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HISTORIA DE UNA VIDA

“LA SIDRERÍA OSCAR Y SUS DUEÑOS”

Isaac Álvarez Yáñez

ÍNDICE

1. Introducción Pág. 1 a 7

2. Las Sidrerías asturianas Pág. 8 y 9

3. La Sidrería Oscar Pág. 10 a


7. Bibliografía y fuentes Pág. ______

I - INTRODUCCIÓN
La historia que voy a relatar es la de un pequeño negocio familiar y la de
los dueños del mismo, que pudiera parecerse a la de muchas otras
Sidrerías y sus gentes.
Ante la imposibilidad de entrevistar a los dueños de esa Sidrería, por
haber fallecido ya, este trabajo se realiza con los datos que me han
proporcionado sus hijos y otros documentos que me han facilitado.
Antes, y como introducción, haré referencia a la historia del producto
principal que se vende en esos negocios, la sidra, y su proceso de
elaboración.
Historia de la sidra

La sidra es una bebida típica asturiana, diurética, refrescante,


ligeramente embriagadora, colectivista, popular.
Posiblemente sea la sidra uno de los referentes más importantes de lo
asturiano, tanto para los propios ciudadanos de esta comunidad
autónoma como para los que lo visitan o, cuando menos, saben que existe.
Parece ser que el vocablo asturiano sidra procede del griego sikera, que,
a su vez, es una traducción que los escritores helenistas realizaron del
hebreo. Más tarde, el latín asume tal palabra como sicera y, a partir de
ahí, se extiende por el orbe romano. Una vez llegado el vocablo a Asturies,
éste -explica Sánchez Vicente- empieza a pronunciarse como sidsra para
terminar articulándose como sidra, o sidre, que es la variante oriental.
La sicera latina no era, necesariamente, nuestra sidra actual, sino que
hacía referencia a cualquier bebida alcohólica distinta del vino.

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¿Desde cuándo la sidra acompaña el ritmo vital de los asturianos?. En un
documento de D. David M. Rivas para el Curso de Verano de la
Universidad de Oviedo 1997, se indica que:
“Los romanos, en sus descripciones acerca de Asturies - detalladas y veraces
tantas veces, y presas de la imaginación otras tantas- ya nos hablan de la sidra.
Entonces, aquellos paisanos nuestros, al parecer tan belicosos, bebían el
ambarino néctar de la manzana, la fruta que, al hipotético oeste del Edén,
también representó el poder, la gloria y la pasión por el conocimiento. Tengo por
seguro que los astures bebían sidra. Estrabón lo afirma en el año 60 antes de
Cristo, por más que lo haga en una cita tremendamente controvertida. Dice
Estrabón que los asturianos de la época bebían zytho. Pero, ¿qué es o puede ser
el zytho?. Lo único que se sabe es que zytho etiam utuntur, vini parum habent,
que no es decir, precisamente, mucho. Ese brebaje podría ser cualquier bebida
fermentada procedente de cereales o de frutas. El gran geógrafo no nos deja
mucha luz para iluminar nuestro pasado, pero, como afirma Fernández Ochoa,
cuando nos habla de las excavaciones del Xixón romano, lo más probable es que
el zytho fuera nuestra sidra actual. El vino era escaso, y así lo hace constar
Estrabón -quien dice que los ástures solamente lo tomaban en fiestas familiares-
, mientras que, por el contrario, las manzanas eran abundantes, tal y como
afirmó Plinio.”
El origen geográfico de las actuales variedades de manzanas cultivadas,
remontándonos al periodo Neolítico, se localiza en los valles próximos y
estribaciones de las montañas de Tien Shan (China), cordillera que limita
con Kazajistán, cuya antigua capital, Alma Ata, significa Padre de las
Manzanas. Las históricas Rutas de la Seda y de las Especias propagaron
el cultivo del manzano hacia Persia y posteriormente, a Occidente.
Hallándose vestigios de manzanas en Anatolia, datados en el año 6500 a.
de C., así como en las zonas lacustres del Norte de Italia, 4500 años
después.

