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La punibilidad, concepto y naturaleza

Por coerción penal se entiende la acción de contener o de reprimir que el derecho penal
ejerce sobre los individuos que han cometido delitos. Esta es la coerción penal en sentido
estricto o material y su manifestación es la pena.
Existe también la coerción penal en sentido formal (formalmente penal) que abarca a la
anterior porque se ocupa de todas las medidas que dispone la ley penal, incluso para los
casos en que no hay más que una exterioridad de delito (que no son más que medidas
administrativas) como también de otras consecuencias del delito que por su naturaleza no
pertenecen al derecho penal, pero que están tratadas en la ley penal (reparación del
perjuicio).
La punibilidad, cualidad de punible, es decir aquella conducta a la que se tiene la
posibilidad de aplicar una pena (dependiendo de ciertas circunstancias), en el terreno de
la coerción materialmente penal no es una característica del delito sino el resultado de la
existencia de una conducta típica, antijurídica y culpable que cumple determinadas
condiciones.
La voz "punibilidad" tiene dos sentidos: 1) puede significar merecimiento de pena, en este
sentido todo delito es punible; 2) también puede significar posibilidad de aplicar penas; en
este sentido no a cualquier delito se le puede aplicar pena. La afirmación de que el deleito
es punible, en el sentido primer sentido, surge de la afirmación de que es delito, pero la
coercibilidad a que da lugar el delito no siempre opera, porque hay una problemática que
le es propia y que ocasionalmente impide su operatividad (en el segundo sentido).
En síntesis, tal como grafica Zaffaroni:
Una conducta es punible Digna de pena Por se típica, antijurídica y culpable (delito).

A veces no se aplica por razones que


corresponde estudiar a la misma teoría de la
La pena (coerción penal) De que es digno todo delito
coerción penal, y que nada tienen que ver
con la existencia misma del delito.

Condiciones de operatividad de la coerción: de carácter penal y de carácter


procesal.
La coerción penal por el delito sólo opera dada ciertas condiciones que genéricamente
llamamos "condiciones de operatividad de la coerción penal". Estas condiciones se
pueden clasificar en: condiciones penales y en condiciones procesales para la
operatividad de la coerción penal.
Las condiciones de operatividad de la coerción penal que tienen carácter penal, pueden
consistir en causas personales que excluyen la penalidad, que son aquellas que impiden
que la coerción penal se ponga en funcionamiento, como por ejemplo, la disposición del
artículo 185 del Código Penal, para algunos delitos contra la propiedad entre parientes
próximos, o bien, pueden ser causas personales que cancelan la penalidad, porque
dependiendo de un acto o de una circunstancia sobreviniente al delito, hacen cesar la
coerción penal que hasta ese momento se había puesto o podía haberse puesto en
movimiento, como ocurre por ejemplo en la prescripción de la pena (artículo 65 del Código
Penal), el indulto (artículo 68) o el perdón del ofendido (artículo 69).
Las condiciones de operatividad de la coerción penal de naturaleza procesal suelen
llamarse también "requisitos de perseguibilidad" y las mismas rigen para ciertos delitos en
particular, como aquellas que se refieren a las condiciones de ejercicio de las acciones
procesales en general, y que son distintas según que la acción procesal que resulte sea
pública (es decir, que la inicia y sigue la autoridad pública sin que para nada se tome en
cuenta la voluntad del sujeto pasivo), privada (cuya iniciación y prosecución corresponde
por entero al sujeto pasivo), y dependiente de instancia privada (que la debe iniciar la
denuncia del sujeto pasivo, aunque luego sigue como si fuese pública); y un tercer grupo
que consiste en la ausencia de impedimentos de perseguibilidad, es decir, de causas de
extinción de la acción penal, que están previstas en el artículo 59 del Código Penal.

