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II Encuentro Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola

7 al 9 de octubre de 2017

En el marco de la XVII Feria Internacional del Libro del Zócalo

Raúl Brasca, Minificciones. Antología personal , Ciudad de México: Ficticia, 2017. FLIZ 17 . FLIZ

Raúl Brasca, Minificciones. Antología personal, Ciudad de México: Ficticia, 2017.

Ganador del II Premio Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola 2017:

Raúl Brasca

El jurado del Premio Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola, conformado por Violeta Rojo, Caroline Lepage y Ana María Shua, en el marco del Encuentro Iberoamericano de Mi- nificción “Juan José Arreola”, organizado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y el Seminario de Cultura Mexi- cana, ha decidido por unanimidad otorgar este reconocimien- to al escritor argentino Raúl Brasca.

En nuestra decisión, hemos considerado la alta calidad y el incuestionable valor literario de la obra de Brasca. Sus minific- ciones no sólo han logrado renovar el género en su búsqueda temática, sino que interrogan sobre las formas, estructuras-ar- quitecturas y técnicas de la literatura breve. Brasca, además, ha realizado una extraordinaria labor como antólogo, tallerista, en- sayista, y también a través de sus publicaciones en los medios, organizando jornadas y congresos, con una actividad constan- te, infatigable, en la difusión y consolidación del género.

Para que conste donde sea oportuno, suscribimos el presente documento en París, Caracas y Buenos Aires el 19 de abril de 2017.

El jurado: Caroline Lepage, Violeta Rojo y Ana María Shua.

II Encuentr.o Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola 2017

ÍNDICE

Indice

Baizabal, David (México)

8

Barrera Tyszka, Alberto (Venezuela)

10

Brasca, Raúl (Argentina)

12

Carreto, Héctor (México)

14

Carril, Emilio del (Puerto Rico)

16

Chimal, Alberto (México)

18

Clavel, Ana (México)

20

Dublín, Esteban (Colombia)

22

Eudave, Cecilia (México)

24

Fernández, Marcial (México)

26

Franco, Azucena (México)

28

Gallegos Rivera, Juan Carlos (México)

30

García Bergua, Ana (México)

32

García, Alejandro (México)

34

Gardella, Martín (Argentina)

36

González Cuevas, Enrique Ángel (México)

38

Guedea, Rogelio (México)

40

Klauer, César (Perú)

42

Lavín, Mónica (México)

44

Maldonado. Miguel (México)

46

Muñoz Valenzuela, Diego (Chile)

48

Nassr, Ildiko (Argentina)

50

Navarrete Vázquez, César (Ciudad de México)

52

Osorio, Eduardo (México)

54

Pérez, Luis Bernardo (México)

56

Ramírez, Sofía (México)

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Rodríguez Pappe, Solange (Ecuador) 60 Romagnoli, Juan (Argentina) 62 Sancho, Juan Carlos de (Islas
Rodríguez Pappe, Solange (Ecuador) 60 Romagnoli, Juan (Argentina) 62 Sancho, Juan Carlos de (Islas

Rodríguez Pappe, Solange (Ecuador)

60

Romagnoli, Juan (Argentina)

62

Sancho, Juan Carlos de (Islas Canarias)

64

Tagle, Óscar (México)

66

Tovar, Luis (México)

68

Urriola, José (Venezuela)

71

Zárate, José Luis (México)

73

Conferencia magistral Espacios culturales emergentes del microrrelato mexicano en la red Ana Calvo Revilla y Ángel Arias Urrutia

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Antología

II Encuentr.o Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola 2017

David Baizabal (Puebla, México, 1989)

Es licenciado en Lingüística y Literatura Hispánica por la BUAP. Ha publicado narrativa breve en algunas revistas electrónicas e impresas nacionales y de Latinoamérica, así como en anto- logías de literatura brevísima. Su libro Desamparo de la bestia aún está por ser editado.

DELIRIUM NOMINANS

Siento tu nombre deslizarse por mi lengua, resbalarse por mis labios; deja un rastro de astringente tristeza, un amargor avi- nagrado. Beso tu nombre cuando está a punto de desprender- se de mi boca, pero su lánguida dulzura, por tu recuerdo, se fermenta. Constante alcohol es tu nombre en mi boca, bebo de él porque tu imagen ya no basta, a nada sabe; me sirvo las letras precisas que te llaman, tus exactos mililitros, para des- pertar siempre al día siguiente con la convicción de que habré de encontrar, por fin, algún vestigio tuyo por la casa, el mínimo indicio de que no eres sólo parte de una eterna resaca.

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Alberto Barrera Tyszka (Caracas, Venezuela, 1960)

Escritor y guionista. Estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado novelas como Patria o Muerte (Premio Tusquets, 2015), Rating o La Enfermedad (Premio He- rralde, 2006), así como libros de cuentos, poemarios y trabajos de no ficción. Su obra ha sido traducida a varios idiomas. Es columnista del New York Times (en español) y colaborador de El País. Ha trabajado como guionista en Venezuela, Colombia, Argentina y México.

LOS RINOCERONTES Y EL AMOR

Un rinoceronte enamorado es casi una tragedia. Nunca sabe qué hacer. Raspa, durante años, su lomo contra los árboles más vie- jos. Con frecuencia se equivoca. Suspira demasiado, gruñe, espera a que salga la luna y se empeña en demostrar que pue- de mojar con su lengua la punta de su cuerno. Un rinoceronte enamorado es siempre un homenaje a la estupidez. Olvida su tamaño, su furia, su fuerza. Y es capaz de repetir el tonto gesto de las serenatas, el suicidio de las simples margaritas. Pasa meses sentado frente a Hiroshima (mon amour, por supuesto). Un rinoceronte enamorado no asusta a nadie. Tal vez por eso, siempre fracasa.

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Raúl Brasca (Marcos Paz, Buenos Aires, 1948)

Ha publicado dos libros de microficción propia Todo tiempo futuro fue peor y Las gemas del falsario, once antologías del género: la serie Dos veces bueno 1, 2 y 3, De mil amores, Anto- logía del cuento breve y oculto (en colaboración con Luis Chi- tarroni), y numerosos artículos y ensayos sobre microficción aún dispersos en revistas literarias y actas académicas. Las aguas madres (Argentina), Últimos juegos (España) y L’edonista

e altri racconti (Italia), reúnen su producción cuentística. Ganó dos veces el “Certamen de Cuento Brevísimo” de la revista mexicana El Cuento. Revista de Imaginación; fue premiado en su país por el Fondo Nacional de las Artes y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires; obtuvo en EE UU la beca de creación de la Fundación Civitella Ranieri y la Universidad de Carabobo le confirió la Orden de Alejo Zuloaga que otorga

a

personalidades de la cultura. Dictó conferencias, seminarios

y

talleres de microficción en universidades europeas y ame-

ricanas. Escribió regularmente bibliográficas para el diario argentino La Nación. Creó en 2009 las Jornadas Feriales de Microficción, que coordina todos los años en la Feria del Libro de Buenos Aires.

FELINOS

a mi hija, María Paula

Algo sucede entre el gato y yo. Estaba mirándolo desde mi sillón cuando se puso tenso, irguió las orejas y clavó la vista en un punto muy preciso del ligustro. Yo me concentré en él tanto como él en lo que miraba. De pronto sentí su instinto, un torbellino que me arrasó. Saltamos los dos a la vez. Ahora ha vuelto al mismo lugar de antes, se ha relajado y me echa una mirada lenta como para controlar que todo está bien. Ovillado en mi sillón, aguardo expectante su veredicto. Tengo la boca llena de plumas.

Tomado de Todo tiempo futuro fue peor, Sudamericana-Mondadori, Buenos Aires, 2007.

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Héctor Carreto (Ciudad de México, México, 1953)

Como autor de minificción, ha publicado en las siguientes an- tologías: Por favor, sea breve, antología de relatos hiperbreves, edición de Clara Obligado; El cuento jíbaro, antología del micro- rrelato mexicano y Yo no canto, Ulises, cuento. La sirena en el mi- crorrelato mexicano, de Javier Perucho; Futbol en breve. Micro- rrelatos de jogo bonito y ¡Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo, de Aldo Flores Escobar. También es poeta.

UN HOMBRE DE COSTUMBRES

La esposa de Neptuno confiesa que todas las noches el dios, antes de meterse a la cama, se da una ducha para quitarse la sal del mar.

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Emilio del Carril (San Sebastián, Puerto Rico, 1959)

Además de ser el primer egresado de la maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón de Puerto Rico, posee un doctorado en Filosofía y Letras del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico. Ha sido catedrático auxi- liar en los pasados 12 años en la Universidad de Puerto Rico y en la Universidad del Sagrado Corazón. Es ganador de cuatro premios en el International Latino Book Award 2017. Su saga de “En el Reino de la Garúa” ambiciona hacer una colección de 10 libros en los que se entretejen 1,001 microcuentos.

ESTA NOCHE QUIERO RECORDARLA

repetía Lot mientras le indicaba a su hija que le echara otro dedo de la estatua de sal, al potaje de lentejas.

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Alberto Chimal (Estado de México, México, 1970)

Fue finalista del Premio Internacional Rómulo Gallegos en 2013 con la novela La torre y el jardín y ganador, entre otros, de los Premios Nacionales Colima de Narrativa 2014 y San Luis Potosí de Cuento 2002, otorgados por el Instituto Nacional de Bellas Artes, respectivamente por los libros Manda Fuego y Éstos son los días, así como del premio El Mejor Teatro para Niños de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil por El secreto de Gorco. Recientemente ha vuelto a la literatura para niños con los libros álbum La partida / La madre y la muerte (Premio de la Cámara Nacional de la Industria Editorial, seleccionado para el catálogo White Ravens), El juego más antiguo, así como con la novela Cartas para Lluvia. Otros de sus títulos son la novela Los esclavos y los libros de cuento Los atacantes, Historia siniestra, El Viajero del Tiempo, La ciudad imaginada, El último explora- dor, Grey, Éstos son los días y Gente del mundo, entre otros, y el manual de escritura narrativa Cómo empezar a escribir histo- rias. Es maestro en Literatura Comparada por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y se le conoce como profesor, ta- llerista y figura importante de la escritura por medios digitales en México. Textos suyos han sido traducidos al italiano, inglés, alemán, francés, húngaro, farsi, hebreo, mixe, mixteco, zapote- co y esperanto. Su sitio web es www.lashistorias.com.mx. Rea- liza videos de divulgación con su esposa, la escritora Raquel Castro, en el canal www.youtube.com/AlbertoyRaquelMX.

HISTORIA VERA

Los cramre (“Los Que Sabemos”) fueron el primer pueblo en adoptar la religión del Profeta de Gogonoso, aquel que orina- ba y cagaba en sus propios altares y predicaba algo un día y su

opuesto al siguiente, “con lo que los fieles se reían y ultrajaban

a partes iguales, pero no dejaban de venerarlo”, como escribió

la historiadora Russcht de Morrst. Cada adepto tomaba lo que le convenía de los sermones cambiantes, y además el de Go- gonoso mudaba en todo salvo en el odio de los extranjeros y de toda autoridad que no fuera la suya. Fue él quien puso su nombre a los cramre, supliendo otro ya olvidado. Tampoco se recuerda si los cramre habían sido simples,

o pobres y sufrientes, o llenos de odio o aun las tres cosas a

una. Sus reyes, viles y corruptos según muchos testimonios, fueron sobrepujados por la secta del Profeta, que entonces gobernó desde el templo con tino tan destructor que perdió cada guerra a la que lanzó a los suyos, alentó la quema de co- sechas enteras y, al sobrevenir hambres y pestes, acusó pri- mero a enfermos y emaciados de ser traidores a sueldo de una fe enemiga, y luego a los sanos, si no colaboraban deprisa en expulsión o exterminio. El Profeta de Gogonoso huyó de entre los cramre al em- pezar la guerra fratricida que mató a los últimos de ellos. Los fieles actuales de su culto niegan que aquel pueblo desventu- rado haya existido siquiera y llaman a estos hechos “invento de traidores, que envidian el genio y la potencia viril de nuestro Profeta”.

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Ana Clavel (Ciudad de México, 1961)

Autora de los libros de cuentos: Fuera de escena (1984), Amo- rosos de atar (Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen 1991), Paraísos trémulos (2002), Amor y otros suicidios (2012) y del libro de minificciones CorazoNadas (2014). Sus novelas:

Los deseos y su sombra (2000), Cuerpo náufrago (2005), Las Violetas son flores del deseo (2007, Premio de Novela Corta Juan Rulfo 2005 de Radio Francia Internacional), El dibujan- te de sombras (2009), Las ninfas a veces sonríen (Premio Ibe- roamericano de Novela Elena Poniatowska 2013) se han tra- ducido al inglés, francés y árabe.

