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Después del aire (sainete oral)

una obra de Andrés Binetti y Mariano Saba

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Después del aire (sainete oral)
de Andrés Binetti y Mariano Saba

Buenos Aires, 1933. Estación de radio, interior de un saloncito menudo: mesa y varias sillas. Al fondo, puerta a
baño. Al costado, salida al pasillo. Elementos diversos sobre la mesa: cachivaches necesarios para los efectos
sonoros de la emisión. Micrófonos. Todo en tonos marrones y rojos. Se encuentra sentado Robledo, cincuenta
años, en mangas de camisa. Es actor de radioteatro. Robledo hace acciones extrañas, es una entrada en calor
para actuar pero no lo sabemos todavía. Llega Inhiesta, locutor…

Inhiesta:- Robledo.
Robledo:- Inhiesta.

Inhiesta se saca sobretodo y bufanda. Tiene frío. Se sienta en una mesita con micrófono que hay al costado
derecho y comienza a vocalizar de manera extraña…

Inhiesta:- Hó. Mmmpó… mmmmp’po, há-ha-hä… rrrre, rrrre… bo, bo, bó.
Robledo:- Todo el mundo habla de lo de los Bonacorzi.
Inhiesta:- Roooo… groooo… troooo…
Robledo:- Fui al centro. Todos con lo de los Bonacorzi. Ya no se puede andar. Lleno de autos. Casi me atropellan.
Las personas no tienen un poco de respeto, no tienen… Yo no sé donde iremos a parar si esto sigue así.
Inhiesta:- Groooo… froooo… froooo… froooo…

Robledo toma unas hojas mecanografiadas de la mesa, comienza a leer en voz alta, ensayando. Inhiesta sigue con
sus modulaciones...

Robledo:- Pampa. Noche lobuna de fauces cerradas, el silencio fúnebre de natura dormida sólo se rompe por el
croar de una rana o el coro machacón de los grillos sin paz. Todos duermen en el ranchito pobre donde el tata
Pombo sueña a su oveja con melancólica ternura. Su hija, calurienta por el sofoco…

Tiempo

Robledo:- Sueña a su oveja con melancólica ternura… (Pausa) Esto es una mierda, es... Esto, una mierda…

Inhiesta se levanta y va al baño. En el descuido Robledo saca de su bolsillo una cajita y aspira un poco de
cocaína: brusco cambio en su estado…

Robledo:- (A Inhiesta, que está en el baño) ¡¿Sabés lo que pasa, Inhiesta?! ¡Pasa que esto no sirve: seguimos
haciendo la misma porquería de siempre, pero peor! Escucháme, ¡autor “nacional”!… Éste parece extranjero: ¡no
vio la pampa ni por libros! ¡¿Quién lo conoce al fulano éste?! Antes, los Bonacorzi te metían una gaucha recta…
Después hicieron aventuras… Y ahora están haciendo una rosa bien sentimental, y así y todo nacional pero fetén-
fetén: ahí los parlamentos sí son profundos y la gente llora... ¿Cómo querés competir con eso, eh?... Se hacen un
poco los cultos y ya la gente los escucha…
Inhiesta:- (Desde el baño) ¿Qué?
Robledo:- ¡¡¡Que digo que se hacen los intelectuales, se hacen!!!
Inhiesta:- ¿Qué? ¡¡¡No te escucho!!!
Robledo:- ¡¡¡Que los Bonacorzi están haciendo cosas más cultas!!!

Entra Olinda. Robledo no la ve.

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Robledo:- … Y además tienen actrices como la gente, ¿viste? Que tienen esas voces... Inhiesta, esa chica nueva que
tienen, ¿la escuchaste? Esa tal Merello. ¿La escuchaste? Una voz ronca tiene, preciosa, y dicen que encima es
linda…

Vuelve Inhiesta, la ve a Olinda y no dice nada.

Inhiesta:- ¿Qué decís, Robledo? No te escuché nada…


Robledo:- Digo que esto es un desastre, eso digo… Que nos hundimos, Inhiesta, nos hundimos, ¡¿entendés lo que
te digo?! Y encima la piba que cada vez está peor, está… ¿vos sabés lo que le pasa? Se equivoca todo el tiempo,
parecemos unos principiantes: ¡una compañía del interior parecemos! Ya no me traen libretos. Los tengo que ir a
pedir… para que me den esta porquería tuve que esperar una semana.
Olinda:- Yo no me equivoco. (Robledo la ve: in fraganti, se aleja erguido…)
Inhiesta:- Hola.
Olinda:- Hola, Inhiesta, ¿cómo anda?

Olinda se sienta en su lugar, toma el texto y comienza a ensayar en sotto voce. Olinda le pone el cuerpo al ensayo,
deambula por el espacio, leyendo y gesticulando.

Inhiesta:- (Voz engolada, ensayo)…ventarrón mañanero. La pobre tapera gaucha, un lunar ignoto en la negra
espalda del tiempo, una mancha tristona en la áspera piel de la llanura. Ña Pacha lava la ropa, Don Pombo
lamenta su suerte crucificada.

Robledo:- ¿Ves? Es una mierda es, ese texto. ¿Dónde se ve lo nacional acá? ¿Eh? ¿Dónde se ha visto…? Si quiere
respetar el folklor y le sale la veta franchuta al otario ése… versea encima… se quiere hacer el fino…
Inhiesta:- (A Olinda) Anoche, cuando llegué, Romualdo me preguntó por usted.
Olinda:- ¿Sí?
Inhiesta:- Sí… sí.
Olinda:- Qué bien.
Inhiesta:- Dice que siente…
Olinda:- Lo bien que hace.
Inhiesta:- Me preguntó si puede venir.
Olinda:- ¿A dónde?
Inhiesta:- A comer después de la audición.
Olinda:- ¿A qué?
Inhiesta:- Debe querer ver cómo son las cosas.
Olinda:- ¿Y cómo son?
Inhiesta:- No sé. ¿Usted sabe?
Olinda:- A comer no va nadie.
Inhiesta:- Me va a esperar.
Olinda:- ¿Después de la audición?
Inhiesta:- Después.
Olinda:- ¿A usted?
Inhiesta:- Sí, el pobre muchacho está penando por causa de un mal amor.
Olinda:- No será el mío.
Inhiesta:- No lo sé.
Olinda:- No se haga, don.
Inhiesta:- Escuchemé, el pobre está…
Olinda:- Me pidió que deje. No puedo.
Inhiesta:- Pero el muchacho va en serio.
Olinda:- Yo también.

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Inhiesta:- Usted es joven.
Olinda:- Mejor.
Inhiesta:- Piense que el muchacho tiene trabajo, puede mantener.
Olinda:- A mí no me mantienen, yo trabajo.
Inhiesta:- Piense que este oficio…
Olinda:- ¿Qué?
Inhiesta:- Hable con él, mire que a la larga las actrices terminan…
Olinda:- Prefiero.
Inhiesta:-¿Está segura?
Olinda:- Sí. Además tengo propuestas, no se crea…
Inhiesta:- Bueno, hablo nomás con él. (Inhiesta vuelve a su vocalización) Mmmmmmmmmpá…
Mmmmmmmmmmmmmmmmpá…
Robledo:- ¿Dónde está la opa? Faltan cinco minutos para empezar. ¿La traía Teresa?
Inhiesta:- Eso dijo, deben estar en camino. No te preocupés.
Robledo:- Así no hay como salir adelante, no hay… La opa que se cree que es una estrella de Nueva York, ¿viste
cómo te mira? Se cree que porque sabe… se cree. Trabajando con opas…esta estación que se cae a pedazos…
Olinda:- Déjela en paz.
Robledo:- ¿Usted qué viene acá a decir? ¿No ve que nos hundimos, no ve? Ustedes son un ancla para esta
compañía…
Olinda:- A lo mejor si deja sus hábitos.
Robledo:- ¿Qué?
Olinda:- Si deja lo que está haciendo, a lo mejor se le pasa el estreñimiento. Eso hace que todo se trabe.
Inhiesta:- ¿De qué habla?
Olinda:- Se traba porque toma eso. Hace mal, lo pone nervioso. A los dos. Tienen que dejar.

