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Universidad de Chile

Facultad de Derecho
Departamento de Derecho Privado
Derecho Civil VI
Profesor Joel González

SENTENCIAS PRUEBA

JAVIERA ITURRIETA CLAVIJO


Diciembre 2017
1)
Doña Young Ok Pak Lee, junto a sus dos hijos, Jong Bom Pak Lee y Jong Hyul Pak Lee
dedujeron demanda en juicio ordinario, con sentencia en 16 de junio de 2000, contra don
Alfonso Luis Manuel Martínez Catalán y doña Gladys Angélica Núñez Garrido, en ella se
establece la voluntad de la demandante de que se declare inoponible el pacto de separación de
bienes y liquidación de la sociedad conyugal que celebraron los últimos el día 21 de marzo de
1997.
El principal fundamento de esta petición recae en la imposibilidad de inscribir una medida
prejudicial precautoria de prohibición de celebrar actos y contratos sobre tres propiedades del
señor Martínez Catalán, quien hubiera sido demandado por indemnización de prejuicios por la
responsabilidad extracontractual correspondiente a un accidente en el cual estaba envuelto un
vehículo de su propiedad, tal accidente causó la muerte del marido y padre de la parte
demandante.
La imposibilidad de inscribir la medida prejudicial precautoria se produjo debido a que días
después del accidente, don Alfonso Luis Manuel Martínez Catalán y doña Gladys Angélica
Núñez Garrido quienes se encontraban casados desde 1971 bajo el régimen de sociedad
conyugal, pactaron el término y liquidación de la misma, sustituyéndola por el régimen de
separación de bienes, esto produjo que el patrimonio que la demandante buscaba perseguir
cambiara, debido a que los demandados al liquidar la sociedad conyugal convinieron en que a
doña Gladys Nuñez se le adjudicaría en dominio exclusivo los tres inmuebles que formaban
parte del haber social de la sociedad conyugal, mientras que a don Alfonso Martínez se le
adjudicaría el autobús, que también pertenecía al haber social de la sociedad conyugal, más
una suma dinero.
A partir de lo anterior, la parte demandante alega que el inventario exigido por el legislador no
se realizó con las solemnidades necesarias establecidas en el artículo 1765 y que a partir de
esto, señalan la mala fe del acto el cual habría tenido el objetivo de perjudicar a los actores.
Señala, además, la relación entre la inoponibilidad y de la eficacia frente a terceros que tiene
un contrato o acto jurídico, debido a que estos pueden desconocer los actos celebrados entre
partes que podrían tener como fin perjudicarlos, lo que supondría una sanción de ineficacia
jurídica que afecte simplemente a los terceros: la inoponibilidad.
El tribunal consideró lo anterior como un razonamiento válido ante una deuda social, sin
embargo, establece que no se trata de una deuda de ese tipo, a causa de cómo se generó el
crédito, esto es a partir de la responsabilidad que supone ser propietario de un vehículo
involucrado, en este caso, en un cuasidelito de homicidio. Agrega que doña Gladys Núñez
Garrido no fue demandada a pesar del conocimiento de la parte demandante respecto a la
situación en que se encontraban los bienes y que, además, a la fecha que se concedió la medida
prejudicial precautoria, los bienes inmuebles ya habían sido adjudicados a doña Gladys Núñez.
En cuanto a la mala fe indicada por la parte demandante, el tribunal establece que no existió
prueba de que la parte demandada tuviera intención de perjudicar con sus acciones.

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En definitiva, el tribunal decide no acoger la demanda en juicio ordinario con el fin que se
declare inoponible la liquidación de la sociedad conyugal entre don Alfonso Martínez Catalán
y doña Gladys Núñez.
La parte demandante dedujo recurso de casación en la forma contra la sentencia anterior por
causal de ultra petita, en cuanto la sentencia de 16 de junio de 2000 establece que el monto
adeudado por la parte demandada a la parte demandante no es una deuda social, lo que no se
encontraba dentro de los puntos sometidos a la decisión del tribunal.
Este recurso de casación en la forma es rechazado, en cuanto se supone que el tribunal si debía
pronunciarse al calificar la deuda como social, esto debido a que la demanda establece el punto
de la responsabilidad solidaria de la sociedad conyugal con respecto a la indemnización de
perjuicios que la parte demandada reclama.
La parte demandante dedujo, además, recurso de apelación el cual no es acogido por lo que se
confirma la sentencia de primera instancia.
El tribunal establece se pronuncia respecto a la posible inoponiblilidad del acto, estableciendo
que si bien los terceros pueden alegar la inoponibilidad de los contratos o convenciones, existen
motivos reconocidos por la ley, como la falta de publicidad, de fecha cierta o voluntad, si se
han excedido las facultades tratándose de un mandato o si se trata de un contrato simulado.
En este caso, se consideró que no se acreditó ningún motivo o causa legal de inoponibilidad, a
partir de que, en primer lugar, establece que la sociedad conyugal carece de existencia respecto
de terceros, es decir que no es dueña de bienes ni responsable de ninguna forma; en segundo
lugar, la falta de prueba respecto a la voluntad de perjudicar a la parte demandante, en cuanto
no existe relación con la insolvencia del marido y la liquidación de la sociedad conyugal; en
tercer lugar, que no existe relación entre la celebración del pacto de liquidación, debido a que
no afecta directamente el derecho a la indemnización; finalmente, en cuanto a la omisión de
solemnidad en la realización del inventario, este no sería relevante en cuanto solo es legalmente
necesario para la liquidación de la sociedad conyugal, es decir, afecta la oponibilidad de la
liquidación y no del pacto referido.
A partir de lo anterior, se entienden las razones del tribunal para confirmar la sentencia dictada
en primera instancia en 16 de junio de 2000. Frente a esto, la parte demandante interpuso
recurso de casación en el fondo con sentencia el día 30 de agosto de 2004, el cual revoca la
sentencia apelada, y en su lugar resuelve que se hace lugar a la demanda interpuesta por doña
Young Ok Pak Lee y sus hijos, Jong Bom Pak Lee y Jong Hyuk Pak Lee, la cual buscaba la
inoponibilidad del pacto de separación de bienes y liquidación de sociedad conyugal entre don
Alfonso Manuel Martínez Catalán y doña Gladys Angélica Núñez Garrido.
La Corte tomo en cuenta los antecedentes del asunto, los cuales son:
a) El momento en que se produce el accidente, esto ocurre el día 25 de febrero de 1997,
cuando Sergio Enrique Faundez Olivares conducía un bus de pasajeros, de propiedad

