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Prefacio

El libro "Así fue Calvino'' ha sido escrito con el


propósito de dar a conocer la historia de su vida.
Trata de presentar a J u a n Calvino de una forma
real, resumiendo lo más posible interesantes detalles
de su fascinante e inspiradora personalidad. No pr-e-
tende discutir su teología, pues para esto existen otros
trabajos de autores mucho más autorizatlos.
Es sorprendente ver lo mucho que podernos sabe1
sobre Calvino y su vida estudiando sus cartas y escri-
tos; los relatos y reportajes de sus días y rriuchos li-
bros que se han escrito sobre él. Todos rne han sido
de gran utilidad, y de una forina especia1 me ha ayu-
Con permiso de dado la temporada que pasé en Estrasburgo y Gine-
bra, durante el verano de 1958. La empresa de escri-
bir este libro i'ue acometida con gran entusiasmo en
nuestro hogar. Mi marido ha colaborado con la apor-
tación de materiales, ideas e inspiración para el texto.
House También se ha encargado del índice. Por todo esto y
mucho más, deseo desde aquí expresarle nli gratitud.
Estoy también muy agradecida al Dr. Juan
Kromminga presidente y profesor de Historia de la
Iglesia en el Seminario de Calvino de Grand Rapids,
por su amabilidad e n revisar el texto.
Al morir Calvino, su amigo Guillermo Farel ex-
clamó: "Cuán fielmente ha corrido la noble carrera.
Corramos como el, de acuerdo con la gracia que nos
ha sido dada". Mi esperanza es que este hurnilde rela -
to sobre la kistoria de Calvino sea de inspiración en
la carrera que cada uno de nosotros debe correr.
T. V. H.
F r a n d Rapids. Michigan
T E L L P. O. Box 2348 GRAND RAPIDS, Mich. 3 de Abril de 1959
Prólogo
A L A PRIMERA EDICION ESPANOLA
U n a biografia e n relieve puede ser ll(~?r2u~do
el libro
d e la señora T l ~ e a Vun Halsen~a, "AS1 FUE J U A N
CAL V I N O".
E n efecto, otras 7~iografiusdel celebre rejor-rrtndor
suelen ser- z~naclesc?-ipción general o coinenlada (le su
vida y de su obra; pero la autora Iiu subi(1,o c:;coycr- de
los clocun~entosde la época, sobre lodo (le Las cartu,s
del gran reíorn~aclory d e su personuL observución e n
la ciudades europeas que fuer-on escenario de La IZe-
fornza, cíeta.lles n~inuciosos,que n o suelen e~ztrorcl~-arse
e n otros libros; los cuales, conzbinuclos COTZ a c l n ~ % ~ - u t ~ l e
A mis Padres i~abilidady acierto por la escritora, transl~o~-la?t Lite-
rulmente al lecto.1- a los tiempos de Calui?~.oy Le /i?cen
CLARENCE Y TESSIE BOUS\/1,4 vivir las escenas que describe. El libro resullu d e cse
?nodo u n a .1za7-raciónlanto mcis apasiona,?zle que L?LCIZ-
que me iniciaron en el estudio de quier nouelu, con La indudable ventrr.ja, I/ est irnzl Lo puru
el lector- a?-r~antedel suber, de que cada rasgo 9 detulle
la personalidad de Calvino. es pura historia, basudu e n docunze~tios.
N i u n u línea de la nolable obra que tier~ese n Lus
??Lanos, apreciado leclor, es ?~teraíicción; por- consi-
yuienie, cada ?ni7tuto en~pleadoe n s z¿ lectura sigai fi-
caru unta sóliclcL adqu,isici6n de co?zoci??¿ierttosÚLilcs,
sobre u n o de los pei-sonajes m á s gl-andes I/ 71zd.sdis-
cz~tidosd e la Historia.
Otra gran cualiclwcl d e este libro es su vi.sió?z cle
conjunto de la Refornza. N o se t?-ata d e ,z~rtasi.rr~]~le
biogru.fia de Culvino, pues n o se li.r?i?itaa refer-irnos
Zu vida de este personaje de la Rejo?-nza, sino q u e
ubarca todo el nzovi.17~iento religioso d e l siglo X V I ,
situando cronológica~~~,ent e cada suceso I~istór%co ei-z
relación colz. la biogafia clel gran rcfor?nuclor- y iizebl-i-
ASÍ
FUE CALVINO ASÍ FUE CALVINO

no. De esle i12odo el lector vive la epoca de la Rejor-


ina, n o sólo e n Ginebra, sino e n todo Eur.opa, .y pue- ru ~ n u c h o sservidores de Dios qite todavia se ven, ?j se
d e obseruur los irrás i7r~portantesacon¿eci?nieritos del cerán, víctimas de las veleidades del corazón humano.
s r ~ l oe n i~izftitarelación. Gracias al condensado ZJ ame- jEs tan fácil para las masas dejarse llevar por cuul-
rzo estilo de la escritora, con la simple lecPura d e una quier viento contrario al principio de az~loridad,por
biogr.u/zu. n o muy extensa puede aprencler, sin cun- ccuánime que sea, o utentatorio a lu buena repi~tación
soncio ni aow-rimiento, casi lo nzisino que ~nedlante de un líder fiel! jEs t a n común la ingratitud 3 la injus-
el estudio de zma voluminosa I~istoriad e la Retor?no. ticia e n un mundo de pecadores!
- - -- - Lo hermoso e n la ?~istor-iade Calvino iis que terrni-
En eslos dias e n que el Movimiento Ec?~ménicoes-
1d dando u n a visión T ~ L amplia ~ S y comprensiva a mi- na bien. Los ediles y el pueblo de Ginebra sz~pieron
~econocery rectificar a tiempo su error, ello sal116a
llones d e perbonas acerca de los erro?-es del pasado,
piol~ios r/ ajenos, el libro de la Sra. V u n Halseina es lu propia ciudad del caos; e hizo mucho (más eficaz la
czlruorcli?za.r.iurp~ent e oportuno y útil, por- S Z L i n d ~ S C Z L - gran labor del notable servidor de Dios para ir~fluen-
1zble g muynif ica ob jetividud. Aquí qztedan clescritus ciar u1 munrlo entero. Dios bendijo '4 Ginebra dur-ante
c'on inuno ir~aestra,g sin ~isimularlose n lo rnás mi- siglos porque la ciudad del Lago supo hacer justicia,
nilno, los errores g clebil idades de los pro-l~ombresde al fin,al afligiclo servidor del Señor.
2u R e l o r ~ ~al~ aiyuc~l qite sirs virtudes. S u s fracasos y Aparentemente, quien trató a Calvino con muyor
desulienlos, sus actos de lvulor. Los pecados propios dz~rezujue Dios mismo. Pero Calvino hab ja Aecl~obri-
o de sus mcis intirrtos ullegcrdos o farniliu7.e~salen u. la llar el olvidado principio de la soberanía de Dius. N-o
luz con el mismo relieve que La malicia o pecaCos de u n a cirbitruriedad irracional, como h a n pretendido al-
strs enemigos. 8 s hisloriu, pz~rahistoria, tal como cjuie- gunos exayerados seguidores suyos de siglos posterio-
r-e conoce/-la el lector inteligente d e la segunda mitad .,-es, a los cuales el propio Calvino se adelanta a reju-
del siglo X X , católico o protestante. t a , ~según
, parece, e n los capítulos 11 y V I de S I L larno-
Esla oó jelividud l ~ a c ela presente obra extraordina- S, obra: "lnstil.i~cionesde la Religión Cristiana"; juéa-
ua.n~enle útil, n o t a n solantente para el público de se Apéndice) pero si, el n.otable principio de que Dios
alueru sino también pura los pastores, diáconos g nzfnca se equiroca, y que el nzal es bien cuando su
? ~ ~ ~ U L ~ responsabies
T G S de las iglesias evangélicas. mano soberana lo permite. Que ha d e crilrn,plirseal lin
"Corno una gota de agua se parece a otra, así el coi-a- Romanos 8; 28 y 2.- Corintios 4 ; 16-18. Con esta le con-
z6n d e u72 hofmbre se parece a otro" -dijo Salomón; fortó Calvino e n su propio t i e m j ~ oy e n años posterio-
g por 101 ruxón resulta bien cierto qzte "la historia se res a millares de mártires. ¿Tenia que salir él indemne?
repite", a ú n e n cil-cunstancius y tiempos diferentes. E n su caso, como e n el de injinidacl de fieles hijos d e
---
E1 Culvino unrudo y uborrecido, alternativame~zte,
Dios, las cadenas y las llamas j,zteron si~.stitz~idos por
por el j~iteblo de aquella ciudad a la cual corzsayrfi s z ~ tnjernzedades, disgustos, contrariedades y penalidades
ziáa, es un ejemplo aleccionador para el pueblo cris- d,iversas; pero eran y son parte de la mismu prueba, la
titrno (!e n:tes[ros dias, asi como paulu g c o n s ~ ~ e pa- lo cual es dada según la medida de la fe de cadu uno, ya
que e n su ficlelidad, Dios n o deja a ningztno cle szts i ~ i -
ASÍ FUE CALVINO

jos ser probado ntás allá de lo que pueda soportar. La


f e de Calvino era mug juerte; por consiguiente quiso
el Seiior I~acerle un ejemplo a millares que tendrían
que honrar a Dios sufriendo pruebas, y ser espec2áculo
wleccionador a Los hombres y a los ángeles, de ~ Z ente-
L I N D I C E
ra confianza. amor y sumisión al Padre ceLestia2.
Por ese motivo ize7nos tenido nzuclza sat islacci0n. I Parte
g co~zsidera?nosun v e r d a d e ~ oprivilegio, el poder po-
ner este libro e n manos de los lectores de habla espa- DIOS ME CONDUJO AS1
cola erz nueslra propia patria y e n las republicas d e CAP.
Arnki-ica y Filipinas.
La tarea n o I L sido
~ IáciL; pues podríamos necir Prefacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
que la autora n o narra, sino que pinta Las escenas que Prólogo a la primera edición española . .
decribe, y a la fluidez de s u estilo une un léxico abun- 1 El priiner hogar de Calvino . . . . . . . . . . . . . . .
danle y escogido. S i algún leclor desea ampliar sus II U n abogado astuto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
conocimientos de la lengua de Shaltespeare le invitu- 111 Roma, Wittemberg, París . . . . . . . . . . . . . . . . . .
rnos u leer el libro e n s u versión original y pro7zío que- IV Vida estudiantil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
rixí, e n jusia revanchu {como dijimos jovialmente a la v Cambios políticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
aulora, que estudió español e n su jz~ventud),poner e n VI Estudiante de Jurisprudencia . . . . . . . . . . . .
sz~s manos, algún buen ejemplar de las obras cer- VI1 Escritor arruinado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
zlant inas. VI11 La fuga . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Confiadantente esperamos que este Libro, único e n IX Entre nobles y eruditos . . . . . . . . . . . . . . . . . .
su género, Iza de ser para nzuchos lectores, n o t a n so- X Errante y perseguido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
luntente un ameno elemento de cultura histórica, sino XI Un Libro y un rey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
tambiCn un medio cle elevación espiritual, por el XII Viajero por Italia y Francia . . . . . . . . . . . . . . .
magizifico ejemplo IJ estímulo que nos ofrece la rec- 11 P a r t e
ta, t e m z e inquebrantable conducta de tales persona-
jes, y particularn~ente la figura gigantesca d e Cal- HOMBRE DE DOS CIUDADES
w n o , dentro de las luces g posibiliilades de su siglo. 75
1 Un misionero valiente y atrevido . . . . . . . . .
jQu6 aumirable si algún joven lector se ptopusiera 11 La ciudad del Lago
........................ 79
firmemente imitarla dentro de las mayores luces, y 111 Lucha por la Libertad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
87
ventajus del nuestro! /Quiera Dios que así sea! IV El reto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... 91
V Victoria en Lausanile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
Samuel V I L A 99
VI Un agudo problema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tarr asa. España, Febrero de 1965 Reforma a toda costa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
VI1
AS^ FUE CALVINO

VITI MLLs dificultades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


IX El exilio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
X Pastor en Estrasburgo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XI Roda difícil pero ideal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XII En las Dietas de Worms . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XIII Un llamamiento de lo Alto . . . . . . . . . . . . . . .

111 P a r t e
DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ
CAP.
Parte 1
1 El nuevo hogar de Ginebra . . . . . . . . . . . . . . .
11 Las Ordenanzas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
111 La peste . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV Partida de Idelette . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V Los Amigos de Calvino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VI I-Iumilde en la grandeza . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VI1 Nuevas luchas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VI11 Nuevos apiiros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IX Miguel de Servet . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
X ¿Quién queinó a Servet? . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XI Derrota de los Libertinos . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XII Ginebra, ciudad de Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XIII Ginebra. sede cultural y evangelística . . . . . .
XIV Si la casa terrestre se deshiciere . . . . . . . . .
Apéndice . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El primer hogar de Calvino
Una mujer y un niíío salían de la sombría cate-
dral a la luz del día que respia.ndecía en la plaza del
mercado.
De costumbre, la plaza estaba atestada de gente
y de animales. Molineros que habían vendido ya sus
sacos de harina preparaban los asnos para regrtsar
al campo. Hombres montados a caballo paseaban por
encima de los guijarros. Vestidos de negro y marrón,
curas y monjas proseguían su camino.
La mujer echó una corta mirada y se interno en 13
multitud. En sus ojos místicos se reflejaba todavía la
einoción, del confesionario. Parecía que sus labios no
habían cesado todavía en sus oraciones a los santos.
La gente la llamaba una mujer piadosa. Era tan pia-
dosa como hermosa, y esto significa que era en gran
iilanera piadosa. El muchacho, medio escondido en
los amplios pliegues del vestido de su madre, escudri-
fió la escena con sus pequeños pero penetrantes ojos
y se fij6 en cada uno de los detalles.
Siguiendo su camino por la ciudad, ambos Ilega-
ron por fin a su hogar. Ehtraron silenciosamente en
la casa, que además de hogar era también oficina.
Detrás de las grandes vidrieras de cristal verdoso, el
cabeza de familia trabajaba sentado en su mesa, arre-
glando asuntos de la Iglesia. Gerardo Calvino, era
abogado de sacerdotes y canónigos, a más de secreta-
rio del Obispo. Los hombres que trabajaban para la
Iglesia le visitaban contínuamente. Reñían y se dis-
putaban en su presencia. Delante de él planeaban y
maquinaban ara ensalzarse a sí mismos. Si se en-

La casa de hoy6n, donde nacid Calvjno


EL PRIMER H O G A R DE CALVINO

contraban con problemas o apiir-os acudían a él en Se decía que estos huesos eran una reliquia rniiy
busca de ayuda. Gerardo Calvlno trabajaba incansa- preciosa. Por ello la ermita estaba siempre atestada.
blemente desde su importante puesto en favor de la En Noyon se encontraban muchas otras reliquias, to-
iglesia y los clérigos. Era un hombre perspicaz, apre das estimadas con fe corno reales. En aquellos dias la
ciado y respetado por todos. Y era también astuto en gente era capaz de creerlo todo. Se suponía que ha8ía
velar por sus propios intereses. cabellos de Juan el Bautista, un diente del Seiior, un
poco del Maná del Antiguo Testamento, y algunas mi-
El abogado de la Iglesia seguía adelante dentro de gas del pan milagroso que Jesús multiplicó para afi-
su pequeño mundo. Había luchado desde el día en qiie mentar a cinco mil personas, según se nos relata en
abandonó el pueblo y el trabaje de sus padres. ¿Para el Nuevo Testamento.
qué ser un tonelero, fabricando ciihas y barriles,
cuando podía tener una pluma en la niano en vez di3 En la catedral había un fragmento de la corona
iina sierra y u n cepillo? A media hora de camino del de espinas. Había también reliquias de menor impor-
hogar de SUS padres, en la a r n ~ r a l ! ~ dciudad a france- tancia como los restos de u n tal San Eloy. Las monjas
sa de Noyon, se e~tablecióel hijo del tonelero. L,a gen- de la Abadía y los curas de la Catedral estal~arlcon-
te Ilarnó afortunado a Gerardo Calvino cuando se cacó tínuamente en disputa acerca de donde se hallaban
con Juanita Lefranc, hermosa hija de un posadero estos huesos, si en Ia Abadía o en la Catedral. Los fu-
retirado. S u primer hijo fue Carlos. Los dos siguientes ribundos argumentos no encontraban nunca final. Ni
murieron y luego vino Jiian, el muchachito de los ojos siquiera el Parlamento francés tuvo éxito en resolver
penetrantes que vino a ser el favorito de si15 nadres. la cuestión.
Nació a la 1'26 de la tarde, el 10 de Junjo de 1509. Des- Por catorce años el pequeño Juan vivió en Noyon,
pués de Juan nació otro hijo que se llamó Antonio. en la provincia francesa de Picardia. Dentro de las
Fue probablemente la pcste que reató a la hermosa viejas murallas liabitabari diez mil personas. Ya en
.Juana Lefranc de Calvino cuando su hijo Juan con- aquel tiempo la ciudad era consideraba como muy an-
taba sólo 3 años. Una madrastra entró en el hogar de tigua. Quinientos años después de Cristo, Noyon se
10.. tres miirhashos. y añadió a la familia dos niñas. convirtió en Sede episcopal. Aquí el gran Carlo Mag-
Año7 d e ~ i i 6 s .tiiinclilc raramente mencionó los años no había sido coronado rey de los francos en el ario
de su prirr~era iriventiicl, ,T~lan escribió sobre lana 768. Por el 1200 se había levantado piedra a piedra la
p ~ q u e ñ apere~rinacibncriie hahía Pecho con su pronia inmensa mole de la oscura catedral que sobresalía so-
madrc. Ambo<: carninarori jiiritos por más de dos ho- bre todo lo demás en la ciudad.
ra? Dor el V P ~ ~haita P la c r m i t ~de Santa Ana, la abue-
12 terrenal de1 Seña' G l ~ i a r i npor sil piadosa madre, Noyon estaba llena de curas, monjas, canónigos,
c1 pc:uiieño ,Tilan bpró vrecioqa r ~ l i ~ l u idel
a cráneo carjellanes y cualquier otra clase de empleados de la
de carita Ana criie p c t a h a en iln receptáculo de oro. Iglesia. Todos rniraban por sus propios derechos y vsn-
rodeado de cii ios y flores y de los r o ~ t r o sadorante5 tajas. Sobre todos regía el poderoso Obispo, un noble
de ctros peregrinos. ae la familia de Hangest. La Catedral era el centro de
la vida ciudadana; eri sus alrededores sc levantaban
monasterios, iglesias y capillas en gran abundancia.
Todas tenía11 sus campanas, y todas las campanas to-
caban muy a rrienudo. Se decía que en Noyon no se
podía hablar tres palabras sin ser interrumpido por
una carnparia. El taíiir de las campanas retumbaba
por todo el valle, es~~ecialmenteen los días de fiesta.
El repique llegaba a los oídos de los barqueros que
con sus barcazas planas se deslizaban río Oise aPajo
en dirección al mar. Las campanas hacían eco en las
II
purpureas cumbres de los montes durante la puesta
del sol. Un Abogado Astuto
En este pequeño y amurallado mundo de ermitas
y reliquias, procesiones y fiestas, cirios, campanas e Gerardo Calvino se preocupaba en gran niaricra
imagenes, creció el segundo hijo del abogado de la del futuro de sus hijos. Necesitaba dinero para su edu-
Iglesia. Tomó parte en todas las devociones, recor- cación. Por este motivo planeó colocarlos en puestos
dando los ojos mísíicos de su madre; pero desde su de la Iglesia. 'Aprovechándose de una costumijre co-
banqueta, en un rincón de su casa, oyó también las múrz en aquellos días, procuró que sus hijos rccibie-
voces que partian del pupitre de su padre. Eran qui- ran una paga eclesiástica. En aquellos tlernpos, un
honibres siempre avidos de usurpar cosas; siempre muchacho de cualquier edad podía ser inscrito para
mirando como enriquccerse y coino ser admirados. cualquier cargo eclesiástico, recoger las gariancias,
pagar una parte a un sacerdote anciano que hiciera
En la carna, durante la noche, Juan se arropaba el trabajo y eirlbolsarsc el resto de los beneficios. Sin
acurrucado y luchaba quizá con sus ideas de rnu- embargo, estos j)lanes debían estar muy bien estu-
cliacho.. ." diados y realizados por una persona que supiera nia-
nejarlos. Eran en coritra de la Ley, pero la costiiii.ihre
El Seíior -cuya imagen, tan detallada, casi vi- se había impuesto a la Ley bajo un régimen de vista
viente, había visto coigada de una cruz en la catedral gorda. Por esta razbii liubo un 12apa, D<~iieilicl«I X ,
sangrando, vestido solaincnte con unos trapos y una que fue papa a la edad de 12 aíios. Un nrzol)ispo de
corona de espinas- no fue rico cuanao vivía sobre la Reims que tenía sólo 5 arios cuando recibió el cargo,
tierra ... ¿y estaría coritento de ver a estos hombres y un obispo dc Mctz que acababa de cuniplir los cua-
que trabajan para EL en SU Iglesia?... ¿,Se sentiría tro. El niismo Carlos de Hangcst, obispo de Noyon a
complacido de verles usurpando y eligafiando, vistien- la eclad de 15 afios, recibió del Papa toda clase de bp-
do ropas esplendor-osas y ensalzándose a si mismo?... neficios y retribucioncs. La gente no se sorprendía dc!
¿.Qué pensaría desde allá arriba.. .? nada en lo referente a cargos de la Iglesia.
UN ABOGADO ASTUTO

Cerar.ctu Calvirio coriocia eri Noyon a los hariibres tudló junto con ellos bajo los auq~iciosde ur? tutor
clave. Y estuvo alerta ttuscarido oporturiidades para privado. Más tarde fue a estudiar al colegio de los
sus hijos. Se las corripuso para que Carlos, su hijo Capetos, una pequeña escuela en Noyorl a la que lla-
iriayor, fuera hecho capellari de una peqiieria iglesia maban así debido a las capas con capucha que vesClan
ciiarido solo tenia edad para cantar eri el coro de la sus alumnos.
catedr6al. Tres arios mas tarde, eri Mayo de 1521, el
Ijeyileno J~iarii.ecibio su primer beneficio. S e le eli-
gio 1)ara uria de las capillas de la Gessine, por lo cual Cuando la escuela de las capuchas ya no tuvo ria-
r-ecibia cada año tres medidas de grano de una ciudad da que enseñarles, los Hangest se prepararon para ir
y la harina de veinte grandes campos por parte de a estudiar a París. La peste había vuelto a Jiacer es-
otra. El padre pago a un cura para que hiciera el Ira- tragos en el pueblo de Noyon, y esta era otra buena
bajo de las capillas y guardo el resto de los beneficios razón para abandonar la ciudad. ¿Te gustaria venir
para sus hijos. Era u n negocio limpio. con nosotros? -le preguntaron a Juan-. Este se en-
tusiasinó. S u padre agarró la oportunidad. Los cano-
nigos de la catedral se juntaron eri sesión y decidie-
A la edad de 12 años Juan firmo solemneriiente los ron, aunque un poco de mala gana, que las entradas
votos de la capellarua. Luego recibio la tonsura, una que a Juan producía su capellanía podían continuar,
forma especial de cortarse el cabello que dejaba la a pesar de que este abandcnara Noyon.
cororiilla pelada. El nuevo y pequeno capellan, con
sus campos de grano y su cabeza afeitada, se había Fue en el verano de 152.3, cuando los Eangest y el
convertido en un futuro zacerdote. Tenia dinero su- hijo del abogada de la iglesia, con sus corresporidien-
ficiente para estudiar. i
tes escoltas, salieron a caballo de la infectada ciudad
\ donde habían nacido. Cabalgaron ávidamente hacia
Podía cambiar sil capilla por otra que estuviera la gran ciudad de París, sesenta millas al sur-oeste.
nicjor retribuída si había oporlunidad. Por esta razón Juan Calvino, de 1 4 años de edad, cabalgaba hacia un
a los 18 años, y mientras estudiaba en París, cambió nuevo mundo de personas, lugares e ideas. N~mcavol-
su primera capellanía por otra, pasando la primera vería a Noyon para residir allí.
a su hermano menor Antonio. De la misma forma,
dos años rnás tarde Iiizo otro cambio, convirtiéndose
de? nombre y salario en capellan de Pont Lebec, donde
i esidía su abuelo.

I,os IIangest, sobrinos del Obispo, eran buenos


arnigos de Juan, el hijo del abogado de la Iglesia les
cayó simpático, a pesar de que no pertenecía a su cla-
se aristocrática. Juan acostumbraba jugar con ellos
en sli mansión. L,e enseñaron a rriontar a caballo. Es-
, Fue la llegada de este monje Tetzel, lo que ii7r.ltoa
tro rnonje Doctor en Teología, profesor de la LTniver-
idad de Wittcmberg, Martín Lutero, quicri recitiió sil
áteclra en aqiiella universidad un aíio antes (le cliie
:alvino naciera. En 1517 cuando el rnuchacho de No-
ion cumplía los 8, el profesor de Wittemberg clavd
us 95 tesis en la puerta de la iglesia del Castillo. E1
jerdon de los pecados no puede coiriprarse con el di-
iero de las indulgencias, proclamó Lutero. Es un don
]e Dios, no del Papa o de la Iglesia. El soniclo de la
(ampana de los monjes de Wittemherg señalo cl priri-
Fuera del pequeño mundo de Noyon sucedían niu- iipio de la Reforma qiie gran parte del p~ieblocsl;tha
chas cosas. !sperando.
Leon X, vistiendo la triple corona, fue elevado al ' En las montañas de Suiza Ulrjco Zuinglic repetía
Trono Papal. Este, miembro de la casa de los h4cdecis '1 caso de Wittemberg. El rnonjp Sanson de A41lan es-
fue el mas espléndido de todos los papas y se le atribii- aba vendiendo indiilpencias al piichlo suizo, pero
ye esta frase: "La fábula de Cristo me ha reportado 5uinglio predicó tan conliniclcriteiri~nteen sil c o ~ ira l
grandes beneficios". Tanto si la pronunció corno si no, [ue Sanson no pudo obtener permiso para entrar vi
el caso es que se aprovechó cn gran manera de su al- a c i ~ d a dde Zurich. En su lugar aqiiella ciiidad irivití;
ta posición. Sus riquezas fueron increíbles, y sus te- L Zuinqlio a convertirse en párroco de la iglesia dc
soros de arte realmerite sorprendentes. ;rossmurister. Y aquí empezó su obra con una serie
León X estaba miiy interesado en la rápida cons- j c sermones basados en las Sagradas Escritllras, ouc
el piieblo había oído mencionar durante siglos.
trucción de la gran basílica cle San Pedro en R.oxna.
Pero el dinero no llegaba tan deprisa como é! hlibicse De la misma forma el pueblo holandes, que no ha-
querido; por tanto pensó en u n nuevo sistema dc cQq- bía podido oir nunca la Palabra dc Dios, se regocijó
~e_guirdinero. Cualquiera que pagara una cantidad en gran manera cuando apareció en 1516, en Uaqilea
para el edificio de San Pedro en Itoma recibiría una una traducción del Nuevo Testamento directa del
indulgencia o sea un documento certificando que sus griego, publicada por el eran erudito Erasmo de I-tot-
pecados estaban perdonados. Del dicho al hecho, así terdam. Un libro perdido hallacio de nuevo, fue lu t r a-
10 puso en vigor el espléndido León X. Tales ind'Jlgen- ducción de la Palabra de Djos para eslc y olrcis
cias se sunonían tarnbién válidas para 10s pecndos de ~ueblos.
'
los familiares y amigos retenidos en el Purgatorio. En
1513, cuando Juan Calvino acababa de ciiinplir 4 En Francia, con sus quince millones de habjtnritcs
años, el monje Tetzel empezó sil gira por Alemania Y largas costas abiertas al comercio, estabaii ialii-
"S
vendiendo indulgencias. bien sucediendo grandes 'cosas. La R,efornia e n i ~ ~ e z ó
allf por un anciano y distinguido profesor en la m;
grande Universidad de Europa, Jaime Lefevre. EI cándolo DEL GRAN LIBRO, algo que nunca se ha-
este profesor de la Sorbona de París, nativo de la pn bía oído en las iglesias del Papa. Briqonet era un hom-
vincia de Picardia, hombre muy culto, viajero incai bre influyente, muy estimado en los círculos palacie-
sable por Africa y Asia, que había vuelto de sus la gos, donde también tuvo gran oportunidad de predi-
gos viajes para ser profesor y escritor en la capital G car. La hermana del rey, Margarita, se convirtió y
A la edad de 70 años este gran hombre, de Bri'qonet puso la Biblia en sus manos.
cubrih las grandes verdades de la Biblia. La excitación progresó rápidamente. Yefevre estaba
traduciendo el Nuevo Testamento al francés, para
En el año 1512, cuando Lutero estaba buscando b que el pueblo común pudiera leerlo por si mismo. Tra-
davía paz para su alma; cuando Calvino cumplía Ii bajó en Meaux en colaboración con Briqonet, ayudán-
tres años y se paseaba con su madre en peregrinacii dolo y fortaleciéndolo. Farel acudió también y se puso
hacia las ermitas, Leievre publicó su versión latina i a trabajar activamente entre la gente del puzblo. Los
un comentario a las epístolas de Pablo. -Es Dii cardadores de lana y los tejedores de Meaux, los via-
quién salva "y sólo de graciaJ'- escribía el anciao jeros, los labradores y los viñateros de los distritos de
profesor. alrededor, todos lelan y hablaban de la Biblia: sus
Entre los discfpulos de Lefkvre habia un muchach iglesias se transformaron, sus vidas cambiaron. En
rechondo y de mejillas sonrosadas procedente de u aquellos días se decía de las personas que se habían
pueblo de montaña. Era estudiante enérgico, sin mi( convertido a la fe de las Escrituras: "Se ha emborra-
do a nada, rápido y convincente en la discusión. Esi chado en el pozo de Meaux".
buscaba también algo sin poder hallar satisfaccion Al esparcirse la nueva fe en Francia, sus enemigos
la ansiedad de su alma. "Hijo mío!' le dijo un día E
anciano profesor: "es todo de ~ r a i i a " .Casi repenti se levantaron para acabar con ella, y los jefes fueron
namente Guillermo Farel descubrió, con los ojos d dos hombres de elevada posición: Uno el astuto Noel
la fe, lo que su ilustre profesor le estaba diciendo. I Beda, rector de la Universidad de la Sorbona; el otro,
partir de aquel momento se llenó de celo en la predi el codicioso Antonio Duprat, canciller de Francia. Al
cación, por todas partes, de las verdades que habia des principio estos hombres y sus ayudantes usaron sólc
cubierto en la Palabra de Dios. "Dios renovará 1; amenazas y argumentos. Cuando estos fracasaron em-
Cristiandadm -decía el anciano Lefevre a su jovei plearon el fuego y la horca.
discípulo Farel- "y tu viviras para verlo". En medio de esta enconada lucha se encontr6 el
Otros siguieron el camino del anciano profesor rey de Francia, el voluble Francisco 1. Algunas veces
volviendo a la Biblia. En la ciudad de Meaux cerci escuchaba a su hermana Margarita, quien abrazo de-
de París, un obispo llamado Briqonet, abrió el grai votamente la nueva fe y estaba intercediendo constan-
LIBRO y encontró la respuesta a lo que venía bus Lamente por sus seguidores. Muchaa otras se veía pre-
cando. Empezó a reformar todas las congregacione: sionado por el dúo, Beda y Duprat, que le acusaban
que re hallaban Pajo N jurisdicción Y predico, r a j de traición a la Santa madre Iglesia y de conseiitir
terribles herejias en su reino. Francisco 1 tenia m$s
ASf FUE CALVINO

poder que la rnayoría de reyes de sus días, más some-


tidos a los deseos del Papa. Francia no lo estaba tan-
to. Si1 reyes lucharon a menudo con el Papa, e inclu-
so algunas veces lo obligaron a aceptar su voluntad.
Pero la presión aumentaba. Lefevre fue expulsado
de la Sorbona. En 1525 sus escritos fueron condenados IV
y su Nuevo Testamento quemado públicamente. Sin
embargo continuó trabajando en Meaux. Los escritos
de Lutero empezaron a hacer su aparición en Fran-
Vida Esfudiaí~fil
cia. Entraron de contrabando, traducidos al idioma En el Colegio Superior del Mcrcado de París, liahja
del pueblo. Es que habían sido puestos en la lista ne- un conocido profesor quien prefirió ciar clases a los
gra de libros prohibidos de la Sorbona, juntamente principiantes, que a los estudiantes avarizados, ciiya
con un pequeño volumen escrito por la misma prince- enseñanza le había sido asignada. "Prcliero d a r a los
sa Margarita, hermana del rey. Todos estos escritos novcttos tina buena base en latín y francés", dijo Ma-
habían sido condenados por contener lo que la Sorbo- thurin Cordier, un ex-sacerdote, conocido en toda
na denominó herejia. Cualqiiiera a quien se encontra- Francia por su excelente enseñanza.
ra en posesión de tales libros podía esperar que pa-
qaría caro su atrevimiento. Pero el pueblo los quería de <Juan Calvino fue uno de los afortunados a los qiie
todas maneras. Los impresores los imprimían en se- Cordier inició en el mundo de Ja buena grarnaticn.
creto, La capital de Francia se hallaba enteramente 5,nscfió a sus alumnos latín, cvitantlo que pareciera
convulsionada por el conflicto. ciiia lengua riiuerta. Les ensefió fraiicés, r e ~ c aBriilolo
t
del lenguaje vulgar, que era entonces de una expresión
A este París llegó Juan Calvino y sus compafleros rniiy simple. Cuando Calvino, más tarde escribió en iln
de Noyon en el verano de 1523. Juan Calvino siguió su latín y francés fluentes y vivos, pudo dar las gracias
camino a través de calles estrechas hasta la casa de a Cordier por la buena base que le dio en estas
su tío, Ricardo Calvino, que era herrero. lenguas.
Esto fue en Agosto, el mes-en que el humo de
sacrificios humanos empezó a elevarse en la plaza de Veinte años más tarde Calvino agradeció a su
la Grcve. Un monje agustino convertido fue atado allí maestro este favor deriicándole su comentario a la
a la estaca y quemado por sus "herejías luteranas1'. primera epístola a los esalo lo ni cense s. "Es justo qrlo
Fue el primero que murió de esta forma en París. El V. R. tenga una parte en mis labores" -dice Calvino
primero de muchos. en su dedicatoria- ya que cuando mi padre me envió
a París, siendo todavía muchacho, la Providencia dis-
puso que por un corto tiempo tuviera el privilegio de
tenerlo como profesor, para que pudiera enseÍiarme
la verdadera forma de aprender".
AS^ PUB CALVINO

También el chico de 14 años caiisb una grari im-


presión a su profesor de 46. Cordier se vio tan atl-aído
hacia su discípulo que rnuclios aiios nias tarde, ya an-
ciano acudió a Ginebra para ensefiar eii la escuela
fundada por Calvino.
En la ribera derecha del río Sena, entre los miichos
colegios de París, había uno que era conocido como
el más antiguo, el mas lóbrego, y el más sucio. Era el
colegio de Montaigu, dedicado al estudio de la Teoio-
gla. A él fue trasladado Calvino después de papar lres
años agradables estudiando artes en el colegio de la
March6.
E1 colegio de Montaigu era famoso, pero no por
muy buenas razones. Lo era por sus piojos, su mala
comida, por los dolorosos azotes con que castigaban
al mal estudiante. Ningún alumno podía hablar una . -
palabra de francés bajo ningún concepto; por los os- d o s primos conversaban
curos corredores sólo se ola latín. Calvino se alojnha
en la acogedora casa de sil tío Ricardo, pero los po- Antes que 151, estuvo el no menos terrible Noel Beda,
bres estiiriiantes internos, tenían que levantarse a las cazador de herejes y cabeza de la Sorbona. Beda acu-
4 de la mañana para empezar las lecciones\íJuan te- di3 todavja a. ensefiar el arte de la rápida discusión
nia que madrugar mucho mas, e ir cal~algandohacia en latin. ¿ ~ u esé lo que -6onduce un cerdo al mercado,
el tenebroso lugar, pero había descansado unas pocas ya cuerda que está atada a su cuello o el granjero que
horas en unal bianda cama, sin pasar frío. tira de la cuerda? Sobre este y aún más pueriles t ó ~ i -
Cuántos huevos podridos he comido en aquel 1u- ,-os aprendian 10s alumnos a discutir durante cuatro
bar! -dijo el estudiante Erasmo, refiriéndose al año horas.
que pasó en el colegio de Montaigí-. E1 gran escrito2 Calvino prefería entre todos sus estudios el latín
francés Rabelais, compuso una cliistosa frase para clásico, la lógica, y los escritos de los padres de la
calificar a los piojos que abundaban en las paredes y Iglesia, especialmente San Agustín Y Tomas de A@-
camas; y a los alumnos vestidos de negro, les llamo no. Tenia 18 aiios cuando termino el curso y recibió
'Zos halcones de Montaigú ". su licenciatura. Su estomago le molestaba muy a nie-
El director de este colegio era un hombre Ilaniado nudo. Su cabeza le dolía de mi~eria,pero su mente jo-
Temliete. Los estudiantes le motearon en latín con el ven triunfó por encima de todo; era aguda Y disclpli-
~pododdde Le terr&le fEn~fiilief&?
(La terrible tempestad). riada; lista para trabajar.
ASÍ FUE CtILVINO

Afortunadamente, durante estos penosos alios Cal-


vino tuvo buenos amigos. AlgUrias veces veía a sus an-
tiguos camaradas de Noyon, los Ilangest, sobrinos del
obispo. S u primo Roberto, también de Noyon, estaba
igualmente en París. Roberto fue convertido a la nue-
va fe, y rnás tarde se hizo famoso en el mundo con el
nombre de Olivetan, traductor de la Biblia en fran-
cés, y misionero en los Alpes franceses. Nadie conoce
lo mucho que los primos hablaron y discutieron sobre Cambios Políticos
la Iglesia de Rorna y las verdades de la Biblia, tal co-
mo ,Lef,kvre, Lutero y otros las habían descubier~o.
París atravesó varios moinentos difíciles durante
Calvino hizo también nuevas amistades en París. el período que Calvino permaneció eri la escuela. Eri
Parece imposible que el muchacho que no llegaba a 1525 el débil Francisco 1, perdió una gran batalla con-
los veinte, solo, en una gran ciudad, pudiera ser tan tra el Emperador Carlos V , jefe del Santo Trnporiu BU-
conocido par la gente de importancia. El rey tenía un inano, y fue llevado prisionero a Madrid. Estuvo allí
meciico suizo llamado Cop, hombre de gran talento. humillado durante u n año, hasta que pudo conseguir
Calvino era amigo íntimo de sus cuatro hijos, espe- la liberthd dejando a sus dos hijos como rehenes en la
cjalrnente de Nicolás. Muchas veces fue de visita a capital de Espalia.
casa de los Cop, escuchando conversaciones fascinan-
tes acerca de nuevas ideas. También fue a inenutlo a Fue una terrible derrota para Francia. Luíra de
casa de Guillermo Budé, el rnás brillante pensador de Caboya, rnadre del Rey, goberlió el país durante el
Francia. E1 hijo de Budé era amigo de Calvino. Tenía tiempo que este estuvo ausente. La reina Luísa, 110
también varios otros arnigos, todos gente de alta ca- tenía ninguna consideración con las herejías. La Sor-
tegoría, y aparentemente ellos consideraban también bona podía contar con ella.
a Calvino coino u n muchacho nada vulgar. Lefkvre, partió hacia la ciudad alernana de Estras-
burgo, en la orilla del Rhin. Farel, a pesar de que ha-
bía estado muy ocupado en París, escapó a Basilea.
Pero Briconet, el obispo de Meaux, vaciló. Había con-
ducido a su pueblo a la verdad, pero carecía de fuer-
zas para afrontar la prisión, el fuego, o la horca. Se
sometió a Beda y a la Sorbona, reconoció su "error"
y ordenó a los predicadores protestantes de su vbis-
yado que callaran. De esta forrna, pudo niantener la
mitra episcopal que le colocaba entre los 13 honora-
bles obispos de Francia.
AS^ FUE CALVINO

Pero la gente común de Meaux se avergonzaron de


obispo. El pueblo no temía tanto al fuego y la hor-
SU
Poco después una delegación de Inglaterra llegó a
ca. Hubo un hombre, Denis que denost6 al obispo an- la ciudad sitiada. Su monarca Enrique VIII, ei rey de
tes de ser atado a la pira. Y el joven Pavane, Iiablo las muchas esposas, quería librarse de la primera.
tan patéticamente a la multitud entre los haces de ¿Le concedería el Papa el divorcio de la reina Calali-
leña en que iba a ser quemado, que hizo exclamar a na? Clemente VI1 estaba en un verdadero dilema. No
un dmtor de la Sorboiia: "Hubiese deseado que Pava- deseaba irritar mas al Emperador Carlos V conce-
ne callara. aunque le hubiese costado a la iglesia un diendo a Enrique VI11 el divorcio de la sobrina de
m i l l ~ nen oro". Hubo el llamado ermitaño de Lixry, aquél, antes necesitaba aplacar a su vencedor. Así que
por cuya creniacion las campanas de Notre Darne La- dijo que no podía concedérselo. Enrique VI11 en-
neron. llamando al pueblo a presenciar el importante contró otra solución. Fundó un arzobispado de Can-
espectáculo. Al cardador de lana Lrct+re, que en un terbury, católico, pero independiente del Papa, el cual
arrebato de entusiasmo reformador rompió a peda- declaró inválido el casamiento del rey por razón de
zos una imagen de la Virgen María, le fue arrancada parentesco. Al año siguiente Enrique VI11 se hizo a
la carne poco a poco con unas tenazas puestas al rojo, si mismo cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Habia
antes de que las llamas consumieran el resto de su terminado para siempre con el Papa.
cuerpo (1). LESposible que el joven Calvino hubiese
permanecido en París durante este período y no fuese Inglaterra iba en camino de ser un pals protestan-
arrastrado con las multitudes a presenciar algunas de te. Dios había usado una mujer y un divorcio para
tales ejecuciones? cambiar la religión de un Imperio.
Entretanto en Roma, el Papa tenía también sus No sólo los reyes y los papas se veían en proble-
problemas. Clemente VI1 que sucedió al espléndido mas. En Noyon Gerardo Calvino tenía tarn~iénlos
León, fue hecho prisionero y encerrado en una de las suyos. Por alguna razón se negó a acreditar ciertos
torres, de su propia Ciudad Santa de las Siete Coli- documentos y cuentas. Los hombres de la Iglesia se
nas. Perdió una batalla con el emperador Carlos V. disgustaron con el abogado, y Gerardo Calvino se dis-
En 1527 las tropas del emperador saquearon la ciu- gusto también con ellos por su avaricia y engreimien-
dad. ,Los soldados se divirtieron cabalgando por las to. Bajo la impresión de este contratiempo perisó en
calles vestidos con las ropas y sombreros de los car- la carrera de su hijo e hizo una nueva decisióii. Qui-
denales. Los documentos de la Iglesia se utilizaron so que Juan fuese abogado en vez de clkrigo. "Cuando
para las cuadras de los caballos. Tesoros de arte fue- era todavía muy pequeño" -escribe Calvino- "mi
ron acuchillados. Algunos mercenarios mas osados padre me destinó al estudio de la Teología"; pero des-
descendieron hasta la tumba del Papa Julio 11 y le ro- pués pensó que la Jurisprudencia produce más bene-
baron el anillo de la mario. ficios, y esta perspectiva le indujo a cambiar de pro-
(1). Cuenta la historia. que cuando el verdugo aplic6 por primera ver
pósito. Fui arrancado del estudio de la Filosofía y
el hierro ardiente, niarcdndole la frente, una voz yrit6 e ~ i t r ela rtiuehe-
dumbrc: ((Viva Jesucristo y sur capitanes)). Era la voz de sli madre que
puesto a estudiar Leyes. Martín Lutero. cuando se vio
le alentaba al sufrimiento. ( J e a n Crespin. tomo 1 pBp 211) presionado por su padre a estudiar para abogado bus-
có el ingreso en un monasterio; pero Juan Calvino
AS^ FUE CALVINO

nunca discutió la decisión de su padre de cambiar su


carrera. Obedeció y partió para Orleans, cuya Uni-
versidad era famosa por su Facultad de Jurispru-
dencia.
En 1528, por la misma época en que Calvino aban-
donó París, un español astrosamente vestido traspasó
sus puertas. Ignacio de Loyola de 36 afios de edad, ha-
bía ido a París a estudiar. Trajo consigo un asno car-
gado de libros, una bolsa con unas cuantas piezas de
oro y las reglas escritas para la formación de la Corn-
pafiía de Jesús. La rnisrna virgen María -dijo Loyo-
la- le dicto su famoso libro de Ejercicios Espiritua-
les, en una cueva de una ciudad cercana a Barcelo-
Estudiante de Jurisprudencia
na (1). El español que entraba en París sería un día
honorado en la Iglesia de Roma como fundador de la Orleans era u n lugar maravilloso, sesenta millas
Orden Rc!ligiosa más estricta y más poderosa, la Com- al sur de París, en las orillas del río Loire. Los estu-
pañía de Jesús, que comenzó con la pequefia Sociedad diantes de la universidad eran libres y alegres. Prac-
Jesuitica iniciada por Ignacio de Loyola. ticaban el tenis. Navegaban por el río en unos peque-
El otro joven que abandonaba París, sería tam- Ilos botes. Organizaban banquetes y excursiones de
bién muy conocido, como brillante campeón eri el final dc! ciirso. T,a fama del profesor de Leyes Dr.
c'cinipo [)rolc~taiitc, ticfcn>oiSt l v I i i verdad ~-cdc:.cii- I'l<l oilc y Flns colegas Iiabia atraído estudiantes rle
bierta en la Palabra de Di-os. muchos países.
Pero el estudiante de Noyon no tomaba parte en
las fiestas y reveillones. Más que en París, si ello ei-a
posible, se ensarzó en el estudio. Elara cenar, c,oniía
muy poco o nada, para que su mente estuviera des-
pejada para estudiar diirante la noche. Se permitía
sólo unas pocas horas dc suefio y se hacia despertar
una hora antes por la mailana, a fin de refrescar lo
estudiado el día anterior. AsI desarrollo su memoria
( 1 ) . El p a d r e del t.radiic.t,or de este libro, así corno del editor, direc- llenándola dc conociniientos. En un afio Calvino ])a-
tor d e Tell. tuvo el privilegio de f u n d a r , después de c u a t r o siglos, l a
p r i m e r a i g l ~ s i a d e la Rrforrna e n l a ciiria del Jesiiitisnio, l a ciudnd d e recia más un maestro en leyes qiie un estudiante. A l -
Manresa, ari el níio 1934. La a u t o r a tuvo l a oport~iiriiclad de visitar e n gunas veces daba clases en substitución de los profe-
1950 t,atlt,o la fRrnosa cueva como l a n u e v a y crecient,e iglesia p r o t e s t a n t e
en aquel prir.cipal reducto del Catolicismo eii Espafia. sores ausentes.
Calvirio estudio algo iiias que leyes. kiabía e11 01.-
leals u11 ho~nbreilairiado Wolniar, aieniaii, de ideas bogado de la Iglesia, volvió a su casa en la plaza del
lulriaiias, excelente profesor de griego, a el acudió mercado. Se notaba una quietud rara tras las grandes
Iiara recibir lwciories. De boca de LVolriiar apraiidio ventanas de cristal verdoso. Los eclesiásticos no se pa-
ci iaioriia del Nuevo TeslariieriLo de tal lorina que pu- raban a preguntar por el estado de salud del abogado.
do escud1-1nar todos SUS libros eri la leiigua oisigirial. La riña no habia terininado. Por si fuera poco su her-
Uevoro tai~~blen otros escritos griegos. Es posible que mano Carlos, que se habia hecho sacerdote en aquel
holinai', al tiempo que le enseiiaba griego le apuiito distrito, se encontraba también en problemas con cl
el sigriiricado de los pasajes del Nuevo Testainento clero. En medio de estas nubes de dificultad, Gerarclo
rrias familiares a Lutero y los reformadores. Calvino murió, en Mayo de 1531. Sus hijos tuvieron
A su ~rofesorde griego, dedicó Calvino riias tarde que pleitear con los clérigos de la catedral para corise
wia iiieiiciori eri su comeiitario a la segunda epistola guir que el cuerpo de su padre fuera enterrado en el
a los Coriritios. "Bajo vuesrra direccion" -escribio campo santo y no en una tumba abandonada en un
Calvino con gratitud- ''pude aiiadir al estudio de la campo sin cultivo.
ley, el de la literatura griega, en la cual erais ilu-tre A los 22 años de edad, permaneció por un ines en
pro1esor ". Noyon, después de la muerte de su padre. El y su her-
Después de un aiio en Orleans, Calvino se fue a mano Carlos volvieron a poner en marcha el bufete
áourges, ciodad destruida por César. reedifieada por de abogado y facilitaron los documentos que su padre
Carioinagrrio, y que entoiices estaba bajo la autoridad habíR rehusado hacer para los clérigos. Juan durante
de la iierinaiia del rey. Margarita de Navaira. Esta el tiempo que estuvo en su casa tuvo a su cargo un
habla iiivitado al renombrado profesor de leyes ita- servicio religioso en la pequeña capilla de L'Eveque.
liano, Aliciati, a enseiiar en su universidad. Wolmar. de la cual era capellán sblo de nlimbre y sueldo. El
ei profesor de griego, fue invitado también y pensó capellán escuchó las quejas de su hermano contra ,. la
que sena mucho iiias seguro ser luterano bajo la pro- Iglesia y sus capellanes.
teceiori de la reina Margarita. Muchos estudiantes Quizá ambos hermanos hicieron chistes sobre el
querían escuchar a Aliciati. Calvino se unió al grupo Obispo de Noyon y su barba. El obispo se había riega2
que partía Iiacia Bourges. En la casa de Wolmar eri- do a cortarse la barba, a pesar de que existia sobre
eontro a un iiiiicliactio ahijado de este. Calvirio tenia esto la regla en algunos libros de leyes eclesiásticas.
20 aiios. Foco soñaba que aqiielmuchacho de 1 2 años, Habla llegado un domingo a la catedral, vestido coñ
Teodoro de Beza, estaría un día con él y sería su su- su ropaje de grandes festividades, vistiendo la mitra
cesor en una ciudad que ninguno de los dos habían y llevando la cruz de oro; pero.10~candnigos le cerra-
visto todavía. ron la puerta en sus narices, y leídijeron-que se-eor7
En 1531 Calvino volvió a París por un corto tiem-
po. Alli llegaron noticias de que su padre se encontra- lo hizo. - -.
.
tara allí .mismo la barba o se.volviera al su ,casa, yr aqf
q z - ,, .
- - ~ " ? C. cl > ri-it7rrcrff
I

ba seriamente enferino. Por esta razón, el hijo del Estos .días dieron*>tarnbi6nc0portunida&~.aolos~~hei1~
manos a -penSa'r'y? a ihablar de ..las ideas3rcielr f l r f a ~ a ~ a
AS^ FUE CALVINO

profesor Lefevre y de los folletos de Lutero, del mali-


cioso Beda y de sus compaíieros en la Sorboria, del
volubl~3Francisco 1 y su piadosa hermana; del humo
de las hogueras humanas en París y en Meaux.. .
Este mes les dio tiempo para pensar. El abogado
de la Iglesia en Noyon había muerto. Ahora Juan, el
hijo mediano que siempre habfa acatado sin objetar
las decisiones de su padre estaba libre para obrar se-
gún le pareciese. Pensó que no le convenía la Iglesia,
con su ambición y sus rígidas formas de pensar; tam-
poco le convenían las leyes; se volvió hacia la espe-
cialidad de las letras. La vida de estudiante le encan-
taba. Profundizar más en el griego y latín; leer la li-
ter2tura que en estas lenguas existía, investigar en los
clásicos, escribir sobre ellos, encerrarse en un despa-
cho lleno de libros, ¿qué más podía desear, excepto
conseguir un poco de venta para sus escritos que le
permitiera aIquiIar una habitación quieta, comprar
una escasa comida y la suficiente tinta y papel para
trazar sus propias ideas, ¿,Ydónde mejor que en Pa-
rís para llevar esta vida? Recientemente e1 rey Fran-
cisco habfa convertido París en un lugar atractivo pa- vez de aceptar ciegamente todo lo que la Iglesia les
ra los eruditos. Bajo la presión de Biidé, había orga- enseñaba. Las personas que empezaron a estudior las
nizado u n nuevo Colegio de "pensadores reales1' con- Escrituras por si rnismas descubrieron muchas cosas
tra la voluntad de la Sorbona. Esto fue producto del que la Iglesia tenia escondidas e ignoradas. Dios liso
interés de Francisco 1 por la nueva ideología ccnoci- esta nueva ideología del siglo para enseñar a muclios
da como Humanismo, que estaba alboreando en a pensar y ayudarles a volver a Su verdad.
Europa.
Por doquier la gente comenzaba a pensar por si Habiendo decidido ser erudito, Calvirio partió an-
misma, en lugar de dejar a la Iglesia que les mastica- dando las 60 millas entre Noyon y París. Cuando llegó,
ra todas las ideas. Los que eran capaces de ello, lefan iin amigo le ofreció hospedaje; pero el prefirió alqui-
la ciencia de los primeros siglos en latín y griego, for- lar una pequefia habitación en el dormitorio del Cole -
mando asi m propio pensamiento. Este nuevo huma- gir Fortet. Estaba mas cerca de los colegios donde
pismo no era cristiano, pero tenía un gran valor. Ani- teririr ia clases. El cuarto estaba sj tuado al final de una
m6 al pueblo a buscar su propia forma de pensar en tortuosa escalera, en 'un corredor de habitaciones,
AS^ FUE CALVINO

donde alumnos y profesores vivían y estudiaban en


VII
común. Calvino se sumergió muy pronto en el estudio Escritor Arruinado
del latin y el griego. A1 mismo tiempo estudiaba he-
breo. Durante el día asistía a las clases, de noche la El libro estaba por fin terminado. Le había costado
luz de una bujía brillaba es su celda. Estudiaba, leía, siete u ocho meses de rudo trabajo, a más de las ho-
aprendía; Calvino se relacionó de nueva con su cír- ras empleadas en el estudio y las clases. Con el orgu-
culo de amistades poco comunes. Los eruditos le apre- llo propio de un joven erudito, Calvino tomó el ma-
ciaban. De nuevo entró en contacto con la familia de nuscrito y se dirigió al taller del impresor. Había ven-
Cop, el médico real. Tomaba parte activa en las char- dido algunos de sus escasos enseres para pagar parte
las en casa de Budé. Esta era la clase de vida que él del costo de la impresión. El resto del dinero lo había
soñaba. pedido prestado.
El libro estaba dedicado a su amigo de la infancia
Mientras Calvino se inclinaba sobre los libros en Claudio de Hangest, sobrino del obispo de Noyon.
París, Ulrico Zuinglio, el reformador de Zurich, mu- Claudio era entonces abad del Monasterio de San
rió en el campo de batalla. Había salido como capelIan Eloy, en Noyon. "Acepta este mi primer fruto -es-
con las tropas protestantes de su ciudad para repeler cribió Calvino- de derecho te pertenece, y a tu her-
un ataque de las tropas suizas fieles a la IgIesia de mano, pues a ambos os debo lo que soy y tengo, por
Roma. Al pararse Zuinglio y arrodillarse para con- las atenciones que recibí en mi niñez en vuestra casa".
fortar a un caído, fue alcanzado por los enemigos y
muerto por una estocada de lanza. Vengativamente El libro de Calvino salió de la imprenta, en Abril
su cuerpo fue descuartizado y quemado. Esto ocurría de 1532. Se trataba de un ensayo sobre el filósofo ro-
el 11 de Octubre de 1531. mano Séneca, que vivió en los tiempos del a ~ ~ ó s t o l
Pablo. Era cosa muy popular entre los estudiantes
Si el estudiante de París, oyó noticias de la batalla, leer libros antiguos famosos y escribir sobre ellos. Por
no les prestó mucha atención. Estaba enfrascado en los ser el primer libro de un autor de 22 años de edad el
libros antiguos y escribiendo otros. No podía imagi- "Comentario" de Calvino sobre Séneca era un traba-
narse que un día en la tierra de Zuinglio que habrfa jo sorprendente.
adoptado, serfa conocido como reformador mucho Estaba escrito en un latín excelente. Calvino había
mayor que el notable hombre de 48 años que había consultado 56 libros latinos, 22 griegos, y siete Padres
sido asesinado bajo u n peral cerca de la carretera. de la Iglesia, a más de los escritores de sus días. Sólo
había tres insignificantes referencias a pasajes de la
Biblia.
-Pero el libro no tuvo venta. Pasó inadvertido. Cal-
-.

