.
Y SOCIAL. En primer lugar, el concepto supone una
Otras lecturas Carrithers, 1992. visión estática de la cultura: se enumera
una serie de rasgos, seguidamente atri-
cultura de la pobreza Término buidos al fenómeno de adaptación a la
originalmente utilizado por Osear Lewis pobreza. No se considera la interacción
(1966) en sus estudios sobre las comunida- entre los pobres y sus patronos, las insti-
des pobres de México, Puerto Rico y la tuciones estatales, el comercio, ni su im-
ciudad de Nueva York. Lewis sostuvo que pacto diario en el mantenimiento de la
la pobreza era creada por la economía po- pobreza, la discriminación y el fracaso.
lítica del CAPITALISMO y era reflejo de la No se presta ninguna atención a los cam-
desigual distribución del trabajo y de bios con el tiempo o en determinados
oportunidades en las sociedades occiden- períodos históricos, y la descripción de
tales. Los pobres se adaptaron a esta situa- cultura es estereotipada y materialista.
ción mediante la que el llamó «cultura de En segundo lugar, pese a los esfuerzos por
la pobreza», transmitida luego de genera- conceptualizar una CULTURA, la lista de
ción en generación, y que presentaba una Lewis tiende a reflejar aspectos negati-
serie de rasgos característicos: planifica- vos, como la falta de planes para el futu-
ción para el presente desestimando toda ro o la ausencia de familias nucleares. La
proyección futura y preponderancia del cultura como creación de las gentes en su
matriarcado. Lewis sugirió que esta cultu- intento de labrarse una vida o como algo
ra se aprendía en edad temprana y tenía que posiblemente pueda incorporar re-
por consecuencia la incapacidad del pobre sistencia a unas condiciones miserables
para progresar socialmente. no se describe ni se toma en considera-
A la zaga de Lewis, no pocos analistas so- ción. Así, mejor sería hablar de las priva-
ciales y etnógrafos usaron estos plantea- ciones que entraña la pobreza en vez de
mientos para explicar la POBREZA en Esta- sugerir que lo descrito es una «cultura».
dos Unidos y otros países. En un informe En tercer lugar, se supone la socialización
para la Comisión de Pobreza del presi- de los niños a edad temprana en una cul-
dente Johnson, Daniel Patrick Moynihan, tura de pobreza y, por tanto, que una vez
a la sazón sociólogo de Harvard, se basó que son adultos inevitablemente repiten
en las ideas de Lewis para explicar la po- las pautas de sus mayores, lo cual implica
breza de los afroamericanos. Su informe que incluso si sus condiciones de vida
destacó concretamente la gran frecuencia mejorasen, el hecho de haber aprendido
de familias en régimen de matriarcado, de niños esa adaptación a la pobreza les
que entendió como causa principal de la incapacitará para aprovechar las mejoras
que denominó «maraña patológica» de sobrevenidas. Sin embargo, miríadas de
las familias negras, donde los niños solían datos sobre la movilidad ascendente de
presentar problemas de comportamiento, inmigrantes de segunda generación, al
de abandono prematuro de los estudios, igual que de afroamericanos, refutan es-
que se repetían generación tras genera- tos supuestos. Muchos analistas han se-
ción (Rainwater, 1967). ñalado que el postulado, no demostrado,
La idea de una cultura de la pobreza y su de que las adaptaciones a la pobreza, una
aplicación en la política interna del go- vez efectuadas, no pueden cambiarse no
188 CULTURA MATERIAL

hace sino imputar a las víctimas la culpa frecuentemente usadas como índice de
de su propia pobreza. infraclase eran la familia regida por la
En cuarto lugar, el concepto de cultura mujer, los embarazos en la adolescencia
de la pobreza implicaba que los valores y y el abuso de sustancias nocivas.
aspiraciones de los pobres eran diferen- Aunque algunos exponentes moderados
tes de los que albergaban los miembros de las teorías de infraclase ubicaron sus
más influyentes y de más éxito de la so- explicaciones de ORGANIZACIÓN SOCIAL de
ciedad. Los datos reunidos en torno a los los pobres en contexto con una economía
valores más considerados por los pobres cambiante, el énfasis puesto en la cuanti-
refutan el aserto. De hecho, contraria- ficación de parámetros cualitativos —de
mente a esa presunta «falta de orienta- difícil medición, por tanto— y las aplica-
ción para el futuro», los afroamericanos ciones de orden político centradas en una
estadounidenses —uno de los grupos a los visión estática de cultura y socialización
que presumiblemente la cultura de la les depararon pronto las mismas críticas
pobreza les iba por antonomasia como vertidas sobre la cultura de la pobreza en
anillo al dedo— valoraban la educación la década de los sesenta. Y del mismo mo-
mucho más que el norteamericano me- do que ésta fue citicada, lo está siendo ca-
dio. De ahí que no pareciera existir una da vez más el concepto de «infraclase»,
relación simple entre valores y pobreza, pese a su pertinaz presencia en la litera-
y que las víctimas de ésta pudieran tura política y los escritos populares. ISu
adoptar o rechazar los valores más gene- Véase también ANTROPOLOGÍA URBANA,
ralizados en la sociedad de su tiempo por URBANISMO.
razones históricas o por una multitud de
Otras lecturas D. Jones y Susser, 1993.
factores diversos.

Pese a las críticas sufridas por este con- cultura material Comprende todos
cepto de cultura de la pobreza, las ideas los objetos físicos producidos por miem-
que entraña se repiten una y otra vez en bros de una CULTURA particular. Varían
escritos sobre política social, educación, desde los puramente utilitarios a los muy
salud y campos similares. En la literatu- esotéricos. La antropología temprana
ra antropológica, por el contrario, el con- atendía a la colección de estos artefactos
cepto ha ido perdiendo progresivamente como medio para ubicar a las sociedades
predicamento desde 1970, aunque es en esquemas de ESTADIOS EVOLUTIVOS, pe-
cierto que las cuestiones sobre la adapta- ro este enfoque cayó en desuso con el au-
ción a la pobreza, la socialización perti- ge del FUNCIONALISMO. El estudio de la
nente y los valores predominantes en es- cultura material sigue siendo crucial en
te estrato siguen suscitando interés. A la ARQUEOLOGÍA, dado que tales artefactos
comienzos de la década de 1980 se intro- proprocionan el conjunto principal de
dujo el concepto de «infraclase» para datos en este campo. TB
describir y explicar la persistencia de
una pobreza extrema en Estados Unidos cultura y personalidad Fue el
(W. Wilson, 1987). Como la cultura de la nombre de un movimiento que trató de
pobreza, el concepto enumeraba una se- relacionar la antropología cultural con la
rie de comportamientos atribuidos a los psiquiatría y psicología entre 1928 y
pobres, de modo que era su propia con- 1955. A partir de 1960 dio en llamarse
ducta la que les impedía beneficiarse de ANTROPOLOGÍA PSICOLÓGICA, y en la psi-
las oportunidades que ofrecía la sociedad cología académica de la década de 1990,
norteamericana. Las características más psicología cultural.
CULTURA Y PERSONALIDAD 189

La escuela y sus objetivos do una nueva generación de antropólo-


Cultura y personalidad fue un vasto y gos realizó estudios entre los pueblos
desorganizado movimiento que reunió a americanos nativos y en el Pacífico.
antropólogos, psiquiatras y psicólogos de Los estudiosos de cultura y personalidad
acuerdo en la relevancia mutua de sus se distribuyeron por todo el abanico te-
disciplinas pero faltos de una posición mático en que se había dividido la antro-
teórica común, un líder reconocido y una pología cultural en sus plurales enfo-
base institucional. Sus fundadores fue- ques: relativismo cultural/relativismo,
ron Margaret MEAD, Ruth BENEDICT y materialismo/idealismo, científico/hu-
Edward SAPIR, discípulos de Franz BOAS, manista, fragmentando de paso el colec-
cuyo influyente concepto de la CULTURA tivo hasta entonces unido. También dis-
había introducido una dimensión psico- creparon sobre temas específicos de su
lógica que ellos trataron de precisar y campo: el valor de la psicología freudia-
traducir en investigación. Sostenían así na en comparación con otras, la descrip-
que la cultura desempeñaba un papel en ción de personalidades colectivas en opo-
el desarrollo psicológico del individuo sición al estudio de las diferencias in-
(Mead) y en los modelos emocionales tí- dividuales, uso de pruebas (tests) de
picos de culturas particulares (Benedict), personalidad en vez de anamnesis, ensa-
así como que los individuos de una socie- yo comparado de hipótesis frente a la ca-
dad dada entendían su cultura de mane- suística etnográfica. Así, el estudio de la
ras diferentes (Sapir). Criticaron las teo- cultura y la personalidad no constituyó
rías psicológicas que postulaban U N I V E R - una escuela de pensamiento con una
S A L E S para la especie humana sin tener programa de investigación concreto, sino
en cuenta su variabilidad, puesta de ma- un campo de exploración generalizada, y
nifiesto por el trabajo antropológico de así se estancó con carácter provisional y
campo en culturas diversas. Al mismo experimental durante casi treinta años.
tiempo se veían influidos por aquellas Cultura y personalidad fue un movi-
teorías psicológicas y psiquiátricas que miento norteamericano entre cuyos ex-
destacaban las influencias sociales en el ponentes se encontraban algunos de los
individuo, como las formulaciones neo- antropólogos más eminentes de la época,
freudianas de Karen Horney y la psi- aunque siempre fue considerado con
quiatría interpersonal de Harry Stack cierto escepticismo por los demás. Dada
Sullivan. Aunque el movimiento carecía la heterogeneidad de las posiciones teó-
de organización formal, a sus fundadores ricas y las prácticas exploratorias, nunca
antropológicos se unieron en seminarios, fue difícil hallar ejemplos de reduccio-
conferencias y publicaciones numerosos nismo psicológico, etnografía inapropia-
sociólogos, psicólogos y psicoanalistas, da o patologización de otras culturas, he-
entre ellos W.I. Thomas, John Dollard, chos que fueron aprovechados por los
Erik Erikson, Abram Kardiner, Henry A. críticos para anatematizar al nuevo cam-
Murray, y un círculo creciente de antro- po en su totalidad, particularmente en la
pólogos, como Ralph Linton, A. irving década de 1950. Hacia 1961, los antropó-
Hallowell, Gregory Bateson, Cora Du logos todavía alineados con la causa se
Bois, Clyde Kluckhohn y John M. Whi- distanciaron del trabajo anterior y rede-
ting, por citar a unos pocos. El campo de nominaron su disciplina «antropología
los estudios de cultura y personalidad psicológica». De hecho, el decenio ante-
fue muy activo en la década de 1930 y en rior había conocido la emergencia de
el período posbélico de 1945-1950, cuan- una investigación empírica más madura,
190 CULTURA Y PERSONALIDAD

