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Psicología Evolutiva Adolescencia (Grassi)

1 ERA PARTE

FREUD: 3 ENSAYOS: METAMORFOSIS DE LA PUBERTAD

Con la pubertad, se producen cambios que llevan la vida sexual infantil a su conformación normal. La pulsión
sexual, ahora va a hallar su objeto. Va a ser dada una nueva meta sexual, y para alcanzarla, todas las pulsiones
parciales van a cooperar y las zonas erógenas se van a subordinar al primado de la zona genital. La nueva
meta sexual en el varón va a ser la descarga de los productos genésicos.

El primado de las zonas genitales y el placer previo


En la pubertad, los genitales externos crecen notablemente. Además, pueden ofrecer (o recibir) productos
genésicos para la gestación de un nuevo ser. Este aparato se pone en marcha mediante estímulos, se va a
provocar excitación sexual, la cual se da a conocer por signos anímicos (sentimiento de tensión) y somáticos
(alteraciones en los genitales: erección y humectación).

De las zonas erógenas parte un cierto monto de placer, a partir de él, nace un incremento de la tensión, la cual
a su vez, tiene que ofrecer la energía motriz necesaria para llevar a su término el acto sexual. El placer
máximo será el otorgado por la descarga, y con él se eliminará la tensión de la libido. Así podemos decir que
es distinto el placer provocado por la excitación de las zonas erógenas, que el provocado por el vaciamiento.
El primero es el placer previo, el segundo es el placer final, el cual es nuevo, y depende de condiciones que
solo se pueden percibir desde la pubertad.

El problema de la excitación sexual


Normalmente sólo la descarga de las sustancias sexuales pone fin a la excitación sexual. Cuando la reserva de
semen está vacía es imposible la ejecución del acto sexual, además, fracasa también la estimulabilidad de las
zonas erógenas. La acumulación de estas sustancias es lo que crea y sostiene a la tensión sexual; esto se debe
tal vez a la presión que estos productos ejercen sobre la pared de sus receptáculos.

La teoría de la libido
La libido tiene un carácter cualitativo y cuantitativo. La excitación sexual puede ser brindada por todos los
órganos del cuerpo. La libido narcisista o yoica se aparece como el reservorio desde el cual son emitidas las
investiduras de objeto. Sólo se vuelve accesible al estudio cuando ha ubicado su investidura en objetos
sexuales. Podemos reconocer además que esta libido de objeto va a tener como destino quitarse de los
mismos, mantenerse fluctuante en particulares estados de tensión y luego volver a ser recogida en el interior
del yo, con lo cual se convierte nuevamente en libido yoica (o libido narcisista).

Diferenciación entre el hombre y la mujer


Con la pubertad se establece la separación tajante entre lo masculino y lo femenino.
En la niñez, la zona erógena de la niña se sitúa en el clítoris. Las descargas espontáneas del estado de
excitación sexual se exteriorizan en contracciones del clítoris. La pubertad produce en la muchacha una nueva
represión, que afecta a la sexualidad del clítoris. Cuando por fin el acto sexual es permitido, el clítoris es
excitado y sobre él recae el papel de retransmitir esa excitación a las partes femeninas vecinas. Pero para que
suceda esto, pasó un largo lapso donde la joven se mantiene anestésica. La anestesia de las mujeres es a
menudo local, esto quiere decir, son anestésicas en la vagina, pero en modo alguno son inexcitables desde el
clítoris o aun desde otras zonas. A esta anestesia viene a sumársele ocasiones psíquicas.
La mujer ha mudado su zona rectora, mientras que el hombre la conserva desde la infancia. En este cambio
residen las principales condiciones en la mujer en ser proclive a las neurosis, especialmente, la histeria.

El hallazgo de objeto
De los primeros vínculos sexuales resta una parte que ayuda a preparar la elección de objeto, y así restaurar
aquella pérdida. A lo largo del periodo de latencia el niño aprenderá a amar a otras personas que remedien su
desvalimiento. El trato del niño con la persona que lo cuida es una fuente continua de excitación. Un exceso
de ternura de parte de los padres, puede provocar un daño porque apresura la maduración sexual. La angustia
de los niños es la expresión de su añoranza de la persona amada. El niño tan pronto como no pueda satisfacer
su libido, la muda en angustia.

La elección del objeto se consuma primero en la esfera de la representación, y es difícil que la vida sexual del
joven que madura pueda desplegarse en otro espacio de juego que el de la fantasía. A raíz de las fantasías
vuelven a emerger las inclinaciones infantiles; además se logra el desasimiento respecto de la autoridad de los
progenitores.

El primer enamoramiento es frecuente que se dirija a una persona mayor, esto sucede porque puede revivirle
al joven la imagen del padre y de la madre. El varón sobretodo, persigue la imagen mnémica de la madre. Por
otra parte, podemos ver en la adolescencia una inclinación hacia la inversión: se ven amistades apasionadas
entre personas del mismo sexo. La disposición a la perversión es originaria de la pulsión sexual, y a partir de
ella se desarrolla la conducta sexual normal. Así, a expensas de las mociones sexuales perversas y con ayuda
de la educación, se edifican en la infancia los poderes destinados a mantener la pulsión sexual dentro de
ciertas vías. Otra parte de estas mociones escapa y puede exteriorizarse como práctica sexual.

CORDIÉ: EL MALESTAR EN EL ADOLESCENTE

La crisis
Cierto equilibrio se instala tras la crisis edípica de los 6-8 años, en este momento, el niño ingresa a una etapa
de latencia, de calma. Cierta represión va a cubrir los conflictos edípicos, pero estos pueden resurgir
fuertemente en la adolescencia. Lo más problemático es el trabajo de separación con la madre: cuando el
vínculo es demasiado fuerte, el deseo de aprender se puede desvanecer (se le llama inhibición intelectual).
Para que el sujeto se amolde a su nueva condición es necesario que la problemática fálica esté instalada, y que
la primera crisis edípica se haya resuelto. El adolescente reaccionará con conductas desordenadas y
desconsideradas, no se comunicará, habrá incomprensión, etc.

Los imperativos sociales paradójicos


La sociedad hace presión para que los niños se responsabilicen desde muy pequeños, incluso la escuela
demanda decisiones que afectarán el futuro del niño. A esta exigencia, corresponde una profunda
incertidumbre. Las madres van a expresar sufrimiento al separarse de su hijo, luego van a expresar con orgullo
ver a su hijo “convertirse en hombre”. Esto comprende algunas fases:

a) Separación: los adolescentes separados de su medio habitual, comienzan a relacionarse con el resto de la
comunidad. Surgen allí diversas pruebas, siendo la más simbólica, el marcado de su pertenencia sexuada en el
cuerpo.
b) Aprendizaje: Se los inicia en algunas técnicas, cada sociedad tiene las suyas. Los rituales de pasaje tienen
un impacto muy fuerte en las sociedades tradicionales.

La sociedad occidental es proclive a borrar cada vez más la diferencia sexual, este es uno de los motivos por
los cuales el adolescente le resulta difícil encontrar modelos identitarios. Las diferencias generacionales
tienden también a confundirse. Aquí tienen que afrontar una paradoja: se les demanda asumirse maduros,
mientras que muchos adultos se identifican con ellos. Suele suceder que celos y rivalidad se trasladen ahora
sobre los hijos.

Paradojas edípicas
Los conflictos se dan fundamentalmente en una relación con las figuras parentales, pero por extensión,
también con los adultos investidos afectivamente. El adolescente impugna ciertos valores para afirmar su
personalidad; quisiera realizar esta ruptura sin perder el amor de sus padres. El conflicto puede exteriorizarse
ruidosamente: revuelta, desafío. Los padres no saben cómo conducirse. Si se muestran demasiado permisivos,
se los tachará de indiferentes, de ahí el refuerzo de la provocación.

Paradojas de la comunicación
Los adolescentes dicen de sus padres “no me comprenden”. Los padres reprochan a sus hijos no confiar más
en ellos. El padre idealizado ha caído del pedestal, y el muchacho discute por el poder. El adolescente necesita
un adulto capaz de soportar el choque, donde encuentre rasgos con los que se va a identificar o no.
Puede vivirse un enfrentamiento real con agresión y rebeldía pero también puede ser interiorizado y hallar su
expresión en un síntoma neurótico.

En cuanto a la niña, va a provocar al padre en sentido de la seducción o la agresión (temiendo al mismo


tiempo que suceda). El padre tiene como tarea significar de nuevo la prohibición del incesto. Muchos padres
pueden ponerse celosos o agresivos ante la naciente femineidad de sus hijas. En cuanto al niño, la madre es
mirada como una mujer deseable. Cualquier demostración de cariño muy enfática se vuelve peligrosa. El
adolescente necesita sentir cerca de adultos pero no intrusivos. Lo que los adolescentes esperan de los adultos
es que los escuchen y respeten en sus decisiones. Que no los juzguen, que les den confianza.

Paradojas puberales: el cuerpo


Estos cambios toman al sujeto por sorpresa y lo obligan a definirse sexualmente. La metamorfosis en algunos
casos puede efectuarse con alegría y encanto. El adolescente en sus contradicciones puede pasar de un
extremo al otro, explicándose así conductas desordenadas. Se va a complacer de descalificar al otro sexo.
La pulsión sexual puede tomar al sujeto por sorpresa y así causar una intensa angustia, casi siempre asociada
con la idea de la suciedad y la culpa. Para defenderse, utilizará maniobras de la represión: la religión,
conductas alimentarias, etc. La sobreinvestidura de la actividad intelectual puede ser una defensa contra la
emergencia pulsional.
En todas estas modalidades encontramos un denominador común: el adolescente busca conquistar su
autonomía, construir su libertad. La investidura excesiva de un nuevo amor es temida porque teme volver a
exponerse a una dependencia afectiva.

Manifestaciones de la crisis

1) Depresión: Va desde la taciturnidad, del sentimiento de tedio, asco por la vida, y puede culminar en
una tentativa de suicidio. Suele ocultarse tras quejas somáticas (dificultades escolares, enojos,
inestabilidad). El adolescente no va a expresar directamente su desasosiego, le faltan palabras, no
conoce el sentido de su malestar. Es importante responder a esta queja.
Las tentativas de suicidio son frecuentes. Cuando tratan de explicar su acción mencionan angustia
respecto a un cuerpo vivido como extraño. Dicen “quiero matar mi cuerpo” y no “quiero matarme”.
Aparece como un deseo de ruptura más que como una búsqueda de muerte. Ciertas tentativas parecen
tener para ellos un efecto liberador (en estos casos generalmente no hay patología grave), pero es
preciso que pueda hablar de su acto inmediatamente.
2) Consumo de drogas: Muchos toman drogas suaves en forma intermitente para apaciguar tensiones
internas y dar un “plus” de sociabilidad. El paso a las drogas duras es una renuncia a luchar por la
vida, un desasosiego insuperable, y suele marcar la entrada en una psicosis.
3) Conductas de riesgo: Por ejemplo, relaciones sexuales no protegidas, desafío a la muerte. Salir
vencedor en este enfrentamiento da derecho a vivir y refuerza al narcisismo.
4) Violencia: Puede ser física o verbal y va a envenenar la vida escolar y familiar. Cuando el adulto
siente la agresión como personal va a recurrir también a la violencia y se va a generar un
enfrentamiento en el que cada uno intenta dominar al otro. Ambos se colocan en un pie de igualdad y
la relación pedagógica se desvirtúa, no se puede hablar de autoridad.
5) Crisis existencial: El joven vive en una situación de urgencia. Quiere hallar una nueva manera de ser
sin separarse del que fue hasta entonces. Si no puede encontrar su base, buscará escapatorias como
drogas, riesgos, etc. Hay algunos que viven este periodo con alegría, para ellos la ruptura y los
cambios se cumplen a partir de bases sólidas. Será un sujeto bien constituido.
6) Actuar: El joven padece las transformaciones de su cuerpo como una ardorosa excitación sexual.
Puede mitigar esto a través de la acción, lo cual implica una actividad física carente de significación
personal. En el pasaje al acto el sujeto siempre quiere decir algo. La acción esta representada por
actividades deportivas por ejemplo, las cuales son fuente de intenso placer y aplacan la tensión.
El pasaje al acto es una actitud impulsiva con agresión sobre el propio cuerpo o sobre el de otro: se
lastiman con hojas de afeitar por ejemplo. Esa herida los calma, sobretodo a las mujeres. El pasaje al
acto sea cual fuere es un medio para anular la castración.

La ruptura escolar
La falta de interés en los estudios puede desembocar en un fracaso real. Preso del malestar, el joven suele
descuidar el trabajo intelectual. Absorbido por sus transformaciones corporales, amores y conflictos, las
enseñanzas pueden parecerle insignificantes. Han surgido nuevos intereses: grupos musicales, vestimenta, etc.
El deseo de saber, las ganas de aprender, implican el renunciamiento a la satisfacción inmediata, la meta
pulsional se desplaza: se sublima. Este proceso puede verse impedido por una falla simbólica en la
estructuración del sujeto. Una vez pasada la crisis, el joven recupera el equilibrio.

- Descompensación psicótica: Puede existir sin que se note. Lo que hace ver es una construcción yoica que
pueda ser una copia exacta del modelo parental. Cuando se derrumban las identificaciones imaginarias de la
infancia, el sujeto puede estar ausente, ahí sobreviene la angustia, la despersonalización y el hundimiento
psíquico.
- El fracaso-síntoma en la adolescencia: el fracaso es debido a una inhibición neurótica que llamamos
fracaso-síntoma. El síntoma es una formación del ICC, la expresión de un conflicto psíquico que el sujeto
ignora (la inhibición intelectual es una de sus formas). Freud indica 3 causas de la inhibición: evitar el
conflicto con el ello (las pulsiones), el auto castigo (superyó) y la patología de duelo. En los adolescentes
predominan los conflictos superyoicos. La inhibición del adolescente está ligada a la problemática fálica y a la
manera en que el sujeto va a abordar las identificaciones. El éxito escolar puede ser interceptado por una
culpabilidad edípica insuperable. La rivalidad edifica y la competencia con el padre pueden volverse
inhibitorias.
Ciertos padres depositan en el éxito de sus hijos la esperanza en una revancha sobre el fracaso de sus propias
vidas. Puede provocar esto en el joven una ruptura y desinterés total por el estudio. Esto sucede por que una
satisfacción muy grande dada al genitor puede cobrar el sentido de incesto.
- El desafío: Puede parecerse a un pasaje al acto. Se trata generalmente de agresiones físicas o verbales, falta
de respeto, groserías, etc. Los docentes rara vez encuentran forma de ponerles cato y quedan sumamente
afectados. En ciertos ámbitos los adolescentes no conocen las reglas del saber vivir, las reglas de la vida en
sociedad le son extrañas. Entonces la represión les parece injusta, y responden aumentando agresividad.
- La transferencia: es la reactualización de un vínculo inscripto en lo ICC. Es un desplazamiento de un lazo
afectivo y sustitución de una persona por otra. Algo de la relación padre-hijo va a repetirse. El adolescente
desplazará sobre la figura del docente algo de su problemática edípica; su ambivalencia se trasladará a
profesores.

El papel de los adultos en la crisis de la adolescencia

1) Padres: la sexualidad naciente de los chicos crea una especie de despertar en los padres, a los que
suceden en ocasiones relaciones extraconyugales con partenaires más jóvenes. Ciertas madres se
sienten frustradas y se deprimen ante lo que viven como un abandono. Los abuelos toman partido, y
los padres se ven tironeados en su posición. Con los abuelos surge una tierna complicidad que resulta
positiva para la resolución de la crisis. Las manifestaciones sintomáticas actúan como reveladoras de
la posición ICC.
2) Docentes: deben afrontar la crisis de sus hijos y la de sus alumnos. Es importante esta figura para el
joven porque se apoya en ella para emanciparse, también como modelo identificatorio. Su influencia
se manifiesta en la manera de transmitir su saber, pero también en sus cualidades personales.
3) Otros: el médico por ejemplo.

DOLTO: EL CONCEPTO DE LA ADOLESCENCIA

La adolescencia es una fase de mutación. Los padres van a dejar de ser su valor de referencia. El joven va a
ser vulnerable a las observaciones de otros adultos que tienen papel de mandar a los jóvenes. En esta etapa de
“mutación” se produce la fragilidad del bebé que nace, todos los juicios surten efecto. El papel de las personas
ajenas a la familia es muy importante.
Se hace analogía con el estado de inopia, la época donde las langostas pierden su concha y se ocultan, y si
reciben golpes quedan heridos para siempre. En este momento de extrema fragilidad los jóvenes se van a
defender mediante depresión o un estado de negativismo que agrava aún más su debilidad. En estas crisis se
va a oponer a todas las leyes, porque le parece que alguien que representa la ley no le permitía ser ni vivir.