vino presionó a sus amigos a comprarlo, a recorwn-


darlo a otros; pidió a los profesores que lo adoptaran.
Envió una copia al erudito Erasmo de Basilea. Pero
el libro no se vendía en forma alguna. Si malo era ser
ignorado como escritor novel era peor todavía la deu-
da que había contraído con el impresor.
¿Estaba seguro de que esta vida de estudiar y es-
cribir era la que más le convenía? ¿No hubiera sido
rnejor terminar la carrera de leyes que había inte-
La Fuga
1.rilmpido al ocurrir la muerte de su padre? Empaque-
tó sus enseres y sus libros y los envió a Orléans. El si- La gente estaba excitada en París, Nicolas Cop, el
guió el mismo camino andando. joven rector de la Universidad de París había teriido
Respetuosamente los estudiantes de la provincia su plática anual correspondiente al Día de todos los
de Picardia, le eligieron secretario de su club, con Santos en la Universidad. En vez de hablar sobre los
sueldo. Quedaron empero decepcionados y resentidos santos de la Iglesia nuestro hombre habló sobre el te:{-
interiormente cuando en vez de obsequiarles con una Lo: "Bienaventurados los pobres en Espíritu" y siguió
fiesta para celebrar su elección dio el dinero que ha- predicandc el evangelio de Dios y la salvación por
bía de gastar en ella, a la biblioteca de Universiaad gracia. I-fabló en contra de la persecución que se hal~írt
para la adquisición de nuevos libros. Pero todos res- desencadenado contra los que habían vuelto a la Bi-
petaron su decisión. blia. Citó a Erasmo, ciiyas obras estaban prohiliidas
por la Sorbona. Cop dijo, tniiclias otras co,qas pai-cci-
Calvino permaneció de nuevo en Orléans cerca de das a las ideas de L,utero, aiinque sin citar la pro-
u n año. En el verano siguiente se vio obligado a ir a cedencia.
Noyon, llamado por su hermano Carlos, cuyos proble- Los profesores de la Sorbona estaban fiiriocos. 130s
mas con la Iglesia habían ido en aumento. La carre- monjes irrumpieron en el Parlamento y demanrlaron
ra de Juan estaba ya terminada, pero no iba a recibir que el rector fuera arrestado. No piidieron prc~ionnr
su diploma de doctor; sucesos inesperados lo impidie- al rey porque el débil Francisco estaba en Marsella
ron. De regreso a casa, en la plaza del mercado, pre- haciendo arreglos para casar a su segundo hijo con
senció las manifestaciones contra los herejes llamados una sobrina de1 Papa que había acudido por barco pa-
luteranos. Estuvo en una sesión con los clérigos del ra entrevistarse con el rey.
tribunal a los cuales oficialmente pertenecfa. Como se
las arregló para ayudar a su hermano Carlos, acusado Ocurría también otra sosa relacionada con el dis-
de herejía en aquella sesión, no se sabe. curso del rector. Se murmuraba que lo había prepara-
do con la ayuda de u n joven estudiante llarnado .Tliar-i
En Septiembre de 1533 Calvino volvió a Parfs y se Calvino. Ciertamente, Nicolás Cop había sido amigo
alojó con un vendedor de ropas, Etienne de la Forge, cie Calvino por mas de 10 años. A menudo se encon-
que vivía en casa de Pelicano. traban y trabajaban juntos. ¿Qué les ocurriría ahora,
Tres meses después huía para salvar su vida. cor! todo el poder de la Sorbona en contra?
ASÍ FUE CALVINO

A finales de Noviembre de 1533, casi un mes des- Calvino,. venía conociéndolas durante muchos años
piiés de su discurso, Nicolás Cop salió en procesión por los escritos de Lefevre y más tarde de Lutero y
académica hacia el palacio; vestido con su indumen- Zuinglio. Las habla escuchado también de boca de su
taria de rector. Con los ujiers que le precedían lle- primo Olivetan, que - había) . discutido muchas horas
vando las mazas doradas de su oficio, iba al Parlamen- con él cuando ambos eran estudíantes; y también de
to para contestar a un sumario en 3u contra. De re- su profesor de griego, Wolmar, . del cual conservaba
pente, un mensajero fue a su encuentro trayénUole hondos recuerdos. Finalmente las habia escuchado
aviso de iin diputado amigo: -"Escapa por tu vidav- con amargura de corazón de su hermano Carlos, ex-
le dijo el mensajero. La Sorbona ha persuadido al Par- comulgado de la Iglesia por sus herejías. Pero sobre
lamento para que no te absuelvan. E1 rey esta fuera todo Calvino habia encoritrado personalmente el fun-
de París y nada puede salvarte. damento de estaas ideas, cuando estudió hebreo y grie-
Nicolas Cop se esciirrió por una callejuela; arrojó go y pudo leer la Biblia en sus lenguas vernaculas. fte-
su capa y vestiduras oficiales y desapareció entre una cientemente había visto las ideas en acción con el fue-
multitud de estudiantes dispuestos a ayudarle. Al ca- go de los martirios, y en casa del píadoso posadero de
b c de una hora cruzaba disfrazado la puerta de San la Forge, cuyo hogar era refugio secreto para todos
Martín de la muralla de París. Huyó tan deprisa que los creyentes de cualquiera procedencia.
se llevó el sello de la Universidad consigo. Durante mucho tiempo el corazón de Calvino no
Irritado por esta huída el jefe de policía, envió a había estado maduro para asimilar la verdad. "$1
siis aguaciles con orden de que detuvieran a Juan climax de mis aspiraciones" -dijo refiriéndose a aque-
Calvino a toda costa. Pero los estudiantes eran más llos días- era ser un literato, ganando con mis escri-
listos que las autoridades. Mientras varios entretenían tos lo suficiente para llevar una vida libre y honora-
a los aguaciles al pie de la escalera, otros ayudaron a ble". "Pero a pesar de que tuve períodos de quietud,
Calvino a huir por la ventana posterior, haciendo estaba lejos de la verdadera paz de conciencia, y cuan-
una cuerda con la ropa de las cama.\. En casa de un to más me examinaba a mi mismo, más se me clava-
amigo propietario de una viña, Calvino se vistió de ban espinas en la conciencia, de forma que mi único
viñatero. Abandonó la ciudad con un hazador sobre solaz era sumergirme en el cansancio y el olvido,..
su espalda, caminando al Norte, hacia Noyon. Los "Cuando yo estaba siguiendo el curso de vida que ha-
aguaciles cogieron sus libros y sus papeles pero no bía elegido, se levantó aquella doctrina diferente, que
pudieron prenderle a él, no nos separaba de la fe cristiana, sino que nos traía
¿,Qué le habla ociirrida a Calvino para convertirse de nuevo a su verdadera fuente a l limpiarla de impu-
en una pieza de caza? Hasta entonces se habfa dado a rezas, restaurándola a su pureza original.
eonocer como excelente estudiante, joven escritor, y Escandalizado, cerré mis oídos, y confieso que al
futuro sacerdote. Las ideas que esparció junto con Ni- principio resistí apasionadamente. Mi mayor dificul-
colás Cop, que tan furiosos pusieron a los hombres de tad era confesar que toda mi vida había estada en un
la Sorbona, ¿dónde las había aprendido? ¿Cuándo ha- error. Pero mi mente estaba lista para prestar seria
bían entrado en su corazón? stención y a la larga percibí como si la luz brillara
ASf FUE CALVINO

sobre mi, dentro de la oscura prisión de error en que


me hallaba sumergido. Con gran temor y temblor an-
te la miseria espiritual en que había caído y temiendo
la muerte eterna, no pude hacer otra cosa que seguir
"el Cwnzino", condenando toda mi vida pasada, no si11 Enfre Nobles y Er udifos
geri~idosy lagrimas".
Esto es lo que Calvino escribió a un cardenal, seis Desde el rnes de Noviembre en que abandonó Pa-
uiios despues de que Cop pronunciara su discurso. rís con SU disfraz de viiíatero, Calvino llevó una vida
Calvino pone estas palabras en boca de un personaje nómada. Se dirigió en primer lugar a Noyon, donde
iniaginario convertido al Protestantismo, pero son fra- estuvo unos días. Pero Margarjta, la hermana del
ses de su propia experiencia. Pinta en su escrito la Rey, se había enterado de que iba a ser' capturado.
figura de un hombre que estaba en la Iglesia buscan- Persuadió al Rey, quien había regresado ya a París, a
do la paz de su alma febrilrnente, por todos los carni- que tuviera compasión de Calvino, y la "pieza de caza1'
nos, estudiando, escribiendo, llegando a ser un erudi- regresó a Paris donde se entrevistó con Margarita.
to humanista. Finalnierite, con gran dolor y estupor, Probablemente se detuvo para visital- a "de la Forgel'
Dios misrno lo sitúa en el verdadero camino. y abandonó de nuevo la ciudad.
"Dios subyugó mi corazón. .. con una conversión Entonces se dirigió a Angoulcmc, a casa de un ami-
repentina -dice Calvino de si rnisrno en su comenta- go y antiguo compañero de clase, Luis du TilleL, canó-
rio a los Salmos-. Inmediatamente me sentí inflama- nigo de la catedral, quien simpatizaba con las ideas de
do por uri deseo intenso dc progresar en ~ i i inueva le, 1,efivre. Vivía en una casa grancic y si~iltiiosay había
y a pesar de que no pude abandonar los otros estu- clo tic su liadrt! cle :; ii 4 riii l II~IJ-os,
Iic>l*cda iriiiir*ii:i:ii ~ i -

dios me dedique a ellos con menos ardori). blioteca en aquellos dias, teniendo en cuenta que el ar-
te de la imprenta se hallaba en niaritillas.
Parece que esta repentina "transformación1' debió Calvino fue bienvenido en casa de Tillct y perrria-
tener lugar algún tiempo después de escrita su obrá neció allí durante varios meses bajo un nonibre su-
sobre Séneca, en la cual escasamente menciona la puesto. Usó nueve noinbr'es distintos en distiritos luga-
Biblia. Fue rnás bien durante los últimos meses de sus res. En casa de Du Tillet, sc hacía llaniar Carlos dc
estudios en Orléans. Quizá la luz irrumpió en Calvino Espcdille.
cuando vivía en la casa del Pelicano con el devoto
Forge. La biblioteca de Dii Tlllet ci'a i l r i lugar idcal para
el joven estudiarite. Calvjno se ensarzó con ardor P r i cl
Fuese cuando fuese que ocurriera, una cosa es cier- estudio durante dí? y noche examiliarido y forta1ccicr1-
ta. Juan Calvino, el futuro sacerdote, abogado y eru- dose en la nueva fe a la cual había abierto los ojos. Fe-
dito secular, había muerto; en su lugar se levantaba liz con lo que iba descubriendo, czcribió a su amigo Da-
el "Juan Calvino, siervo de Jesucristo". niel, en Orleans:
ASÍ FUE CALVINO

"Ile aprendido de la propia experiencia que no PO-


dernos predecir el futuro. Cuando empecé a estudiar
me promctia a iiií niismo una vida facil y placentera,
y lo tenia todo a mano para conseguirlo. De pronto, me
di cuenta de que mi situación pudiera no concordar
con inis deseos, y que se iiie estaba preparando una
inoi-ada quleta iriás allá de todo lo que yo podía espe-
rar, y esto son los designios del Señor, quien tendra
buen cuidado de nosotros, si a El nos sometemos hu-
rnildemente".
Pero e1 hornbre con nombre supuesto, no so quedó
solo en su placido nido. Eruditos y letrados que visita-
ban a Du Tillet, le buscaron para conversar con el, y
Dios le saco de su estudio para conducirlo al c ~ m p ode
trabajo entre gentes sencillas. El joven delgado, vestido
con una bata negra, iba y venía por todas partes. Man-
tuvo reuniones secretas en casas particulares. Junto a
SUS ávidos oyentes en una pequeña gruta junto al río, La gente común d i s c u t í a sobre La Biblia
y la gente acudía, juganciose Ia propia vida, para oir
las palabras de este hombre al que se intentaba cazar.
En Abril de 1534 Calvino fue a visitar al anciano por la valentía de sus habitantes para mantener una
profesor Lefevre, a quien no habia visto nunca. Lefe- fe mas de acuerdo con las Escrituras. El anciano
vre estaba de regreso en su tierra natal, Nerac, una habia sido el primer lider de la Reforma francesa. Ha-
ciudad bajo la protección de Margarita, reina de Na- bía intentado realizarla de una forma pacífica, pei'ma-
varra. Lefevre contaba casi cien años de edad. La pri- neciendo en la Iglesia de Roma y pro~noviendola fe
mera edición de la Biblia en francés acababa de salir evangélica desde el interior. Algunos dicen que en sus
de la imprenta. A él se presentó este joven, que no lle- últimos años el anciano profesor lamwitaba esto, y que
gaba a los 25 y era conocido ya como un lider entre los el experimentado catedrático, viejo y ciego, declaro al
que volvían a la verdad de las Escrituras. Tanto el an- joven lider la imposibilidad de oponerse a la Sorbona,
ciano como el joven amaban a su querida Francia. Arn- la Iglesia y la Corte. Cuán inútil era tratar de levantar
bos habían nacido en la provincia de Picardia, famosa de su decadencia y superstición a la Iglesia de Roma
como tal, y volverla a la Palabra de Dios. Pero dijo a
Calvino: "Tú serás el instrumento para establecer el
reino de Dios en Francia". ¿Presintió que su manto de
caudillo caería sobre el joven que habia ido a vi-
sitarle?
49
A S Í FUE CALVINO

Nadie sabe lo que comentaron, el anciano líder, a


las puertas de la rnuerte, y el ardiente devoto de la nue-
va fe recien hallada. Con la entrevista fresca eri su
niente Calvino partió para Noyon: había hecho la de- Errante y Perseguido
cisión. El cariñc; del viejo profesor que liabía en vano
esperado cambiar la Iglesia desde dentro, no era para
él. Para una nueva Fe se necesitaba una nueva Iglesia Fue u n aiio de vagabundear huyendo de la perse-
(aunque ni la fe ni la iglesia eran nuevas; la Fe era an- cución.
tigua, tan antigua como la cruz del Señor) pero la Igle- Iban tras la pista de Calvino como de un hereje ap-
sia había perdido esa fe antigua que algunos habían to para ser quemado. Pero también era objeto de otra
re-descubierto en la Palabra de Dios. Por esto la Igle- caza muy diferente, por gente hambrienta de la verdad
sia debía nacer de nuevo, como la primitiva Iglesia de a quienes él enseñaba y predicaba. "Dios me trajo por
Pentecostés: una iglesia de Cristo conforme a su diferentes revueltas y continuos cambios, de modo que
Palabra. riunca me permitió reposar e n ningún lugar.. ." Escri-
bió Calvino recordando aquellos meses.
Dos meses después de cumplir los 25, Juan Calvino
se puso de pie ante todos los clérigos de Noyon, en la. Fue primero a París, después que dejó Noyon por
catedral bajo cuya sombra había crecido. Contó a es- la últirna vez. No podía estar lejos de los creyentes que
tos hombres de la Iglesia, quienes en su mayoría no le se hallaban en la capital. Conocía sus contraserias y
habían visto desde su niííez, que no estaba dispuesto a sus lugares secretos de reunión. Eritró de riuevo en la
continuar siendo u n sacerdote de la curia romana y casa De la F'orge, quien se sintió asustado por la osadía
que abandonaba sus beneficios con todo su salario de de Calvino. Secretamente fue llevado de uno a Ctro
trigo en grano. entre los hogares de los fieles, enseflando, aniniándoles
y confortándoles.
El 21 de Mayo de 1554, el más famoso hijo dp Noyon Calvino habló en muchas reuniones secretas, a ve-
traspasó sus puertas por última vez, siguiendo la mis- ces interrumpidas por los gendarrnes. El sabía como
ma ruta que había tomado cuando de muchacho se di- escurrirse por un pasillo, saltar por una ventana, con-
rigió a París. Ya no pisaría mas aquel camino, ni en- fundirse con otras personas en la oscuridad y escapar
taría de nuevo en la casa hogareña junto al mercado. de los tiros de mosquetón. En aquellos días Calvino so-
Prosiguió su propio camino, sin hogar y sin iglesia. lía decir al final de sus mensajes, levantando sus ma-
nos al cielo. "Si Dios es por nosotros ¿quién será contra
nosotros". Los que no pudieron escapar a la gendarme-
ría, cuyos lugares estaba11 vacíos en las reuniones se-
cretas porque se encontraban en la cárcel esperando
turno para ser quemados, hicieron honor a la verdad
de estas palabras. .
ERRANTE Y PERSEGUIDO

De la Forje presiorio de nuevo a Calvino para que


abandoriara P a r ~ s .Vuestra vida no esta segura aquí. bre que se llamaba a si mismo miedoso y modesto.
o i a c a os necesita. Los protestantes no tiene11 Luego fue a Orleans donde había estudiado leyes.
otro lidei y todo1 depende de vos. Idos, antes de que sea Alli terminó la primera publicación de sus escritos des-
demasiado tarde. pués de su conversión. Se trataba de un pequeño libro
Calvino todavía espero. La gente de París le nece- en latín con el título imponente de "Psychopannychia7).
sitaba también. Tenía tairibien una cita que había cori- En él, Calvino escribió contra los que creían que el al-
certado coi1 iin joven español llaniado Servet. Este, dos ma duerme después de la muerte Iiasta el día del juicio.
a i ~ o smas joven que Calvino, nego la tririida d de Dio4 El alma se conserva viva y despierta después de ha-
proclaniando que el solo poseía la verdad. Había veni- ber abandonado e1 cuerpo -clamó Calvino-. En Or-
do a París después de tratar de encontiaar seguidores leans escribió también dos prefacios a la versión frun-
de sus ideas en los estados germanos. Ahora esperaba cesa de la Biblia ya completada por su primo Olivetan.
eorivencer al francés con quieri tenia que entrevistarse. Este intenso escribir sobre tenlas cristianos fue la obra
Caivino mantuvo la cita. Disirazado acudió a la ca- del nuevo Calvino. i Cuan diferente de sus antiguos es-
sa que se liabía concertado. Inlpacientemeiitc esl>eró critos, como erudito, sobre Séneca!
al espai1ol. Pero Servet no acudió. Dieciriueve años En aquellos días llegaron secretamente a París y a
despii6s apareció Scrvet eri una ciudad helvetica y se otras ciudades francesas gran cantidad de carteles, es-
encaro con el lioiiibre a quien Iiabía proinetido eiicoii- critos en francés, que protestaban contra la misa ca-
trar eri París. tólica. En la mañana del 1 8 de Octubre de 1534, los car-
Desde París, Calvino fue a otras ciudades, en pri- teles aparecieron misteriosamente en muchos luqares
iiier lugar a las llanuras, cerca de Poitiers, donde teriía públicos. Se encontró uno incluso en el dormitorio del
arnjgos. Alli hablo y enseiio, prirnero en uii bosque, y rey, en el arca donde guardaba su ropa. Corrjó el ru-
después en una cueva secieta, a la luz de antorchas. mor de que el rubio y rechondo reformador Farel los
Alh Fe dice que Calvino celebro la Cena del Señor poi. había escrito en Suiza, donde se encontraba trabajan-
~ r i m e r avez, usando una roca llana coino mesa. Lo hizo do. La redacción era fuerte y atrevida.
de una iorma simple, citarido las palabras de Cristo, EL rey Francisco, a quien se mencionaba en los mis-
sin el aparato pagiino de la Iglesia Ca tolica. Desde Poi- mos carteles juró venganza. La Iglesia de Roma, llena
tiers Calviiio envio sus prinreros misioneros a predicar de furia le empujaba. La "affair des placards", como lo
y enseñar a todos los lugares donde la gente estuviera llamaban, llenó todas las prisiones. El humo de los sa-
dispuesta a escuchar. crificios humanos se levantó con más intensidad que
Pero Iti gciidarrneria estaba estrecharido el cerco, nunca. Se inventó un nuevo sistema de tortura. Una
informados sobre uii honibre vestido de negro que se especie de palanca arreglada de modo que se pudiera
liospedaba eii la ciudad. Calvino se escapó a Angoúle- meter y sacar a la víctima del fuego a fin de qiie se
ine, a casa de su coiilpañero Du TilIet. De nuevo la tostase lentamente, prolongando lo más posible el ho-
gente fue a su encueritro y le pidieron que les enseiiara. rrible martirio, en lugar de quemarle y quitarle la vi-
"Mi escoridite eran las escuelas publicas", dijo el hom- -- de una vez. En ningún lugar de Francia había i i r i
da--.

solo protestante a salvo.


53
ERRANTE Y PERSEGUIDO AS^ FUE CALVINO

Calvino, tratando de encontrar u n lugar seguro pa- lido u n pájaro totalmente diferente de lo que ~iiponía,
ra estudiar y escribir, cabalgo liacia la frontera germa- en el gran movimiento religioso de Liitero y Zuinglio.
n a del Rhin. Jinete a su lado, y acompañado de dos Cuando se dio cuenta dc lo lejos que iba la Reforma y
sirvientes, iba Luis du Tillet quien había decidido la oposición que levantaba, Erasmo sc retractó de las
abandonar su trabajo y su valiosa biblioteca para se- verdades que l i ~ b í adesciibierto cn el Nuevo Testameri-
guir a su amigo. to e hizo las paces con el Papa, quien le ofreció el bi-
Los dos cabalgaron hacia el Este en dirección a rrete cardenalicio en premio a sil cambio de aclitud.
Metz, distante doscientas millas de París. Era invierno; Serfa conocido por la hi~toriacomo un erudito hiirna-
el frío les atería y el viento les azotaba silbando con- nista adherido a la Iqlesia de R,oma. Ciianclo Calvino
tra su rostro. En cada parada donde tuvieron que pa- se detuvo para visitarle, Erasmo era ya viejo. 40 aitlos
sar la nache los viajeros temían que alguien pudiera más viejo que Calvino y a sólo unos pocos anos de sii
descubrirles y denunciarles como herejes. Calvino via- muerte. ¿Recibió friamente al lider francés qiie se de-
jó constantemente con dolor de cabeza y el esfórnago tuvo para verle?
trastornado. Por si esto fuera poco los dos amigos se A principios del año 1535 los dos amiyos l l e ~ a r n na
levantaron cierta mañana para descubrir con sorpresa caballo a la ciudad de Rasilea, el ccntro suizo de la l i -
que uno de los sirvientes había huído con la bolsa1del teratura y las artes gráficas. Alli, por niás dc un aiio,
dinero. cesaron sus deventuras. Calvino había encontrado poi-
El ladrón se había escapado con su caballo, dejando fin un poco de descanso.
a sus dueños sin un solo céntimo. No podían pedir 8-
nero sin darse a conocer. El otro criado, u n poco mas En una casa de los siiburbios alquiló una habitación
considerado, les prestó la suma suficiente para poder a la señora Catalina Klein; cerró sil puerta v FP ??ilsv
llegar a Estrasburgo donde Calvino tenia amigos en- a trabajar. Adoptó el nombre de Martinus L I I C ~ ~ ~ I ~ S ,
tre los pastores protestantes. El pastor Martín Bucero muy parecido al propio nombre de Lutero; no hahia
se encontraba allí ayudando a los refugiados franceses más que un cambio de letra en la forrna latina de a m -
que huían de la ola de persecución que se había desen- ambos.
cadenado en su país. Calvino le había escrito con aiite-
rioridad recomendándole a uno de los refugiados. S610 un reducido número de nersonas cabía qilii!
Quizás por no encontrar la ciudad de Estrasburgo era en realidad Lucaniiis. Uno de los qiie conocían Sir
suficientemente tranquila, Calvino y Du Tillet prosi- verdadero nombre era Nicolás Cop, el a n t i ~ u orector
guieron más hacia el sur. Existe una leyenda que ase- de la Universidad, quien se encontraba en Basilea. Nrt
gura que Calvino se detuvo durante el camino para vi- había visto a Calvino desde el día en que tiivo que e?-
sitar al erudito holandés Erasmo de Rotterdam. Eras- caparse, cuando iba en procesiór! honorífica hacia na-
mo fue el hombre que devolvió al mundo e1 Nuevo Tes- lacio, y Calvino se deslizó con una cuerda hecha de S,?-
tamento con una nueva traducción, directa del idioma banas, escapando por la ventana de su habitación. 1,~-
griego; pero este gran erudito "que facilitó el camino jos de París compartieron las noticias que ambos tcnian
para la Reforma" descubrió que de su huevo había sa- sobre la fiera persecución en su propia tierra.
AS^ FUE CALVINO

Tales noticias no eran buenas. Algíin prisionero tí-


niido, para salvar su vida del fuego, había revelado las
casas de los que asislían a las reuniones secretas. El fu-
ror real cayó sobre ellos, a pesar de que estas personas
no habían colocado los carteles provocativos. De la
Forje, aquel hoinbre pío y generoso, cuya casa era el
refugio (le los creyentes, había muerto en la hoguera.
Sil mujer estaba en la prisión. Calvino no podía pensar
en La Casa del Pelicano sin estos queridos amigos. El
zapatero paralítico, Milon, fue también arrojado al ca-
rromato que le condujo a la muerte por fuego lento.
Du Bourg, un rico mercader que había asistido a las
reuniones, fue muerto también, y a Apolille, albañil,
le cosieron la lengua al paladar con una pinza de hie-
rro porque al ser atado a la estaca no quiso cesar de
hablar de su Salvador. Había muclios lugares vacíos en
las reuniones secretas de París. E1 rey Francisco no Ce[ebj-ando la comunibn e n cuevas de Francia
vacilaba yla más respecto a su actitud con 10s grotes-
tantes. Las súplicas de Margarita, no le movían a coin- prisidn erari sólo una casta perversa de rebeldes Y re-
~ a s i ó npero
. fue 10 suciente clemente para librar de la volucionarios, un grupo de Anaba~tistasque qucrian
Prisión a tres de SUS propios ministros y enviarlos a un separar la Iglesia del Estado.
monasterio. Allí, dos de ellos se arrepintieron de sus ¿Eran rebeldes y revolucionarios, el generoso De la
convicciones Protestantes y volvieron a la Iglesia de cal-
Forpe, el paralítico Milon, Y tantos otros a quienes
Roma. El tercero, Corault. era casi ciego, pero a pesar Vino y
como a hermanos en Se-
de esto, escapó Y Se refugió en Basilea. ~ l l encontró
í a fiar? Nadie en Francia podía hablar sobre los que eran
Calvino y tuvo ocasión de explicarle 10 que estaba su- arrojadoc al fuego. Nadie, dentro del país podía decir
cedierido en París. la verdad sobre la fe de los mártires. pero un francei
Al Rey Francisco, le pareció necesario esparcir una en el exilio, podía hablar.
gran de mentira acerca de sus persecuciones. Era ~1 francés hospedado en casa de Madanle Kleiny n i
10 suficiente inteligente para ver que otros paises, espe- Basilea, se sentó en la mesa Y mojo SU pluma en e] tin-
cialmente 10s Estados Protestantes de Alcrnania, no es- tero. Trabajó febrilmente para terminar pronto la
'¿irían de acuerdo con SUS crueldades. Necesitaba a es- obra que había Era a fines del verano cuan-
tos países como aliados contra el emperador Carlos de do la página dedicatoria añadida a 10s seis
E;5pafia7 que le habían derrotado en ~ a v i a por . esta pítulos ya terminados. Calvino fue a visitar a su ami-
escribió a 10s príncipes de Alemania explicándo- go Thomas platter, el impresor cuya tienda ostentaba
les que 10s horribres que mandaba a la hoguera y a la el signo del 0~0-i''egro.
56 57
INSTITVTIO CHRI-
f t i a n ~religionis, i n libros qua-
taor nane primhtn digeitn, certifqite diftinctn capitibus, a& aptirrimam
metliodum: aricta etiam tum magn acccfiione 1% propemodum opus
nounm haben pofit.

I O H A N N E CALVINO AVTIIORE.
U n Libro y un Rey
El hombre a quien Calvino dedicó su libro, nunca
leyó la página veintiuno, dirigida "A su más Cristiana
Majestad, Francisco, Rey de los Franceses, de su súb-
dito Juan Calvino, deseándole la paz y la salvación que
es en Cristo". Este hombre estaba deinasiado ocupado
con sus bailes de cortesanas y sus proyectos de alian-
zas contra sus enemjgos. Aunque hubiese leído el libro
con su dedicatoria antes de entregarlo al fuego, lo que
sin duda haría, nadie podía haberle dicho que cuatro-
cientos años después el pequeño volumen sería corita-
do entre los libros que han cambiado la fortna de peri-
sar del mundo.
El rey Francisco no podía syponer que la dedicato-
ria a 61 dirigida sería apreciada por siglos como urla
obra maestra de vehemente elocuencia, leída por rrii-
llones de personas en rnuchos idiomas.
La INSTITUCION DE L A RELIGTON CRTSTIA-
NA, por J u a n Calvino de Noyori, no vio la luz tan sólo
como una súplica al rey de Francia, sino como tina
ayuda espiritual a los nuevos Protestantes que necesi-
taban se les mostrasen las verdades de la Biblia. Nadie
de parte de la Reforma había definido dichas verdn-
des de una forma ordenada. La mas grande contribu-

Oliua Roberti Stephani. ción de Lutero fue la traducción de la Biblia al alemán,


y sus escritos eran sobre temas diversos. La Iglesia de
Roma tenía una gran . organización, para definir la
Verdad. Los seguidores de la Reforma poseían La Pa-
labra, pero ¿quien debía coriducirles de una forma cui- de la Doctrina que es objeto de tanto furor por parte
dadosa a tina coinprension completa de las verdades de estos locos que están perturbando vuestro país oori
escriturales? ¿Quién les iba a mostrar lo que la Biblia el fuego y la espada.. ."
dice sobre el Señor Jesucristo; el Espíritu Santo; los "Por dicha razón, suplico a Vos, señor ( y la humil-
Sacramentos y la Iglesia; la Fe y la Oración; la Ley de de petición me parece del todo razonable) que toinkis
Dios, la libertad, y las obligaciones de la vida cristiana? personalmente conocimiento de la causa, que Iiasla
Sobre todos estos importantes temas estaba el fran-
--- . ahora ha sido solventada de uria forma confusa y poco
cés escribierido en Uasilea cuando le llegaron las iioti- cuidadosa, sin ninguna clase de ley y con nias pasión
cias de la violenta muerte de sus amigos. Luego tuvo y criieldad que gravedad ji:dicial. No creáis que estoy
noticias sobre los embustes del Rey Francisco. Conio arguyendo en mi propia defensa para procurarine u n
si un rayo hubiese iluminado so mente, Calvino vis- regreso seguro a mi tierra nativa, pues, a pesar de que
1uiiibi.ó la forma en que podía defender la verdadera siento todo el afecto que cualquier hombre sentiría
fe y a los calumniados en su Patria. Quizas pensó tam- por ella, todavía, bajo las circunstancias especiales en
bién en la posibilidad de mover el propio corazón del que se encuentra no deploro el haber partido. Suplico
débil rey. El libro se convirtió en algo más que una en favor de la religión divina, y consecueiitemente en
guía para el estudio, vino a ser una obra maestra co- nombre del propio Cristo... E n vuestra mario esta, se-
mo Confesión de Fe, la fe que era sellada con la carne ñor, el no hacer oídos sordos a tan justa defensa.. . Es-
abrasada de tantos mártires en Fraiicia. te asunto que bien merece vuestra atención. .. es digno
de vuestro trono.. ."
A iniciar mi trabajo, seiioi*" -dice Calvino a sil "¿Qué más puedo decir? Analizad, señor, todas las
rey-, "nada estaba mas lejos de mi mente que el pen- razones de nuestra causa, y consideradnos los más in-
sar en presentar mi Iiurnilde obra a vuestra serenisima fames de los hombres si no descubrís clarameiite que
Majestad. Mi intención era tan sólo establecer algunos tanto nuestra labor como nuestros sufrimientos y vilu-
principios fundamentales por los cuales los indagado- perios tienen su único fundamento en el Dios Viviente.
res ... pudieran ser instruidos en la naturaleza de la Somos perseguidos tan solo porque creemos que "es
verdadera piedad. Y dicha labor la inicié mayormente vida
.-
-.- eterna conocer a l solo Dios verdadero y a Jesucris-
para inis compatriotas, los franceses, entre los cuales to, a l cual ha enviado".
sé que hay multitudes hambrientas y sedientas de Cris- "Por esta sola esperanza, algunos de nosotros somos
Lo, pero muy pocos poseen un conocimiento real de EI... atados con cadenas, lacerados con azotes, paseados co-
Pero cuando vi que la furia de hombres malvados en
vuestro Reino habia llegado a tal extremo que ya no mo objetos de burla, crueliriente torturados, y otros so-
habia lugar en vuestros doniinios para la sana doctri- mos obligados a escapar huyendo.. ."
ha, pensé que mi obra estaría mejor empleada si al Con la mente sagaz de un abogado, procede a enu-
tiempo de dar instrucción a ellos, presentaba mi con- merar y arguir sobre cada uno de los cargos de que se
fesión a Vos, para que pudiérais conocer la nhituraleza acusaba a los Protestantes. Cita abundantemente la
Escritura. Apela a los padres de la iglesia. En algunas
ASÍ FUE CALVINO UN LIBRO Y UN REY

ocasiones su lenguaje se hace duro e incisivo. Está su- tro ediciones sucesivas Calvino lo aniplió desde seis
plicando al Rey, pero al mismo tiempo luchando por capítulos a ochenta, completando cuatro grandes to-
la verdad, y no rehuye usar un lenguaje fuerte. mos. Sin embargo, no había nada en los ochenta capí-
"Somos pacifistas y honestos" -dice de si mismo y tulos que nolhubiera sido tratado en los priineros seis.
de los que en Francia son acusados de revolucionarios. El anciano enfermo que 50 años más tarde se esforzaba
"Aún ahora, en nuestro exilio, no cesamos de orar por para completar la edición final, interpretaba la Biblia
vuestra .prosperidad y la de vuestro Reino. Hernos de una forma totalmente idéntica al joveti de 25 afios
aprendido por la gracia divina, a ser pacientes, humil- refugiado en Basilea.
des y modestos. Si alguno de nosotros usara el Evan-
gelio como pretexto para la agitación, leyes tiene Vues- En la última edición, del aiio 1559, "La Institución"
tra Majestad por las cuales castigarnos. Pero no sea fue redactada siguiendo el orden del Credo Apostólico,
culpado el Evangelio de Dios". al tratar de las verdades de la religión cristiana.
"SeÍior. .. no desconfiamos de obtener vuestro favor Tres de las cuatro ediciones se publicaron en un la-
si tan sólo leyerais una sola vez con serenidad.. . esta tín académico. La cuarta lo fue en u n vívido y ameno
nuestra confesión, que intentamos sea nuestra defensa francés. Hoy en día "Instituciones de la Religión Cris-
ante vuestra Majestad. Pero, si por el contrario, vues- tiana" es un libro que puede leerse por lo menos en
tros oídos están tan imbuidos por las murmuraciones diez idiomas.
de los impíos como para no dar ocasión a los acusados
de defenderse a sí mismos, y si la pasión cruel continúa De esta forma aparecieron los poderosos escritos
persiguiéndonos con vuestra aquiescencia, con prisio- que juntados en una sola obra, siempre basand~seen
nes, azotes, torturas, confiscaciones y llamas, seremos la Palabra de Dios, forman u n Sistema completo de
de cierto, como ovejas de matadero, reducidos a las Doctrina.
mayores estrecheces. Entonces con paciencia poseere-
rnos nuestiXasalmas, y esperaremos la poderosa mano Las "Instituciones1' empiezan hablando de Dios y
del Seiior, que sin duda aparecerá y se mostrara pode- terminan tratando sobre Dios; el Dios Trjno y tres ve-
rosa para librar a los pobres de su aflicción y castigar ces santo. Calvino escribió de una forma clara, con la
a los que le desprecian, aunque ahora se regocijen en lógica de un abogado. En un estilo elocuente, como au-
sil absoluta seguridad. Que el Seiior, Rey de reyes, se tor que maneja sus palabras y sus ideas cos destreza.
digne establecer vuestro trono con justicia y vuestro Su mente extraordinaria abarcaba y comprendía las
reino con equidad". verdades de Dios en la forma más completa que al
hombre le es dado hacer. Escribió apasionadamente,
Estas son algunas de las elocuentes frases que Fran- con un corazón entregado por entero a su Señor. Es-
cisco 1 nunca llegó a leer. En los años que siguieron, el cribió humildemente, porque cornprendia que su alma
libro llamado "Instituciones de la Religión Cristiana", había sido librada del lodo del pecado únicamente pcr
creció como el árbol que brota de una semilla. En cua- la gracia de Dios.

63
AS^ FUE CALVINO

Nadie habia escrito antes de una forma así. Nadie


había discurrido con la magnificencia con que Calvino
lo hizo sobre las "Verdades de la Religión Cristiana". XII
Pero Juan Calvino de Noyon ignoraba su éxito. 13re- Viajero por Italia y Francia
fjrio, en los días de la prirriera edición, perriiaiiecer
oculto tras una puerta cerrada y bajo un ncmbre
supuesto. En un castillo, del norte de Italia, vivía una joven
mujer que hubiera sido reina de Francia si la ley no
"Que ini objetivo no era el ganar fama se demos- dispusiera que el trono debía ser Únicamente para los
tró en el hecho de que inmediatamente después de sa- varones. Rija del rey Luis XII, la princesa René habia
lir a luz la obra abandone Basilea y nadie en la ciudad estado prometida con el emperador Carlos V de Espa-
conocía que yo era el autor" -dice posteriorinente, Tía, y posteriormente coi1 Enrique VI11 de Inglaterra.
cuando ya su obra empezaba a ser famosa. En ambos casos por razones políticas. Y por las mis-
El huésped de Mme. Klein, Martin Lucanius había mas razones de Estado casó al fin con u n italiano, el
pasado muchas horas en la tienda que ostentaba la duque Hércules de Ferrara, quien, se hallaba intirna-
insignia del Oso Negro, leyendo las pruebas finales del iiienie vinculado con la Iglesia de Roma, por ser nieto
libro cuya portada decía en latín "Juan Calvino de No- de un Papa.
yon". Era en Febrero de 1536 cuando termirió la co-
rrección de pruebas y poco después de entrar en el mes El duque trajo a su duquesa francesa a Italia con
de Marzo el libro fue repartido para su venta en las una pomposa procesión de pajes vestidos de escarlata
librerías públicas, cuando Lucanius y su compaiíero y clarines de oro. A pesar de que su enorme castillo en
Du Tillet habían abandonado ya la ciudad. Unos kiló- Ferrara estaba enmohecido y amenazaba ruina, la vida
metros al sur de Basilea Lucanius cambio su nombre en su corte era alegre y extravagante, y sus bailes, ban-
por el de Carlos Espeville, que significa "Ciudad de quetes y diversiones n o conocían fin. Los enanos, los
Esperanza". Du Tillet se hizo llamar Louis du Elaut- monos y los loros acababan de dar colorido a las fiestas,
mont o sea "Monte Alto".
Pero la duquesa René trajo consigo de Frarcia una
¿Por que lo hicieron? E1 señor "Ciudad de Esperanw" fe que no agradó al duque. Fe que había aprendido del
y el seiior "Monle Alto", proseguían su camino Iiacia anciano profesor Lefkvre, de su prima Margarita y
Italia, tierra del Papa; sede de la Iglesia de Ronia, y otros nobles evangélicos. Al principio el duque lo tole-
su vida corría el inayor peligro si eran reconocidos. ró, y no se opuso a la presencia de protestantes fran-
ceses en ni corte. Pero la Iglesia de Roma muy pronto
le asigno su deber. Estos frenceses eran enemigos del
Papa, servidores de la herejía, su lugar no estaba en
el castillo de Hércules, nieto de un Papa.
Fue cuando el duque de Hércules empezaba a apre-
tar los tornillos a los amigos de su mujer, cuanclo los
viajeros de Basilea se acercaron a los muros de Ferra-
ra. Llegaron disfrazados de monjes, y se dice que la du-
quesa René les recibió solícitamente. Quizá su secreta-
ria Clerrientina Marot la habla informado sobre el jo-
ven lider de los protestantes franceses. Clementina ha-
bía sido la núrnero seis en la lista de sospechosos du-
rante la "Affair de los pasquinesw en París y había es-
capado a Basilea.

Al llegar Calvino, la duquesa tenía que protegerle


contra la inquisición que y a había empezado a interro-
gar a varios de sus amigos. La historia dice, que Cal-
vino se encontró por primera vez con la duquesa y sus
dainas de compañia, secre tarnente en' una pequeña ca-
pilla, cerca de la habi~acionque se le había asignado.
Quizás Calvino había llevado consigu algunas hojas de
sus "Instituciones", y con prudencia y sigilo probable-
mente pudo hablar con otros personajes de la Corte.

Cuando Calvino llegó a Ferrara la duquesa canta-


ba tan sólo 24 arios de edad. Grandes calamidades la
aguardaban. Sería presionada a volver a la "verdade-
ra" iglesia de Elorna. Al rehusar hacerlo llegó a ser en-
carcelada y separada de sus hijos para que estos pu-
dieran ser educados en la fe Católica. Mas tarde apa-
Calvino en Italia a los veintisiete a"0S
rentaría ser obediente a la Iglesia,para poder volver a
su iamilia. Pero después de morir el duque de Hércules
regresó a su castillo en Francia para convertirlo en iin En medio de todas sus futuras penalidades, el mas
llospital-oasis para los cristianos perseguidos en aquel riel consejero de la duquesa sería el joven vestidc de
país. En las guerras religiosas francesas, su propio yer- negro que ahora se encontraba en la corte de Fcrrara.
no conduciría tropas contra los protestantes, pero ella animándola a seguir adelante. La duquesa nunca vol-
se mantendría firme en su fe. vería a ver a Juan Calvino, pero sería su princillal ayii-
da para rriariterierse firme en su fe. Por iiiedio de car-
tas eiitradas de conirabarido al castillo, y hasta en su capó a Basilea, pero Rousell abjurd de su "herejía" y
pi'ision, la duquesa podría oir a so consejero espiritual. regresó a la Iglesia de Roma. Por t.ste hecho el Papa
28 aiios nias tarde, en sil leclio de inuerte, Calvino dic- le ofreció la mitra episcopal y Rousell la aceptó. Calvi-
taba su iiltiiria carta a la (luqiiesa llené, que en aquel no no pudo contenerse en escribirle:
eritorices v i ~ en~ ~sua castillo de Montargi, en Fraiicla.
Teiriía que los protestaiites se avei-goiizaran de ella "De J u a n Calvino a un ex-amigo, actualinerits un
por ser la suegra de un hombre que luchaba eri su con- prelado" decía la carta al nuevo obispo. "¿Que le ocu-
11.a. "No, Madam", -dictaba con toda seguridad- a rre a1 que como tu se convierte en desertor de su capi-
pesar de que su voz casi no alcanzaba a ser oída por el tan, se pasa al enemigo y ayuda a destruir la tierra pa-
amanuense- "ellos OS aman y aprecian y saben que ra cuya defensa estaba dispuesto antes a dar la vida.. . ?
este parentesco no os priva de iiianteiier una pura con- Es duro -como sé por propia experiencia- el abarido-
fesión y profesión de la fe cristiana, y que lo probais, nar la casa propia y convertirse en u n peregrino pero
no solo de palabra, sino con heclios notables.. . pues yo el Señor transforma este destino, que a los ojos de los
misnio admiro en gran inanera vuestras virtudes'.. hombres parece tan agrio, en u n gozo inefable..."
Pero todo esto estaba aun cubierto con el velo del Los peregrinos de Ferrara partieron repenlinarnen-
futuro en aquel año 15:1G, cuando Calvino hablaba per- te. El duque de Hércules estaba arrojando a los herejes
sonaliiieiite con la duquesa. Deseaba porler testilicar de sil corte, y la sospecha había caído sobre Carlos
del puro Evangelio a otibaspersonas de la alta sociedad de Espeville y Louis de Hautmount. Ambos escaparon
italiana, pero era lo suficiente prudente para darse por las puertas de la ciudad. Algunos dicen que el del-
cuenta de los peligrosos sacerdotes y cardenales que lc gado joven vestido de negro predicaba en las villas que
rodeaban y trató de no traspasarse. Sil plan había sido encontraba a su paso en el norte de los Alpes, y que era
el de ir a Ferrara para confortar y fortalecer a la du- bienvenido en unas y arrojado de otras Louis de
quesa, que era francesa y protestante. Esl~erabaque Hautmount. Nada se sabe de cierto sobre lo que ciu-
ella ~ o d r í ausar su iní'luencia entre los que la rodea- rrio en este viaje. Probablemente los viajeros p a s -
ban. Había esperado poder hablar y predicar. Pero eii ron por el gran San Bernardo. Las cumbres de las
vano. Eri el castillo. gobernado por el duque Hércules, montañas, rebosantes de la nieve que se derretía,
la cuña de la oposición se había introducido va. saltaban retumbando sobre sus lechos de roca.
Durante las seis u ocho semanas que pcrriianecio ;Y
L, - aué sucedió entonces?
esperan-
-L

en Felarara, Calvino envió varias cartas. Una de ellas Llegaron noticias de que el rey Francisco,
lue a Gerai-do Rousell, ex predicador de la princcsa do convertir algunos herejes protestantes, habia ofre-
Maiagai*j ia, al cual Calvino habia conocido y respetado.
cido seis meses de tregua en su persecución, para que
Ei :ay Fi.ancisco le había sacado de la prisión y puesto
en un Monasterio, junto con otros dos predicadores de los protestantes en el exilio pudieran regresar a sus ho-
gaics y a la Iglesia de Roma. Calvino aprovechó la
SLI hermana Margarita. Corault, que era casi c' es- oportunidad. Cruz6 Francia y entró en París. Recor-
dando, seguramente, a los amigos que ya no podría sa-
ASÍ FUE CALVINO VIAJPRO POR ITALIA Y FRANCIA

ludar, entr6 tristemente en la ciudad. Tomó la habita- el sacerdocio y vueltose a la herejía luterana. En su le-
ción en un hotel, pues la casa de Pelicano pertenecía cho de muerte, se había negado a tomar los sacramen-
a otros. tos. Enterrado lejos del campo santo, su alma no Iue
En Paris, el 2 de Junio de 1536, dos notarios escri- bendecida por la Iglesia. El otro hijo, Juan, hiieno en
bieron la: siguientes frases: "...Juan Calvino, licencia- sus estudios, y que iba a ser consagrado cuTa, estaba
do en Derecho, ante nuestra presencia y en sus plenas volviéndose el peor de todos. Escribía y ensefiaba, y la
facultades, declara nombrar a su hermano Antonio, re- gente le escuchaba atenta y compkdcida. Enseñaba eiri-
sidente en París, su representante y administrador, con- pero la herejía. Trataba de comenzar otra iglesia cti
cediéndole plenos poderes", ¡J u a n Calvino, licenciado contra de la antigua Madre Iglesia y en contra del Pa-
en Leyes! (,De qué otra forma podría presentarse ante pa. Algún día sería quemado por sus maldades, si no
los notarios? ¿Cómo un errabundo, predicador hereje en las hogueras de Francia en los fuegos del infierno.
y escritor protestante? De ningún modo. Juan Calvino, Lo que trataba de hacer era algo horrible.
"licenciado en Derechoi', hacía a su hermano represen-
tante suyo para actuar en su nombre sobre todas las Juan el hereje, estaba ahora tratando de cambiar
propiedades de la familia en Noyon. ia mente de su hermano Antonio, el dependiente que
vivía en París y de su hermanastra María. <Iban estos
Calvino trató también el asunto con su Iiermanastra a cometer la locura de seguir a J u a n dónde este qui-
María. Su otra hermanastra, fiel a la Iglesia de Roma, siera llevarles? Esto decía la otra hermanastra, la h i j a
se había casado y establecido en Noyon. Carlos había fiel, de Roma, ila única que no se había vucllo a la
muerto excomulgado por la iglesia, y había sido ente- maldad.. . !
rrado durante la noche en una tumba desconocida, en
un cruce de caminos lejos de la ciudad. Las mujeres piadosas de Noyon se persignaban cuan-
do pasaban en frente de la casa de Calvino, jiiiito a la
La familia de Gerardo Calvino quedaba reducida plaza del mercado. iA qué bajeza había Ilegado la
a la nada, decían los habitantes de Noyon. ¡Una fami- familia! !
lia tan respetada! ¡Tan fiel a la Santa Madre Iglesia!
La piadosa hija del posadero había muerto demasiado Juan, "el peor de todos1' viajaba de nuevo por Fran-
joven para poder conducir a sus hijos por la senda rcc- cia. Los seis meses de tregua del rey terminarían pron-
ta de la Iglesia -insinuaban los católicos fanáticos-. to. Si no apostataba de su fe, y de esto no tenía deseo
El abogado hacía chocado con la ciiria y sus negocios. alguno, pronto no habría ningan lugar en su tierra na-
Y asf habia muerto, sin hacer las paces con la Iglesia, tiva donde pudiera enconderse de una forma segura,
afirmaban otros. ni siquiera bajo puerta cerrada y con nombre supues-
to, como pudo hacer en Basjlea. Y El necesitaba un lu-
Su hijo Carlos, sacerdote, era-decían-de un ca- gar así para volver a estudiar y a escribir. Esta .cría
rácter ingobernable. Una vez, discutiendo con su su mayor aportación a la nueva fe protestnte, escritos
padre cuando jovencito, le habia arrojado una maza, y libros con los cuales los hombres pudieran alimentar
y por si esto fuera poco más tarde había abandonado sus almas. Quizás Estrasburgo fuera un buen lugar, o
AS^ FUE CALVINO,

puede que estuviera mejor en Basilea. Estrasburgo


caía mas hacia el este, pero para ir en esta direccion
tenia que atravesar por un territorio en guerra. El rey
Francisco sostenía su tercera gran guerra con el empe-
rador Carlos. Estaban luchando en toda el área del ca-
mino hacia Estrasburgo. Los cañones, carros y todo el
equipo militar llenaban los caminos. Por la tanto Cal-
vino, dio un rodeo, pasó por Lyon, conocido por su
centenar de impresores y se acercó a Estrasburgc por
el Sur. Esperaba llegar hasta Lausanne; pero por ser
demasiado tarde, decidió pasar la noche en Ginebra,
al oeste del lago Leman.

