Está en la página 1de 161
Seediscussions,stats,andauthorprofilesforthispublicationat: https://www.researchgate.net/publication/242671085

Seediscussions,stats,andauthorprofilesforthispublicationat:https://www.researchgate.net/publication/242671085

Irradiación de frutillas con UV-C: efecto sobre la síntesis de proteínas, degradación de la pared celular y mecanismos de

Article

CITATION

1

3authors:

16 PUBLICATIONS 233 CITATIONS

86 PUBLICATIONS 2,590 CITATIONS

READS

215

86 PUBLICATIONS 2,590 CITATIONS SEEPROFILE READS 215 PedroM.Civello NationalUniversityofLaPlata 77 PUBLICATIONS

77 PUBLICATIONS 2,965 CITATIONS

Someoftheauthorsofthispublicationarealsoworkingontheserelatedprojects:

LEDlightinseedlingproductionandpost-harvestconservationofvegetables:effectofdifferent

wavelengthsonplantmetabolism Viewproject

AllcontentfollowingthispagewasuploadedbyPedroM.Civelloon14April2015.

Theuserhasrequestedenhancementofthedownloadedfile.

Tesis para optar por el títul o de Doctor en Biología Molecu lar y Biotecnol

Tesis para optar por el título de Doctor en Biología Molecular y Biotecnología de la Universidad Nacional de General San Martín

Irradiación de frutillas con UV-C: efecto sobre la síntesis de proteínas, degradación de la pared celular y mecanismos de defensa

Marina A. Pombo

Director: Dr. Pedro Marcos Civello Co-director: Dr. Gustavo Adolfo Martínez

Marcos Civello Co-director: Dr. Gustavo Adolfo Martínez Laboratorio de Bioquímica y Fisiología de la Maduración

Laboratorio de Bioquímica y Fisiología de la Maduración y Senescencia (UB-4) IIB-INTECH (Chascomús)

2009

Los

resultados

mostrados

en

la

presente

Tesis,

han

sido

publicados en

las

siguientes revistas internacionales con referato y actas de congresos:

A.

Revistas internacionales con referato:

“UV-C irradiation delays strawberry fruit softening and modifies the expression of genes involved in cell wall degradation”. Marina A. Pombo; Marcela M. Dotto; Gustavo A. Martínez; Pedro M. Civello. Postharvest Biology and Technology 51 (2009) 141-148.

“Effect of UV-C treatment on defense gene expression and activity in strawberry fruit”. Marina A. Pombo; Hernán G. Rosli; Gustavo A. Martínez; Pedro M. Civello. Manuscrito en preparación.

“Cloning of FaPAL1 gene from strawberry fruit and characterization of its expression and enzymatic activity in two cultivars with different anthocyanin accumulation”. Marina A. Pombo; Gustavo A. Martínez; Pedro M. Civello. Manuscrito en preparación.

B.

Actas de congresos y reuniones científicas con referato:

“Influence of UV-C irradiation on expansin and pectin-methylesterase gene expression in strawberry fruit” Pombo, Marina; Dotto, Marcela; Martínez, Gustavo and Civello, Pedro.

XLI

Reunión Anual de la Sociedad Argentina de Investigación Bioquímica y Biología

Molecular (SAIB). Diciembre de 2005. Pinamar, Buenos Aires, Argentina.

“Efecto del tratamiento UV-C sobre el ablandamiento y la expresión de enzimas de degradación de pared durante la postcosecha de frutilla”. Marina A. Pombo, Gustavo A. Martínez, Pedro M. Civello.

XXVI

Reunión de la Sociedad Argentina de Fisiología Vegetal (RAFV).

Octubre de 2006. Chascomús, Buenos Aires, Argentina.

La expresión de genes involucrados en la degradación de la pared celular en frutilla aumenta durante las primeras horas posteriores al corte del fruto”. Dotto, Marcela C.; Pombo, Marina A.; Martínez, Gustavo A. y Civello, Pedro M. IV Jornadas de Biología y Tecnología de Postcosecha y I Jornadas de Postcosecha

del

Cono Sur.Julio de 2007.

Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Induction of Phenylalanine ammonia lyase in strawberry fruit by UV-C treatment”. Pombo, Marina A.; Martínez, Gustavo A. y Civello Pedro M.

XLIII

Reunión Anual de la Sociedad Argentina de Bioquímica y Biología Molecular

(SAIB). Noviembre de 2007. Mar del Plata, Argentina.

“Efecto del tratamiento con UV-C sobre la expresión y actividad de enzimas de defensa en frutilla”.

Pombo, Marina A.; Rosli, Hernán G.; Martínez, Gustavo A.; Civello, Pedro M. XIII Reunión Latinoamericana XXVII Reunión Argentina de Fisiología Vegetal. Septiembre de 2008. Rosario, Buenos Aires, Argentina.

“Expression of phenylalanine ammonia lyase during ripening of different strawberry cultivars” . Pombo MA, Martínez GA, Civello PM. XLIV Reunión Anual de la Sociedad Argentina de Investigación en Bioquímica y Biología Molecular (SAIB). Noviembre de 2008. Villa Carlos Paz, Córdoba, Argentina.

UV-C treatment on strawberry fruit: effect on gene expresion in different tissues”. Hernán G. Rosli, Marina A. Pombo, P. Marcos Civello and Kevin M. Folta. XX Annual PMCB Workshop. Mayo de 2009. Crystal River, Florida, EEUU.

“Infuencia de la irradiación con UV-C sobre la expresión y actividad de enzimas de defensa en frutilla (Fragaria x ananassa, Duch)”. Marina A. Pombo; Hernán G. Rosli; Gustavo A. Martínez y Pedro M. Civello. V Jornadas Argentinas de Biología y Tecnología Postcosecha. Octubre de 2009. San Pedro, Buenos Aires, Argentina.

“FaPAL expression in fruit tissue of strawberry cultivars with contrasting anthocyanin accumulation”. Pombo, Marina A.; Martínez, Gustavo A. y Civello, Pedro M. XLV Reunión Anual de la Sociedad Argentina de Investigación en Bioquímica y Biología Molecular (SAIB). Noviembre de 2009. San Miguel de Tucumán, Tucumán, Argentina.

 

INDICE

INDICE

A. Introducción general

1

1. Generalidades de los frutos

2

1.1. Origen e importancia biológica

2

1.2. Desarrollo

2

1.3. Maduración

4

2. La Frutilla………………………………………………………………………………………………………………….6

2.1. Clasificación biológica e historia

6

2.2. Morfología de la planta

7

2.3. El fruto y su maduración

9

2.4. Cultivo y productividad

11

3.

Tratamientos postcosecha de los frutos

13

3.1.

Tratamientos físicos

14

3.1.1. Refrigeración

14

3.1.2. Atmósferas modificadas y controladas

15

3.1.3. Aplicaciones de ozono

16

3.1.4. Tratamientos térmicos de alta temperatura

17

4.

Irradiación con UV-C

18

4.1. Propiedades de la radiación UV

29

4.2. Efecto sobre el mantenimiento y la mejora de la calidad en los frutos

21

 

4.2.1.

Influencia sobre procesos asociados a la maduración y senescencia de frutos

21

4.2.1.1. Firmeza

21

4.2.1.2. Color y pigmentos

22

4.2.1.3. Producción de etileno

22

4.2.1.4. Respiración

23

4.2.1.5. Sabor y aroma

23

4.2.1.6. Compuestos antioxidantes

24

 

4.2.2.

Control del decaimiento postcosecha

25

4.3.

Aspectos moleculares y celulares de los tratamientos con UV-C

26

B. Objetivos

29

C. Capítulo I Efecto del tratamiento con UV-C sobre la degradación de la pared celular

 

del fruto

31

1. Introducción

32

1.1.

Composición de la pared celular

32

1.1.1. Celulosa

33

1.1.2. Hemicelulosas

34

1.1.3. Pectinas

35

1.1.4. Proteínas estructurales

36

1.2. Estructura de la pared celular

37

1.3. Proteínas que modifican la pared celular

37

1.3.1. Poligalacturonasas (PGs)

38

1.3.2. Pectato liasas (PLs, EC 4.2.2.2)

39

 

INDICE

1.3.4. Xiloglucano endotransglicosilasas (XETs, EC 2.4.1.207)

40

1.3.5. Expansinas (EXPs)

41

1.3.6. Endo-1,4-β-D glucanasas (EGasas, EC 3.2.1.4)

42

1.3.7. β-D-galactosidasas (β-gals, EC 3.2.1.23)

43

1.3.8. α-L-arabinofuranosidasas (α-L-aras, EC 3.2.1.55)

44

1.3.9. β-D-xilosidasas (β-xils, EC 3.2.1.37)

45

1.3.10. Endo-β-1,4-D-xilanasas (Xasas, EC 3.2.1.8)

46

2.

Resultados

47

2.1. Comparación de la firmeza en frutos controles y tratados con UV-C

47

2.2. Expresión de genes de degradación de la pared celular y efecto del tratamiento con

 

UV-C

48

2.2.1.

Expansinas

 

48

2.2.2.

Expresión de FaCel1 y actividad endo-1,4-β-D-glucanasa

 

50

2.2.2.

Expresión de FaPE1 y actividad pectinmetilesterasa (PME)

 

52

2.2.4.

Expresión de FaPG1 y actividad poligalacturonasa

 

54

3.

Discusión

57

D.

Capítulo

II

Efecto

del

tratamiento

con

UV-C

sobre

la

defensa

contra

patógenos………………………………………………………………………………………………………………63

1.

Introducción

64

1.1. La podredumbre negra causada por Botrytis cinerea

 

64

1.2. Mecanismos de defensa de las plantas

 

68

1.2.1. La vía fenilpropanoide y fenilalanina amonio liasa (PAL)

 

68

1.2.2. Polifenol oxidasa (PPO)

 

69

1.2.3. Peroxidasas

 

70

1.2.4. Proteínas relacionadas a la patogénesis (PRs)

 

71

1.2.4.1. Quitinasas (EC 3.2.1.14)

 

72

1.2.4.2. β-1,3 glucanasas (EC 3.2.1.39)

 

73

1.2.4.3. Proteínas semejantes a osmotinas (Osmotin-like proteins)

 

74

2.

Resultados

75

2.1.

Inoculación de frutos con Botrytis cinerea

 

75

2.2. Efecto del tratamiento con UV-C sobre la expresión de genes relacionados a la

 

defensa

76

2.2.1. Fenilalanina amonio liasa (PAL) y proteína semejante a osmotina (OLP)

76

2.2.2. Quitinasas

78

2.2.3. β-1,3 glucanasa

79

2.2.4. Polifenoloxidasa (PPO)

81

2.2.5. Peroxidasas

82

3.

Discusión

84

E. Capítulo III Caracterización de fenilalanina amonio liasa (PAL) en variedades con diferente acumulación de antocianinas……………………………………………………………… 88

1.

Introducción

89

1.1. Las antocianinas

89

1.2. Síntesis de antocianinas a través de la vía fenilpropanoide

90

INDICE

2.1. Clonado y caracterización del ADNc completo correspondiente a una PAL de frutilla 94

2.2. Expresión de FaPAL1 en diferentes tejidos de frutilla

97

2.3. Fenilalanina amonio liasa (PAL) en variedades con diferentes acumulación de

antocianinas

97

2.3.1. Acumulación de pigmentos (antocianinas) en Camarosa y Toyonoka

97

2.3.2. Expresión de FaPAL1 durante la maduración de Camarosa y Toyonoka

99

2.3.3. Actividad PAL durante la maduración de ambas variedades

101

2.4. Fenilalanina amonio liasa en variedades de frutilla con acumulación diferencial de

102

2.4.1. Acumulación de antocianinas en los tejidos externos e internos de frutos de las

102

2.4.2. Expresión de FaPAL1 en tejidos externos e internos de las variedades Toyonoka y

104

2.4.3. Actividad PAL en tejidos externos e internos de las variedades Camarosa y

pigmentos de distintos tejidos del fruto

variedades Camarosa y Toyonoka

Camarosa

 

Toyonoka

105

3.

Discusión

107

F.

Consideraciones finales

112

G.

Materiales y Métodos

115

1.

Material Vegetal

116

2.

Tratamiento con UV-C

116

3.

Determinación de la firmeza

117

4.

Inoculación de frutos con Botrytis cinerea

117

5.

Extracción de ARN total

118

6.

Electroforesis de ARN en geles de agarosa-formaldehído y transferencia a

membranas

118

7.

