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La estructura de

la sociedad

Sociedades
La estructura de la
sociedad
Los socios
Quienes integran una determinada sociedad, son denominados socios.

Si bien los distintos tipos sociales imponen algunas características


particulares a los socios, existen rasgos comunes a todas ellas.

Definición y relaciones con la sociedad


El carácter de socio conlleva la asunción de determinadas actuaciones frente
a la sociedad que integra y frente a sus consocios, ya que tal estado implica
derechos y obligaciones de distinta índole, tendientes a posibilitar el
cumplimiento de los fines de la sociedad.

Es de destacar que el estado de socio no es idéntico para todos los tipos


societarios, sino que deberá tenerse en cuenta el tipo de sociedad de la que
forma parte. En efecto, si estamos frente a una sociedad de interés o de
personas (sociedad colectiva, de capital e industria y en comandita simple) y
en algunos casos en las sociedades de responsabilidad limitada, el vínculo
personal es muy fuerte entre el socio y la sociedad.

Esto no ocurre con las sociedades de capital, la sociedad anónima, que pone
el acento más en la inversión de capital que en las características personales
de los aportantes.

Derechos
Una vez que el estado de socio ha sido adquirido, los derechos y obligaciones
que conlleva dicho estatus resultan independientes de su voluntad, ya que
se encuentran determinados por la ley, el estatuto de la persona jurídica, así
como de las particularidades de la propia relación (Richard y Muiño, 2004).

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Los derechos en general son los mismos para todos los tipos sociales.

Pueden ser clasificados en dos grandes grupos:

1) Políticos: están relacionados con la actuación del socio en la


sociedad. El derecho a voto, el derecho a la información, ejercer el
derecho de receso, entre otros.

2) Económicos: son los derechos que tienen que ver con el fin de lucro.
El derecho primordial es el de obtener el dividendo. También el
derecho a obtener la cuota de liquidación.

Aportes: Bienes aportables, forma y determinación;


valuación y mora. Supuestos legales
Respecto de las obligaciones de los socios, la primera consiste en el deber
de cumplir con los aportes prometidos, lo que reviste un carácter esencial,
ya que sin dicho aporte no existirá capital para llevar adelante el objeto
social.

En principio, todas las cosas y derechos pueden ser aportados con la


salvedad del tipo social de que se trate.

En las sociedades en las cuales los socios responden por las obligaciones
sociales solidaria e ilimitadamente, la ley es más flexible y admite que los
aportes consistan en obligaciones de dar o de hacer.

En cambio, en las sociedades en las que la responsabilidad de los socios se


limita al aporte efectuado, lógicamente se exige que consistan en
obligaciones de dar susceptibles de ejecución forzada.

En relación con la forma de integración de los aportes y las


exigencias legales, véase Nissen, R. (2006) Curso de Derecho
Societario (p. 105 a 113) y los arts. 38 a 50 LS.

La valuación del aporte en especie debe ajustarse a las previsiones del art.
51 LS. Seguidamente, el art. 52 LS contempla la posibilidad de impugnar
dicha valuación.

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En relación con la mora en el aporte, si el socio incumpliera con este deber
impuesto por el art. 37 LS, incurrirá en mora por el mero vencimiento del
plazo y deberá resarcir los daños e intereses correspondientes a la sociedad.

La situación se agrava en las sociedades personalistas, ya que además de los


mencionado, se procederá a la exclusión del socio moroso, sin necesidad
(para este supuesto concreto) de la promoción de las acciones judiciales
pertinentes.

En las sociedades anónimas, además se suspende automáticamente el


ejercicio de los derechos propios de las acciones morosas, pudiendo
establecerse en el estatuto sanciones tales como: a) que los derechos de
suscripción sean vendidos en remate público; b) la caducidad de los
derechos que otorgan las acciones en mora.

Otra obligación inherente a la calidad de socio consiste en adecuar su


conducta y sus intereses personales al interés social, así como a las
necesidades de la sociedad.

Tiene relación con lo desarrollado atinente a la affectio societatis.