como la manifiesta en los escritos de A.I. gía cultural de la década de 1990, que
Hallowell (1955) sobre el ego, los de Spi- implicó tanto a antropólogos como a psi-
ro (1957, 1958) sobre ideologías y expe- cólogos.
riencias de infancia en un kibbutz israelí, De manera similar, los miembros de la
y ya en la década siguiente los de Beatri- escuela criticaron los conceptos univer-
ce Whiting (1963), de carácter transcul- sales del trastorno mental, en particular
tural, sobre SOCIALIZACIÓN. la frontera entre el comportamiento
Cultura y personalidad establecieron las normal y patológico y la personalidad.
bases de nuevas teorías no sólo en antro- En «Anthropology and the abnormal»,
pología psicológica, sino también en tor- Ruth Benedict (1934b) propuso que las
no al desarrollo del niño y a la antropolo- definiciones de los comportamientos
gía médica. Estas contribuciones com- normal y patológico varían entre cultu-
prenden críticas de las teorías universales ras y, en consecuencia, inició el enfoque
(en particular acerca del desarrollo infan- cultural de la psicopatología que sigue
til y juvenil y los trastornos mentales), la siendo tema central de la ANTROPOLO-
relación entre la estructura social y el GÍA MÉDICA. Aunque el extremo relati-
comportamiento individual y la evalua- vismo de la investigadora no está en
ción de la personalidad individual en cul- consonancia con todo lo que hoy se sabe
turas diversas. acerca de los principales trastornos
mentales, su reconocimiento de los sig-
Críticas de teorías universales nificados culturales, capital para la psi-
Los miembros del movimiento de cultu- copatologia, proporcionó la base de las
ra y personalidad se revelaron escépticos fenomenologías culturales que surgie-
frente a las teorías generales del desarro- ron en la antropología médica ya entra-
llo infantil y juvenil, y trataron de apli- do el siglo.
car datos etnográficos y comportamenta-
les de culturas diferentes para construir Relaciones de estructura social y
generalizaciones más precisas acerca del comportamiento individual
desarrollo humano. Desde Coming of age Desde los albores del movimiento cultu-
in Samoa (1928) de Margaret Mead has- ra y personalidad se concibió la relación
ta Becoming a Kwoma (1941) de John funcional entre las instituciones de una
W.M. Whiting y The Balinese character sociedad y la estructura psicológica de
de Gregory Bateson y Margaret Mead sus miembros, de tal modo que cada par-
(1942), la investigación temprana de la te podía influirse recíprocamente en el
escuela de cultura y personalidad sobre mantenimiento de un status quo y en un
el desarrollo infantil y juvenil había proceso de cambio histórico. Así fue di-
puesto de manifiesto la pertinencia e versamente formulado por W. Thomas y
importancia de los datos antropológicos Znaniecki (1918-20), R. Linton (1936),
para comprender el desarrollo psicológi- Kardiner (1939, 1945), J. Whiting y
co del ser humano. Aunque estos traba- Child (1953) y Hallowell (1955). Mode-
jos influyeron en la psicología infantil los alternativos que implicaban una in-
del período 1935-1960 llevándola hacia terpenetración de cultura y personalidad
una posición más cultural-relativista, el fueron formulados por Benedict (1934a)
progreso de los enfoques cognitivos en el y Spiro (1951), entre otros. Estos mode-
estudio del desarrollo infantil después de los son fundamentales para cualquier
1960 creó la necesidad de una nueva crí- consideración consiguiente de las formas
tica cultural, de la cual surgió la psicolo- en que las instituciones e ideologías cui-
CULTURIZACIÓN 191

turales guardan relación con las pautas la mayoría han carecido de escritura. Sin
psicológicas poblacionales. embargo, en el mundo contemporáneo
sería difícil imaginarse a un grupo tan
Metodologías innovadoras aislado que no haya estado en contacto
Los estudiosos de la cultura y la persona- con medios que de una forma u otra se
lidad prestaron gran atención durante basan en la imprenta o que, en última
las décadas de 1930 y 1940 al desarrollo instancia, dependen de la alfabetización
de métodos que aportaran vías de estu- institucionalizada, como la radio, el telé-
dio de las personalidades de individuos fono y la televisión, y cada vez más los or-
de culturas no occidentales. Fueron los denadores. Si la escritura se define de
precursores de los intentos por evaluar la forma más amplia como cualquier siste-
personalidad individual en culturas di- ma de registro, como ha señalado Jacques
versas mediante el uso de anamnesis, Derrida (1976) en sus críticas de los tex-
pruebas de proyección y observaciones tos de antropólogos como Claude L É V I -
S T R A U S S , ningún grupo —ni siquiera una
comportamentales. Aunque no resolvie-
ron el problema, sus anotaciones no pu- sociedad «oral»— carece de ella.
blicadas, e incluso voluminosas HISTO- La importancia de la oralidad junto con la
R I A S D E V I D A de individuos particulares,
escritura como continuum de expresión y
posiblemente de pensamiento fue por pri-
proporcionaron el necesario punto de
mera vez comprendida con claridad por
partida para quienes más adelante se de-
los antropólogos clásicos, en particular por
dicaron a dicho estudio. RAL
Milman Parry (1971), quien elaboró una
teoría sobre la función formulaica de los
culturas orales Históricamente, los
textos homéricos. Más recientemente, en
antropólogos se han considerado estudio-
un libro muy influyente y polémico,
sos de las culturas orales donde los pue-
Marshall McLuhan (1962) argüyó que no
blos se han juzgado ajenos a la escritura o
era sólo la alfabetización, sino la tecnolo-
poco familiarizados o no dependientes
gía de la imprenta, lo que había revolucio-
primariamente de ella. De ahí que R A D -
nado el pensamiento de las sociedades hu-
C L I F F E - B R O W N argumentara (1952, p. 3)
manas y su modo de organizarse en socie-
que los antropólogos no podrían jamás
dades creando una «aldea global». El
estudiar realmente la historia de los pue-
trabajo de Jack GOODY (1968, 1977) en an-
blos «primitivos» dada la ausencia de re-
tropología ha operado con una hipótesis
gistros escritos.
más modesta, pero más cuidadosamente
Esta noción de la oralidad primaria de ensayada: que el uso de la escritura produ-
las sociedades tradicionalmente estudia- ce importantes diferencias en las estructu-
das por los antropólogos es objeto de de- ras psicológicas y sociales de las sociedades
bate. En primer lugar, aunque define co- que la adquieren. SC
rrectamente la misión de los antropólo-
gos en el pasado, hoy la mayoría de los Véase también ETNOGRAFÍA Y ETNOLOGÍA,
estudios de la disciplina tienen lugar en FOLCLORE, POESÍA.
sociedades donde algunos individuos, y a Otras lecturas Clanchy, 1979; J. Goody,
veces la mayoría, están alfabetizados. En 1987; Havelock, 1986; W. Ong, 1982;
segundo lugar, si la E S C R I T U R A se conside- Street, 1984.
ra en su sentido más estricto de notación
acústica lineal, el caso es entonces que de culturización Proceso mediante el
los millares de lenguas que han sido ha- cual un individuo adquiere las representa-
bladas en el curso de la historia humana, ciones mentales (creencias, conocimien-
192 CULTURIZACIÓN

tos, etc.) y modelos de comportamiento se inicia en la infancia como estadio de la


necesarios para funcionar como miembro formación y educación del NIÑO. Los ritos
de una cultura dada. Puede considerarse, de iniciación y otras formas de adiestra-
en el plano cultural, como equivalente del miento en etapas posteriores de la vida
proceso de SOCIALIZACIÓN. Los miembros poseen asimismo carácter culturizador.
de esta cultura entienden, en general, que MR
danza Uso creativo del cuerpo huma-
no en el tiempo y en el espacio dentro de
sistemas culturalmente específicos de es-
tructura y significado del movimiento.
Los antropólogos han analizado trans-
culturalmente la danza y su naturaleza
cognitiva y afectiva simbólicas, rasgo
que la diferencia del comportamiento
parejo de otras especies. Considerada en
sentido amplio como la antropología del
movimiento humano, la investigación de
la danza abarca un concepto general de
sistemas de movimiento estructurados y
de signos de acción como forma de CO-
MUNICACIÓN (Hanna, 1979; P. Spencer,
1985; D. Williams, 1991).
La antropología temprana de la danza
estuvo muy influida por la teoría alema-
na del Kulturkreis (véase ÁREA DE CUL-
TURA), en particular por el trabajo de
Curt Sachs (1937). Aunque en lo teórico
fundamentado y en gran medida depen-
diente de descripciones de segunda ma-
no, fue notable por su descripción ecu-
ménica de la danza y de su ETNOLOGÍA.
Alan Lomax, un folclorista norteameri-
cano, aportó una perspectiva comparada
global similar, pero se sirvió de un análi-
sis del movimiento basado en el «esfuer-
zo-figura» de los danzantes ya fuera
usando el torso como unidad o como dos
partes y el espacio en una, dos o tres di-
mensiones. Lomax y sus colegas midie-
ron la frecuencia de estos rasgos cinemá-
ticos en un conjunto de filmes y produje-
ron un «perfil» de movimiento para
cada una de las culturas examinadas
(Lomax, 1976; Lomax et al., 1968) Sin
embargo, estas muestras fílmicas eran
muy irregulares e inadecuadas. No refle-
jaban a ninguna cultura dada en profun-
didad y los esfuerzos por correlacionar
los perfiles de movimiento con otros ras-
gos m e d i a n t e ESTUDIOS TRANSCULTURA-
LES de diseño estadístico cruzado fueron
criticados por ausencia de variable con-
194 DANZA

creta de ensayo y por confundir correla- estudio de la danza desde una perspecti-
ción con causa. va LINGÜÍSTICA o ETNOCIENTÍFICA. Kaep-
En Gran Bretaña, los antropólogos FUN- pler (1972) recurrió a este enfoque para
CIONALISTAS se centraron en la danza co- desvelar la estructura de la danza, que
mo refuerzo de los sentimientos comu- entendió compuesta de «cinemas» y
nales (Radcliffe-Brown, 1922) o como «morfocinas» a raíz de sus trabajos de
ocasión liberadora del conflicto y la ten- campo en Tonga. Drid Williams (1991)
sión sociales (Evans-Pritchard, 1928). La ha elaborado su propia analogía lingüís-
identificación y los ejemplos de las nu- tica para el análisis del movimiento, que
merosas funciones posibles de la danza denomina «semasiología», donde desta-
recibieron atención extensiva y sus ex- ca la identificación de «signos de acción»
plicaciones funcionalistas predominaron como unidades de análisis, perspectiva
en la literatura hasta bien entrada la dé- que ha sido aplicada al lenguaje de sig-
cada de 1960. En Estados Unidos, la hija nos de los indios de las Praderas (Far-
de Franz Boas, Franziska, logró aunar el nell, 1995a).
estudio de la danza y la antropología en El trabajo antropológico más reciente usa
una serie de seminarios celebrados en el la danza como ventana sobre temas teóri-
Estudio de Danza de Nueva York a partir cos de más alcance (Giurhescu y Torp,
de 1940. Las ponencias luego publicadas 1991), entre ellos los que respectivamen-
reflejan el esfuerzo relativamente escaso te hacen referencia a los movimientos di-
por aplicar la teoría actual a la danza en ferenciales de la danza según el género
culturas remotas (Franziska Boas, 1944; de sus practicantes en el norte de Grecia
G. Bateson y Mead, 1952; Holt, 1939). (Cowan, 1990), a la transformación de las
El comienzo del estudio antropológico modalidades de danza por impacto del
actual sobre la danza quedó marcado por turismo en las Filipinas y en Cuba (Ness,
el artículo de Gertrude Kurath donde la 1994; Y. Daniel, 1995), y al análisis del
etnología de la danza se caracterizaba movimiento a la luz de la TEORÍA DEL
«no como una descripción o reproduc- DISCURSO en Brasil (J. Lewis, 1992). Los
ción de una de sus facetas en particular, folcloristas básicamente interesados en la
sino como enfoque tendente a situar esta danza tradicional en América del Norte y
manifestación en contexto con la vida Europa han descubierto a su vez que les
humana» (1960, p. 250). Basándose en es útil para configurar y representar las
una combinación de teorías y métodos identidades étnicas, nacionales y otras de
propios de su exhaustiva investigación carácter colectivo (Quigley, 1995). El
de las culturas norteamericanas nativas pensamiento antropológico ejerció una
y en las desarrolladas en el FOLCLORE eu- gran influencia en los estudios de histo-
ropeo, expresó su interés por la MÚSICA y ria de la danza (Novack, 1990), en parti-
la danza en términos de estructura y di- cular en los llevados a cabo por Kaeppler
fusión. Su trabajo (Kurath, 1986) inspiró (1993) sobre la danza hawaiana. Otras
a ulteriores investigadores a considerar vías descriptivas ha inaugurado también
la danza como tema antropológico con la l l a m a d a OBSERVACIÓN PARTICIPANTE en
valor propio, dando lugar a fecundos es- virtud de la cual el antropólogo presta
tudios sobre la danza en Hawai y entre gran atención a su propia experiencia
los indios hopi (Kealiinohomoku, 1976), corporal de la danza en su metodología
entre otros (Cord., 1974), con carácter (Sklar, 1994), vivencia que ha informado
transnacional comparado. algunos trabajos de experimentación
Otros investigadores han considerado el tanto en lo que se refiere a estilo literario
DAVIS, A L L I S O N 195