Northern blot

119

7.1. Prehibridización de las membranas

119

7.2. Preparación de sondas

119

7.2.1. Genes que codifican proteínas de degradación de la pared celular

121

7.2.2. Genes relacionados a mecanismos de defensa

121

7.3 Marcado radiactivo de las sondas

121

7.4. Hibridación de las membranas

122

7.5. Hibridación de las membranas con sonda para ARNr 18S

122

8. Transcripción reversa (RT)

122

9. Análisis de expresión por RT-PCR semicuantitativa

123

9.1.

Expresión de FaPE1

123

10.

Visualización de ADN en geles de agarosa

125

11.

Purificación de fragmentos de ADN a partir de geles de agarosa

125

12.

Ligación de productos de PCR

125

13.

Preparación de células competentes

125

14.

Transformación de células competentes

126

15.

Extracción de ADN plasmídico

126

16.

Análisis de plásmidos por restricción

127

17.

Obtención de ADNc completo de PAL

127

 

INDICE

17.2.

Reacciónes de 5’RACE

128

18. Actividades enzimáticas

128

18.1.

Enzimas de degradación de la pared celular

128

18.1.1. Endo-β-1,4-glucanasa

128

18.1.2. Poligalacturonasa

129

18.1.3. Pectinmetilesterasa

129

18.2.

Enzimas relacionadas a mecanismos de defensa

130

18.2.1. Fenilalanina amonio liasa (PAL)

130

18.2.2. Quitinasa

130

18.2.3. β-1,3 glucanasa

131

18.2.4. Polifenoloxidasa (PPO)

131

18.2.5. Peroxidasa

131

APÉNDICE

132

H.

Bibliografía

133

INTRODUCCIÓN GENERAL

Introducción general

1. Generalidades de los frutos

1.1. Origen e importancia biológica

INTRODUCCIÓN GENERAL

Una vez producida la fecundación de los óvulos, y al mismo tiempo en que éstos se transforman en semillas, se desarrolla el fruto. En sentido estricto el fruto es el ovario maduro conteniendo las semillas (Valla 1995). El carpelo, u órgano reproductor femenino

que encierra los óvulos, es una de las mayores innovaciones evolutivas de las plantas que poseen flores. En las gimnospermas, el grupo más antiguo de plantas vivientes que producen semillas, los óvulos generalmente se encuentran como estructuras desnudas que se desarrollan en las axilas de ciertos órganos derivados de las hojas. En cambio, en las plantas más recientes que poseen flores o angiospermas, los óvulos están encerrados y protegidos por órganos reproductivos femeninos especializados llamados carpelos. Además de su función protectora de los óvulos, los carpelos les confieren numerosas ventajas a las plantas. Por un lado, los tejidos superiores de los carpelos que forman el estigma, están adaptados para una eficiente captura del polen. En algunos casos, también proveen un mecanismo selectivo sobre el polen, previniendo la polinización entre especies diferentes o la autopolinización, favoreciendo de este modo la polinización cruzada. Una vez capturado el polen, el mismo es guiado a través de los tejidos del carpelo hasta los óvulos no fertilizados. Después de la fertilización, el tejido carpelar sufre diferentes cambios en su desarrollo que lo transforman en un fruto, el cual protege el desarrollo de las semillas y posteriormente contribuye a la dispersión de las mismas por diversos mecanismos dependiendo de la especie. Todas estas razones hacen de los carpelos una de las principales características que llevaron al gran éxito evolutivo de las angiospermas, las cuales se diversificaron a partir de un ancestro común hace aproximadamente 160 millones de años, hasta formar un grupo de cerca de 300.000 especies vivientes en la actualidad (Scutt y col. 2006).

1.2. Desarrollo

La relación ontogenética entre los frutos y las hojas es evidente, ya que en las flores, el ovario indiferenciado está formado por células parenquimáticas, hacecillos vasculares y dos capas de células epidérmicas, una interna y otra externa. Durante el

INTRODUCCIÓN GENERAL

desarrollo del fruto, las paredes del ovario formarán el pericarpio, el cual está compuesto

por tres diferentes capas: el endocarpo (desarrollado a partir de la epidermis superior del

carpelo), el mesocarpo (formado a partir del mesófilo) y el exocarpo (desarrollado a partir

de la epidermis inferior). De esta manera, el carpelo puede ser visto como una hoja

modificada que se pliega formando una estructura tubular que encierra los óvulos.

Tomando como principal ejemplo y modelo de estudio al tomate (Solanum

lycopersicum), el desarrollo temprano de la mayoría de los frutos puede ser dividido en

tres fases (Figura 1) (Gillaspy y col. 1993). La primera de ellas comienza después de la

apertura floral (antesis) e involucra la fertilización, el desarrollo del ovario y la

preparación para desencadenar la futura división celular y desarrollo del fruto, etapas que

en conjunto se denominan de establecimiento del fruto (“fruit set”). La presencia de

óvulos fertilizados generalmente inicia el desarrollo del ovario para convertirse en fruto.

inicia el d esarrollo del ovario para convertirse en fruto. Figura 1: Fases del desarrollo del

Figura 1: Fases del desarrollo del fruto de tomate Adaptado de Gillaspy y col. (1993).

En la segunda fase, el crecimiento del fruto se debe principalmente a la división

celular. En esta etapa, las células son pequeñas, comprimidas y ricas en sustancias

citoplasmáticas con pequeñas vacuolas. La proliferación y diferenciación celular que se da

en los tejidos del fruto están temporalmente coordinadas con el desarrollo temprano de

la semilla y del embrión.

Después del período de división celular, el tamaño del fruto aumenta

principalmente por un incremento en el volumen celular (fase III). La expansión celular

generalmente incrementa el tamaño del fruto 100 veces o más. Durante esta etapa del

desarrollo se produce también la maduración del embrión. Esta última fase lleva a la

inducción de la dormancia de la semilla, que se caracteriza por la acumulación de

INTRODUCCIÓN GENERAL

productos de almacenamiento, la supresión de la germinación precoz, y la adquisición de

la tolerancia a la desecación y a la pérdida de agua. Cabe destacar que diferentes tipos de

frutos muestran variaciones a este programa general de desarrollo. Como mencionamos anteriormente, desde el punto de vista anatómico el fruto es el ovario maduro, pero en algunos casos el fruto se desarrolla a partir de componentes extracarpelares como el cálix, receptáculo, brácteas o el tubo floral (base fusionada de los órganos florales). Ejemplos de estos frutos son: frutillas, ananás, moras, manzanas y

peras.

1.3. Maduración La maduración podría definirse en términos generales como la suma de cambios bioquímicos y fisiológicos que ocurren al final del desarrollo de los frutos, transformándolos en órganos atractivos para el consumo por parte de organismos que ayudan en la liberación y dispersión de las semillas (Giovannoni 2001). Estos cambios, aunque son variables entre las especies, generalmente incluyen modificaciones del color

a través de alteraciones en el contenido de clorofila, carotenoides y/o acumulación de

flavonoides; modificación en la textura por medio de cambios en la turgencia celular y la estructura y metabolismo de la pared celular; modificación de azúcares, ácidos y volátiles, que afectan la calidad nutricional, el sabor y el aroma; y aumento de la susceptibilidad a patógenos oportunistas (comúnmente asociada a la pérdida de integridad de la pared celular) (Giovannoni 2004). Los frutos maduros pueden clasificarse en secos o carnosos, según la consistencia final del pericarpio. En el caso de los frutos carnosos, éstos maduran de acuerdo a la definición anteriormente desarrollada; en cambio, los frutos secos maduran a través de un proceso más parecido al que ocurre durante la senescencia de las hojas. Los frutos secos se clasifican en dehiscentes o indehiscentes dependiendo de si se abren o se mantienen cerrados durante la etapa final de liberación de las semillas (Valla 1995). Aunque los frutos secos se encuentran en una gran variedad de especies de plantas, los estudios de desarrollo y maduración se han focalizado principalmente en los frutos carnosos, debido fundamentalmente a su importancia en la dieta humana.

INTRODUCCIÓN GENERAL

VM R RM
VM
R
RM

Figura 2: Cambios que ocurren durante el desarrollo y maduración de un fruto climatérico (tomate). Las diferentes curvas muestran los cambios relativos en la división celular, expansión celular, respiración, síntesis de etileno, ablandamiento y acumulación de carotenoides. a, antesis; VM, verde maduro; R, rojizo; RM, rojo maduro; dpa, días post-antesis. Adaptado de Giovannoni (2004)).

Existen dos grupos principales en la clasificación de la maduración de los frutos

carnosos: climatéricos y no-climatéricos. Los frutos climatéricos, por ejemplo tomate,

zapallo, palta, banana, durazno, ciruela y manzana, sufren un incremento en la

respiración y biosíntesis de etileno durante la maduración, particularmente al inicio de la

misma (Figura 2) (Lelièvre y col. 1997). En cambio, los frutos no-climatéricos, como

frutilla, uva y los cítricos, no presentan un aumento marcado en la respiración ni en la

producción de etileno al inicio de la maduración. Poco se conoce de las diferencias a nivel

molecular que separan a los frutos climatéricos de los no-climatéricos. Además, es

interesante destacar que variedades pertenecientes a una misma especie (ej.: diferentes

cultivares de melón) (Perin y col. 2002) o especies estrechamente relacionadas (ej.: melón

y sandía) pueden incluir formas de maduración climatéricas y no climatéricas.

En los últimos años se ha develado que algunos de los genes que controlan el

desarrollo y la maduración del fruto están íntimamente relacionados a factores

reguladores involucrados en la modulación del desarrollo de órganos florales (Seymour y

col. 2008). Los más estudiados hasta el momento han sido los genes MADS box de

Arabidopsis y de tomate. La existencia de genes MADS box que regulan la maduración,

tanto en tomate como en frutilla, sugeriría la existencia de mecanismos reguladores

INTRODUCCIÓN GENERAL

compartidos tempranamente entre ambas especies, climatéricas y no-climatéricas (Vrebalov y col. 2002). Sin embargo, hasta el momento no se conoce el rol de de estos factores de transcripción en frutos no-climatéricos, como es el caso de frutilla.

2. La frutilla

2.1. Clasificación biológica e historia

Las frutillas pertenecen al género Fragaria, el cual se encuentra dentro de la familia Rosacea. Esta familia abarca más de 100 géneros y más de 3000 especies de plantas económicamente importantes, incluidos muchos árboles con frutos (manzana, durazno, cereza), frutales herbáceos (frutilla, zarzamora), plantas ornamentales (rosa, Crataegus), y otros cultivos utilizados para la producción de madera (cerezo) (Shulaev y col. 2008). La familia Rosacea fue dividida tradicionalmente en cuatro subfamilias de acuerdo al tipo de fruto presente: Rosoideae (Rosa, Fragaria, Potentilla y Rubus), donde el fruto es un aquenio; Prunoideae (Prunus), con la drupa como fruto; Spiraeoideae (Spiraea), donde el fruto puede ser un folículo o una cápsula; y Maloideae (Malus, Pyrus y Cotoneaster), con el pomo como fruto. Actualmente, y después de análisis filogenéticos combinados con análisis de secuencias, se divide a la familia sólo en tres subfamilias: Dryadoiseae, Rosoideae y Spiraeoideae, poniéndose menos énfasis en el tipo de fruto producido (Shulaev y col. 2008). En cuanto al género Fragaria, el mismo contiene 23 especies que varían en los niveles de ploidía. Se pueden encontrar especies que son diploides, triploides, octaploides, hexaploides, tetraploides y decaploides (Folta y Davis 2006). La especie de frutilla cultivada hoy en día (Fragaria x ananassa) es octaploide (2n = 8x = 56 cromosomas), y es un descendiente directo de dos especies naturales, también octaploides, nativas de América: F. chiloensis y F. virginiana. Fragaria chiloensis es una especie trioica (en una misma población hay una mezcla de igual cantidad de plantas femeninas, masculinas y hermafroditas), de la cual solo las plantas femeninas fueron tomadas de Chile e introducidas en Europa en el año 1714 por el capitán francés Amedeé Francois Frezier, a su regreso a Francia después de cumplir una misión de espionaje de las fortificaciones españolas en Chile. Dicho explorador llevó consigo cinco plantas femeninas desde Penco, donde era cultivada por los aborígenes mucho antes de la llegada de los

INTRODUCCIÓN GENERAL

españoles. La introducción de esta planta intentaba contribuir a la obtención de frutos de mayor tamaño, los cuales eran desconocidos por los agricultores europeos de esa época. Sin embargo, las plantas no produjeron ningún fruto debido su unisexualidad. El polen parental en el linaje inicial de F. x ananassa provino de F. virginiana. El lugar y el momento en que se originó la cruza fueron documentados por Duchesne. Este nuevo híbrido producía frutos grandes, dulces y sabrosos a partir de los cuales se hicieron cultivos extensivos y selección, dando origen a las variedades modernas de frutilla (Folta y Davis 2006).