Cansado y polvoriento llegb a la vieja puerta de


Cornavin, guardada por un centinela con armadura.
Caivino dio al centinela su nombre, recibió un papel
de recomendación para los propietarios de las posadas
de Ginebra, y cruzó el puente levadizo de la ciudad.
Estaba dolorido, mal vestido, y cansado. Pero pensó HOMBRE
que después de un poco de comida y un largo sueño
podría continuar su viaje hacia el norte al romper el
alba. Encontró una posada y pidió alojamiento por DE DOS C I U D A D E S
una noche.
Un Misionero Valiente y Atrevido

La gente más bravía de Europa moraba en los va-


lles y las montañas de Suiza. Durante el tiempo de la
Refornia no se llamaba Suiza. Era un grupo de 13 es-
tados llamados cantones, que habían conquislado sir
libertad de duques, reyes y emperadores que regían eri
otros lugares de Europa. Cada cantón estaba goberna-
do por un Consejo de ciudadanos. En ningún otro lu-
gar de Europa se regía el pueblo de una forma tan de-
mocrática como estos poco educados, pero bravos ciu-
dadanos, que no querían ser siervos de ningún seiíor.

Poco después del aÍio 1500 los cantones de Siiiza se


encontrarori con un gran dilema. ¿Cuál sería su acti-
tud ante la Reforma? El movimiento estaba invadiendo
los estados alemanes, y había empezado ya en sus pro-
pios cantones. Hacia al norte, UlrSicoZiiinglio estaba
predicando poderosclmente en la Iglesia de Grossmuns-
ter, en Ziirich. Había lanzado su primer serrnon refor-
rriador el día de año nuevo de 1519, catorce meses des-
pués de que Lutero clavara sus tesis. Desde aquel mo-
mento la Reforina en Suiza se esparció por todas las
ciudades y pueblos. En el norte y en el este los cantones
de habla alemana, estaban debatiendo si permanecer
con Roma o hacerse protestantes. Algunos se declara-
L a s forres de 1. catedral d e S a n Pedro e n Ginebra ron fieles a Romq. Otros se volvieron a la fe predicada
UN MISIONERO VALIENTE: Y ATREVIDO
~ s FUE
f CALVINO
nes llegaba a un grado febril de excltaci6n. atacando,
Por Zuinglio Y LuteI-O.A causa de que en aquellos días reprendiendo, exhortando Y gimiendo. Con un lengua-
la Iglesia estaba completamente ligada al Estado 10s je fuerte, lanzaba sus flechas a 10s corazones del Pue-
cantones Se llacian u oficialmente protestantes o cató- blo poco instruído que le estaba escuchando Era tan
lico rananos. En el norte, el cantón protestante más poco refinado como sus oyentes, Y Por est0 podian
poderoso era Berna. Berna tenía como escudo un oso a la perfección su l e n ~ a l e Hablaba
. en
Y todos 10s demás cantones sabían que cuando el oso contra de Roma, reclamaba el retorno a las verdades
de Berna gruñía, 10 más sabio era obedecer. d2 la Biblia con tan elocuente sinceridad que la gente
Los protestantes de Berna empezaron a iniciar el teda que decidirse entre creer de Una vez, o a atacar
traoafo misionero en las ciudades bajo su control. Esto fur losamente al misionero de Berna-
no era fácil, Pues la Iglesia de Roma estaba dispuesta
para una lucha a muerte en los territorios donde to-
davfa dominaba. Los habitantes de Berna eran de ha-
bla germana. Necesitaban alguien que les hiciera de
misi~r~ero en 10s territorios de habla francesa del sur-
este. Por 10 tanto envieron a un francés, rechoncho y
decidido llamado Guillermo Farel. Farel se había con-
vertido Por medio del anciano profesor Lefevre y había
escapado de Francia después de actuar poderosamen-
te en Meaux, cerca de Parfs.
Gujllermo Farel era de lo más osado corno misio-
nero, pues introducia la Palabra en todos los lugares.
No se detenía por nada. "Nunca he visto un' hombre
tan intrépidov dijo Erasmo del rechoncho francés; el
cual en respuesta llamd a Erasmo un Balaam.
Cierta vez, cuando se estaba celebrando una prote-
sidn religiosa, Farel arrebató algunas reliauias de las
manos de un sacerdote y las echd al rfo. otras veces
entraba en una iglesia romana, escalaba el púlpito y
arrojaba de allí al sacerdote que estaba celebrando la
misa, denunciando al pueblo que tal ceremonia era un
acto de idolatría. Doquiera que fuese daba la impresión
de una tormenta. En una ciudad después de otra, eri
el mercado, en las casas y en los teatros, anunciaba e1 La gente t e n f a que dccidtrse entre creer o atacarla
mensaje de la salvación de Dios. Durante sus reunio-
77
AS^ FUE CALVINO

Azotado y arrojado de algunas ciudades, Farel fue


amenazado con pistolas, espadas y otras armas. Una
vez fue azotado tan fieramente que un ciudadano de
Berna que presenció el castigo refirió que la cara y el
cuerpo del misionero quedaron como si u n centenar de
gatos salvajes le hubieran clavado sus uiías. Pero Fa-
re1 no se detuvo nunca. Ni tampoco se preocupaba mu-
cho de permanecer en el territorio de Berna. Si un
campo aparecía listo para el Evangelio, el se dirigía La Ciudad del Lago
allí, tanto si Berna podía protegerle como si no.
Pocas ciudades teriíari un emplazarrlicnto tan bonito
Farel juntó para ayudarle a un puiíado de hombres como Ginebra. Edificada sobre una roca a la orilla de
intrépidos que no temían la horca, el frío, ni la muer- un lago azul, estaba rodeada de u n círculo de monta-
te. Si no se les arrojaba permanecían suficiente tiempo Íias; una alfombra de verde hierba a sus pies, y a lo
en una ciudad para convertir a algunas personas a la lejos altos picos nevados acariciados por las nubes. El
Reforma. Entonces enviaban un comunicado a Berria lago azul recoge las aguas que afluyen de las montañas
cuyo Consejo escribía al de la ciudad vecina pidiendo y las junta en un poderoso río, el Ródano que cruza
un debate público entre los protestantes y los católico- Francia bullicioso para precipitar~een el Mediterru.
romanos. Berna enviaba a aigunos ministros para ha- neo. Ginebra era critonces, y es todavía, un cruce de
cerse cargo del debate, y al concluir el pueblo votaba caminos de toda Europa. Rutas importantes atravesa-
libremente entre el Protestantismo o Roma. Muchas ban sus puertas. LF ciudad estaba en lo mas sur-este de
ciudades y pueblos se declaraban por la Reforma. A los cantones suizos, dominando todos los territorios
tales lugares, Berna enviaba instrucciones sobre los Que la rodeaban.
sacramentos y el sistema de culto. La misa era aboilda
L,as estatuas y los altares eran quitados de las Iglesias; Julio César en sus famosas marchas por Europa
si no habían sido derribados ya por el pueblo entu- había descubierto Ginebra, 50 anos antes de CriLto, y
siasta. habfa edifidado allí unas murallas de defensa. Urios 40C
años después Ginebra dejó de ser una aldea fortificada
Fue en un día de Otoño de 1532, exactamente un para convertirse en ciudad. Más tarde el Cristianismo
año después de la muerte de Zuinglio, que Farel y uno entró en ella y en los sitios donde se alzaban ternplos
de sus acompañantes cruzaron el puente levadizo de paganos se edificaron iglesias. A principios del siglo X
Ginebra por primera vez. se edificó, toda de piedra, la iinpresionante catedral de
San Pedro, cuyo campanario es el punto más alto de
Juan Calvino se encontraba entonces en Orlcans, la ciudad. Fue construída en forma de cruz y la esbcl-
Francia, terminando su curso de leyes, después de la tez de ,sus torres se destaca sobre el fondo negro de las
pobre venta de su libro sobre Séneca. montañas.
AS^ FUE CALVINO LA CIUDAD D E L LAGO

Ginebra estaba aún luchando por su libertad cuan- Farel, en Ginebra, en 1532, alquiló una habitación
do F'arel realizó su primera, visita. No pertenecia a nin- en el hostal de la Tour Percé y quietarnente dio a cono-
gun cantón y estaba luchando desesperadamente para cer su llegada. Al día siguiente habló a un grupo de
qiiedar como ciudad independiente. Por 150 anos sus personas que se habían juntado en la posada para es-
ciudadanos iuerori obteniendo mas poder, defendiéndo- cucharle. A l otro día predicó a una multitud. ero en
A

se de las garras de un duque y un obispo que procura- tonces los 900 sacerdotes de Ginebra ya habían entrado
ban regirla. Pero fue una lucha sangrienta. en acción. Sabían lo suficiente el daño que el osado
misionero había causado a la Iglesia de Roma en otros
El duque era Carlos 111 de Saboya, que gobernaba lugares.
las tierras alrededor de Ginebra. Los castillos en toda
el area, eran sus fortalezas. Iricluso llegó a capLurar El Consejo de la ciudad no pudo arrojar a F'arel
un castillo que habia en una isla del rio, entre las dos porque llevaba certificados y cartas de recomendación
partes de la ciudad. El obispo regia a los ciudadsnos del Consejo de Berna, su aliada. Por lo tanto, evitando
corno cabeza de la Iglesia a la cual todos perteneciari. la acción oficial, formaron un grupo de gentuza que
Fue un poderoso enemigo de las libertades del pueblo seguía a Farel y su compañero por todos los sitio: don-
dentro de la ciudad, hasta que decidió trasladarse a un de iban, gritando, alborotando y echando piearas. Los
palacio más corlfortable en las montañas. El obispo atacantes habrían asesinado a los misioneros si no hu-
por su influencia religiosa era el enemigo de dentro, biera llegado oportunamente una patrulla de soldados
el duque el de fuera. de la ciudad que dispersaron a los alborotadores y
Los patriotas de Ginebra lucharon fieramente en escoltaron a Farel y a su compañero hasta la posada.
contra del duque. Finalmente, en 1825, el duque Car- Un soldado estuvo de guardia ante su puerta toda la
los asaltó la ciudad con un gran ejército. Los patriotas noche. Temprano, a la mañana siguiente, algunos ami-
liuyeron a la desbandada, y los que permanecieron en gos tomaron a Farel y a su ayudante en un bote y cru-
la ciudad tuvieron que jurar obediencia al duque. ~ Q i i é zando el lago los llevaron a lugar seguro.
otra cosa podían hacer si los soldados del duque tenían Pero Guillermo Farel estaba acostumbrado a estas
sus hachas sobre sus cabezas'? Pero los patriotas vol- recepciones; y concibió un nuevo plan para evangeli-
vieron sigilosamente. Se juntaron en consejo y sacudie- zar Ginebra. Pocas semanas después se colocaron unos
ron el yugo del duque. Sorprendido por la repentina pasquines por todas partes de la ciudad. La gente leyó
oposición huyó inesperadamente de Ginebra y nunca con interés "Un joven recién llegado a esta ciudad dará
más pudo poner los pies en la ciudad. clases para aprender a leer y escribir el idioma francés
Entonces Ginebra hizo alianza con los poderosos a quienes lo deseen, a pequeños y grandes, hombres Y
cantones de Berna y Friburgo. Para mantenerse libre mujeres, aún a los que nunca han ido a la escuela. Si
del poder del duque la alianza del año 1526 fue un fac- dentro de un mes no pueden hablar y escribir francés
tor decisivo. Pero Berna era Protestante, mientras que no cobrará ningún dinero por su trabajo. Se le puede
E'riburgo seguia a Roma. encontrar en el gran Boytel Hall, cerca de la plaza de
L.4 CIUDAD DEL LAGO

Molart, donde está colgada una cruz de oro. El foras- armadura. Cuando la gran campana "Clemerice" eril-
tero cura también muchas enfermedades, completa- pez6 a tañir, el ejército de los 700 salió de la catedral
rnerlte gratis". con banderas, cruces, espadas, hachas, lanzas, y qayro-
Muy pronto la habitación alquilada junto a la cruz tes. Cruzündo las calles se dirigieron a la plaza Molart,
de oro se vio llena de alumnos. El maestro, un joven creciendc la comitiva a medida que iba pasando. Se
de 21 años, era Antonio Froment, uno de los ayudantes juntaron también mujeres con los delaritales llenos de
de Farel. Enseñó francés tal como había prometido, piedras. Aún adolescentes se unieron a la tropa. To-
pero en las lecciones, mezclaba sermones y pequeños dos se pusieron en actitud de batalla, esperando que
comentarios de la Biblia. empezara la lucha.
La habitación se vio repleta, la gente estaba ansio- Los protestantes, por su parte, jiintarori sus fuerzas
sa de escuchar a l joveri maestro. El día de Año Nuevo en una casa grande propiedad de uno de ellos y salie-
de 1533, la multitud se hizo tan numerosa que Froment ron a la calle para encontrarse con los conciudadanos
tuvo que salir a la plaza Molart, donde acostumbraban de su barrio. Con las armas preparadas, ambos ban-
juntarse los ciudadanos. Allí, de pie sobre una caja de dos se alinearon a los dos lados de la plaza. Pero enton-
pescado, predicó al pueblo sobre el texto "Guardaos ces sucedió algo inesperado. Siete visitantes, mercade-
de los falsos profetas1'. Estaba todavía predicando cuan- res de Friburgo, detuvieron la lucha antes de empezar.
do u n tumultuoso grupo, guiado por sacerdotes arma- Se pusieron en medio de las dos partes y les convencie-
dos, descendió a la plaza Molart. Froment escapó refu- ron de hacer las paces, en vez de lanzarse vecino coritra
giándose en la casa de un farmacéutico cuyas venta- vecino. Los sacerdotes fueron duros de convencer, pero
nas pronto fueron hechas pedazos para poder dar caza al final la turba armada se disolvió dirigiéndo~ecada
al maestro. Al igual que Farel, Froment tuvo que abari- cual a su casa. Por cuatro o cinco semanas l-iiibo una
donar Ginebra precipitadamente, protegido por la os- paz precaria.
curidad de la noche; pero la semilla que los dos fran- Por segunda vez, a l declinar una tarde de Mayo de
ceses habían sembrado, echó raíces y creció. 1533, el canónigo Wernli se despojó de sus ropas y vis-
Entonces empezó la lucha sobre religión. Berna, tió su armadura. Seguido por algunos sacerdotes ar-
Protestante, inicjó la batalla con una carta dirigida al mados llegó, al oscurecer, a la plaza Molart. Las nuevas
Consejo de Ginebra, "Permitid, excelencias -decia la se esparcieron por todos los callejones. La alarnia cun-
carta- libre curso a la verdad". Dentro de la ciudad el dió. Tanto los protestantes como los seguidores de Roma
pueblo estaba dividido. se lanzaron a la calle para luchar. En las tinieblas cle
la noche el canónigo Wernli deserivainó su espada y
Bajo la luz de antorchas 700 sacerdotes, canónigos agitándola a derecha e izquierda se dirigió hacia la
y otros seguidores de Roma se juntaron y juraron ase-
sinar a todo protestante que hubiera en Ginebra. Al multitud. Hubo una pequeña lucha, varios hombres ca-
día siguiente se juntaron en frente del altar mayor de yeron heridos, y el resto volvió a sus casas. Regresaron
S. Pedro. El canónigo Wernli iba al frente, vestido con
todos; menos el canónigo Wernli, cuyo cuerpo fue des-
cubierto a la maiíaria siguiente; yacía en tierra, her-i-
AS^ FUE CALVINO

do profundamente por una juntura de su armadura.


Este hecho creó más problemas. El canónigo Wernli
era hijo de una noble familia católica de Friburgo la
cual demandó el castigo de los que habian luchado
contra él. Dadles muerte, dijeron en Friburgo, o rom-
peremos la alianza con vuestra ciudad. Pero el Oso de
Berna se interpuso. Ella tambibn estaba en la alianza
tripartita.
Estamos muy resentidos por el trato que se da a los
protestantes ,?L vuesrra ciudad, dijo Berna a su peque-
ña aliada Ginebra. Habéis arrojado de ella a "nuestro
siervo Guillermo Farel". Habéis maltratado a nuestro
siervo Froment, habéis invitado a vuestra catedral a un
profesor de la Sorbona de París, el cual "os predicó
sólo mentiras, errores y blasfemias contra Dios, contra
la fe, y contra nosotros mismos; hiriendo nuestro ho-
nor, llamándonos judíos, turcos y perros". No estamos
dispuestos a seguir así, Hemos enviado una delegación
a Ginebra para que se entreviste con el Consejo de la
ciudad y organice un debate público al que todo el pue- Juraron... con lar manos levantadas, que,(vivjrían segun las :leyes del Pvdnpelio
(PhL! 90)
blo pueda asistirw.
Y acto seguido el Consejo de Berna envió de nuevo
a su rechoncho misionera Farel para que predicara y ción de Berna les amenazaba con romper el pacto de
tomara parte en el requerido debate. Reaparecio en alianza con su ciudad. Si permitían el debate, ello ayu-
Ginebra durante Diciembre de 1533, llevando consigo daría en gran manera a instaurar la reforma en
su púlpito transportable, que le permitía predicar en Ginebra.
cualquier lugar. Froment, el maestro, regresó también
de nuevo. Llegó también un tercer predicador, suizo Entretanto el número de protestantes aumentaba.
nativo, Pedro Viret. Hombre reposado y muy culto, Por mucho tiempo Farel predicó en una casa grande
respetado por doquiera que iba. En su espalda llevaba con capacidad para 400 personas. Luego los protestari-
la cicatriz de una herida de lanza hecha por un tes marcharon en multitud para tomar posesión del
sacerdote. convento de la Rive, con capacidad para 5.000 perso-
El Consejo de Ginebra, se encontraba en un verda- nas. Entretanto, Viret bautizaba los nuevos converti-
dero dilema. Si rehusaban el debate público, la delega- dos y predicaba c ~ n t r ala orden clerical de que todas
las copias de la Biblia fueran quemadas.
AS^ FUE CALVINO

Finalmente, los Consejeros consintieron que se ce-


lebrase el debate público en la catedral de S. Pedro.
Duró una sernana y fue una gran victoria para I'os
111
protestantes. Pero antes de que la causa, pudiera ser
puesta al voto de los ciudadanos, el duque de Saboya Lucha por la Libertad
reapareció frente a la ciudad. Había hecho un pacto
con el obispo. Friburgo había roto su alianza con Gi- Fue en Agosto de 1534 cuando los ciudadanos de
nebra, y Berna retrocedía, temiendo verse envuelta Ginebra decidieron derribar los cuatro suburbios de la
en una guerra con el duque, quien estaba protegido cjudad emplazados fuera de sus murallas. No queriari
por el Emperador Carlos V y por el Papa. Ginebra se que los ejércitos del duque tuvieran un lugar para
haIlaba en verdadero peligro. guarecerse al aproxiriiarse a ellos. Eslo sigriilicaba
El duque tenía todos los castillos circundantes a Gi- sacrificar media ciudad para salvar la otra inedia, pues
nebra llenos de hombres armados. Envió un ultimatum 6.000 personas vivían en los suburbios. Dia tras otro el
al Consejo de la ciudad diciendo: "Arrojad a los tres pueblo fue derruyendo las casas iglesias y monasterios.
predicadores, aceptad de nuevo al obispo, volviendo a Usaron las mismas piedras para reforzar las murallas.
ser nuevamente obedientes a la Iglesia de Roma y no Las campanas de las Iglesias derrumbadas fueron fun-
enviaré mis ejércitos para destruiros". didas y convertidas en balas de cafión. Dejando una
amplia franja de destrucción a su alrededor; los ciuda-
Berna les aconsejó que era mejor someterse al du- danos de Ginebra se juntaron dentro de las murallas
que que ser aplastados. Todos los cantones de Suiza dc la media ciudad que había quedado. Durante todo
recomendaron lo misrno al Cantón de Ginebra: Some- el invierno trabajaron para hacer sus defensas rnás se-
teos decían. No podéis luchar contra el duque, el obis- guras. Los hombres trabajaban con las piedras y ina-
po, el Papa y el Emperador. El pueblo de Ginebra sa- teriales que las mujeres transportaban. Farel y Viret
bia claramente lo que el utimatum del duque signifi- estaban en las almenas y las niurallas junto al pueblo,
caba. No era sólo un problema de religión; era escoger animándolo, haciendo guardias de rioclie y ayudando
entre la libertad y, la escIavitud política y social. Era en el trabajo de día.
vivir bajo la tiranía feudal del duque que se había alia-
do con el obispo y con Roma. ¿Podía Ginebra someter- En Abril de 1535 alguien trat6 de envenenar a los
se, después de haber estado luchando durante tanto predicadores. Viret cayó gravemente enfermo. La sir-
tjempo por su libertad? vienta de la casa en que vivían confesó que había pues-
to veneno en la sopa de espinacas. A Farel le llamaron
Los consejeros de Ginebra prepararon su respuesta repentinamente antes de que comiera la sopa. La sir-
haciéndose eco de la opinión del pueblo. NO NOS SO- vienta fue interrogada y condenada a muerte por los
METEREMOS, dijo Ginebra al duque y sus aliados; consejeros. Se acusó a los sacerdotes de sobornar a la
antes moriremos enterrados entre montones de ruinas, sirvienta, y en la abarrotada ciudad hubo una fuerte
que perderemos nuestra libertad. reacción en favor de- los predicadores.
AS^ FUE CALVINO LUCHA POR LA LIBERTAD

Entretanto el duque iba estrechandc el cerco. Empe-


zó a cortar los suministros de la ciudad. Capturd a los Por el edicto del 27 de Agosto de 1535 la religión Ca-
ciudadacos que se aventuraron a traspasar las niura- tólica Romana dejó de ser la religión de Ginebra. La
llas y los llevo a los calabozos de sus castillos para tor- misa ya no se celebraría más. Las estatuas y altares
turarlos o darles muerte. Pero todavía no envió el que no habían sido destruidos, serían quitados de las
pleno de su ejército. iglesia. Un monasterio se convir~t?~ en escuela elemen-
tal de niños. Esta escuela fue la primera de su clase
En Junio empezó el segundo debate público en San en Europa. Otro monasterio fue convertido en hospital.
Pedro. Duró cuatro semanas. El pueblo se concentrQ
y abarrotó la catedral para oir a los predicadores de- A los sacerdotes, monjes y monjas se les dio la opor-
fender la fe protestante frente a dos monjes que habla- tunidad de permanecer en la ciudad o de abandonarla.
ban en favor de la Iglesia de Roma. Los monjes eran hluchos escogieron salir. Las monjas del convento de
un adversario débil para los predicadores y el pueblo Santa Clara temían que les forzarian a casarse si per-
se volvió por la causa protesante. El domingo 8' de manecían en Ginebra; por lo tanto abandonaron la
Agosto de 1535 Farel, con gran aparato, fue llevado por ciudad. Algunas no habían salido del convento en 30
la multitud por las calles hasta el interior de la catedral años, y tuvieron un viaje terrorífico entre las monta-
de San Pedro. El pueblo permaneció de pie en masa ñas, pensando que cada oveja, o cada buey, era un león
dentro y fuera de la catedral, mientras Farel pretiicó hambriento dispuesto a devorarlas.
sil primer sernión protestante desde el púlpito de la Así llegó la Reforma a Ginebra, mano a mano con
basílica. la libertad, por la que todos los habitantes de la ciudad
El día siguiente Farel fue llamado por los Conseje- estaban dispuestos a dar la vida.
cie la ciudad, a los cuales pidió reconocimiento oiicial El duque había influído en esta rápida decisión;
de la fe protestante. Gozosamento, yo y mi compañe- pues al permanecer al lado del obispo y del Papa to-
ro, nos sometemos a morir en vuestras manos -dijo- dos los que amaban la libertad se pusieron al lado de
si se puede probar que predicamos algo contrario a los predicadores protestantes.
las santas Escrituras. Luego se arrodilló y oró frente a
los Consejeros. Cuando se levantó de nuevo la sala es- El duque envió al final todo su ejército y bloquean-
taba en completo silencio. Los Consejeros invitaron do el lago con barcos puso cerco a la ciudad. Apiñados
también a representantes de la Iglesia Católica, sacer- dentro de las murallas de Ginebra el pueblo veía corno
dotes y monjes, a que hablaran en favor de su fe. Pero el hampre se iba acercando. Con tod6, un mensajero
estos personajes se retrasaron. Cuando aparecier~nal pudo traspasar el bloqueo del duque y llevar una carta
fin parecían desanimados y sin entusiasmo. Uno dijo, de súplica a Berna. Mientras el Consejo de Berna es-
Irancamente, que se consideraban a si mismos perso- taba discutiendo el asunto, les llegaron noticias de que
nas poco ilustradas, enseñando simplemente lo que ha- soldados del duque habían saqueado algunos distritos
bían aprendido de sus padres. Ante semejantes decla- pertenecientes a Berna en las cercanías de GineFra.
taciones los Consejeros de Ginebra hicieron una de- A fin de proteger sus propios derechos, Berna entró
cisión capital. en acción y declaró'la guerra al duque, marchando ha-
AS^ FUE CALVINO

cia Giiiebra con un ejército de 6.000 soldados suizos. E1


rey Francisco de Francia se metió en la contienda, apro-
vecliando la ocasión para su política contra el duque
y le declaró la guerra. Francisco capturo la capital del
1v
duque y dos de sus provincias inas ricas, mientras este
se hallaba frente a Ginebra. El Reto
En Febrero de 1536 las tropas de Berna llegaron a
las puertas de Ginebra. La ciudad junto a la orilla del Dos hombres estaban discutiendo. El de más edad,
lago se había salvado. regordete y corto de estatura, era el que inas hablaba.
Se levantaba, se sentaba, se paseaba por la liabitacióii,
Farel comeiizo a enseíiar una nueva forma de cul- movía los brazos y daba guñelazos contra la niesa. Las
lo y a predicar nuevas reglas en la joven ciudad pro- palabras salían de su boca conio un torrenlc, y hablaba
testante. Los Consejos Ilainaron al pueblo de Ginebra con voz ronca.
a la capital de San Pedro. Todos perriiaiiecierori con
las manos levantadas al cielo jurando que vivirían se- Sentado en una silla, se encoritraba el otro honibre,
g ú n las leyes del Evangelio, renunciando a las eirse- mas joven, delgado y palidc, con ojos penetrantes que
fianzas de Roma. Era el doiningo 21 de Mayo del sobresalían de su rostro barbudo; movía la cabeza y
ano 1536. levantaba las manos para interrumpir. Cuando eiicon-
tró un hueco en el torrente de palabras del otro, el jo-
En el aíío 1536 el eruaito holandés Erasmo inurió ven protestó diciendo que no podía hacerlo. "No es para
en Basilea, habiendo ensefiado el camino de la Escritu- mi -dijo- soy tímido y vergonzoso. Odio el ineterine
ra y vuelto atrás de él. En la ciudad francesa de Nerac en problemas. Por otra parte caigo enfermo iiiuy a me-
murió el anciano profesor Lefevre, la "Estrella de la nudo. Mi lugar está en los estudios. Soy hombre de li
maiiana de la Reformai7,quien Iiabía vivido por mas bros y escritos. ¿Cómo puedo atarme a una iglesia, S&
de un siglo en un mundo angustiado que se translornia- quiero servirlas a todas? No puede pedir esto de mf. En
ba paulatinamente. Fue el año que, en Inglaterra, Ana el nombre del Señor tenga piedad de mi y déjenle ser-
Bolena, segunda esposa de h r i q u e VIII, perdio su ca- vir a Dios de otra forma".
beza en un calabozo de la Torre de Londres. Fue tam-
bién el año en que un joven viajero tuvo que hacer, La candela encima de la mesa se consumía lenta-
en su camino de París a Estrasburgo, una parada en mente. Ambos personajes seguían discutiendo. Final-
Ginebra, que todavía se estaba recobrando de su lucha mente el mas anciano, señalando con el dedo al cielo.
contra el duque. rugió con voz de trueno: "Te digo, en nombre del Dios
todopoderoso, que si solaniente te ocupas de tus cstii-
El viajero se detuvo por una noche. Había planeado dios, y no nos ayudas a llevar a cabo la obra de Dios.
dejar la ciudad, pasando desapercibido, pero Dios ha- El te maldecirá, porque estaras buscando tu propia
bía dispuesto otra cosa. gloria y no la de Cristo".
EL RETO

El hombre de ojos penetrantes inclinó la cabeza. El E h medio de estos sentimientos Farel y sus ayudan-
silencio invadió la habitación. El argumento había he- tes creían disminuída su autoridad. La gente no aca-
cho su efecto. "Sentí ... como si Dios hubiera puesto taría las leyes evangélicas sobre la forma de compor-
sobre mí su poderosa rriano para detenerme ... estaba tarse. Todos habfan entrado de repente a ser miembros
tan lleno de terror que desistí del viaje que había co- de la Iglesia protestantc, pero ¿cuántos de ellos tenían
menzado... Guillermo Farel me detuvo en Ginebra". un coraz6n renovado por el Espíritu Santo? Y ¿que
Juan Calvino, pues tal era el viajero, determinó per- ocurriría a este nuevo pueblo protestante, si alguien no
manecer en la ciudad. ¿Qué es lo que el fiero y osado tornara las riendas para convertir esta ciudad rebelde
Farel deseaba de un hombre débil con solo 26 aiios de en una ciudad de Dios?
edad? Farel, que estaba acostumbrado a ir por las ciu.
dades como un torbellino, ¿que pensaba hacer de este
joven tímido? Nadie podía conquistar una ciudad Iicr
el Evangelio como lo hacía Guillermo Farel; pero una
vez conquistada la ciudad, el trabajo había tan sólo
comenzado. Ahora venía el preparar planes cuidado-
sos, y levantar el edificio espiritual con mano firme. f
para este trabajo Farel no era el hombre indicado. Era
magnífico plantando batalla, pero se veía perdido cuan-
do tenía que continuar alentando y guiando al pueblo
dia tras día. No podía asumir la conducción firme que
tina ciudad turbulenta como Ginebra necesitaba.
La Reforma en Ginebra se vela ya envuelta en pro-
blernas. El pueblo que lo había sacrificado iodo para
no someterse al duque, estaba volviendo a su vida nor-
mal. Muchos habíari vuelto a la ruda y monót~navida
que caracterizaba aquella ciudad y pronto olvidarían
la fe protestante, que había llegado junto con la liber-
tad política. Mientras el duque había estado a las puer-
tas de la ciudad, todos se habían unido en una causa
común. Ahora los diferentes grupos se estaban movien-
do de nuevo, luchando los unos contra los otros y es-
tudiando la manera de captarse a los Consejeros. Eran
protestantes neófitos, recién seguidores de Roma. Y se
llamaban a sí rnismos patriotas. Como tales no estaban
niuy de acuerdo con importar predicadores franceses
para regir la nueva iglesia protestante. Dios t e m a l d e c i r b , , . por&e estarás buscatido t u propia gloria y no la
de Cristo. (Pdg. 91)
AS^ FUE CALVINO

Fue Du Tillet, e1 amigo de Calvino, quien notificó


a Farel que el joven profesor se había detenido para
pasar la noche e n Ginebra. Repentinamente Farel vio
la solución a todos sus problemas. Aquí estaba el Iider
de la Reforma. Un joven de brillante cultura, doctor
en leyes, apto pzr2 tratar con los Con~ejeros,como con
el pueblo. Allí estaba un teólogo profundo, que com-
prer-idía corno ninguna otra persona de su época lo que
la fiiblia demanda a los creyentes. E~trthombre podría
enseñar la Palabra a otros. Con la ayuila del Espíritu
Santo podría cambiar las vidas de los habitantes de
Ginebra. Calvino era la respuesta de Dios a, las nece-
sidades de la ciudad. Sobre esto Farel no tuvo ninguna
duda. A todo correr se lanzó por las calles de la ciudad
hacia la posada donde Calvino estaba hospedado.
X por fin Calvino había aceptado permanecer allí.
Lleclaró que debía antes ir a Basilea pára traer a un
familiar y recoger algunas cosas de su propiedaa. S e
detendría para visitar algunas iglesias en el camino, y
en unas pocas semanas estaría de nuevo en Ginebra
para residir alli.
Calvino cumplió su promesa. Pero, "tan pronto co- le ningún salario. Entretarito Calvino era nombrado en
rno regresé a Ginebra" -escribió a un amigo suyo en las minutas del Coriscjo simplemente como "cl fran-
Francia- "me atacó un violento resfriado". .. cés"; no se sabe si porque era iin desconocido, o por-
que el escribier~teno conocía su nombre.
Esta enfermedad no fue una entrada muy gloriosa
en Ginebra. Calvino se levantó del lecho y empezó su Cada tarde Calvino ascendía los peldaños de una
trabajo con unas clases diarias en la catedral de S a n ~'equeiiacalle que coriducia a la catedral. Allí etiscíia-
Pedro El título que le daban era bastante digno: se le ha, en la enoriiie nave que habla sido desl~ojadade
llamaba profesor de Letras Sagradas. Pero era profe- iniagenes y altares. Un pequeño griipo acudía para oir
sor sin paga. En Septiembre de 1536 Farel pidió al Con- lo que decía sobre las eliístolas de IJablo. Aparte dc sus
~ e j oque empleara a Calvino como profesor de las Es- e:,tudios y c~rresponclcncia,trabajaba en una e(iiCio~1
critilras y le pagara por su trabajo. El Consejo lo em- francesa de "Las insliticcio~zesJ'Calvino se fue llenan-
pleó, pero retardó hasta Febrero del ario siguiente dar- do de una tristeza que .rayaba cn enojo. A su alrctiedor,
AS^ FUE CALVINO

el pueblo de Ginebra, volvía a la vida que habían aban-


donado cuando combatían contra el duque. Las taBer-
nas de nuevo se veían llenas; gentes borrachas inva-
dían otra vez las calles. Los dados volvfan a requetear
en las apuestas de juego. Las cartas nunca estaban
quietas. Los hombres hablaban sin recato de sus que- Victoria en Lausanne
ridas o de sus aventuras con prostitutas. Se prepa-
raron tablados en las plazas para una gran fiesta de En la última parte del mes de Septiembre de i536
baile. A Calvino el vestido de la gente le parecía in- Calvino y Farel hicieron un viaje al Oeste, alrededor
modesto y vanidoso. Los hombres llevaban calzonci- del lago de Lausanne. En esta última ciudad encontra-
llos cortos en vez de pantalones, las mujeres menea- ron a Viret que había sido nombrado pastor en ella.
ban faldones de sedas y joyas costosas. Berna estaba apoyando un gran debate público en
Y todo esto en una ciudad que se había declarado Lausanne cuyo objeto era definir el asunto de religión
formalmente por el Protestantismo. Muchas de estas en los territorios circundantes que Berna había con-
personas habían levantado sus manos solemnemente quistado del Duque. Más de 300 sacerdotes de estos te-
en la catedral de S. Pedro jurando vivir para Dios y rritorios habían sido invitados. De los 174 que vinieron,
su Palabra, y todas ellas pertenecían a la Iglesia de sólo cuatro se levantaron para hablar en el debate. Fa-
Ginebra. ¿Cómo podía un refugiado francés, extranje- re1 y Viret eran los oradores por el lado Protestante.
ro entre ellos, intentar enseñarles la fe que descono- Calvino asistió, pero no esperaba tomar parte.
cían? ¿Cómo podía llevarles a una vida de consagra-
ción, tan diferente de su diaria pravedad? El pueblo del territorio, dejando sus granjas y villas
acudieron, abarrotando las posadas de Laussane. Esta-
Quizá el texto favorito de Calvino durante sus días ba en su mano el votar su religión, y no querian perder
de clandestinidad en Francia vino a su mente para la oportunidad de escuchar los argumentos de ambos
confortarle durante estos meses: "Si Dios es por noso- la dos.
tros, quién será contra nosotros?" Ciertamente,
iquikn? El día primero de Octubre el redoble de tambores
anunció el comienzo del debate. Farel lo abrió con su
sermón dominical. El lunes, a las 7 de la manana, se
inició la batalla. La gente se estrujaba en la catedral
para poder ver y oir. Los adversarios se situaron en el
centro de la Iglesia. Para hacer el debate mas oficial,
acudieron también cinco diputados de Berna vistiendo
sayales negros, medias rojas, y sombreros de largas
alas adornados con plumas. Los secretarios estaban
llstos para copiar la discusión, palabra por palabra.
ASÍ
PUC CALVINO

Farel presentó diez tesis a debatir, y los arguineii-


tos duraroii una semana. En estos dias, un orador la-
vorable a Roma estaba hablando sobre la presencio.
rcal de Cristo en la Eucaristia. Acuso a los Protestan-
tes de ignorar la tradición de los primeros padres de la
Jglcsia sobi-c este punto. Si conocierais lo que los pa-
dres dijeron, -afirmo- veríais que vuestra posicion Un Agudo Problema
es falsa y condenada.
Todavia en pleno tratarriicntc. de su resfriado, al
Esto fue deinasiado para Calvino. Las hoi-as que cual no ~ y u d a b a nmucli3 los frios vientos de Octubre,
había pasado estudiando a los prirneros padres de la Calvino salió a caballo en dirección a Berna. La cues-
Iglesia, cuando era estudiante de Paris, le fueron de tión a tratar en Berna era la unificación doctrinal en
gran ayuda. Se levantó y empezó a refutar al ~ r a d o r todas las parroquias de los territorios dependientes qur
católico. Con asombrosa nieinoria empezó a citar a Ci- seguían la fe de la Reforma, en lugar dejarles divagar
priano, Tertuliano, Crisóstomo, Aguslín y muclioz en libres interpretaciones particulares.
otros. Y no se limitaba a mencionar el autor, sino que Calvino era más y más popular cada día. El pueblo
Calvino identificada y citaba el libro y el capitulo eii
el cual el Padre de la Iglesia habia escrito sobre tal te- veía en e1 u n líder. La gente de Ginebra, para el cual
ma. Arguiiientaba de una forma intachable. Cuando cra antes un descoriocido, acudía en grandes masas pa-
termino, la multitud estaba grandemente excitada. E1 ra oirle hablar en la catedral dc la ciudad, a la cual
pueblo se apretujaba y aclamaba con entusiasmo al el llarnaba ya su hogar.
joven orador desconocido. En uri pequeño edificio junto a la catedral de Gine-
bra, sentado eii SU mesa de trabajo, Calvirio iiiojo 1;1
pluma y comenzó a escribir.
Un inonje franciscano alzo la voz diciendo que esta
era la verdadera doctrina. Pidio a Dios que le perdo- El primer resultado fue una Confesion de Fe de 21
nara sus pecados por haber estado enseñando y si- articulos, por medio de la cual Calvino trataba de po-
ner en claro ante el pueblo de Ginebra lo que habían
guiendo los falsos dogmas de Roma durante tantos prometido a l hacer juramento y pública confesión de
aiios. hTuciios otros e~tuvieronde acuerdo con el. a fe evangélica. En Noviembre de 1536 la "Confesion"
pesar de que no se expresaron en forma tan efusiva. fue entregada a los Consejeros de la ciudad, los cuales
En los meses que siguieron, 120 sacerdotes y 80 inonjcs la recibieron para su estudio. Los predicadores pidieron
de los dirtiitos circuridant~.~ a Lausanne se convirtie- que el pueblci debia jurar vivir según las reglas de esta
ron a la fe protestante, que Lzbía pasado a ser la re- Confesión. Algunos Consejeros arguyeron, diciendo que
no se debia forzar al pueblo a jurar algo que iiu ?in-
ljgión oficial eri tales territorios. tiera. Pero al final, el proyecto fue aprobado.
U N AGUDO PROBLEMA
En todos los distritos de la ciudad, calle por calle y
casa por casa, los alcaldes de distrito juntaron al pue- Consejo de los Doscientos, cuyos miembros eran elegi-
blo y niarcharon hacia la catedral de San Pedro. Acu- dos por el Pequeño Consejo, y estos elegían a su vez
ctiari por taridas y permanecían de pie frente al Secre- poco a poco a los miembros del Pequeño Consejo que
tario del Consejo de la ciudad, quien, sentado eii el era necesario substituir; excepto a los cuatro Sindicos
~~ulpito, tornaba nota de los nombres de todos los que y al tesorero de la ciudad, elegidos en sufragio uriiver-
prestaban juramerito. Día tras día el pueblo fue acu- sal. El tercer Consejo era el Pleno, formado por todos
dierido para jurar ser fiel a las verdades de la .'Cunfe- los ciudadanas varones de Ginebra. Esta gran asamblea
sión de Fe". sólo se reunía para tratar asuntos de suma impor-
tancia.
Pero rio todos acudieron. Los rebeldes decían: ¿Es
que luchamos riosotros en contra del obispo y del duque
que es~abaniuera de nuestras nlurallas para conver-
tirnos en esclavos de unos predicadores que están den-
tro? ¿Quién les dio a estos franceses potestad sobre
riosotros? Los pocos seguidores de Roina que estaban
aún en la ciudad, instigaban al pueblo en el mismo
sentido. Los amantes de la buena vida, llamados "li-
bertirios", se quejaban de que los predicadores inten-
taran hacerles vivir según las estrictas reglas mora-
les de la religión. Los patriotas no estaban de acuerdo
eri que iuios extranjeros coritrolaran la ciudad.
Entretanto, de la pluma de Calvino había salido
otro docuinento. Vestidos con su negro ropaje Calvino
y Farel lo trajeron a la casa del Ayuntamiento. Guar-
dando la puerta del Consejo se hallaba un heraldo 9en-
tado encima de un león de madera, teniendo en su ma-
no una vara o maza con un ornamento plateado en su
extremo; símbolo de autoridad. El heraldo anunció so-
lei~ineineritela llegada de los predicadores a la reunión
del Pequeño Consejo, que era el principal de los Con-
sejos que gobernaban Ginebra. Presidían el Pequeño
Consejo, formado por 25 hombres, los cuatro Sindicos,
que eran los oficiales más importantes de la ciudad
clcgicioc; directamente por el pueblo. Después venía el

I.os ho7nbres d e l consejo g r i t a ~ o , n :ciiQue quiere?r los p r e d i c a d o r e s ahora:'))


AS^ FUE CALVINO

Los predicadores, vestidos de negro, presentaron


el dccumento escrito de su mano. En él pedían cuatro
reíormas para la Iglesia de Ginebra. "No es posible
llevar las cosas a buen orden en un sirnple momen-
to" -decía el escrito- "pues la ignorancia del pue-
blo no permite hacerlo así. .. pero ahora que ha gla-
cid0 al Señor establecer su Reino aquí de una forma
un poco mejor, nos ha parecido bien que tratemos
juntos sobre estos asuntos... rogando en nombre de Reforma a toda costa
Dios.. . que... si vuestras mercedes comprenden que
nuestra advertencia es conforme a la Palabra del Bien, ¿qué quieren los predicadores ahora? preyiinló
Evangelio, tomen buen cuidado de que estas reco- el Pequerío Consejo tomando de la rriesa el cloculnc-rito
mendaciones sean recibidas y obedecidas en la que decía : "Muy honorables seiiores... "
ciudad.. ."
"Los muy honorables señores no tuvieron qut? es-
Lo estudiaremos dijo el presidente del Consejo. Es- cuchar largo rato para encontrar diriarriita en el'docil-
to fue a mediados de Enero de 1537. El pueblo estaba mento. "La verdad es que la Iglesia no puede estar bien
todavía juntándose en la catedral de S a n Pedro en tan- ordenada ... a menos de que la Santa Cena del Sciíor
das para prestar juramento a la confesion de Fe Evari- sea celebrada de u n modo cfigrio . de rrianera que por
gélica escrita en Ginebra y aprobada por Berna. Y al medio de una estricta vigilaricia ~iiriguiiopretc~iicla; ~ ~ i i -
delgado joven francés a quién Farel había conmina- dir a. tomarla si no es con verdadera piedad y gcnuina.
do a permanecer en la ciudad, todavfa no se le había reverencia. Por tal razón, y a fin de mantener la inl c-
pagado ni 'un solo cbntimo por sus importantes ser- gridad de la Iglesia, es necesaria la disciplina".
vicios.
EXCOMUNION. - Esto, pen,saron, es dar a la Iqlc-
sia la poderosa arma que el Papa ha estado blnndicrido
de un modo terrible contra puel~losy princípes. Los
pastores proponían quc por ~nediode hombres ficlc~s
que vigilaran en cada barriada de la ciudad, se rcci-
biera información sobre aqilellos que no vivían la vida
de Cristo. En tales casos la Iglesia debería toniar las
medidas que el Seiíor señala en el capítulo 13 de S a n
Matco; terminando con la excomiinión de los rebcldcs.
Esta decisión de la Iglesia ~ e r l aapoyada por el Consejo
de la ciudad, ya que en aquellos tiempos el Estado y la
iglesia estaban estrechamente unidos. La " lisciplina
REFORMA A TODA COSTA

de la excomunión "es necesaria" -declan los predica- fundido de tal modo, dictando decretos a su antojo".
dores- a fin de alejar a los indignos de la Sagrada Me- En este punto del documento había un espacio blanco
sa del Señor.". Pero esto de conceder a la Iglesia el po- en el lugar que correspondía al nombre del Papa. Cal-
der de excomunión, era dinamita para los malos, y pa- vino no quería honrar al Papa ni siquiera escribiefldo
ra los buenos, falsa doctrina. su nombre.
~IIemosde tener a un nuevo Papa dentro de nuec-
tros muros? -decían-. Somos nosotros, la autorlBad El tercer articulo se referfa a la instrucción de los
civil, quienes tenemos que juzgar y castigar. los delitos niños, los cuales deberian hacer una confesión de fe
dé los ciudadanos, -gritaron muchos de los miembros en la Iglesia. Debe ensefiárseles el catecismo y esto es
del Consejo Municipal-. Es nuestra facultad. Tenembs mas necesario ahora que nunca, en vista del olvid? dc
libros de leyes para reconocer y castigar a los malos. la Palabra de Dios que vemos en la mayoría del pueblo
Que los predicadores prediquen y enseñen, pero que y la desidia de los padres en instruir a sus hijos en los
dejen las vidas de los ciudadanos en manos de los Con- caminos de Dios". Por tal razón tiene que escribirse un
sejeros que han sido nombrados para gobernar la catecismo y los padres deben enseñarlo a sus hijos. "En
ciudad. ciertas ocasiones del aíío "los niños deberían compare-
cer ante los pastores, quienes les harían preguntas para
Calvino, no sólo requirió que la Iglesia pudiera de- ver como entienden las verdades espirituales, y expli-
cidir quienes eran dignos de participar de la Comunión, cárselas a continuación. "Tened a bien ordenar a los
sino que creia también que la Cena del Señor debía padres que pongan todo su esfuerzo y diligenciá para
ser celebrada con más frecuencia. "Estaría bien rcque- que sus hijos aprendan este sumario de doctrina", -ro-
rir que la comunión de la Santa Cena de Jesucristo se gaba Calvino-.
celebrara como regla cada domingo.. . no fue instituida
por Jesucristo para que se celebrara dos o tres veces
al año, sino para un frecuente ejercicio de nuestra fe. Otra cosa nueva era: "Hay salmos que deseamos
Esta fue además constantemente la práctica de la Igle- s e ~ ncantados en la Iglesia. Si se adopta la Reforma, la
sia Primitiva.,. -recalcaba el documento- pero ya gente tendrá que cantar en las Iglesias. No han canta-
que la fragilidad del pueblo es todavía tan grande, po- do durante siglos. Ni siquiera han entendido el latín
drfa haber peligro de que este sagrado misterio fuera cantado por los sacerdotes. Ahora, en vez de ser mudos
incomprendido, o practicado rutinariamente, si se ce- espectadores, tendrán una parte en el culto. Con ello
lebraba tan a menudo, así que conviene celebrarlo por adorarán a Dios, cantando sus alabanzas, y darán gra-
lo menos una vez al mes". cias a Dios de común acuerdo. Pero ¿cómo aprenderá
la gente a cantar los salmos? Que sean enseñados a los
Las otras tres reformas no levantaron tanta tem- niños, que tienen más tiempo para ensayarlos, y que
pestad en los Consejos. Calvino pidió que las leyes so- canten fuerte, con voz distinta, y el pueblo esciiche con
bre el matrimonio fueran estudiadas y redactadas de atención, hasta que aprendan a cantar en comunidad.
nuevo según la Palabra, "ya que el Papa las ha con- Los niños formando un coro conducirán eI cántico, tra-
ASÍ FUE CALVINO
RBFORhfA A TODA COSTA

yendo nuevas melodías a los act,os de culto. No habrA


órgano, ni diversas voces, sino taxi sólo cantos masivos También Calvino se daba mucho a conocer por las
a1 unísono". calles y por las plazas. Tanto él como Farel, con sus
gorras negras y llanas, iban llamando de puerta en
Este era el plan de cuatro puntos para empezar a puerta. Algunas veces el anciano y casi ciego predica-
levantar la iglesia de Ginebra. Era u n plan que e1 con- dor Corault les acompaííaba, andando algo más despa-
sideraba sacado de la Palabra de Dios; modelado segúri cio, apoyando su bastón en las aceras...
las costunibres de la Iglesia primitiva. Era por consi-
guiente u n plan que los concejales debían aprobar. Doquiera que iban, los pecados del ~)ucblosc prc-
sentaban delante de sus ojos. Pesados dados y sucioo
Los Consejos se movieron Icritanicnte; no sc decla- paquetes de cartas estaban siempre en acción. En ias
raron contra el canto de los salnios, la ensefianza del ruidosas tabernas los hombres levantaban copa tras
catecismo a los niños, ni las leyes sobre el matri~nonir, copa, salían a la calle completamente borrachos y pa-
de acuerdo con las Escrituras. Podían poner estas re- saban la noche entera b l a s f e ~ ~ a n dyo maldicicndn.
formas en los libros de leyes de la ciudad, juntamente Las prostitutas flirteaban cautelosamente a plena luz
con centenares de otras reglas existentes, pero que la del día, siendo reinas absolutas durante la noche.
gente no era obligpda a cumplir. Esto satisfaría un poco
a los tenaces predicadores. Y todo ese pueblo, cada uno de los que frecuentaban
las tabernas, pertenecían a la iglesia de Ginebra. Eran
Pero el asunto de la excomunión de la Mesa del Se- miembros, porque la ciudad se había declarado Pro-
fior era otra cosa. Contra esto hubo muchos aryurncn- testante. (Qué podía hacer un predicador ante esta
tos furibiindos, y la mayoría de los Consejeros se decla- congregación de mas de 12.000 personas?
raron contra cualquier cambio. Que la celebracjón de
los sacramentos tenga lugar como hasta ahora, cuatro ¿Cómo podia Calvino traer a este pílblico rcbelcle,
veces al año, en vez de cada semana o mes, y que toda a la fe y la vida piadosa sobre la cual había escrito tan
idea de excomunión sea descartada. Después de todo, brillantemente en sus "Instituciones"?
ninguna otra iglesia reformada tenía tal poder en Srii- De momento, podia predicar la Palabra de Dios. Y
ze. El pueblo de Ginebra, amante de su libertad, nc, asf lo hizo. Examinando con la mirada el mar de ros-
podía ceder en este punto, y mucho menos para satis- tros que se divisaban desde el alto púlpito de la catedral
f acer a un extranjero. de San Pedro, se esforzaba en gran manera para hacer
entrar en el corazón de las personas la responsabilidad
Los predicadores hicieron lo que pudieron ante esta de sus pecados. No media sus palabras, ni tampoco las
reacción. Calvino escribio u n catecismo para los rillios, medía Farel cuando hablaba al pueblo qiie se reunía
a fin de enseñarles las verdades de la Palabra de Dios; en la Iglesia de San Gervasio, en la otra parte de la
al p r ~ p i otiempo que su voz vibrante, clara y metálica, ciudad. Corault, ocupaba el púlpito de otra Iglesia,
resonaba por cada rincón de las iglesias cuyos púll~i!os predicando fogosamente a u n público que sus ojos no
ccupó. podían ver.
ASÍ FUE CALVINO