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de Alfonso Luis Manuel Martínez Catalán, el cual estuvo envuelto en un accidente a
causa de la alta velocidad a la que conducía el vehículo; es durante este accidente que
Sok Kyu Pak fallece debido a las graves lesiones que le provocó el hecho. Por sentencia
de 9 de julio de 1998, se condenó al conductor del autobús como autor de cuasidelito
de homicidio de Sok Kyu Pak.
b) Con fecha 21 de marzo de 1997, los cónyuges Alfonso Luis Manuel Martínez Catalán
y Gladys Angelica Núñez Garrido, quienes se encontraban casados desde 1971,
pactaron la separación total de bienes para reemplazar su sociedad conyugal, esto
otorgado ante Notario Público; también acordaron en el mismo documento la
liquidación de la sociedad conyugal, en términos tales que tres bienes raíces fueron
adjudicados a la cónyuge Gladys Núñez, valorizados de comuna cuerdo según avaluo
fiscal de cada uno de ellos, que sumaron así la cantidad de $ 33.597.156, mientras que
a Alfonso Martínez solo se le adjudico el bus Mercedez Benz, avaluado en su tasación
fiscal en $26.000.00, vehículo que se encontraba afectado con la prohibición de
enajenar e internado con franquicias aduaneras.
c) El 20 de mayo d 1997, doña Young Ok Pak Lee y sus hijos Jong Bom Pak Lee y Jong
Hyuk Pak Lee, dedujeron demanda en juicio ordinario de indemnización de perjuicios
contra Sergio Enrique Faundez Olivares por su responsabilidad civil originada por el
cuasidelito de homicidio y solidariamente en contra de Alfonso Luis Manuel Martínez
Catalán en su calidad de propietario del vehículo conducido por el primero.
Dedujeron, además, demanda en juicio ordinario contra Alfonso Martínez y su cónyuge
Gladys Núñez solicitando que se declarara que les es inoponible el pacto de separación
total de bienes y liquidación de sociedad conyugal celebrado entre ambos.
d) Por sentencia de 21 de enero de 2000, se acogió la demanda en cuanto se condenó a al
conductor del vehículo y solidariamente al demandado a pagar, por concepto de daño
moral, la suma de $40.000.000.
Los fundamentos de la demanda de autos para sostener que es inoponible a los actores el
pacto de separación total de bienes y liquidación de sociedad conyugal celebrado entre los
demandados:
a) Se permite perseguir los bienes del demando, debido que el vehículo de propiedad de
su propiedad estuvo inculcado en el accidente que ocacionó el fallecimiento de Sok
Kyu Pak. A raíz de lo anterior, se deduce que también es posible perseguir los bienes
sociales habidos dúrate la existencia de la sociedad conyugal que existía en ese
momento con su cónyuge.
b) El pacto de separación total de bienes y liquidación de sociedad conyugal tuvo por claro
objeto disminuir el patrimonio del marido y hacer desperre el de la sociedad, a causa
de estos e burlaron los legítimos derechos de los demandantes, por cuanto, al marido
solo se le adjudico un bien, el cual esta afecta a una prohibición de gravar y enajenar,
en tanto que se adjudicó a la cónyuge la totalidad de los inmuebles de propiedad de la
sociedad conyugal. Que, en este mismo pacto, se procedió a liquidar la sociedad

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conyugal mediante un inventario y tasación de bienes hechos por los propios otorgantes
y sin solemnidad judicial, lo que es requerido por la ley, por lo que no puede tener valor
en juicio contra los actores, en su calidad de acreedores, al no haber concurrido a su
aprobación y firma, resultando inoponible a los mismos.
La sentencia recurrida exigió requisitos adicionales al perjuicio para aplicar la normal legal
citada:

a) El artículo 1.723, por cuanto establece un requisito de oponibilidad constituido por el


hecho de que el pacto celebrado entre los cónyuges no debe perjudicar , en caso alguno,
los derechos válidamente adquiridos por terceros respecto del marido o de la mujer,
requisito cuya infracción trae como consecuencia que aquel pacto le será inoponible a
aquel acreedor que haya resultado perjudicado o disminuido en sus derechos como
consecuencia de su celebración.
b) El articulo 1.740 porque desconoce que la sociedad conyugal este obligado al pago del
crédito de los demandantes derivado de la obligación del marido de indemnizar los
perjuicios causados en virtud de lo preceptuado por el artículo 174 de la ley 18.290,
responsabilidad civil originada por la comisión de un cuasidelito de homicidio.
c) El artículo 1.750, porque ha desconocido que, durante la sociedad conyugal el marido
es, respecto de terceros el dueño de los bienes sociales, como si ellos y sus bienes
propios formasen un solo patrimonio, como también que los acreedores del marido
pueden perseguir tanto los bienes del marido como los bienes sociales;
d) Los artículos 1.765 y 1.766, en cuanto no ha considerado que ellos establecen en
requisitos respecto al inventario y tasación de los bienes quedados a la disolución de la
sociedad conyugal que tienen por objeto que los acreedores no resulten perjudicados
como consecuencia del pacto de separación total de bienes y liquidación de la sociedad
conyugal en concordancia con lo previsto al respecto en el artículo 1.723, evitando así
que los derechos de aquellos queden a merced de la voluntad e intereses de los
cónyuges. Que los derechos de los demandantes en contra de Alfonso Martínez Catalán
se originaron mientras estaba vigente la sociedad conyugal habida entre este y doña
Gladys Núñez Garrido, con motivo del cuasidelito civil que tuvo lugar el 25 de febrero
de 1997 y que irrogo la obligación de Martínez de resarcir perjuicios a los actores,
como sucesores del fallecido Sok Kyu Pak, víctima de cuasidelito.

