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BREVE RELATO DE UNA REVOLUCIÓN TRAICIONADA: Ocho meses de

gobierno de Lenín Moreno


Virgilio Hernández E1.

Hace menos de un año en Ecuador se libraba una de las batallas electorales más
significativas de la región, de hecho algunos de los analistas del “establishment”
pronosticaban la derrota de la Revolución Ciudadana y con ello un golpe definitivo al
ciclo progresista que había vivido América Latina en los últimos años.

La campaña electoral, sin duda, fue las más dura que tuvo que enfrentar el
Movimiento Alianza PAIS en una década en la que logró catorce triunfos; la contienda
se resolvió en segunda vuelta electoral realizada el 2 de abril de 2017. La diferencia
del candidato Lenín Moreno con el del Movimiento Creando Oportunidades (CREO),
principal accionista del Banco de Guayaquil y al que apoyaron las grandes empresas
de la comunicación, sectores que se autodefinen de izquierda como Pachakutik y
Unidad Popular hasta el conjunto de las fuerzas del centro y la derecha, fue de apenas
tres puntos, que significaba una diferencia menor a doscientos mil votos.

El triunfo fue posible por el inmenso acumulado social que había logrado la Revolución
Ciudadana y la promesa de continuar el proceso iniciado con Rafael Correa,
obviamente superando los límites e incluso corrigiendo errores que se presentaron en
una década de gobierno.

Una estrategia de diferenciación programática:

“Dejar atrás las ideologías…”

Las distancias, sin embargo, empezaron a marcarse desde el mismo día de la


posesión del actual Presidente Lenín Moreno, en cuyo discurso reconoció que
“concluye una década que deja al país con realidades y objetivos más claros; diez
años de educación y salud”2 aunque también enfatizó en el “cambio de estilo”; la
necesidad del diálogo, sin establecer objetivos ni compromisos y sobre todo una
ruptura con la defensa de posiciones ideológicas. “Alguien decía que ya es hora de
dejar atrás las ideologías. Es posible que sí. Vamos a cambiar el orden: ahora vamos
a construir en la práctica la ideología; que no sea la ideología la que nos marque.
Nosotros construiremos en la práctica social la ideología que vendrá hacia el futuro.
¿Que cuál es mi ideología?
El Ecuador, a la ecuatoriana. El Ecuador”3. Con estas
palabras, buscaba alejarse de una década de disputa ideológicas y emanciparse de la
sombra de su antecesor, que claramente se había ubicado en la orilla de los
socialismos del siglo XXI y entre los gobiernos progresistas de la región.

En las semanas siguientes las diferencias se ahondaron, el nuevo gobierno, asumió la


“Estrategia del Diálogo Nacional”, los cuestionamientos al manejo económico y de la
deuda; así como la lucha contra la corrupción como factores diferenciadores hasta la
ruptura que se concretó con el envío de la llamada ley de reactivación económica, la

1 Ex Asambleísta Constituyente y Ex Asambleísta Nacional 2009–2013; 2013–2017 por el Movimiento Alianza PAIS.
Doctor en Jurisprudencia y Master en Ciencias Políticas, docente universitario. Miembro de la Coordinación del
Partido de la Revolución Ciudadana en formación
2 Discurso de posesión del Presidente Lenín Moreno ante la Asamblea Nacional del Ecuador, Quito, 24 de mayo de
2017.. www.presidencia.gob.ec/.../2017.05.24-DISCURSO-POSESIÓN-ANTE-LA-ASAMB... Consultado el
20 de enero de 2018, 16:20 horas.

3 Discurso de posesión del Presidente Lenín Moreno, referencia citada


disputa y posterior usurpación del movimiento Alianza PAIS, fundado por Rafael
Correa, y la convocatoria a una consulta popular que busca concentrar cuatro de las
cinco funciones del Estado, con el objetivo político de “enterrar al correísmo”

