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INSTITUTO TECNOLÓGICO SUPERIOR “SUCRE”

INSTALACIONES ELÉCTRICAS

SEMESTRE MAYO-OCTUBRE 2017

Estudiante: Mancero Umatambo Kevin Rafael Nota


Curso: 2C Carrera: Electromecánica
Fecha: 2018/101/23 Sección: Nocturna

Dimerizadores & Automatización de sistemas de iluminación

OBJETIVO
Estudiar la automatización de la iluminación sea para edificios y hogares asi como sus conceptos
fundamentales, además de buscar un concepto claro de lo que es un dimmer y su función en los
sistemas de iluminación
DESARROLLO
Dimerizadores
Un dimmer, también conocido como regulador de intensidad, es un dispositivo de reducido tamaño
cuya misión es la de regular y manipular la intensidad de luz que emite una bombilla, foco o un grupo
de ellos, independientemente de su número.
Gracias a los dimmer aplicados en la domótica actual, podremos dar un uso diferente a cualquier
bombilla que permita la regulación de intensidad, posibilitando una mayor comodidad a todas las
personas que cuenten con una instalación domótica en su hogar, oficina o cualquier otra clase de
negocio.
Tipos de dimmer o atenuador de luz

Existen principalmente dos tipos de dimmer o atenuadores de luz. El resultado final es el mismo, ya
que en ambos casos la intensidad de la luz se puede regular de manera gradual y con total
precisión, lo que cambia es el funcionamiento interno de uno y otro tipo de dimmer.

 Dimmer tradicional: los atenuadores de luz tradicionales reducen el voltaje para que la
intensidad con la que brilla la luz sea mayor o menor en función la apetencia del usuario.
 Dimmer de LED: los LED son muy sensibles a los cambios de intensidad de la corriente,
por ello, se consigue modular la luminosidad del LED sin afectar la corriente. Con este tipo
de luz se ahorra mucha más energía eléctrica que con las bombillas o focos tradicionales,
es la opción más moderna y avanzada que existe, y por ende, la más recomendable. Pero, si
no se tienen focos LED instalados en casa, habría que cambiar la instalación de dichos
focos y reemplazarlos por los de LED.

Cómo funciona un dimmer o atenuador de luz

La explicación científica de cómo funciona un dimmer o atenuador de luz tradicional es algo


técnica y complicada. Los circuitos más utilizados incluyen la función de encendido al “paso por
cero” de la tensión. La disminución del valor eficaz de la bombilla se logra recortando la señal en
el momento de subida, en el punto que se elija. Si se corta la señal cuando la onda llega a 60V, por
ejemplo, la bombilla se enciende muy poco, en cambio, si se corta al llegar a 200 V se enciende
casi al máximo.
La instalación de los dimmer en los
interruptores de pared suele acarrear el
reemplazamiento del interruptor al
completo. Pero, permitirá mejorar
la eficiencia energética del hogar, ya
que no se gastará ni más ni menos
electricidad en luz de la que se desee en
cada momento.

