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ARACELI AGUILAR SILVA

Irene V. Intebi. Valoración De Sospechas De Abuso Sexual Infantil. Mayo 2007.

INVESTIGACIÓN Y EVALUACIÓN DE ABUSOS SEXUALES EN LA INFANCIA INDICADORES DE


SOSPECHA:

Indicadores altamente específicos

Información fiable sobre conductas sexuales claramente inapropiadas de las figuras parentales (o
de otros adultos) hacia el menor o de las que éste es testigo.

Menor ha manifestado haber sido objeto de abusos sexuales

Informe médico que confirma existencia de abusos sexuales o indica sospechas importantes de
que están ocurriendo

Lesiones en zonas genital o anal:

Desgarros recientes o cicatrizales del himen

Diámetro del himen mayor que 1 cm

Desgarro de la mucosa vaginal

Dilatación anal y esfínter anal hipotónico

Sangrado por vagina y/o ano

Infecciones genitales o de transmisión sexual

Embarazo

 Conductas hipersexualizadas y/o autoeróticas infrecuentes en niños y niñas de la edad:

Masturbación compulsiva

Conductas sexualmente inapropiadas para cualquier edad

Variante peculiar de los juegos de “médicos”, “los novios” o “el papá y la mamá”

Utilización de la fuerza física o la coerción psicológica para conseguir la participación de otros


menores en los juegos sexuales

Sexualización precoz: juegos sexuales tempranos acompañados de un grado de curiosidad sexual


inusual para la edad

Realiza juegos sexuales con otros niños, niñas o adolescentes mucho menores o que están en un
momento evolutivo distinto

 Acercamientos peculiares a los adultos:

Trata de tocar u oler los genitales del adulto


Se aproxima por detrás a una persona agachada y, desde esa posición, realiza movimientos
copulatorios

Se acomoda sobre un adulto en la cama y simular movimientos de coito

Pide o trata de introducir la lengua cuando besa

Promiscuidad sexual, prostitución o excesiva inhibición sexual (en adolescentes)

El menor muestra conocimientos sexuales inusuales para la edad

Una de las figuras parentales o un miembro de la familia del menor manifiesta sus sospechas de
que el abuso está ocurriendo

Hay información o se sospecha de conductas sexuales por parte de los adultos que viven con el
menor que resultan “dudosas” en cuanto a su adecuación

Indicadores inespecíficos

 Indicadores físicos:

Trastornos psicosomáticos: dolores abdominales recurrentes y dolores de cabeza sin causa


orgánica

Trastornos de la alimentación (bulimia y anorexia nerviosa)

Enuresis y encopresis en niños, niñas o adolescentes que ya habían logrado el control de esfínteres

Infecciones urinarias repetidas sin causa orgánica o externa identificable

Inflamaciones, enrojecimiento y lesiones por rascado en zona genital

 Indicadores psicológicos y comportamentales Infancia temprana (< 3 años):

Retraimiento social

Alteraciones en el nivel de actividad junto con conductas agresivas o regresivas

Temores inexplicables ante personas o situaciones determinadas

Alteraciones en el ritmo de sueño

 Preescolares:

Síndrome de estrés post-traumático

Hiperactividad

Conductas regresivas

Trastornos del sueño (pesadillas, terrores nocturnos)

Fobias y/o temores intensos Fenómenos disociativos

 Escolares y preadolescentes:

Cualquiera de los trastornos observables en etapas anteriores


Dificultades de aprendizaje o alteraciones en el rendimiento, de aparición brusca e inexplicable

Fugas del hogar

Retraimiento llamativo o, por el contrario, hostilidad y agresividad exacerbada en el hogar, y/o con
sus amigos/as y compañeros/as de estudios

Sobreadaptación, pseudomadurez

Conflictos con las figuras de autoridad, junto con una marcada desconfianza hacia los adultos
significativos Pequeños robos

Mentiras frecuentes Sentimientos de desesperanza y tristeza

Tendencia a permanecer en la escuela fuera del horario habitual

 Adolescentes:

Conductas violentas de riesgo para su integridad física

Retraimiento, sobreadaptación

Fugas del hogar

Consumo de drogas

Delincuencia

Automutilaciones y otras conductas agresivas Intentos de suicidio Trastornos disociativos

Trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia)


Abuso Sexual:

Actos de naturaleza sexual impuestos a un niño, niña o adolescente, por persona adulta p mayor
que él, con el fin de obtener gratificación sexual.

