Está en la página 1de 10

La contienda entre el FEN y la JUP en la Universidad.

La disputa con Montoneros toma protagonismo más que nunca en esta


época aunque antes del retorno de Perón ya estuviera presente. Lo que sigue a
continuación es el análisis pormenorizado de un conflicto desatado aquí en la
ciudad entre el FEN y la JUP por la designación del Rector en la Universidad
Nacional de Rosario, teniendo en cuenta además el contexto nacional.
Hacia fines del año ´73 en algunas de las universidades de la Argentina se
registraron una serie de conflictos en torno a la designación de los
interventores que habían sido nombrados por el presidente Cámpora. La
existencia de distintas líneas internas dentro del peronismo; y con el afán de
hegemonizar en su persona la direccionalidad de la política y el mando, es que
Perón realiza un recambio de los principales rectores de las universidades
nacionales. De esta forma se vuelven visibles las posturas de las
organizaciones. Sin embargo, las críticas nunca están orientadas al propio
Perón, lo que se relaciona con la idea de la “infalibilidad” que posee el general.
Poniendo en evidencia el recurso utilizado por las distintas agrupaciones, el
cual se orienta a crear un propio Perón que en muchas ocasiones no se
identifica con el accionar que éste realiza.
En el decreto Nº 35 del año ´73 firmado por Cámpora y por su ministro de
educación Jorge Taiana, se puede leer: “La crisis por la que atraviesa la
Universidad Argentina al reflejar en el plano cultural la dependencia económica
y política que sufriera el país, y CONSIDERANDO: Que, la represión de todo
tipo de disconformismo expresado por los docentes, no docentes y estudiantes
ha desnaturalizado la vida universitaria; Que la liberación Nacional exige poner
definitivamente las Universidades Nacionales al servicio del pueblo, siendo por
lo tanto necesaria la reformulación de los objetivos, contenidos y métodos de
enseñanza con la participación de todos los sectores vinculados a la vida
universitaria.”1 Aquí se puede leer una síntesis de la visión que se tenía sobre
la situación de la universidad a la salida de la dictadura. Lo llamativo es que
tanto el FEN como la JUP, se apoyan en esta lectura del escenario institucional
para atacarse mutuamente adjudicándoles una postura contraria a la

1
Boletín Oficial de la República Argentina, Nº 22705, año LXXXI, Buenos Aires 03/07/1973, p. 3.
reconstrucción de una Universidad al servicio del pueblo. El Rector aquí en
Rosario, al asumir el doctor Cámpora, fue en un principio el profesor Roberto
Brebbia, seguido por el doctor Ángel Brovelli, quien asume con la intención de
normalizar el funcionamiento de la universidad.
Para comenzar a hablar del conflicto desatado en la ciudad de Rosario entre
el Frente Estudiantil Nacional – en ese momento ya fusionado con Guardia de
Hierro- y la Juventud Universitaria Peronista en relación a la designación de
los interventores, se debe tener presente que esta situación ya tenía un
precedente, y es el que se desarrolla en la UBA a partir del pedido de renuncia
del interventor Rodolfo Puiggrós (apoyado por la JUP)2. En Rosario en un
memorándum del Servicio de Informaciones de la Unidad Regional II 3 se dan a
conocer comunicados de las principales organizaciones estudiantiles. Por un
lado, la JUP plantea que de ninguna manera se oponen a cualquier tipo de
renuncia que tenga como objetivo facilitar las tareas del futuro gobierno del
Gral. Perón. En dicho comunicado sostienen que “los estudiantes debemos
manifestar activamente nuestra oposición a todo tipo de condicionamiento que
en el campo especifico de la universidad pretenden hacer los sectores
reaccionarios”. Más adelante la declaración menciona como ejemplo lo
ocurrido en la Universidad de Buenos Aires que obligó al conjunto de los
estudiantes a movilizarse masivamente en defensa del proyecto político
impulsado por el rector Puiggrós.
Por su parte, el FEN dio a conocer una declaración en la que señala que “la
desesperación que la inminente asunción del mando por parte del Gral. Perón
produce en los imperios, hace que instrumenten a sectores minoritarios que en
todos los campos se enfrentan con la voluntad de nuestro pueblo, intentando
hacerlo también desde uno de sus bastiones: la universidad. En ella se
pretende utilizar sectores cercanos al movimiento peronista que confundidos
por su reciente acercamiento y por su breve experiencia en las luchas del
pueblo, son utilizados como mascaron de proa en el proceso de reconstrucción

