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Todo sobre la neuroeducación: Qué es,


para qué sirve, y cómo aplicarla en la
escuela y en casa
¿Qué es la neuroeducación, para qué sirve? La neuroeducación o
neurodidáctica es una nueva visión de la enseñanza que se basa en aportar estrategias y
tecnologías educativas centradas en el funcionamiento del cerebro. Esta nueva disciplina
educativa fusiona los conocimientos sobre neurociencia, psicología y educación, con el
objetivo de optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Aquí te explicamos todo
sobre la neuroeducación: qué es y para qué sirve. También te damos algunos consejos
para aplicar en el aula y en casa. La neuroeducación cambiará la forma en la que los
niños estudian y aprenden ¡Aprovecha los descubrimientos sobre cómo
el cerebro adquiere nuevos conocimientos para educar mejor!

¿Qué es la neuroeducación o neurodidáctica? Definición y concepto


La neurodidáctica, también denominada neuroeducación puede definirse como una
disciplina puente entre la neurología y las ciencias de la
educación, en la que la psicología educativa tiene un papel clave.
Se trata de un proyecto de desarrollo científico en el que se quieren aunar los
conocimientos que tenemos acerca de cómo funciona el cerebro con lo que se sabe
acerca de los procesos educativos sobre el terreno. Normalmente, el ámbito en
el que se centra la neuroeducación es la educación en ámbitos
escolares y académicos.
La neuroeducación o neurodidáctica es un campo de actuación muy reciente, en el
colaboran tanto educadores como neurocientíficos. En este campo emergente
convergen especialidades como la neurociencia, la psicología, la ciencia cognitiva y la
educación para mejorar los métodos de enseñanza y los programas escolares.
Es una dinámica de aprendizaje basado en neurociencias, cuyo propósito es aplicar
todo lo que se sabe acerca de cómo el cerebro aprende y qué cosas estimulan el
desarrollo cerebral al ámbito escolar.

Factores que intervienen en la neuroeducación


En neuroeducación y neurodidáctica se aplican todos los conocimientos que ha ido
recopilando las ciencias cognitivas y la neurociencia durante los últimos 25 años.
Algunos de los hallazgos más importantes se explican a continuación.

1- La plasticidad cerebral y neurogénesis


La plasticidad cerebral ha sido uno de los descubrimientos más relevantes en el
campo de la neurociencia. El cerebro es “plástico”, es decir, tiene una gran capacidad
de adaptación durante toda la vida. Además es capaz de crear constantemente
nuevas neuronas y conexiones entre ellas si se le provee de la estimulación
adecuada.
2- Las neuronas espejo
Las neuronas espejo son un grupo de células cerebrales que se activan tanto cuando
realizamos una acción como cuando observamos a alguien realizarla. Y no solo
ocurre con acciones, sino también con las expresiones emocionales. Por ello se
cree que son la base de la empatía y de la adquisición del lenguaje. Los
conocimientos sobre las neuronas espejo son muy importantes para la
neuroeducación o neurodidáctica.
3- Emociones y aprendizaje
Las emociones interactúan con los procesos cognitivos, por ello una parte clave de la
neuroeducación se refiere a manejar las emociones para que no solo no interfieran
sino que beneficien el proceso de aprendizaje. Se pretende enseñar a los niños a ser
conscientes de sus sentimientos y tomar el control de estos y de su conducta. Es
importante que aprendan a reconocer cuando están enfadados, tristes y poder
manejar esta emociones. Además, un alto nivel de estrés dificulta el aprendizaje, por
ello es importante crear un buen clima de aprendizaje, sin estrés, y enseñarles a
manejar la ansiedad.
Pero no solo gestionar las emociones negativas nos ayuda a mejorar nuestro
rendimiento académico, sino que se sabe también que el aprendizaje de material que
evoque emociones se aprenderá mejor y será más permanente. Esto es lo que se
llama un aprendizaje significativo.

4- Dislexia y trastornos del aprendizaje


Los avances en trastornos del aprendizaje nos permiten, no solo a aportarles a estos
niños un apoyo personalizado, sino a ofrecerles las mejores herramientas para que
superen sus dificultades. Herramientas de neuroeducación para tratar la dislexia en el
aula.
5 -Tanto la experiencia como la genética nos influyen
Desde casi los inicios de la psicología ha habido un debate muy fuerte acerca de si lo
que somos se debe a nuestra experiencia o a nuestra genética. Hoy, la mayoría de
los expertos coinciden en que ambas cosas son fundamentales para nuestro
desarrollo. La genética va a sentar las bases de nuestras habilidades y capacidades,
pero la experiencia va a actuar sobre ello. Los niños puede que tengan una serie de
capacidades más o menos instauradas, que se les de mejor una cosa que otra pero
esto es algo que siempre se puede entrenar y modificar.
Otros campos de investigación que se aplican a la educación son el entrenamiento
en razonamiento, mejora en la memoria de trabajo, en la consolidación de la
memoria, recuperación de recuerdos y tratamientos para problemas de aprendizaje.
En el siguiente vídeo se explican cómo los diferentes conocimientos de la psicología
y neurociencia influye en el aprendizaje de los niños y qué puede aportar la
neuroeducación en el aula.