Tiempo tenso. Llega Teresa con la opa. La opa tras un momento corre al baño.

Teresa - Moras, moras al sol. Vio como es...


Robledo:- No, no sé cómo es… no sé.

Ruidos en el baño, extraños. Aparece Romualdo. Hace la señal de que falta un minuto y sigue por el pasillo.

Inhiesta:- Un minuto. (Mira una ficha) Audición número cientouno.


Robledo:- Así no vamos a ninguna parte… si se puede hacer lo que sea…
Olinda:- Robledo, ¿por qué no se deja de joder? Usted es un pelotudo, disculpemé que se lo diga así… pero no hay
manera de decirseló de otra forma: usted es un pelotudo.
Robledo:- ¿Pero a vos qué te pasa pedazo de…? (A Inhiesta) ¿A vos te parece…?

Inhiesta:- Cincuenta segundos.


Robledo:- (A Teresa) Te podés venir acá a…
Teresa:- Quiero un aumento…

(Tiempo)

Robledo - ¡¿Qué?!

Teresa - Quiero un aumento… me llamaron de la compañía de los Bonacorzi. Me ofrecen seis pesos por capítulo
más el dos de lo de Ginebra Bols y el tres de Geniol.

Robledo:- Pero… ¿ahora me venís con…?

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Olinda - Si Teresa se va, yo me voy con ella.
Robledo:- ¡Si la llaman por la opa!
Olinda:- No sea insolente…
Robledo:- (A Olinda) ¡Vos calláte, bataclana, que tengo que pagarle a la tarada para que te doble los cantos!

La opa vuelve, las mira y arranca a cantar, ellas la paran.

Teresa:- Ahora no, todavía no…


Robledo:- ¡La reputísima madre… que las parió! Ahora me vienen a decir… acabo de comprarle veinte libretos al
idiota de Goicoechea… Estamos arrancando acá… ¡¿y me dicen que se van a poner a laburar con la competencia?!
Ustedes son unas putas son… son lo peor… ¡Escucháme, Inhiesta! ¡¿A vos te parece que éstas me hagan esto ahora
que largamos “El renegao Ferrás”?! Al momento de largarlo se me vienen con esto…
Inhiesta:- ¡¡¡Quince!!!
Teresa:- ¿Sabés lo que pasa, Robledo? Que te quedaste en el tiempo, ya no hay lugar en la radio para gente como
vos, vieja, ahora está de moda otra cosa… Más… culta, más… no sé… y vos seguís siendo un criollito… Teatro
viejo, gastado hacés…

Inhiesta:- Cuatro… tres… dos… uno.

(RASGUEO TELÚRICO DE GUITARRA QUE INICIA ROBLEDO)

Inhiesta:- Pampa. Es la tierra la que alumbra y pare un sol inmenso de invierno, y se encrestan los secos pastizales
al son susurrante del ventarrón mañanero. La pobre tapera gaucha, un lunar ignoto en la negra espalda del
tiempo, una mancha tristona en la áspera piel de la llanura. Ña Pacha lava la ropa, Don Pombo lamenta su suerte
crucificada.

Robledo:-
Nos han robao la oveja.
¡Ah, maulas! Pobre el gauchito
solitario con su queja,
que ni fuerza para un grito
le queda en su pena vieja.

Teresa:-
¡Pucha, nomás, cómo estraña
ese animal tan querido!
¡Estaba llena de maña
la oveja de mi marido
y él la amaba hasta la entraña!

Olinda:-
Tata, deje de llorar
que a veces la mala suerte,
aunque es para lamentar,
viene con disfraz de muerte
hasta que empieza a aflojar.

Inhiesta:- Y allí estaba, en un páramo bendito de la tierra patria, el núcleo íntimo del hombre rústico, de aquel
indómito empedernido que, en su fondo más reñido, añora el sueño civilizatorio –aún sin intuirlo claramente-. El

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hombre, la madre, la hija - una estampa folklórica del lamento autóctono-, empeñados en la lastimera añoranza
del animalejo que les fuera birlado, vaya uno a saber cómo, por algún pícaro indino.

Robledo:-
Hoy la oveja me retienen
mañana podés ser vos.
No los escucho si vienen
esos salvajes sin Dios.
¡Hasta el caracú me tienen!

Olinda:-
No, tatita no se alarme,
no ha de temer el adiós.
¡El canto puede salvarme!
Si quieren robar mi voz
usted habrá de escucharme.

Robledo:-
Hablá claro, mi gurisa,
que me duele hasta el oído
por el hurto de Felisa
hoy por la noche ocurrido,
¡Ay, mi ovejita petisa!

Olinda:-
Digo que si atacan, tata,
esos monstruos piel cobriza,
yo cantaré a toda pata
avisándole de prisa
que un indio mis manos ata.

Teresa:-
¡Ahijuna, m’hija adorada!
¡Qué inteligente salió!
¡Hubo de ser adotada!
¡Fue el tata que la encontró,
flotando en una hondonada!

Robledo:-
Doy gracias al cielo eterno
que te puso esa mollera
dentro del vientre materno,
que aunque vayas con pollera
sos más viva que el infierno.

Inhiesta:- Y así -acordada la señal- siguió la jornada penosa del trío sanguíneo, con la morosidad del tiempo
campero que se arrastra anémico como babosa en el fango. Ninguno sospechaba que esa misma noche, deberían
echar mano a aquella alarma fingida.

Teresa:- "Venga del aire o del sol, del vino o de la cerveza, cualquier dolor de cabeza, se quita con un Geniol"

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Robledo:- “La impotencia, las pérdidas seminales, la debilidad nerviosa, se curan victoriosamente con las
capsulinas del Dr. Maurice de Lancy, eminencia francesa en la lucha contra la flojera masculina. La felicidad que
hoy ilumina a muchos hogares se debe al uso apropiado y a tiempo que se ha hecho de este admirable
medicamento.- Pregunte. Folleto gratis. Farmacia Franco-Inglesa. Corrientes esquina Florida.”

Inhiesta:- Pampa. Noche lobuna de fauces cerradas, el silencio fúnebre de natura dormida sólo se rompe por el
croar de una rana o el coro machacón de los grillos sin paz. Todos duermen en el ranchito pobre donde el tata
Pombo sueña a su oveja con melancólica ternura. Su hija, calurienta por el sofoco radiante del brasero sale a
pispiar la luna, con angustia cordial: extraña al Chueco Ferrás, gaucho galanazo de sus amores. Por eso canta
muy bajito una milonga en su recuerdo tenue...

(Señas a la opa para que cante. Tras un bache estrepitoso la opa arranca con una canción lírica. La paran con
ruidos de campo extremadamente altos, la ordenan para que cante la milonga, arranca hasta el fin…).

La opa (canta en lugar de Olinda):-


Mentíme, por Dios, mentíme,
decíme que no murió
todo el amor que me diste
en nuestras tardes sin sol.
Mentíme, por Dios, mentíme,
decíme que no fui yo
aquella de quien dijiste
que te mató el corazón.

Decíme que fui…


una harpía traicionera,
un puñal en tu dolor,
una gringa bien rastrera,
entre todas la peor
y que en tu pena postrera
te sigo matando yo…

Decíme que fui y…


Mentíme, por Dios, mentíme,
decíme que no murió
todo el amor que me diste
en nuestras tardes sin sol.
Mentíme, por Dios, mentíme,
decíme que no fui yo
aquella de quien dijiste
que te mató el corazón.

