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ROBÉ PAN PARA MIS HIJOS

(Fidencio Escamilla Cervantes)


Si señor, yo robé esos panes, también los quesos fundidos, Nido de fieras llenas de rabia donde las normas
Los dulces, la sal, los higos. Yo robé todo eso, señor; Ya se olvidaron, donde no existen sabias palabras:
Lo robe para mis hijos. ¿Qué es malo robar? Se veja, se viola, se tima y roba
¿Qué es de los peores delitos? ¿Qué se castiga con cárcel?, Y por la paz ni un ser humano trabaja.
¿No importa porqué se hizo? ¿Qué es traición a la patria?
¿Qué si con ese ejemplo predico? Todo esto vi con mis ojos y el corazón se volvió más negro:
¿Qué soy peor que criminal? Allá tenemos basura, aquí viven los despojos,
Señor; es que tenían hambre mis hijos Que allá vivimos los malos; aquí transitan los buenos,
Y yo he estado sin trabajo; tampoco tenemos casas, Aquí viven de caviar, allá vivimos de abrojos,
Ya no tenemos ni cinco ¿Qué porqué no busco empleo? Que allá no carcome el cáncer, aquí se alimentan cuervos;
Desde hace seis meses, señor, y no lo encuentro. Aquí viven los decentes, allá los menesterosos;
Y me acordé de mi gente y me acorde de mis hijos,
Siempre lo mismo ¡¡lo mismo!! Del hambre que aún les cuelga como microbio infeccioso,
Que si tengo referencias y que si gozo de créditos, Y robé, ¡Robé esta bolsa con higos!
Que donde trabajaba antes y a cuanto ascendía No sé sí voy a llegar a un sumarísimo juicio.
Mi sueldo; que si mi filiación es priísta, Si ya conocí el pecado y mi pena es el presidio
Que si apoyo al buen gobierno. El precio ya está pagado por esa bolsa de higos.
Y al final: “vuelva otro día, el personal es completo” Por favor, señor gendarme, aplique usted el castigo,
Pero por su santa madre, lleve ese pan a mis hijos,
No señor, no tuve escuela; me crié entre los basureros. Que usted también es un padre; hágalo en bien de su oficio.
¿Mis padres? Nunca los conocí, ni conocí a mis abuelos
mi cama fue la basura y mis amigos los perros; Hoy es domingo, señor, no se trabaja;
allí aprendí a defenderme, allí mis años crecieron. Ellos están con hambre porque no hubo desperdicios
Y aunque flacos y esqueléticos, con sarna, cáncer o tifo,
Entre las moscas, entre miasmas, entre el polvo y basureros. no dejo de ser su padre y ellos, no dejan de ser mis hijos;
Allí me di cuenta que el hombre es aborto del infierno. Aunque duerman en basura, aunque se bañen con vicios,
Allí me di cuenta que el mundo es un vil pleito de perros Por favor, usted lléveles esos panes
Y crecí, crecí y crecí; y mi alma se hizo más dura ¡Qué tienen hambre mis hijos!
Y mi destino más negro y una palabra que a diario
Me taladraba en el cerebro: ¡Hambre! ¡Hambre! ¡Hambre!
Las cáscaras no alimentan, el agua sabe a vinagre,
Las tortillas tienen hongos muy duros están los panes,
Los frijoles quedan rancios, las frutas a orines saben.

Y así crecí: entre pus y desperdicio, entre microbios de


Entre bacterias de tifo, entre perros y entre gatos;
Entre todo esto también crecieron mis hijos:
Unos hijos esqueléticos viviendo entre desperdicios,
Jugando entre suciedades y bañándose con vicios.
Y un día quise conocer mi pueblo el pueblo que no me quiso,
El que miraba en mis noches y en mis infantiles sueños
Como algo maravilloso; algo así como un juguete nuevo.

¡Que decepción abrigué en mi alma! ¡Cuanta miseria llegó a mis ojos!