La neuroeciencia y neurodidáctica cada vez tienen más peso en las escuelas que
quieren optimizar sus procesos de enseñanza. La tecnología educativa de CogniFit,
basada en la neuroeducación, se lleva aplicando en diferentes centros escolares en
todo el mundo resultando altamente efectiva para todos los alumnos, pero sobre
todo, para aquellos que tienen necesidades específicas o dificultades del
aprendizaje.
CogniFit Neuroeducación en el aula, es una herramienta científica para educadores,
diseñada para ayudar a identificar alguna de las causas neurológicas que pueden
estar relacionadas con el fracaso escolar y rehabilitar las principales funciones
cognitivas de los niños.
¿Cómo funciona? Lo primero que deben hacer los estudiantes es completar
la evaluación cognitiva. Todos los juegos mentales de CogniFit Neuroeducación, han
sido diseñados y validados clínicamente para identificar las debilidades y fortalezas
cognitivas implicadas aprendizaje: Atención, memoria, percepción y razonamiento.
Utilizando los resultados de esta evaluación inicial, CogniFit programa
automáticamente una dinámica de entrenamiento cerebral personalizado, diseñado
específicamente para mejorar las necesidades cognitivas de cada estudiante.
El fracaso escolar es una de las preocupaciones más destacadas en el sistema
educativo. Por eso es importante aplicar los conocimientos sobre el cerebro a la
educación. Contar en los centros escolares con herramientas e iniciativas
neuroeducativas que permitan integrar procedimientos para que todos los alumnos
puedan desarrollar adecuadamente su potencial de aprendizaje.

Neuroeducación y neurodidáctica para educadores


El ámbito más directo para la aplicación de la neuroeducación o neurodidáctica es,
por supuesto, la escuela. La escuela es el principal ambiente en el que los niños
aprenden.
Los educadores deben comprender que a partir del conocimiento de cómo es el
cerebro, cómo aprender, procesa, registra, almacena y recuerda la información, para
así poder adaptar su estilo de enseñanza con el fin de optimizar el proceso de
aprendizaje. También deben entender que la estructuración de la clase, sus
actitudes, palabras y emociones influyen enormemente en el desarrollo del cerebro
de sus alumnos y la manera en la que aprenden.
Sabemos que los conocimientos de neurociencia nos ayudan enormemente en el
aula, pero ¿cómo aplicamos la neuroeducación o neurodidáctica al
contexto educativo? Lo básico es que no se limiten a recibir pasivamente la
información, sino que la manipulen, que participen activamente en su elaboración.

1. Crear un clima emocional positivo en el aula


Es muy importante que los maestros y educadores fomenten un clima positivo en el
aula, donde se muestren cercanos y empáticos con sus alumnos. Es necesario que
controlen su expresión emocional para que esta sea positiva, y así contagiar a sus
alumnos. Hay que evitar el estrés excesivo en el aula. Un pequeño nivel de estrés es
necesario para mantener a los alumnos motivados y activos. Sin embargo, altos
niveles de estrés son perjudiciales para el rendimiento. También, enseñar a los
alumnos a manejar su propio estrés y otras emociones negativas, puede ser muy
beneficioso, no solo a nivel académico sino a todos los niveles.
2. Utiliza CogniFit neuroeducación en el aula
Esta tecnología educativa ha sido diseñada especialmente para docentes.
Permite ayudar a educadores no especializados en neuroeducación ni
psicopedagogía a analizar y mejorar los procesos de aprendizaje en el
ámbito escolar. ¿En qué puede ayudarte CogniFit neuroeducación?
 Aprender y profundizar sobre los procesos cerebrales implicados en el
aprendizaje y neurodesarrollo
 Implementar mejoras metodológicas y didácticas
 Valorar a los estudiantes con objetividad científica para localizar
debilidades cognitivas que puedan estar relacionadas con dificultades
del aprendizaje y prevenir el fracaso escolar
 Implementar mejoras metodológicas y didácticas para optimizar la
enseñanza y enrriquecer la actividad docente
 Corregir y reorientar dificultades del aprendizaje

3. Potencia el aprendizaje emocional


La emoción está muy ligada a la memoria. Aprendemos mucho mejor cuando la
información nos evoca emociones. Por ello, una buena estrategia de
neuroeducación, es crear conexiones emocionales dentro del contexto del temario a
enseñar. Estas conexiones se pueden realizar con actividades específicas que
conecten emocionalmente a los alumnos con el contenido. Por ejemplo se podrían
fusionar las artes visuales e interpretativas, de forma que activen las respuestas
emocionales, potenciando el aprendizaje.

