Está en la página 1de 7

Interacción Célula-Célula, Célula -Matriz Celular –

LAS UNIONES INTERCELULARES

Para comprender como las células se mantienen unidas formando los diferentes tejidos
y órganos, debemos recordar que las mismas están limitadas por su membrana
plasmática (MP) constituida por una bicapa fosfolipídica que le confiere
impermeabilidad, elasticidad y resistencia, en la que se insertan proteínas integrales
que mantienen la estabilidad de la membrana y permiten el transporte de sustancias
a través de la misma, y finalmente, hidratos de carbono, responsables de su
asimetría.

Para unirse entre sí y a la matriz extracelular que las rodea, las células
desarrollan estructuras especiales que les permiten unirse fuertemente, sellarse entre
sí o comunicarse entre una y otra

Ahora bien, son las proteínas las que intervienen en los procesos de adhesión
entre las células y el medio que las rodea, de las cuales existe una gran variedad que
se conocen como moléculas de adhesión celular o CAM, las que actúan como su
nombre lo indica adhiriendo con firmeza y especificidad las células animales entre sí,
permitiendo también su comunicación y estabilizando sus interacciones.

Básicamente estas estructuras tienen tres


componentes:

1. Moléculas de adhesión celular, CAM, que conectan célula con célula o


célula con la matriz extracelular, MEC, que las rodea.
2. Proteínas adaptadoras entre CAM y citoesqueleto.
3. Filamentos del citoesqueleto.

Existen 5 tipos de
CAM:

Cadherinas: son las mas importantes, son glucoproteínas integrales de


membrana con una región extracelular N, un segmento transmembrana simple y
una cola citoplasmática C. La región extracelular es la responsable de la fijación
del calcio y de la adhesión. El extremo C se une al citoesqueleto.
De la superfamilia de las Inmunoglobulinas (Ig): son importantes en el tejido
nervioso en las neuronas y células de sostén (gliales), sobre todo durante
el desarrollo embrionario y diferenciación del tejido nervioso. En estas
interacciones no interviene el calcio y se mantienen estables durante toda la vida
de las células.
Selectinas: intervienen facilitando el pasaje de las células de defensa desde el
torrente sanguíneo (glóbulos blancos o leucocitos) a través de las paredes de los
capilares sanguíneos en el lugar donde se produce una inflamación o infección.
Para poder salir de la circulación estos elementos deben romper los contactos
entre las células endoteliales que revisten los vasos y entre los leucocitos de la
sangre y estas células. Estas rupturas son mediadas por las selectinas que
ocupan vesículas intracitoplasmáticas y que son liberadas al ser estimuladas
por señales provenientes del foco infeccioso. Requieren la presencia de calcio
para interactuar.
Mucinas
Integrinas: actúan entre las células y la MEC, son proteínas de transmembrana
que constituyen un complejo de receptores celulares que unen las células a
componentes de la MEC, entre ellos, al colágeno y la laminina. El extremo
externo se une a los componentes del colágeno mientras que el interno lo
hace con el citoesqueleto (actina) a través de la proteína talina. De esta manera
se explica la acción que ejerce el la MEC sobre el citoesqueleto.

La matriz extracelular es secretada por las propias células y es una red de


proteínas e hidratos de carbono que forma un ambiente especial que permite la
difusión de gases, nutrientes y productos secretados y de deshecho entre la sangre y
los tejidos. Contiene proteínas como el colágeno que le confiere resistencia,
proteoglucanos y glucoproteínas que proveen viscosidad reteniendo agua y las
fibronectinas, proteínas multiadhesivas, tienen afinidad tanto para el colágeno como
para las integrinas de la membrana de las células. Su función principal es la fijación de
células a matrices que contienen colágeno

Las uniones entre las células constituyen


los:

Desmosomas: están constituidos por una placa proteica en la cara interna citosólica
de la MP, llamada placa del desmosoma en la cual se insertan filamentos intermedios
del citoesqueleto, que se continúan con las cadherinas que se proyectan al espacio
intercelular entrelazándose a las de la otra célula uniéndolas entre sí. Estas
uniones requieren la presencia de calcio extracelular.