La sexualidad podría ser un recurso para ellos. Aún no tienen vida sexual sino es a través de la imaginación: la
masturbación. Los muchachos están decididos a excitar la zona que les dará fuerzas y valor, y de ese modo la
masturbación que puede ser remedio de su depresión, se vuelve una trampa. Trampa porque así se descargan
nerviosamente y tienen mayor dificultad para afrontar la realidad.

Cuando un joven comienza a tener ideas propias, algunos lo desalientan cuando deberían darle una palabra.
Puede ser que el padre no quiera que su hijo empiece a ser escuchado, porque así perdería su supremacía. No
quieren que al muchacho se le preste la misma atención que a ellos. En este momento los chicos tienen la
necesidad se ser fortalecidos, aquí cumplen un papel importante los educadores, los cuales van a pedir la voz
al niño, buscando su opinión. Se trata de una edad frágil pero maravillosa porque ellos ven todo lo positivo
que se hace, aunque no lo manifiesten, esta persona se convierte e muy importante para ellos.

La época difícil es el momento de la preparación para la primera experiencia amorosa. El joven siente que hay
en ello un riesgo, lo desea y lo teme al mismo tiempo. El riesgo es experimentado como la muerte de la
infancia.

El hecho trascendental es la posibilidad de disociar la vida imaginaria de la realidad, en relación con la


situación edípica. A los 11 años se manifiestan los primeros indicios de una sexualidad que se anuncia con un
componente imaginario: esto corresponde en el muchacho a las primeras emisiones involuntarias de esperma,
y en las mujeres a las primeras reglas. Estallará a esta edad el problema latente: es su segunda vida imaginaria,
y siguen teniendo a los padres como referencia. Van a contar con la familia como un valor-refugio pero ya no
necesitará de sus modelos. Pondrá su empeño en triunfar socialmente, le atraerán bandas de jóvenes más
grandes que el.

Un individuo joven va a salir de la adolescencia cuando la angustia de sus padres no le produce ningún efecto
inhibidor. Los hijos han alcanzado el estado adulto cuando son capaces de liberarse de la influencia paterna.
En nuestra época la edad adulta está relacionada con la independencia económica. Dejar de recibir dinero de
los padres no resuelve el problema, si lo sigue recibiendo igualmente de otro adulto. Esto va a culpabilizar
mucho más, ya que esta donación no será devuelta. La fidelidad hacia esta persona externa a la familia que
nos subvenciona es mucho mayor, naturalmente, a la familia se le es infiel, esa es la ley.

RASSIAL: LOS PADRES DEL ADOLESCENTE

Hay una diferencia de valor entre el vínculo paterno y materno: el vínculo de la madre con el hijo es primero
real, mientras que el vínculo con el padre es primero simbólico. Aún así, el adolescente tendrá a menudo
tendencia a evocar a los padres como un todo.

La adolescencia de los hijos será también crisis para la organización familiar, obligando a los padres a
reinventar sus lugares. Los padres deben efectuar también un trabajo de duelo. Psíquicamente, los padres
están divididos entre los padres de la realidad (CC) y los fantaseados (ICC) que han permitido la
estructuración psíquica del sujeto. El adolescente se ve confrontado a la separación entre la realidad de sus
padres, que él comienza a percibir como sujetos cualquiera, y los padres idealizados en la infancia. Los
padres, a causa de que su hijo proyecta en ellos, son conducidos a interrogar a sus propios padres fantaseados,
a cuestionar la idea misma de lo que es ser padre.

Lo que son los padres para el adolescente


El primer efecto de la pubertad es que el cuerpo del niño se transforma en un cuerpo de adulto. Los signos
secundarios (cambio de voz, pilosidad, senos, etc.) son tanto o más importantes que la madurez de los órganos
genitales. El adolescente debe efectuar un trabajo de apropiación de la imagen de ese cuerpo. En algunos
casos, “convertirse en más grande que los padres” tiene un efecto catastrófico.

En un primer momento la pubertad puede ser vivida como una falta, cuyos signos serían las primeras reglas y
las poluciones nocturnas espontáneas. Además, será vivida como una competencia con los padres: cuando el
adolescente se apropia de los atributos de un adulto, sus padres ya no ocupan ese lugar de autoridad. Por otra
parte, al darse cuenta que sus padres están hechos “de lo mismo que ellos”, los sacan de su lugar privilegiado,
lo cual tendrá 2 consecuencias: modificará la relación misma (alcance y estilo de sus demandas, quejas, etc.) y
además volverán a plantear la cuestión de otro como referente último, que esta vez sea infalible y pueda
garantizar al adolescente su identidad; lo que implicará la búsqueda de una religiosidad, un nuevo amor, etc.

Otra consecuencia del adolescente es que da cuenta que puede convertirse en padre o madre. Van a descubrir
que la cadena genealógica puede continuarse después de él, y con ello descubre una nueva responsabilidad.

Los padres van a afirmar 2 cosas sobre sus hijos: son insolentes y responden. Son insolentes en una sociedad
que no reconoce más que menores y mayores, estar en la adolescencia es en sí una insolencia. Ese malestar se
proyecta hacia el exterior (“si me siento mal, es por tu culpa”). Esta insolencia es uno de los motores mismos
de la adolescencia. En cuanto al adolescente que responde, es aquel que en lugar de obedecer, pronuncia una
palabra. Eso es insoportable porque se pone de manifiesto que hay otros discursos posibles al parental, el cual
pierde entonces su valor y se revela frágil. En ese diálogo, ambas partes se sienten desbordadas.

Van a ser características frente a los padres, 3 acciones:


- Demandar: solicitaciones repetidas para recibir de sus padres tal objeto o autorización. Lo que en
realidad busca con su demanda, es ser reconocido como legítimo. Va en sentido del trabajo de
apropiación de sí mismo y del mundo que constituye.
- Contradecir: Corresponde a su exigencia ilusoria de un discurso sin contradicción. Él va a subrayar
las contradicciones internas del discurso de los padres, lo que ellos dicen y hacen.
- Imitar: Rige las relaciones filiales. Hay una estrecha relación entre el adolescente y lo que fueron sus
padres en la adolescencia. A veces no es raro encontrar en el joven alguna huella de una depresión
antigua de la madre, por ejemplo.

Qué viven los padres del adolescente


Con frecuencia sufren. Suele pasar que han renunciado a su posición masculina y femenina en beneficio de la
posición provisoria de padres. Lo más frecuente es por suerte menos catastrófico. Los padres pierden las
referencias de su propio yo. Ese lugar protegido, el hogar familiar, se va a ver amenazado. El niño en vía de
salir del domicilio familiar va a trastornar la identificación materna: aquella de la madre “suficientemente
buena” que hablaba Winnicott, la cual permitía a su hijo la conquista de su individualidad pero bajo una cierta
protección.
Del lado del padre (en posición de fundador), el adolescente puede replicarle y reprocharle. Lo primero que
atacarán será el estatuto social. Los padres, pueden estar pasando un momento débil (menopausia en la madre
por ejemplo, y mal momento económico para el padre) lo que va a requerir que ellos comiencen un trabajo
psíquico de reconstrucción de su yo.

Los padres van a ser remitidos a su propia adolescencia. Allí pueden reencontrar sus sueños, ambiciones,
deseos. Sin embargo, interrogados desde sus funciones, no pueden dejar de verse confrontados nuevamente, a
la relación con sus propios padres; y reevalúan sus juicios hacia ellos.

La mayoría de las veces se trata de una crisis normal y estructurante para el adolescente. Va a marcar la
exigencia psíquica de experimentar su nueva existencia en el mundo. El gusto por el riesgo, sus intentos de
pasar prohibiciones, etc. son un pasaje obligado y útil hacia elecciones de vida que deben efectuar. Para los
padres, encontrar un equilibrio psíquico entre el “soltar” al hijo y al mismo tiempo no dejar de protegerlo será
el punto mas difícil.
WINNICOTT: REALIDAD Y JUEGO – CAP.11

La dinámica es el proceso de crecimiento que cada individuo hereda. Se da por sentado un ambiente
facilitador. Hay genes que van a determinar pautas pero nada se produce si no es en relación con un ambiente,
que tiene que ser lo suficientemente bueno.

¿Enfermedad o salud?
La sociedad abarca a todos sus miembros (cuando están psiquiátricamente sanos), pero la sociedad también
debe contener a aquellos que se encuentran enfermos como:
Los inmaduros (en edad), Los psicopáticos (producto final de privaciones), Los neuróticos (acosados por una
motivación y ambivalencia ICC), etc.
Winnicott estudiará la sociedad como si estuviese compuesta por personas sanas en el plano psiquiátrico. Los
individuos sanos para su realización personal, necesitan de su lealtad a una zona delimitada de la sociedad.

Tesis principal
En la teoría del cuidado del niño, la continuidad de dicho cuidado ha llegado a ser un rasgo central del
concepto de ambiente facilitador. Gracias a eso el nuevo bebé puede gozar de continuidad en la línea de su
vida. Si los hijos llegan a encontrarse a sí mismos, buscarán la totalidad: ello incluirá también agresión y
elementos destructivos.
Las recompensas que los padres obtengan vendrán en la riqueza del potencial personal de cada joven. Las
recompensas llegan de modo indirecto, por supuesto, no recibirán agradecimieno.

Muerte y asesinato
Los niños salen en forma torpe de la infancia para entrar en la nueva etapa. Se van alejando de aquella
dependencia. Todavía se puede usar a la familia, pero en otro sentido. Los mismos problemas que aparecían
en las primeras etapas, van a renacer en la pubertad. Si en la fantasía del primer crecimiento hay un contenido
de muerte, en la adolescencia será de asesinato. Crecer, significa ocupar el lugar del padre. En la fantasía ICC
el crecimiento es un acto agresivo.

Se puede observar el juego de “soy el rey del castillo”. La rebelión va a corresponder a la libertad que se le ha
otorgado al hijo. La muerte y el triunfo personal aparecen como algo del proceso de maduración y de la
adquisición de la categoría de adulto. Los padres están en condiciones de ofrecer poca ayuda, lo mejor que
pueden hacer, es sobrevivir.

Es posible que pronto un niño necesite hacerse responsable. Éste será prematuramente viejo y perderá
espontaneidad y juegos, y su alegre impulso creador. Quizá deba cuidar hermanos menores o criarlos. Caso
distinto es cuando los adultos delegan tal responsabilidad, hacer esto es una forma de traicionar a los hijos: la
rebelión ya no tiene sentido, el adolescente triunfa demasiado temprano, preso de su propia trampa. Si los
adultos abdican, el adolescente se convierte en un adulto en forma prematura por un proceso de falsa madurez.

Naturaleza de la inmadurez
Los cambios de la pubertad suceden a distintas edades. La espera supone una gran tensión, en especial a los de
desarrollo tardío. La tensión corresponde a la fantasía ICC del sexo, y a la rivalidad vinculada con la elección
del objeto sexual. El adolescente, no puede hacerse cargo aún de la responsabilidad por la crueldad y el
sufrimiento. El sentimiento de culpa es enorme. La madurez corresponde a un periodo posterior y no es
posible esperar que el adolescente vaya más allá.
Una de las cosas más estimulantes de los adolescentes es que todavía no se han hundido en la desilusión, por
ello tienen un gran idealismo. Tienen libertad de ideas y suelen actuar por impulso.

GRASSI: LO ORIGINARIO: “UN APORTE DE LA CONCEPTUALIZACIÓN…”


Representar - metabolizar
Una función fundamental que tiene el aparto psíquico es la actividad de representación. Representar es
metabolizar. Igual que en la respiración por ejemplo, el organismo incorpora elementos heterogéneos a sí, los
incorpora, los transforma a su propia estructura, a la vez que él mismo se modifica por este proceso. Además,
produce un desecho, expulsando lo que no le sirve de aquellos elementos incorporados. Lo “heterogéneo”
debe ser incorporado y transformado en una materia “homogénea”. El aparato psíquico va a tener que
metabolizar el efecto de un doble encuentro: del bebé con la madre, y de este naciente aparato psíquico con su
propia corporeidad.

Metabolizar la madre – metabolizar el hijo


En los primeros encuentros del bebé con la madre hay un predominio de los contactos cuerpo a cuerpo. Esto
es acompañado de palabras, susurros, cantos, etc. que conforman los primeros significantes. Los primeros
contactos que se dan con el cuerpo materno, en verdad lo son con los procesos psicosomáticos despertados en
ella a partir de la presencia en su psiquismo de la representación “hijo”. El encuentro del aparato psíquico
naciente, es con los procesos psicosomáticos que se han despertado en la madre a partir del estado de afecto
(presencia o ausencia) en su psiquismo de esta representación. Para el deseo materno, el naciente es un
elemento heterogéneo a sí, que tendrá que metabolizar.
El encuentro del bebé con la madre es un encuentro con los procesos psicosomáticos maternos a partir del
trabajo de metabolización. El concepto de cuerpo imaginado es el que da cuenta de cómo se inicia en la madre
este proceso representación-hijo. Ésta es un elemento a metabolizar por el niño.

Metabolizar el cuerpo propio


El otro elemento a metabolizar es el propio cuerpo, lo que se hará mediante las sensaciones corporales. Freud
intentó explicar esto por medio del término “apuntalamiento”. Planteó que la vida psíquica nace apoyada en la
satisfacción de una necesidad: el hambre. El cuerpo se va a ir erogenizando con el desarrollo de la libido, que
evoluciona lineal y mecánicamente siguiendo el ritmo de la maduración biológica de lo oral hacia lo genital.

De lo simple a la complejidad
El acto alimentario y los cuidados permite destacar recorridos que más que lineales están entrelazados,
porque:
1) Intervienen del lado del niño una multiplicidad de sentidos. Por medio de las sensaciones corporales el
naciente psiquismo va a incorporar el alimento, el pecho, la madre, en un entramado que se parece más
a una red que una línea.
2) La experiencia alimentaria y los cuidados no tiene una sola dirección, es de mutualidad, es una
experiencia envolvente.
3) Pudo investigarse la importancia que tiene la representación “cuerpo imaginado”, primeras
representaciones psíquicas del hijo en el cuerpo materno.

El principio de placer
Para el psiquismo naciente es vital el contacto sensorial con la madre. Es una información libidinal, que
muestra la presencia o ausencia del principio del placer en el encuentro del aparato psíquico naciente y el
aparato psíquico materno. La presencia/ausencia es fundamento de la puesta en marcha del proceso de
representación, esto quiere decir, que el principio de placer es una condición de inicio y ha de estar presente
en ambos cuerpos (niño-madre). Para lo originario, las primeras representaciones de lo corporal se denominan
pictogramas, que son las marcas del principio del placer en el cuerpo.

Integración psique-soma: el enraizamiento


La idea de apoyo implica que 2 entidades se contactan entre sí. Una ya constituida (el cuerpo) sirve de apoyo
para que la otra (lo psíquico) se constituya. Con el concepto de lo originario y el pictograma, ya no se
plantean dos entidades bien delimitadas. Esto propone un modelo por el cual no se podría decir que lo
psíquico se apoye en el cuerpo, esto porque:
1) Lo psíquico más que apoyado está enraizado en lo somático. No va a ser fácil la delimitación de las
2 entidades, porque las raíces (psíquicas de la subjetividad) penetran y se hunden, se expanden y
bifurcan cada vez más arraigados en el soma.
2) Diferencia soma-cuerpo. Al nacer un bebé nace un soma; éste no es aún un cuerpo. Devendrá
cuerpo libidinizado, erogenizado. No hay un cuerpo antes que se preste a lo psíquico. Se dirá que el
proceso originario es pasaje del soma al territorio, al estado de lo psíquico.
3) El proceso originario y su forma de representación (pictograma) produce un pasaje del soma al
estado de cuerpo erógeno; y así comienza la integración psicosomática. La presencia del principio
del placer es la condición para que el soma, el recién nacido, pase a otro territorio, y quede inscripto
como cuerpo erógeno.

El pictograma
La representación correspondiente al trabajo de representación de lo originario cuando está regulada por el
principio de placer es el pictograma de fusión. Fusiona:
- Lo somático y lo psíquico. su efecto es la integración psicosomática. La subjetividad es esta
integración.
- Objeto y zona. El pecho forma parte de la boca para el proceso originario, para el pictograma de
fusión la boca y el pecho están fundidas.
- Representación y afecto. Para lo originario la representación es el afecto y el afecto es la
representación. El cuerpo erógeno lleva inscriptas las marcas de su pasaje por el principio de placer.

CÓRDOVA: LA PRIMAVERA DEL SIGNIFICANTE

Lo adolescente y las figuras de la alteridad


Crecer es un proceso de subjetivación que conlleva una fantasía ICC agresiva. El significante adolescencia
connota para el mundo adulto el amenazante sentido de anunciar el advenimiento del recambio generacional.
Los adolescentes al crecer, agitan los espectros de las 3 figuras de alteridad en su versión más radical: el
extranjero, la muerte y la sexualidad.

