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MAYO DEL 68, ANTECEDENTES, DISOLUCIÓN, CONCLUSIONES E

INFLUENCIAS EN ESPAÑA
Cuando hablamos de Mayo de 1968 se suele poner el énfasis en los sucesos franceses,
no sin motivo, puesto que es cierto que fueron de gran envergadura y se convirtieron en
referencia histórica e ideal revolucionario, pero la importancia de este año para la
historia y la sociedad no pueden entenderse sin hablar de otros movimientos y hechos
que estaban ocurriendo al mismo tiempo en muchos otros lugares del mundo, los cuales
se influyeron unos a otros.
A todo esto se le llamó la contracultura, haciendo referencia a la lucha contra la
cultura impuesta opresora. Recordemos algunos de ellos: el movimiento anti-guerra de
Vietnam sobretodo en EEUU (el cual también comenzó en las universidades), las
reivindicaciones de los derechos de los negros, la muerte de Martin Luther King, la
primavera de Praga, las revueltas estudiantiles en México (el asesinato de alrededor de
300 estudiantes en octubre del 68), las “guerrillas” en América Latina (la muerte del
Che en 1967), la aparición del feminismo, el ecologismo, la revolución sexual…Y, por
supuesto, la era del “des-colonialismo”. En concreto, la guerra de independencia de
Argelia contra Francia, que supuso muchas manifestaciones en París quejándose de las
muertes de los soldados inútilmente reclutados a una guerra que consideraban ya
perdida. Además, el momento en que se encuentra la sociedad es la “reciente” salida de
la II guerra mundial pero que ya empezaba a quedar atrás, por lo que es el momento
idóneo para que se diesen todos estos cambios sociales, ya que la sociedad ya no estaba
centrada en una guerra y tal vez, más sensibilizada socialmente. También, se está
atravesando la llamada “brecha generacional” donde la vida de los padres y su
mentalidad es radicalmente distinta a la de los y las hijas.

Analizando entonces, después de sintetizar los precursores del estallido en Francia, cuál
fue una de las gotas que colmaron el vaso entre los estudiantes podemos decir que el
desencadenante fue una protesta “simple” (relacionada también con la revolución
sexual del momento) de una universidad en la que estaba prohibido que se mezclasen
los hombres y mujeres en las habitaciones, ya que habían construido un muro para
impedirlo. Esta reivindicación del derecho a decidir como personas libres fue apoyada y
acogida por otras universidades, lo que derivó en huelgas por todo París y en
consecuencia una gran represión policial. Sin embargo, hay que aclarar que fue la crisis
del sistema educativo y laboral que ya existía lo que llevó a la crisis social y no al
revés (Gil Villa, F. 2014). Volviendo al efecto que supuso toda esta movilización: una
fuerte agresión policial desmesurada, tanto que desembocó en una empatía por parte de
un gran segmento de la población, que entendiendo o no los motivos por los que los
estudiantes luchaban, se solidarizaron y unieron a su lucha. Lo que no pudo unir los
panfletos y las quejas hacia las condiciones de la universidad lo unió la represión que
tuvieron los que la defendían. “La escalada de la represión horrorizó incluso a quienes
se habían mostrado hostiles e indiferentes hacia la minoría activista estudiantil”
(Harman, C. 1998) El hecho de que los obreros se uniesen a la lucha estudiantil fue lo
que lo convirtió en un problema nacional de verdadera repercusión, donde se
enzarzaron en barricadas, huelgas y manifestaciones durante aproximadamente un mes.

¿POR QUÉ SE DISOLVIÓ EL MOVIMIENTO?


