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HISTORIAS INSURGENTES

HEROÍNAS,
MATRONAS Y TROPERAS
Las mujeres en nuestra historia patria
La heroína patriota,

COLECCIÓN BANCO CENTRAL DE VENEZUELA.


CAMILLE PISSARRO: COCINA AL AIRE LIBRE. 1854.
modelo discreto de virtud

C
uando nos referimos a las mujeres
de la Guerra de Independencia de
Venezuela, aparece la inmediata
asociación a la noble imagen de
Luisa Cáceres de Arismendi. En el
espíritu de la nación venezolana, ella es el sím-
bolo de la mujer patriota que estoicamente
sobrevivió a los terribles eventos de la guerra.
De familia de estirpe independentista, casada
con el coronel J uan Bautista Arismendi, per-
manece en la memoria nacional como la
mujer firme en sus principios morales, que
sufre maltrato, cárcel y exilio por no traicionar
a su esposo y a su patria.
Desde la fundación de la República, como
parte del proyecto social de la élite criolla, la
historia cumplió una función modélica muy En su recorrido, pardas, mulatas, zambas, participaron como troperas en el campo
importante. De manera especial, la biografía de batalla. Alimentaban, vestían y auxiliaban a las tropas, a la par que luchaban a mano
resaltó las hazañas extraordinarias de héroes armada defendiendo la causa en la que creían.
de la causa emancipadora, ejemplos para las
nuevas generaciones. Hacía falta una heroína da tan sólo de piedad, sabe resistir con admi- decimonónico y que hoy plantean la urgencia
de la gesta independentista en el altar de los rable fortaleza tormentos inauditos por su de reescribir la historia considerando su parti-
próceres: Luisa Cáceres de Arismendi fue la amor a su esposo y a la patria”. Su heroísmo cipación y compromiso diferenciado, según
elegida para ingresar en el Panteón Nacional. es azaroso pero discreto y no perturba el sea su condición social, económica, étnica, su
En el año 2002 ingresaron simbólicamen- modelo que la élite dirigente de la República cultura y región de procedencia. Ciertamente
te los restos de J osefa Camejo al mismo propone con su discurso grandilocuente. Su la guerra fue devastadora, y aunque las muje-
recinto. Mariano de Briceño, biógrafo de Luisa actuación y su condición de joven virtuosa, res estaban excluidas de participar en los
Cáceres de Arismendi, además de yerno suyo, blanca y hermosa, esposa de un prohombre asuntos públicos, como la política y la guerra,
la describe como “una mujer bella que arma- de la gesta de Independencia, cumplen cabal- no se mantuvieron al margen del impacto pro-
mente con los roles “femeninos” y los estereo- fundo que sacudió la sociedad y que llevó
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Mujeres que fueron mucho más allá tipos vigentes sobre “ser mujer” impuestos por finalmente a la transformación del sistema
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del rol de esposas y amantes, hermanas la sociedad patriarcal. monárquico en republicano.


o madres de los próceres, demostraron Sabemos que hubo mujeres conspiradoras,
valentía y conciencia social ante las Mujeres que no encajan estrategas, guerreras, financistas, espías; muje-
circunstancias de un país en guerra por en este molde decimonónico res que escribieron cartas expresando sus posi-
su independencia. He aquí las heroínas Sin embargo, existen numerosos testimonios ciones políticas, bien sea del bando realista o
de nuestra historia patria. de mujeres que no encajan en este molde patriota; otras que participaron en la Sociedad 27
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La historia hizo apología de las mártires e invisibilizó


tras las reglas del pudor la violencia contra el cuerpo de las
mujeres en la guerra.
Patriótica; pardas, mulatas, zambas que partici-
MONUMENTO A J UANA LA AVANZADORA. MUNICIPIO PIAR. MATURÍN, ESTADO MONAGAS.
FOTO: INSTITUTO DE PATRIMONIO CULTURAL.

