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a

Martín Prieto
Atilio Chiáppori, un escritor fracasado *

1 n El ABC de lá lectura Ezr~


1 1
~ Pound sostiene que la literatura
ha sido creada por seis clases de. per~
~as: 1} lós inventoresl 2) los maestros;
3} los que diluyen; 4J los buenos ese!! 1 1

·''l ; ~
1 1

tares sin cualidades salientes; 5) los


.

1' 11

literatos y 6} los iniciadores de· rnanl&s. 1 ~ : ¡t


1
En el punto 4 se explaya Pound: "Ho'!!
¡,,:.
bres que han tenido la suerte de nacer I·'·'
cuando la literatura de tm pa[s ha ciado l,'i,.
marcha hacia adelante o cuando algUDá 1,
.·I
'

+
11' 1

rama . de · la. literatura es •saludable'.


Por ejemplo, los bo~bres_ que escriblan 1'

sonetos en la 6poca de Dante, los que


/ escribieron breves poemas Hricos en
/ tiempos de Shakespeare, o por variáS
. dbdas . despum, o los que escribi!
/ ron novelas o cuentos en Francia· d8S
pt* .que Flaubert les enseñó a· bacej
1<>"· Esa. fue la suerte de ChiáppOti: ha 1
1


her fiacido cuando la literatura de SÜ
·pafs dio marcha hacia adelanté (con el

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: 1

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MARTIN PRIETO

Modernismo), haber esc rito una vez que año después que "Un libro imposible"
Dario (un inventor) o Lugones (un maes en la misma Villa Eng a ddi, en Luján,
tro) le enseñaron a hacerlo. Por cierto: con varios personajes c o munes: Irene
ése fue también su límite. Caro, Leopoldo Caro, Ma ri o Caro, Pablo
Beraud y Rosina; algunos de los Caro
reaparecerán después en los cuentos de
Bordeland: en tierras de frontera La isla de las rosas rojas; la his
to ria de Flora Nis t, p re sent a da se
En 1907 Chiáppori publicó en La Na cundariamente en "El . daño" se de
ción sus primeros cuentos, que ese mís sarrollará en "El últim o va ls " y,
mo año reuniría en un volumen titulado colmo de este artificio, la int.erl~
Bordeland. El término, de origen psiquiá cutara de todo Bordeland s e rá el
trico, traducido como tierra de confrñ sujeto patológico de la novela La ete~
o tierra de frontera, marca la ambigua angustia. El acercamient o a Balzac, sin
zona fronteriza de la mente humana en embargo, pare ce limitarse a este usu
donde se confunden realidad y fantasía, fructo de un procedimiento. E~ un~
salud y patología, juicio y locura ra conferencia dictada en 1929, Chiáppon
cionalidad e irracionalidad. En princÍpiO: se encarga de señalar las diferencia?:
el título remite a los personajes de "La Comedia Humana es un estupendo
Bordeland, "neuróticos e hipersensibles engendro de la sociedad burguesa! pero
. d ,
angustia os por obsesiones que los fuer sin apuntar aún el verdadero sentido ª!
zan11 a ?br~r con~ra su propia voluñ dstico de la obra escrita. Será necesa
tad (G1ust1), habitantes de esa tierra rio que transcurran algunos años ( •. :}
de frontera. Pero también a esa "con Con Charles Baudelaire, los dos Gon
fluen~ia de! esteticismo formal, puesto court y sobre todo, con Gustave
en circulación por el modernismo al fi Flaubert,' aparecerá el artista de las
nalimr el siglo XIX y los resultados de letras, es decir, el litera.to". Balzac ~~
la psicología experimental aplicada al davfa es un "escritor", difusa categona
campo patológico {donde) Atilio Chiáppo que incluye a filósofos, ~istori?-dores,
ri encontró el lenguaje y los temas de moralistas y soció logos. Ch1áppori , está
~ordeland" (Prieto). ~n esta perspec claro, adhiere a la caracterización d~l
· uva, Bordeland es también la puesta eñ escritor post-romántico: literato, artl!
escena .de esa tierra ?e frontera que ta. Para reforza r el procedí miento bal~
era I~ hteratur.a . ~rgentma de principios ciano y para diferencia rse de. él!
de siglo: posit1v1sta y espiritualista Chiáppori inaugura una zona de diver':!
cientificista y ocultist a , realista y fa~ mento en la que, por ejemplo, trans~~
tástica. En estos c ruces, en estas coñ be diálogos co mpletos de "La manpo
fluencias, Chiáppori esc ribe los cuentos
de Bordeland En casi todos, el procedí
sa 11 a La eterna angustia, o exten~os P!
rrafos descriptivos de "Un libro i mpo~
miento es más o menos el mismo: eñ ble" a "El daño".
la glorieta de "Las Glicinas" el narra
dor c uenta a su inte rlocutora (Leticia
Dardani) un hecho o sucedido raro 0 "Un libro imposible"
extraño: mue rtes dudosas, personajes
mórbidos. "El relato se inicia en el cen
tro mismo de la acción". (Bécher). · BaT El cuento más interesa nte de Borde
zacianame nte , los pe rsonajes s~ repiteñ land es "Un libro imposible ": a quí eT
en estos c uentos que su autor llamó "ci autor presenta a Augus t o Ca ro C_?~º a
clicos" ; así, "El da ño" está situado uñ un "ra ro" qui e n , luego de extra nrs1mas