Primavera del significante


La adolescencia es la novedad que arriba al contexto familiar y social en una oleada generacional. Los
procesos puberal y adolescente se ponen en juego en lo que se denomina el “entretiempo de la sexuación”. La
adolescencia es la urgencia de transformar y crear, es puesta en desorden del cuerpo, de la identidad infantil,
del orden familiar y la posición generacional. Se puede verificar esto también en el lenguaje: los adolescentes
desordenan el mismo, necesitan recurrir a significantes propios, a veces inéditos, para apalabrar este
acontecimiento y subjetivarlo. Debe recurrir así a su creatividad para transgredir los códigos preestablecidos.
Durante el entretiempo de sexuación se ponen de manifiesto formas de expresión grupal, que le sirven para
expresar ciertos estados emocionales. Una operación característica es la manipulación de sílabas y fonemas
que configuran metaplasmos: alteraciones de la escritura o pronunciación sin modificación de significado:
“Na, bolú”. Además, la adjudicación de nuevas significaciones a los viejos términos, la utilización de
neologismos, etc. Este será un modo de transcribir en lo simbólico la experiencia con lo real de un cuerpo
cuya imagen es alterada. El fruto de todo esto será cavado en un lugar propio en el orden simbólico, habiendo
previamente jugado con él y desafiando sus leyes. Apropiarse del lenguaje permitirá materializar sus deseos y
decir algo en nombre propio.

GRASSI: NUEVOS PARADIGMAS, NOMBRES Y ESCRITURAS

Sujeto y psicoanálisis
Desde una tópica pre-freudiana el yo piensa y no duda de su propia existencia por la conciencia del pensar. Yo
toma existencia, y en ese nivel se ubica el sujeto. Con Freud, el sujeto queda del lado del pensamiento
inconsciente. El ICC es más bien algo vivo, susceptible de desarrollo, y mantiene con el PRCC toda una serie
de relaciones. Esta idea de movilidad acompaña al concepto de sujeto. Sujeto psíquico es actividad de
intercambios entre los sistemas de la organización del aparato psíquico, pero también, intercambio con el
medio, con la cultura.

Sujeto e historización
Lacan traza diferencias entre sujeto y yo. El yo forma parte del orden imaginario, el sujeto es parte del orden
simbólico.
Aulagnier propone un modelo de aparato psíquico complejizado y otorga nuevas funciones al yo, entre las
cuales destaca la de historización. La función del yo como constructor de una historia libidinal de la que
extrae causas que le hacen parecer cohabitar el mundo exterior. Es una necesidad de su funcionamiento anclar
una historia que sustituye un tiempo vivido y perdido.
Winnicott destaca, con relación a la inmadurez adolescente, que lo único que la cura es el paso del tiempo. El
yo requiere de inscribir y dar continuidad a su existencia a través del paso del tiempo. Ahí la subjetividad
trabaja, inscribiendo tiempo e hilando entre pasado, genealogía y proyecto identificatorio.

Sujeto es función psíquica, entidad no corpórea


Según Freud, el yo deriva en última instancia de sensaciones corporales. Cabe considerarlo como la
proyección psíquica de la superficie del cuerpo. Teniendo en cuenta que el desarrollo corporal es una
transformación constante, le impone al psiquismo un trabajo. Hablar de cuerpo erógeno en psicoanálisis
implica hablar de cuerpo erógeno, del yo y de su imagen. Entonces, la función del sujeto es trabajo de
integración. Integración de:
- Un trabajo de integración psicosomática. El crecimiento corporal impone al psiquismo una ligazón
constante entre la proyección de la imagen del cuerpo, la propia mirada, las sensaciones corporales y
la mirada del otro.
- Un trabajo de integración en relación a la fantasía correlativa del crecimiento. Amor-odio por la
destructividad implica crecer.
- Un trabajo de integración del aparato en cuanto a la fantasía ICC.

El cuerpo respeta una cronología y depende del medio para que esto se posibilite y estimule. La maduración
neurológica y endocrinológica, de la motricidad, etc. requiere para su funcionamiento normal, años de
maduración. Además requieren de intercambios e intervenciones parentales. Así cuerpo erógeno y psiquismo
se van constituyendo entrelazados.

Constitución del aparato psíquico:


1) Proceso originario, que pone en marcha la actividad psíquica en relación con las primeras
inscripciones corporales (pictogramas).
2) Luego, el proceso primario con la constitución de lo ICC. Poco tiempo después se pone en
funcionamiento el proceso secundario y la constitución del yo.
3) El estadio del espejo y la constitución del yo como funciones que comienzan a instalarse entre el 8vo
mes y el 1er año de vida, y por lo cual se vuelve a pasar con las transformaciones de la pubertad.
4) El superyó con sus imperativos que son herencia del complejo de Edipo (3-4 años) hasta su
sepultamiento (7-9 años). Su revisita con el nuevo cuerpo puberal, la exploración de un período
homosexual, en adelante, ampliando diferencias genitales.
5) Las transformaciones del yo ideal en ideal del yo propias del adolescente.

Subjetividad y adolescencia
La adolescencia implica una crisis de identidad. Lo propio del sujeto en la adolescencia es crear sentidos que
enriquezcan al yo, en un juego de identificaciones-desidentificaciones. Cuando este juego es obstaculizado,
vemos el alto precio pagado.

El yo no es el sujeto, aunque se produce y anida en el yo


Producir subjetividad es la acción de dar sentido, de significar y poner una marca de origen; dar un “sentido
personal”. La subjetividad es materia psíquica viviente que se produce en el intercambio entre otros sistemas
(intrapsíquico), por el intercambio con los otros (intersubjetivo) y por el intercambio con el medio
(transubjetivo). El devenir yo es trabajo psíquico, es producción subjetiva. El yo se entiende en movimiento,
en intercambio con el ello, el mundo exterior, con los otros, con la cultura.

GRASSI: METAMORFOSIS: EL HALLAZGO DE OBJETO


Lo puberal, lo adolescente, antes del hallazgo de objeto
Se produce en la pubertad “el hallazgo de objeto” en relación con las transformaciones de la pulsión. El
hallazgo, la reunificación de las pulsiones parciales, su subordinación a la genitalidad y orientación hacia una
nueva meta (la reproducción) no acaecen automáticamente por maduración del cuerpo. Las transformaciones
de lo pregenital implican una exigencia de trabajo psíquico, y su resultado final es incierto.

Se abren con la llegada de la pubertad, a posteriori de la latencia pero antes del hallazgo de objeto, años de
turbulencias y “mas-turbaciones” que transcurren entre la sexualidad infantil y la conformación normal
definitiva, entre el despertar genital y que la pulsión devenga altruista. Son los años que Grassi llama “de
entretiempo de la sexuación”, donde se especifican los procesos y trabajos psíquicos de lo puberal-
adolescente.

Existen dos caminos para el hallazgo de objeto: el que se realiza por apuntalamiento en los modelos de la
temprana infancia, y en segundo lugar el narcisista. Todo ser humano tiene abiertos ambos caminos ante sí,
pudiendo elegir uno u otro. Grassi agrega un tercero: por alteridad del objeto, por su amenidad y extrañeza,
extraño por lo que conlleve de no conocido. Freud dice respecto a esto: “La pulsión tenía un objeto por fuera
del cuerpo propio: el pecho materno. Lo perdió sólo más tarde, justo en la época donde el niño pudo formarse
la representación global de la persona a quien le pertenecía. Después la pulsión sexual pasa a ser regularmente
autoerótica y solo luego de superado el periodo de latencia se reestablece la relación originaria. El hallazgo
entonces de objeto, es en realidad, un reencuentro”.
Hallazgo no es encuentro
El término hallazgo implica la actividad que hace aparecer un objeto mediatizado por la creatividad del sujeto,
por su captación de lo imprevisto. Hallazgo es descubrir con ingenio algo hasta entonces no conocido. Este
objeto es un hallazgo de sujeto. La actividad espontánea creativa propia del sujeto no podría estar ausente,
como tampoco la actividad intersubjetiva de mutuo intercambio con el mismo.

Hallazgo y reencuentro
El bebé se encuentra con un objeto exterior a sí, aunque él no experimente nada aún de la exterioridad. En los
comienzos, esa amenidad está al servicio del bebé y de la ilusión de objeto propio. Se reduce, sin que se
pierda, la exterioridad del objeto; y pictograma de fusión mediante, la pulsión pasa a ser regularmente
autoerótica, el objeto tomará cuerpo en el niño. Una vez que alcanza la representación del objeto por fuera de
la propia corporeidad, se producirá la elección infantil de objeto. Esto requiere de actividad agresiva por parte
del bebé, las cuales permiten diferenciar el yo de lo no-yo. Luego pasan los años y la pulsión (ahora genital)
se dirige nuevamente hacia un objeto exterior.

Cuerpo puberal
Llegada la pubertad, una vez instalada la prohibición del incesto y los diques morales, al psiquismo le urgen
trabajos específicos. El cuerpo puberal requiere de nuevas inscripciones y nuevos circuitos pulsionales. El
objeto, para terminar de constituirse como tal (exterior) requiere de tiempos y espacios donde hacerlo. Le urge
el hallazgo-creatividad-encuentro de objeto exterior a sí, que inscriba como acontecimiento que diferencie lo
que está investido por el niño y la familia de lo que deviene nuevo y que está invistiendo como obra propia.
Se reencontrarán en el objeto rasgos de aquellos bocetos de la infancia, pero hallazgo va a ser
fundamentalmente una nueva inscripción, creatividad propia. El cuerpo requiere nuevas inscripciones con el
objeto que es reinventado en la alteridad.

Paradoja y cuerpo
Los cambios corporales son posibilitados en la pubertad por nuevos fenómenos endocrinos. El sentimiento de
extrañeza que siente el adolescente ante su nuevo cuerpo, lo lleva a tratarlo como un objeto externo, extraño.
Trae resonancias en dirección de la auto destructividad y el masoquismo. El cuerpo ha sido señalado como el
lugar donde dirigir mociones pulsionales con sentimientos de odio y agresividad, lo que libera a las
representaciones psíquicas del objeto, los padres aún idealizados. Este trato paradojal del cuerpo trae procesos
de identificaciones-desidentificaciones.

Los cambios corporales toman importancia con relación al hallazgo de objeto porque las reestructuraciones
objetales y narcisistas encuentran su origen en las capas más profundas del ICC inscriptas en la máxima
proximidad de lo somático. Son los pictogramas. Por el trabajo de lo originario puberal, la pulsión busca el
objeto (complementario) inscripto en el propio cuerpo erógeno.

La elaboración psíquica de lo originario puberal transforma la búsqueda de objeto acoplado al cuerpo propio.
Trabaja el autoerotismo produciendo la excorporación del objeto. El objeto parcial-complementario se
reordena hacia el objeto exterior. Lo original puberal insiste en repetir los modelos vividos ya conocidos,
investidos a lo largo de la historia de las identificaciones corporales, incestuosas familiares. Una condición
para el hallazgo de objeto es la creación de la “especialidad exterior” al propio cuerpo, y “especialidad
extrafamiliar”.

BLEICHMAR: LA DIFICL TAREA DE SER JOVEN. SOLOR PAÍS

Toda sociedad crea significaciones específicas que estructuran las representaciones del mundo. Es inevitable
que una sociedad inestable no pueda determinar el marco representacional en el cual se inserten las
generaciones que acceden a la historia. La juventud, reducidos a la inmediatez de la búsqueda de trabajo o
universidad cada vez más costosa, nada garantiza que el tiempo permita devenir de algo que avance: hay
vacío.

El proceso de desidentificación se acelera, y los sentimientos de pérdida de referentes abarca a todos los
grupos. Y es allí donde se expresa la crisis de una cultura y la ausencia de un lugar para los jóvenes.
Conocemos los dos grandes peligros que acechan al psiquismo en situaciones como la presente: la pérdida de
investimientos ligadores al semejante, que dejan al sujeto sometido al vacío y lo sumen en la desesperanza, la
desidentificación de sus propios ideales.

CÓRDOVA: DEL PICTOGRAMA AL PENTAGRAMA

El rock expresa poéticamente las vivencias adolescentes. El rock les otorga cierta consistencia identitaria,
comienzan a crear sus propias manifestaciones artísticas colectivas. Lo puberal somete al sujeto adolescente al
ardor, es el exceso de sensualidad que se derrama creando representaciones incestuosas que dan sustento a una
intensa actividad autoerótica. Lo puberal genera el exceso de sensualidad que infiltra al adolescente, mientras
que lo adolescente enternece ese plus. Lo puberal activa el Edipo genital, lo adolescente permite su
elaboración. Lo puberal permanece cercano al yo ideal como anhelo narcisista de retorno; lo adolescente crea
las condiciones para la primacía del ideal del yo, como proyecto identificatorio.

Lo originario puberal en su expresión más tajante


Durante los procesos de la pubertad se afirma el primado de las zonas genitales, y en el varón, el ímpetu del
miembro erecto remite imperiosamente a la nueva meta sexual: penetrar una cavidad del cuerpo que excite la
zona genital. Al mismo tiempo, desde el lado psíquico, se consuma el hallazgo de objeto. Freud afirma que
solo luego del periodo de latencia, se reestablece la relación originaria. El hallazgo de objeto por eso, es
propiamente un reencuentro.

Recordaremos que lo puberal es saturación sexual genital incestuosa. Pulsa por el retorno a la unidad
narcisista originaria (puberal). Tanto el objeto como la pulsión deberían ser excorporizados. Es preciso que la
figura parental no se presente seductora, porque en este caso dificultaría el desasimiento y la exploración de
un afuera. Especialmente durante el entretiempo adolescente de la sexuación, una relación genital puede no
ser más que una experiencia narcisista de goce autoerótico vivida por dos, muy limitada al encuentro y
descarga de ambas zonas-objetos complementarios. El amor adolescente tendrá luego una función
estructurante e integradora, esencial en la subjetivación del sí mismo y del otro como alteridad.

GRASSI: LA CREACIÓN DEL CUERPO ADOLESCENTE


Con la pubertad se producen transformaciones, que serán tramitadas e integradas en el entretiempo de la
sexuación. El encuentro de la psique con el nuevo cuerpo y la genitalidad produce un trabajo de inscripción.
En cierto modo, el cuerpo infantil deviene parcialmente soma. Para adueñarse activamente de este cuerpo
ahora genital, el adolescente deberá crearlo como tal, en un trabajo de apropiación subjetiva, propiciado por el
encuentro intersubjetivo con el otro no familiar.

El nacimiento del cuerpo en los albores de lo originario


Al cuerpo psíquico-erógeno lo denominaremos corpsi. El cuerpo en sus inicios es un soma. Al soma del
infante se lo designa con un nombre, se lo sueña, se lo dota de atributos imaginarios. Luego la madre va
activando libidinalmente la superficie, sexualiza. En estos “albores de lo originario” el corpsi se va
constituyendo en un doble encuentro: con el propio cuerpo y con los procesos psicosomáticos maternos. Las
representaciones de lo originario se materializan por medio de pictogramas, que van a inscribir la zona con el
objeto complementario, ambos fusionados, unidos.
El cuerpo es inicialmente vivenciado por el infante como fragmentado. La representación narcisista unificada
del cuerpo y del yo se construirá a partir de la identificación a la imagen especular del otro en el estadio del
espejo.

El diferimiento del orgasmo genital hasta la pubertad hace del cuerpo infantil un cuerpo expuesto a goces
parciales y fragmentados. Sin embargo, la sexualidad se inicia (sexualización) describiendo singulares
trazados erógenos. Se van configurando así la superficie y límites del cuerpo erógeno.

La creación adolescente del cuerpo genital


Con la llegada de la pubertad, el cuerpo infantil se transforma en un territorio invadido y gobernado por la
sexualidad genital. El resultado de esta mutación es un cuerpo-soma, de bordes cambiantes. En este proceso
crítico existe el riesgo de ruptura del sentimiento de continuidad existencial al yo. El espejo permitirá una
nueva asunción del yo en el orden imaginario de las transformaciones operadas en el cuerpo. Llegada la
pubertad, el grupo familiar debe ceder su supremacía y dar lugar a la creación de otros grupos y otros espejos.
La función del espejo generacional va configurando una imagen reunificada del cuerpo por medio de
contactos corporales, miradas, gestos. Estos encuentros significantes con los otros tienen también la función
de posibilitar el trazado de un circuito pulsional intersubjetivo, cuyo recorrido excede el propio cuerpo y el
familiar. Este circuito va a facilitar la operación de desinvertir genitalmente el cuerpo incestuoso parental.