Automatización de los sistemas de iluminación


Uno de los principales retos de la domótica desde sus inicios ha sido poder ejercer un control sobre
el circuito de iluminación. Hasta el punto que, disponer de una vivienda domótica se relacionaba al
hecho de poder controlar las luces de la casa de una forma centralizada y remota, mediante un
mando a distancia.
Centralizar su encendido-apagado o regular la intesidad del mismo, nacieron para poder disfrutar
de un mayor confort en nuestras casas, ejercer un control cómodo y remoto de los mismos, e
incluso llegar a poder crear ambientes adecuados modificando la intensidad de la iluminación
(dimmers) en función de los gustos de cada usuario.
Con el tiempo, surgieron nuevas necesidades que se fueron añadiendo, como: el encendido-
apagado automático de luces mediante sensores convencionales de movimiento o presencia
(relacionados a su vez con el ahorro energético), cada vez más sofisticados, hasta llegar a disponer
de sensores que combinaban la detección de presencia y la medición de la cantidad de luminosidad
(lux), buscando poder llegar al óptimo de una regulación constante de luz, es decir, conseguir de
forma automática, la cantidad de luz artificial justa, en función de la presencia y la medida de la luz
natural que tiene la habitación en cada momento.
Con la llegada de la tecnología LED y más en concreto su versión RGB, capaz de poder conseguir
el color de la luz que se desee, los controles y regulación de la iluminación se fueron sofisticado
para poder ser capaces de crear ambientes, controlando no solo el encendido-apagado remoto y/o
automático, la intensidad de luz adecuada, sino también el color elegido para cada ocasión.
Esta creación de ambientes lumínicos en combinación con el lanzamiento de otros eventos
integrados en el sistema domótico, como puede ser la bajada de persianas, el encendido de la TV o
el proyector de cine, para poder visionar una película en nuestro salón o cine en casa, constituyen
las llamadas: escenas, que juntan en un único control, varias acciones de diferentes sistemas entre
las que la correcta definición de las variables lumínicas se considera como una parte importante de
la misma para crear el ambiente adecuado.
Que se puede hacer con la iluminación si se tiene domótica
La palabra que mejor define lo que se puede hacer con la domótica, esa es: CONTROL. El control
implica confort y el confort conseguido con el mínimo consumo es: EFICIENCIA ENERGÉTICA.
El confort se consigue, cuando se tiene el control individual y centralizado de forma local desde:
pulsadores convencionales, botoneras multipulsador o botones virtuales desde displays y pantallas
táctiles. Y de forma remota desde dentro: mandos a distancia y también desde fuera: teléfono
móvil, Tablet, pudiendo usar ese control, además de los habituales usos convencionales, como
encendidos-apagados individuales, grupos de luces,en cualquier vivienda, edificio,... poder crear
los ambientes y escenas que demande el usuario.
Para lograr este control, es necesario dotar de una
instalación complementaria al circuito de
iluminación, mediante controladores, dimmers
para la regulación de intensidad o dispositivos
electrónicos (balastros) capaces de poder ejercer
este control sobre nuestros sistemas de
iluminación. Todo ello gobernado desde la
programación de nuestro sistema domótico que no
solo controlará las luces sino los demas servicios:
persianas motorizadas, climatización, alarma, de
forma integrada.