La Costa Cantábrica de la Península Ibérica y, singularmente, Asturias y


el País Vasco, son zonas con abundante presencia del cultivo del
manzano, desde tiempos inmemoriales, siendo numerosos los autores
que defienden la hipótesis de una progresiva extensión del cultivo desde
estas zonas al resto del Arco Atlántico. La actual riqueza varietal apoya e
ilustra la afirmación precedente, configurándose Asturias como un
auténtico paraíso o vergel pomológico con cientos de especimenes
diferenciados genéticamente. Igualmente, son diversas las teorías que
apuntan a la existencia de sidra o bebida similar en Asturias, antes de la
colonización romana del Norte de la Península.

Fue Carlomagno, en sus Capitulares, el primero en regular la actividad de


los siceratores o lagareros.

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La influencia árabe fue decisiva. Tanto los avances en el cultivo de


frutales, como la paternidad de determinadas tecnologías de prensado de
frutos, son atribuibles a su avanzada cultura e innegable prosperidad
tecnológica. Las Cruzadas y sus retornos propiciaron el intercambio
científico y técnico, movimientos a los que no fueron ajenas la manzana y
la sidra.

A lo largo de la Edad Media, son abundantes las menciones a las


manzanas, pomaradas, lagares y a la propia sidra, recogidas en la
diplomática asturiana.

Durante los siglos XII y XIII, el castaño y el manzano se consolidan como


las especies arborícolas de aprovechamiento más extendidas en
Asturias, gracias a los contratos de mampostería promocionados por la
nobleza y el clero. Destaca el protagonismo del Monasterio de San
Bartolomé de Nava que desde el S. XIII al S. XVI fomentó el plantío de
ambos, asegurando con ello materia prima, tanto para la fabricación de
toneles, como para la obtención de sidra, cuyo comercio queda
claramente reflejado, entre otros, en el Fuero de Avilés, otorgado por
Alfonso VI en el año 1085.

Hasta el S. XVII la elaboración de sidra está orientada hacia el


autoconsumo, siendo, por tanto, un factor más dentro de la economía de
subsistencia de la casería asturiana. Es a partir de estas fechas cuando
cobra mayor protagonismo la agricultura en el Principado, aumentando
las producciones y el grado de especialización de las explotaciones. Los
llagares comienzan a configurarse como unidades de producción
destinadas a la elaboración y comercialización de sidra natural,
superando progresivamente la situación previa. Todo ello, apoyándose en
el incremento de la demanda dado por un aumento demográfico,
consecuencia de la bonanza coyuntural del campo asturiano.

El S. XVIII supone la extensión y máximo apogeo del cultivo del manzano


en Asturias, dicho auge fue fruto del interés económico que percibió el
agricultor, a lo que debemos sumar interesantes iniciativas políticas y
ciudadanas en favor de la manzana, destacando entre las mismas, la labor
de la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias y el propio
empuje de la Junta General del Principado que, en el Título XII de sus
Ordenanzas Generales de 1781, regula el plantío de árboles.

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Jovellanos documenta profusamente en algunas de sus cartas y


publicaciones los principales hábitos de consumo de los asturianos,
destacando el protagonismo de la sidra natural en las romerías y fiestas
populares. También se ocupa de esta cuestión Jovellanos, a propósito de
su Informe sobre el Establecimiento de la Ley Agraria, en el que afirma:
…las huertas de naranja de Asturias y aún muchos prados y heredades se
convirtieron en pomaradas por el aumento del consumo y precios de la
sidra.

El S XIX es el periodo histórico presidido por la innovación, alcanzando


ésta a todos los ámbitos sidreros. Con la aparición de los primeros vasos
de vidrio, comienza a marginarse el consumo de sidra en puxos, xarres y
zapiques. Se inicia también, en 1827, por José Pintado, la fabricación de
botellas de sidra en El Natahoyo (Gijón). Ambas apariciones suponen la
introducción del escanciado, forma de servicio singularmente asturiana,
que trató de reproducir el efecto del espiche, logrando con ello la
liberación del carbónico endógeno que arrastra consigo valiosos aromas
hasta la nariz. Así, comienzan a desaparecer las tabernas portátiles,
consistentes en una pipa de sidra, sobre un carro del país tirado por
bueyes, que acudían a ferias, mercados y romerías. Paralelamente, se
potencia el chigre, donde se expende sidra por botellas, escanciándola y
acompañándola de taquinos. De igual forma, continúan celebrándose en
los llagares las tradicionales espichas, aunque es entonces cuando
realmente se sientan las bases del actual modo de consumo, en el chigre
o taberna, como verdadero hecho diferencial de la hostelería asturiana.

