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EL OCIO FESTIVO EN GRECIA Y EN ROMA ANTIGUAS

I. CONCURSOS PÚBLICOS GRIEGOS1. Introducción

En Grecia, los concursos deportivos fueron muy celebrados entre los ciudadanos, constituyendo un fenómeno social de primer orden. Lo mismo sucedió con los concursos teatrales, especialmente, en la Atenas
de Pericles. Los Juegos Griegos tuvieron su origen en los diversas competiciones que se celebraban en los funerales de personajes importantes, del tipo de las que organizó Aquiles en el campamento griego en
Troya en honor de Patroclo, muerto por el troyano Héctor en el asedio de esta ciudad, las cuales se relatan en el canto XXIII de la Ilíada, de Homero, comprendiendo, en esa ocasión, una lucha entre dos
mirmidones del ejército de Aquiles, una carrera de carros, otra a pie y concursos de lanzamiento de peso y de jabalina. Posteriormente, el programa competitivo de los concursos públicos se fue perfilando en
las polis que los organizaron, y, hasta la época helenística, en la que perdieron en gran parte su carácter religioso, estuvieron relacionados con algún culto o santuario dedicado a un dios o a un muerto
heroizado, en cuyo honor se celebraban también, generalmente, procesiones y sacrificios. En Olimpia, desde la primera mitad del siglo VII a. C., los Juegos públicos duraban siete días, de los que tres se
dedicaban a los agones deportivos, los cuales se iniciaban con las carreras de carros y otras pruebas ecuestres, se continuaba con el pentatlón (estadio, lucha, salto de longitud, lanzamiento de disco y
lanzamiento de jabalina), seguían los agones luctatorios (lucha, pugilato y pancracio) y, finalmente, se celebraban las pruebas de velocidad (estadio, díaulo y dólico). La hoplitodromía fue introducida bastante
más tarde.

La gran atracción que ejercieron los Juegos en los ciudadanos, se debió, sin duda, al papel fundamental que desempeñó la gimnasia en la educación de los mismos, la cual practicaban desde los 12 años, en la
palestra y en el gimnasio, casi exclusivamente los hijos de las familias acomodadas en los primeros siglos, y con la que pretendían conseguir el ideal de perfección recogido en el καλὸς καὶ ἀγαθός, o, lo que es
igual, el desarrollo completo y equilibrado del hombre, en el plano físico y mental, con la práctica deportiva. En esos siglos, por tanto, el deporte para los griegos -con excepción de los espartanos, que se
sirvieron de él, desde el siglo VII, al menos, para proporcionar a los ciudadanos, desde los siete años, una excelente preparación para la guerra-, no constituía un simple entretenimiento y tampoco era un
deporte de alta competición. La gran fama, sin embargo, y popularidad que conseguían los ganadores en las diferentes pruebas de los Juegos Panhelénicos, así como su familia y las polis de donde procedían,
hizo que desde mediados del siglo V a. C. se tendiera poco a poco al atletismo profesional, practicado cada vez más por atletas seleccionados desde temprana edad, los cuales eran entrenados para obtener el
triunfo en las pruebas en las que participaran.

2. Concursos deportivos. Los Juegos Panhelénicos.2.1. Lugar de celebración.

La mayor parte de las polis organizaban cada año concursos deportivos, algunos de los cuales alcanzaron especial notoriedad, como los Juegos Anfictiónicos, celebrados por una federación de ciudades
(Anfictionía), en los que sólo participaban ciudadanos de la misma. Este fue el caso, por ejemplo, de los Juegos organizados en la isla de Delos, en honor de Apolo, o los de Éfeso, en honor de Artemisa. También
fueron muy famosos, entre otros, las Grandes Panateneas, creadas en Atenas, el año 556 a. C., por el tirano Pisístrato en honor de Palas Atenea, en algunas de cuyas competiciones deportivas participaban sólo
ciudadanos atenienses, mientras que otras estaban abiertas a todos los griegos. Los únicos Juegos, sin embargo, a los que los griegos les reconocieron categoría de “nacionales” fueron los Juegos Panhelénicos,
los cuales, desde el siglo VI a. C., congregaron a deportistas y espectadores de todo el mundo helénico, y fueron, en orden de mayor a menor importancia, éstos:

Olímpicos: Se celebraban cada cuatro años en el Santuario de Olimpia, en la región de Fócide, en honor de Zeus, en los meses de julio-agosto. Estos Juegos fueron los más famosos y concurridos, lo cual motivó
que los griegos generalizaran el cómputo del tiempo por olimpíadas, tomando como referencia la primera de ellas, celebrada en 776 a. C.