Cuando hablamos de mayo del 68, ese año que parecía casi mágico, donde la sociedad
probablemente tuvo el poder en sus manos durante un corto período de tiempo, nos
preguntamos qué fue lo que pasó para que, de repente, eso que parecía a punto de
estallar, se quedase en la memoria de la gente, como un “casi, pero no” y que
seguramente muchas y muchos se quedaron a la espera de que llegara esa culminación
del clímax que alcanzaron en un momento dado. “¿Cómo es posible deslizarse de la
revolución a la apatía? ¿Cómo se puede pasar de la voluntad de transformar el mundo
al deseo de olvidar la política, sus pompas y sus obras? ¿Será inevitable tan curioso
cambio de chaqueta mental?” (Glucksmann A. y Glucksmann R. 2008: 85-86) Para
indagar en esto, no podemos hablar de un “culpable” en concreto sino de un cúmulo de
circunstancias, pero aun así creo que hay poner especial hincapié en quién o quiénes
fueron los que “engañaron” de alguna manera al pueblo, redirigiendo la esencia del
movimiento que inicialmente fue revolucionaria a una esencia más reformista y
conformista.
Los y las trabajadoras empezaron a depositar su esperanza en el sindicato CFDT, el
cual prometía no ceder a las negociaciones puramente económicas (como sí lo hizo el
CGT y el Partido Comunista en los que confiaron en un principio) sino que iba más allá,
como por ejemplo con la demanda de la autogestión de los trabajadores.
Desafortunadamente, este sindicato también acabó cayendo en la “trampa” del sistema
capitalista, apelando finalmente a la moderación de las manifestaciones y las
ideologías. Una cosa muy importante a tener en cuenta es que tampoco todos los
huelguistas tenían la misma ideología. Dentro de éstos habían más moderados y más
radicales, por ello ante algunas propuestas del ministro algunos quisieron ceder y
reubicar las luchas dentro de cada empresa (donde se tiene menos fuerza) y otros como
la Unión de Jóvenes Comunistas se negaron a ceder a unas simples mejoras que
consideraban, un engaño para bajar la olla a presión y poder mantener el capitalismo.
La lucha, que inicialmente había sido liderada por los estudiantes, fue absorbida por los
líderes del Partido Comunista y del sindicato de la CGT que no eran más que burgueses
que querían controlar a sus trabajadores y que intentaban evitar que “sus trabajadores”
se vieran influenciados por los y las estudiantes y por un movimiento realmente
provocador. La estrategia fue, por decirlo de una manera simple, la división de los
estudiantes (más insurrectos y más unidos, probablemente porque no tienen el miedo a
perder que sí pueden tener los obreros con más “responsabilidades familiares” y por la
característica común que se suele atribuir a los jóvenes: la rebeldía y el espíritu soñador)
de los trabajadores. Además, según la narración de Chris Harman (1998) citado en Enric
Rodrigo (2008), esa división entre estudiantes y trabajadores también se acentuó no
sólo, aunque sí principalmente, por las “malas intenciones” de los sindicatos y partidos,
sino que también, el problema de los estudiantes es que eran excesivamente
intelectuales, tanto que a menudo se alargaban demasiado en sus debates sin llegar a una
conclusión que les permitiese actuar con eficacia. Además, tampoco transmitían con
claridad un discurso unánime y convincente a los trabajadores que se “perdían” o no
llegaba a comprender, la mayoría, una palabrería demasiado técnica o abstracta.

“Sin embargo, para el movimiento no existía la necesidad objetiva de decaer como lo


hizo en la primera semana de junio. Decayó porque las organizaciones políticas y los
sindicatos más poderosos (…) se volcaron para obtener un regreso al trabajo en los
servicios públicos cruciales” (Harman, C. 1998 en Enric Rodrigo 2008). Lo cual dio
credibilidad a quienes decían que el cambio revolucionario no serviría. Por último,
invito a reflexionar: ¿Cómo competir con el capitalismo si este le ofrece un refrigerador
y una lavadora a la clase media que se comprometa con la perpetuación del sistema?
¿Cómo luchar contra el discurso comunista que ofrece muchos más derechos pero a
cambio de una inestabilidad, incertidumbre y conflicto que no saben cómo puede
acabar? Los/as que quieren cambiar la estructura, la base, y los/as que aceptan las
reformas. La comodidad frente a la inseguridad. El conformismo frente a la subversión
libertaria.
CONCLUSIONES-OBSERVACIONES
Me parece interesante rescatar la singularidad de estas luchas en las que el simbolismo
jugó un papel muy intenso. Esta lucha simbólica no era únicamente propia de Francia,
sino que por ejemplo, en Holanda pintaron todas las bicicletas de blanco
“socializándolas” en un país que era capitalista. Incluso el festival de Woodstock fue
considerado, más que un conjunto de conciertos, un manifiesto en contra de la guerra.
Esto formó parte de la utopía y la “contra cultura” en la que los y las ciudadanas
pudieron cambiar el mundo a través del arte, donde la música cohesionó a las personas
calándolas de un sentimiento de amor. Los movimientos culturales pacifistas fueron
capaces de desgastar un gobierno.
Por otra parte, también me gustaría resaltar cómo la universidad fue el nacimiento de la
organización estudiantil, tanto como facilitador de un espacio físico, como facilitador
para ordenar y articular la multitud. Esto no es algo trivial ni irrisorio puesto que sin
organización como la que resultó no hubiese sido posible esa resistencia tan fuerte hacia
la represión del gobierno. Además, los comités de estudiantes que se crearon tenían la
particularidad de que cada uno se representaba a si mismo, lo que hizo que fueran muy
ágiles aunque también muy caóticos.
A todo esto no me gustaría obviar otro de los factores que ayudaron a la fragilidad del
Gobierno, y es que entre las fuerzas de seguridad; militares y policía también se fundó
el desequilibrio puesto que surgieron la idea de un posible motín, algunos
aprovechándose de la situación pidiendo mejoras para ellos mismos y por otro lado
militares que se solidarizaron con el pueblo y que se enfrentaron a sus superiores.
Después de analizar varias fuentes acerca de mayo del 68, muchas coinciden en que
alrededor de esos hechos se crearon dos tendencias: las que quieren desmitificarlo y
condenarlo y las que tratan de recuperar ese espíritu y extenderlo en la actualidad. Lo
que todas tienen en común es que fue un año muy importante para los estudiantes y para
la Utopía. Fue una época de soñar y de creer que podía hacerse realidad, donde los
poderes establecidos empezaron a tambalearse. En mi opinión, lo ideal sería hacer un
análisis en el que intentar recuperar ese espíritu de cambio y de lucha donde se puso en
peligro el autoritarismo de los poderes, teniendo en cuenta los fallos que pudo haber y
admitiendo que no sólo con soñar es suficiente. Hay que recordar cómo se consiguió
que el gobierno se sintiese incapaz de hacer respetar sus leyes logrando que la población
se sintiera realmente poderosa.
Concluyendo, todas o casi todos los libros y documentos afirman que mayo del 68 es un
movimiento en el que no se tiene una ideología concreta (aunque las haya) y no se habla
de un destino conjunto o único, es más bien un unión enorme de personas pensando,
mentes inquietas, gente que no está conforme y quiere hacer algo o simplemente se deja
llevar, observadores, gente que quiere tomar decisiones sobre su vida, gente cansada de
su vida… En definitiva, la sociedad no es que tuviese las cosas claras, simplemente
querían la posibilidad de averiguar qué querían. Nacer en un mundo no dirigido donde
su destino no lo hubiesen escrito por ellos/as. La utopía estalló porque existió la
necesidad de iluminar un momento o situación de oscuridad y vino de la mano de una
revolución política y cultural. En suma, los movimientos de ese año, no sólo en Francia,
sino en muchas otras partes del mundo, son constantes reflexiones y debates sobre el
rumbo, el camino, el horizonte y los pasos de la sociedad, donde toda opinión cabe, toda
opinión debe ser escuchada y todo el mundo no sólo puede sino debe aportar algo.