Se hace referencia, además, a la diferencia entre la obligación a las deudas y la contribución a


mismas, donde la primera se refiere a las relaciones del acreedor con los cónyuges, es la
determinación del patrimonio en que el acreedor puede perseguir su crédito. La segunda se
refiere a las relaciones de los cónyuges entre sí, a la determinación del patrimonio, que en
definiría, debe soportar el pago. En este caso, Gladys Núñez, quien pagó sin estar obligado a
soportarla tendrá derecho a recompensa.

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Por lo tanto, las obligaciones contraídas por el marido son obligaciones sociales, estando la
sociedad conyugal obligada al pago de todas ellas y los acreedores pueden perseguirlas sobre
sus bienes. Los acreedores por deudas personas del marido o por deudas de la sociedad, pueden
perseguir indistintamente los bienes propios del marido y los bienes sociales, sin perjuicio del
derecho de la sociedad conyugal para exigir las recompensas que procedan cuando la deuda
deba soportarla solo él.

Se cometió error de derecho al sostener que no se trataba de una deuda social, basados en el
hecho que la deuda se generó a raíz de un cuasidelito de homicidio, mismo error que cometió
la sentencia de segundo grado.

Por lo demás, se entiende que el articulo 1723 dispone que el pacto de separación total de
bienes no perjudicara los derechos adquiridos por terceros respecto del marido o la mujer, esto
fue el fundamento principal de la demandante. Se considera, por lo tanto, que el pacto
anteriormente mencionado, no puede ser oponible a los demandantes, que los bienes
adjudicados han de mirarse, respeto a terceros y acreedores, como pertenecientes al marido en
calidad de administrador de la sociedad conyugal, debido a que en el caso de autos, el perjuicio
de los acreedores y demandantes aparece de manifiesto en el mérito de la documentación y del
proceso sobre indemnización d perjuicios traídos a la vista.

En mi opinión, la Corte Suprema, en la sentencia anterior ha sido concordante con lo que ha


señalado con anterioridad la doctrina, donde se establece que la separación de bienes en
inoponible a los acreedores, siempre que se hayan constituidos como durante la vigencia de la
sociedad conyugal.

Además, la Corte menciona un punto importante, en cuanto, aun cuando se aceptará, la validez
de este pacto, este no cumple no cumple con las solemnidades necesarias para tener valor en
juicio, en la medida, que el inventario y la tasación de los bienes fueron realizadas sin las
solemnidades que establece el Código Civil.

El razonamiento empleado por la Corte Suprema, es relevante, ya que da cuenta del desarrollo
jurisprudencial en torno al artículo 1723 del Código Civil, anteponiendo y protegiendo los
derechos adquiridos por terceros de forma legítima, que podrían resultar lesionados o
vulnerados ante este tipo de fraude de reducción de patrimonio, para así, no responder ante las
obligaciones que se deben.

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2)
Don Mario Gustavo Milla Fuentes presentó demanda de divorcio por la causal de cese efectivo
de convivencia por más de tres años y además pidió la rebaja de pensión de alimentos la cual
también fue acogida. La parte demandada, doña Ane Marie Allimant Antolisei, opuso una
excepción de incumplimiento de la obligación de alimentos, la cual consistía en el pago de la
suma de $700.000 más dividendos de la casa.
Con respecto al pago de alimentos ambas partes presentaron pruebas, la parte demandante
acompaño tres comprobantes de pago de dividendos hipotecarios y dos cuadernillos de
transferencias bancarias y deposito en la cuenta corriente de la demandada, por su parte la
demandada presentó un instrumento privado del cual no se pudo estimar que tuviera termino
probatorio.
Con respecto a la petición de la demandada de presentar expedientes con la finalidad de que el
juez de primer grado examinara al momento de dictar sentencia, estos no fueron incorporados
y la Corte estimó que el hecho de no ser incorporados no altera la conclusión del sentenciador.
Finalmente se concluyó que conforme a los principios de la lógica y las máximas de la
experiencia la demandada alegó excepción de incumpliendo de la obligación de alimento con
el fin de dilatar la disolución del vínculo matrimonial, debido a que a pesar de que el
demandante admite adeudar el pago de pensiones de alimentos, no se comprobó que el
incumplimiento haya sido reiterado, siendo este un requisito necesario para que prospere la
excepción.
Ante la sentencia en cuestión, presenta recuso de apelación solicitando que se rechace la acción
de divorcio por las razones mencionadas con anterioridad, y de rebaja de alimentos, pues la
suma de dinero otorgada en dicha sentencia resultaría insuficiente para los gastos de
manutención de sus tres hijos. Con lo anterior, solicita que se dé lugar a la demanda
reconvencional. La parte recurrente alega que el tribunal de primera instancia acogió la
demanda de divorcio sin considerar el hecho de que se dieran los supuestos del artículo 55
inciso tercero de la ley 19.947.
La demandada y demandante reconvencional dedujo recurso de casación en el fondo con
respecto a la sentencia dictada por la Corte de Valparaíso. Mediante este se denuncia que los
sentenciadores no interpretaron correctamente el artículo 55 inciso tercero de la ley 19.947,
que dicen relación con los requisitos de reiteración en la obligación de alimentos.
Además, agrega infracción del artículo 141 del Código Civil, en cuanto se rechazó la
declaración de un bien familiar, a pesar de cumplirse con los requisitos establecidos en el
artículo mencionado, debido a que se declaró en el fallo el divorcio.
Por último, agrega que el monto de la pensión de alimentos establecida por el tribunal no
corresponde a lo establecido en el artículo 323 del Código Civil, conforme al cual el monto de
la pensión de alimentos debe habilitar al alimentado a subsistir modestamente de un modo
correspondiente a su posición social.