2.2. Morfología de la planta

La planta de frutilla es herbácea, perenne y tiene forma de roseta. El tallo, llamado corona, posee entrenudos muy cortos y nudos en donde se insertan las hojas y las yemas axilares. Las hojas son pinnadas, formadas por tres folíolos (trifoliada) y un largo pecíolo de 10 a 20 cm de longitud que termina en el nudo del tallo. En la axila de las hojas se forman yemas que, dependiendo de las horas de luz y de la temperatura, darán origen a

estolones o inflorescencias. Los estolones son tallos modificados rastreros que sirven para la propagación vegetativa de la planta. Los mismos están formados por dos entrenudos y una yema terminal que al desarrollarse forma una nueva planta. El sistema radicular se compone de raíces primarias y secundarias de aspecto fibroso que surgen de la corona próxima a la superficie del suelo (Figura 3).

INTRODUCCIÓN GENERAL

INTRODUCCIÓN GENERAL Figura 3: Morfología de la planta de frutilla (Fragaria x ananassa, Duch). Adaptado de

Figura 3: Morfología de la planta de frutilla (Fragaria x ananassa, Duch). Adaptado de Strand (1994)).

Las flores se reúnen en racimos de color blanco, con 9 a 12 flores por

inflorescencia. Pueden existir plantas con flores femeninas o masculinas, pero por lo

general son todas hermafroditas. Cada una de ellas consta de un cáliz, compuesto

normalmente de 6 sépalos; una corola compuesta de 6 pétalos; numerosos estambres

insertos en la base del receptáculo, y sobre él los pistilos dispuestos en espiral (Figura 4).

INTRODUCCIÓN GENERAL

INTRODUCCIÓN GENERAL Figura 4: Morfología de la flor de frutilla (Fragaria x ananassa, Duch). Adaptado de

Figura 4: Morfología de la flor de frutilla (Fragaria x ananassa, Duch). Adaptado de Strand (1994).

2.3. El fruto y su maduración

Desde el punto de vista botánico, la frutilla es un falso fruto, del tipo de los frutos

agregados, denominado conocarpo, que se origina a partir de los tejidos del receptáculo

floral (parte carnosa y comestible del fruto), en la superficie del cual se encuentran los

verdaderos frutos o aquenios (Valla 1995). Los aquenios se encuentran embebidos en la

superficie del receptáculo globoso, de forma espiralada, y cada uno de ellos posee una

sola semilla (uniseminados). Se conectan al interior del receptáculo a través de haces

vasculares que le permiten el intercambio de diversas sustancias, incluidas hormonas y

distintos nutrientes. El aquenio maduro está formado por un pericarpio duro y

relativamente grueso, una fina testa, una capa simple de endosperma, y un pequeño

embrión. La formación del embrión se completa a los 10 días post-antesis (Perkins-Veazie

1995).

El receptáculo está compuesto por una región medular que forma el cilindro

central, una corteza de células parenquimatosas y una o dos capas exteriores de células

epidérmicas (Perkins-Veazie 1995).

Al comienzo del desarrollo los frutos son de color verde debido a la presencia de

clorofilas; durante el transcurso de la maduración se produce la degradación de estos

pigmentos, simultáneamente con una gran acumulación de antocianinas. En frutilla, a

diferencia de tomate, existe una superposición entre el desarrollo y la maduración debido

a que el crecimiento del fruto continúa aún cuando la degradación de clorofilas está muy

avanzada y ya ha comenzado la síntesis de antocianinas. De esta manera, basándose en

INTRODUCCIÓN GENERAL

el tamaño y el color superficial, los frutos pueden ser clasificados en: verdes (pequeños o

grandes), blancos y, de acuerdo al porcentaje de color rojo superficial, en 25, 50, 75 y

100% rojo. Una vez que toda la superficie se torna roja el fruto sigue acumulando

antocianinas y alcanza un estadio de sobremadurez (Figura 5).

VP

VG

BL

25%R

50%R

75%R

100%R

SM

de sobremadurez (Figura 5). VP VG BL 25%R 50%R 75%R 100%R SM Figura 5: Clasificación en

Figura 5: Clasificación en los diferentes estadios de madurez de frutilla. VP, verde pequeño; VG, verde grande; BL, blanco; 25 a 100%R, 25 a 100% de superficie roja, respectivamente; SM, sobremaduro.

La frutilla es clasificada desde el punto de vista fisiológico como un fruto no-

climatérico, ya que es capaz de madurar sin que se observe un incremento marcado de la

respiración y en ausencia de un aumento en la producción de etileno. Esta hormona

gaseosa se produce en muy baja cantidad a lo largo del desarrollo del fruto (Knee y col.

1977) y su rol en la maduración ha sido motivo de controversias. Mientras que algunos

autores descartan que el etileno intervenga en la regulación de la maduración de frutilla

(Given y col. 1988a), otros investigadores han propuesto que esta hormona ejerce un

efecto en la maduración de estos frutos (El-Kazzaz y col. 1983; Jiang y col. 2001; Trainotti

y col. 2005; Mukkun y Singh 2009). En cambio, se le ha atribuido a las auxinas gran

importancia en la regulación del desarrollo y la maduración de estos frutos. A medida que

los aquenios maduran, se produce la síntesis de auxinas que luego son translocadas de

forma basipétala, a través del floema, hacia el pedúnculo (Perkins-Veazie 1995). Durante

los estadios tempranos del desarrollo (frutos verdes), las auxinas sintetizadas por los

aquenios promueven el crecimiento y expansión del fruto (Nitsch 1950). Posteriormente,

la concentración de auxinas libres en el receptáculo disminuye, y se ha propuesto que

este descenso es el principal factor que estimula la maduración del fruto. En ensayos en

los cuales se retiraron los aquenios de una de las mitades de un fruto en estadio verde, se

observó una aceleración de la maduración (evidenciada por un aumento en la cantidad de

INTRODUCCIÓN GENERAL

antocianinas, aumento en la actividad fenilalanina amonio liasa (PAL), disminución de la firmeza y del contenido de clorofilas) en la mitad deaquenada respecto de la otra mitad intacta utilizada como control (Given y col. 1988a). Aparentemente, esta acción coordinada entre los aquenios y el receptáculo sería parte de un mecanismo que permitiría asegurar que la maduración del aquenio sea previa a la del receptáculo. Esta teoría estaría avalada por el hecho de que la declinación en los niveles de auxinas inicia la maduración induciendo la síntesis de varios ARN mensajeros asociados a este proceso (Manning 1994).

2.4. Cultivo y Productividad

La frutilla pertenece a un grupo denominado “frutos blandos” o berries, junto con frambuesas, grosellas, moras, arándanos, etc. (Green 1971). Este grupo está formado por frutos de distintas especies que comparten características comunes, tales como su pequeño tamaño, textura delicada, coloración intensa y una vida útil postcosecha breve. Los frutos frescos son muy apreciados por los consumidores, sin embargo una parte importante de la producción es destinada al procesamiento para la obtención de jaleas, dulces, yogures, salsas, etc. Dentro de este grupo de frutos blandos, las frutillas son las de mayor importancia económica a nivel mundial. Al analizar los datos obtenidos por la FAO (FAOSTAT, 2009) con respecto a la producción mundial de frutillas, se puede observar un incremento continuo en los últimos treinta años (1978-2007) (Figura 6). De acuerdo a esta organización, Estados Unidos es el primer país productor de frutilla con 1.133.703 Tn correspondientes al año 2007 (Tabla I). Esto representa el 30% de la producción mundial para ese período de tiempo. Su cultivo se ha extendido también ampliamente en Europa, abarcando países como España, Polonia, Alemania, Reino Unido, Italia, Francia, Países Bajos, Ucrania y Bélgica. En el caso de Asia, los principales representantes son Turquía, Rusia y Corea. El principal país productor de frutilla de América del Sur es México, el cual se encuentra séptimo en la lista de los veinte mayores productores del mundo, mientras que Chile y Colombia figuran en las posiciones 18 y 20 de esta lista, respectivamente (Tabla I).

INTRODUCCIÓN GENERAL

Tabla I: Principales productores mundiales de frutilla. Datos obtenidos de FAOSTAT correspondientes al año 2007.

PAÍSES

PRODUCCIÓN EN Tn

1 Estados Unidos

1.133.703

2 España

263.900

3 Turquía

250.316

4 Fed. Rusia

230.400

5 Rep. Corea

203.227

6 Japón

193.000

7 México

176.396

8 Polonia

174.578

9 Alemania

158.658

10 Egipto

104.000

11 Marruecos

100.000

12 Reino Unido

87.200

13 Italia

57.670

14 Francia

46.900

15 Países Bajos

43.000

16 Belarús

41.800

17 Ucrania

40.700

18 Chile

40.000

19 Bélgica

40.000

20 Colombia

39.996

4500 4000 3500 3000 2500 2000 1500 1980 1985 1990 1995 2000 2005 Producción mundial
4500
4000
3500
3000
2500
2000
1500
1980
1985
1990
1995
2000
2005
Producción mundial
(miles de Tn)

Año

Figura 6: Producción mundial de frutillas en los últimos 20 años. Datos obtenidos de FAOSTAT, 2009.

INTRODUCCIÓN GENERAL

En la Argentina se produjeron 8.850 Tn de frutilla en el año 2007 (FAOSTAT, 2009). Las principales regiones productoras son Coronda, en la provincia de Santa Fe con una superficie cultivada de aproximadamente 450 hectáreas; y Lules y Tafí del Valle en Tucumán, las cuales poseen características agroclimáticas ideales para la producción de frutilla en invierno. El resto de la producción se distribuye en Salta, Jujuy, Misiones, Corrientes y Buenos Aires. Algo interesante para analizar son los datos disponibles de lo que la FAO denomina “desperdicios”, definidos como las cantidades de producto que se pierden entre el momento en que se registra la producción y su llegada al hogar, es decir, durante el almacenamiento y el transporte. Según estos registros, se perderían entre un 0,5 y un 48% de la producción de frutilla en el período postcosecha. Esto representa pérdidas económicas de entre 8 y 105 millones de dólares anuales. En la Argentina, estas pérdidas corresponden a un 7% de la producción anual. Existen numerosas variables que influyen en el aumento o disminución de este índice, como por ejemplo el porcentaje de frutos que se exportan o que se destinan al mercado interno, la cantidad de producción comercializada como fruta fresca o procesada, y las técnicas de manejo y conservación del fruto una vez cosechado. Este último factor es de crucial importancia para disminuir las pérdidas postcosecha, y de ahí el interés por diseñar estrategias y tratamientos adecuados que permitan una mejor y mayor conservación de los frutos hasta el momento de su consumo.

3. Tratamientos postcosecha de los frutos

Los frutos carnosos son productos altamente perecederos una vez que han sido cosechados. Existen varias causas que provocan estas pérdidas en el periodo postcosecha de un fruto, incluyendo factores pre-cosecha, variedad, técnicas inadecuadas de recolección, mal manipuleo, almacenamiento con otros productos incompatibles,

incremento en la concentración de etileno durante el almacenamiento, senescencia, infecciones causadas por bacterias y hongos, etc. Históricamente, estas pérdidas, sobre todo aquellas causadas por patógenos, trataron de subsanarse con la utilización de productos químicos sintéticos, tales como insecticidas y fungicidas. Estos métodos son los más populares entre los productores debido fundamentalmente a su bajo costo relativo y fácil aplicación. A pesar de estas

INTRODUCCIÓN GENERAL

ventajas, se conocen numerosos efectos nocivos de estos compuestos sobre la salud humana debido a que son potenciales agentes carcinogénicos, teratogénicos y tóxicos, además de ser posibles contaminantes del medio ambiente. Asimismo, su uso excesivo genera gran acumulación de residuos y favorece la proliferación de cepas resistentes. En los últimos años ha surgido un nuevo concepto de calidad, dado que los consumidores no solo valoran a los productos por sus características de sabor, aroma y aspecto visual, sino que también buscan alimentos libres de toxinas e inocuos para la salud, a la vez que demandan, cada vez más, frutos producidos mediante una agricultura sustentable y de bajo impacto sobre el medio ambiente (González-León y Valenzuela Quintanar 2007). Como opción de los tratamientos con agentes químicos, surge una amplia variedad de tecnologías saludables para los consumidores y amigables con el medio ambiente englobadas bajo el nombre de tratamientos físicos.

