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CANCER DE PIEL

El cáncer de piel es la forma de cáncer más común en los Estados Unidos. Los dos tipos más
comunes son el cáncer de células basales y el cáncer de células escamosas. Por lo general,
se forman en la cabeza, la cara, el cuello, las manos y los brazos. Otro tipo de cáncer de piel,
el melanoma, es más peligroso pero menos común.
Cualquier persona puede desarrollar cáncer de piel, pero es más común entre quienes:

 Pasan mucho tiempo bajo el sol o sufrieron quemaduras por el sol


 Tienen piel, cabello y ojos claros
 Tienen un familiar con cáncer de piel
 Tienen más de 50 años de edad
Debe hacer que un médico revise cualquier indicio sospechoso en la piel y cualquier cambio
en el aspecto de su piel. El tratamiento tiene más probabilidades de surtir mejor efecto cuando
el cáncer se detecta con anticipación. Cuando no se tratan, ciertos tipos de cáncer de piel
pueden diseminarse a otros tejidos y órganos.

Los tratamientos incluyen cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia fotodinámica (PDT, por
sus siglas en inglés) y terapia biológica. La terapia fotodinámica utiliza un medicamento y un
tipo de luz láser para eliminar las células cancerosas. La terapia biológica aumenta la propia
capacidad del cuerpo para combatir el cáncer.

Los síntomas varían y pueden incluir una neoplasia o


protuberancia en la piel.
Tipos más comunes
 Basalioma
Este tipo de cáncer generalmente se manifiesta como una protuberancia cerosa blanquecina o un
área escamosa amarronada en las zonas que se exponen al sol, como el rostro y el cuello.

 Melanoma

Los síntomas incluyen neoplasias inusuales y nuevas, o cambios en un lunar ya existente. Los
melanomas pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo.

 Carcinoma de células escamosas de la piel

El carcinoma de células escamosas puede presentarse como una protuberancia, una úlcera o una
mancha escamosa en la piel.
Cómo se diagnostica el
cáncer de piel tipo
melanoma?
La mayoría de los melanomas se traen a la atención del médico cuando
la persona presentasignos o síntomas.

Si un área anormal de su piel levanta sospechas de un cáncer de piel, su


médico hará pruebas y exámenes para determinar si se trata de un
cáncer de piel de tipo melanoma, tipo no-melanoma o de otro problema
de la piel. Si se encuentra melanoma, se pueden hacer otras pruebas
para determinar si se ha propagado a otras áreas del cuerpo.

Antecedentes médicos y examen


físico
Por lo general, el primer paso que toma su doctor consiste en obtener su
historial médico. Probablemente el médico preguntará cuándo apareció el
cambio en su piel por primera vez, si éste ha cambiado de tamaño o
apariencia, y si causa algún síntoma (dolor, comezón, sangrado, etc.).
También puede preguntar sobre posibles factores de riesgo para el
cáncer de piel, tal como su historial de quemaduras y bronceados, y si
usted o algún miembro de su familia ha tenido cáncer de piel.

Durante el examen físico, el médico observará el tamaño, la forma, el


color y la textura del área(s) en cuestión, y si sangra, supura o forma una
costra. Se le examinará el resto del cuerpo para ver si tiene lunares y
otras manchas que podrían estar relacionados con el cáncer de piel.
El médico podría también examinar los ganglios linfáticos (pequeños
grupos del tamaño de un fríjol de células inmunitarias) debajo de la piel
en el cuello, en las axilas, o la ingle cerca del área que presenta la
anomalía. Cuando el melanoma se propaga, a menudo alcanza primero
los ganglios linfáticos adyacentes, provocando que aumenten en tamaño.
El aumento de tamaño de los ganglios linfáticos podría sugerir que el
melanoma se pudo haber propagado allí.

Si su médico primario sospecha un melanoma, se le recomendará un


dermatólogo, un médico especializado en enfermedades de la piel, quien
examinará el área con más detenimiento.

Junto con el examen físico convencional, muchos dermatólogos utilizan


una técnica llamada dermatoscopia (también llamada dermoscopio,
microscopia de epiluminiscencia [ELM] o microscopia de superficie) para
observar áreas de la piel con más claridad. El médico usa un
dermatoscopio, el cual contiene lentes de ampliación y una fuente de luz
colocada cerca de la piel. A veces se aplica una capa delgada de aceite
o alcohol durante la utilización de este instrumento. Puede que el médico
tomé una fotografía digital del lugar.

Cuando se emplea por un dermatólogo experimentado, esta prueba


puede mejorar la precisión en la detección de los cánceres de piel en
etapas iniciales. Además, esta técnica puede con frecuencia ayudar a
asegurarle que una mancha en su piel probablemente sea benigna (no
cancerosa) y que no requiere de una biopsia.

Biopsia de piel
Si el médico cree que una marca puede ser un melanoma, se tomará una
muestra de piel del área que causa sospecha y se enviará a un
laboratorio para examinarla con un microscopio. Esto se conoce
como biopsia de piel.
Existen muchas maneras de hacer una biopsia de piel. El médico optará
por un método basándose en el tamaño del área afectada, su
localización en el cuerpo y otros factores. Cualquier biopsia es propensa
a dejar por lo menos una pequeña cicatriz. Los diferentes métodos
pueden dejar diferentes tipos de cicatrices. Por lo tanto, pregunte a su
doctor acerca de esto antes de la biopsia. Independientemente del tipo
de biopsia que se haga, se debe extraer tanta área sospechosa como
sea posible de modo que se pueda hacer un diagnóstico preciso.

