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Perifèria

CristianismePostmodernitatGlobalització

Cuerpo y sexualidad humana. Una aproximación filosófica

Jordi Corominas

Sex contains all, bodies, souls,


Meanings, proofs, purities, delicacies,
results, promulgations,
Songs, commands, health, pride,
the maternal mystery, the seminal milk,
All hopes, benefactions, bestowals,
all the passions, loves, beauties, delights of the
earth,
All the governments, judges, gods,
follow’d persons of the earth, difícil deslindarla de otras facetas humanas
These are contain’d in sex as parts y acotar su campo específico. El poema de
of itself and justifications of itself. Whitman y la definición de la Organización
Walt Whitman Mundial de la Salud, con la que me quedo,
expresa muy bien esta omnipresencia de la
¡Y que trajín, ir, venir sexualidad: “Un aspecto central del ser hu-
Con el amor en volandas, mano, presente a lo largo de su vida. Abar-
de los cuerpos a las sombras, ca al sexo, las identidades y los papeles de
de lo imposible a los labios, género, el erotismo, el placer, la intimidad,
sin parar, sin saber nunca la reproducción y la orientación sexual. Se
si es alma de carne o sombra vive y se expresa a través de pensamien-
de cuerpo lo que besamos, tos, fantasías, deseos, creencias, actitudes,
si es algo! ¡Temblando valores, conductas, prácticas, papeles y
de dar cariño a la nada! relaciones interpersonales. La sexualidad
puede incluir todas estas dimensiones, no
Pedro Salinas
obstante, no todas ellas se vivencian o se
expresan siempre. La sexualidad está influi-
La sexualidad humana es un tema fascinan-
da por la interacción de factores biológicos,
te y a la vez de una gran complejidad. Ya
psicológicos, sociales, económicos, políti-
empieza siendo complicado definirla. Basta
cos, culturales, éticos, legales, históricos,
echar un vistazo a Wikipedia y leer la defi-
religiosos y espirituales”.
nición que se da en diversos idiomas para
ver que hay bastantes diferencias de apre-
Como la sexualidad cruza todas las di-
ciación. Además, como amara todas las di-
mensiones humanas es abordada por casi
mensiones de nuestra humanidad, resulta
todo el conjunto de los saberes humanos.

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Sin duda, cada una de las ciencias y sa- Las identidades, las categorías, los dis-
beres pueden enseñarnos algo sobre ella, cursos, son ambivalentes. Nos hacen via-
pero al final nuestra sexualidad se resiste bles, pero nos someten, nos ofrecen un
a un estudio objetivo. Solo se puede vivir sentido, pero nos impiden acercarnos a
subjetivamente, singularmente. Si intima- nuestra complejidad y singularidad radica-
mos con las personas, si nos dan cuenta les. Como decía Paul Ricoeur: “la sexua-
de su singularidad, pronto encontramos lidad quizás sea en el fondo impermeable
diferencias enormes que no encajan con a la reflexión e inaccesible a la conquista
las formas más extendidas de pensar la humana”2. Creo que es importante par-
sexualidad. Para algunas personas es tir de esta inasibilidad de la sexualidad,
muy importante que el sexo esté inserto del reconocimiento de que nuestra igno-
en un contexto de sentido, para otras lo rancia supera siempre con creces nues-
importante es que no lo esté. Hay quienes tro conocimiento, y de la ambivalencia
se reivindican como asexuales, sin ningún de todo discurso, para huir de actitudes
género de trauma ni represión, y quienes defensivas y de pontificaciones de todo
parecen obsesionados por el sexo. Ten- tipo bastante frecuentes en este campo.
demos a patologizar lo que se sale de la Si, como creo, P. Ricoeur y G. Coll-Pla-
norma y bajo divisiones en principio libe- nas tienen razón, las tesis que podamos
radoras se establecen nuevos dogmas, alcanzar sobre la sexualidad son provisio-
patologías y cirugías como si la realidad nales e inevitablemente sesgadas: ilumi-
debiera plegarse al concepto. Es lo que nan un aspecto, pero oscurecen otro.
ilustra el siguiente chiste:
Esta conciencia de la provisionalidad y
Un hombre va a probarse una america- ambigüedad de cualquier discurso sobre
na. Al ponérsela se queja de que la man- la sexualidad nos impide pensar que al-
ga es demasiado larga, la otra demasia- guna disciplina académica o clínica pue-
do corta, que no se la puede abrochar da proporcionarnos una manera infalible,
y que el cuello no le alcanza, a lo que el o mejor que ninguna otra, de entender
sastre responde: “Tranquilo, si encoge la sexualidad humana. Las intuiciones de
el brazo derecho, alarga el izquierdo, se muchas personas, desde las pensadoras
pone un poco curvado y esconde la ba- feministas hasta los biólogos molecula-
rriga, le queda perfecto”. Al salir el clien- res, son esenciales para la comprensión
te a la calle con la americana puesta un de la sexualidad. Por mi formación filo-
transeúnte le comenta a otro: “Mira que sófica, aquí abundaré en lo que conozco
tío más desgarbado, pobre, suerte de un poco más, es decir, en una perspec-
su americana”1. tiva filosófica.

2 P. Ricoeur, “Sexualidad: la maravilla, la inestabilidad,


1 Gerard Coll-Planas, La voluntad y el deseo, el enigma”, Historia y verdad, Madrid, Encuentro,
Editorial Egales, Barcelona, 2010, p. 248 1990, p. 182

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Hay tres cualidades de la filosofía que 1. ¿Hay algo natural en el sexo?


creo que pueden aportar alguna luz al
acercamiento a la sexualidad humana. 2. ¿Hay alguna manera de determinar
La primera es su espíritu crítico, su capa- quién es hombre y quién es mujer?
cidad de detectar viejos esquemas bajo
odres nuevos: dualismos y esencialismos 3. ¿Debemos aplicar cirugía inmediata a
que se enmascaran bajo otros nombres y los nacimientos intersexuales?
a menudo bajo una jerga científica. La se-
gunda es su vocación de poner orden en- 4. ¿El transexual debe acordar quirúrgica-
tre los diferentes saberes, pues algunos mente su sexo y su género?
de los errores más extendidos en muchos
artículos sobre la sexualidad es una in- Después esbozaré tres tipos de plantea-
adecuada comprensión del alcance, valor mientos desde los que se suele responder
y límites de las disciplina desde la que se a las preguntas anteriores y comprender
aborda. Por ejemplo, es fácil encontrar la sexualidad humana: el planteamiento
autores que profesan un cierto cientificis- del construccionismo moderado, el del
mo: la idea de que los métodos carac- ultraconstruccionismo y el del esencia-
terísticos de las ciencias naturales son la lismo o reduccionismo biologicista. Final-
única fuente de conocimiento genuina, o mente intentaré aproximarme a la sexuali-
un cierto fundamentalismo: el desprecio dad desde una perspectiva sistémica que
de las investigaciones científicas y de los creo que tiene diversas ventajas, como
saberes críticos cuando no concuerdan intentaré exponer, respecto a los plantea-
con sus ideas religiosas o filosóficas. Y mientos anteriores.
la tercera es la posibilidad que nos brin-
da la filosofía de instalarnos en una cierta 1. ¿Qué es natural en el sexo?
perspectiva global que nos es tan impres-
cindible, para no perdernos en el bosque, Una primera observación es que en el
como el conocimiento particular. tema de la sexualidad humana tende-
mos a considerar como “natural”, a dar
Antes de intentar una cierta sistematiza- por universales, aquellos valores, hábitos
ción en la aproximación a la sexualidad y costumbres que nos son dados por la
humana me detendré en la formulación estructura sociocultural a la que perte-
de cuatro problemas con el propósito de necemos. Así, una sociedad puede con-
situarnos de entrada en el corazón de siderar enteramente “natural” que haya
muchas de las discusiones actuales, tan- poligamia3, o que sea la mujer a la que
to científicas como políticas y filosóficas,
sobre el sexo y la sexualidad: 3 Según P. M Murdock de 849 sociedades 708
permiten la poligamia (83’5 %) 137 sociedades son
monógamas (16%) y poliándricas. Cf. P. M. Murdock,
Etnographic atlas. University of Pittsburgh, Pittsburgg,
1967.

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le corresponda un rol dominante, la que


se cuide de la producción de bienes y de
llevar la iniciativa en lo erótico, mientras
el varón es un compañero dependiente,
tímido, sentimental y coqueto4. Si nos fi-
jamos en los actos homosexuales5 éstos
no solo tienen significados diferentes se-
gún la sociedad en que se manifiesten: la
Grecia de Homero, el Japón feudal, los
asando de Sudán, los zambia de Papua
Nueva Guinea, los hijras de la India, los
xanith de Omán, el we’wha de los zuñi
de Norteamérica, los tapirapé del Brasil o
los gays del barrio de Chueca de Madrid,
sino que también son actos diferentes,
prácticas nítidamente diferenciadas6.

4 Este tipo de roles, contrario a nuestros estereotipos, Una de las grandes aportaciones de los
es lo que Margaret Mead descubre en algunas estudios antropológicos es cuestionar
culturas. Cf. Margaret Mead, Sexo y temperamento
en tres sociedades primitivas, Paidós Ibérica, 2006. que exista algún tipo de estructuración
5 Es interesante observar que no existen animales universal de la sexualidad. Pero de toda
enteramente homosexuales, es decir, que se relacionen
exclusivamente con miembros de su mismo género. Los la ingente variedad de estructuraciones
bonobos, por ejemplo, son literalmente pansexuales,
pero hasta donde sabemos no se ha encontrado una
que nos muestra la antropología quizás
orientación homosexual exclusiva entre los animales. podemos sacar una conclusión: Lo uni-
Cf. Franz Whaal, El mono que llevamos dentro,
Tusquets, Barcelona, 2010, p.106 ss. versal no es un determinado tipo de orga-
6 Gilbert Herdt, Same sex, different cultures, nización, sino la necesidad de estructurar
exploring gays and lesbian lives, Westwiew Press,
USA, 1997. Ha sido en los últimos cien años que socialmente la sexualidad humana con
en la cultura occidental ha empezado a considerarse todo el aparato de prohibiciones, tabúes
que la actividad homosexual es algo que cierto tipo
de personas realiza. Aunque también en este tipo y hábitos que ello conlleva. Lo universal es
de afirmaciones tenemos que ser extremadamente que haya siempre prohibiciones interiori-
cautelosos, pues desconocemos muchos usos de
culturas desaparecidas o exterminadas. Por ejemplo, zadas, pero, estrictamente, no hay nin-
según Bret Hinsch entre los Tapirapés, cuando guna prohibición determinada universal.
el hombre se casa vive con su esposa, y cuando
ésta se queda embarazada, otros hombres tienen Schelsky lo dice muy bien: «Una vez que
trato sexual con ella pues se cree que el niño o la
niña será más fuerte con más semen. La cultura
se consigue hacer que las normas sexua-
Tapirapé, conformada por un grupo indígena del Mato les establecidas por la sociedad parezcan
Grosso del Brasil que ha entrado muy recientemente
en contacto con las culturas occidentales, es una de indudables a la conciencia social y huma-
las pocas culturas fuera de la cultura Occidental en na que una sociedad tiene de sí misma, a
la que los hombres adultos pueden tener relaciones
homosexuales igualitarias con otro adulto sin que todos les resulta natural comportarse de
ninguno de ellos tome un rol femenino. Cf. Bret Hinch, acuerdo con ellas. Pero entonces el cali-
Passions of the Cut Sleeve, University of California
Press, 1990, p.13 ficativo de natural de ningún modo tiene

