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SANTERÍA
magia Africana
en Latinoamérica
A LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS, Aché
Quiero expresar mi gratitud a la muy cono-
cida escritora cubana Lydia Cabrera por so
amable permiso para emplear algunas de las foto-
grafías de su excelente obra respecto a la san-
tería, El monte, y por toda la inspiración que
hallé leyendo esta pieza pintoresca dd folklore
afrocubano.
También deseo agradecer a los señores Jo-
seph Keretdn y Rafad E. Cruz su ayuda y valio-
sos consejos, y también a todos los santeros que
me proporcionaron parte de sus consejos "téc-
nicos" en la preparación de los hechizos de Id
santería y en las creencias del culto.
A todos ellos, moidu cué ("gradas").

6
Contenido

INTRODUCCIÓN 11

¿ Q u i ES LA SANTERÍA 21
Imágenes de los santos — Creencia en la santería — Ciencia
herbaria.

L A LEYENDA 33
La mezcla sincrética — Incesto y rencamación — Magia
negra.

RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA . . . . 40


Collares — La hechura de Elegguá — Hacer el santo — La
Tabla de Ifá: los caracoles — Invocaciones a los orishas —
Elegguá — Changó — Obatalá — Oggun — Yemayá — Os-
hún — Santos lavados — El babalao — Muerte de un
babalao — Misas espirituales — Ofrendas de animales — El
güemilere.
Misas espirituales — Ofrendas de animales — El güemilere.

PRÁCTICAS MÁGICAS 66
Cómo trabaja el santero — Magia de amor — Para dominar
a un enemigo — Dinero — Hechizos para buena suerte —
Medicina heterodoxa — Íncubos y poltergeits: exorcismos
— Las botánicas.

MAGIA NATURAL 94
Osain — La ceiba — La palmera — El cedro — EJl omiero
— LA leyenda del coco — Darle coco al santo — Interpre-
taciones — Procedimiento de adivinación.
7
8 CONTENIDO

6. .LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS 109


Obataiá — Elegguá — Changó — Ogún — Orúnia —
Yemayá — Oshún.

7. MAGIA NEGRA: BRUJERÍA 129


Iniciación de un mayombero — Influencia de la Luna —
La preparación de un nganga — Utilización del nganga
— La zarabanda — El ndoki — El mal de ojo — La muer-
te del mayombero.

8. OTROS ASPECTOS DE LA SANTERÍA Y DE LA MAGU


AFRICANA 139
Santería en Brasil — Magia en Puerto Rico Semana santa
— El aspecto comercial de la santería.

APÉNDICE: HECHIZOS MÁGICOS DE LA SANTERÍA . 153


Para el amor — Perfume de amor — Baño de amor — Para
hacer regresar a un amante — Para asegurar la fídelidad de
un amante — Para casarse — Para dominar a un esposo —
Para la fertilidad — Para dominar a una persona — Para
separar a un hombre y a una mujer — Para crear diferencias
entre dos personas — Para crear odio entre un hombrr y una
mujer — Para disipar influencias malignas — Para proteger
el hogar — Para anular un hechizo maligno — Para vencer
a un enemigo — Para apaciguar a un enemigo — Para
deshacerse de un enemigo — Para hacer daño a un ene-
migo — Para resolver un problema — Para obtener o con-
servar un empleo — Para jugadores — Para ganar un caso
legal — Para obtener fuerza y salud — Para tener buena
salud — Para tener dinero.

BIBLIOGRAFÍA 171

GLOSARIO 173
Lista de ilustraciones

(Entre las páginas 128 y 129)

1. Changó (dios del fuego), una de las deidades yorubas. La


figurilla, que se dice fue traída de Europa en el siglo xvi,
fue labrada en madera y burilada por el escultor barroco
Balthazar Permaser. Los adornos con gemas fueron ideados
posteriormente.
2. Una estatua primitiva de Yemayá.
3. La espada de doble filo de Changó.
4. Representación de Yemayá como sirena.
5. Una iyalocha poseída por Changó, enarbolando el hacha
con doble filo que es símbolo del dios.
6\ El iniciado (yaguó) con la cabeza afeitada y pintada con
tintes vegetales, aguarda la ceremonia del asiento.
7. En un güemilere, una de las creyentes se desploma al piso,
a los pies de una omo-orisha poseída.
8. Los tres tambores utilizados en las ceremonias rituales de
la santería (bata).
9. La yaguó durante la ceremonia ritual del asiento.
10. a) Altar de un santero; b) el canastillero donde se aloja
la imagen de Elegguá; c) el caldero de Oggún con sus im-
plementos.
/ / . El yaguó, cubierto con la sangre y las plumas de los sacri-
ficios de animales, se desploma durante el asiento, poseído
por su dios.
/2. Sacerdotes de Obatalá vestidos de blanco, el color atribuido
al dios.
9
LISTA DE ILUSTRACIONES

13. Ofrendas de animales.


14. £1 babalao adivin~ el fnturo con caracoles marinos (Tabla
de Ifá).
75. Un talismán de Osain.
16. Una imagen de Elegguá hecha con piedra arenisca y ca-
racoles de mar.
17. Una novicia de la diosa Oshún.
18. Una iyalocha que personifica a Yemayá-Olokun, vestida de
satín azul, con un velo con cuentas sobre su cara y el aba-
nico sagrado (agbebé) en la mano.
79. Un santero en Brasil emplea sus poderes curativos para
"curar" a un creyente, llevando sus collares como un este-
toscopio. La pintura que está en la pared es la imagen de
san Antonio, a quien algunos santeros identifican como
Elegguá y otros como Ifá.
20. a) Talismán de un mayombero; b) clavos mágicos usados
para proteger el hogar; c) vitítí mensu, el espejo mágico con
el que puede pronosticar el futuro; i) masango o nkanguc,
un hechizo para dominar a una persona.
21. Procesión religiosa en La Habana en honor de a) Yemayá
y b) Oshún; c) los bata o tambores sagrados de la santería.
Introducción

La magia latinoamericana, mejor conocida como santería,


naci^enNigeria, a orillas del río Níger. Este es el país de origen
deja gente yoruba que, entre~mariias"TOtras tribus africanasTfue
traída-" al Nuevo Mundo por traficantes de esclavos hace más de
cuatro siglos. Los^onibasjtoajeron^consigo^a^Tnitolo^a^colorida
de su religión, conocida en Cuba como Incurra y en Brasil
cofiurmaeumba.
El pueblo yoruba proviene de Nigeria meridional. Compren-
de un número grande de grupos étnicos, tales como los egba,
ketu, ijebu e ife, entre otros. Anteriormente tuvieron una estruc-
tura social compleja que estaba "organizada en una serie de
reinos, el más importante de los cuales era el de Benin. El reino
de Benin duró desde el siglo xn hasta 1896, cuando lo disper-
saron los colonizadores ingleses. Benin tenía una forma de auto-
cracia teocrática, donde el oba o rey tenia un poder absoluto.
La cultura avanzada de la civilización de Benin puede apre-
ciarse en las hermosas obras en bronce y marfil, que datan desde
tiempos arcaicos hasta el siglo xvn, y que pueden ser apreciadas
en muchos museos en todo el mundo. A principios del siglo xvn,
d pueblo ewe invadió la región de Dahomey y los reinos vecinos,
forzando a las tribus yorubas a 'emigrar a la costa de Nigeria,
donde muchos de dios fueron capturados por los traficantes de
esclavos y traídos al Nuevo «Mundo.
El aspecto más importante e interesante de la cultura yoruba
es su mitología y sus prácticas religiosas. Se han hecho investi-
11
12 I N T R O D U C C I Ó N

gaciones y estudios extensos sobre el culto yoruba. Estos estudios


demostraron que el panteón yoruba es extremadamente complejo
y sofisticado, y muy reminiscente de los griegos antiguos. Sus
dioses y diosas, conocidos como orishas, son plausibles y extra-
ordinariamente humanos en su comportamiento. El término
orisha es de origen incierto. Algunos antropólogos piensan que
se deriva de la palabra as ha, que significa ceremonia religiosa.
Otros aseguran que se forma de las raíces ri ("ver") y sha ("es-
coger"). Hay muchos orishas en el panteón. Algunas autorida-
des dicen que en África su número pasa de seiscientos. En Lati-
noamérica sólo se conocen y honran unas cuantos de ellos.
En los complicados ritos mágicos y religiosos del culto, los
sacerdotes tienen gran importancia. Existen tres diferentes órde-
nes de sacerdotes: la primera y más importante es la de los
babalaos, quienes adivinan el futuro por medio de caracoles de
mar o de cortezas de coco; este sistema de adivinación se conoce
como la Tabla de Ijá. Hay varios grados dentro de la casta de los
babalaos: primero está el oluwo o sumo sacerdote; luego sigue
el ajigbona, o ayudante de sacerdote; el odofin toma el lugar
del sumo sacerdote durante la ausencia de éste; el asare pawo es
el mensajero que llama a los devotos a las ceremonias; y final-
mente, el awaro es el sacerdote dedicado a un orisha especifico
y que en un tiempo sacrificaba víctimas humanas al dios o la
diosa al que estaba consagrado. El babalao conduce todas las
ceremonias importantes del culto yoruba.
La segunda orden de sacerdotes la constituyen los ministros
de los orishas que se encargan de las curaciones, como Osayin,
el dios de la medicina, y Aroni, uno de los dioses de las hierbas.
La tercera orden incluye a los sacerdotes o sacerdotisas de
Orisha-Oko, dios de la agricultura, y a los sacerdotes consagra-
dos a dioses menores o a deidades humanas.
Al esparcirse las variadas familias africanas en todo el Nuevo
Mundo por el tráfico de esclavos, sus prácticas religiosas fueron
influenciadas por su nuevo ambiente y las lenguas extrañas ha-
bladas en las tierras de su exilio. Cada tribu tomó prestado libre-
mente de las costumbres, ideas y creencias religiosas de su tierra
adoptiva. Esto trajo una gran diversidad a las ceremonias má-
gicas del negro. Los ritos variaron con cada tribu. En Haití, el
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culto del vudú fue propagado por los nagos, ibos, aradas, daho-
meyanos y otras tribus. En las colonias españolas y portuguesas,
especialmente Cuba y Brasil, los yorubas y bantúes trasmitieron
ritos mágicos semejantes. Aunque algunos de los rituales y cere-
monias de la santería no son diferentes de ritos del vudú haitia-
no, las divergencias son marcadas, pues no solamente estuvieron
implicadas en los dos movimientos tribus distintas, sino que
también Haití se encontraba bajo influencia francesa durante el
tráfico de esclavos, mientras otros países del Caribe, como Cuba,
Puerto Rico y la República Dominicana estaban bajo el domi-
nio español.
En Cuba, donde la santería se desarrolló extensamente, los
yorubas fueron conocidos como lucumíes, término derivado de
la palabra yoruba akumí, que es el nombre dado a un nativo
de Aku, región de Nigeria de donde vinieron muchos yorubas.
ALos lucumíes cubanos fueron influenciados profundamente por la
iconolatría católica de sus amos españoles. Jbn su fantasía con-'
fusa, identificaron a sus dioses y diosas con los santos de la doc-
trina católica,. Este fue el comienzo de la santería (término deri-
vado de la palabra santo) que significa literalmente la adoración
de los santos. La santería es un caso típico de sincretismo, es
decir, la combinación o reconciliación espontánea, popular, de
creencias religiosas diferentes. Este sincretismo puede apreciarse
en el hecho de que la mayoría de los dioses yorubas han sido
identificados con las imágenes de santos católicos.
Para el devoto católico, la imagen de un santo es la repre-
sentación ideológica de una entidad espiritual que en una época
vivió como ser humano sobre la Tierra. Para el santero, o prac-
ticante de la santería, la imagen católica es la personificación
de un dios yoruba.
El culto de la santería es una mezcla curiosa de los ritos
mágicos de los yorubas y las tradiciones de la Iglesia Católica
Todas las leyendas y los argumentos históricos que rodean la
vida de Jesús, María y de los santos católicos, son de gran im-
portancia para el santero, ya que estos datos sirven para delinear
las personalidades de los santos, facilitando más su identifica-
ción con los dioses yorubas apropiados. Pero aunque el santero
llega a menudo a la Iglesia Católica a una misa ocasional, sus
14 I N T R O D U C C I Ó N

visitas esporádicas son provocadas de ordinario por motivos pre-


meditados; estos es, puede necesitar un poco de agua bendita
para un hechizo, o un trozo de la hostia consagrada, o tal vez
un poco de cera de vela para perjudicar a un enemigo, pues a
pesar de la influencia de la Iglesia Católica, la santería es en su
mayor parte magia primitiva, y sus raices se hallan enterradas
profundamente en el corazón de África, d hogar originario dd
pueblo yoruba.
La magia ha sido definida como "cualquiera de las artes de
producir efectos maravillosos por medio de poderes sobrenatura-
les". La hechicería, por otra parte, involucra una forma de
magia en que se hacen encantamientos o se emplean amuletos,
"generalmente con un propósito siniestro". Esta última definición
no es enteramente precisa. £1 objetivo de un brujo no es necesa-
riamente destructivo en principio. Tal vez una de las descripdo-
nes más precisas de un hechicero que he hallado, es la usada por
Carlos Castañeda en su libro A Sepárate Reality. En las palabras
de don Juan, el maestro indio de Castañeda, un brujo es "un
hombre de conocimiento y poder". La hechicería es "aplicar la
voluntad de uno a la juntura clave. La brujería es interferencia.
Un hechicero busca y encuentra la juntura clave de cualquier
cosa que quiere afectar y luego aplica su voluntad a ella". Don
Juan, como brujo y "hombre de conocimiento", se vale muy
frecuentemente, para hacer sus encantamientos y recalcar su
dominio sobre el mundo fenomenal, de la ayuda de cualquiera
de un número de "aliados" a quienes "manipula" a voluntad.
Estos aliados van desde las drogas aluánógenas hasta los espíri-
tus deméntales y son sencillamente instrumentos utilizados por
el brujo para hacer su voluntad. Don Juan no cataloga la hechi-
cería como negra o blanca, positiva o negativa. Aún más, dice
a Castañeda que los "aliados no son buenos ni malos, sino que
son usados por los brujos para cualquier propósito que conside-
ren adecuado". De acuerdo con este concepto, un hechicero es
un hombre con grandes conocimientos y poderes que puede efec-
tuar a voluntad cambios en su ambiente, sea solo, o con el auxilio
de entidades sobrenaturales. Esto no excluye la posibilidad dd
empleo de la brujería para propósitos malignos. Es una sugerenda
bastante vaga en d sentido de que la elección real del bien o d
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mal depende del hechicero. Esta definición de brujo es una
descripción muy exacta del trabajo y las aptitudes del santero,
"hombre de conocimiento y poder", cuyos aliados son los orishas
del panteón yoruba, sincretizados como santos católicos.
Los actos mágicos del santero incluyen ayudar a sus consul-
tantes a librarse de influencias negativas, curar enfermedades,
conseguir empleo, mejorar las condiciones económicas y someter,
y frecuentemente destruir, a rivales y enemigos. Como don Juan,
el santero no considera su magia buena o mala. Nada más la
utiliza para hacer su voluntad, y según su forma de pensar, "los
fines justifican los medios". No obstante, el santero es un hechi-
cero cuya obra está dirigida principalmente a aliviar o resolver
los problemas humanos que parecen insolubles por medios comu-
nes. Por lo tanto, podría ser clasificado como un mago bueno
o blanco; pero aun así, nada más porque él lo prefiere. Y no
debemos olviaar que un santero intentará muy a menudo traba-
jos que sería difícil clarificar como constructivos, tales como
el usar sus conocimientos mágicos para castigar o hacer daño de
alguna otra manera a un enemigo. La magia no puede clasi-
ficarse con facilidad como buena o mala. Es en esencia una
fuerza neutral, una capacidad para alterar las leyes naturales
que forma parte de la constitución mental y espiritual del
mago y que puede emplearse indiscriminadamente con propó-
sitos destructivos o constructivos.
En vez de embarcarnos en una discusión prolongada de los
aspectos éticos de la magia, sería más interesante examinar
la naturaleza del mal, con el propósito de obtener una compren-
sión más clara de su mecanismo intrínseco.
Hay dos formas del mal: mal negativo y mal positivo. El
primero es "la oposición polarizada del bien". Por ejemplo, es
difícil caminar sobre una superficie resbaladiza, porque no ofrece
resistencia; tiene que haber algo para que el pie empuje contra
ello y dar al cuerpo el impulso requerido para dar un paso. El
mal negativo es el principio de resistencia, de inercia, que permite
que se manifieste el bien. Este principio de resistencia es el aspecto
"negativo" del mal negativo. Su aspecto "positivo" es el principio
de destrucción, que se conoce también por su nombre eso-
térico del "basurero de los dioses". Según la muy conocida ocul-
16 I N T R O D U C C I Ó N

tista Dion Fortune, la función del principio de destrucción es


"limpiar detrás de la marea en progreso de la evolución, retiran-
do lo que se ha hecho inútil, para que no sofoque u obstruya el
curso de la vida". Esto explica por qué Dios "tolera" al diablo,
pues éste no es más que el "pedal cósmico de empuje" de la
deidad. Así, obviamente es un mal necesario, una reacción basada
en leyes cósmicas, no una fuerza caótica o anárquica.
Por otra parte, el mal positivo tiene como su aspecto nega-
tivo el caos absoluto, sustancia informe, y desequilibrio. Es la
antitesis del orden y la armonía. Es todo lo innatural y lo que
está en oposición directa con el principio creativo del universo.
Es la negativa absoluta de las leyes cósmicas de estabilidad y
coherencia. El aspecto positivo del mal positivo lo forman las
entidades diabólicas que simbolizan las concepciones malvadas
del hombre que no son compensadas por un excedente de pensa-
mientos buenos y armoniosos en otros miembros de la misma alma
colectiva. De estas inteligencias caóticas fluyen todos los impulsos
destructores que tientan y corrompen a la humanidad. Se origi-
naron probablemente mediante la práctica de la magia negra a
través de las edades. Los magos negros organizaron y modelaron
las sustancias malignas originales en moldes plásticos con carac-
terísticas y personalidades definidas. Los seres creados así adop-
taron una existencia independiente y desarrollaron y multipli-
caron con rapidez su especie. A menudo se hacen perceptibles
visualmente durante sueños y alucinaciones y pueden conectarse
y manifestarse en forma física por medio de invocaciones y con-
juros. Con mucha frecuencia, ciertos hechizos y encantamientos
se cargan con grandes impulsos vibratorios mediante él uso repe-
tido, y actúan como llaves que abren las trampas subconscientes
atrás de las cuales pululan toda clase de horrores cósmicos. Una
vez desatadas, estas entidades nihilistas temibles deben ser cana-
lizadas con prontitud por el mago negro y usadas para realizar
sus propósitos nefandos... pues si aguarda o está inseguro de su
acción siguiente, estas mismas fuerzas infernales lo destruirían por
completo. De ahí que los que practican con éxito la magia negra
son grandes adeptos con conocimientos vastos de las leyes natu-
rales y cósmicas. Deben serlo, para sobrevivir a sus coqueteos
constantes con la desintegración espiritual.
I N T R O D U C C I Ó N . 17

'ASPECTO NEGATIVO
(principio de inercia)

MAL NEGATIVO
(principio pasivo,

.ASPECTO POSITIVO
(Principio de destrucción)

MAL

ASPECTO NEGATIVO
(caos, desequilibrio)

MAL POSITIVO
(principio activo

ASPECTO POSITIVO
(entidades diabólicas)

El nial está compuesto de dos aspectos polarizadores: mal negativo y


mal positivo. De los dos, el segundo es el principio masculino activo
y por lo tanto el más maléfico de los dos: genera y engendra más
mal. El que es malvado de manera positiva es el destructor más activo.
18 I N T R O D U C C I Ó N

Los santeros no emplean fuerzas caóticas en su trabajo. Sus


aliados, los dioses yorubas, son manifestaciones directas del prin-
cipio creativo y por lo tanto, son espíritus de luz. Cuando el
santero hace obras mágicas aparentemente destructoras, está
usando el aspecto negativo de una fuerza positiva. Por ejemplo,
cuando busca venganza sobre un enemigo, puede estar utilizando
las fuerzas devastadoras de Oggún, dios de la guerra, o de
Changó, dios del fuego, para rectificar una injusticia o para
"enderezar un entuerto"; Para evitar convertirse en el receptor
eventual de la represalia cósmica por un trabajo de destrucción,
el santero tiene el cuidado de declarar que ha sido victima de las
maquinaciones malignas de su enemigo y, por lo tanto, tiene
derecho a la "justicia divina".' Así puede realizar todos los
aspectos negativos de sus obras mágicas bajo la égida de las leyes
cósmicas.
En el Caribe hay otra secta, conocida como la de los congos
o bantúes, que trabaja exclusivamente con fuerzas malignas. Sus
creencias y prácticas serán tratadas en detalle en este libro,
pues creo que su obra es de interés tanto para el antropólogo
como para el sicólogo. La práctica de la magia congo se ha
dividido en varías ramas, la más popular de las cuales es la del
palo mayombe. Los practicantes de este culto son conocidos
como mayomberos y pueden compararse fielmente a los prover-
viales médicos brujos de la tradición africana. Su malignidad
no tiene paralelo en las prácticas ocultas. Sus especialidades son
trabajos de venganza, nigromancia y destrucción de la vida hu-
mana. La ética y los valores humanos jamás son tomados en
consideración por el mayombero, sencillamente porque él existe
en un mundo "fuera de la realidad generar'. La magia es para
él sólo un medio de supervivencia en un ambiente hostil que
amenaza destruir su existencia a cada paso del camino. La idea
de castigo cósmico no preocupa al mayombero. Cree que puede
escapar a la represalia divina mediante la utilización adecuada
de sus facultades mágicas y "pagando" por los "servicios" de
las entidades infernales que usa en sus actos mágicos y ce-
remonias.
Este pago consiste en alimentos, licor, algunas monedas de
cobre y sacrificios de animales.
I N T R O D U C C I Ó N 19
Comprensiblemente, ninguna de las fuerzas empleadas por
el mayombero han sido sincretizadas, como santos católicos, si-
guiendo la tradición de los yoruba. No obstante, es interesante
hacer notar que la mayoría de los mayomberos sienten un respeto
considerable hacia los supuestos poderes de los dioses yorubas y
muy pocos de ellos se atreverían a entrar en un enfrentamiento
real con uno de los orishas. Es casi como el temor proverbial
de los hijos de las tinieblas a las fuerzas de la luz. Esta deferen-
cia reacia de parte del mayombero hacia los dioses yorubas no
es sorprendente realmente, si uno considera la gran fama y po-
pularidad de los orishas en Latinoamérica.
No todas las deidades yorubas representadas por santos ca-
tólicos poseen el mismo grado de popularidad. Algunos santos
atraen más simpatía que otros. Su popularidad es inducida por
sus poderes y por la magnitud de su lista de milagros. Los santos
se conocen tanto por sus nombres católicos como por sus apela-
tivos yorubas. Muy frecuentemente, a una santa se le conoce
como un dios en el panteón africano. Un caso típico es el de
santa Bárbara, a quien se le conoce en la santería como Changó,
el dios lucumí del fuego, el trueno y el rayo. Como Changó, se
concibe a santa Bárbara a modo de un negro gigantesco de fac-
ciones fuertes, hermosas y sonrisa contagiosa.
Las deidades yorubas son mundanas y pintorescas, llenas de
pasiones y simpatías y antipatías ardientes. Se les ha humanizado
totalmente a través de los siglos y se piensa que descienden a
la Tierra y toman posesión de sus devotos, que son conocidos
como sus "hijos". La posesión de un creyente por un orisha es un
espectáculo asombroso respecto al cual se han hecho muchos
estudios sicológicos. El individuo cae en trance y adopta todas
las características sobrenaturales del orisha por quien está poseído.
Bajo esa influencia puede desplomarse sobre el suelo, retorcién-
dose y temblando con terribles convulsiones y con espuma sa-
liendo de su boca, o principiar una danza ritual violenta que
dura horas sin ninguna indicación de fatiga por parte de la
persona poseída. Sin embargo, más a menudo, la persona come
y bebe abundantemente y ejecuta actos notables de fuerza y
facultades físicas. Bajo esta influencia también puede adivinar
el futuro con precisión asombrosa.
20 I N T R O D U C C I Ó N

Es sorprendente la intensidad de la influencia de la santería


sobre los habitantes de los países latinoamericanos. Las creencias
y costumbres primitivas, con sus palabras bárbaras de invoca-
ción, han llegado incluso hasta las modernas calles congestiona-
das de Nueva York y Miami, donde la santería florece hoy tan
poderosamente como en las islas del Caribe. Según cálculos
moderados, en Latinoamérica y Estados Unidos hay más de cien
millones de personas que profesan el culto.
Contrario a la creencia popular, la santería no se limita a los
ignorantes e incultos. Algunos de los seguidores más devotos del
culto son personas con amplios antecedentes educativos y cultu-
rales. Lo que tienen en común en la santería el ignorante y el
educado es el convencimiento profundo de que ésta funciona en
realidad. Es magia, sencillamente, tanto negra como blanca. Y
hace efecto. Su poder es auténtico y vivido. Cuando menos ellos
creen que lo es.
Muchas de las dictaduras en Latinoamérica han sido acredi-
tadas a la magia. Muchos cubanos piensan que Fidel Castro,
por ejemplo, debe su éxito y su poder a la magia negra de los
mayomberos ("brujos") cubanos. Se rumora que las fuerzas que
lo colocaron en su bastión son deidades africanas. Cierto o no,
es improbable que lo sepamos jamás.
Por lo tanto, la fuerza de la santería reside en la creencia de
sus seguidores en los poderes sobrenaturales de sus dioses. Expon-
dré detalladamente en este libro la mitología, las creencias y las
prácticas de la santería. Es la primera vez que se escribe en
inglés un libro concerniente al culto. Espero que no será el
último. Es un tema fascinante digno de estudio serio.
1
¿Qué es la santería?

Cuando los yorubas identificaron a sus dioses con los santos


de la fe católica, éstos quedaron investidos de los mismos poderes
sobrenaturales de las deidades africanas. Fueron invocados por
los sacerdotes yorubas para emprender curaciones, efectuar he-
chizos y hacer el mismo tipo de magia adscrita de ordinario a
los orishas. Se acreditaron a cada dios-santo atributos específi-
cos determinados y se pensó que controlaban ciertos aspectos de
la vida humana. Todos los fenómenos naturales y los sucesos
comunes de la existencia cotidiana estaban bajo la influencia
directa de las deidades.
Nadie sabe en realidad cuándo, o cómo, una cultura empieza
a dejar su impresión sobre otra. A través de los siglos, los colo-
nos españoles y portugueses y sus descendientes se interesaron
crecientemente en la magia ritual de los yorubas. El interés ini-
cial puede haber empezado por un babalao que curó una enfer-
medad que no pudo vencer un médico acreditado.. . o tal vez
por la precisión de las predicciones y los hechizos de un brujo
curandero. Cualquiera que sea la razón, el hombre blanco prin-
cipió a asistir a los ritos primitivos de los esclavos africanos y
a participar ocasionalmente en ellos. Para fines del siglo xrx, el
culto yoruba había ganado muchos devotos entre los pobladores
españoles de las áreas caribeñas, en particular en Cuba, Puerto
Rico y la República Dominicana, aunque esta última también
fue influida con profundidad por el culto del vudú. Brasil tam-
bién fue inur :ado por la religión yoruba y es en la actuali-

21
22 S A N T E R Í A

dada uno de los pases latinoamericanos donde se practica más


activamente la santería.
A medida que se hicieron más populares los ritos mágicos
de los yorubas, el hombre blanco, superando poco a poco la
reticencia natural de los sacerdotes africanos, consiguió aprender
la mayoría de las leyendas y ritos intrincados del culto, hasta
que al fin se le permitió participar en las ceremonias de inicia-
ción. Tan pronto como alcanzó la calidad de adepto, rebautizó
el culto y lo llamó santería, es decir, adoración de los santos.
Él mismo .fue conocido como santero, o practicante de la sante-
ría. Conservó la mayor parte de los nombres africanos de los
orishas y los rituales más importantes, particularmente la cere-
monia de la iniciación, que rebautizó como asiento. La elección
de* esta palabra puede explicarse por el hecho de que se cree
que los santos toman posesión de sus iniciados y los "montan"
literalmente. El santero es conocido comúnmente como el "caba-
llo" de los santos. El "asiento" de los santos, es decir, la mente
del iniciado (yaguó), se condiciona durante la iniciación para su
trabajo futuro. Un santero es iniciado en los misterios y ritos
del orisha al cual reconoce como su "padre" o "madre". El
asiento es conocido también como hacer el santo. La ceremonia
de iniciación se presentará con detalles más amplios en otro
capítulo.
El santero moderno practica casi el mismo tipo de magia
primitiva que los sacerdotes yorubas antiguos. Es un guardián
celoso de las tradiciones africanas y por lo común es notable-
mente incomunicativo en lo concerniente a sus creencias y prác-
ticas. Como sería difícil de explicar a un aleyo ("no creyente")
algunas partes de su magia, no es difícil comprender esta re-
ticencia.
Las tradiciones antiguas eran trasmitidas oralmente por los
antiguos sacerdotes a sus descendientes y seguidores en reuniones
especiales conocidas como cabildos. En el curso de estas reunio-
nes, los santeros establecían las leyes y prácticas de su religión
y las comunicaban a los nuevos iniciados. También durante los
cabildos se determinaba el dios yoruba que iba a regir el año
siguiente. Otro método más de trasmitir las leyendas y prácticas
del culto era por medio de cuadernos, llamados libretas, en los
¿QUÉ ES LA SANTERÍA? 23

que se escribía. Aunque ya no se celebran ios cabildos, todavía


se observa la costumbre de llevar un registro escrito de los hechi-
zos y ceremonias rituales de la santería. Todo santero tiene una
libreta donde ha anotado meticulosamente todas las enseñanzas
de su padrino. Esta costumbre es muy similar a la práctica entre
los hechiceros europeos, de llevar un libro de hechizos y rituales
conocidos como "Libro de las tinieblas".
La diferencia básica entre los sacerdotes africanos y el santero
reside en que éste practica su magia en la selva de asfalto de las
grandes ciudades, en vez de la espesura de la selva indígena. La
santería es simplemente magia de la selva adaptada a la vida
citadina. Sus prácticas rituales se basan en la magia simpática.
Esto es, la magia natural que se basa en las leyes de similitud
y contacto.
La ley de similitud puede expresarse por el principio mágico
que dice que "todo acto imitativo produce aquello que está imi-
tando". Por otra parte, la ley de contacto dice que "las cosas
que han estado en contacto unas con otras siguen afectándose
mucho tiempo después de que ha sido roto el contacto físico".
Cuando el tipo de magia empleada depende de la ley de simi-
litud, se le conoce como magia homeopática.* En este sistema,
el mago piensa que puede crear virtualmente cualquier clase de
fenómeno natural, representándolo por anticipado, a menudo
usando objetos naturales que están en alianza simpática con
el propósito de la ceremonia. El ejemplo más familiar de este
tipo de magia es el muñeco de cera que es moldeado a la ima-
gen de la persona que se quiere afectar. El mago cree que cual-
quier cosa que le suceda al muñeco le ocurrirá también a la
deseada víctima. Otro ejemplo de magia homeopática, bastante
común en la brujería del Caribe, utiliza una piedra pequeña
que puede hallarse en un parque o en un jardín ordinario. La
piedra se recoge y bautiza con el nombre de la persona a quien
se quiere influir; después, se lleva la piedra a !a casa y se arro-
ja al piso de la entrada; luego se patea suavemente por toda la
casa hasta que rueda bajo la cama. Mientras' rueda la piedra,
se debe enfatizar que la que está siendo pateada es la persona

* Está implícito en el lema de la homeopatía, similia similibus curan*


tur. (N.T.)
24 S A N T E R Í A

a quien se desea dominar. Es fácil comprender con estos dos


ejemplos sendllos los principios básicos de la magia imitativa
u homeopática.
La magia contagiosa establece que las cosas que han estado
en contacto unas con otras siempre lo estarán. Asi es posible
ejercer influencia en una persona únicamente consiguiendo algo
que ha estado en contacto con ella. Puede ser una prenda de
ropa o un poco dé cabellos o de recortes de uñas. Cualquiera
de estos materiales puede utilizarse para embrujar a su dueño
en una forma muy real y efectiva. Por ejemplo, es posible anu-
da: mechones de cabellos de la víctima junto con cabello de la
persona que hace el encantamiento, haciendo un brazalete. Este
es llevado después en la muñeca derecha durante nueve días,
deseando todo el tiempo que la víctima venga al hechicero y
ceda a sus deseos. Los recortes de uñas pueden usarse en per-
fumes, y las prendas de ropa pueden emplearse astutamente
haciendo un muñeco que represente a la víctima.
Todas las formas de magia simpática suponen que las cosas
actúan a distancia unas sobre otras mediante una atracción
no identificada e inexplicable, efectuándose el contacto inicial
por la voluntad del mago. Esta creencia en la influencia sim-
pática ejercida de modo recíproco por individuos u objetos se-
parados por la distancia, es de importancia capital en la sante-
ría, y de hecho, es importante en cualquier forma de magia
natural.
El mago inglés Aleister Crowley definió la magia como la
capacidad para efectuar cambios en la conciencia, *de acuerdo
con la voluntad del mago. Esta definición concuerda con los
principios mágicos de la santería. Pero no es suficiente poseer
una voluntad fuerte para producir la reacción deseada. Uno
también debe tener fe, el convencimiento ardiente de que la ma-
gia dará resultado. No importa si esta fe trasciende a la confun-
d a humana y proviene de entidades no humanas o si está
arraigada en una seguridad inconmovible en uno mismo. Lo
que importa es su influencia y los fenómenos algunas veces
increíbles que puede crear. En la santería, esta fe se pone fir-
memente en las fuerzas poderosas de los dioses yorubas. Los
poderes sobrenaturales de los santos, en alianza estrecha con
¿QUÉ ES LA SANTERÍA? 25

la magia simpática de los santeros y su determinación intensa de


triunfar, producen los cambios en la conciencia descritos por
Aleister Crowley. Los dioses no otorgan sus favores sin un ofre-
cimiento apropiado, naturalmente. Este puede variar desde una
vela de siete días, del color predilecto del dios, un plato de miel
o de dulces, hasta un cesto de fruta fresca o el sacrificio de un
animal. La ofrenda varía según la personalidad del dios invo-
cado y la magnitud del favor pedido. Luego de solicitar la ayuda
Üe un santo particular en un hechizo dado, el santero procede
a la ceremonia que dedica al santo, reforzando frecuentemente
el ensalmo con una imagen del orisha y oraciones especiales.
Los encantamientos que requieren el auxilio de un santo deben
emplear materiales que son atributos de ese orisha particular.
Por ejemplo, un hechizo de amor que pide la ayuda de Oshún
se efectuará con caracoles marinos, cuentas, miel, carapachos de
animales o calabazas: todos estos, atributos de la diosa. Cual-
quier vela encendida en su nombre tendrá que ser amarilla,
su color favorito. La tabla 1 menciona algunos de los atributos
más importantes de los santos más populares.
Esta lista es incompleta. Algunos orishas, como Oshún y
Yemayá, tienen docenas de atributos y símbolos, muchos de
los cuales comparten unos con otros." Una lista completa de atri-
butos de todos los orishas llenaría muchas páginas. La perso-
na indicada para juzgar cuál orisha debe utilizarse en un pro-
blema dado y qué ceremonia se debe aplicar mejor, será un
santero competente. Aunque algunas situaciones caen clara-
mente bajo la jurisdicción de uno de los orishas, hay problemas
que pueden necesitar el auxilio de más de un santo. En casos
extremadamente difíciles puede haber necesidad de invocar la
ayuda de las Siete Potencias Africanas, una combinación pode-
rosa que incluye a Obatalá, Elegguá, Orúnla, Changó, Oggún,
Yemayá y Oshún.

Imágenes de los santos


Para hacer un hechizo con éxito se requiere frecuentemente
la imagen del orisha invocado. Como hay muy pocas imágenes
de los dioses en sus aspectos africanos, el santero emplea las
TABLA 1

Aspecto humano
Oriska Colores controlado Arma o símbolo

Babalu-Ayé Azul claro Enfermedad Muletas


Changó Rojo/blanco Pasión, enemigos Hacha de doble filo, espada, copa,
castillo, trueno
Jegguá Rojo/negro Mensajes, abre y cierra Clavos de hierro, pequeño gallo de
puertas hierro
Obatalá Blanco Paz, pureza Todas las sustancias blancas
Ochosi Espliego/negro Cacería, cárceles Arco y flecha
Oggún Verde/negro Guerra/empleo Hierro, cuchillos, armas de acero
Orónla Verde/amariljo Adivinación Tabla de ífá
Oshún Amarillo/verde o rojo Amor, matrimonio, oro Espejo, abanicos, caracoles marino*,
calabazas
Oyá Marrón Muerte, cementerios Fuego
Yemayá Azul/blanco Maternidad, feminidad Caracoles marinos, canoa, abanicos
¿QU¿ ES LA SANTERÍA? 27

que representan la personalidad católica del orisha. Algunas


de las imágenes son estatuas hechas exquisitamente, traídas de
España o de Italia y, por lo tanto, muy costosas. Los tamaños
varían de 0.30 a 1.50 m. También hay estatuillas pequeñas de
plástico y algunas son hechas con bases magnetizadas para
fijarse sobre los tableros de los coches. Las imágenes más baratas
son dibujos de los santos en papel o en cartón. La estatua de
orisha más adorable que he visto es una imagen de santa Bár-
bara (Changó) que pertenece a mi hermano, de quien él es
muy devoto. Santa Bárbara se representa de ordinario como una
adolescente, coronada, vistiendo una túnica blanca y un manto
rojo con orla dorada, una figura principesca obviamente. Tiene
en su mano derecha una copa que simboliza el Santo Grial,
mientras esgrime una espada con la izquierda. La corona, la copa
y la espada son doradas. A sus pies se levanta una torre pequeña,
formada como una fortaleza. La leyenda dice que santa Bárbara
vivió en el siglo rv. Aunque su existencia está envuelta en muchas
leyendas contradictorias, la mayor parte de las fuentes históricas
convienen en que fue una princesa cristiana. Su padre la tenía
presa en una torre por sus creencias y su negativa a casarse de
acuerdo con los deseos paternos. Una noche tempestuosa, él subió
a la torre y renovó sus exigencias de que se casara con uno de sus
capitanes. La insistencia con la que ella se aferró a sus creencias
y su negativa a obedecer su voluntad, lo llenó de tanta furia
que desenfundó su espada y la decapitó. En ese momento preciso
fue abatido por un rayo, creándose así la leyenda del poder
de santa Bárbara sobre los rayos y el fuego. Las analogías entre
la virgen mártir y el dios yoruba del trueno y el rayo son tan
señaladas que no hay duda en la mente del santero de que son
la misma entidad. La estatua de santa Bárbara que mencioné
con anterioridad es un buen ejemplo de esta identificación. La
imagen mide alrededor de 1.20 m, con cara exquisita y figura
nubil, la túnica y el manto grabados con hoja de oro, su corona,
espada y copa hechas de oro de veinticuatro kilates. Nada podría
ser más delicado y frágil que esta figura virginal. No obstante,
las ofrendas a sus pies son un vaso de ron y un grueso cigarro,
dados a la santa en su aspecto yoruba de Changó.
28 S A N T E R Í A

Creencias en la santería
La santería enseña que a toda persona le es asignada a su
nacimiento un guía protector que es uno de los orishas. A este
guía se le conoce como el ángel guardián. Además de un guía
se le asigna al recién nacido una planta especial, una piedra de
nacimiento y un animal. Si al crecer descubre las identidades
de *as mascotas divinas y las conserva con él siempre, tendrá
éxito y será poderoso toda su vida.
La piedra de suerte de un individuo no tiene que ser una
gema preciosa. Puede ser un simple guijarro de color que en-
cuentre en la playa y atraiga su atención sin ninguna causa espe-
cial. El apremio inexplicable de recoger una piedra que se halle
por acaso es una indicación de que el guía espiritual desea que
uno la levante y la conserve como amuleto. No todas las piedras
encontradas por azar pueden considerarse de suerte, naturalmen-
te. Los santeros se refieren a una piedra atractiva particular que
hace que uno sienta que debe tenerla, simplemente. Es probable
que esa piedra esté cargada con buenas vibraciones para uno per-
sonalmente, y debe recogerla y llevarla siempre con usted. Por
supuesto, hay guías que prefieren piedras preciosas. Changó,
por ejemplo, cuyo color es el rojo, es partidario de los rubíes,
aunque se conformará con un granate, una cornalina o cualquier
piedra roja, bonita y brillante. A Oshún le agrada el topacio,
cuyo color recuerda el oro al cual es muy aficionada.
No es verdad, dicen los santeros, que la fecha al nacer, de
una persona tenga una relación con su piedra de nacimiento.
Esa fecha no tiene significado espiritual en la santería. La prueba
indiscutible de esto es, para un santero, el hecho de que cientos
de miles de personas nacen el mismo día y, sin embargo, llevan
vidas totalmente distintas.
Sólo un espiritualista competente o un babalao pueden deter-
minar cuáles son los talismanes de una persona. En las islas cari-
beñas, tan pronto como nace un niño se consulta a tal especialista.
Los animales que se piensa son benéficos, son la cabra, el
elefante y la tortuga. Afortunadamente no es necesario tener vivo
en casa uno de estos animales. Para recibir su influencia benéfica
es suficiente tener una imagen en metal o en plástico. Por otra
¿QUÉ ES LA SANTERÍA? 29

parte, los animales considerados nocivos espiritualmente son toda


clase de reptiles e insectos venenosos, tales como alacranes y
ciempiés, algunas variedades de ranas, todas las aves de rapiña,
la rata, el cocodrilo, el lagarto y la araña.
Los santeros piensan también que el agua tiene gran fuerza
espiritual como medida defensiva. Recomiendan a sus seguido-
res que mantengan bajo sus lechos un recipiente pequeño lleno
de agua para purificar todas las influencias malignas. Creen
que los espíritus funestos que descienden sobre nosotros desde
sus esferas viciadas se disuelven en agua como azúcar o sal. Las
aguas deben cambiarse cada veinticuatro horas. Deberán tirarse
preferentemente fuera de la casa cuando nadie esté mirando pero
no debe permitirse en ninguna circunstancia que caigan al suelo
o en el fregadero de la cocina.
Otros agentes eficaces contra las entidades malignas son los
ajos y la-azúcar morena. Los santeros queman el azúcar y las
cascaras de los ajos en una sartén pequeña, sobre un lecho de
carbones calientes, y se permite que el humo espeso, denso, resul-
tante de la combustión, llene toda la casa, especialmente dentro
de guardarropas y en los rincones donde se cree se esconden los
espíritus malignos. Este humo se conoce como sahumerio. Mu-
chos santeros también conservan en sus casas un muñeco de trapo
negro para disipar las influencias malignas.
Aunque las deidades yorubas entienden "todos los idiomas
del mundo", existen ciertos sonidos que los hacen "más propi-
cios y comprensivos". Por esa causa, muchas de las palabras
utilizadas para invocar a un orisha pertenecen al lenguaje yoruba.
Algunas de las palabras más comunes usadas en el culto se dan
en la lista siguiente:

A C H É : gracia, poder.
AGOGÓ O ACHERÉ: un instrumento empleado, junto con tambo-
res, para llamar a un orisha a la Tierra.
AGBEBE: abanico usado para ayudar a refrescar a los orishas
cuando están muy acalorados o contrariados. Es un símbolo
de Yemayá y de Oshún.
AKOÑRÍN: cantante o llamador de ios orishas.
AKOYÓ: hombre sabio.
30 S A N T E R Í A