4. Enseñar con diferentes estilos y desde diversas vías


Podemos potenciar el aprendizaje de cada alumno utilizando diferentes estilos de
enseñanza, variando las actividades y los materiales. No todos os alumnos aprenden
bien de la misma manera. Unos son más visuales, otros más corporales, etc.
Utilizando imágenes, vídeos, actividades experienciales, interactivas, musicales…
estamos utilizando la neuroeducación para estimular todos los sentidos. Así se
aprenderá de forma más integral, beneficiando a todos tipos de alumnos.

5. Mantener un entorno físico óptimo


¿Cómo implementar estrategias de neuroeducación en el aula? Los alumnos
aprenden mejor en determinados ambientes físicos. Tenemos una gran capacidad
visual, y somos mejores atendiendo estímulos novedosos que de otro tipo. Por ello,
aportando a la estructura del aula una dinámica de cambio, va a ayudar a que los
alumnos atiendan mejor. El cambio, el orden y la belleza, integrándolo en cada
unidad de aprendizaje va a beneficiar su aprendizaje. Una música tranquila de fondo
también puede ayudar a los alumnos a concentrarse, a relajarse y a sentirse
cómodos. Una iluminación lo más natural posible también contribuye a mantener un
espacio óptimo de aprendizaje. La oscuridad en el aula y las luces fluorescentes que
aportan una iluminación artificial no es lo más adecuado.

6. Lleva a cabo la repetición pero de formas diferentes


Una de las mejores maneras de aprender y almacenar la información en la memoria a
largo plazo es la repetición de la informaicón. Sin embargo, si el material a aprender
es repetido de la misma manera puede ser extremadamente aburrido para los
alumnos. Por ello, una buena estrategia de neuroeducación, es que la repetición del
material se haga de diferentes formas y desde una variedad de actividades y
experiencias. De esta manera podrán manipular la información desde diferentes
modalidades.

7. Potencia el aprendizaje significativo


Es fundamental para un aprendizaje a largo plazo y para mantener la motivación en
la escuela, que los niños comprendan la utilidad de aquello que están aprendiendo.
El aprendizaje significativo se trata de aplicar los conocimientos al mundo real, el
“¿para qué me sirve esto?”.
Una buena estrategia de neuroeducación en el aula es el uso de actividades en el
mundo real, como investigar, diseñar experimentos, crear metáforas, analogías,
examinar patrones de causa-efecto, analizar la perspectiva, realizar actividades
artísticas que estimulen el pensamiento creativo.

6. Da feedback
El feedback, o retroalimentación es esencial para la neuroeducación y el proceso de
aprendizaje. Dar retroalimentación, decir qué se ha hecho bien y qué se puede
mejorar es básico para orientar el aprendizaje. No sólo vale con poner una nota
numérica en los exámenes o remarcar los errores en rojo. Hay que señalar los
errores de forma concreta, pero también señalar lo que se ha hecho bien. Así
motivamos al alumnos y damos pautas concretas para que mejore.

Neuroeducación y neurodidáctica para padres


Los padres son el otro pilar en la educación de los niños. Por tanto, el conocimiento
del funcionamiento del cerebro les va a ayudar a conectar con los niños a nivel
educativo y afectivo. Van a poder motivar a sus hijos a aprender, a desarrollar todo
su potencial y a mantener una salud mental óptima. Existen herramientas de
estimulación cognitiva para toda la familia.
1. Potencia su aprendizaje cultivando su autoestima
Neuroeducación para padres: Una autoestima sana es fundamental para un
aprendizaje óptimo. Saber que son capaces, que son válidos les va a mantener
motivados para aprender y esforzarse. Es importante no compararles con otros niños
o hermanos, ya que eso daña su autoestima y se verán continuamente presionados a
comportarse de una manera alejada a quienes son de verdad. En lugar de eso,
motívale y ayúdale a mejorar en ciertos aspectos. Descubre aquí formas de elogiar que
potencian la autoestima en niños.

2. No frenes su creatividad
¿Qué es la creatividad? No nos damos cuenta, pero sin querer a veces frenamos la
creatividad de nuestros hijos. No le interrumpas cuando esté jugando solos o estén
muy atentos y motivados en algo. Permite que juegue con otros niños, que hagan
actividades al aire libre. Tampoco es adecuado vigilarles, ya que cuando se sienten
observado desaparece el impulso creativo y se les coarta la libertad de experimentar.
Importancia del pensamiento creativo.

3. Ayúdale a aplicar los conocimientos a la realidad


Una buena estrategia de neuroeducación o neurodidáctica en casa, es que cuando
ayudes a tu hijo con los deberes, ayúdale a ver cómo se puede aplicar eso que están
aprendiendo a la vida real. Así, no solo podrán aprenderlo mejor, sino que
descubrirán la utilidad de esos conocimientos.

