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DOMINO

D O M I N O Y A L G O M A S ( 378 )
Ignacio Zaibert H.
En el nuevo correo que me hiciera llegar William Arturo Acosta Colmenarez, me solicita opinión y ayuda sobre una serie de casos atinentes
a la selección y colocación de la “ficha de salida”, en el entendido que fueron revisados en algunos “foros” de dominó, y las
recomendaciones, por decir lo menos, provocan preocupación y asombro…
La selección de la “ficha de salida” no es como la selección de un número de la ruleta. No es asunto de suerte, ni de capricho, ni “porque
me da la gana”. Tiene un “por que” y un “para que”. Tiene una normativa. Tiene un orden. Todo lo cual es necesario conocer y aplicar.
Al efecto, me permito sugerir la lectura del tema atinente a la salida, en el Capítulo VI de mi libro “Principios y Sistemas del Dominó por
Parejas”.
Así mismo, me permito recordar que fui yo quien concibió, diseño y nominó las jugadas “con pensada previa” y “sin “pensada previa”.
Así mismo, me permito recordar que fui yo quien recomendara por vez primera la pertinencia, en algunos casos, de usar como “ficha de
salida” el doble más acompañado, en lugar del doble mayor acompañado.
Dicho lo anterior, pasemos revista a los casos remitidos por William:
Caso No. 1.
Fichas del salidor: 6/6, 6/4, 6/3, 5/5, 5/2, 5/1 y 5/0.
Esto es, dos dobles, 6/6 en tercera y 5/5 en cuarta. Ambos de la misma serie. Si bien es cierto que tanto el 6/3 como el 6/4 no tienen
acompañantes, en principio dichas fichas se usarían para “cuadrar” a seis, no para castigar el seis. La “ficha de salida” correcta es 6/6 “sin
pensada previa”.
Caso No. 2
Fichas del salidor: 6/6, 6/0, 6/5, 5/5, 5/4, 5/2 y 3/1
Esto es, dos dobles, 6/6 en tercera y 5/5 en cuarta. Ambos de la misma serie. Con la particularidad de que uno de los dos seis adicionales
es el 6/5, lo cual facilita la información sobre el anuncio del “palo” cinco. La “ficha de salida” correcta es 6/6 “sin pensada previa.
Caso No. 3
Fichas del salidor: 6/6, 6/4, 6/3, 5/5, 5/2, 5/1 y 5/3
Esto es, dos dobles, 6/6 en tercera y 5/5 en cuarta. Ambos de la misma serie. La “ficha de salida” correcta es el 6/6 “sin pensada previa”.
Caso No. 4
Fichas del salidor: 0/0, 0/1, 0/2, 0/4, 0/6, 4/1 y 4/2
Esto es, una “mano” de cinco elementos de un mismo “palo” al doble, con dos “fallas” de tres y cinco, las cuales no se pueden borrar, son
una realidad de la “mano” del salidor. La “ficha de salida” correcta es 0/0 “sin pensada previa”.
Caso No. 5
Fichas del salidor: 5/0, 5/1, 5/2, 5/3, 3/1, 3/4 y 1/4
Esto es, una “mano” de cuatro elementos del “palo” cinco y una “falla” de seis. La “ficha de salida” correcta es una del “palo” dominante, del
“palo” cinco, la más acompañada, el 5/3 “sin pensada previa”.
Caso No. 6
Fichas del salidor: 5/0, 5/1, 5/2, 5/3, 3/1, 3/4 y 1/6
Esto es, una “mano” de cuatro elementos del “palo” cinco sin “fallas”. La “ficha de salida” correcta es una del “palo” dominante, del “palo”
cinco, la más acompañada, el 5/3 “sin pensada previa”.
Caso No. 7
Fichas del salidor: 4/4, 4/5, 4/1, 6/6, 6/5, 6/2 y 6/0
Esto es, una “mano” de dos dobles, el 4/4 en tercera y el 6/6 en cuarta. La “ficha de salida” correcta es el 6/6 “sin pensada previa”, no solo
porque es el doble mayor, sino porque además es el más acompañado
Caso No. 8.
Fichas del salidor: 4/4, 4/0, 4/6, 5/5, 5/6, 5/3 y 5/1
Esto es, una “mano” de dos dobles, el 4/4 en tercera y el 5/5 en cuarta. La “ficha de salida” correcta es el 5/5 “sin pensada previa”, no solo
porque es el doble mayor, sino porque además es el más acompañado.
Caso No. 9
Fichas del salidor: 5/5, 5/3, 5/0, 6/6, 6/4, 6/2 y 6/1
Esto es, una “mano” de dos dobles, el 5/5 en tercera y el 6/6 en cuarta. La “ficha de salida” correcta es el 6/6 “sin pensada previa”, no solo
porque es el doble mayor, sino porque es el más acompañado.
Las recomendaciones de los “foristas” asombran y preocupan porque:
Por una parte, ignoran (evidentemente) la “Tabla de prioridades y condiciones para escoger la ficha de salida”.
Por la otra, ignoran (evidentemente también) los Principios Fundamentales del “Dominó por Parejas”.
Y ya para terminar, es necesario tener presente que una cosa son las normas, y otra cosa son las excepciones. Confundir las unas con las
otras es inaceptable e inconveniente. Y conduce inexorablemente al reino del capricho, de la confusión y del caos.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 377 )
Ignacio Zaibert H.
En la presente columna doy respuesta a un nuevo correo que me hiciera llegar William Arturo Acosta Colmenarez, el cual reproduzco a
continuación:
“Saludos Dr Zaibert
en una conversacion reciente con Felipe Colmenarez asiduo lector de sus columnas al igual que mi persona, me hizo referencia a una
mano que el jugo y perdio con un violin de cinco "unos" al doble y una falla del palo dos, siendo el mismo el salidor.
esta es la mano en cuestion 5/3 3/1 1/0 1/1 6/5 5/1 4/1 felipe me comenta que el salio a 1/1 con dudas porque la falla del palo dos le parece
algo grave y preferia salir de 1/5 para protegerse un futuro pase del dos con 1/1. sale con 1/1 J2 juega "sin pensada previa" 1/6 J3 juega
"sin pensada previa" 6/3 y J4 juega "con pensada previa" 3/2 , al llegar su segundo turno felipe juega 1/5 "con pensada previa" es aqui
donde se presenta su segunda duda cual elemento del palo uno enviar, por lo cual el asume que su "mejor" uno es el mas acompañado, y
termina el relato dicendo que su compañero tenias varios elementos del palo 5 y 3 en su mano y perdieron porque los contrarios dominaron
amplia y comodamente con los elementos del palo 2 y 6, acto seguido al finalizar la mano su compañero le reclama y aconseja que la
salida correcta era 1/5 junto con el varios mirones presentes y que por no haber salido de 1/5 han perdido la mano.”
Como se observa el correo expresa:
A) Extrañeza porque el salidor en la “mano” (Felipe), habiendo levantado cinco fichas del “palo” uno, perdiera la “mano”.
B) Búsqueda de explicación por dicha pérdida, indicando el compañero del salidor que la “ficha de salida” correcta no debía ser el 1/1.
Al respecto, hay que señalar lo siguiente:
PRIMERO: Habida cuenta que en el “violín” levantado por el salidor (Felipe) estaba presente el doble, la “ficha de salida” correcta es dicho
doble, el 1/1.
SEGUNDO: La búsqueda y explicación por la pérdida de la “mano”, no está en la “ficha de salida”, sino en la consideración de los demás
factores que inciden en el resultado de cualquier “mano”, a saber:
1.- Calidad de las fichas levantadas por el jugador.
2.- Manejo de las fichas levantadas por el jugador.
3.- Calidad de las fichas levantadas por el compañero del jugador.
4.- Manejo de las fichas levantadas por el compañero del jugador.
5.- Calidad de las fichas levantadas por los contrarios.
6.- Manejo de las fichas levantadas por los contrarios.
7.- Acoplamiento, entendimiento y colaboración entre los compañeros de pareja.
El primer numeral, está detallado. Las fichas levantadas por el salidor (Felipe) son de buena calidad, cinco fichas del “palo” uno, entre ellas
el 1/1, y un “problema”, la “falla” de dos.
El segundo numeral, también está detallado. Al menos, las dos primeras jugadas del salidor (Felipe).
Sobre los demás numerales no se sabe absolutamente nada.
De modo que resulta muy osado cualquier análisis, habida cuenta de la incompleta información suministrada.
No obstante, en función de lo que se sabe se puede concluir en lo siguiente:
El resultado de una “mano”, no depende exclusivamente de la calidad de fichas levantadas por un jugador.
El resultado de una “mano”, depende de los distintos factores antes señalados, los cuales, como ya se dijo, no se indican en el correo
objeto de la presente.
De modo que:
Por una parte:
Si una persona levanta un “violín”, no significa que, forzosamente va a ganar la “mano”. Puede que gane o puede que pierda, como
sucedió en el caso que nos ocupa. No es la primera, ni la última vez que ello sucede.
Si una persona levanta un “violín”, no se debe excluir, la eventualidad de que otra persona, en esa misma “mano” levante otro “violín”.
Si una persona levanta un “violín”, puede suceder que también levante una “falla”, como sucedió en el caso que nos ocupa. La “falla”
constituye un impedimento serio en la procura de la victoria.
Y por la otra:
La “falla” en el “palo” dos, más la debilidad en el “palo” seis son determinantes en el resultado de la “mano”.
La “falla” en el “palo” dos y la debilidad en el “palo” seis, son realidades de la “mano” del salidor, totalmente insuperables e inmodificables.
No todas las “manos” con fichas de buena calidad se ganan, ni todas las “manos” con fichas de mala calidad se pierden. Hay distintos
factores que hay que tomar en cuenta.
El “Dominó por Parejas” es, un juego complejo, de información y conocimiento, que exige entendimiento y comprensión recíproca entre los
compañeros de pareja, y más que eso, acoplamiento y colaboración permanentes, en la medida de las posibilidades fácticas y teóricas de
cada quien.
D O M I N O Y A L G O M A S ( 376 ) Ignacio Zaibert Con ocasión de la consulta que evacuara en la columna 375, de fecha 04.01.2016,
recibí un correo de William Arturo Acosta Colmenarez, el cual me permito transcribir:
“Saludos Dr. Zaibert
Ante todo Feliz Año Nuevo, en debates con mi amigo frank mundo alias "pendrive", me plantea unas variantes de su ultima columna
domino y algo mas (375), manteniendo la premisa de que J1 sale a 4/4 y J2 y J3 pasan, y J4 con las siguentes configuraciones:
A) 4/5 , 5/3 , 4/2 , 2/2 , 2/3 , 4/0 y 6/1
B) 4/5 , 5/3 , 4/2 , 2/2 , 2/3 , 4/0 y 6/1
C) 4/5 , 5/3 , 4/2 , 2/1 , 2/3 , 4/0 y 6/1
D) 4/5 , 5/3 , 4/2 , 2/1 , 2/3 , 4/0 y 6/3
E) 4/5 , 5/6 , 4/2 , 2/1 , 2/3 , 4/0 y 6/6
F) 4/5 , 5/3 , 4/2 , 2/2 , 2/3 , 4/0 y 6/3
Frank insiste que en todos los casos la jugada es 42 e inclusive en el caso de la columna antes mencionada aunque sabemos que 4/5 en
la columna es la jugada superior.
Espero como siempre su ayuda Dr Zaibert y por favor me podria enviar las columnas del siglo numero 22,23,26 y 40.”
A continuación vamos a dar respuesta al correo de William.
Como se observa, en dicho correo destacan dos temas:
A) La solicitud de ayuda que me hace el autor del correo.
B) La “insistencia” de su amigo Frank en que: “…en todos los casos la jugada es 4/2…”
Al respecto hay que señalar::
PRIMERO: El “Dominó por Parejas” es un juego de información-conocimiento.
Información atinente a las fuerzas, debilidades y necesidades de cada quien.
Conocimiento, lo antes posible de la ubicación de las fichas no jugadas y el conocimiento de la Doctrina del Juego.
La información y conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas se logran con las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada
previa”.
El conocimiento de la Doctrina del Juego se logra con el estudio-aprendizaje de la misma.
SEGUNDO: Tan importante como el QUE se juega, que ficha se coloca en la mesa de juego, es el COMO y POR QUE se coloca.
El COMO se coloca la ficha genera información sobre la posesión o no de más fichas del “palo” que se castiga, y sobre la fuerza o no en el
“palo” que se anuncia.
Cualquiera que sea el caso, se logra con las jugadas “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
Cuando la “mano” del jugador en turno presenta fuerza o MAYORIA en determinado “palo”, dicho “palo” se debe anunciar con jugada “sin
pensada previa”,
En el entendido, claro está, que la fuerza o mayoría en el “Dominó por Parejas” está referida a la posesión, de por lo menos, CUATRO
elementos de un “palo”, por una razón elemental: De cada serie numérica hay siete elementos. La mayoría de siete es, más de tres coma
cinco (3,5). En consecuencia, la mayoría de siete se redondea en cuatro.
Cuando la “mano” del jugador en turno no presenta fuerza o MAYORIA en determinado “palo”, el “palo” que se castiga debe ser castigado
con jugada “con pensada previa”.
TERCERO: Todo pronunciamiento sobre a la colocación de tal o cual ficha sobre la mesa de juego, debe tomar en cuenta el COMO y el
POR QUE.
Si el pronunciamiento omite el COMO y el POR QUE resulta defectuoso e incompleto, y por lo general caprichoso.
El COMO va referido a la jugada “con pensada previa” o “sin pensada previa”, y debe estar sustentado en:
La realidad de las fichas levantadas por el jugador en turno.
El POR QUE va referido también a la jugada “con pensada previa” o “sin pensada previa”, y debe estar sustentado en:
El conocimiento y aplicación de la doctrina del juego por parte del jugador en turno.
Si una ficha es colocada “sin pensada previa” y resulta que quien la ejecutó NO tiene MAYORIA en el “palo” que anuncia y SI tiene MAS
FICHAS del “palo” que castiga, la información que transmite es falsa y sus consecuencias son impredecibles.
CUARTO: Toda pronunciamiento, toda opinión atinente a la colocación de tal o cual ficha, además de la inclusión del COMO y del POR
QUE, debe ser valorada en función:
A) Al QUE. Esto es, la opinión debe presentar coherencia y ponderación en el análisis de los hechos, así como también en las
conclusiones.
B) Al QUIEN. Esto es, quien opina debe tener el conocimiento y las credenciales necesarias para hacerlo.
Es de agregar que en el “Dominó por Parejas”, todo el mundo opina, (con o sin razón) pero, no todas las opiniones tienen el mismo valor.
Hay opiniones acertadas y desacertadas. Hay opiniones muy acertadas y otras, muy desacertadas. Hay opiniones bien fundamentadas y
las hay mal fundamentadas, o sencillamente no fundamentadas…
QUINTO: En el caso que diera lugar a la columna 375, el salidor había salido con el 4/4 y le correspondía el turno al segundo jugador,
quien tenía la siguiente “mano”:
4/5, 5/1, 4/2, 2/2, 2/3, 4/0, 6/1.
Luego del análisis pertinente (ocho consideraciones), se llegó a la conclusión de que, en virtud de todos los argumentos presentados,
particulares y generales, fácticos y teóricos, la ficha correcta que debía colocar el segundo jugador en su primer movimiento es el 4/5 “con
pensada previa”.
Por lo demás, no hay mucho que agregar, salvo:
Ratificar en todas y cada una de sus partes, el análisis y conclusiones de la columna 375.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 375 )
Ignacio Zaibert H.
En la presente columna vamos a responder la consulta que me hiciera el amigo Homero Echevenarreta.
Homero me plantea la siguiente situación:
El salidor coloca como “ficha de salida” el 4/4.
El segundo y el tercero jugador “pasan”.
Le corresponde jugar al cuarto jugador, quien tiene las siguientes fichas:
4/5, 5/1, 4/2, 2/2, 2/3, 4/0 y 6/1.
Esto es, tiene tres fichas que casan con el cuatro de salida, el 4/5 acompañado de un cinco, el 5/1, el 4/2, acompañado de dos elementos
del “palo” dos, el 2/2 y el 2/3 y el 4/0 sin más blancos.
Y me pregunta Homero: ¿Qué ficha debe colocar el cuarto jugador en su primer turno y como?
La respuesta debe estar anclada en lo siguiente:
PRIMERO: la selección de la ficha que ha de colocar el cuarto jugador en su primer turno, queda supeditada a elegir entre el 4/5 y el 4/2.
Se descarta el 4/0 ya que no tiene asidero el inicio de un “palo”, inferior al de la salida, del cual no se tiene ningún acompañante en la
“mano”.
SEGUNDO: la “mano” del cuarto jugador no presenta ningún “palo” en mayoría. El “palo” más presente en la “mano” del cuarto jugador es
el “palo” dos, del cual hay tres elementos, entre ellos el 2/2, lo cual significa que dicho “palo” solo puede ser anunciado dos veces, una con
el 4/2 y otra con el 3/2.
TERCERO: si se quiere destacar el interés en el “palo” dos, la colocación del 4/2 debería ser “sin pensada previa”, sin embargo no se
puede perder de vista que la jugada “sin pensada previa” va referida a una mayoría, esto es, a la presencia de un mínimo de
cuatro elementos, en la “mano” del jugador en turno, lo cual en el presente caso está ausente.
CUARTO si no obstante lo antes dicho, el cuarto jugador hace caso omiso de la falta de mayoría en el “palo” dos, y se inicia con dicho
“palo” mediante jugada “sin pensada previa”, des-informa o mal-informa al compañero, por una parte en lo referente a la mayoría (no
existente) en el “palo” dos, y por la otra, sobre la presencia en su “mano” de dos elementos más del “palo” cuatro, el 4/5 y el 4/0.
QUINTO: amén de lo antes dicho, es de agregar que el “palo” dos es inferior al “palo” cuatro de la “ficha de salida”. Tal circunstancia es
importante en el presente caso, ya que de conformidad al Principio atinente a “Castigar por encima la salida del contrario”, se debe castigar
por encima la “ficha de salida” del contrario, lo cual significa en el caso que nos ocupa, que se debe castigar el cuatro de la “ficha de salida”
con el 4/5 “con pensada previa”.
SEXTO: al castigar el cuatro de la “ficha de salida” con el 4/5 “con pensada previa”, la información que transmite el cuarto jugador es cierta,
precisa y oportuna, esto es, informa sobre:
A) La posesión de más fichas del “palo” cuatro.
B) La no fuerza en el “palo” cinco.
SEPTIMO: claro está que la consideración de castigar la “ficha de salida” con el 4/5 “con pensada previa” y no con el 4/2 “sin pensada
previa”, apoyada en el Principio de “Castigar por encima la salida del contrario”, no ignora el Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”,
tan solo que, las particularidades antes señaladas, sobre todo en lo concerniente a la información, así lo recomiendan.
OCTAVO: en definitiva pues, la ficha que debe colocar el cuarto jugador en su primer turno, es el 4/5 “con pensada previa”, en el
entendido, además, que las dos fichas del “palo” cinco que tiene en su “mano” suman quince (15) puntos, cantidad igual a la que suman las
tres fichas del “palo” dos, y de que al iniciarse con el 4/5, no se debe descartar la eventualidad de que pudiera entrar en juego el 5/2, lo
cual mejoraría sustancialmente la “mano” del cuarto jugador.
Queda así, respondida la consulta que me formulara Homero.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 374 )
Ignacio Zaibert H.
Entre las muchas confusiones que se presentan en el dominó, destaca la que tiene que ver con el resultado, favorable o desfavorable, de
una “mano” o un partido.
Esto es, se asume que:
Quien gana, juega bien.
Quien pierde, juega mal.
Pues bien, ni lo uno, ni lo otro, son necesariamente verdad.
Se puede ganar y haber jugado mal.
Se puede perder y haber jugado bien.
Más allá de que una “mano” o un partido no son suficientes para evaluar el nivel de juego de una persona.
En un partido aislado, puede pasar cualquier cosa.
En un partido aislado puede suceder que una de las parejas “levanta” de un modo muy superior a la otra, y entonces es probable que gane
el partido.
Pero, en un número significativo de partidos, es poco probable que una de las parejas “levante” todo el tiempo bien o todo el tiempo mal.
¿Por qué?
Porque si bien es cierto que el factor imponderable existe. No es menos cierto que dicho factor tiende a desaparecer a medida que se
juega un número significativo de partidos.
Ojo: No se trata de hacer una apología al factor imponderable del juego. Pero, no se debe omitir su existencia. En el entendido que, dicho
factor, en uno o pocos partidos, puede ser determinante, mientras que, en un número significativo de partidos, casi que desaparece.
Mientras más partidos se juegan, el “levante” se va emparejando entre las parejas. Y deja de ser un factor determinante en el resultado.
El argumento, usado por muchos “malos perdedores”, de que perdieron porque “levantaron” mal, es incoherente, insincero y contrario a la
naturaleza misma del juego.
Si se aceptase como válido tal argumento, tendría que aceptarse también el contrario, esto es, que las victorias se deben al buen levante.
Todo lo cual conduce, inexorablemente, a considerar al dominó como un juego de “levante”, un juego de suerte, y si acaso de una que otra
“habilidad”.
Lo cual no es cierto. Ni lo uno, ni lo otro es cierto.
Por lo general, los mismos que se quejan del “levante” cuando pierden, se jactan de lo “bien” que juegan cuando ganan.
¿Y entonces, en que quedamos?
Si es cierto que cuando se pierde es por el mal “levante”, debe ser igualmente cierto que cuando se gana es por el buen “levante”.
Y de ser ciertas las afirmaciones anteriores, habría que concluir que el dominó es un juego de suerte.
Y eso no es cierto.
El dominó, amigos lectores, no es un juego de suerte. Es un juego de conocimiento.
Y quien pretenda acceder al conocimiento del “Dominó por Parejas” y tener un buen nivel de juego, debe desarrollar sus potencialidades,
amén de que debe invertir tiempo y esfuerzo en la consecución de tal fin, y debe en definitiva:
A) Conocer y aplicar la Doctrina del Dominó.
B) Tener las condiciones naturales necesarias.
La presencia de ambos requisitos o condiciones, permite enfrentar con seguridad y racionalidad, solvencia y experticia, todas las instancias
e incidencias que se pueden presentar en el desarrollo del “Dominó por Parejas”, logrando por vía de consecuencia, un buen nivel de juego
y unos buenos resultados.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 373 )
Ignacio Zaibert H. En los tiempos que corren, los deportes y los deportistas de alto nivel, forman parte esencial, como nunca antes, de la
vida en sociedad.
Hombres y mujeres, de todas las edades, expresan su simpatía y adhesión con tal o cual jugador, con tal o cual equipo.
Y lo hacen, en muchos casos, más por imposición del medio social que por elección propia.
Entre los equipos deportivos con mayor número de seguidores, más simpatizantes y adherentes, están los Yankees de Nueva York.
A continuación algunas notas sobre los famosos “Mulos de Manhattan”, los “Bombarderos del Bronx”, los poderosos Yankees de Nueva
York.
Nacen en el año 1901. Desde entonces forman parte de la Liga Americana, la cual se constituyó a finales del 1900. Para ese entonces ya
existía la Liga Nacional, la cual se constituyó en 1876.
Los Yankees, desde el principio, pretendieron tener por sede la ciudad de Nueva York. Pero, los Gigantes, que jugaban en la Liga
Nacional, ya tenían por sede la “Gran Manzana”, lo impidieron, razón por la cual, la cuna de los Yankees fue Baltimore. En el entendido
que dos años después, en el año 1903, se mudan a la ciudad de los rascacielos y se les conoce como los Highlanders.
En el año 1923 se inaugura el Yankee Stadium, con una capacidad de 74.000 personas. Y ese mismo año logran su primer título de Serie
Mundial, venciendo a sus rivales y vecinos, los Gigantes de Nueva York.
Los Yankees han participado y ganado más series mundiales que ningún otro equipo de beisbol de la Liga Nacional o de la Liga
Americana. Han participado en cuarenta (40) y han ganado veintisiete (27).
A lo largo de su trayectoria los Yankees han presentado en sus equipos figuras mayúsculas del beisbol.
Entre los bateadores y jugadores de posición podemos citar a Babe Ruth, Lou Gehring, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Yogi Berra y Derek
Jeter.
Entre los lanzadores podemos citar a Lefty Gomez, Whitey Ford, Allie Reynolds, Rich Gossage, Catfish Hunter y Mariano Rivera.
Es de destacar que, en ésta oportunidad no vamos a hablar de ninguno de los mencionados jugadores. De quienes si vamos a hablar es
de algunos de sus grandes managers.
El más ganador de todos, Joe McCarthy, estuvo al mando entre 1931 y 1946. Ganó ocho (8) títulos de la Liga Americana y siete (7) títulos
de Serie Mundial. Ganó 1460 partidos y perdió 867, dejando un porcentaje de 627.
El segundo más ganador es Joe Torre, quien dirigió el equipo desde 1996 al 2007. Ganó seis (6) títulos de Liga Americana y cuatro (4) de
Serie Mundial. Ganó 1173 partidos y perdió 767, dejando un porcentaje de 605.
El tercero más ganador fue Casey Stengel, dirigió el equipo desde 1949 al 1960. Ganó diez (10) títulos de Liga Americana y siete (7) de
Serie Mundial. Ganó 1149 partidos y perdió 696, dejando un porcentaje de 623.
Desde su nacimiento en 1901, hasta la fecha, los Yankees han tenido treinta y cuatro (34) managers, siendo de destacar que los tres antes
mencionados ganaron las dos terceras partes del total de veintisiete (27) Series Mundiales ganadas.
El segundo equipo en ganar más Series Mundiales, son los Cardenales de San Luis de la Liga Nacional, quienes han participado en
diecinueve (19) series mundiales y logrado once (11) veces el campeonato mundial.
La supremacía de los Yankees es gigantesca. Así lo demuestran los números. Así lo demuestran los hechos. Así lo demuestran los
resultados. Así lo demuestra la historia…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 372 )
Ignacio Zaibert H.
Indudablemente que, levantar seis fichas de un mismo “palo” no es nada común. Tal vez por ello se formulan pocas interrogantes sobre
ese tipo de “manos”. Sobre todo, sobre cuál debe ser la “ficha de salida” correcta.
Sin embargo, últimamente me han llegado varias consultas sobre ese tipo de “manos”, y más que nada, sobre la “ficha de salida” en dichas
mismas.
Por lo general, la mayoría de los dominocistas, la gran mayoría, afirma que la “ficha de salida” correcta, en ese tipo de “manos”, es, en
todos los casos, la ficha extraña al “violín”, la séptima.
En el entendido que si Ud., les pregunta: ¿Por qué?
No le responden, o simplemente afirman que las otras, las seis del “violín” se ponen solas.
Pues bien:
Ni es cierto que las fichas del “violín” se ponen solas.
Ni es cierto que, en todos los casos, la “ficha de salida” debe ser la ficha ajena al “violín”.
En la columna de la semana pasada atendí una consulta que me formulara el amigo Germán Castro, atinente a una “mano” de seis fichas
del “palo” cinco, incluyendo el doble, una “falla” de dos y el doble-blanco.
La “mano” en cuestión era: 5/0, 5/1, 5/3, 5/4, 5/5, 5/6 y 0/0.
Luego del análisis correspondiente se concluyó que la “ficha de salida” correcta era 5/5.
Es de agregar que la persona que levantó dicha “mano” usó como “ficha de salida” la séptima, el 0/0 y le agarraron ochenta (80) puntos…
En la presente columna me voy a referir a la consulta que me formulara Wilmer Brito, quien me pregunta sobre la “ficha de salida” correcta,
en la siguiente “mano”:
2/0, 2/1, 2/3, 2/4, 2/5, 2/6 y 0/6.
Esto es, una “mano” de seis fichas del “palo” dos, sin el doble, sin “falla” y la extraña al “violín, la séptima una ficha mixta, el 0/6.
La “ficha de salida” correcta es el 2/0 o el 2/6, según el estado de la “tantera”. Esto es, el dos que está acompañado por uno de los “palos”
de la ficha mixta.
Los argumentos en favor del 2/0 o el 2/6 como “ficha de salida” son obvios, numerosos y evidentes. Sin embargo, en aras del análisis y a
fin de disipar las dudas que pudieran existir, vamos a mencionar algunos:
A) Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”.
B) Principio atinente a “Crear dificultades al contrario”.
C) Concepto implícito en las jugadas “Indicativas de lo que se tiene”.
D) Concepto implícito en las jugadas “Que crean dificultades al contrario”.
E) Criterio atinente al “Aprovechamiento de la fuerza”.
Más aún:
En las “manos” poderosas, como la referida en la consulta, no hay que perder tiempo en consideraciones subalternas. Hay que hacer
válida la fuerza que se posee. Atacar y atacar desde el mismo “vamos”. Capturar la mayor cantidad posible de puntos a la pareja contraria.
Y no solo que no hay que perder tiempo en consideraciones subalternas y atacar y atacar desde el mismo inicio de la “mano”, sino que no
hay que dar facilidades al contrario, a los contrarios.
Ello se logra, saliendo con una ficha del “violín”, el 2/0 o el 2/6. Ninguno de los jugadores de la pareja contraria puede quitar el dos.
Ninguno de ellos puede manipular por ese “palo”. No lo puede castigar. No puede iniciar ningún “palo” que le interese. Nada. Así de
sencillo.
En otras palabras, hay que “Crear dificultades a los contrarios”. Mientras más dificultades se les crea, menos opciones tendrán para ganar
la “mano”, las “manos” y en definitiva los partidos.
La calidad de las “manos” que se levantan durante el juego varía. A veces son buenas y a veces son malas.
Si son buenas, hay que asumir una conducta activa, atacar lo más posible.
Si son malas, hay que asumir una conducta más bien pasiva, defender lo mejor posible.
Es necesario capturar el máximo de puntos en las “manos” que se ganan y entregar el mínimo de puntos en las “manos” que se pierden. Y
ello solo se logra, mediante el conocimiento y puesta en práctica de la Doctrina del juego y la correcta administración, el correcto manejo
de las fichas que se hubieren levantado.
Los partidos no son necesariamente ganados por la pareja que hubiere ganado más “manos”. Los partidos son ganados por la pareja que
primero captura una determinada cantidad de puntos.
Vale recordar que: Cuando los partidos constan de muchas “manos”, no necesariamente ello significa que son buenos jugadores los que
están jugando, sino todo lo contrario, son jugadores de baja categoría, que no saben aprovechar la fuerza de las buenas “manos” que
hubieren levantado…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 371 )
Ignacio Zaibert H.
El amigo Germán Castro me consulta sobre la “ficha de salida” en la siguiente “mano”:
5/0, 5/1, 5/3, 5/4, 5/5, 5/6 y 0/0.
Esto es, una “mano” de seis fichas del “palo” cinco, entre ellas el doble-cinco, una “falla” de dos, y la séptima, la extraña al “violín”, el doble-
blanco.
La gran mayoría de personas opina que en los “violines” de seis fichas de un mismo “palo”, la “ficha de salida” debe ser, en todos los
casos, la séptima, la extraña al “violín”.
¿Por qué?
“Por que si” o “Porque las demás se ponen solas”…
Pues bien: Tales respuestas no son válidas ni aceptables. Carecen de fundamento.
Ni es cierto que en los “violines” de seis fichas del mismo “palo”, se debe salir siempre con la “séptima”. Al menos, no en todos los casos.
En unos casos si y en otros no. Todo depende de la serie a la que pertenecen las fichas del “violín” y la serie a la que pertenece la séptima
ficha, la extraña al “violín”.
Se pueden presentar, entre otras, dos situaciones, a saber:
A) Si las seis fichas del “violín” pertenecen a las series altas, los cinco o los seis, y la séptima ficha es un doble de las series bajas, doble-
blanco, doble-uno o doble-dos, la “·ficha de salida” correcta es el doble del “violín”.
B) Si las seis fichas del “violín” pertenecen a las series bajas, los blancos, los uno o los dos, y la séptima ficha es un doble de las series
altas, doble-cinco o doble-seis, la “ficha de salida” correcta es el doble ajeno al “violín”.
El caso que nos ocupa encaja en el primer supuesto. En consecuencia, la “ficha de salida” correcta es el doble-cinco.
Recuérdese que el dominó, es un juego estructurado en la Lógica y en los Puntos.
Esto es:
Por una parte, las jugadas deben tener una razón, una causa, coherente y consistente, y sobre todo válida. Las jugadas no deben ser
arbitrarias, “sin ton ni son”, producto del capricho.
Y por la otra, el juego propiamente dicho se manifiesta en su aspecto orgánico, en la captura de los puntos a que se remiten las fichas no
jugadas de la pareja perdedora, al final de cada “mano”.
De modo que:
Tanto la Lógica como los Puntos privan en todas las instancias e incidencias del juego.
Las jugadas deben ser comprensibles y demostrables. Más que por su resultado, por su causa.
Los puntos, la captura de los puntos, determina el resultado propiamente dicho. En el entendido que éste debe ser optimizado. Esto es, se
deben capturar la mayor cantidad posible de puntos en las “manos” ganadoras, y se deben entregar la menor cantidad posible de puntos
en las “manos” perdedoras.
Vale agregar:
No todas las “manos” se pueden ganar. Y si bien es cierto que los partidos se componen de “manos”, éstas se componen de puntos. Los
partidos no son ganados por la pareja que hubiere ganado más “manos”. Los partidos son ganados por la pareja que hubiere acumulado
primero la cantidad de puntos fijada como meta del partido.
Nadie puede asegurar, al inicio de la “mano”, al conocer sus siete fichas, que la “mano se va a ganar. Ni siquiera una “mano” tan poderosa
como lo es una de seis fichas del mismo “palo”.
Todo lo dicho nos obliga a tener un cuidado especial y distinto con las fichas de muchos puntos.
Por todo lo cual, cuando el “violín” de seis fichas del mismo “palo”, incluyendo el doble correspondiente, es de las series altas y la séptima
ficha, “la sobrante”, la extraña al “violín” es un doble de las series bajas, la “ficha de salida” correcta es el doble del “violín”.
No es cierto que, en todos los casos, hay que salir con la ficha extraña al “violín” y que las del “violín” “se ponen solas”.
En ningún caso las fichas “se ponen solas”. Siempre (vale el “siempre”) se requiere de alguien, una persona, un piloto, un conductor, para
la colocación de las fichas. En el entendido que serán bien o mal colocadas, bien o mal manejadas según la capacidad, la habilidad, el
talento, el conocimiento de quien las coloca.
La selección y colocación de la “ficha de salida” sirve para:
A) Informar sobre la fuerza en el “palo” de la “ficha de salida”.
B) Informar sobre la no fuerza en el “palo” de la “ficha de salida”
En el primer caso, la “ficha de salida” se ha de colocar “sin pensada previa”.
En el segundo caso, la “ficha de salida” se ha de colocar “con pensada previa”.
Ejemplo del primer caso, es la “mano” objeto de consulta, en la cual el cinco representa la fuerza en la “mano” del salidor. La “ficha de
salida” correcta es el doble-cinco, la cual debe ser colocada “sin pensada previa”.
Ejemplo del segundo caso, es una “mano” de seis fichas del “palo” blanco, y la séptima, la extraña al “violín”, doble-seis. La “ficha de
salida” correcta es el doble-seis, la cual debe ser colocada “con pensada previa”, en el entendido que aunque no representa la fuerza en la
“mano” del salidor, si representa un problema serio, que así se cancela.
Y ya para terminar, “para muestra un botón”.
La “mano” objeto de consulta, fue levantada por el compañero de Germán durante una partida de torneo. Dicha persona salió con la ficha
extraña al “violín”, el doble-blanco y…
Perdió la “mano”. Pero, no solo que perdió la “mano”, sino que perdió “un cerro de puntos”… Perdió, ni más ni menos, que ochenta (80)
puntos…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 370 )
Ignacio Zaibert H.
El primero (1) de noviembre del año en curso, se celebró en el Club Hebraica de Caracas, un torneo de dominó de carácter individual.
Dicho torneo se celebró “En memoria” del amigo Shimshon Pilman. Se jugó a nueve (9) partidas, cada una de cien (100) puntos. Contó con
una nutrida participación, ochenta y cuatro (84) dominocistas en total. Fue organizado por el siempre eficiente Benny Sar-Shalom y el
control computarizado del torneo estuvo a cargo de Trino Amézquita, Yolimar Guevara y Aura E. Fernandez.
Como invitados especiales estuvieron presentes, Jakie Benaim de Pilman y Jhonny Pilman Cohen, quien expresó una sentida
remembranza de su padre.
A mí me cupo el honor de abrir el torneo y decir unas palabras sobre el amigo fallecido y homenajeado. Las cuales, con la licencia debida,
y a solicitud de un grupo numeroso de los asistentes al torneo, transcribo a continuación:
“Amigos del Dominó,
Muy Buenas Tardes.
El torneo que en momentos vamos a iniciar, se celebra “En Memoria”, del amigo Shimshon Pilman.
Muchos de ustedes, no lo conocieron.
Quienes lo conocimos, lo recordamos y echamos de menos.
Pilman fue, entre otras cosas, un hombre auténtico, sincero, entusiasta y bueno. Y fue también un dominocista a carta cabal.
Vino a Venezuela desde lejos, desde Israel, a mediados del siglo pasado y aquí echó raíces. Aquí hizo familia.
Y si bien es cierto que no nació aquí, no es menos cierto que aquí fue donde murió…
Aquí fue padre, esposo, amigo y ciudadano. Y en todas esas facetas cumplió. Se destacó. Fue del primer nivel.
Aquí también, se hizo dominocista.
Constancia de ello dejó en distintos clubes sociales y recreativos, entre otros: Puerto Azul, Caracas Theater Club, El Placer y Hebraica.
En todos ellos. Más aún, en todas partes dejó amigos y gratos recuerdos…
Como no recordar, por ejemplo, su última participación en torneo alguno, el del Club El Placer del 2012. Disminuido por los problemas de
salud, ahí estaba, compitiendo, luchando, tratando de ganar…
Así era Shimshon Pilman…Un dominocista combativo y aguerrido…
Muchos de ustedes, no lo conocieron.
Quienes lo conocimos, lo recordamos y echamos de menos…
Hasta siempre Shimshon. Hasta siempre amigo…Muchas gracias.”
El torneo arrojó los siguientes resultados:
Primer Lugar: el veteranísimo León Moreno.
Segundo Lugar: Homero Echevarreneta, quien últimamente no “pela” un podio.
Tercer Lugar: Germán Castro, un nuevo valor “en ascenso”.
Siendo de destacar que los tres amigos antes mencionados tuvieron el mismo desenlace: cada uno ganó ocho (8) partidos y perdió uno (1)
solo.
Cuarto Lugar: el aguerrido Tony Dos Santos, quien ganó siete (7) partidos y perdió dos (2).
El ganador del trofeo NET (Nivel de Eficiencia en Trancas) fue Carlo Pasquarelli. Ejecutó seis (6) trancas y ganó las seis (6).
Además, es de tener presente la buena actuación de los nuevos valores, valores “en ascenso”: el ya mencionado Germán Castro, tercer
lugar del torneo, Douglas Rojas, quien ocupó el quinto lugar, con siete (7) partidos ganados y dos (2) perdidos, Manuel Barrios, quien
ocupó el séptimo lugar, con seis (6) partidos ganados y tres (3) perdidos y Héctor Villalobos, quien ocupó el décimo primer lugar, con seis
(6) partidos ganados y tres (3) perdidos, en el entendido que aunque ya no es tan “nuevo”, sigue ocupando posiciones destacadas en los
torneos en que participa.
Por lo demás, es de destacar que el torneo transcurrió en armonía, noble competencia y buena disposición de todos.
En tal sentido, expreso a los ganadores y no ganadores, mis felicitaciones por los resultados obtenidos, por su hidalgo proceder. Por su
respeto y acatamiento del “Fair Play” o “Juego Limpio”…
Así como también a Benny, Yolimar, Trino, Carmen Elena y demás involucrados, en la organización, celebración y resolución exitosa del
torneo realizado.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 369 )
Ignacio Zaibert H.
En los juegos y deportes se usan diversos sistemas de puntuación para expresar el nivel de juego de un jugador cualquiera o de un equipo
cualquiera.
En el entendido que se toma siempre en cuenta:
A) Un número más o menos importante de partidos jugados.
B) Que dichos partidos sean jugados por jugadores de igual o similar nivel.
C) Un número más o menos importante de datos, aparte del resultado de los partidos.
Así tenemos por ejemplo que:
A) En el béisbol hay un sistema de puntuación de los jugadores, el cual recopila datos y presenta conclusiones según la función, la
posición que desempeña el jugador en el juego. Así tenemos: a) una puntuación para los bateadores, que se pronuncia sobre la frecuencia
con que conectan inatrapables. En el entendido que mientras más inatrapables conecte el bateador, mejor nivel tiene, y b) una puntuación
para los lanzadores, que se pronuncia sobre la cantidad de carreras limpias que permiten por cada nueve innings lanzados. En el
entendido que mientras menor es la cantidad de carreras permitidas, mejor nivel tiene el lanzador.
B) En el futbol no hay un sistema de puntuación de los jugadores, salvo los reconocimientos especiales como el “Balón de Oro” o similares.
Lo que si hay es un sistema de puntuación de los equipos, mediante el cual se adjudican puntos al equipo según el resultado del partido
(de los partidos). Tres (3) puntos en caso de victoria, un (1) punto en caso de empate y cero (0) puntos en caso de derrota. El equipo que
hubiere acumulado mayor cantidad de puntos es reconocido como el de mejor nivel y triunfador en la temporada o en el campeonato
respectivo. En el entendido que similar criterio se aplica para la clasificación internacional de las selecciones nacionales. En la actualidad
co-existen dos sistemas de clasificación de las selecciones nacionales: el de la FIFA y el ELO, que aunque parecidos, no son iguales.
C) En el tenis hay un sistema de puntuación de los jugadores según el resultado obtenido en el partido (en los partidos) y según el nivel de
la competencia propiamente dicha. Esto es, no todas las competencias tienen el mismo nivel. En el entendido que mientras mayor (mejor)
nivel tiene la competencia, se reparte una mayor cantidad de puntos. Los torneos de tenis en que más puntos se reparten (2000 al
ganador) son los cuatro que conforman el Grand Slam: Wimbledon (Inglaterra), Roland Garros (Francia), U.S. Open (Estados Unidos de
América) y Melbourne (Australia).
Pues bien:
En el Dominó las cosas no son así.
No hay una clasificación de los jugadores según la “Fuerza de Juego”.
Ni los participantes en las competencias son de igual o similar nivel.
Ni estas se ajustan siempre al “Fair Play” o “Juego Limpio”.
El triunfo de los ganadores, en muchas ocasiones, es “mal habido”. Producto de una conducta tramposa, esto es, las señas que se hacen
los miembros de la pareja ganadora.
Dicho lo anterior, a título de introducción, señalo que mi amigo Francisco Castañeda, solvente jugador del primer nivel, me ha hecho llegar
un Proyecto de Puntuación para el Dominó, basado en el Sistema Elo.
Francisco es dominocista y matemático. Su formación como dominocista se debe, en buena medida, a quien escribe estas palabras.
Francisco es uno de mis discípulos más aventajados. Y su formación como matemático se debe, en buena medida, a la Universidad
Central de Venezuela.
El Sistema de Puntuación Elo es conocido principalmente por su uso y aplicación en el campo del Ajedrez, aunque también tiene aplicación
en otros juegos y/o deportes de mesa, como el Go y el Scrabble. E incluso en juegos y/o deportes de campo, como es el futbol.
El Sistema de Puntuación Elo se caracteriza, entre otros aspectos, por los siguientes:
1.- Está referido a juegos y/o deportes de uno contra uno. En el caso del futbol no se refiere a los futbolistas individualmente, sino al
equipo. Es decir, el equipo es uno.
2.- Está construido con fórmulas matemáticas que toman en cuenta las probabilidades de victoria de un jugador sobre otro y el (los)
resultado (s) propiamente dicho de la competencia.
3.- Establece una escala, un escalafón, en el que se asigna títulos y puntos a los jugadores. En el entendido que a mejor rendimiento, se
obtiene mayor puntaje.
4.- El Sistema es obra del físico y ajedrecista Arpad Elo, nacido en Hungría y radicado en los Estados Unidos de América desde los diez
(10) años. Dicho Sistema fue reconocido como oficial por la USCF (Federación de Ajedrez de Estados Unidos) en 1960 y diez años más
tarde lo reconoció la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez).
5.- Es de agregar que el Sistema Elo hizo posible, por primera vez, en forma más o menos cierta, comparar la fuerza de juego de
ajedrecistas de distintas épocas, de distintos siglos. Así se pudo comparar la genialidad de Murphy con la de Fischer, a Botvinik con
Karpov, a Capablanca con Kasparov, etc.
Pues bien, Francisco ha construido un Sistema de Puntuación para el Dominó, basado en el Sistema Elo. Siendo de destacar que además
de las complejidades propias de todo sistema, ha tenido que enfrentar dificultades importantes, como por ejemplo:
A) Hacer valer en el Dominó, el Sistema Elo, habida cuenta que dicho sistema es aplicable en juegos y/o deportes en los que los
participantes en las competencias, son de una misma categoría, de un mismo o similar nivel de juego, y en el dominó ese no es el caso.
B) Hacer valer en el Dominó, el Sistema Elo, habida cuenta que dicho sistema es aplicable en juegos y/o deportes de carácter individual,
de uno contra uno, y en el dominó ese no es el caso. El dominó no es un juego individual. Es un juego de parejas, y los miembros de las
parejas no son siempre los mismos.
Estas dificultades no son poca cosa. Son propias de la esencia misma del Dominó y de las Competencias de Dominó. Son propias también
del Sistema Elo de Puntuación. Todas ellas han sido enfrentadas por Francisco, con tenacidad, capacidad y esfuerzo, a todo lo largo y
ancho de su Proyecto. ¡Bravo!

D O M I N O Y A L G O M A S (326)
Ignacio Zaibert H.
Francisco Castañeda, dominocista de primer nivel, estudiante del quinto
semestre de Matemática en la U.C.V., ha elaborado junto con Kerlyns Martinez, licenciada en Matemática de la misma U.C.V., un Estudio
sobre “La Pegada en Falla” o “Pegada con la Falla”, y me ha solicitado el presente espacio, para su divulgación.
En atención a lo solicitado, esta columna dominocística, abierta a todas las corrientes del pensamiento sobre la materia, y con mayor rigor
a las de carácter epistemológico, como lo es el Estudio aquí comentado, lo transcribe a continuación; en el entendido que su contenido es
de la exclusiva competencia y responsabilidad de sus autores:
“ Hace escasas dos semanas un grupo de amigos conformado por Carlo Julio Pasquarelli, Bruno Da Costa y Jorge De Cardenas,
jugadores de excelente nivel de Dominó, me endosan comentarios con respecto a un texto leído en un libro de Dominó.
Tales comentarios fueron de sorpresa y asombro, ya que en dicho libro el autor sostiene una posición simplista y caprichosa en lo referente
a uno de los temas mas complejos de el Dominó, como lo es la “pegada con la falla” al principio de la mano.
En el libro “EL DOMINÓ, UN JUEGO DISOCIADOR, PERO ¡CÓMO NOS GUSTA!” de la autoría de el Sr. William Ríos Felce,en el
CAPITULO 7 titulado LA PEGADA CON LA FALLA O LA MINGA, párrafo dos, se afirma que:
“La gran mayoría de atletas de Dominó tienen conceptos poco definidos acerca de la pegada con la falla, o sienten miedo de pegar con
una falla o solo lo hacen cuando persiguen un doble. La Pegada con la Falla sobre la Salida del Contrario debe hacerse siempre
independientemente de que sea una carta mayor o menor a la que se esta castigando,excepciones: cuando se tiene un violín o una mano
donde la fuerza de la piedra a iniciar es determinante, así que, no vacilen en pegar con la falla en la Salida del Contrario, ya que de cada
diez (10) que la realicen estarán acertando en su compañero por lo menos ocho (8) de ellas.”
Tal recomendación motiva generar un breve estudio con el fin de corregir la tesis equivocada que el Sr. William Ríos Felce plantea en su
libro.
ESTUDIO:
Parte I: Introducción.
Partiendo de la teoría básica de probabilidades, si estamos realizando un experimento en donde los eventos sean todos equiprobables, la
probabilidad de cierto evento A viene dada por:
P(A) =Número de veces que sucede A / número de eventos posibles
Entonces debemos primeramente contar el número de eventos posibles. Para esto imaginemos que se tienen siete “pelotas azules”,que
representan las fichas del palo que se juega en pelo y cuatro cajas
que representan a los cuatro jugadores. En una de las cajas vamos a fijar una y solo una “pelota azul”, ya que esta representaría la ficha
en pelo por parte del segundo jugador.
Queremos distribuir las seis “pelotas azules” restantes en las tres cajas
restantes, ¿Cuántos posibles arreglos hay para esto?.
Estamos entonces en el caso de un conteo sin orden (todas las pelotas son azules y no tienen distinción entre ellas) y con reposición (una
caja puede, y de hecho debe, tener más de una pelota azul), esto es, no importa la ficha como tal, si no, que pertenezca a un mismo
conjunto de fichas. De donde el cardinal de nuestro espacio muestral, o el número de eventos posibles, viene dado por la combinatoria de
n+r-1 en r, donde n es el número de jugadores restantes y r el número de fichas restantes de un palo. Por lo que la combinatoria es la
siguiente:
Cn+r-1,r = (3+6-1)!/6!((3+6-1)-6)!=8!/6!2!=28
Queremos ahora calcular la probabilidad de que el cuarto jugador tenga las seis, cinco, cuatro o tres fichas restantes del palo que se juega
en pelo. Ya que, el cuarto jugador hace pareja con el segundo jugador y, es de esta manera que el cuarto jugador pueda hacerse de la
mayoría de dicho palo, que en principio iniciase el segundo jugador en pelo. O que es lo mismo:
P(Ai)=La cuarta caja contiene i pelotas azules con i E {3,4,5,6}
Parte II: Desarrollo.
Evento A: (6 FICHAS EN MANOS DEL CUARTO JUGADOR)
Esto sólo puede pasar una vez, es decir, nada más existe una combinación para que las seis fichas restantes del palo que inició el
segundo jugador en pelo estén en manos del cuarto jugador.
Por lo que la probabilidad del evento A viene dada por:
P(A)=1/28
Es decir 0.0357, si esto se llevase a una tabla porcentual representaría el 3,57% de las veces, diciendo que de cada diez mil manos que se
inicie como segundo jugador una ficha en pelo, en 357 manos se conseguirá que el cuarto jugador posea las seis fichas restantes.
Evento B: (5 FICHAS EN MANOS DEL CUARTO JUGADOR)
Se quiere que el cuarto jugador posea cinco fichas del palo que el segundo jugador inició en pelo, por lo que queda una ficha a ser
distribuida entre el primer y tercer jugador, es decir, análogo al cálculo del número de eventos posibles, este número viene dado por la
combinatoria de n+r-1 en r, donde n es el número de jugadores restantes y r el número de fichas restantes de un palo. Por lo que la
combinatoria es la siguiente:
Cn+r-1,r=(n+r-1)!/((n+r-1)-r)!r!=(2+1-1)!/((2+1-1)-1)!=2
Donde la probabilidad del evento B viene dada por:
P(B)=2/28
Es decir 0.0714, si esto se llevase a una tabla porcentual representaría el 7,14% de las veces, diciendo que de cada diez mil manos que se
inicie como segundo jugador una ficha en pelo, en 714 manos se conseguirá que el cuarto jugador posea cinco fichas que casen con el
palo iniciado por parte del segundo jugador.
Evento C: (4 FICHAS EN MANOS DEL CUARTO JUGADOR)
Se quiere que el cuarto jugador posea cuatro fichas del palo que el segundo jugador inició en pelo, por lo que quedan dos ficha a ser
distribuida entre el primer y tercer jugador, es decir, análogo al cálculo del número de eventos posibles, este número viene dado por la
combinatoria de n+r-1 en r, donde n es el número de jugadores restantes y r el número de fichas restantes de un palo. Por lo que la
combinatoria es la siguiente:
Cn+r-1,r=(n+r-1)!/((n+r-1)-r)!r!=(2+2-1)!/((2+2-1)-2)!r!=3!/2!1!=3
Donde la probabilidad del evento C viene dada por:
P(C) = 3/28
Es decir 0.1071, si esto se llevase a una tabla porcentual representaría el 10,7% de las veces, diciendo que de cada diez mil manos que se
inicie como segundo jugador una ficha en pelo, en 1071 manos se conseguirá que el cuarto jugador posea las cuatro fichas que casen con
el palo iniciado por parte del segundo jugador.
Evento D: (3 FICHAS EN MANOS DEL CUARTO JUGADOR)
Se quiere que el cuarto jugador posea tres fichas del palo que el segundo jugador inició en pelo, por lo que quedan tres fichas a ser
distribuida entre el primer y tercer jugador, es decir, análogo al cálculo del número de eventos posibles, este número viene dado por la
combinatoria de n+r-1 en r, donde n es el número de jugadores restantes y r el número de fichas restantes de un palo. Por lo que la
combinatoria es la siguiente:
Cn+r-1,r=(n+r-1)!/((n+r-1)-r)!r!=(2+3-1)!/((2+3-1)-3)!3!=4!/3!1!=4
Donde la probabilidad del evento D viene dada por:
P(D)= 4/28
Es decir 0.1428, si esto se llevase a una tabla porcentual representaría el 14,28% de las veces, diciendo que de cada diez mil manos que
se inicie como segundo jugador una ficha en pelo, en 1428 manos se conseguirá que el cuarto jugador posea tres fichas que casen con el
palo iniciado por parte del segundo jugador. Parte III: Conclusiones.
Como se observan en los resultados aquí descritos producto del procedimiento matemático ya antes mencionado, deja en evidencia que el
porcentaje de aciertos que señala el Sr. William Ríos Felce en su libro son inconsistentes.
Finalmente queda demostrada que la tesis antes mencionada la cual afirma “que de cada diez (10) veces que se realice tal jugada en un
mínimo de ocho veces (8) se acertara” es FALSA y carece de sustentos demostrables. ”
D O M I N O Y A L G O M A S ( 368 )
Ignacio Zaibert H.
Durante la celebración de los juegos y deportes además de los competidores, se observa la presencia y participación de los árbitros, que
son las personas investidas de autoridad, encargadas de hacer cumplir las normas que regulan el juego o deporte respectivo, las del “Fair
Play” o “Juego Limpio”, y de sancionar a quienes las incumplen.
Adicionalmente se observa la presencia y participación de los espectadores y entre ellos los “árbitros de tribuna”, quienes sin estar
investidos de autoridad, se dedican a calificar y descalificar las jugadas y los jugadores, en el entendido, claro está, que no pueden
sancionar a nadie.
Los “árbitros de tribuna” no solo no están investidos de autoridad reglamentaria, sino que tampoco tienen, en la mayoría de los casos, los
conocimientos necesarios, para asumir el rol que asumen. Son, en ocasiones osados y temerarios y casi siempre impertinentes.
El juego y/o deporte con la mayor presencia y participación de los “árbitros de tribuna” es el Dominó. Con la particularidad de que en
algunos casos los “árbitros de tribuna”, son los mismos jugadores y en otros son los espectadores, los llamados “mirones”, quienes
sentados alrededor de la mesa de juego, comentan, critican y califican las jugadas y los jugadores.
En el caso del dominó, los “árbitros de tribuna” pertenecen a una categoría más amplia, la de los “opinadores”, o bien a la de los
“recomendadores”, o a ambas.
A unos y otros me refiero en mi libro “Quien supiera jugad Dominó”, donde señalo:
“Los “opinadores” son quienes, sin que nadie les pregunte nada, siempre están opinando, las más de las veces equivocadamente, sin
ningún otro argumento que la invocación del mucho tiempo que tienen jugando dominó. Como si la repetición de un error le hiciese perder
su cualidad de yerro.
Los “recomendadores” son quienes, igualmente, sin que nadie les pregunte nada, siempre están recomendando jugadas en una mano
terminada. Utilizan el argumento de Perogrullo, que de haber sido jugada la mano de una manera diferente, otro hubiera sido el resultado,
sin aportar nunca una idea, un concepto, un principio que apoye tal afirmación…”
Es decir, unos y otros no son otra cosa que: “…fanfarrones, promotores y practicantes de la sinrazón…”
Son, valga la expresión: Profetas del Pasado.
Se ufanan en señalar que si tal o cual jugador, hubiese colocado una ficha distinta a la que colocó en un momento del desarrollo de la
“mano”, el resultado de la misma hubiere sido distinto…
Y lo que es más grave, no solo descalifican, sin argumentos, cualquier jugada de la “mano” terminada, sino que proponen, igualmente sin
argumentos, una vez que todas las fichas están boca arriba y la “mano” terminada, cualquier otra jugada por más disparatada que ésta
sea, con tal de que la misma conduzca a la victoria.
Es decir, presumen de una sapiencia que no tienen, amén de que tuercen por completo el aspecto orgánico del dominó e impiden un
análisis serio y honesto, de cara a una relación comprensible y explicable entre causa y efecto.
El dominó no se juega con las fichas descubiertas. Al contrario, al inicio del juego, no todas las fichas están a la vista ni son conocidas. Al
inicio del juego, cada jugador, conoce solamente la ubicación de las siete (7) fichas levantadas por el mismo. Desconoce la ubicación de
las veintiún (21) fichas restantes, las cuales va descubriendo, unas, a medida que se van colocando en la mesa de juego y otras, por
deducción lógica y doctrinaria.
De modo que, las “opiniones” y “recomendaciones” que se hacen con todas las fichas descubiertas, con el único objetivo de ganar la
“mano”, que de paso, hay que decirlo, no siempre se puede lograr, amén de que no es el objetivo fundamental del juego, carecen de base,
de respaldo, de sostén. Carecen de apoyo Doctrinario. Carecen de apoyo Lógico. Carecen de honestidad. Carecen de todo…
Para muestra un botón:
Si Juan coloca el 5/0 y acto seguido Pedro “tranca” la “mano” con el 3/0 y gana la “tranca”, los “Profetas del Dominó” señalan:
1.- Que la colocación del 5/0, precipitó la “tranca”.
2.- Que la colocación del 5/0 es una mala jugada.
3.- Y que, en consecuencia si Juan colocase en lugar del 5/0 otra ficha, no se presentaría la “tranca”.
El primer señalamiento se cae de “maduro”. Está a la vista. Es evidente. No requiere de ninguna prueba, de ningún trámite intelectual.
El segundo señalamiento se cae también de “maduro”. Sin embargo, no se presenta ningún argumento que respalde tal calificación.
Ningún argumento lógico ni doctrinario. Nada.
El tercer señalamiento, resulta por decir lo menos, grosero y grotesco. Evidentemente que, si la ficha colocada por Juan no fuere el 5/0, no
se presentaría la “tranca”…
Los “profetas del dominó” en su arbitraria calificación de la jugada de Juan del 5/0, no investigan ¿Por qué? Juan colocó dicha ficha.
Omiten por completo considerar si dicha jugada fue obligada o no.
En el entendido que:
Si la jugada del 5/0 hubiere sido obligada, nada hay que reclamarle a Juan por la colocación de dicha ficha. Y menos calificarla de mala.
Si la jugada no hubiere sido obligada, se impone indagar la razón por la que Juan colocó el 5/0.
Y en todo caso, si Juan hubiera podido colocar en lugar del 5/0 otra ficha del “palo” cinco, obviamente que no se le presentaría la “tranca” a
Pedro.
Los “profetas del dominó” se agotan en lo obvio. En lo inmediato. En la última jugada. Las jugadas previas, todas las jugadas anteriores
son ignoradas. No investigan que pasó antes. No recuerdan quien jugó tal o cual ficha. Ni como la colocó. No saben que pasó, ni por qué
pasó. No saben nada…
Por todo lo cual, sus “opiniones” y “recomendaciones” constituyen expresiones torcidas y defectuosas, buenas tan solo para ser
desechadas…
D O M I N O Y A L G O M A S ( 367 )
Ignacio Zaibert H.
Tal y como he dicho y repetido, una y mil veces: Jugar dominó no es lo más difícil del mundo. Pero, tampoco es tan fácil como afirman
algunos.
Jugar dominó no es tan complicado como pretenden algunos. Pero, tampoco es tan ramplón como señalan otros.
Hay quienes dicen que jugar dominó no tiene ciencia, no presenta ninguna dificultad. De lo que se trata es de “repetir, repetir y repetir”…
Pues no es así. No es cierto. No se trata de “repetir, repetir y repetir”…, sin ton ni son, sin razón ni explicación.
Si bien es cierto que en algunos casos es correcto, recomendable y justificado repetir determinado “palo”, en otros casos no lo es.
El dominó es más, mucho más que “repetir, repetir y repetir”, entre otras por las razones siguientes:
A) No siempre se tienen fichas para repetir un “palo”.
B) No siempre es recomendable repetir un “palo”.
En el primer caso:
No siempre se tienen fichas para poder repetir un “palo”. En ocasiones no hay como, no hay con que. No hay las fichas.
Por ejemplo: si un jugador levanta los siete dobles, no puede repetir, ni queriendo, ningún “palo”. Por una razón más que evidente: No tiene
dos fichas de ningún “palo”. Tiene una sola y única ficha de cada “palo”. Más nada. Es decir hay una realidad de su “mano” que le impide
repetir.
En el segundo caso:
No siempre es recomendable repetir un “palo”. En algunos casos lo es o puede serlo y en otros no lo es o puede no serlo. En
consecuencia, el asunto estriba en conocer cuando es válido y recomendable repetir un “palo” y cuando no lo es. Para lo cual, hay que
conocer la Doctrina y conocer también la ubicación de las fichas no jugadas.
Por ejemplo: si el jugador en turno puede repetir un “palo” y “cuadrar” incluso a dicho “palo”, sabiendo que las “cabezas” del mismo están
en poder del compañero, no lo debe hacer si sabe también que sobre la reventada de las “cabezas” el jugador contrario podría “trancar” la
“mano” y ganar la “tranca”.
Adicionalmente hay que diferenciar entre:
C) Repetir un “palo” iniciado por el compañero.
D) Repetir un “palo” iniciado por los contrarios.
E) Repetir un “palo” iniciado por el mismo jugador en turno.
Así como también, hay que diferenciar entre.
F) Repetir un “palo” iniciado “con pensada previa”.
G) Repetir un “palo” iniciado “sin pensada previa”.
Y más aún hay diferenciar entre:
H) Repetir un “palo” del cual se tienen más fichas.
I) Repetir un “palo” del cual no se tienen más fichas.
De modo que, la repetición de un “palo” es correcta o incorrecta dependiendo de:
Si el “palo” hubiere sido iniciado por el compañero “sin pensada previa”, en cuyo caso la repetición es correcta.
Si el “palo” hubiere sido iniciado por el compañero “con pensada previa”, en cuyo caso la repetición no es correcta, a menos, claro está,
que el jugador en turno tenga el mismo mayoría en dicho “palo”.
Si el “palo” hubiere sido iniciado por los contrarios “sin pensada previa”, en cuyo caso la repetición no es correcta.
Si el “palo” hubiere sido iniciado por los contrarios “con pensada previa”, en cuyo caso la repetición es correcta.
Más aún:
La repetición de un “palo” que se hubieren iniciado por el mismo jugador en turno, cuando tiene más fichas de dicho “palo” es correcta, de
conformidad con el Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”.
La repetición de un “palo” que se hubiere iniciado por el mismo jugador en turno, cuando no tiene más fichas de dicho ”palo”, en principio,
no es correcta, a menos que se esté jugando a la ruleta, al ludo o a cualquier otro juego de suerte.
Sin embargo:
La repetición de un “palo” que se hubiere iniciado por el mismo jugador en turno y del no tuviere más fichas, en principio, es correcta,
siempre y cuando dicho “palo” fuere superior al “palo” de la salida del contrario.
La repetición de un “palo” que se hubiere iniciado por el mismo jugador en turno y del cual no tuviere más fichas, no es correcta, cuando
dicho “palo” fuere inferior al “palo” de la salida del contrario.
En definitiva:
En algunas ocasiones la repetición de un “palo” es correcta y en otras no lo es.
Y en todo caso:
No se debe repetir por repetir:
-Sin ton ni son, sin razón ni explicación.
-Sin propósito ni objetivo, sin fundamento, sin base, sin asidero.
-Más aún, la repetición automática, inmotivada e incondicional es la negación del dominó.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 365 )
Ignacio Zaibert H.
En el “Dominó por Parejas” abundan mitos y falacias de todo tipo, de todos los calibres. Desde los dichos y recomendaciones temerarias,
sin ninguna base, que pretenden imponer determinada forma de actuar, hasta los que pretenden prohibir determinada forma de actuar.
Así tenemos que hay quienes, a priori, sin la consideración debida de la “mano” que hubiere levantado el salidor, “prohíben”, si es que vale
el término, en forma absoluta el uso de determinadas fichas como “fichas de salida”.
Prohíben por ejemplo:
A) Salir con una ficha doble en “pelo”.
B) Salir con el 0/1.
C) Salir con el 6/5.
Pues bien, ninguna de las mencionadas “prohibiciones” tiene asidero. No son ciertas. Al menos no son ciertas en un sentido absoluto.
En el primer caso, atinente a la “prohibición” de usar como “ficha de salida” un doble en “pelo”, la “prohibición” se hace sin considerar la
naturaleza del doble, esto es, a qué serie pertenece el doble, consideración de carácter necesario para la decisión correcta.
Si el doble pertenece a las series bajas: 0/0, 1/1 y 2/2 y el resto de las fichas del salidor pertenecen a las series altas, los cinco y los seis,
no es recomendable salir con el doble en “pelo”. En dicho caso se recomienda salir con una ficha mixta, la que representa mejor la “mano”
del salidor.
Si el doble pertenece a las series altas: 5/5 y 6/6 y el resto de las fichas del salidor pertenecen a las series bajas, los blancos, los uno y los
dos, si es recomendable salir con el doble en “pelo”, en cuyo caso la “ficha de salida” debe ser colocada “con pensada previa”, a fin de
informar al compañero la no fuerza en ese “palo”.
La consideración de la serie a la que pertenece el doble en “pelo”, obedece a que el “Dominó por Parejas” es además de un juego lógico,
un juego de puntos. Las fichas de muchos puntos merecen un tratamiento más cuidadoso que las fichas de pocos puntos.
Tanto la recomendación de salir con una ficha mixta en el primer supuesto, como la de salir con el doble en “pelo” en el segundo supuesto
se apoya en el tratamiento privilegiado que merecen las fichas de las series altas.
El uso de un doble en “pelo” como “ficha de salida” es perfectamente válido en algunos casos, cuando se trata de un 5/5 o un 6/6, como
acabamos de ver, y no lo es en otros, cuando se trata de un 0/0 o un 1/1 o un 2/2 como también vimos.
En el segundo caso, atinente a quienes en forma irreflexiva y cerrada “prohíben” el uso del 0/1 como “ficha de salida”, es de señalar que
quienes defienden tal “prohibición” omiten la consideración de la relación y conexión de dicha ficha con el resto de las fichas que hubiere
levantado el salidor.
Si el resto de las fichas del salidor nada tiene que ver con los blancos y los unos, obviamente no es recomendable usar el 0/1 como “ficha
de salida”.
Si el resto de las fichas del salidor son mayoritariamente blancos y unos, la “ficha de salida” debe ser el 0/1. No hay argumento válido en
contrario. Nada sostiene la referida “prohibición”. No es comprensible ni explicable. Es un defectuoso intento de protagonismo mal
entendido y peor realizado.
En el tercer caso, atinente a quienes también, en forma irreflexiva y cerrada “prohíben” el uso del 6/5 como “ficha de salida”, es de señalar
que quienes aúpan tal “prohibición, omiten la consideración de dicha ficha con el resto de las fichas que hubiere levantado el salidor.
Si el resto de las fichas del salidor nada tienen que ver con los cinco y los seis, obviamente no es recomendable usar el 6/5 como “ficha de
salida”.
Pero, si el resto de las fichas del salidor son mayoritariamente cincos y seis, la “ficha de salida” debe ser el 6/5. No hay nada que lo impida.
No hay argumento alguno en contrario. Nada sostiene la referida “prohibición”. No es comprensible ni explicable. Es, al igual que en el caso
del 0/1 un defectuoso intento de protagonismo mal entendido y peor realizado.
En todo caso, las fichas, todas las fichas, tanto las dobles como las mixtas, ya sea que estén en “pelo” o no, pueden ser usadas como
“fichas de salida” y en general pueden ser usadas en cualquier momento y para cualquier fin.
Ninguna ficha viene de la fábrica o del taller donde se elaboran con una inscripción o sello que diga: “Prohibido su uso como ficha de
salida”
Ninguna ficha viene de la fábrica o del taller donde se elaboran con una indicación o prohibición de cómo y cuándo deben ser utilizadas.
La utilización de las fichas se determina por los jugadores. Depende de los jugadores.
Las “prohibiciones” para el uso de ciertas fichas como “fichas de salida” no solo que son un contra-sentido, sino que son contrarias a la
naturaleza misma del juego.
La selección de la “ficha de salida” constituye un acto libre del salidor. Cada jugador en su turno elige libremente la “ficha de salida”. De
conformidad al conjunto de fichas que hubiere levantado y de conformidad, claro está, a su nivel de juego, su conocimiento de la Doctrina y
más concretamente, su conocimiento de la “Tabla de Prioridades y Condiciones para escoger la Ficha de Salida”.
En una próxima entrega de ésta columna, presentaremos ejemplos de todo lo aquí señalado.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 363 )
Ignacio Zaibert H.
i
Así como es cierto que no se conoce, con exactitud, cuando y donde apareció el dominó, no es menos cierto que hoy por hoy, el dominó
está presente en casi todo nuestro planeta. Se juega en muchas partes. Compite con el ajedrez y las barajas como los juegos de mesa
más populares y jugados.
Tiene semejanzas y diferencias tanto con el ajedrez como con las barajas.
El parecido más de bulto lo tiene con las barajas. En ambos juegos, con los mismos elementos, las cartas en las barajas y las fichas en el
dominó, se pueden jugar distintos juegos.
En ambos, tanto en el dominó como en las barajas, se pueden jugar juegos individuales y juegos de varias personas.
Con las barajas se pueden jugar, entre otros: el póker, el bridge, la canasta, el rommy, etc.
Con el dominó se pueden jugar, entre otros: “El Trancaito”, “La Garrafina”, “El Decimal”, “El Chamelo”, “El Siete, “La Cruz Española”, “La
Cruz Venezolana”, “El No Te Creo”, etc.
Y el más importante, interesante y de mayor grado científico de todos: el “Dominó por Parejas”.
En Venezuela y en toda, o casi toda la Cuenca del Caribe, en España, en México, en el Estado de La Florida de los Estados Unidos de
América, etc., el “Dominó por Parejas” es, desde hace muchos años, parte de la idiosincrasia y de la cultura nacional.
Sin embargo, en años recientes, desde hace más o menos diez años se ha pretendido (y logrado en algunos espacios) modificar algunos
aspectos, de carácter sustantivo y adjetivo del “Dominó por Parejas”.
Se han incorporado nuevas costumbres y nuevos usos. Se ha conformado una nueva realidad. En algunos aspectos de espaldas al
Pasado, a la Tradición, a las Costumbres, a la Historia y a la Verdad.
Para empezar:
• En el año 2003, el Instituto Nacional de Deportes, reconoció como deporte al dominó.
• En el año 2004, el mismo Instituto juramentó la primera Junta Directiva de la Federación Venezolana de Dominó.
• En el año 2005, la Federación Venezolana de Dominó, en Asamblea con la presencia de representantes de todas las Asociaciones de
Dominó del país, aprobó el Reglamento Oficial para el juego de Dominó.
Algunos pensaron entonces y piensan todavía que, dichos actos constituyeron la Partida de Nacimiento del Dominó en Venezuela.
Pues no. No es así. El Dominó nació y creció en Venezuela desde hace mucho, mucho tiempo antes.
En la Exposición de Motivos del Reglamento Oficial de la Federación Venezolana de Dominó, cuya elaboración me fuera encomendada,
señalé lo siguiente:
“Mucho antes que el Dominó hubiere sido reconocido como deporte. Mucho antes que la Federación Venezolana de Dominó hubiere sido
reconocida como tal, el Dominó era una realidad en Venezuela, y más que eso, era una realidad venezolana…”
El Dominó no tiene diez años de vida. El Dominó tiene mucho, mucho más. Tiene una Historia y un Pasado que no se pueden ignorar.
Una Historia y un Pasado guiados por grandes jugadores, verdaderos Maestros de Dominó, Maestros que asombraron a sus
contemporáneos y legaron a las generaciones futuras sus conocimientos en Obras Fundamentales.
Obras que no han perdido vigencia, que siguen siendo de actualidad. Obras que escapan a los dictados de las “Modas” y las
“Interpretaciones”.
A partir de los actos del 2003, 2004 y 2005 antes referidos, se han producidos cambios estructurales y coyunturales en el “Dominó por
Parejas”, a saber:
• Algunos “ilustres desconocidos” han elaborado folletos, textos y panfletos, Estatutos y Reglamentos, que pretenden desconocer la verdad
verdadera del “Dominó por Parejas”.
• Se celebran torneos nacionales e internacionales con denominaciones “rimbombantes”. Torneos a los que acuden muchos participantes.
Pero, muy pocos jugadores de buen nivel. Torneos que se celebran de espaldas al “Fair Play”. Pero eso sí, con buen “Marketing”.
• Se ha creado una burocracia tan abundante como ineficiente, integrada por instructores, entrenadores, directores, árbitros, etc., que está
presente y participa en distintas instancias e incidencias del “Dominó por Parejas”.
• Se ha desaplicado el Principio atinente a “La presunción de inocencia”. Ahora se presume la culpabilidad, la “mala fe”, el mal proceder.
Todo aquel que se sienta a jugar dominó (sobre todo en los torneos) se considera, en principio, un tramposo.
Como muestra un botón: En los torneos antes comentados, se colocan sobre las mesas de juego, en forma diagonal, unas estructuras
sólidas llamadas “parabanes”, con una altura aproximada de sesenta centímetros que impiden a los compañeros de pareja verse y
comunicarse algunas “señas”.
Y uno se pregunta: ¿Qué pasó con “La búsqueda de la excelencia”? ¿Qué pasó con el “Fair Play”? Como que perdieron vigencia… Como
que pasaron de moda…¿Qué pasó…?
Pues bien, si bien es cierto que todo lo anterior es incuestionable, no es menos cierto que no todo está perdido…
Al efecto vale citar otro pasaje de la Exposición de Motivos del Reglamento de Dominó que redactara en el 2005, a saber:
“…En ciertos estratos persiste la oscuridad y la confusión, la superficialidad y la torcedura, la arbitrariedad y la distorsión. Sin embargo, los
dominocistas, acompañados por la Lógica y la Ontología, profundizan y fortalecen la búsqueda y necesidad de la Verdad Dominocística…”