Las biopsias de la piel se hacen usando anestesia local (medicamento


que bloquea el dolor), la cual se inyecta en el área con una aguja muy
pequeña. Es probable que usted sienta un pequeño pinchazo y un poco
de ardor a medida que se inyecta la medicina, pero no debe sentir ningún
dolor durante la biopsia.

Biopsia por raspado (tangencial)


Para este tipo de biopsia, el médico entonces raspa las capas superiores
de la piel con una pequeña navaja de bisturí. Por lo general, sólo se
extrae la epidermis y la parte externa de la dermis, aunque también se
pueden extraer capas más profundas de ser necesario. El sangrado que
surge en el lugar de la biopsia se detiene al aplicar un ungüento, un
producto químico que detiene el sangrado, o una pequeña corriente
eléctrica para cauterizar la herida.

La biopsia por raspado resulta útil para diagnosticar muchos tipos de


enfermedades de la piel y para tomar muestras de los lunares cuando el
riesgo de melanoma es muy bajo. Por lo general, este tipo de biopsia no
se recomienda si se tiene una fuerte sospecha de un melanoma, a
menos que la biopsia alcance suficiente profundidad para llegar hasta
debajo del área sospechosa. De lo contrario, si es un melanoma, puede
que la muestra de biopsia no tenga el grosor suficiente para medir cuán
profundamente el cáncer ha invadido la piel.
Biopsia por punción
Para una biopsia por punción, el médico utiliza un instrumento que
parece un cortador de galletas redondo muy pequeño para extraer una
muestra más profunda de piel. El médico hace girar el instrumento sobre
la piel hasta que éste atraviesa todas las capas, incluyendo la dermis, la
epidermis y las partes superiores de la hipodermis. Se extrae la muestra
y a menudo se suturan los bordes del lugar donde se realizó la biopsia.

Biopsias incisionales y escisionales


Para examinar un tumor que puede haber crecido en las capas más
profundas de la piel, el médico puede que utilice una biopsia incisional o
escisional. Para estos tipos de biopsias, se utiliza un bisturí para cortar a
través del espesor completo de la piel. Se extrae una cuña o elipse de
piel para hacer un examen, y los bordes de la incisión usualmente se
suturan.

Cuando se emplea la biopsia incisional sólo se extrae una parte del


tumor. Por otro lado, en una biopsia escisional se extrae completamente
el tumor. Por lo general, éste es el método de preferencia de biopsia
cuando se sospecha la presencia de melanomas, si es posible realizarla.
Sin embargo, no siempre es posible realizar este procedimiento de modo
que podría ser necesario realizar otros tipos de biopsias.

Biopsias del melanoma que pudo


haberse propagado
En algunos casos, puede que sea necesario realizar biopsias de otras
áreas que no sea la piel. Por ejemplo, si se ha hecho un diagnóstico de
melanoma en la piel, se pueden realizar biopsias de los ganglios
linfáticos adyacentes para determinar si el cáncer se ha propagado a
ellos.

En pocas ocasiones, puede que las biopsias sean necesarias para


determinar el tipo de cáncer que padece la persona. Por ejemplo,
algunos melanomas se pueden propagar con tanta rapidez que alcanzan
a los ganglios linfáticos, los pulmones, el cerebro u otras áreas, mientras
que el melanoma original de la piel sigue siendo muy pequeño. Algunas
veces estos tumores se detectan mediante estudios por imágenes (tal
como tomografías computarizadas) u otros exámenes incluso antes de
descubrir el melanoma en la piel. En otros casos, estos tumores se
descubren mucho tiempo después de haber extirpado un melanoma de la
piel, por lo que no está claro si se trata del mismo cáncer.

En otros casos, se puede detectar un melanoma en otro lugar del cuerpo


sin ni siquiera encontrar una mancha en la piel. Esto puede deberse a
que algunas lesiones de la piel desaparecen por sí solas (sin ningún
tratamiento) después de que algunas de estas células se han propagado
a otras partes del cuerpo. El melanoma también puede originarse en
órganos internos, aunque esto es muy poco común que ocurra. Además,
si el melanoma se ha propagado ampliamente por el cuerpo, puede que
no sea posible indicar dónde se originó exactamente.

Cuando el melanoma se ha propagado a otros órganos, a veces se


puede confundir con un cáncer originado en ese órgano. Por ejemplo, un
melanoma que se ha propagado al pulmón puede confundirse con un
cáncer primario de pulmón (que empieza en el pulmón).

Se pueden hacer pruebas especiales de laboratorio en muestras de


biopsia que pueden indicar si se trata de un melanoma o de algún otro
tipo de cáncer. Esto es importante porque los diferentes tipos de cáncer
se tratan de manera distinta.
Las biopsias de áreas sospechosas dentro del cuerpo son a menudo más
complejas que aquellas utilizadas para obtener una muestra de la piel.

Biopsia por aspiración con aguja fina


Una biopsia por aspiración con aguja fina no se usa para los lunares que
causan sospecha de cáncer. Sin embargo, puede que se use, por
ejemplo, para la biopsia de ganglios linfáticos grandes cerca del
melanoma para determinar si el melanoma se ha propagado hasta ellos.
Para este tipo de biopsia, el médico usa una jeringa con una aguja fina y
hueca para extraer fragmentos muy pequeños de un ganglio linfático o
tumor. La aguja es más pequeña que la que se usa en los análisis de
sangre. Algunas veces, primero se usa un anestésico local para
anestesiar el área. Esta prueba muy pocas veces causa mucha molestia
y no deja cicatriz.

Si el ganglio linfático está solo debajo de la piel, el médico a menudo


puede palparlo lo suficientemente bien como para guiar la aguja hacia el
ganglio. En caso de un ganglio linfático sospechoso más profundo en el
cuerpo o un tumor en un órgano, como el pulmón o el hígado, a menudo
se usa un estudio por imágenes como una ecografía, o una tomografía
computarizada para ayudar a guiar la aguja hacia el ganglio.