4. Asegúrate que descansa bien para aprender mejor


Los padres deben aprender que un sueño de calidad es fundamental para un
rendimiento y un aprendizaje óptimos. Durante el sueño descansamos y nos
restauramos, pero también consolidamos todo lo aprendido. Así que, una buena
estrategia de neuroeducación es asegurarte, no solo que duerme las horas
adecuadas (un niño debería dormir entre 9 y 10 horas), sino también que su sueño es
de calidad. Puede que tu hijo duerma mucho pero que no descanse bien. Estate
atento a signos como apatía, desgana, irritabilidad, que pueden venir derivadas de
un sueño insuficiente. Insomnio infantil, cómo superar los problemas de sueño.

5. Un cuerpo activo aprende mejor


La actividad física potencia el aprendizaje. Si a tu hijo le gusta moverse mientras
estudia o aprende algo, déjale que lo haga. Esto les ayuda a relajarse y a aprender
mejor.
Practicar actividad física es una buena estrategia de neuroeducación, ya que ayuda a
aprender mejor, porque activa y oxigena el cerebro. Antes y después de aprender la
lección deja a tu hijo que corra, salte o simplemente que pasee. Las actividades
deportivas extraescolares pueden ser una buena opción y, además, les ayuda a
socializar, divertirse, relajarse y a reducir el riesgo de obesidad infantil.

Neuroeducación y dificultades del aprendizaje


La neuroeducación o neurodidáctica puede ayudar a los estudiantes con problemas
de aprendizaje. Los conocimientos en neurociencia no solo nos ayudan a saber como
un cerebro aprende, sino también como funcionan los cerebros con dificultades de
aprendizaje.
Hay diversos tipos de problemas de aprendizaje, desde la dislexia al autismo,
pasando por TDAH. Desde CogniFit se pueden realizar evaluaciones y estimulación
cognitiva para abordar todo tipo de dificultades de aprendizaje.

La neuroeducación o neurodidáctica nos permite adaptar la enseñanza para


maximizar las posibilidades de aprendizaje de los niños a los que les cuesta
mantener un rendimiento óptimo en el aula.
Es fundamental en casos de problemas de aprendizaje que, tanto en la escuela como
en casa, se investigue bien acerca del caso al que nos enfrentamos, cuales son las
dificultades del niño y que conozcamos muy bien cómo aprende el cerebro. De esta
manera tendremos herramientas para adaptar la enseñanza en el aula y tener
estrategias para potenciar su aprendizaje.

Mitos en neurociencia
Uno de los objetivos de la aplicación de los conocimientos neurocientíficos en la
educación es romper una serie de mitos y creencias que los profesores y maestros
tienen acerca del desarrollo del cerebro de los niños. Algunos de esos mitos son los
siguientes:
Hay periodos críticos en los que DEBEMOS aprender ciertas cosas.
Sólo usamos el 10% del cerebro. Incluso se suele pensar que si usarámos
el 100% de nuestro cerebro tendríamos superpoderes. Esta creencia tan
extendida es totalmente falsa. Usamos todo nuestro cerebro.
Yo uso el cerebro derecho, tú el izquierdo. Aunque tenemos
dos hemisferios cerebrales, eso no quiere decir que se use más uno u otro. Se
sabe que cada uno tiene algunas funciones diferenciadas, pero todos
nosotros usamos ambos por igual.
Escuchar a Mozart va a volver a tu hijo inteligente. Muchos estudios,
como este, demuestran que es falso.
La multitarea es una buena forma de realizar el trabajo. Esto sabemos que
no siempre es así y depende mucho de cada persona y sus
características.
http://yaq.es/breves/neurociencia-y-aprendizaje