D O M I N O Y A L G O M A S ( 366 )
Ignacio Zaibert H.
En la entrega anterior de ésta columna, me referí a la pretensión de quienes consideran que ciertas fichas están “prohibidas” de ser usadas
como “fichas de salida”. Señalé en esa oportunidad los argumentos que invalidan tal pretensión y adelanté que en una entrega posterior de
la columna presentaría ejemplos de tal impertinencia.
A continuación vamos a presentar los referidos ejemplos, no sin antes reiterar que dichas “prohibiciones” no son más que extravagancias,
torcidas y defectuosas que no resisten un análisis medianamente serio
El uso de las fichas no está condicionado en forma alguna para tal o cual fin, para tal o cual función. La única condición exigible para
colocar una ficha al lado de otra es que sea del mismo “palo”. La única condición exigible para usar una ficha como “ficha de salida” es que
sea una ficha doble o una ficha mixta…Más nada.
Claro está que lo antes dicho se remite a la parte orgánica y reglamentaria del juego. El aspecto cualitativo de la ficha que se coloca,
depende del nivel de juego del jugador. Y éste, a su vez depende del conocimiento y aplicación de la Doctrina del Juego.
Pero, en todo caso, la selección y colocación de una ficha es competencia libre y exclusiva del jugador. En el entendido que ninguna ficha
viene de fábrica o del taller con un sello, inscripción o rótulo que diga: “Prohibido su uso como ficha de salida”
Por ello, las “prohibiciones” para el uso de ciertas fichas como “fichas de salida” no solo provocan risa, sino que son contrarias a la
naturaleza misma del juego.
Entre dichas prohibiciones cabe destacar:
A) No se debe salir nunca con un doble en “pelo.
B) No se debe salir nunca con el 0/1.
C) No se debe salir nunca con el 6/5.
Dicho lo anterior, veamos a continuación algunos ejemplos que echan por tierra las pretendidas “prohibiciones”:
Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/0, 6/5, 64, 6/3, 6/2, 4/3 y 4/1, la “ficha de salida” correcta no debe ser el doble en “pelo”. De usar
dicho doble, el 0/0 como “ficha de salida”, se estaría transformando el doble en “falla”, y se estaría corriendo el riesgo de que las fichas
complementarias del “palo” blanco estuvieran total o mayoritariamente en poder de los jugadores contrarios.
Pero, si el salidor levanta las siguientes fichas: 6/6, 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, 1/2 y 1/5, la “ficha de salida” correcta si es el doble en “pelo, es decir
el ”6/6 “con pensada previa”. De no usar el 6/6 como “ficha de salida”, no se cancela el problema que significa el 6/6, cuya alta cantidad de
puntos justifica su uso como “ficha de salida”. De no ser así y ocurrir la pérdida de la “mano” significaría la entrega de doce (12) puntos en
esa sola ficha.
De modo que la salida con un doble en “pelo” en algunos casos es admisible y en otros no. Depende de la serie a la que pertenece dicho
doble y su relación con las demás fichas del salidor.
Y por vía de consecuencia, se debe inferir que:
A) Cuando el doble en “pelo” es de una serie superior a la del doble acompañado, se debe usar como “ficha de salida” el doble en “pelo”,
sobre todo si dicho doble pertenece a las series altas y el doble acompañado pertenece a las series bajas.
B) Cuando el doble en “pelo” es de una serie inferior a la del doble acompañado, se debe usar como “ficha de salida” el doble
acompañado, sobre todo si dicho doble pertenece a las series altas y el doble en “pelo” pertenece a las series bajas.
Por otra parte:
Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, 1/2, 1/5 y 1/6, “la ficha de salida” correcta es 0/1, la cual representa las dos
mayorías, de blanco y de uno del salidor.
Salir con el 0/2 es iniciar un dos del cual se tiene un solo acompañante. Salir con el 0/3 o 0/4 es iniciar un tres o un cuatro, de los cuales no
se tiene ningún acompañante.
Salir con el 1/2 es iniciar un dos del cual se tiene un solo acompañante. Salir con el1/5 o el 1/6 es iniciar un cinco o un seis, de los cuales
no se tiene ningún acompañante.
De modo que, sin lugar a dudas, la “ficha de salida” correcta es 0/1, habida cuenta que el salidor tiene cuatro fichas del “palo” blanco y
cuatro fichas del “palo” uno.
Si el salidor levanta las siguientes fichas: 5/6, 4/6, 3/6, 2/6, 1/5, 2/5 y 0/5, la “ficha de salida” correcta es 5/6, la cual representa las dos
mayorías, de cinco y de seis del salidor.
Salir con el 4/6 o el 3/6 es iniciar un cuatro o un tres, de los cuales no se tiene ningún acompañante. Salir con 2/6 es iniciar un dos del cual
se tiene un solo acompañante.
Salir con el 5/0 o el 5/1 es iniciar un blanco o un uno, de los cuales no se tiene ningún acompañante. Salir con el 5/2 es iniciar un dos del
cual se tiene un solo acompañante.
De modo que, sin lugar a dudas, la “ficha de salida” correcta es el 5/6, habida cuenta que el salidor tiene cuatro fichas del “palo” cinco y
cuatro fichas del “palo” seis.
En definitiva: usar como “ficha de salida” el 0/1 o el 5/6 depende de la relación que dichas fichas tengan con las fichas restantes del salidor
en turno. En los ejemplos antes presentados, se evidencia una relación estrecha entre 0/1 y 5/6 con las demás fichas del salidor. En
consecuencia usar como “ficha de salida” el 0/1 en un caso y el 5/6 en el otro es más que válido, admisible y recomendable.
Más aún, en lo atinente a las “prohibiciones” referidas, no solo que no se sostienen, sino que carecen de fundamentos y son contrarias a la
naturaleza misma del juego, a la Razón y a la Lógica.
D O M I N O Y A L G O M A S ( 364 )
Ignacio Zaibert H.
Lawrence Peter Berra, mejor conocido como “Yogui” Berra fue cátcher por casi veinte años de los Yankees de Nueva York. A su retiro
como jugador activo en 1963, fue “manager” del equipo por un año, luego fue “manager” de los Mets de Nueva York desde 1972 al 1975 y
finalmente, otra vez de los Yankees en la temporada de 1984-1985.
“Yogui” Berra es famoso por muchas cosas. Entre otras, por su calidad excepcional como catcher y bateador. Dejó algunas marcas que
aún permanecen imbatibles, como: a) el mayor número de participaciones en Series Mundiales (14) y b) el mayor número de
participaciones como miembro del equipo campeón de la Serie Mundial (10). Fue escogido al Juego de Estrellas de la Liga Americana en
quince (15) ocasiones. Fue designado como el MVP (El jugador más valioso) de la Liga Americana en tres (3) ocasiones. El número de su
uniforme, el ocho (8), el mismo que usara su mentor Bill Dickey, fue retirado del uso activo, como lo indica la galería de “Números
Retirados” en el Yankee Stadium. Fue exaltado al Hall de la Fama del Baseball en 1972. En 1988 fue develada una placa en su honor en el
“Monumental Park” del viejo Yankee Stadium, acto al que no asistió por una diferencia que había tenido en 1985 con el dueño del equipo
George Steinbrenner. El 18 de julio de 1999, después de quince (15) años de ausencia, y después de que Steinbrenner le pidiera disculpas
públicamente por lo de 1985, volvió al Yankee Stadium en el llamado “Día de Yogui Berra”.
Pero, tal vez, uno de los aspectos más notables de “Yogui Berra” son sus “dichos”, sus “salidas”, sus “expresiones”, siempre espontaneas,
a veces tautológicas, a veces contradictorias, que cual aforismos y como axiomas se usan por doquier. Como por ejemplo: “(la cosa, la
temporada, el juego) no se termina, sino cuando se termina”.
La anterior expresión la dijo por vez primera en una entrevista de prensa en julio de 1973, cuando era manager de los Mets de Nueva York
y estos ocupaban el último lugar de la tabla de posiciones…Pues bien ese mismo año los Mets ganaron el banderín de la Liga Nacional.
“(la cosa, la temporada, el juego) no se termina sino cuando se termina”, tiene validez y aplicación en muchas partes y en muchas
actividades, deportivas y no deportivas.
Por ejemplo en algunas ocasiones:
En el béisbol un equipo “madruga” al otro, esto es, le anota varias carreras en el mismo primer inning y sin embargo, al final pierde el
juego.
En el futbol un equipo le anota al otro en los primeros minutos del partido un gol y sin embargo, al final pierde el juego.
Así mismo sucede en otros juegos y deportes. Y así mismo sucede en el Dominó.
A veces, durante el desarrollo de una “mano”, los jugadores de una pareja no hacen sino “pasar” y “pasar” y al final dominan la “mano”.
A veces, durante el desarrollo de un partido, una pareja va dominando en la Planilla de Anotaciones, con comodidad, con holgura y al final
pierde el partido.
En consecuencia y parafraseando a “Yogui” Berra, “(la cosa, la “mano”, el partido) no termina sino cuando termina”.
Hay “manos” y partidos que:
A) Comienzan bien y terminan bien.
B) Comienzan mal y terminan mal.
C) Comienzan bien y terminan mal.
D) Comienzan mal y terminan bien.
Las “manos” y los partidos no se terminan sino cuando se terminan. Al inicio no se sabe cómo van a terminar. Al levantar cada jugador sus
siete (7) fichas nada está escrito, todo está por escribirse. Las fichas pueden ser de buena o mala calidad. Pero, eso no es todo. La calidad
de las fichas no garantiza el resultado. El resultado, los resultados tienen que ver, más que con la calidad de las fichas, con la calidad de
los jugadores. Con lo que hacen y dejan de hacer.
Los “pases” al inicio de la “mano” no son ninguna tragedia. Queda espacio y tiempo suficientes para la recuperación.
La pérdida de “manos” al inicio del partido tampoco es una tragedia. Queda espacio y tiempo suficientes para la recuperación.
No hay que desesperar. Las “manos”, ya sean buenas, malas o regulares, se pueden ganar y se pueden perder. Todo depende de cómo
se enfrenten. De cómo se manejen. De las jugadas que se realicen.
Las fichas, la calidad de las fichas, obviamente que es importante, en el entendido que dicha calidad constituye un elemento variable. A
ratos son de buena calidad y a ratos son de mala calidad.
Pero, más importante que la calidad de las fichas, es la calidad del jugador, su nivel de juego. Su capacidad. Su experticia.
En el entendido que además de las condiciones naturales de cada quien, es indispensable para lograr un buen nivel de juego: a) el
conocimiento de la Doctrina y b) el conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas.
En el entendido también que: “(las cosas, las “manos”, los partidos) terminan cuando terminan”…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 362 )
Ignacio Zaibert H.
En atención a la invitación que me formulara el amigo Yumar Linares, en nombre de la Asociación de Dominó del Estado Vargas, celebré la
semana pasada, concretamente el 22 de julio de 2015, un “Conversatorio” con la gente de dicha Asociación de Dominó.
Sirva la presente para felicitar y agradecer a Yumar por su iniciativa y a los asistentes por su presencia y la buena calidad y cantidad de
intervenciones.
En la primera parte del “Conversatorio”, destaqué algunos aspectos fundamentales del “Dominó por Parejas”, los cuales más allá de su
importancia y pertinencia, en algunas oportunidades se olvidan, se tuercen o se omiten. Entre otros señalé:
• El dominó no es lo más difícil del mundo, pero tampoco es tan fácil, sencillo y ramplón como pretenden algunos.
• El dominó no es un juego de suerte, más allá de que la suerte está presente en el juego. Todos los dominocistas tienen “ratos” de buena
suerte y “ratos” de mala suerte. Es decir, a ratos tienen buen “levante” y a ratos tienen mal “levante”. Nadie tiene el monopolio del buen
“levante”, ni tampoco el del mal “levante”.
• De modo que, más importante que la calidad de las fichas que se levantan, es el manejo y administración de las mismas.
• Y el manejo y administración de las fichas están directamente relacionados con el nivel de juego de cada quien. Vale decir: con la pericia,
la destreza, la competencia de cada quien.
• La pericia, la destreza, la competencia, guardan relación profunda con las condiciones naturales de cada quien, así como también, de
modo determinante con las condiciones adquiridas, esto es, el estudio-aprendizaje de la Doctrina del Dominó.
• El dominó no es un juego de capricho, ni de arbitrariedad, ni de adivinanzas, ni de malas mañas.
• El dominó es un juego noble de información y conocimiento.
• Es un juego que se apoya, comprende, explica y practica en base a la Lógica.
• Y es un juego en el que se impone la optimización de los resultados. Esto es, capturar la mayor cantidad de puntos posibles en las
“manos” que se ganan, y entregar la menor cantidad de puntos posibles en las “manos” que se pierden. En el entendido que nadie puede
ganar todos los partidos que juega y menos que menos todas las “manos”.
• En función de lo antes comentado, desde hace bastante tiempo, me di a la tarea de desmontar muchos mitos, dogmas y falacias que
rondaban en y alrededor del dominó. En tal sentido presenté un cuerpo doctrinario, denominado Doctrina Zaibert o Doctrina del Dominó,
integrado por mis libros “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas” y “Conceptos y Criterios del Dominó por Parejas” en donde se
encuentran, los que a mi juicio constituyen los elementos fundamentales del juego, tanto en su aspecto orgánico como inorgánico.
• En el proceso del desmontaje, enfrenté torceduras y falsedades de todo tipo. Por ejemplo: “Mano segura no se tranca”. Falso. No es
cierto que “Mano segura no se tranca”. Si la “tranca” es favorable, se debe “trancar”. El asunto estriba en conocer a priori cuando la
“tranca” es favorable y cuando no lo es. Toda “tranca” favorable se debe ejecutar. Toda “tranca” que se ejecuta se debe ganar. Los partidos
no son ganados por el número de “manos” que se ganan. Los partidos se ganan por la cantidad de puntos que se capturan. Los puntos
que se dejan de capturar por no ejecutar una “tranca” en muchas ocasiones hacen falta más adelante.
• Así como en el béisbol gana el equipo que anota más carreras y en el futbol el que anota más goles, en el dominó gana la pareja que
captura más puntos, los puntos fijados como meta del partido.
• O por ejemplo: “Al salidor no se le pega ni con el pétalo de una rosa”. Falso. En ocasiones no solo se admite, sino que se recomienda
castigar la ficha del salidor-compañero y no la del contrario. El dominó es un juego de equipo, de dos contra dos, un juego de pareja. Los
miembros de la pareja tienen iguales derechos y deberes. No es que uno (el salidor) manda y el otro (su compañero) obedece. Nada que
ver. Ambos deben actuar en aras del mismo objetivo, con los mismos derechos y prerrogativas. Y en muchas ocasiones se impone al
compañero del salidor castigar la ficha de éste, ya sea para iniciar e informar sobre el “palo” que interesa, o bien para no iniciar un “palo”
que no interesa. Si no hay información oportuna y veraz, no hay conocimiento.
• La información en el “Dominó por Parejas” se logra mediante el uso correcto y oportuno de las jugadas “con pensada previa” y “sin
pensada previa”.
• El conocimiento se remite, por una parte al estudio-aprendizaje de la Doctrina del Dominó, y por la otra, al descubrimiento de la ubicación
de las fichas no jugadas. Ambos son imprescindibles. Ambos son necesarios.
Y ya para concluir ésta columna, es de destacar que:
A) El enunciado de los aspectos fundamentales referidos no es un ejercicio retórico. Al contrario, es esencial e imprescindible. Tener
presente dichos aspectos permite una mejor comprensión del “Dominó por Parejas”, así como también una mejor comprensión,
conocimiento y aplicación de sus Principios Fundamentales.
B) Tal y como se dijo al inicio del “Conversatorio”: El dominó no es adosar un dos a otro dos, o un tres a otro tres, y así sucesivamente, “sin
ton ni son”, sin razón ni explicación. Al contrario, es más. Es mucho más.
C) Y en lo que se refiere a la participación de los asistentes, fue exigente y prolongada. Se me plantearon distintos temas y situaciones,
unas más complejas que otras, pero todas interesantes. Y al final quedó flotando en el ambiente la idea, de reunirnos nuevamente y seguir
“conversando”…
D O M I N O Y A L G O M A S ( 361 )
Ignacio Zaibert H.
En atención al requerimiento reiterado de un grupo de lectores y amigos de ésta columna, a continuación voy a precisar que se debe
entender por colocación permitida y colocación prohibida de las fichas, incluyendo en ésta última categoría la llamada “Doble Acción”.
Tal y como señalé en la Exposición de Motivos del Reglamento Oficial de Dominó de la Federación Venezolana de Dominó (año 2005):
“Mucho antes que el Dominó hubiere sido reconocido como deporte. Mucho antes que la Federación Venezolana de Dominó hubiere sido
reconocida como tal, el Dominó era una realidad en Venezuela, y más que eso, era una realidad venezolana. Los actos de reconocimiento,
emanados del Directorio del Instituto Nacional de Deportes, en agosto del 2003 y agosto del 2004, no hicieron sino legitimar esa
realidad…”
Antes del 2005 no existía un Reglamento Oficial de Dominó. El dominó no era considerado como deporte. Sin embargo, ya entonces
existía un código de conducta (no escrito), atinente a regular el comportamiento de los jugadores. Dicho código, de transmisión oral,
disponía entre otras cosas que, la colocación de las fichas debía de ser hecha de una sola y única manera, esto es, con la misma mano,
con los mismos dedos, con la misma sonoridad, etc., aceptándose como única variable que en algunos casos la colocación fuera hecha
con más rapidez, con más prontitud que en otros.
Eso era lo correcto. Eso era lo aceptable. Eso era lo permitido.
No se aceptaba ni permitía que algunas fichas fueran colocadas de una forma y otras de un modo diferente. Ni se aceptaba ni permitía
tampoco que unas fueran colocadas “con golpe” y otras “sin golpe”. Eso estaba prohibido.
El Reglamento Oficial de Dominó al que me he referido antes, recogió estas y otras directrices del código oral y estableció lo siguiente:
“Artículo 77.- Los dominocistas pueden usar todo o parte del tiempo establecido para ejecutar sus jugadas, en el entendido que desde el
momento en que tocan y agarran sus fichas para su colocación en la mesa, deben hacerlo en forma igual, esto es, con la misma mano, los
mismos dedos, la misma velocidad y el mismo agarre.
Artículo 78.- Está prohibido golpear las fichas contra la mesa, tanto con la ficha de salida, como con las sub-siguientes.
Artículo 79.- La ficha que se coloca en la mesa se debe adosar completamente a la ficha ya colocada, sin dejar espacios abiertos.
Artículo 80.- Está prohibido tocar una o varias fichas del porta-fichas, y luego colocar una distinta en la mesa.”
En el año 2008 dicho Reglamento fue modificado por la misma Federación Venezolana de Dominó, sin embargo en lo atinente a la
colocación de las fichas se mantuvo el mismo criterio antes referido, a saber:
“Artículo 89, aparte “h”.- Las fichas o piedras se colocarán sobre la mesa de manera suave y uniforme, debiendo quedar adosadas
completamente a las ya colocadas, sin dejar espacios abiertos. Los jugadores o jugadoras deberán emplear siempre para colocar las
fichas o piedras la misma mano y hacerlo de la misma forma, si emplean dos, tres o cuatro dedos, lo harán siempre de manera similar,
igualmente si suele empujarla con un dedo y luego colocarla, será esa la forma en la que jugará toda la partida. Está expresamente
prohibido “golpear” las fichas o piedras sobre la mesa.”
Resulta pues que, la colocación de las fichas en la mesa de juego, ha estado y está sujeta a los mismos postulados, a las mismas normas;
desde antes y después del 2003, año en que tuvo lugar el reconocimiento del dominó como deporte.
De modo que no debe haber duda alguna sobre esta materia. Ni por parte de los jugadores. Ni por parte de las autoridades del Dominó. Ni
por nadie.
Quienes colocan las fichas en una forma indebida, en una forma prohibida, deben ser sancionados. Ya sea que las coloquen en una forma
prohibida de antaño o en alguna nueva forma como lo es la llamada “Doble Acción”.
La “Doble Acción” se manifiesta en dos formas, a saber:
A) Agarrando la ficha que se va a colocar con rapidez, “sin pensada previa”, para indicar la no posesión de más fichas del “palo” que se va
a castigar, y colocándola
luego con parsimonia, “con pensada previa”, para indicar la no fuerza en el “palo” que se anuncia.
B) Agarrando la ficha con lentitud, “con pensada previa”, para indicar la posesión de más fichas del “palo” que se va a castigar, y
colocándola luego con rapidez, “con golpe”, “sin pensada previa”, para indicar la fuerza en el “palo” que se anuncia.
Ambas formas de la “Doble Acción” están prohibidas. Y quienes colocan las fichas en cualquiera de esas formas deben ser sancionados.
Al igual que todos aquellos que colocan las fichas en alguna otra forma prohibida.
Así lo dispone la Tradición, la Historia y el Reglamento del Dominó. Y por si fuera poco, así mismo se pronuncia el “Fair Play” o “Juego
Limpio”.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 357 )
Ignacio Zaibert H.
En la columna de la semana pasada me referí a la “Pensada en Falso”. En ésta oportunidad me voy a referir a la hermana de dicha jugada,
esto es, la “No Pensada en Falso”.
En el entendido que así como:
La “Pensada en Falso” es la simulación de la posesión de fichas que no se tienen.
La “No Pensada en Falso” es la simulación de la no posesión de fichas que si se tienen.
En el entendido también que ambas jugadas persiguen transmitir información falsa y engañosa, en algunos casos al compañero, en la
mayoría de los casos a los contrarios.
En función de la mayor y mejor claridad conceptual del tema de la “No Pensada en Falso”, vamos a usar la misma metodología de la
columna de la semana pasada. Esto es, vamos a responder primero ciertas preguntas básicas y luego vamos a presentar algunos casos
prácticos en que se recomienda y justifica el uso de ésta jugada.
PRIMERO:
Las preguntas son:
¿Para qué sirve?
¿En qué consiste?
¿Qué busca?
¿Está permitida?
Las respuestas son:
1.- La “No Pensada en Falso” sirve para transmitir información, tanto al compañero como a los contrarios, información que no se
compagina con la realidad de la “mano” del jugador en turno.
2.- La “No Pensada en Falso” es contraria a lo que es y debe ser la fase informativa de toda jugada. Ni es veraz, ni es oportuna, ni se
ajusta a la realidad de la “mano” del jugador en turno.
3.- La “No Pensada en Falso” busca, en unos casos, privilegiar la información más importante, y en otros, confundir y engañar a los
contrarios.
4.- La “No Pensada en Falso” no está afectada de prohibición alguna. A diferencia de su hermana, la “Pensada en Falso” que si lo está, al
menos en España.
SEGUNDO:
Algunos casos en que se recomienda y justifica el uso de la “No Pensada en Falso”.
A) El salidor colocó como ficha de salida el 2/2. Le corresponde jugar al segundo jugador, quien tiene las siguientes fichas: 2/5, 5/5, 5/4,
5/6, 2/0, 0/6 y 3/4.
Esto es, el segundo jugador tiene dos fichas que casan con el “palo” de salida, el 2/5 y el 2/0. Sin embargo, si coloca el 2/5 “con pensada
previa”, el compañero puede entender que no tiene interés ni fuerza en el “palo” cinco. Cuando en verdad, si tiene, tanto interés como
fuerza.
Al colocar el 2/5 “sin pensada previa” privilegia en la información dirigida al compañero, la fuerza e interés en el “palo” cinco y logra la
comprensión inequívoca por parte del compañero
B) En la fase final de la “mano” al jugador en turno le quedan dos fichas: 1/3 y 1/5. En ambos extremos del dominó colocado en la mesa
hay un uno.
Esto es, las dos fichas del jugador en turno, el 1/3 y el 1/5 casan con el “palo” que está en ambos extremos del dominó colocado en la
mesa. Sin embargo, si coloca cualquiera de sus fichas “con pensada previa”, quedaría en evidencia de que su otra ficha es del mismo
“palo”. De modo que, de conformidad a lo ocurrido en el transcurso de la “mano”, el jugador en turno busca confundir y engañar a los
contrarios y coloca el 1/3 “sin pensada previa”.
Al proceder así, al colocar el 1/3 “sin pensada previa” privilegia en la información dirigida a los contrarios, la no posesión “falsa” en su otra
ficha del “palo” uno. Con lo cual, de lograr sus objetivos, de confundir y engañar a los contrarios, se incrementan sus posibilidades de
victoria en lo adelante.
La “No Pensada en Falso”, al igual que su hermana, la “Pensada en Falso”, constituye una conducta atípica, una conducta de excepción,
cuyo buen uso está reservado a los dominocistas de buen nivel.
En todo caso, la Pensada en Falso” como la “No Pensada en Falso”, son herramientas valiosas, de carácter estratégico que, en la inmensa
mayoría de los casos, logran el objetivo que se proponen.
Y ya para terminar, a todos los interesados en este atractivo tema, les recuerdo que es tratado en el Particular Sexto del Capítulo Sexto de
mi libro “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas”.
D O M I N O Y A L G O M A S (360)
Ignacio Zaibert H.
En mi libro “Conceptos y Criterios del Dominó por Parejas” señalo:
“… El “Domino por Parejas”, por su naturaleza, por su esencia, por sus características, es un juego en el que es fundamental e
imprescindible, la colaboración entre los compañeros de pareja, quienes deben hablar un mismo idioma, deben comprender,
recíprocamente las cosas que hacen y dejan de hacer…No deben hacer juicios precipitados, partiendo de supuestos falsos…El vocablo
“yo creía”, usado para justificar conductas erradas e incorrectas, debe ser execrado de la mente y la conducta de los dominocistas.
Quienes deben actuar siempre, de cara a la realidad fáctica y la verdad teórica…”
Así es y ha sido.
Claro está, la consecución de lo antes dicho sólo es factible si los miembros de la pareja tienen un amplio conocimiento de la Doctrina y un
amplio conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas.
De no ser así, la colaboración entre los compañeros de pareja se hace nugatoria. Cada uno va por su lado. Y peor aún, en lugar de
ayudarse, se molestan, se estorban, se perjudican recíprocamente.
Y como corolario de todo ello, las “manos” y los partidos suelen terminar en gritos, reclamos y protestas de todo tipo…
Pues bien, durante una tenida de dominó que se celebró en días pasados, se presentó una situación en la que el cuarto jugador,
“aparentemente” dejó de colaborar con su compañero, el segundo jugador, quien había insistido con el “palo” seis, y “cuadró” con el 6/1 al
“palo” uno, el cual había sido iniciado y repetido por el jugador contrario.
El “cuadro” realizado por el cuarto jugador, más allá de que con dicho “cuadro” gano la “mano”, se justifica y se apoya en que conocía la
ubicación de las fichas no jugadas.
Más aún, aunque “aparentemente” no colaboró con el compañero, al no “cuadrar” a seis, en realidad si lo hizo ya que al “cuadrar” a uno,
contra el seis, con conocimiento de causa y resultado, ganó la “mano”, y los puntos capturados se le anotaron tanto a él como al
compañero.
Las cosas sucedieron así:
PRIMERO: La situación antes de la jugada decisoria.
Las puntas del dominó colocado en la mesa de juego, presentaban, por un lado, un seis y por el otro lado un uno.
Al salidor le quedaban dos fichas, las últimas dos del “palo” tres: 6/3 y 3/2.
Al segundo jugador le quedaban dos fichas: 6/6 y 6/4.
Al tercer jugador le quedaban tres fichas: 1/5, 5/5 y1/2
Al cuarto jugador le quedaban tres fichas: 6/1, 1/1 y 5/4.
SEGUNDO: La ubicación de las fichas no jugadas.
Tres fichas del “palo” cinco, las cuales estaban distribuidas así:
Dos, 1/5 y 5/5 en poder del tercer jugador y una, el 5/4 en poder del cuarto jugador.
Cuatro fichas faltantes del “palo” seis, las cuales estaban distribuidas así:
Una, el 6/1 en poder del cuarto jugador y una, el 6/3 en poder del salidor, y dos, el 6/6 y el 6/4 en poder del segundo jugador.
Cuatro fichas faltantes del “palo” uno, las cuales estaban distribuidas así:
Dos, el 6/1 y el 1/1 en poder del cuarto jugador y dos, el 1/2 y el 1/5 en poder del tercer jugador.
TERCERO: La situación después de la jugada decisoria.
Le correspondía el turno de jugar al cuarto jugador, quien tenía tres fichas: 1/6, 1/1 y 5/4.
El cuarto jugador conocía la ubicación de las fichas no jugadas, tanto las del “palo” seis, como las del “palo” uno, las del “palo” tres y las del
“palo” cinco.
En función de dicho conocimiento sabía que:
A) Si “cuadraba” con el 6/1 a seis perdería la “mano”.
B) Si “cuadraba” con el 6/1 a uno ganaría la “mano”.
En consecuencia, “cuadró” a uno.
El salidor y el segundo jugador “pasaron”.
El tercer jugador, quien tenía las siguientes fichas: 1/5, 5/5 y 1/2, podía jugar 1/2 o 1/5.
Si jugaba el 1/2 perdía la “mano”, ya que el cuarto jugador colocaría el 1/1 y le quedaría una sola ficha, el 5/4. El salidor colocaría el 2/3 y
se “encabezaría”, el segundo jugador “pasaría” y le correspondería jugar nuevamente al tercer jugador, quien se vería obligado a jugar el
1/5 y el cuarto jugador ganaría la “mano” con el 5/4.
Si jugaba el 1/5 también perdía la “mano”, ya que el cuarto jugador colocaría, igual que antes, el 1/1 y le quedaría una sola ficha, el 5/4. El
salidor y el segundo jugador “pasarían” y le correspondería jugar nuevamente al tercer jugador, y ya sea que colocase o no el 5/5, la
“mano” la ganaría el cuarto jugador con el 5/4.
En definitiva:
Al “cuadrar” el cuarto jugador a uno, aseguró la victoria en la “mano”, más allá de lo que hiciese el tercer jugador.
El “cuadro” a uno del cuarto jugador, correcto por demás, se fundamenta en que conocía la ubicación de las fichas no jugadas.
La presencia de dicho conocimiento es imprescindible para la toma de las decisiones correctas. Si está ausente, las jugadas resultan, las
más de las veces, equivocadas e incorrectas. Sin ton ni son. Sin razón ni explicación…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 359 )
Ignacio Zaibert H.
Años atrás era inadmisible que el compañero del salidor osara castigar la “ficha de salida”. El salidor, por el solo hecho de serlo, gozaba de
ciertos privilegios. Uno de esos privilegios era que, su compañero no podía, ni debía castigar, en ningún momento la “ficha de salida”.
Durante mucho tiempo escribí sobre la inoperancia de tal privilegio. La Doctrina conocida como la Doctrina Zaibert, comprendida por mis
libros “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas” y “Conceptos y Criterios del Dominó por Parejas”, es una prueba de ello.
Hoy día, la tesis de los privilegios ha sido superada. Hoy día se admite que, en algunos casos el compañero del salidor castigue la “ficha
de salida”.
En una columna anterior, comenté el caso en que el compañero del salidor castiga la “ficha de salida”, cuando ésta hubiere sido colocada
“con pensada previa”. Esto es, cuando la “mano” del salidor es, en principio, de mala calidad y el “palo” de salida no representa, en
principio, el “palo” dominante de la “mano” del salidor.
Hoy me voy a referir al caso en que el compañero del salidor castiga la “ficha de salida”, cuando ésta hubiere sido colocada “sin pensada
previa”. Esto es, cuando la “mano” del salidor es, en principio, de buena calidad y el “palo” de salida representa, también en principio, el
“palo” dominante de la “mano• del salidor.
A continuación, vamos a ver algunos casos en que se justifica y recomienda que el compañero del salidor castigue la “ficha de salida”:
1.- Si el compañero del salidor hubiere levantado un juego alto y poderoso, no debe perder tiempo en anunciar dicho juego, aún en el
supuesto que ello signifique castigar la “ficha de salida”, de conformidad con el Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”.
Por ejemplo:
El salidor colocó como “ficha de salida” el 3/3. El segundo jugador colocó el 3/4 y le corresponde jugar al tercer jugador, el compañero del
salidor, quien levantó las siguientes fichas: 3/5, 5/5, 5/6, 5/1, 5/0, 4/2 y 0/6.
Pues bien, la jugada correcta, que se justifica y recomienda es el 3/5 “sin pensada previa”. De no castigar el compañero del salidor la “ficha
de salida”, estaría obligado a colocar el 4/2, castigando el cuatro iniciado por el segundo jugador, iniciando un dos que no tiene, quedando
“fallo” a dos y a cuatro, y dejando de iniciar lo que si tiene, las fichas del “palo” cinco.
2.- Si el compañero del salidor, de no castigar la “ficha de salida”, estuviera obligado a iniciar un juego de un “palo” alto, superior al de la
salida, del cual no tiene ninguna otra ficha o una sola, debe castigar la “ficha de salida”, de conformidad también con el Principio de “Indicar
lo que se tiene”.
Por ejemplo:
El salidor colocó como “ficha de salida” el 3/3. El segundo jugador colocó el 3/0 y le corresponde jugare al tercer jugador, el compañero del
salidor, quien levantó las siguientes fichas: 3/1, 1/5, 1/2, 0/6, 5/4, 2/2 y 5/2.
Pues bien, la jugada correcta, que se justifica y recomienda es el 3/1 “sin pensada previa”. De no castigar el compañero del salidor la “ficha
de salida”, estaría obligado a colocar el 0/6, castigando el blanco iniciado por el segundo jugador, quedando “fallo” a blanco y seis, y
dejando de iniciar el “palo” blanco, del cual tiene tres fichas
3.- Si el compañero del salidor, de no castigar la “ficha de salida”, dejaría sin protección una ficha de un “palo” alto, superior al de la salida,
del cual no tiene ningún otro elemento, debe castigar la “ficha de salida”, de conformidad con el Principio de “Indicar lo que se tiene”, así
como también con el atinente a “Crear dificultades al contrario”.
Por ejemplo:
El salidor colocó como “ficha de salida” 2/2. El segundo jugador colocó el 2/1 y le corresponde jugar al tercer jugador, el compañero del
salidor, quien levantó las siguientes fichas: 2/0, 0/0, 0/3, 1/1, 1/6, 4/5 y 5/0.
Pues bien, la jugada correcta, que se justifica y recomienda es el 2/0 “sin pensada previa”. De no castigar el compañero del salidor la “ficha
de salida”, estaría obligado a colocar el 1/1, dejando indefenso el 1/6, y dejando de iniciar el “palo” blanco, del cual tiene cuatro elementos.
De lo que se trata en todos estos casos es:
A) Por una parte, dar lo que se tiene.
B) Por otra parte, no dar lo que no se tiene.
La castigada de la “ficha de salida” por parte del compañero del salidor es válida, justificada y recomendable, en determinados casos, ya
sea que el salidor hubiere colocado la “ficha de salida” “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
Siempre y cuando:
A) Las fichas así lo sugieran.
B) La Doctrina así lo indique
D O M I N O Y A L G O M A S ( 358 )
Ignacio Zaibert H.
En el ambiente del “Dominó por Parejas”, hay de todo. Pero, tal vez lo que más hay, es lo que menos se necesita, esto es: “los dimes y
diretes” vacíos, huecos de contenido, carentes de sentido.
“Dimes y diretes” que corren de “boca en boca” y que tienen su origen en la megalomanía de unos y en el capricho y la torcedura de otros.
Por lo general carecen de veracidad.
Así como también, carecen de razón y explicación.
Son, en definitiva, simples dichos, sin ton ni son.
En la actualidad está de moda un dicho que regula, o pretende regular, la conducta del compañero del salidor ante la salida “con pensada
previa”.
Dispone que, cuando el salidor ha colocado la “ficha de salida” “con pensada previa”, su compañero DEBE CASTIGAR SIEMPRE, en su
primer movimiento, dicha ficha.
Tal enunciado constituye, por una parte, una exageración, un exceso y por la otra, una omisión de la consideración de las realidades de la
“mano” del compañero del salidor.
Amén de que es contrario, absolutamente contrario a otro dicho que, por mucho tiempo privó sobre la misma situación, sobre la misma
materia, que ordenaba al compañero del salidor NO CASTIGAR NUNCA la “ficha de salida”.
Pues bien:
Ni es cierto que el compañero del salidor NUNCA debe castigar la “ficha de salida”, ni es cierto tampoco que SIEMPRE la deba castigar.
En algunos casos, se entiende, justifica y recomienda que el compañero del salidor, en su primer movimiento, castigue la ficha de salida.
En otros casos, ni se entiende, ni se justifica, ni se recomienda.
No todos los casos son iguales.
La misma medicina no sirve para todos los males.
La validez o no de castigar el compañero del salidor la “ficha de salida”, está fundamentada y supeditada en algunas realidades, a saber:
PRIMERO:
Hay que tener claro que la colocación de la ficha de salida “con pensada previa” presenta:
A) Una información del salidor en lo atinente a su no fuerza en el “palo” de la “ficha de salida”, pudiendo significar incluso que estaría
saliendo en “pelo”.
B) Una información del salidor en lo atinente a la presencia en su “mano”, de otras opciones (fichas dobles o mixtas) como fichas de salida,
pudiendo significar incluso un pronunciamiento sobre las dificultades que presenta su “mano”.
C) Y por vía de consecuencia, una sugerencia del salidor al compañero para que castigue la ficha de salida. En el entendido que una
sugerencia no significa una orden.
SEGUNDO:
Hay que tomar en cuenta:
A) La incidencia del “palo” de la ficha de salida, en la “mano” del compañero del salidor.
B) Los efectos eventuales o seguros, mediatos e inmediatos de castigar el compañero del salidor la “ficha de salida”.
C) Las características de las siete fichas levantadas por el compañero del salidor, tanto en su aspecto cuantitativo y más aún cualitativo.
De modo que:
Al colocar el salidor la “ficha de salida” “con pensada previa”, informa todo lo antes dicho y SUGIERE al compañero que castigue dicha
ficha.
Pero, la SUGERENCIA no constituye una ORDEN ni una OBLIGACION. Ni nada por el estilo.
La decisión de CASTIGAR O NO la “ficha de salida” compete al compañero del salidor.
Veamos:
Si el salidor hubiere usado como ficha de salida el 6/6 “con pensada previa” y el compañero del salidor hubiere levantado:
1.- Tres o más fichas del “palo”• seis, no debe castigar la “ficha de salida”. No debe quitar el seis, habida cuenta que dicho “palo” seis
representa su fortaleza, su fuerza, su mayoría natural o adquirida, su mejor argumento ofensivo.
2.- Dos fichas del “palo” seis, se pueden presentar dos situaciones, en el entendido de que en ambas debe castigar la “ficha de salida”:
a) Si una de las fichas del “palo” seis forme parte de un poderoso juego, por ejemplo: 6/1 y cuatro fichas más del “palo uno, debe castigar
sin demora la “ficha de salida” con el 6/1.
b) Si ninguna de las fichas del “palo” representa un juego poderoso, debe castigar la “ficha de salida” con el seis menos acompañado.
3.-Una sola ficha del “palo” seis, por ejemplo el 6/2 acompañado de otra ficha del “palo” dos, no debe castigar la “ficha de salida”, ya que
de haber salido el salidor en “pelo” con el 6/6, tanto él como el salidor quedarían “fallos” a seis.
Adicionalmente:
Se justifica y recomienda que el compañero del salidor castigue la “ficha de salida”, siempre y cuando, de no hacerlo, estaría iniciando un
“palo” superior al de la salida, del cual no tiene acompañantes o si acaso uno solo.
Como se observa, en algunos casos, en algunas situaciones se justifica y recomienda que ante la salida “con pensada previa” por parte del
salidor, su compañero castigue la “ficha de salida”, y en otros no.
Ello depende de las realidades que presenta la “mano” del compañero del salidor. En el entendido que la correcta consideración de esas
realidades, da lugar a la correcta decisión de castigar o no la “ficha de salida”.
D O M I N O Y A L G O M A S ( 356 )
Ignacio Zaibert H.
Uno de los temas que más se me consulta, es el referente a la “Pensada en Falso”. Una y otra vez, cada cierto tiempo, se me formulan
distintas preguntas sobre el asunto, como por ejemplo:
¿Para qué sirve?
¿En qué consiste?
¿Qué busca?
¿Está permitida?
Resulta evidente que la “Pensada en Falso” despierta interés y preocupación. Sobre su uso, su razón de ser, sus características, sus
objetivos, su validez y pertinencia, etc. Las reiteradas y frecuentes preguntas así lo corroboran.
En tal sentido, vamos a continuación a referirnos, una vez más, a la “Pensada en Falso” y contestar las preguntas antes señaladas:
PRIMERO:
La “Pensada en Falso” sirve para transmitir información, tanto al compañero como a los contrarios. En el entendido que dicha información
no se compagina con la realidad de la “mano” del jugador en turno.
En el caso de la información que se transmite al compañero, ésta es parcialmente cierta o parcialmente falsa.
En el caso de la información que se transmite a los contrarios, ésta es totalmente falsa.
SEGUNDO:
La “Pensada en Falso” es contraria a lo que es y debe ser la fase informativa de toda jugada. Esto es, la información que se transmite no
es veraz, ni oportuna, ni se ajusta a la realidad de la “mano” del jugador en turno.
TERCERO:
La “Pensada en Falso” busca:
Cuando va dirigida al compañero, privilegiar una información sobre otra, en función de la importancia del momento.
Cuando va dirigida a los contrarios, engañarlos, a fin de fabricar mejores opciones de victoria en lo adelante.
CUARTO:
La “Pensada en Falso” es permitida en algunos países y está prohibida en otros. En Venezuela, en Colombia, en Panamá, en México, en
toda la Cuenca del Caribe está permitida. En España está prohibida.
A continuación, a los fines didácticos pertinentes, vamos a presentar algunos casos, en que se recomienda y justifica la “Pensada en
Falso”:
A) El salidor colocó como “ficha de salida” el 3/3. Le corresponde jugar al segundo jugador, quien tiene las siguientes fichas: 3/0, 4/4, 4/5,
5/5, 5/6, 2/4 y4/1.
Esto es, el segundo jugador tiene una sola ficha del “palo” tres, el 3/0 y una sola ficha del “palo” blanco que es el mismo 3/0. Sin embargo,
si coloca el 3/0 “sin pensada previa” el compañero puede entender que tiene una “mano” baja, y tiene interés y/o fuerza en el “palo” blanco.
Cuando en verdad, tiene una “mano” alta, de cincuenta y dos (52) puntos y no tiene ningún interés ni fuerza en el “palo” blanco.
Al colocar el 3/0 “con pensada previa” privilegia en la información dirigida al compañero, la ausencia de fuerza e interés en el “palo” blanco,
y logra la comprensión inequívoca por parte del compañero.
B) En la fase final de la “mano” al jugador en turno le quedan dos fichas: 4/0 y 3/2. En ambos extremos del dominó colocado en la mesa
hay un cuatro.
Esto es, el jugador en turno tiene una sola ficha que casa con el “palo” de ambos extremos del dominó colocado en la mesa, el 4/0. Sin
embargo, si coloca el 4/0 “sin pensada previa” quedaría en evidencia de que su otra ficha es de un “palo” distinto. De modo que, de
conformidad a lo ocurrido en el transcurso de la “mano”, el jugador en turno busca confundir y engañar a los contrarios y coloca el 4/0 “con
pensada previa”.
Al colocar el 4/0 “con pensada previa” privilegia en la información dirigida a los contrarios, la posesión “falsa” en su otra ficha del “palo”
cuatro. Con lo cual, de lograr sus objetivos, de confundir y engañar a los contrarios, se incrementan sus posibilidades de victoria en lo
adelante.
Obviamente que, la “Pensada en Falso” constituye una conducta atípica, una conducta de excepción, cuya pertinencia está referida,
forzosamente, al buen nivel de juego de quien la usa. Y es en todo caso, una herramienta valiosa, de carácter estratégico del “Dominó por
Parejas”.
El cuestionamiento o prohibición de su uso, se asemeja por ejemplo, a cuestionar o prohibir el uso del “bluff” en el juego de póker, o el uso
del “drop” en el juego del tennis, o el uso del “cambio de velocidad” por parte de los lanzadores en el béisbol, etc.
En todo caso, me permito recordar a quienes me leen y me siguen, que el Particular Sexto del Capítulo Sexto de mi libro “Principios y
Sistemas del Dominó por Parejas”, trata de la “Pensada” en general, así como también de la “Pensada en Falso”, de la “No Pensada en
Falso” y de la “Pensada por Dos Puntas”.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 355 )
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta:
¿Cómo se puede conocer por adelantado el resultado de una “tranca”?
Por la consideración y cumplimiento de los pasos y operaciones que señalo en mi libro “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas”, a
saber:
1.- Cantidad de fichas no jugadas y su distribución.
2.- Palos sobre los que se han producido “pases”.
3.- Palos sobre los que se han producido jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa”.
4.- Operaciones matemáticas atinentes a las fichas jugadas.
5.- Operaciones analíticas atinentes a las fichas no jugadas.
El primer paso consiste en contar las fichas no jugadas. Cuantas le quedan sin jugar a los contrarios y cuantas le quedan sin jugar a quien
tiene la posibilidad de “trancar” y al compañero. En el entendido que este dato es meramente referencial, habida cuenta que la “tranca” no
se gana por tener más o menos fichas no jugadas, sino por tener menos puntos en dichas fichas.
El segundo paso consiste en registrar y recordar los “palos” sobre los que se han producido “pases”, ya sea de los contrarios o del
compañero o de ambos.
El tercer paso consiste en registrar y recordar las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa” que se hubieren producido en el
desarrollo de la “mano”, tanto de los contrarios como del compañero.
El cuarto paso consiste en contar los puntos de las fichas colocadas en la mesa de juego, incluyendo la “piedra de tranca” y restar dicha
cantidad del total de puntos de las fichas de dominó, es decir, restar el total de puntos de las fichas jugadas de 168. La cantidad que
resulte se debe dividir entre cuatro, a fin de conocer el promedio por jugador en la “tranca” planteada.
El quinto paso consiste en conocer los bordes de seguridad y riesgo de la “tranca” planteada, en base a: a) el conocimiento del promedio
por jugador en la “tranca” planteada, y b) el conocimiento total y/o parcial de la ubicación de las fichas no jugadas.
A los efectos didácticos pertinentes veamos el siguiente ejemplo:
Al jugador en turno se le presenta la posibilidad de “trancar” la “mano”. A tal efecto, y de acuerdo a lo antes señalado procede a:
1.- Contar las fichas no jugadas: A cada una de las parejas le quedan seis fichas sin colocar. De modo que, aunque este dato es
meramente referencial, ninguna de las parejas le saca alguna ventaja a la otra.
2.- Recordar los “pases” producidos en la “mano”: Uno de los jugadores de la pareja contraria “pasó a uno. Y el compañero de quien tiene
ante sí la “tranca”, “pasó” a cinco.
3.- Recordar las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa”.
Los contrarios han ejecutado jugadas “con pensada previa” sobre los “palos” cinco y seis. Y el compañero de quien tiene ante sí la “tranca”
ejecutó jugadas “con pensada previa” sobre el “palo” uno y el “palo” blanco.
Los contrarios han ejecutado jugadas “sin pensada previa” sobre los blancos y uno de ellos, sobre el “palo” uno. Y el compañero, ejecutó
jugada “sin pensada previa” sobre el seis y sobre el cinco.
4.- Contar los puntos a que se contrae la “tranca” y conocer el promedio por jugador de la misma. Las fichas colocadas en la mesa de
juego, más la de la “tranca”, suman 108 puntos. Esta cantidad se debe restar de 168. El resultado de esta resta es 60. Esta cantidad se
debe dividir entre cuatro, a fin de conocer el promedio por jugador en la “tranca” planteada, el cual resulta de 15 puntos por jugador.
5.- En lo atinente a los bordes de seguridad y riesgo. El jugador en turno conoce a ciencia cierta dos de las tres fichas del compañero: las
dos últimas fichas del “palo” uno, el 1/2 y el 1/3. Así mismo sabe que su compañero no tiene ninguna ficha del “palo” cinco, ya que “pasó” a
cinco, y no tiene ninguna ficha del “palo” seis, ya que jugó “sin pensada previa” sobre el seis. En consecuencia, la tercera ficha del
compañero, la desconocida, no puede ser ninguna mayor al 4/2, que suma seis puntos, habida cuenta que el 4/4, el 4/1 y el 4/3 ya están
colocados en la mesa de juego, y no puede tener ni el 4/5, ni el 4/6, por las razones antes señaladas.
De modo que el máximo de puntos que puede tener el compañero para la “tranca” es trece (13), dos menos que el promedio por jugador.
Al jugador en turno le quedan quince (15) puntos en sus tres fichas, justo el promedio por jugador.
En consecuencia no puede perder la “tranca”. El máximo de puntos que pueden tener él y su compañero, son veintiocho (28). De donde la
pareja contraria, forzosamente debe tener treinta y dos (32) puntos.
De ésta forma, siguiendo los pasos y operaciones antes comentadas, se puede saber por adelantado el resultado de ésta y de cualquier
“tranca”. Claro está, en el entendido de que se debe conocer la ubicación de las fichas no jugadas, recordar los “pases” ocurridos en la
“mano” y las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa” que se hubieren producido.
El resultado de la “tranca” es en definitiva, el único indicador cierto, objetivo e inequívoco del conocimiento que el jugador tiene (o no tiene)
de la ubicación de las fichas no jugadas.
Quien “tranca” y pierde evidencia su desconocimiento sobre la ubicación de las fichas no jugadas y su deficiente nivel de juego.
Quien “tranca” y gana, evidencia su conocimiento sobre la ubicación de las fichas no jugadas y su buen nivel de juego.
D O M I N O Y A L G O M A S (354)
Ignacio Zaibert H.
A raíz de la columna de la semana pasada, me han llegado varios correos, en los que se me pregunta por el uso equivocado y/o indebido
de la fase informativa, en las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa”.
En atención a dichos correos, a continuación señalo algunos casos de uso equivocado y/o indebido de la fase informativa en las citadas
jugadas:
USO EQUIVOCADO DE LA FASE INFORMATIVA:
El empleo incorrecto del tiempo previo a la colocación de la ficha, constituye el uso más equivocado de la fase informativa.
Esto es: Si en lugar de dirigir dicho tiempo a una sola punta, a la punta sobre la que se coloca la ficha, se dirige a las dos puntas del
dominó colocado en la mesa de juego, estamos en presencia de un uso equivocado.
Si por una punta hay un dos y por la otra un seis, y el jugador en turno tiene una ficha del “palo” dos y tres del “palo” seis, y coloca su única
ficha del “palo” dos, “con pensada previa”, estaría procediendo equivocadamente, muy equivocadamente, ya que no tiene sino una sola y
única ficha del “palo” dos.
Al proceder así, su compañero infiere que, aparte del dos que colocó, debe tener por lo menos una ficha más de dicho “palo”, ya que la
colocación de la ficha la hizo “con pensada previa”.
Recuérdese que uno de los requisitos de la fase informativa de la jugada es que, la demora o rapidez en la colocación de la ficha, está
referida a la posesión o no de más fichas del “palo” que se castiga.
Esto es, la demora o rapidez en la colocación de la ficha en la mesa de juego, está referida a un solo “palo”, al “palo” sobre el que se juega.
Poco importa si el jugador en turno tiene o no tiene fichas del otro “palo”. La información está referida, única y exclusivamente, al “palo”
sobre el que se juega.
De no ser así, la información es falsa, inadecuada, confusa, imprecisa e inconveniente.
Cuantas, innumerables veces ha pasado que, un jugador ejecuta una “tranca”(y la pierde), basándose en la mala información del
compañero.
Por ejemplo:
En las puntas del dominó colocado en la mesa hay un blanco y un seis. El compañero del ejecutor de la “tranca”, luego de larga pensada,
coloca “con pensada previa” el doble blanco. El ejecutor de la “tranca” infiere que su compañero tiene más fichas del “palo” blanco. Y no es
así. Lo que tiene son varias fichas del “palo” seis. Es decir: en lugar de pensar por una sola punta, por la que jugó, pensó por dos puntas.
En las puntas del dominó colocado en la mesa hay un blanco y un seis. El compañero del ejecutor de la “tranca”, sin pensar, coloca “sin
pensada previa” el doble cinco. El ejecutor de la “tranca” infiere que su compañero no tiene más fichas del “palo” cinco. Y no es así. Tiene
varias fichas del “palo” cinco. Es decir: en lugar de colocar el doble cinco “con pensada previa”, lo colocó “sin pensada previa”.
USO INDEBIDO DE LA FASE INFORMATIVA:
La desnaturalización del tiempo previo a la colocación de la ficha, constituye la mayor ilegalidad en el uso de la fase informativa.
Esto es: Si en lugar de transmitir información mediante el tiempo previo a la colocación de la ficha, se transmite información mediante la
velocidad (y/o forma) con que se agarra la ficha y la velocidad (y/o forma) con la que se coloca en la mesa de juego, estamos en presencia
de un uso indebido.
Por ejemplo:
Si el jugador en turno tiene una sola ficha del “palo” que va a castigar y no tiene fuerza en el “palo” que va a iniciar, agarra la ficha con
rapidez, como si se tratara de una jugada “sin pensada previa”, y luego la coloca con lentitud, casi que en “cámara lenta”, como si se
tratara de una jugada “con pensada previa”.
Si el jugador en turno tiene varias fichas del “palo” que va a castigar y tiene fuerza en el “palo” que va a iniciar, agarra la ficha con lentitud,
como si se tratara de una jugada “con pensada previa”, y luego la coloca con rapidez, como si se tratara de una jugada “sin pensada
previa”.
Al proceder así, se pretende transmitir dos informaciones simultáneamente: una, referente a la posesión o no de más fichas del “palo” que
se va a castigar, mediante el agarre rápido o lento de la ficha que se va a colocar, y otra, referente a la fuerza o no en el “palo” que se va a
anunciar, mediante la colocación rápida o lenta de la ficha propiamente dicha.
Tal proceder contra-viene disposiciones expresas del Reglamento de Dominó, así como también del Código del “Fair Play” o “Juego
Limpio”.
El Reglamento de la Federación Venezolana de Dominó, aprobado en 2008, dispone que las fichas deben ser agarradas siempre igual,
con la misma mano, con los mismos dedos, y colocadas en la mesa de juego con la misma velocidad. Dicha redacción se hace eco de lo
dispuesto en el Primer Reglamento de la Federación Venezolana de Dominó, que tuve a bien elaborar por encargo de la misma Federación
y que fuera aprobado por todas las Asociaciones de Dominó y la Federación en 2005.
En igual sentido se pronuncia el Código del “Fair Play” o “Juego Limpio”.
La aceleración o des-aceleración en la colocación de la ficha en la mesa de juego, es una torcedura más, de las muchas que se inventan,
para perjudicar a los dominocistas y al dominó propiamente dicho.
Constituyen, en definitiva, conductas violatorias de normas expresas del Reglamento de la Federación Venezolana de Dominó y del Código
del “Fair Play” o “Juego Limpio”.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 352 )
Ignacio Zaibert H.
Desde España me escribe el amigo Fernando Ballester así:
“…Quería comentarle que antes de leer sus libros no había competido a nivel nacional en ningún campeonato y este año pasado he
competido en dos campeonatos de España, dos por equipos, quedando terceros en uno y campeones en el otro, y por parejas he quedado
primero de Valencia y quinto de España, a una mano de haber quedado campeón, pues dos de las partidas que perdí fueron 328 a 320 y
335 a 325 última mano, las partidas eran a 350 puntos y dominaron los contrarios las dos manos, si dominábamos nosotros éramos
campeones de España. Gracias por todo lo que me ha enseñado.
El motivo de esta carta es para pedirle si hay alguna explicación a una jugada que nos hizo el tercer jugador en su primera jugada en el
campeonato de España por equipos, en el estábamos jugando la final.
Las fichas estaban así:
J1: 1/1, 5/3, 4/3, 6/1, 6/5, 0/5 y 4/5 y salió de 1/1 con pensada previa.
J2: 0/1, 0/4, 6/4, 5/5, 1/3, 1/2 y 2/6 y jugó 0/1 con pensada previa.
J3: 0/0, 0/2, 3/3, 2/2, 1/5, 2/3 y 6/6 y jugó 1/5 con pensada previa.
Y es aquí cuando jugadores de otros equipos que vieron la jugada la recorrieron como la pólvora diciendo que nos habían hecho trampas,
intervinieron árbitros y hasta el presidente de la federación española de dominó y no les hicieron nada.
¿Es esto normal?
Esperando su contestación, reciba un fuerte abrazo.”
Me pregunta Fernando, si es “normal” que el compañero del salidor, en su primer turno, voluntariamente, inicie un “palo”, por encima del de
salida, del cual no tiene ningún acompañante.
Lo respuesta parece obvia: No es “normal” tal proceder.
Por una razón muy sencilla: No es “normal”, ni natural que se inicie lo que no se tiene.
Más bien, es un contra-sentido.
Pero, eso no es todo.
Es necesario conocer POR QUE procedió así el tercer jugador.
Si jugó así PORQUE no sabe jugar dominó, es una cosa. En cuyo caso la molestia, el disgusto, lo sufre el compañero y punto.
Pero, si jugó así PORQUE tenía la información previa y tramposa de parte del compañero-salidor, atinente a las cuatro fichas del “palo”
cinco es otra cosa. En cuyo caso, la molestia, el disgusto, la indignidad la sufren los integrantes de la pareja contraria.
Me parece que Fernando apunta a que la jugada del tercer jugador, por decir lo menos, es “sospechosa”.
Los presentes que la vieron, consideraron que la misma fue de carácter tramposo.
Dicho lo anterior, hagamos aquí un alto y veamos que sucede “normalmente” en el dominó, en las competencias de dominó y que sucede
en otras disciplinas deportivas, en otras competencias, en otros ambientes.
En el ambiente del dominó, en las competencias de dominó, la presunción de mala fe tiene un carácter protagónico.
En otros ambientes, en otras competencias deportivas, la presunción que priva es la de la buena fe.
El carácter protagónico de la mala fe en el dominó, no es accidental, ni casual. Es, lamentablemente, producto de la realidad. Sobre todo la
realidad que se vive en los torneos que se consideran de mayor importancia, los de carácter nacional e internacional.
De modo que, habida cuenta de lo antes comentado, todo apunta a que la primera jugada del tercer jugador, es de carácter tramposo.
En tal sentido, veamos a continuación las consideraciones siguientes:
PRIMERO: Que se entiende por “normal”.
SEGUNDO: Cual es el nivel de juego del tercer jugador.
TERCERO: Cual es el nivel de “Fair Play” o “Juego Limpio” del tercer jugador.
En lo atinente al significado del vocablo “normal”, se debe tomar en cuenta que lo que es normal en una sociedad, tal vez no lo sea en otra,
y vice-versa. Lo que es normal en un tiempo, tal vez no lo sea en otro, y vice-versa. Es decir, el vocablo está referido a un tiempo y a un
espacio determinado.
En lo atinente al nivel de juego del tercer jugador, se debe precisar si tiene un nivel deficitario. En cuyo caso estaríamos en la frontera del
absurdo, en el terreno donde lo inexplicable es “normal”. Y lo “normal” pierde sentido.
En lo atinente al nivel de “Fair Play” o “Juego Limpio” del tercer jugador, se debe precisar, si la jugada aquí comentada fue “pedida”
mediante alguna seña, fue indicada con algún subterfugio tramposo por su compañero-salidor. En cuyo caso la jugada no solo no sería
“normal”, sino que sería inmoral.
Pero, en cualquier caso, la primera jugada del tercer jugador, no tiene nada de “normal”.
Por el contrario, tiene todos los visos de una jugada “anormal”, más aún, una jugada tramposa.
Y ya para terminar, forzoso es decir que:
Lamentablemente en el ambiente del dominó, sobre todo en los torneos de carácter nacional e internacional, es “normal” que sucedan
estas “anormalidades”.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 351 )
Ignacio Zaibert H.
Acuso recibo de un correo de Yumar Linares, en el que me escribe lo siguiente:
“He sido lector consecuente de sus libros de dominó y admirador de su forma de abordar y explicar los distintos ejercicios que le plantean.
Por primera vez le escribo para plantearle una pregunta:
Mi compañero es salidor con 0/3. El jugador a mi izquierda se acuesta con 3/3. ¿En su opinión, debo jugar? ¿Y por qué ? Mis fichas son:
0/2, 0/5, 6/3, 6/1, 1/1, 4/4, y 4/1.
Gracias por su respuesta”
La pregunta planteada por Yumar es por demás interesante. Y más allá del QUE debe jugar en su primera jugada, se debe ahondar en el
POR QUE lo debe hacer.
Veamos:
PRIMERO: La “mano” en referencia presenta dos dobles: el 1/1, acompañado de dos fichas del “palo” uno, el 6/1 y el 4/1, y el 4/4,
acompañado de una ficha del “palo” cuatro, el 4/1.
Dicha “mano” no presenta “fallas”. Pero, presenta dos fichas, el 0/2 y el 0/5 que al ser colocadas, crean la “falla” de dos, de cinco y de
blanco.
La “mano” si bien es cierto que no es alta, no es muy baja. Suma 38 puntos. Y no presenta mayoría en ningún “palo”.
SEGUNDO: Conocida la importancia del Principio de “Indicar lo que se tiene”, en algunos casos, como en el presente, no están dadas las
condiciones para ello.
¿Por qué?
Porque en dicha “mano” no hay fuerza, no hay mayoría en ningún “palo”.
Tal realidad, como cualquiera otra remite al cumplimiento, de la jugada “con pensada previa” o “sin pensada previa”, según sea el caso.
TERCERO: El compañero del salidor tiene tres fichas posibles de colocar: el 0/2, el 0/5 y el 3/6. Cualquiera de ellas que coloque, estaría
iniciando lo que no tiene. En forma absoluta si castigara el blanco. En forma relativa si castigara el tres.
Si castiga el blanco con el 0/2, queda con “falla” de dos. Es decir, inicia lo que no tiene.
Si castiga el blanco con el 0/5, queda con “falla” de cinco. Es decir, inicia lo que no tiene.
Si castiga el tres con el 3/6, inicia un “palo” del cual tiene una ficha más, el 6/1.
CUARTO: Habida cuenta que el segundo jugador colocó en su primer movimiento el 3/3, pudiera ser que el 0/0 estuviere en poder del
cuarto jugador, aunque también pudiera estar en poder del mismo segundo jugador.
En cualquier caso, perseguir un 0/0, a costa de sacrificar la fuerza que tiene el salidor y su compañero en el “palo” blanco, no es
recomendable.
Se debe inferir que la pareja del salidor y su compañero tienen fuerza en el “palo” blanco, ya que al salir el salidor con 0/3, debe tener tres
o cuatro fichas en cualquiera de esos “palos” o en ambos.
QUINTO: En ocasiones las fichas que puede colocar el jugador en turno, no son ni de ataque ni favorables ni convenientes, tal y como
sucede en el presente caso. Ninguna de las tres fichas que puede colocar el tercer jugador en su primer turno es, en principio, buena.
Tiene dos fichas malas, el 0/2 y el 0/5, ya que al colocar cualquiera de ellas, estaría iniciando un “palo” en “falla”.
Y tiene una tercera ficha posible de colocar, no tan mala, menos mala, que las dos anteriores, el 3/6, que es la que debe colocar “con
pensada previa”, a fin de informar su no fuerza ni interés en dicho “palo” seis.
Es decir, entre dos males, debe escoger el menor.
SEXTO: Claro está, pudiera resultar que el 6/6 estuviere en poder del cuarto jugador, quien en ese supuesto lo podría colocar. Pero,
pudiera resultar también que no estuviera en poder del cuarto jugador, sino en poder del segundo. En cuyo caso, el salidor podría castigar
el seis, iniciado “con pensada previa” por el tercer jugador.
Recuérdese que uno de los objetivos fundamentales del juego es el descubrimiento de la ubicación de las fichas no jugadas (lo más
temprano posible). Amén de que la persecución de los dobles (sin conocer su exacta ubicación), puede significar en muchos casos, el
desperdicio de la fuerza y la pérdida de la “mano”.
Más aún, es de suponer, casi que con seguridad que el salidor tiene entre sus fichas el 6/0, habida cuenta de que salió con 3/0 y de que su
compañero tiene el 0/2 y el 0/5. En consecuencia el salidor podría “cuadrar” con dicha ficha a blanco, o incluso podría “cuadrar” a seis, en
el supuesto que tuviese mayoría adquirida en el “palo” seis, esto es de que aparte del 0/6, tuviese, por lo menos dos fichas más del “palo”
seis y el 6/6 hubiere sido colocado por el cuarto jugador en la jugada inmediata anterior.
SEPTIMO: El Principios atinente a “Castigar por debajo la salida del compañero” y el atinente a “Iniciar palos por debajo de la salida del
compañero”, como todos los demás principios, no son de carácter dogmático ni absoluto. Admiten excepciones. Lo importante es no
confundir un principio con su excepción.
Si el compañero del salidor decidiere no castigar el tres con el 3/6, seis del cual tiene una ficha más, el 6/1, ante la posibilidad de que el 6/6
pudiera estar en poder del cuarto jugador (y pudiera no estar), tendría que, forzosamente castigar el blanco con el 0/2 o 0/5, en el
entendido que estaría iniciando un “palo” del cual no tiene ninguna otra ficha.
Si castigase el blanco con el 0/2, aparte del peligro antes mencionado, de iniciar un “palo” en “falla”, le quedaría el 0/5 como único blanco y
único cinco, lo cual aunado a la precariedad de su “mano”, podría significar que tendría que, más adelante, castigar un blanco con el 0/5,
es decir, estaría nuevamente contrariando el Principio de “Indicar lo que se tiene”, el cual es de mayor jerarquía que los dos antes
referidos.
Y aun así, en el supuesto antes indicado, el tercer jugador no podría garantizarse que más adelante en la “mano”, no tuviera que, obligado,
colocar el 3/6.
Por las razones expuestas, la ficha que debe colocar el tercer jugador en su primer movimiento, es el 6/3 “con pensada previa”.
D O M I N O Y A L G O M A S ( 350 )
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta:
¿Cuándo se dejó de usar el 6/6 como “ficha de salida” para iniciar el partido?
¿Cuándo se empezó a usar cualquier ficha como “ficha de salida” para iniciar el partido?
¿A qué y a quien se debe tal cambio?
Durante mucho tiempo, desde siempre, el inicio de todo partido de “Dominó por Parejas” estaba condicionado a la colocación del 6/6. El
dominocista que hubiere levantado el 6/6 hacía la primera salida del partido.
En el entendido que las salidas posteriores eran libres, no sujetas a condición alguna. El salidor de turno seleccionaba entre sus fichas una
cualquiera y la colocaba en la mesa de juego como “ficha de salida”.
En el año 2005 tuvo lugar un cambio importante en el uso del 6/6 como “ficha de salida” para iniciar el partido. Al menos en las
competencias que organiza y celebra la Federación Venezolana de Dominó.
En el año 2004 se constituyó y juramentó la primera Junta Directiva de la Federación Venezolana de Dominó, presidida por Ricardo Araujo.
Al poco tiempo, dicha Junta me encomendó la elaboración del Primer Reglamento Oficial de Dominó, el cual una vez elaborado presenté a
la referida Federación, por órgano de su segunda Junta Directiva, presidida por Sergio Corrente, la cual lo aprobó el tres (3) de agosto de
2005, en Asamblea, en la que participaron todas las Asociaciones de Dominó, existentes para esa oportunidad en el país.
Entre las particularidades e innovaciones establecidas en dicho Reglamento, estaba lo dispuesto para dar inicio al partido de dominó
propiamente dicho.
El artículo 16 del Reglamento disponía: “A los fines de dar inicio al juego de Dominó, en su sentido orgánico, se colocan todas las fichas
boca abajo sobre la mesa de juego.
Cada uno de los cuatro (4) dominocistas debe tomar y descubrir una ficha. El que haya tomado la ficha de mayor cantidad de tantos, será
el encargado de colocar la primera piedra, de la primera mano del partido…”
El espíritu y norte de éste artículo se ha mantenido desde entonces. El Reglamento de la Federación Venezolana de Dominó, que entrara
en vigencia el cinco (5) de abril de 2008 así lo dispone en las letras “a” y “b” del artículo 89.
De modo que, a partir de 2005, las partidas que conforman las competencias que organiza y celebra la Federación Venezolana de Dominó,
se inician en la forma antes referida.
Esto es, a partir de 2005, la primera salida de todo partido, de toda competencia que organiza y celebra la Federación Venezolana de
Dominó, se inicia mediante la definición previa del primer salidor. Dicha definición consiste en la colocación boca abajo de todas las fichas,
su posterior barajo y toma de una ficha por cada uno de los cuatro jugadores, en el entendido que la primera salida del partido corresponde
al jugador que haya levantado la ficha con mayor cantidad de puntos, y en caso de empate, al que hubiere levantado el “palo” mayor.
En lo atinente a la tercera pregunta, tal y como señalara antes, el cambio de la salida obligada con 6/6 a la salida libre, con cualquier ficha,
tuvo lugar en razón del Primer Reglamento Oficial de Dominó, cuya elaboración me encomendara la Federación Venezolana de Dominó, y
cuya aprobación tuvo lugar el tres (3) de agosto de 2005.
Vale agregar que dicho cambio se basó:
A) En acabar con la diferenciación entre la primera y demás salidas de todo partido.
B) En homologar la primera salida con todas las demás salidas de un partido.
C) En el carácter racional del juego de “Dominó por Parejas”.
D) En el carácter lógico del juego de “Dominó por Parejas”.
E) En la responsabilidad que tiene el jugador por todo lo que hace durante el juego.
Y ya para terminar, vale agregar que la imposición de salir con 6/6 en la primera “mano” de todo partido, es tan arbitraria y caprichosa,
como podría ser, salir con 0/0 o 1/1. Y de lo que se trata es de despojar al Dominó por Parejas de toda imposición o licencia arbitraria y
caprichos y en definitiva oscurantista, contraria a su naturaleza, a su esencia.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 349 )
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta:
¿En los casos en que el salidor coloca la “ficha de salida” “con pensada previa”, debe el compañero del salidor, castigar siempre la salida?
La respuesta es: No
¿Por qué?
Porque:
PRIMERO: No siempre el compañero del salidor tiene fichas del “palo” de salida”. NO siempre PUEDE castigar la “ficha de salida”.
SEGUNDO: Cuando el compañero del salidor si tiene fichas del “palo” de salida, NO siempre DEBE castigar la “ficha de salida”.
En todo caso, la decisión de castigar o no la “ficha de salida” no depende del salidor. Depende del compañero del salidor. Depende de las
características de su propia “mano”.
Hay casos y casos.
Si el compañero del salidor hubiere levantado una cantidad de fichas del “palo” de salida que constituya mayoría natural o adquirida, en
principio, no debe castigar dicha salida.
Por ejemplo:
Si el salidor usa como “ficha de salida” el 5/5.
Y el segundo jugador castiga el cinco con 5/3.
Y el compañero del salidor hubiere levantado las siguientes fichas: 5/6, 5/4, 5/2, 3/3, 3/1, 1/0 y 0/6.
No debe castigar la “ficha de salida”, dado que:
A) En la mesa de juego hay dos cincos colocados, el 5/5 colocado por el salidor y el 5/3 colocado por el segundo jugador.
B) El compañero del salidor, el tercer jugador, tiene tres fichas del “palo” cinco, el 5/6, el 5/4 y el 5/2. Tiene mayoría adquirida en el “palo”
cinco.
C) De modo que lo que debe hacer el tercer jugador, el compañero del salidor, en su primera jugada, es colocar el 3/3, su único doble y
ejercer presión, hacer valer su fuerza, su mayoría en el “palo” cinco, desde el principio de la “mano”.
Si el compañero del salidor hubiere levantado una sola ficha del “palo” de salida, en principio, no debe castigar la “ficha de salida”.
Por ejemplo:
Si el salidor usa como “ficha de salida” el 4/4.
Y el segundo jugador castiga el cuatro con el 4/5.
Y el tercer jugador, el compañero del salidor, hubiere levantado las siguientes fichas: 5/5, 5/2, 4/0, 6/3, 6/2, 2/0 y 3/1.
No debe castigar la ficha de salida dado que:
A) La “mano” del tercer jugador presenta un solo doble, el 5/5, el tercer jugador tiene la oportunidad de colocar dicho doble en su primera
jugada, con lo cual estaría mejorando la calidad de su “mano”.
B) En caso de que el tercer jugador no colocase en su primera jugada el 5/5 y castigase la “ficha de salida”, estaría cometiendo dos errores
en una sola jugada: 1.- Dejaría de colocar el 5/5 y correría el riesgo de no poderlo colocar más adelante, y 2.- Iniciaría un blanco, del cual
no tiene fuerza ni mayoría.
C) De modo que, lo que debe hacer el compañero del salidor en su primera jugada, es colocar el 5/5. Más aún, en el supuesto de que el
salidor hubiere salido en “pelo” con el 4/4, y el tercer jugador usare el 4/0 para castigar la salida, tanto él, como el salidor quedarían sin
ningún cinco para enfrentar, la fuerza de los contrarios en el “palo” cinco.
Ahora bien, si el compañero del salidor hubiere levantado dos fichas del “palo” de la “ficha de salida”, en principio debe castigar la “ficha de
salida”.
Por ejemplo:
Si el salidor usa como “ficha de salida” el 6/6.
Y el segundo jugador castiga el seis con el 6/0.
Y el tercer jugador, el compañero del salidor, hubiere levantado las siguientes fichas: 0/5, 6/1, 6/2, 1/1, 2/2, 4/4 y 4/3.
Debe castigar la “ficha de salida” dado que:
A) Si no castigare la salida en su primer movimiento, tendría que iniciar un cinco del cual no tiene ningún otro elemento.
B) La “mano” del tercer jugador no es de buena calidad, presenta tres doble, 1/1, 2/2 y 4/4 y un 0/5 que al ser colocado, más allá de los
efectos que pueda producir en las “manos” de los contrarios, generaría dos “fallas” en la “mano” del tercer jugador, una de blancos y la otra
de cincos.
C) De modo que, lo que debe hacer el compañero del salidor en su primera jugada es, castigar la “ficha de salida”, con el 6/1 o el 6/2, en
principio con el 6/2, ya que ambos elementos están acompañados, tan solo, de su respectivo doble.
Otro ejemplo:
Si el salidor usa como ficha de salida el 1/1.
Y el segundo jugador castiga el 1 con el 1/0.
Y el tercer jugador, compañero del salidor hubiere levantado las siguientes fichas: 0/6, 1/2, 2/2, 2/3, 2/4, 1/5 y 5/3.
Debe castigar la “ficha de salida” dado que:
A) Si no castigare la “ficha de salida”, tendría que iniciar un seis, por encima de la salida, del cual no tiene ningún otro elemento.
B) El compañero del salidor tiene en su “mano” cuatro elementos del “palo” dos, una mayoría natural y no debe perder tiempo en iniciar e
indicar lo que tiene, de conformidad al Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”.
C) De modo que lo que debe hacer el tercer jugador en su primer movimiento es castigar la salida con el 1/2.
Tal y como hemos visto, no siempre el compañero del salidor PUEDE o DEBE castigar la “ficha de salida” cuando ésta es colocada “con
pensada previa”. Hay casos y casos.
D O M I N O Y A L G O M A S (348)
Ignacio Zaibert
Se me pregunta:
A) ¿Qué es la ficha denominada “llave”?
B) ¿Cuál es el uso natural y ordinario de dicha ficha?
C) ¿Cuál es la naturaleza de dicha ficha, es doble o mixta?
La “llave” es la ficha, cuya colocación impide al siguiente jugador “cuadrar”.
El uso de la “llave” es, su colocación constituye una jugada defensiva.
La “llave” puede ser, indistintamente, una ficha doble o una ficha mixta.
Veamos algunos ejemplos:
PRIMERO:
El salidor usa como “ficha de salida” el 3/3.
El segundo jugador castiga el tres con 3/5.
El tercer jugador castiga el cinco con el 5/2.
Y le corresponde jugar al cuarto jugador, quien tiene entre sus fichas las siguientes: 2/2 y 2/3 y coloca el 2/2.
Dicha ficha, el 2/2 se denomina en ese momento y circunstancia “llave”, ya que impide al jugador contrario siguiente “cuadrar”, por cuanto
el mismo cuarto jugador tiene la ficha que, en ese momento y circunstancia se denomina, “ficha de cuadro”, esto es el 2/3
SEGUNDO:
El salidor usa como “ficha de salida” el 3/3.
El segundo jugador castiga el tres con 3/5.
El tercer jugador castiga el cinco con el 5/2.
Y le corresponde jugar al cuarto jugador, quien tiene entre sus fichas las siguientes: 2/4 y 4/3, y coloca el 2/4.
Dicha ficha, el 2/4, en ese momento y circunstancia, se denomina “llave”, ya que impide al jugador contrario siguiente “cuadrar”, por cuanto
el mismo cuarto jugador tiene la ficha que, en ese momento y circunstancia se denomina “ficha de cuadro” esto es el 4/3.
Vistos los anteriores ejemplos es de destacar que:
A) El buen uso de la “llave” produce efectos positivos.
B) El mal uso de la “llave” produce efectos negativos.
El mal uso de la “llave” consiste en:
A) Colocarse, más adelante, en la jugada obligada.
B) Colocarse, más adelante, en tener que dar lo que no se tiene.
C) Transformarla en una jugada de ataque.
D) Usarla sin discriminar a quien va dirigida, al contrario o al compañero.
Vale decir:
Una cosa es usar adecuadamente la “llave”. Y otra, muy distinta es usarla inadecuadamente.
En el entendido que, el uso inadecuado de la “llave”, no solo descalifica la jugada propiamente dicha, sino que descalifica a quien la
ejecuta.
El simple hecho de colocar una ficha e impedir al jugador siguiente ejecutar un “cuadro”, no califica, necesariamente, de pertinente y
correcta la jugada de la “llave”.
Tienen que estar presentes las otras condiciones y características antes enumeradas.
La sumatoria y presencia de todas ellas, es lo que califica o descalifica el uso de la “llave”.
De modo que:
Si la “llave” es usada adecuadamente, sus efectos son favorables.
Si la “llave” es usada inadecuadamente, sus efectos son desfavorables.
El buen uso de la “llave” genera beneficios. El mal uso de la “llave” genera perjuicios.
D O M I N O Y A L G O M A S ( 347 )
Ignacio Zaibert H.
Al inicio de la “mano”, de cualquier “mano”, cuando el jugador va a colocar su primera ficha, no conoce nada o muy poco sobre la ubicación
y características de las fichas no jugadas, tanto del compañero como de los contrarios.
Por una razón muy sencilla: El dominocista no ha recibido información o la que ha recibido es insuficiente.
Si se trata del salidor, la escogencia de su primera ficha, la “ficha de salida”, está referida única y exclusivamente a las características de
su propia “mano” y al conocimiento que pueda tener sobre el juego en general, sobre todo en lo atinente a la escogencia de la “ficha de
salida”.
No sabe nada, nada puede saber sobre las fichas levantadas por el compañero y por los contrarios, habida cuenta que ninguno de ellos ha
colocado ficha alguna. Es decir, no ha habido ninguna información.
Si se trata del segundo en jugar, tiene una idea aproximada de las características del conjunto de fichas levantadas por el salidor. En
función de la colocación de la “ficha de salida”, “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
Si la “ficha de salida” ha sido colocada “sin pensada previa”, el segundo jugador, así como los otros dos jugadores, deben inferir que el
conjunto de fichas levantadas por el salidor, gira alrededor del “palo” de la “ficha de salida”. Que dicho “palo” es el dominante en el conjunto
de fichas del salidor.
Si la “ficha de salida” ha sido colocada “con pensada previa”, el segundo jugador, así como los otros dos jugadores, deben inferir que el
conjunto de fichas levantadas por el salidor, no gira alrededor del “palo” de la “ficha de salida”. Que dicho “palo” no es el dominante en el
conjunto de fichas del salidor.
Si se trata del tercer jugador, éste tiene, por una parte una idea aproximada de las fichas levantadas por el compañero-salidor. En función
a la forma en que hubiere sido colocada la “ficha de salida”, “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
Y por la otra, tiene una idea aproximada de las fichas levantadas por el segundo jugador, en función de la forma en que hubiere colocado
su primera ficha, en la forma que hubiere castigado la “ficha de salida”, “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
Si el segundo jugador hubiere castigado la “ficha de salida” “con pensada previa”, se debe inferir que tiene más de una ficha del “palo”
castigado y por vía de consecuencia que no tiene fuerza ni mayoría en el “palo” iniciado.
Si el segundo jugador hubiere castigado la “ficha de salida” “sin pensada previa”, se debe inferir que no tiene más fichas del “palo”
castigado, o si la tiene, su presencia es irrelevante en el contexto de su “mano” y por vía de consecuencia que tiene fuerza y mayoría en el
“palo” iniciado.
Si se trata del cuarto jugador, el último en jugar al final de la primera vuelta de la “mano”, éste tiene más información recibida y acumulada
que los anteriores jugadores.
Por una razón obvia: Tiene más información. Se han colocado ya tres fichas.
Según como hayan sido colocadas dichas fichas, la del salidor, del segundo jugador y del tercero, “con pensada previa” o “sin pensada
previa”, el cuarto jugador puede inferir en que “palo” tiene fuerza o debilidad cada uno de esos jugadores. En que “palo” tiene más o menos
fichas remanentes, o eventualmente ninguna, en caso de que alguno de ellos hubiere “pasado” a tal o cual “palo”.
De modo que, resulta evidente que a medida que la “mano” avanza, aumenta el flujo de información y por ende, el conocimiento que cada
jugador debe tener de la ubicación de las fichas no jugadas.
La información en el dominó es de carácter acumulativo. No se produce de una sola vez, ni en una sola jugada. Cada jugada transmite y
debe transmitir información, la cual debe ser registrada y recordada por cada jugador.
Claro está que, ello se produce en la medida en que cada jugador presta atención a lo que sucede.
La atención y la memoria, así como también la comprensión de lo que sucede, de cara al conocimiento de la Doctrina del juego, es
indispensable para que haya buen nivel de “Dominó por Parejas”…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 346 )
Ignacio Zaibert H.
De modo reiterativo, cada cierto tiempo se me pregunta sobre el tratamiento de los dobles. Que si se deben acostar a la primer
oportunidad. Que si no. Que si esto. Que si aquello.
Conforme he expresado en otras oportunidades, el tratamiento de los dobles no es igual en todos los casos. Depende, entre otras cosas,
de la serie a la que pertenece el doble y si el doble está solo o acompañado.
Los dobles de las series altas, 5/5 y 6/6, merecen un tratamiento diferente a los dobles de las series bajas, 0/0, 1/1 y 2/2.
Los dobles de las series altas, en principio, se deben colocar lo antes posible. La colocación de los dobles de las series bajas, en principio,
se puede diferir.
Todo ello en razón del eventual resultado adverso de la “mano” y los puntos a que se contraen los dobles.
Si la “mano” se pierde y se ha dejado de colocar un 5/5, ello significa que la pareja contraria, en esa sola ficha captura 10 puntos.
Si la “mano” se pierde y se ha dejado de colocar un 0/0, ello significa que la pareja contraria, en esa sola ficha captura 0 puntos.
Tal realidad avala la colocación pronta del 5/5 y 6/6 y la diferida del 0/0, 1/1 y 2/2.
Por otra parte, el hecho de que el doble esté solo o acompañado incide también en la conducta a seguir.
En principio, un doble que estuviere acompañado de dos o tres fichas del mismo “palo”, es más difícil de ser colocado que un doble en
“pelo” o acompañado de una sola ficha del mismo “palo”.
De modo que, por las razones expuestas, se recomienda que:l
A) La colocación de los dobles de las series altas, 5/5 y 6/6, se realice lo antes posible.
B) La colocación de los dobles de las series bajas, 0/0, 1/1 y 2/2 admite cierta flexibilidad.
C) La colocación de los dobles acompañados de dos o tres fichas del mismo “palo”, se realice lo antes posible.
D) La colocación de los dobles acompañados de una sola ficha o en “pelo”, admite cierta flexibilidad.
Veamos al efecto algunos ejemplos:
PRIMERO:
El salidor colocó como “ficha de salida” el 3/3. El segundo jugador castigó el tres con el 3/2 y le corresponde jugar al tercer jugador, quien
tiene las siguientes fichas: 2/2, 2/5, 5/5, 5/4, 5/6, 5/1 y 1/3.
Esto es, una “mano” de cinco fichas del “palo” cinco al doble. Una “mano” alta. El tercer jugador no debe perder tiempo en indicar lo que
tiene.
Lo correcto, lo pertinente, lo recomendable es que el tercer jugador castigue el dos con el 2/5, “sin pensada previa”, indicando así su fuerte
juego de cinco y deje para más adelante la colocación del 2/2.
SEGUNDO:
El salidor colocó como “ficha de salida” el 3/3. El segundo jugador castigó el tres con el 3/6 y le corresponde jugar al tercer jugador, quien
tiene las siguientes fichas: 6/6, 6/0, 0/0, 0/1, 0/2, 0/4 y 5/1.
Esto es, una “mano” de cinco fichas del “palo” blanco. Una “mano” baja. El tercer jugador debe cancelar primero que nada, el problema que
representa el 6/6.
Lo correcto, lo pertinente, lo recomendable es que el tercer jugador coloque el 6/6, “con pensada previa”, cancelando así el problema que
representa dicho 6/6 en su “mano” y difiera para más adelante el desarrollo de su fuerte juego de blancos.
El “Dominó por Parejas” aparte de ser un juego lógico, es un juego de puntos.
En ambos casos se privilegian los puntos.
En el primero se deja de colocar el 2/2 para iniciar, sin pérdida de tiempo, la ofensiva con las fichas del “palo” cinco.
En el segundo se coloca el 6/6 que suma 12 puntos, un punto menos que las cinco fichas del “palo” blanco, y se difiere la ofensiva con los
blancos.
Como se observa, todos los casos no son iguales. Las circunstancias que rodean la colocación de los dobles son variables.
En el entendido que dicha colocación se rige por los Principios Fundamentales del Juego.
Dichos Principios Fundamentales del juego están taxativamente señalados en la Doctrina Zaibert o Doctrina del Dominó.
Dichos Principios Fundamentales están construidos y explicados en forma clara e inequívoca. Sin omitir la existencia, en algunos casos, de
las situaciones de excepción.
Y la Doctrina en su totalidad, está construida en base a la Lógica, en base a las leyes de la Lógica y en base al método deductivo de la
misma.
En el entendido que un caso aislado, una situación de excepción, no hace Principio, así como un árbol no hace montaña, ni una nube hace
cielo…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 343 )
Ignacio Zaibert H.
Hay quienes me citan para decir cosas que no he dicho. Que si Zaibert dice tal cosa. Que si Zaibert dice tal otra… Cuando en verdad, no
he dicho ni lo uno, ni lo otro.
Por qué dicen lo que no es y por qué hacen lo que no corresponde, es materia de otro análisis. Pero lo cierto es, que lo dicen y lo hacen.
Tal vez sea porque pretenden encontrar afuera, un apoyo, una justificación, una autoridad que no tienen por dentro.
O tal vez sea porque piensan que si anteponen mi nombre a las cosas que dicen, las mismas quedan automáticamente avaladas…
Por ejemplo, hay quienes dicen que yo he dicho:
“La jugada “sin pensada previa” se hace y debe hacer para indicar la presencia del doble del “palo” que se inicia”.
No es cierto.
No he dicho tal cosa.
La jugada “sin pensada previa” no está referida a la indicación de la presencia de un doble.
La jugada “sin pensada previa” se pronuncia sobre la fuerza e interés en el “palo” que se anuncia y se fundamenta en la no presencia de
otras fichas del “palo” que se castiga, o eventualmente, en la presencia de alguna que resulta irrelevante en el contexto de la “mano” del
jugador en turno.
La jugada “sin pensada previa”, así como la jugada “con pensada previa”, transmiten información sobre las fuerzas y debilidades del
jugador en turno, sobre la posesión o no de fichas del “palo” que castiga, así como también sobre la fuerza o debilidad en el “palo” que
anuncia.
Dicha información permite descubrir e ir descubriendo la ubicación de las fichas no jugadas en la “mano”.
El descubrimiento de la ubicación de las fichas no jugadas, permite la colaboración entre los compañeros de pareja.
Si no hay colaboración entre los compañeros de pareja, no hay Dominó por Parejas.
La información sobre la presencia de determinado doble es defectuosa e insuficiente para descubrir y conocer la ubicación de las fichas no
jugadas.
Es defectuosa porque, en ocasiones el jugador no levanta doble alguno. Y entonces…
Es insuficiente porque, en cualquier caso, los dobles representan una fracción pequeña del total de fichas.
Aún en el supuesto de que se conozca la ubicación de todos los dobles no jugados, no se conoce la ubicación de todas las fichas no
jugadas. Y de eso es de lo que se trata. De descubrir y conocer la ubicación de las fichas no jugadas. Todas. No tan solo los dobles.
Lo que priva en la jugada “sin pensada previa”, es la fuerza, la mayoría de elementos en el “palo” que se inicia.
Al efecto, veamos algunos ejemplos:
1.- El salidor había salido con el 3/3 y le correspondía el turno de jugar a Antonio, el segundo jugador, quien habría levantado las fichas
siguientes:
3/5, 5/5, 5/4, 5/2, 4/0, 2/2 y 0/6.
Esto es, una sola ficha del “palo” tres, el 3/5 y cuatro fichas del “palo” cinco, entre ellas el 5/5.
La única ficha que puede jugar el segundo jugador es el 3/5 y lo debe hacer “sin pensada previa”, habida cuenta de la fuerza que tiene en
el “palo” cinco.
2.- El salidor había salido con el 3/3 y le correspondía el turno de jugar a Antonio, el segundo jugador, quien habría levantado las fichas
siguientes:
3/5, 5/6, 5/4, 5/2, 4/0, 2/2 y 0/6.
Esto es, una sola ficha del “palo” tres, el 3/5 y cuatro fichas del “palo” cinco, sin el doble.
En este caso, al igual que en el anterior, Antonio únicamente puede castigar la salida con su único tres, el 3/5, lo cual debe hacer “sin
pensada previa”, habida cuenta la fuerza que tiene en el “palo” cinco.
En ambos casos Antonio tiene una sola ficha que casa con la ficha de salida, el 3/5. En ambos casos Antonio tiene cuatro elementos del
“palo” cinco. En el primer caso, entre esos cuatro elementos se encuentra el doble, el 5/5. En el segundo caso, entre los cuatro elementos
no se encuentra el doble, el 5/5. No obstante, en ambos casos se justifica y es pertinente la jugada del 3/5 “sin pensada previa”.
3.- El salidor había colocado como “ficha de salida” el 3/3. Le correspondía jugar a Antonio, el segundo jugador, quien había levantado las
siguientes fichas:
3/5, 5/5, 5/2, 5/4, 1/1, 1/6 y 3/0.
Esto es, una “mano” con dos fichas que casan con el “palo” de salida, el 3/5 y el 3/0. El 3/5 acompañado de tres elementos del “palo” cinco,
y el 3/0 sin ningún elemento del “palo” blanco
La jugada correcta es 3/5 “sin pensada previa”. Al proceder así informa sobr su fuerte juego en el “palo” cinco y omite la irrelevante
presencia del 3/0.
4.- El salidor había salido con el mismo 3/3 y le correspondía el turno de jugar a Antonio, el segundo jugador, quien habría levantado las
siguientes fichas:
3/5, 5/5, 3/4, 4/6, 2/2, 0/0 y 1/6.
Esto es, una “mano” con dos fichas del “palo” tres, el 3/5 y el 3/4. El 3/5 acompañado del 5/5 y el 3/4 acompañado del 4/6. Antonio debe
colocar el 3/5 “con pensada previa”, habida cuenta la no fuerzas en el “palo” cinco y la presencia de otro tres, el 3/4.
La presencia del 5/5 no incide en la jugada. Lo que incide es el conjunto de fichas levantadas por Antonio.
5.- El salidor había salido con el mismo 3/3 y le correspondía el turno de jugar a Antonio, el segundo jugador, quien habría levantado las
siguientes fichas:
3/5, 5/5, 3/4, 3/6, 6/2, 6/1 y 3/2
En este caso, tampoco se justifica ni es pertinente la castigada de la “ficha de salida” con el 3/5 “sin pensada previa”. Antonio tiene cuatro
elementos del “palo” tres. Su fuerza, su mayoría está en dicho “palo” tres. En ninguno otro.
De modo que sea cual fuere la ficha con la que decidiere Antonio castigar el tres de salida (ese es otro análisis), lo debe hacer “con
pensada previa”. ¿Por qué? Porque tiene muchos elementos del “palo” tres. Tiene fuerza y mayoría en dicho “palo”. Así de sencillo…
Veamos otros ejemplos, atinentes a una “mano” en la que se han sucedido varias jugadas. No se trata tan solo de castigar la salida.
6.- En ambos extremos del dominó colocado en la mesa hay un tres. El jugador en turno tiene tres fichas: 3/6, 5/2 y 3/0. La jugada correcta,
según lo que haya sucedido en la “mano” es uno de los tres, el 3/6 o el 3/0 “con pensada previa”.
Al proceder así, el jugador en turno informa sobre la posesión de (al menos) una ficha más del “palo” que castiga, del “palo” tres y el no
acompañamiento en el “palo” que anuncia.
7.- En ambos extremos del dominó colocado en la mesa hay un tres. El jugador en turno tiene tres fichas: 3/6, 6/6 y 4/0. La jugada correcta
es la colocación del 3/6 “sin pensada previa”.
Al proceder así, el jugador en turno informa sobre la no posesión de más fichas del “palo” tres, y el acompañamiento en el “palo” que
anuncia, habida cuenta que tiene un solo tres, el 3/6, el cual está acompañado del 6/6.
Las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa” tienen su razón de ser, su lógica, su pertinencia y fundamentación, más allá de
los intentos de distorsionarlas, adaptarlas e interpretarlas en forma indebida por algunos.
Dichas jugadas permiten transmitir información valiosa sobre los alcances, fuerzas y/o debilidades del jugador en turno.
Dicha información, permite descubrir la ubicación de las fichas no jugadas.
Dicho descubrimiento permite la colaboración entre los compañeros de pareja y la optimización de los resultados, que es, en definitiva, un
objetivo principal del juego…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 345 )
Ignacio Zaibert H.
El amigo Benny Sar-Shalom me escribe y pregunta:
“ …Quiero consultarte, si me permites, una jugada que se nos presentó esta semana en nuestra partida…
El salidor sale firme con 3/3, el siguiente jugador le pega con 3/5 rápido, el compañero del salidor le pega rápido con 5/0 y el pie le pega a
la salida con 3/6, le toca jugar al salidor y después de una larga pensada le pega al blanco con 0/6 cuadrando a 6…
El salidor alega que no quería cuadrar el juego a blanco porque tiene las fichas de 6 en pelo y que si le cuadran a 1 o a 4 tendrá que dar el
6…”
La jugada que se me consulta no es mala, es malísima…
Para el momento en que se presenta la jugada (la segunda del salidor), en los extremos del dominó colocado en la mesa, hay un blanco
(iniciado por el compañero del salidor “sin pensada previa”) y hay un seis (iniciado por el contrario del salidor “sin pensada previa”).
¿A que debe “cuadrar” el salidor?
La respuesta se cae de maduro: Al “palo” iniciado por el compañero.
Sin embargo, el salidor “cuadró” al “palo” iniciado por el contrario (???)…
Tal “cuadro” es contrario a los Principios, Conceptos y Criterios Fundamentales del juego, a saber.
PRIMERO: Es contrario al Principio atinente a “Crear Facilidades al Compañero”.
SEGUNDO: Es contrario al Principio atinente a “Crear dificultades al Contrario”.
TERCERO: Es contrario al Criterio atinente a la “Colaboración que debe existir entre los integrantes de la pareja”
CUARTO: Es contrario al Concepto implícito en las jugadas “Que crean facilidades al compañero”
QUINTO: Es contrario al Concepto implícito en las jugadas “Que crean dificultades al contrario”.
Y como suele suceder, la explicación, la pretendida justificación de la jugada (que no tiene justificación, ni explicación, ni validez) resulta
peor que la jugada misma, vale decir:
Si lo que el salidor no quería dar un seis, ya sea el 6/1 o el 6/4 ¿como se explica que “cuadró a seis?...No se explica.
No se explica que hubiere hecho (“cuadrar” a seis), lo que decía que no quería hacer (entregar un seis). A menos que…
Si bien es cierto que el único uno en la “mano” del salidor era el 1/6 y el único cuatro, era el 4/6 y podría suceder que tuviere que castigar,
más adelante, un uno o un cuatro, entregando en cualquiera de dichos casos un seis, no es menos cierto que dicha fichas, el 1/6 y/o el 4/6
podrían ser utilizadas para castigar un seis…
Si el salidor no quería dar un seis, no debía “cuadrar” a seis. Así de sencillo.
Debía “cuadrar” a blanco, iniciado por el compañero “sin pensada previa”. Y punto.
Al “cuadrar” a seis, no solo está “dando” un seis (o dos, uno en cada extremo del dominó colocado en la mesa), sino que, por una parte
ayuda a la pareja contraria, ya que el seis fue iniciado por el cuarto jugador “sin pensada previa”, y por la otra perjudica a su compañero, ya
que el blanco fue iniciado por éste, “sin pensada previa”.
Y por si todo lo antes dicho fuera poco, hay que agregar que el “cuadro” a seis del salidor es contrario a la naturaleza misma del juego.
El Dominó por Parejas es un juego de equipo, de dos contra dos, un juego de parejas, en el que los miembros de cada pareja se deben
ayudar y colaborar recíprocamente, en todo momento y circunstancia.
En el entendido que dicha ayuda y colaboración se hace cierta y efectiva, en la medida en que se conoce la ubicación de las fichas no
jugadas, lo cual se logra mediante el conocimiento y aplicación de la Doctrina del Juego y el registro y recuerdo de las jugadas “sin
pensada previa” y “con pensada previa” de todos los jugadores, y especialmente las hechas por el compañero.
Si dicha ayuda y colaboración no se hace cierta y efectiva, y los jugadores no descubren la ubicación de las fichas no jugadas, ni conocen
ni aplican la Doctrina del Juego, el Dominó por Parejas se des-naturaliza, se convierte en un juego caprichoso, arbitrario, sin explicación ni
comprensión.
Se convierte en el Dominó sin Pareja.
Un juego en que cualquier cosa puede suceder y ninguna se puede pre-decir, ni explicar, ni comprender.
Un juego en el que pueden abundar jugadas como la aquí comentada…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 342 )
Ignacio Zaibert H.
Hace pocos días recibí un correo del amigo William Arturo Acosta Contreras, mejor conocido en el entorno del dominó por internet como
“willart, en el que me consulta ssobre la ficha correcta a jugar por el cuarto jugador en su primer turno, de cara a la siguiente situación:
El salidor había usado como “ficha de salida” el 1/1.
El segundo jugador había “pasado” sobre dicha salida.
El tercer jugador había castigado el uno, “sin pensada previa” con el 1/5.
Y le correspondía jugar al cuarto jugador, quien había levantado las siguientes fichas:
5/5, 1/6, 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, y 0/0.
Es decir, el cuarto jugador tenía la posibilidad de ejecutar una de las tres jugadas siguientes:
A) Colocar el 5/5.
B) Colocar el 1/6.
C) Colocar el 1/0.
William señala en un pasaje de su correo lo siguiente:
“…la duda que se me presenta en las 3 opciones de jugadas posibles es saber cual con exactitud es la correcta, me inclino primero por
mejor opción jugar 5/5 sin pensada previa, segunda opción la considero buena jugar 1/0 sin pensada previa, tercera opción la considero
mala jugar 1/6 con pensada previa…”
Veamos:
La situación consultada, interesante por demás, rica en argumento a favor y en contra, merece y requiere de ser analizada en profundidad.
La situación tiene conexión con el modelo tratado en el Capítulo Seis, Particular Tercero de mi libro “Principios y Sistemas del Dominó por
Parejas”, denominado “Pegada en Falla” o “Pegada con la Falla”, donde digo:
“Existe una jugada conocida como “pegada en falla” o “pegada con la falla”, que merece unas palabras aparte, ya que la misma se
presenta ocasionalmente y sus efectos pueden ser convenientes o inconvenientes, según el contexto en que se produce. De modo que es
importante analizar cuándo es recomendable hacer esta jugada y cuando no lo es…”
En el entendido que al castigar una ficha con un “palo” del cual no se tiene acompañantes, esto es, al castigar con la “falla”, se corre el
peligro, bastante probable, de que la mayoría de las fichas de dicho “palo” estén en poder de los contrarios.
Sin embargo, hay casos excepcionales en que se justifica e incluso se recomienda dicha jugada, uno: cuando el compañero ha pasado
sobre la salida, y otro, cuando se pretende ahorcar un doble de los contrarios.
Ahora bien, así como esta recomendación plantea, en forma excepcional, una conducta distinta a lo estipulado en el Principio atinente a
“Indicar lo que se tiene”, la misma no siempre debe ser utilizada. Es decir, la “pegada con la falla”, admite excepciones. No siempre, no en
todos los casos es pertinente. Depende de distintas circunstancias. Sus efectos, según el caso, pueden ser favorables o desfavorables. Tal
y como citó arriba: “sus efectos pueden ser convenientes o inconvenientes, según el contexto en que se produce”.
Dicho lo anterior. Habiendo considerado el marco teórico de la situación consultada, pasemos a continuación a la situación propiamente
dicha.
Sabemos que:
A) El salidor salió con 1/1.
B) El segundo jugador “paso”.
C) El tercer jugador castigó el uno con 1/5 “sin pensada previa”.
Ello nos permite construir las primeras conclusiones:
A) El salidor tiene mayoría de fichas del “palo” uno.
B) El segundo jugador no tiene ninguna ficha del “palo” uno.
C) El tercer jugador tiene (tenía) una sola ficha del “palo” uno, el 1/5 que colocó.
De cara a estas conclusiones (ciertas) podemos encarar mejor el análisis de la escogencia de la ficha que debe jugar el cuarto jugador en
su primer movimiento, a saber:
PRIMERO: Si escoge colocar la ficha en “falla”, el 1/6, más allá de que la debe colocar “con pensada previa”, a fin de informar su debilidad
en el “palo” seis (debilidad absoluta) y la posesión de por lo menos una ficha más del “palo” uno, el 1/0, crea una “falla” adicional en su
“mano”. Agrega a su “falla” original de tres, la “falla” de seis. Sin cancelar el problema que representa el 5/5. Y sin iniciar el ataque con los
blancos.
Adicionalmente, el cuarto jugador conoce a ciencia cierta la buena calidad de su “mano”. Tiene cinco elementos de un mismo “palo” y una
sola “falla”. No conoce la calidad de la “mano” de su compañero, el segundo jugador, más allá de que sabe que no tiene fichas del “palo”
uno. Obviamente debe tener fichas del “palo” seis, pero su número se desconoce.
Los argumentos en favor de colocar el 1/6, esto es, abrir caminos al compañero, “colaborar” con el compañero, son más débiles, pesan
menos que los argumentos en contra. La colaboración no se agota en la palabra. Exige que el colaborador conozca las necesidades del
colaborado. Y en función de dicho conocimiento el despliegue de una conducta cónsona y pertinente. De allí la importancia de conocer la
ubicación de las fichas no jugadas.
SEGUNDO: Si escoge colocar la ficha que representa su fuerza y mayoría, el 1/0, la debe colocar “sin pensada previa”, a fin de informar su
fuerza y mayoría en el “palo” blanco. Al proceder así, omite la información atinente a la presencia del 1/6, ficha que a futuro, se convierte
en una doble-falla. Es decir, como sea colocada, ya sea castigando un uno o castigando un seis, el cuarto jugador se quedará sin fichas
del “palo” uno y sin fichas del “palo” seis.
Los argumentos a favor de colocar el 1/0, esto es, iniciar desde el “vamos” el ataque con los blancos, pesan menos que los argumentos en
contra. Para iniciar una conducta ofensiva hay que verificar la presencia (o ausencia) de elementos suficientes para tal fin, y además
verificar la presencia o ausencia de inconvenientes o problemas. En el caso que nos ocupa, el 5/5 constituye un inconveniente, un
problema. Es un doble de las series altas, suma diez puntos. Y una cosa es, la presunción o proyección de que será colocado más
adelante, y otra muy distinta es su colocación efectiva. Vale decir: Seguro es superior a Posible.
TERCERO: Y así llegamos al 5/5 que es la ficha que debe colocar en su primera oportunidad el cuarto jugador, en función no solo de que
cancela (sin ningún tipo de duda) el problema que representa dicho doble (aunque se crea una “falla” de cinco en su “mano”), sino que con
la siguiente jugada del salidor (su segunda jugada) se va a producir una cantidad de información importante y útil en el desarrollo y
desenlace de la “mano”, más allá de la fuerza que en el “palo” blanco tiene el cuarto jugador.
Al colocar el cuarto jugador el 5/5, puede suceder a continuación, una de dos cosas: a) que el salidor castigue el uno de su salida, o b) que
castigue el cinco iniciado por el compañero.
En el primer supuesto, en caso de que el salidor castigase el uno de su salida, la fuerza de los unos quedara dividida, en partes iguales,
entre el salidor y el cuarto jugador, cada uno quedaría con dos fichas del “palo” uno, lo cual además eliminaría la inconveniencia que
pudiere tener el 1/6.
En el segundo supuesto, en caso de que el salidor castigase el cinco iniciado por el compañero, desaparecería, al menos en lo inmediato,
la debilidad del cuarto jugador en dicho “palo”, habida cuenta que no estaría en ninguno de los extremos del dominó colocado en la mesa.
Cualquiera que fuera la segunda jugada del salidor, el segundo jugador tendría la posibilidad de jugar. Claro está, en caso de que el salidor
castigase el uno de su salida, dicha posibilidad sería mayor al caso de que castigase el cinco iniciado por el tercer jugador.
Pero, en cualquier caso, va a fluir una información importante que deberá ser registrada y recordada por el cuarto jugador, atinente a las
características de la “mano” del segundo jugador.
Y un poco más.
Si aceptamos que el Dominó por Parejas es un juego de equipo, en el que es imperativo el entendimiento y colaboración entre los
miembros de la pareja.
Si aceptamos también que la colaboración solo es posible, en la medida en que cada quien conoce las necesidades del otro y que tiene
con que ayudarlo.
Inevitablemente tenemos que aceptar que, en algunas “manos”, o en algunos pasajes, se impone pensar y actuar en beneficio del
compañero y en otras en beneficio de uno mismo.
Al final, si uno de los miembros de la pareja domina la “mano”, los puntos que se capturan se le anotan a ambos.
Y si la “mano” es ganada por uno de los miembros de la pareja contraria, los puntos que se pierden se le anotan a ambos jugadores de la
pareja contraria…
En el caso que nos ocupa, el cuarto jugador para el momento de su primera jugada, conoce ciertamente que su compañero no tiene fichas
del “palo” uno, más nada, lo demás son puras conjeturas.
Así mismo conoce ciertamente sus siete fichas, las cuales son de buena calidad, con un escollo, un inconveniente, un problema que
puede, en lo inmediato cancelar, esto es colocar el 5/5. Y es lo que debe hacer…
D O M I N O Y A L G O M A S ( 341)
Ignacio Zaibert H.
Una y otra vez, muchas veces, durante partidas de dominó hemos presenciado escenas como la siguiente:
A Juan se le había presentado la posibilidad de “trancar” la “mano”. Habida cuenta que no conocía, no había descubierto la ubicación de
las fichas no jugadas, se abstuvo de “trancar”.
La “mano” continuó y una vez terminada, sucedió lo que a continuación les comento:
Un “mirón” que estaba instalado en una silla al lado de Juan, se había levantado y se había ausentado por breves instantes y ahora que
había regresado dijo:
“Oye, Juan, la “tranca” que no “trancaste”, la ganabas 25 a 23…”
Juan, sintiéndose aludido y en alarde de cortesía, manifestó entonces que no había ”trancado”, porque no conocía, no había descubierto la
ubicación de las fichas no jugadas.
A lo que el entrépito “mirón agregó: “No vale, nada que ver, fíjate que los contrarios tenían el 4/4, el 4/6 y el 5/2, que suman 25 puntos,
mientras que tú y tú compañero solo tenían 23 puntos…”
A lo que Juan, reitero: “Yo no había descubierto la ubicación de las fichas no jugadas. Más aún: ¿cómo podía yo saber que esas eran las
fichas no jugadas de los contrarios?
La pregunta de Juan no tuvo respuesta. El “mirón” se quedó callado…No tenía idea. No tenía respuesta. Su afirmación se basaba tan solo
en la observación posterior al momento de la “tranca”, al término de la “mano”.
El silencio del “mirón” lo dice todo. Lo que el “mirón” pretendía era “lucirse”… Mediante el señalamiento del resultado de la no ejecutada
“tranca”, conocido TAN SOLO “post-factum”, al finalizar la “mano”, pretendía hacer ver que conocía dicho resultado “pre-
factum”…Pretendía “lucirse”, confundiendo a propios y extraños y tal vez, hasta a el mismo…
El “mirón”, al final de la “mano” no “trancada” por Juan, había tomado nota de las fichas que habían quedado al descubierto, cuáles de
esas fichas estaban en poder de Juan y su compañero y cuáles en poder de los contrarios para el momento de la “tranca”. Luego, se había
levantado de su silla, se había alejado de la mesa de juego, sacado su calculadora de bolsillo y efectuado unas sencillas operaciones de
suma, obteniendo así el resultado de 25 a 23…
El silencio del “mirón” ante la pregunta que le formulara Juan, evidencia, entre otras cosas:
1.- Lo poco que le importaba al “mirón” la razón por la que Juan no había “trancado” la “mano”.
2.- Lo poco o nada que le importaba conocer o indagar el ¿POR QUE? de las cosas.
3.- Lo único que le importaba era “corregir” alevosamente a Juan y tratar de exhibir ante los presentes un conocimiento, inexistente por
demás…
El resultado de las “trancas” no es, ni debe un “cara o sello”. Al contrario. Debe ser predecible. Debe ser favorable. Y ello se logra mediante
el conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas.
En ocasiones el resultado de la “tranca” es de bulto. Esto es, a veces aún sin conocerse la ubicación exacta de todas las fichas no jugadas,
la “tranca” se gana. Por ejemplo, los miembros de la pareja “A” han atacado con fichas del “palo” cinco y del “palo” seis, y han pasado a
blanco y uno. Y en determinado momento, cuando quedan sin jugar fichas de los “palos: blanco, uno” cinco y seis, se le presenta la
“tranca” a uno de los integrantes de la pareja ”B”, la cual debe ejecutar, sin necesidad de sacar muchas cuentas…
Pero, en ocasiones, el resultado de la “tranca” es muy ajustado. Y entonces se debe conocer la ubicación exacta de todas las fichas no
jugadas, ya que cualquier error de cálculo puede significar un resultado adverso.
Esto último fue lo que le pasó a Juan. Para el momento en que se le presentó la “tranca”, no tenía el conocimiento de la ubicación de todas
las fichas no jugadas y se abstuvo de “trancar”.
Dicho desconocimiento no constituye pecado ni delito alguno. Claro está que lo ideal hubiera sido que Juan si hubiera conocido con
exactitud la ubicación de todas las fichas no jugadas y pudiera haber “trancado”. Pero,…
Lo que si constituye falta grave es la actitud del “mirón”, actitud propia de gente de “muy malas pulgas”…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 340 )
Ignacio Zaibert H.
Uno de los Criterios más importantes que conforman la Doctrina del Dominó. El más importante de todos, es el atinente a la “Colaboración
que debe existir entre los compañeros de Pareja”.
Ahora bien, la colaboración que debe existir entre los integrantes de la pareja, no es ni debe ser un saludo a la bandera, un propósito
hueco, tan solo una buena intención.
Debe ser algo concreto y efectivo.
Al efecto presentamos a continuación varios casos, en los que las jugadas efectuadas se remiten al Principio que estamos comentando:
A) “Encabezar” al compañero.
El conocimiento que se tiene de la ubicación de las fichas no jugadas, permite que, en determinado momento, el jugador “A”, compañero
del jugador “C”, sepa que éste último tiene, entre sus fichas no jugadas, el 6/5 y en tal sentido, castiga el cuatro que está en uno de los
extremos del dominó colocado en la mesa de juego, coloca el 4/6 y “encabeza” a “C”.
Al proceder así, colabora con el compañero. Lo ayuda. Hace lo correcto. Lo que se espera de cada miembro de la pareja para con el otro.
B) “Cuadrar” a determinado “palo”.
El conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas permite también realizar “cuadros” a un “palo” cualquiera, sobre el cual, acto
seguido, el compañero del autor del “cuadro” puede jugar con comodidad, incluso puede “encabezarse” a un “palo”.
Si en las puntas del dominó colocado en la mesa hay un tres y un cinco, y el jugador “A” tiene entre sus fichas no jugadas el 3/5 y sabe que
su compañero tiene los dos últimos elementos del “palo” cuatro, esto es, el 5/4 y el 4/2, al “cuadrar” a cinco, permite a su compañero, el
jugador “C”, colocar el 5/4 y “encabezarse a cuatro.
Al proceder así, al igual que en el caso anterior, colabora con el compañero. Lo ayuda. Hace lo correcto.
C) “Cuadrar” al “palo” que el compañero hubiere iniciado “sin pensada previa”.
Si el jugador “A” hubiere iniciado un “palo” “sin pensada previa” y su compañero, el jugador “C” tiene la oportunidad de “cuadrar” a dicho
“palo”, lo debe hacer, a fin de que el jugador “A” tenga más facilidades y comodidades de actuar en el desarrollo de la “mano”.
Dicha conducta es más exigible aún, si se trata de “palos” de las series altas, los cinco y los seis.
Esto es, si el jugador “A”, hubiere iniciado el seis “sin pensada previa”, y el jugador “C” tiene la oportunidad de “cuadrar” a seis, lo debe
hacer.
Al proceder así, colabora y ayuda al compañero, no solo a desarrollar su fuerza y mayoría, sino que permite el drenaje de las fichas de
muchos puntos, de modo que, si la “mano” se llegase a perder, se perdería la menor cantidad posible de puntos.
D) Repetir los “palos” iniciados “sin pensada previa” por el compañero.
Si el jugador “A” hubiere iniciado un cuatro “sin pensada previa”, el cual hubiere sido castigado por el jugador “B”, el jugador “C”,
compañero del “A”, de tener entre sus fichas alguna del “palo” cuatro debe colocarla lo antes posible.
Más aún, si se trata de los “palos” de las series altas, los cinco y los seis.
El fundamento de dicha conducta es el mismo antes señalado, esto es, no solo que permite al compañero desarrollar su fuerza y mayoría,
sino que permite el drenaje de las fichas de muchos puntos, de modo que, si la “mano” se llegase a perder, se perdería la menor cantidad
de puntos posible.
Téngase presente que, no se pueden ganar todos los partidos y menos que menos, todas las “manos”.
De lo que se trata en el dominó es de optimizar los resultados. Esto es: En las “manos” que se ganan, capturar la mayor cantidad de
puntos posible, y en las “manos” que se pierden, entregar la menor cantidad de puntos posible.
E) No repetir los “palos” que el compañero hubiere iniciado “con pensada previa”.
Si el jugador “A” hubiere iniciado un cuatro “con pensada previa”, el cual hubiere sido castigado por el jugador “B”, el jugador “C”,
compañero del “A”, de tener entre sus fichas alguna del “palo” cuatro, en principio, no debe colocarla.
Recuérdese que la jugada “sin pensada previa” es indicativa de fuerza, interés y mayoría en el “palo” que se anuncia, mientras que la
jugada “con pensada previa” es indicativa de lo contrario, no fuerza, no interés, no mayoría.
F) “Trancar” para ganar.
Quien “tranca” una “mano” debe obtener un resultado favorable. Debe ganar la “tranca”.
El resultado favorable de las “trancas” se logra en función del conocimiento de las fichas no jugadas.
Quien “tranca” una “mano” y pierde, confiesa abiertamente su des-conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas.
Nadie está obligado a “trancar”, salvo el caso de las llamadas “trancas” forzosas, esto es, que como se coloque la ficha, por uno u otro
“palo” de los extremos del dominó colocado en la mesa, la “mano” queda cerrada.
En dichas “trancas” no interviene la voluntad del jugador. Quien “tranca” no toma ninguna decisión. El resultado de la “tranca” escapa a su
responsabilidad. No le puede, ni debe ser imputable.
Pero, en el común de los casos, en las “trancas” voluntarias, quien “tranca” y pierde no solo confiesa su des-conocimiento de la ubicación
de las fichas no jugadas, sino que arrastra en su des-atino al compañero.
Quien “tranca” y gana, hace lo correcto y colabora de paso con el compañero.
Quien “tranca” y pierde, hace lo incorrecto y no colabora con el compañero. Más bien, lo perjudica.
Los casos antes presentados, son algunos ejemplos de lo que significa en la práctica el Criterio atinente a la “Colaboración que debe existir
entre los integrantes de la pareja”.
La colaboración es fundamental. Si no hay colaboración, el “Dominó por Parejas” se convierte entre otras cosas, en el “Dominó sin
Pareja”…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 339 )
Ignacio Zaibert H.
Durante una tenida de dominó que compartí con unos amigos la semana pasada, se presentó una jugada que, por su valor didáctico vale
la pena traer a ésta columna.
La jugada propiamente dicha fue ejecutada por mi compañero de turno, dentro del entorno siguiente:
El jugador sentado a mi izquierda había sido el salidor en la “mano”, habiendo salido con el 3/3.
En mi primer turno, castigué el tres de salida “sin pensada previa” con el 3/4, informando así mi fuerza, interés y mayoría en dicho “palo”
cuatro, habida cuenta que había levantado cinco (5) fichas del “palo” cuatro, entre ellas el doble.
El tercer jugador, el compañero del salidor castigó el cuatro con el 4/2.
Se sucedieron varias jugadas que, para el caso que nos ocupa no son muy importantes, aunque si lo es destacar el hecho que,
prontamente se evidenció la fuerza en el “palo” seis por parte de mi compañero.
Para el momento de mi tercera jugada, en los extremos del dominó colocado en la mesa, había por un extremo un seis (6) y por el otro un
uno (1) y jugué, nuevamente “sin pensada previa” el 1/4, reiterando así mi fuerza, interés y mayoría en el “palo” cuatro.
El tercer jugador, el compañero del salidor “pasó”.
Y el cuarto jugador, mi compañero, con el 4/6 “cuadró” a seis y se “encabezó.
Acto seguido el salidor, colocó su último seis, el 6/0.
Y yo, coloqué el 0/4, “encabezándome” a cuatro, ya que tenía la “corrida” de dicho “palo”, esto es, el 4/4 y el 4/5.
La “mano” continuó y una vez terminada le hice el comentario a mi compañero que el “cuadro” con el 4/6 que hizo a seis, debió haber sido
hecho a cuatro, en razón de todo lo que hasta ese momento había sucedido, a saber:
A) Que había colocado por dos ocasiones “sin pensada previa” el cuatro.
B) Que al proceder así, había informado sobre mi fuerza, interés y mayoría en el “palo” cuatro.
C) Que al “cuadrar” a seis con el 4/6, en lugar de colaborar conmigo y ayudarme, me había perjudicado, ya que había castigado el cuatro
que había dado, por dos ocasiones, “sin pensada previa”
D) Y que ponía en peligro mi “mano”, ya que si en lugar de haber levantado CINCO fichas del “palo” cuatro, hubiese levantado CUATRO
(dato que no podía conocer), estaría eliminado, ya que la séptima ficha de dicho “palo” estaría, forzosamente en poder del salidor, quien
mataría el 4/4.
A todo lo cual, mi compañero respondió con una pregunta: “Es que acaso no hay que privilegiar las fichas de los “palos” superiores?
Si, le dije. Hay que privilegiar las fichas de los “palos” superiores. Pero, también hay que TOMAR EN CUENTA AL COMPAÑERO, el “palo”
que hubiere colocado “sin pensada previa”, así como también EL VOLUMEN Y LA CANTIDAD de FICHAS Y PUNTOS de los elementos
faltantes de dicho “palo”.
En el caso que nos ocupa, al “cuadrar” mi compañero a seis con el 4/6, cuadró” al “palo” superior (el seis es mayor que el cuatro), se
encabezó y aseguró la colocación del último seis (su “cabeza), PERO:
A) No colaboró con el compañero, no colaboró conmigo, ya que si yo hubiese levantado CUATRO fichas del “palo” cuatro, en lugar de
CINCO como levanté, estaría eliminado de la “mano”, puesto que el 4/4 sería inevitablemente “ahorcado”.
B) No tomó en cuenta el VOLUMEN de fichas faltantes del “palo” cuatro y del “palo” seis. Del “palo” cuatro faltaban TRES fichas, el 0/4, el
4/4 y el 4/5, mientras que del “palo” seis faltaban DOS fichas, el 6/0 y el 6/2.
C) No tomó en cuenta la cantidad de PUNTOS DE las fichas faltantes del “palo” seis y del “palo” cuatro. Del “palo” seis eran CATORCE,
6/0 y 6/2. Del “palo” cuatro eran VEINTIUNO, el 4/0, el 4/4 y el 4/5.
Es decir:
1.- El VOLUMEN de fichas faltantes por colocar del “palo” cuatro era MAYOR que el VOLUMEN de las fichas faltantes por colocar del
“palo” seis.
2.- Los PUNTOS de las fichas faltantes por colocar del “palo” cuatro eran MÁS que los PUNTOS de las fichas faltantes por colocar del
“palo” seis.
Por todo lo cual, el “cuadro” a seis con el 4/6 es incorrecto. El “cuadro” debió ser hecho a cuatro.
Más aún, y desde el punto de vista doctrinario:
1.- El “cuadro” a seis, constituye un abierto desacato a PRINCIPIOS Y CONCEPTOS vigentes, de comprobada pertinencia.
2.- El “cuadro” a seis, constituye un abierto desacato al CRITERIO fundamental, atinente a la “Colaboración que debe existir entre los
integrantes de la pareja”.
Por todo ello, el 4/6 no debió ser usado para “cuadrar a SEIS. Debió ser usado para “cuadrar” a CUATRO.
Y ya para terminar, es bueno agregar que no siempre las jugadas tienen un fundamento único y evidente, un solo Principio, un solo
Concepto, un solo Criterio. En ocasiones el fundamento doctrinario es plural. Entonces, hay que seleccionar la norma de mayor jerarquía.
A cuyo efecto, no basta con conocer “un pedacito” de aquí y “otro pedacito” de allá. Hace falta conocer todos “los pedacitos”, de aquí y de
allá. Toda la Doctrina.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 338 )
Ignacio Zaibert H.
En la columna de la semana pasada, di respuesta a la pregunta que me fuera formulada, sobre el “juego” y el “deporte”. Toqué los distintos
aspectos de una y otra actividad. La naturaleza. Las semejanzas. Las diferencias. Etc.
Me referí también en la columna de la semana pasada, a la ubicación del Dominó por Parejas, como “juego” y como “deporte”.
Señalé que:
“…si bien es cierto que en el “juego”, el acento se coloca en el aspecto recreativo, y en el “deporte” se coloca en el aspecto competitivo, no
es menos cierto que el “juego” puede ser competitivo y el “deporte” puede ser recreativo…”
Es decir, la competencia, el carácter agonal, es tan propio de los “deportes”, como de los “juegos”.
Indiqué que:
“…En la mayoría, en casi todos los “juegos” y “deportes” el jugador y el deportista requieren de otra u otras personas a las que se enfrenta
en competencias, con las que compite.
Tal necesidad tipifica el carácter agonal, tanto de los “juegos” como de los “deportes”. El adjetivo “agonal” deriva del término griego “agon”
que significa competencia. Y tanto en los “juegos” como en los “deportes”, la competencia representa la expresión máxima de su
ejercicio…”
Tal realidad nos coloca en la necesidad de tocar otros aspectos, importantes por demás, en las competencias, a saber:
A) Por una parte, la significación y consecuencias de “ganar” o “perder”.
B) Por otra parte, la relación entre dichos resultados y la alegría o la tristeza.
Ganar, por lo general, genera alegría.
Perder, por lo general genera tristeza.
El ganador, por lo general, es felicitado, aplaudido y admirado. Es acreedor al prestigio y reconocimiento del grupo al que pertenece. Tanto
así que, cuando el ganador habla, en principio, todos escuchan y le prestan atención.
El perdedor, por lo general, no es felicitado, ni aplaudido, ni admirado. No es acreedor al prestigio ni al reconocimiento del grupo al que
pertenece. Tanto así que, cuando el perdedor habla, en principio, nadie escucha ni le prestan atención.
Sin embargo, las cosas no son así de simples. No siempre el ganador merece todo el crédito por la victoria, ni el perdedor carece de
méritos.
Al menos, así son las cosas en el Dominó por Parejas. En una partida aislada, o en una serie corta de partidas, cualquiera pareja le puede
ganar a cualquiera otra. Más aún si los competidores no son de buen nivel de juego. Vale decir:
A) A menor nivel de juego de los competidores, mayor es la incidencia del azar en el resultado.
B) A menor cantidad de juegos entre los competidores, mayor es la incidencia del azar en el resultado.
De modo que, el ganador de una partida cualquiera, no necesariamente es acreedor a grandes méritos y/o reconocimientos. En una
partida la incidencia del azar puede ser determinante.
Más aún en una partida cualquiera, podemos decir que el azar puede representar el noventa por ciento (90%) o el cien por ciento (100%)
del resultado, mientras que en noventa (90) o cien (100) partidas, el azar representa el diez por ciento (10%) o el cero por ciento (0%) del
mismo.
Y si los jugadores son de bajo nivel, ni hablar…
Al caso recordamos las palabras del gran romántico del ajedrez, el Gran Maestro David Bronstein, a saber: “Más disfruto perder una
partida con un buen jugador, con un jugador de alto nivel, que ganar muchas partidas con un jugador débil, con un chambón…”
Por cierto que el “match” entre David Bronstein y el campeón mundial Michail Botvinik, en el que estaba en juego el campeonato mundial
del segundo, arrojó un resultado de 12 puntos para cada uno. Esto es, terminó empatado, favoreciendo dicho resultado a Botvinik, quien
retuvo así la corona.
Pero, en todo caso, ganar o perder, no es todo. En cualquier “juego” o cualquier “deporte”. Se compite por algo. Ese algo corresponde al
ganador. En el entendido que dicho algo puede ser una cantidad de dinero, un trofeo, una copa, un diploma, o todo ello. Más el
reconocimiento por parte del grupo del ganador como tal.
Dicho reconocimiento, en muchas oportunidades excede la competencia misma. El ganador adquiere ante el grupo, una jerarquía superior,
que va más allá de la competencia propiamente dicha.
Y así, podemos concluir la presente, citando al gran historiador holandés Johan Huizinga, quien en su obra “Homo Ludens” señala: “El
juego es más viejo que la cultura…la cultura se funda en el juego noble…La cultura exige siempre, en cierto sentido, “ser jugada” en un
convenio recíproco sobre las reglas. La verdadera cultura exige siempre y en todos los aspectos el “Fair Play…”
Ni más, ni menos.
D O M I N O Y A L G O M A S ( 337 )
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta:
¿Qué cosa es el Dominó por Parejas, es un juego o es un deporte?
Es ambas cosas. El Dominó por Parejas es un juego y es también un deporte.
El Dominó por Parejas es y siempre ha sido un “juego”. Y también es, desde el 20 de agosto de 2003, al menos en Venezuela, por decisión
del Instituto Nacional de Deportes, un “deporte”.
Y surge entonces la necesidad de precisar:
¿Qué cosa es el juego?
¿Qué cosa es el deporte?
Veamos:
Por una parte:
El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, en su Vigésima Primera Edición, caracteriza los vocablos “juego” y
“deporte” así:
El vocablo “juego” consiste en la acción de jugar, así como también en un ejercicio recreativo sometido a reglas, en el cual se gana o se
pierde.
El vocablo “deporte” consiste en la actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a
normas.
Como se observa, tanto el concepto de “juego”, como el concepto de “deporte”, se remiten a una actividad, que por lo general, es de
carácter físico, sometida a reglas o normas de obligatorio cumplimiento.
Y si bien es cierto que, en el “juego”, el acento se coloca en el aspecto recreativo, y en el “deporte” se coloca en el aspecto competitivo, no
es menos cierto que el “juego” puede ser competitivo, y el “deporte” puede ser recreativo.
En otras palabras, el concepto de “juego” y el concepto de “deporte”, son de la misma familia, son hermanos. Son astillas del mismo palo.
Por otra parte, si bien es cierto que el “juego” y el “deporte” presentan algunas diferencias como que:
A) El “juego” se hace, por lo general, en tiempo de ocio.
B) El “deporte” no necesariamente.
C) El “juego” persigue prioritariamente la recreación.
D) El “deporte” persigue prioritariamente la competencia.
Ambos, tanto el “juego” como el “deporte” presentan caracteres sustantivos comunes, a saber:
A) Son actividades libres. Nadie está obligado a jugar ni a hacer deporte.
B) Dichas actividades están sometidos a normas de obligatorio cumplimiento.
C) Son actividades de resultado incierto. Se puede ganar y se puede perder.
D) Tanto los “juegos” como los “deportes” presentan un carácter agonal.
E) Tanto los “juegos” como los “deportes” generan un efecto de tensión.
Por otra parte:
En la mayoría, en casi todos los “juegos” y “deportes” el jugador y el deportista requieren de otra u otras personas a las que se enfrentan
en competencias.
Tal necesidad tipifica el carácter agonal de los “juegos” y “deportes”. El adjetivo “agonal” deriva del término griego “agon”, que significa
competencia. Y tanto en los unos como en los otros, la competencia representa la expresión máxima de su ejercicio.
Por otra parte:
Los “juegos” y los “deportes” tienen distintas fechas de nacimiento.
Los “juegos” en su sentido más amplio, son de muy vieja data. No obstante, la organización y celebración de los mismos, se ubica en
Grecia, en el siglo I a. c.
Entre dichos “juegos”, se pueden mencionar: los Píticos, los Nemeos, los Ístmicos y sobre todo los Olímpicos. Todos los cuales aparte de
su condición agonal, tenían un carácter religioso. Se realizaban para honrar los dioses.
Los “deportes” aparecen en fecha mucho más reciente. La organización, reglamentación y celebración de los mismos tiene lugar en
Inglaterra, a finales del siglo XIX d. c. Allí aparecen las primeras Federaciones Deportivas y los primeros Reglamentos Deportivos.
En Francia, crecen y maduran las ideas atinentes a la constitución y reglamentación de entidades deportivas. En Paris, nace en 1894 el
Comité Olímpico Internacional.
Y en Atenas, Grecia, en 1896 se celebran los Primeros Juegos Olímpicos de la Modernidad. Siendo de destacar que el gran impulsor, la
figura central del olimpismo de esa época es el Barón Pierre de Coubertin.
De modo que, entre “juego” y “deporte” no existe dicotomía. Al contrario, como se dijo antes son vocablos de la misma familia, son
hermanos. Astillas del mismo palo.
Y ya para terminar, se impone reiterar, como dijimos al principio, que el Dominó por Parejas es, como ha sido siempre, un juego. Y es
también, al menos en Venezuela, desde el 20 de agosto de 2003, por decisión emanada del Instituto Nacional de Deportes, un deporte.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 336 )
Ignacio Zaibert H.
Los juegos y deportes que se celebran al aire libre y bajo techo, por lo general, son presenciados por cantidades importantes de
espectadores, de público que, observa el desarrollo de las competencias y manifiesta sus simpatías y/o antipatías con tal o cual equipo,
con tal o cual jugada, con tal o cual jugador/deportista.
Los juegos y deportes de mesa, por lo general, no requieren de público. Y si lo hubiere, es en cantidades muchos menores al de los juegos
y deportes antes señalados.
Los “mirones” son, en cierta forma, el público del dominó, y en principio, son de dos categorías:
A) Los interesados en el resultado del juego.
B) Los no interesados en el resultado del juego.
Los primeros, también conocidos como “espejos”, son “mirones” que están encompichados con tal o cual jugador, de tal o cual pareja.
En función de lo antes dicho, se sientan, por lo general, enfrente del “compinche”, del jugador con el que están “cuadrados”, “entendidos”,
“de acuerdo”, y por medio de un código clandestino de información, basado en gestos y/o movimientos, con distintas partes del cuerpo,
incluso comentarios de “viva voz”, en los que tal o cual palabra, o tal o cual letra, tienen una connotación referente a tal o cual “palo” de las
fichas, informan sobre las características de las fichas del jugador a cuyo lado están sentados, ya sea compañero o contrario del socio
“compinche”.
Este tipo de “mirones” está presente, más que nada, en las partidas en las que se cruzan apuestas. Participan en el reparto de las
ganancias, como contra-prestación a su “trabajo” informativo.
Los segundos, los “mirones” no interesados en el resultado del juego, son aquellos que presencian las partidas, por razones distintas al
interés dinerario propiamente dicho. Y entre ellos se pueden diferenciar:
A) Los “Gorrones”: que toman y comen por cuenta de la partida. Son expertos en el arte de la adulación y de la falsa cortesía. Se desviven
en atenciones hacia los jugadores, a cambio de poder consumir por cuenta de ellos. Poco o nada les importa quién gana o quien pierde.
Tampoco les importa si algún jugador realizó una jugada brillante o desastrosa. Lo que les importa es saciar, en alguna forma y medida, su
insaciabilidad.
Por lo general, están sentados en un solo sitio. Cuando mucho, se levantan, tan solo, para ofrecerle algún “pasa-palo” a algún jugador,
prenderle un cigarrillo, o simplemente ir al baño.
B) Los “Corregidores”: que son aquellos que siempre van a encontrar algo que objetar, algo que corregir a alguna jugada realizada en el
desarrollo de la “mano”.
Señalan que si tal o cual jugador, hubiere jugado en lugar de la ficha que colocó, tal o cual otra, el resultado de la “mano” hubiere sido
distinto…
Evidentemente...Tal argumento se “cae de maduro”. La colocación de una ficha distinta implica la colocación luego de otras fichas
distintas.
Pero, el asunto va más allá. Los “Corregidores” descalifican solamente las jugadas que no conducen a la victoria. En el entendido que la
descalificación que hacen carece de argumentos, de base, de razones.
Y así como los “Gorrones” no se cansan de comer y beber, los “Corregidores”, no se cansan de presumir y hacer alarde, la mayoría de las
veces “de aquello que carecen”…, de un conocimiento que no tienen…
Por lo general, se pasean alrededor de la mesa, observan las fichas no jugadas de todos los jugadores y luego, hacen sus “observaciones”
,“recomendaciones” y “correcciones”.
C) Los “Estudiosos”: que son aquellos realmente interesados en el juego. Interesados en mejorar su propio nivel de juego. No vienen a
lucrarse, ni a comer, ni a beber, ni a presumir de lo que no saben. Vienen a aprender.
En tal sentido, solicitan permiso para tomar asiento al lado del jugador que consideran les puede servir de guía. De Maestro.
Y en la medida de la confianza y relación que exista con dicho jugador le hacen preguntas a todo lo largo del partido o de los partidos. Que
por que jugó tal ficha y no otra. Que por que colocó tal ficha “con pensada previa” y tal otra “sin pensada previa”. Que por que “trancó”. Que
por que no “trancó”. Que por que esto y por que aquello.
Son dominocistas responsables, conscientes de lo que saben y lo que es más importante, de lo que no saben. Y en tal sentido, buscan
comprender y aprender aquello que les falta.
No vienen a buscar dinero, ni comida, ni bebida, ni a presumir de lo que carecen. Vienen al encuentro y al aprendizaje de la naturaleza y
demás características del Dominó por Parejas.
Estas breves notas sobre los “mirones”, tienen su origen en las columnas periodísticas que escribí hace unos cuantos años, publicadas en
el Diario El Mundo, el tres (3) y el diez (10) de febrero de 1989,
D O M I N O Y A L G O M A S ( 335 )
Ignacio Zaibert H.
Hay algunas cosas del Dominó por Parejas que no cambian, vale decir: su naturaleza.
Hay otras que si cambian, vale decir: el concepto, entendimiento y tratamiento de algunas situaciones.
Una de ésas situaciones es la que da lugar al castigo de la “ficha de salida” por parte del compañero del salidor.
Años atrás, en el pasado, tal conducta estaba prohibida.
Hoy día, es válida, recomendable y exigible en algunos casos.
La realidad de dicho cambio se debe, en alguna medida, a mi aporte: Mi Doctrina, mis escritos, mis charlas, mis programas de radio, etc.
En todos y todas las actividades referidas, he reiterado e insistido en que el Dominó por Parejas es un juego de equipo, de pareja, de dos
contra dos.
En consecuencia, los miembros de la pareja deben participar, de forma equilibrada y armónica, en la consecución del objetivo común u
objetivos comunes del juego.
A cuyo efecto, entre otras cosas, se deben comunicar, entender y ayudar recíprocamente.
En función de lo antes dicho, he estado re-leyendo algunas obras de dominó, de autores venezolanos y extranjeros, que se pronuncian
sobre la materia (otras guardan silencio).
El re-leer permite, por una parte, el re-encuentro con ideas, pasajes y posiciones conocidas, y por la otra, el descubrir, a veces, nuevos
ángulos, nuevas interpretaciones y aproximaciones en textos ya transitados.
Al efecto, vale recordar a Vladimir Nabokov, insigne escritor norteamericano, nacido en San Petersburgo, Rusia y fallecido en Suiza, el
siglo pasado, autor de aproximadamente treinta obras (la más conocida de todas, “Lolita”, publicada en 1955), quien decía que “el
verdadero lector es aquel que relee lo leído”.
Pues bien, sobre el tema específico de la “castigada de la “ficha de salida” por parte del compañero del salidor”, podemos citar a:
A) Blas Millan, venezolano, quien en su obra “Tratado del Juego de Dominó”, de 1962 señala: “…La remisión de C es, en general, la de
sacrificarse por A, por conservar la ventaja de la salida. Cualquier otra ventaja debe en la mayoría de los casos, subordinarse a la
mencionada…”
B) José Manuel Vilabella Gomez, español, quien en su obra “ABC del Dominó” (Segunda Edición), de 1984 señala: “…El compañero del
salidor debe respetar las fichas del mano, procurando realizar las jugadas sobre las del contrario…”
C) Juan Garrido Sevilla, español, quien en su obra “El Dominó por Parejas”, de 1989 señala: “…La misión principal del tercer jugador es,
ayudar al mano para que no pierda su ventaja…”
D) William Almodovar, puertorriqueño, quien en su obra “Domino Internacional Organizado (Segunda Edición), de 2000 señala:”…Se creía
que el que salía debía ganar porque tenía una ficha menos y esto es lo más ilógico que se puede escuchar…Tanta probabilidad de ganar
en la mesa tiene el mano que juega primero, como el porra que juega último.”
E) Héctor Simosa, venezolano, mejor conocido como “El Tigre de Carayaca”, quien en su obra “Ciencia y Arte en el Dominó” (Segunda
Edición), de 1980 señala: “…Hay que jugar siempre para la mano, dice el falso proverbio…en el dominó no existe mano…” Y agrega: “…El
salidor no está en la obligación de levantar un buen juego, por el contrario, puede tenerlo muy malo y le toca salir. Ahora bien, su
compañero, que en esa mano si ha levantado buen juego, no debe dejar de desarrollarlo en ningún momento por el hecho que su pareja es
el salidor…”
Y en el Prólogo de esa segunda edición de su obra, Simosa señala: “…Sería bueno precisar aquí, que la técnica aplicada al Dominó que
se juega en la actualidad, supera abiertamente a la técnica aplicada hasta el año 60…”
Acertadas. Más que acertadas las palabras de Simosa. ¡Bravo!
En el Dominó no hay “mano”. La dinámica del juego, su aspecto orgánico va definiendo quien está en mejor posición para optar a la
victoria. En el entendido que, en algunos casos, se impone que el compañero del salidor castigue la “ficha de salida”. Es decir: Es más que
permitido, necesario y obligatorio…•
Por todo ello, castigar la “ficha de salida” del compañero-salidor, es, en algunos casos, más que permitido, necesario y obligatorio…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 334 )
Ignacio Zaibert H.
A continuación vamos a presentar dos situaciones muy parecidas, que exigen conductas diferentes.
En ambas el tercer jugador levanta cuatro fichas de un mismo “palo”, del “palo” blanco, entre ellas el doble y una ficha que casa con el
“palo” de salida.
La diferencia consiste en que en un caso dicha ficha, la que casa con el “palo” de salida, es inferior a dicho “palo” y está acompañada, y en
el otro caso, dicha ficha es superior a dicho “palo” y está en “pelo”.
Esa diferencia es determinante en la conducta a seguir. Veamos:
A) El salidor habría salido con el 4/4 “con pensada previa”. El segundo jugador habría castigado el cuatro con el 4/0 y el tercer jugador
hubiere levantado las siguientes fichas: 0/0, 0/1, 0/2, 0/3, 4/2, 2/1 y 2/5.
En este caso la ficha correcta a jugar por el tercer jugador en su primer movimiento es 4/2 “sin pensada previa”.
¿Por qué? Porque, entre otras cosas, el salidor colocó la “ficha de salida” “con pensada previa” y el tercer jugador tiene varias (cuatro)
fichas del “palo” dos.
¿Por qué más? Porque se apoya:
En los siguientes Principios:
1.- “Indicar lo que se tiene”.
2.- “Castigar por debajo la salida del compañero.
3.- “Iniciar palos por debajo de la salida del compañero”.
En los siguientes Conceptos:
1.- “Indicativo de lo que se tiene”.
2.- “Que castiga, por debajo, la salida del compañero”.
3.- “Que inicia palos por debajo de la salida del compañero”.
En los siguientes Criterios:
1.- “Conducta indicativa de lo que se tiene”.
2.- “Aprovechamiento de la fuerza”.
B) El salidor habría salido con el mismo 4/4, pero “sin pensada previa”. El segundo jugador habría castigado el cuatro con el mismo 4/0 y el
tercer jugador hubiere levantado, por una parte, las mismas cuatro fichas del “palo” blanco, 0/0, 0/1, 0/2 y 0/3, los mismos 2/1 y 2/5, pero
en lugar de 4/2, hubiere levantado 4/6.
En este caso la ficha correcta a jugar por el tercer jugador en su primer movimiento es 0/0 “con pensada previa”.
¿Por qué? Porque, entre otras cosas, el salidor colocó la “ficha de salida” “sin pensada previa” y el tercer jugador, además del 4/6 no tiene
ningún otro elemento del “palo” seis.
¿Por qué más? Porque se apoya:
En los siguiente Principios:
1.- “Indicar lo que se tiene”.
2.- “Castigar por debajo la salida del compañero”.
3.- “Iniciar palos por debajo de la salida del compañero”.
En los siguiente Conceptos:
1.- “Indicativo de lo que se tiene”.
2.- “Que castiga, por debajo la salida del compañero”.
3.- “Que inicia palos por debajo de la salida del compañero”.
En los siguientes Criterios:
1.- “Conducta Indicativa de lo que se tiene”.
2.- “Aprovechamiento de la fuerza”.
Antes de terminar es bueno señalar que, una “mano” de cuatro fichas del mismo “palo”, el cual hubiere sido iniciado por el jugador anterior
al de turno, y que además no presenta “fallas” ni otros dobles, salvo el del “violín”, casi siempre se gana, ya sea bien o mal jugada.
Sin embargo, en algunos casos se puede perder. Cuando las fichas no son bien jugadas. Cuando el jugador cree (equivocadamente) que,
por la razón que sea, puede hacer lo que le da la gana. Cuando no sabe diferenciar las distintas situaciones que se presentan, que aunque
parecidas, como las aquí comentadas, son diferentes y en consecuencia merecen un tratamiento diferente.
D O M I N O Y A L G O M A S ( 333 )
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta: ¿Qué debe hacer el tercer jugador en su primer movimiento, en caso de que hubiere levantado una mayoría natural en
determinado “palo”, esto es, cuatro, cinco o seis fichas de un mismo “palo”, y dicho “palo” hubiere sido iniciado por el segundo jugador?
Se me pregunta también: ¿Puede el tercer jugador, de cara a la situación antes comentada, castigar, en todos los casos, la “ficha de
salida” del compañero?
La respuesta a la segunda pregunta es un rotundo NO.
La respuesta a la primera pregunta requiere un poco más de espacio y explicación.
Veamos:
Nadie en el dominó puede ni debe hacer lo que le venga en gana. Hay que respetar al compañero. Hay que tomar en cuenta al compañero.
Hay que respetar a los contrarios. Hay que respetar el Juego mismo.
El dominó no es un juego individual, ni arbitrario, ni caprichoso. Al contrario, es un juego de equipo, de pareja, de dos contra dos. Un juego
regulado por normas expresas que fijan la conducta a seguir en cada caso.
Y si bien es cierto que no hay una Ley de Dominó que obligue a tal o cual conducta y sancione a quien la incumpla. No es menos cierto
que quienes practican el juego, ni son Legisladores ni en su inmensa mayoría Expertos de Dominó.
De modo que, confundir un capricho, una arbitrariedad, una irracionalidad de tal o cual jugador, con una disposición de obligatorio
cumplimiento, no es otra cosa que un desafuero, un despotismo, un disparate, una barbaridad, una insensatez…
Lo que si hay, es una Doctrina, la que construí hace ya unos cuantos años, basada en la Lógica y en la Naturaleza de las cosas del
dominó, que explica lo estructural y lo coyuntural de las distintas situaciones que se presentan, en sus diferentes instancias e incidencias, e
indica la conducta a seguir en todos los casos.
En dicha Doctrina se expresa, tal vez por vez primera, que la “ficha de salida” no es inviolable. Que se puede y debe castigar en algunos
casos.
Dichos casos están taxativamente previstos, explicados y razonados a lo largo de mi señalada Doctrina.
El hecho de que el compañero del salidor hubiere levantado una mayoría natural de fichas de un “palo”, no lo faculta, al menos no en todos
los casos, a castigar la “ficha de salida del compañero.
En la toma de tal decisión, hay que tener presente:
1.- Las características del resto de las fichas levantadas.
No es lo mismo una “mano” con cuatro fichas de un mismo “palo” y que las tres restantes sean dobles, a una “mano” en que las tres
restantes sean mixtas. La primera es una “mano” mala, de cuatro dobles y la segunda es una “mano” buena de un solo doble. La primera
tiene abundantes posibilidades de victoria, la segunda pocas, muy pocas.
2.- La forma en que fue colocada la “ficha de salida”, “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
No es lo mismo si la “ficha de salida” fuere colocada “con pensada previa a que fuere colocada “sin pensada previa”. En el primer caso,
dicha colocación evidencia falta de fuerza en la “ficha de salida”, amén de otros problemas; en el segundo caso evidencia fuerza en el
“palo” de la “ficha de salida” y ausencia de problemas.
3.- La probabilidad de que otro jugador, en la misma “mano”, hubiere levantado una mayoría natural en cualquier otro “palo”.
La probabilidad de que otro jugador en la misma “mano”, hubiere levantado también una mayoría natural en determinado “palo” es bastante
grande. De ser así, la victoria en la “mano” corresponderá, en buena medida, además de todo lo antes dicho, del apoyo y colaboración que
cada quien reciba del compañero.
El dominó no es un juego individual, ni uno está solo durante su desarrollo y desenlace.
El dominó es un juego de equipo, de pareja, de dos contra dos, en el que cada quien está comprometido con el compañero de turno.
Dicho compromiso se apoya, fundamentalmente, en el respeto y la colaboración recíproca.
En el dominó no se puede ni debe hacer todo lo que a uno le dé la gana…Hay que respetar al compañero, tomarlo en cuenta, apoyarlo y
actuar siempre de conformidad a la Doctrina y al “Fair Play”
Además de los elementos y/o condiciones antes referidos, también hay que tener presente:
1.- El número de fichas de la mayoría natural levantadas, cuatro, cinco o seis.
No es lo mismo levantar cuatro fichas de un “palo”, que levantar cinco o seis, en el entendido que el jugador anterior al de turno iniciare
dicho “palo”. En principio, una “mano” de cinco elementos del mismo “palo” es superior a una “mano” de cuatro elementos, y una “mano” de
seis elementos es superior a la de cinco y naturalmente que a la de cuatro.
2.- La serie a qué pertenecen las fichas de la mayoría natural levantadas.
No es lo mismo levantar una mayoría natural de fichas del “palo” blanco, que una del “palo” seis. Las fichas de las series altas merecen ser
privilegiadas en cualquier situación. Recuérdese que el dominó es un juego de puntos. En consecuencia, hay que manejar de la mejor
manera los puntos. Hay que optimizar los resultados. Hay que tratar de capturar el máximo y perder el mínimo.
3.- La presencia o no del doble correspondiente en la mayoría natural levantada.
El manejo de los dobles es de vital importancia en cualquier instancia o incidencia del dominó. En el caso de una fuerza considerable,
como lo es la presencia de una mayoría natural, la colocación del doble permite reforzar una intención y mantener una presión sobre los
contrarios. Se ajusta a lo dispuesto en el Principio y Concepto Doctrinario, referente a la creación de dificultades a los contrarios.
Vemos pues que, la decisión de castigar la “ficha de salida” del compañero cuando se hubiere levantado una mayoría natural de fichas de
algún “palo”, está sometida a varias y distintas consideraciones, tal y como hemos hecho a lo largo de la presente columna…
En ese mismo sentido, y a título de “abre-boca” vamos a presentar a continuación dos situaciones muy parecidas, que exigen conductas
diferentes.
En ambas el tercer jugador levanta cuatro fichas del “palo” blanco, entre ellas el doble blanco y una ficha que casa con el “palo” de salida.
La diferencia consiste en que en un caso dicha ficha, la que casa con el “palo” de salida, es inferior a dicho “palo” y está acompañada, y en
el otro caso, dicha ficha es superior a dicho “palo” y está en “pelo”.
Esa diferencia es determinante en la conducta a seguir. Veamos:
A) En un caso el salidor habría salido con el 4/4 “con pensada previa”. El segundo jugador habría castigado el cuatro con el 4/0 y el tercer
jugador hubiere levantado las siguientes fichas: 0/0, 0/1, 0/2, 0/3, 4/2, 2/1 y 2/5.
En este caso la ficha correcta a jugar por el tercer jugador en su primer movimiento es 4/2 “sin pensada previa”.
¿Por qué? Porque, entre otras cosas, el salidor colocó la “ficha de salida” “con pensada previa” y el tercer jugador tiene varias fichas del
“palo” dos.
¿Por qué más? Porque se apoya:
En los siguientes Principios:
1.- “Indicar lo que se tiene”.
2.- “Castigar por debajo la salida del compañero.
3.- “Iniciar palos por debajo de la salida del compañero”.
En los siguientes Conceptos:
1.- “Indicativo de lo que se tiene”.
2.- “Que castiga, por debajo, la salida del compañero”.
3.- “Que inicia palos por debajo de la salida del compañero”.
En los siguientes Criterios:
1.- “Conducta indicativa de lo que se tiene”.
2.- “Aprovechamiento de la fuerza”.
B) En el otro caso el salidor habría salido con el mismo 4/4, pero “sin pensada previa”. El segundo jugador habría castigado el cuatro con el
mismo 4/0 y el tercer jugador hubiere levantado, por una parte, las mismas cuatro fichas del “palo” blanco, 0/0, 0/1, 0/2 y 0/3, los mismos
2/1 y 2/5, pero en lugar de 4/2, hubiere levantado 4/6.
En este caso la ficha correcta a jugar por el tercer jugador en su primer movimiento es 0/0 “con pensada previa”.
¿Por qué? Porque, entre otras cosas, el salidor colocó la “ficha de salida” “sin pensada previa” y el tercer jugador, además del 4/6 no tiene
ningún otro elemento del “palo” seis.
¿Por qué más? Porque se apoya:
En los siguiente Principios:
1.- “Indicar lo que se tiene”.
2.- “Castigar por debajo la salida del compañero”.
3.- “Iniciar palos por debajo de la salida del compañero”.
En los siguiente Conceptos:
1.- “Indicativo de lo que se tiene”.
2.- “Que castiga, por debajo la salida del compañero”.
3.- “Que inicia palos por debajo de la salida del compañero”.
En los siguientes Criterios:
1.- “Conducta Indicativa de lo que se tiene”.
2.- “Aprovechamiento de la fuerza”.
Antes de terminar es bueno señalar que, una “mano” de cuatro fichas del mismo “palo”, el cual hubiere sido iniciado por el jugador anterior
al de turno, y que además n o presenta “fallas” ni otros dobles, salvo el del “violín”, casi siempre se gana, ya sea bien o mal jugada.
La buena calidad de las fichas levantadas, la fuerza determinante de una mayoría natural, la ausencia de “fallas” y dobles, así lo sugiere e
indica.
Sin embargo, en algunos casos se puede perder, y en efecto se pierde. Ello sucede, principalmente, porque el jugador que hubiere
levantado dicha mayoría cree equivocadamente que:
A) Puede hacer lo que le venga en gana.
B) Puede castigar, en todos los casos, la ficha de salida del compañero.
Tal y como hemos visto a lo largo del presente programa: Ni lo uno, ni lo otro es cierto.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 330 )
Ignacio Zaibert H.
En el dominó, al inicio de cualquier “mano”, de toda “mano”, cada uno de los jugadores levanta siete fichas.
Dichas fichas solo son conocidas por el jugador que las hubiere levantado. Su compañero, así como los contrarios no las conocen.
Sin embargo, por la naturaleza del juego, se impone, es imperativo que dichas fichas sean conocidas, lo antes posible, por los demás
jugadores.
Sobre todo por el compañero.
En efecto, las fichas desconocidas se van conociendo a medida que se vayan colocando sobre la mesa de juego. Unas, por la colocación
propiamente dicha. Otras, por deducción. Esto es:
A) Si la ficha es colocada “con pensada previa”, se deduce que quien la colocó tiene más fichas del “palo” que castigó y por vía de
consecuencia no tiene fuerza ni interés en el “palo” que anuncia.
B) Si la ficha es colocada “sin pensada previa”, se deduce que quien la colocó no tiene más fichas del “palo” que castigó y por vía de
consecuencia tiene fuerza e interés en el “palo” que anuncia.
Así se van conociendo todas las fichas. Según como hubieren sido colocadas, “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
El descubrimiento de la ubicación de las fichas no jugadas, así como el de las ya colocadas es imperativo para los dominocistas.
Dicho conocimiento se logra mediante la transmisión de información atinente a la posesión o no de más fichas del “palo” que se castiga. Lo
cual se remite a la realidad de la “mano” del jugador de turno, y tiene concordancia plena con la fase de información de toda jugada.
Si no hay información, oportuna y veraz, no hay conocimiento. Y si no hay conocimiento, el dominó se des-naturaliza. Se vuelve un juego
caprichoso, incomprensible e inexplicable.
Vale decir:
Si Sócrates castiga un dos “con pensada previa”, es porque tiene, por lo menos una ficha más del “palo” dos.
Si por el contrario, castiga el dos “sin pensada previa”, es porque no tiene ninguna otra ficha de dicho “palo”.
Así de sencillo.
Al efecto, podemos construir los siguientes silogismos:
PRIMERO:
A) Quien tiene varias fichas de un “palo”, demora en decidir cuál va a colocar.
B) Sócrates tiene varias fichas del “palo” dos.
C) Luego, Sócrates demora en castigar el “palo” dos.
SEGUNDO
A) Quien tiene una sola y única ficha de un “palo”, no demora en colocarla.
B) Sócrates tiene una sola y única ficha del “palo” dos.
C) Luego, Sócrates no demora en castigar el “palo” dos.
En el dominó, al inicio del partido cada jugador conoce únicamente las siete fichas que hubiere levantado, la cuarta parte del total de
fichas.
Tal realidad lo obliga a conocer, lo antes posible, la ubicación del resto de las fichas.
Si no lo logra. Si no sabe cómo lograr ese conocimiento, el dominó se desnaturaliza. Se convierte en un juego de suerte, de capricho, de
arbitrariedad, incomprensible, inexplicable y de “malas mañas”…
En tal supuesto, no puede, aunque quiera, ayudar al compañero. Por una razón muy sencilla: No sabe cuáles son las fichas no jugadas del
compañero.
El dominó es un juego de pareja, en el que los miembros de la misma se deben informar recíprocamente, con cada jugada sobre sus
fuerzas y debilidades, tanto por las fichas QUE colocan, como por COMO las colocan, “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
La información se procesa en conocimiento. Y éste archivado en el Banco de Datos que debe llevar cada jugador en su mente, permite,
entre otras cosas, actuar con responsabilidad y racionalidad, con coherencia y solvencia, con lógica y transparencia, de cara siempre al
“Fair Play” o “Juego Limpio”.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 329 )
Ignacio Zaibert H.
La “Tabla de Prioridades y Condiciones para escoger la Ficha de Salida”, a que se contrae el Particular Primero del Capítulo Sexto de mi
libro “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas”, así como también de las demás normas doctrinarias pertinentes, constituyen las
guías, los indicadores para escoger en cada ocasión la “ficha de salida”.
Tanto la “Tabla” como las demás normas doctrinarias pertinentes, están relacionadas con:
A) El Principio atinente a “Crear facilidades al compañero”.
B) El Concepto implícito en las jugadas “Que crean facilidades al compañero”.
C) El Criterio atinente a la “Colaboración que debe existir entre los integrantes de la pareja”.
En ocasiones la escogencia de la “ficha de salida” no presenta dudas ni complicaciones. Ejemplo: 4/4, 4/1, 4/5, 4/6, 2/3, 2/0 y 0/3. Una
“mano” de un solo doble, el 4/4 acompañado de tres fichas de dicho “palo”. La selección de la “ficha de salida” no presenta dudas de
ningún tipo, es 4/4.
Pero, en ocasiones el salidor levanta una “mano” complicada, atípica, que si presenta dudas y merece un tratamiento especial la selección
y colocación de la “ficha de salida”.
Tal es el caso a que se contrae el Particular Noveno del Capítulo Segundo de mi libro “Conceptos y Criterios del Dominó por Parejas”.
En dicho caso, el salidor levanta las siguientes fichas: 5/5, 3/3, 3/5, 6/6, 4/4, 2/2 y 2/1. Una “mano” de cinco dobles y una “falla” . Y decide
usar como “ficha de salida” el 5/3, por las razones que más adelante se expresan.
A) Si se usare como “ficha de salida” el 6/6, el doble mayor (no acompañado), no se resuelve nada en lo atinente a la calidad de la “mano”.
Por el contrario, se empeora, ya que se crea una “falla” adicional, la de seis, con todos los peligros e inconvenientes que ello significa.
B) Si se usare como “ficha de salida” el 5/5, el doble mayor (acompañado), tampoco resuelve nada de la condición cualitativa de la “mano”.
La “mano” sigue siendo mala, presentando cuatro dobles y una “falla” y uno de dichos dobles, el 6/6 en “pelo”, por encima del de salida.
C) Si se usare como “ficha de salida” el 4/4, no tiene sentido. No solo porque está en “pelo”, y las consecuencias negativas implícitas, sino
porque adicionalmente se estaría creando una “falla”, y en la “mano” quedarían dos dobles por encima del de salida, el 6/6 en “pelo” y el
5/5 acompañado.
D) Si se usare como ficha de salida el 3/3, tampoco tiene sentido, por las mismas razones antes referidas y porque en la “mano” del salidor
quedarían tres dobles por encima del de salida, el 5/5 acompañado y dos en “pelo”, como lo son el 6/6 y el 4/4.
E) Si se usar como “ficha de salida” el 2/2, tampoco tiene sentido, por las mismas razones comentadas en el aparte anterior, debiéndose
agregar que quedarían no tres, sino cuatro dobles por encima del de salida, el 3/3, el 4/4, el 5/5 y el 6/6.
F) Si se usare como “ficha de salida” el 1/2 implica salir con un “palo” en “pelo”, ya que el único uno de la “mano” del salidor es el 1/2. Ello,
aparte de los riesgos que implica se agrava con la cantidad alta de puntos, 51, que presenta la “mano” del salidor.
G) Si se usare como “ficha de salida” el 5/3 “con pensada previa” como “ficha de salida”, se lograrían varios objetivos, bien importantes, a
saber:
1) Informar al compañero sobre las dificultades para seleccionar la “ficha de salida” y la falta de fuerza en los “palos” de la misma.
2) No crear una “falla” adicional, ya que los dos “palos” de la “ficha de salida” quedan acompañados de un elemento, el cinco con el 5/5 y el
tres con el 3/3.
3) Se crea el máximo de oportunidades al compañero, de lograr una mayoría adquirida en cualquiera de los “palos” de la “ficha de salida” o
en ambos.
Por todo lo cual, resulta absolutamente pertinente que el 5/3 es la “ficha de salida” indicada y recomendable en el caso que nos ocupa. Los
argumentos presentados, los pros y contras, evidencian sin lugar a dudas, que es la “ficha de salida” correcta.
Téngase presente que las fichas no siempre son de nuestro agrado o se ubican dónde queremos, donde nos gustaría. Las fichas son lo
que son y están donde están. Y de lo que se trata es, de actuar de conformidad y en concordancia con esas realidades.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 325 )
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta:
¿En qué consiste la pegada en “falla”?
¿Es o no es recomendable su uso?
¿En qué ocasiones es recomendable su uso?
Veamos:
A) La pegada en “falla”, también conocida como la pegada con la “falla”, consiste en la colocación de una ficha que, por un extremo
presenta el mismo “palo” que la ficha a la que se adosa, y por el otro presenta un “palo” del cual el jugador en turno no tiene ninguna otra
ficha en su “mano”.
Esto es, si el salidor hubiere salido con el 3/3 y el segundo jugador hubiere levantado las siguientes fichas: 3/6, 1/4, 1/5, 3/0, 4/4, 4/5 y 6/5,
y decidiere colocar el 3/0, estaría iniciando un “palo”, el “palo” blanco, del cual no tiene ninguna otra ficha, es decir, estaría pegándole a la
ficha de salida (3/3) en “falla”, o con la “falla”.
Evidentemente que tal jugada, es inconveniente e incorrecta por las razones siguientes:
1.- Crea una debilidad en la “mano” del jugador de turno, la ausencia de fichas del “palo” que se inicia, en el caso aludido el blanco, una
debilidad que se traduce en la imposibilidad de jugar, más adelante, sobre dicho “palo”.
2.- Ayuda a los contrarios, ya que la mayoría de las fichas restantes del “palo” iniciado en “falla”, deben estar en poder de los jugadores
contrarios. Por una razón lógica y matemáticamente evidente: los jugadores contrarios tienen más fichas, el doble de fichas, que el
compañero del jugador en turno. Es decir, tienen más oportunidades, más posibilidades de tener las fichas restantes del “palo” iniciado en
“falla”.
3.- Actúa en contra de la naturaleza misma del juego. El juego de Dominó por Parejas es, entre otras cosas, un juego de información y
conocimiento, tanto en lo atinente al descubrimiento de la ubicación de las fichas no jugadas, como a la comprensión y dominio de la
Doctrina del Juego, en la cual destaca el Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”.
4.- Convierte el juego de Dominó por Parejas en un juego de suerte, de arbitrariedad y de capricho, totalmente impredecible, sujeto tan solo
a los antojos del azar y/o el desafuero de los participantes.
B) En atención a lo antes dicho, resulta evidente que la pegada con la “falla”, salvo unos casos muy puntuales que veremos a continuación,
no es recomendable. Por el contrario, es una jugada que nace de una negación: dar lo que no se tiene. Es una jugada de “Alto Riesgo”.
Una jugada cuyas probabilidades de salir bien, en la gran mayoría de los casos están negadas.
En fin, por su naturaleza, características, efectos y probabilidades, la pegada en “falla” es una jugada que, en la gran mayoría de los casos,
lejos de generar beneficios, genera perjuicios.
Más aún. Quien juega la “falla” de forma habitual, es como quien apuesta al ejemplar peor cotizado en una carrera de caballos purasangre.
Si gana es porque estaba en conocimiento de “algo” que el resto de los apostadores desconocía…
C) Dos son los casos que, por vía de excepción justifican la pegada con “falla”, a saber:
1.- Cuando la ejecuta el cuarto jugador en su primera jugada, habida cuenta que su compañero, el segundo jugador hubiere “pasado”
sobre la “ficha de salida”.
Ejemplo: Si el salidor hubiere salido con 1/1, el segundo jugador hubiere “pasado”, el tercer jugador hubiere castigado el uno con el 1/0 y el
cuarto jugador hubiere levantado las siguientes fichas: 1/4, 1/6, 4/3, 3/5, 3/3, 0/4 y 5/5, se justifica y recomienda jugar el “palo” en “falla”,
esto es el 1/6 “con pensada previa”.
¿Por qué? Por lo siguiente:
Si el segundo jugador tiene “falla” de uno, ya que “pasó” sobre la salida del 1/1, y el cuarto jugador, al colocar el 1/6 no tiene más fichas del
“palo” seis, resulta obvio que el segundo jugador debe tener fichas del “palo” seis.
Al proceder así, no solo cumple con lo establecido en el Principio de “Castigar por Encima la Salida del Contrario”, sino que evita el
inconveniente de tener que repetir (en forma obligada) , más adelante en la “mano”, el uno de salida del contrario.
2.- Cuando la ejecuta el compañero del jugador que, en su jugada inmediata anterior hubiere “cuadrado” “con pensada previa” a
determinado “palo”, en el entendido que dicho jugador (el compañero del jugador que hubiere “cuadrado”) no tuviere el doble de dicho
“palo”.
Ejemplo: Si el salidor hubiere salido con 3/3, el segundo jugador hubiere colocado el 3/4, el tercer jugador hubiere castigado el cuatro con
el 4/6, el cuarto jugador hubiere “cuadrado” “con pensada previa” a seis con el 3/6. El salidor hubiere castigado el seis con el 6/2. Entonces,
de no tener el segundo jugador (el compañero del jugador que hubiere “cuadrado) el 6/6, y si tener dos fichas de ese “palo”, el 6/0 en “falla”
y el 6/1 acompañado, se justifica y recomienda jugar el “palo” en “falla”, esto es el 6/0 “con pensada previa”.
¿Por qué? Por lo siguiente:
Al “cuadrar” el cuarto jugador a seis “con pensada previa”, lo que persigue es conocer la ubicación del 6/6 y en caso de estar en poder del
contrario, tratar de evitar su colocación. Al castigar el salidor seis (con un seis cualquiera), se infiere que no tenía el 6/6, amén de que salió
con 3/3. Y si el segundo jugador tampoco tuviere el 6/6, es obvio que dicho doble debe estar en poder del tercer jugador.
Entonces y a continuación, de tener el segundo jugador (el compañero del que hubiere “cuadrado” con “pensada previa” a seis) dos fichas
del “palo” seis, la manera más efectiva y segura de evitar su colocación por parte del tercer jugador, es castigar el seis con su seis más
corto, incluso si estuviere en “falla”.
Al proceder así evita el inconveniente de tener que colocar más adelante (en forma obligada), la ficha que permitiría la colocación de dicho
doble 6/6 (en poder del contrario), y eventualmente la corrida de dicho “palo”.
A quienes estuvieren interesados en profundizar lo aquí tratado, extiendo cordial invitación a que visiten las páginas de mi libro “Principios
y Sistemas del Dominó por Parejas”, en cuyo Capítulo Sexto, Aparte Tercero, se trata el tema de “La Pegada” en general, y el de “La
Pegada en Falla” en particular. Hasta la próxima.