ESPACIO DISPONIBLE PARA CUALQUIER DIOSA

En ese entonces me daba por tocarme todo el tiempo. Fluía. Me desbordaba. Jugueteaba con mis aguas. Claro, era una fuente. Pero no se crea que hablo en sentido figurado. Era transpa- rente. Inmediata. Entera. Rotunda. También era una diosa. En plenitud de poderes. Decía “viento” y los céfiros mecían el aire. Decía “belleza” y las aguas me devolvían mi imagen. Por supuesto, tuve que ir entendiendo cada cosa en su momento. Mis hermanas mayores me reñían: “Te miras demasiado, termi- narás por descubrir la muerte.” Las desoía y entonces volvía a tocarme. Me envolvía en mis pétalos, me gozaba sintiéndome. Aspiraba mis olores. Respiraba. Latía. Bullía. Y vuelta a fluir. Yo era mi Paraíso.

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Esteban Dublín (Bogotá, Colombia, 1983)

Publicista. Sus microrrelatos han sido reconocidos en concur- sos literarios de Argentina, Chile y España; traducidos al fran- cés, italiano y portugués y seleccionados para antologías del género como Grageas II (Desde la Gente, 2010), Los comprimi- dos memorables del siglo XXI (Universidad Pedagógica Nacio- nal, 2010), De Antología (Talentura, 2013), 201 (Altazor, 2013), La música de las sirenas (FOEM, 2013), Grageas III (Desde la Gen- te, 2014), Futbol en breve. Microrrelatos de jogo bonito (Puerta Abierta Editores, 2014), ¡Nocauts! (Universidad Autónoma de Puebla, 2015), Cien páginas de amor (Desde la Gente, 2015) y Eros y Afrodita en la microficción (Ficticia, 2016). Ha publicado los libros de microrrelatos Preludios, interludios y minificciones (Adéer Lyinad, 2010), Tácticas contra el olvido (TBWA, 2014) y Las narraciones alternas (Micrópolis, 2016). Su próxima publi- cación será Historias de camiseta (Micrópolis), del que funge como antólogo. Ha trabajado en diferentes agencias de su país como redactor publicitario, cargo que sigue desempeñando en la actualidad. Daniel Ávila es su verdadero nombre.

SERIAL

En medio del zumbido de las libélulas y del cargante sopor tro- pical, una anciana se balancea sobre su mecedora de encina mientras teje a punto de cruz. A tan sólo metros de su balcón, unos negros descamisados y azotados por el sol juegan al fut- bol con una pelota de trapo. El que funge de portero desvía su atención hacia una muchacha de biquini rosa que usa la playa como pasarela y a quien le grita un soez piropo. Indiferente, la mujer va dejando las huellas de sus pies descalzos sobre la arena, arrastradas en segundos por el mismo mar en el que se adentra un chiquillo que acaba de encontrarse una gargantilla de plata enterrada en sus profundidades. En el crucero recién aventurado hacia el Atlántico, una extranjera acusa del hurto de su joya a un grumete que está pasando inadvertido al lado de su habitación. Y en la bodega del navío donde se presenta la discusión, viaja de contrabando un cargamento atiborrado de hilos, uno de los cuales quedó en las manos de una anciana que ahora cose desde su casa litoral y del que penden todos los sucesos.

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Cecilia Eudave (Guadalajara, México, 1968)

Narradora y ensayista. Algunos de sus libros son: Registro de imposibles (cuentos, 2000, 2006, 2014) y Bestiaria vida (2008), con el que ganó el Premio de Novela Juan García Ponce. Ha participado en varias antologías y revistas tanto nacionales como extranjeras. Sus libros más recientes son: Para viajeros improbables (microrrelato, 2011), En primera persona (cuentos, 2014), Aislados (novela, 2015) y Microcolapsos (microrrelato, 2017). Ha sido traducida a varios idiomas y en el 2016 se le otor- gó la cátedra América Latina en Toulouse, Francia.

EL DEMONIO DEL VIERNES

Técnicamente no soy un demonio pero así me bautizó cierto grupo de personas de las que no revelaré nombres o comuni-

dad o círculos perezosos de las viejas formas. Es verdad que en mis orígenes me ofrecieron el edén, muy bello, abundante

y casto, salvo cuando los humores de reproducción se instala-

ban en la cabeza del bien amado. También me condenaron a hablar solo con los animales y recoger fruta porque él estaba hecho para grandes cosas, algo así como poblar el mundo. Cuando me enteré de aquello no me proyecté como la madre de la humanidad pariendo hijos a diestra y siniestra. Pero él era obcecado, y aunque le resultaba la mejor de las amantes, lo tenía en las nubes, comenzó a fastidiarme. Lo abandoné. Entienda, aquello ya era una cosa enfermiza: él dale y dale con ser el futuro de la raza humana, y yo insistiendo en la pa- reja, en ser uno mismo sin tanta presión celestial. Luego me echaron historias a cuestas: amantes —una no va estar sola

para siempre—, hijos nefastos —porque eran sujetos libres y me respetaban—, y me maldijeron: “Serás una bestia eterna.” Pero si la eternidad es una palabra que no acaba de entender- se, lo eterno es lo que se pasa de generación en generación, así nos perpetuamos como ideas benéficas o perversas. Des- pués le van agregando de su cosecha, a su conveniencia, a sus nuevos estilos de vida. Ahora el edén se ha diversificado en

sociedades que tienen sus Evas y sus Liliths, ya somos amigas, saben, nos vamos conociendo, respetando y hacemos frente a los mismos Adanes; esos que cuando llega el viernes de bares,

o salen de fiesta, ven en cualquier mujer un demonio al que deben someter.

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Marcial Fernández (Ciudad de México, México, 1965)

Autor del libro de literatura fragmentaria Un colibrí es el co- razón de un dios que levita y del microrrelatario Andy Watson, contador de historias, Marcial Fernández nació en la Ciudad de México en 1965. También es autor de otros diez libros de diversos géneros literarios, editor de Ficticia Editorial, espe- cializada en narrativa breve, miembro honorario del Sistema Nacional de Creadores Artísticos.

MÉNAGE À DEUX

Al contratar al doble para que lo supliera en las reuniones mul- titudinarias o peligrosas, no se supo más cuál era el original y, cuál, la copia. Ambos bebían whisky, fumaban cigarros caros y hacían el amor con la primera dama.

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Azucena Franco (Ciudad de México, México, 1961)

Estudió la licenciatura en Historia y es Maestra en Letras Lati- noamericanas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; ha presentado ponencias en congresos nacionales e interna- cionales de minificción en la UNAM, Berlín, Bogotá y Valpa- raíso. Autora de Corpus cantus y coautora de MicroBerlín. De minificciones y microrrelatos, así como de diversas antologías literarias. Asimismo, ha publicado en revistas y blogs literarios.

PRISIÓN

Después de viajar años luz, sin encontrar el retorno, la tripu- lación comprendió que no volvería a la añorada Tierra. Luego de meditarlo Zukkon, la bella capitana, se ofreció a engendrar a la nueva generación que viviría en la nave; como contaban con alimento y combustible suficiente, los pequeños serían adiestrados por todos, entonces en 30 o 40 años cabría la po- sibilidad de hallar el camino a casa. Los ocho varones trataron de preñar a Zukkon, al principio fueron actos casi asépticos; sin embargo, la capitana era estéril. Con el paso del tiempo a nadie le importaron ya los nue- vos tripulantes, la comunidad vivía en un orgasmo infinito. A final de cuentas, los navegantes sabían que no regresarían, seguirían ahí hasta que cada uno fuera muriendo.

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Juan Carlos Gallegos Rivera (Guadalajara, México, 1983)

Maestro en Estudios de Literatura Mexicana por la Universidad de Guadalajara. Autor de La rubia despampanante y otras mi- crohistorias (Effictio, 2014). Ha publicado en ocho antologías de minificción, una de cuento y una de ensayo académico. Dos primeros lugares y cinco menciones en el concurso de minificción mensual convocado por Alberto Chimal en www. lashistorias.com.mx

EL ANIMAL DEL MIEDO

La descripción del animal del miedo varía enormemente de re- gión en región. Se habla de él como un simio grande, de pelo negro o rojizo, colmillos enormes y ojos luminosos, como una larga serpiente que puede ser de un color o de otro, venenosa

o

no, como un murciélago que gusta de beber sangre humana

y

que es blanco, transparente o invisible, como un canino enor-

me, cuyas fauces están pobladas de filosos dientes y que vive al acecho en las cercanías de los caminos solitarios, como un ser marino, con forma de pez, molusco, anfibio o reptil, que nada sin ser visto y pretende inyectar su veneno, rasgar la piel, mor- der o atrapar las extremidades de los nadadores, como un in-

secto o arácnido, que tiene el hábito de vivir entre la maleza, en los recovecos de las casas, para sorprender con su picadura los incautos dedos, o bien, puede subir a la cama por las noches,

a buscar su alimento dentro de los oídos humanos. El animal

del miedo es descrito como un ave, como un mamífero cua- drúpedo de grandes proporciones con o sin cuernos, como un humanoide peludo, eslabón entre el hombre y el simio, como un escorpión, como una medusa, como una mantis religiosa, como un ratón, como una cucaracha, como un gato o un perro. El animal del miedo tiene muchos nombres y está extendi- do por todo el mundo, pero sobre todo habita cerca de los seres humanos. Esto es así porque, a pesar de toda su gran variedad de características y conductas, realiza una acción que siempre es invariable: se alimenta del miedo que sienten por él las per- sonas. De ahí su nombre y la explicación al porqué de su super- vivencia, tan extensa en el tiempo como la de nuestra especie.

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Ana García Bergua (Ciudad de México, México, 1960)

Es narradora, autora de las novelas El umbral, Púrpura, Rosas Negras, Isla de bobos y La bomba de San José, así de como de los libros de relatos La confianza en los extraños, Edificio, El lim- bo bajo la lluvia y La tormenta hindú, entre otros. Muchos de sus cuentos figuran en antologías de México, Estados Unidos, Francia, Eslovenia, Cuba, España y Panamá. En 2013 recibió el premio Sor Juana Inés de la Cruz por La bomba de San José y en 2016 el Premio Nacional de Narrativa Colima por La tormen- ta hindú. Forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA. Desde hace más de veinte años publica cuen- tos, artículos y crónicas literarias en revistas y suplementos culturales, especialmente su columna “Y ahora paso a retirar- me” en La Jornada Semanal. Su novela más reciente es Fuego 20 (Era, 2017).

TEJIDO

La araña María del Socorro decidió que ya no trabajaría más y puso a tejer su tela a un grupo de arañitas maquiladoras que laboraban día y noche, mientras ella contaba cuántas telas vendería con las hebras que hilaban y tejían sus trabajadoras con sus cuatro pares de patitas hora por hora, día por día, año por año, hasta que en su mente se fue entretejiendo otra tela infinita de cuentas, hilos y patitas, tan apretada y tormento- sa que la terminó asfixiando antes de que pudiera estrenar su bolso Louis Vuiton.

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Alejandro García (Ciudad de México, México, 1970)

Ensayista, narrador, cuentista y editor. Ha recibido mención honorífica Cuento Rural Marte R. Gómez (2007); Premio de Ensayo Literario de Bellas Artes Malcom Lowry 2012; Premio Nacional de Ensayo Alfonso Reyes 2013; Primer Lugar Cuento de Humor Negro José Ceballos Maldonado (2014); Premio de Ensayo Literario de Bellas Artes José Revueltas 2014; Premio Certamen Histórico-Biográfico sobre Miguel Jerónimo de Zen- dejas 2015 y Mención Honorífica, VIII Certamen Internacional Sor Juana Inés de la Cruz 2016. Además, es ferviente admira- dor de las sirenas.

ESTAMPA DE LUZ

Papá nunca olvidó nuestro secreto. Todas las tardes, después de llegar de trabajar, cuando sólo la luz de la televisión alumbraba el cuarto, depositaba en mis ansiosas manos un sobre lleno de estampas y me guiñaba el ojo. Sin hacer ruido, tratando de no despertar a mamá, sa- líamos al patio. La luz del farolito era suficiente para acomodar en el suelo las estampas. Aparecían de manera desordenada un desierto con tímidos animales nocturnos, exploradores en la blancura lechosa de la nieve, mujeres doradas que levanta- ban la mano saludándome, trigales rodeados de molinos de viento y paisajes desconocidos que papá me describía, recor- dando sus viajes, antes de tener que casarse con mamá y que- darse a vivir en nuestro pueblo. Sólo nos faltaba una estampa para llenar nuestro álbum. Esperaba ansiosa todas las tardes para que papá me diera nue- vos sobrecitos. Cuando notaba mi enojo por encontrar sólo imágenes repetidas, abría al azar una de las páginas del álbum y me platicaba con voz tenue costumbres que había conocido, leyendas que alguna vez escuchó y sus recuerdos me hacían soñar con los lugares que algún día recorreríamos juntos. Un día papá no regresó de trabajar. Por primera vez mi madre estuvo despierta al atardecer, llorando, con la mirada fija en la puerta. Meses después llegó una pequeña carta. Adentro estaba la última estampa, la de un amanecer en una isla desconoci- da, con pescadores que navegaban mar adentro en pequeñas barcas de madera.