INFLUENCIAS EN ESPAÑA
Claro está que en España el ritmo del proceso hacia una Europa más “avanzada y
moderna” era muy ralentizado debido a la dictadura franquista en la que nos
encontrábamos. España no iba al compás del resto de países occidentales sumergidos en
el capitalismo. Entonces la sociedad era un poco hermética, aunque es cierto que al
pertenecer ya a la segunda etapa del franquismo, la denominada aperturista, se hicieron
posibles algunos cambios. Aquí las noticias de París y de otros lugares se escuchaban
sobre todo a través de medios de comunicación clandestinos: periódicos y radios ya que
todo lo que sonase a “rojo” era señalado como peligroso. A nivel estudiantil, la
influencia fue notable, donde se consiguió hacer un sindicato ajeno al estipulado que
aunque no era legal tampoco estaba reprimido ni condenado a encubrirse. La influencia
del mayo del 68 consiguió en España aumentar la radicalización de algunos
movimientos ya existentes y crear otros, por ejemplo el comienzo del movimiento
feminista. (Galceran Huguet M. 2008). La represión dictatorial del franquismo hizo que
los estudiantes aquí anhelasen los sucesos de Francia pero sintiéndose muy lejos de todo
aquello. A mi modo de ver, creo que la situación de España no permitía que las ideas
rupturistas saliesen a flote como a lo mejor sí lo permitió el contexto político del resto
de países.
Llevando estas influencias a la actualidad, es inevitable que muchas personas hayan
asimilado el movimiento de mayo del 68 con el famoso 15M de 2011 en España
impulsado por la crisis. Si buscamos los parecidos entre estos dos movimientos
podemos hablar según Towson, N. (2011) de que ambos fueron impulsados por la
juventud, espontáneos, utilizaron espacios simbólicos y representativos y había una falta
de definición ideológica. No obstante, cada uno tiene un contexto muy determinado y
condicionante por lo que no pueden asemejarse en todo.

Referencias Bibliográficas
Libros:
Glucksmann A. y Glucksmann R. (2008) Mayo del 68. Por la subversión permanente.
Torrelaguna, Madrid, España: Santillana ediciones generales S.L.

Gil Villa, F. (2014) Los estudiantes y la democracia. Reinventando Mayo del 68.
Pozuelo de Alarcón, Madrid, España: Plaza y Valdés, S. L.

Documental:
26 abril de 2008. “Aquel mayo del 68”. La noche temática. RTVE- A la carta. En línea:
http://www.rtve.es Recuperado 17/10/15

Periódico digital:
Towson, N. (2011) El 15-M “¿Un nuevo mayo de 1968?” El país. En línea:
http://elpais.com/diario/2011/06/06/opinion/1307311211_850215.html Recuperado
27/11/2015

Artículos:
Harman, C., (1998) “Mayo del 68, cuando otro mundo fue posible.” en Enric Rodrigo
(comp.) Enlucha, anticapitalismo y revolución (2008). En línea: http://enlucha.org
Recuperado 30/10/15

Galceran Huguet M. (2008) “El mayo del 68 francés y su repercusión en España.” en


Mayo del 68 revolución y género. Dossiers Feministes, 12, 77-98. Universidad
Complutense de Madrid. En línea:
http://www.raco.cat/index.php/DossiersFeministes/article/viewFile/140709/191951
Recuperado 26/11/2015
“La imaginación toma el poder” Grafiti en una de las paredes de la Soborna en 1968.

“Prohibida la prohibición” Grafiti en una de las paredes de Francia en 1968.