AKPETEBÍ: diosa preferida por un orisha. Por ejemplo, O y i es


la akpetebí de Changó.
ALEYO O ABERÍNKULA: no creyente.
AMALA: alimento ofrecido a los orishas.
ARABA O IROKO: el árbol sagrado de la santería. Se conoce en
español como ceiba y en botánica, como árbol de algodón.
BABALAO: sumo sacerdote del culto.
BÁMBULA: danza.
BATA : los tres tambores utilizados junto con el agogó para reunir
a los dioses. Son llamados iyá, itótele y okónkolo. £1 sonido
del último jamás cambia; es una base sobre la cual hablan
entre ellos los otros dos tambores.
EYÁ: un cuarto dentro del ileocha.
FORIBALE: genuflexión hecha frente a los tambores o al san-
tuario.
GÜEMILERE: ceremonia sagrada de la santería.
IBÁN-BALO: patio del templo.
IGBODU: santuario donde se tienen los talismanes y piedras de
los orishas.
ILÉ: casa.
ILEOCHA: templo donde se efectúan las ceremonias.
IRÉ: buena suerte.
IRUKE: plumero especial empleado para desvanecer los malos
espíritus.
IYALOCHA: practicante de sexo femenino de la santería.
MODDU c u i : gracias.
OKONÍ: profesor.
OMO-ORISHA: un santero consagrado a un orisha específico.
ORISHA: cualquiera de las deidades yorubas.
ORU : una serie de invocaciones o llamados.
OTAN : piedra especial sagrada para un orisha y por medio de la
cual se comunica un dios con el santero. Las otanes se con-
servan comúnmente en tazones adornados en los altares de
los orishas.
O w ó : dinero.
YAGUÓ: iniciado en el culto.
YUBBONA: el padrino del yaguó.
¿QUÉ ES LA SANTERÍA? 31

Ciencia herbaria
La base de los hechizos principales de la santería son hierbas,
plantas, raíces y flores. Todo santero es un herbolario competen-
te que puede curar prácticamente toda enfermedad con un caldo
de hierbas, o hacer un encantamiento tremendo con algunas
flores. Se piensa que cada planta tiene una entidad espiritual
que la protege. Se cree que todas las hierbas están vivas, llenas
de aché ("poder"). Cada raíz, flor, árbol o planta pertenece a
uno u otro de los orishas cuyo permiso debe solicitarse siempre
que se emplee la planta. La mayor parte de las hierbas tiene
un propósito doble, para curaciones y para magia. Por ejemplo,
el ajo se utiliza en tés para bajar la hipertensión arterial y para
disipar las influencias malignas. La artemisa se usa en tés contra
la apendicitis y también en baños purificadores. £1 anatnú
(petiveria aüiacea) se emplea como abortivo y también para
causar dificultades y discordia. El coco tiene usos extensos; el
agua se utiliza frecuentemente como diurético y la pulpa se em-
plea en la adivinación.
Algunas hierbas se consideran malignas y se utilizan única-
mente para obras de destrucción. Un ejemplo típico es la hiedra
venenosa (guao). De acuerdo con los santeros, esta planta per-
tenece al diablo. Creen que si una persona toca el guao y padece
la erupción violenta típica por la cual es famosa la planta, debe
golpear las hojas con un palo, escupir las raíces e insultarla con
el lenguaje más soez. Si lo hace, desarrollará inmunidad contra
la planta, que jamás se atreverá a hacerle daño nuevamente.
El guao es usada por el mayombero para causar dificultades, éste
la mezcla con pimiento, huesos de las cabezas de un gato y un
perro negro, una tarántula, sal, azufre y tierra de cementerio.
La mezcla se pone después cerca de la casa de la presunta
víctima quien encontrará un poco más tarde toda clase de difi-
cultades.
Otra planta que se emplea continuamente es una mata cono-
cida como escoba amarga (partenium hysteropkorus), que se
usa en baños purificadores para ahuyentar a los abikúes. Un
abikú es un espíritu malicioso que rencarna en un niño que
muere en la infancia. Existe entre los viejos santeros la creencia
32 S A N T E R Í A

de que la única forma de ahuyentar al abikú es golpeándolo con


una rama de escoba amarga. Siempre que un niño es muy en-
fermizo y llora de manera constante, se piensa que su cuerpo
está habitado por un abikú y generalmente se le azota con la
rama, por lo común los miércoles. La santería moderna tiende
a mofarse de estas creencias, pero aún existen algunas personas
que llaman al santero siempre que un niño que se piensa que es
un abikú muere a edad temprana. £1 santero hace una marca
en el cadáver, frecuentemente cortando un trozo de oreja, ya que
creen que el abikú regresará a importunar a la familia. Guando
nace otro niño en la misma familia, su cuerpo se revisa para ver
si tiene la misma señal que fue hecha en el hijo muerto. Si se
halla tal marca, y según los santeros sucede a menudo, se llama
prontamente al santero para que "ate" al recién nacido a la
tierra para que no muera también. Esto se realiza fijando al
tobillo o a la muñeca del infante una cadena pequeña que no
debe quitarse hasta que haya pasado de la pubertad.
La base de los rituales y ceremonias debe encontrarse en las
leyendas de los dioses yorubas. Los orígenes de los orishas y su
sincretismo con los santos católicos son de gran importancia si
uno quiere entender las personalidades de los dioses y los prin-
cipios de la santería. Por esa razón, he decidido tratar algunos
de los mitos yorubas más pertinentes antes de penetrar a las
complicadas ceremonias de la santería.
2
La leyenda

Al principio, de acuerdo con el mito yoruba, existia única-


mente Olodumare, - un ser sin definición, porque su esencia no
puede ser comprendida por los mortales. Olodumare está com-
puesto de tres espíritus separados-7 no menos indefinibles: Olo-
dumare Nzame, Olofi y Baba Nkwa.
Olodumare Nzame es el principio creador. Greó el cielo y la
Tierra, el Sol, la Luna, las estrellas y toda la vida vegetal y
animal sobre este planeta. Después que concluyó su obra de
creación, preguntó a sus dos compañeros si les agradaba lo
que había hecho. Ambos convinieron en que Olodumare Nzame
había realizado cosas grandes y maravillosas, pero señalaron la
necesidad de la creación de un ser inteligente que gobernara
sobre la tierra. A sugerencia de ellos, Olodumare Nzame creó al
primer hombre, haciéndolo de barro a su propia semejanza, dán-
dole inteligencia, belleza e inmortalidad. Este primer ser fue
llamado Orno Oba, y pronto se hizo tan engreído con su gran
belleza y su poder, que en un acceso de cólera. Olodumare orde-
nó a Nzalam, el rayo, que destruyera toda la vida sobre la tierra.
Olodumare había hecho inmortal a Orno Oba, infortunada-
mente, y por lo tanto, Nzalam no pudo matarlo. Orno huyó y
se escondió en las entrañas de la tierra, donde está rodeado por
el fuego y el azufre causados por el castigo de Nzalam. Cambió
su nombre a Olosi y viene periódicamente a la superficie de la
tierra con el propósito de incitar a los hombres a infringir las
leves de Olodumare.

33
34 S A N T E R Í A

Algún tiempo después de este incidente infortunado, Olodu-


mare sintió lástima del estado triste de la tierra, que se había
secado y ennegrecido como resultado del fuego de Nzalam. Los
tres espíritus que forman la deidad descendieron al planeta y lo
oibrieron misericordiosamente con nueva vida. Crearon a un
hombre nuevo para que gobernara sobre la tierra, pero no le
otorgaron el don de la inmortalidad. Este ser es la deidad yoru-
ba principal, Obatalá.
Después de esta segunda creación, uno de los aspectos que
presenta Olodumare, Olofi, fue puesto a cargo de los asuntos
de la tierra, y los otros dos espíritus, Olodumare Nzame y
Baba Nkwa dejaron el planeta con el objeto de proseguir su
trabajo de creación en otras partes del universo. Por lo tanto,
Olofi es el aspecto de la deidad que los yorubas conciben como
el dios personal del hombre.
Una de las primeras cosas que hizo Olofi para asegurar
que los hombres de la tierra no siguieran el ejemplo de Oksi
y se destruyeran con el tiempo, fue dar a Obatalá once man-
damientos:

/. No robarás.
2. No matarás, excepto en defensa propia y para tu mantenimiento.
3. No comerás carne humana.
4. Vivirás en paz con tu prójimo.
5. No codiciarás las propiedades de tu vecino.
6\ No maldecirás mi nombre.
7. Honrarás a tu padre y a tu madre.
8. No pedirás más de lo que pueda darte y estarás satisfecho con
tu destino.
9. No temerás la muerte ni te quitarás la vida.
10. Enseñarás mis mandamientos a tus hijos.
/ / . Respetarás y obedecerás mis leyes.

Olofi dio a Obatalá una esposa a quien llamó Oddudúa.


Obatalá se representa como un hombre a caballo, vesflHrjr de
blanco, sosteniendo una lanza en la mano. Su color es blanco y
todos los artículos dedicados a él son también de este color.
Oddudúa se representa como una negra, sentada, amamantando
a un infante. Es la diosa de la maternidad y tiene un santuario
en Badagry, Nigeria.
LA L E Y E N D A 35
De la unión de Obatalá y Oddudúa nacieron un hijo, Agan-
yú, y una hija, Yemayá. Aganyú fue muy popular en un tiempo,
pero su culto ha menguado en los últimos decenios. Yemayá es
la diosa yoruba de la luna y domina el elemento agua. Se repre-
senta como una mujer bella con piel amarillenta, vestida de
blanco y adornada con cuentas azules.
De acuerdo con la leyenda, Aganyú y su hermana Yemayá
se casaron y tuvieron un hijo, Orungán, que era tan hermoso
y lleno de talento que su padre enfermó, de envidia y murió.
Cuando Orungán se hizo hombre, se enamoró de su madre y la
forzó a unas relaciones incestuosas. La diosa, consumida por el
dolor, maldijo a su vastago, quien pronto murió. Después, ella
ascendió a la cima de una elevada montaña donde murió de
pena. Al morir, su abdomen estalló y dio nacimiento postumo a
catorce de los dioses del panteón yoruba, concebidos de su unión
con Orungán. Al reventar Su vientre, las aguas que fluyeron del
interior de su cuerpo causaron el diluvio universal. De los huesos
de Yemayá nacieron Obafulom e Iyáa, el Adán y la Eva del mito
yoruba. £1 lugar donde murió la diosa fue conocido como la
ciudad santa de He Ife, donde vivieron Obafulom e Iyáa y pro-
pagaron la raza humana.
Los catorce dioses que nacieron de Yemayá fueron:

AYÍ-SHALUGA: dios de la fortuna y la buena suerte. Se repre-


senta por un caracol marino grande.
CHANGÓ: dios del fuego, del trueno y el relámpago. Es una de
las deidades mayores del panteón y también muchos lo cono-
cen como Takata, el dios de las piedras. Changó vive en las
nubes en un castillo brillante, de donde envía sus rayos siem-
pre que ha sido ofendido. És muy temido y respetado y tiene
muchos adictos en la santería.
CHANKPANA: dios de la viruela. Se representa por un viejo cui-
dando de una pierna lacerada. Las moscas y los mosquitos
son sus mensajeros. Su símbolo es un bastón rojo y blanco.
No debe confundirse con Babalú-Ayé, el patrón de los enfer-
mos, quien también se representa como un anciano enfermo.
DADA : dios de los niños nonatos y de los jardines. Se representa
por una calabaza adornada coa caracoles marinos.
36 S A N T E R Í A

O B A : diosa del río Oba y la esposa reconocida de Changó. Como


ella, su culto se originó en la tierra de Takúa. Es muy celosa
de su esposo galán y hermoso y lo sigue constantemente.
/ O C H O S I : dios de los cazadores, de las aves y de los animales
' silvestres. Sus símbolos son el arco v la flecha.
O C H U : en un tiempo diosa de la luna. Como Orun, ya no es
muy popular.
O K E : dios de las montañas y protector de quienes viven en sitios
, elevados.
Á O L O K U N : un dios hermafrodita que lleva los cabellos muy largos
y vive en las profundidades del suelo del océano con una gran
corte de sirenas y tritones.
O L O S A : la concubina predilecta de Olokun. Es una diosa bené-
fica que ayuda a los pescadores. Su mensajero es el cocodrilo.
O R I S H A - O K O : dios de los campos y las cosechas. Trae fertilidad
a la tierra y a las familias. Su símbolo es un bastón de hierro
y su mensajera es la abeja obrera.
O R U N : dios del sol. Tiene muy pocos seguidores.
O S H U N : diosa del río Oshún y también una de las amantes de
Changó. Es una de las deidades yorubas más populares y es
la patrona de los ríos. Es la Venus del panteón yoruba y la
diosa del amor y del oro.
OYÁ : diosa del río Níger y la concubina favorita dé Changó. En
algunas ocasiones se representa con nueve cabezas, que es el
número de tributarios del río Níger. Su mensajero es el vien-
to, Alefi. Es la patrona de la justicia y ayuda a mejorar
la memoria. Tiene una llama en su mano derecha y es de
ella de donde Changó recibe su poder sobre el fuego.
Los yorubas agregaron a su lista de dioses las deidades siguien-
tes, provenientes de distintas fuentes:
ARONI: dios de la medicina.
AYÉ O AYA: diosa enana de la selva.
X BABAUJ-AYE: patrón de los enfermos. Su símbolo es un par de
muletas y se representa por un ajiciano leproso acompañado
por dos perros.
BACOSO: el Oba-Kosso, rey y fundador de la dinastía yoruba y
de la ciudad sagrada de lie Ife.
LA L E Y E N D A 37
CHIYIDI: dios de las pesadillas. Es una entidad maligna que se
utiliza para atormentar enemigos.
ELEGGUÁ: Uno de los dioses más poderosas del culto. Abre y
cierra todas las puertas. Su imagen siempre se mantiene en
el piso, atrás de una puerta, pues protege las entradas de
todas las casas donde lo alojan. Se representa generalmente
como una cabeza hecha de arcilla o piedra arenosa, con los
ojos y la boca formados con caracoles marinos.
IBEYI: dioses mellizo-, que protegen a los infantes. Se representan
por dos niños pequeños.
I F Á : dios de las casas imposibles y de las palmeras. Fue el primer
dueño de la Tabla de Ifá. £s el dios de la fertilidad y pro-
porciona su ayuda a todas las mujeres que quieren tener hijos.
O C H U M A R E : diosa del arco iris.
OGGUN: dios de la guerra y del hierro. Su origen es oscuro. Algu-
nas leyendas dicen que también fue concebido por la unión
de Obatalá y Oddudúa, pero esto es debatido por muchas
babalaos. Come perros y es patrón de los herreros. Los yoru-
bas le sacrificaban una víctima humana o un perro negro,
antes de ir a la guerra. Es uno de los dioses más populares
del culto.
OLAROSA: protector de hogares. Se representa por un anciano
que camina con un bastón, atravesando el portal de una casa.
O L I M E R I N : deidad monstruosa con cuatro cabezas y patas de
cabra. Es el protector de las aldeas.
ORUNLA: propietario de la legendaria Tabla de Ifá, el sistema
de adivinación empleado por los babalaos y* por medio del
cual se puede ver el pasado y el futuro como en un espejo.
O S A C H I N : patrón de los médicos. Se representa por una ave de
presa parada sobre la rama de un árbol.
O Y E : dios gigante de las tormentas.
f

La mezcla sincrética

Todas las deidades yorubas que se hicieron parttí del culto


de la santería fueron identificados con imágenes católicas. Los
nombres más importantes de estas deidades se enumeran en la
siguiente lista:
38 S A N T E R Í A

Dios yoruba Santo católico

AOANVÚ: hijo de Obatalá y Oddu- San José


dúa
BABALÚ-AYÉ: dios de los enfermos San Lázaro
BAOOSO: fundador de la dinastía San Cristóbal
OCHOSI: hijo de Yemayá y Orun- Santa Bárbara
gán
DADA: hijo de Yemayá y Oruogán Nuestra Señora del Monte Carmelo
ELEGGUÁ: vigilante de las puertas Santo Ángel Guardián o san An-
tonio de Padua
IBEYI: patrón de los infantes Santos Cosme y Damián
IFÁ: dios-de las cosas imposibles San Antonio de Padua
OBATALÁ: padre de los dioses Nuestra Señora de la Merced
OCHOSI: hijo de Yemayá y Orun- San Isidro
gán
OGHUMARE: diosa del arco iris Nuestra Señora de la Esperanza
ODDUDÚA: madre de los dioses Sarita Clara
OOOÓK : dios del hierro y la guerra San Pedro
OLORÚN-OLOFI: Dios, el creador Cristo crucificado
ORUNGÁN: hijo de Yemayá y Niño Jesús
Aganyú
ORÓNLA: dueño de la Tabla de Ifá San* Francisco de Asís
OSHÚN: hija de Yemayá y de Nuestra Señora de la Caridad del
Orungán. Cobre
OvÁ: hija de Yemayá y Orungán Nuestra Señora de la Candelaria
YEMAYÁ: hermana y esposa de Nuestra Señora de Regla
Aganyú

De acuerdo con esta mezcolanza sincrética, Nuestra Señora


de la Merced se casó con santa Clara y de su unión nacieron
san José y Nuestra Señora dé Regla. El hermano y la hermana
se casaron, y poco después nació de ellos Jesús. De las relaciones
incestuosas entre Nuestra Señora de Regla y d Niño Jesús nacie-
ron santa Bárbara, Nuestra Señora de la Candelaria, san Isidro»
Nuestra Señora del Monte Carmelo y Nuestra Señora de la Cari-
dad del Cobre, entre otros.

Incesto y rencarnación
El comportamiento incestuoso y extraordinario de sus dioses
no parece molestar a los santeros. Nadie se atrevería a condenar
LA L E Y E N D A 39
a una deidad por sus fragilidades casi humanas. El hacerlo im-
plicaría un castigo demasiado terrible para arriesgarse a él. Tam-
poco inquieta a los santeros el hecho pasmoso de que en la mezcla
sincrética, algunos orishas cambian de sexo. Como la sante-
ría está interpolada con creencias espiritualistas, explican el cam-
bio argumentando que sus dioses existieron antes que todos los
otros seres y que después de sus muertes míticas volvieron a la
tierra rencarnados en nuevas cuerpos. La idea de la rencarna-
ción es una parte intrínseca de la santería Para el santero, los
límites entre el mundo del espíritu y el de los hombres son en
verdad muy tenues. Durante su cautividad, los yorubas prin-
cipiaron a reconocer a sus dioses tras el frente blanco de las
imágenes católicas. Fue como asistir a una fiesta de disfraces y
hallar allí a un grupo de amigos muy íntimos y queridos. Se
revivieron los mitos, el culto principió nuevamente y con la in-
fluencia de nuevas imágenes, nació la santería.

Magia negra
El panteón yoruba no tiene muchos seres malvados. Uno
de los aspectos de Elegguá es Eshu, correspondiente^ al concepto
cristiano de Satán. Ikú es el espíritu de la muerte. Lo que se
llama en el Caribe y Sudamérica magia negra o brujería no es
parte de la tradición yoruba. Es una práctica ligada esencial-
mente a otra tribu: los bantúes, mejor conocidos en el Caribe
como congos. Su magia se conoce como palo monte o palo
mayombe.
3
Rituales y ceremonias de la santería

El ritual religioso más importante del culto es el asiento, es


decir, "hacer el santo". Pero antes que se pueda participar en
esta ceremonia de iniciación formal, es necesario pasar por varios
jeitos preliminares.

CoUares
El primer paso para convertirse en santero es adquirir los
collares protectores de cuentas del culto (elekes). Estos son hechos
especialmente para el neófito por su madrina o yubbona. Antes
que la madrina prepare los collares debe consultarse a un baba-
lao, para que pueda inquirir, por medio de los caracoles qué
santo es el ángel guardián del aspirante. El babalao instruye
después a la madrina respecto a cómo preparar los collares y
cuáles colores deben utilizarse. Hay inicialmente cinco collares,
uno por cada uno de los orishas siguientes: Obatalá, Elegguá,
Oshún, Yemayá y Changó. Más adelante, si lo desea, el neófito
puede adquirir dos collares más, que se pueden elegir entre los
de Oggún, Oyá, Babalú-Ayé y Aganyú o las Siete Potencias
Africanas. Estos dos últimos collares completan la serie de siete
que constituyen el 'fundamento" de la santería. Se cree que los
collares protegen contra todo mal al que los utiliza, mientras
los lleve puestos. Mientras lleva los collares, el neófito puede
continuar su rutina cotidiana normal, pero no debe bañarse ni
efectuar ninguna forma de actividad sexual. Si quiere darse
40
RITUALES Y CEREMONIAS OE LA SANTERÍA 41

un baño o efectuar el coito debe quitarse los collares y volver a


ponérselos cuando haya concluido.
Los colores de los collares varían de acuerdo con los orishas
a los que se consagran. Sigue una lista de los varios elekes y los
colores tradicionales en los que se hacen:

AGANYÚ : cuenta blanca grande seguida por nueve rojas y ocho


amarillas, otra cuenta blanca grande y así sucesivamente.
BABALTJ-AYÉ: todas las cuentas blancas rayadas de azul.
CHANGÓ: seis cuentas blancas alternadas con seis rojas.
ELEGGUÁ: tres cuentas rojas alternadas con tres negras.
OBATALÁ : todas las cuentas blancas.
OGGÚN: siete cuentas cafés alternadas con tres negras.
ORÚNLA: una cuenta verde alternada con una amarilla.
O S H U N : todas las cuentas amarillas; también cinco cuentas ám-
bar alternadas con cinco cuentas rojas.
OYÁ: nueve cuentas blancas alternadas con nueve negras.
SIETE POTENCIAS AFRICANAS : para ser empleado solamente por
un santero o un babalao; una cuenta de cristal grande segui-
da por una blanca y luego una azul, una roja, una amarilla,
una negra, una verde y una café; el ciclo se repite y el collar
termina con una cuenta de cristal grande.
YEMAYÁ: siete cuentas blancas alternadas con siete cuentas azu-
les, luego una blanca y una azul hasta que se ensarten siete
de cada una; el ciclo se repite hasta que el collar tenga una
longitud apropiada.

Antes de preparar cada collar, el santero invoca en el lenguaje


yoruba al orisha adecuado, pidiendo al dios que bendiga el
eleke. Las cuentas siempre deben ensartarse con un hilo de algo-
dón, ya que éste debe absorber el líquido de un omiero especial
en el que se mantienen los collares durante siete días después
que se terminan.
Cuando los elekes están listos se lavan en un* río y se hace
jun,to a éste una ofrenda a Oshún, de un pollo y un poco de miel.
De regreso, en casa, el santero prepara un omiero con las hierbas
adscritas a los santos patrones de los collares; sacrifica a los
dioses los animales necesarios y hace una ofrenda adecuada de
42 S A N T E R Í A

fruta y velas. Se ponen los collares en el omiero y siete días


después se entregan al aspirante en una ceremonia complicada
que dura varias horas. Muy frecuentemente se celebra un güe-
milere en honor de los santos, después que concluye la ceremo-
nia; no obstante, esto no es obligatorio, El precio común de la
ceremonia de investidura de los cinco primeros collares es de
125 dólares.

La hechura de Elegguá
Después de los collares, el aspirante a santero debe hacer
otro viaje a la casa del babalao, esta ocasión para la "hechura"
de Elegguá. Cómo 'se hace esto exactamente será tratado con
amplitud en la sección concerniente a Elegguá del capítulo 6;
aquí me limitaré a los preliminares, los propósitos y causas de
esta ceremonia.
Como mencioné, Elegguá es el mensajero de los dioses, el que
abre y cierra todas las puertas. Su auxilio y su bueña voluntad
son esenciales para el santero. Si Elegguá no es propicio, todas
las prácticas mágicas del santero se reducirán a nada. Por lo
tanto, es importante que el yaguó ya tenga el fundamento de
Elegguá antes que tenga lugar la ceremonia de iniciación, que
ha de celebrarse.
Durante esta segunda visita, el babalao observa nuevamente
los caracoles, pero esta vez su propósito es investigar tanto eximo
pueda referente al pasado, el presente y el futuro de su consul-
tante. Toda la información que obtiene a través de los caracoles
la anota cuidadosamente el babalao, ya que debe incluirse entre
los ingredientes que utilizará para hacer a Elegguá.
Después que concluye esta consulta, el aspirante a santero
paga al babalao un estipendio promedio (derecho) de aproxima-
damente 150 dólares. Este dinero paga todos los ingredientes
requeridos para hacer a Elegguá, de los que algunos son raros
y por lo tanto costosos. La preparación de Elegguá es delicada y
tardada. Sería difícil llamar obra de arte al producto final, o sea,
a todos los materiales modelados en una masa casi amorfa con
una semejanza vaga con una cabeza humana. Los tamaños de'
los i, rguás varían de viu» pocos centímetros a más de 30
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 43
de altura. Los ojos, orejas y boca se forman con caracoles peque-
ños, mientras la nariz se modela del mismo material que el resto
de la cabeza, de ordinario cemento. Esta simplicidad engañosa de
la imagen del orisha es un enmascaramiento eficaz de sus
poderes tremendos; pues la cabeza sólida que pone el babalao
en las manos de su discípulo no es meramente una representación
de Elegguá, sino el mismo dios. El neófito recibe a Elegguá
hecho en relación con él mismo. La hechura de Elegguá es uno
de los misterios más profundos en la santería y sus misterios sólo
son conocidos por el babalao, le pertenecen.
Al mismo tiempo que recibe a Elegguá, el neófito recibe
también el caldero de Oggún con todos los implementos de gue-
rra del dios y de otros dos santos guerreros, Ochosi y Osun.
La razón por la que se da el caldero al novicio en esta oca-
sión, es que Elegguá, Oggún, Ochosi y Osun se consideran los
dioses guerreros del panteón yoruba y siempre "caminan juntos".
Oggún y Ochosi ya han sido mencionados, pero Osun no. Es
uno de los orishas más oscuros y se representa generalmente
por una copa pequeña rematada por un gallo minúsculo. Por
lo general, la copa la conservan los santeros cerca de su puerta
principal, asegurando que siempre esté más elevada que la cabeza
de su dueño. Si la copa cae sin ser tocada, está anunciando
peligro grave para su propietario, quien debe sacrificar inmedia-
tamente dos palomos para ahuyentar el mal.
La cabeza de Elegguá también se mantiene próxima a la
puerta principal, sobre el piso o tan cerca de él como sea posible.
Algunos practicantes de la santería conservan a Elegguá en un
gabinete pequeño o dentro de una alacena. Debe estar en las
proximidades de la puerta porque debe ser el guardián de ella
todo el tiempo.
El significado simbólico de la adquisición de los collares y
de Elegguá es análogo a las tácticas militares de ataque y defen-
sa. Mientras los collares proporcionan protección contra toda
forma de mal y de enemigos, Elegguá y los otros santos guerreros
hacen posible el atacar y vencer a los enemigos con facilidad.
Estos son los "fundamentos" de la santería y quienquiera que
los "posee" está armado hasta los dientes mientras se encuentra
metido en una armadura impenetrable.
44 S A N T E R Í A

Hacer el santo
La ceremonia de iniciación de la santería, conocida como
asiento o "hacer el santo", es un asunto muy oneroso, variando
su costo entre tres y cuatro mil dólares. La causa de este costo
tan alto es que se necesitan muchos artículos caros para la cere-
monia, tales como ovejas, cabras y muchos otros animales que se
sacrifican a los orishas durante la ceremonia.
Antes que tenga lugar el asiento, el novicio se somete a una
purificación ritual meticulosa de la cabeza, conocida como revo-
cación de cabeza. Este es un rito sencillo, comparativamente,
durante el cual la madrina unge la cabeza del iniciado con una
pasta hecha con pulpa de coco molida, manteca de cacao, casca-
rón de huevo pulverizado (cascarilla) y otros ingredientes. Invoca
al ángel guardián del novicio para purificarlo y guardarlo de
todo mal. La pasta debe permanecer en la cabeza del novicio
por algún tiempo, comúnmente durante toda la noche. Después
se retira y tiene lugar el asiento.
El propósito principal de la ceremonia de iniciación es con-
dicionar la mente del novicio para que actúe como receptor y
trasmisor para los santos, particularmente el orisha que actúa
como su ángel guardián. Por esta razón, pone todo el énfasis del
asiento en la cabeza del iniciado.
No todas las iniciaciones son iguales. Varían según el santo
que se está invocando para que tome posesión del yaguó o ini-
ciado. Un asiento celebrado para hacer descender a una diosa
diferirá vastamente de uno efectuado para invocar a uno de los
dioses guerreros. La diferencia principal estará en las ofrendas
de animales. Aunque la práctica ordinaria es sacrificar ovejas,
cabras, gallinas, gallos y palomas a todos los santos, una orisha
como Yemayá requerirá también patos entre las ofrendas. Por
otra parte, Changó deseará tortugas, y los dioses guerreros,
Ochosi, Elegguá y Oggún requerirán no menos de tres zarigüeyas.
La identidad del dios que será "coronado" en la cabeza del
yaguó la investiga el babalao en ocasión de la ceremonia de los
collares. Es vital que el santo invocado para que tome posesión
del iniciado sea el mismo que actúa como su ángel guardián.
Si es "hecho bajar" un santo indebido se producirá un caos
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 45

total, motivando que el ángel guardián verdadero retire su pro-


tección al yaguó y que se encienda la ira del orisha invocado por
error. Ambos orishas dirigirán su cólera temible contra el yaguó
infortunado, que entonces necesitará purificaciones incontables
y plegarias especiales para librarse del alud de dificultades y mala
suerte que principiarán a atormentarlo. Por esto es importante
que se consulte para la ceremonia del collar a un babalao
competente.
Sólo pueden asistir al asiento el iniciado, su madrina, el
babalao, cuya obligación es sacrificar los animales, y otros san-
teros, tínicamente pueden estar presentes en la ceremonia quienes
ya han "hecho el santo". El asiento tiene lugar en un igbodu
o santuario. La cabeza del yaguó se afeita totalmente y se dibuja
con tintes naturales sobre su cuero cabelludo una serie de círculos
concéntricos en rojo, blanco, azul y amarillo. El cabello cortado
y los restos de los tintes los guarda la madrina, ya que deben
enterrarse con el santero cuando muere. El iniciado se viste con
mantos coloridos, del color atribuido a sü orisha. Los collares
consagrados brillan y danzan sobre la carne desnuda de su cue-
llo. La culminación del asiento es la parada, cuando el yaguó se
desploma al piso, poseído por su orisha invocado con los bata.
Mientras el yaguó está en trance recibe el aché, que es la ben-
dición del santo, en la forma de una cruz hecha sobre su lengua
con la superficie plana de una navaja de afeitar. La madrina o
yubbona coloca inmediatamente después en la boca del iniciado
tres granos de pimienta, un poco de miel y un bocado de zari-
güeya ahumada (jutía). Entonces la madrina arranca la cabeza
de un pollo y ofrece su sangre caliente al yaguó, quien la bebe
prontamente. Cuando el iniciado despierta de su trance se sienta
en un trono que se erige para él en un rincón del igbodu. Per-
manece allí, presenciando majestuosamente los sacrificios rituales
de todos los animales y bebe un poco de la sangre de todas las
cabezas que han sido cortadas, en el momento 'en que se la
ofrece la yubbona.
El yaguó debe pagar a su madrina cierta cantidad de dinero
por e! asiento. Este dinero es sagrado y es llamado el derecho:
varía de 1.05 a 10.05 dólares. El derecho se envuelve primero
en una hoja grande y después en un pedazo de teia deí color
46 S A N T E R Í A

sagrado del orisha del yaguó. £1 dinero envuelto asi, se cubre


con un tapete pequeño sobre el cual se coloca el trono del yaguó.
Luego que concluye la ceremonia, el yaguó permanece en el
igbodu siete días, acompañado por la yubbona, quien lo alimenta
durante ese tiempo nada más con coco y zarigüeya ahumada.
También se lava todos los días con un líquido especial llamado
orniero, que se prepara con los jugos de veintiuna hierbas sagra-
das para todos los orishas, mezclado con un poco de sangre de
los animales sacrificados durante el asiento. El yaguó bebe tres
cucharadas del omiero cada mañana durante esos siete días. Des-
pués que termina la semana, vuelve a su casa y rinde homenaje
a los bata en otro ritual llamado dodobale. Tres meses después
del asiento, se realiza una ceremonia especial para purificar al
yaguó de cualquier impureza escondida. La ceremonia se repite
luego de seis meses. Entonces, se declara al yaguó un santero
completo y puede practicar todos los rituales de la santería y
participar en ellos. Recibe de su madrina los otanes de su santo,
que son varias piedras de distintos tamaños y formas que se cree
están habitados por los orishas y que son adscritos a todos los
poderes sobrenaturales de los santos. Los otanes se mantienen
en platos especiales (soperas) de los colores predilectos de los
orishas. Rezar frente a las soperas donde están los otanes es lo
mismo que invocar a los orishas a quienes están dedicadas las
piedras. La creencia en los otanes proviene de una leyenda
yoruba. Según el mito, siempre que moría un hombre justo,
Olofi recompensaba sus buenas obras trasformando su alma
en lluvia. Esta agua de lluvia, que era el alma del hombre bueno,
oda luego en un río próximo al sitio donde él había vivido.
Poco después, el agua de lluvia se trasformaba en una piedra.
Cierto tiempo después de la muerte del hombre, varios miembros
de su familia consultaban a un babalao e investigaban dónde
estaba "residiendo" el alma del hombre. Sabían que estaría en
una piedra próxima a su hogar, porque Olofi premiaba siempre
a la gente buena de este modo. Pronto hallaban la piedra, con
ayuda del babalao, y luego la llevaban a la casa y la ponían en
un tazón especial del color favorito de la persona muerta. Des*
pues de algún tiempo, la gente empezaba a pedirles a los espí-
ritus que residían en los otanes que los auxiliaran en sus pro-
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 47
Memas humanos. Los espíritus cumplían y la práctica crecía para
incluir a las deidades yorubas entre los espíritus que habitan
en las piedras. Este es el origen de la creencia en los otanes como
habitaciones de los dioses.
En la ocasión en que se reciben los otanes y las soperas,
también se reciben las armas o implementos de trabajo de los
orishas y los caracoles que pertenecen a ese orisha particular. Los
caracoles son parte de una serie de dieciocho, conocida en la
santería como la Tabla de Ifá. Los dieciocho caracoles están
divididos entre los orishas, cada uno de los cuales tiene adjudi-
cado un número específico. Los santeros consideran los caraco-
les la más preciosa de sus posesiones y, literalmente, los cuidan,
con sus vidas. Una santera que conozco guarda los suyos en el
banco, donde considera que están mucho más seguros que en
casa. El perder los caracoles sería una catástrofe mayor para
el santero, pues eso implicaría perder todos sus poderes y la
protección de todos los orishas, incluyendo la de su ángel
guardián.
Después de recibir los caracoles, el santero debe estudiar con
un üalero, quien le enseñará cómo leer e interpretar los caraco-
les. El italero es un santero experimentado que ha hecho un
estudio de la Tabla de Ifá durante toda su vida. Es el único,
además de un babalao, que sabe cómo interpretar exactamente
el oráculo. Los caracoles son los medios por los cuales hablan
los santos al santero. La Tabla de Ifá debe leerse sobre un tapete
pequeño (estera) que se pone sobre el piso, y se interpreta de
acuerdo con la posición en que caen los caracoles.
Durante el asiento, el nuevo santero gana también el derecho
a trabajar con cinco de los orishas del culto, además de su
propio ángel guardián. Los cinco santos son comunmente Oba-
talá, Elegguá, Changó, Yemayá y Oshún. Si ocurre que el ángel
guardián del yaguó es uno de estos cinco orishas, se sustituye
por otro santo.

La Tabla de Ifá: los caracoles


Como mencioné, los caracoles son el procedimiento de adivi-
nación más importante en la santería. El santero que se especia-
48 S A N T E R Í A

liza en leer la Tabla de Ifá se conoce como ¡talero. Es muy


frecuentemente un babalao dedicado a Orunla, el propietario
reconocido de la Tabla de Ifá. £1 sistema de adivinación se
conoce también como düoggun o medüoggun.
Aunque la Tabla de Ifá se compone de dieciocho caracoles,
el italero sólo emplea dieciséis en la interpretación del oráculo.
Los aleyos, las personas que no han sido iniciadas en la santería,
únicamente pueden usar doce de los dieciocho caracoles. Los
cuatro restantes solamente pueden leerlos un italero o un babalao.
Los caracoles puede comprarse en cualquier botánica, y a
menudo con las conchas tersas y sin quebrar. Cada caracol terso
se lima hasta que se exponen sus dos lados serrados. La parte
inferior de la concha está ahuecada de modo natural, mientras
la superior semeja de manera vaga una boca minúscula con una
diminuta dentadura puntiaguda. Este es el lado utilizado para
leer la Tabla de Ifá. Se piensa que los caracoles son literalmente
los "portavoces" de los dioses.
Durante un registro con el diloggun, el santero o italero,
después de invocaciones especiales a los orishas, toma en ambas
manos los dieciséis (o doce si no es un babalao) caracoles, los
frota unos contra otros y Jos lanza sobre la estera. Repite esta
acción cuatro veces, interpretando cada disposición de los cara-
coles según caigan. Cada disposición se conoce como orden y
tiene asignados un nombre y un número. Los caracoles se leen
de acuerdo con los que caigan con su lado superior hacia arriba.
Si nada más un caracol muestra su parte superior, se dice que
es la primera "carta" del diloggun y el primen ordun. Cada carta
o patrón "habla" por uno o varios jáe los orishas, y se interpreta
según la leyenda o proverbio con que se asocia tradiáonalmente.
Los proverbios o leyendas se aplican al problema particular al
que se enfrenta el inquisidor, y el italero da su interpretación
del oráculo en las circunstancias de cada caso individual.
La Tabla de Ifá es muy semejante al antiguo sistema chino de
adivinación conocido como el I Ching, que utiliza un número
de palillos que se arrojan e interpretan sobre una mesa de acuer-
do con la posición en que caen. Como en el diloggun, el I Ching
se vale de proverbios para rendir un juicio sobre la situación a la
que se encara el interrogador.
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 49
Las doce primeras disposiciones del diloggun y sus nombres
respectivos, lo mismo que una versión abreviada de los prover-
bios, se dan en la lista siguiente. Las leyendas pintorescas aso-
ciadas con los ordunes son demasiado largas y lamentablemente
no pueden citarse aquí.*

ORDUN # 1 Nombre: Ocana Sode. Hablan: Elcgguá, Changó,


Aganyú, Obatalá y los muertos.
Proverbio: "El mundo se inicia por uno".
ORDUN # 2 Nombre: Ellioco. Hablan: Los Ibeyi, Ochosi, Eleg-
guá, Oggún, Obatalá y Changó.
Proverbio: "Hay una flecha entre hermanos".
ORDUN # 3 Nombre:- Orgunda. Hablan: Oggún, Ochosi, Oba-
talá, Olofi.
Proverbio: "Discusiones y tragedias son causados por malos
entendimientos".
ORDUN # 4 Nombre: Ellorozun. Hablan: Yemayá, Oshún,
Aganyú, Olofi, Oyá.
Proverbio: "Nadie sabe lo que hay sobre el fondo del mar".
ORDUN # 5 Nombre: Oche. Hablan: Olofi, Oshún, Orúnla,
Elegguá.
Proverbio: "Sangre que fluye por las venas".
ORDUN # 6 Nombre: Obbara. Hablan: Changó Oshún, Elegguá.
Proverbio: "Un rey noble no dice mentiras".
ORDUN # 7 Nombre: Ordi. Hablan: Elegguá, Yemayá, Oshún,
Oggún, Obba, Orúnla.
Proverbio: "Donde se excavó el hoyo la primera vez".
ORDUN # ' 8 Nombre: Elleunle. Hablan: Obatalá y todos los
santos.
Proverbio: "La cabeza lleva al cuerpo".
ORDUN # 9 Nombre: Osa. Hablan: Oyá, Obatalá, Oggún,
Obba, Llansa.
Proverbio: "Tu mejor amigo es tu peor enemigo".

• Para la historia completa de los caracoles c instrucciones detalladas


concernientes a cómo interpretar el diloggun. el lector puede dirigirse al
libro de Andrés R. Rogers sobre el tema, titulado Los caracoles, publicado
en Nueva York en 1973.
50 S A N T E R Í A

ORDUN # 10 Nombre: Ofun. Habla: Obatalá, Oshún, Oyá.


Proverbio: "Donde se originó la maldición".
ORDUN # 11 Nombre: Ojuani. Hablan: Elegguá, Babalú-Ayé,
Osain, Nana, Buruku (la luna), Obba.
Proverbio: "Sé desconfiado: lleva agua en un cesto de paja".
ORDUN # 12 Nombre: Ellila. Hablan: Changó, Oyá, Yewa.
Proverbio: "Eres derrotado por tu propia culpa".

Invocaciones a los orishas


Es una tradición entre los santeros "hablar" a los dioses en
el lenguaje yoruba. Esta costumbre se deriva de la creencia de
que las palabras son fuentes de energía y que ésta se acumula
con el empleo reiterado de determinadas frases.
El poder de la palabra hablada ha sido asociado tradiáonal-
mente con las religiones principales del mundo, en particular
con el catolicismo y el judaismo. Todos están familiarizados con
el uso (ya abolido) de fórmulas latinas en las ceremonias litúrgicas
católicas. Las veintidós letras del alfabeto hebreo tienen un gran
significado simbólico en la doctrina judia, poseyendo cada letra
un valor numérico y un significado especial. Por ejemplo, alef,
la primera letra, tiene el valor numérico uno y significa un buey.
Las combinaciones más poderosas de letras hebreas son las que
constituyen los nombres de Dios y de las fuerzas angélicas. Se
cree que el poder espiritual y mágico de estas palabras es tan
grande que su vocalización puede poner en movimiento impulsos
vibratorios gigantescos en todo el universo, creando cambios
vastos en la estructura del orden de las cosas. Estos cambios pue-
den ser benéficos o destructivos, dependiendo de los nombres
invocados y del propósito de la invocación. El tetragrámaton, las
cuatro consoiiantes del nombre hebreo de Dios, se considera
muy sagrado y poderoso para ser pronunciado por el hombre
común. El nombre se sustituye por la palabra Adonai ("Señor").
La representación de las cuatro consonantes se da como JHVH,
ÍHVH, JHWH, YHVH o YHWH. Como el idioma hebreo no
tiene vocales, es cuestión de especulación cómo se pronunciaban
las cuatro consonantes en tiempos antiguos. Muchos textos he-
breos insertan las vocales de Adonai o de Elohim, de manera
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 51

que las reconstrucciones modernas son YAHWEH o JEHOVAH


pero los eruditos hebreos convienen en que éstas son interpreta-
ciones incorrectas del nombre santo. La pronunciación correcta
se guardó tan celosamente entre el sacerdocio, que con el
tiempo se perdió para generaciones futuras.
En el primer capítulo del Génesis, Dios dice: "Hágase la
luz". Y a su orden oral se crea la luz. Así, desde las épocas anti-
guas hasta las presentes, las palabras son poder. Esto también es
evidente en la santería. El babalao debe conocer el lenguaje
yoruba y las invocaciones rituales a los dioses. Siguen algunas
de las invocaciones tradicionales de los orishas que son más
populares.

Elegguá
IBARAKOU MOLLUMBA ELEGGUA IBACO MOYUMBA IBACO MO
YUMBA. OMOTE CÓNICO IBACOO OMOTE AKO MOLLUMBA ELEG
GUA KULONA. IBARAKOU MOLLUMBA OMOLE KO IBARAKOU
MOLLUMBA OMOLE KO. IBARAKOU MOLLUMBA AKO ELEGGUA
KULONA ACHE IBAKOU MOLLUMBA. ACHE ELEGGUA KULONA IBA
RAKOU MOLLUMBA OMOLE KO AKO ACHE. ARONGO LARO AKON-
GO LAROLLE ELEGGUA KULONA A LAROLLE COMA. KOMIO AKON
KO LARO AKONKO LAROLLE ELEGGUA COMA KOMIO ACHE
AKONKA LARO AKONKO LARO AKO ACHE IBA LA GUANA
ELEGGUA. LAROLLE AKONKO E LAROLLE E LAROLLE AKONKO
AKONKO LAROLLE AKONKO LAROLLE AKONKO LA GUANA
E LAROLLE.