Los filamentos intermedios varían en los distintos tipos celulares, así en las células
epiteliales son filamentos de queratina, en las células musculares del corazón están
compuestos de vicentina.

Entre las células epiteliales no


existe matriz extracelular, por eso
apoyan en una membrana
especial denominada lámina
basal que las separa del tejido
conectivo, pues bien en este caso
las células epiteliales que tienen
contacto con esta lámina
desarrollan estructuras parecidas
para fijarse a las mismas, pero
como solo están en la célula se
llaman hemidesomosomas.

Unión o zónula adherente: se encuentra en


varios tipos celulares y es semejante al
desmosoma solo que la placa proteica es
menos densa y en ella se insertan filamentos
de actina, también poseen un material
electrodenso entre
las membranas que es atravesado por las
cadherinas.

Unión o zónula oclusiva u ocluyente: en este tipo de unión se fusionan las dos
membranas externas de dos células contiguas impidiendo el pasaje de iones y moléculas
entre las células, obligándolas al control estricto de la MP. Se
las encuentra separando los líquidos
extracelulares que bañan las regiones
apicales y basales de las células (con
el objeto de que cumplan sus respectivas
funciones) y forman barreras que tornan
impermeables determinadas cavidades
(como la luz del intestino). En este tipo de
relación entre células, hileras de
proteínas integrales de membrana (como
la ocludina y la claudina) forman, con la
porción que se proyecta al espacio
intercelular, uniones extremadamente
fuertes con las similares de la célula
adyacente y prácticamente fusionan
ambas células estableciendo una unión
impermeable. La porción citosólica de
estas células se relaciona al
citoesqueleto.

Complejo de unión: está presente en la zona apical de varios epitelios y está constituido
por unión oclusiva, adherente y una hilera de Desmosomas. En el caso del epitelio
intestinal constituyen la trama terminal, conteniendo filamento de actina y miosina que
se fijan a la zónula de adhesión y se continúan con el resto de los filamentos del
citoesqueleto.

Unión comunicante, gap, nexo o unión en hiato: permite la comunicación entre


las células permitiendo que las mismas actúen en forma coordinada y armónica. Se las
encuentra prácticamente en todos los tipos celulares. Las células presentan canales o
tubos proteicos paralelos que
atraviesan las
membranas de las
dos células. Cada
tubo está
constituido por la
aposición de dos
tubos menores
llamados
conexones, cuyos
poros hidrofílicos
se abren o se
cierran regulando el
pasaje de
pequeñas
moléculas, hormonas, iones y mensajeros citoplasmáticos, para coordinar las respuestas
de las células a estímulos fisiológicos.

Con respecto a los gaps agreguemos aquí que son canales llenos de agua que
comunican el citosol de una célula con el de otra adyacente permitiendo el
desplazamiento de moléculas muy pequeñas entre ellas, por Ej. iones, aminoácidos,
fosfatos de nucléosidos, mensajeros
intracelulares como el AMPc. Están formados por una proteína transmembrana
llamada
conexina que se dispone formando un canal
hexagonal.

ADHESION CELULA –MATRIZ EXTRACELULAR

En los animales no todas las células se unen entre sí como sucede con las del tejido epitelial,
sino que en otros tejidos están rodeadas de un ambiente especial llamado matriz
extracelular (MEC) que es secretado por las propias células. Es una red o malla de proteínas
e hidratos de carbono que rellena los espacios entre las células formando un armazón que
adhiere y sostiene a las células y al mismo tiempo sirve de medio de difusión vehiculizando
nutrientes, gases, productos de secreción y deshecho de la célula desde y hacia la sangre así
como tiene un papel relevante en la transducción de señales como factores de crecimiento y
reordenamiento celular. Estas funciones se pueden realizar por interacciones entre las CAM de
la MP que se fijan a los componente de MEC y del citoesqueleto. Las integrinas son las
principales CAM que intervienen, también las selectinas y proteoglucanos.