como a FOTOGRAFÍA. La aparición de la la ley «natural» de la competición. Estos


tecnología CD-ROM parece particular- juicios extremos, asociados con Spencer,
mente prometedora como medio para fueron rechazados por darwinianos en-
presentar la etnografía del movimiento. tusiastas como T.E. Huxley y por el pro-
Aunque estos CDs son de data reciente pio Darwin. (La opinión de Darwin
(Farnell, 1995b), la posibilidad de pre- acerca de la evolución social es que cua-
sentar sonidos, movimientos y análisis lidades como la simpatía y la autocon-
escrito integrados en un solo formato au- servación, destacadas por los teóricos del
gura una audiencia futura mucho más siglo XVIII centrados en el hombre natu-
amplia. CQ ral, habían evolucionado por selección
Véase también ETNOMUSICOLOGÍA. natural en el curso de la competición en-
Otras lecturas Lange, 1980; Rouce, tre grupos de gentes primitivas.) En Es-
1977. tados Unidos, el darwinismo social se
asoció con la ideología de empresarios
darwinismo social Contempla tan- como John D. Rockefeller y Andrew Car-
to las teorías formales de CAMBIO SOCIAL negie, que entendían el éxito en los ne-
elaboradas por teóricos de principios del gocios como prueba de que la competi-
siglo XX como Lester Ward o W i l l i a m ción lleva inevitablemente al progreso
Graham Sumner, como los modelos po- (Hofstadter, 1955). En Inglaterra surgió
pulares extraídos de diferentes fuentes también una versión de corte político l i -
positivistas, pocos de los cuales son dar- beral social que postulaba que los oríge-
winianos en sentido estricto (Bellomy, nes de la humanidad debían investigarse
1984). El término puede aplicarse más científicamente y que el darwinismo
generalmente a cualquier teoría social proporcionaba analogías de comporta-
que subraya la necesidad de la competi- miento social con las que atacar las posi-
ción para el progreso social. El hecho de ciones privilegiadas (G. Jones, 1980). TG
que estas construcciones destacan la Véase también EUGENESIA.
competición más que la selección ha lle-
vado a algunos historiadores a redefinir Davis, Allison (1902-1983) An-
el darwinismo social como «spenceris- tropólogo americano alumno de Har-
mo» social, por Herbert SPENCER, quien vard, la London School of Economics y
acuñó el término de «lucha por la exis- Chicago, quien en 1941 obtuvo un docto-
tencia». Dado que toda la teoría social en rado por su trabajo sobre economía polí-
aquel tiempo tenía que ser «darwinia- tica y violencia vinculada a CASTA racial.
na», al menos nominalmente, para gozar A mediados de la década de 1930 dirigió
de credibilidad, las nociones predarwi- un proyecto de investigación sobre casta
nianas de EVOLUCIÓN sociocultural en an- y C L A S E como principios intersecantes de
tropología se fundieron con el progresi- organización social en un pueblo de Mis-
sissippi situado en una región algodonera
vismo de Spencer en los esquemas evolu-
históricamente importante. El estudio
tivos de los primeros antropólogos, como era una ampliación en el sur de los reali-
Henry MAINE, John Lubbock, Lewis zados por Lloyd Warner sobre una ciu-
Henry MORGAN y E.B. TYLOR (Burrow, dad de Nueva Inglaterra, Yankee City,
1966). Como ideología política, el darwi- donde la clase social era el principio cla-
nismo social se oponía prácticamente a ve para la asignación de poder y presti-
todas las formas de control gubernamen- gio. El estudio meridional demostraba
tal sobre los procesos sociales o económi- que era un sistema dual de castas el que
cos, argumentando que interferían con
196 DEBATE FORMALISTA-SUSTANTIVISTA

cumplía esta función en el Mississippi, ridos en el curso de la socialización. Sus


cada casta diferenciada a su vez interna- estudios abrieron interesantes perspecti-
mente por clases. Deep South: a social vas sobre la escolarización de los niños
anthropological study of caste and class de las clases bajas, cuyas formas y entor-
(Davis et al., 1941) fue uno de los prime- no social eran negativamente valoradas
ros estudios antropológicos sobre desi- por la sociedad, con la interferencia con-
gualdad racial, a la vez que meticulosa siguiente en el logro académico enfoca-
disección de una ciudad estadounidense. do en la adquisición de una cultura de
Una de sus principales aportaciones fue clase media. Igualmente demostró que
la luz que vertió sobre la economía polí- las pruebas de cociente de inteligencia
tica y la organización social de RAZA en el (CI) miden el adiestramiento y el im-
entramado de relaciones características pulso competitivo por conseguir el éxito
de las interacciones entre ciudad y país. en el marco de la clase media más que la
Otras fases de su carrera ya dilatada se capacidad mental.
centraron en cuestiones del desarrollo de Siempre interesado en cómo la posición
la personalidad, la SOCIALIZACIÓN infan- social afecta a la respuesta emocional y
til y la medida de la inteligencia, demos- comportamental, Davis (1960) estudió a
trando la primacía del ambiente socio- los adolescentes de varias familias y ha-
cultural sobre la herencia. En estos estu- lló que los de clase media presentaban
dios aplicó sus conocimientos e interés confusión y hostilidad fruto de la ten-
sobre los conceptos de raza y clase al sión entre su restringida posición de in-
campo de la antropología psicológica y fancia y su emergente adultez fisiológi-
educacional. En el primero de sus estu- ca. Davis demostró que aun cuando los
dios psicológicos, Children of bondage adolescentes, en particular los varones,
(Davis y Dollard, 1940), examinó los maduran y asumen el estado adulto en
efectos de la opresión racial en el desa- la jerarquía familiar, la condición feme-
rrollo psíquico de los niños afroamerica- nina sigue subordinada, reflejando un
nos de las clases superior, media e infe- ataque cultural de por vida al ego feme-
rior, respectivamente. En una obra pos- nino en las familias patriarcales. En su
terior, Father of the man: how your child libro último (1983) ofreció un examen
gets his personality (Davis y Havighurst, psicosocial de las vidas de cuatro promi-
1947), comparó los modelos de socializa- nentes afroamericanos (Frederick Dou-
ción en familias norteamericanas de ra- glas, W.E.B. DuBois, Richard Wright y
za blanca y negra de Chicago basándose Martin Luther King, Jr.) que convirtie-
en la estructura de clase, y reveló que las ron su animosidad en constructivas ini-
diferencias interclases eran mayores que ciativas en pro del cambio social. FH
las existentes entre los grupos raciales y Véase también CULTURA Y PERSONALIDAD,
que el desarrollo temprano de la perso- DRAKE.
nalidad no era irreversible. Otras lecturas Drake, 1974; Harrison,
Si en sus primeros trabajos puso básica- 1992.
mente el acento en la estructura social,
sus investigaciones posteriores se aleja- debate formalista-sustantivis-
ron de la antropología social convencio- ta Controversia suscitada en el seno de
nal para centrarse más bien en la cultu- la ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA entre quie-
ra como sistema psicológico y en las cla- nes argumentan que las reglas formales
ses como subculturas marcadas por de la teoría económica neoclásica que
modos de vida diferentes entre sí, adqui- derivan del estudio de las sociedades del
DEMOGRAFÍA 197

mercado capitalista sirven para explicar abunda en algunos de los problemas más
la dinámica de las economías premoder- intrigantes de las ciencias sociales. Así,
nas («formalistas») y aquellos que sos- la demografía se solapa con el estudio de
tienen que los bienes y servicios de la los cambios teconológicos del paleolítico
economía actual se producen y distribu- (B. Hayden, 1981), los orígenes de la
yen por canales culturales específicos AGRICULTURA (M. Cohen, 1977; M. Co-
(«sustantivistas»). Los formalistas en- hen y Armelagos, 1984), la emergencia
tienden a su vez que si todas las econo- del ESTADO (Carneiro, 1970), los orígenes
mías implican la búsqueda, el uso y el y disolución del feudalismo (Brenner,
acceso racionales a recursos escasos por 1976), la aparición de una economía in-
parte de agentes sociales por propio inte- dustrial mundial (Deane, 1965) y, por
rés y con un propósito maximizador, ca- tanto, con las causas y consecuencias del
be aplicar reglas económicas formales «DESARROLLO» en sentido amplio (Pol-
para explicarlas (H. Schenider, 1974). gar, 1972). Los últimos aspectos presen-
Los sustantivistas, por el contrario, sos- tan desarrollos políticos de inmensa im-
tienen que diferentes formas de inter- portancia en cuanto a si el mundo está
cambio se rigen por normas y albergan ya, o casi, superpoblado y, como corola-
expectativas en ambos casos diferentes rio, cómo debieran asignarse los recursos
(Dalton, 1961). Al hilo de los postulados nacionales y planetarios (Hern, 1990).
de Karl Polanyi, afirman que hay tres Así, para los antropólogos, los conceptos
clases principales de intercambio: RECI- numéricos de la demografía entrañan
PROCIDAD, REDISTRIBUCIÓN y COMERCIO dimensiones morales primarias de com-
(K. Polanyi et al., 1957). Con esta óptica, portamiento humano e identifican pro-
los factores racionales, de maximización cesos y relaciones estructurales que in-
y estrategia perceptibles en el núcleo de fluyen profundamente en la dirección
la economía neoclásica y de la antropo- que toma el cambio social y cultural.
logía económica formalista son exclusi- Por ejemplo, el colapso poblacional con-
vamente característicos de las economías siguiente a la peste negra destruyó efec-
de mercado. MR tivamente el sistema señorial solariego
inglés (J. Bolton, 1980; Dumond, 1965).
demografía Estudio de las causas y El crecimiento poblacional crea condi-
consecuencias del crecimiento y declive ciones que pueden incrementar la efi-
poblacionales. Los conceptos centrales de ciencia distributiva (Handwerker, 1980):
la disciplina son, pues, de carácter numé- el desarrollo de un mercado potencial
rico: tamaño poblacional, estructura de hace provechosa la intensificación y es-
edades, cociente de sexos, densidad, tasa pecializaron de la agricultura (Netting,
de crecimiento y de nacimientos, muer- 1995); las bajas densidades de población
tes y movimientos que generan estas en África aumentan indebidamente los
características. Por tanto, la demografía costes del desarrollo (Amin, 1972). De
depende considerablemente de análisis manera similar, la alta mortalidad y la
numéricos y requiere instrumentos me- juventud características de todas las po-
todológicos concretos para obtener las blaciones humanas hasta el último siglo
variables necesarias (Handwerker, 1989a; implican una visión muy diferente de las
N. Howell, 1979; Hassan, 1981). . relaciones sociales y diferentes patrones
Sin embargo, el análisis demográfico de valoración de la MUERTE y de la ancia-
reúne casi todos los conceptos usados en nidad (Fourastie, 1972). Los niños pue-
cualquier análisis social y cultural y den no ser considerados personas reales
198 DERECHOS HUMANOS

