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Advertencia

GRUPO DE TRADUCCIÓN, CORRECIÓN Y EDICCIÓN

Esta obra posee CONTENIDO HOMOERÓTICO, es decir tiene escenas


sexuales explícitas de M/M. Como grupo de traducciones, hacemos este
trabajo sin ánimo de lucro y como un hobby. Un trabajo que consiste en
traducir un libro del inglés al español, corregirlo y editarlo; todo ello lo
mejor que podemos.

Queda totalmente prohibida la distribución de esta traducción sin la


previa aprobación de la administradora de “Las Noches de Awen”, de
sus traductor@s y corrector@s.

Rogamos que usen sus links de descargas, respeten los créditos de dicha
obra y que a su vez mencionen el blog.

Deseamos que lo disfruten.

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RESUMEN

Michael Grafton era una tentación enviado para conducir a PJ a la


locura. Lo sabía. El hombre era un Dom por los cuatro costados, pero
Michael no parecía saberlo. Cuando Michael finalmente le pide salir a PJ,
éste se emocionó hasta los dedos de los pies. Quiere ser dominado por
Michael. Lo necesita. Quiere un Dom que le pueda frenar y darle límites.
Piensa que Michael es la respuesta a todas sus oraciones. Sólo hay un
problema.

Michael nunca ha dominado a nadie antes.

Cuando PJ va totalmente malcriado y empuja todos los botones de


Michael, éste hace lo único que puede hacer. Llama a sus amigos para
conseguir un poco de ayuda para castigar a su nuevo sub. Lo que
comenzó como una noche destinada al fracaso se convierte en un sueño,
ni Michael ni PJ pueden creer que sea verdad. Cuando alguien trata de
interponerse entre ellos, ¿creerá PJ en su Dom o volverá a sus
malcriadas formas? ¿Y será Michael capaz de detenerlo?

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CAPÍTULO 1
PJ tiró la toalla sobre su hombro, posando sus ojos en el hombre
sobre la cinta. Ahora, eso era un infierno de vista en su opinión. El
hombre estaba reluciendo con sudor, vestido sólo con pantalones cortos
de entrenamiento, y sus glúteos estaban tan malditamente apretados
que PJ estaba condenadamente seguro de que una moneda de veinticinco
centavos podría rebotar en esos deliciosos montículos dorados.

―Te he advertido acerca de comerte con los ojos a la clientela


―dijo la señorita Jenny Fisher a PJ desde atrás con un gruñido―. Ve a
limpiar los bancos, y deja de mirar el culo del Sr. Grafton.

PJ se burló de Jenny cuando ella estuvo de espaldas. Estaba


demasiado malditamente construida para burlarse de ella en su cara. No
era estúpido. Pero ella tenía el valor para hablar. Su jefa estudió y
babeó sobre el culo de Michael Grafton tan duro como lo hacía PJ.

Sí, no tan difícil.

Ellos parecían estar en competencia el uno con el otro cuando se


trataba de los hombres que frecuentan el gimnasio Total Body. La única
cosa que él y Jenny tenían que averiguar era que si el hombre era gay o
si era hétero.

Incluso cuando PJ encontraba a un hombre que era gay, Jenny


todavía iba tras el hombre. Entonces ella conseguía enojarle y se
desquitaría con PJ cuando el hombre en cuestión la rechazaba.

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«Duh», ellos eran gay. No hacía falta ser un genio o un idiota, para
averiguar por qué le decían a Jenny que no. A ella le faltaba una muy
dura, y erecta, parte vital.

Muy bien, así que PJ había intentado con los hombres


heterosexuales también.

Gran cosa.

Un hombre podía tener esperanzas.

PJ se agachó para agarrar el spray de limpieza, miró por encima


del hombro para asegurarse de que Jenny se había ido a su oficina, y
luego caminó sin prisa hacia el área de las caminadoras. Tenía que ser
limpiada, la verdad. Todos esos grandes y musculosos hombres habían
dejado su sudor en todas las máquinas.

Dios, él se estaba poniendo duro.

Roció la toalla y empezó a limpiar la máquina al lado de Michael


Grafton. PJ no estaba seguro de lo que Michael hacía para ganarse la
vida, pero el hombre había caminado a través de las puertas del
gimnasio esta tarde luciendo un traje muy caro y zapatos muy
relucientes, llevando una bolsa de deporte Nike por encima del hombro.

Le había tomado todo a PJ no correr detrás del hombre en el


vestuario y conseguir una vista cuando Michael se cambió a sus
pantalones cortos. Por lo general, el hombre llegaba vestido y listo, pero
no esta noche.

Pero por mucho que PJ quisiera ver el apretado culo de Michael y,


con suerte su gran polla, no era tan pervertido. Bueno, lo era, pero a PJ
realmente le gustaba mucho Michael y no quería quemar alguna

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posibilidad que pudiera tener -y su posibilidad de conseguir una
oportunidad con Michael Grafton era alrededor de un trillón a ninguna-
con el hombre.

PJ podría ver el potencial bruto en los ojos verde jade de Michael


y supo que el hombre sería el Dom perfecto. Él no sabía si Michael había
jugado o vivido el estilo de vida D/s. Sería una verdadera pérdida de un
hombre muy masculino si el sujeto no lo había hecho.

Cuando PJ limpió la cinta de correr hacia abajo, Michael comenzó a


disminuir su ritmo. Su cuerpo brillaba con tanto sudor que PJ estaba
medio tentado de agarrar una toalla limpia y limpiar al hombre abajo
justo donde se encontraba.

Michael comenzó a caminar lento, cogiendo la toalla de la


barandilla en la máquina, y se acarició la cara. PJ se quedó allí, mirando
cada movimiento que Michael hacía. El hombre era un sueño húmedo
caminando. Tenía el pelo de color marrón canela que estaba
deliciosamente curvado en su cuello, húmedo por el sudor. Sus músculos
se flexionaban y curvaban mientras se pasaba la toalla por la
frente. Sus labios carnosos estaban entreabiertos mientras respiraba
en pocas bocanadas de aire fresco.

―¡PJ!

PJ gruñó mientras cortaba una mirada a Jenny cuando ella estaba


fuera de su oficina, con las manos en puños a los costados, mirándolo con
los ojos que se había levantado con la cirugía no hace mucho
tiempo. ―¡Bancos, ahora!

Si sus brazos no fueran tan gruesos y bien definidos como los de


Michael, PJ habría podido quitársela de encima hace eones. Pero, a

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pesar de que trabajaba en un gimnasio, su cuerpo carecía de la
definición de la mayoría de los hombres que estaban en este lugar.

―Sí, Jenny ―respondió con una sonrisa tensa y luego murmuró en


voz baja―. Perra Mala del Este1.

Tirando la toalla sobre su hombro, PJ a regañadientes se alejó del


dios conocido como Michael Grafton. Uno de estos días él iba a llamar la
atención de Michael, y luego jugarían.

Esperaba.

―Disculpe.

PJ se quedó inmóvil cuando oyó la voz de Michael. Siempre le hizo


temblar el corazón cada vez que oía al hombre hablar. Tenía uno de esas
sensuales voces gruesas, y profundamente orgásmicas que hacían que PJ
quisiera envolver su polla en el lugar y masturbarse mientras escuchaba
hablar al hombre.

Al volver la cabeza, la cara de PJ cayó cuando vio a Michael


hablando con Jenny. Habría apostado la paga de un año que Michael era
gay. No es que el hombre hubiera actuado de una manera determinada
para decir que él lo era. Pero la mayoría de los hombres sólo hablaban
con Jenny si estaban interesados. Ella podía ser una perra arrogante,
pero para una mujer, ella era guapa.

Su corazón se hundió y su polla se suavizó mientras miraba a Jenny


coquetear abiertamente con Michael. Ella pestañeó y se echó el pelo
hacia atrás por encima del hombro; se estaba poniendo tan espesa que
PJ se estaba ahogando en su dramatismo a través del cuarto.

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Juego de palabras entre Wicked Bitch of the East y Wicked Witch of the West (bruja mala del oeste personaje del
Maravilloso Mago de Oz)

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No podía estar allí y ver sus sueños esfumarse. Él había estado
codiciando a Michael desde hace meses y soñando con el hombre
follándolo en las pesas. Ahora estaba allí sintiéndose como la pesa.

PJ era normalmente un abierto, extrovertido e influyente


mocoso. Pero por algunos dioses –y solamente ellos- sabían la razón, él
calló en torno al sexy dios. Cada vez que Michael estaba en el gimnasio,
el cerebro de PJ golpeaba la mierda de él y luego se deslizaba de sus
oídos.

Él era un total y absoluto idiota babeando alrededor del hombre.

En derrota, PJ caminó hacia los vestuarios. Incluso si limpiaba los


bancos abajo, él todavía sería capaz de ver a Jenny y Michael en el
gimnasio. Y eso era algo que no podía quedarse para ver.

Arrojó la botella de limpieza en el banco del vestuario y se dejó


caer en él, apoyando los codos en las rodillas y colocando su barbilla en
sus manos.

Qué manera tan jodida para saber que el hombre era recto.

Jenny, de toda la gente, iba a arrebatarle su sueño de ser


dominado por Michael justo debajo de él.

Y la perra se lo restregaría en su nariz en cada oportunidad que


tuviera.

Tal vez debería marcar la salida y volver a casa. Estaba con un


mal-del culo-humor ahora mismo. Si caminaba de vuelta y veía a Jenny,
él podría perder su trabajo.

Y le entregaría su culo a él al mismo tiempo.

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PJ levantó la vista cuando la puerta del vestuario se abrió y entró
Michael, su sueño perdido. Podía sacudir al hombre fuera, como siempre
lo hacía, incluso cuando se enteraba de que un hombre era recto, pero
no se sentía bien.

Michael había sido más para PJ que un llamado botín.

Pero incluso el conocimiento de que Michael era recto no detuvo a


PJ de comprobar el culo del chico mientras caminaba. Aspiró
profundamente, capturando el sudor y almizcle. Él se estremeció ante el
olor que era todo hombre.

El corazón de PJ tronó cuando Michael se detuvo y se puso de pie


justo en frente de él. No podía levantar los ojos. Estaba demasiado
ocupado mirando a la ingle de Michael y luchando contra el impulso de no
inclinarse hacia adelante, tirar de los pantalones cortos del hombre
hacia abajo, y tragar toda su polla.

―¿Te importaría? ―preguntó Michael, lo que obligó a PJ a


finalmente mirar al hombre―. Tengo que llegar a mi casillero, PJ.

El mundo de PJ se inclinó cuando Michael dijo su nombre. ¿Cómo


era posible que el hombre conociera su nombre? Nunca habían hablado
entre sí. El hombre apenas reconocía que PJ existía. Se deslizó hacia el
lado opuesto del banco, -porque él no podía ponerse de pie y mostrar a
Michael su erección- y vio como Michael sacó sus pertenencias, poniendo
la bolsa de gimnasio junto a PJ.

Dejó sus artículos en el banco, mientras tomaba una toalla y se iba


a las duchas. PJ tragó mientras miraba hacia abajo en las pertenencias
de Michael y luego de vuelta al cuarto de baño. ¿Por qué en la tierra el
hombre dejaría sus pertenencias para que cualquiera pudiera robarlas?

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Ahora PJ no tuvo más remedio que sentarse allí. No iba a permitir
que nadie tomara las cosas de Michael. Y le dio la excusa perfecta para
esperar y poder ver a Michael caminando envuelto en una toalla.

«Woo-hoo».
Si tenía suerte, tal vez el hombre dejaría caer la toalla justo en
frente de PJ. Sólo podía rezar para ver el paquete del hombre. Valdría
la pena la decepción de descubrir que Michael estaba interesado en
Jenny en lugar de él.

O tal vez sólo sería una tortura para PJ ver lo que nunca podría
tener.

La ducha se cortó, y PJ no estaba seguro de si debía irse o


quedarse. Él quería ver, y no quería echar un vistazo, a lo que él sabía
que iba a ser pura perfección. La elección estuvo fuera de sus manos
cuando Michael volvió pasando los casilleros, ya no había manera en el
infierno que PJ dejara pasar la oportunidad de ver las valiosas golosinas
de Michael.

―¿Trabajas aquí hace mucho tiempo? ―preguntó Michael cuando


llegó a su casillero y agarró su desodorante.

PJ abrió la boca para responder, pero lo único que salió fue:


―Muuu.

Michael sonrió, mostrando unos dientes alineados, de color blanco


perla, mientras colocaba la barra de desodorante de vuelta en su
casillero. PJ estaba mortificado. Quería meterse debajo del banco y
rezar para que Michael no hubiera oído ese estúpido sonido. No podía
pensar en un momento que estuviera más avergonzado.

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Y PJ había hecho algunas cosas salvajes y locas en su vida.

―¿Era eso un mes o un año? ―preguntó Michael, sus ojos verde


jade brillando cuando se sentó en el banco junto a PJ.

Eso «no» estaba ayudando. Todo lo que PJ podía hacer era mirar el
pecho desnudo del hombre, todavía brillaba con gotas de agua. Se lamió
los labios, queriendo desesperadamente lamer cada gota del poderoso
cuerpo de Michael.

―M-Mes ―PJ logró que sus ojos se centraran en los pezones de


Michael. Eran de color marrón oscuro, tenso, y le rogaban que los
chupara.

―Bueno, tiene que ser superior a un mes. He estado viniendo aquí


durante seis, y has estado aquí todo el tiempo.

PJ parpadeó, mirando al hombre guapo, sorprendido de que


Michael se hubiera dado cuenta y lo tenía desconcertado. Si Michael era
recto, ¿por qué él se fijaría en PJ? Pero el hombre no podía ser
gay. Había estado hablando con Jenny.

―Nueve ―alcanzó a decir cuando finalmente arrancó su mirada de


la forma impecable de Michael.

―Bueno, creo que ya es hora de que te invité a salir entonces.

PJ giró la cabeza hacia su alrededor, casi cayéndose del banco


mientras miraba boquiabierto hacia el señor Michael Grafton. «Oh,
no». Estaba empezando a escuchar cosas ahora. Podría haber jurado que
justo ahora, Michael le invitó a salir. Pero eso era imposible. No sólo
había hablado Michael con Jenny, pero estaba tan por encima de PJ que
estaba recibiendo una hemorragia nasal por la gran altitud.

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―O no ―Michael se apresuró a añadir al tiempo que cogía su traje,
que todavía colgaba en su casillero.

PJ saltó desde el banco, casi chocando contra el hombre. ―¡Sí!

Michael miró a PJ, y la sonrisa más sexy imaginable apareció en el


rostro de Michael. Soltó el traje y se volvió. ―¿Sí?

PJ asintió rápidamente mientras se sentaba en el banco una vez


más. ―Por supuesto. ¿Dónde quieres ir? ―gracias a su jodido cerebro
que estaba funcionando y que en realidad podía encadenar dos
pensamientos coherentes juntos de nuevo. Estaba empezando a pensar
que iba a necesitar un maldito babero para la saliva.

―¿Qué hay de Antonio? ―preguntó Michael cuando movió su


muñeca y la toalla de algodón blanco se fue flotando hasta el suelo.

PJ se quedó helado.

«Santo».
«Jodido».
«Infierno».
―Es un gran lugar para comer. Conozco al chef que trabaja allí.
―Michael agarró su bóxer de la bolsa de deporte y lo sostuvo en la
mano mientras miraba a PJ.

La boca de PJ cayó mientras miraba la polla larga y flácida que


estaba ubicado en una cama de rizos de color canela.

―Podríamos encontrarnos allí más tarde para que pueda volver a


casa y cambiarme ―añadió Michael, pero se quedó allí sosteniendo su
ropa interior en la mano, su pene justo frente al rostro de PJ.

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La lengua de PJ se deslizó fuera y se arrastró por su labio inferior
mientras se imaginaba lo que sería el sabor de Michael.

Michael levantó la pierna, plantando el pie en el banco, la polla


colgando entre sus piernas.

―Entonces, ¿suena eso razonable?

Las palabras de Michael no se registraron en el momento. Podía oír


al hombre hablando, pero la visión de PJ se había reducido a un pedazo
de carne, largo y grueso que se ostentaba frente a sus propios ojos.

«Dioses, ayúdenme»

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CAPÍTULO 2
Michael sabía muy bien lo que estaba haciendo. Y no estaba
avergonzado de admitir que estaba cansado de esperar para pedirle
salir al pequeño ayudante sexy del gimnasio. Él había visto a PJ en el
Total Body meses atrás y había querido al hombre desde entonces.
Él iba a usar todo su arsenal para conseguir al hombre interesado
en él. Y colgar su polla en la cara del chico parecía hacer el truco. PJ era
todo lo que Michael amaba en un hombre. Era delgado, bajo, y tenía el
más hermoso par de ojos grises que había visto nunca. El hombre tenía
la cabeza llena de cabello rubio, y sus labios eran tan llenos que estaba
seguro de que el hombre pudiera chupar una pelota de golf a través de
una manguera de agua.

Y joder si Michael no quería saberlo.

Se pasó la mano entre sus testículos y su muslo, pretendiendo


rascarse y luego suavizar su piel. Vio cómo los ojos de PJ siguieron cada
movimiento que Michael hizo con su mano. Utilizó el dorso de su mano
para "accidentalmente" cepillar su polla, dejando que se meciera
ligeramente y vio que los ojos de PJ se llenaron con el ardor de lujuria
líquida.

―E-Eso suena razonable. ―PJ asintió con la cabeza, pero sus ojos
nunca dejaron la ingle de Michael―. P-Podríamos... uh... podríamos... eso
es...

Michael mantuvo la sonrisa detrás de sus labios mientras alisaba


su mano sobre su abdomen, raspando suavemente sus uñas sobre su

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piel. Los ojos grises de PJ siguieron el movimiento y luego volvieron a la
media endurecida polla de Michael.

Él no se vio afectado por lo que estaba haciendo.

―¿Hay algo malo, PJ? ―preguntó Michael, inclinándose un poco


más cerca, poniendo su polla tan cerca de los labios de PJ que tuvo que
luchar para no agarrar el pelo del joven y empujar su cara en su
entrepierna.

―Ahí... no... yo quería... ―PJ se lamió los labios mientras enroscaba


y desenroscaba sus dedos, como si resistiera las ganas de alcanzar y
agarrar la polla de Michael.

La mano de Michael bajó lentamente de su estómago, trazando los


rizos alrededor de su polla. Sus dedos acariciaron sobre la base, y su
polla se sacudió.

Lo mismo hizo PJ.

―Maldita sea, PJ ―Jenny dijo mientras abría la puerta del


vestuario de golpe y se detuvo abruptamente―. ¿Qué está pasando
aquí?

Michael se encogió de hombros, volviéndose a mirar a la molesta


supervisora del gimnasio. Desde que se unió al gimnasio, la mujer era
siempre aduladora con él. La había rechazado cortésmente más de una
docena de veces, pero incluso su paciencia se estaba acabando con ella.