Abuso Sexual Directo:

-Tocamientos en partes íntimas


-Masturbación, que el niño lo haga o se los hagan (al niño)
-Sexo oral, que el niño lo haga o se lo hagan (al niño)

Abuso Sexual Indirecto:

-Exhibicionismo
-Voyerismo
-Mostrar material sexualmente explícito
-Exponer a presenciar actos sexuales

Más frecuente:

-Caricias
-Masturbación
-Coito

75% las víctimas son niñas

Etapas del Abuso Sexual Infantil

Fase I de Preparación:

-Vínculo de confianza
-Maniobra de favoritismo donde se comparte un “vínculo especial”
-Se selecciona el momento y el lugar adecuado para tener acercamiento con los niños

Fase II de Interacción Sexual:

-Primeros contactos fugaces, de poco nivel de intrusividad


-Imposición del secreto
-Utilización de amenazas para mantener el secreto

Fase III de Develamiento:

-Puede ser accidental (ofensor sorprendido, niño presente signos físicos evidentes de abuso)
-Puede ser intencional (generalmente algo motiva a que el menor hable)

Fase IV de Reacción del Develamiento:


-Desata una crisis en la familia
-Puede haber retracción del menor cuando: El familiar no cree, La víctima cree que las amenazas
se cumplirán, Al adulto al que devela le dice que no debe hablarlo

Perfil de la Víctima de Violencia

Es imposible afirmar que haya un perfil definido de la víctima o hay rasgos característicos capaces de
identificar o etiquetar a la víctima de violencia psicológica y/o física. Las mujeres maltratadas, no difieren en
sus características de la población general.

Los rasgos que la mujer presenta tras las agresiones son los que efectivamente dan lugar a cambios
importantes en su personalidad.

En la mujer no hay un factor determinante para que se produzca la violencia siendo indiferentes las
características de su personalidad; la característica principal de la víctima es sencillamente ser mujer. No es
consistente la afirmación de que hay más o menos probabilidad de ser víctima la mujer que, por ejemplo, es
ama de casa, o que tiene o no ingresos económicos y un status social determinado, o que es pasiva u hostil, o
que ingiere alcohol o emplea violencia con sus hijos, o que tiene un nivel de educación alto o bajo, o que tiene
alta o baja auto-estima.

La victimización de las mujeres puede ser mejor comprendida como la realización de una conducta masculina.

Hay que subrayar que la mujer víctima de agresión desarrolla diversos mecanismos de defensa internos que
la llevan a una pasividad, a una especie de estado catatónico permanente, dando la sensación de estar con
apatía y desinterés por todo lo que está a su alrededor.

Generalmente las mujeres maltratadas están constantemente aterrorizadas con su experiencia, no son
violentas y solo usan la violencia en defensa propia. Con lo cual, la personalidad de las mujeres víctimas de
violencia se va moldeando y se acaba definiendo con el transcurso del maltrato por algunos rasgos típicos:

 Sometimiento al grupo.

 Un férreo respeto a las normas y a las ideas establecidas.

 Facilidad para acceder y conformarse.

 Sentimiento de culpabilidad.

 Poca fuerza de su yo.

 Baja autoestima.

Comportamiento típico de la mujer maltratada

 Puede desarrollar pautas de comunicación de tipo manipulativo-seductor, cuya conducta ha


aprendido como medio eficaz de mantener el "control" en su entorno inestable donde el maltrato
puede aparecer en cualquier momento. Como consecuencia, se muestra seductora, sexualizando
todas sus relaciones sociales en un intento de ganar afecto y reconocimiento y neutralizar la
agresión.

 Pueden mostrarse en exceso suspicaces por los mismos motivos e hipervigilantes en el ambiente.

 Tiene una baja autoestima y su autovaloración es insignificante.


 Desarrolla sentimientos derivados de la cólera o enojo.

 Asocia confrontación personal al dolor físico y moral.

 Huye del conflicto hasta que éste se acaba expresando de forma explosiva e inapropiada.

 Tiene excesiva complacencia y el deseo de agradar a otras personas. En otras palabras, suele
esperar ser capaz de hacer 'todo' tan perfectamente como su pareja-maltratador desea.