Miseria sucia, miseria humana, nido de ratas, bestias en brama
Donde él más fuerte castiga y mata, donde el más débil sufre y acata;
MÉXICO, CREO EN TI ¡y todo el bosque se te vuelve carne!,
(Ricardo López Méndez) ¡y todo el hombre se te vuelve selva!
México, creo en ti, México, creo en ti,
como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía, porque nací de ti, como la flama
y sin embargo, ríes demasiado, es compendio del fuego y de la brasa;
acaso porque sabes que la risa porque me puse a meditar que existes
es la envoltura de un dolor callado. en el sueño y materia que me forman
México, creo en ti, y en el delirio de escalar montañas.
México, creo en ti,
sin que te represente en una forma
porque te llevo dentro, sin que sepa porque escribes tu nombre con la equis,
lo que tú eres en mí; pero presiento que algo tiene de cruz y de calvario;
que mucho te pareces a mi alma, porque el águila brava de tu escudo
que sé que existe, pero no la veo. se divierte jugando a los volados
con la vida y, a veces, con la muerte.
México, creo en ti, México, creo en ti,
en el vuelo sutil de tus canciones
que nacen porque sí, en la plegaria como creo en los clavos que te sangran,
que yo aprendí para llamarte Patria: en las espinas que hay en tu corona,
algo que es mío en mí como tu sombra, y en el mar que te aprieta la cintura
que se tiende con vida sobre el mapa. para que tomes en la forma humana
hechura de sirena en las espumas.
México, creo en ti, México, creo en ti,
en forma tal que tienes de mi amada
la promesa y el beso que son míos, porque si no creyera que eres mío
sin que sepa por qué se me entregaron: el propio corazón me lo gritara
no sé si por ser bueno o por ser malo y te arrebataría con mis brazos
o porque del perdón nazca el milagro. a todo intento de volverte ajeno
México, creo en ti sintiendo que a mí mismo me salvaba.
México, creo en ti,
sin preocuparme el oro de tu entraña:
es bastante la vida de tu barro porque eres el alto de mi marcha
que refresca lo claro de las aguas y el punto de partida de mi impulso.
en el jarro que llora por los poros ¡Mi creo, Patria, tiene que ser tuyo,
la opresión de la carne de tu raza. como la voz que salva y como el ancla…!
México, creo en ti,

porque creyendo te me vuelves ansia


y castidad y celo y esperanza.
Si yo conozco el cielo, es por tu cielo,
si conozco el dolor, es por tus lágrimas
que están en mí aprendiendo a ser lloradas.
México, creo en ti,

en tus cosechas de milagrerías


que sólo son deseo en las palabras.
Te consagras de auroras que te cantan
EL DULCE MILAGRO

(Juana de Ibarbourou)

¿Que es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.


Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto


y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:


"¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!"

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende


un milagro de éstos y que sólo entiende
Que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere líneas y color y forma,


y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: "Voy con la dulzura",
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren


que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: "Mis manos florecen.


Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen".
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!
RECIBÍ FLORES HOY

(Anónimo)

No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche y él dijo muchas cosas crueles
que en verdad me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me lanzó contra la pared y comenzó a ahorcarme.
Parecía una pesadilla, pero de las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con
golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

Y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las
mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez. No pude ir al trabajo hoy, porque no
quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido; por que él me mandó flores hoy.

Y no era el día de las madres o ningún otro día; anoche el me volvió a golpear, pero esta vez fue mucho peor. Si logro
dejarlo, ¿qué voy a hacer? ¿Cómo podría yo sola sacar adelante a los niños? ¿Qué pasará si nos falta el dinero? ¡Le tengo
tanto miedo! Pero dependo tanto de él que temo dejarlo. Pero yo sé que está arrepentido, por que él me mandó flores
hoy.

Hoy es un día muy especial: Es el día de mi funeral. Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir. Si por lo
menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo. Si hubiera aceptado la ayuda profesional.... hoy no hubiera
recibido flores
LA DESDICHA DE SER SIRVIENTE AUTOR: HUMBERTO IBARRA CÓRDOVA

En un tribunal de la ciudad
A un famoso delincuente presentaron
En presencia de la alta sociedad
Por homicida y ladrón lo condenaron.

-que es un ladrón y asesino?


“Que lo maten” contesto la sociedad
Un hombre como ese debe morir
Y debe morir porque atenta contra nuestras vidas

El juez dicta la sentencia y a muerte lo condena


Después de condenarlo el juez se le acercó
Y haciéndole alarde de su cobardía con voz de burla e ironía
Al reo condenado pregunto:

No quisieras ser mejor hombre bueno?


El acusado se puso de pie
Alzó la cara y miro al juez para decirle

“Vaya” que pregunta señor juez


¿Por qué he de arrepentirme de lo hecho?
Si sabiendo que soy malvado
Que aquí en el tribunal de la justicia
Ustedes me condenaron a la muerte

Si por todo lo que he hecho esa es mi pena


La recibo complacido y satisfecho
Esta bien señor juez, cumplo mi pena
Pero nunca he de volver sobre mis pasos

Mejor ordene ya mi ejecución


Que disparen sin piedad y con acierto
Porque juro que sólo estando muerto
Dejaré de ser un gran ladrón.