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La Corte señala que es un hecho establecido en el fallo que se revisa, que las partes cesaron su
convivencia hace más de tres años, que el actor se encuentra obligado por resolución judicial
a pagar alimentos en favor de sus hijas y que el mismo ha reconocido que no los ha pagado
íntegramente.
Establece, además, el error en la interpretación del artículo 55 inciso tercero de la Ley 19.947,
al establecer para enervar la acción de divorcio exigencias que la ley no establece, incurriendo
también en la falta de alterar la carga de la prueba al exigir que la demandada acreditara los
pagos exigidos al demandante, siendo que acreditada la existencia de una obligación es el
deudor quien debe demostrar su pago o los motivos que puedan justificar su actuar de acuerdo
con la ley.
Los errores de derecho antes mencionados influyeron sustancialmente en lo resolutivo del fallo
recurrido, debido a que se acogió la demanda de divorcio cuando debió ser desestimada, por
lo tanto, se acoge recurso en cuanto esta situación, mas no respecto a la infracción del articulo
323, ya que estas alegaciones suponen una modificación de la cuantía de la pensión alimenticia,
situación que el tribunal no puede revisar por corresponder a los jueces de instancia resolver
sobre este asunto.
Una vez rechazada la apelación, recurre ante la Corte Suprema mediante un recurso de casación
en el fondo, dicho recurso se fundamenta en la vulneración al artículo 55 inciso tercero de la
Ley de Matrimonio Civil, esto en razón de la acción de divorcio, pues los jueces realizaron una
interpretación errónea, y por ende, una mala aplicación de la norma; a su vez, esgrime una
infracción al artículo 141 del Código Civil al haberse rechazado la demanda de declaración de
bien familiar basándose en la acción de divorcio acogida; infracción al artículo 323 de Código
Civil, ya que el monto de los alimentos fijados por el tribunal resulta insuficiente para el
sustento y la satisfacción de las necesidades de los hijos de ambos. Es por lo anterior, que la
recurrente solicita la anulación de la sentencia y la dictación de un nuevo fallo en donde se
rechace la acción de divorcio, se desestime la acción de rebaja de alimentos y que se acoja la
demanda reconvencional de la recurrente.
En cuanto a la acción principal de divorcio, en el fallo de primera instancia esta fue acogida a
pesar de la oposición de la contra parte, pues se consideró que se carecía de prueba suficiente
para desestimarla. En segunda instancia, se agrega que la demanda principal no es capaz de no
es capaz de acreditar un incumplimiento reiterado de la obligación alimenticia, además de que
sólo inició acciones de cumplimiento una vez iniciada la causa de divorcio, por ende, se acoge
la acción de divorcio.
La Corte Suprema, señala en el fallo que a pesar de que concurren los efectos legales para dar
lugar a la acción de divorcio, la excepción interpuesta por la demanda reconvencional debía
ser probada por el deudor, en virtud del artículo 1698 de Código Civil. A su vez, señala que se
configuraron los supuestos previstos en el artículo 55 inciso tercero de la Ley de Matrimonio
Civil. Por lo tanto, la Corte Suprema señala que se cumplen los requisitos para acoger la
oposición presentada por la demandante reconvencional.

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En relación con la infracción del artículo 141 del Código Civil, se omite referencia a las
alegaciones de la recurrente, asimismo, en virtud de la infracción del artículo 323 del Código
Civil, no se da lugar al recurso, ya que lo que requiere es una variación de pensión de alimentos
y no un error de derecho que sea competencia de la Corte Suprema.
El recurso de casación en el fondo presentado por Doña Annie Allimant es acogido, dictándose
una sentencia de reemplazo en la que se desestima la acción de divorcio unilateral por cese de
convivencia, se rechaza la demanda reconvencional de compensación económica se da lugar a
la demanda reconvencional de declaración de bien familiar debido al artículo 141 del Código
Civil. Se confirma en lo demás la referida sentencia.
Por lo tanto, se acoge el recurso de casación en el fondo con el voto de disidencia del Ministro
señor Brito, quien fue de la opinión de rechazar el recurso basándose en que no existen hechos
acreditados en el proceso que indiquen el incumplimiento reiterado de la obligación de pensión
de alimentos y que la recurrente debió alegar infracción a las normas reguladoras de la prueba,
pues los planteamientos del recurso de sustentan en la revisión de supuestos facticos
establecidos por los jueces del fondo.
En mi opinión, considerando la importancia que tiene la pensión de alimentos, el fallo del
tribunal de primera instancia supone que se está ignorando tal categoría con respecto a las
pensiones de alimentos, en cuanto al apreciar la prueba que presentó el demandante como
suficiente para considerar que el retardo en el pago de pensiones no existía. Si se tiene en
cuenta que los jueces deben fallar de acuerdo con la sana crítica, una materia esencialmente de
apreciación y, por lo mismo, su estimación corresponde exclusiva y privativamente a los jueces
del fondo, considero un error no considerar el retraso dentro de la decisión final del tribunal,
en cuanto la pensión de alimentos supone un sustento, en este caso, no solo para la mujer sino
para sus hijos.

3)