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Martín Gardella (La Plata, Argentina, 1973)

Vive en Buenos Aires. Es abogado y profesor universitario. Es miembro fundador de la Internacional Microcuentista. Revista de lo breve y un incansable difusor del género brevísimo de todas las maneras posibles. Como escritor, publicó Instantá- neas (Andrómeda, 2010), Los chicos crecen (Macedonia, 2015), Caramelos masticables: microficciones para leer en un recreo (Hola Chicos, 2016) y Aderezos para un tentempié: Microan- tología personal (Micrópolis, Lima, 2016). Además, compiló Brevedades: Antología argentina de cuentos re-breves (Ma- noescrita, 2013), orientada al lector juvenil. Sus textos fueron incluidos en antologías y revistas literarias, y traducidos al idioma inglés, italiano, portugués, francés y catalán. Desde 2013, conduce el ciclo radial El Living sin Tiempo, dedicado a la literatura breve.

EL PASATIEMPO

En la plaza de un pueblo desértico hay un extraño carrusel en el que el tiempo avanza misteriosamente a medida que el cír- culo se mueve en el sentido de las agujas del reloj. Cada vuelta sobre su eje equivale a un año calendario. Al principio es divertido ver cómo los niños se transforman en adolescentes. Es incluso emocionante para algunas madres poder ver que sus hijos conservan esas alegres sonrisas juve- niles a pesar de las canas. Es aterrador, en cambio, cada vez que aparece algún caballo de madera dando la vuelta, ya sin su jinete.

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Enrique Ángel González Cuevas (Ciudad de México, México, 1986)

Maestro en Filosofía por la UNAM. Premio Nacional de Cuento Corto Agustín Monsreal en el 2015 por su libro Metafísica de las costumbres (Fá Editorial, 2016).

INCÓGNITA

¿Qué es el mar para el perro? ¿Y qué es el perro para el mar? Lo preguntamos por la indiferencia con la que el perro caminaba por la playa y la naturalidad con que la marea nos devolvió su cadáver.

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Rogelio Guedea (Colima, México, 1974)

Sus libros más recientes son la Historia crítica de la poesía mexi- cana, siglos XIX y XX (FCE-CNCA, 2015), Los anteojos del fabulis- ta: reflexiones sobre el arte de leer y escribir (Lectorum, 2016), El último desayuno (Penguin Random House, 2016) y Si no te hubieras ido / If only you hadnʼt gone (Cold Hub Press, 2015). Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Investiga- dores y columnista en La Jornada Semanal y SinEmbargoMX.

FUTBOLITO

Cuando mi hijo y yo empezamos a jugar futbolito, me puse como firme propósito dejarlo ganar de vez en cuando. Pensé que dejándolo ganar hoy sí y mañana también se le arrecia- ría el interés. De manera que empezamos a jugar apenas re- gresaba de la escuela, un juego o dos, y a veces la revancha. No encuentro la forma de describir la expresión de su rostro cuando ganaba, sabiendo yo que en realidad lo había dejado ganar. Levantaba ambas manos en señal de triunfo y arrojaba un espumarajo de felicidad por las narices. Todos los días, re- gresando de la escuela, nos encerrábamos en su habitación para jugar. Conforme pasó el tiempo, empecé a darme cuenta de que cada vez era más fácil dejarlo ganar y más difícil hacer- lo perder, hasta que llegó el momento en que ganarle se me hizo prácticamente imposible. Pasaron semanas o meses para que pudiera realmente adquirir la destreza que me permitiera darle la batalla. Sudaba mares para conseguir meterle un gol, pues sus defensas eran murallas infranqueables y sus medios tenían la habilidad de conectar muy bien con sus delanteros, que no había forma de hacerlos errar. Sin embargo, aprove- ché una debilidad en su portero para hacerme al triunfo, y fue entonces que las partidas empezaron a emparejarse y pude conseguir ganarle hoy sí y mañana también. No encuentro la forma de describir la expresión de mi hijo cuando yo ganaba:

levantaba ambas manos festejando mi triunfo y arrojaba un espumarajo de felicidad por las narices, tal como si desde algún remoto día se hubiera puesto justamente como firme propósito dejarme ganar —nunca he sabido si por amor o por piedad— de vez en cuando.

II Encuentr.o Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola 2017

César Klauer (Lima, Perú, 1960)

Es profesor universitario y escritor. Ha publicado un libro de relatos (Pura Suerte), tres infantiles (El Perro Patitas, El Gigante del Viento y El Delfín de Arena), y dos de microficción (La Eterni- dad del instante y Capullo de Crisálida). Su trabajo ha apareci- do en revistas y antologías en Perú, Uruguay, Argentina, Chile, España y Estados Unidos, además ha sido traducido al inglés y francés.

EL ESTADO ES UN PÉSIMO EMPRESARIO

Una vez terminados el estudio, la auditoría y la supervisión de la empresa estatal XYZ, el consultor externo llegó a la con- clusión de que el estado, como todos sabían, era un pésimo empresario. Confirmó su tajante veredicto una semana después cuan- do XYZ le comunicó que no podrían pagarle sus honorarios aún. Colgó el teléfono y sonrió pues ya sabía que algo así pasa- ría: En los libros contables figuraba que el estado había veni- do recortando la inversión en un 10% anual durante el último quinquenio, dejando a XYZ sin recursos. A ese ritmo, había calculado el consultor, en unos pocos meses XYZ estaría lista para la privatización conversada con los chinos. El consultor se rascó la barbilla, quizás a los chinos sí les podría cobrar.

II Encuentr.o Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola 2017

Mónica Lavín (Ciudad de México, México, 1955)

Es autora de varios libros de cuentos, novelas y ensayo. Entre los primeros, Ruby Tuesday no ha muerto —Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen1996—, Retazos (1995 y 2007), Pa- sarse de la raya (2011), Manual para enamorarse (2013), publi- cado en México y en España. Entre las novelas, Café cortado —Premio Narrativa de Colima 2001—, Hotel Limbo (2008), Yo, la peor —Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska 2010—, Las rebeldes (2011), La casa chica (2012) y la más recien- te Cuando te hablen de amor (2017); los libros de ensayo Leo, luego escribo (2001), Apuntes y errancias (2009), Sor Juana y la cocina (2011), Cuento sobre cuento (2014) y las entrevistas de Mexicontemporáneo (2016). Sus cuentos han sido traducidos a varios idiomas. Actualmente es columnista del diario El Univer- sal y conduce el programa de entrevistas a escritores Contra- señas en la televisión pública. Es profesora-investigadora en la Academia de Creación Literaria de la Universidad Autóno- ma de la Ciudad de México. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores.

DOS PUNTOS

Sedúceme con tus comas, con tus caricias espaciadas, tu alien- to respirable y tus atrevimientos continuos; colócame el punto y coma para cambiar las caricias por largos besos y frases susurra- das boca a boca. Haz un punto y seguido para desatarte de mí y contemplar mi desnudez sobre tu cama, ahora interrumpe con guiones para soltar un halago sobre mi cuerpo y su huella en el tuyo —recorrer con la mirada el talle y el hundimiento en la cin- tura, el ascenso en la cadera, la larga prolongación de las piernas rematadas por un pie que no resistes besar—. Embísteme sin mi rechazo y tortúrame con la altivez de tu deseo arrastrándome muy lejos (al borde del abismo entre paréntesis y sin comas por favor), ahora desenvaina tus puntos suspensivos… —maldito trío de puntos— ese espacio sin nombre no se alcanza. Un punto y aparte para calmar el temblor de mi cuerpo y sonreírte al tiempo que me das a beber del vino espumoso en una copa. Borro mis interrogaciones. Toda una antesala para retomar tus comas y regalarme la humedad de tu boca y la suavidad de tu respiración en mis orejas, cuello, nuca, hom- bros. Atacar con puntos y comas, nuevamente, para buscar con tu dedo un clítoris congestionado. Pasar tu lengua entre esos labios escondidos y saborear mis secreciones —robár- melas entre guiones— y atizar de nuevo en mi centro ardiente ocupándolo, sosteniendo el ascenso ¡inminente! con signos de exclamación, la eyaculación inevitable… hasta acabar con los puntos suspensivos y vaciarte todo en mí y desplomarte extenuado, aliviado y amoroso en mi cuerpo complacido. De nuevo un punto y aparte para dormir sobre mi pecho y poner punto final al entrecomillado “acto” que en este caso es un hecho amoroso sin ningún viso de actuación. Si estoy equivocada, felicito tu dominio de la puntuación.

Punto final.

II Encuentr.o Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola 2017

Miguel Maldonado (Puebla, México, 1976)

Ha publicado Poesía Magia Corriente (Estraza Ediciones, 2004), La carne propia (Colibrí, 2006), Ciudadela (CNCA, 2008), Los buenos oficios (CNCA, 2010), S’attarder aux détails (antología, Canadá, Écrits de Forges-Mantis Editores, 2011), Una gota (To- kio, One Stroke, 2012, con el diseño gráfico de Katsumi Koma- gata), Lobos (Taller Ditoria, 2012), 420 golpes (Book Thug / Man- tis, 2012), Octavio Paz. Hommage et profanation (CNRS, 2014), El libro de los oficios tristes (Monte Carmelo / Destrazas Ediciones, 2015) Bestiario (Aldus, 2015), el audio libro Detenimiento (2015), Al circo (Impronta, 2016), además de formar parte en diversas antologías de poesía mexicana traducidas al alemán, al por- tugués y al árabe. Fue diplomático mexicano como agrega- do cultural en Kenia, jefe de redacción de la revista Revuelta y ahora director de la revista UNI. Premio Nacional de Poesía Joven Gutiérre de Cetina 2006 y Premio Nacional de Poesía Joaquín Xirau 2016.

LOS LOBOS DE MICA (II)

Los lobos de mica envidian a los lobos de pelo, envidian que estos lanudos puedan saltar, correr delirantes hacia el campo sin sufrir una sola rotura. En cambio, si los lobos de mica se deciden a morder, saben que en ello les iría la vida, siempre se rompen a media furia. ¡Ay! los lobos de mica, qué terrible resquebrajarse al dar el golpe. No poder seguir una huella bajo la lluvia sin que su cuerpo de sal se desvanezca. Pero los consuela un trágico heroísmo: deben elegir por cuál mordida vale la pena morir, es la dentellada más justa de todas las especies lobinas.

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Diego Muñoz Valenzuela (Constitución, Chile, 1956)

Ha publicado once libros de cuentos y microcuentos y cuatro novelas. Es miembro de la Generación del 80, que se inicia en las letras en la dictadura militar. Se distingue como cultor de la ciencia ficción y del microrrelato. Libros suyos han sido publi- cados en España, Croacia, Italia y Argentina. Obras suyas han sido traducidas al croata, francés, italiano, inglés, ruso, islan- dés y mapudungun. Premio Mejores Obras Literarias en 1994 y 1996. En 2011 fue seleccionado como uno de los “25 secretos literarios a la espera de ser descubiertos” por la FIL de Guada- lajara para celebrar sus 25 años de existencia.

AMOR CIBERNAUTA

Se conocieron por la red. Él era tartamudo y tenía un rostro brutal de Neanderthal: gran cabeza, frente abultada, ojos se- parados, redondos y rojos, dientes de conejo que sobresalían de una boca enorme y abierta, cuerpo endeble y barriga pro-

minente. Ella estaba inválida del cuello hasta los pies y dictaba los mensajes al computador con una voz hermosa, pausada

y clara que no parecía tener nada que ver con ella; tenía el

cuerpo de una muñeca maltratada. Fue un amor a primer in- tercambio de mensajes: hablaron de la armonía del universo

y de los sufrimientos terrestres, de la necesidad del imperio

de la belleza y de los abyectos afanes de los mercaderes de la guerra, de la abrumadora generosidad del espíritu huma- no que contradice la miseria de unos pocos. Leían incrédulos las réplicas donde encontraban una mirada equivalente del mundo, no igual, similar, aunque enriquecida por historias y percepciones diferentes. Durante meses evitaron hablar de

sí mismos, menos aún de la posibilidad de encontrarse en un

sitio real y no virtual. Un día él le envió la foto digitalizada de

un galán. Ella le retribuyó con la imagen de una bailarina. Él le escribió encendidos versos de amor que ella leyó embelesada. Ella le envió canciones con su propia voz, él lloró de emoción al escuchar esa música maravillosa. Él le narraba con gracia los pormenores de su agitada vida social, burlándose agudamen- te de los mediocres. Ella le enviaba descripciones de sus giras por el mundo con compañías famosas. Ninguno de los dos ja- más propuso encontrarse en el mundo real. Y fue un amor de sueños, de mensajes, de versos, de canciones. Fue un amor verdadero, no virtual, como los que suelen acontecernos en ese lugar que llamamos realidad.