―Estoy teniendo una conversación con PJ. ¿Se supone que debes
estar en el vestuario de los hombres? ―Su voz adquirió un tono de
acero, no apreciando completamente la forma en que miró a PJ, y luego

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sus ojos recorrieron a Michael; su pecho subiendo y bajando un poco
más rápido.

―Lo siento ―dijo, y luego volvió su mirada de nuevo a PJ―.


Necesitas salir de aquí y terminar esos bancos. ―La puerta se cerró, y
Michael y PJ estaban solos de nuevo.

PJ saltó desde el banquillo, con un airado ceño fruncido en su


rostro mientras miraba a la puerta. ―Creo que esa es mi señal para
marcharme.

«Qué lástima». Michael tenía realmente la esperanza de conseguir


un poco de la cabeza rápida de PJ antes de vestirse. No había nada de
malo en obtener una pequeña muestra del hombre. ―¿Seguimos en pie
para la cena?

Una sonrisa irresistiblemente devastadora se deslizó por el rostro


de PJ mientras asentía. ―Voy a estar allí. Antonio, ¿verdad?

Michael se echó a reír. ―Sí. ¿Cómo te suena a eso de las ocho?

―Perfecto ―dijo PJ mientras miraba con nostalgia la polla de


Michael y luego se dirigió hacia la puerta del vestuario, murmurando las
palabras «chaperona2» en voz baja.

Michael estuvo de acuerdo.

Una vez que PJ se fue, él no tenía ninguna razón para estar de pie
desnudo. Se puso los pantalones vaqueros y una camisa con botones que
estaban guardados en su bolsa de deporte, sacó los calcetines y los
zapatos, y luego agarró sus pertenencias en dirección a la puerta.

2
Personas que por algún motivo quieren frenar la avanzada por conseguir tener algún tipo de
relación –sexual- con un hombre o mujer.

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Vio que Jenny le observaba, una mezcla de resentimiento y deseo
en sus ojos. Puede que fuera necesario tener una charla con el
propietario de Total Body acerca de su elección de los
supervisores. Estaba siendo muy poco profesional.

Él alcanzó a ver a PJ limpiando los bancos de abajo con un


profundo ceño fruncido en su rostro. Michael planeaba cambiar esa
mirada tan pronto como llevara a PJ a su casa.

Michael no sólo estaba contento de que por fin había conseguido


una cita con PJ, sino que también tendría algo que echar en cara a sus
amigos. Taylor McKinley, Jacob Lyndhurst, y Alexander Sheffield
tenían cada uno al sub perfecto, dejando a Michael como el último
hombre permaneciendo solo.

Él planeaba cambiar eso tan pronto como tuviera a PJ en su


cama. Los tres Doms iban a cagar ladrillos cuando pusieran los ojos en el
sumiso de Michael. No estaba diciendo que los suyos no fueran hombres
de aspecto agradable, pero PJ era el sueño húmedo de todo hombre gay.

Sólo había un pequeñito problema.

Michael nunca había dominado a otro hombre antes.

Él nunca había dicho a sus amigos acerca de este pequeño


descuido. Y si podía evitarlo, él nunca lo haría. Esos tres hombres nunca
le dejarían vivir si se enteraran de que el todopoderoso jefe de cambio
de divisas, Michael Grafton, aún tenía que jugar una escena.

Pero PJ era la sumisión perfecta para tener sus pies mojados. El


hombre parecía ser tranquilo, recatado y tímido. Michael lo dominaría en
poco tiempo.

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Él se sentó al volante de su BMW plateado Nazca M12 y se alejó
del gimnasio. Navegó a través de las calles de la ciudad, y dirigió su
coche deportivo al garaje de la Quest, un edificio de apartamentos
donde vivía.

Después de aparcar su coche, caminó por el vestíbulo PeLiDesigned


de paredes de piedra caliza y suelos de madera incrustada, en dirección
a los ascensores. Una vez en su apartamento, Michael dejó caer su bolsa
de gimnasio en la puerta y pasó por delante de las expansivas ventanas
de vidrio de piso a techo en su sala de estar y se dirigió directamente a
su dormitorio.

Necesitaba encontrar algo sencillo para llevar en su cita con


PJ. No quería usar lo que normalmente usaba y eclipsar a su cita. El
hombre era el centro de la noche de Michael, y él quería que todos lo
supieran.

Sacó una camisa Ermenegildo Zegna polo de manga corta. Eso era
lo bastante informal. También tomó un par de pantalones
vaqueros. Michael se vistió rápidamente y luego se miró en el
espejo. Normalmente, no tomaba las medidas para asegurarse de que se
viera perfecto, pero Michael estaba detrás de un pequeño hombre muy
caliente.

Una vez que estuvo satisfecho, Michael se dirigió a


Antonio. Aparcó su coche. Él no era un snob de ninguna manera, pero al
poseer un patrimonio de coche de poco menos de seiscientos cincuenta
mil dólares, él no confiaba en mucha gente para aparcarlo por él.

Vio a Taylor, Jacob, y Alexander sentados en la mesa de


siempre. Los tres ya estaban disfrutando de sus bebidas cuando
Michael se unió a ellos.

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―Pensé que lo habías olvidado ―Jacob bromeó mientras Michael
se sentó.

―Ya quisieras ―respondió mientras el camarero inmediatamente


corrió y tomó la orden de bebidas de Michael. Normalmente le habría
pedido un whisky, pero se iba a reunir con PJ esta noche, por lo que
mantuvo light con sólo un expreso.

La frente de Alexander subió una fracción de pulgada. ―¿No


whisky?

Michael miró hacia la puerta, ansioso por ver a PJ fuera del


gimnasio. ―No, no esta noche.

Taylor miró hacia la puerta, y luego a Michael, una sonrisa


cosquilleaba en el lado de su boca. ―¿Esperando compañía?

Michael sonrió. ―Se podría decir que sí.

Taylor se acercó más. ―No digas que... por favor.

―Yo no beso y lo digo, muchas gracias. ―Diablos, ni siquiera había


besado a PJ todavía. Si iba a soltar la sopa, quería que algo se
derramara primero.

Taylor tuvo un pequeño giro petulante a sus labios cuando se echó


hacia atrás en su asiento y cruzó los brazos sobre el
pecho. ―Admítelo. No tienes una cita, ¿verdad? Sólo estás tratando de
engañarnos.

―No, realmente tengo una cita ―Michael sonrió―. Y es precioso.

―¿Es un sub?

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«Buena pregunta». ―Ya veremos. Esta es nuestra primera cita. Es
demasiado pronto para decirlo.

―¿Por lo tanto, no estás seguro si es un sumiso? ―preguntó Jacob,


su boca curvada en una sonrisa divertida―. No te debe gustar mucho si
lo estás invitando a cenar con los cuatro de nosotros en una mesa.

«Oh, ho, ho». A Michael le gustaba mucho PJ. Él sólo quería


restregar el hecho de que PJ era un sueño húmedo andante en las caras
presumidas de estos chicos. Incluso si él no tenía nada que besar y
contar su experiencia, supo que la buena apariencia de PJ darían a estos
hombres mucho de qué hablar.

Sólo rezaba como el infierno que PJ no lo dejara plantado.

―¿Puedes darnos una idea de cómo luce? ―preguntó Jacob


mientras se inclinaba un poco más cerca, la curiosidad quemaba
fuertemente en sus ojos de color gris claro.

―Vas a tener que esperar y ver ―dijo Michael levantando


traviesamente sus cejas.

―¡¿Cómo que no puedo entrar aquí?! ¿Quién eres tú para decirme


dónde puedo y no puedo entrar?

Los cuatro hombres se volvieron para ver lo que estaba pasando en


la puerta principal, y la mandíbula de Michael golpeó su pecho. PJ estaba
de pie junto a la puerta, discutiendo con el anfitrión. ―Mi ropa está
limpia, incluso si no son de lujo. ¿Qué más quieres?

Michael rápidamente deslizó la silla hacia atrás, corriendo hacia la


puerta para detener a PJ antes de que fuera echado sobre su culo o la
policía fuera llamada. ―Él está conmigo, Raúl.

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Las cejas de Raúl se dispararon, y luego se aclaró la garganta,
dando un movimiento de cabeza, su cara una máscara estoica de
nada. ―Muy bien, Señor Grafton.

―Hey. ―Michael sonrió a PJ.

El ceño fruncido de PJ se deslizó de entre sus ojos, para ser


reemplazado por el paraíso. Su sonrisa hizo que sus ojos grises brillaran
como diamantes. ―Hola.

―Estoy sentado aquí. ―Michael guió a PJ a través del restaurante


y rodó los ojos cuando vio a sus amigos mirando con la boca abierta a
PJ. No estaba seguro de si se sorprendieron por su aspecto o si fueron
sorprendidos por su arrebato.

Podrían ser las dos.

―Chicos, este es PJ.

Los hombres miraron a Michael, y luego, cada uno de ellos,


evaluaron abiertamente al pequeño rubio. Michael se mordió el labio
inferior, reprimiendo las ganas de reír en todas sus caras y decir «na-
na-na-na-na, mira lo que tengo». Parecían completamente sorprendidos
por PJ.

Y esa era exactamente la reacción que Michael sabía que su sumiso


conseguiría.

«¡Booyah!»
Michael se sentó, sonriendo a sus amigos. ―PJ, este es Taylor
McKinley, Jacob Lyndhurst, y Alexander Sheffield, mis asociados.

Los tres asintieron a PJ.

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Antes de que Michael pudiera levantar la mano para llamar al
camarero, el hombre se apresuraba hacia su mesa. ―Dale tu orden de
bebidas, PJ.

PJ sonrió a los hombres que le rodeaban, y Michael casi gruñó. No


le gustaba que PJ diera a sus amigos esa sensual, devastadora
sonrisa. Eso era sólo para él.

―Voy a tomar un agua de dieta ―dijo PJ, y luego se sentó,


sonriendo con aire de suficiencia.

Michael no estaba seguro de qué decir, pero se contuvo la sonrisa


mientras sus tres amigos, una vez más se quedaron boquiabiertos
mirando a PJ.

―Señor ―dijo el camarero, mirando alrededor de la mesa y luego


posando sus ojos en PJ―, no hay tal cosa como un agua de dieta.

PJ se rió y se inclinó hacia delante. ―No tiene sentido del


humor. Sólo dame un agua entonces.

―Muy bien, señor. ―El camarero se alejó, mirando hacia atrás a la


mesa antes de correr a la cocina.

―Maldita sea ―comenzó PJ, alcanzando debajo de la mesa y


moviéndose alrededor. ―Mis bolas pican.

La mandíbula de Michael cayó cuando Taylor arrojó su vaso sobre


la mesa y Jacob soltó una carcajada. Alexander se sentó allí con un
rostro estoico mientras miraba al pequeño rubio.

«Oh, diablos».

22
CAPÍTULO 3
PJ se sentó, colocando su brazo en la parte posterior de su
silla. Miró a cada hombre sentado a la mesa y sabía que estaba viendo a
cuatro hombres muy dominantes. Ellos amplificaban el poder, el dinero y
la masculinidad.

A nadie se le ocurriría pensar en ellos sino como Doms.

Bueno, PJ se seguía preguntando acerca de Michael. El hombre


tenía un potencial muy grande, pero no le había dicho nada a PJ sobre el
lenguaje inapropiado en la mesa. PJ estaba poniendo a prueba al hombre,
ver cuánto podía salirse con la suya, pero todo lo que Michael estaba
haciendo era mirar a PJ como si fuera un extraterrestre verde lima de
otro mundo.

No reprendió a PJ. No le ordenó a PJ que se disculpara con sus


amigos por sus palabras groseras. El hombre ni siquiera le frunció el
ceño a PJ. Se quedó sentado allí con la boca abierta.

Así que ya era hora de subir la calefacción.

―Así que, ¿estás esperando algo de culo por esta comida? ―Le
preguntó a Michael mientras tomaba el café del hombre y daba un
sorbo―. Porque yo no tengo ningún problema en darlo en un lugar
elegante como este. ―Él agitó su mano alrededor abarcando el
restaurante completo. Estaba esperando que el Dom saliera de
Michael. PJ sabía a ciencia cierta que el hombre lo tenía en él, pero
Michael no estaba reaccionando a cualquier cosa que PJ dijera.

No de la manera que PJ quería que lo hiciera.

23
PJ quería ser puesto en su lugar y quería ser castigado. Él estaba
enfermo y cansado de jugar con Doms que no tenían una maldita idea de
lo que PJ necesitaba. La mayoría se dio por vencido dentro de la primera
semana -algunos dentro de la primera hora- reclamando que PJ era,
definitivamente, un mocoso y que no iban a perder su tiempo en él.

Era cierto que PJ estaba fuera de control.

Por lo tanto, se quedó sin entrenar.

Y vaya si no quería que Michael lo riñera y tomara el control. PJ


anhelado a un maestro, y tenía la sensación de que Michael era el único
que había estado buscando durante todos estos años. Él iba a traer de
vuelta al Dom en el hombre si esto no lo mataba.

O alguien le entregaba su culo en bandeja de plata.

―Conoce tu lugar, muchacho ―Alexander le espetó a PJ.

A PJ le dio un escalofrío por todo el cuerpo. ―¿Vas a enseñarme?


―PJ sonrió al hombre― Señor. ―Le pinchó.

―Michael. ―Alexander soltó una sola palabra con la mandíbula


apretada tan fuerte que PJ estaba esperando para ver los dientes del
hombre romperse y caerse―. Controla a tu sub.

Los ojos de PJ se deslizaron hacia Michael, esperando,


esperanzado, y... no pasó nada.

¿Qué demonios iba a tener que hacer para que este hombre
reaccionara ante él?

¿Asesinar a alguien?

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Él había terminado hecho un manojo de nervios alrededor de
Michael en el gimnasio. Pero PJ sabía que si quería lo que Michael podría
ofrecer potencialmente, tenía que patear la mierda a un lado y
conseguirlo abajo y sucio.

Él sólo esperaba como el infierno que ninguno de los otros hombres


de la mesa lo pusieran en su lugar. PJ quería a Michael, y él no iba a
tomar ninguno otro en sustitución.

Michael se inclinó hacia delante, tirando el café de las manos del


PJ, y dejando la taza sobre la mesa. ―¿Hay algo que te molesta, PJ?

PJ gruñó interiormente. «¿En serio?» ¿Esa era su forma de


controlar a PJ? ¿Tratar de razonar con él y hablar las cosas?

«Grrr».
Tan frustrado como estaba, PJ sonrió despacio y sacudió la
cabeza. ―Nada de nada, nena. Estoy muerto de hambre. ¿Cuándo vas a
pedir mi comida para mí, guapo?

―¿Guapo? ―Taylor repitió la palabra mientras apoyaba los codos


sobre la mesa y entrelazó sus dedos juntos―. Te lo juro, Michael. Si no
lo controlas, lo haré yo. Es una burla a todos los Doms en todas partes.

―No lo vas a tocar ―Michael advirtió con un gruñido mientras su


cabeza se giraba para mirar a Taylor.

―Entonces has jodidamente algo con él ―demandaba Taylor―.


Hubiera azotado el culo de Doby si él hubiera tenido esta falta de
respeto.

«Oh, sí, por favor». Esperó PJ, esperanzado. Podía sentir su culo
empezando a sentir un hormigueo justo con la idea de la gruesa mano de

25
Michael venir sobre él. La anticipación lo estaba matando. Ni siquiera
importaba si Michael lo hacía aquí en el medio del restaurante.

―Voy a manejar a mi sub en la manera que crea apropiada.

«¿Qué?»
«¡No!»
Los ojos de PJ se ensanchaban mientras observaba Michael
yaciendo en su asiento, mirando a todo el mundo como si no tuviera
ninguna atención.

Pero... PJ quería ser azotado.

Tal vez necesitaba subir su juego un poco. ¿Sólo que haría falta
para que Michael lo castigara? Los ojos de PJ se deslizaron a los otros
hombres en la mesa, una pequeña sonrisa de diversión cruzando sus
labios al ver el ceño fruncido en cada uno de sus ojos.

Él tenía la cosa.

―Así que, ¿si cojo con el resto de ustedes, puedo venir a cenar
aquí de nuevo?

Un silencio de muerte siguió a las palabras de PJ.

Casi podría jurar que oyó grillos.

Cuando el silencio continuaba, PJ repente tuvo la impresión de


haber mordido más de lo que podía masticar. Taylor, Jacob y Alexander
estaban mirando a Michael, no a PJ. ¿Por qué ellos no le pedían a
Michael que lo controlara otra vez?

26
PJ se volvió hacia Michael y de repente le costaba respirar. La
decepción evidente en el rostro de Michael envió su corazón al suelo
como un golpe.

Michael suspiró profundamente y se escabulló de la cabina. Metió


la mano en su bolsillo y sacó un fajo de billetes, arrojándolo sobre la
mesa. Y entonces llegó hasta PJ.

PJ trató de deslizarse fuera de la distancia del agarre porque


tenía la clara sensación de que esta situación no iba a terminar como él
quería. Michael sólo se acercó, le agarró la muñeca y tiró de él, PJ tenía
la opción de seguirlo o ser arrastrado por el suelo.

―¿A dónde vamos? ―PJ preguntó mientras era arrastrado a


través del restaurante hacia la puerta principal―. ¿Qué hay de la cena?

Michael se quedó en silencio hasta que atravesaron las puertas


delanteras. Hizo una pausa por un momento, mirando hacia arriba y
abajo de la calle, y luego comenzó a caminar de nuevo.

―Michael.

Cuando Michael se detuvo de repente, PJ pensó que el hombre por


fin iba a hablar con él. Su boca se abrió cuando Michael se volvió hacia
el coche que PJ no habría notado incluso sentado allí, abrió la puerta de
atrás, y lo empujó dentro.

―¡Michael!

―No me gusta jugar juegos, PJ. Si quieres actuar como una total
perra, ese es tu negocio, pero me rehúso a poner mi tiempo en alguien
que no puede ser fiel a mí.

27
La puerta se cerró de golpe en el rostro de PJ antes de que
pudiera siquiera abrir la boca para responder. Él se sorprendió al ver a
Michael apoyarse en la ventana del pasajero delantero y tirar un poco
de dinero al conductor.

―Llévelo donde sea que quiera ir.

Con eso, Michael dio media vuelta y se alejó por la acera. PJ


observó mientras él pasaba el restaurante y se dirigía hacia un coche de
lujo estacionado en la calle y se subía. PJ no podía creer que Michael
sólo lo hubiera dejado así.

Bueno, sí que podía. Él había terminado el maldito juego muy


malcriado. Sólo deseaba que Michael lo hubiese puesto en su lugar en
vez de correr. Y eso era exactamente lo que estaba haciendo Michael -
correr.

El taxista miró por encima del hombro. ―Es tu dinero,


amigo. ¿Dónde quieres ir?

PJ sonrió con malicia.

28
CAPÍTULO 4
Michael estaba solemne mientras entraba en su lugar de
estacionamiento, apagaba el motor y se bajaba de su coche. Mientras se
abría camino hacia el ascensor, no podía dejar de preguntarse cómo
pudo haber juzgado tan mal a PJ.