LAS CONDICIONES OBJETIVAS DE PUNIBILIDAD


Son Condiciones Objetivas de Punibilidad aquellas circunstanciasde las que el legislador
hace depender, en una serie de casos,
lapunibilidad de la conducta pero que, por ser extrínsecas eindependientes del acto punibl
e mismo, no han de serabarcadas por el conocimiento del agente.Encontramos en ellas
tres características:
1)Deben estar descriptas en el tipo: hay absoluto acuerdo ladoctrina en el sentido de que
integran el tipo en sentido de“tipo de garantía” (principio de legalidad).
2) No deben ser abarcados por el conocimiento (dolo) oposibilidad de conocimiento
(culpa) del agente
.3)Deben ser ajenas a la
acción.La doctrina argentina encontró en nuestras leyes penalesmultiplicidad de condicion
es objetivas de punibilidad. Calificócomo tales a:
-
La tentativa o consumación del delito por parte del
instigadopara que sea punible el instigador y la tentativa oconsumación del suicidio por
parte del instigado para que seapunible el instigador al suicidio.
-
El perjuicio para terceros en la publicidad de correspondenciaprivada.
-
La declaración de insolvencia en la quiebra (177)
-
La publicidad en la instigación a cometer delitos del artículo209.
-
La publicidad en la apología del crimen.
-
La producción de hostilidades o la guerra en los actos hostiles(219).
-
El daño en el servicio público en el abandono de servicio(252).
-
Actualmente, un sector importante de la doctrina y jurisprudencia penal entiende que el m
onto mínimodeterminado por la ley penal tributaria para la configuracióndel
delito
de evasión constituye una condición objetiva depunibilidad.Un somero análisis de los
ejemplos enunciados demuestra quela enumeración traída es, por lo menos, exagerada.

Punibilidad de la acción

1.- Punibilidad:

Lo que caracteriza a un hecho ilícito como delito es la asignación de una pena. Es la posibilidad de
aplicar sanción al hecho típicamente antijurídico y culpable.

a) Sobre si la pena es un integrante del delito o una consecuencia del mismo.


El prolongado debate sobre si la punibilidad es un elemento que pertenece al delito, o si solo
constituye una consecuencia de él, es por lo tanto, dogmáticamente inútil. Y sin embargo todavía
preocupa la cuestión.

Zaffaroni, emplea una terminología apropiada para afirmar el carácter de la punibilidad como
consecuencia del delito, al sostener que la palabra “punibilidad” tiene dos sentidos: el de la
posibilidad de aplicar la pena y el de merecimiento de la pena, anotando que todo delito implica
aquella posibilidad, pero no a todo delito, se le puede dar lo que tiene merecido.

Nuñez, sostiene que el delito es el hecho típicamente antijurídico y culpable, pero además expresa
que no es el único presupuesto de punibilidad.

Beling sostiene que es una consecuencia y no un requisito del delito, pues un hecho típicamente
antijurídico y culpable ya es delito aún cuando no se ve acompañado de punibilidad.

Otros sostienen que la punibilidad es el carácter específico del delito. Un hecho es un acto
típicamente antijurídico y culpable pero no es delito si no se adjunta punibilidad.

b) La punibilidad como diferencia específica del delito.

Un hecho ilícito carente de la efectiva posibilidad de imponerle pena no puede ser considerado
delito en las repercusiones dogmáticas de la teoría que son las que interesan. Queda siendo un
hecho antijurídico y culpable que llena las formas del tipo, es decir, queda como hecho ilícito pero
sólo figuradamente podemos decir de él que el un delito. (Nuñez).

2.- Condiciones de penalidad.

Las condiciones que determinan la efectiva imposición de la pena son de dos órdenes: las que
podemos calificar sustanciales y las de carácter procesal.

Las condiciones de penalidad son circunstancias exigidas por la ley para que pueda imponerse
pena, aún cuando la acción concuerde con la descripta por la ley como prohibida y el autor haya
actuado culpablemente, los cuales pueden depender de la actividad de un tercero que no es
partícipe en el hecho.

