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A p r e n d e r a r e c o rd a r es una guía ilustrada para

aum entar y mejorar su memoria. ;Y quién mejor

para guiarle por ese intrincado laberinto que

Do minie O ’Brien, seis veces ganador del

C am peonato M undial de Memoria? El libro

comienza con una detallada y sencilla explicación

del funcionam iento de esta facultad mental,

explorando los temas de la memoria a corto plazo,

a largo plazo e inhibida, así como el arte de

almacenar, retener y recuperar información. Incluye

métodos de probada eficacia, y describe paso a

paso una serie de ejercicios para hacer más efectiva

la memoria, aumentando su capacidad y mejorando

al mismo tiempo su precisión y rendim iento. -

Enriquecida con expertos consejos, técnicas

sum am ente útiles y más de 100 ilustraciones a

todo color, la presente obra le ayudará a recuperar

todo aquello que desea recordar.


Dominic O ’Brien

Aprender
recordar
Técnicas prácticas y ejercicios
para mejorar su memoria

m im
Título original: ¡can r lo liemember
Publicado en inglés por Duncar» Baird Publishers Ltd
T rad u cció n de N u ria M a rtí

Ilu stra c ió n de cu b ierta: M a n d y Pritty

Copyright Có D uiu .u i Baird Publishers Lid 2000


lext Copyright «s I Hincan Baird Publishers I.Ui 2000
Coinm issioncd Arlvvork Copyright <o D o m an Baircl Puhlishons l.ld 2000

2000 do todas las ediciones on Im gna española: Ediciones Oniro, S.A.

85 do osla coedición para Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile:


Ed ilo rial Paidó.s, S.A.

de esleí coedición para M éxico: Editorial Paidós M exicana. S.A.

© d eesla íoedición para España y res lo de países: Ediciones Oniro. S.A.

Impreso en Singapore - Prinlcd in Singaporv


Dedicatoria

Dedico este libro a iodos las personas que participan


en competiciones mentales.
í n d icc

Introducción fi La memoria en los niños 36


La memoria y la vejez 38
Breve historio sob re la m em oria 12
IJfSíif la antigüedad a la era A trayendo
* •
los ecos 60
moderna i onio mejorar la memoria

La tradición oral 14 LI gimnasio para la memoria 62

Los antiguos griegos 16 LI arte de desarrollar la memoria 04

Los antiguos romanos 18 Eí arle de la imaginación 08


lijerdeio 4: Pintar una obra maestra de la
La cambiante trayectoria de la
memoria 71
memoria 19
El arle de la asociación 72
La memoria en la actualidad 22
El arle de la-localización 74
El arle de la concentración 76
L1 laberinto d e la m em o ria 24
lijemcio 5: Meditación de precalmtamienlo
Eljimcionantienlo de la memoria
para memorizar 77
El arle de la observación 78
El paisaje mental 26
L; micro 6: Advierte los detalles 79
Ejercido i : Cupiar e l«jizz:»29
El repaso y la repelición 80
Los dos hemisferios del cerebro 30
La memoria y la salud 82
Las ondas de la memoria 32
La memoria y los sentidos 84
Tipos de memoria 34
lijerdáo 7; fi/ caleidoscopio de \u memoria 85
Cómo se crean las distintas ciases de
Le) memoria vv la música 86
memoria 40 lijereicio 8: Organiza un concierto para
l'.jen 'uio 2; Descubre el límile de cifras tjue memorizar 87
Iruedes recordar 43 El arle de recordar 88
La fiabilidad de la memoria 44
E;miri<> J ; Organiza un foro de la memoria La m em oria con un m a p a 92
47 Descubrir I íis iécnit'as para
Dormir, soñar y recordar 48 desarrollar la memoria
La memoria y el aprendizaje' 30
Teorías sobre el olvido 32 La mnemoleenia 94
La pérdida de memoria 34 Los ganchos m en la les 96

.1.1«V.
¡X'DK'I

lijenido 9: El tedada de diez notas del bosque lijercicio i 8: Evalúa, asimila, muerda 131
¡rara tuetuorizor 97 La lectura rápida 152
El método tio l<i historia <28 lijercicio 19: Comprueba fu norriprnisíéu i/d
Ljcnicio 10: Cira lina cadena para memotizar Sexto í.i.í

99 Recuerda fácilmente una palabra 154

lijerdáo 11: Teje mi hechizo mim/ími 101 lijercicio 20: Limpia el Irdio marino de la

I-I método del itinerario 102 memoria 135

Ejercicio 12: Rmiirr el camina 105


Ejercido id: La casa como escenario para Id palac io d e la m em o ria 156

atentai izar 107


Alcanza la pleitiltul a través efe la
memoria
1:1 sistema Dominic tOH
El sistema de la forma numérica 110
Vive captando los detalles 158
,os Mapas Mentales 112
Un masaje a la memoria 140
Enfréntate a las exigencias de la vida
l.ii m e m o r ia cu acción 114
142
Técnicas para desarrollar la
Ejercicio 21: El curso de trun eulrevisla ¡43
memoria en (ti vida cotidiana
Viaja al pasado 144
* Ejercicio 22: Vuelve a los íimijws del colegio
Asocia nombres a la gente 116
¡ 45
E/m ido 14: ¿Qué encierra un nombre? 117
labórate del pasado 146
Recuerda una fecha 118
lijercicio23: Desarma mi recuerda 147
Ejmirie 15: l/fi/rzn mía agenda mental /19
El mundo de las emociones 148
Encuentra la palabra justa 120 Ejm rbo 24: Roí viva la llama 149
E/miciu 16': id paraíso de ¡os crucigramas Conserva la mente joven 150
121 lijercicio 25: Descubre la velación enlrc los
I lablar en público 122 hechos 151
J.a memoria y los juegos 124 La memoria en el futuro 152
E/mide 17: /Vifin oriza d orden de las carias
i 27 bibliografía 154
La memoria en la escuela 128 Indice analítico 156
La lectura y la retentiva 1.50 Agradecimientos 160
INTRODUCCION

«Hola, D o m in io ¿C óm o es que le han ad m itid o en esta occi­

sió n ? H e oído d ecir que tienes cuarenta y dos años.» Esto fue

lo que m e preguntó un estudiante am ericano de diecisiete

años el p rim er día del C am peonato M u n d ia l de M em o ria de

1999. M e habían com entado que había estado ejercitando su

m em oria seis horas al día du rante los seis últim os meses, y

que se hallaba en Londres p o r una sola .y única razón: g an ar

el C am peonato M u n d ia l de M em oria.

A u n q u e pienso que su pregunta in icial fue una astuta ju ­

gada, m ucha gente p o d ría alegar que de hecho fue un co­

m entario acertado. U n b rillan te estudiante u n iversitario de

diecisiete años deb ería sin duda estar en una posición ven ta­

josa sobre un viejales de cuarenta y dos com o yo. Después de

lodo, ¿no se su p on e que la capacidad de recordar de un ser

h um an o va d ism in u ye n d o con la edad?

Hasta 1988, si alguien me hub iera form ulad o es la pregun­

ta le habría contestado, por supuesto, que «sí». Al d ar esta res­

puesta habría aceptado un erro r p o p u la r acerca de la m em o­

ria: que la vejez y el o lv id o son sinónim os. Pero en 1988

presencié un acontecim iento que hizo cam b iar mi vid a. V i

com o un in d ivid u o llam ad o Creighton C arvello m em o rizaba

un m azo de cartas barajadas al azar en sólo tres m inutos, toda

una hazaña en cuestión de m em oria que in clu yó su nom bre

en el libro de récords. M e quedé estupefacto. ¿C óm o p o d ía al-


I NTROtHJmON

guien m em orizar a la perfección 52 cartas barajadas al azar

utilizando sólo el cerebro y en tan poco tiem po? Inspirado y

estim ulado p o r un ardiente deseo de descubrir el secreto de

Creighton, conseguí una baraja de cartas y em pecé una in­

vestigación de tres meses sobre el potencial de m í propia me­

moria. El resultado fue un curso acelerado de aprendizaje.

M ientras rechazaba las ideas que no servían y hacía mía cual-


4

quiera refinada técnica que produjera resultados, realicé un

proceso natural de selección. A m edida que pasaban los días

sentí com o si despertara un gigante dentro de mí. Por prim e­

ra vez en la vida, no sólo m i m em oria, sino tam bién m í poder

de concentración y de im aginación empezó a revelar un po­

tencial que hasta aquel m om ento había ignorado poseer. Sin

darm e cuenta, estaba descubriendo el arte y las técnicas de

m em orizar practicados p o r los griegos antiguos hacía más de

dos mil años.

Tras entrenar mi m em oria durante tres meses sentí como

si me hubiera sido dado un nuevo cerebro. Al cabo de poco

me incluyeron en el libro de récords p o r m em orizar no uno,

9
I \ í KOIHKTIÓN

sino seis mazos do cartas barajadas al azar después de ve r rá-

p id am en le cada una ck' ellas sólo una vez. Al m ism o tiem po

que me quedaba asom brado e im presionado de mi propia ca­

pacidad cerebral, sentía tam bién una gran am argura porque

nunca m e habían enseñado aquellos niveles de agilidad m en­

tal cuand o era un estudiante debatiéndom e con

los exámenes.

lililí De niño diagnosticaron q u e padecía dislexia.

Señalaron, además, que era incapaz de concen­

trarm e y recordar lo que los maestros me de-

1:^. cían. Com o resultado no brillé en los estudios yi

IÍI1 9 B É dejé el instituto a los dieciséis años. Q ué pena

que nadie m e enseñara las técnicas descritas en

este libro. Incluso hoy día, cu an d o en com paración con el pa­

sado, tenem os m uchos más conocim ientos sobre el cerebro y

los procesos de aprendizaje, no se enseña a los niños a estu­

diar con eficacia. ¿Po r qué? Debo confesar que ignoro la res­

puesta.

D u ran te varias décadas nos hem os co n cen trad o en m a n ­

ten er en form a el cu erp o para que sea atractivo , y hem os

seguido una d ieta y un estilo de vid a sanos para m a n te n e r­

nos físicame nte saludables. Pero ahora, con la llegada del

n u evo m ilen io , parece el m o m en to id óneo para em p ezar a

alim entar, e je rcita r y m an ten er sano el centro m o to r

y c o n tro la d o r de nuestro cu erp o físico: el ce­

rebro.

Espero que después de leer el libro y experi­


I V T R O I W C I<>\

m entar los ejercicios que liguran en él descubras tam bién el

gigante que h ay en lu interior, y ¡vaya gigante!

Y, por cierto, aquel viejales de cuarenta y dos años gané» en


seis ocasiones el Campeonato Mundial de Memoria.

Do m inie O'Hrten, diciem bre, 1999

!is l a b í e c e r t u s a s p i r a c i o ti cs
El primer día que empieces a también el récord actual por
ejercitar la memoria puede que memorizar perfectamente un
sólo rec uerdes dos o (res ele­ número de 74 cifras, pronuncia­
mentos cíe una lisia. Pero al si do a una veloc idad (Je una cifra
guíenle, quizá recuerdes 10; v a l por segundo. M i m ejor tiempo
otro, 20. Te presento a fue memorizar en 241,1 se
continuación algu­ gualdos un mazo de r>¿
nos records m un­ cartas barajadas,
diales a los que (Audi liell posee
puedes aspirar: 7 el récord mundial
En el Campeonato M un­ ofic ial por haberlo lo­
dial de Mem oria de 1999 memo- grado en >4,01 segundos.) Uno
ricé el orden de 18 mazos de de mis objetivos es conseguir el
carias barajadas (956) en una récord de memorizar números
hora sin equivocarm e ni una decimales escogidos ai azar en 1
.sola vez, con lo que establecí un mi nulos, mi mejor marc a no
nuevo récord mundial. Tengo oficial es de 556,

11;
C'AI’ÍTU I O UNO

B R E V E H I S T O R I A
SOBRE LA MEMORIA

D es d e l a a n t ig ü ed ad a la e r a rn o d e r n a

L
a m em o ria puede considerarse una de las arles más an­

cestrales del genero hum ano. N o sólo con stitu yó una útil

ayuda para la su p erviven cia de nuestros rem otos antepasa­

dos, sino que lo rm ó p arle esencial de su vid a cotidiana. Al no

existir la im prenta, la m em oria era la pizarra en la que se es­

cribía la historia. A sí era com o conservábam os la inform ación

que nos ayu d ab a a darle sentido al m undo. Los recursos para

docum entarse eran m u y prim itivos y adem ás m ucho más es­

casos, de m odo que si los hom bres de la antigüedad querían

saberse al dedillo los hechos y personajes, debían recordarlos,

em pleando el intelecto y la im aginación. A lo largo de este

prim er período de la historia, gozar de u n a buena m em oria

•«■•Ti:' era un requisito indispensable para tener éxito: los poetas

épicos, en especial Hom ero, m em orizaban sus obras m ucho

antes incluso de que fueran escritas; y los políticos, teólogos y

filósofos persuadían al au d ito rio ofreciendo eficaces y co n ­

vincentes discursos, visu alizan d o vivid a m e n te en su m ente

los elem entos fundam entales que debían recordar, fin este ca­

1 pítulo se exam inará cóm o ha sido utilizada y considerada la

m em oria a lo largo de los siglos.


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BRl¿VE HISTORIA SOBRl. f.A MI!MORIA

L a t r a d i c i ó n o r a l

C u a n d o oramos niños, o incluso de adultos, algunas de las historias


más maravillosas que hemos escuchado han sido las de nuestros
propios antepasados, relatos que han viajado a través de las ramas
de nuestro árbol genealógico como un ejército de decididas hormi­
gas. Cada vez que se vuelven a contar; pueden añadirse pequeños
cambios, quizá algo que embellezca y exagere la narración para
mantener en vilo la atención de los inquietos y jóvenes oyentes, o
una o dos invenciones para llenar un extraño vacío en los hechos
conocidos. Así es como los recuerdos se van puliendo para que re­
sulten más sencillos y fáciles de transmitir a ios demás. Sin embargo,
el cuerpo básico de la información suele conservarse intacto en su
mayor parte. Iras escuchar docenas de historias, acumulamos un co­
nocimiento de nuestro pasado. Aunque contemplemos antiguas fo­
tografías familiares, sin el contexto que aquellos recuerdos nos ofre­
cen — ya sean de primera o de segunda mano—, esos documentos
materiales se reducirán a meros dalos visuales.
Si retrocedemos en el tiempo, antes de que se inventara el orga­
nizador personal, antes de que existieran las agendas o incluso la es­
critura, volvemos a visitar una época en ¡a que la tradición oral era
el único método de transmitir los recuerdos de una generación a la
siguiente. Todo lo que no era relatado en beneficio de los demás, es­
taba destinado a desaparecer de la conciencia colectiva, a ser olvida­
do para siempre. Por eso los hombres antiguos tenían en tan alta es­
tima la memoria, porque sabían que sin ella y sin los recuerdos el
legado cultural se perdería. En la antigua Atenas había varías biblio­
tecas, y también un limitado comercio de libros, pero todo aquello
110 podía sustituir a un sabio con buena memoria.
Todos conservamos una vaga imagen de Homero, el gran poeta
épico, cuya capac idad para memorizar los reíalos que contaba no era

I 4
«.A I ' K A I H C I Ó N O K Al

iiK'iio.s heroica que las historias tic los guerreros griegos y Iroyanos
fine narraba. Hornero sin duda dependía de una fórmula poética
muy trillada, improvisada en lom o a un cuerpo de material familiar,
(' incluso puede' que utilizara escritos como ayuda auxiliar, al menos
para la !liada, compuesta de 16.000 estrofas. No cabe duda de que
contaba con una espectacular capacidad para memonzar.
Las grandes epopeyas homéricas no fueron en cierto modo
transmitidas al pie de la letra hasta que en un momento dado se re­
produjeron por estrilo. Kn cambio, en la tradición védica de la anti­
gua India, se creía que un pequeño error al salmodiar cualquiera de
los himnos sagrados del Kú/míri podía causar un desequilibrio en el
cosmos con funestas consecuencias [jara la humanidad, Para evitar
este tipo cié catástrofe, los sacerdotes védicos los memorizaban c ui­
dadosamente para no equivocarse nunc a al recitarlos, y eso produ­
jo un fenómeno muy inusual: unos esc ritos sagrados, nacidos do una
tradición oral, que se cree son sumamente fieles a su forma original,
transmitida oralmente.
Contar historias es una manera natural de pasar las largas noc hes
invernales en los pueblos, lo cual explicaría, si nos detenemos a ob­
servar la helad Media, la existencia de los mitos del norte de Luropa,
extensos relatos de dioses, gigantes, dragones y extrañas transforma­
ciones, cuyos orígenes desconocemos pero que sin duda alguna per­
tenecen a una tradic ión oral. La excepcional naturaleza de los lemas,
con sus mágicos episodios, las convierte' en perfectas para ser
mem oriza das, un vínculo evidente entre
Lo surrealista y lo memorable que funcio­
na en tos sistemas actuales más eficaces
para memo rizar. Después de todo, ¿qué
podría ser más vivido que Ragnarok,
la última y gran batalla apocalíptica en­
tre dioses y gigantes que marca el fin
dc'i mundo en la mitología escandinava?
listos cuentos cuestan mucho de olvidar.

r>
líREVF. HISTORIA SOliRi: LA Mf-.MORIA

L o s a n t i g u o s g r i e g o s

La nernolecnia, palabra <|uc‘ significa un recurso <|iie ayuda a


la memoria, se relaciona con el nombre de Mneniosina. diosa
griega de la memoria, de la que se decía lo conocía Lodo sol)re
el pasado, ('I présenle y el ful uro. Se la consideraba la base de
loda la vida y creatividad, una asociación derivada de su papel de
madre de las Nueve Musas, que eran la inspiración [jara cualquier
aspecto de la literatura, la ciencia y las arles. Además, e! mito afirma
que si un mortal bebe agua tJel Leleo, el río ríe la Muerte, perderá lo­
dos sus recuerdos para siempre. De eslas asociaciones míticas pode­
mos dediu ir que para los antiguos griegos la memoria era la fuente
de inspiración, y que perderla era sinónimo de muerte, lo cual la
convertía en una facultad digna de ser tenida en gran estima.
Id llamado «padre» del ejen ilamienlo de la memoria fue Simóni-
des de (eos, un fineta lírico griego que vivió durante los siglos v-vi
a. C. Después de pronunciar un discurso en un banquete, Simónides
recibió el mensaje de que dos personas esperaban fuera para verle,
dan pronto salió del edificio, la construcción se desmoronó aplastan­
do morlalmenle a loda la gente que había en su interior. Las dos
personas nunca hicieron aparición, pero.se dijo que habían sido los
dioses gemelos Castor y Pólux quienes salvaron a Simónides por ha­
berles alabado en su discurso. Los cuerpos quedaron demasiado da­
ñados para que las familias pudieran identificarlos, pero al
jy ‘\

recordar dónde se sentaba cada invitado durante el han-


quele, Simónides pudo determinar quién era quién. !§&,,
De un golpe, Simónides había demostrado su pri- :
mor principio relacionado con la memoria, el del focns
o lugar, Al vincular ¡as imágenes que necesitamos re-
eordar con unos lugares determinados, tomo pueden ser
las habitaciones de una casa o las sillas en torno a una mesa,

líi
OS A NI ICl'OS (¡RIKí'.OS

.• -'-yo (■
;
imponemos una estructura lógica en un
grupo de objetos que de otro modo no
''v.v
tv0u ~írvíí;,•
:•
.

guardarían ninguna relación, ayudando


de ese modo a que sean más fáciles de
recordar. Para acordarse de cualquier se­
cuencia de datos, ya sea sus nombres,
una lista de la compra o ios punios im-
porlanles de un discurso, un practican le •• '
lU-k
t»v•
*•*•?*
.%/>> •«,
de la leen tea del lugar, regresa men­
talmente a los lugares en ¡o.s que Imagi­
na que se ha almacenado la informa­
ción. (Ks inlcresanle observar que la
palabra inglesa «lopic», que significa
asunto o tema, se deriva del vocablo
griego logas, lugar.)
Aunque se cree que los l ex los grie­
gos sobre la memoria se perdieron hace mucho tiempo, las técnicas
que enseñaron se han conservado en los textos ¡aliños escritos entre
el i siglo a. C. y el i d. C"(véase p IH). tn ellos ('neónIranios (¡ue los
griegos establecieron y desarrollaron numerosas paulas para asegu­
rarse de que su método del lecas funcionara correctamente. Por ga m em oria es m ¡
ejemplo, concibieron la idea de que el lugar debía ser un escenario tm tjn íjk o y bello

familiar para aquel que lo memorizaba, y que en él debía incluirse i u m i t a , sir/figre

lííií Io n io para el
con el mayor detalle posible la gente y las acciones que aparecían,
aprendizaje conro
para que las visualizaciones depositadas en el lugar fueran más me­ para ¡a v i d a
morables. Creían que los sentidos jugaban un papel muy importan­ m ism o.

te' a la hora de me mor izar, en especial la vista. Y el lilósofo Aristóte­ Díiilexeis


les elijo haber reconocido la importancia de las asociaciones al 400 a. C.
establecer conexiones en su mente, lo cual nos permite dar cortos y
lógicos pasos al almacenar y evocar un recuerdo. Más larde trataré
más a fondo todas estas ideas, porque cada una de ellas es impor-
tanle en la actualidad para acrecentar la memoria.

J /
15R!•:V]•: Ií ISTORíA SO15RI- I A .VIl .ViORI A

Los a n t i g u o s r o m a n o s

T a m b ié n los antiguos romanos dieron gran importancia a la faeul-


lad de recordar. Los ciudadanos se impresionaban mucho con las
hazañas de memorización que desplegaban los oradores experimen­
tados, y comprendieron pron lo su importancia en el escenario polí­
tico de aquella época, Creían que la capacidad de memorizar era un
componente' fundamental ríe ia retórica, ya que si un orador era in­
capaz de recordar la estructura de un discurso, ¿cómo podía pro­
nunciar una apasionada petición o un convincente razonamiento?
Quizá el romano más famoso que escribió sobre la memoria fue
el gran político y orador Marco Cicerón ÍIOó-43 a. ( ’.), que contribu­

ór no haber sido yó Elevando las enseñanzas griegas referentes a la memoria al mun­


por la memoria, do latino en su obra De Oralore («Sobre retórica»). QuinLiliano (sñ-9'5
que ha (oiulmido el. C ) escribió también una influyente obra denominada /n.sliíiílioOm
la dfírlorid a una
loria («Los fundamentos de la retórica»), en la que aplic a los princi­
jw.síírcíf¡ Ion
gloriosa, nnriío pios del leois (véase p. 16) a una villa romana, Sin embargo, la reco­
aas ludiríaIH05 pilación más comple ta de las técnicas c lásicas para desarrollar Ja
dado ciínilíi tlei memoria aparece en Ad llcratniuiu (85 a. O, obra ante rior a los textos
grao poder que
de Cicerón y Quintiliano, y que se dice que fue escrita por un joven
lime Ha
rnnjrt»riíi|, m de lo (cuyo nombre se desconoce). Las técnicas descritas en las tres obras
ílii'iiro que es. están inspiradas en su mayor parle1en los textos griegos, pero en Ad

Q u in t ilia n o
IliTeiiiiium se esiahleee una única e importante distinción entre1 las
i la c ia o í 9 0 ti. C . diferentes clases de memoria, que tanto Cicerón como QuinLiliano
mantuvieron: cada uno de nosotros tiene una memoria natural (o
capac idad innata de memorizar), pero ésta puede también mejorar­
se a través de1la memoria artificial, es decir, con las técnicas para de­
sarrollar la memoria. Cicerón poseía una buena memoria natural,
gracias a la cual podía perorar durante tres horas seguidas; no obs­
tante, no se abstuvo ele proclamar modestamente que incluso él ne­
cesitaba complementarla con artificios.

IB
LA ( ' A . M I I I A N rK T R A Y H ' T O K I A 1)1 LA M K M O R I A

La c a m b ¡ a n t e t r a y e c t o r i ¿ i
de la m em oria

D u r a n t e la Edad Media surgió una nueva manera de percibir ¡os


beneficios que el ejercita miento de la memoria reportaba. Los erudi­
tos (la escolástica del medievo) adaptaron las técnicas de memoriza­
ción clásicas para enseñar ética.
Al estar más cerca del hogar, el propósito de recordar el pasado
era inspirar una conduela prudente en el presente y el ful uro.
Además, las imágenes se consideraban impor-

Ef t e a t r o d e l a m e m o r i a
de G ¡ t i l i a G a m i l l o
Durante el siglo xvi (‘I filósofo tcm enle grande para que dos
italiano G iulio Cantillo alcanzó personas perm anecieran de pie
gra n lamia por sus lea Iros en el escenario central, y
de la memoria, cuyo pro- y las salas del auditorio se
pósito era despertar en í k.I.* ] llenaron; con elabora­
la m enle (‘I recuerdo í 'O : das colum nas y esta­
de la divinidad tuas de dioses, para re­
presentar «lodo cuanto
En lugar de limitar- v ’ J la mente puede concebir
se a describir un tealro y todo cuan lo se oeulla
im aginario, concibió, diseñó en el alma». Gam illo afirmaba
y construyó teatros de madera que un discurso digno de ( n e ­
para expone rlos por tocia Italia rón podía memo rizarse sitúan
y Francia, donde despenaron do m entalm ente sus puntos
un gran interés. principales en las estatuas y las
Cada tealro era lo .sufiden- colum nas del leal.ro.

19
KKlíVIi HISTORIA SOItRi: I.A MI-MORIA

tantos al dolar tic vida a los vic ios y virtudes, razón por la cual mu­
chos usaban gráficos detalles.

Durante el Renacimiento, con el resurgimiento clel interés por las


tradiciones clásicas y el espíritu general de investigación humanística,
volvió a despuntar el interés tanto por la memoria como por las arles
v la ciencia.
Los teóricos de la memoria, como Guilio Gamillo (1480-1 '544)
y Giordano Bruno (1548-1600), adoptaron la teoría de
Platón según la cual el género humano podía, a través de la memoria,
trascender la vida y la muerte. Creían que usando la memoria se podía
interpretar el orden ele la naturaleza.

Gamillo invente') una serie de elaborados «teatros do


la memoria» (véase el recuadro de la p. 19), mientras que Bruno insis­
tía en afirmar que la clave radicaba en organizar la mente
y los recuerdos que1almacenaba. Bruno concibió mu­
chos sistemas para desarrollar la mc'moria, y finalmente completó una
sctíc ele* ruedas para consolidarla, listas representaban el mic rocosmos
celeste, y mostraban las órbitas de las estrellas y los planetas. Incluyó
en ellas símbolos de las artes, de las lenguas y las ciencias, y utilizó es­
tas asociaciones sensoriales para grabar en la mente imágenes y he­
chos relacionados con dichos símbolos. De ese modo, más larde', mien­
tras observase el ciclo, podría memori/ar las imágenes que había
asociado con los cielos y su cerebro sería Capaz ele ordenar el mundo,
lachado de hereje', Bruno fue quemado en la hoguera en 1600.
Durante los siguientes siglos, a medida que el campo científico ad­
quiría mayor importancia, el arle de desarrollar la memoria dejó de
despertar el mismo interés; sin embargo, el uso de técnicas fiara rete­
ner la información nunca llegó a desaparecer por completo. F.n el si-

20
I A < A,VI l i l A N T i : T R A Y E C T O R I A DI. I.A M E M O R I A

j».

OT35!

glo xvin, la Edad de la Razón, la gen le intentó comprender el funcio­ Los m ira s f/uí1

namiento del mundo. Se concedió una especial importancia al hecho ¿■sfriíifíijt íjí'Oijyajúi
d eb ería n saber ios
de descubrir el sistema armonioso subyacente en ia naturaleza y la
rjíjrirJjjT.s rír a u la
mente humana. El estudio de ¡a memoria formó parte de una investi­ fri/w rorioridíi
gación general de la ciencia biológica. La gente se concentró en des­ a fric a n a o tie

a t a lq u ie r
cubrir cómo el cerebro almacenaba los recuerdos. El interés científico
in sh fu ljica u te isla
originó que las técnicas para desarrollar la memoria que implicaban
del Parifico, sin
la creatividad Fueran rechazadas en gran parle, y que la idea de que conocer el n o m b re

una buena memoria era un signo de brillantez empezara a decaer. o d curso d d rio
(¡lie itasa por sus
En t'l siglo xix, la memoria ya no se consideró un fenómeno mis­
respectivas
terioso y espiritual, sino un recipiente vacío que podía llenarse con ciudades,
un aprendizaje mecánico y una repetición de los hechos. Es la ¡dea
Informe de un
que se oculta tras ia popular imagen del maestro Victoriano, que in­
inspector de
tenta grabar los hechos en Ja mente de sus alumnos a base de ma­ una escuela
chacarlos continuamente. La memorización se convirtió en la base in g le s a ,. 1 8 4 6

de los sistemas educativos. Este cambio reflejó una ética basada en el


esluer/.o, y en el gran siglo de los avances científicos e industriales,
se miraba con recelo la imaginación.

21
IIKEVK I I I M O K I A SOHRK I A M I-M O R IA

L a m e m o r i a en la a c t u a l i d a d

E l siglo xx ha presenciado un cambio en el estudio de la memoria;


los avances científicos nos han ayudado a comprender mejor cómo
se forman y almacenan los recuerdos en el cerebro, Uno de los estu-
dios más notables lo llevó a cabo el psicólogo ruso Alexander l.uria
desde el año 1920 al 1950. Id objeto de estudio fue un periodista lla­
mado Shereshevsky, conocido simplemente «orno «S», que dejaba
atónitos a sus colegas porque nunca lomaba notas en las reuniones.
No necesitaba hacerlo: podía recordar cualquier palabra, nombre,
fecha y número de teléfono que s í 1 le dijera. Cuando l.uria puso a
prueba a S con una serie de datos cada vez más complejos, que S
pudo recordar incluso al cabo de años, resultó ser que S lograba .sus
sorprendentes hazañas traduciendo lodo cuanto escuchaba en unas
intensas imágenes mentales o experiencias sensuales. Pero S no lo
hacía a propósito, sino que actuaba condicionado por un estado de­
nominado sinestesia, bajo el cual las fronteras de los sentidos desa­
parecían esporádicamente, de modo que podía leer la palabra
«puerta» y experimentar, al mismo tiempo, un sabor salado o ver el
color rojo. Dicho estado viene en cierto modo a demostrar que utili­
zar los sentidos durante la memorización permite crear una serie de
ganchos imaginarios en los que colgar los dalos.
Desde la época de: S, los psicólogos han estudiado a cientos de in­
dividuos, algunos con inusuales defectos de retentiva, otros ron una
gran memoria, y la mayoría con un funciona miento y capacidad
normal. Sus investigaciones lian conducido a varias teorías sobre
cómo func iona la memoria. Aunque muchos aspectos de la fisiolo­
gía de la memoria sigan siendo un misterio, cada vez somos más
conscientes de lo bien diseñadas que estaban las técnicas que em­
pleaban los antiguos romanos y griegos, y cuán acertadamente se
adaptaban al funcionamiento del cerebro humano.

■>)
I..A MI-MORIA I-NI I A At I LAI llíAI)

Recim lómenle, quizá el más influyente avance en cuestión tic


memoria no sí' ha producido sobre la menle humana, sino sobre las
máquinas, liemos ido descuidando nuestra habilidad para memori­
zar a medida que dependíamos cada vez más de los recursos exter­
nos para almacenar información: desde el vídeo hasta el organizador
personal. Valoramos nuestros ordenadores por.su capacidad de «me­
moria» y la velocidad con la que acceden a ella. Nos maravillamos de
la versatilidad de Internet y, sin embargo, olvidamos alcanzar el ple­
no potencial que nuestro cerebro posee. En las esc líelas no se ense­
ña a desarrollar la memoria y, no obstante, se pone a prueba en los
exámenes. 1.a mayoría de la gente ignora que la memoria puede au­
mentarse' a través de técnicas que cualquier persona puede dominar.
Debemos recordar a los hombres de la antigüedad, y reavivar la le
que tenían en la menle.

li l c h i p de la m e m o r i a
A menudo se utiliza la analogía mana, la información que alma­
«
dd ordenador para explicar el cenamos y recuperamos es sub­
luiu ionamienlo de la memoria. jetiva y vulnerable a los estados
¿Pero es esto realmente corréelo? de ánimo, la opinión, la educa­
Una diferencia entre la me­ ción recibida y gran can­
moria humana yj la del or- tidad de otros (adores
donador es la relativa ca­ sociales.
pacidad de cada una para N. Otra diferencia
evaluar la información. J entre la memoria
Una vez que el or- del ordenador y la
(leñador ha archi- U humana es nuestra capa­
vado la informa- cidad de recordar capas de infor­
ción, y siempre que reciba las mación en el mismo «archivo»
órdenes adecuadas, reproducirá mental. 1-n cambio, en la memo­
fielmente la información intro­ ria de un ordenador, cuando se
ducida en su forma más reciente. superpone algo, la información
Sin embargo, en la memoria hu­ que había .se pierde para siempre.

25
CAIMI'UI.O DOS

EL LABERINTO DE
LA MEMORIA

E f / u íi c i o n a n i i e n t o d e l a m e m o r i a

n el siglo iv a. C. Platón, vi filósofo griego, afirm ó que los

recuerdos quedaban grabados en el cerebro com o las

m arcas que una vara puntiaguda im p rim ía sobre la cera. C on

el paso del tiem po cada grabación se desvanecerá y será reem ­

plazada por otra nueva. La deliciosa sencillez de esta teoría

se desdice con las funciones tan com plicadas del cerebro que

nos perm iten m em orizar, retener y recordar. A pesar de las

enérgicas investigaciones científicas llevadas a cabo durante

los últim os cien años, la m em oria con tin ú a siendo un m iste­

rio, un im presionante fenóm eno, un m aravillo so lab erin to en

el que sorprendentem ente los descubrim ientos nos están es­

perando si estam os dispuestos a ensanchar nuestra m ente

para sacar m ayor rend im iento ele su potencial. Ln este cap ítu ­

lo se considerará ia fisiología y la psicología básicas de la m e­

moria en el contexto del cerebro com o un todo. Com o es na­

tural, no es necesario saber cóm o funciona la electricidad

para poder en cend er la luz. Pero conocer algunos descub ri­

m ientos científicos puede ayudarnos a ser más conscientes

del m ilagroso clon de la m em oria, por el que

debem os sentirnos agradecidos.