II Encuentr.o Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola 2017

Illdiko Nassr (Río Blanco, Jujuy, Argentina, 1976)

Ha publicado libros de poemas: Reunidos al azar (1999); La niña y el mendigo (2002); en coautoría Ser poeta (2007); Juegos de seducción (2007) y La libélula (2016), de cuentos: Vida de perro (1998) y de microrrelatos: Placeres cotidianos (2007, 2011 y 2017); Animales feroces (2011); Ni en tus peores pesadillas (2016); Hilos dorados (junto con Susana Quiroga y Mónica Undiano, 2017) y Los hermanos mayores (2017). Textos suyos han sido seleccio- nados para integrar antologías de microficción y de poesía. Sus microrrelatos han sido incluidos en recopilaciones como la de Laura Pollastri, El límite de la palabra. Antología del microrrela- to argentino contemporáneo (Menoscuarto, 2007); 1001 cuentos de una línea (Thule), Monoambientes. Microrrelatos del noroeste argentino. 4 voces de la microficción argentina (Buenos Aires, 2009), Bagliori estremi (Turín, 2012), Eros y Afrodita en la minific- ción (México, 2016), Escritos entre mate y mate (Perú, 2017), entre muchas otras. En 2011 participó del encuentro de microficción en Letrettage, Berlín, Alemania. También en ese año, realizaron un documental sobre su vida y obra: Ildiko. Una mujer. Un poe- ma. Actualmente se desempeña como responsable de conteni- dos literarios en el Centro Cultural “Héctor Tizón”.

ILDIKO Y YO

A Ildiko es a la que le pasan las cosas. Yo cruzo los puentes de San Salvador de Jujuy distraída en el hilito de agua de uno de

los ríos, o en las piedras blancas que los adolescentes utilizan para declarar su amor. De Ildiko tengo noticias por los porta- les de internet, me llegan noticias de su glamour y encantos.

A mí me gusta desayunar sola en un puesto callejero y a las

apuradas. Ella, en cambio, goza de los placeres de confiterías

y hoteles en las ciudades a las que va como invitada de honor.

Me gustan las minucias, acaso, encerrarme en un libro para viajar por otras psicologías. Ella es el centro de su universo y ríe encantando a todos. Ildiko y yo casi nunca nos encontra- mos. Somos diferentes. Yo soy simple y ella, excéntrica. Odio las cámaras y ella las busca. Yo pierdo todo y ella escribe que todo lo pierde. Ninguna tiene rencores o memoria. Y, como Borges, todos dudamos acerca de quién es el que verdadera-

mente escribe.

II Encuentr.o Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola 2017

César Abraham Navarrete Vázquez (Tlalchapa, Guerrero, México, 1981)

Profesor universitario, escritor, viajero, fotógrafo, bloguero, documentalista y etnomusicólogo. Ha traducido textos litera- rios en más de diez idiomas y publicado en medios tradiciona- les y virtuales de México, Honduras, Perú, Colombia, España, Francia y Portugal. Es autor de los libros: Poenimios (México, 2014), Fábulas-o-heces (México, 2014), 20 Poenimios (Portugal, 2016) y Epigramas y maxinimias (México, 2017).

EVOLUCIÓN

Tras años de sinsabores en la cocina, el pinche decidió aban- donarla y se dispuso a escribir una obra que revolucionaría a la gastronomía: El origen de las especias.

SINCRONICIDAD

Cuando concurrieron en el interior de Moby Dick, Geppeto re- prochó a Jonás: —¿Qué haces aquí? ¡Ésta es mi minificción! —

Mi nombre no es Jonás; llámame Ismael.

GENTE DE CINE

Ante la envidia y la incredulidad de los fatuos estudiantes de cine, el mendigo al que contrataron para caracterizarse a sí mismo en la película, se orinó encima de los cables, ¡creando

así su primer “corto”!

TÓTEM

Y así, hijo mío, nuestros antepasados, provenientes de Europa,

sacrificaron a los indígenas de esta tierra para que pudiéramos bautizar a nuestros equipos deportivos y venerar su herencia

en los días de partido.

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Eduardo Osorio (Toluca, Estado de México, 1958)

Su obra publicada incluye los poemarios El patio de mi casa (1995), Bromas para mi padre (2004) y Tótem (2015), así como los libros de cuento Pido (1994), Historias megalopolitanas (1997), Cuentos breves para suicidas y enamorados (1986), Cuarenta años de los mil y un insomnios (2011) y Los sueños del dios mur- ciélago (2013). Su novelística incluye Club obrero: fantásticas nocturnidades en Chihuahua (Premio del Centro Toluqueño de Escritores, 1986), El enigma Carmen: diálogos para su réquiem, El año que se coronaron los diablos (Premio Nacional de Novela INBA-Edomex, 1989), El juego del gato y el alfil (Premio Interna- cional de Novela Ignacio Manuel Altamirano, UAEM, 2011).

GORILA

Me pesa el corazón insepulto de la selva cuando ojos curiosos contemplan este transcurrirme el tiempo tras las rejas. Me asfixian los domingos con su helado de chocolate y el lunes de ociosos con chocolate helado. Me aturde el silencio del vésper y no duermo cuando el lucero amanece. Sin embargo, nada puedo oponer al cautiverio.

Mi vida vale treinta monedas: veinte dólares la cabeza y

cinco por cada uno de los ceniceros en que terminan mis ma- nos. El resto de la carne es obsequio del trampero a buitres, chacales y termitas. No me quejo: la única familia que entiendo es el hombre. Aquí estoy, ante ti: golpeo mi pecho para atraer tu mirada; muestro los colmillos castos y el culo de fastidio. Cuando estoy harto de tus hijos me masturbo frente a

ellos…

Es

mediodía y temes por mis ojos umbríos. Por favor, mira

bien: no existe rencor en mis pupilas pues te contemplo como el vecino de la misma cárcel: aburrido, agotado y sin saber por qué. Mira bien y descubre la celda; esta celda. A los gorilas de ciudad, hermano, nos mata el aburrimiento.

II Encuentr.o Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola 2017

Luis Bernardo Pérez (Ciudad de México, México, 1962)

Estudió en Filosofía en la UNAM. Es narrador, ensayista, pe- riodista y editor. Ha publicado hasta el momento 13 libros de narrativa y uno de teoría literaria. Ha obtenido los siguientes premios: Concurso de Cuento Brevísimo de la revista El Cuen- to. Revista de Imaginación (1998); Premio Nacional de Cuento “Efrén Hernández” (2003); Premio “Juan José Manauta” al Me- jor Libro de Microcuentos, Argentina (2011); Premio Concurso Nacional de Cuento Juan José Arreola (2013); Premio Gran An- gular de Novela Juvenil (2016).

METEMPSICOSIS

Tras asistir en calidad de oyente a varias conferencias sobre la reencarnación, un señor bajito, retraído y ligeramente miope, se entusiasma y decide someterse a una regresión hipnótica. Por este medio descubre que en sus vidas pasadas fue tam- bién un señor bajito, retraído y ligeramente miope.

PRESTIDIGITACIÓN

Agobiado por la miseria y el desempleo, aquel mago se veía obligado a sacar cada noche varios conejos de la chistera para alimentar a su numerosa familia.

ANCLA

Varios años después del naufragio, la vieja ancla de hierro se- guía aferrada con uñas y dientes al fondo marino. Así de ejem- plar era su sentido del deber.

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Sofía Ramírez (Aguascalientes, México, 1971)

Licenciada en Letras Hispánicas y Maestra en Literatura Mexi- cana por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Ha pu- blicado los libros No había mar, en coautoría con Juan Carlos Quiroz (1996); La sonrisa de un condenado a muerte (1997 y reeditado en 1999 en Santa Cruz de Tenerife, España), Dios y el silencio de los pájaros (1999) y La casa callada (2003). Es autora del libro La edad vulnerable. Ramón López Velarde en Aguascalientes (2010) y en abril de 2017, el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura publicó La casa que soy, su más reciente trabajo.

ANNA ESCONDE MILAGROS

Anna podía conocer los pensamientos antes de ser palabras y desmenuzaba los sueños antes de despertar. A él esto lo asus- taba, por eso intentó aprehenderla dieciséis veces distintas,

pero ni el lienzo ni la piedra consiguieron expresar la incom- prensible esencia de la veinteañera. El futuro se presentaba

a la vuelta de la esquina pero apenas era la prehistoria de su

vida, la de cada uno, la de los dos en la distancia. Anna conocía sus inviernos austeros y él, su verano en plenitud. Había en Amadeo un débil halo de soledad que ella cubría de pétalos de rosa y poemas de Verlaine. Dos niños ape- nas, ella tejiendo su sombrero mientras él tocaba la cornamu- sa. Juntos rezaban por las noches para no despertar famosos de repente. Llovía sobre Anna la tibieza de un agua festiva y Amadeo interrumpía esa lluvia con su paraguas negro. Anna vigilaba su sombra dilatada en el portal y la pintura

devoraba entonces a la poesía. Pero Anna escondía milagros

y Amadeo lo sabía.

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Solange Rodríguez Pappe (Guayaquil, Ecuador, 1976)

Escritora que explora los géneros de lo extraño, lo fantástico, el terror, la literatura de anticipación y la minificción. Cronista, activista cultural y conductora de talleres de escritura creati- va. Se desempeña como docente desde el año 2000 en dife- rentes centros de estudio y universidades del Ecuador. En el año 2014 elaboró El taller de la imaginación, que desea poder en evidencia como, en América Latina, existe literatura que es poco revisada porque no ingresa dentro del lugar común que impone la tradición realista. Tiene publicados seis libros de re- latos y trabaja actualmente en una antología personal.

CALAVERITAS

Para tener algo de calor, en este agujero olvidado donde es- tamos, por el que no pasa ni el viento, frotamos las tibias, las falanges y los tarsos. Pegamos las mandíbulas y estrechamos lo que nos queda de los dientes. Ponemos uno contra otra las costillas y un vaivén maravilloso y antiguo de caderas, de nuestros esqueletos apagados se hace la luz y por breves ins- tantes, amado mío, compartimos bajo tierra un día luminoso de verano.

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Juan Romagnoli (Mendoza, Argentina, 1962)

Nació en La Plata, se crió en Mendoza. Reside en Buenos Aires. Algunas de sus microficciones han sido publicadas en la revis- ta mexicana El Cuento. Revista de Imaginación e incluidas en diversas antologías. Ha publicado Universos Ínfimos, microfic- ciones (Tres Fronteras Ediciones, Murcia, 2009); reeditado por Macedonia (Buenos Aires, 2011). #ElSueñodelaMariposa, twite- ratura (Macedonia, Buenos Aires, 2013). Narrar es humano (Ma- cedonia, Buenos Aires, 2015) y Caracolas (Macedonia, Buenos Aires, 2017), ambos de microficciones.

CONTRA HECHIZO

Según la mitología sirénida, los humanos son seres terrestres, descendientes de los orangutanes y primigeniamente anfi- bios, quizá con ancestros en común. Los machos suelen sedu- cir en las playas a las sirenas distraídas. Las atraen con sonidos bajos y monótonos, surgidos de sus orificios bucales vedados al canto, y unos ojitos tristes que los vuelven particularmente atractivos para las más jóvenes. Según cierta leyenda, el úni- co modo de contrarrestar el hechizo es anticipándose con un canto simple que los atraiga al mar, donde los sonidos graves pierden todo su poder.

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Juan Carlos de Sancho (Islas Canarias, España, 1956)

Escritor, editor, guionista e ilustrador. Ha publicado, entre otros, La Fiesta del Desierto, Manuel Vázquez Montalbán en Me- moria (prologado por José Saramago), La Isla Inventada (Uni- versidad Nacional de Irlanda), Las unidades fugaces, El pensa- miento archipiélago, El paraíso terrenal, Diccionario del mono leído, Isla Sombrero. Cuentos y Descuentos. Antólogo de poetas canarios en Italia, Portugal, México y Argentina. En los últimos años asiste como ponente a diferentes encuentros y ferias in- ternacionales de literatura en México, Argentina, Irlanda, Chile, Italia, Perú, Palestina y Portugal.

ÉLANT VITAL

Abstraído como un cangrejo me recupero lentamente en el es- critorio, escalo la silla de madera, bato mi cabeza, vuelo sobre el ventilador, reboto en el suelo y voy directo a estamparme contra la pared. Antes de volver a caer en picado me cuelgo de la lámpara que balancea como un remo alocado. Estoy a punto de salir despedido por la ventana pero tomo aire, soplo hasta la exhalación y planeo en círculos concéntricos. Pierdo el control y me golpeo la espalda contra la librería. Caen muchos libros al suelo pero me quedo empotrado entre La Montaña Mágica de Thomas Mann y Esperando a Godot de Samuel Becket. Aturdido, empujo y desplazo de un lado a otro mi ira. Caigo de canto y en picado sobre El inconveniente de ha- ber nacido de Cioran y pierdo el último aliento. Milagrosamente me repongo saltando como un canguro sobre las ruinas de mi desolación. Me levanto magullado y ca- mino con gran dificultad por el pasillo. Me dirijo hacia la coci- na. Están todas las luces encendidas. En la mesa, aguardando

mi regreso aéreo, me esperan Cioran, Becket y Mano. Godot

sigue sin dar señales de vida y probablemente no llegará nun- ca. Un pollo horneado y un buen cava catalán perfuman el mediodía insular. “La nada es al menos la mitad de la existencia, así que va- mos a estudiarla, tratemos de disfrutarla” —comenta Norman

Mailer que aparece disfrazado de polilla y planeando sobre nues- tras cabezas desarticuladas. Alguien toca con insistencia el tim-

bre pero a ninguno de los presentes se nos ocurre abrir la puerta.