El hombre parecía tan dulce. Y dioses, él era hermoso. Michael


podría mirar a PJ todo el maldito día. Desde que conoció al hombre,
había tenido numerosas fantasías masturbándose mientras veía a PJ,
solo mirándolo.

Fue jodidamente fantástico.

Pero la persona interior no parecía igualar la hermosa capa


exterior. Michael suspiró mientras pulsaba el botón de su apartamento
en la última planta. Él realmente había querido que las cosas funcionaran
entre ellos. Nadie le había cautivado tanto como PJ lo hacía.

Pero sólo pensar en la oferta que PJ le había hecho a los amigos de


Michael le revolvía el estómago. Al parecer, PJ no era tan inocente como
Michael pensó que era. Los hombros de Michael cayeron mientras las
puertas del ascensor se abrieron y él entró en su apartamento.

Tal vez simplemente debería renunciar a la idea de tener su propio


sub. Él apestaba en esto. Cinco minutos en su primer intento y sus
amigos ya sabían lo mal que estaba en esto. Nunca le dejarían vivir con
esto, tampoco.

Michael negó con la cabeza mientras entraba en la pequeña


habitación al lado de su dormitorio. Había pasado mucho tiempo

29
haciendo segura esta habitación para su sub, quienquiera que pudiera
haber sido. Había tenido la habitación especialmente equipada con casi
todos los malditos juguetes sexuales que podía imaginar usar. Allí habían
cestas de tapones anales, consoladores, plumas, restricciones,
floggers3, vendas y lubricante –allí había un montón de lubricante.

Y una cama a medida, con las restricciones incorporadas en los


cuatro lados, colocada justo en el medio de la habitación.

Michael había soñado con tener un sub a tiempo completo que lo


ayudara a cumplir todos los sueños y fantasías que él siempre había
tenido con esa habitación. Y, sin embargo, todavía permanecía vacía.

Michael se volvió y cerró la puerta. Tal vez podría convertirla en


una sala de estar o algo así. Se hacía cada vez más evidente para él que
nunca la utilizaría para el propósito que él había pensado para ella.

Michael se desnudó y tiró su ropa sucia en el cesto. Se dio una


ducha rápida, vistiéndose con un par de pantalones de deporte, y luego
fue a servirse un trago -un realmente buen trago.

Él estaba tomando su primer sorbo cuando el timbre de la puerta


sonó. Confundido, Michael se quedó en la puerta por un momento. Tal
vez era el servicio o la seguridad. Todo el mundo tenía que ser admitido
para que te dejaran entrar en el edificio.

Pensando que era algo como una bombilla quemada o algo así,
Michael se acercó y abrió la puerta. El vaso en la mano cayó al suelo
cuando vio a PJ apoyado contra la pared de la derecha fuera de su
puerta.

3
Floggers: o pequeño látigo de colas, empleado en rituales de flagelación.

30
―¿Qué estás haciendo aquí? ―Él estaba más que confundido sobre
lo que el hombre estaba haciendo en su condominio. ¿Cómo PJ siquiera
sabía dónde vivía? No le había dicho al chico. ¿Y cómo había logrado
superar al portero? Michael iba a tener una charla muy seria con
Orlando sobre dejar a cualquiera caminar por el edificio.

―Tú le dijiste al taxista que me llevara adónde yo quisiera ir ―dijo


PJ cuando pasó junto a Michael, caminando como Pedro por su
casa. Michael apretó los dientes, cerrando la puerta de golpe mientras
se daba la vuelta.

―Yo no me refería a mi casa. Me has demostrado qué clase de


hombre eres en realidad, PJ. Y como te he dicho, ¡no quiero un hombre
infiel que se ofrece a mis malditos amigos!

«¡Maldición!» Normalmente Michael nunca perdía el control. Él era


el niño del poster para la calma. Pero tratar con PJ lo estaba volviendo
loco. El hombre había tenido todo lo que Michael quería y más en el
gimnasio.

Pero fuera del gimnasio...

―Yo no voy a ninguna parte, Michael.

Michael se pasó una mano por la cara, sentía sus puños


acalambrarse. ―Vete al infierno, PJ.

―No puedo ―dijo PJ mientras se dejaba caer en el muy caro sofá


de la sala de Michael―. Satanás todavía tiene una orden de restricción
en mi contra.

31
Michael no estaba seguro de si quería reír o tirar al hombre fuera
sobre su culo. Él suspiró, sus hombros perdieron parte de su tensión
mientras miraba al magnífico hombre. ―¿Qué quieres de mí, PJ?

«Y por favor no digas dinero». Michael estaría totalmente


aplastado si PJ estaba haciendo todo esto para conseguir un poco de su
maldito dinero. No podía pensar en ninguna otra razón por la que PJ
estaría actuando de esta manera. Michael pensó que era el sumiso
perfecto, pero en su lugar resultó ser el perfecto satánico.

PJ se deslizó del sofá, sus movimientos tan lánguidos que Michael


pensó en un gato cuando el hombre caminó lenta y seductoramente hacia
él. Las caderas del chico balanceándose de un lado a otro, fascinándolo,
hipnotizándolo, y simplemente, cautivándolo de plano.

―Lo que quiero es a ti, Michael. ―PJ pasó la mano por el pecho de
Michael, inclinando su cabeza hacia atrás mientras miraba hacia Michael
con aquellos hermosos ojos de color gris claro. ―Lo que quiero es un
maestro que sepa cómo frenarme. Lo que necesito es que el maestro
seas tú, Michael Grafton.

El pene de Michael se sacudió en sus pantalones mientras


escuchaba las palabras que había estado muriendo por escuchar. Bajó la
mirada hacia el hombre que había estado muriendo por tener. PJ no era
menos después de todo, a lo que Michael estaba dispuesto a dar.

Los dedos de Michael se entrelazaron en el cabello rubio de PJ,


tirando la cabeza del hombre hacia atrás mientras bajaba su cabeza,
sus labios tan cerca de PJ que podía sentir el aliento del hombre sobre
su rostro. ―Mentiroso.

32
Los ojos de PJ fueron de un calor ardiente a confusión en un abrir
y cerrar de ojos. Y luego los rodó a ambos y salió del agarre de
Michael. ―¿Qué diablos tengo que hacer para sacar al Dom en ti? He
intentado jugar al buen muchacho, al mocoso, e incluso estaba siendo
seductor ahora mismo. ¿Qué demonios estás buscando, Michael?

―Que puedas ser tú mismo. Deja de jugar conmigo, PJ. Ni siquiera


sé cuál es el maldito PJ.

PJ se vino abajo y Michael sintió que debería de haber mantenido


la boca cerrada.

―Tú viste al verdadero yo en el restaurante.

―¿Una puta? ―Michael gruñó la pregunta entre dientes


apretados. Si ese era el real PJ, entonces no quería ninguna parte del
hombre.

―¡No, un mocoso! ―gritó―. Azótame, fustígame, encadéname y


amordázame. ¡Por el amor de Dios, castígame antes de implosionar! ―PJ
señaló con el dedo hacia Michael, su pequeña nariz llameando. ―Y te
juro por Dios que si tratas de razonar conmigo, le diré a Jenny que eres
hétero y que realmente te gusta.

Michael entrecerró los ojos. ―No lo harías―. Tendría que salir del
club y posiblemente moverse si PJ plantaba esa pequeña mentira en su
cabeza. La mujer era implacable. Ella no sabía cómo tomar un no por
respuesta.

―Pruébame.

El desafío en los ojos de PJ finalmente rompió el poco control que


Michael había tenido. Se sentía como si estuviera en una montaña rusa

33
con el hombre. Pasó de eufórico e interesado a querer con ganas poner a
PJ en su lugar sobre su hermosa espalda al final.

Si PJ quería ser castigado, Michael de repente sintió como si


estuviera listo para la tarea.

Observó con gran satisfacción como los ojos del PJ se ampliaron


cuando él se abalanzó sobre el hombre. Agarró a PJ alrededor de la
muñeca y lo arrastró por el pasillo hacia su pequeña habitación especial,
no es que PJ se resistiera mucho.

Se detuvo en la puerta y se dio la vuelta, fijando a PJ a la pared


con una mano en su garganta. ―Estas son las reglas, PJ. Uno, no usarás
ropa en mi presencia a menos que recibas instrucciones precisas para
hacerlo. Dos, te referirás a mí como maestro en todo momento.

Michael no perdió la forma en la que los ojos de PJ se agrandaron


con cada una de sus palabras, ni el suave rubor que comenzó a teñir su
rostro. Lo más notable, sin embargo, era la dura polla que comenzó a
presionar contra su muslo.

Michael pudo no haber jugado una escena antes, pero él había


hecho mucha investigación y estaba malditamente seguro de saber
exactamente lo que quería de un sub. Si PJ realmente quería a alguien
que lo dominara, Michael estaba seguro de que él podría hacerlo, pero
sería en sus términos.

―Tres, no te toques a ti mismo de una manera sexual a menos que


recibas mi permiso para hacerlo. Si te vienes sin que yo lo diga, serás
castigado, y te puedo asegurar que no vas a disfrutar de tu
castigo. Cuatro, obedecerás todas mis órdenes en el instante en que te
las de. Si te digo que te agaches para joderte, te agacharás, sin hacer

34
preguntas. Cinco, te castigaré cuando y donde a mí me parezca, aunque
sea en una habitación llena de gente. ¿Se entienden estas reglas?

PJ asintió rápidamente.

―Yo espero oír una respuesta verbal cuando te haga una pregunta,
PJ.

PJ se estremeció. ―Sí, maestro.

―Muy bien. Ahora, ¿cuál es tu palabra de seguridad?

―Zombie.

Michael parpadeó sorprendido. ―¿Zombie?

―Sí, maestro.

«Okaaay». ―Zombie será. ―Michael bajó la mano y dio un paso


atrás, apoyándose en la pared detrás de él―. Ahora, desnúdate.

PJ se quedó mirándolo como si Michael estuviese hablando un


idioma extranjero. Él no se movió. Él ni siquiera parpadeó sus
ojos. Michael empezó a preguntarse si había cometido el error más
grande del mundo antes de mirar a los ojos de PJ y ver la necesidad
brillar en sus profundidades grises.

Michael sólo esperaba poder satisfacer esa necesidad.

Dio un paso adelante y le dio la vuelta a PJ. Se inclinó un poco y


golpeó su mano en el culo de PJ con toda la fuerza que pudo reunir
teniendo en cuenta que en realidad no quería hacer daño al hombre, sólo
obtener su atención.

PJ gritó y se puso de puntillas.

35
Michael le golpeó de nuevo por si acaso y luego le dio la
vuelta. ―Creo que te di una orden, PJ.

―S-sí, maestro.

Michael dio un paso atrás y se apoyó contra la pared, mirando a PJ


con los ojos entrecerrados mientras el hombre lentamente comenzaba a
sacarse su ropa. Podía sentir su polla semidura llenarse con cada
centímetro de piel que se revelaba a su hambrienta mirada.

Cuanta más ropa PJ se quitaba, más Michael estaba convencido de


que estaba mirando al hombre más hermoso que jamás hubiera
conocido. PJ era delgado, pero tenía los músculos magníficamente
definidos bajo la camisa de su tiempo en el gimnasio.

Cuando PJ se bajó los pantalones y salió de ellos, Michael casi se


atragantó con el aire que estaba inhalando. Él nunca había sido el de
abajo en su vida, pero si alguna vez iba a tenerlo en cuenta, sería por
una polla como la que colgaba entre las piernas de PJ. Él no era enorme,
pero no era precisamente pequeño tampoco, más corta que la Michael
pero agradable y gruesa.

Realmente era una hermosa polla.

―Dobla tu ropa y apílala al lado de la puerta.

Fue muy difícil para Michael mantener su tono dominante cuando lo


único que quería hacer era caer de rodillas y adorar el cuerpo delante
de él. Pero, PJ quería que fuera un Dom y Michael quería darle a PJ lo
que quería.

Incluso si eso lo mataba.

36
Una vez que la ropa de PJ estuvo cuidadosamente doblada y
apilada junto a la puerta, Michael se acercó a la puerta. ―Cierra los
ojos, PJ, y mantenlos cerrados hasta que yo diga lo contrario.

Los párpados de PJ se cerraron lentamente. Michael lo agarró por


el brazo, abrió la puerta y llevó a su nuevo sub al interior. Mantuvo una
mano en los brazos de PJ mientras buscaba una venda en la canasta
cerca de la puerta y luego la deslizó en la cara de PJ.

―Esta es una habitación especial, PJ, una habitación muy


especial. La construí con mi sub en mente, y lo que quería de mi sub. Y, si
bien puedo jugar contigo aquí, tendrás que ganarte el derecho a ver lo
que hay en ella.

―Sí, maestro.

Michael llevó a PJ a los ganchos que colgaban del techo junto a la


cama. Levantó uno de los brazos de PJ y ató una correa de tela forrado
suavemente alrededor de su muñeca, y luego hizo lo mismo con la otra
muñeca.

Una vez que PJ estuvo restringido, Michael se acercó a su armario


de juguetes y abrió las grandes puertas dobles. Se quedó mirando el
contenido de adelante varias veces mientras sus ojos se fijaron en los
que él quería. Michael los agarró y regresó junto a PJ.

Cuanto más tiempo pasaba en la habitación junto a PJ a su merced,


Michael comenzaba a sentir la calma. Tal vez esto era sobre lo que
significaba ser un Dom. Se sintió vigorizado, lleno de energía, y en paz,
todo al mismo tiempo. Se sintió caliente como el infierno. Su polla le
dolía tanto que las pequeñas gotas de líquido preseminal empapaban el
frente de sus viejos pantalones de ocio.

37
Estaba tan agradecido de que PJ no pudiera verlo. Tenía que estar
en control aquí, y si PJ veía que estaba encendido, Michael nunca ganaría
la mano con el hombre.

Michael abrió la tapa de una botella de lubricante y roció el


juguete que tenía previsto utilizar en PJ. Mientras que el hombre iba a
ser castigado por su comportamiento en el restaurante, Michael
también quería recordarle el placer.

―Inclínate hacia delante y agarra tus tobillos, PJ.

PJ se inclinó, las cadenas a las que su sub estaba encadenado le


permitían al hombre moverse, por ahora. Michael tragó saliva cuando
caminaba por detrás de PJ y consiguió una buena mirada al pequeño culo
respingón que sobresalía al aire. Estuvo a punto de decir al demonio
todo, dejar caer el juguete, y hundir su polla en el apretado agujero de
PJ, pero eso no probaría que era un buen Dom.

Michael empujó la punta del juguete contra las nalgas del


estrecho, fruncido y rosa agujero de PJ. Trabajó a su alrededor y en los
bordes, empujando hacia el centro de vez en cuando. Después de unos
minutos, Michael estaba listo para impulsar el pequeño dispositivo en
forma de huevo más allá del primer anillo de músculos del estrecho
agujero de PJ.

Una vez que estuvo en el lugar donde él quería, Michael se agachó


y colocó las correas alrededor de los muslos de PJ. Volteó a PJ y colocó
el resto del dispositivo alrededor de las bolas de PJ y la parte inferior
de su pene.

Y luego dio un paso atrás para admirar su obra.

―Hermoso ―susurró.

38
―Gracias, maestro.

Michael ni siquiera había comprendido que había hablado en voz


alta hasta PJ dijo algo. ―¿Estás cómodo, PJ?

―Uh, no exactamente, maestro.

Michael se echó a reír. ―Bien.

El pecho de PJ se levantó y cayó en un movimiento rápido mientras


Michael cogía el mando a distancia al lado de la cama y apretó el botón,
levantando los puños en el aire antes de que los brazos de PJ fueran
levantados por encima de su cabeza.

Michael se quitó los pantalones y se movió de nuevo hasta que


estuvo en su sillón favorito, el cuero suave de la felpa amortiguaba su
cuerpo. PJ colgaba en el aire frente a él, pero sus pies podían tocar el
piso. Con su control remoto, Michael podría desplazar al hombre a
cualquier lugar de la habitación.

Y eso fue exactamente lo que hizo. PJ gritó cuando la máquina


empezó a moverse pero rápidamente captó la idea y se dirigió hacia
adelante directamente delante de Michael, tan cerca que casi sus
rodillas se tocaban.

―Te dije que era una habitación muy especial, PJ. La tengo
diseñado a medida para mi placer. ¿Qué piensas?

―Es... um ―PJ tragó saliva―. Muy agradable, maestro.

―¿Sólo agradable? ―Michael golpeó el mando a distancia que inició


el huevo vibrador en el culo de PJ. Él sonrió cuando PJ se estremeció y
empezó a gemir. Michael vio como PJ se movía y tensaba, sus manos
apretándose sobre la cadena que lo sostenía en el aire.

39
Y luego lo llevó al nivel superior.

―¡Maestrooo!

―¿Sí, PJ?

―Me voy a venir.

―No, no lo harás. ―Michael se rió malvadamente―. Eso es lo


maravilloso de esta habitación. Tengo muchos juguetes
especiales. Tomemos por ejemplo el anillo de goma alrededor de tu pene
y los testículos. No importa lo mucho que quieras o qué tan duro te
pongas, no te podrás venir a menos que te lo permita.

PJ gimió.

―Fuiste un niño muy malo, PJ. ―dijo Michael al golpear el mando a


distancia del dispositivo de sujeción que mantenía a PJ en el aire,
retrocediéndolo unos pasos. Michael se levantó y agarró el otro
elemento que había cogido del armario de juguetes―. Me avergonzaste
delante de mis amigos.

―Lo siento, maestro.

Michael realmente le creía a PJ. Pero no podía dejarlo ir todavía,


no cuando PJ había profesado que necesitaba tanto un castigo. ―Te
creo, PJ, pero todavía tienes que ser castigado.

Esa era la parte de la que Michael no estaba seguro. Se acercó por


detrás a PJ y movió la pequeña pala sobre el culo de PJ. ―Cuenta, PJ.

―Uno, maestro.

Michael golpeó el culo de PJ con la delgada pala de madera una y


otra vez hasta que su culo brillaba de color rojo rosado. PJ contaba

40
cada golpe y nunca usó su palabra de seguridad. Michael lo sabía porque
había estado escuchando atentamente para ello. Ante el primer sonido,
se detendría de forma instantánea.

Habiendo dado diez azotes a PJ, Michael tiró la pala a un lado y


frotó sus manos sobre las gemelas mejillas enrojecidas. Oyó un pequeño
sollozo cuando apretó, y al instante se sintió como el peor monstruo del
mundo. Michael rodeó hacia el frente a PJ para encontrar lágrimas
arrastrándose por sus mejillas.

―PJ, ¿necesitas usar tu palabra de seguridad?

―N-no, maestro. ―PJ se humedeció los labios―. Necesito venirme.

41
CAPÍTULO 5
PJ podía oír la incertidumbre en la voz de Michael. No estaba
seguro de lo que debía hacer. No podía ver los ojos verde jade de
Michael para determinar lo que el hombre estaba sintiendo. Ni siquiera
podía mover su cuerpo.

