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UNIDAD DIDÁCTICA: HALLOWEEN EN EL MUNDO CLÁSICO

La festividad llamada Halloween o Día de todos los Santos tiene su origen en


una celebración céltica, cuyo nombre es Samhain y, significa final del verano.

Para los celtas, a partir del 31 de octubre es la época del año en que uno debe
recogerse al hogar y comenzar un trabajo interno ( relación con la magia,
alquimia, filosofía o astrología).

Ellos creían que en el Samhain se estrechaba la línea que separa este mundo con
el de los muertos, era necesario el uso de trajes o máscaras para ahuyentar a los
malos espíritus. El pueblo celta se reunía por las noches en asamblea y discutían
sobre distintos temas; además, se comía cerdo y se bebía vino, que producen la
inmortalidad y el trance respectivamente.

Los romanos asimilaron dicha celebración celta, aunque para entonces, ellos ya
celebraran una fiesta similar entre finales de octubre y principios de noviembre
llamada „fiesta de la cosecha‟, en honor Pomona, diosa de los árboles frutales.

Una vez establecida la Iglesia Católica como religión oficial del Imperio romano,
pronto se inició un sincretismo religioso en el que las costumbres paganas se
mezclaron con las creencias cristianas.

El Día de Todos los Santos era celebrado por los cristianos el 13 de mayo
pero, el Papa Gregorio III cambió la fecha al 1 de noviembre para absorber la
festividad de Pomona.

Muchos siglos después, los irlandeses que emigraron a Norteamérica


llevaron consigo su particular forma de celebrar esta fiesta a la que llamaron
Halloween y se celebra actualmente en medio mundo.

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No en todos los países es bien entendida esta festividad, aunque hoy en
día más que una costumbre religiosa se ha convertido en una oportunidad
comercial.

El Islam, por ejemplo, cree en la absoluta unidad y en un dios verdadero


(se fundamenta en el Taujid, que rechaza cualquier adoración a otro dios o
ritual). Para ellos, el chirk es el mayor de los pecados pues, el invocar a los
muertos es una forma de que los demonios nos hagan daño.

Si nos centramos en la cultura antigua griega y romana, veremos que


muchos de sus dioses, seres fabulosos o monstruos, podían ser perfectamente
representantes del actual Halloween…
HÉCATE
Del Titán Ceo y la Titánide Febe, nacen Asteria y Leto. Se dice que la
primera de ellas es madre de Hécate, diosa patrona de la hechicería y cuyas
imágenes, con triple cuerpo o cabeza (en los papiros mágicos con cabeza de
perro, serpiente y caballo), solían ponerse en las encrucijadas.

Hecate fue una extraordinaria maga, experta en venenos, con los cuales
dio muerte a su padre Perses. Después hay fuentes que la unen a su tío Eetes y
fruto de este matrimonio nacen Circe y Medea (en otras versiones, ambas son tía
y sobrina, respectivamente).

Su santuario más importante estaba en Lagina y era patrona de la ciudad


macedónica de Estranocinea. Se hizo común poner en las puertas de las ciudades
imágenes de la diosa y, después, en las puertas de las casas. En los papiros
egipcios se la conoce como La Perra.

Se dice que Empusa formaba parte de su cortejo y se aparecía a los niños


o jóvenes para chuparles la sangre, adoptando la figura de una hermosa mujer.

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Las Harpías también robaban a los niños y las almas de seres humanos. Eran
seres alados con rostro de mujer.
KER/KERES
Son espíritus femeninos de la muerte y se representan como seres oscuros,
sedientas de sangre humana. Sus equivalentes romanas eran Letum o Tenebrae.
Lamia
Conocida también como “Síbaris”, robaba niños y se decía de ella que se
unía a las personas jóvenes para sorberles la sangre. Por la maldición de Hera, se
mantenía insomne y podía quitarse y ponerse los ojos a voluntad. Su final lo
relata Antonino Liberal en su Compendio de Metamorfosis, VIII.

Los romanos, por otra parte, solían colocar las tumbas en lugares
transitados para que los caminantes pudieran admirarlas. Las decoraban, además,
con flores y ofrendas de vino o comida. El muerto podía ser inhumado o
incinerado.

Muchas de las inscripciones de las tumbas comenzaban con una invocación a los
Manes, o dioses de los muertos y, normalmente, se graban las iniciales H.S.E. o
S.T.T.L (Hic situs est y sit tibi terra levis, respectivamente).
De mundo lúgubre romano, podemos destacar:

Larvas- larvae (O LEMURES)


Eran espíritus de la muerte, una versión maligna de los Lares. Se dice de
ellas que vagaban por la noche y perseguían a los vivos. El 9, 11 y 13 de mayo se
celebraban las Lemuralia.
Para apaciguar su ira, los romanos recurrían a distintos medios: tocar
tambores, golpear una vasija de bronce o rogar protección a los espíritus de los
antepasados. También se decía que el pater familias arrojaba habas negras tras de
sí para aplacarlos, sin mirar hacia atrás mientras pronuncia lo siguiente:
“Lanzo estas habas, y con ellas me redimo a mí a los míos”. Se repetía 9 veces
(como siempre, presente el número 3 o sus múltiplos, puesto que era un número

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mágico en la antigüedad). Ovidio afirma además que deberá repetir 9 veces „Salid
de aquí, Manes de mi familia‟ para que estén plenamente protegidos.

MANES
Los romanos también rendían culto a las almas de los muertos. Se dice que éstos
eran los difuntos que andaban errantes por el mundo terrenal y que aterraban a
los que tenían la desgracia de toparse con ellos.

Fórmulas mágicas
Una vez que se elija la fórmula que a cada uno más le guste, se debe escribir en
un papel del color que uno prefiera y guardarlo para que nadie pueda verlo. A la
vez que se escribe, se visualiza lo que se desea conseguir.
Abraxas
Sus letras suman el número mágico de los días del año
(1+2+100+1+60+1+200=365).
ABRACADABRA
Se cree que tiene origen hebreo y podría estar formada por las primeras letras
hebreas para padre, hijo y espíritu santo. Tiene forma de triángulo, de la letra
delta griega. Los agnósticos creían curar enfermedades.

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ΑΣΚΙ (ΟΝ) ΚΑΤΑΣΚΙ (ΟΝ) ΛΙΞ ΤΕΤΡΑΞ ΔΑΜΝΑΜΕΝΕΥΣ ΑΙΣΙΟΝ
Aski significa oscuridad y kataski sombra; lix era el término antiguo para la tierra y
tetrax haría referencia a las cuatro estaciones del año. Los últimos términos harían
referencia al Sol y al Logos.
La bulla, amuleto romano
Se entregaba a los niños el octavo día de su nacimiento, a la vez que se le
imponía el nombre. Se decía que alejaba el mal de ojo. En su interior se
introducían fórmulas mágicas y/o sustancias especiales, que ahuyentaban a los
espíritus malignos.

BIBLIOGRAFÍA
habibima77.wordpress.com
culturaclasica.com
wikipedia.org
herederosdelaatlantida.wordpress.com

RUIZ DE ELVIRA, A., Mitología Clásica, editorial Gredos.


VVAA, Así vivían los romanos, editorial Vida Cotidiana.
PLUTARCO, Cuestiones romanas (edición de Manuel A. Marcos Casquero),
editoral Akal-Clásica.