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Óscar Tagle (Guadalajara, México, 1964)

Es autor de El recuento de nunca acabar (De lo Imposible Edi- ciones, 2015); Cocineta de autor (La Zonámbula, 2012); Poemas de amor tártaro (CECA, 2006); Performance travesti de la noche oscura con percusiones (Ediciones Arlequín, 1997). Aparece an- tologado en los libros Poesía viva de Jalisco (2004); Poesía última de Guadalajara (1998); y Muestra de la literatura contemporánea de Jalisco (1997). Ha colaborado en las revistas Trashumancia, Juglares y Alarifes, Reverso, Luvina, Universidad de Guadalajara y Dosfilos, entre otras. Actualmente coordina el taller de creación literaria Al gravitar rotando, fundado en 2006.

EL RECUENTO DE NUNCA ACABAR

De haber sido primero el Bang que el Big, el concepto del tiem- po habría sido distinto, le dijo Tac a Tic.

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Luis Tovar (Ciudad de México, México, 1967)

Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la UNAM. Desde 1999 labora en La Jornada Semanal, suplemento cultural de La Jornada, del que es el director actual. Es miembro del Sis- tema Nacional de Creadores de Arte desde 2004. Ha publica- do los libros Amor que crece torcido (2000), Diccionario del mar (2008), Una jornada en el otro tiempo (2009), Palabra el cuerpo (2012) y Sin rastro de nosotros (2013), tiene en prensa Los días, Cuaderno de Arya y El tiempo real.

DE AMOR INVICTO

La maravilla de sentir amor por alguien vale con creces la se- gura tristeza y el posible dolor cuando eso que llegó a sentirse ya no es más que otro inquilino en la memoria: esto pensé al ver, sin que ella me mirara, los ojos de una desconocida mujer joven que iba por la calle en dirección contraria a la mía, y sé que la sonrisa que llevaba en las pupilas fue sólo algo así como el detonador o, más precisamente, el precipitador de algo que venía tomando forma en mi cabeza hace unas horas. Hay ocasiones en que al pasado se le antoja darse una vuelta para ver cómo va todo, y hoy sucedió: ella, la última mu- jer que he tenido en el centro de mi centro, y yo, coincidimos en un restaurante. Estaba sentada en la barra y como ahí no que- daba ningún sitio disponible, me senté en una de las mesas, distante unos cuantos metros. Hasta hace poco aún hubiera cometido yo la tontería indelicada de acomodarme dándole la espalda. Peor aún, posiblemente al descubrirla pude haberme dado vuelta e ir a comer a otro lugar, pero me senté mirando hacia la barra y su perfil izquierdo quedó al alcance de mi vista. Ella podía verme también, pero si en algún momento llegó a hacerlo no lo supe. Mientras yo comía y leía el diario la escuché hablar —sin entender lo que decía— con alguien sentado a su lado, la vi manipulando su celular, y unos minutos después vi que ter- minaba de comer, pagaba y se iba. Llevaba jeans de mezclilla azul, una blusa artesanal con bordados y el cabello recogido. Mirándola así, ya tan ajena, a su vez y como yo perfectamente capaz de coincidir sin que ninguno tuviera no sólo una reac-

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ción excesiva sino ninguna de ningún tipo, fue cuando empezó

a

formarse en mi cabeza esto que se derramó hace un rato,

al

mirar los ojos amorosamente sonrientes de la desconocida. No fueron dolor ni tristeza, sino el recuerdo del dolor y

la tristeza, lo que se me dibujó primero, y casi de inmediato ese par de clavos en el aire se desvanecieron para dar paso no a una sino a un cúmulo de imágenes previas, que comencé

a evocar mientras miraba el movimiento de sus manos. Lue-

go recordé muy vívidamente la sensación firme y cálida de su abrazo, después llegaron sus labios, y ya para entonces todo cabía entero en una sola idea: el amor que nos llegamos a te- ner y a prodigar. Perdieron relevancia mucho antes, pero en ese momen- to importaron todavía menos las razones y las sinrazones que acabaron deshilvanando el tejido que fuimos. Preferí, como prefiero ahora y lo haré siempre, que su presencia —que es como decir su existencia— no me diera igual, y que el acto de no ignorarla bebiera de los recuerdos gratos, que son muchos

y muy grandes, y no de lo que vino después. El amor, que es como el Cid, puede ganarle todas las ba- tallas a la mismísima muerte.

José Urriola C. (Caracas, Venezuela, 1971)

Escritor, productor y director audiovisual. Fue jefe de investi- gaciones en el Banco del Libro de Venezuela. Ha sido docen- te de Investigación Audiovisual, Cine Documental y Cómics y Cine. Es docente del Máster en Libros para Niños y Jóvenes de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es autor del cómic Chupetes de Luna (Thule, 2012), de las novelas Experimento a un perfecto extraño (Sudaquia, 2012) y Santiago se va (Libros del Fuego, 2015) y del libro de relatos para niños Cuentos a pa- tadas (Ekaré, 2014).

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CELOPLASTÍA

Mis amigos, quizá hartos de los lamentos por mi más reciente despecho, me regalan una muñeca inflable. Me la encuentro al regreso del trabajo, desnudísima, acostada sobre mi cama, con una flor plástica en la boca y una nota sobre el pecho: “Me llamo Juliana, de ahora en adelante seré tu nuevo amor.” Me produce una extraña combinación de risa, ternura y des- agrado. Pero la tomo con cariño y la pongo sentadita en una silla del cuarto. Recibo una llamada telefónica. Mi ex, que me quiere ver, tomar algo, charlar un rato. Me visto y salgo, dejan- do a Juliana con la puerta cerrada bajo llave. Regreso tarde en la madrugada a casa. Juliana me espe- ra en la sala fumando un cigarrillo, nostálgica, mirando por la ventana. —¿Estabas con la otra, verdad? —me dice sin dignarse a voltear. Y adivino una lágrima sintética que se le escurre me- jilla abajo. Yo, más que asustado, me quedo francamente preocu- pado. Porque a ésta también, a pesar del plástico, tendré que inventarle buenas excusas.

José Luis Zárate (Puebla, México, 1966)

Es uno de los escritores mexicanos más reconocidos y res- petados dentro de la literatura de la imaginación. Su obra abarca ensayo, poesía y narrativa, es considerado parte del movimiento renovador en la literatura mexicana. Su novela La ruta del Hielo y la Sal ha sido publicada en la editorial Actes Sud, Francia. Su ebook El tamaño del crimen, es el primer libro electrónico presentado en Bellas Artes. Autor de Las fases del mito, trilogía de novelas publicadas en México (Planeta) y Es- paña (AJEC). Ganador del concurso de minicuento de la revista El Cuento. Revista de Imaginación. Dos veces Premio Interna- cional de Novela de Ciencia Ficción y Fantasía MECyF, Premio Kalpa al mejor cuento de ciencia ficción de los 80, Premio de Novela UPC de Cataluña, España.

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En sueños había creado una Utopía tan perfecta que el des- pertar tenía el sabor amargo del exilio.

Aun en medio de la pasión, los Pretendientes se preguntan si alguna de las caricias de Penélope están dedicadas al ausente.

A veces los gatos miran a la distancia, serenos y tristes, sintien- do la nostalgia acumulada durante siete vidas.

—Relájese —dice la enfermera sin rostro.

Una pareja de cada animal, pero el lobo se niega a subir al arca sin Caperucita.

ESPACIOS CULTURALES EMERGENTES DEL MICRORRELATO MEXICANO EN LA RED 1

Ana Calvo Revilla y Ángel Arias Urrutia

De aquel año 17, sí me quisiera acordar

Como marco de este II Encuentro Iberoamericano de Minific- ción, deseamos referirnos a una ineludible conmemoración:

el centenario de la publicación de Ensayos y poemas, de Julio Torri. Se trata de un hito fundamental para la historia de un género que comparece, en su versión contemporánea, mar- cado por una naturaleza díscola, que lo hace particularmente resistente a toda clasificación (de)limitadora. Tanto en el títu- lo, como en las palabras del joven escritor a su amigo Reyes, al poco de dar a la imprenta su obra, se anunciaba ya tal carác- ter: “es libro de pedacería, casi de cascajo” (1995: 79), apunta- ba entonces el coahuilense. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, hoy pue- de apreciarse plenamente el valor inaugural del volumen, en varios sentidos: la deliberada adscripción a una estética de lo mínimo, el otorgar un papel activo y dinámico al proceso de recepción de los textos, las continuas referencias —veladas

1. Este trabajo se encuadra dentro del Proyecto de Investigación I+D+I «MiRed (Microrrelato. Desafíos digitales de las microformas narrativas literarias de la modernidad. Consolidación de un género entre la imprenta y la red)» (FFI2015-70768-R), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad de España y el Fondo Europeo de Desarrollo (FEDER), dentro del marco del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad.

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o explícitas— a la tradición artística y literaria (con el conse-

cuente juego intertextual que las acompaña), y el cuestiona- miento de los límites genéricos por medio de diversos fenó- menos de hibridación. En aquellas “pequeñas estampas, pequeños cuentos”, de emi- siones “microscópicas” —así las describe Perucho (2015)—, que aparecen en Ensayos y poemas, y que se prolongarán en De fusilamientos (1940), pueden descubrirse algunos de los rasgos que irán definiendo el perfil del microrrelato contem- poráneo. Pero, además, esta publicación pionera es una clara muestra del fenómeno en el que, seguidamente, detendremos nuestra atención: la relevancia que han adquirido las letras mexicanas como uno de los focos culturales más dinámicos para el arraigo del género. Indudablemente, México es, junto a Argentina, uno de los países que más destacadamente ha contribuido, no solo a tra- vés de su tradición literaria sino también a través de la interac- ción de los espacios e instituciones que operan dentro del sis-

tema literario y del campo cultural (Bourdieu 1992; 2011) —es decir, editoriales, publicaciones, revistas, talleres y concursos

literarios, redes sociales, etc.—, a la vitalidad del microrrelato,

a la creación y difusión del género (Perucho 2009: 228) y tam- bién a su consolidación e institucionalización.

Breve relación de un trayecto centenario

Si Torri fue el padre de la ficción breve, Juan José Arreola, el

padrastro (Samperio 2004: 66), el puente que dio continuidad

a la tradición literaria de narrativa brevísima con obras como

Varia invención (1949), a la que sucederían Confabulario (1952),

Bestiario (1958), La feria (1963) y Palíndroma (1971). Y ambos, junto a Augusto Monterroso, se erigieron en los cultivadores de una forma narrativa, que entonces era emergente puesto que no existía aún conciencia genérica (Monsreal, 2015) y, por

lo tanto, en “precursores” del género (Zavala, 2002), que Javier

Perucho formuló como el canon “A.T.M.” (2009: 228). Junto al papel fundacional de estos tres grandes maestros, que forman

parte del primer estadio de la minificción de escritura incons- ciente (Flores Escobar 2015), Rogelio Guedea ha propuesto el paradigma REST, que conforman Alfonso Reyes, Genaro Es- trada, Mariano Silva y el mismo Torri, quienes contribuyeron

a cimentar el género, y también Nellie Campobello, singular

microrrelatista, autora de Cartucho (1931) (Guedea 2015). Mientras Arreola y Monterroso estaban trabajando en México, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares lo hacían en Argentina; en 1953 apareció la primera antología de la minific- ción latinoamericana, Cuentos breves y extraordinarios, y trece años antes los dos argentinos habían publicado, junto a Sil- vina Ocampo, su célebre Antología de la literatura fantástica. Como ha apuntado Perucho en su detallado estudio so- bre el recorrido del microrrelato en México, las décadas de los cincuenta y sesenta puede considerarse la “edad de oro del microrrelato”, con la publicación de algunos títulos señeros, entre los que sobresalen Algunas prosas (1954), de Max Aub; La sangre de la Medusa (1958), de José Emilio Pacheco; Obras completas (Y otros cuentos) (1959), de Monterroso; Briznas (1959), de Alfonso Reyes; Los hombres que dispersó la danza (1960), de Andrés Henestrosa; Tres libros (1964), de Torri; Sig- nos de ortografía (1968), de Max Aub; Anecdotario (1968), de Alfonso Reyes; Infundios ejemplares (1969), de Sergio Golwarz, entre otros (Perucho, 2009: 222).