Y los predicadores podían también acudir a los Con-


sejeros de la ciudad para que obligaran al pueblo a
cumplir las leyes ya existentes. Solicitaron audiencia
al Consejo y pidieron que los mejores leyes que estaban
escritas en los libros fueran puestas en vigor. Habia
Mas Dificultades
cientos de tales leyes. Todas las ciudades de aquellos
días tenían una gran cantidad de leyes detalladas so- Entre tanto, dos holandeses entraron en la ciudad
bre la vida privada de sus ciudadanos. y añadieron problemas y complicacior,es a los pasto-
res de Ginebra. Eran Anabaptistas y pedían un debate
Había leyes para todo. Incluso leyes que dictamina- público con los predicadores.
ban a que hora las personas debían ir a la cama. La
clase de vestido de novia que las jóvenes tenían que lle- Los Anabaptistas creían, entre muchas otras cosas,
var. Cuantos músicos debía tener una orquesta; las que todos los cristianos que salían de Roma p?~ r en- a
obras que podía ejecutar. Algunos de los castigos eran trar en la fe Protestante debían ser bautizados de nue-
severos, cárcel, destierro y aún muerte. Un buen nú- vo. Durante la Reforma, tenían fama de ser los ultra-
mero de estas leyes habían sido puestas en el código de derechistas entre los Protestantes, y Lutero se les opu-
Ginebra antes de la Reforma. Farel les persuadió de so vigorosamente. A menudo predicaban la revolución
añadir algunas mas, a principios del año 1536, durante soclal y la violer-cia. En Ginebra tales tópicos eran es-
el primer entusjasmo por el Protestantismo. plosivos. Durante los dos días que duró el debate ante
el Consejo de los Doscientos, los predicadores recha-
Pero tales leyes no eran de ninguna utilidad. Como zaron vigorosamente a los Anabaptistas, y el Consejo
las leyes dictadas en muchas otras ciudades, no eran ordenó a los holandeses que abandonaran la ciudad.
apenas practicadas, hasta que los predicadores llama- Pero habían permanecido lo suficiente en ella para ha-
ron a la puerta del Consejo y pidieron su ejecución. blar al pueblo, y añadir combustible al fuego de los
Demandaban acción en contra, de cualquier transgre- descontentos, que estaba aumentando en Ginebra.
sor, tanto rico como pobre.
Por si esto fuera poco, el próximo que aparecio fue
Caroli, con su grave acusación de que Calvino y los
predicadores de Ginebra no creían que Jesús era Dios.
Caroli era en aquel entonces pastor en Lausan~ie,ciu-
aad situada al este de Ginebra siguiendo la orilla del
lago. Se había convertido al Protestantismo proccden-
te de la Iglesia de Roma; pero se estaba desviando de
nuevo hacia Roma; enseñando a orar por los muerzos
y predicando otras doctrinas semejantes. IIabía tam-
bién un problema de vida ligera, por el cual Farel y
AS^ I7UE CALVINO

Viret le habían denunciado en Ginebra en 1534. Pero Caroli había hecho daiio. Farel estaba totalmente
en Lausanne, con su usual facilidad de palabra, había traslornado, aunque generalmente era honibre capaz
corivencido al Consejo de la ciudad, que, puesto que 61 de afrontar cualquier terripestad. Calvino escribió a VI-
poseía el grado dc doctor debían hacerle pastor prin- ret en Lausanne rogándole volviese a Gincbr'a para
cipal, por encima del veterano reformador Viret, quien ayudarles. "Considero que vuestra restitución a csta
había estado en Lausanne rnucho antes que él. Al llegar obra es indispensable", -escribió- "a menos que no
a Ginebra Caroli comenzó su ataque a los predicadores. os irnporte perder a Farcl quien se halla totalriltrrite
cxhauslo, con una ansiedad que nurica rne lo hubiera
E1 que se le acusara de no creer en la Trinidad en- flgurado dado su ternplc de hierro".
cendió los ánimos dc Calvino. S e trataba de u n cargo En la misma carta latina a Viret, Calvino escribía:
absurdo, como podía verse fácilmente leyendo sus "lns- ''El Sr. de Iiautrnont se propone regresar a Fraricia ...
¿ilzr,czones" o su "Co~zjesión de Fe". Nunca he visto ¿querréis enviar la capa y tal libro que es suyo'.'
nada tan ultrajante" -escribió Calvino a su amigo
Megander. Enfurecido se dirigió a Lausanne para de- Estas palabras significan que Calvino taiiibién per-
fenderse a si mismo y a sus amigos ante el Sinodo 1,os día otro amigo en medio de su tribulación. El Sr. de
ministros de Ginebra replicaron a Caroli de una forma Hautmorit era Luis dc Tillet, su fiel compafiero de via-
muy fuerte. Calvino habló ardorosamente. Cuando ter- je, que había dejado su gran librería y su trabajo eri
minó su discurso estaba exhausto, tosiendo y sin aliento. Angouleme para acompafiar a Calvino fuera de Fran-
cla, a Base1 y a Italia. Fue e1 quicn refirió a Farel que
El Sínodo se decidió en favor de los pastores de Gine- Calvino pernoctaba cri Ginebra. Dii Tiliet se quedó en
bra. Más tarde el Sínodo iie Berna destituyó a Caroli Ginebra con Calvino y había presenciado las tormentas
del ministerio protestante a causa de su inmoral~dad. levantadas en torno a su amigo. Había visto a C'alvjno
Este regresó a Francia y más tarde a la Iglesia de Ro- enfermo y malliurnorado. Estas tribulaciones no erari
ma; pero sus palabras permanecieron como focos de gratas para Du Tillet, liorribre de clisposicion palil ica.
infección entre las iglesias suizas. Empezó a pensar si sería la verdadera iglesia de Cris-
to aquella que su amigo trataba de forrnar en la rebClde
El pueblo escuchaba y se sorpreridía de ver lo que y salvaje vida de Ginebra, o 610 era la Iglesia Madrc
estaba ocurriendo entre los ministros de las nuevas tic Roma? Perplejo ante este dilema, Du Tillet crnpezo
jglesias protestantes. Con gran sentimiento Calvino a hablar de volver a Francia.
urgió la celebración de u n nuevo Sínodo en Berna para
redactar una común Confesión de Fe. "Los legos están Pero cuando lo hizo fue secretamente, yéndose a i3s-
objetando -escribió-- que deberíamos los pastores po- tiasburgo, la ciudad del Rhin. Allí ingreso de nuevo en
nernos de acuerdo entre nosotros, antes de inculcar la iglesia Católica-Romana. Antes de cruzar otra vez
nuestra f e en la mente de los dernás ... No podemos per- la frontera de Francia escribió cartas por medio de un
der tiempo sino apresurarnos a organizar u n SínoGo mensajero a Ginebra contando a su amigo Calvino lo
"donde se decidan todas estas controversias". que había hecho. ¿Estáis vos convencido en vuestro
ASÍ FUE CALVINO

corazón -escribió Du Tillet a Calvino- que sóis ver- dicadores no excluir a nadie de la Cena del Sefior; y
daderamente llamado de Dios para ser ministro de una el Pequeño Consejo, con u n futil pretexto, había saca-
iglesia protestante? ¿Estáis seguro de que es ésta la do del Consejo de los Doscientos algunos de sus mieni-
verdadera iglesia de Cristo? bros que eran favorables a Calvino. Cuando los pre-
Antes de la llegada del mensajero, Calvino ya ha- dicadores fueron a la Cámara del Consejo a protestar,
bía oído rumores sobre lo que su amigo h b í a hecho. se les ordenó regresar a sus casas. Ocupaos de vuestra
Después de leer las cartas tomó su pluma para contes- predicación y no os inmiscuyáis en los problemas polí-
tar. Escribió sin ira, con respeto, amor y tristeza. Pero ticos de la ciudad. No os admitiremos más en el
al mismo tiempo con firmeza. "En el hecho de haberos Consejo.
perdido, lo que más me atorrrienta, -escribió Calvi- Después vino una petición del Canton de Berna,
n o - es el temor de qiie vuestra decisión haya sido mo- cuya influencia tanto política como religiosa era rnuy
tivada por haberos tratado con dureza y poca caridad poderosa en todos los distritos de Ginebra, demandan-
algunas veces. Quizás sea yo el que os haya ofendido y do a los Consejeros de la ciudad que adoptaran ciertos
ello os haya inducido a esta decisión. Pero estoy más ritos para las iglesias de su dependencia. (Farel había
que seguro que mi rudeza no h a sido la verdadera cau- abandonado estas y otras prácticas cuando llegó por
sa de vuestro cambio de corazón". primera vez a Ginebra, pues no deseaba realizar cosas
"Me ha sorprendido mucho el oir vuestra inten- que pudieran parecerse a las prácticas de la Iglesia de
ción -continúa Calvino-. Este cambio tan súbito me Roma). Os pedimos que uséis de nuevo en vuestras
ha parecido muy extraño, conociendo la constancia y iglesias las pilas bautismales, -dijo Berna- y asimis-
firmeza mostrada antes por Vos. No puedo comparlir mo el pan sin levadura en forma de hostias para cele-
vuestros argumentos y no disputaré largamente; per- brar la Cena del SeÍior. Debéis guardar el día de Navi-
iriitidme agradeceros todo lo que por mí habéis hecho, dad, Pascua, Ascensión y Pentecostés, corno días cle
corrlpartiendo conmigo todo lo vuestro. Quisiera Dios fiesta. Es bueno que todas las iglesias sigan una regla
que pudiera recornpensároslo como es debido. .. Tened uniforme en estas cosas". Lo que Berna no dijo es que
u n especial recuerdo de nosotros en vuestras oracio- pedía estas cosas mayormente, para someter a Girie-
hes, ya que las dificultades que estarnos atravesando bla bajo su influencia política.
ahora son peores que nunca. Pido a Dios que os proteja "De acuerdo", dijo el Consejo de los Doscientos a
y os dirija en esta senda resbaladiza por la que estáis Berna. Los ritos de la Iglesia de Berna fueron adopta-
andando". Pero todo esto rebotó en el caparazón que dos en Ginebra sin consultar a los predicadores de las
su amigo se había ya formado. Du Titllet se había iglesias que debían usar dichos ritos.
apartado n o sólo en kilómetros, sino también en con- Un sábado por la mañana el ciego predicador Co-
ceptos e ideas de la fe evangélica. rault, subió a su púlpito para el sermón de las seis. La
El pueblo de Ginebra, en sus elecciones de Febrero semana anterior se le había ordenado que no predica-
de 1538, había introducido en el Consejo tres sindicos ra ya más por haber hablado duramente en contra de
que eran enemigos de Calvino y de los reformadores. la ciudad por decidir este problema de Iglesia. Pero él
E1 Consejo de los Doscientos había ordenado a los pre- subió de nuevo, denunciando al Consejo por su mala
AS^ FUE CALVINO

actuación. "Mis señores, gobernantes son la imagen


de Daniel, con pies de barro" -grito- son como rato-
nes roedores...". Antes de que pudiera terminal, los
soldados del Consejo le arrestaron y le llevaron a la
prisión. Era la víspera de Pascua.
Calvino y Farel atravesaron empujando la multi-
tud que les silbaba y les escupía. Subieron rápidamen-
te los escalones de la casa del Consejo y cruzaron la
puerta de la cámara guardada por el heraldo. "Habéis
hecho muy mal en detener a un siervo de Dios -dije-
ron-. Hablaba la verdad cuando predicaba que no
tenéis derecho a inmiscuiros en el culto de la Iglesia".
Al Consejo no le sentó muy bien la ira de los pre-
dicadores. Trataron de hacer un arreglo. No instaura-
remos en la Iglesia los ritos y prácticas de Berna si
vosotros consentís en que Corault sea destituido del
cargo de predicador". "Nunca consentiremos esto,
-replicaron los dos hombres vestidos de negro- ni
tampoco introduciremos en la Iglesia las ceremonias
de Berna, pues ningún Consejo de una ciudad tiene
derecho para imponerse sobre la Iglesia".
En las afueras la multitud estaba aguardando la
salida de los predicadores. "Al Rodano, al Ródano, gri-
taban algunos mostrando pancartas en las que apare-
cían los predicadores hundiéndose en las heladas co-
rrientes. Otros escribían nombres sucios a las espaldas
de los monigotes que representaban a Calvino y Farel.
Unos silbaban, otros escupían. Algunos, armados de
palos apaleaban a monigotes de trapo, simulando apa-
lear a los pastores. Al llegar la noche aumentaron los
puntapiés a la puerta de la casa de Calvino; los dispa-
ros de armas de fuego rebotaban en sus ventanas. Se
cantaban más himnos sucios, incluso alguno se atrevió
a correr por las calles burlándose de la Cena del Señor
con una cai~tinelaobscena, mieiitias que los especta-
dores reían alocadamente. Sus ojos penetrantes examinaban a u n a furiosa n t r l t i t ~ ! r i

115
ASÍ FUE CALVINO MAS DIFICULTADES

Fue una noche de pesadilla para el joven francés examinaban a una furiosa multitud de varios miles
que permaneció sentado en su mesa de trabajo alum- de personas. Pero iqub sermón predicó aquel domin-
brddo por la &bil llama de una candela. Saltaba cada go por la mañana! Claro, franco, y con firmeza ha-
vez que ola un disparo, o a cada puntapié que daban bló al pueblo. ¿Cómo podían ellos tender sus manos
a su puerta. El Señor la había puesto al cargo de una para recibir el pan y el vino de la Santa Comunióri
iglesia, en lugar de darle un lugar quieto para estu- si habían pecado de una forma tan osada contra el
diar. Pero iqué iglesia! y i qué ciudad! ¿Cuánto tienipo Cristo crucificado'? ¿Podía la sagrada Cena del Señor
debería estar eri aquel lugar luchando contra tal celebrarse en medio de risotadas y peleas? No, Dios
tempestad? lo prohibe.
SABADO POR LA NOCHE. - El pueblo se apar- El día de Pascua, por la mañana, no se celebró la
taba en las calles para dejar paso al heraldo del comunión en San Pedro; ni tampoco en San Gerva-
Consejo que llevaba sil bastón con cabecera de plata. sio. Completamente ilesos los pr edica dores pudieron
Alumbrado por una linterna, el heraldo se dirigió a atravesar la multitud y llegar a sus casar.
la ventana de los predicadores para preguntarles por En los servicios del Domingo por la tarde, los pre-
orden de los sindicos si estaban conformes en usar los dicadores fueron a las iglesias de nuevo. A Calvino le
ritos de Berna. Si no lo estaban sc prohibía, por orden tocaba el turno en la Iglesia de la Rivera, junto a la
de los sindicos de la ciudad, a los pastores Calvino y orilla del lago. La audiencia aguardó en un silericio
Farel, subir a sus púlpitos el día siguiente para pre- absoluto; pero cuando Calvino con sli franqueza ha-
dicar. Ya se encontrarían otros predicadores para bitual comenzó a hablar sobre los problemas de Gi-
hacerse cargo de los sermones de Pascua y de la sa- nebra, una multitud de hombres se levantaron blan-
grada Coiilunión. diendo en sus manos espadas y puñales. Amenazari-
DOMINGO POR LA MANANA. - Domingo de tes y a grandes gritos comenzaron a avanzar hacia
Pascua. Las iglesias estaban llenas a más no poder; el púlpito. Los amigos de Calvino, dándose cuenta de
un río de personas llenaba tanto la Iglesia como la la situación hicieron una barrera humana ante su
calle frente a la catedral de San Pedro, para ver lo cuerpo. "Por milagro", decían los testigos visuales,
que sucedería. Al otro lado del río donde le tocaba a "110 hubo un derramamiento de sangre". La barrera
Farel predicar, la Iglesia de San Gervasio estaba humana escoltó al predicador hasta la puerta de su
también a rebosar. ¿Se atreverían los predicadores habitacion.
z subir 31 púlpito? Si, Calvino y Farel decidicron Dentro de la casa, Calvino y Farel esperaban la
predicar. Después de una noche de insomni~enipren- próxima actuación da los consejeros. El lunes se jun-
dieron el camino a sus respectivas iglesias. Farel ha- tó el Consejo de los Doscientos para tomar una cieci-
cia el otro lado del río; Calvino, cruzando una estre- sión: Esta fue: "Damos tres días de tiempo a los pas-
cha calle, hacia la catedral de San Pedro. tores Calvino, Corault y Farel, para abandonar la
Calvino estaba de pie en el pítlpito; sus finos dedos ciudad".
El hcraldo con el bastón de plata comunicó la sen-
acariciaban la madera tallada; sus ojos penetrantes tencia. Al oirla, Calvino replicó, "Bien, si hubiksemos
117
El Exilio
No es fácil para un pastor soportar el dolor mcral
cuando es injustamente echado fuera de su Iglesia;
y no lo fue para Calvino. Dejando al débil y ciego
Corault en una ciudad donde tenía amigos, E'arel y
Calvino siguieron su viaje.

Cabalgaron con el fresco aire de la primavera, Cal-


vino y Farel tuvieron tiempo de sobra para meditar.
El ruído de los tumultos habfa cesado por completo.
Las cosas parecían ahora un poco diferentes. ¿,No se-
ría que se habían exaltado demasiado pronto por
T r e s pastores franceses, cabalgando sobre caóallos alquilados, problemas sin importancia? Desde luego no) tenía11
cruzaron el puente ninguna duda acerca de la fe que habían predicado:
servido a huriibres sería desesperante -Jer su ingrati- ni tampoco sobre el orden y disciplina que deben exis-
tud; pero licnios servido a nuestro Maestro, y El nos tir en una iglesia para todos sus miembros. Pero ¿ha-
~'eco~npensar a". bían seguido el carnino más apropiado para conseguir
rres pastores franceses, cabalgarldo sobre caballos este orden y disciplina?
alquilados, cruzaron el puente, dejando atrás el cen-
Iinelü, vestido de armadura que prestaba guardia a Ante el sínodo de Zurich Calvino y Farel afirma-
la salida de la ciudad. Abandonaban Ginebra. El más ron que podían aceptar los ritos propuestos por Ber-
anciano, casi ciego, que acababa de salir de la pri- na; pero dijeron que continuarían sosteniendo que el
sión; el rechoncho de cara coloreada, que ya estaba Consejo de una ciudad no tiene derecho a decidir so-
acostumbrado a esta clase de tempestades; y el más bre los asuntos y disciplina interna de las iglesias.
joven, delgado y de ojos penetrantes, que había estado Explicaron sus co~iviccioncs respecto a la discipiina
en la ciudad veinte meses en lugar de la noche sola eclesiástica.
(jue habla planeado.
Era el 25 de Abril de 1538.
EL EXILIO

La Iglesia Suiza quería paz en sus parroquias. E1 de los franceses refugiados de las persecuciones en
Sínodo esperaba que sus prominentes pastores fueran Francia. Pero Calvino no deseaba ser pastor de otra
reiristalados. Por tal rnotivo pidió a la ciudad de 13er- iglesia. Escribió desde Estrasburgo a un amigo que
na que enviara una delegación a Ginebra para sol- habia dejado diciéndole: "Me quedaré retirado en
venlar el asunto. Pero los Consejos de Ginebra no ha- vuestra ciudad para esperar la voluntad del Señor
blan cairit~iadode Ijarecer. Enviaron a uri mensajero acerca de mí".
tras de Calvirio y E'arel (que hablan empezado su via-
je de regreso a Ginebra para estar dispuestos si la
paz era lograda por la delegaciórr de Berna) con una Pero Calvino tuvo que esperar solo en Basilea,
carta ordenándoles quedarse cerca de Ginebra, si11 pues Farel, su mejor amigo, aceptó el ruego de Neu-
eritrar en la ciudad. chatel para ser pastor allá. Pronto Calvino le escri-
biói la primera de las muchas cartas que se cruzaron
Una vez más Calvino y Farel tuvieron que hacer durante este tiempo. Le contaba acerca de las dificul-
dar la vuelta a sus caballos cuando y a divisaban Ias tades que habia oído se levantaban en Ginebra para
torres de San Pedro. ¿Qué otra cosa podían hacer'? No el nombramiento de nuevos predicadores, y aiiade:
iiabia habido acuerdo. Esta vez fijaron su residencia "Sin embargo seamos humildes, no pretendamos lu-
en Basilea, la ciudad que había sido el refugio tranquilo char con Dios cuando él trata de humillarnos. Espe-
de Calvino cuando escribió su primera edición de "Las remos, entretanto, pacientemente en el Señor". Dos
Instituciones". Era un viaje de más de 200 kilómetros. semanas después Calvino envió otra carta a Farel ex-
Los predicadores llegaron a esta ciudad, a las orillas plicándole como había arriesgado su vida para ayu-
del Ithin, a fines de Mayo de 1538. dar al sobrino de su amigo, que estuvo en peligro de
El viaje no habia sido fácil. Calvino escribió a su muerte. "El sábado pasado vuestro sobrino fue afec-
amigo Viret en Balsane: "Por fin hemos llegado a Ba- tado por la plaga -escribió Calvino a Farel-. Sil
silea, pero empapados de lluvia, desechos y cansados; compañero el joyero que dio testimonio del Evange-
y nuestro viaje no ha estado exento de peligros, pues
lio en Lyon, me avisó inmediatainente. Como yo ha-
uno de nosotros casi fue arrastrado por la corriente bía tomado algunas pastillas para aliviarme- de mi
al atravesar un río; sin embargo podemos decir que terrible dolor de cabeza no pude ir yoemisrno... Pedí
los torbellinos del río nos han tratado con menos im- a una mujer que fuera a cuidarle... Ella bgró que su
petuosidad que nuestros feligreses..." Los dos predi- yerno fuera con ella para ayudarle. Visité a vuestro
cadores solteros acordaron vivir juntos. Sin embargo sobrino tan pronto como pude y mi salud me lo per-
pronto Farel fue invitado con urgencia a ir a Ncuch3- mitió. Cuando aparecieron las señales de una muerte
tel, iina ciudad que había aceptado la Reforrna. Cal- próxima procuré darle medicinas para el alma, mas
bien que para el cuerpo. Desvarió un poco, sin em-
vino tenía cartas de Estrasburgo diciéndole que fuese bargo estuvo bastante consciente para llamarme de
allá. En Julio fue a, visitar a los pastores de Estras- nuevo a su cuarto... Oré con él. .. Esta mañana a las
burgo, quienes le rogaron que aceptara el pastorado cinco partió para estar con el Señor. Este buen hom-
ASÍ FUE CALVINO EL EXILIO

bre el joyero, despues de saber estado en contacto famoso alcalde Jacob Sturm estaba en favor de la He-
con el infectado de la peste fue despedido de su em- forma y había fundado riiuchas escuelas para iliños.
pleo. Yo le he enviado a Estrasburgo con mi recomen- Las iglesias protestantes estaban en paz, propo~cio-
dación para que pudiera trabajar allí ... Referente al nando a sus miembros un progrania ordenado de pre-
mobiliario, ajuar y otros útiles de vuestro sobrino, dicación, ensefiariza catequistica, y sacrairienlos.
aquí están. Queda una espada y una camisa en casa Tenían un sistema bien organizado de visitas pasto-
del Sr. Wolf, (el dueño de la casa donde vivía). Tengo rales y disciplina, aunque el poder de la excomunión
por cierto que no poseía dinero cuando muriói1. estaba en manos del Consejo de la Ciudad.
El mismo Calvino tuvo que proveer el dinero nece-
sario para el cuidado del sobrino y para su entierro; El 8 de Septiembre de 1538, pocos días después tie
a pesar de que había tenido que vender parte de su su llegada a Estrasburgo, Calvino subió otra vez al
biblioteca para poder vivir. Vemos también que no púlpito para predicar. El co~itrastecon su ultimo cul-
rehusó atender al hombre afectado de la plaga, a pe- to turbulento de Ginebra no podía ser mayor. Estaba
sar de que el joyero fue despedido por esta causa. Tan en la pequeria iglesia de San Nicolás, cerca de la mu-
mortal era el contagio de esta epidemia. Sentía que ralla al sur de la ciudad, y los carnpos y prados que
valía la pena sacrificar dinero y arriesgar su propia se extendían más allá. Ante él se hallaban congrega-
vida, para ayudar al sobrino de un amigo. dos algunos de los ~efugiadosfranceses que habían
encontrado asilo en Estrasburgo. Su fe era su inayor
Inesperadamente Calvino fue llamado a Estrasbur- tesoro para aquellos que lodo lo había11 perc-lirio. Ante
gol a priricipios de Septiembre del 1538. Unos cinco la ~nuerteque les aguardaba en su tierra nativa, Fran-
meses después de haber dejado Ginebra, llegó allí cia, los refugiados habían huído para ser leales a sus
desde Basilea. Antes había rehusado los argumentos creencias. Revereriterriente, ansiosamente, escuchaban
del pastor Martín Bucero y, sus compañeros, pero Bu- al predicador que había venido a hablarles en su propia
cero sabía como imitar a Farel. Cuando los ruegos no lengua. U n mes mris tarde Calvirio escribió a Farel:
trajeron resultado, amenazó: "Dios sabrá como en- ' Por vez pri11ier.a he admiriistradcr el sacramento cle
contrar al sic-,/o rebelde, como encontró a Jonás", le la Santa Cena en nuestra pequelia iglesia, siguiendo
escribió Bucero. Calvino convencido tomó un bote y la costumbre de aquí, 10 que nos proponenios repetir
navegó 160 kilómetros por el Rhin hasta Estrasburgo. cada mes".
"Mi partida de Basilea fue apresurada y desordenada",
escribió a Farel. La mano de arriba le había tomado
de nuevo. Otra vez no le permitía quedar quieto es- No rnas alborotos y liiclias; no más gritos y disparos
tudiando. cerca de su ventana; no rriás gente rebelde presentán-
dose en la Iglesia para tornar los santos sacramentos
Pero los tres años en Estrasburgo fueron como un a la fuerza. Calvino podia pasear por las calles en paz
sueño agradable, comparado con las dificultades de y atrave.%r los puentes y pasarelas que unían las dos
Ginebra. Estrasburgo era una ciudad pacífica. Su k)artes de la ciudad atravesada por el r'o 111, en cuya
nsi mi-:
CALVINO

pacífica corriente podía ver reflejados los árboles y edi-


ficios de alrededor.

A un lado del río, por encinia de los tejados, se al-


zaba la magnífica catedral católica; una obra de arte
gótico de piedra roja con su puntiaguda torre eleván-
dose en el aire a la altiira de 140 rnetros. En la fachada
sur de la catedral estaba el gigantesco reloj astrono-
Pastor en Estrasburgo
mico, famoso en toda Europa, ya que señala la posi-
ción de los planetas, así como las horas. Cada vez que Juan Calvino, el joven pastor de 20 años de la Igle-
da la hora aparece una figura dorada, que representa sia de refugiados franceses, no solamente había per-
uno de los doce apóstoles, dando golpes de martillo a mutado una Sodoma por una Antioquía sino que el
una campana. Cuando sale Pedro hay un pequefio ga- mismo había cambiado; estaba menos inclinado a 111-
llo que canta. El reloj todavía funciona hoy día. char y más dispuesto a escuchar y aprender. Su es-
tancia en Ginebra aparentemente no había tenido
No lejos de la catedral estaba la pequefia iglesia de ningún éxito en favor del Evangelio. "Voluntariamen-
Santo Tomás, de la cual el Dr. Ivfartín Bucero era pas- te debemos reconocer delante de Dios que nuestra in-
tor. Esta Iglesia era de piedra gris, con una torre cua- eptitud... merecía ser castigada", escribió a Farel
drada. De su interior habían sido quitadas todas las desde Estrasburgo, recordando lo que había sucedido
imágenes y altares para hacerla un lugar adecuado al en la ciudad suiza al pie del lago Leman.
culto protestante.
En Estrasburgo, quería celebrar la Cena del Señor
Calvino vivió por algún tiempo en el hogar de Bu- "Según la costumbre del lugar". Aunque él no quería
cero, cerca de la Iglesia. No era la única persona que que los niños fueran bautizados por las comadronas,
moraba allí, pues la casa de Bucero era conocida como considerándolo contrario a la Escritura, no levantó
el Mesón de la Justicia. Muchos refugiados y viajeros su voz contra estas cosas que no eran básicas. Respec-
se habían calentado en su hogar y comido el pan de su to a ceremonias triviales -advirtió a Farel- "procu-
mesa. Al lado de la corriente de viajeros, eran hués- ra evitar que los hermanos disputen sobre tales
pedes fijos seis hijos vivarachos de Bucero y su espo- puntos".
sa Elisabet, tan hospitalaria como él. Aunque no permitía a sus estudiantes traer sus
espadas a la clase, no levantó su voz contra sus ves-
Calvino era ahora pastor en la libre ciudad ale- tiduras que consideraba inmodestas, y dijo compren-
mana de Estrasburgo, llamada la Antiaquía de la sivamente: "No debe llevarse tan lejos la disciplina
Reforma. Que nombre tendría que darse a Ginebra. hasta el punto que no se les permita decir chistes,
¿El de Sodoma? alguna vez".
AS^ FUE CALVINO

En Iugar del fiero Farel calvino tenía ahora a Bu-


cero como colaborador. Bucero era casi de la misma
edad que Farel pero mucho más amante de la paz Y
la comprensión. En Estrasburgo Calvino no tuvo que
abrirse paso a, empujones hasta el Consejo de la ciu-
dad. Allí era solamente un pastor, maestro y escritor
muy ocupado.
Calvino halló mucho placer en su pequeña congre-
gación de refugiados franceses. Su predicación a trajo
gentes que hablaban frances de todos los contornos.
Cuidadosamente él fue más allá en las ceremonias
del culto que lo que había ido Bucero. Este procedía
de las costumbres luteranas, en las cuaIes Calvino halló
muchas cosas buenas. ¡Cuánto se deleitó en ver que
10s refugiados franceses habían estado cantando sal-
mos en francés por más de dos arios iCon qué entu-
siasmo cantaban! Era emocionante escucharles.
En 1539 Calvino publicó un himnario con 18 sal-
inos y el Credo apostólico con música. Alquno de los
textos era escrito por Calvino. Los restantes eran obra
de Clemente Marot, el poeta a quien Calvino encon-
tró en e1 año 1536 en la corte del castillo de Ferrara,
en Italia.
Poco a poco Calvino fiie poniendo en práctica las
cosas que había deseado hacer en Ginebra. En la Pri-
mavera de 1.5.19 su conqregación francesa votó un
sistema dc di~cíplína.como el de Jas otras iglesias de
Estrasburgo. La conqrc.qacjón e ~ t a b acontenta de sil
pastor. Est,c entraba y salía de sus hoqares fielmente,
les cuidaba, enseñaba, predjcaba y les daba los sa-
cramentos.
-Además, Calvino f i ~ enombrado conferenciante de
Sagrada Escritura en el Gjn?nasium de Estrasburgo,
una escuela superior que vino a ser famosa por toda

La catedral d e E s t r a s b r ~ r g o
ASÍ FUE CALVINO PASTOR EN ESTRABURGO

Europa. Su rector era el erudito Juan Sturm, anti- go sin pertenecer a algún gremio artesano: de joye-
guo amigo de Calvino en París. Además de enseñar ros, carniceros, carpinteros, cerrajeros, tejedores o de
en esta escuela Calvino aceptó dar conferencias pú- cualquier otro oficio. Queriendo tener ciudadanf a en
blicas sobre la Biblia, como habia hecho en Ginebra. la población, Calvino ahorró el precio de M) florines
"Predico o doy conferencias diariamente" -refirió a de su escaso salario y se hizo miembro del club do los
Farel-. También escribía. Al impresor que tenia su sastres, que estaba cercano a la sala donde daba sus
taller en un antiguo convento de monjas, le trajo la conferencias. Si Calvino tenía alguna habilidad como
segunda edición de sus -'instituciones", rnuclio más sastre, o escogió este gremio porque su club estaba
ampliada que la primera. Esta edición la tradujc tam- cerca de su sala de conferencias, nadie lo sabe; sea
bien al francés; un francés tan hermoso y pulido, que como fuere Calvino tuvo derechos de ciudadanía, por
Calvino ha venido a ser conocido posteriormente co- primera vez desde que dejó su tierra nativa de
mo padre del francés moderno, del mismo modo que Francia.
Lutero por su traducción de la Biblia ha sido llamado
padre del alemán moderno. Pero ese ocupado ciudadano en la pacífica Estras-
En Octubre de 1539 apareció iinpreso su libro de burgo, tuvo también sus tristezas y apuros. Era des-
llEstudios sobre la carta a los Romanos". Este fue el esperadamente pobre. Como en Ginebra, el Consejo
primero y uno de los más valiosos de sus muchos co- de la ciudad acordb pagar a Calvino su salario; pero
mentarios sobre la Biblia. También escribió Calvino olvidó hacerlo. Cuando por fin se acordaron, 6 meses
un pequeño libro de liturgia, en el cual explicó lo que despues, le asignaron un florín por semana, escasa-
creía ser el mejor orden de culto según la antigua mente suficiente para sostenerle. A Farel le escribió:
Ig!csia Cristiana, incluyendo formularios para la ,ce- -"iProcurarás que Balliot envíe el dinero para pa-
lebración de la Cena del Señor y para el Matrimonio. gar al impresor Wendelin? En este momento yo no
puedo distraer ni un céntimow- y más adelante de-
Poco después publicó su "Peqrieño Tratado sobre cía: "Cualquier cosa que quede a pagar lo haré cuan-
la Cena de Nuestro Señor", que no era por cierto muy do pueda, pues mi condición es tal, al presente, que
pequeño; contenía 60 breves capitulas y estaba escri- no puedo aportar ni un solo céntimo de mis propios
to en franchs, no en latín. Calvino querfa que el pue- recursos.
blo vulgar lo leyera porque en aquellos dias no había
otra doctrina más disputada que la de la Santa Cena. Calvino y Farel todavía debían a la persona que
Sobre esta doctrina disputaban los seguidores de Lu- les hospedó en Basilea. El hombre envió una factura,
tero, de Zuinglio y del Papa; y Calvino no estaba ple- que incluía el precio del vino, pero Calvino dudaba
namente de acuerdo con ninguno de ellos. de si el vino no habia sido pagado por un amigo que
estaba con ellos. Sin embargo el hospedero lo había
Lo raro del caso es que el pastor de los refugiados cargado y Calvino esribió a Farel reclamando su
franceses era también un miembro del gremio de sas- parte en el gasto. "Tu has estado -dice- siete sema-
tres. Es que nadie podía ser ciudadano en Estrasbur- nas y dos días allí, yo estuve dos meses y 12 dfas...
AS^ FUE CALVINO PASTOR EN BSTRABURGO

así que lo reparto de este modo. Yo pagaré cinco co- El timador desapareció sin pagar la deuda. Un ano
1-onasy tu paga cuatro . . . Todavía te debo una corona y medio después Calvino decidió abrir el baúl pen-
y media que te pagaré tan pronto como me sea posi- sando resacirse con las cosas que contuviera. Llam6 a
ble... yo tengo ahora solamente 20 chelines de Basilea". su amigo Sturm, director de la escuela, y a unos ami-
Calvirio tenía que contar cada centavo i y no le que- gos como testigos. Juntas levantaron la tapa para ver
daba nada para malgastar! su precioso contenido, eran algunas ciruelas podri-
Una oferta de dinero vino en este tiempo al pobre das, alguna ropa apolillada, unos libros viejos, y cartas
predicador. Du Tillet le escribió desde Francia". Es que el hombre había robado de otros. No pudirrlos
posible que te encuentres mal de dinero, sin el cual dejar de reirnos mucho cuando virnos estas cosas -di-
no puedes vivir del modo que corresponde a t u sa- jo Calvino- viendo el engaíío en que yo había caído".
lud, pero no te preocupes acerca de esto, si quieres Después cle vivir por algún tiempo en la c 3 s a de
yo silpliré, D. M. todo lo que necesites". En la misma Bucero, Calvino alquiló una casa y tomó como real-
carta Du Tillet le sugería a Calvino volver a Francia, quilado~algunos esludiant es. Pero no siempre las co-
ocultando su propósito de que Calvino volviera a la sas fueron bien, tampoco allí. A veces los estudiantes
lglesia de Roma. Pero este replicó que estaba seguro se olvidaban de pagar el alquiler; otras veces la sir-
ae que el Seííor le había traído a Estrasburgo para vienta, una mujer de lengua viperina causaba pro-
trabajar entre las iglesias protestantes. No queriendo blemas entre ellos. Otras veces el mismo Calvino, ator-
ucritjrse obligado en ningún sentido con su antiguo mentado por un dolor de cabeza o de estómago, se sa-
amigo le dijo políticamente: ",Usted me ha hecho una lía de casillas, perdiendo el control de sus nervios. Una
oferta que n o puedo agradecer suficientemente... sin vez Calvino explicó a Farel que había perdido total-
en,bargo quiero abstenerme de serle carga ya, que en mente su control disputando con Caroli, el ex-predi-
- ~!asatlosticrnpos gastó Vd. tanto dinero en mi favor". cador de Lausanne que acusó a los predicadores de
No mucho tiempo después de euto un timador vino Ginebra de no creer en la Trinidad. Caroli había de-
a ver a Calvirio. El hombre le habló en tales términos jado de nuevo la Iglesia de Roma y convertfduse por
de la caridad cristiana que convenció al pobre pastor segunda vez al Protestantismo, trasladándose desde
a presfarle 20 batzcn, o sea unos 18 francos. Quizá Francia a Estrasburgo.
Calvino tuvo que tomar prestada esta misma canti- Calvino y Farel decidieron olvidar su apostasia y
dad para favorecer al viajero necesitado. El timador recibir a Caroli con amor, si su vuelta era sincera;
le dejó en prenda w? baúl con sus enseres, como prue- pero Caroli estaba pronto a resucitar pasados renco-
ha de que volvería a pagarle la deuda. "Ciiando vol- res. En Estrasburgo trató de levantar recelos contra
vió pocos meses más tarde -escribía Calvino- me Calvino por parte de Bucero y otros ministros. Estos
~ ~ i d i ~onriendo,
ó o inás bien burlonamente, si no y Caroli escribieron una declaración de doctrina cris-
querría prestarle unas pocas coronas mas. Yo le reu- tiana, firmándola, y la enviaron a Calvino una noche
1:ondí que estaba muy necesitado de que me devolvie- ya muy tarde exigiéndole su firma. En su deseo de
ra 1s suma que ya le había prestado tiempo atrás... " complacerle, los minigros habían accedido a al.gunos
PASTOR EN ESTRABURGO
ASI FUE CALVINO

nen desvelado por la noche. No es solamente la falta


puntos de Caroli con los cuales Calvino no podía es- de sueño a la cuaI ya estoy acostumbrado, sino estos
tar conforme. pensamientos melancólicos que me tienen perturbado
Si firmaba la declaración Calvino sería desleal a y exhausto toda la noche. Este acto criminal enfurece
sus convicciones; si rehusaba firmar, Caroli le acu- mi mente, si la sospecha es fundada... Los sobrevi-
saría de disparidad de criterio y disidencia con sus vientes, a quienes el Señor ha dejado por un tiempo
amigos. Preocupado Calvino pidió una reunión de más, perseveraremos en la misma senda por la cual
los pastores, los cuales se jiiritaron para una cena anduvo nuestro hermano fallecido hasta que acabe-
fraternal en la casa de uno de ellos, y allí "ya peque mos nuestra carrera.. ."
gravemente" -escribió Calvino a FarelH- no siendo
capaz de contener mis nervios. Estaba tan enojado No tan solamente Corault habia partido de la tie-
que lancé palabras amargas por todos los lados. Cier- rra: En Italia, en la corte de la duquesa Ferrara, ha-
tamente que había motivo para la indignación, pero bía muerto Olivetan a la edad de sólo 30 años. Tam-
yo tenía que observar moderación al expresar mis bién sobre su muerte corrió la sospecha del veneno.
sentimientos... Declaré que mi resolucion era antes Primero un predicador camarada y luego su primo, de
rnorlr que firmar aqueiio... Por fin me sali indigria do quien había recibido en París las verdades de la Re-
del comedor, Bucero vino tras de mí y trató de apla- forma, habían muerto. Un pariente a quien se senlía
carme, volviéndome con los demás... Cuando volví a unido, tanto por la fe como por la sangre, y para el
casa me sentía en tal paroxismo que no encontraba cual había escrita un prefacio a su nuevo Testamen-
oti o alivio sino en suspirar y llorar". He aquí el siervo to francés.
de Jesucristo, un siervo humano, luchando con el pe-
cado que nos rodea y llorando amargamente su falta Afortunadamente Calvino no estaba solo en Es-
de control y humildad. trasburgo. Tenia muchos amigos en las iglesias y es-
Había más motivos para llorar en Estrasburgo 1á- cuelas. También estaba con él su hermanastra María
grin~asde tristeza, que de remordimiento. Un mes des- y su hermano Antonio. Algunos años antes ambos ha-
pués de su llegada a dicha ciudad, cuando todavía es- bían dejada Noyon, su hogar de nacimiento, para ir
taba en la casa de Bucero, le llegaron nuevas de la con su famoso hermano. Vivieron por un tiempo en
muerte de su compañero ciego, Corault. Se extendió Basilea, probablemente habían estado en Ginebra du-
el rumor de que Corault había sido envenenado en la rante veinte meses tumultuosos y ahora se hallaba en
pequeña ciudad de Orbe, donde había ido a ser pas- Estrasburgo. Calvino estaba contento de tenerles
tor. "La muerte de Corault me ha trastornado de tal con él.
modo que no pueao contener mi dolor", -escribió
Calvino a FareI-. Ninguna de mis ocupaciones dia- Sin embargo ciertas palabras de un amigo tan fiel
rias puede11 distraer mi me1 ite. La desolación y el do- como Bucero resonaban en su mente: "Usted debe
lor durante el día son sólo una preparac ón para los tener una esposa, Calvino" -es lo que Bucero le ha-
pensamientos más penosos y agudos que me mantie- bía dicho.
Boda dificil pero ideal
"Esperamos que la novia estará aquí poco despuCs
de Pascua" -así escribió Calvirio a Farel en Febrero
del año 1539- " ~ ~ e si
r ousted me asegura que vendrá,
la ceremonia del matrimonio será aplazada hasta su
llegada. Le ruego... me me asegure que ustcd v a a
venir.. . Quiero más tener a usted que a cualquier otra
persona en mi boda".
Este casamiento que Farcl debía solemnizar pi-
diendo la bendición divina, nunca tuvo lugar. No liay
otra mención del rnismo, ni tampoco de la scfiorita
que era esperada deLspilesde Pascua.
Instado por sus amigos de Esirasburgo, Calvino
pensaba otra vez casarse en Mayo cilariclo escribió a
Pare1 pidiéndole una csposa y descril.;iendoIe la clase
de mujer que pretendía. "Pero ter1 en cuenta sirriipr-c
lo que yo deseo encontrar en ella; pues no soy uno tlv
estos locos amantes qiic! abrazan tanto las virtudc,.:
como los vicios de las personas a qilicnes aman, ciiari-
do son flechadas a la primera vista de una linda figiira.
No es sólo la belleza lo que me cautiva sino si es casta;
no demasiado exigente o fastidiosa, si es econóriiica, si
es paciente, si es probable que se interesará por r r i i
salud".
Llegó el Febrero de 1540 y todavia el predicador es-
taba sin casar, pero esperando. "En medis de tales
conmociones como estas -escribe a Farel- todavía rne
siento con ánimos y audacia para tomar una esposa.
Me han propuesto cierta danla de noble rango y con
iina fortuna superior a mi corirlicióri, pero dos consitlcl-
raciones me han detenido dc este enlace: qiie ella rio
habla mi lengua nativa, y que podría ella estar derna-
AS^ FUE CALVINO BODA DIF~CII. PERO IDEAL

siado orgullosa dc su familia y educación. Su herma- te de una mujer con la que no se querfa casar? Su
no, una persona muy piadosa, me ha recomendado el hermano Antonio que había ayudado a preparar el
enlace.. . y asimismo su esposa... Cuando yo repliqué romance recibió el encargo de terminarlo. Extrema-
que no quería comprometerme a menos que la se- damente confuso, Calvino recolvió pensar cuidadosa-
ñorita quisiera... aplicarse al estudio de nuestra len- mente las cosas antes de caer otra vez en una dificul-
gua, esta pidió tiempo para deliberar". tad como esta. Llegó el mes de Junio y todavía estaua
Parece que el titubeo de la señorita en aprender diciendo: "No he hallado todavía una esposa, y con
francés persuadió a Calvino de abandonar el asunto. frecuencia me pregunto si aebo tratar de buscarla".
"Por consiguiente -continúa- envi6 a mi herma- Llegó el mcs de Agosto de 1540 y Calvino se caso.
no, con otro caballero respetable, a investigar sobre Farel vino de Neuchatel para celebrar la ceremonia.
otra, la cual, si corresponde a su reputación, me trae- Caivino halló una novia en su propia congregación
rá una dote muy grande sin ningíln dinero. Lo cierto de refugiados. Una vez hallada no quiso esperar a ca-
es que todos los que la conocen la recomiendan en- sarse. La novia era una viuda con dos hijos. .4demas
carecidamente". de todas las cualidades que Calvino había dptallado
La elegida tenía en efecto una dote de virtudes, en su carta a Farel, era también bastante bonita.
rnás que de dinero. "Si las cosas van como esperamos, Idelette de Bure había venido de lo que hoy es la
la ceremonia del matrimonio no será diferida más provincia holandesa de Gelderland. Su primer espo-
allá del 10 de Mayo. Deseo que usted pueda estar pre- so, un negociante llamado Juan Stordeur, había sido
sente para bendecir nuestra unión; sin ernbargc como convertido de sus ideas Anabaptistas por la predica-
ya le he molestado más de lo que debía en el año pa- ción de Calvino en la congregación de refugiados de
sado, no me atrevo a insistir en ello... Sería para mi
muy ri&culo si ocurriera como las otras veces, cue Estrasburgo. Poco después Juan Stordeur murió de
mis esperanzas quedan fallidas". la peste.
Una vez mAs la esperanza salió fallida. Calvino no Calvino no podía haber buscado mejor esposa. Des-
quiso contraer este enlace, El 29 de Marzo escribíó a de el principio de su matrimonio con el predicador
Farel. "Todavía estamos en suspenso respecto al ma- francés jamás la buena mujer tuvo su esposo entcra-
trimonio, y, esto me fastidia mucho". La señorita es- mente para ella. No era fácil entrar en la casa de
taba preparándose para la bcda, pero Calvino oyó huéspedes estudia~tesy soportar la desatada lengua
ciertas cosas que le llevaron a escribir: "A menos que de la ama de llaves. Sin embargo Idelette de Bure
el Señor me quitara la razón, yo no me casaré con nunca se quejó de su sirvienta. No s610 fue paciente,
ella ... Pero a causa de lo desagradable que resiilta sino pronta a servir a su marido, sintiéndose feliz de
rehusar recomendaciones y consejos, especialmente compartir con él cualquier cosa que el Señor les en-
en el caso de personas que me abruman con -ws bon- comendara en su obra. Ella misma iba a visitar a los
dades, deseo ardientemente ser librado de esta difi- enfermos, confortar a los tristes y compartir su fe con
cultad". todo el mundo.
Calvino estaba atado ¿cómo despedirse cortesmen- Calvino, reconfortado por ese amor, fue más feliz
que lo que él mismo había creído ser posible. Bucero
137
FUE CALVINO
ASÍ

liabia tenido razón cuando le dijo "Es bueno tener


una esposa; u n a buena esposa". También Farel se lo
había recomendado, a pesar de que pasados los 50
todavía e r a soltero este famoso predicador.
Una nube apareció sobre el ciclo de este matrimo- las dietas Worms
nio, la enfermedad. "Como si estuviese ordenado...
que nuestro matrimonio n c fuera demasiado feliz, el "La obra del Señor no puede esperar detrás de mi
Señor frustro, nuestro gozo, moderándolo" -escribió salud11.Aún e n medio de la fiebre Calvino había esta-
Caivino a Farel-. Antes de un mes después de la boda do deliberando con Capito y Bucero igual como si
cayó sobre la familia de Calvino la primera de la lar- hubiese estado sano y fuerte.
ga lis-ta de enfermedades que tuvieron que soportar.
Había cosas importantes para discutir. El empera-
Al mismo tiempo hubo una querella con la ama de dor Carlos de España, jefe del gran Sacro Imperio
llaves. Cierto lunes esta habló ásperamente "como Romano, estaba procurando la union entre las igle-
acostumbra hacerlo a menudo a mi hermano Antonio, sias protestantes y la de Roma. Necesitaba esta unión,
quien salió sin decir palabra y, juró solemnemente que si podía conseguirla, a causa de que los fieros ejérci-
no volvería en tanto que esta mujer- continuara en mi tos de los turcos, presionaban contra el Imperio desde
casa". La misma sirvienta, dejó su empleo "cuando el Este. Ante tal amenaza el Emperador comprendía
me vio tan triste a causa de la partida de mi herma-. que tendría mejor defensa si podía unir en religión a
no"; pero su hijo quedó allí. A la hora de la cena Cal- 10s Protestantes alemanes con los Católicos Rornanos
vino comió demasiado. "Yo no puedo ... cuando he te- para que lucharan codo a codo por el Imperio.
iiido un disgusto o estoy alterado por algima ansiedad,
comer con exceso. .. y así me hallaba aquella noche. Por tal motivo el Emperador Carlos decidió cele-
A causa de esto el martes estuve atormentado desde
brar algunas conferencias. Fueron convocadas las
Dietas, como llamaban a tales reuniones políticas, Y
la mañana con una severa indigestión". Ordinaria- cuatro de ellas se celebraron en los años 1539 al 1541.
mente no comía nada en tales casos, pero esta vez sin-
tió que el hijo del ama de llaves "podría interpretar Los estados alemanes y las ciudades libres enviaban
delegados a tales asambleas. El Príncipe de cada es-
mi abstinencia como un medio indirecto de echarle tado asistía, ya que era la cabeza oficial de la Iglesia
fuerav. Por esta razón comió como de costu~nbre,por
delicadeza hacia un joven hijo de la propia causante en su distrito. Hubo largos debates y negociaciones.
del disgusto, y sufrió las consecuencias. Los representantes del Papa y los oradores protestan-
tes, se enfrentaban día tras día.
Ambos eran enfermizos. Por nueve años el matri-
monio llevó la carga de frecuentes enfermedades sin Calvino, como ciudadano de Estrasburgo, fue re-
quejarse. Tenían bastante felicidad con estar el uno querido para representar esta ciudad alemana en la
al lado del otro, y contentos con cualqiiier cosa qiie Nieta. En tales asambleas no tomó una parte conspi-
Dios tuviera a bien enviarles en sil vida en comiin. cua. Después de todo no era mas que u n francés en-
tre alemanec: pero va 'era un honor q11e SU ciudad
ASÍ FUE CALVINO
EN LAS DIETAS DE WORMS

alemana le hubiese escogido. Además tenía ;)oca es-


peranza en el éxito de las dietas. ¿Cómo podrian la catdlico-romano, Melanchton le llamó "el te61ogoW.
Iglesia de Roma y el Protestantismo ir juntos mano Viniendo de Melanchton este apodo era un verdadero
a mano? "Por mi parte espero poco de todo esto" -es- títiilo.
cribió a un amigo. Por su parte Calvino llamh a Melanchton: "hom-
Pero con su ojo de águila, Calvino observó todo lo bre de incomparable sabiduría, piedad y otras virtu-
que ocurría. Analizó cuidadosamente a cada persona des". Un hombre digno de la admiración de t ~ d o slos
siglos". Más tarde le escribió: ''Yo sé que estoy muy
prominente y cada debate importante. Sus largas car-
tas a Farel están llenas de detalles de tales reuniones. por debajo de usted". Por esto Calvino llamaba a su
Era como un periodista refiriendo los sucesos de su amigo con su primer nombre. No se retardaba en si-
tiempo. Todos los asuntos de actualidad eran discuti- searle, con voz moderada que su amigo pudiera oir
dos cri las dietas; si no en los debates principales en sin llamar la atención pública, "¡Felipe!", cuando le
las conversaciones privada s. veía demasiado dispuesto a comprometerse con los
Romanistas. Asimismo le expresaba sin amba jes su
En las Dietas Calvino encontró a los príncipes y opinión, cuando le veía poco dispuesto a actuar con
teólogos alemanes. El jefe de estos era Felipe Melanch- respecto a la floja disciplina existente en las iglesias
ton, la mano diestra de Lutero, a quien Calvino había alemanas. "Acerca de esto ultimo, yo se lo he dicho
conocido en Frankfurt en el verano de 1539. Una rá- claramente a Felipe en su cara ..." -escribió a Farel.
pida amistad se desarrolló entre ambos y perduró por Por un lado Calvino quedó firme como una roca
24 años, hasta la muerte de Melanchton. Este, doce en aquello que creía que la Biblia enseñaba. Por el
años más viejo que Calvino, era hombre de gran cul- otro lado, nunca cesó de trabajar para acercar las
tura, muy versado en lenguas. A los 21 años había sido iglesias protestantes entre sí. Siempre estaba dispues-
nombrado profesor de griego de la universidad de to a pasar por alto las diferencias entre las iglesias
Witteinberg. Melanchton era amable y pacífico. A ve- in~civadas por los hombres, con tal que las tales no
ces demasiado pacífico y se inclinb a compromisos en fueran concernientes a doctrinas basicas. Hablando
asuntos sobre los cuales debería haber mostrado ma- acerca de Bucero escribió a Farel: "Nuestro amigo no
yor firmeza. Todo en su carácter contrastaba con el puede soportar que estemos separados de Lutero a
de su maestro Lutero. causa de estos detalles de poca monta; ni yo tampoco
Felipe Melanchton debió pensar i:iiando encontró considero que sean causa suficiente para la disención".
a Calvino: He aquí un joven que conoce los antiguos Pero en asuntos de doctrina enseñados por la Pala-
padres de la Iglesia mejor que ninguna otra persona bra de Dios, Calvino no hacía concesiones; sino que
en el mundo. jQué mente debe haber detrás de estos empleaba mucho tiempo y esfuerzo para traer a otros
ojos penetrantes! Podemos adivinar'o porqiie Me- a la fe que él tenía. "He tenido muchas conversacio-
lanchton dio a su nuevo amigo francés cierto apodo nes con Felipe acerca de muchas cosas -dijo Calvino
en una de las dietas. Desde cierto día en que Calvino refiriéndose a su estancia en Frankfurt -después de
derrotó rotundamente en debate a un notable teólogo haberle escrito de antemano sobre los asuntos en que
convinimos".
n