 Cuando falla en semejantes expectativas irrealistas la mujer se siente culpable. Ante tales
posibilidades de entrega y sacrifico total, la mujer - que ha interiorizado las pautas sociales según las
cuales ella es la principal responsable por el mantenimiento de la paz conyugal y de la armonía
familiar, y siendo incapaz de asumir el fracaso -se empeña en comportamientos sumisos ante
hombres que no pueden o quieren quererlas y, por lo tanto, se encuentra en un callejón sin salida.

Puede presentar las siguientes secuelas:

 Inhibición de la expresividad.

 Vivir en constante estado de alerta.

 Tener adicciones a sustancias tóxicas.

 Tener alteraciones de salud, alimentarias y sexuales.

Habrá que recalcar que la mujer víctima de violencia, además de ser víctima del agresor, es víctima del
contexto social que la responsabiliza.

Si se tuviera que definir un perfil de conducta de las mujeres que sufren violencia por parte de sus parejas,
éste sería más o menos así:

 Tienen perfectamente asumido su rol sexual y las obligaciones que se derivan de él.

 Existen una serie de cogniciones, previas al comienzo del abuso conyugal, que pueden contribuir a
que aumente su situación de vulnerabilidad una vez que ocurre la violencia.

 Conservan actitudes y creencias sexistas, tales como el deber primordial como esposas y madres de
cuidar a sus maridos e hijos, sacrificando su propio cuidado, o el hecho de educar de modo diferente
a sus hijos con respecto a sus hijas.

 Tienden a minimizar y a racionalizar la violencia cometida contra ellas, volviéndose prototípicas o


samaritanas, en el sentido de vivir siempre sacrificándose por los demás, buscando el bienestar de
su familia, sin apreciar su propia vida, que consideran destrozada e inútil.

 Desarrollan un sentimiento de culpa y de baja autoestima, ésta como consecuencia del mal trato que
reciben, tienen creencias negativas de su-imagen, se creen incompetentes incapaces de
desenvolverse en el entorno afectivo, sexual o laboral.

Rasgos de la Víctima

 Cree todos los mitos acerca de la violencia familiar.

 Tiene baja autoestima.

 Se siente culpable por haber sido agredida.


 Se siente fracasada en forma total como mujer, como esposa y como madre.

 Siente temor, pánico y que no tiene control sobre su vida.

 Siente gran ambivalencia-sentimientos encontrados, como por ejemplo, le da mucha rabia el haber
sido agredida, pero siente que fue su culpa el que le pegaran, "que lo merecía".

 Se siente completamente incapaz e impotente para resolver su situación, debido a que siempre ha
sido controlada y dominada.

 Tradicionalista en cuanto al hogar, la unidad familiar y los roles sexuales femeninos.

 Ha sido socializada para pensar que los golpes son cosa normal en el matrimonio.

 Cree que nadie la puede ayudar a resolver su problema, excepto ella misma.

 Se siente responsable por la conducta del agresor.

 Exhibe o demuestra una gran resistencia y una actitud de aceptación pasiva. Sin embargo, tiene la
fortaleza para manipular y manejar el ambiente, de manera que el incidente no le cause la muerte.

 Abriga esperanzas irreales de que el cambio es inminente, se vuelve aislada socialmente.

 Se define a sí misma en términos de las necesidades de los demás.

 Posee un alto riesgo de volverse adicta a drogas o alcohol.

 Exhibe desórdenes de stress, depresiones y condiciones psicosomáticas.

 Basa sus sentimientos de auto-valía en la habilidad de conquistar y mantener a un hombre su lado,


acepta el mito de la superioridad masculina.

 Subestima el peligro de su situación.

 Acepta la visión de la realidad que tiene su compañero.

 Siente que no tiene derecho a defenderse, duda de su propia salud mental.

 Teme al estigma del divorcio.

Consecuencias

La violencia, expresada en cualquiera de sus formas, tiene consecuencias no sólo para el propio bienestar de
la mujer, sino también para el de sus familias y comunidades. Abarca consecuencias tanto en el plano de la
salud física, psicológica y sexual como costos sociales y económicos.
El papel de víctima se caracteriza porque la persona debe sufrir, aceptar la carga de la "culpa" y hacerse
responsable por los platos rotos. Se le cataloga como cobarde, que ni siquiera se defiende; huye, corre o pide
perdón, se humilla y suplica. La falta de respeto y dignidad provocan el coraje y la maldad de su verdugo. Su
imagen es de poca seguridad, baja autoestima y poco poder personal.