El deber de lealtad se impone a lo largo del articulado, debiendo abstenerse


de votar cuando sus intereses personales pudieran colisionar con los sociales
(art. 248 LS), no utilizar la estructura societaria para fines extrasocietarios ni
para defraudar a terceros (art. 54 LS).

Para mayor desarrollo del tema, véase Nissen, R. (2006). Curso


de Derecho Societario (pág. 104 a 112).

La responsabilidad frente a terceros


En los tipos sociales en los que se limita la responsabilidad, los acreedores
de la sociedad no podrán atacar el patrimonio personal de los socios, así
como los acreedores de los socios no pueden agredir el patrimonio social,
sólo en relación sobre las participaciones sociales.

En cambio, en las sociedades en las cuales no existe tal limitación, los


acreedores sociales pueden perseguir el cobro de sus créditos sobre el
patrimonio de los socios, ya que estos tienen responsabilidad solidaria e
ilimitada por las deudas sociales.

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Cabe aclarar que los acreedores particulares de los socios no pueden agredir
el patrimonio social para perseguir el cobro de sus acreencias.

Los socios son garantes subsidiarios porque gozan del beneficio de excusión
contenido en el art 56 LS, que establece la previsión de que previo a la
ejecución del patrimonio particular del socio deba atacar el patrimonio de la
sociedad.

Además, los acreedores del socio no pueden hacer vender las partes de
interés y sólo podrán cobrar su deuda sobre las utilidades y la cuota de
liquidación que le correspondiese al socio deudor.

En relación con las cuotas y acciones, pueden ejecutarse mediante la venta


forzada para el cobro de las acreencias, aunque también cobrar sobre las
utilidades y cuota de liquidación.

Socio oculto, socio del socio y socio aparente


En la práctica societaria se presentan situaciones en las cuales se advierte
que el verdadero socio decide no figurar en el contrato constitutivo o
esconderse detrás de un presta nombre, logrando así separar su patrimonio
en distintas sociedades comerciales de las cuales él no forma parte.

Es el caso del socio aparente, tratado por la LS en su art. 34.

Al respecto, debemos tener en cuenta dos puntos de vista: el primero, en la


relación de este socio ficticio con los demás socios; y el segundo, en su
relación con terceros.

Analizando el primer caso, vemos que la LS prohíbe al presta nombre invocar


su aparente carácter de socio frente a la sociedad y sus integrantes, no
pudiendo en consecuencia ejercer ningún derecho inherente a la calidad de
tal.

Frente a los terceros, deberá cumplir con sus obligaciones y


responsabilidades, no pudiendo eludirlas mediante la invocación de calidad
de socio aparente, manteniendo, sin embargo, las acciones pertinentes
contra los socios para ser indemnizado de los gastos que eventualmente
deba afrontar.

Las disposiciones de la ley de sociedades para socio aparente son


comprensivas de la situación en la cual un sujeto permite la utilización de su
nombre y también la que tolera su empleo sin poner fin a esa situación, vale
decir que se podrá incurrir en la situación prevista en el art. 34, sea por
acción o por omisión.

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El socio oculto es aquella persona que no figura en el contrato social como
integrante de la sociedad y que niega ante terceros su condición de tal, pero
de manera directa o indirecta (a través de un presta nombre) y goza de los
beneficios de la calidad de socio.

En este caso, la LS sanciona tal comportamiento fuertemente, debiendo


responder de manera subsidiaria, ilimitada y solidaria por las obligaciones
sociales, pudiendo incluso extendérsele la quiebra de la sociedad a la cual
niega o esconde su participación.

La figura de socio del socio también está prevista en la LS en el art. 35.

No se prohíbe a quien reviste la calidad de socio dar participaciones a


terceros, pero se deja aclarado expresamente que estos carecerán de todo
derecho, tanto patrimonial o político, inherente a la calidad de socio. Es por
ello que de ninguna manera el socio del socio podrá requerir el amparo de
los mismos a la sociedad.