Changó
CHANGO MANÍ COTE CHANGO MANÍ COTE OLLE MASA CHANGO
MANÍ COTE OLLE MASA CHANGO ARA BARÍ COTE CHANGO ARA
BARICOTE ODE MATA ICOTE ALAMA SOICOTE YE ADA MANICOTE
ADA MANICOTE ARAN BANSONI CHANGO MANÍ COTE CHANGO
MANÍ COTE ELLE MASA CHANGO ARAMBSONI CHANGO ARA BA-
RICOTE ODEMATA ICOTE SONI SORI CHANGO ARABARXCOTE ARA-
BARICOTE ARA SORI HE HE LELE AGUO GUE GUE ARO A MAYO
GÜERA HE HE GUE GUE HA MAYO AMAYO GÜERA OKOKOTE ARO
EGUE ARO AMAYO GÜERA MANICOTE CHANGO MANICOTE OYE
MATE MANICOTE OYE MATA ALABAO CHANGO ARABARICOTE
CHANGO ARABARICOTE ALAGUAO BARICOTE OYE MATA ARABA-
RICOTE SORI ACHE CHANGO MANÍ COTE SOICOTE ARA ADOME-
52 S A N T E R Í A
MATA ODE ODE OOEMATA ODE OI>K OYE. MATA ARA BARICOTE
SORI SORI SORI ODE M A I A ODE M A I A SORI ACHE BARICOTE
ARA BARICOTE SORI ACHE CHANGO.

Obtalá
GUALLE GUALLE LO MIÓ GUALLE GUALLE LO MIÓ GUALLE
GUALLE LO MIÓ GUALLE PARA META GUALLE. PARA META
ARE GUALLE GUALLE LO MIÓ GUALLE GUALLE LO MIÓ GUALLE
GUALLE LO MIÓ GUALLE PARA META GUALLE PARA META ARE-
KU BABA ARA BABA ARE BABA ARE LLE BABA KUERURO OPIYO
LA LLELLEO OKU Yl BANÜELEO BABA ARE ALLE BABA ARE ALLE
BABA KUE URO OMI LIÑO BABA KUE URO OMI LI ÑO OCUNI
BANDELEO OBATALA EKUE CHORO ICHOLU ICHOLO HE HE OBA-
TALA IFA IFA I.UMILA ILLA PILOSO IFA IFA LLUMILA ILLA PILO-
SO ILLA KUKE KUKE OMO KU ARO OBA OBA PELLE TOMA OBATA-
LA ALLE ALALLEE BABA ARA LLE BABA KUE URO OMI LI ÑO
OCUNI BANÜELEO BABA KUE URO OMI LI ÑO GUAYE GUAYE
LOMIO GUAYE GUAYE LOMIO PARA ME KE GUAYE CUAYE LO MIÓ
PARA MEKE GUAYE PARA ME KAO GUAYE LO MIÓ ARE GUAYE
PARA METAO GUAYE PARA MEKE GUAYE PARA META.

Oggún
AGUANILLEO OGGUN ARIBO AGUANILLEO OCGUN ARIBO EGUN
EKO MARE HO MORIRÉ EGUN EKOMARE HO MORIRÉ ARERE
AGÜERE ARIBO OMO R1RE OGUNDE BAMBA AGUANILLE OGGUN
ARIBO AGUANILLEO OGGUN ARIBO EGUN EKO MARE H O MORI-
RÉ EGUN EKOMARE HO MORIRÉ ARERE HE ARIBO LLANYA
OGGUN ARERERE AREREO HE ARIBO LLANYA HE ARIBO LLAN
YA OGGUN ARERE AREREO HE ARIBO LANYA AGUANILLEO
ARERE AREREO AGUANILLEO OCHE OGUÑA ARERE HOE HOE ARI-
GOÑAÑA ACHE OGUÑA ARERE O HE ARIGOÑAÑA ACHE ARERE
HOE ARIGOÑAÑA OCUNPA.

Yemayá
SOSIRIBAOE ILLALE YABUMBAO LLALE IM1LATE ALLAVA OMIO
EKO ILLALE YAMUBAO LLALE OMILATE ALLAVA OMIO AGUAREKE
AGUAKUELONA HE YEMAYA AGUAREKE AGUAKUELONA HE YE
MAYA AGUAGUELONA HE AGUAREKE ASTARAFIO OLOCl T M DALE
COLLl-MLLA HA MI PA OMIO EKO LLALE YALLUMBAO LLALE
OMILATE ALLAVA OMIO YEMAYA AO OLOCUM ABOKO MI YEMA
YA YEMAYA HO OLOCUN ABOKO YEMAYA TIRAZECUM TÍRALE
CUM T1RALECUM ABO YEMAYA YEMAYA LORBE ABOKO HAE HE
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 53
LLALORDE LLALORDE HE YEMAYA IORDK AiiOKO HAK ABOKO
LARIOTE LARI O T E O T E OTE YEMAYA LORDE LARI OTE LARI
O T E LARIO LARIO LARI OTE OTE LARI O T E OTE O T E LARIO
LARIO OTE.

Oshún
ILLA MI ILE ORO ILLA MI ILE ORO VIRA YE YEYE OYÓ YA
MALA YE ICU OCHE OCHE OYE O C I A ITA I.OCIM OCHA DEGUA
LLO ORO MAMA KEÑA ORO MAMA KEÑA LLAMA AQUÍ ICU OSHUN
ILOCO ODDE ILA IKA TOLOYE ILIARDE APETESI OLORO O L O R O
T U OLORO OPAO OLLENA ANDE HA LA MOLO RIKA IMBE IMBE
MA YEYE IMBE IMBE LORDE IMBE IMBE MA YEYE IMBE IMBE I.OR-
DE IMBE IMBE MA \ E Y E IMBE IMBE I.ORDE IMBE IMBE MA YEYE
IMBE IMBE LORDE IMBE IMBE MA YEYE IMiiK IMBE LORDE IMBE
IMBE LAYEYE IMBE IMBE LORO VIA YE OYÓ YA MAL YE ICU OCHE
OCHE OGUA ITA l.OCUM OCHA DEGUALLO A MAORIFA IMBE
IMBE LORO

Santos lavados
Muy frecuentemente hay practicantes y creyentes en e¡ culto
que quieren trabajar con determinado santo, pero no desean
pasar por la ceremonia prolongada y costosa de iniciación. En
tales casos deben participar en un ritual más simple conocido
como sanio lavado, en el que reciben algunos de los secretos del
santo pero no todos sus poderes. Esta ceremonia es muy similar
al asiento, pero la cabeza no se afeita y el santo no se invoca a
poseer al creyente.
También es una práctica muy común en la santería que un
practicante o simpatizador del culto reciba solamente las collares
y al Elegguá sin más rituales.

El babalao

El babalao es adivinador, brujo curandero y padre confesor,


todo en uno. No todos los santeros son babalaos. Nada más ios
que son los hijos de Orúnla, el propietario de la Tabla de Ifá,
pueden aspirar justamente al elevado cargo de babalao. Además,
sólo pueden pretender el título los hombres. La razón de esta
aparente discriminación contra las mujeres es que Orúnla, el
54 S A N T E R Í A

patrón de los babalaos, es un orisha masculino y sus sacerdotes


son siempre hombres.
La obligación más importante del babalao, además de la
interpretación de la Tabla de Ifá, es el sacrificio de animales
que se lleva a cabo durante la celebración de las ceremonias
principales del culto.
Los poderes del babalao son ilimitados y su palabra es una
ley en sí misma. Siempre que un miembro del culto (y frecuente-
mente un no creyente) tiene un problema, lo plantea al babalao,
quien lo analiza mediante los caracoles, y después da su opinión
y su consejo al consultante. Estas visitas al babalao son llamadas
registros. El babalao efectivamente registra en busca de la verdad
del modo más cuidadoso. Encuentra muy frecuentemente que
su consultante es víctima de un bilongo, un encantamiento ma-
ligno proyectado hacia él por un enemigo. Esto requiere un
ebbó protector, es decir, otro hechizo para contrarrestar el poder
del bilongo. En algunas ocasiones un ebbó hace más daño al
supuesto enemigo que el bilongo mismo que hizo el ensalmo
original. Pero, por supuesto, esto se considera un triunfo de la
justicia y del babalao.
Este supuesto especialista es también un herbolario compe-
tente y médico sin título. Cura toda clase de enfermedades y en
la santería los miembros del culto prefieren muy frecuentemente
los remedios domésticos del babalao a las medicinas prescritas de
un médico. Insisten en que el babalao sabe más que cualquier
médico moderno respecto a los poderes de las hierbas. Después
de todo, la mayoría de las drogas se preparan a partir de plantas.
Entonces, ¿por qué pagar un precio alto a un médico de hijo
por un frasco de lujo, cuando el mismo remedio, quizá mejor,
puede encontrarse en la casa del babalao por una fracción
del costo?
Tal vez una de las quejas más comunes llevadas al babalao
son problemas maritales y amorosos. También es especialista en
ellos. Después de examinar el problema receta prontamente el
remedio necesario, que puede ir desde baños floridos especiales
hasta rituales más complicados que requieren cosas tales como
polvo de cementerio y algunos recortes de uñas de un cadá-
ver descompuesto.
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 55
El poder de un babalao descansa sobre su fama por sus adivi-
naciones exactas y sus consejos hábiles. Mientras más grande
es su perspicacia mayor es su clientela. Una de las prescripciones
más comunes del babalao es un talismán de buena suerte cono-
cidq como resguardo. Gomo lo indica el nombre, la función del
resguardo es proteger todo el tiempo al que lo emplea. Un res-
guardo típico lo prepara una iyalocha que conozco, empleando
a Changó como el espíritu guardián del resguardo. Hace una
bolsa pequeña de terciopelo rojo y la llena con determinadas
hierbas, áloes, azúcar morena, especias y otros ingredientes, y la
cierra cosiéndola con hilo rojo. Luego adhiere a la bolsita una
espada pequeña de oro con el nombre de santa Bárbara grabado
en ella, e invoca a Changó para que proteja de todo mal al pro-
pietario del resguardo. Siempre que el peligro amenaza al usua-
rio del resguardo, la espada se rompe invariablemente y debe
remplazarse. de inmediato. Según esta santera, sus resguardos
se han hecho tan populares que prepara docenas de ellos cada
semana. Una mujer que compró uno de estos talismanes dijo a
la santera que la espadita se rompió horas después de que lo
obtuvo. Pocos días más tarde declinó una invitación para ir a
bailar con unos amigos y escapó así de un daño grave cuando
el coche patinó y se estrelló contra un árbol. La santera1 rem-
plazó la espada quebrada y dijo a la mujer que agradeciera a
Changó su escapatoria afortunada.
Algunos de los remedios recetados por los babalaos requieren
estómagos muy fuertes. Un hechizo de amor particularmente
desagradable tiene fama de ser bastante infalible y es muy reco-
mendado por los santeros. Los únicos ingredientes necesarios son
unos pocos granos de maíz duro, seco. La persona, que hace el
encantamiento debe tragar el maíz y luego esperar pacientemente
hasta que el cuerpo disponga de los granos de modo natural.
Entonces el maíz es retirado de los excrementos, se lava, tuesta y
pulveriza. El polvo se da después a la victima, ignorante, en café,
vino o té. Se dice que la persona que bebe este filtro siempre
permanecerá en poder de quien le dio la poción.
56 S A N T E R Í A

Muerte de un babalao
La muerte de un babalao es a menudo tan pintoresca como
su existencia. El mismo día del fallecimiento, un grupo de sante-
ros se reúne en su casa, para saber qué debe hacerse con los
implementos mágicos del finado. Esto se investiga por lo común
por medio de la Tabla de Ifá, con la cual interrogan al espíritu
del babalao. En la mayoría de las ocasiones, el espíritu indica
a los santeros que entierren sus instrumentos mágicos con su ca-
dáver. Las otán-orishas, las piedras consagradas al orísha a quien
estaba dedicado el babalao, se arrojan generalmente al río. El
cuerpo es ataviado con las mismas vestimentas que llevaba el
santero el día de su asiento. El cabello que se le cortó de la ca-
beza durante el ritual, se coloca sobre el pecho del cadáver.
Después se llena un recipiente de barro con los tintes utilizados
para pintar la cabeza del babalao durante el asiento, y con otros
implementos que acompañarán al cuerpo al lugar de su descanso
final. Todos los santeros presentes en la ceremonia arrojan barbas
de maíz machacadas al recipiente de barro, lo mismo que cenizas
y pedazos de quimbombó seco. Esto significa que el babalao se
libera de todas sus obligaciones mundanas. Todos los santeros
vuelven las espaldas al recipiente de barro, y el oriate, o maestro
de ceremonias, mata un pollo negro, aplastándole la cabeza con-
tra el piso. El ave muerta se pone, asimismo, dentro del reci-
piente. Éste se coloca a un lado del ataúd hasta poco ant$s de
la inhumación. Debe llevarse al cementerio antes que el cadáver
abandone la capilla fúnebre. Se arroja a la fosa abierta hacia el
sitio donde quedará la cabeza del cadáver. Inmediatamente antes
de que el cuerpo salga hacia el cementerio, todos los santeros
cantan y bailan alrededor del sarcófago, guiados por el oriate,
quien lleva el tiempo golpeando el suelo con un bastón de madera
adornado con cintas de colores. La Jüosa Oyá, que es la patrona
de los cementerios, desciende sobre uno de sus omo-orishas y
purifica el lugar con su iruke. Entonces el cadáver se lleva al
cementerio y se le sepulta adecuadamente. Nueve días después*
tiene lugar otra ceremonia para purificar con agua de coco el
espíritu del babalao. En el primer aniversario de la muerte del
babalao se celebra la última ceremonia para romper por com-
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 57

pieto sus lazos con el mundo de los vivos. Hasta entonces se con-
sidera que su alma se halla en paz. Todas estas ceremonias se
realizan para asegurar que el alma del finado no volverá a la
tierra para importunar a los vivos, pues muy frecuentemente
una familia o un individuo son perseguidos por un espíritu que
no puede reposar. El santero piensa que el único modo de alejar
a un espíritu recalcitrante es por medio del fuego. Preparan una
antorcha con determinadas plantas secas y abanican el aire con
las llamas por toda la casa frecuentada por el espíritu. Se cree
que el fuego ahuyenta a los espíritus, que no pueden soportar
el calor.
El 2 de noviembre, día de los muertos, a todos los ikás
("muertos") se les ofrece un plato de harina de maíz y un vaso
de agua. También se encienden nueve velas durante los nue-
ve días siguientes, para dar luz y paz a todas las almas del
purgatorio.

Misas espirituales
Después de la muerte de un santero, se realiza una misa
espiritual por lo general en una reunión de espiritistas. Esta
misa espiritual sigue a una misa católica dicha nueve días después
del fallecimiento del santero. La misa espiritual consta de ofren-
das de flores y velas al alma del desaparecido que se invoca
pidiéndosele que renuncie a sus posesiones mundanas y se puri-
fique. Un grupo de médiums toma asiento en torno a una mesa
cargada de floreros y perfumes, principalmente agua florida y
una fragancia embriagadora conocida como loción de Pompeya.
Los familiares y amigos íntimos del santero se sientan a los lados
de la mesa y esperan a que se manifieste su espíritu. Esto no
sucede siempre, pero cuando ocurre, es un signo seguro de que
el espíritu sabe la transición por la que ha pasado y está en
camino a una vida mejor.
Algunos veteranos piensan que estas misas espirituales son
innecesarias. Dicen que es mucho mejor alimentar el alma co-
locando alguna comida en un rincón del cuarto de baño o en el
patio. Las ofrendas a los muertos son comúnmente pan, agua,
cigarros y alimentos cocinados sin sal. La comida se deja allí
58 S A N T E R Í A

durante la noche y después se lleva a los bosques donde se deja


para que la coman las criaturas silvestres.

Ofrendas de animales
Como ya mencioné, Elegguá es el más temido y respetado
de todos los orishas. Debe mantenérsele siempre contento, porque
puede arruinar la obra de todos los otros orishas si desea hacerlo.
Es muy fácil complacerlo, afortunadamente, porque es un gran
glotón que disfruta con dulces y pasteles. Para tener feliz a
Elegguá basta ordinariamente colocar su imagen' en el piso,
detrás de una puerta, y poner ante él un platillo con dulces y
chocolates. También son útiles un coco seco y un cigarro. El
orisha consume la esencia espiritual del alimento y del tabaco
en el trascurso de una semana. Entonces, los dulces y el cigarro
se llevan a un parque o al bosque, donde puedan comerlos los
animales. Todo debe remplazarse entonces con nuevas ofrendas.
No obstante, hay ocasiones en que estas ofrendas sencillas no
son suficientes.
Cuando una persona está "cruzada", es decir, ha desapare-
cido su suerte o está bajo la influencia de un bilongo, Elegguá
debe venir al rescate. Y no lo hará, a menos que sea "conven-
cido". La forma mejor y más segura de conseguir el auxilio de
Elegguá es hacerle la ofrenda de un pollo. Esto debe hacerlo un
santero experimentado. Se cubre el ave primero con miel, ron
y lardo. Después, el santero pregunta al santo si desea la sangre
del pollo. Si Elegguá dice si, el santero arranca la cabeza del
pollo y da eyé ("sangre") al orisha. Se permite que la sangre
gotee sobre el suelo frente a la imagen del dios y luego se limpia
con las plumas del ave. Después que se ofrece la sangre al santo,
el cuerpo del pollo se quema y se hace con las cenizas un polvo
especial llamado ajoché. Este polvo se ofrece a Elegguá después
de muchas invocaciones y plegarias. Después se sopla un poco de
este polvo sobre el Cuerpo de la persona que se está purificando
y así se retira la mala suerte.
El recibir este tipo de limpia es una experiencia bastante
inolvidable y es probable que reforme la mente más escéptica.
Presencié esta ceremonia en Nueva York hace pocos años. Una
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 59

amiga mía me había dicho que conocía una santera que hacía
maravillas y decidí hacerle una visita. En esa época estaba con-
siderando la posibilidad de un viaje a Europa y sentía curiosidad
respecto al resultado de mis proyectos. La santera consultó a
Elegguá por medio de cuatro trozos de corteza de coco, otro
sistema de adivinación que se tratará en detalle en el capítulo 5.
La contestación de Elegguá fue que haría mejor en permanecer
en Nueva York, ya que no podría llevar a cabo mis planes del
modo que deseaba. Además, el viaje presentaba un peligro grave
para mi seguridad personal y la única manera en que podía
vencer esta amenaza era mediante el sacrificio de un pollo y una
ofrenda de fruta fresca. Convine prontamente en llevar ambas
ofrendas al santo tan pronto como fuera posible y el mismo día
siguiente volví a la casa de la santera con un pollo y un cesto
lleno de fruta fresca. La santera condujo la ceremonia de puri-
ficación, arrancando la cabeza al ave frente a la imagen de
Elegguá y guiando mi mano mientras yo esparcía la sangre sobre
el piso con un puñado de plumas. La canasta de fruta fue puesta
sobre el canastillero, o pequeño gabinete donde tenía la santera
la imagen del santo. Luego que terminó la limpia, empleó nue-
vamente las cortezas de coco para preguntar a Elegguá si estaba
satisfecho con el sacrificio. El orisha expresó su aprobación de
la ceremonia y dijo a la santera que yo estaría protegida contra
el daño físico durante mi recorrido, pero por otro lado, el viaje
sería una decepción completa. Pocos días después, inconmovible
a pesar de esta predicción, partí para Europa como había pro-
yectado, únicamente para encontrar que la profecía de Elegguá
se hizo realidad antes de lo que esperaba y no pude hacer nada
que valiera la pena. La segunda parte del oráculo, que predecía
peligro personal, se hizo evidente durante un vuelo entre Copen-
hague y Frankfort, cuando el aeroplano en que viajaba tuvo
dificultades técnicas y tuvo que regresar a Dinamarca. Ya con-
trariada por mi falta de éxito y muy alterada por el incidente
aéreo, decidí volver inmediatamente a Nueva York. El avión
en que hice el vuelo de regreso también tuvo dificultades técni-
cas. Voló en círculo sobre el aeropuerto durante dos horas con
un tren de aterrizaje defectuoso, pero aterrizó finalmente sin
ningún contratiempo. Cuando bajé del aeroplano, vi que la pista
60 S A N T E R Í A .

de aterrizaje estaba cubierta con espuma y había cinco ca-


miones de bomberas cerca del área de descenso, esperando todos
un desastre mayor. Me pregunto con frecuencia qué hubiera suce-
dido si no le ofrezco el pollo y las frutas al Elegguá.
En algunas ocasiones se sacrifica una cabra o una oveja en
lugar de un pollo. La elección del animal siempre corresponde
al dios mismo. Para que no se le culpe por sacrificar al animal,
el santero o babalao cuida de declarar en voz alta que es Oggún
quien lo mató. Oggún es el patrón del hierro y del acero, los
metales utilizados para hacer el cuchillo de los sacrificios.
Frecuentemente se ofrece a un orisha un animal sin» sacrifi-
carlo. Entonces este animal se convierte en un objeto sagrado,
propiedad exclusiva del' orisha a quien está consagrado. Jamás
debe matarse o dañársele en ninguna forma, a menos que el
santo lo exija. Se cree que estos animales libran a las casas de
influencias malignas. Matar a uno de estos animales sin permiso
del orisha es incurrir en su cólera, lo cual puede ser una expe-
riencia muy molesta.
Antes que el santero ofrezca un animal a un orisha, debe
investigar por medio de los caracoles si el dios lo acepta y lo que
debe hacerse con él. Si el animal va a sacrificarse, también se
requiere saber qué partes de su cuerpo ofrecerán al dios. Está
prohibido dividir un animal entre varios santos. Los animales
asociados tradicionalmente con los dioses más populares son los
siguientes:

CHANGÓ: gallo, oveja, toro, cerdo, macho cabrio, venado, cone-


jo, buey.
ELEGGUÁ: pollos blancos, gallo, zarigüeya, mono, macho cabrío,
toro, buey, ratones blancos.
OBATALÁ: cabra, palomas, canarios blancos.
OGGUN: la sangre y las plumas de gallos rojos o blancos, todos
los cuadrúpedos.
ORÚNLA: pollos, pero muy raras veces, ya que este dios no se
interesa mucho en ofrendas animales.
O S H Ú N : gallina blanca, cabra, oveja, becerro, cerda.
O Y Á : sólo aves, preferiblemente gallinas.
YEMAYÁ: pato, tortuga, macho cabrío.
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 61

El güemilere
Los güemileres son fiestas celebradas en honor de un santo.
Se efectúan por varias razones. Una de éstas es agradecer a un
orisha un favor particularmente grande. Pero las más impresio-
nantes de estas fiestas de santo son las efectuadas en los aniver-
sarios de los natalicios de los santos. Hay sólo cuatro orishas cuyas
fechas de nacimiento se conocen.

Babalú-Ayé 17 de diciembre
Changó 4 de diciembre
Obatalá 24 de septiembre
Oshún y Yemayá ambos el 8 de septiembre

Estas fechas coinciden con los días consagrados a los santos


católicos correspondientes.
Los más populares de los güemileres son los celebrados en
honor de "Changó. La fiesta tiene lugar comúnmente en un ileo-
cha o en la casa del santero que está honrando al santo. Es
dispuesta una gran mesa con todos los alimentos preferidos por
Changó, en particular quimbombó, harina de maíz, manzanas
y toda clase de fruta y pasteles. También se sirve la bebida tra-
dicional del güemilere, llamada cheketé, que se hace con naran-
jas amargas y harina de maíz y se endulza con azúcar morena
y almíbar de azúcar de caña. El cheketé es tradicionalmente la
única bebida que debe servirse en un güemilere. La mayoría
de los santeros conservadores desaprueban las bebidas alcohólicas.
En estas ceremonias todos fuman, porque se dice que Changó,
como la mayoría de los orishas, adora el sabor y el olor del tabaco
fuerte. Una iyalocha que conozco, que es hija de Changó, siem-
pre tiene un cigarro en la boca sin importar si está o no en un
güemilere.
Ya que llegaron los invitados, comienza la fiesta con una
ofrenda a los ikús. Se lleva un poco de comida al patio o al
cuarto de baño donde se cree que comen los muertos Mo: au-
mentos de los muertos siempre son cocinados >in sai). También
se ofrecen agua y fruta. Luego de la ofrenda a los muerto.-, iw
una invocación a Elegguá por medio de los bata. Olofi, .' • ,T;-
62 S A N T E R Í A

dor, dio a Elegguá supremacía en todas las ceremonias yorubas,


como premio por salvarle en una ocasión la vida. Por lo tanto,
todos los rituales en la santería se inician con una oración a
Elegguá. El akoñrín comienza inmediatamente a cantar con el
acompañamiento de los bata y del agogó. Los presentes llevan
el compás palmeando y pataleando. Muy pronto el ambiente
se hace denso con el humo y el calor de los cuerpos sudorosos.
Generalmente es en este instante cuando tiene lugar la atracción
principal del güemilere. Uno o más de los omo-orishas de Changó
(omo-Changó) son poseídos por el dios. Esto se conoce en la
santería como subirse el santo a su caballo. En este caso el "ca-
ballo" es el omo-Changó.
Cuando un omo-orisha es poseído por su dios, toma las carac-
terísticas atribuidas al orisha. Una mujer poseída por Changó
habla de súbito con una voz profunda, de bajo y adopta acti-
tudes muy masculinas. De ordinario, las devotas de Changó usan
pantalones debajo de sus vestidos, porque cuando son poseídas
por el orisha, a menudo se arrancan las faldas o las levantan por
encima de sus cabezas. Esta es una acción típica de Changó,
quien es muy viril y quiere mostrar de este modo que no le gustan
las faldas en un cuerpo que está ocupando aunque sea en forma
temporal.
Una vez que Changó ha tomado posesión de un cuerpo,
desea fumar un cigarro grueso, beber y comer todos sus alimen-
tas especiales. En este momento es mejor no aproximarse al omo-
Changó, pues a Changó le gusta probar la fidelidad de sus
seguidores, ofreciéndoles un poco de su comida. Con frecuencia
arrojará su quimbombó y harina de maíz al piso y comerá
directamente en el suelo. Cualquiera que sea lo bastante infor-
tunado para que se le ofrezca un puñado de esta mezcla desagra-
dable, debe aceptarlo y comerlo de inmediato para evitar ofen-
der al dios.
Luego que Changó comió y bebió a su entera satisfacción,
vuelve su atención a los presentes, quienes le piden entonces con-
sejos respecto a sus problemas y lo interrogan en relación con
sus negocios urgentes. La conducta del omo-orisha indica a los
santeros experimentados si la posesión es verdadera o simulada.
Cualquier fingimiento pretencioso lo ignoran desdeñosamente
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 63

los santeros, aunque se castiga a veces con oddániko, una azo-


taina severa con un corto látigo de cuero. Como resultado, ia
mayoría de las posesiones son genuinas.
El omo-orisha pierde todo conocimiento durante una pose-
sión y su personalidad desaparece para ser remplazada por la
del dios. Un omo-orisha poseído verdaderamente no siente dolor
y puede beber aceite hirviendo, tomándolo en sus manos ahue-
cadas, sin quemarse. He visto a una iyalocha poseída por Chan-
gó golpeando su cabeza contra un muro con tanta violencia,
que sentí la seguridad de que padecía una contusión cerebral.
Pero despertó de su posesión fresca por completo, sin siquiera
la sombra de un dolor de cabeza. Un omo-Changó poseído
puede predecir el futuro con exactitud misteriosa y a menudo
describe escenas que tienen lugar a miles de kilómetros de distan-
cia, como si pudiera ver a través del tiempo y del espacio. Casi
todo el tiempo otros orishas acuden al güemilere para ayudar a
un dios o a una diosa a celebrar el aniversario de su nacimiento.
Todos bromean, bailan juntos y se divierten mucho, frecuente-
mente a costa de uno de los presentes en el güemilere. El omo-
orisha raras ocasiones tiene algún recuerdo de lo que ocurrió
durante su posesión. Por lo común, después se queja de sentirse
atolondrado, sediento y con hambre.
En uno de estos güemileres, uno de los presentes en la fiesta
decidió hacer una mala jugada a un omo-orisha que estaba
poseído por Oggún. Molió un poco de vidrio, lo vació en el
cheketé del dios y entonces desafió al omo-orisha a beberlo.
Oggún bebió el cheketé de un trago y volviéndose hacia el bro-
mista le dijo que mientras que el cuerpo del omo-orisha no
sería dañado por el vidrio triturado, el insulto a la dignidad del
dios únicamente podía pagarse con la muerte. Al día siguiente,
el hombre que tragó el vidrio molido despertó con salud perfecta,
mientras que el que puso el vidrio en la bebida lo hizo vomitando
sangre y murió de hemorragia interna pocos días más tarde.
Un orisha no monta en su caballo exclusivamente en un
güemilere. Puede decidir poseer un cuerpo siempre que quiera.
Se cuenta una historia, ahora clásica, de un santero consagrado
a Obatalá, la primera deidad del panteón yoruba. El santero de la
historia pidió todos los días durante una semana a Obatalá, quien
64 S A N T E R Í A

es el patrón de la plata, que le diera dinero. Pero de algún modo,


a pesar de todas sus invocaciones, no recibía el dinero. El santero,
enfurecido por el silencio del orisha, envolvió con prontitud la
imagen del orisha en un trapo negro y sucio y lo ocultó en su
letrina. Puedo añadir en este punto que Obatalá es el dios de la
pureza y su color es el blanco. Por lo tanto, el ultraje fue doble-
mente injurioso. Pocos días después de este incidente, el santero
fue poseído por Obatalá, quien lo llevó así a su vecino más
próximo. Luego de llegar a la casa del vecino, el orisha dijo a
todos que debían informar al santero que debería pagar el tra-
tamiento afrentoso al que había sometido a! orisha, permane-
ciendo bajo techo por un periodo de dieciséis días, sin salir
durante ese tiempo. Esto no parecía un castigo muy riguroso,
pero el culpable no estaba arrepentido de su acto y después que
Obatalá salió de su cuerpo y de que él recibió el mensaje
del orisha, se encogió de hombros y volvió a casa sin prestar
ninguna atención a la orden del dios. Durante toda la semana
siguiente participó en todo acto impuro que sabía que ofendería
a Obatalá. Después de un mes de estas nuevas acciones osadas,
tuvo una pelea con un vendedor callejero que murió acciden-
talmente en la lucha. Luego de un juicio prolongado, fue hallado
culpable de homicidio y sentenciado a dieciséis años de prisión.
Para los otros santeros, este fue el castigo de Obatalá a su omo-
orisha por sus ofensas repetidas.
Uno de los orishas más peligrosos cuando se le hace disgustar
es la diosa Oshún. Aunque es la diosa del amor y tiene ordina-
riamente una disposición muy dulce y amigable, cuando se le
ofende es inmisericorde y rencorosa. Un santero que conozco me
relató que no hace mucho tiempo asistió a un güemilere en la
residencia en Manhattan de un abogado de Nueva York muy
conocido, en honor de Oshún. Fue una gran fiesta bien provista,
llena de manjares, fruta tropical y platillos exóticas Poco des-
pués de que comenzó la fiesta, la diosa tomó posesión de uno
de sus omo-orishas. Desfiló entre los invitados, envuelta colori-
damente en una estola de seda amarilla. El hecho de que el
omo-orisha fuera un hombre no impidió que la diosa se com-
portara con su mayor coquetería. Uno de los hombres presentes
en el güemilere hizo un comentario ofensivo en voz alta, expre-
RITUALES Y CEREMONIAS DE LA SANTERÍA 65

sando su opinión del omo-orisha, a quien calificó abiertamente


como un trasvestita frustrado. La diosa se acercó al perturba-
dor y señalándolo con el índice, emitió estas palabras enigmá-
ticas: "Cinco irolé para ti y cinco ir ole para mi omo-orisha".
Irolé es una palabra yoruba que significa días. Y en verdad,
cinco días más tarde, tanto el ofensor como el omo-orisha mu-
rieron de la misma enfermedad intestinal (toda el área abdo-
minal está consagrada a Oshún). Es un misterio para todos por
qué se castigó en este caso al infortunado omo-orisha.
Cuando los santeros desean que un orisha abandone un cuer-
po, hacen que el omo-orisha poseído se siente y cubren su cabeza
con un pañuelo blanco. Soplan en sus oídos y piden al dios, en
e( lenguaje yoruba, que salga del cuerpo. Después dicen en voz
alta el nombre del omo-orisha hasta que contesta.
La creencia en Ja posesión por orishas está arraigada tan pro-
fundamente en la santería, que prácticamente toda enfermedad
nerviosa, como la epilepsia o la histeria, se atribuye a un orisha
que toma posesión de su caballo.
Luego que los orishas abandonan el güemilere, todos comen
y beben alegremente como en una fiesta común. Después los bata
rinden homenaje a Elegguá y la ceremonia concluye.
4
Prácticas mágicas

La creencia en el esplritualismo para la solución de proble-


mas personales está arraigada muy profundamente entre los pue-
blos de habla española. Siempre que una persona tiene algún
problema serio, considera la posibilidad de consultar a un santero
en busca de la solución. Citaré para ilustrar esta creencia una
experiencia reciente de una santera que conozco. Me relató que
hace algún tiempo fue de compras a un almacén comercial en
El Barrio, el distrito latino en la ciudad de Nueva York, y se
detuvo frente al mostrador de cosméticos, tratando de decidir
respecto a un presente de bodas apropiado para una amiga.
Sintió de súbito la presencia de alguien detrás de ella. Pudo
sentir que la persona estaba perturbada profundamente por
algún problema emotivo. Se volvió con lentitud y se halló ante
una joven que estaba mirando con ojos ansiosos a la santera.
Sin poder dominarse, la santera extendió una mano y la puso
con suavidad sobre el brazo de la mujer.
—No se preocupe —dijo—, conozco su problema, llene rela-
ción con su esposo. Si quiere, puedo ayudarla.
• La mujer no pareció sorprenderse por este abordaje hetero-
doxo de una desconodda. Su reacción fue tan espontánea como
la de la santera.
—Sí —replicó—, tiene razón. Mi esposo acaba de dejarme.
Necesito su auxilio. ¿Cuál es su consejo?
Mientras permanecían frente al mostrador de cosméticos, la
santera sacó de su bolso un cuaderno y un lápiz y procedió a
66
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 67
anotar calmadamente una lista de ingredientes para baños flori-
dos, sahumerios, y una serie de aspersiones herbarias para la casa.
También dio a la mujer instrucciones referentes a cómo preparar
un perfume de amor y le dijo qué tipo de plegaria debía emplear
para hacer volver a su esposo. Cuando terminó sus instrucciones
se despidió de la mujer y le deseó la mejor de las suertes. Jamás
volvieron a verse. Fue nada más un intercambio espontáneo
entre una persona que necesitaba auxilio y otra que podía darlo.
Aún pueden quedar en la mente del lector algunas preguntas
respecto a cuál es el propósito de la santería. ¿Por qué adoran
los santeros a los santos? ¿Qué esperan ganar con su adoración?
Estas preguntas se contestan fácilmente si recordamos que los
santeros creen que cada aspecto de la existencia humana es
controlado por un orisha. Por lo tanto, los santeros creen que
pueden controlar y rearreglar todos los fenómenos naturales a
su alrededor, mediante la adoración de los diferentes santos.
Piensan que pueden efectuar cambios en cualquier faceta de la
experiencia humana, invocando sencillamente al dios apropiado.
La mejor forma de ejemplificar las prácticas mágicas de la
santería es examinar algunos de los problemas más típicos lle-
vados al santero.

Cómo trabaja el santero


El santero es un asesor experto. Su especialización es la vida
humana. Esto puede sonar bastante ambicioso, pero no excede
las afirmaciones del santero. Cree que puede controlar la vida y
alterarla a su voluntad. Le es posible hacer esto únicamente
a través de sus lazos directos con los santos; por lo tanto, siem-
pre cuida de observar todos los ritos obligatorios del culto y de
mantener contentos a los orishas con frecuentes ofrendas de ve-
las y fruta.
La gente que consulta al santero lo hace por una gran varie-
dad de causas. Algunos están enfermos o padecen afecciones
nerviosas, otros piensan que están siendo atacados síquicamente
por algún enemigo mortal, otros más necesitan ayuda para con-
seguir empleo o para controlar a un esposo o una amante extra-
viados. El santero tiene una solución y un remedio para todos
68 S A N T E R Í A

A diferencia del babalao, el santero raras veces, si acaso, usa


conchas durante un registro. Su sistema adivinatorio esta com-
puesto generalmente de las cortezas de coco que ya he descrito.
Con el coco, pide a su santo guía que conteste cualesquiera de
las preguntas que pueda hacer el inquiridor y provea una solu-
ción o consejo respecto a sus problemas inmediatos. Luego que
replica el santo, el santero dice a su cliente lo que dijo el orisha
y lo que puede esperar en el futuro próximo. Es entonces cuando
se ponen a prueba las habilidades del santero, pues a menos que el
orisha sugiera la solución o remedio actual para un remedio
específico, el santero tiene que hurgar en su saco de mañas y
hallar él mismo el remedio. Esto no es una hazaña desdeñable,
considerando los tipos de problemas que se llevan al santero, pero
un iniciado experimentado y capaz en la santería puede realizar
cosas asombrosas.
Echemos una ojeada a algunos de los dilemas que se le han
presentado a un santero que conozco y veamos cómo utilizó
este Cagliostro moderno su conocimiento de la magia para
resolverlos.