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una connotación biológica, sino que es masculinas (testosterona) que la media


indicación de que la norma no se pone de las mujeres. Fue apartada de la pista.
en duda»7. Del mismo modo, Dutee Chand, campeo-
na india en salto de vallas, fue suspendi-
2. ¿Cómo decidir si una deportista es da en 2015 por exceso de testosterona
hombre o mujer? al considerarse que le proporcionaba una
ventaja comparativa frente a sus rivales.
María Patiño, la mejor vallista española en El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS)
los juegos olímpicos de 1988, no pasó el determinó que los científicos no pudieron
control de sexo. Parecía una mujer, pero indicar cuánta ventaja otorga esta pro-
los exámenes revelaron que las células ducción natural de testosterona como
de Patiño tenían un cromosoma Y y que para ser motivo de descalificación. Y
sus labios bulbares ocultaban unos testí- más importante aún: dictaminó que este
culos. Es más, no tenía ni ovarios ni úte- control del exceso natural de testostero-
ro. Fue despojada de todos sus títulos, na discrimina a las mujeres, porque solo
su novio la dejó y pasó un auténtico cal- se les aplica a ellas cuando los hombres
vario. Aunque tuviera un cromosoma Y también la producen de forma muy diver-
y sus testículos produjeran testosterona sa. Un estudio del propio Comité Olímpi-
de sobra, sus células se habían desarro- co Internacional muestra que el 13,7% de
llado como una mujer pues era congé- las atletas tienen niveles de testosterona
nitamente insensible a los andrógenos. por encima del rango habitual de las mu-
Como resultado, su cuerpo nunca de- jeres, y que un 4,7% tienen niveles que
sarrolló rasgos masculinos. Al cabo de entran en la horquilla de lo considerado
dos años y medio, la International Ama- masculino. Del mismo modo, un 16,5%
teur Athletic Federation la rehabilitó, y en de los atletas de élite tienen niveles de
1992 se reincorporó de nuevo al equipo testosterona por debajo del rango mas-
olímpico español, convirtiéndose en la culino, y un 1,8% de ellos caen en nive-
primera mujer que desafiaba el control les considerados femeninos.
de sexo para las atletas olímpicas8.
Para abrir cancha a los transexuales la re-
La atleta sudafricana Caster Semenya comendación del COI es que a partir de
fue sometida a los test de “verificación 2016 el criterio diferenciador entre hom-
de sexo” en 2009 tras ganar el oro en bres y mujeres no sea el sexo, sino los
los Mundiales de Atletismo de Berlín. Se niveles de testosterona, y que el test se
comprobó que su cuerpo producía de aplique tanto a hombres como mujeres:
forma natural tres veces más hormonas los hombres que quieran competir con
mujeres han de tener un nivel de testoste-
7 Helmut Schelsky, Sociología de la sexualidad, rona inferior a 10 nanogramos por mililitro
Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires. 1962, p. 55
8 Anne Fausto-Sterling, Cuerpos sexuados, Ed.
Melusina, Barcelona, 2006, p. 15 ss.

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de sangre9 y, en consecuencia, someter- desestabilización del principio del dua-


se a tratamiento con estrógenos para fre- lismo sexual en el que se asienta toda
nar su producción y las mujeres que quie- la institucionalización del deporte y, más
ran competir con hombres tendrán que aún, toda una estructura social basada en
someterse a tratamientos contrarios con la diferencia sexual.
testosterona sintética, un anabolizante
paradójicamente prohibido por el Código 3. ¿Hay que gestionar medicamente la
Mundial Antidopaje. intersexualidad?

Los casos de Patiño, Semenya y Dutee La comprensión profunda de las bases


Chand son algunos de los muchos que fisiológicas de la intersexualidad, junto
existen sobre mujeres y hombres cuyas con el mejoramiento de las técnicas qui-
características genéticas o fisiológicas rúrgicas, especialmente a partir de la dé-
no concluyen a qué sexo pertenecen. No cada de los cincuenta, comenzó a hacer
existen parámetros claros que determinen posible que los médicos reconocieran a
en todos los casos lo que es ser hombre la mayoría de intersexuales ya desde su
o mujer. El debate en el terreno deportivo nacimiento10. Un equipo médico multidis-
está ahora en torno al constructo “venta- ciplinar se suele encargar del bebé que
ja competitiva”. El argumento empleado genera dudas sobre su sexo. Este equi-
por el COI es que las hormonas andro- po decide asignarle rápidamente un gé-
génicas (como la testosterona) mejoran el nero masculino o femenino sabiendo que
rendimiento y pueden aportar una ventaja no se pueden predecir con seguridad los
en la práctica del deporte. Sin embargo, cambios físicos que le sobrevendrán en
existen otras muchas características fisio- la adolescencia e ignorando si la persona
lógicas o genéticas que no son objeto de se sentirá a gusto con el sexo asignado11.
este análisis y que también tienen el mis-
mo efecto (tener más altura, flexibilidad Los médicos que priorizan la morfología
o mejores pulmones etc.). Obligar a una genital suelen asignar más sexos femeni-
mujer deportista a hormonarse para com- nos, mientras que los que se guían por el
pensar la “ventaja” que puede darle los criterio cromosomático asignan más se-
niveles “elevados” de testosterona que xos masculinos, ya que la mayoría de los
genera su propio cuerpo, es como obligar
10 En 2006 se estableció en Chicago el primer
a un jugador de baloncesto de altura “ele- consenso médico a nivel internacional para tratar
vada” por efecto de sus hormonas a in- las llamadas “anomalías de diferenciación sexual” y
se planteó por primera vez la posibilidad de retrasar
tervenciones médicas que compensen su la edad en la cual se realizan las cirugías pero no la
ventaja respecto al resto. Podemos pre- posibilidad de no realizarlas.
11 Algunos estudios psicológicos sobre intersexuales
guntarnos si lo que realmente preocupa intervenidos quirúrgicamente de pequeños revelan
es “la ventaja competitiva” o más bien la que un 25% no está satisfecho con el género que se
les asignó. Cf. Nuria Gregori Flor, “Llegar a ser mujer/
hombre desde un diagnóstico de intersexualidad”,
9 Lo normal en el hombre es de 35 a 120 nanogramos. Cartografías del cuerpo, op. cit., p. 430

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intersexuales tienen un cromosoma Y. Sin No es tan claro, como pretenden algunos


embargo, habitualmente se suele priorizar cirujanos, que estas operaciones solo
la morfología genital puesto que es más respondan a cuestiones de salud y no a
fácil eliminar que crear nuevas estruc- necesidades culturales. Cómo pregunta
turas, lo que supone que al 90% de los S. García Dauder “¿es la intersexualidad
bebés intersexuales se les asigna el sexo una enfermedad o una condición de no
femenino12. Finalmente se informa a los conformidad física con criterios cultural-
padres de la decisión e inmediatamente mente definidos de normalidad cultural?
se somete al intersexual a intervenciones ¿El problema está en los cuerpos “am-
quirúrgicas y a tratamientos hormonales biguos” o está en las miradas dicotómi-
que se suelen extender por varios años e cas? ¿La intervención debería estar en los
incluso de por vida. cuerpos o en la reformulación cognitiva y
social de nuestras ideas?”14.
Se podría pensar que los bebes inter-
sexuales son muy excepcionales, pero “Con los avances en las tecnologías mé-
no es el caso. Las estimaciones son del dicas, la biología hormonal o la anatomía
orden del 1 a 1’7 por ciento. En una loca- resultan más maleables al cambio que las
lidad de 300.000 habitantes habría 5100 normas y las expectativas sociales de gé-
personas con diversos grados de inter- nero. Nos encontramos con la maleable
sexualidad. Si comparamos esta propor- artificialidad del sexo natural y la sedimen-
ción con el albinismo, observamos que tada naturalización del género cultural. La
los albinos son mucho menos frecuentes pregunta es si el progreso técnico es la
que los intersexos: sólo 1 de cada 20.000 solución a la intolerancia social o si está
nacimientos13. actuando de forma cómplice con falsas
asunciones dualistas y colaborando con
El control médico de la intersexualidad la experiencia de estigma y vergüenza en
se legitima por la voluntad de evitar el su- aquellas personas con genitales diferen-
frimiento de las personas intersexuales. tes. […] Se presentan las cirugías de asig-
Pero tras este anhelo subyace la asunción nación de sexo en términos de un mis-
de que debe haber sólo dos sexos y que terio científico que ha de ser explicado,
no es posible una vida humana psicológi- en lugar de un tema político que debe ser
camente saludable con un sexo ambiguo. debatido, o un tema social sobre el que
se tiene que reflexionar”15.
12 Cheryl Chase, El eje del mal es heterosexual.
Figuraciones, movimientos y prácticas feministas
queer, Traficantes de sueños, Madrid, 2005, p. 90
13 Anne Fausto-Sterling, “Uso y abuso del intersexual
moderno”, op. cit., p. 65 ss. La intersexualidad
además no se distribuye uniformemente en el mundo.
Muchas formas de intersexualidad se deben a 14 S. García Dauder, “La regulación tecnológica del
alteraciones genéticas y en algunas poblaciones los dualismo sexual y el diseño de cuerpos normativos”,
genes implicados son mucho más frecuentes que en Cartografías del cuerpo, op. cit., p. 478
otras. 15 Ibíd., p. 487-488

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4. ¿Los transexuales no tienen otra las normas de género, sino amoldarse


alternativa que acordar el sexo y el plenamente a su nuevo rol sexual, hoy al-
género en su cuerpo? gunas personas transexuales optan por
no intervenir su cuerpo y abogan por la
Así como la idea de que la homosexua- despatologización de la transexualidad y
lidad es un rasgo innato y estable no se por una sociedad donde sean posibles
planteó hasta finales del siglo XIX, el tran- diferentes cuerpos sin la exigencia de una
sexual no emergió plenamente como un correspondencia entre sexo biológico,
tipo especial de persona hasta mediados deseo y género17.
del XX. Un transexual puede tener unos
órganos femeninos, una identidad sexual Hay que pensar que los cuerpos no son
masculina y una orientación sexual tam- totalmente maleables y que a menudo
bién masculina, es decir, puede identifi- las operaciones quirúrgicas de reasig-
carse como homosexual16. nación sexual no quedan bien resuel-
tas. Hay fronteras insalvables como la
estructura ósea, los genes, los cromo-
somas y la capacidad de reproducirse.
“Una aproximación realista al tratamien-
to transexualizador no puede renunciar
a plantear este equilibrio imposible entre
la identidad y la integridad física, y debe
dejar de prometer el final del sufrimiento
y preconizar que la operación significa
volver a nacer. Por el contrario, debería
acompañar a la persona trans en las di-
En la actualidad, muchos países contem- ficultades para coincidir con los estereo-
plan el derecho legal al cambio de sexo tipos de género establecidos, en el re-
por vía quirúrgica y en 2013 la transexuali- conocimiento del dolor y en reconciliarse
dad dejó de considerarse como una pato- con su propia trayectoria vital. Además,
logía en el DMS-V (Manual de Diagnóstico implicaría reconocer que, en las actua-
y Estadístico de los Trastornos Mentales). les circunstancias sociales, la raíz del
En los últimos veinte años algunas organi- problema es que una persona con un
zaciones de transexuales han comenzado
a promover la idea del transgenericismo:
17 La garantía de atención sanitaria para aquellos
mientras que las generaciones anteriores transexuales que quieren operar su cuerpo es uno de
de transexuales no querían apartarse de los aspectos más controvertidos de la demanda de
despatologización por parte de los colectivos activistas,
pues parece que no sería justificable el tratamiento
16 Podría pensarse que puede utilizar sus órganos de una persona sana. Estos colectivos insisten en
femeninos para relacionarse con varones, pero la que tanto la despatologización como la garantía de
cuestión es que algunas personas “trans” rechazan o atención y cuidado en los servicios sanitarios públicos
no se sienten cómodos con sus órganos femeninos. a las personas trans es irrenunciable.