Pero seguro como la mierda que él no dejaría que Michael volviera


en sí. Había trabajado demasiado malditamente duro para llegar hasta el
hombre. Michael era "el único", y PJ no iba a dejar que se fuera.

Pero las dudas de Michael eran claras en su voz. ―¿Maestro?

PJ inhaló rápidamente cuando él no sólo escuchó la puerta abrirse,


sino que sintió el aire desplazarse a través de su cuerpo. ¿Michael lo
había dejado sólo parado allí? Se mordió el labio inferior, escuchando.

PJ sentía como si hubiera estado colgado allí durante toda la vida.


No estaba seguro de cuánto tiempo pasó, pero sus brazos estaban
empezando a entumecerse. Estaba empezando a preocuparme cuando
oyó una puerta abierta. PJ asumió que era la puerta de entrada, porque
el ruido fue amortiguado.

Finalmente, pudo escuchar bajos murmullos en la otra habitación,


voces tensas y algunos gruñidos mientras que otra persona daba una risa
baja.

¿Exactamente qué demonios estaba pasando?

PJ se quedó quieto cuando no un conjunto de pasos comenzó a


dirigirse a su posición, sino varios. Él no estaba teniendo un buen

42
presentimiento sobre esto. Calientes, ásperas manos agarraron sus
muñecas y las bajaron, pero las esposas no fueron retiradas.

El huevo fue sacado de su culo, haciendo gemir a PJ, y entonces


fue bajado hasta sus rodillas. Su culo estaba todavía un poco dolorido
por la paliza, pero PJ se colocó sobre sus rodillas sin protestar. ¿Acaso
Michael quería que él le chupara la polla? Él estaba para todo eso. El
hombre tenía la polla más grande que PJ hubiera visto, y quería que la
dura erección se hundiera entre sus labios.

Pero PJ se preguntó exactamente ¿quién demonios estaba en la


habitación con él, además de Michael?

La venda fue sacada, y PJ parpadeó un par de veces, y luego casi


se tragó la lengua. Taylor, Jacob y Alexander estaban allí, todos
mirando hacia él con calmadas, pero determinadas expresiones en sus
rostros.

¿Estaba a punto de pagar un alto precio por su intervención en el


restaurante? PJ no había sido serio, y no había manera en el infierno
que fuera a tener relaciones sexuales con estos tres hombres. Michael
estaba loco si pensaba que eso iba a suceder.

―¿Qué está pasando, Michael? ―PJ preguntó mientras se volvía


hacia el hombre. Michael estaba allí de pie mirando con determinación,
pero con una extraña especie de arrepentimiento en sus ojos verde
jade. La garganta de PJ comenzó a secarse, y su erección, que había
estado dura y llena hace sólo un segundo antes, se había ido.

Alexander dio un paso adelante, y PJ tuvo que detenerse de


encogerse hacia atrás.

43
―No vas a prestar atención a nadie en esta habitación, sólo a
Michael. No debes mirar a los ojos de nadie excepto los suyos, y sólo
cuando te pida mirarlo. ¿Entiendes, PJ?

Él no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando, pero


PJ asintió a Alexander, sus ojos bajando rápidamente a los pies del
hombre. No había sido una petición cortés, pero no era tan estúpido.

―Quiero escuchar tu reconocimiento, muchacho.

―Entendido. ―Eso no era lo que PJ quería decir. Había querido


decirle al hombre que se fuera al infierno, pero con los cuatro hombres
que estaban a su alrededor, y PJ esposado y desnudo, era la cosa más
sabia a decir.

Cuando Alexander dio un paso atrás y Michael dio un paso


adelante, PJ respiró hondo mientras la presión en sus pulmones parecía
aliviarse. Él no estaba calmado, no completamente, pero al ver a los
otros tres hombres retroceder y tener sólo a Michael delante de él hizo
que parte de la tensión saliera de su cuerpo.

Tenía la sensación de que estaba a punto de montar un


espectáculo, y PJ se estaba convirtiendo en un manojo de nervios. Él
podía ser malcriado, un bocazas y empujar a Michael a sus límites para
conseguir que el hombre lo dominara, pero PJ nunca pensó en hacer una
actuación en frente de los otros hombres.

Durante varios largos segundos, nadie dijo nada. Todos ellos


solamente estaban allí. Ese poco de calma que PJ había recuperado se
iba deslizando lentamente. ¿Por qué nadie decía nada?

Mientras un minuto pasaba a otro, nadie dijo una palabra. PJ


arrodillado allí, mirando las piernas de Michael, preguntándose si se

44
trataba de una prueba. Si tal vez estos hombres estaban tratando de
ver si PJ podría permanecer en la posición de reposo sin abrir la maldita
boca.

Era duro como el infierno, pero se las arregló para mantener sus
comentarios sarcásticos en la bahía. De repente, era vital que PJ
demostrara que podía ser el sumiso perfecto para Michael. Había
anhelado al hombre en los últimos meses en el Total Body, y ahora que
estaba de rodillas ante Michael, él no iba a hacer nada para ponerlo en
peligro.

Esperaba.

Él era un mocoso, después de todo.

PJ vio con incredulidad como Michael comenzaba a quitar sus ropas


de su cuerpo. ¿Qué jodidos estaba haciendo el hombre? Sus amigos
estaban de pie en la misma habitación. Estaban viendo.

―Michael. ―Se había olvidado de la palabra maestro. Estaba


demasiado sorprendido al pensar en lo que habían estado haciendo antes
de que estos hombres se presentaran.

―No tienes permiso para hablar ―dijo Michael mientras doblaba


su ropa cuidadosamente y las ponía a un lado.

PJ resopló. No podía evitarlo. Había salido con tantos otros Doms


en el pasado que se trataba de una reacción automática. ―Al igual como
me has detenido antes.

El gemido rápidamente cayó de sus labios cuando Michael cogió un


puñado de pelo y tiró su cabeza hacia atrás, los ojos verde jade se

45
bloquearon con unos gris claro. ―No sé con quién has jugado antes, pero
tu rápida boca para aquí.

«Oh, sí». PJ se estaba poniendo duro otra vez. Eso era lo que
había estado buscando. Pero se volvió incierto cuando todavía vio la
pequeña cantidad de vacilación en los ojos de Michael. Quería que se
fuera. Él no quería que Michael cuestionara nada de lo que quería
hacerle a PJ.

―¿Y tú eres el que me va a enseñar? ―una ceja se levantó, un


grueso desafío en su voz.

PJ podía oír una clara voz en algún lugar detrás de ellos.

Los ojos de Michael se estrecharon. ―Voy a ser el que te domine.

«Oh, maldito infierno». Estaba tan excitado por el brillo duro en


los ojos de Michael que PJ estaba en peligro de venirse todo sobre él. Si
las manos de PJ estuvieran libres, habría aplaudido de anticipación.

Su polla palpitaba, se sacudía, y se filtraba, pero PJ no podía


venirse debido al maldito artilugio que Michael había envuelto en su
polla y bolas. Él quería gruñir en frustración. PJ bajó sus ojos,
sintiéndose emocionado y frustrado al mismo tiempo.

―¿Fue castigado por su falta de respeto en el restaurante? ―PJ


sabía que era Taylor quien preguntaba. Él fue el único que le dijo a PJ
que era una burla a todos los Doms de todas partes.

―Él tiene su culo azotado ―respondió Michael.

―¿Y? ―Preguntó Taylor.

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PJ esperó, preguntándose qué más Michael iba a hacer para
castigarlo, pero el hombre permaneció en silencio.

―Michael ―Jacob comenzó. PJ reconoció la voz de ese hombre.


Era suave, sin prisas, y el más tranquilo de los tres que estaban de pie
detrás de Michael―. El hombre está prácticamente rogando por ser
castigado. Su arrebato y el comportamiento inaceptable en el
restaurante eran demasiado evidentes. Él necesita una mano firme y
alguien para ponerlo de vuelta en su lugar cuando él actúe de esa
manera. Te quiere, Michael. Lo vi en sus ojos cuando te miraba en
Antonio. ¿Por qué te sientes culpable por castigarlo?

¿Michael se sentía culpable?

Ahora PJ se sentía como un monstruo. Él había empujado a Michael


por delante de su zona de confort y lo llevó hacia un territorio
desconocido. Era obvio que Michael no tenía ni idea, y PJ no estaba
tratando de faltarle el respeto al hombre. Pero podía ver tanto
potencial embotellada en el hombre que prácticamente lo gritaba por
sus ojos.

―Lo siento. ―PJ murmuró mientras se arrodillaba a los pies de


Michael.

―¿Qué has dicho, PJ? ―Michael preguntó, su voz más suave que
momentos antes.

―Dije que lo siento. Pensé que eras el único.

―¿El qué? ―Michael sonaba verdaderamente perplejo. Se puso en


cuclillas delante de PJ, agarrando su barbilla y empujando su cabeza
hacia atrás, haciendo que PJ se encontrara con su ceño fruncido―.
¿Qué quieres decir con el único?

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―El maestro perfecto para mí ―respondió él, sintiendo sus
esperanzas y sueños escapando con las lágrimas que resbalaban por sus
mejillas―. No fue mi intención empujarte, maestro. Yo sólo quería que
me ordenaras, que me pusieras en mi lugar, y me mostraras el potencial
en bruto que puedo ver en ti.

―Te lo dije. ―Jacob sonrió.

PJ quería mirar al hombre, pero bajó sus ojos en su lugar. Podía


ver todos sus sueños y esperanzas subir en pequeñas volutas de humo.
Había querido que Michael fuera su maestro, pero tal vez lo que quería,
Michael no podía dárselo.

―Esta es una buena partida la que tenemos aquí, ―dijo Taylor con
un silbido―. ¿Tienes algo como una cruz de San Andrés?

PJ contuvo el aliento. Él sabía lo que estaba pidiendo Taylor.


Quería que PJ fuera azotado por su comportamiento. La piel del PJ
comenzó a sentir un hormigueo y un zumbido mientras miraba hacia
Michael y luego bajó rápidamente sus ojos.

«Por favor di que sí».


Michael se puso de pie y caminó por la habitación, abriendo una
serie de puertas en el lado opuesto de la habitación. Los ojos de PJ se
ensancharon cuando él deslizó la pared trasera hacia fuera, produciendo
exactamente lo que Taylor estaba pidiendo. Estaba a punto de
desmayarse por la adrenalina pura fluyendo a través de su cuerpo.
Nunca había sido azotado antes, pero infiernos si él no quería saber lo
que se sentía.

―En primer lugar ―comenzó Alexander, dando un paso hacia


adelante, con las manos perfectamente escondidas detrás de su

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espalda―. Un Dom debe determinar cuáles son las necesidades de su
sumiso. Con Dusty, lo supe de inmediato. Mi sumiso carecía de guía, de
paz interior. Por lo que he sido testigo, Michael, PJ no tiene control de
él mismo. Se le debe enseñar que su comportamiento no será tolerado.
Él debe entender el conocimiento de que ‘vas’ a castigarlo por ser
malcriado y empujarte. Nunca debes sentirte culpable por darle a tu
sumiso lo que está pidiendo a gritos. ―Una sonrisa irónica se dibujó en
los labios de Alexander mientras cerraba sus ojos con PJ―. Pero eso no
significa que él debe disfrutar de ello tampoco. Es un castigo, después
de todo.

―¿Pero qué pasa si le hago daño? ―Michael preguntó mientras


caminaba de regreso a través del cuarto―. ¿Qué pasa si
accidentalmente voy demasiado lejos?

―Sabrás cuando estés empujando a tu sumiso a la orilla. ―Taylor


dijo mientras cruzaba la habitación y pasaba la mano por la suave
madera―. Y no olvides que PJ tiene derecho a usar su palabra de
seguridad cada vez que quiera. Y tienes que respetarlo, no importa qué.
Incluso si haces algo con él que has hecho en el pasado, si PJ dice la
palabra de seguridad, debes cesar de inmediato todo lo que estás
haciendo.

―Su palabra de seguridad es zombie ―dijo Michael.

PJ escuchó un par de risas, pero no le importó. Se moría por sentir


la dura madera de la cruz de San Andrés en su contra. Él estaba
prácticamente babeando al sentirla con fuerza contra su cuerpo,
manteniéndolo quieto mientras Michael le enseñaba una lección.

―Estás siendo entrenado aquí, Michael, pero algunos instintos


están arraigados en un Dom. ―Taylor se volvió, agitando una mano hacia

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Michael―. Y tú, Michael, eres un verdadero Dom. Dale a tu sumiso lo que
necesita, y encontrarás que serás capaz de controlarlo mejor.

«Oh, sí». Ahora de eso era exactamente de lo que PJ estaba


hablando. PJ estuvo malditamente cerca de gemir cuando Michael se
agachó y soltó los puños alrededor de las muñecas de PJ. Él no quería
que lo soltaran.

Pero entonces Michael le ayudó a levantarse y cruzó la habitación,


llevándolo más cerca de la cruz. El corazón de PJ se aceleró, sus rodillas
se sacudieron ligeramente cuando Michael lo presionó contra la suave
madera.

Suspiró.

Michael levantó los brazos de PJ, sujetando cada muñeca con una
correa de cuero suave. Él gimió cuando su pene se presionó contra la
cruz, recordándole a PJ que todavía no podía venirse.

«Maldita sea».
PJ miró sobre su hombro, viendo como Michael se arrodillaba,
sujetando cada tobillo a continuación. Tiró de sus manos, sintiendo las
restricciones dándole sólo una fracción de pulgada. Estaba atado y
desvalido, y tenía que poner toda su confianza en Michael ahora.

PJ apenas podía ver a su maestro. Estaba estirando el cuello,


haciendo todo lo posible para ver dónde estaba Michael.

―Dile que vuelva la cabeza ―Jacob le indicó―. La anticipación de


lo que vas a hacerle es un castigo en sí mismo. No quieres que él sepa
cuando el látigo va a golpear ni dónde va a aterrizar. Ni siquiera quieres
que sepa lo duro o suave que va a ser el golpe.

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―Date la vuelta, PJ. ―Las palabras de Michael fueron más
dominantes, adquiriendo el tono de un verdadero Dom.

PJ obedeció, cerrando los ojos y rezando para que Michael fuera a


través de sus clases con gran éxito.

El futuro de ellos estaba en eso.

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CAPÍTULO 6
Las palmas de Michael sudaban tanto que apenas podía sujetar el
flogger en su mano. Si lesionaba a PJ, nunca se lo perdonaría a sí mismo.
Lanzó una mirada de preocupación a sus amigos. Todos ellos tenían
sumisos, y Michael quería que PJ fuera suyo, ¿pero era esta la manera
correcta de hacerlo?

¿Podría PJ odiarlo para siempre?

Alexander asintió hacia él.

―Cuenta, PJ.

Respirando hondo, Michael levantó el flogger hacia atrás y lo dejó


caer. Las pequeñas tiras de cuero aterrizaron sobre la piel de PJ,
haciendo pequeñas marcas blancas que casi de inmediato pasaron a rojo.
PJ silbó y se puso de puntillas.

―Uno, maestro.

Michael miró por encima del hombro. Alexander volvió a asentir.


Michael oró para que estuviera haciendo lo correcto. Había practicado
el uso del flogger para poder hacerlo bien, pero azotar un trozo de
carne no era lo mismo que la flagelación a un ser humano vivo. Las
marcas eran reales, al igual que los pequeños gemidos que venían de PJ.

Michael levantó el flogger de nuevo y lo dejó ir. Más marcas


aparecieron en la espalda de PJ, empezando blancos y poco a poco
transformándose en ronchas rosáceas.

―Dos, maestro.

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Mientras Michael llevaba el flogger abajo una y otra vez, las
marcas comenzaron a crear un patrón cruzado. La voz de PJ era más y
más alta mientras contaba cada golpe. Cuanto más azotaba a PJ, más
calmado se sentía Michael.

Y eso era más extraño que la mierda.

Michael empezó a preguntarse si había algo malo en él. ¿Cómo iba a


sentirse mucho más tranquilo cuando obviamente le estaba dando dolor
a PJ?

―Diez, maestro. ―PJ susurró esta vez, su voz sonaba ahogada y


tensa.

Michael no pudo soportarlo más. Dejó caer el látigo y se acercó a


PJ. Su mano temblaba mientras lo atraía. Michael lo apretó por un
momento y luego acarició un lado de la cara de PJ.

PJ se estremeció y echó la cabeza hacia atrás. Michael apretó los


labios cuando vio las lágrimas que se arrastraban por las pálidas mejillas
de PJ. Él se habría disculpado, pero PJ abrió los ojos en ese momento y
la felicidad pura resplandeció en sus profundidades grises.

―Buen chico ―susurró Michael.

PJ sonrió y el aire en los pulmones de Michael se movió hacia


arriba y quedó atrapado en su garganta. Pura alegría irradiaba de PJ.
Michael no necesitaba a Alexander, Taylor o Jacob para decirle lo que
debía hacer ahora. Su sumiso necesitaba ser atendido.

Michael se acercó y quitó las esposas a PJ, tomando al hombre en


sus brazos cuando PJ se derrumbó. Él levantó suavemente a PJ y lo llevó
a la cama, colocándolo sobre su estómago. Michael se sentó a su lado y

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acarició su mano por la parte posterior de la cabeza de PJ, acariciándolo
suavemente.

―Lo hiciste bien, chico.

PJ se estremeció de nuevo y un pequeño suspiro feliz salió de sus


labios mientras sus ojos se cerraron. Michael se levantó y fue al baño,
para conseguir una toalla mojada y una pequeña cesta que estaba debajo
del fregadero. Él había investigado esta parte bien y sabía que era su
responsabilidad cuidar de su sub después de un castigo.

Incluso si no lo fuera, él hubiera querido hacerlo.

Michael ignoró a sus amigos mientras dejaba la cesta en la cama


junto a PJ. Tomó la toalla y suavemente limpió la espalda de PJ hacia
abajo. Mientras lo hacía, examinaba cada pequeña línea de color rosado
para ver cualquier signo de heridas.

Por suerte, no había ninguna.

Michael cogió una botella de loción de la cesta y la roció sobre la


espalda de PJ. Era un spray médico complejo que Michael le había
pedido a un amigo químico que lo hiciera para él. Tenía un poco de
lanolina en ella para hacer que el dolor no fuera tan terrible, pero no lo
quitaba del todo. De lo contrario, ¿cuál sería el punto del castigo?

También tenía un agente curativo en ella que mantenía la espalda


de PJ sin infecciones o que quedaran cicatrices. Le había costado un ojo
de la cara a Michael conseguirla, pero valía la pena el precio si mantenía
al sub saludable.

Una vez que PJ estuvo atendido, Michael llevó las manos de PJ por
encima de su cabeza. Tenía esposas forradas de terciopelo suave unidas

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a un gancho en la cabecera de la cama. Michael las envolvió
cuidadosamente alrededor de las muñecas de PJ y luego se agachó para
colocar la sábana hasta la cintura.

Le dio una palmadita en el culo a PJ y luego se puso de pie. -


Descansa, PJ. Vuelvo por ti dentro de poco.