Magia de amor
Hace varios años, el santero de nuestra historia fue consultado
por una joven respecto a una aventura amorosa. Parece que la
muchacha había conocido hacía poco a un joven muy decente
y aceptable y estaba muy interesada «n saber cuáles eran sus
posibilidades de apoderarse de su interés de un modo perma-
nente. El santero consultó a Oshún, la patroria del amor y del
matrimonio, y supo por su intercesión que al joven le agradaba
la dienta del santero, mas había varias otras muchachas com-
pitiendo por su atención. Por supuesto, esto requería medidas
protectoras enérgicas y el santero estaba preparado con todo un
arsenal de armas magníficas. Lo primero que aconsejó a su dien-
ta fue comprar una pequeña imagen de Oshún en su aspecto
católico de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. La imagen
iba a ser comprada con la intendón de permanecer siempre fiel
y agradecida a Oshún por su auxilio en la obtención de los afec-
tos totales dd hombre en cuestión. Iba a colocarse en una mesita
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 69
o repisa pequeña en la alcoba de la muchacha. Esta recibió tam-
bién instrucciones de comprar una vela amarilla de nueve días,
de las que venden dentro de un estuche de vidrio. Debía asegu-
rarse de que la vela pudiera sacarse de dicho estuche, pues debía
escribir en la vela cinco veces el nombre de su amado, con el
de ella escrito perpendicularment? también cinco veces. Después,
la vela sería aderezada con cinco tipos diferentes de aceite, que
serían sigúeme, vente conmigo, yo puedo y tú no, amor y domi-
nante (todos estos ingredientes son asequibles fácilmente en cual-
quiera de las tiendas de artículos religiosos conocidos como
botánicas). Después de ungir la vela completamente, debía devol-
verse a su estuche. Sin embargo, antes que la muchacha pudiera
encender la vela, tenía que completar la segunda parte del en-
cantamiento, que constaba de un platillo de miel en el fondo del
cual había colocado previamente una fotografía de su amante.
Sobre la foto pondría cinco anzuelos pequeños. La alegoría era
sencilla. La miel es un símbolo del amor, de todo lo que es suave
y dulce. Es también uno de los atributos principales de Oshún.
Los anzuelos también son propiedad de Oshún, quien es la pa-
traña de todas las aguas fluviales. Oshún podría pescar al joven
con los anzuelos, y con la miel lo ablandaría y lo llenaría de gran
amor hacia la solicitante. El santero advirtió a su dienta que
probara un poco de la miel del platillo antes de ofrecerla a
Oshún. La causa de esta precaución fue que, de acuerdo con la
leyenda yoruba, uno de los enemigos de Oshún, consciente de
la gran predilección del orisha por la miel, intentó envenenar a la
santa introduciendo en esta sustancia un veneno muy poderoso.
Desde entonces, Oshún no acepta ninguna ofrenda de miel a
menos que se pruebe en su presencia. Después que fuera pro-
bada la miel, la muchacha podía proceder a encender la vela en
el nombre de Oshún, pidiendo a la diosa que engatusara de tal
modo los cinco sentidos del amado de la muchacha que sólo
pensara en ella y olvidara todos sus otros intereses (la razón del
empleo reiterado del número cinco en este hechizo consiste en
que es el número atribuido a Oshún en la santería). Después
de que se encendiera la vela, la muchacha no iba a llamar a su.
enamorado o a comunicarse con el de ninguna manera, va que
vendría a ella antes que se consumiera la vela. El santero no
70 S A N T E R Í A

supo de la muchacha por cerca de un año, después de la primera


consulta y supuso que todo marchaba bien para ella. No estaba
lejos de la verdad, según descubrió durante la segunda visita.
Esta vez, la muchacha dijo a su consejero que el ensalmo había
trabajado maravillosamente, que su amante la adoraba con locu-
ra, que eran muy felices, pero que a pesar de todas sus promesas
y su devoción total, no podía lograr que se casara con ella. La
idea del matrimonio era extraña por entero a su naturaleza y
cada ocasión que la mencionaba, amenazaba con dejarla. ¿Qué
debía hacer? Mucho, replicó el santero. Esto requería nueva-
mente la atención de Oshún. Sólo que esta vez la situación
requería medidas más drásticas. El mejor ebbó ("encantamien-
to") por usar sería el del bulbo de lirio y la esperma del hombre.
Como este hechizo se describirá en detalle en el apéndice, no lo
trataré aquí. Es uno de los ensalmos más poderosos y conocidos de
lk santería. El ingrediente principal es la raíz, semejante a la
cebolla, del lirio, que se ahueca y rellena con aceites y otros ingre-
dientes. Se pone sobre el aceite una mecha flotante hecha de un
trozo de algodón empapado del esperma de la víctima. Esta
lámpara de aceite, original y personal, se enciende todos los días
por una hora, preferiblemente a las nueve de la noche, asegu-
rándose de que nadie sepa de su existencia. El hombre sujeto
a este encantamiento no puede resistirlo. Debe someterse a la
voluntad de quienquiera que esté encendiendo la lámpara, pues
también está ardiendo con el aceite la esencia misma de su ser,
en forma de su esperma. Los santeros creen que la esperma de
un hombre es un símbolo de su masculinidad. Siempre que se
disminuye o afecta su masculinidad de cualquier manera, su
voluntad se debilita. En este punto puede ser presa fácil y domi-
nársele sin que pueda defenderse. Para cuando se da cuenta
de lo que ha sucedido, comúnmente es demasiado tarde para que
adopte cualquier medida preventiva. La cliente del santero se
mostró alborozada y llena de elogios a los poderes del santero
cuando su amante, incapaz de resistir una andanada mágica
como esa, rindió su bastión y accedió a casarse con ella. El
santero estaba complacido por el éxito del encantamiento, pero
se apresuró mucho a recordar a su dienta que fue el poder de
Oshún y no el suyo el que nrodujo el milagro. Recordó a la
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 71
dichosa futura desposada que debía a Oshún su matrimonio y
que jamás debería dejar de mostrar su agradecimiento a la santa,
una de las más afables y también una de las más sensitivas del
panteón yoruba. De acuerdo con los santeros, no es muy difícil
tener contenta a Oshún. Basta con darle cada semana un platillo
de miel y una vela amarilla. A cambio de una ofrenda tan pe-
queña, la santa mantendrá a un matrimonio viviendo en armo-
nía y asegurará que estcn libres de cualesquiera preocupaciones
económicas. La muchacha aseguró al santero que no olvidaría
sus advertencias y le hizo un obsequio generoso por toda su
ayuda. Se casó poco después de eso y todo parecía indicar'que
ella y su esposo vivirían dichosamente por siempre. Sin embargo,
no ocurrió así. Aunque ella no olvidó su promesa al santero y
cuidó de honrar a Oshún del modo prescrito, su esposo no com-
partía sus creencias. Una casa condujo a otra y durante una dis-
cusión violenta sacó la imagen de Oshún de su nicho y la arrojó
al piso, donde se rompió. Su esposa, horrorizada ante esta acción
imprudente, recogió los fragmentos e intentó desesperadamente
pegarlos, pero no pudo hacerlo. Tiró los trozos ¿nútiles, conven-
cida de que iba a suceder algo terrible y se apresuró a la casa
del santero a la primera oportunidad. Cuando el santero oyó
toda la historia, se encogió de hombros. Dijo a su dienta qu,e
como Oshún había hecho el matrimonio, tenía derecho a termi-
narlo cuando quisiera. La santa había estado disgustada, obvia-
mente, por los actas del esposo y guió su mano para que destru-
yera su propia imagen. En opinión del santero, el matrimonio
estaba liquidado y no había nadie que pudiera ayudar, ni siquie-
ra él mismo. Y en verdad, antes que concluyera el año, la pareja
se separó y siguió el divorcio pocos años más tarde.
Este ejemplo muestra el tiempo de relaciones que existe de
ordinario entre un santero y sus clientes. Él toma un interés
genuino en los asuntos de sus protegidos y trata de auxiliarlos
hasta el máximo de sus habilidades. Por supuesto, hay muchos
que practican la santería, que se aprovechan de otros y cobran
precios desenfrenadas por consejos inútiles. Pero en general, los
santeros son honestos y están dedicados realmente a sus creencias.
No siempre es necesario para los practicantes o simpatizado-
res de la santería consultar al santero cuando se espera un pro-
72 S A N T E R Í A

blema. Una vez que se establece con firmeza en la mente la


creencia en los poderes de los santos, es posible solicitar la ayuda
de cualquiera de los orishas, sin la intervención del santero. Algu-
nas veces un ofrecimiento simple como una vela de color obrará
maravillas.
Pienso que en este punto cabe declarar que aunque no soy
practicante de la santería, siento gran respeto por las creencias
del culto. He presenciado demasiados fenómenos inexplicables
como para tener muchas dudas respecto a la validez de las aseve-
raciones mágicas de los santeros. Creo que los santos son otros
puntos de contacto con lamente subconsciente, controlando cada
uno determinada parte de los empeños humanos. Una fe incon-
movible y una voluntad concentrada con energía pueden utilizar
el vasto depósito de poder que es. la mente subconsciente, en el
punto exacto deseado, utilizando una simple palabra clave:
el nombre del orisha que controla esa área particular. Creo que
esto es precisamente lo que hace el santero cuando invoca a un
orisha. Los encantamientos y los rituales mágicos que utiliza son
nada más combustible adicional para su fe y su determina-
ción firmes.
Deseo divagar en este punto y contar una experiencia per-
sonal que da alguna validez a esta teoría. Hace varios años
estaba viviendo en Viena, contratada por las Naciones Unidas
como editora asociada en inglés. En ese tiempo me encontraba
teniendo un idilio con un joven aristócrata vienes cuya madre no
podía acostumbrarse a la idea de que su hijo había crecido hada
mucho lo bastante como para abandonar su regazo. Era difícil
considerar ideal la situación, y las discusiones se sucedieron unas
a otras hasta el aburrimiento. Fue durante una de estas discu-
siones cuando mi carácter latino se desbordó por completo y dije
a mi amado que nuestras relaciones estaban concluidas. Lamenté
esta acción imprudente desde el instante en que las palabras
abandonaron mis labios, pero el daño ya había sido hecho. El
orgullo principesco del joven señor fue herido vitalmente y supe
que las disculpas serían inútiles. Por ser víctima yo misma de
un orgullo satánico, sentí que eso era en verdad la muerte de un
bello idilio. Nos despedimos dándonos la mano con frialdad y
con algunos comentarios sobre el estado del tiempo. Después de
P R Á C T I C AS M Á G I C A S 73
esta riña final no nos vimos nuevamente, pero no podía olvidarlo.
Pensé formas incontables de encontrarme con él y mostrarle mi
arrepentimiento del modo más abyecto, pero sabía que jamás
llevaría a cabo mis planes y que también é\ nunca regresaría
por propia decisión.
Pasaron varios meses y la situación no cambió. Una noche
me metí a la cama muy cansada, después de un día fatigoso en
particular, y quedé dormida en ese sueño muy ligero que es como
un semicrepúsculo de los sentidos, en el que parece que se está
suspendido entre los mundos consciente y subconsciente. No sé
cuánto tiempo dormí o qué me despertó, pero de súbito abrí
los ojos y para mi asombro total, me oí musitar frenéticamente
una y otra vez entre dientes: "Changó, tráeme a Dieter el do-
mingo. Changó, tráeme a Dieter el domingo". Fue como oír ha-
blar a otra persona. No era "yo" quien estaba invocando a
Changó. No era la parte consciente de mi personalidad, el ego
familiar con el que me identifico. Era alguna entidad primitiva y
extraña sobre la que no tenía control y de la que no poseía cono-
cimiento consciente. Me senté en el lecho, totalmente despierta y
sacudida. Changó es el dios del fuego, el rayo y el relámpago,
como ya he explicado. Es uno de los dioses más poderosos de los
yorubas, y se le emplea en las santerías para vencer a los enemigos,
lo mismo que para obras de pasión y deseo. Aunque Oshún
es la patrona reconocida del amor y del matrimonio, Changó es
quien esgrime un rayo para dominar a las amantes recalcitran-
tes. Comprendí de inmediato que había estado trabajando sub-
conscientemente para hacer volver a Dieter mediante el poder
de Changó. Mi conocimiento de la santería y mis experiencias
anteriores con las creencias y prácticas del culto me hicieron
sentirme segura de que Dieter regresaría ese domingo. Volví a
dormir sin más contratiempos, sintiéndome más apaciguada y
tranquila de lo que me había sentido en meses. Esto sucedió un
martes, que es el día designado a Changó en la santería. Al do-
mingo siguiente desperté .sintiéndome muy calmada y dueña
de mí misma. Me vestí cuidadosamente y me senté a esperar. Al-
rededor de las seis de la tarde principió a caer una lluvia ligera
y pude escuchar el ruido suave de truenos vibrando a la distan-
cia. Para las nueve, la lluvia casi había cesado y Viena estaba
74 S A N T E R Í A

envuelta por la tormenta eléctrica más asombrosa y magnifica


que he visto en mi vida. El relámpago y el trueno se seguían
en sucesión rápida a través de un firmamento sin estrellas. Abrí
las puertas-ventanas de mi sala y salí al balcón, indiferente al
tiempo y al peligro de recibir un rayo. Permanecí sola en la
oscuridad, con mi bata larga hinchándose alrededor de mí en
remolinos alocados y mis cabellos agitados por el viento. Cada
minuto perforaba la oscuridad un relámpago enmarcando mi
silueta con dedos de fuego. Estaba en trance. Sentí el poder
inmenso de Changó levantándose a través y en torno a mí. Sabía
que la tempestad era la respuesta del dios a mi invocación. Die-
ter no vino esa noche, pero no me sentí contrariada. Supe que
tenía que haber una causa para que no hubiera aparecido. A
la noche siguiente cené temprano y me acosté para una siesta
breve. En ese preciso instante sonó el timbre de la puerta. Supe
antes de abrir la puerta que era Dieter. No ofreció ninguna
explicación por su ausencia o por su regreso. No las pedí. Pero
tenía curiosidad de saber por qué no había venido el domingo.
Él ofreció la información. Me dijo que había estado en Italia
durante el fin de semana por motivos de negocios y acababa de
llegar a Viena pocos minutos antes.
Mostré mi agradecimiento a Changó por su intervención
comprando en su nombre una gran vela roja y una manzana fres-
ca y brillante. Después de esto no tuve necesidad de invocarlo
nuevamente, cuando menos conscientemente.
Durante esta exposición de la magia amorosa no he dado
demasiados detalles de los hechizos de amor más comunes en
la santería. La razón de este descuido aparente es que he inten-
tado limitar la exposición al modo de proceder del santero y a
algunas explicaciones posibles del éxito de las prácticas mágicas
del culto. En el apéndice se da una variedad de ensalmos y ayu-
das de amor.

Para dominar a un enemigo


La mayoría de los santeros utilizan a Changó en casos en que
es necesario vencer a un enemigo. También es usado Oggún,
pero, comúnmente, cuando el propósito es el ataque en lugar de
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 75
la defensa. La gran fuerza de Changó se emplea más eficiente-
mente cuando uno de los ingredientes principales es el fuego. El
propietario de un club nocturno muy conocido en Nueva York
me relató la historia siguiente. Poco después de que compró su
establecimiento comercial, principió a recibir una serie de lla-
madas telefónicas anónimas amenazando su vida si no vendía su
club o se deshacía de él. No tardó mucho en descubrir que el
causante de las llamadas era el propietario de un club nocturno
cercano. Había sólo un modo en que mi amigo podía evitar
dificultades serias: consultar a un santero. Pocas semanas más
tarde el otro club nocturno fue devastado por el fuego. Se-
gún la policía y el departamento de bomberos el incendio fue
provocado por una instalación eléctrica defectuosa. Pero mi
amigo está convencido firmemente de que el motivo verdadero
del incendio fue un hechizo realizado por un santero con la
ayuda de Changó. Esto se efectuó mezclando varios polvos mági-
cos, a saber, polvos de zorra, polvos voladores, azufre, sal pa
fuera, mierda de chango, precipitado rojo y las cenizas de un
puro. Se envolvió la mezcla en un-trozo de seda roja y luego se
esparció a la puerta del enemigo al sonar la media noche. Luego
se encendió una vela roja en honor de Changó y se quemó en su
llama una fotografía del otro club nocturno.
El empleo de polvos mágicos es muy popular en la santería.
Algunos de los polvos se usan para ahuyentar enemigos y otros
para hechizos de amor. Una práctica común es deslizar los polvos
en la ropa de una persona, preferentemente en los zapatos. El
precipitado rojo se utiliza para obras de destrucción y para prote-
gerse de los enemigos. $& uno de los polvos más poderosos em-
pleados por el santero. Se piensa que su eficacia y sus cualidades
malignas son tan fuertes, que a los santeros no les gusta tocarlo
con las manos desnudas. Algunos lo comparan con la sangre de
dragón, una sustancia dura, resinosa, muy conocida en la hechi-
cería europea, pero creo que las diferencias entre ambas sustan-
cias son marcadas. Un hechizo bastante popular que tiene a
este polvo como ingrediente principal, se utiliza para deshacerse
de un enemigo en horas. Se corta un limón por la mitad y sobre
una de las mitades se pone un pequeño pedazo de papel con el
nombre de la persona de quien uno quiere librarse. Se rocía una
76 S A N T E R Í A

pizca diminuta de preápitado rojo sobre el papel, que se cubre


con la otra mitad del limón. Después las dos mitades se unen con
cincuenta alfileres nuevos que se colocan sobre todo el limón
en forma de cruz. Entonces el limón se pone en el fondo de una
botella negra de cuello ancho, llena con una mezcla a partes
iguales de orina, vinagre y café negro. La idea del ensalmo es
que en la misma forma (magia simpática) que el limón y el
vinagre son agrios y desagradables al gusto, así "se convertirá en
agria y desagradable'2, la existencia de la persona embrujada. El
café negro tiene por objeto oscurecer la vida del adversario y la
orina se emplea para "dominarlo y humillarlo" (la orina, inci-
dentalmente, la utilizan los santeros muy a menudo en hechizos
de dominación). Entonces, la botella negra con el limón se
arroja al rio, preferiblemente desde un puente o posición alta.
El hechizo entra en efecto en el instante en que la botella entra
en contacto con el agua. De acuerdo con los santeros, debe tener-
se gran cuidado mientras la botella permanezca en posesión del
que hace el embrujamiento, pues este encantamiento es tan po-
tente que fácilmente puede salir el tiro por la culata, a menos
que la botella se lance con prontitud al rio. Este ensalmo es uno de
los pocos en la santería que no usa un orisha como fuente
de poder.
Otro hechizo, empleado por lo común para matar a un ene-
migo, requiere el auxilio y la aquiescencia de Oyá, la patrona
de los cementerios. Después de encender una vela en su nombre
e invocarla repetidamente, el santero puede ir al cementerio y
enterrar en una fosa elegida antes una cajita que contenga la
imagen en cera de su enemigo, vestida con trozos de trapo de
prendas de vestir pertenecientes a la víctima. Antes de este entie-
rro, el santero bautiza de ordinario al muñeco con el nombre de
la víctima. Sepulta junto con la caja varias monedas con las
que paga a Oyá el empleo de los terrenos del cementerio.
Los hechizos de muerte no son muy populares entre los san-
teros y sólo unos pocos practicantes del culto intentarán la des-
trucción de la vida humana. Tales prácticas nada más pueden
llevar, con el tiempo, a la autodestrucción, pues el mal sola-
mente puede engendrar el mal. La mayoría de los verdaderos
ensalmos destructores usados en el Caribe son practicados por
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 77

los magos negros o mayomberos y se tratarán en detalle en


el capítulo 7.

Dinero
Si uno quiere dinero, y quién no, lo primero que ha de recor-
dar es no comer calabaza. Lá calabaza es un símbolo del dinero
y pertenece de modo exclusivo a Oshún. Los santeros piensan
que dar o comer calabaza es una ofensa a Oshún, quien retirará
inmediatamente sus favores a quien se atrevió a participar del
fruto. Una vez que se observa este dogma de la mayor impor-
tancia, los santeros pueden echar mano de cualquiera de su gran
variedad de hechizos de dinero para pedirlo a Oshún en tér-
minos más explícitos. Un hechizo predilecto para pedir dinero
involucra un panecillo que es embebido en leche y miel por
varios días frente a la imagen de Oshún. Cuando el pan absorbió
todo el líquido, el santero hace un agujero pequeño en el centro
del bollo y pone en la abertura una vela amarilla. Enciende la
vela en el nombre de Oshún e invoca a la santa para que le dé el
dinero que necesita.
También son muy populares en la santería las piedras imán,
que son mantenidas en pares (una piedra macho y una hembra)
para atraer buena suerte y dinero. El santero pone las dos pie-
dras en un recipiente de vidrio o de barro y lo llena con limadu-
ra de hierro. Añade varias monedas de distintas denominaciones
y un poco de polvos falsos de plata y oro. Estos polvos se venden
en botellas pequeñas y se utilizan demasiado frecuentemente en
todo tipo de hechizos de dinero. Cada viernes, se sacan los
imanes de su recipiente, se lavan con vino seco y se les vuelve
a poner en el recipiente. Muchos santeros recomiendan también
varias agujas agregadas a las piedras de imán. Siempre que el
santero quiere atraer el amor o la buena voluntad de alguien,
coloca subrepticiamente una de estas agujas en la ropa de la
persona a quien desea influir. Los lugares de ocultamiento favo-
ritos son las bastillas de los vestidos y las valencianas de los
pantalones. Se cree que la aguja se carga con el intenso mag-
netismo del imán y como éste pertenece al santero, esta atracción
poderosa regresa a él. Se piensa que las piedras de imán son
78 S A N T E R Í A

ensalmos de buena suerte y de dinero tan poderosos, que son uno


de los renglones más populares en la lista del santero.

Hechizos para buena suerte


Una de las prácticas más comunes en la santería para atraer
la buena suerte, es tomar baños de flores y de hierbas, conocidos
como despojos. £1 santero generalmente recomienda a su cliente
una serie de nueve baños para disipar las influencias malignas.
Después de esta purificación preliminar se aconseja una segunda
serie de despojos para atraer buenas vibraciones y ayudar a
resolver los problemas del consultante. Las plantas más populares
usadas para disipar las vibraciones negativas son pasóte, anamú,
yerbabuena, mejorana, tártago y pachuü. Las plantas se hierven
cuando menos por una hora en un recipiente grande lleno con
muchos litros de agua. El líquido resultante se cuela a una palan-
gana limpia donde se deja enfriar. Después que el baño se ha
enfriado por varias horas, es habitual añadir a él varias sustan-
cias mágicas para fortalecer sus poderes purificadores. El amonia-
co se considera un purificador soberbio de fuerzas espirituales
antinaturales y malignas, y varias gotas de este liquido de pode-
roso olor se añaden de modo invariable a los despojos. Algunas
otras sustancias empleadas, de ordinario en forma líquida, son
bálsamo tranquilo, menta, lavan dula roja, sal de violeta, esencia
de dinero y esencia de la buena suerte. Luego el baño se divide
en nueve porciones que se usan de manera individual durante
nueve noches consecutivas. El procedimiento habitual es pararse
en una bañera o cubículo para ducha y verter el despojo direc-
tamente sobre la cabeza. Muy a menudo se dice después del
baño una plegaria especial a la luz de una vela de color, invo-
cando a uno de los orishas. El color de la vela debe ser el mismo
atribuido al orisha que está emprendiendo la purificación. Santa
Clara, san Miguel y santa Bárbara se invocan muy frecuente-
mente en este tipo de despojos. Nuestra Señora de la Merced
(Obatalá) patrón (a) de la pureza, también se utiliza por mu-
chos santeros. Después que se terminan los nueve baños y la per-
sona se considera purificada de influencias malignas, se le acon-
seja que emprenda la siguiente serie de baños, que generalmente
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 79
sólo son uno o tres. Estos nuevos baños están hechos de flores
y hierbas más dulces, de las atribuidas al orísha que está siendo
invocado (como veremos en el capítulo siguiente, se piensa que
cada uno de los santos "posee" determinado número de hierbas
y plantas). También se añaden ayudas mágicas a los nuevos
baños, dependiendo el tipo de sustancias empleadas de las necesi-
dades del creyente. Estos despojos anticuados están haciéndose
tan populares que los están produciendo en masa y vendiéndolos
en frascos de ocho onzas. El más popular de estos baños prembo-
tellados son los de santa Clara, de las Siete Potencias Africanas,
rompezaragüey y san Miguel. También hay despojos prembo-
tellados para el amor, el dinero y la buena suerte en general.
También son nuevos en el mercado los jabones especiales con
los nombres de algunos de los santos, especialmente de las Siete
Potencias Africanas y de Changó. Hay jabones para el amor, para
jugadores y para una variedad de causas. Las etiquetas de estos
nuevos productos están impresas en español y en inglés, lo cual
da una indicación del aumento de la santería en Estados Unidos.
Otra práctica común para disipar las influencias malas son
los sahumerios y los riegos. Los sahumerios son una mezcla de
incienso, estoraque, almástiga, cascara de ajo y azúcar morena:
que se quema sobre brasas vivas. Se permite que los humos resul-
tantes llenen todos los rincones de la casa, especialmente los
guardarropas oscurecidos y atrás de puertas.
Los riegos se realizan para librar una casa de espíritus malig-
nos pululantes. El santero recomienda hervir en agua algunas
plantas, particularmente paraíso, tártago y rompezaragüey. Des-
pués toda la casa se rocía con el líquido. Se cree que los mejores
días tanto para los riegos como para los sahumerios son los
martes y los viernes.
En la casa del santero y de la mayoría de los practicantes de
la santería, siempre está presente una botella misteriosa llena
de plantas semisecas que se aprietan unas a otras en medio de
un líquido verdoso. Este líquido es comúnmente* agua florida
a la que se le han agregado ciertas plantas poderosas y algunas
sustancias especiales. Después de algún tiempo, el agua florida
se tiñe de verde con la clorofila de las plantas. El santero utiliza
este líquido para frotar su frente y sus miembros siempre que está
80 S A N T E R Í A

cansado o enfermo, o cuando cree que está bajo ataque síquico.


El poder extraordinario de este líquido es tan marcado que
puede disipar los dolores de cabeza comunes, desfallecimien-
tos y el malestar de músculos doloridos, nada más con un
frotamiento vigoroso. Se dice que los efectos son rápidos y
perdurables.
También es muy popular en la santería el uso de perfumes
preparados especialmente para la buena suerte. El santero pide
a su cliente que le lleve cualquier perfume favorito. Añade a él
un número de esencias mágicas, dependiendo del tipo de pro-
blema al que se encara el inquisidor. Para el amor puede agregar
almizcle, lirio, amor, amansa guapo, atractiva y vente conmigo.
También puede emplear un trozo de coral, pachulí, cantáridas,
azúcar morena, una raja de canela y algunos pétalos de rosa. La
fragancia resultante es muy embriagadora y almizclada, y tam-
bién muy eficiente.
La rosa de Jericó se recomienda muy a menudo por los san-
teros para traer buena suerte a la vida de una persona. La rosa
es una curiosidad botánica que se compra seca, con los pétalos
cerrados apretadamente, pero que se abre por completo y recu-
pera su color verde cuando se sumerge en agua. Se piensa que la
rosa es más eficaz cuando se emplea junto con el aceite que
lleva su nombre. Algunas* gotas de éste se ponen en el centro
de la rosa, la cual se deja en el agua por una semana. Los
viernes, esta agua se roda por toda la casa y se pone agua nueva
« i el recipiente donde se tiene la rosa. Algunos santeros creen
que es una práctica buena escribir una petición en un pedacito
de papel que luego se dobla apretadamente y se coloca en el
centro de la rosa. Se piensa que tales peticiones se conceden
por el espíritu que protege la rosa.

Medicina heterodoxa
Muchas de las personas que acuden al santero son viejas y
están enfermas, o sufren alguna enfermedad crónica o extraordi-
naria que ha sido declarada incurable por los médicos. Un san-
tero competente ordinariamente puede erradicar toda clase de
desórdenes patológicos, desde resfriados comunes hasta cáncer y
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 81
epilepsia. El tratamiento y curación de varios tipos de cáncer
han sido conocidos en la santería por muchos años. Una iyalocka
(santera) que ha curado tumores malignos incontables en su
vida, me habló de una curación notable que hizo hace varios
años en Nueva York. Parece que una mañana, cuando estaba
principiando sus labores diarias en su hogar, la visitó una joven
vestida de negro, cuya cara ojerosa mostraba señales de padeció
miento y congoja intensos. Cuando la santera inquirió respecto
a la razón de la visita de la mujer, contestó que su padre,estaba
enfermo con un tumor maligno en el colon y que los médicos
lo habían declarado un caso desesperado. La hija oyó hablar
de las curas herbarias milagrosas de la santera y fue a verla
como último recurso. La iyalocha se sentó en su pequeña sala
y anotó una palabra en un pedazo de papel y lo entregó a
la muchacha. La palabra fue higuereta, que es una planta tropi-
cal conocida en latín como ñcinus communis, de la cual se ex-
trae el aceite de ricino. La santera indicó a la muchacha que
hirviera la planta en un gran recipiente con agua y utilizara
el líquido resultante para aplicar a su padre una serie de enemas
calientes. Estos enemas iban a ser ministrados cada tres días y no
debía darse al paciente ninguna otra medicina. La iyalocha
pidió a la muchacha que le informara de la reacción de su
padre a este tratamiento dentro de un mes. Al concluir este
tiempo, la muchacha regresó a la casa de la santera, rebosando
de entusiasmo. La condición del padre había mejorado milagro-
samente. Pudo comer por primera ocasión en meses, en lugar
de alimentarse en forma injravenosa. El tumor se disolvió y el
dolor haj?ía desaparecido. Aún estatfeajiébi] por el confinamiento
prolongado, pero ya podía, caminar por su cuarto sin ayuda. Se
encontraba mejorando visiblemente cada día. Los médicos, que
continuaban observando la condición del hombre, no pudieron
explicar su increíble recuperación y estaban llenos de teorías es-
peculativas. La santera dijo a la muchacha que suspendiera los
enemas ya que sentía la seguridad de que el padre de la mu-
chacha estaba curado. Se negó a aceptar pago por su ayuda,
pero en vez de eso recibió con gusto una estatua hermosa
de Babalú-Ayé (san Lázaro), cuyo papel en la santería es el de
patrón de los enfermos.
82 S A NT E R í A

Aunque la higuereta se ha utilizado desde tiempo inmemo-


rial por los santeros como una curación para las excrecencias
cancerosas, fue sólo muy recientemente cuando un investigador
científico descubrió la eficacia de la planta para destruir las
células cancerosas. El doctor Garth Nicholson, del Instituto Salk,
La Jolla, California, informó al Seminario de Escritores de
Ciencia de la Sociedad Estadunidense del Cáncer que las pro-
teínas de la planta del aceite de ricino (higuereta) tienen la
habilidad de aglutinar las células cancerosas motivando su des-
trucción e interrumpiendo así sus patrones de multiplicación.
Estos hallazgos fueron posibles mediante poderosos microsco-
pios electrónicos. Estos detalles técnicos serían confundidores y
sin significado para los santeros que, sin embargo, han sabido
por siglos las propiedades curativas de la higuereta.
La santera que me relató esta historia tiene curaciones para
prácticamente toda enfermedad conocida por la ciencia, lo mis-
mo que para algunas que pueden no ser tan bien conocidas. Sus
remedios son sencillos, pero eficientes. Recomienda para los dolo-
res de cabeza reiterativos o agudos compresas de café negro sobre
la frente, mientras el paciente está acostado. Para los dolores de
oído, ella exprime en el tímpano algunas gotas de una hoja
grande conocida como yerba bruja. Lava los ojos irritados o
sensibles con el jugo de otra hoja conocida como mala. Los
calambres estomacales fuertes provocados por indigestión severa
o colitis los alivia inmediatamente haciendo beber un té hecho con
yerbabuena, ajenjo y cascara de naranja. Cura el tifo, un azote
de los trópicos, dando al paciente enemas hechos de cactus,
malva, linaza y algunas gotas de aceite de oliva. La fiebre ele-
vada, que es característica de esta temida enfermedad, se baja
aplicando a la planta de cada pie una plantilla de papel fuerte
cubierta con una grasa especial conocida como sebo de Flandes.
El papel engrasado se sostiene en su sitio con un calcetín grueso.
Según esta santera, la grasa "saca" la fiebre del cuerpo de la
persona, mientras el enema purifica de la enfermedad al cuerpo.
Se utilizan compresas calientes de cactus a las que se les ha
agregado aceite de oliva, para aliviar inflamaciones de los ova-
rios. Esta misma santera recomienda para calmar los nervios,
frecuentes tés de yerba mora (solanum nigrum) o de zarzapa-
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 83
rrilla. La segunda es muy popular en el tratamiento de la sífilis.
Ella también cura casos agudos de disentería hirviendo en un
litro de leche una hoja conocida como melembre. Después que
hierve la leche, deja enfriar la mezcla y después hunde en ella
un hierro calentado al rojo vivo. Agrega agua de coco y una
sustancia conocida como nitro dulce y deja serenar el liquido
resultante sobre el antepecho de su ventana, para que pueda
"coger el rocío de la noche". Da a su paciente una taza diaria
de este brebaje, y lo cura generalmente en tres días.
En los trópicos, donde el sol puede hacer ampollas en pocos
minutos en una piel sensible, el peligro de insolación está omni-
presente. En casos severos, los santeros preparan una purga, hir-
viendo en una gran paila las hierbas siguientes: caña fistola (sic),
coitre blanco, maná, paretaria, verdolaga y cactus.
Otro santero puede aun curar heridas abiertas y huesos frac-
turados, con la ayuda de unas pocas hierbas. Él me dijo que hace
unos cuantos años, dos muchachos le llevaron a su casa a un
joven amigo de ambos, quienes estaban con él cuando se vio
implicado en una riña de cantina. Durante la pelea, el muchacho
de la historia fue acuchillado repetidas veces en el pecho y en el
brazo izquierdo y estaba sangrando profusamente y muy débil
por la pérdida de sangre. No deseaba que lo llevaran a un hospi-
tal porque temía tener dificultades con la policía. Uno de sus
amigos conocía la fama del santero referente a las curas herbarias
y propuso que fueran a la casa del santero y le pidieran auxilio.
El santero no se molestó en hacer preguntas. Ayudó a acomodar
en su diván al hombre herido y se puso a trabajar allí mismo.
Lavó las heridas con agua tibia y las secó. Después aplicó a las
heridas un aposito de hojas de achicoria machacadas y azúcar,
sostenido en su sitio por tiras de trapo limpio. Dio a su paciente
una taza de café fuerte con ron y le dijo que tratara de dormir.
Las hojas de achicoria y el azúcar ayudaron a coagular la sangre,
de modo que la hemorragia se detuvo y fomentó la curación de
las heridas con un mínimo peligro de infección. El hombre
herido permaneció por dos semanas en la casa del santero y
durante ese tiempo, el curandero cambió el aposito dos veces
diarias. Al terminar dos semanas, las heridas ya casi habían
sanado y el hombre pudo dejar la casa del santero.
84 S A N T E R Í A

El mismo santero cura huesos fracturados con otra férula


hecha machacando una hierba conocida como suelda con suelda
y mezclándola con una sustancia arenosa llamada pedrega. Apli-
ca el aposito de modo directo en su lugar con varias tiras de lien-
zo limpio. La férula se adhiere pronto a la piel hasta que es
imposible retirarla. En una hora se endurece hasta la consisten-
cia de cemento ligero. El miembro lastimado no debe moverse
hasta que el aposito cae por sí mismo, lo que sucede en varías
semanas. Guando cae la férula indica que los huesos quebrados
se han soldado.
Los santeros emplean a menudo un sistema curativo conocido
como santiguo, en particular cuando el paciente es un niño.
Bendicen el cuerpo de la persona enferma, concentrándose de
ordinario en el plexo solar o en el área abdominal. Se cree gene-
ralmente que la persona sujeta al santiguo está hechizada o bajo
la influencia del mal de ojo. Las enfermedades crónicas o intes-
tinales también se curan con el santiguo. En el segundo caso, el
santero frota el estómago con aceite de oliva y sebo de Flandes,
con un curioso flexionamiento de los dedos, que son presionados
dura y profundamente en el estómago y luego llevados hacia
abajo, a los intestinos. Se enciende una vela en honor de san
Luis Beltrán, y la persona que está haciendo el santiguo se detie-
ne cada pocos minutos para bendecir el estómago y decir una
oración especial al santo. Después que concluye el santiguo, se
cubre el área abdominal con una pieza caliente de franela. Las
personas así tratadas, por lo común niños, se recobran, por lo
general, de la enfermedad en pocos días.
El hijo único de uno de mis primos padeció convulsiones
violentas desde poco después de nacer. Fue llevado a varios espe-
cialistas, quienes diagnosticaron una forma extraña de epilepsia.
Mi primo, que es padre del niño y es médico, se negaba termi-
nantemente a escuchar varias sugerencias de que llevara al niño
a un santero bien conocido para un santiguo. Al fin, ante las
súplicas repetidas de su esposa, quien se aterrorizó con la violen-
cia creciente de los ataques, cedió, y más para aliviar la ansiedad
de ella que porque creyera en las facultades del brujo, aceptó
llevar el niño al santero. Después de examinar meticulosamente
el cuerpo del niño, el santero pronunció su diagnóstico: el mu-
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 85
chacho era víctima del mal de ojo. Necesitaba nueve santiguos
y tenía que llevar por seis meses el escapulario de Nuestra Se-
ñora del Monle Carmelo (Dada en el mito yoruba). Para evitar
más males, un pedazo de lienzo rojo tenía que estar prendido
siempre a la ropa del niño. También llevaría en la muñeca
izquierda un brazalete de oro con una diminuta mano de ébano
y un pedazo de coral. Mi primo se mofó de lo que llamó un
"galimatías supersticioso", pero no se opuso a la determinación
de su esposa de cumplir el consejo del santero. Los llevó debida-
mente a ella y al niño a la casa del santero cada mañana du-
rante nueve días, mandó hacer el brazalete de acuerdo con las
especificaciones del santero y compró el lienzo rojo y los esca-
pularios. Él y su esposa observaron a su hijo con ojos ansiosos
durante los seis meses siguientes, y temblaban cada ocasión que
el muchacho lloraba o gemía. Pero no hubo más ataques. £1
muchacho tiene ya dieciséis años de edad, es fuerte y hermoso,
y nunca ha vuelto a aletear cerca de él una sombra de epilepsia.
Mi primo, que se mofó de la prescripción heterodoxa del santero,
se ha trasformado en un creyente firme en la santería, a pesar
de su titulo de médico.

íncubos y poltcrgeists: exorcismos


Entre las quejas más comunes llevadas al santero están las
de fantasmas y hechizos. La gente acude muy a menudo al san-
tero para un registro y halla, para su incomodidad, que lo sigue
un espíritu, de ordinario del sexo opuesto. Esto lo investiga el
santero leyendo los caracoles o los cocos. Algunas veces, el santero
halla que el espíritu ha sido "contratado" por un enemigo del
consultante, para hacerle mal de todos los modos posibles. Esto
se conoce como enviarían. El espíritu, por lo común el alma in-
corpórea de un loco o de un criminal, se invoca y luego contrata
ordinariamente mediante las habilidades malignas de un mayom-
bero o brujo negro. Por lo común, estas almas perdidas son com-
pradas con una vela blanca y unas pocas monedas de cobre.
También hay varias entidades espirituales que se emplean con
frecuencia en la santería para dominar a una persona, de ordi-
nario en ensalmos de amor. Los tres más populares son el
86 S A N T E R Í A

Espíritu intranquilo, el Espíritu dominante y el Ánima sola. Esta


última también se conoce en la santería como Alabbgwana,
quien, según uno de los mitos yorubas, es la madre de Elegguá.
En las botánicas hay plegarias especiales y, frecuentemente, re-
presentaciones artísticas de estos espíritus.
Aunque se requieren todas las habilidades del santero para
librar a una persona de uno de estos espíritus "tenaces y tene-
brosos", no son tan siniestros y aterrorizantes como los que per-
siguen a una persona por razones "puramente personales". Existe
en la santería la creencia de que en algunas ocasiones, una
persona puede haber lastimado o traicionado a otra durante
una encarnación anterior, o haber amado y sido amada apasio-
nadamente y que luego por la muerte se haya separado del ser
amado. El sentimiento de odio o amor puede ser tan intenso que
al morir, la otra persona continúa buscando á su enemigo o a su
amante, según sea el caso, en el mundo de los espíritus. La bús-
queda puede alargarse por siglos, hasta que un día se encuentra
al fin el objeto de ese sentimiento intenso e inmortal. Pero el
buscador incorpóreo descubre, para su absoluta frustración, que
el alma que ha estado buscando ha rencarnado y por lo tanto
está fuera de su alcance, cuando menos temporalmente. Se dis-
pone a esperar con paciencia a que la muerte vuelva a reunidos,
decidido a no perder de vista a su presa. Aunque la víctima
ignorante de esta vigilancia espiritual no puede ver a su perse-
guidor, comienza a notar fenómenos extraños e inexplicables
que tienen lugar en torno suyo. Si el sentimiento entre él y su
observador espiritual es de aborrecimiento y discordia, su exis-
tencia se convierte en un infierno perfecto. Todos sus asuntos
personales y de negocio se trasforman en una fuente constante
de frustración y contrariedad. Por otro lado, si es de amor el lazo
conector que lo liga a sú guardián fantasmal, comienza a notar
que su vida amorosa se hace caótica, como si algo o alguien
deseara que estuviese solo. En casos extremos, especialmente en
lazos de amor, el espíritu incorpóreo sé hace tan impaciente y
tan ansioso de tener una confrontación actual con la parte vi-
viente, que puede materializarse y ser visto por su antiguo amado.
Algunas ocasiones el espíritu intenta realmente efectuar el con-
tacto físico con la persona objeto de su afecto. La creencia en
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 87
estos espíritus hambrientos de amor data de la Edad Media. Son
conocidos como íncubos, en el caso de un espíritu masculino que
busca contacto sexual con una mujer viviente, y súcubos, cuando
un espíritu femenino persigue a un hombre viviente. Para los
santeros que no están versados en términos como íncubos y súcu-
bos, estos son tan sólo espíritus que datan de encarnaciones
anteriores.
Un santero bien conocido de Chicago, a quien tuve la opor-
tunidad de entrevistar recientemente, me relató un caso que
tuvo, no hace mucho tiempo, de una de estas entidades incor-
póreas que perseguía a una de sus clientes. La víctima, una
joven de alrededor de veinticinco años, fue a ver al santero en
un estado próximo a la histeria. Le dijo que durante el mes ante-
rior había sido aterrorizada por la sensación de un hombre ya-
ciendo junto a ella por la noche. Siempre que encendía la luz
no podía ver o sentir a nadie junto a ella, pero tan pronto como
apagaba la lámpara sentía un cuerpo frío, húmedo, oprimién-
dose contra el suyo. Cuando despertaba por las mañanas, siem-
pre hallaba señales moradas dondequiera que había sentido el
contacto fantasmal. Luego que esta experiencia aterrorizante se
repitió varias veces, decidió pasar unas semanas con su hermana
menor, quien vivía cerca. La primera noche de su estancia en
la casa de su hermana, decidió ver la televisión a horas elevadas
de la noche, mientras su hermana se retiraba temprano. Al sen-
tarse y prepararse para un poco de esparcimiento, muy necesario,
sintió la presencia de alguien tras de ella. Se volvió con una son-
risa, pensando que su hermana había cambiado de idea y deci-
dido ver la televisión con ella, sólo para hallarse frente a un
hombre alto, vestido de blanco, cuyos ojos extrañamente vacíos
la miraban con fijeza desde una cara pálida, cadavérica. Se levan-
tó de un salto de su asiento y corrió gritando a la alcoba de su
hermana, pero cuando volvió con ella a la habitación donde vio
la aparición, el hombre había desaparecido. Decidió, indecible-
mente aterrorizada, irse de inmediato a dormir al lado de su
hermana, pero poco después de que apagaron las luces, sonó el
timbre de la puerta. Su hermana se levantó y asomó por la ven-
tana de la alcoba del segundo piso para ver quién estaba a la
puerta a hora tan avanzada, pero no pudo ver a nadie. Volvió
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Espíritu intranquilo, el Espíritu dominante y el Ánima sola. Esta