3.1. Tratamientos físicos

Entre los llamados “tratamientos físicos” que se utilizan para prolongar la vida postcosecha de los frutos y vegetales se encuentran la refrigeración, las aplicaciones de ozono, las atmósferas modificadas y controladas, los tratamientos térmicos de alta temperatura y la irradiación con UV-C.

3.1.1. Refrigeración La refrigeración es una tecnología ampliamente utilizada para el almacenamiento y transporte de los productos vegetales; la misma permite retrasar la pérdida de calidad de los alimentos perecederos debido a que disminuye la actividad biológica del producto. Además, las bajas temperaturas provocan un lento crecimiento y dispersión de los microorganismos patógenos (Kader y col. 2002). Durante el almacenamiento, los frutos deben mantenerse dentro de un estrecho rango de temperatura de ± 1 °C de la temperatura deseada para el almacenaje; por debajo de este rango óptimo algunos productos, especialmente aquellos provenientes de climas tropicales, pueden sufrir daño por frío, y por encima se acorta la vida en bandeja del producto. Por otro lado, un rápido enfriamiento de los frutos y un almacenamiento

INTRODUCCIÓN GENERAL

con pocas fluctuaciones en la temperatura son esenciales para una buena preservación de los mismos. El enfriamiento inicial de los productos a temperaturas cercanas a las óptimas para el almacenamiento se puede realizar utilizando diferentes métodos, entre los cuales se incluye: cámaras de enfriado, enfriamiento por aire forzado, hidro-enfriamiento, empaquetamiento con hielo, y enfriamiento al vacío. Si bien algunos productos pueden ser enfriados utilizando varios de estos métodos, la mayoría responde mejor solamente a uno o dos de los mencionados anteriormente.

3.1.2. Atmósferas modificadas y controladas

Tanto las atmósferas modificadas como las controladas involucran usualmente la utilización de una atmósfera con una concentración reducida de oxígeno y/o concentración elevada de dióxido de carbono. Ambas atmósferas difieren en su constitución de la del aire normal, pero la diferencia entre ambas tecnologías reside en que la composición de las atmósferas controladas es estrictamente regulada y permanece prácticamente constante durante el tiempo de almacenamiento, mientras que en el caso de las atmósferas modificadas esta composición puede variar durante dicho período. Estas tecnologías son ampliamente usadas para el almacenamiento, transporte y embalaje de varios tipos de alimentos, siendo muy variables los parámetros óptimos utilizados para cada tipo de producto. La atmósfera empleada dependerá de: el propósito de uso, la edad fisiológica del producto, la temperatura, la duración del tratamiento, y la relación costo-beneficio. El uso de atmósferas modificadas y controladas proporciona distintos beneficios para la conservación de productos frutihortícolas, incluyendo: retardo de los procesos metabólicos como maduración y senescencia; retardo en la pérdida de componentes nutricionales; control del decaimiento; control de insectos; disminución de algunos desordenes fisiológicos, como el desarrollo de daño por frío (Yahia 2007). Por otro lado, muchos factores deben ser considerados cuando se evalúa la potencial aplicación de atmósferas modificadas o controladas, entre los cuales se pueden citar la calidad y el valor del producto, razón de uso, disponibilidad de tratamientos alternativos, competencia con otras regiones productoras, tipo de mercado (local, distante, de exportación), y el tipo de tecnologías pre y post-cosecha disponibles en la región. Un fruto

INTRODUCCIÓN GENERAL

cuya conservación depende fundamentalmente del uso de atmósferas controladas es la manzana. Algunas de las razones que justifican su uso se deben a que tiene un valor elevado, se produce en grandes cantidades y se caracteriza por tener respiración climatérica y larga vida postcosecha. De hecho, la primera cámara de almacenamiento con atmósfera controlada fue construida para manzanas en Inglaterra en el año 1929 (Yahia 2007). En menor medida, esta tecnología también se utiliza para la conservación de peras y kiwis. Aunque las atmósferas controladas permiten una conservación prolongada y un control preciso de la composición de gases, su implementación es costosa y requieren continuo monitoreo e instrumentación adecuada. Alternativamente, con el desarrollo de diferentes tipos de membranas para envoltorios se puede acceder a la producción de atmósferas modificadas como una mejor opción para la prolongación de la vida postcosecha, inclusive utilizando embalaje al vacío (Rai y Paul 2007). En todos los casos, es necesario evitar grandes fluctuaciones en la temperatura, para no incrementar la respiración que a su vez trae aparejados otros efectos no deseados como la fermentación, el desarrollo de patógenos y la condensación de agua en el producto (Brecht y col. 2003). En conclusión, tanto las atmósferas modificadas como las controladas pueden ser usadas para complementar a la refrigeración durante el almacenamiento, el empaquetado y el transporte de diversos productos. Además, esta combinación de bajas concentraciones de oxígeno y altas concentraciones de dióxido de carbono con bajas temperaturas tienen un efecto positivo sobre el control del decaimiento de los frutos y vegetales (Yahia 2007).

3.1.3. Aplicaciones de Ozono

El ozono (O 3 ) es un gas que se genera naturalmente en la atmósfera cuando la molécula de oxígeno (O 2 ) se rompe formando radicales libres de oxígeno por acción de la radiación ultravioleta (UV). Esta molécula es un fuerte agente oxidante con una potente actividad antimicrobiana, y por lo tanto posee numerosas aplicaciones potenciales en industrias relacionadas con la agricultura y la producción de alimentos. El ozono destruye a los microorganismos a través de una progresiva oxidación de sus componentes celulares vitales, previniendo el crecimiento de los mismos y de esta manera extendiendo la vida

INTRODUCCIÓN GENERAL

en bandeja de muchos frutos y vegetales (Artés y col. 2009). Principalmente, dos mecanismos de acción del ozono sobre los microorganismos han sido identificados. El primero consiste en la oxidación de los grupos sulfidrilos y amino ácidos que forman parte de enzimas, proteínas y péptidos. El segundo, es la oxidación de ácidos grasos poli- insaturados a peróxidos, lo cual provoca el desmantelamiento de las membranas celulares y la consecuente disrupción celular con liberación de su contenido (Guzel- Seydim y col. 2004). La aplicación de este agente puede efectuarse de dos formas diferentes, como gas

o disuelto en agua. Frecuentemente, la utilización de ozono en agua se describe como una alternativa al uso de hipoclorito de sodio o de calcio desde el punto de vista de la desinfección, aunque la ventaja más significativa del ozono es que éste se descompone rápidamente a oxígeno sin dejar residuos en el producto tratado (Palou y col. 2007). Por

otro lado, debido a su naturaleza altamente reactiva y oxidante, las aplicaciones de ozono también pueden causar modificaciones fisiológicas en los productos y por lo tanto afectar

la calidad de los mismos. Dependiendo de su tolerancia, de la dosis de ozono, del tiempo

de exposición y de las condiciones ambientales durante la exposición, este gas puede o no

ser perjudicial (Palou y col. 2007). Además, como todo agente oxidante, si existen exposiciones a altas concentraciones por un determinado tiempo, es potencialmente perjudicial para la salud del personal que lo manipula.

3.1.4. Tratamientos térmicos de alta temperatura

Los tratamientos térmicos resultan de interés como alternativa o complemento de los tratamientos químicos tradicionales durante la postcosecha y han sido utilizados por

más de un siglo para controlar patógenos (Grondeau y Samson 1994). La aplicación de los mismos puede realizarse utilizando agua caliente, vapor o aire caliente (Fallik 2007). Los tratamientos con agua caliente se utilizaron inicialmente para el control de insectos, pero luego su uso se extendió al control de hongos patógenos. Existen dos maneras comerciales de aplicación de estos tratamientos: inmersión en agua caliente y tratamientos con rociadores. En este último caso se emplean máquinas que rocian agua caliente y que pueden adicionarse a las líneas tradicionales de clasificación y acondicionamiento de frutos (Fallik 2004). Generalmente, la duración del tratamiento es

INTRODUCCIÓN GENERAL

muy breve (unos pocos segundos o minutos), dado que el agua líquida posee una capacidad de transferencia térmica mayor que el aire. Los tratamientos con vapor consisten en colocar los frutos en contacto con aire saturado con vapor de agua a temperaturas entre 40 y 50 °C, con el fin de eliminar huevos y larvas de insectos. La transferencia de calor es aún más elevada que cuando se utiliza agua caliente, ya que se produce principalmente por la condensación de vapor de agua sobre la superficie fría del fruto. Después del tratamiento, el producto es enfriado inmediatamente (Fallik 2007). En el caso de la utilización de aire caliente, se colocan los frutos en cámaras de calentamiento con o sin aire forzado. El proceso de calentamiento con aire es más lento que en el caso de los tratamientos con agua o con vapor, lo que conlleva a la realización de tratamientos más extensos. En términos generales, para estos tratamientos se utilizan mayores temperaturas y tiempos de exposición más prolongados, sin embargo, estos parámetros deben ser ajustados de acuerdo al tamaño y tipo de producto a tratar (Fallik

2007).

En general, los tratamientos térmicos de alta temperatura producen varios efectos benéficos en los productos, por lo que pueden utilizarse para: el control de insectos; la reducción del ataque de patógenos; la disminución de alteraciones fisiológicas, como por ejemplo el daño por frío, las escaldaduras superficiales y el pardeamiento superficial; y para retrasar los procesos de maduración y senescencia. Todos estos efectos mejoran la calidad de los productos tratados y extienden su vida postcosecha a través de un proceso inocuo para el producto, la salud y el medio ambiente.

4. Irradiación con UV-C

Los tratamientos con UV-C consisten en exponer los productos hortícolas por cierto período de tiempo bajo un banco de lámparas de UV, con un máximo de emisión a 254 nm. Aunque la luz UV a altas dosis es perjudicial para los seres vivos, a bajas dosis genera diversos efectos benéficos, como por ejemplo inducción de resistencia a enfermedades, retraso de la maduración y mejora de atributos que le aportan una mayor calidad a los productos (Charles y Arul 2007). Este fenómeno biológico se denomina “hormesis” y, en otras palabras, se refiere a la utilización de un agente que normalmente

INTRODUCCIÓN GENERAL

es perjudicial para los seres vivos, pero que en bajas dosis permite obtener un efecto

benéfico (Shama y Alderson 2005; Charles y Arul 2007).

4.1. Propiedades de la radiación UV

La radiación UV tiene una mayor energía que la luz visible y es considerada no

ionizante, aunque bajo condiciones específicas puede ionizar determinado tipo de

moléculas, como por ejemplo la molécula de agua (Kovács y Keresztes 2002). Este tipo de

radiación ocupa el rango de longitudes de onda entre los rayos X (200 nm) y la luz visible

(400 nm) (Bintsis y col. 2000), y puede subdividirse en tres regiones: UV-C (200 a 280 nm),

UV-B (280 a 300 nm) y UV-A (320 a 400 nm) (Figura 7).

nm), UV-B (280 a 300 nm) y UV-A (320 a 400 nm) (Figura 7). UV-C UV-B
UV-C UV-B UV-A 100-280 nm 280-320 nm 320-400 nm
UV-C
UV-B
UV-A
100-280 nm
280-320 nm
320-400 nm
Energía
Energía

Figura 7: Espectro electromagnético con sus correspondientes longitudes de onda y frecuencias. Se muestran también, las diferentes regiones dentro del UV.

El efecto germicida de la radiación con UV-C es conocido desde hace mucho

tiempo. Principalmente se ha utilizado esta radiación para el tratamiento de

enfermedades, para la esterilización de materiales de uso en medicina y en diferentes

industrias donde la contaminación microbiológica es un problema (Guerrero-Beltrán y

Barbosa-Cánovas 2004).

