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Si revisamos con cuidado el proceso histórico en el cual la psicología

social se vino configurando como disciplina científica, podemos darnos


cuenta de que el término actitud estuvo permanentemente presente en las
obras de los principales autores que escribieron para ella, y aunque con
distintas connotaciones, pueden encontrarse alusiones al concepto en los
escritos de Gustavo Le Bon, Wilhelm Wundt, Gabriel Tarde y William
McDougall, entre otros; hecho que, por lo demás, hoy parece natural y por
lo mismo poco impactante. Sin embargo, lo que sí asombra es que, en su
calidad de factor de la conducta, o incluso como proceso psicológico y, por
tanto, como tema teórico, se halle también y tan bien manejado en los
demás científicos sociales en particular en filósofos, antropólogos,
juristas y sociólogos, quienes, con regular frecuencia, hicieron referencia
a él en térmínos de "un poderoso elemento subjetivo" presente, e
imposible de ignorar, a la hora de analizar los determinantes de la
conducta individual y colectiva.
Debido justamente a esa persistente alusión y uso interpretativo del
proceso citado, por parte_ de estos otros científicos sociales, habrá que
reconocer que correspondió a ellos en especial a los sociólogos William l.
Thomas y Florian Znaniecki el mérito de haber acuñado, por primera vez
para la psicología social, el referido concepto de actitud, que hacia 1918
(Ibáñez, 1989: 67) fue dado a conocer por estos mísmos autores a la
comunidad científica internacional, mostrando a ésta cómo podía ser
utilizado, de manera central, en el estudio de los aspectos subjetivos de
los agrupamientos sociales, a través del caso que ellos mísmos analizaron,
relacionado con las actitudes del campesinado polaco en Estados
Unidos.
Pero, cabe preguntarse, para tener una mejor comunicación con el
lector: ¿qué es lo que estos autores entendían por el término actitud? Y con
Asch (1969: 558) contestamos que, con este concepto ellos se referían "al
sustrato psicológico de una acción social de cualquier complejidad"; o
mejor aún, querían indicar con él "un proceso de la conciencia individual,
que determína la actividad, posible o verdadera, del individuo en el
mundo social" (Thomas y Znaniecki, 1958: 21). Así pues, tan importante
era para ellos este papel que desempeñaba la actitud en la acJjé-, social
que, incluso, no sólo llegaron a proponer, sino hasta auguraroU" que el
concepto debería ser, como efectivamente lo fue en las cuatro décadas que
siguieron a la publicación de su obra, el objeto de estudio por excelencia
de la psicología social.

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ACTITUDES Y REPRESENTACIONES

TEMAS ACTUALES
DE PSICOLOGÍA SOCIAL

, Abraham Quiroz Palacios

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BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA
Facultad de Psicología
Maestría en Psicología Social
Dirección General de Fomento Editorial

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BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA·


Enrique Dóger Guerrero
Rector
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Secretario General
Gabriel Gutiérrez Macías
Viceuector de Extensión y DifiJsión de la Cultura
Femando Mauleón y Yunes
Director de la Facultad de Psicología
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Coordinador de la Maestría en Psicología Social
Ricardo Escárcega Méndez 1
1
Director Editon'al ,/,
A mi madre, por su titánico
y ya prolongado esfuerzo en
contra de lo inevitable.
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ISUCILA DE PSICOLOC.11 1

Primera edición, 2004


ISBN: 968 863 746 7 ~,

©Benemérita Universidad Autónoma de Puebla


Dirección General de Fomento Editorial
2 Norte 1404
Teléfono y fax: 2 46 85 59
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Puebla, Pue.

Impreso y hecho en México


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INTRODUCCIÓN

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Si revisamos con cuidado el proceso histórico en el cual la psicolo-


gía social se vino configurando como disciplina científica, podemos
·!' darnos cuenta de que el término actitud estuvo permanentemente
presente en las obras de los principales autores que escribieron.para
,r
ella, y aunque con distintas connotaciones, pueden encontrarse
alusiones al concepto en los escritos de Gustavo Le Bon, Wilhelm
.Wundt, Gabriel Tarde y William McDougall, entre otros; hecho
,· que, por lo demás, hoy parece natural y por lo mismo poco im-
, pactante. Sin embargo, lo que sí asombra es que, en su calidad
de factor de la conducta, o incluso como proceso psicológico, y,
por tanto, como tema teórico, se halle también -y tan bien- mane-
jado en los demás científicos sociales -en particular en filósofos,
antropólogos, juristas y sociólogos-, quienes, con regular frecuen-
;, cia, hicieron referencia a él en términos de "un poderoso elemento
subjetivo" presente, e imposible de ignorar, a la hora de analizar
los determinantes de la conducta individual y colectiva.
Debido justamente a esa persistente alusión y uso interpreta-
',
tivo del proceso citado, por parte de estos otros científicos socia-
les, habrá que reconocer que correspondió a ellos -en especial a
los sociólogos William l. Thomas y Florian Znaniecki- el méri-
to de haber acuñado, por primera vez para la psicología social,
el referido concepto de acá'tud, que hacia 1918 (lbáñ.ez, 1989:
. 67) fue dado a conocer por estos mismos autores a la comuni-
dad científica internacional, mostrando a ésta cómo podía ser
utilizado, de manera central, en el estudio de los·aspectos subje-
... tivos de los agrupamientos sociales, a través del caso que ellos
mismos analizaron, relacionado con las actitudes del campesi-
nado polaco en Estados Unidos.

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Pero, cabe preguntarse, para tener una mejor comunicación ya con mayor precisión teórica, a partir de lo cual se empezaron
con el lector: ¿qué es lo que estos autores entendían por el tér- a hacer, en especial de los afios veinte d~l siglo pasado en ade-
mino actitud! Y con Asch (1969: 558) contestamos que, con este lante, las primeras sistematizaciones relacionadas con sus alcan-
concepto ellos se referían "al sustrato psicológico de una acción ces epistemológicos, su medición, su posible modificación y
social de cualquier complejidad"; o mejor aún, querían i~dicar resistencia, etcétera, actividades que fueron definitivas para lograr
con él "un proceso de la conciencia individual, que determma la la consolidación de una joven psicología social que, por cierto,
actividad, posible o verdadera, del indivi_duo en el ?1undo so- había nacido en Europa pero que por diversas circunstancias que
cial" (Thomas y Znaniecki, 1958: 21). As1 pues? tan 1mporta~te ahora no viene al caso relatar, florecería un poco más tarde en tie-
era para ellos este papel que desempefiaba la act1tu~ en la acc1on rras estadunidenses, a raíz, precisamente, de los muchos estudios
social que, incluso, no sólo llegaron a proponer, smo hasta au- experimentales y d~ campo, discusiones y aplicaciones prácticas
guraron que el concepto debería ser, como efectivamente lo fue sobre actitudes, trabajos en los cuales destacaron las contribucio-
en las cuatro décadas que siguieron a la publicación de su obra, nes de autores pioneros como Floyd Allport y Emory Bogardus.
el objeto de estudio por excelencia de la psicología social. En la evolución histórica del concepto, cabe mencionar tam-
Sin embargo, ya que hablamos de la historia del concepto, dire- i bién que un poco más tarde Louis Leon Thurstone (en 1929) y
mos que su e1:1,trada oficial a nuestro campo no se produjo de ma- Rensis Likert (en 1932), sumaron, desde la perspectiva de los
nera tan abrupta, como parece derivarse de nuestra narración, sino procedimientos que deben emplearse para la medición de aquél,
más bien de un modo paulatino, que no fue, por cierto, como aportes sumamente valiosos. Thurstone, por ejemplo, vislumbró
hubiésemos quericio que fuera, producto de la discusión teórica in- que "es posible llegar a conocer la actitud de una persona o de
terna -esa que ocurrió a lo largo del periodo fundante de la psico- un grupo, según sea expresada por la aceptación o el rechazo de
logía social-; su ingreso y adopción en la disciplina se dio, en todo . (un conjunto de) opiniones", planteamiento con lo cual ligaba,
caso, como un efecto del proceso de acomodamiento de la división en los hechos, dos variables que poseen diferentes niveles de
terminológica y conceptual, vivida por la época dentro de las cien- profundidad, pero que se encuentran íntimamente relacionadas
cias sociales, de manera que a pesar de su significado vago y ge- entre sí. Likert, por su parte, ideó la manera de cómo medir, con
neral, su uso mayoritario por la psicología y las inclinaciones de la misma escala, distintas variables a la vez. En resumen, estas
los autores por ubicarlo en tal campo, fueron determinantes para técnicas, debido a que mostraron ser muy originales y poseer
fijarlo ahí, aun cuando su utilización siguió siendo muy frecuen- una alta eficacia en la medición actitudinal, tan pronto fueron
te en la psiquiatría, en la jurisprudencia, en la biología y en la dadas a conocer, cobraron gran popularidad y pasaron a ser
antropología, a veces incluso con mucha aproximación al senti- nominadas, dentro de la literatura psicológica social, como las
do que le damos hoy en día. Darwin, por ejemplo, en alguna escalas "Thurstone" y "Likert", en honor, justamente, a sus res-
ocasión lo empleó con el significado de postura fisica aparente (Ji- pectivos creadores; por lo demás, huelga decir que en la actuali-
ménez Burrillo, 1991: 392). Pero, contra todas las vicisitudes que dad se siguen utilizando con mucha frecuencia, sobre todo
sufrió, desde que en 1710 apareció por primera vez en el idioma cuando se trata de medir predisposiciones de conducta -de
inglés -traído del vocablo italiano attitudine(Visauta, 1989: 165}-, individuos o de grupos- acerca de los fenómenos, los procesos, ,
el concepto actitudha logrado no sólo sobrevivir, sino constituirse los propios individuos y grupos, los países, los gobiernos o las
en uno de los más poderosos de la psicología social. personas que han cobrado cierta significación en la sociedad.
En fin, siguiendo esta misma pista, diremos que una vez ubi- En el mismo sentido histórico, hay que agregar que conforme
cado en el campo psicológico general, poco a poco la psicología fueron pasando los años y madurando los climas cultural yaca-
social lo fue atrayendo hacia el interior de sus fronteras, hasta el !émico en los Estados Unidos -que es donde más se trabajó el
punto de terminar arraigándolo como un concepto propio, pero tema-, otros muchos investigadores fueron ideando mecanismos

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sui generispara observar, analizar, inculcar, cuantificar o modi- radójico porque, por un lado, no se llevó a cabo en las tierras
ficar las actitudes; con tal constancia las trabajaron que éstas lle- norteamericanas donde ellas habían fl,orecido, y, por otro, por-
garon a ser no sólo el tema predilecto de la teoría en la psicología que tampoco fue obra de los autores que, como tema, las habían
social, y, a la vez, J_a variable más estudiada, tanto en los labora- vuelto hegemónicas. El fenómeno, más bien, empezó a tener lu-
~ torios universitarios, como en el departamento de guerra psicoló- gar en el viejo continente europeo, sesenta afios después de haber
gica del gobierno_.i1 sino el concepto central -como ya lo dijimos- tenido lugar el proceso fundante de la psicología social -állá por
que definía a la propia disciplina (Jiménez Burillo, 1991: 391); los tiempos en que declinaba el siglo XIX y se veía la alborada
nos referimos, claro está, a esa psicologíá social que se facturaba, del xx-, cuyos enfoques metodológicos fueron abrumadora-
se aplicaba y se ensefiaba, con una metodología y un estilo pro- mente colectivistas, bien porque analizaba las masas y las clases
pios, en aquel país, el cual, por cierto, con su atinada decisión de sociales, o bien porque se interesaba en el espíritu de los pue-
acoger, durante el periodo de entreguerras, a importantes científi- blos, las representaciones colectivas o los públicos y la opinión
cos sociales europeos -de entre quienes destacaban psicólogos so- pública, rasgo que por cierto hace que Amalio Blanco (1988) Ga-
ciales de la talla de Fritz Heider, Solomon Asch, Kurt Lewin y Leo lifique de toda una tradición (gropal} histórica en la disciplina,
Festinger-, se vio enormemente beneficiado, pues éstos, como ve- distinguiéndola de otras. tradiciones como la del individualismo
remos en el texto, realizaron aportes teóricos no sólo interesantes, metodológico, muy propia de los norteamericanos y asociada
sino claves para comprender el campo del que hablamos. De esta fuertemente al pragmatismo y al utilitarismo. De ahí pues que,
manera entonces, durante por lo menos las tres décadas que com- bajo esa óptica, más abierta, más abarcadora y más critica, pu-
prenden los afios treinta, cuarenta y cincuenta, la hegemonía al- dieran los psicólogos sociales europeos encontrar, con menos di-
canzada por las actitudes, tanto en las investigaciones empíricas, ficultad, la salida a la crisis de referencia.
como en el terreno de las aproximaciones explicativas, fue un Es justo reconocer que el mérito de haber dado un nuevo giro
hecho que hoy en día nadie pone en tela de juicio. a las preferencias conceptuales y temáticas de la psicosociología,
Ño obstante, por la dinámica misma que cobra cualquier cien- correspondió, en esencia, al prolífico y polémico escritor Serge •
cia en relación con su cuerpo conceptual, con sus alcances teóri- Moicovici, quien se dio a la1tarea de explogr, justamente en la
cos e interpretativos y en su relación con la realidad -siempre i historia teórica de la disciplina,Jos elementos que le permitieran
,fy discernir algunas de las importantes líneas de trabajo que siguie-
cambiante y compleja-, las actitudes, como concepto y como
• problema de investigación, fueron poco a poco,rª' partir de los ron los autores clásicos.,_¡como Emilio Durkheim, por ejemplo,
afios sesenta y setenta.rlos afios inmediatamente posteriores a la de quien analizando, recuperando y superando su concepto de
gran crisis que estremeció a la psicología social-, ¡perdiendo em- re_,?rese-ntaciones colecá·vas, pudo descubrir finalmente una nue-
puje y sufriendo un desplazamiento del centro del camp(h hacia va alternativa teórica, la cual se centra en el concepto de repre-
posiciones cada vez más secundarias. Sin embargo, no por ello sentaciones sociales que, como veremos también en el texto, es
debemos desprender que el concepto de actitud está aniquilado todo un tema que terminó subsumiendo, desde la perspectiva
o que es inservible; más bien hay que entender que tanto este epistemológica, el concepto de aeá"tud, al tiempo que también lo
declive en la producción intelectual sobre el tema, como la ex- dotó de beneficios teóricos indudables, cuando al engarzarlo
ploración simultánea que se realizó en otras áreas, y con otras "hacia arriba" -dentro de un esquema jerarquizado de conceptos
,herramientas conceptuales, fueron hasta cierto punto reacciones relacionados entre sí-, con el campo de las ideologías, y "hacia
•1'CSJ)llestas que de manera natural buscaron los psicólogos a la abajo", es decir, hacia lo más sencillo, con el de las opiniones y
~,-crisis paradigmática citada. las creencias, potenció y aclaró mejor su poder explicativo.
·- ·· idiay que mencionar también que este desplazamiento de El otro.asunto que compete abordar en este libro es el espino-
·· · del centro de la psicología social, es doblemente pa- so problema de la medición actitudinal, algo que siendo de ca-

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rácter cualitativo o subjetivo, por definición, no puede someterse
a ningún proceso de cuantificación, y sin embargo, con todas las
reticencias que se expresan al respecto, se practica ampliamente y
se utiliza, incluso, no sólo para hacer algunas predicciones de
conducta, sino para establecer estrategias de modificación de ésta,
tanto a nivel individual, como social; o bien, entrados en lapo-
lémica que plantea Festinger, para demostrar que puestas cara a
cara actitud y conducta, la que cambia es la primera y no la se-
gunda, por causas "aducibles" a razonamientos de justificación
personal, inclinadas hacia la defensa de lo que es más evidente,
es decir, la conducta misma. Pero quizá sea mejor decir, para ter-
minar esta introducción, que los instrumentos de sondeo (las esca-
las y los cuestionarios) de los cuales dispone la psicología social,
sirven más para detectar una actitud -esto es, para ver cómo un
grupo social evalúa un objeto, un proceso o una persona- que para PARTE!
hacer una predicción al estilo de las ciencias positivas.
ASPECTOS TEÓRICOS

1'

12
POR QUÉ ES IMPORTANTE
ESTUDIAR LAS.ACTITUDES

BREVE HISTORIA DEL CONCEPTO

CuandoLlos sociólogos William l. Thomas y Florian Znaniecki.J º


sugirieron.-.len J918, que el constructo actiiud debiera incorporar-
se al conjunto de conceptos y de términos que la psicología so-
cia1 usaba, para intentar dar una explicación o ~ _ , ,
fenóme119~~-~_tjyos .:::-<Jue .QQr.la..éQ.o~ ernn IOSJIY~rnªs_attaí.
an lijt;nclÓil-c=-.de.h~f.Q.Q.,~~i!,!!,¡~--~~d~_!!!:~.-~- ~a,-~o d~~a-
- - ~ atras•.. .ab.midantes -ªnáhs1s g__ue con ,enguaJes y tertrunos
diferentes -::COtnOJO$__g~-~1::1g~~~Q!).~_mo:jii1luet_u:ja,, J~5-tiiíio.
etc.- versaban sobre ese tipo de fenómenos, sobresaliendo, en
particular, los estudios de Gustavo Le Bon sobre las masas, los
de Wilhem Wundt sobre la psicología de los pueblos, los de
;h
Carlos Marx y los marxistas sobre las dases sociales y la con-
ciencia revolucionanÉI, los de Gabriel Tarde sobre los públicos y
la opinión pública-, los de Max Weber sobre la burocracia, y los
de Emilio Durkheim sobre las representaciones colectivas.
Empero todos ellos, de alguna manera, se referían implícita o
explícitamente a. ese mISmo süstratO subjetivoci~! güe-h"§bliúiios,
. ·¡,orqTiesÜbyace eñlaflicCÍbQ_e,"S_:geJª§_Jñasas,:.:éfe.los~~de.
las·· tlases;·(ie"1oitgriipofy~por. _:n-!P.w:sto, _Ji~J9§__mgi~- No
obsnmte;-pese-a"qüé""yitflotaba el término en el ambiente intelec-
tual de la época, era evidente que los autores no contaban toda-
vía con una denominación de consenso acerca de ese factor, y
menos aún con un significado unívoco, dentro y fuera de la psi-
cología social. Fue en todo caso, por cierto para fortuna de la
disciplina, el paso del ti~po quien se encargó de darle solución
positiva a ambas cuestiones, específicamente cuando después de
las insistencias de Thomas y Znaniecki para que se adoptara el

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término, se convino, por un lado, .en llamarle acdtud a ese pro- - C.E. Osgood y P.H. Tannenbaum, obra de 1955, referida al
ceso subjetivo, y cuando, por el otro, se logró construir una ¡: principio de congruencia en la predicción del cambio de actitu-
acepción más o menos consensuada sobre el mismo. i des.
Hay que agregar que una vez pasado este hecho, el concepto
suscitó mucho interés y acortó los tiempos de su definición y Debemos aclarar al lector que ésta es sólo una pequeña mues-
cultivo, pues no fueron únicamente los académicos quienes se tra de los muchos autores que escribieron, polemizaron e hicie-
ocuparon de él, sino incluso un buen número de empresarios y '[ ron importantes contribuciones al tema que nos ocupa, siendo
funcionarios de gobierno, que financiaron y fomentaron investi- en consecuencia prácticamente imposible citar a todos aquí, pe-
gaciones -experimentales y de orden teórico-, bajo la idea de ro, al igual que los apellidos de Festinger, Katz, Rosenberg,
encontrarle utilidad o aplicaciones prácticas, de modo que debi- Newcomb, Kelman, Hovland, Bem, Abelson, McGuire, Mil-
l.
do a esta variedad de razones, desde muy temprano, es decir, ' gram y Sherif -los más citados en el siguiente Handbook, relati-
º cuando apenas despuntaba la década de los años treinta, este ¡ vo al periodo 1956-1970-, son también importantes debido a
tema -junto con el de la facilitación social- se volvió incuestio- 1 que el contenido de sus obras tuvo que ver precisamente con
nablemente dominante dentro de la psicología social, y su in- 1 elaboraciones técnicas originales, con ensayos y artículos de or-
fluencia empezó a hacerse sentir incluso en otras disciplinas y den teórico y con montajes experimentales sui generis que estu-
campos aparentemente alejados de ella, pues sus demostracio-
nes aplicativas eran tan contundentes que no necesitó de cam-
1 vieron directa o indirectamente relacionados con el asunto de
las actitudes.
pañas especiales para convencer a nadie de los beneficios qu~ '" 1 Cabe reiterar que.~do este cultivo, tan profundo y prolongado "
podía aporta~_n, al trabajo, a la po1ítica:~ ·at·eJéi:-dió, a lo largo de treinta afio~ que los psicólogos sociales norteame-
efcetera,'lreas en las cuales abundaron los estudios que lo mis- ricanos hicieron del tema, no fue por un mero prurito académi-
mo versaban sobre percepción social, liderazgo, productividad, co, sino básicamente por ef l_Selltido de utilidad práctic!I que
motivación y comparación social, que sobre normas grupales, esperaban encontrarle y que de hecho le fueron encontrando
personalidad o conducta de voto, pero siempre en relación con conforme la mayoría de sus intervenciones, a nivel de pequeños
el tema de las actitudes. ,, grupos, fueron exitosas en fábricas, en escuelas, con amas de ca-
Para reforzar lo que decimos el lector puede consultar, por f¡'\
sa, etcétera, y también conforme la sociedad y los gobiernos nor-
ejemplo, a lbáñez (1990: 84-85), quien proporciona información teamericanos fueron viviendo y i!!atando de solucionar los 0

importante acerca de nuestro tema, señalando que hasta 1955, múltiples problemas que ellos mismos generaron, o simplemente
de entre los textos más citados en el Handbook ofSocial Psy- sufrieron, a lo largo de las dos guerras mundiales, la llamada
chology, figuran los siguientes: guerra fría y, por supuesto, durante y después de sus aventuras
- Thurstone y Chave, obra de 1929, que versa sobre la medi- militares en Corea, Vietnam y en otros muchos lugares que han
ción de actitudes. considerado estratégicos desde su perspectiva geopolítica.J
- R.T. ~appiere, obra de J934, con el título de Acdtudesver-
·¡¡ Tales problemas, o mejor aún, "las urgentes necesidades nacio- ,.
1
sus acción. nales y las condiciones de desajustes sociales (de Estados Unidos)
- Gordon Allport, obra de 1935, con el nombre de Actitudes, constituyeron el principal incentivo para inventar nuevas técnicas y
- Fritz Heider, obra de 1946, signada como Aeá"tudes y orgam: hallar soluciones audaces a los problemas práctico~.,; (Por eso) la
zación cognitiva. psicología social inicia su florecimiento inmediatamente después
- Solomon Asch, obra de 1952, titulada PsicologÍa social, de la primera guerra mundial. (Pues tal) evento, seguido de la ex-
donde incluye un importante capítulo denominado "Efectos de pansión del comunismo, rh gran depresión de 1930, el ascenso de
las condiciones de grupo sobre los juicios y las actitudes". Hitler al poder, el genocidio de los judíos, los conflictos raciales,

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la segunda guerra mundial y la amenaza atómica (sin lugar a du-


das) estimulan a todas las ramas de las ciencias sociales (aunque es
f

Y es que, en efecto, hablando de la necesidad de conocer las
actitudes que nuestros compatriotas tienen acerca de los objetos
!11
notorio que) un especial desafio es sentido por la psicología social" procesos y fenómenos que les son relevantes -por ejemplo, lo~
partidos políticos, el medio ambiente, las autoridades, la tecno-
(Allport, G., citado por Pierre y col., 1980: 7), la cual intensifica su il
11 logía computacional, etcétera-(Vázquez, 1998), queremos dejar
esfuerzo creativo para conocer, de manera más profunda, los fe-
nómenos de liderazgo, de opinión pública, de rumor, de propa- claro que hoy en día, debido al desarrollo teórico y técnico que
·'
ganda, de toma de decisiones, de moral y de cambio de actitudes. } ha alcanzado la psicología social, es enteramente factible cono-
Aparte de los problemas que no menciona Allport, tuvieron cer las características actitudinales de la población, sobre todo si
lugar también, al interior de la sociedad norteamericana, con- tenemos en mente, como punto de partida, una concepción
flictos graves que también desempeñaron el papel de acicates unitaria de los elementos que conforman a nuestro concepto,
para la investigación psicosocial; tales problemas estuvieron di- esto es, si para ello estamos tomando en cuenta que todos sus
rectamente relacionados con el prejuicio y la discriminaci(m ra- elementos (el cognitivo, el afectivo y el conductual) están "
ciales, con la ideología ultraconservadora vuelta dominante, con íntimamente relacionados entre sí, y que la transformación de
el delirio anticomunista del macarthismo, denominado así por uno de ellos modifica, por necesidad, a los otros dos y, por
haberlo impul~ado el sep.ador de Wisconsin, Joseph McCarthy, tanto, la totalidad del proceso, Conscientes de eso, planteamos
entre 1950 y 1954 (ver Bobbio, 1982: 952-3), con los movimien- que a través del estudio de las actitudes,podemos:
tos estudiantiles en variás ciudades de la propia Unión Americana 1) Acercamos a una explicación y comprensión de las creen-
al inicio de los años sesenta, con la proliferación y el despliegue es- cias, los pensamientos y sentimientos que las entidades co-
pectacular dé los grupos '~hippies", y con el poderoso movimiento lectivas expresan a través de sus· odios, sus ternuras, sus
pacifista (que obligó al gobierno a cesar su agresión a Vietnam), condenas, sus aceptaciones, sus rechazos, sus tolerancias o
pasando por un sinnúmero de asuntos que han tenido que ver con sus intolerancias hacia aquellos objetos.
la salud, la productividad, la drogadicción, etcétera, y más cerca a 2) Llegar a hacer intervenciones prácticas, a fin de intentar
nuestros días, con la ecología, los derechos humanos, el sida, el modificar las convicciones que la gente tiene acerca de algún
aborto, la homosexualidad, la pena capital, la tortura, la corrup- objeto específico, en tanto que suponemos que las actitudes
ción, la globalización, el ne.oliberalismo y otros muchos temas están -entre otros determinantes- dando lugar a ciertas con-
de interés para la opinión pública que, por cierto, ya no es úni- ductas consideradas socialmente negativas o personalmente
camente la norteamericana, sino más bien la del mundo entero, y nocivas, como son el alcoholismo, el tabaquismo, la indo-
en especial la de los países pobres que como el nuestro a gritos de- .
lencia, el autoritarismo, el fatalismo, etétera.
mandan, a través de su sociedad civil, estudios y diagnósticos acti-
3) De igual forma, interttar disuadir a ciertos funcionarios públi-
tudinales, acerca de estos y otros muchos problemas que les son
propios o que comparten con la· sociedad globalizada. Ya Turaine cos de sus propósitos negativos cuando, al desempeñar el cargo
(1999: 9), a propósito de esto nos ha planteado la pertinente pre- contrarían los principios universales de justicia, equidad, de-
gunta: "¿Podemos vivir juntos?", en una época en: la que "miles de mocracia, respeto al ser humano y otros más.
millones de individuos ven los mismos programas de televisión,
toman las· mismas bebidas, usan la misma ropa y hasta emplean, LA UTILIDAD DE LAS ACTITUDES
para comunicarse de un país u otro, el mismo idioma ... (una etapa
en la que) vemos cómo se íonna una opinión pública mundialque · En la actualidad existen tantos ejemplos de programas que han
debate en vastas asambleas internacionales (y que) se preocupa por tenido o tienen por .objetivo central el cambio de actitudes -y
el calentamiento del planeta ... (por) los efectos de las pruebas que además han sido aplicados con éxito en el mundo entero,
nucleares o (por) la difusión del sida". tanto en la esfera individual, como en diversos niveles colecti-

18 19

~,
vos- que es francamente imposible citar aquí a todos y a cada
uno de ellos; sin embargo, lo que sí podemos decir es que, vistos en
conjunto, nos proporcionan un buen sustento para convencer, a
quienes no conocen nuestro tema, de que !1:!_tilizando técnicas de
1 rosos del planeta en Davos, Suiza, en Génova, Italia, en Can-
cún, México, en Porto Alegre, Brasil o en Washington misma
ciudades en las cuales la gente con "actitud globalicritica" se h~
convocado en paralelo y se ha reunido en consecuencia, cada
condicionamiento clásico, de condicionamiento operante, de co- vez en mayor número, convicción y firmeza, para protestar co-
'Jllunicación persuasiva o de análisis profundo, un individuo adicto ntra las políticas mundiales de miseria y de hambre que han ve-
al cigarro, digamos, puede cambiar de actitud y, por tanto, dejar de nido acordando e imponiendo, a partir de tales foros, aquellos
fumar por el resto de su vida; o también que, con la utiliza,tjó!Llk-.... países ricos a todo el globo terráqueo, bajo una visión económi-
los mismos u O!r!JS prC>fedimL_eg!gs..psicQJpgicos;:,es factible .hacer ca de corte neoliberal.
·--01mmo~-ae"pientafídad en \ll.l_gr.lJ,J?Q_Q_gntoda una comunidad, a Es más, podemos asegurar que el neoliberalismo ha generado
__.fin.:que .pu~4?J?. .:iX>n esa nueva..actitud ~.Y-ªlu.ativa sobre_ lo.s ol:>j_e~ ya una actitud de resistencia global, que en parte se manifestó en
tos, personas y fenómenos=.J_nodificar algunos de_sµs_ hábito:¡, el Foro Social Europeo (FSE) llevado a cabo el 10 de noviembre
práct:ica_s o __c;:g1.1d:11ctas .que están relacionadas con e1)gs, por~ de 2002 en la ciudad de Florencia, Italia, donde se reunió más
ejemplo, las negativas conductas de arrojar basura en la calle, -no· de un millón de personas y en el cual, como sostiene el periodista
respetar los señalamientos y normas de tránsito, ser indiferente a Ramírez Cuevas (2002: 24), debido a la gran concurrencia, era
la contaminación ambiental, etcétera, o asimismo basándose en "imposible abarcar y hacer una fotografía de un conjunto de fuer-
~1 . ..mensajes-bien-argume--ntados, puede persua_dirse, m a ~ zas y causas tan grande y diversa, que lo mismo abarca(ba) de-
(pbr·..Iat...Yi~a...d.~JA ...é!lJ!..Ori~d (Moscovici, 2000: mandas locales concretas que la idea de cambiar el mundo. El
233), mediante persistentes campañas públicas"oe información y Foro -sigue Ramírez- fue inabarcable (por su gran número de
orientación, a algunas comunidades o sociedades enteras para participantes y por los innumerables eventos que a la par se lleva-
que terminen abrazando, con mucha intensidad y gusto, ciertas ban a cabo; por ello) fue humanamente imposible seguir las nu-
actitudes que favorecen, digamos: el uso del condón, la despena- merosas discusiones que se dieron simultáneamente entre
lización del aborto, el uso racional del agua, la terminación de estudiantes, trabajadores, ecologistas, campesinos, activistas,
ciertas campañas militares de ocupación o de neocolonización, amas de casa, homosexuales y lesbianas, religiosos, desemplea-
dos, migrantes y representantes de ONGs y de pueblos en lucha ...
o el apoyo a determinados movimientos de grupos minoritarios,
por sólo mencionar estos ejemplos. i (algo realmente impresionante) donde prevaleció (la actitud de)
solidaridad y de respeto, junto con la preocupación genuina de
Una razón más que podemos aducir, para considerar que es ne-
cesario (no solo importante) conocer las actitudes de los colecti- l luchar contra la injusticia ... " (La Jomada, 11/11/2002, p. 24).

r
Por otro lado, y situados en el plano del marketing político,
vos sociales (es decir, de los grupos, de las clases, de los sectores, puede verse que las actitudes sirven también para conocer el ni-
de las masas y hasta de los pueblos) es que merced al desarrollo de 1 vel de aceptación o de rechazo que determinados sectores de la
los instrumentos de sondeo y de análisis disponibles en el área -no \
población tienen respecto algún candidato o algún programa es-
únicamente, por cierto, en lo relativo a actitudes, sino también a 1 pecíficos; pero lo mismo, sirven de vehículo para ver el grado de
opinión pública, estereotipos, prejuicios, valores y representaciones I' disposición que los individuos tienen a la movilización o a la ex-

f
sociales- nos es posible establecer, aunque normalmente sólo en el presión de la conducta correspondiente, sobre todo frente a algún
gprt9 plazo, algunas predicciones de conducta que pueden expre- asunto de interés público, que puede ser, por ejemplo -para citar
W ;;89,~os colectivos frente a eventos que socialmente conside- un caso real- el intento de privatizar los servicios médicos que
:~s importantes, como han sido en los últimos añ:os las proporciona el Instituto ~exicano del Seguro SociaL-hecho que
·· ~~ de muchísimos "ciudadanos del mundo" a las reu- ti pasó a demostrar, mediante un estudio de campo en la zona de
J~· han tenido los representantes de los países más pode- Puebla, México, el psicólogo social Rosales de Gante (2000)-.
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Pero las actitudes sirven también para-~dicamos· el grado en


• que la población puede generar opiniones, juicios y sentimientos
en contra de algunas medidas fiscales que toma el gobiern~
r;r-
valor ante diferentes contextos sociales, digamos, siendo parti-
dario de iguales salarios entre hombres y mujeres" (Ibid, p. 27)
o defendiendo los derechos de asociación, de manifestación O d~
como cuando, por ejemplo, en los días que escribimos esto, a expresión en cualquier lugar de la sociedad. En todos esos com-
nivel federal se dispone un incremento a las tarifas por consumo portamientos habrá una actitud que es apropiada al valor que se
de energía eléctrica y se propone además que los gobiernos de está expresando y, desde luego, el individuo obtendrá así la sa-
los estados se hagan de mayores recursos subiendo el impuesto tisfacción que espera. No está por demás decir que los valores,
al predial, al agua potable, al gas doméstico y a otros servicios. como sistemas integrados de actitudes que son, se aprenden
Agreguemos que, desde el punto de vista funcional, estudiar desde la niiíez y se van consolidando o modificando conforme
las actitudes es una cuestión obligatoria para los psicólogos, al prqceso de socialización. ·
pues su conocimiento significa contar con una aproximación e,. La función ego-defensiva tiene por objeto conservar la in-
acerca de las fuentes que motivan a las· personas, para que éstas, tegridad y la buena imagen de la persona.o del grupo de que se
en su vida cotidiana, puedan desenvolverse congruente y esta- trate. Una actitud, dentro de este contexto, se adquiere y se
blemente en su medio; la razón de esto es que .1,asraf!!tudes __ mantiene para proteger a _la persona de la confrontación de
constituyen ~ n d a m e n t o - d e . . l < ; > ~ ~ e s · amenazas en el mundo externo, o para volverse consciente de
con-respecto a objetos sociales,..sueesos. ~ yn,pe,.. sus propios impulsos inaceptables. Aquí los recursos básicos de
riodo de tiempo ... (y) el individuo que tiene la (respectiva) actitud, protección son precisamente los mecanismos de defensa que el
gana con ello en términos de economía adaptativa, puesto que el psicoanálisis ha creado como conceptos de explicación.
tener(la) le permite ordenar y dotar de significados a ciertos aspec- . d. La función instrumental o utilitaria que, basada en los es-
tos del medio social en el que se mueve" (Mann, 1997: 143). De quemas conductistas, permite a las personas obtener recompen-
,,.. acuerdo con esto, se hace pertinente evocar las 1giatro funciones sas y minimizar los castigos, y adquirir asociaciones afectivas
que Katz (1960: 43) atribuye a las actitudes:,_¡ mediante la satisfacción de diferentes motivos, despertando así
a. La función de conocimientqJConsisre en reducir la comple- sentimientos favorables o desfavorables al objeto de actitud, lo
jidad del medio social y permitir que se tenga una percepción cual, a su vez, permite a las propias personas identificarse con
más estable; consistente y predictible del propio medio, es decir, su o sus grupos de pertenencia; ajustarse a la situación y quedar
..que "se basa en la necesidad de comprender, de dar sentido y de perfectamente adaptados .
dotar .de una estructura adecuada al universo" (Mann, JbÍti, p.
Por último, hay que decir con Martín-Baró (1990: 244) que
144), pues debido a esta función los individuos seleccionan los es-
tímulos más relevantes y se facilitan la incorporación de la infor-
Ir
\1 las actitudes cumplen un importante papel en los procesos histó-
mación. Por esto es importante retener la idea de que "la actitud va l.f ricos -para los cambios de política y para los cambios persona-
!! les-, y su valor como concepto es muy significativo en el análisis
-o' a determinar en gran medida la atención, el procesamiento de la in- ;: .
formación y la recuperación posterior de la misma, primando la in- de los hechos psicosociales, y aunque, sin lugar a dudas, es una
formación relevante y congruente con las actitudes previas exageración decir que para que haya cambios sociales tiene que
(Echebarría, 1991: 26). haber, primero, cambios en la actitud de las personas (tal como
sostiene Durán-citado por Martín-Baró, Jbid, p. 247-, con su tí-
b. La función expresiva de valores,, de tendencias y sistemas fr
:}¡ tulo sugestivo de "cambio de mentalidad, requisito del desarro-
normativos..,) Como más adelante seiíalaremos in extenso, los va-
lores son estructuras mucho más profundas que las actitudes, l llo integral de América Latina", en el cual plantea que. es
pero ello no obsta para que estas últimas los expresen específi- i necesario transformar el carácter latinoamericano, debido a que
camente en contextos y en objetos muy concretos. "Por ejem- sus rasgos actuales representan un obstáculo al desarrollo inte-
gral) el análisis de.la actitud siempre es indispensable.
plo, un sujeto cuyo valor central es la libertad, expresará este
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SIGNIFICADO Y DEFINICIÓN certeza, que en toda actitud subyacen por lo menos los tres pri-
/,,
meros procesos básicos citados, y que a pesar de su íntima vin-
De acuerdo con la acepción que nos proporcionan Morales, culación entre sí -que hace imposible su separación, so pena de
Rebolloso y Moya (1994: 497),t una _ , a c t i t u < J ~ que terminemos analizando un asunto distinto al de la actitud
7f como una a s o c i ~ se establece. entre ~n determina.do
ob·eto y una evaluacmn que hace 1 mismo, donde 1
digamos, por ejemplo una creencia o un prejuicio- pueden estu~
<liarse, dentro de la perspectiva analítica y únicamente dentro de
objeto ue e ser una s1 10n social erminada, un con unto de ella, uno a uno, separados de los demás, sin perder de vista, re-
personas o a gún roblema ue arado o en unidad, iteramos, sus articulaciones internas; es decir, podemos centrar
~ierta JJna eva]uaciónL esto es, un afecto, una emoción, un nuestra atención primero en uno de ellos y en seguida trasladar-
recuerdo o una creencia dentro de los individuos que forman parte la a otro y así sucesivamente hasta agotar todos, tratando de
de algún grupo o colectivo social. En el mismo sentido, Worchel et destacar siempre las relaciones que, en forma triádica, ellos es-
aJ. (2002: 126) proporcionan una definición sucinta de ~&ifu,gjli- tablecen dentro de la unidad temática. Morales et al. (1994: 498-
ciendo que se traia"oE "üñ iu1c10 eva)uiiñ1'[{§~~~º rin~!iAro.caL. \: 500) citan el estudio que al respecto hace Breckler, considerado
" ~ s í , ~ d , tef)te~ta,la,pt~U..@.YQf~k~-º el más completo debido a que, utilizando las técnicas de medi-
negativa de uu..inQ.b:J4.l!.9 (o del grupo) J¡acia 'r~hiGlQ ','. ción de Thurstone y el diferencial semántico de Osgood, más el
Estas dos aproximaciones al significado de constructo actitud análisis factorial, "confirmó que todas las medidas de los dife-
son, a nuestro juicio, completas y, por tanto, válidas para la psi- rentes componentes correlacionaban entre sí en el sentido espe-
cología social moderna, puesto que reflejan en esencia el con- rado, es decir, los cognitivos entre sí, los afectivos entre sí y los
senso -al cual también nosotros nos sumamos- que han conductuales entre sí", tal como se muestra en el cuadro si-
alcanzado cientos o incluso miles de investigadores que por mu- guiente, que nosotros nos permitimos tomar de ellos.
cho tiempo se han dedicado a su estudio (experimental y teóri-
Componente afectivo Componente conativo-
co) y han llegado a establecer, por fin, coincidencias en tomo a Componente cognitivo
conductual
r, puntos que eran verdaderas aristas, acerca de las tf!ientes o ele- Medida tipo Thurstone: Medida tipo Thurstone:
Medida tipo Thurstone:
mentos que configuran la propia actituru los mismos que están 14 enunciados como éstos: 16 enunciados como éstos: 14 enunciados como és-

* Las serpientes son suaves * Me siento ansioso tos:
referidos a: 1) sus componentes cognitivos, perceptivos y de in- * Estoy muy tenso * Cuando veo una ser-
*Las serpientes controlan las
formación, 2) los aspectos afectivo-emocionales o evaluativos poblaciones de roedores * Soy feliz piente, grito
implicados, y 3) las partes de orden conductual que la acompa- *Las serpientes atacan todo lo (La persona debe marcar los * Me gusta tocar las ser-
que se mueve enunciados con los que esté pientes con la mano
ñan; o incluso, 4) la combinación de los mismos; y todavía más, (Las personas deben marcar los de acuerdo) (La persona debe marcar
si se quiere ver desde el punto de vista práctico, 5) las ventajas enunciados con los que estén Puntuación: mediana de los los enunciados con los
de acuerdo) ítems marcados que esté de acuerdo)
instrumentales y operativas que posee la propia actitud para Puntuación: mediana de
hacer posible su mantenimiento o su cambio, y 6) los factores
biológicos (por ejemplo, las hormonas tienen una participación
\' Puntuación: mediana de los
ítems marcados
Diferencial semántico: Estado de ánimo positivo:
los ítems marcados
Secuencia de acciones:
La persona evaluaba las Nueve adjetivos: Constaba de cuatro pa-
muy importante en determinados comportamientos, como el ca-
so de la testosterona en la conducta agresiva y en la formación -~ serpientes con la ayuda de las
seis escalas bipolares si-
* Despreocupado
*Exaltado
* Afectuoso
sos:
l. Dejar la serpiente en su
jaula
de actitudes positivas hacia los deportes considerados rudos -ver guientes: 1 2 3 4 5 6
2. Sacarla de su jaula
Buena ------ Mala * Juguetón
Worchel, op. cit., p. 136-) y los fármacos. Amistosa - - - - No amistosa * Cariñoso ... 3. Acariciarla
Debido a que se trata de acuerdos suficientemente consolida- Amable ------- Cruel * Ingenioso 4. Cogerla
Limpia ------- Sucia * Complacido La persona debía decir si
dos acerca de la estructura, significados y funciones que caracte- Hermosa ------ Fea * Amigable estaba disnuesta a realizar
rizan a nuestro concepto, podemos afirmar, con absoluta

24 25
,.
tri tiWN bci6o ,,, 4- ""-.,;~~Ji¡á,¡,,~~~' ~·M''#W'#vt&'ffi'·Bt1· 'Mt?'t'CtÉf'~ ~~' a¼í:ri:':::i:&IWÑit¾r~~-';@).¡if,.;,C~.\~~,;~,,.;,;;;,,¡¡~;:S1Jí;;&;,,'l>hit~i'½'.o~J,v,,,,:~~4,¿¡.u.-mW,;.m~..t.~').,,;-~"·'

Importante - - - - - Sin un-


portancia
Puntuación: evaluación media
de las escalas
La persona debe marcar los
adjetivos que describan su
estado de ánimo.
Puntuación: Suma de lás
una o varias de estas ac-
dones. Las preguntas se le
planteaban en forma esca-
lonada.
T Procesos que conforman al constructo actitud

Procesos· componentes
respuestas marcadas Puntuación: de O (ninguna
acción) a 4 (todas).
Enumeración de pensamien- Estado de ánimo negativo: Distancia: Esquema 1
tos: Nueve adjetivos: A la persona se le mos-
La persona debe hacer una lis- (Enojado, afligido, tenso, ape- traban 12 diapositivas
ta de todos los pensamientos sadumbrado, desafiante, te- que representan otras tan-
, que se le ocurren en presencia meroso, triste, rebelde, tas serpientes de distintas

.
~
de la serpiente. Luego debe in- nervioso) clases. 1 Percepciones
dicar cuáles de esos pensa- (La persona debe marcar los Debía indicar en ~da ca- 1- Informaciones
mientos son favorables y adjetivos que describan su es- 1
so la distancia en centi- 1
( Cognitivo
cuáles son desfavorables. tado de ¡mimo) metros a la que estaría
Puntuación: núm. de pensa-
mientos favorables, menos los
desfavorables.
Puntuación: suma de las res-
puestas marcadas.
dispuesta a acercarse a
cada serpiente, si éstas
fuesen reales.
Puntuación: la media de
Afectivo . 1
Sentimientos
Emociones

las 12 distancias. Tendencias


Conductual I Disposiciones
~ 1 -
Medida múltiple de actitud, según Breckler, 1984. Intenciones

Ahora bien, hay que destacar que cada uno de estos compo-
nentes o procesos de la actitud, a su vez se conforman de los si- Antes .de continuar con este desglose, es pertinente indicar
guientes elementos: que, en la actualidad, "los avances en la investigación de actitu-
des se producen porque ... (ellas) están ahora conceptualizadas
PROCESOS O COMPONENTES DE LA ACTITUD dentro de un nuevo marco teórico que incluye la consistencia cog-
nitiva,, las atribuciones y el discursoj (Collier, Minton y Reynolds, e,
a) El componente cognitivo se integra de las percepciones, 1996: 176). Es decir, que gracias a estos acuerdos consensuados,
creencias, estereotipos, informaciones e ideas que posee la l: que derivan de los énfasis hechos en los aspectos informativos, por
persona acerca del objeto de actitud. un lado; y en los significados del lenguaje discursivo, por el otro, es
b) El componente afectivo se refiere a los sentimientos que el plenamente posible trascender, con mucho, los límites restrictivos
objeto suscita en la persona o en e1 grupo. que imponía o que impone lo meramente conductual (enfoque que
todavía, aunque en menor medida, prevalece en algunos autores),
c) El componente conductual está compuesto por las tenden-
por lo que mediante esa perspectiva analítica de las percepciones e
cias, las disposiciones, las intenciones y las acciones que se
informaciones se da paso a una elaboración teórica más abarcado-
dirigen hacia el propio objeto (Morales et al., lbid, p. 497). ·
ra y de mayor profundidad acerca del objeto de actitud y del pro-
pio constructo teórico.
No está por demás adelantar que todos estos componentes, a No obstante, tratando de ser más precisos en esto, hay que
la hora de formular las escalas para efectos de una adecuada decir que en rigor este enfoque no es tan novedoso como parece,
medición, deben de tomarse en cuenta al pie de la letra para cu- ni tampoco su creación es muy reciente que digamos, pues ya
brir todas las dimensiones implicadas.
desde 11955, por la influyente obra de,Festinge.!_sobre fa diso-
nancia cognitiva, ílas actitudes fueron básicamente estudiadas
como estructuras de tipo cognitivg, y fue tanto el énfasis que se

26 27
w1:mn1 · "1<t ¡ Wlll11lfi(&®frt1' -rwstaa!ltr4t::ll'V 1vazp,,,wa¡~i.~&~~iílrui'l-il,l\é1twsmt·p··v1 &d:'.Bía"'ftlw'.';,:w¡ '"'di t'tno/11

puso en ese aspecto que, diez añ.os más tarde, "la cognición so- llamar sentimientos (o pasiones, y) sobre los cuales podemos
cial se convirtió en el punto aglutinante de la psicología social... hacer una división práctica:
(a tal grado que incluso) llegó a ser casi sinónimo de la psicolo- "a) en primer término los que poseen una referencia predomi-
gía social cognitiva" (Echebarría, 1991: 20); empero, entonces, nantemente personal, pero que son 'periféricos sociológicamente',
si este enfoque disfruta de una robusta actualidad, a pesar de como el hecho de estar ligado a un oficio, o estar enamorado; y
haberse cultivado y desarrollado durante los añ.os cincuenta y "b) (en segundo lugar) hay también sentimientos que comparti-
sesenta del siglo pasado, es debido, en definitiva, a que sus án- mos entre muchas otras personas, que se refieren a problemas de
gulos de análisis han devenido en perspectivas promisorias para bienestar general, a la educación, a las libertades civiles, de orga-
una adecuada interpretación y reconstrucción de la realidad, y nización política y económica. A los sentimientos de este orden
porque su fuerza articuladora se ha visto grandemente beneficia- les denominaremos: actitudes' (Asch, 1969: 559).
da, precisamente desde aquellos añ.os, por la introducción que se t_!,as actitudes, en consecuencia, unen procesos centrales del ·'
hizo a la psicología social de conceptos como el de representacio- individuo con procesos del mismo tipo de la sociedad; y se diri-
nes sociales y de niveles de análisis mucho más profundos, suge- gen siempre a objetos, a grupos, a fenómenos o a persona~De
ridos ambos, respectivamente, por Serge lvfoscoyic~ su obra .§L esta suerte, la relación actitudinal que mantenemos con esos ob-
,1 p~jis, su imagen ysu públic_f! (1961) -y otras obras relati- jetos de actitud (convengamos en denominarles así), depende
'.I
1
vas- y Doise, ·en su ensayo 11 N1veles de análisis de la psicología fundamentalmente de la información y de las creencias que te-
social" (1984). nemos acerca de sus propiedades; quiere decir, en otras pala-
Moscovici, por ejemplo, afirmó en 1981: "después de más de &( bras, que .!ll!:ªC!:!:9,ld simplemente no puede existir si füJta ~l
veinte añ.os, preconizo una psicología social centrada en los fe- objeto apropiado en el medio natural o social. Por esa razónf''no º
nómenos cognitivos y lingüísticos ... (aunque) algunos me desa- tiene sentido -hablar de actitudes acerca de la educación o del
fian y me apresuran para que tome el tren cognitivista, como si capitalismo, a menos que sepamos qué signifi~n estas categorí-
yo hubiera descendido (de él), o como si yo hubiera dejado de de- ' as para el individuo ... (y de igual modo), tampo~o puede mani-
fenderla" (Moscovici, 1986: 1). Si bien él estaba pensando central- 'f/. fest?;&:lie camhjg de actitnd Si DQ hay cambio en 12 creencia g 8R
mente en el concepto de representación social, lo hacía porque, a --el conociroiento.:J gue los individuos tienen del objeto (Asch, op.
sus ojos, "lo que ha ocurrido en los últimos añ.os es el descubri- cit, p. 561). 'Por todo ello puede afirmarse, concluyentemente,
miento de la mentalidad social" (p. 3), en cuya primera fase de su .¿ que .el fundamenta cagnascitjyo es necesario e indispensable en
evolución están las actitudes sociales que, como veremos más ade- cualqµier teoúa actittwinalJ '
lante, quedan en esta concepción no excluidas, sino perfectamente / -~ Ahora bien, como las actitudes dependen del objeto, se sobre-
engarzadas a las propias representaciones sociales. \ entiende que el contenido de las mismas emana de aquél; sin
Redundando en esta perspectiva cognoscitivo-afectiva de los / embargo,t_!as relaciones sociales existentes (que en general son "
procesos que subyacen a la actitud, podemos decir, por ejemplo,
desiguales y jerarquizadas) deciden qué datos se harán accesi-
que ya también desde 1952 Solomon Asch afirmaba que existen
bles al individuo y cuáles deben recibir mayor énfasis en su difu-
en todas las personas "sistemas de creencia-acción que poseen la
cualidad de ser socialmente apropiados, aunque puedan ser peri- sión,:1 Asimismo, las djfcrencias o• 1tnrales y económicas, como ,,
féricos desde el punto de vista del individuo ... los fenómenos de también la.e; de conocimiento e in.forn,ación., generan '1i.i;tinli9s
este orden pueden ser denominados opmionei'; pero, existen ni.veles de percepción, de valoración y de jnicig_~Ql,re los obje-¾.
también, en el otro extremo, "preocupaciones profundamente ~ s decir que "no basta que el hecho sea idéntico para que
arraigadas, cognoscitiva y emocionalmente trascendentales, del haya concordancia, se necesita (por lo menos) que sea percibido
individuo ... (que) constituyen los centros de referencia de lama- , en el mismo contexto" y con el mismo nivel de información y
yoría de (sus) acciones complejas y extendidas ... (que) podemos ',, ,de conocimiento, según sostiene Asch.
$
' ~