Un diálogo sin horizonte estratégico

La propuesta de “Diálogo Nacional” convocó a distintas fuerzas políticas, de los


sectores productivos, medios de comunicación social y actores sociales con el
propósito de legitimar el resultado electoral y ampliar la base de sustentación del
gobierno, al mismo tiempo, de forma paradójica, maltrataba a la militancia del
Movimiento Alianza, cuestionaba y descalificaba la gestión del ex–presidente, al que
había llamado “leyenda” e incluso dijo en una reunión con los representantes de la
banca, ante la confesión de Antonio Acosta, presidente del Banco del Pichincha, que
no había votado por él, respondió: “a los que les estoy agarrando un poco de odio,
más bien, es a los que votaron por mi”. Finalmente, ha sido la cobertura del “Diálogo
Nacional” la que ha cobijado decisiones como la la Ley de Reactivación Económica y
los temas del Referéndum y Consulta Popular. Un diálogo que puede hasta lograr
apoyos pero que no ilusiona, carente de sentido y horizonte estratégico, por eso no
tiene respuestas frente a temas cruciales como la privatización de la seguridad social,
el desarrollo del plan económico, la relación con Estados Unidos o con los países que
conforman la Alianza del Pacífico.

Las diferencias en el manejo económico

El 28 de julio el Presidente Lenín Moreno presentó al país lo que denominó un primer


diagnóstico de la economía y las cifras del presupuesto del año 2017. En este
balance, se marcan diferencias de fondo, entre las que se pueden señalar, la
aceptación de crisis económica, sin las consideraciones del impacto externo que había
sufrido la economía ecuatoriana particularmente frágil debido a la dolarización, la baja
de los precios del petróleo, revalorización del dólar y las permanentes devaluaciones
de los países vecinos que restaban competitividad a la producción ecuatoriana,
tampoco se contemplaban factores internos como las acciones preventivas ante la
posible erupción del Volcán Cotopaxi y sobre todo el terremoto del 16 de abril de 2016,
el más fuerte en 76 años, que significó más de 600 muertos y pérdidas materiales
superiores a los tres mil millones de dólares, esto es más del 3% del PIB.

Otro aspecto central, en la estrategia de diferenciación, fue la relacionada con el


manejo de la deuda, el Presidente en este mensaje reiteró lo que ya había señalado
en varias ocasiones: “Las decisiones que se tomaron no fueron debidamente
mesuradas, se puso al límite la sostenibilidad de la economía”, confundiendo
conceptos, como los de deuda consolidada y agregada, aceptados por organismos
internacionales, como el propio Fondo Monetario Internacional; sumando compromisos
y obligaciones de pago e incluso incluyendo los “pagos contingentes”, entre los que se
encuentran procesos litigiosos del Estado ecuatoriano, el primer mandatario dio una
vez más la razón a los sectores de la derecha política, respecto de que el nivel de
endeudamiento superaba el 50% del PIB y de que el crecimiento económico de la
década e incluso de los últimos años se basaba en un endeudamiento “irresponsable”
que superaba el límite máximo del 40% del PIB fijado en la legislación ecuatoriana;
todo ello, aunque a los pocos días el propio Ministro de Finanzas tenía que reconocer
en la presentación oficial ante la Asamblea Nacional que la deuda consolidada no
llegaba al 30% del PIB y que la economía ecuatoriana empezaba un proceso de
recuperación, lo que posteriormente ha sido avalado por entidades como la CEPAL y
FMI.
Las diferencias programáticas en el manejo económico se profundizaron con el envío
de la ley económica calificada como urgente, denominada Ley Orgánica para la
Reactivación Económica del Ecuador, que según la norma constitucional ecuatoriana
debe aprobarse en 30 días desde su ingreso a la Asamblea Nacional, de lo contrario
entra en vigencia por fuerza de la ley. Esta norma reforma más de veinte leyes
interrelacionadas con el objetivo de la reactivación. En este proyecto, si bien se
incrementa el impuesto a la renta para las grandes y medianas empresas, se generan
pequeños incentivos para las pequeñas y micros y se desarrollan algunas iniciativas
para combatir la subfacturación y el contrabando; lo medular de la propuesta consiste
en trasladar el manejo del dinero electrónico del sector público al privado, con lo cual
se permite que la banca pueda capturar miles de millones de dólares que en este
momento pasan por fuera del circuito del sistema financiero y queda el peligro latente
que en el futuro el sector bancario genere una especie de emisión inorgánica que
conlleve graves problemas en una economía dolarizada. El proyecto fue modificado en
la Asamblea Nacional impidiendo esta nueva capitulación, sin embargo, el Ejecutivo, a
través del veto, cumplió con dicho propósito, al tiempo que eliminó de la ley la
obligación de que se revisen el costo de los servicios financieros que cobran los
bancos.