D O M I N O y A L G O M A S ( 324 )
Ignacio Zaibert H.
Desde España me escribe el amigo Francisco Franco Baños y me consulta sobre la “ficha de salida” en la siguiente “mano”:
3/1, 3/2, 3/4, 3/5, 2/4, 6/6 y 0/0.
Una “mano” que, desde el punto de vista cuantitativo suma cuarenta y dos (42) puntos. Es decir, suma la cantidad promedio de puntos por
jugador al inicio de toda “mano”. En el entendido que una ficha, el 6/6 representa un poco más de la tercera parte del total.
Y desde el punto de vista cualitativo, presenta cuatro elementos (sin el doble) en el “palo” tres, es decir, presenta mayoría en dicho “palo”, y
adicionalmente presenta dos dobles, ambos en “pelo”, el 6/6 y el 0/0.
La presencia del 0/0 no genera mucha preocupación, o ninguna, ya que si no se usare como “ficha de salida” y no se lograre su colocación
en el desarrollo de la “mano”, y la misma se perdiese, dicho doble significaría la captura de cero puntos, por parte de la pareja contraria.
Distinta es la situación del 6/6. Si no se usare como “ficha de salida” y no se lograre su colocación en el desarrollo de la “mano”, y la misma
se perdiese, dicho doble significaría la captura de doce (12) puntos, por parte de la pareja contraria.
De modo que, la “ficha de salida” correcta es el 6/6 “con pensada previa”.
El dominó, tal y como he manifestado en innumerables veces, descansa y se apoya en dos pilares fundamentales:
A) La Lógica
B) Los Puntos
Vale decir:
Si un jugador en su turno de jugar, tarda en colocar la ficha, esto es, la coloca “con pensada previa”, se entiende que tiene en su “mano”,
además de la ficha colocada, otra u otras fichas que casan con el “palo” que castigó.
Si, por el contrario, el jugador en su turno de jugar, no tarda en colocar la ficha, la coloca “sin pensada previa”, se entiende que no tiene en
su “mano” ninguna otra ficha que casa con el “palo” castigado.
Mediante las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa” se va descubriendo la ubicación de las fichas no jugadas. Dicho
descubrimiento permite predecir el resultado de la “mano”. Y en consecuencia permite la optimización del resultado. Esto es, la captura de
la mayor cantidad posible de puntos en las “manos” que se ganan y la entrega de la menor cantidad de puntos en las “manos” que se
pierden.
Por otra parte el dominó, tal y como he manifestado en innumerables ocasiones, cada quien es y debe ser responsable por lo que hace y
deja de hacer.
Si un jugador en su turno de jugar, tiene la posibilidad de cancelar un problema que tiene en su “mano” y no lo hace, las consecuencias de
tal proceder son de su exclusiva responsabilidad.
Pues bien, tal y como se dijo, en la “mano” objeto de consulta y en atención a lo antes señalado, la “ficha de salida” correcta es 6/6 “con
pensada previa”.
Al proceder así, se logra:
1.- Cancelar el problema de la presencia del 6/6. De modo que, de perderse la “mano”, no se entregarían los doce (12) puntos a que se
remite dicho 6/6.
2.- Informar debida, temprana y verazmente sobre la incidencia del “palo” seis en la “mano” del salidor, esto es, la no fuerza de dicho “palo”
en la “mano” del salidor.
3.- Asumir la responsabilidad por lo que se hace y deja de hacer, y no cobijarse en las inadecuadas excusas, basadas en la “mala suerte” o
el “mal levante”, para “tratar” de explicar el resultado adverso de la “mano”.
En el dominó de lo que se trata es de optimizar las jugadas y los resultados, esto es, jugar la ficha correcta en cada ocasión y capturar la
mayor cantidad de puntos en las “manos” que se ganan y entregar la menor en las que se pierden…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 323 )
Ignacio Zaibert H.
A solicitud del amigo Luigi Napolitano, la columna de la semana pasada la dedique a la escogencia y colocación de la “ficha de salida”, en
los casos en que el salidor levanta seis fichas del mismo “palo”.
Hoy, vuelvo sobre el mismo tema, habida cuenta de las múltiples comunicaciones recibidas, en las que se me solicita lo conducente.
Para empezar se debe tener presente que, cuando el salidor levanta seis fichas de un mismo “palo”, por lo general, logra dominar la
“mano”, más allá de que la “ficha de salida” sea correcta o incorrecta.
La abundancia de recursos para el ataque, permite que el resultado, casi siempre, sea favorable, más allá de la selección y colocación de
la “ficha de salida”.
Ganar una “mano” de esas características no exige de ningún talento especial, ni de esfuerzo alguno.
Más aún, ganar ese tipo de “mano” no es difícil. Lo que sí es difícil es perder ese tipo de “mano”.
Pero, el resultado favorable no lo es todo. Como se sabe, ganar una “mano” no significa necesariamente que se ha jugado bien, ni perderla
significa necesariamente que se ha jugado mal…Hay muchos otros factores que se deben tomar en cuenta en el enunciado del juicio de
valor…Entre otros, la cantidad de puntos que se capturan en cada ocasión.
Más importante aún, es tener presente que, en las “manos” de seis elementos del mismo “palo”, no es cierto que la “ficha de salida”
correcta deba ser siempre la séptima, la que es extraña al “violín”.
A VECES SI.
A VECES NO.
En tal sentido, presento a continuación algunas “manos” de seis fichas del mismo “palo”, en las que la “ficha de salida” es, en unos casos la
séptima y en otros una de las fichas del “”violín”; en el entendido que los argumentos que avalan la escogencia y colocación, de la “ficha de
salida”, se dan por conocidos, en virtud de los señalamientos hechos en la citada columna anterior.
1.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 5/0, 5/1, 5/2, 5/3, 5/4, 5/5 y 0/2. Esto es, seis fichas de un “palo” alto, incluyendo el doble y la
séptima es una ficha mixta, de un “palo” bajo.
La “ficha de salida” correcta es el doble del “violín”, el 5/5.
2.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/0, 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, 0/5 y 6/5. Esto es, seis fichas de un “palo” bajo, incluyendo el doble y la
séptima es una ficha mixta, de “palos” altos.
La “ficha de salida” correcta es la séptima, el 6/5 “con pensada previa”
3.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 5/1, 5/2, 5/3, 5/4, 5/5, 5/6 y 0/0. Esto es, seis fichas de un “palo” alto, incluyendo el doble y la
séptima es un doble de un “palo” bajo.
La “ficha de salida” correcta es el doble del “violín”, el 5/5.
4.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/0, 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, 0/5 y 6/6. Esto es, seis fichas de un “palo” bajo, incluyendo el doble y la
séptima es un doble de un “palo” alto.
La “ficha de salida” correcta es la séptima, el 6/6 “con pensada previa”.
5.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, 0/5, 0/6 y 6/5. Esto es seis fichas de un “palo” bajo, sin el doble y la séptima
es una ficha mixta de un “palo” alto.
La “ficha de salida” correcta es la séptima, el 6/5 “con pensada previa”.
6.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 6/0, 6/1, 6/2, 6/3, 6/4, 6/5 y 0/1. Esto es seis fichas de un “palo” alto, sin el doble y la séptima
es una ficha mixta de “palos” bajos.
La “ficha de salida” correcta es la del “violín” que acompaña a la séptima, el 6/1.
7.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, 0/5, 0/6 y 6/6. Esto es seis fichas de un “palo” bajo, sin el doble y la séptima
es un doble de un “palo” alto.
La “ficha de salida” correcta es la séptima, la ajena al “violín”, el 6/6.
8.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 6/0, 6/1, 6/2, 6/3, 6/4, 6/5 y 0/0. Esto es, seis fichas de un “palo” alto, sin el doble y la séptima
es un doble de un “palo” bajo
La “ficha de salida” correcta es la séptima, la ajena al “violín”, el 0/0. .
Como se observa, EN UNOS CASOS la “ficha de salida” correcta es una del “violín” y EN OTROS, es la ajena al “violín”. Pero, EN TODOS
LOS CASOS su selección y colocación dependen de:
A) Las concordancias con lo establecido en la Doctrina
B) Las características de la “mano” levantada por el salidor.
En el entendido que dichas características tienen que ver con:
A) La serie a que pertenecen las fichas del “violín”.
B) La serie a que pertenece la ficha ajena al “violín”.
C) La relación entre ambas series.
Para quienes deseen profundizar en este tema, los invito a leer mi anterior columna, así como también los pronunciamientos pertinentes
que corren en mis libros “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas” y “Conceptos y Criterios del Dominó por Parejas