Hoy se rinde paron como troperas en los campos de batalla,


homenaje a estas que formaron baterías de mujeres en las ciuda-
valientes lucha- des sitiadas o en las batallas, miles de mujeres
doras en plazas anónimas que fueron parte de esa fuerza movi-
y monumentos lizada del pueblo contra la opresión realista, o
que llevan sus que actuaron en el bando contrario.
imágenes o sus
nombres. Resignificación de la mujer
en la historia
Es sobre todo desde hace dos décadas cuan-
do empieza a abordarse el tema de las muje-
res en la Guerra de Independencia conside-
rando su presencia y actuación en la socie-
dad, hasta hace poco invisibles e irrelevantes
para una historiografía orientada por grandes
hazañas y eventos político-militares. Hoy
corresponde resignificar sus protagonismos,
que fueron mucho más allá del rol de esposas
y amantes, hermanas o madres de los próce-
res, pero que probablemente no representa-
ron los ejemplos moralizantes adecuados para
la juventud de la República.
Algunas mujeres empiezan a pasar a la
historia precisamente por subvertir los espa-
cios, las actividades, las leyes a las que fueron
confinadas. Entre las mujeres que no calzan en
LAS MUJ ERES SIEMPRE ADELANTE el modelo por agresivas, combativas o indeco-
A. Alexander (1820) rosas en su actuación, o por lo que les tocó
Arrasábamos cuanto encontrábamos a nuestro paso, derribando e incendiando toda vivir, reconocemos entre otras muchas a
casa, arreando los inmensos rebaños que encontrábamos, y los habitantes, y que- J oaquina Sánchez, quien luego de la prisión y
mando incluso la yerba para detener a los españoles en su persecución. La angus- asesinato de su esposo J osé María España,
tiosa escena es indescriptible: mulas y asnos avanzando junto con cochinos, galli- líder en las primeras luchas independentistas,
nas, y los niños atados en cueros de res sobre el mismo animal, mulas, y caballos intentó levantar la peonada contra las autori-
con dos o tres personas montadas, las mujeres siempre adelante con uno o dos dades españolas, motivo por el cual fue presa
hombres atrás; mujeres trapeadas como hombres, con sus musculosas piernas y y torturada durante 8 años. Sabemos de már-
rostros atezados, luciendo un sombrero, camisa y pantalones de hombre, cortados a tires que por su fervor patriótico fueron tortu-
la altura de las rodillas; en realidad los habitantes de toda edad, sexo y color roda- radas, vejadas, azotadas ante el público, como
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ban delante de nosotros en una masa, las mujeres de los soldados negros e indios la zuliana Ana María Campos, las cumanesas
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cabalgando y caminando entre los hombres. La confusión y variedad de lenguaje Leonor Guerra y doña Mariquita Figuera; la
entre ellos, me hizo pensar en la dispersión en Babel. barinesa Teresa Heredia sufrió un castigo muy
extendido entre las insurrectas, le cortaron al
Inés Quintero. Mirar tras la ventana. Caracas, Alter Libris-UCV, 1998. Pp. 48-49. rape el cabello, la pasearon desnuda por las
calles, con su cuerpo enmielado y cubierto de
28 plumas de gallina; Eulalia de Chamberlain,
M E M OR I A S DE VE N E ZUE L A EMILIO MAURI: LUISA CÁCERES DE ARISMENDI.1899. COLECCIÓN PALACIO FEDERAL LEGISLATIVO.

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SEP TI EMBRE OCTUBRE 2008 ASAMBLEA NACIONAL. REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA. FOTOGRAFÍA: ALFREDO PADRÓN.
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ARCHIVO AUDIOVISUAL BIBLIOTECA NACIONAL.

COLECCIÓN MUSEO BOLIVARIANO

J OSEFA CAMEJ O Y EULALIA RAMOS DE CHAMBERLAIN. Sus protagonismos fueron mucho más allá del rol de esposas y amantes, hermanas o
madres de los próceres. Estas mujeres empiezan a pasar a la historia precisamente por subvertir los espacios a los que fueron confinadas.

