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INTRODUCCION

El Perú, como la mayoría de países de Latinoamérica, adolece de graves


deficiencias dentro de los servicios prestados por el Estado que se constituyen en
Derechos Fundamentales, es decir aquellos que la Constitución garantiza dentro
del conocido “Cote Protegido”; a pesar de que muchos de estos países han venido
evolucionando y mejorando las políticas sociales y del acceso a estas; pues un
aspecto que muchas veces se deja de lado es que el cumplimiento y no vulneración
de un Derecho Fundamental no se reduce a un mero concepto de presencia; vale
decir, en el caso de, por ejemplo, el Derecho a la Educación, que este sea de
naturaleza pública y gratuita, sino que también se garantice el acceso y la calidad
del mismo. En el caso peruano, refiriéndonos al Sistema Educativo Básico,
encontramos más de una evidente deficiencia en diferentes niveles, así por ejemplo
nos encontramos con uno de los presupuestos destinados a la educación (Dentro
del PBI) más bajos, no solo a nivel del continente, sino también a nivel mundial.

Con un presupuesto de solo 3,7% resulta bastante lógico que se surjan problemas
como el que hoy presenciamos; esta afirmación no resulta para nada gratuita pues
al contar con un reducido presupuesto, las limitaciones de la aplicación del Sistema
Educativo, sobre todo en un país que cuenta con aspectos tan particulares como su
accidentada geografía y su diversa multiculturalidad, se convierten en algo más
bien, para nuestro pesar, esperado. Vemos así que el Derecho a la Educación ya
de por sí, por lo menos en opinión del autor, sufre carencias indudables en nuestro
contexto. Tema para investigación aparte resulta el carácter conservador y casi
escolástico que nuestro país aún mantiene a pesar de ser, por lo menos en Teoría,
un Estado Laico.

Por otra parte, siendo también un pilar de la satisfacción del Derecho a la Educación,
tenemos a los educadores, quienes reclaman hoy otro Derecho de Vital Importancia:
Un sueldo digno a través de la Huelga. En concatenación con el paupérrimo
presupuesto destinado a la educación, no es de extrañar que tengamos también de
los peores sueldos docentes del globo.

Por el aspecto descrito en el párrafo anterior, los docentes se encuentran en huelga


desde hace varias semanas, reclamando principalmente de esta manera, un
aumento progresivo del sueldo que hoy perciben. (Logrando hasta ahora que el
sueldo base aumente a 2,000 soles a partir del mes de noviembre).
EL DERECHO A LA HUELGA

1.- Definición del Derecho a la Huelga:

De acuerdo a lo señalado anteriormente, cuando los trabajadores deciden


movilizarse a través de sus sindicatos, los empleadores están haciendo uso del
derecho consagrado en nuestra Constitución, a la negociación colectiva y el derecho
a sindicarse en forma voluntaria y que además viene acompañado por la libertad de
trabajo y la protección de los trabajadores, sus derechos y deberes, también
estipulados en la misma Carta Fundamental. Respecto al derecho a huelga, la
Constitución estipula que no pueden declararse en huelga funcionarios del Estado,
de las municipalidades y quienes trabajen en “corporaciones o empresas,
cualquiera sea su naturaleza, finalidad o función, que atienda servicios de utilidad
pública o cuya paralización cause grave daño a la salud, a la economía del país, al
abastecimiento de la población o a la seguridad nacional”.

A nivel legal, el Código del Trabajo, define la huelga como un “derecho que tienen
los trabajadores y trabajadoras involucrados en procesos de negociación colectiva
reglada para suspender las actividades a que se encuentran obligados en
conformidad a sus contratos individuales, habiendo cumplido los demás requisitos
legales”. Por tanto, los trabajadores con derecho a huelga son quienes pueden
encontrase involucrados en procesos de negociación colectiva.

1.1 Derecho de Huelga en la Constitución

El artículo Artículo 28° de la constitución política del Perú señala que el Estado
reconoce los derechos de sindicación, negociación colectiva y huelga. Cautela su
ejercicio democrático: garantiza la libertad sindical, fomenta la negociación colectiva
y promueve formas de solución pacífica de los conflictos laborales. La convención
colectiva tiene fuerza vinculante en el ámbito de lo concertado y regula el derecho
de huelga para que se ejerza en armonía con el interés social. Señala sus
excepciones y limitaciones.

1.2. Concepto de huelga

La huelga es la suspensión colectiva del trabajo acordada mayoritariamente y


realizada en forma voluntaria y pacífica por los trabajadores, con abandono del
centro de trabajo. Debe tener por objeto la defensa de los derechos e intereses
socioeconómicos o profesionales de los trabajadores en ellos comprendidos.
De acuerdo a la Sentencia Nro. 0008-2005-AL, 12/08/2005,P, F.J., 40, emitida por
el Tribunal Constitucional señala que el derecho de huelga consiste en la
suspensión colectiva de la actividad laboral, la que debe ser previamente acordada
por la mayoría de los trabajadores. Por huelga debe entenderse al abandono
temporal con suspensión colectiva de las actividades laborales, la cual, dentro de
determinadas condiciones, se encuentra amparada por la Ley. La huelga es una
manifestación de fuerza, respaldada por el derecho, tendente a defender los
legítimos intereses de los trabajadores.