Olinda:-
¿Dónde estará, pregunta
mi tristeza emponzoñada,
con sus promesas de yunta
y su pelambre soñada?
¡Luna, tiráme una punta!

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Mi llanto va a quedar seco
esta triste madrugada
si por mí no vuelve el Chueco
que me tiene enamorada,
a llevarme de este hueco.

Inhiesta:- Nada sabía la gurisa de que un indio robusto rondaba por botín. Triste el tiempo en que los indios
abandonaron la furia heroica del malón ruidoso por la sigilosa costumbre del hurto fácil. Y allí estaba la presa de
carnes blancas y pechos generosos, translucidos por la pálida tela del camisoncito raído…

Olinda (mientras Inhiesta articula los sonidos de pisadas):-


¡Me parece que oigo pasos!
¡Por Dios y Santo Tomé!
¿Será el dueño de mis brazos
que viene buscandomé
para trenzarme en abrazos?

Robledo (notorio cambio de voz, gutural):-


¡No! Indio pingo buscar
y topar con yegua blanca.
Tú no ponerse a gritar
o el indio crenchas arranca.
Tus manos tengo que atar.

Olinda:-
¡Por Dios y Santo Tomé!
¡Es el indio feo y rudo
sin la gracia de la fe,
que vino medio desnudo
y acá está amarrandomé!

Robledo:-
¡Cristiana quedar quietita!

Olinda:-
¡Habré de usar la señal!

Robledo:-
¡Tú venir conmigo ahorita!

Olinda:-
¡Pero antes canto mi mal
pa´ despedir la casita!

Robledo:-
¡Bueh! Meter prisa al cantar
gringuita sentimental
loviu y me quiero juntar,
tener hijos y corral
para poder progresar.

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Olinda:-
¡Ahijuna con el progreso
que pone todo al revés!
¡Maloneaban antes de eso
y ahora hasta hablan inglés!

Robledo:-
¡Cantar o acá darme un beso!

Olinda:-
¡Pare la mano, canejo,
que ya me pongo a cantar
un adiós al rancho viejo
que no volveré a pisar
porque me has de arrastrar lejos!

(Teresa guía a la opa hasta el micrófono. Inhiesta acompaña en guitarra)

La opa (canta en lugar de Olinda):-


Cautiva,
arrebatada y solita
como pobre margarita
secándose al sol.
Cautiva,
desvencijada y marchita
tan lejos de su casita
ya sin su arrebol.
Cautiva,
me buscarás por la tierra
por el cielo y las estrellas
por el camino que yerra
hasta perderme las huellas…
Por la noche, por el día,
buscarás toda la vida
para darme por perdida
al final en tu agonía.
Cautiva,
arrebatada y solita
como pobre margarita
secándose al sol.
Cautiva,
desvencijada y marchita
tan lejos de su casita
mató el corazón.

Inhiesta:- ¿Habrá llegado a oídos de su tata el grito de auxilio solapado tras el canto sublime? ¿Despertará Don
Pombo de su onírico anhelo de Felisa, la oveja petisa? ¿Llegará a salvar a su hija de las garras del lampiño
demonio cobrizo? ¿Dejará de roncar Ña Pacha e intervendrá en la acción? ¿Y el Chueco Ferrás, para cuándo?
Todo esto y mucho más lo sabremos después de los auspicios de la hora.

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Teresa:- “Es sabrosa, no empalaga: caña quemada inmortal ‘Carlos Gardel’. ¡Lleva el nombre de Gardel porque
es tan buena como él!”

Robledo:- “Nariz roma, remachada, respingada, puntiaguda o corva, larga o quebrada; el aparato de Mr. Limpsey
puede arreglarla: último y novísimo aparato para corregir narices defectuosas. Tratados, Modelo 25, patentado en
Estados Unidos con seis reguladores ajustables a presión, corrige sin operación de forma rápida y segura. Se usa
por la noche. Mr Limpsey: 808 Building Binghanton, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica.”

Inhiesta:- Pampa. Algo se agita en el horizonte. Es la mañana que tiende su manto rojizo sobre el desierto
perezoso. Don Pombo sale al aire hecho una tromba y atrás Ña Pacha.

Robledo:-
¡Naides se mueva, carancho,
que huelo un indio a la legua
cuando se acerca a mi rancho
que es seguido: ¡no da tregua
esa mezcla de hombre y chancho!

Teresa:-
No se cebe, buen almita,
que sólo ha quedado el olor.
Nos robaron la chiquita
que criamos con amor.
¡Allá escapa con m’hijita!

Robledo:-
¡Pucha, ser tan remolón
y roncar a pata suelta!
¡No le escuché la canción
y me durmieron de vuelta!
¡De Dios no tengo perdón!

Teresa (mientras Inhiesta genera lejanos ruidos de galope):-


Sí, mi gauchito querido:
aura me quedaste vos
y todo lo otro es olvido…
¡Mirá que allá van los dos
meta galope corrido!

Robledo:-
Ando viejo para el trote:
la taba ya no me deja,
y me hace sentir pavote
que, tras robarme la oveja,
¡me siga saqueando el lote!

Teresa:-
¡Ojala a mí me quedara
algo de sangre en las venas!

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¡Ojala alguien me vengara
y me lavara las penas!

Robledo:-
¡Ojala alguien escuchara!

Inhiesta:- Ni sospechaba la senil pareja que su quejumbrosa letanía era atendida de cerca por un hombre cuyo
nombre sigue siendo leyenda entre los arbustos que pueblan las distancias solitarias con sus murmullos
desmelenados. Allí estaba, tras ellos, el Chueco Ferrás, pronto a tomar revancha y rescatar a su china de las
garr…

Entra Romualdo intempestivo, con un pedazo de antena en la mano.

Romualdo:- ¡Se cayó la antena! ¡No trasmitimos!


Inhiesta:- ¡¿Qué?!
Romualdo:- ¡El dueño me mata…!
Robledo:- ¿Se cayó cómo… qué se cayó?
Romualdo:- La punta, el trasmisor. (Mira a Inhiesta) Se ve que alguien anduvo…
Inhiesta:- ¿Qué pasa?
Romualdo:- ¡¿Vos no ibas a hablar con los pibitos del comité…?!
Inhiesta:- ¿Qué sabés si son ellos?
Robledo:- Lo que faltaba… ¡radicales!
Inhiesta:- Son purretes…
Robledo:- ¡Son saboteadores! ¡Atentan! ¡Atentan contra nosotros porque somos derechos!
Teresa:- ¿Y ahora?
Romualdo:- Hay que poner esto de vuelta…
Robledo:- ¿Y cómo es eso?
Teresa:- Esto a los Bonacorzi no les pasa…
Robledo:- (A Teresa) ¡¿Qué dice?! (A Romualdo) ¿Y qué se hace? No podemos suspender la función.

Romualdo mira sugestivamente a Olinda.

Romualdo:- A lo mejor me doy maña. Si hay buena voluntad…


Olinda:- ¿Qué mira?
Romualdo:- ¿Pensó lo que le dije?
Olinda:- No me interesa.
Robledo:- ¿Se arregla?
Romualdo:- ¿El qué?
Robledo:- ¡La antena, querido!
Romualdo:- (A Robledo) A usted no, le hablo a ella.
Olinda:- Lo que tenga pa’ decir…
Teresa:- Bueno. ¿Y?
Romualdo:- (Intencionado, a Olinda) Necesito que alguien me ayude. Hay que tener mientras yo meto la punta
esta, que es el artefacto de emisión que esparce la frecuencia… Una vez que esté atornillado, quiero decir, que esté
bien firme, ahí vemos si transmite o no…
Robledo:- ¿Y qué esperamos?
Romualdo:- (Mirando a Olinda) Y…
Olinda:- Antes se va a congelar el infierno…
Romualdo:- No va a ser la primera vez…

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Olinda avanza y le da una cachetada a Romualdo.