Concepto de las condiciones objetivas de penalidad.

Son sucesos del mundo exterior producidos al margen del proceso causal provocados por el autor
o en los que dicho proceso solo aparece como una condición de él (no causa en el sentido
jurídico), debidos a la acción de factores extrahumanos, o de la actividad de un tercero en dicho
proceso, o a un desarrollo de él no querido ni previsto en cuanto exigencia del tipo que este
enuncia para que se pueda aplicar la pena (Creus).

Son las circunstancias exigidas por la ley para que pueda imponerse pena al autor de un hecho
típico antijurídico y culpable, lo que puede depender de un tercero que no es partícipe en el
hecho.
Jiménez de Asúa sostiene que todos los caracteres del delito son condiciones objetivas de
punibilidad.

Beling dice que son las circunstancias exigidas por la ley para la pena que no pertenece al tipo del
delito. Si yo digo que para que haya homicidio tiene que producirse la muerte de un hombre,
hablo de una circunstancia objetiva del delito.

Si digo: para que se castigue el delito de instigación o ayuda al suicidio es necesario que el suicidio
se halla tentado o consumado conforme al art. 83.

Art. 83: “Será reprimido con prisión de uno a cuatro años el que instigare a otro al suicidio o le
ayudare a cometerlo, si el suicidio se hubiese tentado o consumado”.

Otros sostienen que las condiciones objetivas de punibilidad constatables en derecho penal, son,
en realidad condicionamientos procesales (presupuestos procesales, condiciones de
procedibilidad), que no tienen directa relación con la reglamentación sustancial del delito (Jimenez
de Asúa, Fontán Balestra).

Crítica a las condiciones objetivas de penalidad.

Aunque falten condiciones objetivas de penalidad permanece el carácter ilícito de la conducta por
lo que el autor es responsable civilmente por lo que hubiere causado.

3.- Las excusas absolutorias.

Son impedimentos para la punibilidad en los cuales el Estado prácticamente “renuncia” a ejercer
en ellos el ius puniendi por consideraciones políticas, es decir: para cumplir finalidades que se
consideran prevalecientes. Por ejemplo: mantenimiento del orden familiar, reparación de la
ofensa. (Creus)

Son aquellas circunstancias que, no estando relacionadas directamente con la conducta del autor
descripta en el tipo, excluyen la pena cuando se dan y que pueden referir tanto a la calidad
personal del mismo autor, cuanto su propia actividad fuera del tipo, cuanto a la actividad de un
tercero, cuanto a la situación en que el hecho se comete.

No están reguladas por el Código penal en la parte general sino en disposiciones particulares de la
parte especial.

Las verdaderas excusas absolutorias.

1- En el derecho penal argentino hallamos en primer lugar excusas absolutorias que atienden a la
calidad del autor o a circunstancias relacionadas con su persona:

- Impunidad de la mujer que incurre en la tentativa de su propio aborto.

- Impunidad de parientes en determinadas circunstancias de delitos de hurtos, defraudaciones o


daños.
- Impunidad del encubrimiento por parte de ciertos parientes y amigos íntimos.

2- En segundo lugar hay excusas absolutorias que atienden a una actividad del autor posterior al
comienzo o aún a la consumación de la conducta delictiva:

- Impunidad de la tentativa.

- Impunidad de delitos de violación, estupro, abuso deshonesto cuando el agente contrajere


matrimonio con la víctima.

- Impunidad de las injurias y calumnias retractadas.

3- En tercer lugar hay excusas absolutorias que dependen de la actividad de terceros:

- Posibilidad de declarar exentos de penas a los autores o a uno de ellos de injurias recíprocas.

4- Por último encontramos excusas absolutorias que dependen de las particulares


circunstancias en que el autor comete el delito:

- Impunidad de las injurias vertidas en juicio y no dadas a publicidad que solo pueden ser
sancionadas disciplinariamente, pero no con pena.