El cuerpo propio genital, se irá creando en la adolescencia, mediante las inscripciones e identificaciones
resultantes de los encuentros con el otro cuerpo (el nuevo) y con el cuerpo genital de los otros (en su
dimensión erótica). Hay muchas estrategias para construir la identidad adolescente en la grupalidad y que
finalmente conducen a la asunción imaginaria y simbólica del nuevo cuerpo genital.

Lenguajes y escrituras del cuerpo


Durante el entretiempo de sexuación, en el que se pone en juego la creación-apropiación del cuerpo, se
expresa de diversos modos:

1) Conversiones
- Transformaciones corporales propias de la adolescencia.
- Proceso de histerización, que crea síntomas conversivos transitorios, escenas de seducción ofrecidas
a la mirada del otro.

2) Somatizaciones
- El soma es un espacio no inscripto y por lo tanto, no representado por el psiquismo.
- El cuerpo es sede de trastornos corporales transitorios, sensaciones dolorosas, temores
hipocondríacos, etc.
- Desencadenamiento de graves trastornos corporales que dan cuenta de un proceso patológico.

Creación del cuerpo propio, alteraciones y alteridad


Experimentar la alteridad no siempre es posible y tolerable, porque en ciertos adolescentes no se ha
constituido adecuadamente tal categoría y los cambios del cuerpo genital no llegan a ser metabolizados. En
consecuencia, el yo no los incorpora. Cuando fracasan se producen importantes alteraciones, el cuerpo genital
o sectores del mismo son rechazados y mudan a la condición de cuerpo extraño.
La estrategia del sujeto adolescente frente a esas perturbaciones se verificará en intentos de atacar, suprimir o
controlar el cuerpo mediante ciertas mutilaciones, accidentes, ingesta de tóxicos.

La construcción de la categoría subjetiva y ética de la alteridad es una adquisición compleja que implica poder
sostener la condición de sujeto deseante ante otro sujeto deseante, sin que este encuentro suponga destrucción.
Convivir como otro y con el otro equivale a convivir con el “propio cuerpo” como alteridad y convivir con la
alteridad de los “otros cuerpos”.

DUEK: SALUD Y TRANSICIONALIDAD

Sobre la salud
Winnicott dice que el individuo sano es aquel que se encuentra en el momento adecuado de su desarrollo
madurativo acorde a lo que se espera de su edad.
La salud consiste en la capacidad del individuo que en un medio moderadamente adecuado y estable, puede
desarrollar un estilo personal de vivir. Salud es el psiquismo abierto a las transformaciones internas, en
interacción con el ambiente.
El individuo sano es capaz de desplegar sus potencialidades, apto de sentir la continuidad de su sentimiento de
si, alcanzar la madurez y la autonomía. La tendencia a la maduración forma parte de lo heredado, pero solo es
desplegada gracias al medio suficientemente bueno. Se relaciona la madurez con el gradual pasaje desde la
dependencia absoluta hacia el logro de la dependencia relativa y el establecimiento gradual de la
independencia. La inmadurez corresponde al estadio de la pubertad y adolescencia saludables.

Las invariables de la salud están ligadas a ciertas claves:


- La INTEGRACIÓN, la experiencia emocional inicial se presenta fragmentada. La integración se produce
por los cuidados infantiles que tienden a reunir a la persona como un todo.
- La PERSONALIZACIÓN, significa que la persona de uno se encuentra en el propio cuerpo.
- La APRECIACIÓN DEL TIEMPO Y EL ESPACIO, junto con las dos primeras tendrá como resultado la
organización del yo; el yo va a ser resultado de experiencias subjetivas del niño en relación al medio,
encarnado en primer momento por la madre.

El trauma, significa una ruptura en la continuidad de la existencia del individuo, y representa la falla materna.
Cuando el bebé es recién nacido no es capaz de adaptarse, la continuidad debe ser dada por el medio ambiente
perfecto.

El periodo que va de la pubertad a la adolescencia envuelve una fuerte amenaza para el sentimiento de
personalización y conlleva la puesta a prueba de la capacidad para sostener la continuidad del yo. Para
Winnicott un individuo sano logra identificarse con la sociedad sin que haya una pérdida demasiado grande de
sus pulsiones individuales. La salud se refiere a vida interior y exterior integradas; el proceso patológico
implica la falsa madurez. En tanto se logra la integración, se organiza el yo (self) y se comienzan a registrar
experiencias no-yo.

El pasaje del principio de placer al principio de realidad es un factor decisivo para la adquisición de la salud.
Queda precisado como el pasaje de la relación de objeto al uso del objeto. Este logro implica una fase
intermedia en la cual el niño intenta destruir el objeto. Este intento va a ubicar al mismo objeto fuera de sí y
va a adquirir entonces, el valor de uso.

La transicionalidad
El estado primitivo es anobjetal; muy progresivamente se establece la relación de objeto, con el “objeto
subjetivo”. Tal instalación, se da en el periodo de dependencia absoluta con el ambiente facilitador. Ser uno
incluye a la madre.
En la salud hay un “fenómeno de ilusión”, un momento donde el bebé crea el objeto a medida de la
satisfacción de su necesidad. Pero ese objeto debe ser presentado (objeto subjetivo). Es decir, el objeto
paradójicamente estaba ahí por la creatividad del niño. Una madre suficientemente buena está dispuesta a
recibir la excitación de su hijo. El niño acude al pecho cuando está excitado, cuando está dispuesto a alucinar
algo que puede ser atacado. Cuando cesa la satisfacción de la necesidad, cesa la existencia del objeto: el
objeto subjetivo es inestable.

La madre-objeto y la madre-ambiente proveedora aporta la adaptación del objeto a la necesidad. Esta


experiencia solo tiene lugar en el periodo de dependencia absoluta. Ella provee al bebe la capacidad de la
ilusión de que el pecho es suyo. La fantasía primaria va a ceder ante la adquisición de la realidad del objeto y
las experiencias no-yo.
En el pasaje del objeto subjetivo al objeto objetivo, la exterioridad y la interioridad se organizan y comienza a
haber un territorio que es yo y otro que es no-yo. El niño comienza a soportar la desilusión gracias a que la
madre comienza a fallar y se abre, es una zona de fenómenos transicionales.

Los fenómenos transicionales, por ejemplo, la experiencia de chuparse el pulgar, sostener y chupar la sábana,
hacer sonidos con la boca. Estas experiencias se enlazan con pensamientos o fantasías y a partir de ellas
adquiere gran importancia un objeto. Un objeto amado y atacado, que no debe cambiar, que parece tener vida
propia; luego con el tiempo es olvidado y va perdiendo significado. Es la primera posesión del niño, es el
objeto transicional.
La apertura de la zona transicional implica la pérdida de la omnipotencia. La existencia del objeto transicional
le permite tolerar mejor la desilusión.

Nadie está libre de la tensión que ocasiona relacionar la realidad interior con la exterior. El alivio lo va a
aportar una zona intermedia de experiencias (arte, religión, juegos). El trabajo del hallazgo-construcción del
objeto en la adolescencia requiere de tal capacidad de juego. Habitar esta transicionalidad posibilita habitar
psíquicamente el cuerpo que cambia. El sujeto puede metabolizar lo desconocido del propio yo. El
desasimiento de los padres se encontrará con el apuntalamiento en la adquisición del objeto transicional, que
colaborará para crear el relevo de la función materna y paterna.

SOLER: EL OTRO PORVENIR

Antes de nacer, el grupo familiar imagina y simboliza al bebé. El bebé es el soporte narcisista del grupo; y la
función de la familia es dar un lugar al nuevo integrante filiándolo a la cadena generacional, proyectándole
ideales y valores, etc.
Si el espacio intersubjetivo está regido por la violencia secundaria, el niño es candidato a ser tomado como
objeto de proyección de los otros. La subjetividad que vendrá, quedaría reducida a repetir un cuadro ya
pincelado por las generaciones anteriores. Por el contrario si la violencia primaria es la que rige el contrato,
además de ser objeto de proyecciones de figuras ya pintadas; el grupo va a transmitir también la potencialidad
vinculante inherente a todo vínculo.

El espacio intersubjetivo entre un hijo y quienes sostienen las funciones parentales puede advenir relación de
objeto o vínculo. El primero ocupa un lugar de objeto de proyecciones de los otros; mientras que el vínculo
deviene cuando aún cumpliendo el grupo con la función de transmisión, aloja a la subjetividad naciente como
un sistema abierto.

Al portar el grupo la función de la potencialidad vinculante, también transmite algo de la esencialidad del
sujeto: su falta. La transmisión de la potencialidad vinculante conlleva la transmisión esencial de la falta
inherente a todo sujeto, que habilita el movimiento deseante de búsqueda y construcción.

Para apropiarse de la potencialidad vinculante transmitida por los padres, el hijo tiene que realizar muchos
trabajos psíquicos durante la infancia y la adolescencia, para construir y conquistar las categorías de vínculo y
de alteridad. Que un sujeto construya la categoría de alteridad implica que pueda considerar al otro en su
diferencia: con un cuerpo separado y deseo diferente. Implica asumir la diferencia del otro y la propia.
La primer experiencia que tiene el infante del otro se juega en un registro pictogramático, de sensaciones
corporales. En la continuidad del vínculo de apego es imprescindible que se ponga en juego la diferencia, la
ausencia. Esto posibilita la creación de la fantasía y el deseo. Allí reside el primer registro de la alteridad, al
modo de una diferencia sensorial.

Lo extraño
La constitución de la categoría del extraño implicaría una primera simbolización de la diferencia, de la
alteridad del sujeto. Se conceptualizan 3 momentos:

1) El primer tiempo del proceso de reconocimiento de uno mismo es el de no tener rostro. La falta
implica todo el vacío de constitución.
2) El segundo tiempo es el de tener el rostro de la madre. Este momento está fundado en inclusiones
recíprocas. El sujeto es lo que percibe. No hay distancia ni diferencia entre el sujeto y el otro (la
madre).
3) El tercer tiempo se define por la percepción del rostro del otro como otro. Ya se percibe y registra la
diferencia. Esto inaugura la posibilidad de ser diferente de la madre.

Estadío del espejo


Cuando el sujeto llega a reconocerse en la imagen especular, ya porta con la experiencia de la teoría del rostro,
con la constitución de la categoría de lo extraño. Esta imagen no crea la alteridad, sino que confirma al sujeto
en su alteridad primordial. A través de ésta vuelve a convertirse en el otro que fue antes y que nunca dejó de
ser.

La alteridad del propio cuerpo en el entretiempo puberal-adolescente


El cuerpo erógeno de la infancia empieza a constituirse desde el deseo de los padres, de los otros. El trabajo
puberal-adolescente desordena lo infantil y da lugar a lo nuevo. El cuerpo sexuado interrumpe como algo
extraño. El adolescente podrá investir su cuerpo, tatuarlo, pintarlo y vivenciarlo con placer. Podrá contar con
el grupo de pares como soporte de la función del espejo: otros en quienes reconocerse e identificarse.

Cuando en la subjetividad predominan procesos de metamorfosis, se vivencia como la emergencia de algo


monstruoso. Esto daría cuenta de un fracaso en la constitución de la categoría de lo extraño. Cuando
predominan los procesos de transformación, los cambios se vivencian con inquietud y extrañeza, pero sin
perder la mismidad del sujeto.

La iniciación sexual en la adolescencia marca un antes y un después en la subjetividad. Con el otro se escribe
el cuerpo genital, donde la vivencia de satisfacción se transforma en vivencia del orgasmo, y se escribe la
alteridad del otro. Esto requiere una conquista y un pasaje donde los encuentros con el otro dejan de ser
relaciones de objeto y devienen vínculo. En un proceso saludable se construye la categoría de cuerpo sexuado
vincular cuando el encuentro intersubjetivo con el otro deviene vínculo, y esto sólo es posible si ambas
subjetividades inscriben algo de la falta que los define como sujetos.

2 DA PARTE

GUÍA QUE ACOMPAÑA LA LECTURA DE PIERA AULAGNIER – VARIOS

1) CONSTRUIRSE UN PADRE

Construcción de un pasado: trabajo de historización


El trabajo de construcción y reconstrucción del pasado resulta imprescindible para que el sujeto pueda investir
un presente, a la vez que proyectar un futuro. Contará finalmente con puntos de referencia estables para
generar un sentimiento de continuidad psicosomática. Principio de permanencia y principio de cambio
sostienen este proceso. Un concepto central es el de modificación, noción relacionada con la respuesta del
aparato psíquico a los cambios en la escena de la realidad y en su propia escena somática, se refiere al
organizador de aquellos mecanismos de aceptación o rechazo.

El principal trabajo en la adolescencia es el proceso psíquico de puesta en historia y puesta en memoria,


apelando a los registros de la infancia que aporta el “fondo de memoria”.

Genealogía, transmisión y filiación: el ascenso al árbol de los ancestros


El adolescente descubrirá que al igual que su padre, es un eslabón más de la cadena genealógica. El
adolescente dirigirá su atención a los orígenes. Los abuelos cobran mucha importancia, en tanto dan
testimonio de una historia.
El descubrimiento de estar en un lugar que precederá a una nueva generación imprime un sentimiento de
responsabilidad que los adolescentes no siempre logran sobrellevar. Para incluirse definitivamente en la
cadena, habrá que abandonar los ropajes narcisistas y asumir subjetivamente su potencialidad engendrante.

El tiempo de concluir
El final de la adolescencia puede signar el desencadenamiento de un episodio psicótico a causa de un primer
fracaso (sexual, examen, trabajo). En ese caso, no cuenta con una estructura psicosomática integrada que
sostenga ese acto de pasaje sin quiebres en su sentimiento de continuidad.

Estos procesos que denominamos “construirse un padre” conducirán a su plena inscripción en una cadena
genealógica y la apropiación definitiva de los significantes de la paternidad y maternidad. Es asumir
paulatinamente un deseo de paternidad

2) VISITANDO A PIERA AULAGNIER

El psiquismo y su complejidad
Según Piera, el aparato psíquico se constituye a partir del intercambio que el niño establece con el adulto que
lo asiste. La madre (o quien cumpla esa función), a través de un vínculo de amor y dependencia, fija las
normas de acceso al placer alrededor del cual el andamiaje psíquico comienza a desarrollarse. En la niñez y
también en la adolescencia, el aparato psíquico está en vías de constitución.

La actividad psíquica según Piera está conformada por el conjunto de tres procesos: originario, primario y
secundario. Éstos están vigentes durante toda la vida, y se distinguen por una actividad que los representa.

* Proceso originario: comienza a funcionar en el recién nacido a partir de la necesidad de la psique de


reconocer la cualidad placentera o displacentera de los estímulos. Los sentidos le van a dar al psiquismo
naciente información libidinal.
La actividad que representa este proceso es el PICTOGRAMA, que es el sello de este encuentro inaugural del
recién nacido con la madre, y el encuentro del naciente aparato con su propia corporeidad. El concepto de
pictograma implica que no hay diferenciación entre zona y objeto; si las marcas se instauran bajo el signo de
placer, zona y objeto se fusionan, boca-pecho (pictograma de fusión). Por el contrario si prevalece el
displacer, lleva a la inscripción de un pictograma de rechazo.

* Proceso primario: la actividad preponderante es la FANTASÍA. Se caracteriza por la relajación imaginaria


de deseos para evitar el sufrimiento producido por la ausencia del vínculo inicial constituyente. La separación
del mundo externo se concreta cuando la mirada y el placer de la madre se depositan en otro lugar. Así, le
impone al niño la existencia de otros espacios. Mediante la fantasía el niño se apropia de dichos espacios, los
reproduce, y considera que los posee. Este proceso comienza a funcionar a partir de la necesidad de la psique
de reconocer la extraterritorialidad del objeto.

* Proceso secundario: se caracteriza por la aproximación a acontecimientos sociales, como el contacto con
pares, escolares, etc. La actividad que caracteriza este periodo es la REPRESENTACIÓN ideica o enunciado.
Se instalan el desarrollo del lenguaje y del pensamiento.
Conceptualizaciones para una teoría de la intersubjetividad
Se piensa a la subjetividad como una integridad psicosomática contextuada en una genealogía, entendiendo al
sujeto como activo. Se reconocen 3 dimensiones: intrapsíquica (conjunto de representaciones icc que
conforman el mundo interno del sujeto), intersubjetiva –intergeneracional (intercambio vincular que se
establece entre padres e hijos y pares), transgeneracional (lazo de unión con la cadena generacional).

El grupo familiar es una instancia que provee al niño de las funciones primordiales para la constitución de
procesos psíquicos saludables. Se tiende a promover la investigación histórica familiar, entre ellos se
mencionan:

* La construcción de la escena originaria: conjunto de operaciones psíquicas que realiza el niño para poder
historizarse ligado a los padres. La escena originaria es una construcción imaginaria que realiza el niño de
modo anticipatorio, respecto de la unión entre ambos padres y de la relación de ambos con él.