2
Para ver un desarrollo pormenorizado del enfrentamiento consular: BONAVENA P, El rector que no fue.
La lucha de los estudiantes de la UBA contra la designación del odontólogo Alberto Banfi en octubre de
1973, en: Bonavena P, Califa J, Millán M, El movimiento estudiantil argentino. Historias con presente,
Ediciones Cooperativas, Buenos Aires, 2007.

3
Servicio de Informaciones, memorándum nº 264, Octubre 9 de 1973.
de la Unión Democrática. Estos sectores juveniles son los mismos que como
producto de su confusión e inexperiencia han sido criticados por el general
Perón a raíz de su apresuramiento verbal y su práctica contradictoria con las
necesidades del conjunto del dispositivo peronista.” Aquí claramente se puede
observar la utilización del término de “infiltrado” para desacreditar el accionar
de los sectores opuestos a su organización. Si bien no se lo utiliza para
denominarlos, el hacer referencia a que los imperialismos usarían a sectores
internos del propio peronismo para desestabilizar el accionar del gobierno, lleva
indefectiblemente al receptor del mensaje a verlos como infiltrados.
Siguiendo estas posturas el 26 se octubre el FEN ocupa rectorado con el
objetivo de prevenir acciones y presiones destinadas a perturbar el proceso de
nacionalización universitaria dispuesta por Perón. En definitiva lo que se
buscaba era controlar el ingreso de todas aquellas personas ajenas o
desconocidas por los estudiantes. Justifican su accionar diciendo que ante las
amenazas esbozadas y públicas por los sectores enfrentados con la doctrina
peronista de no permitir el normal desarrollo de las actividades universitarias si
sus aspiraciones “antinacionales” no son concretadas. Frente a esto, es que se
hace un llamamiento a la movilización para preservar las casas de estudio. Por
otro lado, la JUP sostiene que ellos no tienen candidatos para dirigir al claustro
pero que no aceptarán que se continúe en una política que significa un boicot al
proyecto de formar una universidad en la que la ciencia y la cultura sean del
pueblo.4
Este tipo de accionar que se basaba en la ocupación de las diferentes
facultades se transforma en la característica principal y es utilizada como medio
de acción a lo largo de esta coyuntura. Las peleas dentro del entorno educativo
no son exclusivas de la UNR, sino que también se dieron en la Universidad
Tecnológica de Rosario. Hacia fines del mes de octubre del ´73 se decide en
una asamblea entre docentes, no docentes y estudiantes pertenecientes al
FEN, realizar un paro de 48 horas en repudio del nombramiento del agrimensor
Alberto Montes como interventor, y en adhesión al ingeniero Eduardo Arbones
quien era el que estaba al frente de la misma. En este sentido Montes contaba
con el apoyo del Partido Comunista (PC), el Movimiento Nacional Reformista

4
Servicio de Informaciones, memorándum nº 281, Octubre 27 de 1973.
(MNR), el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y la Juventud Universitaria
Peronista (JUP). Frente a esta situación el comunicado expuesto por el FEN
señala que “El rectorado no responde al proyecto de unidad y reconstrucción
nacional conducido por el Gral. Perón desde la presidencia y tampoco se ajusta
a las directivas emanadas del concejo superior peronista en el sentido de dar
un proceso cualitativo en el movimiento y en las estructuras estatales con el
objeto de depurar las deformaciones sufridas en esos estamentos en la anterior
etapa de enfrentamiento a la camarilla militar.”5 De esta forma, caracterizan al
rector de la UTN, el ingeniero Carlos Chambouleyron, como representante de
un proyecto ligado a los poderes sinárquicos, conducido por el Partido
Comunista que pretende introducir una cuña divisionista en el peronismo. En
contrapartida, la JUP organizó una movilización para el 31 del presente mes 6.
Esta se produjo en las calles del centro de la ciudad y terminó frente al edificio
de La Capital (Sarmiento y Córdoba) donde una comisión de representantes
hizo una declaración en la cual se consignaron los motivos de dicha
movilización, aludiendo a los reclamos que sostenían ante la gestión del
interventor Brovelli pidiéndole al Ministro de Educación que resuelva los
problemas que se generan a partir de la acefalía existente en rectorado y a su
vez reafirmando el accionar de algunos decanos, además señalaron su claro
apoyo a la designación del interventor Montes.