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cuerpo hembril que se sienta hombre o to, subyacen tras la gestión médica de la
que una persona con un cuerpo machil intersexualidad y la aproximación de las
que se sienta mujer difícilmente encon- diferentes disciplinas a la sexualidad.
trarán un lugar en el espacio social en
que sentirse reconocidas y respetadas ¿Cuáles son en la actualidad los esque-
plenamente”18. mas de pensamiento dominantes? Si
entendemos el término paradigma como
El que una criatura intersexual o transe- esquema de pensamiento o esquema
xual deba criarse como varón o mujer y formal de organización mental que nos
someterse a alteraciones quirúrgicas y lleva a concebir las cosas de una deter-
diversos regímenes hormonales, el que minada manera, bien podríamos hablar
una deportista deba hormonarse para de cuatro grandes paradigmas o marcos
compensar sus “ventajas competitivas”, teóricos que suelen subsumir a un con-
depende de lo que pensemos sobre una junto de teorías científicas y sociales en
variedad de cuestiones que trascienden una cierta coherencia entre ellas: el marco
las ciencias naturales. De hecho, como del biologismo, el de su opuesto el ultra-
exponíamos en el primer interrogante, lo construccionismo, el del construccionis-
que se defiende como natural lo es mu- mo moderado y el sistémico. Es lo que
cho menos de lo que nos parece y aún en intentaré resumir ahora.
el supuesto de que pudiéramos estable-
cer algo como “natural” todavía queda- 5. El cuerpo bajo el poder de las
ría la cuestión de responder porque nos fuerzas biológicas o de las sociales
deberíamos regir por designios naturales
como si la naturaleza fuera normativa. El biologismo19 tiene su expresión más
popular en una concepción genocéntri-
Si tenemos en cuenta todas las cuestio- ca de la sexualidad: somos lo que dictan
nes anteriores parece obvio que nuestros nuestros genes y los concebimos como
cuerpos son demasiado complejos para
proporcionarnos respuestas definidas so-
19 Con esta denominación hago referencia a aquella
bre las diferencias sexuales. Cuanto más doctrina que aplica los conceptos categoriales de la
buscamos una base física simple para el biología a campos no biológicos, especialmente a
los campos de las ciencias humanas y al campo
sexo, más claro resulta que el «sexo» no de la filosofía. Por ejemplo, la sociobiología es
una doctrina biologista en tanto que pretende
es una categoría puramente física. Las explicar en términos exclusivamente biológicos los
señales y funciones corporales que defini- comportamientos sociales de los seres humanos.
El biologismo, además de ser cuestionado por
mos como masculinas o femeninas están su reduccionismo, ha sido criticado por su carga
ya imbricadas en nuestras concepciones ideológica. Es el caso, por ejemplo, de quien acude
a la genética con el fin de justificar la situación de
del género. Nuestras teorías del sexo y el inferioridad de la mujer o de ciertos grupos étnicos
género, nuestros marcos de pensamien- o raciales, o también de los que utilizan la teoría
de la evolución de Darwin (darwinismo social) para
justificar las desigualdades sociales de la sociedad
18 Gerard Coll-Planes, op., cit., p. 219 capitalista.

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una plantilla para el desarrollo, como una ción y en las mujeres los genes que tienen
información lineal que no hay más que ex- que ver con la crianza. El cerebro mascu-
traer del libro de la vida. Así se busca el lino habría sido preparado desde miles y
gen de la “homosexualidad”, la “transe- miles de años para la comprensión de las
xualidad”, la timidez o la agresividad en relaciones espaciales, para resolver pro-
las relaciones sexuales, etc. En el fondo blemas mecánicos, para concentrarse y
se hace presente el viejo esencialismo fi- controlar las emociones y el cerebro fe-
losófico ahora traducido en esencialismo menino se habría especializado en la ha-
biológico o feminista (feminismo de la dife- bilidad verbal, la sensibilidad emocional y
rencia): se supone que existe una esencia la capacidad para hacer varias cosas si-
real, auténtica, de aquello que es inmuta- multáneamente23. “Los hombres tendrían
ble y constitutivo de una persona. Dicha un mayor ímpetu sexual y es natural que
esencia se considera presocial: la socie- a diferencia de las mujeres fantaseen con
dad la puede fomentar o reprimir, pero no mantener relaciones sexuales con diferen-
modificar. El género es exclusivamente la tes personas ya que el inseminar a tantas
expresión externa de propiedades bioquí- hembras como pueden responde a una
micas, hormonales, neuronales y genéti- estratagema de adaptación biológica”24.
cas que diferencian al hombre y a la mujer
y , a la vez, determinan su relación y, por No podemos olvidar que durante el siglo
tanto, no habría razón para distinguir el XIX la “ciencia” explicaba cómo y porqué
sexo del género, porque el sexo biológico la mujer no tenía que gozar de los mis-
determina el género correspondiente. mos derechos de los hombres. La ideo-
logía de la naturaleza diferente y comple-
La mayoría de los biologistas defienden mentaria de los sexos se convirtió en la
la supremacía masculina20 , pero también ideología legitimadora de un espacio pú-
encontramos autoras biologistas que de- blico ocupado por los varones y de una
fienden la superioridad femenina21. Los espacio privado regentado por las mu-
argumentos son diversos: la evolución jeres. Por un lado la razón masculina, y
de la humanidad y el reparto de labo- por otro el “cuidado” de los demás de las
res habría ido marcando nuestros genes mujeres y su especial sensibilidad y afec-
y esculpiendo sutiles diferencias en los tividad. Por esto las mujeres quedaban
celebros masculino y femenino22. En los confinadas al ámbito doméstico donde
hombres primarían los genes que tienen por su naturaleza intrínseca eran mucho
relación con la orientación y la organiza- mejor que los hombres.

Es relativamente fácil realizar una crítica


20 Steven Goldberg, La inevitabilidad del
patriarcado, Alianza editorial, Madrid, 1976 política de este esencialismo biológico tan
21 Helen Fisher, El primer sexo, Taurus, 2000;
Sylviane Agacinski, Política de sexos, Taurus,
Madrid, 1999 23 Ibíd., p.15
22 Ibíd., p.13 24 Ibíd., p. 265

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en boga actualmente, pues su coinciden- dro de pensamiento, por la sociedad,


cia con un determinado orden social pa- pero no por lo real. La realidad misma
triarcal es bastante sospechosa. De he- sería un “invento”. El termino mismo de
cho, los argumentos biologistas han sido “invención” expresa una especie de des-
utilizados históricamente para justificar precio de la experimentación, de los da-
ideologías racistas, eugenésicas y exclu- tos de los hechos y de la materialidad de
yentes. Si la organización social humana, los cuerpos concretos. Los construccio-
con sus desigualdades de estatus, rique- nismos radicales suelen minusvalorar los
za y poder, es una consecuencia directa estudios biológicos y las investigaciones
de nuestras biologías, el que las mujeres sobre el comportamiento animal. Tam-
carguen con más deberes que los hom- poco suelen admitir una conciencia o un
bres es natural y, por lo tanto, irrevocable. ámbito de libertad o crítica individual que
empuje a la transformación o al cambio
El problema de esta crítica política es que de las cosas. Hay como una omnipre-
critica las consecuencias del biologismo, sencia de los discursos y las relaciones
pero estas consecuencias no nos dicen sociales en las que lo humano mismo
nada sobre su valor de verdad. En filo- es construido de tal manera que nada
sofía criticar la verdad de una tesis por trasciende los relatos. Si el esencialismo
sus consecuencias es conocido como la incurría en un reduccionismo biológico,
falacia ad consequentiam. No podemos aquí se incurre en un reduccionismo so-
basar la verdad o falsedad de una tesis cio-discursivo en el que desaparecen la
en las consecuencias deseables o inde- materialidad y los cuerpos26.
seables que pueda tener. Por otro lado,
tampoco es muy difícil encontrar ejem- Una respuesta frecuente a la unilaterali-
plos en los que el esencialismo es utiliza- dad de los planteamientos anteriores ha
do para causas igualitarias. Por ejemplo, sido el construccionismo moderado que,
para defender identidades como las de en lo que respecta a la sexualidad, se ha
los homosexuales diciendo que ya están vertido en la contraposición sexo/género.
genéticamente predeterminados. El sexo se referiría a los atributos físicos,
a lo “dado”, a lo “real” y “objetivo”, vendría
El construccionismo radical o ultracons- determinado por la anatomía y la fisiología
tructivismo es el polo opuesto del biolo- y sería una cuestión de ciencias natura-
gismo, su reflejo invertido. Parece una es- les (biología, neurología…) mientras que
pecie de nuevo idealismo25 que recuerda el género sería una una cuestión de las
los viejos debates filosóficos entre éste ciencias sociales, una modulación socio-
y el materialismo. El ultraconstructivismo
considera que el conocimiento siempre 26 Es interesante observar que a menudo los
está forzado y constreñido por un cua- discursos voluntaristas, bajo la capa de la subversión
y la critica social, reproducen, de la manera más
fidedigna posible, el discurso más liberal del self-
25 Zubiri lo llamaría un subjetivismo ingenuo. made-man. Cf. Gerard Coll-Planas, op. cit., p. 67