Las lámparas típicamente usadas para la desinfección con UV-C consisten en tubos

de cuarzo que contienen un gas inerte en su interior, como Argón, y pequeñas cantidades

INTRODUCCIÓN GENERAL

de Mercurio. Las fuentes de radiación usadas pueden ser clasificadas en lámparas de baja y media presión de descarga de Mercurio. Es importante tener en cuenta que el grado de destrucción o inactivación de los microorganismos es altamente dependiente de la dosis de UV-C utilizada. La misma se expresa en el Sistema Internacional (SI) de unidades en Joules por metro cuadrado (J m -2 ), mientras que la irradiancia o intensidad de la radiación UV se expresa en Watts por metro cuadrado (W m -2 ). En la práctica se ha utilizado una gran variedad de tratamientos en frutos y vegetales, pero en la mayoría de los casos las dosis usadas abarcan un rango desde los 0,2 hasta los 20 KJ m -2 . La distancia entre el producto y las lámparas también es variable (10- 40 cm) y la dosis de radiación se mide generalmente con un radiómetro (Civello y col. 2007). En la mayoría de los estudios realizados, los productos son rotados manualmente para asegurarse que todas la superficies hayan sido expuestas a la radiación; sin embargo (Stevens y col. 2005) indujeron una igual o levemente mejor resistencia al decaimiento postcosecha de manzana, durazno y mandarina irradiando solo el extremo del pedicelo del fruto. En todos los casos, la dosis necesaria debe ser optimizada para cada tipo de fruto o vegetal y también para cada nueva variedad utilizada. Algunos estudios indican que la dosis requerida cambia con el estado de madurez del fruto y con la estación del año en la cual fueron cosechados, y que los resultados finales pueden ser afectados por la temperatura utilizada para el almacenamiento después del tratamiento (Droby y col.

1993).

Cabe destacar que los tratamientos con UV-C poseen varias ventajas para su utilización en la postcosecha. Entre ellas se encuentra la practicidad, ya que son tratamientos simples, limpios, se realizan a bajas temperaturas y sin humectación del producto, requieren menos espacio que otros métodos, poco mantenimiento y tienen un bajo costo. Estas características, sumado a que podrían ser incorporados fácilmente a una línea de procesamiento, que requieren una baja inversión para su implementación y que no existen, en general, restricciones legales para su aplicación, los convierten en una atractiva opción como tratamiento postcosecha (Civello y col. 2007).

INTRODUCCIÓN GENERAL

4.2. Efecto sobre el mantenimiento y la mejora de la calidad en los frutos

Los frutos son productos altamente perecederos, especialmente una vez que han sido cosechados. Existen varios factores que afectan al mantenimiento de la calidad de los frutos durante su almacenamiento, distribución y comercialización. Los tratamientos con UV-C han demostrado su capacidad para modificar varios de estos aspectos en diferentes tipos de frutos, extendiendo su vida postcosecha y reduciendo las pérdidas, y también manteniendo, e inclusive en algunos casos mejorando, su calidad. Estos factores podrían

ser agrupados en dos grupos principales que se encuentran estrechamente relacionados entre sí, como son aquellos procesos asociados a la maduración y a la senescencia y, por otro lado, al decaimiento provocado por diversos patógenos que atacan a los frutos.

frutos

4.2.1.

Influencia sobre procesos asociados a la maduración y senescencia de

Durante la maduración, los frutos se tornan más atractivos a través de cambios en su color, sabor, aroma y textura, pero por otro lado estas modificaciones conducen a la senescencia de los mismos y los tornan más susceptibles a las enfermedades postcosecha, ambos efectos no deseados por los consumidores y productores. Los tratamientos con UV-C han demostrado su utilidad para controlar distintos procesos asociados con la maduración (Maharaj y col. 1999; Stevens y col. 1998). Como se mencionó anteriormente, los resultados obtenidos varían de acuerdo al tipo de fruto, al estado de maduración, a la estación del año en la que se realizó la cosecha y a la dosis aplicada.

4.2.1.1.

Firmeza

La firmeza es un atributo muy importante en la postcosecha de los frutos. El excesivo ablandamiento es uno de los principales factores determinantes de la pérdida de calidad, dado que los productos más firmes soportan mejor el manipuleo y el transporte y son menos propensos al desarrollo de hongos y podredumbres. La irradiación con UV-C retrasó la tasa de ablandamiento de varios frutos carnosos. Se observaron mayores valores de firmeza en frutillas a las que se le aplicaron 0,25, 1 y 4,1 KJ m -2 de radiación UV-C (Baka y col. 1999; Pan y col. 2004). Similares resultados se observaron en varios trabajos realizados en tomate (Maharaj y col. 1999; Barka y col. 2000; Stevens y col.

INTRODUCCIÓN GENERAL

2004). La pérdida de firmeza fue también retrasada en durazno (Gonzalez-Aguilar y col. 2004), boysenberry (Vicente y col. 2004) y pimiento (Vicente y col. 2005b).

4.2.1.2. Color y pigmentos

El color de los frutos puede ser un factor decisivo en su aceptación o rechazo por los consumidores. Durante la maduración de los frutos su color cambia debido a la pérdida de clorofilas y a la síntesis de otros pigmentos como los carotenoides y las antocianinas. Se han observado modificaciones en estos pigmentos en aquellos productos tratados con UV-C. Varios autores han descripto un retraso en el desarrollo del color en tomates irradiados (Liu y col. 1993; Maharaj y col. 1999). Además, pimientos tratados con una dosis de 7 KJ m -2 presentaron un menor contenido de carotenoides y color superficial (Vicente y col. 2005b). En el caso de las antocianinas, se reportaron diversos efectos del tratamiento. En frutilla, Baka y col. (1999) observaron un gradual aumento en la acumulación de estos pigmentos en los frutos irradiados con dosis de 0,25 y 1 KJ m -2 , hacia el final del almacenamiento. Sin embargo, frutillas tratadas con 4,1 KJ m -2 de UV-C mostraron un menor enrojecimiento de su superficie y una menor acumulación de antocianinas que sus controles respectivos (Pan y col. 2004).

4.2.1.3. Producción de etileno

Los resultados descriptos con respecto al efecto del UV-C sobre la producción de etileno son variables y a veces contradictorios. Se han reportado tanto incrementos como descensos en su producción en diferentes frutos, y en algunos casos en el mismo fruto pero bajo diferentes condiciones de tratamiento. En el caso de frutilla, la irradiación de

los frutos con distintas dosis conduce a un aumento de la producción de etileno, el cual fue proporcional a la dosis aplicada y se puso de manifiesto en las primeras horas post- tratamiento (Nigro y col. 2000). En un fruto diferente, como el durazno, la producción de etileno también fue estimulada en todos los tratamientos aplicados, aunque otros parámetros relacionados a la maduración como el ablandamiento y la respiración fueron reducidos con respecto al control (Gonzalez-Aguilar y col. 2004). Sin embargo, Stevens y col. (1998) encontraron, en el mismo fruto, un descenso en la producción de etileno en las primeras horas de almacenaje. En tomate, la irradiación con UV-C provocó una disminución y un retraso en el pico de etileno climatérico (Maharaj y col. 1999), mientras

INTRODUCCIÓN GENERAL

que en rodajas de zapallo no se observaron diferencias en los niveles de etileno con el tratamiento (Erkan y col. 2001). Estos resultados tan heterogéneos podrían deberse a las diferencias en las dosis utilizadas y en la sensibilidad de los distintos productos (tipo de frutos, cultivares) a la irradiación con UV-C.

4.2.1.4. Respiración

El efecto de la radiación con UV-C sobre la tasa respiratoria es diferente en distintos frutos analizados. Cuando se trataron tomates con dosis de UV-C que retrasaron la maduración y la senescencia, se produjo también una reducción en la tasa respiratoria de los frutos (Maharaj y col. 1999). Frutillas a las que se les aplicaron dosis de 0,25 y 1 KJ m -2 de UV-C presentaron una menor producción de CO 2 con respecto al control durante el almacenamiento a 4 y 13 °C (Baka y col. 1999). Esta disminución también fue observada en pimientos tratados y almacenados a 0 °C (Vicente y col. 2005b). Se ha propuesto que la mayoría de los resultados reportados hasta el momento responderían a alguno de los siguientes patrones dependientes de la dosis aplicada: a) a bajas dosis, la respiración es levemente o no es afectada por el tratamiento; b) incrementos en la dosis causarían un aumento temporal de la respiración durante el tratamiento o pocas horas después del mismo, seguido de una posterior reducción de la tasa respiratoria; c) un mayor incremento en la exposición podría provocar un aumento sostenido de la respiración debido al daño de los tejidos (Civello y col. 2007).

4.2.1.5. Sabor y aroma

El sabor de los frutos se encuentra directamente asociado al contenido total de azúcares libres y de los ácidos orgánicos presentes. El efecto del tratamiento con UV-C sobre estos atributos fue estudiado en varios productos. En el caso de frutilla, se obtuvieron diferentes respuestas de acuerdo con la variedad y la dosis utilizada. Baka y col. (1999) trataron frutos de la variedad Kent con dosis de 0,25 y 1 KJ m -2 , y observaron un incremento más pronunciado en el contenido de azúcares libres y una menor reducción en la acidez titulable. En cambio, la aplicación de una dosis de 4,1 KJ m -2 a frutos de la variedad Seascape no provocó cambios en el contenido de azúcares libres ni en la acidez (Pan y col. 2004). La irradiación con UV-C de boysenberry, otro fruto blando, provocó un retraso en la pérdida de azúcares libres y en la disminución de la acidez

INTRODUCCIÓN GENERAL

durante las 24 h posteriores al tratamiento (Vicente y col. 2004). En el caso de mangos, si bien el tratamiento preservó la calidad del fruto durante su almacenamiento, no se observaron diferencias en el contenido de azúcares y ácidos orgánicos con respecto al control (González-Aguilar y col. 2001). De la misma manera, la irradiación con UV-C no produjo cambios en el contenido de azúcares y acido málico en rodajas de zucchinis (Erkan y col. 2001). En general, en la mayoría de los trabajos realizados se concluye que el tratamiento con UV-C tiene un efecto leve o nulo sobre el contenido de ácidos y azúcares. Además, el cambio observado es generalmente una leve disminución del contenido de azúcares y ácidos que ocurre normalmente durante la maduración o el almacenamiento postcosecha, lo cual sugiere que el tratamiento con UV-C provocaría un retraso general de la maduración y la senescencia del fruto. En cuanto al aroma, existen escasos trabajos que analicen la influencia del tratamiento con UV-C sobre el mismo. La irradiación con UV-C produjo modificaciones en los compuestos volátiles de melones frescos cortados. La concentración de la mayoría de los ésteres alifáticos se redujo en un 60% respecto de las cantidades comúnmente encontradas en este tipo de frutos procesados. Por otro lado, los frutos tratados presentaron una mayor producción de otros volátiles, como por ejemplo β-ionona, geranil acetona y terpinil acetato (Lamikanra y col. 2002).

4.2.1.6. Compuestos antioxidantes

La irradiación con UV-C es una tecnología que puede ser utilizada para aumentar las propiedades benéficas de los frutos, debido a la capacidad que posee este tratamiento físico de activar distintas vías metabólicas involucradas en la síntesis y acumulación de metabolitos secundarios, algunos de los cuales están bien caracterizados por su impacto positivo sobre diversos aspectos de la salud humana. De por sí, los frutos son una de las mayores fuentes de antioxidantes, incluyendo compuestos fenólicos, acido ascórbico y carotenoides. La vía fenilpropanoide puede ser estimulada por la irradiación con UV-C; un ejemplo es el aumento de la concentración de resveratrol, un compuesto fenólico no- flavonoide, al doble y al triple en uvas irradiadas con UV-B y UV-C, respectivamente (Cantos y col. 2000). Inclusive, se observó que el vino obtenido a partir de uvas tratadas con UV-C estaba enriquecido en resveratrol y piceatanol (Cantos y col. 2003). En frutilla,

INTRODUCCIÓN GENERAL

la irradiación con UV-C puede causar un aumento de la capacidad antioxidante de los frutos y de la actividad de enzimas que participan en la respuesta antioxidante (Erkan y col. 2008). La cantidad de fenoles y flavonoides totales aumentó en mangos irradiados con dosis de 2,46 y 4,93 KJ m -2 (Gonzalez-Aguilar y col. 2007). Resultados similares fueron obtenidos en arándano, donde la capacidad antioxidante fue significativamente más elevada en los frutos tratados con respecto a los controles, y esto estuvo acompañado de un aumento en los niveles de diferentes flavonoides (Wang y col. 2009; Perkins-Veazie y col. 2008). También en boysenberry, los frutos tratados con UV-C mantuvieron una mayor capacidad antioxidante total que los controles (Vicente y col. 2004). Con respecto al ácido ascórbico, los frutos y los vegetales proveen más del 90% de la vitamina C en la dieta humana (Lee y Kader 2000). Existen pocos estudios en los que se analiza el efecto que tienen los tratamientos con UV-C sobre el contenido de esta vitamina. En uno de ellos, realizado en zucchinis, se encontró que la enzima ascorbato oxidasa, participante del catabolismo del ácido ascórbico, fue inactivada después de la exposición del fruto a radiación UV-C durante 8,5 min (Maccarrone y col. 1993). Además, tomates tratados con UV-C y almacenados a 13 °C, mostraron una mayor acumulación de ácido ascórbico en el pericarpio con respecto a los frutos no irradiados (Jagadeesh y col.