ó r*.
, •
V ' l * v^‘ 1
.. ’ •
íl-í.v'-jgS
.2» ' vS^L'í . ■,
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.' •’. . v : •• - •• '.v;
lil I. Alil- KI iVTO DI- I A M I - M O R I A

E I p a isa j e m e n ta 1

L a memoria siempre lia sido vital para nuestra supervivencia. Los


hombres primitivos nómadas necesitaban recordar dónde estaban
las fuentes más abundantes de caza, frutos secos vr bavas,
J
v dónde
J

podían refugiarse durante el invierno. Y quizá, lo que era más im­


portante, debían ser rapaces de reconocer los rostros para saber si la
figura que se aproximaba era la de un amigo o la de un enemigo.
Nuestra memoria ha evolucionado junto con otras facetas de nues­
tra inteligencia y cerebro. Aunque' el cerebro sea una estructura su­
mamente compleja, una perspectiva general simplificada de algunas
de sus regiones y funciones puede ciarnos una útil idea de cómo
funciona la memoria,
Fl cerebro de un adulto pesa normalmente entre 1.000 y I.500
gramos y tiene la consistencia de un lluevo pasado por agua. Sirve
como centro motor y procesador ele nuestras principales funciones
físicas y cognilivas, incluyendo el movimiento, el habla, el pensa­
miento y la percepción, lis también la fuente de la memoria.
La parle inferior del cerebro contiene el bulbo raquídeo, que co­
necta el cerebro con la medula espinal. Unido a él se encuentra el ce­
rebelo, que controla los movimientos corporales. En la parle supe­
rior del bulbo raquídeo, se halla e¡ tálamo, que contiene el sistema
límbico, el c ual se cree que afée la a nuestras motivaciones y emocio-
nes. Exactamente debajo clel tálamo, está el hipotálamo, una
p | jt zona clel tamaño de un guisante que regula la temperatura
jylpm corporal y la actividad química, y que ayuda además a con-
|0jn|§ trolar ei sueño y las emociones. En conjunto, el tálamo y el
w Ej hipotálamo se conocen como ei cerebro medio. Las funcio-
nes más elevadas y complejas del cerebro (las que nos dan la
c ualidad única tic1seros humanos), tienen lugar en el área supe­
rior de éste: en el cerebro propiamente' dicho. La memoria, ei len-
II M I VA I I . A I I - N I A í

guaje y la creatividad, son algunas (Ir sus (unciones más elevadas.


La corle/a cerebral, la capa del cerebro que lo recubre, es la zona
más importante en cuanto a la memoria, lis extensa y está cubierta
de surcos y circunvoluciones que aumentan enormemente el área de
la superficie, con ei fin de contener un mayor número de células.
Aunque la corteza cerebral sólo ocupe un 25 por ciento del volumen
total del cerebro, contiene un 75 por ciento de células cerebrales, co­
nocidas como neuronas. 1.a corteza cerebral, encardada principal­
mente de integrar y procesar la información sensorial, contiene dos
grandes regiones denominarlas lóbulos frontales, los cuales se cree
que ayudan a almacenar y evocar los recuerdos. Los lóbulos se aso­
cian también con nuestras emociones, personalidad e inteligencia.
En su conjunto el cerebro se compone de unos diez mil millones
de neuronas. Cada vez que realizamos ( ualquicr clase de actividad
mental, cada una conecta con otra (3 más neuronas utilizando unas
diminutas fibras conocidas como axones y dendritas. En el cerebro
se aprecian grupos de neuronas, pero en principio, cada neurona
puede comunicarse con cualquier otra célula cerebral para formar

27
F.L LAHJIKINIO DE f.A MEMORIA

un pensamiento o un recuerdo, o precipitar ei curso de una acción.


Cada vez que usamos e! cerebro para retener un recuerdo, ciertas
neuronas transmiten impulsos eléctricos a una velocidad increíble a
lo largo de sus axones. t as dendritas de otras células los captan, for­
mando una especie de circuito eléctrico en el cerebro.
Cada neurona puede tener t ientos de dendritas. Entre cada den­
drita y cada fibra, til final del axón, que conduce los impulsos de las
células, hay un diminuto espacio conocido como sinopsis. Al utilizar
í\n í o que se refiere nuestro cerebro, los impulsos eléctricos transmitidos a lo largo ele los
cerebro, es iodo
axones producen mensajeros químicos llamados neurolransmisores,
jrir.sk™, utnuoria
que el axón de una neurona libera, y fluyen a través de la sinopsis
iv lieclrícuíiui.

hacia la dendrita de ia neurona colindante. Distintos tipos de ncuro-


Richard Sclzer
transmisores llevan distintas clases de mensajes, por ejemplo, la se-
N. en 1928
rolonina actúa como un analgésico natural y la dopamina inhibe al-
«

gunos do nuestros movimientos. Hay, además, dos clases desinapsis:


sinapsis excita lo ría, que estimula un impulso eléctrico a la siguiente
neurona, y sinapsis inhibitoria, que impide que aquel impulso se
produzca. Juntas controlan la incesante actividad del cerebro, que
transmite miles de millones de impulsos en cualquier momento. La
acción de las sinapsis de regular la actividad cerebral es en gran par­
te' responsable de cómo codificamos nuestros recuerdos.
Las membranas llamadas meninges protegen al cerebro, listan
rodeadas por el líquido cefalorraquídeo, que forma una cubierta
para protegerlo del tranco, y le suministra atlemás oxígeno y nu­
trientes. 1:1 cerebro necesita un constante aporte de proteínas, enci­
mas, sales y otras moléculas como la glucosa y los iones de calcio
para producir los neurolransmisores, y para que los axones y las
dendritas se comuniquen entre sí y puedan retenerse los recuerdos.
L1 constante funcionamiento del cerebro significa que necesita una
gran cantidad de oxígeno para mantener vivas las neuronas. Ll cere­
bro emplea sólo un 3 por ciento del peso corporal, pero utiliza el 20
por ciento de la ingestión de oxígeno.
El. I’AÍSAJE MKVIAJL

Identificamos a la gente1al instante, gracias a lo que los observadores ele aves


denominan «jizz» (adaptado de: Impresión General por ía Forma y ei Tama­
ño). Fl «jizz» humano puede componerse no sólo de los rasgos más ('viden­
tes de un rostro, sitio de características más sutiles, como andar con la es­
palda un poco encorvada, un rápido movimiento de cabeza, o bien la
manera en que las manos cuelgan de unas mangas más cortas de lo normal.
Este ejercicio está concebido para mostrar cómo los indicios más insignifi­
cantes nos ayudan a reconocer a los demás, y demuestra al propio tiempo ('I
extraordinario poder del cerebro como herramienta procesadora.

I. Mientras paseas por tu barrio, observa a las personas que sólo conozcas de visla.
Explora con ¡a mirada y fíjale ni las figuras que están a derla distancia. Seguro que
reconoces algunas que le resallan familiares, aunque no sean conocidas.

2. Enumera los rasgos que te han ayudado a reconocerías. ¿Cuál es la mayor (lisian
ría dcsíír la que puedes identificar las figuras sin equivocarle? Quizá le sorprendas de
tu capacidad para reconocerlas, que depende de ¡os recuerdos guardados inconsciente
mente en el cerebro.
I-I. I . A K K R I N T O 1) 1: I A MI . M O k l A

Los dos h e m i s f e r i o s del c e r e b r o

E l cerebro propiamente dicho o la parte superior del cerebro


— donde s í ' encuentran los recuerdos y la habilidad para realizar co­
sas, como el lenguaje— se divide en dos hemisferios, el izquierdo y
el derecho. El hemisferio izquierdo controla la parle derecha cíel
<uorpo, y el derec ho, la parle izquierda, aunque nadie puede explicar
por qué es así. Una espesa red de fibras, denominada cuerpo calloso,
conecta a modo de puente el espacio que queda entre ambos, posi­
bilitando que puedan comunicarse entre sí. Si este puente se- destru­
ye, la conciencia corporal del individuo queda totalmente dividida,
es dec ir, el hemisferio izquierdo sigue procesando las experiencias
del lado derecho del cuerpo, pero el hcmi.sJéro derecho ignora las ac­
ciones, experiencias o .sensaciones de aquella parle; y viceversa.
Hubo una época en la que los científicos creyeron que el be mis-
ferio izquierdo y el derecho gobernaban diferentes funciones men­
tales. Pero un punto ele* vista más exacto es que cada uno procesa la
información de distinta forma. En la mayoría de los individuos, el
hemisferio izquierdo se* espec ¡atiza más en el «procesamiento en se­
rie», analizando la informac ión de- manera lineal, un dalo después de
otro. Esto resalla ideal para escuchar y recordar palabras, procesar la
información numérica, y resolver problemas de lógica. En cambio el
hemisferio derecho se especializa en el «procesamíenlo paralelo»,
sintetizando los diversos dalos recibidos en un coherente conjunto.
Tiene más facilidad para reconocer y recordar las imágenes, los ras­
gos lisíeos y las emociones. Algunos afirman que rl hemisferio iz­
quierdo es la parte analista, y el derecho, la esleía. Eos epilépticos
que en los años sesenta fueron objeto de una intervención quirúrgi­
ca para extirparles el cuerpo calloso, so «olvidaron» de escribir con la
mano izquierda y de dibujar con la derecha (justo como ora de es­
perar, ya que eacla mano es controlada por el hemisferio opuesto).
i.os n o s i i i - M is i i. i í i o s ni'i rum isro

Sin embargo, la distinción no os tan clara corno


pareen: el hemisferio i/,quiérelo puede funcionar
como un procesador paralelo si necesita hacerlo, y el
derecho es capaz de efectuar un análisis lineal. Sin
embargo, la especial i/ación década hemisferio se ini­
cia desde una edad muy temprana y parece estar ge­
néticamente preprogramada. l as mediciones de la ac­
tividad eléctrica en el cerebro de los recién nacidos
demuestran que el hemisferio izquierdo responde a
un ruido seco.y ci derecho a un destello ele luz. Además, ci nivel de ac­
tividad lógico/creal iva en cada hemisferio varía con el sexo. El cerebro
ele la mujer tiende a ser más flexible que el del hombre, cuando el he­
misferio cerebral de1una mujer sufre1una lesión, pierde1menos su ca­
pacidad verbal.
Para sacar el máximo rendimiento del cerebro y, por lo tanto, de1la
memoria, debemos usar los dos hemisferios cerebralc's c'n lodo cuan­
to pensemos y hagamos. 1.a mayoría ele1 las veces sucede1de manera
natural. Por ejemplo, si loc amos un instrumento musical, el hemisfe-
rio derecho aprc'da la música, y el ize]uicrdo se1encarga ele1captar el
tono y efectuar las acciones necesarias para tocar el instrumento. Los
músicos con una lesión en el hemisferio izquierdo pueden seguir
apreciando la música, aunque hayan perdido la capacidad de compo­
ner, tocar un instrumento o cantar en el tono.
Para mejorar la memoria necesitamos utilizar de manera cons­
ciente ambos hemisferios cerebrales en todas las etapas ele memori­
zación y evocación: al recibir un nuevo dato; al almacenarlo en el
cerebro (creando el recuerdo); y ai efectuar los procesos necesarios
para recordar la información .1 nivel consciente. Todas Lis técnicas
para desarrollar la memoria cpie aparecen en este libro siguen el
principio de que debe utilizarse tanto la parle lógica como la creati­
va, si deseamos que un recuerdo dejo una impresión duradera en ci
cerebro. Sólo en tal caso se1 habrá preparado el escenario perfecto
para evocar un recuerdo.


■ti
r:i l a h í -r i n [<> ni: la m k m o r i a

L a s o í i d a s de l a m e m o r i a

E l cerebro está continuamente activo, incluso mientras dormirnos.


Durante los procesos químicos que crean los recuerdos, así como
durante aquellos otros que dirigen las demás funciones mentales, las
neuronas del cerebro transmiten espontáneamente impulsos a dis­
tintos intervalos, para crear cargas de actividad eléctrica di' diferen­
tes voltajes. Las distintas frecuencias de esta actividad cerebral seco-
noten como ondas cerebrales.
Las investigaciones científicas del cerebro han determinado (|ue
producimos distintas clases de ondas cerebrales, según las diversas
actividades y pensamientos. LI ritmo beta es la frecuencia normal del
cerebro cuando estamos despiertos y activos. La velocidad del ritmo
beta varía según los niveles de actividad y lo eslrosados que nos sin­
tamos (si tenemos estrés emitimos un ritmo beta más rápido), ( lian­
do estamos despiertos, pero descansando con los ojos cerrados, las
ondas cerebrales fluyen en ritmo alfa. A veces producimos dos o más
ritmos distintos de ondas cerebrales al mismo tiempo. Por ejemplo,
cuando dormimos profundamente emitimos una mezcla de ritmos
thela (que son más lentos que los alfa) y delta (rl más lento de todos).
Cuando soñamos o estamos sotnnolienlos (no del lodo dormidos ni
despierlos), producimos .sólo ritmos Ilíela.
Para mejorar la capacidad de recordar, retener y recuperar la in­
formación, necesitamos llevarlo a cabo cuando el cerebro está en un
estado muy influenciable, es decir, mientras emite los ritmos thela
(preferiblemente cuando se combinan con los alfa). Pero como no
podemos memorizar mienlras dormimos ¿qué es lo que esto signifi­
ca en la práctica? Si logramos encontrar la forma ele ayudar a que
nuestro cerebro emita ondas thela y allá mienlras estamos despier­
los, adoptaremos el «estado mental» idóneo para una óptima me­
morización. Para ello, lodo cuanto necesitamos es aprender a rela-

51
\
I .AS O N D A S l)K I.A M E M O R I A

jarnos. Duran lo muchos años he practicado la meditación, con lo


cual no sólo ha mejorado mi bienestar emocional, sino que además
he aprendido a emitir unas ondas cerebrales más pausadas para po­
der memorizar con efic iencia.
Uno de los ejercicios de meditación más fáciles es el de concen­
trarse' en la respiración; intenta hacerlo cada día durante diez minu­
tos para irte' acostumbrando a relajar la mente. Cierra los ojos e ins­
pira el aire por la nariz introduciéndolo en los pulmones con una
larga y lenta inspiración. Expúlsalo después por la nariz concentrán­
dole mentalmente en ('I aire que sale del orificio nasal derecho. Ins­
pira de nuevo, y al espirar a continuación concéntrate' rn el orificio
izquierdo. Alterna el objeto de concentración durante el ejercicio.
Cuando tengas que memorizar algo, intenta recrear y sentir la
sensación de calma (las ondas Iheta) que experimentas durante la
meditación.
L I.Alil- Kl N [<) l)lí ].A M K M O K I A

T i p o s de m e m o r i a

U tiliz a m o s la memoria constantemente, cada nuevo pensa- [1


miento o experiencia desencadena en el cerebro innumera­
bles vestigios de recuerdos, .seamos o no conscientes do ello. ;A
. :y - ■ ■■ . -

Una vez activados, esos recuerdos interaclúan con los nuevos % [U n


C w ít': iV 7

estímulos, interpretándolos, clasificándolos y a menudo alie- m


rándolo.s — sutilmente— para hacerlos concordar con aquello ¡¡
que «saben» (|ue c's verdad. Ver un hongo con el sombrerillo
rojo-en el bosque puede despertar el aroma de las setas silvestres,
junio con las advertencias que recibimos de niños sobre el peligro
de ingerirlas. Quizá oigamos incluso la voz de uno de nuestros pa­
dres avisándonos. Al mismo tiempo, aparecerán un conjunto de
otros fugaces recuerdos. Una parle del cerebro, quizá registre la for­
ma de la seta y evoque imágenes de explosiones atómicas. Otra, res­
ponderá a su color rojo recordando la sangre y las señales de peli­
gro. La mayoría de los recuerdos serán tan momentáneos que ni
siquiera los notaremos, perom uchos desempeñarán un papel im­
portante' ('n gobernar nuestras acciones.
:

Desde el siglo xix los científicos han especulado acerca de que la


rica variedad de- recuerdos pueden dividirse' en diferentes categorías,
-r I

y que cada una puede (residir en un área distinta clel cerebro, Aun-
que sus intentos de encontrar estas áreas hayan alc anzado unos éxi-
/ . /
los muy limitados, han perdurado algunas de las clasificaciones. La
más importante es la que trace distinción entre Ja memoria sensorial,
la memoria a corlo plazo (M CI1) y la mpmoria a largo plazo (M I P).
La m em oria sensorial es la de más corla duración. La informa­
ción en bruto recogida por los sentido*!i—vista, oído, gusto, olfato y
I \
laclo— Huye hacia un almacén sensorial repartido en diferentes zonas
del cerebro. Cada sentido está v in c u la d o Con un área determinada, la
cual c\s responsable ele*procesar la nitrada de ladnform adón. Por

7>4
iro s di ; m i ; m o r í a

ejemplo, la información visual se procesa en la parle posterior de la


corteza cerebral, mientras que el principal centro auditivo se encuen­
tra en el lóbulo temporal (lina parte del córlex ubicado al lado del ce­
rebro). bn el cerebro se hallan también las llamadas áreas de aso­
ciación, que conci tan ¡as zonas sensoriales y permiten que las distintas
entradas de la información se reúnan en un conjunto coherente.
Id cúmulo de información que puede guardar el almacén senso­
rial es prácticamente ilimitado, pero las informaciones sensoriales
sólo duran una fracción de segundo, ya que después son sustituidas
por un nuevo estímulo, Una imagen en el córlex visual — denomina­
da icono— dura lo suficiente para que una película moderna, pro­
yectada a 24 fotogramas por segundo, se perciba con una continuidad
(la imagen de cada fotograma permanece todavía en la mente mien­
tras el siguiente se proyecta), Pero una película muda, proyectada a su
velocidad original de tí! fotogramas por segundo, parece parpadear
porque el icono de cada fotograma ha empezado a desaparecer antes
de que el siguiente se proyecte. Por lo visto, la información auditiva
dura masque la información captada por los otros sentidos y perma­
nece varios segundos antes ele borrarse de nuestra memoria sensorial.
El almacén sensorial filtra las señales procedentes de los sentidos
y las analiza a nivel inconsciente, La mayor parte de la información
sensorial se descarta inmediatamente', pero un pequeño porcentaje
se selecciona a través del análisis porque coincide con ciertos crite­
rios — por ejemplo, una imagen puede lener un intenso color, o mo­
verse muy deprisa, o una frase escuchada puede contener un nom­
bre familiar— y se traslada a la memoria a corto plazo. Pero este
proceso no es tan sencillo como parece. Para la memoria sensorial,
una manzana no es más que algo rojo o verde, brillante, redondo y
sólido. Para que podamos percibirla, primero esta información debe
ir a la memoria a largo plazo —conocida también tomo memoria
permanente o referencia!— para que pueda compararse con los ele­
mentos que ya hay allí al intentar reconocer qué es lo que estamos
viendo. Sólo después de encontrar algo que se le parezca el cerebro
El. LABERINTO !)!•: LA MEMORIA

podrá croar una memoria a corlo plazo, lóela la c:omplica da secuen­


cia í 's casi instantánea.
La m e m o r ia *i corto p la z o también si' conoce como memoria
activa o productiva, porque depende de la actividad electroquímica
de las neuronas excitadas, y suele emplearse para determinadas ta­
reas, como la de sumar una cuenta. La memoria a corto piara gene­
ralmente retiene la información sólo durante diez o veinte segundos,
pero es vital para cualquier actividad que requiera el pensamiento
consciente, incluso una de tan simple como comprender una frase.
Sin embargo, la M C P tiene una capacidad limitada. Normalmente
puede retener unos siete datos a la vez (véase p. 51), ya sean cifras, pa­
labras o imágenes, y cualquier nuevo dalo desplaza lo que ya había
ahí, Como resultado, la memoria a corlo plazo se pierde fácilmente
con las distracciones procedentes del exterior o con la llegada de otros
pensamientos. No obstante, si el recuerdo es lo suficientemente fuer­
te, ya sea porque haya sido objeto de una intensa concentración, por­
que se haya repetido muchas veces, o porque nos haya causado una
gran sorpresa o emoción, puede transferirse a la memoria a largo pla­
zo. Esto sucede cuando la actividad neurológica asociada ion ei M C P
altera la estructura física del cerebro (véase p. 42), alteración que pue­
de durar cualquier cantidad de tiempo, desde algunos minutos hasta
varias décadas, En realidad, es posible que lodos los recuerdos a largo
filazo perduren toda la vida, fiero hay algunos que son más difíciles
de evocar que otros. El vestigio de los recuerdos permanece en algún
lugar del cerebro, pero ya no estamos seguros de cómo encontrarlo.
La m e m o r ia a la rg o p la zo fue en los setenta el tema de inves­
tigación de psicólogos y programadores. Se estableció que en el cere­
bro había dos ciases de memoria a largo plazo: la memoria declarativa
(o explícita) y la memoria procedimental (o implícita), l a memoria de­
clarativa nos permite nombrar las cosas y reconocer el significado de
los nombres, Constituye la suma de los hechos y la información acu­
mulada a lo largo de nuestra vida, Incluye los recuerdos triviales
como, por ejemplo, qué cenamos la noche anterior (que probable-

56
TIPOS ÜK ,VI [¡MORIA

mente olvidaremos al cabo de pocos días), y las ocasiones trascen­


dentales, como los nacimientos y las muertes (que probablemente re­
cordaremos durante muchos años). Cualquier clase de memoria rela­
cionada con los acontecimientos de nuestra vida se denomina
episódica. I I paso del tiempo la afecta y lo que retiene será olvidado sc-
gún la mayor o menor frecuencia con que lo recordemos, y de acuer­
do con la importancia que otorgamos a los incidentes cuando suce­
dieron. Cuanto más intensa sea la impresión que nos haya producido
un acontecimiento, más durará en nuestra memoria. La memoria fac-
lual es el nombre que recibe el conocimiento almacenado de tipo im­
personal, como las fórmulas matemáticas o el texto memori/.ado de
alguna obra de Shakespeare. La memoria semántica se encarga de dar
significado a toda esta información, como cuando recordamos o es­
cuchamos la frase «Una rosa a través de cualquier otro nombre.,,» y

¿ P u e d c 11 r e c o r d a r f o s a n i m a l e s ?
La frase tener una «memoria de duela de los animales salvajes
e Ie fante» signiIica posecr una esl á p rep rt>gra ma cIa a r\tes cIe
buena memoria, mientras que nacer A diferencia de los hu-
tener una «memoria de mosqui- rnanos, los a 11 i ma 1es saIvajes
lo» significa tener mala memoria. dependen más de la conduela
Pero los animales ¿pue- instintiva que de las cx-
den realmente recor­ |) eri enci a s a p rendida s.
/r r T
dar? Algunos tienen \ No obstante, mu-
¡ i-1 V i
una memoria gené­ ,ji chos propietarios de
tica muy desarrolla­ H \ h11 \ animales
'¡ ¡í iU afirman
r*
domésticos
da, muchas especies, i que los ard­
como los caballos y las
i it— ¿c_ iñales dan muestras de
jirafas, pueden andar desde el poder rcconcK er y aprent ler:
momento que nacen, capac idad piensa en como viene un galo al
heredada de los genes Iransini li­ oír los pasos de su propietario, o
tios por sus padres, al con Lrano cómo la mayoría de los anima­
de los recién nacidos humanos. les domésticos responden ( lian­
La m ayor parte de la con- do se les llama por su nombre.

57
I-I. I A I 5I K I V M ) 1)1 I.A M i : M O R I A

sabemos que una rosa es una flor, con un tallo espinoso, un atractivo
perfume y que suele enviarse como un obsequio romántico, etcétera.
Aunque este sistema de clasificación sea popular entre algunos psi­
cólogos, otros lo han descrito como artificial, creyendo que quizá no
refleje grandes diferencias en el modo de recordar del cerebro: apren­
der una obra de Shakespeare, sostienen, es un episodio en la vida de
un estudiante, y puede que el texto de la obra se almacene' del mis­
mo modo que el recuerdo do una fiesta de cumpleaños.
Por otro lado, algunos expertos c reen que Ja memoria semántica
puede en c ierto modo utilizar diferentes procesos mentales. Parece
ser que nuestra retentiva de las normas y conceptos es mucho me­
nos susceptible a ser olvidada que la retentiva de los hec hos. Recor­
damos el significado de una frase mucho después de haber olvidado
las palabras exactas que la componían. En un experimento, unos es­
tudiantes universitarios a tos que se explicó un relato de unos indios
americanos que habían ido a cazar en canoas, al cabo de un tiempo
recordaban la historia como que habían ido a pescar en barcas, por­
que era algo que Ies resultaba más familiar. Habían tergiversado el
recuerdo do las palabras para conservar un sentido más normal, Al­
gunas personas creen que el olvidar determinados hechos es en par­
le un sacrificio para conservar Ja memoria semántica.
La memoria procedí mental es muy distinta de la memoria decla­
rativa, y parece que implica partes del sistema nervioso totalmente
distintas. No se trata ele los recuerdos de cómo son las cosas, sino tic'
cómo hacer algo, y nos permite llevar a cabo unas habilidades adqui-
«-=»-> rielas, la mayoría de las veces de forma inconsciente, corno mon-
lar en bicicleta e inc luso andar erguido. Ninguna de estas ha­
K\ /A]\
hA ¡ -
bilidades se adquiere fácilmente, pero suele afirmarse que,
! A\ ! /V-x
una vez adquirida, una memoria proccd imental dura
\ \ \N
\\ M -\s
.LK
i toda la vida. La gente que hace: años que no monta en
\\ /\W bicicleta, recupera la destreza al cabo de pocos minutos.
Los yóqueys que* han caído de una montura y lian sufri­
do una lesión cerebral tan grave que no pueden reconocer

T>8
un alba!lo o identificar a .su cabalgadura, cuando .se les pide que lo
íiagan, son capaces de montarla. Por esta razón, se ha .sugerido que
mienlras que la memoria declarativa existe únicamente en el cerebro,
la memoria procedimental puede, en parle, almacenarse por lodo ('I
cuerpo, en las células nerviosas que conírolan los músculos.
Sin embargo, algunos investigadores han descubierto que la su­
pervivencia de la memoria procedimenlal depende ele la habilidad.
Sólo las habilidades continuadas que requieren una respuesta que
varía constantemente a unos estímulos que también varían cons­
tantemente se recuerdan durante toda la vida, como montaren bici­
cleta o cualquier actividad que exija equilibrio. Las llamadas habili­
dades diferenciadas, que requieren una sucesión ele acciones separadas,
como conducir un coche, no son lan permanentes y pueden dete­
riorarse perceptiblemente sí dejan de practicarse, aunque sea duran­
te un período de relativa brevedad.
I I L / V B K R ! » \ í ( ) l)K LA MI - . YI OKI A

C ó m o se c r e a n l as d i s t i n t a s
c l a s e s de m e m o r i a

P a r a comprender cómo .se crea un determinado tipo de memoria,


debemos tener una idea de cómo funciona el cerebro. 1*1 cerebro hu­
mano no trabaja como un ordenador, aunque haya sido una de las
analogías más populares establecidas con el cerebro en los años re­
cientes. El ordenador es sólo un mecanismo serial que acepta un
único dalo antes de pasar al siguiente, lin cambio, el cerebro puede
actuar como un «procesador paralelo» al aceptar muchos datos si-
muItálicamente y establecer vínculos entre los elementos, ha memo­
ria de un ordenador almacena los ciatos en un lugar preciso y los co­
difica para poder recuperarlos con mayor facilidad. En cambio, rl
cerebro parece almacenar los recuerdos de manera memos sistemáti­
ca, un mismo recuerdo puede evocarse', al menos en teoría, desde
distintas parles del cerebro y por una gran cantidad dr rulas. Quizá
no podamos acceder a algún dalo por haberlo etiquetado de mane­
ra extravagante al almacenarlo y ello nos impida encontrarlo. Por
ejemplo, tal vez recuerde claramente haber apagado las velas ele la
tarta de* mi fiesta de aniversario a! cum plir cuarenta años, pero no
tenga ni idea de quién más había en la habitación mientras lo hacía.
Una posible explicación sería que el recuerdo de los invitados no se
ha «archivado» como fiesta de cumpleaños, sino bajo otra inespera­
da etiqueta, como «la gente que me miraba».
Sin embargo, en c ierto modo la analogía del ordenador resulta
de gran utilidad. Un recuerdo se almacena por medio ele unas seña­
les eléctricas que causan una alteración en la estructura física del ce­
rebro, y recuperarlo implica a su vez unas señales eléctricas simila­
res. En el momento en que percibimos — o evocamos— cualquier
recuerdo, se crea (o re-crea) una memoria a corto plazo en forma de
una complicada secuencia de impulsos electroquímicos que se

40
C O M O Si : ( I t l . A N L A S D I S T I N T A S ( I A S I S D I MI MORI A

transmiten y reciben m ire i<) red de neuronas del cerebro. El patrón


sumamente complejo de esta retí, y las diversas frecuencias en las
( ¡ lio las neuronas vibran, juegan un papel muy ¡mporlanle a ¡a hora
de «codificar» el recuerdo. En realidad, el patrón en la red de neuro­
nas no représenla, sino que literalmente es el recuerdo. Lejos de ser
sólo una (‘laborada clave que la mente consciente experimenta, el
patrón es un ingrediente ac tivo de la conciencia, que según la nou-
rocieneia moderna, sólo es la suma de loda la actividad eléctrica que
ocurre en ('I cerebro.
Este proteso de codificación sólo es posible debido a la comple­
jidad del cerebro. Éste contiene miles de millones de neuronas, den­
dritas y sinapsis. La actividad de una simple neurona puede poner
en marcha una castada de impulsos tapates, en teoría, tic Huir a tra­

■II
I I J A I U K F . V J O Í ) K I.A M I M O R I A

vés del cerebro v recorrer una cantidad de caminos cuyo número su-
f j

pora ('I de los átomos del universo.


1.as interacciones entre las neuronas en la memoria a to rio plazo
erean un patrón o huella, <|ue se pierde fácilmente a menos que se
consolide en la memoria a largo plazo. Hay muchos factores que
afectan a la consolidación tic la memoria a corlo plazo, por ejemplo,
si en aquel momento estábamos eslresados o distraídos. En ('I proce­
so de la consolidación de un recuerdo participa el tálamo y una zona
próxima al centro det cerebro llamarla hipocampo, que puede con­
siderarse como el centro que suministra la energía [jara crear los re­
cuerdos a largo plazo en otras parles del terebro.
La consolidación de un recuerdo depende de la plasticidad del
cerebro, es decir, de la forma en que continuamente se está modifi­
cando a sí mismo. Ya hemos visto que una memoria activa es un pa­
trón de impulsos eléctricos que circulan alrededor de un grupo de
neuronas. C rear recuerdos a larzo plazo implica cambiar Lis caracte­
rísticas tísicas del terebro — incluyendo el hecho de aumentar la
cantidad de sinapsis a lo largo tlel camino tleseado— para que algu­
nos patrones se activen o exciten más fácilmente que otros. Cuanto
más fácil sea un patrón de generar y regenerar; más fáciles serán de
crear v evocar los recuerdos asociados.
/

Cuando un neurolransm isor pasa a través de una sinapsis, no


sólo estimula una señal eléctrica en la denlrita, sino que favorece
también la producción de ácido ribonucleico (ARN), que junto con
otros elementos, controla la producción de proteínas en la célula
cerebral. Investigaciones recientes han conducido a los científicos a
creer que las proteínas sintetizadas en la célula se utilizan para
producir más sinapsis y aum entar su tamaño en las dendritas exci­
tadas, para que éstas sean incluso más fáciles de excitar en un fu­
turo (consolidando un recuerdo determinado). Las huellas físicas
en la memoria creadas a través de estas alteraciones perm anen­
tes en la estructura del cerebro son conocidas en ocasiones como
engramas.

42
C O M O S K C R E A N L A S D I S T I N T A S C I . A S L S DI- M J ' . V I O K I A

De s c ub r e el l í mi t e de ci f r as que p u e d e s r e cor dar


HjhRÍ’ItlO 2

Este ejercicio fe revelará cuánta información eres capaz de retener en tu me­


moria a corlo plazo (M CP) antes de que sea reemplazada. Elige al azar las se­
cuencias que necesitas de una serie de números del listín telefónico.

/, Escribe en la primera línea de una hoja grande de papel ana secuencia de cuatro
números, como 5, S, 3, 7. Escribe debajo otras dos secuencias con cuatro cifras. En la
cuarta, quinta y saín línea escribe tres secuencias de cinco cifras. En las tres lincas si­
guientes escribe tres secuencias de seis cifras, y continúa así hasta {legar a escribir se­
cuencias de diez números en las tres últimas líneas.

2. Lee ahora la secuencia numérica de la primera línea a un rilmo regular. Ocúltala


después cubriéndola con otro papel e mienta recordar los números en el mismo orden.
Descúbrela a continuación y averigua si has recordado ios números correctamente. Si
ha sido así, pasa a la primera secuencia con nn número más. En caso contrario, ia
tíntalo de nuevo con la segunda línea de la misma extensión.