En adelante, la espicha va perdiendo protagonismo, circunscribiéndose


cada vez más al singular ritual comercial mediante el cual el hostelero
visita a su proveedor, lagarero, prueba la sidra de esa temporada y elige,
dentro de lo razonablemente posible, el lote de su agrado o palu, que
posteriormente ofrecerá a sus clientes.

No sólo se innovaron las formas de consumo y distribución, sino que


también se preocuparon por diversificar las producciones y encontrar
respuestas a las evidentes dificultades técnicas que entrañaba la
exportación de la sidra natural, al no estar estabilizada
microbiológicamente. Por ello, en el año 1857, la empresa Industrial
Zarracina de Gijón pasa a la historia por ser pionera en la elaboración de
sidra espumosa, actividad que secundaron otros empresarios a lo largo
de la segunda mitad del S. XIX, alcanzando con este producto la posterior
expansión internacional del consumo de sidra asturiana.

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La historia de la sidra asturiana, desde la Guerra Civil hasta nuestros días,


continúa escribiéndose. Tras las aciagas décadas de los sesenta y
setenta, en las que muchos productores de manzana de sidra
reconvirtieron su explotación y multitud de pequeños lagares
abandonaron la actividad, el sector sidrero vivió un florecimiento en los
años ochenta y parte de los noventa, generándose un importante
incremento de la demanda, gracias fundamentalmente, a la incorporación
masiva de jóvenes y mujeres al consumo, además del notable éxito del
concepto urbano de sidrería. Todo ello, motivó una positiva reacción en
cadena, de productores, lagareros, hosteleros y consumidores que,
contando con el apoyo de políticas europeas y regionales, impulsaron la
plantación de manzanos y la modernización de las instalaciones de los
lagares.

La sidra natural asturiana de este nuevo milenio vive un interesante


proceso de diversificación, tanto de actividades, como de productos y
marcas, buscando ampliar su tradicional y delimitado mercado regional,
contando para ello con la Denominación de Origen Protegida Sidra de
Asturias que garantiza el origen autóctono de la materia prima, el empleo
de sistemas de elaboración locales y la completa trazabilidad del proceso
dentro del Principado de Asturias.

PROCESO DE ELABORACIÓN DE LA SIDRA EN LA ACTUALIDAD


La manzana.
El primer paso consiste en la recolección de la manzana, ésta se produce
durante los meses de octubre y noviembre, no todos los años son iguales,
empezando por el fenómeno de la vecería, que hace que los pumares sean
especialmente productivos los años impares, yu mucho menos los años
pares, y tampoco por las condiciones climáticas de cada año que hace
que la cosecha se adelante o se retrase. La manzana es recogida a mano
y siguiendo un orden de maduración se recoge por variedades
combinando las ácidas, amargas y dulces.
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Lavado.
Con las técnicas actuales, la manzana después de ser almacenada es
transportada a una tolva que a su vez la descarga en una balsa de
prelavado, después a una máquina de lavado y por último pasa al
aclarado.

Selección.
La manzana una vez aclarada pasa por una cinta, en la que manualmente
se desecha la no apta. Este paso consiste en seleccionar la manzana apta
para el triturado y desechar la que no presente las condiciones correctas.

Triturado.
La manzana es triturada y transformada en pulpa (magaya).

Prensado.
La magaya es prensada en las tradicionales prensas asturianas, este
proceso lleva aproximadamente 3 días, dependiendo de la madurez de la
manzana. Para la extracción del mosto es necesario realizar el “corte del
llagar” esta operación consiste en cavar una especie de zanja alrededor
de la superficie de la magaya, previamente prensada y echar esta magaya
sobre el resto para nuevamente ser prensada. Esta operación se realiza
unas cinco veces diarias en cada prensa, y es imprescindible ya que cada
vez que se aprieta la prensa, la magaya se compacta de tal manera no se
puede extraer más mosto, siendo necesario removerla mediante otro
“corte”.