28 29
·,t:f?Mittf ilrlh.Y¾'J - 0 ~ : « ' ~ ~ _ , ~ . - , . ~ ~ ~ ~ ~. WW.nR "d?Yw:flawi>'t-, f l ' Y ~ ; ~ ~ ¡ , 4 ; & t . ·w¡ij liii.,fü•W;Wt ·¡¡ $~ W#itlr§tk::;""-\ti,

Empero, la significación de una actitud debe buscarse en los cultura predominantemente masculina y machista que existía en
efectos que ejerce sobre las experiencias corrientes y la valoración nuestro país. Sobre este tema, por cierto, existen otros estudios,
de nuevas condiciones, dado que ella representa siempre una eva- también interesantes, que dan cuenta de los cambios de actitud que
luación dinámica de una situación dada en relación con cierta en la metrópoli regiomontana de México, experimentan los varo-
finalidad. Es decir que en ocasiones sólo algunos hechos ílegan a nes hacia las mujeres, en relación a la tolerancia, al respeto y a la
conectarse, así como otros disminuyen su vinculación; ciertos da- libertad, según mayor sea el grado de educación formal que éstos
tos se toman decisivos y otros pierden importancia; una decisión han recibido (Hartog, 2003)
acarrea otras consecuencias, y así sucesivamente. A partir de esto, No cabe duda que los tiempos han cambiado y con ellos tam-
cada quien considera que algunas tareas deben realizarse y otras bién las ideas ·sobre los roles sexuales y sociales, lo mismo que
posponerse, ya que en la dinámica misma se contraen nuevas obli- las formas y contenidos de las relaciones concretas entre las di-
gaciones y se reexaminan los planes cotidianos. ferentes parejas que existen, uno de cuyos motores para cons-
En tal sentido, cuando, por' ejemplo, la prensa informa que truir ese mundo distinto al tradicional, es precisamente ese
"los activistas -en Ottawa, Canadá- preparan manifestaciones proceso subjetivo que hemos denominado actitud.
para protestar por la reunión que sostendrán los líderes de las
EL CARÁCTER SOCI.AL DE LA ACTITUD
economías más ricas del mundo (la Cumbre del G-8), en las
montañas rocosas canadienses. a fin de evitar interferencias y
Por otra parte, uno de los rasgos centrales que es necesario des-
conflictos ... " (La Jamada, 19/06/2002, p. 24), estamos hablan-
tacar de la actitud, es s1:1 ~cter so5=ial\ -aun cuando pueda ex-
do de valoraciones específicas, pero similares en lo general, que presarse dé manera individual-, pues ~sume la forma de
muchas personas (en este caso miles de ellas) están haciendo y compromiso para actuar de una manera determinada frente a
han venido realizando en tomo a este "objeto" de actitud de- otras personast.lifuncionando además, en el mismo senddo, Ú;o-
nominado G-8, cuyas últimas "Cumbres" ( vgr., en Génova, Ita- mo una orie.ntación gen~~~L, muy persistente, hacia el medio y
lia) han dejado saldos rojos entré la población contestataria, hacia lps aco_ntecirnie11JQS -~abitualesque se dan e11 éste·, Quiere
profundizando con ello la convicción (la información), el senti- decir que todas nuestras actitudes. sé forman socialmente y se
miento y la disposición a una conducta de repudio al mismo. Está expresan de ese modo;,y la persona, en su calidad de individuo,
claro, entonces, que el objeto de actitud abona o genera mayor ex- bajo todas las circunstancias y casos, es decir, sin excepción,
periencia, suscita prácticas y proporciona información a las perso- forma sus actitudes dentro del medio social donde se desarrolla,
nas que ya han venido "construyendo" una determinada actitud con marcajes culturales e históricos específicos. Así, por ejem-
acerca del mismo, y ello significa que a través de todo este proceso plo, cuando el famoso marinero Robinson Crusoe, de la novela
· afianzan sus creencias y sus atribuciones sobre el propio objeto, re- del mismo nombre, llega a la isla y "descubre" a un nativo -a
fuerzan su orientación en la búsqueda informativa e incrementan quien le pone el nombre de Viernes-, despliega de inmediato an-
su disposición a actuar con mayor énfasis afectivo. te él un conjunto de conductas y de actitudes que van desde una
Otro ejemplo de "objeto de actitud" que podemos tomar al azar, inequívoca categorización social -en la cual ya sabemos quién
entre los muchos que existen hoy en día en nuestras sociedades ocupa la posición superior-, hasta una serie de sentimientos, de
cambiantes, es sobre el concepto de masculinidad, de cuya cuenta valores, de creencias y de prácticas que previamente aprendió en
también nos entera la prensa cuando, a ocho columnas, nos dice: su Inglaterra natal, .mucho antes, por supuesto, de que su nave
"Crece la cifra de hombres que se dedican al hogar"; que en naufragara. Por eso, en la crítica que hace Carlos Marx al indi-
México, Distrito Federal, el 58% de los hombres casados realizan vidualismo; ve a este mismo Robinson Crusoe como "un mari-
tareas doméstica~, algo insólito que apenas hace pocos años, acti- nero inglés, organizando su vida socialmente con la Biblia (esto
tudinalmente hablando, era imposible de observar dentro de la es, con una concepción del mundo específica y con todas las

30 31
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connotaciones ideológicas que se derivan de ella), con el calen- (j tros -como es el caso del secretario del Trabajo, quien impidió
dario (y con) el fusil (que junto con el cuchillo y otros instru- '¡ que su hija leyera Aura, del destacado escritor Carlos Fuentes,
mentos rescatados del barco, reflejan parte de la tecnología que j~
sólo porque él (el secretario) la considera obscena e inmoral-; o,
¡ había alcanzado la sociedad inglesa); con la escritura, con las -r.i
finalmente, como el caso -por ahora únicamente anunciado por
ceremonias y los ritos, y con la conciencia tranquila de que
t Viernes es (un ser) inferior, que merece protección (o mejor di-
cho, que le provoca una actitud protectora, pero) que (finalmen-
el propio secretario del Trabajo, en su iniciativa de reformas a la
Ley Federal del Trabajo- de recortar algunos de los derechos la-
borales consagrados ya en el artículo 123 constitucional, en la
te) pagará con sumisión" (Zúñiga, 1994: 6). ~ propia ley citada y en la absoluta mayoría de los contratos colec-
Las actitudes que en general posee un individuo derivan, en- ¡~ tivos vigentes, como son las pensiones, las jubilaciones, el dere-
tonces, del aprendizaje corriente al que éste ha estado expuesto -~ cho de antigüedad, la jornada de ocho horas, etcétera, todo lo
a lo largo de su vida, dentro del orden social particular que le ha -~; cual confirma lo que hemos venido afirmando aquí, en el senti-
tocado vivir, ocurriendo que una vez que las ha establecido, és- ,;, do de que una actitud general orienta la conducta de los indivi-
tas adquieren un carácter orientador de su conducta de tal suerte t
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duos hacia una misma dirección, otorgándoles coherencia,
que si él aprende, desarrolla y consolida, digamos, una actitud consistencia y consecuencia, siendo válida la observación para
conservadora en el plano moral, puede esperarse que ella, en to- las personas y colectivos que tienen una visión o una actitud ge-
dos los planos sociales donde interactúa o se desenvuelve el !' neral distinta -digamos una visión liberal- hacia las cosas, los
propio individuo, se transforme en una especie de "compromiso fenómenos u otras personas, en cuyo caso sus "compromisos
mental" que lo predispone a "ejecutar, percibir, pensar y sentir" íl mentales" o predisposiciones estarán orientados hacia un com-
de esa misma forma (moral) y no de otra (Newcomb, 1973: ;~

ii portamiento también liberal en todos sus escenarios ínteractivos.


149), es decir, que la "obliga" a tener un comportamiento com- ílJ Todo esto se debe, en realidad, a que,la actitud es una orga-1
patible, congruente y consecuente con este modo de pensar, de nización de experiencias y de datos referentes a un objeto de-
sentir y <le actuar dentro de los demás variados ámbitos de su terminado con una direccionalidad muy precisa que, por lo
vida cotidiana, sea en la política, en la educación, en el deporte,
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l mismo, constituye una estructura de orden jerárquico que hace
en la academia, al seno de la familia o en cualquiera otro. que sus partes _funcionen de aruerdo con su QQSición en.eHo..<!o._;_J
:Los ejemplos al respecto son abundantes y anotarlos sería una de aquí que Triandis (1982: 25-26) afirme que "una actitud es 1/_
tarea interminable, sin embargo, para fines ilustrativos, basta ci- una idea cargada de emoción que predispone a una clase de ac- ·
tar solo uno, a saber: en la administración del gobierno federal dones para una clase concreta de situaciones sociales ... (por lo
actual de nuestro país -catalogado como de derecha en todos los que, podemos ver) ayuda a la gente a ajustarse, a defender su
sentidos- existen funcionarios que han cobrado notoriedad de- ego, a expresar sus valores y a comprender el mundo que le ro-
bido a su expresión, frecuente, de escandalosas actitudes de in- dea. (Siendo de este modo que) al desarrollarse las actitudes, las
tolerancia hacia muchos asuntos de orden público, entre las percepciones se hacen más diferenciadas, integradas y organiza-
cuales pueden recordarse las medidas prohibitivas en algunas das, y (desde luego) el afecto y las intenciones de comporta-
escuelas secundarias de que las adolescentes se pinten los labios, miento (correspondientes) se relacionan con estas condiciones".
los ojos o las uñ.as, y la amenaza de despidos laborales, en de- Por todo ello, y regresando a lo planteado por Asch (op. cit),
terminados ayuntamientos de filiación panista, si las secretarias reiteramos que las actitudes son esencialmente de tipo social, en
visten con falda corta, ya que, argumentan, "así distraen a los tanto que constituyen compromisos para finalidades dadas. Esto
empleados y contribuyen a la baja en la productividad"; o, el es, "para el individuo, por ejemplo, sus acciones y las creencias
colmo, que algunos funcionarios prohíban a sus hijas, de nivel que guían a éstas constituyen un respaldo de su grupo, y, en
preparatoria, leer las obras literarias que les encargan sus maes- consecuencia, un lazo de unidad social o una expresión de con-

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32 33
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flicto con él". Nótese, sin embargo, enfatiza Asch, que "esta
conclusión contrasta con aquellas que sostienen o tratan las acti- ,
tudes en sentido individualista, de persistencia, de intensidad o
de estereotipia.
"Las actitudes no sólo se hallan causalmente ligadas a las condi-
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ridad, la ocupación, el género, el lugar donde viven o cualquier
otra variable que el investigador considere importante para sus
propósitos.
Las actitudes, sin embargo, no se presentan directamente a los J
sentidos, ni se pueden observar de esa manera, sino queJEor su ca- '1<
ciones de grupo; forman también parte del campo mutuamente . ~ rácter subjetivo ~-- _les tiene que consideran como ~onstrucciones
i:'1
compartido. Por tanto, la investigación de las actitudes nos condu- fundadas en los datos que proporcionan los propios sentidos y,
ce hasta el centro de las relaciones sociales de la persona y hasta el ¡:,t consecuentemente, inferirse a partir de la conducta que expresan
i'·
núcleo de la dinámica de los procesos de grupo" (p. 573). las persona!;J Así, por ejemplo, para inferir la actitud -favorable o
1~
Triandis (op. cil), por su parte, opina que muchos de los con- desfavorable, no importa- que tiene cierto estrato de la población
flictos importantes que en el último tercio del siglo pasado se hacia una minoría social (digamos hacia los ecologistas, las fe-
han dado, dependen de las actitudes, lo que significa que a pesar ministas, los homosexuales o los pacifistas), el observador tiene
de los conocimientos científicos y técnicos modernos que tene- que registrar todo lo que le es posible acerca de lo que se dice de
mos para cambiar al mundo, no tenemos, sin embargo, la acti- l!
ella o de ellas, según los ejemplos que ponemos; esto es, tiene
tud para hacerlo. Por ejemplo, "el trastorno p~ovocado por el ~~.,,: que recabar toda la información posible, o dicho en otros térmi-
hombre en la ecología refleja, en parte, sus actitudes con respec- nos,L9ene que hacerse de todos los componentes cognoscitivos y ¿r

to a su medio, hacia sus vecinos y hacia sí mismo ... (y es que)
aunque el estudio de las actitudes es necesario, nadie debe creer
¡~ afectJ.vos que están implicados en el objeto de actitu4;(1a mino-
ría)[ así como también de las acciones que emprende aquel estra-
¡ que, conociendo todo lo que hay que saber sobre ellas, podre- 1 to en relación con el mismo objeto-?.J con la finalidad de hacer

'1
: mos resolver inmediatamente todos los problemas. Un enfoque una adecuada inferencia actitudinal.
de este tipo seria demasiado simple e ingenuo. Hay modos de i De esta manera, siguiendo al propio Brown, el conjunto total
il
'r
conducta tradicionales establecidos hace mucho tiempo y com-
plejos problemas de agricultura, ingeniería, economía, salud y
de acciones y de expresiones que tengan como foco al objeto "x"
(digamos, a los campesinos zapatistas e.¡i el estado de Chiapas, o
leyes, por sólo mencionar algunos que están relacionados con a cualquiera de los grupos señalados como ejemplos en el párrafo
actitudes que los mantienen y hacen dificil variarlos" (pp. 1-2). anterior) no será fortuito respecto a dos puntos importantes.
Al lado de esto, las actitudes cumplen algunas funciones impor- En primer lugar porque las acciones y las expresiones covaria-
tantes para los individuos y los grupos: a) ayudan a comprender rán según las diversas personas. Esto es, el individuo que haga al-
gunas observaciones antagónicas acerca: de tal objeto (digamos
• i

1
el mundo, b) protegen _la autoestima, c) ayudan a ajustamos al
medio ambiente, y d) permiten expresar nuestros valores. 1 ~
que las hace un cacique ganadero de la ~región de los Altos de
Chiapas, sosteniendo que los habitantes de las comunidades za-
::i patistas son delincuentes y subversivos) habrá de hacerlas con el
OBJETO O FOCO DE LA ACTITUD ¡ paso del tiempo otra vez y varias veces más, pero también, inuy
.J probablemente, emprenderá acciones hostiles en contra de estos
-JBrown (1974) señala que una actitud tiene siempre un foco o un '.¡
!+
1 campesinos de filiación zapatista.
blanco hacia el que se dirige, el cual puede ser una persona, una
Ahora bien, este racimo de expresiones y de acciones aparecerá
comunidad, una nación, un producto o cualquier otra cosa que
de igual modo, con mucha probabilidad, en otras personas cuya si-
sea considerada relevante por un grupo social determinado.
tuación de clase social y de intereses económicos son parecidos a
Cuando este foco es conocido por muchos individuos, la actitud los del cacique ganadero citado, no de manera invariable, pero sí
correspondiente puede utilizarse para la caracterización compara-
tiva entre las diversas personas, según la edad, el nivel de escola- 1
~1
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con una consistencia que debemos considerar completamente ob-
servable. Por su parte, las acciones y las expresiones favorables a
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34 ! 35
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1 !!
los zapatistas (al objeto de actitud) formarán sus propios raci- - Murphy y Newcomb (1935) dicen que el concepto del cual
mos actitudinales y sus correspondientes orientaciones conduc- Í·.!
_ 1
hablamos "es una respuesta afectiva, relativamente estable
tuales. en relación con un objeto". '
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Tenemos, entonces, que "quien hizo la observación antagóni- .~~ - Krech y Crutchfield (1962) aseguran que la actitud "es un
ca Al y emprendió la acción antagónica A2, llegará a producir "~
·t; sistema duradero de evaluaciones positivas y negativas, sen-
los correlatos de Al y A2, es decir, las conductas antagónicas de timientos emocionales y tendencias en favor o en contra, en
A3, A4, AS, etcétera. Tal disposición se llama Actitud Anti 'X', relación con un objeto social".
como puede llamarse también, en contraste, Actitud Favorable :;~ - Brown (1965), de manera más breve, cree que el término de
a 'X' a la consecuencia de la observación positiva Al y la acción referencia "es una disposición a actuar cuando aparecen las
r;
positiva A2 (Brown, op. cit.) circunstancias".
Y es que, en efecto, detrás de estos procesos de formación acti- - M. Sherif y C. Sherif (1965) definen este concepto como
1
tudinal, existe una afluencia constante de nuevos elementos in- "posiciones que la persona adopta y aprueba acerca de obje-
formativos, de experiencias, de creencias, de hábitos y de motivos tos, controversias, personas, grupos o instituciones".
(Lindgren, 1974), que siendo parte del aprendizaje social, van - Newcomb (1965), en cambio, plantea que "desde el punto
afianzando, cada vez más, las predisposiciones que tiene la gente de vista cognoscitivo, la actitud representa una organización
en relación eón el objeto o foco de actitud. de cogniciones poseedoras de valencias ... (Pero que) desde
En segundo h,igar, el cómo se organizan las actitudes en los
individuos, con relación a los muchos objetos de actitud que .11j¡;~ el punto de vista de la motivación, rewesenta un estado de
atención a la presentación de un motivo".
existen a su alrededor, tiene que ver con la denominada técnÍca '_'.
,;

del embudo, que es la que normalmente determina cuál de todas fijil - Freedman Carlsmith y Sears (1970) la conciben como "una
ellas es la central y cuáles son las "periféricas" o secundarias, es colección de cogniciones, opiniones y hechos (conocimien-
decir, que la técnica del embudo es la que nos permite saber qué tos),· incluyendo las evaluaciones (sentimientos) positivas y
actitud general tiene un gran efecto sobre la manera de pensar, negativas; todo relacionándose y describiendo a un tema u
de sentir y de actuar en nuestra vida cotidiana. objeto central".
!~ - Triandis (1970) por su parte afirma que es "una idea cargada
·'
ALGUNAS DEFINICIONES DE ACTITUD de emoción que predispone un conjunto de acciones a un
conjunto particular de situaciones sociales".
Con el fin de que el lector tenga una idea general de cuán amplio - Aroldo Rodrigues (1977) la aprecia como "una organización
ha sido el abanico de significados y connotaciones que los diver- duradera de creencias y cogniciones en general, dotada de
sos autores han atribuido al concepto actitud, procedemos en se- una carga afectiva en favor o en contra de un óbjeto social
guida a hacer un listado grosso modo representativo de algunas definido, que predispone a una acción coherente con las
de las definiciones que ha tenido a partir de 1928 y hasta el año :í cogniciones y afectos relativos a dicho objeto". Se compone
2002. Por ejemplo: '~ de tres elementos, a saber: el cognitivo, el afectivo y el con-
~ Thurstone (1928) afirma que la 'actitud "es la intensidad de ductual (Rodrigues, 1977).
/. afecto en favor o en contra de un objeto psicológico". - Morales et al (1994) -acogiéndose ya a una definición de
í\ - Allport (1935) sostiene que la actitud "es un estado mental y consenso- la formulan de la siguiente manera: Es "una aso-
¡ neurológico de atención, organizado a través de la experien- ciación entre un objeto dado y una evaluación dada, donde
ia y capaz de ejercer una influencia directiva o dinámica el objeto puede ser una situación social determinada, un
obre la respuesta del individuo a todos los objetos y situa- conjunto de personas, o algún problema que por separado, o
~ iones con las que está relacionado". en unidad, despierta una evaluación; esto es, un afecto, una

36 37
&\).-¡ b t/5\ 'P'Ul¡/tj¡~ 1í 'I ·r ;f :mi . ' ?'i h':M ,¡,¡..t#Ph O uvi ~,.,.,- Í!li lliii ¡!¡¡1;1 s¡s;t1*lN#·~

'} emoción, un recuerdo o una creencia dentro de los indivi- ella estoy dispuesta a dar la vida"; otro individuo, en cam-
duos que forman parte de algún grupo o colectivo social". bio, puede decir: "pues yo sí quiero a mi patria, pero no tanto
- Leo Mann (1997): "Tener una actitud implica estar listo a como para ofrendar mi vida por ella"; de este modo, se ilustra
responder de un modo dado a un objeto social. Una actitud entonces la intensidad del afecto que uno y otro tienen hacia
implica que hay una motivación despierta y una acción mo- el objeto, y, a la vez, la disposición diversa que respectiva-
vilizada para acercarse o para evitar el objeto." mente tienen para obrar conductualmente frente al mismo.
- Worchel et al. (2002), en el mismo sentido que la anterior, la
plantean como "un juicio evaluativo (bueno o malo) de un
objetivo (s1q. (De tal manera qúe) así, una actitud represen-
ta la propensión favorable o negativa del individuo hacia el
objetivo" (s1q. Cabe aclarar que lo que aquí quieren decir
¡ f!
- La consistencia, por otro lado, nos indica la coherencia con
que las personas se comportan ante objetos actitudinales si-
milares, según los valores, ideología o actitudes que profe-
sen; es decir, si alguien está en favor del sindicalismo
independiente de equis gremio obrero, debe estarlo también
'i 1
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con objetivo (que puede ser un error de traducción) es más -eso se espera- del sindicalismo independiente por el cual
bien objeto.
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B luchan otros sectores (el de los profespres o el de burócratas
f: por ejemplo), para observar consistencia.
~
LOSATRIBUTOSDELASACTITUDES r - La coherencia se manifiesta también según el grado en que
E varias actitudes Olsistemas de actitudeSi(los sistemas de acti-
Entre las cualidades que poseen las actitudes vale la pena desta- ,¡'·• tudes pueden consi<ierarse como un teStilo perceptivo para
\ 1¡¡ ,@
car las de dirección, grado, intensidad, consistencia y prominen- captar la realidad_JPara interpretar y evaluar los acontecimien-
' cia, cuyas características correspondientes son las siguientes:
1; tos que ocurren en nuestro alrededor y en nosotros mismos)
'f se compaginan y relacionan; así, por ejemplo, se .espera de
- Dirección, se manifiesta en el hecho de que todas las perso-
nas se pronuncian en pro o en contra del objeto actitudinal. \
quien tiene alta consideración (afectiva, digamos) a su secta
política o religiosa, la tenga también -congruentemente- con
Por ejemplo, en una escala de actitudes, esta cualidad se ¡,ti!· sus correligionarios.
puede indicar según el sefialamiento que hayan hecho los
- La prominencia es el grado en que un individuo destaca una
sujetos en un cuestionario de respuesta dicotómica, vgr.:
"me agrada - me desagrada"; "es bueno - es malo"; "sí - t actitud determinada, dado que no todas ellas, siendo de tipo
central, tienen la misma notoriedad. Las de una persona
no"; "es fuerte - es débil"; "es justo - es injusto"; etcétera.
- La intensidad, en cambio, indica la fuerza ( w., "exqema- equis hacia sí misma, por ejemplo, son centrales e intensas,
damente intensa", "moderada", "ligera" o "extremadamen- sin embargo, no las destaca particularmente en su diaria in-
te ligera") con que sentimos el objeto de actitud, pudiendo teracción con los demás; destaca en cambio, digamos, las de
expresar también esta posición a través de una escala ade- su religión porque son muy prominentes en ella; o bien, en
~l
otro ejemplo, puede ser que un grupo determinado de profe-
cuadamente graduada, con varias opciones (por ejemplo, en ~ sores destaque más· sus actitudes hacia el sindicalismo que
la escalas tipo Thurstone, Likert, etcétera).
- El grado en que manifestemos nuestra posición, es también [;j hacia la propia educación.
ii1
1.
un indicativo del punto hasta el cual estamos dispuestos a
LAS ACTITUDES Y OTROS CONCEPTOS RELACIONADOS
movilizamos o ·a observar conductas consecuentes, esto es,
el grado hasta donde llega nuestro compromiso con el obje-
Como ya quedó expresado las actitudes se reducen, en última
to-actitud. Por este motivo, intensidad y grado se encuen- instancia, a elementos de carácter ideológico, dado que se cons-
tran íntimamente relacionados, y el ejemplo es que una tituyen de cogniciones, de nociones, de ideas, de emociones, de
persona puede decir "quiero muchísimo a mi patria y por percepciones, de imágenes, de creencias y de conductas, de sen-

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38 39
_____________________________.,.._._.,,~ ,....,w...,.,,,,. ¡¡¡ "~~"wr - :tvl't:ir'"lior-&r:11fi: li:ft n n rtW~ 111'Sl•tar:s1mttX 1W ' w ·rn~- ·' t:t'~t, ~fttw@·f.i~¡¡;zr-'rte«~·1h:'!!.li~·:1!n:t'@'" 'JRt¡...,.,..,,.~....,_,,,_.,,~~'·'·

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1~· \
¡1j
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timientos, todos los cuales son parte de las ideologías que se,
consideran propias de no importa qué grupo, sector o clase so-
cial. En la práctica, estas ideologías se encuentran estrechamen-
Esquema2

Engarzamiento epistemológico de las actitudes


te vinculadas con otros procesos y factores de carácter subjetivo
que, por diversas razones, se asemejan mucho a ellas, ya que Campo de las ideologías
comparten no sólo algunos elementos que las componen, sino

111~ 1
también incluso algunas funciones en la determinación de la
conducta social. Así, por ejemplo, tenemos que términos como
los de opinión, estereotipo, prejuicio, creencias, motivos, etcéte-
Representaciones sociales

Valores
ra, son muy cercanos a ellas porque algunos comparten la in-
formación de que se nutren, otros tienen en común la misma Actitudes
I,¡,

,1 carga afectivo-sentimental y otros más sirven como apoyo expli- j
,;1 ' cativo a las mismas, así como éstas pueden servir, y de hecho así
lo hacen, a conceptos mucho más abarcadores y de mayor al-
cance anaJítico, como son las representaciones sociales y el
!•
.~
Opiniones, estereotipos, creencias, etcétera.

_-¡
campo de las ideologías, precisamente.
Pero vayamos por partes en esta exposición explicativa. Sil- Con base en esta ilustración, podemos decir que las actitudes
vana de Rosa (1995) sugiere que en la perspectiva epistemológi- subsumen términos como los de opiniones, prejuicios, creencias,
ca puede verse una especie de escalera que se constituye desde motivos y otros más que son de alcance explicativo menor; pero
,,, que ellas, a su vez, quedan comprendidas en conceptos de ma-
los peldaños más bajos, las opiniones, los estereotipos, las atri-
buciones, los prejuicios y los motivos que cumplen la función de J yor alcance, como son los de valores y representaciones sociales;
t'
y que finalmente, todos ellos quedan subsumidos al mundo de
sostén o de soporte de las propias actitudes, y que éstas, estando
las ideologías. Sin embargo, habrá que decir que las actitudes,
ubicadas en la parte media del cuadro, sirven a su vez de base y
no obstante su carácter "subordinado", cumplen una función
de fuente a las representaciones sociales, al tiempo que estas úl-
expresiva de valores (como sostiene Katz) y conforman además
timas conforman una de las vertientes más importantes para un
el aspecto evaluativo de las representaciones sociales.
análisis de mayor envergadura, que podemos situar en el vasto
campo de las ideologías, y así sucesivamente, hasta llegar a ex- ACTITUDES Y CONDUCTA
plicaciones mucho más abarcadoras acerca de lo social, tal co-
mo lo plantea Doise (1983), cuyo interés estaría centrado en el Uno de los problemas cruciales que enfrenta la psicología social
campo de las articulaciones teóricas. A continuación mostramos es saber qué factores ,determinan la conducta; y los psicólogos

f~l
un cuadro en el cual quedaría representada la relación que, des- que trabajaron o que trabajan el tema de las actitudes, han dedi-
de la perspectiva epistemológica, mantienen las actitudes con cado gran parte de su tiempo a tratar de demostrar la hipótesis
otros conceptos y términos semejantes a ellas.

l .
central de que, "al menos en parte, nuestros actos están deter-
minados por (ellas)", bajo una relación simple de tipo A - B,
L "donde A es una actitud precisa (por ejemplo, actitud ante la
transformación agraria) y B es también una conducta definida
(por ejemplo, participación en una manifestación de protesta)"
(Martín-Baró, op. cit., p. 284);/queriendo decir que una actitud es
una predisposición a una determinada conducta ante cierto obje-

40 41
·--------------------.¡.ia.i,¡~n¡¡¡,.¡ - 111tlmrltlsfa"il.ll!tm "1"' 1 -,., rl;Twilf-l!~':;$'U ' & ,-; 0,. rlftl!'."1 -g f

to, de tal manera que cada vez que se presente éste, el individuo Esto quiere decir que es necesario tomar en cuenta los tipos
reaccionará de la misma manera o congruentemente/
de actitud que están en juego, esto es, las actitudes generales y
Sin embargo, "no siempre ha sido fácil documentar la con- las actitudes específicas, como también hay que tomar en cuenta
gruencia entre actitudes y conductas" (Worchel et al., 2002: los tipos de conducta -también generales y específicas-, a efecto
143), y ello ha sido más evidente a raíz de que el sociólogo nor- de poder saber cómo se encuentran unas y otras relacionadas.
teamericano Richard T. LaPiere publicó un estudio (1934), en el
/ Aquí debemos entender por actitudes generales las que se tie-
que demostraba que una cosa era la actitud verbal (manifestada
nen hacia los objetos, personas y temas, y por conductas genera-
en un cuestionario post-facto y desfavorable a las personas de
les, toda clase de acciones hacia el objeto. De tal manera
origen chino -que eran el objeto de actitud-, por parte de los
entonces, "una actitud individual, hacia un tema, auguraría el ca-
propietarios de algunos hoteles y restaurantes, que él y una pare-
rácter favorable de toda una serie de conductas relevantes para el
ja de chinos visitaron previamente a lo largo y ancho de la
tema, pero no pronosticará conductas específica~ (Worchel et
Unión Americana), y otra era el comportamiento real (de los
al., Ibid, p. 144).
mismos propietarios, que ya mucho antes de contestar el cues-
En cuanto a la relación de actitudes específicas y conductas
tionario habían proporcionado, en la práctica, los servicios de
específicas, se puede decir, por ejemplo, que "una actitud especí-
hospedaje y de restaurante a LaPiere y a la pareja de chinos,
precisamente). fica es una postura hacia una conducta particular, como tomar
café, asistir a una clase de psicología o abstenerse del sexo. Una
El dato que obtuvo LaPiere fue contundente: de 251 estableci-
medida específica de una conducta es una medida de una acción
mientos visitados, únicamente uno les negó los servicios; aunque
hacia un objeto en un lugar particular en un momento determi- 1
en el cuestionario la proporción de respuestas obtenidas fue al
nado. (Lo cual) implica que las conductas se especifican a lo largo
contrario: "un 92% de los propietarios de restaurantes, y un 91 %
de cuatro dimensiones o componentes... : acción (lo que es la
de los propietarios de hoteles y moteles respondieron negativa-
conducta: beber, asistir a clases, abstenerse), el objeto (a qué se di-
mente, es decir, indicaron que no recibirían a los chinos" {Martín-
rige la acción: café, clase de psicología, sexo), contexto (el lugar
Baró, op. cit., p. 283), y de ahí se extrajo una conclusión contun-
donde la acción ocurre) y el tiempo (cuándo ocurre la acción).
dente, que más tarde generaría mucha discusión: "las actitudes
(Por tanto) una medida de una conducta específica siempre estará
medidas por cuestionarios verbales, no predicen adecuadamente
limitada (acción, objeto, contexto, tiempo)" (Ibid, p. 147).
el comportamiento". Todavía más, el propio LaPiere sefialó que
Sin embargo, la cuestión de la relación existente entre actitud
hay otros factores, como "el vestido, la apariencia, la forma de
y conducta no se limita a ese sefialamiento; hay otras posturas,
hablar, y hasta la forma de sonreír, que determinan mucho más la
r~cción de las personas que el color de su piel, de su cabello o la f~ igualmente interesantes, que bien vale la pena mencionar. Por
forma de sus ojos y de su nariz" (Ibid, p. 286). ejemplo, tenemos la de Leonard Doob, quien sostiene que aque-
lla relación (entre actitud y conducta) no es unívoca o necesaria,
Con base en esto Wicker se dio a la tarea de revisar la con- ,¡¡
pues la definición del término actitud é$ muy compleja, ya que
gruencia entre actitudes y conducta en más de 30 estudios, encon-
se trata de: 1) "una respuesta implícita, 2) que anticipa y canali-
trando que tal correlación raramente excedía de .30, que para el
za los tipos de respuesta manifiestas, 3) que es evocada por una
caso es muy baja. Después de estos y otros análisis acerca de la
variedad de esquemas estimulantes como resultado de aprendi-
misma relación,t'se han identificado varios factores que influyen
zajes previos o de gradientes de generalización y de discrimina-
en la congruencia entre actitudes y conductas, y que muestran
ción, 4) que es de por sí sefializadora y pulsional, y 5) que es
que éstas guardan una relación estrecha en algunas circunstan-
considerada socialmente significativa en la sociedad del indivi-
cias, pero no en otr~ (Worchel, Jbid, p.144; ver también, Mar-
tín-Baró, op.,dt., p. 283). duo" (Doob, en Martín-Baró, op. cit., p. 286). De este modo,lla
actitud es una predisposición aprendida como respuesta media&o-

42 43

~ . _,....,,,.~5=:':"~--=--~~. '\
ra, y no existe, entonces, una relación predeterminada entre acti-
tud y conducta, pues una vez que el individuo ha adquirido por al repartidor, al tiempo que vociferaba insultos en contra del
aprendizaje una actitud, tiene que aprender también qué respues- candidato y del partido político que postulaba a aquél; ella, mo-
ta manifiesta debe dar a la actitud misma. En tal sentido, "dos dvada por el bochornoso hecho, se acercó rápidamente al repar-
personas pueden tener la misma actitud hacia un determinado tidor, le pidió propaganda y acto seguido, frente a los curiosos
if
11, ahí reunidos, con actitud resuelta, pronunció un breve discurso
,,,¡', objeto, pero aprender a dar respuestas diferente~.JNd, p. 287).
Por último, agreguemos que no se puede afitfuar tajantemente en favor del candidato en cuestión, repartió los volantes y, poco
que/las actitudes determinan toda nuestra conduct,;,puesto que antes de marcharse, exhortó al repartidor de la propaganda con
1
la naturaleza humana aún no la conocemos del todo y, por tanto, mucha convicción, a no dejarse intimidar por quienes obstru-
ili no estamos preparados para responder con precisión "¿cuál es la yen, dijo, el proceso democrático en el país.
relación entre lo que somos (en el interior) y lo que hacemos (en el Si analizamos este ejemplo desde la perspectiva de la "mujer
exterior)" {http:/ /personales.com/bolivia/santacruz). solidaria", se pueden detectar la diferencia y la similitud entre
actitud y motivos. La actitud de apoyo de la mujer hacia el can-
1•ll'
1 MOTIVOS Y ACTITUDES didato -seguramente construida a lo largo, e incluso antes, del
proceso electoral, pero no ese preciso momento en que presen-
,, ~os motivos son pulsiones, orgánicas o psicológicas, que están cia el acto bochornoso citado-, suscitó en ella diversas unidades
normalmente asociadas a una meta/La característica central de de motivación, ligadas éstas a los estímulos provenientes del
11'
ellos es que ~nergizan al organismo para buscar los satisfactores medio o de la circunstancia vivida en ese corto periodo de tiem-
a las necesidades que los originan., En el campo de las actitudes po. En otras palabras, y para recordar la definición de actitud, la
pueden entenderse como los elementos (cognitivos, conductuales predisposición que la mujer tenía para ejecutar, percibir, pensar
y emocionales) que tienen que ver con las orientaciones de la per- y sentir hacia su objeto de actitud --en este caso el candidato
sona para buscar las informaciones y los entornos que la despojen equis a la presidencia de la República-, la llevaron a "despertar"
de sus ansiedades, posibles desequilibrios e incomodidades. varios motivos que se expresaron finalmente todos en una mis-
,A.Jna de las diferencias importantes entre J:!!q_ti.vo y actitud es ma orientación, coincidente con la de la actitud: 1) acercarse al
que el motivo es de carácter temporario muy corto, es decir, que repartidor de propaganda, 2) pronunciar un discurso emotivo, 3)
conforme aparece puede desaparecer, o reaparecer, según esté distribuir ella misma los volantes, y, por último, 4) hacer un ex-
presente o no el estímulo que suscita la tendencia hacia la meta; horto al repartidor. ,
en tal sentido es también mucho más específico que la actitud, Podemos asegurar que el co\ijunto de estos motivos, una vez
dado que orienta la conducta sólo hacia una meta, mientras que que alcanzaron sus respectivas metas, terminaron dando una
la actitud es persistente, más allá del o de los motivos, en su mayor experiencia a la "mujer solidaria" y fortaleciendo su acti-
orientación general hacia un objeto (no hacia una meta) y pue- tud hacia el objeto en cuestión (el candidato),ry mucho más allá
de, por tanto, centralizar diversos motivos en tomo del propio de los actos (temporarios) motivados por las circunstancias, esa
misma actitud persistió en ella como una orientación general de
objeto,/Demos un ejemplo al respecto: en la más reciente de las
campaftas electorales, por la presidencia de la República en su conducta.
Otro asunto importante es cómo/una actitud puede desarro-
México, una persona de sexo femenino que caminaba de paso
llarse a p¡rtir de motivos específicos/ y al respecto debe seftalar-
por un lugar muy concurrido, donde se repartía propaganda a
se que ;nos motivos se adquieren a medida que los individuos
favor de uno de los candidatos, presenció una escena de provo- discriminan entre los objetos de su ambiente y los vinculan a la
cación montada por. un sujeto que, al momento de recibir la reducción de sus propias tendencias (de modo que), una vez que
propaganda impresa la destruyó con lujo de violencia y de cara un objeto -por ejemplo un caramelo-, o un acontecimiento -por
44
45
~-' +e if&trf@:it®lrtltf-· ttWn&.lih;;:t1tW&di Mai¡"ll1$iruúu:''dr:nt½:«1@ · m· !hc';6;líl'i ,~"Ju ¡,'í''tMwwH?tr il&l'ti &-· ei:etrtxi,.~,,,,,,...,-.,.,.;,:~.ií.,t,

ejemplo la sonrisa de la madre- se han vinculado a la desapari- periférico a la personalidad del individuo. Un ejemplo al respec-
ción de la incomodidad que acompañ.a a una tendencia, se pue- to es, digamos, el hecho de votar por un partido político, pero
de crear una tendencia adquirida por la cual una cond-ucta se no estar más que superficialmente interesado en tal partido; o
dirige hacia aquel acontecimiento, aun en ausencia de la ten- mejor todavía, el que yo afirme, por ejemplo, que de entre los
dencia a la cual estaba originalmente vinculada:,-Por ejemplo, el cinco candidatos que aspiran a ocupar la alcaldía de la ciudad,
niñ.o desea el caramelo aunque no tenga hambre, y desea que su 1 el número tres de ellos es el que más cualidades tiene para diri-
madre sonría aunque no esté sufriendo ninguna molestia. Una girla, lo cual sin embargo, a la hora de los comicios, no me obliga
vez que se ha creado esa tendencia adquirida, el individuo tiene
una actitud favorable" (Newcomb, op. cit., p. 160).
i a votar por él, dado que lo dicho fue una simple expresión que no
implicaba más que un reconocimiento a algunas de sus cualida-
En el siguiente diagrama tratamos de ilustrar la diferencia y la t des, pero no así mi intención de voto, que favorece al candidato
relación existente entre actitud y motivo.
l de mi partido, aunque sepa que tiene menos cualidades.
Pese a este aspecto periférico, podemos compartir la idea de
Predisp_osición Motivos Objeto de actitud
¡ Thurstone de que una serie de opiniones concordantes sobre un
objeto dado, puede conformar una actitud, pues aunque se trate
Con orientación\ de "puntos de vista ligeros y superficiales", el hecho de reiterar-
especifica a la ~ los, una y otra vez, refleja un cierto sistema de creencias quepo-
Actitud
___. see la persona o el grupo; de ahí que, con justa razón afirme
Motivo l
___. Meta A----._ Orientación Thurstone que las actitudes pueden medirse a partir de las opi-
Motivo2
___. Meta B .. general niones, ·no obstante que un estudio de las primeras tenga que ir,
Motivo 3
Motivo "n" ___. Meta c ~
Meta "n''
necesáriamente, más allá de los aspectos periféricos.
Con base en esta distinción es recomendable, por cierto, no
confundir las escalas de actitud con los llamados "sondeos de
opinión", los cuales abundan en la actualidad y obedecen a la
permanente necesidad que sienten los gobiernos, los partidos
políticos, o incluso los organismos de la sociedad civil, de pulsar
Donde la predisposición es la actitud, la misma que establece
los sentimientos, los pensamientos o las preferencias que sobre un
la orientación general hacia el objeto, al tiempo que los diversos
asunto en particular tienen determinados conglomerados sociales.
motivos tienen una orientación específica hacia cada una de sus
Los sondeos de opinión, según lo que hemos definido por ésta, se
metas, apuntando todos en su conjunto hacia la orientación ge-
sitúan en la "zona periférica" de la personalidad, esto es, recogen
neral de la actitud respecto del objeto.
las expresiones o los puntos de vista que la gente va formulando
en función de como van ocurriendo los acontecimientos en su
OPINIONES Y ACTITUDES
medio, pero no en razón de sus convicciones ideológicas; por tal
razón se sostiene que las opiniones son de naturaleza mucho más
Las opiniones se definen, en general, como simples expresiones voluble que la de las actitudes, aparte de que su contenido no re-
1
verbales que no tienen consecuencias prácticas, es decir, que no fleja la totalidad de los componentes que tienen estas últimas, es
son, a diferencia de las actitudes, compromisos sociales que tie- decir, el cognoscitivo, el afectivo y el conductual.
. nen que asumir los individuos, y aunque son concebidas como A propósito de esta relación y diferencia entre las opiniones y las
sistemas de creencias y de acciones, que poseen la cualidad de actitudes, Souza y Guzmán (1999: 175-196) nos presentan un buen
ser socialmente apropiadas, se piensa que en esencia son de tipo ejemplo·de cómo, a partir de las encuestas de opinión pública, que

46 47
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en general se les ha señalado como "deficitarias" para captar lás ac- ;¡ gerido que "una declaración de/creencia es un juicio probabilís-
titudes de la gente (puesto que son "simples opiniones declarati- ,,t tico acerca de la existencia del objeto de actitud ( creencia en el
vas" y revelan más bien "las no actitudes", etc.), es posible medir ,¡
objeto de actitud), o acerca de la existencia de una relación entre
las actitudes políticas. Ellos nos recuerdan, en primer lugar, que Ja el objeto-actitud y otro concepto, característica, cualidad o valor
psicología ha definido Ia~ctitudes como aquellas 'orientaciones (creencia acerca del objeto de aroiua0'or tanto, la evaluación de
duraderas construidas a partir de comporn;ntes cognitivos, afecti- una peISona acerca del concepto 'Percepción Extra Sensona.J'
vos y conductuales' ... (siendo) dos, por tanto, los rasgos principales (P.ES.), representa su actitud hacia la P.ES.; eljwcio de la per-
de ellas: 1) son estructuras más o menos estables en el tiempo, 2) sona acerca de la probabilidad de que exista una P.ES., represen-
no son unidimensionales (conductuales), sino tridimensionales ta su creencia en la P.ES., mientras que sujwcio acerca de que la
(cognitivas, afectivas y conductuale~. 178). P.ES es sobrenatuml, representa una de sus creencias acerca de
Sin embargo, como una segu1ÍcÍa a.iestión, se plantean que a la {propia) P.ES. ... (de modo que) las creencias de las personas
partir de tal acepción es dificil que las respuestas a encuestas de acerca de un objeto de actitud, determinan su total evaluación
opinión pública reflejen actitudes, y se espera, más bien, que re- de éste (Himmelfarb, 1974: 28-29). (Las cursivas son nuestras.)
flejen las preferencias individuales respecto a determinadas polí- En el Estudio Mundial de Valores (WVS, por sus siglas en in-
ticas de gobierno, entendiendo que estas preferencias son en glés: World Values Survey), cuya primera aplicación se hizo en
realidad evaluaciones de tipo unidimensional, que no están an- veinte países, entre 1981 y 1982; después en 1991-92 con la par-
cladas necesariamente en las predisposiciones más duraderas del ticipación de 43 sociedades; luego en 1995-97, comprendiendo a
individuo. Y no obstante, en tercer lugar, los autores sugieren que 50 países, y, finalmente, en el año 2000, cuando se aplicó en 80
si nos fijamos en cómo las actitudes son medidas en tópicos como naciones -entre ellas México-, se encontró que 70% de los
los de identidad cultural, participación política, etcétera (por mexicanos cree en el in.iemo, cifra que apenas diez años atrás
ejemplo, en Almond y Verba, 1989), nos daremos cuenta de que, (en 1990) era sólo del 44%. Pero, en este mismo terreno ,de las
las preguntas están explícitamente orientadas a medir las tres di- creencias, una encuesta más reciente (marzo de 2001) publicada
mensiones de las actitudes, y tal estrategia es la que debiéramos por el diario Milenio, revela que el 77% de los mexicanos cree
seguir para evitar quedamos, no sólo en la unidimensionalidad de en los milagros; que 74% cree en los ángeles,· 54% en el diablo;
la actitud, sino en la volatilidad de las respuestas de opinión, que 51% en los espÍnius,· 47% en las premoniciones,· 46% en la tele-
seguirían reflejando la superficie, más no el fondo que buscamos. patía,· 42% lee los horóscopos, y 35% cree en las\maldiciones,·
Finalmente, ellos aclaran que la volatilidad de las respuestas en el ¡
agregando que en 1994, la cuarta parte de los mexicanos creía
tiempo, dadas a través de las encuestas de opinión pública, "por rt
en las limpias(Trejo Delarbre, 2001: 1-2). (Cursivas nuestras.)
sí misma no necesariamente estaría indicando ausencia de acti- Éstas son algunas de las creencias que tienen los mexicanos, y
tud, sino más bien las dificultades de las encuestas en el ámbito para reforzar la explicación de cómo se distinguen de las actitu-
de la opinión pública de medir, acabada y multidimensional- des, revisemos lo que nos dicen Krech y Crutchfield al respecto:
mente, las actitudes políticas" (lbkl, p. 180). ~ a creencia -sostienen- es "una organización constante de per-
cepciones y cogniciones acerca de algún aspecto del mundo del
LAS CREENCIAS individuo", y la actitud es una "organización constante de pro-
cesos motivacionales, emocionales, perceptuales y cognitivos,
Al ubicar al objeto de actitud en una dimensión evaluativa, al- con relación a algún aspecto del mundo del individuo" (en
gunos autores han visto la necesidad -y la utilidad también- de Himmelfarb, lbid, p. 28). De lo anterior resulta que las actitudes
establecer las diferencias precisas -y desde luego las semejan- son creencias imbuidas, con propiedades emocionales y motiva-
zas- entre una actitud y una creencia, y, para el efecto, han su-
cionales (como las que pueden tener, por ejemplo, todos aque-