3. Sigue poniéndote a prueba hasta llegar a una secuencia de mayor extensión en la


cual no puedas ya repetir los mí meras correctamente tras intentarlo tres veces. La enn
lidad de números que puedes recordar será la contenida en la secuencia más larga que
seas capaz de menwrizai:

45
Il L I . A H H K I N T O d e i . a m f . m o k i a

La f i a b i l i d a d de la m e m o r i a

INIues Ira memoria es única, una (acuitad muy personal, al igual,


por lo general, que nuestra men te. Todas las experiencias son subje­
tivas, y diferentes personas recordarán una misma experiencia de
manera distinta (a veces con ostentible diferencia). Sin embargo, esto
no quiere decir que la memoria de una persona sea mejor que la de
otra, sino más bien que coloreamos nuestras experiencias con la se­
rie de preocupaciones personales que tenemos: lo que nos gusta o
desagrada, nuestro estado de ánimo en aquel momento, etcétera. En
tal caso, ¿significa que no podemos fiarnos de nuestra memoria al
presentar los hechos de una situación o experiencia? ¿Debemos
mostrarnos escépticos sobre lo que nuestra memoria insiste que
ocurrió realmente? Si estamos convencidos de tener la respuesta a la
pregunta, ¿podemos realmente confiar en la intensidad de nuestra
I.íí memoria no
noh présenlo lo convicción?
que nosotros Estos interrogantes se vuelven más retadores en el ámbito más
elegimos, sino lo
profundo de la psicología, en el que varios mecanismos mentales
que ella quiere.
pueden distorsionar el recuerdo de* los acontecimientos. Por ejemplo,
Montaigne quizá proyectemos nuestro sentimiento de culpa a otras personas, y
1580-16*58
a la luz de las emociones negativas que sentirnos hacia ellas, nuestra
memoria exagere los incidentes porque no las ve con buenos ojos. O
quizá inhiba lo que nos resulta doloroso del pasado, tal vez un de­
sagradable incidente de la niñez o de la adolescencia. Un ejemplo
muy común del proceso anestésico de la mente se aprecia en el acto
de dar a luz. La madre vive este momento como una experiencia do­
loroso y angustiosa, fiero si se le pide más tarde que cuente el re­
cuerdo que tiene del parlo, la mayoría afirmará que «sabe» instinti­
vamente que fue un momento doloroso, pero que no puede
recordar ningún detalle sobre1la intensidad o la dificultad del ('ven­
to. Este hecho es producto de un sencillo instinto de supervivencia,
I.A H A B I M D A D DE I.A M E M O R I A

que se asegura ele que, en conjunto, las mujeres no renuncien a se­


guir teniendo más hijos,
A un nivel más evidente, el estrés en forma de cansancio, miedo
o mala salud puede afectar mucho a lo que retenemos y a la preci­
sión con que lo recordamos. Cuando estamos bajo cualquier tipo de
presión, nuestra capacidad de concentración disminuye, y somos
menos capaces de observar los detalles con fidelidad. Este problema
aparece en especial cuando un testigo presencia un accidente o un
crimen y se le pide que declare. La exactitud de este tipo de infor­
mación ha sido objeto de muchos estudios psicológicos. A pesar de
que a menudo supongamos exactamente lo contrario de lo que es
verdad, la psicóloga Elizabelh Lo flus descubrió que las escenas vio­
lentas o causantes de grandes daños, ya sean reales o ficticias (por
ejemplo ¡as de una película), se recuerdan con menos claridad y pre-

Los recuerdos «flash »


puede ac tivar un proceso espe­
cial en el cerebro, que denomi­
naron una «fotografía instantá­
Cuando sucede un nea». Al contrario de los
acontecimiento impártan­
le, solemos recordar
s recuerdos normales, éste
«congela» el momento
una gran cantidad de en la mente, como si
detalles triviales que ocu­ fuera una instantánea.
rrieron en nuestra vida Los detalles más nimios,
en aquel momento, como la cualidad de la
como dónde estábamos y luz, pueden recordarse con
con quién. Se denominan re­ una claridad meridiana. Los re­
cuerdos «flash». Los psicólogos cuerdos «flash» no son inmunes
James Kulíck y Roger Brown, a la distorsión, pero muchos de
que identificaron este fenóme­ ellos son de una gran precisión
no en 1977, propusieron que y duran mucho más que los re­
un aco n ieci m ien to im pa el a n le cuerdos corrientes.

4*5
I I L A K J Í K I . V T O 1)1 I A M l i M O K I A

cisión <]ut‘ las escenas lio violentas. En los momentos de estrés es im ­


portante que des una oportunidad a tu memoria, trátala con com­
prensión, como si fuera una -persona que ha sufrido un shock, hí­
tenla ver la perspectiva de los demás antes de decidirle a seguir un
determinado curso de acc ión. No lomes decisiones apresuradamen­
te. En esos momentos quizá descubras que* dependes más de lo usual
de los apuntes escritos porque tu memoria se apoya en ellos. Pero
una vez que el momento de estrés haya [jasado, volverás a confiar
en el poder de tu memoria como antes.
En pequeñas dosis el estrés puede ayudarnos a sacar información
de nuestra mente. Por ejemplo, en un examen, la adrenalina quizá
nos ayude a centrar la atención en los temas importantes. Sin em-
9

bargo, cuando el estrés nos hace tener miedo, tenderemos más que
de ordinario a perder la concentración, a olvidar los detalles, o
incluso a no poder recordar en absoluto una información funda­
menta!.
Otro factor que incide en la fiabilidad de la memoria es el rela­
cionado con las asociaciones que establecemos, ya sea de manera
consciente o inconsciente, al almacenar un recuerdo. Muchos cientí­
ficos creen que un recuerdo adquiere algunas características de ¡os
recuerdos más antiguos grabados con mayor firmeza con los que se
relaciona. De ese modo. Ja inform ación o experiencia principal se
distorsiona ligeramente al almacenarla. En unos lests clínicos se* pi­
dió a un grupo de personas que memorízaran imágenes sin ningún
sentido, incluyendo una figura con picos que sugería el contorno de
una estrella de cinco puntas. Se suponía que los participantes graba­
rían la imagen relacionándola mentalmente con la forma de una es­
trella. Cuando se les pidió que recordaran la imagen, podían acor­
darse de (pie la figura de la estrella no era del lodo correcta, pero no
recordaban claramente la figura con picos. Ea teoría es que cuando
topamos con algo que* no parece tener un marco ele referencia cu
nuestra antigua experiencia, lo relacionarnos con una cosa similar, y
distorsionamos el recuerdo de la información o experiencia.

46
LA F I A B E U U A I ) DE LA M E M O R I A

O r g a n i z a un j o r o de la m e m o r i a
KJlíRCICIO 3

Prueba este ejercido en grupo. El objetivo es recordar totalmente un evento


reuniendo los recuerdos de lodos los partid pañíes. Asegúrale de que el foro
no resulte formal, sino divertido, las l isas os ayudarán a todos a recordar.

/. Reúne a un grupo de personas que hayan estado presentes en un mismo «confca­


rmenío. Podrías elegir una merienda campestre con los parientes, o una cena ron mui
gos íntimos, Tal vez desees incluir algunos elementos que ayuden a despertar los recuer­
dos, por ejemplo, la misma comida o música de fondo que había en aquella ocasión.

2. indica a los invitados qué orosidu deben recordar sólo cuando hayan llegado al
foro, Dedicad diez o quince niimifos a míen Jar recordar jun ¡os cu silencio los aconleá-
mieir/os de la manera más detallada posible, anotando cada uno lo que recuerde en un
papel. ¿Cómo iba vestida la gente? ¿Cuálesfueron los temas de conversación? ¿Ocurrió
algo inesperado?

3. ÜJ/tfad ios muerdos por íurnos. ¿Puesfros recuerdos se parecen o son muy distintos?
Si alguien se acuerda de algo que te había pasado desapercibido, ¿le despierta algún re­
cuerdo olvidado? Sigue escuchando a cada uno hasta que ios muerdos se agoten.

47
í : l i .a i í k r i n t o d i: i a m i -:m o k i a

D orm ir, soñar y re co rd a r

JV lu c h o s expertos piensan que el sueño juega un papel importante


en la consolidación de los recuerdos. La leería afirma q u ed u ran le el
sueño el cerebro no necesita enfrentarse con el constante bom bar­
deo de'estím ulos exlernos que recibe durante las horas de vigilia.
M ienlras dormimos, nuestra mente tiene tiempo de revisar, organi­
zar y archivar las experiencias del día.
I:jí la soiutiolieula El sueño se divide en cinco lases: conciencia, somnolencia, sueño li­
cy o sn m j n r m ? de gero, sueño profundo y sueño con sueños. Durante el estadio del sue-
¡a r i ; n r ¡e/los
ño con sueños experimentamos unos movimientos oculares rápidos
sueños com lm vai *

mí irú/o a » fi ío.v
(RLM): los ojos se mueven rápidamente debajo de los párpados, y los
¡nujtnentits/ sueños son particularmente frecuentes y vividos. Durante la noche, en
desprendidos de la
varias ocasiones, experimentamos los cinco niveles en un sentido y lue­
caravana diurna.
go en el sentido inverso, y los períodos con sueños (o sueño RLM ) au­
Rahindranalh mentan gradualmente de frecuencia y duración. Durante el RLM el t il­
Tagnre
mo del corazón aumenta v las ondas cerebrales tienen una frecuencia
1928
parecida a las que aparecen durante el estado de vigilia (véanse pp. 32-
33). Las investigaciones de los años sesenta han demostrado que aque­
llas personas a las que se había privado del sueño RLM, más larde',
cuando estaban despiertas, su memoria se veía alertada. Gracias a ello
sabemos que el sueño RLM c\s importante para consolidar los recuerdos.
Una teoría sobre la conexión que existe entre el sueño y la fun­
ción de' la memoria e's que el sueño R LM estimula la actividad de l
hipocam po (véase' p. 42), el cual, durante el sueño, repro-
j duce determinadas actividades o experiencias ck'l día por
c'l córlex cerebral (en ('I ejue' los recuerdos se forman y al­
macenan). Esto imprime aún más las huellas de los re­
cuerdos en el cerebro y hac e que' sean más fácik’s ele* evocar
cuando estamos despiertos.
La teoría de e|ue e'l sueño RLM contribuye a la memoria está apo­

48
IH J R M IK . S O Ñ A R V Kl ('O R IM K

yada además por ('I hecho de que si hemos dedicado una gran par­
te del día a aprender una nueva información, necesitamos dormir
más Los estudios lian demostrado que la dase de sueño que com­
pensa esta necesidad es el sueño RI'M.
Aunque no podemos estar totalmente seguros de la correlación
entre el sueño REM y el hec ho de recordar, las pruebas indican cilic­
ios sue ños son importantes para tener una buena memoria. Nues­
tros períodos de sueño con sueños revelan a menudo que recorda­
mos muc ho más de la vida de v ^ 4>1 ‘ 1 , -c reemos. Intenta bus­
car en tus sueños indic ios que puedan hacer alusión a tu pasado. ¿El
niño con el que soñaste la noche pasada, podía representarle a ti
cuando eras joven? ¿Has tenido algún sueño que oc urriera en inga-
res que conoc ¡sle en el pasado y que hace tiempo que no visitas? Ex­
plorar tus sueños de esta manera puede ser a menucio revelador.

Una reparadora noche


La gente suele preguntarme cida la subida de adrenalina
qué es lo que- hago para prepa­ que provoca el ejercicio, me
rarme antes ele participar en siento cansado físicamente. En
una com petición de memoria. segundo lugar, ingiero un poco
Ejercito mi cerebro ron Ea de ginkgo biloba, ya que
práctica de la m em ori­ aunque no tenga una
zación; y me- aseguro relación directa con
de que mi cireulación favorecer el sueño, se
esté en buena forma ha descubierto que
haciendo ejercicio físi­ aumenta la memoria.
co- Pero además, inme­ Y en tercer i ligar, pracfi
diatamente- después cíe com ­ co una meditación a ules de
petir me- aseguro de gozar de acostarme, para calm ar la an­
una reparadora noche. siedad que me provoca el día
En primer lugar, la larde an­ siguiente (hasta los campeones
terior a la competición, corro al mundiales se ponen nerviosos)
menos sois kilómetros, lo cual y poner mi menle en condicio­
significa que una vez desapare­ nes de dorm ir profundamente.

49
EL I . A I J k k m O D E I.A M E M O R I A

La m e m o r i a y el a p r e n d i z a j e

S in la memoria no es posible aprender. Investigaciones


psicológicas han demostrado que la memoria desempeña
una parle muy im porlanle en el proceso de aprendizaje,
lanío en los animales como en los humanos. Incluso la ad­
quisición de habilidades básicas en apariencia, como la de
un bebé que aprende a galear, sería imposible si no existie­
ra la memoria procedimenlal (o implícita).
A principios del siglo xix, el filósofo alemán Hermano
r

Ebbinghaus demostró que la cantidad de- información rete­


nida depende de la cantidad de tiempo que dedicamos a
aprender (hipótesis clel «tiempo total»). Descubrió también
que resulta más efectivo dividir el tiempo total dedicado a
aprender en períodos cortos (de entre quince a cuarenta y
cinco minutos), haciendo entre cada uno de ellos un des­
canso de1 cinco a diez minutos. Se trata del «efecto cíe la
práctica de la distribución», y funciona en parle debido a un
fenómeno llamado recordación, el modo en que nuestra memoriza­
ción de algo mejora ostensiblemente después de un período de va­
rios minutos de- haber dejado de aprenderlo. Tal vez se deba a que
las huellas que dejan los recuerdos se van volviendo más profundas,
l a escala de tiempo para la recordación varía según el tipo de
aprendizaje': a veces, sorprendentemente, puede que recordemos
mejor una fotografía después de un minuto y medio de haberla es­
tudiado, mientras que el recuerdo de una habilidad manual es más
intenso al cabo de unos diez minutos de haberla practicado. Al d ivi­
dir el aprendizaje en varias sesiones se aumenta la cantidad de pe­
ríodos de recordación. Además, cuando aprendemos grupos de dalos,
los recuerdos creados se interfieren entre sí, y los intervalos regu­
lares de descanso ayudan u dism inuir este efecto.

rÁ)
I A M K M O K I A V Kl AI’R I M H / A J K

Otra ostra logia de aprendizaje realizada de modo inconsciente és


la ¡mrlidótt. lín 19*50 el psicólogo americano ( ieorge Mill.er descubrió
que La memoria a corlo plazo parece ser capaz de retener .sólo sirle
objelos a la vez, y ello establece un límite en el poder máximo de re­
tención; si observamos una serie de canicas esparcidas por el suelo,
sólo seremos capares de recordaren nuestra mente, como máximo, las
posiciones de siete de ellas, después ya nos confundiremos. M iller
especulé) que la memoria a corlo plazo puede retener una inmensa
cantidad de información, siempre que esté organizada en no más de
siete coherentes «parles». Parece ser que el cerebro hace estas parti­
ciones automáticamente, por ejemplo, de niños no aprendimos el
alfabeto como una serie ininterrumpida de 27 letras sino que, a tra­
vés del ritmo y la entonación, lo dividimos en algo parecido a:
abcd/elg/hijk/lmmVopqrs/luv/vvxyz, sirle manejables unidades.

ti, -i : r v .r f .z - ^ ^ "y r .

J, a m c ni a r i a y la i u leligc nc ia

Es un común error creer que correcto métodos eficaces de


pertenecemos a dos categorías aprendizaje, todos seremos ca­
de- inteligencia: somos brillan- paces de almacenar y recordar
tes o tontos, Al igual que mu- la información,
t icos no sobresalí en el Id ejerc ita míen lo de la nic-
colegio. lis más, acepté- la moría nos permite mejo-
opiniém de mis maestros rar nuestra capac idad
acerca de que me fallaba de aprender, sabemos
potenc ial, conocía mi lu- que a través de rilo
gar y no intenté cam- 5 :J f í podemos aumentar
litarlo. nuestro CI. Además,
Sin embargo, la realidad las habilidades de la concen­
es (¡ue no debí haber confiado tración, imaginación y aso­
tan poco en mis capacidades. ciación, que constituyen ele­
l.a inteligencia mesurable es mentos fundamentales a la hora
en gran parle frulo de la apli­ de memorizar, también nos
cación; si utilizamos de modo ayudan a ser más brillantes.

51
E L L A lí !■R F N í O D E L A VI K M O K I A

Teorías so b re el o ív id o

¿ C u á n l o d u ra un re c u e rd o ? ¿ Q u e fa c ie re s rig en el o lv id o ? La

m acla « te o ría d e la d e s tru c c ió n d e la lu id la » a firm a q u e las c o n e x io ­

nes m u r a le s q u e fo rm a n u n o s re cu e rd o s d e te rm in a d o s (v é a s e p. 42)

p u e d e n d e b ilita rs e y, si no se u sa n re g u la rm e n le , lle g a r a d e s a p a re ­

c e r A c tu a lm e n te es im p o s ib le d e d e m o stra r. U n p u n ió d e v is ta

m ás p o p u la r es q u e r u a n d o a lg o ha p a sa d o a la m e m o ria a la r­

g o plazo, n u n c a se p ie rd e , y q u e s ó lo es n e c e s a rio re c o rd a r la

a s o c ia c ió n a p ro p ia d a p ara re c u p e ra rlo , S in e m b a rg o , a lo la rg o d e
r

la vida una derla cantidad de recuerdos distintos pueden llegar a


/ com parlir muchas de las mismas pistas. En tal caso, será difícil selec­
cionar un recuerdo en particular, a no ser que haya unas razones ex­
cepcionales (pistas adicionales) para hacerlo. Por ejemplo, podemos
probablemente recordar el prim er día que fuimos al colegio, y tam­
La uurtnoria es
una ral; al suca ría bién el peor de ellos. Pero muchos de los otros días escolares son de­
tiel anvya aparece masiado insignificantes para que tengan unas pistas concretas que
¡lena de peces, ¡tero
los diferencien de los demás. No se han borrado de Ja memoria, pero
a 1rti ves de ella ha
pasado mrtr
los hemos enterrado en nuestra m enle dentro de un grupo sin for­
ííwmfr de jímíJíj.s* ma. No obstante, en principio habrá unas pistas, pero sutiles, que
de agutí s¡\ r nos permitirán recordar cada día si nos esforzamos en ello.
quedar apeestula.
Según esta teoría, hay recuerdos que son difíciles de evocar porque
<Miver IVcntle 19 «se apoderan» de las pistas de otros. La interferencia puede ser tanto una
I [elmes, Sr. ijiliihrciófj pnmáivfí (un recuerdo existente inhibe a otro de nuevo porque
JÍMÍ3
ei recuerdo antiguo monopoliza las pistas), como una inhibición retroacti­
va (un recuerdo nuevo bloquea nuestra capacidad de recordar una
información antigua porque el nuevo le «roba» las pistas). Al­
guien que memorice (ios listas distintas de nombres de ciu­
dades en dos días seguidos recordará cada lista con me­
nor exactitud que alguien que memoricc una lista de
nombres de ciudades v otra de razas caninas.
ri.i i r i a s s o i s r i í M m .vu io

La inhibic ión proac liva actúa tai parle porque


nos obliga a establecer equivalencias. Si vemos una
ra/a de perro que no podemos identificar pero que se parece a un
eorgf lo almacenaremos como «algo parecido a un corgi pero que
/' no lo es». Si nos piden que recordemos el aspecto del perro, recor­
daremos la imagen de un corgi y seguramente habremos olvidado
precisamente los diferentes rasgos que tenía la raza que necesitamos
recordar. Pero parece ser que la inhibición retroactiva es un meca­
nismo más persistente en el olvido porque nos hace «desaprender»
los antiguos recuerdos, y es fácilmente influenciada por la lógica.
( ciando aprendemos nuevos aspectos de un tema y sacamos dife­
rentes conclusiones de los que ya habíamos aprendido, ios nuevos
aspec tos liarán que las antiguas teorías nos cuesten más de com­
prender, porque el recuerdo de su lógica se ha perdido.

D é j á v ¡i
Deja vu («ya visto») es. ron fre­ cían haberse olvidado, la men­
cuencia la desconcertante .sen­ te' llena esos supuestos vacíos
sación <le volver a experi­ creando un real pero enga­
mentar algo, de pisar un ñoso recuerdo de algunos
terreno que ya habíamos •ritos.
recorrido antes. Otra explicación estriba
Por ejemplo, puede dar­ en el hecho de que ('I in­
se el caso de que estemos consciente puede transferir
inmersos en una conver­ un incidente a la memoria a
sación y experimentemos I¿i rgc>p Ia/<) y d es pues rea c-
haberla soste nido en una l¡vario desde esta. O tam­
ocasión ¿interior. bién, como es natural, po­
Una teoría sobre e! déjá demos simplemente haber
w; sería que cuando las <a- olvidado una antigua ex­
racterísticas de una expe­ periencia, y sentirnos des­
riencia actual se parecen a otra concertados ai creer reconocerla
anterior, cuyos detalles pare­ en una situación actual similar.
II lAIWKIXTO DI IA MI MORIA

La pérdida de m em oria

E n circunstancias extremas un recuerdo puede ser tan insoportable


qui' Ja persona que lo lia experimentado prefiere temporalmente ne­
g a r— o borrar— todas sus historias personales en lugar de afrontar­
lo. Hay personas aquejadas de íjimirsice psicogmiai (cono­
cida también como «histérica» o amnesia de «fuga»),
que pueden recitar el alfabeto o recordar cómo hacer
funcionar una compleja m aquinaria y, sin embargo,
son incapaces do recordar su nombre, dirección o cual­
quier otro detalle personal. Se recuperan por lo general
al cabo de algunos días y no parece que padezcan nin­
///A
guna lesión estructural en el cerebro. Algunos investi­
gadores creen que los recuerdos de la víctima se han
desconectado entre sí; otros afirman que representa un rechazo
consciente a recordar en lugar de una verdadera inc apacidad.
1 .a causa más común de amnesia es la de haber recibido un gol­
pe en la cabeza. Cuando un futbolista pierde el conocimiento a c au­
sa ele un impacto, en primer lugar sufre una cirmiesia posiraunuítico,
definida como un período de inconsciencia acompañado de la resul­
tante confusión y la incapacidad de* elix ir exactamente dónde se en­
cuentra. Cuando esta fase ha pasado, puede presentarse una ruiiricsiVi
retrógrada, la incapacidad de recordar los acontecimientos anteriores
al acc idente, a veces los que se remontan a varios años. En el proce­
so de recuperación vuelven a evocarse los recuerdos siguiendo un
proceso inverso, y el lapso de tiempo que no puede recordar queda
reducido <1 unos minutos antes del accidento. Pero nunca vuelve a
recordar esos últimos minutos, porque el trauma ha interferido en su
consolidación. Durante' el tiempo que larda en recuperarse1, el futbo­
lista puede también padecer una a¡ntiesia (iitlirógnuhi, o ia dificultad
para aprender nuevos hechos. Por lo visto, este problema proviene

l)4
I.A P É R D I D A D E M E M O R I A

ele la consolidación de la memoria a largo plazo, ya que los tesis re­


velan que la memoria a corlo plazo no resulta afectada.
Otro tipo de amnesia ocurre cuando el hipocampo y el tálamo
resultan lesionados (a través de circunstancias como una encefalitis,
un derrame cerebral, un período prolongado de excederse' en ia be­
bida, o una carencia de vitamina Bi). La gente con este tipo ele pro­
blemas suele recordar bien el pasado y los recuerdos normales rela­
cionados con la memoria a corto plazo, pero es incapaz de recordar
lo que ha desayunado hace una hora. Su memoria proccdimenlal
(véase p. 38) parece no haber sido afectada. Si se le permitiera jugar
con el mismo rompecabezas, día tras día, su memoria procedí men­
tal le ayudaría a resolverlo gradualmente cada vez con mayor rapi­
dez, incluso aunque no recordase haberlo compuesto antes.

E f p o d e r d e I a s u g e. s I i ó n
La hipnosis, un profundo estado gunas personas han sido rapa­
de relajación parecido al .sueño, ces de recordar la experiencia
es inducida normalmente por que vivieron cuando estaban
una sugestión externa. Los en el claustro materno y al
psicoanalistas la utilizan para nacer. No se conoce con cla­
ayudar a los pacientes a ridad por qué funciona la
evocar los recuerdos blo­ hipnosis, pero se cree que
queados, Una persona en durante una profunda re­
un estado hipnótico pue­ lajación podemos esta­
de responder a ins­ blecer unas asociacio­
truí (iones y con Ies- nes más Huidas en
lar preguntas. nuestra mente, al
Las respuestas a igual que lo hace­
la hipnosis varían con­ mos al soñar, lo cual
siderablemente ele un ind ivi­ nos perm ile encontrar más [us­
duo a otro, así como la claridad ías que nos conduzcan a recuer­
de los recuerdos evocados. A l­ dos en apariencia olvidados.
I I L A B K R I . V J O 1)1 I A M L . V IO R IA

L a m e m o r i a e n l o s n i ñ o s

,A qué ('dad pueden los niños recordar? ¿Puede un feto aprender en


la matriz? En la primera infancia no leñemos conciencia de nosotros
mismos, Como resultado, los expertos solían pensar que no podíamos
tener recuerdos porque no reconocíamos que los acontecimientos nos
ocurrieran a nosotros. En realidad, en ('I momento de nacer, los niños
sienten ya una preferencia por la voz. de su madre, supongo que por­
que cuando estaban en el útero han aprendido su timbre característi­
co. Las neuronas cerebrales del feto humano experimentan un rápido
crecimiento durante Lis diez semanas anteriores al nacimiento. Empie­
zan a proliíerar nuevos axones, y con ello aumentan las posibilidades
de comunicación entre las dendritas vjr los axones de otras neuronas.
Este proceso permite la formación de Ja memoria (véanse pp. 40-41).
Ahora la mayor parle de los investigadores aceptan, junto con el
instinto de muchas madres, que los bebés las reconocen a los pocos
días de nacer. Parece sor que la memoria, aunque sea rudimentaria,
precede a la conciencia, y no al contrario. Podría argüirse que
los recuerdos — v la sensación de continuidad entre ellos—
son las piezas necesarias para la formación de cualquier sen­
sación permanente de tener conciencia de uno mismo.
Aproximadamente a los ocho o nuevo meses, los niños
empiezan a mostrar claros signos ele- haber desarrollado la
J iv »
y?* - - / . .
;í:,

Sha memoria explícita y la memoria a corto plazo (véanse pp. 36-17).


f
; f, i: - :v ? .* 4 ■,

^ V - . \ '

n •
1
v * ' j ,-t"
■i f p-
Empiezan a señalar los objetos concretos que desean, y
pueden buscarlos después de habérselos ocultado. Al cabo
de varios meses o de un año, el niño empieza a hablar y pol­
lo tanto desarrolla la memoria semántica (véanse pp. 17-18).
Sin embargo, la memoria semántica de un niño es mucho
0

más fluida que la de un adulto, y c rece por una combinación


de libres asociaciones, intentos y errores. En un taso, un niño utilizó
I.A M F . M O K I A I.N IO S, N I,V O S

ia palabra « a ia o para nombrar un palo en luí pequeño lago, más


larde para un líquido, después para una moneda eon un águi ­
la, y finalmente' para señalar cualquier objeto en forma de tnone- ,
da. De manera similar, un niño que aprenda ia palabra «pelo­
ta» puede utilizarla para designar un globo, cualquier cosa
que pueda hacerse rebotar, un guijarro redondo, etcétera.
La mente del niño parece estar constantemente experimentando,
haciendo pruebas, adoptando y rechazando nuevas hipótesis sobre
el mundo exterior. Como resultado, sus recuerdos no son tan esta­
bles como ocurre en la adultez. Esto también explica por qué la
comprensión do los hechos por parte del niño parece progresar a
trancas y barrancas, y por qué la habilidad para el lenguaje que pa­
rece haber aprendido tan bien, puede temporalmente dar ia impre­
sión de desaparecer.

U ti a f o f o g r af i a p e rj e cIa
La m nnoria vid fíia i (fotográfica) Vi segundos, incluyendo, por
consisto en poder recordar algo ejemplo, el numero de lisias que
perfectamente después de ha tenía la cebra de la (oto. Desde
herir echado una breve mirada. aquella época se han realizado
I*n lo.s adultos tal ha? a fia sorprendentemente m uy
nos m aravilla, pero mu pocos esludios sobre la
dios niños manifiestan memoria eidélka, pero
esta capacidad de for­ los indicios indican que
ma natural. A princi­ de un íl a un rA) por
pios del .siglo xix, los ciento de niños meno­
tesis de G. IV. Allport en Inglate­ res de II años poseen esta ca­
rra y de I» K jaeusch en Alem a­ pacidad eidrtica. Los psicólogos
nia demostraron que los niños creen que su pérdida (norm al­
de 10 a 1> años podían respon ­ mente (turante la adolescencia)
der a detalladas preguntas que puede deberse al cspc< ial énfasis
les hacían sobre unas fotogralias que se pone, durante la ('(loca­
que habían observado durante ción, en las habilidades verbales.

~>7
]-:r j . A i i r . K i v t o j >ií ¡ a m i í .v i o r j a

La m e m o r i a y la v e j e z

L a afirmación ele1que la memoria nos fallará cuando seamos viejos


es un mito. No es en absoluto inevitable que perderemos la memoria
a medida que nos acerquemos al ocaso de nuestra vida. No obstante,
sí es inevitable que cam biará la rapidez con la que el cerebro almace­
na los recuerdos. Este es el m otivo principal por el que la gente mayor
tiende a obtener unos resultados inferiores a los de los candidatos jó­
venes en los tests de CI con un límite de tiempo. Pero si ti la gente ma­
yor se le diera más tiempo para completar los.ejercicios, el promedio
de los resultados tendería a ser el mismo que e! de los más jóvenes.
En parte, los procesos del cerebro se vuelven más lentos cuando
envejecemos porque la circulación es más lenta. Durante la vejez, el
desgaste natural que nos produce* la vida afecta al corazón y las ar­
terias, de modo que la sangre oxigenada larda más en llegar al cere­
bro en la cantidad necesaria para rendir al m áxim o (el cerebro es el
órgano del cuerpo que consum e más oxígeno). Las neuronas son
m uy sensibles a la disminuc ión del aporte de* oxígeno, y este hecho
provoca que tengan menos energía. Y si las neuronas tienen menos
energía, los niveles a los que las dendritas se excitan cuando conso­
lidamos o evocam os los recuerdos dism inuyen. J

En circunstancias normales y sanas, la capacidad de evocar los


recuerdos de* la m em oria a largo plazo no varía en el curso de nues­
tra vida (aunque la m em oria a corlo plazo pueda dar muestras de
dism inuir), Eso se debe a que los niveles ele A R N (que controla la
producción de proteínas en las células cerebrales, y ayuda a crear
unas sinapsis de m ayor tam año y a consolidar m ejor los recuerdos)
aum entan en el cerebro cuando envejecemos.
En realidad, muchos científicos creen ahora que este* estereotipo
social es uno de los factores que contribuyen al olvido que padecen
los ancianos. Com o esperamos que nuestra memoria se deteriore al

r>»
I A ,Y1I-MORI A V I A VI-.JI./

envcjra'r, inc'onscicnU'mcnlo ciamos una gran importancia a los ob­


jetos o a las ocasiones que olvidamos en la vida diaria (mientras que
durante la juventud estos casos nos traían sin cuidado). Al mismo
tiempo, esto nos causa ansiedad porque creemos que estamos vol­
viéndonos viejos y perdiendo agilidad m ental Por supuesto la ansie­
dad reduce el poder de la memoria, de modo que en cuanto nos em­
pezamos a preocupar de que estamos envejeciendo y perdiendo la
memoria, podemos acabar convirtiéndonos en el arquetípic o «abue­
lo desmemoriado», y con ello hacemos que se cumpla la profecía.
Así que, aparte de todo lo que recuerdes, ase gúrale de recordar
esto: confiar en la indestructibilidad de la memoria es, con más fre­
cuencia que a la inversa, tener media batalla ganada para gozar de
una brillante y permanente capacidad de recordar. ¡Y esto es cierto
tanto si tienes 10 años como si tienes 110!

iÚ salo o piérdelo!
Nuestro cerebro licnde más a más posibilidades de lograrlo.
permanecer alerta ¿i lo largo de 111 ves t¡gario nes realizarlas en
nuestra vida si lo mantenemos Japón han demostrado que una
en un estado saludable. De serie de personas de más de
igual modo que hacemos ochenta años tenían
ejercicio para mante­ mas agilidad mental y
ner el cuerpo en for­ capacidad de memori-
ma, y nos lijamos en lo zar que sus coetáneos
que comemos para que rondaban los se­
no enfermar, debemos senta. La diferencia
también cuidar nuestro radicaba en que los oc­
cerebro. Ejercitar la memoria es togenarios seguían trabajando.
una excelente* gimnasia mental, Pero no es necesario conservar
y si los ejercicios para la memo­ nuestro empleo, sólo el hecho
ria forman parte de nuestra vida de encontrar un estímulo men­
cotidiana, y seguimos esperan­ tal diario nos ayudará a mante­
do que la memoria nos funcio­ ner la memoria en buen estado,
ne bien, tendremos muchas sea cual fuere nuestra edad.

59
C A P m n .í) TRES

ATRAYENDO LOS ECOS

Có m o m ej o r a r la m e m o ria

E
l prim er paso para m ejorar la memoria es confiar en que
es una facultad perfectible. Al hablar de la m em oria po­
demos decir: «tiene la cabeza como un colador», pero no es lo
mismo que quedarse calvo, ser daltónico, o tener las puntas
••

de los dedos hacia dentro. A m edida que empieces a utilizar


técnicas sencillas para desarrollar la memoria, descubrirás
q ue tu capacidad de recordar hechos, acontecimientos, luga­
res y gente se irá agudizando gradualmente. La m em oria de­
pende de tres procesos básicos: convertir algo en memorable,
almacenarlo en la mente, y recordarlo con precisión en un
m om ento dado.
En este capitulo se estudiará cómo el funcionam iento bá­
sico de nuestra memoria puede mejorarse aplicando las artes
de la imaginación, la asociación, la localización, la concentra­
ción y la observación. También descubriremos cómo la salud
física estimula la m em oria y en qué grado nuestros sentidos
contribuyen a que retengam os la información. Y, por último,
se describirán algunos de los principios para evocar un re­
cuerdo.
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aí k.vvi:«\do ios i:ros

E l g i m n a s i o p a r a l a m e m o r i a

V ¡sualiza por un minuto ilkv. mil millones de neuroiids en lu re-


rebro, Piensa mientra.*» lees las palabras tic* esta página, cómo los im­
pulsos eléctricos circulan rápidamente a través del cerebro estable­
ciendo los millones ele conexiones necesarias para poder comprender
el significado clel lexlo. Imagina ahora lo maravilloso que sería si
cada una de eslas conexiones pudiera ser más furrio. El ejercí la -
mienlo de la memoria produce precisamente osle efecto, aprovecha
el poder latente del cerebro para que lu mente sea más rápida, bri­
llante y poderosa.
Aparte de aprender a memorizar y recordar la información ade­
cuadamente, ejercitar la memoria puede aportarnos muchos otros
beneficios. En constante estimulación de la mente mejora nuestras
facultades mentales, desde la capacidad de concentrarnos en una
novela o de racionalizar un argumento, hasta nueslro aptitud para
apreciar una obra de arte. Mientras memor'izamos 'establecemos
nuevas conexiones néurales en el cerebro v,
/ r
de ese modo,r la transfe-
renda de sustancias químicas entre las neuronas se efectúa ton más

61
1 GIM NASIO P A R A I A V.' M O R I A

rapidez y facilidad Y gracias a ello, cuando deseamos acceder a una


información, nuestro cerebro puede funcionar con mayor eficiencia.
El cerebro no es un músculo, pero para el propósito de ilustrar los
cambios que el ejercilamienlo de la memoria puede producir, resul­
ta una buena analogía. Cuanlo más ulili/amos la rúenle, más «lina-
te» parece volverse. Todos sabemos qué se siente al tener todas las fa­
cultades mentales concentradas en una situación determinada, e!
tiempo transcurre con rapidez, disfrutamos con las soluciones que
nuestro esfuerzo mental nos aporta, y tenemos la sensación de en­
tregarnos por completo a ia tarea y de estar «capacitados» men­
talmente1. Pero mientras que los músculos tienen un potencial limita­
do, nuestra memoria posee un poder ilimitado, somos físicamente
incapaces de utilizar lodo el espacio que abarca. Sin embargo, si no
estimulamos el cerebro dándole suficiente trabajo en el que ocupar­
se', al igual que un músc ulo que no se utiliza, nuestra capacidad men­
tal se irá debilitando y seremos incapaces de realizar determinadas
tareas mentales que antes nos parecían tan fác iles. Intenta compro­
barlo dedicándole durante una semana a resolver algo, pongamos,
por caso, el crucigrama de tu periódico habitual, A medida que trans­
curra la semana, los crucigramas le resultarán más fáciles de resolver,
Deja luego de* hacerlos durante una semana aproximadamente, AI
reanudarlos ¿te parecen más difíciles que cuando dejaste ele hacerlos?
Los cambios ocurridos no sólo .se clan en el ámbito de la agilidad
menta!. Las investigaciones han demostrado que cuanlo más usamos
el cerebro, mayor densidad y volumen adquiere.
Dedica quince minutos diarios a agudizar tu capacidad de recor­
dar incidentes sencillos. Antes de dormir, intenta recordar el orden
de las actividades que* hayas realizado durante el elfa. Rememora,
como si las acercaras con un z.um, determinadas conversaciones, tu
entorno e incluso lo que pensabas o sentías en cada una de las si­
tuaciones diarias, (ion la práctica, a medida que empieces a recordar
y a concentrarte en los acontecimientos de la jornada, los detalles
acudirán a raudales a tu mente con más facilidad.