En los vegetales la pared celular tiene la misma función que la MEC pero diferente composición
química.

La MEC está compuesta por un material hidrofílico, la sustancia amorfa o sustancia


fundamental con un componente inorgánico de agua y sales y otro orgánico, rico en
proteoglucanos y proteínas multiadhesivas, que fijan estos componentes a receptores de la
superficie celular. Además contiene fibras, que son moléculas proteicas alargadas, que se
agregan en estructuras fibrilares o fibrosas, de colágeno y elastina. La calidad y las
variaciones en cantidad de células y MEC, así como la arquitectura como se organizan, son
los responsables de la diversidad de los tejidos. Por ejemplo, la disposición de cristales de
fosfato de calcio explica porqué son duros el hueso y los diente, mientras que otros son
gelatinosos o son rígidos pero ceden ante presiones como el cartílago. Otros en cambio
como los tendones, son resistentes por la disposición de las fibras colágenas.

En la capa intermedia entre el tejido epitelial y el tejido conectivo, alrededor de las células
musculares, de los capilares sanguíneos y vasos linfáticos, la MEC toma la forma de una
delgada capa laminar, llamada lámina basal que es un trenzado de moléculas muy
importante para la función celular.

La MEC es secretada por las células del tejido conectivo, principalmente los fibroblastos,
mientras que la lámina basal es secretada por las células epiteliales.

Sustancia amorfa: constituida por glicoproteínas alargadas: fibronectina que adhiere células
no epiteliales a la MEC y laminina que adhiere células epiteliales a la lámina basal.

Además contiene los glucosaminoglucanos (GAG) que forman un gel hidratado que contiene
a los otros elementos y que permite la circulación en los tejidos conectivos de nutrientes,
hormonas y otros mensajeros químicos. Los GAG más abundantes son el ácido hialurónico,
condroitinsulfúrico, dermatansulfato, queratansulfato y heparansulfato. Los GAG se unen por
uniones covalentes a proteínas formando los proteoglucanos.
Los GAG son polímeros lineales de disacáridos con un grupo radical amino, otro carboxilo y
otro radical sulfato, excepto el ácido hialurónico. Su carácter hidrófilo se debe a que estas
moléculas tienen elevadas cargas negativas que atraen una gran cantidad de cationes (sobre
todo sodio), siendo osmóticamente activa para atraer el agua.

Este gel es muy importante en el proceso de desarrollo embrionario, en la regeneración y


cicatrización de los tejidos e interacciona con el colágeno. También la MEC es muy
importante en patología, por su viscosidad retarda la penetración de bacterias y aquéllas que
secretan enzimas como la hialuronidasa (estafilococos) o la colagenasa (Clostridium del
tétanos), digieren la MEC y se diseminan con mayor facilidad.

La fibronectina y la laminina son glicoproteínas alargadas adhesivas y extracelulares que


contienen en sus moléculas sitios que las unen a células y a componentes de la MEC.

Las fibronectinas actúan como puentes de unión entre la célula y la MEC. Tienen un papel muy
importante en el desarrollo embrionario porque orienta las células que van a formar el
mesodermo que es una región del embrión donde se diferenciará el tejido conectivo.

La laminina está compuesta por tres polipéptidos enrollados en forma de cruz, que también
presentan porciones que se unen al colágeno de tipo IV , al heparansulfato y a receptores
celulares de laminina formando puentes.