Píticos: Los Juegos Píticos fueron instaurados, igual que los Ístmicos y Nemeos, aproximadamente dos siglos después que los Olímpicos. Tenían lugar en el mes de agosto, también cada cuatro años (el anterior a
la celebración de los Juegos olímpicos), en el santuario de Delfos, en honor de Apolo, que había dado muerte a la serpiente Pitón, guardiana de un pequeño santuario anterior consagrado a Gea.

Istmicos: Se celebraban cada dos años (en el segundo y cuarto de cada Olimpíada), en abril-mayo, en honor de Poseidón, en el Istmo de Corinto, a 7 km. de esta ciudad.

Nemeos. Se celebraban a mediados de julio en el santuario de Zeus-Nemeo, a unos 30 km. al noroeste de Argos, y, como los anteriores, tenían una periodicidad de dos años.2.2. Organización.

La “Tregua Sagrada”(Έκεχειρία).

Unos meses antes de que comenzaran los Juegos, las polis organizadoras enviaban mensajeros oficiales (espondóforos) por toda la Hélade para atraer visitantes a ellos y proclamar la “Tregua sagrada”, la cual,
al parecer, no implicaba la suspensión de todos los conflictos bélicos entre las polis, pero sí era una especie de salvoconducto que aseguraba la inviolabilidad de los deportistas y de los espectadores durante el
proceso de los Juegos y garantizaba su celebración. La trasgresión de la “Tregua Sagrada” conllevaba sanciones severas.

Atletas y espectadores.

En los Juegos panhelénicos, podían competir y asistir como espectadores todos los hombres libres, de raza griega y que fueran ciudadanos de pleno derecho. A partir de la época helenística y, sobre todo,
después de la conquista de Grecia por los romanos, dichos juegos estuvieron abiertos a toda clase de atletas y de público. En los primeros siglos, solicitaban competir en ellos, a título individual, aquellos atletas
que se habían entrenado en la palestra y en el gimnasio y se consideraban convenientemente preparados al respecto, lo cual debía ser confirmado por los helanodicas. Pero, cuando el atletismo empezó a
“profesionalizarse” (desde mediados del siglo V a. C.), el deporte de competición fue practicado cada vez más por atletas de condición humilde, la mayoría de ellos. Las carreras ecuestres, en cambio, tuvieron
siempre un carácter aristocrático, ya que, para poder concursar en ellas, había que poseer excelentes caballos, aurigas, etc., lo cual conllevaba elevados gastos, que sólo los ricos podían asumir. Por lo que
respecta a las mujeres, al principio podían participar en los Juegos públicos como espectadoras, separadas de los hombres, e incluso competir en ellos, cosa que debieron de hacer (en Olimpia, al menos) casi
exclusivamente las jóvenes espartanas, que recibían desde niñas una educación física similar a la de los varones, tal como se desprendería por la cita del historiador y geógrafo griego Pausanias en la que se
menciona el triunfo logrado por la espartana Cynisca en la prueba atlética en la que participó: “Yo, Cynisca, descendiente de los reyes de Esparta, coloco esta piedra para recordar la carrera que gané con mis
rápidos pies, siendo la única mujer de toda la Hélade en hacerlo” (VI, 20, 9). Posteriormente, cuando los atletas empezaron a competir desnudos (a partir de la 14 Olimpiada, 716 a.C.), se prohibió la entrada a
los Juegos a las mujeres casadas (aunque sí podían participar en ellos como propietarias de carros). Por otra parte, cuando los Juegos adquirieron un carácter más competitivo, las jóvenes debieron de dejar de
competir con los varones, participando sólo en los Juegos Hereos, exclusivamente femeninos, que se celebraban en Olimpia en honor de Hera, cada cuatro años, también. En ellos las atletas realizaban como
única prueba, vestidas generalmente con una túnica corta, la carrera del estadio, aunque algo más corta que la de los atletas (unos 160 m, frente a los 190 m de los varones). Las vencedoras recibían como
premio una corona de ramas de olivo (igual que los vencedores de los Juegos Olímpicos) y una granada, símbolo de fertilidad y atributo de Hera.