65
A V k A Y I NÍIM) I O S l-COS

El a r t e d e d e s a r r o l l a r l a m e m o r i a

S i tu menle fuera una habitación ¿cómo sería? Para la mayoría


*
cíe
nosotros sería acortado decir que nuostra monto c\s como un desván,
con objetos bien organizados y accesibles cerca de la entrada, pero
con toda c lase do tesoros (incluyendo reliquias de familia y baratijas)
apilados al azar fuera del alcance, en la penumbra y al fondo. Quizá
lardemos algún tiempo en encontrar algo que no se ha usado du­
rante uno o dos años, y nunca podemos estar seguros de poder dar
con ello. Pero ¿tal vez lia llegado el momento de limpiarlo? Sí pode-
mos aprender a utilizar mejor el espacio del que disponemos, quizá
seamos capaces de retener y recordar la información con mayor efi­
cacia.
Puede que pienses que es una comparac ión exagerada, y que
simplifica demasiado la complejidad de la menlc\ que después de
El olvido es fa
Dsrrarr ¡ h u ju u i or todo es una de las maravillas de la biología humana. Pero, de hecho,
El que t(r Mem oria para una finalidad práctica, osla analogía es totalmente adecuada. Si
escribe sus
deseamos comprender cómo funciona la memoria, podemos imagi­
fjn tm m s a s
narnos arc hivando, literalmente, un ciato, en rl compartimiento ade­
;jmonri/V$ ¡una
hacérnoslos cuado del sistema de archivo. I'l arle de almacenar, retener y rec ope­
legibles. rar los recuerdos es en realidad una cuestión do volverse organizado,

Thomas Carlyle de poner en orden el desorden mental, por así decirlo, para que Ja
I próxima vez que* necesitemos acceder a un dalo determinado, esté
almacenado en un lugar lógico y podamos encontrarlo.
Ya se ha visto que el terebro está dividido en dos hemisferios: el
izquierdo, que procesa la lógica y el lenguaje; y el derecho, que pro­
cesa nuestra parle creativa, ha memoria, al necesitar una organiza­
ción lógica, es en gran parle una ac tividad clc'l hemisferio izquierdo, y
en este sentido puede considerarse una c ienc ia aplicada. Pero también
c's un arle', porque la información recibida a través de los sentidos
puede volverse memorable si usamos creativamente la imaginación.

6 1
1:1. ARTI. 1)1 1)1 S A K K O I . I ,\K I.A M I V I H K I A

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a ib « « « »as;*
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«i ¿a * »» SS
a a « a mm m í|
m m m m st m m

lista combinación di' lógiia y pensamiento creativo vincula las retios


tic lodo el cerebro, como pueriles sobre un río, y conIrihuye a que la
menle .sea más eficaz creando, almacenando y recuperando cual­
quier clase de recuerdo.
La técnica principal ofrecida en esle libro para ejercitar y mejorar
la memoria es muy similar a los sistemas que tenían los antiguos
griegos (véanse pp. 16-17). Después de diez años de estudiar la me­
moria y ejercitar mi propia menle, he resumido los métodos de los
antiguos en tres ingredientes principales: la imaginación: transfor­
mar una nueva información en imágenes que podamos retener en la
menle; la asociación: relacionar estas imágenes imaginativas con lo
que ya conocemos; y la localización: asegurar estas asociaciones en
la menle con el método de los loci, o «lugares», de los antiguos grie­
gos. l os principios básicos que subyat en en lodos estos elementos se
tlest liben en Lis páginas 68-77. A lo largo del libro presento también

6)
AVRAYK.V 1)0 LOS HC'OS

oíros métodos, que van <k'st]<v sencillas ayudas nmemo técnicas, nor-
malmenle basadas en palabras, hasta el sistema de los ganchos men­
tales, que puede considerarse una etapa a medio camino del méto­
do del loots, lisie alcanza su punto máximo de desarrollo en el
método del itinerario, que aconsejo para las tareas de memorización
más exigentes, incluyendo los Campeonatos Mundiales de Memoria.
La localización es de gran ayuda cuando tenemos que memori-
zar una secuencia ele información en un orden de­
terminado. Combinada con los dos ingredientes

Á’XíSftJ
restantes fundamentales — la imaginación y la aso­
ciación— , nos permite recordar cualquier cantidad
de hechos que deseemos. Antes de empezar a des­
cribir con mayor detalle los principios que subya-
cen en c ada uno de estos Ires elementos, quizá sea
útil, para poder «probarlo», poner un ejemplo prác­
tico de la imaginación
o
yf la asociación.
Esencialmente, la habilidad fundamental en el
arle ele desarrollar la memoria es crear un símbolo mental para cada
dalo que queramos retener. Supongamos que deseas recordar los si­
guientes hechos relacionados con las expediciones históricas al polo
sur: Roa Id Amundsen recorrió el polo en esquís; Ernest Shaekleton,
con perros; y Roberl La Icón Scoll lo hizo, a pesar de ser una locura,
con ponis. En primer lugar debes visualizar estos eventos en instan­
táneas mentales. Se trata clrl proceso de captación, es decir, de trans­
formar las palabras en un significado que capte por completo la
atención de tu mente. Luego necesitas encontrar una asociación v i­
sual que vincule el medio de transporte con los nombres que ya
(quizá vagamente’) conozcas. Roalcl puede sugerirte «rodar», de
modo que le imaginas a Amundsen rodando o deslizándose con sus
esquís. El nombre de Shaekleton puede hacerle pensar en los perros
«anclados» a los trineos (si lo deseas, visualízalos además moviendo-
•P

se «con determinación» por los campos de hielo); Falcon sugiere un


halcón cerniéndose sobre el mundo real, como cuando Scoll eligió

ú(>
I-I. A K I I n i: U K S A K K O M AK I A \ll M O R I A

¿íquel medio tic transporte tan inadecuado para las condiciones de la


región anlártica. Memorizar la iníbrmación de ese modo nos ayuda
a fijar en la mente no sólo los medios de transporte, sino también los
nombres de los famosos exploradores (aunque en el caso de Seoll,
sea el apellido, pero una vez ha quedado grabado en tu memoria,
probablemente descubrirás que el nombre te resulta más fácil de re­
cord a r).
Después de haber archivado las imágenes en la mente, debemos
asegurarnos de poder retenerlas todo el tiempo que haga falla, qui­
za varios días o indefinidamente. Uno de los métodos más eficaces
es repetir la información almacenada; con cada repaso la huella en
la memoria se vuelve más profunda (véanse pp. 80-81),

5 i g u c a t e n t a ni e u l e l u prog reso
las técnicas para desarrollar ía ayudará a seguir el progreso de
memoria ofrendas en este libro tu poder de retención y, lo que
se aprovec han mejor si se con­ es más importante, a conservar
sideran parle de un programa el entusiasmo.
para ejercí lar la memoria. M uchos ejercicios de este
Puedes intentar el siste­ libro presentan tests, pero
ma de los gam Iros menta­ no le limites a hacerlos
les o (‘I método del itine­ sólo una voz, m odifíca­
rario para memorizar una los y repítelos <ir nuevo,
información aleatoria, con­ Verás cóm o tu progreso se
trolando tu progreso (ponién­ manifiesta en las marcas lo­
dole a prueba) mientras sigues gradas m ucho antes de lo que
(‘I programa. le imaginas. Y tom o eso le
En las primeras etapas le hará sentir más motivado, es
costará mucho, pero si le tijas casi seguro que le estim ulará
unas metas euanliíkables m ien­ a alcanzar un m ayor éxito
tras ejercitas tu memoria, te incluso.

67
ATRAYENDO IOS I-ICOS

E l ¿i rt e d e l a i m a g i n a c i ó n

S e g ú n Aristóteles (584-322 a. C.) el lílósofo griego di' la antigüedad,


la imaginación y la memoria están inexorablemente vincula­
das porque pertenecen a la misma parte del alma. Al margen
de que creamos o no en la existencia del alma, para nosotros
es natural aceptar que la imaginación y la memoria van de la
mano. Al igual que la memoria, la imaginación utiliza las dos
parles del cerebro, Empleamos la imaginación como una especie*
de convertidor simbólico que transforma la información lineal y
sistemática que procesa el hemisferio izquierdo, en la información
vivida y c reativa a la que nuestro hemisferio derecho respondes
A nivel práctico, es importante reconocer que la imaginación es
un fac tor fundamental 011 el regular funcionamiento de la memoria,
y un aspecto en el que debemos concentrarnos si intentamos lograr
que nuestra memoria sea más eficiente*, fas técnicas avanzadas para
desarrollar la memoria, corno veremos más adelante, requieren que*
ensanchemos la imaginación hasta unos límites que a la parle rac io­
nal y lógica del cerebro pueden resultarle en un principio un tanto
extraños.
Rememora las experiencias clel pasado que criticaste en aquel
momento porque* se olvidaban fácilmente: quizá una biografía
que no le llamó la atención o una entrevista radiofónica durante*
la c ual le* quedaste dormido. Cuando nos quejamos de* cpie
algo se olvida enseguida, a menudo lo que queremos decir
es que la experiencia fue aburrida, que no logre) despertar
nuestra imaginación. Es decir, si tenemos que convertir algo en
memorable, la imaginación es ele gran ayuda.
Para usar eficazmente la memoria necesitamos animar, incluso
poteneialmenle, los datos triviales: como una serie* de números,
una lista ele la compra o una secuencia de direcciones callejeras. El
primer paso para conseguir esta transformación es ver la imagen

«5
I AKTI: 1)1- LA IiVlAí i I ÍNAi' ION

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mentalmente, o sea visualizar literalmente ( I objeto real en nuestra


mente: por ejemplo el número 56, un cartón de zumo de arándano,
o el giro a la izquierda que eíeeluamos al llegar al reloj de torre de
la ciudad. Después lomamos esla imagen mental realista y, usando la
visualización, la convertimos en algo queso experimenta bajo dife­
rentes aspectos'. Mientras retenemos en la mente una clara imagen
de su aspecto, podemos imaginar, al mismo tiempo, cómo estimula
los otros sentidos. ¿Despide un olor? ¿Podemos probar su sabor?
¿Qué se siente al locarla? ¿Qué tipo de sonido produce? Sin em­
bargo, normalmente el hecho de evocar una experiencia sen­
sual no es suficiente para convertirla en memorable', necesita­
mos darle una nueva dimensión, utilizar la imaginación. Esto
significa entrar en un mundo de infinitas posibilidades, en el que­
so c rean impresionc's excitantes y memorables. De modo c|ue‘ si,
por ejemplo, queremos acordarnos ele- comprar naranjas, pode­
mos visualizarlas brillando en el cielo como solos on miniatura. O si

69
ATRAYI M I O I O S KCO. S

en lii lista de la compra figura una lala do alón, podemos im aginar


la lata con alas nadando on un h am o de pocos con sus compañeros.
Otorgar m ovim iento y vida a los objetos inanimados, o hacer
(jue los hum anos o los anim ales se com porten o cambien de m ane­
ra inusual, ayudará a fijar una impresión en tu menle. Cuanto más
surrealista sea la imagen, más fácil será de evocar. Su propósito es
adornar el objeto que desees alm acenar para realzar su presencia in­
terior. Quizá río recordemos inm ediatam ente el objeto, pero en teo­
ría recordaremos el escenario que hemos creado para él, o incluso el
hecho de haber creado un escenario.
lodos sabemos que la imaginación es Ja cualidad que distingue
al artista creativo, y al reflexionar sobre ello quizá nos sintamos al
principio algo incómodos por aspirar a ser imaginativos. Sin em bar­
go, nuestra imaginac ión cobra vida cada ve/, que estamos deseando
hacer un viaje, salir por la noche o ir de vacaciones (im aginam os
cómo será), o evocam os una imagen cuando un amigo nos cuenta
una historia divertida.
lía el teatro interior de ¡a mente nada hoy (pie esté fuera de nues­
tro alcance. Quizá (e preguntes: /cómo podré im aginar esa clase de
extrañas e inesperadas transformaciones? Jodo cuanto necesitas es
tener confianza, apoyada en la fe que tienes en la imaginación, ésa
es la princ ipal vía para lograr mejorar tu memoria.-Experiméntalo, le
sorprenderás ai ver cómo esta manera de pensarse convierte en una
segunda naturaleza.
Al igual que Ja memoria, nuestra imaginación se agiliza con e!
uso, y cada vez nos resultará más fác il tejer los aspectos de la
vida diaria en transformaciones vividas v surrealistas.
*

1 0 .- A medida cpie veam os cómo progresamos en ello,


debemos insistir en su práctica, ya que este tipo
^*| de invención im aginativa es fundamental en mu-
chas técnicas para desarrollar la memoria que1 si'
t , • ». 1

describen en el siguiente capítulo.

70
I:L AK I I IJK LA IMAGINACIÓN

P i n t a r u n a obra m a e s t r a de la m e m o r i a
I-ÍHRC I( IC) 4

La imaginación nos permite evocar imágenes surrealistas y memorables. En


este ejercicio practicaremos este aspecto de la memorización «pintando» un
vivido cuadro mental tic un artículo de la lista de la compra. El proceso im­
plica «melamorlosear» el artículo en cuestión cambiando su apariencia
mentalmente para que la impresión se lije con más fuerza, y podamos re­
cordarlo con más facilidad.

/. Íniciíjóiífí tina manzana con el máximo detalle posible, ¿lis roja o verde? ¿Grande a
pequeña? ¿lis perjeela o eslá magullada? ¿Está madura o verde? Mientras eliges cada
opción, imagina que compones un cuadro que muestra la manzana con gran detalle.

2. Contempla el cuadro mentid una vez acabado. ¿Puedes cambiar el aspecto de la


manzana para que sea más sorprendente? Si fuera tan grande como un balón de ba­
loncesto, ¿¡a harías rebotar o rodar en tu casa? Si tuviera rasgos humanos, ¿a quien
pertenecerían? ¿Quizá a alguien de sonrosadas mejillas?

3. loma hasta cinco artículos de la lista y adórnalos de manera parecida. La próxima


vez que vayas a la tienda, intenta recordar una lista «virtual de la compiw utilizando
estas imágenes como desencadenan les. Y la siguiente vez, alarga la lista a diez pro
duelos.

71
Al R A Y E N 1)0 I O S ].< O S

El arte de la a s o c i a c i ó n

X_Jna asociación es un vínculo mental entre dos objetos dis­


tintos. Hacemos asociaciones constantemente. Piensa, por
ejemplo, en una situación hipotética en la cual le diriges al
trabajo después de almorzar y ves una furgoneta de correos
que pasa por allí, l a furgoneta le recuerda que por la mañana
habías pensado mandar algo por correos. Y que aquello que tenías
que enviar era la postal felicitando a tu m adreen su cumpleaños. Las
asociaciones que has hedió, una detrás de otra, han ocurrido en una
fracción de segundo, y normalmente nunea le batirías detenido a
pensar que las hacías; sin embargo, forman una parle importante
para recordar. Cuantío empecé a ejercitar mi memoria, advertí ense­
guida que las asociaciones que había hecho a lo largo de mi vida me
estaban conectando de nuevo, me permitían recordar no sólo lo que
había memqrizado a propósito, sino las experiencias pasadas de mi
vida que había olvidado,
Muchas asociaciones las hacemos de un modo natural y espon­
táneo, como resultado de su signilieado inherente o la tradiciém cul­
tura!. Por ejemplo, un palo de golf se asocia por-su función con una
caña de pescar, porque ambos objetos se utilizan para una actividad
de tiempo libre, Las galas se asocian con la erudición o la inteligen­
cia, ya que se vinculan con la lectura, Para tener una buena memo­
ria es necesario utilizar esta clase de asociaciones naturales y forjar
además otras de nuevas e inusuales para relacionar un dalo que se
olvida fácilmente con una imagen que resulte inolvidable,
Por ejemplo, al conocer a alguien en una fiesta te dicen que se
llama Horacio Washington. Este nombre le resultará más fácil de re­
cordar si piensas en asociaciones naturales: Horacio, el poeta romano;
Washington, la capital de Estados Unidos, Ahora tienes unas aso­
ciaciones mentales concretas que son más interesantes y significativas

72
I I. A R T 1-: !>!■: I.A A S O í I A C I O N

que el mero sonido o la premune ¡ación del nombre. Si ia persona que


acabas de conocer le da la impresión de ser un soñador, puedes vin­
cular esta raraeíeríslica con la idea de un poeta, un tejedor de sue­
ños, eslo quizá le ayude a grabar el nombre’ con más firmeza en tu
memoria. O sí más bien te parece descuidado en su forma de pensar,
de comportarse, o en su apariencia, puedes con Iras lar esta ¡dea con
(’[ simétrico plano urbano de la ciudad de Washington, D. C. Ahora
tienes unas asociaciones mentales relacionadas con el nombre' yi el
apellido y con la persona, liste efecto reafirmanle le ayuda a que en
el futuro tengas aún menos posibilidades de olvidar su nombre.
Ahora bien, podría objetarse que este ejemplo es artificial: que
depende de que sea un soñador, y que sería una coincidencia muy
difícil. Pero siempre habrá alguna
asociación que pueda funcionar,
aunque sea indirectamente, Diga­
mos que aquella persona tiene
fama de impuntual, lil nombre de
Horac io puede, en tal caso, desen­
cadenar una irónica asociación de
sonido con Oris, un fabricante de
relojes suizos, (i quizá pueda dar­
nos la impresión de que habla de­
masiado despacio, induciéndonos a
dividir su nombre con un juego de
palabras en: «ilio!», para expresar
sorpresa; y «(lortu)racio», para suge­
rir que es una «tortura» escucharle.
lorias í'slas técnicas asociativas
basadas en el significado y el soni­ t '

do de las palabras, pueden jugar un


papel importante para almacenar
¡os recuerdos y, por extensión, para
rec upera ríos.

77)
ATI* AYMM l><) I O S l¿(’O S

E l ¿irle d e l a ’ lo c á l i z a c i ó n

Y a se ha vislo al principio (pp. 17-18) que con relación a la memo­


ria los griegos y romanos valoraban el arle* de la local i/ación por en­
cima de lodos los demás. 1:1 método del iones era el principio funda­
mental que utilizaban para memorizar. Creo que este principio de
larga tradición es, sin duda, la clave de que ganara el Campeonato
Mundial de Memoria en se is ocasiones. III hecho de situar cada dato
en un lugar determinado que previamente había establecido en mi
mente*, me ayude) a poder recordarlos con mayor facilidad. V con la
práctica me volví muy competente en este método.
Al igual que constantemente usamos las asociaciones sin darnos
cuenta, con el lugar oc urre' lo mismo. Piensa en todo aquello que ha
sucedido a lo largo del día. ¿Qué has hecho? Si tuvieras (|ue descri­
bir detalladamente a un amigo cómo ha transe urriclo la jornada para
ti, es muy probable que <'l lugar figurase de manera destacada en tus
recuerdos: «Me he levantado y he ido a la cocina a preparar el cafó,
después me he dirigido al cuarto de baño y he' tomado una ducha
antes ele sentarme en la coc ina a desayunar...» etcétera, los estudios
demuestran que la gente' c]ue’ se pasa todo el día viajando rc'euerda
con gran exactitud el orden e'n cpie se han produc ido los aconteci­
mientos a lo largo del día. Incluso los detalles de las conversaciones
parecen más precisos porque* el diálogo se recuerda en el escenario
en que se ha mantenido. Los diferentes lugares en los que nos en­
contramos mientras viajamos sirven cl<’ marco mental lineal que
pone ele relieve nuestras particulares experiencias.
Otra prueba ele' la importancia que tiene el lugar en e'l arte' de' de-
sarrollar la memoria la hallamos e'n e'l problema tan común ele' per­
der las llaves, lodos sabemos lo frustrante <|uc' es apresurarnos por
la mañana para ir a una reunión y desc ubrir que no podemos acor­
darnos elt'l lugar en que liemos dejado las llaves de la puerta de la

74
Ei. a r 'í [■
: d i: i a u m a i .i / a c ió n

callo. Lo que la mayoría ele nosotros hacemos, y es totalmente lógi­


co, es intentar recordar lodo cuanto liemos hecho. I.a última ve/, que
entró en casa debía llevar las llaves en la mano, y después lui al es­
tudio para escuchar los mensajes del contestador. Pero las llaves no
estaban ahí, de modo que pienso en todo lo que he hecho o regreso
al vestíbulo, donde he colgado el abrigo. Y sigo así hasta llegar al lu­
gar c'ii que había dejado las ¡laves, y normalmente las vuelvo a en­
contrar. Al utilizar el arte ele la localización hacemos lo mismo.
Los sistemas de memorización basados en el íc ju c s funcionan por­
que se trata de un lugar preciso, así que podemos siempre regresar
mentalmente a los mismos lugares para recoger los distintos datos
que liemos dejado allí, Id sistema de asegurar la información es un
punto importante en la localización. Cuando utilizamos el arle de Ja
localización, situamos las imágenes o los datos, o cualquier otra cosa
que deseemos recordar, como puede ser los puntos principales de.
una conferencia, en un lugar preciso y tangible de nuestra mente,
eomo si fuera la imagen de una casa que conocemos bien o la de un
itinerario que solemos realizar. Y cuando deseamos recordar la in­
formación, volvemos-al‘ lugar mentalmente y descubrimos que Ja
información sigue aún amarrada allí, donde la liemos dejado. Más
adelante describiré una serie de técnicas específicas para elegir los
lugares mentales más eficaces y asegurar ¡a in­
formación de la manera más segura.
Li método del itinerario (pp, 102-107) desa­
rrolla al máximo y de modo excelente el prin­
cipio de la localización, y nos permite memo-
rizar y recordar una asombrosa cantidad de
información. Lo he utilizado, por ejemplo,
para recordar simultáneamente el orden de
las cartas barajadas de muchos mazos. Aun­
que la técnica de la localización sea muy anti­
gua, es sin lugar a dudas una de las ayudas
más poderosas para desarrollar la memoria.

T.>
A l R A Y l í N 1 ) 0 [.O S l -COS

El a r l e d e 1¿i c o n c e n l r a c i ó n

U n o de los mayores enemigos para recordar algo perfectamente


son Io.s primeros segundos en los que inlenlamos memo rizar algo. lil
problema no radica <'n lener una mala memoria innata, lodos po­
seemos una buena memoria, aunque hayamos olvidado cómo usar
lodo su potencial, sino en nuestro grado de concentrac ión. Concen­
trarse es advertir lo que vemos, escuchar.lo que oímos, sentir lo que
locamos, saborear lo que probamos y olemos, y ser conscientes ele lo
que pensamos. Cuando inlenlamos memorizar algo formalmente, el
secreto de la concentración reside en centrarnos totalmente en la in­
formación que recibimos o en la experiencia que tene mos, dejando
al mismo tiempo que nuestro cerebro haga las asociac iones adecua­
Del misino modo
das: por ejemplo, la imagen mental ele los lugares que hemos elegi­
(¡itc tvu m a la
do de antemano según el principio clel locas. Durante este proceso la
fuerza perjudica la
salml, estudiar sin información pasa ele la memoria a corto plazo a la memoria a largo
interés daña la plazo, donde se almacena para cpie podamos recordarla como y
memoria jv luur
cuando lo deseemos.
que no retenga
Lo crucial aquí es nuestra capacidad de fijar la atención. Quizá
nada tic Jo tfne
absorbe. creamos que podemos concentrarnos en más de una cosa a la vez,
pongamos, por caso, en leer un libro y mirar una noticia en la tele­
ü'oiuirdo da
Vinci visión, Sin embargo, cien líricamente, es imposible dividir la aten­
I lacia el I TOO ción. Si intentamos hacer dos cosas a la vez, nuestra atención sallará
con asombrosa velocidad de una a la otra, pero no podremos con­
centrarnos de lleno en ninguna. Cuando intentes memorizar algo, es
importante centrarle en ello y en el sistema que usarás para recor­
darlo, sin dejar que ningún estímulo externo afecte en absoluto a tu
concentración. La mente es capaz de concentrarse' al cien por cien. Yo
medito para entrenar mi mente a estar totalmente atenta. Antes de
memorizar algo, dedico unos momentos a recuperar el estado ele
concentración que la meditación.me proporciona.

76
.1 A RTK DI-! LA C ' O N C L N í R AC I O N

M e d i t a c i ó n de p r e c a l e n l a m i e n t o p a r a m e m o r i z a r
I: J U R ( i ( í O r>

••sjt ~ .■

•.vdSPá
*C*. "• • ...•.•airr■•
S&u
«¡gSCtógafes»-., ••’****&:•:•:.:sSSIWíSSMíWs*8*'-■

Cuando utilices técnicas de memorización como las del siguiente capítulo,


necesitas poder aminorar el ritmo de las ondas cerebrales a un estado de
plena concentración. Practícalo realizando este ejercicio do meditación.

/. ¡iligc una habitación silenciosa para meditar, donde nadie te moleste. Coloca un al-
0

iiiohadóu cu el suelo para poder apoyar el cuello y tiéndele íwea arriba. Manten los
brazos relajados al lado del cuerpo, ron las palmas hacia arriba. Deja caer los pies ha­
cia juera, de manera natural.

2. Cierra los ojos. Inspira lenta y profundamente por la nariz, lil diafragma debe en­
sancharse levantando primero el estómago y después el pecho. Ilspira (enlámenle por
la boca. Signe respirando de este modo durante ¡oda la sesión de meditación.

J. Centra la atención en un espacio imaginario, justo detrás de tus ojos. Imagina gite en
esle punto flota una luz pequeña y brillante. Dirige toda tu aleación hacia esa luz.

4. Imagina que la luz. blanca crece y disminuye al inspirar y ol espirar. /lien/¿rímenle


imagina que se vuelve inris brillante al inspirar, y más tenue al espirar. Concéntrale en
ello lauto tiempo como le resulte cómodo, hílenla practicar una meditación de esle tipo
al menos una vez al día, para fortalecer lu poder de concentración.

77
ATRAYENDO JO S FCOS

El a r t e d e la o b s e r v a c i ó n

L o s antiguos griegos consideraban que í<i vista es ('I sentido más


importante con relación a la memoria. Creían que cuanto más agudo
lucra nuestro poder de observación, más exacto sería nuestro recuerdo
de las experiencias. En la actualidad el panorama general es más comple­
jo: memorizamos mejor si usamos lodos nuestros sentidos plenamente.
Sin embargo, ios griegos hicieron una observación. Cuando mi­
ramos un objeto con toda atención, siendo plenam ente conscientes
de él, notando su color, forma, tamaño y rasgos característicos, las
r

hui llas que se im prim en en el cerebro son más profundas que cuan­
Si prestas do nos lim itamos a recibir un im presión visual general. La mayoría
atención,
de las veces echamos un vistazo o miram os algo usando sólo una
comprenderás
parte de nuestra atención. Por ejemplo, piensa en un pájaro de ras­
mejor lo t¡ne pasa
por tn ¡nenie, gos característicos, uno que norm alm ente puedas ver. Ila z un bos­
quejo de él m ostrando en qué parle del plum aje tiene las manchas
l > i a l ( ‘X ( ‘ is

4 0 0 a . C.
coloreadas. Y la próxima vez que lo veas com páralo con tu dibujo: te
sorprenderá ver cuantos errores has cometido.
A finar el poder de observación resulta m uy beneficioso para
nuestra capacidad de recordar. Si describimos, a un desconocido
cómo llegar a una calle determinada, es o bvio que será m u y útil po­
der visualizar los diferentes puntos destacados que hay a lo largo del
camino. Pero en un aspecto más sutil, ser capaz de recordar detalles
visuales concretos m entalm ente forma parte de una disciplina de
concentración mental y de atención que seguro resultará m u y bene­
ficiosa para el ejercítam ienlo de nuestra memoria. Concentrarnos en
los detalles de las cosas ayudará sin duda a que nos resulten más in­
teresantes y, por lo tanto, más memorables. Esto a su vez contribui­
rá a fortalecer nuestro poder de asociación, que com o ya se lia visto,
>

es un instrum ento vital en el proceso de grabar algo de m anera per­


manente en la memoria.

78
1-3. A KT L I)J: LA O B S E R V A C Í ON

A d v i e r t e los d e t a l l e s
EJ1:K( I C I O 6

Afinar el poder de observar ion es muy beneficioso para poder memorizar y


recordar. Practica e.sle ejercicio para reducir la «filtración perceplual» que
ocurre cuando contemplas algo, y ser capaz de ver realmente lo que está allí.

/. Coge mi lápiz y una hoja de papel y elige un jarrón coliflores o algún olio objeta
como modelo. ¡i¡ nivel de capacidad artística que tengas es folalmenle irrekvnnle, en
esle caso el único propósito del ejercicio es aprender a observar la escena y recrearla
mentalmente con el mayor detalle posible.

2. Dedica unos cinco minutos a notar tantas características del janvn y de las flores
como puedas. ¿El jarrón tiene algún dibujo? ¿Cuántos pélalos tienen las flores? ¿listas es­
tán totalmente abiertas? ¿.Cómo es la nemulura de las hojas? No cometas el error de pa­
sar por alto las cosas más obvias (color, forma, cantidad, etcétera) al observar los detalles.

.). AI ini ahora hacia otra parle y dibuja el jarrón. Escribe anotaciones en el bosquejo
para indicar los colores y cualquier detedie que no puedas reflejar totalmente a través
del dibujo. Luego vuelve a mirar el jarrón y compáralo con el esbozo y las anotaciones.
¿Cuán exactas han sido Írí.s olwm'í'idonns que has hecho del color, la forma y In pro­
porción? ¿Qué es lo que has olvidado? Repite el ejercicio regularmente con una varie­
dad de objetos distintos para afinar tu poder de observación.

79
Al KAY I X IX) I OS LCO S

El rep¿iso y la r e p e t i c i ó n

/ V p n •ndcr algo ele memoria — repitiendo los hechos una ve/ tras
olra hasta grabarlos lirn irm en lc en la mente'— tiene m uy mala pren­
sa en la educar ion. La causa se debe, en parle, a que este método es
pura mente mecánico, y en cambio ahora se cree que son los hechos
memorables los que atraen nuestro interés, los que nos involucran
en cierto modo. Sin embargo, no cabe duda de que la repetición, en
un aspecto, juega un papel fundamental en la memorización. Pero
110 se trata de repetir cantando la información, como se hacía en las
clases de los colegios de Ja época vicloriana, para recordar el sonido
antes que el significado, sino que más bien consiste en repetir el he­
cho de memorizar, repasando lo que se ha memorizando a interva­
los regulares para lijar tos diferentes caminos de asociación en nues­
tra mente.
h.s difícil ofrecer unas paulas precisas sol)re cuán a m enudo y
cuánto tiempo después de haber memorizado algo, debemos volver
<i evocarlo de* ese modo. Depende mucho de Ja clase de información
y del método usado para memorizarla. Ls evidente que si grabamos
en la memoria un núm ero de teléfono para marearlo al cabo de diez
minutos, las repeticiones sólo necesitarán limitarse a este período
concreto de tiempo. En tal caso, la repetición será valiosa, de hecho
esencial, aunque no emplees ningún sistema para memorizar, es de­
cir, si sólo memorizas el número de teléfono a base' de repetirlo. No
obstante, si alguien le interrumpe mientras lo estás haciendo, es m uy
posible que le olvides de él. De modo que sería más acertado usar
alguna variación clcl sistema D O M IN IC (véanse pp. 108-109), o del
sistema de la forma numérica (véanse pp, 110-11 I), y repetir no el
número en sí mismo, sino la versión que hayas codificado ele él, y
después traduc irla de nuevo al núm ero que representa.
Si a lo que le enfrentas, por otro laclo, es al reto ele tener que así­

an
I I Kl P A S O Y 1A K F P ir iK IÓ \ ’

milar la información del 'artículo de una revista puedes, si lo deseas,


seguir la «regla de los einco», que consiste en repetirle los puntos
fundamentales al cabo de una hora; después, un día más larde; al
cabo de una semana; de dos semanas; y por último, transí urrido un
mes. Uslo le servirá, a! margen del sistema que hayas utilizado para
grabar la información. Sin embargo, probablemente le será muy útil
si cuando grabas una información codificada en tu mente dedicas,
además, tos cinco primeros minutos a repetirla varias veces, antes de
aplicar la regla de los cinco.
Cada vez que recordamos un dalo, el camino que nos conduce a
é! se refuerza, del mismo modo que un sendero se vuelve más claro
y fácil cuando se ha transitado muchas veces. La repetición no nos
garantiza que podamos recordar algo pero, sin duda, nos recompen­
sa por el tiempo dedicado a ello dándonos una mayor oportunidad
de memorizarlo adecuadamente.

m
A T R A Y EN D O LOS KCOS

L a m e m o r i a y l a s a I u d

A lo largo do los siglos la gen le ha buscado remedios físicos para


afinar la memoria. En el siglo xvn algunos norteamericanos creían
que llevar lina gorra de piel de castor desarrollaba la memoria. En
otra época el tratamiento favorito fue untar la cabeza o la es­
palda con unas golas de aceite de ricino. Aunque las modas
pasajeras respecto a la salud no cesan en su ir y venir, hoy sabe­
mos que uno de los medios más eficaces para desarrollar la me­
moria es mantenernos en forma. Un cuerpo bien alimentado es
una de las c laves para tener una mente bien alimentada.
La mayoría de los expertos aceptan que el camino para mantener
el cuerpo sano es sencillo: hacer ejerc icio con regularidad y seguir
una dieta saludable'. Al margen de- que el ejercicio que practiques sea
nadar 20 veces la longitud de una pisc ina de vez en cuando, o andar
a paso ligero alrededor de la manzana cada día, le ayuda a mover los
miembros, y como el corazón late1 más deprisa, se incrementa la cir­
culación de la sangre por ei cerebro. V el riego sanguíneo alimenta
las neuronas con oxígeno y nutrientes, y las mantiene sanas. M i pro­
pia práctica consiste en correr cada mañana y jugar al golf con re­
gularidad. Cuando me entreno para una competición de memoria
alargo gradualmente la carrera. No obstante, [jara que el cerebro se
beneficie con ello, es importante no realizar un gran esfuerzo.
Las {'videncias nos indican que las hojas clel ginkgo biloba, en la
antigüedad conocido como «árbol de la memoria»,
pueden ayudarnos a incrementar la circulación en el
cerebro. S í ' decía que el filósofo alemán Johann VVolf-
gang von (ioelhe (1749-1832), que conservó su agili­
dad mental basta una edad muy avanzada, comía una
hoja de ginkgo con el desayuno cada mañana.
I.o.s estudios han demostrado que cuando seguimos una dieta

82
f.A M I - M O R I A V I.A SAl.l I)

baja en calorías, aunque sea por


poco liempo, el rendimiento de
nueslra memoria es oslenliblemen-
le más bajo que cuando ingerimos
alimentos completos con todos sus
nutrientes. Las calorías de Ja comida
nos clan energía, y nuestro cuerpo
la usa para vigorizar el cerebro (y
otros cárganos). Si no le clamos loda
la energía que necesita, nueslra me­
moria será una ele las primeras fun­
ciones que nos fallará.
Los alimentos ricos en vitaminas
anlioxidantes A, C, y en especial, E,
son particularmente favorables para
la salud del cerebro y, por lo tanto,
de la memoria. Estas vitaminas se
encuentran en los frutos y las verduras de vivos colores, como los plá­
tanos, los pimientos rojos, las espinacas, y las naranjas, entre otros. Nos
ayudan a «limpiar» las sustancias químicas conocidas como radicales
libres, que el cuerpo contiene de forma natural, pero que c uando los
Tii oración debe
produc imos en exceso, normalmente' al sufrir estrés o ser objeto de los
cí'iiímr.Sí' en ¡ener
perjudiciales efectos ele la polución, pueden dañar una gran cantidad una menle sana
de células cerebrales, además de otras parles del cuerpo. en fin cuerpo sano.