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Sobre estos sólidos cimientos y sustentado, también, sobre el boom del cuento corto (Avilés Fabila, 2016), el micro- rrelato se fue haciendo un hueco entre las formas canónicas con la obra de Guillermo Samperio, Salvador Elizondo, René Avilés Fabila y Felipe Garrido. Ya a comienzos de la década de los sesenta, Avilés Fabila escribió algunos cuentos breves, que reuniría en Fantasías en carrusel (1978) y Los fantasmas y yo (1985), y también fue el autor de Antología del cuento breve del siglo XX (1970), la primera antología de la minificción mexica- na, en la que reunió brevísimas narraciones de Reyes, Torri, Arreola, Ricardo Garibay, Eduardo Lizalde, Andrés Henestrosa, Salvador Elizondo, Carlos Valdés, José Emilio Pacheco y José Agustín, y que publicó en el número 7 del CLE. Boletín de la Comunidad Latinoamericana de Escritores (Avilés Fabila, 1970). Pero como ya apuntábamos, junto a esta fecundo y cre- ciente actividad en el ámbito de la creación, el espacio litera- rio mexicano también ha ejercido una función esencial, como centro impulsor del microrrelato en otras dos esferas, que sustentan igualmente el proceso institucionalizador del gé- nero: la aparición de importantes canales de difusión, por un lado; y, por otro, el surgimiento de una atención crítica, que irá paulatinamente afianzándose, de modo especial en las tres últimas décadas. Nos detendremos únicamente en algunos de sus hitos más destacados. Al trazar la visión panorámica del microrrelato mexicano no podemos dejar de mencionar la labor desempeñada por Edmundo Valadés en la revista El Cuento, a lo largo de sus dos etapas, en la primera de1939, durante la cual vieron la luz cinco números, y entre los años 1964-1994, en los que se de- sarrolló su segundo período, cuando fue subtitulada Revista de Imaginación. Fue una publicación pionera en el estudio y

difusión de estas miniaturas narrativas que “estaban dentro de un cuerpo mayor” (Monsreal, 2015) y que él mismo deno- minó minificciones (Flores, 2015); en ella aparecieron textos de Julio Torri, Max Aub, Augusto Monterroso, Álvaro Mendel, Ro- berto Guerra, Gabriel López Chiñas, Héctor Morales Saviñón, Bernardo Ortiz de Montellano, Juan de la Cabada, Margarita Urueta, Lorenzo Turrent, Gregorio López y Fuentes, Rafael Ber- nal, Rafael Solana, Jorge Ferretis, Jaime Torres Bodet y Agustín Yáñez (Rodríguez Gándara, 2010: 287-297). A través de las sec- ciones “Caja de sorpresas”, “Concurso de Cuento Brevísimo” y a través del taller de minificción, en el que compartía con los alumnos la lectura de cuentos que había disfrutado en su niñez, Valadés difundió la escritura de brevísimos textos lite- rarios procedentes de escritores extranjeros (Kafka, Calvino, Henri Michaux) y de América Latina, como Samperio, Garrido, Avilés Fabila, Agustín Monsreal, Enrique Jaramillo Levi, Álvaro Menéndez Leal (Valadés, 1993: 96). El Cuento fue un referente esencial en la consolidación y divulgación de la microficción (Perucho, 2009: 66-67) y en la contribución a “los estudios de teoría de la minificción” (Ramírez, 2015). En esta época, la escritura de la brevedad en sus modali- dades genéricas (aforismo, poema en prosa, microrrelato, etc.) aún no había recibido “carta de naturalización” (Pedraza, 2011, 46), a pesar de que quienes la cultivaban habían ido tomando conciencia, poco a poco, de que estaban contribuyendo a la formación de un canon (Pedraza, 2009, 2011, 2012, 2014) y a trazar la poética de un nuevo género, que sería bautizado tras la publicación de El libro de la imaginación (1976), de Valadés, con la tesis doctoral de Dolores Koch, El micro-relato en México:

Julio Torri, Juan José Arreola y Augusto Monterroso (1986). Tal la- bor crítica se vería prolongada con los trabajos de Zavala y de

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Perucho, infatigables escrutadores de la minificción, quienes contribuirían no solo a establecer la historia del microrrelato en México, sino que realizarían aportaciones decisivas tam- bién en el plano teórico. Siguiendo la estela de los trabajos emprendidos por Zavala y Perucho, se han ido sumando nue- vos investigadores mexicanos (Ángel Acosta, Sandra Delgado, Lucila Herrera, Laura Elisa Vizcaíno, Juan Carlos Gallegos, por citar sólo algunos); también han comenzado a realizarse tesis en torno a la minificción; y se han publicado volúmenes co- lectivos, como el coordinado por Acosta (2011), dedicado de forma genérica a la minificción, o el editado por Brescia (2013), centrado en el microrrelato mexicano. Debe destacarse, igualmente, el paulatino interés editorial que, de forma progresiva iría dando acogida a estas miniaturas narrativas. En este campo, México también resultó pionero, a través de los proyectos editoriales que les dieron cobijo y difu- sión (en minicuentarios, misceláneas, silvas de varia invención, etc.), antes de que el nuevo género se hubiera asentado y ad- quirido el reconocimiento del que hoy goza. Y aquí, la figura de Arreola vuelve a desempeñar un papel fundamental a través de sus series: Los Presentes (primero como cuadernillos arte- sanales —en su primera época—, después como verdaderos libros, y finalmente, a partir del n. 61, bajo el patronazgo edito- rial de Ediciones Andrea (Mata, 2017)); y los célebres Cuadernos del Unicornio, esta vez en Porrúa. Ahí publicarían sus primeras obras Aub, Monterroso y Pacheco (Perucho, 2009: 224). Este im- pulso editorial se vería prolongado en el tiempo, primero con la colección de Imprenta Universitaria y posteriormente en la colección “Fósforos”, de Verdehalago, la editorial Fósforo, y, por supuesto, la iniciativa emprendida por Marcial Fernández con Ficticia (a la que volveremos más adelante).

Puede decirse que, a comienzos del siglo XXI, el microrrela- to vive un apogeo tanto en América como en España (Perucho, 2015), debido, en gran medida a la profusión de las antologías, que han tenido un papel significativo en la difusión del género, como atestiguan, por ejemplo, algunas de las elaboradas por Javier Perucho: El cuento jíbaro. Antología del microrrelato mexi- cano (2006); Yo no canto, Ulises, cuento. La sirena en el microrrela- to mexicano (2008); Dinosaurios de papel. El cuento brevísimo en México (2009) y los números monográficos de Asedios a la micro- ficción mexicana (vol. I) y Palinodia de los animales (vol. II), publi- cados entre 2015 y 2016 en la revista Ritmo. Imaginación y Crítica.

Consagración y emergencia del género en la red

Como ya hemos subrayado en otras ocasiones, la incidencia de las nuevas tecnologías en ámbitos culturales tradicional- mente analógicos ha sido elevada en el microrrelato. Este gé- nero ha encontrado en el entorno digital un nicho privilegiado, donde puede explotar sus potencialidades (Delafosse, 2013:

71), los rasgos discursivos (narratividad, hiperbrevedad, inten- sidad, fragmentariedad, hibridez genérica), formales y prag- máticos (Calvo, 2016, 62; 2012). Quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur, expresaba el filósofo en los primeros com- pases de su Summa Theologica (1a, q. 75, a. 5), y casi podría decirse, en este caso, que la escritura microficcional hubiera sido confeccionada para hallar la perfecta horma de su zapato en el nuevo soporte digital. Una veloz panorámica, a vista de pájaro, nos muestra cómo los instrumentos de creación, publicación, recepción y difusión del género han sabido trasladarse al entorno de la

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red, multiplicando su alcance y cuantía. Junto a ello, han surgi- do nuevos moldes de producción y se han generado mecanis- mos de interacción directa entre autores y lectores, inéditos hasta época reciente. Resulta imposible abarcar un fenómeno tan rico y complejo de forma sucinta; por ello, y a modo de ilustración ejemplar, nos detendremos en presentar algunas muestras destacadas de este vasto territorio, sobre el que emergen los variados espacios culturales, a los que da lugar la presencia del microrrelato en la red.

a) El Cuento en Red

Uno de los motores que lo ha impulsado y contribuido a su consolidación en el panorama científico y académico interna- cional han sido las revistas digitales, entre las que sobresale El Cuento en Red. Estudios sobre Ficción Breve que, bajo la direc- ción de Lauro Zavala, con su apuesta por la brevedad desde el año 2000 y durante un período de quince años, ha contribuido a potenciar los estudios teóricos que sobre el género literario se han realizado más allá de las fronteras nacionales, acogien- do los estudios de Raúl Brasca, Juan Armando Epple, Dolores Koch, Francisca Noguerol, Violeta Rojo, Henry González Martí- nez, Laura Pollastri, Ronda Dahl Buchanan, José Luis Martínez Morales, Lazlo Moussong, David Lagmanovich, Gabriela Es- pinosa, Javier Perucho, Fernando Valls, Javier de Navascués, Darío Hernández, Basilio Pujante Cascales, Fernando Aínsa, Gabriel Jiménez Emán, Émilie Delafosse, etc. En otoño de 2012 Lauro Zavala y Javier Perucho coordinaron el monográfico Panoramas bibliográficos sobre la minificción, en cinco países:

Argentina, Colombia, México, Perú y Venezuela.

b) La Antología Virtual de la Minificción Mexicana

Anteriormente hemos mencionado la importante función que han desempeñado las antologías para la expansión del género. Esta tendencia no solo se ha mantenido viva en la

traslación del microrrelato al ciberespacio, sino que, dadas las características de este medio, ha multiplicado exponencial- mente su alcance (en lo que se refiere a número de lectores potenciales), y su amplitud (en cuanto a la cantidad de autores

y textos que la antología es capaz de albergar). Apoyados en

estas posibilidades, José Manuel Ortiz Soto, junto a un grupo de colaboradores (Sánchez Clelo, Baizabal, y Pedraza), em- prendió la tarea de elaborar una antología virtual, en la que recoger al mayor número posible de autores mexicanos, culto- res de este género. Para ello, crearon un dominio con estruc- tura de bitácora, apoyándose en el servicio Blogspot. De esta forma, cada autor antologado cuenta con una entrada o post, en la que se contiene: una semblanza biográfica, una fotogra- fía, el elenco de sus publicaciones, una pequeña muestra de su producción como microcuentista y, en muchas ocasiones, la dirección de su bitácora o sitio web, si el escritor dispone de ella. Además, la antología se halla presente en Facebook, a través de una cuenta donde se anuncia cada nueva entrada y donde se comparten noticias sobre los antologados, o sobre cuestiones relacionadas con la minificción mexicana. Entre 2011 y 2013 se realizó el grueso de esta labor recopila-

dora, que dio lugar a la publicación de Alebrije de palabras, en la que se reúne a 107 escritores. Además de agrupar a tan amplio elenco, debe destacarse la variedad de su procedencia (24 es- tados se hallan representados), la aparición de 28 escritoras, y

la vasta extensión generacional que abarca: desde Raúl Renán

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(1928) hasta Andrea González Cruz (1991). Todos estos datos pueden darnos una idea de hasta qué punto el microrrelato ha

adquirido carta de naturaleza en el territorio literario mexicano. Pero los antólogos han continuado hasta hoy su trabajo, aña- diendo nuevos autores y actualizando tanto la selección de tex- tos, como la información recogida en las entradas. Ni que decir tiene que la Antología Virtual ha cumplido con creces su cometido, configurándose como un enorme escapa- rate de la producción minificcional en México. Y lo ha hecho, además, adecuándose a las características del medio: la bre- vedad en las entradas y la selección mínima de textos permi- ten un acercamiento rápido a cada autor, de manera que sea el propio usuario quien decida ahondar en un conocimiento más

a fondo (para lo cual también se le facilitan los enlaces antes

mencionados). A ello se suma un buscador eficaz, el listado de los antologados con el vínculo a la entrada concreta, y la po- sibilidad de comentar los textos (incentivando, de este modo,

la interacción).

