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Los tics.

Características, causas y diagnóstico


Dr. José Antonio García Higuera
Miembro del equipo de Psicoterapeutas.com
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Un tic es una vocalización o un movimiento motor súbito, rápido, recurrente, no


rítmico, estereotipado (APA, 2013)

Características de los tics

Los tics se clasifican como movimientos involuntarios, pero que están situados en
el límite entre los voluntarios e involuntarios. Generalmente se experimentan como
involuntarios, pero se pueden suprimir voluntariamente durante diferentes
períodos de tiempo.

Los tics pueden ser simples o complejos. Los tics motores simples son de
duración corta (es decir, milisegundos) y pueden incluir el parpadeo de los ojos,
encogimiento de hombros y la extensión de las extremidades. Los tics vocales
simples consisten en carraspear, olfatear y gruñir, muchas veces por contracción
del diafragma o de los músculos de la orofaringe.

Los tics motores complejos tienen una duración más larga (es decir, segundos) y
muchas veces consisten en combinaciones de tics simples, como girar la cabeza y
encoger los hombros simultáneamente. Los tics complejos pueden parecer
intencionados, como los gestos sexuales u obscenos (copropraxia), o las
imitaciones de los movimientos de otro (ecópraxia). Además, los tics vocales
complejos consisten en repetir los sonidos o palabras de uno mismo (palilalia),
repetir la última palabra o frase que se haya escuchado (ecolalia) o decir palabras
socialmente inaceptables, como obscenidades o insultos étnicos, raciales o
religiosos (coprolalia). Es importante señalar que la coprolalia es algo que se
expresa como un ladrido o un gruñido abrupto, y que carece de la prosodia del
habla inapropiada similar que se observa en las interacciones humanas (APA,
2013).

Los tics son frecuentes en la infancia, aunque transitorios en la mayoría de los


casos. La prevalencia estimada del trastorno de La Tourette varía entre el 3 y el 8
por 1000 en los niños de edad escolar. La frecuencia del trastorno en los varones
es entre el doble y cuatro veces mayor que en las mujeres (APA, 2013).

Muy frecuentemente este problema se da simultáneamente con otros trastornos


psicológicos como el obsesivo compulsivo o el déficit de atención, que son los más
frecuentes. Aunque también aparece junto a muchos otros. Estos trastornos no se
pueden considerar causas de los tics, sino que ocurren simultáneamente.

Causas de los tics

Los estudios indican que existe una vulnerabilidad genética para el trastorno de La
Tourette. Hay que tener en cuenta que la vulnerabilidad indica una predisposición
a desarrollar el problema, no es una causa. Son necesarios otros factores
ambientales, perinatales, etc. para que se desarrolle. La posición actual es que en
la genética que predispone a desarrollar un trastorno de tics intervienen varios
genes (Mathews & Stern, 2016).

En cuanto a otros factores fisiológicos que se han estudiado, algunos estudios han
asociado la aparición de un trastorno de tics a un exceso de dopamina; pero no
hay, hoy en día, evidencia clara de que esta sea la causa del trastorno (Mathews
& Stern, 2016).

Lo que está demostrado es que factores ambientales como situaciones de


ansiedad, estrés, aburrimiento, impaciencia, falta de satisfacción, frustración, etc.
se asocian al comienzo de este trastorno o lo agravan notablemente. La mera
presencia del trastorno de tics genera una gran ansiedad, formándose un círculo
vicioso que mantiene el problema.

Concluyendo, seguramente hay factores genéticos y fisiológicos que predisponen


al desarrollo de este trastorno y está comprobado que los factores psicológicos
como la ansiedad o la frustración, intervienen de forma decisiva en su
mantenimiento.

Un factor psicológico fundamental es un impulso premonitorio que sienten la


mayoría de pacientes (Brandt et al., 2016). Estos pacientes experimentan sus tics
como respuestas a una sensación desagradable precedente que consiste en un
impulso premonitorio de que se va a dar el tic. Cuando se permite la expresión del
tic aparece un alivio del malestar asociado al impulso (Ganos et al., 2015; Brandt
et al., 2016).. Lo que indica que el mantenimiento de los tics se puede deber a
este alivio, que constituye un refuerzo.