La víctima depende del qué dirán los demás, busca su aprobación; cree que algo anda mal en su vida para
justificar su papel y alberga la idea de que merece todo lo que le pasa. La sombra de la culpa siempre le
acompaña y su vida está controlada por las circunstancias u otras personas, quienes tienen la habilidad de
criticarla, juzgarla y sentenciarla. El ambiente emocional de esta mujer es de inseguridad y temor hacia el
mundo externo, por lo que está dispuesto a aguantar todo con tal de no quedarse sola, prefiere verse como
buena y así curarse en salud.

En contraparte, existe el papel de victimario, quien justifica hasta el uso de violencia con la idea de corregir,
extirpar, destruir todo lo que atenta contra las buenas costumbres. El victimario no tolera los errores, los
olvidos, el bajo desempeño académico, la falta de humildad, la falta de respeto, la flojera, la ineptitud, el
fracaso, etcétera. Este personaje justifica el "hacer justicia" como un deber moral o un poder que le fue
conferido, como si tuviera en sus manos la tarea de controlar y dominar a los demás, sobre todo a quienes
son débiles o desvalidos. El agresor se convierte en maestro de la víctima y la someterá cuantas veces sea
necesario hasta que ésta decida defender su dignidad y darse a respetar.
El agresor y la víctima son una pareja, un equipo, dos lados de la misma moneda. El agresor vive dentro de la
víctima y ésta vive dentro del agresor, llegando a hacer una mancuerna "perfecta".

Mitos utilizados para la justificación de la violencia contra la mujer.

 La violencia doméstica es excepcional.

 Todo el mundo agrede, hombres y mujeres.

 La violencia no ocurre en las relaciones que parecen "normales".

 La violencia debe ser resuelta sin intervenciones externas.

 A menudo las mujeres provocan que los hombres las agredan.

 Las mujeres son las únicas responsables de la situación.

 Las mujeres que aguantan una relación abusiva deben estar locas.

 El amor es una trampa y las relaciones de pareja están fuera del propio control.

 La familia es la forma habitual en el ser humano de vivir y hay que sufrir, aguantarse y esforzarse.

 Toda ruptura de un vínculo matrimonial es una marca de fracaso para siempre.

 Las mujeres agredidas podrían poner fin a las agresiones cambiando su propia conducta.
Perfil de la mujer maltratada
Mayo 2016

El maltrato suele aparecer siempre de la misma manera y ocasiona en las mujeres efectos
comunes. Puede aparecer en una mujer de cualquier clase social. Aunque no existe un perfil
único de mujer maltratada, existen una serie de características comunes en todas las víctimas:
el abuso se inicia entre los 17 y 28 años; en la mitad de los casos hay antecedentes de
episodios depresivos previos al abuso, y la dependencia o tendencia a establecer relaciones
asimétricas con el otro sexo, aceptando reglas patriarcales en la relación.

La infancia
A menudo la mujer ha sufrido malos tratos en la infancia y ha desarrollado una baja
autoestima y una alta tolerancia a la violencia, ya que se trata de un modelo aprendido antes.

El síndrome de la mujer maltratada


El maltrato continuado genera en la mujer un proceso patológico de adaptación que se
denomina Síndrome de la mujer maltratada. Este síndrome se caracteriza por:
 Indefensión aprendida: tras fracasar en su intento por contener las agresiones, y en un
contexto de baja autoestima reforzado por su incapacidad por acabar con la situación, la
mujer termina asumiendo las agresiones como un castigo merecido.
 Pérdida del control: la mujer piensa que la solución a las agresiones deben venir del
exterior, se vuelven pasivas y esperan las directrices de terceras personas.
 La mujer no reacciona: decide no buscar más estrategias para evitar las agresiones y
su respuesta ante los estímulos externos es pasiva. Su aparente indiferencia le permite
autoexigirse y culpabilizarse menos por las agresiones que sufre pero también limita su
capacidad de oponerse a éstas.
 Se identifica con su agresor: la víctima cree merecer las agresiones e incluso justifica,
ante críticas externas, la conducta del agresor. Es frecuente que aparezca el llamado
síndrome de Estocolmo que se da frecuentemente en secuestros y situaciones límite con
riesgo vital y dificulta la intervención externa. Por otra parte, la intermitencia de las
agresiones y el paso constante de la violencia al afecto, refuerza las relaciones de
dependencia por parte de la mujer maltratada, que empeoran cuando la dependencia
también es económica.

Los rasgos de la mujer maltratada

 Se cree todos los mitos acerca de la violencia doméstica.