Olinda:- ¡¡Insolente!!
Romualdo:- Disculpe usted, pero la única verdad es la realidad…
Robledo:- Discúlpeme, Olinda… El chico es un pesado, pero no es manera tampoco andar a los bofetones…
Romualdo:- No, deje, deje… Si es así, no hay con qué darle nomás… ¡Actrices! Todas iguales… Mucho cotorreo
pero a la hora de poner el lomo le hacen asco al trabajo…
Olinda:- ¡Qué trabajo…!
Romualdo:- ¡Vamos, che! ¡¿O me vas a negar que forma parte?! ¡¿Qué le hace una mancha más al tigre?! Pero
dejá… Vienen a hacerse las jailaifes cuando uno las conoce de memoria… Si se cae de maduro: u stedes son unas
rapaces que quieren arrebatarle al arte su mérito, que no quieren trabajar… Ustedes odian el negocio porque hay
que yugarla… No les gusta trabajar a ustedes… Pero no importa. Yo, desde mi modesto lugar, voy a seguir
defendiendo la emisora. ¡Voy a mantener en alto la antena patria, carajo…!
Olinda:- Vaya a visitar el Bajo, ahí dan lo que usted pide…
Inhiesta:- ¿Y? ¿La ponemos?

Tiempo. Todos lo miran.

Inhiesta:- A la antena digo. A ver si transmite.


Teresa:- ¿Por qué no van los hombres a ver si se puede arreglar esto de una vez, así seguimos trasmitiendo?
¡Piensen en el público! ¡Nadie piensa en el público! A lo mejor un montón de gente está esperando a ver cómo
termina este drama…
Olinda:- (Irónica) Sí, seguro… a un montón de gente le interesa esto que hacemos.
Inhiesta:- (Saliendo con Robledo) ¿A usted le queda un poquito de eso?
Robledo:- No queda.
Inhiesta:- Pal’ frío ahí afuera.
Robledo:- Le juro, no queda.
Inhiesta (saliendo):- Hijo de puta…

Salen Romualdo, Inhiesta y Robledo. La opa se pone nerviosa ante la situación, se va al baño, vuelve. Llora.
Teresa la consuela.

Teresa:- Bueno, mi chiquita, bueno… no te asustés, no pasa nada. Vení.

La opa canta bajito en los brazos de Teresa, que la sigue consolando.

Teresa:- Eso, mi chiquita, saque todo afuera que lo que se queda adentro hace daño. Eso…saque nomás….

Entra Inhiesta desde el pasillo.


Olinda:- ¿Y?
Inhiesta:- Hay que subir a la antena.
Olinda:- ¿Y?
Inhiesta:- Se hamaca con el viento. Vértigo tengo… vértigo.
Olinda:- Usted lo que tiene es otra cosa…
Teresa:- Pero no ayuda así. Hay que defender la cultura…
Inhiesta:- ¡La cultura! ¿Qué cultura? ¿Esta emisora miserable? La broucastin Paradizábal, en Montevideo, está
arriba de un flor de hotel… ¡¿Y ésta?! ¡Radio del Sud! ¡Una radio de mierda encima de una caballeriza! ¡Hasta los
carros la interfieren!
Teresa:- (Malintencionada) Psé… ¡y con un comité enfrente!
Inhiesta:- ¿Qué tiene usted contra los radicales?

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Teresa:- Ese peludo casi nos hunde…
Inhiesta:- ¡Justo!
Teresa:- ¡Sí, Justo! El presidente Justo es otra cosa…
Inhiesta:- Sí, es otra cosa… Presidente, no…
Teresa:- ¡Presidente!
Inhiesta:- ¡Golpista!
Teresa:- ¿Gobierna? Presidente y punto…
Olinda:- ¡Pero alguien tiene que subir!
Inhiesta - Las antenas las hizo el diablo. Yo no subo. Que se haga lo que se pueda. No va a ser la primera vez que
una compañía teatral se funde.
Teresa:- Típico: radical y derrotista…
Inhiesta:- Sí. Derrotista. Total… al final no le importa a nadie.

Tiempo.

Inhiesta:- …Y lo bien que hacen, si total, cualquiera puede contar una historia. (Pausa) Afuera ha pasado algo,
anda mucha gente por la calle y gritan.
Olinda:- ¿Qué será?
Inhiesta:- No sé, pero algo grande. Algo pasó.
Olinda:- (A Inhiesta) ¿Viene?
Inhiesta:- ¿Dónde?
Olinda:- Usted sabe.
Inhiesta:- No.
Olinda:- Los Bonacorzi. Nos llamaron.
Inhiesta:- Conmigo no hablaron.
Olinda:- A mí me vieron, y a Teresa.
Inhiesta:- No. Eso no se hace.
Olinda:- Inhiesta, esto se cae a pedazos. Hay que irse.
Inhiesta:- ¿Y Robledo?
Olinda:- Robledo se hunde.
Inhiesta:- No.
Olinda:- Puedo hablar con los Bonacorzi, seguro le hacen un lugar. Con lo que usted sabe de sonidos… Y la voz
que tiene…
Inhiesta:- Pero…
Olinda:- Fijesé que lo hacemos a solas ya hace tiempo, el público no pasa ni por la esquina… ni la antena aguanta.
Pone la propaganda de Geniol para darse lustre nomás, si ni se la encargan…
Inhiesta:- Bueno. Déjeme ver.
Olinda:- Apuresé.

La opa comienza a llorar mas alto, Olinda se acerca y le acaricia el pelo.

Olinda:- (a Teresa) ¿Qué le pasa?


Teresa:- Se pone nerviosa.
Olinda:- Pobre.
Teresa:- Pobre nomás. Nacer así.
Olinda:- Peor enana.
Teresa:- ¿Qué?
Olinda:- Nada, deje… yo me entiendo.
Teresa:- ¿Usted ya negoció?
Olinda:- Estoy en eso.

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Teresa:- Es muy triste, muy triste lo que pasa acá…

La opa comienza a cantar lírico en voz baja. Tras un momento entra Robledo.

Robledo:- Estos son los hijos de puta del comité… ¡pero los mandan los Bonacorzi! Los Bonacorzi son, mandan a
desatornillar la antena, ¿podés creer? ¡Qué manga de hijos de puta! Es que tan bien no les debe ir si…
Inhiesta:- A lo mejor es falta de mantenimiento…
Robledo:- Que decís… estos son los hijos de puta esos. Te quieren agarrar por cualquier lado, entendés, por
cualquier lado te agarran y atentan, no pueden entender…
Teresa:- Pero si todo el mundo los escucha…

Entra Romualdo.

Robledo:- … ¡eso es porque el público es estúpido! Les venden cualquier cosa y los estúpidos se quedan
escuchando, el oyente es estúpido es… Decíme qué es eso que están haciendo ahora, ¿eh? ¿Qué es eso…? Eso es
porque se hacen los cultos, se hacen. No saben de lo de acá, la gente escucha eso, todos idiotas son. Falta gente que
piense en este país, falta. ¡Faltan nacionalistas! ¡Qué tarea le espera a Justo! ¡Va a tener que reinventar la cultura
patria! Te descuidás y no saben quién es Sarmiento: eso sí, novelita afrancesada y lloran… Hoy en día cualquiera
hace un radioteatro y el público -que es lo peor- lo escucha… es el peor de los públicos…
Romualdo:- Estamos trasmitiendo. (Estupor general)
Teresa:- ¡¿Desde cuándo?!
Romualdo:- Desde que bajó Robledo. Se arregló. Empezó a trasmitir de golpe.

Tiempo, tensión.