en sociedades donde el 25-30 por ciento Hern, 1971, 1975). Algunos embarazos
(o más) mueren antes de alcanzar el año adolescentes refuerzan a muchas que ca-
de edad (Eng y Smith, 1976; Milton Free- recen de otro modo efectivo de mejorar
man, 1971). La muerte y el SUFRIMIENTO su vida (Handwerker, 1989b), mientras
adquieren enorme importancia social que otros sobrevienen como consecuen-
donde el 50 por ciento de la población cia del abuso sexual (Handwerker, 1993).
nacida el mismo año mueren antes de El crecimiento poblacional diferencial
cumplir quince años y el 80 por ciento —conseguido por una determinada com-
pueden hacerlo apenas iniciado su quin- binación de fertilidad, mortalidad y MI-
to decenio (Scheper-Hughes, 1992). Los GRACIÓN— altera las bases del poder polí-
ANCIANOS pueden merecer respeto mera- tico (M. Ward, 1986), pueden cambiar
mente por sobrevivir. El envejecimiento profundamente la compleja constitución
poblacional asociado con la TRANSICIÓN de una sociedad (Borjas y Tienda, 1987)
DEMOGRÁFICA a una natalidad y una y puede incluso incitar o suprimir la VIO-
mortalidad bajas indica una transición LENCIA entre o dentro de las fronteras na-
epidemiológica en la que la ENFERMEDAD cionales (Chávez, 1992; Hammel, 1993).
crónica suplanta a la de carácter infec- Los modelos de crecimiento y declive po-
cioso y agudo como principal problema blacional reflejan y generan a un tiempo
sanitario social (Omran, 1971). Los jóve- modelos conflictivos de responsabilidad
nes pueden considerar a sus padres y a moral y constituyen una de las más pode-
otros mayores con menos respeto, mera- rosas fuerzas impulsoras del cambio social
mente por ser tan numerosos (véase (Engelbrecht, 1987; Thornton, 1981). Pa-
Dorjahn, 1989). Las poblaciones de la ra la antropología, la demografía se en-
tercera edad crecen lentamente, y los re- tiende óptimamente como ecología de la
cién llegados a la población —los jóve- población humana sensible a las dimen-
nes— pueden gozar de menos oportuni- siones morales y políticas de la vida hu-
dades de mejora económica y social que mana. WPH
sus mayores. Surgen conflictos porque Véase también ANTROPOLOGÍA BIOLÓGICA.
los mayores que siguen trabajando pue- Otras lecturas Boserup, 1965, 1981;
den bloquear las posibilidades de hacer- Dumond, 1975; Hammel y Howell,
lo de los más jóvenes o porque la política 1987; Handwerker, 1983, 1986a, b; Ha-
de empleo requiere que esos mayores se rris y Ross, 1987a; Howell, 1986; Scrims-
retiren antes de lo que desean. haw, 1978; Swedlund, 1975.
Los antropólogos trabajan con poblacio-
nes enormemente variables: FAMILIAS in-
dividuales o UNIDADES DOMÉSTICAS, ban-
derechos humanos Los reconoci-
das de RECOLECTORES, unidades étnicas, dos a cualquier persona, meramente en
gentes que viven en los confines de una razón de serlo, en orden a sobrevivir, go-
población o región, ciudadanos de un es- zar de bienestar y prosperar. Además, no
tado, empleados de una organización o sólo alcanza a todo ser humano el recla-
toda la población mundial. marlos con razón, dado que así lo ampa-
Independientemente del alcance de la ra la moral y la justicia. Aunque son mu-
población estudiada, cada nacimiento, chas las clases de derechos contempla-
muerte o movimiento constituye un dos, los propiamente llamados humanos
evento político que puede expresar, limi- son los más fundamentales, universales e
tar, crear o ampliar el poder de un indivi- inalienables, por lo cual es de esperar
duo u organización (Handwerker, 1990; que los gobiernos los proclamen y de-
fiendan (Donnelly, 1989).
DERECHOS HUMANOS 199

La noción de derechos humanos univer- pólogo, de los informantes o de la comu-


sales se desarrolló en Europa durante la nidad anfitriona, al igual que compro-
Ilustración, fue codificada en acuerdos meter toda futura investigación en un
internacionales a raíz del GENOCIDIO nazi país extranjero. No obstante, desde los
y otros horrores de la segunda guerra tiempos de Franz BOAS, los antropólogos
mundial y ha adquirido presencia cre- se han visto a menudo implicados en
ciente en la teoría política y la práctica cuestiones de derechos humanos apor-
legal modernas. Son muchos los acuerdos tando testimonio especializado en proce-
internacionales importantes acerca de los sos legales relativos a tierras ancestrales
derechos humanos, como el Convenio In- y recursos de sociedades indígenas. En
ternacional de Derechos Humanos de las los últimos decenios, la profesión ha
Naciones Unidas, que incluye la Declara- prestado mucha más atención a los dere-
ción Universal de Derechos Humanos, el chos humanos, como pone de manifiesto
Acuerdo Internacional de Derechos Polí- el creciente caudal de publicaciones al
ticos y Civiles y la Ley Internacional de respecto (Downing y Kushner, 1988;
Derechos Económicos, Sociales y Cultu- Messer, 1993) y la emergencia de la an-
rales. En general, estas leyes contemplan tropología advocativa (R. Wright, 1988;
el derecho a la vida y a la protección Paine, 1985) y de organizaciones perti-
frente al abuso físico y psicológico, in- nentes, como Cultural Survival, Interna-
cluida la tortura; la prevención del arres- tional Work Group for Indigenous Affairs
to y prisión arbitrarios, y en consecuen- y Survival International. También orga-
cia, el derecho a un juicio justo; la pre- nizaciones profesionales como la Ameri-
vención de la esclavitud y el genocidio; el can Anthropology Association, la Society
derecho a la nacionalidad; libertad de for Applied Anthropology y la European
movimientos, incluidos la salida del país Association of Social Anthropologists han
propio y el retorno al mismo, así como el creado sus respectivos comités de dere-
derecho de asilo en otros países en caso de chos humanos.
persecución en aquél; el derecho de priva-
La antropología no es ajena conceptual -
cidad y de propiedad; libertad de expre-
mente y ni en la práctica a los derechos
sión, religión y reunión; derecho de los
humanos, predicado de una teoría de la
pueblos a la autodeterminación, cultura,
naturaleza humana a la que los antropó-
religión y lengua; y el derecho a la vivien-
logos pueden aportar elementos de gran
da, cuidados sanitarios y educación (Ed-
valor con sus comparaciones transespe-
ward Lawson, 1991).
cies y transculturales (D. Brown, 1991).
Los antropólogos se han mantenido ge- Sin embargo, uno de los grandes retos
neralmente en la periferia de los dere- con que se enfrentan los derechos huma-
chos humanos por varias razones: la an- nos universales nace con el concepto de
tropología se desarrolló con el COLONIA- RELATIVISMO CULTURAL, creado por Franz
LISMO y éste dependió de la violación de Boas y otros antropólogos (Herskovits,
los derechos humanos; éstos han sido en 1972) y criticado por muchos (Edgerton,
gran medida una cuestión gubernamen- 1992; Hatch, 1983). Algunos países acu-
tal y legal; se supone que los científicos sados de violación de los derechos huma-
son neutrales a fin de conservar su obje- nos han tratado de ocultarlo al amparo
tividad; y dado que los derechos huma- del relativismo cultural, al tiempo que
nos son políticamente sensibles, toda im- han tachado de imperialistas morales oc-
plicación en su esfera puede poner en cidentales a sus acusadores. Toda cultura
peligro la seguridad personal del antro- tiene ideas propias acerca de la morali-
200 DESARROLLO

dad que no son fácilmente extendidas TROPOLOGÍA LEGAL, NACIÓN, PAZ, RACISMO,
fuera de sus fronteras y mucho menos ORGANIZACIÓN SOCIAL.
formuladas como universales de toda la Otras lecturas Afshari, 1994; Amnistía
humanidad. Los antropólogos pueden Internacional, 1992; Bodley, 1982; Ma-
contribuir a la exploración, conocimien- yer, 1995; Milne, 1986; Tibi, 1994; W.
to y mediación entre la diversidad cultu- Washburn, 1987.
ral de las nociones acerca de los derechos
humanos (An-Naim, 1992; K. Dwyer, desarrollo Proceso de cambio por el
1991), y pueden tratar de reconciliar los que una creciente proporción de los ciu-
postulados fundamentales de la univer- dadanos de una nación pueden gozar de
salidad frente al relativismo (Renteln, un mejor nivel material de vida, una vi-
1990). da más saludable y larga, más educación
A nivel práctico debe reconocerse que los y mayor control y opción sobre su modo
violadores de los derechos humanos a de vida. En general se considera que el
menudo dirigen sus acciones contra in- desarrollo se basa en niveles de producti-
dividuos y grupos concretos basándose, vidad más altos, accesibles por la aplica-
al menos en parte, en aparentes diferen- ción de la ciencia, la tecnología y las for-
cias biológicas, sociales, culturales o lin- mas más eficientes de organización eco-
güisticas. La antropología puede anali- nómica y gestora. Prácticamente todos
zar esta situación como ciencia humanis- los gobernantes hacen profesión de com-
ta que documenta, interpreta y celebra promiso con la promoción del desarrollo
la unidad y diversidad de la humanidad. así entendido. Líderes, legisladores y
Además, en el curso de su TRABAJO DE académicos discrepan, no obstante, sobre
CAMPO, los antropólogos gozan a menudo la importancia relativa de las barreras
de una oportunidad privilegiada para técnicas, económicas y políticas al desa-
controlar y documentar las actitudes re- rrollo y, por lo tanto, sobre las priorida-
lativas a los derechos humanos, aunque des para lograrlo.
de forma discreta por los riesgos que Los debates antropológicos se han cen-
comporta. trado menos en estos amplios objetivos y
Tradicionalmente, la antropología ha más en las implicaciones de una defini-
centrado sus estudios en los pueblos in- ción más restringida del desarrollo como
dígenas y las minorías étnicas, socieda- esfuerzo de los gobiernos occidentales
des éstas que con frecuencia son someti- posteriores a la segunda guerra mundial
das a abusos de los derechos humanos y por contener al comunismo, elevar el ni-
aun a ETNOCIDIO y genocidio. Son en ge- vel de vida y promover un crecimiento
neral el grupo menos poderoso y peor es- económico y relaciones comerciales mu-
cuchado del país. Más aún, cabe que en tuamente beneficiosos a través de pro-
el futuro vean sus derechos humanos gramas de ayuda exterior. Este esfuerzo
crecientemente maltratados, ya que los (inspirado por el éxito del Plan Marshall
más se encuentran en las últimas FRON- en la reconstrucción de Europa) y el dis-
TERAS del mundo, áreas privilegiadas pa- curso asociado con él se fundamentaron
ra la explotación de la tierra y los recur- en dogmas etnocéntricos de la teoría de
sos naturales en razón del aumento de la MODERNIZACIÓN cuyo norte era que só-
los niveles de población y consumo (M. lo adoptando los credos e instituciones
Miller, 1993). LS «occidentales» podían abrigar esperanzas
Véase también GRUPOS ÉTNICOS, ETNO-
de desarrollo otras sociedades. Los econo-
CENTRISMO, TENENCIA DE LA TIERRA, AN-
mistas desempeñaron un papel capital en
DESARROLLO 201

la teorización y la práctica de esta noción sarrollo rural, proyectos para los que se
restringida del desarrollo, particular- consideró escasa la utilidad de los antro-
mente en Estados Unidos, mediante ini- pólogos, cuyos empleos fueron abolidos
ciativas auspiciadas por los presidentes por la administración Eisenhower duran-
Truman y Eisenhower (1945-1960). te la década de 1950. A su vez, los antro-
Aunque sus modelos y recetas han cam- pólogos se sintieron decepcionados por la
biado en lo tocante al componente de la política exterior norteamericana, y muy
acción gubernamental, los mercados, las molestos por la implicación de algunos
inversiones, la gestión y la creación de colegas en planes de contrainsurgencia
instituciones, los economistas no se han en Chile (I. Howowitz, 1967), Tailandi
distanciado mucho de los supuestos ini- (Wakin, 1992) y Vietnam (Hickey, 1982).
ciales de la teoría de la modernización. Por último, aquellos antropólogos que
Los antropólogos han tenido una rela- habían adoptado perspectivas teóricas de
ción ambivalente con el desarrollo im- la ANTROPOLOGÍA MARXISTA y TEORÍA DE
pulsado desde el gobierno (Hoben, LA DEPENDENCIA empezaron a declarar
1982). En la década de 1950 se les em- que el CAPITALISMO y el desarrollo occi-
pleó para facilitar la difusión de mejores dental eran la causa, no la solución, del
tecnologías superando las resistencias al subdesarrollo.
cambio enraizadas en valores, institucio- Las estrategias de desarrollo empezaron
nes y prácticas tradicionales. Distingui- a cambiar a partir de 1970 con el fracaso
dos especialistas, entre ellos Arensberg de las economías de goteo. Ello condujo
(1964), Goodenough (1963), M. Mead a desplazar el acento de la nueva política
(1955b) y Spicer (1952), redactaron di- al suministro de ayuda al desarrollo di-
rectrices para el desarrollo de las comu- rectamente a los pobres del campo, de
nidades y desempeñaron papeles promi- modo que hacia finales de la década eran
nentes en muchas misiones de ayuda ex- numerosos los antropólogos activos en la
terior. Pero, aunque los antropólogos en AID y otros organismos similares. Ini-
general aceptaron los declarados objeti- cialmente su implicación se limitaba a
vos humanitarios del desarrollo, pronto colaborar en el diseño de proyectos y en
empezaron a condenar el sesgo etnocén- la evaluación de sus efectos en la AGRI-
trico y la aplicación de esta ayuda para CULTURA, EL desarrollo rural y el sumi-
favorecer y promover los objetivos políti- nistro de servicios sociales. Con el tiempo,
cos y comerciales norteamericanos y oc- a medida que sus aportaciones ganaban
cidentales. justo reconocimiento, fueron asumiendo
Durante la década siguiente (1960), los cargos de mayor influencia y se vieron en-
antropólogos fueron abandonando en su vueltos en labores políticas y de gerencia.
mayoría estas ocupaciones, y en Estados En las décadas de 1980 y 1990, los antro-
Unidos abandonaron en gran número la pólogos fueron decisivos en la articula-
Agencia de Desarrollo Internacional ción de nuevas iniciativas centradas en el
(AID), que administraba los programas medio ambiente y en su desarrollo soste-
principales. Adujeron al efecto varias ra- nible.
zones. El «poderoso impulso» y las teorías La contribución antropológica a la plani-
de «goteo» de los economistas para el de- ficación del desarrollo está mejor acepta-
sarrollo económico ponían especial énfa- da e institucionalizada ahora que en otros
sis en la inversión en el sector industrial momentos del pasado, aunque su futuro y
urbano, la infraestructura y la mecaniza- su dirección sean inciertos en el mundo
ción de la agricultura, más que en el de- configurado una vez finalizada la guerra
202 DESASTRES NATURALES