2009).

4.2.2. Control del decaimiento postcosecha

Gran parte de los trabajos sobre tratamientos con UV-C están relacionados a su efecto sobre los organismos patógenos. En estos trabajos se estudió el efecto de la exposición a UV-C tanto en microorganismos aislados como en aquellos que se encontraban sobre la superficie de frutos y vegetales. En el caso de estos últimos, los ensayos se realizaron sobre su microflora natural o inoculando artificialmente con un patógeno determinado. El modo de acción del UV-C sobre los microorganismos incluye un efecto directo y uno indirecto a través de la modificación del metabolismo de los tejidos irradiados (Shama y Alderson 2005). El efecto directo es debido a la absorción de la radiación por los microorganismos que se encuentran en la superficie del producto, asociado a diferentes niveles de daño en sus ácidos nucleicos, membranas, etc. En cambio, el efecto indirecto se debe a un conjunto de modificaciones provocadas en el metabolismo del fruto o

INTRODUCCIÓN GENERAL

vegetal irradiado que conducen a una mayor resistencia de los mismos contra diversos patógenos (Civello y col. 2007). Un efectivo control del decaimiento se observó en diferentes frutos irradiados con UV-C, entre los cuales se puede mencionar a: tomate (Liu y col. 1993; Stevens y col. 2004); mango (González-Aguilar y col. 2001); arándano (Perkins-Veazie y col. 2008); durazno (Stevens y col. 1998); frutilla (Pan y col. 2004; Baka y col. 1999; Nigro y col. 2000; Marquenie y col. 2002); uva (Nigro y col. 1998; Romanazzi y col. 2006); pimiento (Vicente y col. 2005b), pomelo (Droby y col. 1993; D'hallewin y col. 2000), mandarina (Kinay y col. 2005) y manzana (Capdeville y col. 2002). En todos estos trabajos también se analizó el comportamiento de diversas especies patógenas incluyendo: Alternaria alternata (Liu y col. 1993); Botrytis cinerea (Liu y col. 1993; Pan y col. 2004; Baka y col. 1999; Nigro y col. 2000; Marquenie y col. 2002; Marquenie y col. 2003; Nigro y col. 1998; Romanazzi y col. 2006)); Rhizopus stolonifer (Liu y col. 1993; Stevens y col. 2004); Colletotrichum acutatum (Perkins-Veazie y col. 2008); Monilinia fructicola (Stevens y col. 1998; Marquenie y col. 2002); Penicilliun digitatum (Droby y col. 1993; Kinay y col. 2005); Penicillium italicum (Kinay y col. 2005) y Penicillium expansum (Capdeville y col. 2002). Es importante destacar que una de las ventajas de la irradiación con UV-C es la posibilidad de poder combinarlo con otros tratamientos para obtener mejores resultados (Romanazzi y col. 2006; Marquenie y col. 2003; Marquenie y col. 2003; Pan y col. 2004). De este modo, se han reportado tratamientos de UV-C combinados con quitosano (Romanazzi y col. 2006), luz blanca pulsada (Marquenie y col. 2003; Marquenie y col. 2003) y tratamientos térmicos (Pan y col. 2004).

4.3. Aspectos moleculares y celulares de los tratamientos con UV-C

A pesar de la existencia de numerosos estudios en los que se describen los efectos del UV-C sobre diferentes atributos de los frutos y la capacidad de prolongar la vida postcosecha, son contados los reportes en los que se analizan los aspectos celulares y moleculares de este tratamiento físico. Como se mencionó anteriormente, frutos de diversas especies irradiados con UV-C permanecieron más firmes que sus respectivos controles. El ablandamiento que ocurre normalmente durante la maduración de un fruto ha sido correlacionado con una progresiva solubilización y depolimerización de la pared celular (Brummell y Harpster

INTRODUCCIÓN GENERAL

2001). Por otro lado, la degradación de la pared celular facilita el acceso de los organismos patógenos hacia los tejidos del fruto, lo cual incrementa la susceptibilidad de los mismos a la infección (Cantu y col. 2008). Algunos trabajos han demostrado que existe una relación entre el retraso en el ablandamiento de los frutos tratados con UV-C y una menor actividad de enzimas que degradan la pared celular durante la maduración. Tanto Stevens y col. (2004) como Barka y col. (2000) hallaron una menor actividad poligalacturonasa durante el almacenamiento en tomates que habían sido previamente irradiados con dosis de 3,6 y 3,7 KJ m -2 , respectivamente. En este último caso, también se vio afectada la actividad de otras enzimas de degradación de pared celular, tales como pectinmetilesterasa, celulasa, β-galactosidasa y xilanasa (Barka y col. 2000). Con respecto al aumento observado en la capacidad antioxidante cuando los frutos son irradiados con UV-C, Erkan y col. (2008) reportaron un aumento de al menos siete enzimas con actividad antioxidante después del tratamiento. Existen varios mecanismos de defensa que son estimulados por el UV-C, entre los cuales se encuentra la acumulación de diferentes tipos de fitoalexinas, compuestos de bajo peso molecular que poseen actividad antibacteriana y antifúngica. En tomate se encontró que la irradiación previa con UV-C provoca un aumento temprano de la fitoalexina risquitina, lo que mejoraría las defensas del fruto frente a la eventual invasión de un patógeno como Botrytis cinerea (Charles y col. 2007d). También es conocida la estimulación de la vía fenilpropanoide por la radiación UV-C, hecho demostrado por la activación de fenilalanina amonio liasa (PAL), enzima clave de esta vía. La actividad PAL se incrementó en distintos frutos irradiados, como uva (Droby y col. 1993), frutilla (Nigro y col. 2000) y durazno (El Ghaouth y col. 2003). Por otro lado, se reportó la acumulación de varias proteínas relacionadas a la patogénesis o proteínas PR en diversos frutos después de la irradiación. Muchas de estas proteínas son enzimas que degradan la pared celular del patógeno. El Ghaouth y col. (2003) encontraron un aumento en la actividad PAL, quitinasa y β-1,3 glucanasa en duraznos tratados con UV-C, acompañado en cada caso de un incremento en los niveles de transcriptos de los genes correspondientes. En pomelo, el UV-C indujo la acumulación de una quitinasa de 25 kD pero no afectó ninguna de las β-1,3 glucanasas analizadas (Porat y col. 1999). Un resultado diferente se encontró en naranjas, donde la expresión de un gen que codifica para una β-1,3 glucanasa aumentó en respuesta al UV-C (Porat y col.

INTRODUCCIÓN GENERAL

2002). En un trabajo reciente, se observó que el tratamiento con UV-C incrementó la expresión de quitinasas y β-1,3 glucanasas constitutivas de tomate e indujo la síntesis de al menos 5 nuevas proteínas PR (Charles y col. 2009). Hasta el momento, los mecanismos moleculares que llevan a una mayor o menor expresión y/o actividad de determinadas proteínas por la irradiación con UV-C no han sido determinados. Existen trabajos que indican que la irradiación de embriones de maíz con UV-C disminuye la síntesis de proteínas in-vitro (Murphy y col. 1973; Murphy y col. 1974). Posteriormente, se encontró una disminución en la síntesis de nuevas proteínas en plantas de maíz, como consecuencia del entrecruzamiento entre proteínas ribosomales y ARN provocado por el tratamiento con radiación UV-B (Casati y Walbot 2004). Asimismo, plantas tolerantes al UV-B exhibieron una mayor acetilación de histonas H3 y H4 después de la irradiación, que correlacionó con un incremento en la abundancia de transcriptos pertenecientes a proteínas o enzimas que participan en la biosíntesis de flavonoides y al remodelamiento de la cromatina (Casati y col. 2008). Es importante destacar que estos cambios epigenéticos pueden ser transmitidos a las siguientes generaciones. Molinier y col. (2006) demostraron que la progenie de plantas de Arabidopsis irradiadas con UV-C poseía un incremento en la recombinación homóloga sin haber sido sometidas previamente a este estrés. Finalmente, se reportaron cambios estructurales en tomate provocados por la irradiación con UV-C; dichos cambios limitarían la colonización de Botrytis cinerea a las capas celulares externas del fruto. Las modificaciones provocadas por la radiación incluyen cambios en la superficie del fruto (Charles y col. 2007c), modificaciones ultraestructurales en el parénquima (Charles y col. 2007a) y la acumulación de compuestos fenólicos, la cual favorece el refuerzo de la pared celular debido a la lignificación y suberización de las células del epicarpo y parte del mesocarpo (Charles y col. 2007b).

OBJETIVOS

Objetivos

OBJETIVOS

A. Objetivo general

la

maduración de frutos y determinar el efecto de la irradiación con UV-C sobre el metabolismo del fruto y la extensión de su vida postcosecha.

Analizar

las

bases

bioquímicas

y

fisiológicas

de

procesos

implicados

en

B. Objetivos específicos

Analizar el efecto del tratamiento con UV-C sobre la actividad de enzimas y expresión de genes asociados al metabolismo de la pared celular del fruto durante la postcosecha. Caracterizar el efecto del tratamiento con UV-C sobre la expresión de enzimas relacionadas con mecanismos de defensa: fenilalanina amonio liasa (PAL), peroxidasa, polifenoloxidasa (PPO), y proteínas relacionadas a la patogénesis (proteínas PR). Caracterizar la actividad y expresión génica de fenilalanina amonio liasa de frutilla (FaPAL1) a lo largo de la maduración, en dos cultivares con diferente acumulación de

pigmentos (antocianinas).

Capítulo I “Efecto del tratamiento con UV-C sobre la degradación de la pared celular del fruto”

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

Capítulo I: Efecto del tratamiento con UV-C sobre la degradación de la pared celular del fruto

1. Introducción El excesivo ablandamiento de los frutos es el principal factor limitante de su vida en bandeja y almacenamiento postcosecha (Brummell y Harpster 2001). Este cambio en la textura que ocurre normalmente durante la maduración de los frutos carnosos tiene gran influencia sobre otros aspectos asociados a la calidad de los mismos, como por ejemplo la infección por parte de patógenos en la postcosecha. Aunque existen diversos eventos metabólicos responsables de los cambios en la textura de los frutos, la modificación en la composición de la pared celular, especialmente en la fuerza mecánica de la pared y en la adhesión de las células, es considerada uno de los factores más importantes y determinantes (Goulao y Oliveira 2008). Las paredes celulares de las plantas son estructuras complejas y dinámicas compuestas mayormente por polisacáridos de alta masa molecular, proteínas glicosiladas y en algunos casos ligninas (Somerville y col. 2004). La unión de estos polímeros conforma una arquitectura particular que le confiere a la pared diferentes funciones mecánicas y bioquímicas. Entre las funciones mecánicas se incluyen proveer de rigidez a la planta y actuar como barrera física contra los estreses bióticos y ambientales. En cuanto a las funciones bioquímicas, estas abarcan la reorganización de los componentes de la pared y participación en mecanismos de señalización en respuesta al ataque de patógenos y a diversos tipos de estreses abióticos. Estas características de las paredes celulares les permiten a las plantas crecer, evitar o disminuir la depredación, minimizar la pérdida de agua y funcionar exitosamente, lo que incluye lograr su reproducción, en ambientes muy diversos (Sarkar y col. 2009).

1.1. Composición de la pared celular

Los componentes que forman las paredes celulares primarias de las dicotiledóneas son celulosa, hemicelulosas, pectinas y proteínas estructurales.

1.1.1.

Celulosa

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

La celulosa está compuesta por cadenas lineales de β-1,4-glucanos que se encuentran asociadas a través de puentes de hidrógeno, en un número aproximado de 30 a 36 cadenas, formando microfibrillas de un diámetro de 3 nm y aproximadamente 7 μm de largo (Figura 8) (Somerville y col. 2004). La región interna de las microfibrillas posee una estructura cristalina que excluye las moléculas de agua, mientras que las capas externas son más amorfas, permitiendo de esta manera el entrecruzamiento con otros

componentes de la pared (Pauly y col. 1999).