Inhiesta:- (Al micrófono)…Queridísimo público, debido a circunstancias ajenas a nuestras intenciones hemos
tenido un desperfecto técnico ya solventado, por lo que retomamos en este preciso instante nuestro radioteatro “El
renegao Ferrás”…

(CORTINA MUSICAL GUITARREADA)

Robledo:- (Gestos, se ponen de acuerdo para continuar)


¡Ojala alguien escuchara!

Inhiesta:- Ni sospechaba la senil pareja que su quejumbrosa letanía era atendida de cerca por un hombre cuyo
nombre sigue siendo leyenda entre los arbustos que pueblan las distancias solitarias con sus murmullos
desmelenados. Allí estaba, tras ellos, el Chueco Ferrás, pronto a tomar revancha y rescatar a su china de las
garras del infiel.

Inhiesta:-
¡Esto no se queda al ras,
Don Pombo, no se amilane!

Robledo:-
¡¿Quién me anda por atrás?!

Inhiesta:-
Un buen gaucho, pierda o gane:
¡acá está el Chueco Ferrás!

14
Robledo:-
¡Ah, Ferrás, tarde piaste,
en el pensil te esperaba
y vos te le demoraste!
La rató la bestia brava
mientras vos no te avivaste…

Inhiesta:-
Quien pelea no está muerto
y no es de macho el aflojar,
voy arreglar este entuerto
yendo al desierto a buscar
a la fruta de mi huerto.

Inhiesta:- Y así montó sin titubear en su matungo voluntarioso, que tenía más años que dientes, pero una tenacidad
de hierro para comer a coces la tierra que los separaba de la cautiva. Allá van, ¿lograrán su cometido?
¿Rescatarán a la muchacha antes de que el indio la martirice entre sus brazos? Allá van, a puro galope.

Sonido de galope…y cortinita de xilofón que ejecuta Romualdo y anuncia el noticiario…Mientras suceden las
noticias en el micrófono de Inhiesta, los demás caminan por el espacio, se relajan. Olinda va hasta el baño, atrás
Robledo. La puerta queda entreabierta: en el marco se asoma Robledo, se los escucha discutir…

Inhiesta:- ¡Noticiario! Para informarse más…

“- Con gran éxito se inauguró la Tienda San Lorenzo. Robledo:- ¿Así que usted se quiere ir?
Una animosa concurrencia hubo ayer durante todo el Olinda:- Pagan mejor.
día en los salones de la Tienda San Lorenzo que acaba Robledo:- Puta, como todas las actrices…
de ser inaugurada en nuestra ciudad. Al estilo de los Olinda:- No me falte el respeto. Vea que usted…
grandes almacenes de las capitales de Europa, Buenos Robledo:-… ¡Y lo anduvo coqueteando al pobre infeliz
Aires, a toda moda, no se queda atrás. de Romualdo, lo anduvo!
- Grandes inundaciones en Turquía. Las inundaciones Olinda:- ¡Qué sabe usted!
en Havza han causado quince muertes, sin contar la Robledo:- ¡No se haga, quiere, ahora lo va a dejar!
considerable cantidad de terrenos que han sido Olinda:- ¡No se meta que no es asunto suyo eso!
invadidos por las aguas y otros perjuicios de gran Robledo:- ¡Pero mire que me salió puta nomás! De
importancia. haber sabido, no le enseño nada, ¡años de enseñarle
- Planea ir a Brasil el presidente Justo. El primer para que me deje así!
mandatario argentino visitaría próximamente la capital Olinda:- (Todavía en el baño) Déjeme pasar…
carioca tras la cortés invitación del presidente Vargas, Robledo:- No. Usted no me va a dejar. No me deja
con el objeto de estrechar relaciones entre ambos países usted…
hermanos. Mientras tanto ha visitado hoy la Exposición Olinda:- Suelte, ¿qué hace?
Rural de Rosario, dónde se dio el premio de Gran Robledo:- Qué se han creído, venir acá a hacerse las
Campeón de la Raza Shorthorn a “Black Head”, de huelguistas.
Cabañas Mirza”.

Robledo entra y cierra el baño desde adentro, ruido de sopapo y cosas que caen y se rompen. Sonidos de lujuria
violenta, exceso de jadeos. Inhiesta sigue con sus noticias cada vez más alto.

Inhiesta (casi en un grito):-

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“- Hoy por la mañana, un tranvía chocó con un ómnibus. El tranvía fue sacado de los rieles, como consecuencia del
choque. Su guarda, Angel Reynoso, línea 9, coche No. 39, lo conducía en dirección al zoológico cuando fue
embestido por el ómnibus de la empresa La Generosa. Fue un violento choque. El ómnibus salió despedido hacia la
acera. Solamente gracias a la casualidad no se han registrado en este percance desgracias personales.
- El vicepresidente Julio Argentino Roca hijo cierra hoy su misión en tierras británicas. Luego de la calurosa
recepción que le fuera brindada, concluyen hoy las tratativas para recomponer las transacciones carníficas con
Inglaterra. Con respecto a los tratados de Ottawa y a la restricción en la exportación de carnes, el país sajón ha
comprendido finalmente el sentir argentino y la necesidad de lograr los acuerdos diplomáticos necesarios para la
mejora de la situación.”

Olinda sale turbada y se sienta. Sale Robledo, desaliñado, y se sienta también. Romualdo se apena en un rincón.
Inhiesta termina las noticias, le hace una seña a Teresa y ésta pone a cantar a la opa un aria operística clásica
hasta el final.

Teresa:- (Al micrófono) Después de este grato momento de alta cultura seguimos con el radioteatro “El renegao
Ferrás”…

Inhiesta (duda, arranca):- Pampa. Arrecia el temporal en medio de la tarde plomiza. Truenos y relámpagos en el
cielo sempiterno de la frontera. A ritmo moroso, el pingo de Ferrás se abre paso cansino entre las gotas gordas y
llega hocicando a una toldería donde se escucha el inconfundible balido de una ovejita huérfana.

(Balido de Teresa y trueno ficticio. Galope y relincho de caballo fingido. Inhiesta hace esto y cambia la voz para
encarnar al gaucho matrero)

Ihiesta:-
¡So, tenéte, te lo pido!
¡So, pingo noble de mi alma,
lleguemos sin hacer ruido!
Si no perdemos la calma
podemos sacar partido.

(Largo balido de oveja emulado por Teresa)

Inhiesta:-
De Felisa oigo el balido
estrañando al viejo dueño
que la cuidaba en su nido
noche a noche, sueño a sueño,
con cariño embravecido.

(Más balidos, arrebato vocal exagerado)

¡Tá como loca la oveja!


Sepa uno cómo sufrió
que es historia bien añeja
que el indio que la rató
tiene crueldad hasta en la oreja.

Dicen que el diablo es su agüelo:

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le gustan las cosas rara’
y no monta más que en pelo.
Lleva pintada la cara
y doma una yegua al vuelo.

Pero yo no ando con vuelta’


y a nada le tengo temor.
Llevo la lengua bien suelta
y empuño el facón sin temblor:
¡quiero a mi china de vuelta!

(CORTINA GUITARREADA DE SUSPENSO)

Inhiesta (voz locutora nuevamente):- Así mascullaba Ferrás tras la silueta escuálida de un tamarindo pelado,
esperando el momento en que su enemigo asomara desde el toldo, para hacerle morder el barro y rescatar a su
hembra mansa, de carnes blancas y pechos generosos, translucidos por la pálida tela del camisoncito raído…

Robledo:-
What is it? Chubasco espeso.
Indio lluvia aprovechar
y lavar hasta los hueso’.
Así poder esperar
limpio que llegue el progreso.

Inhiesta:-
¡Ya te quería agarrar
con la guardia bien abajo!
¡No te vas a retobar
que te descoso de un tajo!

Robledo:-
¡Gaucho: mejor dialogar!

