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su alma flaquee y con el afán de alimentar sus ganas de llegar a la contemplación de la Idea

de Bien como conocimiento más perfecto:

-Por consiguiente, la educación sería el arte de volver este órgano del


alma del modo más fácil y eficaz en que puede ser vuelto, más no
como si se le infundiera la vista, puesto que ya la posee. Sino, en caso
de que se lo haya girado incorrectamente y no mire a donde debe,
posibilitando la corrección69.

A pesar de lo anterior, resulta apropiado afirmar que ni un hombre poco educado, ni mucho
menos un hombre que dedique todo su tiempo a la educación podrán gobernar de modo
correcto; ya que los primeros no han dirigido la vista hacia el arte del buen gobierno, y los
segundos estarán en un estado de inacción considerándose como si ya estuviesen residiendo
en la isla de los bienaventurados70, lo cual los tornara inútil para el arte legislativo. Resulta
interesante subrayar la importancia de este punto en tanto que permite vislumbrar que, a pesar
de lo primordial que resulta el estudio teórico para la obtención del conocimiento, para Platón
no basta que el futuro gobernante sea ávido en conocimientos teóricos sino que éste debe
poseer además de la episteme la capacidad para actuar y darle solución de manera correcta
a los problemas ante los que se pueda enfrentar su Estado.

Puede indicarse que, con la introducción al estudio de las matemáticas, lo que pretende el
filósofo griego es despertar y ejercitar el pensamiento del futuro gobernante en la búsqueda de
lo inteligible71. En este sentido, se tiene como primer estudio aquel que le permita a éste contar,
calcular, es decir, el estudio del cálculo y la aritmética que posibilitan el aprendizaje de la
unidad, para poder distinguir lo uno de lo múltiple, y así poder dar con el entendimiento de lo
que es en cuanto a su esencia y naturaleza, pues:

Este estudio del que estamos hablando eleva noblemente el alma y la


obliga a discurrir acerca de los números en sí, sin permitir jamás que
alguien discurra proponiendo números que cuentan con cuerpos
visibles o tangibles. En efecto, sabes sin duda que los expertos en
estas cosas, si alguien intenta seccionar la unidad en su discurso, se
ríen y no lo aceptan, y sí tú la fraccionas ellos a su vez la multiplican,
cuidando que jamás lo uno aparezca no como siendo uno, sino como
conteniendo muchas partes72.

69 Ibídem. 518d.
70 Cf. Ibídem. 519c.
71 Cf. LASPALAS, Javier. Op. Cit. Pág. 102.
72 PLATÓN. Óp. Cit. 525d.

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