* Trabajo de filiación – afiliación: un trabajo elaborativo de aquello recibido, heredado; y también un


desasimiento. El niño debe metabolizar que los padres forman parte de un grupo que los antecede, y que ese
grupo tiene una historia a la cual debe articular la suya.

* Contrato narcisista: es una operación simbólica cuya función está vinculada al encadenamiento
generacional. Se definen dos figuras: del ancestro y del sucesor. La figura de ancestro agrupa los mitos de
origen, por otro lado, el sucesor, es representado en la figura del porvenir (el hijo que advendrá). Los mitos de
origen se constituyen como anclajes, le permiten al grupo tener una coherencia, un lugar de memoria en
común. Se va a signar un contrato que garantiza que los nuevos integrantes reproduzcan mitos en común,
promoviendo la continuidad del grupo al cual pertenecen; a cambio, el grupo le otorgará un lugar en el
entramado familiar.
Al inscribirse esta categoría, el niño accede a la historicidad.

* Portavoz: Piera sitúa la figura de la madre como vocera de la genealogía, de los enunciados identificatorios.
La madre es la portavoz de las representaciones ligadas al padre, es portavoz del discurso sociocultural. Los
enunciados emitidos por la voz materna son tomados por el niño y constituyen el yo parental.

* Cuerpo imaginado o sombra hablada: son enunciados que se anticipan a la enunciación que el propio niño
hace de sí mismo. La madre inviste al niño representándolo. No hay cuerpo psíquico sin esa historia, que es su
sombra hablada. Esto nos lleva a otro concepto que Piera denomina Violencia Primaria: sería la acción
mediante la cual se instala en la psique del niño una forma de circulación y descarga del placer, motivados en
el deseo que impone la madre. Esta acción es estructurante para el devenir subjetivo del niño. La Violencia
Secundaria representaría un exceso perjudicial para el funcionamiento del yo. Este exceso si se consuma,
anula la capacidad de pensamiento autónomo del niño.

La categoría del tiempo en la adolescencia


Recibir una herencia es un punto de partida de un trabajo psíquico. Aquello que recibimos, adquiere un nuevo
sentido. Para crear un proyecto futuro es necesario anclar en el pasado infantil. Investir el pasado para
enfrentar el futuro es una tarea del yo en la adolescencia.

La creación de la propia historia implica un pasaje de firma, del yo parental (yo infantil), a la construcción de
la propia biografía. Piera conceptualiza la existencia de tareas de reorganización, trabajos de poner en
memoria y en historia el tiempo pasado. Podemos pensar la memoria como un sistema múltiple de huellas que
se reactualizan y se retraducen, un sistema afectivo libidinal. La historia y la memoria se entraman en una red
libidinal interpelando al sujeto con experiencias psíquicas y afectivas. Hay un permanente trabajo de
construcción y reconstrucción de un pasado vivido, a cargo de un “yo historiador”.

Piera postula la creación de un fondo de memoria como un conjunto de representaciones psíquicas que remite
a un memorizable afectivo de la historia infantil. El fondo de memoria, guarda aquellas experiencias valiosas,
por la intensidad afectiva que conllevan, para evitar el desinvestimiento, el olvido de las mismas. El fondo
aporta dos funciones a la historización:
* Ser garante en el registro identificatorio: referencia al sujeto al sistema de parentesco (genealogía) al cual
pertenece, garantizándole mismidad y continuidad al yo a pesar del cambio y movimiento permanente.

* Construcción del capital fantasmático: el cual está conformado por un caudal de representaciones que Piera
denomina conclusivas. Las mismas se fijan y depositan en la memoria bajo la forma de recuerdo. Los
recuerdos son las inscripciones psíquicas que se construyen a partir del encuentro con el otro.
Se define a este capital, como el conjunto de improntas afectivas, producto de las primeras experiencias a las
cuales el sujeto va a recurrir para investir lo nuevo. Es un anclaje afectivo, que posibilita la conformación del
espacio relacional; donde se ubican las elecciones de objeto por fuera del mundo familiar.

Registro identificatorio y espacio relacional se acompañan, ambos constituyen lo reprimido. La constitución


de lo reprimido, es el trabajo psíquico que define lo recordable de lo no recordable. El fondo de memoria por
otra parte, marcará lo modificable y lo no modificable en el psiquismo, a través de dos principios: de
permanencia y de cambio.

En el armado del proyecto identificatorio hay pilares fijos, sobre los cuales el yo edifica su historia,
sirviéndose de las identificaciones simbólicas, aquellas que funcionan como certezas inamovibles para la
subjetividad. Pero otra parte de la biografía es móvil, está abierta a descubrir. Los nuevos espejos están
representados por el mundo relacional del sujeto.
El yo elige un proyecto identificatorio para desplegarse en su potencialidad, y sólo puede efectuar ese trabajo
si acepta padecer activamente sus consecuencias: querer cambiar su relación con su mundo es deber
imponerse la labor de re-pensar, re-organizar, etc.

3) CONSTRUCCIÓN E HISTORIA EN EL PROCESO ADOLESCENTE

Existen en el adolescente tareas de reorganización, entre ellas se encuentra el poner en memoria y el poner en
historia el tiempo pasado. Le servirán al sujeto para el armado de su edificio identificatorio y de su espacio
relacional.
Se trata de poner en historia el tiempo de la infancia. A todo este trabajo psíquico se liga el concepto de fondo
de memoria, aquello que subsiste del tiempo pasado, las experiencias privilegiadas en función a la intensidad
del afecto que las acompañaron.
El yo será el encargado del trabajo de historización y de interpretación del proyecto identificatorio. Debe
construir una versión de su historia libidinal e identificatoria, a su vez tiene que anclar en una historia que
sustituya ese tiempo anterior a su existencia por una reconstrucción que de razón de su presente y le haga
posible pensar en un eventual futuro.

En la adolescencia tendría que producirse ese trabajo psíquico de pasaje de firma, de desasimiento del
discurso de los progenitores. Si hubiera dificultades, podría explotar una patología.

Modificación: está relacionado con la reacción del aparato psíquico ante los cambios en la escena de la
realidad y en su propia escena somática, esta reacción es un organizador de los mecanismos a los que recurre
para aceptar, rechazar o desmentir esos movimientos de lo imprevisto.

5) LA PSICOPATOLOGÍA DE PIERA AULAGNIER

Metapsicología
Considera 3 puntos de vista (desde Freud):

- Dinámico: considera los fenómenos psíquicos como sedimentos del conflicto y de la composición
de fuerzas pulsionales que ejercen un determinado empuje.
- Tópico: supone una diferenciación del aparato en cierto número de sistemas dotados de
características diferentes, y dispuestos en un determinado orden entre sí.
- Económico: lo relacionado con la hipótesis según la cual los procesos psíquicos consisten en la
circulación y distribución de una energía cuantificable, susceptible de aumento, etc.

Piera suma 3 particularidades:

- Dinámico: se centra en el conflicto Eros – Tánatos.


- Tópico: considera tres procesos psíquicos: originario, primario y secundario.
- Económico: la instancia yoica se encuentra condenada a ligar su energía al propio cuerpo, a
objetos. Espacios en los cuales el yo podrá hallar fuentes de placer o sufrimiento.

Constitución de lo reprimido
Si la constitución de lo reprimido no puede ser llevada a cabo de manera exitosa, producirá una reducción en
las elecciones de sujeto. Cuando la represión es exitosa lo que hace es preservar la posibilidad de investir
objetos y metas novedosas. Se van a reprimir los deseos eróticos hacia los objetos incestuosos, y se abrirá el
campo por fuera de lo familiar para habilitar la elección de objetos nuevos.
La represión secundaria no puede ser llevada a cabo por un sujeto en ausencia de dos aportes exteriores:
- Las interdicciones pronunciadas por la instancia parental (prohibición del incesto y del asesinato).
- Estas prohibiciones deben formar parte de lo ya reprimido en el psiquismo de los padres.

En este sentido toma suma importancia la transmisión de lo reprimido de sujeto a sujeto, a lo largo de las
generaciones. El discurso parental ejercerá una anticipación sobre lo que el niño habría de reprimir. El trabajo
de represión impuesto al hijo por los padres resguarda a éstos del retorno de lo reprimido en ellos.

El otro sin pecho


El padre como representante de lo cultural y por lo tanto de la ley universal, sería el primer representante del
discurso del conjunto en el ámbito de lo familiar. El otro sin pecho es fuente de placer y fuente de afecto.
Será a través del hijo que el padre invista al sujeto futuro que le ofrece un reaseguro en lo referente a su
función paterna y a su rol de transmisor de la ley. La hija mujer corre menos riesgo de provocar el anhelo de
odio reprimido. El padre puede sentir que a su muerte, no será la hija quien ocupará su lugar.

Del lado de lo materno


El término madre designa a un sujeto con las siguientes características:

- Una represión exitosa de su propia sexualidad infantil.


- Un sentimiento de amor hacia el niño.
- Su acuerdo esencial con lo que el discurso cultural del medio al que pertenece dice acerca de la
función materna.
- La presencia junto a ella de un padre del niño, por quien la mujer tiene sentimientos principalmente
positivos.

El concepto de potencialidad
Potencialidad remite a las posibilidades del yo de ocupar diferentes posiciones identificatorias luego que la
infancia ha terminado.

En la infancia se hace uso de una variedad de defensas, lo que Piera denomina polimorfismo defensivo. Al no
quedar fijadas, no estructuran ningún cuadro psicopatológico. Las posiciones defensivas que se instalan a
partir de la adolescencia dan como concluida la psicopatología infantil polimorfa. A la salida de la
adolescencia será donde se instale la potencialidad en el armado del funcionamiento psíquico. El aparato
“elige” una serie de defensas. El tipo de defensas hablarán de la conformación de cada psiquismo singular.
Está dentro de las tareas del yo el inventar respuestas frente a las modificaciones del entorno psíquico que lo
rodea, pero no estará en su poder el inventar defensas cuando fallan ciertas condiciones. Una de éstas es la
transmisión de lo reprimido. Las alteraciones en la transmisión de lo reprimido darán cuenta de una
potencialidad neurótica, psicótica o heteróclita:
- Neurótica: refiere a un conflicto que habla de deseo, de amor, de prohibición, de castración. Se
trata de una conflictiva que reside entre el yo y sus ideales. Puede afirmarse que se logró la
instalación de la represión secundaria.
- Psicótica: la prohibición recae sobre toda postura de deseante-pensante que no quede bajo la
protección de un poder absoluto impuesto por aquellos que han sido consignatarios de la historia
infantil del sujeto.
- Heteróclita: reúne una serie de cuadros que van desde la perversión a la somatización, teniendo
cada uno apelación a distintas defensas y por lo tanto, un distinto funcionamiento psíquico.

El pasaje de potencialidad a manifestación puede suceder como producto de un encuentro que posea un efecto
develador. Dicho acontecimiento puede resultar tanto organizador como desorganizador del funcionamiento
psíquico. Esto aludiría a una falla identificatoria que ya había tenido lugar en forma previa, y que sólo es
develada a partir del encuentro del momento presente. Encuentros significativos en lo actual pueden develar
fisuras que remiten a los cimientos de la construcción identificatoria.

DE LA GENEALOGÍA AL PROYECTO IDENTIFICATORIO – LASTRA Y SALADINO

Dentro de los paradigmas de complejidad se alude a sistemas abiertos, con capacidades de autoorganización y
en permanente intercambio con el entorno. Se considera al psiquismo un sistema abierto. El individuo se
postula activo, produciendo subjetividad. A través de la metabolización de lo azaroso en organización, el
psiquismo engendra nuevas formas por acrecentamiento de complejidad. Determinismo y azar se combinan e
interjuegan en la construcción de la subjetividad

El adolescente realizará un trabajo de investigación histórica familiar. Se requiere hacer base en la cadena
generacional. Este trabajo de historización se funda en una creación-interpretación del pasado para dirigirse
hacia el trazado del porvenir.
El grupo familiar deberá ser contextualizado en lo socio-cultural. La madre es el primer representante del otro,
el padre, en la misma escena, es el primer representante del discurso de los otros. La palabra materna y
paterna deben estar sometidas a la ley que dispone el discurso del conjunto.
Existe una porción de subjetividad que excede al individuo, que nace entrelazada con lo Inter. Y
transgeneracional.

En el decurso del tiempo: recreación del proyecto identificatorio


Planteada la subjetividad como integración psicosomática, debe tenerse en cuenta que el cuerpo erógeno será
construido en el encuentro con el otro (materno y paterno). A su vez el aparato psíquico trata de metabolizar lo
heterogéneo. El entretiempo de lo puberal-adolescente será oportunidad para producir uno de estos trabajos.
Uno de los campos donde se desplegará el desorden es el de la transmisión generacional. La subjetividad
demanda encontrar nuevos ordenamientos, las relaciones del cuerpo infantil con la propia historia. Por lo
tanto, durante el trayecto adolescente va a ser necesario producir nuevas organizaciones psíquicas que
signifiquen el crecimiento y la genitalidad.

Poner en memoria implicará anudar al sujeto a una genealogía. La memoria de la genealogía comienza a
instalarse en el pequeño cuerpo erógeno a través de pictogramas. En la adolescencia se realizará una
remodelación, un armado que tome de lo mítico familiar, y podrá en un tiempo futuro transmitir este
adolescente a sus propios hijos.

Piera define el proyecto identificatorio como los enunciados por los cuales el sujeto define su anhelo
identificatorio, su ideal, lo que se propone de sí mismo. El proyecto identificatorio remite al armado del ideal
del yo; el cual se ha constituido por identificación a los progenitores.

El discurso social conlleva modelos identificatorios relacionados con el tipo de subjetividad de una época
histórica. El adolescente interiorizará propuestas identificatorias modeladas desde los padres y desde lo
epocal. Sin embargo es fundamental subrayar la importancia de los lazos actuales, que traen aparejadas
experiencias inéditas. Del grupo de pares extraerá nuevas propuestas identificatorias.
El concepto de transmisión psíquica aparece anudado al de intersubjetividad. La continuidad psíquica de las
sucesivas generaciones impone una exigencia de trabajo. Gomel plantea 3 ejes de la transmisión:

- Desde lo simbólico, los vínculos familiares derivan de la puesta en juego del principio de
intercambio a partir del marco transcultural sostenido por reglas que atraviesan todas las culturas.
Prohibición del incesto y parricidio.
- Desde las significaciones sociales: ideologías, creencias.
- Lo no advenido al campo representacional. Constituyen el legado de una pesada herencia. Herencia
que, de persistir la no-elaboración, podrá traer efectos patológicos.

A partir del trayecto identificatorio, el ser humano se fraguará una singularidad irrepetible. La transformación
que realizará el adolescente en cuanto su proyecto identificatorio y de su ideal, se basará en la puesta en
historia de la mítica familiar, así como también tendrá que surgir ocasión para lo neo.

En los senderos de lo patológico: el tiempo congelado


La adolescencia interviene positivamente en la construcción de subjetividad pero, si los trabajos adolescentes
se ven impedidos, pueden aparecer patologías.

La familia debe abrirse. La desviación o insuficiencia del contrato narcisista es generadora de ambigüedad y
confusión entre las generaciones. El narcisismo parental encuentra refugio en el hijo, es éste quien deberá
cumplir con los deseos irrealizados de sus progenitores.
El abandono de la infancia garantiza al yo la inalienabilidad de su posición en el orden temporal y en el
sistema de parentesco. A partir de aquí el yo adolescente deberá tomar a su cargo las negociaciones con la
realidad, con los otros y con sus ideales

Herencia y transmisión se encuentran unidos. Se define como transmisión a un conjunto de operaciones


psíquicas icc que circulan de una generación a otra, marcas que tendrán que ser significadas por el sujeto. Este
trabajo de apropiación y transformación de lo heredado liga y desliga a las generaciones permitiendo la
continuidad del legado familia y cultural pero con la marca particular que el sujeto le imprima.
La transmisión de la vida psíquica entre las generaciones posibilita la conservación del capital cultural y de la
historia pero también, en algunos casos, impone al psiquismo el trabajo de tener que elaborar lo no tramitado
por generaciones anteriores. Al abordar el tema de la transmisión deberá tenerse en cuenta:
- Una vertiente saludable que refiere a una herencia positiva. Un sujeto recibe lo transmitido por el grupo
familiar y produce una elaboración singular.
- Otra vertiente patológica, que refiere a una herencia negativa, vinculada a la incorporación en
donde llegan al sujeto contenidos encriptados como resultado de lo no elaborado por generaciones
anteriores.

LA PUBERTAD ¿UN TRAUMATISMO? – ROTHER DE HORNSTEIN

La adolescencia impone a la psique un trabajo de metabolización, de renegociación y de transformación. Es


en parte a través del cuerpo como la realidad humana se aprehende. La psique y el cuerpo reaccionan ante
cualquier experiencia vivencial que modifique su estado afectivo. Marcas, huellas, inscripciones, darán forma
a un pasado. Los discursos sobre el cuerpo anunciados por la madre en un comienzo y los enunciados por el
yo del niño a posteriori van construyendo la propia historia libidinal.