Inhiesta:-
¡Ah, bestiún angloparlante!
Será cosa de mandinga:
el indio ya no es como ante’.
Pa’ arrebatarte una gringa
con hablar tienen bastante.

Robledo:-
Yo tener buena intención:
querer casar con la blanca
para poblar la nación.

Inhiesta:-
¡Te voy a poblar las ancas
con marcas de mi facón!

Inhiesta (empieza con voz de gaucho, y rectifica):-

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Sonaron los… Ejem… Sonaron los aceros bajo la lluvia. (Hace chocar un cuchillo y una bombilla de metal,
Robledo guitarrea) Cada trueno remedaba el chispeante encontronazo entre el filo gaucho y la fuente de latón que
el salvaje destinara para su baño frustrado. Corría Ferrás con ventaja, aumentaba el forcejeo y no llegaba acertar
en el escurridizo cuerpo del aborigen, hasta que una piedra tendió su ayuda providencial al criollazo y le dio la
ventaja póstuma de tener al salvaje a sus pies…

Inhiesta (empieza con vos de locutor y rectifica):-


¡Aura… ejem… aura te vas a rendir
bicho con alma ladina!
Pero antes vas a decir
dónde tenés a mi china…

Robledo:-
Atrás tuyo ella venir…

Inhiesta (locutor, la opa tararea algo meloso):-


La música del reencuentro pareció mitigar por un momento el doloroso percance del rapto y llenó la tarde con la
armonía del amor perdido. La cautiva miró al Chueco Ferrás a los ojos, el chueco le devolvió la mirada, y
recorrió su empapado cuerpo de carnes blancas y pechos generosos, translucidos por la pálida tela del
camisoncito raído…

Olinda:-
Yo…

Inhiesta:-
¿Qué pasa que no hablás?
¿Es la emoción de encontrarme?

Olinda:-
Yo…

Inhiesta:-
Ya sé, no me digás…
Buscás la forma de darme
gracias porque te librás.

Pa’ venir entre mis brazo’


yo no sé lo que esperás.
A éste lo até con mi lazo,
ya miedo no le tengás.

Olinda:-
¡Es que amo al indio buenazo!

Inhiesta (rápido cambio, voz de locutor nuevamente):- Silencio en la pampa lóbrega. Ferrás sintió cómo le
estrujaba el corazón esa frasecita soltada de sopetón entre los charcos de lodo. ¿Era acaso una broma del
destino? ¿Un mal sueño? ¿O simplemente el indio fornido había conquistado misteriosamente el afecto de la
muchacha? ¿Qué haría el valiente gaucho ante tamaña afrenta del destino? ¿Perdonaría, quizá? ¿Clamaría al
cielo? Ya lo veremos. Siga en el dial.

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(Se corta la luz de repente, silencio)

Olinda:- ¿Qué pasa?


Inhiesta:- Algo raro, se fue la luz.
Robledo:- Lo que nos faltaba…
Teresa:- ¡Será de Dios!
Robledo:- Bonacorzi y los radicales…

Tiempo, se escucha a Robledo tomar cocaína. Sonido de caballo que corre, pausa, sonido de tormenta, pausa,
risita de la opa, luego grillos y demás: todo un relato sonoro.

Robledo:- ¿Qué mierda pasa?


Teresa:- La opa está jugando con las cosas del follie, hace ruiditos…
Robledo:- Lo que me falta, será de Dios, será…
Teresa:- Bueno…… nosotras… nos vamos, ¿no? Digo, si no hay luz…
Olinda:- Sí, yo creo que por hoy…

Entra Romualdo, con vela.

Robledo:- ¿Qué pasa?


Romualdo:- No sé qué pasa. Se cortó la energía. Es extraño…
Olinda:- ¿El qué?
Romualdo:- Algo tiene que estar pasando afuera, la gente está saliendo a la calle…
Robledo:- ¿Y no sabemos qué es, no sabemos?
Romualdo:- Ni idea.
Teresa:- ¿Pero no llegó ninguna información?
Romualdo:- Nada. A la estación no llegó nada.
Robledo:- Así las cosas nomás: ¡somos los que tenemos que decir lo que pasa y no sabemos lo que pasa! ¿Quién
nos va a creer?
Romualdo:- Algo grande seguro.
Teresa:- ¿Por qué no vamos a la calle? A lo mejor…
Robledo:- ¡¡No!! Nos quedamos, si vuelve la energía tenemos que seguir, el pueblo quiere saber qué pasó entre el
Chueco Ferrás y el indio angloparlante…
Romualdo:- (A Olinda) La oscuridad se presta, ¿no?
Olinda:- Usted es un estúpido. (A Robledo) Oiga, usted, esto es una señal… ¿no le parece? Esta gauchesca es yeta:
que la antena, que la luz, falta que se muera alguien…

Tiempo largo. Ruidos: relámpago emulado.

Olinda:- Los Bonaccorzi hacen novela sentimental, eso gusta a la gente…


Inhiesta:- Hay que adaptar a los rusos, Dostoievsky, ahí está el futuro…
Robledo:- Justo, me voy a poner a adaptar a un ruso…
Inhiesta:- ¡Justo! Un ruso con las bolas bien puestas, que a la primera vieja conserva que se le cruza… (mira a
Teresa) …le mete un hachazo en la saviola… ¡”Crimen y castigo”, ahí tiene! ¡Léaselo! (A Robledo) Nada de
ovejitas raptadas, indios que hablan inglés y gauchos inadaptados que justifican el accionar infame de este milicaje
malparido, bigotes mentirosos embanderados en un progreso que no entiende nadie…
Olinda:- La radio es progreso…
Teresa:- ¡Eso! Progreso y cultura…
Inhiesta:- Cállense un poco, ustedes dos… ¡No les basta con aplaudir el golpe de afuera que quieren voltear al
infeliz de Robledo acá adentro!

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Robledo:- ¿Infeliz…?
Olinda:- ¡Ese infeliz acaba de hacerme daño!
Teresa:- ¡Y hay que estar del lado del progreso!
Inhiesta:- ¡El progreso es que los trabajadores tengan un plato de comida en la mesa, que los europeos nos paguen
lo que se debe si quieren manyarse un bistec, que la gente vote, que vote la gente: eso es democracia, eso hay que
cuidar, eso es progreso, carajo! ¡Qué mierda importa un radioteatro de mierda…!
Robledo:- ¡Gauchesca es progreso! Gauchesca, y el retrato del campo atolondrado que por fin ha empezado a
civilizarse… Vos no entendés nada, Inhiesta, esta pieza vale: es deficiente, es una mierda, pero vale por su espíritu
autóctono… (Sale)
Inhiesta:- Qué hijo de puta… Sigue agarrando libretos de estos vatecitos trasnochados con sus mierdas
sarmientinas: ¡progreso…! Matar lo oscuro, progreso… Campaña al desierto, progreso… Golpe de estado,
progreso… ¡Europa, progreso! Mi Dios, Europa... muerta de hambre e igual… ¡progreso!
Teresa:- A mí el libro no me disgusta tanto…
Inhiesta:- ¿No le disgusta? ¡Y no me extraña! Porque no sabe leer, porque pasa letra nomás… ¡Fijesé cómo deja al
indio! ¡Un indio hablando inglés! ¡Por favor!
Olinda:- Una ironía…
Inhiesta:- Ni en chiste… Lo mandan a Roquita a regalarle las vacas a los ingleses, y acá ni les van a cobrar
impuestos a los frigoríficos de ellos, explotan a los trabajadores… ¡Falta que vayamos a sonarle los mocos a
Runciman cada vez que estornuda! ¡Indios hablando inglés, hijos de puta! Si de Roca padre a Sarmiento no dejaron
uno vivo para hablar nativo siquiera… Y ahí lo tiene: al hijo del progreso, al vástago de la Campaña del Desierto,
de vice… paseando las charreteras por Bretaña, haciéndose el civilizado… ¡Civilizan al pueblo con fraude! ¡Y
nosotros sin poder votar! ¡‘Abstenidos’, nosotros!
Olinda:- No se dice así…
Inhiesta:- ¿Qué?
Olinda:- ‘Abstenidos’.
Inhiesta:- ¿Ah, no?
Olinda:- No.
Inhiesta:- Bueno… ¡nos importa una mierda a nosotros!
Teresa:- Pero… Inhiesta… ¿quiénes son ustedes?
Inhiesta:- ¿Nosotros? ¡La Unión Cívica Radical, carajo!
Teresa:- ¡Y lo confiesa!
Olinda:- Pensé que eso no existía más…
Inhiesta:- ¡Qué simpática!... Y el líder silenciado…
Olinda:- Bueno… los peludos no hablan…
Inhiesta:- ¡Lávese la boca antes de hablar así de Yrigoyen!
Olinda:- No entiendo por qué a usted no le gusta este libreto… habiendo tanto ‘caballo’ dando vuelta…
Inhiesta:- Veo que la diva se da corte de gran madame, pero tiene que haber metido el hocico en más de un
piringundín para saber que al cocó le dicen “yobaca”…
Olinda:- ¡Seguro! O qué se creyó, ¿que nací de una maceta? Yo tengo clase, pero también tengo mundo… Y sé que
la cocaína le arruina la voz…
Inhiesta:- ¿Lo dice por experiencia propia?
Olinda:- Por su bien se lo digo…
Inhiesta:- (Se le va encima, Romualdo lo frena) Por mi bien podría pegarse un tiro… ¡¡Cuando volvamos, a las
cogotudas como vos las vamos a colgar con sus estolas de visón, para no gastar siquiera en soga…!!
Olinda:- ¡Avise! ¡Linda democracia extraña usted!