Lucha contra la corrupción: un libreto conocido

La lucha contra la corrupción ha seguido el mismo libreto que se ha utilizado en otras


latitudes del continente para perseguir a los líderes de los proyectos democráticos y
progresistas, es decir, la instauración de un método de “falsos positivos mediáticos,” a
través de los cuales se difunde con espectacularidad y generalmente en actos
oficiales, determinadas “denuncias”, estas son amplificadas por los medios de
comunicación públicos y privados, sin importarles ni a los “denunciantes” ni a quienes
se hacen eco la veracidad de sus afirmaciones.

Sin duda, la corrupción tiene que ser combatida de manera decidida y frontal porque
deteriora la democracia y erosiona cualquier proyecto de sociedad, quien comete
actos de corrupción se coloca por encima del resto de ciudadanos y de la ley,
vulnerando el principio de igualdad que es lo que caracteriza el Estado Constitucional;
más aún si se trata de un proyecto revolucionario lo aniquila, porque como dice Álvaro
García Linera, pulveriza su fuerza y autoridad moral.

La sociedad debe ser implacable en la lucha contra la corrupción, determinar


responsabilidades y sancionar a los culpables, garantizar que se haga justicia y la
sociedad sea reparada; por ello, precisamente es necesario que el Estado garantice el
apego al debido proceso y se respete el principio de presunción de inocencia que está
garantizado en la Constitución de la República para todos los ecuatorianos; de lo
contrario esta lucha puede ser confundida y utilizada para venganzas y objetivos
políticos, que finalmente lo único que logran es que una gran mayoría de la sociedad
pierda la confianza en la política como arena para la construcción del Buen Vivir.

Hemos visto, sin embargo, que el propio Presidente de la República y las más altas
autoridades realizan afirmaciones, provocan el escarnio público y solo al final señalan
que se debe investigar. Ante la imposibilidad de desconocer la inmensa obra, la
estrategia es descalificarla y generar una sombra de duda sobre todo lo que se realizó
en la década pasada; de esa manera, buscan cuestionar lo que no pueden ocultar: las
grandes transformaciones que Ecuador experimentó en los diez años de gobierno del
ex Presidente Rafael Correa.

Ruptura programática y ruptura en Alianza PAIS


He colocado estos temas de carácter programático para intentar superar un análisis
centrado en las diferencias personales, de “estilo de gobierno” o como un problema
entre líderes de Alianza PAIS, la organización más grande que ha tenido el Ecuador y
que cambió las condiciones de vida de la mayoría de ecuatorianos; que al ser incapaz
de procesar los conflictos internos surgidos terminó estallando y con la cooptación y
control, que ejerce el Presidente de la República a través de la propuesta de Consulta
Popular, de los órganos de la función electoral, tanto del Consejo Nacional Electoral
como del Tribunal Contencioso Electoral, permitieron se reconozcan las actuaciones
del sector afín al gobierno, obligando a la desafiliación del ex Presidente Rafael Correa
y centenares de dirigentes a nivel nacional, que ahora pugnan para que dichas
autoridades electorales permitan la conformación de una nueva fuerza política que
rescate la propuesta de la Revolución Ciudadana y de los programas de cambio y
transformación hacia el socialismo del Buen Vivir.

Sin duda, en este vertiginoso proceso que se ha desarrollado en apenas ocho meses,
la propuesta de Referéndum y Consulta Popular convocada por el Ejecutivo marca el
final de un proyecto unitario y deja al Gobierno de Lenín Moreno a la deriva de lo que
suceda una vez transcurrido dicho proceso electoral, en el que tendrá que responder,
por un lado a la base social, que aún espera el cumplimiento de las promesas de
campaña iniciales, reforzadas en esta nueva contienda y por otro la presión de los
grupos de poder y sus nuevos aliados de la derecha que exigen y apoyan el plebiscito,
a cambio de una redefinición en el manejo económico y un programa de ajuste de
corte neoliberal.

Referéndum y Consulta Popular: una síntesis de diferentes opciones


programáticas

El 2 de octubre de 2017, el Presidente Lenín Moreno presentó ante la Corte


Constitucional una propuesta de Referéndum, que contiene cinco preguntas de
reforma constitucional y dos de Consulta Popular, que no implican cambios en la
norma constitucional, para que dicho organismo dictamine la constitucionalidad de las
mismas, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 104 de la Constitución del 2008.