La pubertad enfrenta al joven con una realidad que le impone un reordenamiento afectivo y representacional
para llevar a cabo la tarea de aceptar su nuevo cuerpo, renunciar a las satisfacciones infantiles, ir al encuentro
de nuevas investiduras objetales que le permitan acceder a nuevas posiciones identificatorias. Desde este
momento tiene que consagrarse la tarea de desasirse de sus padres.

El modelo traumático
El modelo traumático en Freud remite a una concepción económica: es traumática aquella experiencia que
aporta un montante de excitación que excede la posibilidad del psiquismo de elaborarla por los medios
habituales.

La pubertad es el traumatismo por excelencia, momento en el cual se reeditan las experiencias sexuales
infantiles que imponen un trabajo de simbolización: es el trabajo de la adolescencia. Resignifica las primeras
inscripciones de experiencias que cobran carácter de traumáticas a partir de ese momento. La cualidad de las
nuevas manifestaciones del mundo pulsional hace posible resignificar dichas experiencias anteriores en tanto
entren en una cadena asociativa para su elaboración. En caso contrario pueden producir una situación
sintomática.

La pubertad promueve un estado de ruptura de un equilibrio anterior. Obliga a una autoorganización psíquica
del sistema, el que se enfrenta a varias posibilidades. Un sistema puede autoorganizarse cuando reacciona
frente a las perturbaciones imprevistas permitiendo que aparezcan nuevas propiedades. Para que una
desorganización pueda producir reorganización es preciso que la significación de las relaciones entre las
partes se transforme. La posibilidad de autoorganización del psiquismo esta dada por el hecho de poder
establecer sus propias significaciones.
Los cambios corporales de la pubertad amenazan con desbordar la capacidad del aparato psíquico para
tramitar los conflictos. La complejización del sistema aumenta la variedad de respuestas y posibilidades ante
las exigencias del medio. La metamorfosis corporal de la pubertad obliga al encuentro del psiquismo con una
nueva representación del cuerpo. Se impone un trabajo de simbolización para acceder a ese orden libidinal e
identificatorio novedoso.
La pubertad amenaza el funcionamiento del yo al mismo tiempo que invita a la recuperación de lo histórico-
vivencial. El trabajo de la pubertad será la posibilidad de apropiarse de ese cuerpo capaz de procrear al
mismo tiempo que es una reorganización de la antigua lógica del placer, ahora bajo el dominio de la
genitalidad adquirida.

El trabajo de la adolescencia
Es la reapropiación de la historia infantil en un proyecto fundamentalmente sexual, que impone una nueva
alianza. La pubertad hace que el sujeto devenga propietario de su cuerpo. El cuerpo tiene una historia erógena,
una memoria del placer que deberá integrarse a una historia identificatoria. El trabajo de la pubertad consiste
en encontrar soluciones para asegurarse la continuidad del sentimiento de mismidad para hacer que no
induzca a una ruptura narcisista.

El cuerpo físico se construye en una relación dialéctica con la psiquis: tiene una realidad para los otros. La
posibilidad de acceder a una imagen unificada del cuerpo es la anticipación de un proyecto del yo. El acceso a
una identificación simbólica también da cuenta de un cuerpo simbólico representante del sujeto, es el que
participa de los intercambios con el mundo exterior. Este cuerpo simbólico condensa las exigencias del cuerpo
de las necesidades y del cuerpo del deseo.

El adolescente está obligado a ubicar su cuerpo en un triple registro: real, libidinal y simbólico. El sentimiento
de extrañeza que está asociado a la pubertad lleva al adolescente a tratar su cuerpo como un objeto externo a
su vida psíquica; tratado como un objeto que no se vive como parte de si mismo, y puede ser económicamente
depositario del odio. En muchos adolescentes en los que se entrevé una patología severa, ese cuerpo puede ser
maltratado. El cual sin embargo puede estar al servicio de proteger al joven de sentimientos se odio hacia la
madre o el padre. Estos sentimientos son respuesta a una falla identificatoria por parte de los padres, que tuvo
lugar en los primeros tiempos de la vida del niño. El sufrimiento que esta situación provoca evitaría
enfrentarlo con su sufrimiento que tuvo lugar en un pasado lejano y se vuelve impensable.

La reapropiación del cuerpo sexuado dependerá de la solución que el sujeto encuentre a partir del
reconocimiento de su nuevo objeto. Dependerá de la posibilidad de traducción de las representaciones
infantiles a un lenguaje de las pulsiones genitalizadas.
El aparato psíquico procesa los efectos de la pubertad de manera singular para cada sujeto. Las
modificaciones corporales no sólo afectan al cuerpo del niño, sino también sus representaciones, sus afectos,
sus emociones.
SOBRE LA TRANSMISIÓN PSÍQUICA – DUEK

El secreto necesario
Piera considera como una condición vital crear pensamientos y arrogarse el derecho a decidir cuáles de ellos
serán comunicados. Cuestión que abre la intimidad y la individualización. Freud pensó a la pulsión de saber
como aquella en la que se conjugan la pulsión de apoderamiento sublimada y la pulsión de ver. Piera sostiene
que al analizar Freud las teorías sexuales infantiles, demostró el papel decisivo que juegan las preguntas
acerca del origen de los niños, descubrimiento que lo conduce a otra: la propia posibilidad de esconder al otro
una parte de los propios pensamientos.

El derecho a mantener pensamientos secretos debe ser una conquista del yo, el resultado de una victoria de
autonomía del niño, la inevitable contradicción del deseo materno a su respecto. Lucha que se dirime en el
proceso puberal-adolescente. Ciertos pensamientos secretos tienen como único fin aportar al yo la prueba de
autonomía de los otros.

La patología del secreto


Hay secretos que afectas la identidad, el propio ser. Los secretos familiares, como episodios ocurridos en la
historia transgeneracional o en el presente de una familia, información compartida por los miembros y
silenciada, pero que puede cristalizar la historia. Algunas familias quedan estructuradas en torno a secretos
grupales, sus miembros nunca deben referirse a lo que saben, evitando así la desintegración familiar.

La existencia de secretos en toda familia se refiere a que se los excluye de la posibilidad de comentarlos y dar
nombres y evidencias. Se sabe que pasa algo, pero no se tiene la posibilidad de mencionarlo. La información
secreteada tenderá a transmitirse y retornar, produciendo efectos en el seno de la pareja o la familia.

Si el secreto contiene, a la manera del mito, un trozo de la historia, pero que debe se silenciado, su
permanencia anula la capacidad historizante del yo, que plantea el eterno retorno. Ejemplo del caso de la
familia de judíos.

HISTORIZACIÓN EN LA ADOLESCENCIA – PUGET

Ubicaré a la adolescencia como un momento de la vida que inaugura una historia basada en la puesta en
acción de un cuerpo sexuado vincular. Esta puesta en acción en realidad es el comienzo de una práctica
posible, la de una sexuación dentro de un vínculo de amor con posibilidades de procreación. Es un momento
en el que la estructura familiar se abre y deja de ser origen. La historia de la familia que penetra y moldea
nuevos vínculos.

La adolescencia debe realizar un doble trabajo de historización: el que se construye a partir de una nueva
marca que adquiere significado en la vida vincular; y otro trabajo simultáneo en el que sigue perteneciendo a
una historia de la que es portador.

El cuerpo erógeno del bebé no necesita de otro para constituirse, y en sí está completo. El cuerpo sexuado de
la adolescencia se determina con otro que es condición. En general se piensa al revés. El cuerpo adolescente
no puede ser anticipado por el encuadre familiar.

La historia del adolescente ya no pertenece a la historia familiar, sólo podrá historizar la familia a partir de los
datos aportados por el adolescente. El adolescente en su espacio Inter que sella su adolescencia, crea un
vínculo que inventa un pasado; en forma paralela se produce otra historización, la de recordar el pasado
clásico para nosotros, que es siempre ilusorio ya que no se lo recuerda como fue.
Propongo pensar en una sexuación de carácter endogámico, según la cual se intenta reproducir la sexualidad
de la estructura familiar, y por otro lado una sexuación propiamente dicha novedosa, que se inscribe en el
marco de la exogamia. Siguiendo con eso se podría pensar en un autoerotismo, y un erotismo correspondiente
a la sexuación que tiene dos vertientes: endosexuación de carácter incestuoso, cercano al deseo de los padres,
que lleva a que la elección sea coincidente con el modelo parental; y otro exoerotismo o sexuación
propiamente dicha. Al endoerotismo le corresponde por ejemplo aquellas familias que incorporan al novio de
la hija como un hijo más, y al exoerotismo aquellas familias para las cuales la pareja abre el sistema familiar
sin jamás completarlo.

La adolescencia se organiza cuando la experiencia de sexuación pasa a ser posible y se registra como un
acontecimiento que se torna origen de un proyecto. Esta nueva marca solo puede ser construida con otro en
una relación en la que la sexuación va a dar su impronta.

UN SINGULAR PLURAL. EL PSICOANÁLISIS ANTE LA PRUEBA DEL GRUPO – KÄES

Prefacio
La cuestión central consiste en comprender cómo el sujeto singular es también un sujeto cuyo icc se sostiene y
moldea en los vínculos intersubjetivos de los cuales parte. El abordaje psicoanalítico de los grupos es uno de
los medios para plantear esta cuestión.

El aparto psíquico grupal es un espacio psíquico común y compartido que se caracteriza por una tópica, una
dinámica y una economía propias. Hay una creación de entidades psíquicas que no se producen sin el
agrupamiento. Años más tarde reformuló estos enunciados, centrándose en las formas de subjetividad que en
él se generan. El problema consistiría en establecer cómo puede pensarse el concepto de grupo con la
hipótesis del icc.

Se trata de encontrar en el psicoanálisis la materia y la razón de una teoría general del grupo que pueda tener
sentido para la comprensión de la psique individual y de la psique de grupo. Expuso las características
morfológicas de la situación de grupo (pluralidad, cara a cara, interdiscursividad) para definir sus incidencias
en las transferencias, los procesos asociativos, los mecanismos de defensa y las modalidades de la
interpretación.

La concepción del sueño está estrechamente ligada al conocimiento que tenemos de la psique a partir del
dispositivo de la cura individual. Las prácticas psicoanalíticas nos llevaron a tomar en consideración otros
órdenes de determinación del sueño. Los efectos del vínculo en espacios psíquicos comunes y compartidos se
inscriben también en los espacios oníricos y en los sueños mismos, incidiendo en sus contenidos y funciones.
Supuso un espacio onírico común donde el sueño es trabajado por y en una multiplicidad de espacios,
tiempos, sentidos y voces. Introdujo la idea de que existe un segundo ombligo del sueño, un lugar de pasaje en
el cual el sueño se sumerge en el ICC de los vínculos interpsíquicos más antiguos. Esos dos ombligos se
fundan en lo desconocido.

El concepto de polifonía del sueño integra la noción de un espacio onírico plural, común y compartido, con la
de los dos ombligos del sueño. En cada sueño, restos diurnos y nocturnos de sueños propios y de sueños de
algunos otros forman su materia prima, y esta materia es polifónica. El trabajo del sueño transforma esos
restos.

Introducción
Kaes se propuso saber cómo se forma o se transforma la psique del sujeto singular a través de las diversas
modalidades de los vínculos intersubjetivos que lo preceden. Las alianzas ICC son poderosas interfaces entre
la realidad psíquica del vínculo y la de cada sujeto considerado en su singularidad.
Desde el siglo XX el trabajo psicoanalítico en grupo ha permitido caracterizar la realidad psíquica ICC propia
de conjuntos plurisubjetivos. El trabajo de Kaes consistió en intentar una articulación entre la realidad
psíquica del grupo y la del sujeto singular. El método psicoanalítico es el método de acceso a un problema
fundamental: la consistencia ICC del vínculo intersubjetivo, el funcionamiento ICC del sujeto en el vínculo y
el sujeto del CC en cuando a es sujeto del vínculo.

Los tres pilares del psiquismo


El psiquismo humano se asienta sobre: la sexualidad infantil, la palabra y los vínculos intersubjetivos. Estos
tres están en estrecha interrelación: la larga dependencia inicial del recién nacido determina su sexualidad, sus
vínculos y su acceso a la palabra y al lenguaje. La palabra y el lenguaje llegan al infans marcados por la
represión de su sexualidad infantil y por las condiciones intersubjetivas en las que su primer entorno (la
madre) se los aporta. El vínculo intersubjetivo se inscribe en la sexualidad y en la palabra y las marca con sus
efectos. Sexualidad, palabra y vínculo concurren de manera distinta a la formación del ICC y a la construcción
del yo.

Los psicoanalistas podían sentirse implicados por el trabajo psicoanalítico de grupo, por tres razones:

1) El aporte de la clínica psicoanalítica de grupo y del sujeto en el grupo al tratamiento de


sufrimientos psíquicos “inaccesibles de otro modo”. Podemos decir que hay tres grandes tipos de
deficiencias. Un primer conjunto corresponde a las deficiencias de los dispositivos intersubjetivos de
protección antiestímulo y de represión en la estructuración de los apuntalamientos de la vida pulsional.
En lugar de la formación de objetos internos estables y fiables, se desarrollan formaciones escindidas.
En la base de las conductas antisociales hay un intenso sufrimiento narcisista. Estas deficiencias afectan
las condiciones de la formación ICC y del PRCC. Un segundo conjunto está constituido por las
deficiencias en los procesos de formación de las identificaciones y de las alianzas intersubjetivas. Estas
alianzas están en posición meta con relación a las formaciones intrapsíquicas. Consisten en los pactos
que instituyen las prohibiciones capitales. Estas forman los marcos de la subjetividad, son las
condiciones del espacio en el que el yo puede advenir, aseguran la transmisión de la vida psíquica entre
las generaciones. Conducen a quienes lo sufren a deterioros sociales y psíquicos radicales. Un tercer
conjunto corresponde a las deficiencias en los procesos de transformación y mediación, los cuales son
condición para la simbolización y la alteridad, también para la capacidad de amar, trabajar, soñar. Estas
formaciones son los más amenazados por las crisis que afectan a los garantes metapsíquicos. La
principal consecuencia es el derrumbe y la desactivación del PRCC, el desmoronamiento de las
representaciones verbales, etc.

2) El concepto de intersubjetividad y la formación del sujeto en el vínculo, las alianzas ICC y los
espacios psíquicos comunes y compartidos. Entiende por intersubjetividad la experiencia y el espacio
de la realidad psíquica especificada por sus relaciones de sujetos (en cuanto son sujetos del ICC). Es lo
que comparten quienes están formados por sus sujeciones recíprocas a los mecanismos constitutivos del
ICC: las represiones y renegaciones en común, las fantasías. Piera presta preocupación en 3 nociones:
por un lado, el contrato narcisista y su función identificatoria; por el otro, la función portavoz cumplida
por la madre, finalmente, los estados de alienación y el tratamiento del deseo de autoalienación por el
colectivo. No podemos no estar en la intersubjetividad: el sujeto se manifiesta y existe tan sólo en su
relación con el otro. Consiste en el reconocimiento y la articulación de dos espacios psíquicos
parcialmente heterogéneos.

3) La superación epistemológica de la oposición entre individuo y grupo. Entre los problemas que
surgen cuando intentamos pensar en la articulación del sujeto singular con el grupo en el psicoanálisis, la
oposición entre el individuo y el grupo retorna con regularidad. Se trata de un falso problema. Constituir
al grupo como un dispositivo de trabajo psicoanalítico, pensarlo como un espacio donde el ICC produce
efectos específicos, es correr el riesgo de introducir otro paradigma. Pero tomarlo, también significa
abrir fronteras. A pesar de muchas resistencias, Freud nunca sostuvo la oposición entre individuo y
grupo. Formuló los primeros momentos de superación de esta oposición. Primero en “Psicología de las
masas”, la idea de una psique de masa. Segundo, en “Introducción al narcisismo”.

EL DISCURSO FAMILIAR COMO ESCRITURA TRANSINDIVIDUAL EN EL ANÁLISIS DE LOS


NIÑOS – GARCÍA REINOSO

La solicitud de un tratamiento psicoanalítico para un niño la realizan los padres, también ocurre con
frecuencia que son los padres quienes deciden el momento de terminar el tratamiento. La movilización que el
análisis opera en el niño pone a veces en peligro el inestable equilibrio emocional del grupo familiar.
Manonni destaca el hecho de que la madre (también el padre) expresa con su palabra la perpetuidad de su
presencia en los síntomas del hijo. De esta manera no hay corte, no existe la muerte de los progenitores. En el
síntoma del niño siempre está incluida la palabra de los padres. Una palabra que se escucha como síntoma. En
esa palabra se perpetúa la unión indisoluble entre el hijo y la madre. Manonni apunta también que los fracasos
en la cura son muchas veces presentados como hechos ineludibles.