Otro buen consejo práctico es comer en abundancia pescado Juvenal


azul. Es tan importante para la salud de nueslra mente que a menu­ ¡lacia 60 luuitt ¡10

do recibe el sobrenombre de «alimento para el cerebro». Ll pescado


azul contiene ácido (Ólico y varios ácidos grasos esenciales, todos vi­
tales para el desarrollo y el funcionamiento del cerebro y el sistema
nervioso. Intenta incluir el pescado en tu dieta al menos dos veces a
la semana. Otras fuentes de proteínas, como la carne blanca, los pro­
ductos lácleos y el lofu, ejercen unos efectos similares para desarro­
llar ía memoria, aunque no sean tan pronunciados.

ÍF>
ATRAYENDO LOS E C O S

L ¿i m e m o r i a y los s e n t id o s

In c o r p o r a r los cinco sentidos a cualquier técnica para desarrollar la


m em oria que pretiramos nos ayudará a m em orizar y recordar. Su­
pongamos que Lina de las leen ¡cas que usamos im plica im aginar un
Un ajíJNfo he
árbol. AI evocarlo con la mente, cu an lo más realista sea la imagen,
reconocido el sabor
del pedazo de más retendremos el recuerdo. A un nivel más simple, podemos evo ­
mm¡ (hiena car sim plem ente la imagen tridimensional ele un árbol. Pero si en lu­
Impregnada coir la
gar de ello imaginam os un frondoso roble con una ligera brisa sil­
receta de ¡lores de
bando entre sus hojas, y el aroma veraniego flotando por los
limero i¡¡te nú ¡ía
(merme... alrededores, nos producirá una impresión más profunda, También
ha sinyido en nú nos perm itirá hacer más asociaciones con cualquier dalo que desee­
meule, como ef
mos alm acenar junto al del árbol.
decorado de nn
Por lo general, los sentidos que más nos ayudan a recordar son la
teatro, ¡a vieja
casa (¡ñs de la vista, el oído y el olíalo. La vista es el sentido interpretativo básico y
caite donde estaba resulta crucial para movernos, lí 1sonido es el m edio principal con el
sa hahiíacióti.
cual nos com unicam os con los deinás. Tanto las imágenes com o el
M artel Prousl sonido juegan un papel m u y im portante para m em orizar palabras y
í 8 7 J -•J 9 2 2
números, que de (tiro m odo pueden tener una cualidad abstracta di­
fícil de aprehender. Los olores y sabores son unas pistas m u y pode­
rosas para la memoria, probablem ente porque los sentidos que los
captan fueron en el pasado m uy importantes para la supervivencia.
El centro olfativo rodea el área del tálamo del bulbo raquídeo y co­
necta directam ente con las neuronas de la corteza cerebral, creando
un cam ino directo a la reserva de nuestra memoria. De a h í que un
olor pueda transportarnos instantáneam ente a un incidente m uy
em otivo del ¡jasado, o hacernos recordar intensam ente a una perso­
na. Dedica un poco de tiem po intentando reconocer los olores que
tengan un significado especial para ti. Considéralo un ejercicio para
sintonizar con los sentidos concebido para que tu m ente sea más re­
ceptiva a lodo c uanto experimentas, y tu m em oria mejorará.

84
E. A M F M O R i A Y I O S SliNTI DOS

fíl c a l e i d o s c o p i o de la m e m o r i a
líJlíRCLCIO 7

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( on demasiada frecuencia dependemos sólo (!(' la vista al evocar algo en


nuestra mente. Este ejercicio de visual i/ación tiene por objetivo ayudarte a
valorar la importancia de los otros sentidos. AI mismo tiempo, ensancha la
imaginación de un modo que favorece la práctica de las técnicas para desa­
rrollar la memoria,

1. Cierra los ojos e imagina un objeto complejo pero fácil de reconocer, anuo mi caíto
lío de carreras y el yóquey, VísiiíiJízíí el miadlo y su jiitele con todo detalle en íu ima­
ginación, el colorido de la cazadora del jinete, los ameses y la silla, la noble y unjidio­
sa expresión del caladlo y el rostro del yóquey sombreado por ia visera de sa porra.

2. Al mismo tiempo, piensa en los aspcclos del tacto, sonido, olor y sabor asociados
con la imagen. Para ei tacto puedes imaginar la sedosa textura de la cazadora del yó­
quey, ti cepillado y suave pelaje del caballo, la áspera crin; para el sonido, el ruido de
los cascos ai galopar y los grifos de ánimo de la multitud; para el olor, el enero y el su­
dor; para el sabor, quizá el terrón de azúcar que recibe el caballo antes de la carrera
(percibe, al mismo tiempo, la lengua del caballo sorbiendo el terrón entre las dedos).

J. Sólo es un ejemplo escogido al azar. Piensa ahora en oirás imágenesjáciles de reco


nocer y haz lo mismo. No importa si al principio le parece que uno o dos de los senti­
dos no son importantes respecto a la imagen, ya que acabarás descubriendo cómo pue­
des introducirlos, aunque tengas que recurrir a imaginaciones surrealistas.

«i
ATRAYENDO IOS l.í'O S

La m em o r i a y la m ú s ica

JV X u c h a s personas prefieren leer o estudiar en silencio, mienlras


que otras son partidarias de escuchar algún tipo de música de fon­
do. Aunque podamos creer que ¡a música (en especial el ritmo del
rock) es adversa a la concentración, se ha demostrado que en algu­
nas circunstancias puede crear una atmósfera que favorece la con­
centración mental. En los años sesenta, el psicólogo búlgaro Georgi
Cuando ¡as suaves T.ozanov descubrió en un experimento que al escuchar la pausada
¡tolas se música barroca, algunas personas aprendíanr con mucha más rapi-
desvanecen, la
dez que otras que lo hacían en silencio o con el acompañamiento de
música si i} ¡te
¡Hadaratalo cu (a cualquier otro genero musical. Este hecho, junto con otras investiga­
nrmíoriíj. ciones científicas, ha demostrado que la música idónea para apren­
der (y para recordar bien) tiene el ritmo lento y relajante de un com­
IV r c y< S h c llc yv
182 [ pás por segundo.
Puedes probarlo personalmente: intenta memorizar una lista al
azar de 15 números mientras escuchas una música lenta compuesta
por Tlandel, Bach o Vi val di, Intenta después memorizar otra lista de
15 números en silencio y compara los resultados de ambas pruebas.
El experimento es rudimentario, ya que hay otros muchos factores
que influyen en la cantidad de datos que puedes recordar con exac­
titud, pero tendrás una agradable sorpresa al descubrir que por lo
visto la música favorece la capacidad de recordar.
Sin embargo, el ritmo no es el único aspecto de la música que es
relevante en este sentido. Se ha descubierto que los sonidos de alta
frecuencia estimulan la actividad eléctrica en el cerebro, aumentan la
a tención y crean un estado mental idóneo para almacenar informa­
ción. En cambio, los sonidos de baja frecuencia tienden a hacernos
sentir aletargados y nos sumen en un estado que no propicia la me­
morización.

fió
LA M E M O R I A Y LA M U S I C A

O r g a n i z a un c o n c i e r t o p a r a m e m o r i z a r
EJERCICIO H

Este ejercicio te ayudará a elegir la música que le resulte más idónea para
memorizar. len presentes los punios sobre el ritmo y el tono que no favore­
cen la retención.

/. Riíscíi cu fu colección de música y pon varias piezas con un rifmo ¡aüo y relajante
íjift' le hagan sentirte a guslo. Quizá haya algunas piezas que asocias con una situa­
ción agradable del pasado.

2. Elige fres piezas en particular como la base de lu repertorio para memorizar: Lo ideal
sería que fueran piezas que le inspiren a «fundirte» con la música, disfrutando con ío ar­
monía de ios iris/mmenfos. Siempre que no le distraigas con las palabras, puedes también
poner música vocal. Cada pieza debe durar al menos cinco minutos. La música clásica
hindú puede ser particularmente relajante, al igual que los cantos gregorianos. Depende
de lo que prefieras. Graba tus iros piezas predilectas, una después de otra, en un casete.

3. Comprueba la eficacia de la música que hayas elegido con unos experimentos com­
parativos: por ejemplo, metnoriza listas de números aleatorios, nombres de calles del
listín telefónico, o el orden de las cartas mezcladas de una baraja. Averigua la relativa
eficacia de cada pieza comparándola con las otras dos y, además, con el silencio.

87
ATRAYENDO I OS EC O S

El a r l e d e r e c o r d a r

En las páginas anteriores se han visto los factores esenciales que


debemos conocer si deseamos fortalecer nuestra habilidad para me­
morizar, factores que forman la base de las técnicas y sistemas para
desarrollar la memoria que so describirán en el siguiente capítulo.
También se ha visto cómo podemos propiciar el contexto adecuado
para una memorización eficaz, en particular; los aspectos relaciona­
dos con la salud y, de un modo más experimental, con el uso de la
música. Ahora, en esta visión general de los principios fundamenta­

¡.a función i ruis les, cjs ('I momento idóneo para trasladar el énfasis a la última fase
elevada de la del proceso relenlivo: el hecho de recordar
ru m /í es la de
Nuestro cerebro retiene mucha más información de la que nun­
mensajera.
ca podríamos obtener en un momento dado. Sin embargo, nuestros
I). II. Lavvrnue recuerdos de nada sirven sí continúan encerrados en algún recove­
1885-1950
co neurología) interior. Para tener una buena me moria, necesitamos
ser capaces de recuperar la información cuándo lo deseemos, en es­
pecial la (] lic hemos archivado siendo conscientes de ello en nuestro
almacén mental.
Fn primer lugar, nuestra capac idad para recuperar los recuerdos
depende mucho de cómo los hayamos organizado y almacenado. Si
un recuerdo se ha almacenado con desgana, sin la debida concentra­
ción, o no so ha repasado (véase p. 81), es m uy posible que se desva­
nezca. O si se ha archivado incorrectamente', asegurándolo quizá con
una asociación ineficaz, al igual que- cualquier artículo guardado de
manera indebida, tal vez nos cueste encontrarlo. Ll arte de recordar
os la habilidad que nos permite establecer el vínculo o los vínculos
adecuados que nos conducen a los recuerdos que deseamos evocar.
Recordar es un proceso estratégico. Iniciamos nuestra búsqueda
mental no al azar, sino de manera lógica. No obstante, a pesar de uti­
lizar la parte izquierda y lógica del cerebro para buscar a través de
I I A K I I DI Kl.l OKI1AR

una secuencia do opciones, la parte derecha también trabaja a nivel


subliminal (a nicnudo haciendo asociaciones sensuales y emotivas)
para ayudarnos a completar el proceso de recordar con éxito. Por
ejemplo, si intentamos recordar el nombre de una ciudad que hemos
visitado el verano [jasado, podemos, en primer lugar, intentar recu­
perar el aspecto o el sonido del nombre, y si no lo logramos, probar
otros medios lógicos de resolver el problema: las «avenidas» que cree­
mos que puedan conduc irnos a la respuesta. De modo que intenta­
mos recordar cuándo fuimos, con quién y cómo viajamos hasta el
lugar. Sin embargo, es posible que Ja lógic a no sea suficiente. Mien­
tras seguimos una promclrdora avenida, vamos también recordan­
d o aspectos «creativos» del acontecimiento: la primera vista de la
ciudad que contemplamos desde la calle*, el aroma de los limoneros,
(*l sonido del canto de Jos grillos. Y de algún modo, en medio de* es-
las impresiones evocadas a propósito, aparecerá e! nombre de* re­
pente dc'l fondo de nuestra memoria, una experiencia a la que esla-

89
A I R AY f N 1 ) 0 I O S I r o s

irnos acostumbrados. Podemos incluso ignorar qué pista o combina­


ción de pistas han sido las responsables de este éxito.
Visitar de nuevo una asociación a propósito para evocar un re­
cuerdo no es un proceso distinto. Al eomien/.o de esle capítulo (p. 72)
se ha descrito cómo recordar el nombre de Horacio Washington aso­
ciándolo con el poeta y la ciudad. Al pensar en este personaje', qui­
za lo primero que nos pase por la cabeza sea la imagen de la ciudad

/.as miifiWo.s de Washington, D. ('., y después en un llnsh, puede que recordemos


pueden encapar a ¡a el vínculo clásico (el poeta clásico Horacio con la arquitectura neo­
acción de ¡(i
clásica), el cual desencadena ei nombre, que si* revela en la mente
m iunlail, pueden
acompañado del silencioso grito de «ieureka!». Dada la forma en que
dormir durante
¡tuyo tiempo, pero ('1 recuerdo surge de repente a la luz de la conciencia ¿por qué, po­
ni los apila la demos preguntarnos, hemos tenido que ir a través {¡('I engorro de
influencia
tortuosas asociaciones? La respuesta es que el nombro de Horacio
adecuado, anm/iie
ésto sea ton leve
Washington no significaba nada para nosotros: no poseía ninguna
como mirr somJinr, asociación intrínseca, de modo que teníamos m uy pocas posibilida­
iriiYjt'N vividos ven des de recordarlo sin una ayuda artificial. Pero tan pronto como te­
todo su intensidad,
jemos una red de asociaciones en torno al nombre, se une a los
con non elementos
perfectamente arraigados elementos de nuestra memoria. Y éstos se habían ya ga­
n!>icados. nado un lugar en el banco de la memoria. Mientras buscamos en la
mente la respuesta, han actuado en una rápida sucesión de aconte­
John M u ir
191ó cimientos mentales, como una hilera de pasaderas que nos condu­
cen a un punto que sólo hemos visitado en una ocasión. Por un ca­
mino conocido llegamos a un lugar desconocido.
Otro aspecto del recordar es que el lodo puede evocarse por me­
dio de un fragmento. Por ejemplo, si intentamos recordar el nombre
de la cuidad de Samarcanda, podemos recordar que tiene cuatro «a»,
Al recordar las cuatro «a», es probable que descubramos que
el resto viene a la mente automáticamente.
El entorno en el que aprendemos o experimentamos
algo puede ser también una eficaz pista para evocar un recuer­
do. Los psicólogos llaman a este fenómeno «memoria dependiente
del contexto». Cuando en un experimento se dio a los submarinistas

90
II AR'J'K I>i: K K O R D A K

un material para que lo apren­


dí eran mientras estaban bajo el
agua, [ludieron recordar la infor­
mación de un modo mucho más
completo en la siguiente inmer­
sión que í ' ii tierra firme.
Cuando una visión, un sonido
o un olor desencadenan inespera­
damente recuerdos que parecían
olvidados, este efecto se denomi­
na «recuerdo sorpresa fortuito»,
liste tipo de recuerdo inesperado
indica que podríamos volver a
descubrir muchos otros si encon­
trásemos los desencadenantes atk'-
cuados que los hicieran aflorar a
la conciencia.
La mayoría hemos experimentado ('I hecho de intentar en
vano evocar un recuerdo, usando todas las pistas que se nos
ocurren, para acabar descubriendo que la respuesta —quizá
el nombre olvidado de un político o el título de una película—
surge en la mente mucho más larde, cuando menos lo esperábamos.
Al afrontar un reto difícil, nuestro cerebro tiene que buscar a través
de Ja gran variedad de pistas y asociaciones de toda una vida, y a ve­
ces, al fijarnos en otra cosa, nuestro sistema de circuitos mental reci­
b í'el tiempo necesario para realizar,su sinuosa búsqueda sin experi­
mentar la resistencia de nuestra frustración, y esto puede si i todo
cuanto necesitamos para que aparezca la información correc­
ta. Cuando empieces a ejercitar la memoria, intenta tener
presente que inicias la formalización de un proceso que el ix1-
rebro ha estado haciendo por sí solo durante toda la vida. Para
dominar el arle de recordar se necesita una paciente confianza,
unida con el conocimiento de que no podemos forzar las respuestas

9!
C A1TÍ U I . O C U A T R O

LA M EM O RIA CON
U N M A PA

Descubrir las té c n i c a s
para desarrollar la ni e m o r i a

n el capítulo anterior se han analizado los principios bá­


E sicos subyacentes en las di (eren tes técnicas q u e puedes
*

usar para ayu d ar a tu memoria a ser más eficaz, en especial,


las de la imaginación, la asociación y la localización. Ahora ha
llegado el m o m en to de explicar las técnicas. Algunos de los
modos de enfocarlas q u e se describirán en las páginas si­
guientes proceden de m étodos de la antigüedad adaptados a
las necesidades m odernas; otros son de mi propia cosecha y
me han ayudado a o b ten er un gran éxito en los diversos
Campeonatos Mundiales de Memoria; y otros pertenecen al
corpus del «conocimiento popular» moderno, basándose
extensam ente en el sentido común. Considera este capítulo
como un juego de herramientas básico. Quizá encuentres que
algunas de las herram ientas son más fác iles de usar que otras.
Sin duda habrá aspec tos de ellas que desearás modificar para
que sean más de tu gusto y se adapten a tus objetivos, como
el pintor que crea sus propias mezclas. Espero q u e cualquiera
pueda encontrar algo q ue le sea de utilidad, y le deseo éxito
y que hagas grandes descubrim ientos a m edida q ue despier­
tes el poder latente de tu brillante mente.
A,W
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L A Al K M O R I A C O N U X M A P A

La m n e m o t e c n i a

L a palabra mnemotecnia se deriva del lérm ino griego nnirinoii, que


significa «consciente», y ha originado también el nombre de Mne-
mosina, diosa griega de la memoria. La mnemotecnia es simplemen­
te un método que nos ayuda a recordar algo.
Aunque en sentido estricto el término so aplique a cualquier téc-
niea para desarrollar Ja memoria, suele usarse para designaren con­
creto las técnicas basadas en palabras, en especial las de los acróni-
mos o versos. Sin embargo, la mnemotecnia basada en las palabras
no go/a de la aprobación universal. M uchos eruditos la califican d r
ejercicios inútiles de juegos de palabras, de cnncioncillas triviales
para loros cpie quieren sólo repetir un hecho en lugar de entender­
lo. Algunos métodos mnomolécnicos son más bien lentos de desci­
frar. No obstante, creo que si alguno nos ayuda a recordar la infor­
mación adecuada en el momento adecuado, y nos da la gran
posibilidad de triunfar, no hay nada malo en utilizarlo.
Un aerónimo os una palabra formada con las letras iniciales de las
palabras que quieres recordar. Por ejemplo, el aerónimo M O M ES
que significa «casas» en inglés, puede recordarte los nombres de
los cinco grandes lagos de Estados Unidos: Hurón, Ontario, M i­
chigan, Erio y Superior. Pero si deseas recordarlos por el orden de
tamaño (empezando por el más grande'), puedes utilizar el acró-
nimo ampliado de: Sargento M ayor Hipnotiza Excepcional Oso.
La eficacia ele estas técnicas depende, en primer lugar, ele* tu
capacidad natural para recordar el aerónimo o los nombres
que ollas croan. Sin embargo, si lo preocupas de hacer algunas
asociaciones, ayudarás a tu cerebro a visualizar de forma crea­
tiva y a asim ilar fácilmente una lista do datos. De modo que la
próxima vez que necesites recordar los grandes lagos estadouniden­
ses, puedes evocar en tu mente la imagen de, pongamos por caso, tu

94
I A M V I ,VIOI l-'t \ J A

casa en la orilla de un lago, pura poder recordar el at rónimo


H O M ES. O si (¡enes que' recordar los lagos por el orden de
(amaño, puedes pensar en la impaetanle imagen del sargen­
to mayor hipnotizando a un enorme oso mientras da un pa­
seo en barca por el lago.
El ritmo puede ser un medio eficaz de grabar la inlbrma-
eión en la memoria. De ahí que haya tantos métodos, mnemotécni-
cos basados en palabras en Jorma de versos. ¿Cómo recuerdas la
cantidad de días que tiene cada mes? Muchas personas utilizan el
ritmo: «Treinta días tiene noviembre, con abril, junio y setiembre».
Una de las rimas más «sonoras» que nos ayudan a recordar que tan­
to Isabel de ( astilla como Fernando ele Aragón jugaron un papel im­
portante' en la historia ele España es: «lanío monta, monta tanto Isa­
bel como Fernando».

E \ \ e n g u a j c Tn / o s n tí tu c r o s
En las matemáticas, para icxur- mucha gente1 que memoriza, el
*
dar el orden del cálculo (Ir método mnemoléc nico de1cons­
com plejas ecuaciones, puedes truir una frase «on palabras que
in ven («irte cu alq u ier frase. Por tengan la misma cantidad de le­
ejem plo, las m u ¡ales de: «Pien- tras que cada núm ero de ta se­
sa M enos Duerm e Sin Ron­ cuencia. Por ejemplo, en
ca r»r ¡n<) ¡can Pa ve n Jes is, la (rase «Y gano o tengo
M ultiplicar, Dividir, Su­ capacidad... (para recordar
mar, Restan p ¡K la cantidad de ledras
listos sencillos recursos que tiene cada palabra de1
m nem olécnicos I lasados lu frase anterior al parénte­
en palabras pueden también sis es de 14159.
utilizarse para recordar una se­ l-ste sistema puede ser lento
cuencia numérica. Intenta crear cuando tienes que recordar la
tu propio recurso mnemoféc ni inlorm ación pero, com o sucede
co para recordar los cinco pri­ con lodos los métodos irme
meros números decimales de enotécnicos, si funciona vale* la
pj 5,141 59), Puedes usar, como pona utilizarlo.

95
i. A M E M O R Í A C O N U N .VI A P A

Los g a n c h o s m e n ta le s

P ¿ i r a impedir que desaparezcan los recuerdos almacenados — los


datos memorizados d(* manera consciente a través del proceso de asi­
milar y recordar— es muy útil emplear un sistema para asegurarlos
en la mente y fijarlos en un lugar. Uno de los métodos más seguros
depende concretamente de la asociación, pero también utiliza la ima­
ginación y la localización (en su forma más rudimentaria). Vincula­
mos mentalmente un dato de información con un «punto destacado»
que podamos localizar fácilmente en la mente, una y otra vez. Sirve
, i»

como un gancho mental o un apartado de correos: podemos volverá


visitarlos siempre que queramos. Pero este método plantea dos pre­
guntas: ¿cómo podemos ('star seguros de recordar el punto destaca­
do? y ¿cómo podemos utilizare! método para recordar lina serie de
datos, como una lista de nombres o una secuencia de puntos impor­
tantes que debemos exponer en una conferencia o una entrevista?
Estas preguntas, en cierto sentido, tienen la misma respuesta. Si
imaginamos no sólo una, sino una serie o un sistema de ganchos, las
relaciones que guardan entre sí ayudarán a que cada uno so
grabe en nuestra mentí'. Para facerle una idea de ello piensa
en un pájaro, un avión y un bumerán: para recordároslas fres
cosas es útil tener en cuenta que el aire es ('I elemento natu­
ral de todas. Una serie o un sistema de ganchos aporta un
contexto a sus componentes, y éste ayuda a que se vuelvan
más memorables. Si recordamos tres cosas de cuatro, la cuar­
ta será más fácil de evocar.si guarda relación con las otras tres.
Un sistema de ganchos mentales puede, en teoría, incluir
cualquier cantidad di' elementos, aunque la cantidad en sí
■■.
•.ísásaftá
'.■-a T.*>yv
misma también puede ser memorable, de modo que es pre­
ferible que se trate de un número par: 10 es un número ma­
nejable; 20 no es un número imposible.
IOS G A N C H O S M EN'TAI.KS

Eí t e c l ad o de diez n o t a s del b o s q u e p a r a m e m o r i z a r

•M■*r vnn •
<m
fe ■ '^
1 . árbol JJ. 8. ciervo
*

2. raíces 1. serpienle

Vi
íT

3, hoja W 1 ■ tt 8. pájaro carpintero

4. flor w
VK ?> - X . ■' ■•
,M', lili*J
9. mariposa
7
.mTi

*>.lirtva 10, hormigo

1:1 teclado (k'L bosque: para memorizar se compone cié diez elementos que si­
guen un orden lógico; cada serie de cinco se lia ordenado según el tamaño,

I. Atemoriza d talado visualizimdo cada secuencia. Una ayuda: cada serie de cinco se
inicia con el elemento más grande y finaliza con el más pequeño (del árbol a la baya; del
ciervo a la hormiga); las plañías y los animales son jáciles de recordar porque constitu­
yen una sencilla serie de diez pistas, y están relacionadas entre sí por el elemento bosque.

2. Como ejemplo, utiliza este teclado para memorizar los diez primeros libros del An­
tiguo ¡estamento por orden-.Génesis, Éxodo, Levílico, Números, Deuleronomio, Josué,
l,os ¡ucees, Ruth, Samuel \, Sn/mcei 2. 1:1 árbol puede sugerirle un árbol genealógico
mostrándole la génesis de tu fam ilia; las raíces se extienden bajo el suelo, como si fue­
ran un éxodo del propio árbol; para recordar el nombre de Levílico puedes pensar en
una hoja Aceitando» en medio de una suave brisa; etcétera.

07
A MI'.MORIA CON l ’N MARA

E m é t o d o de la h i s t o r ia
1

■ M em o rizar a Ira ves de crear una historia nos ofrece una gozosa
oportunidad de ensanchar la imaginación. Si piensas en el pasado,
probablemeníe recuerdes muchas historias que le contaron de niño,
quizá porque eran sensacionales, llenas de colorido, suspense y
amenidad; ven an d o las oíste le parecieron m uy interesantes.
En el sistema de los ganchos éstos se prescleecionan, pero en el
método de la historia el reíalo se ('labora lomando como base los
elementos que necesitamos recordar. Para utilizar este método, com­
ponemos una historia hecha a medida con la lisia de elementos o
acontecimientos que deseamos memorizar. (Ireamos una nueva his­
toria para cada nueva lista, y es memorable porque usamos la ima­
ginación para cnfalizar, exagerar y ('laborar ¡a narración lal como un
buen cuentista haría.
Tanto si vinculamos datos que guardan una relación intrínseca
(como las capitales de los países europeos o los reyes y reinas de Es­
paña), como datos que no guardan ninguna relación entre sí (como
(’n el ejercicio de la página siguiente), Jos principios son los mismos.
Los vínculos formados entre' los dalos deben ser lo suficienlemenle
r

inleresanles para atraer nuestra atención, un vínculo aburrido no se


relendrá en la memoria. Para quesean interesantes emplea el recur­
so de crear escenas surrealistas, con movimiento y color. Por ejem­
plo, si los dos primeros artículos de una lista son una «mochila» y un
«anillo de brillantes», puedes vincularlos del siguiente modo: «Me
puse a buscar en mí sucia mochila el deslumbrante anillo de bri­
llantes», Intenta no cometer el error de creer que recordarás ciertos
datos sin adornarlos: al hacer que sean más vividos y visualizarlos
con más precisión, lo cual inc luye imaginar cualquier sonido que
emitan o olor que despidan, los consolidarás en tu menle,
Si un dato te cuesta de visualizar, como puede ser que te ocurra

W5
M i\1 m o n o DI-, I.A I MS I O R I A

Creí* uiifl cadena p a r a m e m o r i z a r


E JIiR l IC JO 10

IJliliza este ejercicio para crear vínculos mentales más eficaces. La habilidad
adquirida le ayudará a sacar el máximo provecho del método de la historia.

1. Utiliza esta Ji.sííi de palabras: mantequilla, cocodrilo, teléfono, gasolina, tijeras, pan
(ilíones, lúece, palo, piano, maleta. Piensa en un vínculo ipie conecte la mantequilla con
el cocodrilo. ¡So oí cides frí ífízcir parles de palabras si te resalla más fácil [quizá resalle
más m r n i o m í j í r pensar en mía tableta de mantequilla dentro de un bello recipiente de
madera de coco, que en mí cocodrilo comiéndose la mantequilla; véase p. 100).

2. Después de hacer el primer vínculo, piensa en eí ron/aío en que lo has situado.


¿Cuál es el escenario? Si has relacionado la manlequilla con el recipiente de madera de
coco, debes imaginarte la escena en la cocina. Al situar el resto de los objetos en el mis
mo lugar, los vínculos serán más memorables porgue licúen el nexo común del lugar.

J. Continúa vinculando las palabras. Si alguna le resulta difícil de visualizar en el


contexto, piensa en ¡os detalles de la escena. Por ejemplo, la «nieve» podría aparecer en
una postal colgada del tablón de anuncios de la cocinaqne muestra una montaña cu­
bierta de nieve; o el congelador de tu nevera podría estar Heno de «nieven helada.

4. Cuando termines, espera media hora, luego, sin mirar esta página, intenta recor­
dar lodos los elementos utilizando los vínculos creados. Anótalos en un papel y des
pues descubre la página para comprobar cuántos has recordado.

99
L A MI-: M O R I A C O N UN MARA

si tienes que memorizar, pongamos por caso, las capitales de los paí­
ses europeos, puedes probar el sistema de la «partición de palabras»,
en el que lomas la primera sílaba principal o las primeras del nom ­
bre del dato y formas el vínculo necesario utilizando otra palabra
que c ontenga alguna de sus sílabas. Por ejemplo, si tienes que rela­
cionar el país de Estonia con Tállinn, su capital, podrías imaginar a
tu amiga Ester comiéndose un plato de tallarines.
Esté ejemplo se basa en palabras, pero también puedes seguir un
sistema basado en imágenes, en el que se otorga a los datos que de­
seamos recordar una forma visual simbólica. Supongamos que que­
remos recordar los signos del zodíaco en su orden celeste. En primer
lugar, nos lijaremos en los signos y en sus símbolos porque estos úl—
, r

timos resultan de inmediato más memorables (y más visuales) que


ios nombres (Aries el carnero, Tauro el loro, Géminis los gemelos, et­
cétera). Después empezaremos a elaborar una historia con la imagen
de un carnero. Recuerda que las mejores historias tienen un princi­
pio, un intermedio y un final, y están llenas de suspense y acción. In­
tenta se r lo más creativo posible; si te sirve de ayuda relata el cuen­
to en voz alta a un público imaginario, y utiliza el ritmo y el tono
para animar la historia. Puedes imaginar que estás de pie ('ir una lla­
nura que se extiende hasta la lejanía. De repente, a lo lejos, aparece
un carnero que se abalanza a gran velocidad sobre ti, Cuando estás
a punto de apartarle, oyes el atronador ritmo de unos cascos y des­
cubres que el carnero está huyendo de la embestida de un toro.
Cuando el loro aparece en el horizonte, arrojando furiosamente el
resuello en el aire, ves sobre su lomo a dos pequeñas figuras, los ge­
melos que gritan pidiendo ayuda... etcétera.
Ahora intenta hacer el ejercicio de la página 99 para aprender a
formar vínculos con una lista de datos sin ninguna relación, y des­
pués a la inversa, con una serie de dalos relacionados.

ton
Teje un h e c h i z o n a r r a t i v o
EJERCICIO J J

Crear una historia es un acto personal, pero el relato dt'be seguir una .se­
cuencia de acontec imientos que puedas imaginar vividamente. Intenta crear
uno que le ayude a recordar el orden de los planetas. Adapta este método
para memorizar cualquier otro tipo de información.
«

1. La secuencia de ¡as ¡Amulas es Mercurio, Venus, la Tierra, Alarle, Júpiter; Saturno,


Urano, Neptuno y Pintón. Visualiza cada uno con una jornia asociada a su nombre:
Mercurio podría ser un termómetro; Venus, una bella mujer, como la diosa.

2. Piensa en el escenario para tu historia. ¿Ocurrirá en el espacio o en la Tierra? Si se


desarrolla en la Tierra ¿en qué lugar? Imagina la escena con lodo detalle. ¿Cómo es el
paisaje? ¿Hay gente por los alrededores? ¿Qué tiempo hace? ¿Qué ruidos se oyen? Luí
pieza íi tejer el relato de la escena. ¿Qué papel tendrá el primer planeta?