Entre las preguntas que requieren modificación constitucional están: La sanción a toda
persona condenada por actos de corrupción con su inhabilitación para participar en la
vida política del país; la eliminación de la reelección que fuera aprobada por la
Asamblea Nacional en diciembre del 2015; la reestructuración del Consejo de
Participación Ciudadana, dando por terminados los periodos de sus actuales
consejeros y la nominación de siete nuevos, originados todos en ternas propuestas
por el Presidente de la República y con poderes extraordinarios para “evaluar el
desempeño” e incluso destituir a las autoridades de las funciones de Transparencia y
Control Social; Electoral; Judicial y de manera más precisa a los integrantes del
Consejo de la Judicatura e incluso a los propios magistrados de la Corte
Constitucional. También se incluye una pregunta para que no prescriban los delitos
cometidos contra niños, niñas y adolescentes y por último la prohibición para la
explotación de minería metálica, en áreas protegidas, zonas intangibles y centros
urbanos. Cada una de estas preguntas viene acompañada de un anexo en el que se
establecen la forma como se operarían los cambios, en caso de ser aprobadas en el
referéndum.

La propuesta de consulta contiene dos aspectos: el primero, en una nueva cesión a


los grupos de poder fáctico y empresarial, se pregunta acerca de la derogatoria de la
Ley Orgánica para evitar la especulación del suelo urbano, que había sido iniciativa
del ex–Presidente Correa y aprobada por la Asamblea Nacional apenas en diciembre
del año 2016. El segundo, está relacionado con la ampliación de la zona intangible en
la amazonía en cincuenta mil hectáreas y la reducción del área de explotación
petrolera en el Parque Nacional Yasuní, uno de los más biodiversos en el mundo, de
1030 a 330 hectáreas.

De manera general, podríamos clasificar el cuestionario en tres bloques: El primero,


con las preguntas uno y cuatro, que están contenidas en la propuesta plebiscitaria
para inducir una respuesta favorable, a pesar de los problemas técnico–jurídicos que
se pudiesen presentar y de alentar el populismo penal. Un segundo grupo son las
interrogantes que no se entiende su inclusión, puesto que podían ser implementadas a
través de políticas públicas y simples decretos, me refiero a la pregunta cinco del
referéndum y la dos de la consulta popular; tanto lo relacionado con explotación de
minería metálica como lo del Yasuní, ya existe el marco legal correspondiente, de tal
forma, que el gobierno ha perdido todos estos meses en la materialización de los
propósitos que persigue a través del referéndum y la consulta popular. El tercer bloque
de preguntas están diseñadas para “desmontar el correísmo”, impedir cualquier intento
de postulación futura del ex–presidente Correa y establecer un gesto de complacencia
con las Cámaras de la Producción que siempre demandaron como condición de
cualquier acercamiento la derogatoria de la ley contra la especulación del suelo
urbano, conocida como ley de plusvalía.

Quizá merece una explicación aparte la pregunta 3 del Referéndum relacionada con el
Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, puesto que según nuestro
ordenamiento constitucional es el encargado de la nominación de las autoridades de
tres de las cinco funciones del Estado. Con el Referéndum se pretende que todos sus
integrantes provengan del Ejecutivo y tenga poderes no contemplados en la
Constitución, como la “capacidad de realizar evaluaciones de desempeño” e incluso
destituir a las autoridades de otras funciones, con lo cual se afecta al conjunto de la
institucionalidad del Estado de derecho y a los principios básicos del régimen
republicano; razón por la que, incluso organismos internacionales han requerido
información al Ecuador respecto de la omisión del dictamen de constitucionalidad y las
repercusiones de la propuesta de plebiscito4

Esta pretensión contradice lo dispuesto en el Art. 120, numeral 9 de la CR, que señala
que le corresponde a la Asamblea Nacional fiscalizar los actos de las otras funciones
del Estado; además de la autonomía consagrada para las diferentes funciones e
instituciones por la propia Constitución. La Corte por ser el organismo de cierre del
control constitucional no puede ser objeto de fiscalización, según el mandato del
artículo 431 de la Contitución y menos por parte de un Consejo Provisional

En las preguntas relacionadas con el Referéndum, la Corte Constitucional debía vigilar


que de manera estricta se cumplan las condiciones establecidas en el artículo 441 de
la Constitución de la República, esto es: a) No alterar la estructura de la Constitución;
b) No modificar el carácter y elementos constitutivos del Estado; c) No restringir
derechos ni garantías; y, d) No modificar el procedimiento de reforma de la
Constitución. El objeto del control previo de constitucionalidad es garantizar que el
contenido del cuestionario se ajuste al marco constitucional y de no ser así, la Corte
Constitucional tiene la potestad para rechazar la propuesta o modificarla, como ya lo
ha realizado en múltiples ocasiones, en asuntos que han sido sometidos a su
consideración.