158
Perifèria. El cos que som 3/2016

lógica, psicológica y conductual del yo, comprender la conducta humana y que la


que llevaría a las personas a tener una de- cultura aparezca como recurso de super-
terminada identidad de género, no nece- vivencia28. Sin ella el hombre perecería.
sariamente acorde con el sexo biológico. Ambas, biología y cultura, se integran en
el ser humano como dos componentes
Es como si hubiera dos tipos fundamen- de una única estructura. Somos animales
tales de procesos superpuestos: un pro- bio-culturales. Nuestro cuerpo constituye
ceso natural guiado por los genes, las una estructura psicoorgánica. Veámoslo
hormonas y las células cerebrales y otro con un poco más de detenimiento.
socio-cultural empujado por el medio
ambiente, la experiencia, el aprendizaje o Cuando decimos que los animales es-
fuerzas sociales. Habría algo dado en la tán regidos por instintos nos referimos a
sexualidad y a partir de ello construiría- patrones complejos de comportamiento
mos o modularíamos tendencias sexuales o conducta no adquiridos, transmitidos
y géneros tanto social como individual- hereditariamente y esencialmente igua-
mente. Es, si se quiere, una especie de les para todos los individuos de la es-
dualismo moderado. Recuérdese que un pecie. Estos patrones mantienen a los
dualismo antropológico genuino sostiene cuerpos animales encadenados a los
que en el ser humano hay dos sustancias: estímulos, a cosas que disparan una
una material y otra espiritual. Pues bien, respuesta más o menos automática.
aquí lo material seria lo natural, lo orgáni- Cuando un halcón vuela en el cielo de
co, lo dado de nacimiento, y lo espiritual repente, un estímulo, algo que se mue-
seria lo cultural, lo modulado, lo construi- ve con un patrón que captan sus recep-
do a partir de lo dado. tores sensitivos, dispara su mecanismo
de caza. A partir de ese momento su
6. El cuerpo como estructura sistema motor va a estar guiado por ese
psicoorgánica o biocultural estímulo y una vez alcanzada y degluti-
da la presa desaparece el deseo.
La teoría sistémica del tipo que plantea Xa-
vier Zubiri creo que nos ayuda a salir tan- Cuanto más complejos son los organis-
to de los impases del esencialismo como mos, más autonomía hay entre los es-
de los construccionismos27. Mientras las tímulos y las respuestas y es en el or-
conductas animales se hayan inscritas en ganismo humano donde esta autonomía
el terreno de los instintos, y por tanto bajo llega a su máximo hasta el punto que
el domino de la biología, la extrema debi- se introduce un hiato entre los estímu-
lidad instintiva del ser humano hace que los y las respuestas. Las cosas, lejos de
la biología deje de ser autosuficiente para disparar una respuesta automática, nos

27 X. Zubiri, Sobre el hombre, Al. Editorial, Madrid, 28 Arnold Gehlen, El hombre: su naturaleza y su lugar
1987. en el mundo. Ediciones Sígueme, Salamanca, 1987

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Perifèria. El cos que som 3/2016

abren diversas posibilidades que se- En nuestro cuerpo todo lo psíquico (cul-
leccionamos más o menos libremente tural, social, fruto de la propia libertad…)
según como hayamos sido lastrados y es orgánico y todo lo orgánico (neurológi-
configurados individual, social e históri- co, hormonal, morfológico) es psíquico. El
camente. El cuerpo humano es una es- color pálido de una cara, por ejemplo, es
tructura liberada del estímulo, del instin- algo orgánico desde cierto punto de vista
to, de las respuestas automatizadas. No (“flujo sanguíneo”) y psíquico desde otro
es solo que el ser humano no esté deter- (“está asustado”). No hay dos sustancias
minado a actuar de una manera inmedia- autosuficientes en el hombre, pero tam-
ta y compulsiva, es que además necesita poco hay una única sustancia material.
hábitos, costumbres, para ligar cada uno La relación entre lo psíquico y lo orgánico
de los momentos de la acción (percep- hay que entenderlo como dos dimensio-
ción, sensación, respuesta) y culminarla. nes de un único sistema. Ni las células
Sin estos hábitos seríamos inviables29. ni el cerebro piensan, el que piensa es el
sistema completo que integra en cada in-
La llegada al mundo de un niño es la de dividuo su condición biológica y psíquica.
un organismo prematuro, débil, plás-
tico, que para ser viable necesita una Los llamados niños “salvajes” brindan un
estructuración psicológica, social y cul- buen ejemplo para comprender el cuerpo
tural. Necesita las pautas, las rutinas, la humano desde esta perspectiva sistémi-
atención y el afecto de su entorno para ca (ni dualista ni biologista). El animal llena
sobrevivir, desarrollarse, experimentar con sus esquemas específicos la falta del
el gusto de vivir y adquirir un modo de entorno humano del niño. La humanidad
vida humano. Los otros se insertan lite- del cuerpo de los niños salvajes estriba en
ralmente en el cuerpo del bebé, en la fi- su extrema adaptabilidad porque incluso
jación y articulación de sus sensaciones, lo que es instintivo para el grupo animal
afectos y respuestas, y en su fisonomía adoptivo es cultural para el cuerpo huma-
(en su modo de reír, por ejemplo) mucho no. Sin embargo, si no se incrustan otros
antes de que llegue a tener conciencia seres humanos en el sistema de aprehen-
de ello30. Estos hábitos fijados no son siones, sentimientos y reacciones del niño
una simple modulación o complemento éste no llevará jamás una vida humana.
de nuestra estructura biológica, sino un
pilar tan fundamental que sin él no habría Somos por naturaleza seres culturales y
propiamente un cuerpo humano. estamos forzados a naturalizar hábitos
culturales. No hay dos tipos de proceso:
uno guiado por los genes, las hormonas y
29 Ibíd.,
30 X. Zubiri, op. cit, p. 235 y 241. De hecho, creo que las neuronas (naturaleza) y otro por el me-
nunca tendremos una conciencia cabal de la inserción dio ambiente, la sociedad y la cultura. Tan
de los demás en nuestros cuerpos. Es lo que nos
pueden ayudar a descubrir las ciencias sociales y el importantes pueden ser los genes como
psicoanálisis.

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Perifèria. El cos que som 3/2016

la sociedad y la biografía individual para imparcial sobre el que construir teorías


una determinada estructuración corporal. científicas, filosóficas o sociales de la se-
Desde esta perspectiva sistémica no hay xualidad humana porque el cuerpo nos
un cuerpo anterior a la socialización ni al llega ya teñido de ideas preexistentes
discurso sobre lo masculino y lo femeni- sobre las diferencias sexuales.
no. Naturaleza y cultura constituyen un
sistema dinámico indivisible. Por esto el Según el biólogo evolucionista y genetis-
cuerpo orgánico no puede constituir un ta Lewontin el ser humano tiene al nacer
sustrato neutral preexistente sobre el que pocas vías neuronales definidas: es du-
basar nuestra comprensión de las diferen- rante la larga infancia cuando se van for-
cias sexuales. La cultura ya está incrusta- mando las conexiones entre las células
da en el cuerpo orgánico. Sin embargo, nerviosas, no simplemente como pro-
esta perspectiva no da una preeminencia ducto de la programación genética, sino
a lo cultural por encima de lo biológico a partir de la propia experiencia. Esto im-
como en el caso del ultraconstruccionis- plica que no podemos encontrar ningún
mo o a lo biológico por encima de lo cul- comportamiento humano que no pueda
tural como en el caso del biologismo. ser modificado por el entorno social, in-
cluyendo las necesidades más básicas
El ultraconstruccionismo no tiene en como comer, vivir o practicar sexo. “La
cuenta toda la importancia de la biología única cosa sensata que se puede decir
(anatomía, fisiología, composición hor- sobre la naturaleza humana es que está
monal y química, etc.,). Y a la inversa, “en” esa misma naturaleza la capacidad
el biologismo entiende el cuerpo orgáni- de construir su propia historia. La con-
co como presocial. Judith Butler se pre- secuencia de la construcción de esa his-
gunta precisamente por qué concebir el toria es que los límites de la naturaleza
cuerpo como algo dado que puede sus- humana de una generación se vuelven
tentar la construcción, pero que no pue- irrelevantes para la siguiente”32.
de construirse y piensa que esta división
es un artefacto ideológico, pues cada Esta visión sistémica casa bien con la
vez que hablamos del cuerpo como algo teoría emergentista. En esta teoría la
que preexiste a la socialización, al dis- complejificación de la vida en el proceso
curso sobre lo masculino y lo femenino, evolutivo no solo se debe a un aumen-
descubrimos que este cuerpo ya se ha to cuantitativo de las proteínas, células y
rellenado, bajo la cubierta de la aproxi- órganos, sino al surgimiento de sistemas
mación científica, de los presupuestos
del discurso socio-cultural31. El recur- 32 Richard Lewontin (biólogo evolutivo y genetista);
Steven Rose (neurobiólogo) y León J. Kamin
so al cuerpo no puede ser un recurso (psicólogo) critican el biologismo por su unilateralidad
orgánica y falta de perspectiva sistémica. Cf. Richard
Lewontin, Steven Rose, Leon J. Kamin, No está
31 Judith Butler, Bodies that matter, Routledge, New en los genes, racismo genética y biología, Editorial
York, 1993 p. 28 ss. Crítica, Barcelona, 1987, p. 27.

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Perifèria. El cos que som 3/2016

nuevos según nuevas organizaciones de que han alcanzado todas estas funcio-
la materia33. Un sistema nuevo como el nes en el ser humano es tal que compa-
del cuerpo humano supone la aparición rar un ser humano con un chimpancé es
de propiedades nuevas, propias y especí- como comparar un gran supermercado
ficas del sistema, que no se explican des- con una pequeña tienda de pueblo. En
de las partes del mismo34. ella hay, sin duda, el embrión del gran
supermercado, pero el cambio cuantita-
Es posible que si desglosamos nuestro tivo (numero de empleados, superficie,
sistema encontremos las mismas propie- procesos administrativos, etc.) es de tal
dades que en los demás sistemas vivos, orden, la complejidad ha aumentado de
a lo sumo una diferencia cuantitativa en la un modo tan exponencial, que ya no po-
cantidad de neuronas, pero es el nuevo demos pensar el supermercado exclu-
modo en que quedan sistematizadas es- sivamente desde la tienda del pueblo,
tas propiedades el que da pie a cualida- como no podemos pensar la vida exclu-
des nuevas como la posibilidad de tomar sivamente desde la materia inerte.
decisiones libres.
Quizás el problema de fondo es que la
Si tiro una piedrecita a un cristal no le continuidad y la diferencia entre animales
pasa nada, pero si voy aumentando sis- y humanos se ha pensado siempre bajo
temáticamente el tamaño de la piedra lle- metafísicas materialistas (que reducen el
gará un momento que romperé el cristal. todo a una parte: por ejemplo a los genes)
El cambio cuantitativo produce efectos y o dualistas (que introducen nuevas ente-
cualidades nuevas. Pedro Laín Entralgo lequias: por ejemplo un alma). Pensar con
lo explica muy bien35: Los chimpancés un esquema sistémico puede ayudarnos
sienten, recuerdan, tienen un embrión de a hacer justicia a ambas posiciones: no
conciencia, aprenden, inventan, espe- podemos diferenciar nítidamente entre lo
ran, se comunican, pero la complejidad biológico –sexo– y lo cultural –género– ni
suponer la maleabilidad del género frente
33 Son los llamados emergentismos sistémicos, al carácter permanente e inmutable del
estructurismos dinámicos o materialismos
estructuristas. Entre los autores que lo defienden sexo. Pero sí que podemos diferenciar en
destacan M. Bunge, K, Popper, J. Searle, J. el sistema psicoorgánico que conforma el
Montserrat, X. Zubiri, P. Laín Entralgo.
34 Mario Bunge, El problema mente celebro, un cuerpo humano un subsistema orgánico
enfoque psicobiológico, Tecnos, Madrid,1985. El
emergentismo afirma en esencia que la realidad
más accesible a las ciencias naturales y
evolutiva del cosmos se ordena en tres niveles un subsistema psíquico, a la vez socio-
ascendentes: la materia inanimada, la materia viviente
y la conciencia, cada uno de los cuales emerge del cultural y biográfico, cuyo estudio es más
anterior con propiedades específicamente nuevas, propio de las ciencias sociales. En lo que
no reducibles a las que posee el nivel de realidad de
que emerge, e impredecibles, por tanto, mediante sigue trataremos de acercarnos a la se-
el conocimiento de éstas, por científico y exhaustivo xualidad desde estos dos subsistemas.
que parezca ser.
35 Pedro Laín Entralgo, Cuerpo y alma, Espasa-
Calpe, Madrid, 1991, pp. 166 ss.