¿Sabes cómo funciona tu cerebro cuando estudias?, ¿cuál crees que es el mejor momento
para estudiar?
Esto y mucho más intenta desvelar una nueva disciplina llamada Neurociencia Aplicada a la
Educación que analiza los procesos neuronales que se llevan a cabo cuando uno está
memorizando contenidos.
Aprender es un proceso por el cual adquirimos una determinada información y la
almacenamos para poder usarla cuando nos haga falta. La Neurociencia Aplicada a la
Educación nos dice que hay dos tipos de aprendizajes: uno de corta y otro de larga duración.
El primer modelo se usa para cosas como la lista de la compra, tareas para hoy y cosas que
no necesitan estar recordándose continuamente. El segundo modelo nos sirve
para memorizar conocimientos que vayamos a utilizar habitualmente.
¿Dónde está el problema entonces? Pues en que muchas veces se estudia y se almacenan las
cosas en la memoria a corto plazo arriesgándonos a olvidarlo todo en el peor momento. ¿Por
qué retenemos muchas veces lo estudiado en la memoria a corto plazo? Pues porque lo
dejamos todo para el último instante; de esta forma le estamos mandando una orden errónea
a nuestro cerebro haciéndole creer que lo que se almacena no tiene la importancia que
realmente tiene. Ponemos a la misma altura la lista de la compra y un examen de Historia.
Sin embargo, cuando estudiamos de forma continuada las conexiones neuronales se
fortalecen y el estrés mental es menor. Lo que se consolida poco a poco es más duradero y
así el cuerpo está más relajado a la hora de asimilar nuevos contenidos. Por eso las horas de
sueño también son fundamentales para empollar y no exponerse a olvidarlo todo el día del
examen, o en otras palabras, que la cama es para descansar.
Igual de importancia le dan los científicos a otros factores como: estudiar en un sitio
adecuado (si es lejos de la televisión mejor), comprender es mejor que aprender de memoria
(nuestro cerebro funciona por asociación y lo que se comprende es más sencillo de retener),
estudiar durante el día (en la noche el cansancio es mayor), empezar por lo más fácil para
coger confianza, comer bien y no hacer megasesiones de estudio sin descansar.
Tampoco te fies de los compañeros que lo dejan todo para el día anterior al examen y
aprueban, pues no todo el mundo es igual y algunas personas tienen más facilidad para
asimilar conceptos en menos tiempo. La inteligencia no se mide por los records de
memorización in extremis sino por conocer los propios límites y saber usarlos en nuestro
propio beneficio.
Descubrimientos fundamentales de la neurociencia
La neurología –tradicionalmente ocupada en resolver problemas de salud clínicos- está
aportando datos relevantes para la educación y el aprendizaje. Mediante pruebas como la
Resonancia Magnética Nuclear (RMN), la Tomografía Axial Computerizada (TAC) y sobre todo
la Tomografía con Emisión de Positrones (TEP), los científicos están fotografiando nuestros
pensamientos, emociones, conductas y la forma en que recordamos muchas cosas.
De este modo se observa como el aprendizaje cambia la estructura física del cerebro, es
decir, que se fortalece con el ejercicio mental. Aún más, estudiar organiza y reorganiza la
mente, o mejor dicho, que el ejercicio mental cambia nuestro modo de percibir y comprender
la realidad.
También se observa que los genes, el desarrollo particular de cada uno y la experiencia
adquirida modifican nuestra capacidad neuronal. Además, los neurólogos hacen hincapié en
la necesidad de que los profesores conozcan cómo funciona nuestro cerebro para hacer que
sus clases sean más efectivas y que el alumno aproveche al máximo sus capacidades.
La neurociencia está empezando a iluminar el camino de la educación y el aprendizaje, y en
el futuro se aplicarán técnicas cada vez más eficientes no sólo para estudiar sino tambiénpara
enseñar. Si te atrae este tema no te pierdas nuestro número Especial sobre Neurociencia y Aprendizaje.

https://www.isep.es/actualidad-neurociencias/que-aporta-la-neurociencia-al-mundo-del-aprendizaje/

¿Qué aporta la neurociencia al mundo del


aprendizaje?
¿Qué es la neurociencia?
La neurociencia es el conjunto de disciplinas científicas que estudian el sistema nervioso, con el fin de
acercarse a la comprensión de los mecanismos que regulan el control de las reacciones nerviosas y del
comportamiento del cerebro. Existen múltiples disciplinas como la neuroanatomía, neurofisiología,
neurofarmacología, neuroquímica… etc. Es por ello que la neurociencia debe ser estudiada de manera
integrada y complementaria con el fin de comprender la complejidad del cerebro.

Aprendizaje y Neurociencia
Aprender es, en esencia, ser capaz de sobrevivir. El hombre aprendió cómo hacer fuego para calentarse y
cocinar la carne y, así, enfermar menos. Aprendió a cultivar la tierra para asegurar alimento
independientemente de la suerte en la caza y construyó viviendas que resistieran a la lluvia y el frío.
Aprendiendo el hombre se forjó un futuro y solo así aseguró la continuidad de la especie.

El cerebro sigue siendo un gran desconocido, pero hace 30 años aún lo era más. Los avances
en neurociencias han permitido comprender cómo funciona el cerebro y ver el importante papel que la
curiosidad y la emoción tienen en la adquisición de nuevos conocimientos. En la actualidad se ha
demostrado científicamente que, ya sea en las aulas o en la vida, no se consigue un conocimiento al
memorizar, ni al repetirlo una y otra vez, sino al hacer, experimentar y, sobre todo, emocionarnos.
Las emociones, el aprendizaje y la memoria están estrechamente relacionadas. Desde el punto de vista de
la neurociencia educativa, cabe destacar que la inteligencia es un concepto multidimensional, por eso un
mismo ambiente de aprendizaje debe llevar a los niños a explorar, pensar y expresar sus ideas a través de una
variedad de diferentes códigos.

La Neurociencia y la educación
Por lo que concierne a la neurociencia en la educación, hoy día hay diversas pruebas de cómo un ambiente
de aprendizaje equilibrado y motivador requiere a los niños de un mejor aprendizaje. Es por ello que los niños
aprenden “socialmente”, construyendo activamente la comprensión y los significados a través de la
interacción activa y dinámica con el entorno físico, social y emocional con los cuales entran en contacto.