D O M I N O A L G O M A S ( 322 )
Ignacio Zaibert H
El amigo Luigi Napolitano me endosa una consulta que le fuera hecha y me solicita mi opinión al respecto.
La consulta se remite a la selección de la “ficha de salida” en una “mano” de seis fichas del mismo “palo”, de las series altas, sin el doble, y
la séptima una ficha mixta de las series bajas.
La “mano” en cuestión se contrae a las siguientes fichas: 5/0, 5/1, 5/2, 5/3, 5/4, 5/6 y 1/2.
Me advierte Luigi que quienes le consultaron, estaban contaminados con la “idea” de que en ese tipo de “manos”, la “ficha de salida” debía
ser SIEMPRE la ficha ajena al “violín”, y que por lo tanto hubo cierta resistencia a los argumentos por él expuestos, atinentes a que la
“ficha de salida” dependía de la “mano” que hubiere levantado el salidor.
Para empezar hay que decir que quienes recurren con ligereza al SIEMPRE o al NUNCA, para defender o asumir una posición, están
expuestos a errar con mucha frecuencia.
Y si además, no presentan ningún argumento, ninguna razón, sino que se limitan y contentan con afirmar que tal cosa es lo que es porque
si, y lo es SIEMPRE o NUNCA, su afirmación carece de comprensión, explicación y validez.
En el dominó abundan quienes usan y abusan del SIEMPRE o del NUNCA. Quienes afirman o niegan SIN RAZON o SIN RAZONES, SIN
ARGUMENTOS. En consecuencia, quienes dudan sobre tal o cual jugada, sobre tal o cual situación, deben tener mucho, mucho cuidado,
a quien o a quienes preguntan…
Dicho lo anterior, volvamos a la consulta que me endosara Luigi, teniendo presente que el aspecto orgánico del dominó descansa sobre
dos pilares fundamentales:
A) La Lógica.
B) Los Puntos.
En la selección y colocación de la “ficha de salida” en las “manos” de seis elementos del mismo “palo”, se pueden presentar distintos
casos, en el entendido que no todos tienen SIEMPRE la misma respuesta. Veamos:
Caso No. 1.- Seis fichas del mismo “palo”, con el doble y la séptima mixta.
Caso No. 2.- Seis fichas del mismo “palo”, con el doble y la séptima otro doble.
Caso No. 3.- Seis fichas del mismo “palo”, sin el doble y la séptima mixta.
Caso No. 4.- Seis fichas del mismo “palo”, sin el doble y la séptima un doble.
En el primer caso, si las fichas del “violín” son de las series altas y la séptima ficha (mixta) es de las series bajas, se debe usar como “ficha
de salida” el doble del “violín”.
Al proceder así se logra: a) Colocar el mayor número posible de fichas del “violín”, eventualmente todas, y descargar una importante
cantidad de puntos, b) Recabar de una vez información sobre la ubicación del séptimo elemento del “violín”, c) En caso de que dicho
séptimo elemento estuviere en poder del compañero, se lograría un tiempo adicional de ventaja sobre el jugador contrario (segundo
jugador en la “mano”), y d) Incrementar las posibilidades de “cuadrar” al “palo” del “violín” y lograr así un tiempo adicional de ventaja sobre
los dos jugadores contrarios.
En el primer caso, si las fichas del “violín” son de las series bajas y la séptima ficha (mixta) de las series altas, se debe usar dicha séptima
ficha como “ficha de salida” y su colocación debe ser hecha “con pensada previa”.
Al proceder así se logra: a) Informar al compañero, temprano en la “mano”, sobre la no fuerza en ninguno de los “palos” de la séptima
ficha, y b) La eventual eliminación de uno o ambos dobles de los “palos” de la séptima ficha.
En el segundo caso, si las fichas del “violín” son de las series altas, y la séptima ficha es un doble de las series bajas, se debe usar como
“ficha de salida” el doble del “violín”.
Al proceder así se logran los mismos objetivos señalados en el primer supuesto del primer caso.
En el segundo caso, si las fichas del “violín” son de las series bajas, y la séptima ficha es un doble de las series altas, se debe usar como
“ficha de salida”, el doble ajeno al “violín”, y su colocación debe ser hecha “con pensada previa”.
Al proceder así se logra: a) Informar al compañero, temprano en la “mano” sobre la no fuerza en el “palo” de la “ficha de salida”, b)
Cancelar el problema de la presencia de dicho doble, y c) Cancelar el problema que significaría su no colocación.
En el tercer caso, si las fichas del “violín” son de las series altas, y la séptima ficha (mixta) es de las series bajas, se debe usar como “ficha
de salida”, una de las fichas mixtas del “violín” que estuviere acompañada por el “palo” de la séptima ficha.
Al proceder así, se logran los objetivos señalados en el primer supuesto del primer caso.
En el tercer caso, si las fichas del “violín” son de las series bajas, y la séptima ficha (mixta) es de las series altas, se debe usar como “ficha
de salida” la séptima ficha, la ajena al “violín”, y su colocación debe ser hecha “con pensada previa”.
Al proceder así, se logran los mismos objetivos señalados en el segundo supuesto del primer caso.
En el cuarto caso, si las fichas del “violín” son de las series altas, y la séptima ficha (mixta) es de las series bajas, se debe usar como “ficha
de salida”, una de las fichas mixtas del “violín” que estuviere acompañada por el “palo” de la séptima ficha.
Al proceder así, se logran los objetivos señalados en el primer supuesto del primer caso.
En el cuarto caso, si las fichas del “violín” son de las series bajas, y la séptima ficha fuere un doble de las series altas, se debe usar como
“ficha de salida” dicho doble, y su colocación debe ser hecha “con pensada previa”.
Al proceder así, se logran los objetivos señalados en el segundo supuesto del primer caso.
Como se observa, en los “violines” de seis fichas del mismo “palo”, en algunos casos la “ficha de salida” debe ser una ficha del “violín” y en
otros la ficha ajena al “violín”. Ello depende de las características de la “mano” del salidor y de la normativa doctrinaria exigible en todos los
casos. Tal y como indicara Luigi a quienes le formularon la consulta aquí evacuada.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 321 )
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta: ¿Cuál es la “ficha de salida” correcta, en una “mano” de dos dobles, uno en quinta y el otro en “pelo”?
Para empezar hay que decir que, no todas las “manos” de dos dobles, con las características antes referidas, son iguales. Por lo tanto, la
respuesta no es, ni puede ser una sola. Dependerá de la naturaleza de la “mano” del salidor, de las series a que pertenecen los dobles, a
saber:
PRIMERO: Si el doble en quinta, pertenece a las series bajas, y el doble en “pelo” pertenece a las series altas, la ficha de salida” correcta
es el doble en “pelo”, “con pensada previa”.
Por ejemplo:
Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/0, 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, 5/2 y 6/6, la “ficha de salida” correcta es el 6/6 “con pensada previa”. ¿Por
qué?
Porque:
1.- La “mano”, aunque poderosa (cinco elementos de un mismo “palo”), sin “fallas”, presenta un problema: el 6/6.
2.- La cancelación de dicho “problema” puede y debe ser solucionada por el salidor. No se debe dejar al azar, a la suerte, a lo
impredecible.
3.- El salidor, de no usar como “ficha de salida” el 6/6, sino el 0/0, corre el riesgo (nada despreciable) de no poder colocar, más adelante el
6/6.
4.- En caso de que el 6/6 no pudiere ser colocado más adelante, y la “mano” fuere ganada por la pareja contraria, al salidor y a su
compañero, le sería capturada una importante cantidad de puntos, representados en buena medida por la presencia del 6/6.
5.- El 6/6 solo, suma más puntos que las cinco fichas del “palo” blanco. Y el dominó, hay que decirlo una vez más, es un juego de Puntos.
No gana el partido la pareja que gane más “manos”. El partido lo gana la pareja que primero captura una determinada cantidad de puntos.
SEGUNDO: Si el doble en quinta pertenece a las series altas, y el doble en “pelo” pertenece a las series bajas, la “ficha de salida” correcta
es el doble en quinta “sin pensada previa”.
Por ejemplo:
Si el salidor levanta las siguientes fichas: 6/6, 6/5, 6/4, 6/3, 6/2, 4/1 y 0/0, la “ficha de salida correcta es el 6/6 “sin pensada previa”. ¿Por
qué?
Porque:
1.- La salida con el 6/6 asegura la colocación de todas o casi todas las fichas del “palo” seis.
2.- Dicha colocación asegura, en caso de que la “mano” sea ganada por la pareja contraria, la entrega de la menor cantidad de puntos
posible.
3.- La presencia del 0/0 no constituye en verdad un problema, podrá ser o no ser colocado más adelante. Pero, en cualquier caso, es
preferible tener un 0/0 en “pelo”, que tener una “falla” de blanco. Y más aún, en el supuesto de que el 0/0 no pudiere ser colocado más
adelante y la “mano” se perdiese, dicha ficha no suma ningún punto.
4.- El salidor, de no usar como “ficha de salida” el 6/6, sino el 0/0, corre el riesgo (nada despreciable) de no poder desarrollar
suficientemente su poderoso juego de seis.
5.- El salidor, de no usar como “ficha de salida” el 6/6, sino el 0/0, corre adicionalmente el riesgo (nada despreciable y muy probable) de
que la mayoría de fichas del “palo” blanco se encuentre en poder de los jugadores de la pareja contraria.
TERCERO: Si el doble en quinta y el doble en “pelo” pertenecen a las mismas series, la “ficha de salida” correcta es con el doble en quinta
“sin pensada previa”.
Por ejemplo:
Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/0, 0/2, 0/3, 0/4, 0/5, 6/2 y 1/1, la “ficha de salida” correcta es 0/0 “sin pensada previa”. Los
“Porque”, parientes de los aquí mencionados, serán objeto de otra columna, ya que en ésta el papel no da para más…

DOMINO Y ALGO MAS ( 320 ) IGNACIO ZAIBERT Me voy a referir a la consulta que me fuera formulada, atinente a la aplicación del
Principio de “Indicar lo que se tiene”, a saber:
El Principio en referencia se debe aplicar en la mayoría de los casos, en casi todos. Es una exigencia doctrinaria. Es una consecuencia
fáctica. Se debe indicar lo que, las fichas del “palo” que se tiene en mayor cantidad y/o en mayoría. Por ejemplo:
A) Si la ficha de salida es 3/3 y le corresponde jugar al segundo jugador, quien tiene las siguientes fichas: 3/0, 0/1, 3/5, 5/2, 5/4, 5/6 y 2/2,
la ficha que debe colocar, es 3/5, ya que tiene cuatro fichas del “palo” cinco, tiene mayoría de fichas del “palo” cinco. De no hacerlo, estaría
omitiendo información atinente a las cuatro fichas de dicho “palo” y tendría que colocar el 3/0, iniciando el “palo” blanco, del cual tiene tan
solo un elemento más, el 1/0, que representa hacia lo adelante una doble falla.
B) Si la ficha de salida es el mismo 3/3 y el segundo jugador hubiere castigado dicha salida con el 3/2 y le correspondiere jugar al tercer
jugador, quien tiene las siguientes fichas: 2/6, 3/1, 1/1, 1/0, 1/4, 5/2 y 4/0, la ficha que debe colocar es 3/1, ya que tiene cuatro fichas del
“palo” uno, tiene mayoría de fichas del “palo” uno. De no hacerlo, estaría omitiendo información, atinente a las cuatro fichas de dicho “palo”
y tendría que colocar el 2/6, iniciando el “palo” seis, del cual no tiene ningún otro elemento.
C) Si la ficha de salida es el mismo 3/3 y el segundo jugador hubiere castigado dicha salida con el 3/0 y le correspondiere jugar al tercer
jugador, quien tiene las siguientes fichas: 0/0, 0/5, 5/5, 5/2, 5/4, 6/2 y 6/1, la ficha que debe colocar es 0/5, ya que tiene cuatro fichas del
“palo” cinco, tiene mayoría de fichas del “palo” cinco. De no hacerlo, estaría omitiendo información atinente a las cuatro fichas de dicho
“palo” y tendría que colocar el 0/0, es decir estaría desaprovechando la oportunidad de indicar el “palo” que más tiene.
Sin embargo, en algunos casos, que son los menos, los muchos menos, la colocación de fichas del “palo” que se tiene en mayor cantidad
y/o en mayoría, presenta dudas e inconvenientes, y por lo tanto, se debe dejar para más adelante. Por ejemplo:
D) Si la ficha de salida es el mismo 3/3 y el segundo jugador hubiere castigado dicha salida con el 3/6 y le correspondiere jugar al tercer
jugador, quien tiene las siguientes fichas: 6/6, 6/4, 4/1, 4/2, 4/4, 5/3 y 5/1, la ficha que debería colocar es 6/6 “con pensada previa” y dejar
para más adelante el ataque con los cuatro.
E) Si la ficha de salida es el mismo 3/3 y el segundo jugador hubiere castigado el tres con el 3/6 y le correspondiere jugar al tercer jugador,
quien tiene las siguientes fichas: 6/6, 6/0, 0/0, 0/1, 0/2, 0/3 y 4/2, la ficha que debe colocar es 6/6 “con pensada previa” y dejar para más
adelante el ataque con los blancos.
En el caso señalado en el particular “A” se impone el inicio del ataque con las fichas del “palo” cinco, de modo que la ficha a colocar es el
3/5, habida cuenta que el segundo jugador tiene cuatro elementos de dicho “palo”.
En el caso señalado en el particular “B” se impone el inicio del ataque con las fichas del “palo” uno, de modo que la ficha a colocar es el
3/1, habida cuenta que el tercer jugador tiene cuatro elementos de dicho “palo”.
En el caso señalado en el particular “C” se impone el ataque con las fichas del “palo” cinco, de modo que la ficha a colocar es el 0/5,
habida cuenta que el tercer jugador tiene cuatro elementos de dicho “palo”.
En los casos señalados en los particulares “D” y “E” se recomienda diferir el ataque, a fin de eliminar el problema que representa la
presencia del 6/6, aprovechando la oportunidad de colocarlo, y cancelando así el problema propiamente dicho.
Es decir, el Principio de “Indicar lo que se tiene”, es ´valido y exigible en la mayoría de los casos, en casi todos. Sin embargo, a veces los
riesgos e inconvenientes de un ataque tempranero, intempestivo e indiferente a las realidades de la “mano”, son muy altos, y en
consecuencia, el ataque extemporáneo, aunque posible, no es recomendable

