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1) El caso “Marx versus el Derecho (burgués)”, primera parte.

<<Los progresistas se caracterizan por criticar las injusticias sociales, tales como la
pobreza, el hambre, la creciente destrucción de la naturaleza, etc. Su indignación es
sincera y muchas veces conduce a la acción militante. Sin embargo, consideran que
estas injusticias son producto del egoísmo de las personas y no de la organización
social capitalista.
Por supuesto, existen numerosas variantes del progresismo, algunas más
radicales que otras, pero todas tienen en común la convicción de que es imposible
un sistema social alternativo al capitalismo. […] resulta especialmente interesante
un grupo de progresistas, quienes piensan que el problema de la sociedad está en
las leyes. Por ello, atacan la igualdad jurídica existente en el capitalismo con el
argumento de que es formal y no real. Para volver concreta a la igualdad, abogan
por la sanción de leyes que promuevan la reducción de la desigualdad material, en
el convencimiento de que por este camino puede llegarse a una sociedad en la que
rijan a la vez la economía mercantil y la igualdad en las posibilidades.
Al criticar de este modo al derecho burgués, los progresistas pasan por alto
que dicha igualdad se corresponde con las relaciones económicas capitalistas;
decretar la igualdad, o pretender avanzar hacia la igualdad con medidas jurídicas
que mantienen intocado el régimen de producción capitalista, lleva a una
acumulación de contradicciones>>.

Ariel Mayo.

2) El caso “Marx versus el Derecho (burgués)”, segunda parte.

<<Tomemos, por ejemplo, el caso de la emancipación de la mujer. La legislación


actual asegura la plena igualdad entre los hombres y las mujeres..., en la medida en
que son propietarios.
Si una mujer es obrera, sirvienta, jornalera, difícilmente [tendrá] las mismas
oportunidades que las mujeres de la alta burguesía o las profesionales. Una hija de
obreros asiste, por regla general, a peores colegios que una hija de profesionales,
acumula menos relaciones (o, como diría Bourdieu, menos capital simbólico), se ve
obligada a entrar al mercado laboral a una edad más temprana que las chicas de
clase media. Todo ello en medio de la plena vigencia de la igualdad jurídica.
Para gozar plenamente de los derechos es preciso tener dinero, el
equivalente universal que puede ser cambiado por cualquier mercancía. Pero aún
teniendo dinero, la emancipación de una persona se realiza a costa del
cercenamiento de la libertad de otras.
Por ejemplo, una mujer profesional o empresaria puede gozar plenamente
de los derechos que le garantiza el derecho burgués; sin embargo, para poder
concretar plenamente su emancipación es preciso que alguien haga por ella las
tareas del hogar (por más progresista que es el mundo actual, los quehaceres
hogareños siguen a cargo, fundamentalmente, de las mujeres).
Esa tarea queda a cargo de otra mujer, contratada muchas veces en
condiciones de precariedad; dicha mujer, luego de limpiar, cocinar y planchar en la
casa de la mujer emancipada, debe ir a realizar las mismas tareas a su hogar.
¡Bonita emancipación, que requiere del sobretrabajo de otras personas!>>

Ariel Mayo.

3) El caso “Marx versus el Derecho (burgués)”, tercera parte.

“La noción jurídica de igualdad aparece subordinada a las relaciones de


producción. La igualdad jurídica se da, por tanto, en el marco de determinadas
condiciones económicas, que establecen los límites de esa igualdad. Pretender
instalar la igualdad social a partir del derecho, sin tomar en consideración dichas
condiciones [económicas], equivale a construir castillos en la arena”.

<<En la Crítica [al programa de Gotha], Marx formula la siguiente observación


sobre el derecho: “El derecho no puede ser nunca superior a la estructura
económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado.” (p.
335)>>.

(<<En este ensayo utilicé la siguiente traducción española: Marx, Karl y Engels,
Friedrich. (1981). Obras escogidas. Moscú: Progreso. (pp. 325-353).>>)
Gotha a Gotha, el programa se agotha.

4) El caso “Marx versus el Derecho (burgués)”, cuarta parte.

<<Marx parte del reconocimiento de que los seres humanos somos desiguales. Esto
significa que tenemos distintas habilidades, preferencias, gustos.
El derecho burgués, en la medida en que está dirigido a plasmar la igualdad,
sólo puede igualar en la medida en que toma un aspecto unilateral de la
personalidad de los individuos; la igualación se logra, pues, mediante una
operación de negación de la diversidad existente entre los individuos. De modo que
colocar el “derecho igual” como el eje de las reivindicaciones del socialismo implica
adoptar el punto de vista de la burguesía, que construye una igualdad formal
(unilateral), pasando por encima de la multiplicidad de facetas de la individualidad
de la persona.
Como puede observarse, el pensamiento de Marx se encuentra, en esta
cuestión, a años luz de las toscas exposiciones que formulan algunos de sus
críticos>>.