Las biopsias por aspiración con aguja fina no son tan invasivas como
algunos otros tipos de biopsia, pero puede que no siempre provean
suficiente cantidad de muestra para saber si un área sospechosa es
melanoma. En estos casos, puede que se requiera un tipo de biopsia
más invasiva.
Biopsia quirúrgica (por escisión) de los
ganglios linfáticos
Este procedimiento se puede usar para extirpar un ganglio linfático
agrandado a través de una incisión pequeña (corte) en la piel. Por lo
general, se usa una anestesia local (anestésico) si el ganglio linfático
está cerca de la superficie del cuerpo, aunque puede que una persona
necesite estar sedada o incluso estar dormida (usando anestesia
general) si el ganglio está más profundo en el cuerpo.

A menudo se realiza este tipo de biopsia si el tamaño de un ganglio


linfático sugiere que un melanoma se propagó, pero no se realizó una
biopsia por aspiración con aguja fina del ganglio o la biopsia no
encuentra ninguna célula del melanoma.

Biopsia del ganglio linfático centinela


Si se diagnosticó un melanoma y éste tiene cualquier característica que
causa preocupación (tal como tener al menos cierto grosor), a menudo
se hace una biopsia de ganglio linfático centinela para determinar si el
melanoma se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes, lo que a su
vez podría afectar las opciones de tratamiento. Esta prueba se puede
usar para encontrar los ganglios linfáticos a donde el melanoma
probablemente alcanzaría primero, si es que la enfermedad se propagó.
A estos ganglios linfáticos se les llama ganglios centinelas(por ser de
alguna forma los “vigilantes” que advierten la presencia del tumor).

Para encontrar el ganglio centinela (o ganglios), un médico que se


especializa en medicina nuclear inyecta una pequeña cantidad de una
sustancia radiactiva en el área del melanoma. Después de que la
sustancia se desplace a las áreas de los ganglios linfáticos cercanas al
tumor, se usa una cámara especial para ver si la sustancia radiactiva se
acumula en uno o más ganglios linfáticos centinelas. Una vez que la
zona radiactiva se ha marcado, el paciente es llevado al lugar donde se
realizará la cirugía y un colorante azul se inyecta en el mismo lugar que
la sustancia radioactiva. Se hace una pequeña incisión a continuación,
donde el médico de medicina nuclear ha marcado, y los ganglios
linfáticos se revisan para encontrar cuál (o cuáles) se convirtió radiactivo
y se volvió azul. Estos ganglios linfáticos centinelas se extirpan y se
observan con un microscopio.

Si no hay células de melanoma en los ganglios centinelas, no hay


necesidad de realizar cirugía adicional de ganglio linfático, ya que es muy
poco probable que el melanoma se haya propagado más allá de este
punto. Si se encuentran células de melanoma en el ganglio centinela, los
ganglios linfáticos restantes en esta área se extirpan y son examinados
con un microscopio. Esto se conoce como disección de ganglios
linfáticos (lea “ Cirugía para el cáncer de piel tipo melanoma”).

Si un ganglio linfático cercano a un melanoma es anormalmente grande,


probablemente no será necesario realizar la biopsia de ganglio centinela.
Simplemente se hace una biopsia del ganglio agrandado.

Pruebas de laboratorio de las


muestras de biopsia
Las muestras que se obtengan de cualquier biopsia que le hayan
practicado se enviarán a un laboratorio, donde un doctor (patólogo) las
observará con un microscopio para determinar si hay células de
melanoma. A menudo, las muestras de piel se envía a un
dermatopatólogo, un médico que ha recibido un entrenamiento especial
en hacer diagnósticos a partir de muestras de piel.

Si el médico no puede indicar con seguridad que células de melanoma


están en la muestra con tan sólo observarla, se realizarán pruebas
especiales en las células para tratar de confirmar el diagnóstico. Estas
pruebas tienen nombres como inmunohistoquímica (IHC), hibridización
fluorescente in situ (FISH) e hibridación genómica comparada (CGH).

Si las muestras contienen melanoma, el patólogo buscará ciertas


características importantes, tal como el grosor del tumor y el índice
mitótico (la porción de células que se están dividiendo rápidamente).
Estas características ayudan a determinar la etapa (estadio) del
melanoma (lea “ ¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de piel tipo
melanoma?”), lo que afecta las opciones de tratamiento y el pronóstico.

Para las personas que tienen melanoma avanzado, se le pueden hacer


pruebas a las muestras obtenidas de la biopsia para determinar si las
células presentan mutaciones en ciertos genes, tal como el gen BRAF.
Aproximadamente la mitad de los melanomas presentan
mutaciones BRAF. Algunos medicamentos más nuevos usados para
tratar melanomas avanzados probablemente sólo surtan efecto si las
células presentan mutaciones BRAF (lea “ Terapia dirigida para el cáncer
de piel tipo melanoma”). Por lo tanto, esta prueba es importante para
ayudar a determinar las opciones de tratamiento.

Estudios por imágenes


Los estudios por imágenes usan rayos X, campos magnéticos y
sustancias radiactivas para crear imágenes del interior del cuerpo.
Principalmente se usan para localizar la posible propagación de
melanoma en los ganglios linfáticos o en otros órganos en el cuerpo. Los
estudios por imágenes no son necesarios para personas con melanoma
en etapa muy temprana, el cual es muy poco probable que se haya
propagado.