Los espectadores eran personas de diferente extracción social: embajadores oficiales de las distintas polis; pensadores, escritores y artistas, que ofrecían allí sus producciones; magos y acróbatas; y gentes
procedentes de todas partes del mundo griego que podían y no querían perderse un acontecimiento de estas características. Dichos juegos eran, por tanto, la ocasión ideal para que todos ellos tomaran
conciencia de su identidad cultural y de pertenecer a un mismo pueblo con los mismos dioses y la misma civilización, por encima de las variantes regionales. A algunos les brindaban, además, una buena
oportunidad para sellar acuerdos y para adquirir o vender productos varios.

Los Helanodicas (Έλλανοδίκαι).

Los Helanodicas eran los jueces oficiales en Olimpia -10, desde 472 a. C.-, que se encargaban de inspeccionar las instalaciones deportivas, seleccionar e inscribir a los atletas, según el deporte y la categoría a la
que pertenecían, vigilar su entrenamiento el mes anterior a la celebración de las pruebas atléticas y el desarrollo de éstas e imponer sanciones a los infractores de las reglas por las que se regían estos juegos.
Ellos eran también los encargados de proclamar a los vencedores de los diferentes concursos deportivos. Eran elegidos para este cargo diez meses antes de la celebración de la Olimpiada y cesaban a la
finalización de la misma, aunque podían ser reelegidos en la siguiente. En las demás sedes panhelénicas, cabe pensar que habría también jueces que desempeñarían funciones similares en la celebración de sus
juegos respectivos.

El Agonoteta (Άγωνοθέτης ).

El Agonoteta era el organizador y presidente de los concursos deportivos en las polis en las que éstos tenían lugar. Los gastos que conllevaban éstos corrían a cargo del tesoro público y, en época clásica al
menos, del propio agonoteta, el cual, por lo mismo, era un ciudadano rico. Él entregaba también los premios a los vencedores. Terminados los Juegos, debía rendir cuentas del uso del dinero que se le había
entregado para la organización de los mismos.

Preludios de los agones deportivos.


Los Juegos comenzaban con un sacrificio solemne ofrecido a la divinidad o al héroe en cuyo honor se celebraban, finalizado el cual, el agonoteta los declaraba abiertos. Antes de que empezaran las
competiciones, un heraldo hacía la presentación de los atletas pronunciando en voz alta su nombre y el de su ciudad. A continuación, se sorteaba, en presencia del agonoteta, la composición de las diferentes
pruebas, ubicación de los concursantes en la línea de salida, en el caso de las carreras, etc., tras lo cual los atletas realizaban los pertinentes ejercicios de precalentamiento, como ocurre en la actualidad.
Terminado éste, los participantes en las diferentes pruebas ocupaban el lugar correspondiente en el estadio, tal como se indica en la descripción de cada una de las ellas. En el caso de las carreras, los atletas se
colocaban en la línea de salida (balbis) -hecha de lastras de piedra, con acanaladuras transversales-, y, cuando el heraldo daba la señal en voz alta y caía al suelo la cuerda tensa que había delante de ellos
mediante un ingenioso dispositivo, llamado hysplex, , iniciaban la carrera. Si eran muchos los concursantes, se organizaban series eliminatoria entre ellos, también según sorteo previo, hasta que quedaban los
justos para competir en la final. Para paliar la excesiva disparidad entre los concursantes, a partir del siglo V a. C. se establecieron estas tres categorías: andres (mayores de 18 años), agenoi (de 15 a 17 años) y
paides (de 12 a 14 años). Las pruebas realizadas por los atletas de las dos últimas categorías eran menos duras que las de los adultos.

Estadio Griego de Olimpia

Estadio Griego de Olimpia

2.3. Modalidades de los concursos deportivos:

♦ Agones atléticos

Se realizaban en el Estadio y comprendían las pruebas siguientes:

Estadio: Fue la carrera principal y más antigua, y consistía en correr un largo del estadio (192,28 m en Olimpia). Esta carrera, de gran prestigio entre los griegos, fue la única prueba de velocidad que se realizó
en las trece primeras Olimpiadas, por lo que el ganador de la misma, en Olimpia, daba su nombre a la Olimpiada. Cuando se incluyeron otras carreras después, ésta se corrió en primer lugar y durante mucho
tiempo fue considerada como la prueba reina de los Juegos. El vencedor en la misma era, por otra parte, el encargado de encender el fuego sagrado en el altar de Zeus, de donde procede la actual costumbre,
desde los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, de encender una antorcha en Olimpia y llevarla desde allí a la ciudad donde se vayan a celebrar los mismos.