Fermentado.
El mosto previamente enfriado, se trasporta por medio de bombas a los
toneles, allí permanece varios meses, dependiendo de la época en que
fueron llenados la fermentación es más rápida o más lenta; más lenta
cuanto más tarde hayan sido llenados, debido al enfriamiento del clima y
a las características de la manzana

Trasiegos.
Esta operación se realiza durante los menguantes de enero, febrero y
marzo, y consiste en el mezclado de los toneles, esto se hace por dos
motivos, el primero para eliminar los posos (borras) que se forman en el
fondo del tonel, procedentes de la decantación del mosto y el segundo
para unificar los mostos.

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Embotellado.

Sala de embotellado.

El embotellado se realiza durante todo el año, según los pedidos y las


necesidades del mercado y consiste en el llenado, encorchado y
etiquetado de las botellas, por medio de un moderno tren de embotellado.

Batido.
Este es el último y definitivo paso, consiste en colocar los palets de
botellas dentro de unas máquinas llamadas batidores para agitarlas.
Antiguamente esto se hacía colocando las cajas de botellas tumbadas en
los camiones de reparto y así se batía la sidra durante el traslado a los
lugares de consumo. Esto es necesario hacerlo para producir el gas
carbónico dentro de la botella y que así durante el escanciado arrastre
las sustancias olfativas y gustativas que nos darán todo su aroma y sabor.
Foto de un lagar.
(Foto de un lagar)
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II – LAS SIDRERÍAS ASTURIANAS
Una sidrería es el local por antonomasia de consumo de sidra en Asturias,
pudiendo en algunos casos asimilarse al chigre, si bien éste último es más
genérico y se refiere a los locales de menor categoría.

Foto de una Sidrería

En Asturias el consumo de sidra se asocia a la cultura de ocio, habiéndose


modificado grandemente los hábitos de consumo en los últimos años. Las
tradicionales sidrerías con serrín en el suelo han dado paso a
establecimientos con las mejores condiciones, si bien un poco
desnaturalizados en algunos casos. Debido a la forma tradicional de
escanciar (echar) la sidra en Asturias, los locales tienen sitios habilitados
para escanciar encima y no derramar líquido por el suelo, o más
recientemente escanciadores mecánicos. Existen varias zonas de
sidrerías en las principales ciudades asturianas, como Gascona en
Oviedo, Cimadevilla en Gijón y Sabugo en Avilés, además de cientos de
locales en el resto de comarcas de Asturias.
Escanciado de la sidra.

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En el Decreto 32/2003, de 30 de abril, del Principado de Asturias, que


regula la ordenación de la actividad de restauración, se definen las
Sidrerías como los establecimientos de restauración que responden a la
cultura tradicional asturiana, están adecuadamente ambientados y
caracterizados y disponen de instalaciones y equipamientos idóneos para
el mantenimiento, oferta y escanciado de sidra.
Las sidrerías, con independencia del grupo en que estén clasificadas,
deberán:
- Disponer de los elementos materiales y humanos precisos para el
almacenamiento, conservación y escanciado de la siera natural,
según la costumbre asturiana.

- Contar con un local cuyo diseño interior, mobiliario y decoración


sean acordes con la cultura y etnografía asturianas.