Michael hizo un gesto hacia sus amigos para que salieran de la


habitación y luego los siguió. Una vez que cerró la puerta, apoyó la
cabeza contra la fría madera y sólo trató de respirar.

Su primera escena.

Dioses, él esperaba que no hubiera jodido esto.

¿Podría PJ odiarlo ahora? ¿Se comportaría o se convertiría en un


mocoso, empujando a Michael aún más? ¿Había una línea que PJ no
cruzaría? ¿Y qué pasaba si él lo hacía?

―Lo hiciste bien, Michael.

Michael se volvió a ver a sus amigos que lo miraban. Se sentía un


poco como un experimento científico por la forma en que ellos lo
estaban mirando. Una parte de él se alegraba de que él hubiera llamado
a sus amigos porque necesitaba su experiencia. Otra parte estaba
mortificada.

Ahora, ellos sabían que no era un Dom real.

¿Qué dirían?

¿Qué pensarían?

―Necesito un trago.

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―No ―dijo al instante Taylor―. Nunca bebas cuando estás en una
escena con tu sub. Es la única manera segura de arruinar las cosas. Una
bebida se convierte en dos, y antes de que lo sepas, puedes hacerle
daño a tu sumiso.

―Ojalá fumara ―Michael murmuró mientras se dirigía a la cocina y


sacaba un cartón de zumo de naranja de la nevera. Rápidamente se
sirvió un vaso y se lo bebió. Y luego vertió otro y puso una pajita en ella.
Si tenía sed, no había duda de que PJ también tendría.

Cuando levantó la vista, Alexander, Taylor, y Jacob lo estaban


mirando una vez más a él. ―¿Qué?

―¿Por qué nunca nos dijiste, Michael? ―preguntó Taylor.

Michael se encogió de hombros. Él sabía que las preguntas


vendrían en algún momento, y realmente no tenía una respuesta para sus
amigos, al menos no una que quisiera darles. ―Simplemente no lo hice.

―Todo el mundo tiene que empezar en alguna parte, Michael ―dijo


Alexander―. Todos lo hicimos. Eso no es nada de qué avergonzarse.

«Correcto». Michael sintió que se ruborizaba ante el destello de


complicidad en los ojos de sus amigos. ―¿Y ahora qué? ¿Ha terminado su
castigo?

―Eso depende completamente de ti, Michael ―dijo Alexander―.


PJ ha sido suficientemente reprendido por su comportamiento en el
restaurante, pero necesitas estar preparado para la próxima vez.
Porque, créeme, con un mocoso como PJ, habrá una próxima vez.

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―Va a ser más fácil cada vez, Michael ―agregó Jacob―. PJ es uno
de esos sumisos que necesitan una mano fuerte para mantenerlo feliz. Él
necesita a alguien que lo ponga en su lugar. Él te necesita.

―¿Qué pasa si no puedo hacerlo? ―preguntó Michael, expresando


su mayor temor. Tal vez él no era el adecuado Dom para PJ.

―Puedes hacerlo, Michael ―Alexander le aseguró Michael―. Y PJ


te ha escogido.

Taylor se rió entre dientes, así que de inmediato capturó la


atención de Michael. ―La mayoría de la gente cree que los Doms
escogen a sus sumisos, pero eso no es siempre cierto.

―Tú escogiste a Doby.

―En realidad, creo que el destino eligió a Doby para mí. Es la única
manera de explicar cómo su correo electrónico terminó en mi bandeja
de entrada. Pero eso no es lo que quiero decir.

Michael frunció el ceño en confusión. ―Entonces, ¿qué quieres


decir?

―Lo que quiere decir ―Jacob dijo mientras apretaba la cadera en


el mostrador, cruzando sus brazos sobre su pecho―, es que a veces los
sumisos están buscando su perfecta idea de un Dom. Tú pareces encajar
en el perfil de PJ. Yo sugeriría té caliente en lugar de jugo, sin embargo.

―¿Por qué? ―Michael preguntó mientras miraba abajo hacia el


vaso que acaba de preparar para PJ.

―Porque ―Alexander se hizo cargo―, creo que estás


experimentando la Caída del Dom. Es cuando la adrenalina de una escena
se acaba y la culpa o la depresión la reemplaza ―Alexander se aclaró su

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garganta, metiendo sus manos en los bolsillos delanteros―. Lo he
experimentado una o dos veces cuando empecé con las escenas.

Michael no sabía que eso tenía un nombre.

«Maldición».
¿Y Alexander el Grande estaba admitiendo una debilidad?

Realmente existían los milagros.

Caminando hacia la cocina, Michael se volvió un segundo para


colocar la tetera.

―Voy a hacer un poco de té. Ve a darle a tu sub su jugo, ―Jacob


dijo mientras echaba a Michael lejos de la cocina―. Vamos a pasar el
rato aquí hasta que sepamos que estás listo para hacer esto solo.

Michael estaba agradecido, y sólo le recordaba por qué estaba


alrededor de los tres hombres. Ellos podían tener sus formas
extravagantes, pero realmente eran buenos y útiles amigos. Él sólo
deseaba que su pequeño secreto se hubiera mantenido así. Por mucho
que lo ayudaran, él estaba malditamente seguro de que lo iban a
molestar con eso más tarde.

Cogió el vaso y se dirigió a la habitación especial. PJ yacía al igual


que Michael lo había dejado. Michael estuvo en la puerta por un
momento, disfrutando de la obra de arte en la espalda de PJ, y se
preguntó si el hombre estaba bien.

No había utilizado el látigo a la ligera.

Las marcas en la espalda de PJ estaban más visibles ahora, más


vibrantes, y se oponían a su pálida carne. Michael tuvo que detenerse de

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hacer una mueca de dolor. Tuvo que recordarse a sí mismo que PJ había
rogado por esto con sus acciones. Él había estado malditamente cerca
de poner el látigo en las manos de Michael.

Él sabía desde hace años que él quería al sub perfecto. Él nunca


pensó que el hombre iba a venir en la forma de alguien que necesitaba
una mano tan fuerte. Michael aún no estaba seguro si era la persona
adecuada para el trabajo que PJ necesitaba. Pero cuando cruzó la
habitación y se quedó mirando la cama, él sabía que estaba dispuesto a
intentarlo.

O eso, o conseguir una orden de restricción contra el mocoso.

Michael dejó el vaso en la mesa junto a la cama y se sentó en el


borde. Él miró a su alrededor y se preguntó si realmente tenía eso en él.
La habitación le había costado una fortuna, pero en ese momento,
Michael creía estar seguro de que sabía en lo que se estaba metiendo.

Pero mirando la espalda de PJ, ahora no estaba tan seguro. No era


que no quisiera ser un Dom. Podía sentir la vocación en sus huesos. Sólo
que no estaba seguro de poder tener a alguien tan necesitado.

Alzó los ojos al rostro sereno de PJ y se preguntó una vez más


cómo un hombre podía verse tan condenadamente tranquilo después de
ser azotado. La culpa lo atormentó mientras pasaba la mano por la suave
cabellera rubia de PJ.

―¿Tienes sed? ―Michael preguntó mientras levantaba el vaso y


colocaba la punta de la pajita en la boca de PJ.

PJ abrió los labios, tomando tres grandes sorbos, y luego apoyó la


cabeza una vez más, nunca abriendo los ojos.

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El hombre tenía que odiar a Michael. Ni siquiera estaba dispuesto
a abrir los ojos y mirarlo. Michael sintió los bordes de la depresión
tratando de abrirse camino en sus entrañas. Esta fue su primera
escena, y muy bien podría ser la última.

―¿Qué necesitas, PJ? ―preguntó Michael, preocupado de que su


sub no fuera a contestarle.

PJ movió sus ojos abriéndolos, y Michael se quedó sin aliento. El


gris claro era tan claro que brillaban como diamantes sin cortar.

―A ti, maestro.

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CAPÍTULO 7
PJ estaba en el cielo. Él sabía que Michael era el elegido. El
hombre le había dado a PJ exactamente lo que había estado buscando.
Ningún otro Dom le había cumplido en la manera en que Michael lo
acababa de hacer. Le dolía en lugares que nunca había sentido antes, y
su cuerpo estaba todo zumbando. Maldita sea, si él no se sentía bien.

Pero él todavía veía la duda en los ojos de Michael.

―¿Por qué te sientes culpable, maestro? ―PJ preguntó cuando él


no pudo aceptar el silencio por más tiempo. Quería alcanzar y tocar a
Michael, pero sus manos aún estaban atadas. Sus dedos le dolían por
tocar cualquier parte del Dom, para darle consuelo. Por primera vez, PJ
quería complacer a alguien que no fuera él mismo.

No era que él fuera egoísta. Pero él sentía que todo el que ganara
su confianza tenía que ser capaz de aferrarse a ella. Y estaba bastante
seguro de que Michael podía hacer precisamente eso.

Michael suspiró, trazando sus dedos por el brazo de PJ. ―Te he


hecho daño, PJ.

¿No era ese el punto de un castigo?

PJ se quedó allí sin saber qué hacer. Él sabía cómo ser un bocazas.
Sabía cómo ser lo suficientemente malcriado para apretar los botones
de alguien. Pero cuando llegó a la mirada abatida en la cara de Michael,
PJ no tenía ni idea de cómo reaccionar.

―Pero yo quería que me castigaras, maestro.

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―¿Por qué? ―Michael preguntó, como si no pudiera comprender la
profunda necesidad interior de PJ, no sólo para sentir una mano firme
en su cuerpo, sino para saber que estaba a salvo. Quería fronteras,
límites y estructura. Lo necesitaba desesperadamente.

―No lo entenderías ―PJ dijo mientras giraba su cabeza lejos de


Michael―. Pensarás que soy un bicho raro o algo así.

PJ sentía la firme mano de Michael en su brazo. ―No, no lo haré.


Pero necesito saber por qué quieres que te castigue, PJ. Necesito saber
que yo no soy un monstruo.

Su cabeza giró tan rápido que PJ sintió algo chasquear. ―¿Crees


que eres un monstruo? ―¿Qué había hecho? PJ había tomado a un
hombre perfectamente bien formado y lo había obligado a hacerle las
cosas que PJ más deseaba.

No, «él» era el monstruo.

―Nunca tuve ninguna estructura al crecer, maestro. Mis padres


me dejaban hacer lo que quisiera. Lo odiaba. Yo quería que ellos me
dijeran que lo hiciera por un tiempo determinado. Quería que me
disciplinaran cuando me salía fuera de control. Pero nunca lo hicieron.
Estaban tan absortos en sus carreras que nunca tuvieron tiempo para
mí. Quiero a alguien que tenga tiempo para mí, Michael. Quiero a alguien
que me puede dar límites y castigarme cuando no los cumpla. Quiero…
―PJ giró de vuelta la cabeza, demasiado avergonzado para decirle a
Michael lo que realmente quería por encima de todo.

La cama se hundió, y PJ sabía que Michael se había levantado. Él


sabía lo que el hombre haría. Él era una especie de monstruo que quería

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el dolor para poder funcionar. ¿Quién querría alguien tan retorcido
como él?

PJ se sorprendió cuando Michael no salió de la habitación. En su


lugar, caminó alrededor de la cama y se agachó delante de PJ. ―No
vuelvas la cabeza lejos de mí otra vez.

PJ se estremeció ante la orden. ―Sí, maestro.

―Lo que realmente quieres es alguien que te ame. Alguien que haga
que te sientas seguro y cuidado. ¿Estoy en lo cierto, PJ?

PJ asintió, sorprendido de que Michael hubiese tomado los


pensamientos de PJ de su cabeza y los expresara en voz alta. ―Pero
¿qué es lo que usted necesita, maestro?

No había manera de que Michael no necesitara algo de PJ. El


hombre parecía un desastre.

―Necesito saber que yo no te hago daño, PJ. Necesito saber que


lo que te voy a dar es exactamente lo que necesitas.

PJ se rió entre dientes. ―Creo que mi comportamiento malcriado y


el perseguirte hasta tu apartamento no sólo debe demostrar que estoy
loco, pero necesito lo que me diste y mucho más.

―¿Sí? ―preguntó Michael, y una sonrisa iluminó su hermoso


rostro.

«Ya era la maldita hora».


―También necesito venirme como nadie. ¿Pero voy a suponer y
decir que me dejarás venirme cuando estés bien y listo?

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―Estás aprendiendo ―dijo Michael mientras se subía a la cama,
con su gruesa polla presionando en su estómago. La vista hizo que el
maldito agujero de PJ y los músculos de su culo se apretaran. Quería la
polla en su culo malamente.

Él gimió cuando sintió el suave algodón de la sábana deslizarse por


su cuerpo.

―Realmente te ves impresionante ―dijo Michael mientras sus


dedos jugaban sobre el culo de PJ―. Mis marcas se ven bien en ti, PJ.

«Oh, infiernos». La culpa de Michael se había ido, y la excitación


era espesa en su voz. PJ comenzó a jadear, empujando su culo hacia
fuera levemente, persiguiendo la mano de Michael.

Gritó cuando Michael le dio un golpe en una nalga. ―Quédate


quieto.

―Sí, maestro.

Fue recompensado cuando ambas manos de Michael empezaron a


masajear su culo, y luego una se deslizó por entre sus piernas para
ahuecar sus bolas.

«¡Válgame!».
«¡Dios!».
―M-Maestro. ―PJ gimió mientras molía su polla en el colchón.
«Grrr». ¿Por qué no podía Michael sacarle el anillo para el pene? Sería
mucho más fácil hacer estallar su carga si se lo quitaba.

Y ciertamente quería esparcir su semilla por toda la cama. Había


sido un buen chico. ¡Ahora quería su maldita recompensa!

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―¿Tengo que amordazarte?

«¡Sí!»
―¿Hay mierda de oso en el bosque? ―Bueno, así que él había
tratado de comportarse. Pero con Michael tocando su culo, ese plan no
estaba funcionando tan bien.

Michael se levantó de la cama, pavoneándose por la habitación con


toda su gloriosa desnudes, y rebuscó en el armario, volviendo con una
mordaza de bola y una tira de tela roja en su mano.

PJ casi se derritió.

Michael levantó la cabeza de PJ y aseguró el dispositivo, y luego le


entregó la tira de tela. Él sonrió con suficiencia a PJ. ―Mejor.

PJ asintió.

―Si necesitas usar la palabra de seguridad, deja caer el paño en tu


mano.

Como si PJ fuera a usar la palabra de seguridad mientras la polla


de Michael se empujaba en su costado.

Michael se metió de nuevo en la cama, situándose entre las piernas


de PJ. PJ gritó contra la mordaza cuando Michael bajó la cabeza y lamió
un camino largo y sensual hasta el pliegue de su culo. La lengua de
Michael se quedó en su agujero, pero luego se trasladó a sus bolas. PJ
gruñó en señal de protesta.

Michael se estaba calentando y se estaba convirtiendo en un


animal. Joder, tal vez esa era su recompensa. PJ con mucho gusto la
tomaría.

65
Con tal de que él pudiera venirse.

Dioses, esperaba que se le permitiera venirse.

Michael atormentó su agujero con su dedo mientras masajeaba las


bolas de PJ, pero sus dedos se mantuvieron en el borde, nunca se
hundieron. Tal vez este era otro castigo, ¡porque Michael lo estaba
volviendo loco!

―Tienes un pequeño dulce fruncido agujero, PJ, ―dijo Michael


justo antes de que lamiera alrededor de éste, las burlas tenían a PJ al
borde de la locura. Su cuerpo estaba sudando, su pulso se aceleraba, y
PJ sabía sin ninguna duda que él se hubiera venido a estas alturas si no
se lo impidieran.

―Voy a hundir mi gorda polla en este bonito pequeño agujero, PJ.

«Por favor, deja que sea ahora...» porque PJ estaba a punto de


pasar el infierno.

―Y luego voy a follar cada pulgada de ti. Pero primero... ―Michael


salió de la cama, PJ usó cada palabra para maldecir que había aprendido
-y unas pocas que acababa de crear- mientras Michael dejaba su lugar.

―No estés tan decepcionado. ―Michael se echó a reír. Deslizó sus


dedos detrás de la cabeza de PJ, desatando la mordaza―. No hables.

PJ asintió.

Michael ofreció la punta de su polla a los secos labios de PJ,


golpeando la cabeza contra su boca. ―Quiero que chupes mi polla, PJ.
He esperado el tiempo suficiente para sentir tus carnosos labios
envueltos alrededor de mi polla.

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PJ no estaba seguro de dónde venía toda esta agresión, pero
realmente le encantó. Rezaba por que así fuera como Michael realmente
actuaba en la cama. La abrió ampliamente, y la polla de Michael se
deslizó adentro haciendo gemir a PJ alrededor del grueso eje, con los
ojos rodando hacia la parte posterior de su cabeza, mientras Michael
daba un empuje rápido.

―Maldición, tan bueno ―Michael gimió mientras sus dedos se


apretaban―. Voy a dominarte, PJ. Voy a darte lo que necesitas. Voy a
aprender cada maldita manera para complacerte, y luego te voy a
torturar la mierda fuera de ti con ese conocimiento.

La polla de PJ palpitaba.

―Puede que me sienta culpable a veces por lo que te hago, pero no


voy a dejar que sufras.

PJ hundió sus mejillas, aplicando una fuerte presión cuando


Michael echó sus caderas hacia atrás.

―Maldición ―Michael gimió.

PJ comenzó a chupar la cabeza lo mejor que podía considerando


que estaba atado. Él sintió la punta de la polla de Michael tocar la parte
posterior de su garganta una y otra vez mientras molía su hinchada polla
en el colchón.

Joder, quería venirse.

La cabeza de Michael cayó hacia atrás, y un largo gemido salió de


sus labios cuando su semilla brotó hacia la parte posterior de la
garganta de PJ. PJ tragó hasta la última gota y estaba lamiendo la
cabeza por más.

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Michael bajó la cabeza y le dio a PJ la más malvada de las sonrisas
mientras sacaba su miembro libre.

―Ahora la verdadera diversión.

PJ no estaba seguro de lo que Michael quería decir con ‘verdadera


diversión’, pero por el brillo en los ojos verde jade del hombre, sabía que
estaba en problemas.

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CAPÍTULO 8
Michael lanzó un condón y lubricante en la cama, justo en frente
de la cara de PJ. Quería que el hombre supiera exactamente lo que
tenía en mente. Había esperado meses para follar el culo apretado de
PJ. Él no iba a esperar un momento más.

―Si tú te conviertes en mi sub permanente, PJ, espero que te


hagas los exámenes. ―Michael disfrutó del estremecimiento que se
deslizó por el cuerpo de PJ cuando él acarició con sus dedos entre las
nalgas del hombre y sobre su fruncido agujero―. Yo no quiero nada
entre nosotros.

―Pa-papeles en mi b-bolsillo, maestro.

―Vamos a esperar hasta que podamos ser examinados


conjuntamente, PJ. Quiero que el médico te haga un examen físico
completo y asegurarme de que estás lo suficientemente sano para
nuestras horas de juego. Tengo un montón de planes para ti.