Además, los estudios por imágenes se pueden hacer para ayudar a


determinar cuán bien funciona el tratamiento o para identificar posibles
signos de que el cáncer ha regresado (recurrido) después del
tratamiento.
Radiografía de tórax
Este estudio puede realizarse para ayudar a determinar si el melanoma
se ha propagado a los pulmones.

Tomografía computarizada
La tomografía computarizada (computed tomography, CT) usa rayos X
para producir imágenes transversales detalladas de su cuerpo. A
diferencia de una radiografía regular, las CT pueden mostrar el detalle en
tejidos blandos (tal como órganos internos). Este estudio puede ayudar a
indicar si cualquier ganglio linfático está agrandado o si órganos, tal
como los pulmones o el hígado tienen áreas sospechosas que podrían
deberse a la propagación del melanoma. Además, puede ayudar a
identificar la propagación a los pulmones mejor que las radiografías
convencionales del tórax.

En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía


computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota
a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla.
Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes
detalladas de la parte de su cuerpo bajo estudio.

Antes de la tomografía, pueden pedirle que tome una solución de


contraste y/o que reciba una inyección intravenosa (IV) de un material de
contraste que ayuda a delinear mejor las áreas normales y anormales del
cuerpo. Puede que usted necesite una línea intravenosa (IV) para
inyectarle el material de contraste. La inyección puede causar cierto
enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la
cara). Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces
otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión
arterial. Asegúrese de informar al médico si es alérgico a algo
(especialmente a yodo o mariscos) o si ha tenido alguna vez una
reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.
El tomógrafo que se utiliza para este estudio consiste en un anillo grande
similar a una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se
desliza hacia adentro y afuera de la abertura central. Será necesario que
se acueste inmóvil sobre una mesa mientras se realiza el examen. Las
tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías
convencionales, y usted puede sentirse un poco confinado por el anillo
mientras se toman las fotografías.

Biopsia con aguja guiada por CT: las tomografías por computadora
también pueden ser usadas para ayudar a guiar la aguja de una biopsia
hacia un área sospechosa dentro del cuerpo. Para este procedimiento,
usted permanece en la mesa de la CT, mientras un médico mueve una
aguja de biopsia a través de la piel y hacia el área sospechosa. Las
tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de
la masa. Entonces, se obtiene una muestra mediante una biopsia con
aguja y se examina con el microscopio.

Imágenes por resonancia magnética


Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic
resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos
blandos del cuerpo. No obstante, las imágenes por resonancia magnética
utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X para
capturar las imágenes. Se pudiera inyectar un material de contraste, al
igual que con la tomografía computarizada, pero se usa con menor
frecuencia.

Los exámenes de MRI son también muy útiles para examinar el cerebro y
la médula espinal.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las
tomografías (a veces hasta una hora más) y son un poco más
incómodas. Usted debe permanecer acostado dentro de un tubo
estrecho, que podría ser confinante y puede que resulte molesto para las
personas que temen a los lugares cerrados. Algunas veces, se pueden
usar en cambio las máquinas más nuevas y más abiertas de MRI,
aunque puede que en algunos casos las imágenes no sean tan nítidas.
La máquina de MRI también produce un zumbido fuerte de modo que en
algunos lugares se proveen audífonos para ayudar a bloquear estos
ruidos.

Tomografía por emisión de positrones


Una tomografía por emisión de positrones (positron emission
tomography, PET) muestra si el cáncer se ha propagado a los ganglios
linfáticos o a otras partes del cuerpo. Este estudio es más útil en
personas con melanomas en etapas más avanzadas (usualmente no se
emplea en personas con melanomas en etapas iniciales).

Para la PET, se le inyecta una sustancia radiactiva (usualmente un tipo


de azúcar relacionado con glucosa, conocido como FDG). La cantidad de
radiactividad que se emplea es muy poca y el cuerpo la eliminará más o
menos al día siguiente. Debido a que las células cancerosas crecen
aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben más azúcar radioactiva.
Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la
camilla de la máquina de la PET. Usted permanecerá acostado por
aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una
fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es
muy detallada, como en la CT o MRI, pero puede proveer información útil
sobre todo su cuerpo.

Muchos centros tienen máquinas especiales que pueden hacer una PET
y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico
comparar las áreas de mayor radiactividad en la PET con la apariencia
más detallada de esa área en la CT.

Para más información sobre estos estudios por imágenes, lea nuestro
documento Estudios por imágenes (Radiología).
Análisis de sangre
Los análisis de sangre no se usan para diagnosticar melanoma, pero se
pueden hacer algunos análisis antes o durante el tratamiento,
especialmente para los melanomas más avanzados.

A menudo, los médicos realizan análisis de sangre para determinar los


niveles sanguíneos de una sustancia llamada lactato deshidrogenasa
(LDH) antes del tratamiento. Si el melanoma se propagó a partes
distantes del cuerpo, un nivel de LDH elevado, es un signo de que el
cáncer puede ser más difícil de tratar. Esto afecta la etapa del cáncer (lea
“ ¿Cómo se clasifica por etapas cáncer de piel tipo melanoma?”).

Se pueden realizar otras pruebas de recuentos sanguíneos y de niveles


de química sanguínea en una persona que tiene melanoma avanzado
para saber cuán bien funcionan la médula ósea (donde se producen las
nuevas células sanguíneas), el hígado y los riñones durante el
tratamiento.

Tratamiento del cáncer de


piel tipo melanoma
Información general sobre
los tratamientos
Una vez que se diagnostica el melanoma y se clasifica por etapas, el
equipo de profesionales de la salud que atiende su cáncer discutirá con
usted sus opciones de tratamiento. Dependiendo de su situación, puede
que usted tenga diferentes tipos de médicos en su equipo de tratamiento.
Estos médicos pueden incluir:

 Un dermatólogo: un médico que trata las enfermedades de la piel.