AS^ FUE CALVINO EN LAS DlErAS DE \IroRA1S

Uno de los principales asuntos sobre el cual discu- guaje de su libro es firme, pero cuidadoso. No usó las
tían los franceses y los aleinaries era el de la Cena del palabras fuertes que a veces ponía en sus otros es-
Señor. (Cómo está presente el cuerpo de Cristo en la critos.
Santa Cena? No, el pan no se convierte o transforma
en el cuerpo de Cristo, como pretenden los seguidores Una copia de este pequeño libro, traducido del
de Roma. En esto Calvino y hlelanchton se ponían ra- francés al latín, llegó a riianos de Martin Lutero en
pidamente de acuerdo; pero jesta el cuerpo do Cristo 1535, en una librería alemaria. Después de leerlo dijo:
con el pan? dentro debajo y encima del mismo como "Yo podía haber conliado el asunto de toda esta con-
afirmaba Lutero? No; decía Calvino citando la Escri- controversia a e1 (Calvino) deside el principio. Si mis
tura. El cuerpo y la sangre de Cristo no están física- oponentes hubiesen hecho lo mismo, ya estariaiiios
rnente con el pan y el vino. El cuerpo y la slngre de de acuerdo".
Cristo están allí presentes espiritualn~xnte. Martin Lutero nunca se encontró con J u a n Cal-
Después de las conversaciones en Franiifurt, Cal- vino. De él escribió a Bucero, que era urio de sus ami-
vino escribió contento a Farel respecto a Melanchton: gos: "Saludad de mi parte reverentemente a Sturni y
"En cuanto a él, n o debes dudar que tiene enteramen- a Calvino, cuyos libros he leído con especial deleite".
te la misma opinión que nosotros". ¿Era esto u n pe- Lutero había dicho mas acerca de Calvino, lo c m 1
queño principio de acuerdo entre los Luteranos y Cal- IvJelanchton repitió a este, y Calvino escribió a E'arel:
vino? Habiendo ganado a l amable Melanchton ¿PO- "Felipe me escribió esto: Lutero y Pomerano han que-
dría ser también ganado el maestro de Melanchton y rido saluaar a Calvino. Calvino ha adquirido mucho
los príncipes alemanes? favor ante sus ojos". Más tarde Calvino refería a Fa-
rel: "Felipe me ha informadu (le qrie cierlar perso-
Al otro lado del grupo protestante estaban los se- nas, a fin de irritar a Lutero, le han inostrado un pn-
guidores de Zuinglio el reformador Suizo. También saje de mis escritos en el cual él y sus amigos iiaii sido
los Zuinglianos tenían sus convicciones acerca del criticados por rni plurna, y que despues de exaiiiinado
cuerpo del Señor en la Santa Cena. Siguiendo a su el pasaje Lutero h a dicho: "Espero que Calvirio peii-
lider asesinado, sostenían que la Cena del Señor era sará u n día rnejor de riosotros; pero de todos modos
tan sólo una memoria de la muerte de Cristo. Por creo que es bueno que él tenga una p1ueba de riues-
esto le daban menos importancia que Calvino. Y este tros buenos sentimientos hacia él". Sí, yo no fuera irn-
estuvo sobre este asunto en mitad de camino entre los presionado por csta prueba de moderacióii de L,iitci'c
Luteranos y los Zuinglianos. ¡Cuanto acaricio la es- -añade Calvino- es que sería de piedra. Por rrii par-
peranza de que pudiera dar la mano a cada lzdo y te estoy profuridarncnte impresionado por estas
juntar los dos grupos! palabras".
Calvino abrigaba esta esperanza cuando escribió Pocos aÍíos después, ciiando Liltero ernpezó a "tro-
su Pequeño tratado sobre lu Santa Cena de Nueslio nar con más vehemencia sobre el asunto de la Ceria
Señor. Queria con ello poner la base para una discu- del Señor", Calvino lo defeiidió ante el líder de los
sión fructuosa entre los grupos protestantes. El len- Zuinglianos. " ~ c c u e r d acuan grande hombre cs Llitc-
A S Í I:LIP CALVINO

ro" -escribió-. Y después de enumerar sus hechos


más iiriportantes concluye. "Aunque él me llamase
diablo, yo le honraría y le llamaría un ilustre siervo
de Dios".
Calvino escribió también una carta a Lutero en Un llamamiento de lo alto
los últimos a ñ ~ sde su vida, cuando el reformador
alemán tenía menos huinor y se enfadaba más fácil-
mente. Calvino envió esta carta a Melanchton, quien Calvino ahogó los soll.ozos en su garganta para
nunca la enseñó a su maestro. "Yo no he mostrado es- evitar que se oyeran, y cubrió su rostro con las manos.
ta carta al Doctor Martín -explico Melanchton a Cal- Ante el hombre que lloraba se encontraba una
vino- porque él es muy rxeloso y no le gusta que carta. Varios hombres habían viajado centenares de
sus respuestas a preguntas como las que le habéis he- millas a caballo para entregarla. Habían ido pri~nero
cho sean traidas por mano de otra persona". Con la a Estrasbiirgo, esperando encontrar allí al predicador
carta no entregada le había enviado alguno de sus francés. "El pastor Calvino esitá en Worms", -habían
escritos, pidiéndole su comentario, y terminaba di- dicho a los mensajeros en el Ayuntamiento de Estras-
ciendo: iOjalá que pudiera volar hacia vos y gozar burgo. Está representando a nuestra ciudad en la 'i'er-
por unas pocas horas de vuestra compañía. .. ! ; pero cera Dieta Imperial que se celebra allí.
puesto que esto no nos es concedido en la tierra, es-
pero que pronto nos veremos en el Reino de Dios. Los mensajeros cabalgaron de nuevo y ciitraron
Adiós, renombrado señor, distinguido ministro de por la puerta de Worrns. Apresurando con cuidado el
Cristo y padre espiritual, siempre digno de ser hon- paso de sus caballos por las calles repletas de gente,
rado, de mi parte ..." habían inquirido hasta encontrar al hombre a quien
su carta iba dirigida. Ceremoniosamente se la en-
LQuién puede decir lo que hubiera sucedido a la tregaron.
iglesia protestante si Dios hubiese tenido a bien traer "Al Dr. Cal~)ino,
ntinistro del EuangelioJ'.Es-
a estos gigantes de la Reforma a una fe única en las tas eran las palabras en el exterior de la car-
verdades básicas de *la Palabra? Si este día no llegó, ta. Dentro continuaba el mismo tono afec-
por lo menos sabemos que aquellos grandes hombres, tuoso :
Calvino, Lutero y, Melanchton se conocieron personal-
mente o por carta. Y aunque nunca llegaron al enten- "Señor; nuestro buen hermano y especial
dimiento y unidad que Calvino soñaba, hablaron el amigo: Nos encomendamos afectuosamente a
uno del otro con palabras de amistad y estimación. A vos porque nos hemos informado cuidadosa-
pesar de sus diferencias se consideraron el uno al mente de que Vuestra Reverencia no tiene
otro hermanos en Cristo. otro deseo que el crecimiento y adelanto de la
¡Qué podamos aprender nosotros, hoy día, esta lec- honra y gloria de Dios y de su Sagrada y San-
ción de los grandes reformadores! ta Palabra; por tanto, de parte del Pequeño
FUE CALVINO
ASÍ

Consejo, del Grande Consejo y de la Asam- Los hombres de Estrasburgo respondieron: "Buen
blea General de Ginebra.. . os rogamos ardien- hermano, vos sabéis como nuestra ciudad desea rete-
temente que querráis trasladaros a nosotros neros. Cuando los mensajeros de Ginebra fueron a
y volver a vuestro antiguo puesto y ministe- Estrasburgo el Consejo de la ciudad envió a un Ilom-
rio, pues esperamos con la ayuda de Dios que bre con u n caballo más ligero para advertiros que no
ello será un gran beneficio, muy fructuoso prometiéseis nada a Ginebra. Cuando considerarnos
para el adelanto del Santo Evangelio, en vista lo que parece rnejor para la gloria de Cristo en xaues-
de que nuestro pueblo grandemente desea te- tra ciudad querernos reteneros eri Estrasburgo; pero
neros entre nosotros. Y nosotros nos condu- si la voluntad de Dios es otra ¿cómo podemos iritcr-
ciremos con Vos de tal manera que tengáis ponernos en vuestro caniino? Sin embargo esperad has-
ocasidn de quedar plenamente satisfecho. ta que la Dieta haya terminado y entonces consido-
Vuestros buenos amigos. rad lo que el Señor quiere que hagáis".
22 de Octubre de 1540" Calvino esperó en la misma ciudad donde vcintc:
zrios antes Martin Lutero había dado su valerosa res-
Habla el sello oficial de la ciudad en lacre a l prin- puesta al Emperador. "Aquí estoy, no puedo l ~ a c e r
cipio de la carta, y en el sobre grabadas las palabras otra cosa, que Dios me ayude". Estas habían sido las
POST TENEBRAS SPERO LUCEN. "Después de las inmortales palabras de Lutero. Y anoia Calvino esta-
tinieblas, esperamos la Luz". Por esto el hombre in- ba en la misma ciudad amurallada, lejos de su hogar
vitado con tanta urgencia a voIver a Ginebra estaba !, de su recién hallada esposa, rodeado de inuchos
sentado, llorando sobre esta carta. Los mensajeros se otros delegados en el amplio dormitorio comúti de !iri;i
habían ido añadiendo de palabra su recomendación fonda. Todavía débil de una fiebre terciaria cjile le h a -
a l mensaje escrito. Alrededor de Calvino se hallaban bía atacado en septiembre. Mientras esperaba pasó
sentados los hombres de Estrasburgo que habfan ve- algún tiempo con Melanchton deba tiendo privada-
nido con él a Worms para la Dieta Imperial. Les Ila- mente asuntos de fe. Allí en Worms obtuvo de hlc-
m6 para pedirles s u parecer. Por dos veces, mientras lanchton el apodo de "El teólogo".
les hablaba, Calvino tuvo que dejar la habitación pa- Cada día los centenares de delegados estaban mas
r a ahogar. las lágrima S que interrumpian sus palabras. inquietos. Prestos estaban todos y n o había señal cle que
la Dieta empezara. El duque de Granvelle nombra-
" i Ayudadme! -rogó Calvino a sus compañeros- do para presidirla, todavía no había llegado. Final-
decidme 10 que debo hacer. No tengáis en cuenta mis mente apareció en Worms casi iin ines más tarde. En-
propios sentimientos, pensad s61o en lo mejor para el tonces se sucedieron semanas de discusión para f r i r -
adelanto del Evangelio y la gloria de Dios. Yo estoy zar el esquema y orden de las discusiones. Por ílltirno
en una diaria agonía. Vosotros sabéis que h e estado estas empezaron, el 14 de Enero de 1451. Calvino ha-
luchando con esta decisión y no sé que responder. bía estado ya en Worms desde el 1 de Noviembre dcl
A yridadme, amigos qiirridos, confío en vosotros". año anterior.
ASÍFIJE CALVINO UN LLAMAMIENTO DE LO ALTO

En estos dos meses y medio había estado luchando en los brazos de Roma, si110 porque el mismo se seri-
sobre el problema de Ginebra. No era u n nuevo pro- tía una parte en el problema, Calvino respondi0 al
blema. La carta entregada en Worms no había sido cardenal: "Cuando Dios rne dio el encargo de esta
enteramente una sorpresa. Era solamente una nueva Iglesia me pidió ser fiel para siempre a mi deber, así
carga al peso que ya le abrumaba. Nunca había esta- que cuando veo a las peores trampas puestas ante
do totalmente libre de este peso, aun cuando ha3ía estas personas que el SeÍior puso a mi cuidado ...
dejado la ciudad rebelde y era un ciudadano de la ¿quién podría persuadirme de esperar el fesultado,
pacífica Estrasburgo. indiferente y en silenci~?Con esta convicción Calvi-
Cinco meses de,spues de haber dejado Ginebra Cal- no escribió sus 15.000 palabras al Cardenal. Y el que
vino había escrito una carta a la Iglesia de aquella quedó en silencio fue Sadolet.
ciudad. Nueve meses después les había escrito de nue- En Estrasburgo, Calvino continuó oyendo noticias
vo aconsejando a los miembros la paz y el amor fra- de lo que ocurría en Ginebra. Los cuatro nuevos pas-
ternal. En Septiembre de 1539 había empleado seis tores de la Iglesia de Ginebra eran hombres débiles,
días escribiendo una carta de 15.000 palabras, res- dispuestos a seguir a la multitud. Dos de ellos eran
pondiendo a la enviada por el Cardenal, quien trata- mercenarios de Berna. La vida profana iba en au--
ba de persuadir a la ciudad de Ginebra a que volviese mento en la ciudad. Algunas personas llegaron a pre-
a la Iglesia de Roma! Y que réplica fue aquella! El sentarse en público completamente desnudas, bailan-
Cardenal no se atrevió a abrir su boca de nuevo, a do al son de flauta y tambor.
pesar de su docta elocuencia. Poco a poco se operó la reacción. Los Corisejeros
El sabio cardenal Sadolet habíi escrito una carta promulgaron leyes mSs severas; aunque nadie pare-
aduladora, persuasiva, a Ginebra, en Abril de 1539, en cía tener fuerza para hacerlas cumplir. Los cuatro
la cual alababa a la ciudad y a su gente con im len- síndicos que se opusieron a Calvino ya no goberna-
guaje extravagante. ¡Qué triste es que estos alborcr- ban. Uno fue ahorcado por el delito de traición-, fue
tadores protestantes hayan creado u n disturbio en declarado culpable de un complot para devolver la
vuestra fiel iglesia Católica-Romana -decía Sadolet. ciudad bajo el gobierno de Berna. Otro sindico acu-
Ahora que vosotros, ginebrinos, habéis triunfado arro- sado del mismo crimen, saltó desde la ventana de
jando a estos ministros turbulentos fuera de la ciu- una casa sobre el muro y se rompió la cabeza. Los
dad, queremos invitaros, con amor: ¿No querréis vol- otros sindicos escaparon apresuradamente. Asimismo
ver a los brazos de la Santa Madre Iglesia, la eterna los dos pastores que eran espías de Berna escaparon.
Iglesia de Roma? En todos estos tumultos creció el sentimiento de
Nadie en Ginebra había sido capaz de re.sponder que Ginebra no podía sobrevivir sin la mano firme
a la impresionante carta de Sadolet. Alg~inosamigos del maestro Calvino. Ya tan temprano como en Mar-
de Calvino le enviaron una copia, siigiriéridolt: contes- zo de 1540, menos de un año después de su expulsión,
tar a la seductora invitación. ¿Podría rehusarlo? No ciertos arnigos le escribieron que esperaban que e1
solamente para nalvar a Ginebra de caer de nuevo tendría que volver. En aquel tiempo Calvino escribi6
,
AsÍ FUE CALVINO UN LLAAlAMIENTO DE LO ALTO

a Farel: "Antes me dejaría crucifica^ cien veces que De este modo las cartas y los mensajeros especia-
volver a aceptar esta cruz en ,la que uno es criicifica- les empezaron a llegar a Calvino. Ginebra pidió tam-
do rnil veces cada día. Te comunico esta noticia para bién a los Cantones protestantes de Berna y de Zii-
que en el caso de que resulte cierta te opongas de m- rich aconsejaran al de Estrasburgo ceder a su promi-
das las maneras a aquellos que se esfuercen en vol- nente ciudadano. Zurich aceptó la sugerencia; pero
vcrmc alli". Berna mostró frialdad por el asunto, ya que no ria-
El amable Pedro Viret, pastor en Lausanne, había
bian podido obtener la autoridad que d e ~ a b d nsobre
oído también este rumor y. habia escrito a Calvino Ginebra.
animándole a considerar que Ginebra tiene un buen Muchas personas escribieron cartas privadas ro-
clima, que podía ayudar mucho a su salud. Con arnar- gándole lo mismo, "Es el triunfo de Dios". Venga pron-
ga ironía Calvino respondió en Mayo de 1540. "He leí- to hermano, venga, venga, para que podariios ale-
do este pasaje de vuestra carta, ciertamente con una grarnos en Dios nuestro Redentor" -le escribib uno.
sonrisa. No comprendo porque os sentís tan preocu- Uno de los pastores que había tenido que abandonar
pado por mi salud y me recomendáis volver a Gine- la ciudad le rogó por carta: "No diga usted que no,
bra sobre esta base.., Es muy preferible perecer aqui resistiria al Espíritu Santo; no a los hombres. Etecuer-
de enfermedad que volver a ser atormentado de nuevo de los frutos que esperan ser cosechados en Francia.
en aquel antro de tortura. Por lo tanto, mi querido La iglesia de Ginebra es importante. Ningún horrlbre
Viret, si me queréis bien no volváis a mencionar se- mortal es capaz de dirigirla con tanta energia, tan
me jarite proposición". sabiamente y con tanta habilidad como vos. Uno de
En Otoiío de 1540 los Consejos de Ginebra actua- los dos pastores que quedaron, el cual había antes
hablado contra Calvino, le escribió ahora: "Venid,
ron. El 21 de Septiembre el Pequefío Consejo pidió a honorable padre en Cristo, vos pertenecéis a nosotros.
uno de sus hombres influyentes el Sr. Ami Perrin, pro- El Señor mismo nos ha dado vuestra persona; todos
curar hallar manera de hacer regresar al maestro suspiramos por vos".
Calvino. El 13 de Octubre fue decidido escribir una
carta "A Monsieur Calvino para que quiera ayudar- Viret, que habia consentido en ir a Ginebra por
nos". En Octubre 19, el Concilio dt los Doscientos re- seis meses como predicador temporal, escribió a su
solvió: "A fin de promover el honor y gloria de Dios... amigo: "No te entretengas, ven a edificar y alegrar la
asegurar que el maestro Calvino vuelva a ser nues- Iglesia que yace en miseria, dolor y tristeza1'.
tro predicador". El 20 de Octubre el pueblo de C~ine- Y Farel, tan pronto como pudo encontrar un men-
bra fue reunido en Concilio general: "Debernos tener sajero envió otra bomba en forma de carta al mismo
c? Calvino, gritó de todo corazón la inmensa mayoría hombre que tiempo atrás habia ordenado quedar en
dc la multitud. En consecuencia fue decidido enviar Ginebra. Calvino luchando todavía con la decisión
una misión a Estrasburgo, "para traer de todas ma- replicó a una de las cartas de Farel: "Las bombas
lieras al tan sabio maestro Juan Calvino, para ser que estáis arrojándome, no sé porqué razón, m e han
~r-iinistroen esta ciudad". llenado del mayor terror. Sabéis que siempre he tcmi-
AS^ FUE CALVJNO UN LLAhlAhIlENTO DE LO ALTO

do vuestras advertencias; pero no he sido sor60 a era el único camino para Calvino. EJ único, aunque
ellas. ¿Por quk, pues me atacáis con tal violencia condujera a Ginebra, la ciudad de la cual había es-
hasta casi romper nuestra amistad?" crito a Viret: "No hay otro lugar bajo el cielo que me
Calvino contestó con atenta cortesía desde Estras- cause mas temor1'.
burgo el 24 de Octubre del 1540. .. Pero el lado humano de Calvino luchaba contra ;a
A los 7nagníficos y I~cmorwl>lessefiores sLn- idea de volver a la ciudad en la orilla del lagc. "Se-
dicos consejel-OSd e Ginebra: "Puedo testifi- ría morir mil veces cada día" escribió a los pastores
car ante Dios que tengo a vuestra Iglesia en de Zurich que habían enviado una carta urgiéridole
tal consideración que nunca dejaría de hacer su regreso a Ginebra: "Si tuviera que dar oído a mis
cualquier cosa por ella para ayudarla en propios sentimientos, más bien iría al otro lado del
tiempos de necesidad ... Por el otro lado, no mar, que volver allí".
puedo ligeramente dejar el cargo al cual el A medida que pasaron los meses, la decisión se hi-
Sefior me ha llamado en Estrasburgo sin ser zo mas clara. "De alguna manera que no puedo ex-
suslituído de un modo fiel y moral ..., fue dis- plicar, empiezo a sentir más inclinación a liarme la
puesto por el Consejo de Estrasburgo que yo manta en la cabeza y entrar allí, -Calvino escribió
iría con algunos de los hermanos a la Asaril- a Viret-. La decisión no fue grata; pero era clara.
blea de Worms, no a servir a una sola iglesia, "La Iglesia de Estrasburgo consintió en dejarinc jr,
sino por el común interés de todos, entre los aunque Bucero insistió en que debía ser por poco tieni-
cuales vosotros estáis incluídos. ,. Yo os pro- po, hasta que la situación en Ginebra quedara arregla-
meto que nada puedo negaros de mi parte da". Además, "mantendremos sil ciudadanía y paga-
en todo lo que me sea posible; por tanto haré remos su salaiio como profesor todo el tiempo que
todo lo que esté a mi alcance para serviros tenga que estar alli", fue el ofrecimiento del ayurita-
según Dios lo permita". miento de Estrasburgo. Calvino aceptó el honor dc la
Desde Worms Calvino escribió a los señores de Gi- ciudadanía, pero rehusó el salario.
nebra, desl~ués que su última delegación vino a él: La dieta de LVorms había fracasado. Después de
"Puede ser necesario para mí asistir a otra Dieta Im- tres días de debates formales, el Ernpcracior dio orden
perial, pero "por el rnomento estaré libre de este car- de aplazarla, que era el recurso usual cuando no se
go extraordinario". Por tanto os prometo hacer todo veía ningún progreso. La Cuarta Dieta fue seiialada
lo que pueda para venir. a ayudaros si la Iglesia y el para el mes de Marzo en la ciudad alemana de Ratis-
Concilio de Estrasburgo me lo permite. bona. Calvino y sus compañeros volvieron de VJorins
A Farel escribió Calvino en Octubre de 1540: el 23 de Enero de 1541. Habían estado ausentes de Es-
"Cuando considero que yo no soy dueño de mi mismo trasburgo casi tres meses. Después de un mes, otra
ofreíxo mi corazón como una víctima consagrada vez se hallaron de camino, galopando dentro de i i r i
para el sacrificjo sobre el altar del Señor. Yo entrego carruaje forrado interiormente con sábanas y mantas
mi alma encadenada a la obediencia de Dios". Este para protegerles del frío glacial.
Era largo el viaje a Ratisbona, una ciudad en el ras acerca de la transubstanciación, tratando de sa-
corazón del Sacro Imperio. El hielo sobre el Denubio tisfacer el partido opuesto sin ceder nada. Yo rio piie-
había adquirido tal espesor que permitió a los hom- do estar de acuerdo con esto. Aunque ambos son bue-
bres de Estrasburgo viajar siete dias por encima, co- nos y están procedierido con las mejores intenciones,
mo si fuera una larga carretera. El carruaje y los ca- teniendo como único objeto proinover el Reino de
ballos se deslizaban sobre el Iiielo con los libros y pa- Cristo".
peles, equipo de cocina, mantas y vestidos. "Yo soy Nada puede resultar de todo esto -dijo Calvino
arrastrado de mala gana a Ratisbona -escribió Cal- mismo a Buccro- pidiéndole le pcrrriiliera volver a
vino a Farel- presiento que el viaje sera muy peno-
so.. . me temo que se prolongará, pues a veces intere- Estrasburgo- Bucero lo consintió de mala garla y
Calvino hizo el largo viaje de vuelta; llegando el 25
sa a la politica alargar las dietas hasta 10 meses ... pe-
ro iré donde Dios me guie, El sabe mejor porque ha de Junio.
puesto este deber sobre mí". Excepto por el gozo de ver viva a Ideiette, fue u n
triste regreso. En su propio hogar y en los de mucllos
En Ratisbona Calvino y sus compañeros oyeron el otros lierrnanos había lugares vacíos por motivo de la
rumor de que se había desatado la peste en Estrasbur- plaga. Calvino hizo visitas co~ifortandoa las farili-
go. Todo el mundo que puede huye por su vida. Ide- lias doloridas, predicó a su congregación de refugia-
lette había ido con su hermano. Sus curiados Antonio aos otra vez. Miro a la gente y lugares conocidos de
y María habían, escapado a una pequeña ciudad cer- Estrasburgo pesarosamente, como quien tiene quc!
cana. Claudio Ferey, u n maestro francés refugiado, decir adlós a todos. Mas carlas venia11 de Ginebra y
uno de los amigos más queridos de Calvino murió; de otros lugares de Suiza. Había llecho una proincsa
asimismo un pupilo de la casa de Calvino; muchacho delante de Dios. ¿Podría retrasar rnás su vuelta a
clel cual estaba mlux prendado. En una interesante Ginebra?"
carta escrita desde Ratisbona, Calvino expresó su "¿Estás esperando que las piedras clarnen!" Ha-
simpatía al padre del joven fallecido. A Farel escri- bía tronado con vehemencia Farel eri su últirila carta.
bió: "Día y noche mi esposa esta en mis pensamien- "Si hubieses sido tan lento cuando se nos ordenó llar-
tos, recordando que esta sola, sin sostén y sin consue- tir corno lo eres en volver, las cosas no liabr.íari llega-
lo". Aburridos y apenados, los hombres de Estrasbur-
gr, tuvieron que quedar quietos en Ratisbona e-, a~eran- do al presente estado".
do que empezara la mas larga de las cuatro dietas. Los Consejos de Ginebra enviaron un licraltlo ofi-
cial a buscar a Calvino y escoltarle en su viaje. El
Marzo, Abril, Mayo y los debates continuaban. Ayiintamiento de Estrasburgo de buen grado por arnor
Hubo algún acuerdo bastante ertraordinario hasta a sus ilcrrnanos dc Ginebra, pero pesaroso de perder
que llegó el asunto de la Santa Cena que resultó como a su pastor, enviaron una carta a Giriebra clicierido:
siempre la barrera impasible. Calvino continuó escri- ''Finalmente viene este incornparablc y raro instru-
biendo largos informes a Farcl diciéndole: "Felipe y mento del Señor. Nuestro siglo no conoce otro como
Uucero han trazado fórmulas ambiguas y poco since- él, si es que existe otro"
AS^ PUii CALVINO

En la priinera quincena de 1541, escoltado por el


heraldo, Calvino salió para Ginebra. Prudentemente
había acorclado con Idelette que esta se quedaría has-
ta que la enviara a buscar.
Con ojos baiíados en lágrirnas Calvino salió de la
pacífica ciudad donde había pasado tres años fructí-
feros. El Señor lo estaba enviando de nuevo a las
tempestades de Ginebra. Nadie, y rnuclio menos Cal-
vino, sospechaban que dentro de ocho años su Iglesia
de refugiados franceses sería obligada a abandonar
la pacífica ciudad de Estrasbu~*gopor un edicto del
Emperador, y que Bucero se vería forzado a ser uri 111 Parte
desterrado en Inglaterra. Ni tarnpoco nadie, y rriucho
menos Calvino, soñaban que la tempestuosa ciudad
a la cual se dirigía habría venido a ser, durante siglos,
la Ciudad de la Reforma para el mundo entero. DE LAS TINIEBLAS
El rnaries, 13 de Septiembre de 1541, dos jinetes se
acercarori a la antigua puerta de Cornaviri, desde
rnuy cerca coronada por las torres de San Pedro. A LA LUZ
El centinela de guardia miro a través de su casco
y vio los dos jinetes acercarse. El primero llevaba el
traje de un heraldo ginebrino y la bandera de la ciu-
dad. ¿Quién era el segundo envuelto en una capa ne-
gra? E1 centinela esperó unos instantes, volvió a rni-
rar y lo reconoció:
k:ra el hcmbre que toda la ciudad de Ginebra es-
taba esperando.
El nuevo hogar de Ginebra
Ginebra tenía a Calvino otra vez. Estaba de pie en
la conocida cámara del Consejo vestido con su traje
negro y veinticinco rostros vueltos hacia él. Los
hombres del Pequeño Consejo le miraron intensamen-
te. Era más viejo y más respetable que cuando Ic or-
denaron salir de la ciudad. También parecía más cor-
tés y afable que en aquellos tiempos. Sabían también
que era más famoso, pues se hablaba de él en toda
Europa.
Los miembros del Consejo se sentían aliviados de
tener otra vez a Calvino. Ginebra no podía pasar sin
él. Tenían algunos obsequios preparados para la bien-
venida. Un vestido de pana negra adornado con pir-
les, y una casa en la calle del Caíión; una calle estre-
cha y corta, cercana a la catedral. En la parte tra-
sera de Ia casa, había un jardín con vistas al lago
azul En la iglesia de San Pedro, le esperaba un nuc-
vo púlpito, muy coquetón, de madera labrada, sujeto
a uno de los amplios pilares de piedra.
Los Consejeros envieron pronto a un heraldo y un
coche con dos caballos para traer de Estrasburgo a la
sefiora Calvino y a su hija Judith.
El escribiente anotó la decisión de los 25 consejc-
ros: "Hemos resuelto mantener aquí a Calvino para
?iernpre9'.
The hay king rcceiued a i c f l c r

B ! n i ñ o r e y de Ittglaterra recibió urzn carta d e C n l z ~ i ~ /~Voe.n s e pciy 194)


Ginebra tenía otra vez a Calvino, y Calvino tenía
a Ginebra. No lo había buscado, como tampoco aque-
lla noche en que se detuvo como v:ajero para pasar.
allí la velada. Del mismo modo que en la ciudad de
Estrasburgo no había pedido los importantes cargos
que Ic ofrecieron. Pero él n o era dueño de si niisnio.
S u corazón "como una víctima para el holocausto",
qiiería ser ofrecido al Señor. Estaba listo I\ara ir a
donde su Maestro le enviara. Sin embargo ¿no era
humano vo1ver.e u n poco atrás recordando los salva-
jes motines y la incalificable maldad de Gir-iebr-a?
Calvino escribió a Farel una nota un poco receloya
diciéndole: "Tal como usted quería estoy radicado
aquí. ¡Quiera el Señor que sea para bien!

Sin perder tiempo Calvino propuso sus planes.


"Inmediatamente despi~ésque hube ofrecido rnis ser-
vicios al Consejo -escribió a Farel- les declaré que
la Iglesia no podía mantenerse uniua a menos de or-
ganizar un gobierno de la misma, según nos es pres-
crito en la Palabra de Dios, y que esto era la práctica
de la antigua Iglesia. Entonces les señalé cariñosa-
mente ciertos piintos.. ." Cariñosamente, pero con fir-
nieza, este era el secreto. Concentrado en las grandes
cosas, disimular las pequeñas que irritan y molestan;
no guardar odio a ninguna persona; perdonar el pa-
sado, y a toda costa no dar lugar a la ira. Hacer esto
a pesar del dolor de cabeza y de estómago, del asma
y otras enfermedades; hacer esto a pesar de tantos
enemigos y de la oposición ocultándose bajo la capa
de una cordial bienvenida; hacerlo en una ciudad
donde la iglesia de Cristo había caído en el caos y la
Reforma significaba cambiar las costumbres de toda
la ciudad, porque toda ella pertenecía a la Iglesia ...
no era tarea fácil.

160
E n l a catedral de San Pedro le esperaba u n nuevo púlplto
11
AS^ FUB CALVINO EL NUEVO I l O G A R DE GTNEBRA

Dios y sus ángeles, que nos circundan, miraban al A Bucero, el paternal pastor quc dejó en Estras-
hombre sobrecargado de alma en la casa de la calle burgo, le escribió un més después cle estar en Ginebra.
del CaÍíón y le verían a menudo sobre sus rodillas "Hasta donde dependa de mí no daré motivo de ofcn-
orando; con su Biblia abierta ante él. Estaba pidien- sa a nadie. .. Basta ... no puedo emprender nada mAs
do fuerzas para si mismo, así como para la Iglesia y hasta dentro de ... por tanto no necesita usted prcqiin-
la ciudad a la cual había sido llamado. tarme acerca del fiel cumplirnicnto de lo que le he
Un día o dos después de su vuelta, la gran campa- prometido. Y si de algún modo no re.qondo a siis de-
na Clementina, de S. Pedro, llamó al pueblo para un seos, usted sabe que estoy bajo su poder y sujeto a su
culto especial. Los consejeros asistieron en corpora- autoridad. Amonésteme, castígiieme, y ejerza totlos
ción vestidos con trajes negros y grises, caracierísti- los poderes de un padre sobre sri hijo. Perdone si le
cos de la ciudad. Calvino, desde el nuevo púlpito, hablo escribo con tanta prisa ... me hallo comprometido con
solemnemente sobre los terribles acontecimientos en tantos trabajos que casi estoy fuera dc mí".
el mundo. Los turcos conquistando Hungría, la p e ~ t e Entretanto Idelette estaba dc~cmpaqiictando y
devastando las ciudades y pueblos de Alemania. En arreglando las cosas en la casa n "1 de la calla del
Francia las ardientes hogueras de la persecución. Hu- Cañón. Era un cambio muy favorable co~npar~iritlola
millémonos ante el Señor, dijo la voz clara desde el con la casa de huéspedes de Estrasburqo. Los Con~e-
nuevo púlpito. "Oremos por el mundo y por nuestros jeros ya habían puesto alrjún mcbiliario cn la cala.
hermanos; y que el Señor Dios Todppoderoso tome Eran muebles que prestaban a los pastores de Gine-
nuestra ciudad bajo su protección. Amén". bra. Dos camas de noeal y iina de cedro para cada
El primer domingo Juan Calvino estaba en el púl- uno de los pequeños dormitorio? del piso. Para Ixs
pito otra vez. La gente esperaba que hablaría acerca otras habitaciones de los bajos sala de estar, dc~naclio
de las razones para su destierro y regreso, pero no y cocina, había en conjunto un3 mesa de nopal y iui
habló ni una palabra de queja o reproche. Tenía la banco de haya, un bufete de noval, dos baíiles dc no-
costumbre de predicar sobre un libro de la Biblia ca- gal con cierres de hierro; cuatro mesas lareas de ni-
pítulo por capítulo y versículo por versículo. Así que no, dos mesas más de nogal, una docena de sillas y ta-
empezó a predicar en el mismo versículo donde había buretes de madera y un escritorio. Había en el escri-
terminado años atrás. torio dos bancos, uno para Calvino y otro para los
El primer mes de mi nuevo mini: sterio tenía tan- visitantes. Asimismo un armario nara libros y una
to que atender, tantos asuntos y problemas, que es- pequeña escalera para alcanzarlor de los últimos es-
taba casi exhausto ... "Sin embargo esto consuelct. y tantes. Idelette hizo la casa r n á ~atractiva con las pe-
alienta, cuando no trabajamos en vano, sin ver fru- queñas cosas que trajo de Estra,~biirgo.
m-
to"; - e s t o escribía Calvino a un amigo de Basilea. Al principio de la corta y estrecha calle, habfa una
zo venir a Viret a Ginebra para ayudarlo y escribió fuente donde las mujeres lavaban ,m ropa y sacaban
a Farel: "No permitiré que de ninguna manera, ni a.gua para sus hogares. También los caballos se dete-
por ninguna razón, me sea arrebatado de mi lado". nfan en ella para apagar su sed.
Eri el jardiri, detras de la casa, Idelette hizo crecer
liortalizas. Podía llevar la casa bastante bien en Gine-
bra con el salario de su marido. llecibían 6110 florines
al ano y adeiiiks dos niedidns de ccreales y dos toricles
de virio. Esto era suficiente para ariiasar y cocer 1.200
panes rtl año, nias de una veintena por sciiiaiia, y
un par de botellas (le vino diarbia.s.El salario de C;il-
vi110 era i i ~ poco mas alto que el de los otros pastores,
i
porque, -decían los Consejeros- el ~ilaestroCalvino II
tendrB que niaritener a muclia poite qiie pasa por la
ciudad. A vcces los huéspedes no solo pasaban, sino
que permanecían varios días en la pequeña casa de la
Las ordenanzas
calle del Cañón, e Idelette tenia que extender a ellos
su pan y su vino. Calvino einpezo su segunda estancia en Ginebra
María, la Iieriiiaiiastra de Calvino, casó con uri gi- escribiendo mi docuincrito. $3 pequeño Concilio Lin-
ncbrino llamado Constancio, y vivió en su propia ca- bia accedido a establecer uria "forma de Gobierno"
sa. S Llieriiiano
~ Antonio se casó el año despiiiis de la para la Iglesia, y dos semanas, tan sólo, después de su
vuelta de Calvino a Ginebra y coinpró una casa de vuelta, ya tenía Calvino preparado el iriforine: Las
canipo fuera de los inuros de la ciudad; pero tanto él "01-cienan.zus E~lesiásticas d e la Iglesiu (1s Ginebi-u"
coirio su familia vivíari la mayor parte del ano en la fueron sometidas al Consejo dc la ciudad para su
casa de la calle del Cañón. aprobación. En el documcnio Iiabía niuclias ideas que
Liabíail crecido y iiiadurado en la mente de Calvino
Calvino, Idelett e, su hija Judith, Antonio, su espo- durante sus ailos de paz en Estraslburgo.
sa Ana y sus cuatro liijos, todos vivíari en la casa de
Calvino. Adeinas de la afluencia de visitantes y iiien- El pequeño consejo debatió e introdujo algunos
sajeros qiie entraban y salían de su puerta. cambios en "Las Ordenanzas". El Parlamento de los
No era un retiro quieto. Sin embargo, en rnedio de Doscientos hizo lo inismo. Ambos orgaiiisinos estaban
todo este rnovimicnto, Calvino Iiacía sermones, yre- seguros de su poder sobre la Iglesia. Necesitaban te-
paraba conferencias, escribía cartas y sus largos li- ner a Calvino en Ginebra, pero no abrigaban la in-
bros y escritos. tención de permitirle a él ~i a la Iglesia avasallar su
autoridad. Sin mostrar la copia reiormada a los pas-
tores estos cuerpos goberriantes convocaron a los ciii-
dadanos. El pueblo se junto bajo las altas bóvedas de
la catedral de S. Pedro el 20 de Novienibre de 1541
para presenciar la aprobación de "Las Ordenu~~zas"
por el Parlamento de la ciudad.
165
LAS ORDENtINZAS
ASÍ FUE CALVINO

Las Ordenanzas se referían a muchas cosas. aunque con rnas táctica; Declaro que por ciertos pe-
cados persistentes, después de tres ariionestaciories el
Ernpezaban eskableciendo cuatro oficios en la Igle- delincuente sería advertido por la Iglesia a que se
sia : Pastores, rnaestros, ancianos y diacorios. Este era abstuviera de la Santa Cena hasta qiic pudiera verse
el plan ideado por Calvino para la Iglesia de Ginebra, un cambio en su vida. "Pero aun en la rebelde ciudad
trazado segiin el rnodelo de las iglesias del Nuevo Tes- de Ginebra escribía Calvino con surno tacto: "Toclo
ta~nerito. Con todo cuidado sefialó las cualidades y esto debe ser hecho con moderación pues las correc-
deberes de cada uno de estos sagrados oficios. ciones son t a n sólo medicinas para atraer a los peca-
IIabía también uri plan cornpleto de actividades dores de nuevo a nuestro Señor". No se trataba de
para la Iglesia "Cada domingo debera haber serino- apartar o castigar sino de ganar. ¿Iialiía ~iiriguriaClu-
ries eri las iglesias de S. Pedro y S. Gervüsio, al rorn- reza en esto?
per el alba y a la hora acosturribrada (las 9 de la ma- Calvino escribió Lus Ordenan,zc~spara la iglesia
nana) ... Al mediodía habria catecismo, o sea irist1.u~- de Ginebra; pero muchísi~nasiglesias, por todas par-
cióri para los niños eIi las tres iglesias. .. A las 3 , se- tes del mundo, han hecho uso de este farnoso docu-
gundo sernión.. . Además en los dlas laborables habría mento. Es el fundamento del gobierno eclesiástico en
sermón en la iglesia de S. Pedro tres vcces a la scnia- todas las iglesias Reformadas y Presbiterianas, aun-
ria, luries, niiércoles y viernes. que se han hecho algunos carnbios para adaptarlas
a su propio tieinpo y lugar. Por ejeinylo: Calvirio tu-
El puchlo de Ginebra tendría una gran oportiiiii- vo que aceptar "en la presente condición de la Jgle-
dad para oir la Palabra cle Dios, si eran fielcs en asis- sia" que los ancianos fueran noinhrados por los Con-
tir a la iglesia. sejeros de la ciudad, ya que en este tierripo la íglasia
E1 bautismo tendría lugar en las iglesias, no por y el Gobicrno se hallaban estrechamente unidos. No
las casas, en una fuente bautismal cercana al piilpi- era lo que q~leríaCalvino. En sus "I~z.stilz~cioncs" pu-
to; no en el atrio. Para la Cena del Señor, las rrieaas :o en claro la necesidad que tiene la Iglesia de estar
estarían al lado del púlpito y la gente vericiría en grri- libre del control del Gobicrno. Pero lo rnás irnporlan-
pos a tonlar su lugar en ellas. te es que Calvino restableció los oficjos de anciano y
diácono en las iglesias según el rnocielo del Nuevo Tes-
Nadie podría estar enfermo tres días sin cornuni- tamento. No había ancianos ni diácono8 laicos cri
carlo al pastor ... El sábado, después cie comer, sería aquellos tiempos en la iglesia de Roma. Calvino res-
el tiernpo selialada para visjtar a los prisioneros, "in- tableció a l micrnbro laico a un luqar de aiitoridacl y
cluyendo a los que se hallen encadenados por tales reiponsabilidad en la Iglesia de Cristo.
rnoiivos quc nadie quisiera verles libres", y así por el Lus ordenw?zzu.s, discutidas y revisadas en los Con-
estilo. sejos, todavía rnaritiencn las ideas b&sicas rlc Calvino
El problerr~aespinoso Pra acerca de quien tendría que debían influenciar a las iglesias durante siglos e n
el poder de cxcorilunión. Calvino lo trató de nuevo, muchos países.
A S Í FUE CALVINO

Como prefacio al clocuiriento los ediles escribierori


citas palabras: iEn el noinbre de Dios Todopoderoso,
nosotros, los Síridicos del Peqiiefio y del Grande Con-
sejo, cori riuestro pueblo reiuiido al son de troiii1)eta
J de la grande campana, scguri riucstras antiguas cus-
t u . .. hc~nosmandado y cstabiccido la sigiiicrite
Corist it~icionEclcsiastica, para que sea observada en
iiiiestra ciudad y teiaritorio, cn vista (ic qiie 21a sido 111
loirlada del Evangelio de Jesucristo".
Terier Las Orilciann?(~<lrngrot~aclassobre el papel
era iiri gran acorilec~rriierito:pero porrer el duc~irricri-
La pesfe
t u en 1~rácticaen las vidas dé1 pueblo era otra cosa
111uc2io I I ~ ~difícll.
S Las calles de Crinebra estaban desjertas. Las escue-
Costó dos meses la aprobación de Las 0 1 - t l e ~ z n n ~ a s .
las y tiendas sc hallaban cerradas. Las pocas per,w>-
Se neccsitarori ca torcc aiios tui.bulentos para logiBar iias que acudían a las iglesias el domingo, S- ponían
ponerlas en práctica. lejos unas de otras, niirándose inutuaniente con rece-
lo. El único sonido que se oía en las calles vacías era
Antes de i i c se oycraii los l)ibirneros roinores de el tintineo de las carripanas del coche furierario. Den-
dcscoiilenlo otibo terror distrajo la atericion de tro del misrrio había amontonados cadaveres, unos
Ginebra. so:?re otros, los cuales no podían tener uri entierro cle-
"La plaga viene galo11ai:do liacja 1iíiioti.0~-escri- corite porque aquellos cuerpos llevabari los terribles
bió Calvino a Bucero- sj iios ha pcrdoiiado este 111- gkrmeries de la muerte. En las afueras de la ciudad,
vierno, ciifícilmeritc csca~arcniosen la prinnavera". más allá de las niur-allac, el hospital llaniado "casa
de la peste", estaba atestado de enfermos y mo-
ribundos.
La plaga había llegado a Ginebra. Era la prima-
vera del ario 1542. Se dice que algunos soldados sui-
zos que habian pasado por la ciudad habían llevado
la epidemia n~ortal.En las estreclras calles, faltas de
todo elcniento sanitario, la peste se extendió como
un fuego.
~ Q i i epastor iría al pie de la cama de los heridos
por la plaga para consolarlos y preparar sus corazo-
nes para la muerte?
ASÍ FUE CALVINO