9
Se trata de una sentencia de la Corte de Apelaciones de Concepción, donde las partes son José
Luis Cuevas Jara y Ana Teresa Seguel Trincano.
El Tribunal establece respecto al artículo 61 de la Ley de Matrimonio Civil, que la
compensación por menoscabo económico es la prestación a que tiene derecho el cónyuge que
durante el matrimonio no se dedicó a una actividad remunerada como podía y quería por
dedicarse al cuidado de los hijos o las labores del hogar.
De la compensación se beneficia el cónyuge respecto de quien concurren los dos primeros
elementos que pide la ley: Que uno de los cónyuges se haya dedicado durante el matrimonio,
exclusiva o preferentemente, al cuidado de los hijos o a las labores propias de hogar común y
que por esa dedicación no por otra causa ese cónyuge o haya desarrollado una actividad
remunerada o la haya hecho en una menos medida de la que quería o podía. Este es el cónyuge
más débil para los efectos de esta institución.
Es el último término, el menoscabo, determina si debe rechazarse la demanda debido a que
este es un elemento esencial. Al considerarse de esta manera, es necesario que se pruebe. El
menoscabo económico es el desequilibro o disparidad económica entre los cónyuges tras la
terminación del matrimonio para enfrentar sus vidas separadas en el futuro.
Se hace referencia a las circunstancias que permiten determinan el quantum de la
compensación económica, las cuales e establecen en el artículo 62 de la ley, donde se
considerara especialmente la duración del matrimonio y de la vida en común de los cónyuges,
la situación patrimonial de ambos, la buena o mala fe, la edad y el estado de salud del cónyuge
beneficiario, su situación en materia de beneficios previsionales y de salud, su cualificación
profesional y posibilidades de acceso al mercado laboral y la colaboración que hubiere prestado
a las actividades lucrativas del otro cónyuge. Estos criterios apuntan, de manera variada, al
presente, al futuro y al pasado.
Establece, además, que el carácter reparatorio de la compensación debe derivar una
consecuencia esencial: se trata de reparar el menoscabo económico producido por la
dedicación a los hijos o al hogar común. Hay entre ambas un vínculo causal que debe ser
aprobado por el demandante.
De acuerdo a la opinión jurídica de doña Paulina Veloso Valenzuela (Revista Actualidad
Jurídica U. del Desarrollo N°13. Enero de 2016), de la lectura del articulo 62 de la Ley de
Matrimonio Civil, se puede concluir que alguno de los criterios establecidos miran al asado,
más específicamente a la causa del menoscabo. Ellos son: la duración del matrimonio, la vida
en común; y la colaboración en la actividad lucrativa. Otros se refieren al pasado, como la
situación patrimonial de ambos cónyuges y sus facultades y necesidades económicas. Hay
criterios que miran al futuro, como la inserción del cónyuge beneficiario al mercado del trabajo
y sus ingresos futuros.
El tribunal considera que estos supuestos no se cumplen en la especie y que además, la prueba
rendida por la demandante reconvencional no permite acreditar que esta, por haberse dedicado

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al cuidado de los hijos o a las labores propias del hogar común no haya podido desarrollar una
actividad remunerada o lucrativa durante el matrimonio o que lo haya hecho en menor medida
de lo que quería o podía, tampoco permite corroborar que esta situación le haya provocado
menoscabo económico, debido a que no existe pérdida patrimonial.
Con respecto a los hechos, se señala que las partes tuvieron una relación matrimonial de más
de 20 años, quince de los cuales la demandante reconvencional se desempeñó laboralmente
fuera del hogar común, como profesora durante 12 años y como vendedora de joyas durante
tres años. Además, se da cuenta que existen tres hijos, uno mayor de edad y dos adolescentes.
También se menciona que el periodo en que la cónyuge no trabajo corresponde a los años 1995
y 2000, por dicho periodo es que se solicita la compensación económica de 80.000.000, esto
por el menoscabo sufrido.
En el considerando 10 de la sentencia, surge un electo fundamental para resolver la eventual
procedencia de la compensación económica, siendo este, el vínculo causal que debe existir
ente el hecho de que el conyugue más débil no haya trabajado o no lo haya hecho en la medida
que podía y quería y el hecho de que esto haya sido una consecuencia de que este se dedicó al
cuidado de los hijos en común o las labores propias del hogar, no es suficiente que se tenga
una condición socioeconómica desmejorada.
Se concluye que la demandante reconvencional no logro acreditar el nexo causal, y tampoco
la existencia de menoscabo económico sufrido por el matrimonio. Si bien señala no haber
trabajado en un largo periodo, no pudo probar el sueldo que dejo de percibir, tampoco logro
acreditar la cuantía del supuesto menoscabo económico sufrido.
El tribunal advierte que el fundamento de la acción no es real, debido a que no es efectivo que
la demandante se haya dedicado durante la vida en común al cuidado y atención del hogar y
de los hijos, pues trabajo fuera del hogar la mayor parte del tiempo, mientras que respecto a
los cinco años que no trabajó formalmente, lo correcto habría sido que el fundamento de la
pretensión se basara en que las labores desarrolladas fueron en menor medida de lo que quería
o podía.
Se reproduce la sentencia de alzada, con modificaciones. Y se tiene en su lugar y, además,
presente:
Que el artículo 61 de la ley de matrimonio civil dispone “Si, como consecuencia de haberse
dedicado al cuidado de los hijos o a las labores propias del hogar común, uno de los cónyuges
no pudo desarrollar una actividad remunerada o lucrativa durante el matrimonio, o lo hizo en
menor medida de lo que podía y quería, tendrá derecho a que, cuando se produzca el divorcio
o se declare la nulidad del matrimonio, se le compense el menoscabo económico sufrido por
esta causa”.
De la definición se desprenden los elementos constitutivos de la compensación económica: a)
Que uno de los cónyuges se haya dedicado durante el matrimonio, exclusiva o preferentemente
al cuidado de los hijos o a labores propias del hogar común. b) Que, a causa de esto, el cónyuge

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no haya desarrollado una actividad económica remunerada o lo haya hecho en menor medida
a lo que podía o quería. c) que el divorcio o nulidad causa a ese cónyuge un menoscabo
económico.
De lo anterior, parece posible que el acreedor beneficiario de la compensación es el cónyuge
respecto al cual concurren los dos primeros elementos. Este es el cónyuge más débil. Pero la
sola concurrencia de estos elementos no determina el derecho a la compensación del artículo
61. Dependerá en última instancia de las circunstancias contempladas en el artículo 62 de la
ley citada, las que son esenciales para determinar la existencia del menoscabo económico. Solo
si luego de ponderar las circunstancias resulta que la ruptura del vínculo causó menoscabo,
deberá aceptarse la demanda por compensación.
Así, la prueba que rinda el cónyuge solicitante recaerá sobre el supuesto típico del artículo 61,
la existencia del menoscabo y la cuantía de la compensación solicitada.
De acuerdo a la historia de la ley y a la opinión de la doctrina nacional, el menoscabo
económico correspondería al desequilibrio o disparidad económica entre cónyuges tras la
terminación del matrimonio. Esto se traduce en que el cónyuge que se dedicó a la familia queda
en un plano de desigualdad respecto del otro que si desarrollo una actividad remunerada, y que
de no mediar la compensación empezará su vida separada en desventaja sin poder alcanzar un
estatus económico adecuado al que tenía durante el matrimonio.
El artículo 62 de la ley dispone que para determinar la existencia de menoscabo económico y
la cuantía de la compensación se considerará especialmente la duración del matrimonio y la
vida en común, la situación patrimonial de ambos, la buena o mala fe, la edad y estado de salud
del cónyuge beneficiario su situación en materia de beneficios previsionales y de salud, su
cualificación profesional y posibilidades de acceso al mercado laboral, y la colaboración que
hubiere prestado en las actividades lucrativas del otro cónyuge. Si se decretara el divorcio en
virtud del artículo 54 el juez podrá denegar la compensación o disminuirla prudencialmente.
Que, como puede apreciarse, la disposición enumera no solo las circunstancias para determinar
la cuantía de la compensación, sino también a la existencia misma del menoscabo económico.
Se decide revocar a sentencia apelada, en cuanto por esta se acoge a demanda reconvencional
de compensación por menoscabo económico deducida por doña Ana Teresa Trincado, y se
declara que se rechaza dicha demanda.