D O M I N O Y A L G O M A S ( 318 )
Ignacio Zaibert H.
Según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, “profeta” es la persona que por señales o cálculos hechos previamente,
conjetura y predice acontecimientos futuros.
Sin embargo, en el dominó abundan los “profetas” de acontecimientos pasados. No predicen el futuro. “Predicen” el pasado. Se ufanan en
señalar que si Tal o Cual jugador, hubiese colocado una ficha distinta a la que colocó en un momento del desarrollo de la “mano”, el
resultado de la misma hubiere sido distinto…(¿!$%&/0!?)
Y lo que es más grave, descalifican sin argumentos cualquier jugada de la “mano” y proponen en su lugar, igualmente sin argumentos,
cualquiera otra.
Tales “profetas” lo que persiguen, por lo general, es:
A) Demostrar lo que está a la vista. Lo que no necesita de prueba.
B) Demostrar que si se cambia algún elemento del pasado, alguna jugada, el presente cambia. Lo que por obvio tampoco necesita prueba.
Para muestra un botón:
Si Juan coloca el 5/0 y acto seguido Pedro “tranca” la “mano” con el 3/0 y gana la “tranca”, los “profetas del dominó” señalan:
1.- Que la colocación del 5/0, precipitó la “tranca”.
2.- Que la colocación del 5/0 es una mala jugada.
3.- Y que, en consecuencia si Juan colocase en lugar del 5/0 otra ficha, no se presentaría la “tranca”.
El primer señalamiento se cae de “maduro”. Está a la vista. Es evidente. No requiere de ninguna prueba, de ningún trámite intelectual. Se
nota a simple “pepa de ojo”.
El segundo señalamiento se cae de “verde”. No se presenta ningún argumento que respalde tal calificación. Ningún argumento lógico ni
doctrinario. Nada.
El tercer señalamiento, resulta por decir lo menos, grosero y grotesco. Evidentemente que, si la ficha colocada por Juan no fuere el 5/0, no
se presentaría la “tranca”. ¡Vaya parto intelectual!
Los “profetas del dominó” en su arbitraria calificación de la jugada de Juan del 5/0, no investigan POR QUE Juan colocó dicha ficha.
Omiten por completo considerar si dicha jugada fue obligada o no.
Si la jugada del 5/0 hubiere sido obligada, nada hay que reclamarle a Juan por la colocación de dicha ficha. Y menos calificarla de mala.
Si la jugada no hubiere sido obligada, se impone indagar la razón por la que Juan colocó el 5/0, y no otra de las fichas del “palo” cinco.
Y en todo caso, si Juan pudiese y en efecto colocase en lugar del 5/0 otra ficha del “palo” cinco, obviamente que no se le presentaría la
“tranca” a Pedro.
En el caso de la “tranca” ejecutada por Pedro con el 3/0, los “profetas del dominó” se agotan en lo obvio. En lo inmediato. En la última
jugada. Las previas, todas las anteriores son ignoradas. Se agotan en el resultado sin indagar la causa.
No investigan la causa o causas que condujeron a esa última jugada. No buscan la verdad. No se pasean por las jugadas previas. Por
todas las jugadas. No las relacionan con el resultado propiamente dicho. Se agotan en lo inmediato y en lo obvio.
Tal omisión de la investigación de la causa o causas que condujeron a esa última jugada, constituye una actitud torcida y defectuosa. Una
simple expresión de lo obvio. De lo que está a la vista. Una “Perogrullada”.
Los “profetas del dominó” no solo se equivocan en el tiempo que consideran, pasado en lugar de futuro, sino en la metodología que usan.
La arbitrariedad y el atropello, en lugar de la investigación y el equilibrio. Y en el supuesto de que todo lo anterior fuera poco, fuera
insuficiente, se colocan de espaldas a la Doctrina. ¿Por qué? Porque, en la mayoría de los casos, la desconocen. Y no solo que la
desconocen, sino que la desprecian. Y la desprecian porque la desconocen. Así de sencillo…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 317 )
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta: ¿Cuál es la ficha de salida correcta en una “mano” de dos dobles, el menor, 1/1 en cuarta, esto es, 1/1 con tres elementos
más y el mayor, 55 en segunda, esto es, 5/5 con un elemento más?
La respuesta se encuentra en la Doctrina. La “Tabla de Prioridades y Condiciones para escoger la Ficha de Salida” establece el siguiente
orden para la escogencia de la ficha de salida:
A) Con una ficha doble
B) De presentar la mano del salidor varios dobles, de las mismas o distintas series, en pelo o no, en principio con el doble mayor
acompañado
C) De no presentar dobles la mano del salidor, con una ficha mixta
La pregunta encaja en el segundo particular de la Tabla antes mencionada. Tal y como dispone dicho particular, la “mano” del salidor
presente dos dobles, 1/1 y 5/5. Ninguno de los dobles está en “pelo”. Ambos tienen acompañantes, el menor, 1/1 tiene tres acompañantes
y el mayor 5/5, tiene un acompañante. Y los dobles son de series distintas, el 1/1 pertenece a las series bajas y el 5/5 pertenece a las
series altas.
El mismo particular segundo de la Tabla señala cual es el doble correcto para salir, la ficha correcta para salir es: el doble mayor
acompañado.
Es decir, la “ficha de salida” correcta en dicha “mano” es el 5/5.
Tal salida permite, entre otras cosas:
PRIMERO: Informar al compañero sobre la no presencia en su “mano” de ningún doble superior al de la salida.
Ello es de gran utilidad, por cuanto de haberse usado como ficha de salida el 1/1, y presentársele al compañero del salidor una “tranca”, en
el entendido que para ese momento el salidor no hubiere colocado el 5/5, su compañero no puede, ni debe considerar la presencia en su
“mano” del referido 5/5. En consecuencia, podría “trancar” la “mano” y el resultado le sería des-favorable, por la presencia del 5/5 en poder
del salidor.
SEGUNDO: Cancelar el problema que significa la presencia del 5/5, que si bien es cierto no representa su mayor fuerza, si representa su
mayor problema.
Incluso, a los fines de subrayar la no fuerza en el “palo” cinco, se recomienda que la salida sea hecha “con pensada previa”. Al proceder
así, se informa sobre la debilidad en dicho “palo”. Todo lo cual, refleja en forma fidedigna la realidad de la “mano” del salidor.
TERCERO: Respetar la naturaleza del aspecto orgánico del dominó. El cual se estructura sobre dos pilares fundamentales: la Lógica y los
Puntos.
La Lógica está presente en todos los Conceptos y Criterios del Dominó. En todos los Principios. En todas las Jugadas. En todo el Juego.
La selección de la “ficha de salida” es una jugada, y como tal está sujeta a ciertas normas. Dicha normas, plasmadas en la “Tabla de
Prioridades y Condiciones para escoger la Ficha de Salida” indican que en las “manos” de dos dobles, se debe usar como “ficha de salida”
el doble mayor acompañado.
Los Puntos, la captura de puntos representa la concreción de los resultados de las “manos”. Los partidos terminan cuando una pareja
captura a la otra determinada cantidad de puntos. Así como en el béisbol el equipo que gana es el que hace más carreras. En el dómino,
gana el que captura primero una determinada cantidad de puntos. En consecuencia, las fichas altas merecen especial cuidado
Adicionalmente a todo lo antes dicho, es de destacar que puede suceder que en alguna ocasión el salidor hubiere escogido
incorrectamente una ficha de salida y hubiere ganado la “mano”. Ello no significa que la ficha de salida fuere correcta. Para nada. Por una
parte, porque un resultado aislado no hace doctrina. Y por otra parte, porque en el resultado de una “mano” no incide únicamente la ficha
de salida. Inciden todas las fichas, todas las jugadas, las del salidor, las de su compañero y las de los jugadores de la pareja contraria.
La escogencia de la “ficha de salida” está sometida a ciertas normas, las cuales están recogidas en la “Tabla de Prioridades y Condiciones
para escoger la Ficha de Salida”. El conocimiento y acatamiento de la misma es imperativo para lograr la buena comunicación e
información entre los compañeros de pareja, en lo atinente a la “ficha de salida”, tal y como hemos señalado a lo largo de la presente
columna.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 316 )
Ignacio Zaibert H.
Muchas, muchísimas veces hemos escuchado la expresión: “Nadie nace aprendido”. Es cierto. “Nadie nace aprendido”.Desde que el
recién nacido llega al mundo, empieza un proceso de aprendizaje que dura, o debe durar, toda la vida. Todos, mujeres y hombres, más o
menos inteligentes, más o menos capaces, desde que abren los ojos y el discernimiento, transitan por dicho proceso de aprendizaje.
Así sucede en todos los campos. Ya sea en la realización de una actividad, un oficio, una profesión, etc. Todos están, todos estamos
obligados a prepararnos, a aprender de la mejor manera el accionar en el campo correspondiente.
Igual sucede en el campo de los deportes. A título de ejemplo, en el Ajedrez, los Grandes Maestros no salieron de la nada. No nacieron
aprendidos. Tuvieron que dedicar tiempo y esfuerzo en el mejoramiento y pulimiento de ciertas condiciones de carácter natural, así como
también en el aprendizaje de otras.
Tuvieron que recorrer el proceso de aprendizaje. No nacieron aprendidos. Tuvieron que enfrentar y conocer las dificultades y
complejidades que ofrece el Ajedrez. Tuvieron que asimilar y entender que las condiciones naturales, por sí solas, no son suficientes.
Tuvieron que asimilar y entender que jugar todos los días no garantiza un buen nivel de juego. Tuvieron que aprender y comprender que
“Nadie nace aprendido”.
Sin embargo, en el campo del dominó, son muchos quienes por el contrario, consideran que “Nacieron aprendidos”. Que no necesitan
transitar por ningún proceso de aprendizaje. Que se las “Saben todas”. Que “Están sobrados”. Que con jugar todos los días es suficiente. Y
si además de jugar todos los días, tienen muchos años jugando, ni hablar…
Tales consideraciones son incorrectas e impertinentes.
El jugar todos los días y/o durante muchos años, no garantiza nada. No da ninguna credencial. Por el contrario, hay quienes juegan a
diario, desde hace muchos años y siguen cometiendo los mismos errores una y otra vez.
Y no contentos con ello, sin propiedad ni responsabilidad alguna, sin conocimientos, pero con audacia y temeridad opinan sobre todo,
basados en el simple hecho de que juegan a diario y/o de que tienen mucho tiempo jugando.
Afortunadamente hay otros, prudentes y respetuosos que opinan sobre lo que conocen, en función del conocimiento de la Doctrina, de la
Lógica y del Sentido Común. Sin recurrir al argumento inoficioso del tiempo que tienen jugando dominó.
Los primeros actúan sin responsabilidad y sin conocimiento. Los segundos actúan de cara a la responsabilidad y al conocimiento.
Las opiniones de los primeros carecen de valor y pertinencia. Las opiniones de los segundos tienen valor y pertinencia.
De donde se infiere que la validez y pertinencia de las opiniones, guarda relación estrecha con quienes las dicen. Vale decir: Hay que tener
cuidado con las opiniones y con los opinadores. No todo aquel que opina, conoce la materia sobre la que opina.
Al efecto, vale recordar las palabras de Apeles, el famoso pintor griego de la antigüedad, ante la opinión impertinente de un zapatero, a
quien le dijo: “Zapatero a tus zapatos”.
Las cosas sucedieron más o menos así: Se estaba celebrando una exposición de las obras pictóricas de Apeles. Un zapatero presente
observó que una de las zapatillas de un personaje, en una de las obras tenía un defecto, y así se lo comentó a Apeles. El Maestro
agradeció la observación y rehízo la pieza, corrigiendo el defecto de la zapatilla y la llevó de vuelta a la exposición. Al poco tiempo, el
zapatero luego de haber observado nuevamente la obra, se sintió facultado para señalarle a Apeles, otros “supuestos defectos” de la
misma, a lo que el Maestro le dijo: “Zapatero a tus zapatos”…
En el dominó, hay muchos que consideran que “Nacieron aprendidos”. Y que como tienen mucho tiempo jugando, casi que a diario, están
más que facultados para opinar de cualquier cosa. Nada más lejos de la verdad. Nada más peligroso y dañino…
Si bien es cierto que: “Nadie nace aprendido”, no es menos cierto que todos o casi todos pueden aprender. Eso sí, hay que tener especial
cuidado en la selección del maestro. Hay que tener especial cuidado con los falsos maestros, con los opinadores de oficio, como el
zapatero de Apeles, cuyas opiniones son, las más de las veces, como los malos remedios: peores que la misma enfermedad…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 315 )
Ignacio Zaibert H.
Vamos a decirlo una vez más: El dominó no es tan difícil ni complicado como opinan algunos, pero tampoco es tan fácil y ramplón como
opinan otros.
Quienes dicen que el dominó es más fácil que “pelar mandarinas”, señalan que lo que hay que hacer es “repetir, repetir y repetir”. Pues
bien, no es cierto. El dominó es más, es mucho más.
Primero y principal: No siempre están dadas las condiciones que permiten “repetir, repetir y repetir”. Vale decir, no siempre hay la
presencia de fichas que lo hagan posible. Por ejemplo: Si un jugador levanta los siete dobles, en cada turno de jugar, colocará
forzosamente una ficha de un “palo” distinto. Nunca podrá repetir un “palo”.
Segundo: Es necesario diferenciar entre la repetición de un “palo” iniciado por el compañero y un “palo” iniciado por el mismo jugador.
En el caso de la repetición de un “palo” iniciado por el compañero hay que diferenciar:
Si el “palo” ha sido iniciado mediante jugada “con pensada previa”, en cuyo caso no es conveniente ni recomendable la repetición, salvo
naturalmente, si se tiene mayoría de fichas de dicho “palo”
Si el “palo” ha sido iniciado mediante jugada “sin pensada previa”, en cuyo caso si es conveniente y recomendable la repetición.
En el caso de la repetición de un “palo” iniciado por el mismo jugador, hay que ver:
Si el “palo” es inferior al de la ficha de salida del contrario y no se tiene más fichas de ese “palo”, en cuyo caso no es conveniente ni
recomendable tal repetición.
Si el “palo” es superior al de la ficha de salida del contrario y no se tiene más fichas de ese “palo”, en cuyo caso si es conveniente y
recomendable tal repetición.
A continuación, vamos a elaborar algunas reflexiones atinentes all dominó. Reflexiones de carácter esencial, sustantivo y determinante.
¿De qué trata el dominó?
El dominó trata de Lógica y de Puntos
¿Cuál es el campo de acción de la Lógica y cuál es el de los Puntos?
La Lógica tiene presencia en todas y cada una de las jugadas. La Lógica está presente en todos y cada uno de los Principios
Fundamentales del Juego.
Los Puntos, la captura de una determinada cantidad de Puntos permite definir el final del partido. Así como en el béisbol gana el partido el
equipo que anota más carreras, y en el futbol, el que anota más goles, en el dominó gana la pareja que primero captura una determinada
cantidad de puntos.
¿Eso es todo?
No. El dominó también trata, en su sentido orgánico, de una confrontación entre dos parejas. Los miembros de cada pareja tratan de
colocar las siete fichas que levantan en cada “mano”. La pareja cuyo miembro logra tal colocación primero, gana la “mano” y captura los
Puntos de las fichas no colocadas de la pareja contraria.
La “mano” también puede terminar por “cierre” o “tranca”, en el entendido que en dicho caso la pareja que gana la misma es la que suma
menos puntos en las fichas no jugadas.
Pero, de lo que se trata en cualquier caso, es de capturar la mayor cantidad de Puntos en las “manos” que se ganan y entregar la menor
cantidad en las “manos” que se pierden.
¿Cómo se logran tales resultados?
Mediante la optimización.
¿Cómo se logra la optimización?
Mediante el descubrimiento de la ubicación de las fichas no jugadas.
¿Cómo se logra descubrir la ubicación de las fichas no jugadas?
Se logra mediante el conocimiento y cumplimiento de la Doctrina del Juego y mediante el registro y recuerdo de las jugadas “con pensada
previa” y “sin `pensada previa”.
El papel se agota. En otra oportunidad seguiremos con este tema.

D O M I N O Y A L G O M A S (313)
Ignacio Zaibert H.
No es cierto que en todos los casos en que el salidor levanta seis fichas de un mismo “palo”, deba salir con la ficha ajena al “violín”. Así lo
dije y argumenté en la columna de la semana anterior y lo repito en ésta.
Vuelvo sobre dicho tema, habida cuenta que el amigo Homero Echevarreneta, me ha solicitado opinión sobre la “ficha de salida” correcta
en una “mano” de seis fichas de un mismo “palo” que se presentó durante una tenida en la que él participaba.
El salidor levantó las siguientes fichas: 4/4, 4/0, 4/1, 4/2, 4/3, 4/6 y 5/3 y una vez terminada la “mano” se suscitó una larga y profunda
discusión, en la cual Homero asumió (en forma minoritaria) la posición atinente a que la “ficha de salida” correcta es el doble del “violín”, el
4/4.
Así es en efecto.
En la “mano” objeto de consulta la “ficha de salida” correcta es 4/4.Las razones, fundamentos y argumentos pertinentes a la “ficha de
salida” en las “manos de seis elementos de un mismo “palo”,los he presentado una y otra vez, en distintas ocasiones y circunstancias.
En todas ellas, he hecho énfasis en que la “ficha de salida” correcta, en las manos de seis fichas del mismo “palo”, depende en buena
medidade las características de la séptima ficha, la que es ajena al “violín”.
Esto es, depende si la ficha ajena al “violín”, la séptima es doble o no.
En caso de que lo fuere, es necesario tomar en cuenta la serie a la que pertenece dicho doble. Y más aún, la relación entre la serie de
dicho doble y el “palo” del “violín”. Y según sea el caso, procede salir o no salir con la dicha ficha.
Si el “violín” de seis elementos es del “palo” cinco o del “palo” seis y la séptima ficha, la ajena al “violín” es 0/0 o 1/1 en “pelo”, no es
recomendable, ni se justifica salir con dicha ficha, bajo el argumental sofisma de que en ese tipo de conjuntos se debe salir con la
“sobrante” al “violín”.
Si el “violín” de seis elementos es, por el contrario, del “palo” blanco o del “palo” uno y la séptima ficha, la ajena al “violín” es 6/6 o 5/5 en
“pelo”, si es recomendable y se justifica salir con la ficha “sobrante” al “violín”.
En caso de quela ficha ajena al “violín” no fuere un doble. Que fuere una ficha mixta. Como es el caso de la “mano” que nos refiere
Homero, la “ficha de salida” correcta, por múltiples razones, repetidas muchas veces, es el doble del “violín”.
Sin embargo, en el dominó no todo el mundo oye o quiere oír. En el entendido que el que no oye es como el que no ve. Y el que no ve es
como el que no sabe. Y el que no sabe es como…
En todo caso, hay “manos” tan buenas, tan poderosas que lo difícil no es ganarlas. Lo difícil es perderlas. Ejemplo:la “mano” que aquí se
comenta. Una “mano” de seis fichas de un mismo “palo” y la séptima , la ajena al “violín” de carácter mixto. Lo probable y previsible es que
la “mano” se gane más allá de cual sea la “ficha de salida”
Pero, el dominó de lo que trata:
A) No es de un resultado aislado u ocasional. Y menos que menos en una “mano” tan especial, tan poco común, como la que conforman
seis fichas de un mismo “palo”.
B) Trata de una serie de resultados. Más aún: De la optimización de los resultados.De la captura del máximo de puntos y de la entrega del
mínimo de puntos.
C) Trata de las herramientas internas: ideas, conceptos, criterios, principios, que permiten enfrentar con acierto, seguridad, racionalidad,
lógica y responsabilidadlas distintas instancias e incidencias que se pueden presentar en el juego.
En definitiva: Si la “mano” del salidor presenta seis elementos de un mismo “palo” y la ficha ajena al “violín” es mixta,es obvio que
cualquiera de los otros jugadores pudiera tener mayoría en uno o ambos “palos” de dicha ficha. Y si ese cualquiera es uno o los dos
jugadores contrarios, la escogencia de dicha ficha como de salida, resultaría la vía más segura de ayudar a los miembros de la pareja
contraria y el camino más cierto al encuentro de los inconvenientes y/o el fracaso…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 312 )
Ignacio Zaibert H.
El común de los “opinadores”, recomienda que cuando el salidor levanta seis fichas de un mismo “palo”, debe salir, siempre, en todos los
casos, con la ficha ajena al “violín”.
Tal recomendación no es cierta. Al menos, no es aplicable en todos los casos. Depende de la naturaleza y demás características de la
ficha ajena al “violín”.
Para empezar, según que la ficha ajena al “violín” sea mixta o doble, será o no será pertinente salir con la ficha ajena al “violín”. Veamos:
Sí la ficha ajena al “violín” es un doble, se deben considerar las características de dicha ficha, a fin de dictaminar si es o no es pertinente
usarla como “ficha de salida”.Esto es, hay que tomar en cuenta la serie de dicho doble, en relación a la serie del “palo” de las fichas del
“violín”.
En tal sentido se pueden presentar dos supuestos:
A) Que el doble ajeno al “violín” sea de un “palo” superior al del “violín”.
B) Que el doble ajeno al “violín” sea de un “palo” inferior al del “violín”.
En el primer supuesto, cuando el doble ajeno al “violín” es de un “palo” superior al “palo” del “violín”, lo recomendable, lo pertinente es salir
con dicho doble.
Ejemplo: Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/0, 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, 0/5 y 5/5, la salida correcta es 5/5.
Por una parte, porque la colocación más adelante de dicho 5/5no está garantizada.
Por la otra, porque de no colocarse más adelante dicho 5/5 y de perder la “mano” la pareja del salidor y su compañero, entregarían una
cantidad de puntos de cierta importancia.
En el segundo supuesto, cuando el doble ajeno al “violín” es de un “palo” inferior al “palo” del “violín”, lo recomendable, lo pertinente es salir
con el doble del “violín”.
Ejemplo: Si el salidor levanta las siguientes fichas: 6/6, 6/5, 6/4, 6/3, 6/2, 6/1 y 0/0, la salida correcta es con 6/6 .
Por una parte, porque si bien es cierto que la colocación del 0/0no está garantizada, no es menos cierto que dicha ficha representa cero
puntos.
Por la otra, porque al salir con 6/6, se van a desarrollar todos o casi todos los elementos del “palo” seis, y aún en el supuesto de que el 0/0
no se llegase a colocar y la pareja del salidor y su compañero perdiesen la “mano”, se entregarían pocos puntos.
Adicionalmente hay que tener presente que la salida con una ficha en “pelo”, en este caso el 0/0, siempre es riesgosa. Por simple cálculo
lógico-matemático, los integrantes de la pareja contraria deberían tener más fichas de ese “palo” que el compañero del salidor. Por una
razón muy sencilla: Tienen más fichas.
Si en el primer supuesto el salidor no hubiese salido con el 5/5 y no lo hubiere colocado más adelante y perdiese la “mano”, en esa sola
ficha estaría entregando diez (10) puntos.
Si en el segundo supuesto el salidor hubiese salido con el 0/0 y hubiere dejado de colocar más adelante varias fichas del “palo” seis y
perdiese la “mano”, estaría entregando muchos puntos en las fichas del “palo” seis no colocadas.
De modo que:
1.- Cuando el doble ajeno “al violín” es superior al “palo” del “violín”, la salida correcta es con dicho doble.
2.- Cuando el doble ajeno al “violín” es inferior al “palo” del “violín”, la salida correcta es con el doble en sexta.
En la presente columna nos referimos al caso de que la ficha ajena al “violín” sea un doble, y vimos cuando procede salir con dicha ficha y
cuando no lo es. En una próxima oportunidad nos referiremos al caso de que la ficha ajena al “violín” no sea un doble.
Pero, por ahora vale reiterar que la salida con la ficha ajena al “violín”no siempre es válida. No siempre es pertinente. A veces sí. A veces
no.La “mano” se puede ganar y se puede perder. Obviamente que las probabilidades de ganar una “mano” con seis fichas de un mismo
“palo” son inmensas. Pero, ojo, no son absolutas…Y una mala elección de la “ficha de salida” puede significar la pérdida de la “mano”, con
todo y el “violín”…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 311 )
Ignacio Zaibert H.
Jugar dominó no es lo más difícil del mundo. Obviamente que no lo es. Pero, tampoco es tan fácil como afirman algunos.
Quienes así opinan señalan, una y otra vez que el dominó no es más que: repetir, repetir y repetir.
Y recomiendan al compañero: tú, repite, repite y repite y no te preocupes por lo demás, que de eso me encargo yo.
Jugar dominó no es tan complicado como pretenden algunos. Pero, menos aún es tan ramplón como señalan otros.
No se trata de “repetir, repetir y repetir”, sin saber “por que” ni “para que”.
Ni se trata de que uno repite, repite y repite y el otro se “encarga de lo demás”.
Para empezar:
A) No siempre se tiene un número de fichas que permitan la repetición.
B) No siempre es recomendable la repetición.
C) En cualquier caso, es necesario discriminar entre la repetición de “palos” iniciados por el compañero y “palos” iniciados por el mismo
jugador en turno.
D) En cualquier caso, es necesario tomar en cuenta si se tiene o no más fichas del “palo” que se repite.
En tal sentido:
En el caso atinente a la no posesión de un número de fichas que permitan la repetición. En ocasiones no hay como o cuando repetir. Por
ejemplo: si un jugador levanta los siete dobles, no puede repetir, ni queriendo, ningún “palo”. Por una razón más que evidente, no tiene
sino una sola y única ficha de cada “palo”. Más nada.
En el segundo caso, la repetición por sí misma no es necesariamente buena. En algunos casos lo es o puede serlo y en otros no lo es o
puede no serlo. En consecuencia, el asunto estriba en conocer y diferenciar los casos y las circunstancias. Para lo cual, no hay mejor
apoyo y guía que el conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas.
En cualquier caso es imperativo discriminar entre la repetición de “palos” iniciados por el compañero y “palos” iniciados por el mismo
jugador en turno. En la primera hipótesis, es necesario diferenciar las jugadas “con pensada previa” de las “sin pensada previa”. En la
segunda hipótesis, es necesario tomar en cuenta las series a que pertenecen los “palos” y su relación con el de salida.
Y por último se impone igualmente discriminar las situaciones en que el jugador en turno, en caso de proceder a la repetición de un “palo”,
presenta en su “mano” algún elemento adicional del mismo, al caso de que no presente en su “mano” ningún elemento adicional del “palo”
repetido.
Por otra parte:
Los integrantes de la pareja tienen iguales derechos y deberes. No se trata de que uno sea el director de la orquesta y el otro el último
violín. No se trata de que uno se limite a “repetir y repetir y repetir” y el otro se encargue de todo lo demás.
Ninguno de los miembros de la pareja goza de privilegios especiales. No se trata de que uno ordene y el otro obedezca. Nada que ver.
Ambos, al menos durante el desarrollo de la partida o partidas de dominó que jueguen de compañeros, tienen los mismos objetivos. Vale
decir: Si la “mano” es ganada por cualquiera de los dos, los puntos capturados se anotan a ambos. Si la “mano” es ganada porlos
contrarios, los puntos de sus fichas no colocadas, serán sumados y anotados a los miembros de la pareja contraria. En definitiva:
-Ningún miembro de la pareja se debe limitar a “repetir, repetir y repetir”, sin ton ni son, sin razón ni explicación.
-Ningún dominocista se debe limitar a “repetir por repetir”, sin propósito ni objetivo, sin fundamento, sin base, sin asidero.
- La repetición automática, inmotivada e incondicional es la negación del dominó.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 310 )
Ignacio Zaibert
Desde la Ciudad de México, me llega un correo de Marcos Ortiz, el cual parcialmente transcribo a continuación:
“…El salidor salió con el 3/3. El segundo jugador tenía: 3/6, 3/5, 5/5, 5/4, 5/2, 2/1 y 2/4. Pregunto: ¿Debe colocar el 3/6 de conformidad al
Principio de “Castigar la salida del contrario por encima”, o debe colocar el 3/5?...”
Vamos a ver:
PRIMERO: El Principio atinente a “Castigar por encima la salida del contrario” no es el único Principio de la Doctrina del Dominó que yo
elaborara. Hay otros Principios, de igual, inferior o superior jerarquía.
SEGUNDO. Hay situaciones, como la referida en la consulta del amigo Ortiz, en las que se hacen presentes dos o más Principios. Es
decir, ocurre un conflicto de Principios. Un conflicto que obliga a elegir uno de los Principios. Habida cuenta que, no se pueden aplicar
todos.
La elección en tales casos, está referida a la jerarquía de los Principios. Priva el Principio de mayor jerarquía. El de mayor importancia.
En el caso que nos ocupa, comparten el escenario dos Principios, el señalado por el amigo Ortiz, el atinente a “Castigar por encima la
salida del contrario” y otro, tan o más importante: el Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”.
El Principio de mayor jerarquía entre los dos que comparten el escenario es el atinente a “Indicar lo que se tiene”.
De modo que es dicho Principio el que se debe aplicar. En consecuencia se debe colocar el 3/5, habida cuenta que la “mano” del jugador
en turno presenta cuatro elementos del “palo” cinco, entre ellos el doble, mientras que del “palo” seis, la “mano” presenta un único
elemento, el 3/6.
Por otra parte, ambos “palos”, el cinco y el seis son superiores al “palo” tres de salida. Es decir, están por encima del “palo” de salida.
Más aún, la colocación del 3/5 se corresponde con la “mano” del jugador en turno, la cual presenta cuatro elementos del “palo” cinco.
Mientras que la colocación del 3/6 no se corresponde. La “mano” del jugador en turno, descontando el 3/6, no presenta ningún elemento
del “palo” seis.
La colocación del 3/5 es coherente con la “mano” del jugador en turno. La colocación del 3/6 es una aventura de resultado impredecible.
A mayor abundamiento, veamos a continuación algunos aspectos de la colocación del 3/6 y de la colocación del 3/5.
Sí se coloca el 3/6 se estaría iniciando un “palo” del cual no se tiene ningún acompañante. No se conoce la ubicación de las fichas
restantes del “palo” seis. Pero, si se conoce la ausencia de fichas de dicho “palo” en la “mano” del jugador en turno.
Si se coloca el 3/5 se estaría iniciando un “palo” del cual se tiene varios elementos. No se conoce la ubicación de las fichas restantes del
“palo” cinco. Pero, si se conoce la presencia de los cuatro elementos de dicho “palo” en la “mano” del jugador en turno.
Uno de los objetivos fundamentales del dominó, es el descubrimiento de la ubicación de las fichas no jugadas.
Dicho descubrimiento tiene mucho que ver con la información que se transmite con cada jugada.
De lo que se trata pues, es de informar bien, oportuna y verazmente.
La colocación del 3/6 informa sobre lo que no se tiene. La del 3/5 sobre lo que si se tiene.
La colocación del 3/6 constituyeuna actitud pasiva y algo negligente. La del 3/5 constituye una actitud activa y bien diligente..
En definitiva,en atención a todo lo dicho y de cara a la consulta formulada, la jugada correcta en el primer turno del segundo jugador, es la
colocación del 3/5, ya que, por una parte constituye una actitud activa y diligente y por la otra, es la que más y mejor información transmite.

D O M I N O Y A L G O M A S (309)
Ignacio Zaibert
El dominó no es lo más difícil del mundo. De ninguna manera. No lo es. Pero, tampoco es tan sencillo y ausente de exigencias y
condiciones como afirman algunos.
Para jugar bien dominó, es necesario tener ciertas condiciones, ciertas facultades, ciertas aptitudes, ciertas actitudes, unas de carácter
natural y otras de carácter adquirido.
Ahora bien, ni todas las personas tienen esas condiciones, ni todas las personas tienen las mismas condiciones. Y ello no es ningún
pecado…
No se le puede exigir a todo aquel que practica un juego o deporte que sea una “estrella”…
Pero, síse le puede y debe exigir que sepa cuáles son esas condicionesnecesarias y las desarrolle lo mejor posible.
Dichas condiciones son las que a continuación se indican.En el entendido que su desarrollo depende de la capacidad de cada quien. De la
carga genética y cultural de cada quien. Y que, a título de ejemplo:
Si bien es cierto que todos, en principio, tenemos ojos. No todos los ojos sondel mismo color ni dela misma calidad de visión. Hay quienes
ven bien y hay quienes ven mal.
Si bien es cierto que todos, en principio, tenemos piernas. No todos caminamos o corremos con la misma velocidad. Hay quienes lo hacen
con rapidez y hay quienes lo hacen con lentitud.
Pues bien, las condiciones que se exigen para el dominó son de dos tipos: naturales y adquiridas.
Las condiciones naturales son:
A) Atención.
B) Memoria.
C) Comprensión.
Las condiciones adquiridas son:
A) Conceptos.
B) Criterios.
C) Principios.
No todo el que quiere jugar bien dominó, puede. No todo el que quiere, tiene las condiciones necesarias.
Vale decir:
Si la persona no presta atención. Si de lo que está pendiente es de saludar y hablar con todo el que pasa cerca de la mesa de juego. Si de
lo que está pendiente es del teléfono celular, de recibir y de hacer llamadas.
Si la persona no tiene memoria. Si no registra ni recuerda las fichas que colocaron los contrarios y las que colocó el compañero. Si no
registra ni recuerda como fueron colocadas las fichas. Si no registra ni recuerda los “pases” en la “mano”,
Si la persona no comprende el significado de las jugadas. Si no discrimina entre las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa”.
Si no sabe que implica cada una de esas jugadas.
Y si además:
No entiende lo que sucede en la mesa de juego. No entiende las jugadas. No conoce la diferencia y los efectos de una jugada “con
pensada previa” y otra “sin pensada previa”.
No conoce la verdad de cada “mano”. No conoce la ubicación de las fichas no jugadas. Su accionar se remite a un deseo, un capricho, una
extravagancia.
No conoce los Principios. No sabe que jugar en cada caso, que ficha colocar, ni en qué forma. No conoce ni el QUE ni el PORQUE de las
cosas.
No puede descubrir la ubicación de las fichas no jugadas. No puede ayudar al compañero. No puede pre-decir el resultado de las “trancas”.
No puede esto. No puede aquello. Y en definitiva, no puede jugar bien dominó.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 308 )
Ignacio Zaibert
Desde hace ya varios años, el amigo Oscar Centeno se ha dado a la tarea de re-enviar la columna que semana tras semana publico por
estos medios.
La divulgación de mis ideas es una tarea que en forma soberana ha asumido Oscar. Es una tarea que exige tiempo y dedicación,
consideración y valoración. Todo lo cual merece mi reconocimiento y gratitud.
La divulgación de mis ideas, mediante el re-envío de las columnas genera todo tipo de comentarios, los cuales oportunamente me hace
llegar Oscar.En la presente me voy a referir al comentario de un tercero,querecientemente me hiciera llegar Oscar.
Dicho comentario señala que, palabras más, palabras menos, el dominó es jugado en distintas formas, con distintos estilos; transmitiendo
la idea de que todas las formas, aunque distintas, son de la misma categoría...
Cuidado. No todas las formas de jugar dominó, aunque distintas, son de la misma categoría.
Si bien es cierto que:
- Hay distintas formas de jugar dominó.
Es igualmente cierto que:
- Hay formas buenas y formas malas.Unas conformes a la Doctrina, a la Lógica y al Sentido Común. Otras no. Unas comprensibles y
explicables. Otras no. Unas conformes al “Fair Play”. Otras contrarias. Y así sucesivamente.“
Pero, en cualquier caso, NO son todas iguales, NI aceptables, NI correctas.
Quien se coloca primero las medias y luego, encima los zapatos, procede correctamente.
Quien se coloca primero los zapatos y luego, encima las medias, procede incorrectamente.
Así de sencillo…
Quien “tranca” y pierde procede mal, aunque pierda por la diferencia mínima.
Quien “tranca” y gana procede bien, aunque gane por la diferencia mínima.
Quien “tranca” y pierde no debe defender su decisión incorrecta de “trancar”. No debe defender lo indefendible.
Quien “tranca” y pierde no debe tratar de justificar su incorrecta decisión con el argumento de que “ese es su estilo”…No debe tratar de
justificar lo injustificable.
De lo que se trata, es de hacer las cosas bien.
Hacer las cosas bien en el dominó significa actuar de cara a la Doctrina, a la Lógica, a la Racionalidad y a la Responsabilidad.
La Doctrina y la Lógica se ubican en el campo del conocimiento de cada quien.
La Racionalidad y la Responsabilidad se ubican en el campo de la ética de cada quien.
Una de las grandes paradojas del dominó deriva del tratamiento torcido, defectuoso e inaceptable de este asunto de las “formas” y
“estilos”. Como si todas y todos fueran de la misma calidad. De la misma pertinencia. De los mismos méritos.
Nada que ver.
Hay formas y “estilos” buenos. Hay formas y “estilos” malos. Los unos nada tienen que ver con los otros. Pretender ver analogías entre
unos y otros no tiene sentido. Es un contra-sentido. Cada quien juega como quiere y como puede. Pero, “no es lo mismo jugar como un
burro que como un gran profesor”.
Como diría Enrique Santos Discepolo en su famoso tango “Cambalache”: “…Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador… ¡Todo es igual, nada es mejor; lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni
escalafón, los inmorales nos han igualao…”
Quienesjuegan mal, no es porque tienen un buen “estilo”, ni porque tienen “mala suerte”. Juegan mal porque tienen un mal “estilo”. Una
mala forma de jugar. Más nada…Así de obvio. Así de sencillo…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 307 )
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta: ¿Cuándo, en que situación es conveniente y se justifica salir con un doble en “pelo” y cuando no lo es?
La pregunta, importante por demás, merece recordar lo siguiente:
PRIMERO: En la mayoría de los casos, como norma, la salida con un doble en “pelo” no es conveniente ni se justifica.
Por una razón evidente: implica un riesgo.
Para el momento de la salida, los jugadores contrarios del salidor, tienen más fichas que su compañero. Los contrarios tienen para el
momento de la salidacatorce fichas, mientras que su compañero tiene siete.
En consecuencia, al tener los jugadores contrarios más fichas, tienen también más oportunidades, más probabilidades de tener en su
poder las fichas restantes del “palo” del doble de salida.
SEGUNDO: En la minoría de los casos, por excepción, la salida con un doble en “pelo” es conveniente y se justifica.
Por una razón evidente: cancela un problema.
Si la “mano” del salidor presenta dos o más dobles, de distintas series, unos en “pelo”• y otros acompañados, en algunos casos es
conveniente y se justifica salir con el doble en “pelo”, en el entendido que dicho doble ha de pertenecer a una serie superior.
Si adicionalmente la “tantera” está avanzada y la “mano” del salidor presenta las mismas características antes señaladas, en algunos
casos es conveniente y se justifica salir con un doble en “pelo”.
Veamos:
1.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/0, 0/1, 0/2, 0/3, 5/5, 4/2 y 6/1. Esto es, dos dobles, uno, el 0/0 en cuarta y otro, el 5/5 en
“pelo”. La salida correcta es con 5/5 “con pensada previa”. El 5/5 suma más puntos que las cuatro fichas del “palo” blanco y de estar la
“tantera” avanzada, su no colocación puede significar la pérdida del partido.
De donde se infiere que, cuando el doble en “pelo” es de una serie superior al doble acompañado ( 5/5 es superior a 0/0), es conveniente y
se justifica salir con dicho doble.
2.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 5/5, 5/1, 5/2, 5/3, 0/0, 4/2 y 6/1. Esto es, dos dobles, uno, el 5/5 en cuarta y otro, el 0/0 en
“pelo”. La salida correcta es con 5/5 “sin pensada previa”. El 5/5 no solo es de una serie mayor al 0/0, sino que representa la fuerza de la
“mano” del salidor.
De donde se infiere que, cuando el doble en “pelo” es de una serie inferior al doble acompañado (0/0 es inferior a 5/5), no es conveniente
ni se justifica salir con dicho doble.
3.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/0, 0/2, 0/3, 0/4, 1/1, 4/2 y 6/3. Esto es, dos dobles, uno, el 0/0 en cuarta y otro, el 1/1 en
“pelo”. La salida correcta es con 0/0 “sin pensada previa”. Los dos dobles son de la misma serie.
4.- Si el salidor levanta las siguientes fichas: 5/5, 5/1, 5/2, 5/3, 6/6, 4/2 y 3/2. Esto es, dos dobles, uno el 5/5 en cuarta y otro, el 6/6 en
“pelo”. La salida correcta es con 5/5 “sin pensada previa”. Los dos dobles son de la misma serie.
De donde se infiere que, cuando el doble en “pelo” es de la misma serie que el doble acompañado, no es conveniente ni se justifica salir
con el dicho doble.
La escogencia de la ficha de salida es una decisión muy importante. Entre otras cosas, porque cuando tiene lugar, el salidor solo conoce la
ubicación de siete fichas, sus siete fichas. Desconoce la ubicación de todas las demás. En ocasiones dicha escogencia es sencilla y fácil.
En ocasiones es compleja y difícil. Pero, en todos los casos, el único apoyo que tiene el salidor en ese momento, es el conocimiento de la
Doctrina del juego.
El conocimiento de la Doctrina sirve para escoger bien la ficha de salida, así como también para jugar bien.
El conocimiento de la Doctrina del juego nos indica, que ficha usar como “ficha de salida”, ya sea en “pelo” o no, así como también, que
fichacolocar en cada caso…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 302 )
Ignacio Zaibert H.
Fiel a su costumbre, el amigo Oscar Centeno me remitió algunos comentarios que le llegaron, con ocasión de mi “Dominó y Algo Más”
(301).
En dichos comentarios hay de todo…En unos: Osadía e Imprudencia. En otros: Uso indebido de mi Doctrina. Y en otros, una posición
sólida, sustentada sobre bases firmes.
Recuerdo a mis lectores que dicha columna versó sobre una “mano”, en la que el salidor, habiendo levantado seis fichas del mismo “palo”,
entre ellas el doble, usó como ficha de salida el doble y perdió la “mano”.
Las fichas levantadas por el salidor fueron: 5/0, 5/1, 5/2, 5/3, 5/5, 5/6 y 2/3 y salió con el 5/5.
A continuación y a los fines didácticos pertinentes, transcribo parcialmente algunos de esos comentarios y me pronuncio al respecto, a
saber:
UNO:
“…Es una mano que se pierde porque los jugadores o el autor del artículo, decidieron colocar las fichas de esa manera…”
Al efecto vale decir que ni lo uno, ni lo otro es cierto. Ni los jugadores, ni el autor del artículo colocaron las fichas de esa manera… Así no
procede quien esto escribe…Allá otros…
Será que el autor del comentario hizo uso de lo que se conoce en el ámbito psicológico como una “proyección”… Será que está incurso en
aquello de que: “Cada ladrón juzga por su condición”…
Las fichas no fueron “acomodadas”, como es el caso de quienes si las acomodan para “tratar” de demostrar lo que no se puede demostrar.
Lo que no resiste ningún análisis serio, racional, lógico.
Las fichas fueron jugadas tal y como como se dijo en la columna citada.
OTRO:
“Si el salidor salio con 5/5 lo único que se puede pensar es que tiene poco conocimiento del dominó. La salida debió haber sido el 2/3…”
Al efecto, y al igual que en el caso anterior, ninguna de las afirmaciones es cierta. Ni el salidor tiene poco conocimiento del dominó, ni la
salida debió haber sido el 2/3.
Será que el autor del comentario no conoce:
El Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”.
El Principio atinente a “Crear dificultades a los contrarios”.
El Concepto implícito en las jugadas “Indicativas de lo que se tiene”.
El Concepto implícito en las jugadas “Que crean dificultades a los contrarios.
El Criterio atinente al “Aprovechamiento de la fuerza”.
El Criterio atinente a la “Conducta indicativa de lo que se tiene”.
Y OTRO:
“Zaibert recomienda que se puede salir con ficha sobrante ocasionalmente”
Es cierto, en algunos casos se puede salir con una ficha no representativa del juego fuerte. Pero este no es el caso.
Se recomienda salir con una ficha extraña al juego fuerte cuando dicha ficha es un doble, de un “palo” superior al del juego fuerte. Por
ejemplo:
1.- 1/0, 1/1, 1/2, 1/3, 1/4, 4/4 y 5/2. La salida es 4/4 “con pensada previa”.
2.- 1/0, 1/1, 1/2, 1/3, 1/4, 1/5 y 5/5. La salida es 5/5 “con pensada previa”.
3.- 1/0, 1/1, 1/2, 1/3, 1/4, 5/3 y 6/6. La salida es 6/6 “con pensada previa”.
En el caso que nos ocupa, el 2/3 ni es una ficha doble, ni es de un “palo” superior al juego fuerte. El 2/3 no reúne las condiciones para ser
la ficha de salida y no lo es.
Así de sencillo… De modo que: A los opinadores de oficio (¿sin oficio?) les recuerdo las palabras de Apeles, el famoso pintor griego de la
antigüedad: “Zapatero, a tus zapatos…”

D O M I N O Y A L G O M A S ( 306 )
Ignacio Zaibert
Los opinadores de oficio en materia de dominó, son más peligrosos que “Mono con revolver”.
Sus opiniones y recomendaciones carecen de solidez. No resisten ningún análisis, ninguna confrontación. A la primera brisa, se
desmoronan. Caen. Desaparecen.
Son falaces, de carácter torcido, acomodado y defectuoso. De carácter equivocado y peligroso.
Tomar en serio dichas opiniones es perder tiempo y energía. Es errar el camino. Equivocar el norte. Naufragar…
Para muestra un botón, o mejor dicho, dos botones:
1.- Recomiendan como objetivo fundamental del juego, la persecución de los dobles en poder de los contrarios.
Sin tomar en cuenta la serie o series a que pertenecen dichos dobles.
Sin tomar en cuenta que, al proceder así dejan de desarrollar sus mayorías.
Sin tomar en cuenta que, en ocasiones no están presentes los recursos necesarios.
Sin tomar en cuenta que, en ocasiones los contrarios no levantan dobles…
2.- Recomiendan en la siguiente “mano”, 2/2, 2/0, 2/3, 2/5, 1/4, 1/0 y 6/6, como ficha de salida el 2/2 “con pensada previa”, a fin de indicar
la presencia de un doble mayor en la “mano” del salidor.
Tal argumento es falso
¿Por qué? Por varias razones, a saber:
1.- La salida “con pensada previa”, indica debilidad, eventualmente ausencia de más fichas de dicho “palo” en la “mano” del salidor. Lo cual
no es cierto. La “mano” del salidor presenta cuatro elementos del “palo” dos, entre ellos el 2/2.
2.- La pretensión de usar la jugada “con pensada previa” para indicar la presencia de un doble superior al de la salida en la “mano” del
salidor es, contra-natura. Es impertinente, inadecuada e inoficiosa.
Por una parte, porque aun admitiendo que ello fácticamente es cierto, no es menos cierto que el compañero del salidor no puede saber,
cual es dicho doble superior al 2/2. Podría ser 3/3, 4/4, 5/5 o 6/6. De modo que el proceso mental mediante el cual se logra conocer la
ubicación de las fichas no jugadas, se convierte en un proceso de adivinanza.
Por otra parte, si el salidor quiere informar al compañero de la presencia en su “mano” de un doble superior al 2/2, el cual constituye un
problema, ¿Por qué no cancela dicho problema y sale con dicho doble? Esto es, ¿Por qué no sale con 6/6 “con pensada previa”?
Más aún, de no salir con el 6/6, no hay forma alguna de asegurar su colocación más adelante. ¿Y entonces?
Adicionalmente, el 6/6 suma más puntos que tres de las fichas del “palo” dos (2/2, 2/0 y 2/3). Suma igual cantidad de puntos que cuatro de
las fichas de la “mano” del salidor (2/2, 2/0, 2/3 y 0/1). ¿Y entonces?
Hay un viejo postulado que dice: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Vale decir: Si el salidor usa como ficha de salida el 2/2,
la colocación del 6/6 “mañana” (más adelante) es totalmente impredecible. Puede que se logre. Puede que no…
Como lo he dicho y repetido hasta la saciedad: “Lo seguro es superior a lo posible”.
Lo seguro es que si el salidor usa como ficha de salida el 6/6 “con pensada previa” cancela el problema que implica supresencia.
Si no lo hace. Si no usa el 6/6 como ficha de salida, el problema no se cancela. Ysu posterior colocación queda en veremos. Sujeta a
variables desconocidas e incontrolables.
De modo que cuidado, mucho cuidado con los opinadores “sin oficio”... No se debe olvidar que, son más peligrosos que “Mono con
revolver”…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 305 )
Ignacio Zaibert Varios lectores de ésta columna, oyentes también de mi programa de radio que se transmite todos los viernes por Radio
Continente, de dos a tres de la tarde, me han pedido que escriba una columna sobre el tema que traté en fecha reciente en el programa
radial, atinente a los dobles.
En tal sentido escribo la presente. Haciendo una labor de síntesis, trataré en lo adelante de cubrir el amplio espectro que rodea el uso de
los dobles. En el entendido que, el espacio de la columna es insuficiente para agotar, al detalle el tema. La explicación del manejo, el buen
manejo de los dobles requiere de más espacio y de más tinta…
Por ello, me permito indicar a los interesados en el tema, el Numeral Quinto del Capítulo Sexto de mi libro “Principios y Sistemas del
Dominó por Parejas”, donde se trata en profundidad el tema de los dobles.
Aquí y ahora hay que resaltar que los dobles, las fichas dobles, son una realidad del dominó. Cada una de las series numéricas que
conforman el dominó presenta un doble. Esto es, la serie de los blancos presenta el 0/0, la de los uno, el 1/1, la de los dos, el 2/2, la de los
tres, el 3/3 y así sucesivamente hasta el 6/6.
En consecuencia, los dobles son siete (7). Representan la cuarta parte del total de veintiocho (28) fichas que conforman el dominó. Suman
cuarenta y dos (42) puntos. La cuarta parte del total de cientos sesenta y ocho (168) puntos, que representa la suma de todos los puntos
de todas las fichas.
El promedio de dobles que corresponde a cada jugador, es de uno coma setenta y cinco unidades (1,75). Dicha cantidad resulta de dividir
el número de dobles, siete (7), entre el número de jugadores, cuatro (4). Pero, como no se puede fraccionar las fichas, el uno como setenta
y cinco (1,75), lo redondeamos hacia arriba y obtenemos un promedio de dos (2) dobles por cada conjunto de siete (7) fichas.
En consecuencia, la presencia de dos (2) dobles es normal. Es una consecuencia matemática que no debería molestar ni disgustar.
Sin embargo, no es así. Los dobles son mal vistos. Su presencia, en principio, genera disgusto y malestar. Sobre todo, si dicha presencia
es continuada y en número creciente.
Muchos jugadores, tal vez la mayoría, lo que hacen, ante la presencia de los dobles es quejarse. Más aún. Alegan que los dobles son los
causantes de sus derrotas…
Al efecto, se debe indicar: que si bien es cierto que la colocación de los dobles genera más dificultades que la de las fichas mixtas, ya que
los dobles presentan el mismo “palo” en sus dos cuadrantes, mientras que las fichas mixtas presentan dos (2) “palos” distintos. No es
menos cierto que, dichas dificultades pueden y deben ser manejadas
La presencia de los dobles, lejos de avalar quejas e imputaciones de los jugadores, debería impulsar la necesidad de conocer, aprender y
con-vivir con los dobles. De manejar, de la mejor manera su presencia y existencia.
A continuación señalamos los distintos usos y funciones que pueden presentar los dobles:
A) Como Fichas de Salida.
B) Como Fichas de Ataque.
C) Como Fichas de Defensa.
D) Como Limpieza de Casa.
Cada uno de estos usos y funciones requiere, para su cabal entendimiento y aplicación, de un espacio que no tenemos en la presente
columna.
Aquí y ahora, vale decir que la colocación de los dobles, más allá de lo arriba señalado, tiene conexión directa con la condición, con las
condiciones en que se encuentra el doble:
Una cosa es queel doble esté solo, que sea el único elemento de ese “palo”y otra que esté acompañado, que hayan más elementos de
dicho “palo” en la “mano” del jugador.
Una cosa es que el doble sea de una serie baja, 0/0, 1/1 o 2/2 y otra que sea de una serie alta, 5/5 o 6/6.
Una cosa es que el doble sea el único doble en la “mano” del jugador y otra que dicha “mano” presente otros dobles.
Todo ello se debe tomar en cuenta. Todo ello es necesario e importante. Todo ello y más…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 302 )
Ignacio Zaibert H.
Entre las curiosidades que se presentan en el Dominó por Parejas, hay unas de carácter único y otras de carácter variable o múltiple.
Entre las de carácter único, podemos mencionar:
A) La captura de la mayor cantidad de puntos mediante “tranca”.
B) La captura de la mayor cantidad de puntos mediante “dominada”.
C) El conjunto de siete ( 7) fichas de mayor cantidad de puntos.
D) El conjunto de siete ( 7) fichas de menor cantidad de puntos.
E) El partido que termina en la menor cantidad de “manos”, etc.
A todas ellas nos hemos referido en algún momento en el pasado.
Entre las curiosidades de carácter múltiple o variable, podemos mencionar:
A) Las “manos” de seis (6) fichas dobles que se ganan.
B) Las “manos” de seis (6) fichas del mismo “palo” que se pierden.
Hoy, vamos a presentar el desarrollo de una “mano” en que el salidor levantó seis (6) fichas del mismo “palo” y perdió la “mano”.
El salidor levantó las siguientes fichas: 5/0, 5/1, 5/2, 5/3, 5/5, 5/6 y 2/3 y utilizó como ficha de salida el 5/5.
El segundo jugador levantó las siguientes fichas: 3/3, 3/0, 0/0, 0/6, 4/2, 1/1 y 0/1, en consecuencia “pasó”.
El tercer jugador levantó las siguientes fichas: 0/4, 4/4, 4/6, 6/6, 6/2, 6/3 y 2/2, en consecuencia “pasó”.
El cuarto jugador levantó las siguientes fichas: 5/4, 0/2, 4/3, 4/1, 6/1, 2/1 y 1/3, quien colocó el 5/4.
Acto seguido el salidor, al no tener ninguna ficha del “palo” cuatro, castigó el cinco de salida con el 5/3.
El segundo jugador colocó “con pensada previa” el 3/3.
El tercer jugador castigó el cuatro “sin pensada previa” con el 4/6. Esto es, quitó el cuatro que perjudicaba al compañero y anunció su
fuerte juego de seis.
El cuarto jugador dejó correr el seis y repitió el cuatro. Colocó el 3/4 “con pensada previa”.
Acto seguido, el salidor castigó el seis iniciado por su compañero con el 6/5.
El segundo jugador castigó el cuatro repetido por su compañero con el 4/2.
El tercer jugador castigó el dos con el 2/6. Insistió con su ataque de seis.
El cuarto jugador castigó el seis con su único seis, el 6/1.
En su siguiente turno el salidor “cuadró” a cinco con el 1/5.
Los tres jugadores “pasaron”.
El salidor volvió a jugar y colocó el 5/0.
El segundo jugador colocó “con pensada previa” el 0/0.
El tercer jugador colocó su único blanco, el 0/4.
El cuarto jugador “mató” el 4/4 y colocó el 4/1.
El salidor colocó su último cinco, el 5/2.
El segundo jugador castigó el uno con el 1/0.
El tercer jugador colocó su único dos, el 2/2.
El cuarto jugador, quien podía en ese momento “encabezarse” a uno (si lo hacía perdía la “mano”) utilizó el 2/0 y “cuadró” a blanco.
El salidor, a quien le quedaba el 2/3, “pasó”. El segundo jugador, quien tenía los dos últimos blancos, colocó el 0/3. El tercer jugador, quien
tenía un solo tres, el 3/6, lo colocó. El cuarto jugador “pasó”.
El salidor también “pasó” y el segundo jugador “trancó” la “mano” a blanco, “ahorcando” de paso el 6/6 del tercer jugador y capturó
veinticinco (25) puntos. Doble seis (6/6) y doble cuatro (4/4) en poder del tercer jugador, más el 2/3 en poder del salidor.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 303 )
Ignacio Zaibert
Como es sabido, la colocación de las fichas debe ser igual en todos los casos.
Los distintos cuerpos reglamentarios existentes se pronuncian en tal sentido. El Reglamento de la Federación Venezolana de Dominó
dispone en la letra “h” del artículo 89 lo siguiente:
“ h) Las fichas o piedras se colocarán sobre la mesa de manera suave y uniforme, debiendo quedar adosadas completamente a las ya
colocadas, sin dejar espacios abiertos. Los jugadores o jugadoras deberán emplear siempre para colocar las fichas o piedras la misma
mano y hacerlo de la misma forma, si emplean dos, tres o cuatro dedos, lo harán siempre de manera similar…”
Es decir:
No se deben colocar unas fichas, con gran violencia, con mucho ruido y otras, en forma delicada, casi sin ruido.
No se deben colocar las fichas, con el acompañamiento de distintos movimientos, por lo general imperceptibles, de alguna parte del
cuerpo, cara, codos, hombros, etc.
No se deben colocar las fichas con “doble acción”. Esto es, no se deben agarrar las fichas con gran velocidad y colocarlas luego en
“cámara lenta”, o vice-versa, agarrar las fichas con gran lentitud y colocarlas luego con velocidad.
Las fichas deben ser colocadas todas, en la misma forma, con el mismo agarre, con los mismos dedos, con la misma velocidad.
La única diferencia permitida es la que se origina por el tiempo previo al agarre de la ficha. El cual puede ser breve o demorado, según que
la jugada ejecutada o por ejecutarse sea “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
Todo lo demás está prohibido. Está reñido con el “Fair Play”.
Todo lo demás constituye una “seña” prohibida. Un subterfugio. Una trampa.
Sin embargo, en la actualidad y en la realidad, en muchos casos,la colocación de las fichas no respeta ni el “Fair Play”ni el Reglamento
antes mencionado.
Lo dispuesto por vía reglamentaria y moral no se respeta. Lo que hay, nose corresponde con lo que debería haber. Y lo que es, no se
corresponde con lo que debería ser.
El ser y el deber ser recorren caminos divergentes.
Uno pertenece al ordenamiento jurídico-moral.
El otro pertenece al des-ordenamiento total.
El uno prescribe conductas para que se cumplan.
El otro prescribe ventajas, trampas y “señas”,violaciones de todo tipo.
Tanto así que, los violadores llegan al extremo de considerar sus violaciones como una muestra de “viveza”, de habilidad de “alta costura”.
Y a quienes no las cometen, como “bobos”, por no decir otra cosa…
Los tramposos, llegan incluso a proclamar que: “Lo que es igual no es trampa”…Vale decir: Si la mitad de la población mata a la otra mitad,
no hay delito…Es, como aceptar que: Si el delito es cometido por muchos, por todos, deja de ser delito (???)…
Pues bien, así andan las cosas en el ambiente del dominó.
No se trata de competir, sino de estafar.
No se trata de compartir, sino de aprovechar la “buena fe” del otro..
Los tramposos actúan a sus anchas. Usan cualquier medio para su propio provecho. Cualquiera…
Y entre ese “cualquiera” destaca el agarre y la colocación de las fichas.
La obligación primera de enfrentar tal situación corresponde a las autoridades del dominó. A todas. Desde el club, el equipo, la liga, la
asociación, hasta llegar a la federación. Todas deben actuar. Se deben involucrar. Deben identificar a los tramposos. Deben abrir
expedientes. Deben tramitar juicios. Deben sancionar a los que se encuentren culpables. No se les debe permitir que sigan contaminando
a los dominocistas. No se les debe permitir que sigan destruyendo el Dominó por Parejas.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 301 )
Ignacio Zaibert H.
En fecha reciente, hace más o menos un mes, pude corroborar una vez más, durante el desarrollo de una partida de dominó, el bajo nivel
de juego de algunos miembros de la “Selección Nacional de Dominó”.
Bajo nivel de juego aderezado por el:
A) Uso que hacen de jugadas ilícitas, como: “El Golpeadito” o “Afincado”, “El Chorreadito” o “Arrastrado”, la “Doble Acción”.
B) Uso de movimientos corporales de carácter sospechoso, contrarios a lo preceptuado en el “Fair Play” o “Juego Limpio”
C) Desconocimiento de la Doctrina del Juego y de la ubicación de las fichas no jugadas.
D) Poco conocimiento y lo mucho que presumen…
Todo ello lo corrobore durante el desarrollo de una partida, en la que participaban tres miembros de la “Selección” y un “Invitado”.
Pues bien, las cosas se iban sucediendo con algunas incidencias incorrectas de corte menor, hasta que se presentó una situación que
generó la terminación anticipada de la partida.
La situación en cuestión fue la siguiente:
1.- En las puntas del dominó colocado en la mesa de juego había un uno y un dos.
2.- Le correspondía jugar al cuarto jugador, quien tenía cuatro fichas: 1/1, 1/2, 6/6 y 2/2.
3.- El 1/1 y el 1/2 del cuarto jugador eran las últimas y únicas fichas del “palo” uno sin colocar en la mesa de juego.
4.- El salidor, el primer jugador, había salido con el 6/3.
5.- En la mesa de juego ya se habían colocado todas las fichas del “palo” tres y en lo atinente al “palo” seis, faltaban por colocarse el 6/0 y
el 6/2 en poder del salidor y el 6/6 en poder del cuarto jugador.
6.- Al tercer jugador, compañero del salidor, le quedaba una ficha, el 2/0.
7.-Al salidor le quedaban dos fichas, el 6/2 y el 6/0.
8.- Al segundo jugador, compañero del cuarto le quedaba una ficha, el 0/0.
Pues bien, el cuarto jugador luego de “pensar” y “pensar” se “ahorcó” el 1/1 y “cuadró” a dos… (???)
Acto seguido, el salidor, el primer jugador, colocó el 2/6. El segundo jugador que era el “Invitado” en la partida “pasó” y el tercer jugador
colocó su última ficha, el 2/0, quien por cierto en su anterior jugada había colocado un dos “Afincado”.
El segundo jugador, el “Invitado”, le preguntó a su compañero, el cuarto jugador, ¿Por qué había jugado así?…No hubo respuesta.
Le preguntó entonces ¿Por qué no había “trancado” la “mano”, cuyo resultado era un empate a 16, producto de sumar, por una parte las
fichas del salidor, 2/6 y 6/0 con el 2/0 del tercer jugador y por la otra, las fichas del cuarto jugador 6/6 y 2/2 con el 0/0 del “Invitado”…
Tampoco hubo respuesta.
Le preguntó entonces: ¿Por qué no había colocado el 2/2, un punto mayor al 1/2?...Tampoco hubo respuesta.
Le preguntó: ¿Por qué se había “ahorcado el 1/1 y “cuadrado” a dos, habida cuenta que el jugador contrario, en su jugada inmediata
anterior había colocado un dos “Afincado”?...Nuevamente silencio total. Cero respuesta..
Acto seguido, el “Invitado” en la partida se levantó de su silla, dirigió unas palabras a los miembros de la “Selección” y abandonó la
partida…
Es muy lamentable que cosas como estas sucedan. Que jugadas tan “extrañas” sucedan. Que el nivel de juego sea tan bajo… Que
preguntas tan pertinentes y justificadas como las hechas por el “Invitado” no se contesten…Y peor todavía que quienes así actúan sean
miembros de la “Selección Nacional de Dominó”...Muy lamentable…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 300 )
Ignacio Zaibert H.
Las fichas mixtas del dominó, son la mayoría, constituyen las tres cuartas partes del total.
Las fichas dobles del dominó, son la minoría, constituyen una cuarta parte del total.
Unas y otras sirven para jugar dominó. Ambas conforman el juego de dominó. El juego de dominó de veintiocho (28) fichas.
Todas, cuando son colocadas en la mesa de juego, se adosen las unas a las otras por el mismo “palo”. Esto es, una ficha doble del “palo”
dos, 2/2, se debe adosar a otra del mismo “palo” dos, una ficha mixta, por ejemplo el 3/4, se puede adosar a otra del “palo” tres o bien a
una del “palo” cuatro y así sucesivamente.
De modo que, la colocación de las fichas varía según sean mixtas o dobles. Las mixtas se pueden adosar a uno cualquiera de los “palos”
que tienen en sus cuadrantes, mientras que las dobles solo se pueden adosar a un solo “palo”, al que tienen en sus dos cuadrantes.
En todo caso, las fichas, todas las fichas, dobles y mixtas, pueden ser usadas en cualquier momento y para cualquier fin.
En el entendido que, a veces son bien usadas y a veces son mal usadas. Ello no depende de la naturaleza de las fichas, sino de la
capacidad de los jugadores.
Las características imputables a su uso, no vienen de la fábrica ni del taller donde se elaboran. Vienen de la forma en que son utilizadas
por los jugadores.
A veces son bien utilizadas. A veces son mal utilizadas.
El uso, la utilización de las fichas se determina en vista a una realidad y a un presente. A una “mano” específica.
El uso, la utilización de las fichas no está pre-determinado. El uso de las fichas, no es, ni puede ser aplicado por igual en todos los casos.
Por ello, llaman la atención las prohibiciones que algunos establecen para el uso de ciertas fichas. Vale decir: “No se debe salir “nunca”
con el 0/1”.
Tal prohibición no tiene sentido. No resiste un análisis serio. Carece de fundamento. En el dominó los jugadores eligen libremente la “ficha
de salida”. De conformidad al conjunto que hubieren levantado. Según las características de las fichas levantadas en cada ocasión.
La “ficha de salida” se usa para: a) indicar el “palo” o “palos” que representan el mejor juego del salidor, el “palo” o “palos” que tiene en
mayoría, o bien para b) cancelar un problema de la “mano”.
Ninguna ficha viene de fábrica con una etiqueta que la califica como “ficha de salida” o como “no ficha de salida”. El hecho de usarse
determinada ficha como de salida, depende del conjunto de fichas levantadas por el salidor.
Si el salidor levanta las siguientes fichas: 4/4, 4/3, 4/2, 4/5, 5/0, 1/6 y 6/0, la ficha de salida correcta es 4/4, cuya colocación debe ser hecha
“sin pensada previa”, la cual representa la mayoría que tiene en el “palo” cuatro.
Si el salidor levanta las siguientes fichas: 5/5, 5/1, 1/1, 1/2, 1/3, 1/4 y 1/6, la ficha de salida correcta es 5/5, cuya colocación debe ser hecha
“con pensada previa”, la cual no representa la mayoría que tiene en el “palo” uno, pero cancela el problema de la presencia del 5/5.
Si el salidor levanta las siguientes fichas: 0/1, 0/2, 0/3, 0/4, 1/2, 1/5 y 1/6, “la ficha de salida” correcta es 0/1, la cual representa las dos
mayorías, de blanco y de uno del salidor.
Salir con el 0/2 es iniciar un dos del cual se tiene un solo acompañante. Salir con el 0/3 o 0/4 es iniciar un tres o un cuatro, de los cuales no
se tiene ningún acompañante.
Salir con el 1/2 es iniciar un dos del cual se tiene un solo acompañante. Salir con el1/5 o el 1/6 es iniciar un cinco o un seis, de los cuales
no se tiene ningún acompañante.
De modo que, resulta evidente que la prohibición de usar el 0/1 como ficha de salida no se sostiene. Carece de fundamento. El 0/1 en este
caso, como en muchos otros, es la “ficha de salida” correcta, la que mejor representa el conjunto de fichas del salidor.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 298 )
Ignacio Zaibert H.
Quien a la hora de “trancar” una “mano, ejecuta la “tranca” y dice: Es probable que gane… Mejor que se dedique a otra cosa, no al
“Dominó por Parejas”.
Si algo debe ser seguro, conocido y anticipado en el “Dominó por Parejas” es el resultado de las “trancas”. Dichas condiciones van en
paralelo al conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas, que se logra descubrir mediante el acatamiento de la Doctrina y el
registro y recuerdo de las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa”.
El “Dominó por Parejas” es, de todos los juegos que se pueden jugar con las fichas de dominó, el único que hace posible que el azar sea
rebajado a su mínima expresión y el conocimiento elevado a su máxima expresión.
El “Dominó por Parejas” no es el único juego que se puede jugar con las fichas de dominó. Hay otros que se pueden jugar en grupo o en
solitario. Por ejemplo: “El Trancaito”, “La Garrafina”, “El Múltiplo” o “Decimal”, “El Chamelo”, “El Siete”, “La Cruz Española”, “La Cruz
Venezolana”, “El Amarrado” o “Pegado”, “El Tapado” o “Cieguito”, “El no te creo” o “Desconfío”, etc.
Y hay otro, el “Dominó por Suerte”, el cual constituye la antí-tesis del “Dominó por Parejas”. Dicho juego hace posible que el conocimiento
sea rebajado a su mínima expresión y el azar elevado a su máxima expresión.
En el “Dominó por Parejas” priva la Lógica y el acatamiento a Principios reguladores e indicadores de la conducta a seguir en cada caso.
En el “Dominó por Suerte” priva el azar, lo ilógico y el des-acatamiento a los Principios reguladores e indicadores de la conducta a seguir
en cada caso.
Quienes practican el “Dominó por Parejas” conocen o deben conocer cuál es la ficha correcta a colocar en cada ocasión. Conocen o deben
conocer la ubicación de las fichas no jugadas. Saben o deben saber calcular el resultado, por adelantado, de las “trancas”, etc.
Quienes practican el “Dominó por Suerte” no conocen nada de lo antes dicho.
Quienes practican el “Dominó por Suerte” son incapaces de conocer: a) cuál es la ficha correcta a colocar en cada ocasión, b) la
importancia de la información que acompaña a toda jugada, c) las diferencias entre las jugadas “con pensada previa” y las jugadas “sin
pensada previa”, d) la ubicación de las fichas no jugadas, e) por adelantado, el resultado de las “trancas”, etc.
Quienes practican el “Dominó por Suerte” desprecian al “Dominó por Parejas”. Torcida y alevosamente, lo pretenden destruir. Ante tal
situación, el silencio se hace cómplice. Es inaceptable. Hay que salirles al paso. Hay que levantar la voz y recordarles que:
El “Dominó por Parejas” es un juego de conocimiento.
El “Dominó por Suerte” es un juego de azar, como el “Bingo” o el “Ludo”.
Y si bien es cierto que en el “Dominó por Parejas”, al inicio de una “mano”, no se sabe cómo va a terminar. No es menos cierto que, hay
indicadores veraces, lógicos e inequívocos del camino o caminos a seguir en cada caso.
Quienes practican el “Dominó por Suerte” usan y abusan de las probabilidades. Las usan e invocan, como plegaria, como oración, como
muletillas, para todo. Sobre todo como excusa y “explicación” de su crónica incapacidad de anticipar situaciones. Allá ellos…
Pero, lo que es inadmisible es que pretendan trasladar sus delirantes opiniones al “Dominó por Parejas”.
El “Dominó por Parejas” no se agota en un número probabilístico de seis o siete ceros. El “Dominó por Parejas” es más, mucho más… Y si
bien es cierto que al terminar el barajo de las fichas, previo a toda “mano”, es desconocido el conjunto de siete fichas que levantará cada
jugador. Es igualmente cierto, absolutamente cierto, que una vez conocido dicho conjunto, se sabe y debe saber lo que corresponde hacer
con dichas fichas.
Y ya para terminar, lo hacemos por donde comenzamos.
A quien luego de “trancar” una “mano dice: Tengo “ene” probabilidades de ganar la tranca” y tengo “eme” probabilidades de perder la
“tranca”… Le recordamos y reiteramos: la “tranca” no es un “cara o sello”…No es una probabilidad. Es una seguridad… De modo que, por
favor, no siga maltratando nuestro noble juego… Dedíquese a otra cosa