El pastor refugiado francés Pedro Blanchet se


prestó voluntariai~iente."Su ofrecirnicnto fue accl~ta- silea le escribió Calvino: "El Señor está prohandonos
do, dice el acta del Consejo de la ciudad. Entró en el amargamente e n este lugar, pues se ha descubierto
lrospital de la peste, fuera de las rriurallas, y visitó iina conspil-acióri de hornbres y mujeres (lile han es-
fielniente a los cnlermos de caballa en cabaila, hasta tado por espacio de tres a i o s esparciendo la plaga en
que 61 nrisino enferrnó y murió1'. la poblacióii.. . 15 mujeres liaii sido quemadas, algu-
nos honibres han sido castigados niás sevcrarrierite.
Calvino se había ofrecido, a pesar de su poca sa-
lud y su preocupación por Idelette que estaba espe- Algunos se han suicidado en la cárcel y 25 están arres-
rando su primer hijo. Las actas del Consejo diceri tados. Los conspiradores no cesan sin embargo de en-
que el olrecirriiento de Calvino para ,servir en el hospi- suciar las cerraduras de las casas habitadas con est,e
tal rle la peste fue rehusado "a causa de la gran ne- unguento ponzoííoso. Pucdcs ver en medio de que pc-
cesidad que la iglesia tiene de sus servicios". ligros nos hallamos inetidos. El Scíior ha preservado
nuestro hogar hasta aquí, aunque rnás de una vez se
La plaga estaba devastando muchas ciudades. Ata- Ira atentado contra nosotros".
có tanibiéri Estrasburgo. Allí Bucero p!?rdió a su ama-
da esposa Elisabeth, quien por 20 años había cuidado Aunq~ieel Seííor preservó de la plaga la casa de la
a e1 y a todos los refugiados que hallaron asilo en su calle del Cañón, permitió tairibién aflicciones en ella.
hogar. Cuatro de los 6 hijos de Bucero murieron tüm- En Julio de 1542 Calvino escribió a su alniyo Viret
biéri. Y Capito el co-pastor de Bucero y capacitado que acababa de volver a su iglesia de Laussane. "Con
ministro fue muerto también por la plaga y enterrado gran ansiedad le escribo. Mi esposa lia dado a luz pre-
el día antes de que muriera la esposa de su compañe- maturamente, no sin gran peligro. Que el Seííor ten-
ro eri el ministerio. ga cuidado de nosotros1'.
En Ginebra la plaga iba y venía. Parecía haberse Calvirio bautizó a su hijito Jaime. El niño estiivo
relirado en 1545. Otro joven ministro se ofreció para luchando dos sernanas entre la vida y la muerte y por
servir coino pastor en el hospital apestado y murió fin rnurió. Idelettc no recobró rápidamentc sus fuer-
también allí. El pueblo, histérico de miedo, creía que zas. En Agosto, escribierido otra vez a Virct, Calvino
había en aquello un horrible maleficio. Pensaban que decía: "Saluda a tu esposa a quien la infa deviielvc
algunos hombres y mujeres, de acuerdo con los sir- las gracias por su gran amistad y piadoso consuelo.
vientes del hospital, hacían unguento que contenia Ella no puede responder sirlo por rnedio cle un sccre-
tario y le seria dificil aún dictar una carta. E1 Seííor
materia infectada de los pacientes. Dicen las actas nos ha infligido, ciertaniente, una seria y honda heri-
que se olía el hedor de tal unguento, lrecho con los
excrementos de pacientes, en algiinas cerraduras de da con la muerte de nuestro hijito; pero E1 rnismo
la ciudad, "con el objeto de esparcir la plaga y apode- conoce rncjor lo que conviene a sus hijos".
rarse de las posesiones de los que morían". Calvino Veinte arios después, el pastor de Ginebra rcjrlica-
creyó también que dicha operación criminal tenía lu- b a a un enemigo: "Ealfuirio me zahiere porque no
gar. Quizá era verdad. No sabemos. A un amigo de Ha- tengo liijos. .. Dios me ha dado un hijo y Dios se lo
llevó.. . pero tengo millares de hijos por todo el mun-
i,A PESTE

do cristiano". Estos serían en verdad los hijos de Cal- para estudiar las Escrituras. Calvino tomaba parte
vino, inuchos hijos espirituales cluc seguirian sus en- en las visitas a los enferinosl y prisioneros. Regular-
s e i ~ d r i z ~y s e jernplo. mente visitaba las familias de su parroquia y decía
Tres anos después de la inuerte del peclueÍio Jai- en sus Or-denanxus que los pastores debían hacerlo
me, nació una hija, la cual rriririó tarnbien. Dos arios a sí.
mas tarde Calvlno escribe a un amigo acerca del bau-
tlsrrlo del tercer lli jo que la familla Calvino estaba Estos eran L w deberes
~ ordinarios, pero erari sólo
esperando; pero tal bautisrilo nunca tuvo lugar, el una parte. Calvirio estaba siempre escribiendo cür-
liebc rnurio al nacer. Idelette continuó con una salud tas. A su puerta llegaban galopando cor.reos de toda
inuy débil, haciendo rnuy lentainente su trabajo por Europa, entregando cartas y esperando respuestas.
la casa y cl jardín. En su debilidad era molestada por Cualquiera en la ciudad que necesitara enviar iina
su tos, una tos permanente que la rendia y por fin carta a cualquier lugar de Europa podía fácilmente
terminó con su vida. hallar un mensajero que se encargara de ello acudieri-
A pesar dc su pobre salud era Idelctle quien ponía cio a la calle del Cañón. Pr.ácticaniente la casa de Cal-
paz y ort1t.n e11 la casa de la calle del Caiíoi?. C ~ a r i d o vino era casi iina central de Correos, muchos años
estaba bien, ella iiiisma recibía e! río de viiitctrites antes de que se constituyera dicho servicio.
que llarnabari a la pur.rgta. A ~nucliosalinicritó y lios- Al lado de las cartas de advertencia y ayuda, Calvi-
pedó. Aúri durante su larga enfermedad la casa de no estaba escribiendo constantemente folletos, trata-
Calvirio estaba abierta a los liuespedes. Vuestra hos- dos y libros. Editaba. sus "Comenlarios", que eran sus
~~italidaci en el noiiibre de Cristo es conocida por toda conferencias públicas escritas por secretarios. Consis-
Europa". -Blgiiien escribió dos aiios antes que Ide- tían e n estudios exegéticos sobre los libros de la Biblia,
lelle rniiri era-. tratando con detalle versículo tras versículo.
Nadie sabe cuan a nieriudo la reposada simpatja y
aiilaiite culdado de Iclelelte trajo paz ai Iiorribre in- Los Consejeros de Ginebra se aprovechabari bieri
terlsailierite ocupado que era su esposo. Calvino tra- del hombre que habían i-ieclio volver. A su petición
bajó (le uria forma que liabriz dejado eshnusto a cual- Calvino editó y compiló las leyes de la ciudad. Cori el
quier ho~iibrelleno de salud. Se levantaba a las 5 de secretario del Pequeiío Consejo Claudio Roset, Calvino
la ~naiiariay empezdba su I r . Si estaba enferiiio trabajó hora tras hora dictando en forrria más com-
trabajaba eri la cania, con los libros esparcidos I>or prensiva y concreta el confuso lil~rode leyes de la ciu-
encinia de su cobertor. Los domingos ~~reclicaba dos dad. Primeramente lo clasificó, desl~iiéspidió algiirios
o tres veces en la catedral de S. Pedro. Los dias labol- cambios.
riihles predicaba eri semanas alternas los lunes y vier-
nes. Cada sernana daba confel.ei~ciaspúblicas los mar- ¿Podía algún hombre estar m á ocupado?
~ Y todavía
tes, jueves y sábados Los jueves presidía t;iinhiCn las más: Aún en las actas de rnatl.imonio y baiitisnio rea-
reuniones del Consistorio, en las cuales todos los rrii- lizados en aqiaella época en Ginebra aparece la peque-
nistios y ancianos de las diversas iglesias se jiintaban ñ a y a n g u l o s letra de Calvino.
Si al-guna persona necesitada llarnaba a su puerta
salía con ima nota escrita de sil puiío y letra corno la
que encontramos, que dice así: "Este pobre hombre
esta tan desfigurado que da lástima ... sírvase ver si
puede ayudarle. Es un ciudadano de Ginebra; si fiiese
un extranjero yo niismo habría provisto para él de
alguna manera".
Partida de Idclefte
Lo peor de todo eran los enemiqos con los cuales
Calvino tenía que luchar. No era nada nuevo ser ata- "La muerte entró por nuestras ventanas e invadió
cado por personas de Ginebra o de otros liigarcs que niiestros palacios", dice el profeta Jcrernías con rcfe-
desaprobaban sus doctrinas, y cada batalla era agota- rencia a su época. Estas misrnas ~ialabrasfilcrori una
dora. El hornbre qiie ansiaba paz y vida privada tenia realidad eri Europa por cinco años, desde el 1544 al 1543.
que poner aparte sir natural rnansedurnhre y mostrar
osadfa y coraje defendi~ndolo qile creía estar de aciier- En 1546, en el palacio de Inglaterra murió Enrique
do con la Escritura. Algunas veces, en tales batallas, VIII, el rey de las muchas esposas. Dejó su trono al
tenfa por fuer7a que mostrarse exccsivamentc duro en nirio rey Eduardo VI de 10 afios de edad, hijo de su
las palabras que usaba y los castieos que recorneridaba. tercera esposa Juana Seyniour. El ario próxirrio la
Sin embargo, en estos primeros aiios de su estancia en muerte devastó. el palacio de Francia; el inconstante
Ginebra, Calvino a b í a poner coto a sil ira. Qiiizá la rey Francisco 1 dejo la corona terrenal que había Ile-
diilzura de Idelette tuvo tina parte en este fenómeno. vado por 32 años. Años llenos de ahorcarnientos, dcca-
Sin notoriedad en Ginebra, y desconocida en la histo- pitamientos y liogueras de muchos protestantes. Sil hi-
ria, ella supo mantenerse en e1 trasfondo, arnahle, pa- jo Enrique 11 empezó a persegiiir a cstos cristjanos
ciente, sensible; sirviendo al personaje famoso con inás fieramente aún que lo q u e su padre liabía licclio.
quien se había unido. Dos años después de la niuerte de Francisco 1, fa-
lleció en París la hermana del rey, Margarita, reina
dc Navarra, quien había arnado a su herrriano Frari-
cisco muy profundamente, pero había protcgido y da-
do asilo a muchos hombres a los ciiales su hermano
habría perseguido y matado por arnor a la Iglesia (le
Roma.
Clemente Marot no era rey, pcro dejó un inmenso
tesoro al mundo cuando niurió en Turíri, Italia, en
1.544. Este poeta francés tradujo algunos salnios en poe-
sía. Los primeros salmos que preparó fueron cantatlos
ASÍ FUE CALVINO

cori melodías p o ~ ~ u l a r ye sse hicieron canciories favori- de Witemberg, en cuyas puertas había fijado las 95
tas, especialmente en Francia. Aún al rey Francisco le tesis. A su lado, enterrado tanibiéri bajo el ~ a v i m e n t o
gustaba cantar cuando iba [le caza: "Corno el ciervo de piedra, ace el cuerpo del príncipe Federico, protec-
brama por las coi-rientes de las aguas". Calvino uso tor de Lutero. Ivíelanchton estuvo llorando en el entie-
los salnlos de Marot en los hirl~nariosque editó en Es-. rro de su alnado dir-ector. Lloró también por las difi-
trasburgo y Ginebra. Conoció ai poeta francés en cultades que habían invadido los estados luteranos en
1536, en la corte de Ferrara, a donde Marot había hui- los últimos años de la vida de Lutero, y estas tenian
do desde París (1).Eri 1543 Marot paró algiinos meses que empeorar después de su muerte. En Alemania no
en Ginebra y Calvino persuadió a los ediles de la ciu- había ninguna mano fuerte para suceder al hombre
dad a que lo contrataran para traducirs 50 salmos más, que fue llamado "padre de la Reforma".
los cuales fiieron usados en el famoso Salterio de Gi- Este fuerte caudillo existía empero; residía en la
nebra del año 1562. De Ginebra Marot fue a Turín, casa de la calle del Cañón en Ginebra. Lo que Liitero
dondc murió. empezó con su valor heroico, Calvino lo continilaría y
Los papas qiic vivían en palacios, aunqiie preten- completaría con su mente brillante y su pluma jamás
dían hablar y obrar como Vicarios o repr.ec;eritantes en reposo. Lutero había arrancado la Iglesia Protes-
de Dios sobre la tierra, no teriían poder sobre la iriucr- tante fuera de la de Roma, trayendo la Reforma; Cal-
te. En 1549 el papa reinante Pablo 111 murió Si1 norn- vino la establecería y aplicaría. Pondría por escrito las
bre sería recordado como el papa que excoinulgck a En- grandes verdades de la Refornia, y las expondría, a fin
riqiie VIII, aprobó la orden de los jesuitas y noinbró de que tales verdades, sacadas de la Palabra de Dios,
al gran artista IMigirel Angel arquitecto principal para fueran aplicadas a la vida del cristiano en todos siis
la construcción del Vaticano y la catedral de S. Pedro aspectos.
en Roma. E1 cuerpo del papa Pablo se halla allí, ex- El reformador de Ginebra no podía darse ciienta de
puesto en iiria siintiiosa tiiniba, y sus pies que salen de la tremenda importancia de su labor cuando se senlil-
un ataúd de bronce son besados por las multitudes de ba en su escritorio, o hacía sil camino familiar sobre las
fieles que acuden a rendirle homenaje. losas de piedra desde la Iglesia de San Pedro al Ayun-
De todas las r~iiiertesociirr.idas en estos cinco afios, tamiento. Estaba en inedic de grandes luchas cuando
fue la de Martín Liitero la qiie trajo mayor tristeza a murió Martín Lutero. Predicando dando clases bí-
los protestantes. En Enero de 1546 Lutero Iiabia ido de blicas; recibiendo visitantes y redactando cartas; es-
su casa de Witembcrg a Eisleben, el pueblo de su na- cribiendo libros y folletos. Enfermo o sano, trabajaba
cimiento. Hizo el viaje en un frío invicr~iodentro de día tras día, sin ceder.
una .tartana. El domingo predicó en la iglesia dondc
había sido haiitizado. R,cpentinarnente, la noche ante- Nadie veía en sus ojos penetrantes y en su firme
rior a sil viaje de regreso, se puso enfermo y murjó. boca que un nuevo dolor atenazaba el corazón
Martín Lutero fue enterrado a la edad de 62 años con de Calvino. Ideletto estaba enferma. El Dr. Textor se
solemne pompa y ceremonia en la iqlesia del castillo hallaba con frecuencia al lado de sii cama, pero no
AS^ FUE CALVINO

podía ayudarla con los recursos clíriicos de aqiiellos burgo y la pequeíía Jiitiith que Iialjitaba con ellos cri
tiei~ipos.En Agosto de 1548 Calr7ino escribió a Virct: la casa de la calle del Caiión. Icielcttr: respor-irlió cori
"Mi esposa se encomienda a vuestras oraciones. Está un susurro "ya los he encoinendado al Seiior". Calvi-
postrada en su enfermedad de tal iiiodo que apenas no respondió que de todos nod dos haría todo !o qiie
puede sostenerse. A menudo parece hallarse mejor, pudiera por ellos, y la enferma rcsporldió f atigoca-
pero pronto recae". S u flaqueza y sus accesos de tos mente: "ya se que no descuidarás a quienes tu sabes
¿eran signos de tuberculosis, enfermedad desconocida que han sido encomendarios a1 Señor".
por los médicos dc aquellos días?
A principios de Marzo de 1549 Idzlctte se puso tan El 29 de hlIarzo, (lía dc su muerte, Idelctte escuchó
aébil que tenían que ayudarla para levantarse de la con atención las palabras del 1:astor. qiie vino a coli-
carna. S u marido se hallaba abrumado con incesantes fortarla. Ella "habló en voz alta de modo qirc t o d r ~ s
problemas y trabajo. Los refugiados estaban entran- vieron que su corazón estaba por cii(-irna tlc las c o - r i s
do constantemente en la abarrotada ciudad, tanto d~ la tierra". Sus palabras fiicr.ori: ''i(3li 2lnrio.sa r?c.*i-
desde Francia corno desde Italia. Necesitaban casas rrección! , iOh Dios de i\ lj;-;tl!airi :: dc todos niie:if r-(,s
y trabajo. padres, en Tí han ccnfiadí, los fielcs en las edadcc: j l x -
Los Libertinos, amantes de una vida disipada, ha- sacias y ninguno ha corifiatlo c i i vano. 'Jo tarnhitíri PS-
cían todo lo posible para irritar a Calvino y levantar peraré.. . ! " Esta última frarc apcnas m1d0 ~ r dici r 171-
los ánimos de la ciudad en contra de él. mida. " Y o tenía que salir a las 6 dc la tarde, -cqrr.ibr,
Calvino a Farel en una carta llcria d c curioqo? dc: .L-
A l propio tiempo estaba editando su Corneritario llcs-. A las 7 la cacaron a otvo cuarto c inmecii~tamcri-
a los Hebreos, dedicado a Segismundo Augusto, rey te empezó a declinar. Cliarirjo ~ i r ; i i « clue sil VOS le f ? l -
de Polonia. taba, repentinamente, dijo' ''Or.?!~ios, OI'CII?OS,~ r ; l d
En medio de todos estos trabajos buscaba algún todos por mi". En esto yo va llj1hí2 vi:~lto - s i y i ~ e Cal-
momento para sentarse al la,do de la cama de la en- vino- ella ya no jlodía Ilahlai y u rncntc ~,nrccía
feriria, hasta que el próximo deber urgente lo airan- turbada. Después de sucvrrarle a i Crí~lnunas pa labra P
caba de allí. acerca del amor dc Cristo, dc la c s p c r a n ~ adc la vitfa
Idelette esperaba pacientcrnentc su muerte. N ~ m c a eterna y de niiestra vicia n-irilrimoriial y su partida,
se había quejado en vida, y no iba a quejarse ahora. empecé a orar. Ella parccíx oir la oracióri alcintnrn~n-
Tres días antes de su fallecimiento había un grupo cle te; pero antes de las R había fallncidc), COTI tanta c n l -
personas en su cuarto orando con ella. Uno de los ma que los que se hallabari ~,r.ecenfe',apenas puc1ic-
Pastores "en nornbrc de los demás la exhortó a la fe ron di~tinguirsi estaba viva n iniierta '.
y la paciencia. Ella testificó brevemente (pues se hz- El acongojado hoinbrc dc la ('ara de la calle cicl
llaba grandeniente fatigada) acerca de la esperanza CaÍion, había quedado rolo. "De ierdatl mi tlolor rio
que había en su corazón". Calvino le aseguró que cui- es ordinariow-escribió a Vi!.ct una sernaria dcspiié~--
darfa cle sus hijos, el joven que se hallaba cn Estras- "he sido separado tle.la mejor corngafiera de rni vicia"
AS1 FUE CA1,VINO

y a Farel le decia: "Hago todo lo que puedo para evi-


tar ser abrumado completamente por el dolor. Mis
amigos también no dejan nada por hacer para traer
consuelo a mi sufrimiento mental.. . Que cl Sefior Je-
sús me sostenga bajo esta pesada aflicción, la cual
ciertamente me vencerfa si Aquel que levanta al pos-
trado y conforta al débil, no extendiera su mano des-
de el Cielo en mi favor".
En las ÚItimas semanas de la vida de Idelette, Cal-
Los amigos de Calvino
vino no faltó a ningún sermón, estudio bíblico, o reu-
nión del Consejo de la ciudad. Nadie vio la angustia "rl'u sabes, o por lo inenos debes conocer rni carác-
de su corazón detrás de sus facciones de mármol. En ter; que contra viento y marea soy una persona a
su estudio, con la puerta cerrada, el hombre luchó qiiien la Ley de riii celestial Sefior es lan querida que
con su dolor. En las calles y en el púlpito lo disimuló r-iingili~a causa huniana irle inducirá a doblegarnie
haciendo como antes. para dejar de niantenerla con uiia pura conciencia".
Viret, que había sido totalmente desolado con la El hombre que escribía estas enfáticas palabras
muerte de su primera esposa tres años antes, escri- quería sigiiificar lo que decia. Se le había pedido vol-
bió a Calvino; "Es maravilloso e increible lo que me ver a Ginebra. Ahora estaba trabajando para hacer
han informado... que tú, con un corazón tan quebran- de Ginebra una ciudad en la cual la Ley de su Seííor
tado, has asistido a todos los cultos y cumplido tus celestial fuese suprema. Esto significaba una batalla,
deberes aún mejor que hasta aquí ... Prosigue como mejor dicho toda una serie de uatallas. Los catorce
has empezado... pido a Dios muy ardientemente que turbuleritos años desde el 1541 al 1555 estuvieron Ile-
puedas recibir cada día mayor consuelo y fortaleza". 110s de estas refriegas. Calvino coritendió también
La vida en la casa de la calle del Cañón, continub con su yliinia cuarido escribió contra la lierejla y las
con su diaria rutina. Su hermano Antonic y su fanii- ~~ersecucianes fuera de Ginebra.
lia estaban alli de ordinario, auí como Judith la hija
de Idelette, hasta que se casó. El liombre que peleó tales batallas era ya famoso
en su propio tiempo. Era taxi iinportaiite y energico,
Calvino tenía un criado jorobado, llamado Pedro que la gente que Ir rodeaba, o le re.guia ardicnteineri-
que administraba la casa; pero jciián diferente era te o le aborrecia intensamerite. En su ciudad nativa,
aquel hogar sin la paz y serenidad de Idclette! Aíul de Noyon, los cari6nlgDs de la catedral, organizaron
desde su cama esparcía paz y calma a su alrededor. una procesión pública para celebrar ni niuerte cunn-
"Mi esposa, mujer de raras cualidades, murió ha- do se propagó alli el falso rumor de ella, en 1651. Poco
ce año y media- escribió Calvino en 1550, y yo he es- después la casa natal de Calvino, en la esquina del
cogido ahora voluntariamente llevar una vida solitaria. mercado, fue incendiada como un acto de veriganza.
AIilagrosarnente había escapado al fuego que dcstru-
y6 anteriorrnc~itela mayor parte del centro de Noyon,
en 1542, y sus cnemigos no pudieron tolerar semejan-
te excepción para la casa del hereje. En la ciudad
francesa de Lyon la rnuerte de Calvino fue anuncia-
da "rnSs de diez veces"; tan ansiosos estaban sus ene-
migos de quitárselo de en medio. La Iglesia de 1i.oma
lo consideraba su enernigo principal.
¿Era en verdad Calvino u n guerrero por antono-
~iiasia?Pdíuchos sabían que no. Les constaba que era
el amigo de millares por amor de Cristo. Veían corno
había escogido vivir humildemente, casi en la pobreza.
Sabía11 también que en rncdio de la tribulación po-
día deleitarse en las bellezas del mcndo de Dios. Cal-
vino sabía reir y jugar. Aún cuando tenía sus dlas
abrumados con los trabajos de Ginebra, sus ojos se I
extendían a todo el rriurldo, procurando influenciar. Calvl?bo c o n sus a ~ r t i g o s :Farel, D e z a y V i r e t
el orbc critcro por amor a su Maestro. Lejos de delei-
tarse cn luchas, se esforzó toda su vida para traer
paz y seguridad a las nuevas iglesias protestantes. arnable y inuy culto. "No crco quc haya habido en ia
Para juzgar a Calvino honestamente es necesario co- vida ordinaria un círculo de ain igos tan siricerarnente
nocer este lado de su vida y no solarncnte aquel otro ligados el uno al otro coiiio nosotros lo licinos sido en
en cl cual fue obligado a luchar fieras batallas para nuestro ii1inisterio". Así escribía Calvino en su dedi-
hacer la Iglesia de Jesiicristo pura y leal a la Palabra catoria del Comentario sobre Tito.
de Dios. Calvino dedicó cslc comentario a "Los dos ei~iiiicri-
Juan Calvino era iin amigo honrado, generoso,
tes siervos de Cristo William Farel y Pedro Viret, iiiis
sincero. Toda su vJda tuvo íritiinos amigos personales. amados hcrmanos y colcgas en la obra nuestro Scfior".
Adernás era amigo de nluclios hcrmanos en Cristo a Quiso dedicarles el Cotiieiitario sobre Tito porque:
los cuales nunca había visto, pero les enviaba cartas Como a Tito lc fue dada la larca tle poner la úlliina
de conmelo e inspiracióri.
mano en cl cdilicio qiie Pablo había empezado en
Creta; así, en la Iglc'ia de Ginchra, yo ocii1)o casi la
Farel y Viret fiicron sus mas íntirnos amigos en rnisina posición con respecto a vosotros". Lo que Fa-
los últimos 28 aíios dc Su vida. Farel, el rn&sviejo, Q1.a re1 y Viret habían eiiipczado a edificar en Gjiicbra
impetuoso, dinámico, intrépido y osado. En cambio "con grande riesgo" pero también con tanlo Oxito".
Viret, dos anos más joven qiie Cáls/ino, era sensato, Calvino lo estaba ahora completando.
ASI FUE CALVINO LOS AMIGOS DE CALVINO

En cuanto a la estreclia amistad entre ellos Calvi-


no continúa: "Yo he sido pastor, y colaborador con Y liubo también el asunto de hallar una segunda
ambos de vosotros aquí, y esta tan lejos la envidia esposa para Viret. Lo interesante es que Viret empe-
entre nosotros que vosotros y yo parecemos ser una zó a preocuparse de ello sólo tres meses después de la
sola cosa". Calvino escribió esta dedicatoria ocho ine- muerte de su esposa. Calvino tratando de ayudarle
ses después de la inucrte de Iclelette, cuando siis aiiii- escribió a u n amigo de otra ciudad. "Tu sabes que
gos signifcabali iriuclio para. el. Los tres aniigos rio nuestro herniano Viret, quiere volver a casarse; estoy
sicnll>i.c cstiil )ni1 tle :\cII(.I><~o.V ~ IL.~ C
e1 1116S l > i i ~ i f i c ~ , en gran ansiedad respecto de él sobre csto. Tenemos
no 1112gó a tlisl,iitai- con él; pcro ' 1 y Cülviiiu no niuclias 1iiiijci.c.s :rqui, pcro niriguna me parece satis-
ti~viero~i reparo cti ilccirsc iiiutoniii(iile cosas (l~iras; factoria... Si conocc:; alpuiia de tus conocidas quc
sin erill)argo. dehajo la iral-ktlueza (Ir su lrliigiiajc qiic- sea... y coriveriienle para él... Iiázrnelo saber1'.
dalia un firiiie fuiidameiil~otic ai~ii~l,a(l y (le eoiiiiitii6ri Viiet hallo su segunda esposa. Calviiio celebró la
fraternal coino ministros de Cristo. bendicioii i~ul~cial, y eri los aiíos siguientes enviaba sa-
Calvino era también solicito en ayudar a sus airii- ludos a las "tres peqiieíias hijas" nacidas e n el hogar
gos, por inuy ocupado que estuviese. Cuando vio qiie de Viret.
F'areI necesitaba un nuevo inayordomo en su casa se F'arel y Viiet eran los mas íntimos amigos de Cal-
lo buscO. Y coando necesital~auna nueva aina de lla- vino en sus años maduros como pastor; pero sus com-
ves le buscó una mujer piadosa, recta, cuidadosa y paiíeros de infancia, y sus amistades de cuando era
avanzada eri años". Por lo que parece Calvino tuvo estudiante en París y Orlearis. continuaron siendo
por conveniente que la mujer fuese "avanzada en amigos suyos también. IhZuchos de ellos vinieron a Gi-
aíios" para ser ama de llaves de un viejo solteron. ~ i e b r a ,o escribieron cartas a Calvino. Uno de los hi-
Por csto el más serio disgusiq qiie Calvino tuvo con jos de Hangest con los cuales Calvino se habia criado
su amigo iue ciiando cr' 1560 Pare1 contrajo matri- ,,ti Noyon, le escribía que quería por encima de todo
rnoiiin coi1 una joven, hija de iinn de siis silavienta:;.. . ii- a vivir en Ginebra.
Bi cuanto a Virct, cuando su priincra esposa niu- Fraricisco Daniel, su nias intimo amigo ciiando era
rió, en 1546 y la vida 10 parecia "liada mas que una estudian te de derecho en Or leans, el liombre que nun-
cargaJ', Calviiio le invito con insistencia a que fuera ca rornpió con la Iglesia de Roiiia a pesar de sus in-
a Ginebra para descans~iry recot~i~arse. "Apresurate.. . clinacioiies al Protestantitimo y las insistentes arno-
y vente con nosot~'os--ezeribió a esle n~riigo-. 1.a geri- nesl.aciones de Calvino, recibió tina carta de éste 22
le de Lu piieblo t l i c ~ r ique pareces uii nioribtindo". En aíios desyuks de aquel tieinlio en que estudiaban ]un-
olia ocasión circuló el iSiiin«rde que Viiel estalla miiy tos. El hijo de Daniel había venido a Ginebra. Calvi-
enferino de eiivenenartiientfi A la orSdeiide Calvino no le ayudá y esmibib al padre del niuchacho; "Por
el Dr. Textor, corrió a Lausanne "sobrVecaballos li- el ainor que te profeso,.. estoy totalmente a vuestro
geros'?; pero vino la L~~ierla noticia de que el iwumor servicio". Juntamente con la carta iban algunas m e
del envonena~nieritono era cierto. nedas de oro para las hijas de Daniel como obsequio
de Año nuevo, y como muestra de gratitud por lo que
185
Cr

ASÍ
FPJj CALVINO LOS AMIGOS DE CALVINO

Francisco Daniel había hecho por e1 muchos aiios


a n tcs. salir para Lausanne, Beza se casó con una muchaclia
Otro ainigo de sus aiíos esludiaiitiles vino a vivir francesa en la Iglesia de S a n IJedro, oficiando J u a n
la lado de la casa dc Calvino eri la calle del Cañon. Calvino en la boda. Los griiiieros aíios dc su renovada
Era Miguel Cop, lierinano de Nicolas, rector de la amistad con Calvino, Beza escribió a otro pastor: "He
Uriivcrsidad de Paris cuando Calviiio fue obligado a coriseguido ser amigo de Calvino, Viret, etc ... Cuando
liuir de aquella ciudad. Miguel Cop vino a ser u n pienso que estos son ainigos míos, lejos de sentir los
e ~ i é r g ~ cyonotorio pastor en Ginebra. inconvenientes del destierro he de repetir coi1 Temis-
tocles "Estaría desterrado si no estuviera en el
La familia de Guillermo Budé, el mas grande peii- destierro".
sador de Fraricia, vino tainbiéri a Ginebra. El iriisnio
Uudc Iiabía inuerto en 1540, pero su esposa con &u El desterrado Beza volvió a Ginebra en 1549. Vol-
hija y tres hijos, vinieron a vivir a la ciudad de Cal- vi6 allí como pastor y rector de la Universidad funda-
vino. Juan, uno de ios hijos, llego a ser uno d i lcs da por Calviiio y se convirtió en la mano derecha de
ifias íntiinos amigos de Calvino y fue un ixiiembro ini- Calvino. Fue Beza quien escribió una biografía de
portante del Consejo de Ginebra. Calvirio; el que coleccionó sus cartas y quien conti-
nuaba siendo cabeza de la iglesia de Ginebra 40 aiíos
Uii ines después de la inuerte de Idclette, "ocho ca- después de su muerte.
balleros franceses entraron en Ginebra y pidieroii yer-
iniso para quedar alü. Uno de ellos era Teodoro de Entre los airiigos dc Calvirio Iiabía unos crisliatios
Lleza, quien cuando niño de 1 2 años había vivido eii con quienes él iiurica 1lc.gÓ a estar pleiia~nente de
la casa de Wolmar, el profesor de griego en la ciudad acuerdo en doctrina. Por ejemplo Liucero de Estras-
francesa de Bourpes. Calvino le había conocido dc burgo, quien forzado por el deslierro vino a ser pro-
iriuchacho allí. fesor en la Uiiivesidad inglesa de Cambridge. Biicero
se scnlia descorazonado y solitario en Inglaterra. Su
Tcodoro de Beza protegido por dos tíos ricos y sol- clii~iainas frío le ponía con frecuencia cnferino. "Qiii-
teros había llegado a ser un gran erudito. El tarnbicii hiera Dios que yo pudicra cn alguna niedida aligerar
había vivido solitario. Como Calvino, Beza esturlib los sufriinientos de vucslro corazori y los cuidados
lejres, pero al misino tiempo tuvo algunos beneficios con los cuales os veo torturado" -escribía Calvino a
eclesiasticos que uno de sus tíos le procuro. este amigo que habia sido ~ 0 1 ~ 1su0 padre en Estras-
Después de una crítica enfcrmedacl, Beza intentó burgo. Buccro ci-a en niuchos ~iuntosu11 Luterano.
pensar scriainentc en los asuntos e~pirituales;se in- Babia sido uno dc los coiiipañeros de Lutero en la fa-
clinó a la fe protestante y decjdio ir a Ginebra. El rriova Dieta de Worms.
m~cliacliode lal casa de Wollliar se había convertido Enrique Biillinqer , el erudi lo sucesor denZuinglio,
en U h apto instruinento para la Causa de Cristo. Al
principio n o pzrccia que él tenia que trabajar coi1 en Zurich, fue también ainigo de Calvino. C iniichas
dc siis cartas hablaban sobre la iglesja de Cristo, sus
Caivino. La Academia de Lausanne llamo a Beza pa- doctrinas y sus proi~leiiias.Hablaban firinC Y iuerte-
ra s i- profe~orde griego y aceptó este cargo. Antes de
meiile el uno al otro ciiando no esluvieroii de aciiei--
187
ASÍ FUE CALVINO LOS AMIGOS DE CAZ.VIN0

do, pero el lazo de amistad entre ellos fue muy solido.


recibieron mensajes de su gran amigo de Ginebra.
Y el suave Melancliton, que en sus últimos aiios Una y otra vez el pastor de Ginebra estuvo al lado de
fue tan entristecido por las Iiichas entre los Liitera- los cristianos sencillos de las gentes p e r ~ m i d a sen
nos, fue también amigo de Calvino. Algunas veces Francia, según vemos en muchas cartas que fueron
Calvino le reprendió severainente por su indecisióii entregadas a ellos en la prisión. Muchos cristianos
en tomar una gosición firine entre los Luteranos. Cal- fueron a la estaca fortalecidos por las palabras de un
vino lo rogó que se declarase en favor del punto de gran hombre de Dios a quien nunca habían conocido.
vista Refor.niado en cuanto a la Cena del Señor. Me-
laiiclitori siempre rdiuso liacerlo. Hubiera traído las Los refugiados que fueron a Ginebra a razón de
iglesias Iteforrnada y Luteranas inuclio m&s juntas si un millar por ano, hallaron en Calvino su mejor ami-
lo hubiese lieclio. A pesar de todo eslo, Calvirio liablo go. Calvino les procuró casa, persuadió a los Conseje-
de él con gran aprecio. En Abril de 1560 cuando tenia ros a que levantaran fabricas para darles trabajo.
60 años y 63 dias murió Melanchtori y fue enterrado Estableció cultos en diferentes lenguas, ingles, ita-
-

en Wittenberg, al lado de Lutero, bajo el pavitiiento lizno,. español


- y flamenco.
de la iglesia del Castillo. Hasta el fin habia permane- Nunca estuvo demasiado ocupado o enfermo pam
cido unido sobre aquellas cosas que Calvino le reco- deiar de buscar una casa, una esposa o un criado, pa-
mendaba. El gran Reforrnaclor de Ginebra hablando ra" alguna otra persona.
acerca de sus constantes esfuerzos para juntar los
Luteranos y los Ileforinados escribió: i01i Felipe Me- Tal era el amigo de todo el mundo que vivía en la
lariclitaii, hete aqiii como ini testigo. Tu ya vives en calle del Cañón en Ginebra. Un famoso guerrero de
la presencia de Dios y nos esperas a nosotros para Cristo; pero también un amigo fiel por amor de Cristo.
compartir tu bendito y bienaventurado reposo. Fati-
gado y abruinado de muchos cuidados, cien veces ex-
presaste tu deseo de vivir y morir coninigo. Yo tam-
bién he deseado inil veces que pudiéramos vivir jun-
tos. Seguramente así habríamos sido mas fuertes para
Delear la buena batalla"... Tanto como Calvino an-
sió la unidad entre las iglesias prolestanirs anió tairi-
bien al hombre cuyo silencio habla Iiealio esta unidad
menofi posible.
No todos los ninigos de Calvino IiieiBoilgrandes per-
sonalidnder; En todas partes cloiide fue, a Ferrara, a
Estiasbuipo, o a otras ciudades suizas, hizo amigo3
A donde no fue personalinente envió sus mensajes
por carta. Nadie conme cuantos "arnigoc en Cristo'.
Humilde en la grandeza
"Ni la ines\en que comeinos, ni la cama cn que
nos accstamos cs nuestra'' ... ¿De dónde vienen pues
estos rumores? Mis conocidos ia saben bien.. . Yo no
poseo ni un palnic: de terreno. Nunca hc tenido dirrc-
ro suficiente para comprar una l1ect&rean.Sin ernbar-
$O SUS eneInlgos ec~parcieronel rumor de qiit' ~:alvirio
había pagado rniIiares de coronas por una finca.
Aún el papa de Rorna sabia que Calvino era pobre
y que quería ser pobre. Pío I V que sucedió a Pablo I J I
dijo cuando murió Calvino: "La fuerza de este hereje
venía del hecho de que el dinero era nada para el".
En la Iglesia de Roma tal actitud era inaudible.
Un día -refiere la historia- el cardenal Sadolct,
paso de incógnito por Ginebra. Era el cardenal que
había tratado de volver a Ginebra a la Iglesia de Ro-
ma cuando Calvino se hallaba desterrado de la ciudad.
E~doIetquiso tener una eritrcvista con el farnoso pro-
--. testante que había escrito la elocrxente respiiesta dc Gi-
El cardenal quedó asombrado al ver que C a l v f ~ i oen persona saiin n

abrirle l a puerta
nebra que en aquella ocasión recibió. Quedó asombra-
do al detenerse frente a la sencilla casa de Ia calle
del Cañón. ¿Era cierto que el famoso Calvino vivía
en este pequeño lugar? Llamó y el rnismo Calvino,
vestido con una senciIla ropa negra, abrió la puerta.
Sadolct quedó inundo cle asombro. ¿Dónde estaban los
crjados, inayordomos y porteros que era de eFperar
custodiaran y obedecieran las ordenes de hombre tan
famoso? Los obispos dc Roma vivían cn mansiones
suntuosas rodeados de sirvie~ites;los ar.zohisy)«s 31 car-
Asf FUE! CALVINO 1-IUMII.L)E EN l.,? GRRNDEZA

denales, en palacios, como reyes. Y allí estaba el hom- que redujeran su salario y repartitr a11 el ahorro con
bre mAs lariioso de toda la Iglesia Protestante, en una los otros pastores.
pequeña casa oscura, abriendo 61 misino la puerta a Sus enemigos buscando como criticarle, esparcie-
los visitantes. ron falsos rumores de que Caivirio era rico. I3n su lxe-
'',Yo soy verdaderamente rico" -dijo Calvino- facio al comentario de los Saliiios, les respondió: "Si
porque estoy abundantemente satisfecho con mis es- hay alguien a quien no puedo persuadir en vida de
casos recursos". Escasos recursos que no siempre cu- que yo no soy rico, ni tengo dinero, mi muerte se lo
brian el coste de su manutención, pago de medicinas demostrará". Así fue. Todg lo que Calvino poseía a su
y ayuda a la gente necesitada que llamaba a su puerta. fallecimiento no llegaba a u n valor equivalente a 225
Sin embargo Calvino no aceptaba la ayuda de los Con- dólares. Si hubiese vivido inas habría sido todavia
sejeros sin restituir sus deudas. "En 1546, Calvino ''no mas pobre, ya que rehuso aceptar el salario corres-
tenía recursos y los Consejeros le enviaron u n prBs- pondiente a l último trimestre de su vida. No lo lie
tamo de 10 coronas. Después de su restablecimiento ganado -dijo- ¿por que he de recibirlo?
-leemos en las actas- dio el dinero a los Consejeros, "Satisfecho con mi humilde condicián siempre rrie
quienes no esperaban la devolución". Para obligarle he deleitado en una vida de pobreza". En esto Juan
a recibir el donativo acordaron emplear la misma Calvino siguió el ejemplo de su Maestro. Sin embargo
cantidad en alimentos, pero Calvino tuvo la última se gozaba con las riquezas que el dinero no puede
palabra: "Entregó 10 coronas de su salario para ayu- comprar: "La belleza que Dios ha puesto en este
da de los ministros más pobres". Sin embargo aquel mundo", "Los pequeños pájaros cantores entonan !as
mismo año volvía a estar en deuda, a causa de la en- alabanzas de Dios; las bestias claman a El, los eleincn-
fermedad de su segunda hija, que por fin murió. El tos le temen; las montañas proclainan su nombre;
año prbximo el pequeño Consejo adoptó esta moción: las olas y las fuentes se mecen en su regazo; la hierba
"Resolvemos regalar a Calvino todo el mobiliario de y las flores le sonrien".
su casa que pertenece a la ciudad". Así Calvino pudo Estas son las riquezas de las cuales habla Caliirio
comer sobre su propia mesa yi dormir sobre cama en su "Prefacio al Nuevo Testamento", escrito para
propia. Olivetan, en 1535.
Un a ñ o más tarde Calvino, para sufragar los gas- Calvino tenia u n sentido del humor.. Sabía hacer
tos de su enfermedad, pidió prestadas 25 coronas. buenas bromas, podía reir con sus amigos. A veces,
Cuando iba a devolverlas, los Consejeros rehusaron antes de que su enfermedad lo impidiera, se tomaba
aceptar el dinero. El les amenazó que no volvería a algún recreo, paseaba por el jardín, con vistas al la-
subir al púlpito si no le permitlan pagar su deuda y go Leman. Cabalgaba por la campiña con sus coiilpa-
rehusó parte de su salario para amortizarla. fieros pastores, o iba a la casa de campo de su her-
Otra vez, cuando los pastores pidieron a Calvino mano Antonio. De vez en cuanto hallaba tiempo para
que intercediera con los Consejeros para que les su- algún juego. Jugaba a l disco. Existía en sus tiempos
biesen el sueldo, propuso al Consejo de la ciudad: un juego de discos de mesa; el jugador que conseguía
llevar su disco al lado opuesto de la mesa, mas cerca
ASÍFUE CALVINO

del borde sin que cayera al suelo, era el ganador. Calvino se sentía alborozado de ver a otro gran
Pero por lo regular Calvino no hallaba tiempo pa- país ingresar en el grupo protestante. Hizo con su plu-
ra recreo. Como el capitán de una nave en mar em- rna todo lo que pudo para confortar la Iglesia inqlesa.
bravecido, estaba demasiado ocupado en llevar la na- En 1548 dedicó su Comentario de Sari Mateo al duque
ve a puerto. de Somerset. Juntamente con el manuscritr, envió
Esta nave era toda la Iglesia Protestante; no sólo una larga carta sugiriendo reforrrias convenientes a
la Iglesia de Ginebra. La de Ginebra tenía bastantes la Iglesia de Inglaterra; "Que el Scfior llaga cle Vos
problemas para abrumar a u n pastor, pero Calvino un reconstructor de su teiiiplo" -cscrihió Calviiio-
vigilaba también el resto del mundo. Los nuevos go- y que vuestro sobrino pueda scr comparado al rey
biernos y las batallas. Los tratados y las intrigas in- Josias del Antiguo Tcstainerito". El duque agradeció
ternacionales, las conocía en detalle. Le eran impor- los escritos de Calvino. La duquesa erlvió un arii!lo al
tantes; no por razones políticas, sino porque afecta- célebre reformador.
ban a la iglesia de Cristo, y a la libertad de sus ama- Dos años y medio dcsl~ués,Calvjno envió un riieri-
dos herrnanos e n el mundo. sajero especial al joveii rey de 14 arios. Fue u n pastor
Para edificar la iglesia del Señor, Calvino escribía quién trajo copia de los dos últinios corilentarios cle
cartas a reyes y príncipes. A los gobernantes que mos- Calvino sobre Isaías y las epístolas de Saritiago, Pe-
traban simpatía para la Reforma dedicaba comenta- dro, J u a n y Judas, dedicados "A Su serena Alteza.
rios. E1 comentario a los hebreos, al Rey de Polonia; Eduardo VI, rey de Inglaterra, un verdadero TJrínci-
el de los Hechos a los reyes de Dinamarca y Suecia. pe cristiano".
Cuatro epístolas a u n duque alemán. Escribió un Ca-
tecismo para los Protestantes de Austria. Envió una Un año antes de la rniierte de Eduardo VI Calvirio
larga lista de reformas necesarias al emperador Car- le envio otro obsequio literario. Fue un ~~eqiiefio libro
los V cuando estaba celebrando otra Dieta Imperial titulado: "Cuatro sermones del ~riaestroJuan Calvi-
en Spira. no". En la carta que acompariaba al libro, Calvino
Calvino escribía sobre todo a Inglaterra durante escribe con elocuencia: "Es por cjerto una gran cosa
los siete años que reino el rey niíio, Eduardo VI, quien ser rey, y sobre tal país, pero no diido que viiestra Al-
murió a la edad de 16 años. E1 Duque de Somerset, tío teza considera mucho más honor ser un cristisrio. Es-
del joven rey, era el Lord protector que gobernaba te es u n privilcgio incomparable que Dios os ha con-
~iracticainenteel país. Tomas Crammer, arzobispo de cedido, señor: ser u n rey verdaderarnentc cristiano".
Canterbury, era otro de los regentes. Había ayudado A 103 reyes de Francia Calvino no 1)odía hablar de
a Enrique VI11 a cambiar la religión de Inglaterra este modo. Bajo Francisco 1 y Enrique 11 continuaron
cuando el Papa no quiso conceder el divorcio a este las persecuciones. En los 44 afios de gobierno de cstos
caprichoso rey. Ahora Crammer, verdaderamente dos reyes 50.000 protestantes fueron muertos; milla-
convertido a la fe evangélica, se sentía con mayor li- res salieron desterrados. En Meaux donde se hsbia
bertad para estar al frente de la gran Reforma que orjginado la ~ e f o r m afrancesa con rniicho írn1)ctii :Ir)
venía operándose en Inglaterra. afios atrás, fueron quemados 1 4 hornbrcs atados en
ASÍ FUE CALVINO HUhiILDE EN I,rl GRANDEZA

iiri círculo de horcas alrededor de la plaza del merca- me?ito de Lutero, y después por la falta de decisión de
do. Suspendidos pero no por el cuello para evitar Melanchton, y la influencia de líderes radicales en los
cruelmente su prematura muerte, se encendieron ho- estados Luteranos, después de la muerte de Lutero.
gueras debajo de sus pies, hasta que fueran abrasa- Por esto Calvino actuó con más confianza cerca de
dos lentamente. En París un profesor fue puesto en un los líderes Zuinglianos.
esti-echo agujero en el cual no podía estar ni sentado La piedra de tropiezo para la unión era la inter-
ni acostado. Como no consiguieron doblegar su fe pretación acerca de la Cena del Señor. Eri 1548 Cal-
con tal prolongado martirio, por fin fue quemado vivo. vino escribió a Bullinger, el lider de los Zuinglianos:
El laborioso y piadoso piieblo Valdense que vi- "Yo puedo sostener que Cristo está presente en la
vla en los valles de las niontafias del sur-oeste de Mesa del Señor de un modo más completo que vos,
Francia frieron Iiorriblemente asesinados. Un carde- pero, -sigue diciendo Calvino- no por esto dejarnos
rial iiiforino calurnriiosainente a los reyes acerca de de tener al mismo Cristo y ser unos en El". Después
ellos. En 1545, 3.000 Iiombres, mujeres y niños fueron envio 24 artículos sobre la Santa Cena para que fue-
muertos. Cuarenta mujeres se escondieron en u n pa- ran usados corno base de discusión.
jar. Los soldados le pegaron fuego y cuando las mu- Seis sernanas después de la muerte de Idelette fue
jeres trataron de huir de las llamas eran enzarzadas u n consuelo para Calvino ir con Farel a Zurich para
en sus bayonetas y devueltas a la inmensa pira. Los hablar con Bullinger y los otros ministros. La unidad
pacíficos pueblos y granjas valdenses fueron destruí- parecía cerca. Calvino habia recibido una carta de
dos. Algunos vagaron Iiainbrientos por los bosques; Rullinger a la cual replicó: "Nunca habia recibido
otros escaparori a Suiza para contar las horribles algo tan agradable de vos ... estoy más gozoso de esto
nuevas. que de cualquier otra cosa e n el: mundo.. . si algo nos
Estas persecuciones conmovieron profundamente a impide la unión no será por mi culpa ya que todos
Calvino. Escribió muclias cartas a gente influyente e unánimemente profesamos la misrna fe en Cristo".
hizo viajes a otras iglesias suizas para reunir fondos La evidencia de esta unidad fue el Consensz~sde
en favor de los refugiados, y para persuadir a las igle- Zurich del año 1549, escrito mayormente, sino entera-
sias y Cantones que escribieron fuertes protestas a l mente, por Calvino. En los dos alios siguientes todas
rey de Francia. las iglesias de Suiza pusieron sus firmas al Consen,sz~s.
En medio de la persecución en Francia, y las dis- Por lo menos en su país de adopción Calvirio podía
putas eclesiásticas en Alemania, Calvino trabajó para sentirse satisfecho por haber conseguido alguna uni-
traer unidad a las iglesias; por lo menos entre los se- dad entre las iglesias Dos años después de la muerte
guidores de Zuinglio y los suyos propios. Había con- de Calvino fue completada la unión de las iglesia: sui-
Dado en llegar a un arreglo con los Luteranos, pero ras en la famosa Confesion Helvetica del año 1566, tal
esto era cada vez menos posible a causa del temperat- como el pastor de Ginebra había siempre deseado y
(1). Vease uEl Crist~anisnroEvangelico a travks de los siglos)) por
esperado que se haría.
S. Vila. En Inglaterra el arzobispo Crammer tenía espe-
ranzas de conseguir una completa unión. Muchos de
AS^ FUE CALVINO

los líderes ingleses durante el reinado de Eduardo VI


simpatimban con las enseñanzas de Calvino. Bucero VII
estaba entonces en Inglaterra y tuvo mucha iníluen-
cia hasta su muerte. Crammer quiso convocar un Sí-
nodo para discutir las diferencias de doctrina mtre
Nuevas luclzas
los Protestantes. Escribió a Calvino, así corno a Bu-
llinger el lider de los Zuinglianos, y a Melanchton, que Un enemigo tras otro aparecieron en Ginebra pa-
era a la sazón la cabeza de los Luteranos: "Os ruego ra pelear con Calvino.
que deliberéis entre vosotros acerca de la forma co- Primero e inesperadamente fue el profesor de 26
ino este Sínodo puede ser reunido del modo más con- años a quien el inismo Cnlviiio liabia nombrado direc-
veniente". En aquel entonces la Iglesia de Roma es- tor de la escuela superior.
taba celebrando su Concilio de Trento, "¿,Descuidare- Este hombre llamado Scbastian Castellio hacía
mos nosotros juntar un Sínodo santo. .. para restau- una traducción del Nuevo Testamento. Qiii m liaccr
rar y propagar la Verdad?" -preguntaba a Crammer una traducción qiie fuera popiilar por toda Francia.
en 1552. y pidid a Calvino la recoiiiendara para ser publicac1:r.
Pero el año siguiente murió el muchacho rey de A Calvino le pareció la traducción algo cruda y en al-
Inglaterra y el Sínodo Universal Protestante nunca se gunos puntos inexacta, pero no tenía tiernpo en su vi-
reunió. El mismo Crammer murió en la hoguera du- da tari ocupada para discutir con Castellio horas y
rante el próximo reinado de María la sanguinaria. horas sobre cada frase inaceptable. Castellio com-
Por parte de Calvino, para quien la unidad de las prendió que Calvino no recomendaría la tradiiccion
iglesias protestantes era su sueño más querido, había con el calor que él pretendía.
respondido a la propuesta del arzobispo de celebrar Algunos de los pcnsamieiitos v doctrinas de Cas-
un Sínodo: "En lo que a mi respecta, si puedo prestar tellio, Calvino no las podia rccoiilcridar. El joven rec-
en é1 algún servicio no rehusaría atravesar di,oz rna- tor pretendía que el Caiitar :;e los Cantares de Salo-
res, si necesario fuese ... ojalá que pudiera ser tan mon no era un libro insp;rado, sinó solamente una
grande mi utilidad en esta asamblea coino es grande descripción humana de una de las aventiiras aiiioro-
mi voluiilad de celebrarla". sas del rey Salo~rion.No aceptaba las palabras "des-
Calvino, el fiel amigo y confortador, el hombre hu- cendió a los infiernos" eri cl Credo Apostólico; ni
milde para quien el dinero era nada, el pastor de le- tampoco la doctrina de la elección, o sea que Dios,
jana visión que velaba por las iglesias de Cristo en antes de que el mundo fuese, escogió en su gracia a
todas partes y trabajaba por su unidad; era también los creyentes.
un guerrero incansable para establecer el reinado de - - - - esto le había sido tolerado, hasta que Carte-
Todo
su Maestro y hacer que la Iglesia de su Señor fuera llio presentó una instancia para ser uno de los pasto-
santa y pura. No nació un lucliador como Lutero y res de Ginebra. Su salario de profesor 4 e c f a - era
F'arel. Le repugnaban las luchas; pero ciiando la obra demasiado exi-guo' y necesitaba completarlo con un
del Señor pedfa liichar, Calvino estaba prcqto pastorado. El Pequefio Consejo aprob6 la instancia;
FUE CALVINO
ASÍ

pero la decisión final para la aceptación de pastores Pero Castellio llevaba consiqo un odio amargo a
pertenecía al Consistorio de las Iglesias. A petición Calvino; odio que expresó algunos años mas tarde
de Caltrino el Consistorio rehusó la instancia a causa cuando publicó un libro denunciando el proceso de
de los puntos de doctrina objetables, del pretendiente. Servet y su muerte en, la hoguera.
En lugar del pastorado, el Consistorio ofreció pedir
al Consejo de la ciudad aumentase el salario del El próximo encrnigo de Calvino fue Pedro A~ricaux,
profesor. cuya esposa era una de las libertinas más notables de
Resentido de este repudio a su entrada en el mi- Ginebra. Se hizo tan "liberal" que vivía en anior li-
nisterio, Castellio dimitió del rcctorado de la Escuela. bre con varios hombres. Parece que Calvino aconsejó
Calvino ofreció ayudar a Castellio enviando cartas de la separación de1 matrimonio, pero el Pequeiío Cori-
recomendación a Viret en Lausanne. "Siento mucho sejo fue lento en aprobar el divorcio formal de Pedro
lo que ha ocurrido con este hombre -escribió Calvi- con su infiel esposa. Por último Fe concedió el divor-
n o - ayúdale hasta el máximo que puedasv. cio a Pedro, y la mujer fue condenada a 6 rncses c)e
Pero Castellio no encontró ningún cargo adecuado prisión. Pero Pedro Ameaux estaba disgustado por la
de profesor en Lau,anne y volvió a Ginebra. Una tar- lentitud del proceso de divorcio que duró año y medio,
lo cual atribuía injustamente a Calvino. Tenia adc-
de del año 1544 apareció en una reunión de entre se-
mana de pastores y laicos responsables. Sesenta de más otra razón de disgusto. Era impresor de cartas
estos estaban escuchando a Calvino explicar las pa- de juego y desde la vuelta de Calvino, a causa de las
labras de S. Pablo "Téngannos los hombres por minis- leyes contra el juego, la venta de cartas había dccrc-
tros de Cristo y dispensadores de los misterios de cid0 notablemente.
Dios". . . Una noche Ameaux invitó a cuatro amigos a una
"Vosotros, ministros de Ginebra, no sois como Pa- cena. Alegre por el vino se hizo elocuente contra el
blo -irriiinpió Castellio con sarcasmo, levantándose predicador francés dc la calle del Cañón. "Habló ex-
en medio de la asamblea-. Vosotros obedecéis a vues- tensamente y con voz fuerte, y sus amigos aplaudic-
tros caprichos, os enojais rápidamente, inalgastáis ron su perorata". Pero dos de aquellos amigos trai-
vuestro tiempo jugando y bebiendo; vuestras vidas cionaron a Ameaux, transmitiendo su discurso al
son extravagantes y desordenadas. A quien menos os Consejo del ciial Ameaux era un miembro. Amcaux
parecéis es a San Pablo" -declaró burlonamente. Cal- fue arrestado. Calvino pidió que la sentencia no fuera
vino no replicó. Controlándose a si mismo cerró la severa, pero que fuera publica para que el pueblo re-
Biblia y abandonó la sala. cibiera una lección. En vez de esto, el Pequeiío Con-
El pequeño Conscjo tomó cartas en el asunto con- sejo decidió que Ameaux pidiera excusas por lo dicho
tra Castellio por insulto público a los pastores de Gi- en una reunión cerrada.
nebra y le ordenó abandonar la ciudad. Este salió con Esta decisión irritó a Calvino. Toda la ciudad co-
cartas de CaIvino y los pastores recomendándole como nocía el incidente de Ameaux. Otros delitos eran cas-
maestro, aún cuando no podian aprobar su admisión tigados con humillación pública en las calles, y ahora
al ministerio. este hombre que había insultado graverneritc a los
NUEVAS LUCHAS