última también se conoce en la santería como Alabbgwana,
quien, según uno de los mitos yorubas, es la madre de Elegguá.
En las botánicas hay plegarias especiales y, frecuentemente, re-
presentaciones artísticas de estos espíritus.
Aunque se requieren todas las habilidades del santero para
librar a una persona de uno de estos espíritus "tenaces y tene-
brosos", no son tan siniestros y aterrorizantes como los que per-
siguen a una persona por razones "puramente personales". Existe
en la santería la creencia de que en algunas ocasiones, una
persona puede haber lastimado o traicionado a otra durante
una encarnación anterior, o haber amado y sido amada apasio-
nadamente y que luego por la muerte se haya separado del ser
amado. El sentimiento de odio o amor puede ser tan intenso que
al morir, la otra persona continúa buscando a su enemigo o a su
amante, según sea el caso, en el mundo de los espíritus. La bús-
queda puede alargarse por siglos, hasta que un día se encuentra
al fin el objeto de ese sentimiento intenso e inmortal. Pero el
buscador incorpóreo descubre, para su absoluta frustración, que
el alma que ha estado buscando ha rencarnado y por lo tanto
está fuera de su alcance, cuando menos temporalmente. Se dis-
pone a esperar con paciencia a que la muerte vuelva a reunidos,
decidido a no perder de vista a su presa. Aunque la víctima
ignorante de esta vigilancia espiritual no puede ver a su perse-
guidor, comienza a notar fenómenos extraños e inexplicables
que tienen lugar en torno suyo. Si el sentimiento entre él y su
observador espiritual es de aborrecimiento y discordia, su exis-
tencia se convierte en un infierno perfecto. Todos sus asuntos
personales y de negocio se trasforman en una fuente constante
de frustración y contrariedad. Por otro lado, si es de amor el lazo
conector que lo liga a sú guardián fantasmal, comienza a notar
que su vida amorosa se hace caótica, como si algo o alguien
deseara que estuviese solo. En casos extremos, especialmente en
lazos de amor, el espíritu incorpóreo se hace tan impaciente y
tan ansioso de tener una confrontación actual con la parte vi-
viente, que puede materializarse y ser visto por su antiguo amado.
Algunas ocasiones el espíritu intenta realmente efectuar el con-
tacto físico con la persona objeto de su afecto. La creencia en
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 87
estos espíritus hambrientos de amor data de la Edad Media. Son
conocidos como íncubos, en el caso de un espíritu masculino que
busca contacto sexual con una mujer viviente, y súcubos, cuando
un espíritu femenino persigue a un hombre viviente. Para los
santeros que no están versados en términos como íncubos y súcu-
bos, estos son tan sólo espíritus que datan de encarnaciones
anteriores.
Un santero bien conocido de Chicago, a quien tuve la opor-
tunidad de entrevistar recientemente, me relató un caso que
tuvo, no hace mucho tiempo, de una de estas entidades incor-
póreas que perseguía a una de sus clientes. La víctima, una
joven de alrededor de veinticinco años, fue a ver al santero en
un estado próximo a la histeria. Le dijo que durante el mes ante-
rior había sido aterrorizada por la sensación de un hombre ya-
ciendo junto a ella por la noche. Siempre que encendía la luz
no podía ver o sentir a nadie junto a ella, pero tan pronto como
apagaba la lámpara sentía un cuerpo frío, húmedo, oprimién-
dose contra el suyo. Cuando despertaba por las mañanas, siem-
pre hallaba señales moradas dondequiera que había sentido el
contacto fantasma]. Luego que esta experiencia aterrorizante se
repitió varias veces, decidió pasar unas semanas con su hermana
menor, quien vivía cerca. La primera noche de su estancia en
la casa de su hermana, decidió ver la televisión a horas elevadas
de la noche, mientras su hermana se retiraba temprano. Al sen-
tarse y prepararse para un poco de esparcimiento, muy necesario,
sintió la presencia de alguien tras de ella. Se volvió con una son-
risa, pensando que su hermana había cambiado de idea y deci-
dido ver la televisión con ella, sólo para hallarse frente a un
hombre alto, vestido de blanco, cuyos ojos extrañamente vacíos
la miraban con fijeza desde una cara pálida, cadavérica. Se levan-
tó de un salto de su asiento y corrió gritando a la alcoba de su
hermana, pero cuando volvió con ella a la habitación donde vio
la aparición, el hombre había desaparecido, Decidió, indecible-
mente aterrorizada, irse de inmediato a dormir al lado de su
hermana, pero poco después de que apagaron las hices, sonó el
timbre de la puerta. Su hermana se levantó y asomó por la ven-
tana de la alcoba del segundo piso para ver quién estaba a la
puerta a hora tan avanzada, pero no pudo ver a nadie. Volvió
88 S A N T E R Í A

a la cama, pero tan pronto como estaba bajo las mantas, el tim-
bre de la puerta sonó otra vez. Esta ocasión se levantó la mucha-
cha que estaba siendo perseguida y fue a ver por la ventana. Y
allí, a la luz mortecina de la lámpara del alumbrado público,
estaba el hombre a quien había visto pocos instantes antes, mien-
tras veía televisión. La miró con la misma expresión intensa,
con los ojos muy abiertos con que la había aterrorizado antes.
Ambas hermanas pasaron la noche encerradas en la alcoba, con
todas las luces encendidas, sin poder dormir ni descansar. A la
mañana siguiente, la muchacha víctima de esta persecución
inexorable decidió hacer una visita al santero, de quien había oído
hablar a un amigo, para pedirle auxilio y consejo. £1 santero le
dijo que debía utilizar un resguardo, preparado con Changó
como espíritu guardián; también tenía que tomar varios baños
purificadorcs y hacer algunos sahumerios en su casa. Esto era sólo
trabajo preliminar, pues el exorcismo efectivo del espíritu tenía
que hacerlo el mismo santero, durante nueve viernes consecuti-
vos, al mediodía exactamente. El exorcismo se efectuó metiendo
un atado de hierbas especiales, ligado con un pedazo de hilo
rojo, en un recipiente con agua bendita y asperjando con él toda
la casa, dando atención especial a guardarropas oscuros y detrás
de las puertas cerradas. Mientras asperjaba la casa, el santero
pidió a Changó que expulsara al espíritu amante, rogándole dejar
en paz a su víctima. Las apariciones y visitas nocturnas desapa-
recieron inmediatamente después del primer exorcismo y la mu-
chacha no fue vuelta a molestar por el adorador inoportuno.
Estos exorcismos se conocen en la santería como despojos.
Las historias de amantes fantasmales son comunes en la san-
tería. Una de mis amigas, que siempre reía y se mofaba de todas
las formas de las prácticas ocultas, se casó hace varios años, y el
día de su boda, mientras bailaba con su desposado bajo un fir-
mamento tropical, vio que un hombre deformado horriblemente
se interponía entre ella y su esposo y la besaba en los labios.
Gritó, rebelde e indignada, y pidió a su esposo que detuviera
al hombre, pero su esposo dijo no haber visto a nadie. Lo que
sí vio fue que la boca de su esposa comenzaba a hincharse, al
principio con lentitujd, luego con más rapidez, hasta verse defor-
mada de modo horrible. Con tanta rapidez como empezó la in-
P R A. C T I C A S M Á G I C A S 89
flamación fue desapareciendo hasta que la boca recobró su forma
normal. Todo el proceso duró sólo unos minutos. Pero la parte
significativa y atemorizante de esta experiencia fue que se repi-
tió todas las noches por una semana completa. Aunque consul-
taron a varios especialistas e incluso a un sicólogo, nadie parecía
tener una solución para los horribles y repetidos sucesos. Al
terminar la semana decidieron consultar a una iyalocha, muy
conocida por sus exorcismos y sus curas herbarías. La santera
dijo a mi amiga que estaba siendo "visitada" por un viejo aman-
te de una vida previa, a quien había ofendido gravemente. £1
espíritu se consumía por el odio y los celos y no descansaría
hasta que hubiese destruido el matrimonio de mi amiga. El
consejo de la santera fue muy simple. Dijo a su dienta que usara
un collar de cuentas rojas, tomara unos baños purificadores y
leyera el Salmo 23 durante cuarenta y cinco noches consecuti-
vas. También iba a encender una vela blanca todas las noches
durante este periodo, en el nombre de su antiguo amante, para
que la perdonara y la dejase en paz. Luego de tomar estas me-
didas debidamente, las apariciones cesaron y no hubo más visi-
tas nocturnas.
Así como hay espíritus que se piensa que obsesionan a los
vivos, hay otros que frecuentan casas y objetos inanimados. Estos
últimos se conocen por muchos como poltergeists, aunque en
santería son llamados espíritus traviesos. El caso más impresio-
nante que he conocido de los efectos de un poltergeist, sucedió
a una familia que vivía junto a nuestra casa cuando yo era niña.
Los fenómenos sobrenaturales principiaron poco después de que
cumplió catorce años de edad la única hija de la familia. Empe-
zaron a suceder cosas súbita e inesperadamente. Cacerolas y
sartenes volaban a través de la casa a todas horas del día o de
la noche; hallaban flotando en la sopa trozos de una extraña
carne blanca, cascaras de naranja y de manzana salían del bote
de la basura, bailaban por toda la casa y después regresaban al
lugar de donde habían venido. La hija de la familia parecía ser
el centro de esta exhibición sobrenatural, y todo el tiempo era
abofeteada y golpeada en las posaderas por manos invisibles
Un anillo que llevaba en la mano izquierda fue pasado de un
dedo a otro mientras ella gritaba histéricamente y sus padres
90 S A N T E R Í A

observaban impotentes y horrorizados. A menudo le eran puestos


rizadores en los cabellos mientras dormía, sin despertarla. Des-
pués de vanas semanas de este hostigamiento, la familia consul-
tó a un santero y le pidió que acudiera a exorcizar la casa. £1
santero fue a la casa y asperjó todo el lugar con agua bendita e
hizo las invocaciones adecuadas; y para asegurarse más de que
d espíritu obsesionante no retornaría, puso guano bendito (hojas
de palma dadas por la Iglesia Católica el Domingo de Ramos)
tras la puerta principal, y una muñeca de trapo negro, vestida
de rojo, en la alcoba de la muchacha (los muñecos de trapo se
utilizan muy frecuentemente en la santería para disipar las in-
fluencias malignas). Esa noche, toda la familia fue despertada
por d ruido estrepitoso "hecho por todos sus utensilios de cocina
al ser arrojados contra las paredes y los pisos. £1 guano bendito
fue levantado por manos invisibles y destrozado en pedacitos.
La muñeca de trapo también fue desgarrada ante sus ojos y los
trozos esparcidos por toda la casa. Fue obvio que d espíritu tra-
vieso estaba disgustado extremadamente con la intervención
del santero y no había sido afectado por el trabajo, del mismo. £1
santero fue llamado por la familia a la mañana siguiente y cuan-
do supo lo que había ocurrido la noche anterior, se encogió de
hombros y dijo que el espíritu era demasiado fuerte y únicamente
podía desterrarlo un babalao (el sumo sacerdote de la santería),
o por un sacerdote de la Iglesia católica. Como no vivían baba-
laos en las cercanías, pareció más práctico pedir a un sacerdote
que exorcizara la casa. Después de algunas investigaciones y
explicaciones y súplicas considerables, el jefe de la familia, quien
era un hombre muy influyente en muchos hombres poderosos
dentro de la Iglesia Católica, finalmente obtuvo permiso para
hacer exorcizar su casa por un sacerdote ordenado. El exorcismo
fue emprendido por un sacerdote jesuita, quien hizo una ceremo-
nia ritual completa de expulsión, y exhortó a cualesquier espí-
ritus pululantes a que abandonaran el recinto. La réplica inme-
diata al exorcismo fue una andanada de cacerolas y sartenes
volando en todas direcciones por toda la casa. La casa fue asedia-
da durante todo el exorcismo por golpes, choques y aullidos. Las
pe +urbaáones no terminaron hasta después que había partido d
sacc. ~»te. Hubo un periodo de silencio relativo, como si el pol-
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 91
tergeist estuviera tomando aliento, y luego principió todo nueva-
mente con violencia renovada. Durante los pocos días siguientes
los fenómenos se agudizaron tanto, que la familia tuvo que aban-
donar la casa y alojarse en un hotel próximo. El jefe de la fami-
lia decidió hallar un babalao que pudiera emprender otro exor-
cismo, determinado a no claudicar ante un fantasma mal edu-
cado. Encontró uno en la aldea de Loíza, población pequeña en la
parte septentrional de Puerto Rico, que tiene fama por las prác-
ticas de magia y hechicería. Guando el babalao entró a la casa,
el sitio estaba frío y silencioso. Parecía haber en el aire una espe-
cie de expectativa. El babalao pidió que toda la familia, que
todavía estaba alojada en el hotel, estuviese presente durante
el exorcismo. Tan pronto como volvieron a entrar en la casa,
todos los fenómenos sobrenaturales empezaron de nuevo. El ba-
balao llevó aparte al jefe de la familia y le dijo que aunque era
verdad que tenían en la casa un espíritu travieso, éste obtenía
de la hija de la casa la energía para sus travesuras pesadas. La
razón por la que no habían dado resultado los otros dos exorcis-
mos fue que habían sido dirigidos nada más a la casa, pasando
por alto el origen del problema, que era la muchacha. Lo que
debía hacerse era exorcizar tanto a la casa como a la muchacha,
lo que procedió a hacer con mucha habilidad. Ese fue el fin de
todos los fenómenos sobrenaturales que asediaban a la familia.

Las botánicas
Las botánicas son las pequeñas tiendas de artículos religiosos
dispersas por todos los barrios latinos de las grandes ciudades
estadunidenses. En las botánicas se encuentran la mayoría de las
raíces, hierbas y plantas tradicionales utilizadas en la santería,
lo mismo que aceites especiales, perfumes, esencias, inciensos,
velas, talismanes, oraciones e imágenes de santos y una variedad
de productos animales, entre los cuales son muy comunes las
pieles de víboras y las zarigüeyas ahumadas. También se vende
en las botánicas un tipo de incienso pulverizado-, basado en mag-
nolia magallánica, pachulí y sándalo, que es muy fuerte y fra-
gante. También es muy popular entre los santeros un incienso
especial de tabaco muy poderoso usado en trabajos mágicos.
92 S A N T E R Í A

Sin la botánica la magia del santero se neutraliza y la magia


negra del mayombero no existe. £1 mismo vendedor de una botá-
nica es un aprendiz de santero, comprensiblemente, con un cono-
cimiento competente de todo tipo de hierbas y de los empleos
potenciales de todos los implementos mágicos vendidos en la
tienda. £1 vendedor de una botánica sabe por lo común los
nombres y direcciones de varios espiritualistas y santeros bien
conocidos, que pueden adivinar el futuro con las cortezas de
coco, los caracoles o las cartas de la baraja española. A dife-
rencia del santero, el espiritualista no siempre trabaja con los
orishas y muy a menudo hace sus encantamientos con el auxilio
de santos católicos que no se han sincretizado de acuerdo con la
religión de los yorubas.
Aunque la santería se está practicando extensamente en la
mayoría de las ciudades principales de Estados Unidos, Nueva
York y Miami siguen siendo los centros más activos del culto.
Entre los cientos de botánicas que se hallan en el área metropo-
litana de Nueva York, las cinco enlistadas aquí son las más
pintorescas y mejor conocidas.

Rendónos West Indies Botánica! Carden, 54 East 116th


Street. Esta es una de las botánicas más antiguas en la ciudad
de Nueva York. Su fama está tan extendida que el New York
Times publicó recientemente un artículo respecto a ella. La tien-
da es propiedad de dos hermanos guatemaltecos cuyo nombre es
familiar entre santeros y espiritualistas.

El Congo Real, 1521 Park Avenue. Aunque esta tienda es


en comparación una recién llegada entre las botánicas de Nueva
York, está enlistada aquí por su señalada cualidad folklórica.
Esta es tal vez una de las mejores tiendas para los hechizos típi-
cos de la santería, ya que tiene algunos de los ingredientes más
exóticos en el mercado.

Otto Chicas, 101 East Wbth Street. Esta es probablemente


la más grande de todas las botánicas de Nueva York. Es brillante
y c herida y tiene una de 'as existencias de artículos religiosos
más ^rindes en la dudid.
P R Á C T I C A S M Á G I C A S 93
El Arte Espiritual, 104th Street, entre las avenidas Park y
Lexington. Esta tienda es propiedad de un anciano sapiente
y filósofo llamado don Justo. Lo que no tiene don Justo en su
tienda probablemente no existe en la santería. De hecho, he
visto en su botánica artículos de los que nunca antes había
oído hablar, tales como una raíz de aspecto peculiar conocida
como "diente del diablo'*. Don Justo tiene también muchas pieles
de víbora que son muy populares en la santería para vencer a
un enemigo.

Almacenes Changó, 53 East lllth Street. Esta es una tienda


frecuentada y aparentemente sin pretensiones que, sin embargo,
tiene una de las existencias más variadas de ingredientes mágicos
en Nueva York. Vende tanto al mayoreo como al detalle y
atiende específicamente a las necesidades y creencias de la san-
tería. Es la única tienda donde he visto los collares especiales
de Oyá, que son de huesos humanos labrados.

Para encontrar una lista completa de botánica en cualquier


ciudad principal de Estados Unidos, el lector puede buscarlas
en las guías telefónicas, clasificadas bajo el encabezado: Artícu-
los Religiosos.
5
Magia natural

La magia africana es magia natural. Su poder es el de las


hierbas y los árboles que se encuentran en las selvas tropicales
de las Antillas. En estas florestas oscuras, melancólicas, viven
las entidades espirituales de los yorubas y los bantúes. Todo
viene de la selva, de la matriz fértil de la tierra, dicen los sante-
ros. No puede practicarse la magia sin el auxilio de las florestas.
El encantamiento más básico en la santería requerirá siempre
una planta, una hierba, una piedra, una flor, un fruto o un
animal. Con ewe o vititi nfinda (los términos yorubas y congo,
respectivamente, para hierbas, árboles, fruta y plantas), el san-
tero cura un dolor de cabeza sencillo o un tumor maligno. Tam-
bién puede deshacer un ensalmo perverso, alejar la mala suerte
y neutralizar la obra malvada de un enemigo o, lo que es mucho
"más práctico y satisfactorio", enviar al enemigo al otro mundo.
La creencia en el poder de las hierbas es una parte intrínseca
de ía santería. Un viejo santero que conozco declara que el
santero y herbolario más grande de todos ellos fue Jesucristo.
Argumenta, con lógica simple y pintoresca, y lo cito: "Para
principiar, nació en una cueva, sobre un montón de paja. La
paja es pasto seco y el pasto es una hierba. Luego, después que
creció, pasó cuarenta días en el desierto, sin alimentos, y no
murió. Más tarde, cuando lo capturaron, lo hallaron en el bos-
que, rezando entre olivos. Y la última prueba es que murió en
la cumbre de una montaña, no muy lejos del bosque. Así que
ya ve, siempre estaba rodeado de hierbas. Fue un santero".
94
M A O I A N A T U R A L 95
Los bosques tienen todo lo que requiere el santero para pre-
servar su salud y defenderse contra el mal, pero siempre debe
recordar pedirles permiso antes de tomar una piedra o una hoja
de un árbol. Sobre todo, deberá pagar a la selva cualquier cosa
que tome, sea con ron, tabaco, o unas pocas monedas de cobre.
Algunas veces, cuando la ocasión lo exige, se sacrifica un pollo
en el bosque, de ordinario al pie de un árbol grande, preferible-
mente una ceiba.

Osain
£1 propietario de los bosques es Osain, un dios tuerto, manco
y cojo cuyo símbolo es una rama de árbol torcida. Los ewe o
vititi nfinda son propiedad de Osain, y sin obtener su ayuda por
anticipado no es posible hacer ninguna magia en la santería.
Osain nunca nació. Surgió de las entrañas de la tierra como
Atenea de la frente de Zeus. Hay innumerables historias respecto
a cómo perdió Osain las partes que le faltan en su cuerpo. En
uno de estos relatos, fue dejado en estas condiciones tristes du-
rante una pelea con Changó, quien enfureció cuando Osain
insistió en sus insinuaciones mal recibidas a la diosa Oyá. Chan-
gó, encolerizado por la audacia de Osain, le lanzó un rayo que lo
dejó tullido y tuerto para toda la eternidad. Pero algunos san-
teros rechazan esta historia, con base en que Osain no se interesa
en actividades sexuales, pues es una deidad muy pura y también
un muy antiguo amigo de Changó. Estos santeros explican los
miembros perdidos de Osain con la historia siguiente: en una
época, Osain estaba constantemente en guerra con Orúnia, el
dueño de la Tabla de Ifá. Orúrilá, que es un dios pacífico, no
deseaba pelear con Osain, pero no pudo comunicar su deseo de
paz al orisha recalcitrante. Cansado de la animosidad constante
de Osain, Orúnia apeló finalmente a Changó para que lo
auxiliara con su magia. Changó aconsejó a Orúnia que preparara
un ebbó con doce antorchas que tenían que encenderse con doce
pedernales (odduarás). Mientras Orúnia estaba preparando el
ebbó, Osain se encontraba en los bosques buscando hierbas para
hacer daño a Orúnia. Pero el dios de la adivinación demostró
ser el más rápido de los dos, y consiguió encender las teas antes
% S A N T E R Í A

que saliera Osain de la floresta. Un rayo brilló inmediatamente


a través dd firmamento y cayó en d bosque, prendiéndole fuego
y atrapando a Osain entre las llamas. Así fue como perdió d
dios de las hierbas y las plantas los miembros que le faltan.
La rama torcida, el atributo principal de Osain, la utiliza
para apoyarse mientras salta sobre su único pie restante. Muchos
santeros conservan en sus hogares una rama torcida en honor
dd dios y como una medida de seguridad contra d peligro. Se
cree que la rama alba cuando está cercano el peligro. Se presta
frecuentemente a jóvenes que desean "atrapar a un esposo". La
rama también se usa para invocar al dios Elegguá, quien se dice
que es un buen amigo de Osain.
Aunque Osain es d dueño de la floresta y d custodio de
todos los secretos de la magia herbaria, tiene que compartir sus
secretos naturales con todos los otros orishas. Cómo ocurrió esto
es tema de otra leyenda. Changó, que es un gran mago y maestro
de brujería, se quejó un día a su concubina Oyá de que todos sus
ebbós y bilongos carecían de efectividad porque necesitaba algu-
nas hierbas para fortalecer sus hechizos y Osain no le permitía
tenerlas. Oyá, que es también una bruja muy poderosa, se puso
de pie y principió a agitar sus faldas, hasta que se creó un gran
ventarrón. Osain guardaba todas sus hierbas en un güiro gigan-
tesco que colgaba de la rama de un árbol. £1 viento hizo que d
güiro oscilara violentamente hasta que cayó al sudo, esparciendo
todos ios ewe a los cuatro puntos cardinales. Todos los orishas
se apresuraron a recoger las hierbas, que dividieron entre dios.
Desde ese día, aunque a Osain todavía se le considera la dddad
oficial de los bosques, los otros dioses pueden trabajar con hierbas
igual que ¿1.
Los santeros preparan un talismán de Osain que se supone
tiene todo el poder del orisha. El talismán se prepara dentro de
un recipiente de barro, donde el santero pone dos esferas de cris-
tal, una mayor que la otra, un cuerno de venado, un poco de
sangre de tortuga, agua de las primeras lluvias de mayó, agua
de mar, agua de río, agua bendita y pimienta. El redpiente se
sepulta bajo una palmera para que obtenga toda la fuerza
de Changó, ya que este orisha es "propietario" de la palma.
Luego se exhuma y entierra bajo una ceiba. Permanece seis días
.«(AGÍA N A T U R A L 97
bajo la palmera y seis bajo la ceiba. Después, el recipiente se
lleva a un hormiguero y más tarde al cruce de cuatro caminos
para recibir la bendición de Elegguá, quien es el señor de todos
los caminos. De este último sitio de sepultura, el talismán de
Osain sale "bautizado" completamente y con toda la magia
atribuida al dios.
Los brujos negros (mayomberos) preparan un talismán simi-
lar que llaman gurufinda. £1 talismán se prepara dentro de un
güiro. Dentro del güiro ahuecado son puestos las cabezas, los
corazones y las patas de una tortuga y de varias especies de loros
tropicales, la lengua y los ojos de un gallo, siete dientes humanos,
una mandíbula humana, un poco de cabellos del cadáver y el
nombre de la persona muerta escrito en un trozo de papel. Tam-
bién se ponen en el güiro siete hormigas vivas junto con siete
monedas, que son el pago al muerto por sus servicios. Después,
el güiro se asperja generosamente con ron y se entierra durante
veintiún días bajo una ceiba. Al concluir este tiempo se exhuma
marcado con una cruz de gis y colgado de una rama de un árbol
cercano a la casa del mayombero. Se supone que el gurufinda
habla a su dueño y lo dirige en todo su trabajo mágico. Tanto
el gurufinda como el talismán de Osain preparado por el santero
protegen a sus propietarios de todo daño y los aconsejan respecto
a cuáles hechizos utilizar para un caso particular.

La ceiba
La ceiba bómbax, conocida en botánica como árbol de algo-
dón, es el árbol sagrado de la santería y la base de una parte de
la magia más grande del culto. En Latinoamérica a nadie le
agrada cortar uno de estos árboles, a los cuales muchos los con-
sideran como poseedores de gran fuerza espiritual. Los santeros
creen que aun el rayo respeta a la ceiba y en realidad, el árbol
en raras ocasiones, si acaso, es tocado por el rayo.
De acuerdo con la leyenda, la ceiba fue el único árbol que
no se atrevieron a cubrir las aguas durante el diluvio universal.
Toda la gente y los animales que se refugiaron bajo ella pu-
dieron escapar, asegurando la supervivencia de las especies sobre
el planeta.
98 S A N T E R Í A

Al pie de la ceiba se entierran muchos de los bilongos y ebbós


de la santería. El terreno alrededor del árbol siempre está cu-
bierto con ofrendas de fruta, dinero y animales sacrificados. La
ceiba es tan respetada por los santeros, que jamás cruzan sobre
su sombra sin pedir su permiso con anticipación, porque se supo-
ne que el árbol es muy sensible y se ofende fácilmente. Cuando
está encolerizado no da su preciosa protección al santero, cuyos
encantamientos serán nulos SÍJ* .Ja. Co;i el auxilio de la ceiba es
posible hacer grandes ensalmos benéfic )s para amor y lucro, y
también para muerte y destrucción, pies el árbol no distingue
entre el bien y el mal, siempre y cuando se pague por sus servi-
cios y se muestre un respeto absoluto durante la transacción.
. Cuando un santero quiere hacer daño a un enemigo, va hasta
la ceiba a medianoche, se desnuda y camina tres veces en torno
del árbol, rozando el tronco con las yemas de los dedos y pidién-
dole que realice su voluntad. Todas lac operaciones mágicas se
realizan por medio de palabras y cantos. Por lo tanto, uno
impulsará a la ceiba a que haga lo que le pide, hablándole suave
y dulcemente.
Los santeros piensan que la ceiba es una santa. Su espíritu es
maternal en esencia. Es un árbol hembra. Su nombre africano
es iroko y es uno de los aspectos africanos de la Concepción de
María. Los congos la llaman nkunia casa sami (el árbol casa
de Dios), mamá Ungundu, e Iggi-Olorun. El iroko original es una
especie gigantesca de caoba que es venerada por muchas tribus
africanas a lo largo de la costa de Guinea. Como este árbol no
crece en el Caribe, el africano lo sustituyó con la ceiba, la que
rebautizó como iroko, rindiéndole homenaje desde entonces.
Los santeros sacrifican un toro a la ceiba durante algunas
de sus ceremonias especiales. Caminan con el animal en torno del
árbol antes de matarlo, llevando en las manos velas encendidas.
Cada mes se sacrifican pollos blancos junto a sus raíces.
Se cree que las raíces y las hojas de la ceiba tienen gran valor
medicinal, especialmente en casos de enfermedades venéreas y
de dificultades en el tracto urinario. Las hojas también tienen
fama de ser excelentes en el tratamiento de la anemia. La corteza
del árbol se emplea en un té especial que se piensa hace que
conciban las mujeres estériles.
M A G I A N A T U R A L 99
Los santeros explican que usan la ceiba de seis modos distin-
tos para su trabajo mágico: primero, el tronco del árbol se
utiliza para hacer hechizos malignos; segundo, la corteza se em-
plea para tés y con otros propósitos medicinales; tercero, la som-
bra del árbol atrae los espíritus y da su fuerza sobrenatural
a todos los hechizos enterrados bajo él; cuarto, las raíces se utili-
zan para colocar las ofrendas a ia ceiba y recibir la sangre de
los animales sacrificados; quinto, la tierra alrededor del árbol
se usa frecuentemente en magia negra, y sexto, las hojas del
árbol se emplean con propósitos medicinales, para hacer hechi-
zos de amor y para la preparación del omiero utilizado durante
el asiento.

La palmera
La palmera es casi tan poderosa como la ceiba en la magia
latinoamericana y se cree que es la habitación de Changó. Esta
creencia se basa en el hecho de que la palmera recibe frecuente-
mente rayos, que son el arma del dios. Muchos piensan que el
rayo es Changó que llega a su casa en la palmera. Una de las
leyendas que explica por qué la palmera es víctima constante
de los rayos, dice que Changó, que es un mujeriego incorregible,
pidió a un lagarto pequeño que llevara un obsequio a una de sus
amantes. El lagarto metió el regalo en su boca y se apresuró a ir
a la casa de la dama. En su prisa por llegar a su destino tropezó
e infortunadamente tragó el presente, que se quedó hincado en
su garganta (esto explica por qué está distendida la piel en el
cuello del lagarto). Cuando Changó descubrió qye el obsequio
jamás llegó a la dama en cuestión, se encolerizó con el lagarto y
preguntó al aterrorizado mensajero por qué no había sido entre-
gado el regalo. El fuego brotaba de la boca de Changó a cada
palabra. El lagarto no pudo responder por la presión del paquete
sobre sus cuerdas vocales y temblando de miedo, trepó a la pal-
mera para buscar refugio entre sus hojas. Changó, creyéndose
burlado, lanzó contra la palmera un rayo con el fin de quemar
al lagarto. Desde entonces, la palmera ha sido objeto de la furia
de Changó, pues el lagarto aún está escondido allí para prote-
gerse contra el orisha.
100 S A N T E R Í A

La palmera también es reverenciada especialmente por los


mayomberos, quienes la emplean tan a menudo como la ceiba
para sus hechizos malignos.
Un bilongo típico que se usa para matar, se conoce como el
nkan'gue de la muerte. El mayombero abre con cuchillo nuevo
el pecho de un pollo negro vivo y roda la herida con ron. Pone
en la herida pimiento y ajo mezdados con azufre y tierra de
cementerio y luego envuelve el ave con un trapo negro. Durante
todo este proceso está maldidendo a su víctima e invocando el
espíritu de la palmera (nsasi) para que mate del modo más
cruel y lento a la pereona infortunada. Entonces entierra bajo
las raíces de la palmera al pollo todavía vivo, dejando la cabeza
fuera del hoyo. Golpea con una escoba nueva (kamba) el tronco
de la palmera, para que nsasi, enfuredda por el castigo, se apre-
sure a destruir a la futura víctima.
Se cuenta una historia de un mayombero que se vengó de su
esposa porque le había sido infiel con uno de sus vecinos. Esperó
padentemente hasta que la mujer pensó que había perdonado y
olvidado la ofensa y después llegó a su casa una noche a horas
avanzadas, con una botella de cuello ancho en las manos. Llamó
tres veces a la puerta y cuando ella inquirió desde adentro quién
estaba allí, capturó dentro de la botella el sonido de su voz y
cerrando el redpiente herméticamente, se apresuró a alejarse
de la casa (esta es una práctica coman entre los mayomberos,
quienes creen que la voz es el aliento de vida de una persona,
por medio del cual uno puede matar). El mayombero de la na-
rradón fue hasta la palmera con la botella, que enterró con
prontitud bajo las raíces. Entonces encendió cuatro velas y davó
en el tronco de la palmera un pollo negro vivo con un cuchillo
nuevo, invocando todo el tiempo a nsasi para que destruyera
a la mujer. Al día siguiente, la mujer respondió al ensalmo em-
papándose con gasolina y prendiéndose fuego.
En algunos rituales se utiliza la palmera para traer lluvia. Du-
rante estos rituales, los santeros invocan comúnmente a Changó
o a Yemayá, después de encender doce mechas de algodón em-
papadas en aceite de oliva. Otro rito para la lluvia consiste en
hacer una cruz en el piso, bajo la palmera. Los santeros forman
sobre la cruz un montículo de tierra, sobre el cual colocan ofren-
M A G I A N A T U R A L 101

das de fruta a Changó y sacrifican un galio. Encienden dos velas


al orisha, quien contesta poco después con lluvia intensa' y estrépi-
to de truenos y uno o dos rayos.

El cedro
El cedro pertenece a Changó, y los santeros lo utilizan para
hacer sus encantamientos cuando no son asequibles la ceiba o la
palmera. Este árbol se usa especialmente en el norte de Estados
Unidos, donde por el clima más frío no pueden subsistir la pal-
mera y la ceiba.

El omicro
Mencioné antes la importancia del omiero, el líquido sagrado
empleado durante la iniciación del santero. Se supone tradicio-
nalmente que el omiero se prepara con 101 hierbas, todas las
cuales son sagradas para los orishas más importantes del culto.
Como es muy difícil encontrar todas estas hierbas, los santeros
han reducido la cantidad a veintiuna, que también están dividi-
das entre los orishas. El omiero se prepara con estas hierbas, y los
ingredientes siguientes: agua de lluvia, agua de mar, agua de
río, agua bendita, ron, miel, manteca de corojo, manteca de ca-
cao, cascarilla, pimienta y nueces de cola. También se agrega
al líquido algo de la sangre de los animales sacrificados durante
el asiento.
Antes de que se añadan las hierbas a las aguas, se machacan
a mano por un grupo de iyalochas en ura ceremonia impresio-
nante de la que están excluidos rigurosamente los no creyentes
(aberínkula). La ceremonia principia con cantos en honor de
Elegguá y termina con cantos en honor de los Ibeyi, les mellizos
divinos. El órlate, o maestro de ceremonias, lleva la cuenta de las
ceremonias marcando líneas en el suelo con un trozo de tiza
después de cada canto (ancori). Después que se.machacan las
hierbas, se ponen en recipientes separados para cada orisha y
mezcladas con las distintas aguas. Los otanes de los orishas sé
lavan en estos líquidos, que luego se mezclan en un gran reci-
piente con todos los otros ingredientes. El líquido resultante tiene
102 S A N T E R Í A

un olor muy repulsivo provocado por las hierbas y la sangre de


los animales sacrificados que se descompone rápidamente. Sin
embargo, los santeros declaran que tienen grandes propiedades
medicinales y todos los presentes en un asiento beben ansiosamente
algunos buches del omiero, para tener buena suerte y me-
jor salud.
En la lista de la siguiente página doy veintiuna de las plan-
tas más comúnmente empleadas en la preparación del omiero,
con los nombres de los orishas a quienes pertenecen y algunos de
sus usos medicinales y/o mágicos.

La leyenda del coco


Según la leyenda yoruba, Otó ("el coco") era muy amado
y admirado en un tiempo por Olofi, el padre y creador de los
dioses. Obi era justo y sincero, con alma piara y corazón amo-
roso. Como recompensa por las buenas cualidades de Obi, Olofi
lo hizo todo brillantemente blanco y lo puso en la copa de la
palmera más elevada. Pero tan pronto como se halló en una
posición tan alta, Obi se hizo vanidoso y arrogante. Un día deci-
dió hacer una fiesta y pidió a Elegguá, quien era uno de sus
amigos más íntimos, que invitara a la fiesta a todos los amigos de
ambos. Elegguá, quien había notado el cambio radical de Obi
y lo vanidoso y arrogante que se había hecho, decidió probar
la buena voluntad de Obi e invitó a la fiesta a todos los mendigos
y desamparados que pudo encontrar. Cuando Obi vio su hermosa
casa llena de personas pobres, harapientas, vestidas con andrajos
sucios, malolientes, miserables y desaliñados, casi se sofocó por la
cólera. Expulsó a todos de su casa, farfullando con indignación,
y les dijo que nunca oscurecieran su puerta nuevamente. Los
invitados indeseables salieron de la fiesta llenos de vergüenza y
Elegguá, convencido ya del triste cambio de Obi, partió con dios.
Pocos días más tarde, Olofi pidió a Elegguá que fuera a la casa
de Obi a llevarle un mensaje. Elegguá se negó a ir y cuando
Olofi insistió en que le dijera la razón, relató al creador lo que
había sucedido en la fiesta de Obi. Olofi, entristecido profunda-
mente por esta noticia, se trasformó en un limosnero y fue a
llamar a la puerta de Obi. Cuando éste abrió la puerta y vio
Planta Equivalente en latín Propietario (s) Usas

Ibahaca morada Ocymum basilicum Oggún, Yemayá Males estomacales


Algodón Gossypium peruvianum Obatalá Bronquitis, asma, tumores, dolores de
oido, etcétera
Anís pimpinella anisum Oshún Indigestión, histeria •
Añil Indigofera lespedezioiodei Yemayá, Oshún Tumores internos, epilepsia
Berro Geratocephalus oleraceus Yemayá, Oshún Irritaciones estomacales
Calabaza Cucúrbita pepo Oshún . Quemaduras, enfermedades de la piel,
tosferina
Campana Datura candida Obatalá Bronquitis
Canela Cirmamomum zeilanicum Oshún Males intestinales, filtros de amor
Espartillo Spirobolus arundicaceus Elegguá, Ochosi Contra el mal
Hedionda Cassia occidentalis Elegguá Contra la colitis
Helécho de río Myriophyllum brasiliense Yemayá, Oshún Contra el mal
Higuereta - Ricinus communis Obatalá Difteria, dolores de cabeza
£*echuga Lactuca sativa Yemayá, Oshún contra el mal
Malva té Corcorus siliquosus Oshún Baños purificadores
Mora Salanum nigrum Oggún, Yemayá Infecciones de la garganta, nervios, afec-
ciones de la piel
Paraíso Melia azederach Changó Contra el mal
Rompe zaragüey Eupatorium odoratum Changó Contra el mal
Vetbena Valerianoides mutabilis Yemayá, Oshún Hígado, cuidado del cabello
Verdolaga Portulaca olerácea Yemayá, Oshún Para la buena suerte
Zarzaparrilla Mentha sativa Yemayá, Oshún Afecciones de la piel
Smilax medica Changó Reumatismo, nervios, sífilis
104 S A N T E R Í A

parado allí al mendigo harapiento, le dijo que se retirara de


inmediato y con prontitud le cerró la puerta en la cara. Olofi se
alejó unos pocos pasos de la puerta y volviendo la espalda a la
casa, llamó a Obi con voz fuerte: "Otó meye lorí emi ofé"; esto
es: "Obi, mira quién soy en realidad". Cuando Obi vio que el
limosnero era realmente Olofi, se sintió muy atemorizado, y tem-
blando de miedo, le suplicó al creador que lo perdonara. Pero
Olofi se negó a perdonar la ofensa y condenó a Obi a caer de
la palmera y rodar por el sudo a merced de quienquiera que
deseara recogerlo. También cambió el color de Obi y aunque su
interior continuó siendo blanco, su cascara se hizo negra y
su corteza exterior verde. El color negro simboliza el pecado de
orgullo y arrogancia de Obi y el verde representa la esperanza
de que algún día cambiará sus actitudes y se hará puro nueva-
mente. Olofi lo condenó también a predecir el futuro. El coco
seco se llama obi güi güi. De esta leyenda emana la tradición de
colocar un coco seco a los pies de la imagen de Elegguá.
El coco se utiliza en todas las ceremonias mayores de la san-
tería y algunos de los hechizos más famosos del culto se prepa-
ran con este fruto. También es una valiosa cura para varias
enfermedades, especialmente los desórdenes renales.

Darie coco ai santo


Este sistema adivinatorio lo usa la mayoría de los santeros
Para preparar el coco para la adivinación, primero es necesario
romper su cascara dura y extraer la pulpa del fruto. La cascara
del coco siempre debe quebrase con un objeto duro, como un
martillo. En ninguna forma debe quebrarse sobre el piso, pues
eso sería una ofensa a Obi, quien "también es un dios". Después
que la cascara ha sido rota, la pulpa firme del interior se divide
en cuatro partes iguales, que entonces se emplean en la adi-
vinación.
La pulpa del coco es blanca por dentro y café por fuera,
como saben todos. Cuando los pedazos de coco se arrojen al
suelo adoptarán una de cinco figuras distintas, dependiendo del
lado sobre el cual caigan los trozos. Cada figura tiene un
significado especifico y la interpreta el santero como la respuesta
M A G I A N A T U R A L 105
del santo a la pregunta que está haciéndose. Cualesquiera de los
orishas puede ser interrogado por medio del coco, pero se con-
sulta más frecuentemente a Elegguá que a la mayoría. Tanto la
pregunta como la contestación deben ser cortas y directas. En
la página siguiente podemos ver las varias posiciones en las que
puede caer el coco y el nombre dado a cada una de las figuras.

Interpretaciones
ALAFIA: significa sí y pronostica paz y felicidad, pero es sólo una
respuesta tentativa, y el coco debe ser leído otra vez para
ratificar su mensaje. Esta disposición es buena si cae dos
veces o si es seguida por ellife o itagua, y mala si es seguida
por oyekun u ocana-sode.
ELLIFE: Esta es la contestación más fuerte y definitiva de los
dioses. Significa sí y pronostica gran felicidad. No es nece-
sario hacer la misma pregunta nuevamente.
ITAGUA: significa sí, pero es necesario hacer nuevamente la mis-
ma pregunta. Indica por lo general que se ha cometido un
error en alguna parte del procedimiento de adivinación.
OCANA-SODE: significa no y pronostica alguna forma de mal
para el inquiridor. Cuando sé da esta posición, se acostum-
bra que todos los presentes en el registro tiren del lóbulo de
sus orejas y abran sus ojos al máximo para disipar las in-
fluencias malignas.
OYEKUN: significa no. Es la más maligna de todas las figuras
y pronostica muerte y destrucción, aunque no necesariamente
para el inquiridor. Cuando sucede esta posición es habitual
encender una vela a los muertos y obtener su ayuda en el
problema al que se enfrenta el consultante. Luego, los trozos
de coco se refrescan hundiéndolos en un recipiente con agua
fresca y la pregunta se repite hasta que el santero puede ob-
tener una contestación definida. Si Oyekun cae dos veces
seguidas, significa que el^ consultante está en dificultades gra-
ves y debe sacrificar un pollo a Elegguá y otro a Changó,
para disipar el mal y ser protegido por los dos orishas.
106 N T £

ALAFIA

ITAGUA

ELLIFE

OCANA-SODE

OYEKUN
M A G I A N A T U R A L 107

Procedimiento de adivinación
Antes que sean leídos los pedazos de coco, el santero rocía
agua tres veces ante el dios que está siendo interrogado (utiliza-
remos en este ejemplo a Elegguá), y dice las palabras siguien-
tes en lenguaje yoruba:

omi tutu a Elegguá, omi tutu a mi ileis, olodumare modupues...


boguo yguoro iyalocha babaloche babalawo oluo iku embelese ybae
baye tonu... boguo yguoro ache semilenu, cosí iku, cosi ano, cosí,
alio, cosí ofo, arícubaagua...

Los cuatro trozos de coco, que se lavan con agua antes de


que comience el registro, se examinan entonces para asegurar que
están completos. Esto se hace porque si un pedazo de coco
que está entero se rompe al tocar el piso, significa que le esperan
dificultades al consultante.
Después de que se inspecciona el coco y se encuentra en buena
condición, el santero arranca un trocito de pulpa de cada uno
de los trozos, dependiendo el número de pedacitos del número
asignado al dios que está invocando. Por ejemplo, si es Elegguá,
arranca tres trocitos a cada pedazo de coco; si es Changó, cuatro
pedacitos; para Yemayá, siete trocitos; para Oshún, cinco peda-
citos, y así sucesivamente. Luego, el santero salpica con estos
trocitos de coco la imagen del santo y dice:

obinu iku, obinu ano, abinu ello, obinu ofo

Los cuatro pedazos de coco se toman en la mano izquierda,


y el piso y la imagen del orisha se tocan tres veces con la derecha.
Luego, el santero reza a Elegguá:

Elegguá mocueo mocueo unlle obi obi mocueo mocueo

Los presentes contestan acuelle. El santero toca su mano iz-


quierda con la derecha y también el suelo, frente al santo. Sigue
orando:

Acuelle oguo acuelle ono arícubaagua


108 S A N T E R Í A

Une las manos ante su pecho y hace el signo de la cruz,


diciendo:
unlle obi a Elegguá

Los presentes responden asoñá. Entonces arroja el coco sobre


el piso y procede a interpretar el oráculo.
6
Las Siete Potencias Africanas

De todas las deidades mencionadas en la mezcla sincrética,


siete han sido agrupadas en un septenario poderoso conocido como
las Siete Potencias Africanas, Los orishas que forman este famoso
grupo son Obatalá, Elegguá, Changó, Oggun, Orúnla, Yemayá
y Oshún. Aunque también se adoran individualmente se piensa
que unidos tienen un poder inmenso. Los siete orishas los em-
plean los santeros en casos muy difíciles. Se cree que controlan,
como grupo, todos los aspectos de la vida humana. Por ejem-
plo, Obatalá trae paz y armonía entre la gente; Changó da
poder sobre los enemigos y es el símbolo del placer sensual;
Elegguá abre todas las puertas de la oportunidad y aparta todos
los obstáculos; Oshún es la patrona del oro, el amor y los matri-
monios; Oggún es el dios de la guerra y proporciona trabajo
a los desempleados; Orúnla da gran poder y abre las puertas
del pasado y del futuro, y Yemayá es la diosa de la fertilidad
y de la maternidad. Es fácil ver así por qué piensan los santeros
que la unión de los siete orishas trae tanto poder.
Estudiaremos ahora las leyendas individuales de cada uno
de estos siete dioses y veremos cómo funcionan en la santería.

Obatalá
De acuerdo con la leyenda, cuando dios, el creador (Olorún-
Olofí) se cansó de reinar sobre la tierra, entregó su reino a Obar
tal, conocido también como Oxalá u Orixalá. Obatalá es un
109
110 S A N T E R Í A

término yoruba que significa rey de la pureza o de la blancura,


y el blanco es el color atribuido al orisha. Obatalá, que representa
a los cielos, casó con Oduddúa, quien es el símbolo de la tie-
rra. En África, ambos orishas se representan por dos cabezas
unidas, pintadas de blanco. Algunos santeros dicen que Oduddúa
es el aspecto femenino de Obatalá y no una entidad separada.
En realidad, Obatalá se concibe en muchas partes de la leyenda
como una mujer y en la mezcla sincrética, el orisha se repre-
senta por Nuestra Señora de la Merced.
Algunas versiones de la leyenda dicen que Obatalá fue crea-
do del barro por Olofi. Los yorubas ven a Obatalá como el
protector de las ciudades y los templos, y en algunas pinturas se
le representa como un caballero con una lanza en las manos.
Los sacerdotes de Obatalá siempre visten de blanco y llevan
frecuentemente trazos de pintura blanca en toda la cara y en
el torso.
Se atribuyen a Oduddúa, también conocida como Yemmu,
las mismas cualidades que a Afrodita, la diosa griega del amor.
Sus aventuras amorosas son innumerables y algunas de ellas ex-
tremadamente espinosas. En una efe las leyendas tiene uña aven-
tura muy apasionada con un joven cazador, pero es sorprendida
por Obatalá, quien le arranca los ojos en un acceso de celos.
Debido a esta circunstancia, se le conoce algunas veces como
Yya Agbe, la madre ciega.
Los santeros creen que toda la estructura ósea del cuerpo
pertenece a Obatalá (los huesos son blancos), y también la
cabeza y los sesos, lo mismo que todo lo que es blanco sobre
la tierra. Los hijos legítimos de Obatalá son los albinos (talako),
quienes pueden ver mejor por la noche, como el mochuelo, que
también es propiedad de Obatalá.
En otra leyenda, Olofi creó sin cabeza el cuerpo del hombre
(orí), la cual fue añadida más tarde por Obatalá. Los santeros
piensan que el ángel guardián de la cabeza es Eleda. Fara tener
feliz a Eleda es necesario que sea refrescado con agua de, coco
(perteneciente también a Obatalá) que de tiempo en tiempo se
vierte sobre la cabeza. Cuando se permite que Eleda se sienta
muy hambriento o acalorado, bebe la sangre de la cabeza que está
protegiendo. La persona puede tener una hemorragia cerebral
LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS 111
o recibir un fuerte golpe en la cabeza, de modo que el ángel
pueda disfrutar de la sangre. Lo primero que hace un babalao
durante una consulta es investigar el estado del Eleda de su
consultante. Si el Eleda está muy acalorado, debe refrescársele
inmediatamente con agua de coco. En casos muy difíciles, se le
alimenta con la sangre de palomas o gallinas blancas. Esto se
hace vertiéndole la sangre de las aves directamente sobre la
cabeza. Esta es una de las primeras ceremonias que tienen lugar
antes del asiento, cuando un santero se inicia en el culto.
Obatalá es el dios de la pureza y por lo tanto se le invoca
cuando una persona desea deshacerse de influencias malignas. En
los güemiieres, cuando un orisha se muestra muy furioso o con-
trariado, los santeros invocan a Obatalá para apaciguarlo. Si
existe el peligro de guerra o de una epidemia, los santeros colocan
banderas blancas alrededor de sus casas. Otra práctica común es
poner algunos pedazos de manteca de cacao, coco y cascarón
pulverizado de huevo (cascarilla) en una bolsita blanca, que
después se pasa por todo el cuerpo, invocando el auxilio de Oba-
talá para traer paz y salud.
También se utiliza algodón en muchas invocaciones a Oba-
talá. Las semillas de algodón, machacadas y mezcladas con sebo
de vela (sebo de Flandes), se usan para deshacer tumores. Tam-
bién se prepara un té con semillas de algodón para curar el asma
y la bronquitis. Los santeros ponen algodón sobre la boca siem-
pre que quieren hablar con Obatalá. Se le pide que fortalezca
la mente cuando esté agotada por trabajo mental fatigoso. Los
santeros recomiendan a los médicos, escritores, abogados y a todas
los que piensan intensamente, estas oraciones con algodón. Afir-
man que los efectos son maravillosos para la mente.