 Un oncólogo quirúrgico (o un cirujano oncólogo): un médico que
emplea la cirugía para tratar el cáncer.
 Un médico oncólogo: un médico que trata el cáncer con
medicamentos, como quimioterapia, inmunoterapia o terapia
dirigida.
 Un oncólogo especialista en radioterapia: un médico que trata el
cáncer con radioterapia.
Puede que muchos otros especialistas también formen parte de su
equipo de atención, incluyendo asistentes médicos, enfermeras
practicantes, especialistas en nutrición, trabajadores sociales, y otros
profesionales de la salud. Para conocer más sobre quiénes podrían ser
parte de su equipo de atención médica contra el cáncer, lea nuestro
documento disponible en inglés Health Professionals Associated With
Cancer Care.

Es importante hablar con el equipo de profesionales de la salud que


atiende su cáncer sobre todas sus opciones de tratamiento, así como de
los posibles efectos secundarios, para ayudarle a tomar la decisión que
mejor se ajuste a sus necesidades. Si hay algo que no entiende, pida que
se lo expliquen. (Lea la sección “ ¿Qué debe preguntar a su médico
acerca del cáncer de piel tipo melanoma?” para algunas preguntas que
puede formular).

Según la etapa de su cáncer y otros factores, sus opciones de


tratamiento podrían incluir:

 Cirugía
 Inmunoterapia
 Terapia dirigida
 Quimioterapia
 Radioterapia
A menudo, los melanomas en etapas iniciales se pueden tratar
eficazmente sólo con cirugía, aunque los cánceres más avanzados
frecuentemente requieren de otros tratamientos. Algunas veces, se usa
más de un tipo de tratamiento. Siga este enlace para obtener más
información sobre las opciones de tratamiento más comunes según la
etapa del melanoma.

Cuando el tiempo lo permite, a menudo es buena idea buscar una


segunda opinión que le pueda ofrecer más información y ayudarle a
sentirse bien sobre el plan de tratamiento que escoja.

CANCER DE COLON

cáncer de colon es el cáncer del intestino grueso (colon), que es la parte final del
tubo digestivo. La mayoría de los casos del cáncer de colon comienza como un
conjunto de células pequeño y no canceroso (benigno) denominado «pólipo
adenomatoso». Con el tiempo, algunos de estos pólipos pueden convertirse en
cáncer de colon.

Los pólipos pueden ser pequeños y causar pocos síntomas o no causarlos. Por
este motivo, los médicos recomiendan realizar análisis para la detección en forma
regular con el fin de ayudar a prevenir el cáncer de colon mediante la identificación
y extirpación de pólipos antes de que se conviertan en cáncer.

Síntomas

Los signos y síntomas del cáncer de colon son:

 Un cambio en tus hábitos intestinales, como diarrea o estreñimiento, o un


cambio en la consistencia de las heces que dura más de cuatro semanas

 Sangrado rectal o sangre en las heces

 Malestar abdominal persistente, como calambres, gases o dolor


 Sensación de que no vaciaste por completo los intestinos

 Debilidad o fatiga

 Adelgazamiento sin causa aparente


Muchas personas con cáncer de colon no tienen ningún síntoma en las primeras
etapas de la enfermedad. Cuando aparecen los síntomas, es muy probable que
varíen según el tamaño y ubicación del cáncer en el intestino grueso.

Cuándo consultar al médico

Si observas algún síntoma de cáncer de colon, como sangre en las heces o


cambios continuos en los hábitos intestinales, no dudes en solicitar una consulta
con el médico.

Habla con el médico acerca de cuándo deberías comenzar a realizarte análisis


para la detección de cáncer de colon. Por lo general, las pautas recomiendan
comenzar con el primer análisis para la detección de cáncer de colon a los
50 años. El médico puede recomendarte que comiences a realizarte análisis para
la detección a una edad más temprana o con mayor frecuencia si tienes otros
factores de riesgo, como antecedentes familiares de la enfermedad.

Causas

En la mayoría de los casos, no se sabe con certeza qué es lo que provoca cáncer
de colon. Los médicos saben que el cáncer de colon ocurre cuando las células
sanas del colon presentan errores en su constitución genética, es decir, en el
ADN.

Las células sanas crecen y se dividen de manera ordenada para mantener el


funcionamiento normal del cuerpo. Sin embargo, cuando el ADN de una célula se
daña y se vuelve canceroso, las células continúan dividiéndose, incluso si no se
necesitan células nuevas. A medida que las células se acumulan, forman un
tumor.
Con el tiempo, las células cancerosas pueden crecer e invadir y destruir el tejido
normal de alrededor. Además, las células cancerosas pueden desplazarse a otras
partes del cuerpo para formar depósitos (metástasis).

Diagnóstico
Examen para la detección del cáncer de colon

Los médicos recomiendan ciertos análisis en personas sanas que no presentan


signos ni síntomas a fin de detectar el cáncer de colon en una etapa temprana. La
detección del cáncer de colon en su estadio inicial brinda la mayor probabilidad de
cura. Se ha demostrado que los análisis para la detección reducen el riesgo de
muerte por cáncer de colon.

Las personas con riesgo promedio de padecer cáncer de colon pueden considerar
los análisis para la detección a partir de los 50 años. Sin embargo, las personas
con riesgo elevado, como quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de
colon, deberían considerar comenzar con los análisis para la detección antes de
los 50 años. Los afroamericanos y los indígenas estadounidenses pueden
considerar comenzar con los análisis para la detección del cáncer de colon a los
45 años.