2. Sujetos o titulares del derecho a Huelga

La titularidad de sus ejercicios corresponde a los trabajadores en sentido lato,


debiendo la decisión ser adoptada en la forma que establece la Ley y el estatuto
sindical. La doctrina tiene opiniones dispares sobre este punto, ya sea respecto a la
titularidad de los trabajadores en sentido lato o a la de los trabajadores adscritos a
una organización sindical. Este Colegiado estima que, de conformidad con lo
establecido en los artículos 72 y 73 del texto único Ordenada de la Ley de
Relaciones Colectivas de Trabajo, su ejercicio corresponde a los trabajadores en
sentido lato, aunque sujeto a que la decisión sea adoptada en la forma que
expresamente determina la ley y dentro de su marco, el estatuto de la organización
sindical.

3. LÍMITES AL EJERCICIO DEL DERECHO DE HUELGA EN LOS SERVICIOS


PÚBLICOS ESENCIALES EN EL SENTIDO ESTRICTO DEL TÉRMINO.

Resulta ya un lugar común, cuando se aborda el tema, recordar la afirmación de


Calamandrei en el sentido de que, desde el momento en que se ha aceptado que la
huelga fuera reconocida como un derecho, ello implica necesariamente aceptar la
prefijación de ciertas condiciones o restricciones al ejercicio del mismo. Y es que
cuando sobre una situación eminentemente fáctica como son las medidas de
autodefensa colectiva interviene una disciplina jurídica, aquella situación pasa a
encuadrarse en ese conjunto armónico que es el ordenamiento jurídico general y
debe circunscribirse a sus confines propios con una exigencia lógica ineludible para
evitar que exista colisión en lugar de coordinada coexistencia con otros derechos
que también ese ordenamiento garantiza. Por lo tanto, “si todo derecho nace con un
límite elderecho de huelga no es una excepción; esto es, no es expresión de una
libertad plena y absoluta”. Así lo ha sostenido también la doctrina social de la Iglesia
cuando S.S. Juan Pablo II, en su encíclica Laborem Exercens refiriéndose a la
huelga, puntualiza que es un método reconocido por la doctrina social católica como
legítimo, en las debidas condiciones y en los justos límites. Se trata en síntesis de
establecer y delimitar, en base a las fuentes reguladoras positivas y a los principios
y valores que informan el ordenamiento jurídico general, un espacio natural y propio
de ejercicio lícito o legítimo valoraciones axiológicas estas, y no puramente
normativas, de este derecho fundamental.

El autor Valente Sini, ofrece una versión restrictiva del derecho de huelga, ya que
concluye que el ámbito propio de éste se reduce a los conflictos entre trabajadores
o empleadores del sector privado, vinculados por un contrato de trabajo, en los se
dilucidan pretensiones relacionadas con el status laboral de los huelguistas y cuyo
acogimiento encuadra dentro de las atribuciones y poderes del empleador. Se sitúa
así fuera de esos límites a las medidas que se llevan a cabo frente al Estado, por
parte de los agentes vinculados a éste por una relación de empleo o función pública,
o como presiones para inducir a los poderes estatales a la adopción de medidas de
contenido económico social.

Un sector más moderno de la doctrina italiana ha introducido una diferenciación


entre “límites externos” y “límites internos”, del derecho de huelga, pudiendo
señalarse a Gino Giugni como el exponente más de esta corriente. Los primeros
son aquellos límites “que se relacionan con los eventuales conflictos entre el
derecho de huelga y otros intereses constitucionalmente tutelados”; y “encuentran
su justificación en la necesidad de coordinar el reconocimiento del derecho de
huelga con los otros principios constitucionales. Los segundos “son derivados, tanto
por la jurisprudencia como por la doctrina aún prevaleciente, de una apriorística
definición de la huelga, que no encuentra fundamento real ni en el texto normativo
ni en la praxis de las relaciones industriales”. A los elementos definitorios de la
huelga clásica tal como lo caracteriza, verbigracia, Santoro Passarelli, se le han
añadido otros en función restrictiva: la vinculación con una relación de trabajo
dependiente, la “completividad” de la abstención de la tarea, tanto temporal como la
de los trabajadores en conflicto, la necesaria identificación del sujeto pasivo el
empleador con el destinatario de las presiones colectivas. Todas las formas de lucha
sindical que no respondan a esos elementos identificatorios determinados
apriorísticamente no constituyen “huelga” aunque así se las considere en los usos
y prácticas sindicales y no gozan por lo tanto de la protección constitucional
vinculada con esa figura típica.

4. Concepto de Servicios Esenciales y su importancia para la ejecución del


derecho a la Huelga.