162
Perifèria. El cos que som 3/2016

7. La sexualidad desde el subsistema do estas estadísticas parece forzado ha-


orgánico blar de un “continuum”37 biológico en los
cuerpos de la especie humana tampoco
Desde un punto de vista biológico se sue- somos una especie dimorfa, bimodal, al
le llamar sexualidad a todo aquello que menos no completamente. El llamado
concierne a la reproducción sexuada. sexo biológico no proporciona una base
No podemos obviar que la carga gené- tan sólida para justificar el género binario
tica, anatómica y morfológica del cuerpo masculino/femenino como podría parecer
establece limitaciones y potencialidades a primera vista.
para las acciones humanas (muerte, sa-
lud, natalidad). Sin útero y ovarios, por Algunos neurólogos argumentan que
ejemplo, no se puede dar a luz un niño o además del sexo genético, cromosómi-
tener menstruación. En este subsistema co, gonadal, y fenotípico interno y ex-
orgánico podemos distinguir entre el sexo terno hay diferencias anatómicas clave
genético, cromosómico, gonadal, fenotí- entre los cerebros masculino y femeni-
pico interno y externo. Se calcula que en no. El cuerpo calloso (el haz de fibras
alrededor del 1’7 % de nacimientos no nerviosas que conecta los hemisferios
coinciden todos ellos y que aproximada- cerebrales izquierdo y derecho) de los
mente uno de cada dos mil bebés tiene cerebros femeninos es menor que el de
unos órganos genitales etiquetados de los masculinos. Y eso implicaría una ma-
ambiguos, que convierten en problemáti- yor dificultad de las mujeres para llegar a
ca la asignación del sexo36. Si bien miran- convertirse en matemáticas, ingenieras y
científicas altamente cualificadas. Otros
36 Sólo para citar unos pocos ejemplos existen investigadores han sugerido que, si hay
varones con constitución cromosómica normal una diferencia de género en el cuerpo
XY que tienen apariencia externa femenina (vagina
ciega, útero infantil, ginecomastia acusada) y calloso, puede ser la opuesta de lo que
testículos ocultos, localizados bajo los labios algunos científicos han asumido: tenien-
mayores, en los canales inguinales o en el interior
del abdomen. Genéticamente se puede interpretar do en cuenta el tamaño del cuerpo de
como una simple mutación del gen regulador del varones y hembras (las hembras tienen
sistema 2 que, al producir un represor mutante,
no puede ser inactivado por el inductor (la un cuerpo estadísticamente menor) las
testosterona) y, por tanto, se produce un desarrollo mujeres tendrían cuerpos callosos pro-
genital femenino aún tratándose de personas XY y
gónadas masculinas (testículos).
Hay Varones XY, con testículos y genitales externos 37 La noción de “continuum” ha sido muy utilizada
femeninos porque la testosterona no se transforma por los críticos con cualquier esencialismo biológico,
en dihidrotestosterona, que se encarga de la pero no parece del todo apropiado para calificar
masculinización de los genitales externos. En la la diferenciación sexual primaria. En cambio, si se
pubertad se produce una masculinización. habla de diferencias sexuales de comportamiento, de
Varones con un cromosoma X extra (XXY) 1 de competencias y de caracteres sexuales secundarios,
cada 500. el concepto de “contínuum” es más pertinente. La
Hay Mujeres XX, con ovarios, cuya corteza talla de los senos, la pilosidad corporal o el timbre
suprarrenal produce grandes cantidades de de voz son buenos ejemplos de características que
testosterona por deficiencia de la 21 hidroxilasa tienen una distribución que se describe mejor como
produciéndose una masculinización de genitales “continuum” que bimodalmente como propios de
externos. Y un largo etcetera. macho o hembra.

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Perifèria. El cos que som 3/2016

porcionalmente mayores38. con las que nacen antes de que interac-


tuemos con ellos.
Es posible que hayan también diferencias
en el orgasmo masculino y femenino debi- Pero una cosa es la carga genética influya
do a algunas características anatómicas, en el individuo, otra que lo determine. El
pero los conocimientos actuales disponi- cerebro y el sistema nervioso del cuerpo
bles sugieren que el orgasmo masculino humano tiene una gran plasticidad. Su
y femenino tienen más similitudes que di- anatomía general (así como las conexio-
ferencias. Lo preocupante es que existan nes físicas entre neuronas, células diana
tantas investigaciones dedicadas a bus- y el cerebro) no sólo cambia después del
car diferencias biológicas entre hombres nacimiento, sino incluso en la edad adul-
y mujeres para justificar alguna forma de ta. Recientemente, hasta el dogma de
subordinación de éstas. En el siglo XIX que en el cerebro adulto no hay renova-
era el tamaño del cerebro, después las ción celular parece rebatido. Existen rela-
diferencias de los hemisferios cerebrales ciones entre la plasticidad sináptica y la
y la calidad de las conexiones neuronales. creación de nuevas neuronas. De modo
Hoy en día es la testosterona y el cuerpo que la modificación anatómica se deriva a
calloso. Aún si se confirmara la existen- menudo de la incorporación y respuesta
cia de diferencias orgánicas de este tipo, de experiencias y mensajes externos por
creo que lo importante es separar la idea parte del sistema nervioso.
de diferencias anatómicas de las de infe-
rioridad y de inmutabilidad en las habilida- Entre los mamíferos se observa la existen-
des y comportamientos. cia innata de un instinto de reproducción
controlado por las hormonas y las fero-
En la perspectiva sistémica en la que aquí monas que se corresponde a nivel motor
nos movemos no hay ni una inmutabili- con la ejecución de reflejos copulatorios.
dad comportamental fijada por nuestro En el ser humano se observan en cambio
subsistema orgánico ni una completa su carencia. No tiene estructuras neuro-
plasticidad cultural del cuerpo. La homo- biológicas específicas para reaccionar a
sexualidad, por ejemplo, parece tener un determinados estímulos o señales, y no
cierto componente genético39. Y todos tiene ninguna secuencia comportamental
los padres y madres tenemos más o me- innata dirigida a la reproducción, ni tam-
nos experiencia de unas ciertas predis- poco un instinto sexual específico. La ma-
posiciones de nuestros hijos e hijas, de yoría de las funciones neurales identifica-
ciertos temperamentos y capacidades bles en los animales han sido suprimidas
y retomadas por la evolución del cerebro.
38 Anne Fausto-Sterling, op. cit., p. 58
39 Entre hermanos gemelos homocigóticos se da en En el ser humano parece que el prin-
ambos con una frecuencia superior al 50%. Cf. José
Antonio Marina, El rompecabezas de la sexualidad, cipal factor iniciador de las actividades
Ed. Anagrama, Barcelona, p. 100

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Perifèria. El cos que som 3/2016

sexuales y del aprendizaje de diferentes concreta en sonidos articulados que se le


formas de estimulación, entre las cuales lanzan desde fuera, nuestros impulsos se
el coito vaginal es solo una posibilidad, materializan en las formas en que los de-
es el placer corporal, producido por el más se incrustan en nuestro cuerpo. Son
sistema límbico en su interacción con los otros los que decantan activamente
factores adquiridos como el recuerdo de el impulso vital, que lo esculpen, lo pe-
experiencias pasadas. La búsqueda de trifican en forma de hábitos produciendo
recompensas placenteras ligadas a la una determinada conducta. Esos hábitos
intensa erogeneidad del pene y el clíto- o rutinas son lo que encauzan, delimitan
ris favorecería las actividades genitales y y complementan la debilidad instintiva y la
preservaría la reproducción40. indefinición biológica del ser humano.

En el subsistema orgánico de nuestro


cuerpo no encontramos instintos, pero si
una cierta fuerza biológica, orgánica, para
la que es difícil hallar una palabra que la
denomine con propiedad. Se suelen ba-
rajar palabras como tendencia, impulso,
libido, energía, pretensión o pulsión. Qui-
zás el término pulsión o libido como lo en-
tendía C. G. Jung es el más adecuado:
una tendencia o fuerza pulsional informe,
inespecífica y fusionable, que no apunta
hacia ningún resultado explícito que de- Ya hemos dicho antes que en el ser hu-
bamos alcanzar, ni hacia ningún medio mano el circuito instintivo se descoyunta.
para obtenerlo. Algo así como una fuente Cada momento, (estimulo, excitación,
alimentadora de toda la red de impulsos mecanismos de respuesta, saciedad) se
humanos cercana al “élan vital” de Berg- independiza. Esto implica una enorme
son y sin el carácter eminentemente se- disminución de la impulsividad, una se-
xual que le atribuía Freud. xualidad no automática. La visión de un
cuerpo atractivo, por ejemplo, puede de-
8. La sexualidad desde el subsistema rivar en un sinfín de respuestas: desde el
psíquico deseo sexual y la ternura hasta la huida,
el miedo y la agresividad. Y también per-
Del mismo modo que la pulsión a hablar, mite que los momentos que estaban en-
el esfuerzo por expresarse del bebé, se cadenados en el instinto animal se pue-
dan convertir en un fin en sí, se puedan
desconectar completamente. A través de
40 Serge Wunsch, Sexualité humaine: l’importance
cruciale du plaisir, Editions Universitaires Européennes, las drogas, por ejemplo, podemos activar
2010

165
Perifèria. El cos que som 3/2016

de manera artificiosa el sistema de placer, probar si el paraguas era suyo. Así creo
desconectándolo de cualquier estímulo y que sucede con nuestros deseos. Los
de cualquier respuesta. Esta independen- otros han intervenido en nuestras pulsio-
cia de cada uno de los momentos de la nes sin que podamos acabar de enten-
acción en el ser humano hace que pue- der muy bien nuestros propios deseos ni
dan establecerse conexiones muy diver- si son realmente nuestros o son los de-
sas, patrones culturales absolutamente seos de los otros en mi.
originales o patológicos (piénsese en la
anorexia), y que las demás personas pue- Un ejemplo concreto de como se fija la pul-
dan estar muy presentes en el estableci- sión es el que nos muestran los estudios
miento de estas pautas. sobre la sonrisa. Los recién nacidos son-
ríen de manera espontánea durante la fase
Este rompimiento del patrón instintivo in- REM del sueño, pero al principio no es un
tegra la sexualidad humana en el mundo modo de expresión emocional. A las dos
del deseo, la cultura y la libertad y la so- semanas, el bebé comienza a sonreír es-
mete a una singularidad inabarcable. En porádicamente cuando está despierto. A
cada cuerpo hay una sexualidad diferen- los tres meses sonríe mucho más a menu-
te, algún patrón de conducta y combina- do y de manera no aleatoria, en respuesta
ción nueva entre los diferentes momentos a estímulos externos. Entre los seis meses
de la acción. Lo único que podemos ha- y los dos años de edad, la sonrisa expre-
cer es fijarnos en algunos de los nudos sa ya una amplia variedad de expresiones
básicos que, imbricados entre ellos y con faciales: sorpresa, enojo, entusiasmo y
el subsistema anterior, nos dan la singula- puede ir acompañada de «arrugamientos
ridad de cada uno. de nariz, caídas de mandíbula, parpadeos,
exhalaciones y levantamientos de cejas
8.1 Deseo que sirven para comunicar estados de áni-
mo desde el placer hasta la pillería»41. Así,
El deseo es una fijación de las pulsiones en un lapso de dos años, la sonrisa, por la
y puede ser más o menos consciente, intervención de los otros, cambia de for-
pero en cualquier caso empieza no sién- ma y se conecta con diversas acciones
dolo, empieza por la intervención de los expresivas. Por esta compleja estructura
otros. Creo que sucede un poco como a la vez biológica, social y psicológica,
el experimento de Bernheim que impre- el deseo sexual y su expresión tiene una
sionó a Freud. Bernheim dio a una mu- extraordinaria variabilidad y lo mismo po-
jer hipnotizada la orden de que una vez dríamos decir del deseo de tener descen-
despierta fuera a un rincón de la habita- dencia y otros deseos.
ción y abriera un paraguas sin recordar la
orden. Así lo hizo y al preguntársele por
41 Anne Fausto-Sterling, op. cit., p. 55 ss. Zubiri dirá
qué lo hacía respondió que para com- que los otros esculpen nuestra fisonomía en nosotros.
Cf. X. Zubiri, Sobre el hombre, op. cit, p. 63