Díaulo. El diaulo o doble estadio se introdujo en los Juegos Olímpicos de 724 a. C., y consistía en correr dos largos del estadio (cerca de 4000 m), efectuando los atletas el giro de Carrera con armas

Carrera con armas

vuelta en el poste de piedra que había al fondo del mismo. En la Olimpiada 15 (720 a.C.), uno de los atletas que participó en esta prueba (el espartano Acantos, según Filóstratos, y, según Tucídides y Pausanias,
Orrhippos de Mégara), corrió sin el ceñido pantaloncito tradicional minoico, totalmente desnudo. A partir de entonces, se hizo habitual la desnudez completa de los atletas.

Dólico: Era la carrera de fondo, en la que se corrían al principio ocho estadios, que fueronaumentados con el paso del tiempo hasta llegar a los veinticuatro (4.500 metros, aproximadamente). Incluida también,
por primera vez, en la Olimpiada 15 (720 a.C.), esta prueba recuerda, según Filóstratos, la institución de los corredores-mensajeros, los cuales Salto de longitud

Salto de longitud

procedían, sobre todo, de la región de Arcadia y tenían la misión de transmitir a las polis a las que les afectara las declaraciones de guerra o de paz, las propuestas de tregua o las de alianza, etc., efectuadas por
la/s polis que podía/n y deseaba/n hacerlo. Dicha función debía realizarse únicamente a pie.

Hoplitodromía. Esta carrera, considerada como preparación ideal para la guerra, se corrió por primera vez en los Juegos Nemeos y, posteriormente, en los Juegos Olímpicos y en los Píticos. En ella se efectuaba
el mismo recorrido que en el díaulo, pero llevando el atletapuestas las armas defensivas de un hoplita: yelmo, coraza, espada y glebas, al principio, y después, sólo yelmo y coraza

Salto de longitud. El salto de longitud no existía como prueba independiente, sino como parte integrante del pentatlón. La efectuaba el atleta llevando una pesa (altera) de piedra o Lanzamiento de disco

Lanzamiento de disco

de metal (preferentemente, plomo) en cada mano, de entre uno y cinco kilos de peso y de doce a diecinueve centímetros de diámetro, según la categoría del concursante, con las que éste conseguía dar mayor
impulso y alargar su salto. Probablemente el atleta se lanzaba desde el balbis y caía sobre un piso blando y aplanado (skamma). El salto era válido sólo cuando las huellas de los pies quedaban claramente
impresas en el suelo y a la misma altura aproximadamente ambas.

Lanzamiento de disco. En los Grandes Juegos panhelénicos, esta prueba se realizaba formandotambién parte sólo del pentatlón. Este fue uno de los deportes favoritos de los grieg os, el cual exigía gran
elasticidad, potencia y rapidez. Al principio, debieron de lanzarse piedras y, después, discos de metal (a partir del s. V a. C., de bronce), de forma lenticular, gruesa en el centro y con los bordes delgados. Su
tamaño y peso (entre 1,3 y 4 kg) dependía de la edad y categoría de los atletas. El lanzamiento del disco se realizaba desde el balbis dentro de un espacio limitado por delante y por los lados, que no se debía
rebasar. El disco (más pesado que el actual, que es de 1,293 kg,) se frotaba con arena para que no Lanzamiento de Jabalina Lanzamiento de Jabalina

resbalara entre los dedos.

Lanzamiento de jabalina. La jabalina era un arma de uso corriente en la guerra y en la caza. La jabalina deportiva era de pino, olivo o tejo y tenía aproximadamente la longitud de la altura del lanzador. En su
centro de gravedad, llevaba enrollada una correa de cuero, de entre 35 y 45 cm de longitud, la cual terminaba en una lazada, en la que el lanzador introducía los dedos índice y medio de su mano, lo cual
permitía a aquél duplicar o triplicar el alcance de la misma. Al parecer, para que el tiro fuera válido, debía clavarse en el suelo al caer. El límite de los movimientos del lanzador de la jabalina debió de ser
también la línea del balbis.

Pentatlón: Se introdujo después de la 18ª Olimpíada (708 a.C.), y constaba de cinco pruebas: estadio, lucha, salto de longitud, lanzamiento de disco y lanzamiento de jabalina. Con esta prueba se coronaba al
atleta completo, que alcanzaba por ello un enorme prestigio entre los griegos. Al parecer, para ser proclamado vencedor en pentatlón, el atleta tenía que haber ganado al menos tres de las cinco pruebas que
lo integraban.