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ATILIO CHIAPPORI, UN ESCRITOR FRACASADO

prácticas del espíritu, muere preso de el que impera. La alucinaci6n ~mpJ.!


sus percepciones preternaturales. El in za al fantasma. Pero siempre Siguen
terés del relato, sin embargo, no radica siendo historias extraordinarias. Palacios
en su tema ni en la virtuosa manera na encantados, paises fantásticos, mujeres
nativa de Chiáppori, afecta a descri:E extraterrestres. Luego vino la eflmera
ciones casi pictóricas, ni en la sutileza literatura de detectives: mas Sherlock
de su sensualidad ("el peinador desabro Holmes fue tan hábil en sus induccio
cha.do se combó en el seno dejando es nes que ya no hubo de qué tener mi!
pacio como para mia mano"), siendo el do. Y el mtmdo, que no encontraba ya
virtuosismo, la preocupación por el co de qué horrorimrse, ni de qué asust8!
lor y la sensualidad marcas comunes a se, enferm6se de tedio. Viaj6 de un
/
la práctica literaria modernista. El inte lado a otro, buscó el olvido en la ·Í:!! j)

rés y la originalidad de este relato se quietud, en los refinamientos, en l~


asientan, más bien, en la presentación paralsos artificiales, en las pene~!! l
de la particular situación del escritor nes-. y para huir de la eterna an~ !';'
r

argentino de principios de siglo y de las humana aristocratizada en spl~, !! i


;,

vi6 como nos cuenta jean Lorrain, diJ!


'1

preocupaciones estéticas que lo aquejan,


que Chiáppori ensaya aquf. Giusti señala pidando sus energfas, infectándolo iodo,. ~1
con precisión que "para comprender a gustándolo todo. Mis personajes son los
Bordeland hay que YOlver al ambiente li nietos de esos agotados". En Augusto·
terario en que fue concebido. Si carecié Caro, Chiáppori pone en escena la C~! 1)
li
ramos de cualquier otra información al ciencia literaria de su época, las tenSt! i.1
respecto, como hilo guiador bastadanos nes estéticas en que se movfa su gen!
revisar la minúscula biblioteca q~e po ración. Instado por el narrador a volve·r
sela Augusto Caro." En efecto, los IT a escribir el mismo Caro se lamenta:
bros del estante de la izquierda "No pu., no puedo... Y icosa ~·
(Hoffmann, Poe, Baudelaire, D' Annunzio,
Maeterlinck, Verlaine, Samain, etc) y
"los metapslquicos y ocultistas, inquie
r. rante ! siempre el obst4cul.o .r":51di.
• •
. ) en e l a d~ettvo. No .-.aM
I"~
califiau

no puedo sensibilimr la f~•• aporque
~

tos interrogadores del más allá." de 1 yo mismo agotara toda semtb1'.idad en


estante de la derecha ( Crookes, Kardec, mi! iEI adjetivo! iAh, no ·~ tan .so:e>
jules Bois, Papus, etc.) vuelven a plan la tllnica tramparente que YiSte y· ·QO !
rea el concepto substancial; es ~UC:OO

j!
tear la tierra de frontera entre el este ~,1i
ticismo formal y los resultados de la más: es la fisonomla del vedJO. ·~Bs 1
psicologfa experimental. Pero hay más: como esta túnica que a wces coqw:>nm 'i
avanzando en el relato Augusto Caro una vida!". y el nar.rador acot~: ''-Aflll! ,j
desarrolla un particular panorama de la llo ya eia el delirio". Nada, sin emba!. d
literatura de imaginación que es sin du go, menos delirante. s~ pensamos que
das el mismo que funciona en el bon la obsesión por el adjet~vo, e~ ?~seo de l!
zonte de Chiáppori: "Cuando escribta perfección formal y la 1mpos1b1hdad de
el primero de aquellos (Hoffmann) aun escribir son algunas de . las notas .de.!
era fácil encontrar frescas las ralees criptivas de la generación . modem1st~
de las supersticiones, por eso el terror argentina, de sus preocupac1~nes e~té~
de sus cuentos fantásticos proviene de cas y en muchos de sus integrantes
una acción preternatural. Desaparacfa (Bécher, pero sobre todo de Soussens),
la fe, el maleficio murió con el demo de su silencio.
nio. Ya en la obra de Poe los fañ
tasmas son menos objetivos. Es la per
versidad primordial, el primun movile