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Perifèria. El cos que som 3/2016

Podríamos definir el deseo sexual como bién puede orientarse a diferentes para-
una sensación que mueve el individuo a filias, a niños u otras personas que no
buscar o estar receptivo a las experien- consienten, al sufrimiento de uno mismo
cias sexuales42. Una persona puede tener o a la humillación de la pareja. Mientras
un deseo sexual, pero puede no realizar en el animal el estímulo, el instinto y el
el deseo o refrenarlo por influencias per- paso a la acción están directamente re-
sonales, morales o religiosas. Reciente- lacionados, en el ser humano el deseo,
mente el fracaso de encontrar “una viagra por imperioso que sea (excepto en los
femenina” ha llevado a la reaparición de casos obsesivos compulsivos) no con-
viejos estereotipos: las mujeres respon- lleva un pasar al acto. Podemos querer
derían a una estimulación externa de tipo actuar en contra de nuestros deseos, o
emocional o psicológico (sentirse bien podemos vivir permanentemente en el
con la pareja), mientras que en el caso deseo sin pasar nunca a la acción. Pero,
del hombre se trataría más bien de una aún satisfaciéndolo, el deseo no queda
cuestión genital, de una tensión sexual de nunca plenamente colmado si no es por
carácter interno más relacionado con fan- la muerte o por un budismo radical44.
tasías o imágenes sexuales43. Creo que Ningún logro es suficiente, y toda sen-
podríamos decir, desde nuestra perspec- sación de saciedad está marcada por la
tiva sistémica, que el deseo de las per- fugacidad. Ni uno ni mil besos agotan el
sonas puede ser tanto una respuesta a deseo de besar y recibir besos; ni una ni
estímulos internos, como externos, que mil caricias logran hacernos desistir del
se solapa con una gran cantidad de fac- deseo de acariciar y recibir caricias.
tores, que puede haber mujeres con una
sexualidad más genital que emocional y 8.2 Erotismo
hombres con una sexualidad más emo-
cional que genital y que, en definitiva, el El deseo sexual está relacionado con el
rol social genérico juega un papel impor- placer, con la experiencia agradable en-
tante en la fijación del deseo. vuelta en la búsqueda de su satisfacción.
De hecho, entre placer y deseo sexual
Psicológicamente el deseo puede ser hay una especie de circularidad: el orgas-
reprimido, canalizado o sublimado. Tam- mo no es posible sin excitación, la excita-
ción no se produce sin placer y la falta del
42 Harold I. Lief, “Inhibited Sexual Desire”, medical
mismo conduce a la falta de deseo por-
aspects of human sexuality, 7, 1977, p. 10,
43 Rosemary Basson, “Rethinking low sexual desire
in Women”, International Journal of Obstetrics and 44 No ha faltado en la humanidad los que han
Gynaecology, 2002, pp. 357-363. Citado por Marta I. intentado evitar estos rasgos de angustia inherente
González, García, que se distancia de esta distinción a la vida humana. Y lo han pretendido hacer
entre el deseo masculino y femenino. Cf. Marta. recetando la anulación del deseo. Hablo de gente
I González, “La pregunta del deseo: el síndrome como los estoicos en Occidente o el Budismo en
de insuficiencia de andrógenos en las mujeres y la Oriente. En ambos casos, si consideramos las
imaginación farmacéutica”, Cartografías del cuerpo, versiones más radicales, se propugna la muerte del
Ed. Cátedra, Valencia, 2014, pp. 49-89. sujeto mediante la eliminación del deseo.

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Perifèria. El cos que som 3/2016

que la actividad sexual deja de ser gratifi- un mero instrumento cuyo único interés
cante45. Fijémonos que se trata del placer sea el de saciar el propio deseo y también
envuelto en la misma actividad deseante puede vincularse con el deseo de tener
y no en su consumación. Así el placer de descendencia46 o puede impersonalizar-
comer no es haber comido sino estar co- se y desprenderse de todo vínculo afec-
miendo y el placer sexual no es la tran- tivo como en el caso de la pornografía.
quilidad después del orgasmo sino estar En cualquier caso, como en el erotismo la
alcanzándolo. pura biología es secundaria y puede estar
vertido hacia la intimidad y el deseo del
Llamamos erotismo a esta capacidad de otro, no es extraño que se haya relaciona-
sentir placer a través del deseo sexual y do con lo sagrado y con la vida47.
de detenerse en él y aumentarlo, a tra-
vés de técnicas en el modo de acariciar, 8.3 Orientación
afrodisíacos, vestidos, modos de hablar,
entornos agradables, etc. El erotismo tra- Imbricado con el deseo sexual y el erotis-
ta de disfrutar del desear en relación casi mo está la orientación del deseo sexual
siempre con el deseo de otro. Supone un que no coincide necesariamente ni con
detenimiento, una concentración, en la el sexo biológico ni con la identidad se-
relación de mi cuerpo con el cuerpo de xual. Ya hemos señalado anteriormente el
otra persona. Ya hemos advertido ante- caso de algunos transexuales. Los seres
riormente de la posibilidad humana de humanos tenemos diferentes patrones
desconectar diversos momentos de la de atracción sexual que solemos subsu-
acción que en los patrones instintivos es- mir bajo los términos de homosexualidad
tán rigurosamente encadenados. (atracción por el mismo sexo), heterose-
xualidad (atracción por el sexo opuesto)
El cultivo del erotismo lleva, a través del bisexualidad (atracción por los dos sexos)
desarrollo de múltiples sensaciones (tác- y asexualidad (no atracción por ninguno)48.
tiles, olfativas, visuales, auditivas, etc.) a Las investigaciones de las últimas déca-
intimar con las sensaciones del otro, a das parecen mostrar que la orientación
brindarse atenciones mutuas y a comu- sexual sigue un continuo que va desde
nicarse para ir aprendiendo a dar y reci- la atracción exclusiva por el propio sexo
bir placer. Toda la superficie del cuerpo
46 Ya hemos señalado antes que la reproducción,
es concebible como «zona erógena». La fundamental para la supervivencia de la especie, se
plasticidad de la excitabilidad erótica casi convierte en los seres humanos en una consecuencia
indirecta de la búsqueda de recompensas eróticas.
no tiene límites. Esta dimensión erótica Cf. Serge Wunsch, op. cit.,
puede vertebrarse con una dimensión 47 Bataille, Platón, Michel Henry.
48 Personalmente tengo muchas dudas de que esta
afectiva y personal en la que se acaricia al orientación sexual no sea patológica, pero como
otro o a la otra como un sujeto y no como hace pocas décadas también se consideraban
patológicas toda tendencia que saliera de los
estándares heterosexuales prefiero mantener una
45 Rosemary Basson, op. cit duda razonable.

168
Perifèria. El cos que som 3/2016

en un extremo hasta la atracción exclu- si que parece haber un cierto consenso en


siva hacia el otro sexo en el otro49. Otros que la orientación sexual no es producto
estudiosos como Serge Wunsch lanzan de una elección consciente54. La mayoría
la hipótesis de que en ausencia de valo- de las personas experimentan que no tie-
res culturales estigmatizando conductas nen ninguna o muy poca elección en su
sexuales particulares nuestra orientación orientación sexual y que la atracción que
sería mayoritariamente bisexual50. forma la base de la orientación sexual
adulta emerge entre la mitad de la infancia
No hay ningún consenso acerca de las ra- y la adolescencia temprana55.
zones por las que un individuo desarrolla
una determinada orientación sexual. Las Hay también consenso entre los psiquia-
investigaciones en curso sobre biología y tras que las terapias que intentan cam-
orientación sexual sugieren que es la re- biar la orientación sexual además de ser
sultante de una compleja combinación de inefectivas provocan mayor sufrimiento.
influencias genéticas, hormonales y am- Las terapias dirigidas a quienes tienen
bientales y que existen factores biológicos problemas con su orientación sexual van
relacionados con complejas interacciones dirigidas a dar instrumentos y preparar a
de factores genéticos con el ambiente ute- las personas para resistir a los prejuicios
rino inicial51. Otros estudios parecen apun- sociales y resolver los conflictos internos y
tar a una significativa influencia genética: externos que les provoca su orientación.
los gemelos monocigóticos tendrían ma- Nuestros conocimientos psicológicos
yor coincidencia en la orientación sexual muestran que tener un sentimiento positi-
que los gemelos dicigóticos52. En algunas vo sobre nuestra orientación sexual y que
investigaciones sobre gemelos gays, se ésta esté integrada en nuestra vida ayuda
ha encontrado que el 52% de los gemelos a la salud mental y a la inversa. Escon-
monocigóticos y el 22% de los dicigóticos der o vernos forzados a esconder nuestra
eran ambos homosexuales53. En cambio, orientación, la incapacidad o dificultad de
hablar de nuestra sexualidad, suele ir liga-
49 “Sexuality, what is sexual orientation?”, American da a trastornos psíquicos.
Psychological Association, 2008. A este continuo se
ha añadido la asexualidad como falta de atracción
y deseo de placer sexual. La escala de Kinsey fue 8.4 Identidad
inicialmente publicada en Alfred Kinsey, Sexual
Behavior in the Human Male, 1948
50 Journal of bisexuality, 10 (3), Sorbonne, París,
2010, pp. 268-293
En nuestra cultura predomina un sistema
51 Frankowski, «Sexual orientation and binario de identidad sexual. Se es de gé-
adolescents». Pediatrics 113 (6), 1827-32, 2004.
52 Scott L. Hershberger, «Biological Factors in the nero masculino o femenino. Nuestra ma-
Development of Sexual Orientation»,  Lesbian, Gay, nera de practicar el género adopta formas
and Bisexual Identities and Youth: Psychological
Perspectives, Oxford University Press, New York,
2001, pp. 27–51 54 “Sexual Orientation and Adolescents”, American
53 G.D., Wilson, & Q. Rahman, Born Gay: The Biology Academy of Pediatrics Clinical Report, 2009.
of Sex Orientation, Peter Owen Publishers, London, 55 Ibíd.,
2005. p. 47

169
Perifèria. El cos que som 3/2016

tan sutiles y éstas se encuentran tan im- poder donde el varón es dominante. La
bricadas con nuestra vida que difícilmen- identidad sexual o género, entonces, es
te las percibimos. De hecho, el género lo el sistema de saberes, discursos, prác-
vamos aprendiendo continuamente des- ticas sociales y relaciones de poder que
de que nacemos. Antes de que el niño o le da un contenido específico al cuerpo
niña pueda etiquetarse a sí mismo como sexuado, a la sexualidad y a las diferen-
de un género o del otro, recibe ya una se- cias físicas, socioeconómicas, culturales
rie de claves preverbales y de conducta. y políticas entre los sexos en una época y
Los adultos tratan a los bebés de distinto en un contexto determinados. ¿Cuál es la
modo según sea niño o niña aunque los raíz de lo masculino y lo femenino?
padres piensen que sus reacciones son
exactamente las mismas. Es evidente Algunos autores sostienen que existen
que la socialización en el género es muy diferencias de comportamiento innatas
profunda y que cuestionarla puede resul- entre las mujeres y los hombres, que apa-
tar perturbador. Una vez que “se asigna” recen, de una u otra forma, en todas las
un género, la sociedad espera que los in- culturas y que los hallazgos de la socio-
dividuos se comporten como “mujeres” o biología apuntan claramente en esta di-
como “hombres”. Estas expectativas se rección. Suelen llamar la atención sobre
consuman y reproducen en las prácticas el hecho de que en casi todas las culturas
de la vida cotidiana en miles de acciones los hombres, y no las mujeres, toman par-
menores. Vivimos con este tipo de dife- te en la caza y en la guerra. Ello demos-
rencias todos los días y practicamos el traría que los hombres poseen tendencias
género por activa y por pasiva en todas de base biológica hacia la agresión de las
nuestras interacciones. que carecen las mujeres.