Existen diversas opciones de análisis para la detección; cada una de ellas tiene
sus ventajas y desventajas. Analiza las opciones con el médico para que juntos
puedan decidir qué análisis son adecuados para ti. Si se usa una colonoscopia
como análisis para la detección, se pueden extraer los pólipos durante el
procedimiento antes de que se conviertan en cáncer.
Diagnóstico del cáncer de colon


Colonoscopia
Si los signos y síntomas que presentas indican que podrías tener cáncer de colon,
el médico podría recomendarte una o más pruebas y procedimientos que
comprenden:

 Utilizar un endoscopio para examinar el interior del colon. En la colonoscopia,


se utiliza una sonda larga, flexible y delgada conectada a una videocámara y a un
monitor para ver todo el colon y el recto. Si se encuentran zonas sospechosas, el
médico puede hacer pasar instrumentos quirúrgicos por la sonda para recolectar
muestras de tejido (biopsias) para su análisis y extraer pólipos.
 Análisis de sangre. Ningún análisis de sangre puede confirmar si tienes
cáncer de colon. Sin embargo, el médico puede pedirte análisis de sangre
para obtener indicios sobre tu estado de salud general, como las pruebas de
la función renal y hepática.

El médico también puede pedirte que te realices un análisis de sangre para


detectar una sustancia que produce diferentes tipos de cáncer de colon
(antígeno carcinoembrionario o «CEA»). Si se hace un seguimiento a lo largo
del tiempo, el nivel de antígeno carcinoembrionario en sangre puede ayudar
al médico a comprender el pronóstico y a saber si el cáncer responde al
tratamiento.
Clasificación del cáncer de colon


Etapas del cáncer de colon
Una vez que se te haya diagnosticado cáncer de colon, el médico solicitará
pruebas para determinar la extensión (el estadio) del cáncer. La estadificación
ayuda a determinar cuáles son los tratamientos más adecuados para ti.
Las pruebas de estadificación pueden comprender procedimientos de diagnóstico
por imágenes, como exploraciones por tomografía computarizada del abdomen, la
zona pélvica y el tórax. En muchos casos, el estadio del cáncer no se puede
determinar hasta después de la cirugía para tratar el cáncer de colon.

Los estadios del cáncer de colon son:

 Estadio I. El cáncer atravesó el revestimiento superficial (mucosa) del colon o el


recto, pero no se diseminó más allá de la pared del colon o el recto.

 Estadio II. El cáncer alcanzó o atravesó la pared del colon o el recto, pero no se
diseminó a los ganglios linfáticos cercanos.

 Estadio III. El cáncer invadió los ganglios linfáticos cercanos, pero todavía no afecta
otras partes del cuerpo.

 Estadio IV. El cáncer se propagó a lugares distantes, como otros órganos (por
ejemplo, el hígado o los pulmones).
Tratamiento

El tipo de tratamiento que tu médico recomiende dependerá en gran medida de la


etapa de tu cáncer. Las tres opciones de tratamiento principales son cirugía,
quimioterapia y radiación.

Cirugía para cáncer de colon en etapa temprana

Si tu cáncer de colon es muy pequeño, el médico puede recomendarte un enfoque


quirúrgico mínimamente invasivo, como:

 Eliminar pólipos durante una colonoscopia. Si tu cáncer es pequeño, localizado y


está completamente contenido dentro de un pólipo y en un estadio muy temprano,
es posible que el médico pueda extraerlo por completo durante una colonoscopia.

 Mucosectomía endoscópica. Al extraer pólipos de mayor tamaño, puede ser


necesario quitar una pequeña cantidad de revestimiento del colon o el recto en un
procedimiento denominado «mucosectomía endoscópica».

 Cirugía mínimamente invasiva. Los pólipos que no pueden quitarse durante una
colonoscopia pueden extraerse mediante una cirugía laparoscópica. En este
procedimiento, el cirujano realiza la operación mediante varias incisiones pequeñas
en la pared abdominal e introduce instrumentos con cámaras incorporadas que
muestran el colon en una pantalla de video. El cirujano también puede tomar
muestras de los ganglios linfáticos de la zona donde se encuentra el cáncer.
Cirugía para cáncer invasivo de colon

Si el cáncer alcanzó o atravesó el colon, el cirujano puede recomendarte lo


siguiente:

 Colectomía parcial. En este procedimiento, el cirujano extrae la parte del colon que
contiene el cáncer, junto con un margen de tejido normal a cada lado del tumor. En
general, el cirujano puede volver a conectar las partes saludables del colon o el
recto. Con frecuencia, este procedimiento se puede realizar con un enfoque
mínimamente invasivo (laparoscopia).

 Cirugía para crear una vía para eliminar los desechos del cuerpo. Si no
se pueden volver a conectar las partes saludables del colon o el recto, es
posible que necesites una ostomía. Este procedimiento implica crear una
abertura en la pared del abdomen, desde una parte del intestino restante,
para la eliminación de heces en una bolsa que se ajusta de forma segura
sobre la abertura.

A veces, la ostomía se realiza solo de forma temporal, lo que le da tiempo al


colon o al recto para sanar después de la cirugía. Sin embargo, en algunos
casos, lo colostomía puede ser permanente.

 Extirpación de los ganglios linfáticos. En general, en la cirugía para tratar el


cáncer de colon, también se extraen los ganglios linfáticos cercanos y se los analiza
en busca de cáncer.
Cirugía para cáncer avanzado

Si el cáncer está muy avanzado o si la salud general es muy mala, el cirujano


puede recomendar una operación para aliviar la obstrucción del colon u otras
afecciones con el fin de mejorar los síntomas. Esta cirugía no se realiza para curar
el cáncer, sino para aliviar los signos y síntomas, como el sangrado y el dolor.
En casos específicos donde el cáncer solo se propagó al hígado, pero la salud
general es buena, el médico puede recomendar cirugía para extraer la lesión
cancerosa del hígado. La quimioterapia puede aplicarse antes o después de este
tipo de cirugía. Este abordaje ofrece una posibilidad de estar libre de cáncer a
largo plazo.

