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TAREA II

La Función Administrativa

2.1 El Estado y la Administración.

En cualquier Estado organizado existen tres poderes: El Legislativo, que es ejercido por
el Congreso Nacional, es decir, a través de los diputados y senadores; el Ejecutivo, que
es ejercido por el Presidente de la Republica, y el Judicial, que es ejercido por todos los
tribunales del tren judicial.

La verdadera aplicación del Derecho Administrativo adviene con el Estado capitalista,


es decir, con el Estado moderno. En el mundo estatal del esclavismo y del feudalismo
no existió una Administración pública, pues no había una organización encaminada a
satisfacer los intereses generales.

2.2 La función Administrativa y el servicio público.

Es muy corriente identificar la función administrativa con la acción de satisfacción de


las necesidades públicas, pero sobre todo, con la gestión y el funcionamiento de los
servicios públicos.

De manera que si el Derecho Admirativo persigue el funcionamiento diario de los


servicios en que el Estado asume la carga en provecho de los administrados, con
mucho mayor razón lo perseguirá la función administrativa.

2.3 ¿En qué consiste la función administrativa?

La función administrativa es la que se manifiesta a través de todos los actos de los


funcionarios e instituciones públicas, para la realización de los fines del Estado, dentro
de la Constitución y las leyes del país.

Esta función es tan importante que se manifiesta como un verdadero poder.


La función administrativa Se desarrolla de manera habitual o constante en el seno de la
sociedad, por eso entendemos que es más bien una sub función de una función
fundamental, que es la función ejecutiva.

2.4 ¿Tiene personalidad la administración pública?

La administración puede concebirse desde el punto de vista meramente subjetivo:


Quien administra, o desde el punto de vista objetivo. Fin u objetivo en el que recae la
acción del administrador.
Existe una opinión generalizada que consiste en ver al Estado como una personalidad,
pero con relación a la Administración pública tal opinión no es unánime, o, por lo menos
mayoritaria.

Si la administración pública está facultada para poseer y adquirir bienes, es fácil


advertir entonces su personalidad. Es la personalidad patrimonializada, es la
equiparación de la personalidad a la persona moral del Derecho Civil.

2.5 Poder Ejecutivo y poder Administrativo.

El empleo del sinónimo de los términos Poder Ejecutivo y Poder Administrativo, han
determinado a considerar la Administración pública como poder.

Se ha dicho que el poder es la facultad de obrar, pero vimos también que la


Administración es acción, actividad, pues entonces es también Poder. Ahora bien no se
ve clara la manifestación de los actos de la autoridad administrativa del Poder
Ejecutivo. Ósea no se ve la independencia.

Orbon considera, que es imposible hacer de la administración un cuarto poder( distinto


del Legislativo, Ejecutivo y Judicial ) por no ser suficiente la especialización de
funciones.

2.6 Manifestaciones del Poder en la función administrativa.

La Administración cumple con sus fines muchas veces sin necesidad de acudir a otro
poder. No es el Estado la única personalidad moral del Derecho Administrativo. Ahí
está también los Municipios, pero también están las instituciones autónomas y
descentralizadas que tratan cosas relativas a los servicios públicos.

Son personas jurídico-administrativas que se diferencian de las privadas, pues el


interés general constituyen normas del Derecho público que las organizan entre quien
ejercita el Poder y otras personas, que pueden ser públicas o privadas.

2.7 Importancia de la función administrativa.

Para Raymundo Amaro Guzmán, “la Administración constituye el principal instrumento


para viabilizar los fines del Estado”, y establece que “de ahí la importancia que se le
atribuye a la racionalización administrativa”.

Ahora bien, en nuestro país la Administración publica se ha concentrado prácticamente


en el Poder Ejecutivo, vale decir, en manos del Presidente de la Republica.

La importancia de la función Administrativa dependerá en gran medida de quienes sean


los hombres y las mujeres que detenten el Poder o la Administración pública.
2.8 El presidente de la República como jefe de la Administración Pública

Si analizamos el Art. 55 de la Constitución, podemos advertir que se trata de un texto


constitucional que le otorga demasiado poderes, facultades o atribuciones al Presidente
de la Republica.

Este Art. Le permite al presidente de la Republica no solamente ser Jefe de la


Administración pública en lo civil, sino también en lo militar. Pero además puede
incursionar en la iniciativa de la Ley, en el nombramiento de los miembros del Ministerio
Publico de los diferentes Tribunales del país, pero también puede anular por Decreto
motivado cualquier arbitrio aprobado por los ayuntamientos. O sea, el Presidente de la
Republica incursiona prácticamente en todas las cosas y en todos los poderes.

El presidente de la republica representa la máxima concentración de poder. Y esto


significa que el presidente tiene la suprema posición jerárquica respecto de los órganos
y agentes administrativos.

2.9 Los Órganos de la administración en la República Dominicana

La actividad de la Administración pública se realiza a través de los diferentes órganos


que establece la Constitución de la Republica. En ese sentido, cabe mencionar en
primer lugar el Poder Ejecutivo, luego el Congreso Nacional de Estado y los
Ayuntamientos.

Esto no quiere decir que la acción administrativa no requiere de otros órganos


inferiores creados por las leyes, los reglamentos y que el interés general que existe
para la satisfacción de las necesidades.

En sentido general, la Administración en la Republica Dominicana está presidida por el


Poder Ejecutivo, aunque en el Congreso Nacional constituye en gran medida el
regulador o fiscalizador de aquel poder, es decir, del Ejecutivo.

Aparte de los órganos fundamentales que hemos señalado, nuestra Carta Sustantiva
señala también la Junta Central Electoral, la junta Monetaria, el Banco Central y la
Cámara de Cuentas