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- SALUDO

Sean todos bienvenidos al tercer día de la Novena. En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu
Santo. Amén.
2- ORACION INICIAL
Al rezar esta Novena le pedimos a la Virgen María que nos ayude a preparar, en nuestro corazón,
la cuna más cálida y blanda para recibir a Jesús.
A San José le rogamos que nos regale un corazón puro y resignado para aceptar con alegría
nuestros trabajos y los designios de Dios.
A nuestro Padre Todopoderoso le solicitamos entendimiento para comprender su infinita
misericordia al mandarnos a su hijo Jesucristo para nuestra salvación.
También oramos al Espíritu Santo para que nos conceda amor para servir a Dios y para amar a
nuestros semejantes.
Y a Jesús le rogamos que nos refleje su luz y que nos una, para siempre, en la gloria del Padre.
Amén.

3- EL SUCESO

Se ha cumplido el tiempo para que nazca el Niño; sin embargo, José y María tienen que viajar a
Belén para empadronarse . ¡Es una ley y hay que cumplirla!
Los padres de Jesús salen de su casita de Nazareth y poco a poco van avanzando entre las rocas
y el desierto. De trecho en trecho hay pequeños oasis donde descansan un poco y se refrescan.
Ellos han caminado mucho y seguramente después del mediodía llegarán a Belén a cumplir con
la obligación legal dando sus nombres y el lugar donde viven.
Luego van a conocer este nuevo pueblo, van a la feria, acuden a la fuente, donde se encuentran
con paisanos y parientes. Pero a la tarde, cansada y adolorida por la larga caminata, María se da
cuenta de que ha llegado la hora y que no avanzará a volver a Nazareth.
María y José, por cumplir una obligación, no han dudado un instante en salir de su acogedora
casita, a pesar de que María se sentía tan próxima.
maría y José quieren alojarse, pero todas las posadas están llenas. Ha acudido mucha gente para
el Censo y no se encuentra sitio en los mesones ni en los albergues. Y los que tienen lugar en sus
casas, ya han dado abrigo a parientes y amigos. Se hace de noche y María no encuentra alivio a
su cansancio.

Además están los cómodos, los egoístas, esas gentes a las que no les importa más que su propio
bienestar. ¡Qué les importa a ellos esa joven pareja cansada! “¡Que vayan con su fatiga a otra
parte!”, dicen
Qué angustia siente José al ver que María no tiene donde refugiarse para que nazca su hijo! Le
han cerrado todas las puertas, es ya de noche y en tierra extraña no tiene a quien pedir ayuda.
La sostiene reclinada en su hombro y le ayuda para seguir caminando.
Ya van dejando las últimas casas, ya no se ven ni luces ni gentes. ¡Qué pena tiene él!
Ella le da ánimos y le pide que tenga confianza en Dios. Pensemos esta noche en cuántos
padres de familia pasan iguales angustias en esta época, muy cerca de nosotros.

Cuántos no tienen trabajo, no tienen vivienda y sus hijos estarán pasando hambre en esta
Navidad.
Pidamos a Dios que nos haga prontos para cumplir nuestras obligaciones, a pesar de ser
incómodas. Amén. De pronto, cuando María y José ya perdían toda esperanza de encontrar
albergue, divisan un pobre portal donde se guarece el ganado. Deciden quedarse allí, junto a
los mansos animales que con su calor hacen agradable el lugar. Hay un techo y las paredes
protegen del viento.

El anhelo de José y la expectativa de María son cosas que no puede explicar el lenguaje
humano. En cuanto al Divino Niño, objeto de tantos anhelos, recordamos que avanza hacia
nosotros lo mismo que hacia Belén. Apresuremos con nuestros deseos el momento de su
llegada. Purifiquemos nuestros corazones para que sean mansión terrenal; que nuestros actos
de mortificación y desprendimiento preparen los caminos del Señor y hagan rectos sus
senderos.

Haz, Señor, que nos contentemos con las cosas humildes, que no ambicionemos palacios y que
sepamos encontrar en la naturaleza la bondad de tu mano. Amén.
Están los pastores en la duermevela vigilando sus rebaños. La noche es alta y luminosa de
estrellas y hace frío; ellos han encendido hogueras y se han arrebujado en sus mantas de
lana.

De repente todo se enciende y aparece un Ángel que les dice: “Ha nacido el Mesías: id a
verlo y adorarlo; está más allá, en ese portal”.

Y ellos, que han vivido esperando al Hijo de Dios, se levantan y buscan qué llevarle: un
corderito, unos quesos, unas pieles, un pan tosco y dorado, unas flores: ¡cosas humildes!
Así, simplemente, van a adorar al Niño.

Concédenos, Dios nuestro, esa fe sencilla de los humildes. Que no neguemos, que no nos
enredemos en sutilezas ni argumentos.
¡Haz que estemos siempre dispuestos a correr a tu llamado! Amén.

4- MEDITACIÓN

El respeto es el valor que debemos afianzar en el Tercer Día de la Novena. Es una cualidad del
amor que nos mueve a aceptar a los otros tal como son.
Gracias al respeto valoramos la gran dignidad de toda persona humana hecha a imagen y
semejanza de Dios, aunque esa persona esté equivocada.
Es la fuente de armonía porque nos anima a valorar las diferencias.
5- PROPÓSITO

Ofreceremos nuestro apoyo incondicional a todos nuestros semejantes.


6- ORACIÓN
lumínanos, Señor, para que nuestra ayuda sea siempre oportuna para quien la necesite.
7- VILLANCICOSClaveles y Rosas

8- ORACIÓN FINAL
A nuestro niño Jesús, quien padeció frío y desnudez en esa noche helada y luminosa de
diciembre, le pedimos que ayude a los que tienen frío y hambre.
También le rogamos que cobije a quienes no tienen un techo para cubrir sus sueños y que llene
de alegría y esperanza a los enfermos, a los que no tienen trabajo y a quienes tienen el corazón
lleno amargura y desconsuelo.
A cambio de estos regalos a la humanidad, nosotros prometemos cultivar la generosidad, la
humildad y el agradecimiento en nuestros corazones.
Por eso, Divino Niño, que vas a nacer en un portal, te pedimos que nazcas en nuestras vidas y
que nos hagas comprender que nada hay sin ti y que nos lleves de la mano a la gloria eterna de
tu divina presencia para siempre. Amén.
PADRE NUESTRO

AVE MARÍA
ORACIÓN EN AGRADECIMIENTO
Benignísimo Dios de infinita caridad que nos has amado tanto y que nos diste en tu hijo la mejor
prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen,
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso
beneficio. En retorno te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo y
nuestro, un mundo más justo, más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos.
Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz
y alegría, sea para nuestra comunidad un estímulo a fin de que, viviendo como hermanos,
busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.