48 49
-------,·~---~------- -------~,~~""'"'ª'"''"''~-~0s1M~1111llióai>i!i-t"6:liiitt'I! i'\!W:fei"I' (#e' Ni'' lílil. ri'IIGiltttMM '&,..úrlillW!ai?li''itr:\f'"A:0::lJt.¡¡,¡,,if¡_., _.,,__,,_,,,,..,,,._,;¡_1;,...,.,

llos que creen en el diablo), de ahí que desde el punto de vista Los SENTIMIENTOS
afectivo se expresan en términos de la favorabilidad o la desfa-
,il1'1'!. vorabilidad que tienen las personas hacia el objeto de actitud, a Los sentimientos son las organizaciones más complejas que en-
¡;! diferencia de las creencias que en la misma perspectiva de afecto contramos en la persona. Constituyen necesidades psicológicas
tienden a ser neutrales (piénsese en las creencias recién citadas de gran permanencia que ejercen un poder director sobre innu-
'J
~"j' t-1

tj
H,
''•
1 de los mexicanos y véas;2:si s tiene o no afecto a la telepatía, a merables actividades y apoyan una gran variedad de finalidades.
los horóscopos, etcétera) , , Funcionan de modo análogo a las necesidades fisicas (como el
Las creencias, por o a parte, son una importante fuente en la hambre, la sed, la apetencia sexual o el suefio), pero difieren de
ellas porque se forman en el curso de la experiencia y su diná-
constitución de las actitudes, ya que como elementos de infor-
mación y de conocimiento, las aprendemos bien mediante expe- l
is
mica cognoscitiva-emocional es incomparablemente más com-
pleja que_ la de las necesidades físicas.
¡:¡,, riencias directas con el objeto (aunque muchísimos objetos y
El sentimiento constituye, más que un objetivo, una necesi-
fenómenos están fuera de nuestro alcance personal e incluso son
dad capaz de producir una relación de interés por objetos y de
·¡,,,
'"~ 1 ' hasta indeseables a la própia experiencia, tales como el sida, el j adjudicarles importancia trascendental. Posee un carácter de in-
,, aborto, la guerra, los linchamientos, etc.) o bien de manera indi- saciabilidad porque los objetos en los que se fija desarrollan para
recta a través de otras personas y medios de comunicación, co-
rrespondiendo en general a nuestros padres el papel de 1 la persona una cualidad de fascinación y de perfección.
Los sentimientos como tales poseen una referencia predomi-
inculcamos las primeras creencias sobre el género masculino o 1' nantemente personal que se refleja, por ejemplo, en el hecho de
femenino, la religión, la política, la educación, la música o sobre
1
111! enamorarse. Ya una vez formados actúan como un amplio cen-
cualquier otro objeto que ellos consideren relevante, y en medio tro de orientación, el cual controla las interpretaciones cognosci-
de esa influencia, y por virtud de la intervención de otros factores tivas y emocionales. Junto a los sentimientos hallamos la
conductuales y afectivos, se van forjando también las actitudes cualidad de verdad incuestionable, y quienes difieren de noso-
iniciales acerca de esos mismos objetos. tros consideramos simplemente que están equivocados. "Sólo
Un asunto más, también importante en este tema, es el de- un cambio radical en la percatación puede alterar el contenido
nominado perseverancia de la creencia, fenómeno que "muestra de un sentimiento" ("caerle en la movida a la mujer", por ejem-
que las creencias pueden cobrar vida propia, sobreviviendo a la plo, como decimos en México), de lo contrario persiste, y persis-
desacreditación de la evidencia que les dio origen" (Myers, te en función de que se ha formado a través del tiempo
alrededor de objetos multifacéticos y ricos, tales como el Yo, las
1995: 44~s decir que los individuos pueden desarrollar expli-
otras personas, los grupos y los ideales.
caciones o hacer sus propias teorías acerca de algo y, una vez
que lo hacen, tales explicaciones pueden existir de manera inde- Los ESTEREOTIPOS
pendiente de la información que habían creado al inicio de la,
creencia. El problema que se añade a éste es que "entre más De acuerdo con la más antigua conceptualización sobre estereo-
'',il: !'il' examinamos nuestras teorías y explicaciones de cómo ellas po- tipos -que data de 1922 y que de hecho es la primera que se in-
'
f;
' 1: drían ser ciertas, nos cerramos cada vez más a la información troduce a las ciencias sociales por Lippman-, éstos serian una
11 ! que desafía nuestra creencia'.i(/b1a, p. 45). Lo que sugieren al- especie def'cuadros en la cabeza" que median entre nosotros y
gunos autores para elimina/ o reducir la perseverancia de la la realidad, que "nos hablan del mundo antes de verlo" y que
ti
'11 creencia, es la explicación de que una teoría opuesta (a la expli- gobiernan nuestra percepción, simplificando y categorizando la
,, propia realidad/ (Huid, 1998: 180); pero también, aparte de
cación autogenerada por el sujeto) puede ser verdad.
ih ' cumplir con elta función cognitiva, desempefiarian una de ca-
¡[

50 51
- lil::ifJ 1Kt W ')';¡tp W1dtWttmttitlifíl@tkittí/1FQi" 'tfftt'f j" ¡¡ +t fZ tto/1'5 7 ff:ftí::rf:MWeMtti!W%:W#tt-M:1'Zá' ,._ ,._. ·,,. .....- ~....

rácter defensivo, en tanto qu<¡/a través de ellos, todos nosotros· las del consenso, refiriéndose a(estereotipo como el conjunto de
proyectamos al mundo nuestros valores, posición y derecho~ creencias mantenidas por el individuo en relación con un grupo
\I , A partir de este primer planteamiento, puede verse que Katz sociallver Huici, op. cit., p. 177).
y Braly, en 1933; Gordon Allport, en 1935 y en 1954; Adorno y Dentro de la dimensión cognitiva-errónea -llamémosla así-
col., en 1950; y Campbell, en 1967, abrieron, importantes re- se entiende qu(los estereotipos se constituyen, obviamente, de
flexiones teóricas y/ o procedimientos empíricos que culminaron informaciones y por informaciones que en general resultan fal-
otorgándole al concepto marcas características, de acuerdo con sas acerca de ciertas personas, grupos, sociedades, fenómenos,
los rasgos o atributos que ellos añadieron, precisaron o simple- cosas o procesos,· pero cuyo inconveniente resulta de que con
mente enfatizaron,. De esa manera, gracias a los trabajos de es- 1• base en ellas nuestros juicios sobre tales objetos se deforman de
tos autores, y naturalmente a los de otros muchos que no es manera considerable/ Sin embargo, en la parte que tienen de
posible citar aquí, la psicología social se vio enormemente bene- verdad las informaciones nos colocan en la necesidad de hacer
ficiada al superar ccm mucho la antigua acepción unívoca de una revisión minuciosa de los elementos que los constituyen, a
Lippman, abriendo uri amplio abanico de apreciaciones, defini- fin de determinar su verdadera relación con la realidad, más so-
li ciones y connotaciones, como en seguida veremos. bre todo porque sabemos que, en última instancia, son atribucio-

I',.
1
;1¡1 j
En cualquiera de las dimensiones que los concibamos, los es- nes subjetivas -y por tanto, no necesariamente ciertas- que todos
!lit
11
tereotipos constituyen "un concepto articulador entre los proce- : los humanos hacemos hacia los demás, por ejemplo cuando oí-
-r sos psicológicos, primordialmente de los motivacionales y los
congnitivos, con los sociales ... (ya que) son creencias que versan
mos hablar o nosotros mismos afirmamos que "los veracruzanos
son mal hablados", "los poblanos son mochos", "los regiomon-
sobre grupos que, a su vez, se crean y comparten en y entre los tartos son codos", que "las mujeres son torpes para manejar au-
grupos dentro de una cultura" (Huici, op. cit., p. 176). Las di- tomóvil", ''los españoles huelen mal", ''los gringos son
mensiones de las que hablamos aquí se refieren a la "motivado- . explotadores e individualistas", etcétera.
nal-cognitiva", a la "individual-social" y la "normal-erróneo", Éstos son procesos de atribución que -como todos los rasgos
en cada una de las cuales se encuentran o se pueden formular que endosamos a algún grupo o por culpa de un reducido núme-
definiciones. Así, por ejemplq, Miller (citado por Huici) al exa- ro de personas que efectivamente los poseen- no por construir-
minar las que ya existen, encuentra la que los toma como una los o vivirlos simplemente ya los debemos de dar como ciertos,
forma inferior de pensamiento, que alude a la idea de que son y menos aún .generalizarlos a todos los demás miembros de la
erróneos porque no coinciden con la realidad, porque obedecen entidad, de \a comunidad o de la sociedad en su conjunto; en
a una motivación defensiva, tienen un carácter de sobregenera- todo caso 1,,1 ía generalización que al respecto podamos hacer
lización y son rígidos o están vinculados al etnocentrismo (la puede resultar engañosa, tanto de los ejemplos que dimos como
sobrevalorización del grupo propio y el rechazo al exogrupo). de los siguientes que clásicamente se citan en los distintos libros
Sin embargo, en esa concepción puede haber matices y diferen- de psicología social, vgr., los alemanes son científicos, los judíos
cias, pues, vgr. en la definición de Tajfel (1981), se incorpora el son astutos, los italianos son artistas y cultos, los negros son su-
sonsenso pero no la idea de que sea un pensamiento inferior: persticiosos, los mexicanos son muy machos, los turcos son crue-
''Un estereotipo acerca de un grupo étnico se define generalmen- les, los chinocomunistas son perversos y traganiños, etcétera.
te en función del consenso de opinión acerca de los rasgos atri- Empero, de acuerdo con algunos autores (Brown, por ejem-
buidos al grupo"; en la de Judd y Park (1993) se rechaza al plo, op. cit.), no se pueden hacer objeciones a los estereotipos
consenso y se afirma que la percepción es individual y el este- porque sean generalizaciones acerca de algunas categorías, puesto
reotipo no tiene que ser compartido; en otras definiciones no se que tales generalizaciones son valiosas (para el conocimiento de los
incorporan, en cambio, ni las ideas de pensamiento inferior, ni objetos) cuando resultan verdaderas. Quiere decir esto, en otras pa-

52 53
_______________________________________....__________::::::--------------------------------------,-,
, iu ? w,·-rn,nrrr il.i. ,, "tS 'lit w ·17 t12 fti w:::ez w '$1 ·tsa 'itr ~iiliarw•· wr-::&líf<&//erti\itta':iitt:fatráttú&Jtt n:rtr Nt 101 'l"rilfi t'ií'" til'ttr'.I.~ ~,e, ~ " ··~,.::-·:-.

labras, que los estereotipos no deben objetarse debido a que son la información sobre los objetos y personas, algo que en seguida
generalizaciones cuya falsedad se ha demostrado; o porque son ge- pasamos a analizar con mayor detenimiento, sin dejar de men-
neralizaciones adquiridas de oídas y no de experiencias directas, cionar que hay algunas posiciones criticas sobre todas esas "conno-
pues, finalmente, muchas generalizaciones de oídas son útiles y taciones peyorativas" (rigidez, falsedad, aprendizaje incorrect<?, de
verdaderas para el propósito que persigue el psicólogo de conocer tipo personal, etc.) que la psicología social norteamericana dio a los
al individuo y a los agrupamientos humanos. estereotipos, asociados "en matrimonio", precisamente, con los
Queda claro entonces, con los ejemplos que hemos dado, que prejuicios y con el asunto de la hostilidad que implicaba su referen-
/los estereotipos son a la vez evaluativos y descriptivos. Así, cia a los grupos étnicos marginados, esto es, judíos, negros, latinos
cuando las generalizaciones son descriptivas ( vgr., "todos los y otros mjgrantes (ver Sangrador, 1990). ,
1
políticos de México son corruptos") podemos comprobar los Debemos, decir, finalmente, que a partir de la década de los aftos
hechos que vengan al caso, y la evaluación, en cambio, se des- noventa, en la literatura especializada empieza a desaparecer la ,
prenderá de la relación entre los hechos y nuestras normas. No conIJótación peyorativa del estereotipo y con ello, al mismo tiem-
i obstante, en la medida en que los estereotipos son evaluativos, po, la desaparición del propio "estereotipo del constructo estereoti-
' sólo tienen validez local para nosotroj. Por ejemplo, si califica- po", entrando así a un "proceso de redención" (Stroebe e lnsko,
II,' mos a los espaftoles de sucios, es que se alejan de nuestros idea- citados en Sangrador, lhid, p. 271). /
di ! les de limpieza. Por lo tanto, la parte descriptiva de los mismos Antes de cerrar este capítulo, debemos mencionar qucyta re-
pued~ tener validez universal, pero su parte evaluativa no. lación d5',1os estereotipos con la actitud, con los prejuicios y con
\'I',1
Ahora bien, ¿cómo formamos nuestros e~tereotipos, o de la discriminación, depende de la manera en que definamos a la
dónde provienen? Al igual que las creencias~stos los aprende- actitud, puesto que si, por ejemplo, "se parte de un concepto de
mos en gran medida, en primera instancia, de la familia; en se- tres componentes (a saber, el cognitivo, el afectivo y el conduc-
gundo lugar de los amigos y de los diversos aparatos ideológicos tual), puede pensarse que, en el caso de una actitud negativa
que nos ven crecer y nos influyen: la televisión, la iglesia, la ca- ,
hacia un grupo o categoría social, el estereotipo sería el conjunto
lle, la escuela, etcétera, que junto con otras instituciones y facto-
,de creencias acerca de los atributos asignados al grupo; el pre-
res conforman la parte sociocultural donde nos desenvolvemos;
y, por último, de los aspectos motivacionales de tipo personal juicio sería, por su parte, el afecto o la evaluación negativa del
que tienen algunos sujetos por querer sobresalir, o por su deseo grupo, y la discriminación sería la conducta de falta de igualdad
de ser o de sentirse superiores a los demás, autoatribuyéndose en el tratamiento otorgado a las personas, en virtud de su perte-
cuJlidades que de ningún modo reconocen o ven en los otroy nencia al grupo o categoría en cuestiónj(Huici, op. cit, p. 179).
/Resta decir que los estereotipos, al igual que lo hacen las acti-
, tudes, influyen en nuestras percepciones, hacen que pongamos
más énfasis en las informaciones que confirman nuestras expecta- Los PREJUICIOS
tivas y obligan a que llevemos a cabo un procesamiento selectivo
de la memoria, facilitando los recuerdos congruentes con nuestros Triste época la nuestra:
propios estereotipos y bloqueando los que no lo son; por si fuera es más .iicil desintegnu
poco lo anterior, también, asociados con las actitudes, hacen que un átomo que un prejuicio.
nos comportemos de una manera distinta cuando los tenemos for- Albert Einstein
mados acerca de alguien, o cuando simplem'ente no los tenemos y
. ese alguien está presente (ver Worchel et al., op. dt, p. 207); y, Clásicamente se ha entendido que ~os prejuicios se constituyen
.;los estereotipos se presentan normalmente asociados a los pre- de una serie generalizada de estereotipos sumamente consisten-
juicios, debido a qtie ambos realizan un sesgo interpretativo de te, en la que figuran reacciones emocionales (de aceptación o de

54 55
,,,,,.!liei&'IW- om MM lf fr'llwtm: t·t.w>!n>t
_,,_.,.,,.,,..,., .............;;

rechazo, de aquí su relación con las actitudes) ante personas, fe- Universidad Autónoma de Puebla, que de paso a una excursión
nómenos, grupos, razas, religiones, partidos políticos, corrientes que hacían la Malintzin, decidieron pernoctar en el poblado), ter-
i¡ff de opinión, gobiernos, países, etcétera, con los cuales asociamos minaron asesinando a golpes de palo y machetazos a varios de
1
creencias, atribuciones y otras características que sometemos a una ellos, convencidos de que se trataba de comunistas que habían ido
valoración, resultando de ello que los prejuicios, al igual que las ac- a robarles a sus hijos y que representaban al mismísimo demonio.
titudes, pueden ser de carácter negativo o positivo (aunque los psi- La acción irracional de estos pobladores se debió a la connotación
cólogos sociales han puesto mucho mayor énfasis en el estudio de negativa estereotipada sobre el concepto de "comunista", que
1i los primeros -quizá porque desde el punto de vista de sus conse- había sido ya trabajada previamente al hecho de manera meticulo- ·
cuencias prácticas son los más peligrosos- que en los de tipo positi- sa por el párroco citado, predisponiendo a los habitantes a conver-
vo -formados normalmente en tomo a nuestros seres más queridos tirse, en el momento en que se presentaran las circunstancias en
11: y cercanos-). Sin embargo/ambos implican procesos de exclusión "turba de linchamiento" y a cometer los actos de barbarie que fue-
1
y de discriminación hacia los objetos o personas que no toleramos¡ ran necesarios, hasta ver saciadas sus necesidades psicológicas de
1. De esta manera, los juicios estereotipados que hacemos, sistemáti- venganza, puesto que el prejuicio, en general, por las creencias
1Ji
•;¡ ca y consistentemente, acerca de determinadas etnias, razas o gru- dogmáticas que encierra, requiere de un "chivo expiatorio".
Ji: pos sociales, nos conducen a desarrollar más los aspectos Como puede verse lojf,rejuicios no sólo son de tipo racial, sino
emocionales (de odio, digamos) que los racionales, derivando de tienen un carácter variopinto, pues los hay ideológicos (como el
i/ ahí predisposiciones de conducta sesgada y, lamentablemente, de que acabamos de citar), educativos, políticos, religiosos y sexuaieJ/
(como los que pudieran derivar de ciertos rasgos atnbucionales el
1
i!II 1
1
tipo violento en la mayoría de los casos.
¡ A nivel internacional son ampliamente conocidos los intensos tereotipados que algunos hombres tienen acerca -pongamos por
1
1,.,
¡ fenómenos de discriminación racial -con todas sus nefastas con- caso- de las mujeres de cuerpo y de voz hombrunas, que en opi-
secuencias materiales, políticas y sociales que generan-, vividos · nión de equis amigo, "son las que mejor hacen el amor.. : con las
tanto en Estados Unidos contra las razas de color y los latinos propias mujeres y que, por tanto, son las culpables de los muchos
(tal vez porque ~nos blancos atribuyen estereotipos de supers- degeneres y de la descomposición que hay entre las parejas hete-
tición, suciedad, indolencia y otros rasgos negativos a los ne- rosexuales").
gros; y miseria y atraso a los latinos), como en la Alemania nazi Por otro lado, es evidente queÁos prejuicios se aprenden en el
contra los judíos (seguramente en este caso por los estereotipos, ambiente sociocultural donde nós desarrollara~ aunque, a decir
ampliamente promovidos y difundidos por el gobierno de verdad, existen también planteamientos en el sentido de quebon
Hitler, de que los judíos son avaros, apátridas, mercenarios, as- el resultado de tensiones, emociones, miedos y necesidades ele-
tutos y traidores); pero en nuestro país, tampoco "se cantan mal mentales del sujet:Qj(Worchel et al., op. dt., p. 196), como los que
las rancheras" -como dice el refrán popular-, pues siendo una tienen que ver con la línea continua que se constituye entre frustra-
sociedad tan profundamente diferenciada en lo económico y ción-excitación emocional (ira) -agresión- y desahogo en grupos
predominantemente mestiza en lo racial-obviamente-, a los in- ajenos; sin descartar tampoco la te01ia del deseo de superioridad, o
dígenas durante 500 años consecutivos se le ha humillado y dis- el de ser el mejor frente a los demás, que tienen algunos individuos,
criminado cotidianamente, también por las categorizaciones y que los lleva a evaluar su yo personal o social siempre en forma
estereotipadas que hemos hecho de ellos. positiva y en el más alto peldaño, en contraste con la categoriza-
Otro ejemplo de prejuicio negativo es lo sucedido en San Mi- ción que hacen de los otros grupos-más si son sus competidores-,
guel Canoa, Puebla, en 1968, donde sus pobladores -la mayoría a los cuales se les percibe y se les cataloga normalmente como ma-
de ellos campesinos.analfabetas-, azuzados por el cura del lugar y
enfurecidos a más no poder en contra de unos estudiantes (de la
l los, ineficientes e inferiores -en el mejor de los casos-, cuando no
inservibles, zánganos, nefastos y dignos de desaparecer.

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56
57
ee * 1· ~llr ltz uw1e1·¡:¡¡;1íii:Jtiti&fí1~tren- tt11Yl\'t··;tm»aw#:&#,:&etttf::t:im:/iltMt hilii!í}, t t l r t i W : ~ ~ ~ ~ W t # ' r · i

. Las autoatnbuciones y heteroatribuciones estereotipadas para LOSVALORESYLASACTITUDES


damos una identidad social, que en general_ las vamos apren.
diendo desde pequeftos y las vamos reproduci~ndo, o_ las vamos t<,s valores se pueden definir como categorías generales que se
creando y propalando a lo largo _de nuestra VI~, ~ mcluso las encuentran dotadas de componentes cognoscitivos y afectivos,
seguimos aprendiendo de los medios de comumcación de masas capaces de predisponer una determinada conducta; se distin-
y de los demás aparatos ideoló~cos arriba referidos,. son l~s ~e~- guen de las actitudes por si,uayor amplitud o generalidad, y
ponsables de los sesgos evaluativos que hacemos de los mdiVI- por esa razón puede decirse llilOS pocos valores pueden ence-
duos y de los grupos distintos a nosotros y a 'los de nosotros. rrar una infinidad de actitudes como es el caso, digamos, del va-
Como estereotipos sistemáticos que son, que en su mayoría re- lor Religión, que involucra actttudes en relación con Dios, con la
sultan ser falsos, pueden incluso inducimos a aborrecer algo que Iglesia, con el Papa, con determinados sacerdotes, etcétera.
rii siquiera conocemos de manera directa, digamos a los iraquí- Algunos autores recomiendan hacer estudios acerca de los va-
es, sólo porque a diario escucharnos mensajes del imperio esta- lores debido a que por ser poco numerosos facilitan una clasifi-
dunidense cargados de odio contra ellos, que en realidad no cación más rápida de los individuos. Tajfel (1974: 360-375), por
sabemos si tienen o no fundamento -siendo lo peor que ni si- ejemplo, menciona que en el proceso psicológico de categoriza-
quiera nos_ tomamos la molestia de indagarlo-, pero, por lo ción que hacemos de los acontecimientos, de los grupos y de las
pronto, nosotros ya los estamos creyendo y compartiendo, como personas en general, los valores son uno de los primeros y más
fundamentales aspectos que consideramos. Él entiende que en
efecto de la propaganda. El comentario que podemos hacer al este contexto de la categorización social, los valores adquieren
»f'"' respecto es: ¡Ni modo, así es la guerra psicológica de nuestros importancia: "1) cuando un término que tiene un valor connota-
· tiempos! Quien centraliza los medios de comunicación tiene to- tivo ('bueno o malo', 'amado o detestado', 'bonito o feo', 'salu-
das las posibilidades de ilifluir, controlar y manipular a la lla- dable o peligroso', etc.) es fácilmente aplicable ,a una categoría
mada opinión pública.
social utilizada por un individuo; y 2) cuando dos o más catego-
Por último, digamos en forma sucinta que/os prejuicios: rías difieren unas de otras según un grupo o varios grupos de va-
- Son juicios prematuros o sistemas cognitivos cerrados. lores connotativos (por ejemplo: cuando una es 'mejor' y/ o más
- Son opiniones dogmáticas y resisten a la información que 'querida', y/o más 'bella', y/o más 'útil' que otra) ... (De modo
las contradice. que) los valores connotativos pueden aplicarse, en principio, a
- Generan un cliché del bien y del mal, ~on consecuencias psi- no importa qué" cuestión (p. 360); lo importante es que ellos y
cológicas negativas. las anticipaciones valorativas ejercen una significativa influencia
- Implican conductas discriminatorias. en la asignación de categorías que hacen los individuos al inten-
··.:: Dependen del contexto social. tar ordenar el entorno, esto es, los grupos de personas, objetos o
- Hacen ver al otro como chivo expiatorio. acontecimientos, en tanto que son ora semejantes u ora equiva-
- Están ligados al autoritarismo y a las debilidades subyacen- lentes para la acción, las intenciones o las actitudes de una per-
tes de la personalidad: sona (Jbid, p. 351).
Por otro lado, debido a los diversos valores que existen, All-
- Vuelven temerosos a los individuos y hacen que éstos cons- port, Vemon y Lindzey han ideado una escala para tratar de
truyan héroes o traidores.
medirlos, de acuerdo con el grado de importancia que le otor-
- Obligan a· que la gente haga una percepción selectiva de su guemos, por lo menos, a cada uno de los siguientes tipos:
medio. ,
- El teóJico, que hace énfasis en los aspectos racionales, críti-
.. - Son etnocentristas, P.orque sólo se acepta a los individuos cos, e incluso empíricos, que buscan la verdad.
parecidos en cultur,/ - El estético, que gira en tomo de la armonía, la belleza de las
formas, la simetría, etcétera.
58
59
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- El práctico, que hace énfasis en la utilidad y en el pragma- LAS REPRESENTACIONES SOCIALES


tismo, con predominancia del enfoque económico. Y SU COMPONENTE ACTITUDINAL
- El social, que resalta el altruismo y la filantropía.
- Elpolítico, que se centra en la influencia, en la predominan- Vamos a dedicarle un poco más de espacio a este tema porque, de
cia y en el ejercicio del poder en las diversas esferas. acuerdo con su creador, Serge Moscovici (1986: 2), "el concepto
- El religioso, que pone el acento en los aspectos trascendenta- de representación social ha dejado de ser discreto y está a punto
les y místicos, así como en la búsqueda de un sentido para la de llegar a ser un concepto central y común a todas las ciencias
vida. sociales", y, por lo mismo, ha motivado una cantidad enorme de
estudios teóricos y de campo que a su vez han dado un nuevo
-\}oe cada uno de estos valores, como hemos dicho arriba, pue- aliento a la psicología social.
den derivarse muchas actitudes, y una sola de ellas puede a su Moscovici tuvo la fortuna -si es que se le puede llamar así a una
vez derivarse de dos o más valores distintos/ coincidencia temporal- de vivir y de sentir la crisis paradigmática
Pero, para abundar,fn la información sobre el asunto axiológí- por la que atravesó la psicología social dominante en los años cin-
co, hay que decir que¡kxisten valores básicos reconocidos y com- cuenta y sesenta, justo cuando él llevaba a cabo su investigación so-
partidos por todas las culturasjSchwartz y Sagív (en Worchel et bre representaciones sociales acerca del psicoanálisis en Francia. A
al., op. cit., pp. 459-460), por eJemplo, identifican diez valores mo-
tivacionales que se aceptan en todas las culturas, y dos dimensiones
básicas (apertura al cambio o conservadurismo, y trascendencia
l nuestro juicio creemos que el contexto histórico de aquel momento
le ofreció la oportunidad de elaborar, de manera oportuna, una pro-
personal y mejora personal) universales. Los valores motivaciona-
les son los siguientes:
1 puesta conceptual y metodológica alternativa, que resultó de largo
aliento para la disciplina, pues ésta no estaba llamada a estudiar
la conducta social per se -y menos en la línea de estímulos y
-/Poder. Estatus y prestigio social, control o dominio sobre las
respuestas-, sino que nació, según el punto de vista del propio
personas y los recursos.
Moscovici, con el "deseo de comprender las condiciones de fun-
- Desempeño. Éxito personal al demostrar las capacidades se-
gún los .criterios sociales. cionamiento de una sociedad (y de) la constitución de una cul-
- Hedonismo. Placer y gratificación sensual egoísta. tura. (De tal suerte que) teniendo como fin teórico la explicación
- Estimulación. Excitación, novedad y retos en la vida. de dicho funcionamiento (y de dicha) constitución (cultural), y
- Autodirección. Pensamiento independiente y opción de ac- como fin práctico la crítica de la organización de la sociedad y de
tuar, crear y explorar. ,la (propia) cultura, conforme a los principios que supuestamente
- Universalismo. Comprensión, apreciación, tolerancia y pro- podían descubrirse en la vida cotidiana y de las relaciones de los in-
tección del bienestar de toda la gente y la naturaleza. dividuos y de los grupos ... (puede considerarse que) con ese carácter
- Benevolencia. Conservación y mejora del bienestar de las la psicología social aparece como una ciencia social y política"
personas con quien se tiene contacto frecuente. (Moscovici, 1991: 43-44) que, sin embargo, con las herramientas
- Tradición. Respeto, compromiso y aceptación de las cos- l.i conceptuales y ·terminológicas que disponía -incluida la actitud- y
tumbres e ideas de la cultura con el enfoque positivista que era utilizado, sencillamente no era po-
- Confbnnidad Restricción de acciones y tendencias que I sible alcanzar los mencionados fines teóricos y prácticos. Había ne-
puedan dañar a los demás. 1
j cesidad de cambiar, en consecuencia, ambas cuestiones.
- Segzm'dad Armonía y estabilídad de la sociedad, de las rela- Así pues, si aceptamos que los propósitos de la psicología so-
ciones y del Yo./

/De todos los cuales, reiteramos, pueden derivarse múltiples


ii
i
cial son los de comprender las condiciones de funcionamiento
de la sociedad y explicar la constitución de la cultura, tenemos
que aceptar también el planteamiento de que las representacio-
actitudes.¡ ,l nes sociales son "la vía regía" para alcanzar aquéllos, ya que és-
t

60 61
____ ,,.-,,~~~~--------

tas, más que las leyes psicológicas y las reglas de la información viden las opiniones de los diversos grupos sociales, son más fac-
lógica -que guiaron el quehacer en el marco del positivismo de tibles de ton;iarse en representaciones sociales" (González Pérez,
muchos investigadores- son las que evidentemente juegan el 2001: 143). Esto es, se trata de tener claro que no todo objeto o
papel más importante en la interpretación de los conocimientos, tema social puede considerarse como objeto de representación;
1
·1·
.:',i
razón por la cual deben tomarse como datos que sirvan de punto para hacerlo deben cumplirse, ·por lo menos, dos condiciones: "la - -
r•,
,. .)
:/
1, \
/ de partida en la investigación científica (Moscovici, 1986: 29), primera es que dicho objeto debe aparecer en las conversaciones,
para comprender y explicar a la sociedad y a su cultura -aunque en el habla cotidiana; -pero también debe aparecer y estar presente
:1l1'li tomando una posición crítica al respecto hay que decir que tal en los medios de comunicación. La segunda es que dicho objeto
,·;¡-
objetivo no se logra utilizando exclusivamente el concepto de debe hacer referencia a los valores" (Guerrero, 2000: 194). Toda-
,,'
]':
representaciones sociales, ni únicamente tampoco la perspectiva vía más, dado que las representaciones sociales son procesos
i 1 de la psicología social, sino más bien haciendo uso al mismo cognitivo-emocionales, ello implica que no se pueden crear és-
tiempo de otras categorías y de otras disciplinas sociales.
tas en relación al concepto de piedra, por ejemplo, a diferencia
111;. ¡ Pero, en fin, no restemos méritos a Moscovici, y reconozcamos
,, ,
de aspectos que tienen una significación social, digamos la ve-
1,' que en esto su aporte consiste en tratar de explicar la totalidad so-
jez, la enfermedad, etcétera (ver León, 2002: 370).
cial a partir de un planteamiento epistemológico, que nosotros
hemos querido simplificar y presentar de manera esquematizada en
Esquema 3
el cuadro que titulamos "Engarzamiento epistemológico de las ac-
titudes", en el cual, como puede ver el lector, ubicamos en cada
celdilla un concepto según las relaciones directas que, hacia abajo o
I Objetos 1

hacia amba, tiene con su respectivo eslabón inmediato. Puede ob- Equivale: Ejemplos:
servarse, en tal sentido, que el concepto que más nos interesa des-
arrollar en este libro, el de actitud, se encuentra en el escalón que El divorcio
El campo = a la imagen, al conte- El aborto
está inmediatamente abajo del que ocupan las representaciones so- representacional nido del objeto La policía
ciales, situación que se debe al hecho de que en realidad la actitud George W. Bush
es sólo un componente más de estas últimas (al igual que lo son la La democracia
información, la imagen y el contenido del objeto, esto es, el campo La información = a la organización del El ejército
conocimiento grupal La locura
representacional propiamente dicho), y no es un término tan "abar- sobre el objeto La política
cador" como el de las representaciones sociales, por lo que en El psicoanálisis
consecuencia queda subsumido necesariamente en ellas. La actitud = a la orientación y posi- ElG-8
Antes de echarle un vistazo al diagrama dejemos en claro que ción que tomamos pa- El neoliberalismo
no por su carácter subsumido las actitudes desempeñan un papel ra informamos y Y cualquier otro que
representarnos una forme parte de algún
menor en las representaciones sociales; por el contrario, al lado
de las otras dos dimensiones citadas (la información y el campo
/representacional) Ita actitud, es la primera y la más estable, ya
que solamente después de que los sujetos o los grupos han to-
cosa
del grupo
,___ ~,
sistema de referencia

__
mado una posición evaluativa y afectiva con respecto del objeto, Siendo éstos los componentes de las representaciones sociales
es posible esperar que se construya una representación social/ 1 y los objetos posibles en los cuales "se posan", con base en ellos
(Y) es por eso que los objetos o conceptos polémicos y debati-· 1 cabe preguntarse ahora, ¿qué son y qué papel desempeñan aqué-
bles (como son los ejemplos que se dan en el diagrama), que di- 3~ llas en nuestra vida? Para respondernos, dejamos nuevamente la
~

62 63
- - - - - - . . , , 1-,..,..,, ccr·a :ne tt::tlP f att 'flilAArM:Wit 11 W'frM1f:tiW@Wft:$Jfig.ae· t tlil'Wt 'fttft 1·t1i5tef:il!Wt'1tft'"ilíll:t\Jil)ti#ttf:m'W'i:'~kúr'·\é;·¡¡r 0 ,,.,~~

palabra a su creador, quien plantea que "son en primer lugar y captarlas y comprender su estructura, funciones y relaciones que
sobre todo,~odos de reconstrucción social de la realida4', el desempeñan. Pero antes de que abordemos esto, mejor comple-
producto y el proceso de reconstrucción mental de lo real por un temos la información acerca de su definición.
aparato psíquico humano con el concurso de otro. Siendo algunas Las representaciones sociales se definen en parte por un con-
de ellas representaciones de hechos y otras representaciones de tenido que consiste, como ya dijimos, de informaciones, opinio-
:i! ideas, todas descomponen y recomponen su objeto y se generan nes, actitudes, nociones, concepciones y otros elementos de
!,, de manera colectiva en términos de conceptos, ideas, categorías,
sentimientos, emociones, móviles de actos y de prácticas tradi-
carácter cognitivo. Este contenido se relaciona con un objeto, que
puede ser un trabajo a realizar, un acontecimiento económico, un
cionales, etcétera (Moscovici, 1978: 10), por eso determinan casi personaje de la política o de la vida social en general, etcétera.
todos los aspectos de fa vida social, pues son, en todo caso, es- Por la otra parte, se definen también por que siempre son las re-
tructuras que fundan relaciones y comportamientos individuales presentaciones sociales de un sujeto (individuo, familia, grupo,
y colectivos (Moscovici, 1979: 5). etc.) en relación con otro sujeto" (Denise Jodelet, 1985).
Otro dato importante es que históricamente derivan de las Por lo demás, hay que hacer énfasis en el hecho de que en su
tres siguientes fuentes: calidad de concepto y en la perspectiva epistemológica, las re-
1. En primer lugar, del concepto de representaciones colectivas, presentaciones sociales son mucho más incluyentes que las acti-
creado y usado por el sociólogo francés Emilio Durkheim. tudes; tan abarcadoras son que, por un lado, comprenden a estas
2. En segundo término, de la psicología de lo ingenuo o del sen-
últimas y a todos sus componentes (creencias, estereotipos, opi-
tido común, planteada y trabajada por el psicólogo social ale-
mán Fritz Heider. niones, etc.) y, por el otro, teóricamente las coloca en una posi-
ción privilegiada para abrir una relación explícita con campos
3. Por último, de la teoría de la construcción social de Berger y
Luclanan, que destacan el carácter generativo y constructivo que más vastos que los que las propias representaciones otorgan
tiene el conocimiento de la vida cotidiana; por tal motivo, repre- (como el de las ideologías, por ejemplo), donde su potencia ex-
sentaciones colectivas y representaciones sociales no son equiva- plicativa se ve incrementada sobremanera. De esta forma enton-
lentes en cuanto a significado, pues mientras el autor de El ces, las representaciones sociales dan a las actitudes mayores
swcidio las ve como partes del pasado, a nivel de mitos y de re- posibilidades -hasta ahora no bien ponderadas- de esclareci-
presentaciones religiosas, siempre exteriores al individuo y que se miento teórico de la conducta social.
imponen en el presente por la vía coactiva, Moscovici las concibe Las muchas investigaciones y discusiones que se han hecho
como algo vivo que corresponde al presente, con carácter din~- ya sobre el tema de las representaciones sociales, han llevado a
mico y no exteriores a la persona, puesto que son facturadas por que se hable hoy en día.grosso modo de la existencia de dos en-
nosotros mismos a través de nuestras interacciones cotidianas. foques, a saber: 1) el clásico o figurativo -de Serge Moscovici-,
y 2) el estructuralista -creado por Jean Claude Abric (1994}- en
/tas representaciones sociales son así, reiteramos, un construc- 1 complemento al primero.
to complejo que envuelve ideas, valores, creencias, prácticas, sen-
timientos, imágenes, actitudes, conocimientos, comprensiones y
1 /'En el enfoque de Moscovici se habla de dos prÓcesos que
permiten la formación y funcionamiento de las representaciones
explicaciones, por lo que para su detección, procesamiento y ex-
plicación no pueden ser lógicamente investigadas a través de un
solo método. Ya por eso Silvana de Rosa (1995) ha hablado de
una multimetodologia (cuyo cuadro sinóptico veremos más ade-
lante) y del concurso de una gran variedad de técnicas para poder
i
!i
sociales; ellos son el de anclaje, por un lado, y el de objetiva-
ción, por el otró. El de anclaje nos permite no sólo percibir los
objetos, sino también identificarlos, nombrarlos, evaluarlos (en
términos actitudinales como favorables-desfavorables o positi-
vos-negativos, etc.) y clasificarlos (o categorizarlosf pero, con

64 ' 65
·-----·--c.,•·------- :::t:ít:tt&tWl1tft 1111111 e i' · 'te" 1él#''l'f ·'f111:'eine·rr1e·u·íftmirt · ·tttr u;n1a&ewr'n·· ··'Wtti'iai'"~~-·_ , , , . _ , ~ ,

todo ello, además, familiarizamos con los propios objetos y uti- verse un aparato teórico heurístico que sirve para profundizar el
lizarlos como medios (simbólicos o conceptuales) para·comuni- conocimiento de la realidad social y para· ofrecer los medios de
¡,,
1
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: 1
1
1:
camos con otras personas, dando un significado específico a 1~ intervención sobre esta última, sobre todo con relación a disci-
acción y a las relaciones sociales y construyendo o reconstru- plinas como las ciencias de la salud, de la educación, la política,
yendo de ese modo a éstas. En esta etapa se conforma la Parte la antropología, la historia, la sociología, etcétera, ya que atra-
icónica (o el núcleo figurativo) de los caracteres del objeto que, viesa a todas ellas y aparece mediándolas para dar una visión
una vez generalizados en su uso, se convierten en un inarco cog- global de lo que es el hombre y su mundo de objetos (p. 9),
noscitivo estable para el grupo o para la sociedad, según sus res- cumpliendo una importante.función de articulación entre la psi-
pectivos fondos histórico-culturales, que en todo caso son los cología social y estas disciplinas. Por si fuera poco esto, las re-
:1

1
il · elementos responsables de las diferentes representaciones sociales presentaciones sociales son también un instrumento fecundo
para enfocar el juego de la cultura y de sus especificidades histó-
1\ ¡¡i:1 existentes entre una cultura y otra, o entre una época y otra, ya
ricas, regionales, institucionales y organizacionales, un instru-
¡ !~ 1 ! 1 que desglosados reflejan distintas actitudes, valores y creencias. ·
l: ¡;1 mento que permite privilegiar, metodológicamente hablando,
/El proceso de objetivación, en cambio, permite que lo abstracto
los aspectos cualitativos, sin que, por cierto, menosprecie el peso
se materialice; esto es, que lo imaginario cobre concretización,
de los cuantitativos (lbid, p. 11).
pero no de manera separada del anclaje, sino simultáneamente;
En cuanto a lof/ rasgos más sobresalientes de las representa-
en esta etapa los objetos sociales pasan a la categoría de "natura-
ciones sociales./habrá que destacar fundamentalmente cuatro
les" y a formar parte del sentido común, utilizándolos amplia- que sintetizanlMartínez y García (en González Pérez, 2001:
mente para· comunicamos, evaluamos, enjuiciamos, etcétera.
130):
En el enfoque estructuralista, se habla de· los elementos que f,'Son una expresión del pensamiento natural, no formaliza-
constituyen a la parte figurativa, la cual se descompone -sólo do ni institucionalizado, y diferente, por tanto, de las ideo-
para fines analíticos- en dos porciones: el núcleo central y el sis-
logías y de las ciencias.
tema periférico. El primero es la parte estable del aparato repre- - Para que una creencia se determine en representación social
sentacional de las personas; la parte "dura", cuya función es dar debe centrarse en objetos sociales.
los significados y la organización de los contenidos, y cuyo as- - Una representáción es social si es compartida por un grupo.
pecto normativo se relaciona con las dimensiones socioafectivas Éste lo incorpora a su realidad, previa categorización y ex-
e ideológicas que tienen que ver con las convicciones de los suje- plicación de sus características.
1) tos y, desde luego, con la estabilidad de su comportamiento. No - Las representaciones sociales incluyen como elemento in-
obstante, el núcleo central es vulnerable a la in.fluencia que pro- trínseco una guía para las interacciones. Clasifica, explica y
viene del sistema periférico, dado que selecciona, para su asimi- dispone afectiva y actitudinalmente a los sujetos respecto del
,,i! lación, a los elementos que le son compatibles, colocándose así objeto al que se refiere."/
en un proceso de cambio paulatino.
El sistema periférico (véase más adelante el esquema corres- Desde esta óptica debe quedar claro, en consecuencia, que los
pondiente) actúa en servicio al núcleo central, ora defendiéndolo estudios ·sobre representaciones sociales tienen que tomar en
de los elementos extraños, ora fortaleciéndolo con informaciones
cuenta, ineludiblemente, las actitudes, su estructura, su conteni-
y conductas compatlbles o también.incidiendo en su modificación
do y su dinámica, junto con todos los procedimientos técnicos
mediante un proceso de incorporación de las experiencias y de las
historias personales, anclándolo en la realidad. de que disponen éstas para detectar los aspectos valorativos (es
Más recientemente, Jodelet (2000: 7-30) ha afirmado que en decir, las actitudes) que expresan las personas en relación a un
la aproximación analítica a las representaciones sociales, puede determinado objeto (ver esquema 3).

66 67
Cabe hacer notar, además, que las representaciones sociales -en Funciones de las representaciones sociales
su acepción estructuralista- se componen de un núcleo central y
Funciones básicas Funciones sociales
'•H ,¡ de un sistema periférico, cada uno de los cuales cumple algunas
:1 "*Interpretar y reconstruir la realidad • Son un marco de referencia so-
funciones específicas, tal como ilustramos en los siguientes esque- ciocognitivo de interpretación y
mas. * Crear realidades de sentido común de reconstrucción de la realidad ...
1
únicamente
Núcleo central y sistema periférico * Crear explicaciones y conceptos de
:;l];1 (Rasgos y funciones) la vida cotidiana que permiten la co- • cuando el grupo activa un valor y
municación activa un conocimiento de sentido
;L ' ·· i.,<
·:,i
1',' común al nombrar, clasificar, con-
• Ellas activan (y comprenden) ceptualizar y valorar los objetos
l.! - Integra las experiencias y las historias
.1 !l!il ; mecanismos y procesos generales
l.;, -
-
Soporta la heterogeneidad del grupo
Permite el anclaje a la realidad
como la categorización, la de-
nominación y la comparación
- Jerarquiza los elementos y por eso social
- Se acerca al núcleo central • Integran las novedades y sirven
PERIFÉRICO de referencia social en el tiempo
• Mediante ellas hacemos comu-
nes los objetos
• Orientan los comportamientos y
Está en la memoria colectiva las relaciones sociales
- Está en la historia del grupo
- Está determinado por el sistema social A éstas hay que añadir las que atribuye Abric (1994: 15-18),
- Da homogeneidad al grupo o a la socie- que son las a) de conocimiento -que permiten comprender y ex-
,_. dad
CENTRAL plicar la realidad-; b) de identidad -porque la definen y porque
- Uno de sus elementos puede dar signifi-
cación a los demás
permiten la salvaguarda de la especificidad del grupo-; c) de
Puede tener dos dimensiones: orientación -porque guían los comportamientos y las prácticas de
- Una funcional (operatoria y utilitaria) los individuos y de los grupos-; d) de justificación -porque permi-
Otra normativa (un fondo social socioa- ten que uno justifique, a postenon; las posiciones y los compor-
fectivo actitudinal) tamientos que observa- y e) de heurística, es decir, que sirven
indispensablemente en la comprensión de la dinámica social.