4)

12
Julio César Ponce, presenta acción de divorcio por cese de convivencia en contra de Rosario
María Reyes, debido a que ambos han dejado de convivir efectivamente por un plazo mayor
de 3 años. Rosario Reyes, demanda reconvencionalmente por compensación económica y
solicita un aumento de pensión de alimentos.
El demandante Julio Cesar Ponce señala haber contraído matrimonio con la demandada el 10
de junio del año 1995, bajo el régimen de separación total de bienes; de esta unión matrimonial
no nacieron hijos. Asimismo, señala que el 26 de noviembre del año 1997, abandona el hogar
común a causa de un acuerdo conciliatorio suscrito entre las partes ante el Vigésimo Cuarto
Juzgado Civil, desde esa fecha que no se ha reanudado la vida en común.
La demandada Rosario Reyes reconoce el cese efectivo de convivencia por más de 3 años, sin
embargo, añade que la causal invocada por el demandante no puede ser alegada, debido que el
actor no ha dado cumplimiento reiterado a su obligación de pagar pensiones alimenticias
decretadas en su favor en juicio sobre alimentos. Ante esto demanda reconvencionalmente a
su a Julio Cesar Ponce por falta imputable a este, pues se incurre en las causales del articulo
54 N° 1 y 2 de la Ley de Matrimonio Civil, ya que ha señalado haber sufrido maltratos físicos
y psicológicos de parte de él, incluyendo maltrato físico, gritos, amenazas y agresiones. Este
juicio terminó en un avenimiento donde se acordó vivir separados, con prohibición del
demandado de acercarse al Oñar de Rosario Reyes y con una pensión alimenticia provisoria
de $900.000, la que en sentencia definitiva se fijó en un monto de $1.5000.000.
Además, la demandada solicita compensación económica, pidiendo que se decrete a su favor
la suma de $3.000.000.000, y que se le adjudique el inmueble donde actualmente vive. Esta
pretensión se funda en el hecho de que su situación patrimonial sería cada día más grave, que
con anterioridad al matrimonio ella trabajaba, cuestión que dejó de lado para ocuparse a las
labores del hogar y acompañar a su marido en todas sus actividades y en sus múltiples viajes
al extranjero, e atención de que este es multimillonario, y que presenta un cuadro depresivo
producido por el quiebre matrimonial y las agresiones sufridas.
El demandante solicita el rechazo total de la demanda reconvencional, señalando que son
hechos infundados y que las pensiones que se adeudan según Rosario fueron pagadas el año
2004, también señala que la imposibilidad de trabajar de Rosario fue decisión de ella.
La demandada no logra probar ninguna de las circunstancias señaladas. El Tribunal también
señala que el objeto de la compensación económica no tiene por finalidad cubrir las
necesidades de uno de los cónyuges después del matrimonio, sino que reparar el equilibrio
económico que produce dicho matrimonio y posterior divorcio o nulidad.
Acoge la demanda principal de divorcio, declarándose terminado el matrimonio entre Julio
Ponce y Rosario Reyes. Rechaza la demanda reconvencional de divorcio y la compensación
económica.

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La parte demandada deduce recurso de apelación:
La resolución de primera instancia fue apelada por Rosario Reyes ante el tribunal a quo, y
conoce de este la Corte de Apelaciones de Santiago, esto pues no se dio lugar a la demanda de
divorcio por causa imputable al autor y a la reconvencional de compensación económica.
El argumento de la recurrente es similar al de primera instancia, pues vuelve alegar el
incumplimiento reiterado de la obligación de alimentos por parte de Julio Ponce, lo cual ya se
había comprobado que no era cierto.
En cuanto a la compensación económica, la corte señala que no resulta lógico el fundar la
petición en que el divorcio importe una pérdida de la pensión de alimentos que recibe, ya que
es una consecuencia propia del término de la relación conyugar. Tampoco debe aludirse la
edad y enfermedades de la demandada, ya que es una profesional.
Se confirma la sentencia apelada.

La parte demandada deduce recurso de casación en el fondo:

En virtud de lo señalado por la Corte de Apelaciones de Santiago, la demandante


reconvencional, recurre de casación en el fondo ante la Corte Suprema.
Rosario denuncia una vulneración al artículo 62 de la Ley de Matrimonio Civil, señalando que
los jueces han infringido dicho precepto y han rechazado la compensación económica, pues
ella no habría quedado en una situación desventajosa al haberse adjudicado el inmueble, lo
cual no coincide con la realidad, lo que ocurrió costa en por resolución judicial que se dispuso
la transferencia de esta propiedad al propio actor, a través de su sociedad relacionada.
La recurrente no denunció infracción a las leyes reguladoras de la prueba y las alegaciones
planteadas por ella, solo podrían prosperar en la medida que se hubieran invocado tales
disipaciones, que son las que permiten revisar en estos aspectos el fallo impugnado
Que por lo demás, la Corte considero, que el hecho invocado por la recurrente no es un
presupuesto que se encuentre establecido en el fallo de estudio, y que además, la adjudicación
del inmueble no es el único elemento que han tenido en consideración los sentenciadores para
resolver como lo han hecho, de tal modo, que esta situación no tendría influencia en lo
dispositivo del fallo.
La Corte dictamino que el recurso en examen adolece de manifiesta falta de fundamento, lo
que permite que se rechace en la etapa de tramitación.
Por estas razones, se rechazó el recurso de casación en el fono, deducido por la demandante
reconvencional.