EUgguá
Todos los santeros convienen sin ninguna controversia en
que después de Obatalá, el más' poderoso de los orishas es el
malicioso y formidable Elegguá. La fuerza feroz de Changó,
el talento de Oggún para la guerra, la influencia de Yemayá y de
Oshun en asuntos familiares o económicos serán nulos, a menos
que se haya conseguido previamente la buena voluntad de
112 S A N T E R Í A

Elegguá. Los poderes temibles de este orisha se explican con


otra leyenda. Olorún-Olofi, el padre eterno, estaba muy enfermo
una ocasión, víctima de un mal misterioso que no lo dejaba tra-
bajar en los campos. Todos los orishas habían intentado curarlo,
pero sin ningún resultado. Elegguá aún era un niño (en realidad,
muchos santeros consideran que todavía es un niño), pero pidió
que lo llevaran con el creador, ya que aseguró que sabía cómo
curarlo. Lo llevaron prontamente a la presencia de Olofi y mezcló
sin ninguna demora un brebaje (ogbo) con algunas hierbas
y lo dio a Olofi. El padre de los dioses recuperó la salud y su
fuerza en pocas horas y lleno de gratitud hacia Elegguá, ordenó
a los demás orishas que a partir de ese momento, Elegguá
sería el primer dios honrado en cualquiera de sus ceremonias.
También le dk) una llave para todas las puertas y lo hizo el pro*
pietario y guardián de todos los caminos. El poder de Elegguá
quedó establecido desde ese tiempo. Es el primero en ser honrado
por los santeros en los güemüeres y debe ser apaciguado y satis-
fecho antes que se ejecute cualquier hechizo, ya que de otro
modo loes resultados serán nulificados. Los santeros piensan que
cuando Elegguá está feliz y es propicio, puede modificar y mejorar
el destino más adverso, pero cuando se le ofende es capaz de
destruir a la persona más poderosa y próspera. Si alguien cree
que va a ser atacado o perjudicado de cualquier manera, sola-
mente tiene que hacer una ofrenda a Elegguá y el orisha salvará
la vida de la persona.
El origen de Elegguá es muy vago. Algunos santeros dicen
que es hijo de Oyá, esposa de Oggún y amante de Changó, pero
el nombre de su padre está envuelto en el misterio. Otra versión
de su origen relata que es hijo de Alabbgwanna, identificada por
los santeros como el "ánima sola", a quien se invoca en casos
desesperados, especialmente para problemas de amor. Según esta
historia, tan pronto como tuvo edad para andar, Elegguá ató
con una cadena las manos de Alabbgwanna y huyó para vivir
atenido a sus propios recursos. Creció solo y luego se hizo amigo
de Oggún, con el que ha tenido aventuras incontables. En su
calidad de amigo de Oggún es conocido como Eshu Ogguani-
lébbe, un ser sanguinario y astuto que es la causa de los acciden-
tes automovilísticos y descarrilamientos ferroviarios. Siempre que
LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS 113
Oggún, quien se alimenta con sangre, está hambriento, llama
a su compañero temible, el cual mata un perro o provoca un
accidente fatal para que Oggún pueda comer.
Como algunos de los otros orishas, Elegguá tiene muchos
aspectos, veintiuno en total. El más viejo de los Elegguas es
Elufe, cuya imagen se labra en una piedra plana y ancha y se
conserva en los patios. Anagüi, uno de los aspectos más impor-
tantes del orisha, es el guardián de las puertas de los cemente-
rios; decide y distribuye el trabajo de los otros Elegguas. Ala-
roye es amigo de la diosa Oshún y es el que vive atrás de las
puertas. Ayeru es el mensajero y protector de Ifá. Baraine es
amigo y mensajero de Changó. Pero el más temido de los aspec-
tos de Elegguá es Eshu, a quien se le identifica con el concepto
cristiano del diablo. Se cree que el 24 de agosto, día de san
Bartolomé, Eshú ronda por las calles, dispuesto a causar tantas
dificultades como pueda. Es una entidad tenebrosa que vive en
la oscuridad. Como Eshú Oku Oro controla la vida y la muerte.
Como Eshu.Bi, es el rey de la maldad y permanece en los rin-
cones. Como Eshu Alayiki, es el portador de lo inesperado. Pero
algunos santeros dicen que Eshu, sin más apelativos, es los vein-
tiún Elegguas en uno.
Elegguá, Oggún, Ochosi( el cazador divino) y Osain son
amigos muy íntimos. En algunas ocasiones trabajan juntos para
crear los bilongos más temibles.
Los seguidores de Elegguá siempre tienen su imagen en sus
hogares. Los santeros preparan esta imagen de acuerdo con el
temperamento, el ángel guardián y las características personales
del individuo para quien se hace. La imagen se prepara con dife-
rentes tipos de tierra, tomados del cruce de cuatro caminos, de
un hormiguero, del atrio de una iglesia, de un hospital, de la
cárcel pública y de una panadería. Estas tierras se mezclan con
algunas de las hierbas sagradas del orisha, la cabeza de una tor-
tuga, una piedra de un campo abierto, y veintinueve monedas
de distintas denominaciones. El santero humedece cemento con
omiero, el líquido sagrado del asiento, vino y miel, añadiendo
todos los otros ingredientes. Modela con esta mezcla la cabeza
del orisha. Los ojos y la boca se forman con tres caracoles pe-
queños. Después que saca el cemento, el santero entierra la cabe-
114 S A N T E R Í A

za antes del alba en el cruce de cuatro caminos (gwagwa o dé),


de modo que el espiritu del orisha pueda entrar a la cabeza y ani-
marla. Luego de siete días, exhuma la cabeza y llena el agujero
desocupado con tres gallos, cuya sangre rocía en la cavidad.
También pone dentro del hoyo algunos bananos, maíz, velas y
algunos de los alimentos predilectos de Elegguá. Rocía todo con
una cantidad generosa de ron y llena la cavidad con tierra. De
vuelta en casa, el santero sacrifica al dios una cabra o un ratón,
o si no puede obtener ninguno de estos animales, los sustituye
con un pollo negro. Entonces la imagen ya está consagrada y
tiene todos los poderes de Elegguá. Es Elegguá. La cabeza de
piedra se mantiene en un gabinete pequeño próximo a la puerta.
Cada lunes y el tercer día de cada mes se saca del gabinete y
se le expone a la luz del sol por algunas horas antes del medio-
día. Luego se unge con una grasa especial conocida como man-
teca de corojo y devuelta al gabinete. El devoto vierte tres veces
un poco de agua sobre el suelo frente a la imagen, llena su boca
con ron y roda la piedra con el líquido. Después enciende un
puro y exhala el humo hacia la imagen, pues Elegguá es aficio-
nado exagerado de los cigarros. El puro se coloca, todavía hu-
meando, a un lado de la imagen. Entonces Elegguá es "alimen-
tado" con trochos de zarigüeya ahumada, coco y algunos
granos de maíz, que se ponen junto con algunos dulces en el
recipiente de barro donde se conserva la imagen. Se enciende
una vela junto a la puerta del gabinete, que se mantiene abierta
todo el día. Siempre que se ofrece comida a Elegguá (o a cual-
quiera de los otros orishas), es conveniente informar al dios qué
tipo de alimento está consumiendo. El santero agrega usualmente
algunas palabras en lenguaje "yoruba para honrar al orisha:

Ala le ele cupaché ago meco


Elegguá ake boru ake boye, tori
toru la ya fi yoruare

En una fórmula más complicada, se pide al orisha que pro- '


teja a la persona de la muerte, la enfermedad y las dificultades
y que consiga para ella medios de vida (unyjun), suerte (iré) y
dinero (owó).
LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS 1 15

Elegguá obara ago kidúa didce emi. t"u mi, etic omi, uuu ana, ; uu
Eshu, bara kikeño aña ago, cosí aro, cosi iku, cosi eyé, eoii ofo,
cosi arayé, cosi achelú, iré, owó, Üé mi.

Siempre que se ofrece a Elegguá un sacrificio animal, el


santero que está conduciendo el sacrificio debe recordar decir
después de matar al animal, que no fue él, sino Oggún, quien
lo mató. Oggún, que es el dueño de todas las armas de acero,
tales como el cuchillo de los sacrificios, debe adoptar la respon-
sabilidad por todos los sacrificios. El precio del sacrificio de un
animal es de 3.15 dólares por cada una de las patas de la víctima.
Elegguá está sincretizado como el Santo Ángel Guardián,
pero muchos santeros lo identifican con san Antonio, quien es
también una representación de Ifá.

Changó

El más popular y pintoresco de los orishas es indudablemente


Changó, el dios del fuego y el rayo, tempestuoso y apasionado.
El origen de Changó también es tema de muchas controversias,
pero la mayoría de los santeros coinciden en que es hijo de Ye-
mayá y Aganyú. Es extremadamente viril y un gran mujeriego.
Su esposa es Oba, pero Oshún y Oyá son dos de sus concubinas
favoritas. Las leyendas concernientes a Changó son tan numero-
sas que se necesitarían muchos libros para contarlas todas con
propiedad. Por lo tanto, me limitaré a algunas de las más
pintorescas.
En la más conocida de las leyendas de Changó, Oba, sincre-
tizada como Nuestra Señora del Monte Carmelo, quería asegurar
la fidelidad de Changó para tenerlo para ella sola. Se quejó a
Oshún de las aventuras amorosas constantes de su esposo, sin
saber que ella era uno de los intereses extramaritales de Changó.
Oshún dijo a Oba que el mejor modo de retener a su esposo
era cortarse una de las orejas y servirla al dios en una sopa
(cararu) hecha con su quimbombó predilecto. Oba oyó este
consejo, mal intencionado, y se cortó prontamente una oreja y
preparó con ella una sopa para el dios. Cuando llegó el orisha
por la noche, notó que la cabeza de Oba estaba cubierta con
116 S A N T E R Í A

un pañuelo blanco. La interrogó respecto a eso al sentarse a


cenar, pero ella le dio una contestación evasiva. Él terminó
de cenar y fue a visitar a Oshún. Tan pronto como lo vio la diosa,
lo informó de lo que había hecho Oba. El dios del trueno volvió
a su ilé, enfurecido indeciblemente, y arrancó el pañuelo de la
cabeza de Oba, descubriendo su oreja mutilada. Salió de casa,
disgustado por esa acción, y aunque ella siguió siendo su esposa
oficial, él jamás vivió nuevamente con ella." En otra versión de la
misma historia, fue Oyá y no Oshún quien dijo a Oba que se
cortara una oreja y la sirviera a Changó. Oyá, que es la esposa
de Oggún y la concubina favorita del dios del trueno, le fue
quitada por Changó a su marido para vengar una ofensa de
Oggún a Obatalá. Los dos orishas han sido enemigos enconados
desde entonces y los santeros dicen que esa es la razón por la que
el hierro (Oggún) se convirtió en un blanco constante de los
rayos (Changó).
Oyá es la patrona del fuego y según la leyenda, fue ella quien
dio a Changó el poder sobre el fuego y el rayo.
En otra historia, Changó fue tomado prisionero por algunos
de sus enemigos y puesto en prisión. Había dejado en casa de
Oyá el mortero que utiliza para preparar sus rayos y por lo tanto
estaba indefenso. Cuando Oyá supo que Changó estaba en la
cárcel, mezcló un rayo en el mortero del dios y lo envió contra
la prisión de su amante, poniendo en libertad al orisha. Después
voló a través del aire envuelto en llamas y alejó a Changó de
sus enemigos en un torbellino de fuego. En otra parte más
de la leyenda, Oyá salva nuevamente la vida de Changó vistién-
dolo con su ropa y cortándose sus largas trenzas para prenderlas
a la cabeza del dios. Disfrazado así, Changó pudo escapar de
sus enemigos, quienes estaban apostados fuera de su puerta,
aguardando a que saliera de su ilé. Los santeros dicen que esta
es la causa por la cual Changó viste en algunas ocasiones como
mujer (está sincretizado como Santa Bárbara).
Pero Changó y Oyá no-siempre están en relaciones tan armo-
niosas. Algunas veces se empeñan en batallas furiosas, provoca-
das de ordinario por los deslices galantes de Changó. El resul-
tado de estos combates es siempre un empate, ya que ambos
^orishas son igualmente poderosas. En algunas ocasiones, Changó
LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS 117
puede derrotar a Oyá mostrándole la cabeza de una oveja
decapitada, la única cosa a la que teme la diosa. Otras veces, Oyá
vence a Changó mostrándole un cráneo humano, el único temor
del orisha.
,La leyenda de Changó proviene de la tierra de Takúa. El
dios es conocido también como Alafi y Abakoso. La Tabla de
Ifá le pertenecía originalmente, pero la dio a Orúnla a cambio
del don de la danza. Orúnla, que es un dios muy grave, había
sido bendecido por Olofi con la habilidad para bailar mejor
que cualquiera de los otros orishas. Todos los obsequios de Olofi
son como joyas que se llevan como adornos, pero se puede dis-
poner de ellas cuando uno quiera. Changó, que adora danzar
y exhibirse ante las damas, no gozaba teniendo que aceptar que
Orúnla era un mejor bailarín que él. Al notar que a Orúnla
parecía agradarle más la Tabla de Ifá que la danza, le ofreció
la tabla mágica a cambio del don de la danza. Orúnla, un tipo
bastante estudioso y de mente profunda, introspectiva, y una
preocupación constante por las cosas espirituales, aceptó ansiosa-
mente y con el tiempo adquirió tal pericia en la interpretación
del oráculo que pronto se convirtió en uno de los más respetados
y admirados de los dioses yorubas. Se dice que Changó nunca
lamentó el cambio (si eso fuera posible para un dios tan hermoso
y lleno de talento como tiene fama de ser), pues se hizo más
popular que nunca entre las damas.
Los objetos consagrados a Changó son un castillo pequeño
que lleva con él a dondequiera que va, y el mortero con el que
hace sus rayos. Otro de sus símbolos es una espada o hacha de
doble filo que emplea cuando está en guerra. Es interesante notar
que la imagen católica de santa Bárbara tiene un pequeño cas-
tillo a sus pies, mientras sostiene en sus manos una espada y una
copa (mortero).
Changó es el único orisha adorado por los mayomberos, quie-
nes aseguran que el dios nació en el Congo y no en Nigeria. Lo
llaman Nsasi, que es también el nombre africano con el que se
designa a la palmera.
Su madre es Kalunga, la diosa del agua, de los mayomberos.
Nsasi es el rey de los mayomberos, el brujo más poderoso de
todo el mundo, según los congos.
118 S A N T E R Í A

El color de Changó es el rojo, y todos los santeros devotos


de él llevan siempre algo rojo sobre su persona. Los santeros
emplean al dios principalmente para vencer enemigos o para
dominar a una persona. Una medida protectora común usada
por un omo-Ghangó contra alguien que quiere perjudicarlo, es
comprar para el dios unos bananos y un plato grande blanco
con borde rojo. Invoca a Changó y pide al dios que proteja a
su omo-orisha y castigue al enemigo. Cubre con manteca de
corojo uno de los bananos y lo ata con una cinta roja. Repite
esta acción con tres bananos más, haciendo un total de cuatro,
el número consagrado a Changó. Cada vez que hace un nudo en
un listón repite la invocación a Changó. Pone sobre el plato
los cuatro bananos así atados, enciende una vela e invoca a
santa Bárbara (Changó) y le ofrece los bananos, repitiendo su
petición. Los bananos se dejan pudrir a los pies de la imagen.
Cuando están podridos completamente, los envuelve con un
pedazo de papel y los lleva a una palmera. Se aleja con la certi-
dumbre completa de que santa Bárbara-Changó-Alafi-Abakoso
protegerá a su omo-orisha y se encargará del enemigo con la
rapidez acostumbrada del dios. Los santeros dicen que el omo-
Ghangó auténtico es el que nace ya marcado por el orisha. La
marca es por lo común una cruz en el techo del paladar. A la
hora del nacimiento de un omo-Changó, hay muy frecuente-
mente una tormenta de rayos, y el relámpago cruza el firma-
mento. En algunos lugares de Cuba, los cabellos de estos niños
no se cortan antes de la pubertad, sin importar el sexo. Los omo-
Changó pueden predecir comúnmente el futuro con exactitud
misteriosa. Son capaces de tomar con impunidad el fuego, sin
quemarse. En un güemilere en Nueva York vi a una iyalocha,
una "hija" de Changó, poseída por el orisha, lavándose con
alcohol los brazos hasta los codos y prendiéndoles fuego. "Pu-
rificó" con las manos llameantes a varias personas presentes en
la ceremonia, sin quemarles la ropa o la piel. Cuando concluyó,
sacudió los brazos algunas veces y las llarrns se apagaron, sin
dejar ningún rastro de quemadura en los miembros.
Como Changó es el dios del relámpago y del rayo, nada
podía ser más natural que invocarlo cuando hay una severa
tempestad eléctrica. Los santeros recomiendan quemar en esas
LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS ny
ocasiones algunas de las palmas dadas por la Iglesia Católica el
Domingo de Ramos y esto apaciguará a Changó, y la tempestad
amainará. Estas palmas se conocen como guano bendito.

Oggún
Oggún es el dios de la guerra y los metales. Es el patrón
de todas las cosas metálicas y da empleo cuando es necesario.
Prefiere los perros negros como comida y los santeros le hacen
siempre la ofrenda de uno de estos animales cuando quieren
obtener su ayuda en un caso particularmente difícil. La mayoría
de los santeros coinciden en que Oggún es hijo de Obatalá y
Oduddúa, pero su origen verdadero está envuelto en el misterio.
Su esposa es Oyá, quien lo dejó por Changó al poco tiempo
de su matrimonio. Oggún es un amigo muy íntimo de Elegguá,
quien lo auxilia cuando está en dificultades. En una leyenda,
después que nació Oggún, Obatalá lo abandonó en la selva,
pues el ñipo fue producto de una aventura de amor ilícito del
orisha. Elegguá estaba en las proximidades; vagando por la
espesura, cantando y recogiendo alguna hierba. Oyó al niño y
fue a ver de dónde venía el grito. Halló a Oggún al pie del
árbol, lo adoptó y lo crió en la selva. El joven dios creció fuerte
y saludable en la selva y muy pronto pudo empeñarse en com-
bates con los dioses. Su valor era tan grande que su fama se
propagó muy rápidamente. En una de las leyendas, Oggún se casó
con Yemayá, pero poco después del matrimonio, el anhelo de
batallar se apoderó de él otra vez, y la dejaba sola por periodos
prolognados para participar en guerras contra los otros orishas.
Luchaba, día y noche sin interrupción, excepto para trabajar
en su fragua. Yemayá le suplicó que cesara sus constantes com-
bates y cuando él se negó a hacerlo, decidió detenerlo a su
modo. Como diosa del mar, tiene dominio de las aguas del
océano. Por lo tanto, produjo el diluvio universal, permitiendo
que las olas del mar cubrieran la tierra. Esto puso fin defi-
nitivamente a las guerras de Oggún, y el dios, avergonzado
por haber sido vencido por una mujer, volvió a la selva a ocultar
su vergüenza a los ojos humanos. Desde esos tiempos perma-
nece allí en la selva, sin salir de sus confines.
120 S A N T E R Í A

Según el mito yoruba, Oggún enseñó a los hombres a cazar.


Sus altares se ponen generalmente bajo alguno de sus árboles
favoritos. Los yorubas invocaban la ayuda de Oggún antes de
cada expedición de cacería y cada vez que iban a la guerra,
sacrificando en su honor un perro o un galio, para asegurar
su auxilio en la lucha. Estas prácticas aún son observadas en
África.
Oggún es utilizado también en curaciones difíciles, especial-
mente de tumores y de enfermedades de la piel. Un santero que
conozco cuenta esta historia, que ya había oído yo en varias
ocasiones. Durante un güemilere, uno de los omo-orishas de
Oggún fue poseído por el dios. Así poseído, se acercó a una
mujer que padecía una úlcera abierta en una pierna y había
asistido a la ceremonia con la esperanza de curarse. El orno-
Oggún se arrodilló en el piso y procedió a limpiar la herida
con la boca. Otra mujer que estaba parada cerca no pudo sopor-
tar el espectáculo y vomitó allí mismo. El dios interrumpió la
curación, encolerizado y volvió toda la fuerza de su ira contra
la mujer infortunada que se había atrevido a interrumpirlo en
forma tan despreciativa. La fustigó por haber mostrado repug-
nancia hacia su acción y le prometió que muy pronto ella misma
sería objeto de la repugnancia de otros. Poco después, la mujer
curada por Oggún sanó de la úlcera, mientras que la que vomi-
tó a los pies del orisha enfermó de tuberculosis. Como esta enfer-
medad es temida particularmente en los trópicos, nadie se acer-
caba a ella por temor al contagio. Así sé realizó la profecía
de Oggún.
Oggún es uno de los orishas más populares y venerados y,
como Changó, su ayuda se pide frecuentemente para vencer a
un enemigo. Los santeros también preparan resguardos, usando
al dios para proteger sus empleos o los de sus clientes. En la
santería, está sincretizado como san Pedro.

Orúnta
De acuerdo con la tradición yoruba, el poder más grande
de Orúnla es el de la adivinación. Es también el amo del pasado,
el presente y el futuro, así que es el concepto africano del tiempo
LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS 121
Es el dueño de la Tabla de Ifá, el ABC de la santería, por
medio de la cual pueden pronosticar el futuro los babalaos.
Orúnla se conoce también como Orunmila y está sincretizado
como san: Francisco de Asís.
En una leyenda, Changó fue el primer propietario de la
Tabla de Ifá, pero como era muy joven e irresponsable, no
quiso molestarse con ella y, por lo tanto, la regaló a Orúnla. Otra
versión, que ya mencioné, dice que Changó dio la tabla a Orúnla
a cambio de que este orisha le diera, a su vez, sus grandes habi-
lidades para la danza.
El mejor amigo de Orúnla, del dios Ifá, y del babalao, es el
irreprimible Elegguá. En otra de las leyendas, se informó a
Olorún-Olofi que Orúnla estaba adivinando con la Tabla de Ifá.
El creador rio y dijo que el único adivinador verdadero en el
mundo era él mismo. Pero como persistieron los rumores decidió
poner a prueba los poderes de Orúnla. Convocó a todos los dioses
y les dijo que iba a simular que estaba muerto y que debían
llamar a Orúnla y pedirle que fuera a rendirle los últimos ho-
menajes. Elegguá, quien estaba escuchando tras la puerta, como
siempre, corrió a la casa de Orúnla antes que llegara cualquiera
de los otros dioses, e informó a Orúnla del proyecto de Olofi.
Cuando llegó a Orúnla el mensaje de que fuera a decir su último
adiós al creador, el orisha se aproximó al catafalco imponente
donde se hallaba tendido con gran pompa el falso cadáver y dijo:
"Olofi no está okkvó (muerto). Olofi es óddara aggadágodáo
(muy fuerte). Solamente quiere saber si en realidad Orúnla
puede ver la verdad". Olorún-Olofi se impresionó mucho, por
supuesto, con esta "prueba" de los poderes de Orúnla y le hizo
muchos regalos y le obsequió dinero, que el dios compartió muy
prudentemente con Elegguá, para asegurar la continuación de
la ayuda de éste. En algunos relatos, el primer vidente fue Ele-
gguá, quien enseñó a Orúnla la ciencia de la adivinación y
los procedimientos por medio de los cuales pudiera pronosticar el
futuro con la Tabla de Ifá.
Orúnla no es empleado para curaciones o hechizos, como los
otros orishas. Su poder es estrictamente el de la adivinación, y
los santeros devotos del orisha son por lo común grandes adeptos
a la adivinación del futuro.
122 S A N T E R Í A

Yemayá
.Yemayá es la diosa del mar, de los yorubas, y posee todos los
atributos míticos de la Luna. Es madre de catorce de los dioses
más importantes, nacidos de su forzada unión con su hijo Orun-
gán. Su danza ritual simula el movimiento de las olas. Su color
favorito es el azul. Sincretizada como Nuestra Señora de Regla,
es una de las más populares y amadas de todos los orishas. Los
santeros la ven como una reina majestuosa, Yemayá Atarama-
gwa serabbi Olokún, grave, rica inmensamente con todas las
riquezas de los siete mares, y con un orgullo y una arrogancia
terribles. Como Yemayá Achabbá, es muy dura y exigente, y
escucha a sus subditos únicamente volviéndoles la espalda. Ye-
mayá Oggutte es viril y violenta. En su aspecto más orgulloso
y altivo es llamada Yemayá Attaramawa. Olokún Yemayá es la
deidad de las profundidades oceánicas. En este aspecto no toma
posesión de sus omo-orishas porque, de acuerdo con los santeros,
"la vastedad de los océanos no puede caber en una cabeza hu-
mana". Un santero se atreverá muy raras ocasiones a efectuar su
danza ritual, con la cara cubierta con un velo o una máscara
pintada. Pero inmediatamente después debe decir una oración
especial para que la diosa no lo mate. Yemayá Olokún nada
más puede ser vista en sueños. Tiene cara muy redonda con las
marcas tribales de los yorubas (yeza) en las mejillas. Sus ojos
son muy prominentes, con pestañas largas y rectas. Durante la
luna nueva, la piedra (otan) consagrada a ella se cubre con
cascarilla (cascarón de huevo pulverizado). Antes que el santero
pronuncie el nombre de Yemayá Olokún, toca el piso con los
dedos y besa el polvo así reunido.
En una de las leyendas, Changó no sabía que Yemayá era
su madre, ya que había sido criado por Obatalá. Una noche
fue a una fiesta y al hallar a Yemayá entre los invitados, lo sub-
yugó su hermosura ultraterrena. Sin saber que era su madre, trató
de hacerle el amor/Yemayá, que sabía quién era Changó, no
le dijo que ella era su madre, sino simuló interés en sus insinua-
ciones y le pidió que fuera a casa con ella. Changó aceptó y
elí* lo llevó a la playa, donde tenía esperando su barca. Ambos
la\\ niaron y Yemayá * ,.*.ó hasta que estuvieron en alta mar.
LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS 123
Allí, ella saltó de la barca y agitó el agua, creando una ola gi-
gantesca que volcó la embarcación, lanzando a Changó a las
aguas arremolinadas. Changó, que no sabe nadar, luchó en
las aguas, clamando a Yemayá que lo salvara. Pero la diosa lo
dejó que luchara sin tratar de salvarlo. En este momento crítico
apareció en escena Obatalá, montado en un delfín, y suplicó a
Yemayá que salvara a su hijo, que se ahogaba. Yemayá replicó :
"Alakatta oni feba orissa nigwa" (lo salvaré cuando esté a punto
de ahogarse). Y aguardó hasta que Changó estaba casi ahogado
antes de sacarlo del mar a la barca. Allí le dijo que eso había
sido su castigo por haberse atrevido a hacer insinuaciones impro-
pias a su madre. Changó se excusó humildemente: "Coffiéddeno
Iyá mi" (no sabía que eras mi madre). La madre y el hijo se
abrazaron en la embarcación y desde ese día Changó adora a
Yemayá, que es la única, además de Obatalá, a quien Changó
considera superior a sí mismo. Se dice que el manjar predilecto
de Yemayá en los güemileres son las cucarachas. Cuando uno de
sus omo-orishas es poseído por la orisha, come toda cucaracha
que encuentre. Por esta razón, los santeros se aseguran de que
ninguno de estos insectos esté a la vista durante uno de los güe-
mileres celebrados en honor de la orisha. Las cucarachas son
también las favoritas de los otros dioses, quienes las emplean
como sus mensajeras.
Muy a menudo Yemayá es empleada en los ritos de ferti-
lidad, por las mujeres que no pueden tener hijos. También es
tenida como la protectora de la feminidad, y cualquier clase
de asunto que de alguna manera se refiera a negocios de mu-
jeres es resuelto con su ayuda.

Oshán
La diosa yoruba del amor, del matrimonio y del oro y,
por lo tanto, de la santería, es Oshún-Yalodde, sincretizada como
Nuestra Señora de La Caridad del Cobre,- patrona de Cuba. Es
conocida afectuosamente como mamá Cachita, Yeyé-Cari y
Yeyé-maru. Es la diosa de las aguas fluviales y la venus del con-
tinente africano. Es bella y coqueta y se le representa de ordina-
rio con un espejo en las manos, peinando sus cabellos con un
124 S A N T E R Í A

peine hecho de conchas de mar. Yeyé-Cari abeberiye moroladde


codyu alamadde otto: los poderes de Oshún son ilimitados.
Oshún rige sobre el área abdominal y se le invoca frecuente-
mente durante los embarazos difíciles. Siempre está feliz y
afable, adora bailar y contar chistes en los güemileres, pero tam-
bién es terrible cuando se despierta su cólera. Lydia Cabrera
narra en su libro sobre santería, El monte, una historia concer-
niente a un babalao que incurrió en la ira de Oshún de la
manera más infortunada. Parece que el santero era un orno-
Oshún, un "hijo" de la diosa, y tenía en su posesión un manto
de seda amarilla y un pavo real enorme, un ave consagrada a la
orisha que se le había dado como un obsequio, por uno de sus
devotos. El santero tuvo la audacia, encontrándose en condicio-
nes económicas deplorables, de vender el pavo real y empeñar el
manto perteneciente a Oshún. Pocas horas después de esta acción
cobarde, el balalao fue poseído por la diosa. En los alrededores,
todos ya estaban en cama cuando despertaron por los gritos de
cólera de la diosa, quien se lamentaba en los tonos más amargos
de la acción del omo-orisha. Por fortuna vivían otros santeros
en el área, y fueron llamados prontamente en ayuda del santero.
Oshún se conducía del modo más atemorizante, maldiciendo a
su omo-orisha y acusándolo de haber dispuesto de sus propie-
dades sin su autorización. Se encontraba en un estado tan colé-
rico que no descubrió que estaba en posesión del santero y pedía
sin cesar que fuera llevado a su presencia para poder castigarlo
de modo apropiado. Los testigos de esta molesta escena no sabían
cómo explicar a la diosa que estaba "montada" en el santero
a quien tanto deseaba castigar. Decidieron decirle que había
salido a negocios en algún sitio, pero que tan pronto como vol-
viera lo informarían de su enojo. La enfurecida diosa respondió
que lo esperaría. Frente a esta nueva complicación, los santeros
tuvieron que rogarle y suplicarle én exceso a la orisha para apla-
carla. Estaba respirando con dificultad, golpeando el suelo con
los pies, furiosa indescriptiblemente, y por último tuvo que aba-
nicarse con el agbebé (el abanico empleado cuando un dios se
muestra demasiado contrariado). "Son míos, temí eiyé, quiero
mi pavo real y mi manto",-gritó repetidas veces, y se tranquilizó
únicamente después de muchas invocaciones y convino en partir,
LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS 125
pero no antes de advertirles: "Díganle que si no me devuelve
mis propiedades va a ikú ("morir"). Si no ha devuelto todo en
tres días va a saber quién es Yalodde. Obisú ñaña, niákeni, ofofó,
atiyú, afóyuddi" (todas son palabras obscenas en el lenguaje
yoruba). Tan pronto como se fue Oshún, los santeros explicaron
al infortunado omo-orisha lo que había sucedido durante su po-
sesión por la diosa. Dos días más tarde despertó ardiendo en
fiebre y recordando que Oshún le había dado solamente tres
días para devolverle sus propiedades; se apresuró a la casa de
empeños para recuperar el manto, nada más para saber que ya
había sido vendido. Decidió comprar otro del mismo color y
luego fue al mercado, donde compró con sus últimos centavos
un pavo real pequeño. Volvió a su hogar, temblando de fiebre,
para entregar a Oshún los objetos recién adquiridos. Creyéndose
perdonado, se metió al lecho sólo para ser poseído otra vez por
la orisha, que estaba el doble de furiosa que en su primera visita.
"Este no es mi pavo real", gritó, "mi aggüeni era enorme. Era
gan-gán. Era así de grande" y señaló exageradamente una dis-
tancia a 1.20 m del suelo. "Y este no es mi manto. Este es
un manto feo, barato, que compró este hombre miserable en un
bazar". Su cólera no tenía límites. Dijo a los santeros que se
reunieron prontamente a sus gritos que el omo-orisha sería metido
en la cárcel por esa ofensa y que pagaría con la vida el insulto
a su dignidad. Pocos días después, la policía fue a buscar al
santero, que había olvidado pagar algunas cuentas, y pasó
algunos días en la cárcel, hasta que su esposa pudo pagar la
fianza. Un poco más tarde padeció una afección estomacal grave
y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente y casi murió durante
su confinamiento en el hospital. La cólera de Oshún pudo cal-
marse únicamente con las oraciones de otros santeros y así pudo
escapar el omo-orisha de lo que llamó una muerte segura.
Dice la leyenda que Oshún es la hermana de Changó, pero
también su amante; constantemente está luchando con Oyá,
quien también es una de las concubinas de Changó, para obtener
los favores de éste. En una historia, Changó se quejó con Oshún
de que Oyá no lo dejaba abandonar la casa. Oyá conocía su
miedo a ikú (la "muerte") y, como ella es uno de los guardianes
de los cementerios, trajo esqueletos innumerables a la casa y los
i¡¿o S A N T E R Í A

apostó ante cada puerta y ventana, en tal forma que Changó no


pudiera salir del lugar. Oshún pintó con cascarilla la cara de
Changó y fue a la puerta principal a coquetear con el ikú que
estaba custodiándola. Mientras el esqueleto hacia insinuaciones
a Oshún, Changó salió disfrazado con la cascarilla y pudo esca-
par de Oyá.
Según otra leyenda, Oshún, hizo la primera lámpara con
una calabaza. En los güemileres baila frecuentemente con una
calabaza dentro de la cual se ha encendido una vela. Siempre
guarda en estos frutos su oro y todos sus implementos para la
brujería. Muchos de los ebbós preparados bajo su influencia son
hechos con una calabaza. Un encantamiento de esta clase se hace
para obligar a regresar a un amante. El santero ahueca una
calabaza y pone dentro cinco uñas de gallo, un huevo, pimienta,
mejorana, agua florida, un artículo personal del individuo a
quien se quiere hacer volver y su nombre escrito en un trozo
de papel. Escupe tres veces dentro de la calabaza y la pone frente
a te imagen de Oshún, donde permanece durante diez días. Al
terminar este periodo lanza la calabaza al río. Según los santeros,
este ebbó proporciona la garantía del retorno hasta del amante
más renuente.
También puede hacerse mucho mal con una calabaza, ase-
gura un santero que conozco, quien me ha hablado de un bilon-
go que emplea las hojas de la calabaza. Siempre que el santero
quiete perjudicar a alguien reúne tres tipos distintos de cenizas
y tó envuelve en una hoja de calabaza, junto con un artículo
personal de la presunta víctima y su nombre escrito en un pedazo
de pátpel. Pide a Oshún que trasforme en cenizas la vida de la
persona y entierra la hoja. Poco después de esto, su enemigo
muere o tiene un destino terrible. El mismo santero dice que un
bitongo preparado con siete hojas de calabaza y veintiún granos
de-.pimienta molidos, pueden demoler con gran facilidad un edi-
ficio. Tal vez este fue el bilongo empleado contra una iyalocha
bieft conocida de la calle Delancey en -la ciudad de Nueva York,
llamada solamente doña Catalina, quien tuvo una discusión con
otra^santera y un poco más tarde tuvo la experiencia desdichada
de ver que un coche chocaba contra un costado de su edificio de
cuatro pisos, que se desplomó muy prontamente al suelo. Por
LAS SIETE POTE NCIAS AFRICANAS 127
fortuna no resultó herido nadie en el accidente y la iyalocha
pudo comprar otro edificio en la vecindad, con la ayuda
de Oshún.
Se preparan muchos hechizos con auxilio de Oshún, algunos
están alistados en el apéndice.
Es interesante notar la correspondencia señalada entre las
Siete Potencias Africanas y algunos otros sistemas ocultos. En
astrología, las siete deidades \orubas corresponden precisamente
a los atributos de los siete planetas de los astrólogo; antiguos.
En el simbolismo cabalístico ocupan las siete estaciones inferiores
del árbol de la vida. También tienen un parecido sorprendente
con algunos de los dioses y diosas del panteón griego. Existen
muchas otras correspondencias que parecerán obvias al lector
instruido, pero las que he mencionado son las más interesantes.
La tabla 2 muestra en detalle estas correspondencias.

TABLA 2

Árbol de la vida Planeta


cabalístico Dios yoruba Dios grie correspondiente

Kether
Chokmah
Binah Orúnla Gronos Saturno
Chesed Obatalá Zeus Júpiter
Geburah Oggún Ares Marte
Tífareth Changó Helios Sol
Netzach Oshún Afrodita Venus
Hod Elegguá Hermes Mercurio
Yesod Yemayá Artemisa Luna
Malkuth

El amanecer de la era de Acuario parece producir un rena-


cimiento del paganismo y el politeísmo. Todos los sistemas de
pensamiento oculto que están popularizándose en la actualidad,
tales como el yoga, la cabala y la brujería, tienen un conjunto
polifacético de entidades espirituales de las cuales se extrae poder
mediante ritos especiales. El interés creciente en la santería parece
estar ligado a estas nuevas tendencias en el ocultismo.
128 S A N T E R Í A

Muchos partidarios del culto creen que la santería es una de


las nuevas religiones de la era de Acuario. Creen que la mi-
gración del pueblo yoruba al Nuevo Mundo fue preordenada por
fuerzas espirituales para asegurar una creencia extendida en los
orishas. Algunos de ellos llegan al grado de decir que todo el
tráfico de esclavos fue concebido como un modo de asegurar
que los cultos africanos hallaran raices en las Américas, y se pro-
pagaran de allí al resto del mundo. Esto puede parecer un poco
descabellado desde un punto de vista puramente racional, mas
parecen estar acertados en algún punto. Los elementos con-
tenidos en la santería jugarán un papel principal en el desarrollo
del nuevo movimiento religioso que viene a la conciencia mun-
dial para satisfacer las necesidades espirituales profundas de
la humanidad.
/. Changó (dios del fuego},
una de las deidades yorubas.
La figurxlla} que se dice fue
traída de Europa en el siglo
xvi, está tallada en madera
y burilada por el escultor
barroco Balthazar Perma-
ser. Los adornos de gemas 3. (abajo, al centro) Es-
fueron ideados después. pada de doble filo de
Changó

2. Una estatua pri- 4. Representación de Yemay:


mitiva de Yemayá como sirena
5. (arriba) Una iyalocha poseída por
Changó, sosteniendo el hacha de doble
filo que es sbnbota del dios

6. (derecha) El iniciado (yaguó) con


la cabeza afeitada y pintada con tintes
vegetales, espera la ceremonia del asiento

7. (abajo) En una guemilere, una de


las creyentes se desploma al suelo, a los
pies de una omo-orisha poseída

8. (derecha) Los tres tambores (bata)


empleados en las ceremonias rituales de
la santería
a)

* 9 (arriba) La yaguó durante la cere-


monia ritual del asiento

10. (izquierda) a) Altar de un sante-


ro; b) el canastillero donde se guarda
la imagen de Elegguá; c) el caldero de
Oggun con sus implementos

/ / . (abajo) £1 yaguó, cubierto con la


sangre y las plumas de los sacrificios de
animales, se desploma durante el asiento,
poseído por su dios
?. (arriba) Sacerdotes de Obatalá ves-
dos de blanco, el color atribuido al
daos

?. (derecha) Ofrendas de animales

i. (abajo) £1 babalao adivina el fu-


tro «al ka caracoles mari«M (la Tabla
' delfc).
15. (izquierda) Un talismán de Osain

16. (abajo) una imagen de Elegguá he-


cha ron piedra arenisca y caracoles
17. (izquierda) Una novicia de la diosa
Ohun

18. (abajo) Una iyalocha personifican-


do a Yemayá-OIokun, vestkU en satín
azul, con un velo con cuentas sobre la
cara y el abanico sagrado (agbebé) en
la mano
19. (izquierda) En Bra-
sil, un santero utiliza sus
facultades curativas para
"curar" a un creyente,
llevando sus collares
como un estetoscopio. La
pintura que está sobre la
pared es la interpreta-
ción de un artista de san
Antonio, a quien identi-
fican muchos santeros
como Ifá y otros como*
Elégguá

20. (abajo) a) Talis-


mán de un mayombero;
b) clavos mágicos usados
para piolegci el hogar;
e) vitití mensu, el espejo
mágico con el que puede
predecir el futuro; d)
masango o nfcangue, un
hechizo para dominar a
una persona

«> b) e)
«;

b)

2L Procesión religiosa
en La Habana en honor
de a) Yemaya; b) Os-
hún; c) los bata o tam-
bores sagrados de la
santería

*;
7
Magia negra: brujería

Por lo general, los santeros tratan sólo con la magia blanca,


esto es, el tipo de magia natural que se emplea para curaciones,
hechizos de amor, protección contra los enemigos, buena suerte,
etcétera. No se usa a menudo para atacar, inutilizar o matar.
Estas actividades están relacionadas con la magia negra, o bru-
jería, como se conoce más comúnmente en la santería. Este tipo
de magia se conoce también como palo monte o palo mayombe.
Las diferencias entre estos dos nombres no son muy señaladas
y no serán tratadas en este libro. Palo monte, por ejemplo, es
una de las ramas o sectas de la brujería latinoamericana. En
este capítulo me ocuparé solamente de las prácticas y creencias
del palo mayombe, de las que se deriva la palabra mayombero
(brujo). Los miembros de este culto no son yorubas, sino ban-
túes, conocidos también como congos. Sus ritos y lenguaje son
diferentes, naturalmente, de los correspondientes a los yorubas.
El mayombero es conocido muy a menudo como Tata Nkisi y
es temido como un diablo encarnado. Se piensa que su poder es
real y pasmoso. Un mayombero no es un delincuente común.
Puede inutilizar y matar con impunidad porque no. puede casti-
gársele por leyes establecidas. El mayombero no invoca a los
orishas para sus obras malignas, pues un orisha es una fuerza
de luz que puede usarse únicamente con propósitos justos. Em-
plea sólo entidades negativas y malignas para su bilongos temi-
bles o sus hechizos de magia negra.
129
130 S A N T E R Í A '

Siguen algunos de los términos utilizados más comúnmente


entre los congos o mayomberos.

ENKANGAR: hacer un hechizo.


EzuLu: cielo.
KISANGUELE: una especie de víbora usada en algunos de sus en-
salmos.
KUNA: lugar.
MAKUTO: resguardo o protección contra el mal.
MALEMBE: cuidado, cautela.
MASANGO O UENBA: ensalmo maligno.
MBUA: el espíritu maligno usado en un bilongo.
MPAMBU: los cuatro puntos cardinales, el cruce de cuatro cami-
nos; este es el lugar donde el masango se envía a la victima.
NGANGA: un gran hechizo para "atar" o destruir a una persona;
este término se emplea también para describir el caldero del
mayombero con todos sus elementos mágicos.
NGAU : término empleado por el brujo para llamar a su entidad
maligna o protectora.
NKISI: espíritu.
NPAKA: un cuerpo de animal lleno de un liquido especial, uti-
lizado para obligar al nkisi a manifestarse.
NSAMBI KUNA EZULU: dios está en el cielo.
NSAMBI KUNA NTOTO: dios está en la tierra.
N r a r o : tierra.
TATA NKISI: título dado al médico brujo o mayombero.
TELEMENE : espiar.
TSLEMENE NKISI: una orden a un espíritu maligno, de espiar
a una persona.
YA NJILA: una disculpa.
YAYA: madre, el término cariñoso usado por el mayombero para
llamar al nkisi.