3. incluye, por orden, a los planetas restantes. .Sé creativo. Un planeta representa un
personaje (¿.Venus?); otro, un lugar (¿la Tierra?); otro, un animal (¿Pintón?).

4. Cuando hayas terminado la historia, espera una hora y ponte a prueba. Al utili­
zarla como guía, ¿puedes recordar los planetas por orden? ¿Los vínculos que has for­
mado eran demasiado débiles? En tal caso, cambia los.
LA M K M O R I A C O N US MAPA

El m é to d o del it i n erar i o

E l método del itinerario combina e l método ció los ganchos con el


ele la historia. Los dos óllimos utilizan sólo dos de los Ires ingre­
dientes funda mentales para memorizar: la imaginación y la aso­
ciación. En cambio, e! método del itinerario lleva las cosas un poco
más lejos y utiliza también el de la localización. Por este motivo
creo que ei método del itinerario es la técnica mnomolécnica más
poderosa de todas.
El método se basa en un itinerario mental planificado de ante­
mano a lo largo clel cual hay un número establecido ele tramos que
actúan asegurando los ciatos que necesitamos memorizar. Cuando
un recuerdo so fija medíanle la asoc iac ión siguiendo el método ele
¡os ganchos, siempre existe el peligro de que el vinculo sea dema­
siado débil para poder evocarlo enseguida. En cambio, con el mé­
todo del itinerario los eslabones ele la cadena son mucho más fuer­
tes porque los tramos del itinerario están vinculados por la
geografía.del itinerario determinado de antemano, y cada dato que
debemos recordarse «lija» en un determinado punto destacado del
camino.
Soy un entusiasta del g olf y a menudo oigo que los otros
>1 Pistas del club emplean el método del itinerario sin si­
quiera saberlo, al relatar con pelos y señales sus jugadas.
Recuerdan perfectamente cada hoyo: qué palos eligie­
ron ellos y sus adversarios; cuántas veces tuvieron que
golpear la bola, la puntuación recibida, etcétera. Lo que
recuerdan es una complejísima lista de dalos numéricos.
De repente, cada jugador de golf del club tiene una me­
moria fantástica, ¿por qué? Porque utilizan el método del
itinerario. Cada golfista ha utilizado una ruta mental que
consiste en Itt tramos alrededor clel campo de golf. En cada tramo

! 02
1:1 M E T O D O 1)1.1. I II N GR A R I O

.'•'■•y.
.•WrVVr»,V . - i

-v';

ha emplazado hechos connrlos di' su juego. Al rememorar mcn-


lalnienle lo.s pasos dados, los golfistas recuerdan, a Iravés de la aso­
ciación, los detalles que han ido almacenando a lo largo del itine­
rario.
Quizá pensemos que nada hay de sorprendente en la facilidad
con que almacenan la información, y en muchos sentidos tendría­
mos razón, Es totalmente lógico. Todos utilizamos el método del ili-
nerario de ve/, en cuando, independientemente de que intentemos
recordar una vuelta de golf o el lugar del supermercado donde es­
tán los huevos. Cuando los datos se encuentran en el contexto de
un itinerario, es obvio que al «recorrerlo» mentalmente obtendre­
mos los dalos que necesitamos. Sin embargo, he llegado a la eon-
dCisión de que podemos colocar a lo largo del mismo itinerario da­
tos que no guarden ninguna relación (digamos que en el campo cíe
goll o el supermercado) y recuperarlos al recorrer el camino men­
talmente. Lo que en realidad he hecho ha sido reconocer algo que

i Os
LA M E M O R I A C O N CX' M A L A

todos hacemos espontáneamente, y empezar a utilizarlo con un


objetivo.
De modo que ¿cómo elegimos el itinerario? Cualquier camino
conocido servirá, lo importante es que los tramos o puntos de re­
ferencia destaquen. Dedica ahora unos momentos a pensar en un
itinerario que hayas recorrido muchas voces: quizá el camino que
haces cada mañana de casa al trabajo o el trayecto desde tu casa a
la de tiis padres. Puede ser incluso uno de tu niñez, como el paseo
que dabas por el bosque o el recorrido para ir a la escuela. Quizá,
igual que yo, decidas seguir mentalmente el itinerario de tu campo
de golf preferido, Sea cual sea el itinerario elegido, visualiza cada
tramo con el máximo detalle posible. Si eliges el camino desde tu
casa a la tienda del barrio, imagina que estás en la puerta a punto
de recorrerlo. Visualiza que atraviesas el porche, tomas el sendero
que conduce a la entrada, y luego giras a la derecha para salir a la
calle. ¿Delante de qué estás pasando? Imagina cada edificio o pun­
to destacado frente al que pases con el máximo detalle posible, Si
es un edificio, ¿qué tipo de arquitectura tiene? ¿Q ué ocurre dentro
de él? Si, por ejemplo, es una tienda, ¿qué vende? ¿Quién es el pro­
pietario? Quizá sea una panadería y el aroma del pan recién hecho
ilota por la calle. Intenta ver cada punto destacado de manera tri­
dimensional. ¿Cómo cambia tu perspectiva al pasar delante de cada
uno?
¿Podría cualquiera de ellos servir de tramos determinados en
los que fijas los datos que deseas memorizar? Por supuesto, cuanto
más llamativos sean, mejor, intenta incluir tantos puntos destaca­
dos como puedas, quizá un monumento en memoria de los caídos
o una fábrica desvencijada. El número ele tramos determinará la
cantidad de dalos que puedes lijar en ese itinerario concreto, de
modo que si tiene 24 tramos, puedes colocar 24 artículos de la lista
de la compra, 24 puntos importantes de una conferencia, o 24 per­
sonas ('ii una habitación. Pero al principio no esperes demasiado de
ti mismo, empieza con unos diez tramos.

104
■I. M Í T O D O !)]■[. [ T I N F . R A R i O

R e c o r r e el c a m i n o
E J E R C I C I O 12

Si al principio le cuesta recordar los dalos que has ido fijando a lo largo del
itinerario, este ejercicio entrenará lu mente a formar unas asociaciones más
sólidas invitándote a «recorrer el camino».

/. Elige mi ilitierario Jo suficientemente corlo para poder hacerlo a pie, quizá un pa­
seo por tu parque favorito.-Antes de ir; visualiza eí recorrido y Jija diez tramos. Podrían
ser tu bancofavorito, un jardín de rosales, un parque infantil o im pequeño lago.

2. Escribe la siguiente lista en mi papel: rueda, explosión, gorila, coche, alfil, lápiz,
jaula, azul, ordenador, champán, ¡.lévate la lista y sal a «recorrer el camino».

3. Cuando llegues al primer tramo, párale. Forma una asociación imaginaria que
vincule éste y el primer objeto de la lista. Coni i ruin dcs/més vinculando cada objeto con
los luimos restantes.

4. Al regresar a casa recuerda el itinerario mentalmente y piensa en los objetos que


luis vinculado con cada (rumo, Consulta la lisia de objetos si es necesario.

5. Haz el mismo recorrido al día siguiente pero esta vez sin la lista. Cuando llegues a
cada tramo recuerda el objeto que has fijado en él mentalmente. Al día siguiente, teco
rrc el itinerario sólo con Jo imaginación; ¿puedes recordar lodos ¡os objetos?

103
I.A iYI L..YIOK IA ( O .V l ’ X M A P A

Para poner en práctica el método del itinerario colocamos los


artículos t|ue necesitamos recordar a lo largo del itinerario elegido
v visual i/amos una asociación, escena o cuadro mentalmente. Su-
pongamos que necesitas recordar una lista de actores famosos.
¿Cóm o situarías a cada uno de forma memorable* en el punto des­
tacado idóneo? Por ejemplo, Clinl Easlw ood podría estar apoyado
en la entrada del jardín vestido de* cow boy sujetando una escofieta
con el cañón humeante. Cuanto más imaginativos sean tus parajes,
más memorables serán. Así que en lugar de lijar un punto ele* apo­
yo tan vulgar para tu estrella de cine, imagina que la entrada del
jardín se convierte en las dos puertas de una cantina, y que cuan­
do Clinl sale* em pujándolas de* golpe con su arrogante* cam inar ele*
cowboy, ¡a calle queda sumida en silencio. Al terminar tu itinerario
éste estará lleno, de un modo surrealista, de adores tal como son
haciendo sus cosas típicas.

Por supuesto, no hay ninguna razón para recordar sólo un iti­


nerario. Yo tengo una provisión de distintos trayectos (como una
serie de cintas de vídeo mentid es), cada uno me sirve*
para recordar cierto tipo de* informaciém: el campo de*
golf, fiara m em orizar un mazo de cartas; un camino
de* mi niñez, para memorizar los nombres ele la gente de
las conferencias a las que asisto, Si necesito recordar
una lista de la compra, coloco los artículos en un itine­
rario alrededor de mi casa. Sin duda este método es
una am pliación de* Ja técnica romana ele la «villa para
memorizar». Del mismo modo que los romanos crea­
ban imágenes mentales ele* sus hogares, pienso que el
método del itinerario funciona mejor si se desarrolla en
un lugar conoc ido.

10 6
M M I - T O D O 1)1 í. tT I N K R A R I O

La casa corno e s c e n a r i o p a r a m e m o r i z a r
EJERCICIO I

Este ejercicio sirve de base para memorizar, por ejemplo, diez artículos de la
lista de la compra que se depositan en un itinerario alrededor del hogar.

/. Visualiza el interior de lu hogar. Imagina que visitas lodos las imbibiciones, desde
la entrada hasta la cocina, (a sala de estar, el comedor y, por último, el dormitorio.

2. Establece diez tramos en los que colocar los artículos que desees recordar: el espejo
del vestíbulo, el fregadero de la cocina, !í¡ medin de noche..., en el orden en que los irás
cruzando.

a Recorre mmln/me/i/í' íjí hogar colocando cada uno de los siguientes artículos en el
orden corréelo: queso, leche, naranjas, helado, cereales, plátanos, pan, hrócoli, pescado,
tamales. Sé imaginativo: el queso está colgado del respaldo de la silla del vestíbulo
como si juera tm abrigo, la leche sale del grifo del fregadero de ¡a cocina, el tomate es
el pie de la lámpara de la iuesila de noche.

4. Espera ahora durante cerca de una hora, y después imagina de nuevo el itinerario,
Cuando llegues a cada ¡ramo, debes recordar el artículo que has colocado. Y cuando va
yas a la tienda de comestibles, recuerda el ¡iniciaría mental que has recorrido ni trisa.

107
LA M E M O R I A C O N UN' M A P A

El s i s t e m a D o m i n i c

In te n ta r recordar números conlleva la dificultad de que fuera de su


mundo abstracto tienen muy poco significado. Para vencer este obs­
táculo, he desarrollado el sistema D O M IN IC (Descifre De los Núme­
ros Representados Mnemotécnicamenle En Personajes), como un
medio para relacionar los números con el estimulante y mucho más
memorable' mundo exterior.
El núcleo del sistema D O M IN IC es tu imaginación, ya que la em­
pleas para desarrollar una forma de «ver» los números como si fue­
ran imágenes (y, de ese modo, resulta una alternativa o un comple­
mento al sistema de la forma numérica descrito en las pp. 110-111).
Las imágenes que más éxito tienen para este objetivo son las de per­
sonas, porque son flexibles, móviles y reactivas, elementos que el
sistema D O M IN IC utiliza para ayudar a recordar.
Así que ¿cómo funciona el sistema? En pri­
mer lugar pienso en números que se asocien
automáticamente con gente (al menos, para mí),
Por ejemplo, el 07 se convierte en James Bond
(que es el agente número 007), el 10 se convier­
te en Dudley M oore (la estrella de la película
10), y el 39, en Mister M em ory (de la novela de
John Ruchan irania y nueve escalones). Sin embar­
go, para los números que no evocan una aso­
ciación inmediata es necesario construir una
serie de pasaderas mentales para vincular el
número con la imagen, y esto se realiza a través
de un alfabeto de 10 letras. A cada una de las c i­
fras 0, I, 2, 5, 4, 5, 6, 7, fi, 9 se le adjudica una le­
tra; para ('I 1 podemos usar la A, la primera le­
tra del alfabeto, para el 2 la li, y para el 5 la C, etcétera. Pero a menudo

10»
(la mejor resultado mezclar vinculaciones lógicas con otras
creativas: el 0 podemos vincularlo ton la letra O por la forma que
tiene, y el 6 con la letra S porque «seis» tiene dos eses.
1:1 .siguiente paso es agrupar ios números en pares, que después se
utilizarán para crear las iniciales de personas. Para las unidades del 0
al 9, añadiremos un cero al principio: 01, 02, 03, etcétera. El 00 repre­
senta el propio 0. A partir de este punto, como es obvio, los números
siguientes basta el 99 ya tienen dos cifras. E)c modo que el 66 podría
convertirse en S(ylvesler)
/
S(tallone) y el 12 en Aína) B(olena). La clec-
j

ción de los personajes debe ser tan diversa tomo sea posible. No es
necesario que te formes una imagen mental completa de cada uno,
pero es importante que seas capaz de asociarlos ton una acción o ac­
cesorio característicos suyos: Stallone, con una ametrallado­
ra; Ana Bolena, con la decapitación. Y a través de ello empe- |l
zara a aparecer un vocabulario que necesitarás ir ampliando
para poder cubrir todos los números del 0 al 99. Al principio |
quizá te parezca una tarea tic' enormes proporciones, pero si le fi­
jas el objetivo de crear cada semana los personajes para 20 números,
le sorprenderá ver la rapidez ton que aprendes este nuevo lenguaje.
La clave está en asegurarle de que las asociaciones sean obvias.
Así que, para recordar el número del seguro médico (supongamos
que es el 071237) piensa en un lugar, como el consultorio de tu barrio.
Divide t'l número en pares y adjudícale las letras correspondientes (y
después los personajes y acciones) siguiendo el sistema D O M IN IO el
07 es James Bond/ccinduciendo velozmente un coche, el 12 se convier­
te' en Aína) B(olena)/decapitación, y el 37 en Cílaudia) Síc:hiffer)/dcsfi­
lando por la pasarela. Elabora luego una minihisloria utilizando un
sistema de persona-acción-persona-acción. De modo que el
071237 se convierte en una escena que se desarrolla en un
consultorio, donde James Bond (persona) decapita (acción) a
Claudia Schiffer (persona). Si le queda un número después de for­
mar los1pares (supongamos que el número fuera 0712374), combina
el sistema DOM INIO con el sistema de la forma numérica.
I A M E M O R I A C<).\ l ' K M A P A

El s i s t e m a d e l a f o r m a n u m é r i c a

I mundo moderno está lleno de números cjue intentan


hacernos la vida más fácil Tenemos que recordar los nú­
meros PIN para nuestras tárjelas banca rías, los códigos
de seguridad para entraren el edificio en {'I que traba­
jamos, í 'I número secreto para programar el televisor o
impedir que nuestros hijos vean determinadas pelícu­
las, y para qué hablar de los números de teléfono de los
amigos, familiares, colegas y (Mentes. Si olvidamos en
r

casa ('I organizador personal o la libreta de direcciones, nos


sentimos totalmente perdidos. Ls el momento de reintegrar el
único organizador personal que nunca perdemos: nuestro cerebro.
Memorizar números presenta ('I problema de que para los que no
sentimos una gran pasión por la arimética nos inspiran muy poco. Son
estáticos, inexpresivos e impersonales. Aparentemente se relacionan
sólo con la parle lógica de nuestro cerebro. Para lograr que sean más
memorables, debemos hacerlos más atractivos con nuestro aspecto
creativo, debemos convertirlos en Huidos, visuales o imaginativos.
Uno de los métodos más populares es el sistema de la forma nu­
mérica, en c'l que cada número, incluyendo el ó y el 9 se convierte' en
un objeto concreto relacionado con su forma numérica. Por ejemplo, el
0 (cero) podría verse como un anillo ele oro o una pelota de fútbol; el
1 podría ser una vela o un lápiz; el 2, un cisne1o una serpiente; el 3,
unos labios de perfil o unas esposas; el 4, un velero navegando o una
bandera; el 5, un caballito ele m aro un anzuelo; el 6, la trompa de un
elefante o un palo ele golf; el 7, un bumerán o un trampolín; el ti, un
muñeco ele nieve o un reloj de arena; y el 9, un globo alado a un cor­
del. Puedes elegir Sus propias asociaciones, intenta que sean relevantes
en tu vida incluyendo objetos de tus aficiones favoritas, etcétera.
Después de haber hecho las asociaciones, podemos crear histo-

10
4

i. si.si i■
:.via di; i a forma homérica

A I ila jn r m\mf
rías para recordar las secuencias numéricas. Por ejemplo, si el núme­
al mam/o de las
ro secreto de tu tarjeta banca lia es el 4291, podrías imaginar (¡de­
NraJfNrriirtas,
para llegar al banco tienes que navegar (4) por un río, pasar por (le­ mis cjrtoj rJrfrurets
íanle- de un cisne (2), (¡cíe- sujeta con ei pico un cordel al final del cual rnírr jírcíí'c'.sas c/r¿e
a fre ía s ve\ r cí>jrao
hay un globo (9). Al otro extremo del cordel está alacio un lápiz (1),
la jrjús Ñfin mema
que coges para firmar con tu nombre1. de ¡ns actividades
Para secuencias más largas, intenta utilizar el método ele-i itinera­ Uiutmtios v lo

rio (véanse pp. 102-107) combinado con el sistema de- la forma nu­ ma.s
de írr pama.
mérica. Así (¡ue- si los ¡res primeros números de una secuencia de- 12
S in emita ajo, apa/
son el 8, e-l 0 y e! .3, y el itinerario elegido es el campo ele golf, podc1- es ( h u d e el a elisia
inos imaginar que en e-l primer lee (e-l primer Iritmo del'ilinerario) hay l ia te m ás
¡fosiltilidades de
un muñeco de nieve; que e-n e-l fondo del cilindro metálico del primer
íiesafrailar .ve
hoyo (sc'gundo tramo) brilla un anillo de- oro; (¡ue- en el siguiente icx1
im ag in a ció n .
(tercer ¡ramo), un golfista esposado inle-nla golpear una hola, ele.
llavelock El lis
[925

C ó m o r e c o r d a r los n ú m e r o s de t r e s c i f r a s
Para recordar los números de mas. De ese modo, por ejemplo,
Ires cifras podemos' combinar quiza Alherl lunslein (AID esta
el sistema D O M IN IC con el sis— chutando una pelóla.
lema de la forma numérica, ¿Y qué ocurre si quieres re­
Todo t Lian lo necesitamos cordar que lu amigo vive en
es d ivid ir el número en ('1 número 125?
un par ele cifras y en una /T í7 TI 12 es AB en el. sis-
unidad. I A lema D O M IN IC , o sea
Por ejemplo, el 150 se \ / <lu(' puedes pensar en
Convierte en 15-0. Según el Ana Bolena. I:n el si.sle-
sislema D O M IN IC el 15 es ma de la forma numéri­
AID mientras que en el sislema ca, (‘I 5 es un caballito de mar.
de la forma numérica el 0 po­ Ana Bolena lleva unos grandes
dría recordarse tom o una pelo- pendientes en forma de caba­
la ele (úlhol. llitos de mar y esla sentada
Para recordar el numero frente al porche de la casa de lu
150, combinamos los dos siste­ amigo.

I Li
LA M I - M O R I A C O N U N M A P A

Lo s M a p a s M e n t a l e s

L o s Mapas Mentales fueron inventados por Tony Buzan, que ha es­


crito o lia sido coautor de 80 besl-séllers sobre1e! cerebro y el apren­
dizaje*, y es además cofundador de* la Olimpiada de Deportes Menta­
les. Un Mapa Mental puede* verse como una represen lack'm física ele
la información que debe retenerse e*n la memoria, al igual que el
método ek'l itinerario c*s una represen tac km mental. Son ayudas e*fi—
car ísimas para grabar y rele'nc'r los dalos porque condensan los le­
mas a sus puntos básicos y le ofrecen un resumen del conocimiento
fundamental que puedes retener mentalmente. Todo cuanto necesi­
tas es una hoja ele* papel y varios lápices de* colores.
U n Mapa Mental puede imaginarse como una visión panorámi­
ca ele un árbol cuyas ramas no crecen hacia arriba, sino hac ia los la­
dos del tronco. Tiene* una imagen central que* «'presenta el lema de*l
mapa, l as línc'as (ele-nominadas «ramas») se* dibujan irradiando del
tronco central y cada una representa un tema principal. Lo ideal se­
ría dibujar cada línea con un color distinto. Cada lema se* represen­
ta con un esbozo a modo de etiqueta que indica el contenido de la
rama perlinc*nlc‘. Además, nacit'ndq de* las ramas principales, se* di­
bujan unas líneas (ramas secundarias) adicionales en las que* so es­
criben palabras clave (o se representan pictóricamente) para indicar
la información relacionada con ollas. Lo ideal sería t]ue* tocias las lí­
neas que* nacen ele* una rama principal tuvieran el mismo color, para
que los grupos de'información [ludieran reconocerse al instante. í.as
líneas se van ramifieando, volviéndose más pequeñas y aumentan­
do los detalles específicos que hay anotados en ellas,
Para crear, por ejemplo, un Mapa Mental de este libro, coge*
una hoja gránele de pape*! y e mpieza con una imagen central.
Puedes dibujar una cabeza y etiquetarla como «Memoria», Cada
rama sólo debe* tener una palabra o frase* clave, por ejemplo, «I listo—

1 12
I O S M AC AS M E X T AI . K S

riii» o «Cerebro», y ha de sor do dislinto color. Dibuja imágenes sim­


bólicas a lo largo do ollas para que sirvan do ayudas para momori-
zar. Naciendo do cada rama principal, dibuja ramas secundarias y
diquélalas con los lomas adecuados, por ejemplo, «Narradores do
historias» y «Griegos» procedemos do la rama do «Historia». Si se le
ocurro un pensamiento asociado, anótalo y dibuja una línea que
nazca do la rama correspondiente.
Una ventaja do los Mapas Mentales os quo nos ofrecen un medio
para dar forma coherente al conocimiento que crece al azar, según
los pensamientos que tenemos y la información que acumulamos.
Por complejos que sean, siempre4 habrá sitio para cualquier nuevo
elemento que deseemos añadir. 1:1 Mapa Mental, al ir creciendo, te
ayuda y a la vez refleja la evolución de tu comprensión del lema.

Id M apa M e n la P ™ es una marc a registrada p o r'to n y Buzan en listados U ni­


dos v el Reino l'nidn.

1Is
c a H t u e .o c in c o

LA M EM O R IA EN
A C C I Ó N

7 é c n i c a s p a r a d e s a r r o l l a r la m e m o ri a

en la vida calidi ana

la mayoría de nosotros no nos c ostaría imaginar cómo el


hecho de tener una buena memoria mejoraría nuestra
•»

vida cotidiana. Poder asignar con precisión un nom bre a una


cara, recordar al instante el núm ero de teléfono o la dirección
cié un amigo, recordar la información en el aclo, llevar una
agenda mental de los aniversarios y poder encontrar siempre
la palabra justa, estas aptitudes están al alcance de cualquier
persona que desee experimentar nuevos enfoques para
aprender a desarrollar su memoria. En este capítulo se descri­
birán técnicas que sirven para todas estas tareas cotidianas, y
además para ganar las partidas de cartas y ajedrez, y ser un
eficiente orador sin utilizar notas. Veremos las aplicaciones
concretas que tiene en nuestra vida gozar de una b u e n a me­
moria, y quizá quedem os sorprendidos al ver el gran poten­
cial qué tenemos de incrementar el placer que produce el ha­
cer algo bien.
LA M E M O R I A EN A C C IÓ N

A s o c i a n o m b r e s a la g e n t e

L a mayoría tendemos a poder reconocer una cara que hemos visto


antes, pero nos cuesta recordar su nombre, Una de las ventajas dia­
rias más agradables de gozar de una buena memoria es la capacidad
de recordar el nombre de alguien que nos hayan presentado breve­
mente, aunque la presentación haya ocurrido hace varios años,
La clave radica en vincular la cara, el nombre y el lugar en una
cadena de asociaciones, Cuando le presenten a alguien, estudia su
rostro. ¿Tiene algún rasgo característico? Si tuvieras que dibujar una
caricatura de su cara, ¿qué parles exagerarías? ¿La cara da la impre­
sión de ser cálida o fría; feliz o triste’; vital o c ansada; segura o tími­
da? Eticamente es muy cuestionable enjuiciar a los demás basándo­
nos en su aspecto. No obstante, los estudios han demostrado que a
los individuos que se les pidió que hiceran suposiciones sobre la
J’ffl1alguna razón
personalidad de alguien basándose sólo en su «aspecto», fueron ca­
oculta h ay en
nuestro rostro paces de recordar mucho mejor el nombre de aquella persona. En
ciertos caracteres beneficio de tu memoria, olvida ia cuestión etica, pero no dejos que
(¡tie conllevan tus juicios influyan en la impresión que te formes de una persona.
el Jffiiíi de nuestra
Cualquier cosa que se te ocurra sobre ella o sus rasgos ¿cómo puede
tilma, y a pesar
fíe no rstnr escritos reflejarse en su nombre;? Supongamos que te presentan a una mujer
con ¡as letras que se llama Valeria Palomo. Tiene una cara feliz, la nariz puntiguda
del alfabeto,
y el cabello castaño con reflejos cobrizos. Puedes visualizar una be­
¡ntede leerse
lla paloma torcaz descendiendo felizmente en picado sobre el valle.
en ellos nuestra
naturaleza. El valle desencadena el nombre ele Valeria y como la paloma torcaz
tiene el pecho rojo cobrizo, la imagen le evoca su apellido; la nariz
Sir Thomas
Brovvne puntiaguda refuerza la ¡dea del pájaro. Resume la imagen: visualiza
la paloma anidando en su cabello. V cuando desees recordar su
nombre, su cara te evocará la imagen del pájaro sobre su cabeza,
despertando la cadena de asociaciones.

I Irt
A S O C I A N O M B R F . S A L A (»EN'Tli

¿ Qu é e nci e r r a un n o m b r e ?
EJERCICIO 14

Este ejercicio le servirá para acostumbrarle a formar imágenes y asociac io­


nes que le ayuden a recordar nombres y caras. Para simular un primer en­
cuentro, haz este ejercicio con un amigo.

1. De mi montón tic revistas y periódicos recortad cada uno diezfotografías de rostros


desconocidos. Si no tienen ningún pie de foto para identificarías, podéis inventaros al­
gunos nombres adecuados y escribirlos en el dorso de las imágenes,

2. Intercambia tus fotografías con las de tn amigo. Extiéndelas y estudia los rostros
antes de mirar sus nombres. Trabaja con tas impresiones iniciales. ¿Cómo debe esta
persona ganarse la vida? ¿Tiene una cara agradable, severa, desgastada, jovial, ansio
sa, traviesa, etcétera? ¿Dónde es posible que viva?

3. Deja que tu imaginación forme asociaciones con los rostros y los nombres. Limifrí
el tiempo dedicado a ello a menos de im minuto por cara.

4. Deja ahora ¡as fotografías a un lado y espera rwos quince minutos o más si lo de­
seas. Ton a prueba a tu compañero mostrándole tas jotos y cubriendo ios /lomfws. JY-
deie que haga a su vez lo mismo co/ilú/o. ¿Cuántos nombres has recordado correcta
mente?

117
I A iVl \.iVl O K I A ! N A C C I Ó N

Recuerda una fecha

Im a g in a .si, mrs tras mrs, pudieras confiar en que le acordarás de lo­


dos los cumpleaños y aniversarios que necesitas recordar y pudieras
verlos llegara medida quo la fecha so fuera aproximando; y re­
cordar también las fechas de las reuniones laborales o el plazo
de entrega de un trabajo. Imagina además que pudieras hacer­
lo sin tener que depender de ningún papel, agenda o ayudante. So­
cial mente, serías capaz de responder de inmediato cuando alguien Le
preguntara si querías reunirle con ellos la semana próxima; siempre
harías que tu pareja se sintiera especial al no tener que recordarte
vuestro aniversario más importante; y en los negocios dejarías im­

La memoria es ¡n presionados tanto a los clientes como a los jefes con tu conocimien­
«yenda que lodos to mental dei programa.
¡le v a m o s s ie m p re Puedes utilizar el método del itinerario para construir una
anim a.
agenda mental mensual que le ayudará a recordar las fechas ^
* &N
rm í
O s e tir W i l d c importantes. La idea básica es situar cada acontecimiento im-
i im
portante a lo largo de los 31 tramos de un itinerario elegido de “
antemano (véase el ejercicio de la derecha), en el que cada tramo
representa un día del mes. Como es natural, algunos días deberán
tener más ríe un dalo: quizá dos reuniones por la larde o un día en
el que dos amigos tuyos cumplan años. En tales casos, necesitarás
usar la imaginaciéin. Puedes imaginar una reunión con una agenda
híbrida y surrealista: si una reunión ha de tratar di' cuestiones rno-
nefarias y otra de control de calidad, puedes pensar en un billete de
banco estropeado. O visualizar a los dos amigos en el mismo acon­
tecimiento: ¿cómo funcionaría la química entre* ellos? (lomo ocurre
siempre con los sistemas de memorización más elaborados, son más
efectivos si los experimentas y adaptas hasta obtener un método que
le funcione v en el cual creas.

i ia
KI.C Uí-'RDA l VA i ECHA

Utiliza una age nd a mental


EJERCICIO 15

Este ejercicio le ayudará a crear tu agenda mental mensual.

1. lilige un itinerario con 3 1 Iranios, uno por día del mes (no importa si algunos me­
ses lienen un día nífjuwj. intenta iniciarlo en un pimío elevado, como la cima de una
colina, desde donde puedas ver todo el camino, o sea el mes que tienes por delante.

2. Refuerza la mitad del mes (día 15) dándole un atribulo único, quizá marcando el
tramo con una escalera que deberás subir o un arroyo que deberás cruzar de un solio.
Te ayudará a conocer con exactitud iu posiricfri «actual» con relación al resto del mes.

3. Sintetiza cada cita con un símbolo, quizá tu aniversario puede representarlo tu pa­
reja jugando con un anillo enorme de matrimonio como si fuera un «Inda hop». ío
loca cada símbolo en el tramo pertinente del itinerario. Intenta hacer que los símbolos
y ios iranios irileractúen entre sí. Supongamos que el día 4 debes reunirtecon tu jefe y
que en el cuarto tramo hay un campanario, en tal caso puedes imaginar que tu jefe se
balancea colgado de la cuerda de la campana. Al finalizar el mes, visualiza que sacas
todas las imágenes de los ¡ramos, y vuelve a colocar cualquier cita que hayas conceda
do de antemano para el próximo mes.

119
I A M I M O K I A KN A ( T I ( ) \

Encuentra Ia p a l a b r a j u s 1a

L a red internacional de lectores reúne en ('I Oxford World Kcading


Prograinme cerca de Ift.CKK) nuevas palabras y modismos cada mes,
sólo en inglós. Si las añades a las palabras ya existentes, ¿no resulta
asombroso que a veces seamos incapaces de encontrar la palabra

ay varias técnicas que sirven para recordar una palabra, pero


una de las más sencillas es trabajar con las primeras letras del alfa­
beto, probando tina letra cada vez, hasta que tengas la sensación de
haber encontrado la inicial de la palabra buscada, Cuando creas te­
nerla, deslízala por tu lengua, pronunciándola en voz alta. Y después
comprueba si la palabra aparece espontáneamente. Si no es así, y si
la palabra empieza con una consonante, prueba de añadirle cual­
quiera do las cinco vocales, para ver si la recuerdas. Pero si empieza
con una vocal, la tarea será más laboriosa, porque tendrás que ir
probando con todas las consonantes.
Otra forma de recordar una palabra sería empezar a expresar en
voz alta, con una serio de frases distintas, su significado. Al empezar
cada frase, confía en que la palabra olvidada aflorará tlel fondo de tu
mente.
Para recordar las palabras también es útil conocer su etimología
ti origen, la raíz de la que proceden históricamente (suelen derivarse1
del latín o del griego). Sin embargo, la propia etimología clave que
nos inventamos puede ser igual de útil. A menudo una sílaba clave
traerá a nuestra mente el significado de la palabra. Por
•« ...» ■ N.« **•,»•s*--.M
—v
h ’.x.
w — ** .M u . r, Y•
ejemplo, cuando grabamos en la memoria la palabra
. 'V .J.? y
r-a■*•
■.
m
•.**1 M «amortizar», que significa recuperar el coste1de una inver-
u .. ■ ' • .............. .....

1 sión, podemos pensar en la palabra morí (que en francés


signiíicm «imiorle») como si se malara o eliminara el eosle.

120
£/ p a r a í s o de los c r u c i g r a m a s
EJERC IC IO 16

Un crucigrama puede ser un frustrante pasatiempo si no logramos encon­


trar tas palabras que nos faltan para completarlo. Usa las siguientes ¡deas
para llenar los espacios en blanco y acabarlo i.sin consultar el diccionario!

í, Gañir/o hayas rellenado las casillas con alguna klra, copíalas en una hoja de pa­
pe! dejando ¡os espacios ni ida neo (no (races líneas para indicar ios ¡dáñeos). Observa
la palabra, ¡úfenla no mirarla fijamente: relaja eljoco de tu mirada e imagina que ves
«a través» del papel (ti otro lado, Luego, vuelve a tmjocar ia mirada e intenta encontrar
en tu mente, mientras tu cisión se ajina, ios letras que faltan. ¿Aparece la palabra?