Glucosa

otros componentes de la pared (Pauly y col. 1999). Glucosa Celulosa Microfibrilla de celulosa Figura 8:

Celulosa

de la pared (Pauly y col. 1999). Glucosa Celulosa Microfibrilla de celulosa Figura 8: Estructura de

Microfibrilla de celulosa

y col. 1999). Glucosa Celulosa Microfibrilla de celulosa Figura 8: Estructura de las celulosas. Adaptado de

Figura 8: Estructura de las celulosas. Adaptado de Sarkar y col. (2009).

A diferencia de los demás componentes de la pared celular que son sintetizados a través de la vía secretora, la celulosa se sintetiza por medio de complejos enzimáticos (celulosa sintasa) dinámicos, en forma de “rosetas”, que se encuentran en la membrana plasmática (Lerouxel y col. 2006). Es de destacar que la deposición de las microfibrillas en la pared celular está caracterizada por una orientación controlada. En las paredes primarias, su orientación es generalmente perpendicular al eje de elongación celular, lo cual restringe el hinchamiento lateral a la vez que permite la expansión longitudinal (Somerville y col. 2004).

1.1.2. Hemicelulosas

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

Las hemicelulosas son polisacáridos ramificados que contienen un esqueleto de

azúcares neutros (Somerville y col. 2004); en general, son compuestos neutros o

levemente ácidos y no poseen ácido galacturónico en su composición (Brummell 2006).

Los principales tipos de hemicelulosas que se encuentran presentes en la pared primaria

son:

a- Xiloglucanos: son cadenas de β-1,4-glucanos (similar a las celulosas pero sin

estructura cristalina) con ramificaciones laterales de D-xilosa, algunas de las cuales

están sustituidas a su vez por β-D-galactosa y eventualmente α-L-fucosa (Fig. 9).

b- Glucomananos: están formados por una cadena principal donde alternan β-1,4-

glucanos y β-1,4-mananos, algunas veces con cadenas laterales simples de α-D-

galactosa (Figura 9).

Glucosa

Xilosa

Galactosa

Fucosa

Manosa

Arabinosa

l a c t o s a Fucosa Manosa A r a b i n o

Xiloglucano

o s a Fucosa Manosa A r a b i n o s a Xiloglucano Glucomanano

Glucomanano

Manosa A r a b i n o s a Xiloglucano Glucomanano Glucogalactomanano Xilano Figura 9:

Glucogalactomanano

b i n o s a Xiloglucano Glucomanano Glucogalactomanano Xilano Figura 9: Estructura de los principales

Xilano

n o s a Xiloglucano Glucomanano Glucogalactomanano Xilano Figura 9: Estructura de los principales ti pos

Figura 9: Estructura de los principales tipos de hemicelulosas. Adaptado de Sarkar y col. (2009)

c- Xilanos: son polímeros compuestos por una cadena principal de β-1,4-xilanos,

sustituidos por residuos de ácido α-D-glucurónico y de α-L-arabinosa (Figura 9).

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

1.1.3. Pectinas Son un conjunto heterogéneo de polímeros que se definen por la presencia de ácido α-D-galacturónico en su estructura (Somerville y col. 2004). En general, representan uno de los grupos mayoritarios de la pared junto con la celulosa y las hemicelulosas, sin embargo, en las paredes celulares de los frutos pueden llegar a constituir la mitad del contenido polimérico total (Brummell 2006). Se cree que poseen un rol importante en el control de la porosidad de la pared celular, en la adhesión entre células vecinas y en el control del ambiente iónico del apoplasto (Carpita y Gibeaut 1993). Existen tres tipos principales de pectinas:

a-

Homogalacturonanos: son polímeros lineales de ácido α-1,4- galacturónico (Figura 10), que pueden presentar esterificación en el C-6 y eventualmente estar acetilados en el C-2 o C-3. Estas pectinas serían sintetizadas con un alto porcentaje de grupos carboxilos unidos a metilos, lo que permitiría disminuir la repulsión entre estos polímeros (Carpita y McCann 2000).

b-

Ramnogalacturonanos tipo I: son una familia de polisacáridos pécticos que contienen un esqueleto principal de repeticiones del disacárido [→2)-α-L- rhamnosa-(1→4)-α-L-ácido galacturónico-(1→] n (Ridley y col. 2001). Entre el 20 y el 80% de los residuos de ramnosa pueden estar sustituidos en el C-4. Esta sustitución puede consistir de un único residuo de β-D-galactosa, o de una cadena

polimérica de arabinogalactanos I o arabinanos (Figura 10). Los arabinogalactanos

I están formados por una cadena principal de β-D-galactosa unida por enlaces β-

1,4 y pueden existir eventuales sustituciones de L-arabinosa mediante uniones α- 1,3 (Ridley y col. 2001). Los arabinanos están compuestos por una cadena principal de α-1,5-L-arabinosa que puede estar sustituida con α-L-arabinosa- (1→2)-α-L-arabinosa-(1→3) y/o α-L-arabinosa-(1→3)-α-L-arabinosa-(1→3) (Ridley

y col. 2001). De esta manera, existirían regiones en los ramnogalacturonanos tipo I

que poseen numerosas cadenas laterales de arabinogalactanos y arabinanos, formando regiones altamente ramificadas (“hairy”) de las pectinas (Vincken y col.

2003).

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

Ac. galacturónico

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN Ac. galacturónico Ramnosa Homogalacturonano Ramnogalacturonano I Ramnogalacturonano II Figura

Ramnosa

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN Ac. galacturónico Ramnosa Homogalacturonano Ramnogalacturonano I Ramnogalacturonano II Figura

Homogalacturonano

INTRODUCCIÓN Ac. galacturónico Ramnosa Homogalacturonano Ramnogalacturonano I Ramnogalacturonano II Figura 10:

Ramnogalacturonano I

Ramnosa Homogalacturonano Ramnogalacturonano I Ramnogalacturonano II Figura 10: Principales monómeros y

Ramnogalacturonano II

Homogalacturonano Ramnogalacturonano I Ramnogalacturonano II Figura 10: Principales monómeros y conforma ción

Figura 10: Principales monómeros y conformación estructural de diferentes tipos de pectinas. Adaptado de Sarkar y col. (2009).

c- Galacturonanos sustituidos: son un grupo diverso de polisacáridos que contienen

una cadena principal lineal de moléculas de ácido α-D-galacturónico unidas por

enlaces α-1,4 (Ridley y col. 2001). Dentro de este grupo de pectinas se encuentran

los ramnogalacturonanos tipo II (Figura 10), que se encuentran ampliamente

distribuidos en las paredes celulares primarias de las plantas superiores (O'Neill y

col. 2004). Estos polisacáridos son parecidos a los homogalacturonanos pero

poseen cadenas laterales complejas formadas por diferentes tipos de azúcares

neutros (Brummell y Harpster 2001). También pertenecen a este grupo de

galacturonanos sustituidos los xilogalacturonanos, que contienen residuos de β-D-

xilosa unidos al C-3 de la cadena principal (Ridley y col. 2001).

1.1.4. Proteínas estructurales

Son los componentes de la pared celular menos estudiados y menos abundantes.

Algunas de estas proteínas se encuentran altamente glicosiladas (Brummell y Harpster

2001). Se las clasifica en tres tipos diferentes de acuerdo a la abundancia de ciertos

aminoácidos en: HPGP (glicoproteínas ricas en hidroxiprolina), PGP (glicoproteínas ricas

en prolina) y GGP (glicoproteínas ricas en glicina) (Carpita y McCann 2000).

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

1.2. Estructura de la pared celular

Lámina

Lámina

media

media

Pared celular

Pared celular

primaria

primaria

Membrana

Membrana

plasmática

plasmática

Pectinas Pectinas Celulosa Celulosa Hemicelulosas Hemicelulosas
Pectinas
Pectinas
Celulosa
Celulosa
Hemicelulosas
Hemicelulosas

Figura 11: Modelo aceptado de la pared celular, adaptado de Smith (2001). Se aprecian las hemicelulosas (líneas de color rojo) entrecruzando microfibrillas de celulosa (cilindros de color celeste). Las pectinas (líneas irregulares de color negro) se disponen ocupando los espacios entre la red celulosa-hemicelulosa. Por sobre la pared celular primaria se observa la lámina media.

Distintos modelos han sido propuestos para explicar la distribución de los

polisacáridos en la pared celular. En el más aceptado, la pared celular estaría formada por

moléculas de xiloglucanos unidas por puentes de hidrógeno a regiones específicas de las

microfibrillas de celulosa, formando de esta manera una red de celulosa-xiloglucano. A su

vez, esta red estaría embebida en una matriz de pectinas que incluye otros componentes

menos abundantes como compuestos fenólicos, proteínas estructurales, enzimas, etc.

(Figura 11) (Cosgrove 2001).

1.3. Proteínas que modifican la pared celular

Durante la maduración de los frutos se producen una serie de cambios, entre los

que se encuentra la pérdida de firmeza de los mismos, provocada principalmente por el

desensamblaje de la pared celular. Aunque existen mecanismos no-enzimáticos mediados

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

por radicales libres que pueden estar implicados en esta degradación (Fry y col. 2001), está ampliamente aceptado que la principal responsabilidad corresponde a la acción de

enzimas y proteínas que modifican polisacáridos y que son secretadas hacia el apoplasto.

A continuación se describen las proteínas que han sido mejor caracterizadas.

1.3.1. Poligalacturonasas (PGs)

Las poligalacturonasas son enzimas que catalizan la hidrólisis de las uniones α-1,4

entre residuos de ácido galacturónico presentes en las pectinas (Figura 12). Existen tanto exo- (EC 3.2.1.67) como endo-poligalacturonasas (EC 3.2.1.15). Las exo-PGs remueven unidades simples de ácidos galacturónicos de los extremos de los ácidos poligalacturónicos, mientras que las endo-PGs cortan enlaces internos de estos polímeros

al azar (Brummell y Harpster 2001). El principal sustrato de PG en la pared celular son los

homogalacturonanos, los que son secretados al apoplasto con un alto grado de metilesterificación del grupo carboxilo. Dado que PG actúa principalmente sobre el sustrato demetilado, sería necesaria la acción previa de pectin metilesterasas para remover un cierto número de grupos metilo presentes en la pectina antes de que pueda actuar dicha enzima (Carpita y McCann 2000). En el caso particular de frutilla, durante muchos años no se pudo detectar actividad PG por lo cual se concluyó que esta actividad enzimática estaba ausente en este fruto. Sin embargo, Nogata y col. (1993) detectaron actividad PG en la variedad Toyonoka y lograron purificar tres isoformas de la enzima (una endo- y dos exo-PGs). También existen controversias con respecto a la expresión de genes que codifican para PGs. Redondo-Nevado y col. (2001) caracterizaron un gen de frutilla, al que denominaron sPG, que codificaría para una endo-poligalacturonasa putativa, que se expresaba en el estadio blanco del cultivar Chandler. Posteriormente, se analizó la expresión de dos ARNm (FaPG1 y T-PG) provenientes de la transcripción de sPG, los cuales fueron detectados en diferentes estadios de las distintas variedades de frutilla analizadas (Villarreal y col. 2007). De estos dos transcriptos, FaPG1 codificaría para una PG activa mientras que T-PG corresponde a una versión truncada que carecería de actividad PG, y que se acumuló preferentemente durante la maduración de cultivares que producen frutos más firmes. El tratamiento de los frutos con ácido α-naftalenacético (NAA) redujo la expresión de ambos genes, a la vez que provocó una disminución en la cantidad de la proteína PG y en la actividad poligalacturonasa total (Villarreal y col. 2009).

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

De esta manera, la expresión de estos genes estaría regulada negativamente por auxinas,

al igual que ocurre con un gran número de genes que se expresan durante la maduración

de este fruto no-climatérico, incluidos varios que codifican para enzimas de degradación

de la pared celular. En un reciente trabajo se describió otra PG de frutilla denominada

FaPG2, pero a diferencia de FaPG1 su expresión no se modificó a partir del estadio

blanco. En el mismo trabajo se construyeron plantas transgénicas con una secuencia anti-

sentido de FaPG1, y el análisis de los componentes de pared de estas plantas indicaron

que, a diferencia de lo que se creía en un principio, FaPG1 tendría un rol relevante en el

ablandamiento de frutilla (Quesada y col. 2009).