En los agones atléticos, no figuraron las pruebas de natación, deporte al que los antiguos griegos no le debieron de dar importancia alguna, a pesar de ser un pueblo netamente marinero, ni el salto de altura ni
la famosa carrera de Maratón. Esta prueba fue introducida en los modernos Juegos Olímpicos por consejo del profesor de la Sorbona, de París, Michel Barral, amigo de Pierre de Coubertin. En un principio,
constaba de 40 kilómetros, que fue la distancia aproximada que recorrió el griego Filípides desde la llanura de Maratón hasta la ciudad de Atenas, para anunciar a los que habían quedado en ella el brillante e
inesperado triunfo obtenido en dicha llanura por los atenienses sobre los persas, cayendo muerto tras decirles: NENIKÉKAMEN! (¡Hemos vencido!). Desde 1908, la citada distancia es de 42,195 kilómetros,
debido a que el Príncipe de Gales, celebrándose ese año los Juegos Olímpicos en Londres, quiso dar la salida a los participantes en la Maratón desde el balcón de su palacio, por lo que éstos tuvieron que
recorrer entonces esos kilómetros, que había desde allí hasta el estadio de Shepherds Busch. Dicha prueba fue sólo masculina hasta los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, de 1984, en los que fue introducida
también, por primera vez, la Maratón femenina.

·♦ Agones luctatorios.

Se efectuaban en la parte del estadio denominada skamna, y los integraban estas pruebas:

Lucha. Fue la menos brutal y más popular de las pruebas pesadas o de fuerza. Se desarrollaba en un espacio del estadio con el suelo blando (skamma), preparado ad hoc, como ocurría en el salto de longitud.

Los enfrentamientos se hacían por parejas, conforme al sorteo realizado previamente. En la lucha, resultaba vencedor el atleta que conseguía derribar por tierra tres veces a su adversario, de forma que su
cuerpo tocara el suelo con la espalda, el hombro o la cadera, manteniéndose él de pie, ya que, en caso contrario, no se le contaba como bueno dicho derribo. Para lograr su objetivo, se permitía a los
luchadores coger las manos, los brazos y el cuello del adversario y abrazar su cuerpo para intentar hacerle perder el equilibrio. También se les permitía, según parece, poner la zancadilla al contrincante, pero
no cogerlo por las piernas. Cabe suponer que los atletas ágiles, rápidos de reflejos y hábiles en la aplicación de llaves y presas de la época clásica darían paso poco a poco a luchadores corpulentos, de
movimientos lentos, que derribaban a sus adversarios sobre todo con la fuerza bruta y el peso de su cuerpo.

Pugilato. El pugilato es el precedente de nuestro actual boxeo. Por múltiples pinturas murales y relieves conservados de Creta y deMicenas, se desprende que era practicado ya en el segundo milenio antes de
Cristo. Fue introducido en la 23 Olimpiada (688 a. C.).

Al principio, los púgiles combatían con los puños desnudos o cubiertos con un suave vendaje, el cual, a primeros del siglo IV a. C., fue sustituido por una especie de guantes, probablemente de cuero, que
dejaban los dedos al descubierto y cubrían el puño y gran parte del antebrazo, siendo fijados a las muñecas y al antebrazo con una especie de brazalete de piel de carnero. Un ancho anillo formado por cinco
capas superpuestas, también de cuero, reforzaba aún más los puños de los púgiles, con lo que sus golpes tenían una gran contundencia. Las parejas de púgiles se formaban por sorteo, y combatían en un lugar
bien visible del estadio. Al no haber un espacio acotado, como nuestro moderno ring, no se propiciaba el combate cuerpo a cuerpo, sino la táctica y el juego de piernas. En el pugilato tampoco había rounds,
por lo que se combatía hasta que uno de los púgiles, lastimado por los golpes recibidos o agotado a fuerza de perseguir en vano a su adversario, reconocía su derrota levantando el brazo.

Pancracio. El pancracio, mezcla de lucha y de pugilato, era similar, en parte, a la moderna lucha libre y el agón más violento y brutal.

Escena de Pancracio. El árbitro se dispone a azotar con un látigo al luchador que ha metido el dedo en el ojo de su adversario. Kílix, siglo V a. C., British Museum.

Escena de Pancracio. El árbitro se dispone a azotar con un látigo al luchador que ha metido el dedo en el ojo de su adversario. Kílix, siglo V a. C., British Museum.