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III – LA SIDRERÍA OSCAR
LOCALIZACIÓN
La Sidrería Oscar se encuentra en la población de Infiesto, formando
parte de la parroquia de San Antonio, en el Concejo de Piloña del
Principado de Asturias.
Se encuentra situada en el número 5 de la Calle León y Escosura
(antiguamente denominada Calle Eusebio Lueje).
PROPIETARIOS
Los propietarios y fundadores de este negocio familiar fueron mis abuelos
Oscar Álvarez García y MªEsperanza Castro Blanco (conocida por
Maruja), y mi bisabuela Angelina Blanco Melendi.
Biografía de Oscar Álvarez García.
Nacido en Lodeña, del Concejo de Piloña, el 29 de febrero de 1932, hijo de
José y de Covadonga.
En su infancia acude a la escuela pública del pueblo donde recibe la
escolaridad obligatoria.
En su juventud se dedica a ayudar en casa en las labores propias del
campo (labranza y ganado).
El servicio militar lo hace en la ciudad de Valladolid, realizando servicios
en la cantina del cuartel, donde por vez primera conoce el oficio de la
hostelería.
MªEsperanza Castro Blanco (Maruja).
Nacida en Las Melendreras, del Concejo de Piloña, el 24 de septiembre de
1940, hija de Isaac y de Angelina.
En su infancia acude a la escuela pública de Beloncio, residiendo en el
pueblo de Beronda hasta finales de los años 50, aproximadamente,
cuando se traslada a la localidad de Infiesto.
Allí reside en una vivienda que se encontraba situada en el llamado barrio
de Triana, junto al puente que lleva el mismo nombre. El edificio en la
actualidad ya no existe, fue expropiado y derribado por el Ayuntamiento
de Piloña para realizar las obras de ensanche del Paseo del Sol.
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Matrimonio de Oscar y Maruja.
En el Registro Civil de Infiesto, al Tomo 42, página 165 de la Sección 2ª,
figura inscrito el matrimonio entre D. Oscar Santiago Álvarez García,
soltero, de profesión labrador, con Dña. María Esperanza Castro y
Blanco, soltera y de profesión labores.
El acto matrimonial canónico se celebró en La Cueva (Infiesto) el día 19
de septiembre de 1962, a las once horas, ante el Sr. Cura D. Juan Díaz y
Caneja con asistencia del Delegado D. Ramiro del Riego y Toyos.
Residencia y otros datos.
Tras el matrimonio se trasladan a vivir al edificio de la Calle Triana y abren
su primer negocio de hostelería, el Bar Estanco, situado en la calle que
está detrás del Ayuntamiento. Dicho bar existe aún en la actualidad.
Posteriomente, se construye el edificio de la calle entonces denominada
Eusebio Lueje, hoy León y Escosura, número 5, de Infiesto, y compran el
piso primero derecha y el bajo en el que abren la “Sidrería Oscar”. Allí
residen y trabajan hasta su fallecimiento.
La vida de ambos transcurre trabajando muy duro en el negocio familiar,
sin apenas descansos y por supuesto sin vacaciones de ningún tipo, algo
habitual en aquella época.
De su matrimonio nacieron tres hijos, Mª Teresa, Isaac (mi padre) y Mª de
los Ángeles.
Los dos fallecen muy pronto, a causa de graves enfermedades, mi abuela
a los 51 años y mi abuelo a los 70.
Angelina Blanco Melendi (mi bisabuela).
Nace en el año 1914 en Las Melendreras (Piloña), hija de Perfecto y
Benita.
Se casa en la Capilla de la Cueva de Infiesto el día 4 de diciembre de 1939,
a los 25 años de edad, con Isaac Castro Santos, de 38 años, de estado
soltero, y vecino también de Las Melendreras.
De ese matrimonio nace una sola hija, mi abuela Maruja (de nombre
MªEsperanza).
Mi bisabuelo Isaac fallece el día 21 de julio de 1955 en la localidad de
Beronda – Piloña, cuanto tenía 55 años de edad.
Angelina vivió siempre con su hija Maruja y su marido Oscar, ayudándolos
en los dos bares que tuvieron.
Mujer extremadamente luchadora y trabajadora incansable, creyente, y
muy católica, y con el pasado de todas esas mujeres que vivieron la
guerra civil y sufrieron sus penurias.
Cuidó de su hija, sus nietos y sus bisnietos, entre ellos yo. Sobrevivió a su
hija y a su yerno, y falleció en el año 2014 a punto de cumplir los 100 años
de edad.

APERTURA DE LA SIDRERÍA OSCAR


Abre sus puertas en el año _____________.
CARACTERÍSTICAS DEL LOCAL
El local cuenta con zona destinada a Sidrería, así como comedor, cocina,
almacén dotado con una especie de cueva para la conservación de la
sidra, y aseos.
Se comunica con la vivienda superior, en la que vivían, a través de
escalera interior.
TAREAS
Las tareas del matrimonio en la Sidrería estaban perfectamente
diferenciadas y cada uno se encargaba y mandaba en lo suyo, él en el bar
y ella en la cocina.
Mi abuelo Oscar se encargaba de la atención de la barra del bar, así como
de la compra de todas las bebidas, poniendo especial esmero en la
elección de la sidra que vendía.
Como hacían la mayoría de los sidreros de aquella época, hoy mucho
menos, se encargaba personalmente de probar los “palos” de la sidra que
luego iba a vender en el bar, desplazándose a los llagares que la
fabricaban. No vendía ninguna sidra que antes no hubiera probado.
Uno de sus lagares preferidos era el de la “Viuda de Angelón” de Nava.
Dicen sus hijos que era tan minucioso que incluso obligaba a los camiones
que le traían la sidra a venir a Infiesto por carreteras secundarias para
que se batiera bien el producto, pues decía que así mejoraba.

