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¿Qué es el castro chavismo?

En los medios de comunicación colombianos se ha difundido un concepto que hasta ahora no


tiene definición alguna, pero que si tiene amplia circulación y se va a constituir en los días
futuros en un arma psicológica de persuasión para truncar la posibilidad de una candidatura
presidencial, bien sea de izquierda o bien sea de amplia unidad, que posibilite la continuidad
de la implementación de los acuerdos.

Quienes le han dado mayor relevancia y tratan de usarlo como arma atemorizante han sido,
mayoritariamente, los partidarios del Centro Democrático, pero no es de extrañarse que con el
avanzar de los días y próximos a la candidatura presidencial este se haga más popular y tome
formas, se relacione con hechos y se defina de varias maneras, que hasta el momento no han
sido contempladas.

Quienes no creen que pueda ser así, basta tener como punto de referencia lo que paso con el
plebiscito que validaba los acuerdos: Los grandes medios de comunicación solo difundían la
información, no lo analizaban o si lo hacían, lo hacían acudiendo a supuestos expertos que
orientaban la opinión. Eran los medios de comunicación regionales, los encargados de hacer un
análisis más detallado de los mismos, obviamente que dichos análisis eran particulares y
traducidos a lenguaje coloquial, del barrio, de la esquina, con lo cual era fácil que la ideología
de género, supuestamente mencionada en los acuerdos, se entienda llanamente como que: “te
van a volver marica”.

Lo mismo ha pasado con el castrochavismo, solo en la prensa escrita abundan referencias y


descripciones, pero estos no están al alcance de la gente, no porque no puedan ingresar, sino
porque la misma tradición de informarse por medio de la lectura es muy precaria.

Así entonces, el castrochavismo va a jugar un papel importante en el futuro cercano, ya el


terreno está abonado para que ese concepto de sus frutos y sea fácil de relacionar con
cualquier postura que se aparte del libreto neoliberal. Para comprobar esto basta con mirar los
canales privados colombianos y las emisoras locales, quienes han mostrado a Venezuela como
un caos y una amenaza, como un espejo de posibilidades en las cuales puede entrar Colombia
si tan solo acepta una candidatura distinta a la de la vieja oligarquía.

Hasta el momento se ha dibujado en el imaginario general la idea de evitar querer ser como
nuestros vecinos, porque lo que ellos hacen es dictatorial y puede generar más pobreza.
Seguramente que esto servirá para que toda acción o discurso que medio se asemeje al de
Venezuela, incluso en decir que quiere acabar la brecha social, termine señalado como
castrochavista.

¿Pero qué es el castrochavismo? La respuesta simple se resume en este otro concepto: “temor
de clase”, un miedo que tienen quienes hasta el momento han gobernado este país y se niegan
realizar transformaciones mínimas para mejorar las condiciones de la inmensa mayoría. Un
temor que surge de ver como en Cuba no hay clases capitalistas y como, a la llegada de los
barbudos al poder, se acabo con ese sector paracito de la sociedad. Temor que se alimenta de
los hechos acontecidos en Venezuela, cuando Chavez por medio de reformas quito el beneficio
de los dólares obtenidos por el petróleo a la burguesía especulativa y rentista, para hacer un
proceso de redistribución y pagar la deuda social que desde años tenida el Estado con el
pueblo Venezolano. Detrás del castrochavismo están el miedo de la oligarquía colombiana a un
pueblo organizado y empoderado.

Así, el castrochavismo es un temor de clase, un temor de clase que pretende ser transmitido a
los sectores populares, a los trabajadores, con el fin de que no piensen, ni por error o
desesperación, girar a la izquierda. Para afirmar esto hay que recordar la acertad frase de Marx
que dice, “las ideas dominantes son las de la clase dominante, para este caso cabria decirse
que los temores dominantes son los de la clase dominante.