fría. La antropología del desarrollo se en- nerables por vivir en entornos más mar-
seña ahora en numerosos departamentos ginales. Y esto no es producto de la natu-
en respuesta al interés suscitado en me- raleza, sino del subdesarrollo (Hewitt,
dios académicos y abundan los textos que 1983; Wisner, 1993). Las pérdidas cala-
recogen sus más importantes aportacio- mitosas de vidas causadas por vivir en se-
nes (Derman y Whiteford, 1985; Grillo y mejantes entornos se calificarían con
Rew, 1985; Nrokensha y Little, 1988). más propiedad como desastres «sociales»
Aun así, muchos antropólogos académicos o «políticos» (O'Keefe et al., 1976). La
siguen considerándola oportunista y ca- atribución de los eventos desastrosos a la
rente de interés teórico (Escobar, 1991). sociedad, en lugar de a la. naturaleza, es
La excepción más importante al respecto una cuestión política. Así lo ilustra el dis-
se encuentra en la obra de algunos estu- curso público asociado con las tormentas
diosos que han investigado la relación e inundaciones que periódicamente afec-
existente entre el discurso del desarrollo tan a las poblaciones costeras de algunos
y las relaciones hegemónicas en éste (Ho- de los países menos desarrollados (Dove
ben, 1995; N. Long y Long, 1992; J. Fer- y Khan, 1995). Mientras que el gobierno
guson, 1990). AH de la nación y los medios de comunica-
Otras lecturas M. Cernea, 1991; Ho- ción tienden a atribuir estas pérdidas a la
bart, 1993; M. Horowitz y Painter, 1986. naturaleza, observadores externos pue-
den atribuirlas a un orden social que sis-
desastres naturales Son grandes temáticamente pone en riesgo a los ciu-
calamidades, infortunios o desastres oca- dadanos más pobres. MRD y TC
sionados por fuerzas tales como las ria- Véase también MAL, SUFRIMIENTO.
das, los vientos, la sequía o el fuego, a
menudo percibidos como «actos divi- descendencia Se entiende como
nos». Los antropólogos estudiaron ini- cálculo de las relaciones de parentesco
cialmente los desastres naturales por lo desde las generaciones tempranas a las
que revelaban acerca de los sistemas so- recientes como medio de transmisión de
ciales locales (R. Firth, 1959) y, por con- relaciones sociales. Aunque con referen-
siguiente, acerca del modo en que estos cia habitual con sentido biológico, el tér-
sistemas se adaptaban a la calamidad so- mino es ampliamente usado para hacer
brevenida. En la actualidad los desastres mención de la polifacética sucesión cul-
se estudian no por lo que revelan acerca tural. Un individuo relacionado con otro
de las comunidades locales, sino en rela- por una relación de descendencia se de-
ción con los más amplios sistemas socia- nomina «descendiente». MR
les que las engloban. Hoy se dice que las
diferencias entre los sucesos desastrosos descendencia cognática Com-
y los que son normales no se presentan prende a todos los descendientes de un
objetivamente, sino que son construccio- antecesor definido por una combinación
nes subjetivas. El aserto se basa, en par- de vínculos a través de la línea materna
te, en pruebas de que la incidencia y la o paterna en cualquier combinación. La
magnitud de los desastres ha aumentado totalidad de la parentela cognáticamen-
en la historia reciente por los cambios te relacionada forma una estirpe cogná-
ocurridos no en el medio natural, sino en tica a partir de la cual pueden formarse
la sociedad. grupos o COGNACIONES con carácter ego-
Los desastres han empeorado porque los céntrico. Aunque la descendencia cogná-
pobres del mundo se han vuelto más vul- tica no puede usarse por si sola como ba-
DESVIACIÓN 203

se para la formación de GRUPOS DE DES- toridad dirigente» (Wittfogel, 1957, p.


CENDENCIA, se ha utilizado, junto a otros 18). En la medida en que las antiguas ci-
criterios, para este fin. «Cognático» se vilizaciones consideradas sufrían inun-
usa a veces como sinónimo de bilateral daciones anuales, la misma comunidad
(PARENTESCO BILATERAL). MR que «recurre a trabajos preparatorios pa-
Véase también AGNADOS, ENADOS. ra salvaguardar el uso del agua puede
que también tenga que recurrir a labores
descendencia matrilineal La protectivas para poner sus cosechas a sal-
que, como la herencia matrilineal, pasa vo de las sucesivas inundaciones periódi-
de la madre a sus hijos. En un sistema de cas» (p. 14). La asignación de todos los
clanes matrilineal, por ejemplo, los hijos hombres adultos a equipos de trabajo co-
pertenecen al clan de la madre, no al del munal era la norma en estas sociedades:
padre. MR la jornada sin pago era obligatoria en
obras como la excavación de canales y
descendencia no unilineal Véa- mantenimiento, así como en las limpie-
se DESCENDENCIA. zas anuales. La organización del trabajo
en entidades políticas mayores requería
descendencia patrilineal Como instituciones burocráticas o políticas or-
la herencia así calificada, pasa del padre ganizadas al efecto; fue así como en estos
a sus hijos. En un sistema de clanes pa- estados tempranos se llegó a las «buro-
trilineales, por ejemplo, los hijos perte- cracias agrogestoras». El control guber-
necen al clan de su padre, no a la madre. namental implicó, en primera instancia,
MR la superioridad política y fiscal del orga-
nismo gestor, y en segundo lugar, los me-
descendencia unilineal Véase dios para trasladar órdenes y superviso-
DESCENDENCIA. res a los subcentros de control. Así, todas
estas sociedades se dotaron de largos via-
descripción densa La etnográfica les, canales de navegación y servicios
en la que mediante atención cuitada al postales que apoyaban y ponían de relie-
detalle y al contexto se produce una in- ve su poder (ibid., pp. 54-55). TG
tegración de descripción e interpreta- Véase también SISTEMAS Y SOCIEDADES HI-
ción. El término fue popularizado por DRÁULICAS, RIEGO, ESTADO.
Clifford GEERTZ (1973). MR
desviación Es el opuesto a la confor-
despotismo oriental Se refiere a midad con las normas culturales. Repre-
la organización política del MODO DE senta una categoría general de comporta-
PRODUCCIÓN «asiático» de Karl Marx, miento no normativo que comprende al
precisado por Karl Wittfogel, en especial delito, la psicopatología, la rebelión o la
para los casos del antiguo Egipto, Meso- simple violación de lo socialmente con-
potamia, la India, China y las zonas an- vencional. Desde la perspectiva de una
dinas y mexicanas de América. Ambos comunidad, las acciones individuales son
autores destacaron la naturaleza hidráu- clasificables en términos de su grado de
lica de estas sociedades, que requiere el conformidad con una norma prescriptiva
control autoritario de la mano de obra. o proscriptiva. Un ejemplo de disconfor-
En las condiciones tecnológicas primiti- midad o desviación posee significado cul-
vas, los agricultores deben «trabajar en tural en términos del código de conducta
cooperación» y «subordinarse a una au- colectivo y una motivación personal que
204 DESVIACIÓN

explica su manifestación por el indivi- tamental y es tarea de la antropología


duo. Una acción codificada como altera- médica o psiquiátrica el definir estos lí-
ción social, delito, rebelión y aun sínto- mites en diferentes culturas. Existe el
ma de enfermedad mental en una cultu- riesgo, por ejemplo, de que la conformi-
ra puede ser codificada como conforme dad con las normas de una cultura se
en otra. Entre los yoruba del suroeste de juzgue como síntoma de trastorno men-
Nigeria, por ejemplo, se espera que un tal en otra. Un norteamericano nativo
hombre salude a su padre y a otros respe- que se comporte de forma apropiada-
tados ancianos y jefes postrándose de mo- mente contenida de acuerdo con las nor-
do que repose su cabeza en el suelo; el no mas interactivas de la cultura navajo
hacerlo se consideraría una desviación puede ser erróneamente diagnosticado
intolerable, un acto de patente falta de como esquizofrénico por los psiquiatras
respeto motivado por el rebelde deseo de angloamericanos. Una mujer hopi que
insultar o por un trastorno mental. Una declare haber conversado con su marido
de las tareas etnográficas del antropólogo muerto, algo perfectamente plausible en
social es describir los contextos que dis- la cultura hopi, puede ser diagnosticada
tinguen las desviaciones de las conformi- como víctima de alucinaciones por un
dades en una comunidad dada y recons- psiquiatra angloamericano.
truir las bases sociales y modelos cultura- La rebelión es una forma de desviación
les que generan estas calificaciones. conspicuamente antagonista a la autori-
Los delitos son actos de una desviación dad o con el designio de dar por tierra
que viola el código legal de una comuni- con un sistema de estado jerárquico. Al
dad particular para los que existen reme- margen de las rebeliones militares y po-
dios legales, como el castigo o la compen- líticas documentadas por los historiado-
sación. La antropología de la LEY describe res, los antropólogos sociales describen
las definiciones de los delitos en culturas dos clases de modelo de rebelión cultu-
dadas y los procedimientos a través de los ralmente constituido. En una, la costum-
cuales se adjudican los casos y se aplican bre dicta que en un día particular del
remedios en las comunidades estudiadas. año, los subordinados, como las mujeres
En algunas culturas del África oriental, o los súbditos políticos, tienen licencia
por ejemplo, el HOMICIDIO entre grupos para insultar o ningunear públicamente
no se considera como acto de comporta- a sus superiores, volviendo luego al cau-
miento individual aberrante y punible, ce habitual de respeto y sumisión; se en-
sino como deuda que puede ser compen- tiende que este comportamiento refuer-
sada mediante pago por el grupo respon- za más que debilita el status quo existen-
sable de la muerte, si esta compensación te. En la otra puede formarse un CULTO
puede ser negociada antes de que se eje- religioso o movimiento político desvia-
cute la venganza. Así, aunque el homici- cionistas que rehusan someterse a una
dio es ilegal, al igual que en Occidente, ortodoxia previamente uniforme; puede
las circunstancias concurrentes, esto es, representar el nacimiento de un cambio
responsabilidad grupal, remedio legal, social más amplio cuya transformación,
tramitación de causa, etc., difieren nota- no obstante, puede necesitar generacio-
blemente y han de ser especificadas con nes para hacerse manifiesto. De modo
detalle para comprender y evaluar el de- que los actos de rebelión pueden reforzar
lito en una sociedad del África oriental. un orden existente o traducirse en su de-
También la psicopatología varía conside- saparición futura, según se consideren
rablemente en su delimitación compor- parte de un ritmo previsto en la vida de
DIALECTOS 205