Acto de la JUP frente al Diario


La Capital 31/10/1973.

5
Servicio de Informaciones, memorándum nº 283, Octubre 30 de 1973.
6
La Capital, Rosario, 1 de Noviembre de 1973, p. 5.
Todo este proceso termina con la presentación de la renuncia de Brovelli
durante la primera semana de noviembre, la cual es aceptada mediante el
decreto Nº 192/73. En el mismo también se designa al Doctor Juan Francisco
Verdaguer como futuro interventor, quien participó en la reorganización del
partido justicialista santafesino, además de ocupar la dirección del Hospital
Centenario durante la primera presidencia de Perón. Antes de asumir este
cargo, se desempeñó como asesor de planeamiento del Doctor Brovelli. La
asunción del nuevo rector se realizó el día 9 de noviembre, y en su discurso
plantea la necesidad de reconstruir la universidad nacional y popular
insertándola en el proceso de reconstrucción y liberación nacional, llamando a
superar los estériles enfrentamientos internos y calar hondo en un programa
revolucionaria. Sin embargo, frente al rectorado se agruparon jóvenes del FEN,
quienes exhibieron carteles y entonaron canciones referentes a la situación
política, más tarde alrededor de las 20.30 se hicieron presentes por calle Italia
otro grupo de estudiantes pertenecientes a la JUP, portando cartelones con la
leyenda “Montoneros”7. Se generó un pequeño incidente cuando los miembros
del FEN intentaron impedir que quienes llegaron en último término se
acercaran a las puertas del rectorado. Esa misma noche estalló una bomba en
la casa del nuevo rector que solo daño el frente, hecho que fue repudiado por
las distintas agrupaciones estudiantiles.
A partir de la asunción del nuevo rector transcurrió una semana de tensa
calma. Recién el 18 de noviembre, se desarrolla un nuevo suceso en este
conflicto. En la Faculta de Filosofía de Rosario se organiza una conferencia de
prensa en razón de la asunción de Verdaguer. En la misma se hicieron
presentes los interventores de los institutos de Letras, Antropología e Historia,
Juan Sasturain, Lelio Fernández y Eduardo Zanella, respectivamente; las
profesoras Ana María Gargatagli y Amalia Moavro como representantes de la
Asociación Peronista de Trabajadores de la Educación y finalmente,
representantes de la Juventud Universitaria Peronista. El fin de esta reunión fue
expresar su apoyo a la designación del interventor Verdaguer, en su
comunicado se puede leer que este nombramiento “responde plenamente a las
expectativas y aspiraciones reiteradamente expuestas por todos los sectores,