―Sí, maestro.

―¿Te gusta la idea de ser mi sub a tiempo completo, PJ?

―Sí.

Michael cogió un puñado de cabello de PJ y tiró su cabeza hacia


atrás. ―Sí, ¿qué?

―Sí, maestro.

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Michael sonrió y soltó el cabello de PJ, alisando los cortos
cabellos. ―Quiero que te dejes crecer el pelo, PJ. Me dará algo mejor a
lo que aferrarme.

―¿Qué pasa si no quiero el pelo largo?

La respuesta de Michael a esa pregunta fue inclinarse hacia atrás


y palmear el culo de PJ lo suficientemente duro para dejar la huella de
su mano de color rojo en el globo de color blanco pálido. ―¿Quieres
probar otra vez, PJ?

―No, maestro.

Michael le dio un manotazo a PJ otra vez. ―¿Qué fue eso?

―¿Sí, maestro?

―No pareces tan seguro, PJ.

―Me olvidé de la pregunta, maestro.

―No hay pregunta, PJ. Te ordené dejarte crecer tu pelo para que
este largo y discutiste conmigo.

―Lo siento, maestro.

Michael recompensó a PJ deslizando su dedo en el culo del hombre.


―La obediencia trae placer, PJ. ―Michael movió su dedo alrededor
hasta que PJ gimió y empujó su trasero hacia atrás. Rápidamente sacó
su mano y golpeó el culo de PJ otra vez―. La desobediencia trae castigo.

Michael deslizó su dedo hacia atrás en el culo de PJ, añadiendo un


segundo en esta ocasión. ―Si quieres recibir placer, entonces necesitas
seguir las reglas, PJ. Mantente dentro de tus límites, los límites que he
fijado para ti. ¿Lo has entendido?

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PJ sólo gemía.

―¿PJ?

―¡Sííí! ―gimió PJ―. Sí, maestro.

Michael sonrió. Estaba bastante seguro de que estaba empezando


a captar la esencia de todo esto del Dom. Premiar a su sumiso por su
buena conducta y castigarlo por su mal comportamiento. Era casi
exactamente lo que PJ había estado pidiendo. Límites.

Michael siguió torturando a PJ con sus dedos hasta que el hombre


estuvo lo suficientemente estirado como para aceptar la polla de
Michael y sin dolor. Esta era un área que se negaba a ceder. Podría
pegarle a PJ o utilizar el flogger en él cuando era malo. Incluso podría
negarle al hombre un orgasmo hasta que PJ pensara que iba a perder la
cabeza. Pero él nunca le haría daño a PJ mientras él lo estuviera
jodiendo.

Michael deslizó el preservativo sobre su polla y luego lo rodó hacia


abajo hasta que encajara perfectamente. Luego aplicó más lubricante en
el culo de PJ. Michael agarró las caderas de PJ y lo levantó sobre sus
rodillas y colocó su polla en la estrecha entrada de PJ.

―¿Sabías que soy conocido por mi resistencia, PJ? –preguntó


Michael mientras poco a poco comenzaba a deslizarse en el culo de PJ.
Joder, se sentía tan bien, y se veía tan bien, también. El culo de PJ
pulsaba alrededor de la polla de Michael, haciéndole una mamada
centímetro a centímetro. ―Soy una leyenda incluso entre mis amigos
por cuánto tiempo puedo joder a un hombre sin que se venga.

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Si bien era cierto, después de sentir los músculos de PJ apretando
alrededor de su pene, Michael se preguntó si él había encontrado a su
igual. Ya podía sentir sus bolas llenándose, amenazando con explotar.

―Te puedo follar durante horas, PJ, y nunca dejarte venir.

PJ gruñó, sus manos apretándose en puños.

―O puedo cogerte durante horas y hacerte llegar una y otra vez.

―Sí, por favor, maestro.

―Hay diferentes tipos de castigo, PJ. No todos ellos implican un


látigo. Si me desobedeces otra vez, la próxima vez, no te voy a azotar.
Voy a enlazar tu bonita polla y follarte hasta que no te puedas mover,
pero no te voy a dejar venirte. Incluso puedo atarte y follarte por un
completo fin de semana, una y otra vez.

PJ gimió y el dulce sonido era música para los oídos de Michael. Se


empujó hacia adelante, entrando completamente en el culo de PJ, y
luego se inclinó hasta que pudo lamer una línea por el lado del cuello de
PJ.

―¿Es eso lo que quieres, mi lindo bebé? ―Michael susurró―.


¿Quieres que te folle una y otra vez, negándote un orgasmo?

―Yo... ―PJ lamió sus labios―. Maestro, yo...

Michael se incorporó y agarró las caderas de PJ. Él comenzó a


moverse, la sensación del cuerpo de PJ apretando y aflojando alrededor
de su polla, llevándole más placer del que jamás había imaginado.

Y viendo a PJ moviéndose debajo de él, sabiendo que el hombre


era retenido y no podía escapar de él, provocó un nuevo nivel de placer.

72
PJ era suyo para hacer lo que quisiera. Suyo para disciplinar. Suyo para
follar. Y su placer en su tiempo libre.

Esto era lo que significaba que un Dom sentía. Michael conocía el


poder que fluía por su cuerpo mientras miraba hacia abajo al hombre
atado debajo de él, era algo que había estado buscando toda su vida.

―Maestro, por favor ―rogó PJ.

Michael se retiró de PJ y le dio la vuelta sobre su espalda. Se


metió de nuevo en el culo apretadito de PJ antes de que la cabeza del
hombre, incluso se hubiera instalado de nuevo en el colchón. Michael se
agachó y acarició sus dedos ligeramente sobre la punta de la polla de PJ
mientras empujaba dentro y fuera de su culo.

―Ves, PJ, hay un montón de maneras de ser castigado. ―Michael


movió su uña sobre la pequeña hendidura en la parte superior de la polla
de PJ, levantando una ceja cuando la polla de PJ se sacudió y pequeñas
gotas de líquido preseminal salieron.

La desesperación en los ojos de PJ volvió sus ojos gris oscuro.


Hilos de sudor goteaban por su cara y en el nacimiento del pelo. Tenía
los labios entreabiertos, suaves pequeños jadeos empujándose entre
ellos.

Michael oyó la respiración atrapada de PJ en su garganta cuando él


quitaba el primer cerrojo en las correas envueltas alrededor de sus
testículos y pene. ―También hay un montón de maneras de recibir
placer, PJ. Sólo tienes que decidir cuál te gusta más.

Michael quitó el siguiente cerrojo, dándole a la polla del hombre


sólo un poco más de espacio para llenarse. ―Yo sé que necesitas
estructura, PJ, pero quieres conseguirla a través del castigo. ―Michael

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apretó su mano alrededor de la base de la polla de PJ por un momento
antes de quitar el siguiente cerrojo. Tenía sólo un cerrojo más que sacar
antes de que PJ fuera libre―. ¿O quieres conseguirla a través de
complacer a tu maestro?

Michael se inclinó hacia atrás y agarró las piernas de PJ,


colocándolas sobre sus hombros. Levantó las caderas de PJ en el aire y
comenzó a golpear al hombre tan rápido como pudo. El cuerpo de PJ lo
abrazó a cada paso del camino, él ordeño suavemente su polla y lo atrajo
más y más cerca de su orgasmo.

―¿Quieres complacerme, PJ?

―¡Sí, maestro! ―PJ gritó.

―Buen chico.

Michael apenas había desabrochado la última correa antes de que


PJ se arqueara en el aire mientras gritaba, su polla disparando cuerda
tras cuerda de semen de color blanco perlado. Por una vez en su vida,
Michael se alegró de su poder de resistencia. Siguió jodiendo a PJ a
través de su orgasmo, sin detenerse nunca y nunca desacelerando, ni
siquiera cuando sintió los músculos del culo de PJ apretarse
fuertemente alrededor de su pene. Él simplemente siguió su camino.
Cuanto más gritaba PJ, más poderoso Michael se sentía.

Cuando PJ gritó y se corrió de nuevo, Michael se sentía como un


rey. Pero él no se detuvo. Ni siquiera cuando tuvo que apretar los
dientes y clavar sus uñas en las palmas de sus manos para mantener su
orgasmo en la bahía.

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Lo hizo lento el tiempo suficiente para lubricar más su polla antes
de empujarse de nuevo en PJ. El hombre quería ser dominado. Michael
iba a dominarlo. Infiernos, Michael iba a follarlo hasta el olvido.

―Maestro, no puedo... ―Los ojos grises desesperados de PJ


suplicaban a Michael.

―Sí, tú puedes, PJ. Una última vez, bebé. Dame un orgasmo más, y
entonces voy a dejarte descansar. ―Michael agarró la polla de PJ y
comenzó a acariciarlo al mismo tiempo que sus embestidas. PJ gimió y se
tensó contra las ataduras alrededor de sus muñecas.

―Maestro, por favor. Necesito... Necesito...

Michael sabía lo que su sub necesitaba. ―Vente, PJ. ¡Ahora!

El grito de PJ fue suave esta vez, y no mucho esperma salió de su


polla, pero el hombre siguió la orden de Michael, viniéndose con un
estremecimiento y cortas bocanadas de aire antes de hundirse de nuevo
en el colchón.

―Bien, bebé. ―susurró Michael mientras se acercaba y apartaba


el pelo rubio sudoroso de la cara de PJ―. Ahora, es el momento para que
hagas feliz a tu maestro.

PJ asintió, pero no abrió los ojos, y a Michael no le gustó eso.


Quería que PJ supiera quien lo estaba tomando. Que viera a Michael.

―Abre los ojos, PJ, y mírame.

Los ojos de PJ parpadearon un momento antes de que se abrieran


completamente y aterrizaran sobre Michael.

―¿A quién perteneces, PJ?

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―A ti ―susurró PJ.

Michael podía sentir su cuerpo cada vez más cerca al borde del
éxtasis con cada palabra que PJ decía. ―Tu cuerpo es mío para hacer lo
que quiera con él.

―Sí.

Oh dioses, se iba a venir, y se vendría duro. Podía sentirlo en el


cosquilleo en sus bolas. ―Voy a castigarte si eres malo, PJ.

―Sí.

―Yo te recompensaré cuándo, y si veo que te adaptas.

―Sí.

Sus bolas se apretaron contra su cuerpo. Su polla latía y latía.


―¿Quién soy yo, PJ?

―Mi maestro.

―¡Sí! ―Michael rugió cuando las dulces palabras de PJ lo sacaron


por el borde. Movió sus caderas hacia delante y se sumergió en PJ por
última vez cuando un placer como nada que hubiese experimentado
inundó cada célula de su cuerpo. Su visión se oscureció, su mente quedó
en blanco mientras disparaba chorro tras chorro de semen caliente de
su polla.

Michael se desplomó sobre PJ, demasiado cansado para moverse.


Podía sentir el ascenso y el descenso del pecho de PJ. El sudor que
goteaba de su cuerpo aterrizaba en PJ. Michael aspiró bocanadas de
aire hasta que su respiración se igualó, y luego levantó la cabeza para
mirar a su pequeño sumiso.

76
Una carcajada salió disparada de sus labios antes de que pudiera
detenerla. PJ estaba cubierto de sudor y de semen, y cubierto de
marcas de latigazos y huellas de sus manos. Y él estaba fuera de
combate con una sonrisa de felicidad en su rostro.

Tal vez podría ser el Dom que PJ quería después de todo.

77
CAPÍTULO 9
PJ se quejó mientras movía su dedo hacia su flequillo. Michael
quería que se dejara crecer el pelo, por lo que se lo estaba dejando
crecer. En este momento, sin embargo, tomaría una navaja si pudiera.
Sus flequillos eran demasiado cortos para ponerlos en una coleta, pero
lo suficientemente largos para pasar por encima de sus ojos. Eso lo
volvía loco.

A Michael parecía gustarle sin embargo. Estaba constantemente


agarrando puñados del cabello de PJ y le inclinaba la cabeza de una
manera u otra. A PJ por lo general no le importaba que le agarrara el
pelo a excepción de cuando él hacía algo malo y Michael lo agarraba del
pelo para reprenderlo, y entonces él lo odiaba.

Se estaba metiendo en menos problemas cada vez mientras que


Michael establecía cada vez más los límites para él. Él también estaba
empezando a sentirse más seguro mientras que Michael se estaba
convirtiendo en el Dom que PJ sabía que podía ser. Reglas significaban
que PJ no podía joder tanto.

Bueno, siempre y cuando él estuviera dispuesto a seguir las reglas.


Pero eso era cada vez más fácil, también. La imaginación de Michael
cuando se trataba de castigar a PJ lo hacía repensar cualquier cosa
vandálica. Mientras PJ prefería ser maltratado y acabar obteniendo su
castigo de una vez, Michael tenía otras ideas. Él lo atraía, haciendo que
PJ deseara que nunca pensara en ser un mocoso.

Lo cual era el punto de un castigo, PJ supuso. Él supuso que no le


iba a gustar si se trataba de un castigo. Y Michael había aprendido

78
rápidamente lo que volvía loco a PJ. PJ no podía contar el número de
horas que había sido atado, refrenado, amordazado y follado hasta que
Michael finalmente le permitía venirse.

Eso cortaba un montón sus maneras malcriadas.

Por supuesto, Michael también estaba aprendiendo el arte de


gratificar a PJ cuando él era bueno. Era por lo general obligado,
refrenado, vendado y follado. Pero esta vez se le permitía venirse
tantas veces como sintiera la necesidad.

Y él la sentía mucho.

Michael no había mentido. Él tenía una resistencia fenomenal. El


hombre podía ir durante horas. PJ había hecho su misión secreta el
obtener que Michael se viniera tan rápido como pudiera. Había
conseguido hasta dos orgasmos.

Esta noche sería diferente, sin embargo, y PJ estaba tan nervioso


que podría escupir. Michael había planeado una pequeña cena con sus
amigos y sus sumisos para celebrar un mes entero de aniversario. PJ
pensó que era un poco raro el celebrar un aniversario de un mes, pero él
no estaba dispuesto a discutir con su maestro. Su culo estaba todavía
dolorido de la última vez que había argumentado.

Que fue más o menos cuando Michael le había dado una lista de
cosas que hacer antes de la cena y le dijo que las comprobaría.

¿Iba a hacerlas?

Por supuesto que jodidamente lo haría. Hacer mandados había


estado en la lista de cosas que hacer que Michael le había dado. Por eso
su culo estaba tan dolorido en estos momentos. Se había ganado una

79
paliza y un anillo para el pene por discutir sobre cuánto tiempo le
llevaría la lista.

«Maldito anillo para el pene».


No podía venirse incluso si quisiera. La imaginación perversa de
Michael fue creada por los juguetes que él había hecho para torturar a
PJ. El hombre tenía más juguetes que un sex shop. Y usaba cada uno de
los malditos para castigar a PJ o llenarlo de un placer inimaginable.

Y a veces la línea entre los dos era muy borrosa para PJ. No sabía
si iba a venirse o irse o simplemente flotar en algún lugar entre ellos. A
Michael le gustaba mantenerlo adivinando.

Michael se estaba convirtiendo en el Dom que PJ quería, pero él


también se estaba convirtiendo en algo más. PJ no podía averiguarlo sin
embargo. Había más confianza en Michael hoy en día. Estaba más
cómodo en su piel, y le era más fácil dar órdenes, placeres y castigos.

Pero PJ dudaba en creerlo.

Había algo muy dentro de él que le advertía que tuviera cuidado.


Quería esto demasiado, y él tenía el profundo temor de que iba a ser
decepcionado.

PJ limpiado los bancos de entrenamiento, refunfuñando para sí


mismo acerca de la larga lista que estaba en su casillero. En el momento
en que se saliera del trabajo y completara todo lo de esa maldita lista,
él apenas tendría tiempo de hacerla para Michael antes de la cena.

Michael había comprado a PJ algo de ropa, diciéndole que si bien


su ropa estaba bien, habría ocasiones en las que tendría que vestir un
poco más a la moda. Ese fue el único momento en que PJ no discutió. A él

80
le gustaba el gusto de Michael para la ropa. El hombre tenía estilo y un
buen sentido de la moda.

PJ simplemente no podía creer que una maldita camisa de polo


hubiera costado doscientos cincuenta dólares. ¿De qué estaba hecha, de
maldito oro? Él se habría conformado con un polo de cuarenta dólares
en Abercrombie & Fitch, pero Michael no cedía cuando se trataba de
ropa.

Y en secreto PJ no quería que el hombre cediera. La ropa se sentía


muy bien contra la piel. El algodón, incluso permitía que su piel respirara
cuando Michael le daba una azotaina o él llevaba las huellas de las manos
del hombre.

¿Quién sabía que la ropa se hizo para este tipo de cosas?

―Después de limpiar los bancos de abajo, necesito que reúnas las


toallas sucias del vestuario de los hombres, PJ. ―Jenny prácticamente
le gruñó las palabras antes de mover de un tirón su pelo sobre su
hombro y girarse sobre sus talones, caminando de regreso a su oficina.

PJ quería limpiarla... con Lysol4.

La mujer se había vuelto insoportable desde que Michael se


convirtió en su maestro. Él no había anunciado públicamente que
pertenecía a Michael, pero era más que obvio que Michael estaba
interesado en PJ y no en la Perra Mala del Este cada vez que Michael
entraba en Total Body.

Las miradas furtivas que PJ le robaba mientras el hombre


trabajaba, no habían pasado desapercibidas para Jenny. La manera en
que Michael se quedaba en el vestuario cuando PJ estaba allí no había
4
Marca de desinfectante, antibacterial.

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pasado desapercibido para Jenny. Y la manera en que Michael se
aseguraba de decirle adiós a PJ no había pasado desapercibida por la
gerente de Total Body.

Prácticamente estaba escupiendo fuego a PJ con sus ojos cada vez


que miraba en su camino. Si él no necesitara tanto su trabajo, PJ se
habría reído en su cara. En más de una ocasión Jenny había frotado en
su nariz el hecho de que ella había enganchado a más hombres que PJ,
un alarde que se lo daba.

Pero parecía que Jenny no podía aceptar la derrota cuando se


trataba de Michael Grafton. Ella estaba siendo tan malditamente hosca
últimamente que PJ estaba considerando seriamente la búsqueda de
otro tipo de trabajo. El pago del salario mínimo que ganaba no valía la
pena para soportar a esa molestia.

Sabía a ciencia cierta que estaban contratando en The Fitness


Center, y el lugar parecía que había actualizado el equipo también. Tal
vez ellos pagarían más.

PJ apartó el pensamiento por el momento. Había más apremiantes


cosas de las qué preocuparse que un jefe amargado y encontrar otro
trabajo. La cena que Michael había planeado para esta noche, y que PJ
iba a ser mostrado a los amigos de Michael y sus sumisos.

Hablando de presiones.

PJ terminó de limpiar el sudor de los bancos y otras cosas que ni


siquiera quería pensar ahora que él le pertenecía a Michael y se dirigió a
los vestuarios. Estaba casi cerca de salir, y luego la real diversión
estresante comenzaría.

