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1.

- Qué clasificación de suelo, legalmente, tienen unos terrenos por los que
se gira un recibo de I.BI., la parcela está clasificada en el Plan General de
Ordenación Urbanística existente y vigente como suelo no urbanizable común y
está dotado de los servicios urbanísticos que refiere el apartado a) del art. 45
LOUA.

Tenemos que partir del carácter reglado de la clase de suelo urbano, de forma tal
que tendrá tal clasificación aquel suelo que cuente realmente con las características
propias del suelo urbano. Por tanto en el caso que se nos plantea debemos analizar si a
pesar de tener u n suelo la clasificación de no urbanizable por el Planeamiento General,
este podría considerarse que es Suelo Urbano en base a los datos que se nos aportan.

En cuanto a la caracterización de un suelo como urbano, la jurisprudencia se ha


basado en el grado de transformación del suelo y por supuesto en la realidad fáctica, con
la implantación de los servicios que lo hagan apto para edificar o la carencia de los
mismos. Así la STS de 26 de mayo de 1997 señala “... la diferencia que la Ley
establece entre el suelo urbano y el urbanizable radica en que le primero se considera
ya dotado de los servicios básicos y por ello es directamente “apto para edificar” (sin
perjuicio de que pueda necesitar las obras complementarias de urbanización para
convertirse en solar, conforme al art. 83.1 L.S), mientras que el segundo, al carecer de
tales servicios básicos, somete a los principios generales de reparto equitativo de
beneficios y cargas y afectación del aumento de valor originado por el planeamiento al
pago de los gastos de urbanización, señalados en los apartados b) y d) del art. 3º.2. Por
decirlo con otras palabras, mientras que la urbanización que eventualmente han de
costear los propietarios del suelo urbano, a que se refieren los arts. 83.1 y 83.3.2º es
una urbanización que pudiéramos llamar interna del propio suelo, que puede ser
realizada y costeada directamente por el propietario, la urbanización necesaria en el
suelo urbanizable es externa al propio suelo, al que, desde el exterior, hay que dotar de
accesos, suministros, canalizaciones y evacuaciones, lo cual representa un coste para
la comunidad que es justo sea equitativamente compensado por el propietario.”.

También es necesario señalar que la clasificación del suelo como urbano no es


una potestad discrecional, de forma tal que el planificador no es libre para clasificar el
suelo urbano sino que sólo se pueden clasificar unos terrenos como urbanos cuando se
dan las circunstancias establecidas por la legislación. La jurisprudencia así lo ha
establecido al señalar que: “La inclusión o no por el Plan de unos terrenos como suelo
urbano queda fuera de la esfera voluntarista de la Administración, es decir, que ésta se
ha de limitar en este punto a contrastar la realidad física para declarar como suelo
urbano el que según la Ley reúne los caracteres necesarios para ello” )STS de 30 de
enero de 1991). Se impone la realidad física aunque no venga recogida en el
Planeamiento. Así el Tribunal Supremo en Sentencia de 3 de mayo de 2000 reconoce
que el suelo contaba con todos los servicios requeridos legalmente para su clasificación
como urbano, “de suerte que urbano era, aunque no disponga el Ayuntamiento de
planeamiento general o Proyecto de delimitación de suelo urbano”. En esta misma
línea la STS de 20 de noviembre de 2000 señala que cuando el terreno dispone de los
servicios urbanísticos, como viene declarando repetidamente (Sentencias de 3 de marzo
de 1999 y de 3 de mayo de 2000, entre muchas otras), ha de ser clasificado
necesariamente como urbano.

Parece incongruente que unos terrenos estén clasificados como no urbanizables


y sin embargo cuenten con los servicios a los que se refiere el art. 45 de la LOUA.
Señala el aparatado 1.a) de dicho artículo 45: “Integran el suelo urbano los terrenos que
el Plan General de Ordenación Urbanística, y en su caso el Plan de Ordenación
Intermunicipal, adscriba a esta clase de suelo por encontrarse en alguna de las
siguientes circunstancias: a) Formar parte de un núcleo de población existente o ser
susceptible de incorporarse en él en ejecución del Plan, y estar dotados, como mínimo
de los servicios urbanísticos de acceso rodado por vía urbana, abastecimiento de agua,
saneamiento y suministro de energía eléctrica en baja tensión”. Pues bien lo único que
cabría ahora analizar es si esos servicios con los que cuenta son adecuados para poder
materializar la edificación o no y si cuentan con esa dotación de servicios en base a una
acción urbanizadora propia.

Por tanto si los terrenos del caso práctico cuentan con los servicios y
característica del Suelo Urbano y no tiene caracteres que hagan necesaria su
clasificación como Suelo no Urbanizable en cuanto a la necesidad de su preservación,
podríamos entender que aquellos deberían ser considerados como Suelo Urbano.
Cuestión distinta es si serían Suelo Urbano consolidado o no consolidado, para lo cual
habría que acudir a lo establecido en el art. 45.2, en relación con el art. 148.4 de la
LOUA

2.- Relaciona, buscando la correspondencia, entre las situaciones de suelo


previstas en el TRLSRU y las clases y categorías de suelo previstos en la LOUA.

SITUACIONES DEL SUELO CLASES Y CATEGORÍAS DE


RDL 7/2015 SUELO EN LA LOUA

SITUACIÓN DE SUELO RURAL - Suelo no urbanizable.


- Suelo urbanizable (hasta que se
urbanice)
- suelo urbano no consolidado por
carecer de urbanización consolidada
por falta de alguno de los servicios
urbanísticos (suministro eléctrico,
abastecimiento de agua,
saneamiento, etc).

SITUACIÓN DE SUELO - Suelo urbano consolidado.


URBANIZADO - Suelo urbano no consolidado por
carecer de urbanización consolidada
por necesidad de mejora y
renovación de los servicios
existentes.
-Suelo urbano no consolidado por
tratarse de áreas homogéneas con
incremento sustancial del
aprovecahmiento que conlleve la
necesidad de mejora de los servicios
existentes.