La lámina basal es un trenzado de moléculas constituido por colágeno de tipo IV más una
inmensa cantidad de proteínas, de las cuales la más importante es la laminina y el
proteoglucano heparansulfato. El colágeno de tipo IV forma una malla de gallinero entre las
cuales se disponen las proteínas. Por su contenido en GAG tiene una carga negativa que sirve
como filtro aniónico, razón por la cual se produce el filtrado del plasma sanguíneo en el
riñón. En el pulmón la lámina basal impide el paso de material extraño inspirado en el aire a
los tejidos.
Los componentes de la lámina basal son producidos por células epiteliales, endoteliales,
musculares pero no por células del tejido conectivo.

Fibras:

Colágeno: Se trata de una proteína que apareció en forma temprana durante la evolución a
partir de una proteína inicial que fue adoptando estructuras, funciones y reacciones diferentes.
Es la principal proteína fibrosa insoluble de la MEC y la más abundante de las proteínas
animales, constituyendo el 25% del total de las proteínas del cuerpo.

Su unidad estructural corresponde a una proteína larga y delgada compuesta por tres
subunidades arrolladas que forman una estructura helicoidal debido a su abundante contenido
de tres aminoácidos; glicina, prolina e hidroxiprolina, cada uno de ellos con una función precisa.
Estas triples hélices se asocian entre sí formando estructuras con creciente grado de
polimerización, de la cual dependen los diferentes tipos de colágeno. Existen por lo menos 16
tipos, pero el 80 – 90% se compone de los tipos I, II, III y IV, todos tienen la misma finalidad
que es la de ofrecer resistencia al estiramiento.

En los tipos I, II y III, las moléculas se asocian paralelamente formando fibrillas. El tipo IV forma
un retículo bidimensional, red de malla de gallinero, porque las moléculas se asocian en sus
extremos.

El colágeno de tipo I presenta el mayor grado de polimerización, con múltiples y fuertes


enlaces covalentes que lo adaptan para resistir fuertes tensiones. Las fibras son más gruesas
y se asocian formando haces constituyendo las fibras colágenas del tejido conectivo. Por
estas características forman tendones, aponeurosis, dermis de la piel y huesos.

En el tipo II que forma la MEC del cartílago, la polimerización se detiene en fascículos de


fibrillas que al asociarse con condroitinsulfato, le confiere la compresibilidad por su carácter
altamente hidrófilo, funcionando como una esponja que pierde agua al ser comprimida y se
embebe en la misma cuando cesa la compresión. Esta característica es muy importante en el
caso de las articulaciones sometidas a presiones.

En el tipo III las fibrillas se agrupan formando fibras delgadas, llamadas fibras reticulares del
tejido conectivo, las cuales son muy importantes en los órganos sometidos a cambios de
volumen y forma como las arterias, el músculo liso el tubo digestivo, del útero, etc. Se
forman puentes de proteoglucanos entre las fibrillas confiriendo una elasticidad limitada a
dichos órganos.

La síntesis del colágeno se inicia en los ribosoma como procolágeno que ingresa al RER
donde sufre varias reacciones de procesamiento y luego es glicosilado en el aparto de Golgi
donde se empalman y alinean las tres cadenas y es secretado a la MEC como procolágeno.
Allí una enzima los transforma en tropocolágeno que luego se polimeriza formando las fibrillas
de colágeno. En este proceso es importante la vitamina C que actúa como cofactor
esencial. En su ausencia se produce el escorbuto que se caracteriza porque no se forman las
triples hélices y en consecuencia se produce debilitamiento de las paredes de los vasos con
frecuentes hemorragias y de los ligamentos dentarios con caída de los dientes.

Las fibras elásticas son responsables de la elasticidad y resistencia de la piel, arterias y


pulmones donde son muy abundantes. Al ser traccionadas se estiran volviendo a su longitud
inicial cuando cesa la tracción. Están constituidas por una glucoproteína, la elastina, altamente
hidrofóbica cuyas moléculas parcialmente enrolladas, se unen entre sí formando una red (piel
y pulmón). Al lado de las fibras se disponen otras proteínas diferentes que forman fibrotúbulos.