Esta división binaria es un marco de re- A otros autores no les convence este ar-
ferencia que organiza el comportamiento gumento y afirman que el grado de agre-
sexual de los individuos y que tiende a sividad de los varones varía considerable-
patologizar a las personas que manifies- mente de una cultura a otra, al igual que
tan deseos de vivir bajo otro género o que el nivel de pasividad y dulzura que se es-
simplemente manifiestan comportamien- pera de las mujeres56. Añaden, además,
tos asignados al género al que se dice que el hecho de que un rasgo sea prácti-
que no pertenecen. Los cuerpos como camente universal, no implica que su ori-
los de los intersexuales que no casan con gen sea biológico; pueden existir factores
la morfología que estipula esta concep- culturales generales que lo produzcan.
ción binaria del género son sometidos En casi todas las culturas la mayoría de
a intervenciones quirúrgicas. En nues- las mujeres pasan una parte considerable
tra cultura, además, esta división binaria
suele ir de la mano de una jerarquía de 56 Jean Bethke Elshtain, Women and war, University
of Chicago Press, 1987

170
Perifèria. El cos que som 3/2016

de su vida al cuidado de los hijos y no que las mujeres que quieren modificar
les resultaría fácil participar en la caza o sus pechos para someterse a los códigos
en la guerra. Según este punto de vista, de belleza no necesitan ningún dictamen
las diferencias en el comportamiento de psicológico. Se sobreentiende en tales
hombres y mujeres se desarrollan princi- casos que esas peticiones de las muje-
palmente mediante el aprendizaje social res, de aumentar o disminuir sus pechos,
de las identidades femenina y, masculina, se acoplan sin quiebra a las normas de
de la feminidad y de la masculinidad. Sea género dominantes; sería otro el juicio si
cual sea el grado de influencia de la bio- las mujeres quisieran no tener pecho en
logía en las diferencias de género, todo absoluto. ¿Por qué es expresión de una
parece indicar que la cultura y la socie- elección – pregunta Butler- el que una
dad juegan un papel decisivo, en el ani- mujer modifique el volumen de sus pe-
mal bio-cultural que somos. ¿Podríamos chos y es indicio de enfermedad el que se
o deberíamos construir otros géneros? incline por una extirpación total? En el pri-
¿Es posible imaginar una sociedad en la mer caso -responde-, se trata de hábitos
que, como sugiere Judith Butler, hubiera y de prácticas que están en consonancia
tal cantidad de géneros que fuera ya irre- con la división binaria mientras que en el
levante el binomio hombre, mujer?57 segundo se pone en cuestión la división
de los géneros.
¿Cuando un individuo no se siente bien
con su sexo asignado es porque se le ha Gerard Coll-Planes insiste en que nos
asignado un sexo equivocado o más bien causan más miedo y angustia hombres
lo inapropiado son las normas de géne- y mujeres que cuestionan el género nor-
ro? Es la cuestión clave que nos plantea mativo que los que aman a personas de
Judith Butler58. Su respuesta es que son su mismo género59. Así, en el caso de
las normas de género, su rigidez, la cau- los gays y lesbianas, se castiga más a
sa del sufrimiento y el malestar para un aquellos “con pluma”, es decir, se abo-
gran número de personas. Se facilita lo rrece la masculinidad en las lesbianas
que va en la dirección del fortalecimiento y la feminidad en los gays y se acepta
de los géneros establecidos y se teme lo mucho más un gay masculino y una les-
que los difumina. De ese modo cuando biana femenina y esto tanto en el exterior
las personas transexuales quieren cam- como en el interior del grupo. El rechazo
biarse de sexo son sometidos a unos aumenta en el caso de los transexuales
mecanismos muy restrictivos mientras al romper con la correspondencia sexo/
género y mostrar el carácter no necesa-
57 Judith Butler, El género en disputa, Paidós, rio de las vinculaciones macho/hombre y
Barcelona, 2007.
58 Judith Butler, Undoing Gender, Routledge, hembra/mujer, que son la base en la que
New York-London, 2004, p. 74. Judith Butler ha se apoya el género normativo.
sido reivindicada sobretodo por los movimientos
transexuales queer y intersexuales que se oponen al
género binario masculino/femenino. 59 Gerard Coll-Planes, op. cit., p. 128

171
Perifèria. El cos que som 3/2016

8.5 Sentimientos y creencias ciencia de ellas, otras se forman durante


la infancia y la adolescencia y dependen
La sexualidad humana al ser en gran parte de un entorno socio-educativo y otras se
aprendida se entrevera con afectos, sen- elaboran en el transcurso de la vida adulta
timientos, emociones, vínculos afectivos, ligadas en buena parte a las interacciones
representaciones cognitivas (valores, sím- positivas o negativas con los demás.
bolos y significados culturales), deseos
de tener hijos y proyectos personales. El 8.6 Institucionalización
mismo enamoramiento podemos com-
prenderlo como una pasión compleja que La institucionalización de la sexualidad
implica a la vez unas emociones, un de- humana asegura la permanencia de unos
seo de relación erótica y de vínculo afec- determinados hábitos, regula las relacio-
tivo y una determinada idealización fruto nes sexuales, socializa las personas en
de narrativas literarias. diferentes tipos de familia, controla las
herencias, establece una determinada
La ausencia de orientaciones innatas división del trabajo entre los sexos o una
y su sustitución por la socialización y el determinada política comercial de la se-
aprendizaje introduce un gran factor de xualidad. Las instituciones dan perdura-
vulnerabilidad. Si la persona no aprende bilidad a ciertos deseos y los circunscri-
un mínimo de competencias persona- ben dentro de un determinado repertorio
les y relacionales su déficit de habilida- de posibilidades. Una ensambladura de
des sociales (falta de autoafirmación, de tabúes, deberes, imperativos y reglas de
confianza, timidez excesiva, dificultad de acción son propuestas y de algún modo
comunicación…) puede conllevar pro- plasmadas en los individuos y los gru-
blemas en sus relaciones sexuales. Los pos sociales a través de instituciones y
trastornos en nuestra sexualidad son fre- aparatos prescriptivos diversos como
cuentes y tienen que ver prioritariamente la familia, las iglesias, las instituciones
con el subsistema psíquico: aprendizajes educativas o el Estado. Este juego de
inapropiados, carencias afectivas, con- prohibiciones, prescripciones, reglas y
dicionamientos aversivos, conocimien- tabúes generalmente se transmite de
tos erróneos, factores socio-culturales, manera difusa mediante adiestramiento,
creencias disfuncionales. Por ejemplo, al- constituyendo un juego complejo de ele-
gunas personas creen que son anormales mentos que se compensan, se corrigen
o que la sexualidad es una depravación y y permiten ciertos compromisos y esca-
al final es su propia creencia la que está patorias. El que estos códigos morales
en el origen de sus trastornos. Algunas de sean “esculpidos” antes que predicados
estas creencias provienen de acciones y es lo que explica a mi modo de ver que
reacciones de otras personas en la más en el fondo de los seres humanos haya
tierna infancia, antes de poder tener con- cosas de difícil rectificación.

172
Perifèria. El cos que som 3/2016

Un determinado troquelado de la acción, sexualidad de acuerdo con lo instituido.


por ejemplo, mantiene la “sujeción” de la Algunos resisten una determinada pres-
mujer al varón por más que éste asegure cripción o prohibición, otros alteran los
no quererlo o determinadas obsesiones hábitos o transgreden determinadas nor-
sexuales de las que el mismo agente qui- mas. Por más controles sociales de todo
siera liberarse. Este cincelado del cuerpo tipo que obliguen a ajustar la acción de
explica algunos de los hechos sorpren- un determinado modo, la fijación siempre
dentes que nos muestran los análisis es provisional y se acaban produciendo
sociológicos y psicológicos: en muchos crisis institucionales.
procesos de emancipación algunos es-
clavos, mujeres o indígenas se aferran En la medida en que nos distanciamos
más a su antiguo rol que sus propios de las actuaciones más o menos insti-
amos, y muchas de las personas que in- tucionalizadas de nuestro grupo social
tentan librarse de un tipo de hábitos que hacemos uso de nuestra razón crítica.
les provocan sufrimiento se sienten ansio- Se trata de un dinamismo racional con el
sas, inseguras y culpables o pasan toda que cuenta el subsistema psíquico que
una vida sujetas a terapias. nos permite cuestionar y transformar
nuestras rutinas sexuales, nuestra forma
Pero esto no es todo, una cosa es una de vivir y entender la sexualidad. Gracias
regla de conducta o código moral, otra mi a este dinamismo podemos hallar per-
actuación real en relación a este código, sonas en todas las culturas que piensan
y otra la manera como el individuo esta- y actúan de otro modo de lo que podría
blece su relación con los códigos morales esperarse en razón de su origen, de su
para actuar conforme a ellos. A esto últi- género, de su medio, de su educación y
mo es lo que Foucault llama régimen mo- de los tópicos de su tiempo.
ral o dietética. Así, por ejemplo, algunas
culturas acentuarán sobre todo el código Este dinamismo nos permite, por ejem-
y el cumplimiento de reglas y rituales para plo, cuestionar la existencia de un gé-
controlar la sexualidad, otras acentuarán nero binario (masculino-femenino) y
el escrutinio permanente de las motiva- considerarlo más fruto de contingen-
ciones e intenciones que empujan nues- cias históricas complejas que de cons-
tra conducta sexual. tantes antropológicas o metafísicas

8.7 Fuerzas transformadoras

La acción humana nunca se deja amol-


dar completamente. En todos los gru-
pos sociales y en todos los momentos
históricos hay quienes no conforman su

173
Perifèria. El cos que som 3/2016

inevitables60. Por más que estemos li- está en juego es el enfrentamiento en-
teralmente atravesados por los otros en tre una concepción neoliberal de la se-
nuestros cuerpos y sometidos por tan- xualidad, en que todo vale si hay dinero
to a una poderosa influencia de facto- y consentimiento de por medio, y una
res sociales, inconscientes y biológicos, concepción estructural de la sexualidad
mantenemos un cierto grado de agen- que considera que las estructuras nor-
cia o libertad. La libertad no es desde mativas y coactivas determinan a favor
la perspectiva sistémica algo que se de los privilegiados “las elecciones” y el
superpone a la naturaleza humana para “consentimiento” de los individuos”61. El
controlarla o manejarla, sino que viene consentimiento, el dinero, los medios
exigida por nuestra naturaleza. Es por- de comunicación de masas, pueden fá-
que no tenemos instintos cómo el res- cilmente contribuir a hacer aceptable lo
to de los animales que necesitamos de inaceptable. ¿Qué considero inacepta-
una actividad racional que nos permita ble? En la sexualidad las relaciones de
“inventar” y transformar hábitos socia- abuso y dominación. Por eso me resul-
les. Es esta fuerza la que nos permite decir tan incomprensibles los discursos que
con Sartre que «Lo importante no es lo que bajo una pretensión liberadora tienden a
han hecho de nosotros, sino lo que hace- normalizar la prostitución o las relaciones
mos con lo que han hecho de nosotros». sadomasoquistas.