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MARTIN PRIETO

Un escritor fracasado genteó durante algunos años una farmaci a;


teóricamente, aplicó los conocimientos psi
quiátricos a sus f iccio nes literarias . Al
En 1908 Chiáppori publica su única gunos años después inició una carre r a buro
novela: La eterna angustia. Esta perte crática bastante exitosa: en 1907 fue de
nece todavía al ciclo de Bordeland y signado en el Departamen t o de Instr uccióñ
narra la historia de Leticia Dardani, su Pública del ministe r io del ramo y en 1910
casamiento, la extraña muerte de su viajó por primera vez a Europa en una mi
marido en la noche de bodas. Algunos sión oficial: informaciones pedagógicas
de sus capítulos están escritos a la ma para el Min iste ri o de In strucc i ón Pública
nera de cartas. La obra es poco convin - en el que ya era jefe de Escuelas Norma
cente en su tratamiento y en su desa les- y cinco conferencias sobre ca rnes
rrollo pierde interés. co ngelada s en Lisboa, Génova, París y Am
Luego de fundar y dirigir, a partir bere s, ordenadas por el Ministerio de Agri
de 1912, la revista de arte Pallas, la cultura. Nuevame nte en Buenos Aires, fue
primera de su tipo en el país, en la nomb rado secretario del Museo Nacional de
que colaboraron, entre otros, Ricardo Bellas ARtes, puesto en el que es r a ti fica
Rojas, Emilio Bécher y Rubén Darfo, do en 1931 co n l a dirección. Ocho años m~
Chiáppori publica en 1925 su último li tarde se jubila, se radica algún t i empo en
bro de cuentos: La isla de las rosas ro Ascochinga y en 1947 muere en Buenos Ai
jas. En el relato que da titulo al volu res.
men y, sobre todo, en "El último vals'': Bibliografía de Atilio Chiáppori
el autor retoma la lfnea del cuento ex Bordeland, Buenos Aires, Arnaldo Moen y
traño y en algunos casos vuelve a poner herma no, 1907 .
de manifiesto su singular manejo de la La eterna angustia, Buenos Ai r es , Arna ldo
sugestión y del color. Moen y hermano, 1908.
Más tarde escribió otros cuentos, la isla de las rosas rojas, Buenos Ai res ,
titulados Relatos de La Floresta, que Cooperativa Editorial Buenos Aires , 1925 .
por diverso~ motivos no fueron publica Recuerdos de la vida literaria y artísti
dos completamente. 'Tres años a ntes de ca, Buenos Aires, Emecé, 1944. -
morir publicó sus Recuerdos de la vida En 1954 la edito r ial Kraft (Buenos Aires)
literaria y ardstica, un anecdotario de reed i ta Bordeland y la eterna angustia y
poco interés na rrativo que pone en evi en 1986 la Academia Argentina de Letras
dencia la decadencia de su prosa. Giustí ( Bueno s Aires) publica una antología de s u
escribió que "no era Chiáppori un artis ob ra bajo el tí tul o de Pro sa narrativa.
ta enteramente maduro cuando escribió Bibliografía sobre Atilio Chiáppori
Bordeland". Nunca, sin embargo, lo fue Anderson Imbe r t , Enrique, la literatura
más. hispanoa•ericana ( I ), México, Fondo de Cul
tura Económica~ 1954 -
Notas 11
Béche r, Emilio, Bordeland en la Nación,
11

Bu enos Aires, 26 de noviembre de 1907 ( re


• Atilio Chiáppori nació en Buenos Aires el produ cido en Chiáppori, Ati 1io, Prosa na
7 de ju nio de 1880. En 1897 ingresó a la ía rrativa, Buenos Aires, A. A. L, 1986) -
cultad de Ciencias Mé di cas de la Universi Borello, Rodolfo, "M ode r ni smo y narrativa:
dad de Bue nos Aires, inclinándose por los Enrique Larreta 11 en Capítulo no , Bue nos
estudios psiquiátricos. Cinco años más tar Aires, Centro Edi tor de América Latina ,
de, en 1902, abandonó la carrera de Medici 1968.
na , disciplina con la que mantuvo una rela Giusti, Roberto í . , 11 Atilio Chiáppori y su
ción más bien deceptiva: prácticamente, re gene r ac ión" en Poetas de Allérica, Buenos

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AT ILIO CHIAPPOR I, UN ESCR ITOR FRACASADO

Ai res, Los ada, 1956. Viñas, Da vid, 11 Chiáppori: bu roc racia , marg.!_
Mo nges , He be , "P r ó l o g o 11 a E• La r r e ta , E• Dí nalidad y bohemia" en literatura argentina
az Romero y otros, la prosa • odern ista , Bue y realidad poli ti ca, Bueno s Ai res , Centro
no s Aires, Centro Editor de América La tina, Editor de América lat i na, 19B2.
1980. Yahni, Roberto, 11 Atlio Chiáppori" en Orga~
Prieto, Adolfo, " Atilio Chiappori" en Die de y Yahni, Enciclopedia de la literatura
cionario básico de la lite r at ura argentina~ argentina, Buenos Ai res, Su dame ri cana, 1970.
Buenos Aire s , Centro Editor de América Lati
na, 1968. 1. Pound, Ezra, El ABC de la lectura , Edicio
nes de la Flor, Buenos Aires, 1977.

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