El consumo eficience de energía, viene dado por la gestión del apagado de las luminarias en
ausencia de las personas que ya no ocupan una estancia, incluso, más dificil todavía, poder llegar a
conseguir el nivel justo de intesidad lumínica en función de la luz natural que entra en la habitación
a controlar cuando esta se encuentra ocupada.
En este caso, la automatización en base a la eficiencia energética de un sistema de iluminación,
requiere dotarlo de sensores de movimiento-presencia y de medida del nivel de luminosidad,
capaces de llevar las variables necesarias al programa de control y regulación domótico.
Dado que iluminar estancias vacias o excederse en la intensidad necesaria para iluminar una
estancia ocupada, supone una perdida de dinero, es entonces cuando el ahorro energético se
convierte en retorno de la inversión (payback) del sobrecoste de domotizar el sistema de
iluminación, frente a dejarlo en la forma convencional, sobretodo en grandes instalaciones, que
dependan en gran medida del consumo de los sistemas de iluminación, como pueden ser: edificios
de oficinas, hoteles, aeropuertos,...e incluso iluminación urbana.
Tecnologías para el control domótico de la iluminación
Como hemos dicho, si vamos a controlar un sistema de iluminación a través de un sistema
domótico necesitaremos: actuadores, controladores y sensores. Veamos que son y que funciones
realizan:
 Actuadores: Para poder volver inteligentes a
nuestras luces, necesitamos dotarles de control
mediante los actuadores. Un actuador sencillo es una
especie de relé electrónico que abre o cierra la
alimentación de un punto de luz de forma individual,
de tal forma que desde un controlador (pulsador,
mando a distancia, teléfono móvil,) podemos
gobernar dicho punto de luz.
El actuador se intercala entre el controlador
(pulsador) y el punto de luz para el control individualizado del mismo. La comunicación de la señal
de control puede transmitirse por 3 medios: Cable dedicado (BUS), Inalámbrica (Ondas) y
Corrientes portadoras (Powerline) que llevan a la señal de control a través del mismo cable que
lleva la potencia al dispositivo.
Si queremos además poder regular la cantidad de luz, podemos colocar un dimmer, para tener un
control sobre la cantidad de intensidad eléctrica que le enviamos al punto de luz, consiguiendo de
esta forma, controlar la cantidad de intensidad lumínica.
La mayoría de sistemas domóticos disponen de este tipo de actuadores sencillos tipo dimmer, que
nos dan la posibilidad de gestionar el nivel de intensidad del punto de luz que controlamos.
Si buscamos un control más robusto y profesional, existen dimmers
especializados en cada tipo de fuente lumínica: bombillas, fluorecentes, halógenas, vapor de sodio,
LEDs, RGB,... así como del tipo de potencia requerida para cada caso. Entre las tecnologías más
utilizadas en control lumínico profesional caben destacar: DALI (Digital Addressable Lighting
Interface) que es un estandar de control para iluminación con su propio
 Controladores: Son aquellos dispositivos que nos
permiten un control más potente de nuestro sistema de
iluminación. La gama es muy amplia y va desde pulsadores de
botón sencillos: on/off, multipulsadores con varias botoneras a
las que asignar el con control de la regulación del nivel de
intensidad del punto de luz o control de la paleta de colores
RGB, hasta displays o pantallas de control táctil donde hacer
todos los controles desde botones configurables táctiles.
Si además disponemos de una pasarela de control de nuestro
sistema domótico a TCP/IP podremos controlar con una
aplicación dedicada (ej: iPhone, iPad) los encendidos,
apagados, nivel de intensidad y paleta de colores de cada luz
que tengamos integrada en nuestro sistema domótico.
 Sensores: Para poder sacar partido al control inteligente de nuestro sistema de iluminación,
es necesario incorporar sensores de movimiento-presencia y de medida de la intensidad
lumínica.
Encender de forma automática estancias, requiere que la
programación reciba la señal de presencia y la luminosidad natural
en ese momento, para decidir si se enciende la luz o no y hasta
que nivel de luminosidad.
Del mismo modo, para conseguir un ahorro energético adecuado,
es necesario apagar las luces automáticamnete al poco tiempo de
detectar falta de presencia, con la programación adecuada del
sistema domótico, que espera cierto tiempo a la última detección
de presencia producida antes de dar la orden de apagado al
sistema.
Regulación constante de luz vs tecnologia LED
El control más óptimo de un sistema de iluminación es
cuando se consigue disponer de la cantidad justa de
intensidad lumínica en una estancia que se encuentre
ocupada.
Si aplicamos la lógica de regulación para este caso,
necesitaríamos medir en primer lugar si hay alguien
(presencia) en la estancia y en ese instante, medir el
nivel de luminosidad de la luz natural que tenga la
estancia, programando una lógica de control que encienda la luz a la intensidad adecuada para
llegar de forma automática, al nivel de luminosidad mínimo definido por el usuario, para la
estancia.
Existen sensores capazes de medir presencia por un lado y nivel de luminosidad por otro e incluso
hay sensores que pueden combinar ambas magnitudes en el mismo dispositivo. Por otro lado,
existen actuadores que son capaces, no solo de llevar la orden de encendido o apagado al punto de
luz, sino que tambien son capaces de aplicar el nivel de intesidad que se defina para ese punto de
luz. Con toda esta información, el sistema domótico podría realizar la programación para aplicar la
lógica de control que consiga controlar automáticamente un punto de luz en función de la presencia
y la cantidad de luz natural en cada momento, de cara a calcular y aplicar la cantidad de luz