La neuroeducación recomienda que durante los primeros años de vida los niños estén en contacto con la
naturaleza y no se les fuerce a permanecer sentados y quietos mucho tiempo, pues a esas edades es cuando
se construyen las formas, los colores, el movimiento, la profundidad… con los que luego se tejerán los
conceptos. Para poder madurar, es decir, crear nuevas redes de neuronas, el cerebro necesita experiencias
nuevas. De los 10 a los 12 años, en cambio, el cerebro está específicamente receptivo a aprender aptitudes,
por lo que es el momento de potenciar la comprensión de un texto y de que aprendan a razonar de forma
matemática. Y, en la adolescencia, el cerebro es plenamente emocional y choca con el actual modelo
educativo que en esta etapa les obliga a aprender biología, física, química… materias totalmente racionales.

Por poner un ejemplo, muchas personas han olvidado el nombre de los Reyes Godos o la fórmula para
calcular la velocidad de caída de un cuerpo pero, en cambio, recuerdan lo divertidas que eran las clases de
ese profesor en especial (puede que de mates, lengua, historia… cada uno tendrá el suyo) que despertaba su
interés con ejercicios prácticos e historias sobre cada tema. Fue él quien consiguió despertar tu atención e
interés, y por el que decidiste estudiar lo que después estudiaste… La emoción es fundamental en
el aprendizaje, para quien enseña y para quien aprende. Ese profesor hizo que la información en clase la
captásemos por medio de nuestros sentidos y para que después pasara por el sistema límbico o cerebro
emocional antes de ser enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos. Dentro del
sistema límbico, la amígdala tiene una función esencial: es una de las partes más primitivas del cerebro y se
activa ante eventos que considera importantes para la supervivencia, lo que consolida un recuerdo de
manera más eficiente.

Otro factor a tener en cuenta es la sorpresa, puesto que activa la amígdala. El cerebro es un órgano al que le
gusta procesar patrones (entender cosas que se repiten siempre de la misma forma); es la manera como se
enfrenta al mundo que lo rodea. Ahora bien, todo aquello que no forma parte de esos patrones se guarda de
manera más profunda en el cerebro. De ahí que usar en la clase elementos que rompan con la monotonía
benefician su aprendizaje.

Por último, la empatía (el acercamiento emocional) es la puerta que abre el conocimiento y con él la
construcción del ser humano. Además se ha descubierto que, al contrario de lo que se creyó durante mucho
tiempo, el cerebro no es estático, sino que existen periodos críticos en los que un aprendizaje se ve más
favorecido que otro. Por ejemplo para aprender a hablar el cerebro está más receptivo desde que uno nace
hasta los siete años. Pero esto no quiere decir que después no pueda adquirir el lenguaje: la plasticidad del
cerebro permitirá hacerlo aunque cueste más. Este descubrimiento de la existencia de periodos de
aprendizaje abre nuevos debates sobre el sistema educativo y la necesidad de replantearse un nuevo modelo
acorde con esta predisposición cerebral a adquirir nuevos contenidos concretos por etapas.

La cantidad de jóvenes desmotivados que no quieren continuar sus estudios o creen que lo que están
aprendiendo no sirve para nada es alarmante. Y la única forma de combatirla es a través de maestros que
enseñen a los niños a afrontar nuevos retos, que transformen el cerebro de sus alumnos aprovechando todas
las herramientas que ofrece la neuroeducación para enseñar mejor. Algunos expertos afirman que si las
clases fueran más vivenciales podrían impartirse más conocimiento en menos tiempo. Los docentes deberían
aprovechar lo que se conoce del funcionamiento del cerebro para enseñar mejor. Los niños deben
entusiasmarse por lo que están aprendiendo.

Con este objetivo ISEP presentó en 2015 el programa de Neuroeducación, un máster que proporciona
conocimientos neuropsicológicos sobre cómo aprovechar mejor el desarrollo neurobiológico para adquirir
aprendizajes y los diferentes trastornos o alteraciones neurológicas que afectan a la cognición y emociones
en los niños y adolescentes, aportando herramientas para aprovechar el máximo sus posibilidades. Al mismo
tiempo, y en función de la propia maduración del SNC, también se pretende desarrollar las habilidades que
este posea. Se sabe que los seres humanos solo aprovechamos de media un 10% de nuestro potencial
intelectual.

ISEP ofrece la posibilidad de especializarse en el área de la Neurociencia aplicada al ámbito educativo y


del desarrollo infantil analizando las relaciones entre el cerebro y el aprendizaje desde una perspectiva
evolutiva. Encontrar la mejor forma de adquirir conocimientos supone acabar con muchos problemas de
aprendizaje catalogados como tal, pero que puede que solo sean una forma errónea de aprender. La
neuroeducación permite encontrar la forma más adecuada para personalizar el proceso de aprendizaje y
sacar el máximo partido de cada uno.
http://www.laeducacioncuantica.org/educacioncuantica/SEducacionCuantica?
PN=16&PE=2&WEBLANG=1&NOTICIA=283

La conferencia ¿Matan las escuelas la creatividad? es una de las charlas TED más descargadas. En ella Ken
Robinson desglosó en 2006 algunas de sus ideas sobre el sistema educativo y sus principales fallos. Cuatro
años después, este escritor y profesor británico, experto en creatividad e innovación, continuó su
disertación en ¡A iniciar la revolución del aprendizaje!. Hemos resumido en diez puntos las ideas principales
de ambas intervenciones para dibujar cómo ve Robinson el presente y el futuro de la educación en el
mundo.