Iniciación de un mayombero
Antes de su iniciación en el palo mayombe, el neófito debe
dormir bajo una ceiba durante siete noches. Al concluir este
periodo toma alguna ropa nueva y la lleva al cementerio, donde
MAGIA NEGRA: B R U J E R / A 131
la. entierra en una tumba escogida previamente. La ropa per-
manece enterrada durante tres viernes, o veintiún días. Durante
este tiempo, el candidato toma una serie de baños purificadores
preparados con varias hierbas fuertes, incluyendo algunas hojas
de la ceiba. Cuando terminan los veintiún días, vuelve al cemen-
terio, desentierra la ropa y se la porie. Entonces, es llevado a una
ceiba por su profesor e iniciador y otros mayomberos que sirven
como testigos. Invocan los espíritus de los muertos y al espíritu de
la ceiba, para que presencien y aprueben la iniciación. La frente
del iniciado se rodea con una corona de hojas de ceiba. Se piensa
que las hojas atraen a los espíritus de los muertos, quienes toman
posesión del nuevo mayombero, haciendo de la iniciación un
éxito. Un plato blanco sobre el que se ha encendido una luz,
se pone en manos del iniciado, y también se le entrega una tibia
humana envuelta en un trapo negro, que es el cetro macabro
(kisengue) con el cual reinará sobre las fuerzas de las tinieblas.
Entonces se le declara mayombero completo y puede conducir
todas las ceremonias temibles del culto.
Antes que el iniciado pueda considerarse realmente un ma-
yombero, debe preparar, para uso y protección propios, el legen-
dario caldero congo, que se conoce como nganga. Esta mezcla
horrorosa es temida tan grandemente en la santería, que nadie
se atreve a hablar de ella excepto en murmullos. El método de
preparación de un nganga ha sido un secreto celosamente guar-
dado por siglos. He sabido lo concerniente a su preparación y
sus empleos mediante un mayombero que pidió que su nombre
lo conservara anónimo, ya que el hacer un nganga es conside-
rado ilegal y puede castigarse con una multa, encarcelamiento
o con ambas penas. Las causas de estos castigos rígidos las verá el
lector cuando tratemos la preparación de un nganga.

Influencia de la Luna
Bajo ninguna circunstancia debe emprenderse ningún traba-
jo serio de brujería durante el periodo menguante de la luna. La
hechicería de los congos no difiere en lo referente a esto, de
la brujería europea, que también depende intensamente de la
influencia de la luna.
132 S A N T E R Í A

En un mito africano, el Sol casó con la Luna y tuvieron


muchos hijos: Las hijas son las estrellas (irawo), y jamás iban
a ningún lugar sin su madre. Los hijos decidieron seguir a su
padre y el Sol, molesto por la compañía persistente de sus vasta-
jos, les dijo con severidad que regresaran inmediatamente a
casa. Los pequeños soles se extraviaron y cayeron al océano,
donde se ahogaron. Ese es el motivo por el cual el Sol siempre
aparece solitario en el firmamento, mientras que la Luna es
acompañada siempre por las estrellas, sus hijas.
La Luna menguante se conoce como ochukwa aro. Es muy
tañida por los mayomberos, porque se piensa que está asociada
con ikkú (la "muerte). Por otra parte, se cree que la Luna en
creciente es benéfica, y los niños recién nacidos son presentados
comúnmente a ella, después del cuadragésimo día de su naci-
miento. Se piensa que los rayos de la Luna protegerán al niño
durante toda su vida.

La preparación de un nganga
El mayombero espera hasta que la Luna sea propicia, y en-
tonces va a un cementerio con un ayudante. Una vez allí, roda
ron, formando una cruz sobre una tumba escogida de antemano.
La tumba se abre y se sacan la cabeza, los dedos de las manos y
de los pies, las costillas y las tibias del cadáver. Las tumbas se
eligen con anticipación, además, el mayombero sabe ordinaria-
mente la identidad del cadáver, que se conoce como kiyumba. Por
lo común, son tumbas recientes, ya que el mayombero insiste en
tener una cabeza con los sesos todavía presentes, aunque estén
en descomposición. Cree que el cerebro del kiyumba puede pen-
sar y por lo tanto "actuar" mejor. Los kiyumbas predilectos son
los pertenecientes a personas muy violentas, especialmente los de
criminales y los de locos, pues, por lo general, los propósitos
dd mayombero son cometer acciones de muerte y destrucción.
Los cadáveres de personas blancas también son preferidos gran-
demente, ya que el mayombero cree que es más fácil influir
en el cerebro del mundele (persona blanca) que en el de un
negro, y que seguirá mejor las instrucciones. Sin embargo, algu-
nos mayomberos prefieren tener los cerebros de una persona
MAGIA NEGRA: BRUJERÍA 133

blanca y el de una negra, para asegurar que podrá atacar a


cualquiera, sin importar el color de su piel.
Después que se sacan de sus tumbas los restos macabros, se
envuelven en un trapo negro y el mayombero y su ayudante vuel-
ven a'casa del hechicero. El mayombero se tiende sobre el suelo.
Su ayudante lo cubre con una sábana y enciende cuatro cirios,
que se ponen a uno y otro lado del cuerpo del brujo, como si
estuviera muerto. Coloca sobre la hoja de un cuchillo siete mon-
toncitos de pólvora, que se conocen como fula. El cuerpo del
mayombero se pone rígido y después entra en convulsiones, al
tomar posesión del hechicero el espíritu del kiyumba. El ayudante
pregunta al espíritu si está dispuesto a trabajar para el mayom-
bero. Si el espíritu acepta, todos los montoncitos de pólvora se
encenderán espontánea y simultáneamente. Si la pólvora no en-
ciende, la respuesta es negativa y los restos del cadáver deben
devolverse al cementerio.
Una vez que el espíritu acepta el pacto, concluye la espantosa
ceremonia. El mayombero escribe en un pedazo de papel el
nombre de la persona muerta y lo coloca en el fondo de un gran
caldero de hierro, junto con algunas monedas, que son el
precio del auxilio del kiyumba. Los restos del cadáver se ponen
en el caldero, junto con un poco de tierra de la tumba. Después,
el mayombero hace una incisión en su brazo, con un cuchillo que
debe tener empuñadura blanca, para que el kiyumba pueda
beber y refrescarse. Algunos mayomberos no consideran prudente
dar al espíritu algo de su sangre, pues puede aficionarse a la
sangre humana y "convertirse en un vampiro" y con el tiempo
destruir al mayombero. Estos brujos cautos piensan que es más
seguro sacrificar un gallo al espíritu y evitar así dificultades
posteriores.
Después que la sangre, humana o animal, se ha rociado sobre
los restos, el mayombero agrega al caldero la cera de una vela
consumida, cenizas, una colilla de cigarro y un poco de cal.
También se añade a la mezcla un trozo de bambú, lleno con
arena, agua de mar y mercurio y sellado con lacre en ambos
extremos. Esto da al kiyumba la velocidad del mercurio y la
persistencia de las mareas que nunca descansan y siempre están
en movimiento. También se agrega al caldero el cadáver de un
134 S A N T E R Í A

perro negro pequeño para "ayudar al espíritu a rastrear a sus


víctimas". Después del perro se ponen en el caldero una variedad
de hierbas y cortezas. Los últimos ingredientes añadidos son
pimienta roja, ají, ajo, gengibre, cebollas, canela y ruda junto
con hormigas, gusanos, lagartos, termitas, murciélagos, ranas,
cantáridas, una tarántula, un ciempiés, una avispa y un escor-
pión. Si el ngatiga va a emplearse con buenos propósitos, se
agrega al caldero un poco de agua bendita; si se proyectan he-
chizos tanto buenos como malos, el nganga no se bautiza. Luego
que el nganga está preparado, se lleva de vuelta al cementerio
(nfinda kalunga) donde se sepulta y deja por tres viernes. En-
tonces se desentierra y lleva al bosque, donde se entierra nueva-
mente por tres viernes, esta vez junto a una ceiba o cualquier
otro árbol mágico. Al terminar este periodo combinado de cua-
renta y ocho días, el nganga es llevado a casa por el mayombero
y allí le da nuevamente un poco de sangre fresca y añade un
poco de ron con pimienta, vino seco y agua florida. £1 nganga
está terminado y listo para trabajar.
Algunas ocasiones el mayombero prepara un nganga sin
caldero. A esto se le llama boumba; que se envuelve en una
sábana grande o se pone dentro de un saco de arpilleras. Este
saco, con su macabro contenido, se conoce como macuto, y se
le mantiene colgado de una viga del techo en la habitación más
oscura de la casa.
El mayombero piensa que este nganga es como un mundo
pequeño que él domina totalmente. El kiyumba rige sobre todas
las hierbas y los animales que viven dentro del ngspiga con él;
d mayombero gobierna al kiyumba, quien obedece corno un
perro fiel. El kiyumba es el esclavo del mayombero y siempre
espera dentro del caldero o el macuto, para obedecerlo.
Cuando el nganga está listo para trabajar, el mayombero
prueba sus poderes de varios modos. Lo lleva primero al bosque,
donde lo entierra bajo un árbol e instruye al kiyumba para que
seque todas las hojas del árbol dentro de un tiempo determinado.
Al terminar este periodo, el mayombero regresa a recoger el
nganga y a asegurarse de si ha cumplido o no sus instrucciones.
Si las hojas están secas, continúa probando más el nganga, pi-
diéndole que destruya a un animal específico. Si el nganga
MAGIA NEGRA*. BRUJERÍA i3lj

obedece su orden nuevamente, el mayombero se siente satisfecho


y guarda el caldero o macuto en un lugar seguro hasta que &
tiempo de usarlo.

Utilización del nganga


¿Cómo se emplea el nganga? Suponga que una mujer acude
al mayombero y le pide que mate a su esposo, quien está derro-
chando todo su dinero en otras mujeres. El mayombero acepta,
por un precio. Entonces va al cementerio, donde ''compra" la
vida del hombre con una moneda de plata, quizá cincuenta cen-
tavos. Paga la vida del hombre haciendo un agujero en un rincón
oscuro del cementerio y enterrando en él la moneda. Ese hoyo se
convierte en la tumba simbólica del hombre que va a eliminarse.
El mayombero toma un poco de tierra de este agujero y la en-
vuelve en un trapo negro. La lleva a casa, donde enciende un cirio
que robó anteriormente de una iglesia. Calienta un alfiler, que
utiliza para pasarlo a través del cuerpo de un ciempiés vivo
que se ató con un hilo negro. Luego dice tres veces en voz alta el
nombre del sujeto y pone en el nganga la tierra del cemente-
rio junto tfon una prenda de ropa que la victima haya usado
hace poco tiempo. Lleva el nganga y el alfiler con el ciempiés
hasta un árbol grande, donde clava el animal, que aún se retuer-
ce, a la corteza del árbol. Dice otra vez en voz alta el nombre
de la victima y ordena al kiyumba que mate al hombre y lo
haga padecer los mismos tormentos que padece el ciempiés
clavado al árbol. Poco después de este temible hechizo, la persona
muere de pronto, invariablemente, y por lo común violentamente.
El mayombero no siempre utiliza el nganga para matar a
una persona. Algunas veces mata sin el nganga. En un modo
típico de esta manera de matar, el mayombero va al bosque,
donde halla un árbol grande, preferentemente la ya mencionada
ceiba. Rocía ron sobre las raices del árbol y entierra algunas
monedas cerca de él para pagar el trabajo requerido. Luego acu-
chilla el tronco del árbol y declara que en la misma forma en
que está haciéndolo, será acuchillada la víctima en el corazón,
y morirá. El árbol se acuchilla generalmente en sus cuatro puntos
cardinales. Entonces se enciende una vela negra junto a las
136 S A N T E R Í A

raíces del árbol y se deja consumir. Las heridas del árbol pronto
serán recibidas por lá victima del mayombero.
En otros hechizos se emplea una rana (chula). Se pone en la
boca de la rana un trozo de papel con el nombre de la victima
y un poco de sal. Después se cose a la boca de la rana un pañuelo
de la futura victima. Luego, se pone a la rana dentro de una
botella de cuello grande y se le deja morir en el cementerio.
La victima morirá al mismo tiempo que la rana.
Un ensalmo particularmente horrible en el que se usa el
nganga, se emplea para destruir la vida de un futuro niño. El
mayombero halla una araña que esté a punto de poner sus
huevos. Raspa un poco de hueso del cráneo del kiyumba y el
de uno de los dedos; de los pies. Este polvo de hueso se mezcla
con los huesos pulverizados de un murciélago; el resultante de
esta mezcla se espolvorea sobre la araña viva, que entonces se
ata con una cinta negra y se le atraviesa con un alfiler de acero.
Después, el mayombero ordena al kiyumba que mate al niño
todavía no nacido, siguiendp los mismos procedimientos que él
utilizó para matar a la araña.
A pesar de que estos hechizos pueden parecer infames y ho-
rripilantes, no son de ningún modo los hechizos más terribles en
la lista del mayombero. Son comunes y ordinarios según sus
normas, y uno debe recordar que en su obra maligna, la vida
humana tiene muy poco valor.

La zarabanda
Otra prenda, llamada zarabanda que es muy parecida al
temible nganga, es muy popular entre los congos. La diferencia
básica entre un nganga y una zarabanda es que en tanto que el
primero trabaja directátnente con el kiyumba, la zarabanda tiene
como entidad espiritual a una deidad congo poderosa conocida
también como Zarabanda, que es el equivalente del orisha yo-
ruba Oggún. Así, la zarabanda es un caso típico de un dios
yoruba sincretizado como una deidad congo (mpungo).
La zarabanda se prepara de una manera semejante a la del
nganga, pero debe hacerse siempre dentro de un caldero de hie-
rro, jamás en un saco, como él boumba.
MAGIA NEGRA: BRUJERÍA 137

El ndoki

Quizá el más malvado de todos los ngangas ts el infernal


ndoki, que se prepara hirviendo vivo a un gato negro, después
de atormentarlo por algún tiempo. Luego que el gato ha hervido
por un tiempo, se retira del caldero y se le entierra por veinti-
cuatro horas. Entonces se desentierra y el mayombero saca d d
cadáver algunos huesos, que se agregan a siete falanges de los
dedos meñiques de siete cadáveres y tierra de siete tumbas. Todos
estos ingredientes se ponen en el caldero, con ajo y pimienta. El
mayombero rocía ron sobre el caldero y exhala el humo de un
cigarro en su nauseabundo contenido. Después lleva el caldero
al bosque, donde lo deja toda la noche. Entonces está dispuesto
para hacer su trabajo infernal. Este nganga feroz es un atributo
del demonio y se utiliza exclusivamente para matar y destruir
de las maneras más espeluznantes.

El mal de ojo
La creencia en el mal de ojo, tan extendida por todo el mun-
do, es una de las más poderosas en la santería. El santero piensa
que una persona puede hacer mal de ojo sin saberlo. Tal indi-
viduo siente generalmente envidia o admiración por alguien
qtie es muy hermoso, lleno de talento o afortunado. Esta envidia
o admiración fluye de los ojos en forma de flechas envenenadas
de mal, que enferman y algunas veces matan a la persona asi
hechizada. La persona víctima del mal de ojo perderá con rapi-
dez la cualidad por la que era envidiada o admirada. A los niños
siempre se les protege de los peligros de este mal mediante una
minúscula mano de azabache y un trocho de coral, que de ordi-
nario se llevan en un brazalete de oro. También es muy común
el empleo de un pequeño ojo de vidrio que se lleva prendido
al pecho.
Los fenómenos asociados con el mal de ojo han sido sujetos a
experimentos interesantes en varios institutos y universidades en
Inglaterra y en Estados Unidos (NASA también está empren-
diendo estudios sobre telepatía y percepción extrasensorial). Se
ha hallado que algunas personas generan inconscientemente más
138 S A N T E R / A

energía mental que otras. Esta "carga" mental adicional no


puede controlarla el individuo que la genera, y puede ser positiva
o negativa, igua! que una corriente eléctrica. Las vibraciones
mentales así generadas pueden afectar a otras personas, algunas
veces con efectos nocivos e incluso destructores.

La muerte del mayombero


Con todas sus hazañas malvadas, el mayombero a menudo
tiene una muerte natural, después de una vida particularmente
prolongada y ocupada. A su muerte, el nganga se da a uno de
sus discípulos o se lleva a la selva, donde se desarma y entierra,
El mejor sitio para sepultar el nganga así destruido es un hormi-
guero activo. El nganga se sepulta y el suelo se rocía con ron y
con la sangre de un pollo negro. Se deja allí para que vuelva a
la tierra, de donde vino. La obra temible del mayombero sólo
termina finalmente después de la destrucción del nganga.
8
Otros aspectos de la santería
y de la magia africana

Santería en Brasil

Uno de los países latinoamericanos que ha sentido más inten-


samente la influencia de la religión yoruba ha sido Brasil. Como
hicieron en Cuba y en otros países del Caribe, los yorubas sin-
cretizaron a sus dioses con las imágenes católicas de Brasil. En
el estado de Bahía, donde es más vigoroso el culto, los ritos son
conocidos como candomblé. Las prácticas del candomblé fueron
ilegales en un tiempo en Brasil, y los practicantes del culto tu-
vieron que huir de las grandes ciudades a la oscuridad y la segu-
ridad de las selvas, para preservar sus tradiciones religiosas. El
candomblé es un culto esotérico que no debe confundirse con las
danzas rituales de los negros de Río de Janeiro (ajoches), que
se efectúan como atracciones para turistas.
El sincretismo de las deidades yorubas con los santos católi-
cos se conoce en Brasil como macumba o santuario, que en por-
tugués tienen la misma connotación que la palabra española san-
tería. La diferencia entre santería y santuario es muy leve. Los
nombres africanos de los dioses son casi idénticos y las leyendas
son las mismas. Para el santero brasileño, o pai-de-santo, el santo
más importante es Obatalá. Xangó (Changó) también es muy
popular, y está sincretizado come san Miguel, en lugar de santa
Bárbara. Por otro lado, Oggún se identifica con san Jorge y
no con san Pedro. El poderoso Elegguá se conoce en Brasil
139
140 S A N T E R Í A

como Exu (Echu), la representación del diablo o de las fuerzas


malignas. Para el santero del Caribe, Echu es únicamente uno
de los muchos aspectos de Elegguá, mas para su correspondiente
brasileño, Elegguá y Echú son la misma fuerza, extremada-
mente mala. Exu es muy reverenciado en Brasil, y como en otras
partes del Caribe, ninguna de las ceremonias mágicas se inicia
sin rendir antes homenaje al dios. Yemanja (Yemayá) se conoce
también como rainha do mar, mae d'agua y Donha ]anaína.
Brasil celebra su día el 2 de febrero con un día de fiesta oficial
y muchas festividades pintorescas. En Bahía miles de guirnaldas
de flores se ponen en grandes balsas de madera y luego las im-
pulsan al mar. Este día, las playas se llenan de miles de devotos
de la diosa y espectadoras curiosos. El aire está fragante con el
perfume de flores frescas, y la brisa marina lleva a través de la
dudad el sonido rítmico monótono de cientos de atabaques
(tambores rituales sagrados), que se tocan en honor de la orisha.
Es interesante saber que el 2 de febrero se conoce en la hechice*
ría europea como Candelaria, que se relaciona tradicionaímente
con la celebración de la recuperación de la diosa Luna, después
de haber dado a luz al Dios Sol del Año Nuevo. En la fe católica,
esto se celebra como la Purificación de la Virgen María.
El candomblé o santuario, conocido también como macum-
ba, tiene ceremonias que se celebran en templos especiales cono-
cidos como terreiros. Dentro de cada terreiro hay un altar es-
pecial (pegis) dedicado a los orishas. La iniciación en el culto,
lo mismo que todas las ceremonias anuales, se celebran en lo?
terreiros.
El santero brasileño, o pai-de-santo, tiene como su responsa-
bilidad principal la dirección de todas las ceremonias religiosas
celebradas en los terreiros. Sus fiestas de santo son muy similares
a los güemileres de la santería caribeña. Durante estas ceremo-
nias, las filkas-de-santo (practicantes de sexo femenino del culto),
vestidas con los varios colores atribuidos a los orishas, forman un
circulo, de pie en el centro del salón principal del terreiro, en
torno al pai-de-santo. Los tamborileros se sientan a los lados y el
resto de la gente permanece parada al fondo del salón. El pai-de-
santo principia la ceremonia con el despacho, la ofrenda ritual a
Exu. Los atabaques comienzan a tocar inmediatamente después
OTROS ASPECTOS DE LA SANTERÍA Y DE LA MAGIA AFRICANA 141

y las filhas-de-santo inician sus cantos y sus danzas rituales. La


danza se hace más violenta e intensa en forma progresiva, sin
ninguna demostración de fatiga por parte de las danzantes. Una
o más de las filhas-de-santo son poseídas pronto por el orisha y
empiezan a tener lugar las consultas. Estas ceremonias duran
toda la noche, hasta inmediatamente antes del alba.
Las prácticas mágicas del candomblé se conocen como ebó,
que es una palabra yoruba que significa sacrificio religioso. Los
ebós del candomblé se basan, como en la santería, en la magia
imitativa y simpática. Los hechizos se conocen, en determinadas
ocasiones, como despachos. Un despacho típico se prepara con
un recipiente de barro, dentro del cual se han puesto una gallina
o una rana muertas, una pieza de pan, algunas monedas de
cobre y varias hormigas un ciempiés y una araña. Todas estas
cosas son bien empapadas en un aceite especial conocido como
aceite de dendé. Después el recipiente se lleva al cruce de cuatro
caminos para pedir el auxilio de Exu en la empresa. Este des-
pacho se utiliza generalmente para hacer daño o destruir a una
persona. Para efectuar la acción, el despacho debe llevarse a
un lugar donde es seguro que pase la presunta víctima. Tan
pronto como la persona ve el despacho, que se deja en un sitio
visible, hace efecto la fuerza mágica del hechizo. Poco después,
la persona enferma o muere, dependiendo de la fuerza del
ensalmo. Algunas veces se hace un hechizo para trasferir las
dificultades de una persona a otra. En esos casos, la víctima debe
tener contacto físico con el despacho, comúnmente pisándolo.
En Río de Janeiro y en algunos estados meridionales de
Brasil, el santuario está: influenciado por las tribus bantúes o
congos, como el palo mayombe caribeño. Esta forma de culto
se conoce como umbanda.

Magia en Puerto Rico


El tráfico de esclavos llegó a Puerto Rico a principios del
siglo XVT, trayendo miles de yorubas con sus creencias religiosas
y sus ritos mágicos. Sin embargo, Puerto Rico *no Jiene grandes
zonas selváticas como Cuba y Brasil. El africano no pudo hallar
refugio en las florestas para preservar sus rituales ancestrales.
142 S A N T E R Í A
Tuve que permanecer en las áreas abiertas de la isla y allí se
incorporó rápidamente a las costumbres y creencias del hombre
blancos, olvidando a través de los siglos la antigua religión de sus
antepasados africanos. Para cuando fue abolida la esclavitud
en 1873, la raza negra estaba adaptada completamente a las
costumbres de sus vecinos españoles e indígenas, y la mayor parte
de los viejos ritos tribales se había olvidado. Sin embargo, el
efecto de las culturas africanas dejó su señal indeleble en la
música y las tradiciones de Puerto Rico. £1 culto de Changó
todavía es parte del folklore puertorriqueño. En la aldea de Loíza,
la fiesta tradicional de Santiago Apóstol, patrón de España, se
celebra del 25 al 27 de agosto, y es reminiscencia de las fíes-
tas yorubas dedicadas a Changó. Durante los tres días de la fiesta,
muchas de las personas de la población visten trajes pintorescos
y desfilan por las calles cantando y bailando. Las danzas simulan
el triunfo del bien sobre el mal. Hay cuatro clases de atavíos en
este día: caballeros, diablos (vegigantes), viejos y locas (hom-
bres vestidos como mujeres). Los caballeros visten trajes colori-
dos de colores rojo, verde y amarillo y llevan sombreros ador-
nados con flores y espejos. Son una representación de Santiago
y llevan en la mano una espada de madera con la que pelean
contra los vegigantes, quienes llevan máscaras de diablos labra-
das en cascaras de COCQ. Estas batallas fingidas simbolizan la
lucha eterna entre el bien y el mal, que es una parte intrínseca
de todas las formas de magia. Los vegigantes se conocen como
los diablitos de Puerto Rico, y son muy populares en d Caribe.
Sé cree que el día de Santiago es muy propicio para la brujería,
y muchos bilongos se preparan en este día.
La ciudad de Guayama, en la parte meridional de la isla, es
conocida por los portorriqueños como la ciudad de los brujos.
En esta área aún hay muchos descendientes de los yorubas y
de los congos y existen historias innumerables de las facultades
sobrenaturales de los negros que viven en esta zona. Se piensa
que son especialistas en la confección de caldos potentes capaces
de mejorar o destruir la vida de cualquier individuo.
Tuve mi primera experiencia con la hechicería cuando era
estudiante en la Universidad de Puerto Rico. Estaba alojada en
una casa para estudiantes en la ciudad de Río Piedras, donde
OTROS ASPECTOS DE LA SANTERÍA Y DE LA MAGIA AFRICANA 143

se encuentra la universidad, y muy pronto me hice amiga de una


de las muchachas de ahí. En ese tíempo tenía dificultades en mi
idilio incipiente con un estudiante de medicina y como es común
que lo hagan las muchachas, pronto confié mis cuitas de amor
a mi nueva amiga. Sugirió de inmediato una visita a un brujo
que conocía, a quien recomendó muy encomiablemente, pues la
había ayudado una vez en una situación parecida. Mi instruc-
ción temprana en la fe católica me había dejado bastante escép5-
tica en lo referente a cosas como la hechicería y el esplritualismo,
mas era bastante joven para emocionarme ante la idea de visitar
a un brujo auténtico y acepté su sugerencia. Pocos días después
fuimos a ver al hombre, quien vivía a orillas de Guayama. Era
un negro gigantesco de edad madura que vivía con toda su fami-
lia en un grupo pequeño de cabanas de madera que recordaban
vagamente una selva africana. Vivía en la más grande de esas
casas que son' llamadas bohíos en Puerto Rico, casas de campe-
sinos, con techos de palma y pisos de tierra apisonada. Había
pollos y perros y una variedad de animales domésticos circulando
libremente por el lugar. Entré a la choza con el brujo, mientras
mi amiga permanecía afuera. Me indicó que me sentara en un
petate, una estera de palma empleada para sentarse y para dor-
mir, y procedió a la consulta. Mientras explicaba mi problema
se ocupó con un altar improvisado sobre el suelo, en el centro
del que estaba un cráneo humano sobre el que habían ardido
muchas velas. Cuando terminé mi relato, sacó unas piezas de
hueso labrado que semejaban sospechosamente falanges humanas
y procedió a lanzarlas sobre el piso. Repitió esta acción varias
veces y luego me informó que los espíritus le habían dicho que
le gustaba mucho al joven en cuestión y que aunque no existían
esperanzas de una unión entre nosotros, con el tiempo, era muy
posible traerlo de vuelta a mí si hacía precisamente lo que me
indicara. Pregunté con grandes recelos qué sería eso y me tran-
quilizó pidiéndome que le llevara tres palomas blancas, una vela
del mismo color, siete centavos y un retrato de mi novio. Por
ningún motivo debía verlo antes que llevara estas cosas al
hechicero.
Convine en seguir sus instrucciones, aunque con grandes
dudas respecto al resultado de la empresa, y al día siguiente esta-
144 S A N T E R Í A

ba de regreso con todos los ingredientes requeridos. El brujo


temió las tres palomas, les arrancó la cabeza con las manos y
bebió la sangre que escurría de los cuerpos todavía temblorosos.
Los siete centavos y la fotografía fueron enterrados bajo el crá-
neo, sobre el que encendió la vela que había llevado. Limpió su
boca con su manga, se volvió hacia mí con una sonrisa y dijo
que todo estaba bien y que debía esperar antes del fin de sanana
a mi novio, dispuesto a hacer cualquier cosa que le pidiera. El
costo de la consulta fue cinco dólares. Todavía estremecida por
la experiencia, salí de la choza sobre piernas temblorosas y me
apresuré a regresar a Río Piedras. Guando el ¿Ka llegó a su fin»
yo estaba completamente disgustada conmigo misma por haber
condescendido a lo que consideraba pura ignorancia y desper-
dicio de dinero. Poro la noche me trajo más alimento para los
pensamientos en la forma de una llamada telefónica frenética
de mi novio, quien se disculpó por no haberme llamado antes e
insistió en verme de inmediato. Como yo había sido culpable
en parte por nuestra, riña y él era orgulloso en extremo, me
sentí muy sorprendida por su actitud de disculpa. Permanecí
sentada, escuchándolo en silencio. Cierto, podría haber sido
coincidencia. Quizá habría regresado esa noche aunque no hu-
biera ido a ver al brujo. Pero aún recuerdo hasta ahora esa
sonrisa maliciosa y la sangre de las palomas sobré el peo de
tierra apisonada.
Este tipo de hechicería todavía es muy popular en Puerto
Rico, a pesar de la mundanería creciente en la isla. Aun así, se
debe ir muy fuertemente recomendado a un brujo o santero para
que acepte realizar un hechizo. Los motivos de esta actitud
cauta de los hechiceros es la vigilancia constante de la policía,
que es natural que no vean con muy buenos ojos estas prácticas.
Ahora los precios son mucho más altos que cinco dólares. Algu-
nas personas pagan más de mil dólares por uno de estos ensal-
mos, que se venden, con una garantía absoluta de que funcionan,
o su dinero se les devuelve alegremente.
La isla celebra el 28 de diciembre el Día de los Inocentes,
cuando, de acuerdo con la leyenda, Herodes hizo matar a miles
de niños. Este día hay danzas en las calles de los pueblos, y
hombres vestidos con atavíos coloridos y máscaras rondan en
OTROS ASPECTOS DE LA SANTERÍA Y DE LA MAGIA AFRICANA 145

grupos de casa en casa, bailando y cantando. Este es ei equiva-


lente del Día de los Tontos y se hacen toda clase de triquiñuelas
y bromas a amigos y familiares. Este día es considerado muy
"brujo" y se cree que cualquier hechizo o amarre hecho bajo
su influencia es muy efectivo. Otro día en que se piensa que las
fuerzas sobrenaturales son muy intensas es el 24 de junio, día de
san Juan Bautista, santa natrón de Puerto Rico. Este día se
hacen tradicionalmente muchos encantamientos y se efectúan
muchas formas de adivinación, en particular por parte de las
jóvenes solteras. Entre las adivinaciones de este día hay una
por medio de la cual una muchacha puede saber si su futuro
esposo será rico o pobre. Toma tres papas, pela una por com-
pleto y sólo la mitad de otra, y la última se deja sin pelar. Las
papas se ponen bajo la Cama en la víspera del veinticuatro. A la
mañana siguiente mete la mano bajo el lecho y toma al azar una
.de las papas. La que está pelada totalmente significa que su
esposo será pobre, la que está a medio pelar, que será de clase
media, y la que está sin pelar que será rico. Otra forma de adivi-
nación emplea la yema de un huevo que se pone dentro de un
vaso lleno de agua. Al despertar, la muchacha trata de descifrar
por la forma tomada por la yema de huevo cuál será su destino
inmediato. Una iglesia significa boda; un barco, que viajará;
un ataúd, una muerte en la familia; y así sucesivamente. Otra
adivinación más requiere el uso de varias agujas y una sartén
con agua. La aguja más grande representa a la muchacha que
está haciendo la pregunta. Las más pequeñas son los preten-
dientes de la muchacha. Pone las agujas en el agua y las observa
para ver cuál de las agujas más pequeñas toca a la grande. Eso
significa que un hombre en particular la ama mucho. Mi madre
me enseñó una oración breve a san Jorge, que también es dicha
en la víspera del 24 de junio. La muchacha pide a san Jorge en la
plegaría que le muestre al hombre con quien va a casarse.
Es importante que coma un huevo muy salado antes de retirarse
a dormir, y debe estar en cama antes de media noche.
Otra costumbre tradicional hasta estos días es tomar un baño
de agua de mar, que es considerado como un rebautismo bajo
influjo poderoso de san Juan Bautista. Por esta razón, las playas
de Puerto Rico siempre están congestionadas el 24 de junio.
146 S A N T E R Í A

Uno de los santos católicos utilizados más comúnmente en


toda clase de hechizos es san Antonio, conocido como el "dador
de pan" y el "hallador de cosas perdidas". Siempre hay una
pequeña hogaza de pan frente a la imagen de san Antonio para
asegurar que siempre habrá en casa dinero y alimento. El santo
también se utiliza muy frecuentemente en problemas amorosos.
Una práctica muy común entre muchachas que desean atrapar
un esposo es volver de cabeza la imagen del santo hasta que les
trae un marido o un amante constante. Santa Marta y santa Elena
también son muy populares en asuntos de amor. Santa Clara
se usa para lavar el mal y resolver problemas. Un ebbó bien co-
nocido que emplea su auxilio, se prepara llenando de agua un
vaso y poniendo dentro de él un huevo. Se dice una oración espe-
cial a la santa durante nueve días, con una vela blanca. Al
final de este período, el agua se arroja a la calle y el huevo se lleva
a un parque, dojfede se estrella contra el piso. Se cree que todas
las dificultades <jpie rodean a la persona se dispersarán al rom-
perse el huevo. Se piensa que san Miguel es poderoso en extremo
para derrotar a los enemigos. Hay una oración muy famosa uti-
lizada con este propósito, conocida como la "revocación" de san
Miguel. La persona que hace el encantamiento llena un vaso
con agua y sal y pone dentro del vaso el nombre de su enemigo
escrito en un pedazo de papel. Después cubre el vaso hermética-
mente con un platillo y vuelve el vaso hasta que está de cabeza
sobre el platillo, asegurándose de que el agua permanezca dentro
del vaso. Una vela blanca se dvide en nueve pedazos y durante
nueve noches se enciende sobre el vaso uno de ellos en honor de
san Miguel, mientras se dice la oración. El objeto del ensalmo
es enviar de regreso al adversario cualesquier intenciones Q ideas
malas que tenga contra la persona que hace el hechizo.
La mayoría de los santos tienen plegarías especiales que están
asociadas con ellos por tradición. Las oraciones están impresas
en hojas sueltas y pueden comprarse en cualquier botánica.
Los usos "irreverentes" de los santos católicos y las creencias
en el espiritualismo y la brujería arraigadas profundamente en
toda la isla, han sido por mucho siglos una espina en el costado
de la Iglesia Católica. Recuerdo, cuando niña, los sermones del
cura de nuestra parroquia contra los males de Satán, quien ten-
OTROS ASPECTOS DE LA SANTERÍA Y DE LA MAGSA AFRKCANA 147

taba a católicos buenos a ías prácticas negras del esplritualismo


y la hechicería. Predicaba contra la superstición y la idolatría
hasta que su cara enrojecía. Todos escuchaban sus sermones res-
petuosamente y estaban de acuerdo con él respecto a la verdad
de sus palabras. Pero sabía que a pesar de toda su aceptación
aparente, más de la mitad de sus feligreses practicaban tras de
su espalda el espiritualismo y la brujería. Hoy la Iglesia Católica
se ha hecho más condescendiente con estas prácticas, aunque sin
condonarlas, tal vez porque reconoce la inutilidad de tratar de
eliminarlas. En todo caso, no me sorprendí hace pocos años
cuando una espiritualista muy conocida me dijo que uno de ¡os
sacerdotes de su parroquia le había pedido que lo ayudara con
uno de sus ensalmos para que sobreviviera a una operación
mayor que tenía qué sufrir.

Semana Santa
Dos de los días más importantes para los practicantes de la
santería son el viernes santo y el sábado de gloria. Los santeros
piensan que Dios está ausente de la tierra el viernes santo. No
puede o no quiere impedir que tome forma el mal. Por esa
razón, los mayomberos se sienten libres para hacer este día sus
trabajos más maléficos. Recogen hierbas para propósitos malig-
nos, alimentan sus ngangas con sangre, y realizan toda clase
de transacciones diabólicas con los poderes de las tinieblas. Un
modo típico de efectuar tales transacciones es ir al río 'con un
espejo. El espejo se sostiene de manera que refleje el agua en su
superficie. La cara del espejo oscuiecerá inmediatamente y Satán
se manifestará a través del vidrio.
Al día siguiente, sábado de gloria, la naturaleza vuelve tem-
prano a la vida y los santeros pueden practicar nuevamente su
magia blanca. Van al bosque antes que salga el sol y cortan todas
las hierbas y plantas que requerirán para sus prácticas mágicas
durante el año. Se cree que estas hierbas son muy mágicas, ya
que están llenas del aché ("fuerza, magia") del Cristo resuci-
tado. Muchos santeros conservan en un lugar fresco dentro de
sus casas el ewe que recogen este día. Cuando llegan las primeras
lluvias de mayo recogen un poco de agua de lluvia y hierven
148 S A N T E R Í A

las hierbas en ella. El liquido se guarda en un gran recipiente


y se dice que cura muchas enfermedades.

£2 aspecto comercial de la santería


El santero auténtico, el que se ha iniciado en los misterios
del culto y ha "hecho el santo", es muy poderoso e influyente
en las comunidades latinoamericanas. Cientos de personas acuden
a él cada mes para un registro. Aunque el precio de la consulta
no es muy alto, los remedios prescritos por el santero pueden cos-
tar cientos de dólares. La gente que acude al santero en busca
de consejos, con frecuencia está en situaciones difíciles o aun
críticas, y no habiendo encontrado en una forma natural soh>
ción para sus problemas, recurre a medios ocultos para aliviar
sus ansiedades. Estas personas frecuentemente son víctimas de
santeros sin escrúpulos que les cobran precios excesivos por
resolver sus problemas. Los practicantes honestos y dedicados del
culto» y hay bastantes de ellos, no aceptarán pagos por su tra-
bajo. El registro debe pagarse porque el dinero, habitualmente
1.15 dólares, se necesita para comprar las velas para el orisha
que fue consultado durante la ceremonia. Aparte de eso, el
santero genuino no aceptará dinero del consultante, excepto las
cantidades requeridas para comprar los ingredientes del hechizo
y los animales necesarios para el sacrificio.
Lo que hace de la santería un negocio tan lucrativo son las
facultades innegables y peculiares del santero. Sus ensalmos pa-
recen funcionar, sea él honrado o no. Mientras más exactos
demuestren ser sus hechizos y predicciones, más rápidamente se
'extenderá su fama. Los santeros hacen muy buen negocio en
Puerto Rico con las personas que están en los mundos teatral
y de negocios. Jóvenes aspirantes a actores y actrices acuden a las
casas de los santeros con la esperanza de asegurar una carrera
de éxito para sí mismos. Jugadores, hombres de negocios en situa-
ción financiera lamentable, muchachas en busca de esposo, espo-
sas, con maridos mujeriegos, acuden todos al santero, en busca
de ayuda y consejo. Los santeros con gran éxito enriquecen muy
rápidamente. Son propietarios de bienes raíces, de negocios lucra-
tivos y tienen cuentas bancarias impresionantes.
OTROS ASPECTOS DE LA SANTERÍA Y DE LA MAGIA AFRICANA 149

Un ebbó bien conocido y muy costoso para asegurar suerte


y dinero, emplea a la diosa Oshún y cuesta 1,500 dólares. Por
medio de este hechizo, el santero trasfiere a su cliente el poder
de Oshún sobre el dinero. Las personas que compran este ensal-
mo son en su mayor parte hombres de negocios que quieren
aumentar su riqueza. Se considera una inversión, lo mismo que
comprar acciones en el mercado de valores. Y con la mayor
frecuencia resulta ser una inversión con éxito, pues este ebbó tiene
fama de haber hecho la fortuna de muchas personas.
No es raro que el santero reciba peticiones de matar gente,
Aunque el aspecto más tenebroso de la magia africana está
reservado para los mayomberos, o brujos negros, hay santeros
que emprenderán por un precio la destrucción de la vida huma-
na. Un santero me dijo que la esposa de un cantante latinoame-
ricano muy conocido fue a verlo no hace mucho tiempo con la
petición'de que matara al recién nacido hijo legitimo de su espo-
so. Parece que no podía tener hijos y temía que el nuevo niño
produjera la destrucción de su matrimonio. Ofreció al santero
cinco mil dólares por la consumación de este crimen. El santero le
contestó que sus poderes no tenían por objeto tales propósitos
y que haría mucho mejor en ver a un mayombero que se espe-
cializaba en esa clase de trabajo. Poco después supo a través de
otro santero que esta mujer logró hallar a un brujo negro y que
el niño había muerto de una repentina enfermedad respiratoria.
Es difícil para la mente occidental lógica aceptar que cosas
como los encantamientos mágicos y la brujería pueden alterar la
vida humana. Cualquier cosa que no pueda explicarse por lógica
deductiva y razonamiento analítico es inaceptable para la mente
educada. No obstante, la magia ritual y las creencias primitivas
han sido el tema de especulaciones interesantes de algunos de los
principales sicoanalistas del mundo. Cari G. Jung fue un gran
estudioso del ocultismo y teorizó e intentó demostrar científica-
mente que todos los fenómenos asociados con las prácticas ocul-
tas tienen un arraigo profundo en la mente inconsciente. Los
poderes aterradores de la mente humana han- sido aceptados
hace mucho tiempo por los sicólogos. Ahora las especulaciones no
son si existen estos poderes, sino cómo se desarrollan y hasta
dónde se extienden. Desde un punto de vista sicológico, las fa-
150 S A N T E R Í A

íultades extrañas del santero están plantadas profundamente


en lo que llamó Jung el "inconsciente colectivo", es decir, la
parte de la sique humana que trasmite y retiene la "herencia
sicológica común de la humanidad". El santero es un ser humano
desarrollado ampliamente, quien se ha identificado por completo
con la naturaleza, penetrando con destreza en sus secretos más
profundos. Y como el inconsciente es un fenómeno natural, el
santero puede redamar justamente su parte de la herencia cós-
mica y afectar y controlar en su forma microscópica las leyes na-
turales. Cualquiera de nosotros puede efectuar lo mismo, siempre
que estemos dispuestos a fundirnos con el alma de la naturaleza.
APÉNDICE
Hechizos mágicos
de la santería

Los ingredientes empleados por los santeros en sus hechizos


se escogen cuidadosamente y tienen siempre una relación clara
con la naturaleza del problema. Todos los materiales usados en
los ebbós y bilongos dan un indicio de sus empleos, sea a través
de sus nombres, o de sus características individuales y su com-
posición. Cada ensalmo simula una experiencia humana actual,
generalmente la que quiere el santero que sufra su cliente. Mu-
chas cosas son hechas por él sobre el principio de que lo igual
produce lo igual en una imitación deliberada de los resultados
que desea lograr. Cada hechizo es un drama en miniatura esce-
nificado por el santero, utilizando los ingredientes del ensalmo
para representar a las personas involucradas o lo que quiere que
experimenten. Las historias relatadas por los encantos pueden
ser de amor, de odio o de esperanza, las fuerzas empleadas para
trasformar en realidad estas producciones escenificadas son los po-
deres sobrenaturales de los dioses yorubas. Una vez que la aten-
ción del santero está fija en una situación dada que desea cam-
biar para su beneficio o el de su cliente, la chispa que promueve
el efecto deseado es la convicción total y la fe intensa del santero
en el poder de los orishas y la justicia de sus demandas. Esta
dualidad de creencia es tan poderosa que libera cantidades vas-
tas de energía, que prodiíccn a su vez la reacción buscada.
El hechizo del "coco ebrio", citado en el apéndice bajo d
encabezado de "hechizos de amor", es un buen ejemplo de esta
153
154 S A N T E R Í A

peculiaridad de la magia simpática de ia santería. Este ensalmo


requiere la utilización de un coco, varios tipos de licor, el humo
de un -fuerte cigarro y varias esencias. Los nombres de las esen-
cias son:

amor
dominante
menta
sigúeme
vencedora

La menta se asocia tradicionalmente con hechizos planeados


para dominar la mente de alguien. La causa obvia de esta prác-
tica es el pareado entré las palabras menta y mente. £1 amoniaco
o ármoniaco lo usan muchos santeros, mezdádo con azúcar,
para fomentar las relaciones armoniosas entre dos personas.
¿Por qué? Porque ármoniaco es muy semejante a armonía...
y, por supuesto, el azúcar es un edulcorante natural.
En el hechizo del "como ebrio" el coco es símbolo de la
cabeza y la mente de la persona sujeta al ensalmo. El coco se
vacia de su agua; esta acción representa una forma de cataras
por la cual se dispone de todas las creencias e ideas anteriores
del individuo. Después, el coco vado se llena con dulces para
endulzar la disposición de la víctima hada el que está haciendo
d hechizo. Se agregan varios tipos de licor para "emborrachar"
a la víctima con el amor sugerido por la esencia de amor y así,
aturdida completamente y con la voluntad debilitada, podrá
resistir las sugerencias sutiles de las otras esencias que parecen
murmurar: "Sigúeme, porque soy vencedor y dominante con
mi amor sobre tu mente". El humo del agarro contribuye más
al aturdimiento espiritual y mental de la víctima, y lo hace presa
fádl de la voluntad del santero. £1 orisha invocado en este
acto mágico es el poderoso Elegguá, quien, corno amo de todas
las puertas, puede abrir y cerrar ciertamente la mente de una
persona siempre que quiera. Las velas sirven para reforzar el
hechizo y la voluntad del santero.
p
s obvio que este ensalmo sea una aplicarión de la ley de
simiiu -i, que es la base c la magia homeopática. Es un ejem-
HECHIZOS MÁGICOS DE LA SANTERÍA 155
pió típico de ia imaginación simbólica empleada por el santero
en su trabajo mágico. Cari G. Jung dijo en su libro Man and
His Symboú que "los símbolos representan siempre algo más que
su significado obvio e inmediato. Todavía más, son productos
naturales y espontáneos. Aparecen en toda clase de manifesta-
ciones síquicas. Hay pensamientos y sentimientos simbólicos, ac-
tos y situaciones simbólicos. Parece frecuentemente que incluso
los objetos inanimados cooperan con el inconsciente en la dispo-
sición de patrones simbólicos. Sin embargo, hay muchos símbolos
que no son individuales sino colectivos en su naturaleza y origen.
Estos son principalmente imágenes religiosas que surgen de sue-
ños primitivos y fantasías creadoras. Como tales, estas imágenes
son manifestaciones involuntarias, espontáneas, y de ningún modo
inventos intencionales".
Este hecho es de gran importancia en la comprensión de las
motivaciones del santero y su proyección de actos mágicos,
pues los orígenes de las creencias y prácticas religiosas de la
santería se hallan u tan enterradas en el misterio del pasado que
parecen no tener origen humano". Son de hecho "representacio-
nes colectivas" y como tales, llegan a los niveles conscientes
cuando la mente se encuentra en un estado receptor. Esto es lo
que sucede cuando el santero invoca a un orisha para conducir
un ritual o hacer un hechizo. Toca el cierre oculto del inconscien-
te, liberando así un torrente de imágenes simbólicas que interpre-
ta como el formato para su ensalmo o para su ritual.
Los hechizos enumerados en el apéndice se han dividido
en varias categorías que son: para amor, para dinero, para buena
suerte y para disipar influencias malignas. Representan una
muestra de los hechizos, según se cree, más efectivos y tradicio-
nales de la santería.