Forcejeo, sillas que se caen en la penumbra. Grititos y luego silencio… La opa comienza a cantar algo triste.
Entra Robledo.

Robledo - ¿Qué carajo pasa acá?

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Teresa:- La política… se metió la política.
Inhiesta:- Yo creo que hay que suspender la función, presiento algo importante. La gente está saliendo a la calle…
Robledo:- ¡Qué mas importante que nuestro arte, Inhiesta!
Inhiesta:- Pasa algo, algo pasa…

Vuelve la luz. Están todos en distintos lugares. Robledo en la mesa se estaba armando una línea de cocaína. Lo
miran: Robledo los observa a todos, uno por uno. Una pausa incómoda. Luego inhala su droga con elegancia.

Robledo:- ¡Bien, bien, bien….! ¡¡¡Ha!!! Sí, sí, sí. Eso, eso, eso, eso. Sí, sí, sí… ¡Ah, sí! ¡Viva el teatro, señores…!
¡Viva la patria autóctona! Sigamos con lo que estábamos haciendo…

Entra Romualdo.

Romualdo:- Voy a ver cómo estamos… si se transmite o no.


Robledo:- ¡Vaya, hijo, vaya nomás y no tarde que acá estamos haciendo la patria, carajo! ¡O qué se creen! (Pausa)
¡Uy! ¡Ay! (Se agarra el estómago) ¡La puta madre que me parió!
Inhiesta:- ¿Vio? Eso le pasa por no convidar…

Robledo va hasta el baño, está descompuesto, escuchamos sonidos escatológicos, los demás tratan de ocupar el
espacio sonoro, intentan hablar, luego con el follie hacen colchón de sonidos. Vuelve Romualdo.

Romualdo:- Estamos al aire.

Tiempo.

Inhiesta (oportunidad):- (Al micrófono) Estimadísimo público, estamos en un momento crítico, la energía nos ha
jugado una mala pasada pero retomaremos en breves instantes, por Radio del Sud, “El renegao Ferrás”… Ojalá
después de esta serie de veinte capítulos de corte… gauchesco… podamos hacer algo para innovar
verdaderamente en el repertorio de la Ciudad de Buenos Aires y a lo mejor lleguemos a públicos que no se acercan
a la cultura porque les queda lejos… y finalmente les prodiguemos contenidos más comprometidos… Estamos
pensando en adaptar algunos textos extranjeros que ustedes, nuestros fidelísimos oyentes, no van a…

Sale Robledo del baño. Pálido, descamisado.

Robledo:- ¡¡¡Sigamos con lo nuestro!!!

Tiempo, Inhiesta se contiene, toma las hojas del texto, arranca con su habitual forma de locutor pero mas
desganada.

Inhiesta:-
Pampa, dice el narrador,
en verso para cerrar,
que es bueno muestre el cantor
su talento pa’ rimar
el fin de este desamor.

Dice un pájaro agorero


que entonces los vio pasar,
que el paso lento y rastrero
de la oveja a retardar

21
lo obligó al gaucho matrero.

Y cansado de esperar
al bicho de lerdo paso
por la sed de largo andar,
meta a puro rebencazo
comenzólo a fustigar.

Entonces al trotecito
llegaron los tres al rancho.

Teresa:-
¡’Cha que hicieron rapidito!
Mire que este mundo es ancho
pero usté lo hace chiquito.

¡Meta y diga qué pasó!


¿Dónde está mi capullito?
¿El indio se la comió
tras faenarla despacito?

Inhiesta:-
A Pombo despierteló.

Teresa:-
¡Se lo traigo enseguidita
aunque va a costar empeño!

Robledo:-
¡Toy despierto mi chinita,
que naides me acuna el sueño!

Teresa:-
¡Es Ferrás con la ovejita!

Robledo:-
¡Es cosa de no creer
lo que me entra por los ojos!
¡Dichoso te vuelvo a ver
Felisita de mi antojo:
a besos te viá comer!

(Ruidos de besos y balidos)

Teresa:-
¡Y pa’ cerrar la alegría
diga, Ferrás, dónde tiene
a la hija del alma mía!

Inhiesta:-

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Sepa usté que acá no viene
aunque alargue su agonía.

Robledo:-
¿Qué le pasa a usté, Ferrás,
que noto se pone oscuro,
más serio que Satanás?
Largue el cuento entero y puro
de lo que ha dejado atrás.

Inhiesta:-
No es fácil desembuchar
cuando uno ha visto a los ojos
la muerte misma arrasar
y no dejar ni despojos
del amor para llorar.

Teresa:-
¡Cha’ que se pone poeta
y no le llego a entender!

Robledo:-
Ya se me tuerce la jeta,
que me empiezo a estremecer:
¡diga nomá’ la historieta!

Inhiesta:-
Va: llegué a las toldería’
en medio de la tormenta.
Si la suerte es porquería
hasta el cielo se lamenta
llorándose noche y día.

Y entonces los encontré


juntitos y amancebados,
contentos, queriéndosé.

Robledo:-
Ya la había engualichado
el indio brujo se ve.

Inhiesta:-
¡De mi honor me arrancó un cacho!
Lo digo así como escucha,
pa´ delante y sin empacho:
que la vergüenza no es mucha
cuando lo hieren al macho.

Teresa:-
¡Cuente entonces que pasó,

23
que me mata la tardanza!

Inhiesta:-
¡La estampa me enfureció!
Pasó que tomé venganza,
cuando el indio se espantó.

Robledo:-
¿Salió corriendo el cobarde?

Inhiesta:-
Como si hubiera tres patas.
Le dije a ella que era tarde
pa´ hablar de cosas baratas…
Que durmiera sin alarde,
cosa que ella obedeció.

Teresa:-
No me demore la historia:
¡diga ahorita qué siguió!

Inhiesta:-
Lo que guarda mi memoria
a pesar de que dolió.

Era noche bien cerrada.