Quimioterapia

La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir las células cancerosas. La


quimioterapia para el cáncer de colon se suele administrar después de la cirugía si
el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos. De esta forma, la quimioterapia
puede ayudar a reducir el riesgo de que haya una recurrencia del cáncer y de
muerte a causa este. A veces, también se puede utilizar quimioterapia antes de la
cirugía a fin de reducir el tamaño del cáncer antes de la operación. Es más
frecuente que se utilice quimioterapia antes de la cirugía para el cáncer de recto
que para el de colon.

La quimioterapia también se puede administrar para aliviar los síntomas del cáncer
de colon cuando se ha propagado a otras partes del cuerpo.

Radioterapia

La radioterapia usa fuentes de energía poderosas, como los rayos X, para destruir
las células cancerosas, reducir el tamaño de tumores grandes antes de una
operación para que puedan extraerse con mayor facilidad o aliviar los síntomas del
cáncer de colon y el cáncer de recto. La radioterapia, ya sea sola o combinada con
la quimioterapia, es una de las opciones de tratamiento estándar para el control
inicial del cáncer de recto, seguida de cirugía.

Medicamentos de terapia dirigida

Los medicamentos que atacan problemas de funcionamiento específicos que


permiten el crecimiento de las células cancerosas se encuentran disponibles para
personas con cáncer de colon avanzado, como:

 Bevacizumab (Avastin)
 Cetuximab (Erbitux)

 Panitumumab (Vectibix)

 Ramucirumab (Cyramza)

 Regorafenib (Stigvara)

 Ziv-aflibercept (Zaltrap)
Los medicamentos dirigidos se pueden administrar solos o junto con la
quimioterapia. Dichos medicamentos dirigidos suelen reservarse para personas
con cáncer de colon avanzado.

Algunas personas mejoran con los medicamentos de terapia dirigida, mientras que
otras no lo hacen. Recientemente, los investigadores han progresado en
establecer quién es más propenso a obtener el mayor beneficio con estos
medicamentos de terapia dirigida. Hasta que haya más información al respecto,
los médicos comparan los posibles beneficios de los medicamentos dirigidos con
el riesgo de los efectos secundarios y el costo al decidir si recurrir o no a estos
tratamientos.

Inmunoterapia

Algunos pacientes con cáncer de colon avanzado tienen la posibilidad de


beneficiarse de la inmunoterapia con anticuerpos, como el pembrolizumab
(Keytruda) y el nivolumab (Opdivo). Para saber si un cáncer de colon tiene
posibilidades de responder a estas inmunoterapias hay que realizar una prueba
específica del tejido tumoral.

CANCER DE TIROIDES

Es el cáncer más común de la glándula tiroides. Esta glándula está localizada


en el interior y al frente de la parte baja del cuello.

Causas
Alrededor del 80% de todos los cánceres de tiroides diagnosticados en los
Estados Unidos son de tipo carcinoma papilar y es más común en mujeres que
en hombres. Se puede presentar en la infancia, pero casi siempre se observa en
adultos entre las edades de 30 y 50 años.

La causa de este cáncer se desconoce. Es posible que involucre una anomalía


genética.

La radiación incrementa el riesgo de desarrollo de este tipo de cáncer. La


exposición puede ocurrir a raíz de:

 Tratamientos de radiación externa en altas dosis al cuello, especialmente


durante la niñez, empleados para tratar cáncer infantil o algunas afecciones
benignas de la infancia
 Exposición a la radiación a raíz de desastres en plantas nucleares
La radiación administrada a través de una vena (vía intravenosa) durante
exámenes y tratamientos médicos no incrementa el riesgo de padecer cáncer
de tiroides.

SINTOMAS

El signo principal del cáncer de tiroides es un bulto (nódulo) en la tiroides, y la mayoría de los
cánceres no producen ningún síntoma (véase el folleto de Nódulos tiroideo). Las pruebas de
sangre en general no son de ayuda para encontrar el cáncer de tiroides y las pruebas de tiroides
como la TSH generalmente son normales, aun cuando el cáncer esté presente. El examen del
cuello por parte de su médico es la forma más común como se encuentran los nódulos y cáncer
de tiroides. Con frecuencia, los nódulos de tiroides se encuentran incidentalmente en pruebas de
imágenes como las tomografías computarizadas y los ultrasonidos del cuello realizados por
motivos no relacionados con la tiroides. Ocasionalmente, los mismos pacientes pueden
encontrar los nódulos al notar un bulto en el cuello al mirarse en un espejo, al abotonarse la
camisa o ponerse un collar. Raramente, los nódulos o cáncer de tiroides pueden causar
síntomas. En estos casos los pacientes se pueden quejar de dolor en el cuello, la mandíbula o el
oído. Si el nódulo es lo suficientemente grande para comprimir la tráquea o el esófago, puede
causar dificultad para respirar, para tragar, o causar un “cosquilleo” en la garganta. Rara vez,
puede producir ronquera si el cáncer irrita un nervio que controla las cuerdas vocales.
Los puntos importantes a recordar son que los cánceres que se originan en los nódulos tiroideos
generalmente no producen síntomas, las pruebas de función tiroidea son típicamente normales
aun cuando el cáncer este presente, y que la mejor manera de encontrar un nódulo tiroideo es
asegurarse de que su médico le examine el cuello como parte de su chequeo periódico

DIAGNOSTICO
Los resultados de la biopsia por aspiración con aguja fina de un nódulo tiroideo pueden sugerir
el diagnóstico de cáncer de tiroides y este puede ser determinado con certeza una vez que el
nódulo es removido con cirugía (Véase el folleto de Nódulos tiroideos). Aun cuando los
nódulos tiroideos son muy comunes, menos de 1 en cada 10 resultaran ser cáncer de tiroides.