Es importante tener siempre presente que el socio del socio no es socio de


la sociedad, sino exclusivamente del socio que les otorgó la participación,
siendo un socio gestor de este último frente a la sociedad, rigiendo entre
ellos una relación que sigue las normas propias de la sociedad accidental o
en participación. El socio del socio además deberá rendir cuentas, ya que su
participación en la sociedad tiene en miras el interés del socio que le otorgó
la participación.

Los órganos sociales

La teoría del órgano


El carácter de sujeto de derecho que el art. 2 LS otorga a las sociedades
requiere para su obrar frente a terceros que deba hacerlo por intermedio de
las personas físicas que han sido designadas para tal cometido.

La ley de sociedades acoge la teoría del órgano para explicar la naturaleza


jurídica de la relación entre la sociedad y sus administradores.

En virtud de ella, los administradores son funcionarios de la sociedad, con lo


cual cuando ellos en su calidad de personas físicas intervienen, se entiende
que es la sociedad misma la que actúa frente a los terceros.

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El órgano de gobierno: Definición, funciones y
responsabilidad
El órgano de gobierno está constituido por el conjunto de socios y constituye
el seno en el cual se adoptarán las decisiones sociales.

Funciona conforme un régimen de quórum y mayorías que deberá ser


regulado en el instrumento constitutivo conforme el principio de autonomía
de la voluntad para las decisiones ordinarias.

Hay casos en los cuales las resoluciones que se adopten pueden considerarse
trascendentes para la vida del ente, por lo que la ley exige mayorías
agravadas para tomar dicha medida, como por ejemplo, el traslado de la
jurisdicción de la sociedad, un aumento de capital, la transformación o
fusión, entre otros.

De dichas reuniones se deberán labrar actas que se llevan en un libro


especial, conforme lo establece el art. 73 LS para las actas de deliberaciones
de los órganos colegiados, cualquiera sea el tipo social.

El órgano de administración: Definición.


Nombramiento e inscripción. Funciones.
Responsabilidad
En el ámbito societario, debemos distinguir la administración de la
representación.

Es en el ámbito de las sociedades anónimas donde puede advertirse con


mayor claridad esta diferencia: el directorio será el órgano de
administración, pero si se trata de una organización en forma colegiada, la
representación de la sociedad la tiene el presidente. Sólo él obliga a la
sociedad frente a terceros, excluyendo la posibilidad de que lo haga
cualquier otro miembro integrante.

La administración pertenece a la gestión interna de los negocios del ente.

Pueden organizarse en forma singular, con lo cual la administración y


representación recaen en la misma persona.

Otro modo es en forma plural, por lo que ambas funciones pueden estar en
manos de todos los administradores (administración plural indistinta) o
requerir conforme se lo haya establecido en el instrumento constitutivo la
necesaria intervención de dos o más administradores (administración plural
conjunta).

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También puede establecerse la forma colegiada.

El nombramiento de los administradores está a cargo, en principio, del


órgano de gobierno de la sociedad, conforme la mayoría simple, y debe
inscribirse en el Registro Público, según lo dispuesto por el art. 60 de la LS,
cumpliendo dicha inscripción efectos declarativos.

Esto significa que si bien el administrador reviste tal carácter desde su


designación, es a partir de la registración pertinente que asume la
representación de la sociedad y la obliga por todos los actos celebrados en
nombre de ella.

La registración es esencial a los fines de la oponibilidad frente a terceros. En


consecuencia, si un administrador ha sido desvinculado y tal situación no ha
sido debidamente inscripta, continuará obligando a la sociedad con los
riesgos que tal negligencia (la falta de inscripción de la desvinculación)
implica sin perjuicio de la responsabilidad de tal administrador frente al
ente.

El objeto de la inscripción por ante el Registro Público tiene en miras la


protección de los derechos de los terceros que contratan con la sociedad.

La carga de la inscripción no corresponde sólo a la sociedad, sino que


también corresponde o puede ser llevada adelante por quienes revistieron
el carácter de administradores y pretenden con ello hacer pública su
desvinculación, a los fines de evitar cualquier tipo de responsabilidad.