7
La Capital, Rosario, 10 de Noviembre de 1973, p. 5.
tanto docentes como estudiantiles que están luchando por hacer realidad lo
que hasta el momento es solo una consigna”8 En definitiva, el objetivo que se
busca con este comunicado es exponer la asignación de Verdaguer como un
triunfo del proyecto político cultural que lleva adelante el gobierno del pueblo en
el camino de una política nacional y revolucionaria.
Por su parte el FEN lanza un comunicado llamado “Universidad: ¿comercio o
reconstrucción?” con fecha del 26 de noviembre. En él, se intenta expresar la
situación en la que se encuentra el movimiento peronista, hacen un desarrollo
sobre el accionar que intenta ejecutar la “sinarquía internacional” y que el
campo de experimentación para sus planes son los sectores más vulnerables
del movimiento por su reciente aproximación. De esta forma sugieren que
florece el neoperonismo de izquierda, bajo los rótulos revolucionaristas y
emparentados con la conducción del Partido Comunista. En cuanto a su
accionar dicen que introducen nuevos métodos hasta el momento
desconocidos dentro del movimiento, el terrorismo político, el cual va desde la
corrupción hasta la represión directa, con el fin de enfrentar a los estudiantes y
a la Universidad con el peronismo, generando una situación similar a la de la
década del ´50 en el ámbito universitario. A su vez, sostienen que utilizan las
reivindicaciones de los estudiantes para realizar movilizaciones con el objeto de
ser usadas para negociar por los puestos y cargos a espaldas de los
estudiantes. En el comunicado se puede ver cómo el FEN entiende la forma en
que se maneja este “neoperonismo de izquierda”, “Y cuando esto no basta se
utiliza la represión (tal el caso de la asamblea en Tecnológica, amenazas
telefónicas y quemar locales y arrancar carteles como el sábado en Ingeniería),
para `domesticar´ a los estudiantes y persuadirlos de su `verdad´”9. A
continuación proceden a realizar una defensa ante los dichos y
categorizaciones que la JUP ha elaborado sobre su organización. Dicen que la
JUP tilda de Maccarthista a todos aquellos que se interponen a sus planes,
pero que el verdadero Maccarthismo en la Argentina lo constituye su propio
antiperonismo, y los cazabrujas no son más que los que acusan de
“derechistas” a todo lo que tenga el más mínimo olor a peronismo, de esta

8
La Capital, Rosario, 18 de Noviembre de 1973, p. 5.
9
Comunicado del FEN, Universidad: ¿comercio o reconstrucción?, en diario La Capital, Rosario, 26 de
Noviembre de 1973, p 5.
forma intentan desprenderse del mote de derecha, más bien ellos se piensan a
sí mismos como peronistas. Finalmente el comunicado se cierra haciendo una
crítica al peronismo revolucionario, diciéndoles que ellos incluso han elaborado
críticas al propio Perón y que constantemente colocan sus intereses de
comerciantes por sobre los intereses del pueblo. Consideran que toda su
actividad se reduce a apoderarse del gobierno universitario, para instalar
funcionarios acordes a
su ideología y desde allí
lanzar su contraofensiva
antipopular.

Comunicado del FEN,


diario “La Capital”, Noviembre
de 1973.

En esta sucesión de
hechos fue tomada la
Facultad de Ciencias
Económicas el día 27 de
noviembre. Según
fuentes periodísticas10, la
medida fue adoptada en asamblea en la que se
desconocieron las actuales autoridades de la casa
de estudios, la misma estuvo compuesta por
representantes de TEA, ARECE y JUP. De este
modo la toma duraría hasta que se designaran

10
La Tribuna, Rosario, 28 de Noviembre de 1973.
nuevas autoridades. Cuando el interventor de Ciencias Económicas, Marcelino
Ruiz, intentó acceder a la facultad, los alumnos que realizaban la toma se lo
impidieron. Más tarde, el decano Ruiz se trasladó hacia rectorado donde dio a
conocer una declaración repudiando el hecho y expresando que: “No existen, ni
plantean problemas de carácter estudiantil. Todo esto indica que estas
tendencias son las cuestionadas por tratarse de infiltrados que pretenden
torcer las claras directivas y orientaciones del gobierno justicialista que brega
por alcanzar la unidad”. Por su parte el FEN dio su apoyo al decano y
sostuvieron mediante un comunicado que la toma de la facultad fue un acto de
pura provocación contra el gobierno del Gral. Perón. También se le reclama al
rectorado que abandone su actitud vacilante y que “la cuestión no pasa por
defender a uno u otro hombre sino de definir una conducta clara sin dejar los
acontecimientos librados al arbitrio de las presiones de intereses sectoriales y
antinacionales que terminan por convertir a la política universitaria en un
negocio”11, claramente se puede observar cómo comienzan a realizar críticas al
accionar del interventor Verdaguer. Además agregan que este problema es una
prolongación del conflicto existente en el ámbito gremial entre las distintas
facciones del peronismo, una ortodoxa y la otra de izquierda, aliado con
agrupaciones marxistas-leninistas (haciendo referencia a TEA y ARECE). Lo
llamativo es que el nacimiento del FEN, como ya hemos dicho, proviene del
mismo campo al que están criticando, su origen es marxista-leninista, como
puede verse en la intervención de Grabois en la Hora de los Hornos. Se puede
observar que hay un doble juego, ya que por un lado el FEN tiene sus reservas
en torno a la designación de Verdaguer como interventor del rectorado pero por
otro lado apoya a otro funcionario interventor como es Marcelino Ruiz.
Entonces restaría resolver cuáles son los motivos que llevan al respaldo de uno
y no de otro. ¿Será por una cuestión relativa al desempeño de cada uno o
tendrá otras motivaciones subrepticias?
Finalmente la sucesión de hechos que llevan al desenlace de este conflicto
con la renuncia de Verdaguer, comienzan casualmente con la renuncia del
interventor del Concejo de investigaciones de la UNR, el doctor Oscar Zandrón,
en el texto de su dimisión se puede observar claramente que hace responsable