La huelga no es un derecho absoluto. Ningún derecho lo es. Su ejercicio, para ser


socialmente legítimo, debe respetar y garantizar ciertos derechos fundamentales: la
vida, la salud, la seguridad, la tranquilidad ciudadanas. La acción directa debe
desenvolverse dentro de un curso que no invada esos derechos, vale decir, que
garantice que los servicios que la ciudadanía recibe no se interrumpan del todo a
pesar de la paralización que pudiera parcialmente afectarlos. Tales servicios
fundamentales para el cuerpo social son conocidos genéricamente como servicios
públicos esenciales.

Los servicios esenciales, son aquellos indispensables para brindar el servicio


normal a una determinada colectividad, evitando el peligro o graves riesgos a los
integrantes de la comunidad en los casos de paralización o de huelga. Se determina
la obligación de preveer la no interrupción de los servicios públicos esenciales, para
lo que es necesario la permanencia del personal indispensable para impedir su
interrupción total y asegurar la continuidad de las actividades que así lo exijan los
servicios públicos esenciales. Cuando se trate de servicios públicos esenciales, las
empresas que prestan servicios públicos esenciales a fin de impedir su interrupción
total y asegurar la continuidad de las actividades que así lo exijan, anualmente,
durante el primer trimestre, se encuentran obligadas a comunicar a sus trabajadores
u organización sindical que los representa y a la autoridad de trabajo, lo siguiente:
El número y ocupación de sus trabajadores necesarios para el mantenimiento de
los servicios, los horarios y turnos que deban cumplir, la periodicidad en que deben
producirse los respectivos reemplazos, la organización sindical proporcionará la
nómina respectiva cuando se prodúzcala huelga. Es decir “la precisión de la
identidad de los trabajadores que deben de realizar dichas labores al materializarse
la huelga”.

El autor Blancas Bustamante señala que “los servicios esenciales se definen en


relación a la naturaleza de los derechos o bienes de las personas que son
satisfechos con su prestación o, visto desde otro ángulo, que resultarían
gravemente perjudicados con su falta de prestación”.

Para el autor Ojeda Avilés, servicios esenciales son “aquellos sin cuyo
funcionamiento colapsa la sociedad inmediatamente: el abastecimiento de víveres,
el suministro de energía, la protección vital de las personas, las comunicaciones. Se
trata de actividades comprendidas bajo las denominaciones de “servicios de
reconocida e inaplazable necesidad” o “actividades de interés vital”.

En el caso que la huelga afecte servicios públicos esenciales, es decir aquellos cuya
paralización ponga en peligro la seguridad de las personas o bienes, los
trabajadores en conflicto deberán garantizar la permanencia del personal
indispensable con el fin de interrumpir la suspensión integral de labores. No todos
los ordenamientos jurídicos cuentan con una definición de servicios esenciales
plasmada en su legislación específica.
Conclusiones

1. El derecho de huelga es uno de los derechos fundamentales de los


trabajadores y de sus organizaciones en la medida en que constituye un
medio de defensa de sus intereses económicos.
2. El derecho de huelga de los trabaja- dores y sus organizaciones constituye
uno de los medios esenciales de que disponen para promover y defender sus
intereses profesionales.
3. El derecho de huelga es un derecho legítimo al que pueden recurrir los
trabajadores y sus organizaciones en defensa de sus intereses económicos
y sociales.
4. Los trabajadores, y en particular los dirigentes de los mismos en las em-
presas, estén protegidos contra eventuales actos de discriminación a con-
secuencia de una huelga realizada en dichas condiciones, y que puedan
constituir sindicatos sin ser víctimas de prácticas antisindicales.
5. La huelga es la suspensión del trabajo es un mecanismo previsto en la ley
que apoya a la clase trabajadora a reclamar de forma pacífica. deben estar
expuestos sus objetivos esenciales, su causa impulsiva y determinante,
siendo defensa de sus intereses comunes de los trabajadores.
6. Para la legalidad de la huelga debe haber acuerdo entre los trabajadores, por
lo menos el cincuenta por ciento (50 %) debe estar de acuerdo. Con esto se
persigue un objetivo específico, el objetivo del acuerdo entre empleador y
empleado.
7. Las huelgas deben limitarse al solo hecho de la suspensión del trabajo, esto
como exigencia de la norma legal que implica una doble formalidad, por un
lado, para que haya huelga es necesario que se produzca una suspensión
de las labores, por el otro esta suspensión no debe acompañarse de actos
de coacción o de violencia
8. La duración de la suspensión es otro elemento que debe ser encaminado los
trabajadores decidieran libremente si la huelga durara algunas horas, varios
días o lo será por tiempo indefinido sin embargo esta libertad no es absoluta
ya que está limitada por los mecanismos previstos en la ley.
9. La huelga es uno de los derechos que consagran el código de trabajo que
cuyas normas regulan las relaciones del trabajo de estas personas con el
Estado. La constitución declara ilícita la huelga de los servidores de la
administración sobre el fundamento de que un servicio público no debe
paralizarse.
10. Con este tema de la huelga queremos expresar las diferentes maneras, de
cómo los trabajadores pueden demandar de un derecho que les
corresponde, siempre y cuando se sientan vulnerados sus derechos y como
trabajadores pueden bajo forma pacífica reclamar un arreglo.