METODOLOGÍA PARA ESTUDIAR


LAS REPRESENTACIONES SOCIALES
Por lo que respecta a las funciones (tanto básicas como socia-
les) que cumplen las representaciones, podemos decir de modo La selección del método depende de cuáles preguntas se desea
esquemático y tomando los datos de la obra de Moscovici, que responder, dado que:
son las siguientes: · 1. Las RS son un constructo complejo que envuelve ideas, valores,
creencias, prácticas, sentimientos, imágenes, actitudes, cono-
cimientos, comprensiones y explicaciones que no pueden ser
investigadas por un solo método.
l
tI
68 l'í 69
1
'
---~·"'""

2. Las RS adquieren significado, estructura y expresión verbal al ·tingencia o rehJ,ción de asociación) de dos o más elementos en
pasar de una imagen mental y comunicacional a una de tipo una misma unidad de contexto. Debe observarse la frecuencia
1
i r
./· más complicada, y por tal motivo requieren, para su estudio, de aparición c;on otras unidades significativas.
Luego entonces, el primer paso que se tiene que dar es la
il 1~ 111!'
i :!I
de una metodología específica. .
3. La naturaleza-del constructo depende de los cuestionamientos
·
elección de las unidades de registro (es decir, el tema y el objeto
: 1
que el investigador haga sobre el contenido, las funciones, la 0 referente), para luego pasar a clasificarlas en centrales o signi-
génesis, la modificación o la estructura de las RS. ficativas, en conceptos anexos o secundarios, y en palabras o
4. Por todo ello, su estudio exige una aproximación multimetodo- conceptos variables en su intensidad; todo en los tres siguientes
,,
:¡_,
lógica, que incluya instrumentos como: planos distintos: el conceptual o ideal, el real o físico, y el causal
;¡, - las encuestas de opinión, o atribucional (que son las unidades de contexto), tal como se
¡j; ¡:
- las escalas de actitudes, muestra en el cuadro que a continuación reproducimos.
!¡ :i1' - las historias de vida,
1
- la entrevista, Centrales Conceptos Palabras o con-
~11',¡· ceptos variables
- la asociación libre, o significativos anexos
- el cuestionario, etcétera. o secundarios en intensidad
tJII,, Plano conceptual
l1l, 5. El método, en consecuencia, debe estar orientado a:
o ideal . ·
¡\ · 1) Localizar y revelar los elementos constitutivos de las RS
Plano real o fisico
(el contenido). Plano causal y/ o
2) Conocer la organización de los elementos y localizar el atribuciorial
núcleo central (la estructura).
3) Verificar la centralidad y la jerarquía de sus elementos. Ahora bien, para analizar la estructura de las representacio-
nes sociales, se aplica la técnica denominada ª°'álisis de simili-
Las técnicas para localizar el contenido, esto es, para locali- tud, que es un análisis de datos basado en la utilización del
zar la información de orden cognoscitivo, tales como las actitu- lenguaje de los grafos (Un grafo se compone de vértices y aris-
des, las ideas, las creencias, las opiniones, las motivaciones, las tas, como se demuestra en los ejemplos de la página siguiente).
preferencias, etcétera, son las escalas de actitud, las encuestas de Este análisis de similitud exige que las representaciones socia-
opinión, los cuestionarios generales y específicos y la entrevista les sean definidas como un conjunto de cognemas, que está or-
(dirigida y libre). ganizado por múltiples relaciones, las mismas que pueden ser
orientadas (en cuyo caso se habla de implicación, de causalidad
A) La de la recopilación de y de jerarquía) o simétricas (para lo cual hay que hablar de equi-
6 .. Hay ?ºs. etapas en el proceso { las RS, y
valencia, de semejanza y de antagonismo).
mvest1gativo: B) La del análisis de los da-
tos obtenidos I
~f
',ji
'~
Como técliica descriptiva, el análisis de similitud está relacio-
nado con los in,dicadores; permite, además, reconocer las relacio-
nes más sugestivas entre ellos también crear una organización de
7. Es necesario tomar en cuenta que el oqj'eto de estudio de las RS
es de carácter cualitadvo, por lo que tiene que aplicarse un aná- ,¡1 conjunto que en sí misma es ya un análisis teórico.
lisis de contingencias que trate de extraer del texto relaciones
.'í: De esta manera, podemos intentar una ilustración diciendo
t que:
entre elementos del mensaje o las presencias simultáneas (con- 1

70 71
·11x11r-e ,..¡¡..·¡~ •.;. &'.'.111r'ifiS&: @<trt 'Y-M« ·rtrtw &tttr:tr+t:ea ".U!ll!WB 1u111 trt¾f rtrrttMd'tfüttt·te¾t U:11<.i!l1Wf:!i1t·i.-tteWttríx:nx:-&r~~""""-'"'-·"0~1r~'

2 4 Firme
o
111!
Selectiva

'1,111 1°,/\3º o

º8
'¡,1';• Improvisada
)
,,! En donde hay 9 vértices y en donde algunos (números) están
unidos por aristas. Dirigida .30 Realista
Este grafo se representa así: G = (x, u), donde x designa al
conjunto de vértices, y u un conjunto de aristas.
Si el primer vértice de una cadena es igual al último, por
ejemplo (7, ~), (6, 4), (4, 5), (5, 7), tenemos un ciclo.
Un conjunto de vértices pueden formar una porción conexa del
grafo cuando forman una cadena que permite pasar de cualquiera
de ellos a todos los demás, por ejemplo, los vértices (4, 5, 6, 7). Politizada,
6
Un grafo conexo y sin ciclo se llama árbol, esto es, que cuenta
con una cadena entre dos puntos. Si el grafo tiene "n" vértices, Represiva
el árbol se compone de (n-1) aristas, como en el siguiente caso:

4 4 4
o o

6

0
Utópica
o
º7
º8 º8 ,,f ACTITUDES Y SOCIALIZACIÓN
º8 ~~

,,
Ciertos vértices pueden ser tales que todas las aristas posibles .\
$~'
Podemos iniciar este breve apartado diciendo, a manera de justi-
entre ellos forman .pandillas. J ficación, que la razón por la cual introducimos el tema de socia-
A continuación damos el ejemplo (hipotético) de un árbol t
~
lización es porque siendo ella en general un proceso de
máximo sobre un objeto de representación, que puede ser, di- l aprendizaje de normas, valores y otros aspectos -intenso en la
gamos, la reforma fiscal propuesta por el presidente de la Repú- l primera etapa de todos los individuos y por eso llamada "socia-
blica, Vicente Fox. · I
·, lización primaria", pero presente a lo largo de todo lo que dura
''
72 73
/
------·~·--------- ~ ZN ll1"1ilr tilU ?fli 'liif<J ·-Jii(Sf~ t MMW~,i~¡¡¡ Sl'"iilli.l«liWMli::füU)í ntbf'.'."&iót~~&,~,,.., .• .,..0v¿,¡o~,.c

la vida de cada persona-, se relaciona estrechamente con las ac. de buscar los cambios adaptativos, y hasta revolucionarios, de la
titudes en .virtud de que éstas pasan también, necesariamente,
"' propia sociedad.
por un proceso de formación y de cambio dentro de aquel con-
texto de aprendizaje en sociedad. . · Esquema4
Si recordamos que la fttitudJestá constituida por ciertas
creencias, opiniones, juicios y c6nvicciones, podemos afirmar, ------1•• Persona
entonces, que se trata en última instancia de un fenómeno ideo-
lógico, es decir, de unafconcepción del mundo que, como tal, no
aparece en forma simultánea con el na<;imiento de la ~ona,
sino que por el contrario se va adquiriendo conforme se a en-
tendiendo, asimilando y manejando el lenguaje propio e una
cultura, sus interacciones, su moral, sus normas y todos ilos sig-
nificados que. emanan de la relación que mantenemos con los
objetos, los individuos, los grupos y el medio ambiente en gene-
ral, es decir pues, en el transcurso de la socialización, la cual ex- Cuando adoptamos actitudes del La reacción o la acción frente
perimentamos aún en el transcurso de la edad adulty(ver Otro ge~eralizado a la situación social
Secker, 1974). , . . ....
A este fenómeno se le conoce también con el nombre de proce- Socialización y

l
so de "in(eriorización de la estructura social" (Torregrosa y
Fernández, 1984: 421 y sigs.), o de igual manera y en palabras de
Mead, como la "asimilación del orden social", que consistirian
ambos en suponer que "cada sociedad, cada cultura, dispone de Cambio social
Asimilación del
un repertorio de normas, valores, configuraciones perceptivas y
orden social
congnitivas y tipos de respuesta conductual y afectiva (los cuales
serian el equivalente a las actitudes) a los estímulos interpersona- . Aparte de la acepción de Mead sobre el concepto de sociali-
les" (Torregrosa y Femández, lbid, p. 421).
zación, existen otras aproximaciones que teóricamente llaman
Para Mead, por ejemplo, tal como se ilustra en el siguiente· la atención, y en ello centran sus respectivos desarrollos, sobre
esquema, en cada persona se estructura un self, que media entre
procesos que tienen que ver con: un control de impulsos; la ad-
ella y la organización colectiva; sin embargo, en cada persona es
quisición de valores; el acatamiento de normas, o la intei:naliza-
necesario distinguir entre el Mí y el Yo, sobre todo en lo que se
ción del súper-yo de los padres; y, finalmente, con·la incidencia
refiere a las funciones que desempeñan cada uno, pues aunque
(en todos los anteriores) de "aspectos fundamentales como la
son inseparables, corresponde al Mí llevar a cabo el proceso de
educación (formal e informal), la tecnología y los modos de par-
~egración·del indiviquo a la .vida colectiva (hecho que se logra
cua:qdo adoptamos actitudes del Otro generalizado),·. es decir, ticipación en la toma de decisiones" (Nateras y Soto, 2000: 64).
qµe el Mi, se encarga de la socialización de la persona y, por tan- Ahora bien, independientemente de cómo sea tratado teóri-
to, de su asimilación al orden social; en tanto que el Yo, siendo camente este proceso de la socialización, hay que destacar que
la parte nueya, dinámica y creativa de Ja persona -dado que es lo que cada niño extrae en cada etapa de su evolución y desarro-
la reacc:ión o la aq::ióp. frente a la situación social-, se encarga llo, es una función de su experiencia particular y de su capaci-
dad intelectual. Por ello el resultado es muy variado, y puede ir

74 75

ZIU:.JtQJ.i,QJ .Mlifffll
--.--------===-------,. .- .
1
desde la asimilación pasiva del orden social, hasta incluso una intensidad afectiva determinada (muy aceptable, moderadamente
,.1 postura crítica y revolucionaria, pues a todo lo largo del comple- aceptable, o todo lo contrario a ambas categorías) y con cierta
jo proceso de aprendizaje, se ponen en juego un sinnúmero de congruencia, de tal modo que ella misma determina la selección o
aptitudes, motivos, maneras perceptuales, juicios y actitudes que el tipo de informaciones que la persona debe aceptar o en su caso,
terminan conformando y consolidando la personalidad. rechazar, y, a su vez, al ser asimiladas éstas, tienen corno efecto el
En la socialización política, por ejemplo, debe pensarse que fortalecimiento y la consolidación de la actitud de que se trate, de
"al interior de cada familia existe un conjunto de preferencias, ahí que los individuos se desenvuelvan en su vida cotidiana con
;! fuertes consistencias ideológicas.
I' gustos, caracteres, miedos, etcétera (que luego) se trasmiten de
;¡ 1
generación en generación (y) cuya matriz ideológica se encuen- Con el manejo de este conocimiento, en el sentido de que/_lo
! tra determinada por la cultura" (Nateras, Ibid, p. 65); de modo que se ensefia a las personas es fundamental para la formactón
que de ello puede esperarse cierto tipo de actitudes de índole po- de sus actitudesf10s congratula el hecho de que mediante una
lítica en cada uno de los individuos qué conforman la familia, obra de teatro -que en última instancia éste también es un me-
pero, por la intervención compleja, en todo el proceso, de otros dio de cornµnicación-, la autora de la misma, Berta Hiriat
aparatos ideológicos como televisión, radio, internet, escuela, (2003: 16a), pretenda inculcar actitudes de generosidad, solida-
prensa, etcétera, más las experiencias personales que cada indi- ridad y de tolerancia entre la población infantil de México, a fin
viduo (de la familia) enfrenta en la realidad concreta, pueden re- de que ésta "pueda ayudar a frenar la guerra" (de Estados Uni-
sultar actitudes con dirección y con contenido afectivo muy dos contra Irak), pues la información que transmiten los medios
heterogéneas. No obstante, de acuerdo con Serrano Jara (1994: electrónicos sobre ese tema y otros conflictos -dice ella-, está
110), se entiende que "una socialización política exitosa, desde formando actitudes de miedo, de terror y, en todo caso haciendo
el punto de vista del sistema establecido, implica que los cono- que se acepte la idea de que la gente puede matarse entre sí.
cimientos, valores y habilidades del sujeto son congruentes y "Queríamos hablar a los niños -dice la autora- de las actitudes
funcionales con respecto al sistema político del cual es miembro, que pueden tenerse ante la vida, frente a los otros, los que son
con los intereses de la clase a la que pertenece o defiende el suje- diferentes ... (pues) hay gente que vive una guerra abierta o, co-
to, y con la jerarquía de valores, explícita o implícitamente, de- rno en Chiapas, una (guerra) soterrada, que se expresa en esa
fendidos por ese sistema". Y, claro, también la socialización horrorosa miseria y que se traduce en tragedias corno las de
intencionalmente despolitizada, es en realidad una politización Cornitán (de muchos nifios muertos) ... Sabernos que una obra
de teatro no va a cambiar el mundo, pero sí puede colaborar a
de apoyo al sistema, dado que al nifio se le ensefian o se le
despertar las conciencias, sobre todo de niños que están desper-
transmiten, mediante demostraciones prácticas en la familia, las
tando y formándose" (en La Jamada, 29/01/2003, p. 16a).
actitudes básicas de respeto a las figuras de autoridad, a las
Y en efecto, un solo aspecto o una sola variable informativa no
normas y reglas políticas del sistema, etcétera.
bastan para conformar una actitud; sabernos que la socialización es
De hecho, esto se debe a que/tas actitudes están sujetas a un
un proceso demasiado complejo y complicado corno para pensar
flujo permanente de informaciones y de experiencias, las cuales,
que depende únicamente de un solo factor; en tal sentido sería
a la larga, terminan modificándolas o consolidándolas, según también una ilusión pretender analizar aquélla, y sobre todo ex-
sea el signo de las propias cornunicacione~ Pero sucede, en gene- traer una conclusión definitoria, prescindiendo del sinnúmero
ral, una especie de retroalimentación entl la actitud y las infor- de variables que la influyen. Por ejemplo, en la socialización re-
maciones: una vez establecida o conformada una actitud hacia un ligiosa -por no hablar de la socialización política, de la sociali-
objeto, un símbolo, una persona, un fenómeno, etcétera, se hace zación ecológica, etc.- hay una gran variedad de conceptos que
con una dirección específica (favorable o desfavorable), con una son intrínsecos a ella, es decir, que se aprenden, actitudinalrnen-

76 77
~Jl.o/Wit 'f"WYrb&i1-~-.c'""~''·º·

te hablando, junto con ella y que, por tanto, permiten a los in-
vestigadores, mediante la aplicación de determinadas técnicas
psicológicas-(el diferencial semántico, la escala de Thurstone,
i¡·· etc.) esclarecer sus rasgos y orientaciones. Por ejemplo, Femán-
I•
¡
;,¡¡,, dez Díaz (2001: 398-432) ha indagado la socialización religiosa
! en México a través de distintos conceptos, como obediencia, pe-
cado, católico, pobreza y dios, en su relación con las variables
! 1
independientes de iglesia, sexo y edad, y encuentra, entre otros
hallazgos importantes, que la actitud frente a la jerarquía y al su-
1
t1L frimiento en las iglesias, es distinta entre hombres y mujeres,
j¡~ ¡ como distirita es también la actitud, o percepción evaluativa,
que tiene la población frente al concepto de "católico", siendo
más positiva entre los adultos que entre los adolescentes.
' Finalmente, al proceso de socialización (histórica, en este ca-
so) se debe también la actitud que manifiestan hombres y mujeres
-como lo ha demostrado Hartog (2003: 150), utilizando mues-
tras de ambos en el área metropolitana de Monterrey, N.L., PARTEII
México-; pidió que valorizaran el rol de la mujer en el hogar,
encontrando que "el 80.3% de la gente piensa que una buena
esposa debe sacrificarse por el bienestar de su marido y de sus
hijos'', y que de igual manera "el 80.3% de la gente opina que
una mujer debe sacrificarse por el bienestar de su hogar, y que es
la ·responsabilidad del hombre· aportar el dinero necesario para
el buen funcionamiento de la casa" (lbid, p. 150). Datos que se-
guramente con el tiempo, esto es, con la intervención de otras
variables que implican la globalización y la modernidad, van a
cambiar. ·

78
____¼,,.·------------------------------------·--------------------------·--····"''·"·-·-··
TEORÍAS PARA EL ESTUDIO DE LAS ACTITUDES-

INTRODUCCIÓN

Como hemos afirmado páginas atrás, los estudios que se han


realizado sobre el tema de actitudes pueden agruparse o clasifi-
carse de acuerdo con el énfasis que cada autor ha hecho o tenido .
en relación a alguno de los elementos que las constituyen, es de-
cir, bien en el aspecto cognitivo, bien en el afectivo o bien en el
componente conductual. En tal sentido, podemos ver que el
conjunto de las teorías actitudinales más representativas toma la
siguiente configuración clasificatoria -según nuestro cuadro si-
nóptico-, aunque no veamos en detalle a todas ellas.
Teorías del Teoría del balance de Fritz Heider
equilibrio Teoría de la disonancia cognitiva de Leo Festinger
cognitivo { Teoría de la congruencia de Charles Osgood
Teoría de la consistencia de Rosenberg

Teorías de
orientación
conductista { Teoría de la autopercepción de Daryl Bem
Teoría del condicionamiento clásico de Staats y Staats
Aproximación de Weiss

Los procesos de cambio de opinión, según Kelman


Teorías de
orientación
combinada
' .'
{ Aproximaciones de Rhine y de Fishbein
La comunicación persuasiva de Hovland, Janis y Kelley
La teoría del juicio social de Sherify Hovland

Otras { -La teoría funcional de Katz y Stotland


La teoría de la inoculación de McGuire

81
-----·--~.--~---------- Bt'olll!í ll:lleWSt!ltilWHMF t·o ·-ne ·tt:Me n<· "Ws r M ri'áimi
- ·'""''ti: rt tt 'itl WF:!"Ílils'tl:r txrwit · "ifi'ii+,, tlifhtt m, n·t ''l hlii¡;¡¡U¡i'ttttitm«:»w·e·e:rtJ:tttt:tttr ·wt' t'iwtt ·: ra¡,;¡·& ,fu;;,,;;y¿~.;..,~

VISIONES Y MODELOS COGNITIVISTAS Después agrega, aludiendo al tema de las representaciones


sociales, que por el fuerte impulso que había tomado ya a la altura
Como bien atirma Himmelfarb (1974), hacia finales de los años de los afios ochenta el cognitivismo, ahora "se me desafia y me
cincuenta y durante la década de los sesenta, las teorías sobre apresuran para que tome el tren cognitivista, como si yo hubiera
consistencia cognitiva alcanzaron un alto nivel de populariza- descendido (alguna vez de él)" (op. cit., p. 1). Y es que en efecto,
ción entre los psicólogos sociales norteamericanos, que a la sa- tal como lo hemos advertido páginas atrás, la misma psicología so-
zón eran quienes con su alto nivel de producción, y comparados cial -y no únicamente las actitudes- tiene un fuerte ascendente en
con psicólogos de otras latitudes, cultivaban más la disciplina. las teorías cognitivas, a tal grado que autores como Tumer (en
El hecho de que su perspectiva cognitivista haya logrado desta- Morales et al., 1994: 5) encuentra la mejor definición de aquélla en
car tanto obedeció, según nuestra particular apreciación, al con- la idea de que "es la ciencia de la mente y de la sociedad", pues "su
texto de crisis dentro del cual por aquellos afias se debatían los tema central no es la conducta, sino la mente, o si se prefiere, la
paradigmas dominantes de la psicología, más específicamente conducta como expresión de la mente", la cual incluye, entre otras
los paradigmas de corte conductista y mecanicista, que habien- "cosas", a las percepciones, a las atribuciones y a las actitudes, pre-
do llegado ya a los límites de sus capacidades de producción, y cisamente.
agotadas--por completo sus perspectivas de desarrollo, fueron Para tener mayor claridad sobre lo cognitivo, agreguemos que
desalojando poco a poco -hasta ceder completamente- la plaza la cognición es el aspecto informacional, o mejor dicho, todo
central que habían ocupado durante cuatro largas décadas con- aquello que tiene que ver con el conocimiento, aunque cierta-
secutivas sus grandes ejércitos de psicólogos experimentalistas y mente éste no se limita ni se puede limitar a un solo aspecto, di-
de "ingenieros de la conducta" -con todo y sus respectivos sé- gamos al de la percepción únicamente, o al de la actitud en
quitos de animalitos inferiores que utilizaban como "conejillos exclusiva, así como tampoco la realidad -que es la fuente de la
"'
de indias", en aquellos sus flamantes laboratorios donde, desde información y del conocimiento- debe ser considerada como no
esta perspectiva intentaron, equivocada e inútilmente, "expli- social, como neutra y como presuntamente objetiva, porque de .b

~.
car" la conducta humana-, provocando así que el vacío fuera ese modo "no llegaremos a ninguna parte ... (es decir) si excluí-
~: 1
cubierto desde aquella época y hasta nuestros días por el conjun- . mos del pensamiento lo imaginario, lo simbólico, lo ilusorio: •.:• \

to de corrientes cognitivistas que con :mucha pujanza emergían (puesto que éstos) son sus componentes más cruciales" (Mosco- t
promisoriamente, rescatando la teorización e incluyendo o tra- vici, op. cit., p. 19).
"''
,, '
tando temas como el de las actitudes. Y, por último, sefialemos que con respecto al campo actitudinal,
¡¡, 1
Al respecto cabe traer a colación dos importantes observacio- estas corrientes de tipo cognitivo están, todas ellas, referidas a las !!1 !

nes que hace el destacado psicólogo social Serge Moscovici:


"De una parte -dice- las actitudes son definidas en tanto que es-
inconsistencias que surgen entre creencias relacionadas, entre por-
ciones de conocimiento y/ o en la evaluación de un objeto o pro- .!i' '
¡,,

1~ ,1
'
;:·:¡:
tructuras cognitivas... (esto es) estados mentales orientados blema. De esta suerte, una inconsistencia puede ocurrir entre
hacia los valores y estados de disponibilidad organizados a tra- elementos de varios tipos; por ejemplo, entre el afecto hacia un ;.¡
,. '
vés de la experiencia. (Y aclara que) si bajo la influencia del asunto y las creencias específicas acerca de él; entre la evaluación
conductismo este estado mental ha sido tratado insolentemente, de una persona y un problema en el cual ésta toma posición; o en-
esto no ha desaparecido por completo (en nuestros días). (Sin tre el conocimiento de una persona de su conducta hacia un objeto
embargo), de otra parte, las actitudes son la columna vertebral y su conocimiento de sus creencias y sentimientos acerca de éste.
de todas las otras manifestaciones psíquicas: percepciones, jui- Todos estos casos reflejan incompatibilidades entre uno y otro as-
cios y comportamientos. Entonces, la mayor parte de las teorías pecto, y al no seguirse lógica y psicológicamente uno del otro, in-
tratan de su estructura y de su dinámica ... " (1981: 5-6). ducen estados de tensión, de desagrado, de incertidumbre o de

82 83

-------
~'A,-·~,'½;;'!-- '"'""""·-~'""'Md,ifi]ó.'ifM'

1
incomodidad que a su vez se convierten en fuerzas motivantes tos (P y O, o P y X), o un sistema de tres elementos (P, O y X). En
para que la persona busque la manera de reducirlos o desapare- general, un sistema e~ balancead?. si el pr~ducto multiplicativo de
cerlos, esto es, de restablecer los necesarios estados de equili- los signos de las relacmnes es pos1t1vo. El sistema es desbala:nceado
brio. De esta manera surgen explicaciones o aproximaciones de si el producto es negativo. En un sistema de dos elementos, por lo
orden cognitivista que han tenido impactos diversos, discusio- tanto, si los signos de las relaciones entre ambos son los mismos, el
nes, debates y hasta contrapropuestas que han venido a enrique- sistema es balanceado. Por lo tanto, la configuración "a Ple gusta
cer los planteamientos originales. o, y a O le gusta P"; y la configuración "a Ple desagrada O, y a O
Aclarado esto, veamos en qué consisten cada una de estas le desagrada P", son es~dos balanceados. La misma regla se aplica
' ~
teonas. a otras relaciones diádicas, por ejemplo, "a Ple gusta X, él posee
(+U)", es también balanceada.
LA TEORÍA DEL BALANCE En un sistema de tres elementos, existe el balance si los tres
son positivos, o si las dos relaciones son negativas y una positi-
Diremos de entrada que esta teoría fue creada por el destacado va. El desbalance existe si tres relaciones son negativas y una
psicólogo social alemán -hostigado por el nazismo y obligado a positiva. El desbalance existe asimismo si tres relaciones son
buscar refugio _en los Estados Unidos de Norteamérica- Fritz negativas, o si dos relaciones son positivas y una negativa.
Heider, quien fue el primero en diseñar una meritoria aproxi-
La figura siguiente muestra las ocho configuraciones posibles
mación teórica, catalogada como de consistencia cognitiva, la
en el sistema de tres elementos compuestos por P, O y X.
cual se refiere específicamente a la congruencia, a la consonan-

ji
, ~1 1
cia o a la consistencia que en sus juicios tienen las personas, y/ o
también se refiere a los problemas que están encadenados por
alguna forma de relación. .
De acuerdo con la interpretación que hace Himmelfarb (op. cit.,
pp. 9-10) de la teoría del balance, el elemento clave en el modelo es
p

oÍ':x L~~x t
p

I
I
I
p

,, \
\
\

.::i. X
I

~--
I
I
\
p

X
.'"

'"·
'"
:1'"
'

la persona perceptora -que se identifica con la letra P- y cuyas


,e¡ cogniciones describe el sistema. Los otros dos elementos (en el pro-
(a) (b) (e) (d) ll i

pio sistema) son la otra persona -simbolizada con la letra O-; y p !~!


1
una entidad impersonal -que se representa con la letra X-. De este
modo, se habla de una relación triangular entre los elementos del
sistema: P - O - X, y se considera que existen dos tipos genéricos
Óx 1<~ /\• ~
I
/\
\

~
111
,i,

,, 1
t

l
( '
de relaciones entre los elementos, que son de agrado o sentimiento o • X o X O--• X
1
.'
tH

(h)
.
1
'1 -representados por la letra L-, y relaciones de unidad-que se iden- (e) (f) (g) 1·t ~

1
1,::1:
tifican con la letra U-. La relación de agrado comprende todas las "
:i,I (Tomada de Himmelfarb, op. cit.) d
formas de sentimiento o afecto (por ejemplo: gustar, amar, aprobar ,, f

y admirar), mientras que la relación de unidad expresa el hecho de


que dos elementos se perciben como estando juntos (ejemplo: simi- En esta figura se presentan triádicos balanceados y desbalan-
lar, cerca de, parte de, perteneciente a, y posesiones). Tanto las re- ceados. Una línea continua significa una relación positiva, y una
laciones de agrado como las de unidad pueden ser positivas ( + L o línea punteada significa una relación negativa.
+U) o negativas (-Lo-U)". La dirección de la flecha indica la dirección de la relación.
Heider define dos estados psicológicos: uno balanceado y Los triádicos a, b, c y d son balanceados, mientras que e, f, g
otro desbalanceado; para ambos hay un sistema de dos elemen- y h, son desbalanceados.

84 1 85
¡
~1
""'l"'
1

El triádico a, por ejemplo, se puede interpretar en términos de triádico f puede ser balanceado en muchas formas diferentes: 1)
que: "a la persona Ple gustan tanto el evento X, como la perso- por medio del cambio de la actitud de P hacia el asunto X (en
na O", pero también diciendo que la persona P percibe que O nuestro ejemplo se trataría de que el esposo cambiara su actitud
¡ favorece al evento impersonal X; digamos que en un matrimo- hacia el futbol); 2) por medio del cambio de la actitud de P hacia
1 nio la persona perceptora, el marido, tiene gusto por el futbol, es O; o 3) por medtociel cambio de la relación entre O y X (por
l,l decir, por X, y al mismo tiempo se da cuenta de que a la esposa ejemplo, por medio de distorsionar cognitivamente la opinión
también le agrada el futbol", por lo que el triádico resulta balan- de O acerca de X, de manera que ya no sea vista como una acti-
ceado, inequívocamente. tud favorable, sino que logre convencer a la esposa de que el
futbol es algo enajenante y de que no vale la pena desperdiciar el
En el triádico b, en cambio, P y O están de acuerdo en una tiempo en él).
evaluación negativa de X (en nuestro ejemplo, se puede decir
Respecto a las predicciones que hace la teoría del balance -un
que a ambos no les gusta el futbol). Los triádicos c y d son casos asunto de importancia central para el cambio de actitudes-, hay
de desacuerdo con una persona O no gustada. Los tres triádicos
que destacar que Heider se centra en las siguientes tres ideas, a
desbalanceados, e, f, g, son casos de desacuerdo con una perso- saber: 1) que la actitud de una persona hacia un problema (vol-
na O gustada. Por tanto, la teoría del balance establece que es- vamos al futbol) depende de su actitud hacia una fuente que está
tamos cómodamente de acuerdo con amigos y en desacuerdo ligada con tal problema (la familia del esposo, por ejemplo). De
con enemigos, e incómodamente en desacuerdo con amigos y este modo, el modelo de balance predice actitudes favorables hacia
de acuerdo con enemigos. problemas que gustan el favor de las fuentes y que no gustan del
Debe notarse que la teoría del balance, como un modelo de desfavor de tales fuentes. Himmelfarb sostiene que mucho del tra-
estructura cognitiva, se refiere a sistemas percibidos por la. per- bajo de los años treinta y cuarenta sobre sugestión del prestigio
sona P, de modo que la relación del sistema entre O y X debe (Asch, 1952), cumple el papel de soporte de estas hipótesis; aunque
ser interpretada como algo que percibe la persona P. Así, por en ello es posible, también, alguna otra interpretación teórica -vgr.,
ejemplo, en el triádico a, mientras P perciba que O favorece a X, la de Insko y Cialdini, quienes utilizaron la idea de que el gustar
el sistema estará balanceado, sin importar la verdadera opinión conduce a un acuerdo para proveer una explicación del balance, a
de O con respecto a X. nivel de los efectos que tiene el reforzamiento positivo verbal en la
Heider planteó que la gente tiende a percibir a otras personas declaración de opiniones-; 2) que un individuo estará atraído hacia
y a los objetos encadenadas a ellas de un modo tal que el siste- una persona, o sentirá positivamente atracción hacia gente que
ma sea balanceado, por tanto, si un perceptor gusta de una fuen- percibe o siente como él, respecto a determinados objetos o pro-
te que favorece una cierta posición en un problema (digamos blemas (por ejemplo, a mis amigos que les gusta el futbol, y más
que no sean utilizados recursos públicos para las campañ.as elec- aún, a los que le van a mi equipo preferido), y 3) que una perso-
torales), el proceso de balance induce al perceptor a favorecer na tendrá sentimientos negativos con respecto a otra si la perci-
también dicha posición. be en desacuerdo con ella.
Por otro lado, la teoría del balance -y de hecho el resto de las Un sostén de todas estas ideas sobre las predicciones que hace la
teorías cognitivas- parte del supuesto de que los estados balancea- teoría del balance, es el estudio clásico de Newcomb (citado por
dos (de consonancia y de congruencia, respectivamente) son esta- Himmelfarb, lbid) de familiaridad entre compañeros fraternales de
bles, y de que los desbalanceados son inestables o pasajeros. Pero casa, quienes, en general, encuentran la atracción (esto es, el
también plantea que cuando ocurren estos últimos, la tensión psi- acuerdo) en actitudes y valores. Por tanto, se considera qtie la teo-
cológica que generan en el perceptor motiva a que éste restaure el
ría del balance es una de las bases teóricas para la hipótesis de una
balance en términos cognitivos, haciendo cambiar las relaciones
entre los elementos. Así, por ejemplo, el dilema propuesto en el similitud actitudinal, que, como se sabe, al ser percibida produce
atracción interpersonal, cuestión que por lo demás coincide y es

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1'
reforzada con el famoso dicho mexicano de que "Dios los hace En otra extensión del modelo de balance -siempre siguiendo
y ellos se juntan". a Himmelfarb (op. cit.)-, Abelson (1959) sugirió una serie de
Los alcances del modelo. Siguiendo la información que nos formas adicionales en las cuales puede resolverse el desbalance
proporciona Himmelfarb, muchos escritores_ (por ejemplo Os- en estructuras cognitivas. La primera forma de solución que da
good, 1960; Zajonc, 1960) han notado una serie de deficiencias Abelson -la cual fue considerada por Heider- es la "denega-
en el modelo de balance de Heider, pues la teoría no considera ción", negando una de las relaciones en sistema.
el grado de agrado o la unidad de relación, ni tampoco la rele- Un segundo modo, "el apoyo", implica sumar elementos que
vancia o la importancia para el receptor de los elementos y las están en relación balanceada a un elemento existente en la es-
relaciones. Consecuentemente, no hay grados de balance o des- tructura. Por ejemplo, si una fuente gustada desaprueba un
balance, y no es posible hacer predicciones cuantitativas acerca asunto que la persona favorece, puede apoyar la fuente pensan-
del grado de cambio. Lo que es .más, Heider no considera siste- do en otro asunto, el cual sí esté de acuerdo con la fuente. El
mas que tienen más de tres elenientos, lo cual es en una gran li- apoyo no elimina tampoco la importancia de la teoría de la diso-
mitante para su modelo, pues la realidad cotidiana, si bien nancia (Festinger, 1957). Un tercer modo es "la diferenciación",
incluye muchos casos de tres elementos, en su mayoría es mu- que implica dividir un elemento en dos, que están relacionados de
cho más compleja o multirrelacional. manera opuesta a otro elemento en el sistema, y negativamente
Sin embargo, las estructuras más amplias pueden estar más relacionados uno con otro. Por tanto, el desbalance creado para
balanceadas o desbalanceadas, pero este aspecto no es manejado alguna gente por un candidato de paz (ejemplo que da Himmel-
por el sistema en su forma simple. También hay un problema farb) que favorece los programas de asistencia militar, puede ser
con la unidad relativa de negociación: es para ser interpretada por resuelto diferenciando la asistencia militar en dos aspectos, a sa-
la "ausencia" de una relación positiva, o como el opuesto de una ber: armamento defensivo y armamento ofensivo. El candidato
relación considerable en la actitud de P hacia O, en el caso de que se percibe como el favorecedor de la asistencia militar de natura-
O no sea un miembro del grupo X, o de que rechace una membre- leza defensiva y como oponente de la asistencia de naturaleza
sía a X. Más aún, la teoría no hace predicciones específicas acerca ofensiva. Un cuarto modo de solución es "la trascendencia",
de cuáles relaciones serán cambiadas para restaurar el balance: di- que implica la combinación de elementos en uno mayor, unida-
gamos que si tiene que ser el marido quien renuncie a su gusto por des más superordenadas que forman una estructura balanceada.
ver el futbol, en aras de llevarla bien con la esposa; o tiene que ser Abelson sugerirá como un ejemplo de desbalance creado por
la esposa la que debe convencerse de los encantos y atractivos que una persona que favorece a Dios pero que no gusta del diablo,
tiene el futbol, en aras de coincidir con su esposo. aunque ve que Dios creó al diablo. Una solución trascendente
La investigación de Newcomb sobre la atracción interperso- puede ser el ver que Dios creó tanto la bondad como la maldad,
nal, citada anteriormente, se refiere también al concepto de "ex- con el fin de dar libertad al hombre. Ahora Dios, el cual es gus-
tensión hacia la simetría", variable en la cual el perceptor puede tado, es ligado positivamente con la libertad, la cual también es
intentar cambiar la actitud de la otra persona para resolver el des- apreciada.
balance triádico; y por tanto, el desbalance o asimetría de senti- Abelson propuso que estas cuatro formas de solución sean
mientos acerca de un problema entre dos personas atraídas, organizadas jerárquicamente, de manera que los intentos de la
conduce no únicamente a un cambio en la atracción hacia el otro, persona para resolver el desbalance .proceden de la siguiente
o a un cambio en la actitud de uno hacia el problema, sino también manera: denegación-apoyo-un segundo intento de denegación-
a la comunicación hacia el otro en un esfuerzo por lograr unifor- diferenciación-trascendencia. Este ordenamiento se basa en la
midad de opiniones. Newcomb interpreta la investigación sobre suposición de que la persona intenta primeramente las solucio-
posiciones tendientes a la uniformidad de grupos (la de Festinger, nes menos trabajosas. Abelson argumentó que la denegación y
por ejemplo) como la que da sustento a esta propuesta. 11
el apoyo implican menos trabajo cognitivo que la diferenciación

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y la trascendencia. Abelson también sugirió un conjunto de De este modo, algunos ejemplos de cogniciones son los si-
n otras proposiciones acerca del uso de estas variadas formas de guientes: "New York es una ciudad insegura", "Los trabajado-
resolución de dilemas de creencias acerca y particularmente del res migrantes mexicanos son maltratados por la mayoría de los
grado de afecto atado a cada elemento. En este esfuerzo, Abel- granjeros gringos", "El sida es una enfermedad mortal", "La
¡1111 son fue más allá de Heider, considerando el grado de agrado de empresa McDonald's, agrediendo el patrimonio cultural de
P por los otros elementos de la estructura. Oaxaca, pretende instalarse en el zócalo de aquella ciudad", "El
En síntesis, puede decirse que los planteamientos hechos por jefe de gobierno del Distrito Federal es un buen prospecto para
Heider en su modelo de ~alance actitudinal, han sido objeto de ser candidato a la presidencia de la República", "El cine mexi-
muchos debates, exámenes empíricos y exploraciones diversas cano está superando su letargo", "Los procedimientos de la de-
en tomo a problemas o preguntas como las siguientes: a) ¿cuán- recha venezolana para derrocar al presidente Rugo Chávez, son
do las estructuras balanceadas o desbalanceadas son aprendidas los mismos que la CIA empleó en Chile para derrocar al presi-
más fácilmente?; b) ¿qué relaciones son más probables de ser dente Salvador Allende", "Los productos agrícolas que México
cambiadas en situaciones desbalanceadas? c) ¿qué signos son exporta a Estados U nidos son minuciosamente analizados por
predichos para relaciones faltantes?, etcétera. las autoridades de este país, como si se tratara de armas quími-
cas; en cambio las mercancías de los norteamericanos entran a
LEO F'ESTINGER Y SU IMPORTANTE PRINCIPIO México sin que nuestras autoridades impongan algún control ri-
DE LA DISONANCIA COGNITIVA guroso", etcétera.
Un segundo elemento clave que Festinger proporciona para
Al que podríamos llamar el gigante de las teorías de la consis- entender su teoría es que las cogniciones pueden ser relevantes o
tencia psicológica, porque la suya ha tenido mucho mayor jm- irrelevantes unas con otras; cuando son del primer tipo, esto es,
pacto que las demás elaboraciones sobre el cambio de actitudes relevantes, es que se implican o se relacionan entre sí, dándonos
(e incluso en otras áreas importantes de la psicología social), es de esa manera la posibilidad de hablar o bien de un· estado de
Leo Festinger, quien al igual que Fritz Heider, al verse obligado consonancia, o bien de un estado disonante.
a emigrar de Alemania -su país natal- a los Estados Unidos de Si un elemento implica lógica o psicológicamente al otro, en-
Norteamérica, durante el periodo de entreguerras, pudo encon- tonces se dice que son consonantes. Digamos que si usted da
trar el clima intelectual adecuado para dedicarse a la investiga- clases teóricas de ecología y conservación del medio ambiente,
ción y al análisis de varios temas y problemas de la disciplina, lo menos que se espera de usted mismo es que sus conductas
en especial los que están relacionados con las actitudes. sean compatibles y congruentes con lo que predica, esto es que
Su teoría de la disonancia cognitiva (o cognoscitiva, como
al desechar la basura la ponga en su lugar y no la arroje en ta· ca-
gustan llamarle algunos autores) la dio a conocer en 1957 y con-
lle; que evite fumar cigarrillos "como chacuaco", o que simple-
siste en una serie de supuestos sencillos que buscó respaldar en
conclusiones que extrajo de distintos experimentos de laborato- mente no fume; que afine su automóvil y que no haga sonar su
rio, montados ex profeso por él y algunos de sus ayudantes. Pa- claxon en cada esquina, tratando (equivocadamente) de agilizar
ra entenderla, lo primero que tenemos que hacer nosotros es así el tráfico existente, etcétera.
partir del significado del término cognición, que no es otra cosa Un estado de disonancia, en cambio, existe cuando en el
más que un pensamiento, un conocimiento o una creencia (Wor- marco de referencia del perceptor un elemento no encaja con el
chel et al., 2002, op. cit.), de tal suerte que cuando nos referimos a otro, o no sigue después de otro; o, en el lenguaje de Festinger,
las cogniciones en general, aludimos a lo que ellas comprenden, cuando un elemento implica absurda o incongruentemente el
esto es: a conocimientos sobre actitudes, valores, conductas, las reverso de otro. Es decir, existe cuando, por ejemplo, un fuma-
otras personas, uno mismo y todas las demás cosas, procesos, fe- dor sabe que el fumar puede provocarle cáncer en sus pulmones
nómenos o grupos que consideremos importantes. y, no obstante, contra su propia cognición que implica que él no

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debe de fumar, lo hace al final de cuentas, siendo entonces su con- sonante -o incluso hasta obligatoria-, para otras donde sus patro-
ducta disonante con su conocimiento. Otro ejemplo es: "Yo sé que nes culturales lo establezcan así.
dediqué mucho tiempo a la preparación de mi clase, y sin embar- Otro aspecto a destacar es que la disonancia varía en magni-
go, ésta me salió mal." Aquí la disonancia estriba en que la cogni- tud. Es decir que la cantidad total de disonancia es una función
ción de dedicarle muchas horas a la preparación de la clase no es de la proporción de elementos implicados en cada uno de los
compatible con la conducta resultante de dar una mala clase, lo individuos que la experimentan, pues algunos desarrollan sen-
cual me incomoda y me provoca cierto estado de tensión. timientos más profundos que otros en tomo a determinados ob-
Pero cabe aclarar que a pesar de esta inconsistencia lógica, jetos, ideologías o seres queridos, y lógicamente se entiende que
donde evidentemente un elemento no sigue al otro, la teoría de entre más intensos sean llegado el caso mayor será la disonancia
Festinger no se ocupa tanto de ese tipo de inconsistencias, como que experimenten entre su afecto y sus convicciones, por un la-
sí de las de carácter psicológico. Es decir que, básicamente, la do, y S);!_gmducta, P-QL~l otro. "t t4\<:,,e> C' -
teoría trata de la inconsistencia psicológica que se deriva de una (Cónflicto y disonan~tes de abordar los problemas del
acción ("siendo de ideas izquierdistas fui a una concentración canlbio-y--ae--1-a-justificacitrií, brevemente sefialemos que las perso-
del partido político de derecha, e incluso di mi voto por él", po- nas, al verse obligadas a hacer una elección en una alternativa de
dría ser el ejemplo ad hoc de una inconsistencia actitudinal); y dos opciones, digamos la a y la b -ambas valoradas de igual mane-
lo mismo, la teoría trata del arreglo psicológico al que llega un ra, queridas y deseadas por las propias personas, ya que cualquiera
determinado individuo para restablecer la consonancia (dado de ellas pueden reportarles beneficios, comodidad o placer-, ex-
que nadie puede permanentemente mantenerse en un estado de perimentan primero un conflicto psicológico, por no estar seguras
disonancia), esto es, que yo me dedique a justificar mis conduc- de cuál de ellas es la mejor, pero una vez que hacen la elección
tas de apoyo a la derecha diciendo que "era necesario un voto -digamos que optan por la b-, experimentan disonancia, porque
útil para impedir que continuara el PRl en el poder y para abrir siguen pensando en que quizá era mejor la otra, es decir, la que
paso a la transición y a la alternancia políticas en nuestro país", no eligieron: la b. Sin embargo, como la disonancia no llega para
e incluso, ahora convencido de esto, acepte colaborar con el quedarse, puesto que es un estado psicológicamente incómodo,
nuevo gobierno de derecha; todo lo cual, psicológicamente tan luego aparece se transforma inmediatamente en una poderosa
hablando, trae como consecuencia que yo me sienta absoluta- motivación para que las personas que la experimentan busquen
.mente tranquilo y en perfecto estado de consonancia, puesto que las posibles salidas a ese estado incómodo y traten de recuperar su
ya he encontrado las justificaciones pertinentes. consonancia, es decir, dejen de preocuparse por la opción que no
Sin embargo, también la conducta desviada de las normas cul- escogieron y abonen, en cambio, justificaciones a la conducta que
turales aceptadas, las opiniones específicas que no concuerdan finalmente eligieron.
con las opiniones mayoritarias o de consenso, y las informaciones Digamos que a una persona de ideas comunistas (cuya ideo-
o experiencias contrarias a la información o experiencias previas, logía sería su actitud inicial, representada por la opción "a"), se
pueden crear estados de disonancia en algunos individuos, en le presenta la oportunidad de ocupar un puesto público, el cual
adición a casos de inconsistencia lógica (Festinger, en Hirnmel- le va a brindar dinero, prestigio, alto estatus, poder, influencia y
farb, op. cit.). Más aún, debido a los distintos contextos culturales comodidades materiales (que sería la opción "b"), antes de
y a los diferentes principios morales e ideológicos existentes, lo hacer su elección experimentará un conflicto psicológico; pero,
una vez hecha ésta (pongamos que optó por "b"), lo que inme-
que es disonante para un individuo, o para un grupo social de-
diatamente experimentará será disonancia, y a partir de ahí, de
terminado, puede no serlo para otro u otros. Esto es lo que, por
acuerdo con Festinger, sentirá una fuerte motivación para bus-
ejemplo, en las sociedades occidentales se entiende como una re-
car justificaciones a su conducta, más que ál elementó-Cognruvo
lación sexual incestuosa (que resulta disonante con la moral que actitururiaI, liasta. sentirse completamente tranquilo, sin "remor-
prevale en ellas), la cual puede ser absolutamente normal o con- dimientos" ni tensiones internas.

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Aquí hay que aclarar que los aspectos que la persona conside- nuestra m~m_oria. En otras pa!abr~fa cond~ct,~ ..~~blica (y ti~ne
J
1¡.¡
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ra positivos de la opción "a", son disonantes con la elección que
hizo de "b". No obstante, como ya lo dijimos, los cambios re-
que ser publica, porque la pnvada en-genetál no provoca diso-
nancia, o por lo menos no la provoca en grado considerable) re-
ductores de la disonancia en los elementos cognitivos corres- mite a la persona a revisar y a "preocuparse" por el elemento
¡· pondientes, tienen el efecto neto de incrementar la. evaluación correspondiente al acto, más que al de su actitud inicial, que es, en
de la opción elegida y de decrementar la evaluación de la recha- todo caso, el elemento cognitivo de mayor vulnerabilidad y, por
zada. Según Himmelfarb (op. cit.), esta separací_ón de las opcio- tanto, el más fácil de cambiar, si se quiere reducir la disonancia.
nes se encontró en uno de los primeros experimentos de Pero este planteamiento de Festinger, hay que decirlo, provo-
disonancia (Brehm, 1956). El trabajo subsecuente ha mostrado có innumerables controversias, discusiones profundas y réplicas
que el grado de separación varía con factores que influyen la a muchos de los experimentos que montaron él y sus colabora-
cantidad de disonancia: el grado en el cual las opciones se en- dores, ya que tocaba fibras muy sensibles a los principios, a los
cuentran cercanas en cuanto al atractivo total (Brehm), el núme- supuestos y hasta las "leyes" de la psicología social ya consa-
ro de opciones rechazadas (Brehm y Cohen, 1959) y la parte grada, en especial a la de tipo conductista que estaba en boga
funcional de las propias opciones. por aquellos años. En tal sentido, un primer postulado de Fes-
Otro de los problemas encontrados es saber si la separación tinger era que el cambio máximo de actitud es obtenido al dar a
de las opciones es una consecuencia de la reducción de la diso- la persona la cantidad de justificación puramente necesaria para
nancia -como propuso Festinger- o de la solución del conflicto, inducirla a comprometerse en un acto contraactitudinal, de mo-
la cual es una parte del proceso de toma de decisiones (Janis, do que él y Carlsmith diseñaron un experimento para examinar
1959). Festinger y col. (1964) han perseguido este problema y han esta proposición, encontrando un importante sostén para la idea
intentado demostrar que el conflicto y la disonancia son dinámi- de que "entre menor fuera la recompensa prometida, para com-
camente diferentes. Ellos también documentaron varias complica- prometerse en una conducta contraria a las propias creencias,
ciones (por ejemplo, arrepentimiento postdecisional) involucradas mayor era el cambio de acti~d hacia la conducta"; algo que,
en la reevaluación de alternativas. Harris (1969) por su parte, ha por lo demás, obviamente es contrario a lo que postula la teoría
puntualizado otras cualidades para las predicciones de la teoría
del reforzamiento, la cual, como se sabe, plante·a que a mayor
acerca de factores que influyen en el grado de reevaluación, y así
refuerzo hay mayor cambio de conducta (o sea, una predicción
por ekstilo. . _ ...
/'' Cambio de actitud y jÜst7li!!!fión. De acuerdo con el autor de de tipo lineal, como acusa Frederic Munné en sus escritos sobre
'ia-teoría-de·la·disonancia;"eff·sffiiaciones en las que uno observa pensamiento complejo). Se trataría en este caso, para ilustrarlo
conductas contrarias a nuestra propia actitud (eenducta contraac- con un ejemplo hipotético, de que si a dos opositores del presi-
titudinal le denomina), c<?,_p.yerg<::~~-rlementOS-f,Qgu1Jivos, que dente Hugo Chávez se les pidiera que elaboraran un discurso en
son: el correspondiente ~ la condu--ªªt y el relativa a la -actJ.tud pro del chavismo, a uno de ellos prometiéndole diez mil dólares
preexistente. "Asistí a los' actos· de campaña del partido político por tal trabajo y al otro nada, es decir, cero recompensa, el resul- 1'

de derecha y voté por él", es el que corresponde a la conducta, y tado sería que el primero no cambiaría de actitud, a diferencia .1 L

"me asumo como una persona de ideología izquierdista", es el del segundo, que por su esfuerzo mental, sería más proclive a '
que corresponde al elemento cognitivo actitudinal. De esos dos, creer en sus propios razonamientos.
el que cambia es el relativo a la actitud y no el primero. La razón Desde luego que a partir de estas comunicaciones de Festin-
es que el cambio del componente conductual es menos probable ger proliferaron muchos otros experimentos· en los que se some-
debido a que constituye nuestro conocimiento de una conducta tieron a prueba distintas variables -además de la relativa a la
reciente y saliente (por ejemplo, el estar en actos públicos favore- recompensa-, que se suponía influían también en la cantidad de
ciendo al candidato de dereeha), que por ser de tipo público, pre- justificación para comprometerse en una conducta contraactitu-
cisamente, es mucho más dificil de distorsionar o de suprimir de dinal. Brehm, por ejemplo (en Himmelfarb, op. cit.) varió la

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~;,;::.."""""'"...,;..'~"'-"'-""··"-·"""'"""":,;...;.·,-'",,.""""""'~"""""--~~~*·.¡.,- /fl'l'd1t1tnvt w,,r, f1' t>J x,w w 11 itt ArWl@H!lw.a;a;,Jli!t>hle~~~_..,...._,,,wmm, 1 k' li 'l f ,~ n 'li'i't v~ "sfila~~ - ~ ~ ~ ~ ' t l i ~ ~ ~ ~ ~ ; - ~ . . . . , ; ; . " ' " . _ , , . . , . , , ~ , ~-, º

amenaza de castigo por no comprometerse en una conducta dis- cho dolor innecesario, o gastamos demasiado dinero) en alcanzar
crepante, y otros investigadores, en cambio, variaron la misma una meta, nos motivamos a creer que ésta es importante y valio-
amenaza por comprometerse en una conducta deseada (Aron- sa, pues no es agradable pensar que hemos dedicado mucho es-
i son y Carlsmith, 1963; Tumer y Crigth, 1965; Fredman, 1966; fuerzo por una causa insignificante. Las cogniciones disonantes
i' en Jbid). son: "invertí mucho esfuerzo y la meta no es valiosa. La primera
1 El esfuerzo que gasta una persona al comprometerse en una cognición se refiere a la conducta pasada y por eso es dificil de
conducta discrepante con sus actitudes es también importante cambiar. La segunda ofrece un camino más fácil para reducir la
porque decrementa la justificación para la acción. Por tanto, si disonancia: convencemos de que la meta es realmente importan-
la persona antichavista de nuestro ejemplo anterior, tiene que te" (Worchel, et al., op. cit., p. 166).
trabajar demasiado para preparar y entregar su discurso pro
Chávez, se sentirá menos justificada de lo que estaría si hubiera . Los PROCESOS DE CONGRUENCIA-INCONGRUENCIA,
elaborado el discurso con poco esfuerzo. SEGÚN ÜSGOOD
A todo esto hay que añadir la variable relacionada con el gra-
do de atractividad de la fuente, o el factor "agente" que induce a Siguiendo de· alguna manera el modelo de balance de Heider
una persona a _comprometerse en la conducta discrepante, ya que (visto en páginas anteriores), Charles E. Osgood, George J. Suci
afecta, en términos variables, la cantidad de justificación para la y Percy H. Tannenbaum elaboraron en 1957 un planteamiento
acción. En estos casos, denominados de "obediencia inducida", que versa, dentro de la línea de la consistencia, más sobre el
es decir, cuando los factores de elección, compromiso, conse- cambio de actitud que acerca de cómo se genera o se encuentra
cuencias aversivas y responsabilidad personal están presentes, la estructurada ésta. Su teorización tiene como premisa la idea de
conducta contraactitudinal está menos justificada y da lugar, con- que "las actitudes son parte de la estructura semántica del indi-
secuentemente, a mayor disonancia, por lo que produce mayor viduo, en cuanto que 'todo concepto contiene un componente
cambio de actitud hacia la conducta, sobre todo cuando es hecha actitudinal como parte de su significado total..."' (Martín-Baró,
a petición de una fuente no atractiva (Smith, 1961). El estudio de op. cit., 277), de modo que se trata de considerar lo que pasa en
Jones y Brehm (1967) ilustra que el cambio de actitud varía in- el interior, es decir, en la mente de la persona perceptora (P),
versamente con la atractividad de la fuente, cuando una persona quien es la que efectúa las evaluaciones de los dos elementos que
elige escuchar una comunicación persuasiva. La predicción a entran en ese proceso evaluativo, elementos que son denomina-
partir de la teoría de la disonancia es que el cambio de actitud se dos "fuente" y "concepto", los cuales tienden a aparecer ligados
incrementa con el tamaño de la discrepancia, sin embargo, se es- (en la mente del perceptor, desde luego) por una afirmación diso-
pera que sea observada únicamente cuando otras formas de re- ciativa (de desfavor o de desaprobación).
ducción de disonancia no sean posibles. Aronson, Tumer y Digamos que -para ilustrar esto con un ejemplo- la actriz
Carlsmith (1963) sugirieron que cuando la credibilidad del comu- mexicana Ana Colchero, en calidad de persona perceptora, se
nicador no es muy alta, la derogación de la comunicación, más que entera de que el Congreso Mexicano (que para el caso vendría a
el cambio de actitud, es elegida como una forma de reducir la diso- ser "la fuente") rechaza la iniciativa de ley propuesta por la Co-
nancia al incrementarse el tamaño de la discrepancia. Aquí hay copa, que es a favor de los pueblos indios del país (y que para el
evidencia de la formación de una U invertida entre el cambio de caso seria "el concepto"); tal información provocaría, en primer
actitud y el tamaño de la discrepancia cuando la comunicación se lugar, que la actriz mencionada -conocida por sus posiciones
da a partir de una fuente de moderada o baja credibilidad (Hirn- políticas de índole crítica-, abriera un proceso de evaluación so-
melfarb, op. cit., p. 20). bre ambos elementos y de sus respectivos vínculos, y, en segun-
Pero el paradigma de la justificación del esfuerzo tiene otra do término, que cambiara de actitud en relación al Congreso,
implicación. "Cuando ponemos mucho esfuerzo (o sufrimos mu- precisamente por la postura que éste asumió frente a la iniciativa

96 97
de ley de la Cocopa. Nuestro ejemplo permite que intentemos En esta ilustración podemos suponer lo que acontece en la
ver las cosas desde la perspectiva del perceptor, y desde ahí, se- mente del perceptor (digamos en la de la actriz Ana Colchero),
gún Osgood y colaboradores, es factible hacer algunas predic- cuyas valoraciones del concepto y de la fuente son de +3 y de -3,
ciones específicas y de cantidad -dentro de la escala numérica respectivamente, lo cual representa un estado de congruencia
que sugieren- acerca de estas relaciones evaluativas,. tomando debiao a que ahora ella sabe que el Congreso rechazó la iniciati-
en cuenta el grado de evaluación que hace la actriz (el percep- va de ley que tenía la Cocopa y con la cual simpatizaba, habien-
tor) de la fuente y del concepto, algo que no sucede, por cierto, do provocado entonces la conducta del Congreso una nueva
en la teoría del balance, la cual habla únicamente del tipo de valoración por parte de la actriz citada, esto es, un movimiento
signo (positivo o negativo) que caracteriza a la relación. de la fuente hacia el extremo contrario de la escala, cambiándo-
Como podemos imaginar, a partir de la ilustración que en se- la, digamos, de la posición cero -que era la que hipotéticamente
guida hacemos del ejemplo citado, la relación establecida entre la tenía antes de la decisión tomada por el Congreso- a la posición
fuente y el concepto lleva a que el perceptor le dé a cada uno un de- de -3, desde la cual su nuevo vínculo con el concepto genera
terminado valor dentro del continuum numérico -el cual com- congruencia en la actriz. Veamos:
prende desde un valor de -3, hasta uno de +3, pasando por la zona
neutral representada por el cero- y se generen en el propio percep- +3 Concepto (La Ley
tor, bien estados de congruencia, o bien estados de incongruencia. Cocopa)