11
La Capital, Rosario 3 de Diciembre de 1973.
al rector Verdaguer de la situación de la Universidad en Rosario. Sostiene que
el único objetivo que debe buscar la actividad científica es la felicidad del
pueblo, la grandeza de la Nación y el bienestar universal. Conceptos que
considera que Verdaguer se proponía defender a partir de su discurso de
asunción. Sin embargo, retoma la crítica del FEN y responsabiliza al rector por
no contener el accionar de aquellos grupos que se manejan dentro de la
universidad y esgrimen doctrinas contrarias a las del justicialismo. Con lo cual
este es el “principio justicialista” que lo lleva a elevar su renuncia. A los pocos
días, se produce la renuncia de dos funcionarios más, ambos pertenecientes al
Frente Estudiantil Nacional, Emilio Ordoñez López quien ocupaba el cargo de
secretario de asuntos estudiantiles y el contador Eber Santos Fior secretario de
Economía y Finanzas. Las cartas de dimisión fueron publicadas en el diario La
Capital12, en ellas se observan críticas al doctor Verdaguer, por su actitud
vacilante e inoperante, que ha generado un vacío de poder que permite volver
permeable a presiones externas las políticas emprendidas por el rector. De
esta forma entienden que hay un cierto grado de permisibilidad para con el
accionar de la JUP, con lo cual ellos como funcionarios y en el contexto de
conflictividad creciente es que deciden abandonar los puestos mientras
Verdaguer prosiga con una actitud favorable para con la JUP. Consideramos
que el hecho de las renuncias en sí y que estas se hayan hecho públicas
buscan crear presión sobre el Dr. Verdaguer para que opte entre dos rumbos, o
apoya al FEN tomando una actitud más firme en cuanto a las tomas de las
facultades por parte de la JUP o presenta su renuncia. A estas críticas se
suman las de la unión de docentes e investigadores de la Facultad de
Filosofía13, quienes, siguiendo el mismo orden, denuncian a la conducción de la
UNR. En definitiva, las críticas y presiones ejercidas sobre Verdaguer llevaron
a que presente la renuncia, siendo aceptada en el decreto nº 948/74 del Poder
Ejecutivo14, pronunciando como sucesor al Dr. Carlos Roberto Agustín Rovere.
Lo llamativo es que en este mismo decreto se aceptan las renuncias de por lo
menos 20 interventores de las universidades nacionales (entre ellos la de
Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Mendoza, etc), con lo cual se podría pensar

12
La Capital, Rosario, 7 de Diciembre de 1973, p. 7.
13
La Capital, Rosario, 11 de Diciembre de 1973, p. 5.
14
Boletín Oficial de la República Argentina, Nº 22885, año LXXXII, Buenos Aires 03/04/1974, p. 2.
que la renuncia no sólo provino por una situación de conflictividad creciente al
interior de la propia universidad, sino que se puede enmarcar en un proceso de
carácter nacional. El análisis de esta coyuntura problemática permite ver cómo
se van tendiendo los lazos políticos y el papel que ocupa el FEN en la política
nacional.