~ ~ a s t o r obtenía
es Iiacer su retractación a puerta cerra- Pero esto no fue ningún consuelo para los ciudadanos
da. Apoyado por otros pastores, Calvino pidió un cas- de posición, pertenecientes al partido Libertino. Estos
tigo publico para el hombre que todo el mundo sabía aborrecfan a Calvino por la disciplina que estaba pro-
qiie Iiabía denunciado las doctrinas de la iglesia, y ca- curando traer a su distinguida ciudad. Le aborrecían
lumniado a uno de sus ministros. porque era un extranjero; le combatían privadamen-
Los eneinigos de Calvino vieron en este asunto una te y en público, y se unían a cada nuevo enemigo qiie
oportunidad para mover ruido. Pronto las murmura- por cualquier motivo aparecía en su contra. Por 14
ciones y amenazas crecieron. Los ciudadanos engra- años duró esta enemistad del partido Libertino.
saban siis iiiosquetes para la batalla que preveían re-
gocijadamente. Los desórdenes eran más notables al Una familia de dicho partido odiaba especialn~cnte
otro lado del río, en el distrito de S a n Gervasio, don- a Calvino. Era la de Favré, una antigua y rica familia,
de vivía Aineaux. Para apaciguar al piiebio, el P e q ~ e - muy amante de los placeres. Francisco, el padre, coi>-
ño Consejo marchó en procesión por sobre el puente victo dos o tres veces de adulterio había dicho que de-
hacia iiii tablado levantado en la plaza de S a n Ger- seaba ser u n síndico de la ciudad para reabrir las ca-
vasio. Desde el tablado el Consejo ~.ectificósu veredic- sas de prostitución de Ginebra. Gaspar, uno de suc
to declarando: "Pedro Anieaux, por haber hablado hijos, había estado en la prisión por inmoralidad.
contra Dios, contra el Consejo, y contra el maestro Cuando fue libertado se vengó juntando algunos aini-
Ctilvino, tiene que andar por la ciudad con la cabeza gos gamberros y jugando con ellos un juego ruidoso
desc~ibiertay una antorcha de cera en su mano. Ten- a la puerta de la iglesia donde Calvino estaba predi-
drá que ai.i.odillarse en frente de la casa del Ayunta- cando. Juan, otro hijo de esta familia, se burló de Cal-
inierito, donde estará el Consejo sentado como tribu- vino moviendo la cabeza solamente en el acto de su
nal, y dirá y confesará e n voz alta y ciara: Contra boda, en vez de decir en voz alta "si quiero", como
Ilios, la Verdad y el Dere~ho,zjo declaré que e2 maes- era regla hacer.
tro Jzmn Culvir~oha p~oclamadojalsa rloilrina. Des- Pero Francisca la hija de Favré era la peor de to-
piiés será llevado por las calles de la ciudad a las tres dos. j Qué mujerona era aquella! Su lenguaje sucio y
principales plazas piiblicas... y en cada una de ellas agresivo se desataba contra toda autoridad. Sin em-
1iai.á una confesión siiriilar, de rodillas, con la antor- bargo Francisca se había casado con Ami Perrin, un
clin en la mano, para servir a otros de ejemplo". miembro del Consejo y capitán de las milicias de
E1 5 de abril de 1546, Pedro Ameaux cumplió esta Ginebra.
sentencia. Ea multitud curiosa se reunió para ver y En Marzo de 1546, poco antes de que Ameaux fuera
recorclar. condenado a retractarse. Francisca y su marido Pe-
El pueblo comprendió que Calvino exigía del Con- rrin bailaron en una fiesta de boda con u n síndico
sitjo que ac c~iniplierala ley en cualquier persona. Fue llamado Corna y otros invitados. Años antes cie que
algo de consiielo para los pobres saber que el dinero Calvino viniera a Ginebra, la ciudad había hecho le-
y la posición no valían, y que aun el hecho de ser yes contra la danza, que muchos no guardaban; pero
mieinbi-o del Consejo no eximia a nadie de su sanción. ahora, por recom'cridación del Consistorio de pasto-

204
A S Í FUE CALVINO NUEVAS LUCIIAS

res, aquellas leyes se habían hecho obligatorias. triota famoso que murió luchando por la libertad de
El Síndico Corna expresó sinceramente su pesar Ginebra. Filiberto no era tan gran hombre como su
cuando fue traído ante el Consejo; pero Francisca se padre, pero tenía el crédito de aquel. Era ligero y du-
burló y enfureció. Cerdos, cobardes embusteros, fueron ro de cabeza.
las mejores palabras que tuvo contra Calvino y los
ministros del Consejo. Los ujieres tuvieron que venir y El otro miembro del trío de libertinos era el ele-
arrastrarla fuera de la sala. Su marido Ami Perrin, gante Pedro Vandel. A Vandel le gustaba aparecer en
prudentemente hizo un viaje a Lyon, y así escapo del público rodeado de sirvientes y admiradores, con sus
incidente. Francisca estuvo en la cárcel un poco de dedos llenos de anillos de oro y su pecho de collares
tiempo; pero la carcelera la dejó marchar. i Cómo odia- preciosos. Varias veces había estado en la cárcel por
ba esta inujer a Calvino! Dijo que tuviera cuidado "el su hablar insolerite a los otros miembros del Con-
pastor forastero, de otro modo levantaría un fuego en sistorio.
la ciudad que le pondría definitivamente fuera", Estos tres, Perrin, Berthelier y Vandel, capitanea-
Calvino trato varias veces de hacer las paces con ron la oposición del pueblo contra el orden y la pureza
la familia de Favré, especialmente con Ami Perrin, que Calvino estaba procurarido establecer, aprove-
que era uno de los mensajeros enviados a Estras- chando toda oporturiidad para oponérsele.
burgo para traerle a Ginebra. A Perrin le gustaba En 547 fue el asunto de los calzones cortos. Para el
la buena vida, pero si la monstruosa furia que tenía desfile anual y torneo de tiro al blanco, Ami Perrin
como esposa no le hubiese incitado, era un hombre quería tener sus soldados urliforruados con calzones
capaz de entrar en razón. En una carta firme, pero cortos, abrochados por el lado con lazos de seda. Pidió
llena de buenos argumentos, que Calvino dirigió a al Consejo de los Doscientos que decidieran acerca de
Perrin, lc decía que no hiciese caso de las amenazas los nuevos uniformes. Perrin esperaba tener más apo-
de Francisca. "No no vine a Ginebra por gusto ni yo del Consejo de los Doscientos que del Pequelio Con-
por ganancia -escribió- ni me perjudicaría ser sejo ejecutivo. Calvino habló en la reunión: Dijo que
obligado a salir. El bien de la Iglesia y del Estado es no se oponía a dar a los soldados un nuevo uniforme,
lo que me decidió a volver.. . y solamente podré dejar pero señaló la mala impre96n que tal vestir in~no-
mi devoto afecto a este lugar cuando exhale mi pos- aesto y lujoso produciría a las gentes sencillas de la
trer aliento". Exhortando a P e r - n a comprender que ciudad. El Consejo de los Duscieritos votó contra los
las leyes debían ser guardadas honradamente, Calvi- calzones.
no decía: "El Señor le haga comprender que las he-
ridas de un amigo sincero son muy preferibles a los ,?mi Perrin llamó a Calvino "nuescro cómico Cé-
engañosos halagos de otras personas". sar" y rápidamente preparó un viaje para evitar es-
Pero el odio de Ami Perrin y de la familia de su tar presente en el desfile en el cual sus soldados rnar-
esposa continuaba encendido. Dos otras personas se charian sin sus nuevos calzones.
destacaron como lideres libertinos con Perrin. Uno Había perdido la' batalla d e los unifor~nes,pero 61
fue Filiberto Berthelier. Su padre había sido un pa- y sus ayudantes no habian terminado con Calvirio.
VIII
Nuevos apuros
El descontento se extendió, esperando romper en
llamas.
El Consistorio de Pastores trabajó fielmente. Cada
uno de los doce ancianos vigilaba cuidadosamente las
costumbres de su distrito. Los jueves por la manana
las personas acusadas por el Consistorio de quebrari-
tar- las leyes de la ciudad, eran traídos ante el Peyueno
Consejo para recibir sentencia. Allí estaba el honiur-e
que se quedó e n casa jugando a cartas durante cl Fer-
món del domingo; los muchacl-los que se rieron eri la
Iglesia, el ciudadano que oyendo brai~iar-iliri burro,
dijo sarcásticamente: "está cantarido un buen salmo".
Este fue sentenciado a destierro por' 3 meses de la ciu-
dad. Además había la serie inacabable de borrachos,
rateros, pendencieros, adiilteros, y otros ofenrores.
La ciudad, famosa por sus vicios y maldades, tenía
todavía u n gran trecho para llegar a ser la congrega-
ción del pueblo de Dios. A menudo los Consejeros se
hallaban indecisos. Siempre eran Calvino y sus com-
pañeros de ministerio quienes reprendían, denuncia-
ban, y recomendaban la disciplina para mantener la
ciudad y la iglesia según los preceptos de la Palabra
de Dios.
Por algún tiempo quedaron cerradas las tabernas.
En su lugar se establecieron restaurantes llamados
abbayes en los cuales había siempre una biblia abier-
ta sobre una mesa central. A ningún cliente se le ser-
via comida si no había dado gracias a Dios. Los abba-
yes se cerraban a las 9 de la noche.
h

AS^ FUE CALVINO NUEVOS APUROS

Pero la reforma de Ginebra era una batalla larga. bía escrito también algunas cosas que fueron consi-
En Julio de 1547 Francisca Perrin tuvo otro choque deradas como un conato de traición. Bajo la lortiira,
con el Consistorio. Llamada por los pastores y ancia- común en aquellos días, Gruet corifeso haber escrito
nos para explicar su mal cornportainiento desató su la carta anónima del púlpito. Ailnque no por unani-
escogido lenguaje contra el ministro Abel Poupin. midad, la mayoría del Consejo le conderió a ser deca-
Después, para escapar a la previsible sentencia del pitado; que su cuerpo fuera ataclo a una horca y su
Pequeño Consejo, Francisca, decidió ausentarse por cabeza colgada encima en un gancho.
un tiempo de l a ciudad.
Dirigiéndose a la puerta de las murallas apercibió Según las leyes de aquellos dias, Jairne Gruet ha-
al pastor Poupin que andaba por una estrecha calle. bía recibido una sentencia justa. Tres años después
Aguijoneando su caballo trató de derribarlo. Al fa- de su ejecución, se halló en un hueco de una pared de
llarle este truco, pues el pastor se apartó rápidamen- su casa un escrito de veinticuatro páginas contcnicncio
te, le arrojó algunas palabras insultante3 y escapó a soeces in,wltos contra Cristo, la Virgen María y los
galope hacia fuera. apóstoles. Cristo era llamado entre otras cosas "u11
Al día siguiente apareció misteriosamente una demente incapaz de nada bueno"; la Virgen Mat'ja
carta anónima en el púlpito de S a n Pedro. Estaba es- "una meretriz", y los apóstoles "unos imbéciles de
crita en una clase de dialecto que poca gente de Gi- mala raleav.
nebra podía hablar o escrjbir. "Grandísimo vientre de Calvino tenía poco que ver con el asunto de Grliet,
olla -empezaba, refiriéndose al pastor Poupin- vos pero el pueblo fue enardecido por tal causa. Sil eje--
y vuestros compañeros haríais mejor e n detener vues- cución fue asociada con la reforma de Calvino. Más y
tras lenguas ... si vais demasiado lejos nadie podrá más gente se inclinaron por los Libertinos.
protegeros ... y maldeciréis la hora en que dejjsteis de Un dí?J de diciembre de 1547, el Consejo de los Dos-
ser monjes.. . Cuando se va demasiado lejos tiene que cientos tenía que reunirse. A1 llegar Calvino para di-
sufrirse la venganza.. . no queremos tener tantos arnos. rigirles la palabra, oyó alboroto y ruído de lucha en
Parad atención a mis palabras".
el patio de la Casa de la Ciudad. Apresurándose a en-
Uno de los pocos que podían escribir y hablar el trar lialló a los Consejeros chocando sus espadas e
dialecto de Saboya usado en la carta, era Jairno insultándose mutuamente. La f r á ~ i lfigura de1 pastor
Gruet, un ex canónigo sobre quien había sospechas vestido con ropas negras, se halló en un instante cil
de haber iniciado el complot de envenenamiento con- rnedio del tumulto, gritando: "Si tenkis que dcrrainnr
tra Viret y Farel antes de que Calvino viniera a sangre, empezad por la mfa". "Varjos amigos -dice-
Ginebra. me cogieron y arrastraron clc rin liiyar a otro del 11:itjc
Gruet vivía solo y era conocido por su vida inmo- para evitarme golpes de espada". Asombrados y 1111 ]>o-
ral. Cuando los Consejeros hicieron registrar la casa co avergonzados, los enojados Consejeros entraron por
hallaron algunas cartas y escritos en los cuales Gruet fin silenciosos en l a sala del Consejo. Allí Calvino les
$e burlaba de la Iglesia y del Zstado. Parece que ha- habló largamente y con gran ardor.
NUEVOS APUROS

Pero no se engañó pensando que su discurso tu- Dos nuevos enemigos, ambos ex-monjes, sc levan-
viera iiii gran efecto. Fue "como contar una historia taron para atacar la teología de Calvino. Los Liberti-
a u11 sordo" dijo después. Desalentado escrilbió a Vi- nos les dieron la bierivenida. Priniero, en 1551, apare-
ret: "SU i~ialdadha llegado a tal extrenio que deses- ció Genónirrio Bolsec "Quien habiendo arrojado su
pero de poder coiitiriuar sosteniendo esta iglesia". hábito de monje se convirtió en uno de los médicos
"Crécme, estoy desfallecido y quebi.antado, a nienos más capacitados". Bolsec apareció lambién corrlo iiri
que Dios extienda su mano para fortalecerine", y a teólogo experto. Criticó la teología de Calvino hablan-
Farel dijo: "Que el Señor oiga vuestras incesantes do con otros, aunque no se atreyió a enfrentarse con
oraciones a nuestro favori'. el mismo. Un viernes, el pastor de un pueblecito cer-
Perrin y sus carnaradas se frotaban con gusro las cano tenía u n estudio bíblico con u n período de pre-
manos. Era la primavera de 1549 y las elecciones ha- guntas. En el coloquio, después del sermón, Bolsec se
bían traído más Libertinos a los Consejou. En el de levantó para denunciar la doctrina de la elección. "Es
los Doscientos habían sobrepasado a los sostenedores una estupidez -dijo- una locura; hacéis de Dios un
de Calvino. Aunque no era totalmente así en e1 Peque- tirano, pues si Dios ha decidido todas las cosas desde
ño Consejo Ejecutivo, también allí resultaron con ma- un principio es responsable por el pecado mismo. Este
yor influencia que antes. Perrin fue elegido nada me- Calvino que os enseña estas cosas es un impostor, sois
nos que síndico. Estaba ufanoso con la victoria. locos de seguir su ensefianza". (1)
Los Libertinos se hicieron más atrevidos. Calvino Calvino había llegado a la Iglesia, durante el pe-
andaba por las calles rodeado de insultos. Aún los ni- riodo de discusión sin ser notado. Quieto, desde un
iios se burlaban de él quitando la letra v a su nombre: rincón, escuchó el ataque de Bolsec. De repente, con
"Calvin", para llamarle "Caín". Alguna gente ponía gran sorpresa para el ex-monje, que no le creía pre-
su nombi-e a los perros a fin de tener el gusto de gri- sente, Calvino se levantó y se puso al frente para re-
tar "pasa de aquí Calvino". . . o "anda allá". . . ! Un dia futarle, defendiendo la doctrina de la elección divina.
un grupo de gamberros trató de empujar al odiado Con su extraordinaria memoria citó fácilrnente tex-
predicador fuera del puente que cruzaba el helado tos de la Biblia, de los padres de la Iglesia, como
Kódano. Todo era corno en los días de 1530 cuando Agustín. En argumentos escriturales ¿,quién podía es-
tuvo que salir de la ciudad. t a r frente a Calvino? El pequefio Consejo decidió por
fin desterrar a Bolsec.
Fue en aquella primavera en que Idelette yacía En su vejez, Bolsec aprovechándose de su ligera re-
moribunda en la casa de la calle del Cañón, cuando lación con Calvino escribió u n libro sobre la vida del
el odio de los Libertinos contra Calvino alcanzó su reformador ginebrino. De todos los libros escritos con-
más alto grado. tra Calvino, este fue, el más vil y malicioso. Lleno de
Atacado por todos lados, solitario por la muerte l imaginaciones y calumnias.
de su esposa. n o es extraño que escribiera a amigo: De nuevo, en 1552, el pequeño Consejo se reunió
"Créeme, estoy deseclio y quebrantado, a menos que para oir debates acerca de la elcció11 divina. Esta vez
el Sefior extienda su mano sobre mí". el acusador era un nativo de Ginebra, un rnorije que
I
(1). Vkase el ApBndlce para comprobar l a fitlsedad d e titles acu-
saciones
NUEVOS APUROS

se había hecho ermitaiio, Serafin Troillet, quien se Durante estos aiíos de amenazas, insultos y tribu-
u ~ i i óa los Libertinos y decidió probar que Calvino en laciones, el enfermo rodeado de encmjgos, no podía
sus Inslifuciones hacía a Dios autor del pecado, y por vislumbrar la victoria. Sin embargo, poco a poco la
tanto ensefiaba falsa doctrina a la Iglesia de Ginebra. predicación, la enseñanza y la disciplina hicieron sil
Fue un proceso largo. Farel y Viret vinieron a Gi- obra en los corazones de muchos ginebririos. Aquellas,
nebra para apoy;ar a Calvino. El secretario del Ayun- gentes no hacían tanto ruido coriio los Libertinos que
tamiento, poco versado en teología, expresó su can- combatían a l Reforlnador pero cnipezaron a ver que
sancio escribiendo en las actas: "Habiendo oído sus el camino de Calvino era el dc la Palabra de Dios, y
respuestas repetidas una y otra vez ..." El Pequefio que a pesar de la severidad cori que este creía y prac-
Consejo dio un veredicto para satisfacer a todos: De- ticaba la vida santa, era mejor que la vida disipada y
claro que "las Ins¿iluciones eran santas y bien he- altanera de gente como P e r r i ~ iy su iracunda esposa
chas; y que la doctrina de Calvino era la doctrina de Francisca.
Dios; pero también declaró quc Troillet era un buen
hombre y un buen ciudadano. Así terminó el asunto, Aún en los Conscjos, donde los libertirios tenían
pero no quedó solucionado. mucha fuerza, hubo una ligera mayoría que compren-
Los enemigos se hallaban tanto en las calles como día que Calvino debía permanecer en Ginebra por
en los Consejos de Ginebra, prod~ciendotumultos. El amor de la inisma ciudad. Estos hombres podían a
pastor de la calle del Cañón luchaba cuando su cuer- veces oponerse al extenuado predicador rehusando lo
po necesitaba descanso y paz. A veces su asma le pro- que pedía; pero otras veces le ayudaban a orillar los
ducía ataques de pleuresía. El que hablaba con tanta obstáculos. A veces le hacían enojar, pero sabían que
facilidad e n el púlpito, en el Consejo y por las casas, debían retenerlo. Había algo en su manifiesta l-ionra-
tenía ahora que medir las palabras y pronunciarlas dez, su firme carácter, su mente brillante y sobre todc
con esfuerzo porque su respiración no era fácil. A me- en su absoluta consagración al Maestro y a S u santa
nudo Calvinc no podía sentarse o moverse con facili- Palabra, que sobrecogía a todos. No había otro corno
dad a causa de sus almorranas, o porque los agudos él en Ginebra ni en ninguna otra parte del mundo.
dolores del rnal de piedra le atormentaban. Si sus he- No importa cuanta oposición los Libertinos pudieran
rnorroides se lo permitían, tomaba su caballo y galo- levantar, el Consejo nunca pediría otra vez a Juan
paba tan fuerte como podía, esperando con ello hacer Calvino que abandonara la ciudad.
bajar las piedras de su hígado. Aunque el piVocedi- A pesar de estos aespuntes de victoria la mayor
miento era doloroso no había otro mejor en aquel batalla se hallaba a la vista.
ticinpo, cuando se desconocía la operación quiriirgi-
ca. No siempre estaba libre de dolor de cabeza. Algu-
nas veces los dolores le mantenían despierto toda la
noche. Con frecuencia Calvino no podía comer rnas
que una comida al día; calambres, indigestiones y
fiebres eran problenias bastante comunes.
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Qeuyqiii en luy onr confiance fcrlnc.
Miguel de Servet
Eln una colina, en las afueras de Ginebra, un hom-
bre era quemado en la hoguera.
Lo raro es que esta era la segunda vez que tal
hombre era quemado por el delito de herejía.
Cuatro meses antes había sufrido la misma sen-
tencia de parte de la Iglesia de Roma; pero los segui-
dores del Papa no fueron bastante listos. El hereje se
escapó de la prisión en que le tenían. Tan enfureci-
dos y frustrados quedaron que decidieron quemar un
muñeco de paja en su lugar, juntamente con cinco
fardos de escritos suyps. Fue dejado a la ciudad pro-
testante de Ginebra el triste honor de quemar al hom-
bre en persona.
El español Miguel Servet, quemado dos veces por
hereje, tuvo una historia bastante semejante a Cal-
vino. También él fue hijo de un notario, hermano de
un cura, estudiante de abogado y seguidor del Papa.
Como Calvino, empezó a estudiar la Biblia en sus len-
guas originales cuando todavía era un estudiante de
Leyes. A la edad de 18 años Servet aceptó la creencia
que le costó la vida casi 25 años después.
Dios no es un ser con tres personas -dijo Servet-
esto le hace un monstruo de tres cabezas; no se en-
cuent.ra en toda la Biblia una palabra acerca de la
éertte pfufieiiro i tn voy trinidad o de las tres personas divinas, Jesús es un
Qur Qonc 31(an? bc moy : hombre y no el eterno Hijo de Dios. "El Espiritu San-
to no es un espíritu diferente de Dios, sino que es el
PAgina del Salterio de Ginebra del año 1562. Vease pAgina 238. Espiritu de Dios manifestado en el mundo. A la edad
7 16
AS^ FUE CALVTNO

de 20 aiios Miguel Servet publicó su primer libro con


estas revolucionarias ideas. Desde entonces fue u n rís, y fue probablemente el primer hombre que descii-
hombre puesto en la lista negra en la Cristiandad de brió la circulación de la sangre. Dio conferencias so-
sus tiempos. bre Geografía y Astrología. Predijo u n eclipse [le Mar-
En Estrasburgo donde se imprimió su libro, en te con la Luna. Incluso se aventuró a predecir lo qiie
1541; y cn Basilea los Consejos Municipales persiguie- ocurriría a los Iiornbres y a las naciones, segun los
ifaii el libro y proliibieron su venta. Los líderes protes- signos estelares. Por esto, y por haber tiablado iiiso-
tantes de estas ciudades lo consideraron blasfeino y lentemente a un profesor, Servet fue llevado a juicio
erróneo. Lutero, Melanchton, Bucero, Bullingcr y ante el Parlamento Iraricés. Se defendió tan bien que
Zuinglio, que aún vivía en aquel tiempo, Iiablaron en escapó con una repriiiiienda y la coiidcna de sus escri-
contra de él. tos sobre Astrología. Nadie sospeclió que fuese el lic-
reje Servet, negador de la doctrina de la Trinidad.
Servet sabía asimisino lo que la Iglesia de Roma
diría respecto a su libro. Cuando a travcs de los mon- Por 12 años Servet vivió pacificarnente e11 la ciu-
tes llegaron las noticias a España e1 Supremo Conse- dad francesa de Viena, cerca de Lyon. Allí cditó libros
j~ de la Santa Inquisición, ordenó que el autor fuese y practicó la medicina; era u11 católico modelo y gran
detenido en cualquier parte de Europa donde pidie- amigo del Arzobispo, quien nunca sospcclió que el
ra hallarse, y traído a Espaiía, sin reparar en medios. piadoso Villanueva fuese aquel Servet que habia es-
"Prométansele favores, miéntesele, ordénesele; haga- crito que el Papa era "la más vil de las bestias" y la
se cualquier cosa para traer a Servet a algún lugar Iglesia de Roma "la más depravada de las raiiieras".
donde pueda echarsele mano" -decía la orden inqui- Siguiendo esta existencia de dos caras, Servet estaba
sitorial-. A ú n su propio hermano sacerdote fue usado muy ocupado escribiendo otro libro. Calvino había
para persuadirle a volver a E s ~ a i i a . llamado a su obra maestra: "Instilucioncs del Cris-
A

¿Qué haría Servet? Los protestantes le rechazaban tianisirio". Scrvet llamó al libro suyo: '1t2estituciones1',
a él y a su libro. La iglesia de Roma le llevaría dere- pretendiendo que 61 iba a restaurar la verdad de la
cho a la hoguera. Servet concibió la idea de eiiiigrai religión cristiana en su forma mds pura.
a América. Por fin decidió cambiar su nombre por el En los aííos 1546 y 1547, cuando tenia 35 afios, Ser-
6c Miguel de Villanueva, nombre de su pueblo natal, vet estuvo en correspondencia con Calviiio, quicri le
y así pasó 20 años sin ser descubierto. contestó cortésinente enviandole una copia de sus
Servet tenía 22 aiíos cuando contrajo un cita en "Instituciones". Dicha copia fue devuelta a Calvino
París con J u a n Calvino recientemente convertido. Por llena de comentarios insultantes. Servet envió mas
aiguna razón Servet nunca vino al lugar concertado, cartas a Calvino, unas 30 eritre todas, en las cuales le
donde Calvino le esperó con riesgo de su vida. iiablaba a veces con respeto y otras con gran dureza.
En los próxiinos años, el incansable jr bien dotado Tainbicn le envio un maniiscrito de su futuro libro
Servet hizo muchas: cosas. Editó una geografía niiin- "Restitu~ioncs'~ pero Calvino sintió quc cra mi mal-
dial que se publicó cn Lyon. Estudio medicina en Pa- gasto de su precioso tiempo el continuar dispirtaiido
con el obstinado autor.
FUE CI~LVXNO
ASÍ
MIGUEL DE SERVET

En una carta escrita a Farel dijo: "Servet acaba


de enviarme, juntamente con su carta, un extenso vo- vet, u n protestante de Ginebra escribió a su primo ca-
lumen de sus locuras. Si se lo consicrlto vendrá aquí; tólico- romano que vivía e n Lyon con quien entró en
no diré una palabra para que venga, pero si lo hi- disputa acerca de los cinco pastores. El primo cató-
ciera, niientras tenga aquí alguna autoridad, no per- lico de Lyon se había mofado de la falta de orden y
mitiré que salga con vida". disciplina en Ginebra. Ahora su primo protestante
Sin embargo Calvino, sabiendo donde estaba Ser- tenía algo muy especial que decir como réplica.
vet, no him ningún paso para denurlciarlo a las auto- "Querido prirno: -escribió el de Ginebra- NO te
ridades católicas de Viena. quejes de nuestra falta de disciplina, pues en vuestra
Seis años más tarde, el libro "Restituciones" fue propia vecindad reside un hereje que blasfema de la
impreso clandestiriamente en las afueras de la ciudad Trinidad, y acaba de escribir un libro lleno de here-
de Viena. Los impresores que hicíeron este trabajo jías. Sin embargo este hombre vive con todos 10s h0-
eran dos cuiiados suyos que habían vivido eri Ginebra. riores entre vosotros, en las narices del Cardenal Y
El uno era un antiguo Libertino, el otro simpatizaba riel Arzobispo, mientras que vuestras prisiones están
con las ideas de Calvino. Este parece que no se dio llenas de gente inocente. Este hereje es Servet, el es-
cuenta de lo que su cuñado se había comprometido a pafiol conocido entre vosotros como Miguel 4e Villa-
imprimir. En lugar de su nombre, Servet sólo puso nuva, quien practica la medicina. Para probarte lo
las iniciales M. S. V. (Miguel Servet Villanueva). Al que digo te envío las cuatro primeras páginas de su
final del libro, corno aptilidice, incluyó las 30 carta, libro". ( 1).
escritas a Calvino. El primo católico de Lyon fue directamente a las
En aquel tiempo, en la próxima ciudad de Lyon, autoridades de la Iglesia con esta noticia. Estas llama-
cinco pastores protestantes estaban encerrados espe- ron a Servet, quien juró por todos los santos que él
rando la sentencia de muerte. Acababan de terminar era solamente Miguel de Villanueva, u n fidelisimo se-
sus estudios e n Suiza y volvían como misioneros a su guidor de Roma, y nada tenía que ver con el hereje
nativa Francia. A las tres horas de haber cruzado la Servet, ni con el libro que llevaba las iniciales M. S. V.
frontera fueron descubiertos y aprisionados. Todo el Las autoridades eclesiásticas necesitaban más prue-
mundo protestante estaba conmovido y excitado res- bas y pidieron al primo católico que escribiera a Gi-
pecto a su suerte. Cartas y mensajeros de protesta vi- nebra para conseguirlas.
nieron como u n río de todas las iglesias y ciudades
suizas. Calvino escribió también hermosas cartas de El primo protestante replicó. "No suponia que el
consuelo y ánimo a 10s cinco jóvenes predicadores que asunto fuera tan lejos, sin embargo puesto que tu has
se hallaban en la cárcel, antes de que, encadenados descubierto 10 que yp quería decirte a ti solo, quiera
juntos, fueran quemados en una sola hoguera en el Dios que esto sirva para expurgar al' Cristianismo de
rnes de Mayo de 1553. tan mortal pestilencia y herejía". Entonces le explicó
Mientras los cinco predicadores se hallaban pre- (1). Conviene tener en mente que se t r a t a del libro impreso, C U Y O S
ejemplares empezaban a correr de m a n o en m a n o ; P O del origirlal mil-
sos, poco después de la publicación del libro de Ser- nuscrito que Gervet envi? a Cr~.lvino,del ciial e c t e n n h i z o iitnciin USO.
ASÍ FUE CALVINO MIGUEL DE SERVET

que para tener esta prueba supleincntaria había acu- Cuatro meses más tarde Servet en persona llecó a
dido a Calvino, quien tenía algunas de aquellas car- Ginebra y se hospedó en la fonda de la Rosa Uoratla,
tas escritas de puiio y mano de Servet. "Pero tengo donde pidió al dueño preparase u n bote para llevarle
que decirte que no me ha costado poco trabajo el que a través del lago en dirección a Zurich.
Calvino iiie entregara las cartas originales que te Era doiningo, todo el rnuiido fuc. a la iglesia. Ser-
2djunto". vet fue también. Algiiien le reconocí6 y lo dijo a Cal-
¿Conocía Calvino que estas cartas serían entre- vino, quien inmediatamente pidió a los Consejeros la
gadas a las autoridades católicas para ser utilizadas orden de arresto. E1 secretario de Calvino fue a la cár-
como prueba contra Servet? El mismo Calvino decla- cel juntamente con Servet, a causa de la regla esta-
ró más tarde que no habría hecho ningún paso para blecida, de que el acusador tenía que entrar en la
entregar a Servet a la Iglesia de Roma, y no tenemos cárcel juntamente con el acusado hasta que fueran
ninguna razón para dudar de su palabra. Sea como probados los cargos. El secretario se ofreció a ir en
fuere, esas cartas autógrafas resultaron una eviden- lugar de Calvino para que este no fuera iritcrrurnpido
cia tan innegable contra Servet que fue arrestado. En en sus importantes trabajos.
vano lloro, aduló, a sus jueces y mintió para justifi- "E1 13 de Agosto de 1553" -<iicen las actas dcl
carse. Era a l principio de Abril del año 1573. Consistorio de la Tglesia de Ginebra- "n7jguel Scrvet
La prisión tenia un patio o terraza que daba a la fue reconocido por algunos hermanos, y pareció bien
calle, el cual estaba siempre cerrado; pero a los pri- aprisionarle a fin de que no pudicra infectar al iiiuii-
sioneros distinguidos se les permitía jr allí, y a que la do con sus herejías y blasfemias, ya que era conocido
prisión no tenía u n excusado en el interior. El tercer como incorregible ".
día que Servet estaba en la cárcel se levantó a las 4 ¿Qué movió a Servet a venir a Ginebra?
de la mañana, se vistió y se puso encima el pijama y I b a de camino a NápoIes, Italia, para ejercer la
gorra de dorinir. Vestido de este modo pidió al guarda medicina -dijo en su juicio- pero la carretera de
la llave del patio. Sin sospechar su intento este se la Viena a Nápoles no pasa por Ginebra ni Zurich. ¿Por
dio. Servet se quitó el pijama y la gorra de dormir y qué fue a Ginebra después de haber escapado a l fue-
los dejó bajo u n árbol al cual subió y de alli al tejado .eo
..- de la Iglesia de Roma? ¿Oyó Servct de parte de1
de una casa próxima. Siendo tan de maiíana sola- Libertino que imprimió su "Rest ituciones" que Cal-
mente una mujer que pasaba le vio por la callo diri- vino tenía dificultades en Ginchra? ¿Sabia que los
girse apresuradamente liacia la puerta de la ciudad, enemigos de Calvino eFpcraban derribarle a 61 y a su
de donde salió coino uno de los trabajadores tem- obra? Si, probablemente había oído estas cosas. /,Con-
praneros. taba con qué estos enemisos le apoyarían? (,Esperaba
Hubo una búsqueda frenética del prominente pri- esparcir su doctrina cn Ginebra; o solamciitc naszba
sionero. Al no ser hallado, el tribunal de Viena pro- por curiosidad? Nadie lo sabe.
nunció la sentencia de que fuera quemado en efigie. Calvino escribió u n documento de 39 acusacioncs
Esta fue la primera quema de Servet, hecha con gran contra Servet. El juicio ernpezó y continuó por dos
solemnidad, con un monigote de paja como victiina. o . r r i r t ~del prnccm conqi~tió~ r PiT -
r v p c p ~ 1v ~ n ~ d i Una

222 223
AS1 FUE CALVINO

critos en latín entre Calvino y Servet; otras veces


fueron discusiones orales frente a frente.
Los Libertinos estuvieron con gozo al lado de este
nuevo enemigo de Calvino. Arrii Perrin presidió el
Pequeño Concilio. Berthelier, otro Libertino, ofició
en los procedimientos. Por consiguiente el propio Ser- ¿Quien quemo a Servet?
vet en lugar de llorar y adular a sus enerr-iigos, como
habla hecho en el tribunal de Viena, gallardeó y des- Pero el poder de sentenciar. a Servet no estaba en
deñó a Calvino. Parecía totalmente seceguro de si las manos de Calvino.
mismo. Se hallaba completamente en manos del Pequeño
No escatimó epitetos burlones contra Calvino, co- Consejo de Ginebra, y nunca Calvino habia tenido
mo si este fuera el acusado. Le llamó criminal, asesi- tan poca influencia sobre este Consejo como en aque-
no, perverso, mentiroso, mono ridíciilo... ¿Te crees llos meses cuando Servet estuvo en prisión.
capaz de ensordecer los oídos de los jueces con tus la-
dridos de perro?" Tal fue su lenguaje. Eran los meses de lucha a muerte con los Liberti-
nos sobre el asunto de la ex-comunión. Berthelier, el
Calvino continuó probando una por una sus 39 Libertino, habia sido declarado por el Consistorio de
acusaciones. Los dos hombres discutieron con vehe- pastores indigno de acercarse a la Mesa del Señor,
mencia, por escrito y en persona. Aunque Sr-rvet fue porque borracho, en una noche de juerga, él con otros
más desdelloso e insultante, Calvino también habió juerguistas compafieros suyos habia hostigado a uno
con ira. Sus palabras eran cortantes como cuchillos. de los predicadores haciéndole correr hasta las puer-
Calvino estaba doininado por una fuerte ira contra tas de su casa. Pero el Pequeíio Consejo se atribuyó
este hombre que osadamente negaba que Cristo fuera el poder eclesiástico de restablecer en la comunión a
Dios eterno. Asimismo afirmó con arrogancia que las Berthelier. Los Libertinos estaban en pleno poder y
personas nacen inocentes, que los nifio's no deben ser se atrevieron a desafiar a Calvino y, al Consistorio de
bautizados, y que los hombres, no Dios son quienes pastores en este importante asunto que tenía que ver
deciden su propia salvación. ¿Podía tal hereje blasfe- de un modo directo con el gobierno de la Iglesia.
mo salir sin castigo, mientras millares de fieles pro-
testantes eran quemados por todas partes? A s í ra- Calvino protestó fuertemente. El Pequeño Consejo
zonó el Pequeño Consejo. presidido por Ami Perrier, desestimó su protesta. El
Servet debía ser castigado. ¿Con qué castigo? Las día antes de la Cena del Señor correspondiente al
leyes de la época lo decían claramente. El Código de mes de Septiembre, Calvino se puso en frente de los
Justiniano era la ley civil que todavía estaba en uso 25 miembros del pequeño Consejo. Temblando de
en el territorio del llamado Sacro Imperio Romano. emoción les dijo: "Os juro que antes moriré que per-
"Por el crimen de negar la Trinidad, -decía este có- mitir que la Mesa del Señor sea coritaminada. .. Cien
digo- la pena es de niuerteJ1. veces moriría antes que cometer tan terrible burla
contra Cristo".
ASÍ FUE CALVINO

La maííana siguiente CaIvino subió al púlpilo de


San Pedro, ignorando que después que él salió de la
cámara del Consejo una mayoría de sus miembros
había deciciido que Berthelier no fuera a la iglesia el
día siguiente, para evitar escándalo.
Fue uno de los momentos mas dramáticos en la
vída de Calvino. "Yo lie pedido a Dios que nie diera
firmela y mi suplica ha sido contestada -dijo a la
silenciosa congregación ante la mesa del Selior--. Por
tanto sé que, ocurra lo que ocurra esta mañana, yo
obraré conforme a l mandato claramente revelado de
mi Maestro. Si alguien durante la Cena del Señor que
vamos a celebrar, se acerca a ella a pecar de haberle
sido negado este privilegio por los ancianos, turnaré
la actitud que el caso requiere como pastor de esta
Iglesia".
El frágil hombre vestido de negro bajó por la pe-
queña escala circular del púlpito, se puso ante las rne-
sas de comunión y levantó sus manos para bendecir
el pan y e1 vino. La gente empezó a venir adelante
para tomar su lugar, en turnos, frente a las mesas.
Calvino les vigilaba con ojos penetrantes, esl~erando
de u n momento a otro ver acercarse la figura de Uer-
thelicr, pero n o fue así.
Calvino n o conocía la razón de la ausencia de Ber-
thelier. Solamente sabia que él, como pastor, se había
opuesto abiertamente a la decisión del Peqiieíio Con-
sejo y solamente podía esperar el juicio de este en su
contra. Al llegar a su casa de la calle del Cañón, se
preparó para el sermon de la tarde. Sería su sern~rín
de despedida; sus ultimas palabras en la catedral de
San Pedro antes de que el Consejo le ordenara salir
de la ciudad. Los Libertinos habían ganado la victo-
rja. ¿Qué otra cosa podía pensar? Estos libertarían a
Servet y le dejarían esparcir sus malvadas doctrinas

o vtgilaba c o n ojos penetrantes, c?petnrlr?n t l ~71?1 n z o ! r l f ~ t l l n


C ' n l i ) ~ t ~les
otro ver acercarse l a pgiira dr B c ~ t l ~ ~ l l i r ~
en la ciudad, de la que Calvino quedaría desterrado.
Esto sería el fin, y sólo Dios sabía porqué.
La Escritura para el sermón de la noche fue la des-
pedida de Pablo a los ancianos de Efeso, la cual pare-
cía escrita exprofeso para la despedida de Calvino de
Ginebra. .. "Vosotros sabéis. .. de que manera he esta-
do con vosotros durante estos años sirviendo al Se-
ñor. .. con muchas lágrimas" -la voz que venía del
púlpito tembló; las crispadas manos del predicador
se movían acariciando la madera tallada del púlpi-
to. ..- "y ahora. .. yo sé que ninguno de vosotros vera
niás mi rostro. Por tanto mirad por vosotros y por
todo el rebaño.. . pues yo sé que después de mi parti-
da saldrán lobos rapaces de entre vosotros ... Y ahora,
hermanos, os encornieiida a Dios y a la Palabra de
SU Gracia ..."
Pero pasaron uno y dos días y el heraldo con la Los dos hombres discutieron con vehemencia
vara de punta plateada no aparecio por la calle del
Cañón con la orden de destierro.
Sorprendido por la tregua de parte del pequeño
Consejo, Calvino prosiguió sus deberes de costumbre Contra la voluntad de Calvino el Pequeño Conse-
y con ellos el juicio de Servet. jo decidió consultar las opiniones de las iglesias y
Servet por lo común estaba de buen talante. El consejos municipales de cuatro ciudades suizas. Ya
poco espacio y el hedor de la prisión le molestaban esta pregunta había sido hecha antes, recibiéndose
mucho; pero las noticias de parte del carcelero, un respuestas suaves. De acuerdo con ellas el P e q u e i ? ~
Libertino, eran buenas. Servet esperaba que los ene- Consejo podía haber libertado a Servet.
migas de Calvino ganarían y él sería libertado. Fue
tan osado que llego a escribir e! Pequeño Corisejo: Pero esta vez las respuestas de Zurich, Berna, Ra-
"Por tanto, señores míos, pido que mi falso acusador silea y Schaffhausen fueron una sorpresa y un gran
sea castigado.. . que su propiedad me sea entregada golpe para los Libertinos. No eran nada suaves. Un
como recom1)ensa por las molestias causadas, y que consejo municipal, y, una iglesia tras otra denuncia-
sea mantenido en prisión hasta que el juicio decida Ton a Servet diciendo que sus blasfemias debían ser
su muerte o la mía, o algún otro castigo". Es intere- reprimidas antes de que pudiera hacer mayor daiio
sante notar que el mismo Servet suponía qLie el vere- , a la Iglesia de Cristo. "En nuestra ciudad respondió
dicto del juicio pudiera ser de muerte, pero no espe- el Consejo de Berna- la pena sería de muerte en la
raba que fuese él quien tuviese que morir. hoguera".
La ultima de las respuestas vino a Ginebra el 18 uues, al Dios eterno a quien habéis blasfemado. Re-
de Octubre. Arni Perrin hizo algunas rápidas manio- conciliaos con el Hijo de Dios, el Salvador".
bras. Primero pretendió estar enfermo para demoral. Farel vino a Ginebra. También rogó a Servet; pc-
la decisión, después pidió que el asunto fuera trans- ro este aunque fue a la hoguera con temor y no col1
el gozo de muchos mártires protestantes, mantuvo
ferido al Consejo de los Doscientos, donde los Liber-
tinos tenían mayor fuerza; pero el Pequeño Consejo sus convicciones. Farel anduvo a su lado hasta el lu-
cstaba celoso de ,ws atribuciones y n o quiso trasla- gar de su muerte. Antcrioriliente Farel había censii-
dar el caso. Estaba dispuesto a sentenciar. "Por el rado a Calvirlo por haber pedido su muerte por la es-
cri~nende negar la Trinidad y el de oyoncros al bau- pada en vez del fuego. Parece que Pare1 podía sopor--
tismo de niños, y porque habéis obstinadamente tra- lar mejor que Calvino el ser testigo de ,sus u1ti111os
tarlo de infectar a l inundo con vuestro veneno her6- momentos.
tico, nosotros os damos sentencia final por escrito y Con su libro atado a su mano, y su cuerpo cnca-
os condenamos a vos, Miguel Servet a ser atado y denado a la estaca, Servet murió en las llamas en la
llevado a Champel; y ligado a tina estaca ser quEma- colina llamada .de Charnpel, a la edad de 42 aííos.
do juntamente con vuestros libros, hasta que todo sea Era el 27 de Octubre de 1543.
Así murió el hombre cuyo nombre quedaría unido
reducido a cenizas".
Este fue el veredicto del Pequeño Consejo. Y fiie para siempre al de Calvino. Unido con oprobio, a cau-
unánime porque aún los Libertinos vieron que no sa de su muerte en la hoguera. Sin embargo Calvirio
podían desestimar las opiniones de cuatro ciudades fue la única persona que luchó contra semejante
influyentes. Cuando Calvino oyó la sentencia rogó muerte. La decisión de matar a Scrvet no fue de Cal-
vino; ni fue movida por su fuerte influencia, fue el
enseguida al Pcqueíío Consejo que sustituyera la ho- veredicto del Pequeño Consejo de Ginebra por reco-
guera por la espada, pues la decapitación era más mendación de las otras ciudades suizas. Estos hechos
misericordiosa que el ser quemado vivo; pero el Pe- a menudo parecen ser olvidados.
qucíío Consejo rehusó rál~idamente esta peticion. Pero Calvino tuvo, indudablemente, una partici-
Servet oyo el veredicto en la sucia celda de sil pri- pación en la muerte de Servet. Pidió a los Consejeros
sión y quedó tan estupefacto que gritó durante horas. su arresto; fue quien redactó los cargos contra él; en-
Después se calmó haciéndose humilde; pero firme cn tro en debate con él ante el Peqncño Consejo para
sus creencias. Calvino fue a verle. Servet le pidió per- probar que sus herejías arnenabazan la Iglesia de
dón. Calvirio replicó: Creedme que nunca he tenido
la intención de perseguiros por ofensa alguna contra Cristo, y aunque Calvino no tuvo una parte efectiva
en el veredicto de matar a Servet lo aprobó, si bien
mí. Recordad como con peligro para mi vida os es- no quería que fuese por fuego. Calvino lo llanió "el
peré en París, hace 19 afios a fin de ganaros para hereje que se condenó a si misrno". Iricliiso esci-it~irj
nuestro Seííor. Y después cuando erais un fugitivo un pequeño libro defendiendo la sentencia de miierte
jno procuré mostraros el camino recto por rnedio de contra él.
cartas hasta que empezásteis a odiarme porque os Otros líderes protestantes también aprobaron la
sentísteis ofendido por mi firmeza?. Pedid perdón,
ASÍ FUE CALVINO

sentencia. El manso Melanchton, siempre dispuesto


a la paz y al compromiso, escribió a Calvino: "La Igle-
sia de Cristo tiene que agradeceros esto. . . vuestro
gobierno ha procedido conforme a todas las leyes al
ordenar la muerte de este blasfemo". Era una égocn
de hogueras. Una edad en que los hombres todavía
creían que tenían el deber de juzgar las creencias de
otros hombres respecto a Dios.
Hoy dia hay u n monumento en el lugar donde mu-
rió Servet, puesto niucho tiempo después por los se-
guidores de Calvino. Es una piedra con esta iri.xrip-
ción en francés
HIJOS Derrota de los libertinos
REVERENTES Y AGRADECIDOS
DE CALVINO La amarga batalla de Ginebra estaba llegando a
NUESTRO GRXlJ REFOR,MADOR
PERO REPUDIANDO UN ERROR su término. Habla todavia alguna rebeldía pero era
QUE FUE EL DE S U SIGLO como la convulsión de un animal moribundo. Los Li-
AMANTES DE LA LIBERTAD 3 E CONCIENCIA bertinos iban de capa caída. Habían perdido la bata-
DE ACUERDO CON LOS VERDADEROS lla de Servet, así como la de BerLLielier en el asunto
PRINCIPIOS DE LA REFORMA Y »EL EVANGELIO de la Cena del Señor. Sobre todo, habían perdido
ERIGIMOS completamente el apoyo del pueblo. Las elecciones de
ESTE MONUMENTO E,YPIATORIO Febrero del año 1555 elevaron a cuatro síndicos que
EL 27 DE OCTUBRE DE 1903. favoreclan los planes de Calvino para la Iglesia y la
Mirando el asunto desde este siglo XX es triste ciudad. Ginebra, la Sodoma en la que entró Calvino,
ver que Calvino en su trato con Servet actuó como estaba transformándose en una ciudad de Dios.
otros hoiiibres de su día. Es lamentable, porque en Los Libertinos hicieron un último intento. Toma-
sus escritos, y en muchas cosas que hizo, Calvino se ron como motivo de batalla el asuiito de los relugia-
adelantó a su tiempo, señalando el camino de la tole- dos franceses que se instalaban en Ginebra. A trivés
rancia y la libertad; la separación de la Iglesia y el
Estado; y el derecho de cada hombre a creer en Dios de los años habfan llegado millares, convirtiéndose
se~.únlos dictados de la conciencia. inmediatamente en ciudadanos de la ciudad.
El milagro es que Dios usó a un siervo pecador, y ¡Abajo con los extranjeros que algún día nos trai-
expuesto a errar como J u a n Calvino, tan poderosa- cionaran y nos entregaran a Francia! -gritaban los
mente como lo hizo, para edificar su Iglesia e in- Libertinos-. ¡Ginebra es de los ginebrinos! Incapa-
fluenciar e1 mundo de u n modo decisivo. ces de levantar al pueblo decente. Los libertinos en-
232
rolaroii en SUS filas a canalla, ganapanes, buhoneros,
esca cado res, a pendencieros de toda laña y clientes de
las tabcrnuk. Berthelier y Ami Perrin, llenaron de
vino y de banquetes a sus mesnadas, antes de darles
sus brdenes. El plan era que en una noche señalada,
despiiés de las nueve cuando se retirara la última
guardia, estos asalariados matarían a todos los fran-
ceses que pudieran encontrar en las calles, preten-
diendo q ~ i clos franceses les habían atacado priincro. Gineb~a,ciudad de Dios
Pero cuando llegó la noche del ataque, la gente que
debía levantar el motín estaba confusa. No es extra- Después de iliuclios años teinpcntiiosos linbia lle-
íio, ya que habian estado comiendo y bebiendo desde gado la paz a Ginebra. Mientras los pueblos y paises
el mediodía, y a aquella hora sus cabezas daban vuel- de alrededor estaban enzarzados en guerras y revc-
tas. Incapaces de ninguna hazaña, sólc supieron ha- luciones, la ciudad del Lago avanzaba firineinente a
cer ruído vagando tumultuosamente por las calles. su posición de ciudad de la Refortiia en el iiiuiido A
Aún aquellos que estaban bastante sobrios para ma- causa del frágil hombre que vivía cn la casa de la ca-
nejar sus espadas no hallaron víctimas a quienes lle del Cañón, era Ginebra el cuartel general de la fe
ZLacar, pues, según refirió Calvino: "el Señor mis- E'rotestante para todo el mundo de su epoca.
mo. .. guardó a estos refugiados y puso en ellos un Es de esta ciudad que J u a n Knox, el gran refor-
profundo sueño. . . Ninguno salió de su casa". mador de Escocia, dijo: "Aquí existe la más perfecta
Los Consejeros tuvieron bastante con semejante escuela de Cristo quc ha habido sobre la tierra desde
asonada. Los jefes Libertinos fueron traído^ a juicio. los tieinpos de los apóstoles". Juan Knox vivió tres
Eerthelier, Vandel, y Perrin con su imposible Fran- aiíos en Ginebra y fue ciudaclaiio de ella. PrcditO a
cisca, hiiyeron a Berna para escapar de las senten- los refugiados ingleses en el l~cquciío auditorio pro-
cias de muerte que temían, como principales respon- ximo a la catedral de S a n Pedro; la sala donde Cal-
sables. Pero otros siete pagaron con sus vidas. vino daba estudios bíblicos entre semana. L{ n 1559
Knox volvió a Escocia y convirtió a su patria en la
cuna de la Iglesia Presbiteriana, la cual sigue las doc-
trinas y gobierno eclcsiastico establecido por Calvino.
Farel fue otra persona que podía dar su juicio accr-
ca de Ginebra. La visitó a menudo. "Es iiiejor ser el
Último ciudadano de Ginebra, que el priincro en cual-
quier otro sitio", -dijo ese rubicundo Reiormadur,
después de referirse a los días cuando todo era tan
diferente.
GINEBRA, CIUDAD DE D I O S