4 Comunicación dirigida al Gobierno Ecuatoriano por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
CIDH, el 18 de enero de 2018, mediante la cual le hace pedido de información frente a una denuncia presentada por
tres consejeros de Consejo de Participación Ciudadana y Control Social y le concede cinco días para que el Estado
responda
Con este análisis la Corte Constitucional tenía que verificar, de acuerdo a lo dispuesto
por el artículo 75 numeral 1 de la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control
Constitucional (LOGJCC) sobre la constitucionalidad de las pregunta y la vía de las
modificaciones, es decir, establecer las posibilidades y límites de la enmienda
constitucional mediante el Referéndum; así como, que las propuestas que se someten
a consulta popular no vulneren lo previsto en la Constitución de la República

De acuerdo a la LOGJCC la Corte Constitucional disponía de veinte días término para


emitir su dictamen, sin embargo la ley no señala dos aspectos que son medulares:
¿Desde cuándo se cuentan los días y por ende cuándo inicia el control abierto de
constitucionalidad? y ¿Qué pasa con el transcurso del tiempo mientras se desarrollan
los procesos de participación ciudadana?, estas cuestiones son eminentemente
reglamentarias, por eso constan en una normativa de sustanciación de procesos
expedida por la Corte Constitucional en el año 2011 a través del que se han
dictaminado más de mil doscientos causas que ha resuelto la Corte desde esa fecha.

Por estas razones, resulta arbitrario que el Presidente de la República, argumentando


el vencimiento de los plazos, haya decidido enviar el 29 de noviembre, los decretos
229 y 230 de forma directa al Consejo Nacional Electoral, que fue reorganizado, para
convocar a Referéndum y Consulta Popular, saltando el control previo de
constitucionalidad, precisamente el día que se realizaba la audiencia de Amicus
Curiae relacionada a los temas de Consulta Popular con presencia de los delegados
de la función ejecutiva, sin que ellos hayan alegado ni en esa fecha ni en la anterior
audiencia efectuada el 15 de noviembre sobre las preguntas del referéndum, el
vencimiento de los plazos legales, tal como se comprueba del audio de la sesión de la
Corte Constitucional del 28 de noviembre, en la que su propio Presidente afirma que
dicho organismo se encuentra dentro de los plazos legales y que “no hay ninguna
posibilidad ni jurídica ni política, que la consulta se apruebe sin el dictamen de la
Corte”5; sin embargo, en acuerdo con el Ejecutivo, permitió que Consejo Nacional
Electoral convoque sin dictamen y posteriormente suspendió la reunión prevista para
el 5 de diciembre de 2017 y ha impedido de forma sistemática que se sortee la
demanda de inconstitucionalidad planteada por los legisladores que hoy constituyen la
Bancada de la Revolución Ciudadana.

La campaña ha seguido la tónica de los meses anteriores, la conjunción de las más


diversas fuerzas pugnando por el SI, incluyendo la absoluta parcialización e incluso
censura, que ha sido oportunamente denunciada, ante el Consejo Nacional Electoral
hacia las fuerzas de la Revolución Ciudadana que han centrado su accionar en el
reencuentro con el país profundo, las denuncias de la inconstitucionalidad del
Referéndum y Consulta, la campaña del NO en las preguntas 2;3 y 6 pero sobre todo
en revitalizarse con un acercamiento al pueblo que sabe que la transformación y el
cambio no son historia sino semilla profunda para seguir construyendo justicia social y
democracia.

5 Audio de la sesión de la Corte Constitucional del 28 de noviembre de 2017. La afirmación del Presidente de la
Corte, Doctor Alfredo Ruiz consta en 1:02´50´´. Archivo audio para descarga (116Mb): https://goo.gl/wAWWgr,
obtenido el 24 de enero de 2018, a las 13:03 horas