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Con relación al cuarto estudio, es indicada la astronomía en tanto “(…) obliga al alma a mirar

hacia arriba y la conduce desde las cosas de aquí a las de allí en lo alto”78. Obligando al filósofo
gobernante a captar las cosas no con la visión, sino con la parte inteligente y razonadora del
alma. Se torna necesario subrayar la parte ética que desvela el conocimiento astronómico,
pues la correcta ocupación en esta actividad evoca en el alma la justicia y el equilibrio con las
esferas celestes.

Además, aunque los astros dirigen el tiempo independientemente de la voluntad del hombre,
éste debe conocerlos para manejar su vida desde dos aspectos: por un lado, para que su alma
refleje el orden noético y pueda convertirse en fuente de virtud; por otro, para que pueda tener
una regla válida en su accionar. De allí que pueda vislumbrarse en la República el estricto
calendario de apareamiento determinado astronómicamente, y el craso error que conlleva a la
degeneración del Estado cuando ha habido un mal cálculo en el número secreto79.

Debido a que la educación de los gobernantes es una tarea de mucha estima, más que
cualquier otra actividad, resulta necesario vigilar que aquellos a los que se están educando no
dirijan sus esfuerzos al estudio de cosas imperfectas o que le impidan culminar sus estudios
de la manera adecuada y correcta80.

La armonía como quinto estudio para la formación del futuro gobernante permite, al igual que
en el caso de la teoría matemática de la música, elevar el alma hacia el examen de números
armónicos y los que no lo son, lo cual es provechoso para la búsqueda de lo bello y lo bueno 81.

Vale la pena señalar que los estudios anteriores son el preludio para un estudio supremo como
lo es la dialéctica, la cual podrá ser abordada por aquellos hombres capaces de recibir y dar
razón exclusivamente de la esencia, logrando captar mediante la contemplación la Idea de
Bien.

-por consiguiente, el método dialectico es el único que marcha,


cancelando los supuestos, hasta el principio mismo, a fin de
consolidarse allí. Y dicho método empuja poco a poco al ojo del alma,
cuando está sumergido realmente en el fango de la ignorancia, y lo

78 Ibídem. 529 a.
79 Cf. LISI, Francisco. “Astrología, astronomía y filosofía de los principios en Platón”. En: Habis. Sevilla-España. ISSN 0210-
7694, Nº 22. 1991. Págs. 105-110.
80 Cf. PLATÓN. Óp. Cit. 531 a.
81 Cf. LLEDÓ, E. Introducción General Diálogos I. Madrid. España. Edit. Gredos. 1985. Pág. 30.

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