Notas a Reglamento de Residencias

Francisco Estrada V.
Abogado, Ex Director Nacional de SENAME, Director Ejecutivo de Corporación INFAJUS.

Comentarios Generales

1. Es un texto engañoso. Intenta trucos de magia pero se notan las cartas marcadas y los movimientos en
falso. ¿Hay problemas con la salud física y mental de los niños? ¿Se plantea una política pública que
enfrente este déficit? No. Se dice, en cambio, que es responsabilidad de las residencias el deber de
“asegurar el máximo nivel de salud”. ¿Cómo no se nos ocurrió antes? La verdad es que además del error
jurídico de intentar traspasar el deber estatal a los privados, así no se construyen políticas públicas serias y
de largo plazo. Solo el tamizaje que el Minsal declara haber hecho en el suena residencial el 2017 levantó
una serie de cuestionamientos sin respuesta. Es impensable que sin reformas serias a distintos niveles el
derecho a la salud de los niños internados seguirá siendo un serio problema en el sistema.
Otros ejemplos están en la relación directa de niños internados y sus padres y amigos o su derecho a
defensa jurídica. En ambos casos no se construye una política pública sino se pretende que artilugios
verbales reemplacen una dura realidad. Sin un sistema de representación jurídica bien configurado -que
hoy no existe ni siquiera en la forma del piloto que hoy lleva a cabo la.Corporación de Asistencia
Judicial- lo que los niños internados tendrán serán curadores ad litem que nunca conversan con los niños,
no los van a ver ni se entrevistan con sus familias o con los profesionales que intervienen. Pero sin hacer
nada para que esto sea la regla el Reglamento se contenta con el artículo 40 decir que si no tiene abogado
el director debe pedirle al tribunal que nombre uno. Un acto de magia jurídica.

2. Es un texto ambicioso pero con poco cuidado con los medios se consigan alcanzar los fines que declara
buscar.
Es cierto que regular la infraestructura es un avance. Pero la inyección de recursos que significan estas
adecuaciones no parecen haber sido consideradas. El estudio del Hogar de Cristo -de donde
evidentemente se tomaron muchas de las buenas ideas- estimaba un valor 8 a 10 veces el valor actual de
la subvención solo para un muy definido perfil y aquí, en cambio, se pretende regular todo el sistema
residencial con toda la heterogeneidad de sujetos atendidos.

3. El texto no enfrenta algunos de los principales nudos críticos del sistema. Problemas de definición de
los sujetos, de coordinación entre los hogares y con los programas, la ausencia de un sistema serio y
técnico de supervisión, la precariza condición laboral de los funcionarios tanto públicos (la inmensa
mayoria a contrata) como los de las instituciones colaboradoras (donde las cuidadoras pueden ganar el
sueldo mínimo) por mencionar aquellos aspectos que distintos informes y estudios han identificado. En
vez de eso apuesta por una siente de cosmética reglamentaria.

4. Es un texto con numerosos problemas de técnica legislativa
Yo he tramitado 2 reglamentos (el de la Ley de Subvenciones y el de la Ley de Responsabilidad Penal
Adolescente) y este es un borrador al que aún le falta mucho para ser enviado a Contraloría, a menos que
se quiera que Contraloría lo llene de Observaciones.
II. Comentarios particulares al articulado
1. A artículo 1:
1.1. La Ley orgánica de Sename (DL No. 2465 de 1979) en su artículo 3 números 8 establece como una
de las atribuciones del Sename:
“8.- Impartir instrucciones generales sobre asistencia y protección de menores a las
entidades coadyuvantes y supervigilar su cumplimiento.”

Sin embargo de esta facultad y deber (la ley dice “corresponderá”) el artículo 1 solo se refiere a las
residencias del sistema Sename.
Hoy existen cerca de 50 residencias de instituciones coadyuvantes, es decir, instituciones que
no son en la actualidad de la red Sename. Aunque Sename tiene facultades para supervisarlas entiendo
que razones de escasez de recursos dificultan o impiden esta tarea.
La omisión de las residencias de coadyuvantes es significativa. Quienes desconocen el circuito suelen
olvidarlas. Es lo que ocurrió con la visita de observadores del INDH a residencias que también las
excluyeron por desconocimiento.
El Reglamento de funcionamiento debe comprender a todas las residencias del país donde un niño, niña o
adulto cumpla una medida de protección, ya cautelar o definitiva.

1.2 El sistema residencial en Chile está compuesto por dos tipos de establecimientos: las residencias
administradas por colaboradores y los centros de administración directa del Sename, que conforme a la
Ley de Menores actualmente vigente (arts. 16 bis, 30) se denominan Centros de Tránsito y Distribución.
Este Reglamento debiera establecer iguales derechos en ambos tipos de centros. No es claro por la
nomenclatura usada que así sea aún cuando pretenden decir que así será. Hoy los requisitos que se pide a
las residencias exceden con creces a los que el Estado exige a sus propios centros. Con los estándares aquí
establecidos quizá un centro administrado por Sename lograría acreditarse pero la inmensa mayoría no
pasa ni siquiera en 4 años el test de idoneidad que aquí se impone.

2. Al art. 2
Presenta problemas de técnica legislativa.
2.1 Habla de “especial referente de actuación” cuando lo que debe hacer es reiterar el deber de sujeción a
derechos consagrados en leyes y tratados.
2.2 habla de “la atención” cuando lo que corresponde es que establezca con precisión el sujeto obligado,
que puede ser las residencias, los directores, los organismos colaboradores que dirijan residencias y el
Estado cuando estén a su cargo.
2.3 En el inciso segundo se realiza un desplazamiento normativo que requiere atención. Se pone en las
residencias el deber de “asegurar el máximo nivel de salud” cuando en la Convención sobre derechos del
niño se hace recaer este deber sobre el Estado.
En efecto, el artículo 24.1 de la Convención dispone:
“Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a
servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud. Los Estados Partes se
esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios
sanitarios.”
Cambiar el sujeto obligado -sin otras modificaciones mayores del sistema o de la subvención - entraña un
problema de comprensión sobre el rol del Estado. El Estado no satisface su deber por endosárselo a los
privados.

3. El artículo 3 reitera un error que anteriormente Sename ha cometido varias veces. Intentar regular por
vía reglamentaria o de orientaciones técnicas cuestiones de ingreso o permanencia que en la Ley de
Menores eran entregadas a la judicatura a la que estas normativas no le son aplicables.
Al art. 4:
Es evidente que el “podrá” es inadecuado para expresar un deber.

En hermanos debe contemplarse también la situación de medio hermanos o hermanos de simple
conjunción como los denomina el Código Civil.

Al art. 7
Es muy equivocado que luego de ingresar a residencia se diagnostique si corresponde a perfil del centro.

Al art. 8:
Nuevamente equivoca la redacción al pretender obligar a quien deriva, que es el órgano jurisdiccional que
por definición legal está fuera del campo de este Reglamento. Este artículo es evidente que Contraloría lo
objetará por exceder la potestad reglamentaria.

Al art. 14
Mandan protocolizar documentos sin que esto constituya un aporte a nada.

La regla de inhabilidad es redundante pues ya está en la Ley de Subvenciones.

Al art. 16
Mantiene un problema del sistema actual, la ausencia de profesionales el fin de semana.

Al art. 22
Debe garantizarse ropa propia

Al art. 25
Curiosa exigencia que invierte el deber estatal de espacio seguros y que la hace recaer sobre los privados