LA EDUCACIÓN, SEGÚN KEN ROBINSON

1 - La creatividad debe ser tan importante en la educación como la alfabetización. En las escuelas se
desprecia la creatividad y solo se premia la habilidad en matemáticas, lengua o historia, cuando deberían
estar al mismo nivel. Los niños tienen una capacidad para innovar y unos talentos extraordinarios que están
desperdiciados.

2 - Estigmatizar el error mata la creatividad. Para crear, para innovar, no hay que temer equivocarse porque,
si los niños tienen miedo a equivocarse, dejarán de probar y de experimentar. Sin embargo, el sistema de
educación actual establece que los errores son negativos y va aniquilando la creatividad inherente al ser
humano.

3 - En las escuelas se educa solo el cerebro y, especialmente, el hemisferio izquierdo. Todos los sistemas
educativos tienen una jerarquía que sitúa en lo más alto las matemáticas y los idiomas, seguidos de las
humanidades y, en el nivel más bajo, las artes. Y, dentro de las artes, incluso se da más importancia a la
plástica y la música que al teatro o el baile. No se educa el uso de nuestro propio cuerpo, ni la capacidad de
crear e imaginar, porque el sistema educativo se diseñó con la revolución industrial, para enseñar a trabajar,
y da más importancia a los temas o aspectos útiles para el trabajo.

4 - El sistema de valoración escolar no es justo. En contra de lo que muchos piensan, la habilidad académica
no es sinónimo de inteligencia. Nos hemos acostumbrado a creer que un niño al que no le va bien en el
colegio no es inteligente, cuando en realidad puede tener mucho talento y ser brillante y creativo. El
problema es que en las escuelas no se valora la inteligencia, sino la capacidad de destacar en ciertas
asignaturas o materias.

5 - El sistema educativo actual aleja a muchas personas de sus habilidades naturales. Los talentos de una
persona no siempre están a la vista, a veces se esconden bajo la superficie y hay que buscarlos,
descubrirlos. La educación debería ser el entorno donde se creen las circunstancias adecuadas para que
esos talentos emerjan, pero no es así.

6 - La educación no debe sufrir una evolución, sino una revolución. Para solucionar los problemas de los
sistemas actuales, no bastan los cambios superficiales: la educación tiene que transformarse en algo
diferente a lo que es ahora. Para ello, debemos desprendernos de las ideas preconcebidas, como el hecho
de que todo el mundo deba ir a la Universidad, lo que deriva en una concepción lineal de la educación que
no es adecuada. Lo importante no es superar cursos sino desarrollar al máximo las capacidades de la
persona.

7 - Hay que cambiar el concepto de inteligencia. Las comunidades humanas dependen de un amplio
abanico de habilidades y no pueden apoyarse sobre una única definición de talento. Ese es uno de los
mayores retos en el ámbito educativo: cambiar esa definición, cambiar el concepto de inteligencia. La
inteligencia es diversa, dinámica e interactiva y, sobre todo, única. El objetivo, por lo tanto, es que la
persona encuentre su talento y tenga una dedicación extraordinaria para desarrollarlo.
8 - La educación debe personalizarse y volverse orgánica. El sistema educativo actual sigue un modelo
industrial, estandarizado y conformista. Educamos a los niños con las premisas de la comida basura, sin
importarnos las características de cada uno, cuando en realidad los talentos y las capacidades son tan
diversos como los alumnos. Debemos optar por un modelo agrícola, orgánico: como el granjero, la labor de
la educación debe centrarse en crear las condiciones más adecuadas para que el niño crezca y desarrolle
sus talentos.

9 - Debemos replantearnos los principios fundamentales en los que educamos a nuestros hijos. Igual que
explotamos la Tierra para extraer los recursos que nos interesan, el sistema educativo explota nuestro
cerebro para que ejecute unas tareas y desarrolle unas habilidades concretas. La educación del futuro no
puede seguir estas premisas, sino que debe valorar a los niños por todo lo que son, también por su
imaginación y la riqueza que supone su capacidad creativa.