<<La cuestión no es aceptar los marcos conceptuales del capitalismo para


embellecerlo o volverlo más prolijo, sino estudiarlo para combatirlo>>.

Ariel Mayo

<<La hegemonía capitalista se expresa en las dificultades que tienen sus


adversarios cuando proponen formas alternativas de organización social. Por
supuesto, muchos partidos y organizaciones obreras continúan planteando el
socialismo como alternativa al capitalismo. Pero sus esfuerzos son poco efectivos.
Aún a sabiendas de que se trata de un sistema social que genera pobreza y
explotación, la inmensa mayoría de los trabajadores simplemente no concibe que
sea posible otra forma de sociedad>>.
Las organizaciones socialistas tropiezan con esa pared, que es el consenso
negativo favorable al capitalismo. Como es lógico, la situación provoca
desmoralización. Muchas de ellas han renunciado a la lucha por el socialismo y han
pasado a reconocer al capitalismo como el horizonte de todo planteo alternativo.
Para estos grupos, la tarea principal consiste en reformar el capitalismo,
eliminando en todo caso las formas más aberrantes de explotación>>.

Ariel Mayo

<<La aceptación del capitalismo como horizonte político va de la mano, por lo


general, con modificaciones significativas en los modos de hacer política. La acción
directa de las masas es dejada de lado por la confianza en la vía legislativa como
herramienta para modificar las condiciones sociales. El lugar de trabajo y la calle
pierden relevancia, en detrimento del Parlamento. La lucha de clases es desplazada
por el fetichismo jurídico.
En un artículo anterior hice referencia a la confianza ilimitada en la
capacidad de las leyes para transformar a la sociedad. No es una concepción
novedosa. El fetichismo jurídico surge una y otra vez en los momentos de derrota
de los trabajadores. Cuando queda clausurada la posibilidad de vencer al Estado
capitalista, florece la creencia en que es posible transformarlo desde adentro por
medio de la sanción de leyes “bondadosas”.
El fetichismo jurídico es tan antiguo como la lucha de la clase obrera contra
el capitalismo>>.

Ariel Mayo

<<[…] explicar la naturaleza del reformismo no alcanza para comprender el


atractivo que ejerce éste sobre los militantes anticapitalistas. Calificar de
“traidores” a los reformistas oscurece el abordaje de la cuestión, pues una conducta
(la traición) que se repite una y otra vez no puede entenderse apelando
exclusivamente a las cualidades morales de quienes “traicionan”. La repetición de
la “traición” (y la consiguiente eficacia de la misma) implica la existencia de
condiciones estructurales que la hacen posible. El fetichismo jurídico es una de esas
condiciones que hacen posible el reformismo. Detrás del reformismo se encuentra
la creencia en que las leyes son el camino para transformar la sociedad. La fortaleza
de esta creencia radica en que las leyes fueron el medio elegido por la burguesía
para desarmar el andamiaje jurídico del feudalismo (una vez, por supuesto, que la
burguesía hubo alcanzado el poder político)>>.

Ariel Mayo

<<La teoría social moderna no puede ser comprendida si no se estudia seriamente


la obra de Karl Marx (1818-1883). Ahora bien, la obra de Marx no puede ser
comprendida si no se estudia seriamente la obra de Georg Wilhelm Friedrich Hegel
(1770-1831). Por su parte, la obra de Hegel es ininteligible si no se estudia
seriamente la obra de Immanuel Kant (1724-1804). En consecuencia, es imposible
comprender la teoría social moderna si no hacemos el esfuerzo de entender a
Kant>>.

Ariel Mayo

<<…el capitalismo goza de “buena salud”, así como también las contradicciones
que engendra éste. El eje del marxismo es la crítica del capitalismo, ya sea a través
de la teoría (El capital es el ejemplo más acabado), ya sea a través de las armas (la
organización política autónoma de la clase trabajadora). Es la misma vigencia del
capitalismo la que revitaliza permanentemente al marxismo, más allá de las
derrotas del movimiento obrero. Esto se vuelve notorio en las épocas de crisis>>.

Ariel Mayo

Dicho en otras palabras: cuanto más exitoso es el capitalismo, más necesario se


vuelve el marxismo. O bien, en aún otras palabras: el marxismo habrá de sobrevivir
mientras sobreviva el capitalismo.

Capitalismo y marxismo vivirán juntos, hasta que la muerte los separe. (La vida de
uno es la vida de ambos; la muerte de uno es la muerte de ambos.)