Siendo las especificaciones para cada uno, las siguientes: +2


"La congruencia existe cuando una fuente y un concepto, que Movimiento de la fuen-
están positivamente asociados, tienen exactamente las mismas +! te: de la posición cero a
evaluaciones, y cuando una fuente y un concepto que están ne- ' la de menos tres, con el
gativamente asociados, tienen exactamente evaluaciones opues- cual se restablece la
o
tas" (Himmelfarb, op. cit.). Si la fuente está relacionada al congruencia. Después
concepto por una afirmación positiva, y si la evaluación de los del rechazo de la ley, la
dos es exactamente la misma (digamos que se ubica en +3 a la actriz valora así al
fuente y en -3 al concepto), entonces existe congruencia. Ob- .¡ Congreso.
viamente, cualquier caso de desviación de estos dos supuestos
generales de congruencia, representa algún grado de incon- -2
gruencia. Es decir, que cualquiera de los dos elementos ya no se
valore en la misma cantidad.
-3 La fuente: el Con-
Por otro lado, la incongruencia es precisamente el reflejo de greso
una valoración dispareja que hace el perceptor de la fuente y del
concepto. Pero la incongruencia es entonces un estado psicoló-
· Figura que muestra un movimiento de la fuente hacia un punto, dentro
gico de incomodidad que, al igual que el desbalance o la diso- de la escala que le permite al perceptor alcanzar la congruencia.
nancia, tan pronto se establece en el perceptor genera en éste la
necesidad de cambio, por lo que Osgood y Tannenbaum plan- De acuerdo con el modelo de Osgood y colaboradores, el
tean que su modelo puede predecir cuántos lugares (o qué tanto grado de incongruencia depende de la presión para cambiar ca-
de actitud) pueden avanzar tanto la fuente hacia el concepto, da uno de los elementos, lo cual es igual a la distancia entre la
como éste hacia la fuente, con el fin de encontrar lo que ellos localización presente del elemento y su punto de perfecta con-
llaman el Punto de Perfecta Congruencia (PPC}. gruencia. El PPC para un elemento es la localización que deberá

98 99
asumir para obtener congruencia si el otro elemento no cambia Aserciones negativas
su localización (como en el caso del ejemplo de la actriz en +3).
Para afirmaciones positivas, el PPC de un elemento es igual a la po- e
sición evaluativa del otro elemento; por ejemplo, cuando una fuen- AC Fuente= (-S-C) (3)
te positiva +3 es ligada positivamente con un concepto-2, el acto S+C
de congruencia perfecta para la fuente es de -2 y para el concepto
es de +3 (pensemos en el mismo ejemplo, pero con valoraciones s
cambiadas por parte de la actriz). En el caso de aserciones negati- AC Concepto= - - - - - (-S-C) (4)
vas, el PPC para un elemento es igual al grado de polarización del
S+C
otro elemento, pero con signo opuesto. Por tanto, cuando una fuen-
te, valorada en +3, es ligada negativamente a un concepto con valo-
Donde S = fuente y C = concepto.
ración de + 1, los PPC son -1 para la fuente y + 3 para el concepto.
Para determinar la cantidad en que cada elemento cambia,
Osgood, Suci y Tannenbaum supusieron que entre mayor fuera ·En estas ecuaciones, AC es la cantidad de cambio de actitud,
la polarización: de un elemento, mayor era su resistencia al cam- S es la evaluación de la fuente y C es la evaluación del concepto;
todos en una escala de + 3 a -3.
bio; más específicamente, el modelo asume que la cantidad de
La aplicación de las ecuaciones 1 y 2 al ejemplo en el que una
cambio de un elemento es igual a la cantidad de presión que so-
fuente (valorada en +3) está positivamente relacionada con un
bre él es pasada debido al grado de polarización (sin considerar
concepto (en -2) predice que la fuente cambiará a -2 y que el
el signo) del otro elemento, todo tomado en relación con la su- concepto lo hará a + 3.
ma de las polaridades (sin considerar el signo) de los dos ele- ·.
Los dos elementos ahora se encuentran en una posición de
mentos. Las ecuaciones 1 y 2 (que abajo se exhiben) muestran + 1, donde existe una perfecta congruencia para ellos.
cómo se puede predecir la cantidad de cambio para la fuente y Cuando una fuente + 3 está ligada negativamente a un concep-
para el concepto cuando estos términos están relacionados para to + 1, las ecuaciones 3 y 4 predicen que la fuente cambiará a -1 y
una aserción positiva. Las ecuaciones 3 y 4 muestran la cantidad que el concepto cambiará a-3. La actitud resultante hacia la fuente
de cambio para la fuente y para el concepto cuando estos térmi- será +2, y la actitud resultante hacia el concepto será de-2.
nos están relacionados por una aserción negativa. Éstas son las localizaciones de la congruencia perfecta para
esos elementos negativamente asociados.
Aserciones positivas Osgood y Tannenbaum (en Himmelfarb, op. cit.) calificaron
estas ecuaciones en dos aspectos. El primero .es la "corrección
c por incredulidad", la cual toma en cuenta que una reacción pro-
ACFuente = (C-S) (1) bable para extremar la incongruencia es descreer, en lugar de
S+C cambiar de actitud. Por ejemplo, es dificil creer que una fuente
extremadamente positiva tomará una posición extremadamente
s .f inaceptable en un problema. El descreer es la reacción de dene-
AC Concepto = (S-C) (2) gación que Abelson discutió como la primera forma para solu-
S+C cionar dilemas de creencias, y Heider trató con esta respuesta
como una forma de cambio en la relación o-x.
Osgood y Tannenbaum asumieron que la incredulidad se
acrecienta con la incongruencia y corrigieron sus ecuaciones de

100 101
:¾:r W ,.,'""'-',, ..,,,;~\'J;',/;'..¼ ; . & i , ¡ , . 1 R ¡ ¡ ~ . : , ¡ ; ¡ 1 A ¡ ; . ~ M i ; < W t i í i l . - ' ~ ~ ~ ~~ ··-:¡.-;¡,,·· ,~:i¾r -·¡, hii\i:(1 -~ "?@¡¡,,,,.,;;..~2V1 ·,,,r&¡· 1:r:r::w',¡¡¡g;\ º"''/u;\il¡¡:¡,¡;¡filf' ¡;-lr'WIM~ z ,~- -.-:J,,.Z-;,~,·

cambio de actitud por el grado de incredulidad. La magnitud de Tannenbaum y Gengel (1965) y Tannenbaum (1966), sostienen
la corrección es tal que las situaciones más incongruentes (ejem- la idea de que son fuentes y conceptos que están asociados un
plo, una fuente +3 apelando a un concepto -3) no producen cambio de un elemento produce un cambio en el otro eleme~to.
¡; cambios de actitud, tan sólo incredulidad. El estudio de Tannenbaum ofrece una noción particularmente
1 La segunda calificación surge de una asimetría en la situación expresiva para los aspectos generales de la teoría de la con-
1 fuente-concepto, esto es, cuando una fuente elogia o denuncia gruencia muestra que si dos conceptos son ligados, ya sea por
un concepto, la aserción se aplica al concepto y aftade evalua- aserciones afirmativas o negativas, o una fuente única, el cam-
ción (evaluación positiva para una aserción positiva, y evalua- bio de actitud hacia uno de los conceptos produce un cambio en
ción negativa para una aserción negativa) al concepto más allá la evaluación de la fuente.
de lo que uno predice por medio de las ecuaciones 2 y 4. El En esencia éstos son los planteamientos de la teoría de la
examen inicial de Tannenbaum (1953) del modelo en una situa- congruencia.
ción de cambio de actitud mostró que las ecuaciones incorrectas
para esta aserción constante, predijeron cambios mejores en la ACTITUDES DEBIDAS AL CONDICIONAMIENTO CLÁSICO,
evaluación de la fuente que en los cambios de conceptos. La co-
SEGÚN ARTHUR STAATS
rrección de este factor de aserción incrementó las predicciones
de cambio de actitud para el concepto.
Arthut W. Staats ha estado a la cabeza de los individuos que ar-
Congruencia y efecto de la fuente. En términos comparativos, gumentan que los principios del aprendizaje pueden ser aplica-
entre la teoría del balance y la teoría de la congruencia puede dos a la formación y al cambio de actitudes. Partiendo de las
decirse que, al margen de que esta última es mucho más especí; ideas de Hull (1943), de Doob (1947) y de Osgood (1952) él plan-
fica acerca de sus predicciones sobre cambios de actitud en la tea, en principio, que las actitudes son respuestas evaluativas
evaluación, ambas predicen una configuración en la cual una mediadoras implícitas, que pueden ser establecidas mediante
fuente gustada favorece a un concepto no gustado y produce un procedimientos de condicionamiento clásico.
incremento en la evaluación del concepto (digamos-que el sub- ¿Qué es el. condicionamiento clásico? Éste, como se sabe, fue
comandante Marcos· -como fuente gustada-, inesperadamente establecido por el científico ruso Iván Pavlov, cuyo familiar para-
favoreciera "la ley Bartlett-Femández-Ortega" -como concepto digma se ilustra en la figura 1, que enseguida presentamos y ex-
no gustado-; ello provocaría que la persona perceptora incre- plicamos. D_e los experimentos montados por Pavlov, se
mentara su grado de evaluación positiva que hasta ese momento desprenden los distintos estímulos y procesos que entran en el
tenía sobre la propia ley). condicionamiento clásico. Por ejemplo, _el estímulo a ser condi-
Las fuentes no gustadas, en cambio, inducen a un incremento cionado o estímulo condicionado (EC) es apareado en contigüi-
en la evaluación de cosas gustadas que favorecen, y un incre-
dad con un estímulo incondicionado (El). El estímulo EC es
mento con respecto a cosas no gustadas que las desfavorecen.
Un aspecto interesante de la teoría de la congruencia es la considerado un estímulo neutral en el sentido de que antes del
actitud generada hacia la fuente y la disposición hacia el cambio ,.¡
aprendizaje no evoca la respuesta particular, esto es, a la res-
en el concepto cuando ocurre la incongruencia. Consecuente- puesta incondicionada (RI). Sin embargo, por medio de aparea-
mente, una fuente positiva que no desea sufrir una baja en la mientos repetidos del EC y del El, el EC llega a evocar una
evaluación, no deberá asociarse con una posición a causa de que respuesta condicionada (RC), que puede ser un componente
es evaluada menos favorablemente que ella, ni deberá desapro- fracciona! de la RI o una respuesta anticipatoria del El (Kimble,
bar problemas o causas débilmente negativas. Los datos de 1961).

102 103
EC grupo minoritario en particular: el de la banda que se reúne en la
(golpeteo del metrómeno) -----------. esquina de la calle todos los días. Aquí el nombre del grupo minori-
tario es ya el EC, y los adjetivos negativos sirven como estímulos
1
11
1
RC
{swvación} incondicionados que evocan la RI que, para el caso que tratamos,
son respuestas evaluativas negativas implícitas (r.e.-). Así pues, por
medio del apareamiento repetido de varios EI, el nombre del grupo
El - - - - - - ~ . , . . RI
1 (Comida molida) minoritario llega a generar una respuesta condicionada evaluativa,
o lo que es lo rrnsmo, una actitud que, según el tipo de adjetivos, es
positiva o negativa.
Fig. 1, o paradigma que ilustra el condicionamiento clásico de la res- Aunque Staats no fue el primero en reconocer la aplicación
puesta salivatoria al golpeteo del metrómeno. potencial del paradigma de condicionamiento clásico a la adqui-
sición de actitudes (ver trabajos anteriores de Razran, 1938, 1940,
y de Stamger y Britton, 1949), su trabajo ha estimulado -según
EC r Himmelfarb, op. cit.- una considerable cantidad de investiga-
(Nombre del grupo minoritario: , ción sistemática sobre el condicionamiento clásico de actitudes
"Los fanáticos del Señor", etc.) ":a. (Blandford y Sampson, 1964; Cohen, 1964; Dabs y Janis, 1965;
-<.r.e.- Respuesta evaluativa Insko y Oaks, 1966; Janis, Kaye y Kirsohner, 1965; Page, 1969;
· negativa implícita
Staats y Staats, 1958; Staats y Biggs, 1958; etc.). También la
El (Adjetivo Negativo) ~ transferencia de actitudes a través de procesos mediacionales ha
("dogmáticos", "cerrados", etcf ', sido estudiada por Das y Nanda (1963) y por Eisman (1955).
Mientras que la mayor parte del trabajo empírico de Staats se
Fig. 2, o paradigma que ilustra el condicionamiento clásico de una ha centrado en la aplicación de principios de aprendizaje al con-
respuesta negativa evaluativa (es decir, una actitud) al nombre de un
dicionamiento clásico de actitudes, sus escritos más recientes
grupo minoritario. (1967, 1968) han presentado un marco de aprendizaje más am-
plio, en el cual se sugiere que los estímulos actitudinales estable-
De acuerdo con esta aplicación que hace Staats del condiciona- cidos por condicionamiento clásico pueden por lo tanto funcionar
miento clásico, los estímulos pueden adquirir significado evaluativo como reforzadores para la conducta instrumental y como estímu-
(por ejemplo, digamos, volverse el objeto de las palabras "bueno", los discriminativos para la dirección y guía de la conducta.
"torpe" "maló" "fundamentalista" "magnífico" "amable" "creti-
' ' . ' ' ,
no", etc.) debido a que estos estímulos condicionados se aparean Algunas crÍticas al modelo. La investigación sobre el condi-
con estímulos incondicionados (por ejemplo, comida, sexo o casti- cionamiento clásico de actitudes ha sido severamente criticada
go físico) que regularmente evocan reacciones emocionales, positi- al amparo de la ideas de Orne sobre las "características de de-
vas o negativas. manda" del experimento. De acuerdo a Orne, los sujetos en un
De esta manera, después de que se ha establecido una actitud experimento están interesados en determinar el propósito del es-
a tales palabras, éstas pueden ser utilizadas como estímulos in- tudio y son motivados para validar la hipótesis del experimenta-
condicionados para establecer actitudes hacia otros estímulos. dor. Aunque el argumento de las características de demanda es
La figura 2 muestra una aplicación del paradigma de condi- relevante a muchos experimentos psicológicos, la explicación ha
cionamiento clásico al establecimiento de una actitud negativa sido aplicada especialmente a la investigación sobre condicio-
hacia un grupo minoritario. Imaginemos que un niño escucha namiento de actitudes, debido a que los arreglos experimentales
una serie de adjetivos negativos (por ejemplo, sucio, estúpido, proveen muchas oportunidades para que el sujeto descubra las
violento, patán, ratero, etc.) apareados con el nombre de un hipótesis experimentales.

104 105
,)
~n• en r :r-natmw·';' "fN'iW·i'WI$ N'tMit\i'\1 1 &t&TiflR 11 tt'.tWXX:t'NW t m,- WMIUfUlf'% -&&f·tríW '~ 'rf&&fitMit'flcW r.i!OO'tfir't@Pf: "t ikt ¡¡,< <lsll '"""""-"""-"ª~""'"""~¼-

Kiesler,. Collins y Miller (1969) -citados por Himmelfarb-- han Al rebatir estas críticas, Staats (1969) arguyó que las manipu-
notado que si los sujetos están respondiendo a las demandas ca- laciones sobre el darse cuenta podrían interferir el condiciona-
racteristicas del e:xperimertto, el paradigma de condicionamiento miento y que el cuestionario post-experimental, diseñado para
¡, clásico de actitudes realmente se ajusta más a una situación de medir conciencia puede estar sujeto a propiedades de demanda
I' condicionamiento instrumental. ·Esto es, la actitud expresada es propias. En apoyo a su aproximación, Staats cita una serie de
1 instrumental ert la obtención de las metas valoradas para dar vali- estudios por los que siente que es bastante dudoso que los suje-
1
dez a la· hipótesis dél experimentador y para satisfacer a éste. tos estaban respondiendo a las características de demanda del
1
La evidencia para la explicación de las características de de- experimentador. También en apoyo a la posición de Staats está
manda a partir de los estudios de condicionamiento clásico ge- el estudio de Zanna Kiealer y Pikonis (1970). Ese estudio mues-
neralmente se deriva de las correlaciones entre el grado de tra los efectos del condicionamiento clásico de actitudes cuando
condicionamiento y los reportes del sujeto de haber estado cons- la fijación del condicionamiento estaba separada de la situación
ciente de los aspectos de' las hipótesis dei experimentador; y a en la que ocurriría el aprendizaje de actitud.
partir de hallazgos que indican que la manipulación y la con- Por tanto, era muy improbable que el sujeto creyera que se
ciencia de las demandas afectan el aprendizaje. A continuación suponía que él respondiera de una forma, en particular en la ta-
Dulan (1962), .Insko y .Oaks '(1966) categorizaron las respuestas rea de la fijación del condicionámiénto. Esta simple técnica,
dadas por sus sujetos a. un cuestionario post-experimental en fuertemente enfatizada por Rosenberg (1965), en un examen de
"conciencia de la demanda" (ejemplo, la creencia del sujeto de su explicación de conducta "aprehensión" en la evaluación en
que ·se espera que califique al estímulo condicionado de cierta complicadas situaciones forzadas, ofrece una forma para mane-
manera) y "conciencia de la contingencia" (el conocimiento del jar la crítica de las características de la demanda de las
sujeto de la relación existente entre. la presentación del estímulo' · experimentaciones psicológico-sociales.
incondicionado y el estímulo·íncondicionado particular). Mien-
tras que el estar consciente de la demanda se relaciona con las LA FORMACIÓN DE UN CONCEPTO,
ideas de Orne, concernientes a características de la demanda, el DE ACUERDO CON RHINE Y FISHBEIN
estar consciente de la contingencia surge 6 da lugar a la pregun-
ta un tanto diferente sobre si el reforzamiento puede ocurrir sin
darse cuenta de las contingendas de reforzamiento -un proble-.
. l
A partir de lo planteado por Staats y por Osgood, respectiva-
mente, Rhine (1958) y Fishbein (1961, 1963, 1967) propusieron
ma clásico en ~l aprendizaje humaner-. Insko y Oake no encon~ aproximaciones de formación de conceptos para la formación y
traron evidencia de condicionamiento entre individuos no cambio de actitudes. Además de considerar cómo se llegan a
conscientes de la contingencia del reforzamiento, pero el condi- atar las evaluaciones a objetos-actitud, estas dos aproximaciones
sugieren cómo aprendemos variadas concepciones o creencias
ciónamiento ocurrió en. individuos que expresaron no haberse
acerca del objeto de actitud. El marco de Fishbein da un énfasis
d~do cuenta de las demandas experimentales. Page (1969) en-
especial a la forma en que las creencias de una persona sobre un
contró reforzamiento únicamente entre sujetos que reportaron
objeto actitud determinan su evaluación o actitud hacia el objeto.
haber estado conscientes de las contingencias y de las deman-
En estas formulaciones, la estimulación a la cual se aprende
das. Tanto Insko y Cakes, como Page, demostraron que el con- una respue.sta mediadora común forma un concepto. Por ejem-
dicionamiento y el hecho de darse cuenta cavarían con plo, los estímulos El, E2, E3 pueden ser varios matices de colo-
manipulaciones diseñadas para influir este último aspecto (darse ración de piel que forman el concepto "piel obscura" (r p s),
cuenta). Parecería, a partir de estos estudios, que la conciencia mientras que los estímulos E4, ES y E6 pueden formar el con-
de la contingencia puede ser, por lo menos; un determinante cepto pelo negro (r p n). A través del aprendizaje estas dos res-
importante del condicionamiento, aunque no resulta completa- puestas mediadoras, piel obscura y pelo negro, junto con otros
mente claro cuál podría ser su papel. mediadores (corpulento, orgulloso, atuendo especial, etc.) se

106 107
.. __ . ~ ~ ~ - - , t ' ~ ~
,----------------,-~~~lllrlil_,. Jll' , >Mal' s: ·•'1#&1:Wa+l'Ao~,,...,..,:t:Jl'i u u · 77'W r; ta l.wt fa 11 • e t nárt ,· ~~,--,,..,¡,-,.lo'"'

vuelven asociados al más amplio concepto mediador de indio


Fishbein (1961, 1963, 1967b) basado en, y revisando las id.
americano (r indio). Y aquí es pertinente decir que el fortaleci- .
de Rhme, , (p . eas
miento de un concepto está en función de la fuerza asociativa o arguyo que 1os conceptos or eJemplo, piel obscura
consistencia de reforzamiento entre los estímulos y las respues- cabello negro, orgullo) que se vuelven asociados al concepto ac~
tas que forman el concepto. titud a través del aprendizaje (por ejemplo del concepto indio)
constituyen las creencias de la persona acerca del objeto. La

El}
E2 Piel obscura
fuerza de cualquier creencia es una función del grado de asocia-
ción entre los dos. En contraste con Rhine, Fishbein no distin-
guió entre los estímulos y conceptos mediadores que "sonsacan"
o dan lugar y los que no dan lugar a respuestas evaluativas. En
E3 otras palabras, Fishbein arguyó que es dificil e innecesario dis-
tinguir entre creencias acerca de objetos actitud que tienen un
E7 Todos estos componente afectivo y creencias sin significado evaluativo.
E8

E9
Pelo negro
(y otros
atributos más)
son respuestas
mediadoras
evaluativas
q Dan como resultado
son el concepto
central de indio
·americano
En su punto de vista, todos los estímulos provocan respuestas
evaluativas (ocupan posiciones a lo largo de una dimensión eva-
luativa), aunque para alguna gente y para ciertos estímulos, la
respuesta puede ser neutral en cuanto a evaluación. De acuerdo
con esto, los estímulos El, E2, E3, por ejemplo, dan lugar a res-
E14} puestas evaluativas mediadoras que se vuelven condicionadas al
E15 Corpulento concepto mediador "piel obscura", r d s. Cuando la persona
aprende que los indios tienen piel obscura, la evaluación ligada
En al concepto piel obscura es "sonsacada" y se vuelve condiciona-
da al concepto indio (r indio). Otras características asociadas
De acuerdo a Rhine, una actitud hacia los indios se formará con los indios (por ejemplo, orgullo y cabello negro) también
cuando ciertos estímulos, digamos los que se arraciman en El, E2 provocan respuestas evaluativas. Las respuestas evaluativas li-
y E3, o bien los que formen otro bloque, den lugar a una respuesta gadas a todas las asociaciones aprendidas con el objeto actitud
mediadora evaluativa común (re) que se vuelva condicionada al son reconciliadas y la evaluación total se vuelve condicionada al
concepto. Sólo entonces el concepto adquiere una· actitud. En el objeto actitud indio.
punto de vista de Rhine, por lo tanto, uno puede aprender el con- Fishbein propuso que la evaluación total adquirida por un ob-
cepto de indio sin haber adquirido una actitud hacia los indios. jeto actitud es la suma de las evaluaciones ligadas a las caracte-
Únicamente cuando existen estímulos que evocan una res- rísticas asociadas con el objeto, cada una multiplicada por la
puesta evaluativa que llega a atarse al concepto, la persona ad- fuerza de la asociación o creencia acerca de los indios.
quiere una actitud. De acuerdo a los principios de la teoría del Mientras que Fishebin ha clamado apoyo empírico para estos
aprendizaje, la fuerza de la actitud, después de la adquisición, es aspectos de su aproximación, otros datos sobre conciliación de
una función de la consistencia con la que los estímulos de la estímulos favorecen un modelo de promedio de pesos en lugar
misma evaluación son asociados al concepto. Aún más, la resis- del modelo de adición (Anderson, 1965a, 1965b, 1967b, 1968,
tencia al cambio por procedimientos de contracondicionamiento 1968c; Himmelfarb, 1969).
han mostrado que está inversamente relacionada a la consisten- De acuerdo al punto de vista de Fishbein, las actitudes una
cia del reforzamiento durante la adquisición de actitudes (Ker- vez establecidas, pueden ser cambiadas alterando la fuerza de
pelman y Himmelfarb, 1971; Rhine y Silun, 1958). variadas creencias acerca del objeto (por ejemplo, cambiando la
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109
- " " ' W ' . ! = , L . : ; w - . : , ..,,,,>< S Milliiltdl-i - f l ! ! f i l i l ! I R ! i l i i ~ - 1 0 - ,. % tV\01:'·-·ws:(h,i..~;;id/,¡..liW¾ffi'"'M'z i¼"""*'

fuerza .de las asociaciones entre el objeto actítud y las caracterís- sentación de los argumentos y de los-·mensajes, los mecanismos
ticas asociadas) por medio de la creación de nuevas creencias o de resistencia a la persuasión, los tipos de auditorio, los rasgos
cambiando las evaluaciones ligadas a las características que son de personalidad y el grado .de persuabilidad, etcétera, que en su
asociadas con el objeto. Esto último es sin duda más· dificil, ya conjunto terminaron por dotar de una nueva orientación a la
que estas evaluaciones están generalmente bien establecidas y propia psicología social.
entrelazadas con otras conexiones asociativas. El primer volumen, que versa sobre el cambio de actitud y se
Nosotros podemos agregar que, en realidad, estas aproxima- denomina comunicación y pe.r.s-uas1on (aparecido en 1953) fue
ciones tocan aspectos relacionados con la teoría atributiva, pues- organizado alrededor de problemas empíricos sobre cómo cier-
to que cada vez que nos referimos o pensamos en un concepto tas variables influyen el cambio de opinión, adoptando ciertas
central (en la acepción de ambos autores); lo primero que hace- suposiciones 'de trabajo a partir de las aproximaciones que
mos es evocar un conjunto de características que le son propias, hacen Hull (1943) y Doob (1947) en sus respectivas teorías del
desde nuestro muy particular punto de vista, y que están carga- aprendizaje.
das de aspectos evaluativos; así, por ejemplo, la figura que nos Hovland, J anís y Kelley plantearon que las comunicaciones
representamos de un vendedor de seguros, la imagen que tene- persuasivas contienen estímulos que dan lugar a preguntas acerca
mos de un drogadicto o cómo nos imaginamos a un político de algún problema en particular. Por ejemplo, una comunicación
mexicano, están todas llenas de "estímulos atributivos" que, en sobre cáncer de pulmón puede, implícita o explícitamente, dar lu-
su conjunto, nos llevan a generar sentimientos y deseos de acer- gar a la pregünta de si existe o no una relación entre la conducta
camiento o de evitación, según el tipo y el grado de información
de fumar y el cáricer de pulmón. La respuesta ·del receptor a la
que tenemos hacia. ellos. pregunta es su opinión inicial sobre el asunto.
Además de presentar estímulos que evocan la opinión exis-
COMUNICACIÓN PERSUASIVA Y CAMBIO DE ACTITUD:
tente del receptor sobre el asunto, las comunicaciones persuasi-
HOVLAND, JANIS YKELLEY
vas traen consigo el aprendizaje de nuevas opiniones a través de
Hemos dicho que en particular Car! Hovland, desde 1942, afio los argumentos y recomendaciones presentados. Los autores ar-
en que deja el Instituto de Relaciones Humanas de Y ale para gumentaron que mientras el receptor atiende y comprende el con-
pasar a ser jefe de un equipo de psicólogos en el Departamento tenido de un mensaje, repasa las nuevas opiniones recomendadas
de Guerra de los Estados Unidps, llevó a cabo y coordinó traba- así como sus viejas opiniones. El repaso de la nueva opinión for-
jos de investigación sobre los factores psicosociológicos que in- talece la conexión asociativa entre los estímulos provistos por la
ciden en la elevación de la moral del ejército, y acerca de "los comunicación y la respuesta con la nueva opinión.
mecanismos que pueden contrarrestar los efectos negativos de El cambio de actitud, sin embargo, requiere más que el esta-
las operaciones psicológicas promovidas por el aparato de gue- blecimiento de una conexión entre los estímulos y la nueva res-
rra alemán" (Ibáftez, 1990: 73). Cuando en 1945 se reintegra a puesta implícita. La nueva opinión tiene que suplir a la vieja en la
su antiguo centro de trabajo, organizó un gran equipo (en el cual jerarquía de hábito. Hovland, Janis y Kelley estresaron el papel de
figuraban Irving Janis y Harold Kelley), cuya investigación se los incentivos y de los aspectos de reducción de impulso de las re-
orientó a la influencia social y a la comunicación persuasiva, comendaciones contenidas en el mensaje como mecanismos para
dando a conocer sus resultados en una obra (de varios volúme- reforzar, y de ahí crear, la aceptación de una nueva opinión.
nes y otras monografías) que se considera monumental y que da En términos esquemáticos, podemos representar el proceso de
cuenta de cómo fueron estudiadas muchas .variables y aspectos cambio de actitud, a partir de una comunicación persuasiva que gi-
relativos a la persuasión, tales como los efectos del orden de pre- ra en torno a la inseguridad pública y al tipo de gobierno existente.

110 111

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lro. 2do. 3ro. 4to. una respuesta de temor o ansiedad". Digamos que, en épocas de
elección política, el ejemplo que hemos puesto acerca de la rela-
La afirma- Da lugar a La respues- "Vota
la pregunta ta que dé el por otro ción entre las variables "inseguridad" y "gobierno actual", pue-
ción de que la
inseguridad de si existe sujeto a es- partido de despertar temor entre los ciudadanos que acuden a las urnas,
pública está relación to es su político" sobre la posibilidad de que si gana el partido al cual la comunica-
fuertemente entre la in- opinión es la
asociada a la seguridad inicial nueva ción alude como el responsable de la inseguridad ésta se incre-
conupción de y el tipo de opinión mentará. O también, para citar el ejemplo que dan Hovland,
los actuales gobierno sugerida
Janis y Kelley, que las descripciones del daño ecológico (que se
funcionarios
de gobierno hacen en la comunicación entregada a los sujetos) pueden suscitar
en ellos miedo e incertidumbre por los peligros de la polución.
A partir de esto, se supone que el miedo se convierte en una
Cambia de acti- Compara su fuerza motivante para que los sujetos acepten las nuevas actitu-
tud al optar por actitud inicial
la opinión reco- con la nueva des u opiniones ofrecidas como recomendaciones en la comuni-
mendada opinión cación entregada, puesto que son presentadas como soluciones
preventivas de las amenazas descritas en el mensaje "Vota por el
6to. Sto. candidato del otro partido", por ejemplo. El repaso de estas re-
comendaciones, al ser presentadas, produce una reducción en la
Papel de los incentivos y de las .iJentes de influencia. Hovland, ansiedad o temor, el cual refuerza la aceptación de la recomenda-
Janis y Kelley estudiaron detenidamente cómo las personas que 'ción y, por supuesto, el cambio de opinión acerca del mensaje.
son fuente de influencia inciden en el cambio de opinión cuando Nuevamente, entonces, el esquema al respecto quedaría así:
acuden al uso de incentivos, de modo que procedieron a manipu- Pasos:
lar diversas variables que no necesariamente eran de tipo mate- A B e
rial, financiero o físico, sino que incluían también, o además, las
de carácter psicológico, tales como la honradez, la destreza, etcé-
tera, para hacer que las personas receptoras de la influencia o del
Mensaje 1 q 1 Comunica-
ción con re-
comendacion
q Reducción de an-
siedad y de temor

mensaje aceptaran la nueva opinión.


Contaban, de igual modo, el valor informativo del contenido D,
de la comunicación, el incremento claro o racional de una
Refuerzo y aceptación de
creencia, la similitud con otro aspecto gustado, la aprobación Cambio de actitud 1~ las nuevas opiniones
social y la satisfacción de otras necesidades psicológicas y moti-
vos, todos los cuales fueron incluidos en 1,ma amplia clase de in-
centivos que podían estar, implícita o explícitamente ligados por E D
medio de la comunicación-persuasiva a la aceptación del mensa-
je de la fuente (ver Himmelfarb, op. cit.). Sin embargo, a esto habría que hacerle algunas matizaciones,
porque la teoría inicialmente predijo que las altas apelaciones de
Apelaciones al miedo para reducir el impulso. El supuesto que en miedo -contrariamente a las de baja intensidad-, serían más
esto manejaron los autores a los que aquí nos referimos, es que persuasivas para que los sujetos adoptaran las recomendaciones
"muchas comunicaciones persuasivas son capaces de provocar de la comunicación. Esta hipótesis surgió de la idea de que las

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recomendaciones alentadoras reforzarían más la aceptación ta el rol de otro y defiende una posición en la cual no cree, está
después de la recepción de un mensaje de alto temor, ya que el motivado, por un lado, a pensar en los mejores argumentos que
nivel de temor estando más alto reduciría el impulso. Se esperó favorecen esa posición y, por el otro, a evitar el pensar en los ar-
que esta predicción se confirmara, por supuesto, únicamente gumentos opuestos. Esta "propensión a explorar" produce acep-
cuando las recomendaciones fueran lo suficientemente persuasi- tación de la opinión defendida. Los incentivos incrementan la
vas para reducir el temor producido por la comunicación alta- posibilidad de esa tendencia a explorar y, consecuentemente
mente atemorízante. El hallazgo de Janis y Feshbach (1953) producen mayor cambio de actitud. Por tanto, la teoría del incen~
reportado, en el sentido de que habría mayor adopción, fue que tivo predice que habrá una relación positiva entre la cantidad del
el menor nivel de temor surgido era porque las recomendaciones incentivo ofrecido por el hecho de jugar un ro~ autodiscrepante y
no eran suficientemente alentadoras para los sujetos que recibí- el cambio de actitud. Para explicar la relación negativa entre la
an altas apelaciones de temor. Janis y Feshbach argumentaron magnitud del incentivo y el cambio de actitud obtenido por los teó-
que un alto nivel de temor producido sin aliento adecuado esti- ricos de la disonancia, J anis arguyó que los incentivos negativos es-
mulaba otros mecanismos defensivos y reductores de temor, ta- taban presentes en las situaciones altamente recompensantes. Él
les como el evitar pensar sobre la comunicación. sugirió que las altas recompensas constituían un sobrepaga, el cual
El trabajo subsecuente ha explorado las condiciones que con- daba lugar a resentimiento y a sospecha de la manipulación, al
ducen a una relación positiva o negativa entre el nivel de pro- mismo tiempo que un menor prestigio del agente influyente; pos-
ducción de miedo y variables dependientes, tales como cambios teriormente sugirió que estos efectos inintencionados interferían
de opinión, intención de seguir las recomendaciones y autorre- con los efectos del incentivo altamente positivo.
portes de adopción (ejemplo, Leventhal, Singer y Jones, 1965). El apoyo para un punto de vista general de reforzamiento,
Highbee y J anís han revisado la literatura en esta importante concerniente a los efectos de la magnitud del incentivo en el
área de investigación. Como un marco alternativo a aquellos de cambio de actitud que sigue a la conducta discrepante, ha sido
Hovland, Janis y Kelley (1953) y de Janis (1967), Leventhal obtenido bajo ciertas condiciones (ejemplo, Carlsmith y Collins,
(1970) presentó un modelo en el cual las comunicaciones ame- y Helmreichm 1966; Elms y Janis, 1965; etc).. Sin embargo, la
nazantes son vistas como poseedoras del potencial de produc- relación negativa entre la magnitud del incentivo y el cambio de
ción, ya sea de temor o de amenazas de peligro o ambos. actitud predichos por la teoría de la disonancia se hace presente,
Leventhal considera la posibilidad de que el temor pueda no ser pues se han encontrado que bajo condiciones en las cuales la
necesariamente una reacción inmediata al mensaje amenazador, idea de incentivos negativos, producida por un sobrepaga, es
sino una reacción a la propia inhabilidad para enfrentarse con el improbable que constituya una explicación plausible (ejemplos,
peligro o a una reacción que ocurre después de que se ha adver- Cohen y Brehm, 1962; Linder, Cooper y Jones, 1967). Una difi-
tido el peligro. cultad más para las ideas de la teoría del incentivo es prevista
por la investigación de la disonancia que muestra más cambio
Incentivos y defensa contraactitudinal Otro producto de las de actitud cuando la persona se involucra en el compromiso con
una conducta de creencia discrepante ante la instigación de
ideas delineadas en Comunicación y persuasión es la teoría ge-
fuentes no atractivas o a la exposición a mensajes discrepantes a
neral del incentivo de Janis, quien propuso para explicar los partir de fuentes de baja credibilidad (Jones y Brehm, 1967; Po-
primeros hallazgos sobre el papel de la improvisación del juego well, 1965; Smith, 1961; Zimbardo, Weisenberg, Firestone y
(Janis y King, 1954; King y Janis, 1956) y los efectos de la mag- Levy, 1965).
nitud del incentivo en la literatura sobre conducta autodiscrepan- En síntesis, puede decirse que los postuladores de las teorías
te (recuérdese aquí el planteamiento de Festinger sobre conducta del incentivo y la disonancia ven los efectos de los incentivos y
contraactitudinal). De acuerdo a Janis, cuando una persona adop- de lo atractivo de las fuentes como puntos de mayor confronta-
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ción teórica. Sin embargo, como ya fue indicado, los datos em-
píricos apoyan ambas formulaciones, aunque bajo condiciones
diferentes. Por tanto, el abismo entre estas temias puede no ser
tan grande como frecuentemente se ha propuesto. De acuerdo a
T Weiss presenta a la teoría hulliana de uoa manera más for-
mal, explícita y completa que los marcos teóricos parciales utili-
zados por Hovland, Janis y Kelley. Su aproximación también
difiere de las de Staats, Rhine y Fishbein, quienes estaban com-
Festinger, la disonancia es un estado de impulso con todas las prometidos con el microproceso de aprendizaje de actitudes sin
consecuencias de los estados de impulso. "La reducción satisfac- considerar ninguna de las variables tradicionales en comúnica-
toria de disonancia es recompensante en el mismo sentido en el ción-persuasión.
que comer cuando se está hambriento es recompensante" (Fes- En la teoría Hull-Spence, la fuerza de la respuesta abierta,
tinger, 1957, citado por Himmelfarb, op. cit.). amén de cualquier tendencia de respuesta competitiva, es una
Además, los procesos de reducción de disonancia pueden función del constructo potencial excitatorio efectivo (E), el cual
conducir a reducciones en los estados de otros motivos, al me- en su tumo es una función de los constructos de hábito (H), im-
nos en sus componentes cognitivos y en algunos de sus compo- pulso (D), magnitud del incentivo (K) y potencial inhibitorio (I).
nentes psicológicos (Zimbardo, 1969). Rosnov ha encontrado A estos constructos se les ha dado significado operacional dentro
que las comunicaciones consonantes y disonantes tienen las de las situaciones de aprendizaje; por ejemplo, H es una función
propiedades de reforzadores positivos y negativos de acuerdo a del número de ensayos reforzados; D es una función del número
una "ley del efecto". Por tanto, los estados de disonancia y con- de horas de privación; K es una función positiva de la magnitud
sonancia pueden ser vistos como poseedores de valores incenti- de la recompensa y está inversamente relacionada al retardo del
vos y de reforzamiento. reforzamiento; I está influenciada por la fatiga y otras operacio-
Todos estos y otros muchos aspectos, desde luego, fueron nes, etcétera.
sometidos a corroboración o a debate entre los psicólogos socia- En su aproximación, Weiss liga por analogía variables en si-
les que conocieron de primera mano las comunicaciones de tuaciones de persuasión a cada constructo del sistema de Hull y
Hovland, Janis y Kelley, e independientemente de que hayan después supone que la relación funcional entre estos constructos
podido abatir algunos postulados, lo evidente es que estos auto- es aquella especificada por la ecuación de Spence, tal como se
res marcaron rumbos distintos al desarrollo tradicional de la psi- indica en la siguiente fórmula:
cología social. Es el caso de Weis (1962, 1968), quien propuso ·>
una teoría del aprendizaje basándose en las analogías teóricas y E= H(D + K)-1
experimentales entre el aprendizaje, precisamente, y la persua-
sión. En su aproximación algunas variables tradicionales de co- Para ilustrar la aproximación consideraremos el uso de Weiss
municación-persuasión (ejemplos, credibilidad del comunicador y de la idea de argumentos de opinión. Un argumento que apoya
diligencia de participación en un argumento) están presentes, pe- una declaración de opinión debe fortalecer la respuesta de opi-
ro les da un rol analítico tratando de ligarlas inferencialmente a nión. Consecuentemente, un argumento debe funcionar análo-
constructos dentro de la teoría hulliana de aprendizaje (Hull, gamente a un estímulo reforzante; el retardo en la presentación
1943, 1952). A partir de esto, la teoría implica la estricta adhesión se supone que constituye un retardo en el reforzamiento y debe
a las relaciones funcionales postuladas por Hull y sus estudiantes "{ . estar inversamente relacionado a K, mientras que la fuerza del
(Miller y Dollar, 1941; Spence, 1956, 1960b). Esta aproximación, argumento deberá funcionar análogamente a la magnitud del re-
por lo tanto, difiere de otras aproximaciones sobre aprendizaje forzamiento y estar positivamente relacionada con K. Un ensa-
consideradas hasta ahora, que adoptaron el lenguaje y las ideas yo de persuasión consiste en la presentación de la declaración de
generales de la teoría hulliana sin un gran compromiso con los opinión, más un argumento de apoyo en el contexto de la lectu-
postulados teóricos específicos de la teoría. ra de una comunicación sobre cierto tópico.

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· Para medir la fuerza del aprendizaje que sigue a la exposición gación de actitudes. Aún está por verse si los conocimientos de
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a la comunicación (ejemplo, aprendizaje del ensayo), Weiss ahí ganados nos ayudarán en la comprensión de la dinámica de
hace que el-sujeto mueva una palanca de acuerdo hacia la decla- situaciones de comunicación y persuasión más convencionales.
ración sobre opinión que es subsecuentemente presentada (me-
dición de la situación de aprendizaje instrumental) o hacia LAS ACTITUDES VISTAS
aquella de las dos declaraciones con las que está más de acuerdo DESDE EL CONDICIONAMIENTO OPERANTE
(medición de la situación de aprendizaje selectivo). Usando la
rapidez como variable dependiente, se obtuvo una relación ne- Una serie de estudios sobre aprendizaje y cambio de actitudes
gativa entre el retardo del argumento y el· fortalecimiento de la ha intentado condicionar las declaraciones de opinión por me-
respuesta. Weiss ha mostrado también que la rapidez de acuer- dio de técnicas operantes o instrumentales de aprendizaje. Si-
do varia directamente con la fuerza del argumento (K) y la an- guiendo a Skinner (1938), la emisión de una declaración de
siedad manifiesta (D), y que las dos variables se combinan opinión o una clase particular de declaraciones de opinión es
aditivamente como en la ecuación de Spence (D + K), Además, vista como una respuesta operante. Cuando la respuesta en
utilizando un paradigma de aprendizaje selectivo, Weiss, Raw- cuestión es emitida, es positivamente reforzada por el experi-
son y Pasamaniok (1963) determinaron qué los.sujetos estuvie- mentador, y cuando una respuesta es inapropiadamente hecha,
ron más de acuerdo con la opinión presentada con el retardo (
o no recibe reforzamiento o recibe reforzamiento negativo. Co-
menor del argumento. Weiss támbién puntualizó otros paralelos mo en una situación de presión de barra, se espera que el refor-
entre los aspectos de la persuasión y el aprendizaje instrumental zamiento influya la frecuencia o tasa de emisión de la respuesta
y selectivo (paradigmas) y ha explorado muchos de éstos de reforzada.
manera empírica. Desde un punto de vista psicológico-social, los reforzadores más
W eiss desarrolló asimismo una analogía entre el cortdicio- interesantes que se han utilizado son los reforzadores verbales.
namiento clásico y una situación persuasiva, en la cual fa co- En un campo de estudio utilizando estudiantes para la expe-
municación implica una opinión, pero el sujeto debe da+ una rimentación, Verplanck (1955) investigó los efectos del acuerdo
conclusión. Un argumento que da lugar a una opinión es consi-
derado análogo al Estímulo Incondicionado, el cual da lugar a
, verbal con el sujeto y la paráfrasis de las opiniones del sujeto sobre
la tasa de emisión de declaraciones generales de opinión dentro de
la opinión implicada (Respuesta Incondicionada). Ciertas "de-
un contexto conversacional. Reportó un incremento en la pro-
claraciones clave" que preceden al argumento, son consideradas
ducción de declaraciones de opinión en las situaciones de
Estímulo Condicionado. A través de la repetición de estos even-
acuerdo y paráfrasis y un decremento en la frecuencia de la res-
tos, la opinión implicada se condiciona a las declaraciones clave.
puesta por parte del experimentador. Azrin, Holz, Ulrich y
El poder predictivo de esta analogía ha sido explorado en relación
Goldiamond (1961) fueron capaces de replicar los resultados de
con variables tales como el número de enSayos de persuasión, el
Verplanck, pero descontaron sus datos no confiables de los es-
cual es interpretado como número de ensayos de adquisición y
credibilidad en la fuente, que es vista como afectando la fuerza tudiantes experimentadores. Centers (1963) obtuvo resultados
., más positivos en una situación más controlada de colección de
del Estímulo Incondicionado (Weiss, 1967).
Mientras que Weis ha extraído algunas útiles o interesantes datos, pero debido a la naturaleza del formato conversacional,
analogías, lo ha hecho dentro del contexto de situaciones de tuvo que reforzar todas las verbalizaciones.
persuasión sumamente estructuradas y no usuales, diseñadas Hildum y Browin (1956) fueron los primeros en manipular la
para posibilitar paralelas directas de aprendizaje. Además, las dirección de la opinión utilizando reforzadores verbales. Se en-
variables dependientes de Weiss son muy atípicas de la investi- trevistó a sujetos en conversaciones telefónicas sobre sus opi-

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niones acerca de un asunto particular. Cuando emitían la res- BEM Y SU PLANTEAMIENTO DE LA AUTOPERCEPCIÓN
puesta apropiada (por ejemplo, una opinión a favor) eran refor-
zados por el experimentador, quien decía "Bien", o "Mm- Este autor presentó una explicación teórica alternativa y parale-
hmm". El reforzador "Bien" incrementó el número de respuestas la para muchos de los hallazgos obtenidos por los teóricos de la
de opinión apropiadas a preguntas subsecuentes de un cuestiona- disonancia. La teoría de Bem, basada en las ideas de aprendiza-
rio, pero el "Mm-hmm", no. Otros estudios (Ekman, 1968; lnsko je verbal de Skinner (1953, 1957), está involucrada con el pro-
y Butzine, 1967; Insko y Molson, 1969; Krasner, Knowless y blema de cómo aprende un individuo al describir sus estados
Ulman, 1965) han encontrado también que el "Bien" puede forta- internos, motivos y actitudes. Veamos:
lecer exitosamente la frecuencia de ciertas clases de respuestas de De acuerdo a Skinner, una persona aprende a describir estí-
opinión. Singer (1961) ha estudiado el grado en el que respuestas mulos a través de entrenamiento de discriminación; por ejem-
prodemocráticas y no autoritarias reforzadas verbalmente se ge- plo, a través del reforzamiento de ciertas respuestas verbales
neralizan a una medida del etnocentrismo tanto en la presencia cuando el estímulo apropiado está presente y por la carencia de
como en la ausencia del agente reforzante original. reforzamiento cuando el estímulo está ausente. Para enseñar a
El problema de características de demanda (planteado por un niño a reconocer verbalmente un objeto triangular por medio
Orne) ha surgido· también con respecto a estos hallazgos. Otros de la palabra triángulo, reforzamos la respuesta triángulo en
trabajos sobre condicionamiento verbal (Dulany, 1962; Levin, presencia de objetos triangulares y no reforzamos esa respuesta
1961; Spielberger, 1962) han sugerido una relación entre el con- en p:r;esencia de un rectángulo.
dicionamiento y cautela, y Dulany ha estresado el enlace causal El caso del aprendizaje de descripción de estados internos
entre la intención del sujeto de ayudar al experimentador y la (ejemplos, aprender a describir cuándo uno tiene hambre, cuán-
adquisición de la respuesta reforzada. lnsko (1967), sin embar- do tiene sueño o cuándo tiene apetencia sexual) establece pro-
go, ha puntualizado convincentemente que el resultado exitoso blemas especiales para el entrenamiento de discriminación, ya
en las situaciones de entrevista por teléfono no puede ser atri- que el agente reforzante no tiene un conocimiento directo de los
buido a las demandas del laboratorio. Los sujetos pueden muy estímulos que se mueven en el aprendiz. Lo que típicamente
bien estar respondiendo a ciertas demandas sociales, pero éstas , hace el agente reforzante es confiarse en ciertas claves extemas
ciertamente no son artefactos experimentales. (por ejemplo: llorar, conducta de lamer y el tiempo desde el úl-
Insko y Cialdini (1969), en cambio, propusieron una teoría timo alimento) a partir de las cuales infiere la existencia de un
bifactorial de los efectos del reforzamiento sobre las actitudes. estado interno (digamos hambre) en el aprendiz, y entonces re-
De acuerdo a su punto de vista, el evento reforzante "Bien" con- fuerza diferencialmente la respuesta señalada como "apropiada"
tiene información acerca de la actitud del entrevistador. Ade- (por ejemplo, "tengo hambre"). Este método de entrenamiento
más, el reforzador sugiere al sujeto que el entrevistador aprueba resulta en una pobre o tosca discriminación al etiquetar los esta-
su respuesta. De acuerdo a la teoría del balance (Heider, 1958), dos internos y una dependencia por parte del aprendiz a muchas
esta aprobación produce encadenamiento para el entrevistador y de las mismas claves externas para controlar respuestas autodes-
atracción hacia él, lo cual, en su oportunidad, crea acuerdo con ,<
criptivas que son utilizadas por el agente reforzante. Por lo tan-
el punto de vista del entrevistador. Cialdini e Insko han encon- to, una persona puede aprender a describirse a sí misma como
trado apoyo adicional para la teoría bifactorial en contraste con hambrienta cuando ciertos estímulos están presentes (por ejem-
una visión de reforzamiento o condicionamiento estricto del fe- plo, son las doce en punto debido a que de niño se le dijo con
nómeno. suficiente frecuencia que debería estar hambriento, ya que a las
doce en punto es la hora de su comida) (Himmelfarb, op. cit.).