2. O bien utiliza un sistema de ubicación para encontrar la palabra. Piensa en la pis­


ta que le da el crucigrama, ¿has hablado alguna vez con alguien sobre esle tema? Por
ejemplo, si la pista es«Bastón intercambiado en uno carrera de relevos (5)», intenta re
contar una conversación que tuviste, supongamos que juera sobre las olimpiadas.
¿Con quién la mantuviste? ¿Dónde estabas en aquel momento? Y espero que al pensar
en el tema le acuerdes de la palabra que necesitas (en este caso «testigo»)-

3 O, si no encuentras la solución, podría también deberse a que no le estás atribu­


yendo la construcción gramatical correcta. Por ejemplo, la sílaba «c?ab puede tener una
consonante cu medio (cha!) en lugar de una vocal (cual).
A iV tK M O RIA t-N A i < IO i\

Hablar e n público

H ablar en público puede hacer estremecer de miedo hasta al me­


jor orador. Incluso los actores, comediantes, abogados, sacerdotes, y
muchas otras personas que regularmente hablan en público confie­
Nunca pude dar
fíjr líffor discurso san que se ponen nerviosos antes de su «actuación». Sin embargo, si
improvisado mm confiamos en nuestra memoria, hemos organizado bien el discurso,
ífNk'.s-' hahcrh
y somos capaces de idear un sistema que desencadene nuestros pri­
preparado durante
meros pensamientos y después los siguientes, en tal taso el nervio­
varias honis.
sismo habrá pasado a la historia.
.VLirk ivvai n
Usar adecuadamente el método del itinerario (véanse pp. 102-107)
1879
puede ofrecernos uno de los mejores medios para memorizar efi­
cientemente un discurso. En primer lugar, nos suministra un «primer
pensamiento» establecido de antemano (el punto de partida del iti­
nerario), eliminando la tensión de tener que
recordar las primeras palabras de un discurso.
Pero lo que es más importante aún, crea un sis­
tema visual y lógico mediante el cual somos
capaces de asegurar todos los puntos principales
que queremos exponer.
Si no estás acostumbrado a hablar en públi­
co, dedica un rato a establecer el contenido del
texto y a asegurarte de que sea lógico, coheren­
te e imaginativo, ya que esto ayudará a que se
vuelva más memorable para Si. Utiliza un
M apa M ental para organizar los puntos más
importantes cpie quieras exponer, Escribe des­
pués un párrafo sobre cada punto, asegurándo­

sfei-i-wsríS’w* •*
te de que el argumento sigue un hilo discursi­
vo lógico. Puedes pedir a un amigo que lo lea y
Le haga alguna sugerencia. Una vez escrito, vuelve a leerlo dos ve­

! 22
M A U L A R I \ t'C IU l< O

tes cuando es le terminado para familiarizarlo lolaJmenle con su


conlcnido.
Decide qué itinerario servirá de mareo para el discurso. Puedes
elegir uno relat ionatlo con el aconlet ¡miento sobre el que has <le ha­
blar, si t‘res ('I padrino en la boda de tu amigo, puedes elegir el tra­
yecto desde lu casa a la suya o alguna excursión que en eierla oca­
sión hicisteis juntos. Sigue mentalmente el itinerario varias veces, lo
ideal sería que eligieras uno que ya hubieras recorrido, y fija el tra­
mo en ('I que empezarás a exponer los puntos de tu discurso.
Consulta ahora el Mapa Mental que has elaborado antes de escri­
bir el discurso. Visualiza cada punto como una imagen muy creativa.
Si (‘I primer punto del discurso quedarás en calidad de padrino, es que
los novios se conocieron en una excursión de un día de pesca, puedes
visualizar dos petes bailando con trajes nupciales. Utiliza tus sentidos.
¿Qué olor despiden? ¿Qué clase de ruido hacen sus alelas al bailar?
Después de crear la visualizaeión para cada punto del discurso,
recorre mentalmente el itinerario y deposita las visunlizac iones en
orden en los tramos fijados en el camino. Intenta que las imágenes
intcractúen con el escenario. Por ejemplo, si el primer tramo del iti­
nerario os el porche de lu casa, quizá debas apartara los «peces» bai­
lando para seguir el sendero que conduce a la entrada. Imagina que
recitas las palabras del disc urso mientras vas recorriendo los tramos.
Recorre e! itinerario mentalmente al menos cinto voces: una hora
después ele haberlo concebido; al día siguiente; y más larde a inter­
valos regulares, hasta que llegue oi gran día. Según Ja regla do los
cinco repasos, repetir algo cinco veces ayuda a grabarlo perma­
nentemente en la memoria; ya no podrás olvidarte del discurso, y
junto con el sistema desencadenante que has fijado, podrás ofrecer
una brillante citarla que irradiará seguridad. Sin embargo, si cuando
le levantas para hablar todavía limes miedo, respira hondo una voz.
( ierra los ojos c imagina que estás en el punto de partida do! itine­
rario. I).) el primer paso mentalmente, abre los ojos y habla, til resto
llegará di' forma natural.

12")
LA M E M O R I A I: N A C C I Ó N

La m e m o r i a y los j u e g o s

S e g ú n está convenido, a cada casilla del tablero de ajedrez le co­


rresponde un número y una letra. Los números (del uno al ocho) se
encuentran al extremo del tablero, y las letras, van de izquierda a de­
recha. Las piezas blancas empiezan a jugar en la primera y segunda
línea; y las negras, en la séptima y octava. Todas las
«piezas» de ajedrez, excepto los peones, reciben una
letra: Reina, D; Rey, K; Caballo, C; Torre, T; Alfil, A.
Ln el sistema DOM1NTC ya hemos aprendido
(véase p. 108) a asignar letras a los números (I = A;
2 = B; etcétera). Como cada casilla del tablero de aje­
drez puede identificarse con un número y una letra,
este código puede convertirse fácilmente en iniciales (o sea en un
personaje). Quizá la primera jugada sea la del caballo al c3 (0:3). Se­
gún el sistema D O M IN IC , c3 = CC (supongamos, Charles Chaplin),
de modo que el caballo se mueve al Charles Chaplin.
¿Pero resulta esto memorable? Todavía no. Cada pieza de ajedrez
necesita estar representada por un personaje, blige los que más se
«adapten» a las piezas. Quizá las reinas podrían ser Isabel de Castilla;
los caballeros, el Cid Campeador; etcétera, Sólo necesitas un personaje
para cada tipo de pieza (sin embargo, necesitas inventar un sistema que
te ayude a recordar cuál ele tus caballos se mueve a una casilla a la que
ambos puedan acceder; y también respecto a las torres), Los peones no
necesitan estar representados por un personaje, el movimiento de un
peón lo recordarás como si implicara sólo al personaje de la casilla,
En el ejemplo anterior, Cc3, que es el Cid Campeador (el caballo),
se mueve al Charles Chaplin (casilla c3). Para recordar el orden de la ju­
gada, necesitamos depositar cada movimiento en los tramos de un
viaje. Así que, si Cc3 es el primer movimiento de las blancas, primero
combinamos los dos personajes en una sola imagen: el Cid Campea­

124
I A M E M O R I A V I OS JUEGOS

dor adopta la acción o los accesorios íic Charles Chaplin (¿podría ser
quizá el Cid Campeador compitiendo en una justa con el bastón de
Chaplin?). Luego colocamos esta imagen en un tramo del itinerario. La
respuesta de las negras (que colocaremos en el segundo tramo) podría
ser Ció, el Cid Campeador cantando como I rank Sinatra (en el sistema
DOM INIC, el seis recibí' la letra «s»). Un itinerario de 12 tramos nos
permitirá moni oriza r un gambito; y uno de ó() iquizá toda la partida!
Una de las mayores ventajas de tener una buena memoria en los
juegos se aprecia en las cartas. El recuadro (de la parle inferior) nos pre-
senla las' técnicas para memori/ar una partida de black-jack. Sin em­
bargo, si juegas a las cartas ¡ten cuidado!, ningún sistema es infalible.
Aprender a memo rizar una baraja de cartas mezcladas es una ¡me­
na forma, por lo general, de ejercitar tu memoria. Mi [trucha favorita en
los Campeonatos de Memoria es la de las «cartas rápidas» (memorizar

C ó m o í) a n a r la p a r i ida
Podría escribirse un libro ente­ vez antes de repartir las car
ro sobre cómo contar las tartas, las, así que si el total es mayor
pero he aquí un breve* resumen de + L sé que aún quedan cartas
de mi técnica. Hn el black-jak, altas en el j a í i o J del crupier y au­
cuantas más cartas altas que­ mento la siguiente apuesta;
den en el snlwf del cru y viceversa. Esta técnica
pier, mejores serán es buena para una
las cartas que se sota baraja, pero los
servirán. Para recor­ casinos utilizan un
dar las cartas dLstri siilwl con ocho liara-
buidas, adjudico a cada una un jas de cartas, de modo que
valor numérico. Los naipes del un «verdadero» cálculo sólo pue­
dos al seis = 1; del siete al nue­ de conseguirse dividiendo el to­
ve = 0; y el 10, el as y tas figu­ tal de los valores ele las cartas
ras = -I. ( liento el total de los distribuidas por el número apro­
valores de las cartas distribuidas. ximado de barajas que quedan
Las apuestas han de lijarse cada aún por repartir.
LA M I - . M O K I A I X AC ( IO \ '

Lina baraja de tartas a contra reloj). Para ello utilizo la técnica siguiente.
l£n primer lugar debemos aplicar los tres puntos claves para me­
mo rizar— la imaginac ión, la asociación y la localización— a través del
método del itinerario. Un camino familiar de *>2 (ramos nos ofrecerá
una cinta ele vídeo mental en la cjue podremos grabar el orden aleato­
rio de todas ¡as cartas de la baraja, El itinerario debe ser especialmen­
te familiar. Antes de coger una carta de ¡a baraja, piensa atentamente
en c'l itinerario y establece con precisión los >2 puntos destac ados. Pasa
el vídeo en to mente una y otra vez hasta que queden grabados.
Por último, coge una baraja de cartas. Para poder recordarlas to­
das en cualquier orden, necesitas clara cada una su propio código v i­
sual permanente, Representa cada carta con una persona que pueda
inleractuar con los tramos del itinerario, para que se vuelva memora­
ble. Coge los naipes de las figuras y examina sus rostros. Imagina que
cada una es una persona conocida, quizá la sota de corazones se pa­
rezca en c ierto modo a tu sobrino Si las figuras no te recuerdan a na­
die que conozcas, asígnales la identidad de algún personaje famoso.
Representa después las otras carias con otras personas. Esto es
más difícil, pero una voz domines esta parte1clti código, podrás me­
morizar toda la baraja. Aunque al principio le cueste, tómatelo con
calma y lo lograrás. Elige una letra adecuada para cada uno: ( para
los Corazones; I [jara los Tréboles; U para los Diamantes; y I1 para las
Picas, Utiliza el sistema D O M IN IC para adjudicar a cada número, del
1 al 10, una letra. Después de haberles dado letras a los palos y nú­
meros, cada enría tendrá un código de dos ledras: el cinco de dia­
mantes será ED; el dos de tréboles, BT; etcétera. Utiliza estas letras
como si fueran las iniciales de una persona, ya sean las de un cono­
cido cj las de alguien lamoso. Por ejemplo, ED podría ser un amigo
con estas iniciales, mientras que BT podría ser Berlrand lavernier. No
es necesario seguir estrictamente el sistema D O M IN IC : si el as de co­
razones lo resulta más memorable viéndolo como tu pareja, en lal
taso ihazlo! Utiliza la imaginación, crea una serie de visual izariones
que le susc iten lina poderosa respuesta subjetiva.

lia
I.A M K A I O K I A V I.OS í l ' I O O S

I Recorre mentalmente los 52 iranios dd itinerario, para asegurarte de que han que
dado grabados en Iíi mente. Ve pasando después rápidamente las cartas de ¡a baraja
' ’
sin intentar memorizar el orden, muerda sólo la persona asm 13282391 1 r

2. Baraja las aulas. Respira profundamente, concéntrate y flrscirlíre la primera. Ima­


gina que la persona que representa está en d primer Immo de lu itinerario. Adjudícale
una acción u objeto: sí tó Bertrand luveruier quizá podría sostener una cámara de cine.

.1. Sigue descubriendo las cartas poco a poco, ponías uno encima de otra, sííoíiíjíÍo
mentalmente a cada persona a lo Ungo dd itinerario, lómatelo con calma. Cuando
hayas terminado el mazo, repasa mentalmente el itinerario y anota todas las personas
que recuerdes. Descifra ahora in código en las cartas correspondientes. Contrasta las
anotaciones con la baraja. No te preocupes si ¡e has equivocado, ¡la práctica hace al
maestro! La próxima vez que lo miento, aMiIrula d tiempo que tardas.

127
L A AS K .VI O R I A J; N A C C I Ó N

L¿i m e m o r i a e n l a e s c u e l a

Son muy pocas las escuelas que dan lecciones para enseñar a
aprender, aunque eso ayudaría a que la vida de los estudianles y
maestros fuera mucho más fácil. Por eso lie creído importante incluir
en este libro algunos párrafos dedicados a las técnicas para desarro­
llar la memoria que ayudan a aprender con eficacia.
Los principios básicos para tener una buena memoria pueden
aplicarse a toda clase de enseñanzas y a prendí/ajes, sea cual sea tu
edad. Una vez has comprobado que puedes memorizar una lisia de
10 o 20 palabras que no guardan ninguna relación entre sí utilizan­
do el método de la cadena (véase p. 97), el método del itinerario
(véanse pp, 102-107) o cualquier otro que le guste, te resultará fácil
descubrir que puedes aplicar las mismas técnicas a muchos temas
relacionados con los estudios.
¿Cómo puedes utilizar la imaginación y la asociación para formar
relaciones que le ayuden a memorizar las capitales de los países eu­
ropeos? Por ejemplo, la capital de Finlandia es Helsinki, de modo
que quizá puedes visualizara una bella finlandesa comiendo un he­
lado sentada en una sauna, esto te ayudará a recordar el país de Fin­
landia porque sabes que es famoso por sus satinas.
Del mismo modo, la ninemotécnica iingüíslica puede ayudarte a
recordar cualquier cantidad de hechos y figuras, inc luyendo las fechas
de acontecimientos históricos, como cuándo Colón desembarcó en el
Nuevo Mundo: «En mil cuatrocientos noventa y dos Colón descubrió a
los indios»; e incluso lemas científicos de biología y química. Por íejem­
plo, las tres enzimas del cuerpo que convierten el almidón y el
glucógeno en azúcares son la amilasa, la fripasa y la
1ipasa. ¿Qué método mnemotécnico puede
ayudarle a recordar estos nombres?
Podrías pensar en tu aventurero amigo
I.A M I M O R I A I \ LA L S I I I I A

Amicleo: «Am¡ con .sli trinco ha sufrido una lipotimia de pigmeo»,


Intenta utilizar el sis lema de la Idrma numérica (véanse pp. 110-
111) para recordar las labias ele datos o Jos números atómicos de los
elementos químicos. Por ejemplo, el número aléimico del carbono es
el seis, de modo que podríamos ver un ('leíanle que con la trompa
(la imagen que hemos elegido para representar el número seis) avi­
va un fuego ('(liándole carbéin, (el carbón, por supuesto, es el carbo­
no), o podríamos visualizar-un ( leíante sosteniendo un carboncillo
con la trompa mientras intenta hacer sus deberes de química.
Las técnicas para desarrollar la memoria trascienden Lis barreras
del lenguaje, así que también pueden usarse para recordar palabras
extranjeras cuando aprendemos un nuevo idioma. Por ejemplo, si
queremos recordar la palabra italiana framwbollo, que significa «sello»,
podríamos formar una minihistoria e imaginar lo asombrados que
nos quedaríamos si viéramos a nuestro amigo ítcímc ísco intentando
engullirse' un bollo con la boca sellada.

129
LA M I - M O R I A I: N A ( ( l ( ) \

L ¿i l e c t u r a y la r e t e n t i va

L a ventaja de aprender de los libros, periódicos, informes, etcétera,


es que podemos trabajar a nuestro propio ritmo, 'leñemos todo el
control de cuánto material presentamos a nuestro cerebro para que
lo retenga, y durante cuánto tiempo. Podemos también ser selec ti­
vos, eligiendo pasar por alto la información que no nos parezca útil.
La desventaja es que nos perdemos el impacto ejercido cuando al­
guien nos presenta la información: la animación, el énfasis verbal y
el estímulo visual. Leer para aprender constituye un esfuerzo porque
••

el único estímulo que recibimos son las propias palabras.


Lste punto destaca la importancia que tiene* el interés intrínseco:
el análisis económico para la reunión general anual podría tocarte
tu libra sensible. En tal caso, ¿qué podemos hac er para estar seguros
de retener aquello que seleccionemos do nuestra lectura, al margen
del tema que sea?
A falla de ningún otro estímulo visual (habrá de vez en cuando
alguna ilustración), dependemos de la imaginac ión para crear el im­
pacto. Pero antes de embarcarte en este reto, planifica lu lectura. Evalúa
el material para no perder el tierppo leyendo datos u opiniones que
no son necesarios. Sentirle' obligado a leer algo de arriba abajo, sólo
hará que le sientas abrumado por las páginas que le* quedan por
leer, y posiblemente significará que le concentrarás más en acabar­
las que en el contenido. No intentes leer de un modo pasivo, sino ac­
tivo: cuestiónale la lógica que ene ierra cada afirmación. Desem­
peñar un papel activo en la lectura aumentará mucho
<' más tu comprensión y, por lo tanto, tu memoria. Por úl-
limo, anima y repasa la información dibujando un Mapa
Mental (véanse' pp. 112-1 13), o al menos escribiendo una
lista de breves pistas en forma de nombres y lemas, o de
punios importantes.

150
LA L E C T U R A V LA RI-TI-\ l'IVA

E v a l ú a , a s i m i l a , recuer da
EJERCICIO ia

Retener ¡a información de la lectura, en especial si se trata de temas que des­


pierten poco interés, exige una estrategia de conjunto.

1. Prepara, como objetivo, una lista de 3 a 5 preguntas, las respuestas que esperas en
contrar en el texto. Supongamos que deseas leer sobre la querrá civil española; podrías
preguntarle: ¿cuándo ocurrió? ¿Porqué empezó? ¿Cuáles fueron las figuras implicadas
más importantes, en ambos bandos? ¿Cómo se rreoim el conflicto?

2. Revisa el contenido del libro para descubrir dónde se encuentra la información


esencial. Luego, analiza el índice y anota las referencias sobre los lemas que necesitas
estudiar para encontrar las respuestas que buscas. Concéntrale sólo en esas páginas.

3. lin cada párrafo habrá normalmente una «frase del lema» que resuma el punto cen
tral. Líjale en especia! en ella, y además en cualquier nombre, término, fecha o fórmula
decisivos. Sigue la lógica del argumento, ¡m una discusión ¿podrías reproducir su lógica?

4. Dibuja im Alapa Mental. Partiendo de la imagen central, dibuja diferentes lineas


para cada lema. Surgiendo de éstas, traza otras reservadas a las frases de los diversos
lemas. Sigue componiéndolo hasta obtener un gráfico de referencia instantáneo.

m
I A .VI Lí . V I O R I A l-X A C C I Ó N

L a Ie ctura rá p i d a

L a kx'lura rápida no sólo consisU' en ser capaz de mover los ojos rá-
pkkmicnle sobre la página, sino en poder almacenar «ulemas la infor­
mación con rapidez, en cierto sentido es también una «memorizarión
rápida». Algunas personas crecen que leer despacio, prestando M en­
ción al lenguaje y al significado, da lugar a distracciones innecesarias;
además, cuando interrumpimos y reanudamos la lee lúa, tendemos a
l.iTv despacio
perde r la concentración y a dejar divagar la mente. Necesitamos ig­
y
i
ion alaicicvi
no es titui recelo norar el hec ho de que el lenguaje divide un pasaje en complejas ora-
puya iominrmky dones que se relacionan entre' .sí, y desarrollar nuestra concentración
e-J JíwJí», sino jscSÍíi
para que esté lolalrnenle (entrada y de forma continuada en los pun­
jwjrfl ionírr
despierto.
tos importantes que enc ierra el texto. Id ritmo de la lectura rápida nos
ayuda a concentrarnos y, por lo tanto, a comprender mejor.
Sean Adam r
La mayoría somos capaces de aumentar el promedio de la velo­
Qin[H'«n
m undial de cidad do la lectura de t¿00 a óOO palabras por minuto con muy poco
l.ftlura Rápida esfuerzo. Para lograrlo necesitamos, en primer lugar, asegurarnos de
leer de un modo continuado. Intenta no interrumpir ningún pasaje
mientras.lo leas. Usa un objeto señalizador, por ejemplo, un lápiz,
para enfrenar tus ojos a ir siguiendo con regularidad las palabras de
cada línea y muévelos rápidamente de una línea a la siguiente. Una
forma de comprobar si mueves los ojos correctamente es poner un
dedo levantado delante de ellos y usarlo para guiarlos con suavidad
4 por la habitación. Examínala ahora sin usar el dedo, notarás en­
seguida que ('I movimiento es más entrecortado.
Cuando realices la lectura rápida, apoya el objeto señalizador
('ti la página, justo debajo de la primera línea del texto y muévelo
de izquierda a derecha para que tus ojos puedan seguirlo a lo largo
del texto sin hacer ninguna pausa. Manten un ritmo suave y regular.
Aumenta gradualmente la velocidad con la que mueves el objeto se­
ñalizador.

\Y2
3.A 1.1(1 L k A K Á H DA

C o m p r u e b a l a c o m p r e n s i ó n del texto
E JE K C K K ) 19

Al realizar la lectura rápida, verifiquemos si hemos comprendido el texto.

1. Determina la velocidad con la que lees. Controla euánlo tiempo tardas ni leer el tex­
to «Los dos hemisferios del cerebro», pp. 30-31. Divide el número de palabras que can
licué (619) por el tiempo ¡pie has lardado en leerlo (redondea en minutos).

2. Responde a las sicpoVíiírs preguntas para verificar tu comprensión del texto: ¿qué
nombre recibe la red de fibras que se encuentra entre los dos hemisferios cerebrales?
¿Qué hemisferio participa en el procesamiento pándelo? ¿Dónde se almacena la me­
moria que nos permite tocar un instrumento?

3. Utiliza ahora el método de la lectura rápida para leer el lexío principal de las«Teo­
rías sobre el olvido» (pp. 52-53). Contiene 442 palabras. Controla el ¡lempo que lardas
y calcula íu nuevo promedio.

4. Verifica si has comprendido el texto. ¿Qué es la inhibición proactiva? ¿Porqué la iu


hihicióu retroactiva parece ser más persistente? ¿Qué es la «destrucción de la huella»?
Como una quía aproximada, tu comprensión deberá ser por lo menos la misma, poí­
no decir mejor, que la del pasaje leído de manera normal.
L A «VI Ji.VIOKI A K N A C C I Ó N

R ec uerd a fácilm ente u n a p a 1a b r a

El fenómeno «lo tengo en Ia punta de la lengua» es una experiencia


común. Sabemos con certeza que conocemos un nombre, un lugar,
una t ila, un hecho, pero no conseguimos recordarlo. Y cuando sur­
ge, parece llegar de pronlo de la nada, a menudo m¡nulos ti horas
después de haber inlenlado recordarlo. Si hubiera algún método t|ue
provocara este efecto, que se las ingeniara para hacer aflorar el re­
cuerdo, podríamos evitaren gran parle la frustración que nos causa.
Existen varias maneras de persuadir a un recuerdo a adorar cuan­
do se obstina en no hacerlo, aunque ninguna garantiza el éxilo. Parle
del secreto consiste en no forzarlo a aparecer, ya que eso tiende a pro­
ducir el idéelo contrario, como si ios recuerdos fueran unas criaturas
tímidas, asustadas por las grandes y elaboradas trampas que ponemos
para tazarlas. En lugar de forzar el recuerdo, puedes usar la astucia
para persuadirle a acercarse, La manera de anim ara un galo tímido a
aproximarse es ignorarle. Considera tus recuerdos de¡ mismo modo y
distráete, levántale y haz. otra cosa durante un ralo, incluso algo tan
sencillo como prepararte una bebida caliente o leer el periódico,
Puedes también intentar encontrar una palabra parecida. Un
recuerdo similar es un «huésped educado» que comparas con la pa­
labra olvidada para ver si se te ocurre una correspondencia. Es
evidente que si intentas recordar, pringamos por ejemplo un nom­
bre, tienes muy pot as probabilidades de poder dar casualmente con
él, pero si intentas recordar una palabra parecida, puedes llegar a
sentir que, en parle, es torréela. En tal caso, ¿intuyes que tiene la
cantidad de silabas correcta? ¿Empieza por la inicial adecuada?
¿Transmite la «atmt>sfera» idónea? Si sientes que se le parece en par­
le, deja que la palabra se asiente en tu mente sin forzarla. Y espera a
ver si la asociación tiene la suficiente fuerza para atraer a lu mentí'
la palabra olvidada.
K I X X ' E R I í A J-A-C’ I I..V11* N T [• t 'Y A RAL A 15R A

L i m p i a el l echo m a r i n o de la m e m o r i a
ÍÍJl.RCKIO 20

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Hay varias formas de obligar a un recuerdo a salir cuando se obstina en no


hacerlo, pero este ejercicio se basa en la idea de que si logramos limpiar el de­
sorden mental, nuestra en apariencia escurridiza presa tal vez. salga por sí sola.

í , Encuenlm un lugar fmnrjmlo y silencioso para hacer esk ejercicio, quizá cu el jar­
dín o el dormitorio, Ponte cómodo, respira kniamenle y relájate.

2. ¡lítenla ver aquello que buscas como una niela y no como mi problema, recuerda
que concentrarse demasiado o intentar evocar un recuerdo es lo mismo que alejarlo.
Confía ni que la respuesta aparecerá.

,f. Cierra los ojos e imagina que fus pnisnmíciilps afloran del fondo y se alejan em­
pujados por la corriente, uno por uno. Contempla mentalmente cómo desaparecen en
el horizonte, (diora no debes preocuparte por ellos, porque puedes evocarlos más tarde.

4. /I Irora que fu mente esId clara, el recuerdo tiene la oportunidad ele aflorar. 1V0 ¡fí­
jenles atraerlo a lu mente, quédale simplemente donde estás gozando de la paz del en­
torno. Y con rnr poco de suerte, lo siguiente que aparecerá sera la respuesta buscada.

155
C'Aí'N U I.U S K I S

E L P A L A C I O D E L A

M EM O RIA

La píe n ii u d a I ra vés de ia m e ni o r i a

ejorar la memoria puede enriquecer muchos aspectos


M de nuestra vida, inc luso las más pequeñas ventajas y
satisfacciones que aporta una bu en a memoria — la capacidad
de recordar un núm ero de teléfono, o de dar placer a al­
guien recordando su cumpleaños— puede fortalecer la
confianza en nosotros mismos. Si ejercitamos la memoria
para que sea más eficaz, también afinaremos nuestra con­
centración, ya que nos centraremos más en lo que realmen­
te importa, desde la información que recogemos de la familia
y amigos, hasta los problemas actuales de nuestra ciudad y
aquellos que la trascienden. Seremos capaces de trabajar o es­
tudiar con mayor eficiencia, y en nuestra vida privada sere­
mos más organizados y felices. Incluso podrem os descubrir
cómo recuperar los detalles olvidados del pasado, un m an an ­
tial de recuerdos que nos ayuda a com prender el trayecto que
hemos recorrido para poder llegar al lugar donde ahora esta­
mos: nuestro complejo yo, rico en experiencias y que, al mis­
mo tiempo, vive plenam ente el ahora. Este capítulo trata lo­
dos estos aspectos y concluye con un epílogo acerca del futuro
del ejcuitam iento de la memoria con relación a la nueva in­
vestigación en la que tengo el privilegio cíe participa!’.
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I. A M E M O R Í A

Vive captando los d e t a l l e s

L o s en foque'?) más ambiciosos relacionados ion la memoriza­


ción, como ('I método del itinerario, no sólo ejercitan la me­
moria sino también el poder de concentración. Si estoy .senta­
do en una sala pública con 20 competidores más intentando
memorizar el orden de 20 mazos de c artas barajadas — 1.040 dalos—
no puedo distraerme ni un se gundo pensando que he de enviar una
carta. La concentración debe ser total, porque de lo contrario parle
de ia capacidad mental se perderá.
Ll aprendizaje de la concentración, aplicado a la vida cotidiana,
agudiza nuestro conocimiento del mundo que nos rodea, y enrique­
ce nuestra experiencia, Imagina que vas solo de excursión al campo.
Quizá c'.slés tan preocupado por tus problemas personales que du­
rante" toda la caminata permaneces encerrado en tu propio mundo
interior. í) tal vez vayas alternando tus propios pensamientos con las
impresiones sensoriales que recibes de* todas direcciones. O puedes
estar totalmente alerta a lo que tus sentidos captan, centrado en el
presente y, por lo tanto, podiendo ver fugazmente un pájaro carpin­
tero y oír débilmente sus gol peritos, o advertir una orquídea escon­
dida entre la maleza. Uno tendría que ser un naturalista muy dedi­
cado para hacer una caminata sin pensar ni lina sola vez en el hogar
ni en el trabajo. Pero lo que deseo recalcar os que concentrarse en el
mundo exterior tiene sus recompensas: nos da ia oportunidad de
gozar do Jos placeres de Jos sentidos, y también de ver nuestros pro­
blemas personales con más objetividad.
Vivir captando los detalles beneficia también nuestras rela­
ciones. Con la pareja, familia o amigos participamos en un
constante intercambio do dalos, y con cada preciosa observa­
ción que pasamos por alto nos empobrecemos. El mero hecho
de recordar un nombre ya complace a un conocido. Piensa en la ge-
v iv í O A in a x ' i x ) i o s ni: i a i i e s

.JVtT-'S.Si.vv,-

IBÉn
" :

v *,*vt

./••<v*'

limosidad que puedes'irradiar si comentas en una conversación lo


que esta persona le dijo sobre' ella hace lres meses. Captar los deta­
lles del cambio de situación que ha sufrido Eu pareja fortalece vues­
tro vínculo, al igual que no saber escuchar o pasar por alto los deta­
lles es con demasiada frecuencia el motivo de la primera disputa.
Incluso los quehaceres domésticos pueden volverse menos pesa­
dos si se emprenden con un espíritu de lolal concentración, l a prác­
tica de ejercitar la memoria nos enseña a apreciar más lo valioso que
es cada momento. La filosofía budista recomienda «ser consciente»,
una clase de meditación en la que la mente se centra en un solo ob­
jeto o tarea. A través de ella apreciamos ei objeto o la tarea en sí mis­
mos, vemos la belleza de un grano de arroz, el valor de una actividad
tan trivial como barrer el palio. Cuando nuestra mente está centrada
de ese modo, nos relajarnos automáticamente', al ser conscientes nos
liberamos de la confusión dei torbellino de pensamientos.

¡V)
LL I V U A C I O Di: I.A M lí.v m k I A

U n masaje a la m e m o r i a

A lo largo de nuestra vida nos sentimos impulsados a vivir el presen­


te o a planificar el luturo. Pero cerrarnos al pasado es sellar una de las
cdina ras que forman parle de lo más íntimo de nuestro ser. Núes Ira
vida es incompleta si no reconocemos el valor de la memoria como una
dimensión positiva o importante de nosotros mismos. Puede ayudarnos
a comprender quiénes somos, en qué nos hemos convertido y por qué.
Mejorar la memoria es uno de los caminos más gratificantes de la
vida, social y profesionalmenle, pero además con relación a nuestra
realización cultural y espiritual, nos volvemos más profundos a me­
dida que acumulamos experiencia. Cuando los problemas del presen­
te o las preocupaciones sobre el futuro liaren que nos sintamos pre­
sionados, las remembranzas positivas pueden ayudarnos a elevar el
estado de ánimo y ver nuestras preocupaciones ron más objetividad.
Aunque no debamos vivir en ('I pasado, no hay ninguna razón por la
que 110 podamos inspirarnos en él para elevar nuestro espíritu.
Invitar los sentidos a atraer los recuerdos felices a la luz de la
conciencia es un modo maravilloso de conectar con los reconstitu­
yentes episodios del [lasado. Intenta relajarle' gozando de una sen­
sual sesión de «masajear la memoria» con tu pareja o amigo, como
se' describirá más adelante'. Pue'de sor renovador tanto recibir romo
dar un masaje t'n un ambiente que nos anime a rocorelar tiempos
pasados, o a revitalizar imágenc's mentales que se' estén desvane­

c ió
U|\ M ASAJ !■ A I.A MI-MORI A

riendo. Durante el masaje, podemos ^empaparnos» de nuestros


agradables recuerdos y disfrutar además de los de nuestra pareja.
Prepara el escenario eligiendo una habitación cálida, cómoda y
con una luz tenue, en la que nadie le moleste. La forma más relajan­
te de masajear la memoria es con el ejjieurnge — una fricción suave
pero fírme— indicada no sólo para las grandes áreas como la espal­
da, sino para zonas más delicadas, incluyendo la cara, Mientras tu
pareja Le masajea suavemente el cuerpo, invita tus recuerdos más
placenteros a venir a la mente. Hablando con suavidad y armoni­
zándole' con el ritmo del masaje’ de’ tu purc'ja, describe sólo los re­
cuerdos que afloren a tu mente. Deja que las fluidas caricias clel ma­
saje' desbloqueen y hagan fluir las remembranzas, deja que regresen
a la orilla del presente, como si fueran las maderas de lidias íórmas
que el mar arrastra hasta la playa.

Las r e c u e r d o s en u n a b o t e l l a
Los olores tienen un gran po­ por sus propiedades antiamne-
der <le despertar recuerdos. Las sicas (las mujeres embarazadas
velas aromatizadas o ios aceites no dídien usarlo). El aceite
u til izados en a roma terapia, no esencial de limón también sirve
sólo pueden aumentar la re­ 4 para evocar • los recuerdos.
lajante atmósfera de un ^ Siempre llevo una botella
masaje, sino también de este aceite * onmigo en
evocar vividos recuer­ las competiciones: su aro­
dos, Aplica en la piel mé* activa mi memoria y
algunas golas de un además me relaja. La ma­
aceite esencial, diluido en dos dera de sándalo estimula la con
q k llantas de un aceite base, templarion c inspira pensamien­
como el de almendras, y masa- tos creativos. Según los yoguis
jéala con movimientos lentos y hindúes, tiene propiedades afro­
rítmicos; o pon algunas golas disíacas, de modo que e.s indi­
en un quemador de aceito. Id cada para despertar recuerdos
aceite de romero es conocido eróticos.

[-11
I. P A L A C I O \)Y l./\ M E M O R I A

E n f r é n t a t e a las e x i g c n c i a s
de la vi da

¿L lg u n a s personas podrían decir <]cit' una memoria brillante tiene


sus desventajas. Si podemos recordar lodo lo que debemos hacer,
¿no nos causará más estrés? En un mundo en el que nos sentimos
tan presionados a lodos los niveles, es de suponer que deseamos que
nuestro cerebro retenga menos cosas, y no más.
Intenta ahuyentar estos pensamientos de tu mente. El secreto
para enfrentarte con éxito a las exigencias del mundo exterior
*

radica en verlas no como presiones, sino como factores de


nuestro entorno. Son externas y nunca podrán llegar a afectar
a nuestra identidad o autoestima, a no ser que se lo pe rmitamos.
Si nos organizamos, siendo ordenados con nuestros archivos y co­
rrespondencia y estableciendo nuestras prioridades juiciosamente,
tendremos las condiciones favorables para realizar cualquier cosa
que se nos exija. Y si tu memoria se vuelve hiperePicieníe, tanto me­
jor l.o que nos causa esIres no es lo que captamos en nuestra vida,
sino lo que dejamos de captar,
Generalmente, una de las ventajas de armonizar la mente, al igual
que ocurre con el ejercita miento de la memoria, es que dejamos ele
preocuparnos. Sólo loma unos momentos reflexionar sobre lo contra­
producente que resulta preocuparse'. Si le sientes agobiado por algo, de­
dica unos minutos a practicar la meditación de recordar. Elige' un re­
cuerdo positivo (quizá un almuerzo romántico con tu pareja o una
tranquila puesta de sol). Sintetízalo en un símbolo, céntrale después
interiormente en él y/ visualízalo

en sus más mínimos detalles. Imagina
O

que recibes (odas las emocione s positivas de aquel momento, como si


sus rayos de luz. te bañaran con su sustentador resplandor. Abre' los ojos
y ahora, sintiéndole renovado, concéntrate' de nuevo en tus tareas coti­
dianas.