artificial que proporcionara al punto de luz para lograr la intensidad necesaria para iluminar la
estancia que haya definido el usuario.
Este planteamiento de regulación constante de luz tiene algunos inconvenientes ente los que
destacan:
 La cantidad de luz natural varia con la distancia desde el foco de luz natural. Es decir,
a medida que nos alejamos de una ventana entra menos luz natural y por tanto según donde
coloquemos el sensor este dará una medida u otra. Esto implica que para afinar la
regulación habría que aumentar en número de sensores por estancia y adecuar una
programación con diferentes parámetros de control en cada zona, lo que complica y
encarece la instalación volviéndola poco práctica.
 La posición del sol (azimut), que cambia a lo largo del día y con diferente altura según la
estación del año, también influye a la hora de saturar los sensores y dar falsas medidas que
hacen que la regulación funcione mal. Si la luz del sol incide directamente sobre el sensor
y estamos regulando las luces desde una altura considerable, la medida de la luz útil en el
suelo se verá afectada por esta saturación del sensor, que hace que este envie un dato de
mucha luminosidad en el techo que no se corresponde con la luminosidad real en el suelo
por la inclinación en la que se recibe dicha luz natural desde la fuente, haciendo que la
regulación actue de forma errónea.
 Nubes y sol. En un dia soleado cuando de repente llega una nube y lo tapa, el descenso de
luminosidad natural que penetra en la habitación hace que el mecanismo de regulación para
corregir este cambio rápido de luminosidad, sea más lento que lo que
debería, produciendo un efecto muy molesto de luces que se encienden y apagan
continuamente, al intentar responder el sistema de control a los repentinos cambios de
luminosidad exterior.
 La percepción de cantidad de luz es distinta en cada persona y cambia con la edad. Al
igual que con la sensación de frio o de calor todos tenemos nuestra propia percepción y
esta es distinta a media que vamos haciéndonos mayores, por lo que ajustar los parámetros
de regulación a un nivel determinado hace que haya personas que lo vean como adecuado y
otras no.
 Cantidad de luz necesaria: Definir la cantidad de luz necesaria para que el sistema pueda
tener una constante donde llevar al punto de luz cuando la luz natural que mide el sensor de
luminosidad nos dice que no es suficiente, nos lleva
a definir una que dependerá de la cantidad de luz
que requiera la estancia para la actividad que se vaya
a realizar en ella. Siendo esta relativa en muchos
casos como hemos visto antes.
 Luces LED. El bajo consumo de este tipo de luces,
cada dia con mayor potencia y menor consumo, hace
que el objetivo de la eficiencia energética, en
iluminación se justifique menos dotando al sistema de un control domótico, en lo referente
a regulación constante de luz si nos fijamos únicamente en el retorno de la inversión que
por control nos puede reportar frente al cambio de las luminarias de alto consumo por otras
de tecnología LED.
 Ante estas situaciones cotidianas que impiden crear programaciones útiles de control que
nos permitan disponer de una regulación constante de luz de forma automática, se pueden
definir estrategias de control que consigan, sino de una forma perfecta, al menos de una
forma práctica, la regulación de luz en función de la presencia sigue siendo eficaz para:
 Apagados por falta de presencia (ausencia). Si no hay nadie en la estancia, es un
gasto inútil tener encendida la luz.
 Encendidos automáticos de zonas de paso o comunes. Con regulación 100% o ajustada
según gustos del usuario que puede ver útil disponer de una regulación propia de cada
momento del dia o de la noche (ej: luces al 10% para levantarse de la cama sin
deslumbrarse).
 Regulación constate de luz controlada. Podemos llegar a aplicar una regulación
constante de luz si somos capaces de convertir en variables de control dichos fenómenos: la
posición del sol (azimut) o detectar los cambios bruscos de luminosidad exterior. Con
dispositivos como estaciones meteorológicas, capaces de medir estos cambios y enviarlos
como variables de controla nuestro sistema domótico, podemos añadir dichas variables a la
lógica de programación para anular la regulación constante cuando se produzcan dichos
fenómenos. De esta forma el sistema funcionará de forma eficiente en condiciones
normales y se anulará la regulación constante mientras estemos en condiciones especiales.
 Reducción: Al disponer de luces demeritadas se pueden regular hasta un consumo óptimo
en cada caso. Se estimó una reducción del 20% en este aspecto: 265.168£/año y una
reducción de emisiones de CO2 de: 1.628Tm
 Control Automático: Al disponer de un sistema de regulación constante de luz en función
de sensores de presencia y luminosidad, solo se consume la luz necesaria para cubrir el
nivel de luxes en cada estancia ocupada. Esto supone un ahorro de: 240.894£/año y una
reducción de emisiones de CO2 de: 1.479Tm
 Control de ocupación: Gracias a los detectores de presencia conectados al BUS, se puede
actuar frente a la falta de presencia en habitaciones que están vacías. Esto hace que no se
consuma energía al producirse un apagado automático de las luminarias en dichas
áreas. Esto supone un ahorro de: 531.404£/año y una reducción de emisiones de CO2 de:
3.264Tm
FUENTES:
http://www.domoprac.com/domoteca/domoteca/integracion-domotica/control-del-sistema-de-
iluminacion-con-domotica.html
http://vendomotica.com/blog/que-es-un-dimmer/
https://erenovable.com/que-es-un-dimmer/
http://fierros.com.co/revista/ediciones-2013/edicion-27/iluminacion-2/los-beneficios-de-la-
iluminacion-automatizada.htm
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