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En mi opinión, las consideraciones que tuvo el tribunal de primera instancia para dictaminar
el rechazo a la pretensión de doña Rosario María Reyes Achurra no fueron suficientes, en
cuanto a establecer la situación patrimonial de ambos cónyuges, estableciendo que las pruebas
presentadas por la demandada y demandante reconvencional solo resultaron útiles “para
determinar las facultades económicas de su cónyuge.”
Si se tiene en cuenta que, para determinar el monto de la compensación económica, la situación
patrimonial de ambos cónyuges es un factor que se debe tener en cuenta al considerar la
situación y si esta amerita de compensación económica.
Ocurre, de la misma manera, en el fallo de segunda instancia, donde se establece que a perdida
de la pensión de alimentos que percibe no resulta pertinente para fundar la petición, puesto que
ello es solo legal y lógica consecuencia del término de la relación conyugal.
Si analizamos los requisitos de la compensación económica, estos se refieren primero, a la
dedicación del cónyuge beneficiario a las labores del hogar, luego se refiere al impedimento
que esta situación provoca en su desarrollo profesional y finalmente, se refiere al menoscabo
económico que esto produce.
Respecto a la primera, la sentencia no consideró que la situación de producida por el constante
abuso físico y psicológico que Julio Cesar Ponce Lerou ejerció frente a su cónyuge, Rosario
Reyes y como esto pudo haber afectado sus posibilidades de desarrollo personal y profesional,
relegándola a tareas superfluas como acompañar a su marido en sus diversos viajes, teniendo
en cuenta su posición social y económica.
Lo anterior, al no ser considerado, supone una mirada escueta al tipo de situaciones que pueden
establecerse dentro de los primeros dos requisitos, la dedicación a las tareas del hogar y el
impedimento que esto provoca en el progreso personal del individuo que se dedica a estas
labores.
Por lo demás, produce un impacto en la definición que se tiene de menoscabo económico, que
fue el requisito en que se basó la sentencia de primera instancia para rechazar la demanda
reconvencional, al insistir que la compensación económica no debe entenderse como un
derecho de nivelación o de indiscriminada igualación, adquirido automáticamente por el hecho
de contraer matrimonio, pero, si no se tuvieron en cuenta las situaciones antes nombradas, es
posible llegar ala conclusión a la que llegó el tribunal al considerar la compensación económica
como un medio de la demandada para lograr el objetivo de nivelación o indiscriminada
igualación, toda vez que se indica que su situación le permitía progresar profesionalmente,
mientras que a lo largo de su matrimonio, su marido le impedía desarrollarse mediante
situaciones de maltrato, que produjeron finalmente le menoscabo económico del que se negó
existencia en el fallo.

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5)
La demandante dedujo recurso de casación en la forma en contra de la sentencia de primer
grado, la causal consiste con omisión del requisito contemplado en el número 2 del artículo
170 del Código de Procedimiento Civil, se habría configurado por cuanto la sentencia no
enuncio ni transcribió, en la parte expositiva ni en la considerativa, el fundamento de la
demanda. Estima que al omitirse dicho fundamento se cercena la demanda y eso explique que
1no se haya fallado bien la causa.
El examen de la sentencia impugnada permite constatar que las alegaciones del recurrente, en
este punto, resulta infundadas, toda vez que el fallo enuncia con claridad los contenidos de los
escritos de la demanda y de réplica. Basta examinar la parte expositiva del fallo para observar
que la sentencia se refiere a la pretensión de la demandante que, habiéndose adjudicado la casa
gravada solicitó al banco el alzamiento y cancelación de la hipoteca y prohibiciones, por cuanto
jamás autorizo a su marido específicamente ni por escrito, para obligar los bienes sociales en
los términos de contraer nuevos créditos que afectaren en la forma que taxativamente indica el
artículo 1749 del Código Civil.
El Tribunal estima que no se configura la causal de casación que invoca la recurrente, debido
a que la sentencia satisface los requerimientos del número 2 del artículo 170 del Código de
Procedimiento Civil.
Además se refiere al artículo 170 número 6 en relación al artículo 768 número 5 del Código de
Procedimiento Civil, respecto al cual la recurrente sostiene que este se habría configurado por
cuanto la sentencia no se pronunció sobre la acción específica entablada, consistente en que se
alce la hipoteca y prohibición que pesa sobre la propiedad, ni tampoco se pronunció sobre las
excepciones opuestas por la contraria, a pesar de haberse recibido la causa a prueba, donde se
fijaron los puntos a que habría quedado reducida la controversia, esto es, si el crédito afecto a
hipoteca por 30 millones fue pagado y los créditos que el demandado señaló como vigentes y
exigibles también se encontraban pagados.
Es por esto que, en su opinión, resulta superflua e inocua la supuesta falta de legitimación
activa y el tribunal no debió haberla declarado de oficio. Respecto a esto el tribunal estableció
que cualquier pronunciamiento sobre las acciones y excepciones hechas vales por las artes
resulta incompatible con la decisión tomada, que supone qe la demanda ha sido entablada por
quien no tiene la aptitud legal especifica para litigar en este proceso.
La recurrente sostiene, además, que el tribunal ha fallado ultra petita, al determinar que su
parte, al actuar como adjudicataria no tendría legitimación, por cuanto esas alegaciones son
fueron sometidas a la decisión del tribunal por ninguna de las partes.
Alega que es un hecho acreditado en la causa que estuvo casada bajo el régimen de sociedad
conyugal entre los 1978 y 1998 y es justamente en virtud de aquello que está accionando y no
como adjudicataria, ya que durante la vigencia de la sociedad conyugal no otorgo la

