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DANIEL Y EL FOSO DE LOS LEONES

Crystal Taylor

PERSONAJES

DANIEL

REY DARÍO

CONSEJERO1

CONSEJERO 2

NARRADOR

LEONES. Opcional, los miembros de la audiencia pueden ser usados también.

ESCENARIO. El Narrador está de pie en la parte izquierda del escenario, aparte del resto de la escena.
El escenario está separado en tres secciones; la parte derecha es para los dos consejeros y
posiblemente después para el foso de los leones (aunque la localización del foso de los leones es
flexible.) El centro es donde estará el Rey Darío, y la parte izquierda donde vive Daniel.

ATREZZO y VESTUARIO

Tanto el atrezzo como el vestuario son opcionales, dependiendo de lo que se disponga. Elementos
como una corona para el Rey, algo para definir el foso de los leones, y colorear la ropa (por ejemplo
los consejeros en negro) harán la historia más interesante y fácil de entender para el público.

(Todos los actores están en el centro del escenario, Daniel está de pie a la izquierda del Rey, y los
otros a su derecha.)

NARRADOR. Había una vez un Rey, el Rey Darío, que tenía tres consejeros que estaban encargados de
todo su reino. Pero su favorito era Daniel.

(El rey habla sólo con Daniel, ignora a los otros dos que están a su otro lado. Los personajes pueden
elegir o no reaccionar ante las palabras del Narrador cuando los menciona, saludando con las manos,
etc.)

Los otros dos consejeros tenían celos de Daniel y estaban siempre intentando llamar la atención del
rey, pero nada funcionaba.

(Los dos consejeros se van al escenario de la derecha y actúan a medida que el Narrador habla.
Daniel se dirige a la izquierda, pero permanece fuera de escena; el rey también está fuera de
escena.)

Los dos consejeros se cansaron de Daniel y decidieron que tenían que deshacerse de él. Así que
pasearon… hablaron… y pasearon… y hablaron… y volvieron a hablar… y a pasear cuando de repente
vieron a Daniel orando con las ventanas abiertas, como hacía siempre tres veces al día.

(Daniel empieza a orar cuando los consejeros empiezan a andar.)

CANCILLER 1. Tengo una idea. (Se amontonan antes de ir al Rey.)

NARRADOR. Así que fueron delante del Rey y le dijeron su idea.


CONSEJERO 2. Que el Rey Darío viva para siempre…

CONSEJERO 1. El más grande entre los reyes, el más grande en todo el mundo.

CONSEJERO 2. Que el Rey Darío viva para siempre.

CONSEJERO 1. Rey Darío, tenemos una idea.

REY. ¿Otra idea? ¿Qué es esta vez?

CONSEJERO 2. Mi poderoso y gran Rey en toda la tierra.

CONSEJERO 1. Señor, sentimos que tú, siendo el más grande entre los reyes, no estás siendo adorado
como mereces. Y como tus principales consejeros, miramos por tus intereses y hemos encontrado
una forma en la que el más grande de los reyes será adorado como el verdadero Rey que eres
(susurrando) y a la vez nos desharemos de Daniel.

REY. Sí, eso es verdad. Yo soy un gran rey y no soy adorado como debiera así que… ¿Cuál es vuestro
plan?

CONSEJERO 1. Verá, gran rey.

CONSEJERO 2. Que el Rey Darío viva para siempre…

CONSEJERO 1. Pensamos, gran señor, que durante los próximos 30 días todos tus súbditos tendrán
que adorarte sólo a ti. Y si se encuentra a alguno que no te adore sino que adore a otro rey, sea
lanzado al foso de los leones (susurrando) y… ¡adiós Daniel!

REY. ¿Qué has dicho?

CONSEJERO 2. Ha dicho adiós Da…

CONSEJERO 1. David, adiós David… un amigo que acaba de pasar por la puerta (hace como que
saluda con la mano a un amigo dirigiéndose al público.) Así que, ¿qué te parece, Rey?

REY. ¡Hum! El foso de los leones… no es un poco duro; pero por otra parte así sólo me adorarían a mí,
A MÍ y SÓLO A MÍ. Sí pero… no lo sé, dadme un poco de tiempo para pensármelo.

CONSEJERO 1. Grandioso Rey, todo el mundo te adoraría a ti, y SÓLO A TI. Vamos, lo único que tienes
que hacer es firmar aquí, en esta línea.