c) Ficticia: un microcosmos virtual

En un artículo de alto voltaje teórico, Bolte establece un trípode de relaciones entre los fenómenos micro-mediáticos, propicia- dos por los nuevos modelos de comunicación o de transfor- mación social, y algunos de los rasgos más característicos del microrrelato. En el tercer grupo, se refiere a la “condensación de intereses”, que puede asociarse con este género, porque “su formato es apto para la conectividad: dispara una economía del enlace y de la circulación y lo pone a un nivel alto de complici- dad intertextual” (2015: 259). Ya desde los orígenes del microrre-

lato contemporáneo en México, puede percibirse en los autores de la hiperbrevedad, la tendencia a establecer vínculos y formar comunidades de diversa índole (talleres, tertulias, proyectos editoriales, entre otros). Este hecho se ha visto potenciado por las posibilidades que ha abierto el nuevo medio, ganando en extensión, multiplicando las vías de contacto y generando for- mas inéditas de participación. Se ha creado de esta forma una nueva “cultura de la colaboración” (Jenkins: 10-11). Un caso paradigmático, originalísimo y extraordinariamen- te productivo de esta realidad puede verse representado por el portal Ficticia, y la ciudad virtual que en él se aloja, construida por un vasto conjunto de narraciones breves —microrrelatos en una alta proporción—, que van poblando los rincones urbanos en los que se distribuye su extensión ciberespacial. Fue creado en 1999 por el narrador, periodista y editor Marcial Fernández, con la implicación de un grupo de amigos. En la entrevista que le realizó Internacional Microcuentis- ta, en 2012, Fernández evocaba esos comienzos, al tiempo que expresaba hasta qué punto aquella idea había ido deri- vando en otras iniciativas:

En 1999 a varios amigos cuentistas, artistas plásticos e ingenieros digitales se nos ocurrió crear una ciudad virtual y poblarla de cuentos. Con el paso del tiempo el proyecto cre- ció y tuvo distintas ramificaciones, entre estas una editorial de libros especializados en cuentística contemporánea. Hoy Ficticia no sólo es una ciudad virtual y un sello editorial, sino un proyecto de vida en el que, como en los laberintos, es fácil entrar y difícil salir. (17/5/2012) La narrativa breve mexicana se abría paso, así, sobre un territorio apenas explorado, generando una propuesta en la que se aunaban algunos rasgos fuertes del nuevo medio, en-

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tonces emergente: la ruptura de fronteras (pues rápidamente comenzaron a aportar sus textos escritores de las más diver- sas nacionalidades), la aceleración en los procesos de difusión y recepción (los relatos eran comentados y compartidos de forma casi inmediata a su publicación), y la intensificación de un nuevo modelo de consumo/lectura, que describe perfec- tamente Pollastri, en el artículo que dedicó a esta aventura colectiva:

De este modo, el microrrelato consolida un lugar que había co- menzado a gestarse en los concursos convocados por El Cuento de México. Quiero destacar la ruptura en la distinción entre pú- blico lector y escritor, al establecerse puentes que desdibujan las fronteras entre escritura y lectura: esta situación excepcional en el campo de la literatura traza un hito que es necesario des- tacar en la comprensión social del fenómeno “microrrelato”. Ya no se puede hablar únicamente de lector pasivo o activo, sino de un lector-productor que encuentra sus raíces en la ruptura producida en El Cuento al haberse inclinado a la opción del taller literario. (2003)

Ficticia sigue viva como ciudad en continuo crecimiento; pero como realidad fecunda que es, se prolonga en nuevos proyectos que, igualmente, han ido ganando en importancia y repercusión con el paso del tiempo. Ya nos hemos referido, an- teriormente, a la editorial, pero resulta conveniente destacar, ahora, que se trata de una muestra palmaria de la interacción entre mundo digital y letra impresa. Lo es, además, en doble sentido: el éxito de la aventura cibernética impulsó a Fernán- dez a crear una empresa editora especializada en la narración breve (dándose así una proyección de Internet a la imprenta);

pero, a su vez, la lenta pero imparable expansión del libro elec- trónico condujo al editor a explorar esta vía y, de este modo, han ido apareciendo, de forma creciente, versiones digitales de sus títulos (realizando, así, un camino de vuelta a la red). Por otra parte, la apertura de su propuesta, a través del Puer- to Libre, que permitía a cualquier usuario participar con sus propios textos en esta empresa colectiva, terminó derivando en un taller de escritura, dedicado específicamente a la mini- ficción, que ya ha cumplido sus quince años de andadura: La Marina de Ficticia.

d) La Marina y otras empresas del incansable Pedraza

Promovido por el entusiasmo de Alfonso Pedraza y dirigido, de forma directa, por él durante años, el Taller de La Marina es otro ejemplo destacado de la cultura cooperativa. En una ponencia de título elocuente —“La Pasión: según Ficticia”—, el doctor Pedraza expuso con detalle los orígenes de esta iniciativa, nacida primeramente como un foro de libre par-

ticipación. A través de él, se incentivaba la práctica de la es- critura, mediante la convocatoria de un concurso cada diez días. Además, ya se hallaba presente la aspiración formativa de sus integrantes, que terminaría dando origen al gran taller virtual que es hoy: mensualmente, publicaban un boletín en

el que recogían textos de teóricos y críticos destacados, junto

a consejos de escritores consagrados, acerca de la escritura

minificcional. Poco a poco, el proyecto inicial fue creciendo y adqui-

riendo una dinámica ordenada, cuyos principales rasgos son:

la formación de una tripulación, “encargada de examinar los

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textos y prodigar opinión y consejo a los autores participan- tes”; un sistema de recepción, opinión y selección que funcio- na diariamente; la fijación de la periodicidad mensual de los concursos; y la constitución del jurado que dictamina sobre los microrrelatos seleccionados durante cada mes (2009). Fi- nalmente, al pasar su director a la categoría de emérito, por tener que atender otras ocupaciones, cada año busca a un coordinador que se encarga de la selección de los jurados y de dar soporte a los talleristas. La Marina es un ejemplo logrado de taller literario, que trasplanta al espacio virtual una de las notas contextuales del género, comentada anteriormente: su propensión a estable- cer comunidades de escritura y lectura compartidas. La im- portancia de este fenómeno se percibe realizando un repaso por las semblanzas biográficas de los cultores del microrrela- to. En enorme proporción, muchos de ellos han participado en talleres o escuelas de escritura, y han formado grupos y tertulias literarias. En 2012, Pedraza compila la antología Cien fictimínimos, en la que selecciona la producción de 47 microrrelatistas (pro- cedentes de México, España, Argentina, Colombia y Francia), de entre la amplísima producción a la que había dado lugar el taller La Marina. Volvemos a constatar, con este hecho, la rela- ción constante entre publicación digital e impresa, y simultá- neamente podemos comprobar cómo se articulan mecanis- mos de prescripción y selección característicos de esta nueva época literaria, en la que lectores, autores y críticos han ido promoviendo sus particulares brújulas, para poder orientarse, en medio de un océano inabarcable de textos. Pero la iniciativa de este gran entusiasta del microrrela- to se ha prodigado en nuevos proyectos que, además de su

intrínseco valor, ilustran algunos de los caminos que puede to- mar el género en su andadura por la Red. Comentaremos aquí dos de ellos. El blog Minis de El Cuento, nacido en abril de 2011, ha te- nido como objetivo primordial reunir todos los microrrelatos aparecidos en la revista de Valadés. Con enorme dedicación,

y a lo largo de cinco años de vida, sus entradas fueron reco-

pilando toda esa valiosa producción, a la que entonces resul- taba imposible acceder, pues los números de la revista no se digitalizaron hasta 2015. Además, la bitácora está diseñada de tal forma que permite buscar los textos por autor, por orden cronológico, o por el número de la revista en que aparecieron. Junto a ello, ofrece un valioso material adicional sobre el pro- pio Valadés, testimonios de autores, acontecimientos y cróni- cas periodísticas, etc. De esta manera, Pedraza apunta a una necesaria y pendiente labor para la crítica: el entorno digital facilita la realización de una tarea de recolección de material, elaboración de semblanzas biográficas, estudio y análisis de

las obras, que puede otorgar una amplia difusión a la lectura y

el estudio del microrrelato en México.

En segundo lugar, Pedraza es el impulsor y conductor del programa radiofónico Gente de Pocas Palabras, que se emite de forma convencional, cada semana, en la emisora XECARH Radio Cardonal (“La Voz del Pueblo Hñahñú”, 1480 am). Des- de hace unas pocas ediciones, ha ampliado su difusión al te- rritorio estadounidense, a través de la emisora KBOO.FM de Portland (Oregon). Como nos comentaba el propio Pedraza, el objetivo de este espacio consiste en:

Hacer un mosaico de voces de diversos países y estados de la república para que esto sea atractivo y aleccionador. También en las últimas emisiones, cuento con la colaboración

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de profesionales estudiosos de la minificción para que ellos hagan los comentarios literarios, que yo leo en el programa. La idea siempre ha sido la difusión de la minificción. Ahora lo pensé para el medio masivo, llevándola directamente a sus hogares y con una invitación a conocerla más e incentivar su lectura. (Conversación electrónica, abril 2017.) El programa reúne, en cada edición, una selección de au- tores y microrrelatos, a veces centrándose en la producción de uno o más escritores y, en otras ocasiones, abordando un tema frecuentado por muy diversos narradores. A ello se suma la música, el elenco de voces lectoras y los micro-comenta- rios críticos de especialistas. De este modo, los más de cien programas, emitidos a lo largo de casi dos años, forman una formidable biblioteca radiofónica del género (no solo mexica- na, pues también hay autores destacados de otros países). Y debemos subrayar que, además de contar con su página de Facebook, “Gente de pocas palabras”, una vez emitido, se tras- lada al espacio digital a través de podcasts (albergados en los contenedores más utilizados: Mixcloud e Ivoox), permitiendo su escucha diferida y la descarga, por parte del usuario, para poder archivarlos. Vemos confirmada, a través de este notable ejemplo, la facilidad del microrrelato para acoplarse a la hipermedialidad característica de nuestro tiempo, lo que explica que se haga presente en diversidad de formatos. Por lo que respecta al ám- bito radiofónico, en su doble faceta de emisión convencional y escucha digital, señalamos aquí otra iniciativa mexicana: el espacio “En su tinta”, del Instituto Morelense de Radio y Tele- visión, que viene apareciendo semanalmente, desde 2013. En este caso, nos hallamos con dramatizaciones de textos breves —muchos de ellos microrrelatos—, que ya no son simplemen-

te leídos, sino a los que se les añaden efectos sonoros y una interpretación por parte de los locutores. Además de su emi- sión, el usuario cuenta también con la versión almacenada, en forma de podcasts, en la página de esta cadena.

e) Micronopio: una serie audiovisual

A comienzos del siglo XXI otro de los canales de difusión del

género ha sido la serie audiovisual digital Micronopio que, bajo

la dirección de César Abraham Navarrete Pérez y la producción

de la Agencia de Información Cultural N22 (cara digital de no- ticias de Canal 22) ha trazado la historia de un género y de su institucionalización, ha abordado el tratamiento de cuestio- nes teóricas, ha prestado atención a los canales de difusión

(talleres literarios, concursos, antologías, redes sociales, etc.)

y ha perfilado la poética de este género literario que, con eco- nomía verbal y brevedad, goza de autonomía propia y se rige por normas compositivas intrínsecas a sus atributos narrati-

vos, que precisan que se narre una historia. 2 Con las entrevis- tas que Navarrete realizó entre el 16 de marzo de 2015 hasta

el 20 de mayo de 2016, Micronopio ha contribuido a la difusión

2. Por este motivo, es preciso trazar con nitidez la diferencia

entre microrrelato, concebido como texto ficcional narrativo breve,

y minificción, pues está lejos de ser un género literario —como ha

postulado en algunas ocasiones Lauro Zavala al considerarlo el género

“más didáctico, lúdico, irónico y fronterizo de la literatura” (2005: 173)—,

es una “categoría literaria poligenérica (un hiperónimo) que agrupa a los

formas microtextuales ficcionales narrativas (fábula, parábola, etc.) y no narrativas (haiku, poema en prosa, microteatro, etc.) y de aquellas otras que ni siquiera son ficcionales (chiste, juego de ingenio, aforismo, ciertas greguerías, etc. (Andres-Suárez 2007: 20; Calvo, 2012).