la comunidad o representativos de un merma de potencia física y mental. Más


alejamiento no autorizado de él. recientemente, el determinismo geográ-
Aunque la desviación es por definición fico ha sido interpretado como DARWI-
lo opuesto a la conformidad, el compor- NISMO SOCIAL por Friedrich Ratzel
tamiento desviacionista en general pue- (1844-1904), entendiendo a las naciones
de considerarse orgánicamente relacio- como organismos con instintos e impul-
nado con el orden normativo. Desde una sos territoriales. Acuñó el término Le-
perspectiva durkheimiana, el suceso de- bensraum para describir la ley observada
lictivo da ocasión a su representación co- por los estados en su expansión, ya forza-
mo mal estigmatizado y castigado por la dos por el crecimiento demográfico, ya
comunidad, cuya moralidad resulta así por agotamiento de sus recursos. Una
espectacularmente destacada. Desde una generación posterior de teóricos geopolí-
perspectiva freudiana, la desviación ma- ticos alemanes encabezados por Karl
nifiesta puede representar las fantasías Haushofer modeló el concepto de Le-
reprimidas e inconscientes de los confor- bensraum como imperativo territorial,
mistas, permitiéndoles condenar sus asumido por Hitler. Los geógrafos fran-
propios impulsos peligrosos atribuyén- ceses de la escuela fundada por Paul Vi-
dolos a una categoría de personas estig- dal de la Blache (1845-1918) cultivaron
matizada y reforzando de este modo su una forma más flexible de determinismo
sentido de rectitud moral. Como concep- geográfico (llamada «posibilismo») a
to, la desviación ha sido asociada con las través del concepto de pays, entendido
perspectivas estructurales-funcionales como microrregión natural cuya cultura
de A.R. RADCLIFFE-BROWN y Talcott Par- ( g e n r e de vie) se adaptaba a su entorno y
sons; a partir de 1960 ha venido siendo que podía comprenderse en términos
objeto de interés sociológico más que an- ambientales. El rechazo del determinis-
tropológico. RAL mo geográfico desempeñó un papel cru-
Véase también ANTROPOLOGÍA LEGAL, AN- cial en el surgimiento de la antropología
TROPOLOGÍA PSICOLÓGICA. norteamericana porque Franz BOAS, for-
mado como geógrafo, rompió explícita-
determinismo/posibilismo mente con los esquemas explicativos
ambiental Véase STEWARD. monocausales postulados por los geógra-
fos de protagonismo. Expresada como
determinismo geográfico Hace «profesión» por A.L. KROEBER (1915, p.
referencia a la noción de que la geogra- 284), discípulo de Boas, « l a geografía o
fía determina el carácter y la cultura. El el entorno físico no es sino un material
concepto es antiguo y, por ejemplo, ya se que usa la civilización, no un factor que
encuentra en la división griega clásica la configure o explique». TG
del mundo en klimata o zonas geométri-
camente definidas que combinan rasgos dialectos Son variedades de un LEN-
geográficos y de carácter. Este enfoque GUAJE. Tradicionalmente, el término se
se mantuvo en gran medida intacto has- aplicó a las variedades regionales (dia-
ta el siglo XVIII, cuando los escritores eu- lectos regionales), pero hoy se aplica asi-
ropeos declararon que el supuestamente mismo a variedades características de
nocivo clima del Nuevo Mundo producía grupos sociales (dialectos sociales).
una vida orgánica inferior en tamaño y El problema principal a la hora de apli-
vigor a la del Viejo Mundo, y que los que car el término reside en fijar la línea di-
emigraban a las Américas sufrían una visoria entre dialecto y lenguaje. Los lin-
206 DIETA

güistas se refieren típicamente a dos va- prepararse y comerse, de qué manera y


riedades como dialectos si son mutua- en qué momento por categorías de indi-
mente inteligibles y como lenguas dis- viduos o grupos particulares. Todas las
tintas si no lo son, criterio que, no obs- sociedades humanas se sirven de la dieta
tante, no rige de forma absoluta. La no sólo como sostén de la vida biológica,
inteligibilidad mutua es cuestión de gra- sino también para expresar relaciones
do, cifrándose a veces en un 70 por cien- sociales y como manifestación llena de
to la medida razonable de comprensión. simbolismo cultural. Por ejemplo, las di-
La inteligibilidad mutua no siempre es ferencias individuales, domésticas o co-
recíproca: el español es más inteligible munales en los modelos de consumo de-
para los portugueses que a la inversa. Un notan ubicación en grupos sociales más
problema insuperable es el de las cade- inclusivos. La dieta suministra también
nas dialectales, en las que dialectos adya- evidencia de transformación social y cul-
centes son mutuamente inteligibles, pe- tural cuando grupos humanos localiza-
ro los extremos no; en este caso, bien se dos abandonan la tradición en favor de
asignan todos los dialectos a una misma tendencias dietarias globales y estilos de
lengua, aunque algunos sean mutua- vida asociados. Todo ello forma parte del
mente ininteligibles, bien se proponen análisis antropológico de los SISTEMAS
divisiones más o menos arbitrarias que ALIMENTARIOS o de los complejos víncu-
asignan las variedades adyacentes mu- los entre PRODUCCIÓN ALIMENTARIA, dis-
tuamente inteligibles a diferentes len- tribución y consumo, amén de las conse-
guas (como en el caso de la cadena dia- cuencias pertinentes.
lectal que se extiende desde el norte de Los primeros estudios sociales-antropo-
Francia a la Italia meridional). lógicos británicos de la economía y la or-
En la práctica común, las lenguas se dis- ganización social de las sociedades no in-
tinguen más bien basándose en factores dustrializadas que subsisten principal-
psicológicos y sociales (incluso políticos), mente gracias a los recursos locales se
como ocurre con el danés, el noruego y el centraron en cómo la búsqueda, prepara-
sueco, mutuamente inteligibles pero con- ción y consumo de comida establecía la
siderados diferentes, o variedades mu- estructura organizativa de las activida-
tuamente ininteligibles como el manda- des diarias y estacionales, y en cómo el
rín y el cantones, clasificados como dia- valor emocional de los alimentos, ritual-
lectos del chino. mente codificado, pone de manifiesto la
posición social, los intervalos de tiempo
Fuera de la lingüística, «dialecto» se usa y los recursos medioambientales cultu-
en general para referirse específicamente ralmente importantes (A. Richards,
a una variedad de lengua no normalizada 1932, 1939). Etnografías posteriores, es-
o de escaso prestigio; estructuralmente, pecialmente en África, explicaban los
no obstante, la lengua normalizada es sistemas alimentarios y las maneras de
simplemente un dialecto más. BC búsqueda y reparto de la comida como
Otras lecturas Chambers y Trudgill, factores de estructuración de la organi-
1980; J. Grimes, 1964. zación social y la cultura humanas y si-
guen suministrando modelos de conoci-
dieta Representa habitualmente el ca- miento al respecto (Huss-Ashmore y
tálogo de comidas regularmente prepa- Katz, 1989-1990).
radas y consumidas en una cultura en
particular. Más estrictamente describe Los estudios de CULTURA Y PERSONALI-
las reglas relativas a qué comidas pueden DAD en la antropología norteamericana
DIETA 207

sobre «hábitos alimentarios» durante las do se declaran «hambrientos» si no les es


décadas de 1930 y 1940 exploraron cómo servida, por voluminosa que haya sido la
las actitudes frente a los alimentos se de- ingesta de verduras. En cambio, los pue-
sarrollaban en fase temprana de la vida, blos de cultura vegetariana que rechazan
afectaban a las relaciones de parentesco la carne satisfacen plenamente su apeti-
y géneros ulteriores y a la dinámica de la to con plantas y celebran festividades es-
ACULTURACIÓN dietaria y su impacto en tructuralmente similares a las que sue-
la nutrición (M. Mead, 1964; C. Wilson, len acompañar al sacrificio y consumo
1973; NRC, 1945). Estudios más recien- rituales de animales.
tes han examinado las EMOCIONES que Las dietas mundiales presentan dimen-
suscita la comida y la formación de com- siones culturales, simbólicas y cognitivas
portamientos de consumo, ya de indul- específicas que incluyen oposiciones bi-
gencia, ya de abstención, los trastornos narias tales como caliente/frío, moja-
alimentarios y los supuestos relativos al do/seco, macho/hembra, pesado/ligero,
peso e imagen corporales sociocultural- y i n g / y a n g , puro/venenoso, verde/ma-
mente deseables, poniendo especial én- duro, al igual que condicionantes de sa-
fasis en el «ajuste» entre las evaluacio- bor, aspereza, picante y color. En cultu-
nes socioculturales y científicas de la sa- ras concretas, estas dimensiones interre-
lud y la enfermedad en relación con la lacionan fauna, flora, medicina, salud y
dieta. La obesidad de los adultos y la relaciones rituales y sociales. Las culturas
desnutrición proteínica de los niños, se indígenas americanas establecían códigos
ha dicho, no son sino síndromes biomé- alimentarios basados en especie, estado
dicos «vinculados con la cultura» (Riten- «crudo o cocido» y manera de cocción
baugh, 1982; Cassidy, 1982). La literatu- (Lévi-Strauss, 1969b, 1973, 1978). Las
ra sobre hábitos alimentarios menguó culturas hindúes parecen haber desarro-
notablemente durante la década de llado las reglas de clasificación y distri-
1980, suplantada por trabajos sobre eco- bución de alimentos más elaboradas: los
nomía doméstica y decisiones pertinen- alimentos crudos y cocidos se colocan
tes (Sharman et al., 1991). arriba y abajo, respectivamente, en la je-
En los últimos cincuenta años, los enfo- rarquía de castas; el consumo de comida
ques cultural-materialistas, humano- que otro ha tocado contamina; y los TA-
ecológicos, ideológico-estructurales y BÚES ALIMENTARIOS pueden reducir la
bioculturales que exploran la variación cantidad, variedad y frecuencia de las
intracultural y el cambio dietario han comidas en determinados días del año,
florecido por doquier junto con el interés en especial entre las mujeres observan-
en el desarrollo económico y humano in- tes (Khare, 1976). En culturas que em-
ternacional (Messer, 1984). Las culturas plean «categorías humorales», la acepta-
y los individuos seleccionan sus alimen- ción de nuevos alimentos, en especial in-
tos basándose en dimensiones sensoria- fantiles, puede implicar la mezcla de
les, cognitivas y simbólicas. El gusto pa- estas categorías con nuevas nociones de
rece conformado genéticamente o a tra- lo «nutritivo» por la comunidad adop-
vés de la experiencia cultural, si no por tante (Messer, 1981). El aroma y el coste,
ambas vías: a todos los humanos parece no obstante, tienen mucho más impacto
gustarles lo dulce, pero sólo algunos pa- en la selección de alimentos que las cua-
recen gozar de lo amargo o del picante lidades simbólicas que afectan máxima-
de la pimienta. Los individuos de cultu- mente al consumo alimentario de indivi-
ras que valoran mucho la carne a menu- duos sometidos a esfuerzo fisiológico
208 DIETA

