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Mosaicos de Justiniano y Teodora

(Autoría desconocida-Cronología 547 d.C.)

Nos encontramos ante el mosaico de Justiniano situado en los laterales del ábside en la Iglesia de San
Vital de Rávena, Italia, junto al de su esposa Teodora. Data del S. VI d.C (547) y pertenece a la 1ª Edad de
Oro del imperio bizantino tras caer el imperio romano de Occidente.

Se trata de un retrato colectivo de Justiniano y su séquito captado frontalmente y donde existe la


isocefalia (cabezas igualadas en altura). El personaje destacado en el centro es Justiniano, que va
precedido por dos altos dignatarios eclesiásticos, uno de ellos lleva el incensario y el otro el misal, y por
el arzobispo Maximiano, que lleva una cruz, todas estas ofrendas aparecen ricamente decoradas con
gemas, cabujones y esmaltes. Tras el arzobispo, en segundo plano, el banquero Juliano, que financió la
construcción de la iglesia. Detrás del emperador hay dos altos funcionarios del estado con toga, el
primero sería el general Belisario, conquistador de Rávena, al que Justiniano pisa en un gesto de
superioridad. Cierra el cortejo la guardia personal del emperador con el crismón en sus escudos.

Todos están individualizados, caras diferentes, peinados diversos, vestimentas variadas... Las pequeñas
teselas se disponen en bandas de diferente resalte parar dar sensación de mayor profundidad y
credibilidad realista a la escena, aunque el fondo sea neutro. La riqueza cromática resulta extraordinaria
subrayando objetos como el escudo, los broches, anillos, sandalias, capas, corona, libros y destacando la
cenefa que enmarca la escena.

La finalidad del mosaico es religiosa, y se consigue con el alargamiento de las figuras, su idealización,
hieratismo, rigidez y aislamiento. Lo importante es resaltar la espiritualidad. Por otro lado, no hay
perspectiva, el dibujo es plano, sólo los pliegues de la ropa simulan volumen. El frontalismo de las
figuras y los fondos dorados refuerzan esa espiritualidad.

El emperador Justiniano (527-565) fue el protagonista del período de máximo esplendor del Imperio
bizantino, la Primera Edad de Oro (siglo VI). Justiniano intentó revivir la gloria del antiguo imperio
romano emprendiendo la conquista del Mediterráneo. Entre sus capturas se incluye Italia, donde se
encontraba la ciudad de Rávena, que se convirtió, en el siglo VI, en la ciudad más importante del mundo
bizantino en occidente. Fue la segunda capital del imperio y estuvo gobernada por el exarca, un
auténtico virrey rodeado de poder. Es normal, por tanto, que allí se construyesen los más ricos edificios
bizantinos de occidente: San Apolinar in Classe, San Apolinar el Nuevo y este de San Vital.