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autorización especifica que exige el artículo 1749 del Código Civil a su marida en ningún
nuevo crédito, por lo que la suposición del sentenciador no se ajusta al mérito del proceso.
Sobre la legitimación de la demandante, el tribunal considera que en caso de existir falto de
legitimación en el proceso, la sentencia debe declararla y omitir el pronunciamiento sobre el
conflicto; el juez está obligado a declararla de oficio, por lo que, en caso de verificarse tal
situación, no cabe el reproche de haber fallado ultra petitia.
Por lo demás, se considera que la demandante no ha sufrido perjuicio que sea reparable solo
con la invalidación del fallo.
En cuanto al recurso de apelación, se tienen presentes los hechos: la demandante solicitó el
alzamiento de la hipoteca y de las prohibiciones que gravan el inmueble que se adjudicó
mediante la liquidación de la sociedad conyugal habida con su cónyuge. Su pretensión se basa
en que el préstamo de $ 30.000.000 que solicitaron durante la vigencia de la sociedad conyugal
con el objeto de mejorar el inmueble en cuya garantía se constituyó la referida hipoteca, se
encuentra íntegramente pagado y que mientras estuvo casada bajo el régimen de sociedad
conyugal, no autorizó a su cónyuge a contraer nuevas obligaciones para caucionar créditos de
terceros.
La parte demandada estableció que mediante la pretensión anterior, la demandante busca
impugnar la validez del contrato de hipoteca celebrado durante la vigencia de la sociedad
conyugal, al cual concurrió otorgando su autorización conforme a las reglas establecidas en la
ley y que fue pactado con una cláusula de garantía general, con el objeto de asegurar el
cumplimiento de todas las obligaciones que su cónyuge, Arné Hilario Kuusela, hubiere tenido
en el presente o tuviera en el futuro, a favor de dicho banco y no para garantizar una obligación
especifica como indicó la demándate. Frente a esto, el demandado contrajo durante el curso de
los años, numerosas obligaciones con el banco demandado que han sido cubiertas por la
garantía de la hipotecaria.
La demandante niega que su cónyuge sea deudor del crédito antes mencionada, debido a que
este es un crédito otorgado a Magic Motors SA, el que fue avalado y afianzado solidariamente
por Hilario Kuusela, sin que dichas cauciones fueran autorizadas por la demandante.
No se discute sobre la existencia de la hipoteca autorizada por la demandante para celebrar el
contrato hipotecario con una cláusula de garantía general, sino el alcance de dicha autorización.
De acuerdo con lo previsto en el artículo 1749 del Código Civil, la autorización que debe
prestar la mujer para enajenar o gravar bienes inmuebles sociales debe ser específica, es decir,
no se puede otorgar una autorización genérica, o que no especifique el acto que se ejecutará.
Lo que la ley exige es que la mujer autorice a su marido a constituir hipoteca sobre un
determinado bien social, es en ese sentido que tiene que ser específica, pero no se requiere que
lo haga, también, con la obligación que se cauciona, sea esta presente o futura.

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Por lo tanto, el tribunal considera que si la mujer autorizo a su marido para hipotecar un
determinado bien raíz social, conviniendo una cláusula de garantía general a favor del acreedor
hipotecario, esa garantía real alcanza a cualquier obligación presente o futura, que el deudor
contraiga con este, sea que se trate de obligaciones propias o para caucionar a terceros.
Es de interés determinar si existen o no obligaciones contraídas por el marido de la
demandante, que se encuentren pendientes y que estén garantizadas con la hipoteca que solicita
alzar. La demandante y su cónyuge sustituyeron el régimen de sociedad conyugal por el de
separación de bienes, al liquidar la sociedad conyugal, la demandante se adjudico el inmueble
social que esta gravado con la hipoteca que se busca alzar. Frente a esto, el demandando alegó
la inoponibilidad del inventario y tasación de los bienes efectuados con ocasión de la
liquidación de la sociedad conyugal, por cuanto fueron hechos sin solemnidad judicial y sin
incorporar las deudas con el banco demandado la adjudicación del inmueble a la mujer.
La demandante ha sostenido que la única deuda garantizada válidamente con la hipoteca, es la
contraída por su cónyuge con el banco demandado, durante la vigencia de la sociedad conyugal
y corresponde a un mutuo por $30.000.000. El demandante reconoció la existencia de un
crédito otorgado por el banco demandando a un tercero, el que fue avalado y afianzado
solidariamente por Arné Hilario Kuuselam, niega que este afecte al inmueble hipotecado, por
no haber autorizado a su marido para otorgarlo y que esta deuda abrí asido contraída con
posterioridad a la fecha en que ella y su marido se separaron de bienes.
El tribunal entiende que no es necesario autorizar el crédito que se quiere caucionar, sino que
basta con la autorización para constituir, en este caso, la hipoteca sobre el bien social, por lo
que se considera especifica. Por esta razón, desestimó la alegación relativa a la falta de
autorización de la mujer exigida por el articuo 1749, incisos 5° y 6° del Código Civil, por lo
que, no habiéndose acreditado el pago, se entiende vigente y garantizado por la hipoteca cuyo
alzamiento se solicitó.
Considero que el voto en contra del Ministro señor Cisternas, quien estuvo por revocar la
sentencia de alzada y acoger la demanda, suponía una solución correcta al conflicto, debido a
que la autorización no se dio en ningún documento de crédito, por lo que debió analizarse si
existía durante el periodo en que ella estuvo casada bajo régimen de sociedad conyugal, algún
pagaré u otro título de crédito avalado por don Arné Hilario con la autorización especifica
referida. La demandante probó que el único crédito otorgado al amparo de la hipoteca se pagó,
sin que el demandando pudiera acreditar la existencia de ningún crédito vigente que estuviera
amparado con la hipoteca, esto debido a que sostuvo al existencia de créditos impagos pero no
acompaño pagarés, por lo cual no pudo comprobar que estuvieran impagos, lo que permite
concluir que estaban pagados; ni el Banco ni el señor Arné Hilario acompañaron los
respectivos pagarés que acreditaban la existencia de los créditos otorgados a United Chile S.A
y a Abastecedora Automotriz Magic Motors S.A; incluso aquellos pagarés acompañados por
el Banco en la acción de desposeimiento tenían números distintos a los que se analizaron en
un principio, con esto que aquellos estaban pagados.

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