Como anécdota comentar que era muy socarrón, y siempre contaba como
a algún cliente que se las daba de “entendido” sin serlo, se la metía
doblada cambiándole el corcho de la botella de sidra para que no supiera
en realidad la que estaba tomando, y decía que siempre lograba
engañarlos.
Mi abuela Maruja y mi bisabuela Angelina se encargaban de la cocina y de
todos los productos que se necesitaban para preparar los platos que se
vendían. Muchos de esos platos llegaron a tener gran éxito, tales como las
cebollas rellenas, el cabritu y jabalí, la fabada, la merluza a la cazuela, y
muchísimos más, pero, por supuesto, el más famoso fue su “filete al
quesu”.
El “Filete al quesu” de la Sidrería Oscar era parecido al famoso cachopo
que se sirve en Asturias, pero no igual. Se hace con un solo filete de
ternera sobre el que se extiende una capa de queso (su secreto era el
queso del caserío), después se pone jamón serrano, se reboza en huevo
y rayón, y se fríe en abundante aceite bien caliente. Está buenísimo y
nosotros lo seguimos comiendo muchas veces en casa.
En el bar contrataban a camareras y ayudantes de cocina, sobre todo
para los fines de semana y fiestas, y trabajaron desde bien pequeños los
tres hijos del matrimonio (mi padre y mis tías).
CLIENTES
La Sidrería Oscar tuvo la suerte de contar siempre con muchos clientes.
Dice mi padre que en aquella época había mucha más gente que ahora.
Los mercados en Infiesto eran muy famosos y atraían a muchísimas
personas, no solo había mercado de fruta y ropa como ahora, entonces
existían también los mercados de ganado.
Por eso tenían mucha gente que venía a beber sidra y al restaurante.
También había muchas fábricas de madera y más obras de construcción,
siendo habitual que los obreros vinieran a comer el plato del día.
Pero cuando se multiplicaban los clientes era en la época de celebración
de fiestas, siendo muy famosas por aquella época las llamadas “Ferias de
Infiesto” (de ganado) y La Avellana.

VACACIONES Y DESCANSOS
Mis abuelos nunca tuvieron vacaciones, abriendo el bar todos los días, y
tan solo en los últimos tiempos empezaron a cerrar un día a la semana (los
miércoles), al principio después de dar las comidas y ya después todo el
día.
Aprovechaban ese día para descansar un poco, ir a hacer alguna compra
a Oviedo o Gijón, y si era verano llevar a sus hijos a la playa.
Eso era el único descanso que tuvieron en su vida, y quizás por ello, y
viendo el sacrificio que requería, y lo esclavo que era, ninguno de sus hijos
quiso seguir con el negocio.
Hoy en día ya es todo distinto, y los bares, restaurantes y sidrerías tienen
sus días de descanso y su temporada de vacaciones, incluso vemos como
cierran durante determinadas horas del día, pero según me cuentan en la
época de mis abuelos trabajaban sin descanso desde primera hora de la
mañana hasta las tantas de la madrugada, como se suele decir “de sol a
sol”, e incluso estaba mal visto que cerraran algún día.
ACTUALIDAD
En la actualidad la “Sidrería Oscar” todavía sigue abierta, pero tras la
jubilación de mi abuelo no se ha hecho cargo de ella ningún familiar,
alquilándose a distintas personas, siendo los últimos Yolanda y Miguel.
El local prácticamente está igual que en sus inicios, y por todos sus
rincones se aprecian las huellas y los recuerdos que fueron dejando sus
primeros dueños,
OSCAR, MARUJA Y ANGELINA…..
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES
- Wilquipedia

- Trabajo realizado sobre la historia de la sidra por D. David M. Rivas


para el Curso de Verano de la Universidad de Oviedo 1997,
publicado en internet.

- Documento elaborado también sobre la historia de la sidra por D.


José María Osoro Fernández, Presidente de la Asociación de
Lagareros de Asturias.

- Publicación de Sidra Natural Riestra sobre el proceso de


elaboración de la sidra.

- Fuentes orales y documentales de la familia.

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