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La Puerta del Cielo

Jamás conocí en el mundo tal ente


delgada y lisa, tónica, esplendente
mujer blanca, caliente, vaga y eterna
cada viernes, borracha, me pierde con ella

La mujer, en la luz, es una muñequita


de noche es maga, con el sexo fundida:
tierna, de porcelana, frágil, cuidada,
baila y toma, y toma, y no para

Por un beso de la flaca


daría lo que fuera
por un beso d’ella
aunque sólo uno fuera

Daría mi dignidad de hombre cazado,


por mi boca haría juramento sagrado:
pongo mi virilidad como seguro
de, al besarla, no tocar sus atributos.

Juntaría, por sus atributos, incluso


una derrota de último minuto,
una fábrica de vacunas parada
una torre de Pisa enderezada

Por un beso de la flaca


daría lo que fuera
por un beso d’ella
aunque sólo uno fuera
Para entrar de una vez al Paraíso Sagrado
daría mi amor ciego, tonto y alado
pondría a San Pedro mis dedos ocupados
en sus senos, en sus blancos prados

Y mi llamada a las Puertas del Cielo


será morder su lindo y tenso cuello
será agarrar sus piernas angeladas
será cuando arañe mi espalda destrozada

Por un beso de la flaca


daría lo que fuera
por un beso d’ella
aunque sólo uno fuera

Aunque Solo uno fuer a…