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LA BOLSA DE AIRE O AIRBAG

La bolsa de aire o airbag (del inglés: airbag), también llamado cojín de


aire o colchón de aire. Tiene varias aplicaciones y una de las más comunes es
como sistema de seguridad pasiva instalado en los automóviles modernos.
También tienen un uso industrial en sistemas elevadores o donde se necesita
suspender una carga a una "corta" distancia; por ejemplo existen configuraciones
utilizadas para suspender aviones (cuando por cualquier motivo no cuentan con tren
de aterrizaje). Se los puede encontrar en equipos para pruebas de impacto o presión
donde el airbag ejerce presión sobre el elemento a analizar; por ejemplo en pruebas
ciclónicas de planchas metálicas para techo. Este sistema fue patentado el 23 de
octubre de 1971 por la firma Mercedes-Benz, después de cinco años de desarrollo
y pruebas del nuevo sistema. El primer modelo que lo incorporó fue el Mercedes-
Benz Clase S W126 de 1981 y después fue instalado en el Clase E W123.
El sistema de la bolsa de aire en un vehículo se compone de:

 Detectores de impacto situados normalmente en la parte interior del vehículo, la


parte que empezará a desacelerarse antes en caso de colisión, aunque cada
vez se ponen más sensores, distribuidos por todo el vehículo de manera que no
se produzcan errores en su activación.
 Dispositivos de inflado, que gracias a una reacción química producen en un
tiempo muy reducido una gran cantidad de gas (de un modo explosivo).
 Bolsas de nylon infladas normalmente con el nitrógeno resultante de la reacción
química.

Lo primero que hay que conocer es que dentro de los carros existen “objetos”
sueltos mientras el vehículo está en movimiento. Dichos objetos son las personas
(conductor y pasajeros). Según las leyes del movimiento, todos los objetos en
desplazamiento siempre tienen un ‘impulso’. Entonces, si no existe ninguna fuerza
externa que trate de frenar a ese objeto, éste seguirá moviéndose en la misma
dirección y a su velocidad actual.

Lo mismo pasa con las personas dentro del carro: si no están sujetos, se moverán
a la velocidad que viaja el coche, incluso si el carro se detiene en un choque. Por
ello, para detener el impulso se necesita de una fuerza en un periodo de tiempo
determinado, y que actúe rápido. Y al no existir manera de cómo reaccionar a un
choque repentino, el propósito de los sistemas de seguridad del vehículo ayudan a
contener a las personas haciendo el menor daño posible.

De esta forma, la función de las bolsas de aire es detener la velocidad de la persona


a cero, tratando de infringir poco o ningún daño. Estos dispositivos tienen una
fracción de segundo para detener el desplazamiento del conductor y pasajeros.
¿Para qué sirven los airbags?

Los airbags sirven básicamente para:

1. Absorber parte de la energía cinética del cuerpo, frenando suavemente el


movimiento de los pasajeros.
2. Evitar un impacto contra elementos interiores del coche (volante, salpicadero
o parabrisas)
3. Reducir el riesgo de heridas producidas por fragmentos de cristal
procedentes del parabrisas, sobre todo en cara y ojos.
4. Por último, disminuir el movimiento de la cabeza, y por ende el riesgo de
lesiones cervicales.

Según los estudios este sencillo y sofisticado dispositivo de seguridad puede evitar
aproximadamente el 14% de las muertes en conductores y cerca del 11% en
pasajeros.

Sin embargo, no todo es bueno con los airbags, ya que existen casos en los que
pueden causar serios problemas a los ocupantes de un vehículo si no se usa de
forma correcta. Uno de los casos es si no se lleva el cinturón de seguridad
abrochado. Se debe tener muy en cuenta que los airbags son un complemento
a los cinturones de seguridad, pero no deben ser considerados como
sustitutos de ellos.

¿Cómo funcionan los airbags?

El funcionamiento de los airbags consiste en un sensor de impacto que está


ubicado en el frente de la carrocería del vehículo. Cuando se activa este sensor y
se produce una desaceleración longitudinal y continua del auto, el sistema infla
unas bolsas de doble láminade poliuretano reforzado colocadas en el interior del
volante y en el panel de instrumentos, también algunos modelos están introduciendo
airbags en los laterales, con el objetivo de brindar más protección a los ocupantes
en caso de una colisión lateral.

Los airbags se llenan con un gas compuesto de nitrógeno y dióxido de carbono


que es inyectado a tal fuerza que se libera una presión de unas 2,500 libras,
alcanzando un volumen de entre 40 y 80 litros en unas milésimas de segundo.