CONSEJERO 2. Majestad, es sólo una firma más en un decreto.

REY. Oh, hum, está bien, lo firmaré.

CONSEJERO 2. Y por los próximos 30 días sólo tú serás adorado en tu reino.

CONSEJERO 1, 2. Y Daniel será nuestro, nuestro y sólo nuestro. (Chocan los cinco.)

NARRADOR. Los dos Consejeros, con su plan en acción, fueron a vigilar a Daniel para cazarle cuando
estuviera rompiendo el decreto real.

(Los Consejeros salen del escenario por la derecha y espían a Daniel que está en la parte izquierda
del escenario. Después de un rato Daniel se arrodilla y empieza a orar. El Rey Darío está fuera de la
escena.)
CONSEJERO 2. Mira, es Daniel y está…

CONSEJERO 1. Está orando. ¡Es perfecto! Está cayendo en nuestra trampa. ¿Sabes lo que eso
significa?

CONSEJERO 2. Que está orando…

CONSEJERO 1. Sí, y como está orando ha roto nuestro…, digo el decreto del Rey y le espera el foso de
los leones.

(Los Consejeros van corriendo al rey alterados pero pretendiendo que están tristes.)

CONSEJERO 1. Rey Darío, que vivas para siempre, hemos encontrado a alguien que ha roto tu
decreto.

REY. ¿Tan pronto? ¿Y quién es?

CONSEJEROS 1 y 2. ¡Daniel! (Chocan los 5 pero lo disimulan aparentando que están muy tristes y
están llorando y abrazándose.)

REY. Daniel, no, Daniel no, todos menos Daniel.

CONSEJERO 2. Lo sé, tampoco nosotros nos podíamos creer lo rápido que rompió el decreto pero…

CONSEJERO 1. Pero Rey, tú hiciste el decreto y lo firmaste justo aquí. El decreto dice que todo el
mundo y Daniel es parte de ese mundo. No tienes alternativa.

CONSEJERO 2. Tendrá que ir al foso de los leones. (Hace como si llora.)

REY. Lo sé, lo sé… es sólo que Daniel… Oh, Daniel, ¿por qué? Está bien, coged a Daniel y echadlo al
foso de los leones.

(Los leones corren hasta Daniel que todavía está orando y lo agarran de las orejas y lo echan al foso.
Todo esto es lo que hacen mientras el narrador lo cuenta.)

NARRADOR. Y los Consejeros fueron y cogieron a Daniel y lo echaron a un foso lleno de leones
hambrientos.

(El foco se centra en el Rey que está durmiendo.)

Esa noche el Rey no pudo dormir. Estuvo dando vueltas en la cama una y otra vez, contó los leones, y
se levantó varias veces y aún así no pudo dormir. No hacía más que pensar en Daniel y lo
hambrientos que estaban los leones. La mañana siguiente se levantó temprano y fue a ver cómo
estaba Daniel.

(El Rey sigue las instrucciones del narrador y se levanta y va al foso.)

REY. Daniel, Daniel, amigo mío, ¿estás todavía aquí?

DANIEL. Señor, aquí estoy.

REY. ¿Estás bien? ¿Te han mordido los leones?

DANIEL. No, Señor, Dios envió ángeles que cerraron la boca de los leones; pero no he podido dormir
muy bien aquí porque las almohadas de aquí son como rocas.
NARRADOR. El Rey ayudó a Daniel a salir del foso. Cuando el rey se dio cuenta de que le habían
tendido una trampa envió a Daniel a buscarlos. Daniel fue a buscarlos y trajo a los dos Consejeros…

(Daniel va y trae a los dos Consejeros y de la oreja los echa al foso. Si se considera apropiado los
Consejeros y los leones podrían hacer ruido.)

Y los echó al foso de los leones.

Después de que el rey escuchó por boca de Daniel cómo su Dios le había protegido, el Rey ordenó a
sus súbditos que sólo adoraran al Dios de Daniel.

Nota de la autora: Esta obra es una gran obra para hacer algo diferente en la historia de los niños en
la iglesia, o en un viaje… cuenta la historia de la Biblia tal como sucedió a la vez que resulta divertida
e interesante para todos los chavales. Es un drama sencillo y divertido ideal para cualquier edad. Los
adultos disfrutan viendo las viejas historias de la Biblia de nuevo, así como los niños. Les deseo que
se diviertan poniéndola en escena.