1.3.2. Pectato liasas (PLs, EC 4.2.2.2)

El metabolismo de pectinas también puede estar mediado por la acción de

pectato liasas (PLs). Estas enzimas actúan en los mismos sitios en que lo hace PG (Figura

12), pero el mecanismo de reacción es diferente. La pectato liasa cataliza una reacción de

β-eliminación que introduce una insaturación entre los carbonos C4-C5 en el extremo no

reductor del producto de reacción (Sozzi y Civello 2005). En frutilla, se clonaron tres genes

Endo poligalacturonasa

Endo poligalacturonasa

Endo poligalacturonasa

Endo poligalacturonasa

Pectin metilesterasa Pectin metilesterasa Pectin metilesterasa Pectin metilesterasa -α(1→4)- -α(1→4)-
Pectin metilesterasa
Pectin metilesterasa
Pectin metilesterasa
Pectin metilesterasa
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
AG
AG
AG
AG
AG
AG
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
AG -α(1→4)-
AG
AG
AG
AG
AG
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
AG
AG
AG
AG
AG
AG
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
AG
AG
AG
AG
AG
AG -α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
AG
AG
AG
AG
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
AG
AG
AG
AG
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
AG
AG
AG
AG
AG
AG
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
AG
AG
AG
AG
AG
AG
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-
-α(1→4)-

Exo poligalacturonasa

Exo poligalacturonasa

Exo poligalacturonasa

Exo poligalacturonasa

Pectato liasa Pectato liasa Pectato liasa Pectato liasa Ácido D-galacturónico, algunos se muestran Ácido
Pectato liasa
Pectato liasa
Pectato liasa
Pectato liasa
Ácido D-galacturónico, algunos se muestran
Ácido D-galacturónico, algunos se muestran
Ácido D-galacturónico, algunos se muestran
Ácido D-galacturónico, algunos se muestran
Ácido D-galacturónico, algunos se muestran
AG
AG
AG
AG
metil esterificados (
metil esterificados (
metil esterificados (
metil esterificados (
metil esterificados (
)
)
)
)
)

Figura 12: Principales enzimas que actúan sobre el homogalacturonano. Algunos residuos de ácido galacturónico se encuentran metil esterificados. Adaptado de Somerville y col. (2004).

que codifican para pectato liasa: plA, plB y plC (Benítez-Burraco y col. 2003). Los tres

transcriptos se expresaron específicamente en fruto, aumentando durante la maduración.

Si bien la actividad PL no ha podido detectarse en frutilla hasta el momento, plantas

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

transgénicas que sobreexpresan constitutivamente la secuencia antisentido de la plC rindieron frutos con mayor firmeza, menor solubilización y depolimerización de pectinas y un mayor grado de contacto entre células vecinas que los controles sin transformar (Jiménez-Bermúdez y col. 2002; Santiago-Domenech y col. 2008; Youssef y col. 2009).

1.3.3. Pectin metilesterasas (PMEs, EC 3.1.1.11)

Estas enzimas provocan la demetilación de pectinas al catalizar la hidrólisis de metil-ésteres del C-6 de residuos de ácido galacturónico (Figura 12). La demetilación de pectinas genera grupos carboxilos libres, lo que conduce a un cambio en el pH y en la carga eléctrica de la pared celular, facilitando la formación de puentes de calcio y de esta manera refuerza la estructura de la pared. Sin embargo, la eliminación de grupos metilos de las pectinas también permite un mayor acceso de otras enzimas de degradación de pectinas como las poligalacturonasas, lo cual tiende a debilitar la pared celular (Brummell y Harpster 2001). En frutilla se detectó actividad PME en frutos en distintos grados de madurez. La actividad enzimática se incrementa durante la maduración, excepto en estadios sobremaduros en los cuales se observa un descenso (Barnes y Patchett 1976; Draye y Van Cutsem 2008). De este modo, la actividad PME genera un aumento de la cantidad de pectinas ácidas presentes en la pared celular (Draye y Van Cutsem 2008). En plantas, las PMEs existen como familias multigénicas cuyos miembros poseen diferentes patrones de expresión. Castillejo y col. (2004) caracterizaron y clonaron cuatro genes que corresponden a PMEs de frutilla, denominados FaPE1, FaPE2, FaPE3 y FaPE4, pero sólo uno de ellos se expresa exclusivamente en fruto y de manera asociada a la maduración.

1.3.4. Xiloglucano endotransglicosilasas (XETs, EC 2.4.1.207)

Las XETs hidrolizan las cadenas principales β-1,4-glucano de los xiloglucanos (actuando como donante) y transfieren el fragmento que contiene el extremo reductor generado a otro polímero de xiloglucano (que actúa como aceptor) o a oligasacáridos resultantes de la acción de endoglucanasas sobre el xiloglucano (Sozzi y Civello 2005). Se detectó actividad XET en varios frutos, entre los cuales se encuentran tomate (Maclachlan y Brady 1994), kiwi (Redgwell y Fry 1993; Percy y col. 1996) y manzana (Percy y col. 1996). La distribución de la actividad de esta enzima en el kiwi es bastante heterogénea, y se observan diferentes niveles de actividad en distintas zonas del fruto. Además, se hallaron

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

altos niveles de actividad en estadios tempranos del desarrollo, lo cual coincide con el período en el cual se produce una gran expansión celular (Percy y col. 1996). En tomate se generaron líneas de plantas transgénicas con expresión de genes XET antisentido para genes XET que normalmente se expresan en los primeros estadios del desarrollo del fruto y comienzo de la maduración, y se obtuvieron frutos más pequeños, hecho que concuerda con la suposición de que XET intervendría en la expansión celular y en el crecimiento del fruto (Asada y col. 1999). En cambio, cuando se analizaron líneas antisentido para un gen XET específico de la maduración, los frutos obtenidos no presentaron diferencias de firmeza con respecto a los controles (Brummell y Harpster 2001). En frutilla no se han descripto hasta el momento ni actividad ni expresión XET.

1.3.5. Expansinas (EXPs)

Las expansinas son miembros de una familia de pequeñas proteínas (25-27 kD) que actuarían causando la ruptura reversible de los puentes de hidrógeno entre microfibrillas de celulosa y glicanos no celulósicos, particularmente xiloglucanos, lo cual permitiría la relajación de la pared celular (McQueen-Mason y Cosgrove 1994). Se describieron dos familias de expansinas denominadas α- y β-expansinas que son capaces de actuar del modo descrito sobre los componentes de la pared celular, pero que difieren en su identidad de secuencia de aminoácidos (Cosgrove 1999). De esta manera, estas proteínas han sido asociadas a procesos que involucran crecimiento y/o expansión celular, tales como elongación de hipocótilos (McQueen-Mason y col. 1992) o coleóptilos (Cosgrove y Li 1993), desarrollo de hojas jóvenes (Keller y Cosgrove 1995) y desarrollo y maduración de frutos (Rose y col. 1997; Brummell y col. 1999; Civello y col. 1999; Hiwasa y col. 2003). En frutilla se han descripto y caracterizado siete expansinas (Civello y col. 1999; Harrison y col. 2001), de las cuales FaEXP2 y FaEXP5 se expresan mayoritariamente en frutos y su expresión aumenta a medida que avanza la maduración. Asimismo, se observó que la expresión de FaEXP1, FaEXP2 y FaEXP5 es más temprana e intensa en variedades con menor firmeza, lo que indicaría una correlación entre la expresión de estos genes y el ablandamiento de frutilla (Dotto y col. 2006).

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

1.3.6. Endo-1,4-β-D glucanasas (EGasas, EC 3.2.1.4)

Las EGasas hidrolizan uniones internas de residuos de glucósidos unidos por enlaces β-1,4 (Figura 13). Frecuentemente se hace referencia a estas enzimas como celulasas, pero esto no es correcto en el caso de las plantas superiores, ya que las endoglucanasas provenientes de estas fuentes carecen de la capacidad de degradar celulosa cristalina. In vitro, son capaces de hidrolizar xiloglucanos, celulosa no cristalina y un derivado soluble de la celulosa, carboximetilcelulosa (CMC) (Hatfield y Nevins 1986).

En la pared celular, sus posibles sustratos serían xiloglucanos y segmentos de celulosa no- cristalina (Brummell y Harpster 2001). En frutilla han sido clonados dos genes que codifican para EGasas. Uno de ellos, Cel1, se expresó específicamente en el fruto, su nivel de expresión se incrementó durante la maduración, y además esta expresión fue fuertemente reprimida por auxinas (Harpster y col. 1998). El segundo gen, Cel2, fue detectado en frutos maduros, pero también en frutos verdes y tejidos vegetativos (Trainotti y col. 1999; Llop-Tous y col. 1999). Posteriormente, se generaron plantas transgénicas con una fuerte supresión de la expresión de Cel1 y de la actividad enzimática EGasa total, pero que no observaron diferencias en el ablandamiento de los frutos respecto a plantas controles (Wooley y col. 2001; Palomer y col. 2006). Dado que la expresión de Cel2 no fue alterada en estas plantas transgénicas, los autores sugirieron que el producto de Cel2 podría ser suficiente para compensar la falta de expresión de Cel1. Sin embargo, cuando se obtuvieron plantas antisentido del gen Cel2 (también denominado FaEG3), los frutos presentaron un mayor contenido de hemicelulosas de alto peso molecular pero su firmeza tampoco difería con respecto a la de frutos controles (Mercado y col. 2010).

CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN

Gal Gal Gal Gal Gal Gal Gal Gal β-galactosidasa β-galactosidasa β-galactosidasa Xil Xil Xil Xil
Gal
Gal
Gal
Gal
Gal
Gal
Gal
Gal
β-galactosidasa
β-galactosidasa
β-galactosidasa
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
Xil
α-xilosidasa
α-xilosidasa
α-xilosidasa
-β(1→4)-
-β(1→4)-
Glc
Glc
Glc
Glc
Glc
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
Glc
Glc
Glc
Glc
Glc -β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
Glc
Glc
Glc
Glc
Glc
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
Glc
Glc -β(1→4)-
Glc
Glc
Glc
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
Glc
Glc
Glc
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
Glc
Glc
Glc
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
Glc
Glc
Glc
Glc
Glc
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
Glc
Glc
Glc
Glc
Glc
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-β(1→4)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-β(1→2)-
-β(1→2)-
-β(1→2)-
-β(1→2)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-β(1→2)-
-β(1→2)-
-β(1→2)-
-β(1→2)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-
-α(1→6)-

Endo β-1,4-glucanasa

Endo β-1,4-glucanasa

Glu GluGlu
Glu
GluGlu

D-glucosa

D-glucosaD-glucosa

Xil XilXil
Xil
XilXil

D-xilosa

D-xilosaD-xilosa

Gal Gal Gal
Gal
Gal
Gal

D-galactosa

D-galactosa

D-galactosa

Figura 13: Esquema del xiloglucano incluyendo los sitios de acción de algunas de las enzimas que lo modifican. Adaptado de Somerville y col. (2004).

1.3.7. β-D-galactosidasas (β-gals, EC 3.2.1.23)

Estas enzimas catalizan la hidrólisis de residuos β-D-galactosilos terminales de los

extremos no reductores de β-D-galactósidos (Lashbrook 2005). Los sustratos de estas

enzimas serían β-1,4-galactanos no ramificados presentes en las cadenas laterales de los

ramnogalacturonanos tipo I (Figuras 14) y residuos β-D-galactosilo pertenecientes a

sustituciones que poseen los xiloglucanos (Figura 13). En frutilla se han caracterizado tres

genes que codificarían para β-Gals, Faβgal1, Faβgal2 y Faβgal3 (Trainotti y col. 2001). Los

tres genes pudieron ser detectados tanto en frutos como en tejidos vegetativos, pero solo

la expresión de Faβgal1 aumentó con el transcurso de la maduración. La actividad β-Gal

se estudió únicamente en el cultivar Chandler, y la misma fue indetectable o muy baja en

estadios de desarrollo, pero aumentó notablemente al comenzar la maduración del fruto

(Trainotti y col., 2001).

-α(14)-

-α(14)-

-α(14)-

-α(14)-

-β(14)-

-β(14)-

-β(14)- -β(14)-

-β(14)-

-β(14)-

-β(14)-

-β(14)-

-α(15)-

-α(15)-

-α(15)- -α(15)-

-α(15)-

-β(14)-

-β(14)-

-β(14)- -β(14)-

-β(14)-

-α(15)-

-α(15)- -α(15)-

-α(15)-

-α(15)-

-β(14)-

-β(14)-

-β(14)-

-β(14)- -β(14)-

-α(15)-

-α