(enfermedad, gestación), para quienes CIEDADES INDUSTRIALES, los horarios de


comida es medicinal. escuela y trabajo están transformando la
Las dietas suelen clasificarse en básicas «comida familiar» y los tipos de alimen-
(principales o superiores), secundarias y tos consumidos, al tiempo que han favo-
periféricas, según describan su composi- recido la demanda de la llamada comida
ción en ingredientes, recetas, formatos o «basura» o tentempiés de escaso valor
ciclos (Goode, 1989). Las cocinas típicas nutritivo. Otras preocupaciones nutricio-
pueden valorar la segregación (como en nales se asocian con el impacto de la ur-
la separación judía de la leche y la carne) banización, la comercialización agrícola
o las combinaciones (como en los forma- y la expansión del mercado internacio-
tos italianos de pasta y salsa) (véase COCI- nal de alimentos, todos los cuales han re-
NA). Los grupos étnicos pueden «deno- ducido considerablemente la autosufi-
tar» asimismo su nuevo escenario cultu- ciencia alimentaria. Los planes de culti-
ral con sabores y texturas familiares vo de especies de gran valor económico
tradicionales y seguir consumiento los en particular se han demostrado lesivos
platos habituales en ocasiones rituales. para el estado nutricional de las gentes
Las gentes obtienen su comida mediante por disminuir notablemente la diversi-
producción, intercambio en el mercado, dad y cantidad de las saludables comidas
recolección o regalo (De Walt, 1983). Un caseras sin acompañarse de una aumento
análisis de la estructura dietaria en áreas consiguiente de ingresos fiables capaces
rurales proporciona un indicador de tiem- de mantener una buena alimentación a
pos normales o de penuria. En general lo largo de todo el año. Que las familias e
se miden atendiendo al cociente de gra- individuos estén mejor alimentados
no o almidón en la gastronomía frente a cuando diversifican la dieta mediante
los componentes foliáceos o proteínicos. adquisiciones en efectivo depende de la
En tiempos de HAMBRE, las gentes re- medida en que los alimentos comprados
cortan el número y contenido de las co- en sustitución de los caseramente produ-
midas según la disponibilidad. En el cidos constituyen sustitutos nutricional-
pasado, los individuos y comunidades mente adecuados. El empleo a destajo,
desfavorecidos, para sobrevivir, incremen- como en la producción brasileña de sisal,
taban sus actividades RECOLECTORAS en en sustitución de las ocupaciones en la
tiempos de vacas flacas, pero este recur- horticultura supuso la reducción de los
so básico ha venido extinguiéndose en ingresos y la disponibilidad de alimentos
todo el mundo. Ahora dependen crecien- para mujeres y niños (D. Gross y Under-
temente del apoyo extracomunitario: re- wood, 1971). Además, el trabajo de la
mesas de miembros emigrados, compras mujer puede reclamar un tiempo antes
en el mercado alimentario, programas dedicado a la preparación de comidas.
de asistencia del gobierno u otros meca- El mensaje final de los estudios dietarios
nismos de seguridad social. La progra- para el consumidor es: cómase responsa-
mación y estructuración de los inter- blemente para evitar las enfermedades
cambios rituales también pueden ayu- de la civilización a menudo asociadas
dar al reparto equitativo de los magros con el paso a la dieta moderna y a un es-
suministros. tilo de vida hipoactivo. EM
Otras lecturas Arnott, 1975; M. Dou-
La distribución del tiempo entre provee- glas, 1984; Farb y Armelagos, 1980; J.
dores y consumidores de comida es un Goody, 1982; Jerome et al, 1980; Robson,
factor determinante en la selección ali- 1980.
mentaria en todas las culturas. En las SO-
DIGLOSIA 209

difusión, difusionismo Es la trans- ductor de resultados convergentes. Ya a


misión de elementos de una cultura a principios del siglo XX, Gabriel de Tarde
otra. Estos elementos son transmitidos (1903) observó que la velocidad con que
por agentes que se sirven de medios iden- son adoptadas las innovaciones tiende a
tificables y están sujetos a los efectos de seguir una curva sinusoidal, que hoy se di-
diferentes barreras o filtros. Es uno de los vide convencionalmente en fases discretas
procesos de ACULTURACIÓN, pero puede asociadas con categorías de adaptadores
carecer del estrecho contacto entre pue- (innovadores, adoptadores primeros, ma-
blos que supone la aculturación. El difu- yoría temprana, mayoría tardía y remi-
sionismo se refiere a cualquier hipótesis sos), que han sido usadas como tipos idea-
que postula el origen exógeno de la ma- les para explicar una variedad de compor-
yoría de los elementos de una cultura o tamientos respecto de la innovación. TG
subconjunto cultural específicos. Siva co- Otras lecturas Rogers, 1995.
mo ejemplo la propuesta presentada por
algunos folcloristas del siglo XIX en el diglosia Término de la LINGÜÍSTICA y
sentido de que los más populares relatos la SOCIO-LINGÜÍSTICA que caracteriza a
de los europeos les han sido transmitidos aquellas sociedades en las que se usan
por gitanos de la India. Sin embargo, la dos variedades distintas del mismo LEN-
noción de que los evolucionistas cultura- GUAIE en campos diferentes, una en ge-
les del siglo XIX negaron la importancia neral para la escritura y la otra para las
de la difusión no es correcta. Robert LO- interacciones oralmente vehiculadas. Las
WIE en particular subrayó la asociación dos variedades muestran diferencias en
de la difusión y el historicismo, la inven- todos los niveles de la estructura lingüís-
ción independiente y el evolucionismo tica. La diglosia debe distinguirse de aque-
(Harris, 1968, pp. 173-176). La falacia llos casos en que una variedad normal
aquí es que los evolucionistas promovie- coexiste con uno o más DIALECTOS regio-
ron la invención independiente no para nales y sociales, pues en un escenario di-
derrotar al difusionismo, sino para de- glósico, la variedad superpuesta ha de ser
mostrar la UNIDAD PSÍQUICA DE LA HUMA- aprendida formalmente por todos y na-
NIDAD. die de la comunidad la usa como medio
corriente de conversación. Por lo mismo
«Difusión del estímulo» es un concepto debe ser distinguida del bilingüismo,
elaborado por A.L. KROEBER para descri- donde (para algunos sectores de la po-
bir la reinvención de un elemento trans- blación) la lengua superpuesta es la nati-
mitido a través de una barrera social o va propia. De particular interés para los
cultural para hacerlo congruente con los lingüistas es el impacto de la diglosia en
valores de la cultura receptora. El difu- la variación y cambio de la lengua.
sionismo popular es la atribución, típica- En su artículo clásico, C. Ferguson (1939,
mente falsa o distorsionada, de ciertos p. 336) definió diglosia (del griego di-
elementos culturales a culturas extrañas, glossos, de dos lenguas) como:
en especial antecedentes, como la atribu- Una situación lingüística relativamente
ción a los romanos o celtas por parte de estable donde, además del dialecto prima-
los europeos contemporáneos de todo lo rio de la lengua (que puede incluir un pa-
que suena a antiguo. trón o patrones regionales) existe una va-
La investigación reciente sobre difusión riedad superpuesta muy divergente, muy
en antropología, sociología y geografía se codificada (a menudo gramaticalmente
ha centrado en el modelo de difusión pro- más compleja), vehículo de un volumino-
210 DIGLOSIA

so y respetado caudal de literatura escrita, El uso de la tipología de Ferguson como


bien de un período anterior o de otra co- «modelo de uso real de la lengua» que
munidad parlante, que se aprende en delinea las condiciones en las que una o
gran medida con la educación formal y se ambas variedades pueden ser empleadas
usa en la mayoría de trabajos escritos, pe- en interacciones verbales concretas ha
ro no es usada por ningún sector de la co- sido criticado por estudiosos que en su
munidad en la conversación ordinaria. momento juzgaron inadecuada su natu-
Comparando situaciones lingüísticas de raleza dicotómica para explicar los datos
Egipto, Haití, Grecia y la Suiza germa- lingüísticos propios (Caton, 1991,
nófona, halló en todos los casos términos p. 145). Estudiosos del árabe, por ejem-
locales para ambas variedades, que Fer- plo, han tomado de algunos trabajos so-
guson denominó « a l t a » y «baja». bre el criollo el concepto de «conti-
El término «diglosia» fue usado por pri- nuum» (Rickford, 1987) para cohonestar
mera vez hacia 1880 para caracterizar la usos que mezclan árabe clásico y no clá-
coexistencia en Grecia de las variedades sico en diversos grados. Pero los factores
que influyen en el uso del lenguaje son
lingüísticas Katharévousa («purista») y
mucho más complejos que las normas
Dhimotiki («común, coloquial») (Mac-
globalizadoras de qué es propio o no
key, 1993). Marçais (1930) fue el prime-
prescritas ideológica e mstitucionalmen-
ro en aplicar el término al árabe para
te en cualquier sociedad. El mérito del
describir respectivamente sus formas es-
modelo de Ferguson reside en que se
crita y hablada, coexistentes en el mun-
centra en normas sociales y modos en
do islámico. Según Marçais (p. 901), el
que se adquiere la variedad superpuesta,
árabe escrito se usa en publicaciones l i -
porque la diglosia no es una propiedad
terarias y científicas, en la prensa, en el
de las lenguas, sino de las comunidades
sistema judicial, en cartas privadas, etc.,
(C. Ferguson, 1991).
mientras que el hablado, por el contra-
rio, es la lengua de conversación en todos Cualquiera que sea la forma en que se
los planos, «populares» o «cultos». defina, la diglosia ha sido rara vez estu-
Fishman extendió la aplicación a cual- diada etnográficamente y desde el ángu-
quier escenario sociolingüístico donde lo crucial de la naturaleza del contacto
operaran dos o más lenguas, dialectos, re- entre variedades. Diferentes grupos de
gistros o «variedades lingüísticas de cual- hablantes entran en contacto con la va-
quier clase funcionalmente diferencia- riedad superpuesta en modo y grado di-
das» (1972, p. 92) y alegó que la diglosia versos: trato con interlocutores, medios
es la «normalización social» del bilingüis- de comunicación, burocracia, religión,
mo (1967, p. 37). Así, diglosia ha venido a educación formal y otros. La noción de
significar la diferenciación funcional del que las variedades pertenecen a la «mis-
uso de la lengua independientemente de m a » lengua ha sido criticada por varias
las condiciones en que se adquiera la va- razones (véase Valdman, 1986, sobre
riedad superpuesta. Esta ampliación se- Haití) y esta «mismidad» (identidad) no
mántica explica en parte la enorme ava- ha sido explorada desde el punto de vis-
lancha de publicaciones sobre la materia ta de los hablantes. Otras cuestiones cen-
trales que no han recibido atención ade-
desde 1960 hasta el presente (A. Hudson,
cuada son: (1) el impacto de los sistemas
1992). Otra bibliografía reciente sobre el
educativos poscoloniales en la conforma-
tema (M. Fernández, 1993) contiene tra-
ción, reproducción o eliminación de la
bajos en varias lenguas acerca de unas 175
diglosia (Ibrahim, 1983); (2) los roles
situaciones lingüísticas de todo el mundo.
DINERO 211

asignados por la comunidad a la clase y conocibilidad e intercambiabilidad (di-


al género (N. Haeri, 1995); y (3) las rela- nero por otras cosas y por otro dinero)—
ciones entre el dominio a menudo hege- han llevado a algunos sociólogos y antro-
mónico de la lengua « a l t a » , la identidad pólogos a considerar su uso como signo
y las ideologías nacionalistas (Gumperz de creciente racionalidad de la sociedad
y Wilson, 1971; Fishman, 1973; Altoma, (Simmel, 1978; M. Weber, 1968). Mu-
1969; Grandguillaume, 1983). NH chos esquemas evolutivos sugieren que
Véase también CULTURAS ORALES, POESÍA, las funciones útiles del dinero son tantas
SISTEMAS DE ESCRITURA. que habrán de desplazar con el tiempo a
Otras lecturas Caton, 1990; Chejne, otras formas de intercambio. Pero el ver-
1969; Messick, 1993. dadero dinero también tiene otros atribu-
tos menos deseables: inutilidad material,
dilema matrilineal Es el conflicto volatilidad y conflicto. La divisibilidad,
con que se enfrenta el padre en un siste- ocultabilidad y enorme intercambiabili-
ma de descendencia matrilineal donde dad del dinero pueden tentar a su gasto
se debate entre su obligación primaria sin freno. Los cambios en las condiciones
de atender y subvenir a las necesidades políticas pueden reducir las funciones va-
de los hijos de su hermana y su deseo de lutarias por aboliciones y devaluaciones
hacer otro tanto con los propios, que son que disminuyen su utilidad como reser-
miembros del grupo de descendencia de va de riqueza (Guyer, 1995). La inflación
la esposa: «Amo a mi hijo, pero me veo puede reducir el dinero a la nada o ha-
forzado a ceder mis pertenencias al inú- cerlo menos asequible y contable. Los
til de mi sobrino». MR controles fronterizos pueden perjudicar
su intercambiabilidad y movilidad. Y el
propio dinero, impreso en papel, es vul-
dinero En sentido estricto, es una cla-
nerable frente a riesgos como el fuego, la
se de objeto material útil sólo o princi-
inundación y los insectos (riesgos reales
palmente con fines de intercambio y que
en algunos escenarios tropicales). Así,
puede circular indefinidamente entre
acecha al individuo el peligro de que su
las personas que lo usan sin perder nece-
riqueza líquida pueda evaporarse.
sariamente valor. Lo que se considera di-
Aunque la mayoría de las lenguas moder-
nero varía enormemente: oro y plata en
nas cuentan con términos indígenas o fo-
Eurasia, varillas de hierro en África,
ráneos para referirse al dinero, su signifi-
grandes rocas en Yapp, conchas en Poli-
cado y límites conceptuales varían consi-
nesia, cuentas de vidrio en la India, se-
derablemente. Temas de especial interés
millas de coco en Mesoamérica, por citar
antropológico al respecto han sido las ra-
unos pocos ejemplos. Muchos pueblos
zones de su uso y limitaciones, y las im-
usan más de una forma. El papel y el di-
plicaciones morales de su propagación.
nero electrónico amplían el concepto.
El dinero es un arma de dos filos que ha
Sin embargo, en sus funciones económi-
polarizado a los teóricos sociales. Los hu-
cas de definición clásica —como portador
manos pueden usar el dinero en apoyo
e índice de riqueza, medio de intercam-
de la DIVISIÓN DEL TRABAJO para aumen-
bio y de pago, patrón de valor y unidad
tar así la producción y la productividad,
de cuenta— tiene límites incluso en los
como demostraron Adam Smith (1776)
centros industriales y financieros.
y numerosos estudiosos de la economía y
Los admirados atributos del dinero
la sociedad. Pero también pueden usarlo
—contabilidad, portabilidad, divisibili-
para explotar, subyugar y empobrecer a
dad, homogeneidad (o uniformidad), re-
212 DINERO