No estaba incluido en la educación general gimnástica. En Esparta, estaba prohibida su práctica por las leyes de Licurgo. A pesar de su dureza, los griegos lo consideraban menos peligroso que el pugilato. Se
incluyó, por primera vez, en la Olimpiada 33 (648 a.C.) y llegó a ser bastante popular, a partir, sobre todo, del siglo IV a. C., aunque menos que las otras dos modalidades de lucha. Los pancratistas procedían
principalmente de regiones atrasadas, como Arcadia y Tesalia. En el pancracio estaba permitida toda clase de llaves y de golpes, puntapiés en el estómago o en el vientre, torsión de miembros,
estrangulaciones, etc. Sólo se prohibía morder al adversario y meterle los dedos en los ojos y en la nariz. Los combates se desarrollaban en el estadio sobre tierra blanda, la cual se regaba con agua antes del
combate, lo que daba a éste un atractivo añadido al combatir los pancratistas cubiertos de barro de pies a cabeza. Al final del combate, era bastante corriente que los púgiles terminaran con algún miembro
dislocado o roto, magullados, desfallecidos y alguno de ellos, incluso muerto.

♦ Agones hípicos.

Auriga de Delfos, en bronce, 475 a.C., Museo Arqueológico de Delfos

Auriga de Delfos, en bronce, 475 a.C., Museo Arqueológico de Delfos

Tenían lugar en el hipódromo, y de sus dos modalidades, carrera de carros y carrera de caballos, la primera fue la competición deportiva preferida para los griegos por la espectacularidad y vistosidad de la
misma. Los carros utilizados en dicha carrera eran de dos ruedas y de tamaño reducido, y tenían una plataforma, ligeramente inclinada y abierta por detrás, sobre la cual el auriga efectuaba, de pie y vestido
con una túnica, el recorrido de la pista, blandiendo un látigo en la mano derecha, con el que fustigaba a los caballos, y sujetando las riendas con la izquierda, las cuales cortaba con un cuchillo, en caso de
accidente El carro podía ser tirado por dos caballos (biga) o por cuatro (cuadriga), en cuyo caso se colocaba en la parte exterior el más veloz y, en la interior, el que respondiera mejor a las órdenes del auriga.
Como la posición de los carros y caballos en la salida de la carrera se hacía por sorteo, para contrarrestar a los carros o caballos que salían por fuera, se utilizaba un ingenioso dispositivo que regulaba dicha
salida. El inicio de ésta se anunciaba a los espectadores levantando un águila de metal que había sobre el altar. El momento más peligroso de la carrera de carros era cuando los caballos realizaban a toda
velocidad un giro de 180 grados en torno al mojón de piedra que había en los extremos de la pista, el cual había que salvar pasando lo más cerca posible de él, pero sin tocarlo, pues esto causaba aparatosos
accidentes al carro que sufría el percance y a los que iban pegados a él. La pericia del auriga al efectuar dicho giro le permitía muchas veces compensar la mayor rapidez de una cuadriga rival y cruzar el primero
la meta.

Respecto a la distancia que se corría en cada carrera, Píndaro en sus odas menciona varias veces la carrera de carros de “las doce vueltas”, lo que nos hace pensar que, tratándose del hipódromo de Olimpia,
recorrerían alrededor de 9 Km. (12 x 750, aprox.), siempre que cada vuelta comprendiera los dos sentidos o largos de la pista. El premio de la carrera se le otorgaba no al auriga sino al dueño de la cuadriga
ganadora. A pesar de esto, algunos de ellos fueron cantados por los poetas y los dueños de los caballos les erigieron estatuas en agradecimiento por haberles deparado el triunfo.

De las seis pruebas hípicas en los Juegos Panhelénicos, sólo dos eran carreras de caballos montados. En las Panateneas, en cambio, las carreras de caballos ocuparon un lugar preferente. Traspasada la meta en
la última vuelta, era declarado vencedor el caballo que la rebasaba primero, llevara el jinete encima o no.

Carrera de cuádriga Cerámica griega 410 a 400 a C Museo British

Carrera de cuádriga Cerámica griega 410 a 400 a C Museo British

2.4. Premios:

Los vencedores en las diferentes pruebas deportivas recibían como premio el último día de los Juegos, ante numeroso gentío, una corona de olivo en Olimpia, de laurel, en Delfos, de apio, en Corinto, y de apio
fresco, en Nemea. Después de ser coronados, tenía lugar un banquete ofrecido en su honor por la polis o anfictionía organizadora de los mismos. También sus nombres quedaban grabados en los pedestales de
las estatuas votivas del santuario y adquirían el derecho de erigir estatuas propias en el lugar donde hubieran triunfado, las cuales, después de tres victorias, podían ser estatuas-retrato.