¡Cómo roncaba la china,
estaba como encantada!
Quise darle medecina
pa’ locura tan taimada.

Robledo:-
Me rechinan la’ quijada’:
¿entonces me la curó
a mi chiquita adorada?

Inhiesta:-
Como que arriba hay un Dio’.

Teresa:-
¿Qué le dio pa’ la pasada?
¿Un yuyo, una oración?
¿Una yerba algo quemada?

Inhiesta (suspenso):-
Le di un beso de pasión…
y cuarenta puñaladas.

(INICIA GUITARREADA DE FIN DE EPISODIO)

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Inhiesta:- Pampa. Un silencio cruzó el rostro espantado de los dos ancianos chúcaros, una ráfaga de terror selló el
trágico final que para siempre iría escrito en sus frentes azotadas por los años y el viento del desierto. Ferrás soltó
un escupitajo violento al costado de sus botas, se acomodó el chambergo y rumbeó para el caballo. Antes de
montar, sombrío, a Ferrás dos lagrimones le rodaron por la cara. Pasaron unos minutos hasta que el viejo Pombo
hiló el consuelo…

Robledo:-
¡La vida siempre algo deja!
Sé que no es pa’ festejar
lo que nos queda, mi vieja,
pero gracias hay que dar:
lo menos trajo la oveja.

(CIERRA GUITARRA, FIN DE EPISODIO, BALIDO FINAL)

(Se sientan hartos, Olinda se saca los zapatos. Entra Romualdo)


Romualdo:- Listo, estamos afuera…
Olinda:- Menos mal…
Romualdo:- Salió accidentado hoy… Mañana lo repetimos y van a ver… Total, el arte siempre da revancha… (Va a
salir y se topa en su bolsillo con un papel) ¡Ah! Casi me olvido… ¿Sabés qué es el gentío afuera, Inhiesta?
Inhiesta:- ¿Qué?
Romualdo:- Se murió Yrigoyen…
Inhiesta:- ¡¿Qué?!
Romualdo:- Se murió… Me dejaron esta esquela… Un pibe del comité de enfrente…
(Tiempo. Silencio. Inhiesta lee la nota, congoja. Robledo se la quita de las manos.)
Robledo:- Palmó el viejo. Por fin…
Teresa:- Bueno, al fin y al cabo no somos nada… me voy a ir yendo nomás. (A Robledo) Me debe dos pesos de
Geniol.
Robledo:- Pase mañana.
Teresa:- No sé si vuelvo. En todo caso, use el dinero para comprarse una camisa.

Sale Teresa.

Olinda:- Robledo, me voy. Yo no vuelvo seguro.


Robledo:- ¡Vaya nomás, que como usted encuentro de a docenas!
Olinda:- Faltaba más.

Saliendo…

Robledo:- Espere.

Ella lo mira, ya en la puerta.

Robledo:- Llévese a la opa, ¿no?


Olinda:- No, no puedo… Tengo que hacer una carrera, ¿a usted le parece que puedo tener esa carga?
Robledo:- ¡Pero si canta por usted! Esta piba es su voz…
Olinda:- Vamos, a usted le va a servir más que a mí, a lo mejor puede hacer un repertorio de tangos ahora que no
tiene actrices cultas. Yo me voy a hacer libretos buenos, Robledo, bien escritos… Quédesela nomás que para algo le
va a servir.

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Sale Olinda. Tiempo, Robledo se arma una línea de cocaína, Inhiesta lo observa mientras lagrimea su pérdida.

Robledo:- ¿Qué mirás? Por lo menos no me apeno porque espichó el peludo…

(Sin mediar palabra Inhiesta lo trenza del cuello, forcejeo grotesco, lo arrastra hasta el baño y lo encierra. Se
oyen golpes. Sale, toma a Romualdo por el cuello)

Inhiesta:- ¡Dáme aire que tengo que hablar!


Romualdo:- ¡Pero ya apagué el equipo! ¡Hasta mañana…!
Inhiesta:- ¡Prendé todo porque te incendio la emisora!

Salen los dos.

Robledo:- (Desde su encierro) ¿Quién queda, che?

La opa canta un aria de ópera.

Robledo:- Escucháme vos, abrí la puerta, dale…

La opa se ríe.

Robledo:- No…no te rías, abrí la puerta. Vení, abrí la puerta…

(La opa se ríe. Entra Inhiesta hecho una tromba y atrás Romualdo, asustado. Van hasta el micrófono.)

Romualdo:- ¡¿Qué vas a hacer…?!


Inhiesta:- Lo que hay que hacer...
Romualdo:- ¡¿Sos loco, vos?! ¡Me van a quemar la radio! ¡El dueño me mata…!
Inhiesta:- Por lo que sirve…
Romualdo:- Pero… soy tu amigo yo…
Inhiesta:- Te me acercás, te mato. ¿Entendés? Te mato.
Romualdo:- Tenés que aflojar: te está haciendo mal la papusa…
Inhiesta:- ¡Calláte, querés! No te podés levantar ni un yiro y me venís a sobar a mí… Andá… andá a llamar a la
cana. Maricón… Que me vengan a buscar.
Romualdo:- Claro que la voy a llamar… ¡Claro que la voy a llamar! ¡Qué te pensás! (Sale)
Inhiesta (al micrófono, conmocionado, toma aire, largo suspiro, habla):- Señoras, señores. Cumplo en transmitir
una importante información de último momento… En el día de la fecha… 3 de julio de 1933… a las 19.21… se
ha… se ha extinguido la vida… de don Hipólito Yrigoyen… ¡Desde hace tres años no hicieron los golpistas más
que… humillarlo! Y hoy festejan, seguro… Pero el hombre ha pasado a la inmortalidad… Hace un tiempo había
vuelto de Montevideo… ¡Él! Que nunca gustó de viajar: ¡porque a diferencia de muchos patricios en botas, jamás
pisó Europa…! Hizo su último viaje para volver, para poder volver acá, a su casa de la calle Sarmiento… (La opa
escucha “Sarmiento” e inicia estertórea y melancólicamente el himno al prócer: “Fue la lucha tu vida y tu
elemento, / la fatiga, tu descanso y calma…”)…“Sarmiento”, sí… Es gracioso. Pero lo que más risa debería dar es
que muchos de ustedes, apoltronados en sus casas disfrutando del progreso de la onda corta mientras afuera miles
se mueren de hambre… muchos de ustedes que gozan del privilegio del asco, son los mismos que aplaudieron el
golpe de Estado y ahora no saben a dónde disparar… Lo acusaban a él de senil y de corrupto… ¿Y ahora? ¡¿Eh?!
¡Hasta el cuello ahora...! (Pausa) Oigan: nunca es tarde… Yo, una…una voz, los invito a redimirse… ¡Porque el
progreso no es la radio! ¡El progreso es que los pobres puedan comer: eso es progreso! ¡El trabajo es progreso! ¡El
voto limpio y libre! ¡Eso es progreso! ¡Yo, una voz en el desierto de los que quieran escuchar, llamo a aquellos

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amigos de la democracia, a aquellos hombres que puedan reconocer la justicia más allá de cualquier partido, a
acompañar su cuerpo mañana! ¡A todos: viejos y jóvenes, obreras y compadritos, vecinos de Buenos Aires, a
todos… mañana…! ¿Eh…? Mañana… mañana acompañemos el cuerpo de ese hombre a su última morada,
mañana… (Tiempo) Y ahora… ahora me voy a callar. Voy a cerrar el pico… Sí: silencio de radio… Voy a esperar
que vengan: que me saquen los dientes a macanazos… Total. Ya está. Qué más da. (Inhiesta se abraza al
micrófono. Atrás se escucha a Robledo pedir que le abran. La opa sigue cantando el Himno a Sarmiento hasta el
final: …“¡Gloria y loor! ¡Honra sin par!”).

Apagón

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