D O M I N O Y A L G O M A S ( 299 )
Ignacio Zaibert H.
Hay cosas y cosas. Hay cosas que parecen iguales, pero son distintas.
A saber:
Una cosa es el “Dominó por Parejas”. Otra, muy distinta es el “Dominó por Suerte”.
El primero se basa en la Razón. El segundo en la Sin-Razón.
El primero se apoya en la Lógica, la Matemática y la Probidad. El segundo en la Fantasía, el Capricho y la Arbitrariedad.
A veces la misma cosa, genera conductas muy distintas.
El semáforo en rojo. Para unos es señal de frenado Para otros de aceleración..
Unos abren un hueco en la pared con “pico y pala”. Otros a “cabezazos”.
Si en una carrera de caballos “pura-sangre” participa un burro. Unos (los más) apuestan a cualquier caballo. Otros (los menos) apuestan al
burro.
Es decir, hay quienes acatan las Normas, los Principios y la Lógica. Hay otros que las des-acatan.
Una cosa es la “tranca” para quienes practican el “Dominó por Parejas”. Otra cosa, muy distinta lo es para quienes practican el “Dominó
por Suerte”.
Quienes practican el “Dominó por Parejas” ante la “tranca”, actúan en forma racional. Realizan una serie de operaciones analíticas y
matemáticas, para poder anticipar el resultado de las “tranca”.
Si de las operaciones realizadas, resulta que la “tranca” es favorable, “trancan”.
Si resulta lo contrario, no “trancan”.
Quienes practican el “Dominó por Suerte”, ante la “tranca”, actúan en forma irracional. Sin fundamento, sin lógica, sin ética, en contra de
las probabilidades.
Sin conocer el resultado por adelantado de la “tranca”, ni nada que se le parezca, “trancan” no obstante que:
a) Tienen más fichas que los integrantes de la pareja contraria.
b) El compañero ha colocado tan solo fichas de los “palos” altos, cinco y seis.
c) El jugador en turno tiene más puntos en sus fichas que, el promedio de puntos por jugador.
A sabiendas que, las probabilidades de ganar la “tranca” son pequeñas, mínimas o inexistentes, en un arresto de ¡”$%&/()=! “trancan”.
Es decir, por una parte invocan las probabilidades y por la otra actúan en contra de las mismas.
Tal conducta solo se puede ubicar en el terreno del Absurdo, de la Inconsistencia y de la Arbitrariedad.
Los seguidores del “Dominó por Suerte” se apoyan e invocan las probabilidades, para justificar ( tratar de justificar lo injustificable)
cualquier dislate, cualquier exceso.
Continuamente se contradicen. Por un lado, invocan las probabilidades, por otro lado las omiten, las ignoran.
Ejecutan “trancas”:
A) Sin el conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas.
B) Con el conocimiento de las probabilidades de victoria en contra.
Los seguidores del “Dominó por Suerte” lo que hacen, en definitiva es:
1.- Desconocer los hechos.
2.- Desconocer las probabilidades.
3.- Pretender contaminar su confusión, inconsistencia y desorden.
4.- Acelerar el vehículo con el semáforo en rojo. Abrir un boquete a punta de “cabezazos”. Apostar al burro en las carreras de caballos
“pura-sangre”…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 297 )
Ignacio Zaibert H.
En tiempos recientes han proliferado, en el espacio cibernético, opinadores y recomendadores de todo tipo y en distintos campos. El
dominó no se ha salvado de tal presencia. Por el contrario, cada día aparecen más y más. Se multiplican. Se retro-alimentan. Opinan de lo
que desconocen. Presumen de lo que carecen…
A todos ellos recomiendo que antes de hablar de dominó, de escribir de dominó, aprendan primero que es y de que trata el dominó…
En tal sentido y habida cuenta de mi más profundo respeto a los invidentes, me permito construir la siguiente hipótesis:
Si un ciego, una persona privada de visión (de nacimiento) te dice haber leído un libro o varios libros, y te los recomienda, uno se pregunta
y le pregunta: ¿Disculpe señor mío, el libro o los libros que Ud., me recomienda los leyó en Braille?
Recuérdese que Luis Braille fue la persona que, en la primera mitad del siglo XIX, inventó la escritura en relieve de los ciegos.
Si la respuesta a la pregunta fuere negativa, la inferencia obligada es que, ni el recomendador ha leído nada, ni la recomendación tiene
valor alguno.
Parecida o igual inferencia ocurre si quien recomienda un libro o varios, manifiesta haberlos leído y resulta que no conoce el idioma en que
están escritos.
O cuando quien recomienda una conducta, un camino, una manera, en el desempeño de un oficio, profesión o actividad cualquiera y no
tiene conocimientos en la materia.
Si quien estando en Caracas necesita ir al sur, a Valencia en el Estado Carabobo y le pregunta a un vecino la ruta a tomar y éste le indica
que vaya a Maracaibo, en el occidente, o no conoce el mapa, la geografía de Venezuela o quiere causar un daño.
La indicación o recomendación de tomar caminos, leer libros, o jugar dominó lleva implícita una gran responsabilidad: el conocimiento de lo
indicado, de lo recomendado.
Recuérdese el caso de los cuatro amigos que nunca habían jugado dominó y se sentaron en una oportunidad para jugar por vez primera.
Una pareja ganó y la otra perdió.
¿Significa acaso que los ganadores supieron porque ganaron y los perdedores porque perdieron?
¿Significa acaso que los ganadores hicieron tan solo buenas jugadas y los perdedores tan solo malas jugadas?
¿Significa acaso que unos y otros saben diferencias las jugadas buenas de las jugadas malas?
Recuérdese que lo anecdótico no hace Doctrina. Que lo incomprensible no es explicable. Que un resultado aislado no demuestra nada.
¿Significa acaso que quien habiendo levantado las siguientes fichas: 4/4. 4/2, 2/2, 2/5, 1/1, 1/6 y 0/3 utilice como “ficha de salida” el 0/3 ha
procedido bien?
¿Significa acaso que, más allá de salir con una doble “falla”, el 0/3, por el hecho de ganar la “mano”, esa es la salida correcta?
¿Significa acaso que lo casual, lo inexplicable, lo contrario al sentido común, a la Razón y a la Lógica puede adoptar visos de verdad y
validez?
Recuérdese que el dominó es un juego de pareja, de dos contra dos. Cada miembro de pareja necesita de la colaboración del compañero.
Y esa colaboración solo es posible en la medida que exista: a) El conocimiento de la Doctrina del Juego y b) El conocimiento de las Fichas
No Jugadas.
Hay quienes afirman que la probabilidad de levantar una ficha cualquiera, es de X %. La probabilidad de levantar cinco fichas iguales, del
mismo “palo”, es de N %. La probabilidad de ganar todas las “trancas” es de M %, etc.
¿Significa acaso, que aún en el supuesto de ser ciertas esas probabilidades, los dominocistas pueden comprender, aprender y jugar mejor
dominó?
La respuesta a todas las preguntas aquí formuladas es una sola: ¡NO! Por todo ello, a los nautas del espacio cibernético les recomiendo:
antes de hablar de dominó, de escribir de dominó, aprendan que es y de que trata
D O M I N O Y A L G O M A S ( 296 )
Ignacio Zaibert H.
A continuación transcribo la consulta que me formulara por vía electrónica Carlo J. Pasquarelli y doy respuesta a la misma.
“…Hace algún tiempo te ofrecí el relato y la consulta de una jugada donde apliqué un criterio distinto al de la ficha de cuadre. En aquel
momento recordé una conversación que sostuvimos, referente al tema de la ficha de cuadre. Cuando tenemos la posibilidad de echar tiros
y las bajadas, por ejemplo, puedan generar una tranca por parte del contrario, entonces se acostumbra ante esa situación cuadrar con el
palo débil, lo cual, no siempre debía ser tan coherente, entonces me hablaste de una jugada tan buena como poco ejecutada por los
aficionados, que consistía en castigar nuestra punta sin cuadrar, acción que podía incluso permitir al contrario encabezarse. Deseo
consultarte: ¿El ejemplo de esta mano sirve para explicar la atípica jugada?
La mano la inicia J1 el jugador de mi izquierda con doble dos, yo J2 paso y J3 juega 2/6, mi compañero en esa partida jugada en Caracas
en el torneo de "La Liga", Sr. José Luis Salavarría, castiga la salida con 2/4.
La 2da vuelta inicia con J1 acostando el doble cuatro, yo "con pensada previa" cuadro a cuatros con 4/6, los tres dicen paso. Ya dentro de
la 3ra. vuelta coloco 4/5, J3 castiga con 5/2 y mi compañero pasa.
Inicia el salidor la 4ta vuelta colocando 2/0 "con pensada previa", lo cual, pensé podría tratarse de una pensada en falso.
Después de una pequeña reflexión castigué mi punta con 1/4 indicando lo que tengo. En la 1ra jugada pase por el palo 2, en mi 2do turno
indique la tenencia de otra ficha del palo 6, en mi 3er oportunidad me baje mostrando un 5 y en la 4ta un 1 y mis fichas no jugadas en
consecuencia con la información transmitida son: 5/6, 1/5, 0/4, 3/4. ¿Cuál es tu apreciación mí estimado Profesor?...”
La situación referida por Carlo Julio en su correo se parece, es de la misma familia, a una que le comenté en una oportunidad próxima-
pasada. Es un pariente algo lejano, pero pariente al fin.
La situación que le comenté está condicionada a varios supuestos, no todos presentes en la situación que me consulta Carlo Julio, a saber:
A) Uno de los cuatro jugadores, a quien llamaremos Simón tiene todas las fichas de un “palo”. Este requisito está presente en la situación
narrada por Carlo Julio.
B) Simón en determinado momento, pudiendo “cuadrar” y volver a jugar, no lo hace ante la posibilidad de que sobre las reventadas de su
“palo”, el siguiente jugador (contrario), a quien llamaremos Andrés, pueda “trancar” la “mano. Esta consideración también está presente en
el correo de Carlo Julio.
C) Simón no “cuadra” en contra, sino que castiga el “palo” que tiene en exclusividad. Este requisito también está presente en el correo de
Carlo Julio.
D) Andrés castiga el “palo” iniciado por Simón, “cuadra” al “palo” del otro extremo y se “encabeza”. Esta consideración no está presente en
el correo de Carlo Julio.
E) A continuación los compañeros de Simón y Andrés “pasan” y le corresponde el turno nuevamente a Simón, quien utiliza entonces la
ficha con la que no “cuadró” en su turno anterior y se “encabeza”. Este efecto no está en el correo de Carlo Julio.
F) Andrés se va de su recién adquirida “cabeza”. Simón queda encabezado y se elimina la posibilidad de la “tranca”. Este efecto tampoco
está considerado en el correo de Carlo Julio.
En otras palabras, al decidir Simón no “cuadrar”, sino castigar su “palo” fuerte, lo hace para no entrar en una eventual “tranca”, que podría
ejecutar Andrés, y castiga su “palo” fuerte.
Acto seguido, Andrés “cuadra” al “palo” del otro extremo de la mesa. Los compañeros de Simón y Andrés “pasan”. En su turno, Simón se
vuelve a “encabezar” con su “palo” fuerte y Andrés se va de la “cabeza” recién adquirida.
Es decir:
1.- Para el momento en que Simón decide no “cuadrar”, sino castigar su propio “palo”, hay cuatro elementos de dicho “palo” en la mesa.
Simón utiliza el quinto para castigar su “palo” fuerte y se queda con los dos últimos.
2.- Para el momento en que Andrés decide “cuadrar” al “palo” del otro extremo, hay también cuatro elementos de dicho “palo” en la mesa.
Andrés utiliza el quinto para “cuadrar”. Los dos últimos elementos de dicho “palo” están en poder, uno de Andrés y el otro en poder de
Simón.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 295 )
Ignacio Zaibert H.
Por su carácter didáctico, transcribo a continuación una “mano” que se jugó recientemente, en la que las cosas sucedieron así:
El salidor salió con el 6/5.
El segundo jugador “pasó”.
El tercer jugador colocó “con pensada previa” el 5/5.
Y el cuarto jugador, quien había levantado las siguientes fichas: 6/3, 6/2, 5/3, 2/2, 2/1, 2/0 y 0/4, colocó el 6/3 por las razones siguientes:
A) Al tener dos elementos del “palo” seis, 6/2 y 6/3 y uno solo del “palo” cinco, el 5/3 y haber pasado su compañero a seis y cinco, no
quería crear una “falla” en su “mano” en el “palo” cinco. No debía quedar indefenso, sin ningún elemento del “palo” cinco.
B) Al pasar su compañero a cinco y seis, era obvio que el 6/6 estaba en poder del tercer jugador.
C) En consecuencia, colocó el 6/3 “con pensada previa”. Al proceder así, no solo se quedó con el 5/3 para ser usado a futuro, sino que
evitó la posibilidad de que el salidor pudiera “cuadrar” a cinco, provocando un nuevo “pase” al compañero, ya que el mismo tenía el 5/3 y
de paso le dio un “aviso” al 6/6.
D) Al proceder así el cuarto jugador, no solo impedía al salidor un “cuadro” a cinco, por las razones antes dichas, sino que transmitía la
información atinente a la tenencia de otro elemento del “palo” seis, el 6/2, la no fuerza en el “palo” tres y de paso conservaba el 5/3, su
única ficha del “palo” cinco, como contra-argumento a la fuerza de los contrarios en el dicho “palo”.
Acto seguido, el salidor, quien había levantado las siguientes fichas: 6/5, 6/4, 6/1, 6/0, 5/4, 5/0 y 3/4, colocó el 3/4.
El segundo jugador, quien había levantado las siguientes fichas: 4/4, 4/2, 4/1, 3/3, 3/1, 3/0 y1/1, colocó “con pensada previa” el 4/4.
El tercer jugador, quien había levantado las siguientes fichas: 5/5, 5/1, 6/6, 0/0, 3/2, 0/1 y 5/2, al no tener ningún elemento del “palo” cuatro,
castigó el cinco y colocó el 5/2 evitando la repetición del “palo” tres que había sido recién castigado por su compañero, el salidor.
Y el cuarto jugador colocó con “pensada previa” el 2/2.
En su tercer turno, el salidor quien tenía una “falla” de dos desde el principio, castigó el cuatro y colocó el 4/6. El segundo jugador castigó
el dos con el 2/4. El tercer jugador acostó el 6/6. Y el cuarto jugador castigó el seis con el 6/2.
Acto seguido el salidor colocó el 4/5 El segundo jugador “pasó” a dos y a cinco. El tercer jugador colocó 5/1. Y el cuarto jugador con el 1/2
“cuadré” a dos.
El salidor “pasó”. El segundo jugador “pasó”. El tercer jugador colocó el 2/3.Y el cuarto jugador colocó el 3/5.
El salidor colocó el último cinco, el 5/0. El segundo jugador castigó el blanco con el 0/3 y quedó con la “corrida” de tres: 3/3 y 3/1. El tercer
jugador “pasó”. Y el cuarto jugador castigó obligado el último dos, con el 2/0.
El salidor, quien tenía para ese momento dos fichas, las dos últimas del “palo” seis, 6/0 y 6/1, se encabezó a seis al colocar el 0/6. El
segundo jugador, en conocimiento de ésta situación y habida cuenta que su compañero, el cuarto jugador tenía una sola ficha, se “ahorcó”
el 3/3 y colocó el 3/1. El tercer jugador, quien para ese momento tenía dos fichas, 1/0 y 0/0, castigó obligado el uno con el 1/0. Y el cuarto
jugador colocó su última ficha, el 0/4.
La pareja integrada por el segundo y el cuarto jugador ganó la “mano”. Una “mano” que comenzó en forma poco auspiciosa, con el “pase”
del segundo jugador en su primer turno, a cinco y seis.
Las “manos” no se terminan sino hasta que se terminan. Al inicio no se sabe cómo van a terminar. Los “pases” al inicio de la “mano” no son
ninguna tragedia. Queda espacio suficiente para recuperar los tiempos perdidos.
No hay que desesperar. Las “manos” como la comentada, hay que enfrentarlas, con mayor rigor, con aplomo, de acuerdo a la Doctrina, a
la Lógica y al Sentido Común.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 294 )
Ignacio Zaibert H.
Cuando determinada proposición se admite como verdad, sin la necesaria prueba, sin la necesaria demostración, estamos ante un
postulado.
De donde resulta evidente que los postulados pueden ser ciertos e inciertos, verdaderos y falaces, acertados y equivocados.
En el dominó abundan los postulados. Afirmaciones ligeras. Sin prueba. Sin verificación. Y lo que es más grave, de carácter equivocado.
Los Postulados Equivocados, no solo carecen de razón y explicación, sino que hacen mucho, mucho daño al dominó y a los dominocistas.
En la presente columna me voy a referir a dos de esos Postulados Equivocados, que no obstante su añeja existencia, no por ello son
menos equivocados, a saber:
A) La exigencia de “nunca” castigar la ficha del compañero.
B) La exigencia de “siempre” castigar la ficha del contrario.
Para empezar hay que detenernos en el •”nunca” y en el “siempre”. El uso de dichos vocablos constituye, por lo general, un atrevimiento y
un peligro. Una exageración. Un barbarismo.
Exigir y recomendar determinada conducta, en todo momento y en toda circunstancia, es desconocer las múltiples variables que se pueden
presentar y combinar en la realidad. Exigir que “nunca” o “siempre” se generen, ante determinado estímulo, una sola y única respuesta es
irracional, es dogmático, es equivocado.
Pretender que las jugadas de dominó, están supeditadas a un solo y único patrón, sin el debido análisis, sin la debida comprensión, sin la
debida explicación, constituye más que una afrenta y un irrespeto, un disparate.
La persona, el dominocista debe actuar con conocimiento, con experticia, con racionalidad y responsabilidad. No debe ser esclavo del
capricho y la arbitrariedad. Pero, tampoco de normas extrañas, divorciadas de la realidad.
Los Postulados Equivocados son normas extrañas, y más que extrañas, divorciadas de la realidad. Contrarias a la razón, a la naturaleza
del juego, a la Doctrina y a los Principios. Son, en definitiva, inconvenientes e inexplicables.
Al efecto, y a los fines didácticos pertinentes veamos la siguiente situación:
El salidor coloca como ficha de salida el 3/3.
El jugador siguiente castiga el tres con el 3/6.
El tercer jugador, compañero del salidor, tiene las siguientes fichas: 6/0, 6/1, 6/4, 6/5, 3/2, 2/2 y 5/4.
Es decir tiene cuatro elementos del “palo” iniciado por el contrario, tiene cuatro fichas del “palo” seis. Tiene una gran fuerza en dicho “palo”.
Destruir dicha fuerza. No aprovecharla es contrario a la razón y a la naturaleza misma del juego. Castigar dicho “palo” por el mero y
ramplón hecho de que fue iniciado por el contrario no tiene sentido.
El tercer jugador tiene cuatro elementos del “palo” seis, dos están en “falla”, el 6/0 y el 6/1, y los otros dos, el 6/4 y rl 6/5 son “palos”
superiores, mayores al de salida. Castigar el seis iniciado por el contrario, con cualquiera de los cuatro elementos crea inconvenientes
importantes. Si se castiga con el 6/0 o el 6/1, se estaría castigando con una “falla”, esto es se estaría generando una debilidad en la
“mano”, aparte de que se estaría contra-viniendo el Criterio atinente al “Aprovechamiento de la fuerza”. Si se castiga con el 6/4 o el 6/5, se
estaría castigando con un “palo” superior al de la salida del compañero, esto es, se estaría creando facilidades a los contrarios, aparte de
que se estaría contra-viniendo el Concepto atinente a “Crear dificultades a los contrarios”. Y más aún, inevitablemente, en lo adelante se va
a tener que repetir el seis, por una razón más que obvia: se tienen muchas fichas del “palo” seis. Es lo que más se tiene.
De modo que castigar el “palo” seis, iniciado por el contrario, con el deseo implícito de tratar de eliminar el 6/6, es más que una ilusión, una
conducta contraria a la razón, a la lógica y al sano juicio.
En definitiva: Los Postulados Equivocados aquí comentados, no resisten ningún análisis serio. Valga la redundancia, son equivocados. Son
incorrectos… Ni es válido “nunca” castigar el “palo” iniciado por el compañero. Ni es válido tampoco castigar “siempre” el “palo” iniciado por
el contrario.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 287 )
Ignacio Zaibert H.
Durante mi reciente viaje a Maracay, Estado Aragua, con ocasión de la invitación que me fuera hecha por el diario El Siglo, para asistir al
Torneo de Dominó celebrado el 27 de julio del año en curso, para conmemorar los 40 años de vida de dicho diario; atendí un número
importante de dominocistas que se me acercaron y formularon preguntas y comentarios de todo tipo.
El alud de preguntas fue intenso y continuado. Preguntas sobre aspectos conceptuales del juego. Otras sobre casos puntuales. En fin,
preguntas de todo tipo.
Los comentarios también fueron muchos y variados. Unos se referían a mis libros. Otros a mis columnas. En todos había algo en común:
Todos, en una u otra forma manifestaban agradecimiento.
Los atendí a todos, y agradecí también todos los comentarios y preguntas.
A continuación me remito a una de las muchas preguntas que se me formularan. Una que significó la intervención, “no solicitada” de un
tercero, a saber:
Se me preguntó: ¿Cuál es la ficha correcta de salida en un “violín” de seis fichas, del mismo “palo”?
Inmediatamente saltó uno de los presentes, señero convicto y confeso, y dijo: “Hay que salir con la sobrante”.
No señor. No siempre hay que salir con la ficha sobrante. Y no es que me importe la opinión del señero. No es importante. Más bien, es
desechable. Pero, dado que la pregunta me fuera formulada a mí, y en obsequio de los presentes, les dije, más o menos, lo que a
continuación se detalla:
En los “violines” de seis fichas de un mismo “palo”, la salida correcta, en algunos casos es con la ficha sobrante. En otros, no lo es. Es
decir, no siempre se debe salir con la ficha sobrante. Depende de otras realidades de la “mano” del salidor.
La salida correcta en las “manos” de seis fichas de un “palo” y la sobrante de otro “palo”, depende de las características de la ficha
sobrante y de las fichas del “violín”. Esto es, depende de la relación entre los “palos” de las fichas del “violín” y la ficha sobrante.
Eso de repetir como loros, lo atinente a la ficha sobrante, no resiste ningún análisis, medianamente serio. Y menos aún, hacerlo. La ficha
sobrante puede ser un doble o una ficha mixta. Puede ser un doble en “pelo” o acompañado de un elemento del “violín”. Puede ser de un
“palo” de la misma serie que el “palo” de las fichas del “violín”, o puede ser de una serie distinta. Todo ello, se debe tomar en cuenta para la
selección de la ficha de salida.
En tal sentido, y a título de ejemplo les presenté dos casos:
A) Un “violín” de seis fichas del “palo” uno, y la sobrante 6/6.
B) Un “violín” de seis fichas del “palo” seis, y la sobrante 1/1.
En el primer caso, en el “violín” de seis elementos del “palo” uno, siendo la sobrante 6/6, la ficha de salida es 6/6 “con pensada previa”.
En el segundo caso, en el “violín” de seis elementos del “palo” seis, y la sobrante 1/1, la ficha de salida no es la sobrante, es el mismo 6/6
“sin pensada previa”.
El dominó, como es sabido, es, entre otras cosas, un juego de puntos. Hay que cuidar los puntos. Hay que dar prioridad a las fichas de
muchos puntos, de las series altas, las fichas de los cinco y los seis. Por una razón muy sencilla: En caso de que la pareja contraria
ganase la “mano”, que capture la menor cantidad posible de puntos.
En el dominó, como es sabido también, uno de los Principios Fundamentales es el atinente a “Indicar lo que se tiene”, tal y como señalo en
mi libro “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas”. Sin embargo, dicho Principio, como todos los que integran mi Doctrina, no son de
carácter cerrado. Todo lo contrario. Admiten excepciones. Tal y como es el caso de la “mano” del “violín” de unos y el 6/6 como ficha
sobrante. Dicha ficha representa un problema. Y en tal sentido, lo aconsejable es cancelar dicho problema lo antes posible. Para ello se
utiliza la salida “con pensada previa”.
Para terminar: Dos tipos de jugadores le hacen mucho daño al dominó: Los “Señeros” y los “Pone-Piedras”. Los primeros son incorregibles.
Los segundos pueden ser corregidos. A ellos, y más aún, a todos quienes buscan luces y guía, van dedicadas estas palabras.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 281 )
Ignacio Zaibert H.
Por dos vías distintas me llega la misma consulta. Por una parte me la formula el amigo Luigi Napolitano, quien había sido consultado al
respecto por el amigo Homero Echeverraneta, y por otra parte, el mismo Homero me pregunta al respecto.
La consulta se contrae a la siguiente situación:
El salidor había levantado las siguientes fichas: 6/6, 6/1, 1/2, 1/0, 2/4, 2/3 y 2/0. Esto es, un conjunto con un solo doble, el 6/6, una mayoría
natural de cuatro elementos del “palo” dos y una “falla” de cinco. Y salió correctamente con el 6/6.
El segundo jugador, luego de larga pensada, castigó el seis con el 6/4.
El tercer jugador, “sin pensada previa” castigó el cuatro con el 4/3.
El cuarto jugador, luego de breve pensada, castigó el tres con el 3/1.
Le correspondía jugar nuevamente al salidor, quien castigó “sin pensada previa” el uno con el 1/2.
Se me pregunta sobre la segunda jugada del salidor, esto es, se me pregunta sobre la pertinencia o no del 1/2 y sobre el no uso y “cuadro”
con el 1/6.
Al respecto se debe puntualizar lo siguiente:
PRIMERO: En principio, en la mayoría de los casos, se debe utilizar la “ficha de cuadro” en su debido momento, esto es “cuadrando” a uno
u otro “palo” de dicha ficha.
SEGUNDO: Sin embargo, en algunos casos, por vía de excepción, el “cuadrar” no es recomendable.
TERCERO: Como ejemplos de casos en los que no se debe “cuadrar”, podemos citar: a) Cuando se trata de “cuadrar” a un “palo” del cual
quedan tan solo dos fichas, ambas en poder del propio jugador en turno, o bien en poder del compañero; pero con la particularidad que
sobre las reventadas de dichas fichas, el jugador contrario pueda ejecutar la “tranca” a su favor. b) Cuando se trata de “cuadrar” a un “palo”
del cual no se tiene ninguna otra ficha, y que sobre las reventadas del mismo no se sabe que pueda pasar. c) Cuando se trata de “cuadrar”
a un “palo”, cuyas fichas faltantes están mayoritariamente en poder de los jugadores contrarios, y que sobre las reventadas del mismo no
se sabe que pueda pasar.
Pues bien, en el caso de la jugada del 1/2 hay que destacar que el “cuadro” a seis no es recomendable porque:
1.- El salidor no tiene más fichas del “palo” seis.
2.- El salidor estaría agregando a su “falla” original de cinco, una segunda “falla” de seis.
3.- El salidor conoce, por la larga pensada del segundo jugador en su primera jugada, varias fichas del “palo” seis en manos del contrario.
4.- El salidor no conoce si su compañero tiene fichas del “palo” seis.
Tampoco es recomendable el “cuadro” a uno porque:
1.- El salidor deja de indicar su mayoría natural de fichas del “palo” dos.
2.- El salidor no conoce la ubicación de las fichas no jugadas del “palo” uno.
3.- El salidor estaría agregando a su “falla” original de cinco, una segunda “falla” de seis.
4.- El salidor estaría permitiendo la entrada en juego de fichas del “palo” cuatro, sobre el cual su compañero, en su primer turno jugó “sin
pensada previa”.
En consecuencia, la jugada correcta es el 1/2, con la que se logra:
1.- Indicar lo que tiene (mayoría natural de fichas en el “palo” dos).
2.- Impedir la entrada en juego de fichas del “palo” cuatro.
3.- No agregar una segunda “falla” a la “mano”.
4.- No jugar a la ruleta. Ni especular con la suerte.
Por todo lo antes dicho y más, resulta evidente que en el caso objeto de consulta, la jugada correcta, por vía de excepción, no es “cuadrar”
a seis, ni a uno, con el 1/6, sino jugar el 1/2. Tal y como procedió el jugador en turno, Homero Echeverraneta. ¡Felicitaciones, Homero!

D O M I N O Y A L G O M A S ( 280 )
Ignacio Zaibert H.
El amigo Reinaldo Troconis, me comenta que días atrás, Juan José Ortiz, formuló en “Dominó Internacional”, sus dudas sobre cuál debía
ser la ficha de salida en la siguiente “mano”: 0/0, 1/1, 2/2, 6/5. 5/4, 5/3 y 4/3, y que circuló en el espacio cibernético la opinión de que la
ficha de salida debía ser el 2/2 (???) “con pensada previa”.
Reinaldo, abrumando y asombrado por tan equivocada opinión, tan incorrecta, me solicita mi posición al respecto.
Para empezar, permítaseme aclarar que mi posición nada tiene que ver con el opinador en referencia. Allá él y sus opiniones. Lo que me
interesa es el análisis de la opinión. Lo que me interesa es el dominó. Y más aún, la Verdad (con mayúscula) del dominó.
En otras oportunidades, cuando también me ha tocado defender y proteger la Verdad, descubriendo la inoperancia y falsedad de algunas
opiniones, los opinadores se sienten atacados y perjudicados. Allá ellos. Mi opinión no se basa en la persona. No me importa si es fea o
bonita, gorda o flaca, agradable o desagradable. Mi opinión se basa en la Verdad. En la búsqueda irrenunciable de la Verdad y de la
Excelencia.
Dicho lo anterior, puntualizo a continuación algunos aspectos filosóficos y lógicos del dominó, y otros atinentes a la “mano” citada y a la
ficha de salida recomendada.
PRIMERO: En principio, entre dos males, que no pueden ser subsanados, se debe elegir, si hay elección, el menor.
SEGUNDO: En el dominó, tanto los dobles, como las “fallas” constituyen males. Los dobles, porque presentan dificultades para su
colocación. Las “fallas”, porque provocan imposibilidades de acción.
TERCERO: En consecuencia, el daño (el mal) que generan las “fallas” es, evidentemente mayor que el que generan los dobles.
CUARTO: La colocación de los dobles es potencialmente siempre posible. La colocación de fichas de un “”palo” que se tiene en “falla”, es
siempre imposible.
QUINTO: Los dobles en “pelo” permiten cierta maniobrabilidad. Las “fallas” ninguna.
SEXTO: El dominó es además de lógico, un juego de puntos. De lo que se trata es de capturar el mayor número de puntos en las “manos”
que se ganan, y entregar el mínimo en las que se pierden.
Por todo lo cual:
SEPTIMO: La salida en “pelo”, con un “palo” del cual no se tiene acompañantes, no es recomendable. Por una razón más que obvia: Al
tener los jugadores contrarios el doble de fichas que el compañero del salidor, tienen también el doble de posibilidades de tener los
elementos remanentes del “palo” de salida.
OCTAVO: La salida en “pelo”, con un doble de las series bajas: 0/0, 1/1 y 2/2, es menos recomendable aún. Es más, es un contra-sentido.
Es jugar a favor de los contrarios…
NOVENO: Convertir un doble en “pelo”, en “falla”, es una especie de AUTO-GOL.
DECIMO: Usar como ficha de salida un doble en “pelo”, de las series bajas, 2/2, y crear una “falla” es un AUTO-GOL de último minuto.
Irrecuperable.
Dicho lo anterior, pasemos revista a la “mano” aquí referida.
Es una “mano” de tres dobles, 0/0, 1/1 y 2/2 todos en “pelo”, lo cual la califica como de mala calidad. Usar uno de esos dobles como ficha
de salida, es crear una “falla” que lejos de mejorar la “mano”, la empeora.
Es una “mano” de 41 puntos, casi una “mano” alta. Y si, en lugar de jugar lo que más se tiene, las fichas de las series altas y media, se
arranca con un “palo” en “falla”, la “mano” lejos de mejorar se empeora.
La salida en “falla”, es aceptable en algunos casos de carácter excepcional. Cuando se trata de los dobles de las series altas: 5/5 y 6/6.
Constituye un riesgo calculado. En el entendido que la salida en “falla”, siempre implica un riesgo, un peligro importante.
Y ya para concluir, es de precisar que, una cosa es la información oportuna y veraz, tan importante en el dominó, y otra, muy distinta, son
las buenas y malas jugadas. Vale decir, quien piensa para ahorcarse un doble, sin ton, ni son, sin motivo, ni objetivo, informa, es
cierto…¿Sobre qué? Sobre su extravagancia. Sobre su disparate…Más nada.

D O M I N O Y A L G O M A S (278 )
Ignacio Zaibert H.
La escogencia de la ficha de salida, tal y como hemos dicho una y mil veces, no solo es una jugada más, sino que es una de las jugadas
más importantes de toda “mano”. Y como tal, no se trata tan solo de CON QUE se sale, QUE ficha se coloca como ficha de salida, sino
COMO se coloca, “con pensada previa” o “sin pensada previa”, a fin de informar al compañero, la fuerza o debilidad en el “palo” o “palos”
de la ficha de salida, y la presencia o ausencia de otras opciones de salida.
Cuando la ficha de salida representa, el “palo” o “palos” más presentes en la “mano” del salidor, su colocación debe ser hecha “sin
pensada previa”. Por ejemplo:
A) Si las fichas del salidor son: 5/5, 5/4, 5/3, 5/1, 6/0, 6/2 y 2/3, la ficha de salida correcta es el 5/5 “sin pensada previa”.
B) Si las fichas del salidor son: 6/4, 6/3, 6/2, 6/1, 4/0, 4/5 y 5/3, la ficha de salida correcta es el 6/4 “sin pensada previa”.
Cuando la ficha de salida no representa, el “palo” o “palos” más presentes en la “mano” del salidor, su colocación debe ser hecha “con
pensada previa”. Por ejemplo:
C) Si las fichas del salidor son: 5/5, 5/1, 1/1, 1/3, 1/4, 1/2 y 6/2, la ficha de salida correcta es el 5/5 “con pensada previa”.
D) Si las fichas del salidor son: 6/4, 6/3, 6/5, 4/5, 4/3, 2/2 y 1/1, la ficha de salida correcta es el 6/4 “con pensada previa”.
De conformidad con la “Tabla de Prioridades y Condiciones para escoger la Ficha de Salida”, a que se contrae el Particular Primero del
Capítulo Sexto de mi libro “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas”, la ficha de salida correcta es, por lo general, en la mayoría de
los casos, el doble mayor acompañado. Sin embargo, como establece la misma “Tabla”, en algunas situaciones, por excepción, no se debe
salir con dicho doble.
En tal sentido, el amigo Carlo Julio Pasquarelli, me remite un correo, el cual por su pertinencia didáctica, me permito transcribir.
“En días recientes jugando una polla de cinco con los señores Francisco Castañeda, Luigi
Napolitano, Fernando García e Ignacio Zaibert, siendo yo el 5 to., y mirón, le llegaba el turno de salida al Dr. Ignacio, quien maestro al fin
me indicaba que prestase atención de sus siete piedras y de la elección que tomaría como peña de salida.
En su atril descansaban el 0/2, 2/2, 1/1, 3/4, 4/6, 5/6 y 4/5
¡Y como quien sale en el ajedrez moviendo un primer peón, no por casualidad ni a la ligera, sino con una estrategia preconcebida; el
Doctor señalándome el 4/6 lo tomó y colocó al centro de la mesa.
J1 salió con 4/6, y sus fichas son 4/6, 3/4, 4/5, 5/6, 1/1, 2/2 y 0/2
Esta jugada nos recuerda que: toda “REGLA” tiene su (s) “EXCEPCION(ES)” y que las mismas deben ser argumentadas por un
razonamiento lógico.
La regla es “salir con el doble más alto acompañado”; en este caso, el 2/2. Ahora bien, realizando un análisis visual y razonado, las tres
fichas 2/2, 0/2 y 1/1 suman ocho puntos. De las cuatro fichas restantes, la más pequeña el 3/4 cuantitativamente representa por si sola 7
puntos, casi la suma de las tres mencionadas más bajas. Por lo tanto, esta mano excepcional, amerita por lógica acelerar el drenaje de
puntos de las fichas 4/6, 5/6, 4/5 y 3/4 que suman 37 puntos.
En posterior conversación al respecto de esta salida con el Dr. Zaibert, me argumentó que la salida con 2/2 presentaba el inconveniente de
dejar 0/2 como una ficha que al jugarse genera dos problemas:
• 1ro. Una doble falla de blancos y doses.
• 2do. ¿Cómo la jugamos? “sin pensada previa” o “con pensada previa”
En consecuencia, daremos al 2/2, 1/1 y 2/0 durante todo el desarrollo de la mano, un tratamiento de “comodines” de apoyo para la
estrategia inicial.
Hasta una próxima razón, saludos.
Carlo Pasquarelli G.”
Se nota que Carlo Julio, no sólo que ha leído mis libros, en este caso, “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas”, sino que los ha
estudiado. Y más aún, ha entendido y aprehendido lo que allí se trata. En tal sentido: ¡Felicitaciones!

D O M I N O Y A L G O M A S (275 )
Ignacio Zaibert H.
Una y otra vez se repite la expresión: “mano segura no se tranca”…
Suena sensata. Suena convincente. Pero no es ni lo uno, ni lo otro.
La expresión recomienda una conducta de abstención. Pero, en el fondo de lo que trata, es de negar uno de los objetivos fundamentales
del dominó: la captura de la mayor cantidad de puntos posible en las “manos” ganadoras.
La consecución de tal objetivo, la captura de la mayor cantidad posible de puntos en las “manos” ganadoras, está directamente relacionada
con el conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas. Con la experticia de cada quien.
Todo dominocista está en la obligación de conocer, lo antes posible, la ubicación de las fichas no jugadas. De no ser así, los puntos que se
capturan en las “manos” ganadoras, resultan menos de los que se deberían capturar.
La expresión “Mano segura no se tranca” se invoca como un presunto respaldo, filosófico e inteligente de la conducta abstencionista.
Cuando, en verdad, no es otra cosa que la confesión implícita de no conocer la ubicación de las fichas no jugadas.
Una cosa es la “mano segura” y la “tranca insegura”. Esto es, el desconocimiento “a priori” del resultado de la “tranca”, producto del
desconocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas, conduce a la no ejecución de la “tranca”.
Otra cosa es la “mano” segura” y la “tranca segura”. Esto es, el conocimiento “a priori” del resultado de la “tranca”, producto del
conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas, conduce a la ejecución de la “tranca”.
No “trancar” equivale, en muchos casos, a prolongar innecesariamente la “mano”. Dejar de capturar más puntos.
Y si se dejan de capturar puntos, puede resultar, como en efecto resulta muchas veces, que aunque se ganen las “manos”, se pierdan los
partidos.
En efecto, los puntos no capturados, pueden hacer falta más adelante, pueden significar la diferencia entre la victoria o la derrota del
partido.
¿Cuántas veces se oye la queja (injustificada) de quien, en un partido a cien tantos, llega a noventa y nueve, o noventa y ocho, o noventa y
siete, y dice: “perdí por mala suerte”
Y no es así. El resultado del partido, no necesariamente, tiene que ver con la suerte. Puede suceder, como en efecto sucede muchas
veces, que quien pierde en noventa y nueve, noventa y ocho, o noventa y siete, o en cualquier otra cantidad avanzada, ha dejado de
capturar puntos a lo largo del partido. Ha dejado de “trancar”…
De modo que, no es asunto de suerte. Es asunto de experticia.
El dominó, como lo hemos repetido cualquier cantidad de veces es, entre otras cosas, un juego de puntos. No se trata de ganar “manos”.
Se trata de ganar puntos.
Si con la dominada se capturan 15 puntos, y con la “tranca” (no ejecutada) se hubieren capturado 25, la “mano” aunque se hubiere ganado,
no se califica de bien jugada, ni asegura la victoria en el partido.
Toda “tranca” (que se gana) permite capturar más puntos que con la dominada, y tiene además ciertas características, a saber:
PRIMERO: Es un examen. Un examen del conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas.
SEGUNDO: Es un examen cuyo resultado no debe ser imprevisible ni desconocido. Al contrario, debe ser previsible y conocido “a priori”.
Quien “tranca” y pierde, evidencia no conocer la ubicación de las fichas no jugadas, y por lo tanto es improbado en el examen.
Quien pudiendo ”trancar”(y ganar la “tranca”) no lo hace, le tiene miedo al examen. Evidencia no conocer la ubicación de las fichas no
jugadas, una falta de experticia en el juego y una falta de colaboración con el compañero.
En todo caso, la expresión “Mano segura no se tranca”, no es ninguna piedra filosofal. No es ninguna verdad incontrovertible. Por el
contrario, es más bien un contra-sentido. Una pose. Una fuga.

D O M I N O Y A L G O M A S (274)
Ignacio Zaibert H.
El amigo Homero Echevarreneta solicita mi opinión sobre cuál es la ficha de salida correcta en la siguiente “mano”: 2/2, 2/1, 2/4, 3/3, 3/1,
3/0 y 4/4, y me agrega que la misma fue largamente discutida por un grupo de dominocistas.
Como se observa la “mano” presenta las siguientes características:
PRIMERO: Desde el punto de vista cuantitativo, es de carácter bajo, ya que suma 34 puntos.
SEGUNDO: Desde el punto de vista cualitativo, es mala, ya que presenta tres dobles, 2/2, 3/3 y 4/4, y adicionalmente dos “fallas”, de cinco
y seis.
Dichas características constituyen la realidad de la “mano”. Esa realidad no va a cambiar porque se utilice una u otra ficha como de salida.
Los tres dobles seguirán estando presentes, o mejor dicho dos de ellos, ya que el tercero serviría como ficha de salida, y las dos “fallas”
igualmente seguirán estando presentes. Lo que cambiaría según que la ficha de salida sea tal o cual es, en primer lugar, la información
que se transmitiría al compañero sobre la realidad de la “mano” del salidor, y en segundo término, el tratamiento de los recursos deficitarios
que existen.
La escogencia de la ficha de salida no es, ni debe ser caprichosa, ni arbitraria, ni producto de una inspiración metafísica. Al contrario, la
escogencia de la ficha de salida constituye una jugada más, una jugada muy importante. Una jugada que está contemplada y regulada en
la “Tabla de Condiciones y Prioridades para Escoger la Ficha de Salida”, a que se contrae el Particular Primero del Capítulo Sexto de mi
libro “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas”.
En dicha “Tabla” se dispone que la ficha de salida debe llenar los siguientes requisitos:
A) Debe ser una ficha doble.
B) De presentar la “mano” del salidor varios dobles, de las mismas o distintas series, en pelo o no, en principio con el doble mayor
acompañado.
C) De no presentar dobles la “mano” del salidor, con una ficha mixta
Recuérdese que en algunas ocasiones, en que la “mano” del salidor presenta uno o dos dobles, en “pelo” de las series bajas, y el resto de
las fichas son de carácter mixto y pertenecen a “palos” de las series altas, se recomienda la salida con una de las fichas mixtas, la que
mejor represente esa realidad. Por ejemplo: 0/0, 1/1, 6/5, 6/4, 6/3, 5/4 y 5/2.
Dicho todo lo anterior, resulta evidente que la ficha de salida correcta, en la “mano” sometida a consulta es el 4/4.
No es razón suficiente para usar como ficha de salida el 2/2 o el 3/3, por el mero hecho que tienen, cada uno de esos “palos”, dos
elementos además del doble propiamente dicho, mientras que el 4/4 tiene un solo elemento adicional.
El número de elementos adicionales a un doble, puede ser tomado en cuenta, para la selección de la ficha de salida, cuando se trata de
dobles de la misma serie.
En tal sentido, téngase presente que las series son tres: la baja, que conforman las fichas de los “palos” blanco, uno y dos; la media, que
conforman las fichas de los “palos” tres y cuatro; y la alta, que conforman las fichas de los “palos” cinco y seis.
En el caso que nos ocupa, los tres dobles pertenecen a dos series distintas, El 2/2 pertenece a la serie baja, y el 3/3 y el 4/4 pertenecen a
la serie media. De modo que, de entrada, el 2/2 queda excluido para ser considerado como ficha de salida, porque pertenece a una serie
menor que el 3/3 y el 4/4.
Ahora bien, habida cuenta de lo anterior, la selección queda referida a escoger entre el 3/3 y el 4/4, los cuales pertenecen a la misma serie.
El 3/3 tiene a su favor, que la “mano” del salidor tiene dos elementos adicionales, el 3/1 y el 3/0, mientras que el 4/4 tiene un solo elemento,
el 4/2. Sin embardo, esa diferencia mínima no es razón suficiente para incumplir con lo preceptuado en la “Tabla”, esto es: “De presentar la
“mano” del salidor varios dobles, de las mismas o distintas series, en pelo o no, se debe salir, en principio con el doble mayor
acompañado…” Que no es otro que el 4/4.
Adicionalmente a lo dicho, se recomienda que la salida con el 4/4 sea hecha con breve “pensada previa”, a fin de informar sobre la no
fuerza en dicho “palo”, y la presencia de otras opciones de fichas de salida. Al proceder así, se cumple con todas las exigencias, las de
fondo y las de forma, amén de que la información que fluye es veraz y oportuna, ajustada a la realidad de la “mano” del salidor… Y ya para
terminar, téngase presente que el “agua tibia”, hace tiempo que fue inventada…

D O M I N O Y A L G O M A S (273)
Ignacio Zaibert H.
El amigo Benny Sar-Shalom me plantea la siguiente situación:
El salidor colocó como ficha de salida el 5/5 “con pensada previa”.
El segundo jugador castigó el cinco con el 5/0 “con pensada previa”.
El tercer jugador castigó el cinco de salida con el 5/6 “sin pensada previa”.
Le correspondía jugar al cuarto jugador, quien entre sus fichas tenía tres fichas del “palo” seis: 6/0, 6/2 y 6/4, y tenía dos fichas del “palo”
blanco, el referido 6/0 y el 3/0, y me pregunta Benny: ¿Cuál es la jugada correcta? ¿Cuál es la ficha que debe colocar el cuarto jugador, y
como la debe colocar?
Veamos.
De la información aportada por Benny se sabe lo siguiente:
PRIMERO: Por la primera jugada del salidor se infiere: a) no debe tener fuerza, ni mayoría en el “palo” cinco, y b) debe tener posiblemente
otro doble o dobles.
SEGUNDO: Por la primera jugada del segundo jugador se infiere: a) debe tener más fichas del “palo” cinco, y b) no debe tener fuerza, ni
mayoría en el “palo” blanco.
TERCERO: Por la primera jugada del tercer jugador se infiere: a) en principio, no debe tener fichas del “palo” blanco, y b) debe tener fuerza
e interés en el “palo” seis; aunque también es posible que: c) tenga un solo elemento del “palo” blanco, o d) cuatro elementos del “palo”
blanco.
En función de lo antes señalado resulta que:
A) Lo más probable es que la mayoría de fichas del “palo” blanco estén en poder del salidor.
B) Lo menos probable es que la mayoría de fichas del “palo” blanco estén en poder del tercer jugador.
C) Lo seguro es que la mayoría de fichas del “palo” blanco no estén en poder del segundo jugador.
En consecuencia, la jugada correcta, la ficha que debe colocar el cuarto jugador, es el 6/0, cuadrando a seis, “con pensada previa”.
La situación, si bien no es sencilla, tampoco es para echarse a morir. Las consideraciones apuntadas, deberían haber pasado por la mente
del cuarto jugador.
Debería tener claro que, si cuadraba con el 6/0 a blanco, existía la probabilidad, bastante fuerte, de que la mayoría de fichas del “palo”
blanco estuvieren en poder del salidor, con lo cual mejoraría notablemente su “mano”, y se incrementarían sus opciones de dominar la
“mano”. Si cuadraba con el mismo 6/0 a seis, estaría asegurando la colocación del 6/6, y mejorando la “mano” del tercer jugador. Pero,
tendría a su favor que, en atención de la mayoría adquirida que tenía en el “palo” seis, sus posibilidades de gobierno y dominio en dicho
“palo” y en la “mano” no eran poca cosa, más aún, eran bastante buenas.
Es de destacar que de la “mano” del cuarto jugador se conocen cuatro fichas, las que casan con los “palos” de los extremos del dominó
colocado en la mesa: el 3/0, el 6/0, el 6/2 y el 6/4. Se desconocen las otras tres. Esta falta de información sobre las tres fichas restantes del
cuarto jugador, no permite un análisis más exhaustivo del que se ha hecho, que se remite tan solo a las fichas del cuarto jugador que se
conocen, las que casan con los “palos” de los extremos del dominó en la mesa, esto es, por el lado del blanco, el 3/0 y el 6/0, y por el lado
del seis, el 6/0, el 6/2 y el 6/4; en el entendido que en la situación planteada, el 6/0 constituye “piedra de cuadro”, que como tal, en la
inmensa mayoría de los casos debe ser usada en el momento en que lo es.
Es de agregar que nadie, al inicio de la “mano” de dominó, conoce la ubicación de las veintiúna fichas restantes, las no jugadas, ni las de
los contrarios, ni las siete del compañero. Tampoco se conoce el desenlace de la “mano”, como va a terminar, cual pareja va a ganar y cuál
va a perder. Cuantos puntos va a capturar la pareja ganadora, etc.
Lo que si se conoce en este caso, para el momento en que le corresponde hacer su primera jugada al cuarto jugador, es que, el segundo
jugador no tiene mayoría en el “palo” blanco que iniciara, y que dicha mayoría muy probablemente la tenga el salidor.
En atención a todo lo dicho resulta que: El “cuadro” a blanco favorece al salidor, y deja al cuarto jugador con un solo blanco. El “cuadro” a
seis favorece al tercer jugador, pero deja en mejor posición al cuarto jugador, ya que tiene dos fichas más del “palo” seis. Es decir, ninguna
jugada es absolutamente buena. Así sucede a veces… Lo que corresponde entonces es elegir la mejor posible, o la menos mala…

O M I N O Y A L G O M A S (270)
Ignacio Zaibert H.
El amigo Luigi Napolitano me pregunta sobre una jugada que ejecutó durante una partida, la cual, más allá del resultado de la “mano”, le
produjo dudas sobre su pertinencia.
Las cosas sucedieron así:
El salidor usó como ficha de salida el 5/4.
Luigi estaba sentado a la derecha del salidor, en consecuencia le tocaba jugar a continuación. Había levantado las siguientes fichas: 5/2,
5/1, 5/0, 0/0, 0/2, 4/1 y 4/3.
En consecuencia, tenía cinco jugadas posibles:
A) Castigar el cuatro con el 4/1.
B) Castigar el cuatro con el 4/3.
C) Castigar el cinco con el 5/2.
D) Castigar el cinco con el 5/1.
E) Castigar el cinco con el 5/0.
Antes de entrar en el análisis de los beneficios y perjuicios de cada una de las jugadas mencionadas, se deben tener presentes las
características de la “mano”, a saber:
PRIMERO: Cuantitativamente la “mano” es baja, ya que presenta 32 puntos.
SEGUNDO: Cualitativamente la “mano” es regular, ya que presenta un doble, el 0/0, y una “falla” de seis.
TERCERO: La “mano” presenta tres elementos del “palo” cinco, 5/2, 5/1 y 5/0 que, sumados al 5/4 de salida, genera una mayoría
adquirida, en dicho “palo”.
Dicho lo anterior, resulta evidente que, la gran decisión que hay que tomar, es hacer valer o no la mayoría adquirida. Es decir, castigar o no
el “palo” cinco de la salida.
Al efecto, se observa que la “mano” de Luigi presenta dos elementos del “palo” cuatro, el 4/1, acompañado de otro elemento del “palo” uno,
el 5/1, y el 4/3, sin ningún acompañante del “palo” tres.
En atención a lo antes indicado, pasemos a continuación al análisis de los pros y contras de cada una de las cinco jugadas:
A) Castigar el cuatro con el 4/1.
Dicha jugada tiene a su favor que se respeta la mayoría adquirida en el “palo” cinco, y tiene en su contra que deja indefenso al 4/3. Es
decir, su uso posterior, en cualquier sentido, construye una “doble “falla”, de tres y cuatro, en la “mano”. Dichas “fallas”, sumadas a la “falla”
originaria de seis debilita, en forma importante, la “mano”.
B) Castigar el cuatro con el 4/3.
Dicha jugada tiene a su favor, al igual que la anterior, que se respeta la mayoría adquirida en el “palo” cinco, y tiene en su contra que se
crea una nueva “falla” en la “mano”, la “falla” de tres que, sumada a la “falla” originaria de seis, debilita, en forma importante, la “mano”,
amén de que se deja de cumplir con el Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”.
C) Castigar el cinco con el 5/2.
Dicha jugada tiene a su favor que se evita el problema que significa castigar el cuatro, conforme antes se señaló, y tiene en su contra que,
por una parte, se pierde la fuerza de la mayoría adquirida en el “palo” cinco, y por la otra, se deja de cumplir con el Principio atinente a
“Indicar lo que se tiene”.
D) Castigar el cinco con el 5/1.
Dicha jugada tiene a su favor, igual que la anterior, que se evita el problema que significa castigar el cuatro, conforme se señaló antes, y
tiene en su contra que, por una parte, se pierde la fuerza de la mayoría adquirida en el “palo” cinco, y por la otra, se deja de cumplir con el
Principio atinente a “indicar lo que se tiene”.
E) Castigar el cinco con el 5/0.
Dicha jugada tiene a su favor, igual que las dos anteriores, que evita el problema que significa castigar el cuatro, amén de que cumple con
el Principio atinente de “Indicar lo que se tiene”, y tiene en su contra que se pierde la fuerza de la mayoría adquirida en el “palo” cinco.
Por todo lo antes dicho, resulta que, aunque ninguna de las jugadas posibles genera una “felicidad” plena, únicamente efectos favorables,
la que ofrece menos inconvenientes es el 5/0. Es la jugada que mejor se comprende y explica. La que mejor se adecúa a la realidad. La
que guarda más conexión y armonía con el conjunto de fichas levantadas, así como también con la Doctrina.
D O M I N O Y A L G O M A S ( 269 )
Ignacio Zaibert H.
A continuación transcribo el correo que me remitiera el amigo Oscar Centeno, a saber:
“Hola Dr. Zaibert. A través de la página de la Fundación Amigos del Dominó en Facebook, le escribe el señor Paco Franco Franco Baños,
quien es un árbitro de dominó en España muy condecorado por sus actuaciones en los campeonatos de dominó en España y quien es
ferviente radioescucha de su programa de los viernes. El nos informa que el campeonato mundial de este año 2013 debía celebrarse en
España, pero no hubo acuerdos en relación al reglamento sobre todo en relación a la pensada en falso y le pide el favor de que en alguno
de sus artículos se refiera a esta figura tan cuestionada en el dominó español y que se permite normalmente en otros países incluyendo el
nuestro. Me despido de usted deseándole mucha salud. Un abrazo fraterno. Oscar Centeno R.”
Pues bien, en lo adelante voy a tratar lo solicitado en el correo transcrito, esto es:”La Pensada en Falso”, en el entendido que, para mayor
abundamiento, se puede consultar el Capítulo Sexto de mi libro “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas”, donde se considera en
profundidad dicha materia, así como también la referente a “La no Pensada en Falso”.
Para empezar debemos tener presente que toda jugada tiene dos fases:
a) la fase de información, y
b) la fase de colocación propiamente dicha.
El tiempo prolongado o breve que transcurre inmediatamente antes de la colocación de la ficha, constituye la fase de información de toda
jugada. Dicho tiempo es el medio idóneo, lícito y lógico para informar y ser informados, sobre la presencia o ausencia de opciones por
parte de quien ejecuta la jugada.
La colocación de la ficha sin demora, en forma rápida, da lugar a la jugada “sin pensada previa”. Implica la no posesión de más elementos
del “palo” que se castiga, y por vía de consecuencia interés y/o fuerza en el “palo” que se inicia. Por ejemplo: Le corresponde jugar al
segundo jugador, quien tiene las siguientes fichas: 3/6, 6/5, 6/6, 6/4, 2/1, 2/0 y 2/5. La salida del primer jugador fue con 3/3. El segundo
jugador debe jugar 3/6 “sin pensada previa”, ya que no tiene más elementos del “•palo” tres y tiene interés y fuerza en el “palo” seis.
La colocación de la ficha con demora, en forma lenta, da lugar a la jugada “con pensada previa”. Implica la posesión de más elementos del
“palo” que se castiga, y por vía de consecuencia el des-interés y/o debilidad en el “palo” que se inicia. Por ejemplo: Le corresponde jugar al
segundo jugador, quien tiene las siguientes fichas: 3/6, 6/5, 3/4, 4/0, 2/1, 2/0 y 2/5. La salida del primer jugador fue con 3/3. El segundo
jugador debe jugar el 3/6 “con pensada previa”, ya que tiene otro elemento del “palo” tres y no tiene interés ni fuerza en el “palo” seis.
Sin embargo, en ocasiones, ese tiempo no guarda relación directa con la realidad de la “mano” del jugador en turno. Ello sucede cuando
dicho jugador tiene una sóla ficha que casa con el “palo” que va a castigar y dicha ficha no representa interés ni fuerza en su “mano”.
Simula entonces tener otras opciones, para que el compañero y los contrarios hagan las inferencias conducentes. Y surge así, la jugada
objeto de la presente columna, esto es: “La Pensada en Falso”, la cual persigue lo siguiente:
1.- Informar al compañero sobre el des-interés y/o falta de fuerza en el “palo” que inicia. Por ejemplo: Al jugador en turno le quedan dos
fichas: 4/0 y 3/5. En ambas puntas del dominó colocado en la mesa hay un cuatro. El jugador en turno coloca su única ficha que casa, el
4/0 “con pensada previa”, ya que al “pensar” para colocar dicha ficha, es obligatorio inferir que no puede tener interés ni fuerza en el
blanco.
2.- Informar a los contrarios sobre la posesión (falsa) de otra ficha del “palo” que castiga. Por ejemplo: Al jugador en turno le quedan dos
fichas 4/0 y 3/5“. En ambas puntas del dominó colocado en la mesa hay un cuatro. El jugador en turno coloca su única ficha que casa, el
4/0 “con pensada previa”, ya que al “pensar” para colocar dicha ficha pretende engañar a los contrarios sobre la posesión (falsa) de otro
cuatro en su otra ficha. Que de lograrlo, significaría que los contrarios castigarían el otro cuatro de la mesa, con lo cual el jugador en turno
habría logrado con su “Pensada en Falso” el objetivo propuesto, dándole mayores posibilidades de victoria
Obviamente que dicha jugada es de carácter atípico, ya que invierte el aspecto veraz que debe tener la fase de información.
Obviamente que dicha jugada no es de carácter ordinario, sino que constituye una conducta de excepción.
Y obviamente, su uso y aplicación, requieren de un buen nivel de experticia.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 268 )
Ignacio Zaibert H.
La selección de la ficha de salida es, por lo general, un asunto bastante rutinario. Una decisión que no genera (mayores) problemas ni
dificultades.
Más aún, la “Tabla de Condiciones y Prioridades para Escoger la Ficha de Salida” se pronuncia al respecto, y sirve de guía.
Sin embargo, en algunas ocasiones, la “mano” del salidor presenta un carácter complejo, y la escogencia de la ficha de salida ofrece
ciertas complicaciones y/o dudas.
Pues bien, el amigo Homero Echevenarreta me comentó que, en días pasados, durante el desarrollo de una partida, se le presentó al
salidor en turno la siguiente “mano”: 0/0, 0/4, 3/3, 6/5, 5/2, 5/1 y 6/2, y los presentes se enfrascaron en una prolongada discusión sobre cuál
debía ser la ficha de salida correcta. En tal sentido, Homero me solicitó mi opinión, la que se indica a continuación.
Para empezar, veamos las características de la “mano” en referencia:
PRIMERO: La “mano” es intermedia, sus siete fichas suman 42 puntos. Recuérdese que la Clasificación Cuantitativa de las “manos”
establece que las Bajas son las que oscilan entre 15 y 32, las Intermedias, entre 33 y 49 y las Altas, entre 50 y 69.
SEGUNDO: La “mano” es Regular, ya que presenta dos dobles, 0/0 y 3/3, y no presenta “fallas”. Recuérdese que la Clasificación
Cuantitativa de las “manos” establece que las Buenas son las que no presentan dobles ni “fallas”, y en el caso del salidor, las que
presentan un doble, el cual se utiliza como ficha de salida; las Regulares, son las que presentan dos dobles o dos “fallas”, o bien un doble y
una “falla” y las Malas, son las que presentan, simultáneamente dos o más dobles y dos o más “fallas”.
TERCERO: La “mano” no presenta mayoría en ningún “palo”.
Debiendo agregarse que no hay información sobre el estado de la “tantera”, que siempre es un dato importante, sobre todo para la
escogencia de la ficha de salida.
Dicho lo anterior, veamos a continuación lo que dispone el literal “B” de la “Tabla de Condiciones y Prioridades para la Escogencia de la
Ficha de Salida”: “De presentar la mano del salidor varios dobles, de las mismas o distintas series, en pelo o no, en principio, se debe salir
con el doble mayor acompañado…”
En la “mano” objeto de análisis, uno de los dos dobles, el doble mayor, 3/3, está en pelo, no está acompañado, y el otro, el doble menor,
0/0, está acompañado de un solo elemento, 0/4, con la particularidad que dicho elemento, 0/4, es el único cuatro de la “mano” del salidor.
En atención a lo anterior, resulta evidente que:
A) El doble mayor de la “mano” del salidor, 3/3, no cumple con lo dispuesto en la letra “B” de la “Tabla de Condiciones y Prioridades para la
Escogencia de la Ficha de Salida”, ya que no está acompañado.
B) El doble menor de la “mano” del salidor, 0/0, si está acompañado, de un solo elemento, el 0/4, con la particularidad antes anotada.
En atención de ello:
I ) De usarse como ficha de salida el 3/3, se estaría cambiando (convirtiendo) dicho doble en una “falla”. Se estaría debilitando la “mano”
del salidor; y se estaría corriendo el riesgo de que los elementos complementarios del “palo” tres, estuvieran, mayoritariamente, en poder
de los jugadores de la pareja contraria.
II ) De usarse como ficha de salida el 0/0, se estaría entrando en aguas turbulentas, ya que, por una parte, el acompañante de dicho doble,
el 0/4, quedaría como una “doble falla”, y su colocación más adelante, en cualquier sentido, dando el blanco o dando el cuatro, significaría
dar un “palo” del cual no se tiene ningún otro acompañante, y por otra parte, se estaría corriendo el riesgo, al igual que en el caso anterior,
que los elementos complementarios del “palo” blanco o del “palo” cuatro, estuvieran mayoritariamente en poder de los jugadores de la
pareja contraria.
Por todo lo antes señalado, no obstante la presencia en la “mano” del salidor de dos dobles, la ficha de salida correcta debe ser una de las
fichas mixtas, la que mejor represente las características de la “mano”. Esa ficha es el 5/6, habida cuenta que la “mano” del salidor
presenta tres elementos del “palo” cinco: 5/6, 5/1 y 5/2, y dos elementos del “palo” seis: 6/5 y 6/2. Y si bien es cierto que el 5/2 también
cumple con lo antes dicho, por analogía con la salida con el doble mayor acompañado, la salida con una ficha mixta, debe ser también con
la mayor acompañada, esto es, el 5/6.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 267 )
Ignacio Zaibert H.
El Dominó por Parejas es por naturaleza y definición, un juego de equipo, de dos contra dos. En consecuencia, es imperativo,
absolutamente exigible y necesario que los miembros de la pareja se entiendan, se apoyen, se ayuden.
¿Y cómo se logran tales objetivos?
Respuesta: Mediante la buena comunicación.
¿Y cómo se logra la buena comunicación?
Respuesta: Mediante el uso de un mismo idioma.
¿Y cuál es ese idioma?
Respuesta: El de las jugadas.
Así como las palabras conforman el idioma, ya sea el español, el inglés o el chino, mediante el cual nos comunicamos, de “viva voz” o por
escrito, en el dominó, las palabras son las jugadas, y ellas constituyen el idioma del dominó.
El idioma del dominó es binario. Las jugadas son de dos categorías: “con pensada previa” y “sin pensada previa”.
Mediante dichas jugadas los integrantes de la pareja se comunican. Se expresan. Informan sobre lo que tienen y lo que no tienen.
El resto, el buen uso de esa información, depende del entendimiento de cada quien. Y depende también, naturalmente, de la memoria de
cada quien.
Quien tiene mala memoria, o memoria fragmentada, o peor aún, falta de memoria no puede jugar bien el Dominó por Parejas. No puede
entender, ni apoyar ni ayudar al compañero.
El cultivo, desarrollo y fortalecimiento de la memoria es indispensable para el Dominó por Parejas.
A continuación me voy a referir a una “mano” en la que se destaca la falta de entendimiento, apoyo y ayuda entre los compañeros.
Concretamente por parte del tercer jugador, el compañero del salidor. Vale decir: una muestra de lo que no se debe hacer.
Le correspondía la salida a Juan, quien tenía las siguientes fichas: 6/6, 6/4, 6/0, 4/4, 4/2, 5/1 y 5/3, Esto es, una “mano” de dos dobles, 6/6
y 4/4, ambos en tercera, y usó como ficha de salida, correctamente, el doble mayor, 6/6.
Le correspondía jugar al segundo jugador, Mario, quien castigó el seis “con pensada previa”, con el 6/5.
Le correspondía jugar al tercer jugador, Ricardo, quien castigó el cinco de Mario, “con pensada previa”, con el 5/4.
Le correspondía jugar al cuarto jugador, Carlos, quien castigó el cuatro “con pensada previa”, con el 4/1.
Juan en su segundo turno, optó por castigar el seis de su salida “sin pensada previa” con el 6/4, en lugar de repetir el cinco ya castigado
por su compañero, y creando una “falla” de uno en su “mano”.
Mario, en su segundo turno, castigó el uno de su compañero con el 1/6.
Y Ricardo en su segundo turno, realizó la jugada contra-natura a que se refiere la presente columna. Esto es, teniendo un seis en su
“mano”, optó por castigar el cuatro del compañero-salidor.
Al proceder así, evidenció una falta de entendimiento, apoyo y ayuda al compañero.
Una falta de entendimiento que se remite al desconocimiento del significado del idioma del dominó, del significado y diferencias entre la
jugada “con pensada previa” y “sin “pensada previa”.
Una falta de apoyo que se remite a la falta de respaldo y protección al compañero.
Una falta de ayuda que se remite a la falta de colaboración con el compañero.
Al terminar la “mano” y comentarse la jugada de Ricardo, éste argumentó que había castigado el cuatro, porque el seis era la ficha de
salida de Juan (???)…
Es decir, recordó que Juan había salido con 6/6. Pero, no recordó, para nada, que el mismo Juan, había castigado en su segundo turno el
seis “sin pensada previa” con 6/4…¿Y entonces…? Quien no conoce el idioma del dominó, ni entiende, ni apoya, ni puede ayudar al
compañero. Por el contrario, no hace sino perjudicarlo…

D O M I N O Y A L G O M A S (266)
Ignacio Zaibert H.
En la columna de la semana pasada escribí sobre la mayor cantidad de puntos que se captura mediante dominada, y al efecto transcribí la
columna que se publicara en el diario “Meridiano”, el 5 de abril de 1986. En ésta ocasión me voy a referir a otra curiosidad, y al efecto, voy
a transcribir a continuación la columna que se publicó en el diario “El Siglo”, el 14 de febrero de 1988, a saber:
“En una columna anterior me referí al hecho, nada común, de que un jugador queda con la “dentadura completa”, esto es, que la mano
concluye y dicho jugador queda con sus siete fichas. En otras palabras, que no coloca ni una sola de sus fichas. Tal circunstancia, como
dije arriba, poco frecuente, conduce indistintamente a la broma y a la sorpresa. Es una situación poco ordinaria. Más aún, es una realidad
de carácter extraordinario. Pues bien, aún más raro, insólito y excepcional es el hecho de que dos jugadores queden con la dentadura
completa. De que dos dominocistas queden, al final de la mano, con todas sus piedras. Y vale decir que tal hipótesis es perfectamente
posible que suceda. No es un exabrupto. No es un imposible. Y al efecto me remito al desarrollo de la mano que a continuación se
describe, en la cual, como se observa, dos jugadores, dos dominocistas quedan sin colocar ni una sola de sus fichas. Veamos como
suceden las cosas:
Le corresponde la salida al jugador “A”, quien tiene las siguientes fichas: 1/0, 1/3, 1/5, 1/6, 0/2, 0/4 y 3/2. Y utiliza como ficha de salida el
1/0.
Le corresponde el turno al jugador “B”, quien tiene las siguientes fichas: 1/1, 0/0, 1/4, 1/2, 0/3, 0/5 y 0/6. Y coloca el 1/1.
Le corresponde el turno al jugador “C”, quien tiene las siguientes fichas: 6/6, 6/5, 5/4, 5/2, 6/2, 2/2 y 4/2. Y como se observa, no tiene fichas
del palo uno, ni del palo blanco. Tiene dos fallas, de uno y de blanco. Y en consecuencia pasa.
Le corresponde el turno al jugador “D”, quien tiene las siguientes fichas: 6/4, 6/3, 5/5, 5/3, 4/4, 3/3 y 4/3. Como se observa, no tiene fichas
del palo uno, ni del palo blanco. Y en consecuencia pasa.
Le corresponde jugar de nuevo al jugador “A”, quien coloca el 0/4.
Le corresponde jugar al jugador “B”, quien coloca el 4/1. Cuadra a uno.
Le corresponde jugar al jugador “C”, quien pasa.
Le corresponde jugar al jugador “D”, quien pasa.
Le corresponde jugar otra vez al jugador “A”, quien coloca el 1/3.
Le corresponde jugar al jugador “B”, quien coloca el 3/0.
Le corresponde jugar al jugador “C”, quien pasa.
Le corresponde jugar al jugador “D”, quien pasa.
Le corresponde jugar nuevamente al jugador “A”, quien coloca el 1/5.
Le corresponde jugar al jugador “B”, quien coloca el 5/0. Cuadra a blanco.
Le corresponde jugar al jugador “C”, quien pasa.
Le corresponde jugar al jugador “D”, quien pasa.
Le corresponde jugar otra vez al jugador “A”, quien coloca su último blanco: el 0/2.
Le corresponde jugar al jugador “B”, quien coloca el 2/1.
Le corresponde jugar al jugador “C”, quien pasa.
Le corresponde jugar al jugador “D”, quien pasa.
Le corresponde jugar al jugador “A”, quien coloca su último uno: el 1/6.
Le corresponde jugar al jugador “B”, quien coloca entonces sus dos últimas fichas, el 6/0 y el 0/0.
Y termina la mano, quedando los jugadores “C” y “D” con la dentadura completa, sin colocar ni una sola de sus fichas. ¿Qué les parece?
Es una “mano” que bien puede formar parte de un Anecdotario del Dominó o un Libro de Trivialidades del Dominó, o cualquier recopilación
de Casos Especiales. Si bien es cierto que, no es común que una persona quede sin jugar ni una sola de sus fichas, indudablemente que
es menos común aún que, dos personas queden, al final de la mano, sin jugar ni una sola de sus fichas, con las “dentaduras completas”.