Para estos supuestos, los interesados deberán acompañar la documentación


pertinente que acredite la desvinculación pretendida de manera fehaciente.

Adentrándonos en materia de responsabilidad de los administradores, el art.


59 LS nos brinda los principios generales, señalando el estándar de conducta
que los administradores y representantes de la sociedad deben llevar
adelante, quienes deben desempeñar la tarea con la lealtad y diligencia de
un buen hombre de negocios.

El deber de lealtad, como ya hemos visto, es propio de la calidad de socio e


implica actuar con honestidad, postergando su interés personal cuando
pueda perjudicar el interés social.

La diligencia tiene en miras la idoneidad y la eficiencia en el desempeño de


las funciones asignadas, o sea, contar con competencia suficiente y aptitud
profesional para llevar adelante los negocios que se le han confiado.

Si no cumpliesen con tales requisitos, la LS prevé que respondan de manera


solidaria e ilimitada por los daños y perjuicios que ocasionaren a la sociedad,
sea por acción u omisión. Analizaremos más adelante estas cuestiones, sin

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embargo, debemos tener siempre presente que, al ser custodios de bienes
ajenos, los administradores están obligados a:

a) conservar los bienes de la sociedad, manteniéndolos en el patrimonio


social, justificando debidamente toda enajenación;

b) afectar los bienes de cambio al giro ordinario de la empresa, teniendo


presente el objeto social;

c) evitar el agravamiento de la responsabilidad patrimonial de la


sociedad;

d) respetar las normas de funcionamiento interno de la sociedad y los


derechos de sus integrantes;

e) y promover las acciones judiciales para evitar que los órganos sociales
adopten resoluciones que pudieran afectar a la sociedad.

Siguiendo lo dispuesto en el art. 274 LS, los administradores deberán


responder por el mal desempeño de su cargo, por la violación de la ley, los
estatutos o los reglamentos, así como se harán responsables también por
cualquier otro daño que haya sido producido por dolo, por abuso de
facultades o culpa grave.

Esta última referencia no autoriza a sostener que pueda excluirse la


responsabilidad por culpa leve y deberá estarse al análisis del caso concreto,
ya que se trata de un parámetro para la apreciación judicial de la actuación
del administrador, atento la LS tiene presente que la función que cumple
supone la aceptación permanente de los riesgos que implica la actividad
empresaria.

Es por ello que deberemos analizar cada caso concreto, teniendo en cuenta
distintos factores como, por ejemplo, la dimensión de la empresa, el objeto
de la sociedad, las funciones genéricas y específicas que lleva adelante, las
circunstancias en que debió tomar la decisión, entre otras.

El órgano de representación. Definición.


Nombramiento e inscripción. Funciones.
Responsabilidad. La teoría de la apariencia
La representación pertenece a la faz externa del ente y es la facultad de
actuar frente a terceros.

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¿Cómo puede un tercero conocer el ámbito de actuaciones de un
administrador?

Para tal cuestión, viene en nuestro auxilio la teoría de la apariencia.

El art. 58 LS dispone que el administrador o representante que de acuerdo


con el contrato o por disposición de la ley tenga la representación de la
sociedad obliga a ésta por todos los actos que no sean notoriamente
extraños al objeto social.

Entonces, el objeto social en principio marca el límite de actuación del


representante, de lo que deriva la importancia de su precisión al momento
de constitución de la sociedad.

El representante conoce el límite de sus facultades cuando contrata con un


tercero, mientras que el tercero no tiene certeza absoluta ni conoce las
estipulaciones contractuales.

Por lo tanto, y en protección de las relaciones comerciales, la sociedad queda


obligada por todos los actos que no sean notoriamente extraños al objeto
social, lo que resulta una cuestión de hecho debiendo estar al caso concreto
y en caso de duda la sociedad quedará obligada sin perjuicio de las
eventuales responsabilidades por el abuso de facultades.

El tercero que contrata tiene derecho a presumir que se han cumplido todas
las regulaciones internas y que los actos del administrador o representante
gozan de una presunción de legitimidad.