como otras barcelonesas durante el sitio de nó un juicio; se la menciona como “magná- y madre; incluso se casó en segundas nup-
Barcelona en 1817, dio su vida por defender nima señora” en el Acta firmada en su cias en 1840. Sabemos de Dominga Ortiz, la
su honor y su patria. La historia hizo apología hacienda de Paria, donde se declara el inicio esposa de J osé Antonio Páez, llamada la pri-
de las mártires e invisibilizó tras las reglas del a la campaña libertadora de oriente. mera enfermera del ejército patriota; fiel
pudor la violencia contra el cuerpo de las Sabemos de J osefa Camejo, quien tras- acompañante de su marido, como muchas
mujeres en la guerra. cendió el rol femenino establecido por su mujeres, parió y crió a sus hijos en medio de
La historia, cuando se refirió a las espíritu de líder y su combativa actuación la guerra; cuando Páez, ya como Primer
matronas financistas de la causa indepen- durante la guerra: en sus años juveniles par- Mandatario de la República, vive en concubi-
dentista, destacó las cualidades considera- ticipó en reuniones de la Sociedad Patriótica; nato con Barbarita Nieves, desde la sombra
das femeninas como el desprendimiento, la conjuntamente con damas del patriciado Dominga Ortiz defendió su patrimonio como
generosidad, la fidelidad a la causa patriota; barinés firmó un documento político ofre- hacendada y enfrentó su existencia con dig-
pero además estas mujeres demostraron ciendo sus servicios a la patria y exhortando nidad y entereza.
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arrojo, poder de mando, capacidad para a que se tomara en cuenta a las mujeres; Aunque la historia independentista se re-
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administrar recursos, entereza. Concepción durante su recorrido hasta Nueva Granada, fiere exclusivamente a las heroínas que lu-
Mariño, la hermana de Santiago Mariño, es participó en varios combates en calidad de charon por la causa patriótica, hubo mujeres
una figura emblemática: financió armas, enfermera; luego, cuando retornó a Coro, como María Antonia Bolívar y Palacios, herma-
buques, incluso introdujo junto con sus llegó a dirigir como capitana una escolta y na mayor del Libertador, que tomaron partido
esclavos armas de contrabando desde liderizó la resistencia coriana; fue esposa de en defensa del orden monárquico, manifesta-
30 Trinidad hasta Tierra Firme, lo que le ocasio- un prócer, el coronel Nepomuceno Méndez, ron resueltamente defenderlo, sufrieron exilio
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forzoso y otras penalidades, como tantas otras