Con el impacto los ocupantes son despedidos hacia adelante, pero serán frenados
por los airbags mediante la salida controlada del gas bajo la presión producida por
el ocupante al chocar contra la bolsa, dicho gas va saliendo por unos orificios en la
parte posterior, también de forma muy rápida para darle libertad al ocupante de
moverse una vez ha cumplido su función.
El tiempo que tarda la bolsa de aire en inflarse es de apenas unas tres milésimas
de segundos, desplegándose a una velocidad de 250 km/h. El airbag frontal tarda
en disparar aproximadamente unas 30 milésimas de segundo luego del impacto,
cerca de 50 a 60 milésimas de segundo después, el conductor impacta contra el
airbag, la del pasajero tarda unas 10 milésimas de segundo más tarde. El airbag
lateral se activa más rápido que la frontal para ser más eficiente en el
cumplimiento de su función de proteger a los ocupantes.

Precauciones para que los airbags no afecten a los menores

Cuando no se utiliza de forma adecuada un sistema de retención para niños y


que esté demasiado cerca del airbag, en caso de una colisión, supone un auténtico
riesgo para su bienestar. Los airbags están diseñados para un adulto que esté
usando el cinturón de seguridad, por tal razón sería catastrófico si un niño va suelto
en el vehículo. Sin embargo cuando el niño utiliza correctamente su silla de
seguridad, el airbag no debe suponer ningún riesgo adicional.

Para mayor seguridad el asiento trasero es más recomendable, a menos que el


niño tenga una condición médica que necesite supervisión, como por ejemplo,
problemas respiratorios. Lo más importante es evitar cualquier riesgo y sentar
los niños en sus sillas infantiles,acorde a su edad, en los asientos traseros.

Consejos para el uso correcto de los airbags

A continuación algunos consejos que debes tomar en cuenta para usar de forma
correcta los airbags:

 Usar siempre el cinturón de seguridad, las principales lesiones por airbags


ocurren porque el ocupante no llevaba su cinturón de seguridad.
 Colocarse a una distancia correcta del airbag delantero, en el caso del
conductor no demasiado pegado al volante, también se deben colocar las
manos sobre el volante y los pies sobre el piso del vehículo para evitar
movimientos inesperados.
 El airbag del pasajero es incompatible con las sillas infantiles que se
sitúan en la parte delantera en sentido hacia atrás. Al activarse la bolsa de
aire el niño sería lanzado hacia la parte trasera, el resultado puede ser
catastrófico.
 Si los airbags no se activan luego de un impacto, suelen hacerlo al
momento del rescate, por tal razón es recomendable desconectar la batería
del vehículo y esperar unos minutos hasta que ya no haya ninguna energía
que pueda activarla.

¿Cuáles son estos efectos secundarios?


- Quemaduras en la piel de las manos, muñecas o cara, es decir, las partes que
entran en contacto con el airbag. Esto se produce por la gran rapidez con la que se
infla el airbag, pero a pesar de ello, estas abrasiones nunca serán comparables con
las lesiones que se pueden sufrir en caso de no llevar airbag. Estas quemaduras
suelen ser de primer grado y afectan sólo a la capa superficial de la piel. Sin
embargo, si llevas gafas de sol, puedes padecer pequeñas contusiones en aquellas
zonas donde apoyan las gafas.
El airbag lateral reduce las lesiones en cabeza y torso por impacto de las puertas y
la estructura del coche.
- Lesiones por no estar sentado correctamente, tanto el conductor como los
pasajeros. Si estamos mal colocados, ya sea muy cerca o muy lejos, el airbag no
hará su función e incluso puede llegar a agravar las lesiones si estamos muy cerca
del volante. Del mismo modo, el pasajero también puede sufrir lesiones importantes
si está mal sentado, por ejemplo, con las piernas cruzadas o con los pies sobre el
salpicadero. No podemos olvidar que el airbag no es un sustituto del cinturón de
seguridad, por lo que siempre deberemos llevarlo abrochado.
Disminuyendo los efectos del airbag

- Llevar abrochado siempre el cinturón de seguridad.


- Regular el asiento a una distancia correcta del volante, ni muy cerca, ni muy lejos.
- Agarrar el volante siempre por el aro exterior y nunca por dentro.
- Agarrar el volante con las manos separadas entre sí y evitar que el brazo se
interponga entre el sistema del airbag y la cabeza.
- Dejar liberada la zona de inflado del dispositivo de airbag y no colocar ningún
objeto entre éste y el cuerpo.
- Desconectar el airbag siempre que lleves niños en sillas infantiles.
- El pasajero no debe apoyar los pies sobre el salpicadero, ir con el respaldo muy
inclinado o llevar las piernas cruzadas.