TRATAMIENTO

Cirugía. El tratamiento primario de todas las formas de cáncer de tiroides es la cirugía (Véase
el folleto de Cirugía de la tiroides). La extensión de la cirugía para cáncer diferenciado de
tiroides (remover solo el lóbulo que tiene el cáncer- lo que se conoce como lobectomía- o la
tiroides completa -llamado tiroidectomía) dependerá del tamaño del tumor y de si el tumor está
o no limitado a la tiroides. A veces los hallazgos antes o al momento de la cirugía- tales como
extensión del tumor en las áreas a su alrededor o la presencia de ganglios linfáticos que están
obviamente afectados- indicarán que una tiroidectomía total sería la mejor opción. Algunos
pacientes tendrán cáncer de tiroides en los ganglios linfáticos del cuello (metástasis a los
ganglios linfáticos). Estos ganglios pueden ser removidos al momento de la cirugía inicial, o
algunas veces en una cirugía posterior si son detectados más adelante. En caso de cánceres muy
pequeños (< 1 cm) que están limitados a la tiroides, que afectan un solo lóbulo y sin evidencia
de haber afectado los ganglios linfáticos, una simple lobectomía (remover solo el lóbulo
afectado) se considera suficiente. Estudios recientes sugieren que tumores pequeños – llamados
microcarcinomas papilares de tiroides- pueden ser observados sin cirugía dependiendo de su
localización dentro de la tiroides. Después de la cirugía, la mayoría de los pacientes necesitan
tomar hormona tiroidea de por vida (véase el folleto sobre Tratamiento con hormona tiroidea).
Con frecuencia, el cáncer de tiroides se cura con solo la cirugía, especialmente si el cáncer es
pequeño. Si el cáncer dentro de la tiroides es grande o si se ha extendido a los ganglios
linfáticos del cuello, o si su médico piensa que usted tiene un riesgo alto de recurrencia, el yodo
radiactivo puede ser utilizado después de sacar la glándula tiroides.
Terapia con yodo radiactivo. (Se conoce también como terapia con I-131). Las células
tiroideas y la mayoría de los cánceres diferenciados de tiroides absorben y concentran el yodo.
Es por eso que el yodo radiactivo se puede usar para eliminar todo el tejido tiroideo normal que
quede después de la cirugía y potencialmente destruir también tejido canceroso residual (Véase
el folleto de Iodo radiactivo). El procedimiento usado para destruir tejido tiroideo residual se
conoce como ablación con yodo radiactivo. Esto produce altas concentraciones de Iodo
radiactivo en los tejidos tiroideos, lo cual hace que eventualmente mueran las células. Como la
mayoría de los otros tejidos en el cuerpo no absorben o concentran el yodo en forma eficiente,
el yodo radiactivo usado durante el procedimiento de ablación suele tener muy poco o ningún
efecto en los tejidos fuera de la tiroides. Sin embargo, en algunos pacientes que reciben dosis
más altas de yodo radiactivo para el tratamiento de metástasis de cáncer de tiroides, el yodo
radiactivo puede afectar las glándulas que producen la saliva y resultar en complicaciones como
sequedad de la boca. Si se necesitan dosis altas, puede haber un riesgo pequeño de desarrollar
otros cánceres más adelante. Este riesgo es muy pequeño y aumenta a medida que aumenta la
dosis de yodo radiactivo. Los riesgos potenciales del tratamiento pueden ser minimizados
utilizando la dosis más pequeña posible. El balancear los riesgos potenciales contra los
beneficios de la terapia con yodo radiactivo es una discusión importante que usted debe tener
con su médico si se le recomienda la terapia con yodo radiactivo.
Si su doctor recomienda tratamiento con yodo radiactivo, su nivel de TSH debe ser aumentado,
lo cual se puede lograr de dos maneras:
La primera es suspender las píldoras de hormona tiroidea (levotiroxina) por 3-6 semanas. Esto
trae como resultado que su cuerpo produzca niveles altos de TSH en forma natural. Esto
resultará en hipotiroidismo, lo cual puede traer síntomas como fatiga, intolerancia al frío, y
otros, que pueden ser significativos. Para minimizar los síntomas de hipotiroidismo, es posible
que su médico le recete T3 (Cytomel™, liotironina) que es una forma de hormona tiroidea de
acción corta, que se toma después de parar la levotiroxina y hasta dos semanas antes del
tratamiento con yodo radiactivo.
Alternativamente, la TSH se puede aumentar lo suficiente sin parar la hormona tiroidea,
inyectando TSH en su cuerpo. La TSH recombinante (rhTSH, Thyrogen®) se puede
administrar en forma de dos inyecciones en los días anteriores al tratamiento con yodo
radiactivo. El beneficio de esta forma de tratamiento es que usted puede continuar el
tratamiento con hormona tiroidea y evitar los posibles síntomas relacionados con el
hipotiroidismo.
Independientemente de que usted se vuelva hipotiroideo (suspendiendo la hormona tiroidea) o
use terapia con TSH recombinante, es posible que también su médico le recomiende una dieta
baja en yodo por 1 a 2 semanas antes del tratamiento (véase Dieta baja en iodo FAQ) lo que
resultará en mejorar la absorción de yodo radiactivo, maximizando el efecto del tratamiento.