10 - Para educar hay que alentar la pasión y conmover el espíritu. Hay que crear un movimiento en
educación en el cual la gente desarrolle sus propias soluciones con el apoyo de un currículo personalizado.
Pero debe hacerse apelando a la pasión, porque cuando hacemos lo que nos apasiona, sea lo que sea,
somos felices y nos sentimos plenos.

http://oceano.mx/ficha-libro.aspx?id=12826

La arquitectura aplicada en la creación de entornos educativos influencia de forma importante la forma en


que estudiantes y profesores se desenvuelven. Espacios estimulantes que permiten a los estudiantes
concentrarse significan, a largo plazo, una contribución en la formación de las sociedades en las cuales
vivimos. Este libro presenta una serie de escuelas, universidades e institutos, diseñados para alentar,
estimular y orientar la mente de sus usuarios. Las fotografías en color de los proyectos, junto con planos y
explicaciones de los propios arquitectos, son una práctica guía para los lectores de esta fuente invaluable.
Estos elementos proporcionarán inspiración para arquitectos, estudiantes de arquitectura y otros
profesionales involucrados en sector de la educación.

http://www.santillana.com.co/rutamaestra/edicion-17/pdf/10.pdf

La arquitectura escolar ha sido un campo apasionante para muchos arquitectos durante los siglos XIX y
XX, actualmente, en el siglo XXI la relación entre arquitectura y pedagogía comienza a ser un asunto
de interés general. Sin embargo, la reflexión entre espacio y aprendizaje no es un asunto novedoso y ya
desde el siglo XIX aparecen escritos sobre cómo puede afectar el contexto físico al ambiente educativo.
El pedagogo suizo Henri Pestalozzi (1746-1827), impulsor de la enseñanza pública en Europa, abrió un
camino nuevo como punto de partida para desarrollar la unión entre arquitectura y educación. Ya hace
dos siglos el espacio donde el niño aprendía empezó a considerarse como un elemento fundamental
para su educación.

Pero la manera de enfrentarse desde la arquitectura a la educación ha tenido diferentes enfoques a lo


largo de la historia. La arquitectura escolar siempre ha dado numerosos ejemplos de calidad, pero no en
todos los casos arquitectura y pedagogía han ido de la mano. Tras la Revolución industrial, y con la
urgente necesidad de acoger a toda la población infantil que surgía en las ciudades, se construyeron
escuelas funcionales donde el niño no era el sujeto activo. Los primeros ejemplos de arquitectura
escolar estaban inspirados en edificios de esquema militar, modulares, donde el control y la seguridad
eran parámetros definitorios de su organización.
A medida que aparece la pedagogía como disciplina específica surgen nuevas teorías de la mano de
maestros visionarios (Montessori, Froebel, Steiner o Malaguzzi). Desde la base de estas nuevas teorías
la arquitectura ofrece soluciones espaciales acordes con métodos pedagógicos innovadores. Otros
modelos de “arquitectura pedagógica” surgen desde los proyectos de arquitectos que, de manera
aislada, desarrollan tipologías experimentales influenciados por métodos pedagógicos o intereses
particulares en relación al mundo de la infancia. Dos ejemplos singulares reflejan este interés por
conectar pedagogía y arquitectura, La escuela primaria en Darmstard (1951) del arquitecto alemán
Hans Sharoun con referencias a Edouard Claparè- de y Jean Piaget (teóricos de la pedagogía) y la
escuela Montessori de Delft (1960-81) del arquitecto holandés Hermann Hertzberger. La primera conci
be que la pedagogía debe partir del niño, de sus aptitudes, deseos y necesidades para orientarlos hacia
el bien común como principio de la democracia. Y la segunda propone una escuela como una pequeña
ciudad, donde las aulas-clases desembocan en pasillos-calles de aprendizaje. El niño explora el mundo
a través de la escuela. Ambas siguen siendo un referente y contienen cualidades que hoy en día en la
mayoría de los edificios educativos se han perdido y se deben recuperar. Pese a que aparentemente en
el momento actual están apareciendo soluciones originales de arquitectura educativa si exploramos con
detenimiento el curso del siglo XX nos damos cuenta que la historia es cíclica y en determinados
momentos surgen aires de cambio para adecuarse a nuevas situaciones y necesidades. Es fundamental
hacer una revisión de la situación actual para que arquitectura y pedagogía se vuelvan a encontrar.
Situación actual. Momento de transformación La educación en el siglo XXI se concibe como un
sistema integral que aúna todas las parcelas de la vida de los niños y jóvenes. Del mismo modo que la
formación de los alumnos no se limita al tiempo escolar ya que la familia y el entorno son pilares
básicos en su aprendizaje, el ámbito donde los alumnos se forman tampoco se reduce solamente al
centro escolar. La ciudad, el barrio o el pueblo donde se mueven los niños es también su lugar de
referencia y, por tanto, el espacio desde el cual van abordar sus primeros conflictos y tener sus primeras
experiencias de socialización. El contexto urbano debe ser considerado también como un “espacio
educador”. Una ciudad amable, integradora, es el lugar ideal para educar hacia una buena convivencia.
(Tonucci, 1991). Por ese motivo los edificios educativos no pueden seguir siendo esos lugares
carcelarios donde la seguridad de los alumnos se garantiza por medio de unos límites impermeables,
como grandes muros y altas vallas que no dejan ver los que sucede en la calle y solo se atraviesan en el
momento de entrada y salida de los alumnos.