142
Una de las situaciones más estresantes en las que podemos encontrarnos es
la de una entrevista de trabajo. Cuando nos sentimos juzgados, Ja necesidad
de aduar bien puede llegar a abrumarnos mucho, Olvidamos puntos im­
portantes (¡ue podrían haber actuado a nuestro favor, y podemos además
olvidar ¡o que nos dicen sobre el trabajo. Los siguientes consejos le ayuda­
rán a centrar la mente en la entrevista v a tener éxito en ella.

I. í inca4ejercicios de respiración o de meditación antes de acudir a la entrevista puede


ayudarle a estar en mí espalo nimia! iikís relajado.

2. Utiliza técnicas para memorizar y graba en tu mente diez punios importantes sobre
ti mismo: ias cualidades positivas que te capacitan para el posible trabajo, y Imtiíiíói
iris gra/miios básicas que deseas formular. Quizá encuentres que ci sistema de los pan
chos es más indicado que el método del itinerario porque desconoces lo que el entrevis­
tador le preguntará.

3. Cuando formules alguna pregunta, «mmilmíe lolalniente en las respuestas. In­


tenta visualizar cada dalo importante, quizá relacionándolo con una imagen sunca
lista memorable. Después de la entrevista, mióla lo que m uerdes. Quizá le llamen para
una segunda reunión, y esta información puede serte útil.
J i. i m i .a o o di la M i:\ io k iA

V'i ci j a ci 1 p a s a d o

D espués de practicar las técnicas para desarrollar la memoria du­


ran Uv mucho tiempo, nos volvemos unos expertos en almacenar y
recuperar nueva información. ¿Pero qué ocurre con los recuerdos
del pasado? El pasado constituye una parlé’importante de nuestro
carácter: define quiénes somos.
Viajar al pasarlo o descorrer la cortina del tiempo perdido, es uno
Ale tjnsla mucho
de mis ejercicios favoritos para desarrollar la memoria. Su objetivo
atatulo la /jenle
os hacernos regresar a un momento y un lugar del pasado, para po-
me menta cosas v

sobre su uiuez. der recordar la experiencia con ('I máximo detalle posible. Empeza­
Pero leudrán que mos con un simple detalle y lo trabajamos, elaborando gradualmen­
ser ¡fines o les
te una Imagen usando paso a paso las asociaciones para explorar los
rehilaré la mía.
recuerdos. Si abrimos nueslra mente' en una habitación silenciosa v
t

Dylcin
j
Tilomas cómoda, con una luz tenue', quizá podamos con el tiempo recordar
1914-19155
incluso sonidos, texturas, sabores, aromas y emociones. Por ejemplo,
intenta e vocar algún sonido: el crujido de una silla, el chirrido do
una puerta, el chisporrotear del fuego. Trabaja con un detalle que re­
cuerdes con claridad, pongamos por caso el ruidoso reloj de pared
que había en el vestíbulo ele la casa de tus abuelos. Piensa en su so­
nido como si estuviera dando la hora. Cualquier visita tenía que pa­
sar forzosamente por delante de él. Cuando eras niño ¿qué sentías al
recorrer el sendero que conducía a la casa de tus abuelos, al en-
a. trar en el vestíbulo y mirar el reloj? ¿Qué emociones te susci­
taba aquel reloj de pared? AI imaginarlo ¿ves Lis manecillas
señalando alguna hora en particular? ¿Qué solían hacer tus
abuelos a esa hora?
Puedes intentar dibujar un Mapa Mental de lu niñez
(véanse pp. 112-115), empozando por tu casa y las de tus fa­
miliares. Explora también los recuerdos de alguien más, eso puede
despertar una cadena do nuevas asociaciones en lu mente.

144
V I A J A Al PASADO

Vue l v e a los t i e m p o s del c o l e g i o


JvJliRCICK) 22

*:,'«'VV?fcKVl%*l «vi ft<«*.»***|f!»} M h'WH^^VH'V • 3f

lisie ejercicio le transportará a los años escolares. Utiliza fotografías del co­
legio, antiguos libros do texto, trofeos, etcétera, para ayudar a despertar tus
recuerdos.

i . . I'dige i/ií lugar que te evoque una variedad de recuerdos incidentales, como lu anti­
guo colegio. Encuentra un pimío determinado para empezar, como ei asía de bandera
en el patio de recreo, la pisla de baloncesto o el despedí o del director.

2. Introdúcele ahora en esta imagen mental. ¿Cuántos años licites? ¿Quiénes son Itis
enligas? ¿Qué ropa llevas? ¿Qué incidentes divertidos o lerrihles recuerdas?

3. Amplía el pimío elegido. ¿Puedes ver la clase y el lugar en que le sen!altas? ¿Recuerdas
algún sonido, niino la banda de la escuela ensayando, los gritos de los espectadores en el
campo de fútbol, el chirriar de la liza deslizándose por la pizarra? ¿Puedes oír la voz del
maestro? V qué hay de los olores, ¿recuerdas el olor de lu armario o el de la cafetería? P,\-
plora de uno en uno los recuerdos relacionados con cada sentido.

4. Piensa ahora cómo te sentías. ¿Qué clases le gustaban o le disgustaban? Tus mees
/ros ¿eran eslrktos o eme Ides? ¿le sentías feliz, ansioso, aburrido? Conserva en tu
mente la imer/rii elaborada de la escuela durante un ralo, para ver qué otros recuerdos
afloran.

145
E L P A L A C I O D E I.A M E M O R I A

L i b é r a te d e 1 p a s a d o

M ¡entras que los recuerdos positivos enriquecen nuestra


vida, los negativos pueden perturbar nuestra paz mental de un
modo inútil e incluso destructivo. A pesar de saber que no pode­
mos cambiar el pasado aunque pensemos en él, nos sentimos en
cierto modo prisioneros de nuestras malas experiencias, errores o
arrepentimientos. ¿Cómo podemos abandonar estas cargas?
Una experiencia intensamente' emocional turne el efecto de gra­
barse en la memoria como un fijador que impide que la pintura se
r

corra. Si podemos aprender a despojar un recuerdo de su carga


tiirrr w w J r f it S j r emocional, fiara que ésta no vuelva arrastrada con él, en tal caso el
jrtmvjriíi para
incidente que nos acosa es menos probable que siga adorando a
nneslra exis la rcut
nuestra mente.
no es el poder
de rcam lai; Necesitamos observar los recuerdos desagradables con un espíri­
sino al contrarío , tu práctico. Desprendernos de las experiencias negativas no significa
el poder de olvidar.
que debamos limpiar una parte de nuestra conciencia en un acto de­
Shoicm Ascti liberado de represión, sino tan sólo que necesitamos cambiar de
1959 perspectiva. Es útil pensaren el pasado como si fuera una escuela de
sabiduría práctica, basada en toda nuestra experiencia, tanto positiva
como negativa. Un error de juicio, al igual que un logro personal, es
en ('I archivo de esta escuela, como una brújula que has utilizado
para señalar las direcciones que seguirás en la vida. No se trata del
debe y el haber, en lugar de ello imagina tocia la información archi­
vada en orden cronológico ron cubiertas del mismo color.
Ten presente que el pasado es lio paisaje lejano, un
panorama inalterable, y que no debemos seguir desean­
do cambiar partes suyas como si quisiéramos que las
cumbres del 11¡malaya estuvieran pobladas de* árboles.
1 I ' ‘ 'rf(#
Ya no vivirnos en el pasado: los incidentes que ocurrieron
no nos provocan ninguna emoción.
.115 F.R A l lí l > R L P A S A 1 ) 0

D e s a r m a un recuerdo
EJERCICIO 27>

••.o'.—
Wy■ v *: .

VaV^r *

/Ar.-V.«,■
^C/*V¿v

vv-y*-,
>vy.

Cuando le haya ocurrido algo penoso, intenta afrontar el recuerdo negativo


antes de que tenga la oportunidad de grabarse en ¡a mente como si Ibera un
transmisor emocional. Este ejercicio le ofrece un eficaz recurso de primeros au­
xilios. Una vez ya pasado el incidente, puedes hacerlo en cualquier momento,
al cabo de cinco minutos, de varias horas, al día siguiente, o incluso más larde.

1. Evoca el recuerdo de fe que ha sucedido exactameiúc. ¡atenta mentalmente tradu­


cirlo en palabras e imágenes. Identifica cualquier emoción que le suscite. Pregúntate
por qué razón le la causa.

2. inspira profundamente y «gira el aire con lentitud. Al espirar imagma que hin­
chas un globo. El aire expulsado acarrea todas las emociones negativas relacionadas
con el recuerdo, y mientras lo espiras el globo se va frimfimjdo. Imagina que anudas
el extremo del globo y que lo sudlcís. Ahora el recuerdo se ha liberado de las malas sen
sudones que le producía

3. imagina que ahora ves el recuerdo con claridad. Piensa en él sólo en términos prác­
ticos y lógicos. ¿Qué es lo que fue mal? ¿Cómo se solucionó (o cómo hubieras podido
solucionarlo)? Si la experienciajuera un mensajero, ¿qué mensaje le traería? Y, por ríí
fimo, imagina que guardas el recuerdo en im archivo. Ya no necesitarás consultarlo de
nuevo.

147
El. l> A L/\nn DE LA M L Y H J K I A

El mundo de las e m o c i o n e s

¿ C u á le s son lu.s recuerdos má.s vividos? AI responder a esta pre­


gunta la mayoría de las personas citarían episodios personales car­
gados de un significado emocional. Las asociaciones emocionales
graban estos incidentes con más intensidad en nuestra mente, a me­
nudo de un modo indeleble, aunque siempre subjetivo.
Hay una razón científica para este avanzado nivel ele retención,
Los científicos creen que los recuerdos emocionales se procesal! en
un área cercana al hipocampo (véase p. 42) en el centro del cerebro,
llamada amígdala, Esle diminuto órgano en forma de almendra, es
Una experiencia
conocido como el encargado de regular nuestras emociones. Duran­
puede ser ¡an
exiliante te las experiencias emocionales (buenas o malas), la amígdala libera
nuotioilrtlíjlt'fllf unas hormonas relacionadas con el estres que hacen que el corazón
íjiíc tvisi es como lata más cleprisa, incrementando la cantidad de oxígeno enviado al
si dejara muí
cerebro, lo cual ayuda a nuestra memoria a volverse más oficienle.
marfil en el
terebra!. Más larde, en la etapa de evocar ei recuerdo, la amígdala estimula
una reacción emocional física que desencadena un recuerdo. Oímos
iatu James
una canción y sentimos una oleada de añoranza, después recorda­
1890
mos que en el pasado la locaba una persona ele la que nos habíamos
enamorado y que perdimos hace mucho liempo.
Los recuerdos sensoriales pueden también desencadenar emo­
ciones positivas. Al contemplar una puesta de sol en soledad, quizá
nos sintamos muy contentos, aunque no podamos fie-
eir por qué. Esta sensación podría deberse' al placer
estético que nos causa, o al hecho de asociarla con
otra clel [jasado, quizá un atardecer en el que al­
guien nos susurraba unas tiernas palabras. Estas
sensaciones tienden a recuperarse' con menos facili­
dad, pero c'l ejercicio de la página siguiente' sugiere-
una forma de hacerlo.
íf. I) H I..AS E M O C I O N E S

R e flW l/ r t írt /IfllTlrt

E JE R C IC IO ¿4

No existe una lista oficial de emociones positivas, pero una lista aproxima­
da podría incluir la Fe!¡ciclad, el amor, la empalia, la capacidad de asombrar­
se, la risa, la confianza y el oplimismo. Cuando !a vida nos parece un poco
sosa, podemos beneficiarnos ele evocar algunas emociones del pasado para
volver a vibrar con la vida.

f. Supongamos guc estás maléalo con im mingo, sin que haya mui razón apárenle.
Recuerda inri vividamente como puedas la última vez que te sentiste muy arca de él,
quizá mientras estaba pasando por un mal momento, o enmielo demostró tener aque
lias cualidades ian admirables.

2. Visualiza un trofeo de oro, el Upo de premio que los deportistas reciben, ¡la sido
realizado para celebrar las especiales cualidades que lu amigo demostró en aquella oca
sióti

J. Imagina ahora que sorprendes a lu amigo regalándole esíe trofeo. Te sientes orgu­
lloso de la relación que mantienes con él lodo tu descontento desaparece. Pronuncia
meutahnenle un breve discurso de agradecimiento explicando por qué lu amigo se me­
rece el trofeo.

149
ti. P A L A C I O DE LA M I - M O R I A

C o n s e r v a la m e n t e j o v e n

L a s personas envejecen a ritmos distintos. Las que aspiran a


rt'l rasar ('I envejecí míenlo quizá decidan comer alimentos sa­
nos, o nadar cada día a los 65 años. Pero si deseamos man­
tenernos jóvenes, debemos cuidar lanío la mente como el
cuerpo.
Una dimensión importante para conservar el máximo po­
tencia! de la mente y la memoria es el interés, el grado en que parti­
cipamos de lo que ocurre' a nuestro alrededor, desde la escala local
Ser capaz de gozar hasta la global. El interés, al igual que la concentración, aporta una
dei pasudo es vivir
sólida base para una buena memorización. Cuando éramos niños,
dos veces.
lodo nos excitaba muc ho porque no lo habíamos visto antes. A me­
M arcial dida que nos hacemos mayores corremos el riesgo de hartarnos de
86 ti. C.
todo, tendemos a sentirnos memos fascinados por nuestro entorno.
El secreto para recuperar el entusiasmo es ver más allá del velo fa­
miliar, estar atento a las sorpresas que nos rodean, observar las mis­
teriosas conexiones que moldean nuestras experiencias y encuen­
tros. Nunca debemos dejar de apreciar el mundo: observa la luna
con unos prismáticos e identifica los cráteres; aprende las especies de
árboles que hay en el parque de tu barrio; visita una exposición de
pinturas dorales para conocer el comercio holandés de tulipanes que
había en el siglo xvn, cuando se utilizaban como moneda.
Envejecer no debe verse como un inevitable presagio
de pérdida de memoria (véase p. 58). Una vez rec hazamos
ia idea de que nuestra mente empezará a fallarnos
con la edad, podemos mirar el futuro con una ac­
titud positiva. Nuestros recuerdos se enriquecen
a medida que acumulamos experiencias con un
espíritu de interesarnos ac tivamente por el mundo
que nos rodea y de participar en él.
C O N S E R V A LA M L N 'l l í JOVEN

De s c u b r e la r e l a c i ó n e n l r e los hechos
E J E R C I C I O 25

1:1 conocimiento no existe do manera aislada, Al situar cada toma en su con­


texto, adquieres una (:om prensión mayor, La información se vuelve más sig­
nificativa, más interesante y, por lo tanto, más memorable.

/. Observa ¡as actividades de tiempo libre en su propio contexto y aprende sobre sn


procedencia, no solo a través de ios libros, sino de lo observación. Un jardinero quizá
lea sobre las personas que se interesan por el inundo vegetal y las que en el pasado des­
cubrieron las pfíinfrts que ahora e'l cultiva, y tal vez lleve un diario de su jardín cún las
épocas de floración, las observaciones sobre la fauna y flora, etc.

2. Observa las noticias recientes desde la perspectiva de su origen /listonar j\ ’o existe


ííiiíj doro separación entre la historia y los lemas acltudes. La historia está ocurriendo
en este momento, en lodo el mundo, mientras leemos este libro. Descubre el pasado de
donde proceden los incidentes actuales.

J. Cuando te encuentres con una coincidencia —dos fuentes distintas que mencionan
el mismo nombre o información interprétalo como tm signo de que quizá valga la
pena ahondar más sobre el lema. Por ejemplo, en una biografía, asegúrale además de
leer sobre la familia y los amigos del personaje, emprende alguna investigación sobre
la vida de estasfiguras.
I. V M M I O D E L A M H , V IO R I A

L a m e m o r i a e n c I f u t u r o

E n la actualidad, los competidores que participan en la Olimpiada


Deportiva Mental anual, de la que el Campeonato M undial de M e­
moria forma parte, aunque compilan en el campo dei ajedrez, la me­
moria, el bridge o de la lectura rápida, reciben el nombre (fe «atletas
mentales», lisie término refleja la creciente fascinación pública que el
verdadero potencial de nuestro cerebro provoca.
Al mismo tiempo, cada vez se hace más patente que las hazañas
de memoria no son solamente trucos de presüdigitaeión o los inten­
tos nacidos de una gran perseverancia y aplicación para incluir fu
nombre en ('I libro ele los récords, c:omo alguien que ha dedicado una
Inaudita cantidad de. tiempo memorizanclo un listín telefónico. No,
los campeones de la memoria demuestran algo mucho más trascen­
dente que lodo esto: la perfectibilidad ele la capac idad mental, el im­
portante hecho científico de que el cerebro puede rendir mucho más
de lo que la gente piensa. La mente que nos ha dado la naturaleza es
mucho más rica y brillante de lo que nunca hayamos podido soñar.
Es tranquilizador ver que en un siglo en el que las novedades
tecnológicas están dominadas masivamente por los ordenadores,
para que la -información comunitaria y
personal sea más asequible por medio de
un software «id a vez más inteligente, dedi­
camos todavía un rincón de nuestros pen­
samientos a! tema de larga tradición de Ja
memoria humana. Incluso mientras ahora
lee s, se están llevando a cabo una serie de
nuevos y excitantes descubrimientos en al­
gunos laboratorios esparcidos por el plane­
ta. Espero que tos estudios cognitivos y psi­
cológicos sigan realizándose teniendo en cuenta sus aplicaciones

r>2
.A M E M O R I A I i\ El. [■'L."l U R O

prácticas en la vida cotidiana, en particular sohrc la cues-


1ion de qué técnicas funcionan mejor para almacenar y
evocar datos concretos de información.
De lo (¡ue sí podemos ('.star seguros es que ninguno de no­
sotros necesita «trucos», como los ordenadores portátiles y los
organizadores personales, para poder recordar, ¡querer es poder! Lo
que los campeones do la memoria podemos hacer, al menos por el
momento, es transmitir Lis técnicas que hemos aprendido a través
de un largo proceso de experimentación y perfeccionamiento. Me
gustaría pensar que somos pioneros, no prestigiddadores. ¿Qué
prestigiditador estaría tan dispuesto a revelar el secreto de sus trucos
a un curioso público? Con el tie mpo espero que cada vez. habrá más
personas entre nosotros que puedan abrir nuevos aposentos dei pa­
lacio de la memoria y adquirir los tesoros que encierran.

Aparalo t d e o n d a s c e i e h ra l e s
i:i aparato ¡ de ondas cerebra- que emiten un rilm o sincroni-
les ha sido fabril;ada por ('1 Al /ado con las luces de las galas.
phalearning Instilóle, con base La com biiuirión de luz y sonido
en Suiza, [.as menles más gran enseña al cerebro a «sintonizar»
des de la historia, desde Leo­ con las frecuencias más favora­
nardo da Vinci a Alberl Eins- bles para la concentración y la
tein, fueron las que usaron con relajación, y equilibra las ondas
eficacia ambos hemisferios ce­ cerebrales de ambos hemisfe­
rebrales, Esta reiienle tecnolo­ rios.
gía nos ayuda a alcanzar un Aclualm enle hay muy poca
equilibrio mental en nuestros gente cpie conozca esta tecno­
pensamientos cotidianos. Para logía. Espero que en el futuro
usarla se requiere ponerse unas se emplee en beneficio de cual­
gafas con diodos emisores de quier tipo de industria, desde
luz, I.E I)f que vibran a distintas las empresas hasta los deportes,
velocidades. Al mismo tiempo, Yr especialmente, en la edtica-
hay que llevar unos auric ulares i ion,
B ib Iiogr afi a

Abrahams, Roger I)., ed, Crussley-Hollaiul, Kevin, ed.


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A m étodo del itinerario 102-107 22, 26-28, 31, 32, 40-43, 64-

aeonlet ¡ jn ien los, momo ría cic' m nem otecnia 94 63


los 37 recordar el pasado 144 ritm os del 32-53
ación irnos 94-95 sistema cíe ia form a num érica y el eje reí (a m iento d e la
.•Ir/ //rrvrrjrijjw I 8 I I 0-1I I , 129 m em oria 62-63

agenda m ental í i 9 v Aristóteles 13 véase tam b ién ritm o


iijrchx1/. y m em oria 121-12 3 y i econ ocer Je).s rers1ros 116- ('] v* memoria 31
alim entos para el cerebro y la I 17 ('¡cerón , M a rco Tu lio 18
m em oria 82 85 y sis lem a D O JV I1 M C 108-109 com p rensión y lectura 131, 133
A llport, G. VV, 37 co.nc en I ración

A lp h alea m in g fn slilu le 133 B beneficios ele la 138-139

amnesia, véase pérdida de bebidas alcoh ólicas y pérdida m em orización 46, 76-77, 88
m em oria de m em oria, ingerir 55 concienc ia vj m em o ria 23
anim ales y mem oria, 37 Brovvn, Roger 45 co n tar historias 15
a i vsi ec fa cI, vettse |>rt ‘ocupa rs c• Hru.no, G io rd a n o 20 co n tar las cartas 123 •
aparato I de ondas cerebrales, b u d ism o vt ser c in s c ie n te 159 crucigram as 212

1 7>
i r+**
fHiena i orina física y salud, y

aprender m em o ria 82-83 D


aceite esenc i al de lim ó n 141 Buzan, Tony I 12 fh OnrJore ((' i ceró n ) 18

educac ¡ón formaf 21 r 25, 328- tléjí) vij 33

[29 C Dennett, D an iel 23


m em orizar a través de la G am illo, (¡iu lio 19, 20 clena m e cerebral y pérdida de

repetición 21, 80 C a m p e o n a lo M u n d ia l de m em oria 53

leen ¡cas efectivas para M e m o ria 49, 66, 74, 92, 132 dieta y m em oria 83

inc m or i/a r r>0 5 3, 128- f 29 «carias rápidas» 123-127

aprender a ha 1)1.ir >6-?/ cerebro, el E


Aristóteles 17,68 a lim en los b enefi t i osos 85 libbinghaus, llc rm a n n 30

a.roma lera pía y evo car los es I m c E11 ra del 26-28, 5(>, 148 e d u c a r ió 11, m w r a p re n d iza je

recurre los 141 fu n cio n am ien to del 40-43 ejercicio

asegurar, técnica ele la hem islerios izq uierd o y v buena form a lisie a 82
loralización 65-66, 75 dereeJio 30-31, 64-65, 68, y ejen i (a m iento de la

asociación 46, 65-67, 72-73, 88, 88-89, 153 m em o ria 49, 62-65, 67, 150-

90, 116, 128 recuerdos em ocionales 134 151


ganchos m e»(riles 96, 102 retención de los recuerdos 21, em ociones

156
í\ 'im i-; a na i f ric o

recordar las J 44, 148, 149 H juegos, mise juegos de cartas;

lee ucrcios negativos 146 habilidades yi memoria ajee li e/

retención de recuerdos 148 procedí mental 38-39, 30 juegos de cartas y memoria

y cerebro 26., 148 h a b la re n público 96, 106-107, 125-127

encefalitis y pérdida de 122-125

memoria 35 iivr.se también oratoria, retórica K


engramas 42 hipnosis y evocar Eos recuerdos Kihlst rom J o h n 10

e n lo m o y memoria 90-91 35 Kuliek. James 43

enIrevista fie trabajo 96, 143 hipótesis del tiempo total 30

envejecer Hornero 14-13 I


ejercitar la memoria .59, I ‘>0— lectura 130-13

151 I •( tura I 32•l 33

y pérdida de memoria 58-39, iconos, en et c órlex visual 53 lisia de la compra 186-107

130 Jfimhr ti i o mero) I 5 I( jca I izar ió n 16-17, 18, 65-67, 7-1■

estrés imaginación 75, 12

a i ron lar el 142-143 ganchos mentales 96 <oí icen l ración 76

y desaíro llar la memoria método clel itinerario 102 gandíos menl a les 66, 96

V reco rd a r43-46

punto de vista aristotélico método del ilinerano 102

el indoiogía, tom o ayuda |>ara sobre la 68 misT I a m í ) ien ine l o do del

m em ori/ar 120 y memoria 65-67,68-71. 326. itinerario

128 Íc-Ufr.s, principio clel vvasr

F im aginar menl ai mente. 65. 66, localiza* ió.n

fechas, re< nrdar 110-119 68-71, 109 Loílus, Hi/nbcth 13-46

loro de la memoria 47 y rrc uerdos i^egal i vx>s 147 los mí meros PI.V, mcjnori/ar

í’Yeud. .Signumel 10 véttse también v Lsu ¿i ti /.a< i<>n I 10-11I


inhibición proacliva 32-33 Lozandi, (ieorgi 86

G i 11 h i t >ií i ó ri relroacliva 52-53 I.liria, Alcxander 22

ginkgo biloha, hojas de 49, 82 inteligencia y memoria 51

Goethe, Johann VVolígang.von 82 interés, m antener en la veje/, el M


griegas, técnicas 1504 3 3 Mapas .Mentales 112-413, 122-123

m nem otéi nic as 16-17 18, de la niñez 144

23. 63. 74, 94 j y lectura 130, 15f

gu.sk> y memoria 34, 84 laenseh, L R. 57 masaje y evocar recuerdos

«jizz», reconocer y el 29 140-141

157
f . VDI CK A N A l . i l I C O

M a lic o Rice i 19 m em oria a corto plazo (JVICI*) «m elam orfosear» 71


m editación 33, 36, 40-41. 43, I I m étodo de* la hi.sloria 98-101

antes ele acostarse 49 en la vejez 58 m étodo <I<*1 itinerario 102-107

para a iro n ía r e í estrés 142, en los niños 56 ajedrez 124-125


i 43 y am nesia ¿interógrada 55 ap ren d izaje de la

V
i concentración 76-77.r 139 m em oria a largo plazo ÍM I.P ) co ticen !ració n 138-139
v memorizac ión >3 35, 36-39, 42, 52 aprendizaje en la educación
m em oria 64-65 am nesia anterógrada 55 21. 23, 128-129

árbol de la m em oria íginkgo vejez 58-59 juegos d e cartas 125-127

b i Joba) 48, 82 m em oria activa, mr.se m em oria m em o rizar núm eros f 11

ayudas externas para a co rlo plazo recordar fechas J 18-119

m em orizar 46 m em oria d eclarativa 36-58 técnica de la localización 75,


beneficios de la J .36 en los niños 56-57 102
Cadenas para m em orizar 99 m em oria d ep en d ien te del y h a b la r e n p ú b lico 106-107,
clases de 18, 34-39 contexto 90-91 I 22-[23

codificar los recuerdos 39-12 m em oria cid ó lira 57 véase Untibiéti localización

cóm o desarrollar la 60 -91 m em oria episódica 57 M iller, (íeo rg e, particiones para


dc.sen< adenariles de m em oria explícita, véase m em o rizar 5 1

recuerdos 34, 95, 134-131, m em oria declarativa mitos y leyendas 15

14!, 144, 145 m em oria íacU ial 37 M n e m o sin a , diosa de Ja

distorsionar los recuerdos m em oria fotográfica 57 m em oria 16, 94

44-46 m em o ria genética 37 m n em o tecn ia

ejercitairiienlo de la 59, 62-65, m em oria im plícita, véase basada en palabras 66, 94 95


67, 152-133 m em o ria p ro ccd im en lal lingüística 128

estudios del siglo xx sobre la m em oria perm anente, véase técnicas antiguas de 16-18, 23

22-21, 16, 59, 152-153 m em oria a largo plazo m uerte y pérdida ele* m em o ria

fiabilidad d e ía 44-47 m em oria p m re d i m ental 36, 14

fuente de inspiración 16 38-39, 55 M usas 16

palabra parecida 134 m em oria referencia], rmsr m úsica

perspectiva general histórica m em oria a largo plazo com o ayu d a para m em o rizar
de Ja 12-23 m em oria sem ántica 57 38 86-87

recuerdos negativos 146-147 en los niños 56-57 y activid a d cerebral 31

ruedas de Ja m em oria 20 mentales, garu ho.s. vét¡sv sistema vetise tam bién .sonido

teatros de la m em oria 19, 20 d e los ganchos

lee latió i leí bosque para m ente N


m em orizar 97 consciente o Inconsciente 31, n cu ro lra n sm iso ie s 28, 42
tres claves de la 65, 126 56, 38, 56 vétise tam bién cerebro

vj ordenadores 23,r 40 lim p ia r e ] desorden tic* la 155 niños y m em oria 56-57

158
Í N I MC K A N A I i l ' K ’O

nombres, rcc’ordar los 29, 16-17, negalivos del 146-147 112, 111
96, I 16-117 evoca r el 140-141, 144 141 y eslrés 46

números pensamiento creativo 61, 70 religión, ejercitamienlo de la

método m nem olérnico para vj c erehro 26-27 memoria 19-20

recordar los 91 pensam iento lógico 61 RKM, sueño 48 49

sistema D O M IN IC 80, 1(Jrt- pérdida de memoria repaso

109, E24, 126 amnesia 14-11 regla de los cinco 81, 121

le.sl fiara saber el lím ite ele olvido 12-13 y retención 67, 80-81, 88

cifras 41 y envejei er 18-19, 110 repetición y retención 67, 80-81

y memoria a corlo pía/o 16,11 respiración

O y muerte 16 estrés 141

observación, como ayuda para planetas, ejerc icio para memorización 31

memo rizar 78-99 m em orizar los 101 recuerdos negalivos 147

oído Plalón, ideas sobre la memoria re (ó rica 18

mem oria sensorial 14-11 20. 24 vétase lambien hablaren público

mr.se también sonido preoc uparse y la memoria 19, Rieei, iVlalleo 19

olíalo y recordar 14, 84, 91, 121, 142 ¡<i\)vaitr 11


III rimas y
j
mnemolccnica 91

( lim p ia d a de Deportes Q ritmo vM mnemolécnica 91

M entales 112, 112 (ju in lifia n o 18 romanos, técnicas

olores mnemotécnicas 18, 23, 74

evocar 141, 144 R rostros, reconocer los 29. 116 4 17

v recuerdo 84 reconocer,r nombres vj ros Iros

olvido, véttsc pérdida de memoria 29, 116-1 17 S


ondas cerebrales 12-11, 77, 111 recordar 88-91 sabores, recordar 144

oratoria 18 desencadenantes de rec uerdos salud y buena lúrma física, y

mise' lambió]i hablar en 91, 114-111, 141, 144, 141 memoria 82-81

público m undo 320-121 scnlicios v.• memorización 17,1 22.

ordenadores 21. 40 números 110—111 14-16,69, 78-79, 84-81,93,

Oxford W orld Kcading recuerdo sorpresa lo rlu ilo 91 121


Program nie 120 y■ electo del eslrés 41-46 .Shcreshrvsky, l.uria, lesls de 22

y pasado 144-141 Sim ónidcs de ('eos Í6

P recorrer, niélenlo del itinerario sineslesia 22

palabras, recordar 120-121 101 sislema de lo lurma numérica

patlición, estrategia de recuerdo sorpresa íórluilo 91 80, I 10-1 I I, 129

aprendizaje 1 I recuerdos «Jlash» 41 sislema de los ganchos 66, 96-

pasado, el recuerdos sensoriales 14-16 97, 128

afrontar Jos recuerdos recuperar la información 88-91, para elim inar el estrés 141

159
a

I A N A L Í T 1 C ' ()

sistema D O M 1 N JC 80, 108-109. A g r a d e c í m i t*n l o s

124. 126

sonido El a u lo r y la editorial agradecen a Tony Buzan su p er­

y recordar 54, 84, 85, 91, 125 m iso para u lili/ a r en este lib ro Ja técnica del M a p a

ims«' también escuchar; música M entid.

sonidos, recordar 144

SUeflO Si desea recibir más m iormac ion sobre los M a p a s M en-

rilm os cerebrales 52 lales,:,,M. Je ruego se ponga en conlac lo con eJ Buzan

v m em oria 48-49
i
Cení re de los siguientes lugares:

sueños 48-49

RU
i

I 14 Parkstone Roacl

tai lo y m em oria 54. 85 Ponle

teoría de Ja destrucción de La DorstT

huella 12 mii5 2Pc;


texturas, recordar 144 Teléfono: 01202 674676

tradición oral, la 14-11 Fax: O í202 674776

/
V
vrdica, 1radie ión f 1 P. O. Box 4

viajar al pasado 144-145 Palm Beach

violencia, recuerdos de 41-46 Florida 55480

visión y m em oria 54-55, 78-79, Teléfono: (561)881 0188

84, 91

visual i./ación 69-71, 84, I I I , 125, iV i g i l i a w e b

128-129, 145 \\ iv iv. M i n d -M a p .t o m

para «d ron larei eslrés 142-145

v niélenlo de la historia 98-101 lí- m a il

v método del itinerario 101 107


j
b u z a n @ M in d - M a p .ro m

y pasado 144-141

y reeordai em ociones Id a u to r desearía lam in en d a r las gracias a Sean Adam ,

positivas 149 del A lp h n learn in g Instilóle, p o r su insp irad ora labor.

Y á ts e la m bién imagi na t

m entalm ente

vitam ina 8,, carencia de 55

ia i
Aprender a recordar
• Descubra y utilice los poderes sin explotar de su memoria
i
I
• Recuerde los nom bres y los rostros

• Desarrolle la capacidad de recordar al instante


M

• N o olvide nunca un núm ero de teléfono o una fecha

¿Está harto de olvidar dónde ha dejado la cartera o el talonario?


¿Necesita memorizar una presentación o prepararse para un examen?
Aquí tiene la ayuda. Domine el arte de recordar con esta serie de
técnicas, métodos rápidos y fáciles, y ejercicios de gran eficacia que le
ofrece el seis veces campeón mundial de memoria.