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Actitudes mfendas de conducta. Bem argumenta que la declara- conducta realizada bajo la promesa de una amplia recompensa
ción de una persona o conocimiento de su actitud es una respuesta puede ser vista tanto como por el actor como por el espectador
autodescriptiva aprendida a través de entrenamiento de discrimi- como si estuviera bajo el control del incentivo y no bajo el con-
nación en una forma similar a las respuestas que describen otros es- trol de un estado interno, una actitud favorable! Cuando el in-
tados internos. Aún más, este conocimiento de la propia actitud es centivo externo es bajo, es probable que la conducta sea vista
con frecuencia controlado por estímulos externos que son accesi- como si estuviera bajo el control de la actitud.
bles a observadores externos. La conducta de una persona es un es- En una serie de estudios '(1965, 1967b, 1968a) Bem intentó
tímulo externo importante . para el control de descripciones mostrar que muchos de los datos generados en apoyo de la teo-
actitudinales, ya que la conducta en cuestión es una dave primor- ría de la disonancia podían ser interpretados en términos de la
dial que utiliza el agente reforzante en el entrenamiento de respues- teoría de la autopercepción. En estos estudios, que involucraron
tas actitudinales autodescriptivas. simulaciones interpersonales de experimentos de disonancia
Para .ilustrar el punto de vista de Bem, consideremos un tradicionales, les fue dada a los observadores externos informa-
ejemplo en el cual dos niños están jugando. Bety da a Tomás un ción acerca de la conducta y situación del sujeto en un estudio
juguete, con base en lo cual la madre de Bety dice: "A Bety le de disonancia, incluyendo los incentivos ofrecidos por la con-.
cae bien Tomás~ le dio un regalo". Bety responde con un "me ducta contraactitudinal. Se les pedía a estos observadores que
gusta Tomás", mientras que Tomás dice: "le gusté a Bety". Con infirieran la actitud del sujeto en el experimento de disonancia
una repetición y reforzamiento suficientes, tanto Bety como ert la misma medida dependiente utilizada en los estudios origi-
Tomás llegarán a describir el acto de dar de Bety como indica- nales. Los datos mostraron que las estimaciones de actitudes
dor de la _actitud de "gustar". La conducta é,ntonces, controlará hechas por los observadores externos duplicaron a las estima-
las re,spuestas descriptivas de un observador externo, Tomás, y ciones hechaB por los sujetos en los estudios originales de diso-
la autoobservadora, Bety. Con un entrenamiento de generaliza- nancia., Estas simulaciones, por lo tanto, apoyan el argumento
ción apropiado, ambos niños pueden aprender a atribuir actitu- de que los sujetos originales podrían haber estado comportándo-
des de gusto · a aquellos, incluyéndose a sí mismos, que se como observadores externos de su propia conducta, ya que se
manifiesten actos de "dar". De acuerdo a Bem; la conducta de obtuvieron los mismos resultados a partir de los observadores.
una persona sirve como una clave externa para hacer inferencias En otro experimento, Bem (1965) fue capaz de demostrar expe-
(por ejemplo, respuestas descriptivas) sobre sus actitudes, tanto rimentalmente cómo pueden ser condicionados los estímulos
para un observador externo de su propia conducta, como para para servir como· claves de la veracidad de ciertas opiniones. En
ella misma (ver Himmelfarb, op. dt.). una situación subsecuente, los juicios fueron hechos en presen-
Sin embargo, el grado en el cual un observador (autoobserva- cia de estas claves, que influyeron el grado en el cual los sujetos
dor o externo) cree que la conducta corresponde a una actitud, cambiaron sus creencias para estar de acuerdo con los juicios
depende de otros estímulos en la situación que sirven como cla- que expresaron.
ves para la fuente que controla la conducta. Las contingencias
de reforzamiento presentes en la situación proveen urta clave Percepción de actitudes ÍnÍCiales. Los críticos de la teoría de
importante para determinar qué es lo que controla la conducta. Bem han argumentado que sus simulaciones interpersonales han
Por lo tanto, los niños en el ejemplo también aprenden que los fracasado al reproducir la fenomenología de los sujetos verdade-
reforzamientos son contingentes ·en el acto de dar. Eventual- ros en los experimentos de disonancia (Jones, Linder, Kiesler,
mente, aprenden a describir "dar" como debido algunas veces al Zanna y Brehm, 1968;-Piliavin, McCauley y Hammond, 1969).
"gustar" y otras veces como debido a otras razones, tales como Jones y col. (1968) sugirieron que los observadores en la investi-
la promesa de recompensa, la evitación de castigo, etcétera. La gación. de Bem no se dieron cuenta que las actitudés iniciales de

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los sujetos verdaderos en las variadas condiciones fueron las de la disonancia. Por el momento, al menos, nadie ha sido ca-
mismas. Consecuentemente, los observadores supusieron que paz de pro~eer un examen crítico de las dos teorías, ya que las
los sujetos de las condiciones de bajo incentivo tenían actitudes predicciones hechas por ambas no divergen. Como ha puntuali-
iniciales más favorables hacia el problema. Las actitudes finales zado Bem (1970), la elección de una explicación teórica puede
inferidas por los observadores reflejaron por lo tanto, este sesgo ser un asunto de gustos o preferencias.
de selección. En una serie de estudios de simulación interperso- Aunque la teoría de Bem fue formulada primeramente en
nal, Jones y col. (1968) encontraron que cuando los observado- términos de la teoría de aprendizaje de Skinner, _las ideas son
res externos eran provistos de suficiente información de manera compatibles con el lenguaje cognitivo-perceptual de la teoría de
que no pudieran atribuir una diferencia actitudinal inicial a los atribución (Heider, 1958; Jones y Davis, 1965; Kelley, 1967). La
sujetos con respecto a varias condiciones de incentivo, no pudie- propia preferencia de Bem parece estar últimamente inclinada
ron reproducir de manera precisa las actitudes finales de los su- hacia la terminología del procesamiento de información (Bem,
jetos verdaderos en los estudios de disonancia. 1968b, 1972; Bem y McConell, 1970). Por tal razón, puede muy
Bem contestó a las críticas de Jones y de sus colaboradores, bien ser el caso de que muchos de los puntos de vista de la teoría
diciendo que sus manipulaciones tuvieron el efecto de hacer del aprendizaje representados en esta sección puedan ser tam-
evidente las actitudes de los sujetos a los observadores, una con- bién interpretados en otros lenguajes teóricos.
dición que no existió para los sujetos verdaderos en los experi-
mentos de disonancia. La discusión entre Bem y sus críticos, por HOVLAND Y SU TEORÍA DEL JUICIO SOCIAL
lo tanto, está fijada en el asunto de cuáles conjuntos de simula-
ciones representan más adecuadamente la fenomenología de los En la misma línea de los estudios sobre comunicación persuasi-
sujetos verdaderos. Bem puntualizó que esta controversia no va -ya vista páginas atrás-, Hovland, Janis y Kelley indicaron
puede ser resuelta por medio de simulaciones adicionales, sino que ciertas variables que influyen el cambio de actitud, también
requiere del estudio de la situación real. afectan los juicios de la comunicación persuasiva. Por ejemplo,
En un esfuerzo por determinar si los sujetos de un experimen- en el trabajo sobre credibilidad de la fuente (Hovland y Weiss,
to de disonancia tienen de hecho conocimiento acerca de sus ac- · 1951; Kelman y Hovland, 1953) los mensajes de fuentes de alta
titudes iniciales, Bem y McConell (1970) llevaron a cabo un f
1

credibilidad no produjeron únicamente un mayor cambio de


estudio tradicional de disonancia y obtuvieron los resultados opinión, sino fueron juzgados como más honrados e imparciales
predichos, tanto por la teoría de disonancia como por la teoría que los mensajes de fuentes de baja credibilidad. Estos hallaz-
de la autopercepción. Se pidió a otros sujetos que recordaran sus gos, aunados a la creencia ampliamente mantenida de que las ac-
actitudes iniciales, que eran seguidas por conducta contraactitu- titudes influyen el juicio de estímulos relacionados a ellas,
dinal en la misma situación. Bem y McConell encontraron que sugirieron que la actitud inicial del receptor puede influir el juicio
el recuerdo de las actitudes iniciales estaba distorsionado en di- de mensajes persuasivos, y que tales factores enjuiciadores, en su
rección del cambio de actitud del sujeto y que había una alta co- oportunidad, pueden afectar la cantidad de cambio de actitud.
rrelación entre las actitudes finales y las actitudes iniciales La teoría de Sherif y de Hovland (1961) sobre el juicio social
recordadas. Estos datos sugirieron que las actitudes iniciales de formaliza algunas de estas ideas acerca de la relación entre acti-
sujetos en experimentos de disonancia pueden no ser evidentes tudes y juicios. Intenta explicar cómo actitudes existentes pro-
para ellos y que los sujetos pueden inferir sus actitudes a partir. ducen distorsiones en los juicios de objetos actitudinalmente
de su conducta en la forma propuesta por Bem. relacionados y cómo estos juicios median el cambio de actitud.
La teoría de autopercepción de Bem ha alcanzado el estatus La teoría está basada, en parte, en ciertos fenómenos enjuicia-
de explicación paralela para el fenómeno predicho por la teoría dores a partir de la psicofisica que Sherif y Hovland aplicaron al
124 125

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juicio. de los estímulos sociales y, especialmente, al juicio de las
comunicaciones persuasivas.

Anteced~ntes de fa teoría. Una breve exposición de los efectos


psicofisicos que subyacen a la.teoría es relevante en este punto.
í a los sujetos en la situación experimental de Sherif fue un punto
luminoso que pareciera moverse. Debido a la ausencia de claves
fisicas, los sujetos casi no tenían puntos de referencia o anclas
para juzgar el grado en el que se movía la luz. Sherif encontró
que los juicios del movimiento de la luz estaban influidos consi-
Sherif, Taub y Hovla.nd (1958) encontraron que cuando a una derablemente por los juicios de otros sujetos que estaban tam-
persona se le pedía juzgar la pesadez de estímulos que estaban bién en el cuarto experimental. Sherif arguyó que en ausencia de
distribuidos sobre algún rango de peso con igual frecuencia y no anclajes internos, el juicio es inestable y la persona depende de
había ningún. anclaje explícito o estímulos de .comparación en estándares externos -aquellos provistos por otra gente- para que
relación al cual juzgar al. propio estímulo, los juic~os tendían a le ayuden a hacer juicios.
distribuirse de manera aproximadamente rectangular sobre las Subsecuentemente a este trabajo de Sherif, los psicólogos so-
categorías de juicio. Sin embargo, cuando se hizo al objeto más ciales (Festinger, 1950; Kelley, 1952; Deutsch y Gerard, 1955;
pesado un estímulo andante, al decir a la persona que este peso Jones y Gerard, 1967) han argumentado frecuentemente que la
debería ser juzgado usando la categoría más pesada de juicio, dependencia en otras personas tiene dos bases: una dependencia
tuvo lugar un cambio en la distribución de juicios a las series de en otros debido a que nos proveen de a) información acerca del
estímulos. En particular, más juicios se juzgaron en el extremo mundo, y b) de recompensas o productos valorados. En la situa-
pesado de la escala y menos fueron juzgados como ligeros de lo ción autoquinética (automotora) de Sherif, la utilización de otra
que anteriormente se había juzgado cuando no existía anclaje. gente para obtener estándares de juicio es un aspecto de depen-
Esta recopilación dejuicios en las categorías más cercanas al dencia basada en información. Pero la dependencia de la infor-
anclaje fue denominado "efecto de asimilación", ya que los es- mación puede ser reducida cuando son provistos anclajes
tímulos se juzgaron como más similares al anclaje que lo que internos por medio de las experiencias pasadas y las actitudes
hubiera sido en otro caso. comunes de la persona. Fue al aspecto interno del anclaje al que
·Ahora, cuando se hizo a un estímulo mucho más pesado que Sherif dio un énfasis principal en su último trabajo.
cualquiera de los pesos en la serie original, el anclaje, por medio
de instrucciones de que fuera juzgado con la categoría más pe- .
1
La teoáE! básica. De acuerdo a Sherif y Hovland, la propia posi-
sada, la distribución de juicios a la serie de estímulos originales 1
ción de una persona sobre un problema (por ejemplo, su actitud
cambió en dirección opuesta. Más estímulos fueron juzgados inicial) sirve como anclaje para el juicio de estímulos actitudina-
como relativamente ligeros y menos como pesados que en el ca- les relacionados. La ·opinión inicial de una persona sobre un
so sin anclaje. El hecho de que los estímulos fueron juzgados problema provee un punto de referencia en contra del cual él
como más distantes al anclaje .de lo que hubiera sido de otro evalúa otras opiniones. La teoría supuso que estas otras visiones
modo se denominó "efecto de contraste". Todo mundo ha expe- sobre el problema podrían ser ordenadas en el continuo actitu-
rimentado un efecto tal con el frío y el calor cuando la tempera- dinal y que la dimensión podría ser considerada como com-
tura cambia repentinamente. · prendida de categorías o latitudes. La latitud de aceptación, que
Además de haberse construido sobre el fenómeno de anclaje es el rango de opiniones que el individuo encuentra aceptable,
psicofisico, la teoría del juicio social se deriva en una forma ge- "comprende" la opinión que mejor caracteriza su propia posi-
neral del trab.ajo anterior de Sherif sobre normas sociales. En su ción. La latitud de rechazo es el rango de opiniones que el indi-
estudio clásico "efecto automotor", sobre la formación de nor- viduo encuentra objetable, y la latitud de no compromiso es el
mas sociales, Sherif (1936) enfatizó la importancia de anclajes o rango de opiniones que la. persona encuentra ni aceptables ni no
"marcos qe referencia" en la percepción. El estímulo presentado aceptables.

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La extensión de las latitudes de una persona y la localización de no compromiso. El entusiasta o fanático que rechaza opinio-
de su posición preferida determinan cómo juzga y evalúa una nes que divergen, aun ligeramente 1 de sus propias opiniones,
comunicación. Si una comunicación cae dentro de su latitud de ejemplifica muy bien este fenómeno. La persona con un ego-
11: aceptación, la asimila (por ejemplo, la ve como muy cercana a envolvimiento menor tiene una latitud de rechazo más estrecha
su propia posición) y la evalúa como honrada e imparcial. Si la y una más amplia latitud de no compromiso. Aunque los datos
comunicación cae dentro de su latitud de rechazo, la contrasta presentados por Sherif y sus asociados sugirieron que la ampli-
i
(por ejemplo, la ve como distante de su propia posición) y la tud de la latitud de aceptación no era una función del ego-
evalúa como relativamente deshonesta y parcial. envolvimiento, bajo circunstancias en las cuales existe poca o
Con respecto al cambio de actitud, la teoría del juicio social ninguna latitud de no compromiso, la amplitud de la latitud de
establece que las comunicaciones que son juzgadas dentro de la aceptación puede también variar con el ego-envolvimiento.
latitud de aceptación producen un cambio hacia el mensaje. De esta manera, la teoría del juicio social intentó explicar dos
Dentro de la latitud de aceptación, entre mayor sea la discre- clases de hallazgos respecto de la relación entre el tamaño de la
pancia entre la posición inicial del receptor y la posición defen- discrepancia y el cambio de actitud: a) incremento del cambio
dida en el mensaje, mayor es el cambio de actitud. Para de actitud al incrementarse el tamaño de la discrepancia y, b) el
comunicaciones. que caen dentro de la latitud de rechazo, entre decremento en el cambio de actitud al incrementarse el tamaño
mayor sea la discrepancia, menor es el cambio: es posible que el de la discrepancia. Estos diferentes hallazgos son potencialmen-
cambio se aleje de la posición defendida en la comunicación, un te compatibles con la teoría del juicio social, ya que proclaman
"efecto boomerang" puede ocurrir. La evidencia empírica ha que el cambio de actitud depende de la colocación del mensaje
sugerido que el cambio es mayor para mensajes localizados ya en rela.ción con las latitudes del receptor. La amplitud de las lati-
sea dentro de la latitud de aceptación (Atkins, Deaux y Bieri, \, tudes depende, en su oportunidad, del ego-envolvimiento, la
1967) o localizados en el principio de la latitud de rechazo (Pe- credibilidad de la fuente y otras variables.
terson y Koulack, 1969). Por ejemplo, la teoría predice que para los mensajes que con-
tienen moderadamente opiniones discrepantes, entre mayor sea
Ego-envolvimiento, credibilidad del comunicador y discrepan- el cambio de actitud, mayor será la credibilidad de la fuente de
cia. La teoría del juicio social intenta "comprender" variables información y menor el autoenvolvimiento del receptor en el
distintas de la actitud inicial, argumentando que la amplitud de problema. Cuando el mensaje es dado por una fuente de baja
las latitudes estaba afectada por factores dentro de la situación credibilidad y/ o el receptor está altamente ego-envuelto en el
de persuasión y del receptor del mensaje. Por ejemplo, se espe- problema, es más probable que la comunicación caiga dentro de
raba que la alta credibilidad de la fuente ampliara las latitudes \, la latitud de rechazo del receptor. Consecuentemente, será juz-
de aceptación y/ o el no comprometerse, y que estrechara la lati- gada como más parcial y producirá menos cambio de actitud.
tud de rechazo. Esto es, las opiniones diyergentes fueron vistas Hovland (1959) también ha puntualizado convincentemente
como más aceptables y/ o menos objetables cuando el mensaje que los estudios de laboratorio muestran con frecuencia consi-
fue dado por fuentes de alta credibilidad. · derable cambio de actitud aun para grandes discrepancias, debi-
do a que son típicamente conducidos bajo condiciones de poco
El ego-envolvimiento del receptor en el problema fue predi-
ego-envolvimiento y de alta credibilidad de la fuente. Los estu-
cho también como influyente de la amplitud de la latitud. Las dios que muestran poco cambio de actitud o una relación inversa
actitudes de ego-envolvimiento fueron entendidas como aque- con la discrepancia, son con frecuencia estudios de campo (Hov-
llas relacionadas con el autoconcepto del individuo (Sherif y land, Harvey y Sherif, 1957) en los cuales el ego-envolvimiento
Nebergall, 1965). Un alto ego-envolvimiento trae como conse- es típicamente alto y más baja la credibilidad de la fuente, o al-
cuencia una amplia latitud de rechazo y poca o ninguna latitud gunas veces meramente ambiguo.

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En general, sin embargo, la teoría del juicio social predice an en sus membresías de grupo. Obviamente, la membresía en
una relación de tipo U invertida entre el cambio de actitud y el grupos diferentes es una función de una serie de otras variables
tamaño de la discrepancia cuando se utiliza el rango completo que pueden también estar relacionadas al cambio de actitud y po-
de tamaños de discrepancia. Sin embargo, la localización del drían, igualmehte, explicar las diferencias obtenidas. Algunos de
punto en el cual el cambio de actitud empieza a decrecer mien- los intentos de manejo de ego-envolvimiento de manera experi-
tras que el tamafio de la discrepancia continúa incrementándo- mental han variado la importancia o significación de la opinión
se, depende de la amplitud de las latitudes de aceptación y de del sujeto como un indicador de la inteligencia o personalidad del
;1 rechazo (Wittaker, 1967) y, por lo tanto, de variables tales como el
I' mismo (ejemplos, Freedman, 1964; Zimbardo, 1960). Estas ma-
' ego-envolvimiento y la credibilidad del comunicador. De aquí que, nipulaciones han sido denominadas "respuestas de envolvimien-
por ejemplo, la relación curvilínea entre la discrepancia y el cambio to" por Zimbardo, ya que el sujeto puede estar más interesado en
de actitud seria más probable de ser encontrada bajo condiciones defender su propia opinión que en el problema en sí, que parece
de baja credibilidad más que de alta -una predicción consistente ser lo que la teoría social tiene en mente. Otros estudios han va-
generalmente con la evidencia empírica (Aronson, Turner y riado el tópico del mensaje como un medio de manipular el en-
Carlsmith, 1963; Bergin, 1962; Brochner e Insko, 1966). volvimiento (ejemplo, Rhine y Severance, 1970), pero resultaron
Tanto la teopa de la disonancia como la teoría del juicio so- típicamente diferencias en el contenido del mensaje a través de
cial hacen esta misma predicción, pero debido a diferentes razo- los tópicos.
nes la teoría de la disonancia (ejemplo,. Aronson, Tumer y Las manipulaciones utilizadas por Miller (1965) y Eagly
Carlsmith, 1963) maneja el aminorado cambio de actitud en dis- (1967) evitaron las diferencias en el contenido del mensaje. La
crepancias altas, argumentando que las formas alternativas de manipulación de Miller, aunque era una combinación de varias
reducción de disonancia se vuelven operativas. Por- tanto, el operaciones, parece estar dentro de lo que la teoría del juicio so-
desprecio de la fuente fue tratado como una forma alternativa de cial quiso decir con ego-envolvimiento, pero afectó el cambio de
reducción de disonancia que tiene una mayor probabilidad de actitud sin afectar las amplitudes de la latitud. Una de dos: o es-
ocurrir bajo condiciones de credibilidad relativamente baja de la te hallazgo representa un fracaso de la teoría, o el método expe-
fuente, al incrementarse el tamaño de la discrepancia. La teoría rimental permanece desconocido. Sin embargo, la multiplicidad
del juicio social proclama que la causa del reducido cambio con de aproximaciones a la manipulación del envolvimiento junto
discrepancias altas es la localización de tal mensaje en la latitud con la ausencia de evidencia tajante de que las diferencias en la
de rechazo. Rhine y Severance (1970) discutieron estos proble- amplitud. de la latitud median los efectos del envolvimiento en el
mas en relación con el efecto del ego-envolvimiento en la fun- cambio de actitud, resaltan algunas de las dificultades de la teoría.
ción de la discrepancia. También existen problemas en la validación empírica de la
declaración de la teoría sobre los efectos de la credibilidad del
Limitaciones de la teoría. La teoría del juicio social representa comunicador en la amplitud de las latitudes. De acuerdo a She-
un admirable intento de reconciliar hallazgos conflictivos.dentro rif y a Hovland (1961), la alta credibilidad del comunicador en-
de parte de la literatura sobre cambio de actitudes y de explicar sancha las latitudes de aceptación y no compromiso y estrecha
respuestas enjuiciadoras a mensajes persuasivos aunados al ') la latitud de rechazo. A pesar de lo -plausible que es, esta predic-
cambio de actitud. No obstante, existe una serie de ambigüeda- ción es dificil de examinar, ya que el comunicador y el mensaje
des en la formulación y notables limitaciones para su examen. son presentados juntos. Por lo tanto, una medición de la ampli-
Una fuente primordial de falta de claridad en la teoría es referente tud de la latitud tomada después del mensaje refleja la influencia
al concepto de ego-envolvimiento. En el propio trabajo de Sherif del mensaje, así como el conocimiento de la credibilidad ·del
el ego-envolvimiento fue variado al seleccionar sujetos que diferí- comunicador. De hecho, es dudoso saber si una medida de am-

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plitud de latitud que no sea confundida por el mensaje y conse- tímulos, Upshaw (1962, 1965, 1969) vio estos efectos de juicio
cuentemente por el cambio de actitud pueda ser obtenida en como reflejos de la manera en que las personas describen los es-
respuesta a la credibilidad del comunicador. De aquí que este tímulos. El modelo perspectivo de Upshaw supone que las dife-
aspecto de la teoría permanezca sin examinarse. Las mismas di- rencias de juicio entre distintas personas son debidas a cambios
ficultades se tendrían que afrontar en un intento de manejar en y diferencias en las escalas de referencia subyacentes que em-
términos de juicios sociales cualquier variable encadenada a un plean para describir estímulos. Por tanto, el fenómeno de asimi-
mensaje. Por consiguknte, los adeptos de la teoría se han cen- lación y contraste en que se basa la teoría del juicio social puede
trado en la relación de las variables disposicionales y las enca- no ser verdaderamente de naturaleza perceptual, pero en lugar
denadas al problema con el juicio y el cambio de actitud. de esto puede reflejar cambios en el lenguaje de respuesta.
Ya que la teoría del juicio social explica el cambio de actitud Recientemente Ostrom y Upshaw (1968) han aplicado el mo-
a través de procesos enjuiciadores, es importante al evaluarla delo a algunos problemas en cambio de actitud. Sherif ve la teo-
considerar brevemente la evidencia sobre los efectos de las acti- ría del juicio social como una alternativa para la teoría de la
1
tudes iniciales sobre la conducta enjuiciadora. La investigación disonancia, pero la razón subyacente para los cambios de acti-
de Hovland y Sherif (1952) indicó que los juicios de declaracio- tud y para los desplazamientos de juicios predicha por la teoría
nes de favorabilidad de opinión, hechos por grupos de sujetos de tiene una cierta similitud a la postulada por las variadas teorías
acti_tudes variadas, mostraron efectos de contraste. Sujetos ne-
de consistencia cognitiva: la necesidad de mantener una auto-
gros y sujetos blancos que estaban a favor de los negros, juzga-
identidad y visión del mundo anclada y estable (Sherif y Sherif y
ron reactivos de la escala de actitudes hacia los negros de
Nebergall, 1965). Consecuentemente, es posible pensar en una
Hinckley (1932) como más desfavorables que los sujetos antine-
gros. Sherify Hovland (1961) interpretaron estos hallazgos como comunicación discrepante como si pusiera al receptor en con-
sostenedores de la teoría, ya que ésta proclamaba que los des- flicto entre su anclaje interno (su propia posición con respecto al
plazamientos de juicios serían mayores para los individuos fuer- problema) y su anclaje externo (la comunicación discrepante).
temente involucrados y para aquellos con actitudes extremas. Las soluciones a este conflicto involucran grados variantes de
La teoría también sugirió que la seguridad sobre los anclajes in- desplazamiento de juicios del mensaje hacia o en sentido opues-
ternos (ejemplo, actitud propia) era mayor bajo condiciones de to a la opinión propia, y una gran cantidad variante de cambio
estímulo ambiguas, tales como las provistas en los reactivos in- de la posición propia hacia o en dirección opuesta del mensaje.
termedios de opinión. La investigación subsecuente (Eiser, 1971; Los cambios relativos entre estas dos formas de solución no han
Manis, 1960, 1961; Selltiz, Edrich y Cook, 1965; Upshaw, 1962; sido aún especificados. Mientras que la teoría del juicio social
Ward, 1966; Zavalloni y Cook, 1965) ha encontrado también proclama que la localización juzgada del mensaje es una deter-
que los reactivos sobre juicios de opinión son influidos por las minante del cambio de actitud, permanece aún vaga en cuanto a
actitudes de los jueces, pero no siempre como predjce la teoría. la especificación de la relación exacta entre los desplazamientos
La investigación de Upshaw y Cook no encontró que los jui- de juicios y el cambio de actitud.
cios de favorabilidad a los reactivos positivos estuvieran inver-
samente relacionados a las actitudes de los jueces (ejemplo: un TEORÍAS FUNCIONALES
efecto de contraste que seria consistente con la teoría del juicio
social). Aún más, el desplazamiento no varía como función del Las teorías funcionales consideran cómo se relacionan las acti-
envolvimiento, y los reactivos neutrales no fueron sujetos a tudes y los esfuerzos para cambiarlas con la estructura motiva-
grandes distorsiones. cional del individuo. Se enfocan en el significado de la situación
En oposición a la interpretación de Sherif y Hovland de que influyente, en términos tanto de los tipos de motivos que produ-
la actitud de una persona influye la forma en que percibe los es- ce, como de los métodos del individuo para agrupar y obtener sus

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metas. En otras palabras, cada una de tales teorias construye una


estructura teórica alrededor de la idea de que los individuos man-
tienen actitudes y las cambian por diferentes razones. Muchas de
las teorias funcionales en psicología, esencialmente constituyen ti-
pologías o taxonomías de las necesidades que un conjunto particu-
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gativo, o asociaciones afectivas adquiridas en el curso de la satis-
facción de otros motivos. La función instrumental toma en consi-
deración algunos de los principales intereses desarrollados en las
aproximaciones ·de la teoria del aprendizaje a la formación y
cambio de actitudes, ya que considera tanto el aprendizaje a tra-
lar de conductas puede satisfacer. Sin embargo, las teorias aquí vés de reforzamientos e incentivos, como el aprendizaje que se
consideradas son más sofisticadas, ya que intentan explicar los da debido a la contigüidad con estados afectivos.
antecedentes y los consecuentes de cada una de las funciones De acuerdo a Katz, las actitudes utilitarias son producidas
con el fin de obtener poder predictivo y explicativo. por la activación de una necesidad o por claves que están aso-
Una comprensión de las funciones de servicio de las actitudes ciadas con el objeto actitud y despiertan sentimientos favorables
es importante para los procedimientos de cambio de actitud, ya o desfavorables. De aquí que el surgimiento de la necesidad de
que un método particular puede producir cambios en individuos aprobación social puede generar en una persona una actitud par-
cuya actitud sirve a una función en particular, pero puede no ticular que le permite obtener aprobación de su grupo de cama-
producir cambio o a4n más, producir un cambio en dirección radas. O, el candidato político que defiende el matriarcado y a
opuesta en individuos para quienes la actitud sirve a una fun- la familia, está intentando hacer surgir la reacción positiva que
ción diferente. muchas personas asocian con sus madres. El cambio de las acti-
Por ejemplo, una razonada apelación enfatizando las perse- tudes utilitarias se logra por medio de la alteración de las contin-
cuciones experimentadas por un grupo minoritario particular a gencias de reforzamiento, de manera que la actitud no sea más
través de siglos y recalcando la inconsistencia de esta conducta. instrumental para la obtención de recompensas o conduzca a
con la idea establecida de "igualdad de justicia", puede reducir consecuencias castigantes. Una manera en que las contingencias
el prejuicio en algunos individuos, pero no en aquellos que de- de reforzamiento pudieran ser cambiadas es por medio del ajuste
nigran a los grupos minoritarios con el fin de preservar su propia de los estándares propios concernientes a lo que es recompensan-
autoestima. Asimismo, el significado motivacional de la rela- te o castigante. Otras condiciones para el cambio de actitudes uti-
ción de la persona con la fuente de comunicación, debe ser con- litarias involucran cambios en las necesidades (adquisición de
siderado al disefiar las comunicaciones persuasivas. nuevas necesidades o saciar viejas necesidades) o el aprendizaje
de caminos nuevos y más fáciles para motivar la satisfacción.
Las cuatro funciones de las actitudes de Katz. Katz (1960; Katz La función de conocimiento de las actitudes está basada en la
y Stotland, 1959) definió cuatro funciones que las actitudes pue- necesidad del individuo de mantener una estructura estable, or-
den tener para un individuo: una función instrumental o utilita- ganizada y significante del mundo. Las actitudes adquiridas o
ria, una función de conocimiento, una función ego-defensiva y cambiadas en el servicio de mantener una consistencia cognitiva
una función expresiva de valor. Mientras que estas funciones son obviamente relevantes en este punto, como lo son las acti-
implican diferentes bases motivacionales para las actitudes, y tudes y creencias adquiridas simplemente sobre la base de su va-
condiciones diferentes para el surgimiento de las actitudes y su lor informativo para la persona. Las actitudes y opiniones que
cambio, una actitud dada puede servir más que una de estas proveen un estándar de acuerdo al cual la persona evalúe aspec-
funciones. tos de su mundo sirven también a la función de conocimiento.
La función instrumental o utilitaria reconoce que las personas De acuerdo con Katz, las actitudes que sirven a la función de
están motivadas a obtener recompensas y a minimizar el castigo. conocimiento son originadas por claves asociadas con el pro-
Las actitudes que sirven esta función son, ya sea instrumentales blema que la actitud basada en el conocimiento originalmente
en la obtención de reforzamiento positivo y/ o reforzamiento ne- resolvió, o por un resurgimiento del problema original. Tal acti-

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tud es cambiada cuando la actitud existente prueba ser inade- La función valor-expresiva toma en cuenta actitudes que son

Ji cuada para lidiar con nuevas situaciones debido ya sea a una in-
formación nueva discrepante o cambios medioambientales que
crean ambigüedad, o debido a que se ha obtenido información
mantenidas debido a que expresan los valores de una persona o
aumentan su autoidentidad. Las actitudes valor-expresivas pue-
den ser producidas por condiciones que amenazan el autocon-
if,:
• ' 1 más significante . cepto, apelaciones para afirmar la autoimagen de la persona o
'i 1 La función ego-defensiva de las actitudes reconoce la impor- por claves que empeñan los valores de la persona y los hacen
¡1!' tancia del pensamiento psicoanalítico. De aquí que las actitudes evidentes para ésta. Como en el caso de las otras funciones, un
¡i pueden ser adquiridas y mantenidas para proteger a la persona desajuste entre una actitud y las necesidades subyacentes que sa-
;I de la confrontación de amenazas en el mundo externo o de vol- tisface genera cambio de actitud. En el caso de esta función, la
,!! verse consciente de sus propios impulsos inaceptables. Los me- insatisfacción con uno mismo, el cambio de valores o un mejor
í canismos psicoanalíticos de defensa son relevantes en este ajuste de la actitud cambiada con el autocóncepto o valores son
¡, punto, ya que una actitud particular puede servir a las necesida- las condiciones que inducen el cambio de actitud.
1'
1 des ego-defensivas del individuo a través de tal mecanismo
1
1 " (proyección o desplazamiento, por ejemplo). La investigación Limitaciones de la teoría. La teoría funcional de Katz no ha es-
sobre autoritarismo (Adorno y col., 1950) y la teorización psi- timulado mucha investigación, con excepción del trabajo sobre
coanalítica de Sarnoff acerca de las actitudes son los trabajos cambio de actitudes ego-defensivas. Esto se debe en parte a los
que se relacionan con esta función. problemas asociados con identificar a qué función sirve una acti-
Las actitudes ego-defensivas pueden ser producidas por ame-
tud específica en un individuo dado y en parte debido a que el
nazas internas o externas, eventos frustrantes, apelaciones o edifi-
marco especifica las condiciones para la producción y cambio
cación de impulsos reprimidos y sugestión de fuentes autoritarias.
de la actitud únicamente a un nivel muy global. Es quizá mejor
Ya que las actitudes ego-defensivas frecuentemente implican des-
considerar esta aproximación, corno un intento de integrar am-
plazamientos de la agresión de un evento originalmente frustrante
a un blanco más remoto, la presencia del blanco (por ejemplo, el pliamente las variadas ideas respecto a las actitudes y del cam-
objeto de la actitud) no es necesariamente una condición para el bio de actitudes que han sido sugeridas por las teorías de
surgimiento actitudinal. Este hecho puede hacer a las actitudes aprendizaje, consistencia, psicoanalítica y de valor. Aunque la
ego-defensivas dificiles de cambiar. ~ aproximación de Katz intenta integrar varias escuelas de la teo-
Las actitudes ego-defensivas pueden ser cambiadas por medio ría del cambio de actitud, puede no ser ideal juntar estas escue-
de la retirada de la amenaza en un ambiente de apoyo, tal como las postulando funciones separadas. En lugar de esto, podría ser
el provisto por la terapia o por apelaciones que proveen informa- más parsimonioso concebir estas separadas tradiciones teóricas
ción acerca de los aspectos mal adaptados de ciertas actitudes sin como enfatizadoras de aspectos diferentes del mismo proceso
amenazar al individuo. La edificación de impulsos productores psicológico subyacente. Existe, por ejemplo, un sentido en el
de tensión que hacen surgir algunas actitudes ego-defensivas pue- que la función utilitaria de las actitudes provee una interpreta-
den ser liberados permitiéndole a la persona una expresión catár- ción de todas las otras funciones, ya que el conocimiento, la
tica de sus sentimientos, aunque un procedimiento tal puede ser ego-defensiva y la expresión de valores pueden ser todas concep-
únicamente un parche que previene el surgimiento de la actitud tualizadas como resultados recompensantes.
en lugar de cambiarla. Aunado a esto, Katz y sus asociados han De manera similar, alcanzar la autoidentidad remarcada por
explorado la posibilidad de cambiar actitudes ego-defensivas por la función valor-expresiva puede ser visto como un aspecto del
medio de proveer a la persona de una percepción interior del me- dar una interpretación ordenada al mundo propio, lo cual es la
canismo de defensa base de sus actitudes sin amenazarlo (Katz, esencia de la función de conocimiento. Aún más, las metas de
McClintock y Sarnoff, 1957; Stotland, Katz y Patchen, 1959). autoidentidad de la función valor-expresiva y la meta autode-

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fensiva de la función ego-defensiva de la función pueden reflejar La identificación ocurre cuando una persona cambia su opi-
dos aspectos de un proceso único .. nión debido a que la posición que adopta lo ayuda a establecer o
'I Por tanto, quizá no tengamos que separar funciones; en lugar mantener una relación positivamente definida con el agente in-
¡: !i de esto, tenemos un proceso básico de reducción de necesidad fluyente. La actitud cambiada es aceptada tanto privada como
con diferentes aproximaciones que se focalizan sobre ciertas de- públicamente, aunque es mantenida únicamente en el contexto
terminantes del proceso. Las cuatro líneas del marco funcional de la relación-rol sobre la cual se basó la identificación. La opi-
de Katz representarían diferentes conjuntos de variables inde- nión cambiada, entonces, es dependiente de la relación con la
pendientes en un proceso. común, en lugar de procesos divergen- fuente, aunque no de su vigilancia, como en el caso de la con-
tes de formación y cambio de actitudes. descendencia. La opinión cambiada no está integrada con el sis-
tema de valor de la persona, aunque es un aspecto de una
LOS TRES PROCESOS DE CAMBIO DE ACTITUD, DE KELMAN relación de rol autodefinicional.
1 La intemalización implica adoptar una opinión debido a que
Mientras el marco de Katz está dirigido hacia los tipos de fun- es congruente con nuestro propio sistema total de valores. El in-
cionamiento de personalidad con los que las actitudes e intentos dividuó percibe el contenido de la opinión inducida como si
M por influirlas se conectan, fa teoría de Kelman está dirigida ex-
trínsecamente a· los tipos de relaciones sociales que ocurren en
las situaciones de influencia social. Kelman (1958, 1961) distin-
aumentara sus propios valores. De aquí que el cambio de opi-
nión se vuelva independiente de la fuente de comunicación per-
suasiva. Kelman ha formalizado esta teoría por medio de la
guió tres procesos de cambio de opinión: condescendencia, especificación de varios antecedentes y consecuentes de cada
identificación e intemalización. Estos procesos derivan signifi- proceso. Las condiciones antecedentes incluyen una especifica-
cado funcional, en primer lugar, por su énfasis en el significado ción de los atributos de la fuente que son cruciales para cada
motivacional de la relación del individuo o el agente influyente,
proceso.
o más ampliamente, de los diferentes tipos de integración social "Medios de control", el poder para dar o con el cual sostener
que representan. Además, los procesos difieren de acuerdo a si
los medios que el individuo requiere para alcanzar sus metas, es
el cambio está a un nivel superficial de respuesta abierta o en un
crucial para la condescendencia. La atractividad, en el sentido
nivel más profundo que implica un cambio más duradero inte-
grado con el papel significante de las relaciones de una persona de poseer cualidades que hagan a una relación más deseable, es
o con sus valores. el atributo central de la fuente necesario para la identificación.
Condescendencia, la cual tiene lugar en un nivel superfici?l, La credibilidad, o la habilidad para hacer declaraciones que
ocurre cuando una actitud o creencia es cambiada con el fin de sean percibidas como creíbles o válidas, es necesaria para la in-
obtener una reacción favorable de otra persona o grupo. Por lo temalización. En un examen del modelo, Kelman (1958) mani-
tanto, el individuo valoriza el efecto de fa respuesta-opinión y puló la fuente del poder del agente influyente y examinó el
adopta la opinión inducida indiferentemente de cuáles sean sus cambio de opinión bajo condiciones de grados variantes de con-
propias creencias. Este tipo de cambio de opinión puede ser bas- trol por parte de éste. Los datos obtenidos fueron ampliamente
,.
tante temporal, ya que es expresado únicamente cuando la con- consistentes con la suposición de que el control de los medios
,.i
ducta de la persona es directamente observable por el agente genera condescendencia, la atractividad genera identificación y
influyente de quien ella espera obtener un efecto favorable o la credibilidad genera intemalización.
prevenir un efecto desfavorable. La teoría de la disonancia (Fes- La conceptualización de Kelman de los procesos subyacentes
tinger, 1957) ha recalcado este hecho en experimentos de "con- al cambio de opinión está relacionada con otras teorías de in-
descendencia forzada", y algo del último trabajo de Kelman ha fluencia social. Por ejemplo, Raven (1965; Collins y Raven,
sido también dirigido al entendimiento de la forma en que el 1969; French y Raven, 1970) discutió seis bases del poder y la in-
cambio de actitud puede ser debido a conducta autodiscrepante. fluencia social: poder recompensante; poder coercitivo; poder

138 139

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referente; poder legitimizante; poder de experto y poder infor-
macional. Aunque no se desmenuzan aquí las distinciones entre
las variadas bases de poder, puede notarse que el coercitivo y el
recompensante son similares a la condescendencia de Kelman;
el poder referente es similar a la identificación, y los poderes de
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1
1
¡
La teoría se deriva de una analogía con el .proceso biológico
implicado en la inmunización contra una enfermedad. McGuire
contrastó dos formas en las que la resistencia al mal puede ser
confrontada. Una forma es incrementar la resistencia apoyando
el bienestar general del sujeto ("descanse totalmente", "vístase
experiencia e informacional son similares a la intemalización. apropiadamente al tiempo", "coma una dieta balanceada", etc.).
'/1 Mientras el marco teórico de Kelman es apoyado por una 1
Otra forma de conferir inmunidad es inocular a la persona
,¡ i cantidad relativamente baja de exámenes experimentales (Kel- con una pequeña dosis del virus, lo cual estimula al cuerpo a
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man, 1958, 1960, 1965; Kelman y Eagly, 1965) hace una impor- desarrollar anticuerpos en contra del mal. McGuire notó que es-
1
tante contribución para el entendimiento de las condiciones que tas dos formas de tratamiento deberán tener diferentes niveles de
1
influyen el mantenimiento y la estabilidad del cambio de acti- eficacia para una persona que ha vivido en un medio ambiente
¡ tud, un problema descuidado por muchas de las otras teorías y "libre de gérmenes" y es expuesta al padecimiento. Por lo tanto,
!,¡ por muchas de las investigaciones y aplicaciones en el área de la persona que ha recibido la terapia sostenedora no ha tenido la
actitudes. El trabajo más reciente de Kelman relacionado con el oportunidad de desarrollar defensas contra los gérmenes a los
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l
marco de los tr~s procesos consiste en extensiones y aplicaciones cuales está ahora expuesta y es probable que sucumba al virus a
de la formulación original más que de exámenes experimentales pesar de estar en buen estado de salud. Por otro lado, la persona
de la misma. El modelo ha sido extendido a la conducta de a~ti- que fue inoculada en contra del germen viral específico está in-
tud discrepante (Kelman, 1962) y aplicado a la influencia de mune aun, cuando está expuesta al mal.
procesos involucrados en la psicoterapia (Kelman, 1963),, al in- De manera análoga, las creencias de una persona en "verda-
tercambio educativo internacional y procesos involucrados en la des culturales" han sido establecidas en un medio ambiente rela-
integración de individuos en el sistema nacional (Kelman, tivamente libre de gérmenes. Las verdades culturales son
creencias que casi todo mundo acepta (ejemplo: "es una buena
1969). Las implicaciones del modelo para el entendimiento del
idea el que laves los dientes después de cada comida tanto como
encadenamiento del influenciado receptor a un sistema social sea posible"). Consecuentemente, la persona nunca ha tenido la
más amplio constituyen la focalización más reciente de Kelman. oportunidad de desarrollar defensas contra un posible ataque a
De manera creciente su trabajo está orientado hacia el contexto la creencia ni está motivada para hacerlo. Estas creencias, por
de sociedad de la influencia social, otro problema descuidado tanto, son altamente susceptibles de atacar. Un tratamiento de
por la mayoría de los otros trabajos sobre actitudes. apoyo en forma de comunicaciones conteniendo argumentos a
favor de las creencias que la persona sostiene, no tiene probabi-
I, TEORÍA DE LA INOCULACIÓN DE MCGUIRE lidades de conferir mucha resistencia, ya que no estimulan a la
I' persona a desarrollar defensas, ni está motivada para asimilar
¡¡;
La teoría de la inoculación de McGuire se interesa más por la estos argumentos. Lo que necesita, de acuerdo con McGuire, es
resistencia a la persuasión que por el cambio de actitud. McGui- una inoculación que la confronte con pequeñas dosis de un ata-
/: re (1964) argumentó que la resistencia a la persuasión no es que y por tanto la estimule a desarrollar defensas contra ataques
simplemente el inverso del cambio de actitud, ya que los facto- más poderosos.
res que producen poco cambio inmediato pueden ser eficaces La inoculación que McGuire ha utilizado consiste en mensa-
para crear resistencia a una contrapropaganda. El foco de la teo- jes de "defensa refutacional", en los cuales se presentan opinio-
ría de inoculación está en el tratamiento que una persona puede nes contrarias a las creencias del sujeto y después son refutadas.
recibir para capacitarla y resistir ataques sobre creencias ya esta- McGuire mantiene que los moderados ataques provistos en
blecidas. los tratamientos de defensa refutacional amenazan la creencia
de la persona en su veracidad y la motivan a defenderla. Aún
140
141

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más, las refutaciones del ataque moderado proveen información


con la cual defender la creencia.
Para examinar la teoría, McGuire y Papageorgis (1961) expu-
sieron a sujetos, ya fuera a defensas de apoyo o a de~ensas refu-
tacionales antes de exponerlos a fuertes comumcados que
atacaban sus creencias sobre verdades relacionadas a la salud.
De acuerdo a la teoría, encontraron que la inoculación por me-
dio de defensas refutacionales probó ser más efectiva en la in-
ducción de resistencia a la persuasión que los procedimientos de
defensa de apoyo. Aún más, las defensas sostenedoras o de apo-
yo no confirieron ninguna resistencia a los ataques, aunque su
impacto inicial fue el fortalecimiento de la creencia en verdades.
1 Un aspecto fundamental de la teoría de la inoculación es la idea
1
1''' de que la defensa refutacional estimula a la persona a desarrollar
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1
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defensas contra los ataques persuasivos. Era crítico, por tanto,
I'
. '. mostrar que los argumentos en la defensa refutacional no úni-
camente creaban resistencia al mismo argumento contenido en
el mensaje de ataque, sino también nuevos argumentos en el
PARTE III
ataque. Papageorgis y McGuire (1962) encontraron apoyo para
esta importante suposición de la teoría. El último estudio inves-
tigó también los efectos del intervalo de tiempo entre los trata- CÓMO MEDIR LAS ACTITUDES
mientos defensivos y el ataque, y se encontró que mientras las
defensas refutacionales conteniendo los mismos argumentos que
el ataque, confirieron mayor resistencia a ataques inmediatos,
las defensas refutacionales que contenían argumentos diferentes
a los del ataque fueron más efectivas cuando el ataque fue de-
morado dos días. Estos datos sugieren un proceso activo de
construcción de defensas que toma tiempo desarrollar.
McGuire ha extendido su analogía biológica en muchas direc-
ciones y ha explorado los efectos de las defensas pasivas contra
defensas activas, y los efectos de advertencias, amenazas o re-
afirmaciones como medios para inducir inmunidad a ataques en
verdades culturales. Este programa de investigación ha genera-
do datos fascinantes, y la analogía biológica provee una colorida
declaración de la teoría. Ésta, sin embargo, es una teoría psico-
lógica que involucra complejos procesos interventores (por
1 ejemplo, contraargumentación) que necesitan ser examinados
más directamente. Además, el grado en que la teoría posee ge-
neralidad más allá del caso de la verdad cultural no ha sido aún
determinado.·

142

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ii ADVERTENCIAS Y RECOMENDACIONES

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1

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Una primera advertencia que podemos hacer a todos aquellos


¡, 1

! I! que tienen interés en calcular las dimensiones o las cantidades


;1: t1 que tienen los fenómenos psicológicos, es que el mero hecho de
pensar en "medir" cualquier proceso de tipo subjetivo viene
siendo, hasta cierto punto, un contrasentido e incluso un ejerci-
cio inútil si no observamos, meticulosamente, todos y cada uno
de los pasos metodológicos que al respecto se recomiendan
cuando se trata de estos aspectos -o de "variables", como algu-
nos autores les depominan- cuya naturaleza es en esencia cuali-
tativa y que por · definición no cuadran con ninguna noción
numérica, aunque, no obstante ello, los psicólogos sociales per-
sistamos en la idea de demostrar que poseen intensidad, tama-
ño, peso figurado, consistencia, dirección y otros atributos más
que pueden someterse a medición, tal como sucede con la inte-
ligencia, el prejuicio, la representación social y con la actitud,
desde luego.
Contra esta dificultad de "medir" lo subjetivo, podemos en-
tender los esfuerzos que hicieron los primeros psicólogos por
imaginar, ptimero, y sistematizar después los procedimientos
que les permitieran saber en qué medida una persona, un grupo
o una sociedad entera poseían, respectivamente, un estereotipo,
una actitud (conservadora o liberal), un prejuicio racial, etcétera,
aparte de proponerse saber en qué medida también estaban dis-
puestas a manifestar ese estado subjetivo en una conducta prácti-
ca. Ése fue el trabajo, por ejemplo, de Bogardus sobre distancias
sociales, en 1924; o también el de otros autores -Thurstone y Li-
kert, digamos-: que ya en la época que podríamos denominar "la
era de las actitudes", elaboraron instrumentos adhocpara medir
estas variables, precisamente, establecer luego algunas compara-

145

~. , _ _ , . ~ '11 a.;z;, 4,144:u;;:;¡i;i¡ ; # 41AiWi. re.&; s ;.;w: GM 4


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j dones entre individuos y grupos, e incluso intentar las predic- problemas sociales, digamos acerca de actitudes que tienen al-
ciones correspondientes a la conducta que observarían unos y gunos sectores de la población, algún gobierno en particular o