Falsas excusas absolutorias.

Son aquellas que le ponen una traba al proceso, no se puede iniciar acción penal si no se resuelve
en lo civil. Ej.: adulterio

Causas personales que excluyen la penalidad (por ejemplo, artículo 185 CP)

Perdón del ofendido (artículo 59).


Penales Causas personales que cancelan la Indulto (artículo 68)
penalidad. Prescripción (artículo 65)
Casos especiales (por ejemplo, artículo 132)
Condiciones de
operatividad de la
coerción penal
a) Que rigen para ciertos delitos.
b) Que rigen para el ejercicio de las acciones procesales en general (públicas,
Procesales privadas, dependientes de instancia privada).
c) Ausencia de impedimentos de perseguibilidad (ausencia de causas de extinción de
la acción penal, artículo 59 CP)

Las condiciones objetivas de punibilidad.


A partir de la observación de que en ocasiones no es el delito el único requisito para que opere la
penalidad, y de que en ocasiones, no es una causa personal la que impide la operatividad de ésta,
se llegó a afirmar que "hay condiciones objetivas de penalidad" o de "punibilidad".

En este rubor se han incluido elementos de la mayor heterogeneidad, como por ejemplo, se han
considerado como condiciones objetivas de punibilidad la declaración de quiebra (artículo 177) y
el "aviso bancario, comunicación del tenedor o cualquier otra forma documentada de
interpelación" (artículo 302, inciso 1 del Código Penal).

Tal como se las ha concebido, las llamadas condiciones objetivas de punibilidad se nos esfuman en
una serie de elementos heterogéneos y la pretensión de su existencia unitaria choca con el
principio de culpabilidad, porque afecta el principio de que no hay delito sin por lo menos tiene la
forma típica culposa.

En síntesis, señala Zaffaroni, "alguna de las llamadas condiciones objetivas de punibilidad" son
elementos del tipo objetivo que, como tales, deben ser abarcados por el conocimiento (dolo) o
por la posibilidad de conocimiento (culpa); en tanto que otras son requisitos de perseguibilidad, es
decir, condiciones procesales de operatividad de la coerción penal.

Las excusas absolutorias. Análisis.

Existen casos en que, pese a la existencia de una conducta típica, antijurídica y culpable, el
derecho penal niega la aplicación de la pena, como ocurre cuando no se dan las condiciones
objetivas de punibilidad requerida por el tipo o cuando media una excusa absolutoria en que se
considera que, consagrando la impunidad, se pueden preservar intereses que son prevalecientes
con respecto a los que representa el ius puniendi o cuando el delito se plantea como
imperseguible por defecto o falta de acción procesal.

Respecto a las excusas absolutorias, se hallan:

1) Las que atienden a la calidad del autor o a circunstancias relacionadas con su persona:
impunidad del encubrimiento de parientes y amigos íntimos (artículo 279 del Código Penal) o
impunidad de parientes en determinadas circunstancias de delitos de hurtos o daños (artículo
185).
2) También hay excusas absolutorias que consideran la actividad del autor posterior al comienzo o
aun a la consumación de la conducta delictiva: impunidad de la tentativa (artículo 43); impunidad
de los delitos de violación, estupro o rapto cuando el agente contrajere matrimonio con la victima
(artículo 132 del Código Penal) o impunidad de las injurias y calumnias retractadas (artículo 117).
3) Hay excusas absolutorias que depende de la actividad de terceros: posibilidad de declarar
exentos de penas a los autores (o a uno de ellos) de injurias recíprocas (artículo 116 del Código
Penal).
4) Finalmente encontramos excusas absolutorias que dependen de las circunstancias en que el
autor comete el delito: injurias vertidas en juicio y no dadas a publicidad que sólo pueden ser
sancionadas disciplinariamente, pero no con pena (artículo 115 del Código Penal).