“esta bien” dice el juez te doy permiso


Habla todo lo que quieres sin temor

-ante aquella respuesta el ya occiso comenzó una historia de dolor-

Cuando yo era niño todavía


Conocí a una sirvienta desdichada
Que a pesar de su trabajo noble y bueno
Era siempre por sus amos maltratada

En el día soportaba los trabajos, los desprecios y regaños


Por la noche después de acomodarme entre sus brazos
Se dormía entre lagrimas y rezos.

Así pasaron los meses y los años


´Hasta que una tarde en la que se empezaron a extraviar cosas,
Maldita sea esa tarde para siempre los patrones a acusaron de ladrona
Y después de torturarla moralmente
Dos guardias se la llevaron presa
Dos días lloro en prisión
Dos noches rezó en aquella celda fría
Dos noches
Noches porque al día siguiente
Murió de un ataque al corazón.

Esa mujer de la que les estoy hablando


Esa mujer señores de la sociedad
Esa pobre que mataron sin piedad
Era nadamás y nada menos que mi madre

Mi madre malditos
Mi madre vampiros
Mi madre cobardes
Mi madre
Mi madre que murió desesperadamente
En aquella celda que aun veo todavía

Pero mi maldad no vino ahí señor juez se lo aseguro


Mi maldad vino después
Cuando una tarde hallé a un niño que lloraba y se quejaba
Era un niño que tirado en un andamio frío llamando a su mamá se deshacía
Corrí hacia él rápidamente
Quise hablarle pero ya no pude porque a la hora de levantarlo
Quedó entre mis manos y entre los brazos de la muerte.

Minutos después llegó su madre


Con gritos de dolor y ojos de muerte
“señora” le grité “por que dejó que se muriera”
Y ella dijo “señor usted no sabe que los hijos de los criados
Por ser pobres estorban a los hijos de los ricos
Yo soy la sirvienta de aquella casa
y mi trabajo es cuidar a los hijos de ellos
y me prohíben cuidar al mío.

Entonces si señor juez Corrí, no como perro hambriento


Sino como lobo rabioso que a la fuente de venganza va sediento

Maté, a los verdugos de mi madre, después vengué la muerte de aquel niño


Y ante la furia brutal de mi venganza he visto temblar y llorar a los cobardes

Entonces sí señor juez


Ordene ya mi ejecución
Que la voy a recibir gustosamente

¡Pues prefiero morir como ladrón que morir como mueren los sirvientes!
Postergando un momento
Nadie dijo que el camino sería fácil
Todos dijeron que sería difícil
Pero lo malo es que no dijeron cuanto
Y esta presión en el corazón no aguanto
Me adelanto a generar nuevas visiones
Sin tener en cuenta mis emociones
Busco e imagino cualquier paisaje
Sin medir el costo que tiene el viaje
Acumulo mis acciones sin darles oportunidad de salir
De ser libres, experimentarlas y existir
Solo sufrir sin dar paso a sentirlas
No debo postergarlas, debo vivirlas
Actuar sin presión y con firmeza
Dejar que se exprese mi naturaleza
Mirar siempre hacia arriba, aunque me cueste trabajo
Darle paso a la vida y no mirar hacia abajo
Soñar el futuro incierto que me espera
El día que llegara ese que me quiera
Son muchas ilusiones, no solo una
Mi testigo clave de ellas, es la luna
El tiempo permite ver lo que es real
Enseñarnos lo que está bien y está mal
Tomar las lecciones, sonreírle al nuevo día
Dejarlas tristezas y mostrar alegrías
Ver solo el alba que se une con el viento
Y pensar que he postergado un momento
No te rindas Autor: Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo ensayar un canto,


de alcanzar y comenzar de nuevo, bajar la guardia y extender las manos,
aceptar tus sombras, desplegar las alas e intentar de nuevo,
enterrar tus miedos, celebrar la vida y retomar los cielos.
liberar el lastre,

retomar el vuelo. No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,


No te rindas que la vida es eso, aunque el miedo muerda,
continuar el viaje, aunque el sol se ponga y se calle el viento,
perseguir tus sueños, aún hay fuego en tu alma,
destrabar el tiempo, aún hay vida en tus sueños
correr los escombros porque cada día es un comienzo nuevo,
y destapar el cielo. porque esta es la hora y el mejor momento;

porque no estás solo, porque yo te quiero.


No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños

porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero,

porque existe el vino y el amor, es cierto;

porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron,

vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa,

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