La fuerza de la razón nos permite crear Creo que la pregunta pertinente en éti-
éticas que persiguen disminuir el sufri- ca no es qué es natural o no en la se-
miento humano. Personalmente estoy xualidad de nuestros cuerpos, sino qué
totalmente de acuerdo con Ana de Mi- límites debemos poner al poder que
guel cuando afirma que “lo que está hoy ejercemos con nuestros cuerpos y a los
en juego en el terreno de la sexualidad deseos de este poder, pues el deseo se-
no es una visión positiva o negativa del xual puede llevar simplemente a reducir
sexo. Hoy el sexo está hasta en la sopa, al otro a objeto de satisfacción, sin nin-
en todas sus formas. La cuestión que guna consideración por su alteridad, sus
sufrimientos y sus deseos.
60 Judith Butler no da ninguna importancia a
estructuras previas al lenguaje. No solo no hay
tendencias biológicas dignas de tenerse en cuenta, De momento, me quedaría con esta sen-
tampoco hay estructuras críticas de la razón dadas,
previas a la cultura. Celia Amorós ha criticado,
cilla y minimalista propuesta de José An-
creo que con razón, este prejuicio antiilustrado tonio Marina62:
que Judith Butler retoma de Foucault. Si no somos
más que la expresión de una representación de
género social, no podemos criticarlo en vistas a
un ideal emancipatorio. Al rechazar el paradigma
del pensamiento crítico, no queda más que asumir
lúdicamente lo que se construye socialmente. 61 Ana de Miguel, Neoliberalismo sexual, Ed. Catedra,
Cf Celia Amorós, Tiempo de feminismo, sobre Valencia, 2015, p. 147
feminismo, proyecto ilustrado y postmodernidad, 62 José Antonio Marina, El rompecabezas de la
Cátedra, Madrid, 2008, p. 363 y ss. sexualidad. Barcelona, Ed. Anagrama, 2002.

174
Perifèria. El cos que som 3/2016

1. Son buenos todos los actos o rela- hábito inconsciente63.


ciones sexuales que favorezcan el bien-
estar, la ampliación de las posibilidades En los cuerpos humanos aparece otra
afectivas, comunicativas, creadoras de magnitud propia, el amor, que mirada
una persona. desde una perspectiva evolutiva parece
un ornamento totalmente inútil64. El amor
2. Son malos todos los actos o relaciones es una poderosa fuerza psíquico-social
sexuales que atentan contra los derechos de nuestros cuerpos que implica singu-
básicos de la persona, contra su libertad, laridad, empatía, benevolencia, respe-
la igualdad, contra los posibles hijos si es to y desinterés hacia el otro65. Pero una
una relación abierta a la procreación, en fuerza modificada, lastrada, acartonada,
la que no se incluye el compromiso para por sentimientos, deseos, aprendizajes y
la atención de la nueva criatura, los actos presiones sociales de todo tipo. Las rela-
que degraden la libertad de la persona ciones de poder y los contextos sociales
favoreciendo cualquier tipo de adicción o intentaran amoldar esta fuerza a las nece-
dependencia. sidades socioeconómicas y a la legitima-
ción del poder masculino. Es lo que po-
3. Son indiferentes todos aquellos actos demos convenir en llamar “ideologías del
que no sean ni buenos ni malos. amor” en cuanto éstas sirven para ocultar
el funcionamiento real de la sociedad66.
Que completaría con:
Ulrich Beck nos hace ver como a me-
4. Mantén los ojos abiertos a todo tipo nudo las visiones universalistas del amor
de prácticas más o menos inconscientes se centran en realidad en las formas de
que contribuyan a mantener la injusticia, familia occidentales: parejas del mismo
pero sobretodo a las propias. Es lo que, sexo, familias monoparentales, parejas
por ejemplo, Luis Bonino nombra como de hecho, living apart together etc. y ol-
micromachismos, hábitos de dominación vidan el drama cotidiano de las familias
masculina casi imperceptibles que actúan globales, de las relaciones amorosas y
por acumulación en la vida cotidiana, pe-
queños abusos que van tejiendo una red 63 Luis Bonino, “los micromachismos”. Revista La
que atrapa con sutileza la vida de las mu- Cibeles, num 2, Madrid, 2004, citado por Ana de
Miguel, op. cit., p. 336.
jeres. Los varones seríamos expertos en 64 Richard David Precht, Amor, un sentimiento
desarrollar estas maniobras que sitúan en desordenado, Ed. Siruela, Madrid, p. 164.
65 Jordi Corominas, “El amor en las relaciones
una plano de inferioridad o de servicio a sentimentales”, Alternativas: revista de análisis y
las mujeres puertas adentro. Aún los va- reflexión teológica, N. 45, 2013, pp. 43-84
66 Esperanza Bosch, por ejemplo, defiende que el
rones mejor intencionados y con la auto- amor romántico entendido como incondicional, eterno
percepción de ser poco dominantes culti- y fusional, ha sido una de las “la herramientas más
potentes para controlar y someter a las mujeres”. Cf.
van estas conductas con la inocencia del Esperanza Bosch. La violencia contra las mujeres. El
amor como coartada. Barcelona, Anthropos, 2012

175
Perifèria. El cos que som 3/2016

de parentesco entre personas que viven la exigencia al otro de entrega absoluta, en


en continentes o distintos países, de las definitiva las ideologías del amor, pueden
madres que cuidan a criaturas de otras darse en todo tipo de relaciones. Pues-
madres y padres en países extranjeros y tas a elegir, mejor que la forma del amor,
que se sienten culpables de la desaten- es el amor que empodera, pero empode-
ción de sus propios hijos e hijas en los ra para hacer también alguna otra cosa
países de origen67. que amar. No pasa nada por reconocer
que necesitamos amor y que queremos
Pero huir de determinadas “ideologías una buena historia de amor, pero nunca a
del amor” para caer en “el amor líquido”, cualquier precio”70.
que casa tan bien con nuestras socieda-
des neoliberales, es como huir del fuego El amor se coloca al margen de los se-
para caer en las brasas. Bauman retrata ñuelos establecidos y esto no solo es
un mundo que tiene miedo del amor en la disfuncional en el mundo de hoy, sino
medida en que éste implica ciertos com- que es peligroso para el sistema si cun-
promisos. Se prefiere la fragilidad de vín- de el ejemplo. Mejor que todo el mun-
culos sin compromiso y se prima el uso do viva en la comunicación virtual, en
de las otras personas como objetos de los amores líquidos, evanescentes. Para
usar y tirar68. Ana de Miguel subraya muy esto están los antidepresivos, los eufo-
bien que el amor no se agota en la “ideo- rizantes, los reguladores de humor, en
logía del amor” 69. También ha provocado suma una gigantesca epidemia mundial
importantes cambios sociales y persona- de toxicomanía, para que la gente traba-
les. El amor como motor de cambio ha je, de resultados y no pierda el tiempo en
podido incluso con el tabú de relacionar- inutilidades amorosas71.
se solo heterosexualmente, de las castas,
de las etnias, de la pertenencia a una de- Alain Badiou señala certeramente que hoy
terminada religión. pretendemos amar, enamorarnos sin su-
frir. “Es el amor asegurado a todo riesgo:
“La revolución no está, de forma intrínse- usted tendrá el amor, pero como un asun-
ca, en la mera forma de las relaciones: en to tan bien calculado, habrá seleccionado
tener una o dos parejas, en el poliamor, tan bien a su compañero cliqueando en
en ser pareja abierta, en ser lesbiana o Internet - evidentemente tendrá su foto,
queer. La reciprocidad y la lealtad, y sus sus gustos en detalle, su fecha de naci-
opuestos: la sumisión, la no reciprocidad, miento, su signo astrológico, etc.- que al
término de esta inmensa combinación us-
ted podrá decir: ¡ahora ya, con todo esto,
67 U. Beck, Amor a distancia. Nuevas formas de vida
en la era global, Paidós, 2012.
68 Zygmunt Bauman, Amor líquido. Acerca de la
fragilidad de los vínculos humanos, México, FCE, 70 Ana de Miguel op. cit, 119
2003. 71 Manuel Cruz, Amo, luego existo, Los filósofos
69 Ana de Miguel, op. cit, p 111 y el amor, Espasa, Barcelona, 2010, op. cit., p. 225

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Perifèria. El cos que som 3/2016

no puede fallar... después de todo esto


va a funcionar... ahora ya no hay ningún
riesgo!”72. Pero precisamente este miedo
a correr riesgo nos imposibilita amar. Una
sociedad como la nuestra quiere limitar
los riesgos, hacer economía de la pasión.
Y por eso piensa Badiou que el amor,
en la organización económica actual del
mundo, se encuentra amenazado. Pero
también el orden establecido está perma-
nentemente amenazado por el amor. Tra-
diciones, estrategias de mercado, insti-
tuciones, familias, dispositivos culturales,
no logran controlarlo jamás del todo.

En nuestra sociedad sigue siendo más


transgresor que un hombre de la mano
a otro hombre y lo bese tiernamente por
las calles de los pueblos a plena luz del
día como manifestación de su amor que
el que mantengan relaciones sexuales
anónimas. Lo que más alarma a muchas
familias no es imaginar un acto sexual de
alguno de sus miembros que no es con-
forme a la ley o a la naturaleza, sino el
amor, el que los individuos muestren su
afecto y ternura públicamente73.

72 Alain Badiou, Elogio del amor, Paidós, 2012op. cit.,


p. 5
73 “El problema surge cuando los individuos
empiezan a amarse. Los actos clandestinos anulan
todo lo que puede haber de inquietante en el afecto,
la ternura, la fidelidad, el compañerismo, a los que
una sociedad un poco aseada no puede conceder
un sitio sin temer que se formen alianzas, que se
anuden líneas de fuerza imprevistas”. Cf. Didier
Eribon, Reflexions sur la question gay, Librairie
Arthème Fayard, Paris, 1999, p. 429

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