Cuando regresaban a su ciudad patria, los ganadores de las diferentes pruebas hacían una entrada triunfal en ella, en un carro tirado por cuatro caballos blancos, por una brecha abierta en la muralla, cubiertos
con un manto de púrpura y aclamados por todos sus conciudadanos. Aparte de esto, en muchos casos, las polis concedían a sus atletas vencedores en los Juegos recompensas en metálico o en especie e
importantes privilegios. Algunos de ellos contaron también con poetas famosos, los cuales ensalzaron en bellos cantos corales, que se entonaban en dichos desfiles, sus gestas deportivas y el rancio abolengo
de su familia, así como los orígenes gloriosos de la ciudad en la que habían nacido. Uno de estos poetas fue el beocio Píndaro (ca. 518 a.C.), del que se han conservado, entre otras producciones, cuatro libros
de Epinicios, en los que, además de elogiarse a los atletas ganadores en los Juegos, su linaje y su ciudad, se exalta sobre todo el triunfo de lo bello y lo bueno sobre la mediocridad. Esto sucedió en los primeros
siglos, antes de que el deporte empezara a “profesionalizarse”.

3. Concursos teatrales.

Actor griego sosteniendo su máscara trágica. Detalle de una vasija griega, siglo IV a.C.

Actor griego sosteniendo su máscara trágica. Detalle de una vasija griega, siglo IV a.C.

El teatro -en sus tres modalidades, Tragedia, Comedia y Drama satírico- fue tan popular en Grecia como las competiciones deportivas y desempeñó una función educativa importante entre los ciudadanos,
especialmente la Tragedia. Los encargados de su organización y desarrollo fueron el arconte epónimo y el arconte rey, los cuales designaban al “corega” -ciudadano rico, que se cuidaba de reclutar, mantener y
equipar los coros trágicos y los cómicos-, y elegían a los tres poetas trágicos y a los tres cómicos de entre los que se hubieran presentado al concurso. Los ganadores del mismo recibían una sencilla corona de
hiedra. Dos días después de las representaciones, el pueblo, reunido en el teatro, valoraba la gestión realizada, al respecto, por los citados arcontes.
En Atenas, la entrada a las representaciones -que se efectuaban de la salida a la puesta del sol-, fue gratuita al principio, pero después se empezó a cobrar dos óbolos, los cuales, a partir de Pericles, pagó el
Estado a los ciudadanos menos favorecidos. Las mujeres, marginadas en el plano político y, en gran parte, en el social, podían asistir al teatro (si bien, las de la clase social alta o acomodada sólo lo hacían
cuando se representaban Tragedias), pero no actuar en él como actrices, por lo que sus papeles los interpretaban hombres. Los esclavos fueron los únicos que tenían prohibida la entrada al teatro.

Actor griego sosteniendo su máscara trágica. Detalle de una vasija griega, siglo IV a.C.

Actor griego sosteniendo su máscara trágica. Detalle de una vasija griega, siglo IV a.C.

Dado que los papeles principales, en la Tragedia y Drama satírico, eran representados por un escaso número de actores (dos, en las obras de Esquilo, y tres, en las de Sófocles y Eurípides), y que las mujeres no
podían participar como actrices, los griegos tuvieron que recurrir al uso de máscaras, pelucas y vestidos, con los que los espectadores conseguían identificar fácilmente a los personajes representados. En las
máscaras de la Comedia, se solían exagerar los gestos burlescos y los rasgos cómicos de los mismos, mientras que las de la Tragedia muestran gestos serenos y grandiosos, especialmente si los actores que las
llevaban representaban a algún dios o a un héroe. En este caso, además, calzaban (en época helenística, al menos) altos coturnos -especie de zuecos-, con suela gruesa de corcho y tiras de cuero, con los que se
resaltaba su rango y dignidad. Las máscaras, por otra parte, servían para amplificar y proyectar mejor la voz de los actores hacia los espectadores sentados en la cávea. Por lo que respecta a los vestidos, en la
Comedia había gran libertad para elegir la ropa, predominando en ella los colores vivos y desenfadados, mientras que en la Tragedia el vestuario y su colorido eran más convencionales.

Así, los personajes que representaban a dioses, héroes, etc., vestían el himation, prenda larga de lana, de color claro, y de forma rectangular, ceñida en la cintura por un cinturón, y los reyes llevaban además,
sobre él, una clámide, de color púrpura, distintivo de la dignidad real, mientras que los actores secundarios solían vestir el quitón, ceñido también por un cinturón, de lino o de lana y de color oscuro, que era el
habitual de la ropa de le gente corriente, con el que se disimulaba mejor la suciedad. El color negro se usaba para significar o resaltar el luto o el dolor.