(Todos los ingredientes utilizados en estos ensalmos pueden


encontrarse en cualquier botánica bien abastecida).
156 S A N T E R Í A

PARA EL AMOR

Una sugerenda muy leve es cocinar una hamburguesa que se


ha impregnado con los fluidos del cuerpo (sudor) y servirla a la
persona deseada.

Los santeros modernos recomiendan para establecer la dis-


posidón amorosa, la utilización de un baño de amor prembo-
tellado (despojo de amor) y un jabón de amor. El despojo se
agrega a media bañera de agua caliente donde permanece la
persona cuando menos por media hora. Después la habitadón se
roda, con un atomizador, de indenso de amor, y se enciende una
vela en honor de Changó, el patrón de la pasión y el deseo. £1
3antero aconseja también conservar en la beca una raja pequeña
de canela durante cualquier encuentro de amor, ya que se cree
que la canela posee grandes poderes de seduedón.

Se forma un triángulo con tres chalas de maíz. El nombre


y el apellido de la persona que va a embrujarse se escriben en
dos papeles separados, que se colocan en forma de cruz en el
centro dd triángulo. Se endende una vela sobre los dos papeles
y se repite tres veces la palabra Nfuriri.

Una práctica común para ganar los favores de alguien es


atar cinco cabellos de la persona a quien se quiere atraer con
otros anco de quien está haciendo el hechizo. Se ponen los cabe-
llos formando una cruz en el centro de un bollo pequeño, que
luego se entierra en un tiesto lleno con cuatro tipos distintos de
tierra. Se planta en el tiesto un vastago de ruda en el nombre
de Oshún, pidiendo que del mismo modo en que crece la ruda
dentro del tiesto, así crezca en el corazón de la victima el amor
hada la persona que la desea.
HECHIZOS MÁGICOS DE LA SANTERÍA 157

Se enciende durante nueve días una vela verde en honor de


santa Marta, pidiendo su intercesión para obtener el amor de la
persona deseada. También se pide a santa Marta, quien, según
la leyenda, podía "conquistar dragonea y bestias salvajes" que
domine de tal manera a la persona embrujada que no pueda
comer ni dormir hasta qué acuda a la persona que está efectuan-
do el ensalmo. Se vende en las botánicas tina oración especial a
santa Marta, lo mismo que un dragón minúsculo enchapado
en oro, con el nombre de la santa.

Se llena un tazón pequeño hasta la mitad con agua a la que


se añaden unas ramas de yerbabuena, una cucharada de miel,
un poco de azúcar, siete clavos y agua florida. Se pone en el
centro del tazón una vela blanca, en torno a la que se ha atado
un trozo de listón blanco, y se enciende en el nombre de santa
Elena. Esta santa también es muy popular en los hechizos de
amor y se piensa que otorga cualquier petición de este tipo.
Debe invocarse y pedírsele que del mismo modo en que está
atada la cinta alrededor de la vela, ate los destinos del solicitante
y de la persona a quien desea. Después, la vela se retira del
líquido y se permite que arda fuera del tazón. El líquido se
utiliza en un baño. El hechizo se repite durante siete días
consecutivos.

Este hechizo se conoce como de "el coco ebrio". Es una


ofrenda a Elegguá para obtener su auxilio para ganar el amor
de una persona. Se comienza aserrando la parte superior del coco
y tirando su agua. El coco vacío se llena con caramelos, pastillas
de goma de agar y cinco clases de licor. También se agregan a
la mezcla varias esencias que son: esencia de menta, de amor,
dominante, vencedora y sigúeme. Se endeude un cigarro en
nombre de Elegguá y se exhala el humo dentro del coco. La
158 S A N T E R Í A

tapa se restituye antes que pueda dispersarse el humo, y las dos


partes del coco se sellan con la cera de una vela comprada en
una iglesia. £1 como simboliza la cabeza de la persona que está
siendo embrujada. Se enciende una vela blanca en honor de
Elcgguá durante cinco dias seguidos, pidiendo al orisha el amor
de la persona deseada.

Este hechizo requiere la ayuda de Changó, Se retira la parte


superior de una manzana y se pone dentro del fruto ahuecado un
pedazo de papel con el nombre de la persona deseada. Luego
se llena el agujero con miel y la tapa de la manzana se restituye.
El fruto se coloca ante una imagen de Changó (santa Bárbara),
y se enciende durante nueve días una vela roja en honor del
orisha, pidiéndole que dulcifique la disposición de la persona
hechizada y llene su corazón de amor hacia el solicitante.

PERFUME DE AMOR

Los santeros recomiendan añadir simplemente a cualquier


perfume predilecto los ingredientes siguientes:

valeriana azúcar
mastuerzo canela
polvo de imán un trocho de coral
zun-zun una gardenia
HECHIZOS MÁGICOS DE LA SANTERÍA 159

Este perfume se prepara con siete esencias o perfumes, siete


hierbas o flores, y otros siete ingredientes.

Hierbas o flores Esencias o perfumes

mastuerzo Loción de Pompeya


paraíso Una gota de amor
yerba dulce esencia atractiva
yerba bruja esencia de amor
yerba linda esencia de imán
pétalos de rosa esencia amarra hombre
azucenas esencia de mosca (almizcle)

Otros ingredientes

polvo de cantárida azúcar morena


coral clavos
un poco de mercurio algunas gotas de sangre mens-
canda trua]

Todos los ingredientes se ponen juntos dentro de una botella


de cuello ancho, que no debe tocarse durante siete días. Al ter-
minar este periodo, el perfume se cuela y pasa a otra botella.
Está preparado para utilizarse.
La fragancia es suave y almizclada pero muy exquisita y
provocativa.

BAÑO DE AMO*'

Los santeros más tradicionales desprecian el uso de baños


prembatcllados. Insisten en que los baños purificadores que
dan buena suerte deben ser preparados son plantas y flores
fí-acr-ta
130
S A N T E R Í A
tapa se restituye ^ ¡ ^ ¿t amor se prepara con los ingredientes
partes d / ^ .
UP* '
5 rosas amarillas esencia de amor
paraíso esencia atractiva
clavos esencia dominante
canela esencia vente conmigo
miel esencia vencedora

Las rosas y el paraíso (una planta) se hierven por una hora


^n un recipiente grande con agua, junto con los clavos, y se
agregan todos los otros ingredientes. Después, el baño se vatía
sobre la cabeza y el procedimiento completo se repite durante
anco días. Después del baño, es muy útil invocar a la diosa
Oshún y encender una vela amarilla en su honor.

PARA HACER REGRESAR A UN AMANTE

Una calabaza pequeña se ahueca y se ponen dentro cinco


uñas de gallo, un huevo, un poco de pimienta, mejorana, agua
florida y el nombre escrito de la persona que va a embrujarse,
en un papel pequeño. También es importante incluir entre los
ingredientes un articulo de uso personal de la victima. La per-
sona que está realizando el hechizo debe escupir dentro de la
calabaza y ofrecerla a Oshún. Se deja ante la imagen del orísha
durante nueve días. Después de ese tiempo se arroja al rio. La
persona deseada retorna, comúnmente, dentro de cinco días
después que se termina el hechizo.

Los nombres de los dos amantes se escriben sobre un trozo


de pergamino, con sangre que con ayuda de una aguja (nunca
un alfiler) se ha extraído del dedo cordial. Los nombres deben
escribirse en un círculo pequeño y rodearse con tres círculos de
sangre. Luego el pergamino se dobla y entierra en el suelo a las
nueve de la noche precisamente. El mejor día para el ensalmo es
el viernes.
HECHIZOS MÁGICOS DE LA SANTERÍA 161

PARA RENOVAR UNA AVENTURA DE AMOR

Los santeros aseguran que el mejor modo de reanudar una


aventura de amor es visitar al alejado amante y distribuir en el
trayecto diez granos de pimienta, solicitando la ayuda de Elegguá
para hacer feliz a la persona, y deseosa de renovar las relaciones.

PARA ASEGURAR LA FIDELIDAD DE U N AMANTE

/\lgunos de los cabellos de la victima se queman y se roda con


ellos una silla o sofá que se ha frotado previamente con miel.
Es importante que la persona que va a hechizarse se dente en
la silla tan pronto como sea posible.

PARA CASARSE
Un artículo personal del individuo deseado se ata en torno
al vientre de una rana y se asegura con un listón rojo y uno
negro. La rana se pone dentro de una caja de cartón que se ha
perforado para que el batracio pueda respirar. Se invoca al ángel
guardián de la víctima y se le pide que interceda y promueva
un matrimonio pronto entre ella y el solicitante. De otra manera,
la persona embrujada sufrirá los mismos tormentos que la rana.
que se dejará morir de hambre y sed. La víctima del hechiza-
miento, invariablemente se obsesiona con el pensamiento de ca-
sarse con la persona que está embrujándola, y la boda tiem
lugar poco después.

El nombre de la persona deseada se escribe en un pedazo de


papel, que después se pone en el fondo de un pequeño tazón
de cristal. Sobre el papel se disponen cinco ganchos pequeños.
El tazón se llena con miel y se ofrece a Oshún, patraña del ma-
trimonio, teniendo cuidado de probar la miel en el instante de
la ofrenda. Se enciende duiante cinco días una vela amarilla en
honor de la orisha, pidiéndole que propicie el matrimonio. Es útil
comprar antes de la ceremonia una imagen pequeña de la santa.
162 S A N T E R Í A

Este ensalmo se creó para forzar al matrimonio a un hom-


bre reacio. £1 ingrediente principal del hechizo es la espenna
del individuo, que debe recogerse subrepticiamente en un pedazo
pequeño de algodón, sin que él sepa para qué se utilizará. Se
forma una mecha con el algodón, haciéndolo girar entre los
dedos hasta que asome del resto una parte de él. Esta mecha
rudimentaria se usa en una lámpara de aceite que requiere los
siguientes ingredientes:

un bulbo grande de lirio aceite de amor


aceite de coco aceite amarra hombre
aceite intranquilo aceite de lirio
aceite de menta • polvo de cantáridas
aceite yo puedo y tú no mercurio

La parte superior del bulbo se retira con un cuchillo y se


ahueca extrayéndole la mayor parte de su contenido, asegurá-
dose de que la corteza externa quede intacta. Se pone en el
fondo de la cavidad un trozo de pergamino con él nombre dd
hombre escrito formando una cruz. Se añade el mercurio, con
la intención de que de la misma manera en que corre este líquido,
corra el hombre hacia la mujer que lo quiere. Se piensa que las
cantáridas llenan al hombre de deseos por la mujer que está
hechizándolo. Se agrega un poco de cada uno de los aceites hasta
que el bulbo está casi lleno. El algodón se pone sobre el aceite,
flotando en el líquido hasta saturarse de él Se dice una invoca-
ción breve a Oshún, pidiéndole que interceda y obligue al hom-
bre a casarse con la solicitante. La lámpara se enciende'todas
las noches a las nueve, por cinco noches sucesivas, mientras re-
pite la invocación a Oshún. Según los santeros, este ensalmo
nunca falja.
HECHIZOS MÁGICOS DE LA SANTERÍA 163

PARA DOMINAR A UN ESPOSO

El nombre del esposo se escribe en un trozo de papel y se


pone dentro de una botella de tamaño mediano, negra u oscura,
junto con un artículo de uso personal, un poco de amoniaco,
esencia dominante, esencia amansa guapo, esencia de menta, y
un poco de la orina de ella. La botella se cierra herméticamente
y se esconde en un sitio donde no la halle la víctima. Cada vez
que el esposo está inquieto o pendenciero de cualquier modo,
su esposa agita simplemente la botella varias veces. Este acto sen-
cillo activa los ingredientes mágicos dentro de la botella y le pro-
porciona a ella un dominio total sobre su esposo.

PARA LA FERTILIDAD

Se compra una granada en nombre de Yemayá, la hermosa


diosa yoruba de la lima. Ella es la patrona de la materni-
dad y usualmente es prudente obtener su ayuda en problemas
üc fertilidad.
La granada ^e corta en mitades, y ambas se cubren con
miel. Un trozo de papel con el nombre de la solicitante se pone
entre las dos mitades de la granada, que entonces se unen nue-
vamente. Después se invoca a Yemayá y se le pide que la solici-
tante sea saludable y fructífera, en la miaña forma en que la
granada es rica en salud y en semillas. Se enciende cada día du-
rante un mes una vela azul en honor de Yemayá, al comenzar
el primer día del ciclo menstrual de la solicitante. No es extraño
que las mujeres que hacen esta ofrenda a la diosa se embaracen
durante ese mes.

PARA DOMINAR A UNA PERSONA

De modo primordial, este hechizo se utiliza para él amor»


pero puede usarse para dominar a cualquiera. El nombre de la
victima se escribe en un pedazo de papel, después se enreda
lentamente hilo negro alrededor de él. Esto se efectúa compran-
do un martes un carrete de hilo negro y saliendo a un paseo
164 S A N T E R Í A

largo la misma noche. Mientras camina, el papel con el nombre


se sostiene en una mano, mientras se enreda con la otra el hilo
en torno a él. Para cuando el carrete está vacío, el papel debe
estar completamente cubierto por el hilo como por un capullo
negro. El papel así envuelto se arroja bajo un matorral o un
árbol; hay que regresar a casa siguiendo un camino diferente.

PARA SEPARAR A UN HOMBRE Y A UNA MUJER

Los nombres del hombre y de la mujer se escriben en dos


papeles separados y se ponen dentro de una botella, junto con la
planta conocida como morivivir, un poco de leche y un poco
de vinagre. Los santeros creen que en la misma forma en que la
leche se agria por el vingre y en que muere la planta dentro de
la botella, asi se agriará y morirá el amor entre las dos personas.
La botella se entierra en un lugar al que jamás llegue el sol.

PARA CREAR DIFERENCIAS ENTRE DOS PERSONAS

Los nombres de las dos personas se escriben en dos papeles


separados y se ponen dentro de un vaso de agua. Un trozo de
trapo negro se ata sobre la boca del vaso, que luego se esconde
en el rincón más lejano del congelador. Según los santeros, este
hechizo provocará el fin de la amistad más íntima o de la
aventura de amor más apasionada.

PARA CREAR ODIO ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER

Se compran dos velas negras con las formas de un hombre


y una mujer. Se escriben en las figuras los nombres de las vícti-
mas y se rocía con los polvos siguientes:

odio voladores
sal pa fuera precipitado rojo
zorra

Las dos velas con las figuras se ponen espalda con espalda y
se encienden a medianoche, principiando en un martes. Se per-
HECHIZOS MÁGICOS DE LA SANTERÍA 165
mite que las velas ardan algunos minutos y luego se apagan.
£1 ritual se repite todas las noches durante siete días, separando
las velas una pulgada (2.54 cm) una de la otra. La última de las
siete noches se permite que las velas ardan totalmente. La per-
sona que está ejecutando este ensalmo debe recordar identi-
ficar las dos velas con las peisonas que quiere separar.

PARA DISIPAR INFLUENCIAS MALIGNAS


Los santeros recomiendan nueve baños hechos con pasóte,
anamú y albahaca. Con cada baño debe ofrecerse una vela
blanca a Obatalá, para que el orísha lave todas las vibrado!»
malignas.

Este hechizo tradicional se elabora con el auxilio de santa


Clara.
Se coloca un huevo dentro de un vaso nuevo que haya sido
llenado con agua hasta la mitad. Se invoca a santa Clara para
que traiga paz y armonía, y se enciende una vela blanca en su
honor. Este rito sencillo se repite durante nueve días. Al final
de ese periodo, el agua del vaso se tira a la calle y el huevo se
lleva a un parque, donde se estrella contra el suelo. Se invoca
nuevamente a santa Clara y se le pide que desaparezca el mal
de la vida de uno, en la misma forma en que se quebró el huevo.

Este es un resguardo, o talismán de buena suerte, hecho con


un poco de ajo, yerbabuena y perejil. Algunos santeros recomien-
dan agregar también un pedazo pequeño de alcanfor, pues los
espíritus malignos no pueden resistir el fuerte olor de esta sustan-
cia. Todos los ingredientes se ponen en una bolsita blanca hecha
en casa, que después se lleva a siete iglesias y se sumerge en
agua bendita. Esta bolsita debe llevarse siempre encima, para
¿dejar las influencias negativas.
166 S A N T E R Í A

PARA PROTEGER EL HOGAR

Un artificio protector siempre es conservar una rama de


anamú, atada con una cinta roja, detrás de cada puerta.

Algunos santeros ponen tras su puerta principal una cruz de


tártago y trazan bajo ella una cruz con manteca de cacao.

PARA ANULAR UN HECHIZO MALIGNO

El modo más rápido y eficiente de anular un ensalmo malig-


no y proyectario de vuelta a quien lo mandó es emplear la "re-
vocación" tradicional de san Miguel.
Un vaso nuevo se llena con agua hasta una pulgada (2.54
cm) del borde. £1 vaso se cubre con un platito nuevo y se
vuelve de cabeza, cuidando que el agua no se derrame y perma-
nezca dentro del vaso, detenida por el platito. Se corta una pul-
gada, aproximadamente, de las partes superiores e inferiores de
mía vela blanca, permitiendo que parte de la media sobresalga
de la parte inferior. Luego la vela se pone boca abajo sobre el
fondo del vaso y se enciende en nombre de san Miguel. Entonces
se invoca al poderoso arcángel y se le pide que invierta el curso
del hechizo del enemigo y lo devuelva a quien lo mandó, en
la misma forma en que se invirtieron el vaso y la vela. El ritual
se repite durante nueve martes consecutivos.

PARA VENCER A UN ENEMIGO

Este hechizo requiere el empleo de un trozo de piel de víbora


y un poco de aceite de víbora (aceite de arrastrada). El nom-
bre del enemigo se escribe en un pedazo de papel pergamino,
que después se sumerge en el aceite de víbora. Luego, el papel se
cose a la piel de víbora, que se ha cortado previamente de mane-
ra que quepa dentro de un zapato. La piel de víbora se pone
dentro del zapato, de forma que uno pise siempre el nombre
del enemigo. El significado simbólico del ensalmo es que la víctí-
HECHIZOS MÁGICOS DE LA SANTERÍA 167
ma se arrastrará a los pies de uno, indefensa y humillada, en la
misma forma en que una víbora se arrastra por el suelo.

Se hacen dos cortes en una lima, uno horizontal y el otro ver-


tical, asegurándose de no cortar el fruto en cuatro partes. Se
coloca en medio de la lima un pedazo de papel pergamino es-
crito con el nombre de la víctima. Después, el fruto se mantiene
cerrado con dos alfileres largos de acero, y se pone en un
vaso común nuevo, junto con un poco de sal, vinagre y cenizas.
Se cree que las cenizas y la sal destruirán los intentos del enemigo
de causar dificultades, mientras la lima y el vinagre acedarán
sus asuntos.

Una práctica común es poner en una yarda (.9144 m) de


tela negra un poco de pasóte, una lengua.de lagarto, y un artícu-
lo usado por la víctima. Todos los materiales se envuelven en
el trapo, que se entierra en el cementerio al sonar la media
noche. Se acostumbra dejar una cuantas monedas sobre la pe-
queña sepultura.

PARA APACIGUAR A UN ENEMIGO

Se recomienda hervir cuatro huevos y hundirlos en una mez-


cla de manteca de cacao, aceite de almendra y bálsamo tran-
quilo. Entonces los huevos se envuelven en un trozo de algodón
blanco y se dejan bajo un árbol grande, preferentemente una
ceiba o un encino. Es útil invocar a Obatalá para qfte ayude a
pacificar y controlar al enemigo.

PARA DESHACERSE DE UN" ENEMIGO

Uno de los hechos mágicos más efectivos es rociar a la puerta


del enemigo los polvos siguientes: polvos voladores, precipitado
rojo, polvo de ajo, semilla de comino, sal y un poco de cenizas
168 SANTERÍA
de agarro. La persona así embrujada no durará mucho en ese
domicilio.

PARA HACER DAÑO A UN ENEMIGO

Para este propósito, en la santería sé acostumbra lavar en


vino seco una piedra imán y rociar con el vino la puerta dd
enemigo, -quien enfermará poco tiempo después.

PARA TENER BUENA SUERTE


Se preparan tres despojos, hirviendo en agua las ¿guien-
tes plantas:

altamisa tres rosas blancas


yerbabuena tres vastagos de azucena
albabaca

Luego que se han tomado los baños, los santeros recomien-


dan llenar un platillo con un poco de miel y una yema de huevo
y mantenerlo bajo el lecho durante Mete días. Entonces se tira
la mezcla, preferiblemente en el parque. Esto ayuda a disipar la
mala suerte y a atraer buenas influencias.

PARA RESOLVER UN PROBLEMA

Un trozo de papel con la descripción del problema se pone


dentro de una botella negra, que después se llena con café negro.
Se invocan a las Siete Potencias Africanas para que arreglen el
problema.

PARA OBTENER o CONSERVAR UN EMPLEO

Este hechizo requiere la ayuda de las Siete Potencias Africa-


nas. El primer paso es comprar los instrumentos de trabajo de los
siete orishas. Estos se venden en la mayoría de las botánicas den*
tro de sobres pequeños. También es importante adquirir una
vela de nueve días, dd tipo que tiene el nombre y la imagen de
HECHIZOS MÁGICOS DE LA SANTERÍA 169
las Siete Potendas Africanas estampadas en el vidrio en que está
empacada. La vela se saca de su estuche y se le unge con los
aceites siguientes: aceite de triunfo, de dinero y vencedor. Un
papel con el nombre del solicitante se pone en el fondo del estu-
che y la vela se vuelve a meter en él. La vela se enciende en el
nombre de las Siete Potendas Africanas y la persona lleva end-
ma los implementos durante los nueve días que arde la vela. Al
conduir este tiempo, los instrumentos se llevan a un parque y se
dejan bajo un árbol o un matorral grande.

PARA JUGADORES

Los santeros recomiendan a todos los apostadores, que laven


sus manos con una pastilla de jabón de jugadores antes que se
empeñen en cualquier juego de azar. También se aconseja usar
de un despojo prembotellado especial para apostadores.

PARA GANAR VN CASO LEGAL

Uno escribe en una torta de jabón azul sin alisar, los nom-
ines de los fundonarios de la corte que partidparán en d juicio,
y d nombre dd oponente. El jabón se pone en un redpiente
con agua y se invoca a Elegguá para que ablande las mentes y
las voluntades de toda la gente importante en el proceso y los
predisponga en favor de uno.

PARA, OBTENER FUERZA Y SALUD

Cuando los mayomberos se inidan, tragan siete granos de


pimienta con un poco de agua bendita; comen luego el corazón
crudo de un gallo: esto les da fuerza sobrenatural y los hace
inmunes a cualquier enfermedad o hechizo maligno.

PARA TENER BUENA SALUD

Una práctica sendlla y de efectividad comprobada es llevar


siempre consigo una bolsita roja con siete granos de maíz moja-
dos en manteca de corojo y un pedadto de alcanfor.
170 S A N T E R Í A

Se piensa que es de buena suerte portar un talismán conocido


como las muletas de san Lázaro, que es una versión enchapada
en oro de estas ayudas ambulatorias del santo. San Lázaro se
conoce en la Santería como Babaiú-Ayé, patrón de los enfermos.
También es útil ofrecerle una vda de nueve días a cambio de
buena salud. Luego que se consume la vela, las minúsculas
muletas se dejan en la proximidad de un hospital.

PARA TENER DINERO

Un despojo popular para obtener dinero se prepara hirviendo


en agua perejil, parami, yerba bruja, pacholí y cinco rosas ama-
rillas. Se añaden al baño, después que se ha enfriado, un poco
de miel y esencia de dinero. EL despojo se emplea durante cinco
noches seguidas, pidiendo a Oshún el dinero requerido, y encen-
diendo cada noche una vda amarilla en su honor.

Este hechizo extraordinario debe usarse en caso de présta-


mos bancarios o de cualquier tipo de transacción financiera con-
ducida a través de un banco. Es importante, como primer paso,
ir al banco que está tramitando el préstamo y con uno de los
cajeros obtener cambio de un dólar. Cinco de las monedas así
adquiridas se ponen en un platillo rasó, con el nombre del banco
escrito en un papel debajo de las monedas. Se colocan chico
hojas de menta sobre las monedas y el platillo se llena entonces
con aceite intranquilo y un poco de mercurio. La mecha y el cor-
cho de una veladora se ponen a flotar sobre el aceite y se en-
ciende por una hora diaria al mediodía. Según los santeros, los
funcionarios del banco no descansarán hasta que el préstamo
haya sido aprobado con éxito. Es muy útil invocar en este ensal-
mo la ayuda de Oshún. £1 hechizo debe repetirse durante cinco
dias, a partir del dia en que se firma la solicitud de préstamo.
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Glosario

ABAKOSO-CHANGÓ: titulo de Changó.


ABERÍNKULA: no creyente.
ABBHCU: espíritu maligno que rencarna en un niño que muere en la in-
fancia.
ACEITE AMARRA HOMBRE: óleo utilizado en hechizos de amor.
ACEITE DE ALMENDRAS: ingrediente de ensalmos para apaciguar enemigos.
ACEITE DE AMOR: óleo usado en perfumes de amor y en hechizos para
casarse y amorosos.
AGETTE DE ARRASTADA: "aceite de víbora".
ACETTE DE coco: componente de encantamientos para casarse, empleado
en honor de Oshún.
1
ACEITE DE DENDE: óleo especial para ensalmos utilizado en Brasil.
ACEITE DE DINERO: líquido oleoso usado en hechizos de dinero.
ACEITE DE LIRIO: ingrediente empleado en hechizos para casarse.
ACEITE DE MENTA: óleo utilizado en ensalmos para casarse.
ACEITE DE TRIUNFO: sustancia oleosa usada para lograr éxito en cualquier
empresa humana.
ACETTE INTRANQUILO : ingrediente empleado en hechizos para obtener dine-
ro y para casarse.
ACEITE VENCEDOR: líquido oleoso utilizado para dominar enemigos.
ACETTE YO PUEDO Y TÚ NO: óleo usado en hechizos para casarse.
A C H Í : gracia, poder.
ACHERÉ: instrumento empleado para invocar a los dioses.
AFOCHE: polvo especial hecho con las cenizas de un pollo.

ATOCHES: danzas rituales de los negros de Río de Janeiro.


AFRODITA: diosa griega del amor y de la belleza.
ACANYU: hijo de Obatalá y de Oddudúa.
AOBEBÉ: abanico empleado para tranquilizar a los orishas cuando se en-
furecen.
AQGÜENI: pavo real.

173
174 G L O S A R I O

Aoooó: instrumento usado para invocar a los dioses.


AJENJO: planta utilizada para tés medicinales, especialmente para curar
trastornos estomacales.
AJBBONA: una segunda orden de babalaos.
AKOÑRÍN: cantador o llamador de los orísha*.
AKOYU: hombre sabio.
AKPETEBÍ: diosa preferida por un orísha.
AKUMÍ: nativo de Aku.
ALABBGWANNA: el ánima solitaria.
ALAFI-CHANCÓ: otro titulo de Changó.
ALAFIA: una de las posiciones del sistema de adivinación con el coco.
ALAROYE: un Eleggua.
ALBAHACA: hierba empleada con propósitos medicinales y en despojos.
ALEYO: no creyente.
ALTAMISA: artemisa.
AMALA: alimento ofrecido al orísha.
AMANSA OUAPO: aceite o esencia usado para vencer a una persona.
AMARRE: hechizo.
AMOR: un aceite, polvo o esencia utilizado en hechizos amorosos.
ANAOUI: uno de los aspectos de Eleggua.
ANAMÚ: (petiveria alliacea): planta empleada como abortivo y para disi-
par el mal.
ANCORI: cantar.
ANIMA SOLA (Alabbgwanna): usada por Sos santeros en casos desespera-
dos, especialmente problemas de amor.
ARABA: árbol sagrado de la santería (ceiba}.
ARES: dios griego de la guerra.
ARMONXACO: amoniaco.
ARONI: dios de la medicina.
ARTEMISA: diosa griega de la luna y de los cazadores.
ARTEMISA: plante utilizada por los santeros paira curar la apenaicitisf
en baños purifkadores.
ASARE PAWO: babalao que llama a ios devotos a las ceremonias.
ASIENTO: ceremonia de iniciación.
ATABAQUES: tambores rituales sagrados en Brasil.
ATRACTIVA: aceite, esencia o polvos utilizados en hechizos de amor.
AWARO: babalao consagrado a un orísha especifico.
AYE O AYA: diosa diminuta de la selva.
AYERU: un Eleggua.
AYÍ-SHALUOA: dios de la fortuna y la buena suerte.
AZUCENA: tirio blanco tropical.
AZUFRE: elemento usado en ensalmos para dominar a un enemigo.
BABALAO: sumo sacerdote de la santería.
BABALU-AYE: patrón de los enfermos.
BAOOSO: rey y fundador de la dinastía yoruba.
G L O S A R I O 175
BALSAMO TRANQUILO: ingrediente empleado en hechizos para apaciguar
a un enemigo.
BAMBULA: danza.
BANTÚ: tribu africana.
BARAINE; un Elegguá.
BATA: los tres tambores rituales utilizados en las ceremonias de la santería.
BILONGO: hechizo maligno.
BINAH: la tercera estación del árbol de la vida.
BOHÍOS: cabanas de aldeanos en Puerto rico.
BOTÁNICAS: tiendas de artículos religiosos que son centro de operaciones
para los santeros.
BOUMBA: un nganga preparado sin caldero.
BRUJERÍA, magia negra.
BRUJO: practicante de la brujería.
CABALLEROS: una de las cuatro clases de trajes vestidos por los partici-
pantes en la fiesta de Santiago Apóstol en Puerto Rico.
CABILDOS: reuniones en las que se enseñan las leyes y ritos de la santería
a los iniciados.
CAÑA FÍSTOLA: árbol usado con propósitos medicinales.
CANASTILLERO: gabinete pequeño donde guarda el santero las otanes y
otros implementos mágicos.
CANDOMBLÉ: ritos yorubas en Brasil.
CARACOLES: conchas de caracoles marinos empleadas en la adivinación.
GARARU: sopa.
CASCARILLA: cascarón de huevo pulverizado.
CEDA: árbol sagrado de la santería.
CTODAD DE LOS BRUJOS: nombre dado en Puerto Rico a la ciudad de
Guayama.
CorntE BLANCO: planta usada con propósitos medicinales.
COLLARES: sartas de cuentas utilizadas por los santeros.
CONGOS: el nombre dado en Latinoamérica a los miembros de la tribu
bantú.
CRONOS: dios griego del tiempo.
CHANGÓ: dios del fuego, del rayo y del relámpago.
CHANKPANA: dios de la viruela.
CHEKETE: bebida tradicional de los güemileres.
CHESED: la cuarta estación del Árbol de la Vida.
CHIYIDI: dios de las pesadillas.
CHOKMAH: la segunda estación del Árbol de la Vida.
CHULA: rana.
DADA: dios de los niños nonatos y de los jardines.
DARLE COCO AL SANTO: procedimiento de adivinación donde se emplean
cuatro pedazos de coco.
DERECHO: dinero "sagrado" que el iniciado paga a su madrina durante
178 G L O S A R I O

I LE IFE: ciudad santa donde murió Yemayá.


ILEOCHA: templo donde se efectúan las ceremonias.
ÍNCUBO, ÍNCUBOS: espíritu(s) masculino(s) que intenta(n) ayuntarse
con mujeres vivientes.
IRAWO: estrellas.
IRÉ: buena suerte.
ÍHOKO: árbol sagrado de la santería (ceiba).
IROLÉ: día, en lenguaje yoruba.
IRUKE: plumero especial utilizado para ahuyentar espíritus malignos.
¡TAGUA: una de las posiciones del sistema de adivinación con cocos.
I TALERO: santero o babalao que se especializa en leer la "Tabla de Ifá".
IYÁA: la Eva del mito yoruba.
IVA AGBE: Oduddúa como madre ciega.
IVALOCHA: santera.
JÚPITER: uno de los siete planetas de los astrólogos antiguos; padre de
los dioses en la mitología romana.
JUTÍA: zarigüeya.
KAMBA: escoba.
KETHER: la primera estación del Árbol de la Vida cabalístico.
KKANOUELE: víbora'empleada por el mayombero.
KJSENGUE: tibia humana usada como cetro por un mayombero.
KJYUMBA: cadáver utilizado por el mayombero para hacer el nganga.
K U N A : lugar.
LAS MERCEDES: Nuestra Señora de las Mercedes.
LAS MULETAS DE SAN LÁZARO: talismán para conservar o recobrar la
buena salud.
LAS SIETE POTENCIAS AFRICANAS: Obatalá, Elegguá, Changó, Oggún,
Orúnla, Yemayá y Oshún.
LAVÁNDULA ROJA: ingrediente usado en baños floridos para atraer la
buena suerte.
LIBRETAS: cuadernos donde el santero conserva anotados a mano sus
hechizos e invocaciones.
LIRIO: aceite empleado en ensalmos de amor.
LOCAS: hombres vestidos como mujeres.
LOCIÓN DE POMPEYA: un ingrediente común en hechizos de amor.
LOÍZA: ciudad de Puerto Rico donde se celebra la fiesta tradicional del
apóstol Santiago.
LUCUMÍ: santería cubana.
LUNA: uno de los siete planetas de los astrólogos antiguos; imagen ma-
terna, simboliza intuición.
MACUMIA: santería brasileña.
MACUTO: el saco donde se conserva el boumba.
MADRINA: patrocinadora del yaguó.
MAE D'AGUA: madre de las aguas.
G L O S A R I O 179
MALEMBÉ: cuidado, cautela.
MALKUTH: la décima estación del Árbol de la Vida.
MAMÁ GACHITA: Oshún.
MAMÁ UNGUNDU: la ceiba, entre los mayomberos.
MANÁ: una hoja empleada con propósitos medicinales.
MANTECA DE CACAO: ingrediente usado en hechizos para pacificar ene-
migos.
MANTECA DE COROJO: grasa vegetal especial utilizada por los santeros en
sus ceremonias y hechizos.
MARTE: itno de los siete planetas de los astrólogos antiguos; dios de la
guerra entre los romanos, símbolo de fuerza.
MASANCO: hechizo maligno.
MASTUERZO: un componente popular de hechizo de amor.
MAYOMBERO: practicante del palo mayombe, brujo negro.
MBUA: espíritu maligno utilizado en un hechizo.
MEJORANA (origanum majorana): hierba vivaz labiada originaria de
Oriente, de olor excelente.
MENTA: ingrediente usado en forma de esencia o de aceite en hechizos
para dominar la mente de una persona.
MERCURIO: uno de los siete planetas de los astrólogos antiguos; simboliza
mensajes, documentos, empresas intelectuales.
MIERDA DE CHANGO: excremento de simio; utilizado para hacer daño a
un enemigo.
MODDU CUÉ: gracias.
MOSTVIVIR: planta especial empleada en ensalmos de amor.
MPAMBU: cuatro puntos cardinales.
MPUNCO: dios congo.
MUNDELE: persona blanca.
NDOKI: el más maligno de todos los ngangas.
NETZACH: la séptima estación del Árbol de la Vida.
NFENOA KALUNOA: cementerio.
NOANOA: un hechizo maligno; también se llama asi el caldero de un
mayombero.
NOUA: un llamado a un espíritu familiar.
NITRO DULCE: una planta utilizada para curar la disentería.
NKANGUE: ensalmo "amarrador" (bilongo).
NKISI: espíritu.
NKUNIA CASA SAMI: árbol casa de Dios (ceiba).
NPAKA: un cuerno de animal usado para forzar a un espíritu a mani-
festarse.
NSAMBI: Dios.
NSAMBI KUNA EZULU: Dios está en el cielo.
NSAMBI KUNA NTOTO: Dios está en la tierra.-
NSASI: palmera.
NTOTO: tierra.
182 G L O S A R I O

RAIN HA DO MAR: reina de los mares.


REGISTRO: consulta.
RESGUARDO: talismán de buena suerte que se cree que protege contra
el mal a quien lo utiliza.
REVOCACIÓN DE CABEZA: purificación espiritual y ritualista de la cabeza.
REVOCACIÓN DE SAN MIGUEL: un contraensalmo poderoso.
RIEGOS: líquido especial asperjado por toda la casa para disipar las
influencias malignas.
ROMPE ZARAGÜEY: planta empleada para disipar el mal.
ROSA DE JERICÓ: flor recomendada por los santeros para traer buena
suerte.
SAHUMERIO: humo empleado para disipar influencias malignas.
SAL PA FUERA: polvo usado para librarse de un enemigo.
SANTERO, SANTERA: practicante de la santería.
SANTIAGO APÓSTOL: santo patrón de España, cuya fiesta se celebra del
25 al 27 de agosto en Loíza, Puerto Rico.
SANTIGUO: sistema curativo empleado por el santero, por medio del cual
"bendice" el cuerpo de una persona enferma y disipa todas las in-
fluencias malignas.
SANTOS LAVADOS : ceremonia de iniciación más simple en la que una per-
sona puede recibir parte del poder de un orisha.
SANTUARIO: santería en Brasil.
SATURNO: uno de los siete planetas de los astrólogos antiguos; controla
el tiempo y es "un símbolo de sabiduría.
SEBO DE FLANDES: sebo de vela.
SIETE POTENCIAS AFRICANAS, LAS: grupo de los siete oríshas más jjde-
rosos de la santería.
SÍOUEME: aceite o esencia utilizado en heciúzos de amor.
SOL: uno de los siete planetas de los astrólogos antiguos; símbolo del
Íuegou
SOPERAS: tazones donde son mantenidas las piedras.
SÓCÜBO, SÚCUBOS: espíritu(s) femenino(s) que buscan ayuntarse con
hombres vivientes.
SUELDA CON SUELDA: hierba usada para curar huesos fracturados.
TABLA DE IFÁ: sistema de adivinación de la santería en el que se em
plean caracoles marinos.
TAKATA: dios de las piedras.
TALAKO: albino.
TÁRTAGO: hierba utilizada para disipar el mal.
. TATA NKISI: mayombero.
*> TELEMENE: espiar.
V¿Í$FELEMENE NKISI: una orden a un espíritu para que espíe a alguien.
TERREROS: templos de la santería en Brasil.
TIFARETH: la sexta estación del Árbol de la Vida.
UENBA: encantamiento maligno.
UBCBANDA: el equivalente brasileño de la magia coafp.
G L O S A R I O 183
U N A GOTA DE AMOR: un perfume de amor.
U N Y É U N : subsistencia.
VALERIANA: hierba utilizada en ensalmos de amor.
VEGIGANTES: diablitos de Puerto Rico.
VENCEDORA: esencia empleada en hechizos de amor.
VENTE CONMIGO: un aceite o esencia que se utiliza en hechizos de amor.
V E N U S : uno de los siete planetas de los astrólogos antiguos; símbolo de
la belleza y el amor.
VERDOLAGA (portulaca olerácea): ingrediente del omiero.
V I E J O S : una de las cuatro clases de disfraces usados por los participan-
tes en la fiesta de Santiago Apóstol en Puerto Rico.
V r n n NFINDA: nombre congo de las hierbas.
XANGO: Changó en Brasil.
YAGUÓ: iniciado de la santería.
YA NJILA: una disculpa.
YAYA: madre.
YEMANJÁ: Yemayá en Brasil.
YEMAYÁ: hija de Obatalá y Oddudúa, y la diosa yoruba de la luna, que
controla los mares y el elemento acuático.
YEMAYÁ ACHABBÁ: Yemayá como una diosa muy exigente.
YEMAYÁ ATARAMAGWA SARABBI OLOKÜN: Yemayá como la majestuosa
reina de los mares.
YEMAYÁ ATTARAMAWA: Yemayá en su aspecto más orgulloso y arrogante.
YEMAYÁ OGGUTTE: Yemayá en uno de sus aspectos más violentos y viriles.
Y E M M U : Oddudúa.
YERBABUENA (mentha sativa): empleada en tés medicinales y en des-
pojos.
YERBA BRUJA: hierba poderosa usada con propósitos medicinales y para
despojos.
YERBA DULCE: hierba utilizada en hechizos de amor.
YERBA LINDA: hierba de olor dulce que se usa en hechizos de amor y
en despojos.
YERBA MORA (salanum nigrum): utilizada medicinairnente como té para
tranquilizar los nervios.
YESOD: la novena estación del Árbol de la vida.
YEYE-CART: Oshún.
YEYÉ-MARA: Oshún.
YEZA: marcas tribales de los yorubas.
Yo PUEDO Y TU NO: aceite o esencia empleado para vencer a una persona.
YORUBA: tribu africana cuyos mitos y ritos son la base- ác la santería
YUBBONA: madrina del yaguó.
YYA AGBE: Oduddúa.
ZARABANDA: un tipo de nganga, y también una deidad ronco poderosa,
Z E U S : padre de los dioses en la mitología griega.
ZÚN ZUN: hierba utilizada en hechizos de amor.