Son los padres los que significan las primeras experiencias corporales del niño. El niño es significado desde el
deseo del otro. Winnicott hablaba de un espacio potencial creado por la madre, un lugar donde puede
comenzar a realizarse un juego, ese espacio es el discurso de la madre. Allí se admite un momento de ilusión.
Lo visto y lo oído constituyen el fantasma organizado en un juego en el que el carretel es un símbolo de la
madre y en el que el fort – da apuntan a lo perdido (la madre), recuperada en lo simbólico. Vemos como el
discurso de la madre, aparece el discurso del niño. Winnicott dice que en la zona emocional, la conducta del
ambiente es parte del desarrollo personal del individuo y por lo tanto hay que incluirla.

Diatkine escribe que la alucinación del lactante y la ilusión de los padres son los elementos constitutivos que
permiten la organización de las primeras percepciones y que éste es el punto de partida de lo que va a
constituir más tarde la realidad del niño. Freud dice que las fantasías se originan por combinación ICC de lo
vivenciado con lo oído. La formación de fantasías tiene lugar por un proceso de fusión y distorsión. Si la
intensidad de la fantasía aumenta a un punto que le permite irrumpir a la conciencia, será víctima de la
represión y surgirá un síntoma producido por la retrogresión desde la fantasía hacia los recuerdos que la
constituyen.

Garcia Reinoso dice que ha comenzado a concebir a las fantasías como escritura transindividual. Esa escritura
que el otro graba en el niño pequeño son como textos. Pero no somos dueños de esos textos, sólo se sabe de su
existencia por los síntomas intraducibles salvo que un traductor sagaz nos ayude. Esos textos provienen de
otros, son deseos de otros, donde se articulan nuestro deseos, creando a su vez, nuevos textos. No habla del
niño como un ser absolutamente pasivo, sino ubicándose en un lugar que puede ser aquel que le permiten, y
desde el cual hablará aunque no sea el que él desee.

Cuando estamos frente a un grupo familiar esos discursos que aparecen (cuando los niños juegan por ejemplo)
nos remiten a esto que se llaman textos ICC. El problema es cómo se articulan estos textos, como se
resignifican en todos y cada uno de los miembros de un grupo, y como se estructuran para obtener un sentido
individual, incluido aquel que parece como síntoma.
La relación madre-hijo necesita de un periodo narcisista donde la relación especular tenga lugar. El problema
es cómo y cuando esta relación se disuelve y qué ocurre si esa separación no tiene lugar.

En los síntomas de los hijos aparecen las palabras clausuradas de los padres. Por este motivo, se prefiere
pensar a las neurosis infantiles en términos de clausuras en el desarrollo emocional. Es posible reestructurar
situaciones familiares provocadoras de conflictos en la familia y en el niño escuchando a todos. En la cura de
un niño, y aún en el sólo diagnóstico, conocer el todo familiar es de capital importancia. Lo que se busca
conocer es ese mundo fantasmático de la familia y la cristalización del mismo en problemas afectivos sufridos
por los niños, pero también por los padres.

SE LO CONTARÁS A TUS HIJOS – GAMPEL

Los fenómenos transgeneracionales se manifiestan de múltiples maneras. La transmisión psíquica está


influenciada por fenómenos ICC, incluso imprevisibles. En cuanto al tiempo intergeneracional, inscribe en la
memoria la historia de la vida de las generaciones. Ubica al individuo frente a su propio tiempo, y también en
el tiempo de quienes lo precedieron.

Desde su concepción, cada niño adquiere un lugar particular dentro de una historia familiar. La historia
familiar es al mismo tiempo algo fijo y algo en permanente cambio. Ese relato familiar incluye hechos,
núcleos de conflictos, identificaciones, ideales. Al niño desde el nacimiento se le da un lugar significativo. El
relato familiar va a condicionar al niño, el contenido de algunos es tan doloroso que se reprime. Al desviar la
memoria, la represión permite preservar la unidad del yo. Pero el contenido así desechado se conserva en la
psique y puede reaparecer en el retorno de lo reprimido; que se expresa a través de un síntoma. Las
significaciones asociadas al mito familiar varían en función de determinados hechos posteriores, y esto
modifica ciertos elementos de la historia. Se manifiestan rupturas como fuentes de discontinuidad en la
vivencia.
Los modelos de identificación, así como los ideales y los relatos, alimentan la cadena de transmisión con
significaciones que pasan de una generación a otra, e incluyen lo no dicho. Otra cadena de transmisión puede
ser alimentada por impresiones que exceden la posibilidad de transmisión psíquica. En ambos casos, lo que es
transmitido circula en calidad de energía no ligada, susceptible de crear una herencia traumática.

Las diferentes conceptualizaciones a la identificación se insertan en carencias que existen en la generación


anterior, en duelos interminables, secretos de familia, traumas individuales y colectivos.
Los conceptos de identificación y transmisión radiactiva son difíciles de comprender. No estamos protegidos
contra los efectos de sucesos que se desarrollaron a una gran distancia geográfica y temporal, podemos ser
receptores pasivos, y también transmisores pasivos. La metáfora de la identificación radiactiva sirve como
representación conceptual de un proceso particular: la penetración en el aparato psíquico de aspectos terribles,
violentos y destructores de la realidad externa, sin que el individuo tenga protección. En el caso de la
radiactividad concreta, material, la emanación daña físicamente al individuo. Del mismo modo, la violencia
social daña al psiquismo del individuo. Los residuos radiactivos permanecen latentes y sólo emergen como
enfermedades, en ellos o en sus hijos, muchos años más tarde. El fenómeno radiactivo no puede captarse en la
psique en forma directa; la radiactivaza proviene del exterior. Es producto de la violencia social y se incrusta
en la persona, convirtiéndose en una parte de ella misma. Pero la radiactividad puede injertarse en la pulsión y
mantenerse aferrada a ella para expresarse.

Esas identificaciones radiactivas perteneces al ICC, no pueden ser sometidas a la rememoración sino
solamente pueden ser actuadas. Pueden hacerlo las víctimas pero también sus hijos, a través del proceso de la
transmisión transgeneracional.
La radiactividad puede circular y no afectar a un individuo en particular. Actúa a distancia, y sus efectos no
tienen límites ni en el espacio ni en el tiempo. La identificación radiactiva contiene elementos heterogéneos,
llegados de afuera, asimilados, interiorizados de modo fantasmático, que pueden resurgir en una sobretensión
traumática.

En el tratamiento psicoanalítico los fenómenos transgeneracionales se manifiestan a través de lo no dicho. Al


cargar el sufrimiento de sus padres, los hijos tratarán ICC de salvarlos.

POSMODERNIDAD Y ADOLESCENCIAS. CREANDO TIEMPO Y ESPACIO – ANGELLI, OTERO


Y ALTOBELLI

Sujetados a la post modernidad


Un modo de pensar al sujeto de la post modernidad es verlo enfrentado a la ausencia de garantes simbólicos,
que ya no puede definirse en su relación con Dios, el rey o la república. Se define auto-referencialmente, lo
que no es sin consecuencias.
Algunos pensadores aseguran que el capitalismo ha producido un giro. Reduce las mentes. El capitalismo ya
no se basaría entonces en la apropiación de los cuerpos como fuerza de trabajo, sino en la apropiación de las
mentes. Se abandonó toda referencia a un sistema de valores para estar libres a los intercambios. El sujeto se
ve impulsado al goce, al consumo sin trabas.
Dufour plantea que en la actualidad es necesario un sujeto precario, acrítico y psicotizante.

Subjetividades adolescentes, la fundación del entretiempo


Cuando hablamos de lo socio-cultural, hablamos de aquello que hace que los sujetos sean sujetos de esa
época, envueltos en una red de significaciones que le son propias. Lewcowicz plantea que las condiciones
socioculturales en las que vivimos no componen un escenario que condiciona desde el exterior (sociedad) sino
que es una red de prácticas que intervienen en la constitución misma de los tipos subjetivos reconocibles en
una situación sociocultural específica.

Importan las condiciones sociales que producen subjetividades adolescentes amenazadas de caer en la
violencia, la marginalidad, y en el abismo de la segregación.

La producción de subjetivación es una operación capaz de intervenir sobre la subjetividad y sobre el lazo
social instituido. Es una operación crítica sobre la subjetividad instituida. Subjetivar significa poder pensar y
fundar una lógica sin que remita a otra. La lógica actual produce subjetividades fragmentadas, vacías de
significación. Grassi plantea la producción de subjetividad como la acción de dar sentido, de significar y
poner una marca de origen. Se trata de un asentamiento de un espacio y tiempo situacionales, autónomos.
En la categoría juventud nos encontramos con subjetividades que se constituyen en la superficie de escenarios
fluidos y movedizos. Acercarse al entretiempo puberal adolescente re-sitúa las coordenadas de espacio y
tiempo. Tiempo y espacio son necesarios para poder metabolizar aquello heterogéneo, trabajo psíquico
mediante.

Käes y el PRCC
Da el nombre de intersubjetividad a la estructura dinámica del espacio psíquico entre dos o varios sujetos.
Este espacio común comprende procesos, formaciones específicas, a través de los cuales cada sujeto se
constituye, en una parte que concierne a su propio ICC.
El PRCC aparece desde el punto de vista metapsicológico, el ICC no permite que los contenidos accedan al
PRCC sin experimentar transformaciones. El proceso secundario cumple una función reguladora para el
proceso primario, transforma los contenidos que están asociados a él en una estructura inteligible. Liga y
sostiene operaciones del pensamiento de vigilia, la atención, el juicio y la acción controlada. Al PRCC se liga
entonces la capacidad asociativa e interpretativa.
El PRCC está ligado al yo, es el lugar de las inscripciones del lenguaje. Protege al yo de las representaciones
ICC peligrosas en exceso.
Para Kaes el PRCC tiene como condición inscribirse en la intersubjetividad. Es fundamental la función del
otro en la formación de esta instancia. La actividad del PRCC debe ser considerada como una función
intersubjetiva: la capacidad de alojamiento, de contención, de significación y de transformación.

Algunas estaciones que trazan lazos


Se piensa al entretiempo puberal adolescente como un espacio y tiempo que debe construirse, habitarse, para
poder trabajar. Ciertos trabajos psíquicos como la identificación, la desidentificación de lo parental,
apropiación de las transformaciones del cuerpo, simbolización del trauma puberal, exploración de lo social, es
necesario un tiempo y un espacio en la fluidez.
La intersubjetividad requiere del establecimiento del PRCC y el grupo permite tener acceso al mismo, pues
este implica intersubjetividad. El grupo es el lugar en el cual se transforman las relaciones de identidad y
alteridad.

CONDENADO A EXPLORAR – WASERMAN

Las estructuras psicopatológicas y la exploración


Las problemáticas de la exploración se pueden dar en un contexto neurótico, psicótico o perverso ya que todos
están condenados a explorar; y es con mucha frecuencia que la puesta en acto de la exploración lo que
desencadena el episodio psicótico.

Los resultados de la exploración


En cuanto al fin de la adolescencia, está socialmente ligado a los ideales culturales, y estos ideales se vinculan
al área de independencia económica y constitución de la familia.

La exploración y los apuntalamientos


Hay distinta clase de objetos cuya presencia es beneficiosa para el recorrido exploratorio, son objetos internos
como los narcisistas que sostienen al yo, los transicionales que reaparecen en la adolescencia, el grupo de
pares y el objeto supuestamente complementario. Todos ellos cumplen la función de apuntalamiento.

Kaes es otro referente. En su búsqueda de ayuda exploratoria, el púber adolescente debe aprender a apuntalar
sus apuntalamientos. El sostén necesita de la investidura. Los procesos de desinvestidura se dirigen al sostén.
El gran secreto del apuntalador es lograr que el sujeto se convierta en “apuntalador del apuntalamiento”. La
transferencia es una reedición de una relación de apuntalamiento que atraviesa procesos diversos.
Hay en la adolescencia un deseo de apuntalamiento. Un deseo de recuperar el apuntalamiento del objeto que
se está perdiendo, y de recuperar el apuntalamiento del grupo de pares de la latencia, ya que el grupo de pares
cuya gestación se produce en la latencia se pierde al entrar en la adolescencia.

El concepto de apuntalamiento de Kaes se enriquece con las ideas de Meltzer. Podríamos decir que el yo no
sólo se reconstruye sino que sufre un proceso que me gustaría llamar de inflación, es decir que el self se
expande y el yo trata de incluir dentro de sí toda esa expansión y asimismo distribuir partes en su entorno
grupal.

La función apuntaladora del objeto transicional


En muchos casos el adolescente produce un objeto apuntalador cuya función ya conoció en su infancia. Es el
objeto que es parte de él y parte de un objeto exterior. Está presente cuando la ausencia es más punzante, y lo
representa a él ante los otros. Por ejemplo el diario íntimo, las zapatillas que nunca deja de usar.

La función apuntaladora de la sustancia adictiva


El uso de la misma sustancia lleva al sujeto a emprender un viaje, viaje que representa la exploración
adolescente. Muchos de ellos, a través de la adicción, hacen un viaje llevados por el despliegue de la
excitación sensorial que sienten los conduce a la exploración de mundos diferentes. Esta exploración de un
nuevo autoerotismo a veces inhibe toda salida al mundo y se transforma en un sostén que captura al yo hasta
hacerlo desaparecer. En muchos otros casos, es una exploración metafórica que transita únicamente el mundo
sensorial y brinda una satisfacción alucinatoria en un tiempo de espera.

Sublimación y apuntalamiento
Estos fenómenos regresivos que permiten la instalación temporal de un área de ilusión reencontrada apoyan
asimismo la creación de objetivos sublimatorios y de espacios intermedios en los cuales la vida puede ser
vivida de un modo no amenazante; mundos en función de consuelo (mundo de la música, la danza). En
muchos adolescentes la droga es vivida como instrumento para entrar a ese otro espacio definido como de
ilusión reencontrada, cuyo abandono se hace muy difícil cuanto más agudo es el temor a la desilusión.

La exploración y la cultura
Debemos diferenciar un espacio intersubjetivo donde el sujeto debe iniciar una exploración de su cuerpo para
construir una nueva representación de él, y el espacio vincular donde la cultura interviene de un modo diverso.

El permiso a los accesos exploratorios al mundo adulto son proporcionados por el entorno cultural. La
sociedad señala los caminos. Estos caminos de acceso que el sujeto nunca antes recorrió están más fijados en
ciertos marcos culturales que en otros.
En lo que se llaman sociedades lineales, los caminos de pasaje a la adultez están fijados por la cultura de un
modo estricto. Es un reglamento ancestral que representa la ley del padre y asegura el modo de la sustitución
exogámica. En las sociedades modernas y posmodernas aparece el llamado mundo adolescente y es éste, el
que fija los modos de exploración y transición. Esa es la gran diferencia con la sociedad lineal donde el púber
acepta sin cuestionar los caminos de la transición. Los tránsitos exploratorios posmodernos se vinculan
fuertemente a la trasgresión.
En una sociedad posmoderna llega a haber absoluto cuestionamiento a la ley del padre. En la juventud
moderna hay un ataque de la trasgresión, momento al mismo que se considera intrínseco a nuestra
adolescencia. El mundo adulto acepta pacientemente esa bravuconada, esperando que ceda con el tiempo,
¿Metamorfosis o transformación?
Para algunos sujetos, el cambio puberal es vivido como un cambio brutalmente radical, una ruptura, la
aparición de un cuerpo adulto extraño. El niño asiste atónito al desarrollo de una metamorfosis imprevisible.
Para otro sujeto lo que predomina son los procesos de transformación. El cuerpo sufre transformaciones, pero
es una derivada del mismo cuerpo que le pertenecía al yo desde su asunción y el sujeto se puede reconocer.
Las vivencias de fragmentación no son extremas. Son menos temidas por el yo porque los modelos
establecidos en el imaginario del sujeto son menos terroríficos. En cambio en el imaginario del sujeto en
metamorfosis se desarrollan imagen monstrificantes.
Cierto grado de metamorfosis está siempre presente aunque predomine la transformación y viceversa.

Exploración del cuerpo y de género


Hay en el primer campo exploratorio un interés agudo por el desarrollo genital, aparición del vello pubiano,
desarrollo de las mamas, etc. Cada uno de estos signos certifica la pertenencia al género o la aleja. Castrado o
fálico se resignifican adquiriendo el segundo y final término con la significación de masculino-femenino.El
desarrollo de los caracteres sexuales reasegura el narcisismo de los dos sexos, más allá de la presencia o no de
falo.
El sujeto está condenado a explorar su propio cuerpo que abarca los caracteres tanto primarios como
secundarios. Aparece en estos momentos la pasión por la estética, la obsesión del espejo, etc.
El hallazgo de objeto
Tenemos diferenciados 2 procesos y por ende 2 campos exploratorios, uno es la búsqueda y encuentro de la
cavidad excitadora de la zona genital, y por otra parte el objeto que se ha venido construyendo y cuyo retorno
se anhela.