82
Él sabía que esta era la oportunidad de Michael para mostrar a su
nuevo sub y las mejoras que hicieron en el último mes. Pero PJ también
sabía que Michael quería mostrarle a los otros Doms lo lejos que había
llegado como un Dom.

PJ planeaba hacer que Michael se sintiera orgulloso de él. Planeaba


hacer todo lo de la lista cuando Michael se lo exigiera. Sabía que la
noche era importante para su maestro y no había nada... PJ se detuvo en
la puerta de los vestuarios, parpadeó un par de veces sólo para
asegurarse de que estaba viendo lo que él pensó que estaba viendo.

No podía ser.

No había manera de que pudiera estar viendo esto correctamente.

Se quedó allí mientras la ira, el dolor, la humillación y la


desesperación lo llenaban. La escena frente a él era tan dolorosa que PJ
retrocedió rápidamente de la habitación. Calientes lágrimas de rabia
llenaron sus ojos mientras apoyaba la espalda contra la pared y apretaba
la mano sobre su corazón.

La escena se reproducía en su mente una y otra y otra vez, como si


la imagen quisiera torturarlo y burlarse de él y hacerle recordar cada
detalle doloroso.

Michael había estado en un completo beso apasionado con Jenny.

Jenny de todas las personas.

PJ se sentía como si no pudiera obtener suficiente oxígeno en sus


pulmones mientras sus sueños de ser propiedad de Michael se
escabullían para romperse en mil pedazos a sus pies. Sus rodillas se

83
doblaron y su corazón dolía mientras las lágrimas corrían por sus
mejillas sin control.

Una sensación de fría y oscura desesperación comenzó a


extenderse lentamente a lo largo de todo su cuerpo. Había confiado en
Michael. Finalmente entendió la cautela que había estado sintiendo
desde hace un mes. PJ ahora sabía por qué no había dado plenamente su
corazón al hombre.

Él había estado enamorado de Michael, pero había algo más


profundo que había estado conteniendo.

Ahora sabía qué era ese algo.

Empujándose lejos de la pared, la amargura y la cruda miseria lo


llenaron hasta el punto de que PJ tenía que salir de allí. No podía
soportar y esperar a ver los ojos de Jenny cuando ella saliera de los
vestuarios con una sonrisa triunfal en su rostro de cirugía plástica.

PJ salió al sol de la tarde, el resentimiento estableciéndose dentro


de él a cada paso. Él no era suficiente para el Sr. Michael Grafton.

Todo había sido una mentira.

Nada de lo que Michael le enseñó era real por más tiempo.

Ninguna de las reglas o límites de Michael se aplicaban a él ahora,


y PJ sentía esa manta de seguridad que había encontrado en los brazos
de Michael siendo arrancada de su cuerpo para ser reemplazado por un
cubo frío de hielo vertiéndose sobre su cabeza.

Debería de haber sabido que no podía alcanzar a alguien como


Michael. El hombre era rico, soltero y buscado por muchas mujeres. PJ

84
había sido testigo de unas pocas que prácticamente se habían arrojado
al todopoderoso Michael Grafton.

Pero PJ se había sentido tan poderoso cuando Michael se había


vuelto abierto sobre ellos.

Cuanto más cerca de su casa estaba PJ, más tranquilo se sentía. Él


no iba a permitir que Michael lo quebrantara. Él no iba a permitir que
Michael viera cuánto había lastimado a PJ.

No, PJ iba a enseñarle al Dom lo que era ser total y


completamente humillado. Una sonrisa irónica se formó en sus labios
cuando se dio la vuelta y se dirigió a ejecutar sus recados para la cena
de esta noche.

Una cena que el señor Dos Caras Michael Grafton no olvidaría


pronto.

85
CAPÍTULO 10
―¿Y bien? ―Jenny preguntó mientras se inclinaba hacia atrás,
lamiéndose los labios y sonriendo como si hubiera ganado algún tipo de
medalla de oro―. Dime que no preferirías mis labios a los de PJ.

Al principio, Michael había estado demasiado aturdido para


detener a Jenny de empujarlo contra la pared y pegar su lengua hacia
abajo en su maldita garganta. Él no esperaba verla en el vestuario de los
hombres. Él seguro como la mierda no había esperado que ella lo
agarrara y tratara de seducirlo.

La ira de Michael empezó a subir mientras miraba a la vil mujer, y


su temperamento se disparó a un totalmente nuevo nivel. Durante meses
Jenny había estado lanzándose a sus brazos, y él había intentado todo
lo posible para ser discreto con sus rechazos.

Ella había ido demasiado malditamente lejos esta vez. Apretó la


mandíbula mientras sus dedos se cerraron en puños. Nunca en su vida
había golpeado a una mujer, y no iba a empezar ahora. Pero vaya si
Jenny no cruzaba la línea.

―Yo sugeriría que te alejes de mí ―Michael apretó los dientes.

Los ojos de Jenny se abrieron y luego se estrecharon. ―¿Me estás


diciendo que PJ es mejor besando que yo?

―Te estoy diciendo que PJ es mejor en todo de lo que tú eres


―dijo Michael, haciendo todo lo posible por no dejar que su ira se
desbordara―. Te estoy diciendo que voy a estar hablando con el Sr.
Landow acerca de su elección en los directivos de Total Body. Y

86
definitivamente te digo que si alguna vez te acercas a mí, voy a
demandar las estrías justo al lado de tus muslos.

Jenny miró a Michael como si no pudiera creer que no estuviera


cayendo a sus pies, adorándola. Sus ojos de color marrón claro se
oscurecieron, y sus labios se retiraron en un gruñido.

Michael se echó a reír, sin verse afectado por la escena de ira de


la mujer. ―Necesitas dejar el vestuario de los hombres, Jenny.

―Bien, escoge a PJ sobre mí. Vamos a ver lo bien que funciona


para él cuando no tenga un trabajo mañana.

Michael se apartó de la pared, caminando hacia su casillero. Ya


había tenido suficiente de sus amargos comentarios y amenazas. ―Él va
a tener un trabajo, Jenny, como mi nuevo asistente personal. Estoy
bastante seguro de que la paga será diez veces mejor que la de este
lugar, y los beneficios son excepcionales. ―Él le dio un guiño, viendo que
había golpeado un nervio―. Aunque no estoy seguro de que tú próximo
trabajo sea tan satisfactorio.

―Está bien. ―Jenny levantó las manos, el miedo, finalmente,


sustituyendo su ira―. ¿Qué tal si nunca me acerco a ti otra vez, PJ
mantiene su puesto de trabajo, y esto nunca ha pasado?

Michael cogió su bolsa de su casillero, sacudiendo la cabeza


mientras salía de la habitación. ―De ninguna manera en el infierno,
Jenny. ―Dejó a Jenny allí de pie con la boca abierta y salió al gimnasio
principal, en busca de PJ.

Michael miró a su alrededor del gimnasio por PJ, pero no vio a su


sub en ningún lugar. Él le preguntó al hombre de la recepción, y el chico
le informó que PJ había terminado por el día. Michael empujó a Jenny

87
fuera de su mente mientras se dirigía hacia su coche. PJ estaba
probablemente haciendo las cosas de la lista para la cena de esta noche.

Mientras Michael condujo fuera del gimnasio, la emoción comenzó


a burbujear dentro de él. No sólo iba a mostrar a PJ a sus amigos, iba a
pedirle a PJ que se fuera a vivir con él. Era un gran compromiso, pero
Michael estaba cansado de que su sub no despertara a su lado en la
mañana.

Quería a PJ permanentemente en su vida. El hombre era todo lo


que Michael había estado buscando, y él no iba a dejar que se fuera.

También le iba a decir esta noche a PJ que lo amaba.

Michael entró en el aparcamiento subterráneo y rápidamente hizo


su camino hacia el penthouse. Tenía cosas que tener listas, juguetes que
preparar, y una escena que repasar. Sus amigos pensaban que estaban
viniendo con sus sumisos para conocer y saludar a PJ, pero Michael
también planeaba tener una escena en el salón para mostrar lo bien que
PJ había mejorado desde aquella noche en el restaurante.

Dioses, iba a amar el restregar la escena de PJ en sus rostros.

Michael tuvo el repentino impulso de frotarse las manos y reírse


con malicia. PJ había llegado tan lejos en las últimas semanas. Él lo había
hecho, también. Se sentía mucho más seguro cuando estaba en una
escena con su sumiso, o simplemente cuando estaba con PJ.

El hombre era increíble.

No sólo PJ tenía un cuerpo para morirse, sino que realmente era


una persona maravillosa. A pesar de que no venían de los mismos círculos

88
sociales, Michael había descubierto que tenían mucho más en común que
sólo sexo.

Disfrutaban de los mismos documentales y los mismos escritores


de misterio. Aunque PJ había introducido recientemente a Michael a los
romances eróticos homosexuales y estaban leyendo su camino a través
de ellos a un ritmo alarmante.

También disfrutaban de probar nuevos alimentos juntos. Michael


disfrutó especialmente la alimentación de PJ con el hombre sentado en
una almohada en sus pies o en su regazo. Era erótico como el infierno y
hacía que Michael se sintiera como si estuviera verdaderamente
proveyendo a su sub cuando alimentaba a PJ con la mano.

Los episodios malcriados de PJ habían disminuido cada vez más


mientras que Michael le daba al hombre más reglas y límites. Michael
estaba llegando a entender que PJ necesitaba la estructura de ser un
sub para sentirse seguro y cuidado. Él comparaba las reglas con amor.

Michael pensaba regalarle a PJ suficientes normas para que no


volviera a dudar de que fuera amado. Metió la mano en su bolsillo,
tocando el suave collar de cuero flexible que había encargado para PJ.
Tenía la esperanza de dárselo a su sub esta noche delante de sus
amigos. Quería que todo el mundo supiera que PJ le pertenecía.

Michael sonrió cuando escuchó la puerta abrirse y se apresuró


hacia la sala. PJ estaba cerrando la puerta cuando llegó a la habitación.
―Hola, PJ, ¿tuviste un buen día? ―Michael le preguntó mientras
alcanzaba a su sub.

―Mi día fue... interesante, maestro.

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Michael parpadeó confundido cuando PJ eludió sus brazos y caminó
a la derecha pasando de él. Michael se volvió mientras seguía a PJ con
sus ojos. Algo estaba mal. La postura de PJ era tan rígida que a Michael
le sorprendió que el hombre no se lesionara.

―¿PJ?

PJ se detuvo, pero él no se dio vuelta. ―¿Sí, maestro?

―¿Algo está mal?

―¿Qué podría estar mal, maestro? ―preguntó PJ, pero aún no se


daba la vuelta. A pesar de que PJ estaba hablando con él, Michael se
sentía como si estuviera siendo ignorado. No le gustaba eso―. Usted ha
planeado todo a la perfección, no es así.

Eso se sintió más como una afirmación que una pregunta, y Michael
no sabía por qué. Él extendió la mano y agarró el brazo de PJ, tirando de
él. ―PJ, ¿qué pasa?

―Tengo que tener todo listo para esta noche, maestro.

«La fiesta». Tal vez eso era todo. Quizás PJ estaba nervioso.
Michael sonrió mientras levantaba la barbilla de PJ con sus dedos. ―Va
a estar espectacular, PJ.

PJ finalmente levantó sus ojos para mirar a Michael, dándole una


sonrisa que hizo que Michael tragara saliva y de repente deseo tener
una bola de cristal para ver el futuro. ―Sí, estoy seguro de que el show
será espectacular.

Michael se quedó allí de pie sintiendo algo inquietante subir por su


espalda mientras observaba a PJ apartarse y caminar hacia la cocina.
Empezó a ir tras el hombre y preguntarle qué demonios estaba pasando,

90
porque algo obviamente estaba pasando, pero el timbre de la puerta
sonó.

Michael suspiró y fue a abrir la puerta. Podía atrapar a PJ más


tarde. Quizá Jenny le había estado dando mierda otra vez. Esto se veía
igual que la mujer. Ella había sido especialmente dura con PJ desde que
descubrió que él y Michael eran noticia.

―Hey, Alexander ―dijo Michael mientras abría la puerta. No se


sorprendió al ver a Jacob y su sub de pie detrás de Alexander y Dusty.
Le había informado al portero que estaba teniendo amigos para cenar y
les había dado un pase para su condominio.

Michael dio un paso atrás y permitió la entrada a sus invitados. Él


acababa de comenzar a cerrar la puerta cuando alguien la empujó.
Michael la abrió de nuevo y luego sonrió cuando vio a Taylor y Doby allí
de pie.

―Hola, entren ―dijo Michael―. Los otros acaban de llegar.

―Lo sabemos. ―Taylor se rió entre dientes mientras conducía a


Doby en el condominio―. Los vimos entrar en el ascensor, pero las
puertas se cerraron antes de que consiguiéramos pasar la seguridad.

―Ah.

Michael cerró la puerta y siguió a sus amigos a la sala de estar.


Hizo un gesto con la mano hacia los sofás de cuero negro que rodeaban
la chimenea y miró hacia las ventanas del piso hasta el techo que daban
una visión perfecta de la ciudad. Había una razón por la que pagó un
brazo y una pierna para ese piso. La vista del horizonte de la ciudad era
fantástica.

91
―¿Puedo ofrecerles algo de beber?

―Jugo para Doby ―dijo Taylor―, voy a tomar agua por ahora.

―Brian y yo tomaremos jugo ―dijo Jacob.

―Lo mismo para Dusty ―dijo Alexander―. Voy a tomar un café


con leche de soja descafeinado.

―Ya vuelvo. ―Michael se dirigió a la cocina para conseguir las


bebidas de todo el mundo, frunciendo el ceño en confusión cuando no vio
a PJ. Michael sería el primero en admitir que estaba un poco nervioso. Él
y PJ habían trabajado tan duro para llegar a donde estaban en tan sólo
unas pocas semanas. Pero lo habían hecho. PJ era el sub perfecto, y
aunque Michael no creía que él era el Dom perfecto, él estaba haciendo
lo mejor.

La pregunta era, ¿dónde diablos estaba PJ?

92
CAPÍTULO 11
PJ podía oír voces que venían de la sala de estar. Él sabía que los
huéspedes de Michael habían llegado. También sabía que se suponía que
estaba vistiéndose para que pudiera salir y montar un espectáculo para
ellos.

Él estaba haciendo tiempo.

PJ no se le ocurrió nada menos que quisiera hacer que salir y


enfrentarse a los amigos de Michael. Prefería mucho más meterse en un
agujero en alguna parte y llorar a lágrima viva hasta que su corazón ya
no doliera.

El problema era, que no era una opción. Michael le espera para


asistir a la fiesta y comportarse, y eso era lo último que PJ había
planeado hacer. Sabía que su comportamiento rompería cualquier vínculo
que tuviera con Michael. Él sabía que iba a ser expulsado a la calle como
siempre.

Pero al menos se iría con una explosión.

PJ se quedó mirando el traje de moda que Michael le había


comprado. Acarició el suave material, pensando en lo mucho que había
esperado llevarlo contra su piel. Y entonces él lo agarró, lo enrolló en
una bola, y lo tiró en el cesto de ropa sucia.

Jodido Michael, y jodido todo lo que quería.

Los guantes estaban quitados.

Él no iba a estar a la moda esta noche.

93
Él no iba a ser otro más que un completo mocoso y oró humillar a
Michael tanto como el hombre lo había humillado. Era lo menos que se
merecía el hombre por lo que le había hecho a PJ.

Todavía no podía creer que la otra persona fuera Jenny.

Follar a Jenny de todas las personas.

PJ respiró hondo y se centró en sí mismo. Él no iba a perder el


control de esta noche. Él no iba a mostrarle a Michael lo mal que lo
estaba lastimando. No, él iba a mostrarle a Michael por qué era apodado
el mocoso extremo en los clubes de cuero.

PJ se dirigió a su armario y rebuscó hasta dar con el par de


pantalones cortos de niño más puto que poseía. Eran tan apretados que
apenas podía respirar y su culo colgaba en la parte trasera, sin dejar
nada a la imaginación. También estaban tan abajo de sus caderas que su
vello púbico se enroscaba sobre la parte superior.

La camiseta de malla correspondiente era sólo el toque que


necesitaba. Metió la mano en el cajón y sacó pinzas para los pezones,
conectando uno a cada lado, dándole a la delicada cadena un rápido tirón
y sonriendo para sí. Los extremos de las abrazaderas tenían la forma de
pequeños penes erectos de color verde lima. Esto debería dar una
impresión sorprendente.

PJ sacó su ropa y luego entró en el cuarto de baño. Él aplicó


hábilmente una línea gruesa de delineador en sus ojos y luego se miró en
el espejo.

Sí, él gritaba barato y fácil.

Michael lo odiaría.

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Justo antes de que él saliera del baño, se dio la vuelta, y un
mechón de pelo le cayó sobre su frente. PJ volvió de nuevo hacia el
espejo y vio los mechones rubios caer sobre su frente, y una ira
irracional se apoderó de él.

Michael le había dicho a PJ que dejara crecer su pelo. PJ lo odiaba.


Odiaba todo lo Michael quería.

Buscó en los cajones del baño hasta que encontró justo lo que
estaba buscando. Las lágrimas corrían por su rostro cinco minutos
después, mientras miraba su pelo rapado. Estaba desigual y algunos
mechones eran más largos que otros, pero Michael no sería capaz de
agarrarlo ahora.

PJ dudaba que Michael incluso quisiera tocarlo.

Ese era el punto. Él quería hacerle daño a Michael tan malamente


como le estaba haciendo daño a PJ. No, tan mal como PJ se estaba
muriendo por dentro.

PJ secó las lágrimas de su rostro y luego salió del cuarto de baño.


Era el momento de dar un espectáculo, aunque no era el espectáculo que
Michael pretendía. PJ quería que Michael sintiera el dolor que le pesaba
tanto. Quería que Michael sufriera. Quería que Michael se diera cuenta
de que él tenía el sub perfecto en sus manos y lo había arrojado lejos.

Todo por esa perra astuta, Jenny.

PJ agarró tres almohadas de la cama y salió de la habitación. Podía


oír movimiento en la cocina y sabía que Michael estaba allí. Eso era
simplemente perfecto. Quería conseguir una ventaja sobre sus planes
antes de que Michael apareciera.

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Ignoró las suaves inhalaciones que escuchó cuando entró en la sala
de estar. Luciendo una enorme sonrisa en su rostro, lanzó las tres
almohadas a los pies de Doby, Brian, y Dusty, sonriéndoles mientras él
se tumbaba en una de las sillas. Pasó una pierna sobre su brazo,
asegurándose de que todas sus gloriosas partes estuvieran a plena vista.

―Supuse que podrían utilizar algo como esto para sentarse. ―Él
arrugó la nariz mientras sonreía―. ¿No es eso lo que todos ustedes
hacen, sentarse a los pies de sus amos?

El rostro de Doby cayó justo antes de que él lo enterrara en la


camisa de Taylor.

Dusty tropezó mientras trataba de acercarse a Alexander.