La calidad de los textos, por otra parte, y la excelente puesta en escena de los mismos, en la que se incluía música y danza, así como la escenografía, atrezzo y tramoya pertinentes conformaban un espectáculo
que apasionaba al público que acudía a las representaciones, especialmente en la Atenas de Pericles.

Coro de Edipo en Colono, de Sófocles. Grupo “Helios Teatro”. Festival de Teatro Grecolatino de Segóbriga.

Coro de Edipo en Colono, de Sófocles. Grupo “Helios Teatro”. Festival de Teatro Grecolatino de Segóbriga.

4. Otros concursos en los Juegos públicos griegos.

Aparte de los concursos mencionados antes, en los Juegos griegos tenían lugar también concursos musicales, poéticos y artísticos. Desde el siglo VII a. C., se registran en Delfos recitaciones rapsódicas y
concursos de cítara y de una especie de oboe doble (aulós), y, más tardíamente, concursos dramáticos y poéticos. En Beocia, sobre todo, la música ocupó un papel importante en la educación, lo cual
contribuyó a que afloraran las escuelas musicales por toda la región y a que, en los Juegos Píticos, al menos, los concursos musicales, junto con los dramáticos y poéticos, tuvieran durante mucho tiempo un
gran predicamento, superior al de los de los concursos deportivos.

5. Supresión de los Juegos y restauración de los mismos en época moderna.

En el año 393 d. C., el emperador Teodosio, que había declarado unos años antes el cristianismo religión oficial del Estado, prohibió los Juegos Olímpicos por su carácter pagano. Quince siglos después, en 1894,
el francés Pierre de Fredy, barón de Coubertin, deportista, pedagogo y gran admirador de la cultura griega, se propuso restaurar las Olimpiadas para revivir entre los jóvenes los antiguos ideales de la παιδεια
griega a través del deporte.

Carrera atlética. Cerámica griega, 530-520 a.C. Metropolitan Museum.

Carrera atlética. Cerámica griega, 530-520 a.C. Metropolitan Museum.

Para ello, el 23 de junio de ese año se creó, a instancias suyas, el Comité Olímpico Internacional (C.O.I.), y, en 1896, tuvieron lugar en Atenas los primeros Juegos Olímpicos de época moderna, en los que se
excluyó a las mujeres por expresa indicación, al respecto, de Pierre de Coubertin, el cual sostenía que la participación de las mujeres en ellos debía limitarse a coronar a los vencedores. A pesar de esto, en los
JJ.OO. de París de 1900, se les permitió competir en las categorías de golf y de tenis, y en los de San Luis, cuatro años después, también en tiro con arco. Para conseguir una mayor participación de las mujeres
en los JJ.OO., la también francesa Alice Milliat impulsó la creación, en 1921, de la Federación Internacional Deportiva Femenina (F.I.D.F.), la cual organizó unos Juegos Mundiales Femeninos en 1922 en París y
en 1926 en Goteborg. Quizá, por ello, en los JJ.OO. de Amsterdam de 1928, se permitió también la participación femenina en atletismo, aunque sólo en las pruebas de 100 m, 800 m y salto dealtura.

Carrera atlética. Juegos Olímpicos de Pekín, Agosto, 2008

Carrera atlética. Juegos Olímpicos de Pekín, Agosto, 2008

Así y todo, la F.I.D.F. siguió organizando sus propios Juegos, en 1930 en Praga y en 1934 en Londres. Ante esto, el C.O.I. tuvo que claudicar definitivamente a las reivindicaciones femeninas. Disuelta la F.I.D.F., la
participación de las mujeres en los JJ.OO. fue aumentando con el paso del tiempo gracias a sus conquistas en la igualdad de derechos con los hombres, a las medidas emanadas del propio C.O.I. y a la presión de
los Organismos internacionales para eliminar las barreras existentes en relación con la práctica deportiva de las mujeres. De este modo, de su nula participación en los JJ.OO. de Atenas, en 1896, se llegó a una
práctica igualdad respecto a los hombres en los JJ.OO. de Londres de 1912. Desde su restauración en 1896, los JJ.OO. se han venido celebrando en diversas ciudades cada cuatro años, excepto en 1916, 1940 y
1946, debido a la primera y a la segunda Guerra Mundial. Los cinco aros de la bandera olímpica representan los cinco continentes, y el lema de los juegos que figura también en ella es: “Citius (más deprisa),
altius (más alto), fortius (más fuerte)”.