La existencia y los alcances de la actuación con relación a terceros de buena


fe deben ser juzgados sobre la base de la manifestación externa, de manera
tal que dicha configuración produzca convicción respecto de su regularidad
y realidad.

El órgano de fiscalización. Definición, funciones y


responsabilidad
El órgano de fiscalización es aquel cuya función es justamente controlar,
fiscalizar la gestión de la sociedad en general, participar en determinados
actos, presentar informes y todas aquellas competencias establecidas en la
ley.

Puede representarse por medio del consejo de vigilancia (art. 280 LS) o la
sindicatura (art. 284 LS).

El órgano de fiscalización no es exigido para todos los tipos sociales.

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En las SRL, en principio se encuentra a cargo de cualquiera de los socios (art.
55 LS).

En los casos del art. 158 LS, es decir, cuando el capital social alcanza el
importe fijado por el art 299 inc. 2º LS, el control interno es obligatorio.

En los casos de las sociedades anónimas, tal como lo establece el art. 284 in
fine LS, las que no se encuentren en los supuestos del art. 299 pueden
prescindir de la sindicatura cuando así se prevea en el estatuto.

Además de la fiscalización interna, para las sociedades anónimas del art. 299
LS, la ley prevé una fiscalización estatal externa que en los casos de las
sociedades que hacen oferta pública de sus acciones (art. 299 inc1º LS) es de
carácter permanente, no así para el resto.

El capital social

Definición y función
El capital social es uno de los elementos esenciales de las sociedades
comerciales y cumple fundamentalmente las siguientes funciones:

a) De productividad. Una función netamente económica, por medio de


la cual el capital sirve como un fondo patrimonial empleado para la
obtención de un determinado beneficio, a través de la realización de
una actividad comercial.

b) Determina la posición del socio. A través de un cálculo matemático


podemos medir su participación. En las sociedades anónimas y
sociedades de responsabilidad limitada, puede medir su
responsabilidad.

c) Garantía de los acreedores de la sociedad. Es la función de mayor


relevancia, ya que es la forma en que se compensa la exoneración de
responsabilidad de la que gozan los patrimonios personales de los
integrantes de la sociedad.

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Relación con el patrimonio neto y el valor real de la
participación societaria
El capital social es un número permanente en la contabilidad, invariable
(salvo los casos de aumento o reducción), que permite dar a conocer a los
terceros cuál es la cifra con la que la sociedad responderá por las
obligaciones contraídas.

En cambio, el patrimonio social es fluctuante y variable con relación al giro


y la suerte de los negocios conforme el desarrollo de la actividad comercial.

El patrimonio neto está conformado por la diferencia entre el activo de la


sociedad deducido su pasivo.

Suscripción e integración
El capital suscripto está representado por la totalidad de los aportes que los
socios se han comprometido a efectuar.

La ley exige que se suscriba el 100% del capital al momento de la constitución


de la sociedad.

La integración del capital es el aporte efectivo del capital suscripto.

En el caso de las S.A.U., el art. 11 inc 4º LS exige que la integración del capital
al momento del acto constitutivo sea del 100%.

Para las SRL, el art. 149 LS establece que los aportes en dinero se deben
integrar en un 25% como mínimo y completarse en el plazo de dos años.

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Referencias
Código Civil y Comercial de la Nación. Aprobado por Ley Nº 26.994 B.O.
08/10/2014 Suplemento. Vigencia: 1° de agosto de 2015, texto según art. 1° de la
Ley Nº 27.077 B.O. 19/12/2014. Honorable Congreso de la Nación Argentina.

Ley General de Sociedades Nº 19.550. Boletín Oficial de la República Argentina,


Buenos Aires, Argentina, 25 de abril de 1972. Inspección de Personas Jurídicas.

Nissen, R. (2006) Curso de Derecho Societario. Buenos Aires: AdHoc.

Richard, E. y Muiño, O. (2004). Derecho societario. Sociedades, comerciales, civil y


cooperativa. Buenos Aires: Astrea.

www.21.edu.ar

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