Brian se frotó los brazos hasta que Jacob lo agarró y lo atrajo


hacia sí.

Alexander, Taylor, y Jacob sólo miraron a PJ.

«Misión cumplida».
―Necesitas cuidar tu boca, PJ ―Taylor rompió.

―¿O qué? ―PJ preguntó con una sonrisa malvada mientras se


inclinaba hacia adelante. ―¿Vas a castigarme?

―PJ, es suficiente ―dijo Alexander, cortante.

―¿Sus pequeños niños juguetes saben que ustedes vinieron a jugar


conmigo y Michael? ―La sonrisa helada de PJ casi se cayó de sus labios
cuando los tres hombres gimieron. Pero él no había terminado, ni por
asomo―. ¿Saben que le enseñaron a Michael cómo castigarme?

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PJ se recostó en su silla y empezó a sacar alguna imaginaria
suciedad debajo de sus uñas. ―¿Les gustó? ―Expresiones similares de
ira y disgusto cubrieron los rostros de Alexander, Taylor, y Jacob―. A
mi sí. Es tan malo que no tomara la lección. Oh, sé que Michael lo
intenta, pero no lo tiene en él el ser un verdadero Dom. No como
ustedes tres. ―PJ miró a los tres hombres y luego a sus sumisos―. ¿Tal
vez uno de ustedes podría castigarme?

Taylor se puso de pie cuando las lágrimas comenzaron a correr por


el rostro de Doby. ―Yo estaría más que feliz de azotar tu culo, PJ.

―¡Oh bien! ―PJ dio una palmada―. Una repetición de lo de hace un


mes. De verdad sabes cómo hacer mover un látigo ―susurró mientras
pasaba sus manos por encima de su ingle. Su pene no estaba duro. Se
encontraba flácido en sus calzoncillos porque PJ odiaba cada segundo de
lo que estaba haciendo. Él no quería hacer daño a estos hombres. Él no
quería parecer una zorra total frente a ellos. Y le dolió más de lo que
quería admitir que estos tres Doms lo miraran como si fuera un pedazo
de basura para tirar.

Sin embargo, Michael tenía que pagar.

Tenía que pagar por robarle el corazón de su pecho y tirárselo en


su cara.

Oyó algo hacerse añicos en el suelo y sabía que Michael había


entrado en la habitación. PJ endureció su espalda, negándose a llorar.
Todo lo que quería hacer era correr hacia Michael y ser envuelto por
esos fuertes brazos.

Pero era realista. Sabía que Michael era un bastardo de dos caras.
No le importaba PJ. Michael no daba una mierda por él.

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―¡PJ!

Su cuerpo al instante trató de hacerlo que cayera de rodillas, pero


PJ luchó contra el impulso. Michael lo había entrenado bien. Pero el
entrenamiento había sido una mentira.

Todo sobre Michael Grafton había sido una mentira.

Y eso es lo que le dolía tan condenadamente tanto.

Pero PJ forzó el dolor abajo con una voluntad de hierro mientras


él sonrió al hombre traicionero. ―¿Sí, Michael cariño?

―¿Qué demonios... ―Las palabras se desvanecieron, la voz de


Michael se volvía más tranquila con cada palabra. El estómago de PJ se
retorció en dolorosos nudos, pero él ignoró la agonía de perder al único
hombre en el que había confiado. El único hombre al que había estado
dispuesto de entregar su sumisión.

Y el hombre que casi tuvo su corazón.

―¿No te gusta lo que he hecho? ―PJ dio una pirueta completa


mientras se daba la vuelta―. Ya que pensabas que era una prostituta.
―PJ dijo mientras sus manos se posaron en sus caderas―. Yo sólo
quería mostrarte cómo de ciertas eran tus palabras.

El gruñido empezó bajo, y luego la sala estalló en gritos de Michael


en toda regla. ―Entonces, ¿ibas a joder con cada uno de mis amigos?

PJ deslizó su dedo debajo de los pantalones cortos, sonriendo en


la dirección de Michael, pero negándose a mirar al hombre. Si miraba a
Michael, él se vendría abajo. Y PJ no le daría al hombre una pieza más
de él.

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Ya no más.

―Posiblemente.

La sala quedó en un sepulcral silencio. Un ratón meando sobre


algodón podría haber sido escuchado en el silencio ensordecedor. PJ
quería mirar, se moría de ganas por mirar, pero mantenía los ojos
apartados de Michael.

―Fuera. ―Las palabras fueron dichas tan bajo, tan duramente, que
PJ casi no las había escuchado.

―No hay problema. ―PJ susurró las palabras de enojo mientras se


dirigía hacia el dormitorio. Él podía ser expulsado, pero no iba a dejar
sus cosas atrás. Caminó por el lado opuesto del sofá, dando un gran
rodeo a Michael mientras se abría camino hacia el dormitorio.

La sala se quedó en silencio mientras PJ cerraba la puerta del


dormitorio. Las lágrimas brotaron libres tan pronto como la puerta se
cerró. Su pecho vibraba con los suaves sollozos mientras se dirigía hacia
al armario y cogía su bolsa de viaje. Él no podía vivir aquí, pero él había
traído un par de cambios de ropa con él.

Mientras vaciaba el cajón, PJ se aseguró de dejar atrás todo lo


que Michael le había comprado. No quería un solo pedazo de ropa. El
bastardo podría dárselas a otro bobo con mala suerte de ser encantado
por Michael Grafton.

Además, no quería ningún recuerdo de ese hombre. Le dolía


demasiado el recordar lo que había tenido, pero lo había perdido.

―¿Por qué lo hiciste?

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PJ se contuvo antes de saltar. Ni siquiera había oído a Michael
caminar hacia el dormitorio. Él vio a Michael por el rabillo del ojo, viendo
al hombre fuerte y poderoso apoyado en el marco de la puerta.

PJ se encogió de hombros y siguió llenando la bolsa. ―No te


preocupes, puedes mantener lo que compraste ―dijo con amargura
apretando los dientes. Ni siquiera trató de contener las lágrimas al rojo
vivo que se escapaban mientras cerraba la cremallera de la bolsa y se
dirigió hacia la puerta.

«Jodido Michael».
Cuando llegó a la puerta de la habitación, Michael le cerró el paso.
―Si vas a actuar como el mayor mocoso del mundo y luego caminar lejos
de mí, por lo menos merezco una explicación.

PJ dejó caer la bolsa, golpeando las palmas de sus manos en el


pecho de Michael. ―¡Fuera de mi camino!

Podía oír el movimiento procedente de la sala de estar, pero PJ lo


ignoró. No le importaba lo que los amigos de Michael pensaran de él. No
le importaba lo que Michael pensara de él. Lo único que quería hacer era
escapar y correr a casa donde podía acurrucarse en una bola y llorar
hasta que estuviera completamente seco.

―¡No hasta que me digas por qué, PJ!

PJ echó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un grito. Sentía toda


la angustia, el dolor, y la miseria consumirlo otra vez. Esto se filtró por
todos los poros de su cuerpo. ―¡Yo te vi! ―Él apuntó un dedo en la
dirección de Michael―. Bastardo de dos caras. ¡Te vi engañándome!

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La expresión de Michael era de genuina confusión. Oh, él era
bueno. Si PJ no hubiera visto a Michael y Jenny juntos en el vestuario,
se habría creído esa mirada. Casi lo hizo de todas formas hasta que una
imagen fresca llenó su mente.

―¿De qué estás hablando, PJ? Nunca te he engañado.

PJ gruñó cuando él agachó su cuerpo, agarrando la bolsa y la arrojó


por encima del hombro. ―Fuera de mi camino, Michael.

―¿Cómo te he engañado, PJ? ―Preguntó Michael, y esta vez PJ


escuchó la desesperación en la voz del hombre. La ira se apartó,
sustituida por el cansancio de huesos. PJ negó con la cabeza.

―Con Jenny, en el vestuario hoy. Yo los vi a los dos besándose,


Michael. No lo niegues, por favor. Todavía tengo lágrimas de dignidad
que dejar ir.

El puño de Michael golpeó la pared, haciendo que PJ saltara


mientras hacía un extraño, disgustado ruido. ―No te engañe, PJ. Ella me
tomó por sorpresa y me empujó contra la pared. Ella trató de conseguir
que confesara que era mejor besando que tú.

―¿Y? ―PJ preguntó mientras contenía la respiración.

Michael avanzó hacia él, sus labios a centímetros de los de PJ,


cuando se detuvo. ―Le dije que eras mejor en todo. También le dije que
iba a estar informando al Sr. Landow por su comportamiento
reprochable y que yo te estaba contratando como mi asistente personal
cuando Jenny dijo que iba a despedirte.

Todo el aire en los pulmones de PJ salió, dejándolo allí de pie


deseando que sólo se hubiera enfrentado a Michael en lugar de buscar

101
venganza. Dio un paso hacia atrás, apartando los ojos, necesitando más
que nunca escapar.

Todo estaba perdido con su Dom porque había tomado lo que vio en
el vestuario y corrió con eso, en lugar de cuestionar a Michael. El labio
inferior de PJ comenzó a temblar mientras él esquivaba a Michael y se
dirigía hacia la puerta del dormitorio.

―¿A dónde vas, PJ? ―exigió Michael.

―Metí la pata en todo. Te avergoncé delante de tus amigos, e hice


un completo idiota de mí mismo. Me voy por lo que no tendrás que volver
mirarme de nuevo.

PJ gritó cuando Michael lo agarró de la muñeca y le dio la vuelta,


una mirada caliente en sus ojos. ―Oh, no, PJ. No te irás lejos tan
fácilmente.

―¿No lo haré? ―PJ tragó con fuerza.

―No en tu vida, muchacho. ―Michael llevó a PJ de regresó al


dormitorio, él se dio la vuelta hasta que la espalda de PJ estuvo
presionada en el pecho de Michael. PJ se quedó sin aliento cuando
Michael cogió las esposas que colgaban del techo, ajustándolas
alrededor de sus muñecas―. Eres mío, PJ ―dijo Michael mientras se
acercaba al armario―. Yo soy tu Dom y serás castigado por lo que has
hecho no sólo a tu cabello, sino a mi maldito corazón.

―¿Tu corazón?

Michael rebuscó en el armario, acortando la distancia con un par


de cosas en sus manos. Los ojos de PJ se abrieron cuando Michael lanzó
los objetos en la cama. ―Sí, mi corazón. Verás, PJ. ―Michael comenzó a

102
decir mientras caminaba de regreso a PJ, rasgando la camisa de malla
de su cuerpo―. Esta noche había planeado pedirte que te mudaras
conmigo. ―Se agachó, y con una mano, arrancó los pantalones cortos
completamente―. Tenía planeado decirte que te amaba y luego
colocarte un collar.

―¿Lo haces?

Los ojos verde jade de Michael rompieron y crujieron con ira.


Dolor brillaba en ellos mientras miraba a PJ. ―Lo hago.

―¿Ahora? ―Preguntó PJ, con miedo de oír la respuesta. No quería


perder a Michael. Él no quería ser lanzado hacia fuera sobre su culo.
Había sido un gran malentendido, y lo único que quería hacer era
olvidarse de él.

―Ahora ―dijo Michael mientras agarraba la venda de la cama y la


colocaba alrededor de los ojos de PJ―. Ahora, voy a mostrarte lo mucho
que te amo.

PJ no estaba seguro de cómo tomar la declaración. Habló con


suavidad, pero los ojos de Michael habían sido una mezcla de dolor y
amor. Hablando acerca de confusiones.

La sala quedó a oscuras cuando Michael apretó la venda de sus


ojos. PJ colgaba en medio de la habitación, sus pies apenas tocando el
suelo. Gritó cuando el primer latigazo picó en su espalda.

―Ya no te voy a preguntar para que te mudes, PJ.

El corazón de PJ se hundió. Debería haber sabido que la grieta que


había dividido por la mitad su relación era demasiado ancha para

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arreglarla. Quería gritarle a Michael para que cambiara su mente, para
decirle a Michael que estaba arrepentido.

―Voy a exigirlo.

PJ volvió a gritar cuando el látigo cayó sobre su espalda. Las


palabras de Michael cayeron, y PJ era un desastre llorando. Estaba tan
malditamente feliz de que Michael iba a mantenerlo que su polla se lleno
al instante.

―Porque ―dijo Michael mientras que los flecos de la fusta de


suave cuero acariciaban su erección―, no puedo ver mi vida sin ti en ella,
PJ. No me puedo imaginar un día sin ti.

―¿No puedes? ―Maldita sea, PJ no podía decir una frase


completa. Michael se mantuvo atontándolo con sus discursos. El hombre
estaba diciéndole a PJ todo lo que él quería oír, y PJ era un desastre.

PJ sintió el cosquilleo de la respiración de Michael en su mejilla


mientras Michael hablaba. ―Pero serás castigado por raparte el pelo, y
por hacer proposiciones a mis amigos.

«Oh, dios». PJ recordó a los amigos de Michael. ¿Cómo iba a


enfrentarse a cualquiera de ellos o a sus sumisos ahora? Él había hecho
el ridículo total y absoluto de sí mismo.

―Pero no serás castigado por actuar.

―¿Por qué? ―La pregunta escapó de sus labios antes de que


pudiera detenerla.

―Porque, PJ, viste algo que no era lo que parecía ser. Te


lastimaste y arremetiste. ―Los labios de Michael rozaron sobre PJ tan

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suavemente que PJ pensó que se lo había imaginado―. Y por eso, yo soy
el que lo siente.

―Y-Yo te quiero, Michael. Nunca quise avergonzarte.

―Lo sé ―dijo Michael cuando su mano rozó la erección de PJ―.


Pero todavía vas a ser castigado por tu pelo.

PJ sonrió mientras la voz de Michael gruñía las palabras. ―Va a


crecer de nuevo.

Michael se echó a reír y luego se quedó en silencio cuando el látigo


cayó una vez más en la espalda de PJ. ―Hasta entonces, voy a encontrar
formas muy imaginativas para castigarte, PJ.

PJ gimió mientras Michael agarraba la polla de PJ y luego gimió


cuando sintió el anillo para el pene ser atado en su polla.

PJ estaba esperando sus castigos. Sabía que muchos de ellos iban


a estar llenos de placer. Michael era un genio cuando se trataba de
mostrarle a PJ lo mucho que había aprendido, y PJ no podía esperar.

Michael sonrió mientras caminaba a través del restaurante hacia la


mesa donde sus amigos estaban. Había pasado una semana desde el
desastre de PJ y era la primera vez que había visto a los hombres. Lo
habían dejado mientras él había estado castigando a PJ. La siguiente
semana había estado llena moviendo a PJ y consiguiendo que él se
familiarizara con su nuevo cargo como asistente de Michael.

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―Hey ―dijo mientras se sentaba―. Siento llegar tarde. PJ tenía
problemas con la máquina de fax. Él piensa que es una mala pieza de la
tecnología tratando de comerse cada fax que intenta enviar, algo acerca
de los faxes enviándolos hacia el espacio exterior.

―Te preguntaría cómo está tu pequeño mocoso, pero puedo verlo


en tu cara ―dijo Alexander―. Felicitaciones.

Michael sonrió. ―Gracias.

―Así que ―dijo Taylor―, ¿Todo está bien, entonces?

―En su mayor parte. Landow se encargó de nuestro pequeño


problema en el gimnasio cuando despidió a Jenny. Parece que ha estado
causando problemas a bastantes personas. No me sorprendería si ella
tuviera que encontrar una nueva línea de trabajo. Las palabras se están
extendiendo, y nadie va a contratarla.

―Por lo que dices, suena como una verdadera perra.

―Lo que le hizo a PJ fue la última gota. Si pensara que habría


ayudado, hubiera presentado cargos en su contra. ―Michael se echó a
reír―. Lo creas o no, PJ realmente me convenció de lo contrario.

―¿PJ? ―Taylor se burló.

―Él no quería ningún recuerdo de lo que Jenny hizo o lo que vio.


―Michael cruzó las manos y las apoyó sobre la mesa, la mirada fija en
ellos. Todavía no podía creer lo cerca que había estado de perder a la
persona más importante en su vida.

―Así que, ¿cómo van las cosas con PJ ahora?

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―Perfectas. PJ se ha trasladado a vivir conmigo y es mi sub por
veinticuatro-siete. Está teniendo un poco de problemas para adaptarse
en ser mi asistente, pero estamos teniendo cuidado de eso. ―Michael
sonrió al recordar el anillo para el pene que PJ recibió la orden de llevar
mientras estuviera en el trabajo. Si él era bueno en el trabajo, Michael
lo llevaría a casa y le premiaría. Si no lo era, Michael lo llevaría a casa y
lo torturaría en todos los sentidos sexuales que pudiera soñar.

Él tenía una gran imaginación.

―A PJ le gustaría su permiso para llevar a sus sumisos a almorzar,


sin Doms. Siente que tiene que disculparse con ellos en persona y
explicarles que él no quiso decir nada de lo que dijo. Estaba molesto, y
con razón, y él estaba usando eso para hacerme daño.

―No estoy seguro de Doby para reunirse con PJ en este momento.


―Taylor hizo una mueca―. Si menciono su nombre, Doby se enfurece.

―Brian prefiere hervirlo en un tanque de petróleo ―dijo Jacob.

―Voy a permitir que Dusty se reúna con PJ, pero insisto en que yo
esté allí ―dijo Alexander―. Dusty no utiliza a la gente como PJ, y no
estoy seguro de cómo vaya a manejar la situación.

Michael asintió. Sospechaba que esas serían las respuestas a su


pregunta. Cada uno de sus amigos eran muy celosos de sus sumisos, y
Michael no podía culparlos. Sentía lo mismo por PJ.

Pero él quería que PJ tuviera amigos, y ¿qué mejor que los subs de
sus amigos? ―Por favor, sólo piensen en ello. PJ realmente ha recorrido
un largo camino y él… ―los ojos de Michael saltaron de su cabeza cuando
oyó un carraspeo y se volvió para ver a PJ de pie vestido con un
uniforme de camarero.

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Eso no podía ser tan malo si Dusty, Doby, y Brian estaban de pie
junto a él, vestidos de la misma manera. Aparentemente PJ había
tomado el asunto en sus propias manos y arreglado con los otros
sumisos. Michael no podía haber estado más orgulloso del hombre.

La piedra de jade en el collar alrededor del cuello de PJ brilló casi


tan brillante como la sonrisa en su cara.

«Mocoso».
―Buenas noches, maestros ―dijo PJ―. ¿En qué podemos servirles
esta noche?

FIN.

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SOBRE LA AUTORA

A Lynn Hagen le encanta escribir sobre algo imperfecto, pero


adorable. Ella también ama a un héroe que puede ver más allá de todas
las asperezas para encontrar el diamante brillante de un corazón
hermoso.

La puedes encontrar en un día determinado acurrucada con su


computadora portátil y una taza de café caliente, dejando que el
siguiente conjunto de personajes cuente su historia.

Para todos los títulos de Lynn Hagen, por favor visita


www.bookstrand.com/lynn-hagen

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