:[ otros, en particular con relación a alguno~ asuntos importantes


que enfrentaba por aquel entonces su sociedad (la norteameri-
cana) tanto en su interior como en el campo externo.
Pe;o habrá que hacer aquí una segunda advertencia, que con-
un líder importante en tomo a determinados países, etnias, gru-
pos o mandatarios de otros lugares. Nos viene a la mente, por
ejemplo, la predisposición que tiene -y ha tenido- contra Irak,
desde que asumió el cargo como presidente de los Estados Uni-
sistiría en tener presente que no obstante aquellos avances, una dos de Norteamérica, George W. Bush, quien reiteradamente
escala sola no basta para conocer las complejidades de nuestro confesó que aun sin la anuencia del Congreso de su país, ni del
objeto de estudio, muy a pesar de que desde la década de los Consejo de Seguridad de la ONU, él de todos modos le declara-
años veinte del siglo pasado hasta nuestros días, muchos de los ría la guerra al gobierno de Irak que presidía Saddam Hussein,
procedimientos de medida que se µtilizan .en 1a investigación sobre todo porque él considera una humillación el hecho de que
científica, tales comO ciertos cuestionarios, algunas escalas de su padre, George Bush Sr., no haya podido vencer a aquél en la
actitud, los sondeos, la observación, etcétera (ver Padua, 1992: guerra de 1991, siendo nada menos que el representante del país
11~27), se hayan sometido a pruebas de confiabilidad y de vali- más poderoso de la tierra.
dez rigurosas, que al final han superado exitosamente, es décir, Pero, en fin, estamos hablando de procesos subjetivos que di-
muy a pesar de que hayan o han demostrado ser muy eficaces fícilmente podemos llevar a una representación en la pantalla de
en las funciones sustantivas que cumplen, pues siguen adole- "los quanta". ¿Cuánto de actitud tuvo George Bush Jr. para de-
ciendo de capacidad para proporcionamos toda la información clararle la guerra a Saddam Hussein?, ¿qué grado de sentimiento
y todas las claves que requerimos los científicos sociales para in- negativo tuvo contra el mandatario iraquí para ordenar la inter-
terpretar, comprender y explicar la conducta humana. vención militar norteamericana? Si su actitud negativa es extre-
Más aún, su insuficiencia proviene del hecho de que en gene- madamente intensa, ¿de qué dependió entonces la orden de
ral, todas las técnicas sirven normal y exclusivamente a los pro~ invasión? Estas y otras preguntas nos podemos formular en rela-
pósitos de la recolección de los datos, para la clasificación de los ción a la actitud que el guerrerista George W. Bush tiene respec-
mismos e incluso para cierto nivel de análisis de ellos, pero has- to a Irak; sin embargo, la última contiene la clave de la
ta ahí, pues en su utilización y en el proceso investigativo el respuesta cualitativa: la actitud de una persona, por más manda-
científico encuentra por lo regular problemas de epistemología, taria que sea, no determina en exclusiva una conducta; ésta de-
de metodología y de concepción teórica acerca de lo que se está pende, en la mayoría de los casos, de la combinación que tenga
investigando y, en especial, con r~lación a los objetivos y a las
con otras muchas variables, de tal modo que, aunque la haya-
metas planteados. De ahí que Munné (1995) proponga una revi~
mos cuantificado de un modo claro, digamos en el extremo va-
sión profunda y cualitativa del concepto de complejidad, a partir
de ciertas propiedades de la realidad comportamental del ser lorativo del continuum, ella sola no desencadenará la conducta
humano; y de ahí, también, que el Che Guevara haya dicho en esperada. Detrás de todo ello se encuentra, como sostienen mu-
alguna ocasión, en referencia a la naturaleza de la técnica, que chos analistas de lo internacional, el petróleo y los intereses
"un fusil, visto como un instrumento técnico, puede utilizarse geopolíticos del imperio estadunidense.
bien para oprimir a un pueblo, o bien para liberarlo", pues eso Lo que queremos decir, en síntesis, es que la medición en
depende de los propósitos que tiene quien lo está usando. Quie- psicología es muy distinta a la medición que se hace de las cosas
re decir, pues, que ninguna técnica, desde el momento triismó materiales o físicas. En la primera se trata de "medir" atributos
en que es diseñada o pensada para aplicarse, puede verse desga- subjetivos para los cuales no existe un patrón universal de medi-
jada de la totalidad de los propósitos de quien investiga, sobre da, el cual sirva como referente para que nos podamos formar,
todo cuando se trata de asuntos que versan directamente sobre de inmediato, la idea del tamaño, del peso o del volumen que

146 147

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tienen tales atributos en una persona o en un grupo; en la se- nas son el estímulo que nos interesa y deseamos medir algo que
¡ gunda, en cambio, existen patrones de medida como el metro, el llamamos capacidad de liderazgo o actitudes, a menudo es dificil
' 1 kilo, el litro; la onza, la yarda, la libra, etcétera -según el sistema percatarse de que la medida que nos interesa no.es la del estímulo
que seleccionemos-, que una vez conociéndolos, cualquier per- ·af
externo, sino la del atributo subyacente que se experimenta.
sona sabe de inmediato y tiene una noción muy aproximada a la ~
:t.
realidad, cuando escucha, por ejemplo, que un elefante pesa una \ EL USO DE NÚMEROS EN LA INVESTIGACIÓN SOCIAL
,'~
tonelada, un tiburón puede medir hasta diez metros o que la le- ::

che viene ahora en envases de dos litros; la cuestión no es tan Debido a que los científicos sociales han desarrollado diferentes
clara, en cambio, cuando escucha que la población de adoles- técnicas de medición, aplicándolas a una gama muy amplia de
centes de Uruguay tiene una actitud de 2. 7 respecto del uso del fenómenos, que comprenden desde actitudes políticas, anomia,
f
condón. En este último caso, obviamente, faltaría mayor infor- delincuencia, conformidad y prestígio, hasta religiosidad, divor-
mación -por ejemplo, sobre el tipo de escala usada- para hacer- cio, identidad, preferencias electorales y otros muchos que es
nos una idea clara de lo que estamos tratando de decir en imposible mencionar aquí, puede afirmarse con Levin (1981)
números. que los números cumplen, por lo menos, tres funciones, o mejor
Vale la pena retomar, a propósito de todo esto, lo que Sum- dicho, sirven: 1. para categorizar el nivel nominal de la medi-
mers menciona en su libro Medición de actitudes (Trillas, 1984) ción, 2. para determinar el rango o el orden al nivel ordinal de la
acerca del término atnbuto, el cual tiene dos interesantes aspec- medición, y 3. para obtener montajes al nivel de intervalos de la
tos ·que es necesario tener presentes en todos los procesos de propia medición.
i medición. Dice: ·
¡
1) El atributo es una propiedad abstraída de alguna cosa, y no Nivel nominal
la cosa misma. Cuando hablamos de medir alguna cosa en una
situación dada, no hablamos realmente de medir un objeto o un En este nivel se involucra simplemente el proceso de etiquetar o
suceso, sino de alguna propiedad abstraída de uno y otro. Es de- de denominar, es decir, colocar los casos dentro de categorías y
cir, cuando medimos la longitud o el peso, no medimos el obje- contar su respectiva frecuencia con que ocurren. Por ejemplo,
to, sino un propiedad abstraída, o dimensión del objeto mismo. mediante una tabla se puede indicar cuántas de las personas en-
2) "Un atributo se relaciona con la experiencia psicológica", trevistadas tienen prejuicios hacia los indígenas y cuántas no.
lo cual lo hace realmente psicológico. Contrastemos -para acla- Podríamos integrar al grupo de las personas que sí los tienen en
rar- un atributo (digamos de experiencia) con una dimensión fi-
la categoría de I, y a las que no los tienen en el grupo de II, y
sica que está íntimamente relacionada con la experiencia. Por
proceder en seguida a indicar las frecuencias:
ejemplo, un sonido tiene intensidad fisica, la que podemos me-
dir con técnicas estándares. Podemos experimentar la sonori-
Categoría Actitud hacia los indígenas Frecuencia
dad, sin embargo, ésta no es idéntica a la intensidad fisica. La
sonoridad es algo que experimentamos; la intensidad es un as-
pecto del estímulo mismo. I 12
11 08


!
Esta distinción entre el atributo y la dimensión del objeto fisi-
co, o acontecimiento, es fácil de apreciar en los casos en los que
hay evidente contraparte fisica del atributo que nos interesa me-
dir. En otros casos es más sutil; por ejemplo, cuando las perso-
I Total 20

Otras medidas de nivel nominal pueden referirse a aspectos como


género, militancia política, religión, nivel de ingreso, estudios reali-
zados, lugar de residencia, edad, nacionalidad, etcétera. Por
148 149

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j ejemplo, el género masculino puede representarse con la letra A, persona A y la persona B, o entre ésta y la persona K, debido a
1
y el femenino con la letra B; los que tienen estudios profesiona- que no hemos introducido aún en el procedimiento de medida
les pueden ser identificados con un asterisco, y los que tienen la noción de intervalo.
únicamente estudios de primaria con una cruz; y así sucesiva-
i mente, de modo que si es necesario, deben ampliarse las catego- M"vel intervalar
¡, rías de identificación.
Como es de suponerse, este nivel de intervalos comprende los
M"vel ordinal dos anteriores, en tanto que trabaja con símbolos o números que
nominan ciertos atributos y a la vez suponen una categorización
Como el nombre lo indica, sirve para introducir un orden o una de los mismos. "Este nivel intervalar nos indica tanto el orden
clasificación según la cantidad de atributo que posean las perso-
~~;-"
de las categorías, como la distancia exacta entre ellas ... , pues
1
nas (o las cosas) o de acuerdo a las necesidades, deseos, prefe- emplea unidades constantes de medición, por ejemplo: pe~os y
1 ¡
rencias o percepciones que ellas mismas tengan de alguna centavos, grados centígrados o fahrenheit, metros o centímerros,
r· it
minutos o segundos), las cuales proporcionan intervalos iguales
't: 1 cuestión de su entorno. Por ejemplo, puede someterse a catego-
J. ' entre los puntos de la escala" (Levin Jack, op. cit.), tal como,
'¡,' rización a las doce personas que resultaron con prejuicios hacia por ejemplo, intenta trabajar la escala de actitudes tipo Thursto-
los indígenas, de acuerdo con el grado de intensidad en que lo ne, con un cóntinuum dividido en once intervalos iguales, o la
expresaron dentro de la escala. Digamos así: de diferencial semántico de Osgóod (DS), que se integra de 6 in-
tervalos iguales, yendo de -3 a +3.
Actitud prejuiciosa hacia los indígenas Veamos el mismo ejemplo anterior bajo la suposición de que
la escala es de 1 a 100 y de que sus intervalos son iguales, puesto
Persona Ra que la misma distancia hay entre 99 y 100 que entre 5 y 6 o en-
A I tre 12 y 13, tal como la hay de un centímetro a otro en una regla
B 11 que utiliza un estudiante de primaria. La puntuación para algu-
e III nos de los sujetos sería entonces así:
D IV
E V Actitudes prejuiciosl:1s hacia los indígenas
F VI
G VII Persona Puntuación
H VIII A 100
I IX B 92
J X e 80
K XI D 73
L XII K os
L 01
Donde el rango I representa el mayor grado de prejuicio racial
hacia los indígenas; los rangos V y VI sugieren prejuicio mode- Proporciones, porcentajes y razones
;
rado, y el rango XII significa un prejuicio muy débil o poco in- -,
tenso. Sin embargo, pese a que podemos percibir las diferencias Ahora bien, para expresar los resultados de una investigación,
de intensidad, no sabemos la diferencia real que existe entre la tenemos las opciones sugeridas en este subtítulo, es decir, po-

150 151

Jt,

¡¡;;g ~~~
~-.,,,

demos expresarlos en términos .de proporciones, de porcentajes

!
) 1¡
asistieron a la misma conferencia), donde fl es· igual a la fre-
IY. o de razones. De este modo, podemos convertir cualquier fre- cuencia de cualquier categoría, y f2 a la frecuencia de otra cate-
1 i cuencia en una proporción P, dividiendo el número de casos en goría:
cualquier categoría "f" por el número total de casos en la distri-
jv: bución N, con la siguiente fórmula:
75 3
H f Razón= - - - - - -

1
1
r
il.'·'
' 11
P=--
N
'i
25 1

·~ La conclusión es que hubo 3 mujeres por cada hombre.


'·, '·,.,!¡
: /1
1 ·¡¡ Así, digamos que de las 100 personas asistentes a una supues-
ta conferencia sobre "igualdad laboral y social entre hombres y
',/ 1
LA MEDICIÓN DE LAS ACTITUDES
; .t;;
1 ~ .• mujeres", 75 de ellas son de sexo femenino, por lo que la pro-
porción de mujeres puede expresarse de la siguiente manera: P Hemos dejado claro que medir procesos subjetivos, como las ac-
1,
'.,,, ¡j = 75/100 =o. 75 titudes, no es lo mismo que "contar chiles" (tal como decimos
,, r¡ ! En cuanto al porcentaje,· quien desee expresar así sus resulta- los mexicanos cuando nos referimos a algo sencillo o banal),
!l li 1 dos, la fórmula que se aplica para tales casos es:
puesto que ellas no son accesibles a la observación directa, sino
, 't ' que tienen que ser inferidas de la conducta, y si bien se trata, en
" IJ j, f
1
1
1 última instancia, de una medición, conviene tomar en cuenta
%=(100)--
ff qué para hacerlo -puesto que la vamos a inferir de la conducta-
1
/!
1
!, N
!¡ es necesario llevar a cabo tres pasos que son imprescindibles en
¡: Quiere decir que,. para nuestro ejemplo sería: esta empresa:
. . 1) Identificar las muestras conductuales que nos van servir co-
il
;'1i 75 mo base para hacer las inferencias correspondientes, recor-
(100) = 75 por ciento dando que las actitudes tienen tres elementos constitutivos
100 (el cognitivo, el afectivo y el conductual) que deben formar
parte de esas identificaciones muestrales.
Por otro lado, si se desea expresar los mismos resultados en 2) Proceder a recolectar las muestras conductuales (mediante
i
términos de razones, la fórmula para llegar a ellas es: técnicas específicas).
3) Dar tratamiento a tales muestras, a efecto de convertirlas en
fl una variable cuantitativa.
Razón=----
f2 Además, considerando, como sostienen Cook y Selltiz (cita-
/,¡
dos en Summers, op. cit.), que la actitud es una disposición fun-
Esto significa que la razón compara directamente el número damental que interviene en la determinación de las creencias,
de casos que caen dentro de una categoría (por ejemplo, las mu- los sentimientos y las acciones de aproximación-evitación de un
jeres que asistieron a la conferencia), con el número de casos individuo respecto a un objeto, hay que decir que sobre esa
que caen dentro de otra categoría (por ejemplo, los hombres que premisa existen cinco bases de inferencia actitudinal:

152 153

·--
<Ml <v ,w,, .,,.~ '),\%&,! SiQW,, ?Pi 144 4,4141 OIQ#l4Ak# 4 il 4. t UZ. Sil ~~ ~·-~·,.,,,.,,~.,-.
~ ; , ¡ , , . , , , ,..,.,.,._

a) Informes ·de uno mismo sobre creencias, -sentimientos .y con- d) Realización de tareas objetivas, en las cuales intervenga el
ductas, donde el investigador tiene que enfrentar directamente objeto de actitud, pero en la que se haga creer al sujeto que
al sujeto y preguntarle qué siente respecto de una persona, ·un lo que realiza no tiene nada que ver con el propósito de me-
grupo, un fenómeno o, en pocas palabras, el objeto de actitud; dición actitudinal por parte del investigador; en tal sentido,
lo mismo que sondearlo acerca de lo que piensa y de_ lo está puede ser la ejecución de una tarea para ver explícitamente su
! dispuesto a hacer por tal objeto. Nótese, entonces, que en esto rendimiento, o su nivel de información, aunque implícita-
se están considerando todos los elementos constitutivos de la mente estamos suponiendo que en ella el sujeto está siendo
1

actitud, habiendo varias formas o estrategias de abordar al su- influido por su actitud (hay tipos que abandonan la tarea an-
H
·¡
·¡ !
i, i
...

l,fl
jeto, que son la aplicación colectiva con descripción del sujeto
-digamos que cada uno conteste un cuestionario-; la aplica-
J
:1
tes de terminarla; otros la hacen con desgano; unos más son
malhechos, y otros la realizan con prontitud y bien hecha, et-
ción colectiva con descripción del investigador (digamos en ¡ cétera). ·
e) Reacciones fisiológicas al objeto de actitud o a representa-
: 1
:,¡ una entrevista de grupo donde el investigador va anotando,
: ·.1
,¡ con discreción, las respuestas del sujeto); la aplicación indivi- ciones de él. Estas reacciones deben tomarse en cuenta,
,, , ,j
dual con descripción del sujeto -en la cual se entrega un cues- también, como un complemento al conjunto de formas que
' ~;
,,¡:
tionario al sujeto, o se le entrevista) incluso hasta por teléfono o existen para recabar los datos que requerimos en la capta-
¡;
'.
¡i: intemet); ·aplicación individual con descripción del investiga- ción de la actitud. Por ejemplo, hay personas que si bien en
r' dor (forma que se usa en la entrevista estándar y en la .que el el ambiente esté haciendo mucho frío, ellas sudan copiosa-
,[ entrevistador, cara a cara con el sujeto, le pregunta y anota sus mente cuando están, y sólo cuando están frente a determi-
respuestas). nados escenarios o situaciones donde se encuentra su objeto
b) Observación de la conducta manifiesta. En este procedi- de actitud; o también las hay que tiemblan, lloran, parpa-
' miento debe tomarse en cuenta que la conducta manifiesta dean rápidamente, mueven rltmicámente sus piernas, se
¡ de un individuo es una consecuencia del campo total de sonrojan, etcétera, únicamente frente a un determinado ob-
fuerzas que inciden en .su comportamiento, y que no es re- jeto de actitud.
1
11 sultado exclusivo de la actitud, por lo cual, dado que los
demás objetos. presentes en la situación están cumpliendo Finalmente, en estos procesos de medición actitudinal, deben
también una función de determinación condU<;:tual, hay que considerarse tres elementos más, los cuales tienen que ver con:
!
ver su incidencia. Para observar la conducta del sujeto, exis- 1. los sujetos, 2. las respuestas, y 3. las escalas.
11 ten dos maneras de hacerlo, una directa (llamada "observa- De los sujetos nos interesa indagar la cantidad de atributo que
! 1 ción no reactiva") -sin que aquel se dé cuenta de que lo poseen (algo que arriba ya quedó explicado); de las respuestas,
'1
j 1
estamos observando-, y una indirecta que no. necesariamen- sus propiedades (latentes o manifiestas) para damos la informa-
te es concurrente con la conducta, sino que puede realizarse ción clave, y de las escalas, el tipo de las mismas -sin son ordi-
1 a través de cartas, artículos, diarios u otros elementos donde
; nales, de correlación, etcétera- y si también son manifiestas o
¡' haya dejado huellas de su conducta pasada. latentes, sin olvidar que en psicología social no contamos con
I!, c) Reacción a estímulos parcialmente estructurados o interpre- un cero absoluto -que signifique, digamos, ausencia del atribu-
tación de ellos, cuando implican al objeto de actituq., tales to-, puesto que es imposible hablar de cero inteligencia, de cero
L como son las técnicas proyectivas: un dibujó, la complemen-
tación de frases, respuestas libres, manchas de tinta, etcéte-
ra, todas las cuales "pueden adquirir estructuras de opinión
actitudes, etcétera, cuando incluso en una escala de temperatu-
ra, por ejemplo, es muy dificil poder sostener que en la práctica
hay ausencia de la misma, es decir, de este atributo. Lo mismo
del sujeto" (Sumniers, op. cit.). pasa con las actitudes: todas las escalas cuentan con un cero que

154 155

.L_

"'*"""'38 ;Ltftl Yi M ¡¡; -~


~,-~,..,..
-"'"'"

divide las opiniones favorables y las desfavorables, las positivas


de las negativas, y así sucesivamente, pero ello no quiere decir
Instrucciones:

pe los siguientes diez problemas que enfrenta tu colonia, cuáles


1
que el cero represente ausencia absoluta del atributo. de ellos son, según tu punto de vista, los más urgentes para ser
il: Con estas advertencias, en consecuencia, vamos a pasar a atendidos por las autoridades. Pon el número 1, en el paréntesis
analizar algunas escalas de actitud. correspondiente, al que consideres más importante; el número 2
al que le siga en importancia; el 3 al que consideres que debe ser
ESCALA DE JERARQUIZACIÓN SIMPLE
i
atendido sólo en tercer lugar, y así sucesivamente.
' 1

'! 11
Es una de las técnicas más sencillas que sirve para ordenar, por
'\l ( ) Recolección de basura
rangos, los estímulos que se le dan a los sujetos-muestra para A
1
( ) Servicio de vigilancia
' '

que los clasifiquen de acuerdo con sus preferencias, con los atri- B
( ) Transporte colectivo
butos que les miran o simplemente con la importancia que le e ( ) Agua potable todos los días
otorgan a cada uno. · D
!~ l ( ) Alumbrado público
' .f La escala está concebida para ser usada sólo en casos en los E
( ) Pavimentación de todas las calles
,,•,' t, :''' que el número de sujetos es reducido y para una cantidad míni- F
( ) Construcción de una escuela secundaria
;.~ ; • :1r
;,¡11 ma de estímulos, digamos que entre diez y no más de veinte in- G
( ) Un centro de salud
,j PI dividuos, y para quince reactivos como máximo. H
( ) Unas canchas de fut y de básquet
¡
!~}
J, !11
El procedimiento consiste en que se presentan al sujeto, en
una hoja de papel, todos los estímulos que queremos que some-
I
J
( ) Un mercado popular
lj i¡)
í 1; ta a juicio: según la urgencia de su atención, su valor estético, su Una vez que han sido marcados los estímulos con el número
importancia política o cualquier otra cualidad. Se entiende que correspondiente, se integran los veinte cuestionarios y se van
el investigador debe pensar y luego enlistar el conjunto de estí- vaciando las marcas en una tabla como la siguiente, en cuya
1',1:1 mulos que dará a los sujetos, para luego pedirles, con sus debi- parte de abajo se obtienen las sumas de los valores otorgados en
das instrucciones, procedan a ordenar o a calificarlos, según la cada una de las celdillas, columna por columna, y, finalmente,
1
r importancia que les atribuyan, indicándoles que coloquen el se asignan los rangos, del uno al diez romanos, dando el prime-
! número 1 al más importante, el 2 al que le sigue en importancia ro a la puntuáción más baja, y el último a la suma más alta, para
IIJ!
j
1
y así sucesivamente. luego hacer explícita la conclusión, que no es otra más que el
/·!
Pensemos en un ejemplo, y digamos que un grupo de colonos enlistado de los asuntos sometidos a juicio, del más importante
l~ insta al presidente municipal a que lleve a cabo obras públicas y al menos importante, de tal manera que con este paso las partes
l~ proporcione algunos servicios, también de carácter público, en involucradas saben, con precisión, cómo está la categorización.
~
,¡ 1~
el lugar donde ellos residen; sin embargo, ni los ciudadanos ni el
k propio alcalde saben cuál de las obras o servicios tiene que aten-
~ der en primer lugar, ni cuáles están en un plano secundario, y
j : mucho menos en el último lugar de las prioridades. Para saber
l
:t

'
',
esto es recomendable, entonces, usar este tipo de escala simple,
que puede grosso modo quedar de la siguiente manera y ser
aplicada a veinte personas habitantes de la zona urbana de· don-
de provienen los quejosos.

157
156

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ESCALA DE CATEGORIZACIÓN DE RANGOS


Tabla de jerarquización simple
Como el ténnino lo indica, en esta técnica se trata justamente de
Sujetos Estímulos
F G I
que los sujetos que nos sirven de muestra --en una población de-
A B e D E H J
terminada y de la cual nos interesa saber sus preferencias, sus gus-
1 5 3 10 7 1 4 8 2 9 6
2 1 6 4 8 3 9 5 7 10 2
tos o sus percepciones favoritas- califiquen .u ordenen, en
3 3 6 9 2 4 8 10 1 5 7 cualquiera de las cinco categorías de rango que se les ofrece como
4 10 8 6 4 2 1 3 5 7 9 opciones, los estímulos o reactivos que queremos sometan a juicio.
5 I 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Las categorías de rango para que ellos califiquen las cosas, los
6 6 5 4 .3 2 1 10 9 8 7 fenómenos o los atributos, van del valor 1 al valor 5, equivalien-
7 4 3 7 9 2 6 1 5 10 8 J
8 7 6 5 4 3 2 1 8 9
do cada número a lo siguiente: ·
10 1 significa lo más conveniente, lo más apropiado o lo más
9 9 7 5 3 1 2 4 6 9 10
10 9 8 1 2 7 6 3 4 5 2 seguro;
11 3 2 1 7 6 5 10 9 - 8 4
2 significa que es conveniente, aunque implica algunos peros;
12 2 4 6 8 10 1 3 5 7 9 3 es la afirmación que significa ambigüedad y duda;
13 2 .1 3 ·4 5 10 9 7 8 6 4 significa que no es conveniente;
14 6 5 7 8 9 1 3 2 4 10 5 es la afirmación que debe rechazarse tajantemente, ya que
15 7 2 8 1 3 9 6 10 4 5 se considera absolutamente inconveniente.
16 10 2 9 5 1 3 7 6 4 8
17 5 4 3 2 1 10 9 8 7 6 Bajo este entendido, puede someterse a juicio de ordenamien-
18 7 2 1 10 9 6 8 4 3 5 to categorial cualquier conjunto de estímulos que verse sobre al-
19 5 10 3 7 2 9 6 1 8 4
gún asunto de importancia, por poner un ejemplo, sobre la
20 1 3 5 9 7 8 2 4 6 10
Suma 103 89 100 105 82 107 115 111 138 138
sexualidad, en un sector de la población suburbana, de quien
Rango IV II JII V I VI VIII VII IX IX nosotros nos proponemos conocer el valor que le asigna a cada
uno de los reactivos, y con ello, de algún modo, la actitud que
Como puede observarse, se han sumado por columnas las ca- tiene frente al propio objeto de valoración, esto es, la sexuali-
lificaciones que los sujetos otorgaron a cada uno de los estímu- dad, tal como se plantea en los si~iéntes
/
ocho estímulos:
los, y a partir de ello se han obtenido los rangos que aparecen en
la última línea 1 correspondiendo el número I al estímulo E, el La educación sexual debe iniciarse en el kínder
A ( )
La información sexual debe estar orientada a des-
número II al B, el III al e, el IV al A y así sucesivamente. Quiere B ( )
decir, como conclusión, que ahora el alcalde sabe que el primer embocar en la unión libre
problema que tiene que atacar es el del alumbrado público, para La masturbación debe castigarse
( ) Una información sexual científica y amplia favorece
e
en seguida hacer frente al de la vigilancia, al del transporte pú- D ( )
blico y al de recolección de basura; los demás, sobre todo los nuestra libertad
La educación sexual debe estar a cargo de la iglesia
dos últimos: construcción de canchas de futbol y de basquetbol, E ( )
El uso del condón debe ser parte importante de la
y el mercado popular, pueden esperar más tiempo, puesto que F ( )
así es la jerarquía que han expresado los peticionarios a través educación sexual
El asunto de la educación sexual es un mero invento
de la muestra escogida. G ( )
de los libertinos
Las mujeres deben llegar vírgenes al matrimonio
H ( )

159
158

_,L_ __
l~~!W'.,.....!J;I"''-
~
~--

'\ porción de sujetos que asignaron el rango correspondiente (de la 1

El número ideal de reactivos (de estímulos o de objetos, como columna de la izquierda) a cada estímulo (representados de 1 a
guste llamársele) que deben integra: la escala es. de 10, aunque 20 en la primera línea); la de abajo, en cambio, indica simple-
1
·¡ pueden llegar hasta 20 si así se cons1d~ra necesano, toma;11d? en mente la suma de las proporciones -en forma acumulativa- de
cuenta que entre más sean mayor sera el grado de labonos1dad los sujetos que han calificado al mismo estímulo. Digamos que
que implica la escala; el número de sujetos que constituyen la
en el estímulo 19 hay, en la categoría de rango 3, dos cantida-
muestra, en cambio, puede ser de 20, 50 o incluso más, toda vez
des, que son .15 y .25; la primera (.15) indica el porcentaje de
que las estimaciones que se hacen, se expresan más que en tér-
sujetos que le dieron al estímulo una calificación de 3; y .25 es la
minos absolutos, en proporciones o porcentajes.
Por otro lado, se entiende que cada estímulo tiene una distribu- suma de .10 (de la celdilla anterior) y .15.
Por otro lado, las medianas se obtuvieron por el método de
ción de respuestas dentro del espectro que representan las cinco
opciones de rango, y a partir de ello se procede a calcular la me- interpolación, que utiliza la siguiente fórmula:
diana (por interpolación) para obtener así el rango medio, el cual l: pb
nos permite asignar, finalmente, un número entero al estímulo que ---)I
M = 1 + (.SO
1
l
tiende a ser el que está más próximo a la mediana.
Queda categorizada de esta manera, como enseguida pasa-
pw
,. mos a demostrar en una tabla con datos supuestos, la totalidad
,i¡
1
de los estímulos u objetos que sometimos a juicio entre los suje- Donde:
1: M = la mediana.
tos muestra, y, por consecuencia, con ello podemos saber ya I es el tamaño del intervalo (de un rango a otro, que para el
cuál es el valor que tiene cada uno de ellos. caso del ejemplo que pusimos el tamaño es 1; si los rangos fue-
ran de 10 en 10, el tamaño, obviamente, sería de 10, etc.).
Tabla de categorías de rango 1es el límite inferior del intervalo en el cual cae la mediana.
Categorías Estímulos o reactivos
.50 es una constante.
pw = la proporción de sujetos del intervalo en el cual cae la me-
de rango
1 2 3 4 5 "n" 18 19 20 diana.
1 .50 .40 .45 .30 .10 .00 l:pb = la suma de proporciones anterior al intervalo en el cual
.50 .40 .45 .30 .10 .00 cae la mediana.
2 .30 .35 .15 .25 .00 .10 Con la fórmula, en consecuencia, podemos obtener, sólo para
.80 .75 .60 .55 .10 .10 ilustrar, a nivel de ejercicio, la mediana del estímulo 1.
3 .05 .15 .15 .20 .15 .10
.85 .90 .75 .75 .25 .20
Haciendo las sustituciones, quedaría así:
4 .10 .00 .15 .10 .40 .40
.95 .90 .90 .85 .65 .60 .so
5 .05 .10 .10 .15 .35 .40 M = 1+ (.50 --)1
1.00 1.00 1.00 1.00 1.00 1.00 .so
Mediana por 1.50 1.79 1.83 2.30 4.13 4.25
interpolación
M = 1+ (.50) 1
Rango final I 11 Ill IV IX XX M = 1.50
Ahora bien, si se pasa a hacer la operación para los estímulos
Como podrá observar el lector, en cada una de las celdillas de
que siguen, obtendremos las cantidades señaladas en la tabla (de
la tabla hay dos cantidades; pues bien, la de arriba indica la pro-

161
160

1
1 L.

WA,,ifff( *""~41 g ; 4l!MPM.<. !~1'111'?


~~-"".:__,.,,'

...,.,._....... ..
. ----
~
arriba) y ello nos permitirá pasar a asignar los rangos seíialados
y conocer las categorizaciones que hizo la población. veamos el siguiente ejemplo de 6 reactivos, con respuesta favo-
rable desfavorable (tomado del propio Visáuta, op. cit., p. 189).
\
ESCALOGRAMADE GUITMAN
Estímulos
Como el .nombre lo indica, esta. técnica está diseíiada para esca- Orden de los sujetos 4 2 6 3 1 5 Puntaje de
lonar las respuestas que <l;an las personas a una serie de opinio- ' los suietos
nes de actitud, cuya dificultad de aceptación, en el contidull.lJJ, 1 1 1 1 1 1 1 6
va creciendo cada vez más, a tal grado que las que han respon- 2 1 1 1 1 1 1 6
dido de manera favorable disfrutarán de una mejor posición que 3 1 1 O* 1 1 1 5
aqueIIas que lo hicieron negativamente. 4· o 1 1 1 1 1 5
,:: 5 i) 1 1 1 1 1 5
La escala es de tipo unidimensional y, por el rasgo simple que
::1: mide, conduce a una escala acumulativa cuasi perfecta, pues 6 o o 1 1 1 1 4
conociendo el rango que ocupa una persona, dentro de la jerar-
7 o l* l 1 O* ' l 4
¡fj:',1 8 o o o l 1 1 3
• ..¡Ji
1, /
qui~ación total, es posible deducir el conjunto de sus respuestas. 9 o o l* 1 1 O* 3
"'1
1·' "Guttman presentó a una muestra de sujetos un conjunto de 10 o o o 1 1 1 3
1•
,., i '
' ítems con tipos. de respuestas específicas. Estos tipos, a los que 11 o o o o 1 1 2
I' se llama ápos escalares, siguen un orden gradual. El sujeto pue- 12 o o o o o 1 2
de no aceptar ninguno de los ítems (puntuación O), aceptar sólo 13 o o o o o 1 1
el ítem A (puntuación 1), aceptar sólo los ítems A y B(puntua- 14 o o o o o o o
ción 2), aceptar sólo. los ítems A, B y C (puntuación 3), etcétera.
15 o o o o o o o
Puntaje de categorías 3 6 7 10 11 12 49
Si el sujeto proporciona un tipo de respuesta no escalar, por
ejemplo acepta sólo el ítem C y no los de menor magnitud), se Nota: Los números con asteriscos son errores (igual a 5).
estima que ha cometido uno o más errores en las respuestas.
Analizando el número de errores en las respuestas, Guttman Con el número de errores obtenido, se procede a calcular el
pudo determinar el grado en que un conjunto inicial de ítems re-
coeficiente de reproductibilidad:
fleja un atributo unidireccional (es decir, en qué grado se puede
formar con eIIos una escala). La escala final se obtiene elimi-
nando los ítems pobres y volviendo a pasar el test a muestras de E
sujetos hasta que se forma un conjunto de ítems que pueden CR=l---
formar una escala" (Martín-Baró, op. cit., p. 273). KN
De acuerdo con Visáuta (1989: 185-190.), para construir la
escala tipo Guttman: Donde E = al número de errores.
K es el número de ítems.
11 - Se formulan 30 ítems sobre el objeto de actitud.
N es el número de sujetos.
- Se administran, en prueba de ensayo, a 100 sujetos, para que di- De modo que, en el ejemplo: CR =1 - 5/6x15 =1 - 5/90 =1 -
1 gan si están o no de acuerdo.
¡'.·¡ 0.005 = 0.945.
I¡ - Los puntajes son: Sí (1), No (O); los de opción múltiple, de 4 a O.
;/ - Se ordenan los ítems de acuerdo con el número de respuestas de
Sí o de No; luego se ordena a lbs sujetos con el mismo criterio, y La escala advierte que el CR no debe ser inferior a 0.90 y nin-
i/ gún ítem debe de tener más de 20% de errores.
'¡ ·- Finalmente así se construye la tabla o escalograma.
'.¡

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162

l
163

_,_,_..,,.,,,,,,:,~,~ws,;41,;;;;:;.,;; ::;,¡.;::;.JA,M?lll» MOMM ;;;&.«t\&{,Nff -•r11.M.;¡;, ww ;.;+,:.wwo.xw.;::;P.Rw ;;zwr, ... l4 ;µ¡;¡;:;u.,: ¡¡¡tiJAA, ~· iiiik ""''*' flll9! ~••·Mtll:t~- 1» 1441 ZA;;;.;;; .;;:uu e _;s;
~,,

~
LA TÉCNICA CORNELL
Por nuestra parte hemos formulado, ~n _relación con la psico-
logía, una escala tipo Guttman, const1tu1da por _7 reactivos y Este procedimiento, que lleva el nombre de la universidad nor-
contestada por 20 personas (p~of~sores Y estud1antes __ de esa teamericana donde Guttman lo formuló en 1947, sirve para or-
misma disciplina), a las cuales mv1tamos a que nos d1Jeran si denar jerárquicamente. a los sujetos según las puntuaciones que
concuerdan o no con cada una de las afirmaciones; si concorda-
obtengan en la totalidad del cuestionario, el cual se integra con
ban se les otorgaba un punto en esa afirmación; si discordaban,
su puntaje era de cero; teniendo entonces un máximo probable 7 diez o quince reactivos (inicialmente Guttman utilizó únicamen-
puntos, y un mínimo de cero. te siete), cantidad suficiente como para dotarlo de una adecuada
Las aseveraciones fueron las siguientes: sensibilidad, en el propósito de captar la actitud que tienen las
1. La psicología es la más importante de las ciencias. personas que responden respecto del objeto de medición.
2. La psicología es de extrema utilidad para el mundo moderno. Para construir y aplicar esta técnica, es necesario que en cada
3. La psicología es benéfica para todas las actividades humanas. reactivo se proporcionen cinco categorías de respuesta, que
4. La psicología ayuda a la mayoría de las personas. normalmente van de O a 4, correspondiendo las de mayor valor
5. La psicología sólo es útil a algunas personas. (3 y 4) a la actitud favorable o positiva, las de menor valor (1 y
6. Cuando es bien ejercida, la psicología demuestra que sí es O) a las posturas desfavorables o negativas, y las de 2 al valor
importante. · neutral. Los términos equivalentes pueden ser:
7. En general a la psicología le falta mueho-por desarrollarse. O = muy desfavorable, o muy en desacuerdo.
Luego de aplicar el cuestionario, preparamos la tabla siguiente: 1 = desfavorable, o en desacuerdo.
2 = neutral, en duda.
Sujetos Afirmaciones 3 = favorable o de acuerdo.
CID C 2D C3D C4D C5D C6D C7D Puntaje
escalar 4 = muy favorable o muy de acuerdo.
l X X X X X X X 7
2 X X X X X X X 7 Una vez que logramos que los sujetos de la muestra contesten
3 X X X X X X X 7
4 X X X X X X X 6 los cuestionarios, procedemos a sumar las puntuaciones de cada
5 X X. X X X X X 6 uno de ellos y a colocar su resultado en la parte superior de la hoja,
6 X X X X X X X 5 con el fin de facilitamos su ordenamiento de mayor a menor.
7 X X X X X X X 5
8 X X X X X X X 5 El paso siguiente es marcar (con una "x") los valores que co-
9 X X X X X X X 4 rresponden a cada una de las respuestas que dieron los sujetos
10 X X X X X X X 4 en la totalidad de los reactivos, y sumar sus respectivas puntua-
11 X X X X X X X 4
12 X X X X X X X 4 ciones para colocarlas -siempre yendo de la mayor a la menor-
'll
i. 1 13 X X X X X X X 3 en una primera columna de la parte izquierda, de tal manera
14 X X X X X X X 3
15 X X X X X
que pueda integrarse así la llamada Tabla 1 de contenido -como
X X 3
16 X X X X X X X 2 más abajo se ilustra-y se pueda apreciar en ella, además, la con-
17 X X X X X X X 2 figuración o el arracimamiento de las "x" o respuestas que die-
¡, 18 X X X X X X X l
19 X X X X X X X l ron todos los sujetos.
il 20 X X X X X X X o Dar este paso es un asunto ineludible, en virtud de que a par-
:, Errores l o l o I o 2 o o l l I o o Y.e= 8 tir de él se procede a fusionar los valores 4 y 3 o 4, 3 y 2 -según
sea el caso-, o bien, los valores 2, 1 o 2, 1 y O, dependiendo de la
Para obtener el CR, aplicamos la fórmula y queda: CR = 1-(8/140) = 1-0.06 cercanía física que muestren las marcas en toda la distribución
= 0.94, por tanto la escala tiene un índice alto de reproductibilidad.

165
i 164
i
1
421 u. t. . W ¡.¡u
~ ~ · = < , ,,,, • '

de la Tabla 1 de contenido: aunque, lógicamente, nunca se po- Después de esto, conviene hacer un listado, con el fin de te-
drán fusionar valores de signo contrario, esto es, los de 4 y O o nerlo a la vista, del error de reproductibilidad de cada uno de los
los de 3 y 1, por ejemplo. Luego entonces, pasar a hacer las fu- reactivos que integran toda la escala.
El punto de corte es una línea que se traza ahí donde se sus-
siones de valores, con la finalidad de reducir el número de op-
penden las marcas de. una columna y pasan a la siguiente. Las
ciones (de 5 a 2 o en el caso extremo a 3, si es que la categoría
marcas que quedan debajo de la línea, en la primera columna, y
neutral recibe muchas adhesiones) y poder seguir tratando los las .que quedan arriba, en la segunda, son precisamente los erro-
datos con mayor facilidad, es en realidad formular la Tabla 2 de res. El listado de errores se hace qe la siguiente manera:
combinación de categorías de respuesta.
Sin embargo, se saca también .la prueba de factibilidad a fin ' Error de reproductibilidad para cada reactivo de la escala:
de poder probar que el universo de reactivos forma una escala
respecto a la población de invididuos. Para tal efecto es necesa-
ii
1
¡
.111:
111:
rio revisar los errores de reproductibilidad de cada reactivo, lo
que quiere decir que "si la respuesta de valor 4 es mayor que la
Reactivo l.
Punto de corte: entre la primera persona que tiene puntuación
1Oy la segunda que tiene la misma puntuación.
',¡ de 3, y si ésta es mayor que la de 2, y la de 2 es mayor que la de
11 Errores: lra. categoría = O

1, y, finalmei;ite, la de 1 mayor que la de cero" (Summers, op. · 2da. categoría = 4
cit., p. 235), entonces las 29 personas (de nuestro ejemplo trata- Total = 4·
:¡ do en la Tabla 1 de contenido) de la categoría 4, de la pregunta Dado que son 48 respuestas a la pregunta 1, 4 significa el
1/ 1, deben ser las 29 superiores. 8.3% de error, lo que demuestra que es válido el react.ivo, pues
!j De modo similar, las 13 personas de la categoría 3 deben es- la escala-establece como criterio hasta el 20% de error para ad-
11 tar debajo de las primeras 29. El error de reproductibilidad se mitirlo cómo válido.
1
obtiene entonces en función del total de respuestas para cada re-
¡ activo, y en relación con el total de respuestas para todo el cues-
Reacá"vo3.
,\
tionario, que en este caso (del ejemplo que tratamos) es de 576, Punto de corte: entre los sujetos 11 y 10.
:1 esto es porque se multiplica el número total de reactivos por el Errores: lra. categoría = 1
i número total de sujetos (12x48) = 576. La fórmula para obtener 2da. categoría = 2
el error de reprodurtibilidad es: CR= ¿e/N, donde CR es el co- Total =2
eficiente de reproductibilidad, e el número de errores (en cada Porcentaje = 4.1
reactivo) y N el número total de sujetos. Reactivo 8.
Empero, siempr~ es importante reducir al mínimo el error de Punto de corte: entre los sujetos 13 y 12.
reproductibilidad, y por ese motivo exactamente conviene com-
Errores: lra. categoría = 2
binar las categorías en cada uno de los reactivos, tal como lo
2da. categoría = 4
hemos seiialado arriba. Es decir, procede traslapar las "x" de
cada columna, según la cercanía que tengan unas de otras, y re- Total =6
ducimos así las categorías de respuesta para cada pregunta, tal Porcentaje = 12.5
como se muestra en la tabla 2. '/
Y bien, al asignarse nuevos valores a los sujetos, se procede a ( y así sucesivamente).
ordenarlos nuevamente en forma jerárquica, de acuerdo con sus
nuevas puntuaciones; de este modo preparamos la Tabla 3 de Con relación a toda la escala debe sacarse también el número
,1 contenido, cuya función primordial es reducir el error de repro- total de errores de la misma, tal como se muestra en la ·tabla 3
ductibilidad, respecto de cómo se presentaba en la tabla 1. de nuestro ejemplo, que se eleva a 94 y que corresponde al 16%

166
167

,U ~ffl
~~,..
.--,G i ;;,¡ .IW, !iJlfl«
,
del total de respuestas del cuestionario. La cifra, en este caso, no
es significativa y, por tanto, nos permite reproducir, a partir del
orden jerárquico que tiene la persona, su respuesta a cada pre-
gunta en términos de categorías combinadas, con el 84% de
colocada en la parte izquierda de la misma tabla y va de abajo
hacia arriba hasta coincidir con la frecuencia máxima de la tabla
de intensidad (en el ejemplo es de 48). En la parte baja de la ta-
f
¡¡

exactitud. Esto significa que sí podemos medir el universo de bla, se colocan las calificaciones de contenido y a partir de ellas
¡;:¡
contenido (el que nos hayamos propuesto, digamos, para seguir se van puntualizando, de manera acumulativa, las frecuencias
ji! obtenidas, hasta llegar a los 48 sujetos del ejemplo y la califica-
con nuestro ejemplo, el de la democracia y el chanismo sindi-
:.:!¡'
!i ción de 24
cal) con el cuestionario que formulamos y aplicamos para tal
j
¡j¡
:!ii
¡il'i
propósito. Las calificaciones de intensidad, en cambio, se colocan en la
parte derecha de la tabla, de abajo hacia arriba, y en.la parte su-
1 EL ANÁLISIS DE INTENSIDAD EN LA ESCALA
perior se colocan las frecuencias, de derecha a izquierda, de tal
1)1 modo que al graficarse acumulativamente, puedan cruzar la lí-
Hasta la tabla 3 el ordenamiento de los sujetos sólo indica ma- nea de contenido, y justo en el lugar en que lo hacen, se procede
1 ~ ¡ a trazar un cuadrante, de tal manera que la línea vertical des-
1:, yor o menor favorabilidad de un individuo respecto de otro, pe-
canse en algún valor de contenido de la tabla 3, el cual indicará
ro no un punto de corte que nos permita decir que todos los
sujetos que se sitúan a la derecha del mismo son favorables y los el punto neutral, o el punto a partir del cual los sujetos que que-
,, dan colocados a su izquierda (cuadrante inferior izquierdo) tie-
1 de la izquierda desfavorables (a la democracia sindical, en nues-
:1
I' tro ejemplo). Procede, en consecuencia, hacer un análisis de nen actitud desfavorable, y los que quedan en cuadrante
intensidad, en el que se utiliza 1a técnica del doblar, que consiste superior derecho (siempre leyendo sobre la tabla 3) tienen acti-
en recalificar el contenido de las preguntas para obtener la pun- tud favorable (ver nuestro ejemplo).
tuación que buscamos. "Las respuestas 'completamente de
LAS CONCLUSIONES
acuerdo' y 'completamente en desacuerdo', reciben un valor de
2; 'de acuerdo' y 'en desacuerdo', reciben el -valor de 1, y 'en
duda' recibe el valor de cero. La intensidad obtenida a través de Con tales resultados, se revisan las hipótesis de trabajo que utili-
este medio no es, en general, factible de ubicarse en una escala. zamos en la investigación a fin de ver si han sido corroboradas o
En vez de ello forma lo que se llama una cuasi escala" (Sum- no, procediendo enseguida a hacer los comentarios finales, de
mers, op. cit., p. 237). En la Tabla 4 de intensidad (ver más ade- tipo teórico o global, sobre nuestro objeto de actitud. Veamos un
lante nuestro ejemplo), se ofrecen los datos de acuerdo con la ejemplo:
puntuación de intensidad. Planteamiento del problema

GRAFICAR LOS RESULTADOS


La estructura que caracteriza actualmente a la gran mayoría de los
sindicatos en México es de tipo vertical y sumamente rígida, siendo
Finalmente, para obtener el punto preciso que nos permite apre- las relaciones entre sus miembros de dominio-subordinación y no
ciar con claridad el número de sujetos que tienen actitudes favo- igualitarias como debieran de ser, por lo que tanto unas como
rables, y el que tiene actitudes desfavorables a nuestro objeto de otras se han vuelto obsoletas y no representan ya las aspiracio-
medición, procedemos a formular una última tabla (la número nes de los trabajadores, pues de instrumentos de lucha que fue-
5), en la que combinamos las curvas resultantes de las frecuen- ron en el pasado, han degenerado hoy en apéndices del Estado y
/¡'
cias .de intensidad con las de contenido, ambas acumulativas y en organismos plenamente incorporados al mismo, que respon-
colocadas de tal manera que tienen que encontrarse en algún den a las políticas de estabilización y de mediatización que el
1 punto de la tabla. Obsérvese que la frecuencia de contenido está propio Estado tiene para los trabajadores asalariados. Todo es-
to, evidentemente, es percibido con claridad por los obreros de
I 168
169
·'-Li

,ao,<s ·~-, •• tM o, OWWWWe "' "' --



1
1 •
j:

base y genera en ellos una actitud de rechazo a ese tipo de sindi-


11 catos y a sus dirigencias, y, a la vez, el deseo de dotar o de cons- a. La imposición de intereses ajenos (que pueden ser los del
\ !

truir estructuras y relaciones de orden democrático. patrón, los del gobierno o los de los dirigentes espurios del
sindicato) a los de los trabajadores.
Hipótesis b. La utilización del chantaje, la demagogia, la represión O la
amenaza a los trabajadores para que los dirigentes espu-
1
i Si los sindicatos en México, en particular el de los trabajadores rios conserven el poder.
ferrocarrileros de la Sección 21 de Puebla, no representan los in- c. L~ militancia forzada en los grandes organismos pro-
tereses de la mayoría afiliada a ellos, entonces los trabajadores gubemamentales, tales como el Congreso del Trabajo, el
deben reflejar actitudes desfavorables, tanto a la estructura u or- PRI, la CTM, la FROC-CROC, etcétera.
J
1i ganización obsoletas como a las funciones que .desempefian los d. La condena y persecución de todos los grupos informales
1
1 •
'
actuales dirigentes. de base que se asumen independientes y críticos con las di-
11
recciones formales.
¡:, e. La ausencia de las prácticas referentes a los paros, las
,:·1 La técnica aplicada
t'lii huelgas, las asambleas y la comunicación horizontal entre
1•.¡' los trabajadores.
(Se aplicó la escala tipo Cómell, ya descrita.)
li!1!
H El cuesá"onan"o
Laspremisas
11 Ji
:¡ 1. La huelga es un medio efectivo para defender COA DA N ED CED
Las premisas sobre las cuales fue elaborado el cuestionario son nuestros derechos v prestaciones
las siguientes:
2. Para elegir a nuestros representantes sindicales
I. Por democracia sindical entendemos todo aquello que pemúte que: conviene tomar en cuenta la opinión de la empre-
a. Los trabajadores de base ejerzan libremente el derecho de sa.
elegir y revocar a sus representantes. 3. Todos los asuntos importantes que trate el Co-
mité Ejecutivo del sindicato deben ser previamente
b. Los trabajadores de base participen directamente en la dis- discutidos en asamblea de la base.
1 cusión y solución de sus problemas laborales, sindicales y 4. Por los conflictos que se suscitan al interior del
:¡,11 políticos. sindicato es necesario que intervenga la fuerza pú-
blica.
c. Se siga una línea política, sindical y orgánica independien- 5. Por muchas razones es conveniente que nuestro
te respecto de los organismos e intereses del gobierno y de sindicato forme Parte de ah.runa central oficial.
los patrones. 6. Prefiero que el sindicato y la empresa se lleven
bien a que nos veamos envueltos con frecuencia en
d. Se realicen asambleas frecuentes y se ejerciten derechos ta- conflictos.
111 les como el de la huelga, la manifestación, etcétera. 7. Todos los trabajadores debemos de elegir a
e. Se brinde solidaridad combativa hacia otros sectores y or- nuestros representantes, vigilar su conducta y, lle-
ganizaciones populares o miembros de la sociedad civil que irado el caso revocarlos.
8. Los llamados grupos y sindicatos independien-
se ericuentran en lucha por alguna reivindicación propia. tes en realidad sólo se dedican a crear problemas a
la empresa.
11. Por antidemocracia o "charrismo sindical", entendemos todo 9. Sinceramente la mayoría de los trabajadores no
aquel sistema que se finca en: · estamos capacitados para resolver los problemas
laborales, por eso debemos dejar que los dirigentes
lo hai:i:an.
170
171

-e ~:,,,5 1 1# .;:.;:¡ ~ ;;;a;w,;.3.;µ ;;;;¡,¡;.¡;¡.n ;;¡.a;¡:¡;;;;;; w« MM ,z::.4 a; w «PM,¼\i?JKMM::+


O # itMPI W/44 M l.•• J :11 J#Jil(i:+W+ ,m; &t, uwwwm
10. Nuestro sindicato debe ser independiente de la
emvresa v del gobierno.
11. Un verdadero sindicalista debe buscar la soli- ~l~l~l~l~l~l~l~l~l~l~l~l~l~litlitl~litltltl~l~l~l~l~
,.. m
'.·,·
i
daridad de otros sindicatos.
>< 1>< 1>< 1>< >< I>< I>< I>< 1>< I>< I>< ><l><l><IXIXl><IXIXIXI ...
,..
12. Los representantes sindicales deben informar
constantemente a sus bases y tomar opinión de >< >< I>< I>< w
ellas.
N

=
Equivalencias: CDA completamente de acuerdo; DA de acuerdo; N = = ¡--
neutralidad, ED = en desacuerdo; CED = completamente en desacuerdo. X o

...
Población y muestra >< I><

><
>< IX I>< I>< IX I>< I>< >< I>< I><

><
xf><l><l><lxfxl><l><I><

>< J<,.>
-
Se escogió como universo al conjunto de trabajadores de base que N

':;¡ laboran para la empresa Ferrocarriles Nacionales de México, de ><


I,.
,; , j la "Estación Nueva", en la ciudad de Puebla, compuesta por cin-
1 •
co departamentos: Talleres, Vía, Express, Patio y Oficinas. 111111111111111 l l l l l l l l l l lol r
¡i >< >< >< 1 I>< ><l><l><l><l><l><IXI>< IX >< ¡.,.
., La muestra que seleccionamos fue al azar, y con ayuda de un X

;:' '1 .
trabajador, pudimos cubrir todos los tumos, de tal manera que >< I>< >< 1>< 1 I>< 1 1>< >< 1 1W
<
1 ...,
1:' en cada departamento se reunía a todos los sujetos presentes; se ll>
1 i XI>< I>< N O"'
ii5""
les explicaba la finalidad del cuestionario (para fines académicos
y con el compromiso de no revelar las fuentes de respuesta) y se
o
-
Q..
(1)

~,
les pedía sinceridad en las respuestas. Se encuestó así a un total n
de 48 trabajadores en los cinco departamentos. >< 1 I>< >< >< I>< I>< I>< I>< 1>< I>< ,_.. o
::s
......
(1)
>< 1 I>< I>< >< >< I>< >< >< I>< I>< I>< 1>< w
::s
Tratamiento de los datos >< N
5:
o

(Por razones de espacio, únicamente vamos a trabajar con algu-


>< >< o
nos reactivos y no con los 12 que constituyeron la escala; la fina-
lidad es mostrar cómo se vacían las marcas en cada celdilla,
cómo se trazan los puntos de corte para ver el error de reproduc- l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'l"'I~•
tibilidad, y cómo la cercanía que tienen entre sí las "x" permite N
X
i fusionar o combinar los valores de la tabla 2. Se entiende que las
!/ !
marcas se deben hacer sujeto por sujeto en todos los reactivos,
según la opción que hayan escogido. La cantidad que aparece o

en la parte izquierda de la tabla es la suma de sus puntuaciones >< 1>< 1 1>< >< I>< 1>< >< I>< 1>< I>< I>< 1>< >< 1>< 1>< 1>< 1>< 1>< >< 1>< l ...
obtenidas en los 12 reactivos; y las cantidades de abajo son las >< 1 I>< >< >< ><
frecuencias obtenidas en cada una de las celdillas, que deben "' ~
N
sumar exactamente la cantidad total de sujetos encuestados.)