 Tiene una baja autoestima.
 Se siente culpable por haber sido agredida. -
 Se siente fracasada como mujer, esposa y madre.
 Siente temor y pánico.
 Tiene una falta de control sobre su vida.
 Padece sentimientos encontrados: odia ser agredida pero cree que le han pegado por
su culpa, que se lo merecía.
 Se siente incapaz de resolver su situación.
 Cree que nadie le puede ayudar a resolver su problema.
 Se siente responsable por la conducta del agresor.
 Se aísla socialmente.
 Está en riesgo de caer en diversas adicciones.
 Acepta el mito de la superioridad masculina.
 Teme al estigma del divorcio

Baja autoestima
La autoestima y el valor que estas personas se dan a sí mismas es muy bajo: esto no tiene
nada que ver con su nivel intelectual. A menudo son mujeres con un historial muy pobre de
cariño y afecto. Procedentes de familias en las que se han valorado otras cosas, están
acostumbradas a ser poco valoradas por el entorno o a que no se les preste atención, con
que, cuando su pareja lo hace en los primeros momentos, les resulta algo normal o al menos
conocido. Lo pueden incluso aceptar como parte habitual en sus relaciones y no se quejan
hasta que es demasiado tarde.Realmente, el hecho de tener alguien con quien compartir sus
vidas, las convierte en muy dependientes de esta relación y es un factor que ayuda a la
perpetuación del problema.

El gran secreto
Una faceta del maltrato terrible, más incluso que el maltrato en si, es el secreto en el que se
convierte. No se cuenta porque averguenza. No se cuenta porque, en el fondo se piensa que
quizás o seguro, nos lo merecemos por no ser como deberiamos. Cuando una mujer no se
atreve a confesar este secreto es que no tiene apoyo a su alrededor, ni en la familia ni en los
amigos. Por eso es tan importante la labor de profesionales.

Mujeres poco valoradas


Suelen tener un concepto de sí mismas muy pobre, no desarrollan sus potenciales en otras
áreas y se quedan aisladas en casa. En otras ocasiones están bien situadas y tienen trabajos
estables si consiguen valorarse a sí mismas por los logros en el trabajo, aunque las demás
áreas estén afectadas.

Progresivo aislamiento
Una víctima de maltrato cada vez se encuentra más aislada de su entorno social: sus
relaciones sociales disminuyen desde el principio, ya que el maltratador le inculca el miedo
para que no pueda comunicarse con nadie.

Suelen fijarse en personas aparentemente muy seguras de sí mismas


Las mujeres maltratadas euelen elegir a personas que aparentan seguridad en sí mismas.
esto se contrapone a su propia personalidad y por ello aprenden en un primer momento de la
relación a idolatrarlas. Se produce una ilusión ante la relación que es un engaño ya que nada
es tan bueno. Su necesidad de protección las lleva a buscar a este tipo de personas,
realmente, más tarde esto se vuelve en su contra.

Siempre los demás importan más que una misma


Debido a su necesidad de afecto y de valoración por parte de los demás, se dedican a dejar
de lado sus necesidades y a cubrir las de su pareja. No soportan la idea de ser abandonadas
y de no ser queridas para siempre. Muestran una dedicación absoluta hacia sus parejas que
demuestra su enorme dependencia emocional: llamadas a todas horas, necesidad de estar
juntos en cada momento, preocupación excesiva por todas sus cosas. Todo esto es el caldo
de cultivo que ayuda al maltratador a empezar a actuar. El maltratador sabe cuáles son los
puntos débiles de su pareja y la atacará por ahí. Por eso son habituales las críticas, los
resentimientos, las culpabilidades, etc. La víctima acaba por creerlo todo y se hunde en un
pozo sin salida.

Un gran miedo a la soledad


La mujer tiene un gran miedo a la ruptura y a la soledad cuando todo acaba y eso les ayuda a
mantener la relación y a no terminar con ella.
Cuando, por fin, consiguen terminarla se encuentran perdidas y por ello a veces vuelven a
perdonar al agresor o a citarse con él de vez en cuando con la idea de que no volverán a
engancharse. Este tipo de incoherencias de pensamiento son muy habituales y forman parte
del trastorno emocional en el que se hayan sumergidas.

La ansiedad y la depresión son síntomas típicos


Las mujeres maltratadas se sienten tristes y abatidas y por ello se muestran, a menudo,
pasivas ante el problema e indefensas.