otras gentes, como Aristóteles (350 a . C ) , mismo (Crump, 1981: cap. 1). «Dinero»
Marx (1887) y los marxistas, los teóricos es la sinécdoque por antonomasia y, por
dependentistas y algunos economistas tanto, referente a la vez de ideas como
políticos recientes han puesto de mani- comercio, regateo, provecho, individua-
fiesto. Los antropólogos han utilizado, y lismo, libertad, explotación, impersona-
han revisado, las teorías de los filósofos lidad, miopía temporal o reducción de
de la política, los economistas y los soció- calidad y cantidad que niega la variación
logos (Ortiz, 1983; Gudeman, 1986). y la singularidad. Muchas variantes del
Las gentes perciben en el dinero valores dinero poseen implicaciones de posición
tanto cuantitativos como cualitativos. El o CLASE y se usan para establecer o alla-
valor del dinero se basa en la confianza, nar las dependencias de los humanos.
que puede ser destruida por la inestabili- Diversamente retratado en las filosofías
dad social o política. Cuantitativamente, clásicas como facilitador del intercam-
el valor oficialmente establecido del di- bio, manifestación del contrato social,
nero y el que tiene en el mercado no ofi- corruptor de vínculos sociales, tentador
cial han diferido a veces notablemente y de almas o segregador de las clases socia-
ello ha dado lugar al cambio y al comer- les, al dinero se le atribuyen a menudo
cio ilegales de moneda, difíciles a veces poderes que en realidad pertenecen a las
de controlar por las autoridades u orga- personas que lo atesoran o intercambian.
nismos competentes. Incluso en presen- Los individuos que se consideran plena-
cia de monedas nacionales fuertes, las mente monetizados o capitalistas no lo
gentes no cesan de inventar y usar múl- son tanto en un examen más profundo.
tiples formas de dinero, algunas con uso Por ejemplo, el dinero no reemplaza del
y circulación muy restringidos (por todo al TRUEQUE, como indican algunos
ejemplo, cupones, vales, prendas, paga- esquemas evolutivos, sino que éste desa-
rés, certificados de regalo, cuentas co- parece y reaparece en momentos y luga-
rrientes, asientos mercantiles, dinero res distintos, cambiando sólo de aspecto
electrónico). Estos dispositivos pueden (Humphrey y Hugh-Jones, 1992a). Nin-
limitar los bienes contra los que puede guna sociedad acepta absolutamente el
ser cambiado el dinero, los momentos y intercambio de dinero por cualquier co-
lugares de cambio o las personas cualifi- sa y cualquier individuo, pero ninguna
cadas para efectuarlo. alcanza tampoco a ejercer todas sus
Los valores cualitativos del dinero pue- prohibiciones de venta o cambio. Entre
den ser simbólicos, psicológicos o estéti- las cosas que más se guardan de una po-
cos en su naturaleza. El dinero se crea sible vinculación con el dinero en efecti-
con símbolos y es en sí mismo un símbo- vo, o que se compran y venden sólo re-
lo de gran versatilidad. Puede entender- servadamente en la mayoría de las socie-
se exánime e inerte o vivo y en auge, co- dades, destacan la tierra (en particular
mo desprovisto de significado moral in- heredada o colectiva), el cuerpo humano
herente (J. Parry y Bloch, 1989) o y sus fluidos, los objetos asociados con los
cargado de valencia moral propia y de espíritus y la divinidad, y los cargos y tí-
otro tipo (Simmel, 1978). Se describe di- tulos religiosos, políticos y educaciona-
versamente como causa o como efecto de les. Las prohibiciones de intercambio ri-
las transformaciones sociales. Para algu- gen no sólo para objetos concretos, sino
nos antropólogos, el pago en dinero re- también para particulares relaciones so-
presenta una especie de ritual, aunque ciales, como la paterno-filial, entre maes-
muy vacío de contenido cultural por sí tro y pupilo o entre monjes.
DIVISIÓN DEL TRABAJO 213

Al hilo de lo descrito por Raymond prestar dinero con interés es permisible


F l R T H sobre los tikopia del Pacífico, et- a los creyentes. Una solución histórica-
nógrafos de lugares varios han descrito mente común ha sido dejar este aspecto
esferas de intercambio, es decir, catego- en manos de MINORÍAS MEDIADAS; otra ha
rías culturales de cosas fácilmente inter- consistido en camuflar estas transaccio-
cambiables por otras de la misma cate- nes con una terminología que esquiva la
goría, pero no de otra, so pena de oprobio palabra «interés». Diferencias termino-
moral. Las sociedades limitan a menudo lógicas como éstas pueden indicar las
la intercambiabilidad y sustituibilidad existentes, más profundas, en el respecti-
del dinero marcando su origen. Entre los vo concepto cultural acerca de los roles
luo de Kenya, el «dinero amargo» deri- que caben a las finanzas y a la economía
vado de actividades entendidas como en la vida social. PS
impropias (por ejemplo, la venta de tie- Véase también ANTROPOLOGÍA ECONÓMI-
rras heredadas) no puede usarse para fi- CA, COMERCIO.
nanciar la dote de la novia (Shipton, Otras lecturas R. Firth y Yamey, 1964;
1989). Tales limitaciones imbuyen al di- Neale, 1976; K. Polanyi, 1944; Sahlins,
nero de valencia moral y normativa en 1972.
un intento de preservar las relaciones fa-
miliares íntimas, crónicas y sagradas de
discurso Véase TEORÍA DEL DISCURSO.
la corrupción generada por ganancias
derivadas de actividades socialmente
división del trabajo Nace de la
condenables (Parry y Bloch, 1989; Zeli-
idea de que el trabajo de una sociedad se
zer, 1994). Sin embargo, este dinero pue-
«divide» entre sus miembros. Aunque el
de entenderse a veces como susceptible
concepto es muy antiguo, fue Émile
de conversión desde la impureza a la pu-
DURKHEIM quien lo fijó en el léxico de
reza moral. Puede tratarse de una tran-
las ciencias sociales en su obra clásica
sacción clara y abierta, como el cambio
The división of labor in society (1933).
histórico de monedas por los mercaderes
Implica que la vida social es una crea-
bíblicos del Templo, pero las más de las
ción de la energía humana y que para
veces adopta la forma de lavado de dine-
que funcione requiere que cada indivi-
ro mediante intercambios seriados, cari-
duo satisfaga su parte del trabajo total:
dades religiosas, fundaciones filantrópi-
en subsistencia, mantenimiento del or-
cas o rituales especiales que borran o en-
den y comunicación con los dioses. La
mascaran su origen.
naturaleza de las tareas que constituyen
El dinero usado para ganar dinero es el trabajo total y la forma en que éste se
quizá la categoría más debatida en todas divide y coordina conforman el campo
las culturas. Muchos términos financie- de investigación de este epígrafe.
ros, como «capital», «ingresos» e «inver- Los teóricos del siglo XIX, incluidos Marx
siones», carecen de adecuada traducción y Durkheim, sostuvieron que ciertos as-
en otras lenguas o son portadores de con- pectos de la división del trabajo eran
notaciones morales muy diferentes en universales y determinados por la natu-
culturas donde las actividades generado- raleza humana. La distribución y coordi-
ras de dinero son observadas con sospe- nación de las tareas por edad y sexo pa-
cha o desaprobación. La mayoría de las recían una obviedad: las mujeres cocina-
grandes religiones del mundo, incluidos ban, cuidaban de los niños y enfermos,
el catolicismo, el hinduismo y el islamis- se ocupaban de las comodidades internas
mo, han batallado con la cuestión de si el de la casa; los hombres atendían a ganar-
214 DIVISIÓN DEL TRABAIO

se la vida y garantizar la seguridad en el feminismo. Pero éstos no se centraron en


mundo exterior al hogar. La generación la misma división que había ocupado a
más joven componía el estamento de tra- los teóricos precedentes, el trabajo en la
bajadores y guerreros; la de más edad, la sociedad considerada como un todo, sino
de organizadores y filósofos. Lo que más precisamente en las dimensiones que
despertó el interés de Durkheim en la aquéllos habían relegado a la naturaleza
división del trabajo en la sociedad iba humana: sexo y generación. Teóricos ne-
más allá de estas consideraciones. Señaló omarxistas como Claude Meillassoux se-
que había dos tipos básicos de división y ñalaron que había relaciones laborales
coordinación del trabajo. Donde la tec- que satisfacían todos los criterios que ha-
nología era sencilla, el trabajo de las uni- cían posible la apropiación de los EXCE-
dades de la sociedad duplicaba el de DENTES, fundamental en el análisis mar-
otras, dándose sólo complementariedad xista: los hombres y los ancianos hacían
genuina en la vida ritual. A esto lo llamó suyos los valores generados por el traba-
«solidaridad mecánica», sirviéndose del jo de las mujeres y los jóvenes. Los femi-
sistema sectorial aborigen australiano nistas fueron más lejos para argumentar
como ejemplo. Donde la tecnología era dos puntos en su opinión esenciales. En
compleja, las unidades realizaban tareas primer lugar, la propia noción del traba-
diferentes y, por tanto, dependían en jo, la asignación de tareas por GÉNERO, y
gran medida de la complementariedad, sus condiciones de complementariedad,
lo que él llamó «solidaridad orgánica» al que, lejos de ser naturales obedecen más
hilo de lo observado en la moderna so- bien a un constructo cultural. La propia
ciedad industrial. obviedad de la división del trabajo para
los participantes es un indicador de la
A medida que los registros etnográficos
elaboración, el refinamiento y el carác-
se han hecho más y más ricos y variados,
ter generalizado de las técnicas de per-
estas categorías y teorías simples han ido
suasión culturales. De ahí el cambio, ya
siendo abandonadas, sin que ello conlle-
aceptado, de la terminología de «divi-
vara el rechazo del término «división del
sión del trabajo por sexo» a «división del
trabajo». Por muchos años, hacia media-
trabajo por género». En segundo lugar, la
dos del siglo XX, ha sido un simple tér-
teoría feminista atacó el marco concep-
mino descriptivo para referirse a quién
tual que había tomado erróneamente gé-
hacía qué. Los ESTUDIOS TRANSCULTURA-
nero por sexo. Esta crítica queda óptima-
LES basados en los Human Relations
mente simbolizada en la comunicación
Area Files (Archivos de Relaciones Hu-
de Slocum (1975), donde demuestra que
manas por Áreas) han tratado de corre-
la atención antropológica en las socieda-
lacionar divisiones del trabajo específi-
des cazadoras y recolectoras se había cen-
cas con otros aspectos de la vida social y
trado casi exclusivamente en el hombre
han encontrado que hay unas pocas tare-
cazador, mientras que los estudios de nu-
as que prácticamente son UNIVERSALES,
trición revelaban que la mayor parte de
como la caza de grandes animales por
la dieta era proporcionada por la mujer
parte de los hombres y la atención a la
recolectora. Un nuevo análisis del traba-
COCINA por las mujeres, aun existiendo
jo en términos de género ha abierto n