La cavidad excitadora para el varón debe ser hallada y también debe ser hallada en la mujer, vía una regresión
del clítoris a la zona anal y de ahí a la vagina. Esta búsqueda se hace primero en la fantasía, y sigue allí un
recorrido donde encuentra un goce limitado y alucinado.
Esta necesidad de hallazgo de objeto condena al sujeto también a una exploración, porque ese objeto no puede
ser compensado por una parte del propio cuerpo. En el encuentro con el otro es donde se inscribe un nuevo
pictograma vinculado al nuevo cuerpo, ahora genitalizado.

La exploración de la identidad de género se realiza más allá del cuerpo real, y se vincula a la exploración
escénica de los gestos y actos que se imitan del ideal estético y conductual de la época.

Hallar un objeto adecuado para sus nuevas posibilidades sexuales. Freud concluye que el objeto buscado es el
objeto perdido, de lo que fundamentalmente se trata es de su búsqueda. Y es esa búsqueda la que condena al
sujeto a la exploración. Freud afirma que lo que empuja al sujeto lejos de sus padres, es fundamentalmente el
peligro de la consumación del incesto. Buscando el objeto perdido, debe alejarse lo más posible de él. En ese
alejamiento exploratorio es donde es posible encontrar el objeto adecuado. Va entonces desde las cercanías del
objeto incestuoso, al objeto nuevo: el exogámico.

Ensueño y realidad
Este recorrido tiene un momento imaginario, masturbatorio, donde los objetos incestuosos y nuevos desfilan
incesantemente y todas las formas de sexualidad son exploradas. El placer alucinatorio no se abandona por
completo, y representa el remanente autoerótico que se retiene como una reserva de placer ante las vicisitudes
del vínculo real. Una parte de la sexualidad se conserva pues, autoerótica. Pero, se muestra insuficiente,
empujando al sujeto al mundo real.

La errancia y el movimiento exploratorio


Se desarrollan los trabajos de Gutton y Slama. En nuestra civilización, es poderoso el mito de la adolescencia
como errancia casi necesaria. Puede errar en el amor, en el pensamiento, en el lugar. Social y
psicológicamente se libera del aporte parental y familiar narcisista, permitiendo el régimen del intercambio
Inter. E intrageneracional. Ese tiempo de moratoria culmina en una elección: de profesión, de pareja. En la
adultez tendrá nostalgia por este momento de errar. Este tipo de subjetividad adolescente es producto de una
determinada construcción social, pero si el adolescente no se constituye en esa subjetividad queda como un
producto paralizado de esa época.
La patología se expresa cuando la primacía conferida a la primacía del espacio se efectúa en la historia del
sujeto como una solución ilusoria del problema puberal. A la errancia psíquica de buena ley en cuanto a su
capacidad de desarrollo se opone dialécticamente la errancia repetida.

Exploración y elección vocacional


Antes de que sobrevenga la adolescencia, donde se instituye una responsabilidad, sobreviene una
desorientación. En la adolescencia, la orientación vocacional plantea el asunto del ser. Y allí aparece la
cuestión si va ser otro quien diga para qué sirvo yo. El sujeto se plantea este problema, que se emparenta con
los senderos de la sublimación y es por eso que constituye un campo exploratorio de gran importancia. Su no
desarrollo es factor de graves consecuencias con el pasar de los años. La desinvestidura de los espacios
vocacionales y laborales se vinculan a cuadros depresivos severos. La desinvestidura despoja al medio social
de todo atractivo, dificultando la salida al mundo y encerrando al sujeto en un espacio cada vez más regresivo.

Condenado a investir
Estamos condenados para toda la vida a una puesta en pensamientos y en sentido de nuestro propio espacio
corporal, de los objeto-meta de los deseos, de la realidad. Para conservarnos vivos, estamos condenados a
preservar una relación de investidura con nuestro propio cuerpo, con el yo de esos otros cuyos deseos se
revelan siempre autónomos y a veces antagónicos a los nuestros, con esa realidad que nunca corresponderá
totalmente a la representación que desearíamos de ella.

EL PSIQUISMO ANTE LA PRUEBA DE LAS GENERACIONES - TISSERON

La palabra “transmisión” presenta el riesgo de hacer creer que algunos contenidos mentales pueden
“transmitirse”. Cuando la realidad psíquica de los padres modela la de los hijos, esta nunca es modelada en
forma pasiva. La vida psíquica de todo recién nacido se construye en interrelación con la vida psíquica de sus
allegados. Esta dinámica hace intervenir indirectamente la constitución interna sin que en ningún momento se
trate de “transmisión” propiamente dicha. La mayoría de estas operaciones psíquicas son inconscientes.
Tisseron evitará la palabra “transmisión” y utilizará la palabra “influencia”, que designa una acción que una
persona ejerce sobre otra, ya sea voluntaria o involuntaria, concientes o inconscientes, morales, intelectuales o
psíquicas. El término influencia deja lugar a la interpretación del mensaje por parte del receptor.

Freud veía la continuidad transgeneracional en la constitución del Superyó, el cual se constituye sobre el
modelo del Superyó del padre. Por estas instancias psíquicas los padres consideran a sus hijos herederos de
sus deseos irrealizados a la vez que de sus propias inhibiciones y prohibiciones.

Abraham y Torok plantean la distinción entre influencias intergeneraciones (entre generaciones adyacentes en
relación directa) y las transgeneracionales (marcadas por el funcionamiento psíquico de sus ancestros que no
han conocido pero cuya vida psíquica ha marcado la de sus padres).

Existen muchas situaciones que necesitan reelaboraciones psíquicas importantes, cuando esto se realiza de
forma satisfactoria se llama introyección, y se realiza en tres etapas:
1- Algo nuevo desconocido llega del exterior o surge en mí (bueno o malo).
2- Me familiarizo con eso a través del juego, la fantasía, la proyección y la infinita variedad de
procedimientos semi-concientes. Me apropio de esto.
3- Tomo conciencia de eso que me llegó y del encuentro progresivo con esa cosa.

Cuando la introyección no es posible, de ello resulta un sufrimiento psíquico. Este sufrimiento corresponde a
un “traumatismo” en el sentido de que el funcionamiento psíquico no logró elaborar un acontecimiento y
apropiárselo. La inclusión es el mecanismo puesto en juego cuando la introyección es imposible. En la
“cripta” el símbolo psíquico es partido en dos fragmentos y se manifiesta en fantasías de incorporación. Un
niño en contacto con un padre portador de cripta se ve afectado en un “trabajo del fantasma en el seno del
inconsciente”, el fantasma resulta de un sujeto de la cripta de otro, es decir, de su secreto inconfesable. Los
traumatismos no superados pueden ser de naturaleza personal, pero también estar ligados a la historia
colectiva. Los hijos de los padres portadores de traumatismos no elaborados pueden desarrollar dificultades de
pensamiento, de aprendizaje o temores inmotivados, fóbicos u obsesivos.

El símbolo psíquico comprende cuatro aspectos: representativos, afectivo, motor y verbal. La vida psíquica
conoce varios tiempos difíciles en la evolución del sujeto y de la familia:

1. Las primeras influencias del entorno sobre la vida psíquica comienzan desde el estado fetal.
2. Un segundo momento corresponde a las relaciones precoces del niño con su primer entorno. Laplanche
propuso calificar como “significantes enigmáticos” el mundo adulto está completamente infiltrado de
significaciones inconscientes y sexuales cuyo código el mismo adulto no posee. Mediante la forma como una
madre sostiene a su hijo, como lo acuna, como lo alimenta.
3. Un tercer momento importante en la vida psíquica se organiza en torno de las identificaciones del niño
con cada uno de sus padres o del entorno familiar en el momento de la entrada al lenguaje. Se puede
identificar con deseos de sus padres (CC o ICC).
4. Los momentos del nacimiento y de la muerte son también momentos privilegiados.
5. A cualquier edad, distintos acontecimientos pueden provocar efectos psíquicos que perturben sus
relaciones con su entorno. En forma general, todas las experiencias nuevas.
6. Por último, las transferencias de objetos materiales de una generación a otra pueden ser portadores de
formas de simbolización. El objeto transgeneracional puede ser un abuelo, un antepasado, un ancestro.

LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA FAMILIAR – GRASSI

Piera entiende que las preguntas de los niños por el origen tienen un papel fundante en la constitución
psíquica en la medida que remiten a la construcción de una escena de sus orígenes, ubicando el deseo de sus
padres como causa de su existencia. La investigación histórica familiar puede también denominarse
investigaciones genealógicas y va a estar al servicio de la identificación del niño con el grupo; la transmisión
y la herencia son necesarias para su puesta en marcha. Intereses por los orígenes del Yo, de la historia que lo
antecede, de las vivencias del grupo.

El “saber sobre los orígenes” puede tener un desarrollo favorable, como también puede encontrar obstáculos.
Hay herencia que crean condiciones y promueven la investigación histórica familiar, dejando curiosear en el
pasado, en los mitos de origen, en la historia de los ancestros, así como hay otras que los inhiben y la
obstaculizan. Presentando secretos se genera la prohibición de preguntar respecto a lo silenciado. En la
adolescencia, toma una inflexión particular la des-identificación, inventar un futuro ligado a ese pasado.

LA CREATIVIDAD Y SUS ORÍGENES. REALIDAD Y JUEGO CAP.5 - WINNICOTT

La creatividad, lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena de vivir es la percepción creadora.
El acatamiento exige adaptación, implica un sentimiento de inutilidad en el individuo, y se vincula con la idea
de que nada importa y que la vida no es digna de ser vivida. Esta manera de vivir en el mundo se reconoce
como una enfermedad. La creencia de que vivir en forma creadora es un estado saludable y que el acatamiento
es una base enfermiza para la vida.

Los individuos que tienen alucinaciones (“aturdido, volando por las nubes, irreal, desenfocado”) son
esquizoides. Ven el mundo en forma subjetiva y se engañan con facilidad aunque posean bases firmes en la
mayoría de las zonas, tienen mala coordinación, carecen de estructuras firmes, aceptan un sistema ilusorio.
Las personas pueden vivir una vida satisfactoria y ser esquizoides o esquizofrénicas debido a un escaso
sentido de la realidad. Como así también hay quienes están tan arraigados con tanta firmeza a la realidad
objetiva y no pueden tener contacto con el mundo subjetivo y con el enfoque creador, que también son
enfermos. Los esquizoides son personas poco satisfechas consigo mismas. Tienen la sensación de disociación
y quieren lograr una situación de unidad e integración. Es preciso que no se produzca la destrucción total de la
capacidad de un individuo para ese vivir creador. El impulso creador es algo que se encuentra presente cuando
cualquiera contempla algo en forma saludable.

Los psicoanalistas usan la teoría de los fenómenos transicionales para describir la manera en que la formación
de un ambiente bastante bueno en las primeras etapas permite que el individuo haga frente a la pérdida de
omnipotencia.

TRANSMISIÓN DE LA VIDA PSÍQUICA ENTRE LAS GENERACIONES - KÄES

El autor plantea en “Ambigüedad y Ambivalencia en el vínculo entre las generaciones” que tanto la
diferenciación entre los sexos como la diferencia de las generaciones son estructurantes para el psiquismo
humano, puesto que nos enfrenta con la sucesión y con la precesión (antecesores)

La afiliación tiene que ver con hacer nuevos miembros (de un club – de la sociedad). El contrato narcisista
es un contrato simbólico que muestra el encadenamiento generacional, enlazando al infans, la familia y el
grupo social. El contrato narcisista se relaciona con la afiliación, puesto que para poder afiliar nuevos
miembros, siendo genitores, el sujeto debe primero estar seguro de su propia filiación.

La sucesión generacional ubica al sujeto: en el lugar de hijo, reconociéndose como engendrado


y con la posibilidad de ser capaz de engendrar. Por este contrato el sujeto deberá cumplir con ciertas pautas:

* El grupo deberá ser catectizado, o sea continuar las voces de aquellos que ya no pueden hablar, la voz
de los muertos.
*A cambio de prolongar esa voz, el sujeto pide pertenecer en el grupo social que le garantiza que no
quedará esclavizado al veredicto parental (hace que la familia se abra al grupo social)

Cuando este contrato no se cumple, por insuficiencia o desviación, será responsable de una carga incestuosa
que produce un vínculo de ambigüedad en las relaciones entre las generaciones. Su falta de cumplimiento
marca a los vínculos con un sesgo de ambigüedad, de confusión entre las generaciones, donde no se registran
las diferencias, la alteridad, dificultándose la posibilidad de transformación de lo recibido.
Cuando sí se cumple lo que pasa a regular los vínculos es la ambivalencia. La ambivalencia está relacionada
con la confrontación, amor que va junto con el odio, o él o yo, también con la alteridad, posibilidad de
transformación de lo legado. Para que la herencia sea heredada y la transmisión transmitida, la herencia debe
ser tomada y transformada.

Textos de Freud sobre la herencia


En “Introducción al Narcisismo” Freud señala como el narcisismo de los hijos se apuntala en el narcisismo de
los padres. Podemos decir que hay un sujeto dividido: en un ser para sí mismo, y un ser sujetado, un eslabón
más de una cadena intersubjetiva que lo nombra como heredero, beneficiario y servidor.

Kaes indica que no podemos ser puestos en el mundo sin el grupo, no se nos da esa opción, de la misma forma
que no se nos da la opción de no tener un cuerpo. El mundo es cuerpo y grupo. Venimos al mundo por más de
un Otro, por más de un sexo. Somos sujetos del ICC, de la herencia y del grupo (de más de un grupo).
Dentro de esta cadena de sujetos que nos sujetan, algunos son más privilegiados, pero no olvidemos que
también nos hacen herederos de sus sueños no realizados.
Es imposible no transmitir. Lo que se transmite son referencias, identificaciones, mecanismos de defensa,
ritos, mitos, discursos sociales, etc.

Kaes diferencia una doble vertiente en cuanto a la Identificación:


Vertiente positiva -- Introyección
Vertiente negativa --Incorporación

Del mismo modo que hay una urgencia por transmitir, también a veces se presenta la urgencia por interrumpir
la transmisión.
El sujeto sujetado, sostenido por una cadena generacional, una red de significantes, hace imprescindible la
transmisión. Si bien a veces se anhela interrumpirla.
Tenemos las dos vertientes. No habría cultura sin transmisión (+), y por otro lado puede ser legada una carga.
Tiene otra dificultad el superar lo que no pudo ser elaborado por generaciones anteriores. (- )

Objetos transformables (+)


Objetos internos que se trasmiten de generación en generación. La generación siguiente lo transforma al modo
de una arcilla que se despedaza y lo incorpora de forma homogénea.

Objetos no transformables (-)


Son aquellas vivencias traumáticas, aquello que es un objeto de otro que incorporamos sin ningún
desmenuzamiento, sin transformación, algo que no podemos digerir y queda enquistado. Estos objetos fueron
transmitidos en bruto, sin ser elaborados, sin ser puestos en palabra. Kaes dice que es una "transmisión de
cosa". Es un afecto, un significante en bruto, que no se puede metabolizar. Por tanto, en lugar de
transformarse en un objeto propio, queda enquistado. Si aparece algo en sesión producen una ruptura muy
violenta, una sensación de extrañamiento. Suelen tener que ver con secretos, culpas, vergüenzas de alguna
generación anterior callados, transmitidos de ICC a ICC.
Así como existe una necesidad de trasmitir a las generaciones subsiguientes. También existe una necesidad de
interrumpir una transmisión. No es que no se transmite, sino que se transmite en negativo, se transmite algo
no inscripto, no simbolizado, no metabolizado.

Kaes toma de Abraham y de Torok los conceptos de cripta y fantasma.


El concepto de “cripta” tiene que ver con la transmisión de formaciones ICC de un sujeto a otro en el que se
enquistan como un fantasma. Lugar donde se esconde lo inconfesable, lugar de los muertos vivos, donde
queda lo no dicho. Esto es transmitido a la generación siguiente, quien algo supone, pero percibe un peso y
una prohibición a saber, a preguntar. En este hijo se configura un fantasma. En él, el contenido (que en su
padre era indecible) es innombrable, la diferencia es que en el hijo éste contenido no tiene una representación
verbal (en su padre sí era conciente) y puede ser motivos de síntomas, sobre todo de aprendizaje.
Si este sujeto a su vez transmite esto a un hijo, éste recibirá un contenido que ahora es impensable, pudiendo
provocar sintomatologías más graves de pensamiento, auto-mutilaciones, trastornos psicosomáticos.
(El encriptado es una de las formas del proceso de incorporación)

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