mujeres realistas y patriotas. María Antonia LA BATERÍA DE LAS MUJ ERES VIEJ AS
Bolívar escondió a españoles y canarios en Anónimo (1828)
tiempos de la Guerra a Muerte (1813-1820), En tiempos de guerra, cuando se avista una
incluso le escribió al rey de España para ratifi- vela desde el fuerte, se disparan tres tiros
car su posición política contraria a la de su de cañón. Aquella convenida señal reúne
hermano. De regreso a la patria luego del exi- como por ensalmo a todos los habitantes de
lio se encargó de administrar las posesiones la isla, sin distinción de clases, edades o
que le quedaron a la familia Bolívar. sexos; todos se aprestan inmediatamente a
su defensa. Es de advertir que aquí las MARÍA ANTONIA BOLÍVAR, HERMANA
La huella por recobrar mujeres comparten con los hombres los DEL LIBERTADOR. Aunque no defendió
de las mujeres del pueblo azares de las guerras, las fatigas de las la causa patriota, arriesgó también
Más difícil ha resultado captar la huella de la campañas. Durante el intento de la toma de su vida y debió exiliarse en Curazao
actuación de las mujeres del pueblo excluidas la isla por Morillo, estas valientes amazo- en 1814.
de la historia. Aparecen pocos nombres para nas, bajo las órdenes del general Gómez, se
representar en la memoria nacional la presen- adiestraron en la carga de los cañones y lle- la moral cristiana y en las disposiciones jurídi-
cia de parte de la masa anónima movilizada garon a hacerlo con tal rapidez y pericia que cas que confinaban a la mujer a su rol de
en la guerra, integrada por pardas, negras, reemplazan eficientemente a los mejores madre y esposa, modelo de virtud. También
indias que dieron su vida o participaron en las artilleros. Una noche, durante la amenaza de tuvo peso la idea de que la construcción del
luchas independentistas. un ataque español, estas bravas hembras, hogar era el pilar fundamental para la consoli-
Conocemos a Cira Tremaria, madre de un mientras los hombres permanecían a la bre- dación del Estado y, por lo tanto, la familia era
negro patriota, quien al recibir la noticia de la cha, acarrearon todo el material necesario la garantía de la paz y de la civilidad. Eso expli-
muerte de su hijo, le dijo a Piar: “Denme el para empalmar una batería de 24, batería ca las razones y condiciones creadas para que
fusil de mi hijo para ocupar su sitio en las filas que más tarde construyeron con sus propias las mujeres no protestaran ni se resistieran a
libertadoras y seguir peleando”. Sabemos de manos, sin ayuda de los varones. Aquella este mandato de vuelta al hogar.
J uana Ramírez, una esclava liberta, lavandera, febril y general actividad en los preparativos La guerra fue la parte conflictiva de la polí-
que en 1813, cuando Monteverde atacó la intimidó a los españoles, ya bastante escar- tica, que era y siguió siendo un asunto de los
ciudad de Maturín, junto con otras mujeres del mentados por derrotas anteriores. hombres. La guerra extremó las tareas de
pueblo conformó un batallón tonel llamado Esta batería aún permanece en pie y se supervivencia y, como socialmente a las
“batería de mujeres”. Por ir de primera en las conoce por el nombre de “La batería de las mujeres se les atribuyó el cuidado del vivir
filas contra el enemigo en el campo de bata- mujeres viejas”. cotidiano, ellas se enfrentaron arduamente a
lla, se le llamó “La Avanzadora”. Inés Quintero. Mirar tras la ventana. Caracas, esa tarea. Dieron un sentido de lucha y de
Muchas mujeres se unieron a la tropa Alter Libris-UCV, 1998. Pp. 29-30. contestación cuyo aporte y actuación en la
acompañando a sus hombres para no que- construcción de la nación apenas empieza
darse desamparadas en sus hogares o para para levantar los muros de la naciente repú- a reconocerse.
ir tras el sueño de un futuro mejor, como las blica, las mujeres regresaron al hogar, a T E XT O : P AT R IC IA P R O T ZE L
esclavas que se iban para lograr su libertad. cumplir sus funciones de madres prolíficas, y PARA S EGUIR LEYENDO...
En su recorrido, las mujeres alimentaban, esposas, quizás con el ánimo fortalecido por
vestían y auxiliaban a las tropas, como enfer- su papel desempeñado, pero sin ningún Mariano de Briceño: Historia de la Isla
meras y curanderas, en marchas y campa- derecho político: Luisa Cáceres de Arismendi de Margarita. Caracas, Ministerio de
mentos; iban con sus niños enfrentando las se dedicó al cuidado de sus 14 hijos; J osefa Educación, 1970.
penalidades de la guerra, las enfermedades, Camejo vivió en Coro alejada de los asuntos Inés Quintero (Coord.): Las mujeres
la escasez de alimentos, llevando los víveres públicos; Concepción Mariño se mantuvo de Venezuela. Historia Mínima. Caracas,
al hombro y en sus espaldas, cocinando, recluida en sus posesiones orientales hasta Fundación de los Trabajadores Petroleros
infundiendo el ánimo y el valor para avanzar. que murió; J uana Ramírez tuvo 5 hijas y se y Petroquímicos de Venezuela, 2003.
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dedicó a la agricultura. Ermila Troconis de Veracoechea. Indias,


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La vuelta al hogar, fundamento El tiempo corto de la guerra alteró un esclavas, mantuanas y primeras damas.
de la paz y la civilidad orden de siglos, pero no llegó a destruirlo, Caracas, Alfadil/Trópicos, Academia Nacional
¿Qué sucedió con las mujeres una vez finali- sobre todo en las pequeñas formas cotidianas de la Historia, 1990.
zada la guerra? Las consecuencias de la de la sociedad, en las costumbres incardinadas Diccionario de Historia de Venezuela.
guerra para las mujeres es un tema pendien- por tres siglos de vida colonial, con sus man- Caracas, Fundación Polar, 1997.
te por abordar. Cuando fue necesario volver datos y preceptos patriarcales consagrados en 31