D O M I N O Y A L G O M A S (265)
Ignacio Zaibert H.
En atención a reiteradas preguntas sobre el tema que aquí es tratado, a continuación transcribo mi columna “Dominoseando” del diario
“Meridiano”, de fecha 5 de abril de 1986:
“En el Dominó, como en cualquier otra actividad o disciplina, los dominocistas, aficionados y entendidos, gustan de conocer y recopilar
hechos especiales, así como también diseñar y especular con situaciones hipotéticas que, en su mayoría, constituyen situaciones de
excepción, realmente sucedidas o simplemente producto de la imaginación.
Dentro de ésta última categoría se ubica la pregunta ¿Cuál es la mayor cantidad de tantos que, mediante dominada, se puede capturar en
una mano? Y la respuesta viene dada por la mano descrita y desarrollada a continuación, en el entendido que la misma no ha sido jugada
correctamente, ya que ciertas jugadas son absolutamente contrarias a los principios y doctrina del juego; y las fichas han sido acomodadas
y distribuidas de tal manera que permiten llegar al objetivo propuesto, a saber:
Le corresponde salir al jugador “A”, quien tiene las siguientes fichas: 0/0, 0/1, 0/2, 0/3, 0/5, 0/6 y 4/2, y sale con el 0/1.
Le corresponde jugar al jugador “B”, quien tiene las siguientes fichas: 4/4, 4/3, 5/3, 6/3, 3/3, 6/4 y 5/4, y pasa.
Le corresponde jugar al jugador “C”, quien tiene las siguientes fichas: 1/1, 2/1, 3/1, 4/1, 2/3, 2/2 y 4/0, y coloca el 1/3.
Le corresponde jugar al jugador “D”, quien tiene las siguientes fichas: 6/6, 6/5, 5/5, 5/2, 6/2, 6/1 y 5/1, y pasa.
Le corresponde jugar al salidor, el jugador “A”, quien con el 3/0 cuadra a blanco.
El jugador “B” vuelve a pasar.
El jugador “C” juega obligado el 4/0
El jugador “D”, vuelve a pasar.
Le corresponde jugar nuevamente al salidor “A”, quien castuga el cuatro con el 4/2.
El jugador “B” vuelve a pasar.
El jugador “C” castiga el dos con el 2/1.
El jugador “D” castiga el uno con el 1/5.
Le corresponde jugar otra vez al salidor, el jugador “A”, quien tiene el resto de blancos y cuadra entonces con el 5/0 a blanco, y los demás
jugadores pasan.
Vuelve a jugar “A”, quien coloca el 0/0 y vuelven a pasar “B”, “C” y “D”.
Le toca jugar de nuevo al salidor, a quien le quedan dos piedras, el 2/0 y el 6/0 y coloca el 2/0.
El jugador “B” pasa.
El jugador “C” coloca el 2/3.
El jugador “D” vuelve a pasar y termina la mano con la llegada de “A” con el 0/6.
Así la pareja formada por “A” y “C”, mediante la dominada de “A” captura a la pareja formada por “B” y “D”, la cantidad de 112 tantos,
distribuidos de la siguiente manera: 57 en poder del jugador “B”, quien no jugó ni una sola ficha, y 55 en poder del jugador “D”, quien jugó
una sola piedra. Cantidad ésta que constituye el mayor número de puntos que, mediante dominada se puede capturar en una mano.”
Más allá del resultado anterior, llaman la atención dos jugadas ocurridas en el desarrollo de la “mano”: a) una, la primera jugada del
jugador “A”, la salida con el 0/1, habida cuenta que en su “mano” tenía seis fichas del “palo” blanco, entre ellas el doble y b) otra, la primera
jugada del jugador “C”, la castigada del uno con el 1/3, habida cuenta que en su “mano” tenía cuatro fichas del “palo” uno, entre ellas el
doble (???).
Y si bien es cierto que no es materia de la presente columna, emitir opinión sobre dichas jugadas, la verdad sea dicha, la jugada del
jugador “C”, no resiste análisis alguno. Es contraria a la naturaleza del juego, al sentido común y a la Doctrina.
Sin embargo, con dichas jugadas, se propicia la captura de 112 puntos, la mayor cantidad que se puede capturar mediante dominada.
Una vez más se colige que, una cosa es ganar, y otra, muy distinta es jugar bien, de conformidad con la naturaleza del juego, el sentido
común y la Doctrina.

D O M I N O Y A L G O M A S (260)
Ignacio Zaibert H.
Desde España, me escribe Fernando Ballester así:
“Apreciado D. Ignacio:
Me gustaría que me sacara de dudas en una jugada en la que mi compañero salió por 0/5 ficha mixta, el segundo jugador se jugó el 5/6. Mi
juego es 0/1, 1/2, 1/4, 1/5, 2/6, 3/6 y 4/5. En el archivo adjunto que le envío digo cual es mi jugada y por que, pero no se si será la
correcta…”
Antes de entrar en materia quiero destacar algunos aspectos, siempre presentes, en los correos de Fernando: Por una parte, el
reconocimiento de las dudas. Y por otra, el camino ancho que recorre para su esclarecimiento. ¡Bravo! Fernando!
En el archivo adjunto que me envió Fernando, aparte de la jugada por el defendida, hay distintas opiniones. Unas se pronuncian en favor
del 6/3, otras del 6/2 y otras del 0/1, que son las jugadas posibles que puede realizar el tercer jugador, compañero del salidor, en su primer
movimiento.
Evidentemente que no estoy, ni puedo estar de acuerdo con las tres jugadas, ni con todos los argumentos empleados para defender cada
una de ellas. Algunos argumentos son válidos, correctos y pertinentes; y otros, no lo son. En atención a ello, a continuación, aprovecho
para recordar algunas ideas básicas, algunos conceptos sustantivos, fundamentales, del dominó:
A) El dominó es, entre otras cosas, un juego de puntos. De lo que se trata es de capturar el máximo posible de puntos.
B) El dominó es también, un juego de equipo, de pareja, de dos contra dos. Los miembros de la pareja se deben ayudar, y una forma de
lograr tal propósito es, en principio, no castigando los “palos” iniciados recíprocamente.
C) Así mismo, los miembros de la pareja deben crear dificultades a los integrantes de la pareja contraria, y una forma de lograr tal
propósito es, en principio, castigando los “palos” iniciados por ellos.
D) Nadie puede conocer, al inicio de una “mano”, la ubicación de las fichas no jugadas. Se van conociendo a medida que la “mano” se
desarrolla.
E) Nadie puede saber, al inicio de una “mano” como va a terminar la misma. De lo que se trata es de tener una conducta lógica y
coherente.
F) El afán de “matar” o tratar de “matar” dobles no debe ser una conducta habitual de los dominocistas. Pero, en algunos casos se justifica,
sobre todo si se trata de los dobles de las series altas, 5/5 y 6/6.
G) Hay jugadas que, por la validez y pertinencia de su objetivo, exigen asumir ciertos riesgos, riesgos calculados sí, pero riesgos al fin. Y al
efecto, de lo que se trata es, de contrastar el objetivo con el, o los riesgos.
En el presente caso, tres son las jugadas que puede realizar el tercer jugador:
1.- Castigar el blanco iniciado por el compañero con el 0/1.
Tal jugada no se justifica. Debilita la “mano” del tercer jugador, le genera una “falla” de blanco, y adicionalmente crea facilidades a los
contrarios para colocar el 6/6. La presencia del 6/2 y 6/3, indica la pertinencia de castigar el “palo” seis iniciado por el contrario, y no el
blanco iniciado, en la salida, por el compañero-salidor. El argumento de dejar salir el 6/6, porque puede, en algún momento, aparecer el
6/1, con lo cual la “mano” del tercer jugador se hace muy poderosa, no es suficiente. No solo porque es una proyección condicionada,
insegura e incierta, sino porque aún en el supuesto que ello suceda, no se sabe como terminará la “mano”.
2.- Castigar el seis iniciado por el contrario con el 6/2.
Podría ser la jugada correcta, de no estar el otro seis, el 6/3 desprotegido. Esto es, podría suceder que el tercer jugador tuviese que
castigar en lo adelante, obligado, un tres, y como tiene uno solo, el 3/6, estaría reproduciendo un “palo” iniciado por el contrario, que
previamente había castigado.
3.- Castigar el seis iniciado por el contrario con el 6/3 “con pensada previa”.
Es la jugada correcta, asumiendo el riesgo que significa iniciar el “palo” tres, del cual no se tiene ningún otro elemento. Se reserva el 6/2
para más adelante, y se declara la persecución e intento de eliminación del 6/6, que de lograrse significaría la captura de una importante
cantidad de puntos. Además, no se sabe, y no hay como saber para este momento, si el compañero-salidor tiene o no fichas del “palo”
tres.
Toda “mano” es un proceso. Todo proceso tiene un orden, unas exigencias y un tiempo. Y así como antes de colocarnos los zapatos,
debemos colocarnos las medias, y no al revés, así mismo debemos proceder en las “manos” de dominó…Recuérdese que no hay nada
más cierto que lo obvio…No hay nada más recto que la línea recta
D O M I N O Y A L G O M A S (263)
Ignacio Zaibert H.
Vuelvo con el tema de las frases hechas. Las frases que se repiten una y otra vez, como aliadas y avalistas de conductas indebidas.
Frases que corren de “•boca en boca”. Frases con distintos ingredientes y poca, o ninguna sustancia.
Frases que constituyen una trinchera de la “sin-razón”. Frases huecas que, pretenden ser lo que no son: axiomas.
Entre las más comunes de esas frases, destaca una, que por la frecuencia con que se invoca, y la arrogancia de quienes la dicen, merece
una mención especial.
Dicha frase, confesión y compendio de necedad, incapacidad, falta de experticia y conocimientos, dice así: “Mano segura no se tranca”.
Esto es, recomienda renunciar a la captura de tantos. Y uno se pregunta: ¿El dominó, de que trata?
Más aún, los tantos, los puntos que se dejan de capturar al no “trancar” determinada “mano”, con el argumento de que es segura la victoria
en la “mano”, no tiene asidero. El dominó es, entre otras cosas, un juego de puntos. El objetivo final es la captura de puntos. Como se logra
esa captura es otra cosa.
Así como hay quienes para ir desde Caracas al Litoral Central, toman rumbo al Sur, en lugar del Norte. Toman la autopista de Caracas-
Valencia, en lugar de la Caracas-La Guaira; asimismo sucede con quienes juegan dominó y ante una “tranca” invocan el “Mano segura no
se tranca”.
Quienes pudiendo llegar al Litoral Central, equivocan el rumbo, toman la autopista equivocada, eventualmente llegarán (o no llegarán) a su
destino, claro está, mucho más tarde de lo normal, perdiendo tiempo y oportunidades.
Quienes juegan dominó de esa misma manera (equivocada). Esto es, pudiendo capturar 20 o 25 puntos en una “mano” (con “tranca”),
capturan solamente 10 (con dominada), se arriesgan a perder el partido.
Quienes así proceden, evidencian una actitud irresponsable y torpe, así como también un desconocimiento de la ubicación de las fichas no
jugadas, todo lo cual equivale a una falta de experticia y a un bajo nivel de juego.
Quienes teniendo ante sí, la posibilidad de “trancar”, no lo hacen, se exponen a perder el partido, ya que los puntos que dejan de capturar
con la “tranca” que no ejecutan, le pueden hace falta luego.
Tal y como le sucedió a “Pancho”, en una partida que se jugó recientemente.
A “Pancho” se le presentó la “tranca” y no “trancó”. Y no solo que no “trancó” sino que a viva voz, manifestó: “Mano segura no se tranca” (
??? ).
Para el momento en que a “Pancho” se le presentó la “tranca”, tenía dos fichas, el 6/6 y el 6/5 (“piedra de tranca”). En la jugada inmediata
anterior, su compañero, quien también tenía dos fichas, pensó sobre un blanco (tenía otro blanco), y colocó el 0/6, el siguiente jugador
“pasó”, y se presentó en efecto la “tranca”.
Además del 6/6 y 6/5 de “Pancho” y del 0/6 recién colocado por el compañero de “Pancho”, en la mesa estaban colocados el 6/1 y el 6/3.
Quedaban sin colocar dos fichas del “palo” seis, 6/2 y 6/4, ambas en poder del jugador siguiente a “Pancho”.
Pues bien, como ya dijimos “Pancho” no trancó. Colocó el 6/6. Pero, no solo que no “trancó”, sino que al colocar el 6/6, con voz de
autoridad y suficiencia, agregó: “Mano segura no se tranca” ( ??? ).
El jugador siguiente a “Pancho” colocó el 6/4. El compañero de “Pancho” “pasó”. El siguiente jugador colocó el 4/3 y “Pancho” dominó la
“mano”…
“Pancho” dominó la “mano” es cierto, pero, dejó de capturar 17 puntos, representados en el 6/4 y 4/3 que colocaron los contrarios. ¿Y
saben qué pasó después?
La pareja contraria de “Pancho” ganó la siguiente “mano” y con ello el partido. “Pancho” y su compañero quedaron en 83 puntos. Les
faltaron 17 para cien, para ganar el partido. Los 17 que dejó de capturar “Pancho” al no “trancar” la “mano”…
Los partidos se ganan y se pierden. Las “manos” se ganan y se pierden. Es cierto. Es parte del juego. Es normal. Lo que no es parte del
juego, ni es normal, ni admisible, ni correcto, es dejar de capturar tantos cuando se puede. No ejecutar las “trancas” favorables, alegando
que “Mano segura no se tranca”, y luego, como guinda de la torta, manifestar que se perdió por “mala suerte”...

D O M I N O Y A L G O M A S (262)
Ignacio Zaibert H.
Al igual que un tejido, no se agota con una puntada, El dominó tampoco se agota con una jugada.
Así como el tejido, requiere de distintas puntadas que, forman la trama y la urdimbre. Toda “mano” de dominó, requiere de varias y
diferentes jugadas que, forman el proceso (la trama y la urdimbre) del dominó.
La trama y la urdimbre no se forman de manera caprichos y/o arbitraria. Se adecúan a ciertas normas. Cumplen determinadas exigencias.
Así mismo, las jugadas en el dominó no deben ser caprichosas y/o arbitrarias. Deben cumplir determinadas exigencias. Determinados
Principios.
Y así, como una puntada imprecisa o incorrecta puede dañar un tejido, una jugada imprecisa o incorrecta puede dañar el proceso que
constituye toda “mano” de dominó, e incidir en forma definitiva en el resultado.
La ejecución de cualquier jugada tiene su fundamento en todas las jugadas anteriores. Todas se deben tomar en cuenta. Todas se deben
recordar y tener presentes: Las de los contrarios y las del compañero. Las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa”. Todas.
Así, y solo así, las jugadas posteriores tendrán concordancia, relación, armonía, coincidencia y demás con las anteriores. Así, y solo así la
trama y la urdimbre formarán un tejido de buena calidad.
Ahora bien, así como la trama y la urdimbre deben ser de buena calidad, los telares en que se colocan los hilos también lo deben ser, y
más aún, los operarios que manejan los telares deben tener conocimiento, deben tener experticia.
Y en el mismo sentido, la trama y urdimbre de las jugadas deben ser de buena calidad. En tal sentido los motivos, las razones, los
Principios que les sirven de fundamento, deben ser pertinentes y de buena calidad. Y lo más importante: los operarios, los dominocistas
deben ser de buen nivel.
Así, y solo así se logran los buenos resultados, los mejores resultados.
Dicho lo anterior, me voy a referir a continuación a una situación que se presenta con bastante frecuencia en el desarrollo de las “manos”, y
que por lo general, es manejada defectuosamente, ya sea por una deficiencia imputable a la trama, a la urdimbre, al telar o al operario.
La situación consiste en que uno de los integrantes de la pareja, tiene las dos últimas fichas de un “palo”, y su compañero ha jugado
previamente, “sin pensada previa”, el “palo” que acompaña una de las “cabezas”.
Por ejemplo: David tiene los dos últimos elementos del “palo” cuatro, el 4/0 y el 4/3, y su compañero Federico, ha jugado previamente, “sin
pensada previa”, el blanco.
Pues bien, por lo general, quienes se encuentran en tal situación, piensan tal solo en repetir el “palo” iniciado por el compañero. En el
ejemplo antes indicado, colocan el 4/0.
Al efecto vale decir que tal jugada no es la correcta. El fundamento de tal afirmación es el siguiente:
Si David en lugar de colocar el 4/0, coloca el 4/3, abre la posibilidad de que su compañero, Federico, pueda repetir el blanco y se le pueda
presentar la “tranca”, con la cual, en principio, podría capturar más puntos que con la simple dominada.
Más aún, de ocurrir dicha situación, tendrá tiempo David, más adelante, para repetir el “palo” iniciado “sin pensada previa” por su
compañero Federico. Pero, no debe negarse la posibilidad a que antes nos referimos, esto es, la castigada del cuatro, con el 4/3 y la
posible repetición del blanco por parte de David.
Una vez más, se evidencia que el dominó no es tan simple como algunos pretenden, ni tan complicado como alegan otros.
El dominó tiene Principios que deben ser conocidos y aplicados en la concepción y ejecución de las jugadas, las cuales deben ser
comprensibles y explicables, de cara a la Doctrina y a las posibilidades fácticas de cada quien.
Y cerramos recordando que así como para lograr un buen tejido, se necesita buena trama, buena urdimbre, buenos telares y buenos
operarios; para lograr un buen resultado en las “manos” de dominó se requiere de buenas jugadas, basadas en buenos Principios, y
buenos operarios, es decir, buenos dominocistas.

D O M I N O Y A L G O M A S (261)
Ignacio Zaibert H.
El Principio atinente a “Indicar lo que se tiene” es, sin lugar a dudas, uno de los más importantes del dominó. Dicho Principio descansa
sobre dos pilares fundamentales:
A) La posesión de ciertos recursos, ciertas fichas.
B) La capacidad de disponer de dichos recursos.
Quien teniendo la factibilidad, la oportunidad de indicar lo que tiene, no lo hace, desconoce la naturaleza del juego, se coloca de espalda al
mismo. Convierte un juego de información y conocimiento como lo es el dominó, en uno de capricho y arbitrariedad.
Al proceder así, impide al compañero conocer la fuerza y debilidad de su “mano”, y por ende, impide que se cumpla con el Principio de
“Crear facilidades al compañero” y con el Criterio atinente a la “Colaboración que debe existir entre los integrantes de la pareja”, el cual es
parte de la esencia misma del dominó.
El Principio arriba referido puede ser aplicado en distintas instancias e incidencias del juego, y sus frutos son siempre favorables. A tal
efecto, a continuación me voy a referir a una situación que se presentó en días pasados, durante la fase final de una “mano”, que me
permitió ahondar, con el ejemplo, y con la explicación debida, en las ventajas de la aplicación del Principio en referencia.
Me correspondía el turno de jugar, en ambos extremos del dominó de la mesa había un tres. Me quedaban tres fichas, los dos últimos tres,
el 3/5 y el 3/6 y el 5/2. Para ese momento sabía que el jugador sentado a mi derecha, quien tenía cuatro fichas, tenía entre ellas, las dos
últimas fichas del “palo” uno, el 5/1 y el 1/0, y sabía, así mismo, que dicho jugador no tenía fichas del “palo” seis. No conocía la ubicación
exacta de las fichas no jugadas del “palo” seis, del cual en la mesa había sólo dos elementos. El resto de fichas de ese “palo”, las cinco
fichas faltantes del “palo” seis, estaban repartidas, forzosamente, entre mi compañero y el cuarto jugador.
Pues bien, coloqué el 3/5, “sin pensada previa”, permitiendo así la entrada de los unos, ya que el siguiente jugador colocó el 5/1 y se
“encabezó”, y mi compañero y el cuarto jugador “pasaron”, y yo me fui del último tres, el 3/6.
¿Por qué esa jugada, y no propiciar un “pase” al jugador de mi derecha?
Por una razón muy sencilla: Para indicar a mi compañero de cual “palo” era mi última ficha. Para facilitarle las cosas. Para darle
información.
Sin esa información, la definición que pudiere hacer mi compañero, podría ser cualquier cosa, dependía de las fichas del “palo” seis que
tuviera, y dependía adicionalmente de factores más complejos, como la experticia y la suerte.
La decisión y definición podría ser correcta y podría ser incorrecta. En cuyo caso, me vería obligado a colocar mi último tres, el 3/5, y se
“encabezaría” el jugador de mi derecha, incluso con posibilidades de ganar la “mano”, y en todo caso, los contrarios, aún de perder la
“mano” descargarían más puntos.
Pues bien, al jugar primero el 3/5 “sin pensada previa” y luego el 3/6, mi compañero podía maniobrar con más precisión, con más
información, en el entendido que mi última ficha debía ser, como en efecto era, del “palo” cinco
Habida cuenta que la partida, entre otras cosas, tenía una finalidad didáctica, en el momento en que le correspondía hacer la jugada a mi
compañero, después de haber jugado el jugador de mi derecha el 1/0, increpé a los tres jugadores con la siguiente pregunta: ¿De que
“palo” es la ficha que me queda?
Es de destacar que cada uno, dio una respuesta diferente, ninguna lamentablemente acertada. Aunque uno de ellos, Carlo Julio
Pasquarelli, inmediatamente se corrigió y manifestó que mi última ficha debía ser del “palo” cinco, por la razón antes explicada, porque
había colocado primero el 3/5, no el 3/6. ¡Bien, por Carlo Julio!
En efecto, era el 5/2, ya que ante la posesión de las dos “cabezas” de tres, el 3/5 y el 3/6, decidí indicarle a mi compañero de que “palo”
era mi última ficha, ¿Cómo? Colocando primero el 3/5 “sin pensada previa”.
La ocasión fue propicia para reiterar, las bondades del Principio atinente a “Indicar lo que se tiene”, en todas las instancias e incidencias
del juego… El dominó es siempre una aventura, un reto, un desafío. La diferencia ésta en que algunos emprenden dichas acciones, sin
rumbo, sin conocimiento y sin brújula. Y otros, con rumbo, conocimiento y brújula…Así de sencillo.

DOMINOYALGOMAS
Ignacio Zaibert H.
Desde España, Fernando Ballester, dominocista agudo, serio y responsable, me pregunta: ¿En atención a lo sucedido en la “mano”, que
ficha debe jugar el segundo jugador en su segundo movimiento?
Al efecto, veamos a continuación lo sucedido hasta ese momento y pasemos de una vez, al análisis correspondiente.
El salidor usó como ficha de salida el 2/2.
El segundo jugador, quien había levantado las siguientes fichas: 2/4, 0/4, 3/4, 4/4, 5/4, 6/4 y 03, castigó el dos de salida con su única ficha
de dicho “palo”, el 2/4. Esto es, castigó el dos con el 2/4“sin pensada previa”.
El tercer jugador castigó el dos de salida con el 2/1.
El cuarto jugador castigó el uno con el 1/0. Y terminó así la primera vuelta de la “mano”.
Así las cosas, el salidor en su segundo turno, castigó el cuatro con el 4/1.
Le correspondía entonces jugar, por segunda vez al segundo jugador, quien podía colocar el 0/3, su ficha sobrante, su única ficha distinta
del “palo” cuatro, o el 0/4. Y es a ésta jugada a que se contrae la consulta.
Es de agregar que Fernando en su correo, me remite varias opiniones, la del propio Fernando, la de Reinaldo Troconis, la de Carlo Julio
Pasquarelli, la de Pen Drive. Siendo de destacar que los tres primeros se apoyan en buena medida en lo por mi señalado en el Punto E (El
Manejo de la Ficha Sobrante) del Capítulo Cuarto (Cuestiones Sueltas) de mi libro “Conceptos y Criterios del Dominó por Parejas”.
Tal apoyo es, a todas luces válido y pertinente. Más aún, yo también me voy a remitir a lo por mi escrito en mi referido libro. Sin embargo,
la cosa no queda ahí. La jugada consultada no sólo se explica por el tratamiento de la Ficha Sobrante. Se deben tomar en cuenta: el
Principio atinente a “Indicar lo que se tiene” y el de “Crear dificultades al contrario”, así como también el Criterio atinente al
“Aprovechamiento de la fuerza”.
En el caso que nos ocupa, el 0/3 es la ficha sobrante del segundo jugador, por cuanto es la única de su “mano” que no es del “palo cuatro,
habida cuenta que la Ficha Sobrante es aquella que, en determinado momento es de un “palo” distinto al resto de las fichas del jugador de
turno.
La colocación de la Ficha Sobrante está supeditada a:
A) La serie a que pertenecen las fichas restantes.
B) La serie o series a que pertenece la ficha sobrante.
C) La cantidad de fichas del jugador en turno, en relación con las de los otros jugadores.
D) El estado de la “tantera”.
Y en líneas generales se privilegia la colocación de la Ficha Sobrante cuando ésta es:
1.- Una ficha mixta, con uno o ambos “palos” superiores al “palo” del “violín”.
2.- Una ficha doble, de un “palo” superior al del “violín”.
Pues bien, ninguno de los supuestos antes indicados está presente en el caso que nos ocupa. El “violín” es del “palo” cuatro, y la Ficha
Sobrante es el 0/3.
De modo que, a tenor de las directrices atinentes al tratamiento y colocación de la Ficha Sobrante, la jugada correcta del segundo jugador,
en su segundo movimiento es la colocación del 0/4.
Y más aún, la colocación del 0/4 es la jugada correcta, no solo por lo antes dicho, sino de conformidad con los Principios atinentes a
“Indicar lo que se tiene” y a “Crear dificultades al contrario”; así como también con el Criterio atinente al “Aprovechamiento de la fuerza”.
La Ficha Sobrante en este caso no representa un problema, o una dificultad para su colocación posterior. No se trata de un doble. Y menos
aún, un doble de un “palo” alto, superior al “palo” del violín”. No se trata de 5/5 o 6/6. Ni se trata de una ficha mixta de muchos puntos, de
un “palo” o ambos, superiores al “palo” del “violín”.
Reitero: “Lo seguro es superior a lo posible”. Lo seguro en este caso es el poderosísimo “violín” de seis fichas del “palo” cuatro. Hay que
aprovecharlo. De una vez. Sin demora. No se debe desperdiciar. No hay que perder tiempo. Ni “crear” problemas, “rompecabezas”, ni
atajos innecesarios.
D O M I N O Y A L G O M A S (247)
Ignacio Zaibert H.
Desde España, me escribe Fernando Ballester así:
“…El salidor salió de 3/3 sin pensada previa. El segundo jugador pasa. El tercer jugador se juega 3/1 con pensada previa, demostrando
que con cualquiera de los treces que tiene para castigar lo que da, no es de su agrado. El cuarto jugador se jugó 1/6 firme. Le corresponde
jugar al salidor en su segunda jugada en la que tiene: 6/3, 4/3, 4/5, 5/6, 2/1 y 2/0. ¿Qué ficha jugarías y por qué? ”
En el mismo correo, agrega Fernando:
“…El tercer jugador era mi compañero. Sé como juega y para castigar su primer tres le costó una eternidad y no me estaba informando por
la cantidad de treces que tenía, la información que me daba y así fue, es que con cualquiera de los treces que castigaba la ficha que
aparecía no era fuerte, el palo que daba le causaba problemas…”
Antes de responder la pregunta y fundamentar la misma, vamos a precisar ciertas cosas, que aunque se presumen conocidas, es útil y
conveniente recordarlas, a saber:
PRIMERO: El dominó es un juego lógico.
SEGUNDO: El dominó es un juego de conocimiento.
TERCERO: El dominó es un juego de pareja, de equipo, de dos contra dos,
CUARTO: Los compañeros de pareja se deben entender, esto es, deben hablar un mismo idioma (en sentido figurado).
QUINTO: El idioma (en sentido figurado) que hablan los dominocistas no está compuesto por palabras, está compuesto por las jugadas
“con pensada previa” y “sin pensada previa”.
SEXTO: Las jugadas deben significar lo mismo para todos los dominocistas.
SEPTIMO: En base a las jugadas, el Método Deductivo y la Doctrina del Dominó, se llega a conocer la ubicación de las fichas no jugadas.
OCTAVO: En base a las jugadas, el Método Deductivo y la Doctrina del Dominó los compañeros de pareja se pueden entender y ayudar.
NOVENO: El registro de las jugadas, la aplicación del Método Deductivo y el fiel acatamiento de la Doctrina del Dominó, permiten al
jugador ser racional y responsable.
DECIMO: En caso contrario, de no cumplirse con todo lo antes señalado, el dominó se desnaturaliza, y lo que priva es el desorden, la
arbitrariedad, el capricho y el caos.
Vayamos un poco más allá. El origen de las jugadas “con pensada previa” y “sin pensada previa” se ubica en la realidad de las fichas del
jugador de turno. Si en determinado momento, en los extremos del dominó colocado en la mesa está el mismo “palo” tres, y el jugador de
turno tiene dos fichas, y “piensa” para jugar, es obvio que ambas son del mismo “palo” tres. Y si en la misma situación, el jugador no
“piensa” para jugar, es igualmente obvio que la ficha no colocada no es del “palo” tres.
Ahora bien, en el primer caso es evidente que el tres que coloca el jugador no es su fuerza, mientras que en el segundo caso “puede” que
lo sea o que no lo sea. Eso estará por verse, por descubrirse.
La respuesta a la pregunta que me formulara Fernando es la siguiente: el salidor en su segundo movimiento debe “cuadrar” a tres con el
6/3.
Al proceder así, conocerá si su compañero, el tercer jugador tiene uno, dos o tres fichas más del “palo” tres, ya que sobre el primer tres,
“pensó una eternidad”, hará valer su mayoría en el “palo” tres y a tenor del Principio atinente a “Crear dificultades al Contrario” atrasará aún
más al segundo jugador, amén de que no dejará duda de ningún tipo sobre la ubicación y uso del 6/3.
Ahora bien, si como dice Fernando, su compañero entiende de modo diferente la jugada “con pensada previa”, estamos en una situación
de des-entendimiento, en la que dos personas quieren conversar, pero no tienen un idioma común. Una solo habla español, y la otra solo
habla chino. Conclusión: la conversación con palabras no es posible. Tal vez lo sea con señas…
El hecho de que en España, según señala Fernando no todos juegan al dominó conforme a la Doctrina Zaibert, no debe significar que se
despoje al dominó de su naturaleza lógica. Si las jugadas no son entendidas como lo que son: un espejo de las posibilidades del
ejecutante. Un código de información y comunicación. El dominó, deja de ser un juego de conocimiento y de lógica. Se convierte en un
juego caprichoso, inentendible e inexplicable.

D O M I N O Y A L G O M A S (257)
Ignacio Zaibert H.
Muy de vez en cuando, durante el desarrollo de una “mano”, se presenta una situación similar al tema de la “Ficha Sobrante”, pero con un
“pero” importante que merece ser tomado en cuenta, a saber:
La situación se caracteriza porque en determinado momento, un jugador tiene la posibilidad de “cuadrar” a un “palo” del cual tiene los
últimos y únicos tres elementos remanentes (afinidad con el tema de la “Ficha Sobrante”), producir el “pase” de los tres jugadores y volver
a jugar. Pero, hay un “pero” muy grande e importante. Un “pero” que prende y debe prender todas las luces de alerta. Dicho “pero” consiste
en que, si el jugador de turno “cuadra” y vuelve a jugar, el siguiente jugador puede, sobre las reventadas, “trancar” la “mano” y capturar una
importante cantidad de puntos.
Para que ello no suceda, el jugador de turno no debe “cuadrar” y volver a jugar“. No debe caer en la tentación de adelantarse en la “mano”.
No debe actuar en forma irresponsable e imprudente. Al contrario. En conocimiento como debe estar de la ubicación de las fichas no
jugadas, no debe “cuadrar” y volver a jugar, ya que estaría propiciando la propia derrota.
De no ser así. Sí no conoce la ubicación de las fichas no jugadas, sobre todo las del siguiente jugador, y decide “cuadrar”, lo cual asoma
como una ventaja en lo inmediato, a continuación, en lo mediato, el jugador siguiente tendrá la mesa servida para “trancar” la “mano”, y
capturar una importante cantidad de puntos.
La situación aquí comentada, como ya se dijo, no es común. No se presenta todos los días. Pero, aún así, más allá de la frecuencia con
que se presenta, es necesario saber cómo enfrentarla, como resolverla. En tal sentido, es imperativo insistir en la importancia de conocer
la ubicación de las fichas no jugadas. Quien carece de ésta herramienta, no puede tener un buen nivel de juego. No tiene como enfrentar
los retos, ni los típicos, ni los atípicos.
Si el jugador de turno desconoce la ubicación de las fichas no jugadas, el resultado de sus acciones, será, en la mayoría de los casos
desfavorable, desconocido e imprevisible.
A los fines didácticos pertinentes, presentamos a continuación el siguiente ejemplo:
Le corresponde jugar a Pedro, quien tiene las siguientes fichas: 1/3, 2/3, 4/3 y 5/6. En las puntas del dominó colocado en la mesa hay un
cuatro y un tres. Las tres fichas del “palo” tres que tiene Pedro son las últimas faltantes por colocar. De modo qué, puede “cuadrar” a tres,
producir el “pase” de los tres jugadores y volver a jugar, ya sea el 2/3 o el 1/3.
Pedro conoce la ubicación de las fichas no jugadas, por lo menos algunas importantes. Sabe que Simón, quien es el siguiente jugador,
tiene dos de las últimas tres fichas del “palo” cuatro, dichas fichas son: 2/4 y 1/4.
De modo que Pedro no “cuadra” a tres con el 4/3, ya que al volver a jugar, ya sea el 2/3 o el 1/3, Simón puede “trancar” la “mano”
colocando el 2/4 y el 1/4.
Y entonces, ¿Qué se debe hacer?
Antes de contestar la pregunta, permítaseme señalar lo que no se debe hacer:
1.- No se debe “cuadrar” a tres y permitir que Simón “tranque” la “mano”.
2.- No se debe “cuadrar” a cuatro para evitar que Simón “tranque” la “mano.
Dicho lo anterior, vamos ahora a contestar lo que se debe hacer:
Lo que se debe hacer es castigar el tres con el 2/3 o el 1/3, y en caso de que Simón, el siguiente jugador, “cuadre” a cuatro y se encabece,
se producirá el “pase” de los otros dos jugadores, y al llegar el nuevamente el turno de Pedro, éste podrá entonces utilizar el 4/3
encabezándose a tres, obligando a Simón a irse de su cabeza de cuatro. Al proceder así, se evita la “tranca” aquí referida, así como
también la entrega de dos “cabezas” al contrario.
Tal conducta responde al conocimiento que se tiene de las fichas no jugadas del siguiente jugador. Al proceder así se evita el que el
siguiente jugador, más allá de lo inmediato, pueda “trancar” la “mano” y capturar una importante cantidad de puntos, así como también se
evita que entrando en el final de la “mano” el contrario tenga dos “cabezas”.
Como se ve, una cosa es jugar dominó, con experticia, conocimientos y responsabilidad, y otra muy distinta es colocar las fichas, unas al
lado de otras, sin ton, ni son, sin reparar en las consecuencias, sin ver el bosque, tan solo el árbol más cercano.

DOMINOYALGOMAS
Ignacio Zaibert H. (255)
En forma reiterativa recibo correos, en los que se me pregunta: ¿en qué momento se deben acostar los dobles en “pelo”?
Quienes así se expresan, agregan que cuando se encuentran ante la disyuntiva de acostar un doble en “pelo”, sin acompañantes, no
encuentran qué hacer. Que al respecto no hay unanimidad de criterio. Unos dicen una cosa. Y otros dicen lo contrario. Pero, ni los unos, ni
los otros, aportan razones ni explicaciones de ninguna clase. Se limitan a afirmar cosas. Como si se tratara de santas palabras. Como si el
dominó fuera un asunto de fe.
El dominó amigos lectores, no es asunto de fe, ni de dogmas, ni de santas palabras. Quien afirma o recomienda determinada conducta,
determinada jugada, debe justificar sus palabras, explicar su posición, presentar argumentos, válidos y comprensibles. El dominó no es
asunto de capricho, ni de arbitrariedad, y menos de una estructura vertical de mando, donde unos ordenan y otros obedecen. Nada que
ver. El dominó es lógico. Más aún, sin lógica no hay dominó.
Para que una recomendación, una afirmación, sea seria y veraz, debe ser explicada y comprendida. Debe ser coherente. No basta que sea
dicha por Fulano o Mengano.
Para que cualquier posición sea seria y veraz, amén de lo antes dicho, debe guardar una relación profunda con los factores constitutivos y
constituyentes que determinan la naturaleza de las cosas.
Dicho lo anterior, entremos en la materia concreta de lo arriba señalado: ¿en qué momento se deben acostar los dobles en “pelo”?
Para empezar, hay que tener presente que la colocación de un doble que está en “pelo”, crea una “falla”. Esto es, se desmejora su “mano”.
¿Por qué? Muy sencillo, la presencia de un doble, o dobles, representa siempre una posibilidad de jugar, una posibilidad de maniobra. La
“falla”, la ausencia de fichas de determinado “palo”, representa la imposibilidad de jugar por ese “palo”.
Dicho esto, veamos los distintos aspectos y factores que intervienen para determinar la oportunidad correcta en que se deben acostar los
dobles en “pelo”.
PRIMERO: La naturaleza del doble, esto es, si pertenece a las series bajas o a las series altas.
SEGUNDO: Quien y como se inició el “palo” de dicho doble, esto es, si el “palo” fue iniciado por los contrarios o por el compañero, y si lo
fue “con pensada previa” o “sin pensada previa.
TERCERO: El estado de la “tantera”.
La naturaleza del doble: Tal como asomamos arriba, si el doble pertenece a las series bajas, se puede y debe aguantar su colocación lo
más posible. Pero, si el doble pertenece a las series altas, 5/5 y 6/6 es otra cosa. En este segundo supuesto lo prudente y recomendable
es colocar el doble lo antes posible.
Quien y como se inició el “palo” de dicho doble: Si el “palo” ha sido iniciado por uno de los contrarios “sin pensada previa”, y pertenece a
las series bajas, los blancos, los unos y los dos, se debe aguantar su colocación lo más posible. Pero si el doble pertenece a las series
altas, 5/5 y 6/6 y la “tantera” está avanzada, y el “palo” ha sido iniciado por uno de los contrarios “con pensada previa”, no es recomendable
diferir su colocación, ya que se estaría corriendo el riesgo de que dicho doble no pueda ser colocado más adelante o que sea “ahorcado”, y
más aún, en caso de perderse la “mano”, se correría el riesgo de perder la partida. En caso de que sea el compañero quien hubiera
iniciado el “palo” del doble, también hay que tomar en cuenta si lo fue “con pensada previa” o “sin pensada previa”, aplicándose para la
colocación del doble, las mismas consideraciones antes señaladas.
El estado de la “tantera”: Siempre es conveniente y útil saber el estado de la “tantera”. En el entendido que, a medida que ésta avanza se
debe tener más cuidado con lo que se hace. Cualquier error que pudiere ser cometido puede ser irreparable y significar la pérdida del
partido. Por todo lo cual, hay que tener mucho cuidado con los dobles y las fichas de las series altas. No se debe correr aventuras con los
dobles de las series altas, y menos cuando la “tantera” se encuentra avanzada.
De modo que, y a título de resumen se puede afirmar que si el doble en “pelo”, pertenece a las series bajas, se puede especular y
posponer su colocación; pero, si el doble pertenece a las series altas, nada que ver, lo correcto es colocar el doble lo antes posible y
cancelar el problema que representa.

DOMINOYALGOMAS
Ignacio Zaibert H.
Desde Valencia, Venezuela, me escribe Feliciano Rosales, así:
“La partida se encontraba en su último tercio. Cada pareja tenía más de ochenta puntos. El salidor había salido con el 3/3. Le tocaba jugar
al segundo jugador, quien tenía las fichas siguientes: 3/6, 6/5, 3/1, 1/1, 1/5, 1/4 y 4/4. Y se me pregunta: ¿Cuál ficha debe jugar el segundo
jugador, cual es la jugada correcta?”
Al respecto, antes que nada, se deben puntualizar ciertas realidades:
La “mano” del segundo jugador es alta, suma cuarenta y cinco (45) puntos.
La “mano” del segundo jugador presenta dos dobles, 1/1 en cuarta y 4/4 en segunda.
La “mano” del segundo jugador presenta dos fallas, de dos y de blanco.
La “tantera” está bastante avanzada.
Dicho lo anterior, se observa que la “mano” del segundo jugador presenta dos fichas que casan con el “palo” de salida: 3/6 y 3/1.
En consecuencia, en atención a lo antes señalado, y de cara a la Doctrina se impone decidir cuál de dichas fichas, 3/6 o 3/1 es la que se
debe colocar. Cuál de las dos es la jugada correcta.
Veamos:
En razón del aspecto cualitativo y cuantitativo de la “mano” del segundo jugador, el estado de la “tantera”, y lo dispuesto en la Doctrina, en
el Principio atinente a “Castigar por encima la salida del contrario”, se debe castigar el 3/3 con el 3/6 “con pensada previa”, indicando así la
tenencia de por lo menos un elemento más del “palo” castigado, y la no fuerza en el “palo” anunciado.
Al proceder así, se logran varios objetivos:
A) Se informa verazmente sobre la tenencia de, por lo menos, un tres más.
B) Se informa verazmente sobre la no fuerza en el “palo” seis.
C) Se logra conocer la ubicación del 6/6.
D) Y por si todo esto fuera poco, puede suceder que, el tercer jugador de no tener el 6/6, castigue el seis con el 6/1, en cuyo caso,
mejoraría notablemente la “mano” del segundo jugador.
Castigar la salida de 3/3 con el 3/1 “sin pensada previa”, para informar sobre la fuerza en el “palo” uno, del cual hay cuatro elementos en la
“mano” del segundo jugador, genera varios inconvenientes:
A) Se informa falsamente sobre la no tenencia de un elemento más del “palo” tres, ya que para que surta sus efectos la información
atinente a la mayoría de fichas del “palo” uno, se debe colocar el 3/1 “sin pensada previa”, omitiéndose así la información atinente a la
presencia del 3/6.
B) No se logra conocer, con la prontitud recomendable y necesaria, la ubicación del 6/6.
C) La castigada, más adelante, del tres, con el 3/6, crea el problema del “como” se debe colocar dicho 3/6, “con pensada previa” o “sin
pensada previa”. En cualquier caso, se produce una información falsa. Si se elige la primera opción, y se coloca el 3/6 “con pensada
previa”, para informar la no fuerza en el “palo” seis, se podría entender (equivocadamente) que, el ejecutante tiene otra ficha del “palo” tres.
Si se elige la segunda opción, “sin pensada previa”, para informar sobre la no tenencia de más fichas del “palo” tres, se podría entender
(equivocadamente) que el ejecutante tiene fuerza en el “palo” seis.
D) Y por si todo esto fuera poco, puede suceder que el 6/6 esté en poder del compañero, el cuarto jugador, en cuyo caso el Criterio
atinente a la “Colaboración que debe existir entre los integrantes de la pareja”, se deja a un lado. Se convierte en un enunciado vació. Sin
aplicación, ni vigencia.
Por todo lo antes dicho, resulta inobjetable que la ficha correcta que debe colocar el segundo jugador, en su primer movimiento, es el 3/6
“con pensada previa”.
Los cuatro elementos del “palo” en la “mano” del segundo jugador, no son argumento suficiente para justificar el 3/1 como la ficha a jugar.
La “mano” no es de buena calidad. Presenta dos dobles y dos “fallas”. Y adicionalmente, al no recabar el segundo jugador la información
pertinente a la ubicación del 6/6, y demás elementos de dicho “palo”, en caso de que dicho doble estuviere en poder del compañero, se
hace nugatoria, o al menos, insuficiente y/o extemporánea cualquier ayuda que pretenda dar en lo adelante. De modo que, en definitiva, la
jugada correcta del segundo jugador en su primer movimiento es: 3/6 “con pensada previa. Ni más, ni menos.

DOMINOYALGOMAS
Ignacio Zaibert H.
Se me pregunta: ¿En qué caso es recomendable que el salidor, teniendo fichas que casan con el “palo” iniciado por el contrario, castigue
su propia salida?
Tal conducta es recomendable cuando el compañero del salidor ha iniciado, “sin pensada previa”, un “palo” por encima del de la salida; el
cuarto jugador ha castigado dicho “palo” y el salidor tiene como reproducirlo, castigando su propia salida.
La validez de dicha jugada estriba en la naturaleza misma del juego. El dominó es un juego de equipo, de pareja, de dos contra dos. Y la
colaboración que se deben prestar recíprocamente los integrantes de cada equipo, es obligación ineludible.
En tal sentido, los “palos” que se han iniciado “sin pensada previa” por el compañero, deben ser repetidos en la primera oportunidad, sin
pérdida de tiempo. Sobre todo si dichos “palos” pertenecen a las series altas. Recuérdese que los puntos que se ganan o pierden en una
“mano” son de vital importancia. Ganar el máximo y perder el mínimo es un postulado fundamental del buen dominó.
Todo lo cual está recogido en el Principio atinente a “Repetir los palos iniciados por el compañero” y en el Criterio atinente a la
“Colaboración que debe existir entre los integrantes de la pareja”
Ahora bien, la colaboración no se puede ni debe limitar a un buen deseo. Un enunciado carente de sustancia. Un Criterio teórico de dudosa
aplicabilidad. Una exposición carente de contenido. Al contrario, debe ser una realidad tangible, cuya existencia y efectividad requieren del
conocimiento de las necesidades del compañero.
Lo cual nos remite a la obligatoriedad de:
A) Conocer la Doctrina del Juego.
B) Conocer la ubicación de las fichas no jugadas.
Nadie, al inicio de una “mano” conoce la ubicación de las fichas no jugadas. Dicho conocimiento se va produciendo con las jugadas “con
pensada previa” y “sin pensada previa”, a tenor de lo dispuesto en la Doctrina del Juego. El conocimiento de la Doctrina del Juego es
previo a toda “mano”. La ubicación de las fichas no jugadas se conoce a medida que la “mano” se desarrolla. Ambos conocimientos se
complementan y nutren recíprocamente. Ambos son imprescindibles. Ni más, ni menos
Si se desconoce la Doctrina. Si las jugadas se realizan de espaldas a la Doctrina. Si no se discrimina entre las jugadas “sin pensada
previa” y “con pensada previa”, no hay manera lícita, racional, lógica, de conocer las fuerzas y debilidades de cada quien. Y en
consecuencia el juego se hace arbitrario, caprichoso, incomprensible e inexplicable.
Dicho lo anterior, pasemos por la vía del ejemplo a graficar lo antes dicho:
El salidor había levantado las siguiente fichas: 2/2, 2/3, 2/5, 6/1, 1/4, 4/3 y 0/5, y usó como ficha de salida el 2/2.
El segundo jugador castigó el dos con el 2/4. El tercer jugador, compañero del salidor, castigó el cuatro, “sin pensada previa” con el 4/5 y el
cuarto jugador castigó el cinco, “sin pensada previa” con el 5/6.
Le correspondía jugar por segunda vez al salidor, quien tenía tres posibles jugadas: a) castigar el seis con el 6/1, b) castigar el dos con el
2/3 y c) castigar el dos con el 2/5. Veamos a continuación los efectos y fundamentos de cada una:
La castigada del seis con el 6/1 crea en la “mano” del salidor una ”falla” de seis, que antes no existía. Y ya sea que el cuarto jugador tenga
o no el 2/6, la “falla” auto-creada por el salidor, debilita su “mano”, y le generará dificultades en el futuro. Amén de que la no utilización
oportuna del 2/5, hace que incurra en el incumplimiento del Principio y Criterio antes señalados.
La castigada del dos con el 2/3, no tiene justificación alguna. No tiene asidero de ningún tipo. Amén de que la no utilización a tiempo del
2/5, hace que incurra en el incumplimiento del Principio y Criterio antes señalados.
La castigada del dos con el 2/5 es la jugada correcta, por varias razones: Primero: porque ayuda al compañero. Colabora con él, repitiendo
el “palo” cinco que aquel iniciara “sin pensada previa”. Segundo: No debilita su “mano” ya que no crea ninguna “falla” y Tercero: cumple
oportunamente con el Principio y Criterio antes señalados.
Por otra parte, y por medio de la presente, informo a mis estimados lectores que por motivo de viaje, no los estaré acompañando durante
las próximas semanas. Nos vemos pronto. Saludos y hasta la vuelta.

D O M I N O Y A L G O M A S (249)
Ignacio Zaibert H.
Desde Caracas, Venezuela, me escribe Carlo Pasquarelli así:
“…a raíz de una pregunta formulada recientemente en el Portal Domino Pro. Por lo cual yo te pregunto lo siguiente: ¿Estarías de acuerdo
conmigo que el cuadro a unos es la única jugada coherente? O por el contrario, ¿Tienen los argumentos de Reinaldo base sólida? …
Pregunta que formula Gilberto Torres desde Puerto Rico
J1.Salida con 4/4. J2. Pasa. J3. Tiene 4/6, 6/6, 6/0, 1/1, 1/5, 2/4 y 3/4 y juega 4/6. J4. Juega 0/4.
J1. Juega 0/1. J2. Juega 5/6. J3. Cuadra a 1 con 1/5…Razones:
A) Cuadro con mi compañero que fue salidor.
B) Mato palo superior a la salida.
C) Evito dar el 5 por el 1, en caso de jugar doble-uno.
D) Evito por el momento repetición de blancas por el 5.
E) Busco salida de seises con el uno-seis.
F) Busco repetición de cuatros con el uno-cuatro.
¿Ahora bien, es correcta esta jugada?...”
Para empezar hay que tener presente que el análisis de cualquier jugada, de toda jugada, se debe hacer de cara a las opciones que en
determinado momento y circunstancia tiene el jugador de turno, y en concordancia con las jugadas precedentes hechas por el mismo
ejecutante y los otros jugadores.
En otras palabras, ninguna jugada es buena o mala por sí sola, desconectada de: a) las otras jugadas posibles que en determinado
momento puede realizar el jugador de turno, y b) de las otras jugadas ya realizadas, tanto por los contrarios como por el mismo ejecutante,
como por su compañero.
Como se observa en el caso presente, los datos suministrados son incompletos. No se señalan las fichas levantadas por cada jugador,
salvo el tercero. Ni se indica como fueron hechas las jugadas precedentes, esto es, si fueron hechas “con pensada previa” o “sin pensada
previa”.
La ausencia de tales datos afecta el análisis. Lo hace especulativo, y en alguna medida impreciso.
Sin embargo, y en obsequio de lo solicitado, vamos a trabajar con lo que tenemos. Vamos a expresar nuestra posición sobre lo que se nos
pregunta, a saber:
Para el momento de la segunda jugada del tercer jugador, éste tiene tres jugadas posibles: la primera: “cuadrar” con el 5/1 a cinco, jugada
que no tiene ningún asidero, y que se desecha de todo análisis, la segunda: colocar el 1/1, en cuyo caso, más allá de los efectos
inmediatos, en lo mediato cuando sea jugado el 5/1, provocará dos “fallas” en la “mano” del tercer jugador y facilitará las cosas de modo
importante a los contrarios, y la tercera: “cuadrar” a uno con el mismo 5/1, que es la jugada correcta. Al proceder así, se mantiene la
ofensiva, se evita el desarrollo de las fichas del “palo” cinco, que, en principio están mayoritariamente en poder de los contrarios, así como
también el desarrollo de las fichas del “palo” blanco, que están en igual situación.
Es de destacar que el autor original de la pregunta, Gilberto Torres, se pronunció en igual sentido, y expuso bajo el título de “Razones”,
copiados al inicio de la presente, los argumentos que considera válidos al respecto.
Así mismo se pronunció Fernando Ballester, quien adujo los principios y criterios que considera pertinentes para dicha jugada, a saber:
Principio atinente a “Crear facilidades al compañero”, Principio atinente a “Crear dificultades al contrario”, Principio atinente a “Castigar por
debajo la salida del compañero”, Criterio atinente a la “Colaboración que debe existir entre los integrantes de la pareja”.
Señaló también Fernando que al cuadrar a uno con el 5/1 se estimula la presencia del 1/4, favorable para el tercer jugador, quien tiene dos
elementos de dicho “palo” en su “mano”, en 4/2 y el 4/3, y para su compañero, el salidor, quien salió al 4/4.
Bien por Gilberto y Fernando. Poco hay que agregar a los comentarios hechos por ellos. Felicitaciones.
Y algo más. No todas las jugadas que se presentan son cien por ciento favorables. No todas las situaciones lo son. No obstante, lo
importante es ejecutar la jugada más favorable en cada ocasión. Y para lograr tal fin, cada quien debe cumplir con lo que le corresponde,
con racionalidad, responsabilidad y probidad. De no ser así, las cosas se complican, se hacen confusas y de impredecible resultado.

D O M I N O Y A L G O M A S (246)
Ignacio Zaibert H.
El “Manejo de la ficha sobrante”, no es materia sencilla. En la presente columna presento una normativa para enfrentar y resolver
acertadamente las distintas situaciones que se pueden presentar alrededor de dicha ficha.
Para empezar es necesario precisar que se entiende por ficha sobrante, a saber: la ficha sobrante es aquella que en determinada
momento y circunstancia es de un “palo” distinto al resto de las fichas del jugador de turno.
Vale decir: Si en determinado momento le corresponde jugar a Juan, quien tiene cuatro fichas 6/5, 6/4, 6/3 y 0/3, y en las puntas del
dominó colocado en la mesa hay un tres y un seis, y las tres fichas del “palo” seis son las únicas y últimas de dicho “palo” no colocadas en
la mesa, la que no es del “palo” seis, el 0/3 es la ficha sobrante.
Ahora bien, es importante y necesario saber cómo manejar la ficha sobrante. En que momento y circunstancia se debe colocar. Al respecto
no hay una respuesta única y uniforme. Las respuestas son directamente proporcionales a las circunstancias de cada caso, a saber:
A) Que la ficha sobrante sea un doble.
B) Que la ficha sobrante no sea un doble.
En el primer caso hay que diferenciar:
A.1.) Si el doble es mayor al “palo” del resto de las fichas.
A.2.) Si el doble es menor al “palo” del resto de las fichas.
En el segundo caso hay que diferenciar:
B.1.) Si la ficha mixta es de un “palo” superior al resto de las fichas.
B.2.) Si la ficha mixta es de un “palo” inferior al resto de las fichas.
Veamos a continuación cada uno de los casos antes señalados:
A.1.) Si el doble es mayor al resto de las fichas:
En las puntas del dominó colocado en la mesa hay uno y un seis, y están ya colocadas cuatro fichas del “palo” uno, y el jugador de turno
tiene las siguientes fichas: 1/0, 1/3, 1/6 y 6/6, esto es, tiene las últimas fichas del “palo” uno en su poder, puede “cuadrar” a uno, producir el
“pase” de los tres jugadores y volver a jugar o colocar el 6/6. En este caso, la jugada correcta es la colocación de la ficha sobrante, el 6/6.
A.2.) Si el doble es menor al resto de las fichas:
En las puntas del dominó colocado en la mesa hay un blanco y un seis, y están ya colocadas cuatro fichas del “palo” seis, y el jugador de
turno tiene las siguientes fichas: 6/5, 6/4, 6/0 y 0/0, esto es, tiene las últimas fichas del “palo” seis en su poder, puede “cuadrar” a seis,
producir el “pase” de los tres jugadores y volver a jugar o colocar el 0/0.. En este caso, la jugada correcta es “cuadrar” a seis con el 6/0, y
volver a jugar.
B.1.) Si la ficha mixta es de un “palo” superior al resto de las fichas:
En las puntas del dominó colocado en la mesa hay un blanco y un cuatro, y están ya colocadas cuatro fichas del “palo” blanco, y el jugador
de turno tiene las siguientes fichas: 0/1, 0/2, 0/4 y 4/6, esto es, tiene las últimas fichas del “palo” blanco en su poder, puede “cuadrar” a
blanco, producir el “pase” de los tres jugadores y volver a jugar o colocar el 4/6. En este caso, la jugada correcta es la colocación de la
ficha sobrante, el 4/6.
B.2.) Si la ficha mista es de un “palo” inferior al resto de las fichas:
En las puntas del dominó colocado en la mesa hay un blanco y un cuatro, y están ya colocadas cuatro fichas del “palo” cuatro, y el jugador
de turno tiene las siguientes fichas: 4/6, 4/5, 4/0 y 0/1, esto es, tiene las últimas fichas del “palo” cuatro en su poder, puede “cuadrar” a
cuatro, producir el “pase” de los tres jugadores y volver a jugar o colocar el 0/1. En este caso la jugada correcta es “cuadrar” a cuatro con
4/0, y volver a jugar.
En cualquiera de los casos referidos, al margen de lo señalado, se debe tener presente la eventualidad de la entrada de fichas de un “palo”
fuerte de los contrarios, el estado de la “tantera” o una posible “tranca” con resultado adverso.
Y ya para terminar, remito a quienes tengan interés en profundizar en el tema, a que acudan al Capítulo IV, Sección “E” de mi libro
“Conceptos y Criterios del Dominó por Parejas”, donde encontrarán las respuestas y explicaciones para disipar cualquier duda o indecisión.

DOMINOYALGOMAS
Ignacio Zaibert H.
(Columna 243 )
El salidor había levantado las siguientes fichas: 2/2, 2/3, 2/5, 3/5, 4/1, 4/6 y 6/1, y usó como ficha de salida el 2/2. El segundo jugador
castigó el dos “sin pensada previa” con el 2/0. El tercer jugador castigó el blanco “sin pensada previa” con el 0/5 y el cuarto jugador colocó
“sin pensada previa” el 5/5.
Le correspondía jugar nuevamente al salidor, hacer su segundo movimiento. Y se me pregunta: ¿Qué ficha debe colocar el salidor en su
segundo movimiento?
El salidor para ese momento tenía tres fichas que casaban con los “palos” de los extremos del dominó colocado en la mesa: el 2/3, el 2/5 y
el 5/3, con la particularidad de que con las tres fichas podía ejecutar cuatro jugadas:
A) Castigar el dos con el 2/3.
B) Castigar el dos con el 2/5 y “cuadrar” a cinco.
C) Castigar el cinco con el 5/3.
D) Castigar el cinco con el 5/2 y “cuadrar” a dos.
Como se observa, con el 2/5 se podía castigar el dos y “cuadrar” a cinco, o castigar el cinco y “cuadrar” a dos. Esto es, el 2/5 era en ese
momento y circunstancia “ficha de cuadro”, lo cual en la mayoría de los casos remite a la utilización de dicha ficha, en lugar de cualquiera
otra.
Pues bien. la situación que se le presentaba al salidor en su segundo movimiento, era de ese tipo, de carácter ordinario, razón por la cual
la jugada correcta era y es la utilización de la “ficha de cuadro”, el 2/5.
Dicho lo anterior queda respondida la pregunta formulada. Sin embargo, resulta que tal respuesta no es suficiente. Quedan cosas por
aclarar. Se impone precisar:
1.- A que “palo” se debe “cuadrar” con el 2/5, a dos o a cinco.
2.- Como se debe “cuadrar”, “con pensada previa” o “sin pensada previa”.
Veamos:
1.- Se debe “cuadrar” a cinco porque el tercer jugador, compañero del salidor, inició el cinco “sin pensada previa”. Al procede así, informó
sobre su interés en el “palo” cinco, así como también sobre su posesión, de por lo menos cuatro elementos de dicho “palo”, sin el doble, ya
que el doble fue colocado por el cuarto jugador.
Recuérdese que la jugada “sin pensada previa” permite informar sobre el interés que se tiene en determinado “palo”, en el “palo” que se
anuncia. Y más aún, sobre la posesión de una mayoría de elementos de dicho “palo”.
En el caso que nos ocupa: a) al colocar el tercer jugador el 0/5 “sin pensada previa”, b) colocar el cuarto jugador el 5/5 “sin pensada
previa”, y c) tener el salidor dos elementos del “palo” cinco, el 2/5 y el 3/5, se debe inferir que todos los elementos restantes del “palo” cinco
estaban en poder del salidor y su compañero.
Al “cuadrar” el salidor a cinco, se logran dos beneficios: por una parte, en lo inmediato, el “pase” del segundo jugador, y por la otra, en lo
mediato, en la eventualidad de que la “mano” fuere ganada por la pareja contraria, la pareja perdedora, la integrada por el salidor y el tercer
jugador habría tenido la oportunidad de colocar todas o casi todas las fichas del “palo” cinco, y le sería capturada una cantidad pequeña o
mínima de puntos.
En todo caso, el “cuadro” a cinco del salidor responde al Criterio de “Colaboración que debe existir entre los integrantes de la pareja”.
2.- Se debe “cuadrar” a cinco “con pensada previa” por una razón obvia y elemental: el salidor tiene, además del 2/5, un elemento más del
“palo” dos, el 2/3.
Recuérdese que la información en el dominó es de vital importancia. La información es lo que permite conocer e ir conociendo la ubicación
de las fichas no jugadas. Sin información priva la arbitrariedad y el desorden. Se quiebra la relación de causa-efecto. Lo inexplicable e
incomprensible se hacen presentes.
Adicionalmente, “cuadrar” a cinco “con pensada previa”, responde también al mismo Criterio antes referido, no solo por el carácter
sustantivo al que se ha hecho referencia, sino por el carácter adjetivo, de vital importancia en el desarrollo y desenlace del juego. En el
dominó tan importante como el QUE se juega, es el COMO se juega.
El dominó por su naturaleza es un juego de equipo, de dos contra dos, razón por la cual es indispensable que entre los miembros de la
pareja exista armonía y colaboración, lo cual se hace posible, en buena medida, por la buena y oportuna información. Si no hay
información, la ayuda recíproca entre los compañeros de pareja se hace imposible. Se convierte en un postulado vació, una muletilla, un
saludo a la bandera. Nada más.