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de la producción literaria de los escritores mexicanos de bre- vedades. Si exceptuamos a Ana María Shua (Buenos Aires, 1951) y Saúl Ibargoyen (Montevideo, 1930), han sido veintiún los escritores entrevistados, que merecen hoy ocupar un lugar relevante dentro del panorama literario; nos referimos a Raúl Renán (Mérida, Yucatán, 1928- Ciudad de México, 2017) y René Avilés Fabila (Ciudad de México, 1940-2016), recientemente fa- llecidos; Felipe Garrido (Guadalajara, Jalisco, 1942); Armando Alanís Canales (Saltillo-Coahuila, 1956); Margarita Villarreal (Montemorelos, León, 1957); Marcial Fernández (Ciudad de México, 1965); José Manuel Ortiz Soto (Jerécuaro, Guanajuato, 1965); José Luis Zárate (Puebla, 1966); Carlos Martín Briceño (Mérida, Yucatán, 1966); Cecilia Eudave (Guadalajara, 1968); Armando Gutiérrez Méndez (León, Guanajuato, 1971); Adriana Azucena Rodríguez (Ciudad de México, 1973); Rogelio Guedea (Colima, 1974); Cristina Rascón (Sonora, 1976); Javier Perucho (Ciudad de México); Édgar Omar Avilés (Morelia, Michoacán, 1980); Laura Elisa Vizcaíno (Ciudad de México, 1984); Aldo Flo- res Escobar (Ciudad de México, 1984); Gloria Ramírez Fermín (Ciudad de México, 1984), (David Baizabal (Puebla, 1989) y Em- manuel Vizcaya (Ciudad de México, 1989).

f) Los espacios autoriales de creación y difusión

También el microrrelato ha proliferado en internet a través de la blogosfera y de los espacios digitales de las redes sociales, como Twitter y Facebook (Ortiz Soto, 2015), donde los escrito- res han ido publicando microrrelatos, que aguijonean al lector y lo invitan a “emprender el vuelo de la imaginación” (Alanís, 2015); así lo refleja uno de los grandes exponentes de la tuite-

ratura —denominada también nanoliteratura, o nanoficción—, José Luis Zárate en su cuenta de Twitter (@joseluiszarate). En el caso de este autor, podemos seguir a diario sus series temá- ticas de microrrelatos, apoyados siempre por una imagen, que se adaptan a las exigencias de un tuit (140 caracteres), y que aparecen tanto en Facebook como en Twitter. 3 Asimismo, la red ha facilitado que estas minúsculas piezas narrativas hayan pasado a formar parte de numerosas antolo- gías, como sostiene Armando Gutiérrez Méndez (2016). El análisis de esta verdadera constelación de bitácoras digitales, bien mere- ce un estudio aparte —que ya hemos emprendido y se encuentra en fase de desarrollo—; pero sí parece oportuno ofrecer aquí las principales conclusiones de un primer rastreo aproximativo. En primer lugar, cabe señalar que su momento de apari- ción resulta inmediatamente posterior al momento en el que “se inicia la consolidación de la democratización de los forma- tos de publicación en la Web2.0” (Escandell, 2014). Así, entre 2002 y 2005 comienza a registrarse la paulatina aparición de blogs de autores (Rubén Pesquera, José Luis Zárate, Francis- co Morales, David Chávez, Judith Castañeda, Alberto Chimal y

3. La unión entre imagen y microrrelato es muy frecuente en Internet. Chimal, por ejemplo, propone para su concurso mensual una fotografía como punto de partida; en otros autores, se da una combinación de códigos expresivos: ilustración, microrrelatos, poemas, aforismos (como en el blog de Amaranta Caballero, cuyo diseño es de una extraordinaria belleza), o fotografías propias (David Baizabal, Mónica Sánchez Escuer, Pedro Omar Rivera, Amélie Olaiz, etc.). La relación entre escritura minificcional e imagen tiene un largo recorrido que se remonta a la estética de las vanguardias, como ha estudiado Noguerol (2008), y ha cobrado una especial intensificación en la actualidad, gracias a las características del nuevo medio.

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Quique Ruiz), 4 cuyo número se irá incrementando en los años posteriores. Ahora bien, la llegada de los distintos servicios de redes sociales —particularmente Facebook y Twitter— trae consigo dos consecuencias: se ralentiza la aparición de nuevos blogs (al optar muchos escritores por los nuevos mecanismos de micro- y nano- blogging) y, simultáneamente, se aprecia una diversificación en los usos con que se emplea cada uno de estos canales. Por otra parte, las funciones con que los autores emplean estos nuevos espacios resultan igualmente variadas: proyec- tar su obra creativa, verter opiniones, reseñar lecturas, anun- ciar eventos, promocionar sus textos, crear y estrechar rela- ciones personales, o, simplemente, participar en la exhibición pública de emociones y vivencias personales, una tendencia creciente, que Escandell califica de “extimidad” (2014). 5 En líneas generales, puede decirse que Facebook tiene un carácter más socializante —también promocional—; Twitter, dadas sus características, es un espacio privilegiado para la ocurrencia breve, la cita, o la participación en polémicas liga-

4. Debe tenerse en cuenta que éstos son los nombres correspondientes a las bitácoras que hemos podido registrar. Pero puede haber más blogs o, incluso, plataformas que hayan desaparecido. En entrevista electrónica, Jorge Jaramillo nos comentaba: “Yo comencé con los blogs antes de que existieran los blogs. En el viejo servicio de MSN había una red social llamada Spaces o algo así [MSN Live Spaces], y básicamente ahí comencé a publicar mis reseñas y cuentos. Cuando MSN anunció que cerrarían los Spaces, te preguntaban si deseabas convertirlo en un Blogger. Como no quería perder mis textos, acepté” (mayo 2017).

5. En este sentido, la exploración del panorama mexicano por lo que se refiere a las bitácoras relacionadas con el microrrelato, coincide plenamente con las características aportadas, de un modo general, por Bustamante Valbuena (2012: 241).

das a la actualidad; al tiempo que la bitácora es la contenedo- ra de una escritura creativa o crítica, más reposada. Pero tal diversificación solo es válida como expresión de una tenden- cia. Ya hemos mencionado cómo Twitter ha dado origen a una sub-especie minificcional. Además del caso de Zárate, pueden mencionarse los de Chimal o Lupián, con libros constituidos íntegramente por una selección de tuits. En realidad, puede decirse que —partiendo de la tenden- cia señalada— cada autor inventa, en cierta medida, la funcio- nalidad y el contenido que reserva, respectivamente, para su blog, micro-blog y nano-blog. Rogelio Guedea, por ejemplo, utiliza la bitácora para recopilar sus artículos en prensa y revis- tas, al tiempo que, como él mismo señala:

Facebook es donde escribo precisamente casi todas mis mini- ficciones. Y la encuentro muy bien como plataforma que incen- tiva un tipo de escritura. Tiene, efectivamente, una “función modeladora” que no sólo implica unos rasgos determinados, como indicas [brevedad, sorpresa, hipermedialidad, intertex- tualidad], sino también un tipo distinto de comunicación, más instantánea, lo que también exige un tipo distinto de escritura y de predisposición para la misma. (Conversación electrónica, mayo 2017.)

De cualquier manera, podemos concluir este veloz re- corrido, afirmando que el conjunto de bitácoras se presenta como una constelación deslumbrante del ciberespacio, que plantea abordajes sucesivos, para los lectores y críticos de la microtextualidad. Por medio de ellos será posible ahondar en el microcosmos literario de cada uno de sus autores, hacer- se cargo del proceso de formación de una singular poética —

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como propone Noguerol para el caso de Cecilia Eudave (2014:

60)—, analizar el desarrollo de su escritura, indagar relaciones personales e intertextuales, o descubrir orientaciones comu- nes y particulares divergencias. Otro vasto campo de análisis lo constituyen las interacciones con otros códigos expresi- vos, que la condición hipermediática de Internet intensifica. Finalmente, habrá que atisbar la configuración de un nuevo paradigma autorial, pues la transmedialidad —a la que pare- cen conducirnos las modalidades comunicativas que apenas hemos comenzado a transitar— multiplica e interrelaciona los instrumentos y materiales con los que el escritor va tejiendo la densa red de su obra. 6

6. Un caso paradigmático, en este sentido, es el de Alberto Chimal quien, a través de su espacio en la Web, no sólo publica artículos y textos propios, sino que provoca una escritura colectiva a través de la sucesiva convocatoria de certámenes (“Las Historias”), comparte una exquisita selección relatos de otros autores, enlaza a vídeos donde ejerce de youtuber, o presenta versiones en audio de alguno de sus microrrelatos.

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Ana Calvo Revilla

Profesora Titular de Teoría de la Literatura y Literatura Compa- rada en la Universidad CEU San Pablo, de Madrid. Es Doctora en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y Licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Vallado- lid. Autora de La Poetria nova de Godofredo de Vinsauf. Edición crítica y Traducción (Arco/Libros, 2008) y de diversos artículos en el campo de la Retórica y Poética Medievales, de la Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y de diversos estudios en torno a la obra de Gonzalo Hidalgo Bayal, Ricardo Menén- dez Salmón, José Jiménez Lozano y José María Merino, entre otros. Ha coordinado con Javier de Navascués Las fronteras del microrrelato. Teoría y práctica del microrrelato español e iberoamericano (Iberoamericana-Vervuert, 2012). Próxima- mente verá la luz en la misma editorial el volumen Elogio de lo mínimo. Estudios sobre microrrelato y minificción. Ha sido investigadora visitante en las Universidades de Cam- bridge y de Vanderbilt. Cuenta con dos sexenios de investiga- ción reconocidos por la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI). Participado en diversos pro- yectos de investigación, como “Análisis interdiscursivo. Plan- teamiento y propuesta de un instrumental teórico-crítico de fundamentación retórica, teórico-literaria y comparada para el análisis y la explicación de la constitución, función y plura- lidad de los discursos” (Acrónimo: INTERANÁLISIS; HUM 2007-

60295/FILO).

En la actualidad dirige como Investigadora Principal (IP) el Proyecto de Investigación “MiRed (Microrrelato. Desafíos digitales de las microformas narrativas literarias de la moder- nidad. Consolidación de un género entre la imprenta y la red)”

(FFI2015-70768-R), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad de España y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad, en el que participan 20 especialistas, procedentes de 14 Universidades [9 españolas (Sevilla, Valladolid, Burgos, Almería, Salamanca, San Pablo CEU, Navarra, Carlos III de Madrid, La Laguna) y 5 extranjeras [Metropolitana-Xochimilco (México), University of South Florida, Universidad Autónoma de la Ciudad de México; Dickinson College (EEUU), Universidad Nacional de Rosario-Argentina)]. Como IP ha participado en diversos foros nacionales e internacionales en los que ha dado a conocer el proyecto de Investigación MiRed: IX Congreso Internacional de Minificción. La Minificción hoy: Balances y Perspectivas, que se celebró en la Universidad Nacional de Comahue (Neuquén, Argentina); en las Jornadas Cartografie de microracconto percorsi linguis- tici-e-culturali, celebradas en la Universidad de LUMSA (Italia); en el Congreso Internacional Cuento Hispánico: nuevas mira- das críticas y aplicaciones didácticas, celebrado en la Univer- sidad de Valladolid; y en el I Congreso Internacional Territorios Digitales. Construyendo unas Ciencias Sociales y Humanidades Digitales, celebrado en Granada, organizado por MediaLab UGR, entre otros. Miembro de la Comisión Académica del “Programa de Doctorado en Humanidades para el Mundo Contemporáneo” de la CEU Escuela Internacional de Doctora- do, como Responsable académica de la línea de investigación “Literatura y Creación Artística”. Es Directora de Microtextualidades. Revista Internacional de microrrelato y minificción: http://revistas.uspceu.com/index. php/microtextualidades/

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Ángel Arias Urrutia (México, DF, 1972)

Profesor Contratado Doctor de Literatura, en la Universidad CEU-San Pablo (Madrid). Realizó el doctorado en la Universi- dad de Navarra, habiendo obtenido el Premio Extraordinario de Doctorado (2001). Cuenta con un sexenio de investigación, reconocido por CNEAI, y ha sido investigador visitante en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, en la Uni- versidad de Monterrey, y en la Universidad de Vanderbilt. Su área principal de estudio es la Literatura Hispanoamericana y, de modo especial, la narrativa mexicana. Entre sus publicaciones cuenta con dos monografías dedi- cadas al análisis de la Guerra Cristera y su plasmación en di- versas obras literarias: Cruzados de novela. Las novelas de la Guerra Cristera (Eunsa: 2002); Entre la cruz y la sospecha. Los cristeros de Revueltas, Yáñez y Rulfo (Iberoamericana-Vervuert, 2005). En 2010 elaboró la edición crítica de la novela Rescoldo. Los últimos cristeros, del escritor duranguense Antonio Estrada (Encuentro). La narrativa breve, cuento y microrrelato, ha sido otro de sus focos de interés. Así, ha estudiado la obra de autores como Horacio Quiroga, Bernardo Couto Castillo, Juan Rulfo, José Revueltas, Agustín Yáñez, Inés Arredondo, o el propio Estrada. Participó también en el volumen colectivo, dirigido por Ana Calvo Revilla y Javier de Navascués: Las fronteras del microrrelato. Teoría y crítica (Iberoamericana-Vervuert, 2012). Ha formado parte de los proyectos de investigación: “El espacio en la Literatura Hispanoamericana”, dirigido por Ja- vier de Navascués (PIUNA 2001-9); y “Realidad histórica y fic-

ción literaria en la narrativa de la Revolución mexicana”, dirigi- do por Antonio Lorente (FFI2008-01361 FILO). En la actualidad está integrado, como investigador a tiempo completo, en el proyecto que dirige Ana Calvo Revilla: MiRed (Microrrelato. De- safíos digitales de las microformas narrativas literarias de la modernidad. Consolidación de un género entre la imprenta y la red)” (Ref.: FFI2015-70768-R; 2016-2018). Participa en el proceso evaluador de las revistas RILCE, Amaltea y Dialogía. Junto a su tarea docente e investigadora, viene colabo- rando, desde hace años, en diversas emisoras (COPE, Gestio- na Radio, Radio Internacional), con secciones culturales dedi- cadas a la difusión de la literatura.

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