172

1
ti_º
~~~
h ¼ )A;q ;µ llllli,~ #h" AA*lt»:Aib.#iA #4Z4i 64k,ff\lAAl4W--1"~ftlllll
l
• I"

Hemos dicho que a partir de la cercanía que tienen las marcas

'
>< -

>< >< >< M i según su distribución en la Tabla 1 (algo que se percibe con faci~
>< >< >< >< o lidad), podemos pasar a fusionar los distintos valores, a efecto
de que en lo sucesivo trabajemos sólo con dos categorías, cuyas
>< >< >< >< >< >< >< >< >< >< >< '°-
00 equivalencias serían: para el bloque de 4 y 3, un valor de 2; para
>< >< >< >< >< N
el bloque de 1 y O, un valor O; o en su caso, cuando el 2 de la ta-
>< M
bla 1 no puede fusionarse, equivaldría a 1, tal como se muestra
¡i >< >< N
en la siguiente tabla.
¡.
¡¡,, >< >< >< >< >< M

·: Tabla 2
1: >< >< >< >< >< >< >< >< 00

:1 N
Combinación de categorías
>< >< >< >< >< M
,:i
1,
Nuevos valores
';;,, >< >< >< V)
Reactivo Combinaciones
2,0
1, >< >< >< M 1 (4,3), (2,1,0)
;:1 (4,3), (2,1,0) 2,0
>< >< >< >< >< r-- 2
'.:j
>< 2, 1, O
1 1
3 (4,3), (2), (1,0)
;: f'
>< >< >< >< >< >< >< -...,.
O\

4 (4,3), (2,1,0) 2,0


V !1 >< >< >< >< - 5 (4,3,2), O ,O)
<4,3), (2, 1,0)
2,0
2,0
>< >< M 6
(4), (3,2), (1,0) 2, 1, O
I! 7
>< >< N
(4,3,2), 0,0) 2,0
8
(4,3), (2,1,0) 2,0
li >< >< >< >< >< 00
9
2, 1, O
' /i
>< >< >< >< >< >< >< >< >< >< -
r--
10 (4), (3,2), O,O)
(4,3), (2, 1,0) 2,0
>< >< >< -
00 11
12 (4,3), (2), (1;0)
-
2, 1, O
1 >< >< N

:,1
, .'.''
1 - Sobre la base de estos nuevos valores, formulamos la Tabla 3
1 :¡ o de contenido, en la cual vaciamos las marcas que hicieron los
>< >< >< >< >< >< >< >< -
...,.
sujetos en la tabla 1, bajo el entendido de que ahora, según
hayan quedado distribuidas, su valor será de 2, de 1 o de O, algo
>< >< >< >< >< >< >< >< >< >< >< >< >< ..... que, por ejemplo -para estas tres opciones- puede notarse con
>< >< M
mucha claridad en los reactivos 3, 7, 10 y 12.
>< >< N Por otro lado, las calificaciones (plasmadas en la parte izquierda
>< -..... de la propia tabla 3), sirven para hacer posible la gráfica final de la
escala y lograr un registro preciso de las posturas -positivas o ne-
>< >< >< >< >< >< >< >< >< >< - gativas- que observan los sujetos.
O\
>< >< >< >< >< >< >< >< N

...,. ...,. N ...,....,


l"1 ...., ...,
N - o o O\ 00 00 r-- r-- V) V) - No 00
'° '°
V)...,.
M M Ml"'l M M l"1 M N N N NN N N N N N -

175

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~"'·~"""1"",.,...,..,;:¡,)AQi¡:;+##A)¼/fQ ,l!JFJ& '"'~·-, .


X X X X
X X X X
X
18 X X X
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18 X X X
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18 X X X
X X X X X X
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X X X X X X
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X X X X
18 X X X
X X X X X
X X X X
18 X X X
X X X X X X
X X X
17 X X X
X X X X X
X X X X
15 X X X
X X X X X X
X X X
15 X X X
X X X X X
X X X X
15 X X X
X X X X X X
X X X
14 X X X
X X X X X
X X X X
14 X X X
X X X X X
X X X X
14 X X X
X / X X X X
X X X X
13 X X X X
. X' X X X
X X X X
12 X X X
.X! X X X X
X X X X
11 X X X
xi X X X X
X X X X
11 X X X
X ! X X X X
X X X X X
10 X X X
10 X X X X X X X X ' X X X

X X X X X
X X X X X
08 X X

Nota: el punto de corte debe trazarse en un lugar que evite la mayor cantidad de errores; así por ejemplo, en el reactivo 4
debe trazarse en la primera calificación de 15 para únicamente contabilizar 2 errores en la primera columna y 2 en la
segunda, y no en la calificación de 22 ó de 20, donde momentáneamente se suspende la continuidad de las marcas, pues de
hacerlo así nos saldrían infinidad de errores.

X X X X X X X X X X X X 61
X X X X X X X X X X X X 61
X X X X X X X X X ·X X X 61
X X X X X X X X X X X X oz
X X X X X X X X X X X X oz
X X X X X X X X X X X X oz
~ X X X X X X X X X X X oz
X X X X X X X X X X X X oz
X X X X X X X X X X X X oz
X X X X X X X X X X X X oz
X X X X X X X X X X X X oz
X X X X X X X X X X X X oz
X X X X X X X X X X X X zz
X X X X X X X X X X X X zz
X X X X X X X X X X X X zz
X X X X X X x X X X X X zz
X X X X X X X X X X X X zz
X X X X X X X X X X X X zz
X X X X X X X X X X X X zz
X X X X X X X X X X X X zz
X X X X X X X X X X X X íZ
X X X X X X X X X X X X vz
X X X X X X X X X X X X vz
X X X X X X X X X X X X vz
X X X X X X X X X X X X vz
X X X X X X X X X X X X vz
o I z o z o I z o z o z o l z o z o z o z o I z o z o z
1 IIX 1
IX X 1 XI IIIA IIA 1 !A A Al III 11 1 I 1

.-
.
r
:azccx.ce
-- ---.~.... -::. ._
--~-:::...:':.---

·--~

l 11 III IV
Tabla de Intensidad, 4
V VI VII VIII IX X

2 1 o 2 1 o 2 I o 2 1 o 2 1 o 2 1 o 2 I o 2 1 o 2 1 o 2 1 o
24 X X X X X X X X X X
24 X X X X X X X X X X
23 X X X X X X X X X X
23 X X X X X X X X X X
23 X X X X X X X X X X
23 X
23 X
22 X X X X X X X X X X
22 X
22 X
22 X
22 X
21 X
21 X
21 X
20 X
20 X
20 X
20 X
20 X
19 X
19 X
18 X
18 X
18 X

.~

X 8
X 01
X 11
X 11
X ZI
X ll
X El
X t,I
X t,{
X SI
X SI
X SI
X SI
X SI
X SI
X 91
X ll
X ll
X ll
X ll
X 81
X 81

' '=liilllllllll
~ ' < w " ' ~ • .,. V "'"-. )~$.';,i:a¼,.;"._'&r;Ll,l,k'J:);2,j.,¡-~1'.-i,/ii:\o.c;',_,,_,,,,,_;,,¿;.#AV•!WG,¿~'"-:.,,.µ~_,.~~~~
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~
Una vez que tenemos las puntuaciones de las tablas 3 y 4, pro- 21 por 8, aunque, para que nos cuadre, debe ser de 2lx21, como
cedemos a hacer las gráficas correspondientes, las cuales se for- la siguiente:
mulan en términos acumulativos, de tal manera que una (la de Tabla 5
la tabla 3) y la otra (la de la tabla 4) se tengan que cruzar en De gráficas
: l!f!
algún punto del cuadrante para hacer posible la interpretación
final en cuanto, primero, el punto que divide las posiciones posi- Frecuencia de la tabla de intensidad
tivas y negativas (leyendo en las calificaciones de abajo de la ta-
bla), y segundo, los porcentajes exactos que corresponden a tales a, 1
....... • 5
• l 2 1 o
w
posiciones. Por razones de espacio, haremos una ilustración con
un ejemplo no real, únicamente para saber cómo se hace la in-
-- w
u
n
~
....... o
terpretación, suponiendo que: 1 M
¡1 o
1 - la máxima puntuación obtenida en la tabla de contenido fue de g

20; ' 11
w
'
' 9
- que el cuestionario se aplicó únicamente a ocho personas; •
1
' 8
1

,•Jllil
! - que la máxima puntuación en la tabla de intensidad fue también •
5 , •'
de24;y • ' •
l
'\ 3

I
- que el número de sujetos sigue siendo el mismo, por supuesto:
de 8.
2
1
o
.r
- 2
1
o
o 1 2 l
• ' • 1 8 9 w 11 n 11 M o ~ n u w w

En la parte izquierda de la tabla, de abajo hacia arriba, se po- Valores de contenido de la Tabla 3.
ne el número de frecuencias (o de sujetos) correspondientes a la
Tabla 3 de contenido. Según nuestro ejemplo, las gráficas se cruzan a la altura de la
En la parte de abajo de la misma tabla, de izquierda a derecha, calificación 17 de la Tabla de contenido 3, lo cual significa que
se ponen las calificaciones de la propia tabla 3. 17. es la calificación neutral, de modo que los sujetos con califi-
En la parte derecha de la tabla, en cambio, de abajo hacia caciones menores a 17 estarán expresando una actitud negativa,
arriba, se ponen las calificaciones de la Tabla 4 de intensidad. y los que tienen calificación mayor, una postura positiva. Quiere
En la parte de arriba de la tabla, de derecha a izquierda, se decir que de un total de 8 sujetos, 6 manifiestan una actitud ne-
ponen las frecuencias.
gativa, que equivalen al 75%, y sólo 2 tienen actitud positiva,
Finalmente, al trazar las gráficas, a partir del punto donde se
que equivalen al 25%.
encuentran, se traza un cuadrante, de tal modo que la línea ver-
tical incide en algún número de las calificaciones de la tabla 3, y
EL DIFERENCIAL SEMÁNTICO
al mismo tiempo lo señala como el punto neutral de la escala,
de suerte que las puntuaciones que queden por abajo del mismo
serán negativas, y las que queden por encima del mismo serán Esta escala, creada por Charles Osgood, .tiene por finalidad co-
positivas, permitiéndonos contabilizar el número de sujetos y nocer las actitudes de las personas a partir del significado conno-
obtener los porcentajes correspondientes, lo que a su vez nos tativo que ellas le dan a un determinado concepto, el cual puede
lleva a revisar nuestras hipótesis y objetivos que nos planteamos ser el de una persona, un grupo, un país, un fenómeno, etcétera,
inicialmente en la investigación. siempre y cuando consideremos que se trata de un concepto im-
Como los máximos numéricos son 20 (las calificaciones, que portante, digamos como los que hoy en día gozan de fama públi-
van de O a 20) y 8 (los sujetos), tenemos que hacer una tabla de ca o son de interés para la opinión pública nacional, por ejemplo,

180 181

)!IWl #, \l\lP 0.AQ\W


AA@'"
e w» "'*~
Ignacio Lula da Silva, Tratado de Libre Comercio, Cuba, la Re-
forma Hacendaría en México, el EZLN, el IVA, Irak, el Consejo
de Seguridad de la ONU, el juez español Baltasar Garzón y otros
1
!Bueno
1 1 1 2 1 3 1 4 1 5 1 6 !7 ¡Malo
1
.,
"
~~

muchos.
!Adecuado 1 1Inadecuad~
El Diferencial Semántico (DS) tiene su origen en experimen- 1 1 2 1 3 1 4 1 5 1 6 1 7
tos sobre sinestesia (fenómeno que consiste en que determinadas
sensaciones, pertenecientes a cierto sentido, afectan a sensacio-
nes de otros sentidos, por ejemplo, traducir estímulos auditivos
l Aceptable 1
1 1 2 1 3 1 4 ¡ 5 1 6 1 7
1 Inaceptable l

-musicales digamos- a respuestas visuales, apareciendo regu-


larmente cuando se da el estímulo del primer tipo) que llevaron 1Suficiente 1 1 Insuficiente 1
a cabo Karnoski y Odbert en 1938. 1 1 2 1 3 1 4 1 5 1 6 1 7
Con base en esto, puede decirse que el DS es una manera dis-
II. Combinando los conceptos con cada una de las escalas. Por
'~tl tinta de medir las actitudes, ya que se pide a los sujetos que eva-
ejemplo:
,.i: lúen un objeto actitudinal en una serie de escalas de tipo bipolar,
f 1:
,, l lo cual supone que: Carlos Salinas es:
i'¡ - La actitud de una persona hacia un objeto es equivalente al sig-
"1 nificado evaluativo del objeto para esa persona. ¡Moral 1 1 Inmoral
1

' 1 1 2 1 3 1 4 1 5 1 6 1 7
- El DS se fundamenta en la asociación y en el escalamiento, y
':,.
mide, además, las reacciones afectivas de los sujetos en términos
;'

El IVA a alimentos es:
:¡: i' de juicios sobre escalas compuestas por adjetivos antónimos, los
I'·¡·:.
,! ,:

1¡,:·
mismos que forman un continuo dividido en una serie de inter-
valos. ¡Correcto¡
1 2 3 4 ¡ 5 6 ¡ 7
1 Incorrecto ¡
1 1 1 1
- Se trata, entonces, de medir a través de ella el significado conno-
1:/f tativo de los conceptos o el espacio semántico a través de las La guerra contra Irak es:
11 'I mencionadas escalas bipolares con carácter pluridimensional,
1;1 según los propósitos de la investigación.
';¡ l Necesaria 1 Innecesaria
1· 1 1 1 2 1 3 1 4 1 5 1
6 1 7
Ji¡ Habrá que mencionar que en la elaboración inicial se utiliza-
'lli ron 40 estímulos o conceptos, de los que se obtuvo, por el me-
1/1' El PRI es:
11 11 r canismo de la asociación libre, aplicado a 200 sujetos, una serie
H- de escalas o adjetivos, reparando en los 50 de mayor frecuencia. ¡ Poderoso 1Débil
En la elección definitiva se seleccionaron 20 conceptos, distin- 1 1 1 2 1 3 1
4 1 5 1 6 1 7
tos a los utilizados previamente, diversos en significado y fami-
liares para los sujetos a los que estaban destinados. III. Una sola escala seguida de todos los conceptos, por ejemplo:
¿Cómo puede aplicarse la escala? Los estímulos se pueden El Proyecto de presupuesto es:
presentar, opcionalmente, en los siguientes formatos:
I. Primero el concepto y luego las escalas. Por ejemplo: ¡Bueno ¡Malo
El presupuesto que presenta Fox al Congreso es: 1 1 1 2 1 3 1 4 1 5 1 6 1 7

182 183

9@iiii:¡¡s¡ , •M~ s ,.,,-.,,."'9)~~Q. ¡;;; l!i;+-14$,1...m,,,


"'""'";m,g ;;;;;w•1~ Jf~%•1~rfnl'~1t.;,; ,;¡;;Rf4¼i'!!!# ~'l'Jl\ll"mM,fa¡.;;; ,:;w¡;...,;¡r¡¡,;i<C,"'f'I' XL
~ , ,~,, ...

l •;
:,
El IVA a alimentos es:
1

insignificante deshonesto injusto pasivo lento débil pequefio


¡ Bueno ¡Malo malo
!/ 1 1 1 2 1 3 4 5 6 7
1; 1.
1
El presidente Bush es:

¡Bueno ¡Malo 2
1 ;¡ 1 2 3 4 5 6 7
,,

// \
3
El TLC es:

¡Bueno
2 3 4 5 6 7
¡Malo 4
'\
!. ..···· ..... ···1:..
~ '\
s
Por otro lado, hay que decir que la escala DS mide tres di-
mensiones, a saber: evaluación, potencia y actividad, que se co- ..
.
nocen como la estructura EPA.
..
../!'
6

~
- En general, cuatro escalas por dimensión dan una sensibilidad
adecuada para los propósitos. ' ..
- Hay que obtener las puntuaciones de factor sumando y prome-
diando las puntuaciones de cada sujeto en cada concepto y lue- 7 ......... ... .... ....
~ ¿ .
go diferenciarlos por factores o dimensiones. .. ······ ..
- Las medias de grupo se obtienen de las puntuaciones directas y honesto justo activo rápido fuerte grande
bueno valioso
de las puntuaciones factoriales correspondientes a los distintos
conceptos.
- Podemos hablar de promedios individuales o de grupo por esca-
la, factor y concepto. Puede apreciarse que, en general, ambos grupos (más el de co-
- La polarización se obtiene: P = raíz cuadrada de e al cuadrado + lonos) evalúan positivamente al concepto, es decir, expresan una
p al cuadrado + a al cuadrado. actitud favorable, en virtud de que sus respectivas calificaciones se
acercan más a los atributos positivos que a los negativos.
Podríamos trabajar imaginariamente, con el fin de hacer una Por otra parte, interesa señalar también que el promedio por
ilustración gráfica, un ejemplo cuyo concepto fuera, digamos, factor, en esta escala del DS, de una muestra cualquiera de suje-
Cuauhtémoc Cárdenas, y cuyo juicio evaluativo haya corres- tos, y sobre distintos conceptos (como los que sugerimos en se-
pondido a dos grupos distintos, también hipotéticos: el "A" de guida, de EZLN y Saddarn Hussein) puede, del mismo modo que
universitarios (representados por la línea continua) de una lo hemos hecho arriba con el concepto Cárdenas, expresarse en
!
muestra de 231 sujetos, y el "B" de colonos (representados por términos gráficos, tal como pasamos a demostrarlo en la siguiente
"/
la línea discontinua) de una muestra de 50 sujetos. ilustración, en donde el inicio de cada una de las flechas indica
,,!i
,,,
!/ 184 185


~ . . ,... ,.. ... ~ ~ : ; : ; ;¡; i!llAM ~•••if\·•••·Y•~•·•
~--·~"''

jli una cantidad determinada, dentro .de una escala de 1. a 7, en la


dimensión evaluativa; y las partes media y final, asimismo, indi-
7 Tres meses después aplicaron un retest sobre los mismos
asuntos. Pero, previamente a la aplicación original, ellos exami-
naron, exhaustivamente, periódicos, revistas, libros, panfletos y
l
:.··'··

can otra cantidad, dentro de las dimensiones Potencia y Evalua- discursos relacionados con los temas citados, y entresacaron de
ción, dándonos de inmediato una idea de .cómo los sujetos han ellos luego las declaraciones más dogmáticas de opinión que al
evaluado a cada concepto en cada una de las dimensiones.
respecto encontraron. .
EZLN r----. _,.,,. 7
Las preguntas que formularon, más que juicios descriptivos
~ " ......._,,,..
permitían que las personas emitieran juicios de valor, ya que uti-
Sadam Hussein 6
--- lizaron como técnica el verbo deber -como por ejemplo, "debe-
,11

,/ "-... ,..... 5 ríamos presionar para que ... ", "a nadie se le debe negar que ... ",
11 1/ 4 etc.-, a efecto de que los sujetos antes de que respondieran tuvie-
3 ran que revisar primero sus ideas, sus sentimientos, sus convic-
2 ciones, sus deseos, sus anhelos y sus disposiciones voluntarias
1 (según la alusión del reactivo), a la vez que pudieran evitar opi-
E p A niones sobre situaciones de hechos.
El material del cuestionario lo clasificaron en cuatro categorías:
Donde: . a) En la primera, las preguntas se contestaron con un Sí, o con
La línea continua corresponde al concepto EZLN, un No. Por ejemplo: "¿Apoya usted la entrada de China a la
La línea con terminación en flecha corresponde al concepto de ONU?"
Saddam Husseim b) En la segunda, las respuestas eran de opción múltiple; op-
Las letras E, P y A, a las dimensiones Evaluación, Potencia y ciones que uno mismo tiene que formular. Por ejemplo:
Actividad. Usando el término "armamento" para significar equipo para
Cada celdilla, de abajo hacia arriba, en la parte derecha, repre- la guerra y no para fines policiacos, nuestra política (la de
senta un valor. Estados Unidos) debe propiciar:
De todo ello se desprende que los sujetos tienen una actitud 1. El desarme absoluto e inmediato de todas las naciones.
favorable a los conceptos de EZLN y Saddam Hussein. 2. La reducción rápida del armamento en todas las na-
LA ESCALA DE ACTITUD TIPO LIKERT
ciones.
3. La reducción lenta, pero firme, de todo tipo de
armamento.
4. Mantener, durante largo tiempo, el actual poderío mi-
En 1929 Gardner, Murphy y Likert aplicaron un test denomina-
do "encuesta de opiniones", cuyos contenidos versaban sobre litar y naval.
cinto áreas de actitud, que eran: 5. Nuestra libertad militar y expansión naval.
a) Relaciones internacionales, c) En la tercera se hacía una serie de proposiciones para ser
·b) Relaciones raciales, contestadas con las palabras:
c) Conflicto económico, 1) Aprobado totalmente.
d) Conflicto político, y 2) Aprobada.
e) Religión. 3) En duda.
4) Desaprobada.
187
186

~~..Q(tt _¿;::;¡.:;;;;:¡JQ9,li$1 ,[ i $:W M


~
__
"""" ,..,,~
~ ..,,_,,.,

7
5) Desaprobada totalmente. Una vez que se cuenta co:° el cuestionario, se asignan los va-
1<:>~es de cada ~na de las ?pc1ones por ítem, según sean éstos po-
Por ejemplo: "Todos los individuos que tengan oportunidad sitivos o negativos. Por eJemplo, pueden ser del siguiente modo·

de enlistarse en los campos de entrenamiento militar, deben 4 para el totalmente de acuerdo, o bien 2. ·
hacerlo ya". 3 para de acuerdo, en general, o bien l.
1
'ji d) En la cuarta se daba una serie de narraciones periodísticas 2 para ni de acuerdo ni en desacuerdo, o bien O.
!¡)
abreviadas sobre conflictos sociales, que concluían con una ora- 1 para en desacuerdo, en general, o bien -l.
ción que describía el resultado de este conflicto. Se pidió a los Opara totalmente en desacuerdo, o b~en-2.
sujetos que indicaran su respuesta a este resultado. Las opciones
que se ofrecían eran también cinco, como en la categoría ante- Metodología
rior. Por ejemplo: "Un grupo de agricultores japoneses del sur
de California, debido a su laboriosidad y a su bajo nivel de vida, Teniendo el cuestionario contestado, se procede a asignar los
puede vender más barato que sus competidores norteamerica- puntajes totales a cada uno de los sujetos, según sus respuestas a
nos. Estos últimos plantean que es deber de todas las personas cada uno de los ítems. (En ítems con valores negativos la suma
blancas comprar solamente a los agricultores blancos." es algebraica.) Los sujetos con alto puntaje van a tener una acti-
tud más favorable o positiva, y los de bajo puntaje, una actitud
; .'
1.1'
Es oportuno mencionar que la escala Likert tiene dos fases, a baja, consecuentemente.
Después de esto, se prepara un cuadro en el cual se ordenan,
saber: la de la construcción, y la de la aplicación. En la primera de mayor a menor, los puntajes obtenidos; se divide luego en
se trata de formular de 30 a 50 reactivos o preguntas relevantes cuatro cuartiles; se hace caso omiso de los cuartiles de en medio,
al objeto de actitud que nos interesa, y seleccionar luego una y se opera únicamente con los de los extremos, es decir, con el
muestra de la población (digamos de 50 a 100 sujetos, escogidos cuartil superior y con el inferior, cuyos respectivos sujetos for-
al azar) de la que queremos conocer su postura, a fin que nos marán el grupo alto y el grupo bajo.
haga el favor de contestar el cuestionario. (Esta parte vendría a Hecho esto, se procede a seleccionar los ítems que discriminan
ser el equivalente a lo que se conoce como "el piloteo" dentro mejor, a través de cualquiera de estas tres técnicas:
de las técnicas de investigación social.) Otra aclaración impor- 1. Cálculo del poder discriminatorio de cada ítem.
tante es que los sujetos que contestan inicialmente el cuestiona- 2. Correlación ítem-test (coeficiente de correlación biserial).
rio, no necesariamente tienen que ser expertos (o jueces) en el 3. Test de la mediana.
tema, al estilo de como lo exige la escala de Thurstone.
De acuerdo con Padua ( op. cit., 1992), al formular el Sobre el procedimiento 1, hay que decir que es necesario,
cuestionario, hay que observar los siguientes requisitos: primero, separar el grupo alto del grupo bajo, para poder calcu-
1. Los ítems deben apuntar al presente y no al pasado. lar los promedios (o mediana) de cada ítem en cada uno de los
grupos (ver cuadro más abajo). Con base en esto, se calcula lue-
2. No deben referirse a hechos.
go el poder discriminativo de cada ítem, según la fórmula de "t"
3. No deben de ser ambiguos.
4. Deben ser favorables y desfavorables, en 50% respecti- de Student.
Pongamos un ejemplo de un cuestionario de 30 ítems,
vamente. contestado por 52 sujetos, que al dividirse la tabla en éuartiles,
5. Deben ser redactados en lenguaje claro, simple y directo. quedan 13 sujetos en el grupo alto y 13 en el grupo bajo, cuyos
6. Contener sólo una frase lógica. puntajes oscilan entre 112 y 96, y 27 y 7, respectivamente, tal
7. Evitar ser redactados en negativo. como se puede apreciar en la siguiente tabla.

189
188

,.,-,..,,.,,.,.,~"''"'~'~:~
Jti#d & G.t!liiM4PJiii NJJ@ I& Wo&.4'
fliilli#:'!1A¾'Ml:"MM% ;:A; :,: &,AAAIJ,9Jl 11911:IIA _¡;¡a;;¡ Ri""'
~.,,,,,.

1
La "t" de Student es igual a la diferencia de medias (DM), so-

ili
,¡i
1. -------~~~~~~NNNNN------~~
·g
ªIº
il.M
~~~!~og~~~~~~~~~~~~~~~~~
bre la raíz cuadrada de la varianza de la muestra 1, y ésta a la
vez sobre el número total de casos de la muestra 1, menos 1;
más la varianza de la muestra 2 sobre el número total de casos
de esa muestra, menos 1..
De modo que:
t = test t de Student.
1 2
'
,1 00
N
DM = diferencia de medias (M -M ).
S al cuadrado = varianza de muestra 1 y 2, respectivamente.
,o
N = cantidad total de casos en cada una de las muestras.
N

DM
~ t=
--./ sM 1 sM2
N
N --+
N 1 -l - N 2 -l

~lgl l l l l l l l l l l 111111111111111 Y bien, podríamos fijamos en el reactivo 1 de la tabla, para

~
obtener la media tanto del grupo alto, como del bajo; de modo
que del sujeto 1 al sujeto 13 se ubica el grupo alto, cuya media
es de 3. 7, que resulta de la suma de las calificaciones en ese
~1:1~1111111111111111 I I I I I I I I mismo ítem (48), entre 13 sujetos; y para el grupo bajo es de
o
v.,
o .... -., 12/13 = 0.9.
...¡ Obteniendo todas las medias, preparamos el siguiente cuadro,
~
::g
O\ M
que se utiliza para calcular el valor discriminativo del ítem:
; : 00 ..,
4 5 6 7 10 16 20 28 30
v., 1 2 3
~ ~ N N O - N O O N _ _ _ ON~~N~~~~~~~~~~ Promedio del grupo 3.7 1.8 1.1
alto /Mil
,o¡-., 0.9 1.7 3.4
Promedio del grupo
baio fM2)
r::- 0.1 -2.3
.,.,,..,1Nl""'lºl ..... lºlºl""'INl ..... l"'INININl"'lºl ..... l""'lºl--'INl--'l--'INl--'I""' -
r--
ci.
Diferencia de me-
dias IM1-M2)
2.8

-.,¡-., ...
'ti Una vez que hemos calculado los valores "t", confrontamos
M\-.f
§, la tabla de distribución de valores correspondientes, seleccio-
Ni-.f

--'l""'l""'l"'l""'l""'l""'l""'l"'l""'l"'l"'l""'l""'INlºINl--'1º1 ..... 1º1 ..... INIMlºlºIº


1~
nando aquellos ítems que realmente presenten diferencias signi-
ficativas entre ambos grupos de contraste.
Por otro lado, y sólo con la finalidad de facilitar las operacio-

~
~ -N~~~~~~~8=~~~;~~~~~~~~~~~ l nes, recordamos al lector que:

191

+?MNi ;\1!1'!1',JJM~-b.,tUi1*! . ... ~-·,.-~,


La desviación estándar (S), es similar a la media, y que es
ampliamente usada porque es muy estable, pues depende de to-
das las calificaciones de la distribución. A tal propósito, es per-
-, !

Aseveraciones de opción múltiple


,'

tinente aclarar que, por cierto, la escala Likert se basa en ·el ,....,,,~---- Núm.deítem A b e d e
Escala
supuesto de que los da\os que procesa tienden a distribuirse de Nel!l"o 7 1 1 3 8 87
normal o estándar. Por tal motivo, es necesario recordar que: Nel!l"o 8 29 42 26 3 o
rm.,,.,;:,tismo 3 11 43 27 15 4
El cuadrado de S se llama Varianza (S 2).
S = a la raíz cuadrada de la suma de las desviaciones alrededor
Aseveraciones aprobadas totalmente
de la media, elevadas al cuadrado, divididas entre el número de
casos, menos uno, tal como sigue:
S='1"¿x2 - VOCluuc;-,
No. Aprobado Aprobado En Desaprobado Desaprobado
Escala totalmente
N-1 de totalmente duda
ítem
X=X-M Internacionalismo 16 13 43 21 13 10
x =(X-M)
2 2
Ne.,,-o 9 3
32
17
52
14
10
44
5
22
1
ImN"rialismo 5
N = número de casos. Neero 10 24 49 17 7 3
10 27 17 35 11
Imnerialismo 6
Ejemplo:
Ahora bien, aplicando el método_ Sigma de calificación, pue-
Calificación X MediaM X X' de decirse que el porcentaje de individuos que marcó cierta po-
2 4 -2 4 sición en un ítem particular, se convirtió en valores sigma,
5 4 l l precisamente. Esto significa que, acudiendo a las tablas de
3 4 -1 l Thordinke, el 100% de los casos caen entre-3 y +3 sigma, y que
7 4 3 9
el origen está en la media, de modo que las desviaciones sigma
3 4 -1 1
Y:X=20 Y.X=O r.xl=to se tomaron siempre a partir de ella, asignándose el valor positi-
vo al extremo que parecía propiciar el internacionalismo, y el
negativo al extremo que favorecía el nacionalismo.
r. x2 16 Luego entonces, si queremos describir alguna posición indi-
vidual en la distribución como desviación de la media, tenemos
S2 = - - = - - = 4
N-1 4 que usar la desviación estándar como unidad. Por ejemplo, 1.0
arriba de la media {1 5), o 2.4 abajo (-2-4s), en donde estamos
expresando cada puntaje como un puntaje estándar, esto es,
S= --/"¿X2 = --f~=-v4=2 como una desviación de la media (también conocida como cali-
N-1 4 ficación "Z")
Enseguida damos una distribución en porcentajes (en núme-
Regresando al trabajo original presentado por Likert, él ob- ros enteros) del número de puntajes entre los valores estándar
servó que al comparar entre sí las aseveraciones de 5 opciones -1.0 y 1.0, y entre -2.0 y 2.0
de respuesta, su distribución era semejante a la normal, tal como
se muestra enseguida.

192 193

~!"l:i~r !BUM%;¡.; 1MA.®&4@i¡;:Mt4#4¾ .,l I A MMA; 41 u;z:;;;;:,4p,u5; ,a,:M t,\ JDMHit<MV+. Hi.~'-"'-"''~ ,,ihtPh% %<., OIA,;hi{JQ WA J %$$1/#)!#.\!h404M4 Xi t.W.4 U)W44*4,YWA!.O@;t.J ; .%.43 M<UMI W .M; k µ;;%~~·-,,.,,.;"i"""""1'''
-~· ..·-"···

I·¡ fundamentalmente determinada por la ubicación del maestro


;
dentro de la estructura social", cuestión que lo llevó a discutir la
ubicación del magisterio en tal estructura y a tratar de precisar
las características de clase de los propios profesores, pero vién-
F dose en la necesidad de aclarar que los criterios puramente eco-
R 47% nómicos no bastan para ello; por lo que abordó, enseguida, el
e
E
1
.1 asunto de la ideología, considerando aquí otra hipótesis que con-
u 1
sistió en suponer que el magisterio de primaria del DF no es un
E
N
e
A
I
B 1
1
1
13.59%
grupo fuertemente crítico del sistema vigente, sino más bien un
grupo del cual se esperaba una actitud conformista y conservado-
ra, "muy de acuerdo con su papel de inculcador de valores fun-
cionales a todo el sistema social" (p. 11). En fin, el siguiente

r- '-
1
13.59%
1
.
problema que teórica y prácticamente enfrentó fue el de definir la
ideología y cómo medir la actitud ideológica a través de la escala
Likert. Aclara, corroborando nuestra postura sobre las técnicas,
que "no se puede en modo alguno detectar una complejidad tan
vasta como es la ideología de un grupo, con el simple instrumen-
to de una escala de actitudes. (De modo que) para que los resul-
tados tengan mayor validez habría que confrontarlos con otras
escalas de actitudes y, sobre todo, con estudios de carácter más
marcadamente antropológico-filosófico, basados en la observa-
ción participante" (Ibkl, p\1¿). ...
2.0 -1.0 O 1.0 2.0 ESCALA TIPO THURSTONE
Calif. "Z"
Thurstone fue uno de los autores pioneros de la medición acti-
Respecto de la fase 2 de la escala Likert, hay que decir que tudinal. En 1929 dio a conocer un procedimiento que implica
una vez que hemos seleccionado los ítems que discriminan me- cumplir con dos fases en la escala: a) relativa a la construcción,
jor, procedemos a estructurar con los mismos el cuestionario fi- y b) la relacionada con la aplicación. La primera se inicia -y.de
nal que aplicaremos, el cual como hemos mencionado en el hecho es una recomendación para quienes pretendan seguir este
apartado relativo a las advertencias, debemos tratar siempre de procedimiento- con una explicación completa acerca de lo que
que quede inserto dentro de todo un proyecto amplio de investi- se entiende por actitud, concepto que para él denota la suma to-
gación, el cual incluya objetivos, marco teórico y demás elemen- tal de inclinaciones y sentimientos, prejuicios, nociones precon-
tos formales que conocemos. Un buen trabajo al respecto fue cebidas, ideas, temores, amenazas y convicciones que tiene un
hecho por Duplá (1975), quien indagó las actitudes sociopolíti- individuo, en torno a cualquier asunto específico.
cas de los maestros de primaria del Distrito Federal, México, Actitud y opinión no son lo mismo, y sin embargo, la opinión
trabajando la hipótesis de que "la actitud del maestro frente a la debe entenderse como la expresión verbal de la actitud, esdecir
sociedad en general y frente al cambio social, en particular, está como un índice que podemos utilizar para medir a ésta, "aun-
que la medición de actitudes, expresada por las opiniones de un

194 195

.4/! p d fi( f ~-~w•""""\i¡


tMPW#i µ¡e; ¡;;:,,;:;; .• "'" ,,.._.,,,~u-·ttv~·-~
~,--~-·"'*" "'"'""'~-'-'

individuo no constituye, a la vez y forzosamente, la predicción 3) el promedio (o media) de la amplitud de opiniones que
de lo que hará" (Thurstone, en Summers, op. cit.) respalda, y
Hay que tomar en cuenta que las opiniones dadas por las perso- 4) la opinión que selecciona como la que representa su pro-
nas acerca de algún objeto, proceso o fenómeno, son siempre mul- pia actitud.
tidimensionales, esto es, no pueden representarse en un continuo
lineal, puesto que se dispersan en muchas dimensiones. No obstan- Pero, también, en esta escala es posible describir a un grupo
te, medir implica un continuo lineal de alguna clase: longitud, pre- de individuos, y no sólo a una persona. "Cualquier ordenada de
cio, volumen, edad, peso, etcétera, y ·al tratarse de "variables la curva representaría el número de individuos, o el porcentaje
cualitativas" -cuando decimos, por ejemplo, que un individuo tie- del grupo total que secunda la opinión correspondiente", y a
ne más educación que otro, o que una mujer es más bella que otra-, partir de eso, se puede entonces comparar a varios grupos dife-
se impone, también, un condnuum o· escala lineal. Pero, este con- rentes, de acuerdo a sus opiniones vertidas; compararlos tam-
dnuum puede resultar solamente conceptual y, por tanto, no preci- bién respecto a la amplitud o extensión que presentan las
sar de la existencia de una regla fisica. superficies de frecuencia.
Medir actitudes implica, en primer lugar, especificar una va- Luego entonces, a través de una escala de actitudes (tipo Thurs-
dable de actitud1 pero también expresarla de manera que se le tone) es posible hacer cuatro tipos de descripciones, a saber:
pueda aludir en términos de "más" o de "menos", es decir, más 1) . La actitud promedio o media de un individuo particular
pacifista, más guerrerista, más conservador, .etcétera. Por ejem- sobre el asunto en cuestión.
plo, siguiendo al propio Thurstone, en la prohibición del alcohol 2) La amplitud de opiniones que está dispuesto a aceptar o a
podemos tomar como variable de actitud el grado de restricción tolerar.
,.1 3) La popularidad relativa de cada actitud de la escala dentro
que debe imponerse a la libertad individual en el consumo de
esa bebida. Este grado de restricción es un continuum (o una lí- de un grupo señalado, como lo indica la distribución de
nea) que va desde la libertad más completa, hasta la restricción frecuencia de ese grupo.
también más completa, pasando por las actitudes neutrales o in- 4) El grado de homogeneidad o heterogeneidad de las actitu-
diferentes. des de un grupo señalado acerca del asunto, como indica
De este modo, una actitud puede representarse como un pun- el grado de dispersión de su distribución de frecuencia.
to específico en el continuum actitudinal, por lo que hipotética-
mente existe un número infinito de actitudes que pueden Por ejemplo, en la siguiente gráfica pueden observarse las dis-
representarse en la escala. Así pues, una actitud consiste en cierta tintas ordenadas que representan el número de individuos o el
amplitud o cercanía estrecha, dentro de la propia escala, que un ,, porcentaje del grupo total que secunda la opinión correspon-
individuo o un grupo tiene en términos de las opiniones que res- diente, la cual representa cierto grado de militarismo o de paci-
paldan. Para propósitos de una mejor descripción, se puede obte- fismo que mide la escala. En la curva de frecuencias puede
ner una distribución .de frecuencia de una variable continua verse, entonces, qué tanto unas opiniones son ratificadas más
(digamos del pacifismo-militarismo) y clasificarla en intervalos de que otras, y podemos, también, comparar varios grupos diferen-
clase, contando, por supuesto, las frecuencias en cada intervalo. tes, de acuerdo a las opiniones que emiten sobre una cuestión
En un continuum actitudinal, pueden obtenerse, entonces: dada; lo mismo que respecto a la amplitud o extensión que pre-
1) La posición o el punto que representa la actitud de una sentan las superficies de frecuencias. Si, por ejemplo, un grupo
persona; se representa por un diagrama de frecuencia de considerable
2) la amplitud de las opiniones que una persona está dispues- amplitud o dispersión, entonces tal grupo será más heterogéneo,
ta a respaldar; respecto del asunto planteado, que otro cuyo diagrama de acti-
tudes presenta una amplitud más reducida.

196 197

._ 44, # A.U 14,\$J!IA#+;,+ 9 $ »4 f *$'$MM # k,M 'AW& 4% , 4#44 #S 4-0i .AA,; .#@ h:Jill 4 i 4 4! *.HM» ~~~,~··
~.,

sos entre las aseveraciones escogidas sean uniformes por la am-


plitud entera de la escala, ya que pretende ser ésta de intervalos
iguales.
Entonces, para determinar el grado en que deben estar sepa-
radas en la escala final las aseveraciones, las aplicamos a un
grupo numeroso de personas (expertas en el tema) para que las
ordenen desde el punto más radical positivo -en este caso paci-
fista- hasta el más radical negativo (militarista). A estos jueces
no les pedimos que expresen sus propias opiniones, sino más
bien que califiquen (de l a 11) las aseveraciones en orden jerár-
Pacifismo Neutralidad Militarismo quico, conforme a la variable de actitud señalada. Después de
extremo extremo esto es posible determinar la proporción de jueces que conside-
ran -en el ejemplo de Thurstone- más militarista una afirma-
Dado que la figura representa una línea de actitudes, pode- ción que otra, o una más pacifista que otra.
mos también representar la actitud de una persona, hacia el mi- Nuestro autor ha propuesto, entonces, una escala de interva-
litarismo-pacifismo, con un punto en la escala. Por ejemplo, la los iguales, que va de 1 a 11, y en la cual:
fuerza y dirección de las simpatías de esta persona pueden indi- l. Significa extremadamente (pacifista, para el caso que trata)
carse por el punto a, que muestra opiniones militaristas. Otra 2. Significa muy (pacifista).
con el punto b que es también militarista, pero que está lejos del 3. Significa (pacifista).
·\
extremo, y una más con el punto c, que está más.cerca de a que 4. Moderadamente (pacifista).
de b, abrazando posiciones militaristas, y así sucesivamente. 5. Poco (pacifista).
En relación a la amplitud de opiniones que un individuo res- 6. Neutral.
palda, puede decirse que, por ejemplo, en la gráfica, un pacifista 7. Poco (militarista, también para el caso que trata).
puede estar dispuesto a secundar todas o la mayoría de las opi- 8. Moderadamente (militarista).
niones en la amplitud que va de d a e y que al mismo tiempo ~
9. (Militarista).
rechace como demasiado pacifistas a la mayoría de las opinio- 10. Muy (militarista).
nes situadas a la izquierda de d, aparte de rechazar, también, la 11. Extremadamente (militarista).
amplitud entera de opiniones militaristas, ubicada a la derecha
del punto de neutralidad. En resumen, el método que propone nuestro autor para la
En consecuencia, la única manera como podemos identificar etapa de la construcción de la escala, consiste en que a varios
las actitudes diferentes (los puntos en la línea base) es utilizando grupos de personas se les pide que escriban sus opiniones sobre
un conjunto de opiniones como marcas, en las diferentes partes
el asunto en cuestión; a partir de ahí se formulan las aseveracio-
o pasos de la escala. De modo que la escala final consistirá en
nes que deben cubrir lo mejor posible todas las graduaciones que
una serie de aseveraciones de opinión, ubicando a cada una de
van de un extremo a otro de la escala, cuidando que la acepta-
ellas en un punto particular en la línea base. Así que, para inte-
ción o rechazo de cada aseveración indique algo respecto de la
grar la escala o el cuestionario final, podemos seleccionar 20 o
actitud del lector acerca del asunto en cuestión. Por ejemplo, si
30 opiniones a modo que representen una serie de actitudes gra-
se hace la afirmación de que "la guerra es un aliciente para las
duadas de manera uniforme. Es decir que, con el propósito de
invenciones", su aceptación o rechazo no nos indicaría nada
dibujar distribuciones de frecuencia, es conveniente que los pa-

198 199

'~l"'Pl!,.lfl!l~l¡J'!'l,!j4'i,,W¡.,i .,,um il..11,)t. UIU«.;4,tt il ti . ;«,W."!JJL J J A ;o;e;, 4(4,J i k *"'" ~ ffll'!t z.;;, ;quzw q.4 ;;;;uc ,Q¡m;;;;:.zm ,u ,u, ~ · , ~ · -.... "1''""""1''"\"••~.,.,
respecto a las tendencias pacifistas o militaristas del individuo,
ya que en general el reactivo se refiere a otra cosa.
Después de formular las 80 o 100 afirmaciones iniciales (que
para un ensayo estudiantil, a fin de aprender el pi:ocedimiento,
pl.,leden ser menos), escribimos cada una de ellas en pequeñ.as
tarjetas, tamaño baraja, o bien todas juntas en una sola hoja,
con un previo paréntesis abierto en cada.reactivo, y solicitamos
a los jueces o expertos (en la escala original fueron alrededor de
300, pero para una práctica escolar pueden ser menos) que las .50
clasifiquen en 11 grupos, según las equivalencias arriba citadas,
lo cual quiere decir que las mismas afirmaciones deben ir de las
más radicales, positivas y negativas, hasta las más suaves, tam-
bién positivas y negativas. Los jueces decidirán entonces cuál de
los 5 grados subjetivos (del militarismo o del pacifismo, para el
caso que trata Thurstone) corresponden a cada una de ellas, o
bien si se trata dé una afirmación neutral. ('
o
Una vez concluida la clasificación, y con el fin de obtener lo
que Thurstone denomina el "valor escalar" de cada afirmación,
se prepara un diagrama como el siguiente, en cuya base deben
estar representados los 11 intervalos aparentemente iguales de la
variable actitud El intervalo neutral es el comprendido entre 5 y
6; el más pacifista entre O y 1, y el más militarista, entre 10 y 11.
La curva a (en el diagrama) indica la manera cómo podría ser
clasificada una de las aseveraciones por parte del total de jueces
o expertos. Y como puede verse, por cierto, ninguno de ellos la O 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
clasificó debajo del valor 3 (donde se inicia la gráfica); la mitad
;'
Pacifismo Neutral Militarismo
(el 50%) de los jueces lo hizo, en cambio, por debajo del valor 6;
y la totalidad por debajo del valor 9; de modo que la clasifica- Al terminar de hacer las gráficas de cada uno de los reactivos,
ción de este reactivo se extiende del valor 3 al valor 9. se procede a eliminar a todos aquellos cuya distribución fue
Ahora bien, el valor escalar de una aseveración se define co- muy ambigua, es decir, cuya calificación se extendió a lo largo
mo el valor por debajo del cual es colocada justamente por la del continuum, desde las posiciones positivas hasta las negati-
mitad de los jueces. En el caso de la aseveración a (para seguir vas, lo que quiere decir que no sabemos por qué algunos de los
con el ejemplo) su valor escalar es de 6, porque es en 6 justamente jueces lo calificaron como negativo y otros como positivo, y
donde la curva atraviesa el 50% del total de sujetos; en el caso de que, por tanto, nosotros no podríamos saber, en caso de que se-
la e, es 10; en el caso de la ces 2, y así sucesivamente; esto es que, leccionáramos ese reactivo, por qué o debido a qué actitud el su-
reiterando la idea, ahí donde la curva atraviesa el 50% de los ca- jeto lo estaría avalando o rechazando. Por ello, aplicando este
sos, y leyendo hacia abajo, en esa misma dirección, sobre la línea criterio de ambigüedad, nosotros tenemos que descartar las ase-
base, se encuentra y se adjudica el valor escalar que le correspon- veraciones cuya distribución es demasiado amplia.
de al reactivo, tal como se muestra a continuación. De modo pues que pará constituir la escala final, escogemos,