DOMINOYALGOMAS
IgnacioZaibert ( 236) Hay quienes opinan que ganar una “mano” significa que se ha jugado bien. Permítanme decirles que tal opinión no se
compagina con la verdad. Al menos no en todos los casos.
No es cierto que en todos los casos que se gana una “mano”, se debe inferir que fue bien jugada. Así como tampoco es cierto que, en
todos los casos que se pierde una “mano”, se debe inferir que fue mal jugada. En una y otra hipótesis tal inferencia no pasa de ser
tremendo sofisma.
El desenlace de una “mano”, la victoria o la derrota, no significan forzosa y obligatoriamente que la “mano” haya sido bien o mal jugada.
Dicha valoración no está implícita en el resultado.
Más aún, una “mano” puede ser ganada y haber sido mal jugada, y puede ser perdida y haber sido bien jugada.
En otras palabras, ni ganar es sinónimo de haber jugado bien, ni perder es sinónimo de haber jugado mal.
El resultado de las “manos” depende de varios factores, entre ellos: la calidad de las fichas levantadas.
El juicio de valor sobre lo sucedido en las “manos” depende de un sólo factor: la calidad de las jugadas realizadas.
Si el salidor de turno levanta: 6/6, 6/2, 5/5, 5/3, 2/2, 3/1, 0/1 y 1/1. Es decir cuatro dobles, 6/6, 5/5, 2/2 y 1/1 y una “falla” de cuatro. Todos
los dobles acompañados. 6/6, 5/5 y 2/2 con un elemento, y 1/1 con dos, y usa como ficha de salida 2/2, y gana la “mano”, ello no significa
que jugó bien. Al menos no salió bien.
La salida con 2/2 es incorrecta. Es contraria a lo dispuesto en la “Tabla de Prioridades y Condiciones para escoger la Ficha de Salida” a
que se contrae el Particular Primero del Capítulo Sexto de mi libro “Principios y Sistemas del Dominó por Parejas”. Dicha salida no tiene
sentido. No tiene explicación. No tiene lógica. El salidor tiene en su “mano” dos dobles, 6/6 y 5/5 ambos por encima del 2/2, y ambos en la
misma situación que el 2/2, esto es, acompañados de un elemento.
El hecho fortuito de que la “mano” se hubiere ganado, no puede, ni debe ser entendido como que la “mano” hubiere sido bien jugada. Nada
que ver.
La Doctrina del Dominó indica que y como se deben hacer las cosas. En cualquier situación. En cualquier circunstancia.
Indica con que ficha se debe salir. Con que ficha debe el segundo jugador, castigar la salida. Que debe hacer el tercer jugador. Que debe
hacer el cuarto. En la primera vuelta. En la segunda. En la tercera. En todas.
La Doctrina del Dominó, al menos la que tenemos en Venezuela está constituida por un conjunto de ideas estructuradas que, a partir del
alma misma del juego, y apoyadas en el armazón de la Lógica, establece normas claras, explicables y comprensibles, que sirven de guía
para recorrer con seguridad, solvencia y responsabilidad todas las instancias e incidencias del juego.
La Doctrina del Dominó, nuestra Doctrina del Dominó, enfrenta y acaba con el libertinaje, el capricho y la arbitrariedad. Al igual que con el
relativismo, dañino y peligroso. Y regula de modo justo y equilibrado la libertad de cada quien. Así como también las relaciones, los
deberes y derechos entre los integrantes de la pareja.
En atención a dicha Doctrina, a su divulgación y aceptación es que la calidad y nivel del dominó que se juega en Venezuela tiene
diferencias cualitativas importantes con el que se practica en otras latitudes.
El dominó que se juega en Venezuela tiene semejanzas y diferencias con el que se practica en otras partes. En nuestro país, en líneas
generales, se ha hecho un esfuerzo muy grande, para excluir al dominó de la categoría de los juegos de azar. De los juegos, en que privan
y gobiernan las jugadas inexplicables. En tal sentido, se ha construido una Doctrina que, apegada a la Lógica, permite incursionar con
seguridad y responsabilidad en todas las instancias e incidencias del juego.
Y si bien es cierto que en Venezuela, al igual que en otras partes, se presentan distintos niveles entre los dominocistas. Es también cierto
que, sin omitir dichas desigualdades, en nuestro país el concepto del dominó está apalancado en una Doctrina sólida y coherente que
enfrenta con ahínco el capricho y la arbitrariedad.
La Doctrina del Dominó en Venezuela, no es un vocablo hueco. Al contrario, es un punto de referencia. Un puerto de salida. Un puerto de
llegada. Una obra que hemos construido con dedicación, pasión y responsabilidad… Para servir al Dominó y a los dominocistas de aquí y
de allá, de todas partes, lo mejor posible…
Nuestra Doctrina es un activo fundamental del Dominó de Venezuela. Y éste es, sin lugar a dudas diferente, por no decir mejor, al que se
practica en otras partes. Nuestro Dominó en particular, y el Dominó en sentido amplio, es y ha sido centro de nuestra atención y cuido. De
nuestra defensa y protección. De nuestra solidaridad
La Doctrina del Dominó indica que y como hacer las cosas. En cualquier situación. En cualquier circunstancia.
Indica con que ficha se debe salir. Con que ficha se debe castigar la salida. Que debe hacer el tercer jugador. Que debe hacer el cuarto.
En la primera vuelta. En la segunda, en la tercer. En todas.
Nuestra Doctrina del Dominó es, en efecto, un conjunto de ideas estructuradas que se adentran en el alma misma del juego, y luego desde
allí, apoyadas en el armazón de la Lógica, se convierten en las normas claras y contundentes que sirven de luz y guía para recorrer con
seguridad, solvencia y responsabilidad todas las instancias e incidencias del juego.
Nuestra Doctrina enfrenta y acaba con el libertinaje, tan dañino e inconveniente, y regula de modo justo y equilibrado la libertad de cada
quien
Nuestra Doctrina del Dominó es en definitiva, el resultado de una dedicación ininterrumpida, de una pasión imprescriptible y de un esfuerzo
continuado, para servir al Dominó y a los Dominocistas.
Por ello, entre otras razones, el dominó que se juega en Venezuela tiene diferencias importantes con el que se practica en otras latitudes.
Diferencias que inciden de manera definitiva en el concepto mismo del juego. En su naturaleza. En sus características. En su dinámica.
Si bien es cierto que en Venezuela, como en otras partes, no todos los dominocistas tienen el mismo nivel, es también cierto que, sin omitir
dichas desigualdades, en nuestro país, el concepto del dominó es distinto al de otros países.
En otras partes, no hay una Doctrina propiamente dicha que señale el rumbo, que indique caminos, que defina la meta, que aporte
instrumentos para el recorrido. Lo que hay, cuando mucho es un inventario de casos aislados y particulares, una especie de Anecdotario.
Nuestra Doctrina fija posición en lo atinente a los aspectos sustantivos y adjetivos del juego. Lo hace a campo abierto. Sin ventajas ni
acomodos. Acaba con los mitos, las falacias y leyendas. Las deformaciones y desviaciones.

DOMINOYALGOMAS
Ignacio Zaibert H.
(242)
En atención a una discusión acaecida en días pasados, sobre la ficha que debía jugar el segundo jugador en su primer movimiento, se me
ha solicitado opinión, la cual más adelante expreso.
Para el momento en que el segundo jugador debía hacer su primer movimiento, solo había una ficha colocada en la mesa, el 6/6 de salida.
El segundo jugador había levantado las siguientes fichas: 6/1, 1/1, 3/1, 6/3, 3/2, 5/4 y 5/2.
Esto es, el segundo jugador tenía dos jugadas posibles: una, colocar el 6/1, y otra, colocar el 6/3.
Uno de los discutidores defendía la tesis de que la jugada correcta era el 6/1 “sin pensada previa”, y el otro, el amigo y dominocista
Homero Echevarreneta sostenía, acertadamente, que la jugada correcta era el 6/3 “con pensada previa”.
El defensor de colocar el 6/1 “sin pensada previa” apoyaba dicha jugada en la conveniencia de informar sobre su “mayoría” de fichas del
“palo” uno. Al respecto se debe señalar:
PRIMERO: La “mano” del segundo jugador no presenta mayoría de fichas del “palo” uno. La mayoría en el dominó nunca puede ser menor
de cuatro. Por una razón muy sencilla: De cada “palo” hay siete elementos. La mitad de siete es tres y medio. La cantidad que representa
la mayoría de siete es cuatro. Es decir, para que haya mayoría de fichas de algún “palo” tiene que haber un mínimo de cuatro elementos
en la “mano” del ejecutante de la jugada. En el caso que nos ocupa en la “mano” del segundo jugador no había cuatro elementos del “palo”
uno. Había solamente tres: 6/1, 1/1 y 3/1.
SEGUNDO: De colocar el segundo jugador el 6/1 “sin pensada previa”, a fin de informar sobre una “mayoría imaginaria” de fichas del “palo”
uno, no solo estaría informando equivocadamente sobre una mayoría inexistente, sino que estaría omitiendo la información atinente a la
posesión de otra ficha del “palo” seis, el 6/3.
TERCERO: De modo que la jugada “sin pensada previa” del 6/1, es incorrecta, por una parte porque se transmite una información falaz
sobre una mayoría inexistente, y por la otra, se omite la información cierta atinente a la presencia de otra ficha del “palo” seis, el 6/3.
La otra jugada, la colocación “con pensada previa” del 6/3 es la jugada correcta por lo siguiente:
PRIMERO: Si bien es cierto que la “mano” del segundo jugador presenta igual cantidad de elementos del “palo” uno que del “palo” tres, es
también cierto que el uno puede ser utilizado dos veces, una, para castigar el seis con el 6/1 y otra, para castigar el tres con el 3/1,
mientras que el tres puede ser utilizado en tres ocasiones, para castigar el seis con el 6/3, para castigar el uno con el 1/3 y para castigar el
dos con el 2/3. Es decir, hay más continuidad en el ataque con el 6/3.
SEGUNDO: La colocación del 6/3 “con pensada previa” transmite la información veraz y oportuna, atinente a la presencia de otro seis en la
“mano” del segundo jugador, el cual a tenor de lo dispuesto en la Doctrina, debe ser, como en efecto lo es, de un “palo” inferior al tres.
TERCERO: La colocación del 6/3 “con pensada previa” es la jugada correcta, ya que, por una parte, transmite información veraz, atinente a
la posesión de otro elemento del “palo” seis, y por la otra, transmite información, igualmente veraz sobre la no posesión de mayoría en el
“palo” tres.
Más aún. Dado que la información es la base del conocimiento, y que el Dominó es un juego de conocimiento, es imperativo que con las
jugadas fluya la buena información, la mejor información posible. De no ser así, se desnaturaliza el juego y se transforma en un juego
arbitrario, inexplicable e incomprensible.
Y ya para finalizar, recuérdese que si bien es cierto que en ocasiones se puede omitir cierta información, ello solo es válido, solo es
permitido, en determinados casos, a saber: a) Cuando se está en presencia de una verdadera mayoría en el “palo” que se anuncia, es
decir, cuando el ejecutante tiene en su “mano”, por lo menos cuatro elementos de dicho ”palo”, y b) Cuando el ejecutante, aún sin mayoría
en el “•palo” que se anuncia, tenga tres fichas de dicho “palo” , entre ellas el doble, y sea éste superior al de la salida. Sin omitir en ningún
caso, las demás consideraciónes pertinentes al contexto de la “mano” del ejecutante. Es decir, las características, calidad y cantidad de
fichas de los otros “palos”. Sus eventuales dobles y “fallas”. Sus fuerzas y debilidades. Y claro está, el estado de la “tantera”.

DOMINO Y ALGO MAS ( 387 ) IGNACIO ZAIBERT H. Muchas veces, ya sea durante el desarrollo de un partido, o a nivel de consulta, se
me ha preguntado: ¿Cuál es la “ficha de salida” correcta, cuando el salidor ha levantado seis fichas de un mismo “palo”, al doble?
La respuesta no es uniforme para todos los casos.
Pero, lo que si es uniforme es que la “ficha de salida” no siempre debe ser la sobrante
.En días pasados, durante una tenida de dominó, le correspondía la salida a mi compañero, el amigo Johnny Dahdah, quien luego de larga
pensada colocó como “ficha de salida” el 2/1. La “mano” fue ganada por la pareja contraria, pero eso no es lo más importante. Lo que hay
que destacar es que el salidor había levantado seis fichas del “palo” cuatro, al doble, y usó como “ficha de salida” la sobrante…
Por la creencia equivocada de que cuando se levantan seis fichas de un mismo “palo”, se debe salir con la sobrante, la extraña al “violín”…
Tal y como he dicho, una y otra y otra vez, tal creencia es equivocada. No siempre la “ficha de salida” en un conjunto de seis fichas del
mismo “palo” debe ser la séptima, la sobrante.
La “ficha de salida” correcta en un conjunto de seis fichas de un mismo “palo”, al doble, depende:
A) Si la ficha sobrante, es una ficha doble o es una ficha mixta.
Si la ficha sobrante es una ficha mixta, se debe salir con el doble del “violín”.
Si la ficha sobrante es una ficha doble, se deben tomar en cuente las circunstancias siguientes:
B) El “palo” del violín.
C) El “palo” de la ficha sobrante.
Si la ficha sobrante es un doble, de un “palo” inferior al “palo” del “violín”, se debe salir con el doble del “violín”.
Si la ficha sobrante es un doble, de un “palo” superior al del “violín”, se debe salir con dicho doble.
No hace mucho, el amigo Germán Castro me consultó sobre la “ficha de salida” correcta en la siguiente “mano”: 0/0, 5/0, 5/1, 5/3, 5/4, 5/5 y
5/6. Esto es, seis fichas del “palo” cinco y la séptima, la sobrante, un doble inferior al “palo” del “violín”, el 0/0.
La “ficha de salida” correcta en dicha “mano” es el 5/5.
Pues bien, dicha “mano” fue levantada en pleno torneo por el compañero de Germán, quien salió con la séptima, la sobrante, el 0/0, y
perdió, ni más ni menos que ochenta (80) puntos…
Al efecto escribí dos columnas, la 371 y la 372, en las que se hacen las consideraciones pertinentes, el análisis responsable y necesario
para aclarar, explicar y guiar sobre la “ficha de salida” correcta, en las “manos” de seis fichas de un mismo “palo” al doble.
En todo caso, no es cierto que en ese tipo de “manos”, hay que salir siempre con la sobrante, ya que las del “violín” se ponen solas…
Las dos experiencias comentadas, la del compañero de Germán y la de Jhonny constituyen evidencias inequívocas de lo antes dicho…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 386 )
Ignacio Zaibert H.
Las distorsiones y equivocadas interpretaciones de los Principios, Conceptos y Criterios del “Dominó por Parejas” son muchas.
Lamentablemente demasiadas…
Entre ellas destaca la torcida y equivocada interpretación de la salida en “pelo”.
Por una parte, hay quienes creen:
Que la salida en “pelo” es siempre pertinente, que es correcta en todos los casos.
Hay otros que creen:
Que la salida en “pelo” nunca es pertinente, que es incorrecta en todos los casos.
Pues bien, ni los unos, ni los otros, están en lo cierto.
Ni es cierto que la salida en “pelo” sea correcta siempre.
Ni es cierto que la salida en “pelo” nunca sea correcta.
Por otra parte, hay quienes creen:
Que ante la salida en “pelo”, el compañero del salidor está obligado a castigar, en su primera jugada y en todos los casos, la “ficha de
salida”.
No es cierto.
En consecuencia y a todas luces, es necesario precisar:
A) Cuando es y cuando no es pertinente salir en “pelo”.
B) Como se manifiesta el hecho de salir en “pelo”.
C) Cuales son los efectos para el compañero del salidor.
La salida en “pelo” es pertinente cuando se trata de un doble de las series altas y más aún cuando la “tantera” está avanzada. Por ejemplo
6/6 en la siguiente “mano”:
1/1, 1/0, 1/3, 2/0, 4/2, 4/5 y 6/6.
La salida en “pelo” no es pertinente cuando se trata de un doble de las series bajas y menos aún cuando la “tantera” está avanzada. Por
ejemplo 0/0 en la siguiente “mano”:
6/5, 6/4, 6/3, 5/4, 5/2, 1/3 y 0/0.
La salida en “pelo”, se manifiesta mediante la colocación de la “ficha de salida” “con pensada previa”.
Tal colocación constituye una información, cuya incidencia en la “mano” del compañero del salidor deja a éste la decisión de castigar o no
la “ficha de salida”.
No es cierto ni admisible, que el compañero del salidor debe castigar en todos los casos la “ficha de salida”.
La decisión de castigar o no la “ficha de salida” es competencia del compañero del salidor.
El “Dominó por Parejas” no es un asunto en que uno de los miembros de la pareja “manda” y el otro “obedece”…Nada que ver.
El salidor por el solo hecho de colocar la primera ficha de la “mano”, no goza de ningún privilegio.
Tal hipótesis convertiría a los jugadores en autómatas, en “robots”, en esclavos. Sería, por una parte, una desconsideración, y por la otra,
una desnaturalización del juego mismo.
Cuando el salidor coloca la “ficha de salida” “con pensada previa”, transmite la información pertinente a la incidencia del “palo” de dicha
ficha en su “mano”.
El efecto de dicha colocación en la conducta del compañero del salidor, es otra cosa. Depende de las fichas que hubiere levantado.
Puede suceder que el compañero del salidor:
1.- No tenga ninguna ficha del “palo” de la “ficha de salida”.
2.- Puede tener una sola ficha de dicho “palo”.
3.- Puede tener dos fichas de dicho “palo”.
4.- Puede tener tres fichas o más.
En consecuencia:
Si el compañero del salidor no tiene ficha alguna del “palo” de la “ficha de salida”, no puede castigar dicha ficha…Se trataría de una
condición imposible.
Si tiene una sola ficha del “palo” de la “ficha de salida”, no se debe desarmar del único elemento del “palo” seis que tiene la pareja.
Si tiene dos fichas del “palo” de la “ficha de salida”, debe castigar la misma, bien con la más corta o la más larga según el caso.
Si tiene tres fichas o más, no debe castigar la “ficha de salida”, ya que estaría destruyendo su poderosa mayoría adquirida o natural.
De modo que, debemos tener mucho cuidado con las interpretaciones torcidas y equivocadas, que oscurecen en vez de aclarar, que
bloquean e impiden el mejoramiento y el buen nivel de juego y que, en definitiva, dañan al “Dominó por Parejas” y a los dominocistas.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 384 )
Ignacio Zaibert H.
Los amigos Luigi Napolitano y Homero Echevarreneta me han planteado una situación, y me han solicitado mi opinión al respecto.
La situación consiste en lo siguiente:
° Se está desarrollando una partida entre las parejas “A” y “B”.
° La tantera está noventa y tres (93) a cero (0) a favor de la pareja “A”.
° Le corresponde la salida a Juan, miembro de la pareja “B”, quien sale con 6/6.
° Le corresponde el turno de jugar a Simón, miembro de la pareja “A”, quien tiene las siguientes fichas: 6/0, 6/2, 6/4, 5/0, 4/0, 3/0 y 0/0.
Las fichas de Simón evidencian que tiene dos mayorías:
A) Una, de carácter adquirido, de seis.
B) Otra, de carácter natural, de blancos.
Tanto Homero como Luigi, están de acuerdo en que Simón debe jugar, en su primer turno, el 6/0.
En lo que no están de acuerdo es en como debe Simón colocar el 6/0, esto es, “con pensada previa” a fin de informar sobre la posesión de
varias fichas del “palo” seis, o “sin pensada previa” a fin de informar sobre la fuerza en el “palo” blanco.
Y me preguntan como debe ser colocado dicho 6/0.
Veamos:
Si se coloca “con pensada previa”, se informará sobre la posesión de fichas del “palo” que se castiga y se omitirá información sobre la
fuerza en el “palo” que se anuncia.
Si se coloca “sin pensada previa”, se informará sobre la fuerza en el “palo” que se anuncia y se omitirá información sobre la posesión de
fichas del “palo” que se castiga.
Esto es, en cualquier caso, se omite información. Se lesiona la información.
La información lesionada genera la lesión de una u otra mayoría, el sereno y equilibrado desarrollo de la “mano” y la colaboración que debe
existir entre los compañeros de pareja.
Vale agregar que la omisión de la información comentada no es subsanable. Al menos no lo es en forma lícita, de cara al “Fair Play”.
Entonces…¿Que hacemos?
Recordemos que Simón tiene tres fichas del “palo” seis, el 6/0 con cuatro elementos más del “palo” blanco, el 6/4 con un elemento más del
“palo” cuatro y el 6/2 sin ningún elemento más del “palo” dos.
La ficha correcta que debe colocar Simón en su primer movimiento es el 6/4. No debe colocar el 6/0 por las dificultades antes comentadas,
y no debe colocar el 6/2, habida cuenta que no tiene más fichas del “palo” dos y que de hacerlo estaría desmejorando su “mano”.
Al colocar Simón el 6/4 “con pensada previa” informa lo siguiente:
A) Que tiene varias fichas del “palo seis.
B) Que no tiene fuerza en el “palo cuatro.
C) Y en lo referente a los blancos, los podrá iniciar en su próximo movimiento, ya sea sobre el seis o sobre cualquier otro “palo”.
Una vez más reitero que la información veraz y oportuna, está en la esencia misma del juego, y es además, la que permite el conocimiento
más exacto y rápido de la ubicación de las fichas no jugadas.
Si no hay buena información, no hay conocimiento de la ubicación de las fichas no jugadas. En cuyo caso, lo que se presenta
es…cualquier cosa…menos dominó…
Ahora bien, la información no se agota con una jugada. La información fluye con todas y cada una de las jugadas. La información es
acumulativa.
Recapitulando todo lo antes dicho, se debe señalar:
.
1.- Que para el momento en que Simón debe ejecutar su primera jugada, tiene tres jugadas posibles: el 6/0, el 6/4 y el 6/2.
2.- Que por las razones y argumentos referidos, ni el 6/0 ni el 6/2 representan la jugada correcta.
3.- Que por las razones y argumentos indicados, la colocación del 6/4 constituye la jugada correcta.
La colocación del 6/4 “con pensada previa” logra:
1.- Cancelar el problema de la información defectuosa que se presenta con la colocación del 6/0.
2.- Evitar la creación de una “falla” y el desmejoramiento de la “mano” que implica la colocación del 6/2.
3.- Mantener inmodificable la calidad de la “mano” de Simón.
4.- Informar en forma oportuna, veraz y precisa sobre la “mano” de Simón, de cara al margen favorable que ofrece la tantera.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 383 )
Ignacio Zaibert H.
El amigo Wilmer Brito, quien marcha de primero en el Campeonato de la Liga Distrital de Dominó que actualmente se celebra en Caracas,
me escribe así:
“Amigo y profesor, una consulta: cual sería la salida apropiada teniendo 6/6, 6/4, 4/4, 4/2, 4/0, 0/0 y 3/2.”
La respuesta se encuentra en la Doctrina, en el Capítulo Sexto, Particular Primero de mi libro “Principios y Sistemas del Dominó por
Parejas”, el cual dispone:
“La salida es, por su esencia y sus efectos, una jugada más, razón por la cual le son inherentes y aplicables todas las condiciones y
características de las jugadas en general. Todo lo cual conduce a destacar dos categorías de salida, a saber:
A) Salidas Con Pensada Previa.
B) Salidas Sin Pensada Previa.
La primera categoría es procedente cuando la mano del salidor presenta dificultades y dudas sobre la escogencia de la ficha de salida…
La segunda categoría es procedente cuando la mano del salidor no presenta dificultades ni dudas acerca de la escogencia de la ficha de
salida…
La salida es una de las jugadas más importantes de cada mano. Ella permite al salidor, igual que en el Ajedrez, señalar un camino, una
estrategia y un plan; de modo que la escogencia de la ficha de salida debe ser hecha, fundamentalmente, en atención a la naturaleza de la
mano del salidor, e incidentalmente, en atención a la tantera, de conformidad a la siguiente “Tabla de Prioridades y Condiciones para
Escoger la Ficha de Salida”:
A) Con una ficha doble
B) De presentar la mano del salidor, varios dobles, de las mismas o distintas series, en pelo o no, en principio con el doble mayor
acompañado…
C) De no presentar dobles la mano del salidor, con una ficha mixta…”
Por todo lo cual:
La “ficha de salida” apropiada, la correcta, en la “mano” presentada por Wilmer, encaja en el literal “B” de la Tabla de Prioridades y
Condiciones antes referida, habida cuenta que la “mano” del salidor presenta varios dobles, de distintas series, todos acompañados.
En consecuencia la “ficha de salida” apropiada, la correcta, es 6/6 y su colocación debe ser hecha “con pensada previa”, habida cuenta
que el “palo” seis no representa fuerza ni mayoría en la “mano” del salidor.
El hecho de que el 4/4 esté en cuarta y el 6/6 en segunda, en la “mano” del salidor, no justifica usar dicho doble como “ficha de salida”.
No solo porque se estaría contrariando lo dispuesto en la antes referida Tabla de Prioridades y Condiciones, sino porque dichos dobles son
de distintas series, esto es, el 4/4 es de una serie inferior al 6/6."
En el supuesto (equivocado) de que el salidor usase como “ficha de salida” el 4/4, y a su compañero se le presentase, más adelante, la
“tranca” y el salidor no hubiere colocado el 6/6 ni el 6/4, ¿Cómo puede saber que dichas fichas están en posesión del salidor?
¡No puede! Ni que fuera adivino…
Cuando la “mano” del salidor presente varios dobles, el uso de un doble menor como “ficha de salida”, solo se admite (y cuidado…),
cuando se dan dos condiciones:
A) Que ambos dobles sean de la misma serie.
B) Que el doble menor esté en cuarta y el mayor en segunda.
El dominó no es un juego de adivinanza. Es todo lo contrario.
Es un juego de información y conocimiento
La información es la comunicación de ciertas realidades en cierto momento.
El conocimiento es el resultado del procesamiento lógico de la comunicación.
La adivinación es el refugio y la herramienta de quienes desconocen la ubicación de las fichas no jugadas y más grave aún, desconocen la
esencia misma del dominó.

Domino y Algo Mas (382)


Ignacio Zaibert H.
En distintas oportunidades, ya sea durante el desarrollo de un partido, o a nivel de consulta, se me ha preguntado:
¿Cuál es la “ficha de salida” correcta, cuando el salidor ha levantado seis fichas de un mismo “palo”, al doble?
¿Qué hay de cierto en que la “ficha de salida” correcta, cuando el salidor ha levantado seis fichas de un mismo “palo”, al doble, es la ficha
sobrante, la extraña al “violín”?
La respuesta a la primera pregunta, depende de las características de la “mano” del salidor, tal y como veremos a continuación.
La respuesta a la segunda pregunta es: No es cierto que la “ficha de salida” correcta, cuando el salidor ha levantado seis fichas de un
mismo “palo”, al doble, sea siempre la ficha sobrante, la extraña al “violín”, tal y como veremos en lo adelante.
La “ficha de salida” correcta en un conjunto de seis fichas de un mismo “palo”, al doble, depende: A) Si la ficha sobrante es una ficha doble
o es una ficha mixta.
Si la ficha sobrante es una ficha mixta, se debe salir con el doble del “violín”.
Si la ficha sobrante es una ficha doble, se debe tomar en cuenta:
B) El “palo” del “violín”.
C) El “palo” de la ficha sobrante.
Si la ficha sobrante es un doble, de un “palo” inferior al “palo” del “violín”, se debe salir con el doble del “violín”.
Si la ficha sobrante es un doble, de un “palo” superior al del “violín”, se debe salir con dicho doble.
En atención a lo antes comentado, a continuación voy a presentar dos casos de reciente data, uno ocurrido a finales del año pasado y el
otro acaecido hace unos pocos días.
En lo atinente al primer caso, a finales de noviembre del año pasado, el amigo Germán Castro me consultó sobre la “ficha de salida”
correcta en la siguiente “mano”:
0/0, 5/0, 5/1, 5/3, 5/4, 5/5 y 5/6.
Esto es, seis fichas del “palo” cinco y la séptima, la sobrante, un doble inferior al “palo” del “violín”, el 0/0.
La “ficha de salida” correcta en dicha “mano” es el 5/5.
Dicha “mano” fue levantada en un torneo en el que el compañero de Germán, salió con la séptima, la sobrante, el 0/0, y perdió, ni más ni
menos que ochenta (80) puntos…
Al efecto escribí dos columnas, la 371 y la 372, en las que se hacen las consideraciones pertinentes, el análisis responsable y necesario
para aclarar, explicar y guiar sobre la “ficha de salida” correcta, en las “manos” de seis fichas de un mismo “palo” al doble.
En lo atinente al segundo caso, en días pasados, durante una tenida de dominó, le correspondía la salida a mi compañero, el amigo
Jhonny Dahdah, quien usó como “ficha de salida” el 2/1. La “mano” fue ganada por la pareja contraria, pero eso no es lo que quiero
destacar. Lo que hay que destacar es que el salidor había levantado seis fichas del “palo” cuatro, al doble, y usó como “ficha de salida” la
sobrante…
Una vez más quedó demostrado que la tesis que recomienda usar siempre en “manos” de seis fichas de un mismo “palo”, al doble, la ficha
sobrante como “ficha de salida”, es totalmente equivocada. Es falsa…
De modo que ¡Cuidado! Con las mentiras que se venden como verdades.
El dominó no es lo más difícil del mundo, pero tampoco es tan sencillo y ramplón como pretenden algunos.
El dominó no se reduce a un grupo de formulas inmutables de perpetua aplicación.
El tema aquí tratado pertenece a ese grupo. Siendo de reiterar que, no siempre se debe usar como “ficha de salida” la séptima, la
sobrante, la extraña al “violín”… Domino y Algo Mas (382)
Ignacio Zaibert H.
En distintas oportunidades, ya sea durante el desarrollo de un partido, o a nivel de consulta, se me ha preguntado:
¿Cuál es la “ficha de salida” correcta, cuando el salidor ha levantado seis fichas de un mismo “palo”, al doble?
¿Qué hay de cierto en que la “ficha de salida” correcta, cuando el salidor ha levantado seis fichas de un mismo “palo”, al doble, es la ficha
sobrante, la extraña al “violín”?
La respuesta a la primera pregunta, depende de las características de la “mano” del salidor, tal y como veremos a continuación.
La respuesta a la segunda pregunta es: No es cierto que la “ficha de salida” correcta, cuando el salidor ha levantado seis fichas de un
mismo “palo”, al doble, sea siempre la ficha sobrante, la extraña al “violín”, tal y como veremos en lo adelante.
La “ficha de salida” correcta en un conjunto de seis fichas de un mismo “palo”, al doble, depende: A) Si la ficha sobrante es una ficha doble
o es una ficha mixta.
Si la ficha sobrante es una ficha mixta, se debe salir con el doble del “violín”.
Si la ficha sobrante es una ficha doble, se debe tomar en cuenta:
B) El “palo” del “violín”.
C) El “palo” de la ficha sobrante.
Si la ficha sobrante es un doble, de un “palo” inferior al “palo” del “violín”, se debe salir con el doble del “violín”.
Si la ficha sobrante es un doble, de un “palo” superior al del “violín”, se debe salir con dicho doble.
En atención a lo antes comentado, a continuación voy a presentar dos casos de reciente data, uno ocurrido a finales del año pasado y el
otro acaecido hace unos pocos días.
En lo atinente al primer caso, a finales de noviembre del año pasado, el amigo Germán Castro me consultó sobre la “ficha de salida”
correcta en la siguiente “mano”:
0/0, 5/0, 5/1, 5/3, 5/4, 5/5 y 5/6.
Esto es, seis fichas del “palo” cinco y la séptima, la sobrante, un doble inferior al “palo” del “violín”, el 0/0.
La “ficha de salida” correcta en dicha “mano” es el 5/5.
Dicha “mano” fue levantada en un torneo en el que el compañero de Germán, salió con la séptima, la sobrante, el 0/0, y perdió, ni más ni
menos que ochenta (80) puntos…
Al efecto escribí dos columnas, la 371 y la 372, en las que se hacen las consideraciones pertinentes, el análisis responsable y necesario
para aclarar, explicar y guiar sobre la “ficha de salida” correcta, en las “manos” de seis fichas de un mismo “palo” al doble.
En lo atinente al segundo caso, en días pasados, durante una tenida de dominó, le correspondía la salida a mi compañero, el amigo
Jhonny Dahdah, quien usó como “ficha de salida” el 2/1. La “mano” fue ganada por la pareja contraria, pero eso no es lo que quiero
destacar. Lo que hay que destacar es que el salidor había levantado seis fichas del “palo” cuatro, al doble, y usó como “ficha de salida” la
sobrante…
Una vez más quedó demostrado que la tesis que recomienda usar siempre en “manos” de seis fichas de un mismo “palo”, al doble, la ficha
sobrante como “ficha de salida”, es totalmente equivocada. Es falsa…
De modo que ¡Cuidado! Con las mentiras que se venden como verdades.
El dominó no es lo más difícil del mundo, pero tampoco es tan sencillo y ramplón como pretenden algunos.
El dominó no se reduce a un grupo de formulas inmutables de perpetua aplicación.
El tema aquí tratado pertenece a ese grupo. Siendo de reiterar que, no siempre se debe usar como “ficha de salida” la séptima, la
sobrante, la extraña al “violín”…

D O M I N O Y A L G O M A S ( 381 )
Ignacio Zaibert H.
El amigo Homero Echeverraneta, dominocista acucioso y de sólida formación, me ha solicitado en reiteradas oportunidades opinión y guía
sobre situaciones particulares. En ésta ocasión, la opinión y guía que Homero me solicita tienen que ver con la esencia misma del “Dominó
por Parejas”. Y en consecuencia, con el conocimiento necesario, de su Realidad y Verdad (valen las mayúsculas).
Al efecto vale recordar que: El dominó no es lo más difícil del mundo, pero tampoco es tan sencillo y ramplón como pretenden algunos.
Quienes consideran el dominó como un juego sencillo y ramplón, recostado de la suerte y de algunas mañas de dudosa confección,
desconocen la esencia del dominó.
Desconocen su Realidad y su Verdad. Están muy lejos, a años luz, de conocer y comprender de qué trata el dominó.
Veamos:
En lo atinente a la Realidad:
En el dominó la realidad de una “mano” está referida al conocimiento exacto de la ubicación de todas las fichas jugadas y no jugadas, así
como también a las fuerzas y debilidades de cada quien.
No basta el conocimiento parcial, el conocimiento de la ubicación de una u otra ficha. Es necesario el conocimiento total, el conocimiento
de la ubicación de todas las fichas.
Naturalmente que dicho conocimiento no se logra de una sola vez, ni por iluminación divina. Se logra a medida que la “mano” avanza. Se
logra mediante la información que se produce con la ejecución de las jugadas.
En consecuencia, la realidad de la “mano” se conoce en forma acumulativa y depende de la capacidad de cada quien.
Hay quienes tienen buena formación doctrinaria, buena memoria, atención y comprensión y hay quienes tienen una formación deficiente,
mala memoria, atención y comprensión.
En función de esos elementos se conoce total o parcialmente, mejor o peor la realidad de la “mano”.
Si al final de la “mano” Juan le reclama a Simón, su compañero: ¿Por qué ca…. en tu segunda jugada, en lugar de castigar el uno con el
1/5, no castigaste el tres con el 3/0 blanco, habida cuenta que yo tenía cinco blancos?
Tal reclamo es impertinente, torcido y grosero.
Para el momento de la segunda jugada de Simón, Juan no había jugado ningún blanco, de modo que Simón, no tenía como conocer la
presencia de cinco blancos en la “mano” de Juan.
A menos, claro está, que hubiere habido un “quiquiriguiqui” entre Juan y Simón, esto es que hubiere habido una seña, una trampa…
Más aún, si Simón en lugar de colocar el 1/5, hubiese colocado el 3/0, hasta el más ingenuo de los mortales hubiere forzosamente
considerado, una de dos:
A) Que Simón no sabía jugar.
B) Que Simón y Juan se habían cruzado señas ilícitas.
En lo atinente a la Verdad:
Dada la aparente simplicidad del dominó, todos o casi todos quienes lo practican se consideran facultados, en todo momento, para opinar
e indicar caminos.
Quienes así proceden son, en la mayoría de los casos, críticos sin criterio, que incurren una y otra vez en opinar por opinar, de espalda
completamente con la esencia del dominó.
Opinan sin base, sin fundamento, sin razón ni explicación, en alarde continuado de presumir de lo que no saben…
Y si bien es cierto que todos tienen derecho a opinar, hay que tener mucho cuidado con las opiniones equivocadas, con las opiniones que
no son veraces.
En el dominó, abundan las opiniones equivocadas.
Por ejemplo: En el dominó, por mucho tiempo se aceptó que: “Al salidor no se le pega ni con el pétalo de una rosa”…
Mucho, mucho tiempo y esfuerzo invertí para demostrar la impertinencia de tal afirmación.
Más aún, en algunos casos no solo es perfectamente válido castigar el “palo” iniciado por el salidor, sino que es recomendable, a saber:
A) Cuando el salidor coloca la “ficha de salida” “con pensada previa”.
B) Por iniciativa del propio compañero del salidor.
En el primer caso, porque así lo sugiere el compañero-salidor con la pensada previa.
En el segundo caso, porque no se debe perder tiempo para anunciar e informar sobre el “palo” dominante en la propia “mano”, o bien para
no tener que iniciar un “palo” superior al de la “ficha de salida”, en el cual no se tiene fuerza.
La verdad del “Dominó por Parejas” es que es un juego de parejas. Y como tal obliga a la buena comunicación entre los compañeros de
yunta y a la permanente y recíproca colaboración entre ellos.
La práctica del “Dominó por Parejas” de espalda a lo antes dicho, convierte el juego en una acumulación de des-aciertos, equívocos y sin-
sentidos, herederos todos de la sin-razón, de la falta de lógica y de la falta del conocimiento de la esencia misma del juego.

D O M I N O Y A L G O M A S ( 380 )
Ignacio Zaibert H.
Retomo hoy un correo que hace cierto tiempo me enviara el amigo Oscar Centeno. En dicho correo se me hacen dos preguntas: una,
referente a un hecho cierto y otra, referente a un hecho hipotético.
El correo en referencia es del siguiente tenor:
El jugador 1 sale con 5/5.
El jugador 2 coloca sin pensar el 5/6.
El jugador 3 castiga la salida con 5/3.
El jugador 4 solo tiene en su combinación el 3/6.
Preguntas:
1.- ¿Cuál es el cuadro correcto del jugador # 4?
2.- Si el jugador 2 solo tiene en su combinación inicial el 5/6, ¿Cómo debe jugarlo?
a) Con breve pensada para indicarle al jugador # 4 que no le gusta el palo 6.
b) Sin pensar para indicarle al jugador # 4 que es el único 5 que lleva.
Como se observa en la consulta se mencionan tan solo cuatro fichas, el 5/5 del salidor, el 5/6 del jugador # 2, el 5/3 del jugador # 3 y el 3/6
del jugador # 4. Tal limitación dificulta cualquier análisis, no obstante vamos a hacer las consideraciones debidas y contestar las preguntas
formuladas, más allá de los pocos datos suministrados.
El correo se contrae a dos preguntas: una, ¿Cuál es el cuadro correcto del jugador # 4, en vista de lo sucedido, de la jugada del jugador #
2 y de la jugada del jugador # 3? Y la otra ¿Si el jugador # 2 al colocar el 5/6 “sin pensada previa”, procedió correcta o incorrectamente, en
el supuesto de que el 5/6 fuera la única ficha que tuviere del “palo” cinco y del “palo” seis?
Veamos lo pertinente a la primera pregunta:
Para el momento en que le corresponde jugar al jugador # 4, se encuentra con dos hechos cumplidos:
a) Su compañero el jugador # 2 castigó la salida con el 5/6 “sin pensada previa”.
b) El jugador # 3 castigó la salida del compañero con el 5/3.
En consecuencia, más allá de que el jugador # 2 hubiera jugado correcta o incorrectamente, más allá de que su único cinco fuera el 5/6 o
que tuviere más fichas del “palo” cinco, debe presumir y entender, que el jugador # 2 tiene fuerza en el “palo” seis.
Así mismo, debe presumir y entender que al castigar el jugador # 3 la “ficha de salida” con el 5/3 no tiene ningún elemento del “palo” seis.
En consecuencia, el jugador # 4 debe “cuadrar” al “palo” iniciado por el compañero, debe “cuadrar” a seis.
Pasemos ahora a la segunda pregunta:
En la hipótesis de que el jugador # 2 tuviere el 5/6 como único cinco y como único seis.
De colocar dicha ficha para castigar el 5/5 de salida, “con pensada previa”, a fin de informar al compañero su no fuerza en el “palo” seis,
estaría informando también la posesión (falsa) de otro u otros elementos del “palo” cinco.
De colocar dicha ficha para castigar el 5/5 de salida, “sin pensada previa”, a fin de informar al compañero sobre la no posesión de más
fichas del “palo” cinco, estaría informando tener fuerza en el “palo” seis, lo cual es falso.
En consecuencia, la hipótesis planteada, debe resolverse en una forma menos ortodoxa, esto es, el jugador # 2 al castigar el 5/5 de la
“ficha de salida”, con su único cinco, que de paso es su único seis, no lo debe hacer ni “con pensada previa”, ni “sin pensada previa”. Lo
debe hacer con una pausa breve, brevísima, que pudiera incluso generar cierta duda en el compañero sobre la información así
transmitida.
Todo ello a fin de evitar los equívocos que se derivarían en caso de que castigase el 5/5 de la “ficha de salida” “con pensada previa” o “sin
pensada previa”. Vale agregar que la hipótesis presentada es de carácter excepcional, y como tal, debe ser enfrentada con una solución
igualmente excepcional, como la aquí indicada.

28 Consejos para jugar al dominó por parejas


publicado a la(s) 15 dic. 2012 9:44 por Mariano Castel

1.- Si las fichas que levantas son de puntuación alta deberás ir descontando puntos desde el principio en previsión a un posible cierre. Si por el
contrario son medias o bajas no tendrás esa presión, centrándote en tu propio juego y sin necesidad de ir soltando puntos continuamente. Minimizar da

2. Si la derrota parece más cerca que la victoria despíntate dando de cara los palos altos para que se jueguen en la mesa las fichas altas del resto de
jugadores, no solo las tuyas. Hay que tener en cuenta que sumaremos todas las fichas no jugadas, tanto nuestras como del contrario. Por ejemplo: Si
jugamos la ficha 2/6 sobre un 2 y dejando abierto el 6, no solo nos quitamos 8 puntos sino que dejamos preparada la puesta de otro 6.

3. Da preferencia a los juegos altos frente a los bajos, en igualdad de condiciones entre dos palos, tanto en dar salida a los propios como para evitar
hacer la guerra a los contrarios. Por ejemplo: Si tenemos dos juegos en igual condición, daremos salida al palo largo primero; así como si del rival
conocemos dos juegos, evitaremos el desarrollo del palo alto frente al palo bajo si podemos elegir.

4. Respeta y protege al compañero, especialmente si es mano. Intenta dejar abierto sus palos, abre tu mismo sus palos o facilita su entrada, tapa los
palos que no le sean favorables e intenta evitar la entrada de los palos desfavorables.

5. Si quieres progresar debes utilizar la pensada como método de información entre la pareja. Empieza con la pensada clásica: Si tengo solo un fich
palo que tapo la juego rápido, si tengo dos o más prolongaré la pensada para que mi compañero quede informado.

6. Acuerda con el compañero antes de empezar a jugar la pensada en la salida y la ficha que sueles escoger para la misma (bien el doble mayor
acompañado o el doble con mayor acompañamiento). Por ejemplo: “Suelo salir por el doble con mayor acompañamiento aún teniendo otro mayor
acompañado. Cuando tengo muchas fichas de la salida suelo jugarla rápido para hacer ver al compañero que es muy buena salida. Si por el contrario la
juego despacio es porqué no tengo buena salida”. Hasta a la salida obligada por el doble seis podemos sacarle partido, pensando o no al poner la ficha,
siempre que esté permitido.

7. Siempre que puedas juega las fichas de las que tengas mayoría. De esta forma amplias tus posibilidades de juego, reduces las del resto e informas
compañero de tus fichas.

8. Evita las fallas entre tus fichas, sobre todo en las primeras vueltas y especialmente si eres mano. Esta regla está por debajo de otras, ya que en el jue
del dominó tarde o temprano nos quedaremos con fallas, pues con tres o menos fichas no podemos tener los siete palos. Aún así es una regla a tener en
cuenta.

9. Intenta evitar desprenderte de “la minga” o falla doble al menos en las primeras vueltas (ficha de cuyos palos solo tenemos una). Por ejemplo: Te
la ficha 2/6 y no tengo más doses ni más seises, por lo que su puesta en la mesa me deja indefenso a fallo de dos palos.

10. Juega el doble siempre que tengas ocasión, especialmente si es alto. Es importante sobre todo si somos principiantes, ya que si seguimos esta reg
damos información al compañero de la tenencia o no de los mismos entre nuestras fichas. Por ejemplo, si he tenido ocasión de jugar el doble cinco y n
hice, el compañero puede iniciar la guerra al doble cinco sin miedo a que esté entre nuestras fichas.

11. Ten en cuenta el marcador en tus decisiones. Algunos ejemplos: Si ganamos por mucho y nos falta poco para terminar la partida, por ejemplo 34
y la partida va a 200, debemos intentar ganar la partida dominando y evitando dudosos cierres que aún siendo a nuestro favor podríamos perder. En
partidas con un marcador ajustado 196/195 a 200 puntos, da igual despintarse ya que basta con ganar para hacerse con la partida. Si perdemos por muc
procura cierres y arriésgate más pues debemos conseguir igualar el marcador.

12. Valora siempre el levante, las siete fichas que has levantado, seas o no la mano. De esta forma puedes decidir la estrategia basándote en la calida
tu juego a la vez que ganas tiempo para poder pensar en el tiempo de jugada. Por ejemplo: He levantado 3 dobles (malo), tengo una puntuación baja
(bueno), no tengo fallas (bueno), tengo fuerza en el palo 2 con cuatro fichas (bueno).

13. Controla y no des de cara los palos que tu compañero mata. Si tu compañero por ejemplo castiga el cinco con su ficha, no abras tu mismo los
cincos y procura que el rival no los dé, por ejemplo jugando los palos de las fichas ya jugadas del palo en cuestión. Como ejemplo, si tu compañero fal
treses y están jugados en 2-3, 4-3, 6-3, y 1-3, el tres solo puede entrar por la blanca o por el cinco, debiendo evitar dar o dejar estos palos abiertos.

14. Utiliza los cuadres para facilitar la puesta por el compañero de un doble incomodo, hacer pasar al rival, hacerte con una firme, forzar la salida de u
ficha clave, garantizar la puesta de ficha del compañero,…

15. Piensa en fichas completas y no en palos. Así es mucho más correcto pensar que mi compañero tiene el 5/3 y el 5/2 que los dos últimos cincos, p
ejemplo. Esta concepción del juego, considerando la ficha por ambas caras, es sin duda un gran avance para el jugador iniciado.

16. Juega de acuerdo a tu posición en el juego. Adecua tu juego al rol según la posición: el jugador mano jugará para sí mismo salvo que levante un
juego muy malo, el jugador contrario siguiente deberá castigar al mano y no permitir el juego de apoyo del compañero del mano, el compañero del ma
protegerá al mano y le facilitará su juego, el último jugador o postre tiene como objetivo principal hacer pasar al mano.

17. Si tu juego es malo, intenta minimizar daños y dale la iniciativa a tu compañero. Tenemos que tener en cuenta que en el dominó a compañeros
jugamos con catorce fichas propias, siete las juegas tú y siete tu compañero.

18. Repite el palo del compañero salidor siempre que tengas oportunidad, salvo que te haga saber que la salida no es buena (si jugáis con pensada en
salida).

19. Recuerda las fichas jugadas en la mesa, sobre todo las del compañero. Ten siempre presente que es lo qué jugó tu compañero y bajo qué
circunstancias para poder deducir las fichas que le restan por jugar.

20. Da prioridad a tapar el palo del jugador contrario de tu derecha si este se encuentra sin matar, antes que tapar el palo abierto por el de tu izquie
o como se dice en el argot “deja correr los palos”.

21. Escucha las críticas que te haga tu compañero, rebate si tienes argumentos y pide que te explique el motivo por el que tenías que haber jugado
aquella ficha en lugar de la otra. Siempre se puede aprender algo, o al menos podemos deducir como piensa el compañero para poder compenetrarnos.

22. Ante el palo del contrario juega la que menos acompañamiento tengas, preferiblemente quedándose a fallo. Cuando tapamos el juego rival, en
lugar de abrir el palo del que tengamos más, se suele preferir quedar a fallo para no tener que dar de cara el juego rival. Por ejemplo si el palo del rival
4, y tengo el 4-2 y 4-3, teniendo más treses y ningún dos, prefiero jugar el 4-2, ya que si me veo obligado a jugar el dos abriré sin remedio el juego del
rival.

23. No te precipites al jugar las fichas, piénsalas. Es preferible pensar las jugadas y las fichas, a precipitarse en la elección para dar información
mediante el método de la pensada. Por ejemplo: tengo dos posibles palos el 6 y el 3 sobre los que jugar, con una ficha de cada uno. Si estamos utilizan
método de la pensada deberían jugarse la ficha elegida de forma rápida pues solo tenemos una de cada, pero es preferible pensar lo que hacemos. Utili
por ejemplo la pensada en la salida, la pensada larga para el caso de tener varias del palo que se mata, y la corta solo cuando tengamos una posibilidad
colocar ficha (no tenemos del palo que dejamos abierto y solo una del que ponemos).

24. Castiga los palos de los rivales. Debes tapar sus palos o aquellos por los que pueda entrar su juego. Este principio, por lo general, deberá ser aplic
siempre que no se pueda abrir juego propio o del compañero, pues no hay mejor defensa que un buen ataque.

25. Intenta localizar los dobles grandes como el doble seis, cinco y cuatro. Te será muy útil no solo para ahorcarlo, sino sobre todo para calcular cie
e incomodar al contrario. Para ello descarta a los jugadores que pudiendo haberlo jugado no lo hicieron, deduciendo la ubicación de los mismos.

26. Evita poner ficha nueva, sobre todo si el juego está controlado. Al poner una ficha más gastada controlamos mejor el devenir del juego al reducir
posibilidades, por el contrario si ponemos una ficha nueva (aquel palo del que no se ha jugado ninguna ficha), se abren más posibilidades de juego. Po
supuesto se exceptúan los casos en los que la ficha nueva marca palo propio o del compañero.

27. Si tu compañero pasó a un palo, solo tienes una ficha de este y puedes evitar que le cuadren, procura guardar la última ficha del juego contrario
como defensa, y guarda a la vez otra ficha del palo que la acompañe para que no tengas que jugarla de cara. Por ejemplo si mi compañero pasó al dos,
tengo el dos-cuatro, deberé quedarme con otro cuatro para que no me vea obligado a dar de cara el dos.

28. Debes siempre intentar deducir las fichas que tienen los demás y especialmente las del compañero pues es absolutamente necesario para jugar
acierto las últimas y decisivas rondas. Para ello ten en cuenta los palos a los que pasaron, y otras cuestiones como: la pensada del compañero, la salida
respuesta, matarse el palo propio o el del compañero denota no tener más de la punta contraria, el haber iniciado un palo con preferencia sobre otro den
preferencia de aquel, las fichas esperadas por la lógica y no jugadas, etc...

Cálculo del cierre: Ya hemos visto que en la mayor parte, salvo el cierre forzado, es el jugador afirmado quien decide cerrar la partida
o no en función del cálculo del cierre y de su condición por tanto de ser ventajoso o no para la pareja. El cálculo del cierre consiste
básicamente en calcular los puntos del cierre, que serán los pendientes de jugar en el momento del cierre y por tanto resultado de:

Valor del Cierre = Puntos totales de las fichas (168 puntos) – Puntos jugados en la mesa – Valor de la ficha firme (y doble en su
caso).

Una vez calculado el valor del cierre se divide entre dos, resultando la cantidad máxima a tener por la pareja para poder ganar el
cierre. Si a este valor le restamos la suma de nuestros propios tantos, siempre conocida, quedará el valor máximo que puede tener
nuestro compañero. De este valor máximo debemos restar las fichas ya identificadas en nuestro compañero y suponerle las más altas
por jugar en caso de desconocerlas, siempre de acuerdo a las deducciones lógicas del juego, pues si pasó a un palo alto se descartará su
tenencia. De esta forma de calcular saldrán siempre cierres seguros para el jugador en caso de acostumbrarse a realizar los cálculos así
descritos.

Cierre ventajoso si la suma de nuestras fichas y del compañero (haciéndole las máximas pendientes de jugar según lógica del
juego) es menor a la mitad del valor del cierre.
Cómo ayuda para contar los puntos jugados en la mesa, alternativa a sumar las fichas jugadas una a una, existen básicamente
dos métodos en función del número de fichas jugadas (véase Técnicas para contar rápido, en nivel INTERMEDIO):

Si el número de fichas jugadas es pequeño, podemos sumar una ficha si y otra no, aprovechando que las fichas jugadas siempre
están casadas, teniendo en cuenta la firme y en su caso la doble, y multiplicando por dos dicho resultado.

Si el número de fichas jugadas es alto, calcularemos mentalmente la suma de los palos no jugados en su totalidad, de mayor a
menor, contando los seises pendientes, más los cincos pendientes, etc… (igualmente se dará por puesta la/s ficha/s de cierre)

Existe otra información muy útil para saber el valor de las fichas jugadas cuando estas son muy pocas (cierres grandes), que es
el valor máximo de un cierre a determinado palo. Así por ejemplo el máximo de puntos de un cierre es de 126 puntos y se produce
con el cierre a blancas y el mínimo de fichas jugadas para el cierre que es el de 10 fichas, las siete del palo y tres fichas que servirán
para cambiar de juego estando compuestas por la combinación de los palos restantes.

Por ejemplo, cierre máximo a blancas:

0/1 – 1/2 – 2/0 – 0/0 – 0/3 – 3/4 – 4/0 – 0/5 – 5/6 – 6/0

Otro ejemplo, del máximo cierre a seises:

6/2 – 2/4 – 4/6 – 6/3 – 3/0 – 0/6 – 6/5 – 5/1 – 1/6 – 6/6

Las siete fichas del palo en cuestión (subrayadas) y las tres mínimas necesarias para cambiar el juego (en cursiva).

Las fichas jugadas serán los puntos que suma el palo (21 (6+5+4+3+2+1+0) + 7 multiplicado por el valor del palo), más la suma
de las fichas complementarias (21 – valor del palo).

Máximo cierre a un palo = 168 – (21 + 7 x palo + 21 – palo) = 126 puntos - 6 x palo

Por tanto, Máximo Cierre: a blancas 126 puntos, a pitos 120 puntos, a doses 114 puntos, a treses 108 puntos, a cuatros 102 puntos,
a cincos 96 puntos, a seises 90 puntos.
Con estos valores calcularemos los cierres máximos a 10 fichas, caso de que sean por ejemplo 13 las fichas jugadas, bastará con
ver que tres fichas se han jugado de más sobre las estrictamente necesarias y restar su valor al máximo cierre del palo en cuestión.

Buscar o Evitar el Cierre: Cómo ya se ha visto no gana el cierre quien lo ejecuta sino quien suma menos puntos entre sus fichas, por
lo que procuraremos su búsqueda o evitaremos que se presente, en función de los puntos de nuestras fichas y los que prevemos del
compañero, frente a los rivales, y en función de las fichas jugadas. Buscaremos el cierre posibilitando su ejecución mediante el juego
del palo complementario de la firme, para que sea jugada por nuestra pareja o por los rivales, o lo intentaremos evitar jugando fichas
que imposibiliten la entrada del palo complementario de la firme. Además no siempre hay que esperar al final para jugar a favor o en
contra del cierre, así si por ejemplo el salidor contrario sale de un doble bajo sin pensar, señal de que no tiene problemas y el palo es
indicativo de juego, podemos pegar con falla jugando contra el palo de salida aquellas que tengamos menos acompañadas, para
quedarnos con las fichas con mas acompañamiento y que no nos la saquen “buchera”. Ejemplo, el salidor sale del 0-0 sin pensar,
tenemos un juego alto y entre otras fichas: el 0-1 sin más unos, y el 0-3 con dos treses más; respondemos a la salida con la falla 0-1,
reservándonos el 0-3 para no gastar el palo contrario y evitar el cierre con buen acompañamiento para evitar tener que poner el cero
ante un tres.

Por último y para terminar señalaremos que los cierres suelen ser utilizados por las parejas que van muy por debajo del marcador para
igualar en lo posible el tanteo (debemos huir de cierres dudosos cuando vayamos ganando en el marcador, aunque nunca si están
claros), o para ganar partidas que se daban por pérdidas por tenencia de dobles ahorcados o dominós próximos de los contrarios.

Para calcular las fichas pendientes de jugar: Podemos seguir el método de Doctor Héctor Simosa Alarcón y es contar por palos. Si
la situación se acerca al final de la partida no quedarán muchas fichas por jugar siendo más fácil contar las pendientes que las jugadas.
De los palos jugados completamente sus siete fichas me olvido, y cuento los pendientes por jugar de la siguiente forma. Considero que
hay 8 mitades de cada palo (6 mixtas más 2 del doble) y cuento las pendientes por jugar: por ejemplo, quedan 2 seises (12 puntos),
ningún cinco pues todos están jugados, más 4 cuatros (16 puntos, total 28 puntos), 2 treses (6 puntos, total 34 puntos), 2 doses (4
puntos, total 38 puntos), 4 unos (4 puntos, total 42 puntos).
Para calcular las fichas jugadas: Será útil si el número de fichas jugado no es muy alto ya que si no deberíamos utilizar el método de
fichas no jugadas. Este método se basa en que las fichas jugadas están casadas de dos en dos, pues un palo debe jugarse sobre el mismo
palo. Contamos el valor de una ficha y saltamos la siguiente (sea o no doble). Así por ejemplo si tenemos la siguiente secuencia: 1/0,
0/3, 3/4, 4/4, 4/6, 6/5, …. Sumamos el valor del 1/0 (1 punto), saltamos una ficha, y sumamos el 3/4 (7 puntos, más 1 de antes = 8),
saltamos otra, y sumamos el 4/6 (10 puntos, más 8 de antes = 18), etc… Como los palos están casados unos sobre otros bastará con
sumar la mitad de las fichas y luego multiplicar por dos. Es sin duda la forma más rápida de contar el carro.

Método de contar la mitad de los extremos de las fichas que han sido jugadas

(4-0) > (0-2) (2-1) (1-4) (4-6)

(6-2)

< < < < <.8


2-2) 2-5 5-4(4-2)(2-3)(3-4(4-4)
Un ejemplo, en el supuesto que tengamos en nuestras manos la ficha que nos cuadra para hacer el cierre; en este caso
tenemos el 0-4 y es la piedra de cierre La colocamos imaginariamente
Ojo sumamos comenzando por el doble cuatro, cuando la cadena no comienza con un doble se comienza a contar por
cualquier extremo.
Tenemos 8 que es el doble cuatro ,saltamos una ficha completa y contamos el tres para acumular once luego saltamos
un espacio y caemos en el dos del cuatro dos acumulamos 13 ,saltamos un espacio caemos en el cuatro del cuatro cinco
llegamos a 17,saltamos un espacio y caemos en el cinco del cinco dos y llegamos a 22 saltamos un espacio y llegamos al
doble dos y se cuenta completo y llegamos a 26 ,ojo cuando caemos en una ficha doble saltamos una ficha completa y
caemos en el seis del 6-4;contamos el 6 y llegamos a 32,saltamos un espacio y caemos en el 4 del 4-1 y llegamos
36,saltamos un espacio y llegamos al uno del 1-2,llegamos a 37,saltamos un espacio y llegamos al 2 del 0-2 acumulando
39,saltamos un espacio y caemos en el cero no contamos.En ese momento ya contamos la mitad de los extremos y su
suma es 39 tantos.El número de tantos en la mesa es el doble de 39 que es 78 ,quedando por fuera 90.
Para el cálculo del NUMERO DE EMPATE (NE). NE= 84-39=45, es decir cada pareja debe tener45.
El 84 es una constante. La mitad de 168.
Si NT+NM < NE El trancador gana la mano.
NM = El número máximo de tantos que le hagas a tu compañero.
Desde la tribuna de dominio les mando un gran saludo a los amigos de la Carama y al gran colaborador de esta columna
al dominocista Eduardo Pérez.
Su amigo de siempre Leonardo C León Romero

Vamos a comenzar explicando los datos necesarios que debe conocer el ejecutante de la tranca.

El juego de domino esta conformado por 28 piedras,


estas suman un total de 168 tantos.

El Metodo mas común utilizado para contar una tranca es el siguiente:

Metodo ordinario para sumar una tranca

Cuando a un jugador se le presenta una posibilidad de tranca, el mismo debe sumar todos los tantos jugados en la mesa
incluyendo la piedra de tranca, a este valor lo llamemosTantos Jugados (TJ)
ahora si restamos 168 – TJ, vamos a tener como resultado los Tantos No Jugados (TNJ) que son los que estan en
manos de los cuatro jugadores, en este caso la operacion matematica nos da 168 – 112 = TNJ = 56. Entonces para que
la tranca quede igualada, ambas parejas deberan tener 56/(2 Parejas)= 28 tantos, y esto lo llamaremos Tantos Maximos
por Pareja (TMPP), este valor debe ser nuestro punto de partida para saber si podemos perder o ganar la tranca. Como
sabemos cuantos tantos nos quedan a nosotros que lo llamaremos Tantos Jugador A (TJA), esto se lo restamos
a TMPP y sabremos cuantos tantos debe tener nuestro companero, que lo llamaremos Tantos Maximos Jugador C
(TMJC) para al menos empatar la tranca, entonces TMPP - TJA = TMJC es la cantidad maxima de tantos que puede
tener nuestro companero para empatar la tranca, si nuestro compañero en su combinacion restante de piedras tiene
menos que este valor ganaremos la tranca y si tiene mas la perdermos.

Con la tranca ejemplo presentada en la grafica, hagamos el ejercicio usando el metodo ordinario.

Pasos:

1) TJ = 112
168 - 112 = 56

2) TNJ = 56
56 / 2 = 28

3) TMMP = 28 , TJA = 10
28 - 10 = 18

4) TMJC = 18
A partir de este resultado de 18 tantos, haremos el analisis respectivo para saber si la combinacion restante de fichas de
nuestro companero excede o no este valor, para luego tomar la decision de ejecutar o no la tranca.

Cabe destacar que podremos conocer algunas de las fichas que tiene nuestro compañero, por la informacion que nos ha
suministrado durante el transcurso de la mano, también podremos saber que fichas no puede tener. Entonces cuando ya
tengamos el valor de TMJC, podremos calcular si ganamos o perdemos la tranca. En los pocos casos donde la mano en
desarrollo no dio la oportunidad de dar suficiente informacion sobre la fichas restantes de nuestro compañero, y en
consecuencia no podremos saber si la suma de las fichas de nuestro compañero exceden o no el valor de TMJC, no
debemos tramcar, dejemosle esa tarea a las personas que creen que el juego es suerte y no basado en la información y
las matemáticas, por eso es que presenciamos tantas personas que ejecutan trancas y las pierden, pero ahora pregunto,
con herramientas como esta se justifica perder una tranca a conciencia?

Dado que el conteo de todos los tantos jugados muchas veces se hace engorroso, y aunado a los cálculos que hay que
hacer posteriormente, surgió un método mas sencillo que persigue el mismo objetivo pero de manera mas abreviada y
simple.

Metodo de “La Mitad de Los Extremos” para sumar una tranca

Este metodo es muy parecido al anterior, pero la gran ventaja que tiene, es que nos ahorrara una gran cantidad de
tiempo al momento de contar la tranca, tiempo que es oro, ya que muchas veces en competencias el tiempo para decidir
una tranca es bien limitado.

Cuando a un jugador se le presenta una posibilidad de tranca, el mismo debe sumar todos los tantos jugados en la mesa
incluyendo la piedra de tranca, pero de una manera en particular. En vez de sumar todos los tantos presentes en la mesa,
debemos sumar en cada conexión de piedras solo uno de los extremos, y cuando en una de las conexiones hay un doble
en el medio, solo contamos el doble y no las conexiones de los extremos. Veamos en la siguiente gráfica la diferencia del
conteo de fichas entre ambos métodos:
Ahora veamos en la siguiente gráfica como se contarian todos los tantos de la mesa usando este nuevo método.
Cuando utilicen este metodo en vez del ordinario, notaran que el tiempo requerido para sumar todos los tantos en la
mesa es mucho menor, segundos que son vitales ahorrarlos, para asi disponer de mas tiempo para el analisis final de la
tranca.

Como estamos contando la mitad de los extremos jugados, todos nuestros calculos van a estar basados en la mitad de
los tantos del juego, es decir, 168 / 2 = 84 tantos. El valor que conseguimos sumando la mitad de los extremos en la
mesa lo llamaremos Tantos Jugados (TJ), Ahora si restamos 84 - TJ vamos a obtener como resultado directamente
los Tantos Maximos Por Pareja (TMPP) para resultar en empate. Como sabemos cuantos tantos nos quedan a nosotros
que lo llamaremos Tantos Jugador A (TJA), este valor se lo restamos a TMPP y sabremos cuantos tantos debe tener
nuestro compañero, que lo llamaremos Tantos Maximos Jugador C (TMJC) para al menos empatar la tranca,
entonces TMPP - TJA = TMJC , este es el valor maximo que puede tener nuestro compañero para empatar la tranca, si
nuestro compañero en su combinacion restante de piedras tiene menos que este valor ganaremos la tranca y si tiene mas
que este valor perderemos la tranca.

Con la tranca ejemplo presentada en la grafica, hagamos el ejercicio usando el metodo de "La Mitad de los Extremos"

Pasos:

1) TJ = 56
84 - 56 = 28

2) TMMP = 28 , TJA = 10
28 - 10 = 18

3) TMJC = 18
A partir de este resultado de 18 tantos, haremos el analisis respectivo para saber si la combinacion restante de fichas de nuestro compañero
excede o no este valor, para luego tomar la decision de ejecutar la tranca o no.
Como podemos notar, con el metodo para contar la tranca de "La Mitad de los Extremos", adicional al ahorro sustantivo
de tiempo en el conteo de las fichas jugadas, tambien nos ahorramos un paso con respecto al conteo ordinario de una
tranca.

Para concluir sabemos que hay muchas trancas que se nos presentan que por la informacion recibida durante el
trancurso de la mano es evidente que se gana o se pierde y por la tanto no es necesario realizar ningun tipo de calculos
para ejecutarla o no. Pero en situaciones de tranca donde no es tan evidente el resultado, es increible como hay una gran
cantidad de jugadores que la ejecutan o dejan de hacerlo sin ni siquiera darse a la tarea de utilizar un metodo para contar
los tantos de la tranca. Herramientas como el metodo de conteo de una tranca por "La Mitad de los Extremos" desligan
mas aun el Domino del azar y lo acercan a sus bases verdaderas que son el calculo, las matemáticas y las
probabilidades y se demuestra una vez mas la vital importancia de la información en esta disciplina.