Las leyes eran estrictas en la ciudad de la Refor- Cuando el primer dentista trató de establecerse
ina, la cual pasó de la extrema pravedad a la más ex- en la ciudad fue enviado a Calvino, y este usó su pro-
tremada piedad. Todo o nada. Ninguna otra cosa era pia boca como pieza de prueba, antes de recomendar
adiriitida allí. Había leyes para proteger al pueblo y se le concediese licencia para curar a otros. Cuando
para castigarle. Calvino influenció a los Consejeros alguien pintó un cuadro conmemorativo del tratado
para que promulgar.an leyes de sanidad y seguridad con Berna, se pidió a Calvino que tomara el papel de
pública, algunas de las cuales fueron las primeras crítico en arte, para aprobarlo. Un hornbre inveiito un
en Europa. sistema de calefacción. Enseguida pidieron a Calvino
No podían arrojarse basuras ni desechos de comi- que diera su consejo. Cuando tenia que renovarse el
da en las calles; ni construir hogares sin chimenea. importante tratado comercial con Berna, aún cuando
Debían ponerse barandillas en los Lctlcones para que aquella ciudad vecina tenía una antipatía es~eciala
los niños no pudieran caerse; las nodrizas no debían Calvino, fue este diplomático nombrado por Gine-
acostarse con los bebés que tenían a su cuidado, sino bra. Era una tarea difícil, porque Berna había trata-
tenerles en camitas aparte. Los propietaiaios no po- do siempre de imponer su mano sobre los asuntos de
dían alquilar habitaciones sin permiso de Ias autori- Ginebra. Sin embargo, ahora por primera vez, fue fir-
dades. Los vigilantes nocturnos deberían cumplir mado y sellado u n tratado en la cual Berna reconoció
exactamente sus turnos de servicio. Los comerciantes a la ciudad del Lago como igual a ella.
tenían que hacer negocios honrados y no sobrecargar ¿Cómo es posible que el hombre que hacía todas
sus mercaderías. Ningún ciudadano de Ginebra po- estas cosas no fuera siquiera ciudadano de aquella
día alistarse para servir como merceriario a algún población? Podía haberlo sido; pero nunca lo solicito,
otro rey o país. para que nadie pensara que quería granjearse un
Estas eran algunas de las nuevas leyes. Cuando poder civil que le era dado por los gobernantes, sin
llegaba el tiempo de elecciones, el predicador de la pedirlo. A millares de refugiados se les había conce-
Catedral de S a n Pedro, pronunciaba excelentes ser- djdo la ciudadanía tan pronto la solicitaron, pero
mones acerca del deber de los ciudadanos de elegir Calvino, conocido por toda Europa como "El hombre
hombres santos, y del deber de los elegidos de gober- de Ginebra", era todavía extraño en la ciudad que é!
nar según Dios y para El. hizo famosa.
El predicador de S a n Pedro, era también abogado, En los años finales de la vida de Calvino, conti-
diplomático y especialista en todas las cosas. Los Con- nuaron saliendo libros suyos de las imprentas. Dejó
sejeros se dirigían más y más a él para tener corisejo en el rnundo 96 libros originales. Los Comentarios a
experto en cualquier asunto. S e le tenía informado la Biblia eran sus estudios bíblicos anotados por se-
de todas las cosas. ¿Y por qué n o ¿No había declara- cretarios según los dio, y revisados por el mismo Cal-
do en las "Instituciones de la Religión CristianaJJque vino. Dichos Comentarios abarcaron todos los libros
todo lo del niundo debe ser declarado y usado para la de la Biblia excepto nueve del Antiguo Testamento:
gloria de Dios? y del Nuevo tan sólo el Apocalipsis no llegó a comen-
tar. Su pluma nunca estaba quieta. Mantenía varios
secretarios ocupados a la vez. Cartas y más cartas. ..
Tenemos 35 gruesos volúmenes de las cartas que h a n
sido conservadas; y no son todas. Gracias a Ics fieles
secretarios que e~cribían cuando Calvino predicaba,
poseemos más de 2.000, sermones suyos.
Ginebra, sede cultural y evangelistica
La Iglesia de Ginebra conocía ahora la paz y el
progreso. El número de pastores llegó a 18. El Con- Pero la mayor gloria de sus anos finales fue la
sistorio Eclesiástico tenía verdadero poder sobre to- Academia de Ginebra. La priiriera universidatl Pro-
dos los asuntos de la Iglesia, incluso e1 de la ex- testante levantada en el murido. Por muchos aiíus ha-
comunión. bía sido el sueño de CslClino.Tenía la gran convicción
¿,Yqué diremos de la ~núsicaen la Iglesia Ginebri- de que Dios quiere que sus siervos sean bien cdilca-
lla? Era emocionante oir al pueblo de Ginebra, mun- dos, personas de rnente superior. Especial rnen te los
dialmente conocido como cantador de Salmos. Por 17 pastores; pero también los oficiales del go\)icrno, los
años tuvieron a u n famoso profesor de canto: Louis médicos, los abogados y todos los que debían ejercer
nourgeois. El hombre que escribió la música de cargos públicos.
"Cantad alegres al Sefíor ¿Podía Ginebra tener iina Universidad para iris-
Mortales todos por doquier; truir a tales siervos de Dios y del pueblo? La ciudad
Servidle siempre con amor del Lago no contaba con ningún príncipe o cardenal
Obedecedle con placer". riquísimo que pudiera dar su nombre y fortuna a una
escuela. Había crecido de doce mil a veinte mil habi-
Bourgeois enseñó tanto a los niños como a los tantes; pero una tercera parte de ellos eran refugia-
adultos a cantar salinos. Fue el primero que inventó dos que habían llegado sin un céntimo. Para adrnjra-
la idea de poner el número de los salmos que debe can- ción del resto de Europa, Ginebra levantó su Lrriiver-
tar la congregación en un tablero a l lado del púlpito. sidad. Cada uno (le siis habitantes sacrificó una parte
E'n 1562 se piihlicó el Salterio de Ginebra, con muchas de lo que tenía. Una pobre esposa de un panadero pu-
nielodías escritas por Bourgeois. La letra era de Cle- do dar solamente 50 centavos, pero u n impresor pu-
mente Marot y Teodoro de Bezo; pero la mano guia- diente dio a la nueva escuela la rnayor parte de sti
dora era la de Calvino. Con el Salterio Ginebrino del fortuna, y así con todos sus ciudaclanos. Los notarios
ario 15G2, se dio al mundo cristiano itn nuevo tesoro. cuando extendían testamentos, pedían a los inorii~iin-
dos que recordaran la Universidad en sus legaclos.
Poco a poco la escuela fue edificada en uria p c q i i e -
ñ a colina. "Aireada por los vientos del sur y del este".
No lejos de la catedral de San Pecirc. Calvino rnismo
muchas veces subió a ver el adelanto del edificio. ITa-
bía estado enferrrio por varios meses con una esgccic
ASÍ FUE CALVINO

de malaria contagiada por los mosquitos de los terre- Universidad de Lausanne para no sacrificar sus con-
nos t anta nos os que rodeaban la ciudad. Nunca se re- vicciones. Pronto obtuvieron cargos, juntamente con
cobró enteramente de esta fiebre, que le molestó con otros profesores, en la nueva Universidad de Ginebra.
todas sus con?-cuencias. Sin embargo tuvo el gozo de Beza fue nombrado rector. Calvino fue uno de los
ver el adelanto del edificio: S u sueiio se convertía en profesores. La Facultad quedo constituida antes de
realidad, que el edificio quedase terminado.
Quizás fue suya la idea de que en los arcos del pór- Un gran sanido de trompetas, al par que la cam-
tico, sostenido por columnas de granito, se pusieran pana Clementina, llamaron al pueblo a la catedral
textos bíblicos en tres lenguas: "El principio de la de San Pedro el 5 de Junio de 1559 para el culto de
sabidz~ría es el temor del SeñorJJ, dice el texto en inauguración de la Academia de Ginebra. El secreta-
i¿eb~-eo,la lengua del Antiguo Testamento. "Ciis20 rio del Pequeño Gonsejo leyó el reglamento de la Es-
nos Ila sido hecl~osabi(lr~riwde DiosJJdice el texto en cuela escrito por Calvino. Los profesores fueron ins-
griego, la lengua del Niievo Testamento. Y en latin, talados en sus puestos respectivos. Los estudiantes
la lengua de los eruditos, hay otro texto que dice: juraron la Confesión de fe Reformada. Beza, el rec-
"La sabidz~riude lo Alto es ~ Z L T U pacífica
, U tknc de tor de 41 años, pronunció un hermoso discurso en la-
buenas obrasJ'. tín y Calvino, el hombre que veía realizado su sueño,
habló en francés. Habló brevemente, "como era su
Podéis ir a Ginebra hoy día y encontr.areis una c.ostumbre", y terminó la reunión con oración. De-
gran parte de este mismo edificio, ensanchado con bió ser u n día maravilloso para él.
alas modernas por ambos lados, y usado todavía como Con admiración para el resto de Europa la escuela
Escuela superior. La parte central es mayormente co- fue un éxito desde el principio. Pronto hubo nove-
rno Calvino la conoció; donde él anduvo y dio confe- cientos jóvenes estudiantes: lo que era formidable pa-
rencias a los muchachos que se sentaban frente a él. ra aquellos tiempos. Vinieron de toda Europa; muchos
Debajo del pórtico central, hay una aula oscura de ellos de Francia. Después de terminar una especie
que todavía los muchachos actuales lo llaman "el ca- de bachillerato algunos se quedaban para estudiar
labozo" porque es allí donde dan su examen final. Teología, Medicina y/Leyes.
Pero ¿qué sería una Universidad sin Facultad? y Los estudiantes' salían de la Academia perfecta-
¿una Facultad qué sería si no fuera formada por los mente instruídos. "Los muchachos de la Academia
hombres más cultos? Calvino escribió a París y a de Ginebra pueden hablar como doctores de la Sor-
otros lugares invitando a los principales eruditos Pro- bona" -tal era su reputación. Pero más que eruditos,
testantes a que vinieran a enseñar en su nueva escue- eran eruditos cristianos, graduados de la primera
la. Precisamente en este tiempo, la conocida Facul- TJniversidad Protestante del mundo. En los próxirilos
tad de Lausanne tenía una larga disputa cori Berna, años, muchos hombres célebres fueron alumnos de
que controlaba este centra. A causa de ella Beza, Vi- la Academia de Ginebra. Entre ellos, se cuenta Gaspar
ret y algunos otros colegas decidieron abandonar la Olevianus, co-autor del famoso Catecisino de
nombramientos.. . a veces ti ato de rcterierlos... lcs re-
cuerdo que eri mas de vciritc ciudactes los inisiorivros
han sido muertos por el puel?lo; pero riada puede de-
tenerles. Nada, ni siquiera el IZey de Francia. que en-
vió u n mensajero oficial advjrtiendo a Ginebra y que-
jándose de que todos los prec'licatlorcs herejes venían
de cste Cuartel General Protestarite.
E1 año 1559 fue uri aiio glorioso.
En Mayo la Iglesia clandestina Reformada dc
F'rancia pudo celebrar su primer Síiiodo nacioriai e11
París. Mientras sus miembros sufrían torturas y
muerte por causa de su fe, la Iglesia era organizada y
adoptaba el sistema eclesiástico de gobierno que Cal-
vino había trazado. Calvino estaba en cste Sínodo
por su espíritu y por cartas. Aquella era la iglesia de
su Patria; la amaba y la guiaba. Desde un centro le-
jano era su más devoto conductor.
En el mes de Junio, la Academia de Ginebra fue
Velrian m u c h a c l ~ o sd e t o d a Europa abierta oficialmente y vino a ser u n modelo para niu-
Heidelberg. ellas otras universidades protestantes en' arios
próximos.
Ginebra se había convertido e n el cuartel general En Jz~lio, Calvino celebró su 5O.c aniversario. 11
de la fe Relormada. Tenía un lider mundialmente fa- pesar de su enfermedad podía mirar alrededor de sí
moso, una iglesia fiel a la Palabra de Dios y bieii go- y dar gracias a Dios por lo que había sido cumplido
bcrriada. Una ciudad enteramente consagrada a la en Ginebra. Estaba agradecido también por haber si-
Reforma e11 su vida practica, y ahora contaba con la do preservado de la rnuerle en la fiel~remalaria su-
primera Universidad Protestante para educar a Iíde-' frida el aíío anterior. Durante estos rilescs de grave
res cristianos.
enfermedad había estado esforziindose para termi-
Desde este cuartel general predicadores y mi~io- nar una última edición de sus "Institucione.~". Era
neros evar~gélicosfueron por toda Europa. Iban a la una edición mucho más extensa que las anteriorcs.
puerta de Calvino rogando ser enviados. Muchos dc Algunos días desconfiaba de vivir para verla salir de
ellos eran franceses que suplicaban ser mandados a la imprenta.
su tierra nativa. "Asedian mi puerta" -escribió Cal- E1 Scrior le había preservado. Ahora, cri iiyl).<loclt.
~iinoa u n amigo-. Luchan entre ellos para obtener 1553, esta edición final salió dc 1)rerisa. 1Tiri.n 80 calií-
AS^ FUE CALVINO

tulos en cuatro gruesos volúmenes. El Señor habia


sido muy bueno para con 61. No io merecía, según
sus propias palabras. Ignoraba Calvino que habia
sido preservado por Dios para terminar la obra maes-
tra del Protestantismo que hablaría al mundo duran-
te siglos.
En Noviembre de 1559, uno de los miembros del
Consejo sugirió que un pastor viniera a cada reunion
del Consejo para leer una porción de la Biblia y orar
pidiendo la bendición divina sobre los asuntos de la
ciudad, Esto vino a ser la costumbre practicada por Si la casa terrestre se deshíciere...
los tres Consejos de Ginebra. La Palabra de Dios pre-
dicada desde el púlpito y enseñaba en la Academia,
tenía también su lugar en el Gobierno de la ciudad. El hombre vestido de negro andando sobre las 10-
zas de piedra parecía más muerto que vivo, excepto
Y en Didie,mbre, el día de Navidad, hubo un últi- por sus ojos que brillaban tan fulgurantes como siern-
mo acontecimiento feliz. Los mjembros del Pequeño pre. El cuerpo estaba medio muerto, encorvado, co-
Consejo, contra toda costumbre, invitaron a Calvino mo protestando y rehusando jugar su parte; pero el
a hacerse ciudadano de Ginebra. El quedó tan conmo- indomable espíritu que lo animaba quería que este
vido por esta honrosa invitación que difícilmente ha- cuerpo hiciera sus deberes diarios. Y la mente detrás
lló palabras con que agradecerla. de aquellos ojos penetrantes, no había perdido nada
Pero el año tuvo un final no tan grato. El mismo de su vivacidad.
día de Navidad en que Calvino fue hecho ciudadano Calvino subía aún a l púlpito de San Pedro. Daba
honrado de Ginebra tuvo un violento ataque de tos estudios bíblicos en el pequeño auditorio al otro lado
con uri pequeño vómito de sangre. "Es la rotura de de la iglesia; subía jadeante los peldaños de las salas
una arteria" -dijo el doctor de Calvino- no recono- de clase de la Academia, y al final de cada día labo-
ciendo, en la ignorancia de aquellos tiempos, que se rioso, cuando se acostaba, los secretarios rodeaban su
trataba de una señal segura de tuberculosis avanzada. cama y escribían las palabras que salían forzadanien-
El gran hombre de la calle del Cañón tenia sola- te, entre suspiros de fatiga. Las cartas iban, especial-
mente 4 aiios y medio de vida, mente a Francia, donde la guerra civil amenazaba
romper entre Protestantes y Católicos. Un nuevo Co-
mentario era dedicado a alguien; misioneros eran
enviados; iglesias recíbian consejo; saiían libros de
las imprentas, y así la obra se iba realizando día
tras día.
FUE CALVTNO
ASÍ

"Por cornpañía S, por escuadrones y en pcqucfios


ataques la horda de encrnigos rne han invadicio",
-escribió Calvino a algunos doctores de Montpelier
que habían sido consultados sobre su enferrnedatl-
hace veinte ailos que no he estado completamente 1i-
bre del dolor de cabeza". La artritis y la gota sujeta-
ban las junturas de sus piernas y manos; piedras en
el hígado demasiado grandes para ser evacuadas le
causaban dolor como cortantes cuchillos. En ,su pe-
cho sentía como si tuviera u n gran peso y cada res-
piración le costaba un esfuerw. Pero no había queja
algum por parte del hombre atacado por este ejército
de enfermedades. Con brillante buen humor escribía
a Beza, que estaba de viaje fuera de la ciudad: "Vos
me escribís después de medianoche, mientras que yo
voy a la cama a las siete cada dia. Es todo lo que u n
viejo gotoso puede hacer".
Un día de 1562 Calvino todavía tuvo fuerzas para
salir de la ciudad. Por segunda vez, la tragedia del
adulterio había conmovido e.1 círculo de su propia
farnilia. No podía soportar el quedar en la casa de la Fue lleuaclo por ?iEtima v e z a l a C o s a d e la C i u d a d
calle del Cañón, tan avergonzado y afectado se Iza-
llaba. Una primera vez, en 1557 había sido Ana la es- hermano. Después volvió a la calle del Cafión; otra
posa de su hermano Antonio, la que había sido cogi- vez al trabajo. Cuando sus amigos le pedían qilr re-
da en adulterio con Pedro el criado jorobado de Cal- posara, que parara, meneaba sii cabeza y rcsporidia.
vino. Adernás Pedro había estado robando a su anio ¿Que? ;Queréis que el Seííor nic encuentre ocioso
por dos años. Ana fue desterrada de la ciudad. Arito- cuando venga?
nio recibió el divorcio y más tarde se casó o1,r.a vez. El dorningo 6 de Febrero de 1564 Calvillo estuvo
La casa de la calle del ,Cañón ya no cra la misma,.
Y ahora, en 1562, era Judith, la hija de Idelette, por ÚItima vez en su acostumbrado púlpito clc San
la joven que todo el mundo respetaba como virtuosa Pedro. Estaba predicarido acerca de la aririonia de los
Evangelios cuando la tos Ic cogió; esta vez no piicio
y piadosa. Seis años antes se había casado con toda
felicidad, y ahora tenía que ir ante el Consistorio a pararla. La sangre que afluyó a su boca lc aiiogatin.
confesar el adulterio del cual había sido acusada Lentamente, y a desgana bajó la escalera circular, sin
Turbado y avergonzado Calvino salió a la campiña a acabar su serrnón. En ansio~osilencio la corigrcgacióii
ocultarse por algunos días en la casa de carnpo de su le miraba.
S I L.4 CASA TERRESTRE SE DESITICIERH

El miércoles anterior, Calvino habia predicado s ~ i pero ahora parece que "la naturaleza no puede re-
último serm6n sobre el libro de los Reyes, y el mismo sistir más',. El secretario mojó su pluma en el tintero
día eu la Academia, por la tarde, dio su última con- de cuerno y escribió que Calvino hablaba con gran
ferencia sobre Ezequiel. dificultad entre respiraciones fatigosas, pero con una
Era tiempo de despedidas. amabilidad que trajo lágrimas a los ojos de los Con-
Primero del Municipio donde había ido tan a me- sejeros. Esta fue la última vez que visitó la sala del
nudo, en días de' derrota o de victoria; invitado o sin Consejo".
invitación. Allí fue, mejor dicho fue llevado, cerca del Sobre la puerta. que atravesó al dejar el Munici-
fin de Marzo. Quería presentar al peqiieño Consejo pio, estaba el escudo de Ginebra con el lema: "POd
un nuevo rector para la Acaderriia. Beza sería susti- tenebl-as L m " . Mas que ningún otro hombre Caivirio
tuído en la Academia a fin de ser el sucesor de Calvi- había hecho que este lema fuese una realidad en la
no en el púlpito y en su obra general. ciudad del Lago.
No habia escalones que subir hasta el tercer piso La próxima visita fue a la Catedral de San Pedro.
donde se hallaba la sala del Consejo. Para hacer mas Era el domingo de Pascua dos de Abril. Algunos
fácil el ascenso a Calvino los Consejeros habían he- hombres llevaron a Calvino en su silla de brazos des-
cho reemplazar los escalones por una rampa pavi- de la calle del Cañón hasta cerca del púlpito donde
mentada con guijarros que rodeaba todo el patio. Cal- había predicado centenares de sermones. Ahora era
vino subió allí por última vez sosteriido por un amigo Beza quien predicaba. Se celebró la Cena del Señor.
a cada lado. Todo era tan familiar; desde la amplia Calvino recibió el pan y el vino de las manos de Be-
sala de espera hasta la primera puerta de la cámara za. ¿Recordó, sentado allí por última vez, aquel do-
de la sala del Pequeño Consejo. Allí estaba sentado mingo de Pascua antes de su primer destierro cuando
el "heraldo" sobre su león de madera con su vara de habia rehusado heroicamente celebrar la Cena del
punta plateada, signo de la autoridad. Desde un lado Señor a causa de la maldad del pueblo?
del pasillo una escalen de caracol iba abajo hasta La congregación se puso en pie para cantar el him-
uno de los calabozos, donde aguardaban los presos no final. Un imponente unfsono llenó las bóvedas.
que debían ser traídos a juicio. Después una segunda Calvino cantó también, con su rostro iluminado por
puerta, y al otro lado la sala del Pequeño Consejo. En el gozo celestial, las palabras: "Ahora Señor despide
ella cuatro ventanas, pupitres tallados, y en un rin- a tu siervo en paz, conforme a tu palabra".
cón una estufa pentagonal, para calentar la estancia. Desde su cama fue escrita su carta final en fran-
El nuevo rector fue introducido y nombrado. En- cés ,dirigida a la duquesa de Ferrara, animándola y
tonces Calvino quitándose su casquete, que mantuvo exhortAndola a ganar a su sobrina para la fe refor-
en la mano, habló brevemente al Pequeño Consejo. mada. La carta final en latín fue dirigida a Bullinger,
Les dio gracias por la gran bondad mostrada durarite el reformador de Zurich con las Últimas noticias de
su dolencia. Dos días antes me sentía mejor, -dijo- Francia y Alemania. Aún en su lecho de muerte Cal-
vino mantenía puestos sus ojos penetrantes en el mm-
AS^ FUE CALVJNO

do entero. En ninguna de estas cartas se hace men-


ción do su próxima muerte. La muerte no era impor-
tante, sjno que el progre30 de la Iglesia continuara
ininterrumpido.
Un notario vino a hacer el testamento de Calvino.
No había mucho sobre que testar. El más grande le-
gado de Calvino no era cotizable en dinero.
Habló primero de si mismo: "Ante todo -dictó al
notario- doy gracias a Dios porque me sacó del abis-
mo... a la luz de S u Evangelio . . . El ha extendido su
misericordia hacia mi, hasta cl punto de usarmc en
su obra ... para anunciar la verdad de su Evangelio,
mostrándose a Si mismo como Padre de tan misera-
ble pecador".
Los pocos bienes terrenos fueron facilm?nte cjis-
tribuidos: "A mi bien amado hermano Antonio una
copa de plata", que Calvino había recibido de un ami-
go. Esto fue una expresión de amor, a fin de que el
dinero pudiera ser dejado a los hijos de Antonio. "A
la Academia diez coronas, y diez para el fondo de los P a r t l ó p a r a e s t a r c o n D i o s el 27 d e rnayo

extranjeros necesitados. A mi sobrina Juanita -hija


de su hermanastra-, 10 coronas. A los hijos de An-
tonio, 40 coronas a cada uno; a las hijas 30, excepto El 30 de Abril el Peqiicfio Consejo, vestido con sus
el sobrino David, que solamente recibirá 25 coronas uniformes y en procesión, llegó a la calle cie la casa
porque ha sido atolondrado y travieso". Y si quedaba a vino.
del Caiíón y se juntó slredecior del lec110 de Cc 1
algo más de la venta de sus cosas que estos pocos ccn- De nuevo Calvino les dio gracias por su bondad. Lcs
tenares de coronas, "sean divididas también entre los pidió que le perdonaran por sus explosiolres de ira y
sobrinos y sobrinaq no excluyendo a David si Dios le por sus otros pecados durante los años qiic les linbia
concede gracia para ser más moderado y prudente". - servido. Les aconsejó, amonestó y animó. "Itccordad
Seis pastores y un profesor firmaron corno testiyos. siempre, los dijo, que cs Dios sólo quien da fortaleza
después que el notario hubo leído el tcstatnento cn a los Estados y ciudades. Fervorosainentr oró por los
voz alta para que todos lo oyeran. Consejeros y por la ciiidad. A cada ilno dio su inniio
Todavía hubo un poco de tiempo para mensajes diestra corno despedida. Los liombres ixtli~rondel dor-
finales a los que tenían que llevar la obra en la Jgle- mitorio llorando "corno si hubiesen dado e1 últiriio
sia y en la ciudad. adiós a su propio*padrel'.
AS^ PUB CALVINO SI LA CASA TERRESTRE S E DESHICIERE

El día siguiente vinieron los pastores. De alguna espero de un momento a otro que mi aliento cesara
manera Calvino halló aún fuerzas para hablarles por totalmente. Es bastante que yo viva y muera en Cris-
. largo rato. Les recordó aquellos tiempos pasados cuan- to, que es el mejor galardón para los suyos en vida y
do sentía los perros azuzados por sus feligreses mor- en muerte. Os encomiendo a Dios, a ti y a los herma.
diendo ni capa y piernas; cuando oy6 40 6 50 moLsque- nos que están contigo. Devotamente tuyo, Juan
tes haciendo fuego bajo su ventana, antes de su sali- Calv inoJJ.
da para el destierro. Y la escena en el patio del Con-
sistorio cuando los Doscientos iban a luchar y e1 Pero Farel vino, de todos modos, y se sentó a la
se lo impidió. "Vosotros tendréis tribulaciones tam- cabecera de la cama de aquel hombre que él había
bién, cuando Dios me haya llamado a su presencia, ordenado permanecer en Ginebra 28 años atrás. Los
--advirtió a los pastores- pero tened buen ánimo, dos aniigos hablaron. Después, el anciano Farel de 75
pues Dios usara esta Iglesia y la mantendrá, y os pro- años volvió a su hogar, andando como había venido,
mete que la protegerá". para vivir un año más antes de juntarse con su amigo.
('Mis pecados siempre me han disgustado... os Calvino estuvo entre la vida y la muerte hasta el
ruego que perdonéis mis pecados y si hubo alguna co- 27 de Mayo. Oraba contínuamente, en voz alta o en
sa buena en mi, tomad de ello ejemplo". En cuanto silencio moviendo solamente los labios. En los ataques
a mi doctrina "yo he enseñado fielmente Su verdad de dolor a menudo clamaba: "¿hasta cuando Señor?"
y Dios me ha dado gracia para escribir también tan joh Señor! me quebrantas; pero basta saber que es
fielmente como me fue posible" en esta doctrina he Tu mano! "
vivido y quiero morir.. . perseverad todos vosotros en
ella. Aniaos unos a otros; soportaos los unos a los Murió apaciblemente, como si quedara dormido.
otros; que no haya envidia entre vosotros". Fue la noche del sábado, a la caída del día y al final
Otra vez un apretón de manos a cada uno. v de de la semana, que su vida tuvo fin. Un gran servidor
nuevo la lfnea de hombres llorosos bajando a la Calle había sido llamado a la casa de su Señor.
del Cañón. Al oir la noticia, el pueblo de Ginebra se juntó en
Hubo un mensaje más, muy especial: ¿A quién si- silencio fuera de la casa de la calle del Cañón. El Pe-
nó a Farel el amigo de tantos años? Farel ofreció ve- queño Consejo se reunió en sesión especial. El secre-
nir. Calvino pensó en su ancianidad y quiso ahorrar- tario tratando de consignar los sentimientos de los
le el viaje desde Neuchatel. "Adios mi mejor y más Consejeros escribió con su pluma de ganso. "Dios le
querido hermano -escribió usando a su propio her- dotó de un carácter de tal majestad y de tan elevados
mano Antonio como amanuense- y puesto que Dios sentimientos". En las actas del Consistorio, al lado
ha querido que tu me sobrevivas, recuerda nuestra del nombre de Calvino que fue marcado con una cruz
amistad, que ha sido tan útil a la Iglesia de Dios; cu- , hay estas palabras: "Partió para estar con Dios el 27
yos frutos nos esperan en el Cielo. No te fatigues con de Mayo del presente año, entre las 8 y las 9 de la
venir a verme. Estoy, ya respirando con dificultad y noche".
AS^ FUE CALVINO

El domingo, a las 2 de la tarde, la procesión del


pueblo fue desde la ciudad al cementerio de Plain Pa-
lais, fuera de las murallas. Profesores, pastores, miern- Apendice
bros del Consejo y ciudadanos formaban la gran co-
mitiva que siguió el ataúd de pino. Sólo el sonido de
millares de pies rompían el silencio del domingo. {Fárrajos selectos d e las obras cle J L L Q
Calui~zo
~L que se
oponen a una i?zLerprelación cxagcracla tic lu doclrinr~
Calvino había pedido en su testamento: "Que rni d e la Precleslinución y la Sobera,?ziu Divina.
cuerpo sea enterrado de la manera más sencilla para
esperar el día de la bendita resurrección"; de modo COMO DIOS OBRA EN LOS REPItOIBOS
que no se puso ninguna seiíab cn su turnba, ni siquiera Se dice también que Dios obra en los reprobos, cu-
una piedra que marque el lugar. Pronto nadie supo yas obras son condenadas o reprobadas. Presentada
donde se hallaba el cuerpo de Calvino. La tumba per- así la cuestión es difíc~ly cornpIicada. ¿Por ventura
trianece desccnocicla hoy día. será Dios el autor del pecado?; ¿se le imputará a Dios
Pero algo más grande, algo vivo ha quedado. A tra- la maldad?, ¿podremos acusar de injusticia a su ope-
vés de los siglos, las ideas y escritos del hombre de ración? Expliquémoclo viendo en el misino acto la
Ginebra h a n sido poderosamente vivas; sacadas de la obra del hombre perverso p de Dios justisimo. En cl
!'alabra viva de Dios hdn alcanzado e influenciado a hombre réprobo debernos ver la raíz del mal quc en si
todo el rnundo cristiano. Por medio de ellas el predi- tiene metida, y por ello de sí 77zi~7r~o pien:ia e1 I ~ ~ c L L , Lo
cador de S a n Pedro en Ginebra h a estado enseñando quiere vo11~n1~1-ia?nente, y se esjuerxa en ponerlo cn
y moldeando la Iglesia de Cristo. Ha estado hablando prúctica. Por taí'tto, ul 1~077~01 e (lebe ser i?rtpulutlo Lodo
al mundo por las vidas de innumerables hombres y l o que en la obru l ~ a yde ~ r r r r l11 cLe culp«, porque con
aún de naciones. el pe~tsa?nienLo,con la volirntad y con la C I ~ I - se U esfuer-
za conlru Dio:;. Pero en Dios debemos ver la volulitatl
Este fue J u a n Calvino, poderoso servidor de Jesu- decidida y el designio claro de mover al hombre, bien
cristo. Este fue el hombre humilde que vivió bajo el reprimiendo y mcderando, bien dandole éxitos y
lema: "Soli Dei GloriaJ'. Esto anhelaba el hombre de fuerzas.
la calle del Cañón: La gloria solamente para Dios.
Pero todo esto es justo gor parte de Dios. Así F a -
F I N x'aón, Nabucodonosor y Senaquerib peleaban contra al
Dios Viviente, se rnofaban de su potencia soberana,
perseguían al pueblo inocente, penetraban uiolerila c
injustamente en las ajenas posesiones. Dios, parccc
que a todos ellos Ics incitaba ( E x . 9,Jer. 5),para q u e
perpetraran todas estas maldades; pero es porque sus
voluntades ya eran malas y tarrit~iénsus ~)ei?sarrije~~l
c)?,
de tal suerte que Dios utilizó esa mala voluntad y ese
designio perverso contra Israel; bien para castigar la esto: que no nos faltará nada absolutamente de aque-
irril~iedadde su pueblo, bien para hacer más magnífica llo que pueda conducir a nuestra salvacióri y a nues-
la libertad que quería darle. De igual modo la aflicción tro bien si Cristo es nuestro; q ciertamente se7.ú El
de Job era obra de Dios y del diablo; y sin embargo, nz~esh-oy nuestras todas sus cosus, si nos ~ I I O ~ , K L ? I L ~ S
hemos rle distinguir la injusticia del diablo de la jilsti- en El con fe cierta, si en El descansamos, si en El ~rris-
cia de Dios. Aquél quería perder a Job, Dios, empero, ,no pone~nosla salz~d,la vida, todas nuestras cosas, en
probarle (Job 1 y 3). De la misma rnanera Azur era fin; si esperamos con toda seguridad que jamás suce-
vara del furor del Señor; Senaquerib el hacha de su derá el que El nos abandone. Pues El misrno parece co-
mano (Isa. 10, 5). mo que se nos viene a las.manos para que recibamos
Todos estos fueron llamados por Dios, suscitados, tantos bienes mediante la fe.
por El; fueron, en una palabra, ministros suyos. ¿Por
qué? En tanto que satisfacían ellos su desenfrenada Aquéllos, empero, que no contentos con Cristo, se
concupiscencia, servlan inconscientemente a la justicia esfuerzan en penetrar más alto, provocan contra sí la
de Dios (Jer. 27, 1, 8 ) . Ved ahí a Dios y a los hombres ira de Dios, y al querer entrar en el abismo de la rna-
siendo autores de una misma obra; pero en una mis- jestad de Dios, son oprimidos por su gloria (Prov.
ma obra resplandece la justicia de Dios y la iniquidad 25-2-6). Como sea Cristo Señor nuestro, aquel e r ~el
de los hombres, cual el Padre ha elegido desde la eternidad a aquellos
que quiso fueran suyos y los contó entre la grey de su
Elección y predestinación Iglesia, tenemos u n testirnonio suficientemente claro
No podemos comprender, en verdad, la incompren- de que nosotros estamos elegidos por Dios y pertenece-
sible sabiduría de Dios, ni está en nosotros el discutir mos a su Iglesia, si es q u e comunica7nos con Cristo.
sobre ella, para llegar a saber quiénes hayan sido ele-
gidos por su eterno consejo y quiénes reprobados De otra manera sería cosa inútil y de ningún fruto
(Rom. 11). Pero n o es esto necesario a nuestra fe, la que creyésemos que existía la Iglesia Universal si cada
cual puede estar superabundantemente segura con la cual n o creyera que es miembro de la misma.
siguiente promesa: Que Dios recibirá como hijos a los
que hayan recibido a su Hijo Unigénito ( J u a n 1, 1 2 ) . Por 1~ demás y respecto de los otros, no está en
¿Quién podrá ser de tan desordenada codicia que, no nuestro poder el juzgar si son o no de la Iglesia, si son
contento con ser hijo de Dios, ambicione aún otra réprobos o elegidos. Pues ésta es una prerrogativa sin-
cosa? gularísima de Dios el saber quienes son de El, como lo
Y asf, cuando encontramos en Cristo Jesús la bue- atestigua Pablo ( 2 . T i m . 2-19). Y para que la temeri-
na voluntad del Padre para con nosotros, la vida, la dad del hombre no vaya demasiado allá, los aconteci-
sahid, y e1 mismo reino de los cielos, nos debe bastar mientos de cada día nos enseñan en cuánto superan
ese bien tan grande y tan supremo. Debemos pensar los juicios de Dios a nuestra comprensión. Pues algu-
nos que aparecían perdidos completamente y como a
AS^ FUE C A L V I N O

tales se les lloraba, volvicron al buen camino por la cansando tranquilos en sus malclades), todos Cstos eri
bondad divina, al contrario, algunos que parecía esta- sí dan las sellales de no pertenecer 3 la Iglesia o ser
ban sobre los derliás, cayeron ccn frccilencia. Sólo los rnierlibros dc ella (1).
ojos de Dios puede11 ver quiénes l?erseverarán hasta el
fín (Mat. 34-13), lo cual es, en últirrio término, el prin- Obediencia libre y esponta~ica
cipio de la salud (Mat. 16). "Corno quiera que no sc encuentra riingiíri liornbre,
bárbaro o salvaje quc no sra afectado por algiina opí-
&Ias, aunque no podemos saber con certeza de fe, nión religiosa, se desprende de ello que todos hernos
quiénes son los elegidos; sin embargo, cuando la Es- sido creados para estc fin: que coriozcarrios la rnajes-
critura nos da ciertas notas, corno hernos dicho antes, tad de nuestro Creador, y habiéridola conocido le ten-
por las cuales podamos distinguir a los que son elegi- gamos cn la niayor e s t i ~ ~y~ le
a , honrcrrlos cori todo te-
dos e hijo2 de Dios de los que son réprobos y exfrafios mor, amor y reverencia"
a El, e? cuanto que El quiere sean por nosotros corio-
cidos. Con cierto juicio de caridad deben ser con,sitie- "Pues nosotros no sabemos ui agradar& a Dios lia-
rndos 71 Lenidos como elegidos de Dios I/ ~niembi-osde ccrlcs misericordia y traerles al carriin~dc la salva-
la Iglesia a lodos aquellos que confiesan, como nos- ción. Más bien debemos esperarlo, puesto que totlos
~ t r o sa, l mismo Dios y al mismo Cristo con la confesión son creados a la iinag'en dc Dios. Y pucuto que nues-
de la misrna fe, con el ejemplo de la vida y con la par- tra salvacióri no procede sino de la pura bondad gra-
ticipación de los sacramentos. Y aunque haya en sus tuita de nuestro Dios, ¿por qué no liaría El lo rriikrrio
vidas el residuo de alguna imperfección (ya que nadie con aquellos que se hallan a l presente en el camino de
aquí puede ser perfecto), con tal que no se gioríen y perdición corno nosotros estuvimos? (2).
se complazcan demasiado en sus vicios y esperen bien La segunda coFa en que consiste la libertad cristia-
de ellos, es de esperar que mediante el impulso benéfi- !la, y que depende de la aritcrior, es que las coricierlcias
co de Dios, aprovecharán cada día en lo mejor hasta obedezcan a la ley, no conlo obliyadas por la nccesiclad
que, despojados de toda imperfección, lleguen a la de la ley, sino que, lihres ya del yugo cie la ley, de sí
eterna bienaventuranza de los elegidos. La Escritura mismas obedezcan a la voluntad de Dios. Puesto que
nos define con estas notas a los elegidos de Dios, a los han de estar en continuos terrores, en tanto cluc cstkn
iiijos de Dios, al pueblo de Dios, a la I g l e ~ i ade dio^, a bajo el domjnio de la ley, jamás podrán dar. a Dios
fin de que por nosotros puedan ser conocidos. Aquellos, aquella pronta y alegre obedicncia, si antes no son
empero, que no están conformes con nosotros en la adornadas o enriquecidas con semejante libertad. Lo
m i ~ m afc, o que aún cuando la confiesen con los la- que qucremos decir, lo explicaremos mejor y rriás cla-
bios, sin cmbargo, niegan con las obras al Dios que con (1). INSTTTUCION DE L A RELTG1C)N CR.TSTTANA. nr !a prirncra
los labios confiesen, (como suele suceder con tantos edición latitia esr,rita. por .J!inn Calvino r n el afio IFi.?fi, ' ~ r i ~ i l i r < ' ( : i t ir7p
ii
.I T e r n n , L a s cit:~!: bíblicas fueron a ñ a d i d a s eii las ult.iiiias rclicioiirs
que vemos en la vida completarncnte perdidos, ebrios p i b l i c a d a s por (Jalviiio a niecliadns del siglo XVT.
cn la voluntad de pecar, y corno adormecidos y des- ( 2 ) . Serni611 sobre J a 1,"pistola a Tiiiioleo. ( C a l v . O l i TJIIT c a p . 13.5).
A S Y FUE CALVINO

rarnente con un ejernplo. Es un precepto de la ley, el que ellos sean y por imperfectos y rudos que sean. Y,
que arnernos a Dios con todo nuestro corazón, con toda en verdad, que esta confianza no nos es poco necesa-
rluestra alma y con toda nuestras fuerzas. Para que es- ria; pues, sin ella, en vano nos esforzamos. Pues cier-
to pueda ser liecho, precisa que el alma esté antes li- tamente Dios no se creerá honrado con ninguna de
bre y vacía de todo otro pensarriiento y seritirnierito; nuestras obras sino con aquellas que con toda sin-
que el corazón esté limpio de todos los deseos, y que ceridad hagamos para honrarle. Pero ¿quién podrá
l : ~ sfuerzas estén todas ellas empleadas en esto. hacer tal cosa con semejantes terrores dudando de si
Dios será agradado u ofendido con nuestra obra?
Ved ahí cómo todas nuestras obras están sujetas a
la maldición dé la ley, si es que queremos hacerlas al Cuando, pues, Pablo exhortó a los fíeles a no per-
modo de la ley. ¿Pues, de qué manera entonces se dis- mitir que el pecado reinase en su cuerpo mortal, y a
1,ondrAn las: irifelices alinas para obrar correctamen- que no presentasen sus miembros al pecado por ins-
te, y para que puedan confiar no estar sujetas a la trumentos de iniquidad; mas que se ofreciesen a Dios
maltiición en todo lo que hacen? como resucitados de los muertos, y sus miembros a
Dios como instrumentos de justicia; ellos, por el con-
Si nuevamente libradas de las exigencias de la ley, trario, podrían objetarle que llevaban todavía una
o rrlejor de todo el rigor de ella, oyen que son llama- carne llena de concupiscencias, y que habitaba todavía
das por Dios con paternal suavidad, responderán con- en ellos el pecado. El, empero, añade esta consolación,
lentas y alegres al cliie les llama, y le seguirán a don- que estaban libres de la ley, como si dijera: Aún cuan-
dequiera clue los quiera llevar. En suma, los que gi- do no sientan completamente que el pecado ha sidcj
men bajo el yugo de la ley, son semejantes a los escla- de1 todo extinguido en ellos, y aunque la justicia no
vos, a los cuales es necesario que cada día les estén vive del todo en sus almas; no hay, sin embargo, por-
mandando sus amos en cada cosa que han de hacer. qué tener miedo o decaer de ánimo, como si perpetua-
Porque éstos ninguna cosa piensan haber hecho; ni se mente tuvieran a Dios ofendido por las reliquias del
atreven a aparecer delante de sus amos, sin que por pecado, cuando por la gracia han sido libertados, pa-
entero hayan primero hecho la tasa que sus amos les ra que sus obras no sean examinadas por tal regla, es,
habían puesto. Pero los hijos, que son tratados por los a saber, la de la ley. Pero los que infieren de aquí que
padres más liberal y dulcemente, no dudan en ofrecer- podernos pecar, puesto que no estamos bajo la ley, en-
les obras empezadas o hechas a medias, y aún teniendo tiendan los tales que esta libertad en nada tiene que
algc de irnperfccto o vicioso; los hijos están confiados ver con tal pretensión, ya que el fin de ella es animar-
en que su obediencia y prontitud de Animo serán acep- nos más y más al bien (1).
tadas, a u n q m les ofrezcan las cosas rnenos exactamen-
(1). Instrucción y confesión d e Fe. ( C a l . 011. XXII cap. 33).
te hechas de lo que desearían. Así a nosotros, nos con-
viene ser, que confiemos con toda seguridad en que
riuestr.os obsequios serán ciertamente recibidos y apro-
tiados por nuestro indulge~itísimoPadre, cualesquiera
La Sra.

Thea Van

Halserna

es una escritora bien capacitada para escribir una biografía d e


Calvino, y a que ha ectado sieriipre en íntimo contacto con las
iglesias que siguen las enseñanzas d e este gran Reformador.
N a c i d a y educada sn el hogar d e un profesor d e Semi-
nario de la lqlesia Cristiana Reformada, el Dr. Clarence
Bouma; casó con un pastor d e la misma iglesia, el Rev. Dick
Van Halsenia, cuyo padre y abuelo fueron pastores también.
Se graduó en la Escuela Cristiana Superior d e G r a n d
Rapids, y en el C o l e g i o d e Calvino d e la inisina ciiidad. Tuvo
una beca en la Wesi-ern Reserve University, !lepart.jment.o de
O b r a Social, d e Cleveland ( O h i o ) y p o r cuatro años t i c J a i ó
coino consejera d e las fainilias, ayudando a resolver con su
habilidad caracfei-ística, bendecida p o r el S ~ ñ o r niuchcs
, pro-
blemas d e adultos y jóvenes.
La autora es amplianiente conocida p c r s arf;culos
para la juventud en el seinanario THE BANNER SJ interés par2
escribir esta biografía, fué despertado a l ser nombicdci iiiie~ritsro
del Comité para el Ceritenaiio d e Calvino, en 1957